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Selección de José Guillermo Vargas (Perú)

Las mujeres que yo amo
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BARROS NÚÑEZ, Betsy DELGADO ACOSTA, Fadir FARLEY CARDONA, Nacha GIRALDO GONZÁLEZ, María Helena GÓMEZ RAMÍREZ, Lina HERRERA FERNÁNDEZ, Solenys QUIÑONEZ, Marta RODAS IGLESIAS, Anna Francisca ROZO ENCISO, Johanna Marcela SILGADO VILLADIEGO, Claudia TORO ÁNGEL, Diana TORRES, Anabel VENTURA, Bella Clara

Para Anna Francisca Rodas y Bella Clara Ventura con cálida gratitud . Siempre...
Pepe
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TRATANDO DE EXPLICAR Los amantes distantes aman los murciélagos . Se asemejan porque gustan de la sangre y el martirio. Son sus mascotas y con ellos se orlan, se acicalan. Como ellos, se cruzan en las noches y jamás colisionan. A lo sumo se rozan y beben entresí su sangre. Como ellos, son inmortales y odian la luz solar porque los lleva a la realidad mortal: Todo lo nacido muere. (...) Los amantes son como el oxígeno. Ellos en el oxígeno tienen su morada y con él suspiran, ríen, danzan por todo el orbe. Los objetos reales envejecen, degeneran, como el más lustroso Cd. Por eso los amantes distantes mantienen juventud; no necesitan de geriatras. Aún más: los desprecian, como a mecánicos deleznables. Son jóvenes, cierto, pero por dentro agonizan de prematura vejez con una sonrisa de terrible tristeza. ( De el «FORTUITO ELOGIO A LOS AMANTES DISTANTES») José Guillermo ( Perú)

Ya hace años, en un intento de acercarme al noble pueblo de Ecuador, encontré la fórmula perfecta: llegar con mis maletas llevando las partituras de sus propias cantoras. Había un plus: todas ellas mujeres, talentosas y bellas de por sí. Y sin ánimo de ser huachafo, estoy convencido que la mujer es el mejor poema que hizo Dios. ¿Ud. qué cree? Perfección poblada de redondeces que la hace semejarse al círculo, que es la figura geométrica y perfecta por excelencia. Alguien dijo que, siendo esto así, habríamos de entrar al cielo como rodando. En esta forma llego al Paraíso Colombiano, totalmente obsesionado por una excelente poeta: Bella Clara Ventura, quien hizo lo indecible para mostrarme el mapa generoso de un pueblo inmenso colmado de maravillas y milagros. Pueblo glorioso y viril que se resiste a ser asesinado por la perfidia y el odio cainita. Insisto. Llego pues con lo más hermoso que tiene un pueblo: sus Poetas y qué mejor si son mujeres. Harto sé del efervescente Parnaso colombiano y es fácil poder nombrar a Álvaro Mutis, María Carranza, José Asunción Silva, García Márquez; etc. O para estar más en onda, referirme al vigoroso tono erótico y sentimental de Laura Victoria; o a la dulce sensualidad de Meira Delmar; o a la novelista y poeta lacerante y triunfante romántica como Piedad Bonnet o referirme a la poesía bierta y valiente, desacralizadora, sin desparpajos de vuestra y nuestra María Carranza. Y etc. etc.
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Y claro, múltiples son las opiniones sobre el estado actual de la poesía colombiana. No son escasos los pesimistas. Por eso me gusta tomar prestadas las frases del escritor Milciades Arévalo, cuando afirma que “actualmente estamos frente a uno de los momentos más importantes de la poesía colombiana”; y yo añado que ello es cierto - entre otras cosas-, porque se están incubando estupendas voces que tomarán estatura y perfume con el correr de los días; sin embargo, el poeta José Luis Díaz Granados expresa su preocupación por la escasez actual de valores en la poesía y en la crítica literaria en nuestro país. Son muchas las y los poetas que han pisado tierra peruana y nuestra visión es verdaderamente optimista. Para refrendar esta fe y esperanza, traigo en mis alforjas de viajero trece aedas mujeres bajo un inquietante y amenazante título machista: LAS MUJERES QUE YO AMO (algunas de ellas). Pudieron ser cuarenta, sesenta o más, pero las limitaciones económicas y de espacio nos impidieron ejecutar esta obsesión amatoria. Son trece jóvenes aedas ( algunas casi jóvenes), pero todas con tesituras o texturas semejantes y/o temáticas disímiles que nos inyectan de clara fe y esperanza en la lírica colombiana. Pero seamos francos. No es una antología ceñida a los parámetros académicos, deleite de circunspectos críticos a espera de extrañas maromas o calistenias verbales. Ni tampoco sigue una ruta para reunir un manojo de autoras de acuerdo a escuelas o movimientos literarios contemporáneos a fin de definir los neos lenguajes que van apareciendo en el cielo parnasiano colombiano. No. Reunimos a estas 13 mujeres, bellas y talentosas, para mostrar no el inicio, sino la presencia de una extraordinaria parafernalia lírica a pesar de los pesimismos. Los más bellos murales se ven de lejos. Pero por sobre todo, porque es un pretexto para decirles que nos quieran. ¿Porque? Porque en Perú hace tiempo que los amamos por tener la misma tierra, la misma sangre e idéntica historia. ¡Salud!.

José Guillermo Vargas Presidente Nacional de la Casa del Poeta Peruano

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Betsy, Barros Núñez

(1963). Nacida en Riohacha-La Guajira. Administradora de empresas, diplomada en Literatura. Gestora cultural, facilitadora de aprendizajes en literatura y promoción de lectura. Ha realizado talleres para el Fondo Mixto de la Guajira (2003), Fundación Atrapasueños (2009,2011), etc. Entre sus publicaciones se cuentan: «El último vals y otras circunstancias» 2010, Coautora de los libros «Los Hijos del Pez» (Poemario) 2007, «Palabra y Residencia» (Poesía y narrativa) 2008. La antología nacional «Este verde país». Y el libro 50 poetas colombianos y una antología; etc. Compiladora de memorias del Festival de Poesía Alternativa y el proyecto Literando de la Fundación Atrapasueños. Ha participado en encuentros y festivales en Colombia y Venezuela. Ha coordinado encuentros de cultura y sido jurado en concursos de cuento y poesía en la Guajira y el César-Colombia.

BARROS NÚÑEZ, Betsy Del poemario «El ùltimo vals y otras circunstancias» Ediciones Atrapasueños. Colombia, 2010 APRENDIZ DE VUELO Pájaro en flor Alas abiertas y la cabeza arriba Mantenerse en vilo Descender -Insomne pájaro de vuelo en tierraFlor que muere al sueño. Pájaro Aprendiz de vuelo. 7

CASA DE LA MEMORIA Siempre habrá una casa dónde disipar las sombras. Casa de andanzas y antiguos cantos de velas encendidas e incendios sofocados. Una casa de interiores amplios inusitados paisajes y momentos repetidos. Casa refugio de tormentas. AL DECIR DE MI MADRE Al decir de mi madre las niñas de «ahora» maduran biche. Con la leche en los labios se abandonan a placeres prohibidos Ella les mira en el parque santiguándose al instante Cuando en el pico de un pájaro ve volar la corta edad de sus faldas.

BAJO MI NOMBRE Probablemente cambiaré de sitio. La aldea que me corresponda no sabrá que existo. Que existo bajo mi nombre. Hora desconocida que me recupera. Insegura, dúbita en plenitud como oleaje en sus profundidades entraré y cerraré la puerta. He venido para quedarme. PREÁMBULO PARA UNA QUEMA DE BRUJAS Las madres todas son brujas. 8

Meten las manos al fuego sin perder los dedos y apagan un tizón ardiendo con la sed de sus lágrimas Hechiceras de rosa y látigo Bailarinas de profundos silencios Todas son brujas Brujas de raíces de agua Libradoras de sombras Todas sin excepción Morirían en la hoguera. Del poemario inédito «Otro octubre que se muere deprisa» LA NOCHE SOY YO La noche no me alcanza Se va por las sábanas como el sol de la mañana y se repite y se repite La noche soy yo. Y el sueño. Su dorado reflejo. Desaparece. Desaparezco. RECUERDOS Encarcelado fantasma invención de la nostalgia laberinto de hojas que caen como palabras a un patio infatigable de solitario temblor. OTRO OCTUBRE QUE SE MUERE DEPRISA Innegable es la necesidad de negarnos. Como seres a oscuras caminamos sobre los bordes de ligeras hojas buscando en intersticios una luz que se escabulle -espasmódica y fuerte como el viento 9

que antecede una tempestadEs otro Octubre que se muere deprisa. Un Dios bueno nos llama desde lejos quiere redimirnos sin ser más que columnas de barro anegadas por la lluvia. BORRADOR 1 La vida está en las calles. En el agua del río -que a veces no es de aguaEn el plato de cebollas en la mesa. La vida está en todas partes. Como Dios está en todas partes. Como cuando cierra los ojos de la noche. EN OCTUBRE Es Octubre y no ha parado de llover. Los diarios hablan de inundaciones y es tema obligado en televisión. En el espacio que me encuentro se sitúan las preguntas. Patio y calle se hacen uno en el verdor del barro. Los zanjones son vestigio del equilibrista. Difícil caminar Los pasos se deslizan como cuerda floja ya punto de caer recobramos la visión del golpe. En oscura intermitencia voces se avecinan -cocuyos de etéreo resplandorTodavía llueve En la televisión En los diarios En Octubre.***

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Fadir Delgado Acosta: Barranquilla.

