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SUJETOS Y ESTUDIANTES DEL SIGLO XXI CAPACITACIONES, TALLERES Y MATERIAL DE CATEDRAS

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LOS NUEVOS SUJETOS QUE APRENDEN EN LAS ESCUELAS DEL SIGLO XXI
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO norojor@cablenet.com.ar

01.

¿PARA QUE LA ESCUELA?

 Uno es en definitiva el educador de si mismo, ya que a la larga cada uno se tiene que hacerse cargo de su vida. Aprendemos a vivir y la último que aprendemos es morirnos. Por eso toda educacion es auto-educación...  Los padres y la familia asumen la responsabilidad inicial y delegan en la escuela la tarea de educar, de completar o complementar la educación.  En la escuela o en la educación formal confluyen intereses: de los individuos deben incorporarse a la sociedad, de la familia que pretenden asegurar el presente y el futuro de sus hijos, y de la sociedad - estado que se construye y se sostiene a través de la educación de sus ciudadanos.  ¿Qué se hace en la escuela? ¿Para qué vamos a la escuela? Educadores y docentes se encuentran con estudiantes y alumnos de diversas edades (niveles o ciclos) convocados por la cultura y el conocimiento, los valores de la comunidad, el patrimonio cultural. No se encuentran porque es un club de amigos, un lindo lugar o una forma de pasar el tiempo. Todo esto define lo que hacen allí cada uno de los actores; lo que hacen o lo que deberían hacer.  Los docentes están para enseñar, según un diseño curricular o un plan de estudios que – según su especialidad – le prescribe qué debe enseñar. La educación de los alumnos es la suma de las responsabilidades que comparten simultánea y escalonadamente todos y cada uno de los educadores.  Aquí hay una gran responsabilidad, porque si no se enseña, o no se aprovecha el tiempo o no se lo hace todo con el rigor indicado, hay algo importante que quedará en el camino, que no se puede recuperar.  Pero además los docentes están para que los alumnos aprendan, para despertar en todos, todos los días y en todas las horas, los aprendizajes. Es un ideal que no siempre se puede cumplir. Pero siempre hay que intentarlo.

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 Por su parte los alumnos van a la escuela para aprender, para recibir, procesar, construir, sistematizar el conocimiento y la cultura, para ejercitar procedimientos, para alcanzar y acreditar saberes significativos y necesarios.  Aprender no lo mismo que asistir, atender, estudiar o zafar: significa apropiarse de manera estable de determinados saberes, e implica siempre algún grado de dedicación y de esfuerzo.  Para eso se necesita un clima de mutua cooperación y respeto, especialmente respetar las funciones que cada uno tiene que desempeñar, porque no se puede enseñar ni aprender en condiciones desfavorables: desorden, ruidos, interrupciones, movimientos innecesarios.  Si todos hacen sencillamente lo que tienen que hacer seguramente los resultados personales y sociales serán mucho mejores. Tal vez recordarlo entre todos, permita seguir haciéndolo o comenzar a caminar en esa dirección.

02.

LOS CAMBIOS QUE VIVIMOS

 Nadie puede discutir los cambios que se han producido y se producen en torno nuestro: el mundo

es diferente cada día y el tiempo parece acelerarse.
 Aunque los valores, los principios morales y religiosos, las convicciones puedan mantener su

vigencia, en los hechos las prácticas demuestran un sinnúmero de dudas, incertidumbres, falta de certezas, inseguridades.
 La sólida modernidad en la que muchos crecimos ha sido desplazada por la liquidez de los

tiempos que corren: todo lo sólido se desvanece en aire y no sabemos cómo apresarlo.
 A pesar de los esfuerzos, la educación formal y escolar vive situaciones de crisis que no parece

resolverse con el nostálgico regreso a los buenos tiempos vividos en el pasado. Y no se puede regresar porque ese pasado ya no está, porque regresar significa también a los rasgos negativos del pasado y, también, porque los adultos de aquel pasado han muerto definitivamente: hoy no sólo es problemático hablar a o hablar con un grupo de niños o adolescentes, sino también con un grupo de adultos (padres, docentes, directivos, ciudadanos, etc)
 En los bancos de nuestras aulas, en las galerías de nuestras escuelas se sientan alumnos,

estudiantes sujetos que pertenecen a las nuevas generaciones. Y los cambios generaciones se producen de forma acelerada.
 Las familias de los alumnos no tienen la estructura del pasado y los padres que participan de las

reuniones no siempre tienen el perfil de adultos que esperamos y desempeñan el rol que les corresponde.
 La sociedad sigue proclamando el valor de la educación (como si hubiera una cinta que

eternamente se repite a sí misma) pero en los hechos, la desprotege y frecuentemente la ignora.
 Los docentes, nosotros los docentes, no somos los de antes: compartimos las debilidades de este

tiempo, negociamos nuestras fragilidades y frecuentemente escapamos a los compromisos. Es verdad que muchas veces más de lo que podemos, pero también es cierto que todo lo que sucede nos desborda y mientras navegamos en un mar tempestuoso, miramos con temor la barca en la que aun estamos desplazándonos.

SUJETOS Y ESTUDIANTES DEL SIGLO XXI CAPACITACIONES, TALLERES Y MATERIAL DE CATEDRAS  Hablaremos de todo esto que nos pasa para aportar algunos compromisos que puedan

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devolvernos mayor seguridad y darle a las instituciones mayor consistencia.  Curiosamente no daremos recetas, porque dar recetas, frases de autoayuda docente, una especie de delibery educativo y existencial es menospreciarlo, tenerlos en menos: un buen docente (ustedes lo son, sino, no los hubieran convocado desde la dirección de esta institución) piensa, amplía sus conocimientos, tiene información estratégica y desde allí decide, evaluando situaciones y contextos. Es preferible tener DOCENTES CON CRITERIO Y CON CAPACIDAD DE APRENDER de todos y de todo, y no DOCENTES CON RECETAS o alimentados con comida chatarra pedagógica-didáctica (hay demasiado en los MC DONALD de las editoriales, los libros, los ministerios, las capacitaciones y las carreras de formación docente. Son ustedes los que deben trazar los mapas, cargar los GPS para proseguir el camino, con alguna información suplementaria.
 No cerremos los oídos o la comprensión pensando que a nosotros no nos pasa Aunque algunos

temas no sean específicos del nivel en el que trabajan (hay mucha diferencia de edad entre un niño de 4 ó 5 años y un preadolescente de 13 o 14 años), hagamos el esfuerzo por traducirlos a la situación que viven. Uno cree que esa es una enfermedad de los otros o un remedio para no necesitamos, hasta que se da cuenta del padecimiento, siente los mismos indicios o los mismos dolores. . Es preferible anticipar los síntomas a despertar – un día o una noche, como Gregorio Salsa en la Metamorfosis de Kafka – con la transformación de nuestra realidad.
 Todo lo que digamos en la primera parte (antes de la pausa) sobre los nuevos sujetos debe

convertirse en tarea para el desarrollo de la segunda parte: los nuevos sujetos que enseñan.

