antología de poetas hondureños y cubanos/ 1

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Cuarta dimensión de la tarde

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Cuarta dimensión de la tarde
antología de poetas hondureños y cubanos
selección
Otoniel Natarén y Gustavo Campos (San Pedro Sula) Rafael Vilches (Holguín)

prólogos
Helen Umaña Maricela Messeguer Mercadé

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Edición: Luis Yuseff Corrección: Adalberto Santos Ilustración de cubierta: Yovani Caisé Diseño de cubierta y composición: Taimí Ocampo © Colectivo de autores, 2010 © Sobre la presente edición: Ediciones La Luz, 2010 Editorial Nagg y Nell, 2010 ISBN 978-959-255-045-2 Ediciones La Luz Casa del Joven Creador Calle Capdevila esquina a Maceo Ciudad de Holguín, Cuba CP: 80100 Teléfono: 42 3902 e-mail: edicioneslaluz@baibrama.cult.cu ISBN 978-99926-796-0-9 Editorial Nagg y Nell San Pedro Sula, Honduras, C.A. email: gsalgadocampos@gmail.com

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En tarde holguinera de sábado y café de por medio, después de regresar de la peña Abrirse las constelaciones en el Pabellón Mestre, sede de la Casa del Joven Creador de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), mientras despedíamos al amigo y poeta hondureño Otoniel Natarén, de visita por esos días en la Ciudad de los Parques, surgió la idea de publicar una selección de poesía y poetas, de San Pedro Sula y de Holguín, en esfuerzos conjuntos entre Ediciones La Luz y la Editorial Nagg y Nell. A este proyecto se le unirían luego los auspicios del Centro para el Estudio y el Desarrollo Sociocultural de Holguín (CEDES). Cuarta dimensión de la tarde: antología de poetas hondureños y cubanos es el resultado de un sueño que pretende acortar distancias; trascender el ámbito geográfico de dos pueblos que han sabido destrozar con versos las fronteras del mar. R.V y L.Y

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Poetas de San Pedro Sula

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ENTRELAZAMIENTO DE CAUSAS Y EFECTOS EN LA LECTURA DE UNA ANTOLOGÍA

La satisfacción frente a un libro puede tener varias causas, no siempre excluyentes; más bien podrían calificarse de complementarias. En el caso de esta antología, al sopesar la sección hondureña, despunta un elemento personal insoslayable. Con excepción de un nombre, sus autores pasaron (o aún están) por las aulas de la Universidad Nacional Autónoma Valle de Sula. Directa o indirectamente, percibí la índole de sus primeros pasos, entusiastas y abundantes en conceptos; balbuceantes, en términos formales. Pero siempre con un denominador común: la férrea voluntad de acceder a los predios de la literatura. Por esa razón, al leer estas páginas y comprobar en qué medida han penetrado o bordean sus exigentes límites, el sentimiento de alegría surge inevitablemente. Pero no se alimenta sólo del afecto. Más bien es el efecto de una causa cuyas bases son muy sólidas: casi sin excepción, la andadura estética es firme y segura. De propuestas frescas que indican —texto en mano— que, en el valle de Sula, donde hace unos treinta años el panorama literario era inhóspito, se ha conformado un sólido movimiento cultural para el cual ya no hay camino de regreso. Tal convicción se acrecienta si a los nombres seleccionados agregamos los de otras y otros que han hecho de este espacio físico el ámbito principal de su trabajo: Julio Escoto, Sara Rolla, Juan Ramón Saravia, Armando García, Marta Susana Prieto, Mario Gallardo, Ana María Alemán, Marco A. Madrid, César Lazo, Cristina de Alsina, Débora Ramos, Milagro Fernández, Manuel de Jesús Pineda, Edilberto Lara, José D. López Lazo, Daniel Callejas… En materia de poesía, la muestra revela los rumbos por los cuales se camina. El transcurrir temporal entrelaza tres generaciones. El más joven: 22 años; el mayor ya

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peina canas: 6 febriles primaveras. Predomina la medianía: los dorados treinta abriles, el grupo en ascenso que pronto asumirá el mando. Tres generaciones que no han volado los puentes entre sí, razón por la cual no pierden un cierto aire de familia cuyo rasgo más significativo podría ser la huida del verso dulzón o sentimental. La mayoría transita esa línea poética que, en Honduras, se remonta a Nelson A. Merren. También, con gran devoción a Edilberto Cardona Bulnes. Sin faltar —¡claro!— el magisterio indubitable de Roberto Sosa. Con el enriquecedor aditamento de preferencias que se disparan hacia los cuatro puntos cardinales de la cultura universal, los apoyos intertextuales alientan en muchos de los textos. Afectos a la sobriedad y a la mesura, privilegian el habla cotidiana, lo cual no es óbice para que se acuda, con gran conocimiento del oficio, al verso críptico en donde el signo deliberadamente se oscurece. Agresivos y seguros de sí, no desdeñan, inclusive, el vocablo rudo si ese es el que dice justamente lo que se quiere decir. En otras palabras, no descartan lo «feo» considerándolo, también, una categoría estética. La exploración del acre humorismo eclosiona en más de uno. Certero, en los dos casos observados, el olvido del verso y el trabajo de una prosa sumamente rítmica. En otro, la visión sombría de la existencia en un extenso poema de versos igualmente extensos y envolventes, adecuados a la reflexión acongojada, es inquietante y perturbadora. Punzantes, unos poemas cortos, casi epigramáticos, nos sorprenden a la vuelta de la página. Presente —¡no podía ser menos!— el sentimiento latinoamericanista en bien formulados trabajos; uno de ellos, de la única mujer del grupo. A propósito, es preciso externar otro motivo de nuestra alegría: la poesía hondureña, en este caso concreto, se hermana con la de un pueblo sumamente fraterno: el cubano. Un pueblo que, desde los inicios de su revolución, hizo de las manifestaciones artísticas y literarias un baluarte de la visión humanística de la existencia, colocándolas, por lo mismo, entre sus posiciones de privilegio. No sólo al interior de la isla. Pronto, desde Casa de las Américas, con un sentido solidario que nunca se había visto en Latinoamérica, se convirtió en impulsor del arte y la literatura de toda la región. Justamente, este libro ratifica que los lazos, pese a las embestidas en contrario, siguen incólumes e intactos. HELEN UMAÑA

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MARCO TULIO DEL ARCA

OTRA ESTATUA DE UN FINAL
A la estatua de Estrada Palma solo le dejaron la verdad de sus zapatos. Ahora el pedestal sostiene la sombra de la duda y el recuerdo del yeso. El horizonte no cambia su posición, como un estandarte horizontal permanece debajo de los pájaros. Desde su raíz y sobre la oreja del agua un filo antiguo corta la distancia pero no hiere el sueño de las mariposas ni el sudor inexistente del hierro hecho memoria en los ojos de la tarde. Estrada Palma ya no sonríe en la avenida de los presidentes, de allí lo votaron los ángeles y alguna gente

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que jamás lo acepto. Hoy el viejo ex presidente ha dejado de observar el mar, se durmió para siempre en las arenas del repudio y en la cruz del olvido. Bien o mal los pueblos también juzgan.

BREVE HOMENAJE A LA DIGNIDAD HABANERA
Llovía en las calles de la ciudad, a nosotros nos agradaba el ambiente, parecíamos unos niños detrás del vuelo cortito y juguetón de las palomas, en verdad hasta entonces éramos felices. En cada saludo el aire mojaba las palabras y las estatuas eran el honroso refugio de muchos visitantes. Llovía y un espejo alegre nos devolvía la razón de los claveles. Estábamos cerca de la catedral y el agua nos besaba la mirada y los pies. La ciudad se había ganado la admiración de quienes permanecíamos bajo la luz de sus abrazos.

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En ella nunca recordamos el miedo ni la inseguridad en la punta de las cinco estrellas amadas y lejanas. Aquí hasta de las paredes salía la confianza y el honor. Sobre la amistad del tiempo reconocíamos el valor de la vida. Llovía en La Habana y también en la poesía. Era un día jueves y la ciudad estaba bella como ayer que a pesar de haber sido viernes no vi una cruz ni el sufrimiento de Jesús. La Habana es una flor de mar, sobre la dignidad de su malecón siempre brilla la esperanza y la risa del amor.

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JOSÉ ANTONIO FUNES

A MANERA DE CONSEJO
Nunca dediques poema a mujer alguna. Los amores posan y luego pasan ante la cámara absurda de la vida, mientras los versos avergonzados quedan, heridos en su honor de ver a la ingrata que se va con otro, o se adentra para siempre en la niebla del nunca más. Piensa en la lluvia y su vieja canción sobre los techos, en el mar que guarda un cofre de versos a cada poeta, en el viento viajero que sabe bien de faldas y sus secretos. Nunca dediques poema a mujer alguna. Mejor díselo al oído, en esa intimidad donde la poesía es una caricia inédita, el bálsamo que alivia todos los dolores del mundo.

BRUSELAS, CERO GRADOS
Una ciudad puede significar un amor O un desamor tal vez Una ciudad, como a una mujer, puede amarse de mil maneras O abandonarse para siempre con un cadáver a cuestas. ¿A dónde va tanta gente Ahora que soy el único que viene de regreso? A esta hora en que todo ángel se desdibuja De bicicletas apiladas como animales mansos

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Cuantos deseos de incendiar el piano que me trae la música de otro tiempo O de gritar en el centro de la plaza: ¡Madres, no lleven sus niños a McDonalds! Una ciudad puede ser el nido más bello de la locura O la piedra donde se pudren las esperas Como frutas olvidadas. Aquí se gasta la vida buscando una sonrisa entre extraños La soledad es una estación permanente Cruel como los trenes que comen nieve en invierno Lo saben los jóvenes que beben cerveza con sabor a llanto Lo saben los viejos que ven el brillo de la muerte en la punta de sus zapatos Y lo sabe Dios que ignora todas esas cosas.

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JORGE MARTÍNEZ MEJÍA

EL MECENAS DE LOS POETAS EBRIOS
Me dispensé la literatura como un ladrón de la comedia humana. Hurté la ciencia y el mal en un magnífico volumen, durante una noche que tropecé con la cabeza de un viejo parecido a Baudelaire. Escribí mi primer Góngora a la orilla de un pueblo de mineros donde los niños nos hicimos hombres a los catorce años. Fui el mejor bebedor, el mecenas de los poetas ebrios, de los fumadores de marihuana. Una mujer me besó en la calle de los burdeles para asombro de la muchedumbre. Estuve encerrado en una prisión antigua y los reos me elevaron en hombros gritando mi libertad. He vivido sin retirarme y sin renunciar a mi nombre ni a mi causa. Un día volveré desde el fondo de mi tumba para tomar mi puesto.

DE LOS POETAS QUE MUEREN DE HAMBRE
De los poetas que mueren de hambre, de los amorosos, de la musa flaca vista en Baudelaire, de la perorata poética, de la piel de higo de la petit poetisa, del negro vozarrón agudo con que chilla Vallejo, de los versos más tristes de Neruda, de la Cucaracha Samsa, de las dos piedras que llevaba en las manos Alfonsina Storni, de los hospitales construidos por Álvaro Mutis, del infinito muro en que se sostuvo Borges, una noche que habló consigo mismo; del árbol de raíces de agua de Octavio Paz, de las costillas peladas de Rocinante, de los brazos rotos y los rostros fragmentados de Guayasamín, de la tierra baldía de Eliot, de la Estigia de Dante, de las hojas de hierba de Whitman; de Lola, la mujer de Miller, y de Lolita; de todo, amigos, de todo se burla Dios. Y se caga de la risa.

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JESSICA SÁNCHEZ

PUNTOS CARDINALES
Tengo una seria imposibilidad de levantar mi vista hacia el norte Me abruma, me entristece, me aprisiona Descubro que no puedo con tanta muerte Latiéndome aún entre las venas No con tanta Centroamérica encima No con tanta América Latina en las sienes Para mí, que desde pequeña he tenido problemas de lateralidad Y por ende de ubicación, el sol puede salir por cualquier lado En cualquier dirección No es posible, me dicen… Recurro entonces a la prístina memoria Esa que no me falla Y mis ojos se llenan de mar, de arena, sal antigua y Caribe Descubro que mi corazón no puede saber el norte porque tiene una irredenta…

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profunda y rabiosa miopía que me aferra implacable hacia el centro.

CORAZÓN
Esta noche decidí abrir mis manos y hurgar mi pecho apartando las costillas que me estorban, para poder ganarle la batalla al insomnio y así extraer mi corazón sangrante que palpita acompasado y suave como el mar. Me coloco en posición fetal y lo atraigo hacia mí, pegado a mi oreja rojo brillante, mientras lo escucho latir… y me adormezco acurrucada en la cálida paz de la inconsciencia. Más tarde sabré que no he soñado porque mi corazón duerme y soy yo la que palpita desde el exilio de los sueños.

