Está en la página 1de 9

LA COEVOLUCIÓN DE LA BIOTECNOLOGÍA,

LA BIOÉTICA Y LA BIOSEGURIDAD

EDGAR OTAIZA VÁSQUEZ

RESUMEN

Algunos especialistas anuncian al siglo XXI como el Si- glo de la Biología, sobre la base de los logros transcendentales producidos por la ingeniería genética en apenas 25 años y el rápido asentamiento de sus bases cognitivas, lo que sugiere que los siguientes pasos experi- mentales se darán rápidamente. En el mismo lapso, la bio- tecnología, la bioética y la bioseguridad han coevolucionado y mantenido una interdependencia estrecha y fructífera. En este ensayo se analizan los recientes desarrollos que oscure- cen al horizonte de la biotecnología y se argumenta que

SUMMARY

In no more than a quarter of a century the biological revolution of the new genetics has produced far-reaching outcomes. Once its cognitive foundations are settled the next steps will occur rapidly. The 21 st century is forecasted as the Biology Century. During the same lapse biotechnology, bio- ethics and biosafety have coevolved from the start maintain- ing a solid interrelationship. The newest developments that contest biotechnology are also analyzed. It is argued that bioethics is not synonymous with medical ethics since modern

bioética no es sinónimo de ética médica, ya que la biología moderna en general y la biotecnología, en particular, le han otorgado una nueva dimensión a la ética, ampliando el hori-

zonte bioético mucho más allá del tradicional de la ética mé- dica, hacia los ámbitos jurídico, económico, ambiental y,

consecuentemente, político y social.

ya que tal evolución apunta hacia la sociedad mundial y a satisfacer el deseo y el derecho ancestral y cultural del hom- bre de vivir mejor y en unas condiciones dignas, extensibles

a su descendencia.

Ello no es de extrañar,

biology as a whole and also biotechnology have granted to ethics a new dimension that widens the horizon of bioethics well beyond the narrow limits of medical ethics. This devel- opment comprises the legal, economical, environmental, and political and social aspects. It is not surprising that such evolution prompts to the global society and the satisfaction of the ancestral and cultural right of man for a better living in dignified, proper conditions.

Si bien en numerosas pu- blicaciones se menciona que el término bioética fue acu- ñado en 1971 por Van Rensselaer Potter, bioquími- co oncólogo de la Universi- dad de Michigan, Madison, (Potter, 1971), existe clara evidencia de que el término fue empleado originariamen- te por él en un artículo cien- tífico publicado en fecha an- terior (Potter, 1970). Su in- tención al proponer el uso de dicho término fue incluir

no solamente los aspectos concernientes a la ética mé- dica, sino los de la agricul- tura animal y vegetal y su relación con el ambiente, en una época en la cual se da- ban los primeros pasos en lo que sería la Biotecnología Moderna. En este ensayo se muestra evidencia de la es- trecha relación funcional y conceptual existente entre la biotecnología, la bioética y la bioseguridad, sus orígenes comunes, su coevolución

sincronizada, la no sinoni- mia entre la bioética y la ética médica y los recientes cuestionamientos académicos y públicos que empañan el futuro de la Biotecnología.

El Problema

Aún cuando el término bioética surgió en 1970, las ideas y conceptos que abar- ca provienen de la milenaria herencia de la sociedad hu- mana, una herencia que se

puede observar en las cultu- ras, religiones y antiguas es- crituras de todo el mundo. Las relaciones de los seres humanos con la naturaleza en general y con un Dios o ser superior se conocen des- de la prehistoria, por lo cual es imposible definir con pre- cisión el origen del concepto de la bioética. Durante mi- lenios, la especie humana ha estado ligada a la agricultura y las relaciones de los anti- guos pobladores del planeta

PALABRAS CLAVE / Biotecnología / Bioética / Bioseguridad / Coevolución / Etica médica / Genómica / Propiedad intelectual /

Edgar Otaiza Vásquez Químico egresado de la Universidad Central de Venezuela (1962), Dipl. Chem. (1967) y Dr.rer.nat. (bioquímica y genética - 1971) de la Univer-

324

sidad de Colonia, Alemania y Post-doctoral Research Fellow (Royal Society, London) en Aberdeen, Escocia (1979). Profesor titular a dedicación exclusiva (bioquímica y genética) en la Facultad de

0378-1844/99/05/324-09 $ 3.00/0

Ciencias Veterinarias de la Universidad Central de Vene- zuela, hasta su jubilación. Coordinador del área de bio- tecnología agrícola del Progra- ma de Nuevas Tecnologías en- tre 1992 y 1995. Miembro de

la Comisión de Bioética y Bioseguridad del CONICIT. Trabaja aspectos de la bioética y bioseguridad y en el estable- cimiento de una política inte- gral de biotecnología. E-mail:

eotaiza@reacciun.ve

SEP - OCT 1999, VOL. 24 Nº 5

estable- cimiento de una política inte- gral de biotecnología. E-mail: eotaiza@reacciun.ve SEP - OCT 1999, VOL.

RESUMO

Alguns especialistas anunciam o século XXI como o Sé- culo da Biologia, sobre a base das conquistas transcenden- tais produzidas pela engenharia genética em apenas 25 anos e o rápido assentamento de suas bases cognitivas, o que su- gere que os seguintes passos experimentais serão dados rapi- damente. No mesmo lapso, a biotecnologia, a bioética e a biosegurança tem coevoluído e mantido uma interdependência estreita e frutífera. Neste ensaio são analisados os recentes desenvolvimentos que escurecem ao horizonte da biotecnolo- gia e se argumenta que bioética não é sinônimo de ética

médica, já que a biologia moderna em geral e a biotecnolo- gia, em particular, lhe outorgaram uma nova dimensão à éti-

ca, ampliando o horizonte bioético além do tradicional da ética médica, para os âmbitos jurídicos, econômico, ambien- tal e conseqüentemente, político e social. Isso não é de estra- nhar, já que tal evolução aponta para a sociedade mundial e

a satisfazer o desejo e o direito ancestral e cultural do ho- mem de viver melhor e em umas condições dignas, extensíveis

a sua descendência.

