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“NUESTRAS VOCES CONTANDO NUESTRA HISTORIA” Movimiento de mujeres, movimiento feminista y actividad política en Cali. 1975 1985

TRABAJO DE GRADO Presentado por:

GIRLANDREY SANDOVAL ACOSTA

UNIVERSIDAD DEL VALLE FACULTAD DE HUMANIDADES DEPARTAMENTO DE HISTORIA SEPTIEMBRE DE 2010

“NUESTRAS VOCES CONTANDO NUESTRA HISTORIA” Movimiento de mujeres, movimiento feminista y actividad política en Cali. 1975 1985

GIRLANDREY SANDOVAL ACOSTA Trabajo de Grado para optar al título de Licenciada en Historia

DIRIGIDO POR GABRIELA CASTELLANOS LLANOS Phd. ANALISIS DEL DISCURSO

UNIVERSIDAD DEL VALLE FACULTAD DE HUMANIDADES DEPARTAMENTO DE HISTORIA SEPTIEMBRE DE 2010

“NUESTRAS VOCES CONTANDO NUESTRA HISTORIA” Movimiento de mujeres, movimiento feminista y actividad política en Cali. 1975 1985

TRABAJO DE GRADO Presentado por GIRLANDREY SANDOVAL ACOSTA

Descriptores

Género Poder Política Feminismo Historiografía Feminista Movimiento Social de Mujeres Movimiento Feminista Nueva Historia Acciones Colectivas

UNIVERSIDAD DEL VALLE FACULTAD DE HUMANIDADES DEPARTAMENTO DE HISTORIA SEPTIEMBRE DE 2010

AGRADECIMIENTOS

Mi primer parto.

Con esta metáfora del proceso reproductivo femenino, quisiera describir lo que

ha significado para mí la elaboración de este trabajo. Estas palabras intentarán

agradecer a todas las personas involucradas en este proceso de imaginación,

creatividad y producción escrita; las cuales me llenaron de muchas historias, anécdotas, emociones, colores y sobre todo, de mucho ánimo para consolidar

mi proyecto.

Esta iniciativa de reconstrucción histórica de la resistencia feminista en Cali

incluye en este espacio de escritura libre, una propuesta de visibilización de las feministas que aún no se dan cuenta de que lo son, y no se percatan de la influencia que han tenido sobre mi y mi proceso de construcción como mujer feminista. También están aquí las madres simbólicas, que tengo un montón, y

las feministas activistas.

Para la primera mujer que me enseñó de feminismo con su carácter, su corazón y su sensibilidad por el mundo: mi madre, Aura Rosa Acosta Fernández, “Rossy” como le gusta que le digan. A mi madre agradezco todo el amor, todo su sacrificio, toda su vida que me entregó como una de las pistas más importantes en mi camino por los senderos y los cielos feministas. Gracias madre por haber vuelto en el momento justo, en el momento preciso, gracias por salvarme la vida. Gracias por tu particular forma de ser feminista en este mundo.

A mi hermana, Marykler Sandoval Acosta. A “Kler” debo agradecer el haberme cuidado, debo agradecer la forma en que cree en mi, aún cuando piense que

mi

mundo es una eterna locura. Ella es feminista, no se ha dado cuenta, pero

yo

pienso que la rebeldía que lleva en su corazón la ha llevado a construir un

hogar en el que sus sueños se están cumpliendo, que el amor que la

acompaña hace más de 10 años, es el amor que se merece.

A los hombres de mi familia, mi padre Néstor Rafael Sandoval Villa, segunda

generación de campesinos migrantes de Soledad, Atlántico; y mi hermano

Néstor Enrique Sandoval Acosta, a ellos, les agradezco la compañía, la confianza, la resistencia y el apoyo económico que brindaron en todo momento.

A mi padre en especial quiero agradecerle la calma que suele entregarme a

diario con su particular forma de ser, y por enseñarme que los sueños, como él con su beisbol, son para toda la vida y te deben hacer feliz. A mi hermano,

gracias por la libertad.

A mi abuela, la primera feminista de la familia, Cecilia Fernández, nunca casada, una sola hija, autónoma radical, eso ella me enseñó. A ella agradezco las historias de su vida, otras pistas importantes en esta trocha que a veces suele ser la vida.

Valentina Sandoval Ortiz, mi sobrina. A ella muchos besos y abrazos en la distancia. Gracias por las llamadas cargadas de pura ternura.

La vida nos llena de sorpresas siempre. El encanto del mundo me seduce

constantemente y al caer presa de la contemplación deseo perderme en el éxtasis de saberme acompañada de mis amigas. A todas ellas una merecida

dedicatoria y un ¡salud! por sus vidas. Quiero agradecerle a Melissa Saavedra

Gil por las risas del primer encuentro, por el aguante de todos estos años y por

contagiarme de unas ganas de vivir que traspasan todos los muros y las angustias del mundo. Deseo enormemente enviar un abrazo en agradecimiento

a Isabel Cristina Giraldo Quijano, quien decidió acompañarme en el

desconocido pero emocionante camino del feminismo; a ella debo agradecerle

la

compañía en los momentos más difíciles durante la escritura de este trabajo

y

durante los embates del patriarcado en la escritura de la vida. Gracias a

Isabel he encontrado mucha tranquilidad para comprender las lógicas ilógicas

de las relaciones sociales personales políticas. Espero, Isa, nos sigamos acompañando, aún en la distancia geográfica y política.

Entre las cómplices académicas debo agradecer a Rosa Helena Rodríguez Timaná, mi compañera durante la carrera y con quien compartí los primeros intereses de preguntarme por las mujeres en la historia nacional. Gracias Rosa por permitirme estar a tu lado, agradezco a la vida el juntarnos para conspirar desde el feminismo académico buscando a nuestra madres simbólicas en la historiografía feminista.

Hago un paréntesis mediano para incluir en estas líneas de celebración, a tres masculinidades contra-hegemónicas que me he encontrado en el camino de la historia y el feminismo. Con ellos las cosas no han sido más fáciles, pero si más esperanzadoras. Debo agradecer a Raúl Alfonso Platicón Caicedo, con quien en un inicio soñamos juntas las identidades femeninas afrodescendientes urbanas. Raúl, muchas gracias por acompañarme en la locura fascinante de encontrarnos con las colegas y los colegas latinoamericanos, gracias por escucharme una y otra vez durante el llanto con mi corazón en tus manos, gracias por la escritura experimental del 2003 y gracias por existir y permitirme conocerte en tu humanidad inmensamente sabia, humilde y honesta.

En la senda libertaria anti-autoritaria me encontré en la vida uno de los hombres más importantes para mi. Juan Camilo Pantoja García. Parcero, compañero de locos viajes en la liberación del mundo, de los pueblos, de la vida… a vos te agradezco todas las compañías, los sueños fanzineros, la constante compañía del anarquismo, la libertad inmediata, el fushi rebelde, las locas lecturas, los buenos porros y el intenso cariño y admiración. Salud y anarquía.

Desde el pro-feminismo práctico, encuentro la dicha de la pertenencia al mundo cuando logro conocerme en sinceridad y respeto con Harol Leder Valencia. Compañero, parcero, confidente, escucha incondicional para las encrucijadas de la vida, la academia y la política. Gracias por los debates, por las compañías, por las ausencias y por ser un polo a tierra en medio de la tormenta. Harol, agradezco al infinito que me cubras siempre con tu razón cada que me quiero escapar de la cordura. Gracias por las compañías libertarias de l 2004, gracias por las compañías distantes solidarias en le defensa de nuestra

alma mater, gracias por volvernos a encontrar en el feminismo. Gracias por las esquiniadas reflexivas. Osasuná! Cierro el paréntesis.

Ahora quiero abrir el espacio de agradecimientos infinitos a mis amigas feministas, con las que comparto colectivos, conspiraciones, brebajes rebeldes, recetas de amor, lucha y libertad. Las que me enamoran, me llevan y me traen por distintos parajes del conocimiento y la lucha libertaria de las mujeres y los pueblos. Quiero agradecer a la escritora beauvoiriana Ivonne Maritza Cáceres Villota. Gracias por erradicar los velos, gracias por la compañía, gracias por las iniciativas de alimentar el alma con el conocimiento feminista. A vos Ivonne agradezco este nuevo lugar en el mundo, gracias por inspirarme y por ofrecer la seguridad y la confianza como los actos más valiosos en nuestra relación como feministas. Agradezco a Marcela Velázques Cuartas por estar siempre a mi lado, por soñar despierta contra la corriente, por demostrarme a diario que otras vidas son posibles en la compañía femenina y por ser ejemplo de compromiso y verraquera. A Marcelita también agradezco las conspiraciones en la morada feminista, en las díadas cósmicas intergalácticas. Con ellas, quiero agradecer a todas las fulanas, menganas y perencejas por recibirme y permitirme soñar en colectivo. Fue alucinante!!!

Ahora, las radicales. A María Cecilia Paz agradezco la fuerza que me motiva a diario. Agradezco la compañía, las palabras, los regaños, los desafíos y cuestionamientos constantes que me llevan a preguntarme por lo innombrable

e impertinente del patriarcado capitalista. Gracias por la incondicionalidad, por

recibirme siempre con un abrazo y una sonrisa, por estar dispuesta a la libertad

y a enseñarme a crecer en ella. Ella sabe que más cosas le agradezco…

A Carolina Narváez Martínez agradezco la confianza, el respeto, el crecimiento.

Tu fortaleza me llena a diario para seguir confiada en la larga marcha de la resistencia feminista. Gracias por invitarme y dejarme quedar en tu morada. Gracias por todas las pistas sueltas.

A Yadira Vargas por los recibimientos cariñosos, por confiar en las mujeres y

por seguir después de tanto tiempo en la resistencia por los derechos de las

mujeres. Con ellas, agradezco a la Red Colombiana de Mujeres por los

Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos por invitarme al feminismo de la diferencia y radicalizar con amor y respeto nuestros sueños. ¡ABORTO LEGAL PARA NO MORIR!

Quiero agradecer de manera especial a las profesoras feministas que de una u otra forma acompañaron en distintos momentos la escritura del documento y sus encrucijadas mentales. Gracias a la profesora Gabriela Castellanos Llanos por interesarse en mí propuesta, gracias por confiar y por todos los aportes realizados, tanto en la teoría feminista como en el acompañamiento de la escritura y redacción. He aprendido muchísimo. Un enorme abrazo de gratitud

a la profesora Olga Lucía Obando. Profesora, a usted debo agradecer

demasiadas cosas que no puedo expresar en esta escritura, así que sólo diré que es una alegría enorme para mi el que el universo nos haya puesto en un

mismo camino, es una gran pista en el complejo mapa de la vida feminista. Beso. A la profesora Carmen Lucía Giraldo debo agradecerle su enorme interés en este proyecto, su disposición para la entrevista y el acompañamiento con las revistas. Muchas gracias por confiar. Agradezco la lectura del pre-proyecto a la profesora María Eugenia Ibarra. Hubiera querido encontrarle antes como profesora nombrada en la institucionalidad univalluna, hubiera sido mucho más emocionante compartir mi estancia por la universidad de la mano de académicas tan valientes como usted. A la profesora Nancy Motta agradezco creer durante mi formación en la perspectiva de género feminista y además, la posibilidad de trabajar en el Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad,

un sueño perseguido con mucho cariño y entusiasmo. Gracias también a Judith

González por permitirme hacer realidad este sueño….

Quiero ahora hacer un pequeño reconocimiento a las voces que permitieron la

construcción de esta historia. Gracias a Blanca Díaz Monís por su disposición para la entrevista. Gracias a Martha Quintero por la entrevista y por facilitar el archivo privado del Grupo Amplio por la Liberación de la Mujer; gracias a Aura María Jaramillo, a quién tuve que aplicar dos veces el instrumento por un boicot

de la tecnología; gracias a Sandra Erika Gómez quien sacó un tiempo en medio

de sus múltiples ocupaciones; gracias a María Teresa Arizabaleta por el

sentimiento de su relato, gracias a Flor Alba Trujillo y todos los obsequios que me compartió en su apartamento; y gracias a Ana Isabel Arenas por su maravillosa entrevista, por su fascinación sobre el proyecto y por recibirme con tanto cariño en su casa en Bogotá en una visita un poco improvisada. Gracias también a las que no quisieron y/o no pudieron brindarme la entrevista.

En el mundo he conocido directa e indirectamente a muchas mujeres que me han formado en este corto pero importante camino de construcción de mi sujeta mujer feminista. También he vivido experiencias de la vida cotidiana que me llevan a la reflexión constante. Por eso ahora quiero pasar rápidamente, con una escritura experimental, por aquellas mujeres y situaciones que me construyen cotidiana y constantemente: gracias al barrio, a Simone, a Luna, a Lagarde, a Zetkin, a las amigas feministas de otras ciudades y países, gracias a mis amigas del colegio por su compañerismo, gracias a los parceros del barrio por las locuras de la calle, gracias al fushi de domingo choladesco por la calle quinta de Cali, gracias por las jornadas libertarias, por los eventos del Partido, gracias al Deportivo Cali y a la barra el Frente Radical Verdiblanco, escenario donde me reconcilio con lo masculino que me habita; gracias a las bibliotecas de la ciudad, a Pinkola, a la Hagen, a la Andrea, a la Puello, a las chikas de las lomas de Bogotá, a Lila, a Storni, a Pizarnik, a Ramona, a las voces insurgentes de las sufragistas de principio de siglo, a los fanzines anarquistas, a los viajes improvisados a la playa, a la montaña, a la selva, a Lacandona, gracias el helado de maní de la vuelta de mi casa, gracias a todos los amores: Yui, Tavo, Cami, Pepa, Lina, Emiliano Camilo…

Gracias a univalle por la chispa, gracias a banderas, a las momias, a mis amigos y amigas artistas, gracias a todos los camilos, gracias a la protesta estudiantil, gracias a los maos, al marxismo, gracias a la central y sus alimentos, gracias a mi equipo de rugby, gracias al kung-fu y al microfútbol, al beisbol, gracias a la natación. Gracias a las audiciones, a los plantones, a las marchas. Gracias a las ollas comunitarias y al sindicato. Gracias a las patchankas zudakas, gracias a la escritura libre de los sueños fanzineros facinerosos, gracias a las féminas.

Quiero agradecer a todas las personas, todas las situaciones y espacios- tiempos que he conocido y atravesado a mis 24 años de edad. Me siento dichosa con lo que he hecho, construido y ofrecido al mundo.

Que vivan las mujeres!!!

Pd: después de la escritura de este trabajo, el sindicato de ideas feministas me ha concedido una licencia de un par de años para recuperarme. Nos vemos cuándo nos veamos.

Las feministas reinscribieron El objeto y sujeto de la cultura, Re-imaginaron la labor del poder Y expusieron los mecanismos por Los que se obtiene el conocimiento. BeverlySkeggs “The dirty history of feminism and sociology:

or the war of conceptual attrition.

Mujer: cada espacio de libertad, Cada palabra de oportunidad, Todo vistazo desprovisto a la luna… Agradéceloa una feminista! Yiya

La naturaleza no es un dato inmutable, Del mismo modo que no lo es la realidad histórica. Simone De Beauvoir El SegundoSexo

De historias de innumerables luchas de mujeres feministas, obreras, campesinas y militantes revolucionarias queremos aprender las mujeres de hoy para emprender las tareas que tenemos planteadas. Andrea D`Atri. Pan yRosas

Para reconocer en la sed mi emblema para significar el único sueño para no sustentarme nunca de nuevo en el amor he sido toda ofrenda un puro errar de loba en el bosque en la noche de los cuerpos para decir la palabra inocente Pizarnik Los trabajos ylas noches

Contenido

INTRODUCCIÓN

15

Antecedentes

15

Justificación

19

Objetivos

21

Metodología

22

Estructura temática

25

27

CAPÍTULO

28

HISTORIA DE MUJERES E HISTORIOGRAFÍA FEMINISTA: Lo político del género

28

1. El género como categoría analítica

30

2. La nueva historia social y política

36

3. Historia de las mujeres

46

4. Estudios de género en historia

50

5. Historiografía feminista

56

6. Acciones colectivas y perspectiva de género

60

66

CAPÍTULO

67

ASUMIENDO NUESTRAS VOCES, CONTANDO NUESTRAS HISTORIAS

67

1. Movimiento por la Liberación de la Mujer y Movimiento Social de Mujeres

 

68

1.1 Movimiento por la Liberación de la Mujer

71

1.2 Movimiento social de mujeres

91

2. CABILDEO FEMENINO Y FEMINISTA

108

2.1

Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer México, 1975

 

110

2.2

Década de la Mujer 1976 1985: Igualdad, desarrollo y

117

2.3

Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, Bogotá

1981

124

3. NUESTRAS VOCES CONTANDO NUESTRAS HISTORIAS

130

3.1 La otra mitad de la historia: el movimiento de mujeres en Cali de 1975

a

1980

CAPÍTULO LO PERSONAL ES POLÍTICO: una aproximación a los discursos y prácticas

CAPÍTULO LO PERSONAL ES POLÍTICO: una aproximación a los discursos y prácticas

133

156

políticas del movimiento de mujeres y el movimiento feminista en Cali 1980

1985.

156

1.

Origen del activismo: gremios, mujeres y

157

2. Influencia local de la agitación internacional: Conferencia Mundial del Año

Internacional de la Mujer y Declaración del Decenio para la

3. Resignificando la política de lo político: autoconciencia, Manifestaciones y

escritura femenina y feminista

4. Encuentro Feminista en Latinoamérica: apuestas feministas en la segunda

170

184

ola

195

5.

De lo privado a lo público: acciones colectivas y la Coordinadora de

Mujeres de

203

6.

Feminismo sí: lugar del feminismo al interior de las organizaciones de

mujeres en Cali

215

227

CAPÍTULO 4. CONCLUSIONES

228

BIBLIOGRAFÍA

234

INTRODUCCIÓN

Antecedentes

Desde principios del siglo XX, se ha tenido conocimiento de diferentes mujeres que han trabajado por la organización de diversos grupos para la reivindicación de sus derechos. Los trabajos de Magdalena León, Virginia Vargas, Lola G Luna, entre otras académicas así lo demuestran. En determinados momentos históricos, estas mujeres y organizaciones han integrado lo que se conoce como movimiento de mujeres, el conjunto de grupos y organizaciones de mujeres, dispersas y heterogéneas tanto numérica como ideológicamente 1 . Son grupos de mujeres, comités femeninos y asociaciones que trabajan por el mejoramiento de la condición de la mujer en diversos contextos, con múltiples discursos y variadas prácticas. En palabras de una estudiosa del tema en Colombia, Norma Villarreal:

Por movimiento de mujeres entendemos los distintos grupos y reivindicaciones específicas que hacen distintas categorías de mujeres en razón de su situación de género, clase, etnia, convicción religiosa, militancia política, problemática rural o urbana 2 .

En esta diversidad de grupos y reivindicaciones, debemos tener en cuenta que el feminismo hace parte del movimiento de mujeres, 3 y que su diversidad histórica (sufragistas y feministas, femeninos barriales y de madres) las presenta como sujetos sociales con formas específicas de participación política en un primer lugar desde la exclusión, y en segundo termino con formas de

1 MEDRANO, Diana y ESCOBAR, Cristina, “Pasado y Presente de las Organizaciones Femeninas en Colombia”. En: Elssy Bonilla (ed.). Mujer y Familia en Colombia, Asociación Colombiana de

Sociología. Departamento Nacional de Planeación. UNICEF, Ed. PLAZA Y JANES, Bogotá, 1985, p.

223.

2 VILLARREAL Méndez, Norma, “El Camino de la Utopía Feminista en Colombia, 1975 – 1991”, En:

Magdalena León (Comp.) Mujeres y Participación Política. Avances y Desafíos en América Latina. Tercer Mundo Editores, Colombia, 1994, p. 183. Nota No. 19.

Resaltamos en este punto que no es de interés por parte del presente estudio, ahondar en las organizaciones de mujeres campesinas o rurales. Para tal efecto ver, como estudio inicial: Jiménez F, Michael, Mujeres Incautas y sus hijos Bastardos. “Clase, Género y Resistencia Campesina en la región cafetera de Cundinamarca (1900-1930)”, Revista Historia Crítica, Departamento de Historia, Universidad de los Andes, Bogotá, 1990, No 4, p. 71 84.

3

inclusión que corresponden a “lo político del género” 4 . Es decir, que las características definidas comúnmente como femeninas en los procesos identitarios de las mujeres, se convierten en una motivación para emerger como actoras políticas, ejemplo: las luchas de las madres por la alimentación de las comunidades, por el respeto a los derechos humanos de sus hijos e hijas, en las luchas por “el Vaso de leche” en el caso peruano, etc.

Con el proceso de industrialización de la ciudad de Cali en las primeras décadas del siglo XX, las mujeres comienzan a incorporarse al mercado de trabajo. Posteriormente con la incursión en el mundo fabril, en la rama de bienes de consumo, las mujeres obreras desarrollan procesos de unidad y organización en torno a sus derechos laborales. Son mujeres que integran los sindicatos mayoritariamente masculinos- y que si bien no direccionan la lucha del mismo, realizan varias tareas que funcionan como soporte a las huelgas sindicales que obtenían los beneficios extendidos a ellas 5 . Estas reivindicaciones se exigieron bajo el contexto de la experiencia de la República Liberal, las reformas impulsadas durante este período y lo que representó la presidencia de Alfonso López Pumarejo para las luchas obreras y populares.

Las reformas sociales y políticas promovidas por la República Liberal inciden en las relaciones obrero-patronales y tienen un gran impacto en la protección de los derechos de las mujeres. Los principales derechos obtenidos son:

Libertad para administrar los bienes adquiridos antes y después del matrimonio y disponer de ellos sin requerir autorización marital, facultad

4 LUNA G. Lola, “Historia, Género y Política”, En: Luna, Lola G y Villarreal, Norma, “Historia, Género y Política. Movimientos de Mujeres y Participación Política en Colombia, 1930 – 1991.” Universidad de Barcelona. Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología, Barcelona, 1994, p. 47. 5 Es interesante advertir el estudio de caso de la fábrica de Croydon del Pacífico en: Bermúdez, Rosa Emilia, Mujeres Obreras e Identidades Sociales. Cali 1930 1960. Universidad ICESI, La Carreta Editores, Medellín, 2007, p. 113. Ver también el informe de investigación de Cristina Steffen: La Participación Política de la Mujer de la Clase Obrera. Un Estudio de Caso. Universidad de los Andes. Departamento de Ciencia Política y Asociación Colombiana para el Estudio de la Población “ACEP”, Bogotá, 1978. Donde encontramos una ampliación de la participación política de la mujer, en este caso obrera-asalariada, desde una relación directa en los conflictos o huelgas laborales con la fuerza pública, en sus actividades de solidaridad con los obreros en huelga; aquí se dividían ellas por comités, y en el trabajo de la alimentación de los huelguistas.

para comparecer libremente en juicio estando casada y derecho a la educación secundaria y universitaria 6 .

Durante esta misma época se originaron por parte de grupos de mujeres no sindicalizadas, que trabajaban con mujeres de sectores populares, actividades como obras de caridad, generación de espacios de formación y expresiones escritas de varias colectividades femeninas. Además de cierta participación de mujeres del sector rural. 7

Se considera relevante que en Cali, varias de las organizaciones de mujeres conformadas antes de 1970 no tienen su estricta fundación en la región. Se da, en el mayor de los casos, una fundación satélite de organizaciones ya creadas en otros lugares del país sobre todo en Medellín y Bogotá. Ejemplo de ello son:

La Alianza Femenina del Valle, fundada en 1945 por Anita Mazuera, filial de la Alianza Femenina de origen capitalino 8 ; La Unión de Ciudadanas de Colombia (UCC) que surgió en Medellín hacía 1957, bajo la inspiración de la Liga de Votantes de EE.UU. y promovida por Alberto Lleras Camargo 9 , y la Unión de Mujeres Demócratas (UMD), que surgió bajo la orientación del Partido Comunista de Colombia en Meta y Cundinamarca en 1959 10 . Todas estas organizaciones dedicaban su tiempo y sus estrategias de trabajo a sectores populares y al fortalecimiento de la participación política de las mujeres ligadas a los partidos políticos tradicionales liberales, conservadores y comunistas-.

Estas organizaciones tenían influencia en los comités femeninos de los sindicatos y en las organizaciones barriales y comunitarias de base. Elaborando constantemente puentes entre los gobiernos y las necesidades de las mujeres, en donde

6 BERMÚDEZ, Rosa Emilia, Mujeres Obreras e Identidades Sociales. Cali 1930 1960. Universidad ICESI, La Carreta Editores, Medellín, 2007. p. 158.

7 VILLARREAL, Norma. “II. Movimientos de Mujeres y Participación Política en Colombia 1930 – 1991”. Luna, Lola G y Villarreal, Norma, Historia, Género y Política…,p. 70.

Ídem, p. 103.

9 Ídem, p. 149.

8

10

MEDRANO, Diana y ESCOBAR, Cristina, “Pasado y Presente…, Op. Cit. p. 240.

La realidad colombiana que convoca la presencia de la mujer en la comunidad crea una doble relación con el espacio público; por un lado, como beneficiaria de programas comunitarios, promovidos por el estado en el marco de los programas de desarrollo; y por otro, como gestora de estos programas 11 .

A partir de 1970, podemos encontrar en la ciudad, aparte de la continuidad de

la UCC y de la UMD, la génesis de un nuevo movimiento de mujeres bajo el

“feminismo de la segundo ola”, denominado así para diferenciarlo del feminismo que luchó por el derecho femenino al sufragio, el cual impulsará la creación de organizaciones como el Grupo Amplio por la Liberación de la Mujer hacía 1975 12 y las mujeres de la Revista Cuéntame tu vida que nace en mayo de 1978 13 . Hacía principios de la década de los 80´s, tenemos la creación de la revista La manzana de la discordia. Contamos igualmente con colectivos y grupos femeninos/feministas que fueron formalizando su organización convirtiéndose en ONG´s y centros de atención en materia sicológica, de salud

y asesoría legal para la mujer. Caso de las fundaciones CAMI y Sí Mujer 14 . Actualmente también se encuentran fundaciones como Mujer Arte y Vida; y organizaciones como La Red Nacional de Mujeres, Red Colombiana por los Derechos Sexuales y Reproductivos, Negras del Pacífico, La Red Popular de Mujeres de Cali Fuerza Viva y CORPOMUJER 15 .

11 VILLARREAL, Norma. “II. Movimientos de Mujeres y Participación Política en Colombia 1930 – 1991”. Luna, Lola G y Villarreal, Norma, Historia, Género y Política…,Op. Cit. p. 189.

12

LONDOÑO, Martha Cecilia, “Movimiento de Mujeres, Feminismo y Proyecto Político en Cali”. En:

Gabriela Castellanos y Simone Accorsi (comp.), Género y Sexualidad en Colombia y en Brasil. Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad. Universidad del Valle. Editorial La Manzana de la Discordia, Cali, 2002, p. 129.

