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Poliziano.

Una tragedia inconclusa


Poliziano
Una tragedia inconclusa
de Edgar Allan Poe
Poliziano
Una tragedia inconclusa
de Edgar Allan Poe
Alberto Chimal - Traducción y prólogo.

Raúl Berea Núñez - edición.

Fernando Robles Otero - producción.

Ciudad de México, 2009


Prólogo:
Edgar Allan Poe se asoma al escenario

La obra literaria de Edgar Allan Poe, como la de casi cualquier es-


critor, tiene su serie de rarezas: los textos menos conocidos que
siempre se ignoran en las antologías y que permanecen en los
últimos renglones de los índices, en las páginas más solitarias de
las Obras Completas. Estos textos, por lo común, se hacen a un
lado por considerarse poco representativos del trabajo o la poé-
tica de su autor; la idea, aunque razonable, puede ser engañosa.
El caso de Poe —cuya biografía popular es producto de una añeja
serie de infundios— es un ejemplo excelente: su imagen de artis-
ta enloquecido y atormentado nos impide leer claramente (y aun
con la frecuencia debida) su obra crítica, sus grandes textos visio-
narios y los trabajos en los que resume su poética.
Una rareza auténtica: un intento de Poe definitivamente le-
jos del centro de sus grandes preocupaciones y aportes, podría
ser su única obra de teatro: Politian, inconclusa y publicada pri-

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mero, como dos series de escenas sueltas, en el Southern Literary
Messenger de Richmond, Virginia —de gran importancia, como
se sabe, en la carrera de Poe. La primera de estas series apareció
en el número de diciembre de 1835 y la segunda en el de enero
de 1836; ambas tuvieron el título “  Scenes from an Unpublished
Drama” ( “Escenas de un drama inédito”) y la obra “  entera” se re-
copiló en una edición crítica sólo hasta las Obras completas com-
piladas por G. E. Woodberry y E. C. Stedman y publicadas entre
1894 y 1895.
Sin embargo, no es inútil asomarse a este trabajo ignorado y
casi desconocido de Poe. Por un lado, el texto marca, si no el mo-
mento preciso, la época en que surgió una de las ideas funda-
mentales del trabajo teórico del escritor, y por el otro al menos
una de sus propuestas fue retomada luego en textos posteriores y
da ejemplo de una parte muy interesante de la evolución de Poe
como artista.
La traducción más apropiada de Politian es Poliziano: la obra
toma su título del sobrenombre de Angelo Ambrogini, poeta y

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humanista italiano del siglo xv. Sin embargo, su trama es la adap-
tación de un suceso real: la llamada “  Tragedia de Kentucky”, un
caso criminal sucedido en 1825 que se volvió de los más famo-
sos de la época por su multitud de episodios de pasiones desbo-
cadas, perfectos para la explotación sensacionalista. Los hechos
—repetidos al parecer por numerosas publicaciones de la época,
de manera análoga a como ocurre ahora con casos semejantes de
la nota roja— fueron los siguientes: para “  salvar el honor” de una
mujer llamada Anna Cooke, el abogado Jeroboam Beauchamp
no sólo se casó con ella sino que aceptó su petición de asesinar
a Solomon P. Sharp, abogado también y político del estado de
Kentucky; Cooke afirmaba haber tenido un hijo de Sharp, y la ne-
gativa de éste a reconocer la paternidad le había costado a Cooke
la condena social. Luego de varios intentos fallidos, Beauchamp
consiguió encontrar, acorralar y apuñalar a Sharp; arrestado, juz-
gado y condenado a muerte, él y Cooke hicieron un pacto suicida
y —tras fracasar en la tentativa de envenenarse con láudano— se
apuñalaron también. Beauchamp vio morir a su esposa; luego, las