03.

CAMBIOS GENERACIONALES

(1) No hay que hacer mucho esfuerzo para descubrir que vivimos rodeados no sólo por una nueva generación, sino por una serie de “nuevas generaciones”. Aun los docentes mas jóvenes que recién se inician en el trabajo educativo, se saben generacionalmente distintos (y separados) de los colegas con generosa experiencia, pero se sienten mucho más distantes de las generaciones posteriores. Hay un mundo que los separa de los que recién se inician en el nivel superior, o están estudiando en el secundario o transitan por la escuela general básica. (2) En el pasado también había “cambios generacionales”: a la generación adulta (la que ocupaba los sitios claves de la sociedad y asumía la totalidad de las responsabilidades) le sucedía otra generación. Pero todos – tanto los adultos como los jóvenes – consideraban que la separación era transitoria, una cuestión de tiempo y de edad, y que progresivamente los nuevos, los recién llegados a la sociedad se incorporarían sin conflicto al mundo adulto. (3) Las brechas generacionales funcionaban como pasos necesarios que contribuían a dinamizar la cultura, las costumbres, el tipo de vida. Los recambios generacionales aseguraban la continuidad de la historia de una comunidad. Los jóvenes miraban a los adultos como el futuro esperado, éstos – más allá de los conflictos que pudieran existir – sabían que el destino de todos ellos eran incorporarse al universo de la madurez: compartir criterios, ideas, valores, costumbres y gustos de la generación que gobernaba la sociedad. Por ejemplo: los gustos musicales de los jóvenes o la forma de vestirse podía tener una libertad y un atrevimiento que se desvanecía con el tiempo. Podían importunar a los mayores, pero sabían que finalmente la osadía desaparecía y se volverían “normales”. (4) Había algunas frases que expresaban estas ideas: “Ya se te va a pasar”, “Ya se van a dar cuenta y van a comprender”. La sociedad imponía límites que la inmensa mayoría respetaba, porque era la única manera se mantenerse en la comunidad. Había un código tácito, un mandato implícito que

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había que respetar. El matrimonio, la formación de la familia, los estudios superiores, el mundo laboral “curaba” esa enfermedad generacional transitoria y los convertía en hombres y mujeres adultos. Todos recordaban como datos del pasado las travesuras, locuras o pecados de juventud, situaciones que se consideraban impropias de la madurez. (5) Todo esto – para bien o para mal – es lo que ha cambiado. Las nuevas generaciones no son etapas o momentos, sino definiciones de una forma de vida que llega para quedarse. Los adultos mismos quieren conservar algunas costumbres, gustos o criterios de su juventud. Los crecimientos, el paso de los años no significa abandonar el pasado, sino llevárselo con uno y con los compañeros de generación. No hay brecha transitoria, sino copia definitiva. Y los adultos no se sienten tan seguros, tan sólidos, tan felices en el mundo adulto y suelen asomarse con envidia a ese otro mundo joven, en muchas casos con el deliberado propósito de incorporarse a él. (6) Sólo se trata de registrar lo que se ve en las calles, en la noche, en las fiestas, en las familias, en las escuelas. La ropa, el cabello, los arreglos personales, las preferencias musicales, las relaciones grupales, las formas del amor, las lecturas, los horarios, los vínculos con padres y la familia, la relación con la escuela, las obligaciones y el trabajo, etc. Hay formas que nos desconciertan, nos sorprenden, nos desubican o nos fastidian. Es el caso de un padre que no logra entender a su hijo, una madre que discute permanentemente con su hija, un director que trata de llamar la atención de un adolescente, de una maestra que corrige a uno de los alumnos, de adultos que se molestan por la conducta de sus vecinos más jóvenes, de peatones que observan con preocupación la presencia de los chicos y de las chicas en algunas esquinas, de conductores que condenan el zigzagueante desplazarse de motos y bicicletas por calles y avenidas. No son cuestiones que hay que salir a buscar, sino que – por el contrario – nos salen cotidianamente al encuentro. (7) Los sociólogos que clasifican las nuevas generaciones han propuestos diversos nombres: GENERACION X (1964 -1968) – GENERACION Y (1970 – 1980) - GENERACION ODISEO O PETER PAN (1975 – 1990) – GENERACION WI (NOSOTROS) (1990 – 2000) – GENERACION MILENIO (1985 – 2000) – La generación NET (N) (2000 – 2010) (8) Los sujetos que se educan en nuestros días (en todos niveles, aunque con intensidad y caracteres diversos) tienen otra forma de ser: en el manejo del tiempo, en la apropiación de los espacios, en el uso del lenguaje, en la construcción de códigos, en los principios morales que los orientan, en la definición de sus ideales, en la escala de valores, en la apropiación del conocimiento, en el contacto con las nuevas tecnologías, en la concepción de la autoridad y del respeto, en las relaciones inter-subjetivas y afectivas, en los vínculos familiares, en la mirada sobre el mundo y su futuro global, en el manejo de la inteligencia y la voluntad, en la elección de sus modelos, en sus concepciones religiosas, en la entrega al placer y a disfrute de la vida. (9) No se trata sólo de un quiebre generacional, lo que sería absolutamente lógico, sino de la construcción de un estilo que no pretende contraponerse generacionalmente a los adultos, sino desplazarlos o ignorarlos. En el pasado, los jóvenes exhibían sus criterios y demandas, luchaban y enfrentaban a los padres, a los docentes, a las autoridades porque suponían que había principios o razones por discutir. Aquí, hay ruptura: se trata de diversidad de planos, de ideas y discursos construidos en códigos incompatibles. Por eso podemos hablar de indiferencia, de anulación del debate, de construcción paralela. Niños y jóvenes de hoy parecen decir: “No me importa cuáles son tus criterios, tus valores, tus modelos, tus prioridades, sus ideales. Como son tuyos, para mí está todo bien. El tema es que nosotros tenemos los nuestros.” (10) En el presente, las generaciones concurren a la escuela y ocupan el lugar en el aula portando en sus mochilas, en sus carpetas y sobre todo en su interior (subjetivado) un mundo distinto, un

