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PAGINAS E IDEAS PARA LA CONSTRUCCION DE LAS RELACIONES INTERSUJETIVIDAD EL OTRO, EL AMOR Y LOS VINCULOS
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO norojor@cablenet.com.ar

La necesidad de este libro (Fragmentos de un discurso amoroso) se sustenta en la consideración siguiente: el discurso amoroso es hoy de una extrema soledad. Es un discurso tal vez hablado por miles de personas (¿quién lo sabe?), pero al que nadie sostiene; está completamente abandonado por los lenguajes circundantes: o ignorado, o despreciado, o escarnecido por ellos, separado no solamente del poder sino también de sus mecanismos (ciencias, conocimientos, artes). Cuando un discurso es de tal modo arrastrado por su propia fuerza de toda gregariedad, no le queda más que ser el lugar, por exiguo que sea, de una afirmación.

ROLAND BARTHES: FRAGMENTOS DE UN DISCURSO AMORO. Palabras iniciales.

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CONSTRUCCION DEL SUJETO AMOROSO

01. De manera análoga a la CONSTRUCCION DEL SUJETO PEDAGOGICO (PUIGGROS. 1990), podemos
hablar de la CONSTRUCCION DEL SUJETO AMOROSO. Los sujetos sociales de las más diversas clases y condiciones participan en situaciones educativas. Todas ellas pretenden contribuir a la constitución y al cambio de otros sujetos a través de la educación. En el sistema educativo moderno siempre se trata de sujetos (educadores) que intentan incidir en otros sujetos (educandos) para lograr que se transformen en adultos, ciudadanos, trabajadores, soldados, emprendedores, feligreses, dirigentes, intelectuales, profesionales o lo que fuere. La educación es también una práctica productora de sujetos a partir de otros sujetos, es una mediación, que se realiza, se hace efectiva construyendo un sujeto mediador, que se denomina sujeto pedagógico. El sujeto pedagógico es un lugar de encuentro

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en donde lo que se articula no es la identidad de cada sujeto sino la diferencia, porque en ámbito en donde se encuentran los sujetos.

02. En las RELACIONES AMOROSAS, los sujetos se encuentran, procediendo de subjetividades
distintas, de individualidades diversas, de identidades inabordables. Cada uno es lo que es y sigue siendo el que lo que es a pesar del amor y durante el amor. El amor es un salir de la propia identidad para encontrarse con el otro que también sale de su identidad, con la tarea común de construir un nosotros amoroso. Ni el yo, ni el tú de la designación del lenguaje, sino el nosotros que sustituye la identidad por la diferencia, por este nuevo territorio compartido y común. Sólo hay amor cuando alguien abandona lo propio y se sumerge en la nueva entidad construida a través de la mirada, la palabra, el abrazo, el beso, el pensamiento, los cuerpos, el com-partir más absoluto.

03. Pero, a su vez, el amor no existe sino en esa construcción, en ese territorio de encuentro de tal
manera que, de la misma manera que el sujeto pedagógico es el resultado de la construcción y por tanto expresión de la interacción mutua de los sujetos mas diversos (como muy bien lo ejemplifica PUIGGROS en el clásico Sujetos, disciplina y curriculum en los orígenes del sistema educativo argentino) de una manera análoga el amor es el resultado de la diversidad de sujetos, el sujeto amoroso es el producto absolutamente distinto de las variaciones de las identidades que se encuentran para crear la diferencia. Por eso los amores son siempre distintos o, dicho con mayor rigor, los sujetos amorosos son siempre innovadores, mas allá de que algunos logren refugiarse en la realización de un único y definitivo sujeto amoroso, otros los vayan mutando según edades y situaciones, y otros vayan en la búsqueda y no logren NUNCA construirlo. Tal vez, porque nunca abandona la identidad para abrirse a la diferencia.

