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INGENIERÍA DE INTANGIBLES

La formación del Agujero Blanco

versión 2.4 Revisión Marzo de 2009

Josep Burcet

© José Burcet Llampayas, 1997, 2003, 2009 Primera edición: Octubre de 1997 Segunda edición: Junio de 2003, versión 2.3 Tercera edición: Marzo de 2009, versión 2.4 ISBN:

Depósito Legal: B-29027-2003

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Índice

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3

ÍNDICE

5

PRÓLOGO

17

De la primera edición

17

El prólogo de la segunda edición

19

INTRODUCCIÓN

21

Antecedentes

21

Agradecimientos

21

Resumen

23

Capítulo 1

23

Capitulo 2

23

Capítulo 3

24

Capítulo 4

24

Capítulo 5

24

Capítulo 6

24

Capítulo 7

25

Capítulo 8

25

Capítulo 9

25

Anexos

25

CAPÍTULO 1

27

El cambio de civilización

27

Los saltos de escala en la comunicación

29

La aparición del hombre

29

La revolución agrícola

29

La revolución urbana

30

La revolución industrial

30

Los efectos de los saltos de escala en la comunicación 33 Peculiaridades del incremento

actual de comunicación

35

Las tensiones del proceso

37

Intensificación de la interacción social

37

Inadecuación entre tecnología nueva y cultura

37

Abandono de situaciones obsoletas

37

Coexistencia de culturas diferentes

38

Distancia entre segmentos sociales o entre poblaciones que habitan en regiones distintas

38

Características comunes de las tensiones

38

Amplitud de las crisis

de la

40

Escala del aumento de comunicación

41

Velocidad de aparición de nueva tecnología

42

Aumento de la indeterminación

43

Entidad de las transformaciones económicas

45

El cambio de economía es un cambio de cultura

46

Asincronía entre la construcción y la destrucción

47

Donde se centran las organizaciones

48

Explosión

diversidad

50

Turbulencias culturales

50

Poblaciones involucradas

51

Distancias culturales

51

Nuevas formas de entender la naturaleza humana

52

La gran transformación

53

Línea rápida y línea lenta

53

Sostenibilidad del modelo económico actual

54

Factibilidad del cambio de modelo

55

CAPÍTULO 2

57

Aparición de nuevas maneras de vivir

57

El proceso de bifurcación

57

El conflicto durante el desgajamiento

59

Formas de desgajamiento

61

Marcos éticos para los desgajamientos

61

La óptica de la guerra de valores

62

La óptica de la cohabitación de valores

62

Los conflictos de valores en los procesos de desgajamiento

63

Los desgajamientos que se avecinan

63

El despertar de las sociedades de transición

64

Los desgajamientos que se avecinan

65

CAPÍTULO 3

67

Ductilización del aparato inmaterial

67

Domesticación de los intangibles

68

1ª Fase Estado de inmersión inocente

69

2ª Fase La toma de conciencia

70

3ª Fase La persona emergente

71

4ª Fase Despegue confirmado

72

El desapego de la cuarta fase

72

Injerencias durante el proceso

73

Trivialización de los logros en la cuarta fase

74

El espíritu pionero

75

Aspectos del proceso de ductilización

75

Los valores a lo largo del proceso

75

El fin de la incoherencia moral

76

La salida de la Historia

77

Evolución de lo sagrado

77

Correspondencia entre los elementos considerados

78

La diversidad se expande

78

CAPÍTULO 4

81

El desenvolvimiento del pensamiento

81

Etapas de la eclosión del pensamiento

81

El punto de partida. El pensamiento leve

82

La etapa intermedia. El pensamiento denso

84

Formas de desarrollo del pensamiento denso

86

La nueva frontera. El pensamiento avanzado

86

Potencial del pensamiento avanzado

87

Pensamiento avanzado y percepción de la realidad

El trato de los antagónicos hasta ahora

87

87

Pensamiento avanzado y concepción de propósitos

88

Pensamiento avanzado y evaluación de resultados

90

Las formas de pensamiento en el siglo XXI

90

Formas de pensamiento y proceso de ductilización

91

Conclusiones

91

CAPÍTULO 5

93

Las tendencias básicas de la Vida

93

El calendario de la Vida

94

El punto de intersección

95

Los cambios en el entorno también se aceleran

97

La naturaleza de la Vida

97

Peculiaridades de la Vida

98

La Vida como un proceso de auto-organización

98

Factores básicos de la auto-organización

99

La estructura del sistema

99

Los procesos de feedback

100

Los objetivos

101

Objetivos y capacidad de adaptación

101

El entorno

102

Eficiencia de las culturas en función del uso del entorno

103

Culturas de subsistencia

104

Culturas catastróficas

104

Culturas de expansión indefinida

106

La función vivificadora del entorno

107

Conclusión sobre el despliegue de la Vida

107

CAPÍTULO 6

109

El paradigma de la comunicación

de la

109

Comunicación simbiótica

111

El estado

biosfera

113

Anatomía de la crueldad

114

Mecánica de las transacciones

115

La simbiosis como único vehículo para la supervivencia

116

Efectos de la simbiosis en la economía

116

Economía de la interacción

118

El dominio de la realidad simbiótica

Sobre la noción de ”progreso”

118

119

El aumento de la protección social

119

Consumo y crecimiento económico

120

El discurso de la sostenibilidad

120

Nacionalismos

120

Xenofobia y tolerancia

120

Tecnófilos

121

Utópicos de la desmaterialización

121

Volver a pensar lo qué es el progreso

121

Simbiosis y comunicación

122

Evolución de la biosfera

123

La fascinante conjetura de la biosfera simbiótica

123

Contribuciones a la transformación de nuestra biosfera

124

Vida, crecimiento y muerte

126

Procesos de ganancia

126

Procesos de pérdida

127

Los límites del crecimiento en los organismos

129

Mecánica de la supervivencia

130

La función de la inestabilidad Comunicación

131

y

libertad

 

132

 

El imperio del pensamiento leve Cortapisas

133

de la

 

comunicación

 

135

 

CAPÍTULO 7

137

El Agujero Blanco Aumento de la densidad de comunicación

137

en la Tierra

auto-organización

137

Naturaleza de la realidad inmaterial

138

Energía y realidad inmaterial

139

La Tierra como puerta de acceso a la realidad inmaterial

139

Relaciones entre la

y

la comunicación

140

La formación del Agujero Blanco

141

Características de la auto-organización en el estadio humano

142

La auto-organización humana a partir de ahora

143

El hombre y los otros animales

143

Atributos de los estados avanzados de auto-organización

144

 

La

complejidad

144

 

La salida de los bucles Información, novedad

145

y

confirmación

 

146

Comunicación y afectividad

149

Diferencias de grado en las rutinas

150

Capacidad para manejar la atracción

151

La atracción en los hombres y en los otros animales

153

El gran salto en el manejo de la atracción

154

Plasticidad y capacidad para manejar la atracción

155

Las sociedades posteriores a la transición

159

Etapas del acceso

159

Características de las sociedades de transición

159

Grosor, dinamismo y versatilidad del entorno

160

Plasticidad

160

Suspensión de la decadencia

161

La densidad de la comunicación

162

La contracción del espacio y del tiempo

162

La diversidad se expande

163

Neotenia redoblada

163

Las sociedades simbióticas

El rendimiento de los distintos tipos de interacción

164

164

Generación de la fuerza de una sociedad

166

Estrategias para la transición

166

Valores que ligan el éxito a la depredación

167

El espejismo del dinero

168

Más allá del Agujero Blanco

171

Convergencia de las tres aceleraciones

172

Conclusión

173

CAPÍTULO 8

175

Escenarios

175

Desbarajuste de los entornos

175

Proliferación de ambientes

176

Las nuevas migraciones

177

Marginales,

convencionales

y

avanzados

177

Escenario 1 El tránsito salvaje

179

 

Los

marginados

179

Los

avanzados

180

Origen de la fuerza de los avanzados

181

El lindero entre avanzados y marginados

182

Los avanzados como fuerza diferenciada

182

 

Los convencionales

183

Conflicto entre avanzados y convencionales

183

Desgajamientos en el primer escenario

184

 

En

el primer mundo

184

En otras regiones del mundo

185

Intensificación de las tensiones

185

Creación de enclaves avanzados

185

Enclaves virtuales

186

Conclusión del primer escenario

187

Escenario 2 Esfuerzos limitados

187

Situaciones desequilibradas Escenario 3

187

La gran movilización El dinero

189

 

toma

conciencia

190

en

el

Los bifurcaciones tercer escenario

193

 

Consideraciones comunes

a

los

tres escenarios

194

 

Las relaciones

 

norte

sur

194

 

La explotación

 

del

sur

196

Nueva filosofía para las relaciones norte sur

196

a) Los problemas de las iniciativas humanitarias

b) Las actitudes sobre la diversidad

La sostenibilidad

del crecimiento El problema de los límites

196

197

198

199

La función de la dificultad

200

La ética de la diversidad

201

Floración de formas de entender el progreso

202

El mito del trabajo escaso

203

Problemas del trabajo en los escenarios presentados

204

El envejecimiento retrocede

205

De la economía agónica a la renovación de la economía 207

208

208

209

209

El tránsito según su velocidad

El supuesto de la línea rápida

Vías de acceso a la línea rápida

La mancha de aceite

Escenarios de ruptura

210

Escenario de convergencia

211

CAPÍTULO 9

213

Conclusión

213

Respuestas frente a la metamorfosis inminente

213

Necesidades en relación con el conocimiento

213

Relaciones entre la ciencia y la población

214

Honestidad de las propuestas científicas e ideológicas

214

Recuperación del pensamiento empírico

215

La irrupción del pensamiento avanzado

215

Producción de conocimiento específico para la transición

216

Ingeniería de intangibles

217

Objetivos de una ingeniería de intangibles

217

Contenidos de una ingeniería de intangibles

217

De la teoría a la práctica

218

La transformación del debate político

219

Epílogo

221

INTERACCIONES

225

ANEXO 1

227

Programa Transit

227

Objetivos del programa

227

Metodología

227

Contenido

228

Áreas temáticas del Programa Transit

228

1. Plasticidad y capacidad de cambio

228

2. Nueva tecnología emergente

228

3. Economía

228

4. Otros factores que configuran la energía humana

228

5. Entornos inmateriales que enmarcan el comportamiento229

6. Estrategias globales para la transición

229

Grupo de personas que participaron en el programa

230

Manifiesto de Barcelona

231

Transición hacia una nueva sociedad

231

Necesidad de un programa de acción

231

Recomendamos

232

Participantes en las Jornadas Transit

233

Escenarios económicos considerados

234

Criterios básicos para evaluar la evolución de las economías

234

1)Cuanto más compleja y eficiente es una economía, más alto es el

grado de plasticidad que requiere

234

2)La evolución de cada tipo de sociedad en su paso al tipo siguiente

requiere aumentar la plasticidad

3)El tiempo requerido para llevar a cabo la transición de un tipo de economía a otro depende de la velocidad en que la plasticidad se desarrolla

235

235

4)Cuanto más plástica se hace una economía, mayor es su capaci-

dad para hacerse todavía más plástica

235

5)El salto hasta las sociedades de transición, implicara un salto

cuántico en el incremento de la

236

El escenario de continuidad

236

El

escenario

de

despegue

236

Crecimiento económico en el escenario de continuidad

237

Primer

Mundo

237

Segundo Mundo

 

238

Tercer Mundo Crecimiento económico

238

en el escenario de despegue

238

Primer

Mundo

239

Segundo Mundo

 

240

Tercer Mundo

240

ANEXO 2

243

Renta nacional “per cápita”

243

BIBLIOGRAFÍA

247

Índice de ilustraciones

253

Índice de tablas

255

GLOSARIO

257

INSTRUCCIONES PARA IMPRIMIR

267

Prólogo

De la primera edición

Podríamos decir que también se gestó en un garaje, en un pequeño espacio, al cobijo de las rutinas cotidianas. Hoy, a los cinco años de su crea- ción, el Área Ciencia-Tecnología-Sociedad de la Universidad Politécnica de Valencia ocupa un nodo relativamente pequeño, pero ya es conocida y se ha ganado una reputación social inestimable por su dinamismo intelectual y su capacidad de convocatoria tanto dentro como fuera del recinto universitario. El CTS es una innovación que en principio intuimos tan incierta como nece-

Las decenas de convocatorias que ha realizado en su corta historia, la

importancia social de las actividades que organiza y la oportunidad de las cuestiones que aporta al debate social, convertían en una cuestión de tiempo que al menos una parte de los materiales que han ido produciendo sus pro- puestas comenzaran a editarse. Ese tiempo ha llegado con este excelente ensayo que el lector tiene en sus manos. Este primer volumen de la colección “Materia” editado por la editorial Germania con la colaboración de la Universidad Politécnica de Valencia y de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia (CACsa) es un trabajo de altura y de amplia perspectiva sobre los cambios vitales, sociales y culturales que es preciso prever para entender las oportunidades, los riesgos y los es- cenarios que configuran las dinámicas tecnológicas, científicas, comunicati- vas, políticas y económicas en curso. La obra refunde el material de dos jornadas organizadas por el área Ciencia-Tecnología-Sociedad: Ingeniería de Intangibles, en 1993, y La

saria

emergencia de una nueva cultura, en 1966: la participación de CACsa en su edición es todo un avance de las repercusiones que tendrá para Valencia el complejo que se levanta en el viejo Camino de las Moreras. Josep Burcet pretende, con este ensayo y en última instancia, situar- nos ante unos hechos que van a condicionar sobremanera el devenir social. En correspondencia, invita al lector a reflexionar acerca de los puntos de vista apropiados para saber a qué atenerse frente a la avalancha de noveda-

des tecnológicas, códigos, mensajes y ruidos que acompañan a las tenden- cias que emergen y que darán lugar a escenarios inciertos en los cuales, no obstante, debemos pensar desde ahora. Dadas las cualidades del texto, el lector puede contemplarlo, simultá- neamente, como un informe de investigación, un ensayo sobre los cambios de la condición humana a lo largo del tiempo, como una reflexión prospecti- va sobre tendencias sociales, como un ejercicio filosófico, como una intro- ducción al “inmaterialismo histórico” y hasta como un relato de ciencia fic- ción. Como en el Aleph de Borges, todo en uno.

Justo Nieto Nieto

Rector de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV)

El prólogo de la segunda edición

La incertidumbre que destruye creando

En los tiempos que corren, no es frecuente encontrar textos con pro- puestas que no sean meras regurgitaciones de ideas expresadas por otros. Uno tiene la impresión de que hay un reciclaje permanente de textos, que se nutren endogámicamente, en un ciclo cerrado difícilmente penetrable. Sin embargo, de tanto en tanto alguien desafía el círculo y genera una tangente que abre un nuevo desarrollo, transformándolo en una espiral, hacia el futu- ro. El texto que tienes entre manos es un claro ejemplo de esto: la “historia de las ideas” no ha terminado. Estamos justo al principio.

La propuesta intelectual de Josep Burcet es muy atractiva, aunque también muy arriesgada. Es fácil estar de acuerdo con una de sus tesis prin- cipales: que todo gran cambio en la escala de las comunicaciones trae una revolución de grandes proporciones. Ha ocurrido en diversas etapas de la historia, como él bien explica. Y no sólo a nivel de lo social, lo humano, sino de cualquier desarrollo de la vida: “el intercambio de información es la base sobre la que se sustenta la vida”, nos recuerda. Pero es su propuesta más innovadora, la conjetura de la formación del “agujero blanco”, la que llama más la atención, y la que hay que tomar con cierta prudencia intelectual. Porque esta metamorfosis hacia una realidad inmaterial, surgida del aumen- to de la densidad de la comunicación en el planeta es, reconozcámoslo, atre- vida.

A mi esta propuesta me sedujo desde el primer momento. Me hizo

pensar. Me puso en un estado de interrogación que aprecié. Por nuevo, por inesperado, por audaz. Creo que Burcet lo explica con acierto. Pero no es de aquellas afirmaciones que la ciencia pueda probar, simular, o teorizar. Es, por tanto, una propuesta de alcance, en la que convergen la filosofía y la ciencia.

También son de remarcar sus análisis sobre la energía de potenciales conflictos que podemos esperar para el futuro, así como su espectro de posi- bles escenarios para lidiar con ellos. Es, es este sentido, de mucho interés ver como algunas de sus “predicciones”, escritas para la primera edición del libro, se reflejan en los acontecimientos que nos ha tocado vivir desde el 11 de septiembre de 2001.

El hombre está en una encrucijada de la que creo que no es conscien-

te. Ni a nivel personal (la necesidad de dejar de “tener” para pasar a “ser”), ni a nivel social (la necesidad de comportarse como nodos de una “red eco- sistémica” en la que la simbiosis es la única alternativa para sobrevivir). Una encrucijada que le llevará, nos propone, a superar su fusión con lo material

para abrir la puerta de lo inmaterial, aunque no sepamos muy bien aún de qué se trata.

Debe entender su pequeñez en el universo, como vacuna imprescin- dible en una época de fundamentalismos y necrosis sociales. Debe entender si los instrumentos de comunicación avanzada que la tecnología nos brinda son una oportunidad enorme para pasar de la homogeneidad estéril a la di- versidad fértil. Y debe usarla para transformar a mejor.

Desaprendo luego existo. Y este libro me permite disfrutar de ello.

Alfons Cornella

Fundador y Presidente de ClubInfonomia Barcelona, junio 2003

Introducción

Antecedentes

Las propuestas que presento en este libro han sido elaboradas duran- te muchos años. Las primeras ideas se concretaron con ocasión del estudio sobre el impacto de la nueva tecnología que llevé a cabo en la Universitat Politècnica de Catalunya en 1985 1 . Más tarde, el texto del marco conceptual del pro- grama Transit (1991) contiene una primera versión de estas propuestas. Con posterioridad, otras partes fueron presentadas por primera vez en el Infor- me de la Fundación IDATE en 1995 2 . Entre 1992 y 1995 utilicé algunos de estos planteamientos en mi se- minario multimedia “El cambio de Civilización” que he realizado en algunas universidades y empresas. El texto de este libro se deriva directamente de los apuntes de ese seminario, en la versión correspondiente a las sesiones realizadas en la Universidad Politécnica de Valencia 3 . Finalmente, he realizado revisiones sucesivas del texto de la primera edición.

Agradecimientos

Hay multitud de personas a quienes debo expresar mi gratitud por su apoyo, su ayuda y su crítica a lo largo de todos estos años.

1 Impacte de la Nova tecnología a les organitzacions. 1987 Universitat Politècnica de

Catalunya.

2 La Société face au Multimédia, Rapport, 1995, Fondation IDATE, pp. 23 - 46

3 Aula XXI del Área Ciencia Tecnología Sociedad. 1993 y 1995

En primer lugar quiero recordar a Pere Duran Farell que me ayudó de una manera decisiva con su entusiasmo y su aliento en distintos momentos cruciales de mi trabajo.

Mi gratitud también para todos los participantes en el programa

Transit 4 . Quiero mencionar de una manera especial a Jordi Graells, Jesús Moneo, Jacques Arlandis, André Danzin, Joan Majó, Jacques Lesourne, Humberto Colombo, Alexander King, Bertrán Schneider y Joan Rigol.

Mi agradecimiento también para Vicente Pérez Plaza, director del

Área de Ciencia Tecnología Sociedad de la Universidad Politécnica de Valencia. Por iniciativa propia, buscó editor para los apuntes de mi semina- rio y me ofreció la oportunidad de transformar aquellos apuntes en este li- bro.

Agradezco también a Justo Nieto Nieto, Rector de la Universidad Po-

litécnica de Valencia, por el apoyo recibido así como por haber escrito el prólogo de la primera edición. A Alfons Cornella, fundador y presidente de Infonomia.com, mi grati- tud por haber aceptado mi propuesta de prologar esta segunda edición.

No debo dejar de mencionar a Ricardo Sheffick, ante todo amigo, pe-

ro también uno de los mejores interlocutores con quien he disfrutado de largas y productivas conversaciones sobre distintos temas tratados en este

libro, a lo largo de los años.

4 Ver anexo 1

Resumen

La tesis principal de este libro consiste en considerar que la Humani- dad está a punto de realizar una gran transformación. Este hecho se derivaría directamente de la explosión de comunicación que la nueva tecnología está desencadenando.

Capítulo 1

En el Capítulo 1 analizo los efectos de esta explosión de la comunica- ción y hago una revisión de los problemas y oportunidades que se pueden plantear durante los próximos años. Muchos de esos problemas constituyen una prolongación de las dificultades que estamos experimentando actual- mente. Otros son problemas inéditos ocasionados por la aparición de nuevas situaciones y la formación de nuevas encrucijadas. De acuerdo con el análisis que propongo, las sociedades occidentales económicamente más desarrolladas quedarían expuestas a una intensa cri- sis de modelos que, al final, propiciaría un cambio de civilización. Otras regiones del planeta podrían realizar una industrialización muy rápida. Un proceso tan raudo sería especialmente conflictivo debido a la combinación entre un desarrollo económico fulgurante y la crisis de mode- los en el primer mundo. En otras regiones, la ausencia de crecimiento económico ensancharía las diferencias culturales y económicas que hoy existen entre el mundo des- arrollado y las sociedades preindustriales. En este capítulo presento mi hipótesis de los Saltos de Escala en la Comunicación, según la cual, tal vez antes de 50 años, podría producirse un cambio cultural de primera magnitud y la transformación más importante de todas cuantas ha sufrido la Vida desde su aparición.