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autoridades se apresuraron a llevarlo al cadalso para que muriera
como la corte había prescrito y no como él deseaba.
De este drama morboso y tremebundo sólo se ven los prime-
ros atisbos en el Poliziano de Poe, cuya trama puede resumirse así:
el débil Castiglione está enamorado de Lálage, una noble roma-
na, pero va a casarse, pese a todo, con otra; Lálage, venida a me-
nos y objeto del desprecio de Roma entera a causa del rechazo de
Castiglione, jura vengarse de éste; de Inglaterra llega Poliziano,
barón de Leicester (?), quien se prenda de Lálage al escuchar sus
lamentos; Lálage lo convence de batirse con Castiglione y ma-
tarlo a cambio de su amor; la primera tentativa de duelo fraca-
sa, por la cobardía de Castiglione, pero Poliziano amenaza con
intentarlo nuevamente. Falta la conclusión violenta y la celebra-
ción del pacto suicida, pero un puñado de personajes secundarios
aparece para reforzar, cada uno en escenas diferentes, la indefen-
sión y más tarde la locura homicida de Lálage, la falta de carác-
ter de Castiglione y las virtudes numerosas de Poliziano, así como
su apasionamiento que lo lleva a la violencia; gracias a estas in-

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tervenciones, los tres personajes centrales se perfilan claramente
como análogos a los protagonistas de la historia real y el último
—situado, por supuesto, en el lugar que ocupó Beauchamp en el
episodio de Kentucky— resulta un héroe trágico, condenado por
el amor.
Se desconocen las causas precisas por las que Poe no con-
cluyó la redacción y publicación de Poliziano. La obra apareció al
final de un periodo de crisis en la carrera del escritor, quien en
septiembre de 1835 fue despedido de su puesto como editor asis-
tente —no reconocido— y crítico regular del Messenger para ser
vuelto a contratar apenas dos meses más tarde. La recontratación,
aparentemente, se debió a que el trabajo de Poe se había vuelto
muy necesario para el Messenger, que en ausencia del escritor se
retrasó un mes entero; sin embargo, las críticas de Poliziano pa-
recen haber sido mucho menos halagüeñas que las recibidas por
otros de los textos publicados por Poe durante este periodo. John
Pendleton Kennedy, la amistad literaria de Poe que lo recomen-
dó con T. W. White, dueño y fundador del Messenger, mencionó

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a Poliziano como parte de los textos en los que Poe trabajaba en
aquella época, en busca de un sitio donde publicar; sin embargo,
también procuró disuadir a Poe de proseguir con la obra y lo en-
cauzó a escribir textos que pudiesen ser más redituables. Por es-
tas razones, muchas veces se ha considerado que las escenas de
Poliziano que efectivamente fueron publicadas eran tan sólo tex-
tos “  de relleno”, poco más que sueltos hechos expresamente para
ocupar espacios sobrantes en las páginas.
La idea es injusta al menos en parte. Poliziano, en efecto, no
puede considerarse una obra central de Poe, y su composición en
verso blanco está por debajo de lo mejor del trabajo poético del
escritor: en lugar de procurar la invención métrica original que él
mismo discutiría y fundamentaría diez años más tarde en su “  Fi-
losofía de la composición” —y que aparece tan claramente en
sus poemas mayores—, las conversaciones de Poliziano, Lálage
y Castiglione deben al teatro inglés del siglo xvii (y especialmente
a Shakespeare) no sólo el uso del pentámetro yámbico sino tam-
bién la presencia constante del encabalgamiento y de la división

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de un mismo verso entre dos o más parlamentos; además, Poe
se encuentra en desventaja respecto de sus precursores en tan-
to su elección de un tiempo presuntamente histórico para recrear
la tragedia de Kentucky lo fuerza a una dicción que no podía so-
nar sino anacrónica. Más aún, no es imposible suponer que justa-
mente el resultado decepcionante de Poliziano fue lo que impulsó
a Poe a abandonar definitivamente ese camino de recreación for-
mal. En 1845, en su ensayo “  El drama americano”, Poe escribió el
siguiente pasaje, que sería fácil leer como una crítica velada a su
propia obra:

Estamos contentos si, con el Sentimiento y el Gusto, un dramatur-


go hace lo que otros dramaturgos ya han hecho. (…) este verdadero
sentido dramático lo ha manifestado [Sheridan Knowles, un dra-
maturgo de la época] en la más absurda serie de imitaciones del
drama isabelino por las que la humanidad ha sido insultada y en-
gañada. No sólo se adhirió a los viejos argumentos, los viejos per-
sonajes, los viejos convencionalismos escénicos a todo lo largo de

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las obras; además, llegó hasta el punto de insistir en las fraseologías
obsoletas del periodo isabelino… y justamente en proporción a su
obstinación y su absurdo en todo, nosotros fingimos que nos agra-
daba más y fingimos considerarlo un gran dramaturgo.

Sin embargo, gran cantidad de dramaturgos de la época de


Poe —varios de ellos son criticados posteriormente en el ensayo—
escribían y montaban dramas anquilosados, atados a influencias
clásicas muy desvirtuadas y superficialmente comprendidas. La
decisión consciente de Poe de buscar nuevos caminos estilísticos,
de negarse al absurdo de venerar una práctica mediocre sólo por-
que es popular, es la de buscar la originalidad abandonando las
formas más groseras de la imitación. Y, al mismo tiempo, no todos
los hallazgos de su experimento en Poliziano se desechan en la
obra posterior: más allá de su forma, el mayor interés de la obra
es que anticipa la estrategia de extrañamiento, de contemplación
de sus fuentes y de la misma realidad “  a través del velo del alma”
(es decir, subordinando cualquier concepción de “  fidelidad” en la

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representación artística a la subjetividad del autor) que Poe con-
signa en sus declaraciones más acabadas sobre su propia poética,
incluyendo la ya mencionada “  Filosofía de la composición”, los
Marginalia de 1849 y “  El principio poético”. En efecto, Poliziano
anticipa la transformación de materiales “  reales” que Poe utilizó
con mucho mayor eficacia en el cuento “  El misterio de Marie Ro-
get”, segundo “  caso”del detective Dupin y también reelaboración
infiel de las noticias de un episodio sensacional de la época: la
muerte de una mujer llamada Mary Rogers, ocurrida en circuns-
tancias oscuras y jamás resueltas. Considerar a Poliziano como
precursora de ese cuento —análoga en inspiración aunque menos
original en su técnica y, por supuesto, perteneciente a un género
literario distinto— permite ver más claramente que la utilización
de elementos tomados de fuentes heterogéneas, notable en mu-
chas obras poeianas, y su transformación para hacerlos reaparecer
en contextos y con fines diferentes, es constante en el trabajo del
escritor desde antes de su llegada al Messenger­—y además puede
llevarnos a percibir que, contra la imagen popular, este proceso de

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re-hechura de lo real y lo terrible no pertenece al lado oscuro, lu-
nar, de la creación poeiana, asociado habitualmente con las imá-
genes más rutinarias de la angustia y la violencia: por el contrario,
es una de las manifestaciones más llamativas de lo que Joseph
Mondelhauer ha llamado el modo o fase “  activa” o “  maniaca” del
proceso creativo de Poe, en la que se deja ver “  un genio para crear
orden formal, un poder formador y controlador que nos parece
‘arcangélico’ o ‘divino’”. La abstracción que hace Poe de los tres
personajes centrales del drama de Kentucky, como la de los de-
talles que convienen a su proyecto narrativo en el caso de la ase-
sinada Mary Rogers, se concentra no en los detalles de violencia
sino en la lógica de los sucesos, aun a despecho de su carácter
sensacional: hasta en las pocas escenas que tenemos de Poliziano,
lejos de cualquier conclusión y entorpecidas a veces por la afecta-
ción de su escritura, los caracteres y las motivaciones puestos en
juego se nos plantean con arreglo a una lógica, si no irrefutable, sí
armada de una enorme convicción.

