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EL ESPEJO DE AGUA” – HUIDOBRO, VICENTE

Arte poética

Que el verso sea como una llave Que abra mil puertas. Una hoja cae; algo pasa volando; Cuando miren los ojos creando sea, Y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra; El adjetivo, cuando no da vida, mata,

Estamos en el ciclo de los nervios, El músculo cuelga, Como recuerdo en los museos; Mas no por eso tenemos menos fuerza:

El vigor verdadero Reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa ¡oh, Poetas! Hacedla florecer en el poema;

Sólo para vosotros Viven todas las cosas bajo el Sol

El poeta es un pequeño Dios

El espejo de agua

Mi espejo, corriente por las noches,

Se hace arroyo y se aleja de mi cuarto.

Mi espejo, más profundo que el orbe

Donde todos los cisnes se ahogaron.

Es un estanque verde en la muralla

Y en medio duerme tu desnudez anclada.

Sobre sus olas, bajo cielos sonámbulos,

Mis ensueños se alejan como barcos.

De pie en la popa siempre me veréis cantando.

Una rosa secreta se hincha en mi pecho

Y un ruiseñor ebrio aletea en mi dedo.

Año nuevo

El sueño de Jacob se ha realizado; Un ojo se abre frente al espejo Y las gentes que bajan a la tela Arrojaron su carne como un abrigo viejo. La película mil novecientos dieciséis Sale de la caja. La guerra europea. Llueve sobre los espectadores Y hay un ruido de temblores. Hace frío. Detrás de la sala Un viejo ha rodado al vacío.

Denise Scolari Vieira

La obra poética de Vicente Huidobro supuso un tránsito a la vanguardia desde el modernismo, curioso proceso de la literatura hispánica durante las primeras décadas del siglo XX siempre abierto a las posibilidades de investigación.

La reflexión teórica vanguardista, en el tiempo de la ruptura y de la imaginación sin limitaciones se irguió contra las convenciones heredadas y, con su ironía irreverente, quiso crear un mundo propio e independiente. Tal movimiento contó con la consciencia de grupo y con el soporte de una doctrina elaborada, con prescripciones capaces de modificar la sensibilidad; sus textos eran acontecimientos públicos y su pretensión acentuaba el deseo de consolidación de una nueva perspectiva. Dichas reivindicaciones fueron internacionalizadas y sus experimentaciones multiplicadas, promoviendo un cambio de mentalidad en el arte de los diferentes centros, metropolitanos o periféricos. El escritor chileno Vicente Huidobro, inspirado por las ideas de esos artistas, transciende las fronteras de la realidad, toma objetos cotidianos, pero los recrea plenos de sorpresa, novedad, absurdo; se desvía de la lógica del discurso y presenta nueva disposición de los poemas con los planos temporal y espacial conjugados.

El yo modernista se multiplica, se fragmenta, proclama bajo diversas formas su incesante metamorfosis, habla al mismo tiempo de las raíces europeas y de la historia americana, asimila la poesía a las artes plásticas, se propone a conquistar el máximo de autonomía poética. Investigar la escritura de Vicente Huidobro significa ocuparse del estudio de las fronteras culturales que presentan nuevas direcciones, con matices propios favorecidos por circunstancias históricas que generalizaron las tendencias innovadoras y la discusión de la identidad a partir de la potencia de la palabra, vértigo que inventa coexistencias disímiles e interpreta el mundo desde nuevos locales de pertenencia, pero también significa orientarse hacia una comprensión de la obra poética de ese autor chileno que realizó un tránsito a la vanguardia desde el modernismo, curioso proceso de la literatura hispánica durante las primeras décadas del siglo XX siempre abierto a las posibilidades de investigación.

Vicente Huidobro vanguardista

Vicente Huidobro materializó a través de la palabra artística el movimiento vanguardista en la poesía chilena contemporánea e hispanoamericana; pensó conceptos abstractos en el marco de la crítica de su producción teórica, los temas de la

cultura y de la condición humana. Ocuparse del arte y de la poesía en el mundo de la transitoriedad moderna sugiere un esfuerzo incisivo que instiga el ánimo, en la actitud capaz de provocar el entendimiento, el ajuste de cuentas producido por el impacto entre la realidad práctica y la creación poética, pero también de generar desconcierto, angustia e incertidumbre.