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OTONIEL NATARÉN ÁLVAREZ

CREO QUE HAY UN PINTALABIOS
Pueden llamarme Yurisyudier, pueden amarme como a Yurisyudier, y besarme en la boca. Yo amaba a una mujer, y me casé con ella, pueden llamarla "la mujer de Yurisyudier". Y de mis amigos, yo los recuerdo en las botellas, en poemas alcoholizados, y en el agua clara de quienes no beben otra cosa; yo los tengo sobrios en mi copa azucarada donde rezuma tanto amor decantado. Yo he de encontrar una planta desdichada como la más alta, y con esto decir, es mi pasatiempo lo que baja del cemento, de prisa, enredándose en el muro. Un día se detuvo el tiempo, llovía, y me puse a caminar; eran los parques de una ciudad conocida, cayendo hacia los lados, sostenidamente, como sacudidos por la música y el oleaje que salta de los edificios; allí bailé con los brazos abiertos,

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esa llegó a ser la música de Yurisyudier consumando la felicidad sobre las azoteas. Recuerda el sonido que tiene el mar, sus mecidas de mar, y el escarbar hueco de extraños mandriles perforando el asfalto con sus taladros de lluvia; recuerda los rayos, y el garabato de sombrillas y faldas por la calle, mujeres y hombres pasando frente a mí, callados; puedes ser mi amigo y sentarte a mi lado, puedes, con tanta nata, volver la cabeza y decirme al oído ese oscuro lenguaje desde tus ojos, el colorete que te pintó el día cuando hacía sol, y llamarme como todos me llaman, como el mar me dijera con tanta franqueza: "tú tienes algo de Yurisyudier en la boca".

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CARLOS RODRÍGUEZ

LECCION NO APRENDIDA
En esa época escribí poemas a la "Cenicienta". Verso en mano, loco Quijote dispuesto a conquistar su corazón, le robé un beso; y gastamos algunas noches en mutuas confesiones iluminados por su limpia mirada de lujuria. Yo recité a Neruda, a Sabines, a Bécquer, al amigo Saravia y otros poemas útiles para la conquista; y libré una batalla a muerte con el alfabeto para ofrecerle el universo en un verso… mas un día, tarde ya, desde un libro, el poeta Funes me gritó: Nunca dediques poema a mujer alguna.

COLLAGE AFTER MIDNIGHT
Terror. Amor. Madrugada. Blues. Janis Joplin. Nostalgia. Hombre solo. John Mayall canta I can’t quit you baby. Piano. Guitarras desfiguradas. Pájaros líquidos en mi cabeza. Mariposa en vuelo desde el seno de Marié.

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Tears in my eyes. La vida que apesta. Llevo el ritmo del saxo con el pie derecho. Bloqueo. Yo besé a la Cenicienta una noche de 1999 en San Salvador. Cierro los ojos, sólo yo existo. Tiger, tiger, burning bright In the forest of the night… Cada día soy más un lobo estepario. 1:30 am. Mi economía está en rojo. Gracias Terry Reid por Seed of memory Cuánta rabia me crece cuando cantas Bang Bang (My baby shot me down) Yo no lo sé de cierto, pero supongo… El vecino desnuda a su mujer. Ella se queja de placer. Olvidan la discordia. Me abandona el sueño. Me alimento de insomnio. Entiendo poco esta vida y no me importa. Nada nuevo. Nada. Rutina. Carpe diem. Es todo. M…

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MURVIN ANDINO JIMÉNEZ

LA NOCHE ABRAZA A LOS GUERREROS MORIBUNDOS
Ahora es el fuego sometido. Ahora es la carne, la hoja, la piedra, perdidos en la fuente del tormento como el navegante en el horror de la civilización que purifica la caída de la noche… ALEJANDRA PIZARNIK

Acércate a nacer, al dolor de estar vivo y a la muerte, la vida es un precipicio, la nada cósmica. Sube a nacer conmigo, dolorosa criatura, extraña distancia de las almas y las mentes, ven a contemplar el mundo y sus despojos, a vagar con las estrellas que cayeron del cielo. El día finaliza con las mismas heridas. Vengan los siguientes, el demente ha muerto, quedan la soledad y la esperanza, los cementerios que aguardan su caída. La noche abraza a los guerreros moribundos, y sombras que se abrazan ante un espejo ciego desnudan cada mañana la certera agonía. Murmuran los fantasmas desde otra distancia el comienzo de su angustia, muerden, matan, gusanos escarban la carne muda. Todos contemplan el vacío, sufrimos el espanto del mortal, morimos por la eterna criatura, demencial y lúgubre de las últimas cenizas. El día se rompe, volamos entre sueños y figuras olvidadas, desnudos y sórdidos.

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¿Dejarías el dulce pálpito de la vida? Nos llaman las voces del tiempo y la materia, nos llaman el polvo y el viento, los dioses. Una luz muere suavemente, y en nosotros todo es incierto, como el viaje al otro mundo, dos espejos blancos y ciegos que se agotan en los besos. El frío nos enseña a sufrir, anuncia la muerte. El fuego libera, limpia el alma de las sombras. Satúrname, mata mi voz, salva mi espíritu del miedo, salva a los viejos del infierno, a los malditos, canta conmigo, huye de todos y ven a mí, eterna compañera, a soñar con mi tormento. Escucha, la muerte no cura las heridas, nos cambia el rumbo. Seremos fieles al infierno y al dolor, cadáveres ausentes, susurrando recuerdos, locos, viejos y destruidos, entre cosas pasajeras desde otro precipicio. Carne y frío llenan el mundo y momentos eternos que no soñamos dejan letales heridas. El amor no borra los secretos, los esconde. Pasa el tiempo y sus carnívoros días en cada uno de los besos que nos damos. La noche calma el dolor y la posible venganza no se olvida, nos lanzamos a las tercas lecciones del amor, volamos y fingimos querer, lloramos algunas veces, pero la noche nos envuelve y caemos otra vez.

antología de poetas hondureños y cubanos/ 27 LA ISLA DIVIDIDA
Recuerdo a los dos tirados en la arena luego de amarnos intensamente. Es tarde —decías— y yo como extraño a los instintos creía no escuchar ese anuncio de partida. Recuerdo los viajes, los paisajes y los caminos recorridos, los balnearios azotados por la brisa cuando todo fulgor tenía por final una mirada y las manos como racimos bordeaban los cuerpos. Otras veces salía la luna como una isla, como una serpiente de antiguos rituales. Cientos de hombres soñaron junto a este mar con palabras como gotas olvidadas y secretas voces afiebradas, otros se hundieron como rocas en la niebla que guardó los cuerpos con paternal inquietud. Recuerdo, no sé cuántos encuentros, cuántas arterias desgarradas y la insondable angustia de una caricia ya borrada, una tormenta destruyendo, tierra adentro, mi pasado dividido.

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JULIO CÉSAR ANTÚNEZ

HUSMEO
pequeños huecos de sangre, sigo el rastro de las huellas. Desde un teléfono público alguien ofrece los servicios de la muerte. Del otro lado hay un balbuceo de nombres, de horarios.

EMERGE LA SOMBRA
Resisto la proximidad de oscuros perros y alquilo un gesto para disimular la fuga. Tan sólo puedo ser honesto y vomitar mi silencio. Los justos se aprestan a la primera piedra; la noche ha vuelto y florece.

RÍO REVUELTO
… de miel y una que otra fruta desprevenida… Predico hasta la altura del silencio, el río pasa, fluye y arrastra la poesía.

antología de poetas hondureños y cubanos/ 29 TAUROMAQUIA
Desde ya, primer instante de tu fin, te advierto, dios abundante, ornato de caverna, antiguo símbolo del miedo: aquí el polvo se alimenta con la saliva de una daga.

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GUSTAVO CAMPOS

DE TIGRES Y OTROS SIGNOS
pero yo conozco un tigre que se resignó a rugir frente al mar su gesto vencido de olas relamidas desaparecía ante las piedras como el signo en la carencia un hombre era el tigre y su ahogo el mar he visto cómo cabalgan los hombres hechos de un trazo los he visto en un vano intento subir la escalinata de sombras y borrar egoístas su único rasgo ¿dónde está su fuerza, en la fatiga? hombres que escalan el vacío se desarman los he visto poner el pie sobre la oruga y transformarse los he visto en la misma situación de un hombre que se masturba después del acto sobre una hamaca o dentro de un cuadro abrazarse crecerse subir una colina hasta desintegrarse el destino del hombre es desaparecer sin llegar a alzarse en ambas direcciones divergirse pero aparece un dedo dentro de la imagen antes de disolverse aparece le ha faltado el presente en su vida no había llegado siquiera a conocerse se ha fallado a sí mismo a veces piensa que es hora de reponerse hombres se retuercen en la imagen dan señal desagradable pero yo conozco un hombre azotado por el mar ayer me acosté tarde, en medio de un torbellino y ese hombre azotado ante el rugido imperecedero se decía a sí mismo: para estar enamorado sé lo que es estar vacío.

antología de poetas hondureños y cubanos/ 31 DEL COMIENZO DE LOS HOMBRES
en los jardines crecen muchos árboles, algunos hermosos I. I. B.

En los jardines crecen muchos árboles, dije, y los hombres comenzaron a creer y decidieron conocerse; en los jardines no todos son árboles, dije, y los poetas comenzaron a creerse importantes; en los jardines no todos son poetas, dije, y escondieron las semillas y ramas y raíces que otros hombres descubrieron; no todos los poetas pescan peces vivos y sirenas, dije, algunos pescan resfriados y otros enfermedades venéreas, otros hablan de Mairena y Molina y reconocen la poesía como diálogo. Hay árboles que nacen en bosques salvajes y otros que con ser un árbol son bosques salvajes, y estos se reconocen, como Bulnes; otros crecen en las calles y evaden la vida sólo cuando es demasiado sofocante; en los cementerios crecen muchos árboles, algunos nacen para abajo y se liberan de pasados, dialogan con Pound, Eliot y Panero, o con el viejo Vallejo, otros son hermosos, tan hermosos con su sombra que sosiega y enternece y brillan oscuros en las noches.

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DAVID MAURICIO PACHECO FLORES

SOLES EN LA NOCHE
Girasoles que besan la boca del aire la lluvia puede limpiar todas las heridas de los viajantes soles en la noche mi soledad es la burbuja en que quiero encerrarme inmutarme esta noche no quiero lunas esta noche quiero soles que quemen la retina resplandor de mil besos de fuego Ángeles furiosos batiendo sus alas no... No quiero lunas de plata quiero soles de oro que brillen esta noche, estrellas lactantes las coronas de mil reinas pondría a sus pies nocturnos esta noche no… no quiero lunas cristalizadas quiero soles de fuego sus brazos de puerto o nada...

FACTURAS DE LA FIESTA
desde las calles que camino a los bares que caigo embebido las confesiones a media tanda de cerveza y los efusivos abrazos de hermandad. También el sentimiento del don Juan. o la sensación de poderlo todo hasta que el amanecer llega y la conciencia abruptamente se abre a los recuerdos de una fiesta que no sabes cómo terminó. te ves al espejo y él te ve con ojos de pena. el rescate de este individuo ninguno lo tiene talvez no quiere ser rescatado talvez solo quiere ahogarse en lagunas mentales o llamar la atención. los puertos piernas de seda esperan la llegada de su amante aturdido

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la noche se va y amanece rompiendo otro día a nuevas preguntas ¿quién es ella? o si por jugarretas de la vida podría ser un él y dices que Dios no tiene sentido del humor...

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NAÍN SERRANO

MI ABUELA
Mi abuela es un copo de nieve. Cuelga el cielo de sus ojos. Camina despacio, dándole empujones a la vida. En sus pupilas hay un océano de recuerdos. Pelea a diario con el olvido. Por ratos duerme recostada sobre el ocio. Habla un lenguaje estrellado. Por sus gafas pasa la vida en un caballo de niebla. Sus oídos son como ventanas dormidas. Cuando era joven la belleza le besó el nombre. A esta altura de la vida, la muerte la espera comiéndose las uñas.

LA CALLE
Regreso a esta calle como regresar a la infancia. El viento confunde mis pasos. Por el muro baja la lluvia lamentándose de monotonía. Las casas ya no recuerdan. Los apellidos, los vecinos son otros. Ya no existe Peluche, el perro

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de mi tía Concha. Todo está dividido, atrás solo quedan nostalgias y recuerdos. Los años se lo comieron todo.

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DARÍO CÁLIX

DE CÓMO ALGUIEN VOLVIÓ A ESCRIBIR POEMAS
Había renunciado al verso porque nadie habla así, en versos, porque me daba rabia, por algo que dijo Parra (en versos), porque la palabra, porque… En fin. Yo había renunciado al verso y salía a cabalgar por el pueblo todos los días. Mi caballo se llamaba Rancho y mi rancho se llamaba de ninguna forma porque para un rancho no me ajustaba (el dinero). Un día Rancho me cayó encima. "Tenía filosos los dientes y usted lo lastimó al jalar las riendas", me dijo el veterinario o el detective, no recuerdo ni entendí nada. "A los caballos se les ponen filosos los dientes", agregó el veterinario o el detective, "es algo común". Común, vaya. Prognosis: múltiple (siempre quise decir y escribir eso, aunque no signifique nada). Ambas rótulas fracturadas, vértebras lumbares 2 y 4 inservibles, vértebra dorsal 6 descanse en paz, etc. (Yo quería estudiar medicina y mi mamá no me dejó; estos datos son falsos, no recuerdo ni mi cara). "Parapléjico de por vida", dijo el doctor. "Más tieso que un palo de guayabas", dijo la enfermera,

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que además de parapléjico me daba por sordo y retrasado mental. No me atreví a preguntarle por qué de guayabas. Yo sólo pensaba en zanahorias. Sólo soñaba con zanahorias. Pesadillas con zanahorias. Soy una zanahoria, me decía una y otra vez, soy una zanahoria. "Sí, ¡más tieso que una zanahoria!", me dijo una vez la enfermera. Yo no sabía que ella estaba allí. Al año me dejaron volver a casa. Al principio me visitaban algunos amigos, al principio. Mi querida novia aguantó más de un año, me esperó más de un año. De cariño me decía "palito", "mi Christopher Reeve, mi superman" o simplemente "mueble". Me leía libros, me daba de comer en la boca, me limpiaba el culo, me bañaba. Como a un niño inútil, como a un palo de guayabas, como a una zanahoria. Más de un año aguantó. A los años me pusieron unos chips en el cerebro y pude usar una computadora con la mirada. Así he escrito esto, así he vuelto al verso. Yo no sabía Rancho que te dañaba… ¿Qué será de ti en esta noche tan helada? A la gente se le olvida que puedo sentir frío.

