II Jornadas Espectros de Althusser - 2011

Mesa: Escenas de la política contemporánea: desafíos para la teoría EL SURGIMIENTO DEL KIRCHNERISMO. PRÁCTICA POLÍTICA, CONTINGENCIA Y ENCUENTRO

Jimena Soledad De la Cruz

El siguiente trabajo buscará indagar sobre la relación entre las nociones de sujeto, acontecimiento, encuentro, coyuntura, vacío y práctica política. En este sentido abordaremos el carácter aleatorio de las prácticas, la noción de clinamen y la necesidad de la contingencia así como la articulación entre política y sujeto. Se reflexionará sobre el pensamiento en los límites, procurando utilizar la estrategia de la “lectura de la lectura” a la hora de abordar a los autores. El desafío que nos planteamos es realizar una lectura althusseriana de la coyuntura política argentina, pensar procesos políticos e históricos recientes (tras la crisis política, económica y social del 2001 y el surgimiento del kirchnerismo) desde la óptica del vacío, la contingencia y el encuentro. De esta manera problematizar la cuestión de la práctica política y su (im)posibilidad de previsión, desde un pensamiento de la coyuntura, de manera tal de pensar lo políticamente impensable y de señalar la imposibilidad de un sujeto fundante moderno. En este señalamiento intentaremos dar cuenta de la posibilidad de positivizar la política en el acto de afirmar a un otro y sostener la diferencia.

El problema de la duración Según Althusser, “el único que pensó la teoría de la historia política, de la práctica política en presente, es Maquiavelo”1 y desarrolló un pensamiento de la coyuntura a fin de pensar lo políticamente inasible, impensable. Maquiavelo no sólo pensó la coyuntura como tema sino que pensó en la coyuntura, de allí la importancia de retomar su lectura a fin de abordar un proceso político actual y problematizar la duración del mismo. Althusser nos recuerda que Maquiavelo es siempre actual y moderno dado que sus
Althusser, L. (1988): “Una filosofía para el marxismo: la línea de Demócrito” en Filosofía y marxismo, Siglo XXI, 1998. Entrevista por Fernanda Navarro. 284
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textos “nos interpelan como si fueran de nuestro tiempo, y nos atrapan como si hubieran sido, en cierta forma, escrito para nosotros (…) nos golpea por sorpresa y nos deja pensativos”2. También es interesante releerlo en tanto Althusser vio en él a un autor de la novedad y del pensamiento de lo posible en el límite de lo imposible, una filosofía del borde, y como sostiene Matheron, Althusser realizó una lectura de Maquiavelo resaltando el concepto de vacío que le permitió abordar la problemática de la relación entre la práctica y la teoría, una lectura sintomal que consiste resaltar los lugares del vacío (Matheron, 2006). Althusser afirma que las tesis sobre la historia universal de Maquiavelo son tesis filosóficas, por lo tanto es válida la contradicción entre ellas y afirma que las mismas están minadas por la práctica política. Las tres tesis que analiza son aquellas que sostienen que el mundo no cambia (primera tesis), que todo cambia (segunda tesis), que hay ciclos permanentes pero dentro del ciclo hay cambios (tercera tesis) y lo que Althusser define como la posición de Maquiavelo, en la cual se plantea la negación de las tres tesis anteriores e intenta salir del círculo y saltar al vacío; vacío que caracteriza la coyuntura, y por lo tanto a su teoría que piensa el presente. La primera tesis de Maquiavelo sostiene que “el curso de la naturaleza y de las cosas humanas es inmutable”3, es decir, que el mundo no cambia, es siempre el mismo, es esa constancia del mundo la que permite conocerlo y comparar casos entre el presente y el pasado y entre coyunturas presentes. La segunda tesis contradice formalmente la primera en tanto afirma que “todas las cosas de la tierra están en movimiento perpetuo, y no pueden permanecer fijas”4, esto significa que la coyuntura y los hombres son cambiantes, están en movimiento. De esta tesis se puede inferir la posibilidad de cambio. La tercera tesis implica una síntesis de las dos anteriores y formula una teoría cíclica de la historia en la que se suceden formas de gobierno (un cambio permanente) pero declara a todos esos gobiernos defectuosos, ya sea porque son malos o porque los que son buenos duran poco. El problema de la duración se presenta como fundamental y se plantea el problema, no ya de formas de gobierno, sino de la duración de los Estados,

Althusser, L. (1977) “Soledad de Maquiavelo” en Soledad de Maquiavelo. Textos recobrados II, Madrid, Biblioteca de Filosofía, Editora Nacional. 3 Althusser, L. : “Teoría y dispositivo teórico en Maquiavelo” en Maquiavelo y nosotros, Madrid, Akal, 2004 4 Ibid. 285