De esa manera, la poesía ofrece al hombre una imagen de sí propio, sin embargo, para que esa intervención esté bajo nueva luz, necesita de la participación del Otro, es decir, depende del ejercicio de articulación del Doble.

Justo al abrirse a la posibilidad de configuración y de atribución de sentido a los hechos de la experiencia humana, el poeta moderno anula la distancia entre sujeto y objeto que la ciencia ha exigido, porque para él todas las cosas se equivalen y se transforman.

La lírica de Vicente Huidobro es tan importante, como dice

Saúl Yurkiévich, porque:

Está favorecida por la circunstancia histórica, por el corte radical de todos los continuos(político, social, científico, tecnológico, filosófico, artístico), por la invalidación del pasado, por el auge maquinista, por la velocidad del cambio, por la ciudad febril, fabril y sus concentraciones multitudinarias, por la rapidez y la extensión de las comunicaciones, por la integración industrial y mercantil del nuevo orbe, por la expansión de la realidad a escala planetaria (Yurkiévich, 2003, p. XVI).

Ese ímpetu transfigurador en la obra del poeta revela fronteras teóricas, fronteras ficticias, inventadas, desconocidas. Fronteras vividas que se traspasan, que surgen, que desaparecen dejando indicios de la composición del verso en el campo de las múltiples territorialidades, a través del persistente trabajo de cruzar caminos, de percorrer direcciones en doble movimiento, para descifrar al Otro y restablecerse a sí mismo. La frontera, ¿cómo límite protector de diferencias o cómo espacio de encuentro y trasgresión?

El verso metafórico de nexo inverificable, de contrastes simultáneos, de diagramación ideográfica, de montaje discontinuo, yuxtapuesto, multifocal, con trastocamientos lúdico-humorísticos sitúa la escritura de Vicente Huidobro en una auténtica diáspora; viajes hacia nuevos mundos, viajes de nómadas, viajes imaginarios, viajes de exilio; la perspectiva individual se abre al colectivo, los

paisajes y las personas influencian al poeta y lo preparan para nuevas formas y contenidos.

Todos los recursos inventados por la vanguardia para transmitir el vértigo histórico de un mundo mixto, fracturado y para cuestionarse acerca de la pertenencia a ciertos lugares surgen en la obra del autor chileno para abrir un diálogo entre culturas, identidades e idiomas, Huidobro potencia los poderes de la palabra y se ordena en etapas diferentes como las anuncia el investigador Cedomil Goic:

La variedad de sus poemas creados se extiende desde el poema sugerente de El espejo de agua, hasta el estilo Nord-Sud, de ausencia de puntuación y disposición espacial sin caligramatismo; desde los poemas cubistas de Horizon carré a los Poemas árticos; desde el espacialismo de estos libros al novedoso paréntesis de sus originales poemas pintados; hasta el abandono de todo espacialismo de los poemas de lo maravilloso, de sus libros franceses de 1925; para luego mudarse de los poemas breves a los poemas largos en verso libre mayor, como Altazor, o en prosa poética, como Temblor de cielo; y de éstos a los libros de 1941, Ver y palpar y El ciudadano del olvido, que desarrollan los poemas revueltos o giratorios y otros constructivistas o de generación textual por incrementos o estrategias paralelísticas, letánicas u otras; […] (Goic, 2003, p.XX).

Pero, en una de las tres ediciones hechas de la obra El espejo de agua (1916), que Vicente Huidobro propone los principios de su Creacionismo, es decir, la definición del artista-poeta como centro de convergencia, la obra entendida como lugar de conciliación entre los contrarios, la necesidad de abstracción del espacio y del tiempo. Asociaciones subjetivas puestas delante de esa nueva percepción contribuyen para la mejor comprensión del Otro; se organiza una arquitectura que se acerca al cubismo “órfico”.

En las palabras de Ana Pizarro: “Si la obra orfista está constituida por elementos que no pertenecen a la ‘realidad visual’ sino que son enteramente creados por el artista y dotados por él de una poderosa realidad, la obra creacionista es una obra ‘creada en todas sus partes’”El investigador Cedomil Goic, sin embargo, al hablar de la obra El Espejo de Agua (1916) comenta que hay un esoterismo generalizado y predominante, como es posible percibir en el poema “Arte Poética”:

Que el verso sea como una llave Que abra mil puertas. Una hoja cae; algo pasa volando;

Cuando miren los ojos creado sea,

Y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;

El adjetivo, cuando no da vida, mata.