Capitulo 2

En el Capítulo 2 se considera la posibilidad de que determinados gru- pos pudieran realizar un salto hacia delante, que el resto de la población no podría seguir. Semejante eventualidad tendría consecuencias trascendenta- les, sobre todo en el plano de la diversidad, porque agregaría nuevas formas de organización social y nuevos sistemas de valores que entrarían en conflic- to con los sistemas de valores que hoy conocemos. En este capítulo se consi- deran los planteamientos clásicos de guerra de valores y se apuntan alterna- tivas que deberían permitir la cohabitación pacífica de proyectos vitales di- ferentes.

Capítulo 3

En el Capítulo 3 trato del largo camino que permite a la Humanidad domesticar sus creencias, sus normas y los demás condicionantes culturales que encauzan y dan forma a sus maneras de vivir. Según lo que se presenta en este capítulo, al principio, la suerte de las personas y los avatares de sus vidas estaban determinados de manera muy rígida por lo que prescribía la cultura recibida de los mayores. Más tarde, el entorno cultural se hace más flexible y las personas, no sólo pueden sustra- erse a ciertas prescripciones culturales, sino que pueden crear otras pautas, que se adoptan seguidamente. A lo largo de ese proceso, se diría que las per- sonas pasan de estar totalmente encorsetadas y a merced de su cultura, para empezar a estar en condiciones modificarse a sí mismas por la vía de adop- tar pautas culturales nuevas. De esta forma, la cultura deja de ser un límite y se convierte en una lanzadera.

Capítulo 4

A medida que se despliega el proceso de ductilización, se registra

también un progresivo despliegue de formas de pensamiento que se hacen cada vez más complejas. En este capítulo, analizo esa evolución. El análisis sugiere que, actualmente, hay indicios de la emergencia de un nuevo tipo de

pensamiento que podría ser de capital importancia para gestionar los proce- sos de auto-organización.

Capítulo 5

En el capítulo 5 analizo cuales son las características principales de la Vida desde su aparición en la Tierra. Esta perspectiva desvela una serie de

regularidades y tendencias que se ponen de manifiesto a lo largo de miles de millones de años y que se reafirman cada vez con más firmeza.

El método que he empleado para identificar las características de las

sociedades futuras ha consistido en aislar y analizar las tendencias básicas de la evolución de la biosfera. La proyección de esas tendencias, a partir de la situación actual, ofrece una interpretación general del sentido de los cam- bios actuales y sirve para prefigurar, a grandes rasgos, sus consecuencias últimas. De esta manera se pone de manifiesto que existe la posibilidad de que pudiera producirse un acontecimiento extremadamente singular antes de que termine el siglo XXI.

Capítulo 6

En el capítulo 6 presento el paradigma de la comunicación. Según es- te paradigma, la comunicación constituye el eje central de todo cuanto gira alrededor de la evolución de la Vida.

Analizo los diferentes tipos de relación que son posibles entre las per- sonas para poner de manifiesto que las relaciones de peor calidad pueden ser entendidas como un trastorno de la comunicación En este capítulo también se propone una visión de la evolución de la biosfera desde el punto de vista del paradigma de la comunicación, así como una serie de consideraciones generales sobre la salud, el envejecimiento y la muerte.

Capítulo 7

El Capitulo 7 trata del paradigma del Agujero Blanco. De acuerdo con este ángulo de visión, la evolución de la Vida genera un aumento acumulati- vo de densidad de comunicación. Al llegar esta densidad a un determinado punto crítico, se alcanza un umbral a partir del que se accede a un estadio evolutivo nuevo. En ese momento, la formación de un Agujero Blanco en la Tierra se habría consumado. El Agujero Blanco, consecuencia de una densidad extrema de comu- nicación, sería la antítesis de un agujero negro, que consiste en un densidad extrema de masa. Según esta hipótesis, el largo camino de la evolución de la Vida en este planeta no tendría otro objeto que la formación de un Agujero Blanco. Su destino último no sería otro que el adentrarse en un ámbito de realidad intangible. En este capítulo también trato de los tipos de sociedad que podrían aparecer a partir de ahora y hasta el momento de la eventual formación de un Agujero Blanco.

Capítulo 8

En este capítulo presento tres escenarios distintos que se refieren a algunos aspectos cruciales de la entrada a las sociedades de transición El texto de esos escenarios es una versión revisada y puesta al día de los escenarios que escribí primero entre 1991 y 1992 para el programa Tran- sit y más tarde para las sucesivas ediciones de este libro. Los elementos clave continúan siendo los mismos que los de enton- ces. Durante estos años he revisado esos escenarios varias veces y solo he hecho algunas actualizaciones menores, sin cambios de fondo, no sé muy bien si es porque continúan manteniendo su valor, o si es por causa de una obstinación mía en considerar las cosas de la misma manera. Después de la descripción de los escenarios, hago una serie de consi- deraciones comunes a los tres escenarios, especialmente sobre las relaciones norte-sur, la sostenibilidad, la ética de la diversidad y el envejecimiento.

Capítulo 9

Finalmente, en la conclusión, hago una descripción de los ámbitos de trabajo pluridisciplinar que parecen necesarios para afrontar los problemas ligados a las transformaciones que se avecinan.

Anexos

En el anexo 1 hay una información sucinta sobre el programa Transit, sus objetivos, metodología y el índice de su contenido. Se incluye también el texto del manifiesto redactado por los participantes en el programa, que se reunieron en Barcelona a finales de noviembre de 1992. En el anexo 2 hay la lista de todos los países de mundo, con expresión de su renta nacional “per cápita”, en $ PPA (paridad de poder adquisitivo)

Al final del libro se encontrará una bibliografía y un glosario.

Capítulo 1

El cambio de civilización

John Naisbitt, célebrado autor de Megatrends, publicó en 1990 un nuevo libro, bien documentado y laboriosamente elaborado para explorar las principales tendencias que iban a caracterizar los años 90. Su título era Megatrends 2000 5 . Un año más tarde, Tim Berners-Lee lanzó desde el CERN la World Wide Web 6 . En sólo cuatro años, Internet ya tenía 16 millones de usuarios (en 1995), pero a finales de la década, con la llegada del año 2000 ya eran 365 millones 7 . En 2008 se superaban los 1.400 millones.

La explosión de Internet ha transformado radicalmente la manera de informarse, de trabajar, de comunicarse y de divertirse a una escala asom- brosa y constituye una verdadera revolución. Lo curioso del caso es que en su estudio sobre las principales tenden- cias para la década 1990-2000, Naisbitt no dedicó ningún capítulo a la co- municación y solo refirió algunas alusiones sucintas y de pasada sobre las telecomunicaciones y los ordenadores. De esta forma, el nacimiento de Internet y su desarrollo fulgurante, lo más revolucionario de todo cuanto ocurrió en los 90, no aparecía como una “mega-tendencia” en el análisis de Naisbitt.

Esto me recuerda las numerosas anécdotas de planchas memorables que los expertos han hecho al infravalorar el impacto y el alcance de tecno- logías nuevas 8 . He aquí unos cuantos ejemplos.

5 Megatrends 2000, John Naisbitt/Patricia Aburdene, William Morrow and Campany, Inc, New York.

6 Ver http://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Internet

7 Ver http://www.internetworldstats.com/emarketing.htm

8 Ver http://www.burcet.net/ingenieria%20institucional/liderazgo.htm

TELÉFONO. El teléfono tiene demasiados defectos para ser conside- rado seriamente como un medio de comunicación. Este invento no tiene ningún valor para nosotros. (Memorandum interno de dirección de la Wes- tern Union, 1876)

RADIO. Una caja inalámbrica para difundir música no tiene ningún valor comercial. Nadie pagaría por un mensaje que no está dirigido a na- die en particular. (Respuesta de Dadis Sarnoff asociados a una propuesta de inversión para la radio, 1920)

TELEVISIÓN. La televisión no podrá mantenerse en el mercado más de seis meses. La gente se cansará de mirar la misma caja todas las no- ches.(Darryl F. Zanuck, Director General de la 20th Century Fox, 1946)

ORDENADORES. En el futuro los ordenadores no pesarán más de una tonelada y media. (Previsiones tecnológicas de Mecánica Popular,

1949)

Estos pocos ejemplos muestran las dificultades que experimenta la personas que llevan años metidas en un ambiente muy consolidado para percibir el potencial de ruptura de tecnologías capaces de transformar pro- fundamente su campo de actividad.

Cuando en 1911 el Mariscal Foch no reconocía ningún valor militar a los aviones, no expresaba únicamente su opinión personal sino también la impresión de la mayor parte de sus colegas de la Escuela Superior de Guerra de Francia. Cuando Sir John Eric Ericksen, Curijano Extraordinario de la reina Victoria de Inglaterra, 1873), dijo que el abdomen, el pecho y el cerebro nunca podrían ser objeto de una cirugía responsable, también reflejaba el sentir mayoritario de sus colegas cirujanos.

Mirando las cosas con ojos de “insider” no se detecta la inminencia de cambios que acabarán dando un gran vuelco a sus quehaceres cotidianos. El “insider” sabe mucho sobre su parcela de actividad, lo cual le habilita para ser un buen practicante. Pero, al mismo tiempo, se halla cautivo de ese saber y esto le incapacita para percibir la llegada de los momentos de ruptura en los que emerge un tipo de realidad substancialmente distinta.

Se trata de un caso más de aquellos en los que los árboles no dejan ver el bosque. Se parece también a la incapacidad de los peces abisales para atisbar la existencia de las estrellas, las nebulosas y las galaxias. Están de- masiado sumergidos en la obscuridad y ese entorno les impide ver la luz de las estrellas. No tienen forma alguna de sustraerse de él, ni de librarse de la influencia que ejerce sobre su existencia.

Afortunadamente, la personas tenemos más capacidad de maniobra porque si queremos, podemos hacer retiradas estratégicas y mirar con una perspectiva más amplia las cosas que vemos cada día con la óptica habitual. Esto es lo que le propongo hacer al lector, ahora que me dispongo a presentar las ideas generales de la hipótesis de los salto de escala en la co- municación.

Los saltos de escala en la comunicación 9

Si se observa nuestro pasado en conjunto, se ve que cada gran cambio de cultura ha estado precedido siempre por un salto en la comunicación. Es decir, que cada vez que ha aumentado substancialmente la comunicación, seguidamente aparece una cultura distinta, de nuevo cuño.

La perspectiva queda muy clara si nos atenemos únicamente a las transformaciones más importantes que ha sufrido la vida humana desde el momento de su aparición. Recapitulemos. Desde los orígenes de la humanidad hasta nuestros días se han producido dos grandes transformaciones (la aparición del hom- bre y el principio de la historia) y otras dos, también con un impacto muy grande pero relativamente menos importantes (la revolución agrícola y la revolución industrial).

La aparición del hombre

La adquisición del lenguaje verbal humano supuso un aumento subs- tancial de la capacidad para comunicarse. Fue justamente gracias al lengua- je que nuestros ancestros pudieron desarrollar formas de cooperación y de relación social que les diferenciaron del resto de los primates. Este hecho fue tan importante que ocasionó la aparición de la condición humana.

La revolución agrícola

La revolución agrícola, que se inició hace algo más de 10.000 años, representa el paso siguiente. Las técnicas de cultivo y la domesticación de animales propiciaron la aparición de asentamientos estables que permitie- ron el robustecimiento de los grupos familiares y una mejora de las condi- ciones para la comunicación y el desarrollo cultural.

9 Por comunicación vamos a entender aquí cualquier acto de difusión o de intercam- bio de comunicación entre humanos.

La revolución urbana

La siguiente gran transformación sobrevino como consecuencia del nacimiento de las primeras ciudades y se cimentó sobre el desarrollo de la agricultura. Sin agricultura no hay pirámides, ni escritura, ni ciudades, ni imperios. Sin ciudades no hay civilizaciones. La vida urbana facilitó extraordinariamente las condiciones de comu- nicación entre las personas y los grupos. De este nuevo contexto surgió la escritura, el desarrollo de las religiones, la construcción de los primeros im- perios y la producción de nuevo conocimiento, el florecimiento de la manu- factura y el comercio. Las consecuencias de aquellos cambios fueron tan cruciales, que to- dos los historiadores consideran unánimemente que la revolución urbana supuso el salto de la prehistoria a la historia.

La revolución industrial

Desde entonces, las condiciones de comunicación mejoraron a través de diversas fluctuaciones hasta que se crearon las condiciones técnicas, científicas y económicas para la industrialización. Así, llegado el momento, la revolución industrial volvió a potenciar de nuevo la comunicación. Se desarrollaron nuevas herramientas como el ferrocarril, la electricidad, el telégrafo, el teléfono, los medios de comunica- ción de masas, la motorización del tráfico terrestre y marítimo y el desarro- llo del tráfico aéreo y muchos otros. Todos esos nuevos artilugios, cada uno a su manera, intensificaron la comunicación, la interacción social, la educación y el tráfico económico. Y lo hicieron hasta extremos imposibles de concebir desde la mentalidad prein- dustrial. Pero lo más importante, una vez más, fue la emergencia de nueva cul- tura que dio lugar a la aparición de una civilización nueva. Es lo que más tarde hemos dado en llamar la civilización del mundo «desarrollado».

Ilustración 1, Saltos de escala en la comunicación

Estadio

Revolución

del lenguaje

verbal

Revolución

urbana

pre-humano Prehistoria Historia + Aparece la Empieza la Cantidad de comunicación acaecida en la Tierra
pre-humano
Prehistoria
Historia
+
Aparece la
Empieza la
Cantidad de
comunicación
acaecida en la Tierra
condición
historia
humana
-
Revolución
Revolución
agrícola
industrial

La ilustración 1 muestra esquemáticamente una visión general de los incrementos de comunicación. Sugiere claramente que la tendencia hacia su intensificación es un fenómeno persistente a lo largo del tiempo. El gráfico

pone también de manifiesto otro hecho clave, cual es la relación entre el in- cremento de comunicación y la aparición de nuevas culturas.

La cultura que acaban destilando los primeros humanos es más compleja y desde luego distinta de la del resto de pre-homínidos.

La cultura que crean las primeras comunidades agrícolas también muestra grandes diferencias respecto de la que usaban los grupos nómadas dedicados únicamente a la caza y a la recolección de ali- mentos silvestres.

La cultura que surge de las primeras ciudades también es mucho más compleja que la que era propia de las poblaciones rurales.

Finalmente, la cultura que forjan las sociedades industriales, de nuevo difiere substancialmente de las culturas propias de las socie- dades pre-industriales.

La comunicación se expande cada vez que se acumulan nuevos me- dios para hacerla efectiva. Pero además, se expande también porque la po- blación humana ha crecido exponencialmente, es decir, porque aumenta en términos absolutos el número de emisores y de receptores de comunicación. Se suele estimar que la población humana se situaba entre 5 y 10 mi- llones de individuos, al producirse la revolución agrícola. En el año 1 de nuestra era había ya unos 170 millones de personas. En 1800 se estima que

la población había ya alcanzado los 1000 millones. Doscientos años más tarde ya había rebasado los 6000 millones.

De otro lado, aumenta también la comunicación entre grupos, porque hay cada vez más agrupaciones de individuos. Estas agrupaciones, asocia- ciones, empresas y colectivos de la más diversa naturaleza, actúan también como focos emisores y receptores de comunicación y contribuyen, en esa misma medida, a intensificar los flujos de comunicación. Finalmente, a esos flujos se han agregado recientemente todas las co- rrientes de comunicación que se establecen entre las máquinas y artefactos manufacturados por el género humano.

Tabla 1, Factores multiplicadores de la comunicación

Nuevos artilugios

En su momento, la imprenta contribuyó a aumentar la comunicación. Más tarde, la prensa, el telégrafo, el teléfono, la televisión y, más recientemente, los ordenadores e In- ternet aumentan exponencialmente los flujos de comunicación

Más cantidad de personas

Durante los últimos 100 años, la población humana ha aumentado vertiginosamente

Más cantidad de grupos de personas

Los grupos, asociaciones, empresas, y colec- tivos aumentan exponencialmente

Mayor diversidad de campos de conoci- miento

La explosión del conocimiento genera nuevos flujos de comunicación alrededor de un número creciente de temas y especialidades

Aumento del nivel medio de instruc- ción y de formación

El aumento del número de personas con ni- veles más altos de formación contribuye también a intensificar la comunicación. Un information rich recibe y emite más comuni- cación que un information poor.

Pero la comunicación aumenta también porque tiende a diversificar- se. En cada nueva etapa hay un número mayor de canales que vehiculan un número mayor de tipos distintos de comunicación. Los aumentos sucesivos de comunicación han producido el desarrollo de las antiguas sociedades industriales y las sociedades post-industriales más recientes. Ahora, al llegar estas últimas sociedades a su madurez, em- piezan a mostrar sus incapacidades y limitaciones. Así, la civilización industrial parece haber alcanzado un punto extre- mo, a partir del cual cada vez es más difícil seguir. Es como si se hubiera llegado al final de un ciclo.

Los efectos de los saltos de escala en la comunicación

La intensificación de la comunicación aumenta la interacción. El in- cremento de la interacción, a su vez, produce situaciones y procesos que an- tes no existían. Esos nuevos procesos y situaciones crean condiciones para una nueva intensificación de la comunicación. Y el ciclo comienza de nuevo. Se trata de un bucle que se auto amplifica y se expande como una espiral.

Ilustración 2, Efectos de los saltos de escala en la comunicación

Aumento de la comunicación

de escala en la comunicación Aumento de la comunicación Condiciones para un nuevo aumen- to de

Condiciones para un nuevo aumen- to de la comuni- cación

Condiciones para un nuevo aumen- to de la comuni- cación Intensificación de la interacción Nuevas situacio-
Condiciones para un nuevo aumen- to de la comuni- cación Intensificación de la interacción Nuevas situacio-

Intensificación de

la interacción

de la comuni- cación Intensificación de la interacción Nuevas situacio- nes y nuevos pro- cesos Si

Nuevas situacio- nes y nuevos pro- cesos

Si examinamos este ciclo de cerca, detectaremos unas pautas básicas que se repiten una y otra vez. Su análisis parece útil para comprender las transformaciones actuales.

1. El incremento de la comunicación aumenta la relación entre las per- sonas de dos maneras diferentes. Por un lado se establecen corrien- tes de comunicación que antes no existían. Por otro, esas corrientes tienen aspectos cualitativos nuevos, que tampoco existían antes. A las corrientes de comunicación que se producían en la situación precedente, se agregan otras corrientes adicionales. De hecho, lo que ocurre es que se modifica la capilaridad en el tejido social, haciéndose más denso, expandiéndose y, en ocasiones, cambiando de naturaleza. Más interacción produce nuevas formas de coopera- ción y nuevas formas de competición, que se añaden a las anterio- res.

2. Toda la cooperación y competición nuevas propician la aparición de situaciones distintas y de nueva tecnología que antes no estaba dis- ponible

3. En el marco de estas nuevas situaciones se pueden hacer cosas que antes no eran posibles. Por lo tanto, emergen nuevas formas de ac- tividad que continúan persiguiendo propósitos ya conocidos o que se orientan hacia propósitos nuevos.

4. Durante las etapas iníciales de esas nuevas situaciones, no existe to- davía una cultura específica que les sea propia. De esta manera, al principio, las nuevas situaciones funcionan con convenciones cultu- rales que se gestaron en la etapa anterior.

5. Sin embargo, a medida que las nuevas situaciones se consolidan, se fraguan algunas consecuencias importantes. Las nuevas situaciones:

algunas consecuencias importantes. Las nuevas situaciones: empiezan a destilar una cultura propia diferenciada,

empiezan a destilar una cultura propia diferenciada, empiezan a generar nuevas formas de trabajo,

empiezan a destruir algunas formas de trabajo que pertenecían a la etapa precedente.

6. Los elementos «sueltos» de nueva cultura empiezan a aglutinarse y terminan formando nuevos sistemas culturales. Este paso conlleva la aparición de nuevas maneras de ver las cosas, la emergencia de nuevas necesidades, nuevos valores y nuevas pautas de interacción social. En otras palabras, se empieza a desarrollar un nuevo entorno inmaterial que empieza a cohabitar con la cultura precedente.

7. Al llegar a este punto, empiezan a proliferar los conflictos entre la vieja cultura y la nueva cultura. Resultan de la colisión de intereses, del antagonismo entre valores, de visiones distintas que se superpo- nen y contraponen. La disparidad de varios sistemas normativos concurrentes contribuye también a la formación de conflictos.