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lenguaje diverso. Y se encuentran con las paredes, los bancos, los pizarrones de las escuelas, algo a lo que no están habituados y que les cuesta soportar. Pero, además del espacio y del tiempo (el aula es una pequeña prisión y el tiempo se hace muy largo), son los docentes los que parecen emerger desde otro mundo, del pasado. Tienen un lenguaje, una forma de ser, propuestas y exigencias que los asemeja – frecuentemente – a sus padres, pero además proponen contenidos, temas, cuestiones que en nada forman parte de los intereses de quienes concurren. Puede pasar que todo el proceso de estudio y de aprendizaje se convierta en un trámite que hay que respetar y cumplir, pero que en modo alguno se convierte en un saber requerido e incorporado. De alguna manera se puede convertir en una simulación, una construcción de ficción en la que los que enseñan saben que los que aprenden lo hacen simplemente porque es su obligación, aunque no consideren las propuestas ni valiosas, ni necesarias. (11) Tal vez la escuela debería reconsiderar no sólo sus contenidos (diseños curriculares) sino – sobre todo – los entornos de enseñanza y aprendizaje, y su metodología. mAunque siempre fue así, ahora tomamos mas conciencia de lo que nos sucede, porque reconocemos el valor y los límites de nuestra presencia y acción educativa. (1º) La mera enseñanza no produce aprendizajes, como tampoco produce un árbol la acción de plantarlo. El aprendizaje y el desarrollo tienen lugar interiormente, no se les puede forzar: lo único que se puede hacer es ayudar a que se produzcan más fácil y económicamente, pero no se puede conseguir que tengan lugar: un docente no puede lograr que el alumno asimile nuevos conocimientos y habilidades, sólo con su palabra y su intervención. (2º) De alguna manera nos están diciendo: “quiero obtener parte del conocimiento, la capacidad o las cualidades que tienes y te voy a ceder temporalmente la responsabilidad de decidir qué tengo que estudiar, dónde, cuándo, cómo, con qué frecuencia y en qué orden hacerlo, porque confío en que de esta manera aprenderé mejor”. Esta es la naturaleza del contrato de enseñanza- aprendizaje cuando el alumno lo acepta voluntariamente. La educación es un estado provisional que tiene como objeto hacer que el sujeto se vuelva autosuficiente. (CLAXTON, 1987)

04.

NUEVAS COSTUMBRES DE LOS NUEVOS SUJETOS

Muchas de las prácticas se han naturalizado y ya casi no nos llaman la atención, pero hay algunas que puede parecernos aun llamativas. Por ejemplo los TATUAJES y las TRIBUS. Ambas prácticas remiten a un pasado casi primitivo y sin embargo están asociados a las generaciones del futuro. (1) Las TRIBUS URBANAS llegaron para instalarse en diversos territorios y prestarles una discutida identidad y pertenencia a grupos de preadolescentes y adolescentes que necesitaban superar su aislamiento y anomia. La construcción de un relato, de una versión de la realidad, la adhesión a determinados referentes, grupos musicales, estética corporal, colores y vestimenta terminan produciendo una identidad artificial y una fortaleza que se alimenta de mensajes, consignas, encuentros y modo de presentarse. La aparición y desaparición es intensa y fugaz, la misma fugacidad que caracteriza a la vida contemporánea.

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(2) En la vida hay personas, hechos, situaciones, dolores que nos dejan MARCAS. Son las que nos dejan rastros sin que lo podamos evitar. Marcas interiores y marcas exteriores. Violencia real o violencia simbólica. Alguien que pasa de alguna manera por sobre nuestros cuerpos con alguna forma de agresión y que dejan señales en el alma o en el carácter de cada uno. Pero también tenemos HUELLAS que son los restos valiosos del pasado que han quedado subjetivados, dentro nuestro. Aceptamos que estén, queremos que estén. Los conservamos, sabemos que nos constituyen. Los TATUAJES son marcas que pretenden. Vivimos en una sociedad donde el culto al cuerpo está a la orden del día. Un mundo donde la apariencia lo es todo, invirtiéndose cada vez más tiempo y dinero en la realización de prácticas que permitan una mejora de nuestro aspecto. Por norma general, el tatuaje es considerado un elemento decorativo más, comparable a cualquier accesorio con el que diariamente adornamos nuestro cuerpo.1 Pero también es una MARCA que lucha contra la fluidez y el paso acelerado del tiempo. Pero también, siguiendo la analogía, si la velocidad no marca, si nada se puede instituir, si las instituciones eran las operaciones que – por excelencia – dejaba huellas, es necesario hacerse una marca en un mismo, en la epidermis, en lo más exterior de nosotros, porque algo o alguien real o simbólico queda detenido frente al torbellino de la velocidad y del olvido. (03) Pero además, en nuestra cultura urbana, la noche es patrimonio de los adolescentes y cada vez más de los preadolescentes o niños que intentan parecer mayores. Ellos son sus dueños, sus protagonistas. Disponen de ella y la gobiernan, la viven, la disfrutan, la desbordan. (04) Para quienes necesitan disfrutar de una experiencia distinta del mundo, la noche es el escenario ideal. La configuran a su medidas y la extienden con “la previa” (el tiempo de amigos y bebidas) y el “después” (un demorado regreso a la realidad, a la luz del día y a la propia casa). (05)Los adolescentes encuentran en la noche el refugio en el que callan las presiones, las demandas, las críticas de la mirada adulta y los compromisos diurnos. En la noche aparecen otros adultos, los que no comparten los códigos diurnos, sino que construyen el escenario necesario para los códigos de la nocturnidad (más allá de las razones de consumo y ganancia que acompañan estas propuestas y que funciona como una competencia desleal contra la normalidad y las obligaciones de la vida real). La noche es un respiro en el que sienten estar “a salvo” del mundo adulto. La “movida” de la noche se convierte en el escenario donde ponen a prueba conquistas, extravíos, impulsos. (6) Pero los adolescentes habitan la noche no solamente a través del desenfreno y la desmesura. Las otras noches, las noches de la semana se arman básicamente en la propia habitación, en torno a la conexión digital o virtual. Televisión, Chat, Facebook, fotologs, mensajes y otras nuevas variantes generan espacios de encuentro en los que pasan horas. Retraídos en sus reductos, se conectan y navegan sin límite de tiempo, hasta altas horas de la noche o hasta la madrugada, aun cuando tengan obligaciones al día siguiente. En las noches del fin de semana, la fisonomía de los encuentros suele ser otra. Allí la virtualidad deja paso a otro tipo de realidad, diseñada por adultos pero para