Autora del libro La Casa de Hierro y del poemario inédito El

último gesto del pez. Publicada en diferentes revistas y antologías literarias nacionales e internacionales. Invitada a distintos espacios y encuentros culturales en ciudades como Paris, Caracas, Quito, Barquisimeto, Trois Rivières (Canadá) y La Habana y en otras ciudades del territorio nacional. Se ha desempeñado como tallerista literaria a nivel nacional e internacional. En el 2010 ganó una convocatoria internacional de la Organización Québec-Américas de la Juventud para participar en el 26 Festival Internacional de la Poesía de Trois-Riviéres 2010 realizado en Canadá. Ha recibido reconocimientos como Joven Sobresaliente en el Campo de las Artes en Barranquilla y ocupó el primer lugar en poesía en la 6ta. Bienal de Noveles Escritores Costeños que organiza la Universidad Metropolitana de Barranquilla. Etc.

DELGADO ACOSTA, Fadir

HIJA DE LOS PECES Hija de los peces Has venido a recoger los muertos Has venido a recoger la gaita No insistas en curar esta ciudad 11

La gente se cubre de tierra para luego limpiarse y no pasa nada Hija del maíz sol Es tan doloroso mantener los ojos abiertos Sostener esta masa de carne sobre los huesos Hija de los metales He encontrado telarañas en las manos y una lágrima vieja Una lágrima de aquel noviembre en mi oído izquierdo Todo es por esa mala costumbre de llorar boca arriba Hija de la nada Allí está la gaita Hija de los sueños No llueve Es solo el sudor de Pan Gu o tal vez los cabellos de la diosa Aditi cansados de parir ríos condenados Allí está la gaita Hija de los peces La encontré sin sus labios de plumas Su cuerpo de madera es una calle de cicatrices Allí está la gaita Ni el dios Pan podrá salvarla Me mira y ahora es una gaita sin palabras Hija de las aguas La sueño como el pez heroico de la India y pienso en aquel mito chino en donde el agua y la sangre nacen de un huevo negro Hija de los metales Él desconoce la ira de las seis de la tarde Las agujas hirvientes del mediodía Dios de la luz Él no sabe que la gaita ha muerto La gaita es un cuerpo de cenizas que danza el baile de la nada Danza para ti Hija de los peces Que has venido a recoger los muertos. CIUDAD DE ARRUGAS Hemos comprado la muerte y la estamos pagando a plazos. Qué se puede decir si la mentira solo nos funciona cuando somos niños y la risa es una mascara que se alquila a bajo precio. El cine abandonado en la esquina como ropa vieja. Las calles llenas de grafitis de gente que sé hasta el silencio se lo han tenido que guardar en los bolsillos. 12

Dioses guerreros Rezos antiguos Tristes iglesias y este desarraigo absurdo de la palabra. Aunque necesitemos de un rincón se debe entender que hay demasiados mares entre la mentira y el secreto Todo recuerdo trae su dolor bajo el brazo, como las noches que arrastran soles para semifelices de los sábados o escalofríos repartidos como gatos alegres. Alguien habla de disfraces del teatro callejero y la burla. Aun así no se puede evitar la verdad inconclusa. Los cementerios del amor. El aliento seco de las piedras. Esta ciudad de arrugas, de mármoles carnales no habla. Solo entrega el aullido del último abrazo, el peligro del cuerpo. Me entrega la angustia del perro callejero. Tambores en las esquinas llamando tradiciones. La actitud aburrida del teléfono. -Relojes mentirosos- la piel no resistirá el sudor de los asfaltos. La guerra también pedirá auxilio y entonces no se podrán hacer juguetes de tierra. Hasta las ruinas de la ciudad nos abandonarán. Tristes iglesias Dioses guerreros Rezos antiguos Seremos relámpago de los soles. Seremos celdas del asombro. Tal vez llegarán los días donde las máscaras no tendrán un bajo precio y entonces deberemos pintarnos la risa con retazos de miseria. RITUALES CITADINOS Ha cambiado el color de los cines Los árboles se adornan de puñales felices Ha cambiado la complicidad de los moteles. Muchas veces en las esquinas se amontona la gente para arrojarle alguna risa al asfalto, algún sueño preñado de miedo. En estos lugares no decir la verdad es envenenar la lengua. Las mentiras saben a óxido. Se inauguran escombros citadinos 13

y las ratas se disfrazan para la fiesta. En la ciudad hay tardes que se han extendido como serpientes Hay casas que arrastran la indiferencia de las calles. Ocultan sobrevivientes de un domingo. En esta feria del desencuentro hay un mueble muerto con los brazos abiertos esperando que los amantes se liberen de la ropa y solo le llegan los gatos tristes de los árboles. Es bueno arrinconarse en cualquier semáforo y detenerse en conversaciones simples. Comentar sobre el nacimiento del perro para así no hablar nunca de la muerte. Por suerte aquí en la plaza se desconocen los peinados agrios. El ropaje de la farsa. Y mientras el cielo pestañea no hay lenguaje de dientes que espante. Murciélagos en el teatro Periódicos del día ajustados con piedras como crucificados en los andenes. Nadie sabe que este monumento del centro señala el rincón que no hemos encontrado ni siquiera los vendedores de sudor que inventan relojes para no discutir nada con el tiempo Las bienvenidas del mercado Libros coloreados de sol Hoy no va ser posible sentarse en esta banca sabia de la plaza y clavarle una espalda a los abriles universales del adiós. Esta ciudad volverá a extender otra tarde como serpiente A remendar el otro día que se nos viene.

HIERBA Para suponer ofrendas al sol tendría laureles incendiados frutos de luz enjambres de peces Leería las líneas de las hojas Adivinaría la suerte de los árboles Sembraría gotas de lluvia el agua y sus raíces 14

Buscaría mangos en los patios buscaría almendros entre la ciudad Recogería las hierbas del armario Cuidaría como plantas a los espejos y adornaría con ellos las ventanas Desojaría las sombras de la calle Abriría con un grito la crueldad de los girasoles para que dejen esa forma terrible y perfecta de mirar los trigos de este espanto Para que dejen esa forma terrible y perfecta de mirarme el dolor como quien ve mandarinas y ciruelas de cristales Para suponer ofrendas al sol tendría que curar el herrumbre de viejos vestidos y quitarme las hormigas que se cuelgan de la piel como alfileres brillantes y quitarme tanta hierba y tanto óxido Para suponer ofrendas al sol tendría que encender la lámpara y esperar que la luz corra y se trepe como gato en las paredes tendría que encender la lámpara tendría que encender la lámpara y luego jugar a las ofrendas.