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Poetas de Holguín

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POESÍA, CUARTA DIMENSIÓN DEL SER

Fiesta de los sentires es la que se produce en los lectores al acercarse a las composiciones poéticas aquí reunidas. Los poetas cubanos de la ciudad de Holguín que acuden a la cita, dieciocho escritores y ocho escritoras, se encargan de transmitir toda una gama de emociones que van desde el descubrimiento de las más sutiles formas que adopta la tristeza, hasta el júbilo despertado por un amor compartido. Hombres y mujeres de diferentes formaciones, quienes desde la soledad que reclama esa mezcla necesaria de inspiración, talento y oficio, sacando tiempo de sus haceres cotidianos, los del sistemático ganar el pan, nos prodigan aquellas emociones a quienes solo contamos con la capacidad de sentir el goce estético. Holguín se place de que sus poetas y poetisas de distintas generaciones, publicados por editoriales nacionales e internacionales, muchos de ellos premiados en importantes certámenes dentro y fuera del país, permanezcan aquí, cargados de sueños y esperanzas, apegados a la vida de provincia que caracteriza a todo lugar alejado de la capital, espejo al mundo de cualquier país. El contenido, difícil resumirlo entre tanta variedad temática, incluye sentimientos y emociones que escapan ante una suerte de manera de ver el mundo interior de cada quien y el exterior de todos. A lo largo de estos versos se encuentran ese correr del agua (de mares y de ríos) que tanto ha inquietado al hombre desde tiempos remotos, la infinitud del cielo, las bondades de la tierra, el susurro o la furia del viento, el misterio de la creación lírica y los sentimientos humanos de carácter universal, en muchas ocasiones matizados por el aquí y el ahora de la Isla. A las voces más reconocidas como las de Delfín Prats, Mayda Pérez Gallego, Luis Caissés, Manuel García Verdecia y Ronel González, aquellas que han

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servido para estimular a los más jóvenes a adentrarse en la cuarta dimensión de un atardecer, que es la poesía, se suman otras más jóvenes, pero a las que hay que escuchar con oído atento como las de Luis Yuseff, Maribel Feliú, Ghabriel Pérez, Irela Casañas, Moisés Mayán, Lisandra Navas o Fabián Suárez. No se ha de pasar por alto el acento íntimo y sensual de la comunión entre el bosque y sus sombras, en los versos de Poveda; los torpes soles que acompañan a uno de los poemas de la inédita Zulema Gutiérrez o las evocaciones que traen consigo las terribles soledades que alimentan la noche en un texto de Rafael Vilches. Tampoco pueden soslayarse las bien estructuradas imágenes que se aprecian en la cerca de cardona, de José Luis Serrano; el mediodía entre los almendros estériles, de Alfonso del Rosario, la infancia que permanece alegre bajo la piel, de Pablo Guerra; el discurrir del tiempo por el éter, de Hugo González o la imagen que evoca la palabra como miedo encontrado en fragmentos de un poema de Yoan Ricardo. Hay mucho que admirar y que sentir tras textos como «In Albis», de Adalberto Santos; «Ahora», de Eliécer Tirso Almaguer; «Con vaivén de péndulo», de Yoenia Gallardo; «Puerta», de Taimí Ocampo; «A manera de prólogo», de Yanier H. Palao o «Aguas», de Elizabeth Reinosa. En todos los casos, se observa la inquietud hurgadora en las certezas del tiempo actual, la angustia reflexiva sobre un acontecer no siempre cierto, el ansia de alcanzar nuevas coordenadas del ser. Las formas estróficas y métricas varían, algunas composiciones se apegan a las clásicas heredadas de la literatura hispana, como ejercicios de creación reafirmadores del soporte teórico que brinda una escuela cuyas pautas han sido aceptadas por su innegable validez; otras, rompen cánones e inauguran nuevas brechas dentro de la lírica, llenas de brisa fresca y no por ello menos meritorias. Las voces que se emplean en la construcción hacen variar el tono al ser comedidas o no, pero siempre resultan sinceras, tal como corresponde al mensaje. La presente muestra de poetas que dialogan entre dos orillas, Honduras y Cuba, resulta útil como medio para ver y proyectarse cada cual mejor desde el contraste. Desde dos contextos que comparten muchas de las vicisitudes de países pequeños y pobres, con parecidos antecedentes históricos, este libro puede ayudar a ver cómo se asume esa realidad y cómo se trasciende en el cuerpo poético. Los poetas cubanos de la ciudad de Holguín cantan y hermanan sus voces con las de los poetas hondureños, mientras nosotros, al leer sus producciones y sentir todo lo que ellas despiertan, encontramos fuerzas para ser cada día más montañas y menos simas. MARICELA MESSEGUER MERCADÉ

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DELFÍN PRATS

NO VUELVAS A LOS LUGARES DONDE FUISTE FELIZ
No vuelvas a los lugares donde fuiste feliz. Ese mar de las arenas negras donde su ojos se abrieron al asombro fue sólo una invención de tu nostalgia. Extraviado en medio de la noche no puedes recordar; has perdido los senderos del sueño y despiertas buscándola en el ocio y el juego de los soldados y su lengua, extraña a tus oídos, había sido para ella un descubrimiento en este día hecho para crecer en la memoria de ambos como las montañas que entonces los rodearon. Di adiós a los paisajes donde fuiste feliz. Vive la plenitud de la soledad en el primer instante en que asumes la separación, como si ya su estatua en ti elevada por el amor, para la eternidad fuera esculpida contra sus ojos, más grandes y más pavorosos que el silencio.

SIEMPRE ESTUVO EL AGUA O SU RECUERDO
Siempre hubo alguien entre tú y yo, siempre hubo algo, poderoso, intercediendo, siempre estuvo el agua o su recuerdo,

44/Cuarta dimensión de la tarde
o una presión suavísima de telas, colaborando, sumisa, clandestinamente a nuestro placer.

ABRIRSE LAS CONSTELACIONES
A Cintio y a Fina el héroe permanece... R. M. RILKE

No los reduzcas al espacio demasiado estrecho de tu verso (Tu verso es un árbol alzado en mitad de la sabana contra el que se cierne la apretada soledad de la noche) No los encierres en tu casa (Tu casa es un refugio y sólido pero en su hondura persisten resuenan ecos de pasos y voces ancestrales) No los reduzcas tampoco a la ciudad (El verso, la casa, la ciudad son límites, muros que será preciso violentar para escapar al aire más vasto de la Isla) La Isla es el compendio, en fin, de tu verso, tu casa y tu ciudad Pero no los restrinjas a la Isla Ellos se asomaron mucho más allá Ellos vieron del otro lado del horizonte abrirse las constelaciones.

antología de poetas hondureños y cubanos/ 45

MAYDA PÉREZ GALLEGO

FIN DE AÑO
Un poema sin campanas ¿podría considerarse de fin de año? ¿No sería más bien la espalda de un instante donde los felices se abrazan felices y los solos sobreviven peor? Un poema de fin de año ¿no amanece roto de amor perdido y estrujado entre dos cuerpos?

AÑO NUEVO
Pienso en ti. Y contra el viento del nuevo año sigo emborronando lágrimas tecleándolas con pudor para no contrariar el abrazo de los felices en esta noche en que los solos no encontramos perdón.

MIS AMIGOS
Son como los sellos: su valor no radica fundamentalmente en su antigüedad sino en su rareza. Han ido llegando de todas partes llegando trayéndome un aluvión de poesía canciones secretos y sugerencias.

46/Cuarta dimensión de la tarde
Algunos con el mucho o poco tiempo han ido cayendo pero hay otros que desarman o reafirman mis tristezas. A cualquier hora tocan en mi memoria y yo los dejo entrar ir derechito al corazón que los espera. Allí anidan. Allí saben ser cálidos con mis huesos.

FAO
Me uno a la voz popular: «Son muchos los poetas y poca la comida en la Tierra». Por tanto voto porque la manzana de Eva la nuez de Adán la canela y los clavos de Gabriela condimenten la olla colectiva sustanciosamente enriquecida con el ave fénix la oveja negra el costillar de Rocinante la paloma de Alberti y todo lo que pescó el viejo Hemingway en los mares adyacentes. Esto será cocinado en el fuego lento de nuestros poemarios. Atizado con versos transparentes riqueza fabulativa dominio del lenguaje zonas aparentemente irrelevantes de la cotidianidad y deglutido luego líricamente por los enflaquecidos poetas (que nunca fuimos tantos por cierto).

antología de poetas hondureños y cubanos/ 47

LUIS CAISSÉS

CUARTA DIMENSIÓN DE LA TARDE
La tarde es un jazmín que se va abriendo a la sombra de un paso de escalera. La tarde es un gemido de madera. Un solo de violín. Un ave huyendo… A la tarde, no sé, todo cayendo en un grave mutismo que exaspera. La tarde: niña pálida de cera. La tarde, una tristeza que no entiendo. Una mesa cargada de vajilla. Un murmullo de voces. Un arrastre de frágiles sillas pudorosas. Un golpe es la tarde en mi mejilla. Una pena infinita. Algún desastre, como el fin irremediable de las cosas.

APARIENCIAS
Hay, en una mesa extraña, un tan hermoso jarrón que casi anula al botón de rosa que lo acompaña. Digo casi, pues se engaña quien al sentir el olor, a ver alcanza, mejor, el jarrón de blanca espuma. No es el jarrón quien perfuma. La que perfuma es la flor.

48/Cuarta dimensión de la tarde CONJUROS
A mi hermana María

Mi madre siempre lo dijo: Hija, no cortes higuera. Sal no derrames nunca. Cubre el espejo si truena. No pongas sobre la cama ni sombrero ni tijera. No bebas en vaso extraño. Da siempre la mano izquierda. Mi madre siempre le dijo: hija, no toques colmena. No barras nunca de noche. Donde te humillen no vuelvas. Pide rápido un deseo si ves caer una estrella. No botes el pan que sobre. No pases bajo escalera. Pero nunca supo decirle cómo espantar la miseria y rotos sus dos pulmones no encontró quien los zurciera. Bien se lo dijo mi madre: donde te humillen no vuelvas. Una vez dejó la vida… ¡y jamás he vuelto a verla!

antología de poetas hondureños y cubanos/ 49

MANUEL GARCÍA VERDECIA

BEETHOVEN COMPONE EL CLARO DE LUNA
solo veía manchas como restos de lluvia en la calle oscura rostros maneras se han sumido en el rechazo no oye las burlas y rechiflas peor las imagina hoy no ha podido conducir la orquesta su tempo no iguala al de los músicos atentos a la batuta sin fantasía ni la gracia de ese rumor interior que guía su sangre por las escalas de sonidos ahora tiembla como la hoja que arrastra la tormenta ¡ah mundo sólo aprecian lo evidente sólo el circo y la rutina los sacia! no atinan con lo sutil no perdonan aquello que los supera las imponderables cifras de otro universo allá en la vastedad de su interior el azar ha elevado un muro de silencio en torno afuera es el sordo clamor del mundo se aleja de las máscaras los disfraces del engañoso brillo de las joyas y sedas se refugia en su soledad vibrante el piano dócil traduce incitaciones un mundo de puras experiencias en su cripta dorada cesa el silencio resuena el mundo armonizan pájaros campanas coros de agua el viento juguetón en el bosque chasquidos de una piel desnuda que tiembla ¡ah si pudieran acceder a tanta hermosura como crecidos ríos de primavera! ríen de los límites superfluos pero ignoran las reales fronteras

50/Cuarta dimensión de la tarde
vierte sobre el piano raudales de música desde lo ignoto fluye luminosa y rotunda como la luna llena invicto sonríe ellos jamás podrán escuchar la música verdadera

MIRAR AL SUFRIMIENTO
Mirar de frente al sufrimiento. AMOS OZ

venga sentémonos mirémonos a los ojos toda la vida te has propuesto amedrentarme me has seguido infiltrado entre yo y mi sombra siempre filo inminente siempre garra lista a despedazarme por cualquier motivo has intentado con dolores del cuerpo has ensayado con rabias del alma incluso has extendido tus golpes a quienes quiero en mis temores te he evadido y en mi decencia he tratado de ignorarte en mis iras me he impuesto asfixiarte con otros dolores pero sigues como un duro herrero que incesante golpea su fragua y también siguen los días con ellos yo así que es hora de mirarnos de frente ¿sabes? no te amo no me apenas no me quejo sigue conmigo si es tu deseo en fin tus golpes endurecen mi piel y en tu larga insistencia en tu fiera presencia va la memoria de mi entera vocación venga mirémonos de frente serenos como viejos amantes

antología de poetas hondureños y cubanos/ 51

JOSÉ POVEDA

NO SIEMPRE LA MUERTE ES EL TEMIBLE FINAL DE LOS CIERVOS
Para Delfín Prats

Pueden venir los ciervos a comer plácidamente de tus manos con su mudo lenguaje, sus ásperas lenguas su callado hechizo de mansos animales. Alternativa de tus manos floreciendo para ellos: Únicos dueños de la pradera bajo el sol de septiembre. Los enemigos han acampado lejos de ti y de la manada, lejos, pero sus lanzas refulgen en la distancia, han preparado sus más crueles decisiones en un baile frenético de muerte y exterminio. Pronto vendrá la guerra y bañará la hierba con la tibia sangre de sus corazones que ahora laten inocentes, conformes con su suerte, víctimas propicias y sin escapatoria para un bárbaro sacrificio. Dóciles ciervos dormitando en su indiferencia y tú, uno de ellos, agobiado por el peso de la incertidumbre a pesar de haber visto todas las salidas clausuradas hacia el salvador bosque de olorosos pinos, donde pudiste ocultarte en el empeño de encontrar el camino a nuevos pastos. Allí siempre ha sido la paz la verdadera reina Ignorados los temibles cazadores y su sed de violencia,

52/Cuarta dimensión de la tarde
bosque donde los ciervos puedan reposar de su escape desenfrenado y es devuelta para siempre la calma a sus cansados cuerpos.

