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MIÉRCOLES 7 DE ENERO DEL 2009

El regalo envenenado
Algunos obsequios ocultan aviesas
intenciones. Y otros, bienintencionados,
tienen consecuencias aciagas
Páginas 3 a 6

Escrituras Documental En directo


Cotidiano y preciso Al hilo del tiempo Espíritu underground
La recuperación de Chema Madoz propone Pere Guixà retrata las
William Maxwell nos un juego visual sobre el veladas del Heliogàbal,
brinda a uno de los contenido de los objetos un espacio imprescindible
grandes de la narrativa y la luz que los hace en la ruta cultural
breve estadounidense perceptibles barcelonesa
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TEMA
Miércoles, 7 enero 2009
Cultura|s La Vanguardia
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Las Navidades que acabamos de dejar atrás son, entre otras muchas cosas, la
apoteosis del regalo. Pero ¿es tan inocente como lo pintan? De los Reyes Magos a
los obsequios de empresa, presentan valores y usos ocultos a primera vista

Regalos envenenados
OCTAVI ROFES contiene una reflexión provechosa so- chanasian, convertida en la mujer más un hado favorable se tratase, la renun-
“No aceptes nunca un regalo de los dio- bre el efecto devastador en los cimien- rica del mundo pero también en una he- cia a los principios elementales de la jus-
ses”. A pesar de la advertencia del previ- tos del orden social que suelen produ- roína arcaica de inmutable crueldad. ticia, la inexorable corrupción moral, a
sor Prometeo, su hermano Epimeteo cir los regalos recibidos desde una posi- Los mil millones con los que la benefac- cambio del cheque que permita refun-
no pudo rechazar a Pandora cuando es- ción de inferioridad. Sólo entre iguales tora dama está dispuesta a arrancar de dar su desdichada ciudad. La invoca-
ta le fue entregada de manos de Her- la reciprocidad es posible, por un rega- la amarga pobreza a los güllenses son ción colectiva, ya al final de la obra, a la
mes. La belleza y curiosidad de la mujer lo que no puede devolverse se suele aca- una tentación demasiado grande, tan conservación del bienestar alcanzado,
habían sido cuidadosamente programa- bar pagando un precio demasiado alto. grande como el crimen que se les exige pone en evidencia cómo, junto a la dig-
das por Zeus como vengativa respuesta Friedrich Dürrenmatt, en su perver- a cambio. Entre seguir siendo pobres o nidad, en Güllen se ha perdido también
a la gesta civilizadora por excelencia, la sa comedia de final trágico La visita de mancharse de sangre, no cabe, en prin- el control sobre el propio destino y to-
entrega del fuego a los hombres, de Pro- la vieja dama, muestra cómo el error de cipio, lugar para la duda. En nombre de do, hasta los bienes más preciados, ha
meteo. Con Pandora y su inconsciencia Epimeteo puede ser también fruto de la la humanidad, “aún estamos en Euro- pasado a depender de las arbitrarieda-
al abrir la caja que contenía todos los acción colectiva, resultado de las ambi- pa, aún no somos paganos”, el alcalde des de la beneficencia.
males, el progreso de la humanidad que- ciones y deseos de toda una comuni- rechaza la oferta. “Esperaré”, se limita No sólo la venganza y el rencor se es-
dó para siempre asociado al fin de los dad. En el miserable pueblo de Güllen a responder, con la firmeza de un ídolo conden tras la suntuosidad de los rega-
días felices. Pese al fatalismo, y la miso- todas las esperanzas están volcadas en de piedra, la vieja dama. Y mansamente los de los dioses y sus funestos alcan-
ginia, habituales en Hesiodo, su fábula el retorno de su hija pródiga, Claire Za- los vecinos van aceptando, como si de ces, a veces las mejores intenciones >
Público / privado
TEMA