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Thomas P. Riggio consideró a Poe el único de los estadouni-
denses (y por lo menos fue el primero) “  en dominar las técnicas
de retratar las obsesiones criminales y los desórdenes mentales”.
Imposible saber si Poe percibió con claridad la existencia de este
filón, mucho más rico y virtualmente intacto en su propia épo-
ca, pero además de haberlo aprovechado de numerosas formas
en estos y otros textos, es claro que no dejó de notar la paradoja
fundamental que se plantea al tratar mediante la razón las pul-
siones más oscuras del espíritu humano. Acaso, incluso, se sin-
tió atraído por ella: los elementos de que se sirve para trasladar
las obsesiones y desórdenes de sus casos criminales, alejándo-
los de sus escenarios originales y por lo tanto de esa otra for-
ma de imitación que él rechazaba —el verismo sensacionalista,
la mera reproducción periodística de la que se burló en varios de
sus cuentos humorísticos—, pertenecen en su mayoría a sus más
inmediatos precursores, los románticos europeos. Pasajes de Po-
liziano se han documentado como provenientes de, entre otros,
Lord Byron y el Wilhelm Meister de Goethe, modelos de la exalta-

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ción romántica que Poe buscó, en muy diversos órdenes, durante
toda su vida, y que son mucho más afines a su lado “  depresivo”,
en el que se privilegia el sentimiento sobre la razón y (más im-
portante todavía) los personajes y las voces poéticas quedan to-
talmente inermes ante la efusión de las pasiones y son lanzados,
como Castiglione y Poliziano y Lálage, a una destrucción que no
pueden evitar. Esta conjunción no es única en Poe, pero sí es muy
rara: Poliziano es el más apolíneo de sus héroes trágicos.
Desgraciadamente, sólo podemos especular sobre lo que hu-
biera podido suceder con el personaje, la obra, y el conjunto de
influencias y recombinaciones intertextuales del que surgió, de
haber podido su autor darle otra forma, más capaz de distanciar-
se de los hábitos de la literatura de su tiempo y de mantener la
tensión entre los dos aspectos complementarios de su impulso
creativo. Tal como está, en cualquier caso, Poliziano —que mar-
ca tanto la entrada como la salida de Poe del mundo del teatro—
señala una etapa interesante y reveladora de la evolución de ese
conflicto: es un texto de transición en el que está, en emblema, la

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búsqueda que ocuparía al escritor durante el periodo más fecun-
do de su vida y su carrera literaria.

***
Hasta donde sabemos, ésta es la primera ocasión en que
Poliziano­se publica en castellano separadamente, y no como par-
te de una antología de la obra poética de Poe. La idea de hacer
una versión métrica de la obra, en versos endecasílabos sin rima,
la dicta el propio texto original. Como en éste, la única excepción
es la canción de la escena 3: aquí la traducción tiene una rima
muy simple que intenta al menos aludir a esa otra música del ori-
ginal. (Una aproximación distinta se encuentra en la traducción
que María Condor y Gustavo Falaquera realizaron para su Poesía
completa de Poe, que Hiperión publicó en 2000.)
En ocasiones, como en toda traducción, ciertos términos fue-
ron resumidos o parafraseados o se convirtieron en alusiones.
También, no del modo más ortodoxo, he recurrido aquí y allá a la
estratagema de doblar algunos versos: desarrollar frases en más

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espacio del que originalmente tienen. Como la trama tiene lu-
gar a fines del siglo xv —lo que puede inferirse no sólo por el
nombre de Poliziano, sino por las referencias a Cristóbal Colón,
el “  hombre de Génova” en la ya mencionada escena cuarta—, y
Poe utiliza las formas arcaicas thou y thee con frecuencia, procuré
mantener un tono similar en la traducción siempre que esos tér-
minos aparecían, alterando los verbos (habéis, querréis, etcétera).
Sólo falté a esta regla en unos pocos lugares, donde la relación
entre los personajes o la intensidad dramática del texto parecían
permitirlo; señaladamente, así ocurre en el delirio de Lálage y en
los intercambios entre Poliziano y Baltasar.
Éste quiere ser un regalo, de unos pocos conjurados, a todos
los admiradores de Poe, en este año en que celebramos el segun-
do siglo de su nacimiento y la permanencia de su obra entre no-
sotros.

