Daniela Pisano

Mientras tanto...

Sobre la autora Daniela Pisano nació en Buenos Aires el 20 de Enero de 1974. Es traductora literaria técnico-científica en inglés. Desde 1992 se dedica a la enseñanza de dicho idioma. También es co-fundadora de GrupoBeyond.com donde brinda sus servicios de traducciones. Desde muy chica se inclinó por la literatura, la escritura y los estudios teológicos. Daniela ha publicado recientemente el libro “Mi Valiente Valentina”, un diario dedicado a su hija de 4 años.

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Diseño: Gabriela Pisano Ilustración: Agustina Villa

Valu, vas a ser el faro que nos guíe siempre en nuestra travesía en este turbulento mar.

La auxiliar de abordo se encoje de hombros y chequea el ticket de embarque del siguiente pasajero. Un cuento sin colorín colorado. Ella grita su nombre. segundos antes de que éste tome un avión con destino inhóspito. Sin ambigüedades. Y todos se ríen. a salir a trabajar. . Me inspirabas a levantarme cada mañana. a escribir. Hoy mi inspiración es la esperanza de volverte a ver y de imitar tu ejemplo. Todos. hay que dar vuelta la página y seguir leyendo este cuento. a ser mejor. Donde no hacen falta varitas mágicas para convertir sapos en príncipes azules. Donde todo es posible.PRÓLOGO E ras mi inspiración. Aunque su princesita decidió protagonizar otro. Y hace un chiste. su bondad y sufrimiento son recompensados con la solución a todos sus problemas. Tal vez allí le guste pasear en calesita y siempre saque la sortija. él se da vuelta. pero no para nosotros. Se la pase subiendo y bajando escaleras. Para siempre. excepto la maldad. tratando de escapar del desamor de su amada. En un reino desprovisto de déspotas y tiranos. Y. En el cual mi Bella Durmiente despertó de su dulce sueño con el beso del Príncipe de Paz. se miran sin pestañear. Donde los bailes no terminan a la medianoche. Un cuento sin brujas. aceitunas y alfajor. para disfrutar de la Realeza suprema. entonces. en un país lejano. la muerte. Y los abundantes banquetes rebozan de pochoclo. Sí para vos. Sin dragones. La chica corre al aeropuerto a decirle a su chico que lo ama. Ese lugar donde se está a salvo. frutilla con crema. chicle. dejando una estela de miguitas de oblea o mantecol. Ni manzanas envenenadas. el cáncer. tu final no fue como el glorioso de las películas. ella le dice “te amo”. Otro cuento. donde el bueno sufre a lo largo de toda la película y al final. El enfermo terminal abre los ojos repentinamente gracias al remedio infalible del amor de sus seres queridos. en un palacio indescriptible. Allí son todos príncipes y princesas. Tu final no fue como en las películas de Hollywood. la tristeza. No. él corre a abrazarla. Sin pociones mágicas ni hechizos. todo el aeropuerto se detiene y se derriten de amor al ver a esa parejita a punto de ser felices y comer perdices. la auxiliar de a bordo esperando que se decida a embarcar o no.

.Capítulo 1 - .

–Yo también. arrastrando los pies en la arena. Después seguimos con el mate. –¡Mirá. ¿Sí? –Vaya nomás. jugando con la bombilla. Valu bajó la pequeña colina saltando y cantando en dirección al mar espejado. calentitos y espumosos como me gustan –comentó. pícara. nono. la muy payasa. torciendo la boca. alcanzándole una.–¡Te corro una carrera. mientras terminaba de llenar el mate de cuero y plata con yerba con sabor a menta. los tiburones y los delfines están bailando todos juntos! – ¡Ahhhhh! ¡Esto no me lo pierdo! Me voy a nadar. Valu! ¡Las ballenas. Tampoco transpiré –comentó Valen asombrada. –Thank youuuuu –dijo. LLevate una medialuna… –agregó Alfredo. –Ya lo sé. –¿No sos viejito para andar haciendo piruetas? –preguntó Valentina. esperános. Tratando de demostrar cuánto había jugado ayer… o antes de ayer… –Después de que nades te enseño a hacer la vertical. Mirá todo lo que caminamos y no me ensucié los pies. Desde que me sané de cáncer estoy hecho un pibe. Valu. después nado un ratito. ¿Querés? –preguntó su nono. agarrando el paquete de medialunas. ¿Dónde desayunamos hoy? –preguntó Valu. –¿Vamos a la playa? –¡Síiii. y de espaldas tomó la medialuna de manteca. Alfredo observaba como el castaño cabello de su nieta cabalgaba en su espaldita. –Muy ricos los mates. Sentémonos acá. yo llevo el mate y las medialunas! –Dame que te ayudo con algo. ¿sabés? El nono Alfredo pegó el último mordisco a la segunda medialuna que comía. quien tenía los colores del arco iris y brillaba como una muchedumbre de estrellas titilando. gritando “¡Valu. –¿Viejito yo? Ni se te ocurra…Vamos a hacer la vertical y la vuelta carnero también. dale!! De paso. Llevaba una margarita enganchada en su largo pelo. –Soy feliz. Pensar que antes no me gustaba nadar y ahora es una de las cosas que disfruto más. ¡Qué hermoso día hoy! Igual que ayer… –E igualito que mañana. Tenemos todo el tiempo (del mundo). –Yo también me curé de cáncer. –Ayer… o antes de ayer… aprendí a jugar a la rayuela. Valen dio marcha atrás. nono! –¡No vale. mi amor. –¿Viste Valu? Ese es el encanto de este lugar. al ladito de las margaritas. nono. vamos 7 . – Yo te miro desde acá. –Nadá todo lo que quieras. Muchos de sus amiguitos la siguieron. nonito. levantando los bracitos en semicírculo. Amaba hacer morisquetas. mirándose las plantas de los pies. frunciendo los labios y dejándolos así. seguramente. Jugué un montón –dijo Valu.

Tenía la sonrisa impresa. El clima perfecto. La mañana estaba preciosa. Y cuando disfrutás tanto. Se transformaba en su superhéroe. Con la otra jugaba con la arena blanca. Igual que la anterior. La voz de los nenes jugando y riendo componían una dulce canción que se ensamblaba con la voz del mar. cual niño con brillantina. Lo hacía sonreír sin darse cuenta. 8 . Era uno de esos días que uno quisiera guardar en algún lado. compartir con los seres amados. Inamovible. que quería hacer la vertical y la medialuna. Como una rosa dentro de un libro.con vos!” Ella volteaba para verlos. Energizaba sus huesos. las medialunas. Estar con ella lo convertía en un chico. Ya no era tirano. quien perdió su braveza y la cambió por jugar. para luego dejarla escabullir entre los dedos. Uno de esos que querés inmortalizar. Pasó una eternidad así. la salud. sin dejar de correr. sonriente. el mar. ¿Qué más se podía pedir? Con una mano sostenía el mate que destilaba olor a menta y a cuero y que le entibiaba la palma. repetir. No hay reloj que pueda decirte cuándo dejar de suspirar de amor. La tomaba y la apretaba dentro del puño. El tiempo ya no era uno de los tantos mandamás que regían su antiguo universo. El tiempo no cuenta cuando se está de descanso. Borraba las arrugas. su nieta. Era como si ella le inyectara juventud. El aire purificador del mar ventilaba el alma de viejos recuerdos tristes. el mate. grabada a fuego. Esos días que te hacen suspirar y ser consciente y agradecido de que estés respirando. La arena de los millones de relojes de arena estaba ahora alfombrando la playa. tomar mate y jugar con brillantina. ¿Cuántos minutos están establecidos para sostener un mate vacío hasta volverlo a llenar para sorber otro? Y ¿por cuántos otros puede un hombre de sesenta años jugar con arena? ¿Por cuántas horas podía mirar a su nieta brincar en la arena o chapotear en el agua sin cansarse? Jamás se cansaba de su nieta. Tanta luz hacía que el mar y el pelo de Valu brillaran como mil diamantes juntos. Y unos segundos. serena.

.Capítulo 2 - .

Toda su vida la pelearon mucho. alta. Cuando algún hijo se levantaba de madrugada para ir al baño. La casa es enorme. cejas blancas. Cuando hablaba en alemán era como escucharlo cantar una canción. Apoyándose y diciéndose “te amo” con cada paso que logran dar en la vereda. pobladas. Habían sido inseparables. diáfanos. A pesar del mismo. gente de tanto trabajo. de brazos fuertes de albañil y carpintero. Remando mar adentro. La huerta se encuentra detrás de su enorme y lujosa casa. mucho amor. Coronación de una vida de mucho sacrificio. con alegría. De esas parejitas que te das vuelta para ver. Que te roban una sonrisa. “pensar que en cada una de estas sillas va a estar sentada una persona que va a escuchar hablar de Dios”. como si en verdad lo fuera. con aliento para dar a los otros y amor. Siempre le decía “mi querida”. Y en cada martillazo. Además. A pesar de las heridas. Tenía ojos azules. Son humildes. cubiertas de pelitos canosos. Me recordaba a Sarmiento. a la muerte de dos hijos. Con ese amor que sobrevivió al destierro. para cuando vaya llegando el resto de la familia y para albergar a algunos nietos postizos que esperan la llegada de sus abuelos verdaderos. hablando a otros enfermos de Dios y orando por su sanidad. Aunque lo que sus nietos amaban era su pan con manteca y dulce de leche acompañado de enormes tazones de café 10 . No estaban desmalezando esta vez. orando. aún la miraba embelesado. Bien fornido. De las añejas cicatrices. cuidándose recíprocamente las espaldas. A pesar de los interminables años. luchando contra olas gigantes. Plantan semillas por el hecho de ver nacer la planta. Cocinaba de maravilla. pidiendo por cada uno de sus descendientes. Hulda también era grandota. tiernas. Se amaban tanto. Las que te hacen murmurar “me encantaría llegar a viejo así”. No sabe holgazanear. Y decía.H ulda y Federico conversaban en el huerto. del pasar de los días. no para ganarse el pan con el sudor de sus frentes. dejó de lado sus achaques y recorrió cuanta cama del hospital pudo. En una ocasión. Llevaba su cabello largo y finito enroscado prolijamente en un rodete. imaginables siendo padres de once hijos. era común verlo arrodillado junto a su cama. o movimiento del serrucho servía a su querido Dios. de las acechantes injusticias. sino sembrando semillas de tomates y zapallos. Pero esta tierra es diferente ya que la trabajan por placer. trabajadores. Enfrentaron incontables momentos difíciles. de la llegada del fruto. armó decenas de sillas de madera para la iglesia en la cual uno de sus hijos era pastor. En su última internación. siguen cultivando la tierra que por tanto tiempo cultivaron. El lujo está más que merecido. Cuando visitaba a sus nietos les decía “me parece que tengo algo en mi bolsillo para vos…a ver si estoy equivocado…” y tardaba media hora en hacerse el que fabricaba un caramelo en el bolsillo del pantalón. dichoso. siguen manteniendo su esencia. a la escasez. del crecimiento. La típica pareja de viejitos que van de la mano por la calle. abuelos de treinta y un nietos y bisabuelos de incontables bisnietos. Siempre con una sonrisa. Tenía ojos azules. Y después de decenas de años juntos. al mismo ritmo. de cuidarla. Tan simple y extraordinario como eso. Cuidándose de la vida. Y manos grandes. Federico se refería a Hulda como su novia. Para asombrarse con el milagro de la vida. de los achaques. no puede holgazanear.

Sus casas habían sido refugio de cualquier necesitado de un plato de comida. Con raíces más que profundas y sólidas. Cuando las Navidades se hacían desear. de un abrazo. Al hacerte grande. el café. todo tenía un sabor especial en la casa de la oma y del opa. pero profunda canción tal como “No hay Dios tan grande como Tú. se han dedicado de lleno a la obra de Dios. no lo hay. Aprovechada por sapos y olvidada por los crecidos nietos. despintada y playa. el dulce de leche. Cada pequeñín asentía acelerado. Se deleitaban hablando de Dios. Aunque muchos de sus nietos parecieron ignorar. la mamá de Valu. pierden su asombrosa magnitud. Como si de sus bocas destilara miel al hablar de Él. la manteca. En la época tierna de la niñez. incluso. ellas fueron semillas sembradas en lo más profundo. siendo pastores. Se reunía toda la familia y los primos que no se veían seguido no paraban de jugar a la mancha o a la escondida en ese paradisíaco caserón selvático en Del Viso. entonces. mirando el rostro de su opa y pispeando el jardín repleto de primos gritando (que ya habían pagado el respectivo peaje). teólogos. los himnarios. Muchos de sus nietos y bisnietos siguieron su mismo camino de fe. Abundaban los cuadros con paisajes y versículos bíblicos. corría alrededor del caserón. de un poco de fe. Pero la grandeza de la oma y el opa. sentarse en su regazo. el aroma a tostadas. la paz. caramelos y alfajores. El pan. Ambos eran muy creyentes.con leche. No podían no hablar de Dios o no cantarle alguna simple. Uno a uno desfilaban hacia su silla. sin embargo. no queriendo faltarle el respeto. poco celeste. excepto cuando jugaban a la escondida. anclas cuando la fe tambaleaba. No hay dios que pueda hacer las obras como las que haces Tú. Las navidades eran increíblemente mágicas. Con el pasar de los años. contarle cómo iban sus cosas y escucharlo hablar de Jesús. cuando entre Navidad y Navidad pasaban como diez años. para poder salir corriendo al patio a jugar. como si fuera Papá Noel. Esperando que dijera la última palabra. las palabras cristianas del opa. parece ser. 11 . La antes olímpica pileta de natación pasó a ser una simple pileta. O simplemente personas que nunca dejaron de creer en el Dios de sus abuelos. Algunos. había ido en aumento. Tenían que abrazarlo. Cuando sus nietos los visitaban. seguida del silencio suficiente que marcara el fin de la conversación espiritual. el caserón no se veía tan grande y ese paraíso amazónico no tenía las dimensiones gigantescas que tenía cuando los nietos eran chicos. taconeando fuerte. Recordadas en momentos difíciles. Que decidieron prestar atención a las palabras antes ignoradas por preferir salir a jugar. La mamá de Valentina siempre estrenaba un vestido largo confeccionado por su mamá para la ocasión.” O “No puede estar triste el corazón que alaba a Cristo” O “Mi vida comenzó cuando el Señor llegó”. Las Biblias. Las casas que habían tenido eran como templos. Luego de recitar el poema navideño en la iglesia de su tío y de recibir el gordo paquete navideño repleto de turrones. misioneros. Federico les cobraba una especie de peaje antes de poder salir a jugar. Ellos eran árboles frondosos que sabían dar sombra y fruto en toda estación. Sería la paz reinante que lo condimentaba todo. Tenían una fe inquebrantable que movía las estructuras del ateo más acérrimo. las cosas se empequeñecen. no lo hay. Se imaginaba que era una princesa y que la casa de la oma y el opa era su palacio.

que te gusta fuerte –dijo a su esposo con una sonrisa. Un clásico. –Tomate el primero vos. –Seguramente. Voy a hacer bastante para llevarle a Alfredo. –Lo mismo me pregunto yo… ¿Cómo sobrevivimos a tanto sin haber contado con este lugar? ¿Sin este paisaje que mejora con los días? ¿Sin ese maizal? ¿Y sin esas margaritas? –Nuestro amor nos dio la fuerza –contestó. devolviéndole el mate vacío y aprovechando la ocasión para acariciarle la mano. con su mirada tierna pendiente en la de su esposa. a Valen y a Felipe. –¡Qué hermoso se ve el parque desde acá! ¡Qué precioso el maizal de los vecinos! –¿Ha visto? (Federico siempre decía esa frase) ¿Y las margaritas? ¿Te diste cuenta de que las margaritas cada vez crecen más lindas? –¿Cómo hicimos para vivir por tanto tiempo lejos de este lugar. Hulda acomodó su rodete antes de cebar el primer mate. La esperanza de retirarnos alguna vez y descansar juntos me alentaba. y sosteniendo el mate con ambas manos. –Muy cierto. sabiendo lo que su esposo le iba a contestar. –¡Visitar! ¡Si prácticamente vivimos juntos! –Tenés razón. con la mirada fija en la huerta. –Hoy a la tarde voy a hacer strudel. –¿Me extrañaste mientras te mudaste para acá? –No… 12 . como siempre –halagó Federico. viejo? –preguntó Hulda dejando escapar un suspiro junto con la pregunta. Desde la cual se puede ver la quinta e innumerables plantíos multicolores que parecen zigzaguear. Fue nuestro primer y último hogar. te levanta para vivir el presente –dijo Federico cual poeta de profesión. –¡Cómo no! Siempre es bienvenido tu strudel compartido en familia –comentó Federico. pasando un nuevo mate a su amado-. Lo bueno y lo malo –continuó Federico. –Creo que también ayudó tener la esperanza de vivir esto alguna vez –continuó Hulda.En donde viven ahora no hay iglesias. ferviente y gozosamente a Dios. vestido de túnicas rojas. Hulda y Federico se sentaron a tomar mate en la mesa de la galería de atrás. Fuimos hechos el uno para el otro y a la medida de este lugar. oxigena el alma. Después de recorrer la quinta y trabajar en ella. alabando con brazos en alto. Acompañaron el mate con pan casero y manteca. Federico suspiró sonriente. Cuando abren sus bocas es como si se abrieran las puertas de esas catedrales enormes para escuchar ese coro majestuoso. Y él nos trajo acá. siempre vivimos acá. –¿No sentís que vivimos siempre aquí? Tengo la sensación de no haber habitado otra casa que no sea esta –preguntó. Es una forma de decir. muy rico. Como broche de oro para todo lo que pasamos. La esperanza en un futuro mejor fortalece los huesos. Hace rato que no hago. Pero ellos son templos vivientes. Y de paso los visitamos –dijo Hulda. la miró a los ojos y le dijo susurrando: –De alguna manera. –Rico.

Y después lo abrazó. –¿Cómo anda mi nieto preferido? (a todos le decía lo mismo). pero después jugamos mucho. Hernán acudió a los de su opa. también –dijo Federico a su esposa-. moviendo sus piernitas.–¿No me extrañaste. Un besito ruidoso en cada cachete y uno en el cuellito. hoy. Instantáneamente. oma –contestó. Seguía comiendo su tomate mientras se acercaba a la galería. –¡Buenos días. –¿Cuánto hace que plantamos las semillas de tomate?. Preparále a Hernán también que seguro estará bajando a desayunar. Los saludó con una manito. ¿Strudel hay? – Hoy a la tarde. pasta frola. Al ratito salió Hernán. que colgaban a upa del opa. viejo? –No…porque sabía que estabas viniendo. el tren y el tractor –dijo Hernán mientras miraba contento las cosas ricas que la oma iba poniendo en la mesa. el amigo de Martín. No es todo tuyo. Siguió parada con emoción. Chorreaba el juguito y le caía por el cuello. No. –Buenos días. –Traje los camiones. quien lo sentó en su 13 . torta de ricota. Hulda besó a su otro nieto con la misma intensidad que a Martu. –Dejáme un poquito de mi nieto para mí. No. –¿Jugamos. Hulda se paró para recibirlo. Traía un montón de juguetes en sus brazos. jugamos mucho. oma. opa. –Bueno. Martu? –Vamos a desayunar primero. Acomodó su remerita y su flequillito. pero quiero alguna delicia de la oma. por favor –contestó emocionado. como parte de un ritual. Le dio un beso con ruido en cada cachetito colorado y en su cuellito. Y que estaríamos juntos. –Muy bien. tarta de manzana. –¿No te alcanzó semejante tomate? –Sí. Te puedo ofrecer facturas. Martín parecía más chiquitín al estar rodeado del cuerpo fornido de su abuela. Se sacudió las migas del pan con manteca que se le habían aferrado al vestido floreado. precioso! –dijo al envolverlo con fuerza y cariño entre sus brazos grandes.. mientras con la otra sostenía el gran tomate que comía a mordiscos como una manzana. perdido dentro del abrazo de su abuela. quedando sus labios pegajosos por el jugo de tomate. ¡Cómo le gustan! Martín vio a sus abuelos postizos desde la huerta. ¿Cómo puede ser que ya tengamos tomates? Perdí la noción del tiempo… –Ayer las plantamos. muffins… –Un poquito de cada cosa. –Sí. antes de ayer… –¡Qué rojos están! ¡Qué grandes! Miralo a Martín arrancando uno. mientras le preparaba el jugo a Martu. Ahora se venía el abrazote del opa. Federico agarró a upa a Martu y lo sentó en su regazo. Hulda no lo soltaba. No le importaba. –¡Wow! ¡Torta de ricota! Gracias. Y que tendríamos la galería y el maizal y las margaritas. una vez libre de los brazos de la oma. No te olvides de nuestros pajaritos cantores. –¡Hola! –gritó al acercarse.. con los brazos preparados para abrazar a su pequeño nieto adoptivo. Con ganas de desayunar. – Y los jilgueros. precioso –gritó Hulda desde la cocina.