con la naturaleza, una natu- raleza que podía ser modifi- cada y cultivada para satis- facer necesidades humanas, envuelven consideraciones bioéticas. La decisión de quemar un bosque es, por ejemplo, una decisión bio- ética. Existe un riesgo en la decisión de quemar o no quemar, por lo que inicial- mente la decisión final tenía que sustentarse sobre sus re-

sultados prácticos. El riesgo de daño ecológico por la ac- ción de quemar es compen- sado por el riesgo de no te- ner alimentos. Las decisio- nes de cómo utilizar la tierra

y la naturaleza, que forman

parte de la bioética ambien- tal, no son nuevas, como

tampoco lo son los asuntos del aborto y la eutanasia, evidentes en la arqueología

y en escritos de civilizacio-

nes antiguas. Pero, ¿qué es la biotecno- logía? ¿Por qué su profunda ingerencia en la bioética y la bioseguridad y cómo está relacionada con ellas? Según la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada, la biotecnología es la aplica- ción de la bioquímica, la biología, la microbiología y la ingeniería química a pro- cesos industriales y produc- tos (para atender la salud, la energía y la agricultura) y al medio ambiente (IUPAC, 1992). Tanto en ésta como en todas las numerosas defi- niciones de biotecnología existentes resalta su carácter utilitario y comercial, lo cual la hace única entre las nuevas tecnologías. Las

milenarias estrategias para la fabricación de bebidas fer- mentadas, pan, quesos y yogurt, y para la preserva- ción de alimentos, que se incluyen en la biotecnología clásica, están ajustadas hoy en día a las más recientes técnicas de la producción in- dustrial. Pero existe también una biotecnología moderna que, a través de la ingenie- ría genética, reprograma in vitro a células o sistemas biológicos para obtener un producto llamado ADN recombinante (ADNr).

El Nacimiento de la

Biotecnología Moderna

Entre 1972 y 1973, Berg (Jackson et al., 1972) y Cohen y Boyer (Cohen et al.,1973) sorprendieron al

mundo científico al describir un método para introducir segmentos de moléculas de ADN con secuencias conoci- das de bases nitrogenadas en bacterias, induciéndolas a producir proteínas específi- cas cuya estructura estaba programada en la secuencia de bases de los segmentos de ADN exógeno insertados. Se hizo claro que también en la biotecnología había comenzado una nueva era:

esos descubrimientos consti- tuyen la piedra angular de lo que ahora se conoce como la nueva biotecnología o in- geniería genética, la cual aplica el conocimiento obte- nido en la biología celular y la biología molecular para inducir transformaciones completamente nuevas en

para inducir transformaciones completamente nuevas en SEP - OCT 1999, VOL. 24 Nº 5 los seres

SEP - OCT 1999, VOL. 24 Nº 5

los seres vivos. El material responsable de la transfor- mación es el ADNr.

La Historia Adicional

Cuando las técnicas de la

ingeniería genética se encon- traban todavía en estado em- brionario, en los inicios de

la década de los años 70, al-

gunos biólogos moleculares relacionados con las investi-

gaciones del ADNr expresa- ron su preocupación sobre los potenciales riesgos bioló- gicos de estos experimentos.

A petición de algunos de

ellos, la Academia Nacional

de Ciencias de los Estados Unidos de Norteamérica nombró en 1973 un Comité dirigido por P. Berg, quien distribuyó un documento a través de tres importantes

revistas científicas (Nature, Science y Proceedings of the National Academy of Scien- ces), conocido como la Car-

ta de Berg, en la que se pe-

día una moratoria voluntaria,

efectivamente ejecutada du- rante dos años, para dos ti- pos de experimentos de clonación de genes resisten- tes a algunos antibióticos y

de ADN proveniente de al-

gunos virus oncogénicos

animales, hasta que el asun-

to fuera discutido en una

Conferencia Internacional de Especialistas (Berg et al., 1974). La conferencia se

realizó en febrero de 1975 en el Asilomar Conference Center, California, y allí se decidieron las condiciones

de seguridad que debían te-

ner los laboratorios que tra-

bajaban con el ADNr (Berg et al., 1975). Se acordaron cuatro niveles, según la peli- grosidad de los experimen- tos, y una serie de normas de ejecución para no afectar al personal de laboratorio y evitar una propagación involuntaria al exterior de agentes patógenos. Estos

enunciados fueron rápida- mente transformados en di- rectrices formales por el Co- mité Asesor del ADN re- combinante, creado en octu- bre de 1974 a petición del grupo inicial de científicos

involucrados en los ensayos,

y fueron adoptados y desa-

rrollados como protocolos operativos por el Instituto Nacional de Salud (NIH) en

1976, para maximizar la se- guridad en la experimenta- ción con el ADNr (US Dept.

of Health, 1976). A partir de entonces, la discusión sobre los riesgos y beneficios de la ingeniería

genética se hizo del dominio público; se crearon comités

y comisiones en institucio-

nes gubernamentales y pri- vadas, tanto en los Estados Unidos de Norteamérica como en Europa, que se ajustaron a las directrices mencionadas y a otras per- feccionadas posteriormente,

presumiblemente para dar la máxima credibilidad a sus prácticas investigativas. Aca- démicos y empresarios que se dieron cuenta del enorme potencial económico de la nueva tecnología las acepta-

ron también en su mejor in- terés, para evitar la aplica- ción de otras regulaciones

325

estatutarias y legales menos flexibles.

Bioética y Bioseguridad

Fue en ese breve período de cinco años cuando nació el área de la bioseguridad, que se ha desarrollado como una compleja estrategia mul- tidisciplinaria de control y regulación sobre el uso y li- beración al ambiente de los organismos modificados ge- néticamente (organismos transgénicos). Pero también se puso a prueba el concep- to de bioética formulado por Potter, como asunto univer- sal de todos los seres vivos. Actualmente se observa una marcada tendencia de pasar por alto la esencia y el alcance universal del con- cepto de la bioética, circuns- cribiéndolo en forma re- duccionista a la ética médi- ca. Ella puede ser subsanada adecuadamente si los térmi- nos ética medica y bioética médica se hacen equivalen- tes, dando a esta última su plena inserción en el sistema global de la bioética. Cuando se analizan los nuevos desarrollos y produc- tos generados a través de la ingeniería genética es evi- dente la pertinencia de esa equivalencia, porque la gran mayoría de tales logros y sus consecuencias no perte- necen ya a la esfera de ac- ción de la ética o bioética médica.

Las Áreas de la Ética ó Bioética Médica

Las áreas de competencia de la ética médica se agru- pan globalmente en tres blo- ques: 1. El comienzo de la vida humana, que compren- de: el aborto, la reproduc- ción asistida, el control de la natalidad, la esterilización y la castración, la eugenesia, el empleo y la donación de embriones y fetos y la ma- ternidad sustituida o alquila- da. 2. La calidad de la vida humana, a la cual pertene- cen: los accidentes, el alco- holismo, la drogadicción, la experimentación con seres

326

humanos (que sólo reciente- mente incorpora a la terapia génica), los transplantes y la muerte clínica, las interven- ciones en el psiquismo y la conducta y, desde hace poco, la ecología. 3. El oca- so de la vida humana, cuya competencia se extiende ha- cia: la ancianidad y la enfer- medad crónica, la eutanasia, el suicidio, la muerte legali- zada (la pena de muerte, la tortura, la legítima defensa) y la muerte patriótica y las guerras modernas. Los desa-

rrollos más recientes inclui-

rían, además de los ensayos con animales, los tópicos del patentamiento de seres vivos

y la clonación.