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lo que le interesa a Maquiavelo “son los gobiernos en tanto que gobiernos de Estados”5, por lo tanto buscará qué forma de gobierno es la que permite a los Estados durar. En este punto encontramos lo que Althusser llama la posición de Maquiavelo: buscar no un gobierno que pase sino uno que dure y permita un Estado duradero, de esta manera se contradice la tesis anterior de cambio perpetuo de formas de gobierno. Esta serie de contradicciones en la teoría de Maquiavelo constituyen para Althusser uno de los elementos más relevantes en tanto piensa la contradicción como una articulación y pide no “levantar acta de la contradicción y concluir en la inconsecuencia”6 sino ver el funcionamiento teórico de la articulación. Se trata en Althusser de pensar la tensión y no negar los términos en tensión, de pensar en el entre, de mantener las contradicciones, que son lógicas, por lo tanto pueden no ser útiles como tesis científicas pero sí lo son como tesis filosóficas. Althusser afirma que esta posición de Maquiavelo no sólo contradice la tercera tesis sino que la desplaza siendo que aquí no se trata de una negación término por término sino que cambia el contenido: ya no se trata de gobiernos sino de la duración de un Estado y se busca acabar con el ciclo de cambios permanente lo que requiere una forma de gobierno nueva. En este punto es donde Althusser sostiene que Maquiavelo da “un salto en el vacío teórico”7, ya que abre un nuevo camino, sale de la teoría del ciclo de la historia y valiéndose de ella plantea algo totalmente nuevo. Se puede pensar como una filosofía en los límites, como un pensamiento en los límites del pensamiento.

La filosofía como un campo de batalla El hecho que Althusser defina lo que sería una cuarta tesis como la posición de Maquiavelo nos conduce a la idea de la práctica filosófica y de la filosofía como un campo de lucha, como una toma de posición. Althusser refiere a una batalla teórica y al uso de las armas del enemigo para combatirlo en una guerra filosófica, no “entre individuos sino entre posiciones filosóficas, es decir, entre estrategias filosóficas que se disputan, en las grandes coyunturas culturales y políticas, la hegemonía filosófica”8, donde se da un “rodeo obligado de una filosofía por sobre otras para definir y sostener
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Ibid. Ibid. 7 Ibid. 8 Althusser, L. (1988): “Filosofía-Ideología- Política” en Filosofía y marxismo, Siglo XXI, 1998. Entrevista por Fernanda Navarro. 286

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sus propias posiciones (…) esta lucha toma la forma, propia de la filosofía, de la demarcación teórica, del rodeo teórico y del trabajo teórico sobre la diferencia.”9 Esto ocurre porque una filosofía existe por la posición que ocupa, por su diferencia respecto de otras, diferencia que se conquista a través del rodeo teórico sobre otras posiciones en un campo regido por la relación de fuerzas teóricas. Esta idea Althusser la desarrolla en la entrevista con Fernanda Navarro donde asegura que “lo que constituye una filosofía no es su discurso de demostración ni su discurso de legitimación. Lo que la define es su posición en el campo de batalla filosófico por o contra tal posición filosófica existente o en defensa de una posición filosófica nueva”10. En La filosofía como arma de la revolución se refiere a la “dialéctica de toda producción teórica” y sostiene que toda filosofía forma parte de un universo de conceptos existentes y es desde allí de donde parte para desarrollar su novedad radical, de tal manera que “incluso para pensarla contra el contenido del antiguo universo de pensamiento, toda teoría nueva está condenada a pensar su nuevo contenido en algunas de las formas del universo teórico existente, al cual va a subvertir”11, de allí que utiliza las armas del enemigo para combatirlo en el rodeo teórico. En este sentido, Althusser retoma a Maquiavelo en tanto entiende que éste piensa en los extremos, siguiendo palabras de Stavrakakis podemos afirmar que Maquiavelo “asume la responsabilidad del límite”12, enunciando tesis-límite tal como la afirmación de que “no se puede contar con nada, ni con un Estado, ni con un Príncipe que ya existan, sino con lo imposible inexistente: un Príncipe nuevo en un Principado nuevo”13. Es en este punto donde queremos incorporar una reflexión sobre el vacío y el encuentro aplicándolas a un caso concreto: el surgimiento del kirchnerismo.

Soledad, encuentro y vacío

Althusser, L. (1975): “Defensa de Tesis en la Universidad de Amiens” en Soledad de Maquiavelo, Madrid, Editora nacional. 10 Althusser L. (1988): “Una filosofía para el marxismo: la línea de Demócrito” en Filosofía y marxismo, Siglo XXI, 1998. Entrevista por Fernanda Navarro. 11 Althusser, L. (1968) “Acerca del trabajo teórico” en La filosofía como arma de la revolución, México, S XXI, 1999 12 Stavrakakis, Y. “Introducción: ubicación de la izquierda lacaniana”, en La izquierda lacaniana. Psicoanálisis, teoría, política. Bs. As., FCE, 2010 13 Althusser, L. (1975): “Defensa de Tesis en la Universidad de Amiens” en Soledad de Maquiavelo, Madrid, Editora nacional 287