De tanto correr. Las ojotas saltarinas se convirtieron en un nuevo juego. –Muy rico todo. oma. 14 . –¡Claro! Yo llevo el flota flota. pero después nadamos. le dio un pellizco suave en el cachete. Nos vemos en el almuerzo. Hernán intercalaba miradas con su amigo. corriendo a la par de Hernán. –¡Viva! ¡Asado! –gritó Martu . Pellizcando un poquito de cada cosa. Martu estaba sentadito frente a su amigo. se bajó de las piernas de su abuelo del corazón y se sentó a desayunar. hacia la playa.regazo y le dijo “¿Cómo anda mi nieto preferido?” El pequeño le contestó “bien”. tarareaba alguna canción golpeando el dedito anular contra la mesa. Tiraban las ojotas y las tenían que ir a buscar. Riéndose váyase a saber de qué con la boca llena. –De nada. Así recorrieron el camino hacia la playa. el tren y el tractor. Martu . omita linda. ¿sí? –Sí. Después de meterse algún bocado a la boca. saboreando la comida. –¿Vamos a la playa. –De nada. Después nos vemos. Seguía moviendo las piernitas que colgaban de la silla de algarrobo. se le iban saliendo las ojotas. sus abuelos y la comida. –Gracias. pero llevo los camiones. Los esperamos con asado. Hernán y Martu estuvieron en silencio por un ratito. –Bueno. gracias. Hernán lindo. Her? –preguntó Martu con bigotitos del jugo de naranja que había terminado. cosa que los tentaba de risa. Jugamos un rato con la arena. después nadamos. Martu acompañaba el ritmo golpeando sus piernitas contra las patas de la silla.

.Capítulo 3 - .

Era común verla así. Era asombroso ver esos animales conviviendo en armonía. por unos largos segundos. ambos rodeados de multicolores colinas. a las carcajadas. Otros tripulaban delfines. Adoquinaron el camino a la puerta principal con caracoles. La luz lo inundaba todo sin invadir ni encandilar. con sus amigos riéndose de su risa sin poder parar. Con ese orgullo de abuelo que. en cuclillas. supera al de padre. Alfredo no podía dejar de mirarla. No eran lágrimas de tristeza. seguro que lo sabe”. La amaba tanto que el amor le salía por los ojos. Entre los tres armaron un castillo de arena con muchas ventanas y puertas. Martu y Hernán se unieron a los juegos playeros de su amiga. como si no pudiera dejar de reír. haciéndole cosquillas en la cara. para jugar al vóley. El alboroto era música. Los chicos más osados hacían esquí acuático o andaban en motos. Con su sonrisa eterna bordeada de bigotes de chocolatada. Empezaba despacito y terminaba gritando a carcajadas. en forma de lágrimas. las bellas colinas. Y para compensar esos años que. comenzaron a habitarla cientos de vaquitas de San Antonio. Cuánto se parecía a su hijo. que intentaban mantenerse invictos. También se preguntaba si su Valen sería consciente de todo lo que él sentía por ella. su bella Valentina. tuvo que estar separado de su nieta. Ella lo buscaba con la mirada y lo saludaba con la manito derecha. como queriendo unirse al juego de las criaturas. aferrados a la enorme fruta como si estuvieran cabalgando un caballo acuático. sacudiéndose la 16 . “Sí. No había peligro alguno. olvidándose qué les había causado tanta gracia. por razones de fuerza mayor. mientras terminaba su tercera medialuna sin darse cuenta. Tenía una risa contagiosa. No hacía ni frío ni calor. Lo que lo dejaba boquiabierto por horas era el todo. asegurándose de que su nono la haya visto. el bello mar. Valen no necesitaba las cosquillas de la brisa. sus gestos. Se preguntaba si todos los abuelos amaban a sus nietos así como él amaba a su Valu. La brisa marítima despeinaba el hermoso cabello de Valen. Cada tanto Alfredo le pegaba un chiflido. Ni bien los compinches arquitectos terminaron su construcción. Su carita estaba siempre contenta. pensó en voz alta. se iban cayendo al agua uno a uno. según dicen. Cuánto se parecía a él. Puro amor. Decoraron los balcones con florcitas violeta y fucsia que encontraron al pie de una de las tantas colinas. Alfredo disfrutaba el paisaje. No sólo el natural -la blanca playa besada por el cristalino mar. –¡Listo! Terminamos nuestro castillo –comentó con satisfacción Martu. Cuánto la amaba. Aún a la distancia. La naturaleza que cobraba vida con esos niños que la encendían. pero finalmente. Repleta de nenes y nenas gritando de alegría. Su amor lo hacía suspirar y reír sin pensarlo. como para recordarle que seguía ahí. los bellos niños. para leer en la arena. agarrándose la panza. El clima estaba ideal para nadar. Las nubes tenían forma de gaviotas y las gaviotas volaban bajito. Sobre las bananas inflables flotaban hasta diez chicos juntos. pero Alfredo no le quitaba los ojos de encima. tiburones o ballenas inflables. sino de amor. Cuántas cosas veía en ella. para observar a los chicos jugar. su sonrisa. haciéndola reír. Simplemente por la dicha de verla jugar. Alfredo distinguía su voz. enérgicamente. La bella playa.L a playa estaba concurrida.

porque la casa de los bisabuelos es como un castillo –agregó Hernán. Después seguía nadar como perrito. Se pusieron a jugar con los vehículos de Hernán. pateando arena con el pie izquierdo. Como despedida al agua. –¿A dónde querrán ir? –preguntó Hernán. –Cuando era más chiquita. A medida que el cuerpo se les iba secando. yendo en dirección al mar. tal vez… -susurró Valentina. se sumaban cardúmenes de peces globo y payaso. Se sacudieron el agua. 17 . pegaban un salto y desaparecían. –A Buenos Aires. Tanta agua saltarina por el aire no los dejaba verse el uno al otro. frunciendo los labios.arena de las manos. Los chicos los llamaban y volvían a bailar al compás de las risas y de la ronda. pasando sus deditos por su largo pelo castaño como peinándolo. se tomaban de las manos y jugaban a la ronda. –Sí. la princesa y los peces brillando en el paradisíaco mar. los bracitos y las piernitas. dejando huellas que más tarde borraría el mar. Era muy llamativo. Luego de jugar por un buen rato. –¡Qué bueno que el castillo de la oma y del opa no es de arena! –expresó Valu. quedando como milanesas humanas con tanta arena pegada en el cuerpo. Los dos príncipes. moviendo las cabecitas. –Ellos son los reyes. Los tres se pusieron a golpear el agua. juntando los deditos de la mano derecha y moviéndolos en señal de interrogación. Demás está decir que eso les causaba risa. –comentó Valu. nosotros dos los príncipes y vos la princesa – le dijo Martín a Valentina. parándose para ir a buscarla. Iban para un lado y para el otro. –Parece que las vaquitas quieren viajar –comentó Martu. Todo era un buen motivo para reír. Salieron del agua aún agarrados de la mano. –Hoy la oma va a hacer strudel para todos. estacionaron los transportes en la gigante cochera del castillo. Valen golpeaba el agua con las manos y los salpicaba. El tren. salpicando a más no poder también. –¡No creo que quieran ir al ruidoso Buenos Aires después de vivir en un lugar como éste! – exclamó Martu. Después se tiraron en la arena y comenzaron a rodar. moviendo los pies con todo. –¡Strudel! ¡Qué rico! Juguemos un rato más y nos vamos. Salían del agua. ladeando la cabeza. a las vaquitas de San Antonio les decía “abejitas de San Antonio” –confesó Valu. Como invitados a la fiesta. no terminaba más… como todos los rosarinos…. ¿sí? –comentó Valen. el tractor y los camiones de Her recorrieron infinitas autopistas sin asfalto. Vamos a ir a tu casa –le dijo Hernán a su amiga con los ojitos bien abiertos. Alguna que otra vaquita comenzaba a subirse al tren. la arena pegada iba cayendo y se les empezaba a notar nuevamente la piel. –¡Miren! ¡Una botella! –gritó Martu. – ¿A Rosario? ¿Les conté que mi papá es rosarino? ¡Uy! Cuando mi papá se ponía a hablar de Rosario. –Parece la casa de Hulda y Fede –continuó Valen.

Los tres acompañaron a la botella mensajera a regresar a su travesía. Nos vemos a la tarde. subiendo y bajando con el oleaje de las aguas. –No. –¿Qué dice el mensaje. Decile a la oma que haga muuuuuuucho strudel. La vieron alejarse. sino también lo hace con botellas. devolvámosla al mar. mientras se recogía el pelo en una colita. –¿Venís a comer asado con nosotros? –invitó Martu a su amiga. ¿Eh? –contestó Valen. –¿La guardamos? –preguntó Hernán. Valen? –preguntó moviendo las dos manitos Hernán. Mi bisabuelo me va a hacer fideos con ricota.Era una de esas botellas con mensaje que trae cada tanto el mar. –PAZ. El mar no sólo habla a través de caracoles. Un incipiente olor a asado recordó a los varones que era hora de almorzar. 18 . almuerzo en casa. – No. Así el mensaje le puede llegar a otras personas –contestó Martu.

Capítulo 4 - ..

Y ella siempre tiene algo que decir. “Pollito en Fuga”… Guada se rió tanto que le agarró tos. de bailar y de tentarse por cualquier mínima cosa que pudiera servirles de excusa para tentarse. cuando ambas estaban en tratamiento por leucemia. rara vez me llamaba por mi nombre. A Valen sí. 20 . Algo que acotar. Intuyendo que se venía algo divertido. maquillar. Las amigas estuvieron un rato largo adornando el salón. -Mi madre –comenzó solemnemente. sólo cuando me retaba. A ella le encanta organizar fiestas. Guada y Valen se conocieron en una clínica de Buenos Aires.Guadalupe está preparando el cumple de quince a una vecinita nueva. pero a la vez la tratan como a una grande. Ama dar sus puntos de vista sobre cada situación. -Dale. Aunque tiene sólo cinco años. No sólo el mal trance las había unido (sólo ellas saben lo que habrán sufrido) sino esa constante necesidad de dar. Las amigas no paraban un minuto. típico. por lo madura que es. Valen no desentona en el grupo de amigas de Guada. -¿Te conté de los apodos que me ponía mi mamá? –preguntó Valu. Congeniaban porque las dos eran alegres. Valen opina. -Noooo –contestó Guada. Se acomoda el pelo detrás de las orejas y corre a ayudar a su amiga. Guada y Valen amaban hablar de la familia. colgando la última tela en la pared. Como ella. Guada tiene un arsenal de amigas quinceañeras. intercalando la decoración con chocolatada y anécdotas familiares. sugiere. pero ya le había crecido nuevamente. sabiendo que había sacado un buen tema para reírse un buen rato. hace un tiempo atrás. sólo un mal recuerdo. Afortunadamente. peinar. Me decía “Pocha”. pero su preferida es Valentina. como si no tuvieran diez años de diferencia. Guada se reía mucho de las locuras de su mini amiga y le contaba las de sus cuatro hermanos. sonándose los deditos. en realidad es como si tuviera quince. Se siente importante al ser tenida en cuenta. A Guada no se le había caído el pelo. para nada. adornar salones. se le llena el pechito de orgullo cuando le piden opinión. haciéndole el último nudo a la última bolsa de confeti. Hablan de igual a igual. “Señorita Reina”. de hacer bullicio. Es la mascota del grupo. -Voy barriendo mientras. Temperamentales. -¿En qué te ayudo. Guada? –preguntó la inquieta de Valen. Valen no se cansaba de contarle de sus travesuras. Vencieron al cáncer y hoy rebosan de una increíble salud. Tiene muchas ideas y se da maña. Y que para cualquier persona pasaría inadvertida. como una más. eso es historia pasada. No quedó vestigio alguno en sus cuerpitos de esa terrible enfermedad. Sabe diseñar vestidos. Fuerte y sano. quedó confeti en el piso. -Ya termino de embolsar el confeti y arrancamos con la decoración –contestó Guada. Guada pone la bolsita junto con las otras y busca las telas y flores. Valentina guarda la escoba detrás de la puerta de la cocina del salón de fiestas.

“Firulais”. -Mi mamá era así. Valen hablaba mucho con el cuerpo. muy cansada te decía “silla” cuando quería decir “mesa”. -¡Qué imaginación tenía tu mamá! -¡Me decía “Chanchito de la India”! ¿Lo podés creer? (“Lo podés creer” era una típica frase de Valu. “Cosa Seria”. por favor.. que. tipo indio. “China”. ¡No sé de dónde sacó esa manía! Decí que nosotros ya habíamos aprendido su lenguaje y la entendíamos… Cuando nos mandaba a lavarnos los dientes nos decía “¿ya se lavaron los dientuscos?”. “Pajarito Volador”. “¿La lapicera?”… Nos acelerábamos tratando de adivinar qué quería… Ella seguía sin decirnos qué quería. escuchando los disparates de su amiguita y contemplando sus ademanes..?” Y ahí empezábamos mi hermana y yo con el rally de palabras… “¿La cuchara?”. “Piojo Loco”. me voy olvidando las cosas”. O se tildaba y te decía “¿me traés la……….. Juntaba un par de sílabas y ya tenía un apodo nuevo. Y a veces hasta mi papá acudía a sus llamados. es eso”. “Toti”. -Mi mamá no sólo nos inventaba nombres a nosotros sino que también distorsionaba los nombres de las cosas. “Chanchito de la India”. “Pichonísima”. un par de suspiros que ayudaron a recuperarse de tanta risa y ahí arrancó de nuevo. Y te llamaba “Pupi”.-¡Mi mamá también me decía Pocha!!! -Pará que hay más. -También me decía “Sapito Clo Cló”. Cuando le preguntaba a mi hermana si tenía tarea le preguntaba “¿Tenés tareusqui?” Cuando nos teníamos que bañar nos decía “Vamos a darnos un bañusqui”. “Coka”. Valu! No sé… -contestó Guada.¿De dónde lo sacó??? -¡Ay. Y ahí a mi hermana le agarraba el ataque de ternura. A veces no sabía si me llamaba a mí o a mi hermana. -¿Te cuento otra? -Sí. lo dijiste… –contestó Guada agarrándose el estómago de la risa. “Cocucha Efervescente”. subiendo y bajando los deditos juntos. ella decía. “Chanclet”.¡Cómo me hiciste reír hoy! -Y cuando estaba muy. Cuando al fin acertábamos. “Cielo Azul con Estrellitas Multicolores”. 21 . -Mi mamá me daba unos abrazos tan fuertes que me hacía sonar los huesitos de la espalda. ¿”Pollito en Fuga” lo dije?. estás cansada. Chasqueando los dedos con una mano y con la otra agarrándose la cabeza o la boca. riéndose también y moviendo la cabecita para ambos lados y mordiéndose el labio inferior. ¡Qué loquita! A esta altura Guada ya estaba sentada en el piso. A Valu se le llenaron los ojitos de amor. .. siempre: “bueno. es que estoy viejita ya. eso no es todo –continuó con las manitos en la cadera. la abrazaba y le decía: “No estás viejita má. secándose las lágrimas alegres. porque a él también le ponía sobrenombres raros. Por las dudas contestábamos las dos. Tenía los mismos gestos que su mamá. como diciendo “no puede ser”. a su vez era una típica frase de su mamá) –preguntó. -Sí. –siguió Valu. Hubo un pequeño silencio. “Pío Pío”.

Me encantaba andar por la vida a upa de mi mamá. se hacían las payasas. se ve que imitando a mi madre. Valu. -¿Apodos dúo? -Sí. Tita…. -Tengo ganas de bailar. a veces me olvidaba que me llamaba Valentina. con el tema de la enfermedad estuve más tranquila. haciéndose la indignada. Era como una extensión de su cuerpo. Cuando me llamaban por mi nombre. Yo no decía ni pío. Hasta ahí. pero conteniendo la risa. La pista del salón era más brillosa con el brillo de esas angelicales bailarinas. Coca. -Sí. Veía a mi papá y a mi mamá tan tristes y cansados que decidí portarme bien. Dentro de un ratito…. Cuando se refería a mi hermana y a mí éramos “La Tota y la Porota” o “Lilo y Stitch”. Obvio que Stitch era yo… Tuve épocas que era tremenda. me parecía raro. Y mi hermana. A que Stitch eras vos… -¿Te cabe alguna duda?.. “No” era “sí” para mí. mientras giraba risueña en una ronda con Guada. vamos más o menos bien. Valu hacía la vuelta carnero al ritmo del reggaetón. Pero parece que a mi mamá yo no le pesaba. cuando nací. Me encantaba desobedecer. muy poco… ¿Y la mía? ¿Cuándo vendrá la mía. me decía “Buby”. decía ella. Preparate porque seguro te llama “Guadalupín”. Tiradas en el piso. Guada le seguía el juego y se caía también. -Falta poco. Cada tanto. Y saludaban cual miss universo a una audiencia invisible que las aplaudía al compás de sus piruetas sobre el hielo de fantasía. La mayoría de las personas tienen apodos comunes: Pepa. -Ya sé. Se hacían las que patinaban sobre hielo. Valu. Ahora que sabía hacer la vuelta carnero.Después. Pero después. Después. Estrenaron el salón adornado con telas y globos violeta y fucsia. En fin… Pará. tanto apodo. No tenía sentido. Hacía más caso. Valu? -Mañana. Los tuyos eran por demás originales. me acordé… y por si esto fuera poco. hacían abdominales. no te va a decir ni Guadalupe ni Guada. también teníamos los apodos dúo. -Me encantaría que me llame así… -¿Cuánto falta para que venga mi mamá? –preguntó Valen. 22 . me agarraba a upa y hacía todo con una mano. ya por instinto. Pasado mañana. Tanto apodo. Valu se hacía la que se resbalaba y se caía para hacer reír a su amiga.. tuvo que distorsionar mi apodo y entró a decirme “Bubylandia” ¡¡Bu-by-lan-dia!! -No te podés quejar. la verdad que sí. no sé…. cualquier oportunidad le venía bien para practicarla. dejame adivinar. Y eso que últimamente yo ya estaba pesada. levantaban las piernas. Guada y Valu bailaron al compás de interminables canciones de interminables estilos. ¿Bailamos? –Guada no quería recordar su enfermedad. -¡Qué tierno. Valu! -¡También llegó a decirme “Panchito con Mostaza”! ¡Panchito con Mostaza! –gritó. -Te advierto que cuando venga mi madre.

.Capítulo 5 - .