8. En términos generales, se puede decir que las nuevas situaciones tienden a expandirse en tanto que las viejas situaciones empiezan a contraerse o a transformarse. En consecuencia, se hace necesaria una difícil migración de recursos humanos y financieros que se ven presionados para abandonar las viejas situaciones y a enmarcarse en las situaciones nuevas.

9. Los productos generados por las nuevas situaciones empiezan a competir en el mercado con los productos producidos por las situa- ciones precedentes y, en muchas ocasiones, empiezan a desplazar- los.

10. A medida que las estructuras económicas evolucionan de esta for- ma, paralelamente se producen cambios en las estructuras de poder. Entonces empiezan a proliferar los enfrentamientos entre las viejas y las nuevas estructuras de poder.

11. Los conflictos entre la cultura precedente y la nueva cultura suelen terminar con la supremacía de esta última.

12. La nueva cultura, al llegar a este punto ha creado ya multitud de condiciones para un nuevo incremento de la comunicación y el ciclo empieza de nuevo. La ilustración 3 refleja esquemáticamente esta secuencia de acontecimientos.

refleja esquemáticamente esta secuencia de acontecimientos. Las transiciones ocurridas hasta ahora (ilustración 1) se

Las transiciones ocurridas hasta ahora (ilustración 1) se han confor- mado todas con arreglo a la secuencia descrita y nada indica que las trans- formaciones en curso no vayan a estar sometidas igualmente a un proceso semejante. Sin embargo, en esta ocasión, las cosas podrían estar producién- dose de una manera peculiar.

Peculiaridades del incremento actual de comunicación

Los trastornos culturales producidos por el aumento actual de la co- municación tienen características propias y son, desde luego, peculiares.

En las transiciones anteriores, siempre hubo tiempo sobrado para que las situaciones nuevas forjaran lentamente sus propias pautas, destilando su propia cultura. En la transición actual, por el contrario, las nuevas situaciones emer- gen tan deprisa, que antes de que produzcan una cultura propia, se desfigu- ran con la aparición constelaciones de situaciones todavía más recientes. Esto significa que varios procesos de formación de nueva cultura se super- ponen en el tiempo y que cohabitan con contenidos culturales precedentes, todavía muy fuertes y muy arraigados. Se produce, por lo tanto, una acumulación de las tensiones propias de los diferentes momentos del proceso. En las transiciones anteriores, esas tensiones aparecían una detrás de otra, normalmente a lo largo de varias generaciones, dando tiempo a una asimilación progresiva. En la transición actual se está produciendo una acumulación simultánea de todas esas ten- siones.

Ilustración 3, Recursividad del proceso de aumento de la comunicación

AUMENTA LA

COMUNICACIÓN

La Interacción social se intensifica

LA COMUNICACIÓN La Interacción social se intensifica Aparece nueva tecno- logía y nuevas situa- ciones sociales
LA COMUNICACIÓN La Interacción social se intensifica Aparece nueva tecno- logía y nuevas situa- ciones sociales

Aparece nueva tecno- logía y nuevas situa- ciones sociales

La nueva cultura y las nuevas situa- ciones crean condiciones para un nuevo incremento de comunicación

La cultura nueva acaba imponiendo su supremacía sobre la cultura precedente

CRISIS DE TRANSICIÓN; La cultura nueva y la cultura precedente se en- frentan

La cultura nueva y la cultura precedente se en- frentan La nueva tecnología se usa con
La cultura nueva y la cultura precedente se en- frentan La nueva tecnología se usa con

La nueva tecnología se usa con las mismas pautas culturales que eran propias de las situaciones anteriores

La nueva tecnología y las nuevas situa- ciones empiezan a destruir algunas for- mas de trabajo que eran propias de las situaciones anteriores

de trabajo que eran propias de las situaciones anteriores Las situaciones nuevas empiezan a generar una

Las situaciones nuevas empiezan a generar una cultura propia, distinta de la que correspondía a las situaciones anteriores

una cultura propia, distinta de la que correspondía a las situaciones anteriores INGENIERÍA DE INTANGIBLES vers.2.0

Las tensiones del proceso

Intensificación de la interacción social

Cuando el aumento de comunicación produce un incremento de la in- teracción más allá de cierto punto, y en condiciones distintas a las habitua- les, la actividad social se altera. Acontece un efecto similar cuando se pasa de un entorno con relaciones basadas en rutinas a otro menos previsible y con un nivel de incertidumbre más alto. En tales casos, se suele producir un aumento de la tensión. 10 Más allá de cierto umbral, la tensión produce pro- blemas fisiológicos, psicológicos y sociales graves.

Inadecuación entre tecnología nueva y cultura

Inmediatamente después de la introducción de una tecnología nueva, la gente empieza a servirse de ella, utilizando las pautas anteriores que se usaban para manejar la tecnología anterior que se reemplaza. Tras la aparición de los ordenadores personales, la mayor parte de los primeros usuarios empezaron a utilizarlos como máquinas de escribir. Hay por lo tanto un período de falta de encaje entre las características de la nue- va tecnología y las habilidades culturales que se utilizan, esto es, aquellas que proceden del marco cultural anterior que contiene lo que uno sabe, lo que uno espera y lo que uno teme. Esta inadecuación permanece hasta tanto el uso de la nueva tecnolog- ía no produce su propia parafernalia cultural. Siguiendo con el ejemplo del ordenador, el usuario novato se suele sentir perdido y con la sensación de que puede cometer algún error grave, en cualquier momento. Más en general, todas las tecnologías nuevas des- piertan sentimientos de inseguridad y de temor.

Abandono de situaciones obsoletas

La nueva tecnología destruye formas de actividad basadas en la tecno- logía que reemplaza. Por lo tanto, hay un período de acomodación en el que las personas y las organizaciones deben abandonar ciertas maneras de hacer las cosas y adaptarse a otras formas nuevas. El abandono de las situaciones antiguas y la entrada en las situaciones nuevas puede ser motivo de tensio- nes fuertes y temores de toda suerte.

10 Tensión: estado ocasionado por presiones o deberes mutuamente en conflicto, frente a los cuales no se puede dar una respuesta inequívoca que parezca adecuada

Coexistencia de culturas diferentes

La coexistencia de dos o más culturas distintas, de dos o más maneras de hacer, siempre produce conflictos. El desencuentro se establece entre grupos que utilizan referencias culturales distintas. Pero también puede aparecer conflictividad dentro de cada individuo cuando una misma persona se debate entre dos sistemas culturales enfrentados. En estas ocasiones, pueden coexistir dentro de la misma persona conjuntos de valores o pautas de actividad que se excluyen mutuamente, conflictos de roles o maneras de ver las cosas que se contraponen entre sí.

Distancia entre segmentos sociales o entre poblaciones que habitan en regiones distintas

Un aumento realmente efectivo de la comunicación mejora la eficien- cia de los procesos sociales. Cuando un segmento social o un pueblo logra avanzar en esa dirección, adquiere una economía más vigorosa, realiza un mayor despliegue del conocimiento, acumula más poder político, y dispone de una capacidad militar superior. Entonces crecen las distancias que separan a los que realizan el salto tecnológico respecto de los que no lo realizan. El aumento de esas distancias genera tensiones entre unos y otros.

Características comunes de las tensiones entre culturas

Todas las tensiones ocasionadas por el aumento de la comunicación tienen un común denominador. Todas ellas están relacionadas con el hecho de que las situaciones no están plenamente reguladas por pautas culturales. En las situaciones nuevas se da: a) una ausencia de pautas culturales claras y sólidamente establecidas; b) una serie de conflictos entre las pautas emergentes y las pautas anteriores; y c) una confusión producida por la transición desde las situaciones antiguas hasta las situaciones nuevas. Por lo que hace al tránsito actual, una proporción creciente de activi- dad humana queda expuesta a diferentes grados de indeterminación en las distintas regiones del mundo. Otra peculiaridad de la explosión actual de las comunicaciones tiene que ver con las transformaciones económicas. Los cambios económicos de la transición que estamos viviendo son actualmente muy rápidos y procelo- sos.

En el ámbito de los países desarrollados, las economías entran en convulsión.

Productos y servicios con- vencionales mejores y más baratos

Nuevos productos alternativos, que satisfacen necesidades convencionales

alternativos, que satisfacen necesidades convencionales La libre competencia se desen- vuelve en condiciones cada

La libre competencia se desen- vuelve en condiciones cada vez más duras

se desen- vuelve en condiciones cada vez más duras Necesidad de reducir el coste y aumentar

Necesidad de reducir el coste y aumentar la calidad

duras Necesidad de reducir el coste y aumentar la calidad Nuevos productos y servicios que satisfacen

Nuevos productos y servicios que satisfacen necesidades nuevas y que debilitan la demanda de pro- ductos convencionales

y que debilitan la demanda de pro- ductos convencionales Mercados más abiertos Adopción de soluciones

Mercados más abiertos

demanda de pro- ductos convencionales Mercados más abiertos Adopción de soluciones tecnológicas más avan- zadas La
Adopción de soluciones tecnológicas más avan- zadas
Adopción de soluciones
tecnológicas más avan-
zadas

La confianza se debilita y la inversión titubea

Migración de industrias hacia regiones donde los costes son menores
Migración de industrias
hacia regiones donde los
costes son menores

El gasto público tiende a aumentar

Adopción de proce- dimientos más efi- cientes

Empleo más flexible y organizaciones más adaptables

Empleo más flexible y organizaciones más adaptables El trabajo convencional se con- trae y el paro

El trabajo convencional se con- trae y el paro tiende a aumentar

convencional se con- trae y el paro tiende a aumentar Alarma social frente a la amena-
convencional se con- trae y el paro tiende a aumentar Alarma social frente a la amena-

Alarma social frente a la amena- za de la contracción del empleo en algunos sectores, que se produce incluso cuando la eco- nomía se expande

que se produce incluso cuando la eco- nomía se expande Influencia directa realimentación Estas circunstancias

Influencia directaque se produce incluso cuando la eco- nomía se expande realimentación Estas circunstancias robustecen aquellas

realimentaciónincluso cuando la eco- nomía se expande Influencia directa Estas circunstancias robustecen aquellas partes del tejido

Estas circunstancias robustecen aquellas partes del tejido productivo que son capaces de evolucionar y de adaptarse a las condiciones emergentes. Pero, al mismo tiempo, debilita otras partes que no están capacitadas para afrontar las exigencias de mercados más abiertos y más diversificados. Todas las empresas que no logran mejorar su competitividad se desli- zan hacia situaciones cada vez más difíciles y pueden entrar en una espiral de decadencia. A medida que la competición se endurece, el empleo tiende a contra- erse. En algunas regiones, los procesos de este tipo se aceleran y se acrecien-

ta la destrucción de actividad económica convencional 11 . En otros casos, cuando se dispone de una capacidad de cambio 12 mayor, el aumento de la competición puede tener efectos estimulantes.

En realidad todo esto no es nuevo. Durante el siglo XX hemos obser- vado a menudo fenómenos de este tipo, aunque eso sí, a menor escala. Lo que es realmente nuevo ahora es la aceleración que está tomando la transfe- rencia de actividad industrial hacia algunas regiones menos desarrolladas. Lo que es nuevo es la velocidad con que los mercados se hacen cada vez más abiertos y el ritmo con el que aparece nueva tecnología. En el futuro inmediato, la expansión de la comunicación tendrá efec- tos ambivalentes. Por un lado, producirá efectos económicos que, al menos transitoriamente, serán negativos. Pero por otro, puede ofrecer nuevas oportunidades magníficas. En el ámbito de las regiones en vías de desarrollo, la presión de las transformaciones no es menor. En algunas de esas zonas, el proceso de in- dustrialización se está produciendo atropelladamente y los cambios cultura- les derivados de su industrialización son también muy rápidos y abruptos. El paso de la economía preindustrial a la economía industrial se está haciendo en esas regiones mucho más deprisa que la industrialización que, en su día, tuvo lugar en los países desarrollados.

Amplitud de las crisis

La hipótesis que relaciona los saltos de comunicación con las grandes inflexiones históricas y las grandes transformaciones culturales sugiere que las crisis de transición son proporcionales al incremento de comunicación. Cuanto más grande es el salto, mayor es la magnitud de la crisis que aparece durante la transición. Y sugiere, asimismo, que después de cada gran incremento de comu- nicación hay una floración de nueva cultura que irrumpe como un objeto extraño. También parece haber una proporcionalidad entre la magnitud del incremento de comunicación y la cantidad de novedad que aparece en la cultura que emerge.

De acuerdo con estos postulados, la actual explosión de comunicación debe producir una crisis de transición y esto ya lo vemos en todo lo que está pasando ahora, tal como pronostica la hipótesis. Lo que no está aún a la vis- ta es si esta vez también va a surgir, más tarde, una civilización nueva.

11 Manufactura industrial y servicios convencionales

12 Capacidad de cambio: medida en la que los individuos, las organizaciones y los pueblos pueden acomodarse y promover transformaciones, tanto en su entorno material, como inmaterial

Una manera de sospesar cuál va a ser la magnitud de esa crisis es ana- lizar la naturaleza de sus precursores. Hay algunos elementos que juegan un papel importante en la deter- minación de la amplitud del cambio. He aquí algunos de ellos:

1. La magnitud del aumento de comunicación.

2. La velocidad a la que está evolucionando la tecnología y el conoci- miento.

3. El aumento de la incertidumbre.

4. La densidad de las transformaciones económicas y las turbulen- cias financieras.

5. El calibre de las reacomodaciones sociales.

6. La intensidad de las turbulencias culturales.

7. La cantidad de personas involucradas en las transformaciones.

8. Las distancias culturales entre los grupos de población más avan- zados y los más rezagados.

9. Las nuevas perspectivas en las maneras de entender la vida y la naturaleza humana.

Escala del aumento de comunicación

El cambio desde el modelo de comunicación de masas vertical en una dirección de arriba a abajo al modelo de comunicación masiva horizontal en dos direcciones intensificará la comunicación. La explosión de Internet y, ulteriormente, la irrupción a gran escala de nuevas formas de relación social con la eclosión de las redes sociales constituyen un poderoso factor multiplicador de la comunicación. Empresas, universidades, administraciones públicas, actividades de ocio, servicios sanitarios y servicios de información de diferente tipo van a sufrir transformaciones que modificarán profundamente su manera de fun- cionar. Los nuevos flujos de información empezarán a transfigurar muchos aspectos de las sociedades actuales y no dejarán de hacerlo más tarde. El número de nuevos usuarios de Internet está aumentando deprisa en todo el mundo, pero entre los usuarios más “antiguos”, se enriquece también la variedad y la calidad de su manera de utilizarlo.

Por otro lado, la explosión de teléfonos móviles está aumentando de una manera espectacular los flujos de comunicación entre toda suerte de personas. En conjunto, se trata sin duda del incremento de comunicación más importante de todos cuantos han acontecido desde los orígenes de los tiem- pos en este planeta.

Velocidad de aparición de nueva tecnología

Vamos a cambiar ahora de perspectiva. Consideremos toda la trayec- toria de la aparición del género humano, tal como muestra la siguiente tabla

Tabla 2, Incremento de complejidad de la tecnología

 

Avance de la tecnología

Años ne-

Incremento de la comunicación que ha sido ne- cesario

TRANSICIÓN

cesarios

Desde los primeros primates a los primeros homínidos

inapreciable

60.000.000

Prácticamente

   

nulo

Desde los primero homínidos a los primeros “homo sapiens”

infinitesimal

12.000.000

Infinitesimal

     

Desde los primeros “homo sa- piens” a los primeros hombres modernos

Avance muy

200.000

Incremento muy

pequeño

 

pequeño

   

Desde los primeros hombres mo- dernos hasta la revolución agríco- la

Pequeño

30.000

Pequeño incre-

avance

 

mento

   

Desde la revolución agrícola has- ta las primeras ciudades (princi- pio de la historia)

Avance pe-

7.000

Incremento pe-

queño/medio

 

queño/medio

   

Desde las primeras civilizaciones hasta la Edad Moderna

Avance medio

5.000

Incremento me-

   

dio

Desde la Edad Moderna hasta la revolución industrial

Avance me-

350

Incremento me-

dio/alto

 

dio/alto

Desde la revolución industrial hasta las sociedades post- industriales actuales

Avance alto

40

Incremento alto

     

Desde las sociedades post- industriales hasta las sociedades de transición

Avance muy

(¿) 20

Incremento muy

alto

alto

Desde las sociedades de transi- ción hasta la civilización poste- rior (formación de un Agujero Blanco en la Tierra)

Avance in-

(¿) 5

Incremento in-

tensísimo

tensísimo

Situación posterior (punto de in- tersección)

¿

(¿) 0,5

¿

Al poner en relación la velocidad de aparición de tecnología, de una parte, y la evolución del hombre, de otra, se ve en seguida que estamos en las inmediaciones de un momento extremadamente singular. Por un lado, la complejidad de la tecnología se incrementa de una manera exponencial. Y por otro lado, el tiempo necesario para que se pro- duzca cada uno de esos incrementos, se reduce también de manera expo- nencial.

Es así que ambos parámetros están convergiendo hacia un punto de intersección en el que el incremento de la complejidad de la tecnología tien- de al infinito en tanto que el tiempo necesario para lograrlo tiende a cero. Esta intersección tiene todo el aspecto de un estallido y a la vista de las tendencias, parece que puede ser inminente, tal vez antes de 50 años.

Aumento de la indeterminación

Nada teme más el hombre que ser tocado por lo desconocido Elias Canetti, (1905-1994)

Como ya he subrayado más arriba, en el futuro inmediato una pro- porción creciente de población se verá envuelta en situaciones para las que no habrá normas claras, valores inequívocamente aplicables, convenciones y procedimientos establecidos, visiones pertinentes de la realidad ni marcos institucionales ya constituidos para contener las situaciones nuevas. Los cambios actuales están desterrando a las personas lejos del ámbi- to confortable de las situaciones bien conocidas y reguladas por normas y convenciones tradicionales. Este alejamiento de aquello que es familiar re- cuerda, de alguna manera, la metáfora de la expulsión del paraíso, según la cual nuestros ancestros se vieron arrojados al exterior de un Edén cálido, cómodo y acogedor.

Ilustración 4, Exposición a la indeterminación

acogedor. Ilustración 4, Exposición a la indeterminación Esta especie de desahucio recuerda también la peripecia del
acogedor. Ilustración 4, Exposición a la indeterminación Esta especie de desahucio recuerda también la peripecia del

Esta especie de desahucio recuerda también la peripecia del parto, cuando las personas son expulsadas sin demasiadas contemplaciones del claustro materno para ser arrojadas a las inclemencias y las incertidumbres de un espacio exterior todavía desconocido.

Tal como muestra la ilustración 6, la interacción social convencional se contrae. En el curso de los próximos 10 o 15 años cada vez será más frecuente que la gente se encuentre en situaciones sin precedentes, en donde se haga difícil saber cómo se debe actuar. En situaciones de esta naturaleza, las expectativas recíprocas de comportamiento son confusas. Uno no sabe muy bien cómo puede actuar el otro, ni el otro tiene una idea clara de cómo puede reaccionar el prime- ro. Todo esto crea tensión entre ambos. Los niveles de confusión, ambigüedad e inseguridad son altos y desproporcionados respecto de la capacidad para afron- tarlos.

Lo peor, sin duda, es que la velocidad en que aumenta la exposición a la indeterminación es mayor que el progreso de la capacidad para afrontar- la. La distancia que se abre entre ambas magnitudes puede convertirse en un abismo sumamente peligroso. Desde este punto de vista, la transición actual es mucho más difícil que cualquier otra acontecida en el pasado y acarrea riesgos mayores.

Ilustración 5, Evolución de la exposición a la indeterminación

Evolución de la frecuencia de casos en los que no existe una evidencia clara de
Evolución de la frecuencia de casos
en los que no existe una evidencia
clara de qué es lo que hay que hacer
Divergencia entre la exposición
a la indeterminación y la capaci-
dad para afrontarla
Evolución de nuestra capacidad
para afrontar la ambigüedad y la
confusión.
2000
2040

Situaciones conocidas en las que las personas tienen la impresión de saber qué es lo que está pasando. (Proporción de actividad que se desenvuelve dentro de marcos convencionales y prescripciones culturales conocidas).para afrontar la ambigüedad y la confusión. 2000 2040 Nuevas situaciones en las que es difícil

Nuevas situaciones en las que es difícil saber qué es lo que está pasando exactamente (Proporción de actividad que debe desarrollarse sin la ayuda de pautas claras y normas específicas para la ocasión).convencionales y prescripciones culturales conocidas). Aunque el panorama parece alarmante, no quisiera ser

Aunque el panorama parece alarmante, no quisiera ser demasiado pe- simista en este punto. La verdad es que sabemos muy poco sobre nuestro verdadero potencial para afrontar niveles más altos de indeterminación. En realidad, la humanidad ha vivido hasta ahora en condiciones relativamente estables con poca velocidad de cambio. La capacidad de vivir en ambientes de alta indeterminación podría haber estado infrautilizada hasta ahora.