Estamos en el cielo de los nervios.

El músculo cuelga,

Como recuerdo, en los museos;

Mas no por eso, tenemos menos fuerza:

El vigor verdadero

Reside en la cabeza. Por qué cantáis rosa, ¡oh Poetas! Hacedla florecer en el poema; Sólo para nosotros Viven todas las cosas bajo el Sol. El Poeta es un pequeño Dios.

Las metáforas están propuestas en el sentido de abarcar diferentes aspectos de la realidad, abstraerse del tiempo y del espacio, y tratar la poesía como el centro de relaciones. Sin embargo, según Goic hay en la misma obra poemas como “El espejo de agua”:

Mi

espejo, corriente por las noches,

Se

hace arroyo y se aleja de mi cuarto.

Mi

espejo, más profundo que el orbe

Donde todos los cisnes se ahogaron.

Es un estanque verde en la muralla

Y en medio duerme tu desnudez anclada.

Sobre sus olas, bajo cielos sonámbulos,

Mis ensueños se alejan como barcos.

De pie en la popa siempre me veréis cantando.

Una rosa secreta se hincha en mi pecho

Y un ruiseñor ebrio aletea en mi dedo.

En este caso están presentes los reflejos ópticos y las imágenes marinas, también hay la presencia del espejo como motivo de expansión entre la variable Yo/Otro, lo que aumenta la actitud enigmática capaz de justificar la inexistencia de verdades únicas; los eventos deshacen las identidades, la proyección del Yo materializa el proceso de indagación, del continuo movimiento, el artista, el hombre siempre en proceso de metamorfosis. Ya en el poema Año Nuevo, del mismo libro, aparece la presencia de lo maravilloso:

El sueño de Jacob se ha realizado; Un ojo se abre frente al espejo Y las gentes que bajan a la tela Arrojaron su carne como un abrigo viejo. La película mil novecientos dieciséis Sale de la caja. La guerra europea. Llueve sobre los espectadores Y hay un ruido de temblores. Hace frío. Detrás de la sala Un viejo ha rodado al vacío.

El Año Nuevo ha empezado a rodar la película 1916 y el Año Viejo ha rodado la película en el vacío, es decir, aquí hay la presencia de una construcción que da fuerza a lo inmaterial, que desdobla el poema en distintos planes de acción, usa el lenguaje del cine e innova al fusionar la cultura nueva a la tradicional.

Huidobro y el programa estético moderno

La idea de anterioridad de la poesía más allá de otras formas de lenguaje se mantuvo como el fundamento de la estetización de la vida, marcando en su interior la imagen del misterio como indicador que se antepone a la frialdad de la razón. Por lo tanto, hay una universalidad del contenido lírico que el poeta anuncia, es decir, por el lenguaje hay una mediación entre la lírica y la sociedad.

De esa afirmación se puede observar que “la poesía occidental, desde la mitad del siglo XIX, tiende de manera casi constante hacia la recuperación del espacio enigmático y profético que tenía en la Antigüedad” (Del Prado, 1993, p.13).

Desde el Romanticismo alemán la esencialidad de la poesía opera una revolución temática, a partir de la recuperación del espacio de la imaginación y del sueño, sin embargo, según Javier del Prado, esta revolución órfica no va acompañada de una revolución lingüística: “en su perspectiva semántica: la metáfora no gana en si ninguno de los atributos crípticos o desveladores de la modernidad” (1993, p.14).

La poeticidad se instala en un ámbito de difícil aprehensión; problemas de conexión entre el yo y la naturaleza hacen con que aparezca la preocupación filosófica y ontológica, porque al querer recuperar la palabra de los dioses, el poeta podrá traducir lo inefable.

Vicente Huidobro parece captar esas urgencias y la confluencia sincrética de elementos nuevos y tradicionales, constantes en el desenvolvimiento del modernismo hispánico, también están presentes en su escritura de los primeros años. René de Costa comenta:

Este concepto del poeta como ‘hacedor’, como creador clásico cuya herramienta de expresión es el lenguaje, es la clave para entender la evolución de Huidobro en su trayectoria personal del modernismo postrero a la plena vanguardia. En 1916, en su primer poema largo de tema bíblico (Adán) había postulado la función semiológica de la creación, considerando que el mundo no tendría significado sino cuando el hombre le otorgara sustancia verbal (Costa, p.308).

