“Malos tratos a los niños en la familia”

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en Contextos familiares no convencionales, Alianza Editorial (Manuales. Psicología y educación, 4), pp. 399-421.

Jesús Palacios, Jesús Jiménez, Alfredo Oliva y David Saldaña Una gran parte de los fenómenos que genéricamente se incluyen en el concepto de maltrato infantil ocurren en la familia. Es cierto que hay tipos de maltrato y conductas maltratantes que se dan típicamente fuera del contexto familiar (como ocurre, por ejemplo, con el maltrato institucional), pero ello no quita para que las formas más comunes de maltrato infantil, aquellas que afectan a una mayor proporción de niños y niñas, ocurran en el interior de la familia, sea ésta la nuclear o la extensa. Es precisamente ese carácter de fenómeno intrafamiliar lo que hace que el maltrato a niños y niñas produzca estupor, pues se manifiesta por conductas que están en las antípodas de las que normalmente se desarrollan en el interior de la familia: conductas de apego y afiliación, de protección, de cuidado, de expresión de afecto, etc. Implica, pues, el maltrato una subversión de lo que se consideran los lazos y nexos que tomamos por más naturales en las relaciones padres-hijos, o, más genéricamente, en las, relaciones adulto-niño. Sin duda, para que tal subversión ocurra deben ponerse en lucha poderosos mecanismos que vayan a contracorriente de lo que conviene a la especie (el cuidado y la protección de las crías) y de lo que la sociedad espera y alienta en los padres (preocupación por los hijos, atención a sus necesidades, expresión de afecto, etc.). Parece oportuno que un libro sobre la familia y el desarrollo humano se ocupe de los malos tratos que los niños y niñas reciben en su familia. En primer lugar, para entender la diversidad del fenómeno y su incidencia. Luego, para conocer las circunstancias en las que el maltrato se produce y para reflexionar sobre en qué medida el maltrato intrafamiliar tiende a reproducirse en la familia que el maltratado formará en su adultez. Además, para conocer las consecuencias que el maltrato genera y, finalmente, para señalar que el del maltrato no es sólo un fenómeno a analizar, sino también y sobre todo un fenómeno sobre el que la intervención es posible.

1. Concepto y tipos de maltrato a la infanda
Entre los expertos en maltrato infantil existe un amplio consenso en torno a un definición de acuerdo con la cual se considera maltrato toda acción u omisión no accidental que impide o pone en peligro la seguridad de los menores de 18 años y la satisfacción de sus necesidades físicas y psicológicas básicas. Pero la aparente claridad y simplicidad de esta definición no debe hacer olvidar la importante heterogeneidad de tipos de maltrato que se encuentran en su interior (palacios, Moreno y Jiménez, 1995). De esta heterogeneidad da cuenta el Cuadro 19.1, en el que se recogen las formas de maltrato a la infancia más frecuentemente referidas en la literatura. No es posible hablar de los diferentes tipos de maltrato sin hacer referencia, en primer lugar, al hecho de que dentro de cada tipo de maltrato hay una abundante diversidad de formas y de niveles de gravedad; así, por ejemplo, el abandono puede referirse a la falta de higiene, pero también a la falta de alimentación o a dejar al niño sin supervisión durante largos períodos de tiempo. En segundo lugar, está el hecho de que las fronteras entre ellos distan a veces de ser nítidas. Probablemente el ejemplo más claro lo proporciona el maltrato emocional, que difícilmente puede considerarse un tipo de maltrato independiente y aislado de otras formas de maltrato: ¿puede, por ejemplo, pensarse en el abuso sexual sin una clara implicación de maltrato emocional? De hecho, ha habido autores que han considerado que el maltrato emocional forma parte de la esencia del maltrato y que no hay maltrato del tipo que sea que no implique al mismo tiempo un componente emocional. Parece razonable pensar que mientras que puede darse el maltrato emocional sin que se den otras formas de maltrato a ociadas, sin embargo hay formas de maltrato, como el maltrato físico o el sexual, que difícilmente pueden imaginarse sin un componente añadido de maltrato emocional. Naturalmente, los diversos tipos de maltrato que aquí se han comentado pueden aparecer como tipos aislados de maltrato o, muy frecuentemente, en combinaciones en las que se da más de un tipo. Así, por ejemplo, un niño determinado puede ser víctima a la vez de abandono y de maltrato físico, que es una de

premiar conductas delictivas . aterrorizarle. usar al niño en tráfico de drogas. Indicadores: Suciedad muy llamativa. pinchazos. magulladuras o moretones. Abuso sexual Utilización que un adulto hace de un menor de 18 años para satisfacer deseos sexuales. utilización de menores para pornografía). lesiones internas. siendo importante el porcentaje de niños que reciben tres y más formas de maltrato a la vez.las asociaciones más frecuentemente encontradas. Indicadores: Solo o -en compañía de otras personas. fracturas. . Mendicidad El niño es utilizado habitual o esporádicamente para mendigar. estimular al robo o la agresión. ridiculizarle. notable frialdad afectiva. la apropiación indebida.1. particularmente las que tienen que ver con las relaciones interpersonales y con la autoestima. enfermedades). Indicadores: El niño/a es utilizado para realizar actos sexuales o como objeto de estimulación sexual (por ejemplo. vacunas. insultarle. cortes. especialmente de manera prolongada. algo más de la mitad de los niños maltratados reciben más de una forma de maltrato. o bien el niño ejerce la mendicidad por iniciativa propia. Maltrato prenatal Situaciones y características del estilo de vida de la mujer embarazada que. quemaduras. señales de mordeduras humanas. particularmente en sus áreas de la agresividad. maltrato físico y maltrato psicológico. necesidades médicas no atendidas (controles médicos. ignorar sus necesidades emocionales y de estimulación. hambre habitual. o de abandono. repetidos accidentes domésticos debidos a negligencia. Síndrome alcohólico fetal. el niño pide limosna. Indicadores: Situaciones y características del estilo de vida que afectan negativamente a la madre gestante. Maltrato emocional No se toman en consideración las necesidades psicológicas del niño o de la niña. Indicadores: Crear dependencia de drogas. Indicadores: Rechazar al niño/a. síndrome de abstinencia en el recién nacido. Cuadro 19. períodos prolongados de tiempo sin supervisión de adultos. privarle de relaciones sociales. Principales tipos de maltrato infligidos a niños y niñas Abandono o negligencia Situación en que las necesidades físicas básicas de un niño/a y su seguridad no son atendidas por quienes tienen la responsabilidad de cuidado. Indicadores: Heridas. torceduras o dislocaciones. asfixia o ahogamiento. heridas. siendo evitables. Pueden observarse dificultades para andar o sentarse y otros indicadores fisiológicos. Maltrato físico Acción no accidental de algún adulto que provoca daño físico o enfermedad en el niño/a. Como señalaremos en el apartado siguiente. la sexualidad y o el tráfico o el consumo de drogas. utilizar al niño en actividades delictivas. falta de protección contra el frío. Corrupción Conducta de los adultos que promueven en el niño pautas de conducta antisocial o desviada. perjudican el desarrollo del feto. o que le coloca en grave riesgo de padecerlo como consecuencia de alguna negligencia intencionada. así como conductas que no se corresponden al nivel de desarrollo del menor. implicar al niño en contactos sexuales con otros niños o adultos.