Los Logros de la Biotecnología Moderna

Generalmente éstos se orde- nan en cinco o seis segmen- tos: 1. Biomedicina, con: a. productos recombinantes de primera generación: insulina, t-PA, hormona del crecimien-

¿Qué es, entonces, la Bioética?

Fundamentalmente es un

concepto de “amor” que ba- lancea los beneficios y los riesgos de las escogencias y decisiones de las personas. La gran mayoría de las defi- niciones la refieren a la éti- ca médica, otras la asocian al campo de la moral, al progreso biomédico y hasta al dominio de la vida y de la muerte del ser humano. Pero en casi todas se margi- na la obvia realidad de tener que considerar a la totalidad de los organismos y al am- biente, puesto que dichos or- ganismos son entes biológi- cos que comparten una he- rencia común y entrelazada. En consecuencia, la bio- ética es el análisis de los asuntos éticos surgidos en la biología y la medicina, pero especialmente los pro- ducidos por la actividad hu- mana en la sociedad y el ambiente a través de la bio- tecnología. No puede sorprender en- tonces, que surjan preguntas bioéticas en relación con la biotecnología, dado que esa nueva tecnología se funda- menta en el manejo del ma- terial más importante de la vida. Debido a que la bio- tecnología moderna, particu- larmente la ingeniería gené- tica, ha puesto en manos de la humanidad nuevas herra- mientas para intervenir en la naturaleza, surge la lógica pregunta de cuán lejos de- biera ir la ciencia en la in- vestigación y las aplicacio- nes biotecnológicas: la nue- va tecnología está produ- ciendo muchos beneficios, pero conlleva también mu- chos riesgos. Es importante analizar estos beneficios y riesgos con un criterio inter- nacional, ya que la globali- zación ha conducido a las naciones a ser más interde- pendientes. La bioética está en la es- cena del mundo desde la primera vez que el hombre tomó una decisión que iba

Actualmente se observa una marcada tendencia de pasar por alto la esencia y el alcance universal del concepto de la bioética, circunscribiéndolo en forma reduccionista a la ética médica.

to, neupogen, hemoglobina como substituto de la sangre, interferon, eritropoietina, va- cuna contra la hepatitis, interleucina-2, sondas de ADN para el diagnóstico, an- ticuerpos mono- y policlona- les; b. productos de segunda generación: terapia génica hu- mana, vacunas de ADN; c. medicina forense y sondas de ADN; d. monitoreo genético para el sector de empleos y seguros y e. proyecto genoma humano. 2. Agricultura ani- mal: hormonas de crecimien- to, sexado, animales transgé- nicos (a. como biofactorías:

ovejas, vacas, cerdos y cone- jos cuya leche contiene medi- camentos como alfa-antitrip- sina y transferrina, entre una veintena de productos farma- céuticos anunciados (Gen- zyme, 1999) y b. como bio- modelos para el estudio de enfermedades de humanos), xenotransplantes, mejoramien- to de la calidad de la leche, vacunas, secuenciación del genoma de varias especies y clonación. 3. Agricultura ve-

getal: producción de aproxi- madamente setenta plantas transgénicas, mayor resisten- cia a las enfermedades fún- gicas y virales, mayor dura- ción de los frutos postco- secha, mejor perfil de amino- ácidos, aceites con baja con- centración de ácidos grasos saturados, resistencia a la congelación y la sequedad, tolerancia a los herbicidas, producción de biocidas, ma- nejo integrado de plagas, pro- ducción de neuropéptidos, metabolitos secundarios, seroalbúmina en las papas, plantas nutricéuticas, ensayos de plantas con vacunas para humanos (McCormick et al., 1999; Prakash, 1999). 4. Acuacultura: producción de peces transgénicos de aguas dulce y salada. 5. Bioindus- tria: producción de hidrógeno, biogas, alcoholes, productos de química fina, lixiviación, proteínas unicelulares. 6. Am- biente: la conservación y uso racional de la biodiversidad,

la

bio- y la fito-remediación y

más allá de su instinto.

la

ecotoxicología.

Cuando se comenzó a anali-

SEP - OCT 1999, VOL. 24 Nº 5

y más allá de su instinto. la ecotoxicología. Cuando se comenzó a anali- SEP - OCT

zar las escogencias y deci- siones y se formaron las ideas prescriptivas, como su- cede en la religión y en los códigos morales de compor-

tamiento

allí hubo bioéti-

ca. Todas las sociedades hu- manas han transitado esta vía. Bioética existe en todas ellas y en ese sentido es universal.

El Método de Estudio de la Bioética

Se han planteado dos aproximaciones para analizar- la (Macer, 1996): 1. La no- normativa, que ha sido lla- mada bioética descriptiva, es la descripción factual y la explicación del comporta- miento moral y creencias de una sociedad sobre la base de la observación. Describe cómo las personas toman sus decisiones y hacen sus escogencias. A través del survey es empleada especial- mente por los sociólogos, historiadores y antropólogos. Se refleja en los estudios so- bre la aceptación del consu- midor y las actitudes del pú- blico hacia la biotecnología. Otra aproximación no-norma- tiva es la metaética, que exa- mina la estructura o la lógica del razonamiento moral, in- cluyendo justificaciones e in- ferencias. Esta aproximación analiza críticamente si las posiciones que se toman en los debates bioéticos son: a. coherentes con los principios sobre los cuales se dice que están basados y b. consisten- tes con la manera como son tratados otros dilemas éticos comparables. 2. La normati- va, cuya expresión es la bio- ética prescriptiva, comprende la toma de posiciones mora- les; intenta formular y defen- der los principios básicos y virtudes que gobiernan la vida moral y socialmente to- lerable. En su forma aplica- da, la bioética prescriptiva se refleja en la regulación ética de la biotecnología moderna. Otra forma se materializa en los códigos de conducta, los que generalmente se entien- den como una lista de princi- pios, que no son suficiente

guía para los investigadores individuales en la vida prác- tica; más aún, carecen de sanciones para los violadores. En este sentido es ilustra- tivo el caso de los Valores Eticos Esenciales de la European Association for Bioindustries (EuropaBio, 1997), organización que agrupa a once asociaciones nacionales de biotecnología

y unas 600 empresas, entre

ellas varios gigantes multi- nacionales como Novartis,

Unilever y Hoffman-La Roche. Siguiendo a su orga- nización hermana Biotech- nology Industry Organiza- tion, domiciliada en Was- hington, el grupo aprobó un documento vinculante para sus miembros, con el título de Core Ethical Values, que contiene hermosos enuncia- dos tales como no usar la biotecnología en la produc-

ción de armas, dar soporte a la conservación de la biodi- versidad, dar información

Cuando se analizan los nuevos desa- rrollos y productos generados a tra- vés de la ingeniería genética es evi- dente la pertinencia de esa equivalen- cia, porque la gran mayoría de tales logros y sus consecuencias no perte- necen ya a la esfera de acción de la ética o bioética médica.

transparente para ayudar al público a seleccionar pro- ductos biotecnológicos, no alterar los genes de las célu- las sexuales humanas y otros, que generalmente no se cumplen. Lamentablemen- te, ese esfuerzo unificador de la industria biotecnológi- ca europea en materia de bioética puede considerarse no como un primer paso ha- cia el establecimiento de un grupo de directrices éticas novedosas, sino como un ajuste de sus estrategias de mercadeo. En otras palabras, sufre de la misma ambigüe- dad de las numerosas regu- laciones bioéticas nacionales

e internacionales, que care-

cen de pronunciamientos concretos y operativos hacia el futuro, marginando el ca- rácter proactivo de la bioéti- ca, ni prevén sanciones para los transgresores.