F

elipe terminaba de baldear el patio. Había sido sastre para una importante casa de trajes. Y como ya estaba jubilado, una de sus actividades preferidas era baldear con su bisnieta. Además de cocinar deliciosos espaguetis con ricota o brócoli. Tenía la cabeza bronceada y era casi casi pelado, salvo por unos mechoncitos de pelo finito y canoso encima de las orejas y arriba de la nuca. Caminaba despacio, con los brazos hacia atrás y las manos agarradas. Tenía unos ojitos verdes hermosos. Era muy buen mozo. Cuando le hablaba a Valen en italiano ella se reía y lo miraba con cara de qué me estás hablando. Y le seguía hablando en italiano empecinado en que ella lo iba a entender. Sabía inglés también, por haber estado como prisionero de guerra, entre otros países, en Inglaterra. Era igualito a Fangio, el corredor de autos. Cuando Felipe visitaba a sus amigos y parientes, no tocaba el timbre. Se ponía a chiflar en la ventana y ya todos sabían que era él. A veces chiflaba canciones raras. Irreconocibles. Como la mayoría de los viejitos que entran a silbar una melodía que tiene el ritmo de dos por cuatro, pero que ni ellos saben cuál es. Un lugar al que con frecuencia llevaba a Valu era “el tronco”. A ella le fascinaba ir allí. En realidad no era un lugar propiamente dicho, sino simplemente un par de cuadras sin asfalto, con casas grandes tipo quintas a unos escasos kilómetros de donde vivían. Cuando su bisabuelo Felipe le decía “¿Vamos al tronco?”, su corazoncito empezaba a latir más rápido de la emoción. Para Valu era toda una aventura, como entrar a otro mundo. Uno enorme y selvático. Le decían así porque en la vereda de una de las casas había un tronco largo y grande colocado horizontalmente, en donde se sentaba con Felipe a respirar aire puro. A un costado del tronco había un tremendo sauce llorón, asi que cuando se sentaban, tenían que correr las ramas del sauce para hacerse lugar. Cada tanto, las ramas traviesas se encaprichaban en ser el flequillo verde de Valentina. Cuando había estado sentada por un ratito se ponía a juntar caracoles y a investigar entre los yuyos, las plantas y flores, a ver si encontraba algún trébol de cuatro hojas, o algún bichito raro que no fuera ni bicho bolita ni ciempiés. Pegaba un grito cuando encontraba una vaquita de San Antonio, ya que eran sus preferidas. Felipe se quedaba sentado, con los codos apoyados en las rodillas, observando a la Indiana Jones de Valentina. Como era una nena con mucha imaginación, creía que colgado de algún árbol aparecería Tarzán con Chita o algún tierno león. Valen volvía de adornar el salón con Guada. –¿Baldeaste solito, Filippo? –Sí, piccolina. –¿Por qué no me esperaste, Filippo? –Más tarde baldeamos de nuevo. ¿Capito? –Capito. –Ya es hora de que dejes de decirme Filippo y me digas bisabuelo. ¿No? –dijo Felipe haciéndose el enojado, mientras acomodaba el balde y la escoba en el armario. –Ok. Bisabuelo Filippo –contestó Valu, agarrando la pielcita arrugada del codo de su bisabue24

lo y haciéndole cosquillas. Felipe respondió agarrando la pielcita del codo de su bisnieta. Y haciéndole cosquillas también. Valu se sentó a la mesa a pintar. Nada mejor que dedicarse a algo tranquilo después de tanta playa y tanta decoración y tanto baile y tanta risa…. El living de la casa era enorme. Minimalista. Lo inundaba una constante fragancia a panadería. A hogar. Había una ventana doble, gigante, tipo puerta que daba al jardín y a través de la cual, cuando Valu no hacía bochinche, se escuchaba el canto del mar. Las cortinas blancas flameaban siempre. Valu solía dejar de pintar para mirarlas flamear. Enroscarse y desenroscarse. Tocar los vidrios impecablemente limpios, reposar por unos instantes y volver a volar. El único desorden de la casa lo causaban la infinidad de juguetes desparramados por doquier. En realidad daban un toque ornamental y lúdico al impoluto hogar. No, no daban el aspecto de desorden. Los juguetes daban fe de la vida de la casa. De la presencia de niñez. La niñez es la mejor decoración de cualquier casa. Y ésta estaba bellísimamente, armoniosamente decorada. De las paredes blancas colgaban cientos de retratos familiares. Ninguno estaba torcido. Todos alineados a la perfección. Rostros hermosos ligados por el afecto y la sangre. El lujo reinaba. No la ostentación. El lujo. Una especie de lujo austero. Si es que eso existe. La casa brillaba debido a los materiales con los que estaba hecha, jaspe, esmeralda y zafiro. Y por el amor reinante y por la extremada limpieza de sus ocupantes. Valentina, Alfredo y Felipe eran el escuadrón de la pulcritud. Espadachines del orden. Para ellos limpiar era el mejor pasatiempo. “Dios los cría y ellos se juntan”, dicen. No había en el barrio casa más baldeada, lustrada, encerada y ordenada que la de los tres mosqueteros del brillo. Valu sacaba punta a su lápiz violeta cuando vio entrar a su opa y oma con su respectivo abundante strudel por la ventana puerta. Saltó de la silla y fue a abrazarlos. Voluntariosa como de costumbre, tomó el strudel y lo llevó a la cocina. Se subió a un banquito para alcanzar las copas de cristal para preparles chocolatada a sus bisabuelos. La oma y el opa se sentaron a la mesa mientras observaban a su bisnieta cortar el strudel y preparar chocolatada al mismo tiempo. Valu dejó sus actividades por un instante y colocó los individuales de mimbre frente a cada invitado. Ahí se dio cuenta que le faltaban dos. Su Martu y su Hernán. –¿Y mis amiguitos? –preguntó sin dejar de acomodar los individuales prolijamente. Hulda y Federico no podían ocultar la risa. –¿Y Martu y Her? –volvió a preguntar como si la oma y el opa no supieran de quiénes estaba hablando. Mientras se estiraba para extender el individual de la punta de la mesa. Ni bien terminó de preguntar, vio dos ardillas gigantes atravesar la ventana puerta. Una un poco más alta que la otra. Fingió asombro, pero sabía perfectamente quiénes eran las ardillas. Sabía que una se llamaba Martín y la otra Hernán. –Chicos, me parece que es hora de que se consigan otro disfraz… Ya sé que son ustedes… dijo, mientras le quitaba con fervor los grumos a la chocolatada. 25

–Tenés razón. Es hora de que nos hagas otro disfraz, oma –contestó, sacándose la cabeza de ardilla y apoyándola en la mesa. Ahora era medio ardilla y medio Martu. Alfredo y Felipe se sumaron a la merienda familiar. Entraba un vientito marítimo respetuoso por la ventana. De esos que no te vuelan el mantel, ni las servilletas y ni te despeinan todo. Alfredo abrió la puerta principal y dos ventanas pequeñas laterales para que la brisa toda pudiera compartir la merienda con ellos. Se volvió a sentar. –¿Quiere dar gracias, Don Federico? –preguntó Alfredo. Una pregunta por demás retórica. –Como no, es un honor –contestó Federico, como era de esperarse. –Gracias, Dios, por estos alimentos. Gracias por tenerlos cada día. Gracias por esta mesa en familia. Gracias por la salud. Cuida del resto de la familia y amigos. Amén. –Amén –dijo el resto al unísono para luego atacar el strudel sin piedad. Alfredo ya había estado sentado por unos cinco minutos. Era demasiado. Algo tenía que inventar para poder pararse. Se levantó, puso un cd y sin timidez alguna se puso a bailar. Valu, que también ya había pasado su límite de tolerancia de quietud permitida, imitó a su abuelo. Hacía el pasito de taparse la nariz con una mano, con el otro brazo levantado, descendiendo despacito hasta el suelo. Movía su cadera, poniendo cara de cicunstancia. El resto seguía sentado. Martu y Her empezaron con las palmas, al compás de la música y los bailarines. Valu saltaba, movía los brazos con desenfreno, sacudía la cabeza, despeinándose toda. Hulda y Federico acompañaban con los pies. Felipe silbaba. Los siete disfrutaron a más no poder. Los ocho, quise decir. La risa era un invitado fijo, infaltable en cada reunión familiar.

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- Capítulo 6 -

el pochoclo. mucho mejor. La alegría no tiene fin. anillos…todo lo que la coqueta de Valen amaba. Como en Disneylandia. Cada vez que iba. Había camas elásticas también. así como la llamaba su mamá. todo. frutilla y todos los gustos que se puedan ocurrir. Y mágico. Había que aprovechar al máximo. al igual que en Disneylandia. 28 . Y espectacular. “qué pequeño el mundo es…” Se hicieron amigas inseparables. Las cosas caras son gratis Allí siempre es primavera y Navidad. con gusto a vainilla. Las muñecas siempre se prestan. el chicle y el mantecol. Al subir y bajar de la cama elástica. en las cuales saltaba tan alto que veía al resto de los nenes como hormiguitas. El amor se intensifica. Valu se sentía un “pajarito volador”. Todas fanáticas del pico dulce. Podía tirarse de paracaídas y caía sobre un colchón inflable gigantesco. freesias y rosas. Máquinas expendedoras de gaseosa. Los amigos nunca se pelean. compartiendo galletitas y anécdotas de bicicleta. pero gratis. Y fantástico. No querían perder el tiempo llorando y portándose mal. Estaba lleno de nenes y nenas riendo todo el tiempo. De fondo se escuchaba. riendo. golosinas y facturas. todo lo que ese lugar ofrecía. Por todos lados se sentía la fragancia a jazmín. Compartían los juguetes y las golosinas. Volando hacia el “cielo azul con estrellitas multicolores”. pero mejor. así como también le decía su mamá. pero mejor. otra ex compañerita de lucha. en el cual podía saltar y acostarse todo el tiempo que quisiera.E l País de las Cosas Lindas era bastante parecido a un parque de diversiones. Increíble. Ninguno lloraba ni se portaba mal. Valen se puso a jugar a las Barbies con Gime. pero gratis. Al ratito ya eran como veinte las princesitas jugando. Con sólo apretar un botoncito tenía lo que quería. Mucho mejor. pulseras. Valen no sabía a dónde ir primero. Había peloteros que en vez de pelotas tenían hebillas. Areneros con arena comestible. También había baúles con miles de juguetes y juegos de mesa. charlando. chocolate. Podía llevarse cuantos quisiera a su casa. Las golosinas no producen caries ni dolor de panza. eternas. En el País de las Cosas Lindas lo lindo nunca se pone feo. Era una especie de Disneylandia. Increíblemente gratis. Había hamacas con luces y velocímetros y marcador de altura. Los recuerdos felices se atesoran.

Capítulo 7 - ..

él se quedaba mirándola un ratito como contestándole “Yo también” y pegaba la vuelta en dirección a su ruedita. A veces. La brisa jugaba con ellas y hacía bailar a los gorditos ositos fanáticos de la miel. Igual. pero como en la familia de Valu era costumbre distorsionar o cambiar los nombres.L uego del País de las Cosas Lindas. impresas en la tela de la pantalla. Ya había aprendido a hacer globo. Y también a jazmines. Se calmó cuando vio entrar a su nono. libritos para pintar y sus latas con lápices. Junto a su placard fucsia había una enorme casita de muñecas. Las cortinas de Winnie Pooh no impedían el acceso del educado resplandor. el mejor plan sería tirarse en la cama. No lo tenía confinado a una jaula como al otro. Tenía una alcancía rosa que hacía las veces de caramelera o chiclera. aunque más de una vez se le explotaba en la cara. porque guardaba más chicles que caramelos. Ni bien lo llamaba. intercalados con peluches de todo tipo de animales y fotos de la familia. Con la anterior que tuvo. Al menos no por mucho tiempo. Jamás ubicó los muebles. Tenía sus recipientes con agua y comida de los cuales se servía cual señorito inglés. el antiguo Benyu había sido Benjamín. Cada cosa en su lugar. juntaba sus manitos como si estuviera orando y disparaba para el balcón. Valen observaba su velador que giraba en su mesita de luz. de punta en blanco. Andaba libremente por el balcón. donde Valu tenía sus cuadernitos. Había una biblioteca alta hasta el techo. sin tanto protocolo. En realidad. Se sentaba en el living. La habitación de Valu estaba pintada a rayas fucsias y violetas. el hámster. armónicas. Olía a limón y melón. saborear un caramelo de dulce de leche y escuchar un buen cuentito. estaba el escritorio. ¿me contás un cuentito? –preguntó Valen con sus bracitos detrás de la cabeza y una 30 . estridente. angelicales. Era muy parecido al anterior hámster. Las princesas de Disney giraban una y otra vez. Canciones de cuna constantes. al principio. Entraba mucha luz por el ojo de buey ubicado a la izquierda de la cama. bebito”. crayones y fibras. tener la carita impregnada de chicle y de olor a uva. Benyu habitaba la casita de muñecas. A la derecha del ventanal. La gran y nómade casita de muñecas sólo le sirvió para que tocara el timbre. Con ésta jugaba y se entretenía por horas. –Nono. también blanco. ni los muñequitos con cara de póquer. era divertido. sólo se divertía tocando una y otra vez el chillón. En el balcón vivía Benyu. Su mascota fiel. ni le hacía voces. Valu amaba a su hámster. hasta que finalmente negociaron en “el Benyu”. Sus chicles preferidos eran los de uva con juguito. que también se llamaba Benyu. insoportable timbre. el bichito se asomaba a la habitación. Éste. La luz del mismo era casi imperceptible por la luz reinante en su cuarto. Todo acomodado prolijamente. Valu saltaba en la cama como si fuera una cama elástica. blanca. Y mucha más por el ventanal que daba al balcón de su habitación. fue desde un principio Benyu. como era costumbre de Valen. No era lo suyo estar quieta. luego fue Benyulino. Abrazadita a la brisa venía la música. repleta de libros de cuentos. no. Valu le decía “Te quiero.

poniendo su pelito detrás de las orejas y mordiéndose los labios. Su papá era el piloto y ella la entusiasta copiloto. Y todos juntos viajaban en submarino. Alfredo trataba de emular las aventuras que su hijo había vivido con su amada hija. O a las ostras jugar a la mancha o a la escondida. Llevaba puesto el pijama de Tinker Bell. Tenía que hacer muchos porque el olorcito atraía a Blancanieves con sus siete amiguitos. Uno nunca era suficiente. Tan interesantes eran los cuentos que. “¿Lista?”. que ya estaba grande para cuentos. De repente. la ballena Tita y el caballito de mar Rodolfo. A pedido de su nieta. celestes y hasta aparecía el lobo. Valen siempre se enojaba cuando terminaban los cuentos. conociendo las bellezas de las profundidades del mar. su papi le contaba otro o alargaba el que había terminado. Agus. Entonces ella y Valen se miraban con carita de sorpresa por no poder creer las cosas locas que pasaban. Valen acomodaba bien la sábana. que la había ido a arropar. la veterana medusa que ya venía siendo protagonista de los cuentos de la hermana de Valen. la mamá dejaba de leer su libro o prestar atención a la tele para también participar. a Campanita y a la Bella Durmiente que se despertaba con ese rico olor y era la que más comía. No sé por qué le daba suspenso. Cada tanto volaban en globo aerostático y sacaban fotos a todos los países que se veían chiquititos desde esa altura. Valen asentía con emoción. La abuelita hacía unos deliciosos panqueques con dulce de leche y crema. Y dos o tres más de repuesto. Cualquier cosa podía pasar en estas historias. Otras veces. Y que le daba un toque de suspenso a las historias. Era la hora de las aventuras en pijama. también se enganchaba como quien no quiere la cosa….pierna doblada y apoyada sobre la rodilla de la otra. no la roja sino una azul. pero era bueno y no le hacía nada a la abuelita. Valen ponía cara de que algo iba a pasar. La famosa medusa también era buena y traía consigo a sus amigos acuáticos. no lo dejaba ni saludarla que le decía “¿Me contás un cuentito?”. No había nada más apasionante en el día que escuchar los cuentos nocturnos y desopilantes de su papá. Sabía que siempre debía llevar algún cuentito bajo el brazo. aparecía la medusa. si no era muy tarde. Otras veces paseaban con un pato gruñón que se la pasaba quejándose y que nada le venía bien. Valentina y su papá iniciaban maravillosas aventuras. El delfín Lolo. alistando su cama como si fuera el cohete que la haría recorrer mundos fantásticos. la hermana mayor. A veces había varias Caperucitas. En ocasiones veían a las estrellas de mar tocar la guitarra mientras los pulpos cantaban y los cornalitos bailaban. Cada noche. 31 . el acolchado y la almohada. por eso Valen las esperaba con tanta expectativa cada noche. Y daban la vuelta al mundo no en 80 días sino en 8 minutos. preguntaba su papucho. –Pero cómo no… contestó Alfredo. antes de dormir. pero cada vez que aparecía. Pero para ella nunca era suficiente. Alfredo se sentó a un costado de la cama blanca de Valu y le acomodó el flequillito. Entonces. Y el cohete despegaba con las palabras mágicas “había una vez…” Visitaban a Caperucita. verdes. abriendo sus ojitos al máximo. Ni bien llegaba papá de trabajar. muchas veces.

Es más cómodo ayudar con ropa cómoda. decidió jugar al fútbol en un potrero. pero eran valiosas e importantes. porque las virtudes que ella llevaba dentro parecían multiplicarse. A diferencia de la mayoría de los reyes este es humilde. Conversar con la gente enferma en el hospital. ni la pompa. Cuando su mamá estaba preocupada. ahora estaba sentadita como indio.El cuento de hoy se titula “La mochilita de Valu” –anunció el nono Alfredo solemnemente. Cuando su papá estaba cansado. nonín?. señorita. En vez de estar en Su trono. sólo quiere que lo quieran y que disfruten vivir con Él. A medida que Valu crecía. Valu no se sacaba la mochi por nada.. Y no es que hace caridad porque llegan las elecciones y quiere salir bien en la foto y así seguir sí o sí en el poder. no. Él no tiene súbditos.. por eso no pesaban. alguna que otra travesura que lo hacía reír y tener alguna anécdota que contar a sus amigos de fútbol. era usted. revolvía entre sus cositas invisibles y le regalaba juventud. crecía el tamaño de su mochila. como si ella supiera lo que él venía a buscar. No. –Sí. 32 . Cuando su hermana estaba triste. Él no quiere imponer Su monarquía . cuanto más las brindamos. ni el ceremonial. –¿Lista. Iba por todos lados cual mochilera. comparte sus riquezas y sabiduría y no le gusta ni el protocolo. No es que ser elegante esté mal. despegaba el abrojo del bolsillo de la izquierda y sacaba descanso. nono Fredo. Hoy hablé con Él y mi mamá me dijo que también había hablado con Él y mi hermana y mi marido también…. Porque así son las cosas buenas que llevamos dentro. Y cuanto más daba. le gusta jugar con los nenes. Cambió sus carísimos zapatos de cuero por sandalias o alpargatas o por andar descalzo. y un poco de alegría también y de vez en cuando. Así era Valu. Se acomodó como si estuviera a punto de iniciar un largo y emocionante viaje. más tenemos. Saltar a la soga con las nenas en el recreo. dispuesta a sacar tranquilidad y paz para ella. Sin más equipaje que un corazón lleno de compasión. Y ella más feliz estaba. con su mochilita de Kitty. abría el cierre emocionada. o subte o tren con el que va a trabajar. Valen se acurrucó en la camita. con las manitos agarrando los pies. Pero a este Rey le gusta andar por la vida sencillo. Lo que más le llena el corazón es estar con Sus amigos. Eran cosas abstractas. En un Reino muy cercano a los nuestros vive un Rey. Valu tenía una mochilita de Kitty cargada de cosas. de las que no te olvidás jamás. Abrazar al que está triste y solo. Siempre eran travesuras tiernas. Cuando su abuelo venía a visitarla. –¿Me contás otro. –¿Soy yo? –preguntó Valentina con asombro. señorita? –Lista. más se llenaba. metía la manito apurada en su rebosante mochila y sacaba un puñado de sonrisas. Viajar en colectivo. mordiéndose el labio inferior de emoción. Era como parte de su cuerpito. No sé cómo se las ingenia para tener tiempo para todos. compartiendo sus pertenencias con generosidad. .

no tiene que consultar su apretada agenda. El cielo azul. Esos abstractos que son más concretos que los que se ven. Dónde vive este fascinante Rey. Acaba de tocar el timbre de tu corazón. –¿Quién es. Se cambió el pijama de Tinker Bell y se puso su vestidito fucsia. Charlar con vos. haciendo muecas. y techo de la del resto de la familia. Le fascinan los fideos con manteca. Tampoco te preocupes por ofrecerle caviar o champagne. Cómo llegar a él.Si lo invitás a cenar. Estaban sentados en un banco de material. la sopa… y también. No regalos de shopping sino los de su reino. se veían titilantes estrellas. No había luna porque. tanto ama tu casa que prefiere vivir ahí antes que en Su palacio. Que le cuentes lo que te pasó en el día. No te preocupes por vestirte de gala. El cielo no podía ser más azul. Te preguntarás dónde queda su reino. Pero lo que más le fascina es cenar con vos. Hace muchos. por qué no el caviar. sueñen conmigo”. Cada aleteo de los ángeles era como instrumentos ensamblados en un majestuoso concierto celestial. cimiento de su casa. Eso es lo sorprendente de Su presencia. si está todo el tiempo con nosotros.. Él va. Trae miles de regalos para tu familia y para vos. –Pero.. como si fuera la sonrisa blanca de un niño.? –Jesús… –Muy bien… es Jesús. Valu. tenía el mismo azul del mar en el que había chapoteado con sus amigos. les mandó un beso con ruido y les dijo: “Buenas noches. Ya te conté que la moda no es lo de Él. cerquita. –Y vos que sueñes conmigo. Que cuentes con Él. Quiere llevar su reino de gloria. Compartir tu mesa. Las estrellas habían sido reemplazadas por ángeles. Bajó a tomar mate con su nono y su bisabuelo que ya habían empezado la mateada en el jardín. y un pedacito de luna en cuarto menguante. mi cielo –dijo. en realidad no era de noche. Luego movió el telescopio hacia arriba y vio lo que veía a diario. nono Fredo –dijo Valu. dejando la puerta entreabierta. –Pero Él ya no visita gente enferma. ¿En qué momento los visita? –Él simplemente lo hace. Ahí está. –Ya sé quien es ese Rey. ¿no? –preguntó con sus ojitos alerta. –¡Eso espero! Valu no durmió. que jugaban carreras. Observó a sus seres queridos. –Todavía visita gente enferma. –Que sueñes con muchas Valentinas. 33 . muchos años que su reino vive en el mío y es lo mejor que me pasó. bien cerquita. Alfredo besó en la frente a su nietita y acomodó su acolchado de princesas. el guiso. Es más. algunas nubes gordas con forma de reencuentro. bajo un enorme árbol de hojas perennes. Está acá y allá. Conocer tu casa. Cambió Su trono por tu sillón. este es un cuento viejo. Salió al balcón con cuidado de no pisar a Benyu y miró hacia abajo con su telescopio. Debajo. amor y esperanza a tu corazón.