en su caso. por ejemplo. están las cifras parciales correspondientes a los distintos tipos de maltrato: dentro del grupo de niños y niñas que sufren malos tratos. pues. sea continuada o por períodos de tiempo. En algunos tipos de maltrato esta ocultación se da incluso en el interior de la propia familia. abundantes contradicciones entre los datos clínicos y los conductuales. Tomemos. Normalmente no se rastrean todos los servicios. el menor es objeto de discriminación. Según los datos obtenidos. Pero estamos seguros de que eso no significa que .ocurre en privado y trata de mantenerse dentro de los confines de la familia en que ocurre.) la seguridad física del niño está en peligro.Explotación laboral Para la obtención de un beneficio económico se asigna al niño con carácter obligatorio la realización de trabajos que exceden los límites de lo habitual. cuáles las combinaciones más frecuentes? A la primera de estas preguntas sólo podemos dar respuesta por estimaciones. están las cifras globales de maltrato. lndicadores: Participación del niño en actividades laborales. cifra equivalente a la estimada en un estudio llevado a cabo en Guipúzcoa. Maltrato institucional Situaciones que se dan en centros u organizaciones que atienden a menores de edad y en las que por acción u omisión no se respetan los derechos básicos a la protección.). en Andalucía sufre malos tratos el15 por mil de la población menor de 18 años. que deberían ser realizados por adultos. y que interfieren de manera clara en las actividades y necesidades escolares del niño. Tal vez las cifras que solemos manejar representan el 5% o quizá el 30% del maltrato realmente existente: sencilla mente. La estrategia habitual de los investigadores consiste en rastrear la frecuencia de malos tratos a través de una serie de dispositivos de atención a la infancia (servicios sociales. se ejerce una autoridad despótica y no se toman en absoluto en consideración sus características evolutivas. hospital. síntomas persistentes de difícil explicación etiológica. lndicadores: Reiteradas hospitalizaciones y exploraciones médicas que no resultan en diagnósticos precisos. Se entiende. 1995a). ¿cuál es la incidencia de cada uno de esos tipos? ¿Cuáles son los tipos de maltrato más frecuentes y. centro de protección de menores. como ocurre típicamente en el abuso sexual. no lo sabemos. centros educativos. lndicadores: En el centro o en la institución que el niño se encuentra (escuela. que el maltrato infantil es un fenómeno difícil de cuantificar y respecto al cual lo que se dan son simples estimaciones. etc.. con las cifras obtenidas se llevan a cabo una serie de proyecciones sobre la población general. pero muy alejada del 5 por mil estimado en una investigación hecha en Cataluña (los distintos estudios están resumidos en Palacios. Los síntomas desaparecen cuando el niño o niña no está en contacto con su familia. dispositivos sanitarios. que informan del porcentaje de niños y niñas que sufren malos tratos. Incidencia de los malos tratos a los niños en la familia El de la incidencia del maltrato infantil es un problema que tiene dos vertientes claramente diferenciadas: por una parte. La verdad es que no hay base suficiente para sostener esa suposición. el cuidado y la estimulación del desarrollo. se le separa innecesaria y prolongadamente de su contexto familiar. A partir de ahí. mientras que a la segunda podemos responder con más certeza. centros de atención psicológica. El niño no puede participar en las actividades sociales y académicas propias de su edad Síndrome de Münchhausen por poderes Se provocan en el menor síntomas físicos y patológicos que requieren hospitalización o tratamiento médico reiterado.. sino sólo una parte de ellos que se considera representativa. centros y dispositivos existentes. lo que hace las cifras muy poco fiables. Por otra. Pero ni el rastreo de base ni el sistema de proyección coinciden de un estudio a otro. 2. algunos de los estudios de incidencia que se han llevado a cabo en España en la primera mitad de la década de los noventa. sistema de administración de justicia. Se ha hecho un lugar común al hablar de la incidencia del maltrato decir que las cifras que conocemos representan entre el 10% y el 20% de las cifras reales. El maltrato infantil es un fenómeno que -con excepciones obvias como las de la mendicidad y la explotación laboral.

Los datos son muy coincidentes entre los diversos estudios.2 4S.3 16 3.4 8. Para completar esta aproximación cuantitativa al fenómeno de los malos tratos a la infancia conviene referirse a unos cuantos hechos importantes: 78. los porcentajes del estudio de Guipúzcoa presentan valores claramente diferentes a los del resto. pero centrada sólo en los expedientes abiertos en los servicios de protección de menores de las diferentes Comunidades Autónomas (Jiménez. mientras que en Cataluña sé da sólo la tercera parte.2 S. seguido a gran distancia del maltrato emocional y. en la que cada una de las columnas de porcentajes suman más de 100 como consecuencia del hecho ya aludido de que muchos niños reciben más de una forma de maltrato. Tabla 19. Mendicidad.1 Andalucía (1995) 72.2 9. a mayor distancia aún. pero aún así las proporciones relativas entre las diferentes formas de maltrato son equiparables a las de los otros estudios.S 1.S 30. del maltrato físico. como se pone de manifiesto en la Tabla 19. Resulta ilustrativo. Pues bien.O Guipúzcoa (1995) 49. el porcentaje de abuso sexual se sitúa entre el 2% y eI4%. Cataluña.S 1.1.S 43. 1995b para una visión de conjunto). Hernández y Carpintero.6 27 9. el abandono o negligencia es la forma sin duda más frecuente de maltrato a la infancia.6 Expedientes España (1995) 79. A los anteriormente citados (Andalucía. corrupción y explotación laboral siguen después en orden de frecuencia. Oliva y Saldaña. sino sólo al porcentaje de niños maltratados que sufre esa forma de abuso. volver a comparar los estudios llevados a cabo en España en años recientes. López (1994.8 .1. 1996).1 O. el sistema de recogida de datos y los procedimientos utilizados para hacer la proyección cambian mucho de un estudio a otro. a este respecto. Como se observa.S 22 9.3 4. 1995) estimó que al menos un 19% de la población adulta española había sido objeto de abusos sexuales. lo que hace los datos en esencia no comparables y en todos los casos muy relativos (véase Palacios. Mayor certidumbre parece posible en el caso de la distribución de las diferentes tipologías de maltrato en el interior de la población infantil maltratada. baste señalar que en un estudio realizado con una amplia muestra de adultos españoles a los que se pedía información retrospectiva.2 I. Simplemente. López. Guipúzcoa) añadimos ahora los datos de una investigación llevada a cabo en toda España. Frecuencia de tipos de malos tratos que afectan a los niños maltratados (%) Cataluña (1991) Negligencia Maltrato emocional Maltrato físico Explotación laboral Mendicidad Corrupción Abuso sexual Maltrato prenatal Tasá de incidencia (%0) S lS 0.4 14.1. Esta diferencia entre los datos proporcionados por los estudios de incidencia (cuál es el porcentaje actual de niños que sufren maltrato) y los de prevalencia (qué tanto por ciento de la población ha sufrido malos tratos en algún momento) es típica en los estudios epidemiológicos.en Andalucía y en Guipúzcoa se da una tasa similar de malos tratos infantiles. para remachar aún más sobre el carácter relativo de todas estas cifras.3 2.1 4. Como se ve. Pero debe recordarse que ese porcentaje no se refiere a la población general. Abuso sexual y maltrato prenatal tienen porcentajes parecidos.4 17.1 42.8 3.44 lS Como se observa en la Tabla 19.2 4.

