EL ALANO ESPAÑOL Historia; presente y futuro Por: Francisco Javier Parra Gordillo

Historia La hipótesis más compartida sitúa el origen del Alano en las postrimerías del siglo IV de nuestra era, cuando en una Hispania hasta entonces provincia Romana, irrumpen pueblos aguerridos procedentes del Caucaso y centro Europa: los suevos, vándalos y alanos. Estos pueblos bárbaros utilizaban perros de presa en el manejo de su ganado y en sus campañas bélicas. La primera referencia fehaciente de la raza viene de la pluma de Gonzalo de Berceo, en el año 1247: “abrieron grandes bocas como unos Alanos”. Apenas un siglo después, Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, vuelve a mencionarlos en verso, y del mismo periodo data una de las más completas descripciones históricas del alano: “El libro de la montería” del rey de Castilla, Don Alfonso XI “El justiciero” (año 1347). De entre todo el conjunto de descripciones históricas; tipos, variedades o sinonimias, destacan una serie de rasgos comunes a nuestro alano que resultan taxativos en el análisis de la raza: se trata de un perro de presa caracterizado fundamentalmente por su habilidad atávica en el apresamiento (captura y sujeción) de reses domésticas o venatorias. En 1963, Sarazá trata de separar los conceptos “Presa Español” y “Alano” como razas independientes aunque emparentadas, otorgando al “Presa Español” una morfología más brevilínea y pesada. Sin embargo, históricamente han coexistido bajo el mismo concepto racial, alanos de tipología diversa que han venido desarrollando distintos cometidos y ocasionalmente recibiendo distinta denominación; sostenemos que esta “heterogeneidad ancestral” no justifica por sí misma la tesis de pertenecer a razas diferentes. La diversidad etimológica y fenotípica que caracterizó a nuestros perros de presa peninsulares careció de una estandarización suficientemente acotada y zootécnicamente estable en el tiempo como para sostener su división racial. Más bien estamos ante una misma raza cuya variabilidad morfológica ha venido siendo históricamente “consentida” en pro de la versatilidad que demandaban sus distintos cometidos. Esta heterogeneidad supuso una constante aleatoria en el seno de una misma camada, -generalmente producida en los entornos ganaderos-, de manera que el futuro de cada individuo estaría determinado por su propia naturaleza morfológica: los más ligeros y corredores para la caza y los más corpulentos y “chatos” para la ganadería. En este sentido, es interesante citar el trabajo de investigación histórico-

zootécnica desarrollado por el profesor Ildefonso Montero Aguera y presentado en el I Symposium Nacional de Razas Caninas Españolas de 1982: “El trabajo se realiza con 50 referencias de perros en las fiestas taurinas, catorce grabados, dibujos o pinturas y una escultura”. Se concluye que los conceptos “alanos” y “perro de presa” en cuanto a índices biométricos, son prácticamente iguales entre sí, y diferentes al de otras agrupaciones referidas en la iconografía histórica, y que además – como ya indicara Sarazá intervinieron en la formación del boxer: “…tienen la cabeza propia de animales celoides,…con stop muy marcado, cabeza ancha, cuerpo musculoso y macizo, pecho ancho, extremidades cortas y muy fuertes, pelo corto”. Esta descripción se corresponde más con los especimenes propios del entorno ganadero y taurino. De hecho, cuando en Alemania recuperan su antiguo “bullensbeizer” (agarra-toros), el único núcleo de población de este tronco que por entonces mantenía viva sus funciones, eran nuestros alanos; muy extendidos también por los festejos taurinos por todo el suroeste francés, y de donde procede “Flora”; perra de presa importada por los Alemanes en 1887. Fruto del cruce de esta perra de clara ascendencia hispana con un bulldog, nace la primera camada de Boxer de la historia. Testimonios de la variabilidad que caracterizó al alano, eran ya referidos desde el siglo XV en el “Tratado de la Montería”: donde por una parte se habla de un perro de “aliento suficiente” y estructura ligera para la caza mayor, y no por ello de “hechuras menos hermosas”; y por otra, de un alano más “fiero de cabeza y otros