04. En el sentido conviene leer algo que – en otro sentido y con absoluta claridad – señala BADIOU;
“¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? El amor es un procedimiento de la verdad; entonces, es una condición natural para la filosofía. Se pueden reconocer cuatro tipos de procedimientos de la verdad: la ciencia, el arte, la política y el amor. En el amor podemos rastrear todas las características de un procedimiento de la verdad: comienza con un acontecimiento, el encuentro entre dos personas. Después debemos encontrar la forma y las consecuencias de este encuentro, debemos encontrar un nuevo lenguaje. ¿Por qué la verdad? Porque el amor es, en mi opinión, la invención de la verdad acerca de la diferencia. Naturalmente, es la diferencia entre dos individuos, la diferencia absoluta entre la posición masculina y la femenina. Como dijo una vez Lacan, la relación sexual no existe. Hay una ilusión en la pura libertad sexual: la ilusión de que allí podemos encontrar una experiencia de conexión con el otro. Entonces, se compromete con la repetición y no con la creación. ¿Qué es la verdad acerca de la diferencia? Es la experiencia de la diferencia mediante la construcción de un nuevo punto de vista sobre el mundo mismo. Es una nueva experiencia del mundo desde el punto de vista de los Dos. El amor no es una suerte de negociación entre dos individuos. Es la creación de un nuevo punto de vista sobre el mundo mismo: el punto de vista de los Dos. La amistad también es la experiencia de los Dos pero es una experiencia mucho más débil que el amor. Por eso explicamos la amistad desde el punto de vista del amor y no a la inversa. El amor es el ejercicio de la diferencia en relación con el desarrollo de la vida misma. Es, pues, la experiencia del mundo no desde el punto de vista del Uno – individual – sino desde el punto de vista de los Dos, no desde el ángulo de la identidad sino desde el ángulo de la diferencia.” ALAIN BADIOU. ENTREVISTA. 2008

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LA BUSQUEDA DEL OTRO

01. Búsqueda del otro requiere salirse de uno mismo, abandonar el propio encierro, negarse dialécticamente, porque si no se produce esa salida (negación) si uno pretende buscar, pero sin salir de uno mismo, no encuentra, no reconocer o no lograr construir la síntesis con el otro. Si uno es sólo afirmación y no asimila la negación de la afirmación, no puede construir el sujeto amoroso que es siempre capacidad de construir una síntesis dialéctica superadora. Por eso muchos no logran acceder a la construcción porque en lugar de buscar, se buscan, en lugar de reconocer, se miran - como en un espejo - a sí mismos... y efectivamente no reconocen a nadie que sea ontológicamente igual que ellos, porque eso es metafísicamente imposible. No encuentran porque en realidad nunca salen a buscar (porque no quiere o no pueden). 02. Hay sujetos que se definen como una búsqueda permanente sin encontrar nunca la alternativa necesaria para la construcción del sujeto amoroso, porque lo que se encuentra es un otro que nunca quiere salir de si mismo: es decir que aunque alguien salga de sí mismo, si finalmente el otro al que buscamos no responde con el mismo movimiento, la construcción se frustra. Yo quiero pero ella no quiere. 03. Los procesos de construcción no tienen seguro de eternidad, aunque admita promesa de eternidad. Concluyen, finalizan, prescriben. El final de un proceso de construcción se produce cuando se de-articula el sujeto amoroso, lo que queda entre los dos es un objeto (no un sujeto) amoroso: uno y otro conservan el recuerdo de lo que fue, pero que ya no es. El Sujeto amoroso que no se sostiene con la construcción permanente se desploma, deja de ser. Si alguno de los dos, se baja del proyecto, deja de ser. 04. Hay una infinita cantidad de juegos de Imposibilidades, frustraciones y fracasos: especialmente el juego de la histeria, que juega a salir, pero no sale, que sale a buscar pero no busca, que juega a ser elegido pero rechaza, de intenta pero no quiero, que se hace desear pero frustra el deseo. El sujeto amoroso - en estos casos - es una entelequia que mora en los mundos ideales de ambos, pero que nunca bajará para encarnarse al mundo sensible. 05. Todo de alguna manera permanece en nuestra subjetividad. Somos la historia de la subjetivación de los sujetos amorosos: los recuerdos nos atraviesan como experiencia y como memoria y no desaparecen nunca del todo. 06. Sujetos amorosos que juzgamos definitivamente muertos y resucitan, cobran vida, desplazan con su renovada presencia, los sujetos amorosos del presente. El peso del ayer es tan relevante que puede anular la fuerza del presente. 07. Frente a la necesidad de construir el sujeto amoroso puede producirse el fracaso, porque nunca llega la respuesta favorable de parte de quien debe responder, porque - por las sinrazones del amor hay una postergación cíclica o un desplazamiento hacia otro. Es lo que exhibe Sor Juana de la Cruz en su poesía:
Al que ingrato me deja, busco amante; al que amante me sigue, dejo ingrata; constante adoro a quien mi amor maltrata; maltrato a quien mi amor busca constante. Al que trato de amor, hallo diamante, y soy diamante al que de amor me trata; triunfante quiero ver al que me mata,