EL BOSQUE Y LAS SOMBRAS
Hoy juegan a su suerte dos solitarios, uno busca el destino de la fruta amada el otro la hora del naufragio, el lugar de las sombras que se extienden tras el sobresalto de los pájaros donde un niño muy joven e inocente yace tal vez dormido en los brazos del genio de la noche. El bosque se sumerge en la humedad en su perfecto nudo de espectros que deambulan libremente vestidos con holgados ropajes de liana y hojarasca. Mi boca ha probado el fruto afirmando el hechizo de este minuto ajeno detenido en su prudente castidad. Ojos extraños cuestionan la existencia de este bosque pero aún así el pájaro extiende sus fragorosas alas a pesar de los sueños de otro ser que puebla de singular escepticismo todas las sombras habitadas y ofrecidas.

antología de poetas hondureños y cubanos/ 53

MARIBEL FELIÚ

Y BEBER LAS OSCURAS AGUAS EN LA ALTA NOCHE ERA UN RIESGO
A Joaquín Osorio Hasta mí llegan silenciosas las oscuras aguas mientras en casa observamos las noticias nos dividimos la luna anida con su plumaje en el río devuelve un sueño sangriento el sueño de oprimir las almas dejarnos el denso olor del invierno. Las estaciones penetran taciturnas en el balcón incendio en la alta noche los ojos acechan ojos tristes que llevamos para sabernos solitarios dentro del caracol sentados a la diestra invencibles cazadores del Padre Tiempo Eterno hora exacta en que los dioses se rebelan los extraños muchachos se desnudan rompen las aguas del trópico trazan signos sobre la arena contemplo sus cuerpos solemnes abiertos a la sed bebiéndose las oscuras aguas reinventan un país en las madrugadas doran sus pieles malditas hermosos muchachos rosas. Acá desde la altura que supone una casa un castillo sobre las tinieblas hacemos nuevos proyectos de vida tomamos el té de medianoche estremecidos urgentes yo deseo una casa con vista al mar Carlos necesita un bosque para cortar la madera

54/Cuarta dimensión de la tarde
Rolando apuesta la última carta jura que sus niños crecerán fuertes sobre el hielo escandinavo. El espejo devuelve los rostros prohibidos que no se deben ver para no quebrarnos con ellos todo reflejo incondicionado de la realidad era un ardid un rompecabezas flor del loto en medio del pantano. Nos sacamos las fiebres del cuerpo echamos la nave a las corrientes sanguinolentas perdidos en la alta noche. Las últimas noticias aseguran que el ciclón llegará me entran ganas de hacer el amor conmigo misma la brisa me trae el olor de esos bellos muchachos bajo el puente elevados como las Pirámides me desangro observando el placer Eterno. Tiempo. Padre. Las mieles de los cuerpos van y vienen las oscurísimas aguas vencidas llegan hasta aquí mueren conmigo. En esta casa a orillas del río hemos enloquecido mintiéndonos divididos y con una inseguridad que aplasta. Pero la belleza no conoce de noticias ni ciclones los muchachos rosas se aferran a las aguas se bañan en la noche lo arriesgan todo. Cómo quisiera ser al menos la otra mitad que les pertenece.

antología de poetas hondureños y cubanos/ 55

RAFAEL VILCHES

SENTADOS SE HACEN HUMO
Vemos girar la calle cuatro cantos en el árbol disparo a pecho descubierto repentino aplomo por descubrir la nieve Suspiro bajo el humo el aire dispara el coco duro en plena palabra explota el puño duda el misterio de la isla gira el cuerpo flota choca el mundo se estrella en humo agua tu pecho sangra dos gramos de alucinación palabra en tus oídos explota absorbe en ese minuto tus ojos en el cristal consume la hierba la puerta está abierta la puerta está la puerta la. .

SÓLO UN NOMBRE
Por mi nombre cruza un círculo de fuego los ojos en el crepúsculo definen mi rostro mis años la cicatriz que guardo desmiente mis sueños y la persecución bajo el puente donde el agua no transporta los espejos ni la paciencia equilibrista en tu mirada Soy solo un nombre en el círculo de fuego Los ojos por donde cruza el crepúsculo.

56/Cuarta dimensión de la tarde HEREDERO
A Juan Isidro Siam

Aquí hay mármol y polvo memorables antepasados legaron Del mármol limpio el polvo ahora cómo separo de la dicha la pena. PAZ DE ISLA música en la fuente animales de agua agazapan las palabras bajo la noche penetran al jardín ocultas fronteras Terribles soledades alimentan la noche señal que marca la luz en la sangre. PARO ENTRE ESCURRIDIZOS PECES gatos terminan mi cena ninguna lectura hace próspero el archipiélago alguna vez soñamos abrigar una huella en la nieve trazar nombres a cualquier hora dolor de parto música odio terrible a Venecia al mar estar de parto desconsuela miro a través de un grito desde el puente maldigo las aguas disparo al país silencio de luz como nunca los gatos golosinan mi parto mientras descubro el mundo en el agua.

antología de poetas hondureños y cubanos/ 57

GHABRIEL PÉREZ

ESCRITO EN EL INSOMNIO
Ay ciudad yo que iba a llamarte Paraíso y sucede que pones tus hombres contra mí Tus habitantes se volvieron soldados de vigilar mi casa de no dejarme entrar ni salir a ningún sitio (ni siquiera a buscar el pan de cada día) Vuestro pan se ha convertido en mí en el pan de cada invierno pues de un invierno a otro mueren en la ventana tantos pájaros dejando sus mendrugos Ellos llegan a mí nadie sabe de dónde ni orientados por quién Confío en ti ciudad como confían los muertos Prueba de ello es que detengo mis pasos mientras camino por tus calles venerando tu magna existencia Prueba de ello es que conozco el árbol más alto que posees y el árbol que aún no ha nacido de tus tierras Que para mí tus ríos (tus más oscuros ríos) son manantiales de luz Yo me dejo llevar por sus cauces con tal de unirme a tus destinos

58/Cuarta dimensión de la tarde
Tú eres la ciudad en que Van Gogh le hubiera gustado nacer El parque en que Picasso soltaría sus palomas A ti se llega sin brújulas ni puentes por la corazonada de los vientos Sostengo en mí ciudad todas tus culpas porque soy en tu olvido la otra isla porque llegas a mí desde muy lejos siempre nueva y antigua en un canto de aurora porque hiciste de mí una tumba el arca donde vienen los hombres a dejar su cotidiana muerte porque soy en tu altura un descuido y el hombre escasamente mira el suelo en el que hunde su planta poderosa y sucede que hoy me borro en su torpeza porque soy una línea intrusa en el trazado de tus calles Sobre los campanarios de tus templos en tu nombre soy polvo ciudad únicamente polvo

antología de poetas hondureños y cubanos/ 59

JOSÉ LUIS SERRANO

PLACODERMOS
Un mesías literario algunos reclaman el advenimiento de un Alejo Carpentier o un José Lezama Lima alguien que convoque las palabras con idéntica unción un mesías un mesías ellos aguardan y aguardan el milagro sin comprender que los placodermos peces mandibulados de finales del silúrico dominaron mares y ríos durante más de 60 millones de años antes de extinguirse hacia finales del devónico.

CATHEDRAL
Las estructuras no se derrumban a menos que algo en ellas cambie: Los arquitectos de Justiniano están en problemas.

PERPETUUM MOBILE
Álgebras imposibles. Cabezas de puerco magistralmente cercenadas en el traspatio de mi suegra. Lo grande de la suegra es que es un puente y no una meta. Lo que se puede amar en la suegra es que es un tránsito y un acabamiento. Ir más allá de la modernidad no puede hacerse sino a través de Nietzsche. (Los postmodernos ya se han dado cuenta.)

60/Cuarta dimensión de la tarde

VERSUS
Hace falta una carga para matar bribones un clavo versus otro clavo una novela de caballería contra las novelas de caballería.

MÍNIMO ACCESO
Un espacio galérico convenientemente iluminado. Un par de tipos que todavía confían en el arte contemporáneo pretenden demostrar algo que escapa a nuestra comprensión. Ambos en pijama permanecerán tendidos en catres adyacentes durante 48 ó 72 horas. En determinados horarios amigos y familiares (debidamente autorizados por no se sabe qué instancia) entrarán y saldrán del receptáculo (36 m3) para ofrecerles comida y alcohol sobre todo esto último sin que por ello se lleguen a quebrantar ciertas reglas pactadas con el expositor. Los parámetros vitales de los artistas han de ser vigilados por personal competente. No obstante, bajo ninguna circunstancia los familiares autorizarán su traslado hacia centro asistencial alguno. The whole earth is our hospital. En lugar de historias clínicas se habilitarán libros de quejas y sugerencias.

CARDONA
Le han roto la cabeza por una basura. Literalmente por un montículo de basura que el agresor pretendía quemar. Al agredido y su mujer les preocupaba que el incendio perjudicara la cerca de cardona que establece los límites.

antología de poetas hondureños y cubanos/ 61

RONEL GONZÁLEZ

LA QUE SOÑÓ, LA QUE FUE SOÑADA
Alejandra Pizarnik

Yo amé a Alejandra en secreto y buenos Aires caía de lado sobre mí, hundía su filo en mi rostro inquieto. Juro que la amé, indiscreto como soy, no-cuerdo, raro. Ella inventó el desamparo, el infierno musical y yo la amé hasta el final violento de su disparo. Yo amé a Alejandra, los dos del brazo, los dos helados bajo los bosques pasados de la infancia, bajo los espejismos del adiós. Ella tuvo el pelo gris y una dulce cicatriz en el alma. Yo la invoco, sola, incauta, bajo el loco cielo huraño de París. Yo amé a Alejandra. Ella estaba desviviendo en su orfandad la furiosa eternidad de su piel. Ella soñaba y yo la soñé, la amaba

62/Cuarta dimensión de la tarde
hasta la sangre. ¡Qué hastío quedar con este vacío a cuestas! La amé. Dios sabe que no hay olvido que acabe con su fantasma tan mío.

COMO LADY GODIVA
Yo te recordaré por el abrazo de la mentira y por el desaliento, no por el desamparo que lamento ni por la incertidumbre del fracaso. Recordar es inútil. Lo prudente es el olvido que, a merced de todo, existe, aunque lo niegue de algún modo un inmortal poema de Occidente. Pero yo voy a recordarte, amigo. A pesar del abrazo y de la duda inmemorial. Yo volveré a tu puerta como el gozque sediento de tu abrigo. Siempre regresaré, libre y desnuda, a galopar por tu ciudad desierta.

Y YO TE BUSCARÉ POR LA MAREA
Tú no dirás como Altazor: naufrago, "no hay bien no hay mal", sobre la tierra incauta, cuando imites al sórdido argonauta y el mundo se equivoque, como un mago. Tú no verás al cisne de agua oscura cantar para morir (Wagner enjuto) ni llevarás por tu pasado el luto de quien no vio el ayer que atrás fulgura.

antología de poetas hondureños y cubanos/ 63
Tú vencerás, Caribdis, el encierro mientras surjan palomas como el hierro en el costado que a Jesús le duele. Y yo te buscaré por la marea donde llora Jasón sin que Medea como un albatros en sus ojos vuele.

64/Cuarta dimensión de la tarde

ALFONSO

DEL

ROSARIO

CHALANAS ANARANJADAS
Es su compás la noria de esta tarde se mecen como en un susurro y el viento nos devuelve su olor a nostalgia se mecen al unísono desenfadadas otros pescaron en sus dorsos eran peces vigorosos discursivos hoy crujen al salitre nuevas historias y un resplandor despeina esta uniformidad de naranja con plateado atadas por sogas su reposo transita y la orilla sabe de nuevos códices tatuados en sus popas llenas de fatiga su dolor se tambalea y es su mansedumbre la que solloza en esta noche que se derrumba en esta niebla.

