Daniela Pisano

Mientras tanto...

Sobre la autora Daniela Pisano nació en Buenos Aires el 20 de Enero de 1974. Es traductora literaria técnico-científica en inglés. Desde 1992 se dedica a la enseñanza de dicho idioma. También es co-fundadora de GrupoBeyond.com donde brinda sus servicios de traducciones. Desde muy chica se inclinó por la literatura, la escritura y los estudios teológicos. Daniela ha publicado recientemente el libro “Mi Valiente Valentina”, un diario dedicado a su hija de 4 años.

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Diseño: Gabriela Pisano Ilustración: Agustina Villa

Valu, vas a ser el faro que nos guíe siempre en nuestra travesía en este turbulento mar.

el cáncer. Ella grita su nombre. tratando de escapar del desamor de su amada. chicle. La chica corre al aeropuerto a decirle a su chico que lo ama. todo el aeropuerto se detiene y se derriten de amor al ver a esa parejita a punto de ser felices y comer perdices. Donde todo es posible. Para siempre. Tu final no fue como en las películas de Hollywood. Y hace un chiste. en un país lejano. Se la pase subiendo y bajando escaleras. en un palacio indescriptible. la muerte. Sí para vos. la auxiliar de a bordo esperando que se decida a embarcar o no. La auxiliar de abordo se encoje de hombros y chequea el ticket de embarque del siguiente pasajero. se miran sin pestañear. Y todos se ríen. excepto la maldad. ella le dice “te amo”. él corre a abrazarla. Y. aceitunas y alfajor. Donde los bailes no terminan a la medianoche. Ese lugar donde se está a salvo. . Un cuento sin colorín colorado. su bondad y sufrimiento son recompensados con la solución a todos sus problemas. hay que dar vuelta la página y seguir leyendo este cuento. Otro cuento. entonces. frutilla con crema. Ni manzanas envenenadas. pero no para nosotros. El enfermo terminal abre los ojos repentinamente gracias al remedio infalible del amor de sus seres queridos. No. para disfrutar de la Realeza suprema.PRÓLOGO E ras mi inspiración. la tristeza. segundos antes de que éste tome un avión con destino inhóspito. En el cual mi Bella Durmiente despertó de su dulce sueño con el beso del Príncipe de Paz. Me inspirabas a levantarme cada mañana. Sin pociones mágicas ni hechizos. dejando una estela de miguitas de oblea o mantecol. donde el bueno sufre a lo largo de toda la película y al final. Hoy mi inspiración es la esperanza de volverte a ver y de imitar tu ejemplo. tu final no fue como el glorioso de las películas. Allí son todos príncipes y princesas. Un cuento sin brujas. Donde no hacen falta varitas mágicas para convertir sapos en príncipes azules. En un reino desprovisto de déspotas y tiranos. a ser mejor. Y los abundantes banquetes rebozan de pochoclo. Sin ambigüedades. a escribir. Sin dragones. a salir a trabajar. Aunque su princesita decidió protagonizar otro. Todos. Tal vez allí le guste pasear en calesita y siempre saque la sortija. él se da vuelta.

.Capítulo 1 - .

pícara. –Yo también. después nado un ratito. Tenemos todo el tiempo (del mundo). ¿Querés? –preguntó su nono. los tiburones y los delfines están bailando todos juntos! – ¡Ahhhhh! ¡Esto no me lo pierdo! Me voy a nadar. gritando “¡Valu. Después seguimos con el mate. quien tenía los colores del arco iris y brillaba como una muchedumbre de estrellas titilando. Valu bajó la pequeña colina saltando y cantando en dirección al mar espejado. –¿Vamos a la playa? –¡Síiii. yo llevo el mate y las medialunas! –Dame que te ayudo con algo. Tampoco transpiré –comentó Valen asombrada. vamos 7 . LLevate una medialuna… –agregó Alfredo. ¿Sí? –Vaya nomás. calentitos y espumosos como me gustan –comentó. jugando con la bombilla. Llevaba una margarita enganchada en su largo pelo. esperános. –Ya lo sé. Desde que me sané de cáncer estoy hecho un pibe. alcanzándole una. –Soy feliz. Valu! ¡Las ballenas. ¿Dónde desayunamos hoy? –preguntó Valu. arrastrando los pies en la arena. Alfredo observaba como el castaño cabello de su nieta cabalgaba en su espaldita. nono! –¡No vale. torciendo la boca. dale!! De paso. ¡Qué hermoso día hoy! Igual que ayer… –E igualito que mañana. Tratando de demostrar cuánto había jugado ayer… o antes de ayer… –Después de que nades te enseño a hacer la vertical. –Yo también me curé de cáncer. nonito. Pensar que antes no me gustaba nadar y ahora es una de las cosas que disfruto más. agarrando el paquete de medialunas. –¿Viejito yo? Ni se te ocurra…Vamos a hacer la vertical y la vuelta carnero también. –Thank youuuuu –dijo.–¡Te corro una carrera. Jugué un montón –dijo Valu. Muchos de sus amiguitos la siguieron. –¡Mirá. y de espaldas tomó la medialuna de manteca. Sentémonos acá. Valu. frunciendo los labios y dejándolos así. seguramente. al ladito de las margaritas. –Nadá todo lo que quieras. –Ayer… o antes de ayer… aprendí a jugar a la rayuela. –Muy ricos los mates. nono. Mirá todo lo que caminamos y no me ensucié los pies. Amaba hacer morisquetas. levantando los bracitos en semicírculo. –¿No sos viejito para andar haciendo piruetas? –preguntó Valentina. – Yo te miro desde acá. mirándose las plantas de los pies. mi amor. mientras terminaba de llenar el mate de cuero y plata con yerba con sabor a menta. nono. Valen dio marcha atrás. ¿sabés? El nono Alfredo pegó el último mordisco a la segunda medialuna que comía. –¿Viste Valu? Ese es el encanto de este lugar. la muy payasa.

Era como si ella le inyectara juventud. La mañana estaba preciosa. No hay reloj que pueda decirte cuándo dejar de suspirar de amor.con vos!” Ella volteaba para verlos. compartir con los seres amados. las medialunas. El clima perfecto. El tiempo no cuenta cuando se está de descanso. El tiempo ya no era uno de los tantos mandamás que regían su antiguo universo. La tomaba y la apretaba dentro del puño. ¿Cuántos minutos están establecidos para sostener un mate vacío hasta volverlo a llenar para sorber otro? Y ¿por cuántos otros puede un hombre de sesenta años jugar con arena? ¿Por cuántas horas podía mirar a su nieta brincar en la arena o chapotear en el agua sin cansarse? Jamás se cansaba de su nieta. La voz de los nenes jugando y riendo componían una dulce canción que se ensamblaba con la voz del mar. repetir. serena. Tanta luz hacía que el mar y el pelo de Valu brillaran como mil diamantes juntos. la salud. Como una rosa dentro de un libro. que quería hacer la vertical y la medialuna. Se transformaba en su superhéroe. ¿Qué más se podía pedir? Con una mano sostenía el mate que destilaba olor a menta y a cuero y que le entibiaba la palma. Pasó una eternidad así. tomar mate y jugar con brillantina. Borraba las arrugas. grabada a fuego. su nieta. cual niño con brillantina. Igual que la anterior. Esos días que te hacen suspirar y ser consciente y agradecido de que estés respirando. Lo hacía sonreír sin darse cuenta. Y unos segundos. sonriente. quien perdió su braveza y la cambió por jugar. Uno de esos que querés inmortalizar. 8 . el mate. sin dejar de correr. El aire purificador del mar ventilaba el alma de viejos recuerdos tristes. Ya no era tirano. el mar. para luego dejarla escabullir entre los dedos. Inamovible. Con la otra jugaba con la arena blanca. Y cuando disfrutás tanto. Tenía la sonrisa impresa. La arena de los millones de relojes de arena estaba ahora alfombrando la playa. Energizaba sus huesos. Era uno de esos días que uno quisiera guardar en algún lado. Estar con ella lo convertía en un chico.

.Capítulo 2 - .

con alegría. aún la miraba embelesado. A pesar del mismo. Cuando algún hijo se levantaba de madrugada para ir al baño. siguen cultivando la tierra que por tanto tiempo cultivaron. De las añejas cicatrices. Apoyándose y diciéndose “te amo” con cada paso que logran dar en la vereda. hablando a otros enfermos de Dios y orando por su sanidad. mucho amor. luchando contra olas gigantes. Para asombrarse con el milagro de la vida. Siempre con una sonrisa. dejó de lado sus achaques y recorrió cuanta cama del hospital pudo. Enfrentaron incontables momentos difíciles. Cocinaba de maravilla. Con ese amor que sobrevivió al destierro. Llevaba su cabello largo y finito enroscado prolijamente en un rodete. de cuidarla. alta. gente de tanto trabajo. A pesar de los interminables años. Son humildes. no para ganarse el pan con el sudor de sus frentes. Cuando hablaba en alemán era como escucharlo cantar una canción. Me recordaba a Sarmiento. Siempre le decía “mi querida”. La típica pareja de viejitos que van de la mano por la calle. de las acechantes injusticias. cuidándose recíprocamente las espaldas. abuelos de treinta y un nietos y bisabuelos de incontables bisnietos. Además. Coronación de una vida de mucho sacrificio. de la llegada del fruto. Hulda también era grandota. “pensar que en cada una de estas sillas va a estar sentada una persona que va a escuchar hablar de Dios”. al mismo ritmo. Tenía ojos azules. era común verlo arrodillado junto a su cama. De esas parejitas que te das vuelta para ver. con aliento para dar a los otros y amor. Y manos grandes. del crecimiento. Cuidándose de la vida. no puede holgazanear. Y después de decenas de años juntos. El lujo está más que merecido. tiernas. Toda su vida la pelearon mucho. Cuando visitaba a sus nietos les decía “me parece que tengo algo en mi bolsillo para vos…a ver si estoy equivocado…” y tardaba media hora en hacerse el que fabricaba un caramelo en el bolsillo del pantalón. pidiendo por cada uno de sus descendientes. Que te roban una sonrisa. En una ocasión. Tan simple y extraordinario como eso. No sabe holgazanear. Habían sido inseparables. En su última internación. o movimiento del serrucho servía a su querido Dios. a la muerte de dos hijos. imaginables siendo padres de once hijos. cubiertas de pelitos canosos.H ulda y Federico conversaban en el huerto. No estaban desmalezando esta vez. dichoso. cejas blancas. del pasar de los días. pobladas. Se amaban tanto. Remando mar adentro. para cuando vaya llegando el resto de la familia y para albergar a algunos nietos postizos que esperan la llegada de sus abuelos verdaderos. diáfanos. a la escasez. de los achaques. Y en cada martillazo. La casa es enorme. siguen manteniendo su esencia. Y decía. Bien fornido. Plantan semillas por el hecho de ver nacer la planta. como si en verdad lo fuera. A pesar de las heridas. armó decenas de sillas de madera para la iglesia en la cual uno de sus hijos era pastor. sino sembrando semillas de tomates y zapallos. Tenía ojos azules. La huerta se encuentra detrás de su enorme y lujosa casa. Pero esta tierra es diferente ya que la trabajan por placer. Aunque lo que sus nietos amaban era su pan con manteca y dulce de leche acompañado de enormes tazones de café 10 . de brazos fuertes de albañil y carpintero. trabajadores. orando. Las que te hacen murmurar “me encantaría llegar a viejo así”. Federico se refería a Hulda como su novia.

Algunos. Las Biblias. caramelos y alfajores. para poder salir corriendo al patio a jugar. Recordadas en momentos difíciles. la mamá de Valu. pierden su asombrosa magnitud. entonces. misioneros. el caserón no se veía tan grande y ese paraíso amazónico no tenía las dimensiones gigantescas que tenía cuando los nietos eran chicos. anclas cuando la fe tambaleaba. 11 . Esperando que dijera la última palabra. seguida del silencio suficiente que marcara el fin de la conversación espiritual. Con raíces más que profundas y sólidas. de un abrazo. Pero la grandeza de la oma y el opa. taconeando fuerte. corría alrededor del caserón. Que decidieron prestar atención a las palabras antes ignoradas por preferir salir a jugar. no queriendo faltarle el respeto. Muchos de sus nietos y bisnietos siguieron su mismo camino de fe. no lo hay. Uno a uno desfilaban hacia su silla. La mamá de Valentina siempre estrenaba un vestido largo confeccionado por su mamá para la ocasión. despintada y playa. El pan. parece ser. mirando el rostro de su opa y pispeando el jardín repleto de primos gritando (que ya habían pagado el respectivo peaje). el café. Las casas que habían tenido eran como templos. Con el pasar de los años. Se reunía toda la familia y los primos que no se veían seguido no paraban de jugar a la mancha o a la escondida en ese paradisíaco caserón selvático en Del Viso.” O “No puede estar triste el corazón que alaba a Cristo” O “Mi vida comenzó cuando el Señor llegó”. la paz. Sería la paz reinante que lo condimentaba todo. Aunque muchos de sus nietos parecieron ignorar. Ellos eran árboles frondosos que sabían dar sombra y fruto en toda estación. como si fuera Papá Noel. Las navidades eran increíblemente mágicas. todo tenía un sabor especial en la casa de la oma y del opa. Como si de sus bocas destilara miel al hablar de Él. O simplemente personas que nunca dejaron de creer en el Dios de sus abuelos. Tenían una fe inquebrantable que movía las estructuras del ateo más acérrimo. pero profunda canción tal como “No hay Dios tan grande como Tú. poco celeste. cuando entre Navidad y Navidad pasaban como diez años. teólogos. Cuando sus nietos los visitaban. Tenían que abrazarlo. los himnarios. de un poco de fe. no lo hay. Se imaginaba que era una princesa y que la casa de la oma y el opa era su palacio. las cosas se empequeñecen. Al hacerte grande. siendo pastores. excepto cuando jugaban a la escondida. el dulce de leche. Sus casas habían sido refugio de cualquier necesitado de un plato de comida. No podían no hablar de Dios o no cantarle alguna simple. las palabras cristianas del opa. No hay dios que pueda hacer las obras como las que haces Tú. ellas fueron semillas sembradas en lo más profundo.con leche. contarle cómo iban sus cosas y escucharlo hablar de Jesús. incluso. Cuando las Navidades se hacían desear. se han dedicado de lleno a la obra de Dios. la manteca. Luego de recitar el poema navideño en la iglesia de su tío y de recibir el gordo paquete navideño repleto de turrones. el aroma a tostadas. Aprovechada por sapos y olvidada por los crecidos nietos. Cada pequeñín asentía acelerado. Se deleitaban hablando de Dios. Federico les cobraba una especie de peaje antes de poder salir a jugar. sin embargo. Ambos eran muy creyentes. Abundaban los cuadros con paisajes y versículos bíblicos. sentarse en su regazo. La antes olímpica pileta de natación pasó a ser una simple pileta. había ido en aumento. En la época tierna de la niñez.

como siempre –halagó Federico. Un clásico. Hulda y Federico se sentaron a tomar mate en la mesa de la galería de atrás. –Hoy a la tarde voy a hacer strudel. –¡Visitar! ¡Si prácticamente vivimos juntos! –Tenés razón. sabiendo lo que su esposo le iba a contestar.En donde viven ahora no hay iglesias. Hace rato que no hago. pasando un nuevo mate a su amado-. la miró a los ojos y le dijo susurrando: –De alguna manera. Y él nos trajo acá. –Seguramente. –¡Cómo no! Siempre es bienvenido tu strudel compartido en familia –comentó Federico. –¿No sentís que vivimos siempre aquí? Tengo la sensación de no haber habitado otra casa que no sea esta –preguntó. Desde la cual se puede ver la quinta e innumerables plantíos multicolores que parecen zigzaguear. alabando con brazos en alto. –Lo mismo me pregunto yo… ¿Cómo sobrevivimos a tanto sin haber contado con este lugar? ¿Sin este paisaje que mejora con los días? ¿Sin ese maizal? ¿Y sin esas margaritas? –Nuestro amor nos dio la fuerza –contestó. Después de recorrer la quinta y trabajar en ella. muy rico. –Creo que también ayudó tener la esperanza de vivir esto alguna vez –continuó Hulda. –¡Qué hermoso se ve el parque desde acá! ¡Qué precioso el maizal de los vecinos! –¿Ha visto? (Federico siempre decía esa frase) ¿Y las margaritas? ¿Te diste cuenta de que las margaritas cada vez crecen más lindas? –¿Cómo hicimos para vivir por tanto tiempo lejos de este lugar. Voy a hacer bastante para llevarle a Alfredo. Fue nuestro primer y último hogar. devolviéndole el mate vacío y aprovechando la ocasión para acariciarle la mano. te levanta para vivir el presente –dijo Federico cual poeta de profesión. y sosteniendo el mate con ambas manos. ferviente y gozosamente a Dios. Hulda acomodó su rodete antes de cebar el primer mate. Pero ellos son templos vivientes. a Valen y a Felipe. La esperanza de retirarnos alguna vez y descansar juntos me alentaba. –Tomate el primero vos. Y de paso los visitamos –dijo Hulda. viejo? –preguntó Hulda dejando escapar un suspiro junto con la pregunta. Lo bueno y lo malo –continuó Federico. vestido de túnicas rojas. Acompañaron el mate con pan casero y manteca. –Rico. Cuando abren sus bocas es como si se abrieran las puertas de esas catedrales enormes para escuchar ese coro majestuoso. Como broche de oro para todo lo que pasamos. Federico suspiró sonriente. La esperanza en un futuro mejor fortalece los huesos. con la mirada fija en la huerta. con su mirada tierna pendiente en la de su esposa. –Muy cierto. siempre vivimos acá. –¿Me extrañaste mientras te mudaste para acá? –No… 12 . que te gusta fuerte –dijo a su esposo con una sonrisa. oxigena el alma. Fuimos hechos el uno para el otro y a la medida de este lugar. Es una forma de decir.

– Y los jilgueros. moviendo sus piernitas. No. Con ganas de desayunar. Siguió parada con emoción. –¡Hola! –gritó al acercarse. una vez libre de los brazos de la oma. ¡Cómo le gustan! Martín vio a sus abuelos postizos desde la huerta. Y que estaríamos juntos. –Muy bien. Acomodó su remerita y su flequillito.. jugamos mucho. No te olvides de nuestros pajaritos cantores. Un besito ruidoso en cada cachete y uno en el cuellito.. –Traje los camiones. –¿Jugamos. Hulda besó a su otro nieto con la misma intensidad que a Martu. Seguía comiendo su tomate mientras se acercaba a la galería. oma –contestó. pero quiero alguna delicia de la oma. –Dejáme un poquito de mi nieto para mí. también –dijo Federico a su esposa-. Y después lo abrazó. No le importaba. torta de ricota. pasta frola. ¿Strudel hay? – Hoy a la tarde. quedando sus labios pegajosos por el jugo de tomate. –¡Buenos días. No. oma. Le dio un beso con ruido en cada cachetito colorado y en su cuellito. No es todo tuyo. viejo? –No…porque sabía que estabas viniendo. mientras con la otra sostenía el gran tomate que comía a mordiscos como una manzana. antes de ayer… –¡Qué rojos están! ¡Qué grandes! Miralo a Martín arrancando uno. –¿Cómo anda mi nieto preferido? (a todos le decía lo mismo). Te puedo ofrecer facturas. –Buenos días. Hulda no lo soltaba. Chorreaba el juguito y le caía por el cuello. Y que tendríamos la galería y el maizal y las margaritas. como parte de un ritual. –¿Cuánto hace que plantamos las semillas de tomate?. –¡Wow! ¡Torta de ricota! Gracias. Preparále a Hernán también que seguro estará bajando a desayunar. el amigo de Martín. mientras le preparaba el jugo a Martu. tarta de manzana. muffins… –Un poquito de cada cosa. quien lo sentó en su 13 . Se sacudió las migas del pan con manteca que se le habían aferrado al vestido floreado. Los saludó con una manito.–¿No me extrañaste. precioso –gritó Hulda desde la cocina. –Sí. el tren y el tractor –dijo Hernán mientras miraba contento las cosas ricas que la oma iba poniendo en la mesa. precioso! –dijo al envolverlo con fuerza y cariño entre sus brazos grandes. –Bueno. Martín parecía más chiquitín al estar rodeado del cuerpo fornido de su abuela. que colgaban a upa del opa. pero después jugamos mucho. por favor –contestó emocionado. ¿Cómo puede ser que ya tengamos tomates? Perdí la noción del tiempo… –Ayer las plantamos. hoy. –¿No te alcanzó semejante tomate? –Sí. Federico agarró a upa a Martu y lo sentó en su regazo. Hernán acudió a los de su opa. Instantáneamente. Traía un montón de juguetes en sus brazos. Ahora se venía el abrazote del opa. opa. Hulda se paró para recibirlo. Al ratito salió Hernán. Martu? –Vamos a desayunar primero. perdido dentro del abrazo de su abuela. con los brazos preparados para abrazar a su pequeño nieto adoptivo.

se le iban saliendo las ojotas. Las ojotas saltarinas se convirtieron en un nuevo juego. ¿sí? –Sí. tarareaba alguna canción golpeando el dedito anular contra la mesa. –De nada. pero llevo los camiones. se bajó de las piernas de su abuelo del corazón y se sentó a desayunar. gracias. Hernán intercalaba miradas con su amigo. cosa que los tentaba de risa. el tren y el tractor. Seguía moviendo las piernitas que colgaban de la silla de algarrobo. después nadamos. Después de meterse algún bocado a la boca. –¡Viva! ¡Asado! –gritó Martu . omita linda.regazo y le dijo “¿Cómo anda mi nieto preferido?” El pequeño le contestó “bien”. saboreando la comida. Hernán y Martu estuvieron en silencio por un ratito. –Gracias. Riéndose váyase a saber de qué con la boca llena. –Muy rico todo. –De nada. sus abuelos y la comida. Pellizcando un poquito de cada cosa. –Bueno. Martu estaba sentadito frente a su amigo. –¿Vamos a la playa. corriendo a la par de Hernán. Martu acompañaba el ritmo golpeando sus piernitas contra las patas de la silla. hacia la playa. Tiraban las ojotas y las tenían que ir a buscar. Después nos vemos. Jugamos un rato con la arena. De tanto correr. Así recorrieron el camino hacia la playa. Hernán lindo. Los esperamos con asado. oma. Her? –preguntó Martu con bigotitos del jugo de naranja que había terminado. pero después nadamos. Martu . le dio un pellizco suave en el cachete. Nos vemos en el almuerzo. 14 . –¡Claro! Yo llevo el flota flota.