LA MUECA DEL DESORDEN Dormidos los espejos La mueca del desorden Muertos los cuadernos de hojas amarillas Dormida la calle. Es necesario poner la casa de piernas arriba. Arrojar los escalofríos por las ventanas Quebrar los espejos para despertarlos. Conversar con la mofa de los trapos Secar los ojos al sol y prestar la risa para la foto. Imaginar las esquinas como caracoles que robaron migajas de mar para sorprender las carcajadas de los momentos solos. Inventarnos malas suertes sin saber que el mundo en tan distinto debajo de las escaleras. Sin saber que la ciudad tiene rincones donde se guardan los escándalos del silencio. La boca cerrada del ruido. Volveremos hablar sobre el juego que nunca aprendimos a jugar Llegaremos a las tiendas que no venden recreos. Solo lápices para dibujar la campana de la escuela. La mueca no molesta en este lado del la casa. Y el corazón cansado de estar en el lado izquierdo 15

Divierte imitar la mirada de otros. Hacerle cosquillas a la tristeza Invitar al desorden a jugar que no jugamos Barrer los ánimos que quedaron por el suelo Y no sentirnos como un golpe encogido en la mitad de la calle Y no encontrarnos como una mofa con trapos en las aceras. Se vienen unas ganas de hablarle a las paredes que alguna vez fueron árboles. Necesidad de sacar a pasear la locura y sentarla en una banca de parque La mueca se inventa recreos bajo las escaleras y se vienen unas ganas de bailar sobre estas sábanas de cemento.***

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Nacha Farley Cardona. Colombia. Poeta, aunque inédita, es muy conocida y reconocida.
Le acompaña un excelente y festivo humor. Tecnóloga en hotelería y turismo. Fotógrafa, pintora, escultora con exposiciones individuales y colectivas. Le urge un libro.

FARLEY CARDONA, Nacha
Almas y Ángeles Trasegando caminos liando espacios Buscando formas mías o de otro Volver quedarse

abrigarse vida

Somos uno solo Por qué Me devuelvo pienso Quién es Por qué pesa Las libero y si me descubro? ***** Levantamos la mirada nos observamos adentro Nos pensamos... Gritamos formamos otros seres Creamos estamos somos 17

pero pasamos ***** Retirando lentamente capas de color agrietando espacios Encontrando manchas vida todo miedos deseos más color más formas Sufrimiento arrastra interrupción Soy yo el otro Sólo sé que estamos ***** La canción que nunca sonó Palabras que retumban oídos que no escuchan Soledades que nos alcanzan sonidos sordos van y vienen No se escuchan tus pensamientos tus emociones quedaron clausuradas en los momentos no vividos Tiempos que caminaron nuestros espacios y ni una sola de tus arcas logró almacenar uno de mis sueños ***** No es suficiente viajar en un solo sueño creamos que es fuente inagotable vivir fantasías con elfos y enanos Abrir caminos entre valles y pinos soñar paisajes desplegando colores entre cielos brillantes y opacos Reposar entre el verde café ocre donde una vez se depositaron nuestros cuerpos agotados No es suficiente soñar y no realizar el sueño ***** A unos ojos negros Hablar contigo en la distancia entender tu mundo de silencios desear tus pieles no tocadas caminar espacios conocidos profanados por mi presencia haciéndote perder la capacidad de ser sólo tu 18

Hoy estoy en casi todas tus cosas no logras huir de mí te tengo prisionero en mi pensamiento ***** Los pensamientos son flechas que se disparan desde el inconsciente haciendo presentes momentos capturados por la mirada

queriendo ser intensificados por
Y Tembló Tácitos los culpables huyen entre los aullidos de una ciudad que los presiona con las lágrimas que bañan las calles Los culpa el silencio de una ciudad removida sacudida por el dolor pide justicia Sin alzar la voz ***** Distancia goce exquisito Los domingos se cuelan amurallada los amantes

los afectos

los techos las avenidas

en la ciudad

a retozar en la hierba fresca junto al parque Por las ventanillas que antes servían para disparar hoy se disparan se entrelazan con vapor de amor ***** Las tres puntaa 19

cañones siluetas en el cemento caliente

rechinan al mismo tiempo que da su paso la frutera y en el vaivén de su falda se perfila su figura se le ve viajar al ritmo de las olas y la brisa Al sol desplazarse disparando luminosos rayos sobre los pliegues y los colores fuertes de su vestido entre el sol las olas el mar en está tarde la brisa componen una melodía

sin venta *****

para la vendedora de fruta.

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María Helena Giraldo González. 1975. Psicóloga con especialización en salud mental.
Ejerce la clínica desde el Psicoanálisis. Escribe poesía, narrativa y ensayo. Publicada en la revista «Voces de América Mestiza» 1992. Libro de poesía: Lobos incendiarios 2007. Ensayos: Una lucida embriaguez y Discurso y poder en la escuela en la revista Ciudad 2008 y 2009. Los Talentos desde una pedagogía de la Inclusión y el Disfrute en la revista virtual Iberoamericana Redipe febrero 2012. Primera Mención de Honor en el concurso de poesía nacional Porfirio Barba Jacob del Municipio de Envigado. Poemas en el suplemento Papel salmón del periódico La Patria 2011. Antologada en ONTOLÍRICA DEL VIENTO. Maribelina, Lima Perú 2011. Invitada extraordinaria al III Encuentro Internacional de Poetas en Cajamarca. Perú, 2011 Email:malenapoe@gmail.com

GIRALDO GONZÁLEZ, María Helena Lienzo En el lienzo Verde campo De este territorio desgarrado Gotean nubes rojas Pestilentes y amargas Sobre la miseria errante de los desplazados El tañir de las campanas llora los muertos Los rostros guardan la alegría y los harapos Un sonido a tambor Aturde Desespera Huir entre montes Al gris de los gigantes de cemento Saluda la mañana con tristeza Se van aproximando Una ciudad desconocida 21

Extiende sus brazos fríos Tiro los dados al azar Tiro los dados al azar Me hacen perdedora Por un tris de nariz Como en las apuestas de caballos Gano o pierdo Pierdo y vuelvo a perder Y vuelvo a levantarme Y a morir vuelvo Vuelvo tres veces o más A erguir la cabeza Entre los que ya son cadáveres Me echo a la espalda El cadáver que soy Desde que la palabra ha existido Tiro los dados nuevamente Y una mueca infeliz De cadáver viviente me visita Hace guiños de ojos Y de su boca Una voz de ultratumba me invita A hacerle compañía Y mi sombra le responde: Prefiero seguir jugando a los dados Brindarle al azar unos cuantos amores Que se hacen almíbar Para estos huesos de bruja momificada Que insiste una y otra vez en levantarse Para erguir la cerviz y encontrar tus ojos Retorno Sus ojos inmensos Oscuros Como el ocre de la tierra Vigilante en su entrega Pero cuatro granos de garbanzos Eran insuficientes Para nuestros estómagos vacíos Entonces la angustia Se tornaba compañera Y los ojos de mi madre Buscaban los territorios de nadie| Y de pronto volvía 22

Con una sonrisa triste Trayéndonos jazmines blancos Con los que cubríamos su rostro Retornaba de su silencio de siglos De sus guerras primigenias Y sus ojos iluminaban la casa Y nosotros volvíamos al juego Lavandera Lavaba la ropa en la quebrada Y sobre una piedra Estregaba las angustias Sus ojos perdidos Ido su corazón En no sé qué recuerdos a cuadros En no sé qué dobleces de sábanas Solo veía que una sombra la visitaba Y ella caía en un sopor Mientras dejaba de estregar la ropa Se llamaba Sofía La miseria de días atroces Le nublaba el día y la sonrisa Pero volvía a golpear Sobre la piedra la ropa blanca Y una pena cerraba sus parpados. Una lágrima caía Y el sonido del agua La recobraba del silencio Y volvía a levantarse Para mirar el horizonte Como si allí encontrara una respuesta Entonces yo me decía Ha vuelto de sus viajes Cansada de recorrer su pequeño mundo Estaba de vuelta La ropa lista para extender Sobre un alambrado improvisado Sus ojos volvían a brillar. Territorio Me voy aproximando a ti Con maullidos de gata tierna Con ojos saltones 23

Que quieren verlo todo Como gata busco en tu territorio Un pedazo de piel para arroparme Un cuerpo cálido para acurrucarme Cuando afuera y dentro de mí llueve. Amores Le apuesto A los amores que me ofreces Aunque la muerte Devore con su beso Le apuesto Al azul encendido de tu cielo Y a los largos viajes en silencio Al amor errante de tus lunas A tus pies de arena en mi desierto Apuesto Estos huesos Esta piel Que en noches áureas Tropiezan con tu anhelo***

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Lina Gómez Ramírez. Medellín 1970. Poeta, cuentista

y guionista. Ha publicado un libro de poemas y cuentos cortos: «Presagios de Viento». Dos premios de poesía en su país: Concurso de Mujeres Poetas de la Comuna 11 y el Concurso Meira del Mar en el marco del Festival de Mujeres Poetas; ambos en Medellín. Asiste al taller de poesía de la Escuela de Poesía de Medellín, igualmente al taller sobre Literatura y Paisaje de la Universidad Nacional, y al taller de Literatura y Cine. Durante más de 10 años asistió al taller de Creación Literaria de la Universidad Nacional bajo la dirección del Escritor y Poeta Luis Fernando Macías, de donde partió a la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, Cuba, para especializarse en Escritura de Guiones y Libretos.

