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V. 113. XXXVII.

Verbeke, Víctor Julio s/ homicidio s/ casa-


ción.

Corte Suprema de Justicia de la Nación

Buenos Aires, 10 de abril de 2003.


Vistos los autos: AVerbeke, Víctor Julio s/ homicidio s/
casación@.
Considerando:
Que esta Corte comparte y hace suyos los fundamentos
expuestos por el señor Procurador Fiscal en el dictamen que
antecede, a cuyas consideraciones y conclusión cabe remitir
por razones de brevedad.
Por ello, se declara procedente el recurso extraordinario
y se deja sin efecto el pronunciamiento apelado. Devuélvanse
los autos a fin de que se dicte un nuevo fallo con arreglo a
lo expuesto. Notifíquese y remítase. JULIO S. NAZARENO -
EDUARDO MOLINE O'CONNOR - CARLOS S. FAYT - AUGUSTO CESAR
BELLUSCIO (según su voto)- ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI (en
disidencia)- ANTONIO BOGGIANO (según su voto)- GUILLERMO A. F.
LOPEZ - ADOLFO ROBERTO VAZQUEZ (según su voto)- JUAN CARLOS
MAQUEDA.
ES COPIA
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Verbeke, Víctor Julio s/ homicidio s/ casa-
ción.

Corte Suprema de Justicia de la Nación

-//-TO DE LOS SEÑORES MINISTROS DOCTORES DON AUGUSTO CESAR


BELLUSCIO, DON ANTONIO BOGGIANO Y DON ADOLFO ROBERTO VAZQUEZ
Considerando:

1°) Que contra la sentencia del Superior Tribunal de


Justicia de la Provincia de Río Negro que Cpor mayoríaC denegó
los recursos de casación deducidos contra el fallo de la
Cámara Tercera del Crimen que había absuelto de culpa y cargo
a Víctor Julio Verbeke por el delito de homicidio simple, la
parte querellante interpuso recurso extraordinario que fue
concedido a fs. 650/653.

2°) Que el apelante fundó el remedio federal en la


doctrina de la arbitrariedad, toda vez que el fallo recurrido
Csegún su parecerC carece de fundamentación en razón de que se
omitió el tratamiento de los agravios expresados por su parte
en el recurso de casación. Todo ello habría afectado las
garantías constitucionales de defensa en juicio y el debido
proceso.
Sostuvo además que la sentencia recurrida fue dic-
tada en absoluta violación de las disposiciones que regulan
tanto la debida constitución de los tribunales de alzada como
las formalidades que deben revestir sus decisiones para que
puedan resultar válidas, pues el pronunciamiento absolutorio
carece de la firma de uno de los jueces, que renunció a su
cargo con anterioridad a la fecha en que se llevó a cabo la
deliberación y redacción de la citada resolución.

3°) Que es doctrina de esta Corte que constituye un


requisito previo emanado de su función jurisdiccional el con-
trol, aun de oficio, del desarrollo del procedimiento cuando
se encuentran involucrados aspectos que atañen al orden pú-

blico (confr. doctrina de Fallos: 312:579, considerando 9° y


sus citas), toda vez que la eventual existencia de un vicio
capaz de provocar una nulidad absoluta y que afecta una ga-

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rantía constitucional no podría ser confirmada (Fallos:
183:173; 189:34; 317:2043 y 319:192).

4°) Que tal es la situación que se presenta en la


presente causa, ya que el acta de sentencia de fs. 477/546
contiene una clara y ostensible falsedad instrumental. En
efecto, ella comienza por expresar que el 8 de febrero de 2000
se reúne la Cámara 30 del Crimen, integrada por los doctores
Rafael A. de la Rosa Ccomo presidenteC, Aldo C. Rolando y
Jorge Raymundo Bosch, asistidos por el secretario, doctor
Julio César Sueldo, pero está suscripta solamente por los
doctores Rolando, Bosch y Sueldo. Además a partir de fs. 493
obran los votos de los jueces a las tres cuestiones plantea-
das, y respecto de todas ellas el primer voto es atribuido al
doctor de la Rosa, que no la firma por haber renunciado al

cargo el 1° de febrero (certificación del secretario de cámara


de fs. 547).

5°) Que el art. 367 del Código Procesal Penal de Río


Negro dispone que la deliberación en sesión secreta debe
llevarse a cabo Ainmediatamente@ de terminado el debate Clo que
en el caso ocurrió el 28 de diciembre de 1999 (fs. 475)C, y el
art. 369, con la denominación Anormas para la deliberación@
explica en qué consiste ésta: en la resolución de las
cuestiones que hayan sido objeto del juicio, la emisión de los
votos y el dictado de la sentencia.
Ahora bien, esa deliberación Ca estar a la fecha del
acta antes mencionada, e independientemente de la falsedad de
la atribución a un ex magistrado de su intervención y emisión
del primer votoC habría tenido lugar el mismo día de la
lectura de la sentencia, esto es, el 8 de febrero, cuando el
doctor de la Rosa ya había renunciado a su cargo, lo que

ocurrió el 1° de febrero. No se trata, pues, de la falta de

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suscripción por impedimento ulterior a la deliberación que


admite el art. 370, último párrafo del antes mencionado código
de forma, sino de la falta de intervención por cesación en la
función. Para que la sentencia fuera válida sin la firma del
magistrado renunciante se requería que hubiera sido redactada
con su actuación en la deliberación, aun cuando su lectura se
pudiese postergar (art. 371 del mismo código).

