Acerca del origen y evolución del

Teorema Fundamental del Cálculo
Juan Carlos Ponce Campuzano
jcponce@cinvestav.mx
1
Índice
1. Introducción 3
1.1. Versión preliminar del Teorema Fundamental . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4
1.2. La versión geométrica del TFC de Isaac Barrow . . . . . . . . . . . . . . . . 4
2. Contribuciones de Leibniz y Newton en el desarrollo del TFC 7
2.1. Leibniz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
2.2. La versión de Leibniz del TFC . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
2.3. Newton . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10
2.4. La versión de Newton del TFC . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10
2.5. Diferenciación e integración como procesos inversos . . . . . . . . . . . . . . 14
3. Hacia la formalización del Teorema Fundamental 14
3.1. Demostración analítica del Teorema Fundamental
para funciones continuas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 16
3.2. Versión general del Teorema Fundamental para funciones
Riemann integrables . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
Apéndice 25
A. Tabla cronológica 25
B. Traducciones al español de las demostraciones del
Teorema Fundamental del Cálculo 27
B.1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
B.2. Demostración de Barrow . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
B.3. Demostración de Leibniz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
B.4. Demostración de Newton . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30
B.5. Demostración de Cauchy . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32
Referencias 34
2
1. Introducción
El verdadero método para pronosticar el futuro de las matemáticas
está basado en el estudio de su historia y de su estado actual.
Henri Poincaré
El Cálculo es considerado, junto con la Geometría, una de las creaciones más importantes
dentro de las matemáticas. Fue creado, básicamente, para tratar cuatro principales problemas
planteados durante los siglos XV al XVII, algunos de los cuales ya habían sido abordados por
los griegos en la antigüedad (Kline, 1972, p.342). El primero de estos problemas era, dada
la fórmula para la distancia de un cuerpo como función del tiempo, encontrar la velocidad y
aceleración instantanea; inversamente, dada la fórmula para la aceleración como una función
del tiempo, encontrar la velocidad y la distancia recorrida. En el segundo problema se buscaba
la tangente a una curva dada en un punto dado (problema de las tangentes) y en el tercero
los valores máximos y mínimos de una función. Por último, el cuarto problema era encontrar
el área y el volumen acotados por curvas y superficies, respectivamente (problema de las
cuadraturas).
Los problemas antes mencionados fueron abordados, generalmente, como casos aislados
por muchos científicos y matemáticos entre los siglos XV y XVII. Todas sus contribuciones
fueron la base para el trabajo que posteriormente desarrollarían, de manera independiente,
dos grandes personajes: el físico, astrónomo y matemático inglés Sir Isaac Newton (1642-
1727) y el abogado, filósofo y matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716).
Newton y Leibniz abordaron los cuatro principales problemas pero basados en dos con-
ceptos generales (conocidos actualmente como Derivada e Integral ) (Grabiner, 1983, p. 199).
Su mayor contribución dentro del Cálculo fue, el hecho de haber reconocido con claridad las
relaciones de reciprocidad entre los problemas de cuadraturas y de tangentes. Es por esta
razón que, el Teorema Fundamental del Cálculo (TFC), suele atribuirse a estos dos grandes
matemáticos.
Sin embargo, ellos no fueron los primeros ni los únicos en percatarse de dichas relaciones
de reciprocidad, tampoco enunciaron ni establecieron este importante teorema tal y como lo
conocemos actualmente. En realidad el TFC actual es el producto de una larga evolución de
ideas cuyo origen se remonta hacia finales de la edad media.
En el presente artículo, hacemos un esbozo de diferentes demostraciones históricas del
Teorema Fundamental desde su origen en el siglo XVII, algunas de ellas dentro de un contexto
geométrico y dinámico, otras con la formalización del siglo XIX y finalmente su versión
analítica tal y como aparece en algunos libros de Cálculo del siglo XX.
3
1.1. Versión preliminar del Teorema Fundamental
El Cálculo Diferencial e Integral, en términos generales, es la respuesta a dos problemas
clásicos: la determinación de tangentes y el cálculo de las cuadraturas (áreas y volúmenes).
A finales de la edad media, en algunas investigaciones sobre el movimiento, se comenzó a
observar que ambos problemas estaban relacionados mutuamente entre sí, pues resultaba
que:
El problema general de cuadraturas se podía reducir al problema de encontrar una
línea (curva) con una regla de tangencia, y
El problema del trazo de tangentes se podía reducir al problema de cuadraturas.
Según C. H. Edwards (1979), las relaciones de reciprocidad entre cuadraturas y tan-
gentes surgieron de manera intuitiva a partir de las investigaciones medievales acerca del
movimiento. En esas investigaciones, el movimiento de un punto a lo largo de la línea rec-
ta con velocidad variable se representaba por medio de una gráfica de su velocidad contra
tiempo. En este contexto:
[...] las consideraciones de indivisibles indicaban que la distancia total recorrida
por el punto sería igual al área bajo la curva de velocidad-tiempo, porque la
distancia recorrida durante un elemento infinitesimal de tiempo sería igual al
producto de este elemento de tiempo y la velocidad instantánea (Edwards, 1979,
p.138).
Son varios los historiadores del cálculo que coinciden con C. H. Edwards, incluso algunos
sugieren que en los trabajos de Nicole Oresme (1323-1382), Galileo Galilei (1564-1642) y
Evangelista Torricelli (1608-1647) es posible encontrar evidencia de que las formulaciones
de reciprocidad entre cuadraturas y tangentes ya habían sido observadas (ver por ejemplo
González, 1992, p. 211 y Collete, 2006a, p. 48). Sin embargo, en esa época, no había si-
do apreciado su significado ni mucho menos se contaba con la herramienta analítica para
potencializar su uso.
1.2. La versión geométrica del TFC de Isaac Barrow
Entre los científicos que abordaron el problema del trazo de tangentes a curvas desta-
ca el matemático inglés Isaac Barrow (1630-1677) quien, en su obra Lectiones Geometricae
(Lecciones Geométricas) publicada en 1669, estableció métodos para encontrar tangentes a
curvas. En particular, su obra muestra evidencia de que él había reconocido relaciones de
reciprocidad entre los problemas de cuadraturas y de tangentes, pero sobre todo, fue uno
4
de los primeros en dar una demostración (geométrica) de tal hecho. A continuación expo-
nemos brevemente las ideas generales de Barrow desde un punto de vista de la matemática
moderna
1
.
Figura 1:
Consideremos los ejes coordenados x, y. Sea f(x) una función creciente y positiva definida
en el segmento AB, como se muestra en la Figura 1. Ahora sea A(x) una función que cumple
con lo siguiente: Si tomamos D un punto cualquiera sobre A(x) y trazamos la perpendicular
que corta al eje x en el punto X
1
= (x
1
, 0), entonces el área entre la curva f(x) y el segmento
[0, x
1
] es igual al rectángulo determinado por el segmento DX
1
y una magnitud constante
R, es decir
A(x
1
) = DX
1
×R.
Por último, sea FX
1
el segmento que cumple con la siguiente relación
EX
1
DX
1
=
R
FX
1
o DX
1
×R = EX
1
×FX
1
.
1
Los detalles de la demostración original se pueden consultar en Barrow (1735, pp. 167-168) o Child
(1916, pp. 116-118).
5
Entonces Barrow demuestra que la recta que pasa por los puntos D y F es tangente a la
función área A(x) (ver Figura 2).
Figura 2:
De esta manera, Barrow resuelve el problema de trazar una tangente a una curva cuando
ésta es la cuadratura de otra curva, relacionando sus cuadraturas. Si lo interpretamos en
términos modernos, podemos decir: Dada una función f continua y creciente definida en el
intervalo [0, a] y la función área A definida como
A(x) =
_
x
0
f(t)dt, con x ∈ [0, a].
Barrow calcula la pendiente de la recta tangente a A para cada x ∈ [0, a], es decir, la derivada
de A para cada x ∈ [0, a] y en este caso obtiene
A