El don
anónimo
JOAN BESTARD EL REGALO
Miércoles, 7 enero 2009

Rousseau, en el noveno paseo de sus En- SEGÚN BRIEVA


soñaciones de un paseante solitario, des- Estas páginas
cribe una fiesta en la casa de Mme. de dedicadas a re-
Epinay que acaba en una feria fuera de flexionar sobre el
su propiedad en la que los señores se fenómeno del
dignaron a bailar con las campesinas y regalo han sido
ilustradas por el
compraron panes de anís que los lanza- dibujante Miguel
ban a la gente y sentían un inmenso pla- Brieva (Sevilla,
cer viendo como la gente se precipitaba 1974), cuya obra
sobre los panes que volaban a diestro y destaca, como se
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ha comentado en
siniestro entre las muchachas que los alguna ocasión,
recogían. Rousseau confiesa que tam- por su “humor
bién hizo lo mismo, aunque señala con corrosivo con piel
cierto pudor que no se divertía tanto co- de cordero” y por
ser “una fiesta
mo sus acompañantes. Pone cierta dis- para la inteligencia
tancia ante esta forma tradicional de re- crítica”. Cultivador
partir dones que se van tirando al aire y desde siempre de
que claramente afirman la jerarquía so- la autoedición así
cial de los donantes. Esta distancia ex- como colaborador
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habitual de periódi-
presa una actitud moderna a determina- cos y revistas,
das maneras tradicionales de repartir algunas muestras
dones, en especial los dones públicos de su indudable
que implican un reconocimiento de las talento crítico se
han recogido en
jerarquías sociales y que humillan al re- libros como ‘Dinero
ceptor. (revista de poética
El espacio público moderno se vacía financiera e inter-
de los dones que ponen en situación de cambio espiritual)’
y ‘Bienvenido al
deuda social al receptor. Los bienes cir- mundo. Enciclope-
culan a través de los mecanismos del dia Universal Clis-
mercado y será el Estado quien tiene la mon’ (ambos en
obligación de redistribuir los bienes Mondadori)
que no llegan a los más desfavorecidos
de la sociedad. Estos bienes no los van a
recibir como un don proveniente de
una alta jerarquía sagrada o profana, si-
no como un derecho inalienable a su
condición de ciudadanos. No van a ser

> tienen unas consecuencias igualmen- dares de vida de los nativos. Los efectos regalo al que no puede darse justa res- principios estéticos y morales de una
te aciagas. En este sentido, y dado que perturbadores de las nuevas hachas oca- puesta? Algo así debió pensar Johann época que se creía oscura, supersticiosa
vivimos momentos de grandes planes sionaron tal colapso en las jerarquías, Sebastian Bach mientras escuchaba las y ya superada para dejar, así, libre el pa-
económicos de rescate, estímulo, reacti- ideas y valores de los yir yoront que se veintiuna notas que el joven rey Federi- so a los nuevos tiempos de la razón. Qui-
vación y relanzamiento, tan astronómi- destruyeron todos los anclajes del siste- co II de Prusia le brindaba como tema zás oliéndose el embrollo, Bach declinó
cos en sus cantidades como dudosos en ma cultural. Como ejemplo del punto para una improvisada fuga a seis voces participar en el juego cortesano y demo-
sus premisas intelectuales, quizás con- de saturación intelectual y emocional al con la que poder evidenciar, ante la cor- ró su respuesta para poder trabajar en
viene recuperar de la memoria etnográ- que llegaron los yir yoront, Sharp relata te de Potsdam, la grandeza de su talen- ella durante unos días. Fruto de la pru-
fica el sombrío caso de los yir yoront y la desesperada sustracción de pasta de to. El tema regio plantea un reto tal a la dente moratoria es una de sus obras tar-
las hachas de acero. En 1952, tres años escritura contrapuntística que Arnold días más bellas y complejas, síntesis del
antes del estreno de la obra de Dürren- La reciprocidad sólo es Schönberg, presuponiendo que los co- dominio de la herencia técnica del con-
matt y cuando el Plan Marshall se con- nocimientos musicales del rey flautista trapunto y los escarceos con la nueva
solidaba, no sin críticas, como modelo
posible entre iguales; por no alcanzaban para lograr tanta mal- sensibilidad galante. Das Musikalische
de programa de ayuda externa al desa- un regalo que no se puede dad, dirigió sus sospechas hacia la au- Opfer es el equivalente al antídoto que
rrollo, el antropólogo americano Lauris- toría de Carl Philipp Emmanuel Bach, buscaban en el dentífrico los ancianos
ton Sharp describió un proceso de “des-
devolver suele pagarse hijo del presuntamente homenajeado y aborígenes australianos, un remedio efi-
composición cultural sorprendente- un precio demasiado alto clavicembalista al servicio del, también caz ante la pérdida de sentido del pasa-
mente completa y repentina” entre los presunto, homenajeador. En el caso de do y la incertidumbre del futuro. No re-
aborígenes australianos que habitaban dientes a los antropólogos por parte de estar Schönberg en lo cierto, el viejo sulta pues tan extraño que, en su discu-
la costa oeste de la península del Cabo los ancianos que buscaban contrarres- Bach se encontraba, no ante un simple tida nota al inicio de la edición impresa,
York. La causa principal de este desmo- tar la ansiedad mediante un nuevo cul- tema, sino frente a la materialización Bach la consagrase, y no sólo la dedica-
ronamiento radicó en la sustitución de to, una magia eficaz que les permitiera de una bien urdida trama de hijos ven- se, como una ofrenda, pero también co-
sus hachas de piedra originales por ha- recuperar el prestigio y el poder que las gándose de los excesos de rigor y severi- mo sacrificio, para restituir el orden
chas de acero que los misioneros distri- obsoletas hachas de piedra tradicional- dad de los padres. Por otra parte, la insi- tras la acción profanatoria, y por lo tan-
buían en las fiestas de Navidad como mente les habían conferido. dia del Thema Regium también servía to desestructurante, que conlleva todo
parte de un plan de mejora de los están- ¿Cómo actuar ante la presión de un para atacar, con sus propias armas, los regalo caído del cielo. |
humillados ni por la caridad cristiana peligros del don en el espacio público

