Daniela Pisano

Mientras tanto...

Sobre la autora Daniela Pisano nació en Buenos Aires el 20 de Enero de 1974. Es traductora literaria técnico-científica en inglés. Desde 1992 se dedica a la enseñanza de dicho idioma. También es co-fundadora de GrupoBeyond.com donde brinda sus servicios de traducciones. Desde muy chica se inclinó por la literatura, la escritura y los estudios teológicos. Daniela ha publicado recientemente el libro “Mi Valiente Valentina”, un diario dedicado a su hija de 4 años.

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Diseño: Gabriela Pisano Ilustración: Agustina Villa

Valu, vas a ser el faro que nos guíe siempre en nuestra travesía en este turbulento mar.

la muerte. Ese lugar donde se está a salvo. Se la pase subiendo y bajando escaleras. excepto la maldad. tu final no fue como el glorioso de las películas. Allí son todos príncipes y princesas. No. chicle. Hoy mi inspiración es la esperanza de volverte a ver y de imitar tu ejemplo. Ni manzanas envenenadas. el cáncer. Y hace un chiste. para disfrutar de la Realeza suprema. su bondad y sufrimiento son recompensados con la solución a todos sus problemas. Me inspirabas a levantarme cada mañana. El enfermo terminal abre los ojos repentinamente gracias al remedio infalible del amor de sus seres queridos. tratando de escapar del desamor de su amada. en un país lejano. dejando una estela de miguitas de oblea o mantecol. En un reino desprovisto de déspotas y tiranos. La auxiliar de abordo se encoje de hombros y chequea el ticket de embarque del siguiente pasajero. Donde los bailes no terminan a la medianoche. Tal vez allí le guste pasear en calesita y siempre saque la sortija. Sin dragones. Ella grita su nombre. entonces. La chica corre al aeropuerto a decirle a su chico que lo ama. Para siempre. Y. Y todos se ríen. aceitunas y alfajor. a ser mejor. frutilla con crema. donde el bueno sufre a lo largo de toda la película y al final. él corre a abrazarla. Un cuento sin brujas. Donde todo es posible. Aunque su princesita decidió protagonizar otro. Sin ambigüedades. Todos. Tu final no fue como en las películas de Hollywood. hay que dar vuelta la página y seguir leyendo este cuento. se miran sin pestañear. a salir a trabajar. la tristeza. todo el aeropuerto se detiene y se derriten de amor al ver a esa parejita a punto de ser felices y comer perdices. . En el cual mi Bella Durmiente despertó de su dulce sueño con el beso del Príncipe de Paz. en un palacio indescriptible. Sí para vos. a escribir. la auxiliar de a bordo esperando que se decida a embarcar o no. Otro cuento. Y los abundantes banquetes rebozan de pochoclo. él se da vuelta. pero no para nosotros. Sin pociones mágicas ni hechizos. segundos antes de que éste tome un avión con destino inhóspito. ella le dice “te amo”. Donde no hacen falta varitas mágicas para convertir sapos en príncipes azules. Un cuento sin colorín colorado.PRÓLOGO E ras mi inspiración.

.Capítulo 1 - .

–Ya lo sé. dale!! De paso. nono! –¡No vale. –¿Viejito yo? Ni se te ocurra…Vamos a hacer la vertical y la vuelta carnero también. agarrando el paquete de medialunas. Valu. torciendo la boca. Pensar que antes no me gustaba nadar y ahora es una de las cosas que disfruto más. ¡Qué hermoso día hoy! Igual que ayer… –E igualito que mañana. nono. Valu bajó la pequeña colina saltando y cantando en dirección al mar espejado. Llevaba una margarita enganchada en su largo pelo. vamos 7 . alcanzándole una. Valen dio marcha atrás.–¡Te corro una carrera. –Nadá todo lo que quieras. Tratando de demostrar cuánto había jugado ayer… o antes de ayer… –Después de que nades te enseño a hacer la vertical. calentitos y espumosos como me gustan –comentó. –Ayer… o antes de ayer… aprendí a jugar a la rayuela. seguramente. LLevate una medialuna… –agregó Alfredo. Mirá todo lo que caminamos y no me ensucié los pies. –¿No sos viejito para andar haciendo piruetas? –preguntó Valentina. yo llevo el mate y las medialunas! –Dame que te ayudo con algo. levantando los bracitos en semicírculo. la muy payasa. ¿Querés? –preguntó su nono. –Muy ricos los mates. nonito. y de espaldas tomó la medialuna de manteca. Jugué un montón –dijo Valu. esperános. –Yo también me curé de cáncer. quien tenía los colores del arco iris y brillaba como una muchedumbre de estrellas titilando. arrastrando los pies en la arena. ¿Sí? –Vaya nomás. Amaba hacer morisquetas. Muchos de sus amiguitos la siguieron. ¿Dónde desayunamos hoy? –preguntó Valu. pícara. Después seguimos con el mate. ¿sabés? El nono Alfredo pegó el último mordisco a la segunda medialuna que comía. Alfredo observaba como el castaño cabello de su nieta cabalgaba en su espaldita. mientras terminaba de llenar el mate de cuero y plata con yerba con sabor a menta. gritando “¡Valu. frunciendo los labios y dejándolos así. nono. –¡Mirá. Tampoco transpiré –comentó Valen asombrada. al ladito de las margaritas. Desde que me sané de cáncer estoy hecho un pibe. Valu! ¡Las ballenas. –¿Viste Valu? Ese es el encanto de este lugar. los tiburones y los delfines están bailando todos juntos! – ¡Ahhhhh! ¡Esto no me lo pierdo! Me voy a nadar. Tenemos todo el tiempo (del mundo). jugando con la bombilla. mirándose las plantas de los pies. después nado un ratito. –Thank youuuuu –dijo. –Soy feliz. Sentémonos acá. –¿Vamos a la playa? –¡Síiii. –Yo también. – Yo te miro desde acá. mi amor.

Esos días que te hacen suspirar y ser consciente y agradecido de que estés respirando. ¿Cuántos minutos están establecidos para sostener un mate vacío hasta volverlo a llenar para sorber otro? Y ¿por cuántos otros puede un hombre de sesenta años jugar con arena? ¿Por cuántas horas podía mirar a su nieta brincar en la arena o chapotear en el agua sin cansarse? Jamás se cansaba de su nieta. La mañana estaba preciosa. quien perdió su braveza y la cambió por jugar. El tiempo ya no era uno de los tantos mandamás que regían su antiguo universo. Uno de esos que querés inmortalizar. Y cuando disfrutás tanto. El tiempo no cuenta cuando se está de descanso. Igual que la anterior. La tomaba y la apretaba dentro del puño. Energizaba sus huesos. sonriente. el mar. la salud. Pasó una eternidad así. Era como si ella le inyectara juventud. compartir con los seres amados. su nieta. el mate. serena. repetir. Tanta luz hacía que el mar y el pelo de Valu brillaran como mil diamantes juntos. La arena de los millones de relojes de arena estaba ahora alfombrando la playa. No hay reloj que pueda decirte cuándo dejar de suspirar de amor. Ya no era tirano. Se transformaba en su superhéroe. que quería hacer la vertical y la medialuna. Y unos segundos. ¿Qué más se podía pedir? Con una mano sostenía el mate que destilaba olor a menta y a cuero y que le entibiaba la palma. las medialunas.con vos!” Ella volteaba para verlos. El aire purificador del mar ventilaba el alma de viejos recuerdos tristes. 8 . Borraba las arrugas. Inamovible. Era uno de esos días que uno quisiera guardar en algún lado. Con la otra jugaba con la arena blanca. Lo hacía sonreír sin darse cuenta. grabada a fuego. Estar con ella lo convertía en un chico. El clima perfecto. cual niño con brillantina. sin dejar de correr. Como una rosa dentro de un libro. tomar mate y jugar con brillantina. Tenía la sonrisa impresa. La voz de los nenes jugando y riendo componían una dulce canción que se ensamblaba con la voz del mar. para luego dejarla escabullir entre los dedos.

.Capítulo 2 - .

Hulda también era grandota. Que te roban una sonrisa. de brazos fuertes de albañil y carpintero. armó decenas de sillas de madera para la iglesia en la cual uno de sus hijos era pastor. A pesar de las heridas. no puede holgazanear. Cuidándose de la vida. Toda su vida la pelearon mucho. En una ocasión. siguen manteniendo su esencia. alta. Además. Me recordaba a Sarmiento. Son humildes. Apoyándose y diciéndose “te amo” con cada paso que logran dar en la vereda. De las añejas cicatrices. sino sembrando semillas de tomates y zapallos. para cuando vaya llegando el resto de la familia y para albergar a algunos nietos postizos que esperan la llegada de sus abuelos verdaderos. Y decía. de los achaques. La típica pareja de viejitos que van de la mano por la calle. de la llegada del fruto. “pensar que en cada una de estas sillas va a estar sentada una persona que va a escuchar hablar de Dios”. Tenía ojos azules. El lujo está más que merecido. Tenía ojos azules. Coronación de una vida de mucho sacrificio. Para asombrarse con el milagro de la vida. Cocinaba de maravilla. cejas blancas. de las acechantes injusticias. orando. aún la miraba embelesado. tiernas. Habían sido inseparables. Tan simple y extraordinario como eso. abuelos de treinta y un nietos y bisabuelos de incontables bisnietos. Siempre con una sonrisa. Remando mar adentro. No sabe holgazanear. al mismo ritmo. La casa es enorme. del pasar de los días. A pesar de los interminables años. pidiendo por cada uno de sus descendientes. Cuando hablaba en alemán era como escucharlo cantar una canción. como si en verdad lo fuera. De esas parejitas que te das vuelta para ver. Siempre le decía “mi querida”. Y manos grandes. diáfanos. siguen cultivando la tierra que por tanto tiempo cultivaron. con alegría. Las que te hacen murmurar “me encantaría llegar a viejo así”. Con ese amor que sobrevivió al destierro. gente de tanto trabajo. Cuando visitaba a sus nietos les decía “me parece que tengo algo en mi bolsillo para vos…a ver si estoy equivocado…” y tardaba media hora en hacerse el que fabricaba un caramelo en el bolsillo del pantalón. dejó de lado sus achaques y recorrió cuanta cama del hospital pudo. Cuando algún hijo se levantaba de madrugada para ir al baño. dichoso. cubiertas de pelitos canosos. Y después de decenas de años juntos. con aliento para dar a los otros y amor. hablando a otros enfermos de Dios y orando por su sanidad. Pero esta tierra es diferente ya que la trabajan por placer. La huerta se encuentra detrás de su enorme y lujosa casa. del crecimiento. Enfrentaron incontables momentos difíciles. cuidándose recíprocamente las espaldas.H ulda y Federico conversaban en el huerto. mucho amor. Y en cada martillazo. Federico se refería a Hulda como su novia. no para ganarse el pan con el sudor de sus frentes. Aunque lo que sus nietos amaban era su pan con manteca y dulce de leche acompañado de enormes tazones de café 10 . a la muerte de dos hijos. Plantan semillas por el hecho de ver nacer la planta. de cuidarla. luchando contra olas gigantes. Se amaban tanto. pobladas. En su última internación. trabajadores. imaginables siendo padres de once hijos. A pesar del mismo. Llevaba su cabello largo y finito enroscado prolijamente en un rodete. era común verlo arrodillado junto a su cama. No estaban desmalezando esta vez. o movimiento del serrucho servía a su querido Dios. a la escasez. Bien fornido.

ellas fueron semillas sembradas en lo más profundo. No hay dios que pueda hacer las obras como las que haces Tú. pierden su asombrosa magnitud. Como si de sus bocas destilara miel al hablar de Él. Las casas que habían tenido eran como templos. pero profunda canción tal como “No hay Dios tan grande como Tú. de un poco de fe. todo tenía un sabor especial en la casa de la oma y del opa. La antes olímpica pileta de natación pasó a ser una simple pileta. No podían no hablar de Dios o no cantarle alguna simple. seguida del silencio suficiente que marcara el fin de la conversación espiritual. para poder salir corriendo al patio a jugar. como si fuera Papá Noel. no queriendo faltarle el respeto. Federico les cobraba una especie de peaje antes de poder salir a jugar. sin embargo. Muchos de sus nietos y bisnietos siguieron su mismo camino de fe. Abundaban los cuadros con paisajes y versículos bíblicos. se han dedicado de lleno a la obra de Dios. cuando entre Navidad y Navidad pasaban como diez años. Tenían una fe inquebrantable que movía las estructuras del ateo más acérrimo. los himnarios. las cosas se empequeñecen. Sería la paz reinante que lo condimentaba todo. Ambos eran muy creyentes. Ellos eran árboles frondosos que sabían dar sombra y fruto en toda estación. no lo hay. misioneros. Con raíces más que profundas y sólidas. el caserón no se veía tan grande y ese paraíso amazónico no tenía las dimensiones gigantescas que tenía cuando los nietos eran chicos. Luego de recitar el poema navideño en la iglesia de su tío y de recibir el gordo paquete navideño repleto de turrones. el dulce de leche.” O “No puede estar triste el corazón que alaba a Cristo” O “Mi vida comenzó cuando el Señor llegó”. corría alrededor del caserón. Uno a uno desfilaban hacia su silla. anclas cuando la fe tambaleaba. Las navidades eran increíblemente mágicas. Recordadas en momentos difíciles. teólogos. Al hacerte grande. Aprovechada por sapos y olvidada por los crecidos nietos. Las Biblias. no lo hay. incluso. excepto cuando jugaban a la escondida. la paz.con leche. Algunos. despintada y playa. Se deleitaban hablando de Dios. las palabras cristianas del opa. la mamá de Valu. el café. La mamá de Valentina siempre estrenaba un vestido largo confeccionado por su mamá para la ocasión. El pan. había ido en aumento. Cada pequeñín asentía acelerado. entonces. mirando el rostro de su opa y pispeando el jardín repleto de primos gritando (que ya habían pagado el respectivo peaje). taconeando fuerte. Cuando sus nietos los visitaban. siendo pastores. la manteca. Aunque muchos de sus nietos parecieron ignorar. sentarse en su regazo. Pero la grandeza de la oma y el opa. Sus casas habían sido refugio de cualquier necesitado de un plato de comida. Se reunía toda la familia y los primos que no se veían seguido no paraban de jugar a la mancha o a la escondida en ese paradisíaco caserón selvático en Del Viso. Tenían que abrazarlo. Que decidieron prestar atención a las palabras antes ignoradas por preferir salir a jugar. Esperando que dijera la última palabra. O simplemente personas que nunca dejaron de creer en el Dios de sus abuelos. caramelos y alfajores. de un abrazo. En la época tierna de la niñez. contarle cómo iban sus cosas y escucharlo hablar de Jesús. Con el pasar de los años. 11 . parece ser. el aroma a tostadas. poco celeste. Se imaginaba que era una princesa y que la casa de la oma y el opa era su palacio. Cuando las Navidades se hacían desear.

–¿No sentís que vivimos siempre aquí? Tengo la sensación de no haber habitado otra casa que no sea esta –preguntó. –Hoy a la tarde voy a hacer strudel. sabiendo lo que su esposo le iba a contestar. con su mirada tierna pendiente en la de su esposa.En donde viven ahora no hay iglesias. Como broche de oro para todo lo que pasamos. –¿Me extrañaste mientras te mudaste para acá? –No… 12 . –¡Cómo no! Siempre es bienvenido tu strudel compartido en familia –comentó Federico. muy rico. Pero ellos son templos vivientes. Hace rato que no hago. te levanta para vivir el presente –dijo Federico cual poeta de profesión. devolviéndole el mate vacío y aprovechando la ocasión para acariciarle la mano. que te gusta fuerte –dijo a su esposo con una sonrisa. alabando con brazos en alto. pasando un nuevo mate a su amado-. la miró a los ojos y le dijo susurrando: –De alguna manera. Cuando abren sus bocas es como si se abrieran las puertas de esas catedrales enormes para escuchar ese coro majestuoso. –Tomate el primero vos. viejo? –preguntó Hulda dejando escapar un suspiro junto con la pregunta. –Muy cierto. Fuimos hechos el uno para el otro y a la medida de este lugar. siempre vivimos acá. Y de paso los visitamos –dijo Hulda. Hulda y Federico se sentaron a tomar mate en la mesa de la galería de atrás. Y él nos trajo acá. –¡Visitar! ¡Si prácticamente vivimos juntos! –Tenés razón. La esperanza de retirarnos alguna vez y descansar juntos me alentaba. –Lo mismo me pregunto yo… ¿Cómo sobrevivimos a tanto sin haber contado con este lugar? ¿Sin este paisaje que mejora con los días? ¿Sin ese maizal? ¿Y sin esas margaritas? –Nuestro amor nos dio la fuerza –contestó. Un clásico. y sosteniendo el mate con ambas manos. Federico suspiró sonriente. –Creo que también ayudó tener la esperanza de vivir esto alguna vez –continuó Hulda. Hulda acomodó su rodete antes de cebar el primer mate. vestido de túnicas rojas. –¡Qué hermoso se ve el parque desde acá! ¡Qué precioso el maizal de los vecinos! –¿Ha visto? (Federico siempre decía esa frase) ¿Y las margaritas? ¿Te diste cuenta de que las margaritas cada vez crecen más lindas? –¿Cómo hicimos para vivir por tanto tiempo lejos de este lugar. como siempre –halagó Federico. La esperanza en un futuro mejor fortalece los huesos. a Valen y a Felipe. –Seguramente. oxigena el alma. Después de recorrer la quinta y trabajar en ella. –Rico. Fue nuestro primer y último hogar. ferviente y gozosamente a Dios. Es una forma de decir. Acompañaron el mate con pan casero y manteca. Voy a hacer bastante para llevarle a Alfredo. Lo bueno y lo malo –continuó Federico. Desde la cual se puede ver la quinta e innumerables plantíos multicolores que parecen zigzaguear. con la mirada fija en la huerta.

. perdido dentro del abrazo de su abuela. No te olvides de nuestros pajaritos cantores. precioso! –dijo al envolverlo con fuerza y cariño entre sus brazos grandes. Chorreaba el juguito y le caía por el cuello. –¡Hola! –gritó al acercarse. jugamos mucho. Y que tendríamos la galería y el maizal y las margaritas. Hernán acudió a los de su opa. también –dijo Federico a su esposa-. Hulda besó a su otro nieto con la misma intensidad que a Martu. Siguió parada con emoción. como parte de un ritual. Federico agarró a upa a Martu y lo sentó en su regazo. Hulda no lo soltaba. Hulda se paró para recibirlo. ¡Cómo le gustan! Martín vio a sus abuelos postizos desde la huerta. –Bueno. que colgaban a upa del opa. el tren y el tractor –dijo Hernán mientras miraba contento las cosas ricas que la oma iba poniendo en la mesa. Y después lo abrazó. –Sí. oma. Y que estaríamos juntos. antes de ayer… –¡Qué rojos están! ¡Qué grandes! Miralo a Martín arrancando uno. –Dejáme un poquito de mi nieto para mí.. quien lo sentó en su 13 . –Buenos días. –¿Cómo anda mi nieto preferido? (a todos le decía lo mismo). Al ratito salió Hernán. quedando sus labios pegajosos por el jugo de tomate. ¿Cómo puede ser que ya tengamos tomates? Perdí la noción del tiempo… –Ayer las plantamos. ¿Strudel hay? – Hoy a la tarde. el amigo de Martín. pasta frola. –¡Wow! ¡Torta de ricota! Gracias. moviendo sus piernitas. –¿Jugamos. –Traje los camiones.–¿No me extrañaste. pero después jugamos mucho. No. Los saludó con una manito. Instantáneamente. Acomodó su remerita y su flequillito. Preparále a Hernán también que seguro estará bajando a desayunar. Un besito ruidoso en cada cachete y uno en el cuellito. viejo? –No…porque sabía que estabas viniendo. Martín parecía más chiquitín al estar rodeado del cuerpo fornido de su abuela. –¿No te alcanzó semejante tomate? –Sí. Se sacudió las migas del pan con manteca que se le habían aferrado al vestido floreado. torta de ricota. Traía un montón de juguetes en sus brazos. Con ganas de desayunar. opa. oma –contestó. pero quiero alguna delicia de la oma. –Muy bien. con los brazos preparados para abrazar a su pequeño nieto adoptivo. –¡Buenos días. Te puedo ofrecer facturas. –¿Cuánto hace que plantamos las semillas de tomate?. No. – Y los jilgueros. hoy. No es todo tuyo. mientras le preparaba el jugo a Martu. Ahora se venía el abrazote del opa. una vez libre de los brazos de la oma. tarta de manzana. mientras con la otra sostenía el gran tomate que comía a mordiscos como una manzana. No le importaba. por favor –contestó emocionado. Le dio un beso con ruido en cada cachetito colorado y en su cuellito. muffins… –Un poquito de cada cosa. Martu? –Vamos a desayunar primero. Seguía comiendo su tomate mientras se acercaba a la galería. precioso –gritó Hulda desde la cocina.

