Michelle, Te amo. Creo que la otra noche el país entero vio lo afortunado que soy.

Malia y Sasha, me hacen sentir tan orgulloso ... pero no se hagan ilusiones, aún tienen que ir a clases mañana. Y Joe Biden, gracias por ser el mejor vicepresidente que jamás pudiera esperar. Señora Presidenta de la comisión, señores delegados, acepto su nominación para la presidencia de los Estados Unidos. La primera vez que me dirigí a esta convención en 2004, era un hombre más joven, un candidato a senador por Illinois que habló de la esperanza - no de un optimismo ciego o una ilusión, sino esperanza frente a la dificultad, esperanza ante la incertidumbre; aquella confianza incesante en el futuro, que ha empujado a esta nación adelante, incluso cuando las probabilidades son pocas, incluso cuando el camino es largo. Ocho años más tarde, esa esperanza ha sido probada - por el costo de la guerra, por una de las peores crisis económicas de la historia, y por un estancamiento político que nos ha dejado preguntándonos si aún es posible hacer frente a los desafíos de nuestro tiempo. Sé que las campañas pueden parecer pequeñas, y a veces tontas. Lo trivial se convierten en una gran distracción. Problemas graves se reducen a frases cortas. Y la verdad queda enterrada bajo una avalancha de dinero y propaganda. Ya estarán hartos de oírme repetir este mensaje, y créanlo - yo lo estoy también. Pero al final - al momento de recoger la boleta y votar - se enfrentará a una de las opciones más claras de una generación. Durante los próximos años, se tomarán grandes decisiones en Washington; sobre el empleo y la economía, los impuestos y el déficit, la energía y la educación, la guerra y la paz - Estas decisiones tendrán un enorme impacto en nuestras vidas y en las vidas de nuestros hijos a lo largo de las próximas décadas . En cada tema, la elección a la que se enfrentarán no involucrará solamente a dos candidatos o dos partidos. Será una elección entre dos caminos diferentes para Estados Unidos. Una elección entre dos visiones fundamentalmente diferentes del futuro. La nuestra es una lucha para restaurar los valores que construyeron a la mayor clase media y a la economía más fuerte que el mundo haya conocido, los valores que mi abuelo defendió como soldado en el ejército de Patton, los valores que impulsaron a mi abuela a trabajar en una cadena de montaje de bombarderos

mientras él se había ido. Ellos sabían que formaban parte de algo más grande - una nación que triunfó sobre el fascismo y la depresión, una nación donde las empresas más innovadoras fabricaron los mejores productos del mundo, y todos compartían el orgullo y el éxito - desde la oficina de la esquina hasta el suelo de la fábrica. A mis abuelos se les dio la oportunidad de ir a la universidad, de comprar su primera casa, y de cumplir con la promesa inmersa en el corazón de la historia de Estados Unidos: la promesa de que el trabajo duro dará sus frutos, que la responsabilidad será recompensada, que todos tengan una oportunidad justa, y cada uno hace su parte justa, y todo el mundo juega bajo las mismas reglas - desde Main Street hasta Wall Street, y de ahí hasta Washington, DC. Me postulé a la presidencia porque vi que aquella promesa se nos estaba escapando. Comencé mi carrera ayudando a gente relegada a la sombra de una fábrica de acero cerrada, al momento en que muchos buenos empleos comenzaban a exportarse. Para el año 2008, casi una década había pasado en la que las familias luchaban para seguir pagando costos en alza, con salarios que no subían; acumulando cada vez más y más deuda para pagar su hipoteca o su educación; para poder comprar gasolina y traer comida a la mesa. Y cuando el castillo de naipes se derrumbó durante la Gran Recesión, millones de norteamericanos perdieron sus empleos, sus hogares y sus ahorros de vida - una tragedia de la que todavía estamos luchando para recuperarnos. Ahora, nuestros amigos en la convención republicana estuvieron más que dispuestos a hablar sobre todo lo que está mal con nuestro país, pero no tuvieron mucho que decir sobre cómo planean solucionarlo. Ellos quieren su voto, pero no quieren contarles su plan. ¿Por qué? Porque todo lo que tienen que ofrecer es la misma receta de los últimos treinta años: "¿Superávit? Tómese un recorte de impuestos." "Déficit demasiado alto? Pruebe otro". "Resfriado? Tome dos recortes de impuestos, regulaciones, y vuélvanos a hablr por la mañana!" deshágase de algunas

