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PROGRAMA DE DOCTORADO. HªDEL ARTE.

CURSO 2001/2002

ARQUITECTURA DE RECONSTRUCCIÓN EN BRUNETE (MADRID). TRABAJO PARA EL CURSO DE DOCTORADO LA CIUDAD ESPAÑOLA CONTEMPORÁNEA

Francisco Javier Garcí Algarra a jgalgarra@gmail.com

Javier Garcí Algarra a

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INDICE
Objetivo _____________________________________________________________ 3 Introducció __________________________________________________________ 3 n Ideologí de la reconstrucció ___________________________________________ 4 a n La Direcció General de Regiones Devastadas ______________________________ 8 n El nuevo Brunete _____________________________________________________ 11 Bibliografí _________________________________________________________ 19 a

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Objetivo
El objetivo de este trabajo es estudiar la intervención de la Direcció General de Regiones n Devastadas (en adelante, DGRD) en el municipio de Brunete, tras su completa destrucción durante la guerra civil. Pese al intenso crecimiento de este pueblo en los últimos años, se ha respetado en buena medida la reconstrucció llevada a cabo durante los años cuarenta, al n contrario de lo que sucede en otras poblaciones pró ximas como Villanueva de la Cañada, Las Rozas o Majadahonda. Brunete tambié presenta la ventaja de haber sido una intervención n mimada por la DGRD debido a su valor simbó lico, por lo que puede tomarse como prototipo de la arquitectura de reconstrucció n.

Introducción
En el verano de 1937, el ejé rcito republicano lanzó una ofensiva a gran escala en el noroeste de Madrid para aliviar la desesperada situació de la guerra en el frente norte. Esta operació que n n, comenzó el 6 de Julio y duró hasta el dí 26 de ese mes se conoce como batalla de Brunete, por a haber sido esta localidad el centro de los encarnizados combates que causaron treinta y cinco mil muertes. El pueblo de Brunete fue muy castigado, tan só la lo iglesia, de entre los edificios significativos, permació en pie. La devastació fue tambié n n enorme en otras localidades cercanas como Villanueva de la Cañada, Villanueva del Pardillo o Quijorna. Para el bando franquista, Brunete se convirtió en un activo propagandí stico, como sí mbolo de la capacidad de resistencia. Franco no dudó en pagar un altí simo precio en vidas humanas para recobrar una població cuyo valor estraté n gico era muy limitado. Esta misma actitud, que se reprodujo, por ejemplo, en Belchite o Teruel, obedecí a una a Brunete después de la batalla estrategia calculada de consolidación como lí der indiscutible. En consecuencia, la reconstrucció de Brunete tras finalizar la guerra, tuvo mucho n má de operació polí e ideológica que de recuperació de la situació previa al conflicto. s n tica n n

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Ideologí de la reconstrucción a
Hasta la posguerra los arquitectos no habí desempeñado nunca, como cuerpo, un papel an significativo en la polí tica española. La Falange, por emulación del fascismo italiano, o del nazismo alemá concedí una gran importancia a la arquitectura, como herramienta útil para n, a la exaltació del ré n gimen y creadora de escenografí para las concentraciones masivas del as partido. Tras la finalizació de la contienda, se planteó la necesidad de crear un lenguaje n arquitectó nico imperial, representativo de la nueva España y debelador del estilo internacional, identificado con la república derrotada.
El cubismo sovietizante, el ilimitado racionalismo, junto con la industrializació las oligarquí n, as financieras, el marxismo, la decadencia intelectual, producen los monstruos de hierro, cemento y má rmol que convierten las nobles perspectivas de Españ en campos de alucinació 1 a n.

