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“EL PERÚ EN QUE VIVIMOS” De: Robert German VILCHEZ IZQUIERDO “El literato de puerta cerrada no sabe nada de la vida. La política, el amor, el problema económico, el desastre cordial de la esperanza, la refriega directa del hombre con los hombres, el drama menudo e inmediato de las fuerzas y las direcciones contrarias de la realidad, nada de esto sacude personalmente al escritor de puertas cerradas.” CESAR VALLEJO Hace once años, cuando el Perú volvió a la democracia tras la dictadura de Alberto Fujimori, se esperaba, como siempre se hace al comienzo de una nueva etapa, que los errores cometidos en el pasado sean enmendados y que el país tome un nuevo sentido hacia el desarrollo. Irónicamente, hoy se sigue aquejando por los mismos males que se han venido arrastrando desde la creación de nuestra republica. Uno de ellos y en mi opinión la clave del bajo nivel de desarrollo que tiene nuestro país, es la incompetencia política de cuantos han llegado a gobernar nuestra nación. En los tres gobiernos que hemos tenido hasta el momento la condición económica de nuestro país ha conseguido una imagen esperanzadora respecto a los demás países de la región a partir de que nuestra economía ha podido mantenerse “estable” frente a la gran crisis que estallo en Wall Street hace cuatro años. En esta coyuntura se ha optado por seguir el mismo modelo económico que heredamos del gobierno de Fujimori y que ahora se mantiene en un nivel aceptable pero no tan seguro como lo era en la época de Toledo o García, así lo menciona el economista Carlos Parodi en una entrevista para el diario La Republica – “…El Perú es una economía “chiquita”. Representa solo el 0,1% del PBI mundial, y estamos expuestos a lo bueno y a lo malo que pase en el mundo. En ese sentido, los gobiernos de Toledo y García tuvieron una coyuntura favorable y ahora el Perú la tiene más difícil. Pero mientras haya solidez macroeconómica, y el Gobierno trabaje bien en el tema de la inclusión, yo creo que el asunto va a caminar.” –. Ahora la pregunta es ¿Cómo trabaja el gobierno el tema de la inclusión?, en el primer año de este nuevo mandato la política de inclusión social ha sido colocada de lado e ignorada por la coyuntura nacional, esta se ha vuelto solo una parte del discurso del presidente Ollanta Humala. Los conflictos sociales que en buena parte son el resultado de toda un política de exclusión que fue llevada acabo por el antiguo gobierno de Alan García, para quien los nativos amazónicos “no son ciudadanos de primera clase” y que su opinión respecto a las concesiones que el estado hace con sus tierras no importa, han sido el reflejo de todo un pensamiento social en el que nadie puede reclamar nada cuando se trata de inversión, ¿pero es cierto esto?, no se puede decir que ante semejante crisis mundial, la inversión extranjera puede ser vista como una opción alternativa para sustentar nuestra economía, no seria mejor emprender nuevas políticas que permitan la mejora de la calidad educativa en el país y que a través de esta se formen los profesionales que desarrollen ciencia para que el país pase de ser un simple exportador de materia prima a producir con un valor agregado, no es posible acaso orientar de una vez por toda nuestra economía de una manera tal que no dependamos enteramente de las grandes mineras y transnacionales que utilizan todo lo que nuestra tierra puede brindar para que después solo sean ellas las beneficiadas y lo poco que dejan sirva para que el gobierno lleve a cabo un plan de inclusión que se ve limitado por el mismo decaimiento de la economía mundial. Ahora pues aún con estas posibilidades el Perú sigue sumido en los conflictos sociales que se originan en gran parte por la imposición de un convenio con una gran empresa extranjera en un poblado casi olvidado que nadie alguna vez escucho que existiera y que ante un poder tal como el de las transnacionales solo puede mirar como el gobierno les quita lo único que creen poseer y lo concesiona a una empresa para que pueda producir para su nación y de paso contaminar el ambiente en donde vive la gente del lugar sin el temor de represión alguna. Como