Capítulo 8 - ..

Valu cerró los ojitos. Primero. Con azúcar. frente al árbol. Cuando su mamá le decía “Compré frutillas”. No lo podía creer. La chiquita se alejaba. –Y ¿por qué las deshojabas? –preguntó Valu. Comió frutillas sin parar. El arbolito navideño también albergaba a otras miles al pie de su tronco. –¿Sabés que cuando era chiquita solía deshojar margaritas? –comentó Lucía al colocar una segunda corona a su sobrina. Valu la ayudaba. como si se tratara de un gran banquete. Lucía se sentó en un tronco centenario. Sus labios nunca habían estado tan rojos. Comer frutillas era una fiesta. las abrazó y observó detenidamente el árbol. Era una canción que había pasado de generación en generación. un árbol de frutillas. Con crema. que caían vertiginosamente en pendiente. Inmersa en un paisaje patagónico. Dejando una estela de pétalos de margaritas. Valu seguía juntando florcitas mientras tarareaba “Cristo me ama”. –Porque era una costumbre. En la ensalada de frutas. con su vestido blanco de corte princesa. Valu. Sano. otra volvía a nacer. Se sentó en el pasto húmedo por el rocío. Su vestidito blanco haciendo juego con su piel y sus labios colorados se vieron coronados con una preciosa tiara floral. con una sonrisa de oreja a oreja por su coronación. ubicadas cual regalos silvestres. Como un puñado de frutillas. Después las arrancaba al azar y así como tomaba una. El sonido de las cascadas antojó a Valu a beber agua. salpicaban su carita. entretejiendo margaritas para su sobrina. A ella le encantaban. levantó la cabeza y dejó que las gotitas con sabor a fruta le refrescaran el 35 . Pequeñas grandes cosas. de broderie y puntillas. sin envoltorio. El aire del sur la hacía volar cual ángel bello.L ucía juntaba margaritas. Con esas cosas que muchos ignorarían. Buscó las más rojas y grandes. Las saltarinas aguas. Valentina volvió con Lucía. Permanecía almidonado. La majestuosidad de las montañas color pastel las cuidaba. Sabía a frutillas. tía. sosteniendo su recién estrenada tiara y colocó la canasta con margaritas y el puñadito de frutillas a su derecha. Auténtico. Libre. Al arrancar cada pétalo me preguntaba “¿Me quiere o no me quiere?” –¿Quién te quería o no te quería? –Todos me querían. –No arranquemos pétalos. adornado con miles de frutillas. Las ponían en una canasta de mimbre. –Claro. Valu decidió disfrutar de su sueño hecho realidad. No se mojó el vestido. Era como uno de Navidad. Se arrodilló lentamente sobre su vestidito. Solas. Con su pequeña manito se sirvió del agua más que cristalina. Valen respondía con un ruidoso “¡Iupiiiii!”. Valu era feliz con muy poco. blanco. Lucía se sumó al canto. Ya no hace falta. Valu cubrió las rodillas con su vestido. Encontró junto a un hilo de aguas cristalinas. En las tortas. impecable como el ángel que lo lucía. con forma de banco y comenzó a hacer una tiara. no supo cuál elegir. ni tan dulces. descalza.

la Patagonia. con sus alerces. tararear. gemela de otras cientos que se exhibían como golpes de pincel en un lienzo de piedra. De dos en tres. con ese aire casi helénico. con esas islas. bailar. Dibujadas en recovecos ideales para jugar a las escondidas. haberlo convencido de que había vida después de la muerte. Ya que ese mar. apoyando sus codos en los brazos de la misma. Qué bella esa luz tenue y a la vez refulgente que la seguía a todos lados. Y sus cóndores. Tomaba una limonada dulce y comía aceitunas verdes y negras. Sentadas. al ritmo de la sinfonía de incontables gaviotas en vuelo. Debían continuar en otro escenario. Tener el alma salva rejuvenece al más sufrido y al más anciano. Sintió que formaba parte de la bandada. De dos en dos. El azul de sus ojos se mimetizó con el cielo. De una en cuatro. Casitas homogéneas y hermanadas. en forma de colina. En el centro de la circular mesa. con vista a un mar muy parecido al Mediterrráneo. probablemente. La tía de Valentina descansaba su espalda sobre el respaldo de la silla de hierro. Y esa música envolvente… constante… que la hacía silbar. Y éste le devolvía el bello semblante de Valentina. aplaudiendo al mar simil griego que danzaba en puntitas de pie alrededor de sus sinnúmero de islas. cuando su mamá metía la llave en la puerta. a la que sentía cuando mami había llegado y estaba nuevamente a salvo en sus brazos. había un florero pequeño con alegrías del hogar. La inundó una alegría similar a la que la embargaba cada noche. ubicada en una especie de balcón sin barandas. Además de. El balcón formaba parte de una rústica casita blanca con techo rojo. Pero era una alegría mayor y una sensación de protección mayor. La luz se miraba al espejo en el río. lo hubiese dejado diciendo su célebre frase: “sólo sé que no sé nada”. cantar. con las piernas estiradas. Eternamente. Lucía estaba ahora sentada a una mesa pequeña de hierro forjado. de la mano. Millones de piedras multicolores sonreían debajo del agua. ante su gloriosa belleza. Valu abrió sus ojos y vio en el cielo una bandada de golondrinas volando en forma de la inicial de su nombre. Escalonadas sin uniformidad. en una platea rocosa. parado cual soldado. volviendo del trabajo. Y la paz. Que la hacía sentir como si estuviera en todos sus lugares preferidos a la vez: Patmos. No hay mejor cirugía ni maquillaje que el amor y la felicidad. Ese mar que habría obnubilado al mismísimo Sócrates y que. El Cañón del Colorado. 36 . con esas casitas blancas y rojas dispersadas de arriba abajo no podían ser efímeros. Su rostro antes ojeroso y surcado por las arrugas del cáncer y de las injusticias de la vida. Y la salvación. también. ahora lucía inmejorable. violetas y fucsias.rostro.

Capítulo 9 - ..

La risa. hablando de bueyes perdidos. Muchos niños cabalgaban sus bicicletas. aquí también convidado infalible. mientras arrojaba miguitas de palmeritas a una familia de gorriones que jugaban a la ronda en sus pies. O como lo hacía la gente de los pueblos pequeños. pacíficamente. gracias. Cristian alternaba risotadas con intentos de sorbos al café. Donde no hay temor de secuestros extorsivos ni asesinatos a sangre fría. Sin siquiera un registro de hurto alguno. Entre cada mesa crecían arbustos decorados con lucecitas navideñas. Algunas charlando. los animales y la casa. intermitentes. quien no paraba de hablar y no dejaba a su primo terminar el café. que no lloraba. Era un barcito como los de Palermo. Amparados debajo de una sombrilla azul cielo. De los que se colman de gente ni bien empieza el calorcito. doblándose de risa. Salían de su boca como pan caliente. Había apoyado su bicicleta contra el tronco de un gordo sauce llorón. Más sofisticado. Se escucharon.J uan tomaba un cafecito con su primo Cristian. Le tirabas un tema y ya tenía un chiste listo. tratando de llevarse la mayor cantidad de mar en sus pulmones para el viaje de vuelta. gritos de júbilo. robado el placer de charlar hasta tarde con los vecinos en la vereda. Pero mejor. En la vereda y en la calle transitaban. Cristian recorría interminables caminos en su bici. Juan era especialista en contar chistes. La risa. La mayoría eran de su autoría. aplausos. Más seguro. Una de ellas rezaba: “La senda de los justos es como la luz de la aurora. Te servían unas palmeritas o amarettis o masitas finas con el café. acunados alguna vez en un pesebre. cuando la inseguridad no les había. Las ramas del sauce disfrazaban de verde la bici azul y casi tocaban la vereda de adoquines. tocaban las bocinas y jugaban carreras con los pilotos de triciclos. Un vasito con soda y los infaltables sobrecitos de azúcar con alguna frase profunda. porque también participaba de los chistes de Juan. ni en mil años. –No. amor y salvación. Llegaba hasta la playa. eran todos realidad. tomate algo con nosotros. tomando mate. cientos de personas. Otras patinando. Cristian les hacía honor. respiraba profundo. alimentaba el ingenio de Juan. Como lo hacían antaño. Cada mañana. Donde los sueños de libertad. Esos pueblos donde todos se saludan porque todos se conocen. Muchos estaban sentados en el cordón. todavía. que va en aumento hasta que el día es perfecto”. –¡Hola. ahora le gustaban los cafés con crema. El lugar más cosmopolita. de repente. pasando plácidamente las horas nocturnas de verano. se ve. pero me quedo un ratito. Viviendo bajo el amparo de la salvación. Donde las cualidades están tan potenciadas que todos se llevan bien. En los que hasta un vaso de agua tiene sabor especial. a lo lejos y cerca… 38 . y volvía a ayudar a su opa con la quinta. Pintado de colores pasteles por dentro y por fuera. viejita! ¿Por dónde andabas? –preguntó Cristian a Lucía. Una Belén perpetua. acabo de tomarme una regia limonada. Cristian corrió la silla que estaba a su lado para que se sentara su mamá. Antes acostumbraba a tomar lágrimas. Se sentaron en una mesita de afuera de un paquete bar. Este lugar era como un pueblo de campo. –Digamos que… por… Patmos. –Vení.

de paz. La leucemia no lo alcanzaría ahí. Al unísono. para siempre. ahora. Y mucha en doctores. En la cama de esa sala había abandonado. a cada uno de ellos. Su pelito rubio embellecía su cabecita nuevamente. cables y medicamentos. millones de ángeles. a la leucemia. La sonrisa que jamás había perdido en su enfermedad era. asfixiante. ni bien había tomado el último sorbo al cafecito con crema. una sonrisa de alivio. Parecía como si Chopín interpretaba en su piano todos sus preludios. Nunca despedidas. Un bebé con poca experiencia en hamacas. el ciclista. Un lugar blanco e impoluto también. voló en su bicicleta azul. En el Hogar. Tenía. todo a su alcance. Fausto se sintió en casa nuevamente. 39 . Y jamás se iban. pinchazos y transfusiones. En la palma de la mano de Dios. Se llamaba Fausto. Cristian. Los moretones se habían borrado. La música se sentía con los cinco sentidos. Abrazados por la sonrisa tangible de Dios. Con una salud inmejorable. zoológicos y golosinas. Una sala blanca. pero por la Luz que lo inundaba y no por ninguna enfermedad. Ya podía comer muchas cajitas felices. saludaron al mozo agitando la mano y una sonrisa y se fueron cual niños corriendo hacia el árbol de navidad. aséptica. Y ahí los tenía otra vez. Se levantaron frenéticamente. unidos en una gloriosa canción que acunó al precioso bebé. Constantemente ingresaban “recién llegados”. La llegada de Fausto fue condecorada con el canto de miles. Millones de brazos se extendían para agarrar a upa a semejante belleza de escasos centímetros y de ojos que venían a completar el color del cielo.–¡Bien!!! Comité de bienvenida ¡vamos! –gritó Juan. que venían con infinidad de sorpresas. Tenía ojos celestes tiernos. Celeste como el cielo carente de nubes. Pleno. Le había dicho un terminante “adiós”. a abrazar al recién llegado. Lo esperaban miles de piñatas en sus próximos cumpleaños y en los de sus millones de amiguitos nuevos. Ya estaba a salvo. Su nombre significa “feliz” y ahora sí podía darle honor al mismo. Había dejado detrás una sala repleta de máquinas. ahora. nocturnos y sonatas. Una multitud se turnaba para abrazar a un pequeño niño de poco más de un año que había llegado. Y a sus jóvenes padres un cariñoso “hasta luego”. Con todo el tiempo para recorrer en triciclo los paisajes más sorprendentes e ilimitados. Siempre bienvenidas. Dios sabía cuántos cabellitos se le habían caído.

.Capítulo 10 - .

me reciba. amarillos. frunciendo los labios. –No sólo lloran. mi amor. ni a Papá Noel. ¿Hay jazmines allá arriba? Tal vez los haya rojos. –Lo sé.Ni de que le cantes a upa… Ya te habrás dado cuenta de lo incansable que es.La ausencia de lágrimas.–Escuchá a mi mamá.Que este corazón en añicos no pierda la visión. Querido Jesús: ¿Fueron al parque hoy? ¿Por cuánto tiempo la hamacaste? Si es que Allá existe el tiempo. Están haciendo mucho.Borrame su dolor. allá no hay oscuridad.Querido Jesús: ¡Cómo la quiero! ¿Qué cuentos inéditos le estarás contando? Con todas las aventuras que viviste cuando estuviste por acá. Acá está todo tan negro desde que se llevó su luz. Que esté siempre listo para el reencuentro.Para los arcos iris sin lluvia. Valu. ¿Acaso se preparan llorando? –Valu arqueó la boca. –Ya lo harán.Ella nunca se cansa de la plaza. de injusticias. ¿Lleva el pelo suelto o se lo ata? ¿Le brilla tanto como le brillaba acá?¿Sus ojos son más azules?¿Conserva ese olorcito que tanto extraño?¿Sigue tan inquieta. Estoy juntando los besos que no le llegué a dar.Las caricias que queman en mis manos por no poderla tocar. –¿Cómo se están preparando? No los veo armando ninguna valija. –Yo quiero que rían. Listo para perderme en un abrazo eterno con mi ángel bebé.Decime que ya no tiene temor a la oscuridad. te está hablando. azules. Querido Jesús: Me duele el alma. de muerte. algún día. –No necesitan armar valijas. Suaviza el mío. –Decile que estoy bien. Las canciones sin final. Ni su misión. Y sus canciones del jardín.Ni de los cuentos. a diferencia de acá. Querido Jesús: Dejame oírla reír. aunque ni ellos lo vean. 41 .Y no tengan olor a jazmines sino a eternidad.De lo insaciable de aventuras y andanzas en monopatín. ¿Juntó florcitas para mí? Acá siempre lo hacía. siempre la escucho. –Entonces ¿cómo es que se están preparando para venir? Yo los veo llorando por mí todo el tiempo. Y ¡cuántas anécdotas habrán vivido juntos ya! Te imagino contándoselas a otros nenes…“No saben lo que hicimos Valu y yo hoy…” La veo sonrojándose con sus ojitos pícaros ansiosa por que cuentes lo que pasó con complicidad.Y sus chupetines con chicle. tan charleta?¿Los aires del Cielo la envuelven de mayor belleza?¿Será posible acaso mayor belleza?Decime que ya no le teme a los truenos.No logro que deje de doler. Valu. pero cual mariposa se vuelve a escapar. –Lo sabe… –¿Qué pasa que no vienen? –preguntó Valu.Porque sé que. ¿Sigue su piel tan suavecita? ¿Tan blanca? ¿Sigue siendo mi hijita aunque no la pueda cuidar? ¿Terminó preescolar? ¿Aprendió a leer?¿Sigo estando viva aunque mi corazón no funcione más?Intento atrapar el sentid. Tantas historias de tu vida que no le llegué a contar.Decile que las guarde todas para que con ellas. –Se están preparando.

La cabeza apoyada sobre sus brazos cruzados. No te tienen más a vos. mami. –Te quiero mucho. yo… Valu le dio un beso en la mejilla a su Amigo. Valu. Se levantó lentamente. aunque yo no esté… Vamos. Desprejuiciada. En perspectiva. atrapando a mitad de camino. como yo –insistió. –Yo te quiero más. Su mamá seguía arrodillada al lado de su cama. Subió a la carrera una de las tantas escaleras reinantes. Crédula. auténtica. serme fiel y amarme hasta el final. Otras tardan más. una lágrima que rodaba por su mejilla. desplegando una amplia sonrisa. Como todos los niños. Desde la perspectiva del Cielo. –No. Tenía fascinación por las escaleras. cueste lo que cueste. pero aún me tienen a mí… –Te creo –dijo Valu satisfecha. cinco… –¿Qué misiones tienen? –Principalmente. Sin cuestionamientos. Vos cumpliste muchas en poco tiempo. Desde arriba todo se ve con claridad. Vos lo lograste. Y se fue saltando y bailando. yo… –No. A mí me llevó treinta y tres años. miró el porta retrato de Valu y sonrió… 42 . que era su forma natural de caminar. Llegó a la cima del faro y observó desde lo alto. –No estés triste. –No quiero que lloren más por mí. Desde el telescopio del faro miró hacia abajo. de la eternidad. A vos. con su pañuelo. Jesús está con vos. Quiero que rían todo el tiempo. dejá de llorar… Su mamá se sentó al borde de la cama. –Te prometo que así será. –Y ¿por qué yo me preparé tan pronto y ellos tardan tanto? –Cada persona cumple diferentes misiones.–¿Cuándo? –Pronto. –¿Como lo hice yo? –Exacto.

.Capítulo 11 - .

la verdad que no importa.–¿Qué significa depresión. Ella esperaba feliz. más alto de lo que lo hace una hamaca. cuando toda la parentela se juntaba a comer asado y a nadar en la pileta. Era imposible no cantar en ese santuario de deleite sin fin. Valu miraba el cielo del Cielo. su dócil corazón. ¿por qué no? –¡Ay. Te quiero mucho. má?”. –No. Las palabras de alas más fornidas y 44 . Y las cantaba. –Me lo dijiste quichicientas veces. –-¡Wiiiiiii! ¡Hiuju!!! –Después me toca a mí. Así como sucedía en Pilar. Dándole infinitos enviones. –Bueno. esperando sentir. pero no sé lo que es. como si éste fuera una pantalla gigante que ofrecía un sinfín de imágenes divinas. Y del alma. De un celeste incomparable. tan sólo disfrutaba hamacarse. Y volar tan alto en su hamaca hasta poder saludar a los ángeles. “¿Cuántos días falta. muy pronto. ¿eh? –el nono soltó una risita. –¿Te dije hoy que te quiero mucho? –dijo Alfredo. Donde la gloria de Dios cautivaba cada rincón del paisaje. –Bueno. –¿Qué? ¿Pretendés que yo te hamaque a vos? –Sí. no importa. Los “te quiero” son por demás poderosos. esgrimiendo una sonrisa. Como atraída por la fuerza de un imán. Alfredo siguió hamacando a su nieta quien movía los piecitos descalzos al subir y los dejaba quietitos al bajar. Hoy. Valu se hamacaba al ritmo de melodías interpretadas por seres alados. En el pasado. nono! ¡Vos siempre con tus disparates! –gritó Valu. Te pueden hacer volar alto. Con la alegría con la que contaba los días para su cumpleaños o para Navidad. solía preguntar. –Elo má. Y a hamacarla. pretendía tocar el cielo con sus pies. Te quiero así de mucho. las manos de toda su familia en su espalda. ¿Te acordás cuando era chiquita y me decían “te quiero”? Yo contestaba “elo má”. nonín –Valu soltó las dos manitos de la soga y con un ademán abarcó todo lo que quería a su abuelo. –No sé cómo explicártelo. La nube gorda y la flaca se habían fundido ahora en una sola nube con forma de mariposa. Diferente a todos los celestes. Una nube gorda perseguía a una flaca. te lo digo una vez más. El corazón de Valu daba brincos así como ascendía y descendía su cuerpito. Y los ojitos le chispeaban cuando su mamá finalmente decía la bellísima palabra: “Mañana”. también. con sus sueños cumplidos. Las palabras tienen poder. “Es mañana”. Seguía con la mirada en el firmamento. soltando una mano de la soga para girar el dedo índice en su sien. sin ansiedad. nono Fredo? –¿De dónde sacaste esa palabra? –Se me vino a la mente. Se bajó de la hamaca y en las alas del “te quiero” de su abuelo viajó hasta el muelle del fondo de su casa. nunca antes vistas.