Yo mismo he recortado impuestos para aquellos que lo necesitan - familias de clase media y pequeñas empresas. Pero no creo que otra ronda de recortes de impuestos para los millonarios traerá nuevos empleos a nuestras costas, o nos ayudará a pagar nuestro déficit. No creo que despedir profesores o quitarles préstamos a nuestros estudiantes va a ayudar a hacer crecer nuestra economía o

competir con los científicos e ingenieros emergentes de China. Después de todo lo que nos ha pasado, no creo que quitar aún más regulaciones de Wall Street nos ayude a expandir a la pequeña empresaria, o a ayudar a un trabajador de construcción a mantener su hogar y su empleo. Ya estuvimos ahí, ya lo intentamos y no lo vamos a volver a hacer. Vamos a seguir adelante. No voy a pretender que el camino que ofrezco es rápido o fácil. Nunca lo he hecho. No me eligieron para decirles lo que quieren oír. Me eligieron para decir la verdad. Y la verdad es que, tomará aún algunos años para que resolvamos los problemas que hemos ido acumulando durante décadas. Necesitaremos un esfuerzo común, responsabilidad compartida y el tipo de experimentación audaz y persistente que alguna vez persiguió Franklin Roosevelt durante la única crisis más grande que ésta. Los que continuamos con el legado de su partido debemos recordar que no todos los problemas pueden ser resueltos con otro programa gubernamental o informe desde Washington. Pero sepan esto: nuestros problemas tienen solución. Podemos hacer frente a nuestros retos. Podemos estar ofreciendo el camino más difícil, pero es el que conduce a un lugar mejor. Y hoy les pido que escojan ese futuro. Les pido que apoyen una serie de metas para su país - metas para la industria manufacturera, la energía, la educación, la seguridad nacional y el déficit; un plan real y alcanzable, que dará lugar a nuevos empleos, más oportunidades, y a la reconstrucción de esta economía sobre una base más sólida. Eso es lo que podemos lograr durante los próximos cuatro años, y por eso hoy me estoy postulo para un segundo mandato como Presidente de los Estados Unidos. Podemos elegir un futuro en el que exportemos más productos y externalicemos menos empleos. Después de una década que se definió por lo que compramos y tomamos prestado, estamos volviendo a lo básico, y haciendo lo que Estados Unidos siempre ha hecho mejor: Estamos fabricando cosas otra vez. He conocido trabajadores en Detroit y Toledo, que temían nunca construir otro coche estadounidense. Hoy en día, no pueden construirlos lo suficientemente rápido, porque hemos reinventado una industria automotriz que está de vuelta en la cima del mundo. He trabajado con los líderes de negocios que están regresando empleos a los Estados Unidos - no porque nuestros trabajadores ganen menos dinero, sino porque hacen mejores productos; porque trabajan más duro y más inteligentemente que los demás.