(x) = f(x).
El resultado de Barrow es notable debido a la relación que establece entre la cuadratura
de una curva dada y la tangente a la curva que representa la cuadratura. Ciertamente, él
6
fue uno de los primeros que empieza a descubrir y demostrar la naturaleza inversa entre
los problemas de cuadraturas y tangentes, aunque de una forma estrictamente geométrica.
Sin embargo, debido a que no desarrolló completamente las herramientas analíticas, fue
incapaz de hacer un uso eficaz de la relación. Es aquí donde los trabajos Newton y Leibniz
cobran mayor relevancia debido a que habían desarrollado las herramientas analíticas para
reconvertir y robustecer las ideas geométricas de Barrow, las cuales condujeron al desarrollo
de algoritmos para la resolución de los problemas de tangentes y cuadraturas.
2. Contribuciones de Leibniz y Newton en el desarrollo
del TFC
Newton y Leibniz advirtieron el inmenso alcance de la relación inversa entre proble-
mas de cuadraturas y tangentes. Cada quien independientemente de manera independiente,
dio argumentos para demostrar dicha relación basados en dos conceptos generales conoci-
dos actualmente como Derivada e Integral, por lo cual se considera que tuvieron un claro
reconocimiento de estas dos relaciones de reciprocidad.
2.1. Leibniz
El trabajo de Leibniz se conoce principalmente por los numerosos artículos que publicó en
Acta Eruditorum
2
y por sus cartas personales y manuscritos que se conservan en Hannover.
Entre estos documentos están los manuscritos fechados el 25, 26 y 29 de Octubre y el 1 y 11
de Noviembre de 1675 donde Leibniz estudia la cuadratura de curvas y desarrolla su cálculo
diferencial e integral (Child, 1920).
Una de las aportaciones que Leibniz realizó al Cálculo fueron los símbolos “
_
” y “d”,
referidos a las sumas y diferencias, respectivamente. Otras dos ideas fundamentales del
cálculo de Leibniz son la relación entre la sumas de sucesiones y las diferencias de sus
términos consecutivos y el llamado triángulo característico
3
(Baron, 1969; Boyer, 1949).
2.2. La versión de Leibniz del TFC
En su artículo publicado en 1693 en Acta Eruditorum, Leibniz aborda el problema de
cuadraturas reduciéndolo al de encontrar una curva con una “regla de tangencia”. En sus pro-
pias palabras: “Demostraré ahora que el problema general de cuadraturas puede ser reducido
2
Revista científica mensual alemana publicada entre 1682 y 1782, fundada en Leipzig por Otto Mencke
por iniciativa de Leibniz.
3
El triángulo característico (triangulum characteristicum) es el triángulo con lados infinitesimales dx, dy
y ds. Fue utilizado en el siglo XVII por diversos matemáticos tales como Pascal, Snellius y Leibniz.
7
al de encontrar una línea que tiene una ley de tangencia dada”
4
.
Figura 3:
A continuación exponemos brevemente, las ideas generales de Leibniz desde un punto de
vista de la matemática moderna
5
.
Consideremos los ejes coordenados x, y. Sea f(x) una función continua, creciente y po-
sitiva, definida en el segmento AB y F un punto cualquiera que se mueve sobre f(x) (ver
Figura 3). La recta que pasa por los puntos F y D es perpendicular al eje x.
Si F(x) es una función tal que la pendiente de la recta tangente a F(x) en G (intersección
de la prolongación de la recta FD y F(x)) cumple la siguiente relación
dy
dx
=
DF
R
,
donde dy y dx son los lados del triángulo característico y R es una magnitud constante
(Figura 3), entonces el área AFD (Figura 4) es igual a DG−AK, esto es
Área(AFD) = DG−AK.
4
Leibniz (1971, pp. 294) y Struik (1969, pp. 282)
5
Los detalles de la demostración original se pueden consultar en Leibniz (1971, pp. 294-301) y Struik
(1969, pp. 282-284)
8
Figura 4:
En términos modernos, Leibniz demostró lo siguiente: Si f continua, creciente y positiva,
definida en el intervalo [0, a] tal que f(0) = 0 y F es una función que cumple con la propiedad
de que la pendiente de la recta tangente en cada punto x ∈ [0, a] es igual a f(x), es decir,
la derivada F

(x) es igual a f(x) para cada x ∈ [0, a], entonces el área bajo la función f
en el intervalo [0, a] está dada por la diferencia F(a) − F(0). Por otra parte, Leibniz no
sólo dio un argumento geométrico sino que también abordó de forma analítica, utilizando
el cálculo que él mismo había inventado, lo cual fue una diferencia importante entre su
demostración y la de Barrow. Veamos un ejemplo particular para mostrar cómo se puede
utilizar el resultado de Leibniz. Supongamos que deseamos encontrar la cuadratura de la
curva y = x
2
(cuadratura de la parábola). De acuerdo con su teorema, debemos encontrar
una curva cuya ley de tangencia es x
2
. Esto esencialmente involucra conjeturar una respuesta
basada en la experiencia en derivación, que en este caso será x
3
/3. Finalmente debemos
verificar que funciona.
La ley de tangencia para x
3
/3 la obtiene Leibniz a partir de su triángulo característico
infinitesimal como la razón de los respectivos incrementos en y y x, es decir, dy : dx. Dado
que dx es el incremento (diferencia) entre los valores sucesivos (de las sumas) x y x + dx,
con los correspondientes valores
y = x
3
/3 y y +dy = (x +dx)
3
/3
9
y realizando algunos cálculos, obtenemos
dy : dx =
dy
dx
=
(y +dy) −y
dx
=
(x +dx)
3
−x
3
3 · dx
=
x
3
+ 3x
2
· dx + 3x · (dx)
2
+ (dx)
3
−x
3
3 · dx
= x
2
+x · dx +
(dx)
2
3
= x
2
.
Leibniz afirmaba que la identidad final se obtiene quitando los términos infinitesimales.
De esta manera, de acuerdo con él, el área comprendida entre la parábola y el eje x, desde
el origen a un valor específico x para la ordenada, está dada por x
3
/3 (Laubenbacher &
Pengelly, 1999, p. 153).
2.3. Newton
Entre los trabajos matemáticos de Newton podemos distinguir algunos temas centrales,
por ejemplo el desarrollo binomial, desarrollos en series de potencias, algoritmos para hallar
raíces de ecuaciones y de inversión de series, los conceptos de fluentes y fluxiones conocidos
hoy día como funciones del tiempo y sus derivadas, respectivamente. Newton estuvo muy
interesado también en óptica, dinámica, alquimia, y en la interpretación de las sagradas
escrituras.
En contraste con Leibniz, debido a su naturaleza tímida, Newton era reacio a publicar
sus resultados, para así evitar las posibles críticas y controversias de sus contemporáneos.
En Octubre de 1666 escribió un tratado sobre fluxiones y en 1669 De analysi, un tratado
sobre series infinitas que circuló en forma de manuscrito entre los miembros de la Royal
Society of London
6
. Hay otro tratado sobre fluxiones y series infinitas de 1671 y otro sobre la
cuadratura de curvas de 1693. Sin embargo, estos fueron publicados mucho tiempo después,
algunos incluso después de su muerte. De analysi fue publicado en 1711 y de 1693 sobre
cuadratura de curvas, De Quadratura Curvarum apareció como un apéndice de su Opticks
en 1704. Su obra más famosa titulada Philosophiae Naturalis Principia Mathematica, donde
expone su teoría de la gravitación universal, fue publicada en 1687.
2.4. La versión de Newton del TFC
Veamos ahora cómo Newton abordó el problema de cuadraturas. En su trabajo titula-
do De analysi per aequationes numero terminorum infinitas
7
, estableció un método para
6
La Royal Society of London for Improving Natural Knowledge es la más antigua sociedad científica del
Reino Unido y una de las más antiguas de Europa.
7
En The Mathematical Papers of Isaac Newton, Vol. II, pp. 206-247, editado por D. T. Whiteside.
10
calcular el área bajo la curva
y = ax
m
n
.
Esto lo expresó de la siguiente manera:
Sea la ordenada BD perpendicular a la base AB de alguna curva AD y sean
AB igual a x y BD igual a y. Sean a, b, c, . . . cantidades dadas y m, n enteros.
Entonces
Regla 1. Si y = ax
m/n
, entonces el área de la región ABD es
an
m+n
x
(m+n)/n
.
(Whiteside, 1968, p. 207)
Figura 5:
En términos de la matemática moderna, al punto A lo podemos establecer como el origen,
es decir, A = (0, 0), mientras que al punto B lo consideramos como el punto (x, 0) y la curva
AD como y = ax
m/n
. Entonces el enunciado de Newton establece que
_
x
0
at
m/n
dt =
ax
(m/n)+1
(m/n) + 1
=
an
m+n
x
(m+n)/n
.
Sólo hasta el final de su escrito, Newton da una demostración de la Regla 1. A continuación
presentamos de forma general sus argumentos.
Sea AD la curva con AB = x, como se muestran en la Figura 6. Newton asumió que el
área ABD bajo la curva estaba dada por la expresión
z(x) =
_
x
0
y(t)dt.
A partir de esta última expresión, procedió a encontrar la fórmula y = ax
m/n
.
Para ilustrar el argumento de Newton es suficiente usar el caso particular z = x
3
, como
sugiere Grabiner (1983, p. 199). Si observamos la Figura 7, la línea auxiliar bd es tal que
Bb = o es un incremento.
11
Figura 6:
En sus argumentos, Newton especificó que BK = v se debe elegir de tal forma que el área
BbHK sea igual al área BbdD. De esta manera ov es igual al área BbdD. Ahora, cuando x
tiene un incremento x +o, el cambio del área z está dado por
z(x +o) −z(x) = x
3
+ 3x
2
o + 3xo
2
+o
3
−x
3
= 3x
2
o + 3xo
2
+o
3
la cual, por definición de v, es igual a ov, es decir
3x
2
o + 3xo
2
+o
3
= ov.
Dividiendo por o obtenemos
3x
2
+ 3xo +o
2
= v. (1)
En este punto, Newton menciona “si suponemos que Bb disminuye infinitamente hasta de-
saparecer, esto es que o sea nula, v y y en este caso serán iguales y los términos que se
multiplican por o desaparecerán” (Whiteside, 1968, pp. 243-245). Por lo que obtenemos
y = 3x
2
.
Efectivamente, Newton acertó en el hecho de que, como o “se hace cero” (hoy diríamos:
tiende a cero), los términos que tienen a o en la expresión (1) también “se hacen cero”. Al
mismo tiempo, v se hace igual a y, lo cual equivale a decir que la altura BK del rectángulo
de la Figura 7 será igual a la ordenada BD de la curva original.
12
Figura 7:
A partir de la suposición de que el área ABD está dada por
z(x) =
an
m+n
x
(m+n)/n
,
Newton había deducido que la curva AD debe satisfacer la ecuación y = ax
m/n
. En esen-
cia, él había derivado la función área (integral indefinida). Posteriormente, sin mayores
justificaciones, Newton estableció de manera inversa que:
Si y = ax
m/n
, entonces z =
n
m+n
ax
(m+n)/n
.
De esta manera, Newton introdujo otra técnica para resolver problemas de cuadraturas.
A partir de casos particulares dedujo que la cuadratura de un fluente (una curva expresada
analíticamente), se podía calcular encontrando una fórmula cuya fluxión correspondía a ese
fluente. En términos modernos, podemos decir que Newton calculó el área de una función
continua f en el intervalo [a, b], encontrando primero una primitiva de f, es decir, una F tal
que F