Entre sus muchos efectos negativos, la guerra civil produjo un é xodo de los arquitectos má s valiosos del periodo republicano, cuando no su eliminació fí o en el mejor de los casos una n sica inhabilitación profesional. La arquitectura del nuevo ré gimen, quedó bajo la direcció de la n Falange, en la persona de Pedro Muguruza Otaño, auté ntico arquitecto de cabecera de Franco, aunque nunca llegó a contar con la influencia de un Albert Speer. Desde la Direcció General de n Arquitectura, tuvo a su cargo la organizació de la profesión y la definición del nuevo estilo. n Junto a Muguruza, desempeñaron un papel fundamental Pedro Bidagor en Urbanismo, Ló pez Otero al frente de la escuela de arquitectura y Gutié rrez Soto, que temporalmente renegaba de su só lida trayectoria previa muy pró xima a los postulados del GATEPAC. Muguruza es quien enuncia en la primera Asamblea Nacional de Arquitectos, en Abril de 1939, la necesidad de definir un Plan de Reconstrucció que proporcionase unas lí n neas de actuació n unificadas. Falange nunca tuvo una preocupación por la teorí esté a tica como sus correligionarios europeos. Aunque sintió fascinació por las concentraciones de masas, se trataba de un partido muy n minoritario antes de 1936. Por tanto, no necesitaba de las construcciones efí meras que sirvieron de escenario a los congresos del nazismo en Nüremberg o del fascio italiano. No hubo tampoco un debate arquitectónico como en Italia, las circunstancias polí ticas no dieron oportunidad para que algo asípudiera producirse antes de la guerra. Cuando é terminó la Falange vencedora sta , se propuso construir un nuevo estado con una nueva arquitectura, pero los falangistas pronto
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Víctor de la Serna: “La nueva arquiectura española. Un palacio para Falange”, Informaciones, 1943. Citado Daniel Hernández, en “La búsqueda de la modernidad en la arquitectura española..”

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se dieron cuenta de que no controlaban todos los resortes del poder. El decreto de unificación habí convertido al partido en un instrumento al servicio del poder personal de Franco. Pese a a que se mantuvieron las formas fascistas externas, en la posguerra tendrí mucha má an s influencia los elementos conservadores que habí apoyado el levantamiento. an La arquitectura de la autarquí se caracteriza por ser profundamente conservadora. Todo el arte a contemporá neo y el estilo internacional se identificaron con el bando derrotado. Con el propó sito de revivir el espí de la España imperial de los siglos XVI y XVII se volvió la vista a ritu Juan de Herrera y al barroco de la Contrarreforma como modelos. En paralelo se produce una revalorizació de la arquitectura rural tradicional, que se identifica con el auté n ntico espí ritu español. La desmesura retó rica del primer franquismo unida a la imaginació siempre desbordante de n Ernesto Gimé nez-Caballero podí dar lugar a declaraciones como la siguiente: an
La piedra es la tradició de Roma en la arquitectura españ n ola. La piedra de los acueductos y puentes cesá reos. La piedra que informólos primeros castillos asturianos y roqueros de la Reconquista. La piedra que sirviópara construir las catedrales [..] y los sillares de El Escorial. Junto a la piedra, la pizarra[..]. La pizarra es el elemento germá nico que la Casa de Austria – ese Felipe II soñ ador de paisajes con nieblas y bosques- aportó a la tradició romá n nica y humaní stica de la piedra en Españ a. [El ladrillo] Elemento: tierra, barro, marga, polvo, suelo mismo, pueblo mismo e í nfimo de Españ en su a, lucha secular contra la piedra, dominadora y aria. La lucha entre piedra y ladrillo (cristianos e infieles, nacionales y rojos) durólargos siglos medievales sin resolverse en el frente arquitectó nico de Españ con a, escaramuzas fronterizas. Hasta que Madrid logrósu unificació Aceptando al ladrillo en su sitio estricto. n. Encuadrado y vigilado, pero utilizado2.