6°) Que, en suma, la sentencia aparece fundada en el


voto de un ex juez al cual se adhieren los dos jueces en
funciones, lo que determina su nulidad absoluta en los térmi-
nos del art. 159 del Código Procesal Penal de Río Negro y
afecta la garantía del debido proceso basada en el art. 18 de
la Constitución Nacional, ya que resulta atribuida a quien no
revestía ya la calidad de juez de cámara.
Por ello y fundamentos concordantes del dictamen del
señor Procurador Fiscal, se declara procedente el recurso
extraordinario y se revoca la sentencia recurrida. Notifíquese
y, oportunamente, devuélvanse los autos a fin de que se dicte
nuevo fallo con arreglo a derecho. AUGUSTO CESAR BELLUSCIO -
ANTONIO BOGGIANO - ADOLFO ROBERTO VAZQUEZ.
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ción.

Corte Suprema de Justicia de la Nación

-//-DENCIA DEL SEÑOR MINISTRO DON ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI


Considerando:

1°) Que contra la sentencia del Superior Tribunal de


Justicia de la Provincia de Río Negro que Cpor mayoríaC denegó
los recursos de casación deducidos contra el fallo de la
Cámara Tercera del Crimen que había absuelto de culpa y cargo
a Víctor Julio Verbeke por el delito de homicidio simple, la
parte querellante interpuso recurso extraordinario que fue
concedido a fs. 650/653.

2°) Que el apelante fundó el remedio federal en la


doctrina de la arbitrariedad, toda vez que el fallo recurrido
Csegún su parecerC carece de fundamentación en razón de que se
omitió el tratamiento de los agravios expresados por su parte
en el recurso de casación. Todo ello habría afectado las
garantías constitucionales de defensa en juicio y el debido
proceso.
Sostuvo además que la sentencia recurrida fue dic-
tada en absoluta violación de las disposiciones que regulan
tanto la debida constitución de los tribunales de alzada como
las formalidades que deben revestir sus decisiones para que
puedan resultar válidas, pues el pronunciamiento absolutorio
carece de la firma de uno de los jueces, que renunció a su
cargo con anterioridad a la fecha en que se llevó a cabo la
deliberación y redacción de la citada resolución.

3°) Que según se desprende del acta obrante a fs.


475, en el juicio llevado a cabo contra Víctor Julio Verbeke a
raíz de la imputación del homicidio de Silvana Barra, el
debate fue cerrado el 28 de diciembre de 1999 a las 9.30, y
las partes quedaron citadas el 8 de febrero de 2000 para la
lectura de la sentencia. A estar al acta de fs. 477 ese es el
día en que se dictó la sentencia absolutoria que aparece sus-
cripta únicamente por dos de los vocales del tribunal, pues el

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restante había renunciado a su cargo el 1° de febrero de 2000.
Sin embargo este último aparece en la sentencia como vocal
preopinante, y la circunstancia por la cual no suscribe la
absolución sólo aparece aclarada en la constancia de ese mismo
día obrante a fs. 547.

4°) Que del tenor de las actas cuestionadas no surge


en qué momento, específicamente, se llevó a cabo la deli-
beración. Sin embargo, dado que el art. 367 del Código Proce-
sal Penal de la Provincia Río Negro, establece que, terminado
el debate, los jueces que hayan intervenido en él pasen a
deliberar inmediatamente, no es posible descartar Cmás allá de
la desprolijidad en cuanto a cómo fueron asentados los
sucesosC que se haya dado estricto cumplimiento a dicha regla
y que la deliberación se haya realizado como se debía, esto es
el mismo 28 de diciembre, una vez concluida la audiencia. En
tales condiciones, el acto habría sido efectuado antes de la
renuncia del juez en cuestión, y por lo tanto, se trataría del
supuesto previsto por el art. 370, último párrafo, del Código
Procesal Penal de Río Negro lo que determina la inad-
misibilidad del agravio federal invocado.

5°) Que, por lo demás, la revocación de la sentencia


que pretende el recurrente supone la necesidad de que sea
realizado nuevamente el acto del debate en violación al prin-
cipio del non bis in idem. En este sentido, resultan aplica-
bles al sub lite las consideraciones vertidas en Fallos: 321:
1173 (disidencia de los jueces Petracchi y Bossert), a las
cuales me remito en razón de brevedad.
Por ello, oído el señor Procurador Fiscal, se declara
inadmisible el recurso extraordinario interpuesto. Con costas.
Hágase saber y, oportunamente, devuélvase. ENRIQUE SANTIAGO
PETRACCHI.
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