(x) = f(x) para todo x ∈ [a, b] para después establecer que el área es igual a
F(b) −F(a).
Newton fue capaz de desarrollar esta técnica debido a que se había percatado de las in-
terrelaciones de los conceptos de fluentes y fluxiones. Sin embargo, no dio una demostración
rigurosa de tal hecho. (Edwards, 1979, p. 196).
13
2.5. Diferenciación e integración como procesos inversos
La formulación de métodos y algoritmos generales que podían servir para unificar el tra-
tamiento de diferentes problemas del Cálculo se debe a Newton y Leibniz. Una diferencia
notable entre sus contribuciones es que Leibniz se concentró en técnicas generales que podían
ser aplicadas a problemas específicos, mientras que Newton se concentró en resultados con-
cretos que podían ser generalizados. En la aproximación de Leibniz las diferencias discretas
de infinitesimales de variables geométricas jugaban un papel central; mientras que la fluxión
(o razón de cambio) fue el concepto fundamental de Newton, el cual estaba basado en las
ideas intuitivas del movimiento continuo (Edwards, 1979, p. 266).
La contribución vital que Newton y Leibniz comparten es el hecho de haber reconocido
la importancia de las relaciones de reciprocidad entre los problemas de cuadraturas y de
tangentes, las cuales poco tiempo después se traducirían como relaciones de reciprocidad
entre los procesos de integración y de diferenciación (Laubenbacher y Pengelly, 1999, p. 103).
Fue así como comenzaron a tomar forma el Cálculo Diferencial definido como el proceso para
determinar la razón entre diferencias infinitesimales y el Cáculo Integral definido como el
proceso inverso del cálculo diferencial.
Sin embargo, la última palabra no la tuvieron ellos, ya que sus ideas fueron precisadas y
fundamentadas hasta inicios del siglo XIX, cuando se introdujo la noción de límite, la cual
permitiría definir ambos procesos de manera independiente pero que aún se mantendrían
relacionados a través del TFC.
Por último, a pesar de que las contribuciones de Newton y Leibniz fueron atacadas por el
uso de los infinitesimales
8
, se admitía el hecho de que sus descubrimientos y procedimientos
conducían a resultados correctos. Los infinitesimales fueron una herramienta útil y exitosa,
así que las cuestiones acerca de su validez fue subsanadas debido a su eficacia.
3. Hacia la formalización del Teorema Fundamental
Prácticamente, Leibniz había considerado la “integral” como una suma infinita de infini-
tesimales. Newton, en contraste, consideraba la “integral” como un fluente que tenía que ser
determinado a partir de su fluxión. Fue así como Newton abordó los problemas de áreas y
volúmenes interpretándolos como problemas inversos de razón de cambio, lo cual es, básica-
mente, el proceso inverso de diferenciación (antidiferenciación) (Edwards, 1979, p. 266). Es
posible que, por esto último, durante el siglo XVIII el proceso de integración se considera-
ba principalmente como el proceso de antidiferenciación. Leonhard Euler (1707-1783), por
ejemplo, comienza su tratado acerca del Cálculo integral con la siguiente definición:
8
Uno de los principales críticos de los trabajos de Newton y Leibniz fue George Berkeley (1685-1753)
quien publicó en 1734 The Analyst, obra en la cual realizó una crítica a los fundamentos y principios del
calculo infinitesimal poniendo en duda la validez del uso de los infinitesimales.
14
Definición: El cálculo integral es el método de encontrar, a partir de un dife-
rencial dado, la cantidad misma; y la operación que produce esto, es generalmente
llamado integración (Euler, Opera Omnia, Serie I, Vol. 11, p. 5).
Más evidencia de que la integración estaba supeditada a la derivación, pues se concebía
como un proceso de antiderivación, la podemos encontrar en algunos de los primeros libros
de Cálculo del siglo XVIII y XIX. A continuación mostramos un par de casos donde se puede
apreciar la influencia de Newton y Leibniz:
Un primer ejemplo es el libro Instituzioni analitiche ad uso della gioventù italiana,
escrito por la matemática italiana Maria Gaetana Agnesi (1718-1799) y publicado en
1748. Este tratado es considerado como uno de los primeros libros de texto de Cálculo
(Truesdell, 1989). Agnesi trató conjuntamente el cálculo diferencial y el cálculo integral
enfatizando su naturaleza como problemas inversos. En el Libro tercero (Tomo II),
acerca del cálculo integral menciona lo siguiente:
El Cálculo Integral, que suele llamarse todavía Cálculo Sumatorio, es un
método para reducir una cantidad diferencial a aquella cantidad, de la cual
es la diferencia, así que las operaciones del Cálculo Integral son opuestas a
aquellas del Cálculo Diferencial; y por tanto es llamado el método inverso de
las fluxiones o de las Diferencias. De esta manera, por ejemplo, el diferencial
de x es dx y consecuentemente x es la integral de dx (Agnesi, 1748, Tomo
II, p. 613; Agnesi, 1801, Book III, p. 109).
Un segundo ejemplo es el libro Traité élémentaire de Calcul Différential et de Calcul
Intégral. Escrito por el matemático francés Sylvestre François Lacroix (1765-1843) y
publicado en 1802. Esta obra tuvo gran influencia como libro de texto de Cálculo
durante la primera mitad del siglo XIX, incluso fue re-editado hacia finales 1881. En
la segunda parte de su libro, acerca del cálculo integral, inicia con lo siguiente:
El Cálculo Integral es lo inverso del Cálculo Diferencial; su objetivo es ob-
tener, a partir de los coeficientes diferenciables
9
, las funciones de las cuales
han sido derivados tales coeficientes. [...]
Cuando el coeficiente diferencial de primer orden de una función de x está
dado en términos de x, tenemos
dy
dx
= X, or dy = Xdx; la función que se
busca es consecuentemente aquella cuyo diferencial es Xdx y esto lo repre-
sentamos como: y =
_
Xdx (Lacroix, 1802, p. 187; Lacroix, 1816, p. 179)
.
Fue hasta la segunda década del siglo XIX, con la introducción del concepto de límite,
que el Cálculo integral comenzó considerarse de otra forma. El matemático francés Augustin
9
El coeficiente diferencial se refiere a la expresión
dy
dx
.
15
Louis Cauchy (1789-1857) dio un nuevo punto de vista que permitiría ver a la integración y
la diferenciación desde un punto de vista analítico, ya que él consideraba que la integral y
la derivada deberían de existir y definirse de manera independiente.
De forma breve, Cauchy definió la derivada
10
de f(x) como el límite, cuando este existe,
del cociente de diferencias
f(x +h) −f(x)
h
,
cuando h tiende a cero. Por otra parte, introdujo la definición de integral definida, enfati-
zando que era necesario establecer su existencia independientemente de la antidiferenciación.
Supongamos que f(x) es una función continua definida en un intervalo [x
0
, X]. Consideremos
la partición de este intervalo
x
0
, x
1
, x
2
, . . . , x
n−1
, x
n
= X
y la suma (llamada también “suma de Cauchy”)
S
n
=
n