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La película “MEMENTO” (Christopher Noland 2000) refleja esta situación: el protagonista Leonard Selebi (Guy Pearce) es un investigador de seguros aquejado de una extraña enfermedad, es incapaz de recordar sucesos recientes. Cuando las pruebas le señalan como posible autor material de la muerte de su esposa, convierte su cuerpo en improvisado lienzo en el que tatuar palabras y frases, que unido a las imágenes tomadas con su polaroid, se van a convertir en piezas de un intrincado rompecabezas, cuya solución permitirá la salvación de su protagonista. En otra película: “PROMESA DEL ESTE” el protagonista (Viggo Mortensen) tiene 43 tatuajes en su cuerpo Los tatuajes actúan como una metáfora sobre la necesidad de hacer explícita la historia que ha vivido. Todo hombre tiene que mostrar en su cuerpo y en sus tatuajes la historia que ha tenido. No sirven las palabras, sino los testimonio indelebles. Para los judíos de los campos de concentración – desprovistos de todos y en la desnudez absoluta – solamente en el cuerpo se le podría marcar el nº de identificación. Algo que sueñan los que – con los avances tecnológicos – suponen que cada ser humano podría ser identificado con un personalísimo código de barra impreso en su piel.

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responder a (o construir) las exigencias de los adolescentes. Todo se alterna con experiencias y vivencias personales y, sobre todo, grupales más variadas. (07) El tiempo es lo que sobra: en estos tiempos en los que los adultos necesitan tiempo para atender a los desbordes de ocupación (verdadera adicción que altera hasta la salud) las generaciones que los suceden tienen tiempo para regalar. No hay pasado que lamentar, no hay futuro que anticipar, hay un presente que disfrutar. Y sólo el goce es el que da sentido al tiempo, porque para las obligaciones nunca hay tiempo o siempre: “espera”, “después lo voy a hacer”, “todavía tengo tiempo”, “seguramente voy a llegar”… Nunca apagan el televisor, la computadora, el celular porque “no pueden desconectarse”… pero siempre apagan el despertador, las órdenes, los libros, las carpetas, las obligaciones impuestas, porque con ellas no quieren estar conectados. Y este es un fenómeno que asoma en la niñez y llega cómodamente hasta el nivel superior. (08) El mapa del sueño adolescente es sensiblemente distinta a aquella de la infancia. En la niñez, la mayor de las dificultades gira en torno al dormirse. La llegada a la adolescencia se anuncia, entre otras cosas, por las dificultades en torno al despertarse. Poner en marcha un nuevo día, salir del sopor del sueño profundo, amanecer al acoso de las exigencias cotidianas del estudio o las obligaciones se convierte en una lucha permanente. Muchas de las diarias discusiones familiares y peleas entre padres e hijos comienzan aquí y frecuentemente se prolongan en las aulas y en las primeras horas: no pueden levantarse o no pueden despertarse. Hay pulseadas y tironeos en torno a horarios, cumplimientos, responsabilidades. (09) Por estas razones los adolescentes defienden y usan su habitación como un reducto propio en el cual refugiarse. Piden respeto por su privacidad, porque pueden reproducir solamente en ese sector de la casa la forma de vivir que les agrada: aislamiento, recursos tecnológicos, desorden, volumen de la música, eventuales consumos, imágenes para empapelar las paredes, ingreso de las personas con las que tienen absoluta confianza. Las habitaciones de los adolescentes suelen ser el sitio de la casa que tiene otra organización de la cotidianidad (noche y día). (10) Las nuevas arquitecturas familiares – según los recursos económicos disponibles – han definido este nuevo territorio: las habitaciones construyen mundos separados que se asocian en los espacios comunes que suelen compartirse (no necesariamente) en algunos momentos de la jornada. Basta revisar los horarios familiares para concluir que hay escasos momentos en los que todos los miembros de la familia comparten los espacios. El ideal para los adolescentes es la casa vacía (todos los días o periódicamente) porque la casa entera puede permitir extender los caracteres de su propia habitación. (11) Curiosamente la ESCUELA y la FAMILIA quedan al margen de estos escenarios: pueden ser sitios en los que se organiza la noche, pero son la contracara de la noche. Especialmente la escuela (con sus insobornables horarios, sus docentes, sus reglamentos y sus exigencias) aparece como una contracultura juvenil, y prolongación del mundo adulto. (12) El mapa del sueño adolescente es sensiblemente distinta a aquella de la infancia. En la niñez, la mayor de las dificultades gira en torno al dormirse. La llegada a la adolescencia se anuncia, entre otras cosas, por las dificultades en torno al despertarse. Poner en marcha un nuevo día, salir del sopor del sueño profundo, amanecer al acoso de las exigencias cotidianas del estudio o las obligaciones se convierte en una lucha permanente. Muchas de las diarias discusiones familiares y peleas entre padres e hijos comienzan aquí y frecuentemente se prolongan en las aulas y en las primeras horas: no pueden levantarse o no pueden despertarse. Hay pulseadas y tironeos en torno a horarios, cumplimientos, responsabilidades.

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(13) De alguna manera los hijos, los alumnos viven solos, viven sus vidas con una escasa participación de los adultos: a veces porque los adultos no disponen de tiempo para compartirlo con sus hijos; otras porque el tiempo compartido no es aprovechado: cada uno sigue habitando su propio mundo, sin construir la comunicación deseada: comer o viajar sin hablar, anunciar ingreso o egreso (“salgo”, “llegué”, “·¿Hay alguien en casa?”).Por supuesto que no todos los niños y jóvenes se identificarán con esto, pero hay tres caracteres que expresa esta orfandad: la experiencia de discontinuidad intergeneracional, el desarraigo espacial, temporal y existencial, y la caída de las certezas básicas. (14)Tal vez por eso, la misión de nuestra escuela – especialmente en escuelas como éstas – sea la de construir un ámbito de encuentro, de protección, de reconocimiento de la persona en su dimensión más plena. Puede sonar duro, pero la ciudad, nuestra cultura, está atravesada por cierta sensación de orfandad. Es curioso, porque se trata de una orfandad con padres vivos, aunque ausentes, por eso debemos desarrollar y potenciar nuestra capacidad de recepción (“te esperamos”) y protección (“te cuidamos”) porque muchos de los que llegan a nuestras escuelas lo hacen en una profunda situación de orfandad. No se trata de determinados conflictos familiares, sino una experiencia que atañe por igual a niños, jóvenes y adultos, madres, padres e hijos. Porque frecuentemente los huérfanos son los adultos, son los mismos padres. Para tantos huérfanos y huérfanas la comunidad que es la escuela debería tornarse familia, un lugar de encuentro, un espacio de amor gratuito y promoción permanente, de afirmación y crecimiento.