PARA LA LECTURA Y EL DEBATE ESTUDIOS, CONVERSACIONES, IDEAS y mato al que me quiere ver triunfante. Si a éste pago, padece mi deseo; si ruego a aquél, mi pundonor enojo: de entrambos modos infeliz me veo. Pero yo, por mejor partido, escojo de quien no quiero, ser violento empleo, que, de quien no me quiere, vil despojo.

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08. El juego de las culpas: cuando se produce una lucha interior, de conciencia (culpas) o de circunstancias: quiero pero no quiero o no puedo o no debo. Y la decisión se transforma en una postergación ilimitada. 09. El sujeto amoroso no se puede construir en un encuentro (express o casual) sino en una serie de encuentros. Porque no es un rapto de enamoramiento y de atracción, sino que obedece a la lógica de una construcción común. 10. El amor se vuelve tal cuando se vuelve perseverante, constante, sabe esperar, conjuga los verbos en una primera persona plural que siempre incluye al otro, que nunca lo olvida, lo silencia o lo torna invisible. El amor hace siempre visible al otro porque sino el sujeto se desarma: cuando uno no quiere, dos no pueden. 11. ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? En los tiempos que corren el AMOR tiene una marcada tendencia polisémica, con variadas aceptaciones, significados y realizaciones. De hecho, en nuestros días, uno no ama lo que debe amar (suponiendo que hubiera un canon de amor al que debemos ajustarnos subjetiva y socialmente), sino lo que puede amar. Y lo que puede es lo que ha encontrado y le ha respondido favorablemente. 1º. Hay un tipo de AMOR QUE SE CIERRA SOBRE SÍ MISMO y sobre la pareja, se subordinan mutuamente (los dos) o unilateralmente (uno sobre el otro) y obedecen a las circunstancias: pueden no llegar a grandes niveles de pasión, pero sobreviven sin conflicto, porque han encontrado la fórmula para amar y con-vivir, sin molestarse. 2º. Hay otro AMOR QUE SE ABRE A LA NOVEDAD, pero lo arriesga todo, aunque uno siempre puede mantenerse en su lugar (no ceder a la tentación o al cambio), reforzar sus defensas o perder y arriesgar lo que se tiene. De todos modos es un amor que se compromete con alguien, pero entiende que la variedad del amor es infinita y conviene estar abierto a todo. 3º. Hay CONVIVENCIAS PACIFICAS, en las que las parejas pueden compartir todo pero que ya ha dejado de ser amor para convertirse en amistad, compañerismo, camaradería. Se con-vive por costumbre, por comodidad... No es malo que exista esta relación, pero tampoco es plenamente bueno: se disfruta de la seguridad, de las ataduras, de los compromisos, de la palabra empeñada, pero se renuncia a la pasión, entendida como un compromiso permanente. 4ª. Hay AMORES QUE POR LA PERSONALIDAD DE LOS MIEMBROS de las parejas son muy intensos, pero tóxicos, destructivos, violentos. Pueden amarse pero no pueden convivir. Para amar deben renunciar a la seguridad: tal vez se amen a la distancia, en encuentros fugaces, en ráfagas, pero no puede permanecer juntos sin hacerse mal. 5º. Hay AMORES QUE NECESITAN UNA TERCERA PERSONA para funcionar (con la figura que sea: amigo, hermanos, familiares) porque son los que equilibran las relaciones. Esos terceros

