Daniela Pisano

Mientras tanto...

Sobre la autora Daniela Pisano nació en Buenos Aires el 20 de Enero de 1974. Es traductora literaria técnico-científica en inglés. Desde 1992 se dedica a la enseñanza de dicho idioma. También es co-fundadora de GrupoBeyond.com donde brinda sus servicios de traducciones. Desde muy chica se inclinó por la literatura, la escritura y los estudios teológicos. Daniela ha publicado recientemente el libro “Mi Valiente Valentina”, un diario dedicado a su hija de 4 años.

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Diseño: Gabriela Pisano Ilustración: Agustina Villa

Valu, vas a ser el faro que nos guíe siempre en nuestra travesía en este turbulento mar.

Todos. a escribir. Sin pociones mágicas ni hechizos. Aunque su princesita decidió protagonizar otro. dejando una estela de miguitas de oblea o mantecol. en un país lejano. Hoy mi inspiración es la esperanza de volverte a ver y de imitar tu ejemplo. a ser mejor. Me inspirabas a levantarme cada mañana. Sí para vos. El enfermo terminal abre los ojos repentinamente gracias al remedio infalible del amor de sus seres queridos. excepto la maldad. Un cuento sin colorín colorado. Sin dragones. La auxiliar de abordo se encoje de hombros y chequea el ticket de embarque del siguiente pasajero. aceitunas y alfajor. Y hace un chiste. tratando de escapar del desamor de su amada. Un cuento sin brujas. el cáncer. pero no para nosotros. En un reino desprovisto de déspotas y tiranos. Allí son todos príncipes y princesas. Ese lugar donde se está a salvo. la muerte. la tristeza. Tu final no fue como en las películas de Hollywood. Sin ambigüedades. se miran sin pestañear. No. entonces.PRÓLOGO E ras mi inspiración. Ni manzanas envenenadas. para disfrutar de la Realeza suprema. Y los abundantes banquetes rebozan de pochoclo. . La chica corre al aeropuerto a decirle a su chico que lo ama. él corre a abrazarla. Ella grita su nombre. Donde todo es posible. frutilla con crema. ella le dice “te amo”. a salir a trabajar. Y todos se ríen. Y. donde el bueno sufre a lo largo de toda la película y al final. él se da vuelta. Donde no hacen falta varitas mágicas para convertir sapos en príncipes azules. su bondad y sufrimiento son recompensados con la solución a todos sus problemas. todo el aeropuerto se detiene y se derriten de amor al ver a esa parejita a punto de ser felices y comer perdices. Se la pase subiendo y bajando escaleras. en un palacio indescriptible. tu final no fue como el glorioso de las películas. En el cual mi Bella Durmiente despertó de su dulce sueño con el beso del Príncipe de Paz. Otro cuento. Donde los bailes no terminan a la medianoche. chicle. segundos antes de que éste tome un avión con destino inhóspito. la auxiliar de a bordo esperando que se decida a embarcar o no. Para siempre. hay que dar vuelta la página y seguir leyendo este cuento. Tal vez allí le guste pasear en calesita y siempre saque la sortija.

.Capítulo 1 - .

¿Sí? –Vaya nomás. Muchos de sus amiguitos la siguieron. LLevate una medialuna… –agregó Alfredo. frunciendo los labios y dejándolos así. Valen dio marcha atrás. pícara. Amaba hacer morisquetas. ¿Dónde desayunamos hoy? –preguntó Valu. –Thank youuuuu –dijo. nono. ¿sabés? El nono Alfredo pegó el último mordisco a la segunda medialuna que comía. Sentémonos acá. esperános. ¿Querés? –preguntó su nono. –Ya lo sé. –¿No sos viejito para andar haciendo piruetas? –preguntó Valentina. nonito. Valu. Tampoco transpiré –comentó Valen asombrada. los tiburones y los delfines están bailando todos juntos! – ¡Ahhhhh! ¡Esto no me lo pierdo! Me voy a nadar. – Yo te miro desde acá. mirándose las plantas de los pies. –¿Viste Valu? Ese es el encanto de este lugar. Pensar que antes no me gustaba nadar y ahora es una de las cosas que disfruto más. Valu! ¡Las ballenas. calentitos y espumosos como me gustan –comentó. arrastrando los pies en la arena. Valu bajó la pequeña colina saltando y cantando en dirección al mar espejado.–¡Te corro una carrera. Desde que me sané de cáncer estoy hecho un pibe. –¡Mirá. vamos 7 . y de espaldas tomó la medialuna de manteca. jugando con la bombilla. –Ayer… o antes de ayer… aprendí a jugar a la rayuela. yo llevo el mate y las medialunas! –Dame que te ayudo con algo. nono! –¡No vale. –Nadá todo lo que quieras. Mirá todo lo que caminamos y no me ensucié los pies. alcanzándole una. al ladito de las margaritas. dale!! De paso. mientras terminaba de llenar el mate de cuero y plata con yerba con sabor a menta. –Yo también. –Muy ricos los mates. –¿Viejito yo? Ni se te ocurra…Vamos a hacer la vertical y la vuelta carnero también. ¡Qué hermoso día hoy! Igual que ayer… –E igualito que mañana. Después seguimos con el mate. después nado un ratito. Llevaba una margarita enganchada en su largo pelo. Alfredo observaba como el castaño cabello de su nieta cabalgaba en su espaldita. gritando “¡Valu. quien tenía los colores del arco iris y brillaba como una muchedumbre de estrellas titilando. –¿Vamos a la playa? –¡Síiii. –Soy feliz. Tenemos todo el tiempo (del mundo). nono. torciendo la boca. mi amor. Jugué un montón –dijo Valu. Tratando de demostrar cuánto había jugado ayer… o antes de ayer… –Después de que nades te enseño a hacer la vertical. levantando los bracitos en semicírculo. seguramente. –Yo también me curé de cáncer. agarrando el paquete de medialunas. la muy payasa.

Era como si ella le inyectara juventud. Uno de esos que querés inmortalizar. Era uno de esos días que uno quisiera guardar en algún lado. Igual que la anterior. Se transformaba en su superhéroe. tomar mate y jugar con brillantina. serena. La mañana estaba preciosa. El tiempo no cuenta cuando se está de descanso. Estar con ella lo convertía en un chico. Borraba las arrugas. Con la otra jugaba con la arena blanca. El tiempo ya no era uno de los tantos mandamás que regían su antiguo universo. El clima perfecto. Energizaba sus huesos.con vos!” Ella volteaba para verlos. La arena de los millones de relojes de arena estaba ahora alfombrando la playa. Esos días que te hacen suspirar y ser consciente y agradecido de que estés respirando. Como una rosa dentro de un libro. Pasó una eternidad así. grabada a fuego. las medialunas. cual niño con brillantina. La voz de los nenes jugando y riendo componían una dulce canción que se ensamblaba con la voz del mar. sonriente. No hay reloj que pueda decirte cuándo dejar de suspirar de amor. para luego dejarla escabullir entre los dedos. sin dejar de correr. La tomaba y la apretaba dentro del puño. Tanta luz hacía que el mar y el pelo de Valu brillaran como mil diamantes juntos. repetir. que quería hacer la vertical y la medialuna. ¿Qué más se podía pedir? Con una mano sostenía el mate que destilaba olor a menta y a cuero y que le entibiaba la palma. su nieta. Y cuando disfrutás tanto. Y unos segundos. El aire purificador del mar ventilaba el alma de viejos recuerdos tristes. ¿Cuántos minutos están establecidos para sostener un mate vacío hasta volverlo a llenar para sorber otro? Y ¿por cuántos otros puede un hombre de sesenta años jugar con arena? ¿Por cuántas horas podía mirar a su nieta brincar en la arena o chapotear en el agua sin cansarse? Jamás se cansaba de su nieta. Ya no era tirano. la salud. el mate. quien perdió su braveza y la cambió por jugar. compartir con los seres amados. Lo hacía sonreír sin darse cuenta. el mar. 8 . Tenía la sonrisa impresa. Inamovible.

Capítulo 2 - ..

Y decía. luchando contra olas gigantes. A pesar del mismo. Plantan semillas por el hecho de ver nacer la planta. armó decenas de sillas de madera para la iglesia en la cual uno de sus hijos era pastor. Con ese amor que sobrevivió al destierro. pidiendo por cada uno de sus descendientes. orando. Apoyándose y diciéndose “te amo” con cada paso que logran dar en la vereda. pobladas. En su última internación. al mismo ritmo. gente de tanto trabajo. hablando a otros enfermos de Dios y orando por su sanidad. a la muerte de dos hijos. imaginables siendo padres de once hijos. como si en verdad lo fuera. La típica pareja de viejitos que van de la mano por la calle. Cuidándose de la vida. cuidándose recíprocamente las espaldas. de la llegada del fruto.H ulda y Federico conversaban en el huerto. Toda su vida la pelearon mucho. de los achaques. La huerta se encuentra detrás de su enorme y lujosa casa. Hulda también era grandota. de brazos fuertes de albañil y carpintero. Y después de decenas de años juntos. Tenía ojos azules. Cuando visitaba a sus nietos les decía “me parece que tengo algo en mi bolsillo para vos…a ver si estoy equivocado…” y tardaba media hora en hacerse el que fabricaba un caramelo en el bolsillo del pantalón. diáfanos. De las añejas cicatrices. abuelos de treinta y un nietos y bisabuelos de incontables bisnietos. con alegría. De esas parejitas que te das vuelta para ver. Pero esta tierra es diferente ya que la trabajan por placer. Y manos grandes. Remando mar adentro. Tenía ojos azules. El lujo está más que merecido. No sabe holgazanear. no puede holgazanear. Llevaba su cabello largo y finito enroscado prolijamente en un rodete. tiernas. aún la miraba embelesado. del crecimiento. cejas blancas. A pesar de las heridas. La casa es enorme. A pesar de los interminables años. dejó de lado sus achaques y recorrió cuanta cama del hospital pudo. siguen cultivando la tierra que por tanto tiempo cultivaron. alta. Y en cada martillazo. “pensar que en cada una de estas sillas va a estar sentada una persona que va a escuchar hablar de Dios”. Además. del pasar de los días. de cuidarla. para cuando vaya llegando el resto de la familia y para albergar a algunos nietos postizos que esperan la llegada de sus abuelos verdaderos. Que te roban una sonrisa. Enfrentaron incontables momentos difíciles. o movimiento del serrucho servía a su querido Dios. siguen manteniendo su esencia. Habían sido inseparables. Las que te hacen murmurar “me encantaría llegar a viejo así”. cubiertas de pelitos canosos. Cuando algún hijo se levantaba de madrugada para ir al baño. sino sembrando semillas de tomates y zapallos. Cuando hablaba en alemán era como escucharlo cantar una canción. Siempre le decía “mi querida”. a la escasez. de las acechantes injusticias. Se amaban tanto. Federico se refería a Hulda como su novia. Para asombrarse con el milagro de la vida. Aunque lo que sus nietos amaban era su pan con manteca y dulce de leche acompañado de enormes tazones de café 10 . mucho amor. no para ganarse el pan con el sudor de sus frentes. dichoso. Me recordaba a Sarmiento. era común verlo arrodillado junto a su cama. Son humildes. Siempre con una sonrisa. con aliento para dar a los otros y amor. Bien fornido. Cocinaba de maravilla. Coronación de una vida de mucho sacrificio. No estaban desmalezando esta vez. En una ocasión. Tan simple y extraordinario como eso. trabajadores.

taconeando fuerte. Ellos eran árboles frondosos que sabían dar sombra y fruto en toda estación.” O “No puede estar triste el corazón que alaba a Cristo” O “Mi vida comenzó cuando el Señor llegó”. Las Biblias. Como si de sus bocas destilara miel al hablar de Él.con leche. En la época tierna de la niñez. Recordadas en momentos difíciles. para poder salir corriendo al patio a jugar. se han dedicado de lleno a la obra de Dios. Aunque muchos de sus nietos parecieron ignorar. no queriendo faltarle el respeto. teólogos. Que decidieron prestar atención a las palabras antes ignoradas por preferir salir a jugar. la mamá de Valu. las cosas se empequeñecen. todo tenía un sabor especial en la casa de la oma y del opa. poco celeste. no lo hay. O simplemente personas que nunca dejaron de creer en el Dios de sus abuelos. No podían no hablar de Dios o no cantarle alguna simple. Esperando que dijera la última palabra. de un abrazo. como si fuera Papá Noel. la paz. Con raíces más que profundas y sólidas. Se deleitaban hablando de Dios. Se imaginaba que era una princesa y que la casa de la oma y el opa era su palacio. Cuando sus nietos los visitaban. mirando el rostro de su opa y pispeando el jardín repleto de primos gritando (que ya habían pagado el respectivo peaje). Tenían que abrazarlo. No hay dios que pueda hacer las obras como las que haces Tú. entonces. Tenían una fe inquebrantable que movía las estructuras del ateo más acérrimo. el aroma a tostadas. Ambos eran muy creyentes. Cada pequeñín asentía acelerado. La antes olímpica pileta de natación pasó a ser una simple pileta. el dulce de leche. pierden su asombrosa magnitud. los himnarios. Federico les cobraba una especie de peaje antes de poder salir a jugar. Las casas que habían tenido eran como templos. pero profunda canción tal como “No hay Dios tan grande como Tú. misioneros. Algunos. de un poco de fe. despintada y playa. El pan. incluso. excepto cuando jugaban a la escondida. Muchos de sus nietos y bisnietos siguieron su mismo camino de fe. la manteca. había ido en aumento. Pero la grandeza de la oma y el opa. Luego de recitar el poema navideño en la iglesia de su tío y de recibir el gordo paquete navideño repleto de turrones. Las navidades eran increíblemente mágicas. Al hacerte grande. sentarse en su regazo. no lo hay. las palabras cristianas del opa. seguida del silencio suficiente que marcara el fin de la conversación espiritual. anclas cuando la fe tambaleaba. ellas fueron semillas sembradas en lo más profundo. el café. Uno a uno desfilaban hacia su silla. Sus casas habían sido refugio de cualquier necesitado de un plato de comida. Sería la paz reinante que lo condimentaba todo. contarle cómo iban sus cosas y escucharlo hablar de Jesús. Aprovechada por sapos y olvidada por los crecidos nietos. corría alrededor del caserón. Abundaban los cuadros con paisajes y versículos bíblicos. sin embargo. Con el pasar de los años. caramelos y alfajores. 11 . parece ser. el caserón no se veía tan grande y ese paraíso amazónico no tenía las dimensiones gigantescas que tenía cuando los nietos eran chicos. siendo pastores. La mamá de Valentina siempre estrenaba un vestido largo confeccionado por su mamá para la ocasión. Cuando las Navidades se hacían desear. Se reunía toda la familia y los primos que no se veían seguido no paraban de jugar a la mancha o a la escondida en ese paradisíaco caserón selvático en Del Viso. cuando entre Navidad y Navidad pasaban como diez años.

Lo bueno y lo malo –continuó Federico. Cuando abren sus bocas es como si se abrieran las puertas de esas catedrales enormes para escuchar ese coro majestuoso. Es una forma de decir. muy rico. con la mirada fija en la huerta. ferviente y gozosamente a Dios. Como broche de oro para todo lo que pasamos. oxigena el alma. –¡Cómo no! Siempre es bienvenido tu strudel compartido en familia –comentó Federico. Fue nuestro primer y último hogar. devolviéndole el mate vacío y aprovechando la ocasión para acariciarle la mano. –Rico. Acompañaron el mate con pan casero y manteca. Federico suspiró sonriente. Hace rato que no hago. –Muy cierto. Pero ellos son templos vivientes. –Tomate el primero vos. Hulda y Federico se sentaron a tomar mate en la mesa de la galería de atrás. Un clásico. –Creo que también ayudó tener la esperanza de vivir esto alguna vez –continuó Hulda. –Seguramente. La esperanza de retirarnos alguna vez y descansar juntos me alentaba. siempre vivimos acá. Y de paso los visitamos –dijo Hulda. te levanta para vivir el presente –dijo Federico cual poeta de profesión. la miró a los ojos y le dijo susurrando: –De alguna manera. –¿Me extrañaste mientras te mudaste para acá? –No… 12 . a Valen y a Felipe. La esperanza en un futuro mejor fortalece los huesos. –¡Visitar! ¡Si prácticamente vivimos juntos! –Tenés razón. con su mirada tierna pendiente en la de su esposa. vestido de túnicas rojas. pasando un nuevo mate a su amado-. que te gusta fuerte –dijo a su esposo con una sonrisa. Y él nos trajo acá. y sosteniendo el mate con ambas manos. –Hoy a la tarde voy a hacer strudel. como siempre –halagó Federico. Voy a hacer bastante para llevarle a Alfredo.En donde viven ahora no hay iglesias. Después de recorrer la quinta y trabajar en ella. Fuimos hechos el uno para el otro y a la medida de este lugar. –Lo mismo me pregunto yo… ¿Cómo sobrevivimos a tanto sin haber contado con este lugar? ¿Sin este paisaje que mejora con los días? ¿Sin ese maizal? ¿Y sin esas margaritas? –Nuestro amor nos dio la fuerza –contestó. –¿No sentís que vivimos siempre aquí? Tengo la sensación de no haber habitado otra casa que no sea esta –preguntó. –¡Qué hermoso se ve el parque desde acá! ¡Qué precioso el maizal de los vecinos! –¿Ha visto? (Federico siempre decía esa frase) ¿Y las margaritas? ¿Te diste cuenta de que las margaritas cada vez crecen más lindas? –¿Cómo hicimos para vivir por tanto tiempo lejos de este lugar. alabando con brazos en alto. viejo? –preguntó Hulda dejando escapar un suspiro junto con la pregunta. Hulda acomodó su rodete antes de cebar el primer mate. sabiendo lo que su esposo le iba a contestar. Desde la cual se puede ver la quinta e innumerables plantíos multicolores que parecen zigzaguear.

Le dio un beso con ruido en cada cachetito colorado y en su cuellito. una vez libre de los brazos de la oma. –¡Buenos días. por favor –contestó emocionado. ¡Cómo le gustan! Martín vio a sus abuelos postizos desde la huerta. que colgaban a upa del opa. mientras con la otra sostenía el gran tomate que comía a mordiscos como una manzana. antes de ayer… –¡Qué rojos están! ¡Qué grandes! Miralo a Martín arrancando uno. Martu? –Vamos a desayunar primero. pasta frola. No. Instantáneamente. torta de ricota. Hulda besó a su otro nieto con la misma intensidad que a Martu. tarta de manzana. Al ratito salió Hernán. ¿Strudel hay? – Hoy a la tarde. –¿No te alcanzó semejante tomate? –Sí. –Muy bien. perdido dentro del abrazo de su abuela. –¡Hola! –gritó al acercarse. Ahora se venía el abrazote del opa. como parte de un ritual. oma. muffins… –Un poquito de cada cosa. moviendo sus piernitas. –¿Jugamos. Federico agarró a upa a Martu y lo sentó en su regazo. Hulda no lo soltaba. No. Traía un montón de juguetes en sus brazos. –Dejáme un poquito de mi nieto para mí. Con ganas de desayunar. Siguió parada con emoción. el tren y el tractor –dijo Hernán mientras miraba contento las cosas ricas que la oma iba poniendo en la mesa. –¿Cuánto hace que plantamos las semillas de tomate?. –Sí. quien lo sentó en su 13 . No te olvides de nuestros pajaritos cantores. –¡Wow! ¡Torta de ricota! Gracias. pero después jugamos mucho. ¿Cómo puede ser que ya tengamos tomates? Perdí la noción del tiempo… –Ayer las plantamos. –¿Cómo anda mi nieto preferido? (a todos le decía lo mismo). también –dijo Federico a su esposa-. Martín parecía más chiquitín al estar rodeado del cuerpo fornido de su abuela. –Bueno. Seguía comiendo su tomate mientras se acercaba a la galería. mientras le preparaba el jugo a Martu. Acomodó su remerita y su flequillito. jugamos mucho. – Y los jilgueros. precioso –gritó Hulda desde la cocina. con los brazos preparados para abrazar a su pequeño nieto adoptivo. quedando sus labios pegajosos por el jugo de tomate. pero quiero alguna delicia de la oma. Y que estaríamos juntos. Hulda se paró para recibirlo. Preparále a Hernán también que seguro estará bajando a desayunar. Te puedo ofrecer facturas.. –Buenos días. Hernán acudió a los de su opa. No es todo tuyo. opa. –Traje los camiones.–¿No me extrañaste. Se sacudió las migas del pan con manteca que se le habían aferrado al vestido floreado. el amigo de Martín. hoy.. Los saludó con una manito. Y que tendríamos la galería y el maizal y las margaritas. viejo? –No…porque sabía que estabas viniendo. Y después lo abrazó. precioso! –dijo al envolverlo con fuerza y cariño entre sus brazos grandes. Chorreaba el juguito y le caía por el cuello. oma –contestó. No le importaba. Un besito ruidoso en cada cachete y uno en el cuellito.