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Haciendo una lectura de la lectura de Althusser respecto de Maquiavelo y su teoría sobre el Príncipe Nuevo, podemos pensar al kirchnerismo como una irrupción contingente, siendo que no hay nada anterior al acontecimiento que indique la forma que tomará el encuentro, y tanto la identidad del redentor como el lugar donde se dará el encuentro son desconocidos. El pensar políticamente permite pensar la práctica política, e implica intentar definir las condiciones generales en las que tendrá lugar el encuentro político que, de todas formas, es inasignable. Esas condiciones generales que se intentan definir refieren a la coyuntura y las formas posibles del encuentro entre la Fortuna y la Virtú, es decir las condiciones objetivas y subjetivas. Hablar de práctica política desde Althusser implica definirla como una práctica que produce transformaciones en las relaciones sociales. Significa plantear el problema de y desde una coyuntura singular, en Maquiavelo y nosotros Althusser sostiene una forma de entender la relación de esa práctica política y la teoría en la cual la práctica política afecta el dispositivo teórico. Allí afirma que Maquiavelo propone

A través del examen teórico de un problema político, otra cosa diferente que el examen de un problema teórico (…) su relación con el problema político en cuestión, no es una relación teórica, sino una relación política. Por relación política entiendo no una relación de teoría política, sino una relación de práctica política. Que esta relación de práctica política pone en juego elementos de teoría política constituye para Maquiavelo una necesidad de la propia práctica política14

Asumiendo la imposibilidad de universalizar los conceptos de Maquiavelo ya que llevan el aguijón de la coyuntura, pero siguiendo a Althusser en que podemos aún aprender de aquel “infinitas cosas sobre la acción política, sus condiciones factuales y las variaciones coyunturales de sus medios, al margen de todo a priori moral o religioso”15, creemos que se puede realizar un análisis en presente de la emergencia del kirchnerismo y de la figura de Néstor Kirchner como acontecimiento, retomando la lectura que hace Althusser de la teoría del Príncipe Nuevo de Maquiavelo y del problema político que éste plantea respecto de la necesidad de constituir la unidad italiana, sólo posible en tanto surja un “redentor de la nación”16 que logre unificar al país bajo un Principado y un Príncipe Nuevo. Maquiavelo sostiene que la coyuntura en la que él escribe está
Althusser, L. : “Teoría y práctica política” en Maquiavelo y nosotros, Madrid, Akal, 2004 Althusser, L. “La única tradición materialista (1985)” en Youkali. Revista de las artes y el pensamiento. N° 4, 2007 16 Althusser, L. : “La teoría del Príncipe Nuevo” en Maquiavelo y nosotros, Madrid, Akal, 2004 288
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caracterizada por tres elementos: una miseria extrema, donde reina una situación de desorden y nadie conduce los destinos de la Patria, donde existe un vacío político que se traduce en una situación sin orden y sin forma, por lo tanto se encuentra en el momento justo para ser reordenada por un nuevo Príncipe; el segundo elemento es que ese vacío político encuentra su correlato en la espera y disposición del pueblo al cambio y al nuevo redentor y una voluntad a enfrentar intervenciones extranjeras; y en tercer lugar, hombres “individualmente dotados de virtú”17 que necesitan de la virtú política del Príncipe Nuevo para lograr la unidad. Se trata de una coyuntura donde reina la nada política, de allí que Althusser lea que no es casualidad que

Maquiavelo describa a Italia como tocando el fondo de la nada política: existe desde luego la materia, es decir la virtú de los individuos y la disposición popular, pero en el límite no encontramos ahí forma verdaderamente preparada para la tarea política de la unidad nacional; en el límite esta forma debe ser absolutamente nueva: nuevo el Príncipe y nuevo el Principado18

Límite en tanto refiere a una tarea imposible y la asume como tal: llenar el vacío; y límite también porque “la identidad del sujeto llamado a llenar ese vacío va a permanecer ella misma en el vacío”19. Esto es: “hay un vacío allí donde debe advenir una subjetividad política (…) que sea capaz de producir (…) constitución de un Estado Nacional que dure en el tiempo”20. Estos elementos de la coyuntura que para Maquiavelo permitirán el surgimiento de un Príncipe Nuevo que logrará la reunificación de Italia, nos son útiles para el análisis de las características que dieron lugar en Argentina para que se sucedan los acontecimientos del 2001 y surja en el 2003 no sólo la figura de Néstor Kirchner como un hombre de la nada21 que reunificará la nación y que “en la lucha entre los Grandes y ese resultado, la