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no siembran la discordia sino la armonía: son triángulos armoniosos: hay un ángulo que sostiene la co-existencia de los otros dos. A veces los hijos o los padres cumplen esa función: cuando parten o mueren sobrevienen el final. 6º. AMAR PORQUE SI: los amores no tienen razones o motivos. Surgen, irrumpen, nos desbordan. No es sólo o siempre lo físico o las cualidades. Simplemente sucede y uno “se deja llevar": hay mucha pasividad en ese ser invadido por la pasión. 7º. AMORES QUE SON ETERNAS BUSQUEDAS: corazones inquietos que no pueden reposar en ningún otro corazón. Quiero (de hecho, buscan), pero no pueden porque no saben – en realidad – qué buscan o qué nombre ponerle a su ideal. 8º. Finalmente, frente a un AMOR QUE DESESTABILIZA cada uno reacciona como puede: (1) negarse a verlo: no es verdad, no es posible; (2) verlo pero no atreverse, bajo lo tutela de principios personales, morales, religiosos; y asumiendo responsabilidades y consecuencias; (3) atreverse y arriesgar, sin ser consciente de las consecuencias; (4) atreverse y regresar a la seguridad; o, finalmente, (5) dejar que las circunstancias sean quienes decidan. “Hay dos afirmaciones del amor. En primer lugar, cuando el enamorado encuentra al otro, hay afirmación inmediata (psicológicamente: deslumbramiento, entusiasmo, exaltación, proyección loca de un futuro pleno; soy devorado por el deseo, por el impulso de ser feliz) digo sí a todo (cegándome). Sigue un largo túnel: mi primer sí está carcomido de dudas, el valor amoroso es incesantemente amenazado de depreciación: es el momento de la pasión triste, la ascensión del resentimiento y de la oblación. De este túnel, sin embargo, puedo salir; puedo “superar”, sin liquidar; lo que afirmé una primera vez puedo afirmarlo de nuevo sin repetirlo, puesto que entonces lo que yo afirmo es la afirmación, no su contingencia: afirmo el primer encuentro en su diferencia, quiero su regreso, no su repetición. Digo al otro (viejo o nuevo): Recomencemos.” ROLAND BARTHES: LO INTRATABLE

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3 LOS CUERPOS Y SUS PERSPECTIVAS

01. Los cuerpos que dejan de ser nuestros, vuelven a la región de los extraños y recuperan la dimensión de los objetos. Nuevamente los medimos, los admiramos o los condenamos. Podemos detenernos en sus partes, prescindir de otros aspectos, hasta negarles cualquier tipo de interioridad. Puede ser que exciten nuestra imaginación o despierten nuestra sexualidad. El juego de las imágenes que recorren los medios sabe de esta una fascinación por los objetos y nos sirve los cuerpos en bandeja – como tantos otros productos – para que los deseemos, los consumamos, alimentemos nuestra imaginación o calmemos nuestros íntimos deseos. 02. Pero no nos unimos a los otros, ni nos separamos de los cuerpos, sino de las personas: no son ellos la causa de la separación o de los enfrentamientos. Hay un interior que libra la batalla y que no toma los cuerpos por rehenes. No nos quedamos ni nos vamos solamente por el cuerpo. Luego, cuando ya lo hemos decidido, allí reaparece el cuerpo – el nuestro y el otro – para producir las evaluaciones favorables o desfavorables con respecto a la elección o a la pérdida. Los cuerpos no son bellos o desproporcionados porque son cuerpos para nosotros. Cuando dejan de serlo (porque el amor desaparece) vuelven a reaparecer esas categorías. Cuando en una relación comenzamos a evaluar el cuerpo o estado del otro, cuando multiplicamos las observaciones y marcamos los defectos, es probable que lo hayamos comenzado a objetivar, a colocarlos en un afuera, en una distancia que – lentamente – comienza a ser desamor. 03. Cuando se abraza a un hombre o a una mujer, cuando se lo/la siente propio/a, ya no estamos pensando en su cuerpo, ya no evaluamos sus proporciones porque es un cuerpo para nosotros… como sabemos que de manera recíproca el/ella tampoco nos evalúa en esos términos. Eso puede explicar las parejas desparejas que por momentos se forman o se nos presentan. Si cada una de ellas se evaluaran como cuerpos no se admitirían. Pero los secretos de las relaciones intersubjetivas son más ricas que las proporciones de la piel o de los órganos, y sobreviven a las contingencias de los cuerpos que sufren, se enferman, mejoran, empeora, envejecen y se mueren. 04. Por eso los amores virtuales tienen una construcción tan rápida y espontánea: el otro que habla, se expresa, dialoga, expone sus sentimientos, siente, desea, se entrega… está desprovisto de cuerpo: no tengo que salir a evaluar y a conquistar. Está allí, como nosotros estamos aquí, dispuestos al encuentro. De alguna manera llegamos al cuerpo del otro, siguiendo otro camino que lo relativiza o lo encuadra Y allí comienzan otras historias. OCTAVIO PAZ: DOS CUERPOS Dos cuerpos frente a frente son a veces dos olas y la noche es océano. Dos cuerpos frente a frente son a veces dos piedras y la noche desierto. Dos cuerpos frente a frente