Después nos vemos. hacia la playa. saboreando la comida. Hernán intercalaba miradas con su amigo. –De nada. cosa que los tentaba de risa. –Gracias. Seguía moviendo las piernitas que colgaban de la silla de algarrobo. Las ojotas saltarinas se convirtieron en un nuevo juego.regazo y le dijo “¿Cómo anda mi nieto preferido?” El pequeño le contestó “bien”. –¿Vamos a la playa. se le iban saliendo las ojotas. tarareaba alguna canción golpeando el dedito anular contra la mesa. –¡Claro! Yo llevo el flota flota. pero después nadamos. oma. Hernán y Martu estuvieron en silencio por un ratito. Martu estaba sentadito frente a su amigo. –Bueno. sus abuelos y la comida. pero llevo los camiones. –Muy rico todo. ¿sí? –Sí. Martu . omita linda. le dio un pellizco suave en el cachete. 14 . Her? –preguntó Martu con bigotitos del jugo de naranja que había terminado. después nadamos. Después de meterse algún bocado a la boca. Hernán lindo. Jugamos un rato con la arena. Riéndose váyase a saber de qué con la boca llena. Martu acompañaba el ritmo golpeando sus piernitas contra las patas de la silla. –¡Viva! ¡Asado! –gritó Martu . De tanto correr. –De nada. Los esperamos con asado. Pellizcando un poquito de cada cosa. Así recorrieron el camino hacia la playa. Tiraban las ojotas y las tenían que ir a buscar. corriendo a la par de Hernán. se bajó de las piernas de su abuelo del corazón y se sentó a desayunar. gracias. Nos vemos en el almuerzo. el tren y el tractor.

.Capítulo 3 - .

por unos largos segundos. su bella Valentina. el bello mar. No hacía ni frío ni calor. El alboroto era música. No eran lágrimas de tristeza. para leer en la arena. Cuánto se parecía a él. enérgicamente. Las nubes tenían forma de gaviotas y las gaviotas volaban bajito. Era asombroso ver esos animales conviviendo en armonía. También se preguntaba si su Valen sería consciente de todo lo que él sentía por ella. mientras terminaba su tercera medialuna sin darse cuenta. olvidándose qué les había causado tanta gracia. Su amor lo hacía suspirar y reír sin pensarlo. sino de amor. Adoquinaron el camino a la puerta principal con caracoles. asegurándose de que su nono la haya visto. Valen no necesitaba las cosquillas de la brisa. seguro que lo sabe”. Su carita estaba siempre contenta. sacudiéndose la 16 . como para recordarle que seguía ahí. haciéndole cosquillas en la cara. comenzaron a habitarla cientos de vaquitas de San Antonio. La brisa marítima despeinaba el hermoso cabello de Valen. en cuclillas. por razones de fuerza mayor. La bella playa. haciéndola reír. las bellas colinas. Ni bien los compinches arquitectos terminaron su construcción. pensó en voz alta. su sonrisa. Alfredo no podía dejar de mirarla. –¡Listo! Terminamos nuestro castillo –comentó con satisfacción Martu. La amaba tanto que el amor le salía por los ojos. Aún a la distancia. Cuánto se parecía a su hijo. agarrándose la panza. Con ese orgullo de abuelo que. Lo que lo dejaba boquiabierto por horas era el todo. para jugar al vóley. se iban cayendo al agua uno a uno. como queriendo unirse al juego de las criaturas. Otros tripulaban delfines. Martu y Hernán se unieron a los juegos playeros de su amiga. tuvo que estar separado de su nieta. Sobre las bananas inflables flotaban hasta diez chicos juntos. Empezaba despacito y terminaba gritando a carcajadas. Repleta de nenes y nenas gritando de alegría. supera al de padre. Con su sonrisa eterna bordeada de bigotes de chocolatada. Ella lo buscaba con la mirada y lo saludaba con la manito derecha. Los chicos más osados hacían esquí acuático o andaban en motos. pero finalmente. Entre los tres armaron un castillo de arena con muchas ventanas y puertas. a las carcajadas. aferrados a la enorme fruta como si estuvieran cabalgando un caballo acuático. tiburones o ballenas inflables. Se preguntaba si todos los abuelos amaban a sus nietos así como él amaba a su Valu. para observar a los chicos jugar. Alfredo distinguía su voz. Alfredo disfrutaba el paisaje. como si no pudiera dejar de reír. pero Alfredo no le quitaba los ojos de encima. que intentaban mantenerse invictos.L a playa estaba concurrida. Cuánto la amaba. en forma de lágrimas. El clima estaba ideal para nadar. Era común verla así. los bellos niños. “Sí. Decoraron los balcones con florcitas violeta y fucsia que encontraron al pie de una de las tantas colinas. Puro amor. Cada tanto Alfredo le pegaba un chiflido. No había peligro alguno. Simplemente por la dicha de verla jugar. Tenía una risa contagiosa. La luz lo inundaba todo sin invadir ni encandilar. según dicen. Y para compensar esos años que. Cuántas cosas veía en ella. La naturaleza que cobraba vida con esos niños que la encendían. sus gestos. con sus amigos riéndose de su risa sin poder parar. ambos rodeados de multicolores colinas. No sólo el natural -la blanca playa besada por el cristalino mar.

–Ellos son los reyes. Luego de jugar por un buen rato. tal vez… -susurró Valentina. Salían del agua. Como despedida al agua. moviendo los pies con todo. porque la casa de los bisabuelos es como un castillo –agregó Hernán. ladeando la cabeza. Valen golpeaba el agua con las manos y los salpicaba. Tanta agua saltarina por el aire no los dejaba verse el uno al otro. Vamos a ir a tu casa –le dijo Hernán a su amiga con los ojitos bien abiertos. Los tres se pusieron a golpear el agua. Se pusieron a jugar con los vehículos de Hernán. Después se tiraron en la arena y comenzaron a rodar. Después seguía nadar como perrito. Se sacudieron el agua. Alguna que otra vaquita comenzaba a subirse al tren. – ¿A Rosario? ¿Les conté que mi papá es rosarino? ¡Uy! Cuando mi papá se ponía a hablar de Rosario. –¿A dónde querrán ir? –preguntó Hernán. el tractor y los camiones de Her recorrieron infinitas autopistas sin asfalto. Todo era un buen motivo para reír. –Parece que las vaquitas quieren viajar –comentó Martu. –¡Strudel! ¡Qué rico! Juguemos un rato más y nos vamos. estacionaron los transportes en la gigante cochera del castillo. –¡Qué bueno que el castillo de la oma y del opa no es de arena! –expresó Valu. –A Buenos Aires. dejando huellas que más tarde borraría el mar. a las vaquitas de San Antonio les decía “abejitas de San Antonio” –confesó Valu. Salieron del agua aún agarrados de la mano. –¡Miren! ¡Una botella! –gritó Martu. El tren. pateando arena con el pie izquierdo. se tomaban de las manos y jugaban a la ronda. yendo en dirección al mar. Los chicos los llamaban y volvían a bailar al compás de las risas y de la ronda. la arena pegada iba cayendo y se les empezaba a notar nuevamente la piel. –Parece la casa de Hulda y Fede –continuó Valen. Era muy llamativo. frunciendo los labios. Iban para un lado y para el otro. Como invitados a la fiesta. salpicando a más no poder también.arena de las manos. moviendo las cabecitas. –Cuando era más chiquita. quedando como milanesas humanas con tanta arena pegada en el cuerpo. pasando sus deditos por su largo pelo castaño como peinándolo. nosotros dos los príncipes y vos la princesa – le dijo Martín a Valentina. los bracitos y las piernitas. –Sí. A medida que el cuerpo se les iba secando. se sumaban cardúmenes de peces globo y payaso. 17 . no terminaba más… como todos los rosarinos…. la princesa y los peces brillando en el paradisíaco mar. Los dos príncipes. juntando los deditos de la mano derecha y moviéndolos en señal de interrogación. –Hoy la oma va a hacer strudel para todos. pegaban un salto y desaparecían. Demás está decir que eso les causaba risa. –comentó Valu. parándose para ir a buscarla. –¡No creo que quieran ir al ruidoso Buenos Aires después de vivir en un lugar como éste! – exclamó Martu. ¿sí? –comentó Valen.

La vieron alejarse. Decile a la oma que haga muuuuuuucho strudel. almuerzo en casa. –¿Venís a comer asado con nosotros? –invitó Martu a su amiga. Así el mensaje le puede llegar a otras personas –contestó Martu. –PAZ. subiendo y bajando con el oleaje de las aguas. –¿Qué dice el mensaje. – No. 18 . Mi bisabuelo me va a hacer fideos con ricota. El mar no sólo habla a través de caracoles. Nos vemos a la tarde. –No. Los tres acompañaron a la botella mensajera a regresar a su travesía. Valen? –preguntó moviendo las dos manitos Hernán. devolvámosla al mar. –¿La guardamos? –preguntó Hernán.Era una de esas botellas con mensaje que trae cada tanto el mar. Un incipiente olor a asado recordó a los varones que era hora de almorzar. sino también lo hace con botellas. ¿Eh? –contestó Valen. mientras se recogía el pelo en una colita.

Capítulo 4 - ..

Y que para cualquier persona pasaría inadvertida. hace un tiempo atrás. Fuerte y sano. intercalando la decoración con chocolatada y anécdotas familiares. Aunque tiene sólo cinco años. Guada? –preguntó la inquieta de Valen. como si no tuvieran diez años de diferencia. Guada pone la bolsita junto con las otras y busca las telas y flores. por lo madura que es. colgando la última tela en la pared. en realidad es como si tuviera quince. como una más. -Noooo –contestó Guada. típico. Valen no desentona en el grupo de amigas de Guada. -¿Te conté de los apodos que me ponía mi mamá? –preguntó Valu. Guada y Valen se conocieron en una clínica de Buenos Aires. haciéndole el último nudo a la última bolsa de confeti. de bailar y de tentarse por cualquier mínima cosa que pudiera servirles de excusa para tentarse. A Valen sí. Es la mascota del grupo. A Guada no se le había caído el pelo. Congeniaban porque las dos eran alegres. sólo un mal recuerdo. Se siente importante al ser tenida en cuenta. de hacer bullicio. “Pollito en Fuga”… Guada se rió tanto que le agarró tos. sabiendo que había sacado un buen tema para reírse un buen rato. Temperamentales. A ella le encanta organizar fiestas. Se acomoda el pelo detrás de las orejas y corre a ayudar a su amiga. -Ya termino de embolsar el confeti y arrancamos con la decoración –contestó Guada. No sólo el mal trance las había unido (sólo ellas saben lo que habrán sufrido) sino esa constante necesidad de dar. Guada tiene un arsenal de amigas quinceañeras. Vencieron al cáncer y hoy rebosan de una increíble salud.Guadalupe está preparando el cumple de quince a una vecinita nueva. Valen opina. sugiere. Valentina guarda la escoba detrás de la puerta de la cocina del salón de fiestas. Hablan de igual a igual. Y ella siempre tiene algo que decir. peinar. Intuyendo que se venía algo divertido. -Mi madre –comenzó solemnemente. pero ya le había crecido nuevamente. Guada y Valen amaban hablar de la familia. -¿En qué te ayudo. eso es historia pasada. pero su preferida es Valentina. quedó confeti en el piso. Sabe diseñar vestidos. adornar salones. cuando ambas estaban en tratamiento por leucemia. -Voy barriendo mientras. Como ella. Valen no se cansaba de contarle de sus travesuras. se le llena el pechito de orgullo cuando le piden opinión. para nada. Las amigas estuvieron un rato largo adornando el salón. sonándose los deditos. “Señorita Reina”. Las amigas no paraban un minuto. 20 . sólo cuando me retaba. pero a la vez la tratan como a una grande. No quedó vestigio alguno en sus cuerpitos de esa terrible enfermedad. Afortunadamente. Ama dar sus puntos de vista sobre cada situación. Algo que acotar. Tiene muchas ideas y se da maña. maquillar. rara vez me llamaba por mi nombre. Me decía “Pocha”. Guada se reía mucho de las locuras de su mini amiga y le contaba las de sus cuatro hermanos. -Dale.

Cuando al fin acertábamos. -Mi mamá me daba unos abrazos tan fuertes que me hacía sonar los huesitos de la espalda. riéndose también y moviendo la cabecita para ambos lados y mordiéndose el labio inferior. secándose las lágrimas alegres. 21 . “Chanclet”. por favor. Valu! No sé… -contestó Guada. Juntaba un par de sílabas y ya tenía un apodo nuevo. Por las dudas contestábamos las dos. lo dijiste… –contestó Guada agarrándose el estómago de la risa. Cuando le preguntaba a mi hermana si tenía tarea le preguntaba “¿Tenés tareusqui?” Cuando nos teníamos que bañar nos decía “Vamos a darnos un bañusqui”. es que estoy viejita ya. -Mi mamá era así. Chasqueando los dedos con una mano y con la otra agarrándose la cabeza o la boca. a su vez era una típica frase de su mamá) –preguntó. “Pío Pío”. ¿”Pollito en Fuga” lo dije?.-¡Mi mamá también me decía Pocha!!! -Pará que hay más. “Toti”. me voy olvidando las cosas”. “Firulais”. estás cansada. “Cocucha Efervescente”. ¡Qué loquita! A esta altura Guada ya estaba sentada en el piso. eso no es todo –continuó con las manitos en la cadera. Y a veces hasta mi papá acudía a sus llamados. muy cansada te decía “silla” cuando quería decir “mesa”. “Coka”. porque a él también le ponía sobrenombres raros. siempre: “bueno. “China”. escuchando los disparates de su amiguita y contemplando sus ademanes. “¿La lapicera?”… Nos acelerábamos tratando de adivinar qué quería… Ella seguía sin decirnos qué quería. ¡No sé de dónde sacó esa manía! Decí que nosotros ya habíamos aprendido su lenguaje y la entendíamos… Cuando nos mandaba a lavarnos los dientes nos decía “¿ya se lavaron los dientuscos?”. Y te llamaba “Pupi”. -También me decía “Sapito Clo Cló”. “Piojo Loco”. subiendo y bajando los deditos juntos. “Cielo Azul con Estrellitas Multicolores”. “Pichonísima”. un par de suspiros que ayudaron a recuperarse de tanta risa y ahí arrancó de nuevo. -Sí.. –siguió Valu. “Cosa Seria”.¿De dónde lo sacó??? -¡Ay. tipo indio. Y ahí a mi hermana le agarraba el ataque de ternura. -¿Te cuento otra? -Sí. ella decía.. la abrazaba y le decía: “No estás viejita má. O se tildaba y te decía “¿me traés la………. Hubo un pequeño silencio. Valen hablaba mucho con el cuerpo. -Mi mamá no sólo nos inventaba nombres a nosotros sino que también distorsionaba los nombres de las cosas. que. “Chanchito de la India”. es eso”. .¡Cómo me hiciste reír hoy! -Y cuando estaba muy. A Valu se le llenaron los ojitos de amor. Tenía los mismos gestos que su mamá.. -¡Qué imaginación tenía tu mamá! -¡Me decía “Chanchito de la India”! ¿Lo podés creer? (“Lo podés creer” era una típica frase de Valu.?” Y ahí empezábamos mi hermana y yo con el rally de palabras… “¿La cuchara?”.. “Pajarito Volador”. como diciendo “no puede ser”. A veces no sabía si me llamaba a mí o a mi hermana.

Hasta ahí. Valu. Valu hacía la vuelta carnero al ritmo del reggaetón. Coca. La mayoría de las personas tienen apodos comunes: Pepa. Cuando se refería a mi hermana y a mí éramos “La Tota y la Porota” o “Lilo y Stitch”. hacían abdominales. -¡Qué tierno. a veces me olvidaba que me llamaba Valentina. Valu? -Mañana. -Te advierto que cuando venga mi madre. Cuando me llamaban por mi nombre. Ahora que sabía hacer la vuelta carnero. ya por instinto. -¿Apodos dúo? -Sí. Y saludaban cual miss universo a una audiencia invisible que las aplaudía al compás de sus piruetas sobre el hielo de fantasía. no te va a decir ni Guadalupe ni Guada. Preparate porque seguro te llama “Guadalupín”. Me encantaba andar por la vida a upa de mi mamá. -Ya sé. Me encantaba desobedecer. me acordé… y por si esto fuera poco. se hacían las payasas. Valu! -¡También llegó a decirme “Panchito con Mostaza”! ¡Panchito con Mostaza! –gritó. Veía a mi papá y a mi mamá tan tristes y cansados que decidí portarme bien. vamos más o menos bien. no sé…. “No” era “sí” para mí. Era como una extensión de su cuerpo. me decía “Buby”. 22 . haciéndose la indignada. Pero después. Después. decía ella. Y mi hermana. Se hacían las que patinaban sobre hielo.. Tita…. Dentro de un ratito…. Tanto apodo. Estrenaron el salón adornado con telas y globos violeta y fucsia. Cada tanto. me agarraba a upa y hacía todo con una mano. -Sí. Valu. cualquier oportunidad le venía bien para practicarla. tuvo que distorsionar mi apodo y entró a decirme “Bubylandia” ¡¡Bu-by-lan-dia!! -No te podés quejar. cuando nací. levantaban las piernas. muy poco… ¿Y la mía? ¿Cuándo vendrá la mía. con el tema de la enfermedad estuve más tranquila. ¿Bailamos? –Guada no quería recordar su enfermedad.Después. Guada le seguía el juego y se caía también. La pista del salón era más brillosa con el brillo de esas angelicales bailarinas. A que Stitch eras vos… -¿Te cabe alguna duda?. Tiradas en el piso. Pasado mañana. Pero parece que a mi mamá yo no le pesaba. la verdad que sí. -Me encantaría que me llame así… -¿Cuánto falta para que venga mi mamá? –preguntó Valen. Hacía más caso. Guada y Valu bailaron al compás de interminables canciones de interminables estilos. Y eso que últimamente yo ya estaba pesada. tanto apodo. pero conteniendo la risa. Los tuyos eran por demás originales. -Falta poco. mientras giraba risueña en una ronda con Guada. -Tengo ganas de bailar. dejame adivinar. me parecía raro. también teníamos los apodos dúo. Obvio que Stitch era yo… Tuve épocas que era tremenda. Valu se hacía la que se resbalaba y se caía para hacer reír a su amiga. se ve que imitando a mi madre. No tenía sentido. Yo no decía ni pío.. En fin… Pará.

Capítulo 5 - ..