PERDIÉNDOME, ELSA, EN LOS SUCESIVOS PLEAMARES DE MI ISLA ni siquiera llueve para buscarte en una nube las calles sudan mi nombre casi al final en el estío Invento palabras para pronunciar tu lejanía digo huella digo sutileza por cierto he recibido notas con los vientos he sabido de ti y de tus vinos

antología de poetas hondureños y cubanos/ 65
Ya es hora, Elsa, creo que sí no podría abrir esa puerta esperar nuevas humedades si pudieras trascender me dibujarías un velero y este mar que nos divide de tan comunes e irreverentes te hablaba de la lluvia y es hoy un recurso de viejos enamorados ahora los niños fabrican castillos con las piedras derruidas de algún antiguo castillo veo los profundísimos pozos las arenas movedizas y tú allá en esos confines ocultándome mensajes Es dura la noche, Elsa, como tu silencio y es un dolor que cruza las manos este mediodía entre almendros estériles Qué quedan, Elsa, de aquellos barrancos donde nos tendíamos como fieras a destrozar mansamente los últimos versos los primeros quejidos Recordar es un latigazo inmerecido esa espuma me anuncia la lluvia y mis maderos deslumbran de crujidos cuando amanezca serás otro espejo donde diluyo mi pelo con tu nombre.

66/Cuarta dimensión de la tarde

PABLO GUERRA

PLEGARIA NOCTURNA ANTE LA MESA
Juntar las manos sentir que la prolongación de los huesos no es más que aire enrarecido. El cuerpo es un soldado de la muerte, oficio de las horas su marcha, polvo sobre el polvo enlutado sacude. Oscuros hemisferios se han cerrado dentro queda todo el tiempo, la torva edad del insecto anunciador, nada tangible, la espera, calma en las costas de vidrio, trago que ya no sabe a nada. Juntar las manos, hacer monologo en la vasta pendiente del sueño a la mesa como si pasado y presente abrazados se hundieran en arenas movedizas. Juntar la manos bien fuerte que ya nada va quedando dentro ni fuera para salvar la noche inmensa.

LOS NIÑOS PASAN
Los niños pasan sus juegos quedan como restos del verano. Los niños pasan lentamente como aves entre las nubes y el mar es un dorado recuerdo. Sus pies de asombro en la arena marcados no alivian la mirada.

antología de poetas hondureños y cubanos/ 67
Los niños pasan y va quedando el eco en esa rara zona del recuerdo donde no sabemos si vivos o muertos estamos. Hay una infancia que permanece alegre bajo la piel otra que se marcha inevitable y feroz, entre ambas el raro sabor de un déjà vu. Los niños pasan y respiro un cansino rumor de ensueño, aire que aturde finalmente, como si un ángel terrible nos hubiese tocado.

RETRATO NOCTURNO
En el cristal el fuego es una bailarina insomne vaivenes de amarillo y rojo fulgor que nos alejan y acercan en el cristal que nos miramos El fuego está tan cerca que se vuelve un verdugo En el cristal que el fuego baila no canta la luz su danza es silencio sobre el silencio de nuestros rostros La noche de impenetrable sueño acontece como circunstancia de mineral naturaleza pero el fuego muere y la piedra se instaura como signo en la brevedad mayor de su último compás En el cristal dos pálidos fantasmas nos miran no se acercan, no se alejan, oscurecen, callan.

68/Cuarta dimensión de la tarde

LUIS YUSEFF

EL DEDO DE CRISTO
a Miladis Hernández

Mano de Dios, que ofreces. Mano fría, de mármol. Dedo de Dios. Entre nosotros se han cerrado mares. Aguas muertas que no sacian la sed del caminante ni dan de comer al hombre de costa. Entre nosotros la neblina espesa apenas deja ver del otro lado, sobre el horizonte, la barca de flores muertas que mece el viento del Sur. Sin embargo, el dedo de Cristo sigue allí, en el cofrecillo. Nada ha cambiado. El mismo techo. La misma agonía haciéndose sobre mí con un llanto discreto. Y un jardín que desaparece, muy a pesar de los esfuerzos de la abuela —pobre mujer que pretende sea buena su cosecha— mientras las cerámicas y los metales pudren en una humedad que no se siente, sino que va adentrándose a los objetos, a las horas, con una paciencia pavorosa. Como disparos, un día y otro, depositan sobre mi cabeza una corona extraña, de rey —dicen— sin reino. Y me levanto con ese peso. Voy cantándole un salmo amigo. Algo que esté a la altura de las circunstancias y me haga parecer bueno a los ojos del perro con hambre que me mira. Estos árboles muertos que habito te repiten en las sombras de una manera inexplicable. Sobre ellos —testigos de otros tiempos— han pasado las aguas de los ciclones y sobrevivieron pacientemente a la muerte de los otros. Contra las paredes voy dejando huellas circulares que me amigan con la suerte. Que me acercan al anonimato de lo divino. Acaso porque voy pareciéndome a mí mismo y ese es un modo de desaparecer. De anulación concebida para las criaturas de mayor lealtad a los silencios que iluminan la madrugada y en un minuto se repiten

antología de poetas hondureños y cubanos/ 69
hasta encontrar paciencia infinita. Yo guardo el dedo de Cristo con la misma suerte de un sacerdocio milenario. Ese dedo te ha trazado el camino. Hay caminos de Dios y caminos de nadie. Pero ese dedo llegó a nuestro pan para dividirlo en partes justas. Sólo que uno se reciente y deja sobre el otro la parte amarga de esos mendrugos que manchan los huesos como hierro caliente. Ya no vendrán las palomas, amigo mío, a comer en nuestro patio. Ni habrá para ellas donceles que hagan la ceremonia. En cambio tendremos que acostumbrarnos a un nuevo silencio. A esta mano fría que extienden en las sombras y termino por convencerme de que no es tu mano, ni la mano de Dios, sino un dedo de muerte. Una cábala indescifrable que me dictan mientras escribo tu nombre sobre el papel que al día siguiente se lleva la ventolera. Un viento que cierra al unísono las ventanas y me encuentra de rodillas. Vencido. Frente a los santos guerreros. Mano de Dios. Dedo de Cristo sobre las cosas muertas. Cosas que no resucitan.

QUEMAR LOS LIRIOS
Yo quería comer de tu costado. Entrar a tus entrañas húmedas. Y convivir miserable en tu aliento. Yo tenía las noches para llorar la podredumbre. La miseria de saber que nuestros cuerpos de a poco iban cediendo a la maldad de otros cuerpos. Al encono de las epidemias que azotan las ciudades. Talador, yo quería quemar flores en las noches. Lirios para el amor. Lirios para vernos envejecer. Pero tu costado se moría. Tu hígado me daba miedo. Y yo me callaba tanta sustancia cristalina. Tanto amarillo en tu pupila. Yo no quería estos versos parar ti.

70/Cuarta dimensión de la tarde
Yo no quería estas páginas de ceniza. Esta pobreza que me inclina sobre el polvo cuando miro la casa que construimos desmembrada como un animal frágil. Yo te quería. Pero de pronto todo se ha vuelto una caída. Un irnos perdiendo a cada paso. Trastocar palabras que hablaban sano del amor. Y no estas sílabas que avanzan como caballos de piedra mientras el sol en nuestro patio no deja de quemar los lirios que ya no recogerás porque el azar te ha llevado a otra casa. Donde otra mano ocupa tus miserias. Tus distancias. Las fuerzas necesarias para sobreponerse al día de hoy. Y al de mañana. A tus silencios. A tus tristezas. Porque yo era un animal solitario entre tus cosas. Las que se sucedían sin tu voluntad. La mala lumbre que se nos hizo cuando la muerte de nuestra Señora Tres Lunas que nos dolió como la desaparición de un astro. ¿Recuerdas? Todavía éramos felices. Y jóvenes. Aunque para ser justos tendríamos que aceptar que siempre fuimos más jóvenes que felices. Y esta miseria de ver desaparecer cuánto hicimos para después quemar los lirios amor. Quemar los lirios.

antología de poetas hondureños y cubanos/ 71

HUGO GONZÁLEZ

EN EL CAMINO
Otra vez estoy con Jack Kerouac en el camino. Tengo las pupilas asombradas de horizontes, de la salvaje inmensidad americana hacia el oeste en pos de una nueva fe. Desde New York a Frisco alucinados, hasta que vayamos a dar con nuestros huesos a las aguas del pacífico. Por las carreteras de Ohio e Illinois vibra en el viento el hechizo del be bop y en cada pueblo hay una risa de ramera, un trago de whisky sin desayuno, y un perro vagabundo que olvidar. En cada pueblo el silbido de los trenes inquietando el amanecer. La mesura postergada hasta mañana. Mañana, una promesa para ser maduros tomorrow y estas ganas de vivir que de tan intensas duelen en el pecho. Hoy sé que Arkansas no puede amedrentarme con la vastedad de sus llanuras. Tengo al alcance de mi anhelo las piernas hermosas de Mary Lou, el genio loco de Dean, la grandeza de una pequeña amante mexicana para tomarnos todas las cervezas y comenzar a ser viejos cuando acabe el tiempo. Perder al poker en Denver el chaleco y la cordura no parece ser un buen negocio ni robar autos para huir del destino comulgando con Miles Davis a la vera de dios. Welcome to the jungle,

72/Cuarta dimensión de la tarde
estamos en Los Ángeles, la ciudad de los demonios. Donde los junkies se doctoran en la metafísica del humo y los policías mueren de amor en los burdeles. Donde el buen jazz se toca bajo tierra porque en cualquier sótano se está más cerca del infierno. Algún día volveremos al este. Tal vez me dedique a ser feliz y deje de escribir, pero el viaje continuará infatigable. La generación beat no conoce el descanso.

APRENDIZ DE BRUJO
Ya no comprendo el lenguaje de los astros. Me han negado todo entendimiento y toda melodía. Yo era un nigromante de ilusiones, devoto de los poetas malditos y de los Rolling Stones. Otro aprendiz de brujo en las tabernas del puerto. Wild Horses cantaba con Mick Jagger porque no existía mejor espejo que cien caballos salvajes al galope para admirar nuestra propia libertad. Tras una copa de vino vi discurrir el tiempo por el éter. De Keith Richard Simphaty for the Devil y a Charles Baudelaire Las flores del mal. Hoy que naufragan en la fiebre los rapsodas y la lluvia golpea sin descanso sobre el cristal opaco de mis días, prefiero pensar que los recuerdos me aguardan en sus alcobas profundas.

antología de poetas hondureños y cubanos/ 73

ADALBERTO SANTOS

IN ALBIS
No convoco lo que no me pertenece un nombre azul sobre el granito —tus padres no te olvidan Verónica. Bajo la piedra no se abrazan quienes nos dejan sobre el regazo flores artificiales y frascos de conserva. ¿Te duele Verónica no vestir tu edad de zapatos brillantes y ser sólo un dedo de muerte blanca levantado junto a la carretera? ¿Te han hablado alguna vez del niño de Pompeya de su dolor encristalado de las alarmas —cinco mil liras me han dicho es el precio para compartir su plegaria a un dios desconocido. Pero junto a ti nadie viene a tomarse fotos para enviar de postal a los amigos. Tampoco tú me perteneces. Ahora me voy y quiero dejarte esta minúscula ave de papel dicen que al construir mil iguales a esta otra ave feliz se anunciaría. No lo creo no lo creas Verónica. Ni al ave minúscula ni al ave feliz ni al hombre que propone su llegada. Es un juego simple pero es todo lo que tengo.

74/Cuarta dimensión de la tarde ESTACIÓN DE LA ZARZA FLORECIDA
Un hombre cruza junto a mí pedaleando en su ignorancia mientras yo hago de tu nombre un catafalco sobre el cual puedo amontonar toda tu belleza. Llevada contra la efímera trascendencia de las cosas algo que no será tu nombre quedaría atrás acaso el perfume velado que abandonan las rosas invernadas la prisa con que las manos disponen el rapto de su aroma formas arrancadas a la original patria de sus cuerpos para cumplimentar el llamado de otras manos el ademán de otros ojos o esa tardía caricia que lanzamos sobre los que dejan atrás la vigilia hacia el recodo insoslayable amantísimas figuras hermoseadas en la muerte. Nunca es fausto detenerse en lo inefable y así como ese hombre que ha pasado sin detenerse pedalea junto a su música ominosa e ignora la categoría de tus labios o la sombrilla roja para conjurar la humedad nocturna así lanzaré hacia el pasado el feudo de todo lo que en tí estuviese contenida: no más el monstruo mítico comiéndose mis poros ni la mano definitiva dispersando el verano. En mi ha comenzado la estación de la zarza florecida.

antología de poetas hondureños y cubanos/ 75

YOENIA GALLARDO

CANCIÓN DE AMOR A UN POETA
A Rafael

Tu mano, otra vez tu mano, desnuda, trivial, experta. De rosas tu voz desierta. Tu voz, tus ojos, tu mano. Tu mano, siempre tu mano que prende lirios al viento, estrellas al firmamento, cantares luces colores. Tibio manojo de flores tu mano, sutil tormento. Tu voz, de nuevo tu voz, proverbial, dulce, secreta. Ingenua canción discreta. Tu mano, tu piel, tu voz. Tu voz, otra vez tu voz. Hiriente sueño lejano. Murmullo dulce y profano que roza mi languidez. Mar, espuma, desnudez tu voz, tus ojos, tu mano.

DESESPERANZA
Como Penélope quise bordar la tela más ruda, pero sumida en la duda sin reparos la deshice. Cual clérigo que predice

76/Cuarta dimensión de la tarde
el futuro sin aliento creí escuchar en el viento tu respiración quebrada temerosa entrecortada, mas no vendrás lo presiento.