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son a veces raíces en la noche enlazadas. Dos cuerpos frente a frente son a veces navajas y la noche relámpago. Dos cuerpos frente a frente son dos astros que caen en un cielo vacío.

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APROPIARNOS DE LOS OTROS O LA ESTRATEGIA DEL DESEO
01. Las relaciones humanas no vuelven a los otros en absolutamente permeables, sino que son relaciones refractarias. Debemos progresar mucho y ser muy perspicaces para darnos cuenta que es imposible penetrar en el otro, meternos en él como expertos conocedores de de su territorio. Pero debemos admitir que el otro es tan otro como nosotros lo somos para él y que su universo personal, con sus dimensiones de historicidad y profundidad de ser (multiplicidad de maneras de existir en un momento dado), con su diacrónica y sincrónica realidad personal: es una totalidad a la que nunca podremos arribar. 02. El otro está allí, siempre allí, frente a nosotros como un objeto/sujeto o sujeto/objeto (un ser en sí y un ser para mí) que nos sale al encuentro. Nuestras intenciones de llegar a él, en plenitud, de ingresar en su microcosmos, de manejarnos en su geografía son esfuerzos vanos. Las puertas se abren pero hay otras puertas que siempre nos remiten a otras fortalezas amuralladas. Algo de todo eso sucede en el amor, donde ciertas salidas, resoluciones, determinaciones o respuestas no hacen más que mostrarnos el verdadero rostro (desconocido) del otro al que amamos. Aunque nos amemos mucho, siempre seremos el otro para el otro, distintos, ajenos, lejanos, impermeables. 03. Y con el tiempo la vida en relación, especialmente aquellas que nos acostumbra, nos invita o nos fuerza a la convivencia y se transforma en una forma de pacto mutuo. Con el tiempo, todas las relaciones personales/familiares, terminan reconociendo y aceptando los territorios comunes y compatibles y los ajenos y los desconocidos, las puertas que se puede abrir y las que están definitivamente clausuradas. Y tratamos de com-partir la misma vida, los mismos gustos, los mismos ideales. 04. Necesitamos a los otros, como otros. No son nuestros, son ajenos, existencialmente ajenos. Para afrontar la existencia son nuestro reaseguro… pero no podemos pedirles que hagan lo que esencialmente no pueden. Tal vez, todo nuestro esfuerzo sea, con cada uno de los seres que amamos, intentar un trabajoso camino que trata de volver fenómenino lo nouménico… Y no es en vano. “El amor lleva a apropiarse del otro, pero, al propio tiempo, exige que el otro permanezca independiente; pues si por un momento dejara de ser irreductible, la participación amorosa desaparecería; ya no serían dos alteridades frente a frente sino uno en soledad. Asimismo, el sujeto desea entregarse plenamente y, sin embargo, sólo sostiene su amor lo que en él queda de originalidad frente al otro, de resguardo inviolado, de intimidad: que sólo mantiene la