Gen-ética, ¿Una Ética del Gen?

Tal como generalmente sucede con todas las tecno- logías, la mayoría de las personas percibe a la inge- niería genética como una tecnología que puede produ- cir beneficios a la sociedad, pero también como una tec- nología asociada a riesgos desconocidos. Estas conside- raciones han conducido a al- gunos especialistas a intro- ducir el término gen-ética (genethics) o ética del gen, para referirse únicamente a la nueva ética que se necesi- taría para abordar un su-

puesto conflicto entre la genética moderna y los valo- res humanos (Suzuki y Knudtson, 1989). Esta posi- ción es contrapuesta a la tendencia expresada por la ética médica.

contrapuesta a la tendencia expresada por la ética médica. SEP - OCT 1999, VOL. 24 Nº

SEP - OCT 1999, VOL. 24 Nº 5

Obviamente, cualquiera

puede preguntarse si el carác- ter de la ingeniería genética es tan único que justifique acuñar un término separado para identificar los problemas

o dilemas bioéticos asociados

con ella. No es de olvidar, que en la naturaleza ocurre, aún cuando no frecuentemen- te, la transferencia de genes entre especies. La transferen- cia de genes en la ingeniería genética es un acto volitivo o de intención, que no está pre- sente como tal en la naturale- za. Pero la intención tampoco es nueva, puesto que ha sido practicada desde hace tiempo por agricultores en el mejora- miento genético de especies animales y vegetales (Macer, 1993). A través de ensayos de campo se pueden estudiar los efectos deletéreos específi- cos de la ingeniería genética sobre el ambiente o el orga- nismo. Durante milenios, la especie humana ha controla- do, parcialmente, a la natura- leza en su propio beneficio, como es el caso de la agricul- tura. Por consiguiente, se po- dría contra-argumentar, que la biotecnología moderna no ne- cesita una ética específica dis- tinta a la de la biotecnología tradicional, sino que debe per- manecer en el ámbito univer- sal de la bioética; pero sí se pone de manifiesto la necesi- dad de revivir la discusión sobre los valores éticos surgi- dos de la interacción socie- dad-tecnología y sobre la res- ponsabilidad ética de los cien- tíficos.

La Genómica

La genómica es la determi- nación de la función de los genes a través de metodolo- gías experimentales en gran escala, combinada con el análisis estadístico y com- putacional de los resultados. Su estrategia fundamental es

expandir la visión de la in- vestigación desde el estudio de un gen único o una pro- teína, hacia el estudio de to- dos los genes o proteínas de una especie, de una sola vez

y en forma sistemática. Na- ció hace aproximadamente

327

tres lustros para servir de interfaz entre la biología y la ciencia computacional. Su postulado central señala que

la secuenciación completa de

los genomas de muchos or- ganismos, incluyendo a la es-

pecie humana, cambiará la forma de hacer biología ha- cia una visión más holística

de los sistemas biológicos, lo que es marcadamente diferen-

te de la “clásica” idea de in-

vestigar un gen (o unos po- cos genes) a la vez. Es la es- trategia de la Big Science tan común en los Estados Unidos de Norteamérica, que tiene su expresión en el conocido

Proyecto Genoma Humano (Venter et al., 1992), cuyo objetivo es secuenciar las ba- ses no solamente del genoma humano, lo que se alcanzaría en el año 2003 (Collins et al., 1998), sino el de otras cinco especies piloto signifi- cativas para el hombre. Una

de ellas, el Caenorhabditis elegans, un nemátodo impor- tante en la agricultura, es el primer organismo multicelu- lar cuyo genoma ha sido secuenciado completamente (The C. elegans Sequencing Consortium, 1998), lo que abre inmensas posibilidades para el estudio de la genó- mica comparativa y el con- trol de nemátodos en la agri- cultura. De la reciente unión entre The Institute for Ge- nomic Research (TIGR), ins- titución sin fines de lucro presidida por Venter, con la empresa Perkin-Elmer, surgió una nueva empresa llamada Celeron Genomics Corp., para tratar de secuenciar el ADN humano en tres años, más rápido y barato que lo planeado por el Gobierno Fe- deral, que podría competir directamente con el Gobierno

o agregarse a él (Smaglik,

1998) formalizando, en el se- gundo caso, una excelente simbiosis entre academia y gobierno.

Los Derechos de Propiedad Intelectual y el Patentamiento

Uno de los aspectos im- portantes de la biotecnolo-

328

gía, y especialmente de la ingeniería genética, es su adaptación a la adopción de los derechos de propiedad

intelectual. Los inventores demandan protección legal para obtener una remunera- ción por el uso de sus crea- ciones. Sin embargo, en el terreno biológico los inven- tores presentan demandas es- pecíficas basadas sobre las

características del material con el cual trabajan: orga- nismos vivos que poseen el

“software” para copiar, al reproducirse, la invención protegida por una patente. En el caso de la agricultura vegetal, la semilla de una variedad patentada, que se conserva después de la cose- cha para iniciar con ella un nuevo ciclo, hace posible y probable la distribución indeseada (a los ojos del patentatario) de una tecnolo- gía protegida legalmente. Las patentes y los derechos de los inventores de estas

El análisis de los asuntos éticos sur- gidos en la biología y la medicina, pero especialmente los producidos por la actividad humana en la socie- dad y el ambiente a través de la bio- tecnología.

tecnologías son aproximacio- nes legalistas que tratan de canalizar el uso para incre- mentar la remuneración y el beneficio por la invención. Es ilustrativo el caso de la patente otorgada en marzo de 1998 conjuntamente al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos de Norteamérica y a la empresa Delta and Pine Land Com- pany, adquirida poco des- pués por Monsanto. La pa- tente, llamada Control de la Expresión Genética, permite modificar a las plantas de tal manera que sus semillas no pueden germinar en la si-

guiente generación (semillas suicidas). Se conoce a esta tecnología, que estaría dis- ponible en 3 o 4 años, como Tecnología del Gen Termi- nator (Steinbrecher y Mo- oney, 1998). Su efecto sería muy negativo sobre la segu- ridad alimentaria de los paí- ses en desarrollo, además de constituir un potencial des- tructor de la diversidad bio-

lógica. Nuevos desarrollos de esta tecnología han lleva- do a varias decenas de paten- tes que protegen técnicas de esterilización en plantas y se- millas, y hasta en animales (Mooney y Hammond, 1998). La preocupación por el im- pacto de esta tecnología en pequeños agricultores condu- jo a Holanda e India a con- denarla y a naciones como Noruega, Ecuador y Costa de Marfil, y otra docena de paí- ses, a solicitar una moratoria en los ensayos de campo y su comercialización. El pro- blema bioético que surge es formidable, a lo cual se suma la polémica europea sobre la bioseguridad de los alimentos producidos con cosechas transgénicas, ya en el mercado (Anónimo,

1999a).