F

elipe terminaba de baldear el patio. Había sido sastre para una importante casa de trajes. Y como ya estaba jubilado, una de sus actividades preferidas era baldear con su bisnieta. Además de cocinar deliciosos espaguetis con ricota o brócoli. Tenía la cabeza bronceada y era casi casi pelado, salvo por unos mechoncitos de pelo finito y canoso encima de las orejas y arriba de la nuca. Caminaba despacio, con los brazos hacia atrás y las manos agarradas. Tenía unos ojitos verdes hermosos. Era muy buen mozo. Cuando le hablaba a Valen en italiano ella se reía y lo miraba con cara de qué me estás hablando. Y le seguía hablando en italiano empecinado en que ella lo iba a entender. Sabía inglés también, por haber estado como prisionero de guerra, entre otros países, en Inglaterra. Era igualito a Fangio, el corredor de autos. Cuando Felipe visitaba a sus amigos y parientes, no tocaba el timbre. Se ponía a chiflar en la ventana y ya todos sabían que era él. A veces chiflaba canciones raras. Irreconocibles. Como la mayoría de los viejitos que entran a silbar una melodía que tiene el ritmo de dos por cuatro, pero que ni ellos saben cuál es. Un lugar al que con frecuencia llevaba a Valu era “el tronco”. A ella le fascinaba ir allí. En realidad no era un lugar propiamente dicho, sino simplemente un par de cuadras sin asfalto, con casas grandes tipo quintas a unos escasos kilómetros de donde vivían. Cuando su bisabuelo Felipe le decía “¿Vamos al tronco?”, su corazoncito empezaba a latir más rápido de la emoción. Para Valu era toda una aventura, como entrar a otro mundo. Uno enorme y selvático. Le decían así porque en la vereda de una de las casas había un tronco largo y grande colocado horizontalmente, en donde se sentaba con Felipe a respirar aire puro. A un costado del tronco había un tremendo sauce llorón, asi que cuando se sentaban, tenían que correr las ramas del sauce para hacerse lugar. Cada tanto, las ramas traviesas se encaprichaban en ser el flequillo verde de Valentina. Cuando había estado sentada por un ratito se ponía a juntar caracoles y a investigar entre los yuyos, las plantas y flores, a ver si encontraba algún trébol de cuatro hojas, o algún bichito raro que no fuera ni bicho bolita ni ciempiés. Pegaba un grito cuando encontraba una vaquita de San Antonio, ya que eran sus preferidas. Felipe se quedaba sentado, con los codos apoyados en las rodillas, observando a la Indiana Jones de Valentina. Como era una nena con mucha imaginación, creía que colgado de algún árbol aparecería Tarzán con Chita o algún tierno león. Valen volvía de adornar el salón con Guada. –¿Baldeaste solito, Filippo? –Sí, piccolina. –¿Por qué no me esperaste, Filippo? –Más tarde baldeamos de nuevo. ¿Capito? –Capito. –Ya es hora de que dejes de decirme Filippo y me digas bisabuelo. ¿No? –dijo Felipe haciéndose el enojado, mientras acomodaba el balde y la escoba en el armario. –Ok. Bisabuelo Filippo –contestó Valu, agarrando la pielcita arrugada del codo de su bisabue24

lo y haciéndole cosquillas. Felipe respondió agarrando la pielcita del codo de su bisnieta. Y haciéndole cosquillas también. Valu se sentó a la mesa a pintar. Nada mejor que dedicarse a algo tranquilo después de tanta playa y tanta decoración y tanto baile y tanta risa…. El living de la casa era enorme. Minimalista. Lo inundaba una constante fragancia a panadería. A hogar. Había una ventana doble, gigante, tipo puerta que daba al jardín y a través de la cual, cuando Valu no hacía bochinche, se escuchaba el canto del mar. Las cortinas blancas flameaban siempre. Valu solía dejar de pintar para mirarlas flamear. Enroscarse y desenroscarse. Tocar los vidrios impecablemente limpios, reposar por unos instantes y volver a volar. El único desorden de la casa lo causaban la infinidad de juguetes desparramados por doquier. En realidad daban un toque ornamental y lúdico al impoluto hogar. No, no daban el aspecto de desorden. Los juguetes daban fe de la vida de la casa. De la presencia de niñez. La niñez es la mejor decoración de cualquier casa. Y ésta estaba bellísimamente, armoniosamente decorada. De las paredes blancas colgaban cientos de retratos familiares. Ninguno estaba torcido. Todos alineados a la perfección. Rostros hermosos ligados por el afecto y la sangre. El lujo reinaba. No la ostentación. El lujo. Una especie de lujo austero. Si es que eso existe. La casa brillaba debido a los materiales con los que estaba hecha, jaspe, esmeralda y zafiro. Y por el amor reinante y por la extremada limpieza de sus ocupantes. Valentina, Alfredo y Felipe eran el escuadrón de la pulcritud. Espadachines del orden. Para ellos limpiar era el mejor pasatiempo. “Dios los cría y ellos se juntan”, dicen. No había en el barrio casa más baldeada, lustrada, encerada y ordenada que la de los tres mosqueteros del brillo. Valu sacaba punta a su lápiz violeta cuando vio entrar a su opa y oma con su respectivo abundante strudel por la ventana puerta. Saltó de la silla y fue a abrazarlos. Voluntariosa como de costumbre, tomó el strudel y lo llevó a la cocina. Se subió a un banquito para alcanzar las copas de cristal para preparles chocolatada a sus bisabuelos. La oma y el opa se sentaron a la mesa mientras observaban a su bisnieta cortar el strudel y preparar chocolatada al mismo tiempo. Valu dejó sus actividades por un instante y colocó los individuales de mimbre frente a cada invitado. Ahí se dio cuenta que le faltaban dos. Su Martu y su Hernán. –¿Y mis amiguitos? –preguntó sin dejar de acomodar los individuales prolijamente. Hulda y Federico no podían ocultar la risa. –¿Y Martu y Her? –volvió a preguntar como si la oma y el opa no supieran de quiénes estaba hablando. Mientras se estiraba para extender el individual de la punta de la mesa. Ni bien terminó de preguntar, vio dos ardillas gigantes atravesar la ventana puerta. Una un poco más alta que la otra. Fingió asombro, pero sabía perfectamente quiénes eran las ardillas. Sabía que una se llamaba Martín y la otra Hernán. –Chicos, me parece que es hora de que se consigan otro disfraz… Ya sé que son ustedes… dijo, mientras le quitaba con fervor los grumos a la chocolatada. 25

–Tenés razón. Es hora de que nos hagas otro disfraz, oma –contestó, sacándose la cabeza de ardilla y apoyándola en la mesa. Ahora era medio ardilla y medio Martu. Alfredo y Felipe se sumaron a la merienda familiar. Entraba un vientito marítimo respetuoso por la ventana. De esos que no te vuelan el mantel, ni las servilletas y ni te despeinan todo. Alfredo abrió la puerta principal y dos ventanas pequeñas laterales para que la brisa toda pudiera compartir la merienda con ellos. Se volvió a sentar. –¿Quiere dar gracias, Don Federico? –preguntó Alfredo. Una pregunta por demás retórica. –Como no, es un honor –contestó Federico, como era de esperarse. –Gracias, Dios, por estos alimentos. Gracias por tenerlos cada día. Gracias por esta mesa en familia. Gracias por la salud. Cuida del resto de la familia y amigos. Amén. –Amén –dijo el resto al unísono para luego atacar el strudel sin piedad. Alfredo ya había estado sentado por unos cinco minutos. Era demasiado. Algo tenía que inventar para poder pararse. Se levantó, puso un cd y sin timidez alguna se puso a bailar. Valu, que también ya había pasado su límite de tolerancia de quietud permitida, imitó a su abuelo. Hacía el pasito de taparse la nariz con una mano, con el otro brazo levantado, descendiendo despacito hasta el suelo. Movía su cadera, poniendo cara de cicunstancia. El resto seguía sentado. Martu y Her empezaron con las palmas, al compás de la música y los bailarines. Valu saltaba, movía los brazos con desenfreno, sacudía la cabeza, despeinándose toda. Hulda y Federico acompañaban con los pies. Felipe silbaba. Los siete disfrutaron a más no poder. Los ocho, quise decir. La risa era un invitado fijo, infaltable en cada reunión familiar.

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- Capítulo 6 -

El amor se intensifica. al igual que en Disneylandia. De fondo se escuchaba. todo. con gusto a vainilla. Todas fanáticas del pico dulce. Había camas elásticas también.E l País de las Cosas Lindas era bastante parecido a un parque de diversiones. La alegría no tiene fin. golosinas y facturas. Estaba lleno de nenes y nenas riendo todo el tiempo. No querían perder el tiempo llorando y portándose mal. Valen se puso a jugar a las Barbies con Gime. “qué pequeño el mundo es…” Se hicieron amigas inseparables. Por todos lados se sentía la fragancia a jazmín. 28 . Al subir y bajar de la cama elástica. pero gratis. eternas. Valu se sentía un “pajarito volador”. Podía llevarse cuantos quisiera a su casa. otra ex compañerita de lucha. Y espectacular. mucho mejor. el pochoclo. Podía tirarse de paracaídas y caía sobre un colchón inflable gigantesco. Era una especie de Disneylandia. pero gratis. freesias y rosas. Las muñecas siempre se prestan. charlando. Con sólo apretar un botoncito tenía lo que quería. En el País de las Cosas Lindas lo lindo nunca se pone feo. Había que aprovechar al máximo. Las golosinas no producen caries ni dolor de panza. riendo. pulseras. Ninguno lloraba ni se portaba mal. Al ratito ya eran como veinte las princesitas jugando. Los amigos nunca se pelean. compartiendo galletitas y anécdotas de bicicleta. el chicle y el mantecol. todo lo que ese lugar ofrecía. pero mejor. así como la llamaba su mamá. Increíble. pero mejor. Y mágico. Volando hacia el “cielo azul con estrellitas multicolores”. Los recuerdos felices se atesoran. Había hamacas con luces y velocímetros y marcador de altura. frutilla y todos los gustos que se puedan ocurrir. Areneros con arena comestible. Y fantástico. Había peloteros que en vez de pelotas tenían hebillas. Máquinas expendedoras de gaseosa. Compartían los juguetes y las golosinas. Como en Disneylandia. Cada vez que iba. También había baúles con miles de juguetes y juegos de mesa. chocolate. Increíblemente gratis. así como también le decía su mamá. Valen no sabía a dónde ir primero. en las cuales saltaba tan alto que veía al resto de los nenes como hormiguitas. Las cosas caras son gratis Allí siempre es primavera y Navidad. Mucho mejor. en el cual podía saltar y acostarse todo el tiempo que quisiera. anillos…todo lo que la coqueta de Valen amaba.

Capítulo 7 - ..

que también se llamaba Benyu. él se quedaba mirándola un ratito como contestándole “Yo también” y pegaba la vuelta en dirección a su ruedita. era divertido. Se sentaba en el living. En realidad. Entraba mucha luz por el ojo de buey ubicado a la izquierda de la cama. tener la carita impregnada de chicle y de olor a uva. no. saborear un caramelo de dulce de leche y escuchar un buen cuentito. Éste. Las cortinas de Winnie Pooh no impedían el acceso del educado resplandor. estridente. el hámster. La gran y nómade casita de muñecas sólo le sirvió para que tocara el timbre. ni le hacía voces. de punta en blanco. crayones y fibras. al principio. como era costumbre de Valen. el bichito se asomaba a la habitación. luego fue Benyulino. sólo se divertía tocando una y otra vez el chillón. Se calmó cuando vio entrar a su nono. repleta de libros de cuentos. Valu saltaba en la cama como si fuera una cama elástica. Canciones de cuna constantes. armónicas. también blanco. No era lo suyo estar quieta. Benyu habitaba la casita de muñecas. donde Valu tenía sus cuadernitos. Con ésta jugaba y se entretenía por horas. el mejor plan sería tirarse en la cama. En el balcón vivía Benyu. Valu amaba a su hámster. intercalados con peluches de todo tipo de animales y fotos de la familia. Olía a limón y melón. Con la anterior que tuvo. sin tanto protocolo. Todo acomodado prolijamente. ni los muñequitos con cara de póquer. impresas en la tela de la pantalla. Abrazadita a la brisa venía la música. A veces. estaba el escritorio. Y mucha más por el ventanal que daba al balcón de su habitación. Las princesas de Disney giraban una y otra vez. insoportable timbre. Y también a jazmines. La habitación de Valu estaba pintada a rayas fucsias y violetas. Valu le decía “Te quiero. Tenía sus recipientes con agua y comida de los cuales se servía cual señorito inglés. el antiguo Benyu había sido Benjamín. Jamás ubicó los muebles. Cada cosa en su lugar. No lo tenía confinado a una jaula como al otro. juntaba sus manitos como si estuviera orando y disparaba para el balcón.L uego del País de las Cosas Lindas. Andaba libremente por el balcón. Igual. Sus chicles preferidos eran los de uva con juguito. blanca. bebito”. Había una biblioteca alta hasta el techo. pero como en la familia de Valu era costumbre distorsionar o cambiar los nombres. Ni bien lo llamaba. fue desde un principio Benyu. Junto a su placard fucsia había una enorme casita de muñecas. hasta que finalmente negociaron en “el Benyu”. Era muy parecido al anterior hámster. Tenía una alcancía rosa que hacía las veces de caramelera o chiclera. porque guardaba más chicles que caramelos. –Nono. Al menos no por mucho tiempo. libritos para pintar y sus latas con lápices. La luz del mismo era casi imperceptible por la luz reinante en su cuarto. Su mascota fiel. ¿me contás un cuentito? –preguntó Valen con sus bracitos detrás de la cabeza y una 30 . La brisa jugaba con ellas y hacía bailar a los gorditos ositos fanáticos de la miel. angelicales. Valen observaba su velador que giraba en su mesita de luz. Ya había aprendido a hacer globo. aunque más de una vez se le explotaba en la cara. A la derecha del ventanal.

Ni bien llegaba papá de trabajar. abriendo sus ojitos al máximo. poniendo su pelito detrás de las orejas y mordiéndose los labios. aparecía la medusa. preguntaba su papucho. Cada noche. que ya estaba grande para cuentos. Uno nunca era suficiente.pierna doblada y apoyada sobre la rodilla de la otra. antes de dormir. la veterana medusa que ya venía siendo protagonista de los cuentos de la hermana de Valen. Valentina y su papá iniciaban maravillosas aventuras. por eso Valen las esperaba con tanta expectativa cada noche. a Campanita y a la Bella Durmiente que se despertaba con ese rico olor y era la que más comía. Otras veces paseaban con un pato gruñón que se la pasaba quejándose y que nada le venía bien. O a las ostras jugar a la mancha o a la escondida. Alfredo trataba de emular las aventuras que su hijo había vivido con su amada hija. No sé por qué le daba suspenso. Y todos juntos viajaban en submarino. pero era bueno y no le hacía nada a la abuelita. “¿Lista?”. Pero para ella nunca era suficiente. Y el cohete despegaba con las palabras mágicas “había una vez…” Visitaban a Caperucita. pero cada vez que aparecía. Su papá era el piloto y ella la entusiasta copiloto. no la roja sino una azul. celestes y hasta aparecía el lobo. Alfredo se sentó a un costado de la cama blanca de Valu y le acomodó el flequillito. muchas veces. la hermana mayor. Valen acomodaba bien la sábana. el acolchado y la almohada. Cada tanto volaban en globo aerostático y sacaban fotos a todos los países que se veían chiquititos desde esa altura. Sabía que siempre debía llevar algún cuentito bajo el brazo. Era la hora de las aventuras en pijama. Entonces. A veces había varias Caperucitas. No había nada más apasionante en el día que escuchar los cuentos nocturnos y desopilantes de su papá. –Pero cómo no… contestó Alfredo. su papi le contaba otro o alargaba el que había terminado. que la había ido a arropar. En ocasiones veían a las estrellas de mar tocar la guitarra mientras los pulpos cantaban y los cornalitos bailaban. la mamá dejaba de leer su libro o prestar atención a la tele para también participar. si no era muy tarde. Valen asentía con emoción. la ballena Tita y el caballito de mar Rodolfo. Agus. Entonces ella y Valen se miraban con carita de sorpresa por no poder creer las cosas locas que pasaban. alistando su cama como si fuera el cohete que la haría recorrer mundos fantásticos. Otras veces. 31 . Valen siempre se enojaba cuando terminaban los cuentos. no lo dejaba ni saludarla que le decía “¿Me contás un cuentito?”. Y dos o tres más de repuesto. Llevaba puesto el pijama de Tinker Bell. De repente. Valen ponía cara de que algo iba a pasar. El delfín Lolo. La abuelita hacía unos deliciosos panqueques con dulce de leche y crema. Tenía que hacer muchos porque el olorcito atraía a Blancanieves con sus siete amiguitos. Y daban la vuelta al mundo no en 80 días sino en 8 minutos. conociendo las bellezas de las profundidades del mar. A pedido de su nieta. La famosa medusa también era buena y traía consigo a sus amigos acuáticos. Cualquier cosa podía pasar en estas historias. verdes. Y que le daba un toque de suspenso a las historias. Tan interesantes eran los cuentos que. también se enganchaba como quien no quiere la cosa….

A medida que Valu crecía. Era como parte de su cuerpito. más tenemos.. sólo quiere que lo quieran y que disfruten vivir con Él. –¿Lista. crecía el tamaño de su mochila. porque las virtudes que ella llevaba dentro parecían multiplicarse.El cuento de hoy se titula “La mochilita de Valu” –anunció el nono Alfredo solemnemente. No es que ser elegante esté mal. Lo que más le llena el corazón es estar con Sus amigos. No sé cómo se las ingenia para tener tiempo para todos. de las que no te olvidás jamás. Sin más equipaje que un corazón lleno de compasión. ahora estaba sentadita como indio. Se acomodó como si estuviera a punto de iniciar un largo y emocionante viaje. cuanto más las brindamos. comparte sus riquezas y sabiduría y no le gusta ni el protocolo. más se llenaba. Cuando su papá estaba cansado. –Sí. abría el cierre emocionada. Cuando su abuelo venía a visitarla. Eran cosas abstractas.. era usted. como si ella supiera lo que él venía a buscar. A diferencia de la mayoría de los reyes este es humilde. dispuesta a sacar tranquilidad y paz para ella. nonín?. despegaba el abrojo del bolsillo de la izquierda y sacaba descanso. revolvía entre sus cositas invisibles y le regalaba juventud. ni la pompa. alguna que otra travesura que lo hacía reír y tener alguna anécdota que contar a sus amigos de fútbol. Él no tiene súbditos. Valu no se sacaba la mochi por nada. Valen se acurrucó en la camita. Valu tenía una mochilita de Kitty cargada de cosas. –¿Me contás otro. Y no es que hace caridad porque llegan las elecciones y quiere salir bien en la foto y así seguir sí o sí en el poder. y un poco de alegría también y de vez en cuando. Así era Valu. Cuando su hermana estaba triste. Abrazar al que está triste y solo. pero eran valiosas e importantes. decidió jugar al fútbol en un potrero. Saltar a la soga con las nenas en el recreo. –¿Soy yo? –preguntó Valentina con asombro. Y ella más feliz estaba. metía la manito apurada en su rebosante mochila y sacaba un puñado de sonrisas. nono Fredo. . Cuando su mamá estaba preocupada. Él no quiere imponer Su monarquía . Hoy hablé con Él y mi mamá me dijo que también había hablado con Él y mi hermana y mi marido también…. le gusta jugar con los nenes. No. Viajar en colectivo. Cambió sus carísimos zapatos de cuero por sandalias o alpargatas o por andar descalzo. señorita? –Lista. Pero a este Rey le gusta andar por la vida sencillo. 32 . con las manitos agarrando los pies. compartiendo sus pertenencias con generosidad. señorita. Iba por todos lados cual mochilera. por eso no pesaban. Y cuanto más daba. Conversar con la gente enferma en el hospital. con su mochilita de Kitty. Siempre eran travesuras tiernas. o subte o tren con el que va a trabajar. Porque así son las cosas buenas que llevamos dentro. mordiéndose el labio inferior de emoción. ni el ceremonial. Es más cómodo ayudar con ropa cómoda. En vez de estar en Su trono. En un Reino muy cercano a los nuestros vive un Rey. no.

muchos años que su reino vive en el mío y es lo mejor que me pasó. y techo de la del resto de la familia. –Y vos que sueñes conmigo.. Las estrellas habían sido reemplazadas por ángeles. Trae miles de regalos para tu familia y para vos. tenía el mismo azul del mar en el que había chapoteado con sus amigos. Alfredo besó en la frente a su nietita y acomodó su acolchado de princesas. 33 . bajo un enorme árbol de hojas perennes. Cómo llegar a él. ¿no? –preguntó con sus ojitos alerta. Quiere llevar su reino de gloria. Cada aleteo de los ángeles era como instrumentos ensamblados en un majestuoso concierto celestial. –Pero. Compartir tu mesa. cimiento de su casa. nono Fredo –dijo Valu. Ahí está. –Que sueñes con muchas Valentinas. No había luna porque. como si fuera la sonrisa blanca de un niño. Le fascinan los fideos con manteca. Observó a sus seres queridos. El cielo no podía ser más azul. algunas nubes gordas con forma de reencuentro. bien cerquita. sueñen conmigo”. Dónde vive este fascinante Rey. mi cielo –dijo. este es un cuento viejo. Es más. El cielo azul. –¿Quién es. Se cambió el pijama de Tinker Bell y se puso su vestidito fucsia. Bajó a tomar mate con su nono y su bisabuelo que ya habían empezado la mateada en el jardín. haciendo muecas. se veían titilantes estrellas. por qué no el caviar. Conocer tu casa. –Ya sé quien es ese Rey. Cambió Su trono por tu sillón. les mandó un beso con ruido y les dijo: “Buenas noches. Pero lo que más le fascina es cenar con vos. Acaba de tocar el timbre de tu corazón. Tampoco te preocupes por ofrecerle caviar o champagne. Él va. amor y esperanza a tu corazón.Si lo invitás a cenar. Eso es lo sorprendente de Su presencia. –Todavía visita gente enferma. Charlar con vos. –¡Eso espero! Valu no durmió. Te preguntarás dónde queda su reino. dejando la puerta entreabierta. cerquita. No regalos de shopping sino los de su reino. y un pedacito de luna en cuarto menguante.? –Jesús… –Muy bien… es Jesús. –Pero Él ya no visita gente enferma. Esos abstractos que son más concretos que los que se ven. Valu. Que le cuentes lo que te pasó en el día. no tiene que consultar su apretada agenda. Hace muchos. ¿En qué momento los visita? –Él simplemente lo hace. Está acá y allá. Estaban sentados en un banco de material. la sopa… y también. si está todo el tiempo con nosotros.. Ya te conté que la moda no es lo de Él. en realidad no era de noche. el guiso. que jugaban carreras. Debajo. Salió al balcón con cuidado de no pisar a Benyu y miró hacia abajo con su telescopio. Que cuentes con Él. Luego movió el telescopio hacia arriba y vio lo que veía a diario. No te preocupes por vestirte de gala. tanto ama tu casa que prefiere vivir ahí antes que en Su palacio.