GONZÁLEZ, Yolanda, “Movimiento de Mujeres en los años 60 y 70. La diferencia hombre-mujer: del equilibrio al conflicto”. En: Magdala Velásquez Toro. Las Mujeres en la Historia de Colombia. Tomo I. Mujeres, Historia y Política. Consejería Presidencial para la Política Social. Editorial Norma, S.A., Bogotá, 1995, p. 270.

14 VILLARREAL Méndez, Norma, “El Camino de la Utopía Feminista en Colombia, 1975 – 1991”…, Op. Cit. p. 184.

LONDOÑO, Martha Cecilia, “Movimiento de Mujeres, Feminismo y Proyecto Político en Cali”…, Op. Cit. p. 130-131.

13

15

Justificación

Resulta importante abordar el estudio del movimiento de mujeres, su participación política y su constante relación con el feminismo como proyecto político desde la perspectiva histórica pues este estudio significa la reconstrucción de una serie de procesos sociales, políticos, culturales y económicos, creados y experimentados por mujeres tanto a nivel individual,

como colectivo. Resulta novedoso, en tanto que la renovación de la historia social y política, reconoce la historiografía sobre los estudios de mujeres, desde

el feminismo, como un saber especializado importante que posibilita espacios

para aplicar nuevas metodologías de investigación acordes con la evolución misma de la especificidad de la historia de las mujeres y la participación de las

mujeres en la historia. A nivel local, el movimiento de mujeres caleño, ocupa un lugar de importancia que radica en su extensa historia por la lucha de los derechos de las mujeres y, como lo describe Martha Cecilia Londoño, porque están convencidas de que la construcción de relaciones de género más igualitarias sólo puede ser producto de la propuesta y de la presión de las propias organizaciones de mujeres.

Para el estudio de la historia política de las mujeres y el feminismo, se ha trabajado con la perspectiva de género como categoría analítica. Aquí hemos abordado la teoría de género a partir de algunas autoras específicas: Joan Scott, Judith Butler, Gabriela Castellanos y los elementos aportados por el estudio de Pierre Bourdieu sobre la “dominación masculina”.

A partir de las posibilidades que presentan estos enfoques teóricos, se maneja

el concepto de género como una categoría que nos permite analizar las relaciones entre los géneros y los diversos fenómenos sociales, culturales y políticos que surgen en la interacción entre lo femenino y lo masculino. Con esto, se logra desnaturalizar los discursos imperantes sobre la construcción de las identidades, los estereotipos y los roles de género, los cuales han afectado sobre manera a las mujeres al construirlas inferiores a los hombres. Esta perspectiva permite una comprensión diferencial entre la construcción de imaginarios y realidades para los géneros, en este caso, la recreación de los mundos de las mujeres y los contextos reivindicativos que surgen a partir de

interpretar la realidad y la condición específica de éstas en la sociedad. La experiencia de género no es igual entre hombres y mujeres, de allí que necesitemos diferenciar los devenires históricos, especialmente en este estudio, de la participación política del movimiento de mujeres en Cali.

Para el estudio de la historia, la integración de la categoría del género conduce

a la reformulación de ciertas metodologías necesarias para descubrir a las

mujeres tanto en los archivos escritos como en los relatos orales. A partir de la

renovación de la historia social y política, se empieza a construir otro tipo de historiografía que reclama herramientas especializadas para buscar a los sectores subalternos de la sociedad, anulados por historiadores oficialistas positivistas. En esta medida, la nueva historia abre paso a la utilización de la perspectiva de género en la historia social y política, al estudio de las mujeres

y, especialmente, al desarrollo de la historiografía feminista.

Como veremos, por definición el concepto de género nos remite transversalmente a todos los ámbitos sociales y culturales, por lo cual su uso implica la interdisciplinaridad. De ahí que en nuestro estudio también integremos las posibilidades de la categoría en la utilización de herramientas

analíticas sociológicas como el concepto de las acciones colectivas.

Estas posibilidades no hubieran sido del todo rigurosas y exitosas sin la participación de diversas académicas mujeres, en su mayoría identificadas con las luchas feministas que resurgen a finales de la década de los 60´s. Es decir, que el proceso académico de visibilización a favor de la participación de las mujeres en la historia, la cultura y la política, es paralelo al proceso de resistencia del feminismo europeo y norteamericano, principalmente. El feminismo de la segunda ola estaba generando rupturas políticas en la sociedad moderna, al elaborar diversas corrientes feministas, como veremos en el segundo capítulo de este estudio.

La aproximación a las luchas femeninas y feministas en la ciudad de Cali entre 1975 y 1986, exige atravesar la geografía de un movimiento de mujeres articulado por una diversidad de intereses que componen el amplio espectro de luchas sociales, políticas, culturales y económicas que buscan mejorar las

condiciones de las mujeres de la ciudad. Estos escenarios reivindicativos se producen en una constante relación con el reconocimiento institucional internacional, producto de la influencia del movimiento por la liberación de la mujer en Europa y Norteamérica. En esta medida, al aproximarnos a las formas alternativas de participación política de estas mujeres organizadas, nos preguntamos por una serie de discursos, actividades, comportamientos y transformaciones que las mujeres mismas fueron creando para visibilizar su condición, pero también, para ejercer su autonomía, lo que nos permitirá con el presente estudio, dar cuenta de sus planteamientos y la propuesta de cambio en las relaciones de género.

Objetivos

De tal forma que el objetivo de este estudio recuperar la historia del movimiento de mujeres en Cali entre 1975 y 1986, con especial énfasis en el movimiento feminista, teniendo en cuenta el impacto de la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer en México en 1975, la declaración de la Década de la Mujer a partir de 1976 y las reflexiones del Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe de 1981, como difusores de discursos y espacios articuladores de organización y actividad femenina y feminista.

En esta medida, nos hemos propuesto de forma particular examinar las actividades del movimiento de mujeres en Cali entre 1975 y 1986, manifestadas a través de diferentes fuentes, realizando un recorrido por la memoria colectiva y el recuento autobiográfico de las mujeres activistas que hicieron parte de la configuración del movimiento de mujeres y del movimiento feminista durante 1975 y 1986. En esta tarea, también buscamos i dentificar los procesos de auto-conciencia de las mujeres organizadas, que desembocan en acciones colectivas y que permiten analizar los diversos escenarios y mecanismos de participación política del movimiento de mujeres. Por otro lado, resulta importante preguntarnos por el lugar del feminismo al interior de las organizaciones que integran el estudio. En el último capítulo plantearemos algunas conclusiones, evidenciando como el feminismo influye en las organizaciones y de cierta forma, logra que las mujeres se relacionen, se

integren y se vinculen a proyectos políticos que defienden la lucha específica de las mujeres.

Metodología

La metodología del presente estudio, se basa en el uso del concepto de género como categoría analítica; la resignificación del termino política y de los espacios políticos desde donde “comúnmente” han participado las mujeres; utiliza una epistemología de la nueva historia; haciendo uso de la historiografía feminista que rescata y evidencia herramientas como la historia oral que trabaja sobre la subjetividad femenina, bajo una periodización enfocada en los cambios y/o permanencias de la subordinación y sus transformaciones. Además del trabajo autobiográfico y de memoria colectiva con las mujeres entrevistadas, se realizó un trabajo de fuentes escritas, como la prensa local y proyectos editoriales de las colectividades feministas, que busca examinar específicamente los discursos relacionados con los avances internacionales institucionales por los derechos de las mujeres y su impacto local, desde lo que adoptaron y reivindicaron las mujeres.

Teniendo en cuenta que la historiografía feminista plantea que para los estudios históricos sobre la mujer, la delimitación temporal es fundamental en tanto que la periodicidad establecida por la mayoría de los modelos historiográficos no toma en cuenta la situación de la mujer, la cual cambia y/o permanece en momentos históricos distintos a los reconocidos puntos de quiebre de la historia de la humanidad tales como la Ilustración, la Revolución Francesa, etc. De esta manera, el periodo de 1975 a 1986 resulta significativo para este estudio por el avance político y organizativo que tienen las mujeres a partir del resurgimiento del “feminismo de la segunda ola”. Este periodo, conocido como el Decenio de Naciones Unidas para las Mujeres, fue muy importante para el movimiento por la liberación de la mujer y para las feministas. Durante la época, los planteamientos de las feministas europeas y norteamericanas lograron circular con mayor rapidez y fuerza por varios países del mundo.

Por otro lado, con las definiciones establecidas en el marco teórico, se recogió información acorde con el tema a través de un trabajo de consulta bibliográfica, consulta de archivo de periódico “El País” y de entrevistas a algunas mujeres activistas que fueron integrantes de los grupos estudiados. Como fuentes primarias establecimos el periódico El País, por ser la prensa más reconocida en la época de estudio en la ciudad y con la cuál se obtuvo más información sobre la Conferencia, el Decenio y el Encuentro Feminista. Otras fuentes de primera mano, fueron las entrevistas realizadas a nueve mujeres que representan las organizaciones que hacen parte de este trabajo. Ellas son: Blanca Díaz Monís, del Grupo Amplio por la Liberación de la Mujer (GALM); María Teresa Arizabaleta, de la Unión de Ciudadanas de Colombia; Martha Quintero, del Grupo Amplio por la Liberación de la Mujer y la Revista Cuéntame Tu Vida; Sandra Erika Gómez, del Grupo Amplio por la Liberación de la Mujer y de la revista La Manzana de la Discordia; Ana Isabel Arenas del Grupo Amplio por la Liberación de la Mujer; Gabriela Castellanos de la revista La Manzana de la Discordia y el GALM, Carmen Lucía Giraldo, de la Revista Cuéntame Tu Vida; Flor Alba Trujillo, de la Revista Cuéntame Tu Vida; y Aura María Jaramillo de la Unión de Mujeres Demócratas.

Frente a las mujeres entrevistadas, se sufrieron algunos inconvenientes para la ubicación, sobre todo, de otras mujeres de la Unión de Ciudadanas de Colombia y de las mujeres de la Unión de Mujeres Demócratas. Con las primeras, surgieron problemas de disponibilidad de tiempo para las entrevistas. Con las mujeres de la segunda organización, la Unión de Mujeres Demócratas, se tuvieron problemas para ubicar a dos mujeres. Estas mujeres se encuentran viviendo fuera de la ciudad de Cali y no fue posible contactarlas para poder visitarlas y aplicar el instrumento.

El instrumento elaborado para entrevistar a las mujeres se fundamentó en los objetivos específicos de la investigación. Se trabajó en torno a los siguientes ejes temáticos: Origen del activismo; agitación internacional e influencia local; actividades como autoconciencia, manifestaciones y escritura femenina; sobre lo privado y lo público: acciones colectivas; lugar del feminismo al interior de las organizaciones de mujeres. Esta parte de la información quedó consignada en

el tercer capítulo, el cuál ofrece una reconstrucción histórica narrada por la voz de las mujeres entrevistadas y la cuál está dividida de forma parecida a los ejes temáticos utilizados en el instrumento.

El estado del arte de trabajos como el presente estudio es reducido. Sobre el movimiento de mujeres en Cali y el movimiento feminista de las décadas de 1970 y 1980, existe un número reducido de trabajos. El primero es el estudio realizado por Martha Cecilia Londoño, del cual se conoce el artículo publicado en Género y Sexualidad en Colombia y en Brasil, editado por el Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad de la Universidad del Valle. El artículo, denominado “Movimiento de mujeres, feminismo y proyecto político en Calimuestra las principales organizaciones y reivindicaciones políticas de las mujeres organizadas en Cali desde la década de los setentas hasta el proceso de la Red Nacional de Mujeres en la constituyente de 1991. Este artículo fue la principal inspiración para desarrollar este estudio. El artículo escrito por Gabriela Castellanos “La “segunda ola” del feminismo en Cali: algunas reflexiones y un breve testimonio”, publicado en su libro Sexo, género y feminismo: tres categorías en pugna, Manzana de la Discordia Editores. Además del artículo escrito por Carmen Lucia Giraldo “Las nuevas protagonistas del movimiento social: el movimiento feminista”, publicado en Discurso, Género y Poder, Manzana de la Discordia Editores.

Otro trabajo próximo al estudio de la presente investigación, es una tesis de pregrado del plan de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad del Valle. La tesis de Paola Andrea Garcés Montes del año 2007, titulada “Acciones Colectivas de las mujeres en Cali 1943-2007” trabaja especialmente el tema de las acciones colectivas de distintos grupos de mujeres, aunque abarcando un periodo más largo y sin los enfoques teóricos de la perspectiva del género y la historiografía feminista. Ella retoma los grupos de mujeres formados en Colombia desde la década de los cuarenta, llegando al análisis de organizaciones como el Grupo Amplio, la Red Colombiana de Mujeres por los Derechos Sexuales y Reproductivos Cali, la Fundación SI -MUJER y otras que van surgiendo después de 1985, época que no corresponde al presente estudio.

Se espera que el presente trabajo contribuya al conocimiento y la identificación de la relación entre mujeres y política, poco trabajada en la historiografía social y política del país.

Estructura temática

Cuatro capítulos desarrollan todos los aspectos analizados. Después de la presente introducción, el primer capítulo, titulado “Historia de Mujeres e Historiografía Feminista: Lo político del género”, desarrolla las herramientas teóricas necesarias para realizar estudios históricos sobre las mujeres. En este capítulo, damos cuenta del marco conceptual que acompaña la reconstrucción histórica de las mujeres organizadas en Cali de 1975 a 1986. En este sentido presentamos el debate en torno a seis ejes teóricos, los cuales definen los lineamientos conceptuales para buscar, tratar y plasmar la información en los capítulos siguientes.

El segundo capítulo, “Asumiendo Nuestras Voces Contando Nuestras Historias”, se compone de tres secciones que muestran el panorama internacional del movimiento por l a liberación de la mujer y del feminismo, necesario para analizar la influencia del contexto internacional en las organizaciones de mujeres y del movimiento feminista en Cali. De ahí que hablemos del origen del movimiento por la liberación de la mujer y sus principales contenidos: la revolución sexual y el desarrollo de los feminismos liberal, radical y socialista en principio, y el feminismo lésbico y afroamericano después. Integrando además una breve reseña sobre el feminismo cultural y post-estructuralista, los cuales entran en boga hacia finales del presente periodo de estudio. En este punto también realizamos un recorrido por la expresión de este movimiento en Latinoamérica y Colombia. Como segundo punto, se trabaja sobre la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer de 1975, la declaración del Decenio de la Mujer: igualdad, desarrollo y paz, que se estableció de 1976 a 1986, y sobre la realización del Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe realizado en Bogotá en 1981. Al final, elaboramos una corta reconstrucción histórica de las

organizaciones de mujeres que tomamos en cuenta en el estudio y las cuales describimos a profundidad en el capítulo 3: el Grupo Amplio por la Liberación de la Mujer, la Unión de Ciudadanas, la Unión de Mujeres Demócratas, la Revista Cuéntame Tu Vida y la revista la Manzana de la Discordia, respectivamente.

El tercer capítulo es una muestra de los hallazgos de las entrevistas, en las historias de vida estudiadas. Se describen las acciones desarrolladas por esas organizaciones y los procesos que estas vivieron. Este capítulo, recoge una consigna muy importante para el movimiento feminista de la década de los setentas y se titula “Lo Personal es Político: discursos y prácticas políticas del movimiento de mujeres y el movimiento feminista en Cali 1980 – 1985”. En este punto, bajo seis ejes temáticos, se da cuenta de los aspectos subjetivos y objetivos que dan vida al movimiento de mujeres en Cali, y explican las formas como estas mujeres se relacionan con el feminismo.

Por último, el cuarto capítulo da cuenta de las conclusiones que podemos derivar de los relatos recogidos y de su respectivo análisis. Al finalizar, concluimos que con el arribo del feminismo de la segunda ola y el ambiente internacional creado por la agitación feminista mundial, el movimiento de mujeres en Cali vive un proceso de “aculturación” frente a las propuestas feministas que circulaban en el momento.

27

CAPÍTULO1.

HISTORIA DE MUJERES E HISTORIOGRAFÍA FEMINISTA: Lo político del género

…la noción de género, en sus definiciones feministas, Puede serrelevante yofrecerinspiraciónpara otras disciplinas humanísticas. Para el análisis feminista, el punto de partida es que la noción de género desafía la pretensión de universalidad y objetividad de los sistemas convencionales de conocimiento y de las normas aceptadas del discurso científico.

Rosi Braidotti

Sujetos nómades

Las pasadas luchas sufragistas en Colombia, que en sus ideales proyectaban obtener lo que la Revolución Francesa sólo le había concedido a la mitad masculina de la humanidad -el reconocimiento de la ciudadanía integral y una serie de derechos jurídicos y políticos-, se originan a partir de procesos participativos con base en la condición de género de las mujeres, dirigidos a implementar una legislación que las reconociera como sujetos de derechos y les concediera la autonomía suficiente para romper con las imposiciones económicas, culturales y sociales de la época. Estas luchas se establecieron en contextos políticos y jurídicos desfavorables para las mujeres debido al no reconocimiento de la ciudadanía, la violencia patrimonial, los contextos escolares excluyentes y una serie de imaginarios sobre lo femenino que reforzaban la naturalización de las mujeres a las labores domésticas y la confinación al espacio privado, y que culminaron en 1954, cuando se aprobó en Colombia la reforma constitucional que le dio el derecho al voto a la mujer.

El movimiento de mujeres en la Colombia de los años setentas y ochentas, por sus particulares formas de ejercer la política y su constante interacción con el proyecto político del feminismo internacional, expresa las múltiples formas organizativas con las cuales las mujeres gestaron y desarrollaron discursos y prácticas que pretendían desalojar de la política tradicional y de su condición de género, las actuaciones hegemónicas del patriarcado, tanto en los grandes

acontecimientos nacionales como en sus espacios cotidianos y privados; de manera que el movimiento de mujeres participaba en todo momento en las movilizaciones por la consecución de derechos políticos, jurídicos y económicos; además el movimiento de mujeres se preocupaba por cuestiones concernientes a ampliar y fortalecer los procesos democráticos al interior del país.

A nivel nacional, existían diversas organizaciones de mujeres que de forma

directa e indirecta emprendían luchas privadas y públicas por superar la condición subordinada de ellas mismas y de otras mujeres. El movimiento de mujeres en Cali se encontraba inserto en esa pluralidad organizativa, en algunos momentos, creando puentes entre las académicas y, en otros, movilizando organizaciones de mujeres comunitarias. Encontramos con la

Década de la Mujer, inaugurada en 1976, una importante expresión del proceso de unidad femenina internacional, que a nivel local motivó el quehacer de las organizaciones femeninas y feministas, visibilizando ante el gobierno nacional la problemática de la mujer en sus distintas experiencias: industriales- económicas, de salud y reproductivas, familiares, políticas y culturales. La experiencia del Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, como primer encuentro amplio de mujeres en el continente, es igualmente un baluarte para el resurgimiento del conocido “feminismo de la segunda ola”. En

él actuaron todo tipo de organizaciones, con variados intereses y donde se

presentaron algunas contradicciones entre las feministas.

En el presente capítulo, damos cuenta del marco conceptual que nos sirve de base para la reconstrucción histórica de las mujeres organizadas en Cali de 1975 a 1986. En este sentido presentamos el debate en torno a seis ejes teóricos, los cuales se suceden el uno al otro. En primer lugar, presentamos la discusión sobre la perspectiva de género, una categoría útil para el análisis en ciencias sociales. En un segundo momento, recurrimos a los postulados de la nueva historia social y política que se ocupa de aquellos grupos humanos desprovistos de relatos históricos, debido a que los intereses de los historiadores oficiales no estaban en los sectores subalternos, sino en las grandes figuras como emperadores, reyes y gobernantes. De esta manera,

damos paso a los estudios históricos sobre las mujeres, las principales aportaciones de este reciente campo de estudio y las posibilidades para abordar la presente investigación. De forma seguida, continuamos con la elaboración teórica influenciada por el feminismo académico, la historiografía feminista. Este campo teórico se encargará de develar la lógica fundacional del androcentrismo en la producción de conocimiento histórico. Para cerrar, hacemos uso de una herramienta de análisis sociológico que permitirá reflexionar alrededor de las prácticas y discursos provenientes y originados por el movimiento social de mujeres, las acciones colectivas, la cuál se desarrolla trasnversalizada con la perspectiva de género.

1. El género como categoría analítica

Las voces solitarias de otros tiempos y el silencio acusador de tantas, comienza a romperse en gritos que ayer fueron de rabiosa denuncia yhoyalcanzanelaboraciones delpensamiento que buscan construir una teoría del género en nuestro país.

MaríaCristina Laverde Luz H. Sánchez. VocesInsurgentes.

Al utilizar el concepto de género como categoría analítica para el presente estudio sobre el movimiento de mujeres caleño, la constante interacción con el feminismo local y la política, debemos empezar por registrar los acontecimientos académicos y sociales que dieron origen a dicho concepto y los diversos discursos que lo acogieron e hicieron de él una herramienta conceptual de suma importancia y utilidad para los estudios de las mujeres y para la historiografía feminista.

Estudios demográficos realizados desde el siglo XVI al XVIII (exigidos por la Monarquía Absolutista) 16 , consideraban el sexo y la edad atributos

16 URREA, Fernando Giraldo, “La categoría de género en las Ciencias Sociales contemporáneas”, en:

Discurso, género y poder. Gabriela Castellanos, Simone Accorsi y Gloria Velasco (Comps.), Editorial La Manzana de la Discordia / Facultad de Humanidades / CEGMS, Cali, 1994. P. 49.

fundamentales para los estudios de la población. “El concepto de género tiene entre otras procedencias la de la antropología, que nos dice que los roles y el significado de los sexos o géneros, son construidos simbólica y

culturalmente”. 17 Por otra parte, la antropología a principios del siglo XIX, es la encargada de relacionar el sexo y la edad bajo dos perspectivas: la biológica y

la cultural. Consideradas de suma importancia para los articulados sistemas de

parentesco estudiados por los/las antropólogos/as. El funcionalismo de Malinowski, el psicoanálisis de Freud, las obras de antropólogas como Ruth Benedict y Margaret Mead, e historiadores de las religiones como Mircea Eliade, constituirán en cierta medida los adelantos científicos que darán pie al análisis de las diferentes culturas desde el binario biológico macho/hembra, pero también interpretaciones realizadas desde lo cultural bajo otra dualidad:

mujer/hombre.

Dos hombres son los primeros en emplear el término género como una

categoría para el análisis: en 1955 el sociólogo John Money con “gender roles”

y en 1968 el médico psicoanalista, Robert Stoller en su obra Sexo y género:

Sobre el desarrollo de la masculinidad y feminidad. Gayle Rubin planteará un nuevo concepto en 1975: sexo/género, como primera definición feminista 18 . Como definición preliminar, Rubin describe el sistema/género como “el conjunto de disposiciones por el cual una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana y satisface esas necesidades humanas transformadoras” 19

Con lo anterior se descubren los primeros pasos en las definiciones de dichos conceptos (mujer/hombre). Estos primeros estudios dan cuenta de las relaciones sociales entre hombres y mujeres y las subjetividades que acompañan esas relaciones; desarrolladas en cada cultura y en cada sociedad

17 LUNA, Lola G, Los movimientos de mujeres en América latina y la renovación de la historia política , Editorial La Manzana de la Discordia / Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad [CEGMS] / Universidad del Valle, Cali, 2003. P. 21.

18 CASTELLANOS, Gabriela, Sexo, género y feminismo: tres categorías en pugna, Editorial La Manzana de la Discordia / CEGMS / Universidad del Valle, Cali, 2006. P. 12.

19 RUBIN, Gayle, “El tráfico de mujeres: notas sobre la “economía política” del sexo”, en: ¿Qué son los estudios de mujeres?, Marysa Navarro y Catherine R. Stimpson (compiladoras), Fondo de Cultura Económica, Argentina, 1998. P. 17.

de manera particular. Las definiciones también revelan un entramado social diverso que marca una norma de ser mujer y de ser hombre, vivenciado según el contexto y el mundo simbólico específico.

Las primeras académicas en utilizar la categoría del género fueron las feministas norteamericanas, en posición de rotundo rechazo al determinismo biológico identificado en el uso de términos como “sexo”, propiciando su uso como categoría relacional entre lo femenino y lo masculino. 20 El término género, entra en boga como resultado de las luchas feministas y su entrecruzamiento con los espacios académicos universitarios.

El uso del concepto de género pone de relieve un sistema complejo de relaciones que puede incluir el sexo, pero no está directamente determinado por el sexo ni es directamente determinante de la sexualidad. 21 El género cuestiona definiciones esencialistas o victimizantes, en tanto que permite una crítica de contextos históricos discursivos (el liberalismo, el desarrollismo y sus crisis, las dictaduras, los populismos, las democracias) y se despliega en el orden social, institucional y material, mediante procesos que se significan a través del lenguaje -entendido éste como un sistema de signos y como práctica social y política- 22 . En esta perspectiva se toma el discurso como vehículo de la construcción del género el cual tiene el poder de nombrar y de construir cultura.

Con la historiadora norteamericana Joan Scott tenemos una importante definición de la categoría género, sobre todo en el campo de las ciencias sociales y los estudios históricos; la definición de género dice Scott-, es una conexión integral entre dos proposiciones: 1) el género como elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y, 2) el género es una forma primaria de relaciones significantes de poder. 23 Las reflexiones elaboradas a partir del género contra el determinismo biológico en Scott, son expresiones de “construcciones

20 SCOTT, Joan W, El género: una categoría útil para el análi sis histórico, versión digital de:

SCOTT, Joan W, El género: una categoría útil para el análisis histórico, Op. Cit., p. 20

22 LUNA, Lola G., Los movimientos de mujeres en América latina…Op. Cit., P. 65. 23 SCOTT, Joan, El género: una categoría útil para el análisis histórico, Op. Cit. p. 23

21

culturales” responsables de los roles “apropiados” para mujeres y hombres. De tal forma, el género puede también ser una categoría social impuesta sobre un cuerpo sexuado.

Joan

interrelaciónales, a saber:

Scott

plantea

que

el

género

comprende

cuatro

elementos

1. Símbolos culturalmente disponibles que evocan representaciones múltiples y a menudo contradictorias.

2. Conceptos normativos que manifiestan las interpretaciones de los significados de los símbolos, en un intento de limitar y contener sus posibilidades metafóricas.

3. Nociones políticas y referencias a las instituciones y organizaciones sociales como el mercado de trabajo, la educación y la política.