05.

LA NUEVA REVOLUCION EDUCATIVA

(1) BRUNNER (2000) destaca tres revoluciones en la educación durante los últimos siglos: (a) Aparición de las escuelas medievales que sustituyeron el paradigma familiar y comunitario por el institucional, con una educación oral y memorística. (b). Creación de sistemas escolares públicos donde comienza un sistema estatal de educación con supremacía del material impreso. (c) Aparición de la educación masiva para responder a las necesidades de la economía y a la construcción de naciones; dentro de estos parámetros se movió el sistema educativo en los siglos XIX y XX. (2) Según BRUNNER (2000), la cuarta revolución es la que comienza a vivirse actualmente impulsada por el desarrollo de las nuemas tecnologías. Por supuesto, al describir dicha revolución, habla de algo que está ocurriendo, de manera lenta y progresiva, no describe una situación dada. Esta revolución se caracteriza por: 01. El conocimiento deja de ser lento, escaso y estable. 02. El establecimiento escolar cede el paso a otros medios por los que se tiene contacto con la información, se puede decir que deja de ser el canal único mediante el cual las nuevas generaciones entran en contacto con el conocimiento y la información. 03. La palabra del profesor y el texto escrito, dejan de ser el único soporte de la comunicación educacional. 04. La escuela ya no puede actuar como si las competencias que forma, los aprendizajes a que da lugar y el tipo de inteligencia que supone, pudieran limitarse a las expectativas de la sociedad industrial. 05. Las tecnologías tradicionales del proceso educativo, están dejando de ser las únicas disponibles para enseñar y aprender. 06. En este contexto, es posible que la escuela deje de ser una agencia formativa que opere en un medio estable de organización; pues los medios de comunicación y aprendizaje coexisten en un espacio multidimensional, creando la sensación de que nada es fijo y todo depende del punto de vista del observador.

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(3) El aprendizaje se ha vuelto más social, y se desarrolla ahora en el campo de las redes sociales virtuales. Los jóvenes utilizan la tecnología para construir amplias comunidades de participación para muchos fines, búsquedas personales, entretenimiento y demás, pero también para fines de aprendizaje, y eso genera una oportunidad, para las escuelas, de enseñar de maneras nuevas. El aprendizaje actual de los estudiantes es mucho más virtual, multimedia y con experiencias multisensoriales. Esta es una generación que creció con la televisión y videos, no sólo viéndolos sino haciéndolos. Cualquiera con un teléfono puede hacer sus propios videos y ponerlos en la Web. Este entorno multimedia también aporta un nuevo aprendizaje conceptual, nuevas oportunidades para aprender, pero también desafía a los profesores y los educadores, de todos los niveles, incluso universitario, para que desarrollen materiales de nuevas maneras.

(4) Básicamente hay que recordar que se produce conocimiento en todas partes, y que esta producción de conocimiento tiene lugar todo el tiempo. No es solamente estando en la facultad o en el aula, sino en la casa, en el lugar de trabajo, en el café; los estudiantes están aprendiendo de otras maneras y aprendiendo información nueva en muchos sectores, la mayoría de los cuales no tienen conexión con la facultad, con el colegio, con la escuela. Se trata del “aprendizaje ubicuo”. Desarrollar nuevas asociaciones de colaboración con estos otros lugares de aprendizaje y ayudar a los estudiantes en las escuelas a relacionar el aprendizaje que tiene lugar en otros sitios donde están aprendiendo. Las cosas de la escuela son importantes pero también es importante relacionarlas con ese aprendizaje en Internet, en la cultura popular, en los medios y la televisión porque esta es una generación que está aprendiendo en muchísimos lugares y en un montón de maneras distintas. (BURBULES. Entrevista) (5) Esta idea de “ubicuidad educativa” -se aprende en todas partes y de diferentes modos- ¿en qué medida representa un cambio de paradigma educativo? Plantea un reto fundamental a las instituciones de educación formal porque antes éstas tuvieron el lugar primordial en el que los estudiantes aprendían: la escuela y la biblioteca. Ahora, con una palm en su cartuchera, pueden tener Internet en su bolsillo. Y los jóvenes tienen Internet en el bolsillo. Si quieren averiguar algo no necesitan ir a la biblioteca, no necesitan preguntarle a un profesor, pueden buscarlo o comunicarse con sus amigos y tal vez ellos lo saben. Esto significa que la enseñanza ahora está ubicada en muchos canales diferentes de aprendizaje distribuido, de aprendizaje en colaboración, que no son controlados por las instituciones formales, o sea que ya no existe ese monopolio. Las escuelas siguen siendo muy importantes, pero ya no desempeñan el mismo papel; siguen siendo el centro de la rueda, pero ese centro está conectado por los rayos a estos otros lugares de aprendizaje donde éste se produce. Y los docentes están desplazándose permanentemente desde el centro a los extremos. (BURBULES. Entrevista) (6) En cuando a los contenidos es posible que después de la “singularidad digital”, hayan emergido dos clases de contenidos: contenido de “herencia” y contenido “futuro”. El contenido de “herencia” incluye la lectura, la escritura, la matemática, el pensamiento lógico, entendiendo las escrituras y las ideas del pasado, todo el plan de estudios “tradicional”. El contenido “futuro” está en un nivel más

