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Palabras de Alfredo Ruanova Ortega, Consejero Local del Instituto Federal Electoral con motivo al cierre del Proceso

Electoral Federal 2011-2012. Buenas tardes señoras y señores Consejeros Electorales; señores representantes de partidos políticos; miembros del Servicio Profesional Electoral y ciudadanos en general. A casi 10 meses de haber iniciado el Proceso Electoral Federal 2011-2012, el más importante de la historia de este país, tanto por el tamaño de su padrón electoral como por los retos en cuanto a organización electoral y participación ciudadana se refiere; con esta sesión pondremos punto final a las largas jornadas de trabajo, diálogo, discusión y acuerdos. Los aquí presentes, debemos estar satisfechos de que el esfuerzo y empeño para organizar el proceso electoral se haya realizado con apego a los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad, y además llegado a buen término; es así que el uno de julio se vio coronado ese trabajo, con una copiosa participación ciudadana en las urnas; con este hecho quedó más que manifiesta la voluntad del pueblo mexicano en el sentido de que,la única vía reconocida y aceptada para la renovación de los órganos de gobierno, es y seguirá siendo el sufragio universal, libre y secreto; a los ciudadanos nos queda claro que a pesar de las diferencias,la democracia es el camino adecuado o común en el que podemos transitar y en el que convergemos todos. A todos los integrantes del servicio profesional electoral del Instituto Federal Electoral les extiendo mi más sincero reconocimiento por su dedicación y compromiso institucional; si bien, las actividades a su cargo forman parte de su ámbito laboral y de responsabilidades, también es necesario reconocer que si no lo hicieran comprometidos por la democracia, llegar a la meta hubiera requerido un esfuerzo mayor para sacar adelante el proceso, afortunadamente esto último no sucedió. También les extiendo mi agradecimiento por haberme permitido aprender más de ustedes, en la vida y menos en procesos electorales, no existen verdades absolutas o experiencia que sobre, para enfrentar estos retos ciudadanos de organizar elecciones. A mis compañeros Consejeros Locales y Distritales, a todos ellos también mi reconocimiento, por su compromiso personal con la democracia y la construcción de ciudadanía;gracias por compartir vivencias y otorgarme su confianza; con la conclusión de este proceso, cada uno llevamos a cuestas el juicio personal de la historia, de saberse satisfecho de haber aportado lo indispensable, lo necesario, o algo más que eso, para lograr el éxito de este proceso electoral; es un hecho que no podemos pensar, actuar o coincidir en absolutamente todo, esa, es la esencia de la democracia, la pluralidad de ideas y de expresiones, que en el disenso permiten darle un sentido más plural e incluyente a los acuerdos en un ambiente democrático. A ustedes señores representantes de partidos extiendo mis respetos, porque su actuacióndurante el desarrollo de los trabajos del proceso electoral, siempre fue profesional con un trato cordial; su acompañamiento y vigía de las actividades abonó en buena medida a la organización de la elección; la confianza depositada en este órgano colegiado, está ahí, igual o mejor que como la dejaron en prenda en octubre del año pasado; esa es una buena noticia para la sociedad. En un sistema democrático se gana y se pierde, eso lo sabemos, son las reglas del juego, pero en ambos casos hay que demostrar madurez, profesionalismo y compromiso para corresponder a la confianza

delos electores, a quien finalmente se deben los partidos políticos y ahora los nuevos representantes populares. Quienes ganaron en la contienda electoral lo hicieron en función de la identificación del elector con los candidatos, de su plataforma política o propuesta; en el ejercicio de sus funciones los representantes populares llevan la responsabilidad de gobernar para todos, no sólo para el que votó por ellos, en ese sentido es necesario que los representantes populares no pierdan de vista que con sus decisiones tocarán la vida de millones de mexicanos, ojalá tomen las mejores y más benéficas. La elección del 1 de julio solamente definió a los que tendrán en sus manos la gran responsabilidad de dirigir los destinos de este país; después de ese día,la vida ha seguido su curso, no se detuvo y menos en un país con tantas desigualdades y necesidades; en un México en donde existen legítimas aspiraciones de desarrollo, justicia, seguridad y equidad, nosotros, los ciudadanos ordinarios tenemos también el deber cívico y democrático de mantener vivos y legítimos los espacios de participación ciudadana, ganados a pulso por hombres y mujeres, que incluso han ofrendado su vida para hacerlo posible. En unos días, en el ámbito nacional y estatal, se abrirán espacios de encuentro para analizar y discutir el tipo de país que queremos, las políticas públicas que deben salir a la vida institucional, corregirse o eliminarse de nuestro sistema de gobierno. A esa convocatoria, acudamos todos los ciudadanos que deseamos un mejor país. Es una realidad que el papel del Consejero Electoral con las particularidades del sistema político electoral mexicano, exige no solamente tener buena voluntado iniciativa para participar en la organización de un proceso, sino verdadero compromiso democrático y profesionalismo, para ser coherente de lo que se dice con lo que se hace, sin poses, ni mesianismos democráticos; en ese sentido, queda registrada en la memoria colectiva de este órgano, la forma en que se desarrollaron las actividades del proceso electoral 2011-2012, en donde imperó por sobretodo voluntad política, diálogo y concertación para legitimar esta responsabilidad ciudadana. Digo esto porque es una realidad que el legislador deberá realizar una seria reflexión entorno al diseño institucional del sistema electoral y de partidos, así como el del propio Instituto Federal Electoral, para mejorar y seguir garantizando que el IFE sea un organismo más ciudadano, autónomo y profesional; en ese sentido el papel del Consejero Electoral no se agota aquí, deberá ser determinante también fuera del proceso electoral para reinventarnos en nuestra condición de ciudadano; continuar fomentando la participación ciudadana en el entorno familiar y laboral para abonar al debate, proponer temas y soluciones a la agenda política nacional y estatal, es decir, ser agentes activos en los procesos de cambio social y político, para mantener vivos los espacios ganados al interior de la sociedad, abrir de manera natural otros más para no perder el vínculo interproceso y de esta manera hacer que este organismo apunte hacia la consolidación del estado democrático de derecho que todos queremos. Es cuanto Consejero Presidente.