He firmado acuerdos comerciales que están ayudando a nuestras empresas a vender más productos a millones de nuevos clientes - mercancías marcadas por tres palabras: Made in America. Tras una década de declive, este país creó más de medio millón de empleos de manufactura en los últimos dos años y medio. Y ahora ustedes tienen una opción: podemos darle más recortes fiscales a empresas que envían empleos al extranjero, o podemos empezar a recompensar a las empresas que abren nuevas plantas, capacitan nuevos trabajadores y crean nuevos empleos aquí mismo, en los Estados Unidos. Podemos ayudar a las fábricas grandes y a las pequeñas empresas a duplicar sus exportaciones, y si elegimos este camino, podemos crear un millón de nuevos empleos de manufactura durante los próximos cuatro años. Usted pueden hacer que eso suceda. Usted pueden elegir ese futuro. Ustedes puede elegir controlar más nuestra propia energía. Después de treinta años de pasividad, elevamos los estándares de combustible de forma para que a mediados de la próxima década, los coches y camiones rindan el doble con un galón de gasolina. Hemos duplicado el uso de las energías renovables, y miles de estadounidenses trabajan hoy en la construcción de turbinas de viento y baterías de larga duración. Tan sólo en el último año, redujimos las importaciones de petróleo a un millón de barriles por día - más que cualquier otra administración en la historia reciente. Y hoy, los Estados Unidos somos menos dependientes del petróleo extranjero que en cualquier momento durante las últimas dos décadas. Ahora ustedes tienen una opción - entre una estrategia que da marcha atrás a este progreso, o una que la fortalezca. Hemos abierto millones de nuevas hectáreas para la exploración de gas y petróleo durante los últimos tres años, y vamos a abrir más. Pero a diferencia de mi oponente, no dejaré que las compañías petroleras escriban nuestro plan de energía, o pongan en peligro a nuestras costas, o cobren otros $ 4 mil millones adicionales en bienestar corporativo del dinero de nuestros contribuyentes. Estamos ofreciendo un mejor camino - un futuro en el que seguiremos invirtiendo en energía eólica, solar y en carbón limpio; donde los agricultores y los científicos aprovechen los nuevos biocombustibles para alimentar a nuestros automóviles y camiones; donde los trabajadores de la construcción construyan casas y fábricas que utilicen menos recursos energéticos y produzcan menos residuos; donde desarrollemos el suministro centenar de gas natural que se encuentra justo por debajo de nuestros pies. Si eligen este camino, podemos reducir nuestras importaciones de petróleo a la mitad para 2020 y crear más de 600 mil nuevos empleos solamente para gas natural.

Y sí, mi plan es seguir reduciendo la contaminación de carbono que está calentando a nuestro planeta - por que el cambio climático no es un engaño. Las sequías, inundaciones e incendios forestales no son una broma. Son una amenaza para el futuro de nuestros hijos. Y en esta elección, ustedes puede hacer algo al respecto. Ustedes pueden elegir un futuro en el que más estadounidenses tengan la oportunidad de adquirir las habilidades que necesitan para competir, sin importar su edad, o la cantidad de dinero que tengan. Para mi, la educación fue mi puerta de entrada. También lo fue para Michelle. Y ahora más que nunca, es la puerta de entrada a una vida de clase media. Por primera vez en una generación, casi todos los estados han respondido a nuestra llamada para elevar sus estándares de enseñanza y aprendizaje. Algunas de las peores escuelas del país han hecho grandes avances en matemáticas y lectura. Millones de estudiantes están pagando menos por su universidad porque por primera vez decidimos afrontar un sistema que desperdiciaba miles de millones de dólares de los contribuyentes en bancos y prestamistas. Y ahora ustedes tiene una opción - podemos destripar la educación, o podemos decidir que en nuestro país, ningún niño debería aplazar sus sueños por culpa de un salón de clases lleno o una escuela en decadencia. Ninguna familia debería tener que dejar ir una carta de aceptación de la universidad porque no tienen el dinero suficiente .Ninguna empresa debería tener que buscar trabajadores en China, por no poder encontrar las habilidades correctas aquí en casa. El gobierno tiene un enorme papel en esto. Sin embargo, los profesores deben inspirar, los directores deben administrar, los padres deben inculcar una sed de aprendizaje en sus hijos, y ellos, los estudiantes, tienen que hacer su trabajo también. Yo les prometo que juntos - podemos educar más y competir mejor que cualquier país del mundo. Ayúdenme a reclutar a 100.000 maestros de matemáticas y ciencia durante los próximos diez años, y a mejorar la educación pre-primaria. Démosle a dos millones de trabajadores la oportunidad de aprender habilidades que conduzcan directamente a un puesto de trabajo. Ayúdennos a trabajar con los colegios y universidades para reducir a la mitad el crecimiento de los costos de matrícula durante los próximos diez años. Podemos cumplir esa meta juntos. Ustedes pueden elegir aquel futuro para este país. En un mundo de nuevas amenazas y retos, puede elegir liderazgo que ha sido probado y comprobado. Hace cuatro años, me comprometí a poner fin a la guerra en Irak. Y lo hicimos. Prometí reenfocarnos en los terroristas que realmente nos atacaron aquel 11 de septiembre. Eso también lo hicimos. Hemos mitigado el