miembros”, más aptos para “tomar vacas” que para el monte, puesto que son más pesados; aunque también entre estos los había “hermosos y provechosos” para el oficio de la caza. Algunos manuscritos cinegéticos decantados hacia tipologías corredoras, llegan a exaltar con elogiosos testimonios al alano corredor y los productos mestizados de la base ganadera primigenia, plasmando conclusiones tan vigentes hoy como lo fueron antaño: la coexistencia bajo el mismo concepto de alano, de distintas tendencias morfológicas. La historia y la observación contemporánea de los procesos de crianza en campo, nos hacen sostener que la base racial del Alano Español ha venido sustentando su máximo grado de conservación en los entornos ganaderos, a partir de los cuales derivaría su influencia hacia otras aplicaciones funcionales. Miguel de Cervantes Saavedra, ya en el año 1613, incide en el origen ganadero del alano protagonista de su obra “el coloquio de los perros”: “páreseme que la primera vez que vi el sol fue en Sevilla, y en su matadero, que está fuera de la puerta de la carne; por lo que imaginara, que mis padres debieron ser alanos de aquellos que crían los ministros de aquella confusión a quien llaman jiferos…este tal

Nicolás, me enseñaba a mí y a otros cachorros, a que en compañía de alanos viejos, arremetiésemos a los toros y les hiciésemos presa en las orejas…”. El favoritismo con el que la iconografía histórica ha tratado a los alanos de claro perfil apresado, unido al hábito recurrente de mestizaje con alano en los entornos cinegéticos, nos hace deducir que tradicionalmente el ganadero ha venido siendo un celoso valedor de la pureza de esta casta, desempeñando históricamente el papel que hoy juega el criador selectivo comprometido con la reintroducción en los ámbitos funcionales. El cazador, recurriría sistemáticamente a esta cantera ganadera para reponer los caracteres de tipismo y atavismo presero que por mortandad, cruces, etc., se irían diluyendo hasta derivar en estructuras ligeras junto a sus rasgos asociados (hocicos largos y puntiagudos; escaso stop; mordidas en tijera, propias de lupoides y lebroides; ojos más “achinados” y pieles más tirantes, etc.). Estos cruces de alanos chatos y pesados con otras razas (lebreles, podencos, mastines, etc.), no solo degradarían rasgos de tipismo, sino que dificultarían su sostenibilidad en los entornos cinegéticos. Sin embargo, llegaron a ser tan recurrentes, que de alguna manera contribuyeron a configurar el proceso evolutivo de la estirpe hasta el punto de desdibujar la línea que delimita la estirpe ganadera de sus derivados corredores, llegando a formar una agrupación que aunque “heterogénea” compartiría suficientes rasgos comunes como para conceptuarla como alano. Referencias significativas y aclaratorias al respecto son múltiples: “mezclados con lebrel son buenos, ya que cuando llegan sujetan a la bestia y la tienen inmóvil….” (Gaston Phoebus en el “Libro de la Caza” de 1387). “los perneadores (parte integrante en la composición de la montería) han de ser recios y mestizos y que traigan parte y mezcla de alano…los ventores…son los que traen parte de alano y de galgo…y los alanos un par bastan” (“Tratado de la montería” siglo XV). “De padre alano y de lebrela madre / nació un cachorro rígido y galante / creció robusto, pareciendo al padre / en lo feroz, lo fuerte y lo pujante: / salió a la madre…en lo ligero, hermoso y arrogante…/ era barcino, que de negro y bayo / vetas formaba…/ su altiva frente…/ si grande, airoso, si feroz, bien hecho / fornido corpulento y muy doblado; / de gran cabeza, pescuezazo y pecho, / Fuertes brazos y pies, ancho, abultado: / de medio atrás un tanto más estrecho, / que el talle del león imita airado….” (“El Alano”; poema anónimo del siglo XVII). “…un lebrel fue dado al Principe,…y al perro llamaban Bruto…no era alindado, porque debía de ser hijo de alano, o de casta de alano y de lebrel; y así no tenía