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alto, no asombroso, pero sí digital y tecnológico. Este incluye software, hardware, robótica, nanotecnología, genomas, etc. pero también comprende ética, política, sociología, idiomas y otros temas relacionados. Este contenido “futuro” es extremadamente interesante para los estudiantes de hoy. ( MARC PRENSKY .2001) (07)Nuestros nuevos sujetos son hijos de las nuevas tecnologías. Por eso los denominados nativos digitales: (a) prefieren recibir la información con rapidez; (b) les gustan los procesos y multitarea paralelos; (c) prefieren gráficos antes que textos; (d) eligen accesos al azar (desde hipertextos) que un avance sistemático; (e) funcionan mejor cuando trabajan en red; (f) prosperan con satisfacción inmediata y recompensas frecuentes; (g) prefieren jugar en “serio” que trabajar. (08)Mientras las generaciones anteriores trabajaban con papeles y el formato de referencia era la PAGINA (con sus diversas dimensiones y su posibilidad de lectura y escritura), esta generación tiene como formato las PANTALLAS = CINE, TV (de todas las tecnologías), MP4. MP5, CELULARES, GPS, COMPUTADORAS, CAJEROS AUTOMATICOS, OPERADORES DE OFICINAS Y BANCOS, AGENDAS ELECTRONICAS, PALM, READER BOOK, CAMARAS FOTOGRAFICAS, ETC. Y las pantallas son multicolores, se activan, se mueven, combinan sonidos e imágenes, son tridimensionales, se superponen entre sí, responden a la visión, pero también se manejan con el tacto y obedecen ordenes de la voz. La batalla de la PANTALLA contra la PÁGINA exhibe fuerzas desiguales. (09)Todos estos pertenecen a una generación que se han mimetizado con los recursos tecnológicos que usa: todo lo que compramos tiene muchos usos, múltiples funciones (además de la función básica que le da identidad al producto), desde un auto hasta una heladera. Pero especialmente los TELEFONOS CELULARES compiten por ofrecerle al usuario TODO: llamar, recibir, hablar, escuchar, escribir, leer, sacar fotos, alarma, mp3, escuchar radio, escuchar música, ver videoclip, ver tv, gps, registrar fotos, registrar videos, etc… También los alumnos son “multitareas” (MULTITASKING), hacen, piensan, hablan, escuchan en el contexto de muchas tareas: bajan música, estudian, chatean, hacen el trabajo atrasado, etc.Y nuestra presencia, nuestra palabra, nuestras obligaciones llegan a ese mundo lleno de tareas, intentando competir con él. Lo cierto es que “quien mucho abarca poco aprieta”…y frecuentemente personas y productos que quieren hacerlo todo, hace poco y mal. ¿Será esa la tarea de la educación y de la escuela: secuenciar las ocupaciones para hacerlas en serio y bien? (10) Nuestros estudiantes son hoy todos “nativos” de la lengua digital específica de los juegos por computadora, video e Internet. Nacieron y crecieron en un mundo informatizado, y son expertos en su manejo. Tienen destrezas y formas de comunicación que los adultos no terminan de asimilar. Esta generación es también conocida como la generación multitarea o multipantallas, y se distingue claramente de los “inmigrantes digitales”, es decir, de los adultos que consideran que las herramientas del mundo digital es motivo de un aprendizaje específico y que hacen la vida un poco más complicada. Por supuesto que no todos los “nativos” – como en todos los órdenes de la vida – tienen dominio de su territorio y que una manifiesta inequidad separa a los que pueden acceder a todo (cantidad) y a lo mejor (calidad) de aquellos que no tienen acceso o lo tienen a productos de escaso nivel. (11) Frente a ellos, nosotros los adultos somos los inmigrantes o “migrantes digitales”: hemos llegado al mundo de la tecnología transportados desde un territorio en el que sentía cómodos moradores. No todos pertenecemos al universo tecnológico, sino que nos hemos ido incorporando al mismo, primero con desconfianza, luego con esfuerzo y finalmente con interés. Hay una generación que ha sufrido, protagonizado o atravesado todos los cambios tecnológicos del momento: cine, video, música, teléfono, lectura, escritura. Estos migrantes han hecho – en muchos casos – un poderoso esfuerzo de adaptación. Pero hay algo cierto: siguen perteneciendo a la generación anterior y su

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pensamiento pudo mantener los criterios del pasado. Tienen los instrumentos para iniciar el diálogo que se requiere. Otros han optado por ser extranjeros o turistas. (12) No se trata solamente de una cuestión de uso de nuevas tecnologías (en sí mismo un factor que merece un análisis), sino una nueva manera de conocer, de asomarse al mundo y a la historia, de hablar y de pensar. Los nuevos sujetos no tienen comportamientos y rendimientos diferentes con respecto a las generaciones anteriores: son diferentes porque los nuevos soportes y mediaciones han cambiado su forma de ver, de interpretar y de hacer. Tampoco debe considerarse como un problema u ocupación de los que enseñan computación, informática o nuevas tecnologías: es una preocupación que deben atender los que enseñan lengua, historia, matemática, ciencias naturales o idiomas. De todos. (13) Cuando muchos de nosotros nos educamos, el futuro que nos aguardaba era previsible: uno podía asomarse al horizonte del porvenir y organizar su propia vida. Hoy el mundo es absolutamente fugaz y cambiante. Un periódico afirmaba hace algunos días, al presentar “los trabajos que nos aguardan”: Ser un policía del clima, un granjero “vertical”, un inversor o broker del tiempo o un administrador de basura digital no parece una necesidad apremiante en el mundo actual. Sus nombres, incluso, suenan a ciencia ficción. Pero en veinte años, cuando la vida cotidiana esté ligada inevitablemente a los avances científicos y la tecnología, comenzará a ser común requerir los servicios de uno de estos especialistas y, por qué no, hasta convertirse en uno de ellos. Llegaron a enunciar 110 nuevas carreras o profesiones, entre las que destacaron las veinte más importantes que tendrán mayor demanda, respaldo económico y proyecciones educativas. Cuando le enseñamos algo a quienes hoy tienen 6, 10 o 15 años, estamos educando a los ciudadanos del 2030 o del 2050. No es tarea fácil prepararlos: tal vez sea conveniente y necesario, por lo menos conocerlos, porque seguramente relativizaremos los contenidos que enseñamos y exigimos para poner el acento en las competencias que deben desarrollarse, esas disposiciones que no sólo se rinden y se aprueban, sino que quedan como aprendizaje consolidado.