.Capítulo 3 - .

haciéndole cosquillas en la cara. asegurándose de que su nono la haya visto. ambos rodeados de multicolores colinas. Cuánto la amaba. sacudiéndose la 16 . Repleta de nenes y nenas gritando de alegría. Ella lo buscaba con la mirada y lo saludaba con la manito derecha. Lo que lo dejaba boquiabierto por horas era el todo. los bellos niños. a las carcajadas. El clima estaba ideal para nadar. Cuánto se parecía a su hijo. Con su sonrisa eterna bordeada de bigotes de chocolatada. supera al de padre. en forma de lágrimas. pero finalmente. Valen no necesitaba las cosquillas de la brisa. aferrados a la enorme fruta como si estuvieran cabalgando un caballo acuático. tiburones o ballenas inflables. Tenía una risa contagiosa. Era asombroso ver esos animales conviviendo en armonía. No había peligro alguno. Cuánto se parecía a él. La luz lo inundaba todo sin invadir ni encandilar. La naturaleza que cobraba vida con esos niños que la encendían. La bella playa. Alfredo distinguía su voz. Su amor lo hacía suspirar y reír sin pensarlo. Las nubes tenían forma de gaviotas y las gaviotas volaban bajito. comenzaron a habitarla cientos de vaquitas de San Antonio. Otros tripulaban delfines. Martu y Hernán se unieron a los juegos playeros de su amiga. Se preguntaba si todos los abuelos amaban a sus nietos así como él amaba a su Valu. Puro amor. el bello mar. como para recordarle que seguía ahí. Y para compensar esos años que. con sus amigos riéndose de su risa sin poder parar. Su carita estaba siempre contenta. –¡Listo! Terminamos nuestro castillo –comentó con satisfacción Martu. Alfredo no podía dejar de mirarla. No eran lágrimas de tristeza. mientras terminaba su tercera medialuna sin darse cuenta. Aún a la distancia. haciéndola reír.L a playa estaba concurrida. Entre los tres armaron un castillo de arena con muchas ventanas y puertas. por razones de fuerza mayor. pensó en voz alta. su bella Valentina. como si no pudiera dejar de reír. en cuclillas. Adoquinaron el camino a la puerta principal con caracoles. Empezaba despacito y terminaba gritando a carcajadas. por unos largos segundos. enérgicamente. Decoraron los balcones con florcitas violeta y fucsia que encontraron al pie de una de las tantas colinas. La amaba tanto que el amor le salía por los ojos. No hacía ni frío ni calor. según dicen. sino de amor. como queriendo unirse al juego de las criaturas. “Sí. Cada tanto Alfredo le pegaba un chiflido. tuvo que estar separado de su nieta. seguro que lo sabe”. Era común verla así. que intentaban mantenerse invictos. El alboroto era música. sus gestos. olvidándose qué les había causado tanta gracia. Alfredo disfrutaba el paisaje. También se preguntaba si su Valen sería consciente de todo lo que él sentía por ella. pero Alfredo no le quitaba los ojos de encima. La brisa marítima despeinaba el hermoso cabello de Valen. Cuántas cosas veía en ella. su sonrisa. No sólo el natural -la blanca playa besada por el cristalino mar. Sobre las bananas inflables flotaban hasta diez chicos juntos. las bellas colinas. Con ese orgullo de abuelo que. se iban cayendo al agua uno a uno. Ni bien los compinches arquitectos terminaron su construcción. para leer en la arena. agarrándose la panza. para jugar al vóley. para observar a los chicos jugar. Simplemente por la dicha de verla jugar. Los chicos más osados hacían esquí acuático o andaban en motos.

moviendo las cabecitas. Salieron del agua aún agarrados de la mano. –Ellos son los reyes. Después seguía nadar como perrito. –Sí. Demás está decir que eso les causaba risa. –Cuando era más chiquita. estacionaron los transportes en la gigante cochera del castillo. –¡Qué bueno que el castillo de la oma y del opa no es de arena! –expresó Valu. los bracitos y las piernitas. 17 . pegaban un salto y desaparecían. –Parece la casa de Hulda y Fede –continuó Valen. nosotros dos los príncipes y vos la princesa – le dijo Martín a Valentina. –comentó Valu. Valen golpeaba el agua con las manos y los salpicaba. la princesa y los peces brillando en el paradisíaco mar. yendo en dirección al mar. salpicando a más no poder también. Después se tiraron en la arena y comenzaron a rodar.arena de las manos. Tanta agua saltarina por el aire no los dejaba verse el uno al otro. Salían del agua. no terminaba más… como todos los rosarinos…. Luego de jugar por un buen rato. Vamos a ir a tu casa –le dijo Hernán a su amiga con los ojitos bien abiertos. –Hoy la oma va a hacer strudel para todos. el tractor y los camiones de Her recorrieron infinitas autopistas sin asfalto. –¡Miren! ¡Una botella! –gritó Martu. pasando sus deditos por su largo pelo castaño como peinándolo. El tren. la arena pegada iba cayendo y se les empezaba a notar nuevamente la piel. dejando huellas que más tarde borraría el mar. –Parece que las vaquitas quieren viajar –comentó Martu. juntando los deditos de la mano derecha y moviéndolos en señal de interrogación. –¿A dónde querrán ir? –preguntó Hernán. – ¿A Rosario? ¿Les conté que mi papá es rosarino? ¡Uy! Cuando mi papá se ponía a hablar de Rosario. Como despedida al agua. Se sacudieron el agua. Era muy llamativo. parándose para ir a buscarla. Los tres se pusieron a golpear el agua. Como invitados a la fiesta. Iban para un lado y para el otro. A medida que el cuerpo se les iba secando. –A Buenos Aires. Los dos príncipes. se tomaban de las manos y jugaban a la ronda. Todo era un buen motivo para reír. ¿sí? –comentó Valen. pateando arena con el pie izquierdo. Los chicos los llamaban y volvían a bailar al compás de las risas y de la ronda. porque la casa de los bisabuelos es como un castillo –agregó Hernán. –¡No creo que quieran ir al ruidoso Buenos Aires después de vivir en un lugar como éste! – exclamó Martu. se sumaban cardúmenes de peces globo y payaso. moviendo los pies con todo. frunciendo los labios. quedando como milanesas humanas con tanta arena pegada en el cuerpo. –¡Strudel! ¡Qué rico! Juguemos un rato más y nos vamos. tal vez… -susurró Valentina. a las vaquitas de San Antonio les decía “abejitas de San Antonio” –confesó Valu. Alguna que otra vaquita comenzaba a subirse al tren. Se pusieron a jugar con los vehículos de Hernán. ladeando la cabeza.

subiendo y bajando con el oleaje de las aguas. almuerzo en casa. Un incipiente olor a asado recordó a los varones que era hora de almorzar. –¿Qué dice el mensaje. Mi bisabuelo me va a hacer fideos con ricota. Nos vemos a la tarde. sino también lo hace con botellas. Los tres acompañaron a la botella mensajera a regresar a su travesía. –No. La vieron alejarse. devolvámosla al mar. Decile a la oma que haga muuuuuuucho strudel. 18 . –¿La guardamos? –preguntó Hernán. –PAZ. Así el mensaje le puede llegar a otras personas –contestó Martu. – No. Valen? –preguntó moviendo las dos manitos Hernán.Era una de esas botellas con mensaje que trae cada tanto el mar. El mar no sólo habla a través de caracoles. ¿Eh? –contestó Valen. mientras se recogía el pelo en una colita. –¿Venís a comer asado con nosotros? –invitó Martu a su amiga.

.Capítulo 4 - .

en realidad es como si tuviera quince. hace un tiempo atrás. haciéndole el último nudo a la última bolsa de confeti. rara vez me llamaba por mi nombre. No sólo el mal trance las había unido (sólo ellas saben lo que habrán sufrido) sino esa constante necesidad de dar. “Señorita Reina”. colgando la última tela en la pared. como si no tuvieran diez años de diferencia. sólo cuando me retaba. Temperamentales. Guada y Valen amaban hablar de la familia. sólo un mal recuerdo. “Pollito en Fuga”… Guada se rió tanto que le agarró tos. de hacer bullicio. Se siente importante al ser tenida en cuenta. Congeniaban porque las dos eran alegres. -¿Te conté de los apodos que me ponía mi mamá? –preguntó Valu. A Guada no se le había caído el pelo. No quedó vestigio alguno en sus cuerpitos de esa terrible enfermedad. pero a la vez la tratan como a una grande. eso es historia pasada. típico. intercalando la decoración con chocolatada y anécdotas familiares. Sabe diseñar vestidos. sugiere. de bailar y de tentarse por cualquier mínima cosa que pudiera servirles de excusa para tentarse. Valen no desentona en el grupo de amigas de Guada. -Voy barriendo mientras. Y ella siempre tiene algo que decir. sabiendo que había sacado un buen tema para reírse un buen rato. Guada pone la bolsita junto con las otras y busca las telas y flores. por lo madura que es. sonándose los deditos. -Ya termino de embolsar el confeti y arrancamos con la decoración –contestó Guada. maquillar. Valen opina. Valen no se cansaba de contarle de sus travesuras. Valentina guarda la escoba detrás de la puerta de la cocina del salón de fiestas. -Mi madre –comenzó solemnemente. Las amigas no paraban un minuto. Intuyendo que se venía algo divertido. Como ella. Guada? –preguntó la inquieta de Valen. adornar salones. Afortunadamente. Algo que acotar. Guada se reía mucho de las locuras de su mini amiga y le contaba las de sus cuatro hermanos. Aunque tiene sólo cinco años. cuando ambas estaban en tratamiento por leucemia. Ama dar sus puntos de vista sobre cada situación. Vencieron al cáncer y hoy rebosan de una increíble salud. Las amigas estuvieron un rato largo adornando el salón. como una más. A ella le encanta organizar fiestas. para nada. Tiene muchas ideas y se da maña. peinar. 20 . Y que para cualquier persona pasaría inadvertida. -Dale. se le llena el pechito de orgullo cuando le piden opinión. Guada tiene un arsenal de amigas quinceañeras. Hablan de igual a igual. -Noooo –contestó Guada. Me decía “Pocha”. Fuerte y sano. pero su preferida es Valentina. Es la mascota del grupo. Se acomoda el pelo detrás de las orejas y corre a ayudar a su amiga. A Valen sí. quedó confeti en el piso.Guadalupe está preparando el cumple de quince a una vecinita nueva. pero ya le había crecido nuevamente. Guada y Valen se conocieron en una clínica de Buenos Aires. -¿En qué te ayudo.

es eso”. “¿La lapicera?”… Nos acelerábamos tratando de adivinar qué quería… Ella seguía sin decirnos qué quería. a su vez era una típica frase de su mamá) –preguntó. “Chanchito de la India”. -Mi mamá no sólo nos inventaba nombres a nosotros sino que también distorsionaba los nombres de las cosas. “Firulais”. subiendo y bajando los deditos juntos. ¡Qué loquita! A esta altura Guada ya estaba sentada en el piso. A veces no sabía si me llamaba a mí o a mi hermana. tipo indio. Chasqueando los dedos con una mano y con la otra agarrándose la cabeza o la boca. A Valu se le llenaron los ojitos de amor.-¡Mi mamá también me decía Pocha!!! -Pará que hay más. Tenía los mismos gestos que su mamá.. me voy olvidando las cosas”. -¡Qué imaginación tenía tu mamá! -¡Me decía “Chanchito de la India”! ¿Lo podés creer? (“Lo podés creer” era una típica frase de Valu. muy cansada te decía “silla” cuando quería decir “mesa”. “Cocucha Efervescente”. “Toti”. “Chanclet”. “Pío Pío”. como diciendo “no puede ser”. eso no es todo –continuó con las manitos en la cadera. -También me decía “Sapito Clo Cló”. un par de suspiros que ayudaron a recuperarse de tanta risa y ahí arrancó de nuevo. que. “Coka”. ¡No sé de dónde sacó esa manía! Decí que nosotros ya habíamos aprendido su lenguaje y la entendíamos… Cuando nos mandaba a lavarnos los dientes nos decía “¿ya se lavaron los dientuscos?”. ella decía. -Mi mamá me daba unos abrazos tan fuertes que me hacía sonar los huesitos de la espalda. O se tildaba y te decía “¿me traés la………. Cuando al fin acertábamos. 21 . riéndose también y moviendo la cabecita para ambos lados y mordiéndose el labio inferior. “Pichonísima”.. porque a él también le ponía sobrenombres raros.¿De dónde lo sacó??? -¡Ay.?” Y ahí empezábamos mi hermana y yo con el rally de palabras… “¿La cuchara?”. “China”.¡Cómo me hiciste reír hoy! -Y cuando estaba muy. escuchando los disparates de su amiguita y contemplando sus ademanes. Cuando le preguntaba a mi hermana si tenía tarea le preguntaba “¿Tenés tareusqui?” Cuando nos teníamos que bañar nos decía “Vamos a darnos un bañusqui”. la abrazaba y le decía: “No estás viejita má. Valu! No sé… -contestó Guada. Hubo un pequeño silencio. -Mi mamá era así. siempre: “bueno. Y te llamaba “Pupi”. “Piojo Loco”. secándose las lágrimas alegres. “Cielo Azul con Estrellitas Multicolores”. -Sí. Por las dudas contestábamos las dos. lo dijiste… –contestó Guada agarrándose el estómago de la risa. . “Cosa Seria”. -¿Te cuento otra? -Sí. estás cansada. ¿”Pollito en Fuga” lo dije?.. Y ahí a mi hermana le agarraba el ataque de ternura. –siguió Valu. es que estoy viejita ya. “Pajarito Volador”. Juntaba un par de sílabas y ya tenía un apodo nuevo. por favor. Y a veces hasta mi papá acudía a sus llamados.. Valen hablaba mucho con el cuerpo.

decía ella. mientras giraba risueña en una ronda con Guada. Cada tanto. me agarraba a upa y hacía todo con una mano. No tenía sentido. Era como una extensión de su cuerpo. Obvio que Stitch era yo… Tuve épocas que era tremenda. “No” era “sí” para mí. ya por instinto. La mayoría de las personas tienen apodos comunes: Pepa. Tita…. Se hacían las que patinaban sobre hielo. muy poco… ¿Y la mía? ¿Cuándo vendrá la mía. Tanto apodo. cualquier oportunidad le venía bien para practicarla. -Tengo ganas de bailar. -Falta poco. La pista del salón era más brillosa con el brillo de esas angelicales bailarinas. Dentro de un ratito…. 22 . -Te advierto que cuando venga mi madre. se ve que imitando a mi madre. Guada y Valu bailaron al compás de interminables canciones de interminables estilos. Pasado mañana. Pero parece que a mi mamá yo no le pesaba. Valu hacía la vuelta carnero al ritmo del reggaetón. Valu. Los tuyos eran por demás originales. me decía “Buby”. -¿Apodos dúo? -Sí. con el tema de la enfermedad estuve más tranquila. Coca. la verdad que sí. Cuando me llamaban por mi nombre. tuvo que distorsionar mi apodo y entró a decirme “Bubylandia” ¡¡Bu-by-lan-dia!! -No te podés quejar. Valu? -Mañana. haciéndose la indignada. En fin… Pará. también teníamos los apodos dúo. Yo no decía ni pío. levantaban las piernas.. hacían abdominales. Hasta ahí. Guada le seguía el juego y se caía también. Hacía más caso. no te va a decir ni Guadalupe ni Guada. -Ya sé. me acordé… y por si esto fuera poco. -¡Qué tierno. dejame adivinar. Después. Y eso que últimamente yo ya estaba pesada. Ahora que sabía hacer la vuelta carnero. Valu! -¡También llegó a decirme “Panchito con Mostaza”! ¡Panchito con Mostaza! –gritó. cuando nací. Tiradas en el piso. ¿Bailamos? –Guada no quería recordar su enfermedad. -Me encantaría que me llame así… -¿Cuánto falta para que venga mi mamá? –preguntó Valen. Valu. Y mi hermana.. Veía a mi papá y a mi mamá tan tristes y cansados que decidí portarme bien. Pero después. no sé…. pero conteniendo la risa. Valu se hacía la que se resbalaba y se caía para hacer reír a su amiga. a veces me olvidaba que me llamaba Valentina. Me encantaba andar por la vida a upa de mi mamá. Me encantaba desobedecer. me parecía raro. tanto apodo. Y saludaban cual miss universo a una audiencia invisible que las aplaudía al compás de sus piruetas sobre el hielo de fantasía. -Sí. se hacían las payasas. Preparate porque seguro te llama “Guadalupín”. A que Stitch eras vos… -¿Te cabe alguna duda?.Después. vamos más o menos bien. Estrenaron el salón adornado con telas y globos violeta y fucsia. Cuando se refería a mi hermana y a mí éramos “La Tota y la Porota” o “Lilo y Stitch”.

.Capítulo 5 - .