Gabriel Ureña reproduce un artí culo de Rafael Sá nchez Mazas en el que la exaltació del n monasterio de El Escorial como modelo arquitectónico roza el delirio. Estos dos simples ejemplos nos dan una idea de la importancia que se concedí a la arquitectura, má imaginaria a s que real, en el discurso de la intelectualidad falangista de los primeros años. La tendencia al conservadurismo y la recreació del pasado se refuerza con la idealizació de la n n vida rural, frente a la decadencia urbana. Mientras que en Italia o Alemania los fascismos fueron un producto de la crisis industrial y tuvieron en la recuperación del tejido fabril uno de sus objetivos bá sicos, España era un paí de economí agraria. Las escasas zonas s a industrializadas como Madrid, Cataluña, Vizcaya o Asturias se habí opuesto al 18 de julio y an
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Citado por Daniel Hernández, en “La búsqueda de la modernidad en la arquitectura española..”

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se tení por viveros del marxismo. Ya antes de la guerra, las JONS habí aportado a Falange an an un cierto agrarismo utó pico. Tras la unificación, este cará cter se acentuó por la incorporación del tradicionalismo carlista. En el esbozo del Plan de Reconstrucción de Muguruza, este afirmaba que para iniciar la tarea era preciso empezar por establecer un inventario de la riqueza agrí cola del paí s. En estas condiciones, es comprensible que la actividad de la DGRD se centrase, en zonas rurales con los siguientes objetivos:  Reconstruir las poblaciones para evitar la emigració de sus habitantes a la ciudad. Se n necesitaba poner en producció de nuevo las tierras abandonadas, especialmente en la n situación de hambre que se viví a. Crear modelos de pueblo cerrado. El organicismo urbano propugnado por Pedro Bidagor concibe a las poblaciones como entes con una finalidad determinada dentro de la sociedad. Los pueblos de Regiones Devastadas deberí ser unidades de producción an agraria autosuficiente, sin necesidad de que su població aumentase má que lo que el n s crecimiento vegetativo aconseja. Mantener la diferenciació social con la creació de distintos tipos de vivienda n n (aparcero, labrador acomodado, funcionario). Dotar de servicios en funció de la població n n Edificar en una situación dominante las instituciones que representan la autoridad (ayuntamiento, partido único, guardia civil, iglesia). Para ello se recurre al modelo tradicional de plaza porticada castellana. Difundir una esté tica uniforme que recalcara la unidad de España, con concesiones decorativas a los estilos regionales. Utilizar los materiales de construcción local. Ademá de preservar los oficios s artesanales se conseguí un ahorro muy importante en costes de transporte. La prensa a de la é poca citará siempre como mé rito que la població X (así fue en el caso de n Brunete) se habí reconstruido con materiales fabricados in situ. a

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La vivienda rural fue el elemento bá sico de la arquitectura de Regiones Devastadas. Pese a su apariencia repetitiva y tradicional Javier Monclús 3 ha demostrado como los modelos utilizados derivan de los desarrollados en los años 30 bajo supuestos racionalistas de higiene, comodidad y equiparación de la vida campesina a la urbana. Entre 1932 y 1936, José Fonseca que acabarí a siendo jefe de los servicios té cnicos del Instituto Nacional de la Vivienda, impartió en la escuela de arquitectura un curso sobre vivienda rural al que asistieron buena parte de los futuros
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MONCLÚS, JAVIER; OYÓN, JOSÉ LUIS: “Vivienda rural, regionalismo y tradición agrarista en Regiones Devastadas”, en “Arquitectura en Regiones Devastadas”.