que es perpetrado por una mayor variedad de agentes (con mayor frecuencia el padre o algún vecino. postulando un modelo clínico-psiquiátrico que es subsidiario de la conceptualización inicial del maltrato infantil como entidad clínica presente en los trabajos de Kempe y sus colaboradores (1962). son múltiples los trabajos que han puesto de manifiesto que no se han encontrado trastornos psicopatológicos específicos en los padres que maltratan a sus hijos. ello dificulta aún más el aislamiento y la identificación de los factores de riesgo presentes en las situaciones de maltrato.uma familia el maltrato afecte a más de uno de los hijos. faltan estudios longitudinales y la mayor parte de las investigaciones sobre factores de riesgo emplean muestras de sujetos previamente detectados como maltratadores o como víctimas. Wolfe. el denominador común a todas estas situaciones es el uso del poder o la fuerza para maltratar a un menor. como el abuso sexual. Resulta entonces arriesgado referirse a la etiología del maltrato dando por supuesto que las razones por las que se deja de cuidar adecuadamente a un bebé son las mismas que las que explican el uso de la violencia física o la comisión de abusos sexuales. la etiología del maltrato infantil en la familia Nuestro conocimiento sobre las causas de los malos tratos a la infancia es todavía bastante limitado. 1972. familia o persona conocida del entorno). el maltrato infantil se contempla como una consecuencia de los trastornos psicopatológicos y de la presencia de enfermedades mentales en los padres. los datos revisados en-el apartado anterior han hecho evidente la existencia de muchos casos de plurimaltrato en los que niños o niñas son víctimas simultáneamente de varios tipos de maltrato. con frecuencia retrospectivamente. los primeros modelos explicativos hacían referencia a un solo factor explicativo. interactivos e individuales implicados en todas estas situaciones sean los mismos. que afectan mucho más a las niñas y otros. como ya sé apuntó más arriba. existen formas de maltrato muy diversas y. sujetos que informan. A pesar de estas dificultades. 1973. como han señalado Arruabarrena y De Paúl (1994). la asociación más frecuente se da entre abandono y maltrato emocional. Así. Y resulta arriesgado suponer que las razones por las que una persona utiliza a menores con fines exhibicionistas son las mismas que aquellas otras que explican el abuso sexual con penetración. estaríamos ante personas mentalmente enfermas. dentro de cada una de ellas. Las primeras explicaciones del maltrato pusieron todo el acento en el funcionamiento psicológico de los padres maltratantes.  es muy frecuente que en el interior dc. Spinetta y Rigler. Tales trastornos bloquearían. quizá con la excepción del abuso sexual. 1985) . emocionalmente desajustadas e impulsivas. entre el 30% y el 50% de los niños maltratados (las cifras varían de un estudio a otro) sufren más de un tipo de maltrato. 3. De esta manera. muy distintas expresiones de la conducta de abuso. Las dificultades son en parte metodológicas. de episodios de maltrato o de circunstancias personales o contextuales. lo que permite hablar de elevadas tasas de comorbilidad. Sin duda. ignorando otros determinantes sociales y contextuales (Gelles. que afectan más a los niños). sin duda como consecuencia de que niños y niñas son más capaces de defenderse de sus agresores. distorsionarían o incluso impedirían a los padres el desempeño adecuado de su rol. Como se ha señalado en los apartados precedentes. y también es frecuente la tríada abandono. como la corrupción.  el maltrato afecta en proporciones bastante similares a las niñas y a los niños (aunque hay tipos de maltrato.  los padres suelen ser las figuras que con más frecuencia ocasionan el maltrato. Pero no se trata sólo de problemas metodológicos. maltrato físico y maltrato emocional. Tras muchos años de investigación. en los últimos años la investigación de las causas del maltrato infantil ha vivido notables avances que han supuesto a su vez importantes cambios de orientación teórica. pero ello no quiere decir que los procesos contextuales. defendiendo además que enfocar el problema desde el prisma de la psicopatología significa centrarlo exclusivamente en los padres y en su tratamiento. mientras que los más recientes son de naturaleza multivariante e interaccionista. Desde esta perspectiva. Para complicar más las cosas.  la incidencia global del maltrato suele-disminuir a partir de la pubertad. a pesar de los muchos años y los muchos esfuerzos dedicados por los investigadores a intentar clarificar las razones por las cuales se producen los malos tratos.

Por último. pero con incidencia en él. modelos que tratan precisamente de integrar en un mismo esfuerzo explicativo los diversos factores y procesos descritos en los anteriores enfoques. En estos distintos niveles se incluyen variables de carácter . la investigación que no encuentra algunos de estos factores asociados a la presencia de maltrato infantil (véase. el nivel más externo y menos tangible es el macrosistema. 1977). y las características del niño y su capacidad de adaptación. retrasos en el desarrollo del lenguaje o escasa habilidad social (en España. por ejemplo. psíquica o sensorial). surge un segundo enfoque. Korbin. así como en los que presentan características físicas y conductuales tales como temperamento difícil. Sus consecuentes esfuerzos disciplinarios se toman ineficaces y típicamente acaban entrando en un ciclo de control mediante tácticas coercitivas. el primero de estos sistemas estaría en el nivel ontogénetico e incluiría lo que individualmente aportan los padres a la relación familiar. Palacios y Saldaña. la movilidad social y la falta de sistemas de apoyo como principales determinantes del maltrato infantil (Coulton. en que se situarían las creencias sociales y los valores culturales prevalentes en la sociedad en la que está inmersa la familia (véase el capítulo 2 para más detalles). Su y Chow. el entorno de crianza más cercano al niño. Con frecuencia. las características y circunstancias previas de los padres. centrado en la influencia de los factores de orden social y económico. Parece en efecto comprobado que se da una incidencia mayor de casos de maltrato en niños prematuros. pone el énfasis en el papel de las adversas condiciones de vida de la familia en el fenómeno del maltrato infantil. El primero de estos autores propone una visión ecológica de la etiología del maltrato infantil basada en la teoría ecológica del desarrollo de Bronfenbrenner (1979). de bajo peso al nacer y en los que han sufrido complicaciones en el período perinatal. los problemas de vivienda. aunque es discutible que la etiología del maltrato infantil pueda reducirse a un análisis de corte sociológico. aspectos cognitivos y afectivos (como las expectativas y las atribuciones) y conductuales (como el refuerzo inapropiado de la conducta) adquieren un gran protagonismo. provocan en los niños los comportamientos que pretenden eliminar. Rara es. Es lo que se ha dado en llamar el ciclo de la coerción (Patterson. El exosistema se relaciona con las condiciones de vida de los miembros de la familia fuera del microsistema familiar. los conflictos de pareja. y que en su producción se da un intercambio dinámico entre las condiciones individuales y sociales. el aislamiento social. El modelo de la vulnerabilidad infantil entiende que hay características infantiles que aumentan el riesgo de sufrir situaciones de maltrato. Belsky habla de la etiología del maltrato en términos de cuatro sistemas de influencias anidados e interrelacionados que contribuyen de manera conjunta y solidaria a la aparición de las conductas abusivas de . Jiménez. ninguno de estos modelos es capaz por sí solo de explicar la complejidad de los factores y los procesos que contribuyen a la grave disfunción en el sistema familiar que supone el maltrato infantil. 1993). Desde esta perspectiva. en efecto. estos padres poseen recursos muy pobres para controlar el comportamiento de sus hijos y. Fuertes y Elices. en efecto. Desde esta perspectiva se han propuesto explicaciones que representan a su vez distintas formas de análisis socio-interaccionista. el estrés económico. El tercero de los enfoques de un solo factor tradicionalmente utilizado en la explicación de las situaciones de maltrato es el que se centra en las características individuales del niño maltratado. Gutiérrez. tanto desde dentro como desde fuera del sistema familiar. minusvalía (física. acaban recurriendo al castigo físico. bajo condiciones frustrantes y estresante s. véanse los datos de Verdugo. Aparte de esta vocación integradora. Moreno.En parte como respuesta a esta primera aproximación. Sin embargo. Para dar cabida a esta multiplicidad de factores han surgido los modelos multivariantes de tipo socio-interaccionista. En un segundo y más complejo nivel de integración podemos situar los modelos propuestos por Belsky (1980). Una de las propuestas señala que cuando padres con una historia previa de desajustes emocionales se enfrentan a un hijo que desarrolla una conducta aversiva o no reforzante. Nadie pone en duda hoy que el maltrato infantil es un fenómeno multicausado por factores que le operan e interactúan. Desde esta perspectiva se ha identificado la pobreza. El segundo de estos niveles es el del microsistema. una de las características más notables de estos modelos es considerar que tales influencias tienen un carácter bidireccional y multidireccional entre los diferentes sujetos y sistemas implicados. Oliva. dificultades de aprendizaje. y por Cicchetti y Rizley (1981). de manera involuntaria. Según la propuesta de Belsky (1980). 1995). el paro. mientras que los factores ambientales y sociológicos se contemplan principalmente como inductores de estrés que bajan aún más el umbral de las reacciones violentas de los padres. El modelo sociológico.los padres. 1995).