F

elipe terminaba de baldear el patio. Había sido sastre para una importante casa de trajes. Y como ya estaba jubilado, una de sus actividades preferidas era baldear con su bisnieta. Además de cocinar deliciosos espaguetis con ricota o brócoli. Tenía la cabeza bronceada y era casi casi pelado, salvo por unos mechoncitos de pelo finito y canoso encima de las orejas y arriba de la nuca. Caminaba despacio, con los brazos hacia atrás y las manos agarradas. Tenía unos ojitos verdes hermosos. Era muy buen mozo. Cuando le hablaba a Valen en italiano ella se reía y lo miraba con cara de qué me estás hablando. Y le seguía hablando en italiano empecinado en que ella lo iba a entender. Sabía inglés también, por haber estado como prisionero de guerra, entre otros países, en Inglaterra. Era igualito a Fangio, el corredor de autos. Cuando Felipe visitaba a sus amigos y parientes, no tocaba el timbre. Se ponía a chiflar en la ventana y ya todos sabían que era él. A veces chiflaba canciones raras. Irreconocibles. Como la mayoría de los viejitos que entran a silbar una melodía que tiene el ritmo de dos por cuatro, pero que ni ellos saben cuál es. Un lugar al que con frecuencia llevaba a Valu era “el tronco”. A ella le fascinaba ir allí. En realidad no era un lugar propiamente dicho, sino simplemente un par de cuadras sin asfalto, con casas grandes tipo quintas a unos escasos kilómetros de donde vivían. Cuando su bisabuelo Felipe le decía “¿Vamos al tronco?”, su corazoncito empezaba a latir más rápido de la emoción. Para Valu era toda una aventura, como entrar a otro mundo. Uno enorme y selvático. Le decían así porque en la vereda de una de las casas había un tronco largo y grande colocado horizontalmente, en donde se sentaba con Felipe a respirar aire puro. A un costado del tronco había un tremendo sauce llorón, asi que cuando se sentaban, tenían que correr las ramas del sauce para hacerse lugar. Cada tanto, las ramas traviesas se encaprichaban en ser el flequillo verde de Valentina. Cuando había estado sentada por un ratito se ponía a juntar caracoles y a investigar entre los yuyos, las plantas y flores, a ver si encontraba algún trébol de cuatro hojas, o algún bichito raro que no fuera ni bicho bolita ni ciempiés. Pegaba un grito cuando encontraba una vaquita de San Antonio, ya que eran sus preferidas. Felipe se quedaba sentado, con los codos apoyados en las rodillas, observando a la Indiana Jones de Valentina. Como era una nena con mucha imaginación, creía que colgado de algún árbol aparecería Tarzán con Chita o algún tierno león. Valen volvía de adornar el salón con Guada. –¿Baldeaste solito, Filippo? –Sí, piccolina. –¿Por qué no me esperaste, Filippo? –Más tarde baldeamos de nuevo. ¿Capito? –Capito. –Ya es hora de que dejes de decirme Filippo y me digas bisabuelo. ¿No? –dijo Felipe haciéndose el enojado, mientras acomodaba el balde y la escoba en el armario. –Ok. Bisabuelo Filippo –contestó Valu, agarrando la pielcita arrugada del codo de su bisabue24

lo y haciéndole cosquillas. Felipe respondió agarrando la pielcita del codo de su bisnieta. Y haciéndole cosquillas también. Valu se sentó a la mesa a pintar. Nada mejor que dedicarse a algo tranquilo después de tanta playa y tanta decoración y tanto baile y tanta risa…. El living de la casa era enorme. Minimalista. Lo inundaba una constante fragancia a panadería. A hogar. Había una ventana doble, gigante, tipo puerta que daba al jardín y a través de la cual, cuando Valu no hacía bochinche, se escuchaba el canto del mar. Las cortinas blancas flameaban siempre. Valu solía dejar de pintar para mirarlas flamear. Enroscarse y desenroscarse. Tocar los vidrios impecablemente limpios, reposar por unos instantes y volver a volar. El único desorden de la casa lo causaban la infinidad de juguetes desparramados por doquier. En realidad daban un toque ornamental y lúdico al impoluto hogar. No, no daban el aspecto de desorden. Los juguetes daban fe de la vida de la casa. De la presencia de niñez. La niñez es la mejor decoración de cualquier casa. Y ésta estaba bellísimamente, armoniosamente decorada. De las paredes blancas colgaban cientos de retratos familiares. Ninguno estaba torcido. Todos alineados a la perfección. Rostros hermosos ligados por el afecto y la sangre. El lujo reinaba. No la ostentación. El lujo. Una especie de lujo austero. Si es que eso existe. La casa brillaba debido a los materiales con los que estaba hecha, jaspe, esmeralda y zafiro. Y por el amor reinante y por la extremada limpieza de sus ocupantes. Valentina, Alfredo y Felipe eran el escuadrón de la pulcritud. Espadachines del orden. Para ellos limpiar era el mejor pasatiempo. “Dios los cría y ellos se juntan”, dicen. No había en el barrio casa más baldeada, lustrada, encerada y ordenada que la de los tres mosqueteros del brillo. Valu sacaba punta a su lápiz violeta cuando vio entrar a su opa y oma con su respectivo abundante strudel por la ventana puerta. Saltó de la silla y fue a abrazarlos. Voluntariosa como de costumbre, tomó el strudel y lo llevó a la cocina. Se subió a un banquito para alcanzar las copas de cristal para preparles chocolatada a sus bisabuelos. La oma y el opa se sentaron a la mesa mientras observaban a su bisnieta cortar el strudel y preparar chocolatada al mismo tiempo. Valu dejó sus actividades por un instante y colocó los individuales de mimbre frente a cada invitado. Ahí se dio cuenta que le faltaban dos. Su Martu y su Hernán. –¿Y mis amiguitos? –preguntó sin dejar de acomodar los individuales prolijamente. Hulda y Federico no podían ocultar la risa. –¿Y Martu y Her? –volvió a preguntar como si la oma y el opa no supieran de quiénes estaba hablando. Mientras se estiraba para extender el individual de la punta de la mesa. Ni bien terminó de preguntar, vio dos ardillas gigantes atravesar la ventana puerta. Una un poco más alta que la otra. Fingió asombro, pero sabía perfectamente quiénes eran las ardillas. Sabía que una se llamaba Martín y la otra Hernán. –Chicos, me parece que es hora de que se consigan otro disfraz… Ya sé que son ustedes… dijo, mientras le quitaba con fervor los grumos a la chocolatada. 25

–Tenés razón. Es hora de que nos hagas otro disfraz, oma –contestó, sacándose la cabeza de ardilla y apoyándola en la mesa. Ahora era medio ardilla y medio Martu. Alfredo y Felipe se sumaron a la merienda familiar. Entraba un vientito marítimo respetuoso por la ventana. De esos que no te vuelan el mantel, ni las servilletas y ni te despeinan todo. Alfredo abrió la puerta principal y dos ventanas pequeñas laterales para que la brisa toda pudiera compartir la merienda con ellos. Se volvió a sentar. –¿Quiere dar gracias, Don Federico? –preguntó Alfredo. Una pregunta por demás retórica. –Como no, es un honor –contestó Federico, como era de esperarse. –Gracias, Dios, por estos alimentos. Gracias por tenerlos cada día. Gracias por esta mesa en familia. Gracias por la salud. Cuida del resto de la familia y amigos. Amén. –Amén –dijo el resto al unísono para luego atacar el strudel sin piedad. Alfredo ya había estado sentado por unos cinco minutos. Era demasiado. Algo tenía que inventar para poder pararse. Se levantó, puso un cd y sin timidez alguna se puso a bailar. Valu, que también ya había pasado su límite de tolerancia de quietud permitida, imitó a su abuelo. Hacía el pasito de taparse la nariz con una mano, con el otro brazo levantado, descendiendo despacito hasta el suelo. Movía su cadera, poniendo cara de cicunstancia. El resto seguía sentado. Martu y Her empezaron con las palmas, al compás de la música y los bailarines. Valu saltaba, movía los brazos con desenfreno, sacudía la cabeza, despeinándose toda. Hulda y Federico acompañaban con los pies. Felipe silbaba. Los siete disfrutaron a más no poder. Los ocho, quise decir. La risa era un invitado fijo, infaltable en cada reunión familiar.

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- Capítulo 6 -

frutilla y todos los gustos que se puedan ocurrir. Valen se puso a jugar a las Barbies con Gime. Mucho mejor. Increíble. mucho mejor. Podía tirarse de paracaídas y caía sobre un colchón inflable gigantesco. al igual que en Disneylandia. Valu se sentía un “pajarito volador”. “qué pequeño el mundo es…” Se hicieron amigas inseparables. pero gratis. Y espectacular. Al subir y bajar de la cama elástica. Los amigos nunca se pelean. Volando hacia el “cielo azul con estrellitas multicolores”. El amor se intensifica. Podía llevarse cuantos quisiera a su casa. Y fantástico. Estaba lleno de nenes y nenas riendo todo el tiempo. 28 . Como en Disneylandia. Todas fanáticas del pico dulce. Con sólo apretar un botoncito tenía lo que quería. Areneros con arena comestible. compartiendo galletitas y anécdotas de bicicleta. Valen no sabía a dónde ir primero. Y mágico. golosinas y facturas. pero gratis. Máquinas expendedoras de gaseosa. otra ex compañerita de lucha. También había baúles con miles de juguetes y juegos de mesa. Era una especie de Disneylandia. chocolate. así como también le decía su mamá. La alegría no tiene fin. Ninguno lloraba ni se portaba mal. el chicle y el mantecol. el pochoclo.E l País de las Cosas Lindas era bastante parecido a un parque de diversiones. Había camas elásticas también. Las golosinas no producen caries ni dolor de panza. Por todos lados se sentía la fragancia a jazmín. en el cual podía saltar y acostarse todo el tiempo que quisiera. pero mejor. charlando. anillos…todo lo que la coqueta de Valen amaba. eternas. Compartían los juguetes y las golosinas. Las muñecas siempre se prestan. pero mejor. con gusto a vainilla. así como la llamaba su mamá. No querían perder el tiempo llorando y portándose mal. en las cuales saltaba tan alto que veía al resto de los nenes como hormiguitas. todo lo que ese lugar ofrecía. todo. Cada vez que iba. Había hamacas con luces y velocímetros y marcador de altura. freesias y rosas. riendo. Había peloteros que en vez de pelotas tenían hebillas. Las cosas caras son gratis Allí siempre es primavera y Navidad. En el País de las Cosas Lindas lo lindo nunca se pone feo. Los recuerdos felices se atesoran. Increíblemente gratis. pulseras. Al ratito ya eran como veinte las princesitas jugando. De fondo se escuchaba. Había que aprovechar al máximo.

Capítulo 7 - ..

intercalados con peluches de todo tipo de animales y fotos de la familia. Se sentaba en el living. En realidad. ¿me contás un cuentito? –preguntó Valen con sus bracitos detrás de la cabeza y una 30 . Al menos no por mucho tiempo. donde Valu tenía sus cuadernitos. libritos para pintar y sus latas con lápices. Se calmó cuando vio entrar a su nono. La habitación de Valu estaba pintada a rayas fucsias y violetas. Tenía sus recipientes con agua y comida de los cuales se servía cual señorito inglés. Junto a su placard fucsia había una enorme casita de muñecas. –Nono. saborear un caramelo de dulce de leche y escuchar un buen cuentito.L uego del País de las Cosas Lindas. fue desde un principio Benyu. Jamás ubicó los muebles. angelicales. insoportable timbre. En el balcón vivía Benyu. ni le hacía voces. Había una biblioteca alta hasta el techo. Benyu habitaba la casita de muñecas. estridente. Las cortinas de Winnie Pooh no impedían el acceso del educado resplandor. Era muy parecido al anterior hámster. No era lo suyo estar quieta. el mejor plan sería tirarse en la cama. Valen observaba su velador que giraba en su mesita de luz. blanca. luego fue Benyulino. Valu le decía “Te quiero. A veces. Su mascota fiel. Cada cosa en su lugar. el bichito se asomaba a la habitación. pero como en la familia de Valu era costumbre distorsionar o cambiar los nombres. bebito”. aunque más de una vez se le explotaba en la cara. Andaba libremente por el balcón. no. impresas en la tela de la pantalla. repleta de libros de cuentos. sólo se divertía tocando una y otra vez el chillón. La gran y nómade casita de muñecas sólo le sirvió para que tocara el timbre. el antiguo Benyu había sido Benjamín. Y también a jazmines. Valu saltaba en la cama como si fuera una cama elástica. como era costumbre de Valen. Con ésta jugaba y se entretenía por horas. Sus chicles preferidos eran los de uva con juguito. él se quedaba mirándola un ratito como contestándole “Yo también” y pegaba la vuelta en dirección a su ruedita. al principio. sin tanto protocolo. Las princesas de Disney giraban una y otra vez. también blanco. Entraba mucha luz por el ojo de buey ubicado a la izquierda de la cama. Tenía una alcancía rosa que hacía las veces de caramelera o chiclera. porque guardaba más chicles que caramelos. Abrazadita a la brisa venía la música. Ya había aprendido a hacer globo. crayones y fibras. Todo acomodado prolijamente. Valu amaba a su hámster. Olía a limón y melón. Éste. Y mucha más por el ventanal que daba al balcón de su habitación. que también se llamaba Benyu. estaba el escritorio. tener la carita impregnada de chicle y de olor a uva. La luz del mismo era casi imperceptible por la luz reinante en su cuarto. de punta en blanco. Canciones de cuna constantes. ni los muñequitos con cara de póquer. juntaba sus manitos como si estuviera orando y disparaba para el balcón. hasta que finalmente negociaron en “el Benyu”. Con la anterior que tuvo. armónicas. No lo tenía confinado a una jaula como al otro. La brisa jugaba con ellas y hacía bailar a los gorditos ositos fanáticos de la miel. Igual. el hámster. era divertido. A la derecha del ventanal. Ni bien lo llamaba.

no lo dejaba ni saludarla que le decía “¿Me contás un cuentito?”. si no era muy tarde. Alfredo trataba de emular las aventuras que su hijo había vivido con su amada hija. poniendo su pelito detrás de las orejas y mordiéndose los labios. Tan interesantes eran los cuentos que. el acolchado y la almohada. A pedido de su nieta. Y todos juntos viajaban en submarino. “¿Lista?”. En ocasiones veían a las estrellas de mar tocar la guitarra mientras los pulpos cantaban y los cornalitos bailaban. la ballena Tita y el caballito de mar Rodolfo. Cada noche. la mamá dejaba de leer su libro o prestar atención a la tele para también participar. Valen asentía con emoción. antes de dormir. preguntaba su papucho. no la roja sino una azul. Llevaba puesto el pijama de Tinker Bell. Y dos o tres más de repuesto. abriendo sus ojitos al máximo. La famosa medusa también era buena y traía consigo a sus amigos acuáticos. la hermana mayor.pierna doblada y apoyada sobre la rodilla de la otra. Su papá era el piloto y ella la entusiasta copiloto. conociendo las bellezas de las profundidades del mar. O a las ostras jugar a la mancha o a la escondida. Pero para ella nunca era suficiente. Entonces. la veterana medusa que ya venía siendo protagonista de los cuentos de la hermana de Valen. celestes y hasta aparecía el lobo. Cada tanto volaban en globo aerostático y sacaban fotos a todos los países que se veían chiquititos desde esa altura. 31 . La abuelita hacía unos deliciosos panqueques con dulce de leche y crema. también se enganchaba como quien no quiere la cosa…. muchas veces. –Pero cómo no… contestó Alfredo. El delfín Lolo. Era la hora de las aventuras en pijama. Otras veces. De repente. No había nada más apasionante en el día que escuchar los cuentos nocturnos y desopilantes de su papá. A veces había varias Caperucitas. Valen ponía cara de que algo iba a pasar. Entonces ella y Valen se miraban con carita de sorpresa por no poder creer las cosas locas que pasaban. Valen acomodaba bien la sábana. Agus. su papi le contaba otro o alargaba el que había terminado. Ni bien llegaba papá de trabajar. Alfredo se sentó a un costado de la cama blanca de Valu y le acomodó el flequillito. Valen siempre se enojaba cuando terminaban los cuentos. Tenía que hacer muchos porque el olorcito atraía a Blancanieves con sus siete amiguitos. Sabía que siempre debía llevar algún cuentito bajo el brazo. que la había ido a arropar. Y daban la vuelta al mundo no en 80 días sino en 8 minutos. pero cada vez que aparecía. aparecía la medusa. pero era bueno y no le hacía nada a la abuelita. Uno nunca era suficiente. alistando su cama como si fuera el cohete que la haría recorrer mundos fantásticos. Otras veces paseaban con un pato gruñón que se la pasaba quejándose y que nada le venía bien. Valentina y su papá iniciaban maravillosas aventuras. verdes. a Campanita y a la Bella Durmiente que se despertaba con ese rico olor y era la que más comía. por eso Valen las esperaba con tanta expectativa cada noche. Y que le daba un toque de suspenso a las historias. que ya estaba grande para cuentos. No sé por qué le daba suspenso. Cualquier cosa podía pasar en estas historias. Y el cohete despegaba con las palabras mágicas “había una vez…” Visitaban a Caperucita.

con su mochilita de Kitty. Cuando su hermana estaba triste. Siempre eran travesuras tiernas. –¿Lista. No sé cómo se las ingenia para tener tiempo para todos. En un Reino muy cercano a los nuestros vive un Rey. Eran cosas abstractas. revolvía entre sus cositas invisibles y le regalaba juventud. Así era Valu. ni la pompa. Porque así son las cosas buenas que llevamos dentro. En vez de estar en Su trono. nonín?. ahora estaba sentadita como indio. Valu no se sacaba la mochi por nada. sólo quiere que lo quieran y que disfruten vivir con Él. Valu tenía una mochilita de Kitty cargada de cosas.El cuento de hoy se titula “La mochilita de Valu” –anunció el nono Alfredo solemnemente. Cuando su abuelo venía a visitarla.. Viajar en colectivo. o subte o tren con el que va a trabajar. comparte sus riquezas y sabiduría y no le gusta ni el protocolo. Él no tiene súbditos. Él no quiere imponer Su monarquía . más tenemos. mordiéndose el labio inferior de emoción. No. Y cuanto más daba.. Pero a este Rey le gusta andar por la vida sencillo. Valen se acurrucó en la camita. A medida que Valu crecía. Cambió sus carísimos zapatos de cuero por sandalias o alpargatas o por andar descalzo. 32 . más se llenaba. Cuando su mamá estaba preocupada. Hoy hablé con Él y mi mamá me dijo que también había hablado con Él y mi hermana y mi marido también…. –¿Me contás otro. era usted. y un poco de alegría también y de vez en cuando. . Se acomodó como si estuviera a punto de iniciar un largo y emocionante viaje. A diferencia de la mayoría de los reyes este es humilde. Iba por todos lados cual mochilera. por eso no pesaban. Lo que más le llena el corazón es estar con Sus amigos. Saltar a la soga con las nenas en el recreo. ni el ceremonial. Abrazar al que está triste y solo. metía la manito apurada en su rebosante mochila y sacaba un puñado de sonrisas. señorita. como si ella supiera lo que él venía a buscar. nono Fredo. pero eran valiosas e importantes. Sin más equipaje que un corazón lleno de compasión. compartiendo sus pertenencias con generosidad. de las que no te olvidás jamás. Era como parte de su cuerpito. decidió jugar al fútbol en un potrero. Y ella más feliz estaba. despegaba el abrojo del bolsillo de la izquierda y sacaba descanso. –¿Soy yo? –preguntó Valentina con asombro. Y no es que hace caridad porque llegan las elecciones y quiere salir bien en la foto y así seguir sí o sí en el poder. porque las virtudes que ella llevaba dentro parecían multiplicarse. Conversar con la gente enferma en el hospital. señorita? –Lista. no. crecía el tamaño de su mochila. alguna que otra travesura que lo hacía reír y tener alguna anécdota que contar a sus amigos de fútbol. dispuesta a sacar tranquilidad y paz para ella. Es más cómodo ayudar con ropa cómoda. –Sí. Cuando su papá estaba cansado. No es que ser elegante esté mal. abría el cierre emocionada. le gusta jugar con los nenes. con las manitos agarrando los pies. cuanto más las brindamos.

el guiso. sueñen conmigo”. Cambió Su trono por tu sillón. Tampoco te preocupes por ofrecerle caviar o champagne. No había luna porque. Luego movió el telescopio hacia arriba y vio lo que veía a diario. en realidad no era de noche. Cada aleteo de los ángeles era como instrumentos ensamblados en un majestuoso concierto celestial. se veían titilantes estrellas. –Pero Él ya no visita gente enferma. Quiere llevar su reino de gloria. tanto ama tu casa que prefiere vivir ahí antes que en Su palacio. Que cuentes con Él. cerquita. amor y esperanza a tu corazón. bajo un enorme árbol de hojas perennes. mi cielo –dijo. este es un cuento viejo. y techo de la del resto de la familia. ¿En qué momento los visita? –Él simplemente lo hace. Dónde vive este fascinante Rey.. Acaba de tocar el timbre de tu corazón. cimiento de su casa. Alfredo besó en la frente a su nietita y acomodó su acolchado de princesas. Ya te conté que la moda no es lo de Él. Bajó a tomar mate con su nono y su bisabuelo que ya habían empezado la mateada en el jardín. Trae miles de regalos para tu familia y para vos. Le fascinan los fideos con manteca. Que le cuentes lo que te pasó en el día. Las estrellas habían sido reemplazadas por ángeles. si está todo el tiempo con nosotros. por qué no el caviar. –Todavía visita gente enferma. 33 . Eso es lo sorprendente de Su presencia.. Es más. como si fuera la sonrisa blanca de un niño. Estaban sentados en un banco de material. Pero lo que más le fascina es cenar con vos. Charlar con vos. Conocer tu casa. Está acá y allá. El cielo azul. y un pedacito de luna en cuarto menguante. Él va. no tiene que consultar su apretada agenda. Cómo llegar a él. Ahí está. –¿Quién es. Esos abstractos que son más concretos que los que se ven. Hace muchos. bien cerquita. que jugaban carreras. Observó a sus seres queridos. No regalos de shopping sino los de su reino. Salió al balcón con cuidado de no pisar a Benyu y miró hacia abajo con su telescopio. No te preocupes por vestirte de gala.? –Jesús… –Muy bien… es Jesús. –Ya sé quien es ese Rey. algunas nubes gordas con forma de reencuentro. –Y vos que sueñes conmigo. El cielo no podía ser más azul. –¡Eso espero! Valu no durmió. ¿no? –preguntó con sus ojitos alerta. Te preguntarás dónde queda su reino. dejando la puerta entreabierta. muchos años que su reino vive en el mío y es lo mejor que me pasó. Debajo. –Que sueñes con muchas Valentinas. Se cambió el pijama de Tinker Bell y se puso su vestidito fucsia. –Pero.Si lo invitás a cenar. tenía el mismo azul del mar en el que había chapoteado con sus amigos. Compartir tu mesa. la sopa… y también. nono Fredo –dijo Valu. Valu. haciendo muecas. les mandó un beso con ruido y les dijo: “Buenas noches.