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arquitectos de la DGRD. Funcionarios poco creativos pero eficaces, mantuvieron así la continuidad con el periodo inmediatamente anterior. Los edificios singulares de los pueblos reconstruidos como el ayuntamiento, la iglesia, la escuela o cuartel de la guardia civil resultan muy parecidos pese a las diferencias de material o decorativas. Esta homogeneidad se debí tanto a las directrices generales como al efecto de a emulación que producí la revista Reconstrucció La publicación de los proyectos serví de a n. a modelo a los arquitectos de las oficinas comarcales, que estaban sujetos a inspecciones perió dicas por parte de los servicios centrales para asegurar una arquitectura uniforme. La arquitectura de la DGRD oscila entre el esfuerzo por adaptarse al estilo del ré gimen y contribuir a la representació espacial del poder y la adaptació a las difí n n ciles circunstancias en que se tuvo que desarrollar. Cuantitativamente su impacto fue pequeño, Monclús da la cifra de tan só 4.000 viviendas construidas a lo largo de su existencia, una cifra muy modesta lo comparada con las del Instituto de Colonizació (unas 25.000) o del Instituto de la Vivienda. n Contrasta la elevada calidad constructiva alcanzada, muy superior a la edificació deficiente del n desarrollismo. La preocupació de la DGRD no era el beneficio económico, al contrario de lo n que sucederá con los promotores privados posteriores, sino la plasmación de un tipo de arquitectura muy marcada por la ideologí y preocupada por el individuo aunque desde una a, perspectiva paternalista.

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La Dirección General de Regiones Devastadas
En enero de 1938 se creó el Servicio Nacional de Regiones Devastadas 4, encuadrado en el Ministerio del Interior. El 25 de marzo de ese mismo año se publicó el decreto que especificaba la misión del nuevo organismo: dirigir e inspeccionar cualquier proyecto de reconstrucción, tanto de viviendas como de infraestructuras dañados por la guerra. En agosto de 1939 pasó a ser Dirección General de Regiones Devastadas, en el Ministerio de la Gobernació y así permanecerí hasta 1957, cuando desapareció como tal y parte de sus n a funciones fueron asumidas por el Ministerio de la Vivienda. La DGRD se organizaba en una serie de organismos centrales y veinticinco oficinas comarcales que se encargaban del seguimiento y realización de las obras sobre el terreno. La DGRD peritaba los daños, elaboraba los proyectos, se encargaba del aprovisionamiento material, de las expropiaciones de terreno y de la realizació de las obras. Para la financiación de los proyectos n contó con la colaboració del Instituto de Cré n dito para la Reconstrucció En palabras de su n. director Moreno Torres, LA DGRD se organizaba como una gran empresa privada. El marco temporal de su existencia coincide con el periodo autá rquico del franquismo. Las dificultades econó micas fueron un importante obstá culo que la DGRD intentó solventar con los recursos de la é poca. Dentro del má puro estilo autá s rquico, la DGRD disponí de talleres y a factorí para elaborar sus propios materiales de construcción (ladrillos, tejas, ventanas, etc.) y as ante la carencia de combustible recurrió en ocasiones a la tracció animal para el transporte. Un n 5 ha contribuido a aclarar, fue la aspecto sombrí que el reciente estudio de Isaí Lafuente o, as utilización de mano de obra penada, en condiciones extremas. Esta explotació de los n prisioneros de guerra se produjo en el caso de la reconstrucción de Brunete. Junto a su labor puramente té cnica, la DGRD tení un importante cometido polí a tico, ejercido por medio de los negociados de prensa y propaganda que dependí directamente del director an general. La DGRD editó la revista Reconstrucció que serví tanto de boletí interno para la n, a n difusión de modelos y pensamiento arquitectó nico, como de ó rgano al servicio del ré gimen. En el ambiente de exaltació ideoló n gica y retó rica del bando vencedor, la destrucció provocada n por la guerra civil habí sido causada por el marxismo, y Franco se presentaba como el Caudillo a
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LLANOS, EUGENIA: "La Direcció General de Regiones Devastadas. Su organizació n n administrativa". En "Arquitectura en Regiones Devastadas. PÉREZ ESCOLANO, VÍ CTOR: "Guerra Civil y Regiones Devastadas", en la misma obra. 5 LAFUENTE, ISAIAS: "Esclavos por la patria", Ed. Temas de Hoy, 2002.