i=1
f(x
i−1
)(x
i
−x
i−1
).
Si los valores absolutos de las diferencias x
i+1
− x
i
disminuyen indefinidamente, el valor de
S
n
tiende a un cierto límite S. A este límite Cauchy lo llamó integral definida y lo denotó
por
_
X
x
0
f(x)dx
11
.
A pesar de que la definición de integral dada por Cauchy no es general, debido a que la
aplica sólo a funciones continuas, podemos decir que fue un desarrollo significativo por dos
aspectos importantes: (1) la integral se define como un límite y (2) su existencia (o más bien
su definición) no tenía nada que ver con la antidiferenciación (Dunham, 2005, p. 87).
Una vez establecidos, de manera independiente, los conceptos de integral y derivada,
Cauchy prosiguió a vinculando ambos conceptos por medio de una serie de resultados que
eventualmente conducirían a la versión actual del TFC para funciones continuas.
3.1. Demostración analítica del Teorema Fundamental
para funciones continuas
Cauchy fue pionero en el análisis matemático, contribuyendo de manera medular a su
desarrollo. Con base en su definición de integral como límite de sumas demostró resultados
10
El nombre «derivada» y la notación «f

(x)» fueron introducidos por Lagrange (Grabiner, 1983, p. 204).
11
Notación propuesta por Fourier (Kline, 1972, p.957).
16
básicos o reglas generales. Por ejemplo, estableció que, para f continua, existe un valor θ
entre 0 y 1 para el cual
_
X
x
0
f(x)dx = (X −x
0
)f [x
0
+θ(X −x
0
)] . (2)
La formulación anterior la podemos reconocer como el actual teorema del valor medio para
integrales.
Por otra parte, Cauchy fue capaz de unificar las ideas de diferenciación e integración de
manera analítica con base en su definición de integral como límite de sumas. En la vigésima
sexta lección de su Résumé des leçons données à l’École royale polytechnique sur le calcul
infinitésimal de 1823, Cauchy presentó lo que es considerada como la primera demostración
analítica del Teorema Fundamental del Cálculo
12
.
Cauchy comenzó con la hipótesis de que f es una función continua y consideró la integral
haciendo variar el límite superior de integración, es decir, define la función
F(x) =
_
x
x
0
f(t)dt
Cauchy demostró entonces que
F(x +α) −F(x) =
_
x+α
x
0
f(t)dt −
_
x
x
0
f(t)dt
=
_
x+α
x
f(t)dt
Usando la ecuación (2) (Teorema del valor medio), dedujo la existencia θ entre 0 y 1 para el
cual
_
x+α
x
f(t)dt = (x +α −x)f [x +θ(x +α −x)] = αf(x +θα).
En suma, F(x +α) −F(x) = αf(x +θα) para algún valor de θ.
Para Cauchy, esta última ecuación muestraba que F era continua debido a que un incre-
mento infinitesimal en x producía un incremento infinitesimal en F. En otros términos
l´ım
α→0
[F(x +α) −F(x)] = l´ım
α→0
αf(x +θα) = l´ım
α→0
α · l´ım
α→0
f(x +θα)
= 0 · f(x) = 0
donde la continuidad de f en x implica que l´ım
α→0
f(x + θα) = f(x). Consecuentemente,
l´ım
α→0
F(x +α) = F(x) y por tanto F es continua en x.
12
Cauchy Oeuvres, Serie II, Tomo IV, pp. 151-156; Cauchy (1994, pp. 311-317).
17
Por otra parte, Cauchy se percató de que
F

(x) = l´ım
α→0
_
F(x +α) −F(x)
α
_
= l´ım
α→0
αf(x +θα)
α
= l´ım
α→0
f(x +θα) = f(x)
lo cual reescribe como
d
dx
_
x
x
0
f(x)dx = f(x).
Después de haber diferenciado la integral, Cauchy mostró en seguida cómo integrar la
derivada. Esto lo expresó con la fórmula
_
X
x
0
f(x)dx = F(X) −F(x
0
).
donde f es una función continua y F es una función tal que F

(x) = f(x) para todo x. Lo
anterior es básicamente la parte de evaluación del TFC (Parte 2).
Ambos resultados de Cauchy se pueden resumir en los siguientes teoremas:
Teorema 3.1 (Cauchy). Sea f continua en el intervalo [a, b]. Si F está definida como F(x) =
_
x
a
f(t) con x ∈ [a, b], entonces tenemos
d
dx
_
x
a
f(t)dt = f(x).
Teorema 3.2 (Cauchy). Si f es continua en [a, b] y es la derivada de F en cada punto de
[a, b], entonces
_
b
a
f(t)dt = F(b) −F(a).
La demostración de Cauchy es considerada como la primera demostración analítica basa-
da en su definición de integral como un límite de sumas (Kline 1972, p. 958). La demostración
de Cauchy es (y sigue siendo actualmente) válida para funciones continuas y versiones simi-
lares se pueden encontrar en libros actuales de Cálculo.
Cabe hacer la observación de que Cauchy no utilizó el adjetivo «Fundamental» en ninguno
de sus enunciados, ni siquiera los identifica como «Teoremas» o «Proposiciones». Simplemen-
te son resultados que le permiten definir la integral indefinida como la clase de funciones que
tienen a f como su derivada. Bressoud (2008, p. 11) opina que el adjetivo «Fundamental»
comenzó a usarse en ciertos libros de Cálculo escritos durante el siglo XIX, pero que no se
referían solamente a ambas partes del actual TFC sino también a una serie de teoremas con-
siderados en esa época también como fundamentales
13
del Cálculo Infinitesimal. Ejemplos
donde se consideraban estos resultados como fundamentales son los libros:
13
Cabe hacer la observación de que la palabra «fundamental», en este caso, se entiende como el principio
y cimiento en que estriba y sobre el que se apoya o basa algo.
18
An Elementary Treatise on the Differential and Integral Calculus
14
, publicado en 1825,
escrito por Dionysius Lardner (1793-1859).
De L’Analyse Infinitésimal: Étude sur la Métaphysique du haut Calcul
15
, publicado en
1860, escrito por Charles De Freycinet (1828-1923).
3.2. Versión general del Teorema Fundamental para funciones
Riemann integrables
La definición de integral como un límite de sumas permitió considerar a la integración
como un proceso independiente del proceso de antidiferenciación. La definición de Cauchy de
integral definida se aplica para cualquier función continua, incluso para funciones que tienen
discontinuidades aisladas. Si, por ejemplo, la función f(x) definida en [a, b] es discontinua
en el punto x
0
∈ [a, b], la integral definida
_
b
a
f(x)dx
se define como el límite, si este existe, de la suma
_
x
0