4. Identidad subjetiva. Formas en que se construyen esencialmente las identidades genéricas relacionadas con una serie de actividades, organizaciones sociales y representaciones culturales, históricamente específicas. 24

Sostendré de esta manera con Scott, que la intención es clarificar y especificar hasta qué punto necesitamos pensar en el efecto del género en las relaciones sociales e institucionales, porque este pensamiento no se ejerce con frecuencia de modo preciso o sistemático. Por tanto, “el género facilita un modo de decodificar el significado y de comprender las complejas conexiones entre varias formas de interacción humana”. 25

Por otra parte, en la idea de profundizar la búsqueda del origen de los significados de género binarios y hegemónicos, contamos también con el análisis elaborado por Bourdieu, quien afirma que la dominación masculina, el sistema binario hombre/mujer y la consecuente subordinación de la mujer (y de

24 Ibíd. pp. 23 24. 25 Ibíd. p. 26

lo femenino) se consideran como la lógica básica de la concepción relacional (social) entre personas. Dice el autor:

El orden social funciona como una inmensa máquina simbólica que tiende a ratificar la dominación masculina en la que se apoya: es la división sexual del trabajo, distribución muy estricta de las actividades asignadas a cada uno de los dos sexos, de su espacio, su momento, sus instrumentos; es la estructura del espacio, con la oposición entre el lugar de reunión o el mercado, reservados a los hombres, y la casa, reservada a las mujeres, o, en el interior de ésta, entre la parte masculina, como del hogar, y la parte femenina, como el establo, el agua y los vegetales; es la estructura del tiempo, jornada, año agrario, o ciclo de vida, con los momentos de ruptura, masculinos, y los largos periodos de gestación, femeninos. 26

La reflexión de Bourdieu proviene del estudio que desarrolló en Cabilia. Una sociedad mediterránea que consta de relaciones de género basadas en el falocentrismo y el androcentrismo en sus estructuras psíquica y social. Cabilia es exactamente un poblado rural ubicado al norte de Argelia, en donde el autor investiga la lógica básica de la dominación masculina y mediante la cual logra identificar ciertas permanencias para sociedades similares.

De manera que podríamos decir que los significados culturales de género (binarios) se encuentran en todo lugar, en toda creación, en toda relación. Lo masculino, o mejor, en palabras de Bourdieu “el orden masculino se inscribe también en los cuerpos o a través de las conminaciones tácitas implicadas en las rutinas de la división sexual del trabajo y, a partir de ahí, de todo el cosmos” 27 .

En este sentido, tenemos que la construcción del género tiene que ver con el “trabajo histórico de deshistoricización” de los sujetos y el mundo (simbólico y

26 BOURDIE, Pierre, La dominación masculina, Editorial Anagrama, Barcelona, 2000. p. 22. 27 Ibíd., p. 38.

material). Un postulado similar al referido, podemos encontrar en los estudios realizados por Judith Buttler.

La autora de El género en disputa, plantea que la construcción del género, predominantemente binario, es decir entendido sólo en términos de mujer y hombre, se realiza bajo una “jerarquía de género” y una “heterosexualidad obligatoria” que determina y naturaliza las creaciones y disposiciones de los géneros. Butler afirma que el sexo en ningún momento determina el género:

Si el sexo no limita al género, entonces tal vez haya géneros maneras de interpretar culturalmente el cuerpo sexuado- que de ninguna manera están restringidos por la dualidad aparente (…). Si el género es algo en que uno se convierte pero que uno nunca puede ser- entonces el género es en sí una especie de transformación o actividad, y ese género no debe concebirse como un sustantivo, una cosa sustancial o una marca cultural estática, sino más bien como algún tipo de acción incesante y repetida. 28

Para Butler resulta problemática la construcción del género en el marco de la sexualidad normativa, en tanto que la coerción sobre el género se usa a veces como una manera de reafirmar la sexualidad y donde

El cuerpo no es un “ser”, sino un límite variable, una superficie cuya permeabilidad está políticamente reglamentada, una práctica significante dentro de un campo cultural con jerarquía de géneros y heterosexualidad obligatoria. 29

En Buttler, el género es constituido por los significados culturales que asume el cuerpo sexuado, y además es el aparato mismo de producción mediante el cual se establecen los sexos entre sí. De esta manera, “el sexo como algo pre-

28 BUTLER, Judith, El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad, Paidos / UNAM / PUEG, México, 2001. P143. 29 Ibíd., p. 170.

discursivo, debe comprenderse como el efecto del aparato de construcción cultural designado por el género”. 30

En un principio, se confundió la utilización del t érmino género como aquella “simple” construcción cultural (género=cultura) y al sexo como estricto significante de lo biológico (Sexo=biología). Gabriela Castellanos 31 ampliaría el espectro de la mano de Foucault, Henrietta Moore, Butler y otras investigadoras, al postular que tanto el sexo como el género parten de una construcción cultural determinada por la sociedad en momentos históricos específicos. Así, lo que se presupone que es completamente “natural” - biológico, parte de construcciones discursivas que, inmersas en matrices categoriales relacionadas a un régimen discursivo, como explicaría Lola G. Luna 32 , son las que llenan de significado al género impuesto.

2. La nueva historia social y política

La visión del mundo de los varones se nos aparece como el mundo en sí mismo, y la visión de la cual disponemos es un producto de los hombres…El varón se ha comprendido a sí mismo como ser genérico, y su comportamiento se ha convertido en el modelo del comportamiento humano. Simone de Beauvoir El segundo sexo.

En el campo de las ciencias sociales, específicamente en el de la historia, la categoría género se desarrolla de una forma reveladora y transformadora, permitiendo la formulación de nuevas preguntas y generando nuevos caminos, pero también cuestionando las bases mismas de la forma de hacer historia y sobre todo “del oficio de la historiadora” (y del historiador, claro está). El género contribuye para dilucidar el androcentrismo con el cuál se concebían las categorías más sobresalientes de los campos “más serios e importantes” de la

30 Ibíd, p. 39. 31 Ver: CASTELLANOS, Gabriela, Sexo, género y feminismo: tres categorías en pugna, Editorial La Manzana de la Discordia / CEGMS / Universidad del Valle, Cali, 2006. Op. Cit. 32 LUNA G, Lola, El sujeto sufragista, feminismo y feminidad en Colombia. 1930 1957, Ediciones La Manzana de la Discordia / CEGMS / Universidad del Valle, Cali, 2004.

historia, como son: la historia política, la historia económica y la historia social, clasificados de tal forma por el positivismo decimonónico.

Es importante en este punto, distinguir que la categoría de género se implementa en un momento en el cual ciertos paradigmas ortodoxos de la historia estaban siendo examinados por comunidades académicas importantes como las escuelas francesas, británicas y estadounidenses, especializadas en la metodología de la historia y las formas de producción historiográfica. Se debe tener en cuenta, además, que el movimiento feminista de mediados de siglo XX, paralelo a los cambios políticos y económicos de diversas sociedades, sobre todo las de países potencias y al surgimiento de lo que se conoce como “la nueva historia”, fue creando espacios y centros académicos especializados, que influyeron profundamente en la renovación epistémica del saber histórico.

Ese aplaudido “resurgimiento” (en la historia social, sobre todo) que se hizo llamar “la Nueva Historia”, a pesar de lo que comúnmente se conoce sobre sus orígenes, existe de forma anterior a lo que pudieron mostrar las revistas académicas francesas y la escuela de los Annales. Según Julián Casanova, desde los tiempos de Voltaire (s. XVIII), se manifestaban entre pequeñas colectividades interesadas en el asunto, frases como la del filósofo, quien proponía “la historia de los hombres en vez de la historia de los reyes y las cortes” 33 .

Antes de la “edad de oro” de la nueva historia social tras la Segunda Guerra Mundial, las críticas al historicismo planteado por Leopoldo Von Ranke, ilustraban una serie de postulados que pretendían acercar la historia a otros sectores como “los movimientos de los pobres”, fundando así los primeros movimientos “rebeldes” hacia la transformación de una historia “más comprensiva”. Estos argumentos originarios, proliferaban con especificidades geográficas: en Francia, se desarrolló una verdadera ruptura liderada por Lucien Fevbre cuando asume la presidencia, en 1945, de la Ecole des Hautes

33 CASANOVA, Julian, La historia social y los historiadores. ¿cenicienta o princesa?, Editorial Crítica, España, 1991, p. 9.

Études en Sciences Sociales; en EEUU se elaboró por medio de constantes publicaciones interdisciplinarias; en Inglaterra por la circulación de varias revistas y en Alemania sólo despegó el debate hasta los años 60. 34 Dice Casanova:

La historia debería ser más comprehensiva en su campo de acción, incluyendo diversos aspectos de la vida económica, social y cultural. Por consiguiente, la narración pura, centrada en los acontecimientos vividos por las élites, era insuficiente y debía ser completada por el análisis de las estructuras sociales en que esos acontecimientos ocurrían y esas personalidades ejercían su poder. 35

Esta reflexión de Casanova, nos advierte sobre una concepción específica de la historia social en sus orígenes. Si bien el autor señala al marxismo (el materialismo histórico), como una forma novedosa de hacer historia, antes de “la nueva historia” del siglo XX; plantear el análisis de la historia social, sólo teniendo como punto de anclaje y como “lectura real de los fenómenos históricos y sociales” el concepto de clase, desaprovecha otras categorías que amplían y enriquecen el estudio de los acontecimientos y los sujetos contenidos por las estructuras sociales de las que habla Casanova. Es en ese punto donde el género irrumpe con mayor fuerza: para regenerar, visibilizar con amplitud y estudiar un sujeto y unas relaciones sociales específicas, pero con miras a configurar lo que Fontana denominaría “la historia total”. Una historia social-política-económica y cultural sobre determinados fenómenos independientemente de su naturaleza categorial. Terminando por demás, con la clasificación positivista.

En esta medida, cabe resaltar la afirmación de G. Iggers al decir que:

En realidad, ni la clase ni el género se refieren a grupos homogéneos, menos aún a vínculos de solidaridad, pero ambos tienen un valor relevante como categorías que, específicas y dependientes de un

34 Ibíd, p. 36. 35 Ibíd, p. 36.

contexto concreto, reflejan la realidad de las relaciones sociales, tanto de los distintos grupos como dentro de cada uno de ellos. De aquí que la historia de la mujeres se ocupe así mismo de la clase, y que haya estudios importantes sobre trabajadoras, las mujeres de los trabajadores, las burguesas y las aristocráticas. 36

De forma reciente, la historia social insiste en la importancia de contar con la experiencia de diversos grupos de sujetos (campesinos, obreros, maestros, hombres de negocios, mujeres) como un punto de interés para la investigación histórica. 37 Esto es, comprender procesos de acuerdo con la diversidad de la experiencia humana incluyendo las distintas variables de género, clase, raza, etnicidad, sexualidad, generación y nacionalidad.

Fuertes críticas y llamativas transformaciones se sucedieron también en el campo de la historia política tradicional, que entra a partir de los años 70´s, en un proceso de resignificación y reconocimiento de nuevos sujetos, en este caso: las mujeres y las feministas. “Recién llegadas” al escenario de la política en la historia de las sociedades, pero con una gran historia por visibilizar y narrar desde un lenguaje, un discurso y un método incluyente y equitativo y sobre todo, con unas nuevas protagonistas: las mujeres. Desarrollar este nuevo conocimiento histórico implica que,

La renovación actual de la historia, especialmente en sus aspectos políticos, pase por investigar la exclusión y las formas de inclusión de las mujeres en el poder, sus relaciones y experiencias con sistemas políticos concretos, explicando sus actuaciones políticas desde los márgenes. 38

36 IGGERS, Georg G, La ciencia histórica en el siglo XX. Las tendencias actuales, una visión panorámica y crítica del debate internacional, Idea Books S.A., Barcelona, p. 84, citado en: Carolina Narváez, “Discursos modernos de control del cuerpo de las mujeres. una aproximación a la construcción del sujeto femenino en Colombia, 1900-1930”, tesis de pregrado, Cali, Universidad del Valle, Departamento de Historia, 2006.

37 SCOTT, Joan, “El problema de la invisibilidad”, en: Carmen Ramos, Género e Historia. Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora / Universidad Autónoma Metropolitana, México, 1992. P. 44.

38

LUNA, Lola G., Los movimientos de mujeres en América latina, Op. Cit., P. 58.

Arlette Farge, nos dirá: “Ese retorno a una cierta “historia política” – más bien historia de lo político no significa retorno a un relato de acontecimientos, sino una reflexión sobre las posturas, los agentes, las formas de movilización, los consentimientos, tanto como las seducciones y las resistencias” 39 Es una notable urgencia por profundizar no sólo lo que se le negó a las mujeres en la esfera pública, sino una capacidad teórica de resignificar el concepto mismo de “política” y hacer partícipes a las mujeres de un escenario que siempre estuvo allí, pero que nunca se investigó de manera especializada.

Entonces ¿cómo explicar la experiencia política de las mujeres, si seguimos manteniendo un concepto tradicional sobre el poder y la política, que en sus orígenes epistemológicos ya las excluyen? 40 Frente a esto, el lugar de la política en los estudios de mujeres, retoma propuestas como la de Arendt, que renuevan el concepto argumentando que “la política surge en el entre y se establece como relación” 41 de unas personas con otras en la diversidad del ejercicio del poder en relación con un conflicto de intereses. Arendt retoma cierta versión clásica de la política al definirla como:

Una necesidad ineludible para la vida humana, tanto individual como social. Puesto que el hombre [y nosotras añadimos la mujer] no es autártico, sino que depende en su existencia de otros, el cuidado de ésta debe concernir a todos, sin lo cual la convivencia sería imposible. Misión y fin de la política es asegurar la vida en el sentido más amplio. Es ella quien hace posible al individuo perseguir en paz y tranquilamente sus fines (…) 42

De la mano de Arendt, podemos entender la política como una relación social que no sólo puede ser abordada desde las prácticas políticas tradicionales, relacionadas con el manejo del estado, con posesión de gobiernos presidencialistas, con los entramados electorales y en los partidos políticos

39 FARGE, Arlette, en: Luna, Lola G., “Historia, género y política”, en: Lola Luna y Norma Villarreal, Historia, Género y Política. Movimientos de Mujeres y Participación Política en Colombia, 1930 1991. Universidad de Barcelona. Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología, Barcelona, 1994, p. 46.

40

LUNA, Lola G. “Historia, género y política”, op. cit., P. 34.

41 ARENDT, Hannah, Qué es la política?, Paídos / I.C.E / U.A.B, 1997, España, p. 45.
42

Ibíd., p. 67.

tradicionales. La política es un ser y un hacer colectivo que se encuentra también en relaciones sociales de más corto alcance, en escenarios menos públicos y más íntimos.

Al resignificar conceptos como el de política, ampliando su concepción afirmando que lo personal es político, que lo cotidiano es político y que el cuerpo es político vamos descubriendo las concepciones masculinas totalitarias de los discursos históricos en torno a la política, con las cuales las mujeres fueron obviadas de tal campo de estudio. La política y la historia política tradicional eran entendidas como el lugar/escenario de poder público, ejercido sólo por los hombres quienes se suponía que eran los únicos que poseen las capacidades intelectuales y físicas de asistirlo. Postulados enunciados en La Política de Aristóteles, ubicaron la acción política en la “polis” como actividad pública, basada en el ejercicio de la libertad y en el desarrollo de la razón construyendo un pensamiento político (y por consiguiente un modelo único de participar en política) que descansa sobre “la aceptación de la idea de que lo público es fundamentalmente distinto de lo privado y lo personal”. Pensadores como San Agustín, Maquiavelo, Locke, Hobbes y Rousseau, se encargaron de dar una larga duración a un concepto de la política que diferenciaba negativamente lo público de lo privado.

La ocupación académica por la dicotomía público/privado consta de una larga trayectoria investigativa con múltiples perspectivas. En este punto hay que tener claro que la distinción público/privado no es unitaria y única, sino que comprende complejas relaciones de oposición y vinculación. Y que su utilización en el contexto de

Vocabularios teóricos diferentes no sólo apunta a fenómenos también diferentes sino que traza o identifica problemas distintos, evaluaciones y cursos de acción dispares, activando supuestos e imágenes del mundo a menudo divergentes. 43

43 RABOTNIKOF, Nora. “Público-privado”. Revista Debate Feminista: Público/Privado, Sexualidad. Año 9, vol. 18, octubre 1998. Pp. 3-4.

Las divergencias en el abordaje de la dupla en cuestión comprenden los debates dados en las escuelas de filosofía, teoría política, sociología e historia de Europa y Norteamérica. Es decir, que son muchas las perspectivas que se acercan al problema. En el artículo citado de Nora Rabotnikof se puede observar los diversos trazos del tema. Hemos escogido para este estudio, la vertiente que proviene de la literatura feminista expuesta en dicho artículo.

Las perspectivas feministas en la teoría política son las que se han encargado de realizar las respectivas críticas a la teoría liberal que define lo público y lo privado. Estas definiciones, según Rabotnikof, pueden observarse con las siguientes concepciones igualmente binarias: a) colectividad (público) vs individualidad (privado); b) visibilidad (público) vs ocultamiento (privado), y c) apertura (público) vs clausura (privado). 44 Esta interpretación evidencia una drástica separación de lo que se concibe como lo público y lo privado. La literatura feminista dará al traste con esa tajante separación. El análisis feminista identifica que lo público y lo privado se entienden como dos esferas, las cuales en el proceso de aculturación patriarcal se convierten en espacios dispuestos para hombres y mujeres, el público para los primeros y el privado para las segundas. En esta idea de separación, los estudios históricos feministas argumentan que las mujeres han sido históricamente excluidas del espacio público y de la cuestión política; se les ha constreñido al espacio privado lo cual se ha fundamentado ideológicamente en la diferenciación sexual. Celia Amorós explica el origen filosófico de la cuestión: “Al tener anatomías distintas con funciones reproductivas complementarias, mujeres y hombres también deben tener papeles sociales distintos y complementarios”. 45 Esta distinción de papeles de la cual habla Amorós, hace referencia explicita a identificar el espacio privado como el ámbito familiar y doméstico, en el cual se deben socializar las mujeres, y lo público se relaciona con el ámbito del mercado y del orden político, dispuesto sólo para los hombres.

44 Ibíd. p. 5. 45 AMOROS, Celia. Feminismo: igualdad y diferencia. Colección Libros del Pueg. Universidad Autónoma de México. 1994. P. 24.

La crítica feminista a la formulación liberal expuesta en Rabotnikof, expresa tres puntos de quiebre a la pasada distinción:

En primer lugar, el ámbito público se transformaba en objeto de reflexión, teorización y legislación, mientras que la esfera doméstica (familiar y sexual) se trivializaba, aceptando como dato natural las relaciones patriarcales. Segundo, se critica la desigual designación de mujeres y hombres a una y otra esfera. Tercero, la defensa de la “privacidad” toma como consecuencia práctica que el ámbito doméstico y familiar se sustrajera al escrutinio público y al a protección legal. 46

Lo cierto es que estos términos pueden ser invocados en muchos contextos, incluso al interior de la teoría feminista hay modos diferentes de abordar la problemática. En Público y Privado de Elena Beltrán Pedreira encontramos otro tipo de debate feminista. La autora realiza un debate entre feministas y liberales en torno a los límites de lo político. Carole Pateman, Seyla Benhabib y Chantal Mouffe presentan las propuestas feministas que discuten diversas formulas de trascendencia de la dicotomía público/privado.

Las tres teóricas mencionadas consideran que la distinción liberal tiene un carácter ideológico, esto es, que se trata de una mistificación ideológica de la realidad liberal patriarcal. Para Behabib, público y privado forman parte de una oposición binaria “que presupone la existencia de los dos términos cuando se menciona uno de ellos, pudiendo ser definidos independiente uno de otro, o bien uno solo de ellos es definido mientras el otro es definido negativamente”. 47 La solución que propone Pateman al dilema dicotómico es una concepción de ciudadanía sexualmente diferenciada en un contexto de igualdad civil que reconozca la diferencia. Con esto, según Pateman se logra rechazar la concepción unitaria (masculina) del individuo y la división patriarcal de lo privado y lo público. 48 Chantal Mouffe propone otro tipo de superación, que no

46 RABOTNIKOF, Nora. “Público-privado”. Op. Cit. p. 9.

47

debate

SEXUALIDAD. Año 9, vol. 18, octubre 1998. P. 17. 48 Ibíd. p. 23.

sobre los

límites

de

lo

político)”.

BELTRÁN PEDREIRA, Elena. “Público y privado (Sobre feministas y liberales: argumentos en un

PúBLICO/PRIVADO,

Revista Debate

Feminista:

implica necesariamente prescindir de la distinción. Mouffe argumenta la necesidad de una reformulación más adecuada que no deja de lado la noción de derechos como elemento central de la ciudadanía, la cual se debe complementar con un sentido de la participación política más activo. 49

El rastreo realizado por Pedreira concluye que la serie de críticas feministas realizadas a la dicotomía liberal, en su mayoría, no implican que no tenga que existir la distinción antagónica entre lo público y lo privado. Lo que resalta la literatura feminista, es una posible vinculación de las dos esferas de la vida social.

Se trata pues de desarrollar una teoría de la práctica social que incluya a hombres y mujeres y que está basada en la integración entre individuo y colectividad, entre lo personal y lo político, en lugar de su separación y oposición. 50

En esta medida muchas feministas académicas, comenzaron a realizar enormes esfuerzos por proyectar estas críticas en los estudios intelectuales que utilizan la herramienta conceptual de la categoría del género para oponerse al androcentrismo que postulaba al hombre blanco, burgués y heterosexual - como sujeto único/universal de la historia en los grandes hechos públicos. En el caso colombiano, se abre paso dicha perspectiva, desde reflexiones como la de Norma Villarreal donde se indica que “las mujeres se constituyen en sujetos de participación política en la lucha por sus derechos de ciudadanía, por la subsistencia, por la democracia y contra las discriminaciones de género (…)” 51 .

Este tipo de manifestaciones conceptuales que redefinen la política contra las discriminaciones de género, son de suma importancia ya que como bien decía Liliana de Riz en un debate sobre cultura y género, “el Estado jamás podrá regular totalmente, ni desarrollar como políticas públicas, las propuestas de

49 Ibíd. p. 24.

Ibíd. p. 6. 51 VILLARREAL, Norma, “Historia, género y política, Cap II.”, Op. Cit., P. 63.

50

transformación cultural, de cambio en las relaciones humanas en todos los ámbitos, que viene desarrollando el movimiento de mujeres y, muy especialmente, las feministas.” 52

Esta forma especializada de hacer historia sobre un grupo determinado, en este caso las mujeres organizadas de Cali entre 1975 y 1985, resignifica el concepto de lo político y de la participación política de las mujeres y las feministas, por medio de identificar en las prácticas privadas y domésticas pero también en las públicas y abiertas la preocupación por conquistar derechos sociales, económicos y culturales para las mujeres y en la mayoría de los casos, para la sociedad en general. Estas mujeres no participaron como candidatas de determinadas colectividades partidarias, su trabajo se desarrolló en un nivel mucho más cotidiano, más práctico, más del discutir y hacer inmediato que transforma sus realidades propias y de su colectividad cercana los espacios de autoconciencia- y planteando de cara a la sociedad, de forma pública y abierta, la propuesta de cambio estructurada desde las propias mujeres. Mujeres que comprendieron a cabalidad que “lo personal es político” y al reflexionar sobre ellas mismas, descubren la subordinación de género existente y la lógica fundacional en la que se origina y desarrolla el patriarcado. Institución presente en todas las relaciones sociales humanas y que es una forma de organización política, económica, religiosa y social basada en la idea de autoridad y liderazgo del varón, en la que se da el predominio de los hombres sobre las mujeres, el marido sobre la esposa, del padre sobre las madres y los hijos e hijas, y de la línea de descendencia paterna sobre la materna. Cabe aclarar que el patriarcado no se desenvuelve de la misma forma en las distintas culturas y mucho menos se vivencia de igual manera entre mujeres; características provenientes de lo étnico-racial, de la clase, de la edad, la nacionalidad y de la orientación sexual crean realidades patriarcales disimiles. Sin embargo, podemos hablar de experiencias comunes en los mundos femeninos y en la historia de las mujeres que tienen que ver con

52 DE RIZ, Liliana, Seminario organizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en diciembre de 1993, en Santiago de Chile, citado en: BAREIRO, Line, Las recién llegadas. Mujer y participación política. Versión digital de:

8.%20Las%20recien%20llegadas.pdf (20 de enero de 2009)

aspectos del patriarcado que se repiten en varias localidades y contextos similares.

3. Historia de las mujeres

Cuidado conquienes hacenondear por toda Europa la bandera de la libertad, y cuidado con la más pacífica hija de Galia que duerme hoy en la profunda resignación de los campos. Cuidado conlas mujeres cuando se sienten asqueadas de todo lo que las rodea y se sublevan contra el mundo viejo. En ese día nacerá el mundo nuevo.

Louise Michel 53

“La historia de las mujeres evocaba una insuficiencia fundamental: el sujeto de la historia no era una figura universal y los historiadores que escribían como si lo fuera no podían pretender estar contando toda la historia” 54 . Si bien podemos decir que no existe una metodología única asociada a la historia de las mujeres, y que en la misma medida en que esta historia se ha propuesto hacer visibles a las mujeres en los marcos históricos existentes, ha aportado nueva información pero no una metodología propia 55 , sí podemos evidenciar los primeros intentos de formular metodologías acordes a la necesidad de ubicación de las mujeres en la historia y de sus prácticas de inclusión en el mundo y la vida social. Con esto podemos hablar de tres conceptos claves para el estudio de la historia de las mujeres: género, poder y política, que figuran como categorías centrales de la historiografía feminista. Debido a que “la historia de las mujeres añade una cara de la política ignorada hasta ahora:

el juego de poder desarrollado desde la diferencia sexual y contenido en el género” 56 .

53 Feminista, anarquista y revolucionaria encarcelada y exiliada por dirigir el levantamiento popular de 1871 en París.

54 SCOTT, Joan, “Historia de las mujeres”, En: Peter Burke (ed), Formas de hacer historia, Editorial Alianza, Madrid, 1999, P. 79.

55 SCOTT, Joan, “El problema de la invisibilidad”, En: Carmen Ramos, Género e Historia. Op, Cit., P.

46.

56 LUNA, Lola G., “Historia, género y política”, Op. Cit., P. 26.

En la historia moderna y contemporánea desde los estudios de historia política, la relación entre poder y política es próxima. Las versiones clásicas sobre el poder y su estrecha relación con la política de lo público son mayoritarias en los relatos históricos que dan cuenta de la vida de hombres y mujeres en sociedad en su relación con las instituciones y en los estudios sobre las guerras o las contiendas electorales partidistas. En estos campos, sólo se tiene en cuenta al poder como dominación sobre los estados y sobre el monopolio de las armas que éste debe controlar. Es fuerte en este tipo de estudios, la tendencia a reconocer como único poseedor de poder a los hombres; ellos son en la mayoría de los casos los personajes principales de las historias de imperios, de las historias de partidos políticos, de las historias sobre las independencias, de las historias de las revoluciones sociales y de las historias políticas nacionales. Con esto, reflexionamos también sobre la concepción androcéntrica del mundo que ha planteado este tipo de historia política. El trabajo en historia de mujeres desde la perspectiva del género hecha por feministas, ha dado cuenta de la existencia de un androcentrismo que no sólo tiene que ver con la presencia física de los hombres en los lugares de poder, sino que además problematiza la concepción misma con la que se percibe el mundo en abstracto. Por eso, la renovación epistémica se muestra supremamente importante, en tanto que sirve de base para criticar la continua utilización de los conceptos convencionales de política, y permite la visibilización historiográfica de las mujeres.