Hernán lindo. omita linda. Pellizcando un poquito de cada cosa. corriendo a la par de Hernán. Her? –preguntó Martu con bigotitos del jugo de naranja que había terminado. Así recorrieron el camino hacia la playa. Hernán intercalaba miradas con su amigo. hacia la playa. saboreando la comida. se le iban saliendo las ojotas. pero llevo los camiones. se bajó de las piernas de su abuelo del corazón y se sentó a desayunar. Nos vemos en el almuerzo. gracias. sus abuelos y la comida. –Bueno. Los esperamos con asado. Martu acompañaba el ritmo golpeando sus piernitas contra las patas de la silla. Tiraban las ojotas y las tenían que ir a buscar. Seguía moviendo las piernitas que colgaban de la silla de algarrobo. Las ojotas saltarinas se convirtieron en un nuevo juego.regazo y le dijo “¿Cómo anda mi nieto preferido?” El pequeño le contestó “bien”. –Gracias. –¿Vamos a la playa. cosa que los tentaba de risa. le dio un pellizco suave en el cachete. ¿sí? –Sí. Jugamos un rato con la arena. –¡Claro! Yo llevo el flota flota. De tanto correr. Después de meterse algún bocado a la boca. –De nada. el tren y el tractor. pero después nadamos. –¡Viva! ¡Asado! –gritó Martu . tarareaba alguna canción golpeando el dedito anular contra la mesa. Riéndose váyase a saber de qué con la boca llena. Después nos vemos. 14 . Martu . oma. –Muy rico todo. Hernán y Martu estuvieron en silencio por un ratito. –De nada. después nadamos. Martu estaba sentadito frente a su amigo.

Capítulo 3 - ..

No eran lágrimas de tristeza. Aún a la distancia. pensó en voz alta. Ni bien los compinches arquitectos terminaron su construcción. Su carita estaba siempre contenta. Empezaba despacito y terminaba gritando a carcajadas. La amaba tanto que el amor le salía por los ojos. Repleta de nenes y nenas gritando de alegría. Las nubes tenían forma de gaviotas y las gaviotas volaban bajito. También se preguntaba si su Valen sería consciente de todo lo que él sentía por ella. enérgicamente. Alfredo disfrutaba el paisaje. La brisa marítima despeinaba el hermoso cabello de Valen. Cada tanto Alfredo le pegaba un chiflido. El alboroto era música. pero finalmente. Se preguntaba si todos los abuelos amaban a sus nietos así como él amaba a su Valu. por razones de fuerza mayor. como para recordarle que seguía ahí. su bella Valentina. Su amor lo hacía suspirar y reír sin pensarlo. Martu y Hernán se unieron a los juegos playeros de su amiga. agarrándose la panza. que intentaban mantenerse invictos. La luz lo inundaba todo sin invadir ni encandilar. Cuánto se parecía a él. Cuánto la amaba. Alfredo no podía dejar de mirarla. seguro que lo sabe”. Cuánto se parecía a su hijo. para jugar al vóley. El clima estaba ideal para nadar. “Sí. como si no pudiera dejar de reír. pero Alfredo no le quitaba los ojos de encima.L a playa estaba concurrida. No sólo el natural -la blanca playa besada por el cristalino mar. aferrados a la enorme fruta como si estuvieran cabalgando un caballo acuático. haciéndola reír. La naturaleza que cobraba vida con esos niños que la encendían. Era común verla así. ambos rodeados de multicolores colinas. Con su sonrisa eterna bordeada de bigotes de chocolatada. No había peligro alguno. Valen no necesitaba las cosquillas de la brisa. los bellos niños. Alfredo distinguía su voz. mientras terminaba su tercera medialuna sin darse cuenta. para leer en la arena. según dicen. Tenía una risa contagiosa. comenzaron a habitarla cientos de vaquitas de San Antonio. olvidándose qué les había causado tanta gracia. el bello mar. haciéndole cosquillas en la cara. asegurándose de que su nono la haya visto. Cuántas cosas veía en ella. supera al de padre. tiburones o ballenas inflables. Ella lo buscaba con la mirada y lo saludaba con la manito derecha. a las carcajadas. su sonrisa. como queriendo unirse al juego de las criaturas. Otros tripulaban delfines. sino de amor. Lo que lo dejaba boquiabierto por horas era el todo. –¡Listo! Terminamos nuestro castillo –comentó con satisfacción Martu. Sobre las bananas inflables flotaban hasta diez chicos juntos. Decoraron los balcones con florcitas violeta y fucsia que encontraron al pie de una de las tantas colinas. tuvo que estar separado de su nieta. La bella playa. para observar a los chicos jugar. Y para compensar esos años que. Simplemente por la dicha de verla jugar. en cuclillas. No hacía ni frío ni calor. Con ese orgullo de abuelo que. se iban cayendo al agua uno a uno. Puro amor. las bellas colinas. sacudiéndose la 16 . Adoquinaron el camino a la puerta principal con caracoles. con sus amigos riéndose de su risa sin poder parar. sus gestos. por unos largos segundos. Era asombroso ver esos animales conviviendo en armonía. en forma de lágrimas. Entre los tres armaron un castillo de arena con muchas ventanas y puertas. Los chicos más osados hacían esquí acuático o andaban en motos.

pateando arena con el pie izquierdo. Después seguía nadar como perrito. quedando como milanesas humanas con tanta arena pegada en el cuerpo. –Hoy la oma va a hacer strudel para todos. A medida que el cuerpo se les iba secando. moviendo las cabecitas. –A Buenos Aires. la princesa y los peces brillando en el paradisíaco mar. Como invitados a la fiesta. –comentó Valu. 17 . Los tres se pusieron a golpear el agua. Después se tiraron en la arena y comenzaron a rodar. Luego de jugar por un buen rato. Tanta agua saltarina por el aire no los dejaba verse el uno al otro. tal vez… -susurró Valentina. –Cuando era más chiquita. Iban para un lado y para el otro. Todo era un buen motivo para reír. Valen golpeaba el agua con las manos y los salpicaba. salpicando a más no poder también. Se sacudieron el agua. Los chicos los llamaban y volvían a bailar al compás de las risas y de la ronda. pegaban un salto y desaparecían. ladeando la cabeza. Se pusieron a jugar con los vehículos de Hernán. –¡No creo que quieran ir al ruidoso Buenos Aires después de vivir en un lugar como éste! – exclamó Martu. parándose para ir a buscarla. –Parece que las vaquitas quieren viajar –comentó Martu. Vamos a ir a tu casa –le dijo Hernán a su amiga con los ojitos bien abiertos. ¿sí? –comentó Valen. Como despedida al agua. –Parece la casa de Hulda y Fede –continuó Valen. Salían del agua. se sumaban cardúmenes de peces globo y payaso. dejando huellas que más tarde borraría el mar. frunciendo los labios. –¡Miren! ¡Una botella! –gritó Martu. Era muy llamativo. –Sí. no terminaba más… como todos los rosarinos…. –Ellos son los reyes. El tren. el tractor y los camiones de Her recorrieron infinitas autopistas sin asfalto. – ¿A Rosario? ¿Les conté que mi papá es rosarino? ¡Uy! Cuando mi papá se ponía a hablar de Rosario. nosotros dos los príncipes y vos la princesa – le dijo Martín a Valentina. Los dos príncipes. pasando sus deditos por su largo pelo castaño como peinándolo. los bracitos y las piernitas.arena de las manos. se tomaban de las manos y jugaban a la ronda. juntando los deditos de la mano derecha y moviéndolos en señal de interrogación. yendo en dirección al mar. moviendo los pies con todo. Demás está decir que eso les causaba risa. la arena pegada iba cayendo y se les empezaba a notar nuevamente la piel. estacionaron los transportes en la gigante cochera del castillo. a las vaquitas de San Antonio les decía “abejitas de San Antonio” –confesó Valu. –¡Strudel! ¡Qué rico! Juguemos un rato más y nos vamos. –¡Qué bueno que el castillo de la oma y del opa no es de arena! –expresó Valu. –¿A dónde querrán ir? –preguntó Hernán. Alguna que otra vaquita comenzaba a subirse al tren. Salieron del agua aún agarrados de la mano. porque la casa de los bisabuelos es como un castillo –agregó Hernán.

La vieron alejarse. –¿La guardamos? –preguntó Hernán. devolvámosla al mar. Mi bisabuelo me va a hacer fideos con ricota. El mar no sólo habla a través de caracoles. subiendo y bajando con el oleaje de las aguas. mientras se recogía el pelo en una colita. Nos vemos a la tarde. Un incipiente olor a asado recordó a los varones que era hora de almorzar. Valen? –preguntó moviendo las dos manitos Hernán. –No. Así el mensaje le puede llegar a otras personas –contestó Martu. –¿Venís a comer asado con nosotros? –invitó Martu a su amiga.Era una de esas botellas con mensaje que trae cada tanto el mar. ¿Eh? –contestó Valen. Decile a la oma que haga muuuuuuucho strudel. 18 . – No. almuerzo en casa. –¿Qué dice el mensaje. Los tres acompañaron a la botella mensajera a regresar a su travesía. –PAZ. sino también lo hace con botellas.

.Capítulo 4 - .

Y que para cualquier persona pasaría inadvertida. intercalando la decoración con chocolatada y anécdotas familiares. Como ella. -Ya termino de embolsar el confeti y arrancamos con la decoración –contestó Guada. -¿En qué te ayudo. Tiene muchas ideas y se da maña. Valen opina. Las amigas estuvieron un rato largo adornando el salón. de bailar y de tentarse por cualquier mínima cosa que pudiera servirles de excusa para tentarse. sólo un mal recuerdo. sólo cuando me retaba. como si no tuvieran diez años de diferencia. se le llena el pechito de orgullo cuando le piden opinión. cuando ambas estaban en tratamiento por leucemia. Valentina guarda la escoba detrás de la puerta de la cocina del salón de fiestas. sonándose los deditos. hace un tiempo atrás. Las amigas no paraban un minuto. No sólo el mal trance las había unido (sólo ellas saben lo que habrán sufrido) sino esa constante necesidad de dar.Guadalupe está preparando el cumple de quince a una vecinita nueva. maquillar. colgando la última tela en la pared. Temperamentales. Se acomoda el pelo detrás de las orejas y corre a ayudar a su amiga. -Mi madre –comenzó solemnemente. sabiendo que había sacado un buen tema para reírse un buen rato. Guada tiene un arsenal de amigas quinceañeras. Sabe diseñar vestidos. “Pollito en Fuga”… Guada se rió tanto que le agarró tos. como una más. Valen no se cansaba de contarle de sus travesuras. pero ya le había crecido nuevamente. Valen no desentona en el grupo de amigas de Guada. pero su preferida es Valentina. Intuyendo que se venía algo divertido. Guada y Valen amaban hablar de la familia. Guada se reía mucho de las locuras de su mini amiga y le contaba las de sus cuatro hermanos. Me decía “Pocha”. para nada. Vencieron al cáncer y hoy rebosan de una increíble salud. Guada? –preguntó la inquieta de Valen. por lo madura que es. haciéndole el último nudo a la última bolsa de confeti. adornar salones. de hacer bullicio. No quedó vestigio alguno en sus cuerpitos de esa terrible enfermedad. “Señorita Reina”. A Guada no se le había caído el pelo. Ama dar sus puntos de vista sobre cada situación. Guada y Valen se conocieron en una clínica de Buenos Aires. pero a la vez la tratan como a una grande. Fuerte y sano. 20 . A ella le encanta organizar fiestas. Aunque tiene sólo cinco años. Congeniaban porque las dos eran alegres. -Voy barriendo mientras. quedó confeti en el piso. Afortunadamente. sugiere. rara vez me llamaba por mi nombre. Hablan de igual a igual. Y ella siempre tiene algo que decir. en realidad es como si tuviera quince. típico. Se siente importante al ser tenida en cuenta. eso es historia pasada. Es la mascota del grupo. Algo que acotar. Guada pone la bolsita junto con las otras y busca las telas y flores. A Valen sí. peinar. -Dale. -¿Te conté de los apodos que me ponía mi mamá? –preguntó Valu. -Noooo –contestó Guada.

secándose las lágrimas alegres. escuchando los disparates de su amiguita y contemplando sus ademanes. riéndose también y moviendo la cabecita para ambos lados y mordiéndose el labio inferior. “Coka”.¿De dónde lo sacó??? -¡Ay.?” Y ahí empezábamos mi hermana y yo con el rally de palabras… “¿La cuchara?”. me voy olvidando las cosas”. -¡Qué imaginación tenía tu mamá! -¡Me decía “Chanchito de la India”! ¿Lo podés creer? (“Lo podés creer” era una típica frase de Valu. “Piojo Loco”. ella decía. “Cosa Seria”. -¿Te cuento otra? -Sí. A Valu se le llenaron los ojitos de amor.. por favor. que. Cuando al fin acertábamos. muy cansada te decía “silla” cuando quería decir “mesa”. Cuando le preguntaba a mi hermana si tenía tarea le preguntaba “¿Tenés tareusqui?” Cuando nos teníamos que bañar nos decía “Vamos a darnos un bañusqui”. como diciendo “no puede ser”.¡Cómo me hiciste reír hoy! -Y cuando estaba muy. estás cansada. porque a él también le ponía sobrenombres raros. Tenía los mismos gestos que su mamá. O se tildaba y te decía “¿me traés la………. a su vez era una típica frase de su mamá) –preguntó. Hubo un pequeño silencio. “Cielo Azul con Estrellitas Multicolores”. la abrazaba y le decía: “No estás viejita má. -También me decía “Sapito Clo Cló”. eso no es todo –continuó con las manitos en la cadera. “Pichonísima”. Y te llamaba “Pupi”. -Mi mamá me daba unos abrazos tan fuertes que me hacía sonar los huesitos de la espalda.. ¿”Pollito en Fuga” lo dije?. 21 . Valu! No sé… -contestó Guada. ¡Qué loquita! A esta altura Guada ya estaba sentada en el piso. -Mi mamá era así. A veces no sabía si me llamaba a mí o a mi hermana. Juntaba un par de sílabas y ya tenía un apodo nuevo. lo dijiste… –contestó Guada agarrándose el estómago de la risa. –siguió Valu. “¿La lapicera?”… Nos acelerábamos tratando de adivinar qué quería… Ella seguía sin decirnos qué quería. “Pajarito Volador”.-¡Mi mamá también me decía Pocha!!! -Pará que hay más. ¡No sé de dónde sacó esa manía! Decí que nosotros ya habíamos aprendido su lenguaje y la entendíamos… Cuando nos mandaba a lavarnos los dientes nos decía “¿ya se lavaron los dientuscos?”.. un par de suspiros que ayudaron a recuperarse de tanta risa y ahí arrancó de nuevo. “Cocucha Efervescente”. Por las dudas contestábamos las dos. Chasqueando los dedos con una mano y con la otra agarrándose la cabeza o la boca. “Chanclet”. -Sí. “Pío Pío”. es eso”. “Toti”. es que estoy viejita ya. “China”. “Chanchito de la India”. tipo indio. .. “Firulais”. Y a veces hasta mi papá acudía a sus llamados. siempre: “bueno. Y ahí a mi hermana le agarraba el ataque de ternura. subiendo y bajando los deditos juntos. -Mi mamá no sólo nos inventaba nombres a nosotros sino que también distorsionaba los nombres de las cosas. Valen hablaba mucho con el cuerpo.

-Te advierto que cuando venga mi madre. me agarraba a upa y hacía todo con una mano. me decía “Buby”. La pista del salón era más brillosa con el brillo de esas angelicales bailarinas. mientras giraba risueña en una ronda con Guada. Estrenaron el salón adornado con telas y globos violeta y fucsia. La mayoría de las personas tienen apodos comunes: Pepa. Ahora que sabía hacer la vuelta carnero. -¡Qué tierno. Cuando se refería a mi hermana y a mí éramos “La Tota y la Porota” o “Lilo y Stitch”. Los tuyos eran por demás originales. cualquier oportunidad le venía bien para practicarla. Veía a mi papá y a mi mamá tan tristes y cansados que decidí portarme bien. Yo no decía ni pío. -Tengo ganas de bailar. ya por instinto.. Guada le seguía el juego y se caía también. hacían abdominales. Cuando me llamaban por mi nombre. me acordé… y por si esto fuera poco. Me encantaba desobedecer. “No” era “sí” para mí. pero conteniendo la risa. cuando nací. ¿Bailamos? –Guada no quería recordar su enfermedad. se ve que imitando a mi madre. Cada tanto. Valu! -¡También llegó a decirme “Panchito con Mostaza”! ¡Panchito con Mostaza! –gritó. con el tema de la enfermedad estuve más tranquila. Pero parece que a mi mamá yo no le pesaba. dejame adivinar. -Sí. Guada y Valu bailaron al compás de interminables canciones de interminables estilos. levantaban las piernas.Después. la verdad que sí. Hasta ahí. Valu. Y eso que últimamente yo ya estaba pesada. también teníamos los apodos dúo. Tiradas en el piso. Tanto apodo. Tita…. Coca. Y saludaban cual miss universo a una audiencia invisible que las aplaudía al compás de sus piruetas sobre el hielo de fantasía. Pasado mañana. -¿Apodos dúo? -Sí. Me encantaba andar por la vida a upa de mi mamá. -Falta poco. muy poco… ¿Y la mía? ¿Cuándo vendrá la mía. 22 . Obvio que Stitch era yo… Tuve épocas que era tremenda. Hacía más caso. En fin… Pará. tanto apodo. Pero después. Se hacían las que patinaban sobre hielo. haciéndose la indignada. decía ella. Preparate porque seguro te llama “Guadalupín”. -Ya sé. vamos más o menos bien. Era como una extensión de su cuerpo. -Me encantaría que me llame así… -¿Cuánto falta para que venga mi mamá? –preguntó Valen. se hacían las payasas. Valu se hacía la que se resbalaba y se caía para hacer reír a su amiga. A que Stitch eras vos… -¿Te cabe alguna duda?. Dentro de un ratito…. no sé….. Valu. tuvo que distorsionar mi apodo y entró a decirme “Bubylandia” ¡¡Bu-by-lan-dia!! -No te podés quejar. Valu? -Mañana. a veces me olvidaba que me llamaba Valentina. me parecía raro. no te va a decir ni Guadalupe ni Guada. No tenía sentido. Valu hacía la vuelta carnero al ritmo del reggaetón. Y mi hermana. Después.

.Capítulo 5 - .