Capítulo 8 - ..

Cuando su mamá le decía “Compré frutillas”. Comer frutillas era una fiesta. Era una canción que había pasado de generación en generación. A ella le encantaban. Valu. Valu cerró los ojitos. frente al árbol. con su vestido blanco de corte princesa. Con su pequeña manito se sirvió del agua más que cristalina. Las ponían en una canasta de mimbre. levantó la cabeza y dejó que las gotitas con sabor a fruta le refrescaran el 35 . Su vestidito blanco haciendo juego con su piel y sus labios colorados se vieron coronados con una preciosa tiara floral. Valen respondía con un ruidoso “¡Iupiiiii!”. con forma de banco y comenzó a hacer una tiara. El aire del sur la hacía volar cual ángel bello.L ucía juntaba margaritas. El sonido de las cascadas antojó a Valu a beber agua. Valu decidió disfrutar de su sueño hecho realidad. Se arrodilló lentamente sobre su vestidito. Dejando una estela de pétalos de margaritas. –Claro. entretejiendo margaritas para su sobrina. Al arrancar cada pétalo me preguntaba “¿Me quiere o no me quiere?” –¿Quién te quería o no te quería? –Todos me querían. Auténtico. Inmersa en un paisaje patagónico. Como un puñado de frutillas. ni tan dulces. Libre. Solas. –¿Sabés que cuando era chiquita solía deshojar margaritas? –comentó Lucía al colocar una segunda corona a su sobrina. En la ensalada de frutas. Con crema. como si se tratara de un gran banquete. Valu cubrió las rodillas con su vestido. El arbolito navideño también albergaba a otras miles al pie de su tronco. adornado con miles de frutillas. Valu seguía juntando florcitas mientras tarareaba “Cristo me ama”. Sabía a frutillas. de broderie y puntillas. no supo cuál elegir. Las saltarinas aguas. un árbol de frutillas. Ya no hace falta. –No arranquemos pétalos. salpicaban su carita. Con esas cosas que muchos ignorarían. Valu era feliz con muy poco. Con azúcar. Lucía se sentó en un tronco centenario. Encontró junto a un hilo de aguas cristalinas. En las tortas. sosteniendo su recién estrenada tiara y colocó la canasta con margaritas y el puñadito de frutillas a su derecha. –Y ¿por qué las deshojabas? –preguntó Valu. La majestuosidad de las montañas color pastel las cuidaba. Permanecía almidonado. –Porque era una costumbre. La chiquita se alejaba. con una sonrisa de oreja a oreja por su coronación. otra volvía a nacer. impecable como el ángel que lo lucía. Sano. descalza. Comió frutillas sin parar. las abrazó y observó detenidamente el árbol. No se mojó el vestido. Se sentó en el pasto húmedo por el rocío. Era como uno de Navidad. Pequeñas grandes cosas. Sus labios nunca habían estado tan rojos. Después las arrancaba al azar y así como tomaba una. ubicadas cual regalos silvestres. Primero. sin envoltorio. que caían vertiginosamente en pendiente. tía. Lucía se sumó al canto. Buscó las más rojas y grandes. No lo podía creer. Valentina volvió con Lucía. blanco. Valu la ayudaba.

en forma de colina. Tomaba una limonada dulce y comía aceitunas verdes y negras. Su rostro antes ojeroso y surcado por las arrugas del cáncer y de las injusticias de la vida. Eternamente. bailar. tararear. Valu abrió sus ojos y vio en el cielo una bandada de golondrinas volando en forma de la inicial de su nombre. De dos en dos. ubicada en una especie de balcón sin barandas. Sentadas. Dibujadas en recovecos ideales para jugar a las escondidas. volviendo del trabajo. Debían continuar en otro escenario. la Patagonia. Qué bella esa luz tenue y a la vez refulgente que la seguía a todos lados. probablemente. aplaudiendo al mar simil griego que danzaba en puntitas de pie alrededor de sus sinnúmero de islas. lo hubiese dejado diciendo su célebre frase: “sólo sé que no sé nada”. Que la hacía sentir como si estuviera en todos sus lugares preferidos a la vez: Patmos. Ese mar que habría obnubilado al mismísimo Sócrates y que. Y la paz. El Cañón del Colorado. Pero era una alegría mayor y una sensación de protección mayor.rostro. La luz se miraba al espejo en el río. Y esa música envolvente… constante… que la hacía silbar. con vista a un mar muy parecido al Mediterrráneo. Escalonadas sin uniformidad. Y éste le devolvía el bello semblante de Valentina. de la mano. con ese aire casi helénico. parado cual soldado. gemela de otras cientos que se exhibían como golpes de pincel en un lienzo de piedra. violetas y fucsias. Además de. con esas islas. Millones de piedras multicolores sonreían debajo del agua. Ya que ese mar. con las piernas estiradas. en una platea rocosa. De dos en tres. cantar. había un florero pequeño con alegrías del hogar. En el centro de la circular mesa. con esas casitas blancas y rojas dispersadas de arriba abajo no podían ser efímeros. también. Casitas homogéneas y hermanadas. Y la salvación. al ritmo de la sinfonía de incontables gaviotas en vuelo. con sus alerces. El azul de sus ojos se mimetizó con el cielo. ahora lucía inmejorable. a la que sentía cuando mami había llegado y estaba nuevamente a salvo en sus brazos. apoyando sus codos en los brazos de la misma. cuando su mamá metía la llave en la puerta. haberlo convencido de que había vida después de la muerte. ante su gloriosa belleza. Tener el alma salva rejuvenece al más sufrido y al más anciano. Lucía estaba ahora sentada a una mesa pequeña de hierro forjado. El balcón formaba parte de una rústica casita blanca con techo rojo. 36 . La tía de Valentina descansaba su espalda sobre el respaldo de la silla de hierro. La inundó una alegría similar a la que la embargaba cada noche. No hay mejor cirugía ni maquillaje que el amor y la felicidad. Y sus cóndores. Sintió que formaba parte de la bandada. De una en cuatro.

.Capítulo 9 - .

En la vereda y en la calle transitaban. Salían de su boca como pan caliente. acabo de tomarme una regia limonada. tomando mate. Pintado de colores pasteles por dentro y por fuera. se ve. Sin siquiera un registro de hurto alguno. Cristian corrió la silla que estaba a su lado para que se sentara su mamá. pacíficamente. O como lo hacía la gente de los pueblos pequeños. amor y salvación. Las ramas del sauce disfrazaban de verde la bici azul y casi tocaban la vereda de adoquines. intermitentes. porque también participaba de los chistes de Juan. los animales y la casa. Muchos estaban sentados en el cordón. tomate algo con nosotros. Una Belén perpetua. todavía. Viviendo bajo el amparo de la salvación. Te servían unas palmeritas o amarettis o masitas finas con el café. tratando de llevarse la mayor cantidad de mar en sus pulmones para el viaje de vuelta. Entre cada mesa crecían arbustos decorados con lucecitas navideñas. Donde no hay temor de secuestros extorsivos ni asesinatos a sangre fría. Antes acostumbraba a tomar lágrimas. La risa. –No. Había apoyado su bicicleta contra el tronco de un gordo sauce llorón. Cada mañana. Más sofisticado. –Digamos que… por… Patmos. El lugar más cosmopolita. respiraba profundo. Un vasito con soda y los infaltables sobrecitos de azúcar con alguna frase profunda. Más seguro. viejita! ¿Por dónde andabas? –preguntó Cristian a Lucía. La risa. ni en mil años.J uan tomaba un cafecito con su primo Cristian. Donde las cualidades están tan potenciadas que todos se llevan bien. Este lugar era como un pueblo de campo. ahora le gustaban los cafés con crema. cuando la inseguridad no les había. quien no paraba de hablar y no dejaba a su primo terminar el café. Se escucharon. Llegaba hasta la playa. gracias. –¡Hola. Le tirabas un tema y ya tenía un chiste listo. que no lloraba. aquí también convidado infalible. robado el placer de charlar hasta tarde con los vecinos en la vereda. que va en aumento hasta que el día es perfecto”. La mayoría eran de su autoría. Esos pueblos donde todos se saludan porque todos se conocen. de repente. tocaban las bocinas y jugaban carreras con los pilotos de triciclos. hablando de bueyes perdidos. gritos de júbilo. y volvía a ayudar a su opa con la quinta. Otras patinando. mientras arrojaba miguitas de palmeritas a una familia de gorriones que jugaban a la ronda en sus pies. doblándose de risa. Cristian les hacía honor. Amparados debajo de una sombrilla azul cielo. De los que se colman de gente ni bien empieza el calorcito. a lo lejos y cerca… 38 . –Vení. pero me quedo un ratito. Algunas charlando. aplausos. Cristian recorría interminables caminos en su bici. En los que hasta un vaso de agua tiene sabor especial. acunados alguna vez en un pesebre. Juan era especialista en contar chistes. Como lo hacían antaño. eran todos realidad. Donde los sueños de libertad. Una de ellas rezaba: “La senda de los justos es como la luz de la aurora. Cristian alternaba risotadas con intentos de sorbos al café. alimentaba el ingenio de Juan. Pero mejor. Se sentaron en una mesita de afuera de un paquete bar. Era un barcito como los de Palermo. cientos de personas. Muchos niños cabalgaban sus bicicletas. pasando plácidamente las horas nocturnas de verano.

ahora. aséptica. Y mucha en doctores. una sonrisa de alivio. asfixiante. Celeste como el cielo carente de nubes. pinchazos y transfusiones. a abrazar al recién llegado. Se levantaron frenéticamente. En el Hogar. Dios sabía cuántos cabellitos se le habían caído. zoológicos y golosinas. Ya estaba a salvo. Abrazados por la sonrisa tangible de Dios. Al unísono. Siempre bienvenidas. Su nombre significa “feliz” y ahora sí podía darle honor al mismo. Un bebé con poca experiencia en hamacas. para siempre. Tenía ojos celestes tiernos. Fausto se sintió en casa nuevamente. Tenía. Parecía como si Chopín interpretaba en su piano todos sus preludios. Su pelito rubio embellecía su cabecita nuevamente. Y ahí los tenía otra vez. cables y medicamentos. Lo esperaban miles de piñatas en sus próximos cumpleaños y en los de sus millones de amiguitos nuevos. ni bien había tomado el último sorbo al cafecito con crema. a la leucemia. nocturnos y sonatas. saludaron al mozo agitando la mano y una sonrisa y se fueron cual niños corriendo hacia el árbol de navidad. a cada uno de ellos. La llegada de Fausto fue condecorada con el canto de miles. Le había dicho un terminante “adiós”. Millones de brazos se extendían para agarrar a upa a semejante belleza de escasos centímetros y de ojos que venían a completar el color del cielo. Cristian. voló en su bicicleta azul. unidos en una gloriosa canción que acunó al precioso bebé. Los moretones se habían borrado. millones de ángeles. 39 . Constantemente ingresaban “recién llegados”. Una sala blanca.–¡Bien!!! Comité de bienvenida ¡vamos! –gritó Juan. Se llamaba Fausto. En la palma de la mano de Dios. Con todo el tiempo para recorrer en triciclo los paisajes más sorprendentes e ilimitados. Con una salud inmejorable. La sonrisa que jamás había perdido en su enfermedad era. ahora. el ciclista. Una multitud se turnaba para abrazar a un pequeño niño de poco más de un año que había llegado. En la cama de esa sala había abandonado. Pleno. pero por la Luz que lo inundaba y no por ninguna enfermedad. Había dejado detrás una sala repleta de máquinas. Nunca despedidas. Ya podía comer muchas cajitas felices. La leucemia no lo alcanzaría ahí. Y jamás se iban. La música se sentía con los cinco sentidos. Un lugar blanco e impoluto también. de paz. todo a su alcance. Y a sus jóvenes padres un cariñoso “hasta luego”. que venían con infinidad de sorpresas.

Capítulo 10 - ..

–Yo quiero que rían. ¿Lleva el pelo suelto o se lo ata? ¿Le brilla tanto como le brillaba acá?¿Sus ojos son más azules?¿Conserva ese olorcito que tanto extraño?¿Sigue tan inquieta. –Lo sabe… –¿Qué pasa que no vienen? –preguntó Valu. Que esté siempre listo para el reencuentro. –Entonces ¿cómo es que se están preparando para venir? Yo los veo llorando por mí todo el tiempo. Estoy juntando los besos que no le llegué a dar. algún día.Borrame su dolor. te está hablando.Decile que las guarde todas para que con ellas. ¿Juntó florcitas para mí? Acá siempre lo hacía. –Lo sé. –Ya lo harán. Querido Jesús: Me duele el alma. amarillos. Están haciendo mucho. Querido Jesús: ¿Fueron al parque hoy? ¿Por cuánto tiempo la hamacaste? Si es que Allá existe el tiempo. –No sólo lloran. –¿Cómo se están preparando? No los veo armando ninguna valija. Suaviza el mío.Ni de los cuentos. Ni su misión. ¿Acaso se preparan llorando? –Valu arqueó la boca. pero cual mariposa se vuelve a escapar. Y sus canciones del jardín. Las canciones sin final. Acá está todo tan negro desde que se llevó su luz.Y no tengan olor a jazmines sino a eternidad. Valu. allá no hay oscuridad.Las caricias que queman en mis manos por no poderla tocar. Tantas historias de tu vida que no le llegué a contar. tan charleta?¿Los aires del Cielo la envuelven de mayor belleza?¿Será posible acaso mayor belleza?Decime que ya no le teme a los truenos. frunciendo los labios. Valu. –Se están preparando. aunque ni ellos lo vean.Y sus chupetines con chicle.Ni de que le cantes a upa… Ya te habrás dado cuenta de lo incansable que es. de injusticias.Querido Jesús: ¡Cómo la quiero! ¿Qué cuentos inéditos le estarás contando? Con todas las aventuras que viviste cuando estuviste por acá. siempre la escucho. de muerte.Porque sé que. Listo para perderme en un abrazo eterno con mi ángel bebé.Para los arcos iris sin lluvia.Ella nunca se cansa de la plaza.–Escuchá a mi mamá.Que este corazón en añicos no pierda la visión. Querido Jesús: Dejame oírla reír. Y ¡cuántas anécdotas habrán vivido juntos ya! Te imagino contándoselas a otros nenes…“No saben lo que hicimos Valu y yo hoy…” La veo sonrojándose con sus ojitos pícaros ansiosa por que cuentes lo que pasó con complicidad. mi amor.La ausencia de lágrimas.No logro que deje de doler.De lo insaciable de aventuras y andanzas en monopatín.Decime que ya no tiene temor a la oscuridad. ¿Hay jazmines allá arriba? Tal vez los haya rojos. 41 . –No necesitan armar valijas. azules. a diferencia de acá. me reciba. –Decile que estoy bien. ¿Sigue su piel tan suavecita? ¿Tan blanca? ¿Sigue siendo mi hijita aunque no la pueda cuidar? ¿Terminó preescolar? ¿Aprendió a leer?¿Sigo estando viva aunque mi corazón no funcione más?Intento atrapar el sentid. ni a Papá Noel.

Jesús está con vos. serme fiel y amarme hasta el final. mami. miró el porta retrato de Valu y sonrió… 42 . Vos lo lograste. Desde el telescopio del faro miró hacia abajo. Sin cuestionamientos. desplegando una amplia sonrisa. dejá de llorar… Su mamá se sentó al borde de la cama. Valu. una lágrima que rodaba por su mejilla. Otras tardan más. –No quiero que lloren más por mí. con su pañuelo. que era su forma natural de caminar. Se levantó lentamente. cinco… –¿Qué misiones tienen? –Principalmente. –Te quiero mucho. Subió a la carrera una de las tantas escaleras reinantes. –Yo te quiero más. A mí me llevó treinta y tres años. Quiero que rían todo el tiempo. Como todos los niños. Y se fue saltando y bailando. En perspectiva. como yo –insistió. Llegó a la cima del faro y observó desde lo alto. A vos.–¿Cuándo? –Pronto. Desprejuiciada. cueste lo que cueste. Crédula. –No estés triste. Desde arriba todo se ve con claridad. yo… Valu le dio un beso en la mejilla a su Amigo. auténtica. Vos cumpliste muchas en poco tiempo. –No. Desde la perspectiva del Cielo. –Y ¿por qué yo me preparé tan pronto y ellos tardan tanto? –Cada persona cumple diferentes misiones. yo… –No. de la eternidad. Su mamá seguía arrodillada al lado de su cama. Tenía fascinación por las escaleras. pero aún me tienen a mí… –Te creo –dijo Valu satisfecha. aunque yo no esté… Vamos. –Te prometo que así será. La cabeza apoyada sobre sus brazos cruzados. atrapando a mitad de camino. No te tienen más a vos. –¿Como lo hice yo? –Exacto.

.Capítulo 11 - .

más alto de lo que lo hace una hamaca. te lo digo una vez más. Te quiero así de mucho. tan sólo disfrutaba hamacarse. Era imposible no cantar en ese santuario de deleite sin fin. –No sé cómo explicártelo. Te pueden hacer volar alto. Como atraída por la fuerza de un imán. Y volar tan alto en su hamaca hasta poder saludar a los ángeles. Y del alma. Diferente a todos los celestes. –No. Donde la gloria de Dios cautivaba cada rincón del paisaje. –Bueno. –Elo má. sin ansiedad. Con la alegría con la que contaba los días para su cumpleaños o para Navidad. no importa. nono Fredo? –¿De dónde sacaste esa palabra? –Se me vino a la mente. su dócil corazón. Los “te quiero” son por demás poderosos. Ella esperaba feliz. soltando una mano de la soga para girar el dedo índice en su sien. ¿por qué no? –¡Ay. también. Valu se hamacaba al ritmo de melodías interpretadas por seres alados. Seguía con la mirada en el firmamento. Y a hamacarla. De un celeste incomparable. Y los ojitos le chispeaban cuando su mamá finalmente decía la bellísima palabra: “Mañana”. Hoy. –Me lo dijiste quichicientas veces. esgrimiendo una sonrisa. la verdad que no importa. muy pronto. pero no sé lo que es. –-¡Wiiiiiii! ¡Hiuju!!! –Después me toca a mí. las manos de toda su familia en su espalda. La nube gorda y la flaca se habían fundido ahora en una sola nube con forma de mariposa. nunca antes vistas. El corazón de Valu daba brincos así como ascendía y descendía su cuerpito. esperando sentir. Las palabras tienen poder. –Bueno. –¿Te dije hoy que te quiero mucho? –dijo Alfredo. “Es mañana”. Así como sucedía en Pilar. nonín –Valu soltó las dos manitos de la soga y con un ademán abarcó todo lo que quería a su abuelo. con sus sueños cumplidos. Una nube gorda perseguía a una flaca. En el pasado. má?”. cuando toda la parentela se juntaba a comer asado y a nadar en la pileta. Valu miraba el cielo del Cielo. Alfredo siguió hamacando a su nieta quien movía los piecitos descalzos al subir y los dejaba quietitos al bajar. “¿Cuántos días falta. Se bajó de la hamaca y en las alas del “te quiero” de su abuelo viajó hasta el muelle del fondo de su casa. nono! ¡Vos siempre con tus disparates! –gritó Valu. pretendía tocar el cielo con sus pies. ¿Te acordás cuando era chiquita y me decían “te quiero”? Yo contestaba “elo má”. Y las cantaba. Dándole infinitos enviones. –¿Qué? ¿Pretendés que yo te hamaque a vos? –Sí. ¿eh? –el nono soltó una risita. solía preguntar. Las palabras de alas más fornidas y 44 .–¿Qué significa depresión. Te quiero mucho. como si éste fuera una pantalla gigante que ofrecía un sinfín de imágenes divinas.