La categoría del género y la de política, han sido explicadas con anterioridad, definamos ahora el papel del concepto de poder en nuestro estudio. Con Scott tenemos que el género nos remite a una relación significante de poder en la organización social de los sexos, en la necesidad de explicar una experiencia radicalmente diferente para las mujeres. El concepto de poder utilizado por Scott proviene del término elaborado en Foucault, para quien el poder, como lo explica Gabriela Castellanos, “no se define como una realidad política [exclusivamente], ni como una realidad fundamentalmente económica”. 57 Para

57 CASTELLANOS, Gabriela, Sexo, género y feminismo: tres categorías en pugna, Editorial La Manzana de la Discordia / CEGMS / Universidad del Valle, Cali, 2006. Op. Cit. p. 22

Foucault, el poder se ejerce y “se maneja en gran parte mediante los discursos:

quienes definen los términos y quienes los emplean, están involucrados/as en el juego del poder” 58 Al aceptar esta definición de poder, comprendemos que éste no se encuentra solamente centralizado ni está unificado socialmente de manera coherente; en la familia podemos observar relaciones de poder que enseñan el control que tiene el padre sobre la madre, y ésta a su vez sobre los hijos e hijas. De tal forma, que la utilización del concepto de poder en relación con el de género y política permite estudiar el devenir histórico de las mujeres a través de los discursos, en relación con la participación política en términos de su cercanía o aislamiento del manejo de poder y la forma como lo han ejercido y frente a quién lo han ejercido, además de identificar lo político del género, la politización de la vida cotidiana y aquellos lugares privados/domésticos donde los discursos recrean realidades y relaciones de poder.

La historia de las mujeres trata varios aspectos de la vida femenina en sociedad, que tienen que ver además de la preocupación por los movimientos sociales, con los temas relacionados con la vida cotidiana, la sexualidad y el cuerpo, con las guerras, el papel de las mujeres científicas y las mujeres artistas, la relación entre poder y género, entre otros temas. Frente a lo anterior, la historia de las mujeres busca una renovación sobre todo en el campo de la política porque pretende transformar no sólo las realidades observadas por las historiadoras, sino la condición misma de la mujer en el relato histórico. Se investigan las formas de inclusión y exclusión de las mujeres del poder y el contrato social, en el ejercicio de buscar otros lugares desde los cuales ellas han participado y las formas con las cuales ejercen poder y la forma diferencial como le ejercen. En esta búsqueda nos encontramos con que las relaciones de poder femenino son distintas y paradójicas, como afirma Arlette Fargue:

Las formas de poder femenino tienden a expresarse en términos culturales que comprenden las prácticas, experiencias, tradiciones, costumbres y rituales femeninos ubicados entre la esfera doméstica y la

58 Ibíd, p. 23.

pública, y que suponen el aprendizaje y la transmisión de unos roles y formas de conciencia específicos. 59

En el marco del repertorio temático de los estudios históricos sobre las mujeres, resulta de suma importancia ubicar el movimiento de mujeres como un gran escenario de diversos fenómenos sociales que tienen que ver con hechos políticos e históricos, donde las mujeres no sólo eran espectadoras sino participantes activas. Las obras tempranas en torno al estudio de tales eventos femeninos “consideraban que, como actores políticos, las mujeres impartían a sus luchas, prácticas, estrategias y objetivos ciertas cualidades propias de su género” 60 .

Bajo el análisis posibilitado por las categorías centrales para este estudio, las investigaciones sobre historia de las mujeres y la política se originan a partir de 1960, con aquellas activistas feministas que solicitaron una historia que proporcionara información sobre “el pasado” de las mujeres, “sus heroínas” 61 . Estudios de la década de los noventas, intervienen con una propuesta distinta, donde la preocupación por las mujeres en la historia se centra principalmente en recuperar a las mujeres desde su vida cotidiana. En la década de los noventa también se empezaron a realizar estudios sobre la participación política de las mujeres y los movimientos sociales. Una historia acerca de aquellos movimientos de mujeres y colectividades feministas en el pasado y presente. Para Molyneux, los movimientos de mujeres son fenómenos esencialmente modernos. Por ello lo más recurrente en las formas de abordar los movimientos de mujeres y la acción colectiva femenina según Molyneux- se ha hecho atravesando sus tres versiones más significativas: los grupos feministas, las mujeres de sectores populares, y los recientes estudios sobre

59 FARGUE Arlette, “La historia de las mujeres. Cultura y poder de las mujeres. Ensayo de historiografía”. Historia Social No 9, 1991, pp. 79-101; citado en: RAMOS PALOMO, Ma Dolores, Historia de las mujeres y pensamiento feminista: una historia plural a debate. Vasconia, No. 35,

Universidad de Málaga,

MOLYNEUX, Maxine, Movimientos de mujeres en América Latina. Estudio comparado, Ediciones

60

Cátedra / Universitat de València / Instituto de la Mujer, 2003, España, p. 219. 61 SCOTT, Joan, “Historia de las mujeres”, op. cit., p. 80.

2006.

p.

519.

Archivo

digital

en:

mujeres participantes en grupos fundamentalistas, como los presentados en el contexto sociopolítico iraní. 62

Al intentar incluir a la mujer en el caudal del conocimiento histórico, la historia de la mujer ha revitalizado la teoría, ya que ha sacudido las bases conceptuales de la investigación histórica. Esto se ha logrado mediante la revisión de tres de los principales puntos de interés de la reflexión histórica: a) la periodización, la cual empieza a tipificarse según la posición de la mujer, “su condición de libertad frente al hombre”; es decir indagar en las épocas concebidas como de grandes cambios sociales para evidenciar los grados de liberación o subordinación del talento femenino y lo que esto significa para la humanidad; b) las categorías del análisis social; se incluyen el sexo y el género como las categorías propias de los estudios de las mujeres, ya que “las mujeres son una categoría en si mismas”; y c) las teorías del cambio social, a partir del análisis sobre cambios en los modos de producción 63 . Lo que llamaría Scott: la “ampliación a los límites de la historia”.

4. Estudios de género en historia

Cuando miramos sólo con un ojo nuestro campo de visión es limitado y carece de profundidad. Si miramos luego con el otro nuestro campo visual se amplia pero todavía le falta profundidad. Sólo cuando abrimos los dos ojos a la vez logramos abrir todo el campo de visión y tener una percepción más exacta de la profundidad de conocimiento y sus plurales matices

GerdaLerner La creación del patriarcado.

Los estudios de género son incluidos en historia a partir de la década de los 90. Con un acumulado de posibilidades en diferentes ramas de las ciencias sociales, la historia es la disciplina encargada de descubrir y narrar los acontecimiento de las mujeres a lo largo del tiempo y el espacio.

62 MOLYNEUX, Maxine, Op., Cit. pp. 219-220. 63 KELLY, Joan, “La relación social entre los sexos; implicaciones metodológicas de la historia de las mujeres”, en: Carmen Ramos, Género e Historia. Op,, Cit.

Historiadoras como Scott, Kelly y Perrot, son algunas de las más sobresalientes representantes en materia de reconfiguración del método histórico. Aunque podemos referirnos además- a las elaboraciones historiográficas clásicas de Sheila Rowbotham, Kate Millet y Gerda Lerner, y de forma más reciente y de manera distinta, contamos con Lola G. Luna quien ha trabajado sobre los movimientos sociales y la participación política de las mujeres en Colombia, desde los estudios sobre el sufragio y la historiografía feminista. Existe, incluso, una extensa lista de nombres de mujeres feministas que desde otros campos de las ciencias sociales se han encargado de dar otro posicionamiento a las mujeres en historias nacionales, latinoamericanas, en historias políticas, económicas y culturales. Algunos nombres importantes son:

Mary Nash y Susanna Tavera con Las mujeres y las guerras, donde se preguntaron por el papel de las mujeres en las guerras de la Edad Antigua a la Contemporánea; Francesca Gargallo quien ha reflexionado por la historia del feminismo latinoamericano; Beatriz Castro, socióloga colombiana que ha trabajo la temática de la vida cotidiana; Donny Meertens quien ha trabajado historia social y política de las mujeres en situación de desplazamiento, mujeres en el marco del conflicto armado colombiano; Magdala Velásquez quien recopila un compendio de tres tomos sobre Las mujeres en la historia de Colombia; Magdalena León quien ha reconstruido la situación histórica de las mujeres rurales y campesinas desde la perspectiva del desarrollo capitalista en el agro Colombiano y latinoamericano; Luz Gabriela Arango que desde las mujeres obreras trabajó las relaciones de producción; y Carmen Ramos quien ha trabajado lo metodológico del saber histórico y la historia de las mujeres mexicanas con Género e Historia, entre otras.

En la búsqueda de nuevas metodologías y re- interpretaciones de la historia oficial y de rescatar a las mujeres de las sombras,

se ha llegado a proponer nuevas herramientas teóricas para la explicación, no sólo de su participación en la historia, sino también de la desigualdad y del cambio social, coincidiendo con otras visiones actuales sobre las limitaciones de paradigmas universalizantes para la

interpretación del pasado mostrando cómo la experiencia histórica de las mujeres ha tenido su particularidad. 64

Esta nueva interpretación del pasado se hace posible al pensar históricamente los géneros y su devaluación. Lo cual implica ser conscientes, por medio de la utilización de la categoría analítica del género, que tanto mujeres como hombres viven experiencias concretas de socialización en la vida, y que esas experiencias al tornarse desiguales conducen a que la mirada de varios investigadores alcance sólo una parte de la historia y no se ocupe de la realidad propia de las mujeres. Situación que convoca a una deconstrucción por parte de las nuevas investigadoras que empiezan a desvirtuar el paradigma universalizante del género masculino. En América latina el género también se estudia articulado con las diferencias de clase y etnia, como un denominador común entre todas ellas, de tal forma que

Entre la pluralidad de formas de hacer historia a que se ha llegado, se propone la diferencia sexual como un elemento a historiar desde el enfoque teórico del género, como vía para superar las limitaciones del enfoque de un patriarcado universal en el que las mujeres aparecen como victimas pasivas, de forma que se puedan visibilizar sus actuaciones históricas, políticas y se explique cómo se produjo la subordinación y su naturalización. 65

Con lo anterior, lo fundamental para la historia y la historiografía que se produce a partir del enfoque de género, se explica en la siguiente pregunta:

¿Cómo ha funcionado la diferencia sexual en la historia y por ende la diferencia sexual en las múltiples áreas de estudio de la historia? Cuando entendemos por diferencia sexual la construcción cultural (propia del género), que se sitúa en lo psíquico desde una subjetividad inconsciente, la diferencia sexual abarca mucho más que lo fenotípico y lo posiblemente visible del cuerpo sexuado. Esta diferencia se desarrolla también en las construcciones socio-culturales de

64 LUNA, Lola G., Los movimientos de mujeres en América latina…, Op, Cit., Pp. 33-34. 65 Ibíd. P. 25.

cada hombre y de cada mujer, y en donde no sólo se toma en cuenta la genitalidad de cada ser, sino su proceso de socialización íntimo y colectivo.

De esta manera es importante conocer con Lola Luna, los dos enfoques en historia que dan cuenta de la diferencia sexual: (1) el que analiza la subordinación femenina desde las relaciones sociales que giran en torno a la producción y reproducción; y (2) el que mira el género en la historia desde la conceptualización que cada época histórica y cada cultura hace de la diferencia sexual y desde la dinámica política que se le imprime.” 66 Además en palabras de Ramos, es necesario analizar a la mujer como sujeto histórico y paralelamente crear una conciencia de la especificidad histórica femenina. 67 Esto profundiza mucho más la encrucijada de la diferencia sexual, puesto que aparte de ser distinta de hombre a mujer, lo es de mujer a mujer por su diversidad según la clase, la etnia, la raza y la nacionalidad, de hombre a hombre y de cultura a cultura, incluso, de familia a familia.

Reconocer esta diferencia sexual y desalojar el androcentrismo de los discursos históricos tanto en la metodología de la investigación, como en su producción escrita, tiene que ver con aceptar que las mujeres siempre estuvieron allí, que las mujeres no han estado por fuera de los acont ecimientos históricos, aunque fueron sistemáticamente omitidas de los registros oficiales. Debemos comprender que no es la falta de información sobre la mujer, sino la idea de que tal información no tenía nada que ver con los intereses de la “historia”, lo que condujo a la “invisibilidad” de las mujeres en los relatos del pasado. 68

Este tipo de oficio de la historiadora, da un lugar preponderante a la utilización de las fuentes, que desde la perspectiva de género se realiza sobre archivos personales con toda clase de documentos: cartas, escritos, periódicos, diarios

66 Ibíd. P. 41.

67 RAMOS, Carmen, “La nueva historia, el feminismo y la mujer”, En: Carmen Ramos, Género e Historia, Op, Cit., P. 10.

68

SCOTT, Joan, “El problema de la invisibilidad”, en: Carmen Ramos, Género e Historia. Op, Cit., P.

44.

íntimos. 69 Se propone una lectura alternativa a las fuentes tradicionales, con lo que Perrot nos indica que en cierto sentido, tal vez sea falso decir que los registros no mencionan a las mujeres; antes bien, en los textos nadie buscó huella de las mujeres. 70

Las fuentes literarias también son importantes. Una muestra de ello, es la metodología utilizada por Joan Kelly en ¿Tuvieron las mujeres Renacimiento?, donde la autora experimenta nuevos tipos fontales al afirmar que:

La literatura, el arte y la filosofía de una sociedad nos dan conocimiento directo de las actitudes del sector dominante de esa sociedad hacia las mujeres, pero también proporcionan un conocimiento indirecto sobre nuestros otros criterios: es decir, las actividades sexuales, económicas, políticas y culturales de las mujeres 71 .

Joan Kelly aborda directamente el problema de la periodización, y afirma que en momentos cruciales para el progreso de la civilización, cuando la situación de los hombres avanza, pareciera que las mujeres viven circunstancias diferentes que evidencian un retroceso en su condición como mujeres. La autora desarrolla su teoría dando ejemplos de momentos históricos como el “progreso” 72 en Atenas, el Renacimiento y la Revolución Francesa. “Para las mujeres, el “progreso” en Atenas significó concubinato y confinamiento en las ciudades al gineceo. En la Europa del Renacimiento, implicó la domesticación de la esposa burguesa y el aumento de la persecución de brujas en todas las clases sociales. Por último, la Revolución excluyó expresamente a las mujeres de la libertad, la igualdad y “fraternidad”” 73 . Para Kelly también es importante trabajar sobre la cuestión de la utilización del sexo como categoría social, “puesto que las mujeres como grupo han tenido una relación diferente con la

69 Ibíd., p. 45.

70 PERROT, Michelle, “Haciendo historia: las mujeres en Francia.”, En: Carmen Ramos, Género e Historia. Op, Cit., P. 73.

KELLY, Joan, “Tuvieron las mujeres Renacimiento”, en: J.S. Amelang y M. Nash (ed.) Historia y Género, Alfons el Magnânin, Institució Valenciana D´Estudis I Investigació, España, 1990. P. 94. 72 Las comillas son de Joan Kelly.

73 KELLY, Joan, “¿Tuvieron las mujeres Renacimiento?”, en: Amelang, James S. y Mary Nash (comps.), HISTORIA Y GÉNERO…Op Cit. p. 126.

71

producción y la propiedad en casi todas las sociedades” 74 identificando la importancia de la regulación de la sexualidad femenina, comparada con la masculina. Desde el estudio sobre las teorías del cambio social, Kelly propone analizar cuáles son las pertinencias del estudio del género con relación a las clases sociales y “los vínculos que existen entre los cambios en las relaciones de clase y sexos” 75 .

Por otro lado, desde la cuestión metodológica de recuperación de información y datos, la historia oral también es importante para aquellas que han hablado más de lo que han escrito. Como complemento de la memoria autobiográfica, el estudio de la memoria “histórica” transmitida por los grupos sociales permite delimitarlos, 76 teniendo en cuenta la incorporación de la subjetividad del sujeto de estudio, indispensable para los estudios de las mujeres. Esto nos permite identificar, entre otras cosas, la línea “invisible” que separa y/o unifica el binario privado/público.

En correspondencia con lo planteado en el punto anterior sobre la nueva historia y sus múltiples campos de estudio, en esta oportunidad no se trata entonces de un dominio la historia de las mujeres- sino de varios, incluso de todos, en los cuales la mujer es considerada como parte integrante, antes minimizada, de la historia global. 77 Se intenta comprender que “las luchas y los logros de las mujeres son hechos políticos relacionados con la ideología, con las ideas políticas; en suma, con problemas de exclusión y subordinación, que pueden ser analizados en términos de poder a través del concepto de género y sus significados” 78 .

74 KELLY, Joan, “La relación entre los sexos;

Ibíd. Pp. 134. 76 VAN DE CASTEELE, Sylvie y VOLEMAN, Danielle.

mujeres”, En: Carmen Ramos, Género e Historia. Op, cit., p 102.

Ibíd. p108. 78 LUNA, Lola G, Los movimientos de mujeres en América latina, Op. Cit., P. 13.

77

75

Op. Cit. P. 129.

“Fuentes orales para la historia de las

5. Historiografía feminista

Las manifestaciones de conciencia de género no sólo se corresponden con feministas cuya situación vital les permite afinidadfilosófica. En cada mujer se encuentran procesos definidos por una de las perspectivas o por la combinación de varias, por eso es posible la sintonía con signos de otros tiempos y lugares, por la afinidad y la empatía aun con mujeres desconocidas.

Marcela Lagarde AculturaciónFeminista

La historiografía feminista es una mezcla teórica de toda la discusión planteada en los párrafos anteriores. En esta renovación historiográfica se produce una intersección entre la historia de las mujeres 79 , la perspectiva del género y el desarrollo del pensamiento feminista en la academia. Esta inserción del feminismo en la academia, consiste básicamente en plantear en lenguaje científico el proyecto político del feminismo el cuál se expresa como una posición que dice que las mujeres son subvaloradas, oprimidas, desconocidas y que deben construir un camino para su liberación. Ser feminista, entonces, consiste en

Reconocer que en nuestras culturas y sociedades se ha pensado que las mujeres carecemos de capacidades intelectuales o morales que sí tienen los hombres, pero que esta idea es errónea, pues las mujeres, si se nos educa para ello, podemos ejercer un liderazgo, desempeñar cualquier trabajo y desarrollar cualquier actividad intelectual. 80

Con la diversidad de saberes de las feministas académicas, la perspectiva del género y los nuevos estudios historiográficos, se logra además la interdisciplinariedad o transdisciplinariedad del conocimiento, como un lugar

79 Cabe aclarar que no todos los trabajos historiográficos sobre mujeres poseen la perspectiva de género. Hay historias de mujeres que hacen caso omiso a la diferencia sexual, a la política sexual y a la existencia de la subordinación femenina en las relaciones sociales.

80 CASTELLANOS, Gabriela, Sexo, género y feminismo: tres categorías en pugna… Op. Cit. p. 166.

posible donde se interrelacionan saberes especializados de la sociología, la antropología, la ciencia política, entre otras, para prestar atención al colectivo femenino como objeto de estudio y posibilitar el surgimiento de la historia de las mujeres, rompiendo barreras epistemológicas, disciplinarias y geográficas.

Esta policromía de saberes y el conocimiento de las experiencias históricas femeninas están fuertemente vinculados a los planteamientos angloamericanos, dada la vitalidad que presentaron los Women´s Studies, los cuáles constituyen una de las primeras y más fuerte expresión de la intersección género, historia y feminismo. Esta relación académica se ha visto reflejada en múltiples aportes como los mencionados a continuación por María Dolores Ramos:

En el desarrollo de conceptos, métodos y herramientas de trabajo de carácter propio, que son extraordinariamente útiles para la Historia de las mujeres y cuyo uso se ha generalizado a posteriori en otros ámbitos del conocimiento histórico: el androcentrismo como un punto de vista central, hegemónico, que relega a los márgenes de lo insignificante aquello que se considera no pertinente y también impertinente- para su propia mira o punto de mira; la teoría de las esferas pública y privada; el género como categoría analítica, los elementos que facilitan su construcción-deconstrucción y el debate planteado en torno al giro lingüístico y la posmodernidad; los conceptos de patriarcado institución que ha pasado por readaptaciones sucesivas, sobre todo tras la obtención de los derechos civiles y políticos por parte de las mujeres occidentales-; la conceptualización del feminismo y sus diversas interpretaciones; los debates en torno a la noción de cultura femenina y la introducción del concepto de identidad, entre otros. 81

Quienes se han preocupado por la historia de las mujeres entienden que sus inicios y posteriores desarrollos son inherentes al pensamiento feminista tanto

81 RAMOS PALOMO, Ma Dolores, Historia de las mujeres y pensamiento feminista: una historia plural a

debate.

Vasconia,

No.

35,

Universidad

de

Málaga,

2006.

p.

519.

Archivo

digital

en:

como se encuentra ligada la historia del movimiento obrero al pensamiento socialista. Corrientes de pensamiento que no han sido monolíticas, únicas o rígidas, sino plurales y diversas. En este sentido, la ampliación de la historia ha sido en su mayoría, obra de historiadoras feministas como lo hemos mencionado, y principalmente, de feministas comprometidas con el movimiento social de mujeres, que a su vez sirve como sujetos de investigación y de escenario práctico para la formulación de nuevos problemas, hipótesis y posibles alternativas para el cambio en la condición jurídica, política, económica y cultural de gran cantidad de mujeres. De tal manera,

La historiografía feminista contribuye a conceptualizar nuevos problemas, renovando orientaciones metodológicas y contenidos, señalando a fin de cuentas con ironía un “final de la historia” y un nuevo comienzo, en el que todos los sujetos políticos están presentes con sus experiencias históricas entrelazadas en torno a las múltiples actividades sociales, políticas y económicas, que ahora pueden ser interpretadas bajo nuevos enfoques. 82

Este proceso ha sido denominado como “visibilización historiográfica”. Esto es, un tipo de historia de las mujeres que busca narrar los acontecimientos de diverso signo- como una historia de la humanidad, donde las mujeres obtienen estatus de sujeto. Como escribimos líneas arriba, la preocupación temática de visibilización histórica, es un gran abanico de investigaciones que buscan a las mujeres en todos los escenarios públicos y privados de la historia.

Con la historiografía feminista toman gran importancia los estudios sobre historia política de las mujeres. Historias políticas que tienen que ver con el estado, el poder, la ciudadanía y la democracia, pero también otras historias re- construidas a partir de lo cotidiano, de lo íntimo, de lo personal y lo privado. A partir de allí, se estudia la constante interacción entre lo público y lo privado y la politización de los espacios de mujeres organizadas, lo cual puede darse en torno a movimientos sociales, organizaciones barriales, mujeres organizadas

82 LUNA, Lola G., “Historia, género y política.”, op. cit., P. 24.

por momentos coyunturales, mujeres sindicalistas y campesinas, o lideresas comunitarias.

Sobre experiencias de mujeres organizadas en torno al movimiento social de mujeres, sería “pertinente aceptar que el movimiento social de mujeres ha significado más una redefinición del poder político y la forma de entender la política, que una búsqueda del poder o de la representación en la política formal” 83 y aquella que convierte en derroteros para la historia política de las mujeres, las acciones de éstas que tienen que ver con el poder, la participación, las instituciones, el estado, el sistema político en general, etc.

El interés por politizar espacios antes desconocidos y desaprobados es el resultado del feminismo construido en gran parte, en la praxis social. Es decir, que los principales postulados del feminismo referidos a explicar y conceder otro estatus a las actividades de las mujeres en la historia de la humanidad y la constante crítica a la dominación masculina del mundo, surgen de las propias resistencias cotidianas de gran cantidad de mujeres feministas que hacen que su influencia en la academia permita desarrollar conceptos, saberes y teorías que hacen que el feminismo se transforme en un fenómeno más complejo que un movimiento social 84 , desarrollando un pensamiento crítico y creador de conocimiento que ha posibilitado la vía de incorporación real de las mujeres en la política. 85 Con esto, podríamos afirmar que gran parte de la historiografía feminista se originó en la necesidad de tener un pasado con el cual pudiera identificarse el movimiento feminista, y también las mujeres en lo individual. 86

83 LEÓN, Magdalena (Comp.), “Movimiento social de mujeres y paradojas de América latina”, En:

Mujeres y participación política. Tercer Mundo Editores, Colombia, 1994, P. 14.

En el sub título próximo, aclararemos qué es un movimiento social y porque consideramos la existencia del movimiento social de mujeres.

84

85

LUNA, Lola G., Los movimientos de mujeres en América latina… Op, Cit., p. 62.

86 LEYDESDORFF, Selma, “Política, identificación y escritos sobre la historia de la mujer”, En: Carmen Ramos, Género e Historia. Op, Cit., P. 91.

6. Acciones colectivas y perspectiva de género

Asociarse la mujer para dar vida

a un movimiento político social es un caso insólito en la historia del mundo. Pero es un paso necesario y ha llegado la hora.

La mayoría de

damas que lean estas páginas

pensarán que es una cosa difícil e irrealizable.

Matilde González Ramos Orientación política femenina.

La categoría de género también es necesaria para analizar el repertorio de acciones colectivas prácticas y discursivas del movimiento social de mujeres y del movimiento feminista. Al convertirse en protagonista de las luchas sociales modernas, con “actores menos visibles” como diría Martha García, el movimiento de mujeres empieza a ser analizado como nuevo movimiento social,

Feminizando el mundo, a través de interacciones colectivas, ya sea a través de manifestaciones públicas o mediante acciones organizativas, en los cuales los feminismos de todos los tipos, con intermitente continuidad, han denunciado las injusticias, las deficiencias políticas y las contradicciones de la democracia. 87

El uso del concepto de acción colectiva como herramienta sociológica, intenta facilitar la clasificación cualitativa del repertorio de las acciones conjuntas de las mujeres entendiéndolas como parte de un movimiento el cual se percibe como un proceso. De aquí, que sostengamos con Múnera, que aquellos procesos de articulación de acciones y actores colectivos e individuales, dirigidos a controlar y orientar uno o varios campos sociales, obedecen a un movimiento social. 88 Con esto, afirmamos que el movimiento de mujeres es un movimiento social cuyas características no se reducen a la uniformidad de discursos, por el contrario, los movimientos de mujeres se pueden significar,

87 PERROT, Michelle, “Mujeres en la ciudad. Conversaciones con Jean Lebrun”. Santiago de Chile – Andrés Bello, 1997, pp. 94-95. 88 MÚNERA, Leopoldo. Desafíos Actuales de los movimientos sociales en épocas de globalización. En:

VELES. (2001Bogotá). Conferencia VELES. Bogotá, Universidad Nacional, 2001.

siguiendo a Maxine Molyneux, como fenómenos sociales y políticos de cierta trascendencia, que puede variar según el número de mujeres que lo integren o su capacidad de acción para provocar algún tipo de cambio. 89

Otras definiciones ampliarían el espectro orgánico del movimiento social de mujeres. Gabriela Castellanos nos dirá:

El movimiento social de mujeres, es el conjunto de personas, organizaciones, redes y grupo de informales que, en una sociedad determinada, luchan de maneras diversas por mejorar determinados aspectos de la situación de las mujeres. En dicho movimiento encontramos, además de grupos y académicas feministas, y mujeres feministas independientes, ONGs que trabajan con mujeres, grupos comunitarios, mujeres independientes que ejercen liderazgos en distintos sectores populares 90

Con esto, las nociones de movimiento social y acción colectiva, se perciben bajo una relación de mutua correspondencia que no significa una relación de causa efecto entre ellas, y donde la acción colectiva se instala como el común denominador y principal recurso del movimiento social.