.Capítulo 8 - .

Sabía a frutillas. ni tan dulces. ubicadas cual regalos silvestres. El aire del sur la hacía volar cual ángel bello. El arbolito navideño también albergaba a otras miles al pie de su tronco. Comió frutillas sin parar. –Y ¿por qué las deshojabas? –preguntó Valu. entretejiendo margaritas para su sobrina. Valu era feliz con muy poco. Valentina volvió con Lucía. Era como uno de Navidad. un árbol de frutillas. Permanecía almidonado. Buscó las más rojas y grandes. Pequeñas grandes cosas. Auténtico. En la ensalada de frutas. frente al árbol. Libre. como si se tratara de un gran banquete. impecable como el ángel que lo lucía. –¿Sabés que cuando era chiquita solía deshojar margaritas? –comentó Lucía al colocar una segunda corona a su sobrina. Su vestidito blanco haciendo juego con su piel y sus labios colorados se vieron coronados con una preciosa tiara floral. descalza. Inmersa en un paisaje patagónico. Sano. Al arrancar cada pétalo me preguntaba “¿Me quiere o no me quiere?” –¿Quién te quería o no te quería? –Todos me querían. de broderie y puntillas. las abrazó y observó detenidamente el árbol. Solas.L ucía juntaba margaritas. Se sentó en el pasto húmedo por el rocío. Con esas cosas que muchos ignorarían. En las tortas. con su vestido blanco de corte princesa. salpicaban su carita. Valu cerró los ojitos. Encontró junto a un hilo de aguas cristalinas. Comer frutillas era una fiesta. Era una canción que había pasado de generación en generación. Valu. Ya no hace falta. Las ponían en una canasta de mimbre. blanco. que caían vertiginosamente en pendiente. sin envoltorio. –Claro. Con crema. Con azúcar. La chiquita se alejaba. Valen respondía con un ruidoso “¡Iupiiiii!”. –No arranquemos pétalos. Como un puñado de frutillas. Valu cubrió las rodillas con su vestido. Después las arrancaba al azar y así como tomaba una. Las saltarinas aguas. No lo podía creer. Cuando su mamá le decía “Compré frutillas”. levantó la cabeza y dejó que las gotitas con sabor a fruta le refrescaran el 35 . Valu la ayudaba. No se mojó el vestido. –Porque era una costumbre. con forma de banco y comenzó a hacer una tiara. otra volvía a nacer. Primero. Se arrodilló lentamente sobre su vestidito. La majestuosidad de las montañas color pastel las cuidaba. no supo cuál elegir. A ella le encantaban. con una sonrisa de oreja a oreja por su coronación. Sus labios nunca habían estado tan rojos. Con su pequeña manito se sirvió del agua más que cristalina. tía. El sonido de las cascadas antojó a Valu a beber agua. sosteniendo su recién estrenada tiara y colocó la canasta con margaritas y el puñadito de frutillas a su derecha. Lucía se sumó al canto. adornado con miles de frutillas. Valu decidió disfrutar de su sueño hecho realidad. Lucía se sentó en un tronco centenario. Valu seguía juntando florcitas mientras tarareaba “Cristo me ama”. Dejando una estela de pétalos de margaritas.

probablemente. De una en cuatro. de la mano. ubicada en una especie de balcón sin barandas. aplaudiendo al mar simil griego que danzaba en puntitas de pie alrededor de sus sinnúmero de islas. Además de. De dos en tres. Casitas homogéneas y hermanadas. había un florero pequeño con alegrías del hogar. tararear. parado cual soldado. Escalonadas sin uniformidad. Y esa música envolvente… constante… que la hacía silbar. Valu abrió sus ojos y vio en el cielo una bandada de golondrinas volando en forma de la inicial de su nombre. Y la salvación. apoyando sus codos en los brazos de la misma. en forma de colina. El Cañón del Colorado. La luz se miraba al espejo en el río. ante su gloriosa belleza. violetas y fucsias. haberlo convencido de que había vida después de la muerte. Ese mar que habría obnubilado al mismísimo Sócrates y que. Y éste le devolvía el bello semblante de Valentina. Qué bella esa luz tenue y a la vez refulgente que la seguía a todos lados. Tener el alma salva rejuvenece al más sufrido y al más anciano. lo hubiese dejado diciendo su célebre frase: “sólo sé que no sé nada”. El balcón formaba parte de una rústica casita blanca con techo rojo. Sintió que formaba parte de la bandada. cantar.rostro. Lucía estaba ahora sentada a una mesa pequeña de hierro forjado. bailar. 36 . gemela de otras cientos que se exhibían como golpes de pincel en un lienzo de piedra. Ya que ese mar. al ritmo de la sinfonía de incontables gaviotas en vuelo. con ese aire casi helénico. Y sus cóndores. En el centro de la circular mesa. Sentadas. No hay mejor cirugía ni maquillaje que el amor y la felicidad. en una platea rocosa. la Patagonia. a la que sentía cuando mami había llegado y estaba nuevamente a salvo en sus brazos. Y la paz. con vista a un mar muy parecido al Mediterrráneo. Dibujadas en recovecos ideales para jugar a las escondidas. Que la hacía sentir como si estuviera en todos sus lugares preferidos a la vez: Patmos. De dos en dos. El azul de sus ojos se mimetizó con el cielo. cuando su mamá metía la llave en la puerta. Millones de piedras multicolores sonreían debajo del agua. ahora lucía inmejorable. volviendo del trabajo. La inundó una alegría similar a la que la embargaba cada noche. con esas casitas blancas y rojas dispersadas de arriba abajo no podían ser efímeros. Eternamente. también. con las piernas estiradas. con esas islas. Debían continuar en otro escenario. Su rostro antes ojeroso y surcado por las arrugas del cáncer y de las injusticias de la vida. Tomaba una limonada dulce y comía aceitunas verdes y negras. La tía de Valentina descansaba su espalda sobre el respaldo de la silla de hierro. Pero era una alegría mayor y una sensación de protección mayor. con sus alerces.

Capítulo 9 - ..

La risa. Era un barcito como los de Palermo. En la vereda y en la calle transitaban. Las ramas del sauce disfrazaban de verde la bici azul y casi tocaban la vereda de adoquines. cuando la inseguridad no les había. Le tirabas un tema y ya tenía un chiste listo. Como lo hacían antaño. cientos de personas.J uan tomaba un cafecito con su primo Cristian. En los que hasta un vaso de agua tiene sabor especial. Había apoyado su bicicleta contra el tronco de un gordo sauce llorón. La risa. robado el placer de charlar hasta tarde con los vecinos en la vereda. respiraba profundo. pacíficamente. O como lo hacía la gente de los pueblos pequeños. Sin siquiera un registro de hurto alguno. Donde no hay temor de secuestros extorsivos ni asesinatos a sangre fría. mientras arrojaba miguitas de palmeritas a una familia de gorriones que jugaban a la ronda en sus pies. porque también participaba de los chistes de Juan. aplausos. gracias. se ve. Más seguro. doblándose de risa. Muchos estaban sentados en el cordón. quien no paraba de hablar y no dejaba a su primo terminar el café. pasando plácidamente las horas nocturnas de verano. aquí también convidado infalible. tomate algo con nosotros. amor y salvación. y volvía a ayudar a su opa con la quinta. a lo lejos y cerca… 38 . de repente. Una Belén perpetua. Te servían unas palmeritas o amarettis o masitas finas con el café. acabo de tomarme una regia limonada. gritos de júbilo. –Vení. alimentaba el ingenio de Juan. Algunas charlando. tratando de llevarse la mayor cantidad de mar en sus pulmones para el viaje de vuelta. acunados alguna vez en un pesebre. Una de ellas rezaba: “La senda de los justos es como la luz de la aurora. que va en aumento hasta que el día es perfecto”. Este lugar era como un pueblo de campo. Juan era especialista en contar chistes. Muchos niños cabalgaban sus bicicletas. intermitentes. Donde las cualidades están tan potenciadas que todos se llevan bien. Cristian alternaba risotadas con intentos de sorbos al café. Llegaba hasta la playa. Esos pueblos donde todos se saludan porque todos se conocen. La mayoría eran de su autoría. Entre cada mesa crecían arbustos decorados con lucecitas navideñas. –No. Otras patinando. El lugar más cosmopolita. hablando de bueyes perdidos. –Digamos que… por… Patmos. Más sofisticado. eran todos realidad. Se escucharon. tomando mate. ni en mil años. Salían de su boca como pan caliente. pero me quedo un ratito. Pero mejor. Amparados debajo de una sombrilla azul cielo. Cristian corrió la silla que estaba a su lado para que se sentara su mamá. los animales y la casa. Cada mañana. ahora le gustaban los cafés con crema. todavía. Un vasito con soda y los infaltables sobrecitos de azúcar con alguna frase profunda. –¡Hola. Donde los sueños de libertad. Cristian recorría interminables caminos en su bici. Antes acostumbraba a tomar lágrimas. Se sentaron en una mesita de afuera de un paquete bar. Pintado de colores pasteles por dentro y por fuera. Cristian les hacía honor. que no lloraba. De los que se colman de gente ni bien empieza el calorcito. Viviendo bajo el amparo de la salvación. viejita! ¿Por dónde andabas? –preguntó Cristian a Lucía. tocaban las bocinas y jugaban carreras con los pilotos de triciclos.

En la palma de la mano de Dios. Su pelito rubio embellecía su cabecita nuevamente. Un bebé con poca experiencia en hamacas. pero por la Luz que lo inundaba y no por ninguna enfermedad. Un lugar blanco e impoluto también. Fausto se sintió en casa nuevamente. En la cama de esa sala había abandonado. Y jamás se iban. Cristian. a abrazar al recién llegado. asfixiante. Con todo el tiempo para recorrer en triciclo los paisajes más sorprendentes e ilimitados.–¡Bien!!! Comité de bienvenida ¡vamos! –gritó Juan. millones de ángeles. el ciclista. ahora. a cada uno de ellos. Ya podía comer muchas cajitas felices. a la leucemia. Dios sabía cuántos cabellitos se le habían caído. Y ahí los tenía otra vez. saludaron al mozo agitando la mano y una sonrisa y se fueron cual niños corriendo hacia el árbol de navidad. aséptica. Pleno. cables y medicamentos. Y a sus jóvenes padres un cariñoso “hasta luego”. Celeste como el cielo carente de nubes. La llegada de Fausto fue condecorada con el canto de miles. todo a su alcance. La sonrisa que jamás había perdido en su enfermedad era. unidos en una gloriosa canción que acunó al precioso bebé. Su nombre significa “feliz” y ahora sí podía darle honor al mismo. zoológicos y golosinas. ni bien había tomado el último sorbo al cafecito con crema. Al unísono. Y mucha en doctores. Lo esperaban miles de piñatas en sus próximos cumpleaños y en los de sus millones de amiguitos nuevos. Tenía. Siempre bienvenidas. voló en su bicicleta azul. Constantemente ingresaban “recién llegados”. Se llamaba Fausto. La música se sentía con los cinco sentidos. Le había dicho un terminante “adiós”. Parecía como si Chopín interpretaba en su piano todos sus preludios. una sonrisa de alivio. Nunca despedidas. En el Hogar. Abrazados por la sonrisa tangible de Dios. pinchazos y transfusiones. Una multitud se turnaba para abrazar a un pequeño niño de poco más de un año que había llegado. que venían con infinidad de sorpresas. Tenía ojos celestes tiernos. Se levantaron frenéticamente. 39 . Millones de brazos se extendían para agarrar a upa a semejante belleza de escasos centímetros y de ojos que venían a completar el color del cielo. Una sala blanca. de paz. ahora. para siempre. Había dejado detrás una sala repleta de máquinas. La leucemia no lo alcanzaría ahí. Ya estaba a salvo. nocturnos y sonatas. Con una salud inmejorable. Los moretones se habían borrado.

Capítulo 10 - ..

Están haciendo mucho. Las canciones sin final. ¿Sigue su piel tan suavecita? ¿Tan blanca? ¿Sigue siendo mi hijita aunque no la pueda cuidar? ¿Terminó preescolar? ¿Aprendió a leer?¿Sigo estando viva aunque mi corazón no funcione más?Intento atrapar el sentid.Ni de los cuentos. Suaviza el mío. Tantas historias de tu vida que no le llegué a contar. 41 . Valu. ¿Lleva el pelo suelto o se lo ata? ¿Le brilla tanto como le brillaba acá?¿Sus ojos son más azules?¿Conserva ese olorcito que tanto extraño?¿Sigue tan inquieta.No logro que deje de doler. Listo para perderme en un abrazo eterno con mi ángel bebé.–Escuchá a mi mamá. Y sus canciones del jardín. Valu. Estoy juntando los besos que no le llegué a dar. –Lo sé.Querido Jesús: ¡Cómo la quiero! ¿Qué cuentos inéditos le estarás contando? Con todas las aventuras que viviste cuando estuviste por acá. allá no hay oscuridad. tan charleta?¿Los aires del Cielo la envuelven de mayor belleza?¿Será posible acaso mayor belleza?Decime que ya no le teme a los truenos. de muerte.Porque sé que. de injusticias. –Yo quiero que rían. Querido Jesús: Me duele el alma.La ausencia de lágrimas. aunque ni ellos lo vean.Borrame su dolor.Decile que las guarde todas para que con ellas. pero cual mariposa se vuelve a escapar. –No sólo lloran. te está hablando.Ella nunca se cansa de la plaza.Que este corazón en añicos no pierda la visión. –No necesitan armar valijas.Y no tengan olor a jazmines sino a eternidad.Y sus chupetines con chicle. me reciba. ni a Papá Noel. –Entonces ¿cómo es que se están preparando para venir? Yo los veo llorando por mí todo el tiempo. Acá está todo tan negro desde que se llevó su luz. ¿Hay jazmines allá arriba? Tal vez los haya rojos.Para los arcos iris sin lluvia. –Se están preparando. mi amor.Ni de que le cantes a upa… Ya te habrás dado cuenta de lo incansable que es. ¿Juntó florcitas para mí? Acá siempre lo hacía.Decime que ya no tiene temor a la oscuridad. Que esté siempre listo para el reencuentro. amarillos. –Lo sabe… –¿Qué pasa que no vienen? –preguntó Valu. Querido Jesús: Dejame oírla reír.Las caricias que queman en mis manos por no poderla tocar. a diferencia de acá. –Decile que estoy bien. –¿Cómo se están preparando? No los veo armando ninguna valija.De lo insaciable de aventuras y andanzas en monopatín. frunciendo los labios. Ni su misión. Y ¡cuántas anécdotas habrán vivido juntos ya! Te imagino contándoselas a otros nenes…“No saben lo que hicimos Valu y yo hoy…” La veo sonrojándose con sus ojitos pícaros ansiosa por que cuentes lo que pasó con complicidad. Querido Jesús: ¿Fueron al parque hoy? ¿Por cuánto tiempo la hamacaste? Si es que Allá existe el tiempo. azules. siempre la escucho. –Ya lo harán. ¿Acaso se preparan llorando? –Valu arqueó la boca. algún día.

Vos cumpliste muchas en poco tiempo. Llegó a la cima del faro y observó desde lo alto. miró el porta retrato de Valu y sonrió… 42 . pero aún me tienen a mí… –Te creo –dijo Valu satisfecha. A mí me llevó treinta y tres años. que era su forma natural de caminar. No te tienen más a vos. Desde el telescopio del faro miró hacia abajo. Y se fue saltando y bailando. Como todos los niños. –Te quiero mucho. auténtica. La cabeza apoyada sobre sus brazos cruzados. cinco… –¿Qué misiones tienen? –Principalmente. atrapando a mitad de camino. cueste lo que cueste. Vos lo lograste. Crédula. –Yo te quiero más. serme fiel y amarme hasta el final. Desde arriba todo se ve con claridad. Su mamá seguía arrodillada al lado de su cama. –Te prometo que así será. Jesús está con vos. –¿Como lo hice yo? –Exacto. Valu. –No quiero que lloren más por mí. como yo –insistió. A vos. con su pañuelo.–¿Cuándo? –Pronto. dejá de llorar… Su mamá se sentó al borde de la cama. una lágrima que rodaba por su mejilla. –No. de la eternidad. Tenía fascinación por las escaleras. Sin cuestionamientos. yo… Valu le dio un beso en la mejilla a su Amigo. yo… –No. Desde la perspectiva del Cielo. Desprejuiciada. mami. Otras tardan más. En perspectiva. Quiero que rían todo el tiempo. aunque yo no esté… Vamos. –No estés triste. –Y ¿por qué yo me preparé tan pronto y ellos tardan tanto? –Cada persona cumple diferentes misiones. Se levantó lentamente. desplegando una amplia sonrisa. Subió a la carrera una de las tantas escaleras reinantes.

Capítulo 11 - ..

nono! ¡Vos siempre con tus disparates! –gritó Valu. su dócil corazón. “Es mañana”. “¿Cuántos días falta. ¿eh? –el nono soltó una risita. como si éste fuera una pantalla gigante que ofrecía un sinfín de imágenes divinas. En el pasado. Alfredo siguió hamacando a su nieta quien movía los piecitos descalzos al subir y los dejaba quietitos al bajar. Valu se hamacaba al ritmo de melodías interpretadas por seres alados. Hoy. Y las cantaba. Las palabras de alas más fornidas y 44 . nonín –Valu soltó las dos manitos de la soga y con un ademán abarcó todo lo que quería a su abuelo. pero no sé lo que es. La nube gorda y la flaca se habían fundido ahora en una sola nube con forma de mariposa. solía preguntar. –Bueno. De un celeste incomparable. ¿por qué no? –¡Ay. Valu miraba el cielo del Cielo. Te quiero así de mucho. tan sólo disfrutaba hamacarse. la verdad que no importa. nono Fredo? –¿De dónde sacaste esa palabra? –Se me vino a la mente. –¿Te dije hoy que te quiero mucho? –dijo Alfredo. Con la alegría con la que contaba los días para su cumpleaños o para Navidad. ¿Te acordás cuando era chiquita y me decían “te quiero”? Yo contestaba “elo má”. Las palabras tienen poder. Era imposible no cantar en ese santuario de deleite sin fin. esperando sentir. –Elo má. Donde la gloria de Dios cautivaba cada rincón del paisaje. –No. no importa. Los “te quiero” son por demás poderosos. te lo digo una vez más. cuando toda la parentela se juntaba a comer asado y a nadar en la pileta. esgrimiendo una sonrisa. má?”. Diferente a todos los celestes. Una nube gorda perseguía a una flaca. –Bueno. –Me lo dijiste quichicientas veces. –¿Qué? ¿Pretendés que yo te hamaque a vos? –Sí. Te pueden hacer volar alto. también. El corazón de Valu daba brincos así como ascendía y descendía su cuerpito. Seguía con la mirada en el firmamento. más alto de lo que lo hace una hamaca. –No sé cómo explicártelo. Se bajó de la hamaca y en las alas del “te quiero” de su abuelo viajó hasta el muelle del fondo de su casa.–¿Qué significa depresión. Y a hamacarla. pretendía tocar el cielo con sus pies. Dándole infinitos enviones. Te quiero mucho. Y volar tan alto en su hamaca hasta poder saludar a los ángeles. las manos de toda su familia en su espalda. Como atraída por la fuerza de un imán. –-¡Wiiiiiii! ¡Hiuju!!! –Después me toca a mí. Así como sucedía en Pilar. Y los ojitos le chispeaban cuando su mamá finalmente decía la bellísima palabra: “Mañana”. soltando una mano de la soga para girar el dedo índice en su sien. con sus sueños cumplidos. Y del alma. nunca antes vistas. Ella esperaba feliz. sin ansiedad. muy pronto.