movimiento talibán en Afganistán, y para el año 2014, nuestra guerra más larga habrá terminado. Una nueva torre se eleva sobre el horizonte de Nueva York, Al Qaeda está en el camino a la derrota, y Osama bin Laden ha muerto. Esta noche rendimos homenaje a los americanos que todavía ponen en peligro sus vidas por nuestro país. Estaremos siempre endeudados con una generación cuyo sacrificio ha hecho que este país sea más seguro y más respetado. Nunca los olvidaremos. Y mientras yo sea Comandante en Jefe, sostendremos el ejército más poderoso que el mundo jamás haya conocido. Cuando se quiten el uniforme, daremos nuestra vida por ustedes como ustedes lo han hecho por nosotros porque nadie que lucha por este país debería tener que luchar por conseguir un empleo, o un techo sobre su cabeza, o la atención médica que necesitan cuando regresan a casa. Alrededor del mundo, hemos fortalecido las viejas alianzas y forjado nuevas coaliciones para detener la propagación de las armas nucleares. Hemos reafirmado nuestro poder a lo largo del Pacífico y nos hemos levantado contra China en nombre de nuestros trabajadores. Desde Birmania hasta Libia y Sudán del Sur, hemos avanzado los derechos y la dignidad del ser humano - de hombres y mujeres, cristianos, musulmanes y judíos. Pero a pesar de nuestro progreso, siguen habiendo problemas. Planes terroristas que deben ser interrumpidos; la crisis europea que debe ser contenida. Nuestro compromiso con la seguridad de Israel no debe flaquear, y tampoco debe hacerlo nuestra búsqueda de la paz. El gobierno iraní debe enfrentarse a un mundo unido en contra sus ambiciones nucleares. El cambio histórico que se ha extendido a lo largo del mundo árabe no debe ser definido por el puño de hierro de un dictador o el odio de los extremistas, sino por las esperanzas y aspiraciones de la gente común que buscan los mismos derechos que celebramos hoy. Así que ahora nos enfrentamos a una elección. Mi oponente y su compañero son nuevos en el tema de política exterior, y de todo lo que hemos visto y oído, parece que quieren llevarnos de regreso a una era de fanfarronadas y torpezas que le han costado caro a los Estados Unidos. Después de todo, ya no nos referimos a Rusia como nuestro enemigo número uno - en lugar de Al Qaeda - a menos que estuviéramos atascado en los tiempos de la Guerra Fría. No se puede estar listo para ser diplomático con Beijing sin poder visitar los Juegos Olímpicos e insultar a nuestro aliado más cercano. Mi oponente piensa que haber puesto fin a la guerra en Irak es algo "trágico", y no nos quiere decir cómo piensa terminar la guerra en Afganistán.