Ibid. Ibid. 19 Matheron, F. “La recurrencia del vacío en Louis Althusser” en ER, Revista de Filosofía. Número monográfico: “Leer a Althusser”, 2006 20 Nepomiachi, E., Romé, N “El problema de la temporalidad del ´advenimiento’. O la relación entre filosofía, historia y psicoanálisis, en el pensamiento de Louis Althusser” en Marxismo, psicoanálisis e investigación: discusiones althusserianas. 21 Esta definición del Néstor Kirchner como hombre de la nada no desconoce su trayectoria política como gobernador, como militante de los setenta, miembro del Partido Justicialista, etc, pero entendemos que son elementos que no explican su irrupción como fenómeno político en la actual coyuntura, no son causas sino parte de la contingencia. 289
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el Pueblo, toma partido por el Pueblo”22 sino también un nuevo movimiento político. Kirchner asume la presidencia de la República sin llevar a cabo la segunda vuelta electoral con su adversario ya que éste se baja de la contienda, con un 22% de los votos, prácticamente desconocido en la política nacional. Asume en un escenario político caracterizado por un vacío de poder, cuando todavía retumbaba en las calles el pedido del “que se vayan todos”, con partidos políticos que habían perdido representación y una cantidad de organizaciones sociales organizadas en torno a demandas concretas de restitución de derechos básicos vulnerados, que demandaban al futuro gobierno respuestas inmediatas ante situaciones acuciantes. Rasgos insoslayables de la coyuntura descripta son sin duda la sucesión de cinco presidentes en una semana, que el presidente electo obtenga menos votos que la cantidad de desocupados existentes en ese momento en el país, hambre, represión y desesperanza que ninguna fuerza política, social o sindical lograba aglutinar y representar ya que la irrupción de las masas desposeídas las desbordó y las encontró sin respuesta ni capacidad organizativa, de allí que la etapa se describa como signada por un vacío de representación. Estos hechos pueden ser vistos a la luz de la soledad de la que habla Maquiavelo cuando afirma que ese Príncipe debe estar solo para poder refundar un Estado, la soledad implica libertad para fundar, “todo comienzo absoluto requiere la soledad absoluta del reformador o del fundador. La soledad del Príncipe es el correlato exacto del vacío de la coyuntura”23. El posterior surgimiento del kirchnerismo y de la figura de Néstor Kirchner como príncipe legítimo sólo fueron posible en ese escenario. Maquiavelo también plantea el problema de la duración, para ello es necesario echar raíces en su pueblo. El acontecimiento de la muerte de Néstor Kirchner y la respuesta popular en su despedida, así como el apoyo a la continuidad de la forma de gobierno que él inauguró dan cuenta de que ese enraizamiento ocurrió, que el Príncipe devino muchos. Aquí el que “florezcan mil flores” da cuenta de este devenir. Esta perspectiva nos permite pensar también las distintas formas que se intentaron articular para echar raíces y lograr durar, tales los intentos de transversalidad, y de construir una fuerza política en la que confluyan distintos sectores e identidades.

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Althusser, L. : “La teoría del Príncipe Nuevo” en Maquiavelo y nosotros, Madrid, Akal, 2004 Ibid. 290

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“La gran aventura de la fundación de un Principado Nuevo por un Príncipe Nuevo” El encuentro que posibilita el surgimiento de un Príncipe y que condiciona la duración de un Estado, es una categoría central. De allí la importancia del encuentro entre el Príncipe y el Pueblo, y entre la Fortuna y la Virtú y las diferentes formas que puede asumir este encuentro. Maquiavelo llama aventura al paso de hombre privado a Príncipe y requiere de tres condiciones: que asuma la forma de un encuentro entre Fortuna y Virtú; que el individuo para fundar un Principado nuevo recurra a las fuerzas de otro; y el efecto de encuentro/correspondencia. La aventura que convierte a un privado en Príncipe, entonces, requiere de estas tres condiciones. Realizando un análisis en presente vemos que estas características también las podemos pensar para analizar el surgimiento del kirchnerismo; hablamos de surgimiento en tanto este concepto rechaza toda garantía ontológica última y permite pensar los cambios, los procesos históricos y los encuentros entre elementos heterogéneos que no estaban destinados a encontrarse, en tanto que hablar de origen remite a elementos homogéneos y “supone siempre que el resultado está contenido en germen en el origen”24. La primera condición refiere al encuentro entre la Fortuna, es decir las condiciones objetivas, y la virtú, las condiciones subjetivas. Este encuentro se puede dar de tres formas: de correspondencia, de no correspondencia o de correspondencia diferida o restaurada. El surgimiento de Néstor Kirchner (y del kirchnerismo como movimiento político aglutinador) como un individuo (en tanto unión de partes) capaz de convertirse en Príncipe y la duración del kirchnerismo corresponden a esta última forma de encuentro, en tanto se trata de “convertir por medio de virtú la Fortuna de un momento en duración política”25, se trata de aprovechar la Fortuna y poseer virtú política a fin de reconquistar la Fortuna, que como es cambiante no puede por sí sola lograr la duración del Estado. Kirchner asume, e irrumpe el kirchnerismo, en un momento de vacío de poder y de pobreza extrema, condición para que surja ese Príncipe Nuevo pero logra, por medio de la virtú política, transformar la Fortuna y hacer durable en el tiempo una forma de gobierno nueva.