cabeza linda (braquicéfala), pero era recio de miembros y no muy grande”. Fernández de Oviedo, (año 1497). “…los cazadores de todas las épocas han recurrido a los ganaderos para conseguir alanos para sus agarres monteros…Los cruces de alano han proliferado en la cinegética, … los cuales se produjeron por satisfacer las necesidades o caprichos venatorios del hombre….El lebrel, al mezclarse con alano, recibía más presa, ganaba en kilos y percibía también mucho más coraje, sin desprenderse casi de velocidad y del fuelle que le caracterizaban, sucediéndole al vetusto alano algo similar en cuanto a movilidad, aliento y raudeza….” (“Alano Español, historia de una realidad consolidada”, de Agustín del Rio, 1995). “El perro emblemático de la imaginería de alano, lo constituye Cazalla,…campeón en 1914 de belleza…no estaba inscrito en los libros de orígenes…su tipología concuerda en algunos aspectos con los patrones antiguos, pero otros no… La estructura de la cabeza sin ninguna depresión naso frontal y la presencia de espolones en sus patas traseras…nos hace ser algo escépticos sobre el ajuste racial del perro a las tipologías del Alano…Cazalla sería un perro cruzado de mastín o un tres sangres” (“El Alano”, Manuel Jarén Nebot, 2001). “Dogo dícese del perro alano…”; “Alano = perro de raza cruzada de dogo y lebrel”; y “bulldog = alano o perro de presa” (Ilustrado Aristos de la lengua española, 1962). “Alano se dice de una raza de perros de pelo corto rojizo y tamaño medio; tienen la cabeza grande, el hocico chato y las extremidades cortas y fuertes” (diccionario esencial Santillana, 1991). “los alanos empezaron a ser llamados perros de presa” (Diccionario académico; año 1783). “Alano=Casta española de perros de presa muy fuerte y corpulenta, de gran cabeza, orejas caídas, nariz chata…excelentes guardianes, tanto de las casas como de los rebaños, …se empleaban para la caza del oso, jabalí y lobo…antiguamente se echaban a los toros que no entraban a varas” (diccionario enciclopédico Espasa Calpe). “alanos de pura raza pueden todavía encontrarse en Andalucía y Extremadura, donde son utilizados como perros de guarda y de caza” (“El nuevo libro del perro” de Robert Leigthon, 1911).

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“en cuanto me enteraba de quien tenía un perro notable de monterías allí mandaba por él, y duro más duro menos, venía a mis recovas” (Covarsí, siglo XIX).

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“llamado vulgarmente perro de casta o presa, fuerte, ágil, corpulento, feroz e infatigable. Tiene la cabeza abultada, las orejas cortas, los ojos saltones y sanguinolentos, el hocico negro y el pelo atigrado. Sirven para sujetar toda clase de reses, a las cuales haría pedazos si se le dejara. El alano nace de la unión del dogo con el mastín” (Juan de la Vega Sandoval, en su obra “Perros corredores”, de 1920).

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“…cuando se especula sobre genética, razas y siglos todo es relativo y nada absoluto, pues la manipulación, la miscibilidad natural y el tiempo oscurecen cualquier fundamento,…pero lo que no admite duda es que al tipo de los llamados perros alanos se le ha conocido histórica y proverbialmente, …por su instinto ancestral y facilidad para el agarre de reses, siendo esta inclinación atávica, además de determinante, patrimonio exclusivo de su singularidad e inconfundible seña de identidad de la raza, …premisas esenciales que determinan el concepto de alano”. (“El Alano Español, historia de una realidad consolidada”, Agustín del Rio Yenes, 1995).

A pesar de tan amplio rango de caracteres, destacan algunas aseveraciones especialmente emblemáticas que a modo de “denominador común” ilustran a esta raza: estamos ante un animal especializado y adaptado a su entorno; rústico, protegido por una gruesa piel y un pelo vasto; capaz de apresar contundentemente gracias a su poderosa cabeza braquicéfala y potente hocico cuadrado; tiene una expresión “dura” (seria), y un cuerpo fornido de aspecto felino, ágil y longilíneo. Funcionalmente queda fuera de toda duda su atavismo presero. Algunas de las siguientes citas son especialmente significativas: -“los alanos no toman por hambre ni por premio, sino por naturaleza derecha que les dio Dios….” (“Libro de la Montería”, siglo XV). -“porque la naturaleza del alano es osar tomar toda cosa sin pavor ni buscando ventaja y después de haber tomado sostener la presa hasta la muerte,…” (“Tratado de la Montería”, S.XV). -“Burgos…corríanse vacas con alanos que allí suelen haber muy extremados,…viniendo un buey con dos alanos colgados de las orejas…” Gonzalo Fernandez de Oviedo (año 1497). -“…que el talle del león imita airado….” (=”felinidad” en el poema anónimo “El Alano”, siglo XVII).