Alberto Chimal
Ciudad de México, 2009

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Edgar Allan Poe
Scene 1

Rome.—A Hall in a Palace. Alessandra and Castiglione.

Alessandra. Thou art sad, Castiglione.


Castiglione. Sad!—not I.
Oh, I’m the happiest, happiest man in Rome!
A few days more, thou knowest, my Alessandra,
Will make thee mine. Oh, I am very happy!
Alessandra. Methinks thou hast a singular way of showing
Thy happiness!—what ails thee, cousin of msine?
Why didst thou sigh so deeply?
Castiglione. Did I sigh?
I was not conscious of it. It is a fashion,
A silly—a most silly fashion I have
When I am very happy. Did I sigh? (Sighing.)
Alessandra. Thou didst. Thou are not well. Thou hast indulged
Too much of late, and I am vexed to see it.
Late hours and wine, Castiglione,—these

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Escena 1

Roma. Un salón en un palacio. Alessandra y Castiglione.

Alessandra. Triste estás, Castiglione.


Castiglione. ¿Triste yo?
¡Si soy el hombre más feliz de Roma!
Días faltan, bien lo sabes, Alessandra,
para que seas mi esposa. ¡Soy feliz!
Alessandra. Tienes un raro modo de mostrarlo.
Primo, ¿qué tienes? Di, ¿qué te perturba?
¿Por qué suspiras tanto?
Castiglione. ¿He suspirado?
No me di cuenta. Es solamente un hábito
muy tonto…, una costumbre que yo tengo
cuando estoy muy feliz. ¿Sí suspiré? (Suspira).
Alessandra. Fue así. Tú no estás bien. Te has malpasado
mucho recientemente, y no me gusta.
Vino y desvelos, Castiglione: ¡ambos

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Will ruin thee! thou art already altered—
Thy looks are haggard—nothing so wears away
The constitution as late hours and wine.
Castiglione. (Musing) Nothing, fair cousin, nothing—not even
deep sorrow—
Wears it away like evil hours and wine.
I will amend.
Alessandra. Do it! I would have thee drop
Thy riotous company, too—fellows low born—
Ill suit the like with old Di Broglio’s heir
And Alessandra’s husband.
Castiglione. I will drop them.
Alessandra. Thou wilt—thou must. Attend thou also more
To thy dress and equipage—they are over plain
For thy lofty rank and fashion—much depends
Upon appearances.
Castiglione. I’ll see to it.

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serán tu ruina! Ya te han hecho daño:
te ves muy mal… Y nada arruina más
el cuerpo que los vinos y el desvelo.
Castiglione. (Reflexivo) Nada, mi bella prima, ni la más
profunda pena, lo desgasta igual.
Me enmendaré.
Alessandra. ¡Y deja a tus amigos!
Ruidosos son, de baja cuna, indignos
del heredero del viejo Di Broglio,
y de mi esposo.
Castiglione. Dejaré de verlos.
Alessandra. Debes dejarlos. Hazlo. Y cuida más
tu atuendo y tu aderezo: son muy simples
para tu rango, en el que tanto cuentan
las apariencias.
Castiglione. Más los cuidaré.

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Alessandra. Then see to it!—pay more attention, sir,
To a becoming carriage—must thou wantest
In dignity.
Castiglione. Much, much, oh, much I want
In proper dignity.
Alessandra. (Haughtily) Thou mockest me, sir!
Castiglione. (Abstractedly) Sweet, gentle Lalage!
Alessandra. Heard I right?
I speak to him—he speaks of Lalage!
Sir Count! (Places her hand on his shoulder) What art thou
dreaming?
he’s not well!
What ails thee, sir?
Castiglione. (Starting) Cousin! fair cousin!—madam!
I crave thy pardon—indeed I am not well—
Your hand from off my shoulder, if you please.
This air is most oppressive!—Madam—the Duke!