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comunión lo que aún permanece en soledad. Y así, la más plena comunión lleva larvada en su seno la más profunda soledad.” LUIS VILLORO 05. El otro se vuelve el cuerpo necesario, deseado, perdido, postergado : ¿Dónde está el cuerpo que me pertenece? ¿A dónde ha ido a parar en medio de las imposibilidades de estos últimos meses? ¿En qué lugar guardo las imágenes, recorto el pensamiento, recreo los encuentros? El tiempo, los días, se van llevando las sensaciones, las memorias. Sé que renacerán en cualquier encuentro del futuro... pero en estos días de ausencia, de lejanía, de marcada perplejidad (aun no resuelta), aun en carne viva, no está. No está en el lugar deseado, en el momento preciso, en el sitio simbólico y real. 06. Y a mí, que me preciaba de jugar con el desinterés y la indiferencia, me pesa que en algún lugar, en otro contexto y en otras compañías, haya alguien que juegue con sus figuras geométricas, arme sus triángulos, desnude su fragilidad, intente acercarse desde la insalvable lejanía de estos días de enero. Apenas una voz o una mirada, es poco, demasiado poco. 07. Los cuerpos no permanecen, ni nos pertenecen para siempre. Los cuerpos se borran como las geografías, los territorios, las calles, y uno debe reaprender a conocerlos, a apropiárselos, a familiarizarse con ellos. Y puede suceder, que ese otro, que ese cuerpo pueble la imaginación desde lejanas y extrañas geografías: desde un lugar que me era familiar pero que el paso del tiempo ha vuelto extraño, me ha depositado toda una semana en las mismas calles, entre los nombres y las referencias que había borrado, hay imágenes difusas que no logro rescatar cuando mas las necesito. Los rostros se han cargado de años, las antiguas casas han sucumbido a la metamorfosis de la ciudad, los nombres han mutado: y yo soy un fantasma en esta ciudad que piensa que me he muerto y es definitivamente ajena. 08. El deseo - señala ZIGMUND BAUMAN - es el anhelo de consumir, de absorber, devorar, ingerir y digerir, de aniquilar. El deseo no necesita otro estímulo más que la presencia de la alteridad. Es la compulsión de cerrar la brecha con la alteridad que atrae y repele, que seduce con la promesa de lo inexplorado e irrita con su evasiva y obstinada otredad. 09. El amor es el anhelo de querer y presentar el objeto querido. Un impulso centrífugo, a diferencia del centrípeto deseo. Un impulso a la expansión, a ir más allá, a extenderse hacia lo que está "allá afuera". A ingerir, absorber y asimilar al sujeto en el objeto, y no a la inversa como en el caso del deseo. El deseo es ampliar el mundo: cada adición es la huella viva del yo amante; en el amor el yo es gradualmente trasplantado al mundo. El yo amante se expande entregándose al objeto amado. 10. El amor es la supervivencia del yo a través de la alteridad del yo. Y por eso, el amor implica el impulso de proteger, de nutrir, de dar refugio, y también de acariciar y mimar, o de resguardar celosamente, cercar, encarcelar. Amar significa estar al servicio, estar a disposición, esperando órdenes, pero también puede significar la expropiación y confiscación de toda responsabilidad. Dominio a través de la entrega, sacrificio que paga con engrandecimiento. El amor y el ansia de poder son gemelos siameses: ninguno de los dos podría sobrevivir a la separación. 11. Si el deseo ansía consumir, el amor ansía poseer. En cuanto la satisfacción del deseo es colindante con la aniquilación de su objeto, el amor crece con sus adquisiciones y se satisface con su durabilidad. Si el deseo es autodestructivo, el amor se auto-perpetúa. 12. Como el deseo, el amor es una amenaza contra su objeto. El deseo destruye su objeto, destruyéndose a sí mismo en el proceso; la misma red protectora que el amor urde amorosamente alrededor de su objeto lo esclaviza. El amor hace prisionero y pone en custodia al cautivo: arresta para proteger al propio prisionero. El deseo y el amor tienen propósitos opuestos. El amor es una red

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arrojada sobre la eternidad, el deseo es una estratagema para evitarse el trabajo de urdir esa red. Fiel a su naturaleza, el amor luchará por perpetuar el deseo. El deseo, por su parte, escapará de los grilletes del amor. BAUMAN ZIGMUNDT (2005), AMOR LÍQUIDO. ACERCA DE LA FRAGILIDAD DE LOS VÍNCULOS HUMANOS