escondida atrás de la nube número cinco! –¡No vale. No había caso. ¿eh? –¿Jugamos al hula hula? –dijo Fausto. Valu tenía sus deseos cumplidos. – Y yo la Ternura -continuó Renata. –¿A la búsqueda del tesoro? –sugirió Zaleth. Cada uno tomó un par de aros y se pusieron a mover la cadera. Como todos.. Se sentó y puso en su regazo todos los que había atrapado. con música y todo. –¡Los míos rosa! –gritó Renata. Los dientes de león revolotearon en el aire en búsqueda de otro niño que quisiera divertirse atrapándolos. A casi todos se les caía en seguida. Los cobijó con su vestido por unos segundos y luego los soltó. y eso les daba mucha risa. –Y ¿a qué jugamos? –preguntó Zaleth-. –Buenísimo. –¿Me contás un cuentito. nonín? –Valu aprovechaba cualquier momento de quietud para formular esa típica pregunta. Era otro día perfecto. Los angelitos sacaron los aros de un cofre dorado enorme donde guardan todos sus juguetitos. –sugirió Renata. Trajo la radio y les puso música para que jugaran con más ritmo. –¡Los míos son fucsia! –gritó Valu. hace rato que no jugamos al hula hula –contestó entusiasmada Gimena. –¡Dale! Juguemos. basta de escondidas.esponjosas. Yo escondo el Cariño –dijo Gimena. –Y ¿si jugamos a otra cosa? –preguntó de nuevo Fausto. –Como no… -y su abuelo no dejaba pasar ninguna oportunidad para complacer a su nieta. Todos escondieron sus tesoros y todos los en45 . Mirá que hoy no quiero jugar a la mancha angelical. una angelita un poco más grande. porque no es nada fácil jugar al hula hula. –¡Pica! –¡Basta para mí basta para todos! –¡Pica Valu. Valu chapoteó sus pies descalzos en el río. siempre me encuentran! –¡Es que siempre te escondés detrás de tu casa! –Bueno. Guadalupe. los aritos vivían cayéndose al piso. – Y yo la Alegría –dijo Valu. Diáfano. Éste se llama “Travesuras en Villa Cielo”. Dicen que por cada diente de león que atrapás tenés que pedir un deseo. La Estrella resplandeciente de la mañana refulgía. quien era un vecinito nuevito en el barrio de Villa Cielo. Su abuelo la acompañó.. Saltando en una pierna y en la otra. Los angelitos jugaron a la búsqueda del tesoro. Corrió por el muelle atrapando dientes de león. cuidaba a los angelitos chiquitos. –Me parece que nos falta práctica –dijo Maru a carcajadas. juguemos a otra cosa.

ahora vaciemos los pomitos de témperas en los baldes y revolvamos bien –siguió Valu. salían a la calle a empaparse de esa maravillosa lluvia. Aparte esa es tu tarea y solo a vos te divierte –contestó Gime. en los parques. Si alguna vez. Yo voy preparando los baldes –contestó misteriosa Valu. Ella escondió la Paz. Los angelitos tiraron todo el agua de los baldes en las calles. –Y ¿si baldeamos? –sugirió Valu. –¿Listo? ¡Ahora a baldear con agua multicolor! –gritó Valu. además se me ocurrió una idea – continuó la traviesa Valu. Todos encontraron la Paz al mismo tiempo porque en Villa Cielo se la encuentra fácilmente. de una lluvia torrencial multicolor. se quedaban tirados un rato a las carcajadas y se volvían a levantar ansiosos por seguir baldeando y patinando. –¿Qué idea? –preguntó ansiosa Zaleth. La pandilla angelical de Villa Cielo llenó todos los baldes con agua. qué digo del día. Frenaron súbitamente al costado de Valu. Y encontró la Bondad que la había escondido Maru. usando el muelle como una pista. este cuento ha terminado… Carreteando como dos aviones que intentan romper la barrera del sonido. – Colorín. –Bueno. Algunos se resbalaban. Mientras barrían y pasaban el lampazo. ya sabés quiénes estarán haciendo de las suyas. Guada los ayudó un poquito y también jugó. –Todos los angelitos sacaron las témperas de sus mochilitas del jardín. –Pero hoy no es día de baldear. llenaban baldes. colorado. Los diarios tuvieron una excelente nota de tapa. pasa algo lindo y fuera de lo común. de los cajoncitos de sus escritorios y uno a uno las iban trayendo. tomaron la chocolatada con vainillas. Algunas truchas y pejerreyes 46 . del año. –Hay una canillita al lado de cada árbol. A todo esto. los habitantes de la Tierra disfrutaban. –¿Qué no es divertido? Sí que es divertido baldear. ¡Sí que estaba divertido baldear! Por algo Valu nunca se quejaba cuando le tocaba hacerlo. Los noticieros tuvieron la noticia del día. se aproximaron Martu y Her. en todas sus formas y ahora se dedican a jugar. Un grupito de combatientes que vencieron el cáncer. -Bueno. en los patios. patinaban por la pista celestial.contraron. –Traigan todas sus témperas y después les cuento. Después de jugar. de sus cartucheras. por primera vez. Ayúdenme a llenar los baldes con agua primero . todavía tenemos tiempo antes de cumplir con los labores de la tarde. usaron el borde como trampolín y explotaron en el agua. ¿Qué hacemos? –preguntó Renata a su pandilla angelical. en la Tierra. Todos compartieron los tesoros. Todo gracias a las travesuras de la pandilla angelical de Villa Cielo.les pidió Valu con cara de pícara. ¡Todos se rieron también y también les agarró hipo! Era un concierto de hipo y carcajadas. A Zaleth le dio hipo y se empezó a reír. Todos sacaban fotos.

–Contanos el de “Las travesuras de Valu”. Tira el chupete por la ventana. Los sapos viajaban en primera. Escribe las paredes. Mi nono las recuerda todas –dijo Valu a sus compinches. –¡Pero. Agarra el celular de su mamá y le gasta el crédito mandando mensajitos indescifrables a medio mundo. Algunos jugaban a las escondidas detrás de los juncos y espiaban a los nenes. con sus tacos altos. Se pone las joyas de su mamá. Se veían tres cabecitas en la superficie. Tira cosas al inodoro. Le saca los zapatos a su mamá y camina. Los inquietos pequeños tomaron de los tobillos a su amiga. nonín. Se encierra con llave. Los peces aéreos ya habían vuelto a su hábitat acuático. Mete ropa limpia al lavarropas y corre la palanquita del secarropas y lo hace andar. Le hace garabatos a los libros de su hermana y cada tanto le arranca las hojas. Rompe los veladores de la mamá y el papá. Se escapa al patio del edificio y sube corriendo las escaleras. Se pone a cantar y gritar cuando su hermana quiere hacer la tarea en silencio. Maquilla a sus muñecas.saltaron por el aire haciendo piruetas. a tientas. Abre la heladera a cada ratito. gritando a los vecinos. colorado. orgullosa. Come un caramelo detrás de otro. cual modelo de pasarela. No camina ni una cuadra. es sobre todas las locuras que me mandaba. Toca a todo lo que da la flauta y cualquier silbato de cotillón que encuentra por ahí. Valu hace lío. –Escuchen. Tira lo que venga a la basura y se mete a la boca cuanta pelusa descubre por la casa. tirándola al agua. Y colorín. este cuento no ha terminado…porque Valu seguirá haciendo lío… 47 . en camalotes multicolores. che! ¿Nunca te cansás de los cuentos? –Nouuu… –Ok. También escribe la agenda de su mamá. quiere siempre a upa. Jamás duerme siesta. Se maquilla los ojos con varios colores. Tres cabecitas que reían tanto que se le veían las encías.

Capítulo 12 - ..

bien largo. Cantá. Así de segura y tranquila estoy en este lugar. Y no me quedó ningún moretón. Jesús es tan bueno… Con Él siento que estoy de nuevo en tu panza. – ¿Sabés que cuando era muy chiquita mi mamá me preguntaba: “¿Dónde está Jesús?” y yo le señalaba mi corazón con mi dedito índice. Con ojos profundos. que no llegaban a tocar el suelo cubierto de pasto y florcitas miniatura. Y Él no se equivoca. pero mientras tanto. Algún día. soy tan feliz. esperando que la respuesta fuera “sí”. El cuerpito de Valentina ornamentaba el entorno. que necesité un abrazo y no lo notaste. de costado.D ebajo del enorme protector duraznero. no te preocupes. estrelladas. el rostro de su mejor Amigo. de oreja a oreja que albergaba. Cantá las canciones que cantábamos juntas y estarás escuchándome a mí tam48 . tan lejos y a la vez tan cerca. Por ahora. Algún día. Te perdono por las veces que fuiste intolerante. mami. Algún día volveré a tocarte y a mimarte. ese vacío tan grande que dejé rebosará de paz inigualable. Cambió el chupetín de lugar. Te perdono. Valu movía las piernitas. Lucía una sonrisa de leche. mi amor. Los cachetes colorados completaban su infantil rostro. acariciando su cabecita… –¿Le podrás mandar una carta a mi mamá de mi parte? –Valu abrió los ojitos de par en par. Y tenías que educarme y retarme. cuando en realidad sólo quería abrazarte. para nunca soltarte. Jesús me contó que Él te eligió para que me cuides. más allá de tus errores. Las palabras entibiaban Su mano lacerada. Ambos la vieron bailar al compás de los violines. A veces me equivocaba y señalaba mi panza y mamá se reía. sin parpadear. de cientos de arces. seguí adelante. Alguna que otra vez que pensaste que era caprichosa. Tengo el pelo largo. Las serpenteantes palabras se mezclaron con las hojas bordó. Ya los monstruos no me asustan ni la oscuridad. Esa noche la mamá de Valentina leyó sus mails. Valu esbozó una sonrisa de satisfacción. porque fuiste mi mamá. sentados en el banco de las charlas. Te lo aseguro. Guardaba las manitos debajo de sus muslos y miraba. –Acá está. mami. Uno particularmente la dejó sin palabras: Algún día entenderás por qué me fui. ¡Qué bueno que ahora no sólo te tengo en mi corazón sino que puedo verte y abrazarte y darte besos! –exclamó Valu. un recién estrenado chupetín. no falta mucho. Él sabía que vos serías la mamá que yo necesitaba. Jesús sostenía con cariño la carta de Valu. Y recordó las palabras del salmo: De la boca de los niños y de los que maman fundaste la fortaleza. Él le sonreía. En Su otra mano. –Sí. estoy radiante. no te culpes. Jesús y Valu se pusieron a hablar. mami. Jesús le contestó con una sonrisa. Jesús dejó volar la epístola. Y júbilo. seremos nuevamente inseparables. Valu le sostenía la mano a Jesús y lo miraba a los ojos. Y te abrazaré eternamente. mami. sin dejar de contemplar el bello rostro de Jesús. fuiste la mejor de todas. En ese lugar todos los pedidos se cumplían porque todos eran bien intencionados. Tengo tantas cosas que contarte.

ahora. Qué no le había dado de comer. Sólo amor. fortalecidos. que nunca fueron del todo favorables”. valorada y amada por Dios. Y vas a darme tantos besos en mis cachetes tiernitos y comestibles. que amaba su profesión y que no sólo trabajaba por dinero. Seguramente vas a escribir tantos poemas sobre ellos.bién. Acá te espero. La mamá de Valentina luchaba tanto con la culpa. Era realmente una carta escrita en el Cielo. Te voy a dar tantos besos que vas a volver a reír. Quien fuera que haya escrito esa carta. sin estar alerta ni tensa. Sin embargo. ni la palidez de los labios. Cuántas veces había escuchado o leído cosas justo en el momento en que más lo necesitaba. Cantá “Tú eres el Dios que me sana hoy”. todos sus principios parecían absurdos. pero tranquila. se repetía. de tomar. Y para que viera en su mamá a alguien fuerte. todos los días. Se consolaba pensando en que nunca se tomaba tiempo para ella. Y así estaba su mamá. de tomar. de la semana. Con los famosos perros blanco y negro ladrando en su cabeza. aunque se había llevado a su Valu. Todo el tiempo se preguntaba en qué había fallado para que su hija se enfermara tanto. Quería que Valu estuviera orgullosa de ella. parecidos a los de Pilar. Te espero tranquila. Yo te voy a ayudar. Te espero. ni las ojeras. alguien la abrazó y le dijo. del mes. “Fui una buena mamá”. Cantala para que se cure tu alma. sabía perfectamente lo que la mamá de Valu sentía. con ganas. “Hice lo mejor. Ya está. Cuántas veces la había retado en pos de su educación. Lo que daría por estar con Valu todo el día. Como tantas otras que le habían llegado durante su duelo. Y que la hacían sentirse escuchada. Cada tanto intentaba ignorarlos. dadas las circunstancias. Ya pasó todo. A ambos. El trabajo era para no hacerle faltar nada. La que te pedía que cantes en inglés. Algún día no vas a llorar más. Y no sentirás dolor. siempre con el ceño fruncido… Nunca más me llevarás a un hospital. mami. Como aquella vez en la que. Los lugares que veremos te van a dejar boquiabierta. El mejor tiempo que se podía tomar para ella era estando 49 . Eran esos salvavidas de Dios. Algún día. Qué mortal detalle había pasado inadvertido delante de sus cautelosos ojos. Pero cuando menos lo esperaba ahí estaban nuevamente. Así como me la cantabas para que me cure. en vez de estar con ella? ¿Cuántas horas habían sido? No quería ni calcularlas. Cuántas otras la había retado acusándola de caprichosa cuando era ella la intolerante. Qué no tendría que haberle dado de comer. Todas tus preguntas serán contestadas. Nos quedan tantas cosas por hacer acá… Ya no me controlarás la temperatura. vas a entender igual que yo. mensajes del Cielo que siempre llegaban a tiempo para hacerla sobrevivir un día más sin su amada hija. Mi querida mami. Debajo de los juegos de madera de la plaza. La mayoría de las veces atacaba tanto el negro que no daba tiempo al otro de reponerse para el próximo ataque. sin saber lo que ella sentía: “No te culpes”. Vas a estar tranquila. “No te culpes”. mami. Yo ya estoy sana. ¿Cuál era la delgada línea entre educarla y no tenerle paciencia? ¿Cuántas horas del día. embargada por la culpa. Enumeraba mentalmente todos los actos de amor hacia su hijita. A veces parecía vencer el blanco. má. de los cinco años de su bebé se pasó trabajando.

paciente. El olvido acecha. En fin. Aparentemente. se inundaron mis ojos. aun ya de cinco años. Lo que hace que todo haya valido la pena. Los recuerdos parecen complotarse con él y de a poco. Siempre me descubre. sin embargo. pero parece ser que se conforma con ser sólo un conocido. con su listita que se renueva a diario y su implacable dedo acusador. que una vez ligados. así como la leucemia lo había hecho con su hija. Toma mate conmigo y con mi soledad. El que abre las ventanas y deja entrar el sol. la empujo a un costado. O porque tenían un poco de tos. se apagaron las luces de las ciudades. que la culpa terminaría acabando con ella. Con salud. Es lo que queda. No se da por vencida. No lograba recordar cuando se hacía la payasa. Me juega todo el tiempo una mala pasada. tu voz. Me maquilla. Barniza las horas insoportables. Me escondo para que no me encuentre. Cuando la hacía reír. Tu amor me cubre. Como un niño. tus puntos de vista. le suplico que me deje seguir. Me lee la Biblia. es el que nutre mis venas secas. Sin reloj.con sus hijas. Con una sonrisa. me van abandonando. y sabe lo débil que soy a sus encantos. ¿Y la vida? ¿Por dónde anda la vida que está tan ausente? ¿A cuántos está embriagando con su presencia? ¿A cuántos les está pintando la casa? ¿Floreciéndoles los jardines? ¿Armándoles el arbolito de navidad? ¿Dándoles una segunda oportunidad? ¿A cuántos les está perdonando la vida? ¿Cuántas soluciones anda repartiendo por ahí? ¿Por qué anda tan ajetreada que no tiene tiempo para mí? Y mientras voy en su búsqueda. Desmaleza mi 50 . alegre. Las veces que la llevaba a upa. que sí respiraban. Las veces que la había llevado a la guardia “por las dudas”. Es el puñado de mariposas que revolotean en mi alma triste. Siempre tibio. Las innumerables veces que se levantaba cada noche para taparlas o destaparlas para ver si las atacaban los mosquitos o si respiraban o para cerciorarse. Creía. Sin condiciones. no importaba cuántas cosas había hecho por Valentina. Parecían no ser suficientes frente a su inexplicable ausencia. Cuando le contaba cuentos. que desate mis pies. Y tu amor. Cuando le hacía masajitos en la espalda antes de dormir. con plena seguridad. pasa por la vereda de enfrente y me saluda por compromiso. Tu amor sobrevive a tu muerte. Él siempre sobrevive. Aseguraba que el perrito blanco se había rendido y que el negro estaba en el podio de ganador. Y triunfa sobre todo lo que me maltrata y me da latigazos. El silencio lapidario corta en mil pedazos mis sueños. por momentos. son pesadillas. en los charcos que dejan mis lágrimas. La tristeza chapotea. Me cuida de mi misma. Me ronda. Cual savia. En su diario había escrito: Valu: Desde que te fuiste se secaron los mares. pero me conoce tan bien. Con suerte. Pinta las paredes descascaradas. Planta nomeolvides en el cantero. La esperanza intenta. codeo a la culpa. pegar los añicos. Los despiadados se llevan tus olores. para que no se cansara o para que no llorara. Lo que importa. porque alguna picadura de mosquito les había dejado una marca que no le gustaba. Ni tiene piedad. A veces las movía tanto para escuchar su respiración que las despertaba. la idea de que se había ido por su culpa ya estaba instalada. Y el ramo de jazmines que perfuma al dolor. Tu amor me espera. Yo trato de que se haga mi amigo. El alivio efímero casi siempre me ignora.

Quería sacar provecho de este terrible dolor. que ya no tiene cuerpo. 51 . no pudo sanarte. ni en la culpa. Y cada tanto. Me llena el cuerpo de curitas. sigue igual conmigo. Y tiene mucho de mí. Quería llorar a su hija de pie. Es el ángel de la guarda que nunca duerme y que me dice que no le tenga miedo a los truenos. Ni a la belleza. No obstante. Sopla juventud en mi centenario corazón. Especialmente a otras Valus que. Ni a volver a abrazar. Me recuerda que aún hay belleza. No quería quedarse sumida en el dolor. Ni al sol. agotado. me ayuda a cantar. Tu amor es mi lazarillo. Y a volver a emocionarme con otras sonrisas.mente. entrada de la eternidad. Tenía que lograr amputarla. Porque estuvo dentro mío. Y me susurra que puedo. Desmenuza la agonía. desarmarla. haciendo cosas. Para no perder el tiempo auto flagelándose sino invertirlo en ayudar. seguían peleando contra la leucemia. aunque no estés. aniquilarla. Ni a las estrellas. Es el que me conoce bien. Redimir todo lo que había aprendido a través del sufrimiento de su hija. Tu amor. a diferencia de la suya. dolorido. Para también poder llorar la ausencia de su hija con libertad. Pero esa carta del Cielo… Esa carta era un bálsamo sobre su pecho agitado. con alguna canción o un milagro. Deseaba fervientemente curarse del cáncer de la culpa y ser completamente libre de él. Hoy. Guía. Ya mismo. Sentía algo muy parecido a la paz. Mamá. pero espero. Tu amor. someterla. con otros niños. la culpa era una valija muy pesada. para siempre. Le ataba las manos y los pies. me sane a mí. muy de vez en cuando. Creía firmemente que haber conocido tan en persona al horrible mundo del cáncer tenía que ser por algo. con luciérnagas. mis pasos hacia tus ojos.