-“…tienen ojos que derraman fuego…de color intensamente amarillo; muy fuertes y robustos, andan jadeando…con la lengua colgando. Manchados de color como tigres…” (Moctezuma; “crónicas de las Indias”). -“el talle del alano debe ser mucho más cargado que el del lebrel, el hocico romo, la frente ancha y levantada, los ojos hundidos y sangrientos, el mirar espantoso, el cuello corto y ancho”. (Alonso Martinez del Espinar,siglo XVII). -“cabeza grande; hocico corto y chato o cuadrado; frente ancha; depresión frontal definida; ojos grandes, salientes, vivos, de color castaño y de expresión muy fiera; …cuello largo y fornido con papada; pecho ancho y muy desarrollado; …rabo grueso; cuerpo voluminoso pero muy ágil; extremidades cortas, fuertes y muy musculosas, piel fuerte, de pelo corto y áspero; color de la capa rojo con hocico negro, temperamento sanguíneo; muy enérgico; talla media 57 cms; tipo rectangular (longilíneo)….su área geográfica se halla en España, especialmente en Andalucía…su aptitud especial como perro de jauría para agarre por hacer presa en las reses y sujetarlas”. (Descripción de Alano en la obra “Canicultura”, de Emilio Illá, año 1921). -Alejandro Bon, en 1932, describe al “presa español” como prosecución del alano, del que dice: “semejante al presa español pero mucho más corpulento y con el pelo más largo y duro…”. -“…perecen muchos como héroes, apresados a la oreja de la fiera…”. (Antonio Covarsí, en su libro “Narraciones de un Montero”, S.XIX). -“casta española de perros de presa muy fuerte y corpulenta, de gran cabeza,…nariz chata y cola larga…son valiosísimos y especialmente aptos para hacer presa con la boca...”. (“Los Toros” de Don José María Cossio, año 1969). En 1890, la obra “Diálogos de Montería” describe una de las especialidades cinegéticas más osadas y apasionante: la caza nocturna del jabalí. En esta obra se diferencian los perros necesarios para tal fin y se otorga un protagonismo preferente al alano pesado: “son necesarios 6 perros…dos maestros para descubrir la caza; dos perneadores que sirvan de refuerzo de parada hasta que lleguen los alanos; más pesados que ningún otro perro, así por su naturaleza y sus armas para la defensa, hacen presa en el jabalí de las orejas hasta que el montero llega a rematar con puñal”. Otro de los hechos históricamente contrastado que pone de relieve el prestigio de nuestras castas en el resto del mundo, ha sido la influencia sistemática de nuestros alanos en otras razas extranjeras. Destacan las importaciones a Inglaterra por la repercusión que este país ha tenido en el ámbito canino en el resto del mundo. Uno de los casos documentado en la

revista “The field” (año 1873), describe a “Toro”; un perro de presa hispano importado a Inglaterra desde Madrid para ayudar a mejorar a los bulldogs británicos: “…sujeta a su adversario por la cabeza,…silencioso y totalmente indiferente al dolor; marcha efectuando una especie de balanceo y porta la cabeza baja; macizo / atigrado / orejas cortadas a ras / stop profundo; corto de cara, narices grandes, pronunciado prognatismo; cuello arqueado corto y muy grueso, musculoso y recubierto de abundante piel y doble papada; pecho grande, costillas redondeadas; pies grandes y redondos con uñas muy fuertes; cola de implantación baja, bastante corta; pelos de textura muy dura. Contorno de cabeza 56 cms; perímetro torácico 79 cms; altura a la cruz 56 cms; peso 41 kg. Tranquilo y dócil, muy inteligente; conserva todos los atributos del antiguo bulldog inglés, y se diría que bulldogs más pesados son ahora más numerosos que anteriormente a su introducción”. El conocimiento de esta riqueza de matices y tendencias, - históricamente justificada por una preponderancia funcional que siempre fue taxativa -, recomienda evaluar el proceso actual de estandarización desde un talante respetuoso para con la historia, y cierto grado de comprensión durante estos primeros años de reconocimiento oficial. Cerramos capítulo con una reliquia poética de Fray Francisco de Tamayo, (Utrera 1.603), testimonio del fervor en las fiestas populares de Andalucía:

“Hay en Utrera un sitio muy galano / para juegos y fiestas, muy famoso, / de suelo fuerte, duro y arenoso, / el cual sitio se llama el altozano / plaza de fiestas y de toros coso... / Un toro y otro sacan de esta suerte... / Con quien lances se hacen muy galanos, / A unos les dan luego allí muerte, a otros les arrojan los alanos, / Los cuales ver trabados de la oreja / No hay gusto que le corra a la pareja…”