Yo si lo he hecho y lo pienso cumplir. Y mientras que mi oponente se gastaría más dinero en armamento militar que el que nuestros jefes de fuerzas armadas buscan, yo pienso utilizar el dinero que ahora nos ahorramos por no estar en una guerra para pagar nuestra deuda y poner más gente a trabajar - reconstruyendo caminos y puentes, escuelas y pistas de aterrizaje. Tras dos guerras que nos han costado miles de vidas y más de un billón de dólares, creo que es el momento de construir cosas aquí en casa. Ustedes pueden elegir un futuro en el que podamos reducir nuestro déficit sin arruinar a nuestra clase media. El análisis independiente muestra que mi plan reduciría nuestro déficit en $ 4 billones de dólares. El verano pasado, trabajé con los congresistas republicanos para recortar $ 1 billón en gastos - porque aquellos que creemos que el gobierno puede ser una fuerza para el bien, debemos trabajar más duro que nadie para reformarlo, para hacerlo más ágil, más eficiente y más receptivo al pueblo estadounidense. Quiero reformar el código tributario para que sea más sencillo, justo y que pida a los hogares más ricos pagar mayores impuestos sobre ingresos por encima de $ 250.000 - la misma tasa que había cuando Bill Clinton era presidente, la misma que teníamos cuando nuestra economía creó casi 23 millones de nuevos empleos, el mayor superávit de la historia. Todavía estoy ansioso por llegar a un acuerdo basado en los principios de mi comisión bipartidista de deuda. Ningún partido tiene el monopolio sobre la sabiduría. Ninguna democracia funciona sin compromiso. Pero cuando el gobernador Romney y sus aliados en el Congreso nos dicen que debemos poder reducir nuestro déficit gastando miles de millones más en recortes de impuestos para los ricos - bueno, ustedes pueden hacer cuentas. Me niego a estar de acuerdo con eso. Y mientras sea Presidente, nunca lo estaré. Me niego a pedirle a las familias de clase media renunciar a sus deducciones para convertirse en propietarios de una casa o renunciar a la crianza de sus hijos sólo para cubrir los impuestos de otro corte a un millonario. Me niego a pedirle a los estudiantes pagar más por la universidad, o dejar fuera de los programas de Head Start a miles de niños, o eliminar un seguro de cobertura de salud para millones de estadounidenses pobres, ancianos o discapacitados - todo para aquellos que tienen más puedan pagar menos. Y nunca voy a convertir a Medicare en un voucher. Ningún estadounidense debería tener que pasar sus años dorados a la merced de las compañías de seguros. Deben retirarse con el cuidado y la dignidad que se han ganado. Sí, vamos a reformar y fortalecer Medicare a largo plazo, pero lo haremos mediante la

reducción de los costo de la atención sanitaria - no pidiéndole a nuestros adultos mayores a pagar miles de dólares más. Y vamos a mantener la promesa del Seguro Social tomando las medidas necesarias y responsables para fortalecerlo no pasándoselo a Wall Street. Esta es la elección a la que nos enfrentamos ahora. Esto es a lo que la elección se reduce. Una y otra vez nuestros adversarios nos han dicho que los grandes recortes de impuestos y menos regulaciones son el único camino, que como el gobierno no puede hacerlo todo, debe hacer casi nada. Si no puedes pagar un seguro de salud, no te enfermes. Si una empresa emite contaminación tóxica en el aire que sus niños respiran, aguántense, ése es el precio del progreso. Si no puedes permitirte el lujo de iniciar un negocio o ir a la universidad, sigue el consejo de mi oponente y "pide prestado dinero a tus padres." ¿Saben qué? Eso no es lo que somos. Eso no es de lo que se trata este país. Como estadounidenses, creemos que nuestro Creador nos ha dotado con ciertos derechos inalienables - derechos que ningún hombre o gobierno puede quitarnos. Insistimos en la responsabilidad personal y celebramos la iniciativa individual. No nos merecemos el éxito. Tenemos que ganárnoslo. Honramos a los luchadores, los soñadores, los tomadores de riesgos que siempre han sido la fuerza impulsora detrás de nuestro sistema de libre empresa - el mayor motor de crecimiento y prosperidad que el mundo haya conocido. Pero también creemos en algo que se llama ciudadanía - una palabra en el corazón mismo de nuestra fundación, en la esencia misma de nuestra democracia, la idea de que este país sólo funciona cuando aceptamos ciertas obligaciones entre nosotros, y hacia las generaciones futuras. Creemos que cuando un CEO paga a sus trabajadores lo suficiente para comprar los coches que ellos construyen, toda la compañía se hace mejor. Creemos que cuando una familia ya no puede ser engañada para firmar una hipoteca que no pueden pagar, está protegida, pero también lo está el valor de las casas de otras personas, y también lo está toda la economía. Creemos que una niña a la que se le ha ofrecido una vía de escape de la pobreza por un gran maestro o una beca universitaria podría convertirse en la fundadora del próximo Google, o el científico que cure cáncer, o el Presidente de los Estados Unidos - y que está en nuestro poder darle esa oportunidad. Sabemos que las iglesias y las organizaciones benéficas a menudo pueden hacer más diferencia que un programa contra la pobreza. No queremos limosnas para