La Convención sobre Di- versidad Biológica de la ONU, a través del SBSTTA (Subsidiary Body on Scien- tific, Technical, and Techno- logical Advice), ha dado un

paso atrás en su última deci- sión sobre la tecnología del Terminator y sus homólogas, llamadas GURT (Genetic Use

Restriction Technologies) por la ONU, al no considerar ni siquiera la posibilidad de una moratoria para su aplicación, sino que dio luz verde a su comercialización, a pesar del rechazo general. Una vez en el campo, estas tecnologías amenazarían no solamente la seguridad alimentaria de paí- ses subdesarrollados sino sus sistemas agrícolas (RAFI, 1999a), y podrían llevar a un permanente monopolio de los patentatarios. Otro aspecto polémico de

la propiedad intelectual en la

biotecnología es el paten-

tamiento de los genes. Hasta

el advenimiento de la tecnolo-

gía del ADNr, la legislación

mundial sobre el paten-

tamiento excluía explícitamen-

te la patentabilidad de varie-

dades animales y cultivares vegetales, así como los proce- sos y métodos biológicos em- pleados en su producción, so- bre la base de que no eran inventos. Presionados por cor- poraciones transnacionales, muchos gobiernos han accedi- do a reevaluar el estatus de

evolución versus el de inven- ción, en el contexto de las le- yes de patentamiento, con el resultado de que los seres vi- vos y sus partes y procesos son ahora patentables, en el supuesto de que hayan sido manipulados a través de la in- geniería genética. Desde los inicios de la década de los años ochenta se han patentado aproximadamente 1.500 genes humanos en los Estados Uni- dos de Norteamérica (Wertz, 1999) que producen, en orga- nismos transgénicos, proteínas útiles en terapéutica o con utilidad diagnóstica (Collins et al., 1998). Pero entre 1991

y 1992, Venter, del NIH, ge-

neró una controversia mundial al tratar de patentar más de 2000 genes humanos de fun- ción desconocida (Adams et al., 1991; 1992), a lo cual se unió rápidamente el Consejo de Investigación Médica (MRC) de Gran Bretaña (Aldhous, 1992). Las solicitu-

SEP - OCT 1999, VOL. 24 Nº 5

el Consejo de Investigación Médica (MRC) de Gran Bretaña (Aldhous, 1992). Las solicitu- SEP - OCT

des fueron rechazadas sobre la base de la carencia de utili- dad y novedad de dichos genes. El NIH retiró sus soli- citudes de patentamiento en 1994 (Anderson, 1994) al igual que el MRC. A pesar de ello, la técnica desarrollada por Venter (Adams et el., 1991) se ha impuesto en la secuenciación de ADN a gran escala (ge- nómica), conduciendo a des- cubrir genes a una velocidad sin precedentes: aproximada- mente la mitad de todos los potenciales genes humanos y hasta cien mil genes inclu- yendo a varias especies vege- tales y microbianas, que es- tán disponibles para los in- vestigadores básicos (Venter, 1998). Su estrategia consiste en emplear segmentos de genes (ADNc o ADN copia) obtenidos por transcripción inversa, denominados “eti- quetas de secuencias expresa- das” (ETS), con 300-500 pa- res de bases, suficientes para identificar al gen completo del cual proceden. La empre- sa Merck ha liberado al pú- blico cientos de miles de sus ETS (Wertz, 1999), lo cual contrasta con el reciente otorgamiento de una patente en los Estados Unidos de Norteamérica para un ETS, caso de los homólogos de la cinasa humana, lo que según la bioindustria japonesa po- dría afectar seriamente a toda la bioindustria global (JBA, 1999). Esta preocupación ya había sido presentada por Varmus, director del NIH (Varmus, 1997). Una nueva aproximación se concentra en el descubri- miento y secuenciación com- pleta de variantes de genes que pueden diferir, entre sí, en un solo nucleótido. Lla- mados “polimorfismos de un solo nucleótido” (SNP) son particularmente útiles como marcadores en estudios de asociación, que comparan la prevalencia de marcadores particulares en individuos afectados con los no afecta- dos por una enfermedad ge- nética (Collins et al., 1997). La patentabilidad de los productos y procesos recom-

binantes ha demostrado ser un poderoso incentivo econó- mico para que las empresas inviertan en la investigación genética, tan importante co- mo el proclamado mérito tec- nológico de esa tecnología (MacNally y Wheale, 1995). El Parlamento Europeo apro- bó, después de casi diez años de debate, la legislación que le permite el patentamiento de las invenciones biotecno- lógicas, con lo cual la bioin- dustria europea intenta acor- tar la distancia que la separa de los Estados Unidos de Norteamérica en estos asun- tos (EU Parlament, 1998). Estos desarrollos tienen tam- bién expresión en los recien- tes esfuerzos para construir un sistema de derechos de los agricultores que reconoz- ca su contribución a la con- servación y mejora de los re- cursos genéticos vegetales y animales, y establezca y re- compense la propiedad indi- vidual de las variedades que produzcan (Ghijsen, 1998).