Actualidad Comprender la actualidad del alano, aconseja recordar las causas de su declive y el comienzo de su proceso de recuperación. Factores como el abandono de la suerte taurina “Perros al Toro” - a finales del siglo XIX -; la prohibición de la “ronda” como modalidad de caza; los nuevos sistemas de explotación ganadera; la guerra civil y un escaso interés

por parte de las instituciones de la época - inmersas en una cultura de adulación a las razas foráneas - propiciaron el olvido y casi extinción de los perros de presa españoles. Entre 1915 y 1930, son inscritos en España 37 Alanos, 1 perro de presa y 5 presas Mallorquines. Solo escasas apariciones en certámenes caninos y ganaderos; fotografías antiguas que han ido viendo la luz; y el loable esfuerzo descriptivo del Sr. Sarazá en la década de los 60, ha venido siendo el modesto currículum “público” del Alano en su oscura etapa decadente. La división de esta casta en dos razas -“Alano” y “Presa Español”- por parte del Sr. Sarazá, debió ser consecuencia del error conceptual que supone atribuir a las “variedades” de alanos descritas por los clásicos el apelativo de raza: la dura decadencia que sufrió nuestro Alano hasta la última veintena del siglo XX, y el hábito histórico y recurrente de fusión entre tipos, hizo inviable la distinción de variedades como razas diferenciadas. A comienzo de los años 80, coincidiendo con una toma de conciencia hacia nuestras razas por parte de la RSC - que se materializó en la creación de la “Comisión de razas Españolas” -, y movidos por el anhelo de salvar los últimos reductos que debían quedar de nuestras razas, un grupo de aficionados decide rastrear buena parte de nuestra geografía en busca de Alanos. Solo unas pocas poblaciones aisladas habían conseguido sobrevivir significativamente en un grupo de valles del Norte: zona denominada “Encartaciones” y que abarca parte de Cantabria, Castilla y León y País Vasco. Este reducto se conservó gracias a su funcionalidad. Por aquel periodo todavía se agarraban toros de raza Monchina – ganado díscolo de tronco ibérico criado en condiciones de semilibertad - para las fiestas locales: el Alano era el perro encargado de esperar la llegada del toro -que venía acosado por los caballos y perros ligeros - para proceder a su agarre e inmovilización. Esta tradición también estaba llegando a su fin debido a que el ganado de lidia procedente de Salamanca y las razas productivas de importación, iban sustituyendo progresivamente al novillo autóctono. La función del perro estaba quedando limitada al agarre de pequeñas e inofensivas terneras que no precisaban de perros tan corpulentos. Esto propicia una tendencia hacia un perro ligero y polivalente, que heredando el instinto atávico del Alano, fuera capaz de desempeñar por si solos las labores no solo de agarre, sino de acoso y manejo de un ganado ya más dócil. El híbrido entre el Alano de tipo antiguo – allí denominado “Chato” o “Presa” – con perros de pastoreo y villanos, da paso a la estandarización del “Villano de las Encartaciones”. La población se localiza en los preámbulos de esta “conversión” hacia los tipos más ligeros o “avillanados”, pero afortunadamente buena parte de los “perros base” conservaban además de su funcionalidad, rasgos de tipismo que resultaron ser estables en su

descendencia. El comienzo de crianza controlada se desarrolló con acertada discreción sobre la base de ejemplares como Txacur, Limón, Nabarro, Loli, etc. A partir de la segunda y tercera generación, otros criadores comprometidos con la raza se incorporan al proceso de recuperación y partiendo de los perros iniciales continúan el rastreo de campo en busca de nuevos reproductores. Avalados por un historial y capacidades contrastadas, nuevos ejemplares originarios de aquel entorno -Linda, Chato, Turco, Charra, Carpintero, Céspedes, etc. – se irán fundiendo con las bases previamente establecidas para constituir el arranque de la población actual. A principio de los 90 y coincidiendo con los primeros artículos divulgativos de la raza en la prensa, se incorporan al proceso de recuperación nuevos criadores que se unen al grupo de cría formado en el Sur para constituir en 1995 la “Asociación Nacional de Criadores de Alano Español” (A.N.C.A.E.). La prioridad de esta Asociación se basó en consolidar este proceso de recuperación y garantizar la mejora y futuro de la raza. El camino no sería fácil; se estaba trabajando con una población escasa y vulnerable puesto que acababa de salir de un entorno agreste quedando expuesta a una demanda creciente que podía perjudicarla. Se constituyó el primer libro de cría y se trabajó en la elaboración de un patrón racial que permitiera orientar al criador y unificar criterios en una agrupación cuya “diversidad de tipos” – históricamente documentada predisponía a cierta confusión. Se adoptaron un conjunto de iniciativas enfocadas a