06. EDUCACION: OBLIGACION O DERECHO
(1) La educación universal fue un propósito proclamado en el siglo XIX, pero como derecho efectivo pudo consolidarse lentamente a lo largo del siglo XX. En el siglo XXI, EDUCAR-SE – conjugar el verbo educar en primera persona – es un derecho que no sólo debe ser respetado, sino efectivamente promovido y respetado. Y esto es importante porque en los tiempos que corren, frecuentemente se escuchan voces cruzadas por ideologías muy definidas que periódicamente recurren al salvavidas de la educación para domesticar a los bárbaros, para civilizar a los excluidos, para renovar los mecanismos de protección. (2) Y aunque en verdad podamos estar viviendo una época en que se pone en riesgo el contrato social que ordena el funcionamiento de la comunidad, no es menos cierto que para muchos este contrato tiene cláusulas asimétricas: algunos tienen todo el poder y los recursos, y otros sólo existencia social en la medida en que acepten mantenerse fiel al lugar en que un destino insobornable los ha depositado desde su nacimiento, y volverse visibles únicamente cuando los hilos del poder o la marginalidad los potencia. (3) Habría que revisar – en este sentido – la figura de educadores – Juan Bosco, por ejemplo - que en el siglo en que la escuela se expandía triunfal por la geografía de la modernidad, ellos se dedicaron a poner en cuestión su presencia y su presunta efectividad. Y propusieron alternativa al modelo hegemónico y normalista de escuela. (4) La educación del pasado era UNIVERSAL (derecho) y OBLIGATORIA (deber), y lo era porque representaba un valor para cada sujeto, pero sobre todo una necesidad para todo ESTADO que

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aseguraba así la construcción de sus CIUDADANOS. En nuestros días, ejercer el derecho a la educación es una prioridad: educarse en un derecho que potencia los derechos, porque conduce al ejercicio – en serio – de los otros derechos, que no descuida los compromisos y las obligaciones sociales, pero que hace más integral el ejercicio de los restantes derechos. (5) Porque se necesita EDUCACION para pensar con autonomía, para poder expresar a través de un lenguaje coherente y sólido el pensamiento y las propias ideas, para defender y sostener las propias convicciones, para no subordinarse ni dejarse dominar por el pensamiento y las palabras de otros (ni funcionar con las renovadas formas de esclavitud que representan los distintos clientelismos), para buscar y construir un lugar en la sociedad, para definir el propio ser y quehacer en el campo de la producción y del trabajo, para armar de manera responsable la propia familia y comprometerse con los afectos, para participar de la vida democrática y elegir a los delegados, a los representantes, a quienes nos gobiernan, para darle forma al propio proyecto de vida, para subjetivar los saberse progresivos y necesarios para poder asegurarse alguna forma de trascendencia. (6) Eso significa que es necesario PROMOVER EL DERECHO A LA EDUCACION: seguramente no era lo que pensaba Sarmiento (porque sus ideas y su contexto le impedían imaginarlo) y no es lo que piensan los que resucitan la educación cuando la reactivación económica multiplica los puestos de trabajo y necesitan operarios especializados, especialmente moldeados para sus requerimientos específicos… ni los que reclaman la educación – que silenciaron de los medios y de las agendas públicas durante años – cuando la inseguridad y la exclusión se convierten en un peligro latente o manifiesto. En cambio es algo en lo que seguramente pensó DON BOSCO y pensaron sus primeros salesianos. ¿Por qué? Porque se trata de crear en todos los SUJETOS la necesidad de educarse, principalmente en aquellos que tienen poco acceso a la educación y en general un acceso a la educación de pésima calidad. Y también en aquellos que disponiendo de recurso acceden a la educación formalmente, pero no lograr educarse, no pueden construir un proyecto de vida que refleje la educación que reciben o han recibido. (7) Las cuestiones implícitas o supuestas no siempre son reales, efectivas: si nunca se hacen explícitas y seguras, si no se las nombra y se las convierte en propuesta, construcción o demanda, no existen. Y de eso se trata de armar el ejercicio del derecho a la educación con respuestas no coyunturales o estratégicas, sino estructurales y de fondo. (8) Los jóvenes son el futuro de toda comunidad. Que haya cientos de miles de jóvenes que no estudian ni trabajan supone una pérdida insalvable para la sociedad. Y, sobre todo, un fracaso para todos ellos: una vida en vano, una existencia trunca. Cuando esto se produce aflora una triple exclusión: de la enseñanza, de la capacitación laboral, de la esperanza en la propia vida; y quedar afuera de las instituciones socializadoras: la escuela, el trabajo, a veces de la familia. La cultura y las habilidades sociales necesarias para incorporarse como miembro adulto de la sociedad se adquieren en esas instituciones que transforman al niño en ciudadano apto para desenvolverse en la sociedad. Las instituciones de enseñanza, los lugares de trabajo y la familia brindan al niño y al adolescente los recursos para moverse competentemente en el medio social. (MARIO MARGULIS. UBA.) (9) La escuela no sólo trasmite conocimientos, inicia al niño y al adolescente en los códigos de la convivencia, en el respeto recíproco y en los matices del trato mutuo. El taller y la fábrica adiestran en las habilidades y disciplinas del trabajo, pero también enseñan destrezas sociales y aportan en la construcción de la identidad. ¿Qué queda para el joven excluido de estas instituciones, que no trabaja, no estudia y tiene un hogar problemático? La calle, el grupo de pares, otros jóvenes como él igualmente a la deriva, vulnerables a la droga, a las tentaciones fáciles, a la estigmatización, al delito e incontables riesgos.