las personas que se niegan a ayudarse a sí mismos, y no queremos rescatar a los bancos que no cumplen las normas. No creemos que el gobierno puede resolver todos nuestros problemas. Pero tampoco que el gobierno es la fuente de todos nuestros males - como tampoco lo son los beneficiarios de asistencia social, las corporaciones o sindicatos, los inmigrantes, los gays, ni cualquier otro grupo que nos proponen culpar por nuestros problemas. Porque entendemos que la democracia es la nuestra. Nosotros, el Pueblo, reconocemos que tenemos responsabilidades, así como derechos; que nuestros destinos están unidos entre sí; que una libertad egoísta, una libertad sin un compromiso con los demás, una libertad sin amor o caridad u obligación o patriotismo, no es digno de nuestros principios fundadores, ni d los que murieron en su defensa. Como ciudadanos, entendemos que Estados Unidos no se trata sobre lo que se puede hacer para nosotros. Es sobre lo que se puede hacer por nosotros, juntos, a través del trabajo duro, frustrante, pero necesario de autogobierno. Las elecciones de hace cuatro años no trataban sobre mí. Trataban sobre ustedes, mis conciudadanos - ustedes fueron el cambio. Ustedes son la razón por la que hay una niña con una enfermedad cardíaca en Phoenix que obtendrá la cirugía que necesita debido a que una compañía de seguros no puede limitar su cobertura. Ustedes lograron eso. Ustedes son la razón de que un joven en Colorado que nunca pensó sería capaz de alcanzar su sueño de obtener un título de médico está a punto de conseguirlo. Ustedes ha hecho esto posible. Ustedes son la razón de una joven inmigrante que creció aquí, se educó aquí y prometió lealtad a nuestra bandera ya no sea expulsada del país que ella ha llamado casa; la razón por la que nuestros soldados no serán expulsados de las fuerzas armadas por quiénes son o quiénes aman; la razón por la que miles de familias han sido finalmente capaces de decirle a sus seres queridos que nos han servido tan valientemente: "Bienvenido a casa". Si nos dan la espalda ahora - si creen cínicamente que el cambio por el que hemos luchado no es posible ... entonces, ese cambio no va a suceder. Si dan por hecho que su voz no puede hacer una diferencia, entonces otras voces llenarán el vacío: los grupos de presión e intereses especiales, la gente con los $ 10 millones de cheques que están tratando de comprar esta elección y los que están haciendo que sea más difícil votar; los políticos de Washington que quieren decidir quién