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de la Reconstrucció que repararí tanto daño. En el número 1 de Reconstrucció publicado en n a n, abril de 1940, se dice que la misió de la Direcció es: n n llevar a la prá ctica directamente la reconstrucció de los daños sufridos en pueblos y ciudades n que fueron sangriento escenario de la santa y victoriosa Cruzada de liberació o testigos n irrefutables del bá rbaro y cruel ensañamiento de las hordas que, aleccionadas por Rusia, mostraron su odio hacia todo lo que significa representació real de los principios bá n sicos y seculares del espí cristiano y español. ritu Pé Escolano reproduce un fragmento de un discurso del general Muñoz Grandes del mismo rez año, que lo expone de una forma aún má cruda: s Lo que má urge es rehacer el suelo patrio, deshecho brutalmente por las hordas marxistas, que, s impotentes para contener nuestro avance arrollador, só con la destrucció y el crimen pudieron lo n satisfacer el inconcebible espí satá ritu nico que habí de probar bien a las claras lo poco que les a importaba España Un caso revelador es el de la villa vizcaí de Guernica, en la que se produjo una intervención na muy importante de Regiones Devastadas. La versió oficial era que su destrucció se produjo n n por un incendio causado por los defensores intencionadamente. Franco aparecí asícomo el a reconstructor de Guernica, cuando en realidad era el responsable de su devastación. La DGRD fue un organismo muy rentable como caja de resonancia propagandí stica. Las fotografí de Franco entregando las llaves de as las nuevas viviendas a los campesinos que saludaban brazo en alto, fueron una imagen repetida durante la dé cada de los cuarenta. Pero incluso antes de llegar a ese momento, se podí aprovechar la colocació de la primera a n piedra o la divulgació de los proyectos que n no pasaban aún de ser planos. Regiones Devastadas organizó exposiciones con las maquetas de las poblaciones tal y como se Entrega de llaves en Hita (Guadalajara). 1940 iban a reconstruir para mostrarlas por toda España. La primera se montó en una fecha tan temprana como 1940, lo que hace preguntarse a Manuel Blanco 6 si el aspecto uniforme de las
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BLANCO, MANUEL: "Españ Una" en "Arquitectura en regiones devastadas". a

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realizaciones de la DGRD se debe en parte a que se trata de una arquitectura concebida para ser reproducida fá cilmente mediante maquetas. El grado de intervenció variaba en función de la destrucción de la localidad, desde la n reparació de algún edificio, hasta la construcción de un pueblo de nueva planta. Si la n destrucción afectaba a má del 75% de la población, se recurrí a la adopció por Franco. El s a n decreto de adopción, publicado en 1939, permití a Regiones Devastadas una gran libertad de a actuació Podí expropiar los solares necesarios en un plazo reducido y cambiar el parcelario n. a conforme a las necesidades del proyecto, como sucedió en el caso de Brunete. Tambié se podí n a obligar a los perceptores de indemnizaciones a invertir el dinero en la reconstrucció con el n, objeto de evitar que emigrasen, o se obligaba a los propietarios de derechos hipotecarios sobre las viviendas destruidas a compartir los gastos de reparació n.

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El nuevo Brunete
El proyecto de reconstrucció de Brunete fue dirigido por los arquitectos Pidal y Quijada. n Como ya se ha dicho, la actuació se produjo bajo la figura jurí n dica de adopció por el Caudillo. n Antes de la guerra, Brunete contaba con 1451 habitantes, y en 1939 sólo quedaban 230 7. Todo el caserí se habí perdido, incluso el cementerio se encontraba destrozado. La reconstrucción se o a proyectó sobre la misma ubicació en que se encontraba el pueblo antes de la guerra. En este n aspecto, la actuació de la DGRD no fue uniforme. A veces, el pueblo se reconstruí junto a las n a