GOMEZ RAMIREZ, Lina PRESAGIOS DE VIENTO - LUNA PLENA PRIMER PRESAGIO De agua que corre ha de vestirse la sombra del ave mientras amanece. PLENILUNIO Mi regreso al lecho es el ala de la paloma que se pliega destello azul de luz tu cuerpo. HECHIZO Alguien dijo : ! Dulcinea ¡ y hasta las cucharas asombradas 25

giraron su cabeza sobre la mesa. UN GRAN SACRIFICIO Eso era lo que pedía el altísimo cacique de todas las tribus, algo que en verdad le reventara el alma a todo el mundo, no el mismo baboso derrama de sangre de las mismas dulces doncellas de siempre, algo más que dardos y flechas envenenadas. Ya no le divertían las rubias ensangrentadas cabelleras, ni tampoco los ritos de iniciación alimentados por chillidos femeninos e infantiles. Muchas pieles, mucho oro, demasiadas esposas. El altísimo cacique pedía casi con locura un gran sacrificio. Quien, habría de alimentarle el vientre…..? Hubo entonces, una celebración inmensa casi todas las tribus del extenso mundo, solo suyo, perecieron en ella. Y al día siguiente, el altísimo cacique flotaba entre sangre coagulada, que las lágrimas de vacío y no de dolor, que vertieron los ojos cacicales, sólo, tornaron un poco mas salada. SOBRE LIRIO Lirio vive en un lugar apartado de Hong Kong, quiere olvidar la arrabalera vida de los pequeños barcos que anclan cargados con mujeres que algunos chinos venden como se venden perlas en los mares del Índico. Lirio se ha corrido la máscara de geisha y trata de barrer de su memoria ciertos fantasmas como quita las telarañas de su casa en el campo. Lirio siembra cebollas Y se maltrata las manos con el arado, quiere olvidar que muchas noches 26

fue estrella y que más de un hombre le ha dejado huellas. Lirio se sumerge en una bañera con sal de sus propias lágrimas, se sabe ingrata y saborea un té de flores, fuma opio en un brocado almohadón de seda y le ruega a Dios que la ayude a olvidar aunque en el fondo no lo desea.***

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Solenys Herrera Fernández. Nacida en Riohacha-La Guajira en 1980. Licenciada
en Etnoeducación con énfasis en Español y bilingüismo. Poeta. Miembro fundador de «Atrapasueños». Ganadora del Premio Estímulo a la Creación del Fondo Mixto para la promoción de la cultura y artes de la Guajira en el 2003 con el cuento «Cuando la carencia no tiene género». Tiene publicado el Poemario Vestigio de Piel en 2006, editorial Hecho a Mano. Sus poemas han sido publicados en el periódico cultural «Poesía Viva», «Cartilla el solar», portafolio «Connivencia» «Revista Ranchería»; etc. Coautora de los libros «Los hijos del pez» y «Palabra y residencia». Ha participado de recitales en Colombia y Venezuela. solenysherrera@gmail.com

HERRERA FERNÁNDEZ, Solenys INFANCIA Algún día se tuvo cinco años y el corazón del tamaño de las muñecas Unos pies que crecieron pisando realidades Niña El miedo debajo de la cama aun persigue tu sombra. Cinco años es demasiado tiempo para darte cuenta que existen las mentiras y que el único juego imaginario es la vida.

BIOGRAFÍA DE LO QUE NO IMPORTA A quién importa el destino del otro la angustia lenta que caduca la piel. A quién importa la infancia que parece repetirse 28

en el matiz gris de los ojos. A quién importa la vida que desacierta en nuestra puerta: Si la gotera del techo rompe más que el piso. A quién importa los dolores interminables al abismo del día, la efigie irrepetible de la angustia. A quién importa un amor envejecido en las líneas de las manos. REMIENDO DE MÍ Estamos demasiado llenos de nosotros mismos. Pedro Arturo Estrada Aprendo a curarme debajo de este cuerpo. Aprendo a reír antes de saltar… Pero en vano lleno los días. En este escenario mi cuerpo es el tiempo... En vano remiendo lo que sobrevive de mí. Estoy cansada de esta tempestad donde temo que el dolor se pudra. Habitaré donde no halla prisa. Aquí donde las aves no maldicen las piedras y la luna no aprietan el corazón hasta reventarlo. MUJERES DE CREPÚSCULOS Las mujeres nacen de crepúsculos, traen huellas en el tiempo, y una fina manera de olvidar. Labran el sueño toda la noche, se levantan cuándo están presagiadas, como la lluvia en la tierra. Duermen, juegan, hacen del amor una profunda armonía corporal. Caminantes sin horas; nivelan la curva de estructuras rotas. Repetidas amarran la felicidad al traje del destino; esperando ser esperadas, llenan su vientre . Solitarias eternas como la esfera de la vida, mientras encuentran vocación. MARIPOSAS DE SAL El río es esa costumbre que iguala el vuelo de los hombres. Pasajeros de este asombro, ondas interminables partituras del crepúsculo que comienza historias arrancadas de un camino sin regreso. La tierra incuba el deseo de hacernos río y somos mariposas ancladas a la orilla sin más puerta que la sal. Es tiempo de volar y hacer de nuestras huellas caminos exactos ¿Acaso morimos sin conocer el río más fuerte?*** 29

Marta Quiñónez.

Antioquia, Colombia (1970). Psicóloga social C. de la Universidad

Nacional Abierta y a Distancia (UNAD).Estudiante de Letras: Filología Hispánica, Universidad de Antioquia. Libros publicados:Continente Mohíno (1996), Noctívago (1998), Acantilado (1999),Abecedario de Eximición (2000), Arcanos (1 Ed. 2006), (2 Ed. 2008), No. (2010). Antologada con vates de 8 naciones latinoamericanas en ONTOLIRICA DEL VIENTO. Maribelina, Lima Perú, 2011. Ha participado entre otros, en el 3er Festival de Poesía en las Islas Comores, África, y en el XII Encuentro de Poetas del Mundo en la Habana, Cuba.Invitada al III Encuentro Internacional de Poetas en Cajamarca, Perú 2011. Ganadora en el 2011 de la beca para la creación artística y cultural en el área de poesía del segmento de Literatura en la ciudad de Medellín, Antioquia con el libro titulado: Dame tu canto ciudad

QUIÑONEZ, Marta

XLIII Sabía que no era de aquí Siempre tuve la certeza de que no era de aquí En la infancia me inventé el abuelo y la abuela que me contaban historias de hombres antiguos tan antiguos como el árbol del baubab el de la resistencia y la semilla el que está ahí mirándonos pasar 30

pero sabía con certeza que no era de aquí ahora he visto al abuelo navegando de nuevo el Océano Índico que se pierde en mi pupila El abuelo me mira y llora yo le miro y río ya no tiene memoria de mi madre la sal ha borrado su recuerdo pero sabe que tengo algo suyo heredado antiguo tal vez la mirada y el tacto quizá la sonrisa que puedo percibir en su insondable lejanía tal vez ese resplandor de lágrima que es el suspenso de la espera Me ha invitado a conocerle el abuelo tan solo en el mar en el Índico mar Ese mar de sal y de memoria de gritos congelados en barcos negreros de cadenas que todavía se arrastran en la melancolía el desarraigo y la desesperación He visto al abuelo mi abuelo dibujarse en un doble arco iris uno salía de la montaña y se hundía en el mar otro salía del mar y se hundía en la montaña en el medio estaba el abuelo El que saltó del barco a la memoria del grito al aullido y voló como águila hacia la profundidad oceánica El abuelo que tanto extrañé en la infancia ahora a mis treinta años se presenta como un combatiente que nunca fue vencido Ahora sé del origen de mi orgullo ahora sé del estandarte de mis batallas 31