así como los diferentes factores y variables que operan desde cada uno de ellos. contextual.. violencia  Rupturas frecuentes INTERACCIONES PADRES/HIJOS  Disciplina coercitiva  Expectativas desajustadas  Ciclo de coerción ESTRUCTURA FAMILIAR  Elevado número de hijos VIVIENDA  Hacinamiento Exosistema TRABAJO  Desempleo  Insatisfacción  Conflictos VECINDARIO  Aislamiento  Falta de apoyo social. social. 1995. 1993. la paternidad y la maternidad  Prácticas educativas y disciplinarias  Actitud ante la violencia 1 Adaptado de Belsky. la mujer. . negligencia. En el siguiente cuadro se detallan cada uno de estos niveles.individual (tanto de los padres como de los hijos). profesional e institucional  Rechazo social  Vecindario peligroso NIVEL SOCIOECONÓMICO  Estrés económico  Inseguridad. y Rogosch. Cicchetti.2. bajo peso al nacer  Discapacidad  Enfermedades frecuentes  Problemas de conducta INTERACCIONES PAREJA  Desajuste  Estrés  Conflicto. sociológico o cultural. )  Historia de desarmonía y ruptura familiar  Trastornos emocionales  Ignorancia sobre las características evolutivas del niño y sus necesidades Microsistema MADRE/PADRE  Enfermedad crónica (física y mental)  Drogas/alcohol  Impulsividad  Soledad  Falta de tolerancia al estrés  Falta de habilidades para hacer frente a conflictos NIÑO  Prematuro. De Paúl. Shields y Toth. Modelo ecológico de los factores de riesgo1 Desarrollo ontogenético  Historia de malos tratos (rechazo emocional. Cuadro 19. 1980. inestabilidad MOVILIDAD  Falta de raíces y de relaciones estables Macrosistema SITUACIÓN ECONÓMICO-SOCIAL  Crisis económica y de bienestar social IDEOLOGÍA SOCIAL  Actitudes ante la infancia. agresiones.. 1988.

actitud contraria a la violencia. La transmisión intergeneracional del maltrato infantil La idea de que los niños maltratados se convertirán en padres maltratantes se encuentra muy extendida en la población general y entre los profesionales que tienen alguna relación con el abuso infantil. desde esta perspectiva la familia es un sistema que se mantiene en equilibrio mientras exista un balance adecuado entre los recursos y los niveles de estrés. Del otro lado. mientras que las primeras pueden fluctuar y cambiar. escasa habilidad para tratar a los niños) y las influencias sociales y culturales (por ejemplo. determinados rasgos psicológicos (por ejemplo. los factores protectores disminuyen la posibilidad de que tales situaciones lleguen a ocurrir. cambios ocurridos en el interior de la familia o en sus miembros. tal como aparece en el siguiente cuadro. A partir del estudio en el . con dos polos consistentes en situaciones transitorias y situaciones crónicas. Sin embargo. Cicchetti y Rizley (1981) proponen un modelo que resulta complementario a las ideas que se acaban de exponer. minusvalías físicas o sensoriales. así como los cambios acaecidos en el exterior pueden romper el equilibrio. Se incluyen aquí situaciones en las que hay enfermedad crónica del niño. En otras palabras. etc. disponer de una persona que se encargue del niño en determinados momentos. también de una forma permanente. La reflejada en la casilla 1 muestra una situación de alto riesgo en la que los factores de riesgo están presentes de forma crónica. A esta dimensión de probabilidad. Cuadro 19. capacidad para responder de una manera flexible a los problemas de crianza del niño. retraso mental. las segundas aparecen como factores estables y permanentes. Entre las influencias transitorias están las situaciones de crisis (casilla 3) a las que de vez en cuando se enfrentan las familias: enfermedades o accidentes domésticos. temperamento dócil en los niños. dada la naturaleza dinámica del sistema. que incluyen circunstancias cuya influencia tiende a disminuir los niveles de estrés familiar y. pérdida del trabajo. Dimensión de probabilidad y dimensión temporal en el modelo de Cicchetti y Rizley (1981) Dimensión de probabilidad Factores de riesgo Dimensión temporal Situaciones crónicas Situaciones transitorias 1. y subraya la naturaleza anidada de las interacciones. Cicchetti y Rizley (1981) añaden una dimensión de temporalidad. fortaleza física. Todo el modelo puede representarse en una matriz de dos por dos.Este modelo de factores de riesgo pone todo el énfasis en el ajuste y la relación mutua entre los diferentes niveles. encontrar trabajo. en los padres. en consecuencia. Se trata de una de las primeras hipótesis que surgió para tratar de explicar este fenómeno. Factores permanentes protectores 4. la marcha de un vecino molesto. la conducta parental estaría determinada por el equilibrio relativo entre ambos tipos de factores. ausencia de tensiones económicas. Situaciones de crisis Factores protectores 2. y valoración positiva del castigo físico). El modelo se centra en el equilibrio entre los factores de riesgo y los factores de protección: mientras que la presencia de los factores de riesgo incrementa la probabilidad de que ocurra el maltrato. problemas económicos o desempleo. un buen nivel de auto estima. Es ahí donde el conflicto y la violencia se tornarían más probables. la interacción familiar desajustada (problemas serios de la pareja. la\!probabilidad de maltrato: la superación de un período difícil para el niño. recuerdos agradables de la infan cia.3. problemas para encontrar a una persona que se encargue de cuidar del niño. etc. Según este modelo. haciendo que los niveles de estrés superen los recursos personales y familiares disponibles. 4. el maltrato tendría lugar cuando los factores de riesgo superan o anulan cualquier influencia protectora. la probabilidad de que ocurra un episodio de maltrato: buena salud. Amortiguadores temporales Del cruce de esas dos dimensiones resultan cuatro tipos de situaciones. Por su parte. están los amortiguadores temporales (casilla 4). confluirían además factores como la negativa historia de crianza de los padres. baja tolerancia al estrés o trastornos psicopatológicos). De esta manera. pérdida de un ser querido. la presencia de factores protectores permanentes (casilla 2) reducen. y. Factores permanentes de vulnerabilidad 3. En contraste con lo anterior.