F

elipe terminaba de baldear el patio. Había sido sastre para una importante casa de trajes. Y como ya estaba jubilado, una de sus actividades preferidas era baldear con su bisnieta. Además de cocinar deliciosos espaguetis con ricota o brócoli. Tenía la cabeza bronceada y era casi casi pelado, salvo por unos mechoncitos de pelo finito y canoso encima de las orejas y arriba de la nuca. Caminaba despacio, con los brazos hacia atrás y las manos agarradas. Tenía unos ojitos verdes hermosos. Era muy buen mozo. Cuando le hablaba a Valen en italiano ella se reía y lo miraba con cara de qué me estás hablando. Y le seguía hablando en italiano empecinado en que ella lo iba a entender. Sabía inglés también, por haber estado como prisionero de guerra, entre otros países, en Inglaterra. Era igualito a Fangio, el corredor de autos. Cuando Felipe visitaba a sus amigos y parientes, no tocaba el timbre. Se ponía a chiflar en la ventana y ya todos sabían que era él. A veces chiflaba canciones raras. Irreconocibles. Como la mayoría de los viejitos que entran a silbar una melodía que tiene el ritmo de dos por cuatro, pero que ni ellos saben cuál es. Un lugar al que con frecuencia llevaba a Valu era “el tronco”. A ella le fascinaba ir allí. En realidad no era un lugar propiamente dicho, sino simplemente un par de cuadras sin asfalto, con casas grandes tipo quintas a unos escasos kilómetros de donde vivían. Cuando su bisabuelo Felipe le decía “¿Vamos al tronco?”, su corazoncito empezaba a latir más rápido de la emoción. Para Valu era toda una aventura, como entrar a otro mundo. Uno enorme y selvático. Le decían así porque en la vereda de una de las casas había un tronco largo y grande colocado horizontalmente, en donde se sentaba con Felipe a respirar aire puro. A un costado del tronco había un tremendo sauce llorón, asi que cuando se sentaban, tenían que correr las ramas del sauce para hacerse lugar. Cada tanto, las ramas traviesas se encaprichaban en ser el flequillo verde de Valentina. Cuando había estado sentada por un ratito se ponía a juntar caracoles y a investigar entre los yuyos, las plantas y flores, a ver si encontraba algún trébol de cuatro hojas, o algún bichito raro que no fuera ni bicho bolita ni ciempiés. Pegaba un grito cuando encontraba una vaquita de San Antonio, ya que eran sus preferidas. Felipe se quedaba sentado, con los codos apoyados en las rodillas, observando a la Indiana Jones de Valentina. Como era una nena con mucha imaginación, creía que colgado de algún árbol aparecería Tarzán con Chita o algún tierno león. Valen volvía de adornar el salón con Guada. –¿Baldeaste solito, Filippo? –Sí, piccolina. –¿Por qué no me esperaste, Filippo? –Más tarde baldeamos de nuevo. ¿Capito? –Capito. –Ya es hora de que dejes de decirme Filippo y me digas bisabuelo. ¿No? –dijo Felipe haciéndose el enojado, mientras acomodaba el balde y la escoba en el armario. –Ok. Bisabuelo Filippo –contestó Valu, agarrando la pielcita arrugada del codo de su bisabue24

lo y haciéndole cosquillas. Felipe respondió agarrando la pielcita del codo de su bisnieta. Y haciéndole cosquillas también. Valu se sentó a la mesa a pintar. Nada mejor que dedicarse a algo tranquilo después de tanta playa y tanta decoración y tanto baile y tanta risa…. El living de la casa era enorme. Minimalista. Lo inundaba una constante fragancia a panadería. A hogar. Había una ventana doble, gigante, tipo puerta que daba al jardín y a través de la cual, cuando Valu no hacía bochinche, se escuchaba el canto del mar. Las cortinas blancas flameaban siempre. Valu solía dejar de pintar para mirarlas flamear. Enroscarse y desenroscarse. Tocar los vidrios impecablemente limpios, reposar por unos instantes y volver a volar. El único desorden de la casa lo causaban la infinidad de juguetes desparramados por doquier. En realidad daban un toque ornamental y lúdico al impoluto hogar. No, no daban el aspecto de desorden. Los juguetes daban fe de la vida de la casa. De la presencia de niñez. La niñez es la mejor decoración de cualquier casa. Y ésta estaba bellísimamente, armoniosamente decorada. De las paredes blancas colgaban cientos de retratos familiares. Ninguno estaba torcido. Todos alineados a la perfección. Rostros hermosos ligados por el afecto y la sangre. El lujo reinaba. No la ostentación. El lujo. Una especie de lujo austero. Si es que eso existe. La casa brillaba debido a los materiales con los que estaba hecha, jaspe, esmeralda y zafiro. Y por el amor reinante y por la extremada limpieza de sus ocupantes. Valentina, Alfredo y Felipe eran el escuadrón de la pulcritud. Espadachines del orden. Para ellos limpiar era el mejor pasatiempo. “Dios los cría y ellos se juntan”, dicen. No había en el barrio casa más baldeada, lustrada, encerada y ordenada que la de los tres mosqueteros del brillo. Valu sacaba punta a su lápiz violeta cuando vio entrar a su opa y oma con su respectivo abundante strudel por la ventana puerta. Saltó de la silla y fue a abrazarlos. Voluntariosa como de costumbre, tomó el strudel y lo llevó a la cocina. Se subió a un banquito para alcanzar las copas de cristal para preparles chocolatada a sus bisabuelos. La oma y el opa se sentaron a la mesa mientras observaban a su bisnieta cortar el strudel y preparar chocolatada al mismo tiempo. Valu dejó sus actividades por un instante y colocó los individuales de mimbre frente a cada invitado. Ahí se dio cuenta que le faltaban dos. Su Martu y su Hernán. –¿Y mis amiguitos? –preguntó sin dejar de acomodar los individuales prolijamente. Hulda y Federico no podían ocultar la risa. –¿Y Martu y Her? –volvió a preguntar como si la oma y el opa no supieran de quiénes estaba hablando. Mientras se estiraba para extender el individual de la punta de la mesa. Ni bien terminó de preguntar, vio dos ardillas gigantes atravesar la ventana puerta. Una un poco más alta que la otra. Fingió asombro, pero sabía perfectamente quiénes eran las ardillas. Sabía que una se llamaba Martín y la otra Hernán. –Chicos, me parece que es hora de que se consigan otro disfraz… Ya sé que son ustedes… dijo, mientras le quitaba con fervor los grumos a la chocolatada. 25

–Tenés razón. Es hora de que nos hagas otro disfraz, oma –contestó, sacándose la cabeza de ardilla y apoyándola en la mesa. Ahora era medio ardilla y medio Martu. Alfredo y Felipe se sumaron a la merienda familiar. Entraba un vientito marítimo respetuoso por la ventana. De esos que no te vuelan el mantel, ni las servilletas y ni te despeinan todo. Alfredo abrió la puerta principal y dos ventanas pequeñas laterales para que la brisa toda pudiera compartir la merienda con ellos. Se volvió a sentar. –¿Quiere dar gracias, Don Federico? –preguntó Alfredo. Una pregunta por demás retórica. –Como no, es un honor –contestó Federico, como era de esperarse. –Gracias, Dios, por estos alimentos. Gracias por tenerlos cada día. Gracias por esta mesa en familia. Gracias por la salud. Cuida del resto de la familia y amigos. Amén. –Amén –dijo el resto al unísono para luego atacar el strudel sin piedad. Alfredo ya había estado sentado por unos cinco minutos. Era demasiado. Algo tenía que inventar para poder pararse. Se levantó, puso un cd y sin timidez alguna se puso a bailar. Valu, que también ya había pasado su límite de tolerancia de quietud permitida, imitó a su abuelo. Hacía el pasito de taparse la nariz con una mano, con el otro brazo levantado, descendiendo despacito hasta el suelo. Movía su cadera, poniendo cara de cicunstancia. El resto seguía sentado. Martu y Her empezaron con las palmas, al compás de la música y los bailarines. Valu saltaba, movía los brazos con desenfreno, sacudía la cabeza, despeinándose toda. Hulda y Federico acompañaban con los pies. Felipe silbaba. Los siete disfrutaron a más no poder. Los ocho, quise decir. La risa era un invitado fijo, infaltable en cada reunión familiar.

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- Capítulo 6 -

También había baúles con miles de juguetes y juegos de mesa. Increíblemente gratis. el pochoclo. con gusto a vainilla. Podía tirarse de paracaídas y caía sobre un colchón inflable gigantesco. Areneros con arena comestible. charlando. Las golosinas no producen caries ni dolor de panza. Cada vez que iba. Podía llevarse cuantos quisiera a su casa. golosinas y facturas. en las cuales saltaba tan alto que veía al resto de los nenes como hormiguitas. En el País de las Cosas Lindas lo lindo nunca se pone feo. pulseras. El amor se intensifica. Valen no sabía a dónde ir primero. “qué pequeño el mundo es…” Se hicieron amigas inseparables. compartiendo galletitas y anécdotas de bicicleta. Valu se sentía un “pajarito volador”. Y mágico. Al subir y bajar de la cama elástica. así como la llamaba su mamá. chocolate. Como en Disneylandia. Por todos lados se sentía la fragancia a jazmín. pero gratis. Estaba lleno de nenes y nenas riendo todo el tiempo. Valen se puso a jugar a las Barbies con Gime. Era una especie de Disneylandia. La alegría no tiene fin. Había camas elásticas también. Y espectacular. De fondo se escuchaba. pero gratis. Había que aprovechar al máximo. Los amigos nunca se pelean. frutilla y todos los gustos que se puedan ocurrir. otra ex compañerita de lucha. pero mejor. el chicle y el mantecol. Al ratito ya eran como veinte las princesitas jugando. Y fantástico. Las muñecas siempre se prestan. Había hamacas con luces y velocímetros y marcador de altura. Había peloteros que en vez de pelotas tenían hebillas. Volando hacia el “cielo azul con estrellitas multicolores”. pero mejor. Compartían los juguetes y las golosinas. Máquinas expendedoras de gaseosa. eternas. en el cual podía saltar y acostarse todo el tiempo que quisiera. al igual que en Disneylandia. 28 . Mucho mejor. Ninguno lloraba ni se portaba mal. anillos…todo lo que la coqueta de Valen amaba. todo lo que ese lugar ofrecía. Las cosas caras son gratis Allí siempre es primavera y Navidad. Con sólo apretar un botoncito tenía lo que quería. Todas fanáticas del pico dulce. No querían perder el tiempo llorando y portándose mal.E l País de las Cosas Lindas era bastante parecido a un parque de diversiones. riendo. Los recuerdos felices se atesoran. mucho mejor. Increíble. así como también le decía su mamá. todo. freesias y rosas.

Capítulo 7 - ..

Junto a su placard fucsia había una enorme casita de muñecas. sólo se divertía tocando una y otra vez el chillón. Se calmó cuando vio entrar a su nono. Olía a limón y melón. La gran y nómade casita de muñecas sólo le sirvió para que tocara el timbre. Sus chicles preferidos eran los de uva con juguito. Éste. Era muy parecido al anterior hámster. estaba el escritorio. Igual. insoportable timbre. donde Valu tenía sus cuadernitos. No era lo suyo estar quieta. crayones y fibras. sin tanto protocolo. No lo tenía confinado a una jaula como al otro. La habitación de Valu estaba pintada a rayas fucsias y violetas. Y mucha más por el ventanal que daba al balcón de su habitación. Cada cosa en su lugar. ¿me contás un cuentito? –preguntó Valen con sus bracitos detrás de la cabeza y una 30 . La luz del mismo era casi imperceptible por la luz reinante en su cuarto. fue desde un principio Benyu. Valu saltaba en la cama como si fuera una cama elástica. al principio. Valu amaba a su hámster. no. En el balcón vivía Benyu. Había una biblioteca alta hasta el techo. luego fue Benyulino. intercalados con peluches de todo tipo de animales y fotos de la familia. –Nono. juntaba sus manitos como si estuviera orando y disparaba para el balcón. era divertido. angelicales. Y también a jazmines. En realidad. bebito”. aunque más de una vez se le explotaba en la cara. Todo acomodado prolijamente. él se quedaba mirándola un ratito como contestándole “Yo también” y pegaba la vuelta en dirección a su ruedita. A veces. porque guardaba más chicles que caramelos. Tenía sus recipientes con agua y comida de los cuales se servía cual señorito inglés. pero como en la familia de Valu era costumbre distorsionar o cambiar los nombres. estridente. el hámster. ni los muñequitos con cara de póquer. tener la carita impregnada de chicle y de olor a uva. que también se llamaba Benyu. Su mascota fiel. Se sentaba en el living. A la derecha del ventanal. el mejor plan sería tirarse en la cama. Jamás ubicó los muebles. como era costumbre de Valen. de punta en blanco. libritos para pintar y sus latas con lápices. Tenía una alcancía rosa que hacía las veces de caramelera o chiclera. Con la anterior que tuvo. armónicas. Valen observaba su velador que giraba en su mesita de luz. Canciones de cuna constantes.L uego del País de las Cosas Lindas. Abrazadita a la brisa venía la música. Valu le decía “Te quiero. blanca. Ni bien lo llamaba. Las princesas de Disney giraban una y otra vez. hasta que finalmente negociaron en “el Benyu”. Al menos no por mucho tiempo. saborear un caramelo de dulce de leche y escuchar un buen cuentito. Con ésta jugaba y se entretenía por horas. impresas en la tela de la pantalla. repleta de libros de cuentos. también blanco. Entraba mucha luz por el ojo de buey ubicado a la izquierda de la cama. Andaba libremente por el balcón. Benyu habitaba la casita de muñecas. Las cortinas de Winnie Pooh no impedían el acceso del educado resplandor. el bichito se asomaba a la habitación. La brisa jugaba con ellas y hacía bailar a los gorditos ositos fanáticos de la miel. el antiguo Benyu había sido Benjamín. Ya había aprendido a hacer globo. ni le hacía voces.

Su papá era el piloto y ella la entusiasta copiloto. el acolchado y la almohada. Y dos o tres más de repuesto. Otras veces. Alfredo trataba de emular las aventuras que su hijo había vivido con su amada hija. Y daban la vuelta al mundo no en 80 días sino en 8 minutos. la ballena Tita y el caballito de mar Rodolfo. pero era bueno y no le hacía nada a la abuelita. Valen asentía con emoción. O a las ostras jugar a la mancha o a la escondida. Agus. A veces había varias Caperucitas. Cualquier cosa podía pasar en estas historias. Tan interesantes eran los cuentos que. Ni bien llegaba papá de trabajar. 31 . pero cada vez que aparecía. Tenía que hacer muchos porque el olorcito atraía a Blancanieves con sus siete amiguitos. De repente. a Campanita y a la Bella Durmiente que se despertaba con ese rico olor y era la que más comía. preguntaba su papucho. no lo dejaba ni saludarla que le decía “¿Me contás un cuentito?”. aparecía la medusa. No había nada más apasionante en el día que escuchar los cuentos nocturnos y desopilantes de su papá. –Pero cómo no… contestó Alfredo. Sabía que siempre debía llevar algún cuentito bajo el brazo. Alfredo se sentó a un costado de la cama blanca de Valu y le acomodó el flequillito. si no era muy tarde. Valen acomodaba bien la sábana. conociendo las bellezas de las profundidades del mar. Cada tanto volaban en globo aerostático y sacaban fotos a todos los países que se veían chiquititos desde esa altura. por eso Valen las esperaba con tanta expectativa cada noche. que ya estaba grande para cuentos. Pero para ella nunca era suficiente. Era la hora de las aventuras en pijama. A pedido de su nieta. alistando su cama como si fuera el cohete que la haría recorrer mundos fantásticos. El delfín Lolo. Entonces ella y Valen se miraban con carita de sorpresa por no poder creer las cosas locas que pasaban. La famosa medusa también era buena y traía consigo a sus amigos acuáticos. Uno nunca era suficiente. Entonces. la veterana medusa que ya venía siendo protagonista de los cuentos de la hermana de Valen. también se enganchaba como quien no quiere la cosa…. la mamá dejaba de leer su libro o prestar atención a la tele para también participar. La abuelita hacía unos deliciosos panqueques con dulce de leche y crema. verdes. Otras veces paseaban con un pato gruñón que se la pasaba quejándose y que nada le venía bien. no la roja sino una azul. muchas veces. su papi le contaba otro o alargaba el que había terminado. poniendo su pelito detrás de las orejas y mordiéndose los labios. Valen ponía cara de que algo iba a pasar.pierna doblada y apoyada sobre la rodilla de la otra. Llevaba puesto el pijama de Tinker Bell. la hermana mayor. Y que le daba un toque de suspenso a las historias. En ocasiones veían a las estrellas de mar tocar la guitarra mientras los pulpos cantaban y los cornalitos bailaban. celestes y hasta aparecía el lobo. Y el cohete despegaba con las palabras mágicas “había una vez…” Visitaban a Caperucita. Y todos juntos viajaban en submarino. No sé por qué le daba suspenso. Valen siempre se enojaba cuando terminaban los cuentos. que la había ido a arropar. Cada noche. antes de dormir. abriendo sus ojitos al máximo. Valentina y su papá iniciaban maravillosas aventuras. “¿Lista?”.

No sé cómo se las ingenia para tener tiempo para todos. A medida que Valu crecía. sólo quiere que lo quieran y que disfruten vivir con Él. Cuando su mamá estaba preocupada.El cuento de hoy se titula “La mochilita de Valu” –anunció el nono Alfredo solemnemente. crecía el tamaño de su mochila. Cuando su abuelo venía a visitarla. abría el cierre emocionada.. Siempre eran travesuras tiernas. No es que ser elegante esté mal. Es más cómodo ayudar con ropa cómoda. 32 . alguna que otra travesura que lo hacía reír y tener alguna anécdota que contar a sus amigos de fútbol. señorita? –Lista. Él no tiene súbditos. Conversar con la gente enferma en el hospital. porque las virtudes que ella llevaba dentro parecían multiplicarse. decidió jugar al fútbol en un potrero. despegaba el abrojo del bolsillo de la izquierda y sacaba descanso. comparte sus riquezas y sabiduría y no le gusta ni el protocolo. como si ella supiera lo que él venía a buscar. Y cuanto más daba. Así era Valu. ni la pompa. Lo que más le llena el corazón es estar con Sus amigos. no. Pero a este Rey le gusta andar por la vida sencillo. En un Reino muy cercano a los nuestros vive un Rey. Porque así son las cosas buenas que llevamos dentro. dispuesta a sacar tranquilidad y paz para ella. Eran cosas abstractas. o subte o tren con el que va a trabajar. Sin más equipaje que un corazón lleno de compasión. compartiendo sus pertenencias con generosidad. –¿Lista. Era como parte de su cuerpito. le gusta jugar con los nenes. de las que no te olvidás jamás. pero eran valiosas e importantes. Saltar a la soga con las nenas en el recreo. Se acomodó como si estuviera a punto de iniciar un largo y emocionante viaje. Valu no se sacaba la mochi por nada. con su mochilita de Kitty. Iba por todos lados cual mochilera. . por eso no pesaban.. Cambió sus carísimos zapatos de cuero por sandalias o alpargatas o por andar descalzo. A diferencia de la mayoría de los reyes este es humilde. era usted. Valu tenía una mochilita de Kitty cargada de cosas. –Sí. –¿Me contás otro. Cuando su papá estaba cansado. metía la manito apurada en su rebosante mochila y sacaba un puñado de sonrisas. Abrazar al que está triste y solo. ahora estaba sentadita como indio. más se llenaba. más tenemos. Él no quiere imponer Su monarquía . señorita. y un poco de alegría también y de vez en cuando. –¿Soy yo? –preguntó Valentina con asombro. revolvía entre sus cositas invisibles y le regalaba juventud. Valen se acurrucó en la camita. No. con las manitos agarrando los pies. Y ella más feliz estaba. Hoy hablé con Él y mi mamá me dijo que también había hablado con Él y mi hermana y mi marido también…. mordiéndose el labio inferior de emoción. Y no es que hace caridad porque llegan las elecciones y quiere salir bien en la foto y así seguir sí o sí en el poder. cuanto más las brindamos. ni el ceremonial. En vez de estar en Su trono. Cuando su hermana estaba triste. Viajar en colectivo. nonín?. nono Fredo.

bajo un enorme árbol de hojas perennes. Le fascinan los fideos con manteca. –Ya sé quien es ese Rey. como si fuera la sonrisa blanca de un niño. algunas nubes gordas con forma de reencuentro. dejando la puerta entreabierta. se veían titilantes estrellas.? –Jesús… –Muy bien… es Jesús. –Pero Él ya no visita gente enferma. cerquita. que jugaban carreras. el guiso. si está todo el tiempo con nosotros. muchos años que su reino vive en el mío y es lo mejor que me pasó. bien cerquita. les mandó un beso con ruido y les dijo: “Buenas noches. Las estrellas habían sido reemplazadas por ángeles. No regalos de shopping sino los de su reino. Alfredo besó en la frente a su nietita y acomodó su acolchado de princesas. Él va. Cómo llegar a él. tanto ama tu casa que prefiere vivir ahí antes que en Su palacio. en realidad no era de noche. y techo de la del resto de la familia. Valu. y un pedacito de luna en cuarto menguante. no tiene que consultar su apretada agenda. Luego movió el telescopio hacia arriba y vio lo que veía a diario. ¿En qué momento los visita? –Él simplemente lo hace.. Hace muchos.Si lo invitás a cenar. Conocer tu casa. mi cielo –dijo. Tampoco te preocupes por ofrecerle caviar o champagne. –Pero. –Todavía visita gente enferma. amor y esperanza a tu corazón. Ahí está. Compartir tu mesa. ¿no? –preguntó con sus ojitos alerta. –Y vos que sueñes conmigo. cimiento de su casa. Cada aleteo de los ángeles era como instrumentos ensamblados en un majestuoso concierto celestial. por qué no el caviar. –¿Quién es. Que le cuentes lo que te pasó en el día. Dónde vive este fascinante Rey. Cambió Su trono por tu sillón. –Que sueñes con muchas Valentinas. Observó a sus seres queridos.. No te preocupes por vestirte de gala. Te preguntarás dónde queda su reino. El cielo azul. Se cambió el pijama de Tinker Bell y se puso su vestidito fucsia. Ya te conté que la moda no es lo de Él. No había luna porque. –¡Eso espero! Valu no durmió. Estaban sentados en un banco de material. El cielo no podía ser más azul. Salió al balcón con cuidado de no pisar a Benyu y miró hacia abajo con su telescopio. tenía el mismo azul del mar en el que había chapoteado con sus amigos. sueñen conmigo”. este es un cuento viejo. Está acá y allá. Acaba de tocar el timbre de tu corazón. Es más. Que cuentes con Él. Bajó a tomar mate con su nono y su bisabuelo que ya habían empezado la mateada en el jardín. Esos abstractos que son más concretos que los que se ven. Charlar con vos. Debajo. Trae miles de regalos para tu familia y para vos. Eso es lo sorprendente de Su presencia. 33 . Quiere llevar su reino de gloria. nono Fredo –dijo Valu. haciendo muecas. la sopa… y también. Pero lo que más le fascina es cenar con vos.