ruinas del original, conservadas como monumento al heroí smo de sus defensores, como sucedió en Belchite. En otros casos, se proyectaba un nuevo barrio que se articulaba en mayor o menor medida con lo que quedaba en pie de la població La solución de trazar una nueva planta n. sobre el solar original, como en Brunete, resultaba la má costosa en tiempo y dinero por la s necesidad de proceder previamente al desescombro, salvo para un caso de destrucción tan masiva como é en el que los escombros se utilizaron para relleno. La iglesia parroquial, único ste resto de valor que se mantení en pie, fue tomada como punto de referencia tanto geomé a trico como sentimental del nuevo Brunete. El plano se organiza siguiendo los ejes del templo, en torno a la plaza Mayor, que como es
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TERÁN, FERNANDO DE: “Planeamiento urnbano en la España contemporánea”, p. 140.

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habitual en la arquitectura de la DGRD no se encuentra en el centro geográ fico del conjunto. El segundo hito arquitectónico de la localidad deberí ser haber sido una ermita en honor de la a Virgen de la Victoria, erigida en el centro de una plaza circular. Esta parte del pueblo no llegó a construirse nunca, porque la emigración hizo innecesario acometer la segunda fase.

En este callejero actual, se puede apreciar el rectá ngulo delimitado por las calles Caridad, Esperanza, Los Arcos y el Paseo de Ronda, que se corresponde con el á de actuació de la rea n DGRD. A unos 200 metros de la Plaza Mayor se encuentra la Casa Cuartel de la Guardia Civil, obra tambié de la é n poca que se ajusta al modelo repetido por toda la geografí de España, un a edificio de cuatro alas organizado en torno a un patio y con baluartes en las esquinas. El aspecto de fortaleza de estos cuarteles forma parte de la puesta en escena del poder. El proyecto original, que fue presentado ya en la primera exposició de 1940, muestra las n caracterí sticas má señaladas de la ideologí arquitectó s a nica subyacente. Es el plano de un pueblo cerrado, concebido para ser construido una vez y permanecer indefinidamente con una

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población estable. La economí serí agraria y la vida se organizarí en torno a la plaza Mayor 8, a a a sede de los poderes de la localidad, el Ayuntamiento y la Casa del Partido. La plaza albergarí a tambié los locales de Acció Católica, Correos y el casino. n n

Vista de Brunete en el proyecto original.

Los arquitectos querí an resaltar la iglesia parroquial, como elemento de nexo con el pasado. Para ello, la tí pica plaza porticada castellana no se cierra completamente, sino que se interrumpe favoreciendo un eje de perspectiva que dirige la vista hacia el templo. Éste se asienta sobre un solar situado unos metros por encima del nivel de la plaza9. Como hace notar Miguel Blanco, la iglesia no fue restaurada con el aspecto que tení antes de 1937, a sino que se modificó para adaptarla al lenguaje arquitectónico de Regiones Devastadas. El cambio má significativo fue la sustitución de la cúpula peraltada (que como se puede ver en la s
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El centro del pueblo serásiempre la tradicional y genuina plaza mayor, con soportales, en la que esté los edificios n del Ayuntamiento, del Estado y del Partido. Gonzalo de Cá rdenas, arquitecto jefe de la DGRD en la segunda

Asamblea Nacional de Arquitectos, 1940. Citado por Terá n.
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Un segundo centro religioso formado por la plaza de la Iglesia.[..] Iglesia con torre, rematada con una cruz, bajo cuyos brazos abiertos se desenvuelva la vida futura del poblado . Gonzalo de Cá rdenas, op. cit.