Sé ahora que tuve un abuelo que murió en el índico antes de caer vencido por el yugo antes de ser esclavo de los otros antes de saber mi nombre y mis contiendas Sé de mi abuelo ahora y de mi muerte CINCUENTAITRÉS Tengo sed alguien me ofrenda el mar sensación de ahogo el mar Suena el agua viento una golondrina cae muerta del sopor al albor una sirena pasa anunciando el cadáver de la noche anterior Nos queda el nombrar después nada CINCUENTAISIETE La Cruz del Sur me recuerda la cruz de madera que mi madre colgaba detrás de la puerta para espantar nuestras largas miserias

TRES Arcanos que saben el nombre de mi nombre háblenme de ese lenguaje 32

que ya no recuerdo me reconozco en un nombre de luz me hundo en el abismo y sólo resido en la superficie Arcanos que saben de mi historia díganme de dónde vengo cuál es la calle o la ciudad que no debo transitar Arcanos que saben de mi soledad tengo el cuerpo tatuado de memorias y no me hallo no existo sólo soy un pedazo de pan que nadie quiere morder Arcanos que saben de mi muerte háblenme de ella la que sabe de mi vida SESENTAISIETE Las mariposas se han vuelto de nuevo orugas En cada estación del alma la vida sencillamente cambia de color

LXXXV No sé de la ruta que conduce a otro cuerpo Sé de la vía que conduce al piélago 33

al ocaso a las desilusiones. Sé de la luz que arroja el sol por mi ventana. Sé de la voz que se instala en el alma que dice para siempre. Camino segura hacia la nada hacia la última dentellada. ***

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Anna Francisca Rodas Iglesias – (Tuti).

Puerto Mosquito, Cesar, Colombia, 1982. Escritora. Poeta. Diseñadora de moda y de joyas. Radicada en Medellín-Antioquia, Colombia Miembro del consejo directivo de la Corporación Mujeres Poetas de Antioquia. Miembro activo de REMART (Red de Mujeres Artistas). Sus poemas han sido publicados en diversas antologías nacionales e internacionales:- Piedraluna (Colombia)- Como verdes guitarras de eucaliptos (Perú). - Ontolírica del viento (Perú).- Poetas en el Equinoccio (Colombia) entre otras, además en importantes revistas del medio literario de Colombia y otros países. Libros publicados: OBSIDIANNA en el 2010 Ha participado invitada en diferentes encuentros poéticos al interior del país y fuera del mismo. Su poesía es ampliamente difundida en diversos foros y portales de internet. Obtuvo el tercer lugar como accésit de reconocimiento en el III Concurso Nacional de Poesía Inédita Meira Delmar convocado en el 2008 en Colombia. E-Mail: annfri1@hotmail.com

RODAS IGLESIAS, Anna Francisca TARDE Un Malbec levanta crucifijos eleva la nada presagio indiferente del humus que abona lo profundo. Horas sin tregua sin regresos que vistan la nómada esperanza. Me busca un silencio que derrota. ¿Cuánto fuego para limpiar sombras 35

y guardarte al cierre de mis ojos?. Hoy el azogue consume se hizo tarde…

DEL FUEGO QUE ARDE Y CONSUME Al final -la consecuenciasublevación que arde en el arte, acto reflejo a los pies que anuncian. Vas, rodeada de sonidos ciega, plétora retumbando oquedades. Escala del escarnio, vales tu soledad de hierro y argamasa. Fuiste el grito roto de los cercenados luz en profecía de horizonte, fiel campanada de domingo que cierra las condenas del vestigio. Dame a beber todo silencio, heredad en exordios, muerte en espejos que replican. Baste mi cuerpo en la pira (fuego al fuego), ni un resquicio de huellas rendidas ni la flor marchita que postran los tiempos. No hagas espiral los vocablos resta horas al vacío de esta larga noche en que me guardo. He zarpado entre hiedras, ausente, valga el impío argumento del sofisma que postra este eco de aconteceres. No guardes de mí, las cenizas…

SED (a un lugar que se quedó sin Anna) Camino sobre cuerdas de un jazz gastado alguien exhala alcohol mientras amanece 36

respiro esta agonía de pájaros, la lluvia que moja mi lengua, el olvido de ropas que vistieron del frío. Unge mi corazón después de los días cuando todo esté perdido ¡finge!, finge para que duela menos la muerte que vengo de tempestades blancas donde se acaricia lo etéreo y la tristeza. Nada habita el –qué- de un recuerdo sólo el piano agoniza y calla. Así regresas al círculo gastado de mis horas. TRASPASOS COTIDIANOS Invita el puente a cruzarnos a desentrañar ecos de un misógino amanecido que ahoga tras el telón la existencia. Escucho del absurdo, secretos en mesas roídas que roban penumbras a diario y como gatos, pisan el silencio. No hay válvulas de escape más que librarnos de nosotros de nosotros persuadidos de ahuyentar la cobardía cotidiana en las copas para regar un jardín japonés ya marchito que nos subvierte. Este olvido vano, anfitriona interroga se cuela en la letra de la canción de turno, prohíbe los labios. Todo se reduce a lo escrito en servilletas que diluirán angustiados bolsillos por tantos secretos… DE VOZ SIN VOZ Pretendo las sentencias de alfiles a su gloria matiz opiáceo que convierte huidas en arrebatos tardíos. 37

Es lineal toda lógica de índices. El terror acuna miedos socava tributos pinta bajo la lluvia pairos a rostros de olvido. Hablar es un derecho de (no) uniformarse. Preferible bañar en fuego las lenguas abonar árboles al pandemónium del mañana que se escuda en renuncias. Merced del hambre, traspasan historias los ausentes, se cobijan con tratados y marquesinas. Despiertan sólo el laberinto conduce a espejismos de acerbo. Los pájaros huyen los fueros transgreden el vértigo es manjar sobre desnudez ajena. Que sigan los corceles desbocados, desbocados del hombre que persigue su trono de bestia por si acaso un día… por si acaso PRELUDIO A LA CONDENA DE UN DESCENSO Nadie atraviesa el intento de las luces prefiere anclar un paso la memoria, ahogar el perfume de confesos espirales. Desheredados guardan despedidas en bolsillos anudan al pañuelo un campo de antorchas beben su perfil al poniente. Qué triste cincelar el viento cerrar los ojos bajar banderas grabar la sed de las metamorfosis al designio. Dices: ¡Ven!, digo: ¡Sálvate! Tengo la obsesión de calzarme el mar al despuntar las mañanas. 38

RUEGO Que vuelva a ti a tu rostro de hambre atrasada a tu alma antigua a tu rastro que arrastra primitivo camuflaje de persistencias. Que vuelva, dices.

DE LOS EQUÍVOCOS Nadie desprende su hoja de obituario cuando el tiempo concilia restos ante un manto vacío. ¡Tanto equívoco en golpes de silencio! … Tanto.***

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Johanna Marcela Rozo Enciso.

(Pamplona, Colombia 1985).Dirección y locución de programas radiales. Ha obtenido varios reconocimientos como gestora cultural. Trabajo publicado en el libro «Bibliotecas, lectores y lecturas», Memorias por Fundalectura 2005. «Al otro lado del asfalto» poemario publicado en el 2007. Ha publicado en numerosas revistas nacionales. Segundo puesto en la categoría de poesía en el V CONCURSO LITERARIO BONAVENTURIANO DE POESÍA Y CUENTO, convocado por la UNIVERSIDAD DE SAN BUENAVENTURA CALI. (Certamen internacional-2009). Invitada al Festival Respira poesía de Cúcuta (2007) y al Festival de poesía de la Fundación Atrapasueños La Guajira (2009). Poemas suyos aparecen en la antología LA SOMBRA Y EL RELAMPAGO, poesía viva de Norte de Santander. Dirige el taller de creación literaria Rayuela de la Red nacional de talleres RELATA-MINCULTURA.