Se miran, se presienten, se desean, se acarician, se besan, se desnudan, se respiran, se acuestan, se olfatean, se penetran, se chupan, se demudan, se adormecen, se despiertan, se iluminan, se codician, se palpan, se fascinan, se mastican, se gustan, se babean, se confunden, se acoplan, se disgregan, se aletargan, fallecen, se reintegran, se distienden, se enarcan, se menean, se retuercen, se estiran, se caldean, se estrangulan, se aprietan se estremecen, se tantean, se juntan, desfallecen, se repelen, se enervan, se apetecen, se acometen, se enlazan, se entrechocan, se agazapan, se apresan, se dislocan, se perforan, se incrustan, se acribillan, se remachan, se injertan, se atornillan, se desmayan, reviven, resplandecen, se contemplan, se inflaman, se enloquecen, se derriten, se sueldan, se calcinan, se desgarran, se muerden, se asesinan, resucitan, se buscan, se refriegan, se rehuyen, se evaden, y se entregan OLIVERIO GIRONDO: ¿LOS AMANTES?

5 LAZOS FUNDACIONALES DE UNA PAREJA

01. En algún momento de la vida, dos personas se encuentran, crean lazos muy fuertes que no están
basados sólo en el enamoramiento. Tal vez haya comenzando por una atracción muy sutil, de esas

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que no deslumbran ni provocan decisiones rápidas, sino de las que se tejen hilo tras hila hasta construir la trama, los lazos. Esos lazos hacen el encastre y desde allí siguen unidos más allá de que en algún momento se separen. Porque la unión que construyen ya no depende de los encuentros que la alimentan, sino de la solidez de esa unión: no podrán desconocerse, volverse ajenos o distintos. Siempre estarán en sintonía porque un simple regreso los deposita en la construcción inicial, consolidada.

02. Por ejemplo: dos personas se encuentran en un momento en que una de ellas está perdiendo un
ser querido o lo ha perdido y el otro se vuelve presencia. O bien, se encuentran en un momento de gloria, de éxitos en donde no se sabe con quién procesar esa alegría interior y exterior que es mucho más que celebración. Otro caso puede ser el de las personas que se encuentran en un momento de exilio, cuando una deja lugares, historias, afectos, referencias; y entonces la otra persona – paso a paso, sutilmente - se vuelve todo eso, porque de lo contrario el despojo puede provocar estragos. O también brota en el aburrimiento de los días repetidos, en el tedio de la repetición y el acostumbramiento: alguien viene a sacarnos a los dos del mismo encierro de tiempo y abandono. También puede ser el cambio en los escenarios familiares: años que pasan, costumbres que se quedan, hijos que se van, nidos que se vacían… No hay fórmulas, pero hay elementos fecundantes.

03. A ese encastre lo llamamos VÍNCULO FUNDACIONAL. Arma la malla de hierro, prepara el
cemento, recubre y sostiene con madera y lentamente el edificio de dos va tomando forma, estructura, solidez. Un encuentro, una llamada, un café, un viaje, un momento compartido en soledad en el trabajo, una conversación tranquila en una fiesta bulliciosa y aburrida, coincidir en una actividad social y cultural… y todo se une: la madera del encofrado, los hierros, el cemento. Y sabemos que algo muy profundo, muy interior se está produciendo: fragua para siempre una relación y la vuelve indestructible desde ese vínculo. No hay terceros que puedan meterse en eso, porque desde allí se construye lo particular, lo específico de cada pareja. Entre uno y otro está en “entre”: no le pertenece a ninguno de los dos, pero es de los dos. No tiene la forma de uno ni del otro, pero los incluye plenamente. Ese “entre” le pone forma y le da sentido a todo: la palabra, los gestos, las relaciones, los vínculos, el amor. Y el “entre” no es más que una proyección y un desarrollo del vínculo fundacional.

04. Así como el vínculo fundacional puede verse como un componente positivo, en tanto es fuerza
constructora, también puede volverse una obligación pesada a la que hay que honrar. Porque ese contrato atrae y empuja, brota naturalmente, pero hay que alimentarlo. Es un vinculo que subsiste porque se construye – como los grandes puentes – desde las dos orillas. Hay como una deuda mutuamente contraída, implícitamente acordada. No es deuda que nos la reclamen, sino que es deuda que nos reclamamos a nosotros. Las demandas del vínculo son subjetivas mas que objetivas, forman parte de nuestro interior y van hacia el nosotros. El pago de la deuda funciona como un resorte que hace avanzar la acción dramática de la pareja. Y lo nocivo y al mismo tiempo paradójico está ahí: continuar por algo que en algún momento soldó el encuentro, hacer que siga siendo sólido lo que ya se considera indestructible.