CON VAIVÉN DE PÉNDULO
A Brian Jesús y Andy Jesús Soy como una bandera con sed de lejanías. Siento acudir los vientos, y me toca vivirlos... RAINER MARÍA RILKE

Al ritmo de las banderas se va mi corazón con el claroscuro de la tarde levito sobre la ciudad la diviso desde arriba trazo sus esquinas calco la rectitud de sus calles. El viento cenizo por donde cruzan todas las insignias como manojos multicolores abriendo paso a los fantasmas que me habitan.

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IRELA CASAÑAS

CÓMO ESCRIBIR SI NO ESTAMOS SOLOS pero somos la orilla de otros seres a quienes no interesan los poemas. Trato de hacerlo antes de la palabra que inaugura están viviendo los de al lado contando las angustias con música de fondo y otros golpes. Encuentro en mi un verso que promete ciérrense los sentidos al caos del mismo día hay una realidad por alterar un suelo cubierto de papeles donde no volveré sin una idea. Qué breve es este viaje y cuanto se prolonga el ejercicio algo va a interrumpirme este planeta este sublime tiempo de romper que nadie me recuerde las ausencias en mis espacios de mujer joven y sana tengo viejas edades frecuento las prisiones por la ambición de unirme sobre un texto. Sordidez de esta hora no roces mi burbuja para la sobrevida todo alcanza aunque para crear no llegue algún sonido propiciador de los más puros alcoholes de la mente música. Tocada en mi interior emoción espiral del universo si debes presentarte y solo con violencia

78/Cuarta dimensión de la tarde
Está ocurriendo ahora el accidente simple donde vienen a herirse las técnicas de vida y la locura.

BALL AND CHAIN
Nuestras son las mujeres que nos dejaron... J. L. B.

Yo busco la lección del placer más oscuro. Podría inundarte de argumentos que conoces pero son mis rituales cuando tanto silencio no me deja dormir hago que tu garganta afile mis insomnios. Garganta trasnochada como la debutante sonando baby baby la aplaudieron chiflaron algunos vasos rotos y en esa madrugada ya no pudo dormir. No llegué a tiempo. Ahora llevas culpa de esta añoranza ilógica no aluciné frente al derrame lento de cada grito en fiebre y siete vidas sin un hotel barato que aliviara tanto entregar de carretera. Y el solo de guitarra retuerce cada sexo el solo de guitarra arde sobre esta brevedad. Gargantas trasnochadas. No las corten. Obsérvenlas desde el letargo rojo. No habité en ese público. ¡Qué broma! solo emociones duras repasan este disco. ¿Aún creeré en fantasmas? Nena tú vendrás cantando la lección del placer más oscuro. Trust me yo voy a ser la última en salir de tus bares.

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YANIER H. PALAO

EJERCICIO DIARIO
Callar. No decir criterio alguno. Cuando más mover la cabeza gratificando. No aceptar, ni negar, tan sólo comentar: me parece bien, y alejarme, alejarme.

ESTUDIO DE CASO I
Es posible que nunca lo atrapen. Estoy seguro de que no tendrá cargo de conciencia. Ahora estará tomándose unas cervezas — enlatadas— en un bar, solitario recordará lo sucedido. Mientras sus labios están encima del agujero con filo, por donde bebe su cerveza, sonríe, escapándose unos hilillos finos que ruedan desde la boca hasta la barba sin rasurar.

A MANERA DE PRÓLOGO
Bajo el sol del mediodía, tapados con paraguas los rostros brillando por el sudor. Desde la distancia parece que puedo saborear sus pieles. Bajo esta violencia que evapora la última gota de sustancia acuosa que estaba en el cráneo del muerto que fue enterrado hace un mes. Bajo este vapor, —buscando café. En la noche ando, me sorprende la niebla fría y distorsionadora. Amo debajo de algún almendro o en un recodo. Paso de madrugada cerca de las casas, escucho las sinfónicas melodías del placer,

80/Cuarta dimensión de la tarde
los gritos del que abofetean, el desplazamiento del dial en una radio que trata de encontrar informaciones, —o música. Sudo, me humedezco el rostro, la nuca con agua recogida por zines oxidados. Tengo frío me tapo con mi única gabardina gris, ando solo, miro, no busco protección, ando a la intemperie.

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FABIÁN SUÁREZ

1 Lo de aquí está sucio. Está descascarado. Feo. Escribo nerviosamente sobre la isla, en la pantalla del computador se interesan por mí. Oportunidad para clientes del ciberespacio: very important person. Mi astucia fue bordada a machete sobre el teclado. Pertenezco a una generación que busca los contactos. Especifico, lo táctil. No soy todo lo que vende el perfil. Me delatan bocadillos al estilo de un ser cosmopolita. Poesía, ¿cuándo voy a evitarte? Al final del túnel una mosca tensa la tela digital. Sobre la taza de café Cubita, pongo azúcar y vierto cizaña. 2 Muchachas que ofenden a la patria, ¿quién hablará de nosotras cuando hayamos muerto? Cuerpos escamados, cuerpos sin gloria se resisten a ser carne de cañón. Las que vamos a morir te saludan. ¡Qué tontos! Todos vamos a morir (tarde o temprano, bien o mal). Levanten los ojos frente a la tribuna, hinchen el pecho; mejor decir las farsas que incitan la persecución. Ignoradas —incluso— por la crónica roja. No existimos este día. ¿Quién destripará de nosotras: maricones travestis transexuales: blanquísima basura nacional? Alguien tiene que pagar. ¿Usted se arriesgaría, señor? Las ratas tupen las cloacas, riegan sus enfermedades, embarran el diamante de la sociedad. El sótano de mi país es poco para desterrarlas. Aquí hasta el fango es heroico. 3 Cubana de Aviación: "puerta de Cuba al mundo". En las oficinas de la aeronáutica civil una embarazada se recuesta en mi hombro. La orquídea en el tronco del flamboyán, pienso. (Como esas tarjetas del día de las madres.) Cabría distinguir entre plantas saprofitas y plantas

82/Cuarta dimensión de la tarde
epifitas. Baste decir que las primeras son parásitas. Las segundas, en cambio, usan de sostén un árbol de sombra, se nutren del sudor del ambiente. Pese a mi aire poco nacional, no creo que estuviera jineteando —término que usamos cuando alguien quiere abrir precisamente una puerta al mundo —. Dios te bendiga, me dijo. Y por aquello de Dios imaginé mi alma. Y por aquello del alma imaginé los cielos; un avión que surcaba. Y de tanta holgura recordé un verso de Guillén que mucho gusto: todo en el aire es pájaro. ¿Seré igual de virtuoso que esos bandos? Quiero creer que me veía limpio. Que me veía saludable. Varonil. Quiero creer que algo mío animaba en su futuro bebé.

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TAIMÍ OCAMPO

BARCAS
Como un rebaño, grises, silenciosas, de todos los confines. Sajan la niebla, tientan a los insomnes cercados por la gula de Saturno. Dueñas de la estampida, la orfandad que hincha sus garras, la merecida separación designada a la casta de cobardes. Acopio de miserias, extenuante. Descienden con la carga por los meandros del Éstige, continúan su curso, abandonan mi Patria, abandonan, tan sólo, el primero de los nueve círculos.

RUB AL-JALI
Sobre las dunas mueren, cada año, trescientas setenta y nueve mil gaviotas. De los montículos sagrados emergen ruinas con vista al mar perdido. Los cazadores recolectan pájaros muertos, agasajan al extranjero y prohíben usar plumas en la confección de almohadas. Nadie descansa, lo legado arrastra hacia un ciclo de arena, región vacía, multiplicada sólo en fragmentos de espejo.

84/Cuarta dimensión de la tarde
También yo puedo inventar héroes, servirme del cadáver insepulto, retama negra para barrer las calles. Doy de mi cuerpo migajas para sostener el vuelo de trescientas setenta y nueve mil gaviotas.

EL FRUTO
Volver (como matar) proporciona ventajas. Grietas en la corteza de los frutos anuncian la sequía. Esperas la respuesta en la entraña del pez, destrozarás sus vísceras por temor a que geste laberintos y esté creciendo en ti la bestia, sin héroes, sin combate que la haga trascender desde los altos muros de setos recortados.

PUERTA
Después del caos: tus manos ambiguas, desarmadas. De tu cuerpo a mi cuerpo la venganza, otro templo arrasado, otra batalla. Tu lengua en la poesía de Gastón, mi lengua en el anzuelo de tu sexo: me estoy volviendo un pez de forma indestructible. Besas la sal al borde de las horas, lecciones de estoicismo demoran el placer y sangras diminutos cristales donde cabe la ira.

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ZULEMA GUTIÉRREZ

SIN SOMBRAS QUE AMENACEN MI ENTEREZA
Es la hora de los inciensos de la sal en los ojos de mi madre la bandera blanca a la entrada de la casa. Es el momento solemne en que se encienden las velas la hora en que desando los parques. Me voy tranquila, con la historia doblada bajo los brazos. Es la hora de los inciensos de los grandiosos cantos a los patriotas derrotados de Whitman, de las palomas en invierno. Es el instante temido por las flores el glorioso momento del abandono. QUIÉN NO HA DOBLADO LA ESQUINA CON SU SOMBRA. Nunca la he mirado a los ojos, comió de la angustia de mis días, el pan de mis huesos la sustenta. Pasó por estas flores que lloran la tardía primavera, pasó sobre las horas que le sobran a mi vida. Vuelve la noche, desanda las huellas de la verdad, desconoce las razones que alzan la mano de Dios sobre mi cabeza, y las potenciales aguas de la caverna celeste, donde rompe la ola atrapada una y otra vez sobre mi sombra.

86/Cuarta dimensión de la tarde
Qué hacer con el poeta que me escribe y va dejándome sin casa, ha descubierto que no duermo, que le temo a mi sombra, al perro que no ladra, a una ventana antes del día. Torpe soles que me acompañan, espían desde mis ojos la mirada de los crueles, se quedan en la esencia, lejos de este cuerpo. Has echado tu suerte. Preguntas ahora: ¿quién cuidará mañana de las rosas?

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ELIÉCER TIRSO ALMAGUER

A MAR
Porque ya entiendo que al nacer heriste mi corazón con algo de tu azul y de tu espuma RAÚL HERNÁNDEZ NOVÁS

Mar, te amo encostrado por el sufrimiento mientras rasgo los encajes de otro cuerpo, porque tu cuerpo es sal y vinagre y azufre plagándose en mis venas, porque tu piel fue maldecida por mis manos y cuando rozo el enjambre suave de tu piel es como si mil abejas volvieran a picarme bajo las floraciones de la infancia. Hechizaste mi corazón con algo del embrujo que había en tus arterias, me tatuaste como a una de esas reses que va camino al matadero con la resignación en las pupilas. Si comprendieras que eres un río soñoliento lejos del agua cariciosa de mis yemas, si te asomaras al fantasma que resta de tu vida; porque tu cauce es un cauce herido y para que sane precisa desembocar en mis entrañas, cicatrizar cicatrizándonos completando mis glóbulos, débiles como las lunaciones en menguante. Sin ti soy como esos engranajes que emplean los niños en su gravitación, nada más que una rasgada papeleta.

88/Cuarta dimensión de la tarde EL TIEMPO ENFERMA
Mi corazón se ha esclarecido como la voz del manantial en la garganta de las piedras. La tierra gira y en sus circunvoluciones nos regresa al sitio de las cucharaditas enfermizas gustaría tener los dientes hermosos y las encías de guayaba sazona de un africano que paseasen por la habitación las anchas y estériles caderas de la comadrona. Los días y el tiempo enflautados de tristeza amenazan enturbiar las claras de mi corazón. Me gustaría alargar la voz como una trenza donde las estaciones desvalidas corrieran a ampararse, con la delicadeza que los colibríes construyen sus anidaciones.

AHORA
Ahora que la luna es una criatura recentina contra el cielo de la tarde como esos bebés sietemesinos desesperados por mellarse con la luz del mundo. Ahora que la luna es una guadaña dividiendo las nubes avivándonos de nuestro desamparo me agazapo en lentas buchadas de dolor en las gárgaras que hace la tristeza. Mi alma te ha seleccionado con la inocencia de los niños que van a misa para hacer comunión y en la flauta que mi voz trenza para tus cabellos se amansan todas las voces de la eucaristía. Ahora que el amor ronca desafinando el pecho de los hombres que amarnos se parece al agitarse fúnebre de las tataguas pienso en ti y regreso a los vinos astillados a la niñez como un hollejo en la garganta.

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MOISÉS MAYÁN

ADVERTENCIA CONTRA LOS DAÑOS POSIBLES DE LA ESCRITURA
Hija, no escribas. Quien concluye un poema levanta en torno a sí una cárcel de aire. Rompe el maleficio. Pronuncia estas palabras ante la página: Has hecho una bella trampa en vano. No caerá mi pie en la parábola de tu lazo. Niega el advenimiento del verso. Que su ritmo no te cautive en la noche de las danzas. Si tu corazón no logra hundirse en la profundidad del pecho abandonado a la paz de los normales: tañe un arpa, prende un cirio, dibuja el escorzo del cuerpo que surge de la tierra hacia ti, pero no escribas. Álzate contra el dominio estéril de la hoja sin una línea que retorne desde las comarcas del verso. Forma el cuerpo del poema con tu cuerpo, pero no escribas. Sólo vive.