Sin embargo. por lo que podría haber una subestimación de la magnitud del problema. que considera que una historia de malos tratos es el mayor factor de riesgo para convertirse en padre maltratante. mantienen una adecuada conducta parental. ya que una mayoría de padres parece romper este ciclo de abuso. Si. como el 1% hallado por Widom (1989). De hecho. Por otra parte. Sin embargo. puede decirse que la mayoría de los investigadores están de acuerdo en que el porcentaje de transmisión del maltrato infantil estaría entre un 30% y un 40%. En cambio. encuentran un sólido apoyo emocional en su pareja. serviría para explicar las conductas inadecuadas mostradas por los padres maltratantes. de forma que estos niños se mostrarán en sus interacciones agresivos e impulsivos o fríos e introvertidos. y responde a las llamadas del bebé. Cuando el adulto se muestra sensible y atento. ya que nos muestran que en muchos casos el ciclo se rompe. alrededor de un tercio de los sujetos maltratados cometerían actos similares con sus descendientes. Es decir.que Steele y Pollock (1968) hallaron en una muestra de 60 padres maltratantes que todos ellos sin excepción recordaban haber sido maltratados en su infancia. y que le va a servir para interpretar las acciones de los demás y para dirigir su conducta. Los niños que han sido maltratados físicamente por su cuidador suelen desarrollar modelos en los que esperan que los demás sean hostiles con ellos y los rechacen. como se vio en el capítulo 5. Esta teoría puede parecer muy fatalista. se establecerá un apego de tipo inseguro. a pesar de haber sido maltratados en su infancia. O también cuando. al considerar que los niños maltratados pueden verse irremediablemente abocados a convertirse en futuros padres maltratantes. como en el estudio recién citado. a pesar de su indudable atractivo. mientras que otros encuentran tasas que se sitúan casi en el extremo opuesto. bien por un intento de idealizar el pasado para poder afrontar el trauma sufrido. 1988). también es posible que muchos padres no reconozcan sus experiencias de maltrato. estas relaciones tenderán a reforzar los modelos representacionales disponibles. Ello ocurre principalmente cuando los sujetos maltratados son capaces de establecer un estrecho vínculo de apego con otra persona distinta a los padres maltratantes. lo que justificaría su resistencia al cambio. El problema con este acercamiento es que no nos permite conocer qué padres. mientras que los que han sufrido negligencia esperarán que los demás desatiendan sus necesidades (Egeland. en gran parte debido a los distintos acercamientos metodológicos empleados. como bien puede ocurrir. modelo que va a incluir información sobre su propio yo y sobre sus relaciones con los otros. Sin olvidar el papel de la psicoterapia. los mismos estudios que han servido para revelar los mecanismos subyacentes a este ciclo de maltrato abren una puerta a la esperanza. El aspecto sin duda más interesante de este tema tiene que ver con los mecanismos mediante los que se produce la transmisión de los patrones conductuales abusivos. Estos modelos se muestran muy estables y van a condicionar las relaciones sociales que el sujeto establezca durante su vida. los datos empíricos no apoyan totalmente esta hipótesis. El niño formará también un modelo representacional de esta relación con la figura de apego. A su vez. Una vez más hay que decir que la investigación respecto a este tema está cuajada de problemas metodológicos que permiten abrigar serias dudas sobre la fiabilidad de los resultados obtenidos. bien por consideradas algo normal en las relaciones entre padres e hijos. ya adultos. De acuerdo con esta teoría. que argumentan que la transmisión intergeneracional ha sido claramente sobreestimada y no existe suficiente evidencia empírica que la sustente. el propuesto en el marco de la teoría del apego destaca por su sencillez y atractivo. ya que la investigación se centra en padres maltratantes. algunos autores encuentran una tasa de reproducción transgeneracional del maltrato del 100%. Jacobvitz y Sroufe. lo que ocurre es que. durante el primer año se establece un estrecho vínculo emocional entre el niño y su cuidador como consecuencia de la interacción que se establece entre ellos. Entre ambas cifras se encuentra toda una amplia gama de valores y posturas tan diferentes como las defendidas por Egeland (1993). La mayoría de las investigaciones realizadas se basan en estudios de casos y en análisis retrospectivos en los que se pregunta a padres maltratantes acerca de sus experiencias de la infancia. Estos datos también indican que la transmisión intergeneracional no es inevitable. que puede resultar eficaz para modificar estos modelos representacionales (Egeland. cuando la relación se basa en la incoherencia. este vínculo se caracterizará por la confianza y la seguridad. o la de Kaufman y Zigler (1993). la frialdad. el modelo persiste durante la vida adulta. 1993). De todos los mecanismos sugeridos. A pesar de las discrepancias. esta idea ha ocupado un lugar destacado entre las distintas teorías explicativas. . la no disponibilidad o el rechazo.

por lo que los padres podrían transmitir a sus hijos a través de los genes cierta predisposición hacia el maltrato. ya que muchos de los factores de riesgo del maltrato están asociados a condiciones de vida marcadas por la escasez de recursos y la pobreza. lo que dificulta el establecimiento de relaciones entre determinadas formas de maltrato y determinadas consecuencias: Finalmente. Pero también hay factores socioeconómicos implicados en el ciclo de maltrato. tal como se ha señalado más arriba. hay que señalar que ninguno de estos ciclos resulta inevitable y que todos pueden romperse. A pesar de la visión pesimista que podría desprenderse de este modelo (claramente emparentado con el análisis multivariante y multicausal expuesto en el apartado 3 de este capítulo). un ciclo biológico. puede tener una cierta determinación genética. que respecto al problema que ahora nos ocupa dificulta la distinción entre aquellas características infantiles que pueden ser consecuencia de los malos tratos sufridos y aquellas que estaban ya presentes y que podrían considerarse incluso un factor de riesgo) y complicaciones derivadas de la frecuencia con que se dan situaciones de plurimaltrato. no hay que olvidar el carácter multicausal del maltrato infantil. la alta activación fisiológica ante acontecimientos estresantes como el llanto de un bebé están frecuentes en padres maltratantes-. Por último. baja frecuencia de conductas positivas y frecuentes conductas negativas y aversivas). Y sin duda existe un ciclo de pobreza. Buchanan (1996) habla de cuatro ciclos de maltrato que suman sus efectos: un ciclo psicológico. un ciclo socioeconómico y un ciclo cultural. También puede encontrarse esta influencia genética en algunas de las características de los niños que hacen que sean más difíciles y. Trickett y McBride-Chang (1995) han señalado que el maltrato infligido a niños y niñas presenta algunas consecuencias que son comunes a todos los tipos de maltrato. 5. Las consecuencias del maltrato infantil Las mismas dificultades que complicaban el análisis de las . Otros autores destacan la pobre competencia social mostrada por los padres maltratantes (tendencia a no reaccionar contingentemente. habría que hacer referencia a la contribución de mecanismos culturales. que podría ser transmitida a sus hijos creando en ellos un estilo de relación interpersonal deficitario que frecuentemente ha sido observado en los niños maltratados.causas del maltrato y de su transmisión a través de diferentes generaciones. su sexo. vuelven a hacer acto de presencia cuando se trata de analizar las consecuencias del maltrato infantil: dificultades metodológicas (por ejemplo. en determinadas culturas o subculturas son aceptadas ciertas formas de violencia o de explotación a la infancia que hacen más probable el surgimiento de conductas de maltrato. Así. la ya referida escasez de investigaciones longitudinales. más vulnerables al maltrato. Como estas autoras han indicado. que pueden explicar la adquisición de ciertos patrones relacionales agresivos por parte de los niños que sufren malos tratos. A pesar del indudable atractivo que ofrecen estos mecanismos psicológicos. Así. ya que las pautas de crianza de los niños forman parte de un modelo cultural que es transmitido de generación en generación. y otras que son específicas de cada subtipo. su historia previa y los recursos y apoyo de que disponga. por lo que otros factores de carácter biológico o social podrían estar implicados en su transmisión intergeneracional. La falta de capacidad empática para reconocer los estados emocionales de los demás es otro rasgo que parece transmitirse de padres maltratantes a hijos maltratados y que puede añadirse a los factores explicativos ya mencionados. bien promocionando ideas y valores alternativos a aquellos que justifican las prácticas abusivas y proporcionando habilidades que permitan a los padres ejercer de forma más saludable su rol de padres y establecer unas mejores relaciones con sus hijos. por lo tanto. las semejanzas en las consecuencias se deben sobre todo al hecho de . la teoría del aprendizaje social destaca el papel jugado por el aprendizaje observacional. sino también con características de la víctima tales como su edad. ya que muchos padres que crían a sus hijos en situaciones de gran carencia crecieron también en ambientes familiares muy desfavorecidos que posibilitan la aparición de conductas abusivas. debe tenerse en cuenta que las consecuencias del maltrato deben ponerse en relación no sólo con el tipo de maltrato. la imitación y el reforzamiento. a los mecanismos psicológicos habría que añadir otros de carácter biológico o genético.Existen otros mecanismos psicológicos que pueden estar implicados en la transmisión intergeneracional del maltrato. Por ejemplo. bien con la adopción de medidas sociopolíticas dirigidas a mejorar las condiciones de vida de los sectores poblaciones más desfavorecidos. Así.