Para nuestro estudio, entendemos por acciones colectivas la posibilidad que tiene un grupo de realizar un desafío a un contrario opositor de determinada reivindicación. Desafío que puede inscribirse en el campo de lo social, cultural, económico, político y sexual. De tal forma,

La acción colectiva es toda acción conjunta intencional que está marcada por un proyecto explícito de movilizarse concertadamente y que se desarrolla bajo una lógica de reivindicación y defensa de un interés material o de una causa. 91

89 MOLYNEUX, Maxine, Movimientos de mujeres en América Latina. Estudio comparado, Ediciones Cátedra / Universitat de València / Instituto de la Mujer, 2003, España, p. 225

90

CASTELLANOS, Gabriela, Sexo, género y feminismo: tres categorías en pugna… Op. Cit. p. 163.

91 NEVEU, Erik. Sociología de los movimientos sociales. Quito: Abya Yala, 2000.

En Touraine “las acciones colectivas se definen más a menudo por un esfuerzo para dominar el cambio y orientar el porvenir, que por una voluntad de conservación o de vuelta al pasado” 92 . Las acciones colectivas de las mujeres obtienen proyección, en tanto que se piensan la transformación de la sociedad patriarcal. El ideario de las organizaciones de mujeres y de las feministas, enmarca un proyecto político de transformación de la subordinación de género y reivindicación de los derechos de las mujeres.

Desde los primeros sociólogos preocupados en el tema, la acción colectiva se refiere a comportamientos disfuncionales al sistema vigente, y donde su primer

y más básico aspecto “es desafiar a sus oponentes o a las élites”.

Sostendrémos con Tarrow que, independientemente del tipo de acción colectiva realizada por determinado grupo o movimiento, en diferentes modos, desafían a sus oponentes, crean incertidumbre y potencian la solidaridad. 93 Además, especialmente importante para el estudio de la participación política de las mujeres por fuera de la actividad electoral-sufragista y partidaria, nos advierte Tarrow, los disidentes no tienen por qué ocupar un espacio público (obligatoriamente, agregamos) para presentar desafíos eficaces.

El poder de la acción colectiva procede de tres características potenciales:

desafío, incertidumbre y solidaridad. Los desafíos, escribe Mary Katzenstein 94 , pueden optar la forma de “movilización discreta” en las instituciones, en la familia o en las relaciones entre los sexos.

La acción colectiva no sólo desafía a sus oponentes y les enfrenta a límites indefinidos y resultados indeterminados; también encarna la solidaridad. Y a la inversa, la solidaridad refuerza la acción colectiva. La solidaridad expresa en las organizaciones de mujeres, tiene que ver en parte con aquel sujeto central del movimiento feminista: la mujer y/o las mujeres. Si bien con Buttler comprendimos que la construcción de la feminidad ha sido obligatoria,

92 TOURAINE, Alan…En: Massolo, Alejandra (coomp), Introducción. Política y mujeres: una peculiar relación, “Los medios y los modos. Participación política y acción colectiva de las mujeres. El Colegio de México, 1994, México D.F. p 35. 93 TARROW, Sidney. El poder en movimiento. Los movimientos sociales, la acción colectiva y la política. Editorial Alianza S.A., Madrid, 1997. pp. 180.

94

Citado en TARROW. El poder en movimiento… Op., Cit. P. 181.

normativa y aislada del ejercicio concreto de asimilar las realidades cotidianas de las mujeres en todo el mundo en constante cambio, el movimiento de mujeres y las feministas siempre se han contenido en una base social mucho más amplia que integra las interpretaciones que sobre la subordinación de género han hecho las activistas y las académicas: el movimiento social de mujeres.

Las acciones colectivas se dimensionan de acuerdo con el conjunto de las actividades desarrolladas por los movimientos sociales, conjuntos denominados repertorios. El repertorio del movimiento moderno ofrece a las y los activistas tres tipos básicos de acción colectiva: violencia, disrupción y convención. Los tres incorporan en mayor o menor grado las propiedades de desafío, incertidumbre y solidaridad. 95 Los grupos de mujeres y feministas han logrado incrementar aquellos repertorios a base de creatividad y búsquedas de alternativas. Han realizado lo que Tarrow denomina “la innovación en los márgenes”, ejemplificado de la siguiente forma: las feministas desfilan disfrazadas de brujas para burlarse de la caricaturización que de ellas hacen sus oponentes varones.

En la perspectiva de la acción colectiva y los movimientos sociales, se hace necesario además, el estudio sobre los marcos que orientan o significan la acción colectiva. Estos marcos hacen referencia a las múltiples y variadas interacciones posibles entre el sistema simbólico y el mundo físico de determinado movimiento en pugna por derechos políticos y sociales. Aquellos marcos de significado, permitirán la identificación del proceso de subjetivación que las mujeres y las feministas re-crean en sus organizaciones y en las acciones conjuntas, en este sentido:

La actividad clave de los movimientos sociales consiste en inscribir agravios en marcos globales que identifican una injusticia, atribuir la responsabilidad de la misma a otros y proponer soluciones. 96

95 Ibíd. p. 205. 96 Ibíd. p. 213.

Según Charles Tilly, existe una estructura de oportunidades que hace que las personas se sumen a los movimientos sociales como respuesta a las oportunidades políticas de un momento determinado, y a continuación siga creando nuevas oportunidades a través de la acción colectiva. 97

Estas nuevas oportunidades políticas, se traducen para el movimiento de mujeres y el movimiento feminista como un espacio de participación política por medio de acciones colectivas de desafíos públicos y no públicos, no masivos donde se producen intercambio de actitudes, alianzas políticas e interpretaciones de la realidad que sientan las bases para la movilización del movimiento social. 98

En el tercer capítulo de nuestro estudio analizaremos a profundidad los repertorios de las acciones colectivas del movimiento de mujeres y sus constantes interacciones con el entramado simbólico de las acciones feministas. En un intento de clasificación y significación cualitativa.

Las anteriores herramientas conceptuales permiten elaborar una propuesta metodológica de reconstrucción de la historia del movimiento de mujeres en Cali durante las décadas de los 70´s y los 80´s. La utilización de categorías de análisis como el género, poder y política, entrecruzadas en el ejercicio historiográfico feminista, resultan importantes para dicha elaboración. De esta manera el presente estudio recoge y utiliza el concepto de género, como una categoría de análisis que nos permite identificar en los grupos de mujeres feministas y no feministas, las formas como se relacionan entre ellas mismas y con lo masculino próximo que las rodea. Se advierte la imposición de la feminidad, pero también la posibilidad de revaluar la norma. Vemos que la construcción de los espacios femeninos y del ser mujer, son eventos históricos y políticos. Son formas de asumir y experimentar la sociedad, la política y la

97 TILLY, Charles. Modelos y realidades de la acción colectiva popular. En: Aguilar, Fernando. “Intereses individuales y acción colectiva”. Madrid: Editorial PabloIglesias, 1991. Pp. 21. 98 IBARRA, Maria Eugenia. Acciones Colectivas de las mujeres en contra de la guerra y por la paz en Colombia. En: Revista Sociedad y Economía, No 13, año 2007. Facultad de Ciencias Sociales y Económicas, Universidad del Valle.

cultura, diferenciales a la lógica masculina de comprensión del mundo, la cual se torna universal e inmutable.

Esta perspectiva de estudio también nos brinda una manera de comprender a las mujeres no como un aspecto aislado de las sociedades sino como una parte integral de ellas. De acuerdo con la historiadora Joan Scott, comprendemos que la investigación sobre estos temas posibilitará una historia que proporcione nuevas miradas a viejos problemas, los redefinirá en términos

nuevos; situación que hará visibles a las mujeres, además de abrir posibilidades para pensar las estrategias políticas feministas de la actualidad y

el futuro.

A continuación mostraremos el panorama político del movimiento de mujeres y

del movimiento feminista internacional, el cual tiene cierta influencia en las formas de organización y trabajo colectivo que expresan las organizaciones y las mujeres entrevistadas para el estudio.

66

CAPÍTULO 2. ASUMIENDONUESTRAS VOCES, CONTANDONUESTRAS HISTORIAS

Puede que no sepamos expresarlo siempre, o que no queramos hacerlo con los instrumentos intelectuales heredados delpatriarcado, pero sentimos en la piel lo que significan los siglos durante los cuales ser humano se dijo hombre y lo universal se identificó con lo masculino. Francesca Gargallo Las ideas feministas latinoamericanas

A continuación presentamos el devenir histórico del Movimiento por la Liberación de la Mujer (MLM) y el Movimiento Social de Mujeres (MSM) a nivel internacional y nacional. La primera parte de este segundo capítulo consta de una breve genealogía sobre las formas organizativas de los movimientos de mujeres en Europa, Estados Unidos y América Latina. Para ello, hemos incluido los temas relacionados con la revolución sexual y las vertientes feministas de finales de los sesentas y principios de los setentas. Luego, hemos contextualizado estos temas en las formas adoptadas por el movimiento de mujeres en América Latina y específicamente en Colombia. De tal forma que para comprender las dinámicas del movimiento social de mujeres en Colombia y específicamente en Cali en las décadas de 1970 y 1980, debemos referirnos al contexto internacional que acompañó el surgimiento del feminismo de la segunda ola y las distintas vertientes que se aliaron, ampliaron o distanciaron del movimiento de mujeres. Diferenciamos en este caso el Movimiento por la Liberación de la Mujer, del Movimiento Social de Mujeres, en tanto que el primero se encontró en su momento mucho más ligado al feminismo de lo que pudo estarlo el Movimiento de Mujeres en la década de los 80´s. Si bien el MSM es una expresión contemporánea del MLM, no se componen de una misma definición política ni debe entenderse que el MSM sea una simple evolución del MLM.

En la segunda parte daremos cuenta de tres actividades de carácter internacional las cuales se relacionan con el MLM: la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer México 1975, la Declaración del Decenio de la Mujer 99 y su plan de acción regional 1976 - 1985, y por último el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe realizado en 1981 en Bogotá.

En última instancia, presentamos la reconstrucción histórica que se elaboró sobre las organizaciones escogidas para trabajar el tema del movimiento social de mujeres en Cali. En esta tercera parte mostraremos los nombres y los recorridos políticos de cada una de las organizaciones, lo que nos llevará a detallar las similitudes y diferencias con las cuales trabajaremos en el siguiente capítulo.

1. Movimiento por la Liberación de la Mujer y Movimiento Social de Mujeres

“Las mujereshacenalgo más que defender sus derechos” María Arías La Liberación de la Mujer

En una primera aproximación al origen histórico del Movimiento por la Liberación de la Mujer, sostenemos con Gloria Steinem lo siguiente:

La mujer ha sido siempre marginada socialmente a lo largo de la historia, se la ha discriminado y considerado una “menor de edad” como persona, con una actitud similar a la del colonizador ante los habitantes de sus dominios. La lucha por la emancipación y liberación femenina nace siempre de la conciencia de esta situación de inferioridad y aspira a derribar las barreras que hacen de la mujer un ser social y

99 Se aclara que el Decenio (o Década) de la Mujer no es un evento estático el cual se desarrolló en un lugar en especial. La Década es un proceso estimulado por varios grupos de mujeres a nivel internacional e impulsado por la ONU y la Comisión Interamericana de Mujeres para el fortalecimiento de la igualdad, el desarrollo y la paz en los países pertenecientes a Naciones Unidas y se hizo efectivo por medio de planes de acción regionales acordes con el contexto de cada país en especial.

personalmente inferior al hombre. Si antes la mujer luchó, por ejemplo, por el reconocimiento del derecho al voto (reservado hasta entonces al hombre) o por la posibilidad de estudiar y trabajar sin discriminaciones, hoy se unen a estos objetivos, otros que han ido surgiendo tras constatar que el reconocimiento jurídico de ciertos derechos no equivalía a una verdadera igualdad social práctica entre el hombre y la mujer. 100

Con lo anterior, Steinem nos permite entender la dimensión social y política del movimiento que evidencia la problemática de la desigualdad de las mujeres en la sociedad. De sus palabras podemos inferir que el movimiento por la liberación de la mujer surge con unas necesidades específicas, con unas reivindicaciones concretas y con un devenir propio que plantea rupturas, continuidades y retos para las mujeres que participan en él. En este sentido, la continuidad en la exigibilidad de derechos trasciende, como Steinem lo expresa, hacia la consecución de objetivos relacionados con reivindicaciones provenientes de la lucha por los derechos sexuales y reproductivos, la desmitificación de la vida privada y cotidiana y los progresos del reconocimiento del feminismo como proyecto político el cual atraviesa los fenómenos sociales ubicados en la vida personal (pública/privada) de las mujeres.

Podríamos agregar, que el tema de la liberación de la mujer ha surgido en diversos momentos de la historia contemporánea y en torno a mujeres de distintas clases sociales y origen étnico, y que como movimiento colectivo, se visibiliza con las mujeres sufragistas y adquiere nuevas dimensiones hacia la década de 1960 con las mujeres que participaban de movimientos antimilitaristas y/o pacifistas, de grupos políticos estudiantiles, obreros y académicos.

Por otro lado, el movimiento social de mujeres se presenta de forma distinta al comprender variados grupos de mujeres con múltiples reivindicaciones, muchas de ellas, elaboradas principalmente a partir de lo que Lola G. Luna

100 Entrevista a Gloria Steinem, escritora feminista estadounidense y directora de la Revista M´s. En:

María Arias, La Liberación de la Mujer, Salvat Editores S.A. Barcelona, 1973. p. 9.

llamó “lo político del género”. Para Luna, las mujeres empiezan a ser incluidas en el espacio público a partir de las “bondades” reconocidas en los espacios domésticos privados. Así, el movimiento de mujeres contiene una gran diversidad de agrupaciones femeninas, muchas de ellas compuestas por mujeres madres que realizan acciones y negociaciones con el Estado a partir

de reconocerse en primer orden como sujetos reproductores y encargadas del

cuidado y la supervivencia de la nación. Este maternalismo es extendido a todo discurso y práctica política realizada por estos grupos de mujeres y de esa forma logran incluirse en el mundo de la política pública. Esto refiere, para la historiadora española, cierta riqueza para el movimiento social de mujeres y los avances en materia de consecución de derechos para ellas. Sin desconocer que el maternalismo fue instrumentalizado, en América Latina, durante las crisis económicas de la segunda mitad del siglo XX para integrar a las mujeres en programas de desarrollo como agentes sociales para el desarrollo de la comunidad y como agentes económicos domésticos. 101

De otro modo, los movimientos de mujeres han logrado poner en la palestra pública gran parte de las reivindicaciones feministas de décadas pasadas. Esta vez con menos radicalidad e intransigencia, pero con las mismas fervientes convicciones de quienes heredan con compromiso las deudas de un pasado que quisiera negarse a entregar lo que les pertenece a las mujeres. Igualmente las feministas, siguen estando cerca de este movimiento, entrando y saliendo

de él cada vez que las mujeres se acercan o alejan de los principios políticos

feministas que se enuncian particularmente desde las luchas específicas de las mujeres, cuestionando la simple inclusión de éstas en los modelos económicos,

sociales, culturales y políticos masculinos.

A continuación, exploremos al MLM y al MSM como dos expresiones

importantes de las luchas de las mujeres y sus particularidades organizativas y políticas en Norteamérica y América del Sur.

101 LUNA, Lola G, Los movimientos de mujeres en América Latina y la renovación de la historia política. Op. Cit. p 70

1.1

Movimiento por la Liberación de la Mujer

En la segunda mitad del siglo XX, en casi todos los países las mujeres hacen algo más que defender sus derechos, pues buscan la transformación de la cultura en muchos de sus aspectos. En Europa el movimiento por la liberación de la mujer se expresa fuertemente en Francia, Gran Bretaña, Italia y España, con mujeres que buscan el sufragio femenino, la reivindicación de los derechos de las mujeres como ciudadanas. La expresión del MLM en Francia en 1970 exige igualdad de oportunidades, derechos y obligaciones. Por otro lado, se realizan campañas para el aborto libre y gratuito y el reconocimiento legal de métodos anticonceptivos. Consignas que se expanden a otros países. En los carteles de las movilizaciones de mujeres obreras ellas demandan “Igual salario por igual trabajo”. También se hace urgente la liberación del divorcio y de las leyes que regulan la natalidad. 102 El movimiento de liberación en Estados Unidos a simple vista, parece tener mucha más fuerza que el de sus hermanas europeas. Las mujeres constituían por primera vez una tercera parte de la fuerza laboral; el matrimonio y la vida familiar empezaban a transformarse, y finalmente, los movimientos pacifistas, en pro de los derechos civiles y el nacimiento de los hippies, trastocaron las ideologías políticas y los mitos culturales, acarreando una puesta en cuestión de las costumbres sexuales y el papel de la mujer en la sociedad. 103

Siguiendo la línea de ideas expuesta, podríamos decir que en sí, el MLM pretende ser un instrumento de emancipación puesto que

ofrece un ambiente favorable para que las mujeres se afirmen como tales, se reconozcan, se atrevan a hablar y recuperen la confianza en sí mismas;MLM pretende ser un instrumento de emancipación puesto que permite a las mujeres su lucha para

permite a las mujeres su lucha para adquirir una nueva identidad distinta de la que se les ha impuesto bajo criterios biológicos yse atrevan a hablar y recuperen la confianza en sí mismas; 102 ARIAS, María. La Liberación

102 ARIAS, María. La Liberación de la Mujer, Salvat Editores S.A. Barcelona, 1973. Pp. 110 120. 103 Ibíd. p. 84.

es un instrumento de combate dispuesto a suprimir las relaciones tradicionales de subordinación-dominación, de

es un instrumento de combate dispuesto a suprimir las relaciones tradicionales de subordinación-dominación, de seducción y donjuanismo. 104

En otras palabras, la liberación de la mujer atraviesa unos procesos de organización colectiva que permiten crear espacios de autoconciencia para confrontar el determinismo biológico y así posibilitar la eliminación de la subordinación del género femenino. Las expresiones organizativas del MLM son heterogéneas y múltiples. Veamos de nuevo con Steinem algunas de las agrupaciones norteamericanas.

Herederas de la tradición feminista europea, algunas mujeres estadounidenses formaron grupos como NOW National Organization Women´s- , las New York Radical Feminist fundado por Shulamit Firestone y Pam Allen, Women´s Liberation, Witch, las Redstockings y SCUM Society for Cutting Up Men- 105 . En 1967 se crea en Chicago el primer grupo independiente de tendencia socialista The Chicago Women´s Liberation Union, al que se unen las New York Radical Women.

En este punto tengamos en cuenta que la denominación Women´s Lib (abreviación en inglés de women´s liberation) se adquiere y populariza con la influencia de los “movimientos de liberación” de los grupos de izquierda. A partir de 1968 las mujeres adoptan el término, y recibiría su espaldarazo definitivo “con la publicación de un periódico de ámbito nacional en EEUU titulado The Voice of the women´s liberation movement.” 106 A partir de ese momento y sobre todo en la década de los setenta, empezarían a surgir grupos en varios países que se identificarían bajo el nombre común de Women´s Lib, y con esa denominación serían identificados, reconocidos y difundidos por los medios de comunicación y el público en general.

104 Entrevista a Gloria Steinem, escritora feminista estadounidense y directora de la Revista M´s. En:

María Arias, La Liberación de la Mujer, Op. Cit. P. 85.

105

Ibíd. P86.

106 SÁNCHEZ MUÑOZ, Cristina, Elena Beltrán Pereira y Silvina Álvarez, “Feminismo liberal, radical y socialista”. En: Elena Beltrán y Virginia Maquieira (editora), Feminismos. Debates teóricos contemporáneos, Alianza Editorial, Madrid, 2005, p. 80.

El feminismo académico, como otro escenario de liberación femenina, tiene gran fuerza en el MLM estadounidense. Las primeras mujeres feministas en ingresar a las universidades, empiezan a crear centros de investigación para el estudio de la “cuestión femenina” desde la historia, la antropología, la psicología y la sociología, con el tiempo vendrían los trabajos inter y trans- disciplinarios.

Revolución Sexual

Es de gran importancia señalar en este momento que la revolución sexual juega un papel central y determinante en la estructuración del movimiento y en su expansión geográfica en la segunda mitad del siglo XX. Esta revolución, carente de acontecimientos dramáticos en gran escala,

No cuenta con guerras civiles, lucha de clases ni derramamiento de sangre. No tiene un ejército revolucionario que combata a sus enemigos, no trata de derrocar gobiernos. 107

La revolución sexual implica para las mujeres una profunda transformación de sus imaginarios y prácticas sexuales, es la oportunidad para re-interpretar la diferencia sexual entre hombres y mujeres y atender los derivados de opresión que preceden a la jerarquía negativa entre los sexos bajo el patriarcado. Esto, bajo los aportes exclusivamente hechos por las feministas. Por otro lado, tendríamos que reconocer que la revolución sexual no fue completamente favorable a las mujeres; muchos de sus aspectos se convirtieron en fuente de tendencias sexistas, como es el caso de la tendencia a usar el cuerpo de la mujer explotándolo para fines comerciales, ejemplificado en revistas del tipo “playboy”, y la tendencia a exigir que las mujeres sean activas sexualmente así sea que lo deseen o no. Esta problemática fue abordada posteriormente por diversas corrientes feministas preocupadas por la formulación de los derechos sexuales para las mujeres.

107 SOROKIN, Pitirin, La Revolución sexual de los Estados Unidos de América, Instituto de Investigaciones Sociales, Editorial Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1964. P. 15.

Las características/reivindicaciones centrales de dicha revolución, iniciada en los EEUU después de la primera Gran Guerra por grupos feministas, comprenden la discusión del placer sexual femenino ligado al orgasmo clítoridiano; la negación al matrimonio como institución de dominación; el desarrollo de la píldora anticonceptiva y la planificación familiar. Surgen los movimientos de mujeres preocupados por los temas de salud y auto-cuidado, y empiezan varias discusiones feministas que separan la sexualidad de la reproducción. Estas reivindicaciones son de suma importancia para la liberación de la mujer, en tanto la explotación del poder reproductivo de la mujer se constituye como uno de los pilares fundamentales del patriarcado.

La crítica estructural que se hace al sistema de dominación de las mujeres, llamado patriarcado, argumenta que los hombres y el poder masculino se han apropiado del cuerpo y la sexualidad de las mujeres. Anne Koept, fundadora del New York Radical Feminists, y autora del texto El mito del orgasmo vaginal, expone la ficción histórica creada sobre el placer y el deseo femenino. Al situar el placer femenino en el clítoris y decir que “la región vaginal no es altamente sensible y no está conformada para producir el orgasmo” 108 , Koept atenta contra la equivocada interpretación que Freud había hecho sobre la sexualidad femenina. Interpretación androcéntrica y en gran medida misógina, al postular que las mujeres que no gozaban sexualmente con un orgasmo vaginal, manifestaban una insatisfacción al no aceptar su rol femenino en la sociedad, por ende sufrían una enfermedad mental denominada “frigidez”. 109

Básicamente los argumentos presentados por Koept, provienen del siguiente análisis:

El clítoris no tiene otra función que no sea el placer sexual. La vagina, su función se relaciona con la reproducción. Tiene que ver principalmente con 1) la menstruación; 2) la recepción del pene; 3) la retención del semen; 4) pasaje del feto. 110

108 KOEPT, Anne, “El mito del orgasmo vaginal”. En: Christiane Rochefort, Navoni Weisstein, Isabel Laguila (otras) La liberación de la mujer. Año cero, Granica Editor, Argentina, 1972, p. 53.

109 Ibíd. P. 54 110 Ibíd. P. 58

Para esta feminista radical, los hombres experimentan esencialmente un orgasmo debido a la fricción del pene con la vagina y no por la fricción con la zona clitoriana, que es una zona externa y no logra la presión que se crea con la vagina. Como consecuencia, el placer sexual de las mujeres ha sido definido con referencia y en función de lo que produce placer a los hombres.

Con tales aseveraciones, se da al traste con el mito de la frigidez femenina. Título de otro artículo importante para la producción de saberes feministas de la época. Su autora, Christiane Rochefort, plantea que no existe mujer frígida, sino que simplemente todas las mujeres gozan a partir del momento en que saben como hacerlo. 111

Frente al mito de la frigidez femenina, la autora propone la revalorización, reapropiación del placer clítoridiano, como punto estratégico de lucha contra la opresión de las mujeres. Esta apropiación, dice Rochefort:

Es el primer movimiento de retirada táctica de la oprimida, el estadio fatal en que, dejando de mendigar, se retira de su opresor de manera franca, para reencontrar su integridad y retomar posesión, orgullosa y completamente, de su propio cuerpo y espíritu. 112

En estas líneas se puede evidenciar la consigna fundamental de la revolución sexual feminista: reapropiación del cuerpo y el deseo de las mujeres. Esta nueva percepción sobre la sexualidad femenina obtenida por las mujeres, también comprende la liberación de la heteronormatividad. Las lesbianas del movimiento por la liberación de la mujer, hallaron en las discusiones a favor del placer clítoridiano la motivación política para significar las relaciones homosexuales entre mujeres. Más adelante cuando hablemos brevemente del feminismo lésbico, comprenderemos a profundidad los postulados expuestos desde aquella orilla política.

111 ROCHEFORT, Christiane, “El mito de la frigidez femenina”. En: Christiane Rochefort, Navoni Weisstein, Isabel Laguila (otras) La liberación de la mujer. Año cero, Granica Editor, Argentina, 1972. P.

80

112 Ibíd. P. 94.

Paralelamente, a la puesta en circulación de los anteriores postulados, en el mundo de la ciencia médica, se realiza uno de los avances más importantes para el movimiento por la liberación de la mujer y para la vida misma de las mujeres: la invención de la píldora anticonceptiva. Este importante invento significó para muchas mujeres de la época la liberación de la tiranía de la maternidad obligatoria. Resaltemos con esto, el trabajo de dos mujeres que participaron en el desarrollo de la píldora, Margaret Sanger, precursora estadounidense de movimientos feministas a favor de la planificación familiar y enfermera fundadora de la Liga Americana para el Control de la Natalidad, que se convirtió en la Federación de América para la Planificación Familiar (PPFFA, por sus siglas en inglés) y Katherine McCormick, quien fue investigadora asociada y además aportó grandes cantidades de dinero a la investigación después de la muerte de Sanger.

En esta novedosa tarea de volver a sí mismas para saber quiénes son, las feministas de la época también inician otros procesos significativos para habitar sus cuerpos, uno de ellos, de gran envergadura, será The Boston Women´s Health Book Collective, con el libro Our bodies, ourselves (traducido con el título de Nuestros cuerpos, nuestras vidas).