a
f(x)dx +
_
b
x
0
+
f(x)dx
cuando tiende a cero.
Sin embargo, con el desarrollo del Análisis, surgió la necesidad de considerar integrales
de funciones cuyo comportamiento era más irregular. El tema de la integrabilidad para
funciones más generales fue abordado por el matemático alemán Georg Friedrich Bernhard
Riemann (1826-1866), en su trabajo: Ueber die Darstellbarkeit einer Function durch eine
trigonometrische Reihe
16
de 1854.
Riemann estableció una generalización del concepto de integral dado por Cauchy, el cual
estaba motivado por la aceptación de un concepto más general de función como cualquier
regla de asignación x −→ f(x) entre números reales. En términos generales, Riemann en
lugar de considerar el punto x
i−1
(para tomar el valor f(x
i−1
)) en el i-ésimo subintervalo
[x
i−1
, x
i
] de una partición a = x
0
, x
1
, x
2
, . . . , x
n−1
, x
n
= b del intervalo [a, b], eligió un punto
arbitrario x
i
= x
i−1
+
i
δ
i
, para cada i = 1, . . . , n. De esta manera, la integral definida para
una función acotada f la estableció como
_
b
a
f(x)dx = l´ım
δ→0
n

i=0
f(x
i
)(x
i
−x
i−1
)
14
Consultar Lardner (1825, pp. 174-179).
15
Consultar De Freycinet (1860, pp. 106-109).
16
Publicado en Gesammelte Mathematische Werke, (Riemann, 1990)
19
donde δ denota el máximo de las longitudes δ
i
de los subintervalos [x
i−1
, x
i
] de la partición de
[a, b] (Hawkins, 1970). Esta definición establecida en términos de sumatorias más generales,
llamadas ahora sumas de Riemann, se propone aplicarse a funciones acotadas no necesaria-
mente continuas en un intervalo o continuas con discontinuidades aisladas, lo cual hace la
diferencia respecto a la definición dada por Cauchy.
Aunque muchos matemáticos reconocieron la utilidad de definir la integral como un límite
de sumas, la adopción de esta idea fue lenta y tardó en aparecer de manera generalizada en
los libros de Cálculo. Básicamente, con la introducción del concepto de integral (como límite
de sumas), los matemáticos reconocían dos aproximaciones para el Cálculo Integral. Por una
parte, como un proceso de sumas pero también como el proceso inverso de la diferenciación.
Por ejemplo, el matemático canadiense Daniel Alexander Murray (1862-1934) en su libro A
first Course in Infinitesimal Calculus (1903), en el capítulo al respecto del Cálculo Integral,
menciona lo siguiente:
En este capítulo se discutirán dos procesos fundamentales del cálculo, cada uno
llamado integración. El proceso de diferenciación se usa para encontrar deriva-
das y diferenciales de funciones; esto es, para obtener de una función, digamos
F(x), su derivada F

(x) y su diferencial F

(x)dx. Por otra parte el proceso de
integración se usa:
(a) Para encontrar el límite de la suma de un infinito número de infinitesi-
males los cuales están en la forma diferencial f(x)dx;
(b) Para encontrar funciones cuyas derivadas o diferenciales están dados; esto
es, para encontrar anti-derivadas y anti-diferenciales.
Brevemente, la integración podría ser (a) un proceso sumatorio o (b) un proceso
inverso a la diferenciación, el cual, de acuerdo con esta idea, se podría llamar
anti-diferenciación (Murray, 1903, p. 148).
Por otra parte, a principios del siglo XX, también se comenzaron a publicar libros de
Cálculo Integral en los cuales se seguían considerando ambas aproximaciones. Es decir, libros
que consideraban la integración como el proceso inverso de la diferenciación y como límites
de sumas.
Por ejemplo, algunos libros publicados a inicios del siglo XX, donde todavía se consideraba
la integración como un proceso de antidiferenciación, son:
Elements of the Differential and Integral Calculus, escrito por el matemático estadou-
nidense William Anthony Granville (1864-1943) y publicada en 1904. Obra re-editada
en inglés hasta 1957. En español se pueden encontrar re-ediciones hasta 2009 con el
título: Cálculo Diferencial e Integral. Esta obra ha tenido gran influencia como libro
de texto en los cursos básicos de Cálculo.
A Course of Pure Mathematics, escrito por el matemático inglés Godfrey Harold Hardy
(1877-1947) y publicada en 1908.
20
Integral Calculus (1917), escrito por el matemático estadounidense Henry Bayard Phi-
llips (1881-19??), del cual existen versiones en español re-impresas hasta 1978 bajo el
título: Elementos del Cálculo Infinitesimal.
Elementary textbook on the Calculus (1912), escrito por los matemáticos estadouniden-
ses Virgil Snyder (1869-1950) y John Irwin Hutchinson (1867-1935).
Algunos de los primeros libros del siglo XX, en donde se comenzó a adoptar solamente
la definición de integral como límite de sumas (en particular sumas de Riemann), son:
The Theory of Functions of a Real Variable and the Theory of Fourier’s Series, del
matemático inglés Ernest William Hobson (1856-1933) y publicado en 1907.
Vorlesungen über Differential- und Integralrechnung escrito por el matemático de origen
aleman Richard Courant (1888-1972) y publicado en 1924. Posteriormente esta obra fue
traducida al inglés por E. J. McShane bajo el título Differential and Integral Calculus,
publicado en 1934 en los Estados Unidos.
Bressoud (2008, p. 11) sugiere que la versión moderna del Teorema Fundamental com-
puesta en dos partes, considerando la integral como límite de sumas de Riemann, se debe al
matemático alemán Paul du Bois-Reymond (1831-1889), quien en 1880 publicó en la revista
Mathematische Annalen una discusión extensa y dio una demostración de ambas partes
17
.
Esta versión fue adoptada por algunos matemáticos y fue apareciendo paulatinamente en los
libros de Cálculo. Asimismo, Bressoud (2008, p. 12) menciona que los libros de Courant y
Hobson antes mencionados, fueron de los primeros en presentar de esta manera el Teorema
Fundamental del Cálculo. Esta versión posteriormente se popularizó debido a que se consi-
deraba al Teorema Fundamental como un gran progreso de la matemática moderna del siglo
XX.
Es así como ha llegado hasta nuestros días la versión actual del Teorema Fundamental
del Cálculo, la cual es la más conocida y extendida dentro de la comunidad matemática. A
continuación enunciamos y probamos la versión moderna.
Teorema 3.3. Sea f : [a, b] →R una función Riemann integrable.
1. Sea c en [a, b] y F : [a, b] →R definida como
F(x) =
_
x
c
f(t)dt
para cada x ∈ [a, b]. Si f es continua en x
0
∈ [a, b], entonces F es derivable en x
0
, en este
caso F

(x
0
) = f(x
0
).
17
Consultar du Bois-Reymond (1880).
21
2. Si F : [a, b] → R es una función derivable en [a, b] tal que F