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Alessandra. ¡Hazlo, pues, mi señor! Y mira bien
que debes conducirte dignamente,
cuidar tu dignidad.
Castiglione. Oh, quiero tanto,
tanto mi dignidad.
Alessandra. (Agria) ¡Te estás burlando!
Castiglione. (Abstraído) ¡Ah, dulce Lálage!
Alessandra. ¿He oído bien?
¡Yo le hablo a él y él habla de Lálage!
¡Conde, señor! (le pone la mano en el hombro) ¿Acaso estás
soñando?
¿Qué te atormenta?
¡No te encuentras bien!
Castiglione. (sobresaltado) ¡Señora, bella prima! ¡Mi señora!
Perdóname, te imploro… No estoy bien,
cierto. Quita tu mano de mi hombro…
¡El aire es opresivo! ¡Viene el Duque!

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Enter Di Broglio.

Di Broglio. My son, I’ve news for thee!—hey?—what’s the


matter?
(Observing Alessandra)
I’ the pouts? Kiss her, Castiglion! kiss her,
You dog! and make it up, I say, this minute!
I’ve news for you both. Politian is expected
Hourly in Rome—Politian, Earl of Leicester!
We’ll have him at the wedding. ’Tis his first visit
To the imperial city.
Alessandra. What! Politian
Of Britain, Earl of Leicester?
Di Broglio. The same, my love.
We’ll have him at the wedding. A man quite young
In years, but great in fame. I have not seen him,
But Rumor speaks of him as of a prodigy
Pre-eminent in arts, and arms, and wealth,
And high descent. We’ll have him at the wedding.

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Entra Di Broglio.

Di Broglio. Traigo noticias, hijo… ¿Qué sucede?


(observa a Alessandra)
¿Qué es esa cara? ¡Castiglione, bésala,
so bruto! ¡Y ahora mismo reconcíliense!
Oigan: en poco rato, Poliziano
habrá llegado a Roma. ¡Poliziano,
barón de Leicester! Estará en la boda.
Viene por vez primera a la ciudad.
Alessandra. ¿Qué dices? ¿Poliziano de Bretaña?
¿De Leicester, el barón?
Di Broglio. Sí, mi querida.
También vendrá a la boda. Un hombre joven
pero grande en la fama. No lo he visto,
pero el rumor lo llama prodigioso:
notable en artes, armas, y en riqueza,
y en noble condición. Vendrá a la boda.

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Alessandra. I have heard much of this Politian.
Gay, volatile, and giddy—is he not?
And little given to thinking.
Di Broglio. Far from it, love.
No branch, they say, of all philosophy
So deep abstruse he has not mastered it.
Learned as few are learned.
Alessandra. ’Tis very strange!
I have known men have seen Politian
And sought his company. They speak of him
As of one who entered madly into life,
Drinking the cup of pleasure to the dregs.
Castiglione. Ridiculous! Now I have seen Politian
And know him well—nor learned nor mirthful he.
He is a dreamer and a man shut out
From common passions.
Di Broglio. Children, we disagree.
Let us go forth and taste the fragrant air

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Alessandra. He oído mucho de ese Poliziano.
Feliz, risueño y frívolo, ¿no es cierto?
No muy dado a pensar…
Di Broglio. Por el contrario,
linda: no hay rama en la filosofía
tan complicada que él no la domine.
Sabe lo que muy pocos.
Alessandra. Qué curioso.
Yo sé de hombres que lo han procurado
y todos hablan de él como de uno
que vive como loco y que se bebe
la copa del placer hasta las heces.
Castiglione. ¡Ridículo! Yo he visto a Poliziano
y lo conozco bien: no es ni risueño
ni un erudito sino un soñador,
lejano de pasiones.
Di Broglio. No acordamos.
Jóvenes, vamos a tomar el aire

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Of the garden. Did I dream, or did I hear
Politian was a melancholy man?