Matheron, F. “La recurrencia del vacío en Louis Althusser” en ER, Revista de Filosofía. Número monográfico: “Leer a Althusser”, 2006 25 Althusser, L. : “La teoría del Príncipe Nuevo” en Maquiavelo y nosotros, Madrid, Akal, 2004 291

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La segunda condición implica que el individuo recurre a las fuerzas de otro para fundar un Principado nuevo y luego hay dos alternativas, una es que el individuo carezca de virtú política por lo tanto no puede dotarse de fuerza propia y liberarse del otro de cuyas fuerzas se valió, por lo tanto no podrá hacer que el Estado dure; otra alternativa es que el individuo tenga virtú, se libre de las fuerzas ajenas y logre conformar las propias de manera tal de crear las condiciones para un Estado duradero. Esta última alternativa es la que adoptó Kirchner y la que dio lugar al surgimiento del kirchnerismo, en tanto accede a la presidencia como candidato de Duhalde, quien luego sería su enemigo político: utilizó las armas de otro y luego se libró de ellas construyendo fuerza propia y generando las condiciones políticas que le permitan hacer durable el nuevo gobierno por él instaurado. Claro que se trata de un proceso, y el librarse de las fuerzas del otro y construir las propias son parte de un mismo movimiento, en este sentido no se puede pensar ese proceso de forma estática, como un cúmulo de acciones, sino como una guerra de posición en la que se va paulatinamente ganando terreno, no exenta de contradicciones y aún en movimiento. Así podemos pensar la disputa al interior del Partido Justicialista, con el movimiento sindical, con sectores empresariales y con diversos actores sociales y políticos con los cuales se disputa, acuerda o busca consenso a fin de continuar la conformación de la fuerza política propia. La tercera condición tiene que ver con convertir la Fortuna en virtú, que la segunda domine a la primera a fin de que la Fortuna, que es cambiante, se transforme en duración política, convertir “la materia de la Fortuna en forma política, por consiguiente, estructurar políticamente la materia de la coyuntura local favorable, sentando los fundamentos del Nuevo Estado, echando raíces en el pueblo”26. Son necesarios Príncipe y Principado Nuevos en tanto los anteriores son considerados antiguos y se “los rechaza a todos por impotencia histórica”, el que se vayan todos del 2001, que precede al kirchnerismo da cuenta de la necesidad de renovación y el rechazo a toda forma política anterior que caracterizó la coyuntura en la que surge el kirchnerismo. De esta manera Althusser explica cuáles son las condiciones que Maquiavelo entiende debe tener un encuentro político, que puede ocurrir en cualquier lugar y se deja en el anonimato a la identidad del hombre capaz de convertirse en Príncipe ya que “la gran
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aventura comienza fuera de todo lo que existe, por consiguiente, en un lugar desconocido y por un hombre desconocido”27. Nosotros retomamos esta lectura a fin de pensar el presente desde la coyuntura misma, así como aportar a un debate sobre los desafíos filosóficos que surgen de dicha teoría tales como la positivación del vacío y la importancia que adquieren la idea de encuentro y lo aleatorio. Pensar la coyuntura desde el presente aleatorio es también poner en discusión teorías políticas y concepciones filosóficas arraigadas. Implica romper con toda ontología o garantía última para problematizar y poner en el centro de la escena el acontecimiento y la disrupción como elementos productivos. Llegado a este punto, nos interesa retomar la reflexión sobre un método de análisis de Maquiavelo que para Althusser es deslumbrante y revoluciona el modo de pensar: el pensar entre el “si” y el “entonces”, no en términos de causa-efecto sino de “una simple consecución de condiciones, donde ‘si’ significa: estando dadas las condiciones de hecho, es decir, esta coyuntura factual sin causa originaria, y donde ‘entonces’ designa eso que de manera observable y enlazable se sigue de las condiciones de la coyuntura”28. De este análisis de la coyuntura es que se desprende la tesis del Príncipe y del Principado Nuevos siendo que “‘si’ los Estados italianos son tal como son, ‘entonces’ no pueden ni podrán jamás realizar la unidad italiana”29, por lo tanto se necesita de un Príncipe Nuevo que, en el encuentro aleatorio de la Fortuna y la virtú, unifique la nación y cree un Principado Nuevo que dure. En este escenario reina el vacío tanto como ausencia de origen, de causa primera, así como el vacío factual de la coyuntura. De esta manera estamos frente a una filosofía de lo aleatorio que postula la novedad (Príncipe y Principado Nuevos) en tanto que, como filosofía del límite, piensa “sin precedente, sin causa anterior”30, por lo tanto no se trata de hechos consumados consecuencia de una esencia previa sino que son entendidos como resultados de condiciones dadas que podrían haber sido de otra manera. Pensar las condiciones de posibilidad en la coyuntura implica pensar la acción política desde un lugar no esencialista y aceptar la característica de inasignable de la política. El pensamiento sobre la coyuntura es central en Althusser, quien encuentra en los textos políticos de
Ibid Althusser, L. “La única tradición materialista (1985)” en Youkali. Revista de las artes y el pensamiento. N° 4, 2007 29 Ibid. 30 Ibid. 293
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Lenin la noción de coyuntura (momento actual) al que caracteriza como “un concepto teórico de capital importancia (que) permite por primera vez enunciar una teoría, o sea un pensamiento verdadero sobre la posibilidad de la acción política (…) y de las condiciones reales de la práctica política”31. El vacío del que parte el Príncipe nuevo, un comienzo desde la nada, tiene consecuencias filosóficas e implica una toma de posición, como señala Althusser. Matheron sostiene en La recurrencia del vacío en Louis Althusser que la soledad, la contingencia y el vacío son conceptos fundamentales en la obra de Althusser y afirma que “el vacío ocupa un lugar central en el análisis althusseriano del pensamiento de Maquiavelo, en la doble forma del vacío político de Italia y del salto en el vacío teórico efectuado por Maquiavelo”32. De esta manera se positiviza el vacío y la soledad, siendo condición de posibilidad de un comienzo y volviéndose conceptos productivos. Es así que Althusser explica que

