Reinventando el experimento

Publicado: martes, 29 de mayo de 2012 Por: Dr. Ricardo Rosselló Nevares Puedo entender que le sorprenda a algunos lectores de este rotativo el nombre del autor de este articulo. A fin de cuentas, sé que mi nombre tradicionalmente, ha estado asociado firmemente a la consecución de una ideología que se considera diametralmente contraria a la que se esboza en las páginas de esta publicación. Y precisamente por esta costumbre que tenemos los puertorriqueños, de apartarnos los unos de los otros por visiones político-partidistas, es que decidí escribir este articulo para Claridad. El propósito es exponer aquí mis puntos de vista en cuanto a la situación actual de la Isla, y el camino que todos tendremos que forjar al unísono, si queremos un Puerto Rico prospero, seguro y saludable. Por demasiados años, la cuestión del status ha sido tan apasionada como polarizarte. La discordia y el discurso divisivo entre las partes aparentan haber llegado al punto donde ya las distancias son muy grandes, las heridas muy profundas, y lo único que se ha logrado promover es el tranque y el inmovilismo. Hay muchos que piensan que esto no va a cambiar. Sin embargo llego el momento de retar el status colonial para mejorar nuestra calidad de vida. yo pienso que sí, que definitivamente podemos cambiar esa actitud. Y nos compete cambiarla a todos por igual. Boricua, ahora es que tenemos que unirnos para rechazar la colonia y proponer nuevas formas de participación política. Lo que ha sucedido con la discusión del status es que seguimos repitiendo el mismo experimento, donde el discurso divisivo y demagogo opaca la razón y la evidencia. Seguimos repitiendo el experimento donde no podemos escuchar al prójimo si tiene un color ideológico distinto. Un gran científico dijo en una ocasión que el verdadero loco es aquel que sigue repitiendo el mismo experimento, con la esperanza de obtener resultados distintos. Algo similar nos ha pasado en Puerto Rico. Seguimos repitiendo el mismo experimento, donde dependemos solamente de las instituciones partidistas y esperamos que éstas resuelvan el problema del estatus. Por lo tanto, no debe sorprendernos que el resultado siga siendo el mismo. Pero, ¿qué tal si cambiamos el paradigma; si promovemos un discurso inclusivo, basado en los datos y la evidencia; un cambio que sea propulsado por el Pueblo? Modificando esas 3 variables modificamos el experimento. Y el resultado, sólo lo sabremos después de llevarlo acabo. ¿Por qué estas tres variables? Una campaña basada en datos y evidencia es importante para cualquier pueblo. De hecho, se ha demostrado que aquellos pueblos que tienen la capacidad de ser críticos y autoevaluarse, tienden a ser exitosos, mientras que aquellos que no, fracasan. En Puerto Rico, llevamos años bajo un sistema sociopolítico expirado; uno que fue diseñado en los 1950, y que si bien tuvo un grado de éxito en los primeros 1215 años de su existencia, es igualmente irrefutable que los últimos casi 50 años han sido negativos. Me refiero a la crisis económica y social que afecta a toda nuestra gente. Analicemos entonces la evidencia de nuestra situación colonial. Hoy día, en Puerto Rico casi la mitad de la población vive bajo el nivel de pobreza (cita); sólo 4 de cada 10 puertorriqueños tienen o están buscando trabajo (cita); el ingreso promedio per cápita es 1/3 parte del nivel nacional de EE.UU.; el 85% del presupuesto de Educación va a la nómina; 19 de cada 20 estudiantes en escuelas públicas secundarias salen a nivel sub-básico (cita), 6 de cada 10 no se gradúan; estamos entre los primeros 15 países/territorios en el mundo en desigualdad

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social; somos #2 en el mundo en muertes por diabetes, #3 en obesidad, primeros en un sinnúmero de condiciones a nivel de EE.UU.; estamos entre los primeros 15 en asesinatos per cápita (26/100,000), y entre los primeros 5 en asesinatos cometidos por nuestros jóvenes. Estamos últimos en el mundo en proyección de crecimiento económico de acuerdo a The Economist Intelligence Unit. Esto es tan solo un puñado de datos, pero denotan la realidad: Puerto Rico está mal -muy mal- relativo al mundo, y va empeorando. Y la causa principal de esta debacle es un modelo de gobierno arcaico que va en franco deterioro. ¿Por qué no hemos podido cambiar ese modelo? Porque no tenemos el poder político para hacerlo porque somos una colonia. ¿Por qué un discurso inclusivo? Porque los datos que hemos esbozado, nos afectan a todos. Si eres una madre soltera en búsqueda de una mejor educación para tus niños, la situación actual te afecta, independientemente de si eres azul, roja, verde, no-afiliada, o apolítica. De igual forma, si no consigues trabajo, si tienes un familiar enfermo, o si le temes a la ola criminal, la colonia no discrimina. Por lo tanto, al ver todo lo que nos impacta de manera generalizada, ¿acaso no será mejor combatir estos males en conjunto? El poder de impulsar el cambio debe recaer en las manos del pueblo, no de las instituciones partidistas solamente. Los pueblos tienen los números a su favor. Son los pueblos los que recientemente han cambiado regímenes en Egipto y Libia. Son los pueblos los que tienen la capacidad de generar un movimiento. Los partidos son sólo instituciones pragmáticas, diseñadas de manera jerárquica, donde los líderes son los que cobran mayor importancia. Esto no le resta importancia a dichas instituciones, al contrario, son importantísimas para llevar una agenda de gobierno. Pero un movimiento de pueblo está basado en un propósito, en un fin común. El beneficio de este último es que el poder no recae en una persona, sino en el mensaje, en la propuesta. Por lo tanto, el movimiento debe ser inclusivo. Lo cierto es que, aunque por distintas rutas, lo que queremos la gran mayoría de nosotros es contestar la pregunta: ¿Qué podemos hacer para mejorar la condición de Puerto Rico y del puertorriqueño? ¿Será un movimiento de pueblo la solución a nuestros problemas en común? Sólo el tiempo dirá. Pero definitivamente, tenemos que tratar cosas diferentes si queremos resultados distintos. Sólo internalicen si creen que Puerto Rico va por buen camino y si creen que vamos a poder transformar la manera que se hacen las cosas llevando acabo los mismos experimentos. En el poco tiempo que llevamos impulsando al movimiento Boricua ¡Ahora Es! he podido ver cómo personas de distintas ideologías y partidos pueden sentarse y dialogar sobre un propósito común. Como decía el presidente Woodrow Wilson: "No sólo uso todo el cerebro que tengo, sino también todo el que pueda tomar prestado." En Boricua ¡Ahora Es! he visto también cómo se ha logrado ir más allá de simplemente hablar de eliminar la colonia; hemos trascendido a rediseñar la manera que discutimos otros asuntos, creando grupos de “cerebros prestados” enfocados en mejorar a Puerto Rico. Hago una invitación abierta a todos los interesados a que se integren al experimento de Boricua ¡Ahora Es! Y como mínimo, los invito a que piensen y ejecuten nuevos experimentos para provocar la transformación que tanto necesita Puerto Rico. El poder de progresar está en nuestras manos.

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