TEMA
ni por los caprichos de los ricos. bajo la ficción de un padre mítico. Co-
Si bien el espacio público moderno mo si, para ser aceptado socialmente co-
se vacía de dones –una escena como la mo padre real dispuesto a darlo todo
descrita por Rousseau es impensable por su descendencia, se necesitara de
en la sociedad moderna, aunque era ha- un padre mítico cuya función en el mun-
bitual en el Antiguo Régimen o en el Im- do es simplemente regalar. La ficción
perio Romano– , el espacio privado, por se mantiene en todo momento y los pa-
el contrario, va a llenarse de dones. El dres contemplan con placer cómo los
regalo va delimitándose al espacio do- niños y las niñas entran fácilmente en
méstico o a la red de amistades. Es en la ficción mítica. Este padre mítico per-
este espacio de la intimidad, donde el tenece a una clase muy especial de dio-
don tiene el valor expresivo de los senti- ses. Sólo creen en él los niños, mientras
mientos. Es una relación entre iguales que los adultos simplemente fomentan

Miércoles, 7 enero 2009


en la que el donante es reconocido por la ficción. Si creen en ellos, es a través
el que recibe. En otro momento el re- de los niños.
ceptor podrá expresar sus sentimientos Como en la descripción de Rousseau,
mediante otro regalo al anterior donan- disfrutan contemplando la recepción
te. El principio de dar para recibir se de los regalos, pero a diferencia de los
sentimentaliza y se circunscribe a la es- nobles de Rousseau no afirman su jerar-
fera de los afectos. Estos dones tienen quía delante de sus descendientes, no
por finalidad crear y mantener unas re- buscan el reconocimiento social de la fi-
laciones sentimentales que van entrete- liación. Su relación es de igualdad y
jiéndose a lo largo de la vida. Estos do- compañerismo. Dan simplemente por

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nes son siempre personales y se buscan placer, gratuitamente, y el reconoci-
objetos no utilitarios que expresen sen- miento y la deuda del don lo sitúan en
timientos profundos. Las flores por su el personaje mítico. Como en muchas
carácter delicado y efímero han sido sociedades tradicionales, la filiación se
siempre un lenguaje eficaz para expre- construye como una ficción trascenden-
sar sentimientos amorosos. Al ser ex- te proveniente de un antepasado míti-
pulsado del espacio público, el don se co. La jerarquía de la filiación está situa-
mueve perfectamente en el ámbito de da en el personaje mítico repleto de re-
lo privado y lo íntimo. galos, siempre dispuesto a dar y tenien-