.Capítulo 13 - .

se preguntaba en silencio. cosida a parches irregulares de follaje gris verdoso. fielmente. cuando se juntaban. Las flores giratorias del vestido se mimetizaban con las freesias reinantes. como si fuera una dorada pista de hielo. poder regalarle a su princesa sus nutritivos frutos. Hernán tomó un sorbito y se secó la boca con el puño de su camiseta a rayas verdes y azules. El puente que unía la casa de Valu con la de Hernán y Martín estaba hecho de oro. Los colegas se sentaban en los botes o en el tronco o en el muelle. Se reían tanto que parecía que lloraban. En el lago de la casa de Valu dormían tres botes con hipo. que llevaba la delantera. Por momentos. Porque. a los gritos. Su vestidito parecía un paraguas abierto. con los brazos abiertos. Le sostenía la mirada a su amiga. algunas veces. En éste no dejaban de hacerlo. con los piecitos en el agua y miraban las piedritas multicolores. mirando el compinche y silencioso lago. Martu estaba sentadito. Aunque la que se parecía a una tortuga peleaba con fuerzas por el primer puesto. abrazando sus rodillas.L os amigos inseparables descendieron millones de veces. apoyando las cabecitas sobre la baranda. No había razones para hacerlo. boca abajo. “¿Será que tienen que bajar al cielo de mis papis?” “¿Será que faltarán autitos chocadores de agua condensada para llover las tierras áridas?” 53 . Intercambiaban pedacitos de felicidad incontenible. acuáticas. sería la primera en arribar. sin amarras. En su antiguo mundo no habían compartido aventuras. parecía que bailaban tango. Las subió hasta el mentón y apoyó su cabecita en sus rodillas veteranas de todo tipo de juegos. también. Pescaban recuerdos de la familia. ahora. Hernán se acostó en el colchón mullido de flores. apoyando la carita en las manos. Hernán se preguntaba si la que tenía forma de liebre. Las nubes antes errantes. O se paraban los tres. Con millones de andanzas fascinantes. uno al lado del otro. El olor a freesias completaba el sentimiento de plenitud. La lluvia de freesias había formado un colchoncito en el que se acostó. Tenían tanto por hacer que no alcanzaban los días eternos. El tobogán nacía en la cima de una colina alta. Valu comió una nuez y luego tomó agua de un bebedero en puntitas de pie. Tramaban futuras travesuras. Después agarró a upa a Hernán para que pudiera tomar también. Tenían por costumbre. Corrió a uno de los nogales que esperaba. por los toboganes acuáticos que desembocaban en el lago de la casa de Valu. que anuncia la obra de las manos de Dios. que alfombraban el suelo del lago. Miraba el cielo celeste clarito. A Valu se le antojaron nueces. perfumándola. Valu tiraba freesias por el aire y literalmente llovían flores que rozaban su carita. Solían patinar sobre él. brazos en alto. Como si fuera un acolchado hecho con retazos de hierbas. Compartían ojitos chispeantes. sentarse con las piernitas colgando. algún destino al que llegar pronto. se ve que tenían. “¿A dónde irán las nubes tan apuradas?”. la risa se escucha como el llanto. El firmamento. Pero siempre los esperaba uno nuevo. que ahora giraba y giraba. Un tronco de ciprés repartía su cuerpo entre la orilla y el agua. Soltaban risitas cómplices. porque corrían aceleradas. Pero ellos jamás lloraban.

Musitaba en la aurora. vestidas de verdes pinos. 54 . El mar estaba enamorado de la costa.–Veo. Es inmune a las enfermedades. Se respiraba. Se bebía en las aguas. Hernán seguía inmerso en las nubes. en cada sonrisa. Galardona. entrelazaban sus copas y se besaban. Valu? –La esperanza. Todo el panorama era una majestuosa fusión de montañas longevas. Porque es inmortal. Y de la tierra. ante Su magnificencia. Amor ágape. Se balanceaba en la brisa. monitoreando el paisaje. Germinaba. en degradé de ocres. Cantaba en los cánticos de los ángeles. –¿Qué es. de la rambla. adornadas con guirnaldas de flores y luciérnagas que las rodeaban cual lucecitas de un árbol de Navidad. color. Cientos de arco iris agregaban matices a la danza de los ángeles escoltando la paz. gestando vida a su paso. El Amor de Dios. Subía y bajaba en las hamacas. Intrigado por ver cuál ganaría la carrera. –Frío. Los paisajes parecían una agigantada paleta de Monet. Hace prodigios. –¿Y dónde ves la esperanza? –Acá. –¿Qué ves? –preguntó Martu . –El pasto. ríos y lagos refrescaba las sinfonías inmortales del aire.. El Amor viajaba en las vertientes. Las gaviotas. –Mmmm. veo –dijo Valu. Jugar al veo-veo era fascinante. En cada cáliz de los lirios de los valles. Las montañas. Todo tipo de animales dóciles retozaban por doquier. –¿De qué color? –Color. En la eterna aurora. enamorados de los cedros. Además. –¿Qué cosa? –Maravillosa. Vence la muerte con su potente caudal. que no era árida. otra vez acostada panza abajo.. Exalta. El agua toda. –¿La esperanza es verde? –Así dicen. Y tan amplia gama de colores. Hace que caigamos en nuestros rostros. –Frío. moviendo las piernitas en el aire. Los robles. Resucita. –Una cosa. El Amor tenía el papel protagónico en el paisaje. Había tanto para ver. incesante. Incondicional. moviendo la cabeza de inmediato. era el color preferido de mi mamá. El amor siempre gesta vida. –¡Los pinos! –No. verde. en forma de mares. Con frenesí. A las catástrofes. decorando la creación del Hacedor y haciéndolo sonreír. descendía en las cascadas. pensando en qué habría visto su compañera de aventuras. Dios es Amor.

está lista la fiesta de mi cumpleaños. con ojitos chispeantes. De flor. La cantaba entre burbuja y burbuja. Volaban alto. ¡Vamos! 55 . –¡Síí!!! –contestó Valu. Las burbujas más chicas tenían el tamaño de un elefante. Y se preguntaba cuán orgullosa estaría su mamá de escucharla… –Miren.–¿Hacemos burbujas? –preguntó Martu . God will make a way Where there seems to be no way He works in ways we can not see He will make a way for me… Valu recordó una de las canciones preferidas de su mamá. arremangándose las mangas de la camisita con emoción. Tenían forma de corazón. que le cantaba cuando estaba enfermita. bien alto. Ahora sabía cantar en inglés.

Capítulo 14 - ..

Sólo la fiesta. Martu y Hernán bajaron la colina con centelleo en los ojos. a todas. no probaba ni un bocado de la pizza. Las burbujas que había hecho con Martu no se quisieron perder la fiesta. Ni bien abrían la caja. Planta baja de chocolate. mientras saltaba sin parar para que se prendieran las luces traseras de su calzado. Bien rellenito. cuando sus papás compraban pizza. La levantó y su sobrina empezó a patalear. banana y melón. –¡Wow! ¡Tía! ¡Gracias! –gritó. –Me parece que vas a sacártelas. Parecía una hawaiana. la gente corría a abrazarla. Como lo hacía antes. sos una genia total. No había posibilidad de ser más dichosa. El menú consistía en brochettes de gomitas sabor a frutilla. Abundante. Valu. Tenía los ojitos achinados de tanto reír. tía… Eran las que quería. Como las que había destruido de tanto usar y pisar fuerte para que las luces se prendieran. Fondeau de chocolate blanco y negro. Lo importante es la fiesta. decorada con bouquets de alelís y lirios. Las apretó contra el pecho y las acunó-. Bien adobadito”. Felipe y Alfredo le habían regalado zapatillas con luces. ¿No? – Sí. Segundo piso de frutillas. con la pancita llena de aceitunas. –¿Cuántos cumplís Valu? ¿Seis?. Creo que sigo teniendo cinco. Platos repletos de aceitunas verdes y tomates cherry. Su opa le había regalado una mecedora de caoba que él mismo había hecho para ella. La pondría en su balcón. No importa el tiempo. –No importa cuántos. apoyaba medio cuerpo sobre la mesa. Hicieron las veces de globos que se mezclaban entre los convidados. –¡Auxilio! ¡Rescátenme de esta tía que no me quiere liberar!! –vociferaba Valu. besos y mimos. –le preguntó Guada. Cuarto piso. Valu tenía el pelo revuelto de tantos abrazos.V alu. usando sus manitos tanto como su voz. No podía estar más espléndida. Ésa era una actuación que repetían una y otra vez. Sino no vas a poder usar éstas –señaló Lucía al entregarle un par de zapatillas que tenían una costura que separaba el dedo gordo del anular. Todos se volvieron para verla llegar. pidiendo auxilio. se ponía la caja cerquita y las devoraba en un instante. Valentina comía aceitunas a dos manos. Así como cuando la mamá de Valu la cargaba sobre su hombro y gritaba: “Vendo chancho gordo. Y a besarla. como astros incandescentes. Los ojitos no se apartaban del cada vez más cercano banquete enclavado en el seno de multicolores colinas. Merecida. –¡No me voy a sacar estas zapas jamás!! –declaró la homenajeada con determinación. La kilométrica mesa estaba cubierta de un mantel fucsia con flores violetas. Son hermosas. Y después. Sándwiches de miga de jamón y queso y tomate. La anfitriona no paraba de hablar con denuedo. Y a tirarle las orejas. La torta de cumpleaños era como un edificio de varios pisos. Y Valu gritaba riéndose. sin respirar. Jesús le había regalado un collar de flores. A medida que la saltarina y danzarina Valu se acercaba a la fiesta. 57 . Primer piso de crema. Lucía abrazó a Valentina y a sus zapatillas. de felicidad.

a quien tú has provocado. Codeó a sus amiguitos y los miró con ojitos expectantes. Era la hora del cuento. Ellos contaban con un paladín. De Jehová es la batalla´”. ¡Lo vencí! Lo vencí con las fuerzas del Señor. Además. luego de sacar los chupetines y ponerlos en el pasto. Nuestro pueblo. al igual que los amigos de Valu. La piedra quedó clavada en la frente y Goliat cayó sobre su rostro en tierra. Después de los chistes. Cuando el enorme filisteo me vio. Tenía casco y espada. El Señor salva sin necesidad de lanza ni espada”. cedió su lugar a Sansón. Yo no le tenía miedo. La hora del cuento era sagrada. quien contó acerca de su supervivencia dentro de un gran pez. le llegó su turno a Jonás. con seguridad y seriedad ´tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina. No lograba disimular la risa. Y. cortésmente. Se sentó en un banquito con un vaso de limonada en la mano y no paró de contar chistes. yo ya había luchado contra leones y osos y tampoco les había temido.La piñata reventó y miles de pico dulces volaron por el aire. en su regazo. Un día nos hicieron un desafío. al aplauso se le sumó el pedido de otra historia. Rodaron cuesta abajo por la colina. mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos. yo me di prisa. ansiosas. Juan participó de la fiesta de Valu. También me dio una espada. David comenzó su relato. quien contó su anécdota acerca del día que caminó sobre el mar. el pueblo de Dios. Cuando me vi así vestido. lo preferido de Valu. decidí sacarme toda mi armadura y luchar con las armas con las que yo sabía luchar. Saúl me puso un casco de bronce y una coraza para luchar contra el gran hombre. “Cuando el filisteo se levantó para atacarme. Los filisteos eran muy orgullosos y estaban convencidos de que nos iban a vencer. No volaba ni una mosca. Miles de concertistas interpretaron las canciones preferidas 58 . “Yo era un simple pastor de ovejas. porque sabía que Dios estaba de mi lado y que Él era más fuerte y más alto que Goliat. además de una gran experiencia como luchador. fue la hora de la orquesta. Se sentó junto a Martu y Hernán. cazadores frenéticos de pico dulces. Valu los juntaba en su vestido. estaba en guerra con los filisteos. todos los niños se unieron en un aplauso. hiriendo a Goliat en la frente. Se llamaba Goliat. David. A Sansón le siguió Pedro. el Dios de los escuadrones de Israel. Yo le dije. Reinaba el silencio ante el atrapante relato de David. Goliat estaba muy bien armado. quien también había tenido sus batallas contra los filisteos. por la mañana y por la tarde. tomé una piedra de mi bolsa pastoril y la tiré con la honda. Luego. finalmente. Apoyó sus manitos entrelazadas. a desafiarnos a que le diéramos un hombre que se animara a pelear con él. Su especialidad. Le dio el toque humorístico. quienes querían nuestra tierra. Durante cuarenta días salía al monte. Cuando David terminó su historia. Tomé una honda. escogí cinco piedras del arroyo y me dirigí hacia el fornido Goliat. me tuvo en poco y se burló de mí. un guerrero fuerte y malo que medía casi tres metros.

Cuando pensó que su fiesta había finalizado. ese es mi regalo de cumpleaños. además del collar de flores que la perfumaba. mi angelito. El cielo está de fiesta. Miraba sin parpadear la orquesta reunida en su honor. que en los brazos de Jesús vamos a apagar juntas las velitas. Dulce Refugio. también. dulce. nunca más un cigarrillo. Betina. celebrando sus próximos infinitos cumpleaños. Valu corría de un lado a otro. Noemí. gracias por darme el HONOR de haberte tenido como hija. Como si una enorme piñata celestial hubiese explotado. Valu. Dos mechones de su pelo largo decoraban su pecho. en los Cielos. Sólo a Ti. como si fueran hojitas multicolores de los árboles. Un saxofonista simpático le dedicó un solo de saxo. “Se escapó una cosquillita”. ¡Feliz cumple VALU! Te extraño”. “ ¡Feliz cumple. angelito! Te imagino tan feliz. Verónica. Feliz cumple. Reía para sus adentros. festejando tu cumpleaños con el que hace feliz a todos. no te imaginás cuánto te extrañamos y cuan difícil es estar acá hoy. Desde que te fuiste tengo desgarrado el corazón en dos. Desi. te extraño tanto. Algunos quedaban enganchados en las ramas de los paraísos. Te amo princesa celestial”. mi ejemplo. cariñoso. feliz cumple. emisarios de amor. Espero que estés feliz. Valu estaba paradita. Valu estaba espléndida. Jesús nunca le había fallado hasta entonces. Martu y Hernán se trepaban y se los iban tirando a Valu. esa parte que está con vos ahora seguro te abraza fuerte y está festejando tu cumple. Valu”. con el Grande y el Único. Yesi. El único deseo que tenía. La canción final fue el feliz cumpleaños. Radiante. sin vos. Valu no pudo evitar ver a su tío en él. aún le aguardaba lo mejor. “Hija querida. Te amo. Y recordarlo tocando su saxo. Te vamos a querer por siempre”. ya se lo había pedido a Jesús. “Hoy cumple 6 años el angelito más lindo y curioso del cielo. Valulingui”. tenía sus manitos entrelazadas apoyadas sobre su impecable vestido de fiesta. “Valu. hace algunos años que trato de que pasen sin llamar mucho la atención. con Agus y la otra parte te la llevaste vos. Y nunca lo iba a hacer. hermoso. mi corazón de chocolate con churros. atrapando papelitos voladores. pero este año es muy especial porque tengo un angelito en el cielo. extraño tus sonrisas y tus alegrías. Valu. Irradiando su alegría caribeña a través de él.de Valu: La niña de Tus ojos. preciosa. Te quiero un montón”. porque te merecés eso y mucho más. Te quiero”. Sopló las velitas sin pedir deseos. Cientos de mensajes llovían del cielo. Lo vio. bailando salsa con su enorme sonrisa venezolana y llamándola “ven a bailar. Enamórame. tengas el cumpleaños más lindo. “A partir de hoy. 59 . Una está acá. gracias por acompañarme. A Dios. “Hoy es mi cumple. Feliz cumple Valentina. Sabía que pronto estaría toda su familia con ella. Espero que allá. Y estaba tranquila que Él lo iba a cumplir. El angelito preferido cumple años. Felic cumple Valu. Papi. hija.

disfrutes este dia.. Te extraña y te quiere. Marcela. Te extrañamos un montón. los que nos quedamos. Hoy recordamos que un 8 de noviembre llegaste a nuestras vidas para llenarnos de amor. ¿no? Espero que lo hayas sentido durante todo el tiempo que pasamos juntas. el cielo. pero sobre todo muy buena. Pero por lo menos sabemos que estás en un lugar digno de todo lo que te merecés y mucho más.. Grtkgjpmqmftyvdrt”. “Feliz cumple. “Princesita. desde la primera vez que te vi bebita. Te admiro y amo mucho. Portáte bien. Espero que te diviertas en tu cumple. chiquita juguetona. Es un dolor tan inmenso el no tenerte. hoy es un día importante. Agus. Pero bueno. y yo acá voy a seguir soñando con el día de nuestro encuentro. festejando allá en el Paraíso con Jesús y todos tus amiguitos. con todo mi amor. Pasala lindo.. hermanita. Para sacarnos las mejores sonrisas. no escucharte. no abrazarte. Te deseo unos 6 añitos divinos. menos en tu día.“VALU. nos hacés mucha falta. 60 . Tia Gabi V. hoy cumplís seis añitos. y del color que más te gustan. Te extraño. princesa. para nosotros. y hasta la palabra “vivir” nos queda muy grande. Sabés que te amo. aunque te aseguro que ahora te amo mucho. Valuuu. para invadir todos nuestros espacios con tu alegría imparable. Te ama mucho. la tía Gabi P. mucho más. La verdad que nos hacés mucha falta. Te deseo unos 6 años felices allá en el cielo. “¡Feliz cumple. lo bueno. Allá vas a poder jugar. “Valu. Dios quizo glorificarse contigo de esa manera y tú supiste estar a la altura de la circunstancia. La tia te ama con locura y te recuerda cada día. PRINCESITA DORADA”. Desde que te fuiste tuvimos que aprender a vivir con el corazón roto. feliz cumple”. SIEMPRE. en el mejor pelotero. gritar sin que los vecinos nuestros se enojen. Tadeo. mi bella hermana! Espero que la pases muy bien. ¿Se cumplen años cuando estás en el Cielo? ¿O seguirás teniendo para siempre 5 añitos? Sea como sea. mi vida. Mi gran deseo es que donde estés. y todo lo que te gusta hacer. Te mando un abrazo gigante y espero te gusten las florcitas que te dejé. nenita.. disfrutalo y esperanos que algún día. Estoy segura que hoy el Cielo está adornado todo de fucsia y violeta. se que va a ser el mejor de tus cumples al lado de Jesús. estaremos con vos. Jugá mucho con tus amigos ángeles y las estrellitas saltarinas.” “Feliz cumple Valu. es que podés comer todo lo que quieras y no te va a doler nunca la pancita. acá abajo. TE AMARÉ POR LA ETERNIDAD”. de luz y de canción. Te extrañamos muchísimo. hoy es tu cumple mi amor. que vas comer las cosas más ricas que acá ni existen y. Daiana. TE AMO MUCHISIMO. angelito divino y te llevo en mi corazón. tu hermana”. limpiar a full. Vos seguí disfrutando. vos sos muy chiquita y no te quiero aburrir con estas cosas.