Igualmente. no cabe duda de que cada una de las expresiones que el maltrato adopta tendrá alguna repercusión específica. Si esto es común a las diferentes formas de maltrato infantil. una de las consecuencias inmediatas más claras del maltrato físico o psicológico cuando ocurre en la primera infancia. De hecho. son abundantes las investigaciones que revelan el impacto que tanto el abandono como el maltrato físico tienen sobre la salud infantil. sino que a partir de esta relación el niño construirá un modelo mental de relaciones interpersonales marcado por el miedo y la desconfianza hacia los demás y por la desvalorización propia. ya que el niño expe rimenta una gran incertidumbre sobre cuál será la respuesta del adulto. A nivel socio-emocional. . rasguños o quemaduras superficiales y problemas neurológicos. las consecuencias van a depender en gran medida del momento evolutivo en que el niño experimenta el abuso. se activen en ellos ante el cuidador simultáneamente los sistemas de apego y de miedo. hasta la misma muerte. según lo que hemos visto en el apartado anterior. o. Las consecuencias psicológicas se relacionan con las dificultades que los niños maltratados tienen para la resolución de las distintas tareas evolutivas que son precisas para un desarrollo psicológico saludable. El maltrato introduce así una distorsión en las relaciones emocionales básicas. Dado el importante papel que desempeña esta capacidad en la interacción social. Si hubiéramos de sintetizar mucho lo que sabemos acerca de las consecuencias del maltrato. problemas ginecológicos y embarazos no deseados. que se caracteriza por la actitud contradictoria de aproximación y de evitación respecto al cuidador. en los cimientos de la construcción de la personalidad y las relaciones. la falta de capacidad empática mostrada por los niños que han sido maltratados físicamente puede ser la causa de que reaccionen de forma inadecuada ante las expresiones de angustia o m estar de otros niños. otra repercusión de tipo psicológico va a afectar a la expresión y comprensión de las emociones. es razonable pensar que la falta de empatía pueda estar en la base de muchas de las dificultades relacionales que experimentan los niños maltratados. infecciones urinarias. El abuso sexual puede acarrear molestias genitales. Se puede decir que las consecuencias afectan fundamentalmente a dos áreas: la socio-emocional y la cognitivo-académica. En aquellos niños que son víctimas de abandono son frecuentes las enfermedades asociadas a carencias nutricionales. dando como resultado esa conducta característica fruto del cruce de tendencias opuestas. Ni la insensibilidad y falta de atención propia de los padres negligentes. especialmente las víctimas de malos tratos físicos. como la de Cerezo (1995) y las incluidas en el libro de Cantón y Cortés (1997b). estos niños. Pero lo negativo no es sólo que se vean comprometidas las relaciones entre el niño y la persona maltratante. pasando por fracturas o heridas graves. que tendrán muy mermada su capacidad para ponerse en el punto de vista de otras personas. por aquellos que se supone que deben dar afecto al niño. más en general. Así. ni la sobreestimulación y hostilidad que manifiestan aquellos que infligen malos tratos físicos son un contexto adecuado para el establecimiento de una relación de apego seguro. parecen manifestar sus emociones de forma errática y con un exceso de expresiones negativas.que la mayor parte de las formas de maltrato infantil ocurren en la familia y son perpetradas por los padres o por personas que hacen sus veces y funciones. No sólo no tratan de consolar al compañero. En castellano hay revisiones recientes. sino que responden con ira e incluso con agresión a su angustia. dadas sus especiales características y en función del aspecto psicológico o relacional que más comprometan. enfermedades de transmisión sexual. Las emociones negativas que el niño desarrollará con respecto a sí mismo pesarán como una losa sobre su desarrollo posterior y llevarán frecuentemente a la aparición de síntomas depresivos. manifiestan una menor capacidad para el reconocimiento de las expresiones emocionales. Ello explica el elevado porcentaje de niños maltratados que presentan un tipo de apego inseguro. son frecuentes lesiones que van desde pequeños hematomas. Es probable que a causa del miedo que experimentan los niños que sufren tanto agresiones como abandono. que son responsables de su socialización y educación. y Knutson (1995). Cuando el abuso ocurre en los primeros años. a la falta de higiene y a la penuria de atención sanitaria. se podría hablar de consecuencias físicas y consecuencias psicológicas. generalmente del tipo desorganizado/desorientado. han revisado en inglés buena parte de la bibliografía existente. En cuanto a las primeras. así como los retrasos serios en el crecimiento. Las ya citadas Trickett y McBride-Chang (1995). tiene que ver con el entorpecimiento de las relaciones de apego con las personas que se ocupan del niño. Debido a ello. modelo mental que dificultará el establecimiento de unas relaciones interpersonales sanas y equilibradas. En relación con el maltrato físico.