MUJER DE NIEBLA No recordarás mi nombre aunque el golpe en el hombro sea señal del tropiezo. No tendrás de mí una imagen borrosa y pretenderás volver en el tiempo sin lograr un bosquejo de mi rostro, en los laberintos de tu memoria. Pasaré frente a ti en medio de los agitados vientos y no reconocerás mi sombra. No te sorprenderá el espacio vacío en las fotografías. Por que soy un fantasma, un espectro, una niebla. O mejor, la fría imitación 40

de la mujer invisible. ÍNTIMO Hoy me desperté convertida en un rincón oscuro. En un retrato de mi propio espectro fragmentada entre el rostro de la muerte y la silueta de tu desaparición. Hoy solo puedo explicar que amanecí enjaulada y me asemejo con la caperuza a la flor marchita que ocupa resignada la página 29 del libro de poemas. VUELOS DE PAPEL «Un hombre no sólo es estúpido o Inteligente, tan sólo es libre o no lo es» GRAFITTI La libertad de aquel hombre sentado en la silla de cristal aún duerme en el vientre de un pájaro pequeño y se negocia todos los días en Word street la mano nunca se agitará victoriosa porque simplemente la libertad no existe como no existe el pecado para dios la libertad camina de noche con la utopía de día cada una duerme entre el ruido de la fábrica de coca-cola la trabajadora vestida de mujer habita el país de los sueños e insiste en señalarnos que la bandera y el himno nunca sirvieron de nada. TOMANDO CAFÉ CON GARCÍA LORCA «El abismo de la blanca casa tiene contusiones» GRAFITTI Extraño la casa a las cinco de la tarde 41

cuando la luz de las ventanas entran a danzar con los fogones de la inmensa cocina descubrimos con las pestañas quemadas que todos somos culpables de la puerta rota las cortinas se destiñen sobre el suelo que aún conserva la mancha del último cumpleaños…

POEMA A LA MUJER ROTA Supe contener un vez más el relámpago con la fuerza de mi vientre. Me aferro al ruido que ronda mi cabeza tratando de olvidar la ceguera del mundo que me volvió invisible tantas veces. Renuncio a ser el indicio de un naufragio también renuncio a recoger mis pedazos en la casa vacía de la historia. RESTOS DE VIAJE La maleta recién puesta sobre la cama no alcanza a palpar la inmensidad de mi nostalgia. Los caracoles salen en estampida y se posan en la herida de arena que dejo el mar… La maleta, esa maleta saca bocetos de abrazos consumados y de adioses hechos pan entre mi sangre. Los ojos confundidos todavía se cierran 42

con la ingenuidad de quien muere por primera vez. quieren retener el recuerdo de las olas… el recuerdo del amor que a penas llega se va. Olillas, olillas de mar. LLORANDO EN EL BAÑO DE UN BAR Hoy me antoje no sé de que alegría de que monstruo sagrado. Yo, sé de tus miedos los presiento los palpo. Ellos han venido a mí tantas veces dibujando sin la mayor pretensión una rayuela en mi vaso. Yo, conozco la respuesta a tus espantos… Y en el bar danzan el azúcar, el humo, la manzana… la laguna azul con el café stramberry No recuerdo bien… Pero volvamos a tus miedos tan cotidianos como esa lágrima que golpea los labios mientras caen las pestañas una a una sobre el cenicero. Y eso fue más triste que aquella vez que escuche a un payaso llorar en el baño de un bar. TRES LIBROS ESCRITOS PARA 25 AÑOS. Ahora que soy Solo un alma atormentada. Puedo comprender el grito 43

Ahogado de Erick en la vieja opera. La antigua trampa de la naturaleza También hizo de Griffin un ser invisible que como yo recupera su alma cada vez que muere. Extravié de nuevo mi voluntad En el vientre libre Y jugué a ser Hide Probando el dulce veneno en mis entrañas. Ya no tengo la pupila en el agua Ya no soy más… EL CÍCLOPE EN EL ESPEJO No hay en el cielo un canto Tan amargo que no supere el dolor de un fauno… El ojo presente parpadea y ruega por una imagen Por un retrato que contenga las manos del hombre ciego que todo lo destruye. Esa plaga de piel bípeda y crispada que tiene ventanales para mirar y no mira ¡Quieres mirar la sal que te enmudece? Sale de tus ojos Im-pre-de-si-ble-men-te Y sin embargo no purifica las entrañas. ¡Ellos lo tienen todo! Dice el ave de rapiña y la alondra Ojos y lágrimas para llorar Y tampoco lloran. ¿Quieres dar una ojeada al mundo de allá afuera? Arráncate los ojos Y como Edipo camina lentamente sobre el fuego para encontrar el camino de la exactitud. 44

MANERAS DE PASAR EL INVIERNO Los dedos congelados en la botas piden un beso anudado al sol el temblor calienta entre las piernas mientras tu voz pronuncia mi nombre recuerdo que es la mejor forma de pasar el invierno la lluvia cae desde agosto mientras tanto… yo elegí comer chocolates en la cama en lugar de leer poemas por las tardes y hacerme vino entre tu boca solo cuando hace frío.***

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Claudia Patricia, Silgado Villadiego.

Nace en fundación, Magdalena ¿Año?. Gestora cultural y social, docente, ensayista y poeta afrocolombiana. Estudió lengua Castellana y Comunicación en la Universidad de Pamplona y reside en la ciudad de Cartagena de Indias, desde donde lidera un proceso con talleres de lectura y escritura creativa con niñas y jóvenes resaltando autores del Caribe. Miembro activo del taller de poesía SIEMBRA, coordinadora de Festiniñ@sy jóvenes en el Festival Internacional de Poesía de Cartagena. Ha participado desde el 2009 en el Encuentro de mujeres poetas de Cerete y en Festival internacional de poesía de Cartagena. Su poesía ha sido premiada en: Sueños del poeta en dos versiones, del Proyecto Letras de la Casa colombo alemana. Publicaciones: En la revista Siembra, antología de mujeres poetas afrocolombianas-Ministerio de cultura de Colombia-. Periódico El Sol, revista Musa Caliope-Brasil-. Mujeres en Poesía (Encuentro de mujeres poetas de Cerete 2009).

SILGADO VILLADIEGO, Claudia Patricia CUANDO UNA MUJER SE DESVELA Tenga usted la absoluta seguridad que pese a los ruidos que la habitan y a los otros que se fueron en vano cuenta ovejitas cruza cercas y nada mar adentro. Cuando una mujer se reconoce tenga usted la absoluta seguridad 46

es el viento que al soplar fuerte vuelve borroso el espejo en que se mira.

AL BORDE Nacer y morir ¿sueño o pesadilla? Se preguntan los condenados al estanque lleno de dalias y margaritas. Las escamas pesan tanto que se les hace imposible volar Un sueño de rastrojos que los llevará a morder, el anzuelo.

HABLO DE DÍAS EN LOS QUE DESPIERTO I Y las palabras vuelan cerca al cielo raso la madrugada se convierte en algo más que el aire. Las formas vacías de la noche semejan figuras geométricas que atrapan la risa, y no sé por qué nos gusta vivir en medio de las sombras. II Bebo un poc o del quejido del mundo, del dios arropado en las desgracias de su creación. No puedo continuar bajo este velo noctámbulo cepillándome los dientes frente al espejo. ¿Es posible concebir la fe como un ancla hacia la salvación?

LA TAREA DE GOLPEARME Para ablandar los dedos de mi mano es ya un ritual que me enseña a confrontarme con la manera de subir cada peldaño Una rara convicción de azotar mi cuerpo y no caer en imprecisiones. 47

Luego opto por observar los peces percibirlos interiormente cárcel me hace parecer tanto a ellos. Fríos, distantes confusamente torpes ante la libertad de nadar y amar una y otra vez. ESTE PÁNICO QUE ME CONFIESA Desnuda en plataforma sin pedir auxilio mis huesos.

así de frente en su minúscula

Cada palabra se esconde en mis propias manos la necesidad de descender como un alcatraz Zambullirme entera Descubrir la misma mujer reservada de amor llena de espectros y máscaras. Mujer triste y huraña llena de desconfianzas que brotan sin identidades para no exiliarme de la mujer que me salva.

MONÓLOGO PARA MARCIAL RUBIO RACINI ¿Qué decir de su soledad? Un aburrimiento que se esconde tras las barandas de una hermosa casa. Paredes y pisos de las casa absorben meticulosamente el tejido que lo cubre, sus más predilectos sabores y amores. La casa Marcial luminosa, lo envuelve bajo sus alas no será capaz de abrir los barrotes. Lloverá y las aguas llenarán cada rescoldo de esta canción 48

Llamará la soledad Ella sentada a contraluz Congelará todas las salidas Marcial huye.