Éste se llama “Travesuras en Villa Cielo”. los aritos vivían cayéndose al piso. hace rato que no jugamos al hula hula –contestó entusiasmada Gimena. –sugirió Renata. La Estrella resplandeciente de la mañana refulgía.esponjosas. una angelita un poco más grande. nonín? –Valu aprovechaba cualquier momento de quietud para formular esa típica pregunta. Valu tenía sus deseos cumplidos. Como todos. Se sentó y puso en su regazo todos los que había atrapado. Corrió por el muelle atrapando dientes de león. –Buenísimo. siempre me encuentran! –¡Es que siempre te escondés detrás de tu casa! –Bueno. cuidaba a los angelitos chiquitos. Dicen que por cada diente de león que atrapás tenés que pedir un deseo. –¡Los míos rosa! –gritó Renata. A casi todos se les caía en seguida. Guadalupe. Su abuelo la acompañó. Cada uno tomó un par de aros y se pusieron a mover la cadera. Valu chapoteó sus pies descalzos en el río. Era otro día perfecto. escondida atrás de la nube número cinco! –¡No vale. –¡Pica! –¡Basta para mí basta para todos! –¡Pica Valu. Los angelitos sacaron los aros de un cofre dorado enorme donde guardan todos sus juguetitos.. Yo escondo el Cariño –dijo Gimena.. Los dientes de león revolotearon en el aire en búsqueda de otro niño que quisiera divertirse atrapándolos. –Y ¿si jugamos a otra cosa? –preguntó de nuevo Fausto. – Y yo la Alegría –dijo Valu. Los cobijó con su vestido por unos segundos y luego los soltó. –Como no… -y su abuelo no dejaba pasar ninguna oportunidad para complacer a su nieta. –¿A la búsqueda del tesoro? –sugirió Zaleth. basta de escondidas. quien era un vecinito nuevito en el barrio de Villa Cielo. –Y ¿a qué jugamos? –preguntó Zaleth-. con música y todo. –¿Me contás un cuentito. porque no es nada fácil jugar al hula hula. –¡Dale! Juguemos. Los angelitos jugaron a la búsqueda del tesoro. No había caso. Todos escondieron sus tesoros y todos los en45 . Diáfano. ¿eh? –¿Jugamos al hula hula? –dijo Fausto. juguemos a otra cosa. – Y yo la Ternura -continuó Renata. Mirá que hoy no quiero jugar a la mancha angelical. Saltando en una pierna y en la otra. y eso les daba mucha risa. –¡Los míos son fucsia! –gritó Valu. –Me parece que nos falta práctica –dijo Maru a carcajadas. Trajo la radio y les puso música para que jugaran con más ritmo.

Si alguna vez. en todas sus formas y ahora se dedican a jugar. Después de jugar. colorado. Un grupito de combatientes que vencieron el cáncer. Todos encontraron la Paz al mismo tiempo porque en Villa Cielo se la encuentra fácilmente.contraron. en la Tierra. Guada los ayudó un poquito y también jugó. –Traigan todas sus témperas y después les cuento. de una lluvia torrencial multicolor. Mientras barrían y pasaban el lampazo. llenaban baldes. pasa algo lindo y fuera de lo común. usaron el borde como trampolín y explotaron en el agua. –¿Qué idea? –preguntó ansiosa Zaleth. –Todos los angelitos sacaron las témperas de sus mochilitas del jardín. Todo gracias a las travesuras de la pandilla angelical de Villa Cielo. este cuento ha terminado… Carreteando como dos aviones que intentan romper la barrera del sonido. Aparte esa es tu tarea y solo a vos te divierte –contestó Gime. –Hay una canillita al lado de cada árbol. A Zaleth le dio hipo y se empezó a reír. ¡Todos se rieron también y también les agarró hipo! Era un concierto de hipo y carcajadas. –¿Qué no es divertido? Sí que es divertido baldear. Ayúdenme a llenar los baldes con agua primero . salían a la calle a empaparse de esa maravillosa lluvia. patinaban por la pista celestial. A todo esto. Todos sacaban fotos. los habitantes de la Tierra disfrutaban. además se me ocurrió una idea – continuó la traviesa Valu. Los diarios tuvieron una excelente nota de tapa. usando el muelle como una pista. de los cajoncitos de sus escritorios y uno a uno las iban trayendo. tomaron la chocolatada con vainillas. Y encontró la Bondad que la había escondido Maru.les pidió Valu con cara de pícara. Frenaron súbitamente al costado de Valu. ¡Sí que estaba divertido baldear! Por algo Valu nunca se quejaba cuando le tocaba hacerlo. por primera vez. del año. Todos compartieron los tesoros. ahora vaciemos los pomitos de témperas en los baldes y revolvamos bien –siguió Valu. en los parques. Ella escondió la Paz. en los patios. -Bueno. –Y ¿si baldeamos? –sugirió Valu. Los angelitos tiraron todo el agua de los baldes en las calles. – Colorín. –Pero hoy no es día de baldear. qué digo del día. La pandilla angelical de Villa Cielo llenó todos los baldes con agua. Algunas truchas y pejerreyes 46 . de sus cartucheras. Los noticieros tuvieron la noticia del día. se aproximaron Martu y Her. ¿Qué hacemos? –preguntó Renata a su pandilla angelical. ya sabés quiénes estarán haciendo de las suyas. –¿Listo? ¡Ahora a baldear con agua multicolor! –gritó Valu. todavía tenemos tiempo antes de cumplir con los labores de la tarde. Yo voy preparando los baldes –contestó misteriosa Valu. –Bueno. Algunos se resbalaban. se quedaban tirados un rato a las carcajadas y se volvían a levantar ansiosos por seguir baldeando y patinando.

saltaron por el aire haciendo piruetas. Rompe los veladores de la mamá y el papá. en camalotes multicolores. quiere siempre a upa. Los peces aéreos ya habían vuelto a su hábitat acuático. Se veían tres cabecitas en la superficie. Los inquietos pequeños tomaron de los tobillos a su amiga. con sus tacos altos. Algunos jugaban a las escondidas detrás de los juncos y espiaban a los nenes. Se pone las joyas de su mamá. Tira lo que venga a la basura y se mete a la boca cuanta pelusa descubre por la casa. Escribe las paredes. Tira cosas al inodoro. Los sapos viajaban en primera. Abre la heladera a cada ratito. Valu hace lío. Jamás duerme siesta. –¡Pero. orgullosa. También escribe la agenda de su mamá. Se maquilla los ojos con varios colores. Tres cabecitas que reían tanto que se le veían las encías. che! ¿Nunca te cansás de los cuentos? –Nouuu… –Ok. a tientas. Tira el chupete por la ventana. colorado. Maquilla a sus muñecas. –Escuchen. Se encierra con llave. Y colorín. Mi nono las recuerda todas –dijo Valu a sus compinches. gritando a los vecinos. Le saca los zapatos a su mamá y camina. Come un caramelo detrás de otro. cual modelo de pasarela. Le hace garabatos a los libros de su hermana y cada tanto le arranca las hojas. Se pone a cantar y gritar cuando su hermana quiere hacer la tarea en silencio. es sobre todas las locuras que me mandaba. Agarra el celular de su mamá y le gasta el crédito mandando mensajitos indescifrables a medio mundo. Toca a todo lo que da la flauta y cualquier silbato de cotillón que encuentra por ahí. nonín. Se escapa al patio del edificio y sube corriendo las escaleras. –Contanos el de “Las travesuras de Valu”. este cuento no ha terminado…porque Valu seguirá haciendo lío… 47 . tirándola al agua. Mete ropa limpia al lavarropas y corre la palanquita del secarropas y lo hace andar. No camina ni una cuadra.

Capítulo 12 - ..

soy tan feliz. Cantá las canciones que cantábamos juntas y estarás escuchándome a mí tam48 .D ebajo del enorme protector duraznero. Valu le sostenía la mano a Jesús y lo miraba a los ojos. Alguna que otra vez que pensaste que era caprichosa. Uno particularmente la dejó sin palabras: Algún día entenderás por qué me fui. Valu esbozó una sonrisa de satisfacción. Y recordó las palabras del salmo: De la boca de los niños y de los que maman fundaste la fortaleza. porque fuiste mi mamá. sin dejar de contemplar el bello rostro de Jesús. Los cachetes colorados completaban su infantil rostro. esperando que la respuesta fuera “sí”. estoy radiante. Y te abrazaré eternamente. Las serpenteantes palabras se mezclaron con las hojas bordó. Con ojos profundos. cuando en realidad sólo quería abrazarte. Él sabía que vos serías la mamá que yo necesitaba. mami. mi amor. A veces me equivocaba y señalaba mi panza y mamá se reía. no te culpes. Tengo el pelo largo. Ambos la vieron bailar al compás de los violines. –Acá está. seremos nuevamente inseparables. para nunca soltarte. pero mientras tanto. de cientos de arces. Ya los monstruos no me asustan ni la oscuridad. Algún día volveré a tocarte y a mimarte. Y Él no se equivoca. En ese lugar todos los pedidos se cumplían porque todos eran bien intencionados. Jesús dejó volar la epístola. Te lo aseguro. Guardaba las manitos debajo de sus muslos y miraba. Te perdono. Las palabras entibiaban Su mano lacerada. de costado. Jesús me contó que Él te eligió para que me cuides. que necesité un abrazo y no lo notaste. sentados en el banco de las charlas. –Sí. Te perdono por las veces que fuiste intolerante. estrelladas. fuiste la mejor de todas. tan lejos y a la vez tan cerca. Y tenías que educarme y retarme. Jesús y Valu se pusieron a hablar. Jesús le contestó con una sonrisa. bien largo. que no llegaban a tocar el suelo cubierto de pasto y florcitas miniatura. Esa noche la mamá de Valentina leyó sus mails. – ¿Sabés que cuando era muy chiquita mi mamá me preguntaba: “¿Dónde está Jesús?” y yo le señalaba mi corazón con mi dedito índice. Y no me quedó ningún moretón. Algún día. el rostro de su mejor Amigo. más allá de tus errores. Por ahora. ese vacío tan grande que dejé rebosará de paz inigualable. Él le sonreía. mami. mami. no te preocupes. Valu movía las piernitas. de oreja a oreja que albergaba. Tengo tantas cosas que contarte. Y júbilo. En Su otra mano. Jesús es tan bueno… Con Él siento que estoy de nuevo en tu panza. El cuerpito de Valentina ornamentaba el entorno. no falta mucho. ¡Qué bueno que ahora no sólo te tengo en mi corazón sino que puedo verte y abrazarte y darte besos! –exclamó Valu. mami. acariciando su cabecita… –¿Le podrás mandar una carta a mi mamá de mi parte? –Valu abrió los ojitos de par en par. Cantá. Lucía una sonrisa de leche. Jesús sostenía con cariño la carta de Valu. Algún día. un recién estrenado chupetín. Así de segura y tranquila estoy en este lugar. Cambió el chupetín de lugar. seguí adelante. sin parpadear.

Con los famosos perros blanco y negro ladrando en su cabeza.bién. Pero cuando menos lo esperaba ahí estaban nuevamente. Debajo de los juegos de madera de la plaza. Mi querida mami. ahora. Y para que viera en su mamá a alguien fuerte. A ambos. dadas las circunstancias. sin estar alerta ni tensa. Ya está. La mamá de Valentina luchaba tanto con la culpa. Yo ya estoy sana. Qué no tendría que haberle dado de comer. Te voy a dar tantos besos que vas a volver a reír. Nos quedan tantas cosas por hacer acá… Ya no me controlarás la temperatura. pero tranquila. ni la palidez de los labios. Quería que Valu estuviera orgullosa de ella. mensajes del Cielo que siempre llegaban a tiempo para hacerla sobrevivir un día más sin su amada hija. Qué mortal detalle había pasado inadvertido delante de sus cautelosos ojos. Te espero. se repetía. Yo te voy a ayudar. Sin embargo. Acá te espero. Vas a estar tranquila. todos los días. “Hice lo mejor. Y que la hacían sentirse escuchada. Sólo amor. mami. Como tantas otras que le habían llegado durante su duelo. Lo que daría por estar con Valu todo el día. Y vas a darme tantos besos en mis cachetes tiernitos y comestibles. Y no sentirás dolor. parecidos a los de Pilar. que amaba su profesión y que no sólo trabajaba por dinero. en vez de estar con ella? ¿Cuántas horas habían sido? No quería ni calcularlas. Así como me la cantabas para que me cure. Era realmente una carta escrita en el Cielo. de la semana. de los cinco años de su bebé se pasó trabajando. Ya pasó todo. Cuántas otras la había retado acusándola de caprichosa cuando era ella la intolerante. Cuántas veces la había retado en pos de su educación. valorada y amada por Dios. de tomar. Todo el tiempo se preguntaba en qué había fallado para que su hija se enfermara tanto. Cantá “Tú eres el Dios que me sana hoy”. Te espero tranquila. del mes. sabía perfectamente lo que la mamá de Valu sentía. “Fui una buena mamá”. Como aquella vez en la que. La que te pedía que cantes en inglés. “No te culpes”. de tomar. Se consolaba pensando en que nunca se tomaba tiempo para ella. vas a entender igual que yo. Todas tus preguntas serán contestadas. alguien la abrazó y le dijo. A veces parecía vencer el blanco. El mejor tiempo que se podía tomar para ella era estando 49 . Cada tanto intentaba ignorarlos. ni las ojeras. Qué no le había dado de comer. Y así estaba su mamá. Algún día no vas a llorar más. El trabajo era para no hacerle faltar nada. Algún día. todos sus principios parecían absurdos. con ganas. aunque se había llevado a su Valu. Cantala para que se cure tu alma. sin saber lo que ella sentía: “No te culpes”. siempre con el ceño fruncido… Nunca más me llevarás a un hospital. Eran esos salvavidas de Dios. Quien fuera que haya escrito esa carta. ¿Cuál era la delgada línea entre educarla y no tenerle paciencia? ¿Cuántas horas del día. Enumeraba mentalmente todos los actos de amor hacia su hijita. embargada por la culpa. mami. Cuántas veces había escuchado o leído cosas justo en el momento en que más lo necesitaba. Los lugares que veremos te van a dejar boquiabierta. que nunca fueron del todo favorables”. má. fortalecidos. La mayoría de las veces atacaba tanto el negro que no daba tiempo al otro de reponerse para el próximo ataque. Seguramente vas a escribir tantos poemas sobre ellos.

Barniza las horas insoportables. La esperanza intenta. que desate mis pies. Sin condiciones. O porque tenían un poco de tos. Tu amor sobrevive a tu muerte. Desmaleza mi 50 . Es el puñado de mariposas que revolotean en mi alma triste. por momentos. para que no se cansara o para que no llorara. El que abre las ventanas y deja entrar el sol. que una vez ligados. Las veces que la había llevado a la guardia “por las dudas”. aun ya de cinco años. Me cuida de mi misma. ¿Y la vida? ¿Por dónde anda la vida que está tan ausente? ¿A cuántos está embriagando con su presencia? ¿A cuántos les está pintando la casa? ¿Floreciéndoles los jardines? ¿Armándoles el arbolito de navidad? ¿Dándoles una segunda oportunidad? ¿A cuántos les está perdonando la vida? ¿Cuántas soluciones anda repartiendo por ahí? ¿Por qué anda tan ajetreada que no tiene tiempo para mí? Y mientras voy en su búsqueda. Siempre me descubre. la idea de que se había ido por su culpa ya estaba instalada. El alivio efímero casi siempre me ignora. Tu amor me espera. se inundaron mis ojos. Yo trato de que se haga mi amigo. Como un niño. que la culpa terminaría acabando con ella. El olvido acecha. No se da por vencida. pegar los añicos. Me lee la Biblia. tus puntos de vista. Él siempre sobrevive. Los despiadados se llevan tus olores. con plena seguridad. Me ronda. Me juega todo el tiempo una mala pasada. así como la leucemia lo había hecho con su hija. Ni tiene piedad. no importaba cuántas cosas había hecho por Valentina. Sin reloj. en los charcos que dejan mis lágrimas. la empujo a un costado. El silencio lapidario corta en mil pedazos mis sueños. se apagaron las luces de las ciudades. Cuando le hacía masajitos en la espalda antes de dormir. sin embargo. Las veces que la llevaba a upa. pero me conoce tan bien. Y el ramo de jazmines que perfuma al dolor. Me maquilla. son pesadillas. En su diario había escrito: Valu: Desde que te fuiste se secaron los mares. A veces las movía tanto para escuchar su respiración que las despertaba. tu voz. es el que nutre mis venas secas. Y tu amor. pasa por la vereda de enfrente y me saluda por compromiso. me van abandonando. con su listita que se renueva a diario y su implacable dedo acusador. La tristeza chapotea. Con suerte. le suplico que me deje seguir. paciente. Lo que importa. y sabe lo débil que soy a sus encantos. Planta nomeolvides en el cantero. porque alguna picadura de mosquito les había dejado una marca que no le gustaba. En fin. pero parece ser que se conforma con ser sólo un conocido. Es lo que queda. Y triunfa sobre todo lo que me maltrata y me da latigazos. Con salud. Con una sonrisa. Cual savia. que sí respiraban. Cuando la hacía reír. Parecían no ser suficientes frente a su inexplicable ausencia. Aseguraba que el perrito blanco se había rendido y que el negro estaba en el podio de ganador. codeo a la culpa. No lograba recordar cuando se hacía la payasa. Toma mate conmigo y con mi soledad. alegre. Tu amor me cubre. Lo que hace que todo haya valido la pena. Pinta las paredes descascaradas. Siempre tibio. Creía.con sus hijas. Los recuerdos parecen complotarse con él y de a poco. Me escondo para que no me encuentre. Las innumerables veces que se levantaba cada noche para taparlas o destaparlas para ver si las atacaban los mosquitos o si respiraban o para cerciorarse. Aparentemente. Cuando le contaba cuentos.

para siempre. aunque no estés. Redimir todo lo que había aprendido a través del sufrimiento de su hija. Tenía que lograr amputarla. Guía. la culpa era una valija muy pesada. Para no perder el tiempo auto flagelándose sino invertirlo en ayudar. Mamá. muy de vez en cuando. Ni al sol. me sane a mí. me ayuda a cantar. Deseaba fervientemente curarse del cáncer de la culpa y ser completamente libre de él. aniquilarla. Hoy. sigue igual conmigo. con otros niños. Y cada tanto. Tu amor. desarmarla. Ya mismo. Y tiene mucho de mí. agotado. Es el que me conoce bien. pero espero. dolorido. Porque estuvo dentro mío. Me recuerda que aún hay belleza. No obstante. Ni a las estrellas. Y me susurra que puedo. Quería sacar provecho de este terrible dolor. con alguna canción o un milagro. Sentía algo muy parecido a la paz. Ni a volver a abrazar. someterla. que ya no tiene cuerpo. Desmenuza la agonía. Pero esa carta del Cielo… Esa carta era un bálsamo sobre su pecho agitado. Le ataba las manos y los pies. No quería quedarse sumida en el dolor. Es el ángel de la guarda que nunca duerme y que me dice que no le tenga miedo a los truenos. Tu amor. Me llena el cuerpo de curitas. ni en la culpa.mente. con luciérnagas. a diferencia de la suya. mis pasos hacia tus ojos. haciendo cosas. Especialmente a otras Valus que. Sopla juventud en mi centenario corazón. Ni a la belleza. 51 . Creía firmemente que haber conocido tan en persona al horrible mundo del cáncer tenía que ser por algo. seguían peleando contra la leucemia. no pudo sanarte. Para también poder llorar la ausencia de su hija con libertad. entrada de la eternidad. Y a volver a emocionarme con otras sonrisas. Tu amor es mi lazarillo. Quería llorar a su hija de pie.

.Capítulo 13 - .