promover una adecuada divulgación de la raza; y no solo entre los ambientes más propicios a su utilización tradicional – desafortunadamente en clara tendencia decadente sino al objeto de aprovechar sus destrezas para adaptarlas a la sociedad moderna y permitirle una adecuada proyección de futuro. Se fue consolidando una conciencia común entorno al proceso de recuperación y con el apoyo de estas herramientas, se posibilitó una transición controlada de la que fuera “agrupación racial” a una raza conceptualmente apta para encarar dignamente su reconocimiento oficial. El Libro de Cría se materializa con el censo de los ejemplares inaugurales, y no solo los testados funcionalmente, sino aquellos cuya procedencia estaba avalada por los primeros involucrados en la recuperación; las buenas relaciones que los vinculaban durante aquel periodo, facilitó el conocimiento del historial y las genealogías de los individuos base. Datos reveladores sobre sus biografías lugar de origen, funcionalidad, influencia en la cría, etc.- supusieron una referencia inestimable para la planificación selectiva de los criadores que se iban incorporando al proyecto. Gracias a la colaboración de la Real Sociedad Canina Central y sus Delegaciones Andaluzas, junto a otras instituciones y Ayuntamientos como los de Alanís de la Sierra, el Ronquillo, Cazalla, Archidona, Escorial, etc., se pudieron convocar

concentraciones de alanos que además de divulgativas, han servido para su estudio biométrico y genético, y para mostrar capacidades funcionales a la ciudadanía. Desde ANCAE se promulga una actitud conservacionista que servirá de estímulo para el desarrollo de sus preceptos, de tal forma que paralelamente a estas concentraciones

monográficas y a la divulgación en medios especializados, se reintroducen Alanos en recovas y ganaderías, y se prueban individuos “urbanos” en estos ámbitos tradicionales para evaluar sus capacidades. Cabe resaltar que los primeros galardonados en concursos morfológicos, han sido individuos contrastados funcionalmente con nota muy alta. Paralelamente, otros tantos reproductores menos prodigados en el circuito de “belleza” pero decisivos en la recuperación de la raza, han venido desarrollando de manera cotidiana funciones cinegéticas o ganaderas. Se está consiguiendo compatibilizar los conceptos morfología y funcionalidad hasta el punto de que los ejemplares más influyentes estadística y genéticamente en la cría controlada por ANCAE, además de contrastados agarradores, han hecho gala de su condición gregaria con la nobleza necesaria para el trabajo en grupo. Paralelamente, un colectivo emergente de alanos está dando prueba de su adaptabilidad como perro de trabajo deportivo y guarda y defensa, comportándose en las ciudades como un apreciado perro de familia. Durante la intensa carrera hacia el reconocimiento oficial, no sería justo destacar el protagonismo de la RSC sin referir la pasión y esfuerzo desplegado por los distintos colectivos de aficionados. En Marzo de 2003, la raza se reconoce oficialmente, y ANCAE será la Asociación que la represente en la RSC. La finalidad básica de este colectivo es la mejora de la raza y su divulgación entre los ambientes más propicios a su utilización funcional; entre los medios cinófilos nacionales e internacionales y la sociedad en general, cuidando especialmente su proyección cultural mediante la investigación bibliográfica, publicaciones y apertura a todos los medios culturales y divulgativos al alcance. Una serie de pasos significativos caben resumirse en el desarrollo de estos principios: 1º/ Fundación de un LIBRO de ORÍGENES: desde la constitución de ANCAE, se gestiona un libro de cría de contenido informativo y orientado hacia el control genealógico de la raza. Hasta su reconocimiento oficial, esta ha sido la única herramienta de gestión genealógica de alanos puesta a disposición de criadores y aficionados. El conocimiento genealógico de la agrupación ha supuesto un garante alternativo de gestión para planificar una selección genotípica con rigor. El censo de población controlado por la Asociación cuenta con más de medio millar de ejemplares inscritos en su libro de Orígenes. Este Libro de Cría esta dividido en dos grupos: Libro de Registro Inicial y Libro de Origen del