En 1969, un grupo de mujeres en Boston se reunió para discutir sus experiencias negativas con el sistema de salud vigente. Como resultado, en 1972, nació el primer libro sobre la salud de la mujer con un enfoque político y feminista. 113

Esta interesante apuesta política fue un adelanto significativo para muchas mujeres, ya que en aquella época aún se les entregaba todo el control de los cuerpos de las mujeres a los hombres, fueran ellos el médico o el marido.

Esta colectiva de mujeres estadounidenses, logra en 1968 editar una guía para la salud de las mujeres en la cual muchas de ellas encontrarán saberes

113 SHAPIRO, Ester, INTRODUCCIÓN. En: La Colectiva de l Libro de Salud de las Mujeres de Boston, Nuestros Cuerpos, Nuestras Vidas, Siete Cuentos Editorial / Nueva York, 2000. P. 11. (Esta séptima versión, trae aportes a la temática de la salud que toma en cuenta la situación de mujeres latinas que viven en los EEUU.)

relacionados con el cuerpo, la sexualidad y la reproducción, tomando como base casos de la vida cotidiana y real de las mujeres norteamericanas, analizados en clave feminista.

El libro ha adquirido un gran significado entre las mujeres feministas y mujeres interesadas en los temas de salud en muchas partes del mundo. Dividido en siete partes, el libro presenta una guía definitiva para la salud de las mujeres que cuenta, en la primera parte, con una crítica al sistema médico y las formas como opera en función del capitalismo y del patriarcado, patologizando los ciclos vitales de las mujeres; una segunda parte que retoma el autocuidado como pilar fundamental de la salud; en la tercera parte hablará de las relaciones y la sexualidad, donde aparece un aporte sobre “las relaciones amorosas entre mujeres”; una cuarta parte que retoma la salud y los derechos reproductivos; y al final una quinta parte que retoma la maternidad.

En último lugar, pero no menos importante, tenemos que la revolución sexual también influyó drásticamente en las formas de organización conyugal y en el lugar de importancia dado a la familia. Con la negación al matrimonio y a constituir familias monogámicas de más de tres o cuatro hijos e hijas, algunas mujeres estadounidenses del MLM y varias feministas hicieron conciencia sobre proyecto de vida que deseaban para si mismas. La institución de la familia y el rito del matrimonio católico convencional se fueron rompiendo, evolucionando a formas de relaciones entre mujeres y hombres (heterosexuales y homosexuales) más libres, menos opresivas y deseadas con autonomía.

Feminismos

Los feminismos que circulan por la década de los sesenta y setenta serán: el feminismo liberal o feminismo de la igualdad, el feminismo radical del cual son herederas las feministas de la diferencia de los ochentas y noventas, y el feminismo socialista. Cada uno de ellos, significa más que una expresión subsecuente de las corrientes políticas clásicas de la época. Son elaboraciones teóricas y políticas construidas por mujeres feministas que abordan la cuestión

de la subordinación de la mujer y su posible eliminación de formas particulares, algunas disimiles.

El lugar común de los feminismos es vislumbrar la opresión femenina y buscar salidas a dicha opresión por medio de la emancipación de las mujeres. No cabe duda que el feminismo es

Capaz de percibir las “trampas” de ciertos discursos, y, en ese sentido, el feminismo no es una alternativa teórica más, sino que actúa como conciencia crítica resaltando las tensiones y contradicciones que encierran dichos discursos. 114

En vista de que la opresión de la mujer es una combinación de varios elementos que conllevan a la subordinación femenina hablamos de fact ores culturales, psicológicos, económicos, ideológicos y políticos; los contra- discursos o teorías que pretenden superarlos, se muestran de igual forma diversos. En verdad, el término feminismo no designa una realidad sustancial, cuyas realidades puedan establecerse con exactitud; por el contrario,

Se podría decir que el término feminismo indica un conjunto de teorías y prácticas históricamente variables en torno a la constitución y la capacitación de sujetos femeninos. Desde este punto de vista, qué es o qué fue el feminismo es mucho antes una cuestión histórica que un problema de definición. 115

Los feminismos se construyen y evolucionan bajo un nuevo sujeto femenino con múltiples características, diversas situaciones de subordinación y distintos métodos de acción. Articulando en cierta medida, discusiones que provienen de identificarse con los paradigmas de la igualdad o la diferencia según el caso. Sobre este punto nos detenemos un momento, para interpretar lo que ha

114 AMORÓS, Celia, Tiempo de Feminismo. Ed. Cátedra, Madrid, 1997. P. 142. 115 ERGAS, Yasmine, “El sujeto mujer: el feminismo de los años sesenta-ochenta”. En: George Duby y Michelle Perrot (Comps), Historia de las mujeres. Siglo xx, Grupo Santillana Editores S.A, Madrid, 2000, p. 598.

significado para el feminismo la postulación y defensa de cada uno de los paradigmas.

La historia de los debates sobre la diferencia en el feminismo son bastante extensos, y me atrevería a decir que inconclusos. Nancy Fraser argumenta que la historia de los debates feministas de la segunda ola en Norteamérica, constan de tres etapas. La primera de ellas, que empieza a finales de la década de los 60´s y se extiende hasta mediados de los ochentas, tiene por centro de atención la diferencia de género. La segunda, que va de mediados de la década de los ochentas hasta principios de los noventas, se preocupa por las diferencias entre mujeres. La tercera y última etapa, según Fraser se está vivenciado en la actualidad, discute sobre las diferencias que intersectan o entrecruzan. 116 Las dos últimas etapas, al obedecer a desarrollos de la teoría feminista posteriores a nuestra época de estudio, no se tomarán en cuenta a profundidad.

Si bien más adelante observaremos los debates dispuestos por las corrientes feministas más sobresalientes de la segunda ola (feminismo liberal, radical, socialista, lesbiano, afrodescendiente, cultural y postestructuralista), nos detenemos en el debate sobre igualdad y diferencia en tanto se comprenden como dos paradigmas que subyacen a la diversidad de planteamientos y problemas identificados por las teorías feministas.

El desarrollo de la primera etapa referida por Fraser, se llevó a cabo entre las “feministas de la igualdad” en su mayoría liberales y las llamadas “feministas de la diferencia” o lo que posteriormente se conocería como el feminismo “cultural”. Las feministas de la igualdad, dice Fraser, consideraban la diferencia de género como un instrumento de la dominación masculina. Para ellas, la diferencia de género implica generar daño a las mujeres, puesto que

Refuerza nuestro confinamiento a un rol inferior y doméstico, marginándonos o excluyéndonos de todas aquellas actividades, que

116 FRASER, Nancy. Iustitia interrupta. Reflexiones críticas desde la posición “post-socialista”. Siglo del Hombre Editores, Universidad de los Andes, Bogotá, 1987. P. 232

promueven la verdadera realización, tales como la política el empleo, el arte, la vida de la mente y el ejercicio de la autoridad legítima. 117

El paradigma de la igualdad, se interpretó como una posibilidad de equiparar las relaciones entre hombres y mujeres y asignarle a las mujeres un estatus

igual que al de los hombres. En palabras de Gabriela Castellanos, “consiste en

la búsqueda de la justicia social mediante la eliminación de las discriminaciones

contra la mujer y las barreras a su participación sociocultural”. 118

La tarea política central del feminismo que plantea la igualdad entre hombres y mujeres, “era romper las cadenas de la diferencia y establecer igualdad, al hacer que hombres y mujeres fueran medidos con el mismo patrón”. 119

Es posible que las feministas liberales, radicales y socialistas se disputaran por elaborar y llevar a cabo la mejor estrategia de cumplir este objetivo, sin embargo dice Fraser, todas las corrientes y sus pensadoras, tenían una concepción común de que la equidad de género pasaba necesariamente por eliminar la diferencia de género negativa y esencial sobre las mujeres.

Hacía finales de los años ochentas, el feminismo de la igualdad fue controvertido radicalmente. Las feministas de la diferencia rechazaban la idea

de la igualdad al considerarla androcéntrica y asimilacionista. Ellas creían que

el feminismo de la igualdad terminaba por reproducir el sexismo contribuyendo

a la devaluación de la feminidad. Lo que necesitaban estas feministas “era otro tipo de feminismo, que se opusiera a la subvaloración del merito de las mujeres

a través del reconocimiento de la diferencia de género y la revaluación de la feminidad.” 120

117 Ibíd. p. 233.

118 CASTELLANOS, Gabriela. Sexo, género y feminismo. Tres categorías en pugna. Op. Cit. p. 40. 119 FRASER, Nancy. Iustitia interrupta. Reflexiones críticas desde la posición “postosocialista”. Op. Cit.

233

120 Ibíd. p. 233

Esta revaloración de lo femenino, nos explica Castellanos, rescata lo positivo de la identidad de la mujer, sus atributos culturales. 121 En el proceso de reconocimiento de la diferencia, se articula un proceso de exaltación de la capacidad afectiva de la mujer, se destaca una tendencia al pacifismo, a la conciliación y a la paz, opuesta a los valores de competitividad y violencia instituidos por el androcentrismo. De tal forma, que las mujeres comparten una misma identidad de género en tanto mujeres. Cuando una mujer es agredida al no ser reconocida a partir de esa identidad, hay un desprecio por las mujeres en su totalidad. En palabras de Fraser,

Todas [las mujeres] por lo tanto, son hermanas bajo la piel. Las

feministas sólo necesitaban articular el contenido positivo

feminidad para movilizar esta solidaridad latente. En síntesis, la manera

de hacer justicia a las mujeres sería reconocer, no minimizar la diferencia de género. 122

la

de

Las dos vertientes, las cultivadas por el paradigma de la igualdad y las cultivadas por el paradigma de la diferencia, tienen una larga lista de argumentos a favor o en contra. Los últimos desarrollos teóricos del feminismo dan cuenta de las posibilidades de reconciliación que están creando las teóricas feministas para trascender esta larga discusión. 123

Lo cierto es que sostenemos con Fraser, que los dos paradigmas elaboraron críticas importantes. Las igualitaristas dijeron que “no podía explicarse adecuadamente el sexismo si se pasaba por alto la marginación de las mujeres y su porción desigual de recursos”, mientras que la idea de las feministas de la diferencia, descubrió que “no podía explicarse adecuadamente el sexismo si se pasaba por alto el problema del androcentrismo en la construcción de los parámetros valorativos culturales” 124

121 CASTELLANOS, Gabriela. Sexo, género y feminismo. Tres categorías en pugna. Op. Cit. p. 41.
122

234

123 Para ampliar esta información, realizar lectura completa de libro de Nancy Fraser y Gabriela Castellanos, anteriormente citados.

124 FRASER, Nancy. Iustitia interrupta. Reflexiones críticas desde la posición “postosocialista”. Op. Cit. p. 235.

FRASER, Nancy. Iustitia interrupta. Reflexiones críticas desde la posición “postosocialista”. Op. Cit.

Por otro lado, podemos observar los planteamientos generales de las principales corrientes feministas que se entrecruzan, cercanas o aisladas, a los debates “subliminales” de la diferencia y la igualdad. A continuación se exponen los argumentos teóricos del feminismo liberal, del feminismo radical y del feminismo socialista primero, y luego pasaremos rápidamente por el lésbico

y el feminismo negro. Esta genealogía básica de los feminismos se hace

importante, en tanto reconoce la diversidad del MLM y sus posteriores evoluciones orgánicas y políticas, permitiendo reconocer que “los grupos se desarrollan articulados en una identidad global de transformación de la condición de opresión de las mujeres, dentro de distintas vías de acción.” 125

Identificado en la “primera ola del feminismo” a finales del siglo XIX y principios del XX, el feminismo liberal se relaciona con una experiencia femenina del mundo que busca la igualdad de derechos frente a los hombres, ante el nacimiento de los estados modernos cuya legislación desconocía a las mujeres

y las privaba de gozar, en igualdad de condiciones que los hombres de las

promesas heredadas del ideal ilustrado, de la proclama de derechos de la Revolución Francesa y de las libertades ofrecidas por el nuevo sistema capitalista en proceso de consolidación. Este feminismo “igualitarista” como lo llama Françoise Collin “Identifica diferencia y dominación para terminar concibiendo tan sólo individuos abstractos y equivalentes”. 126 Es el feminismo que acompañó en su origen, las reivindicaciones de las mujeres sufragistas en Europa y América.

Ahora bien, al hablar de feminismo liberal en los sesenta y setenta, se habla de premisas críticas que hacen las feministas a esta corriente política. Debemos entender además, que es una etiqueta que no era auto-designada por las feministas. La reivindicación liberal por excelencia de este feminismo,

125 VILLARREAL, Norma, “Movimientos de mujeres y participación política en Colombia 1930 – 1991”. En: Luna, Lola G., “Historia, género y política”, en: Lola Luna y Norma Villarreal, Historia, Género y Política. Movimientos de Mujeres y Participación Política en Colombia, 1930 1991. Universidad de Barcelona. Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología, Barcelona, 1994, p. 173 126 COLLIN, Françoise, “Diferencia y diferendo: la cuestión de las mujeres en filosofía”. En: George Duby y Michelle Perrot (Comps), Historia de las mujeres. Op. Cit. p. 352.

Es la reivindicación de igualdad. La libertad es sólo una consecuencia de la igualdad para las mujeres; sin igualdad no cabe pensar en un agente autónomo ni en un sujeto capaz de tener preferencias o deseos. 127

En este sentido, identificamos que el pilar fundamental para el feminismo liberal de los setenta, como ideal ilustrado burgués, es la libertad que promete como resultado de su obtención de la igualdad para las mujeres. Entiéndase aquí, que la desigualdad frente al hombre es producto de una desventaja que no permite que las mujeres entren al juego de poder en las mismas condiciones. Una desventaja que se presenta como un problema sin nombre, un malestar que existe entre las mujeres, pero nadie asegura su origen y mucho menos el mecanismo que lo hace común entre ellas. A esta insatisfacción, Betty Friedan la llamaría La mística de la feminidad. Obra que se convirtió en un clásico de la literatura feminista de la época. Con Friedan, se trascendió ese malestar femenino que nadie lograba nombrar como hecho político, proponiendo que

Sólo cuando un gran grupo de mujeres salga de la periferia y se incorpore al cauce central de la sociedad, ésta podría brindar las facilidades para un nuevo plan de vida. Cada joven que continúe con determinación los estudios de leyes o de medicina, que termine su maestría en artes o su doctorado y siga adelante y lo use, ayuda a que otras puedan seguir adelante. 128

En esta frase, también podemos identificar el profundo sentimiento de igual dad que profesa este tipo de feminismo, las mujeres debían competir en el mundo en igualdad de condiciones con los hombres para asegurarse la paridad de derechos y deberes.

Al buscar la salida a la mística opresiva, el feminismo liberal del momento ofrece aportes importantes para el desarrollo de su proyecto político: las

127 SÁNCHEZMUÑOZ, Cristina, Elena Beltrán Pedreira y Silvina Alvarez, “Feminismoliberal, radical y socialista”. En: Elena Beltrán y Virginia Maquieira (editora), Feminismos. Op. Cit. P. 89 128 FRIEDAN, Betty, The Femenine mystique, Dell, New York, 1964. En: Norma Soltz Chinchilla, “Ideologías del feminismo: liberal, radical y marxista. En: Magdalena León (editora), Sociedad, subordinación y feminismo. Debate sobre la mujer en América Latina y el Caribe, ACEP, Colombia, 1982. P. 220.

acciones afirmativas en búsqueda de la igualdad de oportunidades y la búsqueda de leyes favorables para las mujeres. Por ello, ya en los años finales de la década de los sesenta, se hace necesario promover cambios en las reformas constitucionales que contribuyan a lograr una sociedad más paritaria. 129 En general, las feministas liberales hacen más énfasis “en documentar la ubicuidad del sexismo que en investigar sus orígenes”. 130

Desde otras perspectivas feministas, como la radical, la lucha por la incorporación a la vida pública, las demandas del sufragismo y la igualdad formal o legal, no lograban poner de manifiesto y denunciar la estructura de relaciones de poder entre hombres y mujeres. Las fuentes históricas del feminismo radical surgen en el contexto de los movimientos anarquistas y socialistas utópicos del siglo XIX en Europa y Norteamérica y toma fuerza en la década de los sesenta. 131

El feminismo radical amplió el espectro que permite identificar la dominación masculina sobre las mujeres, en tanto que denuncia la estructura subordinante en todos los contextos de la vida públicos y privados. Digamos que hasta este punto, el feminismo liberal a diferencia del radical, no había tomado en cuenta, de forma central, el poder de la dominación en el espacio privado y no había podido conceptualizar la dominación del modo que pudo lograrlo el feminismo radical al acuñar el término patriarcado. En el feminismo radical, el análisis feminista pasa a ser guiado por la noción de patriarcado, entendido éste como el sistema de dominación masculina que determina la subordinación de las mujeres.

Dos mujeres fundamentales para el feminismo radical son Kate Millet y su obra Política sexual; y Shulamith Firestone con La dialéctica del sexo. Las dos, teóricas y activistas de la National Organization for Women y del NYRW (New York Radical Women).

129 SÁNCHEZ MUÑOZ, Cristina, Elena Beltrán Pedreira y Silvina Alvarez, “Feminismo liberal, radical y socialista”. Citado en: Elena Beltrán y Virginia Maquieira (editora), Feminismos. Op. Cit. P. 97.

130 SOLTZ CHINCHILLA, Norma, “Ideologías del feminismo: liberal, radical y marxista. En: Magdalena León (editora), Sociedad, subordinación y feminismo. Op., Cit. P. 218

131

Ibíd. p. 221

Millet en su obra considera que las mujeres son una clase sexual, por ende el patriarcado se constituye como fenómeno interclasista. Esta mujer, integrante de colectividades feministas radicales va plantear que “el patriarcado es una forma de dominación sexual, y el sexo es una categoría social impregnada de política”. 132 Con esto se daba a entender, que el lugar central donde se ejerce el control masculino hacia las mujeres está en la sexualidad. La dialéctica del sexo de Shulamith tendría postulados mucho más radicales, Según Gabriela Castellanos, para Firestone

La causa de la opresión de las mujeres no debía buscarse en la economía, como planteaban los marxistas, sino en la división biológica del trabajo, sobre todo en el ámbito reproductivo (…) Para lograr la revolución feminista y liberar a las mujeres, ellas necesitaban apoderarse de los medios de reproducción, usando tecnología que les permitiera emanciparse de su destino biológico. 133

La tecnología de la cual nos habla Firestone, no se restringiría a la invención de la píldora anticonceptiva o la planificación familiar, sino que, como nos comenta Castellanos en el artículo citado, se extenderían a la fertilización in vitro y el empleo de placentas artificiales. Con todo lo anterior, tenemos que el feminismo radical puso en tela de juicio la división sexual del trabajo y desafió la tradicional familia nuclear, así como la heterosexualidad que esta institución presupone. Observemos exactamente cual es la propuesta feminista radical,

Las feministas radicales enfocan particularmente la forma en que la vida de las mujeres pudiera ser transformada en una forma no jerarquizada, comunidades utópicas donde el trabajo en el hogar y la crianza de los niños son responsabilidades colectivas y donde los valores femeninos

132 Ibíd. P. 110.

133 CASTELLANOS, Gabriela, “La segunda ola del feminismo en Cali: algunas reflexiones y un breve testimonio”. En: Gabriela Castellanos, Sexo, género y feminismo… Op., Cit. P. 168.

(armonía,

dominantes y no subordinados. 134

sensibilidad,

expresividad,

afecto,

subjetividad)

sean

Estas interpretaciones radicales de la subordinación femenina, originan con el tiempo lo que se conoce en los años ochentas como el feminismo de la diferencia y el feminismo cultural, desplazando el centro de atención y ocupándose no ya de la opresión masculina, sino de las preocupaciones, los intereses y los vínculos afectivos de las mujeres. Estas vertientes, verán como su tarea principal la recuperación y la creación de una cultura femenina basada en principios femeninos (como los que nombramos arriba), además de procurar La creación de ambientes protegidos donde las mujeres puedan adquirir fuerza y poder y generalmente no le dan la bienvenida a los hombres en sus organizaciones a menos que ellos voluntariamente renuncien a sus privilegios”. 135 El feminismo cultural equipara la liberación femenina con la preservación de una cultura de las mujeres, la cuál es absolutamente despreciada por el sexismo. Aunque sea despreciada, la mujer puede demostrar que sus cualidades son positivas,

Aquello que para los sexistas es pasividad o debilidad, en realidad es amor a la paz. Lo que se reprocha como exceso de sentimentalismo es en verdad una mayor capacidad de expresar sentimientos, de dar ternura. La tendencia a ser demasiado subjetiva, según el discurso dominante, es una mayor conciencia de su afectividad. 136

Con el feminismo socialista, surge otra vertiente más en el mar de feminismos de finales de los sesenta y la década de los setenta. Las feministas que buscaron pistas para establecer el factor de opresión de las mujeres en la ruta del marxismo, acogieron esta denominación. Ellas se preguntaron por el lugar que juegan las mujeres en la teoría marxista. Al respecto, existían dos posiciones. Con Al ison Jaggar, el feminismo socialista “representaba la más consistente y consecuente aplicación del método marxista, y la validez de este

134 SOLTZ CHINCHILLA, Norma. “Ideologías del feminismo: liberal, radical y marxista. En: Magdalena León(editora), Sociedad, subordinación y feminismo. Op., Cit.P. 222.

135

136

Ibíd. p. 244

CASTELLANOS, Gabriela, Sexo, género y feminismo: tres categorías en pugna. Op. Cit. 48.

tipo de feminismo venía dada por la utilización de la epistemología marxista” 137 ; mientras que con Zillah Eisenstein el termino socialista “es un termino más abierto e inclusive que se plantea la metodología marxista y no conduce al reduccionismo económico” 138

A

partir de esta división, es importante distinguir entre el feminismo marxista y

el

feminismo socialista, en tanto que las feministas socialistas convergen en la

creencia de que ni el radicalismo ni el marxismo “ortodoxo” son teorías o

estrategias adecuadas para vencer la opresión de la mujer,

que una nueva estrategia y teoría deben ser construidas utilizando algunas de las contribuciones de cada una [de las teorías y estrategias radicales y marxistas], pero evitando sus debilidades inherentes (…) el sexo “como contradicción secundaria” y la “producción como la fuerza motriz principal del cambio social” de los marxistas ortodoxos son vistos como inadecuados porque no explican la universalidad, aún en los países socialistas, de las jerarquías de género y dejan de proveer una teoría y una estrategia específica para la esfera de la reproducción. 139

En este sentido, luego de estas críticas a las teorías marxistas que desconocen

el problema específico de las relaciones de género aún en la clase explotada

“vanguardia de la revolución socialista”, el feminismo socialista de la década de los setenta se caracterizó por ligarse a una teoría que definía la opresión de las

mujeres desde una interpretación económica. Por otro lado, las feministas socialistas no compartían la clásica postura marxista, según la cual el fin de la opresión del proletariado y la revolución socialista, por si solos, serían suficiente para eliminar la subordinación de la mujer y propiciar su liberación.

De tal modo que enriquecido por la filosofía del marxismo, este feminismo utilizaría el método histórico materialista de análisis de la realidad que

137 SÁNCHEZMUÑOZ, Cristina, Elena Beltrán Pedreira ySilvina Alvarez, “Feminismo liberal, radical y socialista”. En: Elena Beltrán y Virginia Maquieira (editora), Feminismos. Op. Cit. P. 116.

Ibíd. p. 116. 139 SOLTZ CHINCHILLA, Norma, “Ideologías del feminismo: liberal, radical y marxista. En: Magdalena León (editora), Sociedad, subordinación y feminismo. Op. Cit P. 230.

138

mantenía la igualdad de hombres y mujeres en términos materiales, así como la socialización de los medios de producción. 140

Muchas de las feministas socialistas, optaron por mantener lo que se denominó “la doble militancia”, militancia en los partidos políticos o grupos de izquierda y activismo en los grupos sólo de mujeres teniendo en cuenta que hacía la década de los 80´s, muchas de las feministas de partidos socialistas sostenían que era necesaria una lucha específicamente encaminada a combatir las inequidades contra las mujeres.

Al igual que las feministas radicales, utilizarían el término patriarcado para enunciar el lugar y la estructura de dominación de la mujer, aunque desarrollarían con él la teoría del doble sistema. A las mujeres las oprimen dos sistemas el patriarcal y el capitalista. Lo que dio paso a la elaboración de una categoría central en este feminismo, para estudiar las relaciones entre capitalismo y patriarcado: “modo de producción doméstico” 141 . Al analizar el trabajo doméstico se interrelacionaban actividades como producción (propia del materialismo histórico) y reproducción. Se polemizó el hecho que el trabajo doméstico no es reconocido como tal y no es remunerado, lo que lleva a las mujeres a crear dependencia emocional de los hombres proveedores más cercanos.

En la teoría del doble sistema, en palabras de Eisenstein patriarcado capitalista, la agresión contra las mujeres combina diversos elementos, la producción, la reproducción, la sexualidad y la socialización de niñas y niños (familia); y el patriarcado se ubica “previo a la división de clases y se define como el conjunto de relaciones jerárquicas y de dominación entre hombres y mujeres, con una base material que es el control de los hombres sobre la fuerza de trabajo de las mujeres”. 142

140 Ibíd. p. 116.

Ibíd. p. 120. 142 Ibíd. p. 122.

141

En síntesis, el feminismo socialista apunta a identificar, sistematizar y revertir las repercusiones para la economía que proyecta el patriarcado en la vida de las mujeres, además, como lo postularía Jaggar “Usar una versión feminista del método marxista para alcanzar respuestas feministas a cuestiones feministas”.

Paralelo al desarrollo y auge de los anteriores feminismos, en el movimiento por la liberación de la mujer también existieron elaboraciones feministas desde lugares de conciencia de la diferencia de la opción sexual y la condición étnica, cuyo origen proviene de realizar críticas centrales a los discursos feministas hegemónicos del momento los cuales no incluían los sujetos mujer lesbiano y afroamericano. Incluimos además una breve reseña sobre el trabajo realizado por el feminismo posestructuralista, el cuál inicia a principios de la década de los ochenta.

Las feministas lesbianas argumentaban en la época, que ser lesbiana no tenía que ver con una opción o práctica sexual, sino con una actitud política. 143 Monique Wittig dirá que muchas de ellas no se consideraban mujeres y por lo tanto la categoría “lesbiana” adquiría mayores dimensiones políticas. Para estas mujeres, un pilar central para el sostenimiento del patriarcado es lo que ellas denominaron la “heteronormatividad” u heterosexualidad obligatoria. Sus reivindicaciones fueron bastante fuertes y la mayoría de ellas eran más cercanas a los postulados, planteados inicialmente, del feminismo radical.