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ilustració inicial de este trabajo, sobrevivió a la guerra) por el caracterí n stico chapitel con cubierta de pizarra. Esta reconstrucción, al modo de Viollet-Le-Duc, de los edificios tal y como deberí haber sido, y no como habí sido en realidad, no es exclusiva de Brunete, sino que se an an repitió a menudo en la tarea de la DGRD. Tambié se pueden apreciar entre la fotografí del n a estado actual y el diseño original algunas diferencias (la linterna que corona el coro o la espadaña sobre la puerta meridional). La ejecución de los proyectos correspondí a las oficinas a comarcales (Brunete fue sede de una) y los té cnicos encargados de la realizació no siempre se n atení al pie de la letra del proyecto original 10. an Sendas placas conmemorativas en la Plaza Mayor recuerdan la batalla y la inauguració por n Franco en persona en 1946. En esta segunda se hace alusión a que el pueblo fue reconstruido por la DGRD.

Casa del Partido, en Reconstrucción (1946)

En la actualidad

En el lado oriental se levanta la casa del partido (en la actualidad sede de los servicios sociales del Ayuntamiento). El edificio se destaca por el balcón y una decoració de inspiració barroca n n
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Daniel Hernández, en “La búsqueda de la modernidad en la arquitectura española..”, reproduce este fragmento de conferencia de 1941, del arquitecto de la DGRG Antonio Cá mara: Cuando en la guerra pasada aprendimos a ser eficaces, era frecuente oí la ané r cdota de una orden de guerra, que, despué de detallar instrucciones para una operació terminaba s n, diciendo: “A falta medios, súplalos con su celo”, y después aparecían las dificultades, llevá ndose a cabo operaciones inverosí miles. Actualmente, al reconstruir, tenemos que suplir tambié muchos medios con el celo de nuestra buena fe, el entusiasmo y el ingenio. n

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con el yugo y las flechas como motivo central. Unas columnillas adosadas en la fachada del primer piso son un trampantojo que sirve para conseguir la apariencia de retablo. Esta decoració resulta desproporcionada y poco coherente con el juego geomé n trico austero con el que está construida la fachada. En la parte inferior del edificio se abre una puerta que da salida hacia la calle de Oriente.

Ayuntamiento de Brunete en la actualidad

Frente a la casa del partido se erige el ayuntamiento. El edificio destaca sobre el plano de la plaza, al contrario que el anterior. La fachada es mucho má armoniosa, con el remate del reloj y s las cuatro buhardillas. En el centro de la plaza se colocó una fuente ornamental con adornos en hierro forjado, que se conserva tal y como era en 1946. Como ya se ha apuntado, só se construyó aproximadamente el 50% de lo inicialmente lo previsto. El casco reconstruido de Brunete es de forma rectangular con trazado en damero. Mientras en otras localidades má pequeñas, como la cercana Villanueva de la Cañada, todas las s casas presentan un aspecto exterior uniforme, en Brunete hay variedad de estilos decorativos que se pueden encontrar en una misma calle, lo que evita la impresió de falta de originalidad n de otras localidades. En esta vista de la calle la Iglesia, publicada en 1946 en Reconstrucció podemos ver alineadas una vivienda de dos plantas n, con fachada encalada (esquina) y a continuació otras dos con n decoració de lo consideraba tí n pico pueblo castellano con ladrillo visto y enfoscado. La de una sola planta es una vivienda sencilla de

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aparcero, la de dos es de labrador acomodado. Se aprecia que los dos pisos son una repetició n del mó dulo de la vivienda de aparcero y se ve tambié el portón del paso de carros. Todas las n casas disponí de patio y corral en la parte posterior y de cubierta de teja a dos aguas (la an cubierta plana quedaba descartada por formar parte del desacreditado movimiento racionalista)11. La premura por concluir las obras se revela en un detalle que puede pasar inadvertido a primera vista. En esta vivienda de dos plantas falta el balcó n. En esta segunda imagen de la misma publicación se ve en primer té rmino una de las viviendas que a modo de remate visual se levantaron en las esquinas del damero. Se trata del tipo má elaborado de vivienda en Brunete, con s una hermosa galerí chaflá y enrejados en las ventanas a, n del piso inferior. Un fenómeno que se puede comprobar es que los tipos de má calidad han sobrevivido en mayor s medida y con menos modificaciones que las casas humildes. Vivienda de dos plantas, igual a la vista en la foto de 1946 en la calle Iglesia. Tiene el aire de pueblo andaluz má s caracterí stico de la arquitectura de Regiones Devastadas. Estádotada de paso de carros, un amplio patio y balcones tipo. La cornisa decorativa bajo estos, es un elemento muy repetido. Se conserva con su aspecto original.