El tobogán nacía en la cima de una colina alta. Tenían por costumbre. por los toboganes acuáticos que desembocaban en el lago de la casa de Valu. brazos en alto. Miraba el cielo celeste clarito. la risa se escucha como el llanto. con los brazos abiertos. se preguntaba en silencio. No había razones para hacerlo. algunas veces. Hernán se preguntaba si la que tenía forma de liebre. Hernán tomó un sorbito y se secó la boca con el puño de su camiseta a rayas verdes y azules. En éste no dejaban de hacerlo. como si fuera una dorada pista de hielo. Las subió hasta el mentón y apoyó su cabecita en sus rodillas veteranas de todo tipo de juegos. “¿Será que tienen que bajar al cielo de mis papis?” “¿Será que faltarán autitos chocadores de agua condensada para llover las tierras áridas?” 53 . con los piecitos en el agua y miraban las piedritas multicolores. que ahora giraba y giraba. sería la primera en arribar. Compartían ojitos chispeantes. Le sostenía la mirada a su amiga. Porque. cosida a parches irregulares de follaje gris verdoso. se ve que tenían. sin amarras. también. El olor a freesias completaba el sentimiento de plenitud. cuando se juntaban. que alfombraban el suelo del lago. Pescaban recuerdos de la familia. apoyando la carita en las manos. A Valu se le antojaron nueces. Pero ellos jamás lloraban. fielmente. Se reían tanto que parecía que lloraban. boca abajo. Las flores giratorias del vestido se mimetizaban con las freesias reinantes. Intercambiaban pedacitos de felicidad incontenible. ahora. poder regalarle a su princesa sus nutritivos frutos. perfumándola. porque corrían aceleradas. Hernán se acostó en el colchón mullido de flores. Por momentos. Pero siempre los esperaba uno nuevo. En su antiguo mundo no habían compartido aventuras. sentarse con las piernitas colgando. El puente que unía la casa de Valu con la de Hernán y Martín estaba hecho de oro. Como si fuera un acolchado hecho con retazos de hierbas. Un tronco de ciprés repartía su cuerpo entre la orilla y el agua. Tramaban futuras travesuras. Corrió a uno de los nogales que esperaba. abrazando sus rodillas. En el lago de la casa de Valu dormían tres botes con hipo.L os amigos inseparables descendieron millones de veces. acuáticas. Soltaban risitas cómplices. parecía que bailaban tango. O se paraban los tres. La lluvia de freesias había formado un colchoncito en el que se acostó. Tenían tanto por hacer que no alcanzaban los días eternos. uno al lado del otro. Su vestidito parecía un paraguas abierto. Valu tiraba freesias por el aire y literalmente llovían flores que rozaban su carita. Después agarró a upa a Hernán para que pudiera tomar también. que llevaba la delantera. algún destino al que llegar pronto. apoyando las cabecitas sobre la baranda. Los colegas se sentaban en los botes o en el tronco o en el muelle. que anuncia la obra de las manos de Dios. a los gritos. Martu estaba sentadito. mirando el compinche y silencioso lago. Las nubes antes errantes. Con millones de andanzas fascinantes. Solían patinar sobre él. “¿A dónde irán las nubes tan apuradas?”. El firmamento. Valu comió una nuez y luego tomó agua de un bebedero en puntitas de pie. Aunque la que se parecía a una tortuga peleaba con fuerzas por el primer puesto.

Se bebía en las aguas. Cientos de arco iris agregaban matices a la danza de los ángeles escoltando la paz. Todo tipo de animales dóciles retozaban por doquier. en cada sonrisa.. veo –dijo Valu. 54 . enamorados de los cedros. Los paisajes parecían una agigantada paleta de Monet. El Amor tenía el papel protagónico en el paisaje. ante Su magnificencia. –Frío. que no era árida. Galardona. Se respiraba. gestando vida a su paso. vestidas de verdes pinos. moviendo la cabeza de inmediato. Y tan amplia gama de colores. El amor siempre gesta vida. entrelazaban sus copas y se besaban. Resucita. Amor ágape. Germinaba. en degradé de ocres. decorando la creación del Hacedor y haciéndolo sonreír. Se balanceaba en la brisa. Porque es inmortal. ríos y lagos refrescaba las sinfonías inmortales del aire. color. en forma de mares. El agua toda. Subía y bajaba en las hamacas. Incondicional. El mar estaba enamorado de la costa. Además. incesante. En la eterna aurora. –¿Qué es. verde. Valu? –La esperanza. Hace prodigios. Con frenesí. –¿La esperanza es verde? –Así dicen. Todo el panorama era una majestuosa fusión de montañas longevas. El Amor de Dios. –¿Qué cosa? –Maravillosa. –Mmmm. Intrigado por ver cuál ganaría la carrera. El Amor viajaba en las vertientes. –Una cosa. Había tanto para ver. –¡Los pinos! –No. Es inmune a las enfermedades. –¿Y dónde ves la esperanza? –Acá. A las catástrofes. era el color preferido de mi mamá. de la rambla. –El pasto. Dios es Amor. Hace que caigamos en nuestros rostros. Hernán seguía inmerso en las nubes. Y de la tierra. pensando en qué habría visto su compañera de aventuras. Vence la muerte con su potente caudal. En cada cáliz de los lirios de los valles. otra vez acostada panza abajo. Los robles. Musitaba en la aurora. Jugar al veo-veo era fascinante. moviendo las piernitas en el aire. adornadas con guirnaldas de flores y luciérnagas que las rodeaban cual lucecitas de un árbol de Navidad. monitoreando el paisaje. Las montañas.. Las gaviotas. Exalta. –Frío. –¿De qué color? –Color.–Veo. –¿Qué ves? –preguntó Martu . Cantaba en los cánticos de los ángeles. descendía en las cascadas.

Tenían forma de corazón. ¡Vamos! 55 . La cantaba entre burbuja y burbuja. Volaban alto. bien alto. Y se preguntaba cuán orgullosa estaría su mamá de escucharla… –Miren. con ojitos chispeantes. –¡Síí!!! –contestó Valu. arremangándose las mangas de la camisita con emoción. que le cantaba cuando estaba enfermita. De flor. está lista la fiesta de mi cumpleaños. Ahora sabía cantar en inglés. God will make a way Where there seems to be no way He works in ways we can not see He will make a way for me… Valu recordó una de las canciones preferidas de su mamá.–¿Hacemos burbujas? –preguntó Martu . Las burbujas más chicas tenían el tamaño de un elefante.

Capítulo 14 - ..

usando sus manitos tanto como su voz. Como lo hacía antes. Bien adobadito”. besos y mimos. Valu. Las burbujas que había hecho con Martu no se quisieron perder la fiesta. Martu y Hernán bajaron la colina con centelleo en los ojos. –¡Wow! ¡Tía! ¡Gracias! –gritó. mientras saltaba sin parar para que se prendieran las luces traseras de su calzado. Creo que sigo teniendo cinco. –No importa cuántos. se ponía la caja cerquita y las devoraba en un instante. La anfitriona no paraba de hablar con denuedo. La kilométrica mesa estaba cubierta de un mantel fucsia con flores violetas. apoyaba medio cuerpo sobre la mesa. Bien rellenito. sos una genia total.V alu. Y después. Hicieron las veces de globos que se mezclaban entre los convidados. ¿No? – Sí. Planta baja de chocolate. sin respirar. Abundante. Y a tirarle las orejas. La pondría en su balcón. de felicidad. tía… Eran las que quería. Y Valu gritaba riéndose. la gente corría a abrazarla. Son hermosas. Su opa le había regalado una mecedora de caoba que él mismo había hecho para ella. No había posibilidad de ser más dichosa. Jesús le había regalado un collar de flores. Primer piso de crema. no probaba ni un bocado de la pizza. Parecía una hawaiana. Los ojitos no se apartaban del cada vez más cercano banquete enclavado en el seno de multicolores colinas. Fondeau de chocolate blanco y negro. Así como cuando la mamá de Valu la cargaba sobre su hombro y gritaba: “Vendo chancho gordo. No importa el tiempo. Y a besarla. La torta de cumpleaños era como un edificio de varios pisos. Como las que había destruido de tanto usar y pisar fuerte para que las luces se prendieran. Sino no vas a poder usar éstas –señaló Lucía al entregarle un par de zapatillas que tenían una costura que separaba el dedo gordo del anular. No podía estar más espléndida. Las apretó contra el pecho y las acunó-. a todas. Tenía los ojitos achinados de tanto reír. –¿Cuántos cumplís Valu? ¿Seis?. El menú consistía en brochettes de gomitas sabor a frutilla. con la pancita llena de aceitunas. Segundo piso de frutillas. Ni bien abrían la caja. Felipe y Alfredo le habían regalado zapatillas con luces. cuando sus papás compraban pizza. –¡Auxilio! ¡Rescátenme de esta tía que no me quiere liberar!! –vociferaba Valu. Lucía abrazó a Valentina y a sus zapatillas. –¡No me voy a sacar estas zapas jamás!! –declaró la homenajeada con determinación. La levantó y su sobrina empezó a patalear. Valentina comía aceitunas a dos manos. –le preguntó Guada. banana y melón. A medida que la saltarina y danzarina Valu se acercaba a la fiesta. Valu tenía el pelo revuelto de tantos abrazos. –Me parece que vas a sacártelas. Cuarto piso. pidiendo auxilio. Sándwiches de miga de jamón y queso y tomate. Merecida. Sólo la fiesta. Platos repletos de aceitunas verdes y tomates cherry. Todos se volvieron para verla llegar. Ésa era una actuación que repetían una y otra vez. decorada con bouquets de alelís y lirios. Lo importante es la fiesta. como astros incandescentes. 57 .

Reinaba el silencio ante el atrapante relato de David. hiriendo a Goliat en la frente. finalmente. Era la hora del cuento. al aplauso se le sumó el pedido de otra historia. el pueblo de Dios. Cuando el enorme filisteo me vio. mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos. luego de sacar los chupetines y ponerlos en el pasto. tomé una piedra de mi bolsa pastoril y la tiré con la honda. Yo no le tenía miedo. ¡Lo vencí! Lo vencí con las fuerzas del Señor. A Sansón le siguió Pedro. Se sentó junto a Martu y Hernán. La piedra quedó clavada en la frente y Goliat cayó sobre su rostro en tierra. en su regazo. “Cuando el filisteo se levantó para atacarme. Nuestro pueblo. El Señor salva sin necesidad de lanza ni espada”. además de una gran experiencia como luchador. Miles de concertistas interpretaron las canciones preferidas 58 . le llegó su turno a Jonás. De Jehová es la batalla´”. el Dios de los escuadrones de Israel. Rodaron cuesta abajo por la colina. Su especialidad. quien contó su anécdota acerca del día que caminó sobre el mar. cazadores frenéticos de pico dulces. Codeó a sus amiguitos y los miró con ojitos expectantes. lo preferido de Valu. Y. con seguridad y seriedad ´tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina. me tuvo en poco y se burló de mí. Un día nos hicieron un desafío. todos los niños se unieron en un aplauso. No lograba disimular la risa. Cuando me vi así vestido. Los filisteos eran muy orgullosos y estaban convencidos de que nos iban a vencer. un guerrero fuerte y malo que medía casi tres metros. Goliat estaba muy bien armado. al igual que los amigos de Valu. decidí sacarme toda mi armadura y luchar con las armas con las que yo sabía luchar. quienes querían nuestra tierra. Tomé una honda. Después de los chistes. Valu los juntaba en su vestido. a desafiarnos a que le diéramos un hombre que se animara a pelear con él.La piñata reventó y miles de pico dulces volaron por el aire. Además. Tenía casco y espada. Le dio el toque humorístico. a quien tú has provocado. Durante cuarenta días salía al monte. También me dio una espada. cortésmente. porque sabía que Dios estaba de mi lado y que Él era más fuerte y más alto que Goliat. Luego. estaba en guerra con los filisteos. yo me di prisa. quien contó acerca de su supervivencia dentro de un gran pez. cedió su lugar a Sansón. Juan participó de la fiesta de Valu. por la mañana y por la tarde. Apoyó sus manitos entrelazadas. yo ya había luchado contra leones y osos y tampoco les había temido. Se llamaba Goliat. fue la hora de la orquesta. Saúl me puso un casco de bronce y una coraza para luchar contra el gran hombre. escogí cinco piedras del arroyo y me dirigí hacia el fornido Goliat. Yo le dije. “Yo era un simple pastor de ovejas. Ellos contaban con un paladín. La hora del cuento era sagrada. Se sentó en un banquito con un vaso de limonada en la mano y no paró de contar chistes. quien también había tenido sus batallas contra los filisteos. David. David comenzó su relato. Cuando David terminó su historia. No volaba ni una mosca. ansiosas.

Cientos de mensajes llovían del cielo. ya se lo había pedido a Jesús. Valu corría de un lado a otro. “A partir de hoy. Una está acá. Sabía que pronto estaría toda su familia con ella. Noemí. dulce. “Se escapó una cosquillita”. Algunos quedaban enganchados en las ramas de los paraísos. bailando salsa con su enorme sonrisa venezolana y llamándola “ven a bailar. como si fueran hojitas multicolores de los árboles. además del collar de flores que la perfumaba. La canción final fue el feliz cumpleaños. sin vos. A Dios. celebrando sus próximos infinitos cumpleaños. Martu y Hernán se trepaban y se los iban tirando a Valu. El único deseo que tenía. “Hoy cumple 6 años el angelito más lindo y curioso del cielo. “ ¡Feliz cumple. Cuando pensó que su fiesta había finalizado. Valu. pero este año es muy especial porque tengo un angelito en el cielo. también. El angelito preferido cumple años. Valulingui”. nunca más un cigarrillo. Reía para sus adentros. Como si una enorme piñata celestial hubiese explotado. tengas el cumpleaños más lindo. hermoso. ese es mi regalo de cumpleaños. 59 . gracias por darme el HONOR de haberte tenido como hija. “Hija querida. esa parte que está con vos ahora seguro te abraza fuerte y está festejando tu cumple. “Hoy es mi cumple. Te amo princesa celestial”. gracias por acompañarme. Lo vio. “Valu. Valu”. cariñoso. que en los brazos de Jesús vamos a apagar juntas las velitas. Dulce Refugio. emisarios de amor. Enamórame. Y nunca lo iba a hacer. Irradiando su alegría caribeña a través de él. Desi. hace algunos años que trato de que pasen sin llamar mucho la atención. Valu estaba espléndida. con Agus y la otra parte te la llevaste vos. Te quiero”. Sopló las velitas sin pedir deseos. Felic cumple Valu. aún le aguardaba lo mejor. Espero que estés feliz. tenía sus manitos entrelazadas apoyadas sobre su impecable vestido de fiesta. Yesi. porque te merecés eso y mucho más. mi corazón de chocolate con churros. no te imaginás cuánto te extrañamos y cuan difícil es estar acá hoy. Te vamos a querer por siempre”. Sólo a Ti. El cielo está de fiesta. en los Cielos. Un saxofonista simpático le dedicó un solo de saxo. Jesús nunca le había fallado hasta entonces. atrapando papelitos voladores. Te amo. festejando tu cumpleaños con el que hace feliz a todos. Papi. Miraba sin parpadear la orquesta reunida en su honor.de Valu: La niña de Tus ojos. Y estaba tranquila que Él lo iba a cumplir. te extraño tanto. Verónica. Espero que allá. Feliz cumple Valentina. preciosa. Valu no pudo evitar ver a su tío en él. Betina. mi angelito. feliz cumple. Dos mechones de su pelo largo decoraban su pecho. Desde que te fuiste tengo desgarrado el corazón en dos. extraño tus sonrisas y tus alegrías. angelito! Te imagino tan feliz. Valu estaba paradita. ¡Feliz cumple VALU! Te extraño”. Radiante. Y recordarlo tocando su saxo. hija. Feliz cumple. Te quiero un montón”. con el Grande y el Único. Valu. mi ejemplo.

. gritar sin que los vecinos nuestros se enojen. Te mando un abrazo gigante y espero te gusten las florcitas que te dejé. de luz y de canción. SIEMPRE. estaremos con vos. mucho más.. “Princesita. hoy es tu cumple mi amor. Estoy segura que hoy el Cielo está adornado todo de fucsia y violeta. Sabés que te amo. Te deseo unos 6 añitos divinos. nos hacés mucha falta. Pasala lindo. Te extraño. disfrutalo y esperanos que algún día. festejando allá en el Paraíso con Jesús y todos tus amiguitos. desde la primera vez que te vi bebita. Para sacarnos las mejores sonrisas. acá abajo. princesa. vos sos muy chiquita y no te quiero aburrir con estas cosas. limpiar a full. hoy cumplís seis añitos. no escucharte. Portáte bien. nenita. y todo lo que te gusta hacer. Grtkgjpmqmftyvdrt”. Marcela. que vas comer las cosas más ricas que acá ni existen y. Pero por lo menos sabemos que estás en un lugar digno de todo lo que te merecés y mucho más. Valuuu. Mi gran deseo es que donde estés. Te deseo unos 6 años felices allá en el cielo. feliz cumple”. en el mejor pelotero. “¡Feliz cumple.“VALU. para nosotros. la tía Gabi P. Pero bueno. Tadeo. La tia te ama con locura y te recuerda cada día. Espero que te diviertas en tu cumple.” “Feliz cumple Valu. chiquita juguetona. Te extrañamos muchísimo. menos en tu día. Tia Gabi V. Desde que te fuiste tuvimos que aprender a vivir con el corazón roto. “Valu. tu hermana”. Agus. Allá vas a poder jugar. PRINCESITA DORADA”. Te admiro y amo mucho. Te extrañamos un montón. Vos seguí disfrutando. hoy es un día importante. es que podés comer todo lo que quieras y no te va a doler nunca la pancita. angelito divino y te llevo en mi corazón. Dios quizo glorificarse contigo de esa manera y tú supiste estar a la altura de la circunstancia. se que va a ser el mejor de tus cumples al lado de Jesús. Es un dolor tan inmenso el no tenerte. para invadir todos nuestros espacios con tu alegría imparable. pero sobre todo muy buena. Jugá mucho con tus amigos ángeles y las estrellitas saltarinas. Daiana. aunque te aseguro que ahora te amo mucho. y hasta la palabra “vivir” nos queda muy grande. La verdad que nos hacés mucha falta. con todo mi amor. mi bella hermana! Espero que la pases muy bien. Hoy recordamos que un 8 de noviembre llegaste a nuestras vidas para llenarnos de amor. TE AMO MUCHISIMO. ¿Se cumplen años cuando estás en el Cielo? ¿O seguirás teniendo para siempre 5 añitos? Sea como sea. Te extraña y te quiere. el cielo. lo bueno. mi vida.. ¿no? Espero que lo hayas sentido durante todo el tiempo que pasamos juntas. TE AMARÉ POR LA ETERNIDAD”. no abrazarte. Te ama mucho. “Feliz cumple. los que nos quedamos. hermanita. y del color que más te gustan. disfrutes este dia.. y yo acá voy a seguir soñando con el día de nuestro encuentro. 60 .