El feminismo negro, o mejor dicho, el feminismo de las mujeres afroamericanas centrará su crítica al racismo al interior de las organizaciones feministas, recordando la historia común, que para EEUU se presentó, entre abolicionismo y sufragismo. Las primeras sufragistas norteamericanas, eran primordialmente mujeres antiesclavistas, es decir, se encontraban a favor de la abolición de la esclavitud en EEUU a finales del siglo XVIII. En un continente donde “lo negro” ha sido asociado al mutismo, la invisibilidad, la ignorancia, a la noche y en consecuencia a la oscuridad como lugar por naturaleza inhóspito, desolado y lleno de vicios; se naturalizará la sumisión que

143 Ibíd. p. 273.

le ha sido atribuida a la mujer afrodescendiente. Este análisis deja en claro que

las mujeres negras son oprimidas por sus rasgos fenotípicos y por ser mujeres. Esta combinación desemboca en que terminen siendo pobres, por ende se

complejiza su subordinación.

El feminismo académico inscrito en la vertiente ideológica antirracista, identificó

la existencia de un sistema de la “triple opresión”, llamado así por la teoría de “raza-clase-género” de Combahee River Collective en 1977. 144 Las mujeres de este colectivo afirmaban que estaban activamente comprometidas a luchar

contra la opresión racial, sexual, heterosexual y clasista. Una de las expositoras más reconocidas del feminismo antirrascista es Angela Davis. Integrante del Black Panther Party, profesora universitaria y activista por los derechos de las y los afrodescendientes norteamericanos.

El

feminismo posestructuralista tiene por objetivo central, eliminar los discursos

y

las prácticas que pretendan estereotipar a las mujeres. Cualquier definición

elaborada sobre la identidad femenina sería encasillarla. Para las

estructuralistas, la tarea feminista consiste en deconstruir todas las definiciones

y conceptos que existen sobre la mujer; sean estos construidos por el

feminismo culturalista o por el feminismo liberal. 145 La posición poestructuralista tiene su base en autoras como Julia Kristeva y en autores como Derrida, Lacan

y Foucault. El argumento central de Kristeva y los demás autores, expresa que

nuestra cultura ha sido la encargada de naturalizar el ser humano, por ende se debe esclarecer los procesos históricos que construyen de forma social y

cultural a los seres humanos, en tanto que producto de esos procesos. Kristeva afirma que:

Una mujer no puede ser: es algo que no pertenece al orden sel ser. Por tanto la práctica feminista sólo pude ser negativa, en pugna con lo que ya existe para siempre decir “no es eso”, y “tampoco es eso”. 146

144

VILLOUTA,

José

Miguel,

Sister

act:

feminismo

negro.

Articulo

digital

tomado

de:

CASTELLANOS, Gabriela, Sexo, género y feminismo: tres categorías en pugna. Op. Cit. p. 49. 146 KRISTEVA, Julia, “Woman Can Never Be Defined”, en: E. Marks e I. de Courtivron (eds.), New

145

French Feminisms, Nueva York: Schocken, 1981, p. 137. Citado en: , Gabriela, Sexo, género y feminismo: tres categorías en pugna. Op. Cit. p. 50

Para Kristeva, la lucha política de la mujer sólo tiene una función de negación, una tendencia a rechazar siempre todo lo definido, estructurado, significativo.

1.2 Movimiento social de mujeres

Estas elaboraciones y devenires históricos de las posturas feministas en EEUU, de algún modo tuvieron sus repercusiones en lo que hoy denominamos movimiento de mujeres. Este movimiento se ha nutrido de los aportes del feminismo y ha generado diferentes procesos a favor de las mujeres, en parte gracias al impulso recibido por las feministas que hacen parte de organizaciones de mujeres. Si bien, el movimiento feminista es una parte integrante del movimiento social de mujeres en la actualidad, podemos asegurar que inclusive muchos de los discursos y prácticas expresadas por mujeres no feministas del movimiento provienen de las principales críticas evidenciadas en el feminismo liberal, radical, socialista, lesbiano y afrodescendiente.

Para el caso latinoamericano del movimiento de mujeres, existen expresiones importantes de discursos y prácticas feministas que le sirven de combustible. Sin embargo, también tendríamos que hablar en este caso, de algunas desavenencias entre las feministas y algunas corrientes políticas del movimiento de mujeres. Si bien más adelante haremos cierta diferenciación entre las feministas y el movimiento de mujeres en la región, no será tema que nos ocupe muchas páginas. Por ahora, observemos un poco la historia del movimiento de mujeres en Latinoamérica y los puntos en relación con el feminismo latinoamericano.

Movimiento social de mujeres en Latinoamérica

La construcción del movimiento de mujeres en América latina ha recorrido un largo itinerario, desde la década de los setenta, de demandas y propuestas, de alianzas y tensiones, que han permitido enriquecer el debate político y las acciones de los movimientos de liberación en general. En nuestro continente

las mujeres emergieron como nuevos sujetos sociales en épocas de convulsión política, dictaduras militares, enfrentamientos armados, procesos democráticos, crisis económicas acentuadas por ajustes estructurales que radicalizaron sus propuestas y también agudizaron la feminización de la pobreza.

El conjunto de estos factores, entre otros, ha favorecido la construcción de una conciencia de la diferencia que da cuenta de las mujeres en plural, que reconoce un sujeto multicultural y diverso debido a condiciones étnicas, económicas, ideológicas y religiosas. Aunque para llegar a esta reflexión, el movimiento de mujeres atravesó varios debates, muchos de ellos inspirados en las discusiones feministas de la primera ola (discutidos en el punto anterior) En este marco, es importante también reconocer que algunos sectores del movimiento social de mujeres se alimentan, al interior o desde la periferia, de partidos de izquierda que promueven la igualdad entre mujeres y hombres en las leyes, la vida pública, en la producción, etc. Esto conduce a que distintos grupos de mujeres adopten posiciones ideológico-políticas divergentes. Encontramos en este punto grupos de mujeres socialistas, grupo de mujeres liberales de izquierda, mujeres populistas y democráticas.

Maxine Molyneux sugiere, con base en un análisis comparado de los movimientos de mujeres, que la aparición de estos y de distintas formas de organización y resistencia ha dependido de cinco factores fundamentales: “las configuraciones culturales imperantes; las formas familiares; las formaciones políticas; las formas y el grado de solidaridad femenina; y el carácter de la sociedad civil en el contexto regional y nacional”. 147 Como fenómeno principalmente moderno, podemos identificar hacia la década de los setentas y ochentas, la aparición de múltiples y heterogéneos grupos de mujeres interesadas en formular acciones de resistencia contra la subordinación que viven según su propio contexto económico, social y cultural. 148

147 MOLYNEUX, Maxine, Movimientos de mujeres en América Latina. Ediciones Cátedra, Universitat de València, Instituto de la Mujer, Madrid, 2003. P. 221. 148 Ibíd. p. 225

Si rastreamos el movimiento de mujeres en América Latina de la mano de Lola G. Luna, encontramos una clasificación particular del movimiento. Para esta historiadora feminista, en su libro Los movimientos de mujeres en América latina y la renovación de la historia política, existen al interior del movimiento:

las organizaciones feministas, las mujeres organizadas por la supervivencia de sus familias y comunidades y grupos de mujeres madres organizadas contra la violencia. Para Luna, los movimientos de mujeres en América Latina son otra cara de la política que se desarrolla a partir del género. Utiliza lo que ella llama “lo político del género”, la cual define como una estrategia apropiada por las mujeres que ponen en juego roles y estereotipos del género femenino para incluirse en escenarios de actividad política pública y conseguir reivindicaciones para las mujeres y sus comunidades. Al hablar de la dinámica del movimiento, Lola Luna nos dice:

En su movilización se mezclan tanto los intereses del Estado como los deberes exigidos y asumidos por las propias mujeres, hasta el punto de mostrar ésta públicamente su derecho a intervenir por su responsabilidad maternal doméstica. 149

Con lo anterior, la autora incluye un nuevo concepto para el análisis de los movimientos de mujeres en la región: el maternalismo, el cual diferencia del de maternidad. Como el género se desarrolla en contextos históricos discursivos específicos, como veíamos en el primer capítulo del presente trabajo, los conceptos de maternidad y maternalismo se mueven bajo unos significados de género inherentes a las mujeres. De tal forma que la maternidad es concebida como un foco de poder tradicionalmente instrumentalizado contra las mujeres, mientras que el maternalismo será la construcción de género que sobrevalore la maternidad. Muchos de estos significados, dice la autora, fueron utilizados por las sufragistas y los movimientos de mujeres de principios de siglo XX.

149 LUNA, Lola G, Los movimientos de mujeres en América latina y la renovación de la historia política, Editorial La Manzana de la Discordia / Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad [CEGMS] / Universidad del Valle, Cali, 2003. P. 62

Bajo estos preceptos, tenemos que el movimiento de mujeres se ha ido estructurando en torno a la responsabilidad femenina de la economía familiar, especialmente la alimentación y el cuidado de los otros y otras, como asegura Lola Luna en su libro. Otra escritora, Sonia Álvarez llamará a este fenómeno “maternidad militante”. Y es que muchas mujeres en Latinoamérica se organizaron principalmente por el derecho a la vida y los derechos humanos en la resistencia contra las dictaduras militares, como lo asegura Teresa Valdés en su estudio sobre el movimiento de mujeres en Chile y la producción de género de 1978 a 1989.

En este sentido, resultan significativos los esfuerzos realizados por los grupos de madres en Perú, Bolivia y Argentina los cuales reclaman sus derechos argumentando su accionar en la posibilidad de brindar un mejor futuro a sus familias y comunidades o, como en el caso argentino y otros países del cono sur, víctimas de dictaduras a mediados del siglo pasado, por el rescate de sus hijos e hijas desaparecidas y el respeto a los derechos humanos.

Veamos algunas de las organizaciones que surgieron en América latina de 1970 y 1986, lo que nos servirá para identificar el diverso mundo de los movimientos de mujeres. Sus nombres pueden darnos una referencia introductoria al perfil del trabajo que realizan con las mujeres.

México Entre 1970 y 1977 se constituyeron el Movimiento Nacional de Mujeres, Movimiento Feminista Mexicano, Grupo Lesbos, Colectivo de Mujeres, Movimiento de Liberación de la Mujer. Estos cinco grupos formaron la Coalición de Mujeres Feministas. En 1978 se creó el Frente Nacional de lucha por la Liberación y los Derechos de la Mujer. En 1984 se creó el Foro Nacional de Mujeres integrado por el Colectivo Revolucionario Integral, Mujeres de México, Unión Nacional de Mujeres Mexicanas, Madres Libertarias, Mujeres por la lucha de la Mujer Centroamericana, Unión de Lucha Revolucionaria, Asociación Civil Nacional Revolucionaria y otros partidos políticos. Además, existían en 1986 la Asociación Cristiana Femenina, el Centro de Apoyo a las Mujeres Violadas, el Centro de Orientación de la mujer obrera de Chihuahua, el Centro para Mujeres,

Cine Mujer, el Colectivo de Mujeres Colonas de Cuernavaca, la Colectiva de Mujeres “FEM”, el Grupo Autónomo de Mujeres, Mujeres para el Diálogo, Mujeres Unidas Oaxaqueñas, Red Nacional de Mujeres y otros. 150

Guatemala Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas, en el exilio.

Nicaragua En 1977 se creó la Asociación de Mujeres Nicaragüenses Frente a la Problemática Nacional (AMPRONAC), que después del triunfo de la revolución sandinista tomó el nombre de Asociación de la Mujer Nicaragüense “Luisa Amanda Espinoza” (AMNLAE).

El Salvador Asociación de Mujeres de El Salvador.

República Dominicana Desde 1970 hasta la actualidad se formaron los siguientes grupos: Huellas de Mujeres, Mujeres en Lucha, Grupo Mujer-Mujer, Grupo “Abriendo Surcos”, Mujer- Tec, Unión de Mujeres Dominicanas, Ediciones Populares Feministas, Comité por la Unidad y los Derechos de la Mujer (CUDEM), Círculo Feminista, Centro de Investigación para la Acción Feminista, Arte Popular y Casa de la Mujer, Asociación Latinoamericana y del Caribe de Estudios de la Mujer.

Venezuela 1969: Movimiento de Liberación de la Mujer y Liga de Mujeres. 1974: Movimiento Hacia la Nueva Mujer. 1978: Grupo Persona y La Conjura. 1980: Grupo Miércoles. En 1986 funcionaban además los Círculos Femeninos Populares creados por el Centro al Servicio de la Acción Popular (CESAP), de inspiración cristiana.

150 Archivo digital tomado de:

http://mazinger.sisib.uchile.cl/repositorio/lb/filosofia_y_humanidades/vitale/obras/sys/fmu/a/ape.pdf (10 mayo de 2009). La información sobre todos los países se encuentra condensada en el mismo documento.

También el grupo Ser Mujer de los Teques, la Liga Feminista de Maracaibo, el Colectivo de Mujeres de Guayana, el Movimiento de Mujeres de Mérida, el grupo “8 de marzo” de Maracay. En 1984, se empezó a publicar en Caracas la revista La Mala Vida.

Colombia Década del 70: edición de las revistas Las Mujeres, en Medellín, y Cuéntame tu vida, en Cali, y surgimiento de varios grupos que en 1979 realizan el primer Encuentro Nacional. En 1986 existían las siguientes organizaciones: en Bogotá, Mujeres en la lucha, Mujeres en Acción, Grupo Mujer, Círculo de Mujeres. En Cali, Grupo Mujer y Salud, Grupo Amplio por la Liberación de la Mujer. En Bucaramanga: Grupo Femenino 8 de marzo. En Manizales:

Movimiento de Mujeres. En Cartagena: Organización Feminista “La Mujer”. En Barranquilla: revista La Chichamaya. Desde marzo de 1982 funciona en Bogotá la Casa de la Mujer. En 1984 se creó el Foro Nacional de Colombia, donde actúa un importante sector feminista. También existe la Asociación Cristiana Femenina y varios centros de investigación: Centro de Documentación y Comunicación Feminista, Centro de Estudios e Investigaciones de la Mujer, Centro de Información y Recursos para la Mujer, Centro y Red de Información sobre la Mujer para América Latina. Se publican las revistas: Antropos, Mujeres en Acción, Otro, Qué Pasa Mujer, ¿ Y dicen que somos muñecas? y Sexo y Vida.

Ecuador En la década de 1970 surgen la Asociación Ecuatoriana de Mujeres y la Unión de Mujeres Trabajadoras del Ecuador. En los años 70: Frente Amplio de Mujeres (FAM), Evas de la Manzana (Quito). En 1982 se fundó la Coordinadora Nacional de Grupos Autónomos de Mujeres. También existe el Grupo “Tomasa Garcés”, Centro de Acción de las Mujeres de Guayaquil, Grupo Autónomo de Mujeres, “Las Manuelas”, Unión de Mujeres Campesinas y la Casa de la Mujer en Quito.

Perú Durante la década de 1970 se crearon: ALIMUPER (Acción para la Liberación de la Mujer Peruana), Promoción de la Mujer, Movimiento “Manuela Ramos”, Mujeres

en Lucha, Frente Socialista de Mujeres y Centro “Flora Tristán”. En 1980 se creó en Lima la Casa de la Mujer.

Bolivia En 1986 existían la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas “Bartolina Sisa”, los Comités de Amas de Casa y varios Sindicatos de trabajadoras que exigieron en 1984 representación en la Central Obrera Boliviana.

Chile Durante la década de 1980 surgen: MENCH 83 (Movimiento de Emancipación de la Mujer Chilena), Mujeres de Chile (MUDECHI), Comité de Defensa de los Derechos de la Mujer (CODEM), Mujeres por la Vida, Movimiento de Mujeres Independientes (MMI), Mujeres por el Socialismo, Movimiento de Mujeres Pobladoras (MOMUPO) y el Coordinador Político de Mujeres de Oposición. Además, las mujeres son la columna vertebral de la Agrupación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos. Se han realizado varios Encuentros Nacionales de Mujeres, y existen varias publicaciones feministas y centros de estudios de la mujer.

Brasil En la década del 70 surgen varios grupos y en 1978 se realiza el Primer Congreso de Mujeres Metalúrgicas. En 1979, el Primer Encuentro Nacional de Mujeres, y en 1982 el Segundo. En 1985, el Primer Encuentro de las Mujeres Trabajadoras. En 1985 existían 2 grupos de mujeres en Acre, uno en Alagoas, 2 en Amazonas, 8 en Bahía, 7 en Ceará, 2 en Espíritu Santo, 7 en Goiás, uno en Maranháo, 14 en Minas Gerais, uno en Matto Grosso, uno en Pará, 6 de Paraiba, 4 en Paraná, 3 en Pernambuco, 2 en Piauí, uno en Río Grande do Norte, 8 en Rio Grande do Sul, 6 en Santa Catarina, uno en Sergipe, más de 30 en Río de Janeiro y cerca de 50 en Sâo Paulo.

Uruguay En 1967 se crea Nueva Acción Femenina. En 1985 existían: el Consejo Nacional de Mujeres, la Comisión de Mujeres Uruguayas, el Grupo de Estudios

sobre la condición de la mujer en Uruguay, el Proyecto condición de la Mujer y grupos femeninos militantes del Frente Amplio.

Ahora bien, preguntándonos por otra parte integrante fundamental en el movimiento de mujeres, las mujeres feministas organizadas, encontramos el desarrollo de colectivos feministas con propuestas propias que incorporaban en su análisis y quehacer político una agenda con prioridad en temas como la diversidad en las formas de vivir la sexualidad, la crítica a la normalidad y obligatoriedad del contrato de la heterosexualidad, otra forma de relacionarse con la maternidad y la familia, 151 y los temas relacionados con los derechos sexuales y reproductivos de fuerte influencia en el tema de aborto.

Este movimiento es, en la mayoría de sus reivindicaciones distinto al movimiento de mujeres. Especialistas del tema y activistas del movimiento feminista dirán que el movimiento de mujeres es orgánicamente amplio, donde caben todo tipo de reivindicaciones y donde se pueden encontrar diversas mujeres que pueden proceder de distintas organizaciones y con una conciencia de género fuertemente ligado a lo que llamamos con Sonia Álvarez “maternidad militante”. Las mujeres que hacen parte del movimiento de mujeres no tienen que ser feministas, pueden hacer parte de él, incluso, rechazando el feminismo. El movimiento feminista especializa sus debates al centrarse en las necesidades propias de las mujeres, creando colectivos y agrupaciones autónomas tanto de organizaciones mixtas, como de la participación directa de los hombres;

El aporte que el feminismo hace al movimiento de las mujeres, se entronca como una nueva praxis que permite el reconocimiento de la subordinación de género, el compromiso de transformación social y la reivindicación del derecho a la vida. 152

151 VARGAS, Virginia, El Movimiento Feminista Latinoamericano: entre la esperanza y el desencanto, En, Magdalena León (Comp.) Mujeres y Participación Política, Avances y desafíos en América Latina, Tercer MundoEditores, Colombia 1994.

152 VILLARREAL, Norma, “Movimientos de mujeres y participación política en Colombia. 1930 – 1991”. En: Luna, Lola G, Los movimientos de mujeres en América latina y la renovación de la historia política. Op Cit. p. 183.

Es decir, que el feminismo se construye como un proyecto político que logra identificar el patriarcado y elaborar diferentes acciones teórico-prácticas para exterminarlo. Esto lo podemos observar en discusión anterior sobre el feminismo liberal, radical, socialista, lesbiano y el feminismo negro, así como el cultural y el postestructuralista donde cada uno de ellos, propone diferentes formas de interpretar el sistema de subordinación de la mujer y las posibilidades de superarlo.

El feminismo latinoamericano, con similitudes histórico-políticas con el desarrollo del feminismo Norteamericano, crea una conciencia feminista alimentada por múltiples contradicciones experimentadas por las mujeres. Estas contradicciones, según Nancy Soporta, Marysa Navarro y otras, provienen de mujeres organizadas en grupos guerrilleros o de organizaciones militantes, quienes fueron obligadas a exiliarse, las organizaciones académicas politizadas y de los partidos políticos progresistas. 153 Punto en común con la reconstrucción histórica del movimiento que hace Carmen Lucia Giraldo en su artículo Las nuevas protagonistas del movimiento social: el movimiento feminista. En este artículo Giraldo sostiene que el momento histórico en el que surge el movimiento feminista, se encuentra relacionado con movimientos radicales o revolucionarios de los cuales se ramifica o con los cuales se hicieron alianzas: movimiento estudiantil, hipismo y grupos de liberación en los países del tercer mundo. 154

Hacia la década de los setenta, el movimiento feminista tomaría distancia de aquellos grupos políticos mixtos (compuestos por hombres y mujeres) y/o con reivindicaciones fijas sólo en problemáticas económicas y masculinas, y que desconocían lo que las feministas al interior de estos grupos exigían:

ampliación de la revolución a la vida cotidiana y comprensión de las relaciones de género subordinantes. Para definir las características de este movimiento feminista, Carmen Lucia Giraldo sostiene que la separación de la izquierda o la

153 SAPORTA, Nancy, Marysa Navarro, Patricia Chuchryk y Sonia Alvarez, “Feminismo en América Latina: de Bogotá a San Bernardo”. En, Magdalena León (Comp.) Mujeres y Participación Política, Avances y desafíos en América Latina. Op. Cit. p. 74 154 GIRALDO, Carmen Lucia, “Las nuevas protagonistas del movimiento social: el movimiento feminista”. En: Discurso, género y poder. Gabriela Castellanos, Simone Accorsi y Gloria Velasco (comps.). Op. Cit. 251.

autonomía del movimiento, marca la especificidad de la lucha feminista, en tanto reconoce la opresión de la mujer como fundamentalmente política. De tal forma se crea un movimiento de mujeres en el cual se pone en cuestión el poder patriarcal y la forma como se hace y se ejerce la política. Esta dinámica de autoreconocimiento colectivo por parte de las mujeres origina la consigna, aún vigente, del feminismo de la segunda ola que dice: “lo personal es político”. Frase que determinará el accionar del movimiento feminista hasta nuestros días y el cual observaremos más adelante al examinar la dinámica del movimiento en la ciudad de Cali.

Movimiento social de mujeres en Colombia

En Colombia, como diría Yolanda Gonzáles, las mujeres sintieron su “segunda adolescencia” durante las décadas de los setentas y ochentas, al experimentar de nuevo la intensidad de las luchas por los derechos de las mujeres. Descubrieron otra forma de hacer conciencia sobre si mismas, más allá de la clave de derechos promovida por las sufragistas en la primera mitad del siglo XX. “Apropiación, más que del derecho al voto, de una forma de participar en política”. 155 Algunas mujeres organizadas en Colombia, venían de experiencias políticas ligadas mayoritariamente a partidos políticos-tradicionales. La gran masa de mujeres sufragistas, eran participantes activas o simpatizantes de las ideas liberales y conservadoras de la época. Aquello de la renovación de conciencia, le dio a muchas de estas mujeres que habían participado en las luchas por el voto femenino, un impulso para seguir en el compromiso por materializar toda la subjetividad anclada a la posibilidad de la part icipación electoral: el reconocimiento de la ciudadanía plena a las mujeres, el agenciamiento político y económico necesario para decidir sobre sus vidas, su lugar en la historia y la proyección futura.

Colombia no podía ser ajena a la agitada situación internacional de la segunda mitad del siglo XX. La revolución cubana, la guerra de Vietnam, el mayo del 68

155 GONZALES, Yolanda, “Movimiento de Mujeres en los años 60 y 70. La diferencia hombre-mujer: del equilibrio al conflicto.” En: Magdala Velásquez Toro, Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo I. Mujeres, Historia y Política. Consejería Presidencial para la Política Social, Editorial Norma S.A, 1995, Santafé de Bogotá. p. 265.

en Francia y la revolución cultural china llamaron la atención de varias mujeres que, simpatizantes o no de estos cambios, ejercieron posturas críticas frente a las principales consignas de cada proceso, los cuales de una u otra forma, se convirtieron en referentes importantes para las luchas del movimiento por la liberación de la mujer al interior del país. En este punto es importante tener en cuenta, en el contexto nacional,

El acelerado proceso de urbanización entre las décadas de los 60´s y 80´s, que modificó el perfil sociocultural de la sociedad colombiana, contribuyendo a la modificación de las costumbres, de los valores y de los imaginarios colectivos que tuvo relación con el proceso de secularización experimentada en estas tres últimas décadas, lo que evidencia una crisis de representación de la institución eclesiástica y el decaimiento de los valores religiosos de tipo tradicional. 156

Si bien Colombia tendría un desarrollo urbano menor, con una velocidad reducida al resto de otros países de América Latina como Argentina, Brasil o México, el proceso de transformación urbano-moderno tuvo su repercusión, como suele suceder, en los imaginarios colectivos de sus ciudadanos y ciudadanas. Una de estas rupturas identificada en la anterior cita, se constituye como un referente importante para el movimiento de mujeres. El relativo distanciamiento entre Iglesia y Estado, que se comienza a gestar en la segunda mitad del siglo XX, es una condición favorable para propiciar numerosos debates sobre el rompimiento del paradigma de la igualdad y la propagación de la conciencia de la diferencia entre varias mujeres.

Durante la década de los sesenta, setentas y ochentas, los acontecimientos de la vida política en Colombia nos remiten al Frente Nacional y el consecuente proceso de reconstrucción, el fortalecimiento de grupos armados insurgentes, al aumento de las acciones colectivas como los paros cívicos, las marchas

156 CÁCERES, Ivonne, “Voces de Mujeres. Configuración del sujeto político femenino a través de las historias de vida de 4 mujeres dirigentes sindicales en el departamento del Valle del Cauca. 1970 - 2005”. Tesis de pregrado, Cali. Universidad del Valle, Departamento de Historia, 2008.

campesinas, las tomas de tierra y otras formas de protesta y de acción política y social. Además, como nos recuerda Cáceres:

La década del setenta está demarcada por el desarrollo de movimientos populares en Colombia, pues es en esta década donde se acrecientan las actividades huelguísticas del movimiento obrero-sindical y es a su vez la década del auge de la segunda ola del feminismo que traza la irrupción de las mujeres en la esfera pública de la participación política. 157

Tenemos entonces que el feminismo se fortalece, en cierta medida a la par del incremento de manifestaciones públicas de movimientos cívico-populares de diverso signo. Movimientos en los cuales se aprecian participaciones públicas de las mujeres desde la política convencional: al interior de partidos y/o movimientos mixtos que no poseían de forma acentuada una preocupación específica por las relaciones de género.

En consonancia con el movimiento de mujeres en otros países de Suramérica, en Colombia existieron múltiples y diversas organizaciones de mujeres, que estuvieron más o menos ligadas a la propuesta feminista de organización femenina. Por una parte, es interesante que para comprender estas cercanías y distancias tomemos en cuenta el contexto político nacional que brinda condiciones materiales favorables o contraproducentes, que influyen de cierta manera en las formas orgánicas adoptadas por las mujeres: organizaciones de mujeres independientes o fracciones femeninas de organizaciones cívico- políticas compuestas mayoritariamente por hombres. De otro lado, es de suma importancia para esta reconstrucción histórica, que observemos la influencia de la segunda ola del feminismo y sus reivindicaciones específicas que necesitaban de unas prácticas políticas renovadas, distintas a las comúnmente observadas en los partidos políticos y demás organizaciones sociales.