En fin, se admite el juego lingüístico como instrumento de prospección de los espacios desconocidos de la realidad material o mental, porque rehabilita el símbolo y presenta todo texto como trayecto y espacio (Del Prado, 1993).

Es trayecto al dinamizar una búsqueda racional o semántica, es también espacio a través del cual se superponen irregularidades, por el lenguaje, por la historia individual y colectiva de una lengua, expresiones presentes en la experimentación de la escritura moderna.

Sin embargo, poco a poco Vicente Huidobro da un paso más adelante y se acerca a la elaboración cubista como carácter que generaliza su creación en este momento, pero Ana Pizarro explica: “Su actitud frente a este movimiento es, por lo demás, la de un entusiasta propulsor, pero este entusiasmo está más motivado por el espíritu de vanguardia que él implica que por una ligazón profunda al estilo cubista”. Huidobro, según esa autora al imprimir a su lírica un sello menos intransigente, guardará una estrecha distancia con el cubismo órfico y por la doctrina creacionista, se individualizará en oposición al futurismo, dadaísmo y surrealismo.

En el ejercicio de reflexión teórica vanguardista triunfa la ambigüedad, de un lado la exaltación a la modernidad, al otro lado su crítica; la ironía que niega la subjetividad y la angustia que rompe el principio de identidad; extremos que dilaceran al poeta moderno. La vanguardia camina entre la denuncia de la represión y la convivencia con ella, poco a poco el poeta constata la imposibilidad de reconciliar el hombre y el mundo, su trabajo se hace en las palabras y no en las cosas, “decir” el mundo significa antes que nada decirlo a través del lenguaje (Jozef, 1986). Vicente Huidobro se abre a la investigación formal a fin de pensar la constitución de una nueva escritura; presenta nuevos caminos expresivos, muestra una visión plástica del mundo, huye de la sintaxis tradicional, emplea el lenguaje de la conversación, del cine y salta a otros escenarios en busca de actualidad, de experimentalismos. Bella Jozef comenta que el cosmopolitismo de los artistas modernos americanos no fue una característica superficial, sino una necesidad vital, porque deseaban la afirmación de lo que les era propio a través de lo universal. El exotismo sería, según esa autora, una manera de concretar los ideales estéticos existenciales vedados por la realidad cotidiana. También la evasión sería un desvelamiento de los límites de la realidad. Se observa que el Creacionismo de Vicente Huidobro parece ser una elaboración simbólica que es pensada a partir del renovado repertorio formal, el autor como que se apropia de las dinámicas de desarrollo ajenas al discurso de su cultura de pertenencia y focaliza las inflexiones de su propia memoria. Huidobro es moderno al proponer una distinta manera de ver que permite formular nuevos significados.

La investigadora Mariana de Lima Muniz explica este juego que acerca la tradición europea a la tradición latinoamericana:

O criacionismo de Vicente Huidobro surge como condensação e antecipação desses novos rumos da poesia moderna na América Latina. Resumidamente o criacionismo é um movimento que diante da impossibilidade da união entre palavra e coisa no espaço e tempo

conhecidos (mundo empírico), concede o poeta o poder, e o dever, de criar novos espaços e tempos independentes da realidade (universo poético) onde, em um trabalho adâmico, se restaure esta união perdida, remontando-se ao momento mítico de origem da linguagem. A poesia criacionista só existe neste ponto em que o poeta, criando, desvele palavras e termos que não representem, sejam (Muniz, s/d, p.3).

Dentro de ese sentido de orientación se relativiza la obra, el deseo de libertad, novedad quiso crear un mundo independiente con prescripciones capaces de modificar la sensibilidad. Hay un cambio de mentalidad en el arte y esa plural expresión que emerge bajo el signo del vértigo en su rumbo a los países periféricos se caracterizó por el contraste por el carácter fragmentario y marcado por la transculturación. A su vez el movimiento de la cultura hegemónica se encuentra con la cultura periférica y genera una tercera, producto de las transformaciones, pérdidas, revitalizaciones de la memoria cultural.