Con toda probabilidad. no es de extrañar que aparezcan importantes problemas en el ámbito de las relaciones sociales. el retraimiento social y las conductas de evitación de otros niños son frecuentes entre las víctimas de negligencia y malos tratos físicos.Con esto antecedentes. como las fugas de casa y los intentos de suicidio. probablemente por generalización a los iguales de los modelos mentales de relación que se han formado en sus desgraciadas relaciones con los adultos. En estos niños hay que destacar la más que probable influencia de las alteraciones neuropsicológicas. Por todo ello. La importancia y gravedad de los trastornos vendrá determinada por una serie de variables tales como el tipo de abuso sufrido (las consecuencias tenderán a ser más negativas cuanto más traumático y violento fuera el abuso). En relación con el maltrato físico. Cuando se trata de niños maltratados físicamente. Este último tipo de abuso va a ocasionar . La autoestima baja y la tendencia a autoculparse de los malos tratos sufridos. puede afirmarse sin más que son negativas. pesadillas. Otros problemas muy característicos de la adolescencia. síntomas depresivos y trastornos de la identidad sexual. Su rendimiento es más bajo y presentan diversos problemas de aprendizaje. siendo frecuentemente rechazados por sus iguales. pobre. quizá en un intento de mantener una imagen positiva de sus progenitores. las conductas autolesivas son especialmente frecuentes entre las víctimas de malos tratos físicos y de abuso sexual. probablemente debido a que estos niños se han visto sometidos durante largos períodos de tiempo a la falta de estimulación. Pero muchas de las secuelas de los malos tratos van a perdurar más allá de la infancia. la hiperactividad y la falta de atención. lo cual es lógico si se piensa en las dificultades que estos niños experimentan. efectos muy parecidos a los de la negligencia se encontrarán en niños sometidos a explotación laboral y corrupción. poco rico en contenidos abstractos) que pone de manifiesto la pobreza de las interacciones verbales padres-hijos en este tipo de niños. generan unos problemas emocionales que se convierten en el núcleo alrededor del que giran los síntomas depresivos. la frecuencia del abuso (los efectos serán más negativos cuanto más frecuente fuera el abuso y cuanto más se prolongara en el tiempo) y la relación existente entre la víctima y el agresor (los efectos son más negativos cuanto mayor fuera la vinculación emocional entre el agresor y la víctima). lo que tenderá a mantener o incluso aumentar los problemas relacionales manifestados por el niño maltratado. En cuanto a las habilidades cognitivas. en las víctimas de malos tratos físicos se encuentra una mayor incidencia de indisciplina y problemas de conducta. así como la expresión de conductas sexuales que pueden considerarse inapropiadas para la edad de los niños. son frecuentes los problemas de conducta. No resulta entonces extraño que los niños maltratados tengan un estatus sociométrico muy bajo. una de las consecuencias a largo plazo más documentadas es el comportamiento agresivo adolescente y su implicación en actos delictivos. la desobediencia e indisciplina. En cuanto al impacto del abuso sexual sobre el área socio-emocional hay que destacar ansiedad. se ven favorecidos por una historia previa de maltrato. el sufrimiento y la tensión asociados a la situación de abuso. sobre todo entre los niños maltratados físicamente. que pueden llevar a déficits en el procesamiento cognitivo. También los niños que han sido objeto de abusos sexuales presentan problemas académicos. Aunque los problemas cognitivos y de rendimiento académico suelen estar presentes tanto en los niños maltratados físicamente como en los que han sufrido negligencia. baja autoestima. La mayoría de las consecuencias descritas hasta ahora pueden considerarse efectos a corto plazo. el absentismo. Así. sobre todo cuando ambos tipos de maltrato han coincidido en un mismo niño. pobre desarrollo del conocimiento social y también un menor desarrollo lingüístico. Por lo que se refiere a las repercusiones del maltrato sobre el funcionamiento cognitivo y el rendimiento escolar. Así. También el consumo de drogas y alcohol es más elevado entre aquellos jóvenes y adultos que fueron maltratados físicamente. también aparece una mayor frecuencia de conductas agresivas. o abusos sexuales. Además. a lo largo de la adolescencia y la adultez. lo que supone una prolongación de los patrones conductuales agresivos y antisociales surgidos en la infancia. con presencia frecuente de un tipo de lenguaje (redundante. sentimientos de culpa. psicosomáticos y de ansiedad presentes en muchos jóvenes y adultos que padecieron maltrato físico o psicológico. su ensimismamiento y sus dificultades de atención. no resulta extraño que estos niños muestren un peor rendimiento académico que sus compañeros de semejante nivel socioeconómico. En cambio. ya que por definición se ven obligados a realizar actividades que van a interferir seriamente con su asistencia regular a la escuela y su concentración en la realización de tareas escolares. son estos últimos los que parecen verse más afectados. la investigación ha puesto de manifiesto puntuaciones de capacidad intelectual más limitadas.

Estas actuaciones se han centrado habitualmente en la realización de pequeños cursos. evitación de los contactos sexuales o comportamientos promiscuos. la actuación para prevenir o actuar sobre las consecuencias del maltrato debe incidir en todos estos niveles. Ponce. Morales y Solís de Ovando. del mismo modo que la aparición del abuso infantil responde a la presencia de factores favorecedores en la sociedad. etc. las intervenciones para la democratización de la vida familiar.importantes problemas en el funcionamiento sexual: insatisfacción en las relaciones. Intervención psicológica en situaciones de maltrato Si los factores que provocan y mantienen el maltrato son variados. parecen ser más efectivos cuando se integran en el currículum y se plantean en el marco de intervenciones educativas más amplias realizadas desde los propios centros escolares. en el barrio o zona. como trabajadores sociales. en general. (Garbarino y Kostelny. En este sentido se orientan los programas de desarrollo comunitario y las intervenciones centradas no sólo en la familia nuclear. la identificación de las señales del peligro de abuso. y Valdecantos. La intervención en casos de maltrato: pautas generales Los esfuerzos preventivos no excluyen la puesta en marcha de mecanismos y servicios de protección a la infancia cuando el problema del abuso a un menor aparece. La prioridad fundamental de estos dispositivos . o las de apoyo a grupos específicos como padres primerizos y/o adolescentes (López. Éstas deben servir. Además. El marco ecológico que más arriba se presentó en relación con las causas del maltrato debe retomarse ahora en la reflexión sobre la intervención. 6. las intervenciones para fortalecer y favorecer el tejido social que rodea a las familias en riesgo y reducir sus posibilidades de exclusión social son especialmente valiosas.1. 1995b. Un último ejemplo de este tipo de intervenciones está centrado en incrementar los niveles de detección temprana por parte de profesionales en contacto con la infancia. para potenciar un mayor conocimiento sobre las necesidades de la infancia y de los riesgos que puede correr. 1997). La prevención de los malos tratos a la infancia Mucho es lo que se puede hacer para reducir el número de casos de maltrato infantil que existen y para detectar tempranamente aquellas situaciones que pueden conducir a él (Costa. no sorprenderá que la misma variedad se encuentre al hablar de las intervenciones en el ámbito del maltrato infantil. el entorno de la familia o en ésta misma. Cañas. y a difundir el valor de estilos educativos alternativos al tradicional. 6. maestros sanitarios y policías. por ejemplo. o el diseño de instrumentos específicos para la recogida de datos por estos profesionales (Arruabarrena. Se incluyen aquí las intervenciones destinadas a facilitar la transición a la paternidad y de educación de padres. por ejemplo. Muriel. como programas y campañas tendentes a favorecer la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. 1993). o el conocimiento del propio cuerpo (Cantón. 1997). Este tipo de programas se suelen impartir en las escuelas y han estado muy vinculados en la prevención de abusos sexuales. Cortés. 6. además. En un sentido similar. 1995b). 1996). Otro tipo de programas centrados en el nivel de capacitación individual son los que tienen como objetivo proporcionar a niños y adolescentes los conocimientos y destrezas para distinguir situaciones de maltrato o abuso y hacer frente a ellas. La mejora de las habilidades para hacer frente a problemas y tensiones es otra línea de prevención. por ejemplo. Juste. más que como pequeños cursos de corta duración centrados específicamente en el maltrato (Dezerotes y Barth. la búsqueda de apoyo en los adultos. 1992). Sus contenidos incluyen. culpabilidad y ansiedad sexual. la difusión de folletos y material de formación y divulgativo (Sánchez. Así. así como para elevar el grado de sensibilidad hacia cuestiones como el abuso a menores. sino también en la familia extensa. López. 1993.2. Al menos en el caso de este tipo de maltrato. En lo que respecta al entorno social de las familias. De Paúl y Torres. conviene emprender y mantener iniciativas legislativas y campañas de difusión. como la educación sexual. también contribuyen a reducir el problema. para intervenir concienciando a la sociedad en general y eliminar las concepciones e ideas que en ella puedan existir respecto de la legitimidad del uso de la violencia en general y de su empleo con los niños y niñas en particular. 1995).