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(10) La única manera de convertir el derecho proclama en un DERECHO EJERCIDO es promoverlo en serio desde el rol que nosotros mismos ejercemos como EDUCADORES. Escuelas distintas y educadores comprometidos con nuestra profesión. Un derecho no se lo promueve convirtiéndolo en obligatorio, sino presentándolo como apetecible, necesario. (11) Hasta ahora, nosotros los docentes hemos respetado el concepto tradicional de la educación: brindar el servicio para el ejercicio de un derecho que podía tener o no interesados. Los docentes estuvimos allí esperando a los usuarios, a los interesados, a quienes debían venir a la escuela, la agencia social y pública de la educación. A veces logramos convertirnos en educadores de todos; otras, nos vimos sorprendidos y desbordados por la heterogeneidad de la población que nos invadía; y frecuentemente reconocimos nuestra imposibilidad para afrontar los nuevos tiempos. (12) Desde hace 25 años, la universalidad de la educación comenzó a poblar las aulas con una masa heterogénea: rompieron los muros y se sentaron en los bancos no sólo los elegidos, los aceptados, los previamente seleccionados por la sociedad, sino, todos: los excluidos, los inesperados, los indeseables, los invisibles, los ignorados. La puerta estaba abierta y entraron: muchos nunca supieron para qué entraron ni comprendieron lo que se hacía en ese extraño lugar. A pesar de ellos se quedaron, sin saber qué hacer allí. Otros duraron poco y un número creciente – a pesar del derecho, de la obligación y de las puertas abiertas – nunca ingresaron. (13) Los docentes interpretábamos la partitura que nos enseñaron: era nuestra tarea y aguardábamos que los alumnos respondieran con su propio compromiso: nosotros estábamos para enseñar y ellos estaba para aprender. Esta obviedad se ha quebrado: los alumnos – de cualquier clase social – concurren a las escuelas, ingresan al aula, se sientan en los bancos pero no necesariamente tienen intenciones de aprender. Por eso nuestra tarea cambia. La tarea que nos aguarda es otra: no es repetir lo que hicimos, sino pegar el salto hacia una nueva realidad laboral, hacia una nueva realidad institucional, principalmente en aquellas escuelas u organizaciones que están particularmente preparadas para ello. (14) ¿Y cómo visualizamos esa nueva realidad educativa y docente? (a) capacidad y preparación profesional específica para atender a todos, trabajando sobre la heterogeneidad; (b) saber privilegiar a los que menos pueden (que generalmente son los que menos tienen) porque son los que no son capaces de hacer uso del derecho a la educación, a la buena educación, a la mejor educación: (c) especialización: los docentes debemos crecer – como las restantes profesiones – en diversas formas de especialización: edades, capacidades, situaciones sociales, geografías, instituciones, etc.; (d) capacidad vocacional para convertir la tarea docente no sólo en una espera, sino en una conquista: salir a buscar a los ausentes, a los ignorados, a los que aun no han descubierto las posibilidades que puede brindar una buena educación; (e) conciencia crítica para luchar por un formato integral de la educación y una presencia profesionalmente digna del docente; (f) un ciudadano activo que instala el tema de la educación en la agenda pública y la defiende como una condición necesaria para la transformación de cualquier forma de sociedad. (15) No se trata de una tarea fácil, pero será una excelente posibilidad profesional, que le otorga fortaleza y trascendencia a una presencia laboral y social que se ha visto desdibujada en los últimos años. Nadie está obligado a ser héroe, pero es bueno que en la vida haya oportunidades y circunstancias que nos permitan serlo y que tengan el debido reconocimiento. (16) Por eso hablamos de la EDUCACION como un derecho humano de CUARTA GENERACION, porque se trata de un derecho que apunta a la calidad de vida social y personal, y para que eso suceda se necesita que ciertos DERECHOS – como éste – sean deliberadamente promovidos, cuando los sujetos (o sus responsables) no quieren ejercerlos. La educación para todos no es sólo una oferta,

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una obligación proclamada en leyes y discursos, sino una necesidad que los educadores debemos ayudar a descubrir en quienes no logran tomar conciencia. Los llamamos de CUARTA GENERACION porque trabajamos por el efectivo ejercicio de los derechos proclamados en las formulaciones precedentes. 2

PROPUESTA DE TRABAJO (TALLER) Y ACTIVIDADES
1. Lectura y subrayado del material, con anotaciones en los márgenes. 2. ¿Coincidimos con estos caracteres o nuestros alumnos no han sufrido cambios? Aportes para el debate. 3. ¿Qué otros caracteres o situaciones pueden agregarse? 4. Desde la experiencia como docente, ¿reconocemos que los cambios que se están produciendo son más profundos y veloces que los anteriores? 5. ¿En qué nos afectan estos cambios y estas transformaciones? 6. ¿Cuáles son los síntomas que cada uno de nosotros observa en los alumnos que tiene a su cargo en el aula y en la escuela? 7. ¿Cómo vivimos esta transformación de los sujetos que aprenden? ¿Gozo, dolor, confianza, frustración, enojo, impotencia, desasosiego, esperanza, búsqueda? 8. ¿Cómo podemos mantener y reforzar nuestro trabajo docente con estos nuevos sujetos y su nueva forma de ser alumnos? 9. Computadora en mano, conectar a internet y buscar IMÁGENES, PELICULAS, VIDEOS, ARTICULOS, TRABAJOS que puedan ampliar estas descripciones. 10. Buscar algunas películas que puedan permitirnos VER y DISCUTIR estas situaciones: A LOS TRECE, KIDS, REDES SOCIALES, ENTRE LOS MUROS, FISICA O QUIMICA (serie española). 11. ¿Con qué tipo de alumnos nos gustaría trabajar: con los sujetos del pasado o con los nuevos sujetos del presente? Por qué? Ventajas y defectos de cada generación. 12. ¿Pueden compartir con los PADRES los caracteres que tienen hoy los hijos-alumnos en la escuela?
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DERECHOS DE PRIMERA GENERACION: Los derechos civiles y políticos aquellos que inciden sobre la expresión de libertad de los individuos, aunque son derechos que tienen como soporte la filosofía de la ilustración y las teorías del contrato social. Estos derechos están recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y los Pactos Internacionales le ponen un límite al poder del Estado, asegurando su autonomía. DERECHOS DE SEGUNDA GENERACION se incorporan a partir de una tradición de pensamiento humanista y socialista; son de naturaleza económica y social, e inciden sobre la expresión de igualdad de los individuos: se exige cierta intervención del estado para garantizar una acceso igualitario al ejercicio de los derechos para compensar las desigualdades naturales creadas por las ventajas y desventajas de clases, etnia y religión que caracterizan las diferencias sociales de los individuos desde su propio nacimiento. El estado debe garantizar el acceso a la educación, el trabajo, la salud, la protección social, etc., creando las condiciones sociales que posibiliten un ejercicio real de las libertades en una sociedad donde no todos los hombres nacen iguales DERECHOS DE TERCERA GENERACION responden a la acción de determinados colectivos (grupos) que reclaman legítimos derechos. Protegen determinados grupos de edad, minorías étnicas o religiosas, países con menor desarrollo, sectores que se sienten afectados por alguna de las múltiples manifestaciones de discriminación y exclusión social. Aparecen aquí como derechos, el respeto y la conservación de la diversidad cultural, la protección del medio ambiente, la conservación del patrimonio cultural de la humanidad. DERECHOS DE CUARTA GENERACION son los que efectivamente quieren garantizar que los anteriores derechos se pueden ejercer no sólo para bien del estado y de la sociedad, sino para beneficio también de cada uno de los individuos. Y aquí se da un paso más: el bienestar general, la calidad de vida exigen otros contextos: se reivindica la integración de la gran familia humana, la ética planetaria, el derecho a la paz y a la intervención desde un poder legítimo internacional en los conflictos armados; tribunales internacionales que actúen en los casos de genocidio y crímenes contra la humanidad; un desarrollo sostenible que permita preservar el medio ambiente natural.

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13. ¿Cuáles son los cambios que podemos proponer para nuestra escuela, nuestra aula, nuestra propuesta docente? ¿Cómo imaginan la escuela que necesitamos para el futuro que nos espera? 14. Escribamos un breve comentario, respondiendo a este título: ASI SON HOY NUESTROS ALUMNOS