Capítulo 8 - ..

Lucía se sentó en un tronco centenario. blanco. Comer frutillas era una fiesta. con forma de banco y comenzó a hacer una tiara. No lo podía creer. Dejando una estela de pétalos de margaritas. ni tan dulces. sosteniendo su recién estrenada tiara y colocó la canasta con margaritas y el puñadito de frutillas a su derecha. Sus labios nunca habían estado tan rojos. No se mojó el vestido. El aire del sur la hacía volar cual ángel bello. con su vestido blanco de corte princesa. Valu cubrió las rodillas con su vestido. Ya no hace falta. adornado con miles de frutillas. Era una canción que había pasado de generación en generación. En la ensalada de frutas. Valu era feliz con muy poco. Sano. Su vestidito blanco haciendo juego con su piel y sus labios colorados se vieron coronados con una preciosa tiara floral. A ella le encantaban. tía. Buscó las más rojas y grandes. Sabía a frutillas. Inmersa en un paisaje patagónico. Primero. La majestuosidad de las montañas color pastel las cuidaba. Valu. Comió frutillas sin parar. Con su pequeña manito se sirvió del agua más que cristalina. Era como uno de Navidad. Con crema. –Y ¿por qué las deshojabas? –preguntó Valu. de broderie y puntillas. Se sentó en el pasto húmedo por el rocío. Valu seguía juntando florcitas mientras tarareaba “Cristo me ama”. Las saltarinas aguas. levantó la cabeza y dejó que las gotitas con sabor a fruta le refrescaran el 35 . Como un puñado de frutillas. que caían vertiginosamente en pendiente. –¿Sabés que cuando era chiquita solía deshojar margaritas? –comentó Lucía al colocar una segunda corona a su sobrina. Se arrodilló lentamente sobre su vestidito. En las tortas. Libre. –Porque era una costumbre. Valentina volvió con Lucía. Valu la ayudaba. El arbolito navideño también albergaba a otras miles al pie de su tronco.L ucía juntaba margaritas. un árbol de frutillas. Al arrancar cada pétalo me preguntaba “¿Me quiere o no me quiere?” –¿Quién te quería o no te quería? –Todos me querían. Lucía se sumó al canto. ubicadas cual regalos silvestres. Pequeñas grandes cosas. salpicaban su carita. Cuando su mamá le decía “Compré frutillas”. no supo cuál elegir. Permanecía almidonado. con una sonrisa de oreja a oreja por su coronación. El sonido de las cascadas antojó a Valu a beber agua. Auténtico. descalza. sin envoltorio. como si se tratara de un gran banquete. frente al árbol. Valu cerró los ojitos. –Claro. Con azúcar. Después las arrancaba al azar y así como tomaba una. La chiquita se alejaba. Valen respondía con un ruidoso “¡Iupiiiii!”. Con esas cosas que muchos ignorarían. entretejiendo margaritas para su sobrina. –No arranquemos pétalos. Las ponían en una canasta de mimbre. Valu decidió disfrutar de su sueño hecho realidad. impecable como el ángel que lo lucía. las abrazó y observó detenidamente el árbol. otra volvía a nacer. Solas. Encontró junto a un hilo de aguas cristalinas.

parado cual soldado. lo hubiese dejado diciendo su célebre frase: “sólo sé que no sé nada”.rostro. en una platea rocosa. De dos en dos. ahora lucía inmejorable. No hay mejor cirugía ni maquillaje que el amor y la felicidad. con sus alerces. a la que sentía cuando mami había llegado y estaba nuevamente a salvo en sus brazos. en forma de colina. La inundó una alegría similar a la que la embargaba cada noche. ante su gloriosa belleza. Y esa música envolvente… constante… que la hacía silbar. 36 . probablemente. De una en cuatro. bailar. tararear. con vista a un mar muy parecido al Mediterrráneo. Casitas homogéneas y hermanadas. El Cañón del Colorado. también. El azul de sus ojos se mimetizó con el cielo. Sintió que formaba parte de la bandada. La tía de Valentina descansaba su espalda sobre el respaldo de la silla de hierro. cuando su mamá metía la llave en la puerta. cantar. Ya que ese mar. Escalonadas sin uniformidad. aplaudiendo al mar simil griego que danzaba en puntitas de pie alrededor de sus sinnúmero de islas. De dos en tres. Y la salvación. Valu abrió sus ojos y vio en el cielo una bandada de golondrinas volando en forma de la inicial de su nombre. haberlo convencido de que había vida después de la muerte. violetas y fucsias. con ese aire casi helénico. Debían continuar en otro escenario. Tener el alma salva rejuvenece al más sufrido y al más anciano. Que la hacía sentir como si estuviera en todos sus lugares preferidos a la vez: Patmos. Eternamente. volviendo del trabajo. Tomaba una limonada dulce y comía aceitunas verdes y negras. Y la paz. gemela de otras cientos que se exhibían como golpes de pincel en un lienzo de piedra. En el centro de la circular mesa. con las piernas estiradas. Ese mar que habría obnubilado al mismísimo Sócrates y que. al ritmo de la sinfonía de incontables gaviotas en vuelo. con esas casitas blancas y rojas dispersadas de arriba abajo no podían ser efímeros. Además de. había un florero pequeño con alegrías del hogar. de la mano. con esas islas. Lucía estaba ahora sentada a una mesa pequeña de hierro forjado. Sentadas. Dibujadas en recovecos ideales para jugar a las escondidas. Millones de piedras multicolores sonreían debajo del agua. Qué bella esa luz tenue y a la vez refulgente que la seguía a todos lados. La luz se miraba al espejo en el río. Su rostro antes ojeroso y surcado por las arrugas del cáncer y de las injusticias de la vida. Pero era una alegría mayor y una sensación de protección mayor. apoyando sus codos en los brazos de la misma. Y sus cóndores. ubicada en una especie de balcón sin barandas. la Patagonia. Y éste le devolvía el bello semblante de Valentina. El balcón formaba parte de una rústica casita blanca con techo rojo.

.Capítulo 9 - .

robado el placer de charlar hasta tarde con los vecinos en la vereda. tratando de llevarse la mayor cantidad de mar en sus pulmones para el viaje de vuelta. El lugar más cosmopolita. se ve. que no lloraba. cuando la inseguridad no les había. todavía. Llegaba hasta la playa. pasando plácidamente las horas nocturnas de verano. gritos de júbilo. Viviendo bajo el amparo de la salvación. Se escucharon. Donde las cualidades están tan potenciadas que todos se llevan bien. Cristian corrió la silla que estaba a su lado para que se sentara su mamá. tomando mate. hablando de bueyes perdidos. Pero mejor. intermitentes. que va en aumento hasta que el día es perfecto”. Muchos niños cabalgaban sus bicicletas. Salían de su boca como pan caliente. Un vasito con soda y los infaltables sobrecitos de azúcar con alguna frase profunda. quien no paraba de hablar y no dejaba a su primo terminar el café. pacíficamente. –Vení. La risa. Las ramas del sauce disfrazaban de verde la bici azul y casi tocaban la vereda de adoquines. –¡Hola. Era un barcito como los de Palermo. Pintado de colores pasteles por dentro y por fuera. aplausos. doblándose de risa. eran todos realidad. viejita! ¿Por dónde andabas? –preguntó Cristian a Lucía. Sin siquiera un registro de hurto alguno. Más sofisticado. Como lo hacían antaño. amor y salvación. los animales y la casa. aquí también convidado infalible. ahora le gustaban los cafés con crema. de repente. Muchos estaban sentados en el cordón. O como lo hacía la gente de los pueblos pequeños. Donde los sueños de libertad. pero me quedo un ratito. respiraba profundo. Donde no hay temor de secuestros extorsivos ni asesinatos a sangre fría. Más seguro.J uan tomaba un cafecito con su primo Cristian. tocaban las bocinas y jugaban carreras con los pilotos de triciclos. ni en mil años. De los que se colman de gente ni bien empieza el calorcito. gracias. Entre cada mesa crecían arbustos decorados con lucecitas navideñas. alimentaba el ingenio de Juan. Algunas charlando. acabo de tomarme una regia limonada. Se sentaron en una mesita de afuera de un paquete bar. Antes acostumbraba a tomar lágrimas. Cristian les hacía honor. Una Belén perpetua. cientos de personas. mientras arrojaba miguitas de palmeritas a una familia de gorriones que jugaban a la ronda en sus pies. Le tirabas un tema y ya tenía un chiste listo. En los que hasta un vaso de agua tiene sabor especial. Había apoyado su bicicleta contra el tronco de un gordo sauce llorón. a lo lejos y cerca… 38 . En la vereda y en la calle transitaban. Cristian alternaba risotadas con intentos de sorbos al café. –No. Este lugar era como un pueblo de campo. Otras patinando. Juan era especialista en contar chistes. acunados alguna vez en un pesebre. La mayoría eran de su autoría. y volvía a ayudar a su opa con la quinta. Te servían unas palmeritas o amarettis o masitas finas con el café. porque también participaba de los chistes de Juan. tomate algo con nosotros. Esos pueblos donde todos se saludan porque todos se conocen. La risa. Cada mañana. Amparados debajo de una sombrilla azul cielo. Cristian recorría interminables caminos en su bici. –Digamos que… por… Patmos. Una de ellas rezaba: “La senda de los justos es como la luz de la aurora.

a abrazar al recién llegado. 39 . zoológicos y golosinas. ahora. Su pelito rubio embellecía su cabecita nuevamente. Tenía ojos celestes tiernos. cables y medicamentos. aséptica. Una multitud se turnaba para abrazar a un pequeño niño de poco más de un año que había llegado. Millones de brazos se extendían para agarrar a upa a semejante belleza de escasos centímetros y de ojos que venían a completar el color del cielo. Con una salud inmejorable. Fausto se sintió en casa nuevamente. asfixiante. ahora. que venían con infinidad de sorpresas. Celeste como el cielo carente de nubes. pero por la Luz que lo inundaba y no por ninguna enfermedad. Un lugar blanco e impoluto también. ni bien había tomado el último sorbo al cafecito con crema. unidos en una gloriosa canción que acunó al precioso bebé. Y a sus jóvenes padres un cariñoso “hasta luego”. Ya podía comer muchas cajitas felices. el ciclista. Dios sabía cuántos cabellitos se le habían caído. Al unísono. todo a su alcance. de paz. La leucemia no lo alcanzaría ahí. Ya estaba a salvo. pinchazos y transfusiones. La música se sentía con los cinco sentidos. Constantemente ingresaban “recién llegados”. Y ahí los tenía otra vez. saludaron al mozo agitando la mano y una sonrisa y se fueron cual niños corriendo hacia el árbol de navidad. para siempre. Con todo el tiempo para recorrer en triciclo los paisajes más sorprendentes e ilimitados. Nunca despedidas. Se levantaron frenéticamente. Abrazados por la sonrisa tangible de Dios. una sonrisa de alivio. Había dejado detrás una sala repleta de máquinas. Tenía. millones de ángeles. Pleno. En el Hogar. La sonrisa que jamás había perdido en su enfermedad era. voló en su bicicleta azul. Le había dicho un terminante “adiós”. En la palma de la mano de Dios.–¡Bien!!! Comité de bienvenida ¡vamos! –gritó Juan. Se llamaba Fausto. Lo esperaban miles de piñatas en sus próximos cumpleaños y en los de sus millones de amiguitos nuevos. Siempre bienvenidas. Su nombre significa “feliz” y ahora sí podía darle honor al mismo. Cristian. nocturnos y sonatas. Y jamás se iban. Los moretones se habían borrado. La llegada de Fausto fue condecorada con el canto de miles. Una sala blanca. Y mucha en doctores. Un bebé con poca experiencia en hamacas. En la cama de esa sala había abandonado. Parecía como si Chopín interpretaba en su piano todos sus preludios. a cada uno de ellos. a la leucemia.

Capítulo 10 - ..

La ausencia de lágrimas. Las canciones sin final. te está hablando. –Lo sé. –Entonces ¿cómo es que se están preparando para venir? Yo los veo llorando por mí todo el tiempo.Ella nunca se cansa de la plaza. –Lo sabe… –¿Qué pasa que no vienen? –preguntó Valu. Tantas historias de tu vida que no le llegué a contar. aunque ni ellos lo vean. Suaviza el mío.Que este corazón en añicos no pierda la visión. tan charleta?¿Los aires del Cielo la envuelven de mayor belleza?¿Será posible acaso mayor belleza?Decime que ya no le teme a los truenos. algún día. –Se están preparando.Y no tengan olor a jazmines sino a eternidad. Estoy juntando los besos que no le llegué a dar.De lo insaciable de aventuras y andanzas en monopatín. Valu. –¿Cómo se están preparando? No los veo armando ninguna valija. mi amor. pero cual mariposa se vuelve a escapar. me reciba. de injusticias. azules. ni a Papá Noel. ¿Acaso se preparan llorando? –Valu arqueó la boca. a diferencia de acá. Ni su misión. allá no hay oscuridad.Decile que las guarde todas para que con ellas. Y ¡cuántas anécdotas habrán vivido juntos ya! Te imagino contándoselas a otros nenes…“No saben lo que hicimos Valu y yo hoy…” La veo sonrojándose con sus ojitos pícaros ansiosa por que cuentes lo que pasó con complicidad. de muerte. Están haciendo mucho.Porque sé que.Las caricias que queman en mis manos por no poderla tocar. ¿Juntó florcitas para mí? Acá siempre lo hacía.Ni de los cuentos. 41 . Y sus canciones del jardín. ¿Lleva el pelo suelto o se lo ata? ¿Le brilla tanto como le brillaba acá?¿Sus ojos son más azules?¿Conserva ese olorcito que tanto extraño?¿Sigue tan inquieta.Borrame su dolor. frunciendo los labios.Y sus chupetines con chicle.No logro que deje de doler. Acá está todo tan negro desde que se llevó su luz. Que esté siempre listo para el reencuentro. –No sólo lloran.Para los arcos iris sin lluvia. –Decile que estoy bien. –Ya lo harán. Valu.–Escuchá a mi mamá. –No necesitan armar valijas.Decime que ya no tiene temor a la oscuridad. amarillos.Ni de que le cantes a upa… Ya te habrás dado cuenta de lo incansable que es. Listo para perderme en un abrazo eterno con mi ángel bebé. Querido Jesús: ¿Fueron al parque hoy? ¿Por cuánto tiempo la hamacaste? Si es que Allá existe el tiempo. –Yo quiero que rían. ¿Hay jazmines allá arriba? Tal vez los haya rojos. siempre la escucho. ¿Sigue su piel tan suavecita? ¿Tan blanca? ¿Sigue siendo mi hijita aunque no la pueda cuidar? ¿Terminó preescolar? ¿Aprendió a leer?¿Sigo estando viva aunque mi corazón no funcione más?Intento atrapar el sentid.Querido Jesús: ¡Cómo la quiero! ¿Qué cuentos inéditos le estarás contando? Con todas las aventuras que viviste cuando estuviste por acá. Querido Jesús: Dejame oírla reír. Querido Jesús: Me duele el alma.

–No quiero que lloren más por mí. miró el porta retrato de Valu y sonrió… 42 . –Te quiero mucho. con su pañuelo. yo… Valu le dio un beso en la mejilla a su Amigo. que era su forma natural de caminar. Valu. Sin cuestionamientos. –¿Como lo hice yo? –Exacto. una lágrima que rodaba por su mejilla. A mí me llevó treinta y tres años. atrapando a mitad de camino. En perspectiva. serme fiel y amarme hasta el final. aunque yo no esté… Vamos. A vos. de la eternidad. La cabeza apoyada sobre sus brazos cruzados.–¿Cuándo? –Pronto. –No. como yo –insistió. Vos cumpliste muchas en poco tiempo. Desde arriba todo se ve con claridad. Crédula. –Te prometo que así será. cueste lo que cueste. dejá de llorar… Su mamá se sentó al borde de la cama. Tenía fascinación por las escaleras. No te tienen más a vos. Desprejuiciada. Llegó a la cima del faro y observó desde lo alto. Se levantó lentamente. Como todos los niños. –Yo te quiero más. pero aún me tienen a mí… –Te creo –dijo Valu satisfecha. mami. Otras tardan más. –Y ¿por qué yo me preparé tan pronto y ellos tardan tanto? –Cada persona cumple diferentes misiones. Quiero que rían todo el tiempo. –No estés triste. auténtica. cinco… –¿Qué misiones tienen? –Principalmente. Subió a la carrera una de las tantas escaleras reinantes. yo… –No. Y se fue saltando y bailando. Desde la perspectiva del Cielo. Desde el telescopio del faro miró hacia abajo. Jesús está con vos. Vos lo lograste. Su mamá seguía arrodillada al lado de su cama. desplegando una amplia sonrisa.

.Capítulo 11 - .

con sus sueños cumplidos. como si éste fuera una pantalla gigante que ofrecía un sinfín de imágenes divinas. –No. Dándole infinitos enviones. esperando sentir. Hoy.–¿Qué significa depresión. Te pueden hacer volar alto. su dócil corazón. muy pronto. Y volar tan alto en su hamaca hasta poder saludar a los ángeles. –No sé cómo explicártelo. Como atraída por la fuerza de un imán. Alfredo siguió hamacando a su nieta quien movía los piecitos descalzos al subir y los dejaba quietitos al bajar. –¿Te dije hoy que te quiero mucho? –dijo Alfredo. Seguía con la mirada en el firmamento. Y del alma. tan sólo disfrutaba hamacarse. La nube gorda y la flaca se habían fundido ahora en una sola nube con forma de mariposa. ¿por qué no? –¡Ay. nono! ¡Vos siempre con tus disparates! –gritó Valu. Te quiero mucho. Con la alegría con la que contaba los días para su cumpleaños o para Navidad. –Bueno. soltando una mano de la soga para girar el dedo índice en su sien. te lo digo una vez más. De un celeste incomparable. Diferente a todos los celestes. Las palabras tienen poder. esgrimiendo una sonrisa. Los “te quiero” son por demás poderosos. Una nube gorda perseguía a una flaca. –-¡Wiiiiiii! ¡Hiuju!!! –Después me toca a mí. Era imposible no cantar en ese santuario de deleite sin fin. ¿Te acordás cuando era chiquita y me decían “te quiero”? Yo contestaba “elo má”. Y los ojitos le chispeaban cuando su mamá finalmente decía la bellísima palabra: “Mañana”. sin ansiedad. Se bajó de la hamaca y en las alas del “te quiero” de su abuelo viajó hasta el muelle del fondo de su casa. má?”. Ella esperaba feliz. más alto de lo que lo hace una hamaca. pretendía tocar el cielo con sus pies. Las palabras de alas más fornidas y 44 . Valu se hamacaba al ritmo de melodías interpretadas por seres alados. –Me lo dijiste quichicientas veces. Y a hamacarla. pero no sé lo que es. no importa. Así como sucedía en Pilar. “¿Cuántos días falta. –Bueno. Y las cantaba. El corazón de Valu daba brincos así como ascendía y descendía su cuerpito. nonín –Valu soltó las dos manitos de la soga y con un ademán abarcó todo lo que quería a su abuelo. la verdad que no importa. Valu miraba el cielo del Cielo. también. –¿Qué? ¿Pretendés que yo te hamaque a vos? –Sí. solía preguntar. Donde la gloria de Dios cautivaba cada rincón del paisaje. Te quiero así de mucho. En el pasado. nono Fredo? –¿De dónde sacaste esa palabra? –Se me vino a la mente. ¿eh? –el nono soltó una risita. –Elo má. las manos de toda su familia en su espalda. “Es mañana”. nunca antes vistas. cuando toda la parentela se juntaba a comer asado y a nadar en la pileta.

los aritos vivían cayéndose al piso. Como todos. Los dientes de león revolotearon en el aire en búsqueda de otro niño que quisiera divertirse atrapándolos. nonín? –Valu aprovechaba cualquier momento de quietud para formular esa típica pregunta. –¿Me contás un cuentito. Su abuelo la acompañó. Los angelitos sacaron los aros de un cofre dorado enorme donde guardan todos sus juguetitos. Guadalupe. Valu chapoteó sus pies descalzos en el río. –Como no… -y su abuelo no dejaba pasar ninguna oportunidad para complacer a su nieta. –¡Los míos son fucsia! –gritó Valu. con música y todo. Los angelitos jugaron a la búsqueda del tesoro. –Y ¿a qué jugamos? –preguntó Zaleth-. una angelita un poco más grande. Los cobijó con su vestido por unos segundos y luego los soltó. Trajo la radio y les puso música para que jugaran con más ritmo. hace rato que no jugamos al hula hula –contestó entusiasmada Gimena. Yo escondo el Cariño –dijo Gimena. porque no es nada fácil jugar al hula hula. – Y yo la Ternura -continuó Renata. cuidaba a los angelitos chiquitos. juguemos a otra cosa.. basta de escondidas. Éste se llama “Travesuras en Villa Cielo”. quien era un vecinito nuevito en el barrio de Villa Cielo. siempre me encuentran! –¡Es que siempre te escondés detrás de tu casa! –Bueno. –¿A la búsqueda del tesoro? –sugirió Zaleth. Cada uno tomó un par de aros y se pusieron a mover la cadera. Corrió por el muelle atrapando dientes de león.esponjosas. escondida atrás de la nube número cinco! –¡No vale. –¡Pica! –¡Basta para mí basta para todos! –¡Pica Valu. –sugirió Renata. Saltando en una pierna y en la otra. Diáfano. Se sentó y puso en su regazo todos los que había atrapado. Era otro día perfecto. y eso les daba mucha risa. La Estrella resplandeciente de la mañana refulgía. –¡Los míos rosa! –gritó Renata. –Me parece que nos falta práctica –dijo Maru a carcajadas.. A casi todos se les caía en seguida. –Y ¿si jugamos a otra cosa? –preguntó de nuevo Fausto. Dicen que por cada diente de león que atrapás tenés que pedir un deseo. Mirá que hoy no quiero jugar a la mancha angelical. Todos escondieron sus tesoros y todos los en45 . Valu tenía sus deseos cumplidos. –Buenísimo. –¡Dale! Juguemos. No había caso. – Y yo la Alegría –dijo Valu. ¿eh? –¿Jugamos al hula hula? –dijo Fausto.