LA PÉRDIDA DE LA CASA FAMILIAR
Mi madre está mudándose en la misma casa. Levanta paredes y cierra el aire a su alrededor. Explica que con los años la mujer inicia un recogimiento, (fuga dentro del conocido límite de la vivienda). Se hace necesario eso que denomina "espacio vital". Yo pienso que no hay dónde esconderse de quien siempre exige la mayor visibilidad,

90/Cuarta dimensión de la tarde
aunque conozco que ella no tiene la intención de ser alguien difícil de encontrar. Está al alcance del toque en los listones ásperos de su puerta. Madera de pino que en la prisa de la mudanza no hemos tenido tiempo de lijar. Madre y sus demarcaciones: La casa que soportó las ráfagas de septiembre es ahora vencida, una mano blanca retira el velo que ceñía los dormitorios. Como en el tabernáculo del desierto un cortinaje con querubines calados limitaba el lugar Santo del lugar Santísimo. Mano invisible elevándose contra la casa. Contra la antigua casa. Dichoso quien levanta una pared y luego otra, y en ese sitio el gas de vida hace sus inauguraciones. Madre contempla como el nuevo palacio rompe la cáscara de la casa familiar. Emerge con sus cúpulas doradas y sus balcones espléndidos. Y como en el poema de Czeslaw Milosz alguien hostiga al pavorreal con una rama. Nadie sabe que ese pavorreal que escapa al bosque de afuera, puede perfectamente ser la poesía. Madre está mudándose en la misma casa, pero yo siento que pierdo los recintos donde el poema, como un vecino muerto yacía sobre polvorientos colchones. En la antigua casa había visto al poderoso tigre de Bengala ir y venir por el predestinado camino detrás de los barrotes de hierro sin sospechar que eran su cárcel. Sólo me resta confiar que la nueva casa tenga también sus fantasmas.

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LISANDRA NAVAS

RUIDOS
Cuentas Balance Fin de mes Una explosión en mi cabeza Cuerpos cortados me desafían La inquisición aúlla Una oleada de mosquitos se abalanza sobre mi cuerpo Lamentos en el espacio infinito de una computadora Números letras que se pierden a la vista Estamos ciegos sordos sangre inerte No nos atrevemos a romper barreras Muertos de miedo nos llenamos de máscaras en el vacío de un ruido que llamamos vida

EPITAFIO
De la inmundicia humana hice el gran banquete Derribé atalayas Transgredí cánones Eclipsé la hipocresía citadina Abracé libertades Concebí la sabiduría como visión sublime Pinté misericordia sin trucos Todo para curar el tiempo Pero este me cerró sus puertas

92/Cuarta dimensión de la tarde UN FUTURO PARA RECORDAR
Lodo, mi barro vivo, ¿por qué llegaste? Abrirme, abrirme hasta recordar algo, también esta frialdad, porque hay olvidos imposibles antes del nacimiento. Se me borra un futuro, libero mis garras y por fin, soy preso.

DISTANCIA
Un rumor de aguas turbulentas Un altar vacío Una fuente destinada a romperse Unos labios secos Una pared húmeda Sólo unos minutos en esta espera irrevocablemente absurda

AGUAS SUMERGIDAS
a Virginia Woolf

En la paciencia del río las horas comienzan y terminan No quedan más voces que las del agua

ANA GLORIA
En el patio cierran el portón Por ti pido tregua a la muerte Ya no hay música en el ático Este vacío no es paz

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ELIZABETH REINOSA

POR OTRAS MUERTES
Detrás de abuelo fueron las palomas, atraídas por el origen de sus alas. Yo no quiero seguirlas si es preciso mirar lo cotidiano desde arriba, el niño que se esconde entre los árboles, la abuela que endulza el regaño. Para nombrar la vida, hay que dejar que esas aves nos enseñen a mirar desde el otro lado —la cara contra la pecera— Siempre fuimos peces añorando la vida más allá del cristal. Ver a los otros, donde antes estuvimos, puede ser terrible… si olvidamos que el río fue nuestro, y que es única la tentación de escribir un poema que se ilumine con las noches en las que creímos ser felices.

AGUAS
A Virgilio

I La Isla parte en otra acción de pernoctar y nos preguntamos por qué no partimos antes. Nosotros o los barcos,

94/Cuarta dimensión de la tarde
El agua que resbala como un río hacia sí misma. Hemos ido a zozobrar sin nuestros cuerpos… Esta lengua de calles, de ciudad se aleja y arrastra nuestra ausencia, que seguimos desde aquí. Desde esta orilla del mundo ahora inexacta… La Isla parte y detrás quedamos a la espera de otra Isla que nos salve del naufragio. II De donde vienen las aguas la voz del abuelo es una red para apropiarse del niño que juega a retener la infancia entre las manos —su tímido goce de las cosas imposibles—. Una red para apresar el río en una palabra estrecha para la lluvia que atraviesa nuestras calles llevando todos los secretos, esta agua que nos ahoga la vista. Creciendo inconteniblemente con pretensiones de mar. Vivimos en una isla de aguas el abuelo, el niño y yo… Una isla que navega hasta encontrarse.

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YOAN RICARDO

JARDÍN DE LOS EXTRAÑOS
(fragmentos) 3 Desde hoy, alejándome, intentando escapar de este ruido amenazante permito que descubran la mirada, lanzo a contraluz el imposible, y caigo. Mas nada se entiende desde aquí. Ellos descubren la parte interior. Amenazan, se alejan. Luego vuelven como mano a la espada que salva. Aún así me prohíbo escuchar algunas voces, aguardo. Soy un pez formidable que siente una sensación de impotencia en su soledad. Durante algunas horas ellos descubren luces y sombras en mis ojos, pero este ciego monumental es sólo reflejo del pasado de donde se alejó, escapando a contraluz de aquella historia donde algunas voces ya eran ruido. 8 La última evidencia confunde, permanecemos se venden amantes como maniobras hay muchas noches entre nosotros muchos encargos al tiempo de espalda a la traición uno se desviste como ensayando máscaras que observan desde los días morimos como piedras prohibidas sin esconder nada sin evidencias son reglas encargos del tiempo.

96/Cuarta dimensión de la tarde
9 Deslumbrarse, leer un poema, temblar decidir esconderse abandonar los testigos que nunca lo fueron itinerario de palabras peligrosas, temibles. Palabras dibujadas sobre negro protegiendo la carne vida y horizonte, sólo destino palabra, miedo encontrado. 10 Ahora no es necesario arrepentirse y naufragar el aliado derriba las rosas algo se arruga debajo de las sabanas del perdón una sombra perdida se enfrenta al destino ya no se trata de volver y arrepentirse cada hoja se acuña y se guarda, sin tratarse de hojas de oficina todo suele transformarse y la luz va descubriendo los abismos los ruidos de esta generación van alcanzando aire no se pueden conformar sólo con palabras que desnuden el cuerpo la vida nos es una contemplación de lo fugaz echo de menos a lugares y amigos pero la supervivencia es una fórmula que he aprendido de este aliado, talador de rosas.

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De los autores

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POETAS DE SAN PEDRO SULA

MARCO TULIO DEL ARCA, (Olanchito, Yoro, 1947). Letras: Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Libros, en español e inglés: Bajo el sol de todos (1992); Para que mamá no intente el viaje; Del mar y sus espejos, Como sol en la ventana y Hablemos de los Hechos. JOSÉ ANTONIO FUNES, (Puerto Cortés, Cortés, 1963). Doctor en Literatura Española e Hispanoamericana, Universidad de Salamanca, España. Ejerció como Viceministro de Cultura y como Director de la Biblioteca Nacional de Honduras. Tiene publicados: Modo de ser (poesía, Editorial de la UNAH, 1989); A quien Corresponda (poesía, Centro Editorial de San Pedro Sula, 1995) y Agua del tiempo (poesía, Centro Editorial de la Diputación de Málaga, 1999). Participó en las antologías: Aventuras Sigilosas: Antología de Poesía Hispanoamericana, 1989, (Colombia); Palabras de Paso: Antología de poetas en Salamanca, 1975-2001 (Ediciones Amaro, Salamanca, España, 2001) y Antología de poetas hispanoamericanos (Ayuntamiento de Salamanca, España, 2002). JORGE MARTÍNEZ MEJÍA, (Las Vegas, Santa Bárbara, 1964). Animador cultural, editor, poeta y ensayista; estudia la carrera de Letras en la UNAH-vs (San Pedro Sula). Fundador de la revista Metáfora. Libros publicados: Papiro (poesía, 2004, VCI Diseño y Publicidad). JESSICA SÁNCHEZ, (Lima, Perú, 1974). Reside en Honduras desde sus 10 años de edad. Se gradúa en la licenciatura de Letras en la UNAH-vs. Obra publicada: Antología de narradoras hondureñas (Editorial Letra Negra, Guatemala, 2006). OTONIEL NATARÉN ÁLVAREZ, (El Progreso, Yoro, 1975). Estudiante de Letras en la UNAH-vs. Libros publicados: La piel de la ternera (poesía, Mimalapalabra Editores, 2009). CARLOS RODRÍGUEZ, (Danlí, El Paraíso, 1976). Estudiante de Letras en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula (UNAH-vs). Miembro fundador del grupo literario Mimalapalabra. Coeditó la Revista Mimalapalabra. Está por publicar su obra, tanto en poesía como en narrativa.

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MURVIN ANDINO JIMÉNEZ, (San Pedro Sula, Cortés, 1979). Promotor cultural, poeta y narrador. Graduado en la licenciatura de Letras en la UNAH-vs. Libros publicados: Corral de Locos (poesía, Mimalapalabra Editores, 2009). JULIO CÉSAR ANTÚNEZ, (La Lima, Cortés, 1982). Galardonado en el 2006 y 2007 con el primer premio de Poesía de los Juegos Florales de Santa Rosa de Copán, Honduras. Ha publicado Nociones para habitar un país difícil (poesía, 2008). GUSTAVO CAMPOS, (San Pedro Sula, Cortés, 1984). Estudiante de Letras en la UNAH-vs. Fue miembro fundador de Mimalapalabra; Poetas del Grado Cero y del Grupo literario "La hermandad de la uva". Artista en Resistencia. Tiene publicados los libros Habitaciones sordas (poesía, Editorial Letra Negra, Guatemala, 2005); Desde el hospicio (poesía, Editorial Nagg y Nell, Honduras, 2008) y Los inacabados (novela, Nagg y Nell, 2010). DAVID MAURICIO PACHECO FLORES, (San Pedro Sula, Cortés, 1984). Estudiante de Letras en la UNAH-vs. Poemas suyos han sido publicados en el Colectivo Cultural PALAPAN. NAÍN SERRANO, (Olanchito, Yoro, 1985). Licenciado en Derecho (UNAH-vs), y diplomado en Relaciones Laborales. Ha publicado poemas y artículos de opinión en La Avispa (Argentina), Caxa Real (UNAH), Ixbalam (Honduras), Mundo Cultural Hispano (España). DARÍO CÁLIX, (San Pedro Sula, Cortés, 1988). Estudiante de Letras en la UNAH-vs. Fue incluido en la antología Sociedad Anónima (Editorial Paíspoesible, 2007).

POETAS

DE

HOLGUÍN

DELFÍN P RATS, (La Cuaba, Holguín, 1945). Poeta, narrador y traductor. Graduado de idioma ruso en la Facultad Preparatoria de la Universidad de Moscú. Con su libro Lenguaje de mudos (poesía, 1969) obtuvo el Premio David en 1968. Premio de la Ciudad 1991 (cuento) y De la Crítica 1987, con Para festejar el ascenso de Ícaro, (poesía, 1987). También ha publicado los libros: Cinco envíos a arboleda (cuento, 1991); El esplendor y el caos (poesía, 1992 y 2002);

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Abrirse las constelaciones (poesía, 1994); Lírica Amatoria (poesía, 2002) y Strip-tease y eclipse de las almas (poesía, 2006). Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Posee la Distinción Por la Cultura Nacional. MAYDA PÉREZ GALLEGO, (Holguín, 1948). Poeta y escritora para la radio y la televisión. Ha publicado los poemarios: Territorio de sueños (1990); Entre el grito y la página en blanco (1996) y Golpes de lluvia (2007). Obtuvo el Premio de la Ciudad de Holguín, 1995. LUIS CAISSÉS, (Holguín, 1951). Poeta y escritor para niños. Ha publicado Una simple pared del otro lado (poesía, 1987); El Pintorcillo (cuento, 1987 y 2005); La demorada gracia de estar vivos (poesía, 1991); Cuentos nuevos que parecen antiguos (1991); Cuentos como flores y cantos para raíces (1991); Cantos de caminos (poesía, 1993 y 2009); De cómo nacen los chiviríes (cuento, España, 1999) y Antilo y Darié (cuento, 2001), entre otros. Ha obtenido los premios La Edad de Oro 1989, La Rosa Blanca y Abril 1992. Miembro de la UNEAC. Posee la Distinción Por la Cultura Nacional. MANUEL GARCÍA VERDECIA, (Marcané, Holguín, 1953). Poeta y narrador. Licenciado en Lengua Inglesa y graduado de Lengua Francesa. Máster en Cultura Cubana. Profesor, Crítico literario, ensayista, traductor y editor. Ha publicado, entre otros: Hebras (poesía, México, 2000); Música de viento (cuento, 2005); Saga de Odiseo (poesía, 2006); Hombre de la honda y de la piedra (poesía, 2008) y Camino a Mandalay (poesía, 2008). Ha merecido los siguientes premios: José Soler Puig de Novela, 2007; Julián del Casal de poesía, 2007; La Gaceta de Cuba, poesía, 2008; Primer Premio Internacional La poesía lleva alas de la Editorial Voces de Hoy, Miami, EE.UU. Miembro de la UNEAC. J OSÉ POVEDA , (Placetas, Villa Clara, 1961). Ha publicado los poemarios Cercos que teje la memoria (1990); Estado de Gracia (1998) y El Bosque y las sombras (2004). Ha recibido los siguientes premios: Platero del Club del Libro en Español, Ginebra, Suiza (2000) y De Caracolas y Salitre, 2010. Miembro de la UNEAC. MARIBEL FELIÚ, (Holguín, 1963). Poeta y narradora. Egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Tiene publicados los libros: Los pájaros inmortales (cuento, 2005); El reino de los muros (poesía, 2009) y Después será la vida (poesía, 2010). Obtuvo la primera mención del Primer Premio Celestino de Cuentos, 1999; así como los premios Isla negra, 2004; Ámbito, 2007; Regino Boti, 2007 y De la Ciudad de Holguín, 2008.