Vos. Carina. María Pía. como vos. Maitena te manda un beso grande”.. Cuántas sorpresas te van a armar esos hoy. Valu! Te extrañamos mucho aquí. jugando a formar su NOMBRE con letras de colores. feliz cumple. Valunchi! Ni me imagino lo que debe ser un cumple en el cielo. “Mi mejor recuerdo me quedó con tu sonrisa. Y junto a todos los angelitos que. Qué lindo que tengas tu facebook. Te quiero mucho y ya que estás cerquita. Tío Pana. VALU. nos ganaron en llegar al Cielo”. VALIENTE VALENTINA. “Feliz cumple Valulinchinchin. Mandale saludos a Mili. FELIZ CUMPLE.. también. con todos tus por qué y con las ganas inmensas de que alguien me responda la pregunta que me hice la primera vez que te vi: “con esa belleza inigualable ¿cómo vas a ser cuando crezcas?” Ahora sé que tu belleza y tu grandeza de luchar siempre van a quedar en cada uno de los que tanto te queremos. Raquel.. loquilla. Todo perfectamente preparado por tu papá Dios.. así te podemos escribir. FELIZ CUMPLE. mándale un saludo especial de mi parte al Señor”. “¡Muy feliz cumple Valu Valu!”Tío Bruno. haciéndole mate mientras ella te hace la torta”. ESPERO QUE VEAS Y SIENTAS COMO LLENAMOS TU ESPACIO DE ESTRELLITAS Y CORAZONES. Seguramente estarás festejando con todo al lado de Jesús. Que pases hermoso este día. ANGELITO”. TE AMAMOS. allá arriba el tiempo no existe. Valu. Pásala lindo. “Valu. Lo bueno es que aunque para nosotros quizás. pase mucho tiempo hasta que te veamos. Bueno. Me las imagino. Era la primera vez que llegaba la fecha de su 61 . disfrutando del mejor cumpleaños que existe y en compañía de la persona más importante que existe. así que seguro para ti la espera será bien cortica y ni te dará tiempo de extrañarnos. disfruta mucho y espera que lleguemos nosotros para disfrutar contigo también. con los corazones y estrellas colgadas como pulseras y colgantes. a pesar de que no es fácil por aquí abajo.“¡Feliz cumple. “¡Feliz Cumple. SERÁ HOY TU GRAN FESTEJO . con tus bigotitos de jugo. Beto. te escribí un cuento: “Dios miraba con ternura la sonrisa de Valentina. Mariana.TU PRIMER CUMPLEAÑOS ANGELITO. estoy feliz porque tú estás en el mejor lugar que existe. porque te llevaste todo el sol y el calorcito. ESTÁS SIEMPRE PRESENTE CORRIENDO EN EL PATIO”. con su corona de princesa puesta. y tu hermano mayor Jesús. “Nuestra VALU debe estar pintando con su color violeta las nubes.

hijita mía. Aquí en el cielo. mi amor. Para comenzar. hermosura. “Valu. Cómo jugabas.cumpleaños. Silvia. en un idioma diferente . Para terminar el festejo. estando en el cielo. pero te siento tan cercana. angelito hermoso! Cómo te extraño. Esos ojos hermosos tuyos. Felices 6 años. no quise pasar por alto este día y organicé todo lo necesario para que no extrañes tanto las fiestitas que te hacían tus papis. perdiendo el tiempo sin poder disfrutar de la gente que uno ama. Valentina lo miraba asombrada. En ese mismo instante todo el Cielo estalló en un grito de júbilo. Cómo no hacerlo. no sabés lo que deseo que estés acá. Gracias a tu historia tengo otro panorama de la vida. con nosotros. dale un beso por mí. todos los días. una alegría inmensurable invadió el aire en el momento que se escuchó la voz de un joven diciendo “acepto a Cristo Jesús como mi Salvador”. Me encantaría verte jugar y comer torta. Lo que quisiéramos que estés acá. sus compañeros le cantaron su canción preferida y la llenaron de besos. en casa. hermosita. Por siempre en mi alma y en mi corazón. Sé que hoy estás armando el mega cumple en el Cielo. festejando tu cumple. Valu. No te conocí personalmente. Ella se sentía muy amada. y sonriendo”. Te amo. Me hiciste ver que la vida es otra cosa. Si ves a mi cachetes. tratando de comprender. mi Valiente Valentina. Dios la llamó aparte. Valentina sintió que su corazón se llenaba de una emoción que nunca había sentido. No te importaba nada. a cada instante. feliz cumple. que de nada sirve andar apurado. como sé que tu cumpleaños era muy especial para vos y para los que te amaban en el mundo. Cada día te extraño más y mi único consuelo es saber que ahora estás bien. A partir de entonces ella vive de festejo en festejo. Siempre te voy a tener en mi corazón”. Hermosísima. Disfrutá. no me los olvido más. espero que Papi te diga que te escribimos. todos los días festejamos cuando alguien acepta a mi hijo Jesús en su corazón. la sentó y comenzó a hablarle. “Hoy cumplís añitos. hermosa. TeAmo. “Valu. porque gracias a Dios. especial y se divirtió como nunca. Pero voy a explicarte algo. Seguro estás de festejo con Dios. Dios le había enseñado la importancia de festejar la vida. 62 . que se van a divertir a full jugando entre nubes de algodón de azúcar. se escucha. Sabés cuánta gente acá abajo te ama y te recuerda. de verte con alegría hasta el último minuto. “¡Feliz cumple. bellísimo ángel”. Mariel. mi vida. Le regalaron una estrella con su nombre y saltaron en una nube enorme como si fuera un pelotero. Suerte tuvimos de conocerte. Tía Titu. “Mi hermosa criatura. Hace un año estábamos acá. Mica. una voz que provoca que haya una fiesta en el cielo”. sabé que te amamos. Y a vos te mando mil besos y abrazos. si sos un ser especial y fuiste sos y serás un ángel dorado”. Jochu. Agradezco a Dios haberte conocido y haber pasado cosas con vos. ni en el mejor de sus cumpleaños. ¡FELIZ CUMPLE!” Majo. Cuando alguien gana un alma para mi reino”. te amo con todo mi corazón. pero la vida eterna. “Ojitos Azules.

brillando más que el mismo sol. Fuiste una chica muy fuerte. sos un angelito hermoso. diste felicidad a muchas personas y fuiste el ejemplo más claro de voluntad. “Hoy las nubes lloraron. 63 . Ornella. jamás te vas a ir de nuestro corazón. Es porque hasta la naturaleza extraña tu presencia. te vamos a extrañar. Valu. Que Dios te bendiga. FELIZ CUMPLE. te extrañamos mucho. porque te amamos y siempre vas a estar en nuestro recuerdo”. Ahora tu belleza resplandece en el Cielo. nunca te vamos a olvidar. pero quiero que sepas que nunca. Desi. muy valiente y muy bonita. Te queremos”.“Valu. Dios te usó mucho. El mundo no era el mismo y el día se puso gris. Cuando estabas acá. esperanza y fe que haya existido.

Capítulo 15 - ..

En los salones “cuenta cuentos” colgaban millares de fotos de niños que habían curado. arrojaban sus coronas delante del Rey. En el Cielo vamos a darnos cuenta de cuántas cosas que creímos insignificantes no lo fueron. Y Martu. Todos. A reverdecer. Y todos los que ya vivían a la luz del Cielo. Gozo. Para volver a brotar. Se sumó a la charla Gustavo. sin faltar ninguno: Amor. Daban clases de anatomía y biología. Y de los ojos. Federico y Jesús compartían consejos del oficio. Y Lucía. Flores. Las que amaban los nietos de Hulda. todas diferentes y peculiares y hermosas. Charlando de la vida. Las desenroscaban mientras veían salir el humito con olor a vainilla y canela. Hasta que una vez. Federico se acercó a su cama a compartir su fe. Cicatrices gracias a las cuales Federico estaba allí. Las Cataratas del Iguazú. Los bomberos regaban plantas y flores. a la vez. pintaban cuadros. La isla de Patmos.Habló más con su presencia que con su voz. Bondad. que simplemente fueron arrancadas de una tierra árida para ser trasplantadas en una fértil. Esperando las facturas. había logrado una mejoría en su salud. Templanza. Debajo de un palo borracho abstemio que le daba sombra. 65 . enterraban semillas y cuidaban hectáreas y hectáreas de huertas. Y los albañiles construían moradas para los que irían mudándose a la Patria Eterna. Y Hulda. De esas que tenían forma de rodete y llevaban pasas de uva. Los Alpes Suizos. al vóley. Aunque no seguiría en la tierra por mucho tiempo más y seguiría a Federico a los Cielos. que cosían infinidad de vestidos de fiesta. mirando a los niños jugar sin peligro. Y Valu. ni en nada. También contaban cuentos infantiles. Lázaro había muerto dos veces. María estaba sentada en los sillones con su hermano Lázaro. Lijaba una mesa para el jardín que había fabricado junto con su colega carpintero. Cada tanto. Que gozaban de todos los frutos del Espíritu. Y del poder de Jesús. Que lo adoraban con su belleza. la guitarra. Los pediatras contaban anécdotas de niños a otros niños. Marta ayudaba a Hulda a amasar facturas. Y Juan. Paisajes inmaculados que irradiaban serenidad. Sabía mucho de la vida y de la muerte. Paisajes con el sello de su creativo Hacedor. Vestidos de civil. Al igual que las costureras. un muchacho que estaba allí gracias a una oración de Federico. Paz. Los policías no perseguían ladrones sino hacían guardias en las plazas. El Glaciar Perito Moreno. Fe. Federico estaba en el parque de su casa. Sino de su gran corazón . se callaban y contemplaban el paisaje que los rodeaba. Y Felipe. El Gran Cañón del Colorado. Los cojos eran atletas. Y Gustavo decidió creer. ahora. Gustavo decía no creer en Dios. Los ciegos contemplaban bellezas inimaginables. Y Alfredo. Las manos de Jesús mantenían las cicatrices del madero. pero. Todos al alcance de las manos.L os médicos ya no ejercían su profesión. Federico se encontró con muchos a los que él había mostrado su mapa de ruta. Paciencia. Incluso tiempo más tarde. Los mancos tocaban el piano. exaltaban el espíritu y lo hacían volar. Mansedumbre. Benignidad. internado con leucemia. Y allí eran compinches inseparables. jugaban al tenis. Y las que comían ni bien salían del horno. Las maestras seguían ejerciendo su profesión. A nutrirse con raíces sanas. Los sepultureros. Y Cristian. Y Hernán. Los mudos eran cantantes. No hizo uso de una gran oratoria. Desprovistos de armas.

en el cual no hay mudanza ni sombra de variación nos premiará con su abrazo. rindieron sus frutos. habremos ganado vida en la Jerusalén celestial. El que anda sobre las alas del viento. El Padre de las luces.Se abrirán ante nuestros ojos los cofres que guardan los tesoros divinos. Y nuestras inversiones celestiales son las que más intereses nos darán. Que cada semilla que sembramos serán árboles en la Patria a la que pertenecemos. Dios usa y recicla. que extiende los cielos como una cortina. aquella oración. 66 . Que establece Sus aposentos entre las aguas. Cada vez que morimos en el Gólgota. aquella palabra de aliento. El que se cubre de luz como de vestidura. Porque serán eternos. tan extenso y bello como los mismos Cielos. Nuestro galardón. Él mismo. aquél llamado telefónico. será nuestra recompensa. El que pone las nubes por Su carroza. Que todo lo que atamos en la tierra se ata en el Cielo y lo que desatamos en la tierra se desata en el Cielo. El que hace a los vientos Sus mensajeros y a las flamas de fuego sus ministros. Nada se pierde. Veremos que aquella carta que escribimos.

Capítulo 16 - ..

bajándose de los tacos. Tal vez una sopa. La señora Valentina prefirió no subirse de nuevo a los stilettos. –Usted ¿tiene hijos? –preguntó doña Valentina a doña Zaleth. Dice que tengo que ir a casa. Zaleth tomó su bolso y se dirigió taconeando en zigzag hacia la puerta. levantando el dedito meñique. no lo sé… Mmmmm…. Le puse ese nombre porque ese iba a ser mi segundo nombre –continuó Valentina. gracias por el sabroso té de rosas. doña Zaleth? –Pues. –“Señora Valentina” decime. Hola. oma –sostuvo. a tomar la leche –gritó la oma. yo no recuerdo los nombres de todos mis hijos. meneando la cabeza. mi amor (pausa) Ok. –¿Qué le va a cocinar. estoy yendo –cerró el celular. Los miró bien. Y. –Sí. –Valuuuu. como para acordarse… Zaleth hizo sonar su celular de juguete. mientras le servía más té a su invitada. –Sí. sus billetes en la billetera.U na mamá. Mis hijos tienen hambre y él no sabe cocinar. querido… (pausa) Sí. Llegaría más rápido... lógico. mientras guardaba sus boletos usados de tren. intrigada. Dejando sus marcas de rush. Tenía los labios mamarrachados de rojo. comiendo una galletita que no era invisible. Pensó en ir a merendar en sus stilettos. que medía unos 90 centímetros hablaba con otra mamá de 80. –Porque mis padres prefirieron que tuviera un solo nombre. Y menos mal que se portan bien –contestó Zaleth. Me encantan los nenes. –Fue un placer.. 68 . – Y ¿por qué usted no se llama Bianca de segundo nombre? –preguntó la señora Zaleth. Tenía unos tacos altísimos y enormes. que no se veía. mientras tomaba un té imaginario. Con una tetera de porcelana. –Y.. señora. que la hacían tambalear con cada paso que daba. Las señoras paquetas se dieron un beso en cada mejilla. nomás. Se fijó el supuesto número que aparecía y dijo: –Es mi marido. –Yo tengo una hija. –¡Ah!. arqueando la boquita pintada. También. – ¡A la flauta! ¿Deiciseis? ¡Tantos! –exclamó la señora Valentina. Me debo ir. Encantada de conocerla. Tengo dieciseís –respondió la señora Zaleth. Se llama Bianca. perdón. Vasciló un minuto y se fue descalza.

Capítulo 17 - ..

abriendo los ojitos de par en par. a lo lejos. Una familia de cisnes se acercó a Valentina. Martu negó con la cabeza. El arroyo. Brillaba como una antorcha. Iban juntitas. que eran la mamá y el papá y dos chicas que eran las dos hijitas. intachable.V alentina bajaba la pradera corriendo. . aplaudiendo-. Cómo describir el sagrado. como de costumbre. Por momentos se le embolsaba con la brisa. –¡Ya sé! –anunció Valu. –¡Un perro salchicha! –gritó Valu. con ahínco. –Yo primero –la voz de Martín subió unas octavas. Señalaba su corazón con el dedito índice. para mojar sus pies. Una familia de hojas violetas nadaba por las aguas. Valu asintió lentamente con la cabeza. una de oro y otra de mariposas. Recorría con la mirada el panorama indescriptible. Valu las contó. al compás del concierto angelical. –¿Jugamos a ‘Dígalo con mímica’. Hizo la mímica de algo alargado. Martu volvió a decir que no sin palabras. sin alambrados. levantando los bracitos de Valu en victoria. Valu parecía portadora de dos coronas. –¡Yes! –festejó Valu. Tratando de no perderse nada y de aprovechar toda su herencia. Valu? –preguntó Martu. Y el remanso. Era la foto perfecta. Un par de mariposas revoloteaban sobre su corona y. Una de las mariposas de su corona se posó sobre el pico de un cisne. Eran cuatro. Y al instante Valu lo desinflaba como a un globo. –Es que te quiero mucho… 70 –Yo también. La siempre vigente alegría también la acompañaba. Todo le hacía reír. ¡El strudel de la oma! –¡Sííí! ¡Ganaste primita! –vociferó Martu. –¡Te quiero mucho! –declaró Martu. Vio su rostro reflejado en el agua. Que estremecía las fibras. mostrando tres deditos. Y el fulgor. Valu –advirtió Martín. en busca de mimos. Y la majestad. con los puñitos cerrados de emoción. Valentina. Valu les acarició las cabecitas a todos. pero fuertes formaba un cerco natural que custodiaba al arroyo cual soldaditos. Se sentó junto a un arroyo sofisticado de topacio y ónice. El regocijo plasmado en el esplendor. –¿Son tres palabras? –preguntó Martín. –Sip. –Pero siempre elegís lo mismo. Repetía la mímica una y otra vez. Su vestidito lila flameaba como una bandera. Comía confites multicolores que llevaba en los bolsillitos. Una hilera de juncos flacos. Un cuadro que el más prestigioso y célebre pintor hubiese añorado pintar. Y la ausencia del mal en todas sus formas. –Ahora yo –anunció Valu. sin rejas. Se metía de a cinco en la boca. sin portones. aguantándose la risa. ambos deleitando las moradas sin llaves. Valu se echó a reír. segura de que había acertado. Las mariposas. O cual espectadores en primera fila de la belleza del arroyo. ilimitado paisaje. Y la perpetuidad. –¡Un choclo! –volvió a gritar. Los cisnes. Y les convidó confites. Dos grandes. poniendo cara de misteriosa. Indicó con un dedito que era una palabra.

.Capítulo 18 - .

Las de tristeza. Sino ríos de agua viva. Así como lo hace con los cabellos. Las grandes. crisantemos y freesias que perfuman y cantan. Ellas han servido su propósito de purificar mi mirada. que nutre los suelos con sus titilantes aguas y los hace fértiles. Todas valieron la pena. Las de las nenas de cinco años con leucemia. Mis lágrimas probaron estar compuestas de fe y no de hojarasca. donde van cada una de las lágrimas de los justos.–Me encanta ver la Fuente de las Lágrimas desembocar en el Lago de las Lágrimas. Como mis lágrimas. Y hoy son recompensadas. Cada segunda oportunidad que brindé a otros. Cada sonrisa que di. Sin faltar ninguno. Las de hiel. Las de duelo. Y hoy soy galardonada de continuo. Con este lugar donde se recuperan las oportunidades per72 . Hoy. Las agridulces. Las de guerra. Las de los bebés con hambre. Lágrimas condescendientes. Están las lágrimas de amor. Lágrimas interminables. Paulatinamente y al instante. También Dios lo registró. La rivera del Lago está decorada por un interminable despliegue de alelís. Con los que también nutro mi alrededor. Las torrentosas. No se le escapa ninguna. Las implacables. Las amargas. Que piropean la tierra de sus raíces. Así como contó los que se me cayeron y me los repuso más fuertes y vigorosos. Y todas fueron y serán enjugadas. Las pequeñas. Como los brotes de primavera. Ahora veo con claridad. Las de los bebés enfermos. Ya mis lágrimas no me nublan la visión. Las de los presos condenados injustamente. Todo lo que invertí en mi vida se me ha recompensado con creces. Las de tragedias. Cada gesto de amor. Atravesé el valle de lágrimas y lo cambié en fuente. Lágrimas repentinas. Las de dolor físico. Las de los ancianos cargando el peso de los años. Las de los nenes huérfanos. La vida se gesta por donde miro. Y se multiplican por milésima de segundo. Dios las tiene contabilizadas a todas. Con esta dicha perpetua. y así como el oro han sido refinadas. Una por una. Las que han sido enjugadas fluyen hacia el Lago. Todas y cada una. A mi gente querida. La de los papás sin sus nenas de cinco años con leucemia. Ahora forman parte de este Lago que genera vida. Dios las cuenta cada día. Las de injusticia. La de los padres a los que se les murieron hijos. Lágrimas inoportunas. La de los bebés que nunca han nacido. Y a mi fe. Sin cesar. Las de sangre del Getsemaní. de mi interior no salen lágrimas. Todo el tiempo la Fuente se alimenta de lágrimas. Día tras día. Mis lágrimas han pasado por el fuego. en Su redoma.

más… Hoy veo el amor. Y sus andanzas en su espectacular país natal. Igual que yo. no puedo dejar de reír. las vacaciones. Sin miedo a que me saquen ventaja. O cuando tomaba mi mano y con ella se pagaba en la cara y me decía: “Basta de pegarme. Soy eternamente inmune al odio. Tuve mi graduación de jardín. O con los chistes repetidos del payaso de mi papá. Cuando escuchaba decir que “lo mejor está por venir” era completamente cierto. Nadie tiene complejos. Acá las bacterias no me tocan. Y yo tampoco hago nada de eso. Rosario. cuando animaba las reuniones familiares. No necesito defensas altas porque no tengo que defenderme de nada ni de nadie. los cumpleaños. porque ya no le temo al agua. con ver a mi familia.didas. No hay cuentas regresivas para la Navidad. Acá siempre es viernes. Pobre. Me sumerjo todo el tiempo en los brazos profundos de Jesús. Tengo el amor que me traje y el que siguen sintiendo por mí. Tengo pileta y sé nadar. Donde puedo crecer. Ni que me mientan. Y no puedo. ni me empujan o rasguñan. Acá estamos siempre de fiesta. no dejo de soñar. cuando era él la víctima de nuestros implacables golpes. Todos mis sueños pendientes. a la envidia. Y ver lo que me faltó ver. Donde se cumple las bienaventuranzas del sermón del monte. Y no quiero salir de allí porque no hay mejor lugar que sus brazos. Así como lo hacía con mis vecinitos en el patio. Mi fiesta de quince. Y mami lo retaba. Ni me arrancan las hebillas. Tengo tanto… No obstante. Acá es concreto. O cuando mi nono me revoleaba hasta el techo. Lo palpo. Veo el amor porque veo a Dios. Mi capacidad de asombro se renueva de inmediato. Nada es ambiguo. Ando tranquila. Incluso en cursiva. Y luego de un minuto no aguantábamos la risa. Nunca más. Tengo mi Benyu. O cuando mi tía Titu hablaba en gallego o bailaba a lo Elvis. Estar aquí es cumplir los sueños. toda. sino sonidos. pero hoy me envuelven y no me sueltan. Donde Dios cumplió todo lo que me había prometido. disfrutar los brazos de Jesús. En especial. O cuando volaba en mi andador. No hay doble sentidos ni doble intenciones. Lo que aparentemente fue el ocaso de mi vida fue tan sólo el comienzo. No me pegan mis compañeritos de jardín. Valu. ya los cumplí. O cuando me contaba una y otra y otra vez sus anécdotas de la infinidad de trabajos dispares que tuvo. Sus lágrimas también fueron registradas y bailan junto a la de todos Sus hermanos en ese lago celestial. Aprendí a leer y a escribir. al rencor. O cuando mi mamá corría conmigo a upa y me hacía creer que nos chocaríamos con los muebles. Donde saberse perdonado y haber perdonado te hace volar. Y le pedíamos a mami que nos rescatara de las garras de papi. Y me gusta nadar. Y en cantarle te amo más que a mi vida. No me equivoqué en creerle. No temo a los cortes de luz ni a las sirenas de ambulancias. Mi viaje a Disney. O cuando jugaba a la lucha con mi hermana y mi papá. O cuando nos hacíamos las que roncábamos con mi hermana cuando mami llegaba de trabajar. No hay ruidos. Éramos las bellas durmientes risueñas. Acá no se me bajan las plaquetas ni los glóbulos blancos. Que alguna vez colgaron abiertos en una cruz. Ni bien entré a este lugar. 73 . Somos todos distintos e iguales a la luz del amor de Dios. por favor”.