–¿Qué idea? –preguntó ansiosa Zaleth. se aproximaron Martu y Her. Aparte esa es tu tarea y solo a vos te divierte –contestó Gime. Yo voy preparando los baldes –contestó misteriosa Valu. Los diarios tuvieron una excelente nota de tapa. de los cajoncitos de sus escritorios y uno a uno las iban trayendo. usando el muelle como una pista. todavía tenemos tiempo antes de cumplir con los labores de la tarde. Todos encontraron la Paz al mismo tiempo porque en Villa Cielo se la encuentra fácilmente. tomaron la chocolatada con vainillas. en los parques. –Y ¿si baldeamos? –sugirió Valu. Todos compartieron los tesoros.les pidió Valu con cara de pícara. se quedaban tirados un rato a las carcajadas y se volvían a levantar ansiosos por seguir baldeando y patinando. La pandilla angelical de Villa Cielo llenó todos los baldes con agua. –¿Qué no es divertido? Sí que es divertido baldear. -Bueno. en la Tierra. ya sabés quiénes estarán haciendo de las suyas. Después de jugar. Mientras barrían y pasaban el lampazo. Ella escondió la Paz. A todo esto. en los patios. llenaban baldes. de una lluvia torrencial multicolor. además se me ocurrió una idea – continuó la traviesa Valu. Y encontró la Bondad que la había escondido Maru. Guada los ayudó un poquito y también jugó. A Zaleth le dio hipo y se empezó a reír. –Pero hoy no es día de baldear. de sus cartucheras. pasa algo lindo y fuera de lo común. ahora vaciemos los pomitos de témperas en los baldes y revolvamos bien –siguió Valu. Todos sacaban fotos. ¡Todos se rieron también y también les agarró hipo! Era un concierto de hipo y carcajadas. salían a la calle a empaparse de esa maravillosa lluvia. qué digo del día. este cuento ha terminado… Carreteando como dos aviones que intentan romper la barrera del sonido. –¿Listo? ¡Ahora a baldear con agua multicolor! –gritó Valu. Los angelitos tiraron todo el agua de los baldes en las calles. del año. –Todos los angelitos sacaron las témperas de sus mochilitas del jardín. colorado. los habitantes de la Tierra disfrutaban. ¿Qué hacemos? –preguntó Renata a su pandilla angelical. ¡Sí que estaba divertido baldear! Por algo Valu nunca se quejaba cuando le tocaba hacerlo. patinaban por la pista celestial. en todas sus formas y ahora se dedican a jugar. por primera vez. Un grupito de combatientes que vencieron el cáncer. Todo gracias a las travesuras de la pandilla angelical de Villa Cielo. –Bueno. Algunas truchas y pejerreyes 46 . Frenaron súbitamente al costado de Valu.contraron. Ayúdenme a llenar los baldes con agua primero . usaron el borde como trampolín y explotaron en el agua. –Traigan todas sus témperas y después les cuento. – Colorín. Los noticieros tuvieron la noticia del día. –Hay una canillita al lado de cada árbol. Si alguna vez. Algunos se resbalaban.

Se escapa al patio del edificio y sube corriendo las escaleras. Agarra el celular de su mamá y le gasta el crédito mandando mensajitos indescifrables a medio mundo. quiere siempre a upa. Se pone a cantar y gritar cuando su hermana quiere hacer la tarea en silencio. Tira cosas al inodoro. gritando a los vecinos. Los sapos viajaban en primera. Mi nono las recuerda todas –dijo Valu a sus compinches. Jamás duerme siesta. Come un caramelo detrás de otro. Se veían tres cabecitas en la superficie. nonín. –Contanos el de “Las travesuras de Valu”. orgullosa. Los peces aéreos ya habían vuelto a su hábitat acuático. Le hace garabatos a los libros de su hermana y cada tanto le arranca las hojas. Le saca los zapatos a su mamá y camina. También escribe la agenda de su mamá. Escribe las paredes. tirándola al agua. Tira lo que venga a la basura y se mete a la boca cuanta pelusa descubre por la casa.saltaron por el aire haciendo piruetas. cual modelo de pasarela. –¡Pero. Y colorín. Se encierra con llave. colorado. –Escuchen. che! ¿Nunca te cansás de los cuentos? –Nouuu… –Ok. Abre la heladera a cada ratito. es sobre todas las locuras que me mandaba. Los inquietos pequeños tomaron de los tobillos a su amiga. Toca a todo lo que da la flauta y cualquier silbato de cotillón que encuentra por ahí. Tres cabecitas que reían tanto que se le veían las encías. Rompe los veladores de la mamá y el papá. este cuento no ha terminado…porque Valu seguirá haciendo lío… 47 . Mete ropa limpia al lavarropas y corre la palanquita del secarropas y lo hace andar. Maquilla a sus muñecas. Se maquilla los ojos con varios colores. No camina ni una cuadra. en camalotes multicolores. con sus tacos altos. Tira el chupete por la ventana. Se pone las joyas de su mamá. Valu hace lío. a tientas. Algunos jugaban a las escondidas detrás de los juncos y espiaban a los nenes.

Capítulo 12 - ..

Las serpenteantes palabras se mezclaron con las hojas bordó. Los cachetes colorados completaban su infantil rostro. Guardaba las manitos debajo de sus muslos y miraba. En Su otra mano. Y tenías que educarme y retarme. pero mientras tanto. Y júbilo. Y no me quedó ningún moretón. sin dejar de contemplar el bello rostro de Jesús. Él sabía que vos serías la mamá que yo necesitaba. no falta mucho. Cambió el chupetín de lugar. que no llegaban a tocar el suelo cubierto de pasto y florcitas miniatura. El cuerpito de Valentina ornamentaba el entorno. más allá de tus errores. Valu le sostenía la mano a Jesús y lo miraba a los ojos. Por ahora. cuando en realidad sólo quería abrazarte. ¡Qué bueno que ahora no sólo te tengo en mi corazón sino que puedo verte y abrazarte y darte besos! –exclamó Valu. mami. – ¿Sabés que cuando era muy chiquita mi mamá me preguntaba: “¿Dónde está Jesús?” y yo le señalaba mi corazón con mi dedito índice. Y recordó las palabras del salmo: De la boca de los niños y de los que maman fundaste la fortaleza. sentados en el banco de las charlas. Te perdono por las veces que fuiste intolerante. estrelladas. Te perdono. de cientos de arces. A veces me equivocaba y señalaba mi panza y mamá se reía. Y Él no se equivoca. estoy radiante. Así de segura y tranquila estoy en este lugar. Algún día volveré a tocarte y a mimarte. –Sí.D ebajo del enorme protector duraznero. esperando que la respuesta fuera “sí”. Con ojos profundos. Uno particularmente la dejó sin palabras: Algún día entenderás por qué me fui. el rostro de su mejor Amigo. acariciando su cabecita… –¿Le podrás mandar una carta a mi mamá de mi parte? –Valu abrió los ojitos de par en par. soy tan feliz. Él le sonreía. Valu movía las piernitas. mi amor. Jesús es tan bueno… Con Él siento que estoy de nuevo en tu panza. seguí adelante. Jesús sostenía con cariño la carta de Valu. porque fuiste mi mamá. Tengo tantas cosas que contarte. de costado. Esa noche la mamá de Valentina leyó sus mails. seremos nuevamente inseparables. no te preocupes. de oreja a oreja que albergaba. Alguna que otra vez que pensaste que era caprichosa. fuiste la mejor de todas. ese vacío tan grande que dejé rebosará de paz inigualable. mami. Lucía una sonrisa de leche. mami. Y te abrazaré eternamente. Las palabras entibiaban Su mano lacerada. Algún día. Ya los monstruos no me asustan ni la oscuridad. sin parpadear. –Acá está. Tengo el pelo largo. Jesús y Valu se pusieron a hablar. bien largo. para nunca soltarte. mami. En ese lugar todos los pedidos se cumplían porque todos eran bien intencionados. no te culpes. Valu esbozó una sonrisa de satisfacción. un recién estrenado chupetín. Jesús dejó volar la epístola. Jesús me contó que Él te eligió para que me cuides. Algún día. Ambos la vieron bailar al compás de los violines. tan lejos y a la vez tan cerca. Te lo aseguro. que necesité un abrazo y no lo notaste. Cantá. Jesús le contestó con una sonrisa. Cantá las canciones que cantábamos juntas y estarás escuchándome a mí tam48 .

sin saber lo que ella sentía: “No te culpes”. El trabajo era para no hacerle faltar nada. A veces parecía vencer el blanco. Era realmente una carta escrita en el Cielo. mensajes del Cielo que siempre llegaban a tiempo para hacerla sobrevivir un día más sin su amada hija. Yo ya estoy sana. alguien la abrazó y le dijo. todos sus principios parecían absurdos. Cantala para que se cure tu alma. Qué no tendría que haberle dado de comer. Y no sentirás dolor. Te espero tranquila. Quería que Valu estuviera orgullosa de ella. Los lugares que veremos te van a dejar boquiabierta. de tomar. mami. Y así estaba su mamá. Seguramente vas a escribir tantos poemas sobre ellos. ni las ojeras. Te voy a dar tantos besos que vas a volver a reír. Pero cuando menos lo esperaba ahí estaban nuevamente. Eran esos salvavidas de Dios. de tomar. que amaba su profesión y que no sólo trabajaba por dinero. Como tantas otras que le habían llegado durante su duelo. mami. Cuántas veces la había retado en pos de su educación. Acá te espero. Cuántas veces había escuchado o leído cosas justo en el momento en que más lo necesitaba. Mi querida mami. “Hice lo mejor. valorada y amada por Dios. Con los famosos perros blanco y negro ladrando en su cabeza. parecidos a los de Pilar. La mayoría de las veces atacaba tanto el negro que no daba tiempo al otro de reponerse para el próximo ataque. sabía perfectamente lo que la mamá de Valu sentía. en vez de estar con ella? ¿Cuántas horas habían sido? No quería ni calcularlas. má. con ganas. aunque se había llevado a su Valu. ni la palidez de los labios. pero tranquila. A ambos. Debajo de los juegos de madera de la plaza. de la semana. Te espero. fortalecidos. Como aquella vez en la que. Todo el tiempo se preguntaba en qué había fallado para que su hija se enfermara tanto. de los cinco años de su bebé se pasó trabajando. Sin embargo. Nos quedan tantas cosas por hacer acá… Ya no me controlarás la temperatura. “No te culpes”. ¿Cuál era la delgada línea entre educarla y no tenerle paciencia? ¿Cuántas horas del día. Lo que daría por estar con Valu todo el día. El mejor tiempo que se podía tomar para ella era estando 49 . Ya está. Cantá “Tú eres el Dios que me sana hoy”. Y vas a darme tantos besos en mis cachetes tiernitos y comestibles. Cada tanto intentaba ignorarlos. Qué mortal detalle había pasado inadvertido delante de sus cautelosos ojos. se repetía. Todas tus preguntas serán contestadas. sin estar alerta ni tensa. dadas las circunstancias. Cuántas otras la había retado acusándola de caprichosa cuando era ella la intolerante. Sólo amor. Ya pasó todo. Enumeraba mentalmente todos los actos de amor hacia su hijita. todos los días. La que te pedía que cantes en inglés. Así como me la cantabas para que me cure. que nunca fueron del todo favorables”. Y para que viera en su mamá a alguien fuerte. La mamá de Valentina luchaba tanto con la culpa. siempre con el ceño fruncido… Nunca más me llevarás a un hospital. Y que la hacían sentirse escuchada. Qué no le había dado de comer. Algún día no vas a llorar más. “Fui una buena mamá”.bién. Yo te voy a ayudar. ahora. del mes. Vas a estar tranquila. vas a entender igual que yo. Algún día. embargada por la culpa. Quien fuera que haya escrito esa carta. Se consolaba pensando en que nunca se tomaba tiempo para ella.

en los charcos que dejan mis lágrimas. El alivio efímero casi siempre me ignora. Y el ramo de jazmines que perfuma al dolor. Parecían no ser suficientes frente a su inexplicable ausencia. se apagaron las luces de las ciudades. Aparentemente. pegar los añicos. tus puntos de vista. que desate mis pies. Me juega todo el tiempo una mala pasada. En fin. Cual savia. pero me conoce tan bien. Tu amor sobrevive a tu muerte. El silencio lapidario corta en mil pedazos mis sueños. En su diario había escrito: Valu: Desde que te fuiste se secaron los mares. y sabe lo débil que soy a sus encantos. pasa por la vereda de enfrente y me saluda por compromiso. le suplico que me deje seguir. me van abandonando.con sus hijas. Lo que hace que todo haya valido la pena. alegre. No lograba recordar cuando se hacía la payasa. así como la leucemia lo había hecho con su hija. Aseguraba que el perrito blanco se había rendido y que el negro estaba en el podio de ganador. con su listita que se renueva a diario y su implacable dedo acusador. A veces las movía tanto para escuchar su respiración que las despertaba. Los despiadados se llevan tus olores. Sin condiciones. son pesadillas. Siempre tibio. la idea de que se había ido por su culpa ya estaba instalada. Es lo que queda. Y tu amor. Me maquilla. que sí respiraban. Las veces que la llevaba a upa. Yo trato de que se haga mi amigo. Sin reloj. Me escondo para que no me encuentre. ¿Y la vida? ¿Por dónde anda la vida que está tan ausente? ¿A cuántos está embriagando con su presencia? ¿A cuántos les está pintando la casa? ¿Floreciéndoles los jardines? ¿Armándoles el arbolito de navidad? ¿Dándoles una segunda oportunidad? ¿A cuántos les está perdonando la vida? ¿Cuántas soluciones anda repartiendo por ahí? ¿Por qué anda tan ajetreada que no tiene tiempo para mí? Y mientras voy en su búsqueda. Cuando la hacía reír. Lo que importa. Ni tiene piedad. Desmaleza mi 50 . Con suerte. Las innumerables veces que se levantaba cada noche para taparlas o destaparlas para ver si las atacaban los mosquitos o si respiraban o para cerciorarse. Es el puñado de mariposas que revolotean en mi alma triste. para que no se cansara o para que no llorara. Las veces que la había llevado a la guardia “por las dudas”. El olvido acecha. Los recuerdos parecen complotarse con él y de a poco. Toma mate conmigo y con mi soledad. no importaba cuántas cosas había hecho por Valentina. codeo a la culpa. El que abre las ventanas y deja entrar el sol. sin embargo. Con una sonrisa. aun ya de cinco años. Como un niño. Cuando le contaba cuentos. porque alguna picadura de mosquito les había dejado una marca que no le gustaba. tu voz. Planta nomeolvides en el cantero. Creía. Con salud. Me lee la Biblia. la empujo a un costado. Él siempre sobrevive. Me cuida de mi misma. Tu amor me cubre. por momentos. paciente. La esperanza intenta. que una vez ligados. Y triunfa sobre todo lo que me maltrata y me da latigazos. Me ronda. pero parece ser que se conforma con ser sólo un conocido. O porque tenían un poco de tos. se inundaron mis ojos. Pinta las paredes descascaradas. Tu amor me espera. es el que nutre mis venas secas. No se da por vencida. con plena seguridad. Siempre me descubre. La tristeza chapotea. que la culpa terminaría acabando con ella. Cuando le hacía masajitos en la espalda antes de dormir. Barniza las horas insoportables.

No quería quedarse sumida en el dolor. Especialmente a otras Valus que. Y tiene mucho de mí. pero espero. Creía firmemente que haber conocido tan en persona al horrible mundo del cáncer tenía que ser por algo. Hoy. someterla. 51 . Ni a volver a abrazar. Es el que me conoce bien. aniquilarla. agotado. entrada de la eternidad. Y a volver a emocionarme con otras sonrisas. Sentía algo muy parecido a la paz. Quería llorar a su hija de pie. con otros niños. Tu amor. haciendo cosas. Es el ángel de la guarda que nunca duerme y que me dice que no le tenga miedo a los truenos. Me llena el cuerpo de curitas. Desmenuza la agonía. Tenía que lograr amputarla. Para también poder llorar la ausencia de su hija con libertad. a diferencia de la suya.mente. que ya no tiene cuerpo. aunque no estés. no pudo sanarte. Porque estuvo dentro mío. Sopla juventud en mi centenario corazón. Mamá. Para no perder el tiempo auto flagelándose sino invertirlo en ayudar. Tu amor es mi lazarillo. para siempre. Me recuerda que aún hay belleza. Tu amor. Y cada tanto. Redimir todo lo que había aprendido a través del sufrimiento de su hija. Deseaba fervientemente curarse del cáncer de la culpa y ser completamente libre de él. ni en la culpa. No obstante. seguían peleando contra la leucemia. Ni al sol. me sane a mí. me ayuda a cantar. Pero esa carta del Cielo… Esa carta era un bálsamo sobre su pecho agitado. Ya mismo. con alguna canción o un milagro. Le ataba las manos y los pies. con luciérnagas. la culpa era una valija muy pesada. sigue igual conmigo. Y me susurra que puedo. desarmarla. mis pasos hacia tus ojos. dolorido. Guía. Quería sacar provecho de este terrible dolor. muy de vez en cuando. Ni a la belleza. Ni a las estrellas.