Los angelitos jugaron a la búsqueda del tesoro. Como todos. –sugirió Renata. Los angelitos sacaron los aros de un cofre dorado enorme donde guardan todos sus juguetitos.. Corrió por el muelle atrapando dientes de león. una angelita un poco más grande. –Y ¿si jugamos a otra cosa? –preguntó de nuevo Fausto. hace rato que no jugamos al hula hula –contestó entusiasmada Gimena. siempre me encuentran! –¡Es que siempre te escondés detrás de tu casa! –Bueno. juguemos a otra cosa. Guadalupe. Valu tenía sus deseos cumplidos. Dicen que por cada diente de león que atrapás tenés que pedir un deseo. Se sentó y puso en su regazo todos los que había atrapado. ¿eh? –¿Jugamos al hula hula? –dijo Fausto. y eso les daba mucha risa. La Estrella resplandeciente de la mañana refulgía.esponjosas. –¿A la búsqueda del tesoro? –sugirió Zaleth. –Como no… -y su abuelo no dejaba pasar ninguna oportunidad para complacer a su nieta. Trajo la radio y les puso música para que jugaran con más ritmo. –Y ¿a qué jugamos? –preguntó Zaleth-. –¡Dale! Juguemos. Saltando en una pierna y en la otra. basta de escondidas. – Y yo la Alegría –dijo Valu. Valu chapoteó sus pies descalzos en el río.. los aritos vivían cayéndose al piso. Su abuelo la acompañó. Éste se llama “Travesuras en Villa Cielo”. –¡Los míos son fucsia! –gritó Valu. Mirá que hoy no quiero jugar a la mancha angelical. –¡Los míos rosa! –gritó Renata. porque no es nada fácil jugar al hula hula. Los dientes de león revolotearon en el aire en búsqueda de otro niño que quisiera divertirse atrapándolos. – Y yo la Ternura -continuó Renata. Diáfano. –¿Me contás un cuentito. cuidaba a los angelitos chiquitos. A casi todos se les caía en seguida. con música y todo. escondida atrás de la nube número cinco! –¡No vale. Cada uno tomó un par de aros y se pusieron a mover la cadera. Todos escondieron sus tesoros y todos los en45 . –Buenísimo. –¡Pica! –¡Basta para mí basta para todos! –¡Pica Valu. Los cobijó con su vestido por unos segundos y luego los soltó. quien era un vecinito nuevito en el barrio de Villa Cielo. nonín? –Valu aprovechaba cualquier momento de quietud para formular esa típica pregunta. No había caso. Era otro día perfecto. Yo escondo el Cariño –dijo Gimena. –Me parece que nos falta práctica –dijo Maru a carcajadas.

por primera vez. ¿Qué hacemos? –preguntó Renata a su pandilla angelical. –Todos los angelitos sacaron las témperas de sus mochilitas del jardín. Los angelitos tiraron todo el agua de los baldes en las calles. Todo gracias a las travesuras de la pandilla angelical de Villa Cielo. en los parques. A todo esto. Algunos se resbalaban. salían a la calle a empaparse de esa maravillosa lluvia. La pandilla angelical de Villa Cielo llenó todos los baldes con agua. Ella escondió la Paz. ¡Todos se rieron también y también les agarró hipo! Era un concierto de hipo y carcajadas. –Bueno. todavía tenemos tiempo antes de cumplir con los labores de la tarde. Aparte esa es tu tarea y solo a vos te divierte –contestó Gime. usaron el borde como trampolín y explotaron en el agua. Ayúdenme a llenar los baldes con agua primero . Los diarios tuvieron una excelente nota de tapa. Frenaron súbitamente al costado de Valu. Y encontró la Bondad que la había escondido Maru. se aproximaron Martu y Her. pasa algo lindo y fuera de lo común. A Zaleth le dio hipo y se empezó a reír. en todas sus formas y ahora se dedican a jugar. ¡Sí que estaba divertido baldear! Por algo Valu nunca se quejaba cuando le tocaba hacerlo. en los patios. –Y ¿si baldeamos? –sugirió Valu. Si alguna vez. Todos sacaban fotos. en la Tierra. –¿Listo? ¡Ahora a baldear con agua multicolor! –gritó Valu. –¿Qué idea? –preguntó ansiosa Zaleth. –¿Qué no es divertido? Sí que es divertido baldear. los habitantes de la Tierra disfrutaban. del año. de sus cartucheras. este cuento ha terminado… Carreteando como dos aviones que intentan romper la barrera del sonido. Guada los ayudó un poquito y también jugó. se quedaban tirados un rato a las carcajadas y se volvían a levantar ansiosos por seguir baldeando y patinando. –Hay una canillita al lado de cada árbol.contraron. –Pero hoy no es día de baldear. Los noticieros tuvieron la noticia del día. Un grupito de combatientes que vencieron el cáncer. Todos compartieron los tesoros. tomaron la chocolatada con vainillas. de los cajoncitos de sus escritorios y uno a uno las iban trayendo. qué digo del día. Algunas truchas y pejerreyes 46 . -Bueno. usando el muelle como una pista. además se me ocurrió una idea – continuó la traviesa Valu. –Traigan todas sus témperas y después les cuento. – Colorín. Todos encontraron la Paz al mismo tiempo porque en Villa Cielo se la encuentra fácilmente. Yo voy preparando los baldes –contestó misteriosa Valu.les pidió Valu con cara de pícara. colorado. Después de jugar. ahora vaciemos los pomitos de témperas en los baldes y revolvamos bien –siguió Valu. llenaban baldes. ya sabés quiénes estarán haciendo de las suyas. patinaban por la pista celestial. Mientras barrían y pasaban el lampazo. de una lluvia torrencial multicolor.

Tira lo que venga a la basura y se mete a la boca cuanta pelusa descubre por la casa. Valu hace lío. –¡Pero. tirándola al agua. Se escapa al patio del edificio y sube corriendo las escaleras. nonín. quiere siempre a upa. Se veían tres cabecitas en la superficie. Se pone a cantar y gritar cuando su hermana quiere hacer la tarea en silencio. Tres cabecitas que reían tanto que se le veían las encías. Escribe las paredes. con sus tacos altos. orgullosa. este cuento no ha terminado…porque Valu seguirá haciendo lío… 47 . Le hace garabatos a los libros de su hermana y cada tanto le arranca las hojas. Algunos jugaban a las escondidas detrás de los juncos y espiaban a los nenes. Mi nono las recuerda todas –dijo Valu a sus compinches. Los inquietos pequeños tomaron de los tobillos a su amiga. Abre la heladera a cada ratito. Los sapos viajaban en primera. Tira el chupete por la ventana. Agarra el celular de su mamá y le gasta el crédito mandando mensajitos indescifrables a medio mundo. Rompe los veladores de la mamá y el papá. Mete ropa limpia al lavarropas y corre la palanquita del secarropas y lo hace andar. gritando a los vecinos. Los peces aéreos ya habían vuelto a su hábitat acuático. che! ¿Nunca te cansás de los cuentos? –Nouuu… –Ok. No camina ni una cuadra. Maquilla a sus muñecas. Jamás duerme siesta. Se encierra con llave. cual modelo de pasarela.saltaron por el aire haciendo piruetas. Y colorín. –Contanos el de “Las travesuras de Valu”. Toca a todo lo que da la flauta y cualquier silbato de cotillón que encuentra por ahí. Come un caramelo detrás de otro. También escribe la agenda de su mamá. Tira cosas al inodoro. Se pone las joyas de su mamá. Se maquilla los ojos con varios colores. a tientas. colorado. en camalotes multicolores. –Escuchen. Le saca los zapatos a su mamá y camina. es sobre todas las locuras que me mandaba.

Capítulo 12 - ..

Y recordó las palabras del salmo: De la boca de los niños y de los que maman fundaste la fortaleza. Tengo tantas cosas que contarte. que no llegaban a tocar el suelo cubierto de pasto y florcitas miniatura. Jesús le contestó con una sonrisa. En Su otra mano. seremos nuevamente inseparables. más allá de tus errores. pero mientras tanto. Jesús y Valu se pusieron a hablar. –Acá está. Y júbilo. un recién estrenado chupetín. Valu movía las piernitas. que necesité un abrazo y no lo notaste. Te lo aseguro. no te preocupes. – ¿Sabés que cuando era muy chiquita mi mamá me preguntaba: “¿Dónde está Jesús?” y yo le señalaba mi corazón con mi dedito índice. Valu esbozó una sonrisa de satisfacción. sin parpadear. soy tan feliz. no te culpes. de costado. Con ojos profundos. Así de segura y tranquila estoy en este lugar. Ya los monstruos no me asustan ni la oscuridad. Cantá. mami. Esa noche la mamá de Valentina leyó sus mails. para nunca soltarte. Alguna que otra vez que pensaste que era caprichosa. mami. –Sí. de oreja a oreja que albergaba. estrelladas. En ese lugar todos los pedidos se cumplían porque todos eran bien intencionados. Y no me quedó ningún moretón. mi amor. tan lejos y a la vez tan cerca. Por ahora. Y te abrazaré eternamente. cuando en realidad sólo quería abrazarte. Uno particularmente la dejó sin palabras: Algún día entenderás por qué me fui. bien largo. fuiste la mejor de todas. mami. estoy radiante. Él sabía que vos serías la mamá que yo necesitaba. el rostro de su mejor Amigo. Lucía una sonrisa de leche. esperando que la respuesta fuera “sí”. Jesús dejó volar la epístola. no falta mucho. Algún día. sentados en el banco de las charlas. El cuerpito de Valentina ornamentaba el entorno. Los cachetes colorados completaban su infantil rostro. A veces me equivocaba y señalaba mi panza y mamá se reía. Guardaba las manitos debajo de sus muslos y miraba. Y Él no se equivoca. Valu le sostenía la mano a Jesús y lo miraba a los ojos. de cientos de arces. acariciando su cabecita… –¿Le podrás mandar una carta a mi mamá de mi parte? –Valu abrió los ojitos de par en par. Algún día. porque fuiste mi mamá. Jesús sostenía con cariño la carta de Valu. ese vacío tan grande que dejé rebosará de paz inigualable. Las serpenteantes palabras se mezclaron con las hojas bordó. Él le sonreía. Jesús es tan bueno… Con Él siento que estoy de nuevo en tu panza. Ambos la vieron bailar al compás de los violines. sin dejar de contemplar el bello rostro de Jesús. seguí adelante. Cantá las canciones que cantábamos juntas y estarás escuchándome a mí tam48 . Algún día volveré a tocarte y a mimarte. Y tenías que educarme y retarme. Tengo el pelo largo. Cambió el chupetín de lugar. Las palabras entibiaban Su mano lacerada. mami.D ebajo del enorme protector duraznero. ¡Qué bueno que ahora no sólo te tengo en mi corazón sino que puedo verte y abrazarte y darte besos! –exclamó Valu. Te perdono. Te perdono por las veces que fuiste intolerante. Jesús me contó que Él te eligió para que me cuides.

todos sus principios parecían absurdos. Y para que viera en su mamá a alguien fuerte. “No te culpes”. Eran esos salvavidas de Dios. con ganas. que nunca fueron del todo favorables”. Así como me la cantabas para que me cure. que amaba su profesión y que no sólo trabajaba por dinero. ni las ojeras. Te espero. Cada tanto intentaba ignorarlos. Cantala para que se cure tu alma. Como tantas otras que le habían llegado durante su duelo. Y vas a darme tantos besos en mis cachetes tiernitos y comestibles. Mi querida mami. Seguramente vas a escribir tantos poemas sobre ellos. Y no sentirás dolor. Lo que daría por estar con Valu todo el día. Con los famosos perros blanco y negro ladrando en su cabeza. aunque se había llevado a su Valu. Te voy a dar tantos besos que vas a volver a reír. Te espero tranquila. Cuántas veces había escuchado o leído cosas justo en el momento en que más lo necesitaba. sin estar alerta ni tensa. La mamá de Valentina luchaba tanto con la culpa. mami. Se consolaba pensando en que nunca se tomaba tiempo para ella. Vas a estar tranquila. en vez de estar con ella? ¿Cuántas horas habían sido? No quería ni calcularlas. Cuántas otras la había retado acusándola de caprichosa cuando era ella la intolerante. Algún día no vas a llorar más. Nos quedan tantas cosas por hacer acá… Ya no me controlarás la temperatura. todos los días. “Hice lo mejor. Enumeraba mentalmente todos los actos de amor hacia su hijita. Qué no tendría que haberle dado de comer.bién. A ambos. Sólo amor. La mayoría de las veces atacaba tanto el negro que no daba tiempo al otro de reponerse para el próximo ataque. Los lugares que veremos te van a dejar boquiabierta. vas a entender igual que yo. dadas las circunstancias. parecidos a los de Pilar. Y que la hacían sentirse escuchada. Debajo de los juegos de madera de la plaza. Todo el tiempo se preguntaba en qué había fallado para que su hija se enfermara tanto. de tomar. Era realmente una carta escrita en el Cielo. siempre con el ceño fruncido… Nunca más me llevarás a un hospital. El mejor tiempo que se podía tomar para ella era estando 49 . Qué mortal detalle había pasado inadvertido delante de sus cautelosos ojos. Pero cuando menos lo esperaba ahí estaban nuevamente. ni la palidez de los labios. ¿Cuál era la delgada línea entre educarla y no tenerle paciencia? ¿Cuántas horas del día. de la semana. Acá te espero. valorada y amada por Dios. se repetía. Quien fuera que haya escrito esa carta. Sin embargo. pero tranquila. Como aquella vez en la que. sabía perfectamente lo que la mamá de Valu sentía. Algún día. “Fui una buena mamá”. de los cinco años de su bebé se pasó trabajando. alguien la abrazó y le dijo. Ya está. La que te pedía que cantes en inglés. Yo ya estoy sana. Cuántas veces la había retado en pos de su educación. mensajes del Cielo que siempre llegaban a tiempo para hacerla sobrevivir un día más sin su amada hija. Qué no le había dado de comer. A veces parecía vencer el blanco. sin saber lo que ella sentía: “No te culpes”. del mes. Ya pasó todo. mami. Cantá “Tú eres el Dios que me sana hoy”. Yo te voy a ayudar. Y así estaba su mamá. de tomar. má. fortalecidos. Quería que Valu estuviera orgullosa de ella. ahora. Todas tus preguntas serán contestadas. El trabajo era para no hacerle faltar nada. embargada por la culpa.

Ni tiene piedad. por momentos. Tu amor me cubre. sin embargo. En fin. Las veces que la había llevado a la guardia “por las dudas”. Siempre tibio. Me lee la Biblia. Creía. Con suerte. que sí respiraban. pegar los añicos. Cuando la hacía reír. en los charcos que dejan mis lágrimas. con su listita que se renueva a diario y su implacable dedo acusador. Las veces que la llevaba a upa. no importaba cuántas cosas había hecho por Valentina. Yo trato de que se haga mi amigo. Barniza las horas insoportables. El silencio lapidario corta en mil pedazos mis sueños. La esperanza intenta. que desate mis pies. Aseguraba que el perrito blanco se había rendido y que el negro estaba en el podio de ganador. tus puntos de vista. O porque tenían un poco de tos. pero parece ser que se conforma con ser sólo un conocido.con sus hijas. son pesadillas. El alivio efímero casi siempre me ignora. con plena seguridad. El olvido acecha. ¿Y la vida? ¿Por dónde anda la vida que está tan ausente? ¿A cuántos está embriagando con su presencia? ¿A cuántos les está pintando la casa? ¿Floreciéndoles los jardines? ¿Armándoles el arbolito de navidad? ¿Dándoles una segunda oportunidad? ¿A cuántos les está perdonando la vida? ¿Cuántas soluciones anda repartiendo por ahí? ¿Por qué anda tan ajetreada que no tiene tiempo para mí? Y mientras voy en su búsqueda. pero me conoce tan bien. Con salud. Cual savia. Cuando le hacía masajitos en la espalda antes de dormir. se apagaron las luces de las ciudades. Lo que hace que todo haya valido la pena. Sin reloj. Parecían no ser suficientes frente a su inexplicable ausencia. Desmaleza mi 50 . Me ronda. Me maquilla. que una vez ligados. se inundaron mis ojos. me van abandonando. Sin condiciones. Me escondo para que no me encuentre. Me cuida de mi misma. así como la leucemia lo había hecho con su hija. la empujo a un costado. Me juega todo el tiempo una mala pasada. codeo a la culpa. Aparentemente. paciente. aun ya de cinco años. Es lo que queda. Planta nomeolvides en el cantero. tu voz. y sabe lo débil que soy a sus encantos. Y tu amor. Los despiadados se llevan tus olores. En su diario había escrito: Valu: Desde que te fuiste se secaron los mares. alegre. Cuando le contaba cuentos. que la culpa terminaría acabando con ella. No lograba recordar cuando se hacía la payasa. Como un niño. Con una sonrisa. A veces las movía tanto para escuchar su respiración que las despertaba. Los recuerdos parecen complotarse con él y de a poco. Toma mate conmigo y con mi soledad. La tristeza chapotea. le suplico que me deje seguir. Tu amor me espera. Siempre me descubre. Lo que importa. pasa por la vereda de enfrente y me saluda por compromiso. porque alguna picadura de mosquito les había dejado una marca que no le gustaba. Y triunfa sobre todo lo que me maltrata y me da latigazos. para que no se cansara o para que no llorara. Él siempre sobrevive. Y el ramo de jazmines que perfuma al dolor. la idea de que se había ido por su culpa ya estaba instalada. No se da por vencida. es el que nutre mis venas secas. Tu amor sobrevive a tu muerte. El que abre las ventanas y deja entrar el sol. Las innumerables veces que se levantaba cada noche para taparlas o destaparlas para ver si las atacaban los mosquitos o si respiraban o para cerciorarse. Es el puñado de mariposas que revolotean en mi alma triste. Pinta las paredes descascaradas.

Creía firmemente que haber conocido tan en persona al horrible mundo del cáncer tenía que ser por algo. Sentía algo muy parecido a la paz. Me llena el cuerpo de curitas. Quería sacar provecho de este terrible dolor. Ya mismo. pero espero. Para también poder llorar la ausencia de su hija con libertad. No obstante. Deseaba fervientemente curarse del cáncer de la culpa y ser completamente libre de él. aniquilarla. Redimir todo lo que había aprendido a través del sufrimiento de su hija. Tenía que lograr amputarla. con otros niños. Ni a volver a abrazar. Porque estuvo dentro mío. Tu amor es mi lazarillo. Y me susurra que puedo. Ni a las estrellas. Ni al sol. Y tiene mucho de mí. desarmarla. Es el ángel de la guarda que nunca duerme y que me dice que no le tenga miedo a los truenos. mis pasos hacia tus ojos. que ya no tiene cuerpo. someterla. dolorido. entrada de la eternidad.mente. la culpa era una valija muy pesada. a diferencia de la suya. sigue igual conmigo. Ni a la belleza. Desmenuza la agonía. Guía. me ayuda a cantar. con luciérnagas. agotado. Y cada tanto. haciendo cosas. Especialmente a otras Valus que. con alguna canción o un milagro. Es el que me conoce bien. Tu amor. seguían peleando contra la leucemia. Le ataba las manos y los pies. me sane a mí. Hoy. Para no perder el tiempo auto flagelándose sino invertirlo en ayudar. Pero esa carta del Cielo… Esa carta era un bálsamo sobre su pecho agitado. Sopla juventud en mi centenario corazón. Quería llorar a su hija de pie. aunque no estés. para siempre. Tu amor. Me recuerda que aún hay belleza. 51 . no pudo sanarte. Y a volver a emocionarme con otras sonrisas. muy de vez en cuando. ni en la culpa. Mamá. No quería quedarse sumida en el dolor.

.Capítulo 13 - .