Por otra parte, la exposición a la indeterminación no necesariamente debe ser vista como algo amenazador. Es posible considerar las cosas desde otro ángulo y entender que el aumento de la capacidad de cambio también es una condición indispensable para la expansión del espíritu, como un pasi- llo necesario e ineludible que da acceso a la realidad inmaterial que nos aguarda, de una manera más plena.

Desde este punto de vista, el aumento de exposición a la indetermina- ción no se ve como algo negativo en sí mismo. Lo negativo sería que se pro- dujera una fractura entre la carga y la capacidad, entre el orden y el desor- den, entre el azar y la necesidad. Sea como fuere, lo que parece claro es que deberemos hacer un gran esfuerzo para aumentar nuestra capacidad de cambio.

Entidad de las transformaciones económicas

En los próximos 10 o 15 años, la mayor parte de las actividades económicas que tienen lugar en el llamado mundo desarrollado habrán des- aparecido, al menos, tal como se desenvuelven en la actualidad. La mayoría sufrirán profundas modificaciones en la manera de hacer las cosas y sólo unas pocas podrán continuar tal cual las conocemos ahora, sin sufrir cam- bios internos importantes. Las nuevas actividades relacionadas con la comunicación, la informa- ción y la producción de nuevo conocimiento conocerán una gran expansión, aunque no todas consigan consolidarse y prosperar. Las actividades convencionales de la industria y los servicios, que to- davía hoy constituyen la base de las economías de las regiones más desarro- lladas, empezarán a perder el peso relativo que han tenido hasta ahora de- ntro del conjunto de toda la actividad económica. Muchas de esas activida- des se contraerán, se transformarán o se desplazarán, de manera que tanto su estructura actual como su dinámica interna sufrirán modificaciones im- portantes. En la práctica, todo esto quiere decir que millones de personas se verán forzadas a abandonar sus puestos de trabajo tal como son en la actua- lidad. Quienes puedan conservarlos deberán, en cualquier caso, modificar la manera de desempeñarlos. Lo más importante es que todos deberán aban- donar el entorno cultural que rodea su trabajo y aclimatarse a un entorno nuevo. La transformación del trabajo implica siempre un cambio en su mar- co cultural. Por lo tanto, el verdadero problema de los próximos años es el salto de un entorno cultural a otro.

Ilustración 6, Evolución de la actividad económica

Actividades con-

vencionales que

sobreviven después

de importantes

transformaciones

Actividades económicas alrededor de la comuni- cación, el conocimiento y la transición

Actividades con- vencionales que sobreviven sin sufrir grandes cambios

Sin grandes transformaciones Con grandes transformaciones
Sin grandes
transformaciones
Con grandes
transformaciones

ACTIVIDADES ECONÓ- MICAS CONVENCIONA- LES

ACTIVIDADES EN LA CO- MUNICACIÓN, EL CONOCI- MIENTO Y LA TRANSICIÓN

Fracaso después de intentar su transfor- mación y moderniza- ción

después de intentar su transfor- mación y moderniza- ción Extinción por obsolescencia Nuevas actividades que fracasan

Extinción por

obsolescencia

Nuevas actividades que fracasan

El cambio de economía es un cambio de cultura

Al abordar esta cuestión, lo que conviene subrayar es que la magnitud de los problemas producidos por el paso de un entorno cultural a otro, son directamente proporcionales a la distancia entre ambos. Cuanto mayor es la distancia, más compleja y difícil se hace la adaptación. El salto cultural que produjo el tránsito desde la sociedad preindus- trial a la economía industrial parece considerable. Pero cuando lo compa- ramos con la magnitud de las transformaciones culturales actuales, vemos en seguida que aquello tampoco fue tanto. En realidad, los trabajadores pre- industriales pudieron adaptarse al trabajo industrial con relativa facilidad. Por el contrario, el paso de la sociedad industrial a la sociedad post- industrial ha sido ya más complejo. Prueba de ello es que los trabajadores

industriales son menos susceptibles de adaptarse a los empleos de la eco- nomía postindustrial. Con todo, la distancia cultural entre los actuales empleos postindus- triales y el trabajo que produzca la economía que se avecina será todavía mayor. En consecuencia, la reacomodación de los trabajadores postindus- triales en el ámbito de la nueva actividad 13 económica podría ser la más difí- cil.

En este caso, las dificultades, no solo estarían relacionadas con la ne- cesidad de adquirir nuevos conocimientos y habilidades profesionales y de adoptar nuevas maneras de ver las cosas, sino sobre todo, con la capacidad para soportar niveles muy altos de indeterminación y ritmos muy rápidos de cambio. En el ámbito de la economía que sucede a la economía postindustrial, las habilidades más críticas son la flexibilidad mental y emocional, el talento para la creación y la capacidad para asimilar novedad en dosis muy altas. Muchos individuos y organizaciones pueden fracasar en el intento de potenciar estas cualidades y éste puede constituir uno de los principales problemas de la transición durante los próximos años. En la ¡Error! No se encuentra el origen de la referencia. se representa gráficamente cómo son las relaciones entre la dificultad en migar de un entorno cultural a otro. Muestra también la distancia existente entre dichos entornos culturales.

Falta de sincronía entre la construcción y la destrucción

La nueva actividad económica despunta con titubeos, con avances y retrocesos mientras que la economía convencional se transforma deprisa. Es esta época de transición hay que vigilar que la velocidad de des- trucción o transformación de actividad económica convencional no sea ma- yor que la velocidad de creación de nueva actividad. Esto ya está ocurriendo ahora en alguna medida y causa estupor entre algunos observadores. De acuerdo con las concepciones clásicas, el aumento de la actividad económica se supone acompañado de la expansión del em- pleo. Sin embargo, recientemente se ha podido constatar que las cosas no son así necesariamente en contexto de transición rápida. Las actividades más directamente relacionadas con la explosión de la comunicación, cuando se lanzan, no tienen garantizado el éxito. Más bien es lo contrario. Tropiezan con un sinfín de dificultades. Pretenden moverse en ámbitos nuevos pero con frecuencia todavía son administradas con la men- talidad y los procedimientos de la gestión industrial convencional. Son pro- metedoras, pero se desenvuelven aún en un contexto poco receptivo, que se halla dominado por toda suerte de inercias. Es vino nuevo que se afirma mal en los odres viejos.

13 Nueva actividad económica: engloba a 1) las actividades convencionales de la agri- cultura, la industria y los servicios después de haber hecho cambios de transformación y 2) las nuevas actividades relacionadas con la comunicación, el conocimiento y todas aquellas otras que aparecen para facilitar la transición.

Todas estas consideraciones nos llevan a sospechar que:

1. Las transformaciones no van a remitir.

2. La novedad se estrella y se hace trizas en los primeros embates

3. Los problemas relacionados con el empleo pueden ser cada vez

más complejos. Por este motivo parece indispensable concebir iniciativas que ayuden

a la gente a adaptarse a las nuevas circunstancias.

Donde se centran las organizaciones

Otro cambio más sutil, pero no menos importante en esta transición es el paso de las organizaciones centradas sobre sí mismas 14 a las organiza- ciones centradas sobre los clientes. Esta inflexión es el resultado natural de la existencia de mercados más abiertos, e implica cambios culturales pro- fundos en el seno de las organizaciones. En la actualidad todavía hay muchas organizaciones, tanto públicas como privadas, así como grupos profesionales, que están todavía fundamen- talmente orientados hacia la satisfacción de sí mismas y de sus miembros. En mayor o menor medida, los encontramos en todas las áreas de ac- tividad: en la educación, los servicios sanitarios, los servicios financieros, la manufactura, el transporte, los servicios profesionales y las administracio- nes públicas. El tránsito desde las organizaciones orientadas hacia sí mismas hasta

a las organizaciones orientadas hacia los clientes no ha hecho más que em- pezar. De ahora en adelante se perfilará aún mucho más. Será un proceso muy complejo que producirá cambios profundos, no sólo en la mentalidad de la gente sino también en la forma de organizar el trabajo. Muchos emple- os van a desaparecer como consecuencia de ello y muchos otros sufrirán profundas transformaciones. De otra parte, este proceso afectará también la forma de concebir y realizar las inversiones. La inversión que se orienta a optimizar el bienestar

y la ganancia de la gente «de dentro» tiene una hechura muy distinta de la

inversión que se concibe para procurar satisfacción y beneficio al cliente. La inversión que se realiza con la mentalidad industrial convencional tiende a crear estructuras pensadas para atrapar y explotar a una población cautiva. El destinatario de los servicios se parece más a un súbdito que a un cliente independiente y soberano.

14 Organizaciones cuya sensibilidad se halla fundamentalmente orientada a la satis- facción de sus propios miembros, incluso en detrimento de aquellos a quienes se suponen que deberían servir.

Ilustración 7, Readaptación de la fuerza de trabajo

DIFICULTAD DE RECICLAJE DE LOS TRABAJADORES

1

Transición desde la socie- dad preindustrial a la socie- dad industrial 2 Transición desde la
Transición desde la socie-
dad preindustrial a la socie-
dad industrial
2 Transición desde la socie-
dad industrial a la sociedad
postindustrial
Los trabajadores preindustriales se
adaptan con cierta facilidad a los em-
pleos industriales el salto cultural es
relativamente pequeño
La migración desde los trabajos indus-
triales a los trabajos postindustriales es
difícil para los trabajadores industriales
porque el salto cultural es relativamente
importante
+
MUCHA
Dificultad para pasar de la
forma de trabajo anterior a
la posterior
-
POCA
3

-

BAJA

Transición desde la socie-

+ dad postindustrial a la nueva

Distancia entre el entor- no cultural previo y el posterior

ALTA

sociedad emergente

Desde el punto de vista del salto cultu- ral, la migración desde los puestos de trabajo postindustriales hasta los traba- jos de la nueva actividad económica es el más difícil de todos

Por el contrario, la inversión que busca ofrecer un beneficio real clien- te es de naturaleza mucho más simbiótica y, en ella, las necesidades del cliente son un motivo principal de atención y preocupación. En régimen de competencia efectiva, las organizaciones centradas sobre sí mismas lo van a tener cada vez más difícil. En el contexto de mercados cada vez más abiertos y libres no es difícil imaginar que los planteamiento más simbióticos serán los únicos que resul- tarán viables.

Explosión

de la

diversidad

Bajo las condiciones presentes, la sociedad tiende a hacerse más di- versa. Y lo hace de varias maneras distintas. La primera tiene que ver con la aceleración del cambio. En los próxi- mos años, no todos los individuos y organizaciones van a ser capaces de mantener el mismo nivel de esfuerzo, ni el mismo grado de comprensión. Algunos podrán seguir el ritmo, pero otros no. Las diferencias entre unos y otros se acrecentarán y contribuirán a un incremento general de la diversi- dad.

De esta forma, las sociedades se pueden romper en segmentos socia- les distintos que se distanciarán según sea su adaptación a las nuevas cir- cunstancias. El fenómeno de ciudadanos a diferente velocidad será cada vez más frecuente y acentuado. Otra importante fuente de diversidad en la Unión Europea está rela- cionada con la creciente presión migratoria procedente de las regiones veci- nas más pobres. Incluso en el caso de que se adopten restricciones más dra- conianas, los inmigrantes continuarán llegando, contribuyendo así al au- mento de la diversidad económica, social y cultural. Las distancias sociales aumentarán en la misma medida y podrán ser un importante motivo de tensiones.

Turbulencias

culturales

Las turbulencias culturales guardan muchas analogías con las turbu- lencias del mundo físico. Tanto unas como otras resultan de la vecindad de dos ámbitos cargados con distinto potencial. La magnitud de la turbulencia es proporcional a esa diferencia de potencial. Los cambios económicos rápidos, el crecimiento exponencial de la tecnología, la explosión de la diversidad social y las distancias crecientes entre países y entre segmentos sociales dentro de cada país, proporcionan un caldo de cultivo para la formación virulenta de turbulencias.

Otro aspecto distinto e igualmente importante de las turbulencias cul- turales tiene que ver con la estructura de la transición. Las transiciones an- teriores han sido períodos de desorden intercalados transitoriamente entre dos períodos estables. En la transición actual, por el contrario, los indicios sugieren que hemos entrado de lleno y de una manera indefinida en una transición per- manente.

Tabla 3, Cambio de la estructura de la transición

Transiciones ocurridas en el pasado

La transición acontece entre dos situa- ciones culturales relativamente estables Orden A > transición > Orden B (la exposición al caos es ocasional)

Transición actual

La transición se hace continuamente (exposición permanente al caos)

Poblaciones involucradas

Los grandes cambios económicos del pasado se produjeron siempre en el ámbito cerrado de áreas geográficas bien delimitadas. La industrializa- ción, por ejemplo, tuvo lugar en ciertas regiones y no en otras. Y afectó a las poblaciones que habitaban en esas regiones, pero no a otras. En la transición actual la estanqueidad geográfica se rompe. Las nue- vas comunicaciones, las facilidades de transporte, los mercados más abier- tos y la conciencia del planeta como un todo global, son factores que contri- buyen a involucrar a un número mucho mayor de personas, de tal manera que mucha más gente quedará expuesta a los efectos de los cambios con in- dependencia del lugar en donde viven. Ninguna de las transiciones anteriores había afectado a tanta gente, tanto en términos absolutos como en términos relativos.

Distancias culturales

Las sociedades que han poblado las diversas regiones del planeta han evolucionado en diferentes momentos, en distintas direcciones y a diferen- tes velocidades, de tal manera que ahora hay entre ellas muchas diferencias y también distancias que, en ocasiones, son abrumadoras. En el pasado, la distancia geográfica aislaba a unas poblaciones res- pecto de otras. La precariedad de los medios de comunicación y de transpor- te, las barreras idiomáticas y los mercados cerrados eran factores que amor- tiguaban los efectos de las diferencias económicas y culturales. En el pasado, la distancia geográfica había funcionado también como una especie de filtro de la conciencia. Los ciudadanos de las regiones más prósperas tenían una visión muy borrosa de la situación en otras regiones del mundo. Los habitantes de las regiones económicamente menos desarro- lladas, por su parte, tenían una visión del mundo desarrollado todavía más imprecisa. Por otra parte, la interacción a gran escala entre los unos y los otros era imposible e inimaginable. El resultado era una conciencia más te- nue de las diferencias y de las distancias reales y esto reducía, en la práctica, el potencial de tensión.

En la transición actual todos esos parámetros están cambiando muy deprisa. Las barreras idiomáticas empiezan a caer; los mercados son cada

vez más abiertos, los medios de comunicación se expanden a gran velocidad

y se hacen mucho más asequibles, el transporte de personas y mercancías a una escala más grande también se hace más factible.

Pero las diferencias económicas y culturales, aumentan no sólo entre ciudadanos de distintas regiones (p. e. entre los ciudadanos del primer y del tercer mundo) sino también entre los distintos segmentos sociales en el in- terior de una misma región (p. e. entre los ciudadanos más abiertos a la no- vedad y las personas más aferradas a las convenciones de siempre). Hay por lo tanto:

1. De una parte, una reducción de los factores que amortiguaban la

percepción de las diferencias. Por lo tanto, la conciencia de esas diferencias se intensifica.

2. De otra, una expansión de las condiciones que hacen aumentar las

distancias reales. Por tanto, la percepción de las diferencias se incrementa doblemente.

Nuevas formas de entender la naturaleza humana

El nuevo conocimiento emergente de la interacción entre distintos campos del saber (biología molecular, inteligencia artificial, genética, física, ciencias sociales, ecología, etc.) puede cambiar en poco tiempo nuestra vi- sión sobre la condición humana y la naturaleza de nuestro entorno. Debe esperarse, por tanto, que aparecerán otras maneras de percibirnos a noso- tros mismos, de ver nuestros propósitos y de constatar nuevas necesidades. Posiblemente sea éste uno de los campos en los que la transición va a producir los impactos más profundos, porque un cambio de conciencia res- pecto de la naturaleza humana tendrá efectos profundos en la reorientación del esfuerzo de las personas. Las nuevas comunicaciones van a facilitar la difusión de ese conoci- miento, prácticamente en tiempo real, a medida que se vaya produciendo. A partir de ahora, todo nuevo conocimiento que sea relevante estará disponi- ble on line y será accesible desde cualquier rincón del mundo en una frac- ción de segundo. Es igualmente previsible que no surgirá una visión unificada de la na- turaleza humana sino, por el contrario, múltiples visiones distintas que van

a convivir con otras visiones más convencionales procedentes de las diversas

tradiciones culturales. La concurrencia de todas esas visiones en las nuevas redes de comunicación mundiales producirá mucha agitación. Ningún otro campo del saber es más crucial ni está más profunda- mente arraigado que aquel que se refiere a la naturaleza humana, a sus propósitos y su significación última. Por ello, se debe esperar que las visio- nes en conflicto sean un motivo destacado de tensión y confrontación.

La gran transformación

De acuerdo con la perspectiva que hemos considerado, el salto actual en la comunicación parece ser el más importante de todos cuantos han acontecido hasta ahora. En consecuencia, sus efectos deben ser también los más intensos, profundos y perturbadores. La dificultad adicional y al mismo tiempo la gran esperanza es que, como parece, esos cambios pueden llegar además comprimidos en un perío- do de tiempo muy breve. De entre todos los factores que parecen involucrados en este asunto hay algunos que parecen importantes y que son fácilmente visibles. Pero hay otros, aparentemente menos importantes e incluso algunos que parecen in- trascendentes, cuyo potencial podría, sin embargo, orientar todo el proceso en una dirección o en otra. Sea como fuere, parece más allá de toda duda que durante los próxi- mos 25 años puede haber una inflexión importante de las formas de vida. La figura 9 muestra de una manera sinóptica la importancia relativa de los distintos saltos de escala en la comunicación ocurridos hasta ahora, comparados con el salto que se avecina. En este gráfico se aprecia con todo su dramatismo la magnitud de las transformaciones que están a punto de acontecer.

Línea rápida y línea lenta

El curso de las transformaciones que se van a producir a partir de ahora puede ser más o menos rápido. Para simplificar, hablaremos de dos posibilidades. Una es la que podríamos llamar la línea lenta. La otra está representada por la línea rápida.

En el caso de la línea lenta, la actual explosión de la comunicación no desencadena un cambio inmediato, automático y a gran escala del modelo económico. El modelo actual podría continuar en uso durante bastantes años más, si bien su inadecuación no tardaría en ponerse progresivamente de manifiesto. Esas primeras manifestaciones serían como preludio de una situación agónica que se produciría en algún momento entre 2010 y 2020. La línea lenta representa este supuesto.

La línea rápida, por su parte, supone el desmoronamiento acelerado del modelo actual y la introducción también relativamente acelerada de nuevos modelos.

La duda principal que suscita la línea rápida tiene que ver con su fac- tibilidad. La otra posibilidad (la línea lenta), despierta escepticismo respec- to de su sostenibilidad.

Ilustración 8, El gran salto

1 Línea Revolución rápida del lenguaje Revolución Revolución verbal de la Estadio urbana Estadio
1
Línea
Revolución
rápida
del lenguaje
Revolución
Revolución
verbal
de la
Estadio
urbana
Estadio
comunicación
pre-humano
post-humano ?
Prehistoria
Historia
+
El gran
salto
Aparece la
Empieza la
Cantidad de
comunicación
acaecida en la Tierra
2
condición
historia
Línea
humana
lenta
-
Revolución Revolución industrial agrícola
Revolución
Revolución
industrial
agrícola

Sostenibilidad del modelo económico actual

Desde el punto de vista de la factibilidad, parece que la línea lenta es la más fácil y la más probable. Este curso de acción representa la persisten- cia del modelo económico convencional que se halla vigente actualmente en las regiones más desarrolladas. Con pequeñas variaciones, es prácticamente el mismo modelo que sirve para el lanzamiento económico de las regiones en vías de crecimiento rápido. Incluso si las preocupaciones por la sostenibilidad y la ecología se agregan a este modelo, sus líneas maestras no variarán demasiado durante los próximos 10 o 15 años. Este modelo se basa todavía fundamentalmente en la manufactura de bienes materiales, en el uso de las fuentes convencionales de energía. Se ba- sa también en la persistencia de servicios anejos a la producción de bienes materiales, que continúan prestándose desde la misma estructura mental y organizativa que han estructurado los servicios durante los últimos 25 años. La producción inmaterial, por su parte, permanece en gran medida confina- da todavía en el ámbito de los productos artísticos y en el campo del entre- tenimiento. Finalmente, el concepto de dinero no sufre ninguna transforma- ción mayor durante ese período.

Con todo esto, el problema es que no hay suficientes materias primas, ni suficiente energía convencional, ni suficiente dinero, ni suficiente eficien- cia organizacional para proveer la expansión del crecimiento económico pa- ra toda la población del planeta. Pero el principal aspecto de la falta de sostenibilidad de la línea lenta es de naturaleza cultural. La cultura que subyace en el modelo económico convencional no proporciona los instrumentos necesarios para afrontar las tensiones y las confrontaciones que el salto de escala en la comunicación va a producir.

Factibilidad del cambio de modelo

Por lo que hace a la línea rápida, el problema principal es su factibili-

dad.