mejorar el contexto socioeconómico del niño es poco útil si no se proporciona a los padres modos alternativos de interactuar con él. que muchas veces está ligada a condicionantes socioeconómicos más amplios. y la formación en nociones básicas acerca del ritmo y calendario evolutivo infantil. Se centra en la valoración de la gravedad del abuso actualmente existente y del riesgo para el menor. Para ello se hace imprescindible una evaluación rigurosa y organizada. 1993). el resultado de la falta de recursos en el núcleo familiar para hacer frente a las situaciones de estrés que sufre.3. sin perjuicio de proporcionar la atención médica o de otro tipo que fuera necesaria en su caso. preservar y proteger al niño o niña que está padeciendo dicha situación. procede seleccionar el tipo de intervención más adecuado.es.. falta de apoyo social. emocional o social. Como principio general. debe intentarse evitar la separación del niño de la unidad familiar de la que procede. así como la determinación de las intervenciones que se pueden llevar a cabo para favorecer el desarrollo del niño o la reunificación de la familia. 1994.-Es la que corresponde a la verificación o no de que realmente se trata de una situación de maltrato. Sin embargo. etc. Arruabarrena. en numero sas ocasiones. la enseñanza de estas destrezas por sí sola no va a provocar el cambio en la situación del menor. habilidades de comunicación e interacción. 1995. con las siguientes fases (Arruabarrena y De Paúl. pues se ha demostrado que la sola utilización de charlas y ciclos de conferencias no provoca efectos apreciables. De Paúl y Torres. las situaciones de maltrato son. Como ya se ha señalado más arriba. 1995). los que enseñan técnicas de disciplina alternativas al castigo físico. menos intensivos pero de cierta duración. Al igual que en el caso de la prevención. los modelos y estrategias disponibles son diversos e inciden en aspectos distintos y complementarios (Arruabarrena y De Paúl.-Es uno de los momentos en los que más necesaria se hace la colaboración de otros profesionales y de la comunidad en general.) y cuando además se mantienen luego programas de seguimiento. Como ejemplo de este tipo de enfoque puede citarse el programa de asistencia psicológica a familias con problemas de relación y abuso infantil desarrollado en Valencia por Cerezo (1992). su contacto con el contexto circundante y minimizar los elementos de tipo laboral. en todo momento. labor que está encomendada a los servicios de protección especializados. A continuación se presentan algunos tipos:  La enseñanza de habilidades parentales: se trata de formar a los padres en su capacidad para hacer frente a las exigencias que plantea la crianza de lo hijos. económico o personal que generan dicho estrés. Ha de quedar claro que no corresponde a estas personas la confirmación de la existencia de una situación de maltrato. Este proceso de valoración es mucho más complejo que el de las fases anteriores. La evaluación de intervenciones de este tipo ha puesto de manifiesto que sólo resultan de utilidad cuando se reducen los demás elementos de tensión que hay sobre la familia (dificultades económicas. Esta enseñanza debe ser práctica y estar basada en la acción. por cuanto debe tener en cuenta aspectos tan variados como el tipo de situación de maltrato. Simultáneamente a esta consideración. su motivación hacia el cambio. 1996): 1) Fase de detección y notificación.. 3) Fase de evaluación. los historiales personal y familiar de los miembros de la familia. todas las intervenciones deben estar ajustadas a las características particulares del menor y su familia. o con la policía o los servicios de protección (en caso contrario) (Sánchez et al. Evidentemente. 1995). 6.Tiene como objetivo principal analizar los factores que pueden haber provocado la aparición o mantenimiento del maltrato. 2) Fase de investigación. los roles y percepciones de los padres y demás miembros de la familia respecto del problema. . son modos de evitar la retirada temporal o definitiva de sus padres (Arruabarrena y De Paúl. Técnicas y programas de intervención en situaciones de maltrato Una vez completada la evaluación diagnóstica. Ante la sospecha de que un niño o niña está sufriendo algún tipo de abuso. cuidados físicos infantiles. Mejorar las relaciones entre los miembros de la familia. y sus necesidades de apoyo económico. las personas que tienen conocimiento de ello deben actuar poniéndose en contacto con los servicios sociales comunitarios (si no se tratara de un caso de extrema urgencia). Entre los programas más habituales destacan los centrados en favorecer el autocontrol. sus estilos habituales de interacción.

Así. si es posible. en el abuso sexual se emplean combinaciones de terapia individual con víctimas y abusadores y. mejorar la autoestima de los padres y sus habilidades parentales. por ejemplo). como abuso de drogas o alcohol. por deseo del resto de la familia y a partir de la evaluación de la situación. el niño ha sido retirado del entorno familiar. como promover cambios en la personalidad (psicoterapia grupal). El empleo de voluntarios en estas actuaciones tiene indudables ventajas. y/o c) la capacidad de la familia para adaptarse a los cambios y a las diferentes fases de su ciclo vital. con programas asistenciales como los de ayudas económicas. servicios de asistencia legal. . han resultado efectivas las combinaciones de programas de enseñanza de habilidades de crianza.  Terapia familiar: en este caso. 1995). se ha encontrado que algunas de estas intervenciones son más eficaces que otras en función de las diferentes problemáticas (Arruabarrena y De Paúl. o alguno de los padres ha sido apartado del mismo. al considerar que la disfunción en el funcionamiento de la familia puede provenir de: a) la estructura de la misma (la distribución de los roles y jerarquía y definición de los límites entre los individuos y subsistemas). Sus objetivos suelen ser reducir el aislamiento social familiar. b) las pautas de comunicación familiar. la intervención en maltrato físico se centra en la enseñanza de pautas de auto control y de estrategias educativas alternativas al castigo corporal. Programas con visitadores domiciliarios y de ayuda familiar: son actuaciones a largo plazo que se desarrollan en el hogar y que proporcionan una atención individualizada a los padres. desarrollar pautas y expectativas más realistas respecto de sus hijos y/o cónyuge y mejorar su funcionamiento en sus diferentes roles personales y relaciones interpersonales. Como se puede desprender de esta amplia gama de estrategias de intervención. No hay que olvidar que en algunas de las situaciones de riesgo. ayuda domiciliaria. 1993). las sesiones de carácter teórico sobre cómo educar a los hijos tienen una eficacia prácticamente nula (Gaudin. asesorarles y ayudarles a resolver los problemas de la familia. Si. Por último. el papel de los profesionales en estos programas no desaparece. se puede ayudar a la reconstrucción del núcleo familiar mediante el tratamiento de uno o ambos padres. terapia familiar. este tipo de técnicas pueden ser incorporadas al programa de intervención. En el caso de la negligencia. como el hecho de no estar sobrecargados por otras tareas de carácter burocrático u organizativo. guardería. determinación de los programas de trabajo con las mismas y supervisión permanente y apoyo a los voluntarios. Los objetivos que se persiguen en estos casos pueden ser favorecer en el sujeto el control de sus propios impulsos. de modo que sus expectativas respecto de los hijos y sus necesidades sean adecuadas. el establecimiento de relaciones afectivamente más cercanas que las de los profesionales y un menor coste económico. En el maltrato emocional. los servicios de protección tienen a su disposición la posibilidad de actuar mucho más allá que simplemente retirando al menor del entorno en el que se produce maltrato. adquirir habilidades adecuadas de interacción con los demás miembros de la familia. transmitir conocimientos y enseñar habilidades (grupos educativos). Los visitadores familiares tienen la función de establecer relaciones positivas con los padres a partir de las cuales hacer de modelos. en cambio. servicios de guardería. sí son interesantes los programas centrados en aportar a los padres conocimientos sobre las pautas de desarrollo de los niños. actividades de formación ocupacional y capacitación laboral.  Otros servicios de apoyo a la familia incluyen recursos como alojamiento en situaciones de crisis (pisos de acogida. la ausencia de condicionantes laborales. etc. ayudas económicas. la intervención terapéutica se realiza sobre el núcleo familiar completo.  Psicoterapia individual: en muchos casos. conseguir que aprendan a confiar en otras personas y que adquieran habilidades sociales y sean capaces de detectar y resolver los problemas cotidianos. pues a ellos les corresponden las funciones de selección de las familias. la reunificación es un objetivo realista. así como de habilidades generales para hacer frente a los problemas. o servicios de tratamiento de problemas específicos. Las visitas pueden estar a cargo de profesionales o de voluntarios. o conseguir que los miembros se proporcionen ayuda o apoyo entre sí (grupos de apoyo y autoayuda). Ahora bien. Ahora bien. ayuda familiar. selección y formación de los voluntarios y su asignación a diferentes familias.  Apoyo/tratamiento grupal: se realiza a partir de la formación de grupos organizados con una tarea común..

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