L os amigos inseparables descendieron millones de veces. Los colegas se sentaban en los botes o en el tronco o en el muelle. poder regalarle a su princesa sus nutritivos frutos. Porque. uno al lado del otro. En éste no dejaban de hacerlo. que alfombraban el suelo del lago. a los gritos. que llevaba la delantera. abrazando sus rodillas. boca abajo. Como si fuera un acolchado hecho con retazos de hierbas. cuando se juntaban. Pero siempre los esperaba uno nuevo. Con millones de andanzas fascinantes. La lluvia de freesias había formado un colchoncito en el que se acostó. sería la primera en arribar. En su antiguo mundo no habían compartido aventuras. Un tronco de ciprés repartía su cuerpo entre la orilla y el agua. Las nubes antes errantes. fielmente. porque corrían aceleradas. Se reían tanto que parecía que lloraban. por los toboganes acuáticos que desembocaban en el lago de la casa de Valu. ahora. Después agarró a upa a Hernán para que pudiera tomar también. que ahora giraba y giraba. que anuncia la obra de las manos de Dios. A Valu se le antojaron nueces. también. acuáticas. Aunque la que se parecía a una tortuga peleaba con fuerzas por el primer puesto. En el lago de la casa de Valu dormían tres botes con hipo. mirando el compinche y silencioso lago. El olor a freesias completaba el sentimiento de plenitud. con los brazos abiertos. El firmamento. sin amarras. sentarse con las piernitas colgando. algún destino al que llegar pronto. No había razones para hacerlo. brazos en alto. El tobogán nacía en la cima de una colina alta. perfumándola. “¿A dónde irán las nubes tan apuradas?”. Hernán se acostó en el colchón mullido de flores. apoyando las cabecitas sobre la baranda. Valu comió una nuez y luego tomó agua de un bebedero en puntitas de pie. El puente que unía la casa de Valu con la de Hernán y Martín estaba hecho de oro. Valu tiraba freesias por el aire y literalmente llovían flores que rozaban su carita. Hernán se preguntaba si la que tenía forma de liebre. Miraba el cielo celeste clarito. O se paraban los tres. Tenían tanto por hacer que no alcanzaban los días eternos. Tramaban futuras travesuras. se preguntaba en silencio. Hernán tomó un sorbito y se secó la boca con el puño de su camiseta a rayas verdes y azules. Solían patinar sobre él. Tenían por costumbre. Las subió hasta el mentón y apoyó su cabecita en sus rodillas veteranas de todo tipo de juegos. Por momentos. Corrió a uno de los nogales que esperaba. Martu estaba sentadito. Pero ellos jamás lloraban. Las flores giratorias del vestido se mimetizaban con las freesias reinantes. algunas veces. Le sostenía la mirada a su amiga. “¿Será que tienen que bajar al cielo de mis papis?” “¿Será que faltarán autitos chocadores de agua condensada para llover las tierras áridas?” 53 . con los piecitos en el agua y miraban las piedritas multicolores. cosida a parches irregulares de follaje gris verdoso. Compartían ojitos chispeantes. Intercambiaban pedacitos de felicidad incontenible. parecía que bailaban tango. la risa se escucha como el llanto. Soltaban risitas cómplices. Su vestidito parecía un paraguas abierto. se ve que tenían. apoyando la carita en las manos. Pescaban recuerdos de la familia. como si fuera una dorada pista de hielo.

otra vez acostada panza abajo. –¿De qué color? –Color. El agua toda. en forma de mares. veo –dijo Valu. En la eterna aurora. Cientos de arco iris agregaban matices a la danza de los ángeles escoltando la paz.. Subía y bajaba en las hamacas. enamorados de los cedros. A las catástrofes. Se respiraba. decorando la creación del Hacedor y haciéndolo sonreír. Cantaba en los cánticos de los ángeles. El Amor viajaba en las vertientes. que no era árida. pensando en qué habría visto su compañera de aventuras.–Veo. color. entrelazaban sus copas y se besaban. Dios es Amor. Había tanto para ver. vestidas de verdes pinos. Las gaviotas. Los robles. En cada cáliz de los lirios de los valles. El Amor tenía el papel protagónico en el paisaje. Las montañas. Exalta. El amor siempre gesta vida. verde. 54 . –Frío. –Frío. Hernán seguía inmerso en las nubes. Es inmune a las enfermedades.. ante Su magnificencia. Amor ágape. moviendo la cabeza de inmediato. Vence la muerte con su potente caudal. –¿Qué ves? –preguntó Martu . Porque es inmortal. monitoreando el paisaje. Y tan amplia gama de colores. Hace que caigamos en nuestros rostros. El mar estaba enamorado de la costa. Se bebía en las aguas. Los paisajes parecían una agigantada paleta de Monet. en cada sonrisa. –Mmmm. Hace prodigios. Galardona. Jugar al veo-veo era fascinante. –El pasto. de la rambla. Incondicional. Todo tipo de animales dóciles retozaban por doquier. Se balanceaba en la brisa. –Una cosa. Todo el panorama era una majestuosa fusión de montañas longevas. Valu? –La esperanza. Además. ríos y lagos refrescaba las sinfonías inmortales del aire. –¿Qué es. Intrigado por ver cuál ganaría la carrera. era el color preferido de mi mamá. Y de la tierra. moviendo las piernitas en el aire. –¿Qué cosa? –Maravillosa. descendía en las cascadas. Resucita. –¡Los pinos! –No. Germinaba. adornadas con guirnaldas de flores y luciérnagas que las rodeaban cual lucecitas de un árbol de Navidad. –¿Y dónde ves la esperanza? –Acá. Musitaba en la aurora. El Amor de Dios. en degradé de ocres. –¿La esperanza es verde? –Así dicen. Con frenesí. incesante. gestando vida a su paso.

–¿Hacemos burbujas? –preguntó Martu . que le cantaba cuando estaba enfermita. De flor. La cantaba entre burbuja y burbuja. Ahora sabía cantar en inglés. God will make a way Where there seems to be no way He works in ways we can not see He will make a way for me… Valu recordó una de las canciones preferidas de su mamá. arremangándose las mangas de la camisita con emoción. ¡Vamos! 55 . bien alto. Volaban alto. –¡Síí!!! –contestó Valu. Y se preguntaba cuán orgullosa estaría su mamá de escucharla… –Miren. Tenían forma de corazón. Las burbujas más chicas tenían el tamaño de un elefante. está lista la fiesta de mi cumpleaños. con ojitos chispeantes.

.Capítulo 14 - .

Y después. –Me parece que vas a sacártelas. se ponía la caja cerquita y las devoraba en un instante. Lo importante es la fiesta. Son hermosas. Ni bien abrían la caja. Sólo la fiesta. –¿Cuántos cumplís Valu? ¿Seis?. Como lo hacía antes. 57 . sin respirar. Tenía los ojitos achinados de tanto reír. Merecida. mientras saltaba sin parar para que se prendieran las luces traseras de su calzado. A medida que la saltarina y danzarina Valu se acercaba a la fiesta. –le preguntó Guada. –No importa cuántos. pidiendo auxilio. Jesús le había regalado un collar de flores. Abundante. Y a tirarle las orejas. No había posibilidad de ser más dichosa. Bien rellenito. decorada con bouquets de alelís y lirios. Valu. Lucía abrazó a Valentina y a sus zapatillas. usando sus manitos tanto como su voz. No podía estar más espléndida. Creo que sigo teniendo cinco. Todos se volvieron para verla llegar. –¡Wow! ¡Tía! ¡Gracias! –gritó. no probaba ni un bocado de la pizza. Bien adobadito”. Las burbujas que había hecho con Martu no se quisieron perder la fiesta. No importa el tiempo. Como las que había destruido de tanto usar y pisar fuerte para que las luces se prendieran. de felicidad. a todas. Valentina comía aceitunas a dos manos. La anfitriona no paraba de hablar con denuedo. ¿No? – Sí. Fondeau de chocolate blanco y negro. La levantó y su sobrina empezó a patalear. El menú consistía en brochettes de gomitas sabor a frutilla. tía… Eran las que quería. Sándwiches de miga de jamón y queso y tomate. apoyaba medio cuerpo sobre la mesa. La kilométrica mesa estaba cubierta de un mantel fucsia con flores violetas. cuando sus papás compraban pizza.V alu. Hicieron las veces de globos que se mezclaban entre los convidados. La torta de cumpleaños era como un edificio de varios pisos. Parecía una hawaiana. Y a besarla. sos una genia total. –¡Auxilio! ¡Rescátenme de esta tía que no me quiere liberar!! –vociferaba Valu. Las apretó contra el pecho y las acunó-. La pondría en su balcón. Los ojitos no se apartaban del cada vez más cercano banquete enclavado en el seno de multicolores colinas. Primer piso de crema. Martu y Hernán bajaron la colina con centelleo en los ojos. Sino no vas a poder usar éstas –señaló Lucía al entregarle un par de zapatillas que tenían una costura que separaba el dedo gordo del anular. Su opa le había regalado una mecedora de caoba que él mismo había hecho para ella. con la pancita llena de aceitunas. Cuarto piso. Y Valu gritaba riéndose. Planta baja de chocolate. la gente corría a abrazarla. Felipe y Alfredo le habían regalado zapatillas con luces. Platos repletos de aceitunas verdes y tomates cherry. besos y mimos. banana y melón. Valu tenía el pelo revuelto de tantos abrazos. Así como cuando la mamá de Valu la cargaba sobre su hombro y gritaba: “Vendo chancho gordo. Segundo piso de frutillas. como astros incandescentes. –¡No me voy a sacar estas zapas jamás!! –declaró la homenajeada con determinación. Ésa era una actuación que repetían una y otra vez.

finalmente. Goliat estaba muy bien armado. el pueblo de Dios. un guerrero fuerte y malo que medía casi tres metros. ¡Lo vencí! Lo vencí con las fuerzas del Señor. Ellos contaban con un paladín. estaba en guerra con los filisteos. escogí cinco piedras del arroyo y me dirigí hacia el fornido Goliat. en su regazo. quienes querían nuestra tierra. hiriendo a Goliat en la frente. No lograba disimular la risa. por la mañana y por la tarde. Era la hora del cuento. Apoyó sus manitos entrelazadas. A Sansón le siguió Pedro. a desafiarnos a que le diéramos un hombre que se animara a pelear con él. Yo no le tenía miedo. De Jehová es la batalla´”. Juan participó de la fiesta de Valu. David. luego de sacar los chupetines y ponerlos en el pasto. cazadores frenéticos de pico dulces. me tuvo en poco y se burló de mí. También me dio una espada. Además.La piñata reventó y miles de pico dulces volaron por el aire. “Cuando el filisteo se levantó para atacarme. quien también había tenido sus batallas contra los filisteos. Cuando me vi así vestido. El Señor salva sin necesidad de lanza ni espada”. con seguridad y seriedad ´tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina. Luego. fue la hora de la orquesta. Se sentó en un banquito con un vaso de limonada en la mano y no paró de contar chistes. Se sentó junto a Martu y Hernán. Cuando David terminó su historia. Se llamaba Goliat. Rodaron cuesta abajo por la colina. Y. Después de los chistes. No volaba ni una mosca. todos los niños se unieron en un aplauso. Codeó a sus amiguitos y los miró con ojitos expectantes. decidí sacarme toda mi armadura y luchar con las armas con las que yo sabía luchar. Cuando el enorme filisteo me vio. a quien tú has provocado. yo me di prisa. además de una gran experiencia como luchador. Durante cuarenta días salía al monte. Saúl me puso un casco de bronce y una coraza para luchar contra el gran hombre. le llegó su turno a Jonás. quien contó su anécdota acerca del día que caminó sobre el mar. mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos. Los filisteos eran muy orgullosos y estaban convencidos de que nos iban a vencer. Su especialidad. David comenzó su relato. La piedra quedó clavada en la frente y Goliat cayó sobre su rostro en tierra. el Dios de los escuadrones de Israel. al igual que los amigos de Valu. Nuestro pueblo. ansiosas. porque sabía que Dios estaba de mi lado y que Él era más fuerte y más alto que Goliat. cedió su lugar a Sansón. Le dio el toque humorístico. Valu los juntaba en su vestido. quien contó acerca de su supervivencia dentro de un gran pez. yo ya había luchado contra leones y osos y tampoco les había temido. tomé una piedra de mi bolsa pastoril y la tiré con la honda. Reinaba el silencio ante el atrapante relato de David. cortésmente. lo preferido de Valu. “Yo era un simple pastor de ovejas. La hora del cuento era sagrada. Tomé una honda. Tenía casco y espada. al aplauso se le sumó el pedido de otra historia. Un día nos hicieron un desafío. Yo le dije. Miles de concertistas interpretaron las canciones preferidas 58 .

Reía para sus adentros. Felic cumple Valu. La canción final fue el feliz cumpleaños. tengas el cumpleaños más lindo. Valu estaba espléndida. Lo vio. Verónica. Noemí. Te amo. Sabía que pronto estaría toda su familia con ella.de Valu: La niña de Tus ojos. ¡Feliz cumple VALU! Te extraño”. festejando tu cumpleaños con el que hace feliz a todos. hermoso. atrapando papelitos voladores. “Hija querida. Yesi. Dulce Refugio. no te imaginás cuánto te extrañamos y cuan difícil es estar acá hoy. celebrando sus próximos infinitos cumpleaños. además del collar de flores que la perfumaba. Un saxofonista simpático le dedicó un solo de saxo. como si fueran hojitas multicolores de los árboles. Como si una enorme piñata celestial hubiese explotado. gracias por acompañarme. gracias por darme el HONOR de haberte tenido como hija. Valu”. El angelito preferido cumple años. “A partir de hoy. Algunos quedaban enganchados en las ramas de los paraísos. dulce. Te vamos a querer por siempre”. Enamórame. con Agus y la otra parte te la llevaste vos. esa parte que está con vos ahora seguro te abraza fuerte y está festejando tu cumple. Cientos de mensajes llovían del cielo. Jesús nunca le había fallado hasta entonces. A Dios. nunca más un cigarrillo. Betina. Una está acá. Cuando pensó que su fiesta había finalizado. Martu y Hernán se trepaban y se los iban tirando a Valu. Papi. ese es mi regalo de cumpleaños. en los Cielos. Valu estaba paradita. Valu. ya se lo había pedido a Jesús. “Hoy cumple 6 años el angelito más lindo y curioso del cielo. sin vos. “Hoy es mi cumple. cariñoso. Espero que estés feliz. Valu no pudo evitar ver a su tío en él. Valu. El cielo está de fiesta. Sólo a Ti. mi angelito. preciosa. Irradiando su alegría caribeña a través de él. El único deseo que tenía. Te quiero un montón”. hace algunos años que trato de que pasen sin llamar mucho la atención. mi ejemplo. Valulingui”. extraño tus sonrisas y tus alegrías. Feliz cumple. “Se escapó una cosquillita”. tenía sus manitos entrelazadas apoyadas sobre su impecable vestido de fiesta. Desi. que en los brazos de Jesús vamos a apagar juntas las velitas. Valu corría de un lado a otro. Feliz cumple Valentina. 59 . aún le aguardaba lo mejor. angelito! Te imagino tan feliz. Te quiero”. Y nunca lo iba a hacer. Y recordarlo tocando su saxo. Sopló las velitas sin pedir deseos. Desde que te fuiste tengo desgarrado el corazón en dos. hija. mi corazón de chocolate con churros. emisarios de amor. con el Grande y el Único. “ ¡Feliz cumple. también. Radiante. Y estaba tranquila que Él lo iba a cumplir. pero este año es muy especial porque tengo un angelito en el cielo. “Valu. Te amo princesa celestial”. porque te merecés eso y mucho más. Dos mechones de su pelo largo decoraban su pecho. feliz cumple. bailando salsa con su enorme sonrisa venezolana y llamándola “ven a bailar. Miraba sin parpadear la orquesta reunida en su honor. te extraño tanto. Espero que allá.

” “Feliz cumple Valu. con todo mi amor. princesa. y todo lo que te gusta hacer. lo bueno. “Feliz cumple. Dios quizo glorificarse contigo de esa manera y tú supiste estar a la altura de la circunstancia. angelito divino y te llevo en mi corazón. Grtkgjpmqmftyvdrt”. Valuuu. desde la primera vez que te vi bebita. disfrutes este dia. Es un dolor tan inmenso el no tenerte. TE AMO MUCHISIMO. se que va a ser el mejor de tus cumples al lado de Jesús. Pero bueno. no escucharte. hoy es tu cumple mi amor. Mi gran deseo es que donde estés. Te deseo unos 6 años felices allá en el cielo. tu hermana”. Te extraño. Agus. Desde que te fuiste tuvimos que aprender a vivir con el corazón roto. es que podés comer todo lo que quieras y no te va a doler nunca la pancita. chiquita juguetona. Te ama mucho. menos en tu día. ¿Se cumplen años cuando estás en el Cielo? ¿O seguirás teniendo para siempre 5 añitos? Sea como sea. Sabés que te amo. gritar sin que los vecinos nuestros se enojen. mucho más. la tía Gabi P. Vos seguí disfrutando. feliz cumple”. “¡Feliz cumple. Pero por lo menos sabemos que estás en un lugar digno de todo lo que te merecés y mucho más. ¿no? Espero que lo hayas sentido durante todo el tiempo que pasamos juntas. Allá vas a poder jugar. Marcela... PRINCESITA DORADA”. Espero que te diviertas en tu cumple. Te extraña y te quiere. Para sacarnos las mejores sonrisas. y del color que más te gustan. en el mejor pelotero. y yo acá voy a seguir soñando con el día de nuestro encuentro.“VALU. Estoy segura que hoy el Cielo está adornado todo de fucsia y violeta. nenita. los que nos quedamos. festejando allá en el Paraíso con Jesús y todos tus amiguitos. SIEMPRE. para invadir todos nuestros espacios con tu alegría imparable. para nosotros. La verdad que nos hacés mucha falta. aunque te aseguro que ahora te amo mucho. no abrazarte. Tadeo. “Valu. limpiar a full. 60 . disfrutalo y esperanos que algún día. “Princesita. Pasala lindo. y hasta la palabra “vivir” nos queda muy grande. Jugá mucho con tus amigos ángeles y las estrellitas saltarinas. Te admiro y amo mucho. Hoy recordamos que un 8 de noviembre llegaste a nuestras vidas para llenarnos de amor. hoy es un día importante.. vos sos muy chiquita y no te quiero aburrir con estas cosas. Daiana. La tia te ama con locura y te recuerda cada día. TE AMARÉ POR LA ETERNIDAD”. hermanita. mi bella hermana! Espero que la pases muy bien. estaremos con vos. mi vida. hoy cumplís seis añitos. que vas comer las cosas más ricas que acá ni existen y. Te mando un abrazo gigante y espero te gusten las florcitas que te dejé. Tia Gabi V. nos hacés mucha falta. Portáte bien. Te extrañamos un montón. Te extrañamos muchísimo. el cielo. Te deseo unos 6 añitos divinos. pero sobre todo muy buena. acá abajo. de luz y de canción..