En primer lugar y sobre todo, porque implica un cambio profundo en la manera de pensar y de hacer las cosas. En el nuevo modelo, hay una re- orientación de la economía que relega a un segundo plano la producción de bienes materiales y se concentra en la producción de bienes inmateriales, cuya materia prima es inagotable e ilimitada. En segundo lugar, porque esta línea de evolución, basada en la crea- ción a gran escala nuevos recursos inmateriales, conlleva la creación de con- diciones para un cambio cultural rápido de proporciones desconocidas y hacia dominios inexplorados. De entrada, el riesgo de una evolución de este tipo parece enorme. Pe- ro habría que contrastarlo con los riesgos de una evolución más lenta en la que se debería afrontar la eclosión de tensiones sin disponer de herramien- tas adecuadas para asimilarlas. El cambio rápido de modelo podría tener el efecto paradójico de alumbrar nuevas formas de uso de las materias primas, que permitieran satisfacer las necesidades energéticas y materiales de toda la población del planeta. Pero sobre todo, podría aportar los recursos culturales para poder minimizar los inconvenientes y dificultades de la transformación. El problema de la línea rápida es que requiere una vasta reorganiza- ción de la cultura, de la actividad económica y de la estructura social. Re- queriría una descomunal movilización de recursos humanos y financieros, sin precedente conocido, en el pasado.

Capítulo 2

Aparición de nuevas ma- neras de vivir

De fuera vendrán y de casa te echarán Anónimo

Tanto si las consecuencias de la explosión de la comunicación toman la línea rápida como la línea lenta, o cualquier otra fórmula intermedia, debemos estar dispuestos a hacer frente a la aparición de nuevas maneras de vivir. Lo que nos conduce a interrogarnos sobre las características básicas comunes a las distintas formas de eclosión de nuevas formas de vida.

El proceso de bifurcación

Sabemos que cuando aparece una nueva forma de vida más compleja, surge siempre de una forma precedente más simple. Cuando el nuevo brote es suficientemente vigoroso y viable, acaba desarrollando una identidad propia, y se desgaja del tronco vital del que procede. En la evolución sucesiva de las formas de vida, la especie más reciente suele imponerse sobre la especie más antigua. Pero se da el caso de que, desde la aparición del hombre, se produce también un proceso semejante en el plano cultural. En el trance de la emer- gencia de la condición humana, los grupos nuevos se desgajaron del resto de los prehomínidos y empezaron a evolucionar hasta producir una identidad y una cultura propias.

Más tarde, la revolución agrícola produjo una nueva bifurcación. Los agricultores se diferenciaron de sus predecesores con una nueva cultura y una nueva forma de vida. Las nuevas formas de organización social, que se hacen posibles a partir de la revolución agrícola, permiten formas más refi- nadas y eficientes de cooperación y una actividad económica distinta. Los asentamientos estables y la posibilidad de controlar mejor el su- ministro de alimentos permiten la intensificación de la comunicación. La gente tiene más tiempo para charlar, para pensar, para discutir, para aden- trarse en su propia imaginación y para desarrollar fórmulas un poco más elaboradas de poder político. Todo ello redunda en un aumento de la comunicación, que se hace más densa y, sobre todo, se desarrollan fórmulas de cooperación que antes no existían y que se agregan a las anteriores. Gracias a todas esas mejoras, las primeras comunidades agrícolas adquieren mayor poder económico, político y militar y terminaron imponiendo su supremacía sobre los nóma- das y los cazadores. Abel el nómada, sucumbe frente a Caín el agricultor.

Ilustración 9, Arborescencia de las formas de Vida.

Homo sapiens sapiens

Animales Hongos y proto- Plantas zoos Homo sapiens Algas azules y verdes (extinguido) Homo rodhesiensis
Animales
Hongos y proto-
Plantas
zoos
Homo sapiens
Algas azules y
verdes
(extinguido)
Homo rodhesiensis
Homo antecesor
Bacterias
Algas
eucariotes
Primeros procariotes
Primeros eucariotes
Homo ergaster

Homo neandertal

Homo erectus

(extinguido)

Algo parecido, pero a mayor escala, ocurrió cinco mil años más tarde con la aparición de las primeras ciudades. Las ciudades, tan pronto apare- cen, se convierten en focos de poder. Nuevamente surgen formas de organi- zación más complejas que proporcionan más poder, más actividad económi- ca y, al mismo tiempo, mayor capacidad militar. Con las primeras ciudades, surgen las semillas de los primeros impe- rios, se desarrollan las religiones, aparece la escritura, y con ella, se plasman los primeros códigos jurídicos escritos. El comercio empieza a desarrollarse, se abren caminos por la tierra y por el mar y se establecen relaciones con lugares cada vez más remotos. El poder que surge de las ciudades es usado para realizar conquistas, someter a los vecinos y expandir las fronteras. La aparición de las ciudades genera un tipo de cultura distinto y, con ello, se consuma un nuevo desgajamiento cultural.

Finalmente más tarde, la revolución industrial produjo una nueva es- cisión que desgajó las sociedades industriales del resto de la humanidad. La industrialización hace posible la aparición y difusión de nuevos medios de transporte y comunicación que intensifican las corrientes de información y aumentan la interacción entre personas y grupos. Con todo ello, la indus- trialización produce una nueva cultura que se diferencia de las culturas pre- industriales. El foso creado por este último desgajamiento es el más grande de todos. Y hoy en día, en los albores del siglo XXI, este foso no sólo sigue abierto sino que continúa ensanchándose cada vez más deprisa.

El conflicto durante el desgajamiento

Lo que caracteriza el mecanismo de los desgajamientos es el enfren- tamiento que se produce entre los que permanecen en el tronco y aquellos otros que forman parte del brote que nace y se desgaja. El enfrentamiento muchas veces está directamente relacionado con motivaciones económicas, políticas o religiosas, pero en última instancia, es un conflicto entre la cultura más ancentral de los primeros y la cultura de nuevo cuño de los segundos.

Hasta ahora, lo más usual ha sido que el enfrentamiento se produjera por el control de recursos escasos. Esos conflictos se convirtieron fácilmente en confrontaciones. En ocasiones, esas discrepancias degeneraron en una lucha abierta y, en este caso, lo más usual fue que se saldaran con la supre- macía del más fuerte, a saber, el último en emerger. En estos conflictos, cada parte cree que su oponente es malvado. Cada uno piensa que la cultura propia es más justa y más humana y, por ende, superior a la de su adversario. Cada parte cree que su dios es el único verda- dero y que el dios del adversario es una patraña sacrílega. Y naturalmente, todos, tanto los unos como los otros, piensan que el dios verdadero está de su parte. Cada una de las partes se considera a sí misma como abanderada del “bien”, en tanto que percibe a sus adversarios como la personificación del “mal”.

Pero con independencia de estas consideraciones, y en equilibrio de fuerzas, la cultura que permite una comunicación más eficiente y, por ende, mejores formas de cooperación, es la que tiene más ventaja y, si está real- mente resuelta a ganar, es la que terminará imponiéndose. El reciente descubrimiento de la pelvis de Elvis 15 , en los yacimientos de Atapuerca ilustra elocuentemente este punto. Las hostilidades entre el hombre de Neandertal y el Homo sapiens no fueron un caso de desgaja- miento porque se trataba de dos especies distintas cuyos lazos comunes se limitaban a proceder del mismo Homo Antecesor 16 . Pero la supremacía final

15 Ver Nature 20 May 1999, (vol. 300, No 6733),

http://www.nature.com/server-java/Propub/nature/399255A0.abs_frameset

16 800.000 años de antigüedad

del Homo sapiens, que era físicamente más débil y más vulnerable tuvo el mismo origen: su mayor eficacia social. Ilustración 10, Proceso de desgajamiento

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desgajamiento 1 2 3   4 5 6   Durante el desgajamiento aparecen fuerzas encontradas entre

Durante el desgajamiento aparecen fuerzas encontradas entre el tronco y la ramificación que surge en busca de vida propia. Una vez se sustancia el des- gajamiento, el enfrentamiento puede continuar produciéndose y resolverse en beneficio de la parte desgajada

Dentro de la evolución cultural del Homo sapiens, la aparición sucesi- va de culturas sustentadas en el uso de nuevas tecnologías y formas de co- municación más eficaces, corre pareja con la intensificación simultánea de la cooperación y de la competición. Esto ha producido una estratificación de las formas de vida humana en el planeta. Así, tenemos hoy poblaciones que viven aún en el estadio más antiguo, otras en el estadio nómada y cazador, otras en el estadio agrícola y otras que han alcanzado distintos grados de industrialización. La coexistencia en la Tierra de todas estas culturas es motivo constan- te de tensiones de toda índole y también de sentimientos de inseguridad, angustia, agresividad y culpabilidad. Vemos también que niveles desiguales de tecnología de la comunica- ción producen distintos niveles de rendimiento económico y que esto abre tremendas distancias culturales entre los pueblos 17 . Estas distancias son pe- ligrosas por su enorme potencial de conflicto. Pero lo que conviene subrayar es que estas distancias todavía están creciendo y que pueden continuar haciéndolo todavía más deprisa y más profundamente, de ahora en adelan- te. Por lo tanto, no debe excluirse la posibilidad de un nuevo desgajamiento. Si como consecuencia del próximo salto de escala en la comunicación surgieran nuevas formas de vida, las condiciones para un nuevo desgaja- miento podrían substanciarse súbitamente. En el Capítulo 8 se examinan algunos escenarios de esos posibles desgajamientos.

17 Según el informe de 1966 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, las diferencias de renta per cápita entre los países ricos y los países pobres se había triplicado en los últimos 30 años.

Formas de

desgajamiento

No todos los desgajamiento producen las mismas trifulcas. Los padres pueden devorar a sus hijos, los hijos pueden matar a sus padres, los grupos desgajados pueden también cohabitar con el tronco del que proceden y, en este caso, lo pueden hacer de varias formas. El hecho es que los valores que utilizan las partes involucradas tienen una influencia determinante en la forma en que el desgajamiento tiene lugar.

Marcos éticos para los desgajamientos

Hasta la época actual, los desgajamientos han tomado usualmente formas muy cruentas, rodeadas, las más de las veces, de circunstancias dramáticas como revoluciones, guerras y hostilidades culturales o religiosas. Pero no puede decirse que todo eso sea inherente al acto mismo del desga- jamiento sino más bien a las circunstancias culturales que lo rodean. Lo que sí es inherente al desgajamiento es la cohabitación de dos culturas con dos sistemas de valores distintos. La verdad es que los desgajamientos del pasado fueron situaciones que se desarrollaron con arreglo a mandatos morales que producían tensio- nes muy graves. Si en el pasado los desgajamientos fueron traumáticos, es porque los marcos éticos existentes empujaban a las gentes hacia el enfren- tamiento. En realidad, las éticas actúan como una especie de filtro que colorean la percepción de la realidad. Así, puede decirse que existen ópticas distintas según sean las referencias morales que cada uno utiliza. La gente «verá» una cosa u otra en función de la óptica empleada y, en consecuencia, reac- cionará de una manera o de otra. Los desgajamientos que se produjeron en el pasado estuvieron marcados por dos características fundamentales. La primera es que la gente no podía elegir entre varias alternativas mora- les. Cada cultura tenía una ética única y las personas no podían actuar en el exte- rior de ese marco. Las gentes vivían bajo culturas férreas en las que nadie podía desviarse un ápice respecto de lo que estaba establecido 18 . Es así que las pobla- ciones se galvanizaba fácilmente alrededor de una visión única y polarizaba su acción en una sola dirección. La segunda característica fundamental tiene que ver con el hecho de que esos desgajamientos se produjeron siempre utilizando lo que en otra ocasión he llamado «la óptica de la guerra de valores». 19

18 En el Capítulo 3 se trata este problema con más detalle y se muestra cómo los pue- blos han estado cautivos de sus prescripciones culturales, desde los orígenes de los tiempos hasta la actualidad.

19 Ver: http://www.burcet.net/jbl/lleixa/guerra_convivencia_valors.htm

La óptica de la guerra de valores

Cuando las diferencias culturales son percibidas con esta óptica, los valores de los oponentes se ven como una amenaza que debe ser conjurada, como un cuerpo extraño que debe ser extirpado. Con este ánimo, las personas que tienen valores distintos a los pro- pios son percibidas como enemigos. Pero lo peor es que la óptica de la guerra de valores legitima la intru- sión en la intimidad ética de los demás y hace que los intentos de imponer- les los valores propios parezcan gestas admirables que se deben aplaudir y celebrar. Lo ético aquí es a) descalificar los valores de los demás, y b) lograr que los oponentes adopten los valores propios. Tales maniobras se pueden llevar a cabo, bien de forma muy tosca, cruda y directa, utilizando la violencia o bien recurriendo a procedimientos más sutiles. De esta forma las hostilidades se pueden materializar mediante una guerra abierta, usando críticas veladas, insidiosas y persistentes o incluso con intromisiones disfrazadas de ayuda. En esas operaciones, la actitud básica se asemeja a la que subyace en las disputas territoriales. De lo que se trata es de preservar el territorio pro- pio al tiempo que se intenta debilitar o ganar terreno a los demás. En la práctica, esta óptica proporciona una coartada moral que per- mite aumentar el poder propio y disminuir el poder del oponente, haciendo que todo parezca un esfuerzo decente. La lucha por el poder se hace así res- petable y los intentos de colonización moral aparecen como actividades legí- timas y encomiables.

La óptica de la cohabitación de valores

Por el contrario, cuando se utiliza la óptica de la cohabitación, los va- lores ajenos se perciben como algo que se debe tolerar, incluso cuando re- sultan incómodos o inquietantes. Aquí lo ético es respetar los valores de los otros y reconocer el derecho de los extraños a ser distintos y a vivir con arre- glo a otra moral. Esta óptica puede manifestarse en distintas intensidades. En un ex- tremo, la forma más débil es la de aquellos que, aun asumiendo la necesidad de cohabitación de valores distintos, intentan conseguir ciertas ventajas y hacen prevalecer ciertos criterios. Si lo logran, lo festejan. Es como haber logrado colar un gol, eso sí, respetando las reglas de juego. En la zona intermedia se encuentran aquellos otros que abordan los problemas de conflicto de valores con los procedimientos de una negocia- ción. Con esta estrategia lo que se persigue es construir soluciones de los conflictos que resulten aceptables para todos. Para ello, las partes se esfuer- zan en comprender lo mejor posible cuáles son las necesidades y los deseos de todos, tanto los propios como los ajenos. Los arreglos basados en esta

óptica pueden llegar a ser beneficiosos para todos y proporcionar un marco viable para la convivencia de sistemas de valores distintos. Finalmente, en el otro extremo, posiblemente el más potente, está el caso de aquellos que ven en los valores ajenos una fuente de estímulo e ins- piración para mejorar el sistema de valores propio y trascender sus propias limitaciones. Con esta óptica, la diversidad y la presencia de valores extra- ños es percibida como una posible fuente de sugerencias y motivos de re- flexión que facilitan el propio crecimiento moral. En la forma más débil de cohabitación hay todavía estanqueidad res- pecto de los valores ajenos. En la zona intermedia, puede existir una cierta ósmosis entre los sistemas de valores. La zona alta es la más abierta y en ella pueden haber influencias e intercambios recíprocos que pueden satisfacer la necesidad de crecimiento ético por parte de todos.

Los conflictos de valores en los procesos de desgajamiento

Lo que ha hecho traumáticos los desgajamientos ocurridos en el pa- sado es que se han hecho siempre con la óptica de la guerra de valores. Los desgajados han tratado de debilitar a aquellos de los que proced- ían, como único medio posible para afirmar su nueva identidad. Sus opo- nentes, los que permanecían en el estadio precedente, también necesitaban reafirmar su identidad. La identidad originaria se ve amenazada por la apa- rición de unos recién llegados que esgrimen valores nuevos, que manejan una parafernalia tecnológica más potente y que han construido una cultura de factura más reciente. Ambas partes necesitaban alimentar la ilusión de poder continuar siendo lo que creen ser y es por esto que la guerra de valores es siempre, en última instancia, un fuego cruzado destinado a minar las ilusiones más fu n- damentales de los oponentes.

Los desgajamientos que se avecinan

La idea de que vayan a producirse nuevos desgajamientos como con- secuencia de la aceleración de los cambios y de la explosión de las comuni- caciones, no es una idea confortable. Pero negar esa posibilidad sería tanto como dejar de tener en cuenta la posibilidad más azarosa de todas cuantas nos acechan. El diagnóstico que propongo es que esos desgajamiento serán impa- rables y que crearán, en poco tiempo, distancias enormes entre los que se despeguen y todos los demás.

Pero lo malo no será el desgajamiento en sí mismo, ni siquiera las dis- tancias que abra entre las personas. Lo realmente malo será que no seamos capaces de abandonar la óptica de la guerra de valores. Los escenarios de esta posibilidad son dantescos porque la magnitud del cambio, su velocidad y su profundidad son tremendos. Cada vez será más difícil convivir con las culturas que alientan y pro- mueven activamente el odio, la intolerancia, la crueldad y el resentimiento. Esas culturas son las que usan la óptica de la guerra de valores de una forma más ruda e intransigente. En el siglo XXI hay asuntos muy perentorios que deben ser afronta- dos y resueltos: la sostenibilidad, la erradicación de la pobreza, la protección del medio ambiente, la neutralización del terrorismo, la educación conti- nuada de por vida, la asimilación de la novedad y la asunción de nueva po- sibilidades biológicas que, muy pronto, serán asequibles. Pero nada es más urgente que abandonar cuanto antes la óptica de la guerra de valores y todas las actitudes que le son anexas. Durante los años que se avecinan, la óptica de la guerra de valores aparece como la principal amenaza para la vida humana y debemos apres- tarnos para erradicarla de nuestras culturas con la toda nuestra determina- ción y coraje.

El despertar de las sociedades de transición

La Ilustración 11 refleja de una manera esquemática los distintos des- gajamientos de la especie humana. De acuerdo con lo que sugiere, la actual explosión de la comunicación desencadena la aparición de otros tipos de sociedad, pero esas formas son un puente de paso hacia otro tipo de socie- dades que llamaré provisionalmente sociedades posteriores a la transición. Más adelante trataré de los rasgos que, a mi juicio, pueden tener tanto las sociedades de transición como las sociedades que, más tarde, surjan de ellas.

Por el momento, lo que deseo subrayar es que el advenimiento de las sociedades posteriores a la transición es independiente de la velocidad de los cambios. Tanto si las cosas se desenvuelven a través de la línea lenta, como si lo hacen a través de la línea rápida, el resultado final debe ser el mismo. Lo que varía, en todo caso, es el tipo de peripecia del ínterin y su duración. La emergencia de las sociedades de transición ya se está fraguando y puede producirse plenamente después que las nuevas comunicaciones in- teractivas de alta capacidad sean asequibles para la mayor parte de la pobla- ción y empiecen a ser usadas a gran escala por un público amplio, es decir, presumiblemente durante los próximos 15 años.

Los desgajamientos que se avecinan

En las sociedades de transición el fenómeno del desgajamiento será posiblemente un fenómeno relativamente frecuente, pero de poca amplitud. Más tarde, ya en entorno de las sociedades posteriores a la transición, los desgajamientos podrán ser más usuales, más profundos y se abrirían no en una sino en múltiples direcciones.

Ilustración 11, Arborescencias de las sociedades humanas

Sociedades industria- les y postindustriales

Sociedades de transición Sociedades preindustriales Sociedades paleolíticas Revolución industrial REVOLUCIÓN
Sociedades
de transición
Sociedades
preindustriales
Sociedades
paleolíticas
Revolución industrial
REVOLUCIÓN URBANA
Revolución agrícola

APARICIÓN DEL HOM- BRE

TERCER MUNDO

Sociedades posterio- res a la transición

Sociedades neolíticas

REVOLUCIÓN DE LA COMUNICACIÓN

Cada uno de los saltos de comunicación ha producido el desgajamiento de grupos humanos. Cada nuevo brote se ha separado del tronco para crear nuevos estilos de vida, nuevas culturas y nuevos tipos de sociedad. La revolución de la comunicación puede producir el desgajamiento más importante de la Historia y ocasionar la aparición de un entorno sociocul- tural radicalmente nuevo

Capítulo 3

Ductilización del aparato inmaterial

Uno de los precursores más importantes de un eventual nuevo desga-

jamiento está estrechamente relacionado con la forma en que la gente se relaciona con su propia cultura, con lo que cree, lo que piensa y con su for- ma de vivir.