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Hay, no obstante, ciclos festivos en do a todo el mundo en deuda. Es como
que el don parece invadir de nuevo el si el don moderno, cuando invade el es-
espacio público moderno y se convierte pacio público, necesitara sustraerse del
en un mediador de las relaciones socia- El donante moderno es anónimo: el receptor de sangre donante real para convertirse en un
les. Las fiestas navideñas son el mejor don trascendente. En el espacio públi-
paradigma de este retorno público del
u órganos no debe nada al donante, como los niños no co moderno quien da es siempre otro
don. Millones de objetos de consumo deben nada a sus padres por los regalos de Papá Noel que está más allá de la relación perso-
parecen saltar las barreras del mercado nal y concreta del don. Por ello la forma
para ser cuidadosamente envueltos en mientos y símbolos familiares en el es- el centro de las relaciones familiares y suprema del don moderno es la de un
papeles de regalo y circular como do- pacio público. Dada esta transforma- son el objeto de una educación y aten- donante anónimo. Piénsese, por ejem-
nes no solamente entre parientes y ami- ción del don, los niños son objeto espe- ción especial. En las Navidades moder- plo, en las donaciones modernas de san-
gos, sino también entre asalariados, tra- cial de atención y de regalos durante es- nas, los niños y las niñas invaden la esfe- gre y órganos. Nunca el receptor cono-
bajadores y empleados. El aspecto senti- tas fiestas. Como muchos historiadores ra pública y se les hacen regalos de una cerá al donante. Así, el don de la vida no
mental de las fiestas navideñas tiene afirman, la idea de niño como una etapa forma muy especial. Sus padres les en- se convierte en una deuda continua, de
que ver con esta invasión del don en el especial de la vida es un invento moder- tregan regalos en nombre de otro, sea la misma manera que los niños no de-
espacio público. Por ello los individua- no que Rousseau sin duda contribuyó a este Papá Noel, Santa Claus y/o los Re- ben nada a sus padres. Reciben porque
listas solitarios modernos huyen espan- crear con sus escritos sobre la educa- yes Magos. Quien da es un personaje tienen derecho a una familia, como los
tados de estas fiestas llenas de senti- ción. El niño y la niña se convierten en mítico y los padres se protegen de los enfermos tienen derecho a la salud. |

19.00 h. Inicio del XI Curso “Cómo nace un libro” De la idea al producto. Curso sobre la creación literaria y la edición.
Lunes 12,19 y 26 El plazo de inscripción ha finalizado.
13 19.00 h. Presentación del libro “Antonio Amaya”, de Pierrot.

Martes 20 19.00 h. Conferencia “Cómo superar la incertidumbre empresarial en el entorno actual”, y presentación del libro
“Método Ránking” de Antoni Sagarra y Sergio Gil.
27 19.00 h. Presentación del libro “¡Maldito trabajo!”, de Jordi Garrido.

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19.00 h. Escenificación y recital del poemario “Conversaciones con el Nicho 612”, de la autora Pepa Cantarero.
19.00 h. ÁMBITO MUSICAL. Presentación del espectáculo “El Café de las Niñas” del grupo D’Callaos.
Miércoles 21 19.00 h. Presentación del libro “El vent de l’infern”, de Joan Constans i Aubert.
28 19.00 h. Presentación del libro “Transforma tus emociones y construye la vida que tú elijas con el método Ataraxia”,
de la terapeuta Esther Francia.
8 19.00 h. Presentación del libro “Anécdotas de funcionarios”, de Joan Martínez Vergel, a cargo de Jordi Sánchez,
director de la Fundació Jaume Bofill.
15 19.00 h. Presentación del libro “Anécdotas de farmacéuticos”, de Carlos García Costoya, a cargo de la farmacéutica
Jueves Cinta Tomàs y la escritora Anji Carmelo.
22 19.00 h. Presentación del libro “Anécdotas de secretarias”, de Rosa Gil Mas, a cargo de Rosa Marton,
presidenta del Secretariat Professional, y Alfonso Levy, filósofo.
29 19.00 h. Presentación del libro “Anéctodas de azafatas”, de David Wachtel Hidalgo, a cargo del editor Raúl Mir.
9 19.00 h. ÁMBITO MUSICAL. Concierto acústico del grupo My funny booster y presentación del disco “My funny booster”.
16 19.00 h. Presentación del libro “La crisis ninja y otros misterios de la economía actual”, de Leopoldo Abadía, a cargo
de Andreu Buenafuente y David Cebrián, director de comunicación de Editorial Espasa.
Viernes 23 19.00 h. ÁMBITO MUSICAL. Concierto del grupo iX! y presentación del disco “Autòmat infinit”.
30 19.00 h. Presentación del libro “Café con letras”, antología de relatos de Aula de Escritores, a cargo de Daniel G. Hareg,
Lluc Berga, Gemma Solsona, Tebu Guerra y otros autores.
12.30 h. Décima temporada de los “Sábados de cuento” de El Corte Inglés. El día 10, el televisivo experimentador
www.elcorteingles.es
Sábado Dani Jiménez nos ofrece “Ciència divertida”. El sábado 17, Clara del Ruste e “Historietes de la veu”. El día 24,
10, 17, 24 y 31 l’Albert Estrengue nos explica “L’Oca d’or”. Y el sábado 31, la Cia. Dinsdungat Animació “El drac del riu”.
El obsequio, lo útil y lo feo
TEMA