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No había razones para hacerlo. “¿Será que tienen que bajar al cielo de mis papis?” “¿Será que faltarán autitos chocadores de agua condensada para llover las tierras áridas?” 53 . con los brazos abiertos. Tenían tanto por hacer que no alcanzaban los días eternos. porque corrían aceleradas. perfumándola. El firmamento. algún destino al que llegar pronto. algunas veces. Hernán se acostó en el colchón mullido de flores. sentarse con las piernitas colgando. abrazando sus rodillas. que alfombraban el suelo del lago. también. Su vestidito parecía un paraguas abierto. boca abajo. que anuncia la obra de las manos de Dios. brazos en alto. se preguntaba en silencio. Los colegas se sentaban en los botes o en el tronco o en el muelle. Valu tiraba freesias por el aire y literalmente llovían flores que rozaban su carita. la risa se escucha como el llanto. poder regalarle a su princesa sus nutritivos frutos. Valu comió una nuez y luego tomó agua de un bebedero en puntitas de pie. En el lago de la casa de Valu dormían tres botes con hipo. A Valu se le antojaron nueces. Las nubes antes errantes. que llevaba la delantera. Hernán se preguntaba si la que tenía forma de liebre. Miraba el cielo celeste clarito. a los gritos. Corrió a uno de los nogales que esperaba. Tenían por costumbre. “¿A dónde irán las nubes tan apuradas?”. Martu estaba sentadito. por los toboganes acuáticos que desembocaban en el lago de la casa de Valu. Las flores giratorias del vestido se mimetizaban con las freesias reinantes. apoyando las cabecitas sobre la baranda. Intercambiaban pedacitos de felicidad incontenible. En éste no dejaban de hacerlo. cosida a parches irregulares de follaje gris verdoso. uno al lado del otro. Solían patinar sobre él. parecía que bailaban tango. que ahora giraba y giraba. como si fuera una dorada pista de hielo. Después agarró a upa a Hernán para que pudiera tomar también. Compartían ojitos chispeantes. Tramaban futuras travesuras. Hernán tomó un sorbito y se secó la boca con el puño de su camiseta a rayas verdes y azules. Pescaban recuerdos de la familia. Soltaban risitas cómplices. O se paraban los tres. El puente que unía la casa de Valu con la de Hernán y Martín estaba hecho de oro. Como si fuera un acolchado hecho con retazos de hierbas. apoyando la carita en las manos. El olor a freesias completaba el sentimiento de plenitud. con los piecitos en el agua y miraban las piedritas multicolores. ahora. Se reían tanto que parecía que lloraban. En su antiguo mundo no habían compartido aventuras.L os amigos inseparables descendieron millones de veces. sería la primera en arribar. El tobogán nacía en la cima de una colina alta. mirando el compinche y silencioso lago. Le sostenía la mirada a su amiga. Porque. acuáticas. Por momentos. Pero ellos jamás lloraban. fielmente. Un tronco de ciprés repartía su cuerpo entre la orilla y el agua. cuando se juntaban. Con millones de andanzas fascinantes. se ve que tenían. Aunque la que se parecía a una tortuga peleaba con fuerzas por el primer puesto. Pero siempre los esperaba uno nuevo. La lluvia de freesias había formado un colchoncito en el que se acostó. Las subió hasta el mentón y apoyó su cabecita en sus rodillas veteranas de todo tipo de juegos. sin amarras.

Los robles. Subía y bajaba en las hamacas. Las gaviotas.. Había tanto para ver. Amor ágape. En cada cáliz de los lirios de los valles. Cantaba en los cánticos de los ángeles. incesante. Cientos de arco iris agregaban matices a la danza de los ángeles escoltando la paz. Se respiraba. veo –dijo Valu. –¿De qué color? –Color. en forma de mares. Jugar al veo-veo era fascinante. Resucita. –El pasto. Incondicional. –¿Qué cosa? –Maravillosa. El agua toda. otra vez acostada panza abajo. –¿Qué es.. de la rambla. enamorados de los cedros. –Frío. vestidas de verdes pinos. gestando vida a su paso. adornadas con guirnaldas de flores y luciérnagas que las rodeaban cual lucecitas de un árbol de Navidad. era el color preferido de mi mamá. Exalta. Es inmune a las enfermedades. entrelazaban sus copas y se besaban. –¿La esperanza es verde? –Así dicen. moviendo las piernitas en el aire. A las catástrofes. Hace prodigios. –¿Qué ves? –preguntó Martu . Los paisajes parecían una agigantada paleta de Monet. En la eterna aurora. monitoreando el paisaje. El Amor tenía el papel protagónico en el paisaje. en degradé de ocres. El mar estaba enamorado de la costa. Intrigado por ver cuál ganaría la carrera. Y de la tierra. en cada sonrisa. –Frío. Porque es inmortal. descendía en las cascadas. Todo tipo de animales dóciles retozaban por doquier. El amor siempre gesta vida.–Veo. –Mmmm. ríos y lagos refrescaba las sinfonías inmortales del aire. verde. –Una cosa. –¿Y dónde ves la esperanza? –Acá. –¡Los pinos! –No. Hernán seguía inmerso en las nubes. Todo el panorama era una majestuosa fusión de montañas longevas. El Amor de Dios. Se bebía en las aguas. que no era árida. 54 . Se balanceaba en la brisa. Valu? –La esperanza. color. Las montañas. Vence la muerte con su potente caudal. ante Su magnificencia. Germinaba. moviendo la cabeza de inmediato. Hace que caigamos en nuestros rostros. pensando en qué habría visto su compañera de aventuras. Musitaba en la aurora. Y tan amplia gama de colores. Además. El Amor viajaba en las vertientes. Galardona. Dios es Amor. decorando la creación del Hacedor y haciéndolo sonreír. Con frenesí.

–¡Síí!!! –contestó Valu. que le cantaba cuando estaba enfermita. God will make a way Where there seems to be no way He works in ways we can not see He will make a way for me… Valu recordó una de las canciones preferidas de su mamá.–¿Hacemos burbujas? –preguntó Martu . arremangándose las mangas de la camisita con emoción. Y se preguntaba cuán orgullosa estaría su mamá de escucharla… –Miren. está lista la fiesta de mi cumpleaños. ¡Vamos! 55 . Ahora sabía cantar en inglés. Las burbujas más chicas tenían el tamaño de un elefante. La cantaba entre burbuja y burbuja. con ojitos chispeantes. Tenían forma de corazón. De flor. Volaban alto. bien alto.

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Creo que sigo teniendo cinco. sos una genia total. apoyaba medio cuerpo sobre la mesa. La levantó y su sobrina empezó a patalear. La kilométrica mesa estaba cubierta de un mantel fucsia con flores violetas. Y a tirarle las orejas. Planta baja de chocolate. mientras saltaba sin parar para que se prendieran las luces traseras de su calzado. –¿Cuántos cumplís Valu? ¿Seis?. Primer piso de crema.V alu. Martu y Hernán bajaron la colina con centelleo en los ojos. Como lo hacía antes. Lucía abrazó a Valentina y a sus zapatillas. Merecida. Como las que había destruido de tanto usar y pisar fuerte para que las luces se prendieran. Y Valu gritaba riéndose. Felipe y Alfredo le habían regalado zapatillas con luces. Los ojitos no se apartaban del cada vez más cercano banquete enclavado en el seno de multicolores colinas. –¡Wow! ¡Tía! ¡Gracias! –gritó. cuando sus papás compraban pizza. La anfitriona no paraba de hablar con denuedo. Así como cuando la mamá de Valu la cargaba sobre su hombro y gritaba: “Vendo chancho gordo. besos y mimos. Todos se volvieron para verla llegar. El menú consistía en brochettes de gomitas sabor a frutilla. tía… Eran las que quería. Su opa le había regalado una mecedora de caoba que él mismo había hecho para ella. 57 . sin respirar. Las burbujas que había hecho con Martu no se quisieron perder la fiesta. Y después. Bien adobadito”. de felicidad. Fondeau de chocolate blanco y negro. Hicieron las veces de globos que se mezclaban entre los convidados. la gente corría a abrazarla. Parecía una hawaiana. Valu. Las apretó contra el pecho y las acunó-. Tenía los ojitos achinados de tanto reír. se ponía la caja cerquita y las devoraba en un instante. a todas. Jesús le había regalado un collar de flores. Segundo piso de frutillas. Valu tenía el pelo revuelto de tantos abrazos. usando sus manitos tanto como su voz. –¡No me voy a sacar estas zapas jamás!! –declaró la homenajeada con determinación. como astros incandescentes. Ésa era una actuación que repetían una y otra vez. no probaba ni un bocado de la pizza. No importa el tiempo. Sino no vas a poder usar éstas –señaló Lucía al entregarle un par de zapatillas que tenían una costura que separaba el dedo gordo del anular. ¿No? – Sí. Abundante. con la pancita llena de aceitunas. No podía estar más espléndida. Ni bien abrían la caja. decorada con bouquets de alelís y lirios. –Me parece que vas a sacártelas. Bien rellenito. –No importa cuántos. Y a besarla. A medida que la saltarina y danzarina Valu se acercaba a la fiesta. Sándwiches de miga de jamón y queso y tomate. La torta de cumpleaños era como un edificio de varios pisos. pidiendo auxilio. –¡Auxilio! ¡Rescátenme de esta tía que no me quiere liberar!! –vociferaba Valu. Lo importante es la fiesta. No había posibilidad de ser más dichosa. Platos repletos de aceitunas verdes y tomates cherry. –le preguntó Guada. Cuarto piso. Valentina comía aceitunas a dos manos. Sólo la fiesta. banana y melón. La pondría en su balcón. Son hermosas.

al igual que los amigos de Valu. “Cuando el filisteo se levantó para atacarme. estaba en guerra con los filisteos. ansiosas. No volaba ni una mosca. Cuando David terminó su historia. Luego. Se sentó en un banquito con un vaso de limonada en la mano y no paró de contar chistes. le llegó su turno a Jonás. Su especialidad. lo preferido de Valu. Miles de concertistas interpretaron las canciones preferidas 58 . cedió su lugar a Sansón. Cuando me vi así vestido. un guerrero fuerte y malo que medía casi tres metros. me tuvo en poco y se burló de mí. Goliat estaba muy bien armado. David comenzó su relato. Apoyó sus manitos entrelazadas. además de una gran experiencia como luchador. La piedra quedó clavada en la frente y Goliat cayó sobre su rostro en tierra. Juan participó de la fiesta de Valu. quien también había tenido sus batallas contra los filisteos. quien contó acerca de su supervivencia dentro de un gran pez. Después de los chistes. yo ya había luchado contra leones y osos y tampoco les había temido. Ellos contaban con un paladín. El Señor salva sin necesidad de lanza ni espada”. A Sansón le siguió Pedro. el Dios de los escuadrones de Israel. finalmente. con seguridad y seriedad ´tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina. Cuando el enorme filisteo me vio. Se llamaba Goliat. en su regazo. La hora del cuento era sagrada. “Yo era un simple pastor de ovejas. cortésmente. tomé una piedra de mi bolsa pastoril y la tiré con la honda. Yo le dije. Un día nos hicieron un desafío. ¡Lo vencí! Lo vencí con las fuerzas del Señor. Le dio el toque humorístico. quienes querían nuestra tierra. Tenía casco y espada. hiriendo a Goliat en la frente. escogí cinco piedras del arroyo y me dirigí hacia el fornido Goliat. Reinaba el silencio ante el atrapante relato de David. David.La piñata reventó y miles de pico dulces volaron por el aire. al aplauso se le sumó el pedido de otra historia. De Jehová es la batalla´”. Durante cuarenta días salía al monte. cazadores frenéticos de pico dulces. luego de sacar los chupetines y ponerlos en el pasto. porque sabía que Dios estaba de mi lado y que Él era más fuerte y más alto que Goliat. Además. Y. Se sentó junto a Martu y Hernán. Saúl me puso un casco de bronce y una coraza para luchar contra el gran hombre. fue la hora de la orquesta. mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos. por la mañana y por la tarde. todos los niños se unieron en un aplauso. También me dio una espada. No lograba disimular la risa. Los filisteos eran muy orgullosos y estaban convencidos de que nos iban a vencer. Nuestro pueblo. yo me di prisa. Tomé una honda. Yo no le tenía miedo. quien contó su anécdota acerca del día que caminó sobre el mar. a quien tú has provocado. Codeó a sus amiguitos y los miró con ojitos expectantes. el pueblo de Dios. Rodaron cuesta abajo por la colina. a desafiarnos a que le diéramos un hombre que se animara a pelear con él. decidí sacarme toda mi armadura y luchar con las armas con las que yo sabía luchar. Era la hora del cuento. Valu los juntaba en su vestido.

“Hoy cumple 6 años el angelito más lindo y curioso del cielo. Yesi. Desde que te fuiste tengo desgarrado el corazón en dos. cariñoso. “Hija querida. que en los brazos de Jesús vamos a apagar juntas las velitas. Noemí. Dulce Refugio. Espero que estés feliz. 59 . Miraba sin parpadear la orquesta reunida en su honor. Una está acá. “ ¡Feliz cumple. Cientos de mensajes llovían del cielo. La canción final fue el feliz cumpleaños. además del collar de flores que la perfumaba. celebrando sus próximos infinitos cumpleaños. tengas el cumpleaños más lindo. Te quiero”. festejando tu cumpleaños con el que hace feliz a todos. Sopló las velitas sin pedir deseos. mi ejemplo. Cuando pensó que su fiesta había finalizado. Valu estaba espléndida. dulce. mi corazón de chocolate con churros. Y recordarlo tocando su saxo. esa parte que está con vos ahora seguro te abraza fuerte y está festejando tu cumple. te extraño tanto. A Dios. “Se escapó una cosquillita”. con Agus y la otra parte te la llevaste vos. Feliz cumple. Valu corría de un lado a otro. Feliz cumple Valentina. Sabía que pronto estaría toda su familia con ella. sin vos. Valu estaba paradita. Y nunca lo iba a hacer. Betina. con el Grande y el Único. El angelito preferido cumple años. Valu. Valulingui”. Un saxofonista simpático le dedicó un solo de saxo. El único deseo que tenía. “Hoy es mi cumple. “Valu. Te quiero un montón”. feliz cumple. Valu. hija. mi angelito. ¡Feliz cumple VALU! Te extraño”. ese es mi regalo de cumpleaños. gracias por acompañarme. Lo vio. gracias por darme el HONOR de haberte tenido como hija. Te amo. bailando salsa con su enorme sonrisa venezolana y llamándola “ven a bailar. Felic cumple Valu. Martu y Hernán se trepaban y se los iban tirando a Valu. atrapando papelitos voladores. pero este año es muy especial porque tengo un angelito en el cielo. Radiante. Valu”. hace algunos años que trato de que pasen sin llamar mucho la atención. también. Y estaba tranquila que Él lo iba a cumplir. no te imaginás cuánto te extrañamos y cuan difícil es estar acá hoy. Desi. en los Cielos. Te amo princesa celestial”. como si fueran hojitas multicolores de los árboles. “A partir de hoy. ya se lo había pedido a Jesús. extraño tus sonrisas y tus alegrías. preciosa. porque te merecés eso y mucho más. Papi. Jesús nunca le había fallado hasta entonces. Como si una enorme piñata celestial hubiese explotado. aún le aguardaba lo mejor. Reía para sus adentros. Dos mechones de su pelo largo decoraban su pecho. tenía sus manitos entrelazadas apoyadas sobre su impecable vestido de fiesta.de Valu: La niña de Tus ojos. emisarios de amor. angelito! Te imagino tan feliz. Te vamos a querer por siempre”. Espero que allá. Valu no pudo evitar ver a su tío en él. Enamórame. El cielo está de fiesta. nunca más un cigarrillo. Irradiando su alegría caribeña a través de él. Algunos quedaban enganchados en las ramas de los paraísos. hermoso. Verónica. Sólo a Ti.

“VALU. Te mando un abrazo gigante y espero te gusten las florcitas que te dejé. TE AMO MUCHISIMO. Sabés que te amo. limpiar a full. los que nos quedamos. mi vida. Te extraño. “Feliz cumple. para invadir todos nuestros espacios con tu alegría imparable. hoy es tu cumple mi amor. nos hacés mucha falta. el cielo. feliz cumple”.. La verdad que nos hacés mucha falta. Grtkgjpmqmftyvdrt”. tu hermana”.” “Feliz cumple Valu. se que va a ser el mejor de tus cumples al lado de Jesús. pero sobre todo muy buena. estaremos con vos. SIEMPRE. disfrutalo y esperanos que algún día. Espero que te diviertas en tu cumple. Mi gran deseo es que donde estés. Te deseo unos 6 añitos divinos. Portáte bien. Pero por lo menos sabemos que estás en un lugar digno de todo lo que te merecés y mucho más. La tia te ama con locura y te recuerda cada día. nenita. Desde que te fuiste tuvimos que aprender a vivir con el corazón roto. 60 . “Princesita. Tadeo. hoy es un día importante.. Te deseo unos 6 años felices allá en el cielo. lo bueno. con todo mi amor.. disfrutes este dia. hermanita. y del color que más te gustan. acá abajo. princesa. Allá vas a poder jugar. mucho más.. Te extraña y te quiere. de luz y de canción. hoy cumplís seis añitos. Te extrañamos un montón. Para sacarnos las mejores sonrisas. Vos seguí disfrutando. TE AMARÉ POR LA ETERNIDAD”. mi bella hermana! Espero que la pases muy bien. desde la primera vez que te vi bebita. Agus. que vas comer las cosas más ricas que acá ni existen y. es que podés comer todo lo que quieras y no te va a doler nunca la pancita. menos en tu día. PRINCESITA DORADA”. Dios quizo glorificarse contigo de esa manera y tú supiste estar a la altura de la circunstancia. festejando allá en el Paraíso con Jesús y todos tus amiguitos. Te ama mucho. y todo lo que te gusta hacer. ¿Se cumplen años cuando estás en el Cielo? ¿O seguirás teniendo para siempre 5 añitos? Sea como sea. gritar sin que los vecinos nuestros se enojen. Marcela. ¿no? Espero que lo hayas sentido durante todo el tiempo que pasamos juntas. angelito divino y te llevo en mi corazón. aunque te aseguro que ahora te amo mucho. Daiana. Es un dolor tan inmenso el no tenerte. Tia Gabi V. Te admiro y amo mucho. no abrazarte. Te extrañamos muchísimo. Hoy recordamos que un 8 de noviembre llegaste a nuestras vidas para llenarnos de amor. para nosotros. Valuuu. y hasta la palabra “vivir” nos queda muy grande. y yo acá voy a seguir soñando con el día de nuestro encuentro. “Valu. no escucharte. “¡Feliz cumple. Pasala lindo. Pero bueno. Estoy segura que hoy el Cielo está adornado todo de fucsia y violeta. en el mejor pelotero. Jugá mucho con tus amigos ángeles y las estrellitas saltarinas. chiquita juguetona. la tía Gabi P. vos sos muy chiquita y no te quiero aburrir con estas cosas.

disfrutando del mejor cumpleaños que existe y en compañía de la persona más importante que existe. con los corazones y estrellas colgadas como pulseras y colgantes. “¡Feliz Cumple. “Mi mejor recuerdo me quedó con tu sonrisa. Mariana.“¡Feliz cumple. jugando a formar su NOMBRE con letras de colores. ESPERO QUE VEAS Y SIENTAS COMO LLENAMOS TU ESPACIO DE ESTRELLITAS Y CORAZONES. Era la primera vez que llegaba la fecha de su 61 . Carina. María Pía. Qué lindo que tengas tu facebook. Bueno. TE AMAMOS. Valunchi! Ni me imagino lo que debe ser un cumple en el cielo. Me las imagino.. Valu. ESTÁS SIEMPRE PRESENTE CORRIENDO EN EL PATIO”. con tus bigotitos de jugo. así te podemos escribir. haciéndole mate mientras ella te hace la torta”. FELIZ CUMPLE. loquilla. nos ganaron en llegar al Cielo”. te escribí un cuento: “Dios miraba con ternura la sonrisa de Valentina. Que pases hermoso este día. ANGELITO”. Lo bueno es que aunque para nosotros quizás. a pesar de que no es fácil por aquí abajo. VALIENTE VALENTINA. Pásala lindo. Te quiero mucho y ya que estás cerquita. feliz cumple. Mandale saludos a Mili. Raquel. así que seguro para ti la espera será bien cortica y ni te dará tiempo de extrañarnos. FELIZ CUMPLE.. Y junto a todos los angelitos que. y tu hermano mayor Jesús.. VALU. con su corona de princesa puesta. Cuántas sorpresas te van a armar esos hoy. allá arriba el tiempo no existe. Todo perfectamente preparado por tu papá Dios. mándale un saludo especial de mi parte al Señor”. “Feliz cumple Valulinchinchin. con todos tus por qué y con las ganas inmensas de que alguien me responda la pregunta que me hice la primera vez que te vi: “con esa belleza inigualable ¿cómo vas a ser cuando crezcas?” Ahora sé que tu belleza y tu grandeza de luchar siempre van a quedar en cada uno de los que tanto te queremos. Tío Pana. “Valu. como vos. porque te llevaste todo el sol y el calorcito. pase mucho tiempo hasta que te veamos. Seguramente estarás festejando con todo al lado de Jesús. “¡Muy feliz cumple Valu Valu!”Tío Bruno. estoy feliz porque tú estás en el mejor lugar que existe.. Vos. Beto. Maitena te manda un beso grande”. Valu! Te extrañamos mucho aquí. “Nuestra VALU debe estar pintando con su color violeta las nubes. también.TU PRIMER CUMPLEAÑOS ANGELITO. disfruta mucho y espera que lleguemos nosotros para disfrutar contigo también. SERÁ HOY TU GRAN FESTEJO .