Lo que recibe este hombre de nada ¿qué es entonces? Nada: es decir, el vacío (…) En este vacío todo será posible, porque no hay ningún obstáculo (…) es en eso en lo que consiste la ‘fortuna’ por excelencia: en el vacío de obstáculos que posibilita la libertad de iniciativa33

Es por esta positivación del vacío, de la nada, que Althusser considera que Maquiavelo es un filósofo de los extremos, que “piensa el límite como la condición absoluta de todo pensamiento y de toda acción”34. Y aquí vuelve el tema de la soledad, siendo que el pensamiento en los límites implica un riesgo que se asume de manera solitaria. Althusser sostiene la idea de la soledad de Maquiavelo y afirma que “su soledad radica ante todo en el hecho de que parece inclasificable”35 e inasequible.

La necesidad de la contingencia

Althusser, L. (1968) “Acerca del trabajo teórico” en La filosofía como arma de la revolución, México, S XXI, 1999 32 Matheron, F. “La recurrencia del vacío en Louis Althusser” en ER, Revista de Filosofía. Número monográfico: “Leer a Althusser”, 2006 33 Althusser, L. “La única tradición materialista (1985)” en Youkali. Revista de las artes y el pensamiento. N° 4, 2007 34 Ibid. 35 Althusser, L. (1977) “Soledad de Maquiavelo” en Soledad de Maquiavelo. Textos recobrados II, Madrid, Biblioteca de Filosofía, Editora Nacional 294