Al hacer balance de todo lo acontecido en los últimos 100 años, uno se

da cuenta inmediatamente de la enorme cantidad de cosas nuevas que han aparecido. Cosas como la eclosión de las comunicaciones, la generalización de la educación, el cambio de prácticas políticas, el desarrollo fulgurante de la tecnología y la profunda transformación de la economía. Sin embargo, es en el campo de la cultura donde se está fraguando el fenómeno más trascendental de todos. En algunas áreas del mundo,

hay una proporción creciente de personas que ha empezado a hacerse más independiente respecto de las prescripciones culturales que hereda- ron de sus mayores. Estas personas son cada vez más capaces de com- prender que su existencia se desenvuelve dentro de un entramado inm a- terial. Y empiezan también a ser conscientes de la importancia que este entorno tiene sobre la calidad y la configuración de su vida. Aunque se trata de un fenómeno que ya ha alcanzado una dimensión considerable, todavía resulta poco visible y es aún mal conocido y comprendido.

A medida que la gente avanza en ese proceso, la población se va dife-

renciando. Aquellos que aún no lo han iniciado ven alejarse a aquellos otros

que, habiéndolo hecho, se encuentran en alguna de las distintas fases de su recorrido.

DUCTILIZACIÓN DEL APARATO INMATERIAL67

Domesticación de los intangibles

El camino del hombre a través de la historia ha sido una sucesión de conquistas en el control del entorno material. La capacidad para controlar la «naturaleza», para comprenderla, transformarla, moverse en su seno y aprovechar sus posibilidades ha sido una constante a lo largo de toda la his- toria.

Desde sus orígenes, el hombre estuvo inerme frente a su entorno ma- terial; a merced de las catástrofes naturales, las sequías, las hambrunas y toda suerte de plagas, desastres y escasez. Con el paso del tiempo, los suce- sivos logros acumulados le han permitido ir mejorando su capacidad para comprender los fenómenos naturales, protegerse de sus excesos, usarlos con provecho, e incluso, transformarlos.

Ilustración 12, Ductilización del arnés inmaterial

Ilustración 12, Ductilización del arnés inmaterial 1ª Fase In- 2ª Fase Toma 3ª Fase 4ª Fase

1ª Fase In-

2ª Fase Toma

3ª Fase

4ª Fase despe-

mersión ino-

de conciencia

La persona

gue confirmado

cente

emergente

La ductilización del entorno inmaterial implica un cambio en las relaciones entre los hombres y las culturas que usan. En las etapas iniciales, los elemen- tos de la cultura, como las convicciones, las propias peculiaridades, son expe- rimentados como partes inseparables de uno mismo. En las etapas avanza- das, empiezan a ser consideradas como meras herramientas externas. En las etapas iniciales, las personas son manejadas por sus valores. Al final, por el contrario, son las personas las que gobiernan sus valores.

Ahora, de una manera semejante, parece iniciarse un proceso análo- go, sólo que esta vez respecto del entorno inmaterial. También el hombre ha

estado indefenso frente a los avatares del entrono inmaterial durante mucho tiempo. Sin embargo, ahora se empieza a vislumbrar qué es lo que hay en ese entorno, cómo actúa sobre nosotros y de qué manera su modificación con- lleva consecuencias capitales sobre lo que somos, lo que hacemos, lo que sentimos y hacia donde vamos.

En líneas generales, el proceso de domesticación del entramado in- material parece tener cuatro fases.

1ª Fase Estado de inmersión inocente

tener cuatro fases. 1ª Fase Estado de inmersión inocente En la primera fase, los hombres no

En la primera fase, los hombres no son conscientes de la existencia de los factores intangibles que dan forma y contenido a su existencia. Consideran que sus convic- ciones, sus signos de identidad, sus creencias y, en gene- ral, toda la cultura en la que se hallan inmersos, así como las demás condiciones inmateriales que rodean su exis- tencia, constituyen un orden permanente que no se puede modificar. Este orden es, para ellos, la expresión más ge- nuina de lo que es «natural». En este estadio, las individuos no son capaces de percibir ninguna frontera entre ellos mismos los recursos inmateriales que están utilizando. Creen que esos recursos constituyen la esencia misma de su naturaleza, es decir, que creen que ellos son eso. Creen además que su manera de ser cons- tituye la expresión más genuina de la condición humana y que las demás maneras, usuales entre otras gentes de otros lugares, son de calidad inferior, menos naturales, a veces extravagantes o peligrosas e, incluso en ocasiones, hasta perversas o detestables. Cuando algún aspecto del entorno inmaterial es percibido como algo externo a uno mismo, se suele considerar como algo sagrado, perenne, into- cable y perteneciente a un orden superior. Cualquier posibilidad de modificación de sus circunstancias cultura- les es percibida en esta primera fase como una afrenta a lo que es lógico, natural y de sentido común. La posibilidad de cambios en su manera de ser aparece como una amenaza gravísima contra lo que es más vital y sagrado. Los fenómenos de fanatismo, fundamentalismo, y el concepto de guerra santa son usuales entre los grupos que se encuentran todavía en esta fase. Mu- chos individuos no dudan en inmolarse en defensa de sus creencias, su etnia o su cultura, en la seguridad plena de obtener a cambio una vida completa e indefini- da en el mejor de los paraísos. Las atrocidades, la crueldad y el exterminio de los adversarios fácilmente aparecen como actividades legítimas y encomiables que son necesarias para preservar o expandir la «verdadera» naturaleza humana, a saber, su propia cultura, su propio orden inmaterial. En esta primera fase, los hombres se sienten libres, pero en realidad están muy lejos de ser dueños de su existencia. Su vida se desarrolla en la

DUCTILIZACIÓN DEL APARATO INMATERIAL69

observancia estricta de pautas y prescripciones rígidas que se entienden in- mutables. En términos más generales, las personas que se encuentran en esta fase están totalmente sumergidas y a merced de las condiciones inma- teriales que conforman su existencia. La capacidad para elegir y la capacidad de cambio de los pueblos y los individuos que se encuentran en la primera fase es prácticamente nula. Y permanece de esta guisa a menos que acierten a avanzar hasta la segunda fase.

2ª Fase La toma de conciencia

En la segunda fase hay un primer distanciamiento respecto de las prescripciones culturales. Las personas y los pueblos que han alcanzado esta fase empiezan a per- catarse de que sus acciones están influidas por sus opi- niones y su manera de ver las cosas. En este estadio, la gente sabe que su existencia está condicionada por nor- mas y convenciones, por las estructuras económicas y sociales en las que se encuentra instalada y por otras prescripciones culturales de diversa índole. En esta segunda fase, las personas empiezan a ser conscientes de que algunas de sus convicciones son relativas y pueden comprender que tendr- ían otras o usarían otras estructuras económicas, otro contexto social y otras normas si hubieran vivido en otro ámbito social, en otro lugar o en otra épo- ca.

Es propio de esta segunda fase empezar a hacer las primeras disquisi- ciones teóricas sobre la contingencia de la propia cultura. Es así que se em- pieza a especular sobre la relatividad de los preceptos, las convicciones, y los valores. Sin embargo, en la práctica, quienes se encuentran en esta fase, difí- cilmente son capaces de sobrenadar el influjo de las pautas culturales que han interiorizado. Cualquier cambio cultural, incluso si es trivial, parece demasiado an- gustioso o embarazoso. En ocasiones, los cambios de actitud o de manera de pensar pueden ser considerados como una traición a todo aquello que uno siempre ha sido. Cualquier otro cambio, incluso si es relativamente anodino, como ser- ía un cambio de profesión o de ocupación, difícilmente resulta aceptable. Aquellos que cambian de manera de pensar pueden ser tachados de perso- nas débiles o ser acusados de falta de integridad. En la segunda fase, un cambio verdaderamente importante del entor- no inmaterial como sería, por ejemplo, una modificación genética o la adop- ción de conocimiento radicalmente distinto, aparece como algo impensable o absolutamente inaceptable. El sentido fatalista de la existencia, tan característico de la primera fase, persiste todavía aunque con menor intensidad, si se compara con los niveles de fatalismo usuales en el estadio precedente.

si se compara con los niveles de fatalismo usuales en el estadio precedente. INGENIERÍA DE INTANGIBLES

En la segunda fase, los hombres alcanzan un conocimiento incipiente de las redes intangibles que los atrapan, pero carecen de la capacidad para zafarse de ellas. La capacidad de cambio es todavía pequeña y quienes se encuentran en estas circunstancias difícilmente podrán asimilar las trans- formaciones de un cambio profundo de las formas de vida que podría sobre- venir durante los próximos 15 o 20 años. Las personas y los pueblos que se encuentran en la segunda fase podrían pasar a engrosar las bolsas de in- adaptación, marginación y pobreza, si no encuentran el medio de evolucio- nar hacia la tercera fase.

3ª Fase La persona emergente

En la tercera fase, los elementos que constituyen el entorno inmaterial empiezan a ser percibidos claramente como objetos externos, susceptibles de ser adoptados, conservados o abandonados. Las pautas culturales y otros factores inmateriales dejan de ser considerados como partes inseparables de uno mismo y empiezan a ser per- cibidos como meros «compañeros de viaje», como herramientas cuyo valor depende de su capacidad para proporcionar aquello que se considera más valioso o ne-

cesario. En la tercera fase, lo que la gente se pregunta es si los objetos inmate- riales que están usando van a servir para encauzar la acción que se propo- nen acometer o contribuyen a moverse en la dirección que procuran seguir. Es por esto que, en esta fase, los individuos, lo mismo que las organi- zaciones, comienzan a interrogarse acerca de cómo son y cómo deberían ser los recursos inmateriales que les dan forma. El acceso a la tercera fase, como es obvio, se produce después de tras- cender la segunda. Por lo tanto, el conocimiento que se tiene del entorno inmaterial es todavía precario. Uno sabe que existen factores inmaeteirales que dan forma a su vida. Pero la comprensión de cómo funcionan, qué son exactamente o hasta qué punto y de que forma influyen sobre su existencia, son cuestiones que todavía deben ser clarificadas. En este punto, se empieza a desear una mejor comprensión del medio intangible y de los recursos que ofrece; y se desea empezar a domeñar sus mecanismos más íntimos. La necesidad de remodelar el entorno inmaterial comienza a ser experimentada con un anhelo creciente. En otras palabras, en la tercera fase los hombres comienzan a expe- rimentar el deseo de desarrollar una ingeniería de intangibles.

el deseo de desarrollar una ingeniería de intangibles. Las personas y las organizaciones que están en

Las personas y las organizaciones que están en la tercera fase han desarrollado ya actitudes y habilidades que les permiten potenciar su capa- cidad de cambio. Por lo tanto, se trata de gente con un cierto potencial para afrontar las grandes transformaciones que se avecinan.

DUCTILIZACIÓN DEL APARATO INMATERIAL71

Con cada éxito lo que se gana es el acceso a un problema más complejo Henry Kissinguer (1923- )

4ª Fase Despegue confirmado

Una vez se entra en la cuarta fase, surge una enor- me cantidad de nuevos problemas que requieren ser per- cibidos, comprendidos y solucionados. Problemas como, por ejemplo, la migración de un marco formal o otro, el paso de un medio inmaterial a otro. Pero la viscosidad de los intangibles es extrema. Su adherencia al espíritu del hombre es tanto más insidiosa cuanto mayor haya sido el tiempo de exposición a su in- fluencia. Por este motivo, en la cuarta fase, lo que uno siente es la necesidad de desarrollar procedimientos que permitan despe- garse de los inmateriales cuyo uso se desea abandonar. Y se desea también abreviar el tiempo requerido para incorporar y asimilar los nuevos recursos que se desean adoptar. Esta agilidad de movimientos respecto de los intangibles es aquí per- cibida como algo de la mayor trascendencia, por cuanto se es ya plenamente consciente de que de ello depende la fuerza y, sobre todo, la capacidad para sobrevivir.

la fuerza y, sobre todo, la capacidad para sobrevivir. El desapego de la cuarta fase En

El desapego de la cuarta fase

En la cuarta fase, ningún entorno inmaterial es considerado como el hogar definitivo. La existencia se percibe aquí como un movimiento conti- nuo, como un tránsito constante de un entorno inmaterial a otro. El desa- rrollo personal y el crecimiento colectivo ya no se conciben como una mera acumulación de bienes materiales sino, sobre todo, como un camino que se recorre. Una misión permanente cuyo propósito es rebasar los propios lími- tes, expandir la libertad, robustecer la responsabilidad y acceder a una ma- yor plenitud. En última instancia, lo que se desea es sobrevivir, pero viviendo en la máxima intensidad. Por lo tanto, el principal objetivo de la acción humana en la cuarta fase consiste en la remodelación permanente del entorno inma- terial y en la creación de nuevos entornos destinados a ser sucesivamente adoptados, habitados y abandonados. Hay pues en la cuarta fase un cierto desapego tanto respecto de los bienes materiales como de los bienes inmateriales. No es, sin embargo, que este desprendimiento sea considerado como algo especialmente virtuoso, ni resulta tampoco de la observancia de un código ético. La verdad es que, desde la cuarta fase, el desapego ascético es consi- derado como algo hueco, ñoño y un poco ridículo. El desapego que aparece

en la cuarta fase resulta, en realidad, de un cambio de conciencia, de un cambio de prioridades. No importa tanto lo que se es o lo que se tiene sino, sobre todo, lo que hay que hacer para acceder a una vida más intensa y sig- nificativa. Por esto, lo que interesa es el camino que se recorre, la dirección hacia la que uno se dirige y las mejoras que se necesitan para mejorar el marco que soporta la propia existencia. El desapego respecto del entorno inmaterial no indica, sin embargo, desdén hacia la realidad intangible. Es todo lo contrario. En ninguna otra fase precedente se había concedido tanta atención, tanta dedicación y tanta energía para mejorar las condiciones inmateriales de la existencia. En nin- guna otra etapa anterior las gentes habían sido tan conscientes de la impor- tancia del medio inmaterial y de su papel en el despliegue de su vida.

Injerencias durante el proceso

Una persona que se halla todavía en la primera fase se siente compe- lida a luchar para preservar su entorno inmaterial tal cual es. Una persona en la cuarta fase puede ocasionalmente verse obligada a luchar para preser- var su entorno inmaterial, pero, sobre todo, su dedicación se dirige funda- mentalmente a modificarlo y mejorarlo. Una persona que aún habita en la primera fase, está todavía recluida en la óptica de la guerra de valores y se siente inclinada a luchar para ex- pandir su entorno inmaterial e imponerlo a los demás. Esta característica persiste en la segunda y en la tercera fase pero pierde intensidad gradual- mente. Una persona en la cuarta fase, por el contrario, es menos invasiva y no se siente tan interesada en imponer sus recetas a los demás. Piensa más bien que cada persona y cada grupo debe seguir su propio camino, hallando el sendero que le pertenezca y asumiendo sus propias responsabilidades y retos.

Ya he sugerido antes de pasada que, a menudo, el impulso invasivo se disfraza de ayuda. En las primeras fases, aquellos que habitan un entorno inmaterial distinto son percibidos como seres inferiores, infortunados y «desfavorecidos» que todavía no conocen «la verdad», que aún no disfrutan de «lo bueno» y que permanecen extraviados en formas de vida de calidad inferior. De esta manera, la ayuda a «los más desfavorecidos» frecuentemente funciona como una coartada que camufla un impulso más profundo y pro- bablemente inconsciente que consiste en querer imponer a los demás las recetas propias. En las dos primeras fases, el proselitismo toma sus formas más san- guinarias y despiadadas, como son las guerras santas, las cruzadas y las mi- siones. Más tarde pueden adoptar la forma de un esfuerzo «pacificador y civilizador». En la tercera fase estas cosas empiezan a cambiar. El impulso invasivo persiste pero reviste formas más benignas que se acercan más al altruismo. Aquí la ayuda se centra más en el interés y las necesidades del ayudado, aunque la relación que se construye es todavía una relación de dependencia. El que ayuda todavía propone sus soluciones técnicas, sus propuestas filosóficas y sus ideas religiosas, y, en el fondo, no ha renunciado aún a ejer-

DUCTILIZACIÓN DEL APARATO INMATERIAL73

cer su hegemonía sobre aquellos que son ayudados. De esta manera, el que recibe la ayuda continua recluido en una posición de dependencia. A veces, la ayuda recibida arrastra al ayudado hasta posiciones acomodaticias, aque- llas que son propias de aquel que lo espera todo del exterior y renuncia a su propia búsqueda. De esta manera se contribuye poco a la erección de la in- dependencia del ayudado. En la cuarta fase, la ayuda se hace más abiertamente altruista pero, sobre todo, se hace simbiótica. El impulso invasivo se sublima y pierde las ansias de dominación. Las transacciones robustecen la independencia de las partes. De la dependencia se pasa a la independencia y las partes pueden finalmente construir su propia identidad y seguir su propio camino. El más fuerte ya no está enajenado en el esfuerzo de mantener su dominación sobre el débil. El débil puede ya salir del extravío de su debilidad. El fuerte ya no depende del débil para mantener su fuerza, ni el débil depende del fuerte para protegerse de su debilidad. El fuerte reconoce que la fuente más caudalosa de poder ya no depende de su supremacía sobre otros sino que se deriva del estado de su entorno inmaterial. Y el débil, por su par- te, se percata de que su confinamiento en la debilidad se debe fundamen- talmente a su propio estado interior y a los influjos de su propia cultura. La cuarta fase es el lugar en el que las relaciones cambian de funda- mento y alcanzan las condiciones indispensables para que la Vida desenca- dene todo su potencial.

Nunca desanimes a aquel que hace progresos continuamente, no importa lo despacio que vaya Platón (427 aJC- 347 aJC)

Trivialización de los logros en la cuarta fase

En la cuarta fase no cuenta demasiado cuál es el punto en que cada uno se encuentra. No es demasiado importante que uno esté arriba o abajo, en una etapa o en otra. No importa demasiado el hecho de ser el primero o el último. No hay la obsesión del logro medido en relación con el logro del otro.

Lo que interesa realmente es la calidad de la progresión que se consi- gue. Para una persona en la cuarta fase, los récords absolutos son aspectos triviales y meramente anecdóticos de la existencia. Así, una persona aún en primera fase que logra una progresión asombrosa resultará más admirable que otra más «avanzada» pero complacida y amodorrada en logros previa- mente conseguidos. En la cuarta fase, lo que interesa es sacar el máximo partido de aquello que cada uno puede hacer en cada momento para acer- carse al máximo a lo que cada uno desea alcanzar. Desde un punto de vista distinto, se ve que lo que cuenta es el trayecto y, sobre todo, cuales son los aspectos cruciales de cada movimiento. Es de- cir, las consideraciones sobre la progresión, la estrategia del recorrido, la elección de los proyectos, el análisis de las iniciativas factibles y las estrate-

gias que son necesarias para generar la fuerza y la ilusión, en cada recodo del camino.

El espíritu pionero

En las primeras fases los humanos no habían podido experimentar de una forma tan directa la creación de nueva realidad inmaterial. Nunca antes las personas se habían lanzado a un viaje tan audaz hacia la modificación de aquellas condiciones que hacen que uno sea lo que es. En la cuarta fase empieza a ser concebible un cambio de naturaleza de la condición humana. Un cambio capaz de proporcionar al hombre la posibi- lidad de organizar y acelerar su propia transformación. Las personas y los grupos que alcanzan la cuarta fase son los que se hallan en mejores condiciones para aclimatarse a los cambios que se aveci- nan, por rápidos y profundos que éstos sean.

Aspectos del proceso de ductilización

Los valores 20 a lo largo del proceso

Las cosas antiguas gozan siempre de buena reputación, en tanto que las cosas presentes carecen de valor Tácito, 55

En la primera y la segunda fase las fuentes de la verdad y la legitima- ción se basan en la tradición. La «verdad» y los valores se buscan en el pa- sado. Los dogmas capitales se encuentran en las leyendas y en los documen- tos más antiguos; en las gestas de los antepasados, en los símbolos y las epopeyas ligadas a los muertos. Cuanto más antigua sea la fuente, más legi- timidad proporciona. Los axiomas fundamentales se vinculan a los orígenes mismos de la humanidad, y, a veces, incluso antes, y se remonta al momento mismo de la Creación. Nada que no proceda del pasado parece ser suficientemente legítimo. Lo que pertenece al presente se percibe como algo anodino que carece de importancia. Las pautas de comportamiento también están prescritas por

20 Por “valores” debe entenderse un conjunto de creencias e ideales éticos. Se trata de las creencias e ideales que inspiran los propósitos de las personas y las sociedades. Gene- ralmente, se trata de ideas abstractas, modelos o pautas de comportamiento que se conside- ran admirables y edificantes

DUCTILIZACIÓN DEL APARATO INMATERIAL75

las tradiciones. Los argumentos aquí son simples y contundentes: «Hay que hacerlo de esta forma porque siempre se ha hecho así». En las etapas iniciales de la ductilización no se tiene conciencia de la historicidad. Más tarde, cuando la gente empieza a darse cuenta de los cam- bios que se producen con el paso del tiempo, se tiende a percibir la historia como un proceso cíclico y no se espera que nada realmente nuevo vaya a ocurrir. Se considera que la naturaleza humana, con todas sus miserias y grandezas ha sido, es y será siempre la misma hasta el fin de los tiempos. Por lo tanto, con estas ideas no es extraño que el futuro se represente como una especie de repetición del pasado y que se postule y glorifique su recuperación. En la segunda fase y al principio de la tercera, el pasado es todavía importante, pero lo que cuenta en la práctica es el presente. En este tramo del proceso, la relación con los valores se hace peculiar. Los valores que se exhiben cuando uno se manifiesta, son los valores del pasado, pero los que uno usa realmente para encauzar su vida son los que están ligados al presen- te. Las consideraciones asociadas al «aquí y ahora», el dinero que se necesi- ta, las perspectivas profesionales que se ambicionan, la seguridad que se anhela y la gratificación que se exige de inmediato, son las consideraciones principales que inspiran los valores que se practican. Así que, con la segunda fase empieza un calvario de incongruencia moral. Se aparentan los valores del pasado, pero se usan los valores del pre- sente.