Por siempre en mi alma y en mi corazón. dale un beso por mí. Lo que quisiéramos que estés acá. en casa. mi amor. en un idioma diferente . se escucha. la sentó y comenzó a hablarle. perdiendo el tiempo sin poder disfrutar de la gente que uno ama. Silvia. “Ojitos Azules. 62 . Esos ojos hermosos tuyos. hermosura. porque gracias a Dios. Valentina sintió que su corazón se llenaba de una emoción que nunca había sentido. No te importaba nada. Dios le había enseñado la importancia de festejar la vida. Cada día te extraño más y mi único consuelo es saber que ahora estás bien. sabé que te amamos. Hermosísima. Cómo jugabas. pero la vida eterna. no quise pasar por alto este día y organicé todo lo necesario para que no extrañes tanto las fiestitas que te hacían tus papis. Gracias a tu historia tengo otro panorama de la vida. Valentina lo miraba asombrada. En ese mismo instante todo el Cielo estalló en un grito de júbilo. Tía Titu. Hace un año estábamos acá. ¡FELIZ CUMPLE!” Majo. no me los olvido más. Cuando alguien gana un alma para mi reino”. tratando de comprender. no sabés lo que deseo que estés acá. Valu. y sonriendo”. “¡Feliz cumple. “Valu. Aquí en el cielo. que se van a divertir a full jugando entre nubes de algodón de azúcar. festejando tu cumple. de verte con alegría hasta el último minuto. Suerte tuvimos de conocerte. sus compañeros le cantaron su canción preferida y la llenaron de besos. que de nada sirve andar apurado. Jochu. hermosa. te amo con todo mi corazón. Te amo. hermosita. Si ves a mi cachetes. hijita mía. todos los días. Disfrutá. TeAmo. bellísimo ángel”. Mariel. Seguro estás de festejo con Dios. Pero voy a explicarte algo. Para terminar el festejo. espero que Papi te diga que te escribimos. Cómo no hacerlo. mi Valiente Valentina. Para comenzar. “Valu. estando en el cielo. una alegría inmensurable invadió el aire en el momento que se escuchó la voz de un joven diciendo “acepto a Cristo Jesús como mi Salvador”. Sé que hoy estás armando el mega cumple en el Cielo. A partir de entonces ella vive de festejo en festejo. Felices 6 años. Y a vos te mando mil besos y abrazos. ni en el mejor de sus cumpleaños. Me encantaría verte jugar y comer torta. Ella se sentía muy amada. Me hiciste ver que la vida es otra cosa. a cada instante. si sos un ser especial y fuiste sos y serás un ángel dorado”. Siempre te voy a tener en mi corazón”. “Hoy cumplís añitos. feliz cumple. una voz que provoca que haya una fiesta en el cielo”. Dios la llamó aparte. con nosotros. No te conocí personalmente. “Mi hermosa criatura. especial y se divirtió como nunca. Agradezco a Dios haberte conocido y haber pasado cosas con vos. todos los días festejamos cuando alguien acepta a mi hijo Jesús en su corazón. pero te siento tan cercana. angelito hermoso! Cómo te extraño.cumpleaños. Le regalaron una estrella con su nombre y saltaron en una nube enorme como si fuera un pelotero. Sabés cuánta gente acá abajo te ama y te recuerda. mi vida. como sé que tu cumpleaños era muy especial para vos y para los que te amaban en el mundo. Mica.

pero quiero que sepas que nunca. “Hoy las nubes lloraron. 63 . Te queremos”. Es porque hasta la naturaleza extraña tu presencia.“Valu. nunca te vamos a olvidar. Ahora tu belleza resplandece en el Cielo. FELIZ CUMPLE. diste felicidad a muchas personas y fuiste el ejemplo más claro de voluntad. El mundo no era el mismo y el día se puso gris. muy valiente y muy bonita. te vamos a extrañar. Que Dios te bendiga. sos un angelito hermoso. Fuiste una chica muy fuerte. Desi. Valu. Cuando estabas acá. jamás te vas a ir de nuestro corazón. porque te amamos y siempre vas a estar en nuestro recuerdo”. Dios te usó mucho. te extrañamos mucho. esperanza y fe que haya existido. brillando más que el mismo sol. Ornella.

.Capítulo 15 - .

Fe. que cosían infinidad de vestidos de fiesta. Para volver a brotar. que simplemente fueron arrancadas de una tierra árida para ser trasplantadas en una fértil. Y Martu. ni en nada. Los pediatras contaban anécdotas de niños a otros niños. Las Cataratas del Iguazú. Marta ayudaba a Hulda a amasar facturas. a la vez. Paz. Lijaba una mesa para el jardín que había fabricado junto con su colega carpintero. La isla de Patmos. Esperando las facturas. Los sepultureros. Cada tanto. Las manos de Jesús mantenían las cicatrices del madero. Sino de su gran corazón . Y todos los que ya vivían a la luz del Cielo. Mansedumbre. Que lo adoraban con su belleza. Los cojos eran atletas. Gozo. Desprovistos de armas. Las maestras seguían ejerciendo su profesión. Paisajes con el sello de su creativo Hacedor. Los policías no perseguían ladrones sino hacían guardias en las plazas. jugaban al tenis. Cicatrices gracias a las cuales Federico estaba allí. exaltaban el espíritu y lo hacían volar. Federico estaba en el parque de su casa. Al igual que las costureras. Que gozaban de todos los frutos del Espíritu. A nutrirse con raíces sanas. la guitarra. A reverdecer. internado con leucemia. Templanza. De esas que tenían forma de rodete y llevaban pasas de uva. El Glaciar Perito Moreno. Paisajes inmaculados que irradiaban serenidad. Todos. Las desenroscaban mientras veían salir el humito con olor a vainilla y canela. Y Cristian. Federico se encontró con muchos a los que él había mostrado su mapa de ruta. enterraban semillas y cuidaban hectáreas y hectáreas de huertas. Y Hulda. En el Cielo vamos a darnos cuenta de cuántas cosas que creímos insignificantes no lo fueron. se callaban y contemplaban el paisaje que los rodeaba. Los Alpes Suizos. Y Lucía. Aunque no seguiría en la tierra por mucho tiempo más y seguiría a Federico a los Cielos. Todos al alcance de las manos. Y del poder de Jesús. Sabía mucho de la vida y de la muerte. Los bomberos regaban plantas y flores. había logrado una mejoría en su salud. María estaba sentada en los sillones con su hermano Lázaro. Incluso tiempo más tarde. En los salones “cuenta cuentos” colgaban millares de fotos de niños que habían curado. Federico y Jesús compartían consejos del oficio. Debajo de un palo borracho abstemio que le daba sombra. ahora. al vóley. pero. mirando a los niños jugar sin peligro. todas diferentes y peculiares y hermosas. Y Alfredo. No hizo uso de una gran oratoria. Paciencia. Flores. Lázaro había muerto dos veces. El Gran Cañón del Colorado. Gustavo decía no creer en Dios. Y los albañiles construían moradas para los que irían mudándose a la Patria Eterna. Y Hernán. Vestidos de civil. Y de los ojos. Y Felipe. También contaban cuentos infantiles. Y Gustavo decidió creer. Se sumó a la charla Gustavo. pintaban cuadros. Bondad. Y Juan. Benignidad. Y las que comían ni bien salían del horno. Los mudos eran cantantes. Federico se acercó a su cama a compartir su fe. 65 . un muchacho que estaba allí gracias a una oración de Federico. sin faltar ninguno: Amor. Y Valu. Hasta que una vez.Habló más con su presencia que con su voz. Los ciegos contemplaban bellezas inimaginables.L os médicos ya no ejercían su profesión. Charlando de la vida. Las que amaban los nietos de Hulda. Y allí eran compinches inseparables. Daban clases de anatomía y biología. Los mancos tocaban el piano. arrojaban sus coronas delante del Rey.

Dios usa y recicla. Nuestro galardón. El que anda sobre las alas del viento. aquél llamado telefónico. tan extenso y bello como los mismos Cielos. en el cual no hay mudanza ni sombra de variación nos premiará con su abrazo. El que se cubre de luz como de vestidura. rindieron sus frutos. Cada vez que morimos en el Gólgota. Que todo lo que atamos en la tierra se ata en el Cielo y lo que desatamos en la tierra se desata en el Cielo. Nada se pierde. Él mismo. El Padre de las luces.Se abrirán ante nuestros ojos los cofres que guardan los tesoros divinos. Veremos que aquella carta que escribimos. que extiende los cielos como una cortina. Que cada semilla que sembramos serán árboles en la Patria a la que pertenecemos. El que hace a los vientos Sus mensajeros y a las flamas de fuego sus ministros. Porque serán eternos. habremos ganado vida en la Jerusalén celestial. aquella oración. Que establece Sus aposentos entre las aguas. será nuestra recompensa. El que pone las nubes por Su carroza. aquella palabra de aliento. 66 . Y nuestras inversiones celestiales son las que más intereses nos darán.

.Capítulo 16 - .

Tal vez una sopa. doña Zaleth? –Pues. –Y. nomás. –Sí. mientras tomaba un té imaginario. –¡Ah!. sus billetes en la billetera. levantando el dedito meñique. mi amor (pausa) Ok. Con una tetera de porcelana. comiendo una galletita que no era invisible. intrigada. oma –sostuvo. mientras guardaba sus boletos usados de tren. a tomar la leche –gritó la oma. Dice que tengo que ir a casa. yo no recuerdo los nombres de todos mis hijos.U na mamá. Tenía los labios mamarrachados de rojo. bajándose de los tacos.. –Yo tengo una hija. Y menos mal que se portan bien –contestó Zaleth. – ¡A la flauta! ¿Deiciseis? ¡Tantos! –exclamó la señora Valentina. –¿Qué le va a cocinar. que no se veía.. mientras le servía más té a su invitada. Las señoras paquetas se dieron un beso en cada mejilla... Y. 68 . Vasciló un minuto y se fue descalza. que medía unos 90 centímetros hablaba con otra mamá de 80. Le puse ese nombre porque ese iba a ser mi segundo nombre –continuó Valentina. arqueando la boquita pintada. gracias por el sabroso té de rosas. Se llama Bianca. que la hacían tambalear con cada paso que daba. Me encantan los nenes. Llegaría más rápido. –Fue un placer. Encantada de conocerla. –Usted ¿tiene hijos? –preguntó doña Valentina a doña Zaleth. Hola. También. lógico. Mis hijos tienen hambre y él no sabe cocinar. Tenía unos tacos altísimos y enormes. señora. Tengo dieciseís –respondió la señora Zaleth. –Porque mis padres prefirieron que tuviera un solo nombre. –“Señora Valentina” decime. –Sí. meneando la cabeza. Los miró bien. Me debo ir. Se fijó el supuesto número que aparecía y dijo: –Es mi marido. no lo sé… Mmmmm…. – Y ¿por qué usted no se llama Bianca de segundo nombre? –preguntó la señora Zaleth. estoy yendo –cerró el celular. –Valuuuu. La señora Valentina prefirió no subirse de nuevo a los stilettos. Dejando sus marcas de rush. Zaleth tomó su bolso y se dirigió taconeando en zigzag hacia la puerta. querido… (pausa) Sí. Pensó en ir a merendar en sus stilettos. perdón. como para acordarse… Zaleth hizo sonar su celular de juguete.

Capítulo 17 - ..

Indicó con un dedito que era una palabra. para mojar sus pies. Valu las contó. –Ahora yo –anunció Valu. aplaudiendo-. en busca de mimos. Eran cuatro. Tratando de no perderse nada y de aprovechar toda su herencia. abriendo los ojitos de par en par. aguantándose la risa. –¡Ya sé! –anunció Valu. Valu? –preguntó Martu. Y les convidó confites. mostrando tres deditos. Repetía la mímica una y otra vez. –Es que te quiero mucho… 70 –Yo también. Cómo describir el sagrado. Recorría con la mirada el panorama indescriptible. Y el fulgor. Martu negó con la cabeza. como de costumbre. que eran la mamá y el papá y dos chicas que eran las dos hijitas. Hizo la mímica de algo alargado. Comía confites multicolores que llevaba en los bolsillitos. ¡El strudel de la oma! –¡Sííí! ¡Ganaste primita! –vociferó Martu. Y la ausencia del mal en todas sus formas. Se sentó junto a un arroyo sofisticado de topacio y ónice. con ahínco. –¡Yes! –festejó Valu. Y la majestad. –Yo primero –la voz de Martín subió unas octavas. Iban juntitas. sin portones. levantando los bracitos de Valu en victoria. Y el remanso. –¿Jugamos a ‘Dígalo con mímica’. Un cuadro que el más prestigioso y célebre pintor hubiese añorado pintar. segura de que había acertado. Una familia de hojas violetas nadaba por las aguas. –¡Un perro salchicha! –gritó Valu. Su vestidito lila flameaba como una bandera. –¡Un choclo! –volvió a gritar. Valu se echó a reír. ambos deleitando las moradas sin llaves. pero fuertes formaba un cerco natural que custodiaba al arroyo cual soldaditos. con los puñitos cerrados de emoción. O cual espectadores en primera fila de la belleza del arroyo. –¿Son tres palabras? –preguntó Martín. –¡Te quiero mucho! –declaró Martu. Y la perpetuidad. El regocijo plasmado en el esplendor. poniendo cara de misteriosa. Todo le hacía reír. Valu les acarició las cabecitas a todos. Las mariposas. Un par de mariposas revoloteaban sobre su corona y. El arroyo. Una hilera de juncos flacos. Por momentos se le embolsaba con la brisa. Una de las mariposas de su corona se posó sobre el pico de un cisne. . ilimitado paisaje. a lo lejos. Dos grandes. Vio su rostro reflejado en el agua. –Sip. Valu asintió lentamente con la cabeza. Valu parecía portadora de dos coronas. Que estremecía las fibras.V alentina bajaba la pradera corriendo. Una familia de cisnes se acercó a Valentina. Señalaba su corazón con el dedito índice. –Pero siempre elegís lo mismo. Se metía de a cinco en la boca. sin rejas. al compás del concierto angelical. una de oro y otra de mariposas. Y al instante Valu lo desinflaba como a un globo. Los cisnes. Valentina. Era la foto perfecta. La siempre vigente alegría también la acompañaba. Martu volvió a decir que no sin palabras. sin alambrados. Valu –advirtió Martín. intachable. Brillaba como una antorcha.

Capítulo 18 - ..

Las de hiel. Atravesé el valle de lágrimas y lo cambié en fuente. que nutre los suelos con sus titilantes aguas y los hace fértiles. A mi gente querida. Como mis lágrimas. Cada segunda oportunidad que brindé a otros. Ahora forman parte de este Lago que genera vida. Las de las nenas de cinco años con leucemia. Las grandes. Mis lágrimas probaron estar compuestas de fe y no de hojarasca. Dios las tiene contabilizadas a todas. La de los padres a los que se les murieron hijos. Día tras día. Todo lo que invertí en mi vida se me ha recompensado con creces. No se le escapa ninguna. Las implacables. Todas valieron la pena.–Me encanta ver la Fuente de las Lágrimas desembocar en el Lago de las Lágrimas. crisantemos y freesias que perfuman y cantan. Lágrimas interminables. Las de guerra. Con este lugar donde se recuperan las oportunidades per72 . Todas y cada una. Las de sangre del Getsemaní. Cada gesto de amor. La de los papás sin sus nenas de cinco años con leucemia. Y todas fueron y serán enjugadas. Sino ríos de agua viva. Y hoy soy galardonada de continuo. de mi interior no salen lágrimas. Cada sonrisa que di. Todo el tiempo la Fuente se alimenta de lágrimas. Y hoy son recompensadas. Paulatinamente y al instante. Sin faltar ninguno. Las de los ancianos cargando el peso de los años. Hoy. Y se multiplican por milésima de segundo. Las de los bebés con hambre. Las de los nenes huérfanos. Las que han sido enjugadas fluyen hacia el Lago. Están las lágrimas de amor. Lágrimas repentinas. También Dios lo registró. Las torrentosas. Así como contó los que se me cayeron y me los repuso más fuertes y vigorosos. Con esta dicha perpetua. Lágrimas inoportunas. y así como el oro han sido refinadas. en Su redoma. Las de dolor físico. Las de tristeza. Como los brotes de primavera. donde van cada una de las lágrimas de los justos. Así como lo hace con los cabellos. Mis lágrimas han pasado por el fuego. La vida se gesta por donde miro. La de los bebés que nunca han nacido. Las agridulces. Una por una. Sin cesar. La rivera del Lago está decorada por un interminable despliegue de alelís. Ellas han servido su propósito de purificar mi mirada. Las de duelo. Las pequeñas. Las de injusticia. Que piropean la tierra de sus raíces. Las de los presos condenados injustamente. Dios las cuenta cada día. Y a mi fe. Ahora veo con claridad. Ya mis lágrimas no me nublan la visión. Lágrimas condescendientes. Las de los bebés enfermos. Las amargas. Las de tragedias. Con los que también nutro mi alrededor.

O cuando nos hacíamos las que roncábamos con mi hermana cuando mami llegaba de trabajar. Nadie tiene complejos. a la envidia. Lo que aparentemente fue el ocaso de mi vida fue tan sólo el comienzo. Mi capacidad de asombro se renueva de inmediato. Y no puedo. ya los cumplí. los cumpleaños. O cuando mi nono me revoleaba hasta el techo. O cuando mi tía Titu hablaba en gallego o bailaba a lo Elvis. Tengo mi Benyu. Estar aquí es cumplir los sueños. Rosario. Ni me arrancan las hebillas. Lo palpo. por favor”. Ni que me mientan. Y me gusta nadar. cuando animaba las reuniones familiares. Incluso en cursiva. O cuando jugaba a la lucha con mi hermana y mi papá. Tuve mi graduación de jardín. con ver a mi familia. Tengo el amor que me traje y el que siguen sintiendo por mí. Donde puedo crecer. sino sonidos. Acá estamos siempre de fiesta. Y mami lo retaba. Nunca más. Acá siempre es viernes. Cuando escuchaba decir que “lo mejor está por venir” era completamente cierto. Me sumerjo todo el tiempo en los brazos profundos de Jesús. Acá no se me bajan las plaquetas ni los glóbulos blancos. Y ver lo que me faltó ver.didas. no dejo de soñar. No me equivoqué en creerle. Éramos las bellas durmientes risueñas. Acá es concreto. pero hoy me envuelven y no me sueltan. cuando era él la víctima de nuestros implacables golpes. O cuando mi mamá corría conmigo a upa y me hacía creer que nos chocaríamos con los muebles. Igual que yo. No necesito defensas altas porque no tengo que defenderme de nada ni de nadie. Ando tranquila. Donde Dios cumplió todo lo que me había prometido. No temo a los cortes de luz ni a las sirenas de ambulancias. O cuando volaba en mi andador. al rencor. Y sus andanzas en su espectacular país natal. Así como lo hacía con mis vecinitos en el patio. Mi viaje a Disney. Sin miedo a que me saquen ventaja. Tengo tanto… No obstante. No hay ruidos. O con los chistes repetidos del payaso de mi papá. En especial. Y yo tampoco hago nada de eso. Acá las bacterias no me tocan. Sus lágrimas también fueron registradas y bailan junto a la de todos Sus hermanos en ese lago celestial. toda. Y luego de un minuto no aguantábamos la risa. Que alguna vez colgaron abiertos en una cruz. no puedo dejar de reír. Y le pedíamos a mami que nos rescatara de las garras de papi. Y en cantarle te amo más que a mi vida. Nada es ambiguo. 73 . Soy eternamente inmune al odio. porque ya no le temo al agua. Tengo pileta y sé nadar. Donde saberse perdonado y haber perdonado te hace volar. Todos mis sueños pendientes. Pobre. más… Hoy veo el amor. O cuando tomaba mi mano y con ella se pagaba en la cara y me decía: “Basta de pegarme. disfrutar los brazos de Jesús. Ni bien entré a este lugar. Mi fiesta de quince. No me pegan mis compañeritos de jardín. Valu. Veo el amor porque veo a Dios. las vacaciones. Y no quiero salir de allí porque no hay mejor lugar que sus brazos. Somos todos distintos e iguales a la luz del amor de Dios. Donde se cumple las bienaventuranzas del sermón del monte. No hay doble sentidos ni doble intenciones. Aprendí a leer y a escribir. O cuando me contaba una y otra y otra vez sus anécdotas de la infinidad de trabajos dispares que tuvo. No hay cuentas regresivas para la Navidad. ni me empujan o rasguñan.