(x) = f(x) para toda
x ∈ [a, b], entonces
_
b
a
f(x)dx = F(b) −F(a).
Para probar el inciso 1, mostraremos que el cociente
F(x +h) −F(x)
h
.
tiende a f(x) cuando h → 0.
Supondremos que x
0
está en (a, b); el lector podrá realizar modificaciones necesarias para
x
0
= a o x
0
= b. Supongamos primero que h > 0 tal que x
0
está en (a, b). Entonces, por la
propiedad aditiva de la integral tenemos
F(x
0
+h) −F(x
0
) =
_
x
0
+h
c
f −
_
x
0
c
f
=
_
x
0
c
f +
_
x
0
+h
x
0
f −
_
x
0
c
f =
_
x
0
+h
x
0
f.
Definamos m
h
y M
h
como sigue:
m
h
= inf {f(x) : x
0
≤ x ≤ x
0
+h} ,
M
h
= sup {f(x) : x
0
≤ x ≤ x
0
+h} .
Ahora, tenemos que
m
h
· h ≤
_
x
0
+h
x
0
f ≤ M
h
· h.
Por lo tanto
m
h

F(x
0
+h) −F(x
0
)
h
≤ M
h
.
Si h < 0, cambiamos algunos detalles de la demostración. Sea
m
h
= inf {f(x) : x
0
+h ≤ x ≤ x
0
} ,
M
h
= sup {f(x) : x
0
+h ≤ x ≤ x
0
} .
Entonces
m
h
· (−h) ≤
_
x
0
x
0
+h
f ≤ M
h
· (−h).
22
Dado que −h > 0, al dividir obtenemos
m
h


_
x
0
x
0
+h
f
h
≤ M
h
.
Ahora, como

_
x
0
x
0
+h
f =
_
x
0
+h
x
0
f = F(x
0
+h) −F(x
0
),
obtenemos el mismo resultado que antes
m
h

F(x
0
+h) −F(x
0
)
h
≤ M
h
.
Esta igualdad se cumple para cualquier función f integrable, sea o no continua en x
0
.
Finalmente, puesto que f es continua en x
0
,
l´ım
h→0
m
h
= l´ım
h→0
M
h
= f(x
0
),
lo cual demuestra que
F

(x
0
) = l´ım
h→0
F(x
0
+h) −F(x
0
)
h
= f(x
0
).
Para demostrar el inciso 2, probemos que se cumple
_
b
a
f(x)dx = F(b) −F(a)
para toda primitiva F de la función f.
Primero, como sabemos que f es una función Riemann integrable en [a, b], entonces por
definición para cualquier sucesión de particiones P
n
=
_
x
n
0
, x
n
1
, . . . , x
n
kn
_
del intervalo [a, b] y
cualquier selección de puntos t
n
i

_
x
n
i−1
, x
n
i
¸
, se tiene
_
b
a
f(x)dx = l´ım
n→∞

i
f(t
n
i
)
_
x
n
i
−x
n
i−1
_
,
tal que la sucesión de máximas diferencias δ
n
= m´ax
i
_
x
n
i
−x
n
i−1
_
tienda a cero. Considere-
mos una tal sucesión de particiones.
Ahora, si F es una primitiva de f en [a, b], es decir F

(x) = f(x) para toda x ∈ [a, b],
sabemos que, por el teorema del valor medio, existen puntos t
n
i

_
x
n
i−1
, x
n
i
¸
tales que
F (x
n
i
) −F
_
x
n
i−1
_
= F

(t
n
i
)
_
x
n
i
−x
n
i−1
_
= f(t
n
i
)
_
x
n
i
−x
n
i−1
_
.
23
Por lo tanto tenemos

i
_
F (x
n
i
) −F
_
x
n
i−1
__
=

i
_
f(t
n
i
)
_
x
n
i
−x
n
i−1
__
.
Pero F(b)−F(a) =

i
_
F (x
n
i
) −F
_
x
n
i−1
__
, así que para esta selección de puntos t
n
i
tenemos

i
_
f(t
n
i
)
_
x
n
i
−x
n
i−1
__
= F(b) −F(a).
Para cada una de las particiones P
n
=
_
x
n
0
, x
n
1
, . . . , x
n
kn
_
, entonces tenemos
_
b
a
f(x)dx = l´ım
n→∞

i
f(t
n
i
)
_
x
n
i
−x
n
i−1
_
= F(b) −F(a).
Esto prueba el inciso 2 del Teorema 3.3
18
.
Existen otras versiones del TFC, que dependen de la definición de integral que se consi-
dere, por ejemplo la dada por Lebesgue o por Henstock y Kurswail. Sin embargo, centramos
nuestro interés en la versión del TFC para funciones Riemann integrables, porque es la que
se estudia generalmente en los cursos básicos de Cálculo.
El recorrido histórico que hemos realizado en este artículo muestra un panorama general
del origen y evolución del Teorema Fundamental del Cálculo a través de los años. Como
hemos observado, su origen se dio en un contexto puramente geométrico y dinámico a partir
de las investigaciones medievales del movimiento. Se convirtió en una herramienta eficaz
para el cálculo de áreas bajo curvas de funciones continuas en los s. XVII y XVIII, pero
aun en los s. XVIII y XIX el problema de integración era considerado como un problema de
antiderivación, que en términos modernos era el cálculo de funciones primitivas. Fue hasta el
s. XIX en que se estableció formalmente con base en la definición de integral definida como
límite de sumas y finalmente se extendió su uso para funciones más generales en el siglo XX.
Se puede profundizar en este tema, sin embargo, para nuestros objetivos es suficiente la
exposición histórica aquí hecha. Más adelante nos referiremos a esta reseña histórica para
hacer una propuesta para la enseñanza del Cálculo Diferencial e Integral y del TFC, a nivel
medio superior.
18
Versiones similares de este teorema así como sus demostraciones se pueden consultar en Apostol (1998,
pp. 247-251), Bartle (1964, pp. 251-254), Rudin (1981, pp. 143-115), Spivak (1996, pp. 309-403).
24
Apéndices
A. Tabla cronológica
Antecedentes de la relación entre cuadraturas y tangentes:
Investigaciones medievales acerca del movimiento
1350 Oresme: Tratactus de configurationibus qualitatum et
motuum (Aprox.)
1638 Galileo: Due nove scienze
1644 Torricelli: Opera geometrica
Versiones preliminares del Teorema Fundamental
1670 Barrow: Lectiones geometricae; demostración geométri-
ca de la relación entre cuadraturas y tangentes
1693 Leibniz: Supplementum geometriae dimensoriae, publi-
cado en la revista alemana Acta Eruditorium; a partir
de la relación entre sumas de sucesiones y las diferen-
cias de sus términos consecutivos, Leibniz demuestra la
relación entre cuadraturas y tangentes
1711 Newton: De analysi (obra escrita en 1669); Newton de-
muestra la relación entre cuadraturas y tangentes con
base en los conceptos de fluxión y fluente
25
La integración considerada como proceso inverso de la derivación
1748 Maria Gaetana Agnesi: Istituzioni analitiche
1768 Euler: Institutiones Calculi Integralis
1796 J. A. J. Cousin: Traité de Calcul Différentiel et de
Calcul Intégral
1802 S. F. Lacroix: Traité élémentaire de Calcul Diffé-
rentiel et de Calcul Intégral
Formalización del Teorema Fundamental
1821 Cauchy: Cours d’analyse; introducción del concep-
to de integral definida como un límite de sumas;
Cauchy demuestra de forma analítica el Teorema
Fundamental del Cálculo (aunque no le llama de
esta manera)
1845 Riemann: Ueber die Darstellbarkeit; extensión del
concepto de integral definida para funciones más
generales
1880 Paul du Bois-Reymon publica el artículo Der be-
weis des fundamentalsatzes der integralrechnung:
_
b
a
F