Alano Español. En el Libro de Registro Inicial, están inscritos los ejemplares base o inaugurales y sus descendientes con menos de 4 generaciones completas, sumando un total de 276 ejemplares hasta la fecha. En el Libro de Origen del Alano Español, están inscritos todos los individuos con genealogía completa en 4 generaciones, ascendiendo este grupo a 435 individuos, que sumados a los 276 anteriores, da un total de 711 Alanos registrados por ANCAE hasta el primer trimestre de 2006. Desde el comienzo de su gestión hasta la fecha, han sido inscritas 125 camadas en total, con un promedio de 4’9 cachorros por camada. Aunque considerando que no todos los nacidos son registrados, se trata de un dato meramente orientativo (en un estudio desarrollado por un criadero prolífico sobre una amplia muestra controlada y atendiendo al número real de cachorros nacidos con independencia de su futura o no supervivencia, se arroja un índice promedio de natalidad superior a los 6 cachorros por camada). Las 125 camadas inscritas están repartidas entre un total de 25 criadores; muchos con afijo reconocido por la FCI. A la vista de estos datos observamos que el ritmo de crianza ha venido siendo relativamente alto, si bien la mortandad sospechamos que también. No se dispone de un censo fiable de individuos vivos, pero sabiendo el alto porcentaje de mortandad neonatal en los ambientes rurales y también de adultos en el desarrollo de sus funciones cinegéticas, la población viva actual controlada por ANCAE se estima entorno a los 400 ejemplares. 2º/ Designación de Jueces especialistas y de registro. En Asamblea General de Socios celebrada el 27 de Mayo de 2004, se decide designar a 4 jueces de registro y 2 especialistas. 3º/ Organización de pruebas genéricas de aptitud y morfología. Desde su constitución en 1995, han sido más de una veintena los encuentros y monográficas promovidas por esta asociación entre eventos caninos y ferias campestres. En el marco de estos encuentros se ha promocionado la raza desde su dimensión morfológica y funcional, favoreciendo su proyección de futuro mediante exhibiciones de trabajo; concursos morfológicos; charlas orientativas, etc. En este escenario se produce la toma de medidas biométricas para elaborar el patrón racial, y las de sangre para el estudio científico sobre la “detección de variabilidad genética por microsatélites en el alano español”. Investigación conducida por el Departamento de Genética de la Facultad de Veterinaria de Córdoba. 4º/ Presencia en medios de comunicación. Junto a las concentraciones, la presencia en los medios ha permitido sacar al alano del “anonimato” para reconducir su futuro en una sociedad moderna muy distinta a la que históricamente lo vio desarrollarse. Cerca de medio centenar de artículos distribuidos entre diversas publicaciones especializadas; libros

monográficos; apariciones en series de Televisión Española; Internet; vídeos de divulgación y documentales, etc., son algunos de los acontecimientos que han permitido al alano hacerse un hueco en la cinofilia actual. Considerando que esta agrupación apenas lleva un puñado de generaciones sometida a un proceso de selección morfológica – ya veíamos como antiguamente funcionalidad y

variabilidad primaban sobre la homogeneidad –, el balance actual es muy positivo. Constatamos como el tipo se ha ido fijando generación tras generación en un proceso categórico de homogeneización. Este grado de tipicidad logrado estos últimos años por la agrupación, junto a su polivalencia funcional, auguran al alano un futuro preferente dentro del panorama canino internacional. No obstante, en selección siempre queda tarea por hacer y no se puede bajar la guardia. Morfológicamente, hay que seguir incidiendo en la corrección de defectos y en el ajuste al estándar, de manera que aún respetando la sutileza de las distintas tendencias, podamos homologar su nivel al de la media de otras razas ya veteranas del circuito oficial. Es fundamental conservar con celo su identidad racial al completo, y parte esencial de la misma es la funcionalidad (capacidades físicas; tono vital; equilibrio psíquico; instintos y aptitudes atávicas). Para conseguirlo, es importante no solo promover su presencia en los entornos tradicionales de trabajo, - donde la raza cuenta ya con numerosos adeptos -, sino apoyar activamente la conservación de tales entornos; y también potenciar otras alternativas funcionales que respetando su perfil conductual permita al alano una adaptación estable a la sociedad actual. Esta adaptabilidad a los nuevos tiempos es obligada si recordamos que fue en sus entornos tradicionales vinculados al medio rural donde el alano estuvo a punto de extinguirse. Gracias a la labor promocional desplegada desde fuera de dichos entornos se evitó su desaparición. No obstante, es responsabilidad de los criadores más veteranos y directivos de Asociaciones, inculcar a las nuevas generaciones de criadores esa filosofía conservacionista que impregnó la génesis del proceso de recuperación. Hay que subrayar que gracias a este talante, el censo de individuos reintroducidos en recovas y ganaderías ha experimentado un gran aumento. La contribución de esta cantera rural de perros contrastados a los programas de cría ajenos a dichos entornos, y los criadores que se involucran en la selección funcional a través de su propia iniciación en la caza o el trabajo deportivo, comienza a ser una realidad muy esperanzadora para el futuro del alano como perro de trabajo. Uno de los retos que se plantea ahora, es diseñar estrategias de selección que permitan seguir compatibilizando morfología y funcionalidad entre el colectivo de criadores interesados pero no vinculados a los entornos tradicionales (caza y ganadería).