Cuando vengan me van a encontrar tal cual me fui. Nuestras diferencias no estorban. Disfrutando de los privilegios de ser parte del linaje escogido del Rey. Mirándonos a los ojos. Acá todas las manzanas son deliciosas. Sin cansarnos ni pelearnos. Y eso que fui increíblemente halagada. Y les sonrío. Con música. ni insomnio. Ni se enferma. Nunca me sentí tan amada. Sin mostrar la hilacha. No decimos “sin embargo” ni “pero”. sea la última vez que nos veamos. Reina el sentido de pertenencia. 74 . Cobramos regalías diarias por las obras de amor que alguna vez hicimos y que Dios no desestimó. Aun los tristes ya no me causan dolor. ni pasó por alto. Sólo que más descansada. alegre. tal vez. Conservo mi identidad. No toma ningún avión. payasa. hiperactiva… Hay tanto para hacer. Nada incomoda. De ser una princesa. Las horas no tienen desperdicio. Valu. No tiene que volverse a su casa. Se alumbraron las penumbras. Respirar. Se perfeccionaron nuestras cualidades. Mi ADN es el mismo. Aquí. nos causa risa. Con amor. Los recuerdos se mecen en mis brazos. Con la certeza de haber alcanzado la salvación. Mañana nos veremos de nuevo y pasado y mil años después… y otros mil más tarde. Un espíritu elegido. me sigue quedando la misma cantidad de tiempo para jugar. mimada y consentida… Salto la soga con mi arco iris y luego lo uso como puente para cruzar de nube en nube. hoy estoy en las alturas de la gloria. ni distracciones. Y no sólo en los claros del bosque hay claridad. Estoy vestida con pétalos. Que es lo más sublime que podemos alcanzar. pedacitos de esperanza que envío a los que espero. Así como estuve en las profundidades del dolor. Sólo que enaltecido por la majestuosa vida de este lugar. Con el semblante de alguien que vive en paz. No la tenemos que acompañar a ninguna terminal. Ni se muere. Acá disfrutamos sin temor a que. Mojo mil vainillas en la chocolatada y el dulce de leche lo como de a cucharadas. Ninguna es arenosa. Sin perturbaciones. ni tiene gusanos. No se ven muletas. la gente que amamos no se va. ni sillas de rueda. Al final de cada día. Opino en todas las charlas. Soy la bendita del Señor. Triunfante. Sigo siendo coqueta. Van a poder darme los abrazos que no me llegaron a dar. Vemos a cara descubierta.Acá estamos todos de acuerdo. sino son toleradas en amor. Sigo siendo “la Valu Valu”. Porque mi nombre está escrito en el Libro de la Vida. Este es un lugar sin decepciones. No se habla por parábolas ni alegorías. Llevo nueces y chicles de repuesto en un bolsillo y en el otro. Vemos que hicimos buen uso de nuestro libre albedrío. con mi vehemencia intacta.

Capítulo 19 - ..

Murieron para vivir. Cuando se ponga el sol en mi vida y despierte. junto a ellos. 76 . Que será más bello que tu rostro bello. Que será más asombroso que el compendio de todos mis sueños cumplidos. iluminando mi vida de nuevo. Mi pobre corazón bailará miles de valses. Estaban todos mis seres queridos. En esa Patria celestial. Tan sanos. Mamá. Volver a verte será el Cielo. Tendrá nuevos brotes. Este sueño. en aquél magnífico lugar. tuve un sueño tan hermoso. Envueltos en Su majestad. Cuando está a orillas de mi vida. voy a sentir que todo valió la pena. Condecorados con la gloria del Rey. para encontrarse cara a cara con Aquél a quien el viento y el mar le obedecen. soltaron amarras y se perdieron detrás de la línea del horizonte. viendo el rostro del sol en tu rostro. Que fue su brújula que los guió a su destino final.Q uerida Valu. El Cielo despertará el concierto dormido de mi alma. Tan vivos. Volverá a su apogeo en algarabía eterna. Para respirar el amor de Cristo. Para levantar velas y navegar mares de cristal. Como veleros que navegaron las aguas insondables de los pensamientos de Dios. Un anticipo del Cielo. con el alba. Y hará vibrar al percusionista de mi corazón. Tan real. desprovisto de todo vestigio de dolor. sólo una modesta vislumbre de lo imperceptible que están viviendo. Todo habrá valido la pena. a punto de zambullirme en tus brazos nuevamente. Aquél que caminó sobre el mar. Mis amados ya no eran peregrinos.

.Capítulo 20 - .

Se mimetizó muy bien entre nosotros. Tanto le terminó gustando que pintó un par de paredes y cosas que se suponía no debía colorear. No creo que haya sido por falta de buena voluntad ni predisposición. A las dos. Como todo ángel de cinco años. Así como las estrellas fugaces. tal vez. sabiendo que era el centro de atención. andaba segura y orgullosa por la vida. Había llegado al barrio en una tarde de un más que primaveral noviembre. Se mostraba vehemente y tímida. fue nuevamente culpa del tiempo. Anduvo mucho en triciclo y un poco en bicicleta con rueditas. transparentemente blanca. de brazos cortos y abiertos y también aprendió a pintar. que. aunque su debilidad era el monopatín. Implacable tiempo.S iempre nos resultó un tanto irreal su luminosa presencia. también efímera. Sí llegó a dibujarme gorda y sonriente. insobornable tiempo. A la hora de la siesta. No nos enseñó. Cuando aprendió el lenguaje terrestre. Sentenciando que las dos de la tarde era hora de llegar. Y llevarse un poco de todos nosotros. Si tengo que pensar cuál fue la suya. de vivir y no de dormir. Imposible no amarla con esa carita pícara. Solía cantar a todo pulmón y bailar haciéndose la payasa. Más potentes que las más potentes alas. Era un ángel goloso y matero. Indicando. sino unos ojos abismalmente profundos. seguramente porque sabía que la estadía sería corta y porque su intención era traer sólo cosas abstractas. Perseverante. A tomar la vida como viene. pero como me aterraba que se diera un porrazo a la velocidad que andaba. de alumbrar. Alados. No portaba alas. Daba pasos firmes y sólidos. Tengo entendido que lo ángeles vienen a cumplir misiones al servicio de los hombres. que jamás retrasa sus plazos. mucho no la dejaba tripularlo. en su paso. Si bien podría resumir que nos enseñó cómo vivir. tampoco. Nítidos. y a aceptarla con la mejor sonrisa de leche y con cara de abrir regalos. no le dio el tiempo. consecuentemente. estimo. pero sin alardear. Y en lo que a mí respecta. la mayor cantidad posible de lugares oscuros y se van. Se hizo querer en seguida. Ambas cualidades la equilibraban. rompiendo el papel que lo envuelve con alegría y curiosidad. que durante el escaso tiempo de su visita jamás dormiría siesta. sería difícil pensar sólo en una. armónica. Es sabido que un ser de tanta luz no viene para quedarse. Incansable y saltarín. que simplemente pasan y dejan estela. hablaba con coherencia y soltura. a ella le sobraban. el idioma de sus tierras etéreas. angelical. como se supone portan los ángeles. Estaba aquí y allá a la vez. Y suspirar fuerte y abrir bien los ojos cuando nos sorprende con algo que ni soñábamos recibir y también sus78 . No trajo nada de equipaje. expresando sus ideas e intenciones con claridad y gesticulando con sus inquietas manos. A agarrar la vida con la intensidad que agarramos ese regalo. Encienden. Audaces. Diría que nos enseñó a vivir con pautas bien marcadas y al mismo tiempo sin pautas. Augurando una escurridiza época de radiante dicha. Era consciente de su luz y. redonda. con lo que traiga. sino que. Travieso. en vez de hacerla volar a ella nos elevaban a nosotros. No llegó a aprender a escribir ni a leer nuestro idioma.

Sin pesar. pero no dejó nunca de abrir el regalo con ganas. Un vínculo eterno que la muerte no puede matar. Importado de esa fábrica de amor que está a la vuelta de la esquina. de hermanos. Mágico. Nuestro ángel tuvo su cuota de sinsabores e injusticias. Nos trajo amor de padres. también. a creer en ángeles. Y que todo el amor que trajo se lo retribuiríamos con creces. Vino de un lugar eterno. Un lazo angelical y celestial. es lógico. pero no se apagó. se ve que extrañaba ese lugar del cual traía toneladas de amor. de amigos. Una tarde invernal de febrero. pero nos eligió a nosotros. De diferentes tipos e intensidad. de abuelos.pirar fuerte cuando no cumple con nuestras expectativas e incluso cuando parece ignorarnos por completo. A nosotros nos visitó uno más que hermoso. finalmente le crecieron sus alas y echó a volar. Fue todo un honor ser elegidos sus anfitriones. Sí. 79 . Probablemente sabría que lo que carecíamos de riquezas redundaría en cariño y atención. De vuelta al hogar. de tíos. Nos enseñó. Mi ángel me tejió un cordón umbilical que jamás se cortará. porque de veras existen. Se ve que extrañaba su lugar de origen. más lujoso. que es el maternal. Y. Podría haber descendido en cualquier otro lugar más cómodo. pero a la vez infinitamente distante. por cierto mayor a las nuestras. Toda esa luz que trajo fue proporcional al dolor que la atravesó.

Capítulo 21 - ..

ya que la misma ya estaba controlada. castaño. Estaba ojerosa.V alu tenía el pelo lacio. las frutillas. ayudarme a colgar la ropa y a hacer mi cama. Valu estuvo en el 20%. Un 25 de agosto fue el comienzo de los cientos de pinchazos. El diagnóstico siempre era neumonitis. Se pintaba las uñitas de rojo. en caso de que tuviera gripe A. Le encantaban las aceitunas. Una madrugada la llevamos porque tenía fiebre. no se levantaba de la cama y seguía con fiebre. punciones. se pasaba un largo rato acomodándoselo. corticoides. Los rojos se encargan de oxigenar el cuerpo y se pueden transfundir. Amaba baldear. Con apenas cinco años sabía bien lo que quería. los sándwiches de miga y las golosinas habidas y por haber. a punto de entrar en mantenimiento y poder volver a su entrañable jardín. Se esforzaba mucho para que su flequillo flogger quedara perfecto. La palabra LEUCEMIA estalló en mi mente y corazón. Valu tenía la Linfoide Aguda. como si supiera que se iba a ir prontito y que tenía mucho por hacer. si bien es efectiva para atacarla. como ella. A lo largo del día estaba peor. Su última quimio le había bajado sus glóbulos blancos a 300 y no tuvo con qué defenderse de la bacteria. Ahí nomás quedó internada. Luego de 6 meses de tratamiento. Su música preferida era el Reggaeton y movía las caderas cada vez que lo escuchaba. dejando siempre su preciosa impronta. los tomates. La leucemia es básicamente cáncer en la sangre. Entró a terapia intensiva y al otro dia falleció. El 26 de febrero amaneció con fiebre y vómitos. Desde que comenzó su cruel tratamiento hablaba mucho de Jesús.Me pedía que le 81 . La volvimos a llevar y le hicieron un hemograma. flaquita y tenía fiebres esporádicas. Era fan de Kitty y Tinker Bell. Coqueta. También se la llama Linfocítica o Linfoblástica. Tenía indelebles bigotes de jugo Tang y una constante sonrisa que delataba que algo estaba por hacer. Vomitaba. se ponía un montón de pulseras. también provoca la disminución de los glóbulos rojos y blancos. Su paseo preferido era ir al kiosco… En junio de 2009 comenzó con tos. Un día nos preguntó cuál era su apellido. Los blancos protegen el cuerpo de virus y bacterias. La llevamos volando al sanatorio. Unos días estaba bien y de nuevo recaía. quimios. Me recetaron Tamiflú. falleció por una bacteria en su intestino (Escherichia Coli) que en horas afectó todo su cuerpito. Hace 2 años que Valu no está. No supe qué contestar…. Vivía siempre acelerada. Era preciosa. El toque final a su coquetería lo daba con alguna carterita. De hecho. hematomas. Estuve yendo y viniendo a la clínica por casi tres meses. pero Valu era preciosa. no falleció de leucemia. no sólo una palabra que siempre me costó pronunciar. pasar Blem. Hay un 80% de probabilidades de cura. Dos días después le realizaron una punción en la médula y la leucemia pasó a ser una realidad. Partió con una sonrisa radiante. Nos decían que era algo grave en la sangre. collares y medio frasco de perfume. el mate. vómitos. transfusiones. largo y unos hermosos ojos azules. No se sabe a ciencia cierta la causa de esta enfermedad. internaciones. Sus colores preferidos eran el violeta y el fucsia. Para combatirla se recurre a la quimioterapia que. pero ella se encargó de dejarnos su huella bien marcada y nos enseñó cómo tenemos que vivir. Está mal que lo diga la mamá. la más leve. Todo lo hacía con ímpetu.

Una de sus canciones preferidas era “Celebra la vida”. má”. Las plantitas que arrancaba a los vecinos y me traía con emoción. me hacía peinados raros y masajitos. Vivir sin ella es caminar con el viento en contra. La posibilidad que tenía de poder luchar. No sé por qué se fue tan pronto. Su enfermedad la hizo madurar mucho. Valu era mi cómplice. En ese lugar más allá del arco iris. El angosto.. decía que “estaba fresca así”. Fue inmensamente feliz a pesar del dolor. Extraño que no me pudiera ver sentada y siempre me encontrara algo para hacer. se bajaba volando del auto. Pasearla a upa y cantarle como si fuera todavía un bebé. Extraño la que fui. Llevarla al sanatorio para que la curen. Ni más ni menos. El de la valentía. “No llores. mi compañera de mates. Por eso no voy a bajar los brazos porque ella no los bajó. Es esperar que vuelva sabiendo que no va a volver. Al contrario. agarraba su bici y monopatín y andaba sin parar mientras saludaba a los vecinos. El de la fe. bien. má”. 82 . Por ahí leí que los ángeles vienen a visitarnos y sólo los conocemos cuando se han ido. Extraño llevarla al jardín. No le importaba estar sin pelo. la cantaba a todo pulmón. porque la mejor versión de mí la enterré con ella. Le cambió la carita y teníamos charlas profundas y largas de igual a igual. Peleó. Extraño ver Playhouse Disney con ella. Yo siento que nos visitó un ángel. Es caer cada minuto en el abismo de su ausencia. Eso nos enseñó. Una amiga me escribió “Valu se recibió en esta vida con honores” y así fue. En esa tierra de la cual escuchó en una canción de cuna. Ni bien dejaba de vomitar ya estaba bailando o saltando o pidiéndome que baldeemos. El de la alegría a pesar del dolor. Cuando cuelgo la ropa la imagino a mi izquierda ansiosa por alcanzarme los broches. que se quedó un ratito nomás porque vaya a saber qué labores tendría asignados en el Cielo. peleó con todas sus fuerzas. Me acomodaba el pelo detrás de las orejas.. La extraño con desesperación. Extraño su cabecita pelada con olor a jabón.leyera la Biblia y que le cante canciones de la iglesia. Es gritar sin voz. pero sí sé que cumplió su misión y nos marcó el camino a seguir. Me decía constantemente “Te amo. bien arriba. No me quería ver llorar. Su enfermedad no le quitó sus ganas de vivir. Apenas llegábamos de las internaciones. compartíamos una mutua debilidad. donde los problemas se disuelven como gotas de limón. Seguía siendo coqueta y temperamental.

a mi verdadero Hogar. flotando. un nudo y un desenlace. Me faltó tanto por hacer con mi hija y para ella que al menos quiero nombrarla. pero que decidió no perder la FE. con una terrible necesidad de ubicarla en un lugar real y no abstracto. haciendo las cosas que ella amaba hacer acá. Una mamá sin su Valu. Esto es como uno de los tantos sueños que tuve desde que no está. A mi manera. me dolía. Es más. por las personas y por las situaciones de las cuales escribía. Este escrito es uno de esos tantos sueños. Sin embargo. logré dejarme llevar por la belleza del lugar. Toda historia se supone que tiene una introducción. Me rehúso a imaginar a mi Valentina en un lugar netamente etéreo. radiante. En todos.EPÍLOGO Me costó al principio. Con moretones. la vi sonreír. literalmente me dolía. cicatrices. Y fue de lo más placentero. Fue difícil no tener ningún nudo que resolver y escribir una historia sin fin. escribirla. Mantenerla viva. La que he desarrollado enormemente desde que Valu se fue. Esta es mi visión de cómo veo el Cielo y a mis seres queridos viviendo felices en él. con el pasar de los días. Es el alma de una mamá. volver a mi mundo y no poder quedarme en ese. tocando el arpa solemnemente. Mucho de lo que escribí es fruto de mi imaginación. prematuramente. 83 . recordarla. escribir acerca de un lugar carente de conflictos. llorarla. Escribiendo. Dolía que mis palabras no pudieran ser puentes que me transportaran. Cada palabra fue un gigantesco intento por sobrevivir. Éste es el Cielo en el que yo necesito creer.

Cada palabra levanta mis brazos. Más viva que cuando estabas acá.Escribir Escribir me transporta a donde estás. 84 . de luz. Logro sentirte cerca Y sentir más cerca a Dios Hoy es Él quien te lleva a upa Por senderos que pronto. De esperanza. Escribir me llena de dicha. Te mantengo viva. Cambiaste mis brazos Por los de Él. Mimada. Muy pronto Recorreré yo. Son bocanadas de aire Cuando me asfixio. Y con esa anestesia Alejo la locura. Esperando mi vuelta al hogar En donde estaremos por siempre juntas. la depresión. Alienta mis pasos. Conmigo. Escribir me anestesia el alma. Brazos eternos y santos En donde estás a salvo. besada.

Incluso escucho música De esa que te hace bien. Con los ojos de la fe Entiendo lo que no puedo entender. 85 . Con los ojos de la fe Que llegan lejos Contemplo lo que mis ojos no pueden ver. Veo millones de ángeles Y al más bello de todos. La fe me acaricia despacio Y me dice que todo va a estar bien. Con los ojos de la fe. Los más profundos y sabios. Veo a Jesús Abrazándola fuerte Y al mismo tiempo abrazándome a mí.Con los ojos de la fe.

A libro nuevo y casa recién pintada. De tomar mates espumosos y calentitos. De llegar a 25 de Mayo o a Pilar. De entrar corriendo al Italpark. De lograr agarrar la sortija de la calesita. De que venga la tía Delia. A eucalipto. Los Aristogatos. bien alto. La Dama y el Vagabundo con mis hijitas. tiramisú y flan casero con mucha crema. De volver a vivir en la casa de Rivera. De jugar a la paleta con mis amigos en la calle. 86 . De estar en casa. De que en la radio pasen la canción que me gusta. El aroma a garrapiñada y pochoclo. La emoción de emprender un viaje a la madrugada. A café con leche y tostadas. De aprender y enseñar. De que sea septiembre. mate en mano. De comer al mismo tiempo cheesecake. De ver Scooby Doo.Cuando pase el umbral. la puntualidad. De ver los ojos de mis hijas. De llegar a casa en medio de una tormenta. De haber hecho la buena acción del día. De ver la casa limpia y ordenada. De sentir los brazos fuertes de mi marido. De la honestidad. De pasear en auto. De tomar Coca Cola helada en vaso de vidrio. De una Navidad blanca en Nueva York. La emoción de pedir perdón y perdonar. la promesa cumplida. De remontar un barrilete. De sacarme los zapatos y andar descalza. Sentiré el olor a tierra mojada. La emoción de ver la ropa colgada flamear en el viento. Y sin engordar. menta y jazmín. De hamacarme bien. De tener algo lindo que esperar. Sentiré la emoción de que sea viernes. De volver a creer en Papá Noel.

Y la hermosa fragancia de Mar del Plata y de mi hogar. tengáis que ser afligidos en diversas pruebas. en quien creyendo. obteniendo el fin de vuestra fe. por la resurrección de Jesucristo de los muertos.A asado y a tuco con albahaca de mi nona. para que sometida a prueba vuestra fe. que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva. 1 Pedro 1:1-9 Más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. De no tener que luchar más con mis defectos. que es la salvación de vuestras almas. os alegráis con gozo inefable y glorioso. De haberme sacado la mochila insoportable de la espalda. aunque ahora por un poco de tiempo. En lo cual vosotros os alegráis. Romanos 6:23. 87 . que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe. reservada en los cielos para vosotros. De abrigarme después de haber tenido frío. para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. sea hallada en alabanza. debilidades y miedos. gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. Escucharé al unísono Tu voz. La risa de millones de nenes. mucho más preciosa que el oro. Sentiré el alivio De haber aprobado el examen. Sentiré el perfume a bebé. a madera. incontaminada e inmarcesible. si es necesario. aunque ahora no lo veáis. para una herencia incorruptible. De llegar a la cima luego de haber escalado tanto. Sentiré el alivio El sublime alivio De no extrañarte más… Cuando pase el umbral Cuando vuelva a vivir Cuando al fin te vuelva a ver… Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. el cual aunque perecedero se prueba con fuego. a quien amáis sin haberle visto. Y Sublime Gracia.

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