05. Lo curioso es que se trata de un LAZO que no ata, sino que COMPROMETE. No se alimenta sobre
el control, los celos, las demandas, sino la entrega, la confianza, la seguridad. Es una relación sólida, es un vínculo sólido, seguro. Y lo seguro le otorga a cada miembro de la pareja y del vínculo una naturalidad absoluta en los movimientos, en las palabras, en los discursos, en las verdades. Nada puede des-armarlo. No debemos cuidar la relación como si fuera de cristal, ni agotarnos en el cuidado, en la protección. Ese esfuerzo – inútil – se emplea en fortalece el “entre”, en darle nueva vida, en recréalo proteicamente de mil maneras.

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06. Los VINCULOS FUNDACIONALES instalan otra forma de relación, de con-vivencia, de amor. Nada
es igual. Cuando uno de esos largos pasos permiten articular, asociar, “encastrar” las vidas, la existencia misma se hace diferente. Y asumirá otros rasgos, absolutamente ajenos al pasado (por rico y valioso que sea). No habrá por tanto, una manera de hacer el amor, una manera de encontrarse, una manera de hablar, un ritual que respetar, un prólogo para determinadas ceremonias, no habrá un propedéutico para disfrutar lo que se espera. El VINCULO FUNDACIONAL ama la creatividad, el cambio, la novedad, la sorpresa, el “por qué no”, la risa, lo contingente, la negociación, el tal vez y el seguramente, el “para siempre” y el “por lo menos hoy”. No le teme a los silencios, a los teléfonos mudos, a los correos vacíos, a las distancias, a la espera. Todo sigue vivo. Todo renace mágicamente, aunque tampoco descarta ni desprecia los llamados, los escritos, las presencias, las múltiples expresiones del amor de dos. Y queda abierto al debate qué tipo de relaciones se pueden generar: parejas, amistad, otras posibles.1

JAIME SABINES NO ES QUE MUERA DE AMOR, MUERO DE TI. No es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti, amor, de amor de ti, de urgencia mía de mi piel de ti, de mi alma, de ti y de mi boca y del insoportable que yo soy sin ti. Muero de ti y de mi, muero de ambos, de nosotros, de ese, desgarrado, partido, me muero, te muero, lo morimos. Morimos en mi cuarto en que estoy solo, en mi cama en que faltas, en la calle donde mi brazo va vacío, en el cine y los parques, los tranvías, los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza y mi mano tu mano y todo yo te sé como yo mismo. Morimos en el sitio que le he prestado al aire para que estés fuera de mí, y en el lugar en que el aire se acaba cuando te echo mi piel encima y nos conocemos en nosotros, separados del mundo, dichosa, penetrada, y cierto , interminable. Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos entre los dos, ahora, separados,
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Muchas de estas ideas no me pertenecen en el origen, en la gestación o en el proceso: han surgido en escenarios, compañías, presencias y medios diversos. Cada uno de los que estuvieron en ellos sabrán reconocerse en ellas. Soy un “buen ladrón” que se apropia de lo que generosamente han depositado en mis oídos, en mis correos o en mi vida. Gracias.

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del uno al otro, diariamente, cayéndonos en múltiples estatuas, en gestos que no vemos, en nuestras manos que nos necesitan. Nos morimos, amor, muero en tu vientre que no muerdo ni beso, en tus muslos dulcísimos y vivos, en tu carne sin fin, muero de máscaras, de triángulos oscuros e incesantes. Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo, de nuestra muerte ,amor, muero, morimos. En el pozo de amor a todas horas, inconsolable, a gritos, dentro de mi, quiero decir, te llamo, te llaman los que nacen, los que vienen de atrás, de ti, los que a ti llegan. Nos morimos, amor, y nada hacemos sino morirnos más, hora tras hora, y escribirnos y hablarnos y morirnos.