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En ¿Se puede pensar la política?, Badiou afirma que la historia existe en tanto ocurrencia del azar, y propone “liberar la política de la tiranía de la historia, para restituirla al acontecimiento”36. El azar ocupa un lugar central en Maquiavelo, quien rechaza la idea del hombre como animal político y del origen de la sociedad como producto de un contrato. En Maquiavelo, el azar está en el comienzo de la sociedad, por lo tanto “su pensamiento político gira en torno al problema del comienzo necesariamente aleatorio del Estado Nacional”37. Esto es importante desde una perspectiva althusseriana, en tanto Althusser sostiene que “una verdadera concepción materialista de la historia implica el abandono de la idea de que la historia está regida y dominada por leyes que basta conocer y respetar para triunfar”38 y asegura que la coyuntura significa un encuentro imprevisible, que adviene. De esta manera se plantea la necesidad de la contingencia y la ausencia de un Origen, Causa o Fin fundante. Esto nos remonta a los átomos de Epicuro, tesis que Althusser retoma para definir las características de un materialismo aleatorio, del encuentro, de la contingencia, tesis que postula que antes de un mundo hay átomos que caen en paralelo al vacío y sin saber cómo ni cuándo ni dónde ocurre un clinamen, una desviación aleatoria de los átomos que caen al vacío y se produce un encuentro. Que el encuentro, que si es duradero da origen a un mundo sino no, sea producto de una desviación aleatoria implica la negación de una Causa Primera. La cuestión de la duración se vuelve importante en tanto si un encuentro no dura no produce mundo, de la misma manera que si el encuentro del Príncipe con el pueblo no dura no hay posibilidad de lograr que dure el Estado Nuevo. El materialismo del encuentro, de lo aleatorio y la contingencia, levanta la premisa según la cual “toda forma de necesidad reposa sin excepción sobre un fondo de contingencia absoluta”39, de esta manera se rechaza cualquier garantía. Se trata de una filosofía basada en el vacío y en el encuentro, por lo tanto no se concibe a la historia como regida por leyes que son dadas de una vez y para siempre, de la misma manera
Badiou, A. “Liminar” en ¿Se puede pensar la política?, Bs. As., Nueva Visión, 1990 Nepomiachi, E., Romé, N “El problema de la temporalidad del ´advenimiento’. O la relación entre filosofía, historia y psicoanálisis, en el pensamiento de Louis Althusser” en Marxismo, psicoanálisis e investigación: discusiones althusserianas. 38 Althusser, L. (1988): “Una filosofía para el marxismo: la línea de Demócrito” en Filosofía y marxismo, Siglo XXI, 1998. Entrevista por Fernanda Navarro. 39 Matheron, F. “La recurrencia del vacío en Louis Althusser” en ER, Revista de Filosofía. Número monográfico: “Leer a Althusser”, 2006 295
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que sostiene que los encuentros se caracterizan por una inestabilidad radical, de allí la importancia dada a la cuestión de la duración en la lectura que Althusser hace de Maquiavelo. Esta inestabilidad y ausencia de garantía ontológica es la que permite pensar en los cambios. Althusser explica “que este materialismo no es el de un sujeto (sea Dios o el proletariado) sino el de un proceso –sin sujeto- que domina el orden de su desarrollo”40 , lo que hay son agentes, pero no un sujeto ahistórico como origen trascendental; y agrega que “se trata de una filosofía del vacío, que no sólo dice que el vacío preexiste a los átomos que caen sobre él, sino una filosofía que postula y `hace´, `crea´ el vacío filosófico para darse existencia”41. La filosofía se presenta como teoría de la contingencia, y del encuentro, donde se descarta toda cuestión del Origen de las cosas y se reconoce “la sumisión de la necesidad a la contingencia”42, una filosofía que parte del vacío y de la desviación aleatoria, cuyo objeto es la nada. La contingencia, de esta manera, indica la “imposibilidad necesaria de un fundamento último”43, es por ello que Marchart asegura que “la contingencia como concepto no es sino el nombre dado al fundamento ausente”44 y agrega que Maquiavelo fue el primero en pensar esta idea radical de contingencia. Althusser incorpora a Maquiavelo en una corriente subterránea del materialismo del encuentro dado que el proyecto de este último consiste en lograr la unidad de Italia, creando las condiciones para que se produzca un encuentro y “la unidad italiana tome consistencia”45. El encuentro, que puede o no ocurrir, se realiza en el vacío político, no hay causa primera sino contingencia. La duración del encuentro también es aleatoria, “nada puede jamás garantizar que la realidad del hecho consumado sea la garantía de su eternidad”46, de esta manera la historia consiste en cambios, acontecimientos que revolucionan los hechos consumados. Por lo expuesto, creemos necesario tener en
Althusser, L. (1988): “Una filosofía para el marxismo: la línea de Demócrito” en Filosofía y marxismo, Siglo XXI, 1998. Entrevista por Fernanda Navarro. 41 Ibid. 42 Althusser, L. “La corriente subterránea del materialismo del encuentro” en Para un materialismo aleatorio, Madrid, Arena Libros, 2002 43 Marchart, O. “Los contornos del heideggerianismo de izquierda: el postfundacionalismo y la contingencia necesaria” en El pensamiento político postfundacional. La diferencia política en Nancy, Lefort, Badiou y Laclau. Bs. As., FCE, 2009 44 Ibid. 45 Althusser, L. “La corriente subterránea del materialismo del encuentro” en Para un materialismo aleatorio, Madrid, Arena Libros, 2002 46 Ibid. 296
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cuenta las nociones de encuentro y de coyuntura como categorías centrales para pensar la historia, la política, la práctica y la lucha como lugar de encuentro de estas. Althusser sostiene que desde la perspectiva del materialismo aleatorio para que “un ser sea es necesario que un encuentro haya tenido lugar”47 y afirma que ese encuentro es aleatorio: ningún encuentro está garantizado, pudo no haber ocurrido, y es aleatorio en sus efectos también dado que nada puede anunciar qué resultará del encuentro antes del acontecimiento, no hay determinación, lo que hay es un “devenir-necesario del encuentro de contingentes”48, hay necesidad de la contingencia y una inestabilidad radical. Esta perspectiva nos ayuda a empezar a comprender el surgimiento del kirchnerismo, si tenemos en cuenta la coyuntura de fines del 2001 y los encuentros que no duraron (el ejemplo más paradigmático de esa inestabilidad radical quizás sea el “piquete y cacerola: la lucha es una sola”), no había nada que pudiera anticipar qué forma tomaría la resolución de los conflictos económicos, políticos y sociales. De hecho, el haber tenido cinco presidentes en una semana da cuenta de otros encuentros que no ocurrieron, o que no tomaron consistencia. Esto nos obliga a pensar la contingencia y pone de manifiesto la necesidad de “un conocimiento de la falta constitutiva en torno a la cual siempre se construye lo social”49.

La lucha de clases y la ausencia de fundamento último Con el postfundacionalismo como corriente filosófica y “la imposibilidad o la ausencia de un fundamento último de la sociedad”50, nos surge la pregunta por la posibilidad de seguir pensando a la lucha de clases como motor de la historia, teniendo en cuenta la ausencia de un fundamento último. Pensar en la clase obrera como un sujeto destinado a hacer la revolución nos conduce al riesgo de caer en una postura esencialista y en una concepción lineal de la historia. Nos queda entender al movimiento obrero como un acontecimiento, negando todo fundamento último, reformulando el marxismo si queremos seguir siendo marxistas, avanzando por los puntos débiles. Poner el acento en