Un buen número de aficionados se siente afortunadamente más identificado con el aspecto funcional que con la competición meramente morfológica o estética; e incluso entre quienes ven en la competición morfológica una alternativa de ocio y divulgación interesante, está asumida la necesidad de seguir vinculando al alano con su condición de perro de trabajo. Pero a la vista de los cambios de los sistemas de explotación ganadera, y conscientes de la dificultad de sostener la crianza en los ámbitos rurales, se recomienda buscar otras alternativas de selección funcional a través de pruebas que bajo el amparo de organismos oficiales estimulen la competitividad deportiva. Ejemplares no aptos funcionalmente pero avalados por títulos de belleza, pueden ejercer una influencia catastrófica en razas de utilidad. Competición morfológica representa el ajuste al estándar; y en el caso de nuestro alano, su patrón racial describe el chasis perfecto para el desarrollo efectivo de unas funciones específicas. Se trata por tanto de un parámetro importantísimo, pero que jamás debería valorarse de manera aislada en una raza de trabajo. Conservar el calificativo de “funcional” nos obliga a evaluar capacidades de tal forma que se incentive la reproducción con los ejemplares - además de correctos morfológicamente-, más destacados funcionalmente. Esto lo vienen haciendo muchos criadores comprometidos desde su iniciativa particular, pero debemos buscar la fórmula de instaurarlo institucionalmente: bien sea desarrollando competiciones deportivas; condicionando el “apto para la cría” o los título de belleza a pruebas de aptitud funcional; o simplemente permitiendo la competitividad deportiva al colectivo de aficionados más afines a esta faceta. Son múltiples las herramientas posibles para seguir garantizando este paralelismo selectivo y esperamos contar con el apoyo de la Delegación de Trabajo de la RSC y con el referente de otras razas de trabajo. Hasta la fecha, las iniciativas que se conocen en el adiestramiento de Alanos, se adaptaron a los formatos convencionales establecidos para las razas clásicas de trabajo (RCI, etc.), siendo los resultados bastante satisfactorios. Los protocolos establecidos para la mayoría de pruebas se basan en el desarrollo de

capacidades e instintos comunes a la especie, pues los procesos implicados en el aprendizaje, - condicionamiento, motivación, ensayo/error, dependencia, emociones; cognición, etc.-, corresponden a patrones universales que influyen en sus resultados en función de la intensidad con que se manifiestan en cada individuo. En como seleccionemos esta intensidad de parámetros estará la clave del éxito del Alano como perro de trabajo deportivo. Somos conscientes de que el perfil conductual al que mejor se adaptan las pruebas convencionales, es el que presentan las razas clásicas de guarda y pastoreo; en especial por su altísimo grado de dependencia, impulso y capacidad de retro-estimulación.

El objetivo no es igualar los rendimientos de nuestro molosoide a los de un clásico que nos aventaja en décadas de rigurosa selección, y menos aún en su propio terreno o ante pruebas diseñadas conforme a un perfil conductual específico. La clave estaría en plantear un modelo de prueba que aún siendo similar a los estándares actuales, se adapte a los ritmos y peculiaridades de nuestra raza incidiendo en sus puntos fuertes (instinto de caza y presa; tenacidad; equilibrio psíquico; rastro; potencia; hipo sensibilidad física; resistencia; flexibilidad; sociabilidad, etc.), y restringir los elementos más atípicos de su naturaleza. Paralelamente, valorar la viabilidad de establecer convenios con entidades cinegéticas o ganaderas puede suponer otra alternativa interesante. De hecho, ya existe un plantel de reproductores testados en campo que proviniendo de la crianza externa, representa una valiosa alternativa conservacionista. El relanzamiento del boletín de ANCAE y la puesta en marcha de su página web, forman parte de las actividades promocionales previstas a corto plazo. Concluir recordando que nuestro Alano no solo ha conseguido reconquistar y ampliar su rango de distribución geográfica, sino que ha sido capaz de seducir a otros segmentos de la sociedad. El pulso a la supervivencia ya está ganado, y ahora, el reto del alano contemporáneo, es adaptar todo su potencial a la sociedad moderna, pero conservando esa esencia de perro antiguo que lo siga haciendo único.

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