Biotecnología Cuestionada

En la sociedad moderna, la tecnología basada sobre la investigación científica es un tema controversial por las numerosas interrogantes que genera y la dificultad para valorar sus riesgos asocia- dos. En el caso de la biotec- nología la situación es noto- riamente difícil por el debate público marcadamente pola- rizado que ha surgido sobre la legitimidad de sus ex- traordinarios logros, princi- palmente en los países más industrializados. Tal fue el debate producido por el anuncio televisivo de los re- sultados de un trabajo de in- vestigación, de un prestigio- so instituto de investigación de Escocia, consistentes en alimentar ratas con papas transgénicas que contenían el gen de una aglutinina de la especie vegetal Galanthus nivalis, para resistir ataques de áfidos (Enserink, 1998), en el cual las ratas presenta- ron atrofia del crecimiento, daños a órganos e inmuno- supresión. El revuelo provo-

daños a órganos e inmuno- supresión. El revuelo provo- SEP - OCT 1999, VOL. 24 Nº

SEP - OCT 1999, VOL. 24 Nº 5

cado condujo a la suspen- sión del investigador e indu- jo al Parlamento a ejercer presión ante el Gobierno para que declarase una mo- ratoria en las ventas de ali- mentos modificados genéti- camente, por el riesgo po- tencial para la salud huma- na. Aún cuando el Gobierno no ha cedido a las demandas y el investigador fue exone- rado al presentar un reporte alternativo (Enserink, 1999; RRI, 1999), el episodio ha

sido un ejemplo de cómo no comunicar resultados cientí- ficos a un público altamente sensible y preocupado por la calidad de sus alimentos (Rautenberg, 1999) y un cla- ro alerta sobre la supuesta seguridad de los alimentos preparados con materiales modificados a través del ADNr. La Royal Society de Londres calificó los experi- mentos como defectuosos en los aspectos de diseño, eje- cución y análisis (Royal

Tal como generalmente sucede con to- das las tecnologías, la mayoría de las personas percibe a la ingeniería genéti- ca como una tecnología que puede producir beneficios a la sociedad, pero también como una tecnología asociada a riesgos desconocidos.

Society, 1999). Muchas inte- rrogantes permanecen sin respuesta y se necesita aún mucha investigación sobre la seguridad de alimentos que incorporen material recom- binante (Gavagham, 1999), por lo que es muy probable que el debate continúe. Otro alerta preocupante surgió de ensayos realizados en la Universidad de Cor- nell, en los que el polen de maiz modificado genética- mente con el gen de la toxi- na del Bacillus thuringiensis producía un efecto letal so- bre el 44% de las poblacio- nes jóvenes de la larva de la mariposa monarca (Danaus plexippus) (Losey et al., 1999), una especie vulnera- ble. Otro ensayo hecho en la Universidad de Iowa apunta en la misma dirección (Han- sen y Obrycki, 1999). Es obvio que hace falta investi- gación para definir la rele- vancia de estos resultados preliminares en condiciones

reales de campo. Sin embar- go, la polémica se ha encen- dido rápidamente entre favo- recedores y detractores de esta tecnología en el caso específico (Monsanto, 1999; Anónimo, 1999b). Es lamentable el fracaso de las negociaciones realizadas en Cartagena, Colombia, en- tre el 14 y el 23 de febrero de 1999, entre representantes de 130 países, cuyo objetivo era producir un Protocolo de Bioseguridad para regular el intercambio comercial de or- ganismos modificados genéti- camente (especialmente cose- chas), sin olvidar las preocu- paciones sobre bioseguridad e impacto ambiental. La ac- ción se debió a la delegación de los Estados Unidos de Norteamérica y los votos fa- vorables de Argentina, Aus- tralia, Canadá, Chile y Uru- guay, a pesar de no ser el primer signatario de la Con- vención sobre Diversidad Biológica de Río, 1992, bajo

329

cuyo mandato se realizó la reunión. Las discusiones pro- bablemente se reanuden a mediados del año 2000 (Pollack, 1999).

Las Bioarmas y la Biotecnología Moderna

Estas armas se basan so- bre los recientes desarrollos de la microbiología y la in- geniería genética, para pro- ducir nuevos agentes bioló- gicos o modificar las carac- terísticas de los patógenos ya empleados como armas biológicas. Tales característi- cas son, por ejemplo, la es- tabilidad ambiental y la ma- yor patogenicidad o resisten- cia a antibióticos (Lewis, 1998). Recientemente se ha especulado acerca del desa- rrollo de armas bioétnicas más avanzadas, dirigidas ha- cia grupos étnicos específi- cos de seres humanos, sus- tentado sobre un uso perver- so de la información obteni- da en el Proyecto Genoma Humano (HUGO) y las in- vestigaciones sobre la diver- sidad genética por medio del Proyecto Diversidad del Genoma Humano (HGDP), lo que puede conducir a una mejor comprensión de las similaridades y diferencias (polimorfismo) entre las po- blaciones humanas (Kelle, 1998). El desarrollo de estas armas bioétnicas es concebi- ble. Sin embargo, no hay pruebas válidas de ello. Este importante aspecto, que ata- ñe profundamente a la bio- tecnología, la bioética y la bioseguridad, ha sido margi- nado por los planificadores de políticas científicas, aún en los países desarrollados. De cara al Siglo XXI se teme un incremento de la proliferación y de la investi- gación biotecnológica de ta- les armas (Roberts, 1998), que debiera ser evitado con la participación de otros seg- mentos industriales, cam- biando el balance militar del poder en dichos países hacia la transparencia de los trata- dos, a fin de lograr una sóli- da base internacional de se- guridad (Dando, 1998). Con

330

el surgimiento de las tecno- logías del gen Terminator o GURT, se ha instado a los gobiernos a clasificarlas como potenciales armas bio- lógicas, dadas la facilidad para su dispersión y aplica- ción a cualquier especie ve- getal y su bajo costo, com- parado con el de las armas y toxinas biológicas conocidas. Esta aplicación es teórica, pero fácilmente imaginable (RAFI, 1999b)

mentación en Sujetos Huma- nos y Animales y otras de

Bioseguridad, y designó en

junio de 1999 una Comisión

Técnica de Bioética y Biose- guridad.

Conclusiones

Con frecuencia se mencio- na, que en el siglo actual se han producido tres grandes revoluciones científicas: la

del átomo o la energía nu- clear, la de la electrónica y la tecnología del ADNr. ¿Quién duda del gigantesco impacto que han producido las dos primeras sobre la humanidad, aunque en el caso de la revolución del átomo sus consecuencias se valoran en forma cada vez más negativa?. La tecnología nuclear y, antes, las de la revolución industrial del si-

La Realidad Venezolana

En Venezuela, los inicios de la biotecnología y su im- pacto en el subsector agríco- la vegetal han sido analiza- dos (Otaiza y Arcia, 1997), así como su influencia en el mejoramiento genético vege- tal (Arcia y Otaiza, 1999) y su estatus general en las áreas biomédica, agrícola e industrial y la realidad jurí- dico-legal de la bioseguridad (Otaiza y Arcia, 1999). Ve- nezuela no posee legislación especifica para regular la biotecnología, pero tiene obligaciones bajo dos acuer- dos internacionales del dere- cho de propiedad intelectual:

el TRIPs (Trade-Related Aspects of Intellectual Property), como parte del acuerdo con la Organización Mundial de Comercio firma- do en 1994 y la Decisión 344 del Acuerdo de Cartage- na de 1993. Tampoco tiene el país leyes específicas so- bre bioseguridad y bio- regulación. La bioseguridad ha recibido menos atención que los asuntos de la propie- dad intelectual y la discu- sión está confinada a un re- ducido número de investiga- dores. La aceptación pública de los productos biotecnoló- gicos es casi desconocida (Otaiza y Arcia, 1999). Se propuso públicamente la creación de una Comisión Nacional de Bioética que tu- viera características multi- y transdisciplinarias (Otaiza, 1997). Sólo recientemente el Consejo Nacional de Investi- gaciones Científicas y Tec- nológicas (CONICIT) aprobó unas Normas para la Experi-