No toma ningún avión. No tiene que volverse a su casa. Ninguna es arenosa. Sin perturbaciones. pedacitos de esperanza que envío a los que espero. Porque mi nombre está escrito en el Libro de la Vida. Llevo nueces y chicles de repuesto en un bolsillo y en el otro. Se alumbraron las penumbras. Mojo mil vainillas en la chocolatada y el dulce de leche lo como de a cucharadas. Sigo siendo coqueta. Cobramos regalías diarias por las obras de amor que alguna vez hicimos y que Dios no desestimó. De ser una princesa. Van a poder darme los abrazos que no me llegaron a dar. con mi vehemencia intacta. ni sillas de rueda. Así como estuve en las profundidades del dolor. Nuestras diferencias no estorban. Conservo mi identidad. ni pasó por alto. 74 . ni insomnio. Disfrutando de los privilegios de ser parte del linaje escogido del Rey. Reina el sentido de pertenencia. Acá disfrutamos sin temor a que. tal vez. hoy estoy en las alturas de la gloria. Con la certeza de haber alcanzado la salvación. Sólo que enaltecido por la majestuosa vida de este lugar. sino son toleradas en amor. Y les sonrío. Con el semblante de alguien que vive en paz. Respirar. la gente que amamos no se va. Ni se enferma. Sólo que más descansada. Sin mostrar la hilacha. Sigo siendo “la Valu Valu”.Acá estamos todos de acuerdo. Un espíritu elegido. ni tiene gusanos. Valu. Nada incomoda. Vemos que hicimos buen uso de nuestro libre albedrío. Vemos a cara descubierta. No se ven muletas. Estoy vestida con pétalos. Sin cansarnos ni pelearnos. Nunca me sentí tan amada. nos causa risa. payasa. Con amor. Aquí. ni distracciones. Con música. hiperactiva… Hay tanto para hacer. Mi ADN es el mismo. me sigue quedando la misma cantidad de tiempo para jugar. No se habla por parábolas ni alegorías. Soy la bendita del Señor. Mañana nos veremos de nuevo y pasado y mil años después… y otros mil más tarde. Y no sólo en los claros del bosque hay claridad. Que es lo más sublime que podemos alcanzar. alegre. Las horas no tienen desperdicio. Opino en todas las charlas. Mirándonos a los ojos. Cuando vengan me van a encontrar tal cual me fui. Aun los tristes ya no me causan dolor. sea la última vez que nos veamos. Y eso que fui increíblemente halagada. Este es un lugar sin decepciones. No decimos “sin embargo” ni “pero”. Ni se muere. Triunfante. Los recuerdos se mecen en mis brazos. No la tenemos que acompañar a ninguna terminal. Se perfeccionaron nuestras cualidades. Acá todas las manzanas son deliciosas. mimada y consentida… Salto la soga con mi arco iris y luego lo uso como puente para cruzar de nube en nube. Al final de cada día.

Capítulo 19 - ..

voy a sentir que todo valió la pena. Tendrá nuevos brotes. soltaron amarras y se perdieron detrás de la línea del horizonte. En esa Patria celestial. Envueltos en Su majestad. 76 . Y hará vibrar al percusionista de mi corazón. Mamá. Tan vivos. junto a ellos. Tan real. para encontrarse cara a cara con Aquél a quien el viento y el mar le obedecen. Mis amados ya no eran peregrinos. Mi pobre corazón bailará miles de valses. Para levantar velas y navegar mares de cristal. Volverá a su apogeo en algarabía eterna. Todo habrá valido la pena. Un anticipo del Cielo. Para respirar el amor de Cristo. iluminando mi vida de nuevo. Que fue su brújula que los guió a su destino final. con el alba. Aquél que caminó sobre el mar. tuve un sueño tan hermoso. Cuando se ponga el sol en mi vida y despierte. Que será más asombroso que el compendio de todos mis sueños cumplidos.Q uerida Valu. Tan sanos. a punto de zambullirme en tus brazos nuevamente. sólo una modesta vislumbre de lo imperceptible que están viviendo. desprovisto de todo vestigio de dolor. El Cielo despertará el concierto dormido de mi alma. Estaban todos mis seres queridos. Como veleros que navegaron las aguas insondables de los pensamientos de Dios. Este sueño. Cuando está a orillas de mi vida. en aquél magnífico lugar. Volver a verte será el Cielo. Condecorados con la gloria del Rey. Murieron para vivir. viendo el rostro del sol en tu rostro. Que será más bello que tu rostro bello.

Capítulo 20 - ..

armónica. Ambas cualidades la equilibraban. seguramente porque sabía que la estadía sería corta y porque su intención era traer sólo cosas abstractas. Estaba aquí y allá a la vez. Anduvo mucho en triciclo y un poco en bicicleta con rueditas. también efímera. consecuentemente. pero como me aterraba que se diera un porrazo a la velocidad que andaba. mucho no la dejaba tripularlo. A agarrar la vida con la intensidad que agarramos ese regalo. No nos enseñó. sabiendo que era el centro de atención. No portaba alas. Solía cantar a todo pulmón y bailar haciéndose la payasa. expresando sus ideas e intenciones con claridad y gesticulando con sus inquietas manos. No trajo nada de equipaje. Alados. Se mostraba vehemente y tímida. Indicando. que simplemente pasan y dejan estela. Si bien podría resumir que nos enseñó cómo vivir.S iempre nos resultó un tanto irreal su luminosa presencia. sería difícil pensar sólo en una. Tengo entendido que lo ángeles vienen a cumplir misiones al servicio de los hombres. Tanto le terminó gustando que pintó un par de paredes y cosas que se suponía no debía colorear. redonda. hablaba con coherencia y soltura. Implacable tiempo. Si tengo que pensar cuál fue la suya. Nítidos. tal vez. Cuando aprendió el lenguaje terrestre. la mayor cantidad posible de lugares oscuros y se van. insobornable tiempo. Como todo ángel de cinco años. andaba segura y orgullosa por la vida. con lo que traiga. angelical. como se supone portan los ángeles. A la hora de la siesta. Así como las estrellas fugaces. de alumbrar. Perseverante. rompiendo el papel que lo envuelve con alegría y curiosidad. Era consciente de su luz y. estimo. a ella le sobraban. Encienden. Diría que nos enseñó a vivir con pautas bien marcadas y al mismo tiempo sin pautas. sino unos ojos abismalmente profundos. en su paso. Había llegado al barrio en una tarde de un más que primaveral noviembre. A las dos. No llegó a aprender a escribir ni a leer nuestro idioma. Era un ángel goloso y matero. en vez de hacerla volar a ella nos elevaban a nosotros. que. Sí llegó a dibujarme gorda y sonriente. Incansable y saltarín. pero sin alardear. el idioma de sus tierras etéreas. Travieso. aunque su debilidad era el monopatín. y a aceptarla con la mejor sonrisa de leche y con cara de abrir regalos. de brazos cortos y abiertos y también aprendió a pintar. No creo que haya sido por falta de buena voluntad ni predisposición. Augurando una escurridiza época de radiante dicha. Imposible no amarla con esa carita pícara. Es sabido que un ser de tanta luz no viene para quedarse. fue nuevamente culpa del tiempo. que jamás retrasa sus plazos. sino que. tampoco. Daba pasos firmes y sólidos. A tomar la vida como viene. Más potentes que las más potentes alas. Se hizo querer en seguida. Se mimetizó muy bien entre nosotros. transparentemente blanca. Audaces. Sentenciando que las dos de la tarde era hora de llegar. Y llevarse un poco de todos nosotros. de vivir y no de dormir. que durante el escaso tiempo de su visita jamás dormiría siesta. Y suspirar fuerte y abrir bien los ojos cuando nos sorprende con algo que ni soñábamos recibir y también sus78 . no le dio el tiempo. Y en lo que a mí respecta.

Nos trajo amor de padres. De vuelta al hogar. Nos enseñó. porque de veras existen. Podría haber descendido en cualquier otro lugar más cómodo. Mágico. más lujoso. de tíos. Y. De diferentes tipos e intensidad. A nosotros nos visitó uno más que hermoso. se ve que extrañaba ese lugar del cual traía toneladas de amor. Toda esa luz que trajo fue proporcional al dolor que la atravesó. Una tarde invernal de febrero. Mi ángel me tejió un cordón umbilical que jamás se cortará. Sí. pero no se apagó. Sin pesar. Probablemente sabría que lo que carecíamos de riquezas redundaría en cariño y atención. también. finalmente le crecieron sus alas y echó a volar. pero no dejó nunca de abrir el regalo con ganas. pero a la vez infinitamente distante. de amigos. a creer en ángeles. de abuelos. pero nos eligió a nosotros. 79 . Un lazo angelical y celestial. Nuestro ángel tuvo su cuota de sinsabores e injusticias. de hermanos. es lógico.pirar fuerte cuando no cumple con nuestras expectativas e incluso cuando parece ignorarnos por completo. Importado de esa fábrica de amor que está a la vuelta de la esquina. Se ve que extrañaba su lugar de origen. Un vínculo eterno que la muerte no puede matar. Y que todo el amor que trajo se lo retribuiríamos con creces. que es el maternal. por cierto mayor a las nuestras. Vino de un lugar eterno. Fue todo un honor ser elegidos sus anfitriones.

Capítulo 21 - ..

Se esforzaba mucho para que su flequillo flogger quedara perfecto. a punto de entrar en mantenimiento y poder volver a su entrañable jardín. Amaba baldear. Sus colores preferidos eran el violeta y el fucsia. los tomates. El toque final a su coquetería lo daba con alguna carterita. largo y unos hermosos ojos azules. Está mal que lo diga la mamá. pasar Blem. Hace 2 años que Valu no está.Me pedía que le 81 . si bien es efectiva para atacarla. se pasaba un largo rato acomodándoselo. Una madrugada la llevamos porque tenía fiebre. los sándwiches de miga y las golosinas habidas y por haber. punciones. Su última quimio le había bajado sus glóbulos blancos a 300 y no tuvo con qué defenderse de la bacteria. Su música preferida era el Reggaeton y movía las caderas cada vez que lo escuchaba. Los rojos se encargan de oxigenar el cuerpo y se pueden transfundir. quimios. Unos días estaba bien y de nuevo recaía. Le encantaban las aceitunas. también provoca la disminución de los glóbulos rojos y blancos. Entró a terapia intensiva y al otro dia falleció. Coqueta. Se pintaba las uñitas de rojo.V alu tenía el pelo lacio. Luego de 6 meses de tratamiento. Un día nos preguntó cuál era su apellido. Valu tenía la Linfoide Aguda. hematomas. transfusiones. Me recetaron Tamiflú. como si supiera que se iba a ir prontito y que tenía mucho por hacer. Estuve yendo y viniendo a la clínica por casi tres meses. Todo lo hacía con ímpetu. Era preciosa. Desde que comenzó su cruel tratamiento hablaba mucho de Jesús. El 26 de febrero amaneció con fiebre y vómitos. flaquita y tenía fiebres esporádicas. Dos días después le realizaron una punción en la médula y la leucemia pasó a ser una realidad. Los blancos protegen el cuerpo de virus y bacterias. Vivía siempre acelerada. ya que la misma ya estaba controlada. Hay un 80% de probabilidades de cura. Para combatirla se recurre a la quimioterapia que. el mate. A lo largo del día estaba peor. las frutillas. Con apenas cinco años sabía bien lo que quería. La llevamos volando al sanatorio. La volvimos a llevar y le hicieron un hemograma. Valu estuvo en el 20%. en caso de que tuviera gripe A. Estaba ojerosa. collares y medio frasco de perfume. Nos decían que era algo grave en la sangre. corticoides. No supe qué contestar…. como ella. no se levantaba de la cama y seguía con fiebre. Ahí nomás quedó internada. La leucemia es básicamente cáncer en la sangre. No se sabe a ciencia cierta la causa de esta enfermedad. Un 25 de agosto fue el comienzo de los cientos de pinchazos. vómitos. pero Valu era preciosa. dejando siempre su preciosa impronta. internaciones. Vomitaba. El diagnóstico siempre era neumonitis. castaño. no sólo una palabra que siempre me costó pronunciar. De hecho. También se la llama Linfocítica o Linfoblástica. no falleció de leucemia. Era fan de Kitty y Tinker Bell. Partió con una sonrisa radiante. La palabra LEUCEMIA estalló en mi mente y corazón. Tenía indelebles bigotes de jugo Tang y una constante sonrisa que delataba que algo estaba por hacer. ayudarme a colgar la ropa y a hacer mi cama. pero ella se encargó de dejarnos su huella bien marcada y nos enseñó cómo tenemos que vivir. Su paseo preferido era ir al kiosco… En junio de 2009 comenzó con tos. se ponía un montón de pulseras. la más leve. falleció por una bacteria en su intestino (Escherichia Coli) que en horas afectó todo su cuerpito.

mi compañera de mates. Es gritar sin voz. que se quedó un ratito nomás porque vaya a saber qué labores tendría asignados en el Cielo. Extraño que no me pudiera ver sentada y siempre me encontrara algo para hacer. Ni más ni menos. Yo siento que nos visitó un ángel. Extraño la que fui. bien. Extraño llevarla al jardín. Es esperar que vuelva sabiendo que no va a volver. Fue inmensamente feliz a pesar del dolor. má”. la cantaba a todo pulmón. porque la mejor versión de mí la enterré con ella. La extraño con desesperación. me hacía peinados raros y masajitos. Su enfermedad no le quitó sus ganas de vivir. má”. Las plantitas que arrancaba a los vecinos y me traía con emoción. Es caer cada minuto en el abismo de su ausencia.leyera la Biblia y que le cante canciones de la iglesia. Me decía constantemente “Te amo. Valu era mi cómplice. pero sí sé que cumplió su misión y nos marcó el camino a seguir. Eso nos enseñó. Al contrario. Me acomodaba el pelo detrás de las orejas. No sé por qué se fue tan pronto. El angosto. Una amiga me escribió “Valu se recibió en esta vida con honores” y así fue. “No llores. Por ahí leí que los ángeles vienen a visitarnos y sólo los conocemos cuando se han ido. Su enfermedad la hizo madurar mucho. Una de sus canciones preferidas era “Celebra la vida”. El de la alegría a pesar del dolor. Ni bien dejaba de vomitar ya estaba bailando o saltando o pidiéndome que baldeemos. Vivir sin ella es caminar con el viento en contra. Extraño ver Playhouse Disney con ella. Le cambió la carita y teníamos charlas profundas y largas de igual a igual. Extraño su cabecita pelada con olor a jabón. compartíamos una mutua debilidad. se bajaba volando del auto. Peleó. decía que “estaba fresca así”. donde los problemas se disuelven como gotas de limón. Por eso no voy a bajar los brazos porque ella no los bajó.. agarraba su bici y monopatín y andaba sin parar mientras saludaba a los vecinos. bien arriba. Llevarla al sanatorio para que la curen.. Cuando cuelgo la ropa la imagino a mi izquierda ansiosa por alcanzarme los broches. No le importaba estar sin pelo. 82 . peleó con todas sus fuerzas. Apenas llegábamos de las internaciones. El de la valentía. En esa tierra de la cual escuchó en una canción de cuna. Pasearla a upa y cantarle como si fuera todavía un bebé. La posibilidad que tenía de poder luchar. Seguía siendo coqueta y temperamental. El de la fe. No me quería ver llorar. En ese lugar más allá del arco iris.

Me rehúso a imaginar a mi Valentina en un lugar netamente etéreo. escribir acerca de un lugar carente de conflictos.EPÍLOGO Me costó al principio. me dolía. Sin embargo. Es más. Dolía que mis palabras no pudieran ser puentes que me transportaran. 83 . pero que decidió no perder la FE. llorarla. Mucho de lo que escribí es fruto de mi imaginación. flotando. Esto es como uno de los tantos sueños que tuve desde que no está. literalmente me dolía. La que he desarrollado enormemente desde que Valu se fue. Y fue de lo más placentero. cicatrices. prematuramente. Una mamá sin su Valu. Este escrito es uno de esos tantos sueños. tocando el arpa solemnemente. Con moretones. Escribiendo. haciendo las cosas que ella amaba hacer acá. volver a mi mundo y no poder quedarme en ese. En todos. la vi sonreír. por las personas y por las situaciones de las cuales escribía. Mantenerla viva. Es el alma de una mamá. recordarla. con una terrible necesidad de ubicarla en un lugar real y no abstracto. Toda historia se supone que tiene una introducción. Éste es el Cielo en el que yo necesito creer. radiante. Fue difícil no tener ningún nudo que resolver y escribir una historia sin fin. A mi manera. con el pasar de los días. escribirla. Esta es mi visión de cómo veo el Cielo y a mis seres queridos viviendo felices en él. un nudo y un desenlace. Me faltó tanto por hacer con mi hija y para ella que al menos quiero nombrarla. a mi verdadero Hogar. logré dejarme llevar por la belleza del lugar. Cada palabra fue un gigantesco intento por sobrevivir.

Conmigo. de luz. Y con esa anestesia Alejo la locura. Cambiaste mis brazos Por los de Él. Muy pronto Recorreré yo. Alienta mis pasos. Logro sentirte cerca Y sentir más cerca a Dios Hoy es Él quien te lleva a upa Por senderos que pronto. Te mantengo viva.Escribir Escribir me transporta a donde estás. Escribir me llena de dicha. Son bocanadas de aire Cuando me asfixio. Brazos eternos y santos En donde estás a salvo. Escribir me anestesia el alma. Más viva que cuando estabas acá. De esperanza. Cada palabra levanta mis brazos. 84 . besada. Mimada. Esperando mi vuelta al hogar En donde estaremos por siempre juntas. la depresión.

Con los ojos de la fe.Con los ojos de la fe. Con los ojos de la fe Entiendo lo que no puedo entender. 85 . Los más profundos y sabios. La fe me acaricia despacio Y me dice que todo va a estar bien. Con los ojos de la fe Que llegan lejos Contemplo lo que mis ojos no pueden ver. Veo a Jesús Abrazándola fuerte Y al mismo tiempo abrazándome a mí. Incluso escucho música De esa que te hace bien. Veo millones de ángeles Y al más bello de todos.

De tomar mates espumosos y calentitos. De ver Scooby Doo. A eucalipto. De sacarme los zapatos y andar descalza. De ver los ojos de mis hijas. La Dama y el Vagabundo con mis hijitas. A libro nuevo y casa recién pintada. De que en la radio pasen la canción que me gusta. De llegar a 25 de Mayo o a Pilar. De hamacarme bien. menta y jazmín. mate en mano. De jugar a la paleta con mis amigos en la calle. De una Navidad blanca en Nueva York. La emoción de pedir perdón y perdonar. De llegar a casa en medio de una tormenta. A café con leche y tostadas. De la honestidad. De volver a vivir en la casa de Rivera. De aprender y enseñar. 86 . La emoción de emprender un viaje a la madrugada. De sentir los brazos fuertes de mi marido. De que sea septiembre. De que venga la tía Delia. bien alto. De comer al mismo tiempo cheesecake. Y sin engordar. tiramisú y flan casero con mucha crema.Cuando pase el umbral. De entrar corriendo al Italpark. De remontar un barrilete. De tomar Coca Cola helada en vaso de vidrio. De ver la casa limpia y ordenada. La emoción de ver la ropa colgada flamear en el viento. Los Aristogatos. De estar en casa. El aroma a garrapiñada y pochoclo. De volver a creer en Papá Noel. Sentiré la emoción de que sea viernes. De pasear en auto. De haber hecho la buena acción del día. De lograr agarrar la sortija de la calesita. la puntualidad. la promesa cumplida. Sentiré el olor a tierra mojada. De tener algo lindo que esperar.

el cual aunque perecedero se prueba con fuego. Romanos 6:23. debilidades y miedos.A asado y a tuco con albahaca de mi nona. os alegráis con gozo inefable y glorioso. incontaminada e inmarcesible. que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe. para una herencia incorruptible. La risa de millones de nenes. obteniendo el fin de vuestra fe. De abrigarme después de haber tenido frío. De llegar a la cima luego de haber escalado tanto. 1 Pedro 1:1-9 Más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Y Sublime Gracia. reservada en los cielos para vosotros. en quien creyendo. Sentiré el perfume a bebé. por la resurrección de Jesucristo de los muertos. mucho más preciosa que el oro. gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. Y la hermosa fragancia de Mar del Plata y de mi hogar. Sentiré el alivio El sublime alivio De no extrañarte más… Cuando pase el umbral Cuando vuelva a vivir Cuando al fin te vuelva a ver… Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva. que es la salvación de vuestras almas. De haberme sacado la mochila insoportable de la espalda. En lo cual vosotros os alegráis. tengáis que ser afligidos en diversas pruebas. a madera. si es necesario. De no tener que luchar más con mis defectos. para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. aunque ahora por un poco de tiempo. Sentiré el alivio De haber aprobado el examen. Escucharé al unísono Tu voz. aunque ahora no lo veáis. 87 . a quien amáis sin haberle visto. para que sometida a prueba vuestra fe. sea hallada en alabanza.

88 .

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