ejemplo tenemos el caso de la minera Yanacocha y el proyecto Conga. El conflicto de tiene como todos sabemos el gran dilema entre elegir “el oro o el agua”, en verdad se debe elegir entre ambos, es decir que tenemos que elegir entre dejar que nuestro oro se quede ahí si poder explotarlo porque en el Perú no existe una minería propia y de semejante magnitud para emprender proyectos de esta envergadura, o quedarnos sin agua por culpa de la extracción inescrupulosa por parte de una empresa extranjera que al fin de cuentas solo viene a hacer negocios en el Perú. Pero lo interesante es como este tipo de conflictos repercute en varios aspectos de nuestra sociedad, primero veamos aquel que según los analistas tendría desastrosas perdidas si es que el proyecto conga no va, el económico. Tal y como expuse al principio la economía mundial se encuentra en una gran recesión que ha causa de la caída de los precios de las materias primas en todo el globo, caída que el Perú siente al ser un país exportador por “naturaleza”, a llevado a que grandes empresas estadounidenses y economías enteras en Europa se suman en la quiebra total, creando millones de desempleados que buscan desesperadamente algo que ya parece imposible de alcanzar, un trabajo. Ahora qué pasa en el Perú, al parecer una gran diferencia con estas potencias hundidas en la depresión es que la economía peruana tiene como componente importante un gran sector informal que debido a la constante “crisis” en la que se encuentra la sociedad peruana ha sabido ocupar su tiempo en crear puestos de trabajo y volverse autosuficiente sin necesitar la ayuda del estado, esto pues si bien genera todo un problema en el momento de regulizar su situación, ha convertido a este en un sector productivo importante y que en cierta forma mantiene en movimiento el mercado interno del país. Por lo tanto en que afectaría nuestra economía si en vez de procurar la mayor inversión de mineras extractoras se invierta en la posibilidad de los informales así como lo explicaba Hernando de Soto en su libro “El otro sendero”, los informales no se han entregado a la anarquía sino que han dispuesto de sus propios derechos e instituciones que el autor de nomina como normativa extralegal, entonces es posible transformar a todo este sector en una pieza importante de nuestro producto bruto interno y que al formalizar su situación y mejorar su condición dentro del mismo mercado llevaría un crecimiento inesperado y beneficioso para todos nosotros. Ahora también debemos hablar del caso en que se encuentra la sociedad en sí debido a estos conflictos. En gobiernos pasados hubieron casos parecidos ya sea el Arequipazo durante el gobierno de Toledo, el Baguazo en el de García y ahora Conga con Ollanta Humala. Si debemos encontrar un parentesco entre estas conflagraciones internas, podemos decir de que en todas se dio un estado de emergencia y que en cada una hubieron muertos, otro punto puede ser que todas son causadas por supuestos tratos hechos entre el gobierno de turno con alguna empresa extranjera, Tractebel, los convenios de la OIT y Yanacocha, que sin consulta previa alguna se declaran procedentes. Será que en verdad nos gusta tropezar con la misma piedra, que clase de mentalidad puede aceptar que alguien que una vez opto por un gobierno populista que dejo nuestro país en la ruina y en la manos de terroristas halla llegado a ser presidente por segunda vez. Es que el Peruano sufre de amnesia retrógada se le hace imposible saber que es lo que pasó en su país hace menos de diez años, este deambula por las calles preocupado en llegar temprano a trabajar y tratar de sobrevivir con lo que pueda ganar y que debido a su situación no puede tener la misma capacidad de adaptación a un nuevo escenario socioeconómico por lo que se opone rotundamente al cambio del sistema en el que vive, se vuelve solo una pieza más de una gran maquina llamada mercado y es este estado el que lo hace insensible a lo que pueda pasar en otra parte del país. Por eso no nos debe ser ajeno el escuchar a alguien decir que todos esos “revoltosos” no tienen nada mejor que hacer que salir a las calles a protestar por nada, pero lo que no se