(Exeunt.)

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fragante del jardín. ¿Oí, o soñé
que Poliziano era un melancólico?

(Salen).

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Scene 2

Rome. A Lady’s apartment, with a window open and looking into a garden.
Lalage, in deep mourning, reading at a table on which lie some books and
a hand mirror. In the background Jacinta (a servant maid) leans carelessly
upon a chair.

Lalage. Jacinta! is it thou?


Jacinta. (Pertly) Yes, ma’am, I’m here.
Lalage. I did not know, Jacinta, you were in waiting.
Sit down!—let not my presence trouble you—
Sit down!—for I am humble, most humble.
Jacinta. (Aside) ’Tis time.

(Jacinta seats herself in a side-long manner upon the chair, resting her elbows
upon the back, and regarding her mistress with a contemptuous look. Lalage
continues to read.)

Lalage. “It in another climate, so he said,


Bore a bright golden flower, but not i’ this soil!”

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Escena 2

Roma. El apartamento de una dama, con una ventana abierta que mira a un
jardín. Lálage, de luto profundo, lee ante una mesa con algunos libros y un es-
pejo de mano. En el fondo, Jacinta (una sirvienta), se inclina sin cuidado, sen-
tada en una silla.

Lálage. ¡Jacinta! ¿Esa eres tú?


Jacinta. (Lánguida) Aquí, señora.
Lálage. ¿Estabas esperando? No sabía.
¡Siéntate ya! Por mí no te preocupes.
¡Ya! No valgo la pena.
Jacinta. (aparte). Ya es la hora.

(Jacinta se arrellana en la silla, descansando los codos en el respaldo, y mira a


su patrona con desprecio. Lálage continúa leyendo).

Lálage. “En otro clima, dijo así, habría


una flor de oro, ¡pero en este suelo…!”

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(Pauses—turns over some leaves, and resumes)
”No lingering winters there, nor snow, nor shower—
But Ocean ever to refresh mankind
Breathes the shrill spirit of the western wind.”
Oh, beautiful!—most beautiful!—how like
To what my fevered soul doth dream of heaven!
O happy land! (Pauses) She died!—the maiden died!
O still happy maiden who couldst die! Jacinta!
(Jacinta returns no answer, and Lalage presently resumes)
Again!—a similar tale
Told of a beauteous dame beyond the sea!
Thus speaketh one Ferdinand in the words of the play—
”She died full young”—one Bossola answers him—
”I think not so—her infelicity
Seemed to have years too many.”—Ah, luckless lady!
Jacinta! (Still no answer)
Here’s a far sterner story,
But like—oh, very like in its despair—

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(Pausa. Pasa algunas páginas y continúa)
“Aquí no dura invierno, nieve, lluvia…
Pero el Océano, que refresca al hombre,
trae el filoso aliento del oeste.”
¡Qué hermoso! ¡Me recuerda lo que sueña
mi alma enfebrecida sobre el cielo!
¡Tierra feliz! (Pausa) ¡Ella murió! ¡Feliz
esa doncella que murió! ¡Jacinta!
(Jacinta no responde y Lálage continúa pronto)
A ver… ¡Un cuento similar se trata
de una mujer hermosa allende el mar!
Lo dijo un tal Fernando en esa obra…
“Joven murió”, responde un tal Bossola…
“No creo…, pues su tristeza parecía
de demasiados años…” ¡Desdichada!
¡Jacinta! (No responde)
Aquí hay un cuento aún más duro,
mas parecido en su desesperanza:

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Of that Egyptian queen, winning so easily
A thousand hearts—losing at length her own.
She died. Thus endeth the history—and her maids
Lean over her and weep—two gentle maids
With gentle names—Eiros and Charmion!
Rainbow and Dove!—Jacinta!
Jacinta. (Pettishly) Madam, what is it?
Lalage. Wilt thou, my good Jacinta, be so kind
As go down in the library and bring me
The Holy Evangelists.
Jacinta. Pshaw! (Exit.)
Lalage. If there be balm
For the wounded spirit in Gilead it is there!
Dew in the night-time of my bitter trouble
Will there be found—”dew sweeter far than that
Which hangs like chains of pearl on Harmon Hill.”