puede casarse, y controlar las opciones de salud que las mujeres deben hacer por sí mismas. Sólo ustedes pueden asegurarse de que eso no suceda. Sólo ustedes tienen el poder para seguir adelante. Reconozco que los tiempos han cambiado desde que hablé ante esta convención por primera vez. Los tiempos han cambiado - y yo también. Ya no soy sólo un candidato. Soy el presidente. Sé lo que significa enviar jóvenes estadounidenses a la batalla, porque he tenido en mis brazos a las madres y padres de los que no regresaron. He compartido el dolor de las familias que han perdido sus hogares, y la frustración de los trabajadores que han perdido sus empleos. Si los críticos tienen razón en que he basado todas mis decisiones sobre encuestas, entonces no debo ser muy bueno para leerlas. Y aunque estoy orgulloso de lo que hemos logrado juntos, estoy mucho más consciente de mis propios errores, sabiendo exactamente lo que Lincoln quiso decir cuando dijo: "He sido conducido hasta las rodillas en muchas ocasiones por la abrumadora convicción de que no tenía otro lugar a donde ir. " Pero al estar aquí esta noche, nunca he estado tan esperanzado de mi país. No porque creo que tengo todas las respuestas. No porque sea ingenuo acerca de la magnitud de nuestros desafíos. Porque ustedes me han dado esperanza. La joven que conocí en una feria de ciencias que ganó reconocimiento nacional por su investigación cuando vivía con su familia en un refugio para personas sin hogar - ella me da esperanza. El trabajador de coches que ganó la lotería después de que su planta casi cierra, y que seguía viniendo a trabajar todos los días, y compró banderas para su pueblo entero, y también uno de los coches que él construyó para sorprender a su esposa - él me da esperanza. La empresa familiar en Warroad, Minnesota que no despidió a ninguno de sus cuatro mil empleados durante esta recesión, aún cuando sus competidores cerraban cada día docenas de plantas, incluso cuando los propietarios tuvieron que abandonar ciertos beneficios y pagar de su propio bolsillo- ya que consideraron a su comunicado como su principal activo, a los trabajadores que ayudaron a construir ese negocio - ellos me dan esperanza. Pienso en el joven marinero que conocí ayer en el Hospital Walter Reed, quien

aún se recuperaba de un ataque con granada que hizo que le amputaran la pierna por arriba de la rodilla. Hace seis meses lo hubiera visto entrar caminando en la Casa Blanca para participar en una cena en la que se homenajeara a aquellos que sirvieron en Irak, erguido y con 10 kilos más, luciendo su uniforme, con una gran sonrisa en el rostro, robusto sobre su nueva pierna. Y entonces recuerdo cómo unos meses después de eso lo vería andar en una bicicleta, en una carrera con sus amigos también heridos en un hermoso día de primavera, inspirando a otros héroes que han comenzado apenas en el sendero que él ya recorrió. Me da esperanza. No sé a qué partido pertenezcan estos hombres y mujeres, no sé si votarán por mí, pero sé que su espíritu nos define. Me recuerdan las palabras de las escrituras, "nuestro futuro está lleno de esperanza". Si ustedes comparten esa fe conmigo - si ustedes comparten esa esperanza conmigo - Esta noche les pido su voto. Si rechazan la noción de que la promesa de esta nación está reservada para unos cuantos, deben hacer escuchar su voz en esta elección. Si rechazan la idea de que nuestro gobierno estará para siempre en deuda con el mejor postor, necesitan ponerse ponerse de pie. Si usted creen que nuevas plantas y fábricas pueden adornar nuestro paisaje, que nuevas energía pueden alimentar nuestro futuro, que las escuelas pueden proporcionar nuevas oportunidades en esta nación de soñadores, si usted creen en un país donde todos tengan una oportunidad justa, y todo el mundo pone de su parte, y todo el mundo juega bajo las mismas reglas, necesito que voten este noviembre. Nunca dije que este viaje iba a ser fácil, y no voy a prometer que lo será ahora. Sí, nuestro camino es difícil - pero conduce a un lugar mejor. Nuestro camino es más largo - pero lo viajaremos juntos. No retrocedemos. No dejaremos a nadie atrás. Tiramos parejo, los unos a los otros. Recopilamos fuerza de nuestras victorias, y aprendemos de nuestros errores, pero mantenemos nuestros ojos fijos en el horizonte lejano, a sabiendas de que la Providencia está con nosotros, y que sin duda estamos bendecidos al ser ciudadanos de la nación más grandiosa de la Tierra. Gracias, que Dios los bendiga y que Dios bendiga a estos Estados Unidos.

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