La genómica es la determinación de la función de los genes a través de metodologías experimentales en gran escala.

glo XIX, fueron introducidas

y ejecutadas sin ningún aná-

lisis previo acerca de sus

efectos sobre las personas y el ambiente. En cambio, la biotecnología moderna, sus productos, sus límites bio- éticos e impacto ambiental han sido profundamente re- visados y hasta impugna- dos desde sus inicios. La revolución biológica de la nueva genética apenas co- mienza. En un cuarto de si- glo ha producido logros trascendentales. No es irreal pensar que una vez que se hayan asentado sus bases cognitivas fundamentales, los pasos experimentales si- guientes y sus nuevos logros se darán rápidamente, lo que

ha inducido a algunos espe- cialistas a anunciar al siglo

XXI como el Siglo de la

Biología. Pero es prudente alertar sobre exageradas ex- pectativas al respecto. La

genética moderna aplicada, a través de la ingeniería gené-

tica, abre, sin duda, promi-

sorios horizontes a la huma- nidad. Pero su legitimación ante la humanidad no surge de la especulación acerca de sus potenciales efectos, por más favorables que puedan aparecer, sino de la libre de-

cisión de ser aceptada por quienes participan en ella; como tampoco puede servir para condenarla. Apasionan- te tema de debate bioético continuará siendo la posibili- dad cada vez más cercana de la clonación humana de- bido al desarrollo de nuevas tecnologías.

Es evidente, que en los últimos 25 años la biotecno- logía, la bioética y la biose- guridad han coevolucionado

y mantenido una estrecha in-

terdependencia. Es evidente, que la biología moderna en general, y la biotecnología en particular, le han otorga- do una nueva dimensión a la ética, ampliando el horizonte de la bioética mucho más

allá del tradicional de la éti- ca médica, hacia los ambi- tos: jurídico (apropiación de los seres vivos a través del patentamiento), económico (carácter utilitario y comer- cial de la biotecnología), ambiental (protección y uso

racional de la biodiversidad,

y las implicaciones ecológi-

cas) y, consecuentemente, político y social (valoración

de los riesgos asociados). Esto no es de extrañar, ya que todo ello apunta hacia la sociedad mundial y al de-

SEP - OCT 1999, VOL. 24 Nº 5

Esto no es de extrañar, ya que todo ello apunta hacia la sociedad mundial y al

seo y el derecho ancestral y cultural del hombre de vivir mejor y en unas condiciones aceptables, que sean transmi- sibles a las futuras genera- ciones.

DEDICATORIA

Se dedica este ensayo a los Dres. Asdrúbal Arcia M., ex Gerente General, Juan Carlos Mendible y Nilo Rivas, ex Coordinadores de las subáreas Biotecnología Biomédica y Biotecnología Industria, respectivamente, del Programa de Nuevas Tecnologías, quienes contri- buyeron, conjuntamente con el autor como Coordinador de la subárea Biotecnología Agrícola, a su diseño, pro- moción y ejecución en los momentos más difíciles del mismo.

Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Vene- zuela, Maracay. Febrero 24-26.

Berg P, Baltimore D, Brenner S, Roblin RO y MF Singer (1975): Asilomar Conference on Recombinant DNA Mol- ecules. Science 188: 991-994.

Berg P, Baltimore D, Boyer HW, Cohen SN, Davis RW, Hog- ness DS, Nathans D, Roblin RO, Watson JD, Weissman S

y ND Zinder (1974):Potential

Biohazards of Recombinant DNA Molecules. Science 185:

p. 303.

Cohen SN, Chang A, Boyer H y

R Helling, (1973): Construc-

tion of biologically functional

bacterial plasmids in vitro. Proc. Nat. Acad. Sci. 70: 3240

-3244.

Collins FS, Patrinos A, Jordan E, Chakravarti A, Gesteland R y

Uno de los aspectos importantes de la biotecnología, y especialmente de la ingeniería genética, es su adapta- ción a la adopción de los derechos de propiedad intelectual.

REFERENCIAS

Adams MD, Dubnick M, Kerlav- age AR, Moreno RF, Kelley JM, Utterback TR, Nagle JW, Field C y JC Venter (1992):

Sequence identificacion of 2,375 human brain genes. Na- ture 355: 632-634.

Adams MD, Kelley JM, Gocayne JD, Dubnick M, Polymeropou- los MH, Xiao H, Merril CR, Wu A, Olde B, Moreno RF, Kerlavage AR, McCombie WR y JC Venter (1991): Science 252: 1651-1656.

Aldhous P (1992): MRC follows NIH on patents. Nature 356:

98.

Anderson C (1994): NIH Drops Bid for Gene Patents. Science 262: 909

Anónimo (1999a): Genetically Modified Crops in Hundreds of Food. In: Agric. Network- Agnet, Febrero 15. http:// www.findmail.com/listsaver/ agnet-l/

Anónimo (1999b): Bioengineered corn may harm the butterflies. In: Agric. Network-Agnet, Mayo 21, http://www.findmail. com/listsaver/agnet-l/

Arcia MA y VE Otaiza (1999):

Impacto de la Biotecnología en el Mejoramiento Genético Vegetal en Venezuela. Memo- rias de las Jornadas de Investi- gación, Instituto de Genética,

LR Walters (1998): New Goals for the U.S. Human Genome Project: 1998-2003. Science 282: 682 – 689.

Collins FS, Guyer MS y A Chakravarti (1997): Variations on a theme: cataloging human DNA sequence variation. Sci- ence 278: 1580-1581.

Dando M (1998): Implications of a strengthened biological and toxin weapons convention for the biotechnology and pharma- ceutical industry. In: Confer- ence on: A Strengthened Bio- logical and Toxin Weapons Convention (BTWC): Potential Implications for Biotechnol- ogy. Conference Proceedings, Institute of Applied Microbiol- ogy, Viena, Austria, pp 57-77.

Enserink M (1999): Preliminary Data Touch Off Genetic Food. Science 283: 1094-1095.

Enserink M (1998): Institute Co- pes With Genetic Hot Potato. Science 282: 1124-1125.

EU Parlament (1998): Directive 98/44/EC of the European Parliament and of the Council of 6 July 1998 on the legal protection of biotechnological inventions, Official Journal L. 213 (1998).