YO LO ÚNICO QUE QUIERO es ser un buen niño de esos que no tienen hora al despertar Que han sembrado arboles Y usan el fuego de las montañas para acicalarse Silvio Yarince A mi hijo Esta habitación oscurecida al finalizar la tarde me hablará de cumbias y vallenatos. El silencio será también un hombre lejanamente presente El tiempo que se cobra mis salidas Lamiéndome las arrugas. Así nada más Descubro que en el fondo del mar Existe también un patio de taburetes y porros de mi sábana.***

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Diana Toro Ángel. Psicóloga y escritora. Formó parte del grupo artístico y cultural Antar Blanco, promotora de talleres de Psicopoética en la Universidad de Manizales. Participa desde el 2006 como Ponente en los Encuentros de Escritores Caldenses en Filadelfia - Caldas, desde el 2010 en la Celebración del Día Mundial de la Poesía en Dosquebradas, y desde el 2010 en los Encuentros de Escritores de Pereira. Publicó su primer libro titulado «Psymorfosis» en Julio de 2008. Forma parte de la Antología «Poetas en el Equinoccio» presentada el 22 de Marzo de 2011 en la Biblioteca Municipal de Pereira, durante la Celebración del Día Mundial de la Poesía. Actualmente forma parte de la Junta Directiva del Centro de Escritores de Manizales. Poemas suyos han sido publicados en Papel Salmón de La Patria, Plegable Musa Levis, Periódico Compromiso y Revista de los Juegos Florales.

DIANA TORO ANGEL, Diana

HELLS ANGELS Matar fantasmas ahora cobra otro sentido. No se trata de ahogarlos o dejarlos dormitar sobre el diván. No es cuestión de envenenarlos con saliva. No salen con lejía, ni jabón de tierra. Tampoco hay que dejarlos leer el diario 50

mientras se beben el café de la rutina. Hay que exorcizarlos desde adentro soltarles las amarras vestirlos con botas y chaquetas y empacarlos en las motos con los Hells Angels. DIA 15 Volver a tus ojos como quien toca profanamente el cielo, abrazando el abismo, besando la calle esquinada. Páginas para tus labios versos para tu revolución. Al fin el tiempo ha vencido las nostalgias, mi mágico unicornio se trago los lobos, ahora conjuro la agonía del instante y dejo que toques para mi ese último vals. INVENTARIO El hueco en el pecho sin cirugía previa, la ausencia de tu pelo enredado entre mis dedos, el beso que mordió la tarde. La promesa olvidada, tu sonrisa que talla mi alma, la burla del que todo lo sabe, la dicha del que tanto me odia. La fabula que ya no arrulla, el miedo que acompaña mis noches, la oscuridad sin promesas, el borde de una foto desgastada. El amor negado, las lagrimas que me habitan en esta nostalgia. La palabra que no dijiste para escapar, el adiós que se quedo escondido entre mis labios, el sofá vacio, la cama fría, los libros rotos y el alba vacía.

Esta lista de carencias reemplaza lo que fue.
CAFETÍN DEL SUR Anoche también estabas allí, en aquel rincón que te acompaña; el lazo entre tu mirada y la del chico del bandoneón, 51

era el pretexto perfecto para la ausencia de cualquier palabra en tus labios. Quise saber el comienzo de esa tristeza, siento que suena a tango a una copa rota en algún bar o quizá a tu propio corazón despedazado por un error. Me has dicho mientras callas, que amarlo tanto no vale el dolor de ser negada, que lo amas con la potencia de mil astros y aún así no se atreve a verte en esa esquina. Me gusta tanto este cafetín del sur, pero más me gusta saber que estas aquí esperando hoy como cada noche a que la música del arrabal exorcice tu corazón de lo que pudo ser. TANGO DE PASOS El tac-tac-tac de sus tacones siempre me obsesionó desde niña. Recuerdo con amor, como me sentaba a esperar esa música, casi idílica, casi celestial de sus pasos. No entendía su llegada sin su taconeo constante y mis oídos buscaban entre el ruido a veces gris de la calle el tango azul de sus zapatos. Como el tacón sobre el pavimento, muchas veces me imaginé el perfecto tono de un tango, y cuando entendí por primera vez alguno, mi corazón latió desesperado buscando entre montañas de sonidos aquel baile de sus pasos. No comprendo su llegada sin un tango, y es que entre tantos caminos, algo en mí se ha desquiciado y he olvidado que los pasos son sólo pasos y los tangos, sólo tangos. DISTANTES DE AQUÍ Enajenados recorren las calles de las ciudades, la luz que en otros tiempos iluminó sus ojos, ahora no puede verse ni en su tristeza. Ya no hablan, les da miedo salir de su engaño. 52

Han creído que son más hombres y mujeres por ser así, pero ni siquiera son ellos mismos. Tienen planes a futuro y no creen en el mañana. Se les oye hablar de tantas cosas importantes y en realidad, para ellos todo es insignificante. Ya no están aquí, enajenados en otros mundos, otros en los cuales no estamos ni somos nosotros. Otros mundos, mundos ajenos, mundos simples, mundos inversos, otros mundos, los de ellos***

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TORRES, Anabel
De En un abrir y cerrar de hojas, Zaragoza 2002 EN UN ABRIR Y CERRAR DE HOJAS Es la vida: en un abrir y cerrar de hojas está contigo. 54

EL DESEO ES UN CANGREJO El deseo es un cangrejo. Jamás camina recto y siempre me regresa hacia tu cuerpo. TERNURA Y RON, FRAGMENTO […] Por la pena de ambos se derrama esta ausencia que todavía está nueva y huele fresca como una enredadera de flores que nos lían al mundo que hoy en todo nos separa. Tu soldada feroz de confidencias, tu ternura depuesta por un mandato que nunca fue el mío: soy la paz de tu abrazo regresada a la guerra. ESTA POETA Esta poeta es cazadora y diccionario fracasado. Trata todo el tiempo de definir o capturar pero las imágenes la eluden. Se niegan a jugar. La mayoría de mis poemas se hunde, silenciosa, en un lago oscuro. A veces logro ensartar alguno al anzuelo pero enseguida se sacude y salta de vuelta al agua. Apenas lo tengo en la cuerda sé cómo se siente, cómo es su peso, y luego el espeso negror de los círculos concéntricos tiembla 55

y se aquieta y yo regreso a casa, ya no cazadora ni pescador, sólo una mujer sin definiciones en ruta a la muerte, sin ningún trofeo, por tonto que sea, que llevar a casa. Para Blanca Varela, con mi admiración y amor por su ganadora poesía.

De Poemas de la guerra, Barcelona 2000 Juana de Arco ardió en la hoguera por escuchar y repetir voces y por vestir como un hombre para evitar que los soldados en torno suyo la violaran. Sí se hubiera quedado callada habría quizás alcanzado la venerable edad de los cuarenta y habría parido hijas e hijos. Si tan sólo hubiera vestido con más discreción. No habría entonces encabezado la batalla para liberar a Francia ni habría hecho la guerra. Más bien, a ella le habrían hecho el amor. Habría permanecido encapsulada en su propia vida como una amiba aferrada a las paredes intestinales tan tocada por todo que habría quedado enquistada e incapaz de tocar. Pero es ésta la tragedia que Juana de Arco fuera llamada a perpetuar: ella no ardió en la hoguera por pronunciar sus propias palabras sino por repetir voces ajenas. Fue quemada al fin por ser mujer y tan femenina frente a su destino. MUÑECAS Soy de un país que en su primer decreto mandó asesinar todas las flautas y alzar un monumento al clarinete traído de Europa. 56

Soy de un país que antes de ser barrido por las aguas, por el viento – antes de ser – fue proclamado con todo rigor sobre un trono hecho con los huesos de las muñecas de las niñas chibchas. SOBREVIVIENTE No tengo respuestas. Ninguna sobreviviente las tiene. Llegamos al hospital demasiado adoloridas, demasiado envolatadas y rotas sin nada más que el amor que pueden darnos las manos de extraños para recibirnos. De Medias nonas, Medellín 1992 MEDIAS NONAS Este título no ha tenido mucha acogida. Después de un sondeo de opinión he constatado que lo entienden con más facilidad las mujeres siempre y cuando no sean demasiado ricas o modernas. […] Existe la esperanza en el fondo de cada mujer de que a una media nona le puede aparecer en cualquier momento la compañera, pero la vida también nos ha demostrado que ello es poco probable. Las medias nonas gozan de gran popularidad entre las mujeres sobre todo para las cosas que hacemos sin los hombres, cuando ellos se van a estudiar o a la oficina. Sirven para introducir la mano y sacudir el polvo, esparcir cera, brillar muebles, guardar sueños, hacer traperos. Sirven para lustrar zapatos, limpiar barbillas de bebé, ocultar joyas o cartas de amor. 57

Sirven para recoger y donar a las monjas que hacían y todavía puede que hagan preciosidades con ellas. También para llevar cubiertos a un paseo de olla o huevos duros [….] Los únicos dos usos públicos que se conocen de las medias sueltas han sido registrados en su mayoría por hombres. Más espectaculares, están documentados en cine, en videos y en la televisión: llenas de arena o piedrecillas son una cachiporra mortífera. De nylon, sirven para atracar bancos y no ser reconocido. […] Le dedico, pues, este libro a mis amigas mujeres, muchas de las cuales – yo incluida – cada vez más tenemos menos miedo de quedarnos sin pareja con la confianza de que mis amigos hombres se harán, con el correr del tiempo, tan aficionados a las medias nonas como nosotras.