Te quiero mucho y ya que estás cerquita. disfruta mucho y espera que lleguemos nosotros para disfrutar contigo también. ESTÁS SIEMPRE PRESENTE CORRIENDO EN EL PATIO”. “Feliz cumple Valulinchinchin. Bueno. Tío Pana. María Pía. FELIZ CUMPLE.. “Valu. VALU. Maitena te manda un beso grande”. “Mi mejor recuerdo me quedó con tu sonrisa. así te podemos escribir. estoy feliz porque tú estás en el mejor lugar que existe. como vos. “Nuestra VALU debe estar pintando con su color violeta las nubes. Cuántas sorpresas te van a armar esos hoy. Todo perfectamente preparado por tu papá Dios.. Mariana. también. Valunchi! Ni me imagino lo que debe ser un cumple en el cielo. con los corazones y estrellas colgadas como pulseras y colgantes. Valu. haciéndole mate mientras ella te hace la torta”. Seguramente estarás festejando con todo al lado de Jesús. Mandale saludos a Mili. disfrutando del mejor cumpleaños que existe y en compañía de la persona más importante que existe. Y junto a todos los angelitos que. Qué lindo que tengas tu facebook. Vos. ESPERO QUE VEAS Y SIENTAS COMO LLENAMOS TU ESPACIO DE ESTRELLITAS Y CORAZONES. y tu hermano mayor Jesús. Raquel. FELIZ CUMPLE.. te escribí un cuento: “Dios miraba con ternura la sonrisa de Valentina. Me las imagino. loquilla. Era la primera vez que llegaba la fecha de su 61 . con tus bigotitos de jugo. allá arriba el tiempo no existe.“¡Feliz cumple. “¡Feliz Cumple. feliz cumple. mándale un saludo especial de mi parte al Señor”. SERÁ HOY TU GRAN FESTEJO . con todos tus por qué y con las ganas inmensas de que alguien me responda la pregunta que me hice la primera vez que te vi: “con esa belleza inigualable ¿cómo vas a ser cuando crezcas?” Ahora sé que tu belleza y tu grandeza de luchar siempre van a quedar en cada uno de los que tanto te queremos. ANGELITO”. así que seguro para ti la espera será bien cortica y ni te dará tiempo de extrañarnos. nos ganaron en llegar al Cielo”. pase mucho tiempo hasta que te veamos. Pásala lindo. Que pases hermoso este día. jugando a formar su NOMBRE con letras de colores.. a pesar de que no es fácil por aquí abajo. Lo bueno es que aunque para nosotros quizás. Carina. VALIENTE VALENTINA. con su corona de princesa puesta. TE AMAMOS. porque te llevaste todo el sol y el calorcito. “¡Muy feliz cumple Valu Valu!”Tío Bruno. Beto. Valu! Te extrañamos mucho aquí.TU PRIMER CUMPLEAÑOS ANGELITO.

hermosa. hijita mía. estando en el cielo. porque gracias a Dios. Cuando alguien gana un alma para mi reino”. que de nada sirve andar apurado. ¡FELIZ CUMPLE!” Majo. Valu. dale un beso por mí. se escucha. todos los días. bellísimo ángel”. con nosotros. te amo con todo mi corazón. Esos ojos hermosos tuyos. Y a vos te mando mil besos y abrazos. todos los días festejamos cuando alguien acepta a mi hijo Jesús en su corazón. mi vida. “Valu. Te amo. si sos un ser especial y fuiste sos y serás un ángel dorado”. Dios le había enseñado la importancia de festejar la vida. no quise pasar por alto este día y organicé todo lo necesario para que no extrañes tanto las fiestitas que te hacían tus papis. Valentina sintió que su corazón se llenaba de una emoción que nunca había sentido. TeAmo. Pero voy a explicarte algo. Para comenzar. Suerte tuvimos de conocerte. Sé que hoy estás armando el mega cumple en el Cielo. espero que Papi te diga que te escribimos. sabé que te amamos. “Ojitos Azules. Felices 6 años. tratando de comprender. No te conocí personalmente. “Valu. pero te siento tan cercana. Cómo jugabas. En ese mismo instante todo el Cielo estalló en un grito de júbilo. mi amor. de verte con alegría hasta el último minuto. hermosita. feliz cumple. Mariel. Dios la llamó aparte. especial y se divirtió como nunca. festejando tu cumple. Sabés cuánta gente acá abajo te ama y te recuerda. “Hoy cumplís añitos. “¡Feliz cumple. la sentó y comenzó a hablarle. Me encantaría verte jugar y comer torta. ni en el mejor de sus cumpleaños. Valentina lo miraba asombrada. Siempre te voy a tener en mi corazón”. pero la vida eterna. perdiendo el tiempo sin poder disfrutar de la gente que uno ama. Por siempre en mi alma y en mi corazón. una alegría inmensurable invadió el aire en el momento que se escuchó la voz de un joven diciendo “acepto a Cristo Jesús como mi Salvador”. Gracias a tu historia tengo otro panorama de la vida. Si ves a mi cachetes. Hermosísima. Lo que quisiéramos que estés acá. Seguro estás de festejo con Dios. Mica. mi Valiente Valentina. Para terminar el festejo. 62 . Hace un año estábamos acá. Me hiciste ver que la vida es otra cosa. Aquí en el cielo. hermosura. A partir de entonces ella vive de festejo en festejo. no sabés lo que deseo que estés acá. Tía Titu. Cómo no hacerlo. en casa. sus compañeros le cantaron su canción preferida y la llenaron de besos. Ella se sentía muy amada. a cada instante. Jochu. en un idioma diferente . Le regalaron una estrella con su nombre y saltaron en una nube enorme como si fuera un pelotero. angelito hermoso! Cómo te extraño.cumpleaños. Disfrutá. No te importaba nada. como sé que tu cumpleaños era muy especial para vos y para los que te amaban en el mundo. una voz que provoca que haya una fiesta en el cielo”. Silvia. Agradezco a Dios haberte conocido y haber pasado cosas con vos. que se van a divertir a full jugando entre nubes de algodón de azúcar. y sonriendo”. no me los olvido más. “Mi hermosa criatura. Cada día te extraño más y mi único consuelo es saber que ahora estás bien.

te extrañamos mucho. Ornella. Es porque hasta la naturaleza extraña tu presencia. FELIZ CUMPLE. Valu. esperanza y fe que haya existido. “Hoy las nubes lloraron. Cuando estabas acá. jamás te vas a ir de nuestro corazón. Dios te usó mucho. Desi. 63 . nunca te vamos a olvidar.“Valu. te vamos a extrañar. muy valiente y muy bonita. sos un angelito hermoso. Te queremos”. diste felicidad a muchas personas y fuiste el ejemplo más claro de voluntad. Fuiste una chica muy fuerte. porque te amamos y siempre vas a estar en nuestro recuerdo”. Ahora tu belleza resplandece en el Cielo. El mundo no era el mismo y el día se puso gris. Que Dios te bendiga. brillando más que el mismo sol. pero quiero que sepas que nunca.

.Capítulo 15 - .

De esas que tenían forma de rodete y llevaban pasas de uva. Y del poder de Jesús. Incluso tiempo más tarde. Esperando las facturas. Mansedumbre. Paisajes inmaculados que irradiaban serenidad. Que gozaban de todos los frutos del Espíritu. la guitarra. Gozo. Flores. ahora. El Glaciar Perito Moreno. Templanza. Y allí eran compinches inseparables. Las que amaban los nietos de Hulda. Y Martu. Paciencia. al vóley. Cada tanto. A reverdecer. Charlando de la vida. Las Cataratas del Iguazú. ni en nada. Se sumó a la charla Gustavo. Los mudos eran cantantes. Los sepultureros. exaltaban el espíritu y lo hacían volar. Los ciegos contemplaban bellezas inimaginables. Las desenroscaban mientras veían salir el humito con olor a vainilla y canela. a la vez. Benignidad. Los mancos tocaban el piano. Paisajes con el sello de su creativo Hacedor. A nutrirse con raíces sanas. Vestidos de civil. pero. Paz. jugaban al tenis. Y Hulda. Que lo adoraban con su belleza. En los salones “cuenta cuentos” colgaban millares de fotos de niños que habían curado. un muchacho que estaba allí gracias a una oración de Federico. Los bomberos regaban plantas y flores. Fe. El Gran Cañón del Colorado. 65 . Y Hernán. Y Alfredo. Todos al alcance de las manos. La isla de Patmos. Lijaba una mesa para el jardín que había fabricado junto con su colega carpintero. Al igual que las costureras. pintaban cuadros. Federico se acercó a su cama a compartir su fe. Sino de su gran corazón . se callaban y contemplaban el paisaje que los rodeaba. Y Juan. Bondad. Para volver a brotar. Gustavo decía no creer en Dios. No hizo uso de una gran oratoria. Federico se encontró con muchos a los que él había mostrado su mapa de ruta.L os médicos ya no ejercían su profesión. Lázaro había muerto dos veces. Y Cristian. arrojaban sus coronas delante del Rey. que cosían infinidad de vestidos de fiesta. Marta ayudaba a Hulda a amasar facturas. Daban clases de anatomía y biología. En el Cielo vamos a darnos cuenta de cuántas cosas que creímos insignificantes no lo fueron. María estaba sentada en los sillones con su hermano Lázaro. sin faltar ninguno: Amor. Aunque no seguiría en la tierra por mucho tiempo más y seguiría a Federico a los Cielos. Y de los ojos. Debajo de un palo borracho abstemio que le daba sombra. Cicatrices gracias a las cuales Federico estaba allí. Y Felipe. enterraban semillas y cuidaban hectáreas y hectáreas de huertas. También contaban cuentos infantiles. había logrado una mejoría en su salud. Y Gustavo decidió creer. que simplemente fueron arrancadas de una tierra árida para ser trasplantadas en una fértil. Las manos de Jesús mantenían las cicatrices del madero. Los cojos eran atletas. Las maestras seguían ejerciendo su profesión. Y todos los que ya vivían a la luz del Cielo. Desprovistos de armas. Los Alpes Suizos. Sabía mucho de la vida y de la muerte. Hasta que una vez. internado con leucemia. Y Valu. Los pediatras contaban anécdotas de niños a otros niños. Y los albañiles construían moradas para los que irían mudándose a la Patria Eterna. Y Lucía. Federico estaba en el parque de su casa. Y las que comían ni bien salían del horno. Todos. Los policías no perseguían ladrones sino hacían guardias en las plazas.Habló más con su presencia que con su voz. Federico y Jesús compartían consejos del oficio. mirando a los niños jugar sin peligro. todas diferentes y peculiares y hermosas.

Cada vez que morimos en el Gólgota. será nuestra recompensa. Nada se pierde. tan extenso y bello como los mismos Cielos. El que anda sobre las alas del viento. Que establece Sus aposentos entre las aguas. El Padre de las luces. aquella oración. habremos ganado vida en la Jerusalén celestial. Veremos que aquella carta que escribimos. El que pone las nubes por Su carroza. rindieron sus frutos. Dios usa y recicla. aquella palabra de aliento. El que se cubre de luz como de vestidura. Nuestro galardón. Que cada semilla que sembramos serán árboles en la Patria a la que pertenecemos. Porque serán eternos. Que todo lo que atamos en la tierra se ata en el Cielo y lo que desatamos en la tierra se desata en el Cielo. 66 . aquél llamado telefónico. que extiende los cielos como una cortina.Se abrirán ante nuestros ojos los cofres que guardan los tesoros divinos. Él mismo. en el cual no hay mudanza ni sombra de variación nos premiará con su abrazo. El que hace a los vientos Sus mensajeros y a las flamas de fuego sus ministros. Y nuestras inversiones celestiales son las que más intereses nos darán.

.Capítulo 16 - .

–Fue un placer. como para acordarse… Zaleth hizo sonar su celular de juguete. –Usted ¿tiene hijos? –preguntó doña Valentina a doña Zaleth. Las señoras paquetas se dieron un beso en cada mejilla. Llegaría más rápido.. –¿Qué le va a cocinar. gracias por el sabroso té de rosas. Se fijó el supuesto número que aparecía y dijo: –Es mi marido. a tomar la leche –gritó la oma. Tenía unos tacos altísimos y enormes.. mientras tomaba un té imaginario. 68 . – ¡A la flauta! ¿Deiciseis? ¡Tantos! –exclamó la señora Valentina. Pensó en ir a merendar en sus stilettos. que no se veía. mi amor (pausa) Ok. no lo sé… Mmmmm…. –Porque mis padres prefirieron que tuviera un solo nombre. Mis hijos tienen hambre y él no sabe cocinar. – Y ¿por qué usted no se llama Bianca de segundo nombre? –preguntó la señora Zaleth. Le puse ese nombre porque ese iba a ser mi segundo nombre –continuó Valentina. Con una tetera de porcelana. Hola. doña Zaleth? –Pues. nomás. –Valuuuu. Tal vez una sopa. mientras guardaba sus boletos usados de tren. Dejando sus marcas de rush. Los miró bien. intrigada. comiendo una galletita que no era invisible. Se llama Bianca. –¡Ah!. –“Señora Valentina” decime. perdón. que la hacían tambalear con cada paso que daba. Tenía los labios mamarrachados de rojo. Dice que tengo que ir a casa.. oma –sostuvo. yo no recuerdo los nombres de todos mis hijos.. que medía unos 90 centímetros hablaba con otra mamá de 80. Zaleth tomó su bolso y se dirigió taconeando en zigzag hacia la puerta. Me debo ir. Encantada de conocerla. mientras le servía más té a su invitada. Vasciló un minuto y se fue descalza. Y menos mal que se portan bien –contestó Zaleth. –Y. bajándose de los tacos. Y. estoy yendo –cerró el celular. lógico. querido… (pausa) Sí. levantando el dedito meñique. señora. arqueando la boquita pintada. sus billetes en la billetera. –Sí. La señora Valentina prefirió no subirse de nuevo a los stilettos. Tengo dieciseís –respondió la señora Zaleth. También. Me encantan los nenes. –Yo tengo una hija. meneando la cabeza.U na mamá. –Sí.

.Capítulo 17 - .

–Pero siempre elegís lo mismo. que eran la mamá y el papá y dos chicas que eran las dos hijitas. ambos deleitando las moradas sin llaves. una de oro y otra de mariposas. Valu parecía portadora de dos coronas. Repetía la mímica una y otra vez. Y la majestad. Y al instante Valu lo desinflaba como a un globo. Señalaba su corazón con el dedito índice. sin portones. Una familia de cisnes se acercó a Valentina. pero fuertes formaba un cerco natural que custodiaba al arroyo cual soldaditos. sin alambrados. –Es que te quiero mucho… 70 –Yo también. O cual espectadores en primera fila de la belleza del arroyo. ilimitado paisaje. Indicó con un dedito que era una palabra. Una hilera de juncos flacos. aguantándose la risa. Martu negó con la cabeza. con los puñitos cerrados de emoción. Valu? –preguntó Martu. Valentina. Valu les acarició las cabecitas a todos. Un par de mariposas revoloteaban sobre su corona y. Un cuadro que el más prestigioso y célebre pintor hubiese añorado pintar. Martu volvió a decir que no sin palabras. –Ahora yo –anunció Valu. Que estremecía las fibras. Una familia de hojas violetas nadaba por las aguas. Por momentos se le embolsaba con la brisa. Brillaba como una antorcha. segura de que había acertado. mostrando tres deditos. Y el fulgor. El regocijo plasmado en el esplendor. ¡El strudel de la oma! –¡Sííí! ¡Ganaste primita! –vociferó Martu.V alentina bajaba la pradera corriendo. Una de las mariposas de su corona se posó sobre el pico de un cisne. –¿Son tres palabras? –preguntó Martín. con ahínco. poniendo cara de misteriosa. La siempre vigente alegría también la acompañaba. Todo le hacía reír. Y la perpetuidad. –¡Ya sé! –anunció Valu. Y la ausencia del mal en todas sus formas. levantando los bracitos de Valu en victoria. intachable. Cómo describir el sagrado. Vio su rostro reflejado en el agua. Eran cuatro. Recorría con la mirada el panorama indescriptible. –¡Un choclo! –volvió a gritar. en busca de mimos. Las mariposas. Y les convidó confites. Los cisnes. Hizo la mímica de algo alargado. a lo lejos. sin rejas. Valu las contó. –¡Un perro salchicha! –gritó Valu. Iban juntitas. Su vestidito lila flameaba como una bandera. Dos grandes. aplaudiendo-. Era la foto perfecta. Valu –advirtió Martín. Valu se echó a reír. como de costumbre. Comía confites multicolores que llevaba en los bolsillitos. Se metía de a cinco en la boca. abriendo los ojitos de par en par. Y el remanso. Tratando de no perderse nada y de aprovechar toda su herencia. –¡Yes! –festejó Valu. Valu asintió lentamente con la cabeza. –Yo primero –la voz de Martín subió unas octavas. –¿Jugamos a ‘Dígalo con mímica’. Se sentó junto a un arroyo sofisticado de topacio y ónice. –¡Te quiero mucho! –declaró Martu. El arroyo. para mojar sus pies. –Sip. al compás del concierto angelical. .

.Capítulo 18 - .

Las que han sido enjugadas fluyen hacia el Lago. La de los papás sin sus nenas de cinco años con leucemia. Hoy. Las amargas. A mi gente querida. La rivera del Lago está decorada por un interminable despliegue de alelís. Las de tragedias. La de los padres a los que se les murieron hijos. Las de los bebés con hambre. Cada segunda oportunidad que brindé a otros. Ahora forman parte de este Lago que genera vida. crisantemos y freesias que perfuman y cantan. Todo lo que invertí en mi vida se me ha recompensado con creces. Las de duelo. Con los que también nutro mi alrededor. Una por una. Las de las nenas de cinco años con leucemia. Las torrentosas. Como mis lágrimas. Lágrimas interminables. Lágrimas inoportunas. Que piropean la tierra de sus raíces. de mi interior no salen lágrimas. Con esta dicha perpetua. También Dios lo registró. Las de sangre del Getsemaní. Las de los nenes huérfanos. que nutre los suelos con sus titilantes aguas y los hace fértiles. Cada gesto de amor. Sin faltar ninguno. Así como contó los que se me cayeron y me los repuso más fuertes y vigorosos. Las pequeñas. Las de dolor físico. Paulatinamente y al instante. y así como el oro han sido refinadas. Atravesé el valle de lágrimas y lo cambié en fuente. Las grandes. No se le escapa ninguna. Así como lo hace con los cabellos. Sino ríos de agua viva. Las de los presos condenados injustamente. Están las lágrimas de amor. Las de los bebés enfermos. Las de tristeza. Todo el tiempo la Fuente se alimenta de lágrimas. Las de guerra.–Me encanta ver la Fuente de las Lágrimas desembocar en el Lago de las Lágrimas. Las de los ancianos cargando el peso de los años. Y todas fueron y serán enjugadas. Día tras día. Ellas han servido su propósito de purificar mi mirada. Y se multiplican por milésima de segundo. Mis lágrimas han pasado por el fuego. Y hoy son recompensadas. Y a mi fe. Las agridulces. Dios las cuenta cada día. Como los brotes de primavera. Ahora veo con claridad. Las de hiel. Cada sonrisa que di. donde van cada una de las lágrimas de los justos. Y hoy soy galardonada de continuo. La vida se gesta por donde miro. Sin cesar. Lágrimas repentinas. Las implacables. Todas valieron la pena. en Su redoma. Con este lugar donde se recuperan las oportunidades per72 . Las de injusticia. Mis lágrimas probaron estar compuestas de fe y no de hojarasca. Dios las tiene contabilizadas a todas. Todas y cada una. Lágrimas condescendientes. La de los bebés que nunca han nacido. Ya mis lágrimas no me nublan la visión.

Y me gusta nadar. Y le pedíamos a mami que nos rescatara de las garras de papi. Sus lágrimas también fueron registradas y bailan junto a la de todos Sus hermanos en ese lago celestial. Y luego de un minuto no aguantábamos la risa. Tengo pileta y sé nadar. Ni que me mientan. O cuando nos hacíamos las que roncábamos con mi hermana cuando mami llegaba de trabajar. Tuve mi graduación de jardín. los cumpleaños. O cuando mi tía Titu hablaba en gallego o bailaba a lo Elvis. Y no puedo. Valu. Acá siempre es viernes. Todos mis sueños pendientes. toda. O cuando mi nono me revoleaba hasta el techo. No necesito defensas altas porque no tengo que defenderme de nada ni de nadie. Acá no se me bajan las plaquetas ni los glóbulos blancos. Mi capacidad de asombro se renueva de inmediato. más… Hoy veo el amor. No hay cuentas regresivas para la Navidad. Pobre. O cuando volaba en mi andador. Sin miedo a que me saquen ventaja. Donde Dios cumplió todo lo que me había prometido. Ando tranquila. Tengo el amor que me traje y el que siguen sintiendo por mí. ni me empujan o rasguñan. Y mami lo retaba. Nadie tiene complejos. a la envidia.didas. Acá las bacterias no me tocan. porque ya no le temo al agua. No hay ruidos. Que alguna vez colgaron abiertos en una cruz. sino sonidos. Y ver lo que me faltó ver. 73 . al rencor. Me sumerjo todo el tiempo en los brazos profundos de Jesús. Donde puedo crecer. Somos todos distintos e iguales a la luz del amor de Dios. Así como lo hacía con mis vecinitos en el patio. Tengo tanto… No obstante. O con los chistes repetidos del payaso de mi papá. Éramos las bellas durmientes risueñas. Tengo mi Benyu. Y sus andanzas en su espectacular país natal. cuando era él la víctima de nuestros implacables golpes. No me equivoqué en creerle. cuando animaba las reuniones familiares. O cuando me contaba una y otra y otra vez sus anécdotas de la infinidad de trabajos dispares que tuvo. ya los cumplí. no dejo de soñar. Lo palpo. Nada es ambiguo. O cuando jugaba a la lucha con mi hermana y mi papá. Ni bien entré a este lugar. con ver a mi familia. Igual que yo. Cuando escuchaba decir que “lo mejor está por venir” era completamente cierto. Soy eternamente inmune al odio. No me pegan mis compañeritos de jardín. Incluso en cursiva. O cuando tomaba mi mano y con ella se pagaba en la cara y me decía: “Basta de pegarme. por favor”. No temo a los cortes de luz ni a las sirenas de ambulancias. pero hoy me envuelven y no me sueltan. Rosario. Lo que aparentemente fue el ocaso de mi vida fue tan sólo el comienzo. no puedo dejar de reír. Ni me arrancan las hebillas. En especial. Donde saberse perdonado y haber perdonado te hace volar. Y en cantarle te amo más que a mi vida. No hay doble sentidos ni doble intenciones. Y no quiero salir de allí porque no hay mejor lugar que sus brazos. Estar aquí es cumplir los sueños. Y yo tampoco hago nada de eso. Mi viaje a Disney. Aprendí a leer y a escribir. Mi fiesta de quince. Acá estamos siempre de fiesta. Nunca más. Veo el amor porque veo a Dios. O cuando mi mamá corría conmigo a upa y me hacía creer que nos chocaríamos con los muebles. Donde se cumple las bienaventuranzas del sermón del monte. Acá es concreto. disfrutar los brazos de Jesús. las vacaciones.