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De las viviendas se estudian distintos tipos, segú la funció y la profesió de las familias que deben habitarlas. n n n En esto no hace falta decir que cada comarca tiene su propio tipo de vivienda caracterí stico.[..] Las viviendas se componen siempre, como mí nimo, de cocina-comedor y de tres dormitorios, para que pueda existir la debida separació de sexos. El tipo de vivienda nos da el de manzana; la agrupació de todas ellas constituye el plan n n general de ordenació completá n, ndose este con el trazado de las calles, alzados secciones y perfiles; cuidando el aspecto exterior del pueblo para que forme, dentro de la variedad de cada tipo, un todo armó nico . Gonzalo de

Cá rdenas, Op. Cit.

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Vivienda con chaflá en la entrada desde Villanueva de la n Cañada. Se ha cerrado la galerí original, el resto se a mantiene fiel al diseño de la DGRD.

Vivienda de aparcero en estado ruinoso y deshabitada. La puerta y la única ventana que se mantienen son las originales.

Viviendas de dos plantas en la calle Iglesia. La de la izquierda mantiene el diseño original de la fachada, en la de la derecha se construyó una ampliació sobre el paso de n carros.

El municipio de Brunete se encuentra en lo que se conoce como segunda corona metropolitana de Madrid, una zona que en la actualidad está experimentando un crecimiento demográ fico extraordinario, ante los elevados precios de la capital. El trazado de la DGRD no preveí un a futuro desarrollo, pero tampoco se respetaron los ejes de desarrollo natural de la primera fase construida. Esto ha hecho que el pueblo haya desbordado ya los lí mites de la carretera Valdemorillo-Navalcarnero y de la M-501, con una articulació difí entre las zonas de n cil desarrollo má nuevas y el casco antiguo. s Pese al buen estado de conservació general de la zona nuclear, hay un número importante de n viviendas abandonadas o en cuyo solar se han construido edificaciones de esté tica ajena a los originales. No obstante, existen edificios nuevos que se han proyectado teniendo en cuenta el entorno y es de esperar que el conjunto de Brunete se mantenga como recuerdo de una é poca

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histó rica difí pero no carente de interé ni de creatividad, como se ha prejuzgado en ocasiones cil s atendiendo tan só a consideraciones ideoló lo gicas y no artí sticas.

Viviendas en la calle Iglesia. La segunda por la derecha es de construcció reciente y se inspira en n el modelo má repetido en dicha calle. s

Plaza de Oriente. Se trata de una plaza interior en una manzana rectangular que ocupa el lugar aproximado en el que deberí haberse construido la ermita de la a Virgen de la Victoria. Se inspira en la Plaza Mayor, pero resulta mucho menos armoniosa que el modelo.

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Bibliografí a
HERNÁNDEZ MATEO, FRANCISCO DANIEL: "La búsqueda de la modernidad en la arquitectura española (1898-1958)", Universidad de Có rdoba, 1997. LAFUENTE, ISAIAS: "Esclavos por la patria", Ed. Temas de Hoy, 2002. TERÁN, FERNANDO DE: "Planteamiento urbano en la España Contemporá nea", Alianza Universidad Textos, Madrid, 1982. UREÑA, GABRIEL: "Arquitectura y Urbaní stica Civil y Militar en el periodo de la Autarquí Ediciones ISTMO, 1979. a", URRRUTIA, ÁNGEL: "Arquitectura española del siglo XX", Ed. Cá tedra, 1997. VV.AA: "Arquitectura en Regiones Devastadas", MOPU, 1987.

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