(x)dx = F(b) − F(a), en la revista alema-
na Mathematische Annalene; du Bois-Reymon pre-
senta la versión compuesta en dos partes del “Teo-
rema Fundamental del Cálculo” (con ese nombre).
26
B. Traducciones al español de las demostraciones del
Teorema Fundamental del Cálculo
B.1. Introducción
A diferencia de lo que se suele creer, dominar uno o varios idiomas extranjeros no es
condición suficiente para poder traducir a nivel profesional. Los idiomas extranjeros no son
sino una más de las herramientas necesarias para poder desempeñarse en traducción. Traducir
significa estar en capacidad de comprender el sentido y re-expresarlo en otra lengua de
manera efectiva y libre de las ataduras sintácticas de la lengua de origen; está muy lejos de
ser una mera sustitución de una palabra por otra.
En el presente apéndice, se encuentran las traducciones al español de las demostraciones
del Teorema Fundamental realizadas por Barrow, Leibniz y Newton. Dichas traducciones se
realizaron a partir de fuentes, en inglés, primarias y secundarias. Espero sean de utilidad
para aquellos lectores cuya lengua es el español. Sin embargo, si el lector desea profundizar
en el estudio de dichas demostraciones, lo ideal es que consulte las fuentes originales.
B.2. Demostración de Barrow
Lecciones Geométricas, Lectura X
11. Sea ZGE (Figura 8) una curva cuyo eje es V D y consideremos las ordenadas (V Z, PG
y DE) perpendiculares a este eje y continuamente creciendo desde la ordenada inicial V Z;
también sea V IF una curva tal que si una línea recta EDF es trazada perpendicular al eje
V D, cortando a las curvas en los puntos E, F y V D en D, el rectángulo determinado por
DF y una longitud dada R es igual al espacio V DEZ; también sea DE : DF = R : DT, y
unimos [T y F]. Entonces TF cortará a la curva V IF.
Tomemos un punto I en la curva V IF (primero del lado F hacia V ) y, a través de él, tracemos
IG paralelo a V Z y IL paralelo a V D, cortando a las líneas dadas como se muestra en la
figura; entonces, LF : LK = DF : DT = DE : R, es decir R ×LF = LK ×DE. Pero de la
naturaleza de las líneas DF y LK se tiene R × LF = área(PDEG) por tanto se tiene que
LK × DE = área(PDEG) < DP × DE, por lo tanto se tiene LK < DK < LI. De forma
análoga, si el punto I se toma del otro lado de F, se haría la misma construcción de antes y
se puede fácilmente demostrar LK > DP > LI. De donde es completamente claro que toda
línea TKF permanece en o debajo de la curva V IFI.
Resultados análogos se obtienen si las ordenadas V Z, PG y DE decrecen en forma continua,
la misma conclusión se obtiene mediante un argumento similar; sólo una particularidad
ocurre, a saber; en este caso, al contrario que en el otro, la curva V IF es cóncava respecto
al eje V D.
Corolario. Observe que DE ×DT = R ×DF = área(V DEZ).
27
Figura 8:
Fuente: Geometrical Lectures, pp. 167-168. Versión en inglés de la obra de Isaac Barrow
publicada en 1735 (ver también Child, 1916, pp. 116-118).
B.3. Demostración de Leibniz
Suplemento de medición geométrica, o más general, de todas la maneras prácticas para
cuadrar una curva a través del movimiento: es decir, varias maneras para construir una
curva a partir de una condición basada en su tangencia.
Demostraré ahora que el problema general de cuadraturas puede ser reducido al de encontrar
una línea que tiene una ley de tangencia dada (declivitas), esto es, para la cual los lados del
triángulo característico tienen una relación mutua dada. Entonces mostraré como esta línea
se puede describir por un movimiento que yo he inventado.
Para este propósito [Figura 9] asumo que para cada curva C(C

) un doble triángulo ca-
racterístico
19
, uno, TBC, que es asignable, y otro, GLC, que es inasignable, y estos dos
19
En la figura Leibniz asigna el símbolo (C) a dos puntos, los cuales nosotros denotamos por (C) y
28
Figura 9:
triángulos son similares entre sí. El triángulo inasignable consiste de las partes GL, LC, con
los elementos de las coordenadas CF, CB como lados, y GC, el elemento del arco, como la
base o hipotenusa. Pero el triángulo asignable TBC consiste de los ejes, la ordenada, y la
tangente, y por tanto contiene el ángulo entre la dirección de la curva (o su tangente) y el
eje o base, esto es, la inclinación de la curva al punto dado C. Ahora sea F(H), la región
de la cual se quiere encontrar su cuadratura, determinada entre la curva H(H), las líneas
paralelas FH y (F)(H), y el eje F(F); en ese eje sea A un punto fijo, y sea una línea AB, el
eje conjugado, dibujado a través de A perpendicular a AF. Asumimos que el punto C está
en HF (prolongar si es necesario); esto da una nueva curva C(C

) con la propiedad que, si se
trazan las coordenadas CB (igual a AF) y la tangente CT desde el punto C al eje conjugado
AB (prolongado si es necesario), entonces la parte TB del eje entre ellos es a BC como HF
es a un [segmento] constante a, o a por BT es igual al rectángulo AFH (circunscrito en la
figura compuesta por tres líneas AFHA). Siendo esto establecido, afirmo que el rectángulo
en a y E(C) (debemos discriminar entre las ordenadas FC y (F)(C) de la curva) es igual
a la región F(H). Cuando, por tanto, prolongo la línea H(H) a A, la figura compuesta por
las tres líneas AFHA de la figura de la cual se requiere encontrar su cuadratura es igual al
rectángulo con la constante a y la ordenada FC de la curva, de la cual se ha encontrado
(C

). Si, con Leibniz, escribimos CF = x, BC = y, HF = z, entonces E(C) = dx, CE = F(F) = dy, y
H(H)(F)F = z dy. Primero Leibniz introduce la curva C(C

) con su triángulo característico y luego entonces
la re-introduce como la curva [quadratrix] de la curva AH(H).
29
su cuadratura, como lados. Esto se sigue inmediatamente de nuestro cálculo. Sea AF = y,
FH = z, BT = t, y FC = x; entonces t = z y : a, de acuerdo a nuestra hipótesis; por otra
parte, t = y dx : dy debido a la propiedad de las tangentes expresada en nuestro cálculo. Por
tanto a dx = z du y de esta manera ax =
_
z dy = AFHA. Por lo tanto la curva C(C

) es la
quadratrix con respecto a la curva H(H), mientras que la ordenada FC de C(C

), multipli-
cada por la constante a, hace al rectángulo igual al área, o la suma de las ordenadas H(H)
corresponden a las abscisas correspondientes AF. Por tanto, dado que BT : AF = FH : a
(por hipótesis), y la relación de este FH a AF (lo cual expresa la naturaleza de la figura a
cuadrar) está dada, la relación de BT a FH o a BC, así cómo de BT a TC, será dada, esto
es, la relación entre los lados del triángulo TBC. Por lo tanto, todo lo que se necesita para
poder obtener cuadraturas y medidas es poder describir la curva C(C