El auténtico valor de una estatuilla de yeso


ORIOL PIBERNAT mensión práctica puede desvirtuar has- que hacen el trabajo por nosotros. Con variables del deseo y el gusto. En el rega-
Un regalo –un tópico muy recurrido en ta el absurdo el sentido dado al obse- todo, a nadie se le escapa que este tipo lo persona a persona ya ocurre que no
estos días navideños– constituye el dia- quio. Por supuesto es un hecho que en de seres/útiles representan, desde el está muy claro qué se obsequia: ¿Tal
bólico protagonista del relato corto de las boutiques de regalo se venden pre- punto de vista del regalo, agasajos poco vez lo que se intuye o se sabe quiere re-
Josep Carner titulado L'objecte màgic ciosos sets de primeros auxilios para el personalizados. El carácter mágico y so- cibir el homenajeado? ¿Lo que quisiera
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(Les bonhomies, 1925), cuyo recuerdo coche, pero también aquí prima un cialmente positivo que acompaña la tec- donar el que regala? ¿O acaso lo que a él
viene muy al caso. El relator ofrece co- mensaje simbólico –“tengo cuidado de nología disculpa una funcionalidad que le gustaría recibir? Que el regalo se rela-
mo regalo de bodas a un amigo, no muy ti”– por encima de uno práctico –“espe- no puede, sin embargo, obsequiarse a cione con el deseo de dos es verdadera-
apreciado, una estatuilla de yeso que re- ro que lo utilices”–, o al menos eso cabe discreción. En aras de un afecto o cual- mente problemático. Si tal dificultad se
presenta una gitana alzando una pande- suponer. quier otra devoción, no se conoce que a da entre dos identidades en juego, sólo
reta. Al poco tiempo, gana la misma ba- En realidad, no se puede afirmar ro- nadie se le haya regalado una fregona. hay que imaginar qué ocurre con el re-
ratija en un concurso. Por mucho inge- tundamente que el regalo práctico esté Así, pues, entre la utilidad y la inu- galo de empresa, elegido burocrática-
nio que emplea en deshacerse del horri- excluido del universo del agasajo, y me- tilidad, la verdadera vocación del re- mente y dirigido a una pluralidad de
ble objeto, la estatuilla siempre retorna empleados o clientes. En general, pare-
al punto de partida en forma de trofeo, ce existir un cierto consenso en aceptar
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premio o herencia, eso sí, un poco más una fealdad que pueda disculparse por
deteriorada cada vez que viene de vuel- la disparidad en cuestiones de gusto;
ta. En el par de páginas que ocupa el tex- una suerte de fealdad que no sea ofensi-
to, Carner pasa de la comicidad costum- va ni terrorífica, sino más bien desmaña-
brista a un relato casi de terror, con fi- da. Nadie ni nada va al rescate de la in-
nal presumiblemente trágico. dignidad de dichos objetos ya que las
Que un objeto de regalo pueda tener ambiciones formales concitan polémi-
poderes benéficos o maléficos sobre ca, mientras que un kitsch, asumido co-
quien lo da o quien lo recibe es una mo inevitable al género, sencillamente
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creencia bastante generalizada en dis- se puede ignorar. En este sentido, sería