Más tarde, en la tercera fase, las preocupaciones sobre el futuro em- piezan a perfilarse. Las consideraciones más fundamentales se desligan en cierto modo de lo que es actual y de lo que procede del pasado. La gente de tercera fase ya no piensa sólo en lo inmediato o en lo antiguo. Empieza a pensar también a medio y largo plazo y comienza a tener en cuenta valores ligados a aquello que parece deseable a la larga. Lo valioso empieza a medir- se aquí en términos de futuro lejano y, por lo tanto, los valores empiezan a «proceder» del futuro. Las incongruencias morales, sin embargo, no desaparecen. Sólo se re- gistra un cambio de ingredientes. En la tercera fase, y según sea la ocasión, todavía se proclaman los valores del pasado o del presente, que son los más aceptados socialmente. Pero en la práctica, se empiezan a usar valores que están ligados a consideraciones de futuro lejano. Aquí lo que cambia fundamentalmente es la reflexión sobre el futuro. En las fases anteriores, las preocupaciones por el futuro eran meras proyec- ciones del presente o del pasado. En la tercera fase, por el contrario, cuando se piensa en valores del futuro, se reflexiona realmente sobre futuros aún inéditos, que son distintos de la mera proyección de los anhelos añorados y de las urgencias presentes.

El fin de la incoherencia moral

Viendo las cosas en conjunto, se puede decir que hay una especie de incoherencia moral a lo largo del proceso y que es propia del recorrido entre el principio y el final, entre la primera fase y la última. Durante el trayecto

hay un infierno de incongruencia, en el que se aparentan unos valores, pero se usan otros. En la cuarta fase ese infierno no se desvanece pero, al menos, se des- dramatiza, en el sentido de que, por fin, ya no es necesario aparentar nada. La gente de cuarta fase puede usar simultánea o sucesivamente valores pro- cedentes del pasado o del presente o del futuro, sin que ello sea motivo de escándalo, al menos para sus compañeros de fase. Al final, surge una proyección simultánea de valores del pasado, del presente y del futuro, lo que indica que se empieza a sobrenadar la Historia. La conciencia, que es lo que cuenta, deja de estar cautiva del pasado y se libera de la cárcel del presente. La conciencia rompe con las ataduras que, desde el principio de todo, la confinaban en el tiempo. Eso es algo realmente nuevo en la larga caminata de la Vida inteligente en la Tierra.

La salida de la Historia

Sin embargo, y en conjunto, en la cuarta fase los valores del futuro predominan sobre todo lo demás. Lo valioso ya no es tanto aquello que ha ocurrido, lo que está ocu- rriendo o lo que está en ciernes, sino lo que se quiere que ocurra a la larga. En la cuarta fase, las consideraciones sobre los futuros posibles proceden de una nueva matriz, en donde se conciben valores, se cincelan y se dejan listos para ser enunciados y adoptados. La representación gráfica de los impulsos éticos en la primera fase sería una flecha que apunta hacia atrás. Más tarde, en las fases intermedias, sería un círculo que se cierra sobre sí mismo y que se despliega en el tiempo como si fuera un tirabuzón. En la cuarta fase la imagen sería la de una espi- ral o la de una curva exponencial que penetra en lo desconocido, sin dejar por ello de estar conectada con las raíces. En cierto sentido, la visión del hombre en la cuarta fase abarca un horizonte más amplio que sobrevuela lo inmediato y los anclajes antiguos. Es una visión de síntesis que se desvincula del tiempo y del espacio y que, por lo tanto, tiende a salirse de la historia.

Evolución de

lo sagrado

En la antigüedad, las fuerzas naturales más obvias, como el sol, las aguas embravecidas, el relámpago, el trueno o las tempestades fueron ele- vadas a la categoría de lo sagrado y, con frecuencia deificadas. Luego, a medida que estas fuerzas empezaron a ser comprendidas y controladas, perdieron su lustre sobrenatural y se hicieron profanas. Lo sa- grado se desplaza entonces hacia otras fuerzas más intangibles. Así, lo sa- grado empieza a estar relacionado con lo inmaterial. A lo largo del proceso de ductilización se observa cómo lo sagrado retrocede y se desplaza desde el reino de la naturaleza material al dominio de la realidad inmaterial.

DUCTILIZACIÓN DEL APARATO INMATERIAL77

De una forma más general, lo que un día fuera sagrado se torna pro- fano, mientras otros objetos y otras fuerzas aún indescifrables adquieren la condición de sagradas. En un momento ulterior, los elementos sagrados de última generación terminan también haciéndose profanos, en tanto que aparece una nueva generación de elementos sagrados. Y así sucesivamente repetidas veces, a medida que avanza la comprensión de la realidad y la ca- pacidad para manejarla. La noción de lo sagrado parece, por lo tanto, estrechamente asociada a la incapacidad para manejar fuerzas poderosas, que resultan incomprensi- bles. Tan pronto como empiezan a ser comprendidas, se hacen profanas y la frontera de lo sagrado retrocede otra vez.

Correspondencia entre los elementos considerados

Cada gran salto en las comunicaciones se corresponde con cada uno de los sucesivos desgajamientos de grupos humanos. Y cada uno de esos desgajamientos, a su vez, se correlaciona con las distintas fases del proceso de ductilización. Como muestra esquemáticamente la ilustración 13, el desacartona- miento del corsé inmaterial tiene diferentes grados en los diferentes tipos de sociedad. La correspondencia entre las sociedades preindustriales y las pri- meras fases es obvia. En líneas generales, la primera y la segunda fase per- tenecen al período que va desde los orígenes del hombre hasta nuestros días. La tercera fase parece más propia de las sociedades de transición en tanto que la cuarta fase estaría más ligada a las sociedades posteriores a la transición. Sin embargo, esas correspondencias se hacen imprecisas especial- mente a partir de la industrialización. En el seno de las sociedades indus- triales y postindustriales conviven individuos que se encuentran en distintas fases del proceso.

La diversidad

se expande

Dibujé la ilustración 14 para intentar esquematizar las corresponden- cias entre las fases de ductilización y los desgajamientos, pero para mi gusto sale demasiado plana y reduccionista. Una representación visual algo más precisa mostraría que hay una di- versidad se expande en dos direcciones. Por una parte, en las sociedades preindustriales, prácticamente la totalidad de la población está en primera fase. En las sociedades industriales aparece un grupo relativamente impor- tante de personas en la segunda fase, pero continúa habiendo mucha gente que no ha abandonado todavía la primera fase. En las sociedades postindustriales surge el grupo de personas que se aventuran ya en la tercera fase. Estas personas conviven con la gente que está todavía en las dos fases anteriores. Finalmente, en las sociedades de transición, continúa habiendo gente de las tres primeras fases a tiempo que

aparece un grupo significativo de gente de cuarta fase. Se observa, por lo tanto un incremento de la diversidad social en términos de las formas de relacionarse con los inmateriales.

Ilustración 13, saltos de comunicación y las fases de ductilización

Sociedades industriales y postindustriales

de ductilización Sociedades industriales y postindustriales Sociedades de transición Sociedades preindustriales

Sociedades de transición

Sociedades preindustriales

Sociedades posteriores a la transición

Sociedades neolíticas

Sociedades paleolíticas

Despegue confirmado

La persona emergente

La toma de conciencia

Estado de inmersión inocente

La domesticación de los factores inmateriales que condicionan nuestra exis- tencia es el factor clave para que se produzca el gran cambio.

Entre las personas de segunda fase, esa homogeneidad inicial se res- quebraja y más tarde se agrieta abiertamente en la tercera fase. En la cuarta fase existe ya una gran heterogeneidad en las formas de relacionarse con la cultura y, más en general, con los inmateriales. El otro aspecto de la diversidad se refiere a la composición interna de cada uno de esos grupos. Con variaciones, las personas de primera fase, in- cluso si pertenecen a culturas diversas, comparten modos comunes de rela- cionarse los inmateriales. Desde este punto de vista, las personas de la pri- mera fase son un grupo relativamente homogéneo. Esta doble diversidad queda reflejada en la ilustración 15. En conjunto, el proceso de ductilización del entorno inmaterial mues- tra una evolución inequívoca desde la homogeneidad hasta la diversidad. Esta diversidad creciente es la consecuencia lógica de: i) el progresivo ablandamiento de las coerciones culturales, y de ii) la más plena expresión y profundización de las peculiaridades personales de cada individuo.

DUCTILIZACIÓN DEL APARATO INMATERIAL79

No debo terminar este capítulo sin hacer hincapié en la necesidad de acelerar la evolución de las distintas culturas a lo largo del camino represen- tado por las distintas fases del proceso de ductilización.

Para poder resistir los efectos producidos por la aceleración de los cambios es absolutamente indispensable que las distintas culturas que conviven en este planeta abandonen cuanto antes la primera y segunda fase. Y, en conse- cuencia, que se liberen de la óptica de la guerra de valores que es consubs- tancial a las primeras fases.

Ilustración 14, Doble explosión de la diversidad

fases. Ilustración 14, Doble explosión de la diversidad Sociedades prein- dustriales Toda la sociedad está en

Sociedades prein-

dustriales

Toda la sociedad está en la primera fase

Sociedades indus-

triales

Sociedades postin-

dustriales

Conviven personas en primera fase y en se- gunda fase. La diversi- dad de la gente de segunda fase es mayor

Conviven personas en primera, en segunda y en tercera fase

Sociedades de

transición

En las sociedades de transición hay gente en las distintas fases. La diversidad entre la gente de cuarta fase es enorme si se compara con la homogeneidad del grupo que está en primera fase

Capítulo 4

El desenvolvimiento del pensamiento

El desenvolvimiento del proceso de ductilización se caracteriza tam- bién por el abandono progresivo de las formas más simplificadas de pensa- miento. A medida que se avanza en la ductilización, el pensamiento se refina. Gracias a ello, mejora la conciencia que se tiene de la realidad y es posible reparar en sutilidades que en un momento anterior pasaban desapercibidas. En las fases más avanzadas del desenvolvimiento del pensamiento, la conciencia adquiere un impulso mucho mayor.

Etapas de la eclosión del pensamiento

Desde antes de la aparición del hombre, numerosos mamíferos supe- riores se servían ya de formas simples de pensamiento. La distinción entre “amigos” y “enemigos”, por ejemplo es común en muchas especies. A los “amigos” se les permite ciertas familiaridades, como son com- partir el mismo territorio o ser admitidos como compañeros de juegos. Esas primeras formas de pensamiento permiten “saber” que, hasta cierto punto, se puede contar con los amigos en momentos difíciles. Con los “amigos” se puede llegar a cooperar para la obtención del alimento o para defender un territorio. Los “enemigos”, por el contrario, despiertan agresividad, ira o temor. Tan pronto como un merodeador es considerado un enemigo, se activan todos los resortes de la agresión o de la huida. Nada bueno se espera de un

enemigo, pero su presencia sirve, al menos, para cerrar filas y estrechar los lazos con los “amigos”. En estas formas primigenias de pensamiento hay una frontera muy clara entre aquellos que son considerados como “de los nuestros” y aquellos otros que se consideran extraños. Los primeros gozan más fácilmente de la consideración de “amigos”, en tanto que los segundos son automáticamente tildados de “enemigos”. Otra de las ideas más antiguas se refiere a la noción de “dominación” que representa el poder que un individuo o un grupo ejercen sobre los de- más.

En todos los grupos de mamíferos superiores que se organizan por medio de estructuras jerárquicas, esa idea está presente y se usa para recla- mar o adoptar comportamientos de sumisión. Los que ocupan las posiciones dominantes gozan de ciertos privile- gios, pero también asumen ciertas responsabilidades. Todo esto contribuye a la formación de la idea de “poder”.

Habrá quien piense que, desde esos pensamientos iniciales hasta las formas de pensamiento actuales no se ha avanzado mucho. Pero es igual- mente innegable que el pensamiento se ha refinado desde entonces. Lo que deseo subrayar aquí son dos cosas. La primera es que, con el paso del tiempo, el pensamiento se hace más complejo y más eficaz. La segunda es que hay una cierta correspondencia entre las distintas etapas del proceso de ductilización y la progresiva eclosión del pensamiento.

El punto de partida. El pensamiento leve

Con la adquisición del lenguaje verbal, y la aparición de la condición humana, el pensa- miento emprende un largo recorrido durante el que se acumulan ciertas mejoras. El uso del habla permite hacer más explí- cito el pensamiento y los primeros intercam- bios verbales de ideas refinan las maneras de pensar. Las primeras sintaxis son muy toscas y, por consiguiente, no permiten reflejar median- te la palabra los sentimientos, las sensaciones y las ideas más abstractas, en toda su complejidad. Aquellas dificultades ini- ciales, en ocasiones, todavía ahora se experimentan. Se trata de esas ocasio- nes en las que las gentes piensan que “no tienen palabras” para decir aquello que desean expresar. No les cabe dentro de la estructura gramatical que manejan o no se acomoda bien a ninguna de las categorías que se conocen.

que manejan o no se acomoda bien a ninguna de las categorías que se conocen. INGENIERÍA

Pero, a pesar de esas limitaciones, es obvio que con la adquisición del leguaje verbal, mejora la capacidad de abstracción. Con el advenimiento del hombre, el pensamiento gana la capacidad para formular ideas abstractas de naturaleza ética, alrededor de la noción del bien y del mal. A partir de ese momento las categorías primigenias de “amigos” y “enemigos”, de “propios” y de “extraños” pueden empezar a ser expresadas en términos de “buenos” y “malos”. Otra importante adquisición se refiere a la capacidad para generali- zar. Después de observar varios cuchillos y de reparar en que todos ellos cortan (más o menos), uno llega a la conclusión de que los cuchillos son fundamentalmente objetos cortantes. Después de haber visto a distintas personas procedentes de las regiones del norte, se generaliza que los nórdi- cos son rubios. Estas generalizaciones simplificadas son las que se hallan en la base de los estereotipos. La capacidad para generalizar se observa también entre algunas espe- cies de mamíferos superiores. Pero con el pensamiento que surge del uso del lenguaje verbal, mejora considerablemente la posibilidad de generalizar. En el pensamiento leve surgen también gran número de pautas men- tales y lógicas que carecen de fundamento alguno. De esta forma se hacen sacrificios humanos con el fin de aplacar a los dioses, se depositan alimen- tos, enseres y armas en las tumbas, con el propósito de subvenir a las nece- sidades de los muertos. O se trata de conjurar las fuerzas desatadas de la naturaleza con rituales cuya única eficacia práctica es tranquilizar a los su- pervivientes y aliviar la angustia y la pena por las pérdidas sufridas. Los ra- zonamientos mágicos son abundantes en todas las formas de pensamiento leve.

En el pensamiento leve, todo es simple. Se cree que la toma regular de un solo brebaje va a proporcionar salud a raudales y una gran vitalidad. Las tempestades, las sequías o las plagas se ven como el resultado de la ira de los dioses. Por el contrario, en la etapa siguiente cuando aparece un pensamien- to más denso, nadie espera que un fenómeno meteorológico complejo tenga una sola causa. Esos fenómenos se describen como el resultado de la confluencia de numerosos elementos en los que intervienen, la temperatura, la presión, la humedad, el magnetismo, la gravedad, ocasionalmente las tensiones tectó- nicas y, probablemente también, otros factores menos conocidos relaciona- dos con el caos. Las explicaciones a una sola variable, propias del pensamiento leve, son tan llanas como imprecisas, pero pueden hacerse todavía más peregri- nas cuando se recurre al uso de la exageración. “No es solo que los extraterrestres existan, sino que además son ma- los. Pero no unos malos corrientes. Es que son malísimos”. “No es que mis amigos sean muy buenos amigos. Es que son los mejo- res amigos del mundo. No existe nadie que sea mejor que mis amigos”. Si la virtud del amigo se extrema, la tropelía del enemigo se exagera hasta el límite de lo posible, con la pretensión de que todos crean que sus desmanes son totalmente desmesurados y, por ende, absolutamente imper- donables.

Otro componente inseparable del pensamiento leve se relaciona con el etnocentrismo. Se trata del “nosotros somos los mejores” y los “otros siempre son peores” que, como hemos visto, es una de las características básicas de la primera etapa del proceso de ductilización. Lo peor del pensamiento leve es que propicia la adopción de solucio- nes simplistas que siempre son equivocadas, limitadoras y represivas. Si alguien habla en clase, todos se quedan castigados sin recreo. Es suficiente que alguien se extralimite en algo para imponer una nueva restricción, que se aplica a todos. La cultura del pensamiento leve es una cultura simple que produce reglas rígidas, convenciones reduccionistas y actividades que se desenvuel- ven sin el menor atisbo de flexibilidad. Cuando una sociedad intenta resolver sus problemas a golpe de pen- samiento leve, los diagnósticos son de poca calidad, las decisiones se apoyan en explicaciones simplificadas de la realidad y, lógicamente, las cosas fun- cionan con rigidez, con tensiones, sufrimiento e incomodidades de toda suerte para la mayoría.

Lo que debemos retener es que todos los lenguajes que se desarrollan desde la aparición del hombre están hechos de esas formas de “pensamiento leve” y, por consiguiente, las culturas que se encuentran en la primera fase del proceso de ductilización están así mismo todas ellas construidas sobre los mismos fundamentos.

La etapa intermedia. El pensamiento denso

Las explicaciones “de una sola variable” con la llegada del pensamiento denso se con- vierten en explicaciones “a múltiples variables”. Los modelos que representan la realidad dejan de ser esquemas simples del tipo “B pro- duce A” y empiezan a ser del tipo “A es el resultado de B*c 2 -d+H/(√(i+j)”. En la etapa intermedia, las explicaciones se tornan más complejas. Esto tiene la ventaja de se hacen más precisas, pero el inconveniente de que quedan fuera del alcance de los que son

legos en la materia. Esto no es un problema grave cuando se trata de campos de la ciencia altamente especializados, pero sí que lo es cuando se aplica a cuestiones que conciernen directamente a todos, como son los temas políticos, económicos, sociales o psicológicos. En estos casos, concurren en una misma escena explicaciones simpli- ficadas basadas en estructuras de pensamiento leve y otras explicaciones

simpli- ficadas basadas en estructuras de pensamiento leve y otras explicaciones INGENIERÍA DE INTANGIBLES vers.2.0 84

más complejas que son mal comprendidas y con demasiada frecuencia igno- radas, combatidas, desacreditadas o desatendidas por parte de cierto tipo de ciudadanos, cierta clase de líderes, cierto tipo de ideologías, cierta clase de sistemas de creencias y cierto tipo de prensa. En la etapa en que aparecen las primeras formas de pensamiento denso, los procesos de formación y acumulación de poder todavía se basan en las formas más simples del pensamiento leve. En el contexto de las for- mas incipientes de participación democrática, que son las que todavía tene- mos en uso, se convierten en terreno abonado para los slogans cuya fuerza reside en su simplicidad, los argumentos demagógicos, reduccionistas o ex- tremistas sean del signo que sean. En todas esas manifestaciones, el imperio del pensamiento leve lo domina todo. Para comunicarse con la mayor parte de sus electores, los políticos deben expresarse en clave de pensamiento leve. Para establecer un lazo con sus lectores, los periodistas necesitan explicarse esquemáticamente y sin demasiadas complicaciones. Lo peor es que, en la lucha por el poder y la influencia, no es extraño que el pensamiento leve agregue a su simplicidad una distorsión añadida en forma de exageración, de verdad a medias o de mentira. Esto tiene efectos devastadores en la construcción de la realidad so- cial y mina el sentido y la eficiencia del esfuerzo colectivo. Primero porque propicia la formación de fuerzas que basan su acción en ideas y preceptos que son sólo un reflejo remoto de los problemas reales de la gente. La acción que esas ideas desencadenan se aplica entonces en direcciones anodinas que pueden persistir durante mucho tiempo porque se hallan atrapadas en el círculo vicioso de alimentarse a sí mismas para continuar teniendo “senti- do”.