da cuenta es que esa gente no sabe cual es el problema esencial porque es movida por una que otra organización política que ven estos conflictos como una oportunidad para ganar adeptos. Pocos entienden que mientras esa gente siga siendo engaña y llevada por intereses particulares, nunca se podrá saber cual es el problema real y no se podrá dar solución a estos, simplemente se dirá que el pueblo tuvo la culpa por actuar “inconscientemente” y el caso se archivara en la memoria de los pocos que tomaron partido en estos casos y se informaron de la manera correcta. Al fin y al cabo todo esto puede ser evitado si se informa bien a la gente, así estos tomaran una postura con mas convicción y no se intimidara por un estado de emergencia que viola los propios derechos humanos, sino que buscaran una medida legal para que sus reclamos lleguen a ser escuchados, aun en el estado de pobreza en que muchos campesino viven no se les puede negar el tener voz dentro de un conflicto que los tiene como actores principales. Es pues que también el problema parte de la indiferencia por parte del pueblo limeño que se encuentra siempre dividida por intereses y malas políticas que no asumen su responsabilidad en el desarrollo del país, sino, en sacarle el jugo a su tiempo en el poder. La falta de una apropiada educación es un problema muy grave, en la prueba PISA que evalúa a estudiantes de 15 años en su forma de aprehender y la manera en la que utilizan esos conocimientos en la vida real, el Perú ocupo el puesto sesenta y dos de sesenta y cinco países concursantes. En esta prueba se evalúan las áreas de conocimiento matemático, científico y la comprensión de lectura. Algo predecible al decir verdad que la prueba siga reflejando lo olvidada que esta la educación en nuestro país, solo con mirar de manera prospectiva la educación pública a nivel secundario nos podemos dar una idea de lo atrasados que estamos. Las asignaturas que llevan los alumnos de estas instituciones casi nunca llegan a completar todos los temas del syllabus que se les pide conocer para tentar una vacante en las universidades publicas (bueno aquellas que aún con el paso del tiempo han mantenido su tradición educativa). Es aquí donde comienza todo el problema, la educación en el Perú se transformo en un bien de cambio, un medio de lucro y dejo de ser el derecho que todo ser humano debe tener. La masiva creación de institutos y universidades privadas son la viva imagen de este fenómeno, la situación del estudiante de universidad publica o de otro centro de estudio perteneciente al estado es precaria, aún tratándose de la decana de América, la mala gestión realizada por aquellos que tienen la oportunidad de tomar sus riendas degrada cada vez más su imagen y la de todos aquellos quienes la conforman. Hoy en día esta de moda la Católica, aunque ya no debería llamarse así gracias a los esfuerzos de nuestro cardenal por tener esa influencia medieval que tenia antes la iglesia en los claustros universitarios, pero bueno es que ahora San Marcos se ha visto relegada de la coyuntura nacional y se le ha catalogado de la manera más perniciosa como el lugar de operaciones de los partidos políticos apologizadores de Sendero y un claustro convulsionado en el que con el mínimo incentivo se van a las calles a marchar. Haciendo un pequeño análisis de mi corta instancia en esta universidad puedo decir que están equivocados, San Marcos sufre por una mala gestión de sus autoridades, los profesores no son bien pagados y muchos de ellos faltan a clases por atender sus demás obligaciones o peor aun por dar clases en otra universidad. Pero aún con este presente tan oscuro, San Marcos se viene recuperando de lo que fue su gran caída con la infiltración de Sendero y la siguiente intervención de Fujimori, le falta mucho y eso no lo podemos negar, en estos tiempos de globalización la investigación científica debe ser un punto central en el desarrollo de las carreras universitarias y es a esto a lo que se debe apuntar, aún en estos tiempos de gran inestabilidad se debe seguir luchando por una educación digna que pueda llevar a San Marcos y las demás universidades publicas al lugar que se merecen.