Bueno. feliz cumple. como vos.. pase mucho tiempo hasta que te veamos. Pásala lindo. jugando a formar su NOMBRE con letras de colores. Valu! Te extrañamos mucho aquí. Me las imagino. disfruta mucho y espera que lleguemos nosotros para disfrutar contigo también. FELIZ CUMPLE. así te podemos escribir. con los corazones y estrellas colgadas como pulseras y colgantes. Valunchi! Ni me imagino lo que debe ser un cumple en el cielo. ESTÁS SIEMPRE PRESENTE CORRIENDO EN EL PATIO”. Tío Pana. mándale un saludo especial de mi parte al Señor”. “¡Feliz Cumple. SERÁ HOY TU GRAN FESTEJO . “¡Muy feliz cumple Valu Valu!”Tío Bruno. TE AMAMOS. Maitena te manda un beso grande”. Carina.“¡Feliz cumple. “Valu. Beto. Te quiero mucho y ya que estás cerquita. Mariana. con todos tus por qué y con las ganas inmensas de que alguien me responda la pregunta que me hice la primera vez que te vi: “con esa belleza inigualable ¿cómo vas a ser cuando crezcas?” Ahora sé que tu belleza y tu grandeza de luchar siempre van a quedar en cada uno de los que tanto te queremos. Todo perfectamente preparado por tu papá Dios. haciéndole mate mientras ella te hace la torta”. Valu.. “Nuestra VALU debe estar pintando con su color violeta las nubes. te escribí un cuento: “Dios miraba con ternura la sonrisa de Valentina.. “Feliz cumple Valulinchinchin. con su corona de princesa puesta. también. estoy feliz porque tú estás en el mejor lugar que existe. Cuántas sorpresas te van a armar esos hoy. a pesar de que no es fácil por aquí abajo. así que seguro para ti la espera será bien cortica y ni te dará tiempo de extrañarnos. Era la primera vez que llegaba la fecha de su 61 . disfrutando del mejor cumpleaños que existe y en compañía de la persona más importante que existe. María Pía. y tu hermano mayor Jesús. ANGELITO”. Y junto a todos los angelitos que. Raquel. con tus bigotitos de jugo. Que pases hermoso este día. allá arriba el tiempo no existe. FELIZ CUMPLE. Lo bueno es que aunque para nosotros quizás. Vos. loquilla. “Mi mejor recuerdo me quedó con tu sonrisa. VALIENTE VALENTINA. VALU. nos ganaron en llegar al Cielo”. Qué lindo que tengas tu facebook. Mandale saludos a Mili.TU PRIMER CUMPLEAÑOS ANGELITO. porque te llevaste todo el sol y el calorcito. Seguramente estarás festejando con todo al lado de Jesús.. ESPERO QUE VEAS Y SIENTAS COMO LLENAMOS TU ESPACIO DE ESTRELLITAS Y CORAZONES.

con nosotros. Hace un año estábamos acá. que de nada sirve andar apurado. pero la vida eterna. “Mi hermosa criatura. Sé que hoy estás armando el mega cumple en el Cielo. Sabés cuánta gente acá abajo te ama y te recuerda. Si ves a mi cachetes. feliz cumple. Y a vos te mando mil besos y abrazos. no sabés lo que deseo que estés acá. todos los días festejamos cuando alguien acepta a mi hijo Jesús en su corazón. porque gracias a Dios. en casa. Cómo jugabas. Cómo no hacerlo. Para terminar el festejo. una alegría inmensurable invadió el aire en el momento que se escuchó la voz de un joven diciendo “acepto a Cristo Jesús como mi Salvador”. la sentó y comenzó a hablarle. Gracias a tu historia tengo otro panorama de la vida. Mariel. Valu. Cada día te extraño más y mi único consuelo es saber que ahora estás bien. Me hiciste ver que la vida es otra cosa. Seguro estás de festejo con Dios. mi vida. “Valu. Agradezco a Dios haberte conocido y haber pasado cosas con vos. Le regalaron una estrella con su nombre y saltaron en una nube enorme como si fuera un pelotero. no quise pasar por alto este día y organicé todo lo necesario para que no extrañes tanto las fiestitas que te hacían tus papis. Ella se sentía muy amada. de verte con alegría hasta el último minuto. te amo con todo mi corazón. 62 . Valentina lo miraba asombrada. estando en el cielo. perdiendo el tiempo sin poder disfrutar de la gente que uno ama. En ese mismo instante todo el Cielo estalló en un grito de júbilo. bellísimo ángel”. “Hoy cumplís añitos. en un idioma diferente . Me encantaría verte jugar y comer torta. Disfrutá. A partir de entonces ella vive de festejo en festejo. angelito hermoso! Cómo te extraño. Por siempre en mi alma y en mi corazón. Dios la llamó aparte. festejando tu cumple. TeAmo. dale un beso por mí. ni en el mejor de sus cumpleaños. Suerte tuvimos de conocerte. no me los olvido más. hermosita. se escucha. Esos ojos hermosos tuyos. “Valu. Dios le había enseñado la importancia de festejar la vida. Silvia. Mica. espero que Papi te diga que te escribimos. Aquí en el cielo. mi amor. Cuando alguien gana un alma para mi reino”. especial y se divirtió como nunca. ¡FELIZ CUMPLE!” Majo. Hermosísima. pero te siento tan cercana. hermosa. sus compañeros le cantaron su canción preferida y la llenaron de besos. mi Valiente Valentina. tratando de comprender. si sos un ser especial y fuiste sos y serás un ángel dorado”. Te amo. una voz que provoca que haya una fiesta en el cielo”. Jochu. No te importaba nada. Felices 6 años. Tía Titu. “Ojitos Azules. todos los días. Valentina sintió que su corazón se llenaba de una emoción que nunca había sentido. Lo que quisiéramos que estés acá. No te conocí personalmente. sabé que te amamos. “¡Feliz cumple. Para comenzar. hermosura. hijita mía. que se van a divertir a full jugando entre nubes de algodón de azúcar. y sonriendo”.cumpleaños. Pero voy a explicarte algo. a cada instante. como sé que tu cumpleaños era muy especial para vos y para los que te amaban en el mundo. Siempre te voy a tener en mi corazón”.

jamás te vas a ir de nuestro corazón. Es porque hasta la naturaleza extraña tu presencia. 63 . pero quiero que sepas que nunca. Ahora tu belleza resplandece en el Cielo. te vamos a extrañar. Fuiste una chica muy fuerte. nunca te vamos a olvidar.“Valu. diste felicidad a muchas personas y fuiste el ejemplo más claro de voluntad. Desi. muy valiente y muy bonita. “Hoy las nubes lloraron. porque te amamos y siempre vas a estar en nuestro recuerdo”. te extrañamos mucho. Que Dios te bendiga. FELIZ CUMPLE. Cuando estabas acá. El mundo no era el mismo y el día se puso gris. Valu. Ornella. sos un angelito hermoso. Dios te usó mucho. esperanza y fe que haya existido. brillando más que el mismo sol. Te queremos”.

.Capítulo 15 - .

Las Cataratas del Iguazú. Federico se acercó a su cama a compartir su fe. pintaban cuadros. enterraban semillas y cuidaban hectáreas y hectáreas de huertas. Los sepultureros. Templanza. Federico y Jesús compartían consejos del oficio. Todos al alcance de las manos. Fe. Y Alfredo. Y Gustavo decidió creer. pero. Paisajes inmaculados que irradiaban serenidad.Habló más con su presencia que con su voz.L os médicos ya no ejercían su profesión. a la vez. Bondad. También contaban cuentos infantiles. Paciencia. En los salones “cuenta cuentos” colgaban millares de fotos de niños que habían curado. Gustavo decía no creer en Dios. Y Juan. Y del poder de Jesús. Las que amaban los nietos de Hulda. Y Martu. Y Lucía. Y los albañiles construían moradas para los que irían mudándose a la Patria Eterna. mirando a los niños jugar sin peligro. El Glaciar Perito Moreno. Mansedumbre. Incluso tiempo más tarde. Sabía mucho de la vida y de la muerte. Los mudos eran cantantes. Marta ayudaba a Hulda a amasar facturas. Para volver a brotar. A nutrirse con raíces sanas. Y Hernán. un muchacho que estaba allí gracias a una oración de Federico. Los policías no perseguían ladrones sino hacían guardias en las plazas. que simplemente fueron arrancadas de una tierra árida para ser trasplantadas en una fértil. María estaba sentada en los sillones con su hermano Lázaro. Todos. al vóley. Los cojos eran atletas. Lijaba una mesa para el jardín que había fabricado junto con su colega carpintero. Charlando de la vida. Que gozaban de todos los frutos del Espíritu. ahora. Al igual que las costureras. La isla de Patmos. jugaban al tenis. Que lo adoraban con su belleza. Sino de su gran corazón . arrojaban sus coronas delante del Rey. Flores. Cada tanto. Los mancos tocaban el piano. Las manos de Jesús mantenían las cicatrices del madero. Las maestras seguían ejerciendo su profesión. Hasta que una vez. El Gran Cañón del Colorado. Se sumó a la charla Gustavo. Aunque no seguiría en la tierra por mucho tiempo más y seguiría a Federico a los Cielos. internado con leucemia. Los Alpes Suizos. Daban clases de anatomía y biología. Gozo. Paisajes con el sello de su creativo Hacedor. Los pediatras contaban anécdotas de niños a otros niños. Y Felipe. De esas que tenían forma de rodete y llevaban pasas de uva. se callaban y contemplaban el paisaje que los rodeaba. que cosían infinidad de vestidos de fiesta. exaltaban el espíritu y lo hacían volar. Y Cristian. Y allí eran compinches inseparables. Vestidos de civil. Y todos los que ya vivían a la luz del Cielo. A reverdecer. En el Cielo vamos a darnos cuenta de cuántas cosas que creímos insignificantes no lo fueron. Federico se encontró con muchos a los que él había mostrado su mapa de ruta. Y Hulda. 65 . Lázaro había muerto dos veces. No hizo uso de una gran oratoria. Paz. Federico estaba en el parque de su casa. Los bomberos regaban plantas y flores. sin faltar ninguno: Amor. Esperando las facturas. Benignidad. ni en nada. todas diferentes y peculiares y hermosas. Desprovistos de armas. Las desenroscaban mientras veían salir el humito con olor a vainilla y canela. Y las que comían ni bien salían del horno. Los ciegos contemplaban bellezas inimaginables. Y de los ojos. Y Valu. la guitarra. Debajo de un palo borracho abstemio que le daba sombra. Cicatrices gracias a las cuales Federico estaba allí. había logrado una mejoría en su salud.

Nuestro galardón. Porque serán eternos. aquella oración. El que se cubre de luz como de vestidura. habremos ganado vida en la Jerusalén celestial. El Padre de las luces. aquél llamado telefónico. El que hace a los vientos Sus mensajeros y a las flamas de fuego sus ministros. Que cada semilla que sembramos serán árboles en la Patria a la que pertenecemos.Se abrirán ante nuestros ojos los cofres que guardan los tesoros divinos. Que todo lo que atamos en la tierra se ata en el Cielo y lo que desatamos en la tierra se desata en el Cielo. 66 . será nuestra recompensa. Veremos que aquella carta que escribimos. aquella palabra de aliento. Cada vez que morimos en el Gólgota. Nada se pierde. Y nuestras inversiones celestiales son las que más intereses nos darán. Dios usa y recicla. tan extenso y bello como los mismos Cielos. que extiende los cielos como una cortina. rindieron sus frutos. en el cual no hay mudanza ni sombra de variación nos premiará con su abrazo. El que pone las nubes por Su carroza. Que establece Sus aposentos entre las aguas. Él mismo. El que anda sobre las alas del viento.

Capítulo 16 - ..

–Valuuuu. Tengo dieciseís –respondió la señora Zaleth. estoy yendo –cerró el celular. –Sí. Me debo ir. que la hacían tambalear con cada paso que daba. – Y ¿por qué usted no se llama Bianca de segundo nombre? –preguntó la señora Zaleth. nomás. Dice que tengo que ir a casa. levantando el dedito meñique. Llegaría más rápido. señora. lógico. como para acordarse… Zaleth hizo sonar su celular de juguete. no lo sé… Mmmmm…. oma –sostuvo. mientras tomaba un té imaginario. – ¡A la flauta! ¿Deiciseis? ¡Tantos! –exclamó la señora Valentina. perdón. –Yo tengo una hija. Tenía los labios mamarrachados de rojo. Zaleth tomó su bolso y se dirigió taconeando en zigzag hacia la puerta.. Con una tetera de porcelana. bajándose de los tacos.U na mamá. Hola. yo no recuerdo los nombres de todos mis hijos. Los miró bien. Encantada de conocerla. –¡Ah!. a tomar la leche –gritó la oma. –Porque mis padres prefirieron que tuviera un solo nombre. Vasciló un minuto y se fue descalza. doña Zaleth? –Pues. Dejando sus marcas de rush. que no se veía. También. –Y. querido… (pausa) Sí. arqueando la boquita pintada. Me encantan los nenes.. –“Señora Valentina” decime. comiendo una galletita que no era invisible. Las señoras paquetas se dieron un beso en cada mejilla. –Sí. sus billetes en la billetera. mientras guardaba sus boletos usados de tren. Le puse ese nombre porque ese iba a ser mi segundo nombre –continuó Valentina. que medía unos 90 centímetros hablaba con otra mamá de 80. –¿Qué le va a cocinar. Se fijó el supuesto número que aparecía y dijo: –Es mi marido. Tenía unos tacos altísimos y enormes. gracias por el sabroso té de rosas. mientras le servía más té a su invitada. meneando la cabeza. Se llama Bianca. 68 . Y.. –Fue un placer. Pensó en ir a merendar en sus stilettos. Tal vez una sopa. Mis hijos tienen hambre y él no sabe cocinar. Y menos mal que se portan bien –contestó Zaleth. mi amor (pausa) Ok. La señora Valentina prefirió no subirse de nuevo a los stilettos. intrigada. –Usted ¿tiene hijos? –preguntó doña Valentina a doña Zaleth..

.Capítulo 17 - .

Y les convidó confites. que eran la mamá y el papá y dos chicas que eran las dos hijitas. Valentina. Su vestidito lila flameaba como una bandera. Valu asintió lentamente con la cabeza. al compás del concierto angelical. mostrando tres deditos. Y al instante Valu lo desinflaba como a un globo. Tratando de no perderse nada y de aprovechar toda su herencia. Una de las mariposas de su corona se posó sobre el pico de un cisne. Un cuadro que el más prestigioso y célebre pintor hubiese añorado pintar. Martu negó con la cabeza. –Pero siempre elegís lo mismo. Y la majestad. El regocijo plasmado en el esplendor. Valu –advirtió Martín. aplaudiendo-. como de costumbre. . Una familia de hojas violetas nadaba por las aguas. Y el remanso. ¡El strudel de la oma! –¡Sííí! ¡Ganaste primita! –vociferó Martu. segura de que había acertado. Indicó con un dedito que era una palabra. levantando los bracitos de Valu en victoria. con los puñitos cerrados de emoción. Era la foto perfecta. Hizo la mímica de algo alargado. –¿Jugamos a ‘Dígalo con mímica’. Valu parecía portadora de dos coronas. Recorría con la mirada el panorama indescriptible. Una hilera de juncos flacos. Y la ausencia del mal en todas sus formas. Todo le hacía reír. Los cisnes. –Es que te quiero mucho… 70 –Yo también. Y la perpetuidad. ambos deleitando las moradas sin llaves. Se metía de a cinco en la boca. una de oro y otra de mariposas. sin rejas. El arroyo. Vio su rostro reflejado en el agua. –Ahora yo –anunció Valu. –¡Un perro salchicha! –gritó Valu. La siempre vigente alegría también la acompañaba. intachable. abriendo los ojitos de par en par. –¡Yes! –festejó Valu. sin alambrados. –¡Un choclo! –volvió a gritar. Un par de mariposas revoloteaban sobre su corona y. Dos grandes. Valu les acarició las cabecitas a todos. Una familia de cisnes se acercó a Valentina. Que estremecía las fibras. Y el fulgor. a lo lejos. sin portones. aguantándose la risa. Eran cuatro. Se sentó junto a un arroyo sofisticado de topacio y ónice. Martu volvió a decir que no sin palabras. Cómo describir el sagrado. Repetía la mímica una y otra vez.V alentina bajaba la pradera corriendo. Brillaba como una antorcha. –Yo primero –la voz de Martín subió unas octavas. con ahínco. Valu se echó a reír. –¿Son tres palabras? –preguntó Martín. para mojar sus pies. Por momentos se le embolsaba con la brisa. –¡Ya sé! –anunció Valu. poniendo cara de misteriosa. Las mariposas. pero fuertes formaba un cerco natural que custodiaba al arroyo cual soldaditos. ilimitado paisaje. –Sip. Iban juntitas. Valu las contó. –¡Te quiero mucho! –declaró Martu. Valu? –preguntó Martu. Comía confites multicolores que llevaba en los bolsillitos. en busca de mimos. O cual espectadores en primera fila de la belleza del arroyo. Señalaba su corazón con el dedito índice.

.Capítulo 18 - .

Las de los bebés con hambre. Las de dolor físico. Ellas han servido su propósito de purificar mi mirada. de mi interior no salen lágrimas. Las de los ancianos cargando el peso de los años. Mis lágrimas han pasado por el fuego. Lágrimas condescendientes. Hoy. Lágrimas repentinas. Ahora veo con claridad. Dios las tiene contabilizadas a todas. Con este lugar donde se recuperan las oportunidades per72 . Las de duelo. que nutre los suelos con sus titilantes aguas y los hace fértiles. Las de los presos condenados injustamente. Las torrentosas. Las de guerra. Todo lo que invertí en mi vida se me ha recompensado con creces. Sin cesar. Las que han sido enjugadas fluyen hacia el Lago. La vida se gesta por donde miro. Las de sangre del Getsemaní. Cada segunda oportunidad que brindé a otros. A mi gente querida. Y hoy son recompensadas. Las grandes. Atravesé el valle de lágrimas y lo cambié en fuente. No se le escapa ninguna. Cada sonrisa que di. La de los papás sin sus nenas de cinco años con leucemia. Todas valieron la pena. Ahora forman parte de este Lago que genera vida. Dios las cuenta cada día. Día tras día. Y hoy soy galardonada de continuo. Y todas fueron y serán enjugadas. Sino ríos de agua viva. La de los bebés que nunca han nacido. Las agridulces. Y se multiplican por milésima de segundo. Mis lágrimas probaron estar compuestas de fe y no de hojarasca. Las de los nenes huérfanos. Que piropean la tierra de sus raíces. Todo el tiempo la Fuente se alimenta de lágrimas. Las implacables. Una por una. Lágrimas interminables. Están las lágrimas de amor. Como los brotes de primavera. También Dios lo registró. Lágrimas inoportunas. Así como lo hace con los cabellos.–Me encanta ver la Fuente de las Lágrimas desembocar en el Lago de las Lágrimas. Las de hiel. Con esta dicha perpetua. Así como contó los que se me cayeron y me los repuso más fuertes y vigorosos. Las de las nenas de cinco años con leucemia. Paulatinamente y al instante. en Su redoma. Ya mis lágrimas no me nublan la visión. Sin faltar ninguno. Y a mi fe. Las amargas. La de los padres a los que se les murieron hijos. Las de tragedias. Con los que también nutro mi alrededor. crisantemos y freesias que perfuman y cantan. La rivera del Lago está decorada por un interminable despliegue de alelís. Las de injusticia. donde van cada una de las lágrimas de los justos. Como mis lágrimas. y así como el oro han sido refinadas. Cada gesto de amor. Las de tristeza. Todas y cada una. Las de los bebés enfermos. Las pequeñas.

Mi viaje a Disney. Y ver lo que me faltó ver. Nunca más. Veo el amor porque veo a Dios. 73 . Ando tranquila. Rosario. Todos mis sueños pendientes. Donde Dios cumplió todo lo que me había prometido. toda. con ver a mi familia. Ni bien entré a este lugar. Y en cantarle te amo más que a mi vida. Ni me arrancan las hebillas. cuando animaba las reuniones familiares. Aprendí a leer y a escribir. Sin miedo a que me saquen ventaja. Ni que me mientan. Donde saberse perdonado y haber perdonado te hace volar. Donde se cumple las bienaventuranzas del sermón del monte. Nada es ambiguo. Y luego de un minuto no aguantábamos la risa. Y mami lo retaba. más… Hoy veo el amor. No hay cuentas regresivas para la Navidad. Tengo pileta y sé nadar. Y yo tampoco hago nada de eso. ni me empujan o rasguñan. Tuve mi graduación de jardín. Acá estamos siempre de fiesta. Mi fiesta de quince. Incluso en cursiva. O cuando me contaba una y otra y otra vez sus anécdotas de la infinidad de trabajos dispares que tuvo. los cumpleaños. Y no quiero salir de allí porque no hay mejor lugar que sus brazos. No me equivoqué en creerle. No me pegan mis compañeritos de jardín. por favor”. pero hoy me envuelven y no me sueltan. Nadie tiene complejos.didas. No temo a los cortes de luz ni a las sirenas de ambulancias. disfrutar los brazos de Jesús. cuando era él la víctima de nuestros implacables golpes. Que alguna vez colgaron abiertos en una cruz. Mi capacidad de asombro se renueva de inmediato. Sus lágrimas también fueron registradas y bailan junto a la de todos Sus hermanos en ese lago celestial. Tengo tanto… No obstante. ya los cumplí. O cuando mi nono me revoleaba hasta el techo. Somos todos distintos e iguales a la luz del amor de Dios. O cuando mi mamá corría conmigo a upa y me hacía creer que nos chocaríamos con los muebles. Igual que yo. Tengo el amor que me traje y el que siguen sintiendo por mí. Acá no se me bajan las plaquetas ni los glóbulos blancos. Pobre. Acá siempre es viernes. Cuando escuchaba decir que “lo mejor está por venir” era completamente cierto. Lo que aparentemente fue el ocaso de mi vida fue tan sólo el comienzo. porque ya no le temo al agua. sino sonidos. O cuando tomaba mi mano y con ella se pagaba en la cara y me decía: “Basta de pegarme. Así como lo hacía con mis vecinitos en el patio. Lo palpo. Éramos las bellas durmientes risueñas. No hay doble sentidos ni doble intenciones. Y sus andanzas en su espectacular país natal. Donde puedo crecer. Valu. Acá es concreto. Me sumerjo todo el tiempo en los brazos profundos de Jesús. Estar aquí es cumplir los sueños. O cuando mi tía Titu hablaba en gallego o bailaba a lo Elvis. las vacaciones. En especial. Y me gusta nadar. al rencor. O cuando volaba en mi andador. a la envidia. O cuando nos hacíamos las que roncábamos con mi hermana cuando mami llegaba de trabajar. Y no puedo. No hay ruidos. O con los chistes repetidos del payaso de mi papá. No necesito defensas altas porque no tengo que defenderme de nada ni de nadie. no dejo de soñar. Soy eternamente inmune al odio. Acá las bacterias no me tocan. O cuando jugaba a la lucha con mi hermana y mi papá. Y le pedíamos a mami que nos rescatara de las garras de papi. no puedo dejar de reír. Tengo mi Benyu.