Un espíritu elegido. Vemos que hicimos buen uso de nuestro libre albedrío. Disfrutando de los privilegios de ser parte del linaje escogido del Rey. Y eso que fui increíblemente halagada. hiperactiva… Hay tanto para hacer. hoy estoy en las alturas de la gloria. Con música. Van a poder darme los abrazos que no me llegaron a dar. con mi vehemencia intacta. pedacitos de esperanza que envío a los que espero. sino son toleradas en amor. ni tiene gusanos. Cuando vengan me van a encontrar tal cual me fui. mimada y consentida… Salto la soga con mi arco iris y luego lo uso como puente para cruzar de nube en nube. Opino en todas las charlas. nos causa risa. Sin mostrar la hilacha. Las horas no tienen desperdicio. Estoy vestida con pétalos. Los recuerdos se mecen en mis brazos. sea la última vez que nos veamos. Sólo que enaltecido por la majestuosa vida de este lugar. Porque mi nombre está escrito en el Libro de la Vida. ni sillas de rueda. Cobramos regalías diarias por las obras de amor que alguna vez hicimos y que Dios no desestimó. tal vez. Ninguna es arenosa. Y no sólo en los claros del bosque hay claridad. Llevo nueces y chicles de repuesto en un bolsillo y en el otro. Acá todas las manzanas son deliciosas. 74 . Aquí. me sigue quedando la misma cantidad de tiempo para jugar. Sólo que más descansada. Así como estuve en las profundidades del dolor. Nada incomoda. ni distracciones. Sigo siendo coqueta. No tiene que volverse a su casa. Nunca me sentí tan amada. Aun los tristes ya no me causan dolor. ni pasó por alto. Sin cansarnos ni pelearnos. Y les sonrío. Valu. No toma ningún avión. Respirar. Mirándonos a los ojos. Soy la bendita del Señor. Reina el sentido de pertenencia. Ni se enferma. No decimos “sin embargo” ni “pero”. Mojo mil vainillas en la chocolatada y el dulce de leche lo como de a cucharadas. Mi ADN es el mismo. payasa. Se alumbraron las penumbras. No la tenemos que acompañar a ninguna terminal. ni insomnio. Se perfeccionaron nuestras cualidades.Acá estamos todos de acuerdo. Con el semblante de alguien que vive en paz. No se habla por parábolas ni alegorías. Ni se muere. Vemos a cara descubierta. No se ven muletas. Mañana nos veremos de nuevo y pasado y mil años después… y otros mil más tarde. Este es un lugar sin decepciones. Que es lo más sublime que podemos alcanzar. Triunfante. Al final de cada día. De ser una princesa. Conservo mi identidad. alegre. Con amor. Sin perturbaciones. la gente que amamos no se va. Acá disfrutamos sin temor a que. Sigo siendo “la Valu Valu”. Nuestras diferencias no estorban. Con la certeza de haber alcanzado la salvación.

Capítulo 19 - ..

desprovisto de todo vestigio de dolor. Murieron para vivir. tuve un sueño tan hermoso. Condecorados con la gloria del Rey. Para respirar el amor de Cristo. Que fue su brújula que los guió a su destino final. En esa Patria celestial. Aquél que caminó sobre el mar. Cuando está a orillas de mi vida. iluminando mi vida de nuevo. 76 . voy a sentir que todo valió la pena. con el alba. Un anticipo del Cielo. viendo el rostro del sol en tu rostro. Envueltos en Su majestad. Cuando se ponga el sol en mi vida y despierte. Mamá. Volver a verte será el Cielo. Todo habrá valido la pena. sólo una modesta vislumbre de lo imperceptible que están viviendo. Mis amados ya no eran peregrinos. Estaban todos mis seres queridos. Tan real. Mi pobre corazón bailará miles de valses. a punto de zambullirme en tus brazos nuevamente. Volverá a su apogeo en algarabía eterna. Tan vivos. Este sueño. Y hará vibrar al percusionista de mi corazón. junto a ellos. Que será más bello que tu rostro bello. Como veleros que navegaron las aguas insondables de los pensamientos de Dios. en aquél magnífico lugar. para encontrarse cara a cara con Aquél a quien el viento y el mar le obedecen. Que será más asombroso que el compendio de todos mis sueños cumplidos. Para levantar velas y navegar mares de cristal. Tendrá nuevos brotes.Q uerida Valu. El Cielo despertará el concierto dormido de mi alma. soltaron amarras y se perdieron detrás de la línea del horizonte. Tan sanos.

.Capítulo 20 - .

consecuentemente. el idioma de sus tierras etéreas. de alumbrar. de vivir y no de dormir. Era un ángel goloso y matero. Más potentes que las más potentes alas. No creo que haya sido por falta de buena voluntad ni predisposición. sería difícil pensar sólo en una. expresando sus ideas e intenciones con claridad y gesticulando con sus inquietas manos. Indicando. también efímera. Si tengo que pensar cuál fue la suya. Sentenciando que las dos de la tarde era hora de llegar. como se supone portan los ángeles. rompiendo el papel que lo envuelve con alegría y curiosidad. Ambas cualidades la equilibraban. andaba segura y orgullosa por la vida. Cuando aprendió el lenguaje terrestre. y a aceptarla con la mejor sonrisa de leche y con cara de abrir regalos. tal vez. No llegó a aprender a escribir ni a leer nuestro idioma. de brazos cortos y abiertos y también aprendió a pintar. que. Daba pasos firmes y sólidos. pero como me aterraba que se diera un porrazo a la velocidad que andaba.S iempre nos resultó un tanto irreal su luminosa presencia. sabiendo que era el centro de atención. Y en lo que a mí respecta. con lo que traiga. Alados. Era consciente de su luz y. Y suspirar fuerte y abrir bien los ojos cuando nos sorprende con algo que ni soñábamos recibir y también sus78 . A la hora de la siesta. en vez de hacerla volar a ella nos elevaban a nosotros. pero sin alardear. Encienden. armónica. hablaba con coherencia y soltura. redonda. seguramente porque sabía que la estadía sería corta y porque su intención era traer sólo cosas abstractas. Es sabido que un ser de tanta luz no viene para quedarse. fue nuevamente culpa del tiempo. que simplemente pasan y dejan estela. en su paso. Se mostraba vehemente y tímida. a ella le sobraban. Solía cantar a todo pulmón y bailar haciéndose la payasa. A agarrar la vida con la intensidad que agarramos ese regalo. A las dos. Travieso. Implacable tiempo. tampoco. Si bien podría resumir que nos enseñó cómo vivir. Anduvo mucho en triciclo y un poco en bicicleta con rueditas. Perseverante. Se mimetizó muy bien entre nosotros. No trajo nada de equipaje. que durante el escaso tiempo de su visita jamás dormiría siesta. Se hizo querer en seguida. A tomar la vida como viene. Audaces. angelical. Tanto le terminó gustando que pintó un par de paredes y cosas que se suponía no debía colorear. sino unos ojos abismalmente profundos. transparentemente blanca. no le dio el tiempo. Incansable y saltarín. No portaba alas. Como todo ángel de cinco años. que jamás retrasa sus plazos. Diría que nos enseñó a vivir con pautas bien marcadas y al mismo tiempo sin pautas. la mayor cantidad posible de lugares oscuros y se van. aunque su debilidad era el monopatín. Así como las estrellas fugaces. Había llegado al barrio en una tarde de un más que primaveral noviembre. Y llevarse un poco de todos nosotros. Augurando una escurridiza época de radiante dicha. Estaba aquí y allá a la vez. Nítidos. Sí llegó a dibujarme gorda y sonriente. sino que. estimo. No nos enseñó. insobornable tiempo. Tengo entendido que lo ángeles vienen a cumplir misiones al servicio de los hombres. mucho no la dejaba tripularlo. Imposible no amarla con esa carita pícara.

de amigos. más lujoso. Nos trajo amor de padres. pero a la vez infinitamente distante. De diferentes tipos e intensidad. Se ve que extrañaba su lugar de origen. de abuelos. A nosotros nos visitó uno más que hermoso. Y. Sin pesar. De vuelta al hogar. Importado de esa fábrica de amor que está a la vuelta de la esquina. Fue todo un honor ser elegidos sus anfitriones. Mi ángel me tejió un cordón umbilical que jamás se cortará. que es el maternal. Sí. pero no se apagó. Probablemente sabría que lo que carecíamos de riquezas redundaría en cariño y atención. es lógico.pirar fuerte cuando no cumple con nuestras expectativas e incluso cuando parece ignorarnos por completo. Nos enseñó. Podría haber descendido en cualquier otro lugar más cómodo. por cierto mayor a las nuestras. Y que todo el amor que trajo se lo retribuiríamos con creces. porque de veras existen. de tíos. se ve que extrañaba ese lugar del cual traía toneladas de amor. Toda esa luz que trajo fue proporcional al dolor que la atravesó. Nuestro ángel tuvo su cuota de sinsabores e injusticias. Un lazo angelical y celestial. Mágico. pero nos eligió a nosotros. de hermanos. pero no dejó nunca de abrir el regalo con ganas. Una tarde invernal de febrero. también. 79 . Un vínculo eterno que la muerte no puede matar. a creer en ángeles. finalmente le crecieron sus alas y echó a volar. Vino de un lugar eterno.

Capítulo 21 - ..

Su música preferida era el Reggaeton y movía las caderas cada vez que lo escuchaba. los sándwiches de miga y las golosinas habidas y por haber. Ahí nomás quedó internada. Los rojos se encargan de oxigenar el cuerpo y se pueden transfundir. Coqueta. ya que la misma ya estaba controlada. De hecho. La volvimos a llevar y le hicieron un hemograma. si bien es efectiva para atacarla. pasar Blem. Vivía siempre acelerada. Unos días estaba bien y de nuevo recaía. no sólo una palabra que siempre me costó pronunciar. a punto de entrar en mantenimiento y poder volver a su entrañable jardín. Valu estuvo en el 20%. flaquita y tenía fiebres esporádicas. Su última quimio le había bajado sus glóbulos blancos a 300 y no tuvo con qué defenderse de la bacteria. castaño. Entró a terapia intensiva y al otro dia falleció. Le encantaban las aceitunas. El diagnóstico siempre era neumonitis. pero ella se encargó de dejarnos su huella bien marcada y nos enseñó cómo tenemos que vivir. como ella. Era preciosa. pero Valu era preciosa. no se levantaba de la cama y seguía con fiebre. se pasaba un largo rato acomodándoselo. no falleció de leucemia. la más leve. dejando siempre su preciosa impronta. Valu tenía la Linfoide Aguda. Se pintaba las uñitas de rojo. Se esforzaba mucho para que su flequillo flogger quedara perfecto. Amaba baldear. Era fan de Kitty y Tinker Bell. collares y medio frasco de perfume. Un día nos preguntó cuál era su apellido. Nos decían que era algo grave en la sangre. ayudarme a colgar la ropa y a hacer mi cama. falleció por una bacteria en su intestino (Escherichia Coli) que en horas afectó todo su cuerpito. punciones. Desde que comenzó su cruel tratamiento hablaba mucho de Jesús. en caso de que tuviera gripe A. La llevamos volando al sanatorio. Hay un 80% de probabilidades de cura. El 26 de febrero amaneció con fiebre y vómitos. Partió con una sonrisa radiante. A lo largo del día estaba peor. se ponía un montón de pulseras. Luego de 6 meses de tratamiento. el mate. La leucemia es básicamente cáncer en la sangre. También se la llama Linfocítica o Linfoblástica. Vomitaba. Los blancos protegen el cuerpo de virus y bacterias. los tomates. Sus colores preferidos eran el violeta y el fucsia. Su paseo preferido era ir al kiosco… En junio de 2009 comenzó con tos. también provoca la disminución de los glóbulos rojos y blancos. corticoides. Está mal que lo diga la mamá. quimios. Con apenas cinco años sabía bien lo que quería. Me recetaron Tamiflú. largo y unos hermosos ojos azules. Un 25 de agosto fue el comienzo de los cientos de pinchazos. Estaba ojerosa. Hace 2 años que Valu no está. las frutillas. El toque final a su coquetería lo daba con alguna carterita. hematomas. Dos días después le realizaron una punción en la médula y la leucemia pasó a ser una realidad. No se sabe a ciencia cierta la causa de esta enfermedad. como si supiera que se iba a ir prontito y que tenía mucho por hacer. Para combatirla se recurre a la quimioterapia que. Tenía indelebles bigotes de jugo Tang y una constante sonrisa que delataba que algo estaba por hacer.V alu tenía el pelo lacio. La palabra LEUCEMIA estalló en mi mente y corazón. Estuve yendo y viniendo a la clínica por casi tres meses. vómitos. internaciones. transfusiones. Una madrugada la llevamos porque tenía fiebre.Me pedía que le 81 . No supe qué contestar…. Todo lo hacía con ímpetu.

Fue inmensamente feliz a pesar del dolor. pero sí sé que cumplió su misión y nos marcó el camino a seguir. Extraño ver Playhouse Disney con ella. Una de sus canciones preferidas era “Celebra la vida”. Extraño que no me pudiera ver sentada y siempre me encontrara algo para hacer. compartíamos una mutua debilidad. No le importaba estar sin pelo. má”. Por ahí leí que los ángeles vienen a visitarnos y sólo los conocemos cuando se han ido. Me acomodaba el pelo detrás de las orejas. agarraba su bici y monopatín y andaba sin parar mientras saludaba a los vecinos. Apenas llegábamos de las internaciones. El de la valentía. El de la fe. Me decía constantemente “Te amo. Seguía siendo coqueta y temperamental. Cuando cuelgo la ropa la imagino a mi izquierda ansiosa por alcanzarme los broches. Es caer cada minuto en el abismo de su ausencia. decía que “estaba fresca así”. Ni más ni menos. En esa tierra de la cual escuchó en una canción de cuna. 82 . Su enfermedad la hizo madurar mucho. Pasearla a upa y cantarle como si fuera todavía un bebé. mi compañera de mates. Extraño la que fui. se bajaba volando del auto. me hacía peinados raros y masajitos. Su enfermedad no le quitó sus ganas de vivir. Al contrario. peleó con todas sus fuerzas. Ni bien dejaba de vomitar ya estaba bailando o saltando o pidiéndome que baldeemos. bien. Eso nos enseñó. Le cambió la carita y teníamos charlas profundas y largas de igual a igual. Yo siento que nos visitó un ángel. Una amiga me escribió “Valu se recibió en esta vida con honores” y así fue. No me quería ver llorar. Peleó. Llevarla al sanatorio para que la curen. la cantaba a todo pulmón. Extraño llevarla al jardín. Vivir sin ella es caminar con el viento en contra. La posibilidad que tenía de poder luchar. Valu era mi cómplice.. Por eso no voy a bajar los brazos porque ella no los bajó.leyera la Biblia y que le cante canciones de la iglesia. “No llores. El de la alegría a pesar del dolor. bien arriba. El angosto. Extraño su cabecita pelada con olor a jabón. La extraño con desesperación. En ese lugar más allá del arco iris. Es esperar que vuelva sabiendo que no va a volver. porque la mejor versión de mí la enterré con ella. donde los problemas se disuelven como gotas de limón. má”. Las plantitas que arrancaba a los vecinos y me traía con emoción. que se quedó un ratito nomás porque vaya a saber qué labores tendría asignados en el Cielo. No sé por qué se fue tan pronto. Es gritar sin voz..

flotando. Esto es como uno de los tantos sueños que tuve desde que no está. la vi sonreír. pero que decidió no perder la FE. a mi verdadero Hogar. Me faltó tanto por hacer con mi hija y para ella que al menos quiero nombrarla. Fue difícil no tener ningún nudo que resolver y escribir una historia sin fin. volver a mi mundo y no poder quedarme en ese. cicatrices. literalmente me dolía. 83 . con una terrible necesidad de ubicarla en un lugar real y no abstracto. En todos. Una mamá sin su Valu. Es más. Mantenerla viva. radiante. Toda historia se supone que tiene una introducción. A mi manera. Sin embargo. Esta es mi visión de cómo veo el Cielo y a mis seres queridos viviendo felices en él. Escribiendo. Mucho de lo que escribí es fruto de mi imaginación. recordarla. Es el alma de una mamá. Este escrito es uno de esos tantos sueños. Cada palabra fue un gigantesco intento por sobrevivir. tocando el arpa solemnemente. escribirla. Dolía que mis palabras no pudieran ser puentes que me transportaran. con el pasar de los días. logré dejarme llevar por la belleza del lugar. llorarla. haciendo las cosas que ella amaba hacer acá. Y fue de lo más placentero. prematuramente. Éste es el Cielo en el que yo necesito creer. La que he desarrollado enormemente desde que Valu se fue. me dolía. Con moretones. un nudo y un desenlace.EPÍLOGO Me costó al principio. por las personas y por las situaciones de las cuales escribía. escribir acerca de un lugar carente de conflictos. Me rehúso a imaginar a mi Valentina en un lugar netamente etéreo.

Escribir me llena de dicha. besada. 84 . Alienta mis pasos. Y con esa anestesia Alejo la locura. Son bocanadas de aire Cuando me asfixio. De esperanza. Mimada. Cambiaste mis brazos Por los de Él. Esperando mi vuelta al hogar En donde estaremos por siempre juntas. Más viva que cuando estabas acá. Conmigo. Escribir me anestesia el alma. de luz. Cada palabra levanta mis brazos.Escribir Escribir me transporta a donde estás. Brazos eternos y santos En donde estás a salvo. Te mantengo viva. Logro sentirte cerca Y sentir más cerca a Dios Hoy es Él quien te lleva a upa Por senderos que pronto. Muy pronto Recorreré yo. la depresión.

Con los ojos de la fe Que llegan lejos Contemplo lo que mis ojos no pueden ver. Veo a Jesús Abrazándola fuerte Y al mismo tiempo abrazándome a mí.Con los ojos de la fe. Incluso escucho música De esa que te hace bien. Con los ojos de la fe Entiendo lo que no puedo entender. Veo millones de ángeles Y al más bello de todos. Los más profundos y sabios. Con los ojos de la fe. La fe me acaricia despacio Y me dice que todo va a estar bien. 85 .

De llegar a casa en medio de una tormenta. De la honestidad. menta y jazmín. mate en mano. De estar en casa. Sentiré el olor a tierra mojada. De jugar a la paleta con mis amigos en la calle. A libro nuevo y casa recién pintada. De ver Scooby Doo. De volver a vivir en la casa de Rivera. De haber hecho la buena acción del día. De comer al mismo tiempo cheesecake. De remontar un barrilete. De que venga la tía Delia. De tomar mates espumosos y calentitos. De entrar corriendo al Italpark. De pasear en auto. De que sea septiembre. La emoción de pedir perdón y perdonar. La emoción de ver la ropa colgada flamear en el viento. bien alto. De ver la casa limpia y ordenada. A café con leche y tostadas. De hamacarme bien. De tener algo lindo que esperar. tiramisú y flan casero con mucha crema. El aroma a garrapiñada y pochoclo. Los Aristogatos. De sentir los brazos fuertes de mi marido. De que en la radio pasen la canción que me gusta. De aprender y enseñar. De ver los ojos de mis hijas. De una Navidad blanca en Nueva York. De tomar Coca Cola helada en vaso de vidrio. La Dama y el Vagabundo con mis hijitas. la puntualidad. De lograr agarrar la sortija de la calesita. 86 . De volver a creer en Papá Noel. Sentiré la emoción de que sea viernes. La emoción de emprender un viaje a la madrugada. De sacarme los zapatos y andar descalza. A eucalipto. De llegar a 25 de Mayo o a Pilar. Y sin engordar.Cuando pase el umbral. la promesa cumplida.

La risa de millones de nenes. reservada en los cielos para vosotros. por la resurrección de Jesucristo de los muertos. Sentiré el alivio El sublime alivio De no extrañarte más… Cuando pase el umbral Cuando vuelva a vivir Cuando al fin te vuelva a ver… Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. que es la salvación de vuestras almas. gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. aunque ahora no lo veáis. Sentiré el perfume a bebé. En lo cual vosotros os alegráis. os alegráis con gozo inefable y glorioso. para una herencia incorruptible. que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe. De abrigarme después de haber tenido frío. De llegar a la cima luego de haber escalado tanto. 1 Pedro 1:1-9 Más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. para que sometida a prueba vuestra fe. el cual aunque perecedero se prueba con fuego. en quien creyendo.A asado y a tuco con albahaca de mi nona. Romanos 6:23. Y la hermosa fragancia de Mar del Plata y de mi hogar. a madera. incontaminada e inmarcesible. debilidades y miedos. Escucharé al unísono Tu voz. si es necesario. tengáis que ser afligidos en diversas pruebas. De haberme sacado la mochila insoportable de la espalda. mucho más preciosa que el oro. aunque ahora por un poco de tiempo. 87 . para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. obteniendo el fin de vuestra fe. que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva. a quien amáis sin haberle visto. sea hallada en alabanza. Sentiré el alivio De haber aprobado el examen. De no tener que luchar más con mis defectos. Y Sublime Gracia.

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