) (la cual, como hemos
mostrado, es la quadratrix), cuando la relación entre los lados del triángulo característico
asignable TBC (esto es, la ley de inclinación de la curva) está dada.
Fuente: A source Book in the Mathematics, 1200-1800, pp. 282-284, editado por D. J.
Struik.
B.4. Demostración de Newton
Sea la ordenada BD perpendicular a la base AB de alguna curva AD y sean AB igual a x
y BD igual a y. Sean a, b, c, . . . cantidades dadas y m, n enteros. Entonces
Regla 1. Si y = ax
m/n
, entonces el área de la región ABD es
an
m+n
x
(m+n)/n
(Whiteside, 1968,
p. 207).
Figura 10:
1. La cuadratura de curvas simples en la Regla 1. Sea entonces cualquier curva ADδ que tiene
a AB = x como base, perpendicular a la ordenada BD = y, y sea ABD = z el área. Ahora,
sean Bβ = o, BK = x y consideremos el rectángulo BβHK(ov) igual al rectángulo BβδD.
Esto es, por tanto, Aβ = x + o y Aδβ = z + ov. Con estas premisas, asumiendo cualquier
relación arbitraria entre x y z, buscaré el valor de y de la siguiente manera. Tomemos a
30
voluntad
2
3
x
3
2
= z o
4
9
x
3
. Entonces, cuando x +o(Aβ) se sustituye por x y a +ov(Aδβ) por
z, se obtiene (por la naturaleza de la curva)
4
9
(x
3
+ 3x
2
o + 3x
2
o
2
+o
3
) = z
3
+ 2zov +o
2
v
2
.
Ahora, eliminando las cantidades iguales (
4
9
x
3
y z
2
) y dividiendo el resto por o, nos queda
4
9
(3x
2
+ 3xo + o
2
) = 2zv + ov
2
. Si suponemos ahora qe Bβ sea infinitamente pequeño, esto
es, que o sea cero, v y y serán iguales y los términos multiplicados por o desaparecerán y en
consecuencia quedará
4
9
× 3x
2
= 2zv o
2
3
x
2
(z = y) =
2
3
x
3
2
y, es decir, x
1
2
(= x
2
/x
3
2
) = y. De
manera inversa, por tanto, si x
1
2
=y
, entonces tendremos
2
3
x
3
2
=z
. En general si
z =
n
m+n
ax
(m+n)/n
,
esto es, haciendo un cambio de variable c = na/(m+n) y p = m+n, tenemos que si z = cx
p/n
o z
n
= c
n
x
p
, entonces cuando x +o se sustituye
20
por x y z +oy por z obtenemos
21
c
n
(x
p
+pox
p−1
. . .) = z
n
+noyz
n−1
. . . ,
omitiendo los otros términos, los cuales se desaparecen al final. Ahora, al cancelar los términos
iguales c
n
x
p
y z
n
y dividiendo el resto por o queda
c
n
px
p−1
= nyz
n−1
= nyc
n
x
p
/cx
p/n
.
Ahora, al dividir por c
n
x
p
, obtenemos
px
−1
= ny/cx
p/n
Despejando a y queda
y = pcx
(p−n)/n
.
En otras palabras, al sustituir los valores de c y p se tiene que
y = ax
m/n
.
Inversamente, si y = ax
m/n
, entonces
z =
n
m+n
ax
(m+n)/n
.
Fuente: The Mathematical Papers of Isaac Newton, Vol. II, pp. 206-247, editado por D.
T. Whiteside.
20
Newton pensó en términos de un incremento en el área de z a oy, correspondiente a un incremento de
x a x +o, siendo o un incremento infinitesimal.
21
Aplicando el teorema del binomio desarrollado por Newton.
31
B.5. Demostración de Cauchy
Si en la integral definida
_
X
x
0
f(x)dx se hace variar uno de los dos límites; por ejemplo la
cantidad X, la integral variará junto con esa cantidad. Si se sustituye el límite de la variable
X por x, se obtendrá como resultado una nueva función de x que será llamada integral
tomada a partir del origen x = x
0
. Sea
(1) F(x) =
_
x
x
0
f(x)dx
esta nueva función. Se obtendrá de la fórmula (19)(lección 22)
(2) F(x) = (x −x
0
)f[x
0
+θ(x −x
0
)], F(x
0
) = 0,
donde θ es un número menor que la unidad, y de la fórmula (7) (lección 23)
_
x+α
x
0
f(x)dx −
_
x
x
0
f(x)dx =
_
x+α
x
f(x)dx = αf(x +θα)
o bien
(3) F(x +α) −F(x) = αf(x +θα).
Se sigue de las ecuaciones (2) y (3) que si la función f(x) es finita y continua en la vecindad
de un valor particular atribuido a la variable x, la nueva función F(x) será finita y además
continua en la vecindad de este valor, ya que a un incremento infinitamente pequeño de x
que corresponderá un incremento infinitamente pequeño de F(x). Así, si la función f(x) es
finita y continua desde x = x
0
hasta x = X, lo mismo será válido para la función F(x).
Podemos añadir que si se dividen entre α los dos miembros de la fórmula (3) se concluirá,
al pasa al límite,
(4) F

(x) = f(x).
Así la integral (1), considerada como función de x, tiene como derivada a la función f(x)
que se encuentra bajo el signo
_
. Se probará de igual manera que la integral
_
X
x
f(x)dx = −
_
x
X
f(x)dx
considerada como función de x tiene como derivada a −f(x). Se tendrá entonces
d
dx
_
x
x
0
f(x)dx = f(x) y
d
dx
_
X
x
f(x)dx = −f(x).
Problema I. Se busca una función ω(x) cuya derivada ω

(x) sea cero. En otras palabras, se
busca la solución de la ecuación
(6) ω

(x) = 0
32
[...]
Problema II. Encontrar el valor general de y que satisface la ecuación
(11) dy = f(x)dx.
Solución. Si se designa por F(x) a un valor particular de la incógnita y, y por F(x) +ω(x)
su valor general, se obtendrá de la fórmula (11), la cual esos dos valores deberán satisfacer,
F

(x) = f(X), F

(x) +ω

(x) = f(x)
y en consecuencia
ω

(x) = 0.
Por otro lado, se concluye de la primera de las ecuaciones (5), que la fórmula (11) se satisface
al tomar y =
_
x
x
0
f(x)dx. Así, el valor general de y será
(12) y =
_
x
x
0
f(x)dx +ω(x),
en donde ω(x) designa a una función que satisface la ecuación (6). Este valor general de
y, que comprende como caso particular a la integral (1) y que conserva la misma forma de
la integral, cualquiera que sea el origen x
0
de esta integral, se representa en el cálculo por
medio de la simple notación
_
f(x)dx, y recibe el nombre de integral indefinida. Dicho ésto,
la fórmula (11) implica siempre a la siguiente
(13) y =
_
f(x)dx
y recícrocamente, de modo que se tiene
(14) d
_
f(x)dx = f(x)dx.
Si la función F(x) difiere de la integral (1), el valor general de y o
_
f(x)dx se podrá siempre
presentar bajo la forma
(15)
_
f(x)dx = F(x) +ω(x),
y deberá reducirse a la integral (1) para un valor particular de ω(x) que verifica al mismo
tiempo la ecuación (6) y la siguiente:
(16) F(x) =
_
x
x
0
f(x)dx = F(x) +ω(x).
33
Si, además, las funciones f(x) y F(x) son ambas continuas entre los límites x = x
0
, x = X,
la función F(x) será también continua, y en consecuencia ω(x) = F(x) −F(x) conservará el
mismo valor entre esos límites, entre los cuales se tendrá
ω(x) = ω(x
0
)
F(x) −F(x) = F(x
0
) −F(x
0
) = −F(x
0
),
F(x) = F(x) −F(x
0
),
(17)
_
x
x
0
f(x)dx = F(x) −F(x
0
).
En fin, si en la ecuación (17) se toma x = X se encontrará
(18)
_
X
x
0
f(x)dx = F(X) −F(x
0
).
Resulta de las ecuaciones (15), (17), y (18) que dado un valor particular F(x) de y que
verifique la fórmula (11) se pueden deducir: 1
o
el valor de la integral indefinida
_
f(x)dx, 2
o
los valores de las dos integrales definidas
_
x
x
0
f(x)dx = F(x) −F(x
0
),
_
X
x
0
f(x)dx = F(X) −
F(x
0
) en el caso en el que las funciones f(x), F(x) permanezcan continuas entre los límites
de esas dos integrales.
Fuente: Cita textual de la obra Curso de análisis, pp. 311-317. Servicios editoriales de
la Facultad de Ciencias, UNAM. México.
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The Internet Archive: http://www.archive.org/
Mathematics from the 17th Century: http://www.17centurymaths.com/
Books Online: http://onlinebooks.library.upenn.edu/
The project Gutemberg: http://www.gutenberg.org/
38
El genio, recién liberado le dijo al pescador:
– Pide tres deseos y te los daré.
– Me gustaría - dijo el pescador - que me hicieses
lo bastante inteligente como para hacer una
elección perfecta de los otros dos deseos.
– Hecho - dijo el genio - ¿cuáles son los otros dos?
– Gracias. No tengo más deseos
39

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