MAÑANA Nada es igual a anoche salvo tu geografía que permanece y se ensancha: ese vaho tuyo de continente feliz en el que despierto. Soy la isla que parte de tu orilla y no teme quedar en un océano distante. ***

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Bella Clara Ventura.

Bogotá Colombia, 1947. Periodista, novelista y poeta. Mujer talentosa y polifacética. En realidad su imagen se ha desarrollado en la narrativa, descollando también en la poesía. Directora, productora, guionista y editora de cine se desempeña en dicha labor desde hace más de 30 años, además de periodista (colaboradora de varios periódicos y revistas). Su producción bibliográfica es frondosa. Algunos libros de poesía: DIÁSPORA Y ASOMBRO (poemario 1996), COMARCA SIN FRONTERAS I (antología poética bilingüe,1996, / HECHIZOS DE BOSQUE (poemario 1998), / A LO LEJOS (poemario 2001), COMARCA SIN FRONTERAS II (antología bilingüe 2002). EROS ENCANTO, Maribelina con Oveja Negra, Colombia, 2010. LA PALABRA Y EL VIENTO (antología de mujeres editada en 2003 en México. Es Miembro de Honor por la Casa del Poeta Peruano con Medalla de Oro por excelencia. MATILDE ESPINOSA escribe de Bella Clara: Su poesía ocupa un espacio fascinante en donde las imágenes y los ritmos enriquecen la palabra por gracia de la sensibilidad y talento. Mail: beclave@hotmail.com

VENTURA, Bella Clara EL CANTAR DE LOS CANTARES Mi amado para mí y yo para mi amado. Yo para mi pueblo, mi pueblo para mí. 59

Me recuerda a qué pueblo pertenezco desde milenios al antojo de las remembranzas. Ese amor de hombre mezclado con lo divino me devuelve al desierto, miel de los antepasados. Borrón se hace la memoria para acercar a mis orillas, judías como las del Rey Salomón en su gloria, el amanecer del abrazo sutil, tan presente como la carne que en mi gen habita. Soy hija de ese Rey, de sus odas y su canto transformados en amor hacia mi gente y por el cuerpo de mi hombre. Presto a recibir caricias de manera elevada, como aquel pájaro que sabe de nidos o aquella paloma que lleva y trae mensajes en su pico para besar mis viñas y disfrutar de mis terrenos al endulzar mis bodegas. Seré tu Jerusalén, gacela encendida. Caminaré dunas en la punta de los pies. Plantaré mi señal, corona de arenas. Despertaré tus oros renacidos en las ovejas que cargan mi lana. Y seré trofeo entre las sombras para dejar tu aliento al desnudo con el pecho al sol y la espalda a las cenizas de mis yemas, quemadas por una noche de esplendores, donde El ALTISIMO bendijo el perfume de cada uno de nuestros montes: el del Sinaí, a la medida de nuestras ternuras, doblegadas por tus frutos y cantadas por vientos del oriente.

EFECTO Marca de presencia seguiré siendo sobre tu cuerpo, sobre tu mente aún más; 60

golpeada por calores y abrazos entre flores de placer y lilas de transmutación. Recordarás cada instante como actual. En tus laderas el brillo de mi estío estamparé al buscar la humedad de borrascosos cielos, habitantes de nuestras aventuras en confinados colores. Fecundo milagro de caricias en mis escudos. Relucen mis montañas. Atrinchero tus ansias de hombre en alabanza a mis satisfacciones. Con los desvelos en suspenso amanezco. Piden más y se les da ese efecto que se torna afecto de besos en reiterada entrega. Traspasa el alma ante el reto de posturas y conquistas. Salen emanaciones con la cabeza en alto. Reina el entusiasmo. Reconocimiento a la emoción, piel erizada. Al invocarla aparece la esencia de una rociada con efecto residual.

HECATONQUIRO Remontarse a la historia para retomar viejos mitos, de monstruos y dioses me permite pasar un día de gloria entre tus brazos. Ya no son dos de hombre sino cien de leyenda. Acarician con esmero cada uno de mis poros sin dejar ninguno sin el roce de tus dedos, yemas dulces de otros tiempos, sacadas del manual del tacto en deleites y lunas en pavo real. A mi cuerpo devuelven el deseo de compartir contigo 61

fuegos de relámpago, de rayos y centellas. Como nuevo amante, hecatónquiro, salido del Tártaros donde gotea Amaltea sus leches para sembrar el fruto de Eros. Abro mis piernas de mujer, ansiosa de recibir cada chispa en mi regazo. Cada sensación regresa a mis pupilas en llamas donde el gemido se une al destello de todos los vientos y sus truenos a favor del cielo y de la tierra. Fraguados en el abrazo de tantos brazos y certeros besos bajo el silencio del Olimpo y el aplauso de Zeus.

CRUCIGRAMA

De arriba a abajo soy tu divertimento. Vertical encuentras las claves. Horizontal las poses cada noche inventadas para hacer del juego la mejor respuesta a caricias y a incontables besos. En cada rectángulo se escribe de izquierda a derecha el nombre de todo mimo. ¡Escandaloso y atrevido en su conjunto! Con el uno se empieza. Termina con múltiplos a la potencia infinita llevados al cuadrilátero. Lecho grande donde se cuadriculan los anhelos al compás del cruce que invita a la grama bajo aciertos y acertijos. Amigo de cada suspiro desde el comienzo del enigma cuando nos hacemos preguntas entre ríos a la deriva, entintados de fuegos al chapucear bienestares. ¿Quiénes somos en revuelo? ¿Adónde nacen nuestros afanes? 62

Se avivan las réplicas del galanteo. De letras nos llenamos, formando la palabra amor a lo largo y ancho del cuadro. Resuelto en salvajes pasiones. Líneas repletas de chispeantes notas en la mitad del crucigrama. Jardín de sedas donde se coloca el sonoro lenguaje de la piel con borrones y cuentas por renovar desde la duda en plumas que toda trampa plantea.

EN EL BLANCO

Doy en el blanco de tus besos cuando abrazo la puntería. Se resuelve en toda lanzada cuando me regresa al círculo, redondez de caricias. Cacería a la diana pintada en un muro mientras calculan tus mimos la pose. ¿Cuál? Aquella maroma que espera nuevamente el dardo en el centro. Sin dolor, con lágrimas del gozo perfecto de quien entiende que dar en el blanco conduce al éxtasis. Soy mujer de infinitos placeres cuando la curiosidad se fija en el punto del gemido, amor enhebrado al cuerpo. Corazón sangrante de sensaciones al color de los sueños. Cada acto lanzado al desafío bajo la fórmula del consentimiento clavado en paredes de carne y hueso. Piel al rojo vivo se renueva en la sonrisa del encierro. Privilegio de varios tiros y de nuevos intentos de incontenibles travesuras en el tiro de gracia que jamás mata el deseo. 63

YEGUA DE AMOR Anhelo ser tu yegua, potra salvaje cuando olfateo tu llegada con desenfrenado galope, deseos sin boca dura. Piruetas con tus patas realizas. Y yo al alcance de tu cuerpo, pronta al reto de ser tu poseída al pie de tus cascos. Bajo el movimiento de nuestras colas, al aire bailando la propuesta de ser tuya. Zaina, potra, salvaje, yegua de la comarca en despertar de pradera. Mientras mi tamaño y el tuyo en una silueta de mitología se alinea en mujer- caballo relincho de placer. Al fino paso de las ganas somos uno sin distancia en ritmo de agonía al son de nuestros jadeos. Nos elevan. Pegaso entre las nubes. Uno con el viento en gemido de caricias. Parada de manos en calor. Crines en danza del vientre al vaivén del trote en lujuriosos campos donde el pelo dibuja el amor y los belfos se hacen a los besos de animales en flamas. Renacidos dinosaurios en pecado acusan el equino fervor.***

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