Es en este contexto que el pensamiento denso, con tremendas dificul- tades, empieza a desarrollarse. Como es sabido, la aparición y sucesivo desa- rrollo de todo el pensamiento científico y tecnológico acontece en un medio mental erizado de hostilidad y limitaciones impuestas por el imperio del pensamiento leve. La ciencia y la tecnología son la avanzadilla de lo que iba a surgir des- pués. Porque el pensamiento denso también crece en el campo no científico. Y esto es muy importante. No es que el científico o el profesional, en el ámbito de su trabajo, uti- lice modelos y explicaciones cada vez más complejas. Es que empieza tam- bién a usar explicaciones más complejas en cuestiones no profesionales, allí donde antes, él mismo se hubiera contentado con una explicación simple a una sola variable. Este avance tiene valor porque, en el seno de la sociedad , crece un grupo que no se siente satisfecho con las explicaciones más sumarias que son propias del pensamiento leve. Aparece, de esta forma, una nueva capa de opinión pública, que reclama explicaciones más creíbles de las cosas. Es- to es una gran esperanza para algunos. De esta manera, el pensamiento denso avanza lo mismo en el terreno de la ciencia y la tecnología que en el campo de la vida cotidiana. Así, las creencias sobre cómo son las cosas, cómo funcionan y para que sirven em- piezan a abandonar el campo de las explicaciones simplificadas y se aden-

tran en otro terreno, en el que se formulan explicaciones más complejas. Las percepciones se hacen más alambicadas y las decisiones se basan en consi- deraciones más finas y sutiles.

Formas de desarrollo del pensamiento denso

A medida que se acumula, el pensamiento denso adquiere grados ca- da vez más altos de densidad. Más allá de los modelos simples “a una sola variable” puede haber modelos relativamente complejos, muy complejos o extremadamente complejos. Este incremento progresivo de la densidad del pensamiento es lo que caracteriza el despliegue más reciente de la mente. Pero es igualmente esen- cial subrayar que ese despliegue no se hace a expensas de una contracción del pensamiento leve. El pensamiento denso envuelve al pensamiento leve pero no lo desplaza. Hay aquí un paralelismo lógico con el desarrollo neuroanatómico del cerebro. La corteza cerebral, a medida que se desarrolla, envuelve al sistema límbico, pero no lo ahoga. Luego el neocortex cubre el cortex sin acallarlo. De una manera similar el pensamiento denso cubre el pensamiento leve pero no lo suprime.

La nueva frontera. El pensamiento avanzado

no lo suprime. La nueva frontera. El pensamiento avanzado La nueva frontera representa un salto cualitativo.

La nueva frontera representa un salto cualitativo. En el tránsito del pensamiento leve al pensamiento denso, la mente se hace más maciza, pero no aparece ninguna innovación mayor. Con el advenimiento del pensamiento avanzado, lo que se agrega no es únicamente más densidad, sino que se introduce una di- mensión nueva. Ya no se trata de un pensa- miento que maneja únicamente sujetos y atri- butos sino que trata también de paradojas. No se piensa únicamente en las cualidades que posee un sujeto sino también en las paradojas que presenta. Cuando se descartan las paradojas, si se piensa que Andrés es una buena persona, difícilmente se pensará que puede tener también compor- tamientos inapropiados. La etiqueta “Andrés es bueno“ se aplica sin dema- siadas reservas mentales. Si se sospecha que Pedro es un mal tipo, no que- dará resquicio alguno para pensar que, bajo otras circunstancias o en otros momentos, puede ser una buena persona. Tanto en el pensamiento leve como en el pensamiento denso, las pa- radojas se descartan simplemente porque tienen el aspecto de una contra- dicción y “las contradicciones se consideran siempre erróneas”.

Lo que aporta de nuevo el pensamiento avanzado es la capacidad para percibir mejor las contradicciones y las paradojas que presenta la realidad. Al valorar a una persona, se deja de pensar en términos de “bien” o “mal” y se empieza a considerar que está “un poco bien y bastante mal, al mismo tiempo o “muy bien y muy mal”, a la vez. Esta perspectiva no la ofrecía el pensamiento basado en la mera apre- ciación de atributos, por muy complejo que fuera el modelo que empleara.

Potencial del pensamiento avanzado

El pensamiento avanzado ofrece gran número de ventajas. Aquí, de- seo examinar tres:

El pensamiento avanzado ofrece:

1. Una mejor percepción de la realidad

2. Una vía más precisa para concebir propósitos

3. Una perspectiva cognitiva más adecuada para constatar los resultados obtenidos.

Pensamiento avanzado y percepción de la realidad

A veces la realidad es congruente. Lo que se observa es lo que es y

nunca lo contrario de lo que es. Por ejemplo, los miembros de un grupo pueden cooperar entre sí, y nunca compiten entre ellos. En este caso, se puede decir que este grupo es cooperativo. Pero otras veces la realidad es contradictoria. En esos otros casos, la realidad es lo que es, pero al mismo tiempo, también es lo contrario de lo que es. Los miembros de un grupo pueden cooperar entre sí y, al mismo tiempo, competir entre ellos. Entonces la percepción que surge es este gru- po es muy cooperativo y bastante competitivo, pongamos por caso. Con los recursos que aporta el pensamiento leve y el pensamiento denso, la percepción funciona perfectamente cuando la realidad es con- gruente. Pero falla cuando se trata de percibir realidad incongruente. Es aquí donde el pensamiento avanzado aporta un poder que antes no existía.

El trato de los antagónicos hasta ahora

La mera percepción de elementos antagónicos no es nueva. En las formas de pensamiento que se han desarrollado hasta ahora encontramos formas de percibir y designar elementos antagónicos. Por ejemplo, las nociones de yin y yang que aparecieron en el pensa- miento oriental hace mucho tiempo. Pero esas nociones carecen de los ele- mentos diferenciadores que caracterizan el pensamiento avanzado.

El yin y el yang 21 proponen la idea de dos principios antagónicos, que

son complementarios. Sus relaciones se entienden presididas por el princi-

21 La idea del yin representa la tierra, lo femenino, lo pasivo, lo que absorbe, lo que es oscuro, los números pares. El principio yang representa el cielo y se refiere a lo que es mascu- lino, luminoso, activo y penetrante, lo que está ligado a los números impares.

pio de la armonía universal, de manera que cuando uno aumenta, su an- tagónico disminuye. Lo que se supone es una noción de equilibrio que lo encaja todo. El pensamiento avanzado, por el contrario, no contiene ese elemento de complementariedad. En el pensamiento avanzado, el incremento de un elemento no implica necesariamente la disminución de su antagónico. Des- de la perspectiva que ofrece, se puede concebir lo mismo un movimiento en el que ambos antagónicos disminuyen, como otro en el que aumentan si- multáneamente. Aquí no aparece por ningún lado, ningún principio de ar- monía universal, sino que lo que subyace es la idea de la ausencia de límites y la idea del desequilibrio como principio generador de nueva realidad.

En el pensamiento de tradición occidental, también se han desarro- llado, desde antiguo, nociones de elementos antagónicos. Un ejemplo clásico es la noción del Bien y del Mal. Los antagónicos de este tipo tampoco tienen nada que ver con aque- llos que propone el pensamiento avanzado. En el caso del Bien y del Mal, la lógica dictamina que si el Bien progresa, el Mal retrocede. O que, si el Mal avanza, el Bien pierde terreno. Ni con el pensamiento leve, ni con el pensa- miento denso resulta factible imaginar líneas de acción en las que ambos retrocedan o ambos avancen. Es por esto que, cuando se constata “un avance del Mal”, se da por supuesto que el “Bien” ha retrocedido y que en conjunto “la situación ha empeorado”. Todo esto es muy lógico y está muy bien, pero no siempre re- fleja lo que acontece en la realidad en la que vivimos.

Uno de las primeras construcciones cognitivas que apuntan hacia la posibilidad del pensamiento avanzado es la descripción de las estructuras disipativas de Prigogine. En esos sistemas no lineales en los que hay ele- mentos antagónicos que fluctúan bajo ciertas condiciones de desequilibrio, acontecen “momentos catastróficos” que desencadenan un punto de bifur- cación y dan lugar a un estado ulterior de organización que puede ser de orden superior. Con independencia del interés que tiene esta explicación para dar razón de los procesos de auto-organización, lo que interesa aquí es que nos encontramos frente a un constructo cognitivo que tiene características de pensamiento avanzado. Pero lo que quiero destacar, sobre todo, es que con el pensamiento avanzado, la percepción de la realidad mejora. Se hace posible representar mentalmente objetos y procesos cuya entidad está constituida por elemen- tos antagónicos que se relacionan en una región que está más allá de la lógi- ca que domina el pensamiento leve y el pensamiento denso. En la realidad paradójica, la lógica, lisa y llanamente, no funciona. O al menos, la lógica que hemos recibido de nuestros mayores.

Pensamiento avanzado y concepción de propósitos

Uno de los campos en los que el pensamiento avanzado muestra me- jor su potencial es el terreno de la concepción de propósitos, la formulación de objetivos y la expresión de las aspiraciones. Como que el pensamiento leve trata solo de atributos y, usualmente, los considera de uno en uno, se piensa en términos de “quiero esto”, “no quiero aquello”. Con el pensamiento denso, la formulación de propósitos permite con- cebir recetas de atributos más complejas: por ejemplo, “quiero bastante de esto, con una pizca de aquello, mucho de lo otro y nada de lo de más allá”. Pero ni el uno ni el otro permiten pensar “quiero más contradicciones en tal asunto”, o bien “quiero modificar mi estado paradójico hasta tal o cual punto”.

¿Acaso semejantes objetivos son descabellados? ¿Es por ventura sensato, admitir las propias contradicciones y, además, pretender modificarlas o modularlas de alguna manera?

Con el pensamiento avanzado se adquiere la capacidad de formular objetivos que consisten en la expansión simultánea de elementos antagóni- cos en unas condiciones precisas de desequilibrio y en un régimen específico de fluctuación. Bajo esta luz, los debates ya no se establecen entre los que están a fa- vor de algo y en contra de lo que es su opuesto. Ya no hay una discusión en- tre los defensores del transporte público y los que prefieren el transporte privado. Los objetivos de expansión de la sanidad ya no se formulan en forma de dilemas. Por ejemplo, entre expandir la sanidad publica o expandir la sanidad privada. Tampoco se plantea que una propuesta para la expansión de un atri- buto implique necesariamente la contracción de su antagónico. Así, desde las formas de pensamiento avanzado, se puede considerar que la sanidad pública y la sanidad privada pueden crecer simultáneamente. El debate entre los partidarios de la medicina convencional y los defensores de las medicinas alternativas deja que tener el sentido que se le atribuía. Se puede reconocer sin bloqueos mentales que los medios públicos de trans- porte están extendiéndose al mismo tiempo que los medios privados de transporte. Pero lo que se gana no es únicamente una mejor percepción de lo que ocurre, sino una redoblada capacidad para proyectar lo que se quiere que ocurra en el futuro. Con el pensamiento avanzado las recetas ya no consisten en postular la expansión de “A” y la contracción de “Z” sino en proponer fórmulas en las que se consideran una cierta expansión de “A” y una cierta expansión de “Z”, teniendo en cuenta a) las tensiones que la fórmula propuesta puede generar, b) las fluctuaciones que pueden aparecer, c) las condiciones de disipación que deben preverse, d) las condiciones de flexibilidad que deben existir para que la fórmula funcione y, lo más importante, e) la determinación de cuan- do, como y de qué manera se quiere que acontezca un punto de bifurcación y, por consiguiente, como se quiere que sea el estado ulterior de organiza- ción que se pretende.

Sin el pensamiento avanzado, la gestión del cambio carece de la fuer- za necesaria. El cambio no se puede gestionar adecuadamente desde el pen- samiento leve ni desde el pensamiento denso.

Al entrar en estas disquisiciones nos adentramos en una de las cues- tiones más cruciales de todas cuantas trato en este libro. Lo que me propongo mostrar aquí es que, con el pensamiento avan-

zado, los humanos alcanzan la capacidad para comprender y gestionar aque- llo que es lo más esencial de todo cuanto son. Las piezas de esta trama argumental son las siguientes:

1. Tanto el hombre como individuo, como los grupos, las orga- nizaciones y, más en general, las sociedades humanas son sis- temas que se auto-organizan,

2. La mecánica de la auto-organización consiste básicamente en la confrontación de antagónicos, que se produce bajo ciertas condiciones de disipación,

3. Las formas de pensamiento desplegadas hasta ahora permit- ían la reflexión sobre atributos pero no permiten la reflexión sobre sistemas que se auto-organizan,

4. En consecuencia, esas formas de pensamiento no permiten concebir y expresar correctamente objetivos de auto- organización,

5. Con la aparición del pensamiento avanzado se hace factible, por primera vez en la historia de la humanidad, concebir ob- jetivos de auto-organización y reflexionar sobre ellos; en otras palabras, estar en condiciones de comprender y diseñar el despliegue de lo que somos.

6. Permite también hacer un seguimiento apropiado de los re- sultados de las acciones que se emprendan en pos de objeti- vos de auto-organización

Pensamiento avanzado y evaluación de resultados

De poco serviría estar cognitivamente en condiciones de diseñar el despliegue de la auto-organización si luego no se hicieran planes de acción y, más tarde, si no se pudiera leer el seguimiento de los resultados obteni- dos.

El pensamiento avanzado hace posible la evaluación de esos resulta- dos y la ulterior corrección de las trayectorias.

Las formas de pensamiento en el siglo XXI

De la misma manera que el pensamiento denso no suprimió el pen- samiento leve, tampoco el pensamiento avanzado va a arrinconar al pensa- miento denso. El pensamiento leve, el pensamiento denso y el pensamiento avanza- do van a cohabitar durante mucho tiempo, aunque su convivencia no será fácil.

Durante la eclosión del pensamiento avanzado se pueden esperar ten- siones parecidas a aquellas que produjo el despliegue del pensamiento den- so en el entorno dominado por el pensamiento leve. Sin embargo, con el paso del tiempo, es igualmente previsible que ca- da forma de pensamiento encuentre acomodo en un terreno reservado, que le sea propio. Esto quiere decir que, a la larga, una misma persona usará formas de pensamiento leve para ciertos asuntos de su vida, formas de pensamiento denso para otras ocasiones y, finalmente, formas de pensamiento avanzado para manejar determinados temas, especialmente aquellos relacionados con los problemas del crecimiento, con modelos específicos para gestionar los procesos de auto-organización.

Formas de pensamiento y proceso de ductilización

Como ya sugerí, de pasada, más arriba, hay una correspondencia cla- ra entre las fases del proceso de ductilización y la aparición de las sucesivas oleadas de pensamiento. La tabla que sigue, refleja esquemáticamente esta evolución.

Tabla 4, Correspondencia entre las fases de ductilización y las formas de pensamiento.

Primera fase

Predominio prácticamente exclusivo del pensamiento leve

Segunda fase

Predominio del pensamiento leve y primeras manifesta- ciones del pensamiento denso

Tercera fase

Predominio del pensamiento leve, extensión del creci- miento denso y primeras manifestaciones del pensa- miento avanzado

Cuarta fase

Coexistencia de las tres formas de pensamiento

Conclusiones

La aparición del pensamiento avanzado es un paso de primera magni- tud en el despliegue de la condición humana. Sus consecuencias últimas sobre el encauzamiento de los procesos de auto-organización son la clave de las transformaciones en curso. Los cambios que estamos viviendo no se pueden detener, pero se pueden vivir con más o menos dificultad. La eclosión del pensamiento avan- zado puede hacerlos más fáciles y más amables

Es por esta razón que todo cuanto hagamos para facilitar su eclosión y su difusión tendrá un efecto beneficioso sobre los avatares que nos aguar- dan.

Es especialmente necesario abandonar el uso de pensamiento leve en todas las cuestiones relacionadas con el desarrollo y la cooperación entre los pueblos. La violencia y la confrontación encuentran una gran caja de resonan- cia en las formas de pensamiento leve. El etnocentrismo, los estereotipos, los prejuicios, el partidismo, la intolerancia, el extremismo, la xenofobia y las distintas formas de fanatismo que conocemos son siempre una conse- cuencia directa del pensamiento leve. También muchas de las formas de abuso que todavía persisten en las relaciones económicas, políticas, sociales y afectivas encuentran en el pen- samiento leve la mejor coartada para continuar manteniéndose y, a veces, para seguir expandiéndose. Muchas de las formas de actividad que nos afligen encuentran legiti- mación en argumentos simplistas que excitan las pasiones, azuzan los des- encuentros e impiden el diálogo. Todo esto debe ser erradicado cuanto antes y deberíamos aplicar nuestro máximo empeño en conseguirlo. El pensamiento leve resulta fácil, es asequible a todos y permite des- cansar del esfuerzo, a veces enorme que implica el pensamiento denso y el pensamiento avanzado. Así que es una herramienta magnífica para la diver- sión, el juego, la broma y el humor.

Hubiera deseado extenderme más en el análisis de las formas de pen- samiento y en la descripción de los mecanismos del pensamiento avanzado. Espero hacerlo más adelante y poder incluirlo en próximas ediciones de este libro.

Capítulo 5

Las tendencias básicas de la Vida

El soplo se transforma en piedra, la piedra en planta, la planta en animal, el animal en hombre, el hombre en espíritu y el espíritu en Dios Kabbalah, 1800 aJC

De acuerdo con la hipótesis del salto de escala en la comunicación, las nuevas comunicaciones interactivas deben producir un cambio de civilización. Las sociedades de transición constituyen el puente entre las civilizaciones ac- tuales y las que vengan más tarde a reemplazarlas. Se trata ahora de ver cuáles son las características de las sociedades de transición. La lista de estas características debería ayudarnos a reconocer cuáles son las tendencias profundas de los cambios que ahora nos están zarandeando y, al mismo tiempo, puede resultar útil para conocer mejor cuales son las alternati- vas que la presente encrucijada nos ofrece. Para hacer este inventario he optado por analizar las tendencias de la Vi- da en su largo periplo desde su aparición hasta nuestros días. La suposición implícita en esta elección es que, si existe alguna coherencia y algún sentido en el despliegue de la Vida, la mejor forma de detectarlo es tratando de observar todo el fenómeno en su conjunto. Y, si existen algunas tendencias básicas, éstas deberán emerger y hacerse visibles desde una visión global. La última suposi- ción es que si hay tendencias persistentes a lo largo de miles de millones de años, no debemos esperar que se tuerzan súbitamente, en el último momento, hacia una dirección absolutamente distinta.

El calendario de la Vida

La historia de la Vida empieza en realidad a partir del momento en que surge la estructura que debía sustentarla, esto es, el universo. Por lo tanto, su antecedente más remoto es la primera traza de todo lo que iba a ocurrir más tarde.

El interés por la edad del universo y de la Tierra no es otro que el de con- textualizar en el tiempo la aparición y el desarrollo de la Vida. La antigüedad del universo es materia de controversia, pero las estima- ciones más usuales la sitúan alrededor de los 18.000 millones de años. Por lo que hace a la edad de la Vía Láctea, la cuestión es algo menos controvertida y se suele situar entre los 10.000 y 15.000 millones de años. Desde que apareció la Vía Láctea hasta que se formó la Tierra fueron necesarios 5.000 millones de años más. En ese momento remoto, sin embargo, la Tierra era todavía un lugar ab- solutamente inhóspito para la Vida. Los organismos más antiguos de los que se tiene noticia, aparecieron hace unos 3.800 millones de años. Mil millones de años más tarde, aparecieron los primeros organismos capaces de producir oxí- geno. Se trataba de unos seres que no eran gran cosa, pero hay que reconocerles el mérito de haber hecho un mundo más respirable. El enriquecimiento de la atmósfera con oxígeno fue una «mejora» esencial para crear el ambiente que necesitaban las formas de vida que iban a desarrollarse más tarde. Se necesita- ron mil millones de años para llevar a cabo esa tarea. Los primeros organismos unicelulares con núcleo aparecen hace unos 1.800 millones de años. Siguieron los organismos unicelulares sexuados que aparecen unos 600 millones de años después. Para pasar de esos organismos a los primeros organismos pluricelulares se necesitaron 400 millones de años más. El salto hasta la aparición de los primeros animales requirió otros 200 millones de años. En este punto de la reseña ya se ha puesto de manifiesto que la acelera- ción hacia formas más complejas es una característica persistente en el desplie- gue de la Vida desde sus primeros estadios. Pero el caso es que los desarrollos ulteriores reafirman de forma inequívoca esta característica. El paso de los primeros animales a los primeros peces ya llevó «sólo» 100 millones de años. Con la extinción de los grandes reptiles, los mamíferos empiezan a evolucionar deprisa y más a sus anchas hasta llegar a los primeros primates, hace unos 60 millones de años. De esos primeros primates hasta los primates más avanzados únicamente se necesitaron 45 millones de años. Los primeros monos propiamente dichos aparecen hace 22 millones de años. Para algunos antropólogos, el origen de los primeros homínidos como grupo separado de los otros primates podría haber ocurrido en Europa hace entre 10 y 14 millones de años. A partir de ahí, las cosas se aceleran todavía más. El género Australopitecos surge hace menos de 5 millones de años en África y los primeros sujetos pertenecientes al género Homo aparecen al final del Plioceno hace unos 2 o 3 millones de años. Estos abuelos exhiben un com- portamiento claramente diferenciado del resto de los homínidos. Usan utensi- lios de piedra y otros artefactos y se sirven de formas relativamente avanzadas de división del trabajo.