tintas culturas, también en la nuestra. lícito apuntar que, en el universo del re-
Aunque no sea un territorio ignoto, galo, de la misma manera que rige un
aceptamos que el obsequio es una suer- principio de inutilidad, rige también un
te de mensaje complejo, cuya elección principio de mediocridad estética.
resulta problemática y los efectos de su La problematización del regalo en
recepción inquietantes. nuestra tradición cultural tiene su nu-
El regalo, a su vez, construye todo un do principal en el hecho que la atención
género del consumo. Existen promocio- –o mejor, la tensión– se centra en los
nes, tiendas, secciones de comercios, atributos del obsequio. La cultura japo-
empresas y ferias que se especializan nesa, en cambio, celebra el agasajo más
en este fenómeno. El tipo de productos que lo regalado. El acto ceremonial que
que se presentan a sí mismos como de implica la ofrenda y ciertas externalida-
regalo es bastante revelador de nuestra des, como el embalaje, adquiere mayor
idea de obsequio. Catalogados como ob- importancia que el presente en sí. El
jetos de regalo encontramos desde ja- cuidado y arte que se esmera en emba-
rrones y velas al conjunto de enseres de lar o los delicados gestos del homenajea-
la foundue o sacacorchos dignos de un do abriendo el regalo transforman el ob-
enólogo; sin olvidar la imprescindible jeto en un accesorio del ritual. Para no-
lámpara de lava o algún revolucionario sotros el embalaje funciona como una
masajeador de ojos. La gitana de Car- forma de enfatizar, por ocultación, lo
ner podría sentirse perfectamente valioso, u otorgarle un carácter de sor-
acompañada entre los objetos citados y presa. Correlativamente, desembalar es
los que el lector pueda invocar con su una acción dirigida a la apropiación del
propia imaginación. Claro está que re- objeto que, al menos en el caso de los
sulta fácil ironizar displicentemente so- niños, se acepta que tenga un cariz atro-
bre algunos de los objetos que forman pellado y violento. Lo regalado deviene
parte de la cultura popular del regalo. un fin en sí mismo. Acaso sea el momen-
Por ello, bien estaría agregar a este re- Regalar unos calcetines o una bufanda en Navidades to de plantear a qué apunta el regalo.
pertorio de futilidades las aportaciones Que se sepa, una de sus principales fun-
que realiza, año tras año, el más respeta-
está muy aceptado; son objetos que funcionan como un ciones es la de marcar señales en el
ble diseño de vanguardia; por ejemplo, excelente mediador del calor maternal y sus variantes tiempo, establecer pequeños hitos en la
con sus lámparas de ambiente o sus gad- memoria que asocien objetos a perso-
gets artesanos o tecnológicos. Sin em- nos en tiempos de crisis. Regalar unos galo tiende siempre hacia esta última. nas y momentos. La presencia o recuer-
bargo, hay que explicar porqué la lógica calcetines, una bufanda o una prenda Lo argumentado hasta aquí da cuen- do del regalo permite revivir nuestras
de lo útil es ajena a la idea de obsequio. de abrigo en Navidades está muy acep- ta de la tendencia ornamental y antiuti- vidas y nuestras relaciones, establecer
La utilidad se relaciona con el trabajo y tado. Son objetos que funcionan como litaria de la que la estatuilla del relato nexos y construir relatos, sin los cuales
la necesidad, que se resuelve en el apro- un excelente mediador del calor mater- de Carner, y en general todo regalo, par- nuestra identidad se disipa en el aire.
visionamiento. Por el contrario, el rega- nal y sus variantes. En otros tiempos im- ticipa. Con todo, nada permite aclarar No es posible vivir sin recuerdos, sean
lo se asimila a lo superfluo y lo excesi- plicaban, además, hacer calceta, signo el porqué de su inevitable fealdad. Aun- estos buenos o malos. En este entrecru-
vo, a la fiesta y a la ofrenda. Este princi- inequívoco de la abnegación de la do- que lo feo no sea condición necesaria zamiento de códigos culturales y móvi-
pio rige tanto para la baratija como pa- nante. Por otro lado, se regalan batido- de este tipo de objetos, en el caso de la les afectivos donde se sitúa el regalo
ra la joya de lujo, y tanto para el regalo ras y thermomix. La mayor tolerancia industria del regalo de empresa no se hay que hacer la consideración de que
de compromiso como para la manifesta- respecto a los electrodomésticos puede atisban criterios que pongan orden al lo único importante de obsequiar es, pa-
ción más comprometida de la intimi- ser debida a que estos, desde el impulso jolgorio de despropósitos estéticos. radójicamente, aquello que la industria
dad. Así pues, en el regalo prevalecen, o modernizador del los años cincuenta, ¿Por qué este género del consumo vie- del objeto de regalo finalmente evita:
deberían prevalecer, los valores simbóli- son percibidos como duendes domésti- ne resolviendo tan mal esta cuestión? un recuerdo; aunque sea el que provoca
cos a la prestación de un servicio. La di- cos –serviciales criaturas tecnológicas Atendamos a cómo entran en juego las una horripilante estatuilla de yeso. |