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Ibid. Ibid. 49 Stavrakakis, Y. “Introducción: ubicación de la izquierda lacaniana”, en La izquierda lacaniana. Psicoanálisis, teoría, política. Bs. As., FCE, 2010 50 Marchart, O. “Fundar el postfundacionalismo: una ontología política” en Pensamiento político postfundacional. La diferencia política en Nancy, Lefort, Badiou y Laclau. Bs. As., CFE, 2009 297

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la lucha de clases como encuentro, y no en las clases como sujetos, pensar lo político como acontecimiento y contingencia. En esta línea, la denominada izquierda lacaniana propone aceptar la novedad, lo que siempre se escapa y afirma que la posibilidad de cambio está dada por la “imposibilidad del cierre -es decir, la imposibilidad de la sociedad- (…) como la precariedad de toda identidad, que se muestra como movimiento continuo de diferencias”51. En este sentido, Laclau sostiene la idea de una falta constitutiva, siendo que “no hay ningún contenido que esté destinado a priori a llenarla y está abierta a las más diversas articulaciones”52. Aquí volvemos al tema del vacío, la contingencia y la inestabilidad radical. Esto es: no hay ninguna ley de la historia que pueda garantizar nada, hay azar y rearticulaciones, no hay Causa ni Fin último sino coyuntura y encuentros aleatorios. Marchart retoma a Laclau al afirmar que “este debilitamiento del fundamento puede conducir a la creciente aceptación de la contingencia y la historicidad del ser, la cual tiene, potencialmente, un efecto liberador”53, siendo que ya no se trata de un destino inevitable sino de “la construcción de nuevos, aunque siempre sólo contingentes, fundamentos”54 en pos de una política emancipadora. En la misma línea, Marchart sostiene que “el momento de lo político, cuando la sociedad se enfrenta a su propio fundamento ausente y a la necesidad de instituir fundamentos contingentes, siempre ya ha acontecido y no deja de acontecer”55 y que en este sentido la política implica una paradoja en tanto es inevitable e imposible y en la cual los sujetos actualizan y son actualizados. Althusser nos invita a pensar el límite y nos obliga a abandonar la idea de la historia como progreso lineal – “el vacío es el de una linealidad imposible”56- y nos conduce a un pensamiento sobre el acontecimiento, en el plano de la experiencia, nos lleva a pensar la especificidad de la excepción y mantener la tensión. Althusser piensa la relación de la práctica teórica con la política y propone pensar a la política como ruptura, como un ejercicio de transformación.

Laclau E., Mouffe, C. “Más allá de la positividad de lo social” en Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia, Bs. As., FCE, 2010 52 Laclau, E. “Sujeto de la política, política del sujeto” en Emancipación y diferencia, Bs. As. Ariel, 1996 53 Marchart, O. “Fundar el postfundacionalismo: una ontología política” en Pensamiento político postfundacional. La diferencia política en Nancy, Lefort, Badiou y Laclau. Bs. As., CFE, 2009 54 Ibid. 55 Ibid. 56 Filippo del Lucchese, “Sobre el vacío de un encuentro: Althusser lector de Maquiavelo” en Youkali. Revista de las artes y el pensamiento. N° 3 298

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La pregunta sobre si el surgimiento del kirchnerismo -entendido éste como un encuentro sin origen, indeterminado- (y los distintos procesos políticos que se viven en el continente) es producto de una etapa de la lucha de clases o producto de la contingencia, o de una etapa de la lucha de clases como un encuentro ya advenido, aparece como una pregunta de gran actualidad si se tiene en cuenta la disputa por la rearticulación hegemónica en la región y la pregunta por la duración de dichos procesos. En la forma que asuma la respuesta a esta pregunta está en juego la propia teoría marxista-leninista, y con ella toda una corriente filosófica. Rescatar el legado de Althusser resulta imprescindible si se quiere pensar y actuar en la coyuntura desde una posición marxista que incorpore la producción teórica que piensa la coyuntura, la teoría y la práctica política, y toda una producción teórica heredera del marxismo.

BIBLIOGRAFIA

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Laclau E., Mouffe, C. “Más allá de la positividad de lo social” en Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia, Bs. As., FCE, 2010 Laclau, E. “Sujeto de la política, política del sujeto” en Emancipación y diferencia, Bs. As. Ariel, 1996 Marchart, O. “Fundar el postfundacionalismo: una ontología política” y “Los contornos del heideggerianismo de izquierda: el postfundacionalismo y la contingencia necesaria” en El pensamiento político postfundacional. La diferencia política en Nancy, Lefort, Badiou y Laclau. Bs. As., FCE, 2009 Matheron, F. “La recurrencia del vacío en Louis Althusser” en ER, Revista de Filosofía. Número monográfico: “Leer a Althusser”, 2006 Nepomiachi, E., Romé, N “El problema de la temporalidad del ´advenimiento’. O la relación entre filosofía, historia y psicoanálisis, en el pensamiento de Louis Althusser” en Marxismo, psicoanálisis e investigación: discusiones althusserianas Stavrakakis, Y. “Introducción: ubicación de la izquierda lacaniana”, en La izquierda lacaniana. Psicoanálisis, teoría, política. Bs. As., FCE, 2010

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