Sigo siendo coqueta. Mojo mil vainillas en la chocolatada y el dulce de leche lo como de a cucharadas. payasa. ni pasó por alto. Aun los tristes ya no me causan dolor. Con la certeza de haber alcanzado la salvación. Cobramos regalías diarias por las obras de amor que alguna vez hicimos y que Dios no desestimó. Y eso que fui increíblemente halagada. Mirándonos a los ojos. sino son toleradas en amor. Las horas no tienen desperdicio. ni insomnio. Se alumbraron las penumbras. 74 . Soy la bendita del Señor. No toma ningún avión. Cuando vengan me van a encontrar tal cual me fui. No tiene que volverse a su casa. pedacitos de esperanza que envío a los que espero. Van a poder darme los abrazos que no me llegaron a dar. Reina el sentido de pertenencia. Acá disfrutamos sin temor a que. Nuestras diferencias no estorban. Estoy vestida con pétalos. Con amor. Nunca me sentí tan amada. Y no sólo en los claros del bosque hay claridad. Sólo que enaltecido por la majestuosa vida de este lugar. hiperactiva… Hay tanto para hacer. alegre. Así como estuve en las profundidades del dolor. mimada y consentida… Salto la soga con mi arco iris y luego lo uso como puente para cruzar de nube en nube. No se ven muletas. Con música. hoy estoy en las alturas de la gloria. No la tenemos que acompañar a ninguna terminal. Sin perturbaciones. Vemos que hicimos buen uso de nuestro libre albedrío. Con el semblante de alguien que vive en paz. con mi vehemencia intacta. me sigue quedando la misma cantidad de tiempo para jugar. Y les sonrío. Acá todas las manzanas son deliciosas. Sin cansarnos ni pelearnos. Llevo nueces y chicles de repuesto en un bolsillo y en el otro. nos causa risa. Al final de cada día. Ni se enferma. Este es un lugar sin decepciones. Sólo que más descansada. Sigo siendo “la Valu Valu”. ni distracciones. Que es lo más sublime que podemos alcanzar. Los recuerdos se mecen en mis brazos. Conservo mi identidad. sea la última vez que nos veamos. Ninguna es arenosa. Mi ADN es el mismo. ni sillas de rueda. Opino en todas las charlas. Respirar. Nada incomoda. Mañana nos veremos de nuevo y pasado y mil años después… y otros mil más tarde. Porque mi nombre está escrito en el Libro de la Vida. Ni se muere. la gente que amamos no se va. Disfrutando de los privilegios de ser parte del linaje escogido del Rey. De ser una princesa. Triunfante. Se perfeccionaron nuestras cualidades. tal vez. No se habla por parábolas ni alegorías. Aquí. ni tiene gusanos. Un espíritu elegido. Sin mostrar la hilacha. No decimos “sin embargo” ni “pero”. Vemos a cara descubierta. Valu.Acá estamos todos de acuerdo.

Capítulo 19 - ..

a punto de zambullirme en tus brazos nuevamente. 76 . Que será más bello que tu rostro bello. Volver a verte será el Cielo. Aquél que caminó sobre el mar. para encontrarse cara a cara con Aquél a quien el viento y el mar le obedecen. Cuando se ponga el sol en mi vida y despierte. En esa Patria celestial. Tendrá nuevos brotes. Murieron para vivir. Estaban todos mis seres queridos. tuve un sueño tan hermoso. junto a ellos. Todo habrá valido la pena. Mamá. viendo el rostro del sol en tu rostro. Mis amados ya no eran peregrinos. Para respirar el amor de Cristo. Para levantar velas y navegar mares de cristal. Como veleros que navegaron las aguas insondables de los pensamientos de Dios. Envueltos en Su majestad. en aquél magnífico lugar. Y hará vibrar al percusionista de mi corazón. Este sueño. Cuando está a orillas de mi vida. El Cielo despertará el concierto dormido de mi alma. desprovisto de todo vestigio de dolor. Que será más asombroso que el compendio de todos mis sueños cumplidos. Que fue su brújula que los guió a su destino final. sólo una modesta vislumbre de lo imperceptible que están viviendo. Tan real. Un anticipo del Cielo. con el alba. Volverá a su apogeo en algarabía eterna. iluminando mi vida de nuevo. Condecorados con la gloria del Rey. soltaron amarras y se perdieron detrás de la línea del horizonte. Mi pobre corazón bailará miles de valses. Tan sanos. Tan vivos.Q uerida Valu. voy a sentir que todo valió la pena.

.Capítulo 20 - .

aunque su debilidad era el monopatín. angelical. armónica. Es sabido que un ser de tanta luz no viene para quedarse. Se hizo querer en seguida. Augurando una escurridiza época de radiante dicha. hablaba con coherencia y soltura. Si tengo que pensar cuál fue la suya. estimo. mucho no la dejaba tripularlo. pero sin alardear. a ella le sobraban. tampoco. A tomar la vida como viene. No portaba alas. Más potentes que las más potentes alas. Era un ángel goloso y matero. Travieso. con lo que traiga. no le dio el tiempo. andaba segura y orgullosa por la vida. Diría que nos enseñó a vivir con pautas bien marcadas y al mismo tiempo sin pautas. Implacable tiempo. de brazos cortos y abiertos y también aprendió a pintar. como se supone portan los ángeles.S iempre nos resultó un tanto irreal su luminosa presencia. Audaces. sabiendo que era el centro de atención. Nítidos. Y suspirar fuerte y abrir bien los ojos cuando nos sorprende con algo que ni soñábamos recibir y también sus78 . sería difícil pensar sólo en una. redonda. Cuando aprendió el lenguaje terrestre. Era consciente de su luz y. Y llevarse un poco de todos nosotros. insobornable tiempo. en vez de hacerla volar a ella nos elevaban a nosotros. que jamás retrasa sus plazos. en su paso. pero como me aterraba que se diera un porrazo a la velocidad que andaba. rompiendo el papel que lo envuelve con alegría y curiosidad. Tanto le terminó gustando que pintó un par de paredes y cosas que se suponía no debía colorear. la mayor cantidad posible de lugares oscuros y se van. Indicando. de alumbrar. Sentenciando que las dos de la tarde era hora de llegar. Se mimetizó muy bien entre nosotros. Se mostraba vehemente y tímida. seguramente porque sabía que la estadía sería corta y porque su intención era traer sólo cosas abstractas. Encienden. Ambas cualidades la equilibraban. Estaba aquí y allá a la vez. Había llegado al barrio en una tarde de un más que primaveral noviembre. Daba pasos firmes y sólidos. Incansable y saltarín. No trajo nada de equipaje. consecuentemente. sino unos ojos abismalmente profundos. Solía cantar a todo pulmón y bailar haciéndose la payasa. Y en lo que a mí respecta. tal vez. de vivir y no de dormir. que simplemente pasan y dejan estela. el idioma de sus tierras etéreas. fue nuevamente culpa del tiempo. sino que. Imposible no amarla con esa carita pícara. transparentemente blanca. y a aceptarla con la mejor sonrisa de leche y con cara de abrir regalos. que. que durante el escaso tiempo de su visita jamás dormiría siesta. A las dos. No llegó a aprender a escribir ni a leer nuestro idioma. No creo que haya sido por falta de buena voluntad ni predisposición. expresando sus ideas e intenciones con claridad y gesticulando con sus inquietas manos. No nos enseñó. Como todo ángel de cinco años. A agarrar la vida con la intensidad que agarramos ese regalo. A la hora de la siesta. Si bien podría resumir que nos enseñó cómo vivir. Anduvo mucho en triciclo y un poco en bicicleta con rueditas. Así como las estrellas fugaces. Tengo entendido que lo ángeles vienen a cumplir misiones al servicio de los hombres. Alados. Sí llegó a dibujarme gorda y sonriente. también efímera. Perseverante.

de hermanos. Podría haber descendido en cualquier otro lugar más cómodo. también. pero no se apagó. Mi ángel me tejió un cordón umbilical que jamás se cortará. Fue todo un honor ser elegidos sus anfitriones. a creer en ángeles. Y. finalmente le crecieron sus alas y echó a volar. De vuelta al hogar. de abuelos. Se ve que extrañaba su lugar de origen.pirar fuerte cuando no cumple con nuestras expectativas e incluso cuando parece ignorarnos por completo. pero nos eligió a nosotros. Sin pesar. es lógico. porque de veras existen. Una tarde invernal de febrero. pero no dejó nunca de abrir el regalo con ganas. Un vínculo eterno que la muerte no puede matar. Mágico. de tíos. por cierto mayor a las nuestras. Y que todo el amor que trajo se lo retribuiríamos con creces. que es el maternal. más lujoso. Probablemente sabría que lo que carecíamos de riquezas redundaría en cariño y atención. Importado de esa fábrica de amor que está a la vuelta de la esquina. de amigos. Nos trajo amor de padres. Un lazo angelical y celestial. pero a la vez infinitamente distante. Toda esa luz que trajo fue proporcional al dolor que la atravesó. se ve que extrañaba ese lugar del cual traía toneladas de amor. Vino de un lugar eterno. De diferentes tipos e intensidad. Nos enseñó. Sí. A nosotros nos visitó uno más que hermoso. Nuestro ángel tuvo su cuota de sinsabores e injusticias. 79 .

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pasar Blem. Desde que comenzó su cruel tratamiento hablaba mucho de Jesús. la más leve. se ponía un montón de pulseras. las frutillas. Se pintaba las uñitas de rojo. transfusiones. flaquita y tenía fiebres esporádicas. Era fan de Kitty y Tinker Bell. falleció por una bacteria en su intestino (Escherichia Coli) que en horas afectó todo su cuerpito. Hace 2 años que Valu no está.V alu tenía el pelo lacio. quimios. Con apenas cinco años sabía bien lo que quería. Su música preferida era el Reggaeton y movía las caderas cada vez que lo escuchaba. los sándwiches de miga y las golosinas habidas y por haber. Estaba ojerosa. Para combatirla se recurre a la quimioterapia que. A lo largo del día estaba peor. el mate. La llevamos volando al sanatorio. Era preciosa. también provoca la disminución de los glóbulos rojos y blancos. Nos decían que era algo grave en la sangre. se pasaba un largo rato acomodándoselo. Los blancos protegen el cuerpo de virus y bacterias. Entró a terapia intensiva y al otro dia falleció. Se esforzaba mucho para que su flequillo flogger quedara perfecto. El toque final a su coquetería lo daba con alguna carterita. collares y medio frasco de perfume. Su paseo preferido era ir al kiosco… En junio de 2009 comenzó con tos. Le encantaban las aceitunas. El 26 de febrero amaneció con fiebre y vómitos. Vivía siempre acelerada. a punto de entrar en mantenimiento y poder volver a su entrañable jardín. largo y unos hermosos ojos azules. La volvimos a llevar y le hicieron un hemograma. De hecho. los tomates. No se sabe a ciencia cierta la causa de esta enfermedad. Estuve yendo y viniendo a la clínica por casi tres meses. castaño. Los rojos se encargan de oxigenar el cuerpo y se pueden transfundir. Hay un 80% de probabilidades de cura. pero ella se encargó de dejarnos su huella bien marcada y nos enseñó cómo tenemos que vivir. Vomitaba. no se levantaba de la cama y seguía con fiebre. Está mal que lo diga la mamá. ayudarme a colgar la ropa y a hacer mi cama. Un 25 de agosto fue el comienzo de los cientos de pinchazos. ya que la misma ya estaba controlada. Un día nos preguntó cuál era su apellido. pero Valu era preciosa. si bien es efectiva para atacarla. Ahí nomás quedó internada. Sus colores preferidos eran el violeta y el fucsia. Una madrugada la llevamos porque tenía fiebre. Dos días después le realizaron una punción en la médula y la leucemia pasó a ser una realidad. No supe qué contestar…. en caso de que tuviera gripe A.Me pedía que le 81 . Valu tenía la Linfoide Aguda. La palabra LEUCEMIA estalló en mi mente y corazón. hematomas. La leucemia es básicamente cáncer en la sangre. como ella. Me recetaron Tamiflú. no falleció de leucemia. internaciones. Partió con una sonrisa radiante. Coqueta. También se la llama Linfocítica o Linfoblástica. punciones. Todo lo hacía con ímpetu. Amaba baldear. El diagnóstico siempre era neumonitis. Unos días estaba bien y de nuevo recaía. Luego de 6 meses de tratamiento. Tenía indelebles bigotes de jugo Tang y una constante sonrisa que delataba que algo estaba por hacer. Valu estuvo en el 20%. como si supiera que se iba a ir prontito y que tenía mucho por hacer. vómitos. no sólo una palabra que siempre me costó pronunciar. corticoides. Su última quimio le había bajado sus glóbulos blancos a 300 y no tuvo con qué defenderse de la bacteria. dejando siempre su preciosa impronta.

Me acomodaba el pelo detrás de las orejas. Extraño llevarla al jardín. la cantaba a todo pulmón. El de la valentía. má”. Vivir sin ella es caminar con el viento en contra. En esa tierra de la cual escuchó en una canción de cuna. No le importaba estar sin pelo. que se quedó un ratito nomás porque vaya a saber qué labores tendría asignados en el Cielo. bien. No sé por qué se fue tan pronto. me hacía peinados raros y masajitos. La extraño con desesperación. Eso nos enseñó. Extraño ver Playhouse Disney con ella. Yo siento que nos visitó un ángel. Es gritar sin voz. En ese lugar más allá del arco iris. Una de sus canciones preferidas era “Celebra la vida”. porque la mejor versión de mí la enterré con ella. compartíamos una mutua debilidad. Extraño la que fui. Seguía siendo coqueta y temperamental. Ni más ni menos. se bajaba volando del auto. Valu era mi cómplice. Al contrario. Es esperar que vuelva sabiendo que no va a volver. donde los problemas se disuelven como gotas de limón. Peleó. 82 . Cuando cuelgo la ropa la imagino a mi izquierda ansiosa por alcanzarme los broches.. bien arriba. El de la fe. El de la alegría a pesar del dolor. La posibilidad que tenía de poder luchar. Me decía constantemente “Te amo. Las plantitas que arrancaba a los vecinos y me traía con emoción. mi compañera de mates. Su enfermedad no le quitó sus ganas de vivir. Extraño su cabecita pelada con olor a jabón. Pasearla a upa y cantarle como si fuera todavía un bebé. Llevarla al sanatorio para que la curen. pero sí sé que cumplió su misión y nos marcó el camino a seguir. Por eso no voy a bajar los brazos porque ella no los bajó. peleó con todas sus fuerzas. Por ahí leí que los ángeles vienen a visitarnos y sólo los conocemos cuando se han ido. Su enfermedad la hizo madurar mucho. El angosto. Extraño que no me pudiera ver sentada y siempre me encontrara algo para hacer. decía que “estaba fresca así”. agarraba su bici y monopatín y andaba sin parar mientras saludaba a los vecinos. Fue inmensamente feliz a pesar del dolor. Una amiga me escribió “Valu se recibió en esta vida con honores” y así fue. Ni bien dejaba de vomitar ya estaba bailando o saltando o pidiéndome que baldeemos..leyera la Biblia y que le cante canciones de la iglesia. Es caer cada minuto en el abismo de su ausencia. No me quería ver llorar. “No llores. má”. Le cambió la carita y teníamos charlas profundas y largas de igual a igual. Apenas llegábamos de las internaciones.

83 . Me rehúso a imaginar a mi Valentina en un lugar netamente etéreo.EPÍLOGO Me costó al principio. Me faltó tanto por hacer con mi hija y para ella que al menos quiero nombrarla. cicatrices. Esta es mi visión de cómo veo el Cielo y a mis seres queridos viviendo felices en él. recordarla. Y fue de lo más placentero. con el pasar de los días. En todos. Es más. Mucho de lo que escribí es fruto de mi imaginación. por las personas y por las situaciones de las cuales escribía. Escribiendo. llorarla. Cada palabra fue un gigantesco intento por sobrevivir. Fue difícil no tener ningún nudo que resolver y escribir una historia sin fin. prematuramente. pero que decidió no perder la FE. radiante. a mi verdadero Hogar. Mantenerla viva. Una mamá sin su Valu. literalmente me dolía. escribir acerca de un lugar carente de conflictos. escribirla. Esto es como uno de los tantos sueños que tuve desde que no está. me dolía. haciendo las cosas que ella amaba hacer acá. Este escrito es uno de esos tantos sueños. tocando el arpa solemnemente. con una terrible necesidad de ubicarla en un lugar real y no abstracto. logré dejarme llevar por la belleza del lugar. A mi manera. flotando. Dolía que mis palabras no pudieran ser puentes que me transportaran. Éste es el Cielo en el que yo necesito creer. un nudo y un desenlace. volver a mi mundo y no poder quedarme en ese. Es el alma de una mamá. Sin embargo. La que he desarrollado enormemente desde que Valu se fue. Toda historia se supone que tiene una introducción. Con moretones. la vi sonreír.

Escribir me anestesia el alma. de luz. Logro sentirte cerca Y sentir más cerca a Dios Hoy es Él quien te lleva a upa Por senderos que pronto. Cambiaste mis brazos Por los de Él. 84 . Son bocanadas de aire Cuando me asfixio. Conmigo. Cada palabra levanta mis brazos. Te mantengo viva. De esperanza. Escribir me llena de dicha. Mimada. Más viva que cuando estabas acá. Brazos eternos y santos En donde estás a salvo. Muy pronto Recorreré yo.Escribir Escribir me transporta a donde estás. Esperando mi vuelta al hogar En donde estaremos por siempre juntas. la depresión. Y con esa anestesia Alejo la locura. besada. Alienta mis pasos.

Con los ojos de la fe. Veo millones de ángeles Y al más bello de todos.Con los ojos de la fe. 85 . Veo a Jesús Abrazándola fuerte Y al mismo tiempo abrazándome a mí. Con los ojos de la fe Que llegan lejos Contemplo lo que mis ojos no pueden ver. Con los ojos de la fe Entiendo lo que no puedo entender. Incluso escucho música De esa que te hace bien. Los más profundos y sabios. La fe me acaricia despacio Y me dice que todo va a estar bien.

A libro nuevo y casa recién pintada. De estar en casa. A eucalipto. Y sin engordar. De que venga la tía Delia. La emoción de emprender un viaje a la madrugada. De entrar corriendo al Italpark. A café con leche y tostadas. De sentir los brazos fuertes de mi marido. De ver la casa limpia y ordenada. De tener algo lindo que esperar. De volver a creer en Papá Noel. Sentiré el olor a tierra mojada. De que sea septiembre. menta y jazmín. 86 . De la honestidad. De una Navidad blanca en Nueva York. De tomar mates espumosos y calentitos. De pasear en auto. Sentiré la emoción de que sea viernes. La emoción de pedir perdón y perdonar. De que en la radio pasen la canción que me gusta. la promesa cumplida. la puntualidad. De aprender y enseñar. De tomar Coca Cola helada en vaso de vidrio. De ver los ojos de mis hijas. De lograr agarrar la sortija de la calesita. De volver a vivir en la casa de Rivera. De ver Scooby Doo. tiramisú y flan casero con mucha crema. De sacarme los zapatos y andar descalza. De hamacarme bien. De comer al mismo tiempo cheesecake. bien alto.Cuando pase el umbral. La emoción de ver la ropa colgada flamear en el viento. De remontar un barrilete. Los Aristogatos. El aroma a garrapiñada y pochoclo. De llegar a casa en medio de una tormenta. mate en mano. De haber hecho la buena acción del día. La Dama y el Vagabundo con mis hijitas. De jugar a la paleta con mis amigos en la calle. De llegar a 25 de Mayo o a Pilar.

que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva. De abrigarme después de haber tenido frío. En lo cual vosotros os alegráis. Romanos 6:23. aunque ahora por un poco de tiempo. 87 . sea hallada en alabanza. reservada en los cielos para vosotros. debilidades y miedos. Y la hermosa fragancia de Mar del Plata y de mi hogar. La risa de millones de nenes. a madera. aunque ahora no lo veáis. mucho más preciosa que el oro. 1 Pedro 1:1-9 Más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. tengáis que ser afligidos en diversas pruebas. De haberme sacado la mochila insoportable de la espalda. De llegar a la cima luego de haber escalado tanto. a quien amáis sin haberle visto. Sentiré el alivio El sublime alivio De no extrañarte más… Cuando pase el umbral Cuando vuelva a vivir Cuando al fin te vuelva a ver… Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. el cual aunque perecedero se prueba con fuego. en quien creyendo. para una herencia incorruptible. Y Sublime Gracia. Sentiré el perfume a bebé. obteniendo el fin de vuestra fe. que es la salvación de vuestras almas. por la resurrección de Jesucristo de los muertos. Sentiré el alivio De haber aprobado el examen. incontaminada e inmarcesible. para que sometida a prueba vuestra fe. os alegráis con gozo inefable y glorioso. para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.A asado y a tuco con albahaca de mi nona. Escucharé al unísono Tu voz. De no tener que luchar más con mis defectos. si es necesario. que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe.

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