EuropaBio’s Core Ethical Values (1997): http://www.europa-bio. be

Gavagham H (1999): Britain struggles to turn anti-GM tide. Science 284: 1442-1444.

struggles to turn anti-GM tide. Science 284 : 1442-1444. SEP - OCT 1999, VOL. 24 Nº

SEP - OCT 1999, VOL. 24 Nº 5

Genzyme (1999): http://www. genzyme.com

Ghijsen HCH (1998): Plant Vari- ety Protection in a Developing and Demanding World. Bio- tech. Develop. Mon. N° 36, Septiembre/Diciembre, 2-5.

Hansen L y J Obrycki (1999):

Non-target effects of Bt corn pollen on the Monarch butter- fly (Lepidoptera: Danaidae). http://www.pme.iastate.edu/ info/monarch.htm

International Union of Pure and Applied Chemistry (1992):

Rules.

Jackson DA, Symons RH y P Berg (1972): Biochemical method for inserting new ge- netic information into DNA of simian virus 40: Circular SV 40 DNA molecules containing lambda phage genes and the galactose operon of Escheri- chia coli. Proc. Nat. Acad. Sci. 69: 2904-2909.

JBA Japan Bioindustry Association (1999): JBA opinions concernig patentability of DNA fragments. JBA News, April 14.http:// www.jba.or.jp/index html

Kelle A (1998): Biological Weapons: Easy to Produce and Difficult to Control. Biotech. Develop. Mon. N° 35, Junio,

18-21.

Lewis R (1998): Bioweapons Re- search Proliferates. The Scien- tist 12: 1-2

Losey JE, Rayor L y M Carter (1999): Transgenic pollen harms Monarch larvae. Nature 399: 214, Scientific correspon- dence.

Macer DRJ (1996): Public Ac- ceptance and Risks of Biotech- nology. In: Coping with Delib- erate Release - The Limits of Risk Assessment. A. van Dom- melen (Edit.), International Centre for Human and Public Affairs, Tilburg University, Holanda, pp 227-245.

Macer DRJ (1993): No to

“Genethics”. Nature 365: p.

102.

MacNally R y P Wheale (1995):

Genetic Engineering, Bioethics and Radicalized Modernity. In:

Contested Technology. Ethics, Risk and Public Debate. R. von Schomberg (Edit.), Inter- national Centre for Human and Public Affairs, Tilburg Univer- sity, Holanda. pp 29-49.

McCormick AA, Kumagai MH,

Hanley K, Turpen TH, Hakim

I,

Grill LK, Tus D, Levy S y

R

Levy (1999): Rapid Produc-

tion of Specific Vaccines for

Lymphoma by Expression of the Tumor-derived Single- chain Fv Epitopes in Tobacco Plants. Proc. Nat. Acad. Sci.

96:703-708.

Monsanto (1999): Monsanto statement on Bt corn: Environ- mental safety and a recent re- port on the monarch butterfly. Press release. http://www. monsanto.com and Agric. Net- work-Agnet, Mayo 20. http:// www.findmail.com/listsaver/ agnet-l

Mooney P y E Hammond (1999):

Genetic Seed Sterilization is “Holy Grail” for Ag Biotech- nology Firms. http://www. rafi. org

Otaiza EV y MA Arcia (1999):

Chapter 3, Venezuela. In: Bio- technology Worldwide, G. T. Tzotzos (Edit), 2 nd Ed., UNIDO, Viena. CAB Interna- tional, Wallingford, UK. En prensa.

Otaiza EV y MA Arcia (1997):

Plant Biotechnology in Vene- zuela: A Myth? A critical Evaluation to determine its Status and Social Impact. In- terciencia 22, 238-246.

Otaiza EV (1997): El boom de la bioética. Diario El Universal, Caracas, 7 de Octubre, p. 5, sección 1.

Pollack A (1999): US and Allies Block Treaty on Genetically Altered Goods. In: Agric. Net- work-Agnet, Febrero 24-II.

331

http://www.findmail.com/

listsaver/agnet-l

Potter VR (1971): Bioethics: Bridge to the Future, Englewood Cliffs, NJ, Prentice Hall, Inc.

Potter VR (1970): Bioethics, the Science of Survival. Persp. Biol. Med. 14: 127-153.

Prakash CS (1999): http://www.

med.stanford.edu/center/com-

munications

RAFI (1999a): SBSTTA Decision sticks out as a lonely defense of Terminator against a global background of rejections. RAFI News Posting Account her- ald@ rafi.org News release – 28 de junio de 1999.

RAFI (1999b): SBSTTA Must move to stop Terminator. RAFI News Posting Account herald@rafi.org News release – 18 de junio de 1999.

Rautenberg

Potato

story is back in the media.

http://www.Biolink.de

O

(1999):

Roberts B (1998): Biological and toxin weapons: Introduction and overview. In: Conference on: A Strengthened Biological and Toxin Weapons Conven- tion (BTWC): Potential Impli- cations for Biotechnology. Conference Proceedings, Insti- tute of Applied Microbiology, Viena, Austria, pp 4-7.

Royal Society, London (1999):

Review of data on possible toxicity of GM potatoes. http:/ /www.royalsoc.ac.uk/st_ pol54. htm

RRI – Rowett Research Institute (1999): The Arpad Pusztai Re- port, Press Release. http:// www.rri.sari.ac.uk/press

Smaglik, P (1998): Privatizing

the Human Genome? The Sci- entist 12: pg. 1

Steinbrecher RA y PR Mooney (1998): From Major Hallett to biological Warfare on Farmers Terminator Technology. The Ecologist. In: Agric. Network- Agnet, Septiembre 18. http:// www.findmail.com/listsaver/ agnet-l/

Suzuki D y P Knudtson (1989):

Genethics: The Clash between the New Genetics and Human Values, Harvard University Press, Boston, 384 p.

The C. elegans Sequencing Con- sortium (1998): Genome Se- quence of the Nematode C. elegans: A Platform for inves- tigating Biology. Science 282:

2012-2018.

US Departament of Health, Edu- cation Welfare, National Insti-

tutes of Health (1976): Recom- binant DNA Research Guide- lines, Federal Register 41:

27902-43, July 7.

Varmus H (1997): Carta del 27 de marzo de 1997 al Comisio- nado de Patentes Bruce A. Lehman, en: http://www. essential. org/listproc/pharm- policy/mdg 00147.html

Venter JC, Adams MD, Martín- Gallardo A, McCombie WR, y C Fields (1992): Genome Se- quence Analysis: Scientific Ob- jectives and Practical Strate- gies. Trends Biotech. 10: 8-11.

Venter JC (1998): Genetics. The Scientist 12: p 11. http://www. tigr.org

Wertz DC (1999): Patenting DNA: A Primer. The Gene Letter 3: Issue 2., Febrero. http://www.geneletter.org

332

SEP - OCT 1999, VOL. 24 Nº 5

DNA: A Primer. The Gene Letter 3 : Issue 2., Febrero. http://www.geneletter.org 3 3 2 SEP