Para Ana Pizarro la ambivalencia huidobriana entre la evasión y el americanismo, los rasgos europeizantes de su doctrina creacionista no son excepción en el autor chileno; cada uno de los modernistas en mayor o menor grado las experimentó en su práctica poética, sin embargo:

El problema de la evasión se presenta desde el momento en que ese proceso de transculturación se transforma en una aceptación directa de los contenidos extranjeros sin adaptación de éstos a nuestros patrones culturales, a nuestro ‘modus vivendi’, a nuestra visión del mundo, a nuestra conciencia hispanoamericana. Y en este sentido, en su voluntad de huida y búsqueda de contenido ajenos a lo americano, como en su voluntad de creación de un nuevo realismo, la actitud huidobriana es escapista (Pizarro, 1969, p.11).

Pero la autora explica que a medida que Huidobro alcanza mayor madurez su obra anuncia otra actitud definidora, muestra un enraizamiento profundamente americano, el telurismo comienza a marcarlo, esa fuerza del hombre latinoamericano se expresa para Huidobro en la perspectiva de la materia.

De cierta manera ese empeño de posicionarse delante de la modernidad periférica se presenta marcado por la tensión y por la paradoja, pues enfrentar esa problemática significa, a la vez, experimentar diferentes sentidos y lenguajes a fin de abstraer de la realidad cotidiana y vivir el dilema del escritor latinoamericano inmerso en el tiempo de la crisis de identidad, de duda de cómo abarcar la complejidad de lo real. En ese proceso se desarrolla una profunda reflexión sobre

cultura, arte, literatura, el autor se niega a un tratamiento ordenado en la presentación de los temas del cotidiano, estrategia que suprime del análisis las amarras del positivismo y del naturalismo, surge una subjetividad descentrada por la práctica que reconoce el valor del tiempo de las circunstancias al tiempo de las intersecciones culturales.

El yo modernista se multiplica, se fragmenta, proclama bajo diversas formas su incesante metamorfosis, sin embargo, sin dejar de expresar que “nuestras raíces son europeas, pero nuestro horizonte son la tierra y la historia americanas” (Paz, 1991, p.178). Octavio Paz observa que “la literatura latinoamericana es el conjunto de esas respuestas, cada una de ellas diferente que dimos a esa pregunta hecha a todos nosotros por la condición original” (1991, p. 178). Vicente Huidobro revitaliza el Ser infinitamente variado en su unidad en permanente actualización consigo propio, desdobla la poesía en varios planos, reconoce la variedad, acentúa la autonomía de movimiento de la palabra poética, valora el misterio y la necesidad de abstracción del tiempo y del espacio, y en la distinta geografía literaria americana, trae el poeta al centro de convergencia para reconciliar lo disperso.

Obras Citadas Costa, René de. Notas para una revaloración del modernismo postrero. Disponible en <http://cvc.cervantes.es/obref/aih/pdf/05/aih_05_1_027.pdf> Acceso en 22 /03/09. Del Prado, Javier. Teoría y práctica de la función poética: poesía siglo XX. Madrid:

Ediciones Cátedra, 1993. Goic, Cedomil. Introducción del Coordinador. En HUIDOBRO, Vicente. Obra Poética. Edición crítica, Cedomil Goic, Coordinador. Ediciones UNESCO, 2003. (Colección Archivos). Huidobro, Vicente. Obra Poética. Edición crítica, Cedomil Goic, Coordinador. Ediciones UNESCO, 2003. (Colección Archivos). Jozef, Bella. A máscara e o enigma: a modernidade da representação à transgressão. Rio de Janeiro: Livraria Francisco Alves Editora, 1986. Muniz, Mariana de Lima. Vicente Huidobro: a ruptura como impulso creativo. Disponible en<http://www.letras.ufmg.br/site/publicacoes/LIVROCOLOQSEMI.doc. Acceso en

22/09/08.

Paz, Octavio. Os filhos do barro: do romantismo à vanguarda. Tradução de Olga Savary. Rio de Janeiro: Nova Fronteira, 1984. Pizarro, Ana. El Creacionismo de Vicente Huidobro y sus orígenes (1969). Disponible en <http://www.vicentehuidobro.uchile.cl/ensayos_ana_pizarro.htm > Acceso en 22/09/08. Yurkiévich, Saúl. Vicente Huidobro, logros y milagros. En: Huidobro, Vicente. Obra Poética. Edición crítica, Cedomil Goic, Coordinador. Ediciones UNESCO, 2003. (Colección Archivos). Denise Scolari Vieira. Universidade do Oeste do Paraná UNIOESTE.

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