157 Ibíd. P. 15.

En los años setentas y ochentas, Colombia experimenta un proceso de reconstrucción política y reunificación de las principales fuerzas políticas del país, el partido liberal y el partido conservador. Después de los arreglos partidistas llevados a cabo en el Frente Nacional, se sucedieron gobiernos que implementaron en mayor o menor medida políticas sociales que favorecían o no a los sectores populares. En el trabajo de Mauricio Archila Idas y venidas, vueltas y revueltas. Protestas sociales en Colombia. 1958 1990, encontramos un panorama político que se produce en relación con los ires y venires de los distintos grupos políticos subalternos en Colombia, obreros, campesinos, indígenas, sindicalistas, estudiantes y mujeres.

Con el fin del Frente Nacional, hacía finales de la década de los sesenta se presenta un período de transición y reconstrucción política. Gobiernos liberales

y conservadores siguen en el poder, aunque mantienen sus raíces políticas

subliminales y mezcladas con la irrupción del neo-liberalismo en Colombia. Gobiernos como el de Alfonso López Michelsen, Julio Cesar Turbay Ayala y Belisario Betancur que desarrollaron en el país la apertura económica con las importaciones y una serie de políticas económicas que dieron paso al neoliberalismo, y sobre todo, que incrementaron las políticas represivas en el país 158 , condujeron a que se fortalecieran organizaciones sociales ya

existentes, se radicalizaran discursos y prácticas antigobiernistas y se motivara

la creación de otras tantas, entre esas, las organizaciones de mujeres.

Un hecho importante de estudiar en estos gobiernos, es el fenómeno analizado en algunos proyectos sociales enfocados solo para las mujeres, elaborados bajo el ideal femenino maternal propio de los intereses liberales y conservadores de la época. En el ya citado estudio de Norma Villarreal, ella nos muestra ese ideal femenino maternal asumido por los dirigentes políticos de la época:

Dentro de las estrategias políticas estatales puestas en marcha en las décadas sesenta y setenta se otorgó importancia a acciones de distinta

158 ARCHILA, Mauricio, Idas y venidas, vueltas y revueltas. Protestas sociales en Colombia 1958 1990. ICANH/ CINEP, Bogotá, 2005. Pp. 110 - 113

naturaleza, a las que se incorporaron las mujeres: programas de planificación familiar, en coordinación con entidades privadas y con apoyo de la Agencia Internacional de Desarrollo; programas de desarrollo institucionalizados desde 1958 y programas de crédito (…). 159

El poder de las mujeres bajo este escenario dependía de su condición de esposa y madre. La importancia de incluirla en el sistema económico dispuesto para el progreso de la nación, se daba en términos de su papel como madre de la patria. De ahí que se institucionalizaran programas orientados por el gobierno de turno. Otro ejemplo de este actuar, es la Secretaría de Asuntos Femeninos adscrita a la presidencia en 1970 en el gobierno de Misael Pastrana. Para tener en cuenta, esta secretaría existió, por demás, gracias a las presiones realizadas por la Unión de Ciudadanas de Colombia y varios comités femeninos de las centrales obreras. 160

En cierta medida, creemos que este tipo de acciones sirvieron para crear un espacio donde las mujeres tuvieran una participación política, que aunque convencional, permitió que ellas realizaran actividades públicas y, que las demandas privadas relacionadas estrictamente con lo familiar, tuvieran un eco político público logrando responsabilizar al estado en la resolución de algunos de los conflicto presentados en la vida privada de las mujeres.

Esta preocupación por la vida privada, debe agradecerse a las críticas realizadas por el feminismo, que influyó en varias mujeres que pertenecieron, en un primer momento, a las organizaciones de mujeres y otras organizaciones políticas que entendían las necesidades de las mujeres sólo en su rol de madre.

Con la revitalización del feminismo en la segunda mitad de la década de los setenta, resurge una redefinición de lo político, como comenta Yolanda Gonzales, que da otro lugar a lo personal y lo cotidiano entre las mujeres:

159 VILLARREAL, Norma, “Movimientos de mujeres y participación política en Colombia. 1930 – 1991”. En: Luna, Lola G, Los movimientos de mujeres en América latina y la renovación de la historia política. Op Cit. p. 164.

160

Ibíd. 164.

La preocupación inicialmente personal, apuntó a la situación de otras mujeres. Se logró una síntesis de intereses entre lo privado y lo público, regresando al ámbito social a trabajar para las mujeres. 161

El movimiento de liberación femenina en Colombia, construyó una nueva sujeta

social y política que estuvo en todos los procesos alternativos y democráticos del país y originó un modo distinto de hacer política, de lo que es político

combatiendo el “epistemicidio” 162 cometido por la ideología patriarcal que designó la política como lo público, lo abstracto imposible de ser alcanzado o ejercido por las mujeres. Debemos sumar a este proceso, la incidencia académica realizada por estudiosas feministas quienes hicieron un aporte fundamental en las universidades del país, adelantando estudios sobre mujeres

y desde la perspectiva de género en historia, política y sociología, como

Magdalena León, Gabriela Castellanos, entre otras. Además, como plantea Norma Villarreal, se conjugaron también esfuerzos de mujeres investigadoras y juristas, destinadas a preparar iniciativas gubernamentales para presentarlas al congreso.

El incremento de la conciencia de las mujeres sobre sus necesidades específicas, principal bastión político de las feministas, llevará a que muchas mujeres se desprendan de colectividades mixtas y empiecen a organizar grupos autónomos. Esta tendencia se ve con la negación de ciertos partidos políticos a comprender las problemáticas de género que se desenvuelven en la sociedad y con los deseos de las mujeres de hacer política de otra forma, con otros lenguajes y bajo otras prácticas. En Cali, Bogotá y Medellín se crearon grupos autónomos que trabajaron, en principio, temas de las mujeres en relación con su cuerpo, la sexualidad, las relaciones de pareja y la vida cotidiana. Muchas de ellas encontraron en estos grupos, un espacio que les permitió encontrarse a sí mismas y compartir diversas experiencias con otras

161 GONZÁLEZ, Yolanda, Movimiento de Mujeres en los años 60 y 70… Op. Cit. p 276.

BERMÚDEZ, Norma Lucia, en: “Travesía de las Mujeres”, Foro Mujer y Construcción de Ciudadanía Plena en Cali. [CD-ROM], Cali, Alcaldía de Santiago de Cali, Secretaría de Desarrollo Territorial y Bienestar Social, Universidad del Valle, Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad, 2008, 1 CD-ROM [DVD].

162

mujeres que habían atravesado similares procesos. Estos grupos también se dedicaron a realizar activismo político por medio de las artes. Algunos grupos se preocuparon por hacer cine y películas cortas, otras se dedicaron a hacer teatro, otras bailaban en las manifestaciones o se disfrazaban en una movilización.

El movimiento feminista en Colombia, como el movimiento de mujeres, tiene diversas prácticas políticas que van desde las más cercanas a la lúdica, como las anteriormente mencionadas y como las que encontraremos en el tercer capítulo de este trabajo; y las prácticas políticas dirigidas a la incidencia política en el estado y en la institucionalidad internacional. Y es que el panorama político internacional de la presión feminista, influye de cierta manera en la adopción de este tipo de estrategias políticas.

Para la década del setenta y ochenta, los movimientos de liberación de la mujer, sobre todo en Europa y Estados Unidos, ejercen fuerte influencia en organismos internacionales como la ONU y la OEA para que las demandas femeninas fueran escuchadas a gran escala y se propiciaran espacios de discusión y resolución de los obstáculos que aún impiden la vida y la ciudadanía plena de las mujeres en todos los países del globo.

A la par de la evolución del movimiento de mujeres en Latinoamérica, esas presiones internacionales van resultando en lo que se conoce como el Decenio de La Mujer o Década de La Mujer, la cual es promovida por las Naciones Unidas y precedida por la proclama de 1975 como el Año Internacional de la Mujer (promulgada en1974) y la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer de 1975 en México. El Decenio, diseñado para adoptar estrategias contra todo tipo de discriminación contra la mujer tiene una extensión temporal sin precedente en la historia de las luchas sociales de las mujeres, duró de 1975 a 1985. Propuesta en la Conferencia Mundial del Año de la Mujer de México en 1975, evaluada por la Conferencia de Copenhague en 1981 y finalizada en 1985 con la Conferencia de Nairobi. Durante estos diez años el movimiento de mujeres consiguió responsabilizar a los organismos internacionales con leyes, planes y programas a favor de los derechos de las

mujeres, los cuales deberían ser adoptados, avalados y promovidos por los gobiernos de los países que se recogen en la ONU, uno de los productos más importante fue la CEDAW 163 . En dicho periodo, también t uvo lugar la creación de organismos internacionales específicos para el adelanto de la mujer como UNIFEM 164 e INSTRAW 165 ; desde la autonomía del movimiento se logró en

1981 realizar el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en la

ciudad de Bogotá, Colombia.

De tal modo que el panorama internacional y nacional se acompaña de un periodo especial el cual se nos presenta relevante para el estudio y la reflexión de los movimientos de mujeres y feministas en Colombia. A continuación, hablaremos sobre la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer, México 1975, la cual fue impulsada por la Organización de las Naciones Unidas de la mano con la Comisión Interamericana de la Mujer; la Década de la Mujer

1976 1985: Igualdad, desarrollo y paz, propiciada por la Organización de las

Naciones Unidas y la CIM, finalmente, el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, Bogotá 1981. En el capítulo 3, analizaremos el impacto de estos eventos en la configuración del movimiento de mujeres y feminista en Colombia. Ahora nos limitamos a caracterizar las organizaciones, los eventos, sus objetivos principales y los planes de acción que en el caso del evento de México y la Década se orientaron para Latinoamérica. El Encuentro Feminista nos remontará a otro tipo de análisis que permite explicar la dinámica del feminismo en Colombia y en Cali más íntimamente.

163 Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women (Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Contra la Mujer)

164

Fondo de Naciones Unidas para las Mujeres

165 Instituto Internacional para la Investigación y Formación para el adelanto de la Mujer

2. CABILDEO FEMENINO Y FEMINISTA

La radicalidad, la rebeldía, no sólo no se oponen a la capacidad de propuesta, sino que son su motor. Para conseguir al menos “algunas” reformas necesitamos planteos radicales y fuerza que nos obligue a avanzar más aún. Justamente porque no queremos “reformitas” porque queremos cambios gigantescos y estos no estarán nunca en la letra de ningún documento oficial. Pero si desdeñamos esas “algunas” reformas que podamos tener la tierra a nuestro nombre, que se tenga en cuenta la perspectiva de género en las políticas públicas, que haya agua en tal o cual barrio- y no logramos que la vida de las mujeres vaya mejorando, entonces, un día miraremos hacia atrás y estaremos solas. Muy autónomas y muy radicales, pero muy solas. LucyGarrido

Tierra, perspectiva de género, agua en el barrio: ¿autónomas o institucionales? Lucy Garrido nos invita con su frase a reconocer que las feministas y el movimiento de mujeres, como cualquier otro grupo humano, contienen en su seno reivindicaciones y métodos de conseguir sus objetivos que pueden ser disímiles. El camino de la institucionalidad es uno de tantos que ha recorrido el feminismo para que la sociedad valore a las mujeres y las reconozca en otro lugar de igualdad en la diferencia con el hombre. Y aunque el camino de la autonomía (recorrido sin pensar en el Estado y sin recibir ningún tipo de auxi lio institucional) ha alimentado teórica y políticamente a las feministas que piensan en las grandes políticas públicas, también ha puesto las cartas sobre la mesa para distinguir un proceso de participación política que no sólo tiene que ver con la incidencia política o el lobby internacional. Aclaramos lo anterior ya que, aunque el siguiente aparte de este trabajo reconoce la importancia de la estrategia internacional institucional que las feministas y el movimiento de mujeres adoptaron para conseguir el Decenio de la Mujer y todas sus implicaciones favorables, no es el objetivo central del trabajo detenerse en el reconocimiento de ese proceso. Por el contrario, se intenta develar las prácticas políticas más cotidianas y privadas que en últimas, lo creemos así, son el combustible de toda la gran maquinaria del movimiento internacional que se combina en una relación dialéctica de ida y vuelta constante: se piensa global para actuar local.

De tal forma que las actividades derivadas del Decenio de la Mujer, producto de la incidencia política de gran parte del movimiento de mujeres americano y europeo, son la ocasión para que los discursos en torno a las reuniones internacionales de mujeres, se hagan públicos y circulen; siguiendo a Gabriela Castellanos ella nos comenta:

Realmente lo que sucedió, la evolución histórica es esta. Hay en EEUU y en Europa fundamentalmente, unos grupos feministas que empiezan a funcionar a fines de los 60´s. Estos grupos empiezan a hacer presión sobre las Naciones Unidas, empiezan a organizarse para lograr que las Naciones Unidas hagan el Año de la Mujer. Cuando en el 75 las Naciones Unidas decretan que el año es el Año de la Mujer y que va a haber la conferencia en México y posteriormente se convierte en la Década, es porque durant e años ha habido feministas de ONG´s estadounidenses y europeas que han tenido muy buena financiación, que han conseguido levantar fondos, que han logrado influir en sus gobiernos y en las Naciones Unidas. Entonces el Año de la Mujer surge no como una iniciativa que se les ocurre a los mismos delegados de las UN, sino debido al lobby, al cabildeo de las mujeres feministas pero originalmente de los países ricos. 166

A partir de reconocer esta trayectoria del feminismo internacional, pretendemos mantener la dinámica que comprende los eventos internacionales como producto de la organización feminista, y no como una simple concesión por parte de los entes internacionales al movimiento, como se pudiera interpretar a simple vista. También, pretendemos observarlos como eventos que permiten difundir y articular apuestas políticas alrededor de los principios feministas y del amplio movimiento de liberación de la mujer. De ahí que estos tres eventos atraviesen el estudio del movimiento de mujeres y el feminismo en Cali, en tanto que el impulso del feminismo de la segunda ola en la ciudad tiene que ver igualmente con los discursos circulantes a raíz de los eventos, de las

166 Entrevista digital a Gabriela Castellanos. Op. Cit.

mujeres que participaron en ellos y de los planes de acción institucionales o no- de estos.

Si bien el Decenio de la Mujer se pone en marcha en 1976, recordemos que su promulgación proviene de la Conferencia Mundial por el Año Internacional de la Mujer realizada en Ciudad de México un año antes. Es preciso que nos documentemos sobre lo ocurrido en dicha conferencia, lo que nos dará explicaciones apropiadas para comprender la dinámica feminista desplegada y por supuesto la actuación de los movimientos de mujeres.

2.1 Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer México, 1975

En la declaración de las Naciones Unidas del 9 de diciembre de 1974, la Asamblea General decidió que el año 1975, sería destinado para

“Intensificar las medidas encaminadas a promover la igualdad entre hombres y mujeres, asegurar la integración plena de la mujer en la totalidad del esfuerzo a favor del desarrollo y aumentar la contribución de la mujer al fortalecimiento de la paz mundial167

La declaración de la Conferencia Mundial de México sobre la igualdad de la mujer y su contribución al desarrollo y la paz, es consciente de la condición de la mujer y advierte con un fuerte énfasis, la necesidad de impulsar su participación integral en la sociedad. Se destaca el papel desempeñado por ellas en la historia de la humanidad, especialmente en la lucha por la liberación nacional y el fortalecimiento de la paz internacional. En 1975 en México, se reconoce que los problemas que atentan contra la mujer, la discriminación, la sub-valoración, la exclusión social y las interpretaciones filosóficas, sociales, culturales y políticas que la subordinan, afectan al resto de la sociedad; que el subdesarrollo impone a la mujer una doble carga de explotación y que el papel de la mujer en la procreación no debe ser causa de desigualdad ni discriminación. La Declaración se justifica mediante el reconocimiento de

167 Informe de la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer. México, D.F., 19 de junio a 2 de julio de 1975. Naciones Unidas, p. 2.

La urgencia de mejorar la condición de la mujer y de encontrar métodos y estrategias más eficaces que les permitan disponer de las mismas oportunidades que los hombres de participar activamente en el desarrollo de sus países y de contribuir a la consecución de la paz mundial. 168

Previendo la necesidad de promulgar un plan de acción que permita construir los escenarios propicios para el fortalecimiento de la participación de la mujer en el desarrollo y la paz, México plantea en varios puntos los principios que deben regir dicho plan; a continuación describimos los puntos más sobre salientes de manera sintética:

Igualdad entre hombres y mujeres, igualdad de derechos.los puntos más sobre salientes de manera sintética: Eliminación de todos los obstáculos que impiden participar

Eliminación de todos los obstáculos que impiden participar a la mujer en el desarrollo, consecución y mantenimiento de la paz internacional.Igualdad entre hombres y mujeres, igualdad de derechos. El estado debe responsabilizarse de la crianza de

El estado debe responsabilizarse de la crianza de los hijos, para facilitar la participación de la mujer.consecución y mantenimiento de la paz internacional. Colaboración de las organizaciones no gubernamentales con

Colaboración de las organizaciones no gubernamentales con los gobiernos nacionales a fin de lograr la plena integración de la mujer.de los hijos, para facilitar la participación de la mujer. Aumentar la responsabilidad de los hombres

Aumentar la responsabilidad de los hombres en la familia y las labores domésticas a fin de que la mujer pueda intervenir con mayor fuerza en las actividades comunitarias y/o profesionales.a fin de lograr la plena integración de la mujer. Posibilitar al máximo el desarrollo de

Posibilitar al máximo el desarrollo de las capacidades intelectuales de las mujeres.fuerza en las actividades comunitarias y/o profesionales. Se reafirma el derecho de las mujeres a trabajar

Se reafirma el derecho de las mujeres a trabajar y a recibir salario igual por trabajo igual.desarrollo de las capacidades intelectuales de las mujeres. Todos los medios de comunicación, deben estar al

Todos los medios de comunicación, deben estar al servicio de proyectar una imagen de la mujer capaz de realizar diversas actividades, y eliminar actitudes y elementos culturales que refuerzan su subordinación.Se reafirma el derecho de las mujeres a trabajar y a recibir salario igual por trabajo

168 Ibíd. P. 3.

Respeto por el cuerpo de la mujer como elemento fundamental de la dignidad y libertad humanas, debe ser uno de los principales objetivos de la educación social.Toda pareja y todo individuo tiene el derecho de decidir libre y responsablemente si habrá

Toda pareja y todo individuo tiene el derecho de decidir libre y responsablemente si habrá o no de tener hijos, y de determinar su número y espaciamiento, así como de recibir información, educación y medios para hacerlo.uno de los principales objetivos de la educación social. El respeto por la dignidad humana incluye

El respeto por la dignidad humana incluye el derecho de toda mujer para decidir libremente y por sí misma si habrá o no de contraer matrimonio.de recibir información, educación y medios para hacerlo. La cuestión de la desigualdad de la mujer,

La cuestión de la desigualdad de la mujer, tiene estrecha relación con el problema del subdesarrollo resultado de un sistema económico mundial profundamente injusto.y por sí misma si habrá o no de contraer matrimonio. Establecer y poner en marcha

Establecer y poner en marcha con urgencia un nuevo orden económico internacional, donde los estados construyan otros tipos de relaciones.de un sistema económico mundial profundamente injusto. Potenciamiento del desarrollo y las habilidades de las

Potenciamiento del desarrollo y las habilidades de las mujeres rurales.donde los estados construyan otros tipos de relaciones. La mujer y el hombre, juntos, deben eliminar

La mujer y el hombre, juntos, deben eliminar el colonialismo, el neocolonialismo, el imperialismo, la dominación y ocupación extranjera, el sionismo, el apartheid, la discriminación racial, la adquisición de territorios mediante la fuerza y el reconocimiento de tal adquisición.del desarrollo y las habilidades de las mujeres rurales. Las mujeres de todo el mundo deben

Las mujeres de todo el mundo deben unirse para eliminar las infracciones de los derechos humanos que se comenten contra mujeresmediante la fuerza y el reconocimiento de tal adquisición. y muchachas. 1 6 9 Con lo

y muchachas. 169

Con lo anterior se evidencia que la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer hace un llamado a poner un alto a todo tipo de discriminación contra la mujer en todos los ámbitos de la vida en sociedad. Vemos una fuerte preocupación por promover una imagen de la mujer por fuera de los estereotipos de género, por lograr la redistribución de las labores domésticas e impulsar una participación masiva de las mujeres en el desarrollo y la paz del mundo. Para provocar cambios reales y materiales en cada uno de los estados presentes en la Conferencia, entre ellos Colombia, los anteriores puntos

169 Ibíd. pp. 4-7

demandados se agendaron en una estrategia de realización denominado Plan de Acción Regional, para el caso latinoamericano.

El Plan de Acción Regional propuesto por la Conferencia, gira en torno a los siguientes ejes temáticos y problemáticas de la región latinoamericana, como resultado de las apreciaciones de la Comisión Especial de Estudios y Recomendaciones de la CIM 170 para la Conferencia:

A. Cooperación internacional y fortalecimiento de la paz mundial.

B. Participación política.

C. Educación y formación

D. Empleo y funciones conexas en la economía

E. Salud y nutrición

F. La familia en la sociedad moderna

G. Población

H. Servicio de viviendas y afines

I. Otras cuestiones sociales.

Para el análisis de las necesidades de las mujeres en la región, esta comisión especial basó la investigación en cinco documentos básicos, a saber:

1. Participación de la mujer habitante del medio rural en el desarrollo

2. La mujer en la fuerza de trabajo en América latina

3. La Mujer y el sistema de educación formal en América latina

4. Documento comparativo de la legislación vigente en los estados americanos en materia de derecho de familia

5. Las condiciones de salud de la mujer en América Latina y el Caribe. 171

Estas temáticas propiciaron la discusión sobre la condición de la mujer en América Latina, en tanto que sus problemáticas fueron observadas e

170 Comisión Interamericana de Mujeres. 171 Comisión Especial de Estudios y Recomendaciones de la Comisión Interamericana de Mujeres para la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer (CEER/CIM). Secretaría General, Organización de los Estados Americanos, Washington, D.C. 1975.

interpretadas por medio de diagnósticos regionales y en sí, de la presentación de las diferentes mujeres representantes gubernamentales a dicha Conferencia

y

pertenecientes al movimiento de liberación de la mujer de la época.

e igualmente

posibilitadas

por

las

mujeres

feministas

asistentes

En el Informe de la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer.

México D.F., editado por Naciones Unidas, encontramos la síntesis informativa

de los debates y las orientaciones a seguir por cada uno de los países

miembros del sistema interamericano. En ellas observamos a profundidad las demandas necesarias para cumplir los objetivos de la Conferencia. A continuación presentamos los ejes temáticos de trabajo y las principales disposiciones en cada uno.

Cooperación internacional y fortalecimiento de la paz mundial.

Se dispone la Participación de más mujeres en el fomento de la cooper ación

internacional y la necesidad de la solidaridad de las mujeres en todos los países del mundo para proclamar el apoyo a la eliminación de las violencias patentes de los derechos humanos.

Participación política Uno de los principales objetivos de este plan consiste en lograr que la mujer tenga, en el derecho y en la práctica, los mismo derechos y oportunidades que el hombre para votar y participar en la vida pública y política a nivel nacional, local y de la comunidad y en hacerle comprender sus responsabilidades como ciudadana y los problemas que afectan a la sociedad y los que la afectan a ella directamente por ser mujer.

Educación y formación.

En este punto las mujeres exigieron que los gobiernos deben ofrecer igualdad

de oportunidades para ambos sexos; donde es necesario la socialización de las

labores domésticas, para permitir que la mujer participe de campañas de alfabetización y capacitaciones en oficios básicos.

Empleo y funciones conexas en la economía En este plan se demanda la igualdad de oportunidades y trato para las trabajadoras y su integración en la fuerza de trabajo, de conformidad con las

normas internacionales aceptadas que reconocen el derecho al trabajo, a igual remuneración por igual trabajo y a las mismas condiciones respecto del trabajo

y los ascensos.

Salud y nutrición

En este punto, las demandas son:

Atención diferencial en salud. La mujer necesita también cuidados especiales durante el embarazo, el parto y la lactancia. Un mayor acceso a la salud, la nutrición y otros servicios sociales es esencial para la participación plena de la mujer en las actividades de desarrollo, para el fortalecimiento de la vida familiar

y para el mejoramiento general de la calidad de vida.

La familia de la sociedad moderna Las asistentes al evento, observan que la familia está cambiando en sus funciones económicas, sociales y culturales. De allí que sea necesario una revaloración económica y social a las actividades domésticas; para que la mujer goce de iguales derechos, oportunidades y responsabilidades y contribuya en pie de igualdad con el hombre al proceso de desarrollo, las funciones y los papeles tradicionalmente atribuidos a cada sexo dentro de la familia tendrán que ser regularmente reexaminados y reevaluados a la luz de las condiciones cambiantes.

Población El debate sobre el eje, pudo dar cuenta de lo siguiente:

El derecho de la mujer a decidir en forma libre y responsable el número y el espaciamiento de sus hijos y a tener acceso a la información y a los medios que le permiten ejercer ese derecho tiene una repercusión decisiva en su posibilidad de aprovechar las oportunidades de educación y empleo y de participar plenamente en la vida de la comunidad como ciudadana responsable.

Servicios de vivienda y afines La mejora en la vivienda y los servicios conexos y su vecindario, para optimizar las condiciones de la vida cotidiana de las mujeres.

Otras cuestiones sociales En este apartado se discute sobre otros obstáculos enfrentados por las mujeres para conseguir igualdad, paz y desarrollo:

Servicios sociales para prever la existencia de los conflictos sociales propios de la rápida modernización e industrialización del mundo. Atención a mujeres migrantes Atención especial a la mujer delincuente. Combatir prostitución y el tráfico de mujeres. Restricción de experimentación humana con mujeres/jóvenes.

El Plan Regional de Acción, sería acoplado según el propio contexto de los países miembros. Sobre Colombia no se encuentra documento detallado que especifique la implementación de las orientaciones dadas por la Conferencia, pero al consultar fuentes como los periódicos y al recuperar las voces de mujeres activistas de la época hemos podido acercarnos a aquellas consignas recibidas de México 75´ y puestas en práctica por las organizaciones de mujeres de Cali. Esto se desarrollará en el tercer capítulo.

La amplitud de los temas abordados en la Conferencia, el abanico de aspectos de inequidad de género surgidos en el desarrollo de la misma, transforman a la Conferencia de Ciudad de México en la Primera Conferencia de Naciones Unidas sobre la Mujer y a 1975 en el Año Internacional de la Mujer en la Década de Naciones Unidas sobre Igualdad, Desarrollo y Paz. A partir de este llamado a unificar, incrementar y acelerar esfuerzos de escala mundial para la promoción de la igualdad de la mujer por parte del Decenio, se desarrollaron dos conferencias más sobre la mujer y se crearon instituciones globales para la implementación de leyes y políticas a favor de las mujeres, junto con el desarrollo de centros de investigación sobre la problemática.