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RAFAEL VILCHES, (Vado del Yeso, 1965). Poeta y narrador. Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Tiene publicados los libros Dura silueta la luna (poesía, 2002); El único hombre (poesía, 2005); Trazado en el polvo (poesía, 2006); Ángeles desamparados (novela, 2001) y País de fondo (poesía, 2010). Premio Navarro Luna, 2005 y 2010, y De la Ciudad de Holguín, 2005. GHABRIEL PÉREZ, (Holguín, 1968). Poeta y narrador. Tiene publicados los libros: Canción de amor para el fin de los siglos (poesía, 1999); En brazos de nadie (poesía, 1999); Hijo de Grecia (poesía, 2005); El parque de los ofendidos (cuentos, 2002) y Mis amistades peligrosas (poesía, 2007). Ha recibido el Premio de la Ciudad 1998; Calendario 2001, y el Adelaida del Mármol, 2006. JOSÉ LUIS SERRANO, (Estancia Lejos, Holguín, 1971). Poeta. Ingeniero Eléctrico. Tiene publicados los libros: El mundo tiene la razón (décima, 1996); Bufón de Dios (décima, 1997); Aneurisma (décima, 1999); Examen de fe (décima, 2002); La resaca de todo lo sufrido (décima, 2003); Los Inquilinos de la Casa Usher (décima, 2005); El baile extraño (décima, 2005); El yo profundo (sonetos, 2005) y El Gran Vidrio: Último Discurso de Zaratustra (décima, 2006). Ha merecido los siguientes premios: Cucalambé, 1995; Fundación de la Ciudad de Santa Clara (1998 y 2002) y Premio Iberoamericano Cucalambé, 2001. Miembro de la UNEAC y la AHS. Posee la Distinción Por la Cultura Nacional. RONEL GONZÁLEZ, (Cacocum, Holguín, 1971). Poeta, ensayista y escritor para niños. Licenciado en Historia del Arte. Ha publicado varios libros, entre sus poemarios se encuentran: Desterrado de asombros (1997), Zona franca (1998), Consumación de la utopía (1999), La furiosa eternidad (2000) y La inefable belleza (2003). Ha obtenido varios premios, dentro y fuera de Cuba. Miembro de la UNEAC. Posee la Distinción Por la Cultura Nacional. ALFONSO DEL ROSARIO, (Antilla, Holguín, 1972). Poeta y narrador. Periodista. Ha publicado La herida en el costado (poesía, 2001) y Enfático y Empático (entrevistas, 2001). PABLO GUERRA, (Holguín, 1973). Poeta y narrador. Licenciado en Contabilidad y Finanzas. Guionista de Radio y TV. Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Obra publicada: Tauromaquia y otras habilidades para salir del laberinto (poesía, 2004) y Confesiones del pez volador (poesía, 2008). Premio de Poesía Manuel Navarro Luna, 2003; Regino E. Boti, 2006;

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Accesit del 6to Premio Artífice de Relato Corto y Poesía de Loja, Granada, España y Premio Venga la Esperanza, AHS 2006. Miembro de la UNEAC. LUIS YUSEFF, (Holguín, 1975). Poeta, narrador y editor. Licenciado en Química. Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Tiene publicados los poemarios: El traidor a las palomas (2002); Vals de los cuerpos cortados; Yo me llamaba Antonio Broccardo; Esquema de la impura rosa y Golpear las ventanas, todos en el 2004; Salón de última espera (2007); Los silencios profundos (2009); Los frutos de Taormina (2010) y La rosa en su jaula (2010). Premio de la Ciudad de Holguín; Alcorta; América Bobia, y Pinos Nuevos, en el 2003; Premio Calendario, 2005; Adelaida del Mármol, 2008; Oriente de Poesía José Manuel Poveda; José Jacinto Milanés de Poesía, y La Gaceta de Cuba, todos en el 2009. Miembro de la AHS y de la UNEAC. HUGO GONZÁLEZ, (Holguín, 1975). Poeta y narrador. Licenciado en Psicología. Ha publicado Las Baladas Impuras (poesía, 2008). ADALBERTO SANTOS, (Holguín, 1975). Poeta, narrador y editor. Tiene publicado Síndrome de Estocolmo (poesía, 2005). Premio de Poesía El Árbol que Silba y Canta, 2004. Es graduado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Miembro de la AHS. YOENIA GALLARDO, (Holguín, 1978). Poeta y narradora. Licenciada en Ciencias Humanísticas. Egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Premio León de León, 2004; Ángel Augier, 2004; Ecos del Río, 2007 y 2009; Juan Marinello, 2008; Primitivo Arcos, 2009. Su obra se encuentra inédita. IRELA CASAÑAS, (Santiago de Cuba, 1980). Poeta, narradora y editora. Licenciada en Sociología. Egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Tiene publicado Manual del Triunfo (poesía, 2006). Miembro de la AHS. YANIER H. PALAO, (Holguín, 1981). Poeta, narrador, y artista de la Plástica. Ha publicado: Sombras del solo (poesía, 2005); Peces en bolsas de nylon (poesía, 2009) y Música de fondo (2010). Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Obtuvo el Premio Nacional Poesía de Primavera, Ciego de Ávila, 2008; el primer premio Orígenes, que convoca la AHS de Santiago de Cuba, y el Premio de la Ciudad de Holguín 2010. Miembro de la AHS. FABIÁN SUÁREZ, (Holguín, 1981). Poeta y Dramaturgo. Cursa la especialidad de Guión en la Escuela Internacional de Cine y

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Televisión de San Antonio de los Baños. Ha publicado: Mis días en la tierra (poesía, 2008); Caballos (teatro, 2009); Heroica de la bestia (poesía, 2008) y Cementerio de elefantes (teatro, 2010). Premio de la Ciudad en Poesía y Dramaturgia, 2006 y 2008, respectivamente; Calendario de Poesía 2007 y de Teatro, 2009. Miembro de la AHS. TAIMÍ OCAMPO, (Holguín, 1981). Poeta, Artista de la Plástica y Diseñadora Escenográfica. Graduada por la Academia de Artes Plásticas "El Alba" y Licenciada en Arte Teatral por el Instituto Superior de Arte. Tiene publicado Insisto en regalarte barcos (2007). Premio El Árbol que Silba y Canta 2006; Premio Nuevas Voces de la Poesía, Holguín, 2007; Primer Premio de los Juegos Florales, Camagüey, 2008. Miembro de la AHS. ZULEMA GUTIÉRREZ, (Holguín, 1982). Poeta. Su obra se encuentra inédita. ELIÉCER TIRSO ALMAGUER, (San Rafael, Holguín, 1982). Poeta. Licenciado en Historia. Premio Nuevas Voces de la Poesía en Holguín, 2009. Su obra se encuentra inédita. MOISÉS MAYÁN, (Holguín, 1983). Poeta y narrador. Licenciado en Historia. Egresado del Centro de Formación literaria Onelio Jorge Cardoso. Tiene publicados los libros de poesía Fábula del Cazador Tardío (2007); El Monte de los Transfigurados (2009) y Cuando septiembre acabe (2010). Premio de Poesía Ciudad del Ché, 2007; Premio Especial de la AHS, Regino E. Boti; Premio de cuento Batalla de Guisa, 2009; I Premio Gastón Baquero de Poesía. Miembro de la AHS. LISANDRA NAVAS, (Holguín, 1986). Poeta. Tiene publicado Herederos de la culpa (poesía, 2009). Premio Primitivo Arcos, 2008. ELIZABETH REINOSA, (Bayamo, 1988). Premio de poesía Despertar; Segundo Premio Poesía Mural; José Antonio Echeverría, y Blancolvido, todos en el año 2006. Su obra se encuentra inédita. Miembro de la AHS. YOAN RICARDO, (Holguín, 1991). Poeta y artista de la plástica. Graduado por la Academia de Artes Plásticas «El Alba». Premio Nuevas Voces de la Poesía en Holguín, 2010. Su obra se encuentra inédita. Miembro de la AHS.

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DE

LAS PROLOGUISTAS

HELEN UMAÑA, (Honduras, 1948). Licenciada en Lengua y Literatura Española e Hispanoamericana, graduada en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Tiene publicados: Literatura hondureña contemporánea (1986); Narradoras hondureñas (1992); Ensayos de literatura hondureña (1992); Francisco Morazán en la literatura hondureña (1995); Panorama crítico del cuento hondureño (1999); Estudios de literatura hondureña (2000); Península del viento (poesía, 2000); La novela hondureña (2003); La palabra iluminada: el discurso poético en Honduras (2006); La vida breve: antología del microrrelato en Honduras (2006); La garra catracha: Literatura y fútbol (2010). Recibió el Premio Nacional de Literatura Hondureña «Ramón Rosa», en 1989 y el premio José Trinidad Reyes, de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, en 1998. Premio de Estudios Históricos «Rey Juan Carlos I» de la Embajada de España en Honduras, 1998. Es miembro de número de la Academia Hondureña de la Lengua. MARICELA MESSEGUER MERCADÉ (Holguín, 1952). Profesora e investigadora del Centro de Estudio de Investigaciones Educativas de la Universidad Pedagógica de Holguín. Doctora en Ciencias Pedagógicas y Máster en Historia y Cultura en Cuba. Entre otros reconocimientos posee la Distinción Nacional por la Educación Cubana. Tiene publicados: Los senderos de la luz .Estudio de la poesía holguinera (2000); Cuerpo secreto de la rosa. Antología de poesía holguinera (2003) y La literatura territorial como parte de la superación inicial y permanente del personal docente (2007).

DEL ILUSTRADOR DE CUBIERTA
YOVANI CAISÉ, (Holguín, 1974). Graduado de la Escuela Profesional de Artes Plásticas de Holguín. Ha sido invitado a participar en múltiples exposiciones colectivas, y realizado cerca de diez exposiciones personales en salas de Cuba y Puerto Rico. Su obra aparece en colecciones privadas de República Dominicana, México, Canadá, Alemania, Estados Unidos, Francia, Italia y Holanda.

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Índice

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Poetas de San Pedro Sula
HELEN UMAÑA. Entrelazamiento de causas y efectos en la lectura de una antología . / 11 MARCO TULIO DEL ARCA /13 JOSÉ ANTONIO FUNES /16 JORGE MARTÍNEZ MEJÍA /18 JESSICA SÁNCHEZ /19 OTONIEL NATARÉN ÁLVAREZ /21 CARLOS RODRÍGUEZ /23 MURVIN ANDINO JIMÉNEZ /25 JULIO CÉSAR ANTÚNEZ /28 GUSTAVO CAMPOS /30 DAVID MAURICIO PACHECO FLORES /32 NAÍN SERRANO /34 DARÍO CÁLIX /36

Poetas de Holguín
MARICELA MESSEGUER MERCADÉ. Poesía, cuarta dimensión del ser. /41 DELFÍN PRATS / 43 MAYDA PÉREZ GALLEGO /45 LUIS CAISSÉS /47 MANUEL GARCÍA VERDECIA /49 JOSÉ POVEDA /51 MARIBEL FELIÚ /53 RAFAEL VILCHES /55 GHABRIEL PÉREZ /57 JOSÉ LUIS SERRANO /59 RONEL GONZÁLEZ /61 ALFONSO DEL ROSARIO /64 PABLO GUERRA /66

110/Cuarta dimensión de la tarde
LUIS YUSEFF /68 HUGO GONZÁLEZ /71 ADALBERTO SANTOS /73 YOENIA GALLARDO /75 IRELA CASAÑAS /77 YANIER H. PALAO /79 FABIÁN SUÁREZ /81 TAIMÍ OCAMPO /83 ZULEMA GUTIÉRREZ /85 ELIÉCER TIRSO ALMAGUER /87 MOISÉS MAYÁN /89 LISANDRA NAVAS /91 ELIZABETH REINOSA /93 YOAN RICARDO /95

De los autores

/97

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Cuarta dimensión de la tarde antología de poetas hondureños y cubanos
fue impreso en San Pedro Sula Honduras La edición consta de 1000 ejemplares

112/Cuarta dimensión de la tarde

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