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el de la reina egipcia que ganó
mil corazones con facilidad
pero el suyo perdió. Terminó muerta
al final de su cuento. Y sus doncellas
la lloran, inclinadas… Tan gentil
su ser como sus nombres… ¡Eiros! ¡Charmion!
¡Arcoiris y paloma! ¡Mi Jacinta!
Jacinta. (Irritada) ¿Qué quiere mi señora?
Lálage. ¿No podrías
ser tan amable de ir a los libreros
para traer los Santos Evangelios?
Jacinta. ¡Bah! (Sale).
Lálage. Si hay un bálsamo para el espíritu
herido en Gilead, debe estar allí.
Será como el rocío en la noche
de mi amargo penar… “mucho más dulce
que las perlas que adornan Harmon Hill”.

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(Re-enter Jacinta, and throws a volume on the table.)

Jacinta. (Aside) There, ma’am,’s the book. Indeed she is very


troublesome.
Lalage. (Astonished) What didst thou say, Jacinta?
Have I done aught
To grieve thee or to vex thee?—I am sorry.
For thou hast served me long and ever been
Trustworthy and respectful. (Resumes her reading)
Jacinta. (Aside) I can’t believe
She has any more jewels—no—no—she gave me all.
Lalage. What didst thou say, Jacinta? Now I bethink me
Thous hast not spoken lately of thy wedding.
How fares good Ugo?—and when is it to be?
Can I do aught?—is there no farther aid
Thou needst, Jacinta?
Jacinta. (Aside) Is there no farther aid!
That’s meant for me. (To Lalage) I’m sure, Madame, you need not
Be always throwing those jewels in my teeth.

40
(Vuelve Jacinta y arroja un libro que cae en la mesa).

Jacinta. Ahí está el libro. (Aparte) ¡Qué molesta es!


Lálage. (Sorprendida) ¿Qué has dicho, mi Jacinta?
¿Acaso he hecho
algo que te moleste…? Lo lamento.
Tú me has servido bien y siempre has sido
respetuosa y confiable. (Vuelve a leer).
Jacinta. (Aparte) Ya no creo
que tenga más alhajas… No… Me ha dado
ya todas.
Lálage. ¿Qué dijiste? Pienso ahora
que ya no me has hablado de tu boda.
¿Está bien el buen Ugo? ¿Será…, cuándo?
¿Puedo hacer algo? ¿Ya no necesitas
alguna ayuda más?
Jacinta. (Aparte) ¡Alguna ayuda!
Ésta es la mía (a Lálage) Sin duda, mi señora,
no tiene que cubrirme con sus joyas.

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Lalage. Jewels? Jacinta,—now indeed, Jacinta,
I thought not of the jewels.
Jacinta. Oh! Perhaps not!
But then I might have sworn it. After all,
There’s Ugo says the ring is only paste,
For he’s sure the Count Castiglione never
Would have given a real diamond to such as you;
And at the best I’m certain, madam, you cannot
Have use for jewels now. But I might have sworn it.
(Exit.)

(Lalage bursts into tears and leans her head upon the table—after a short
pause raises it.)

Lalage. Poor Lalage!—and is it come to this?


Thy servant maid!—but courage!—’tis but a viper
Whom thou hast cherished to sting thee to the soul!
(Taking up the mirror)

42
Lálage. ¿Joyas? Jacinta…, vaya, mi Jacinta,
yo no pensaba en joyas.
Jacinta. ¡Oh, tal vez no!
Pero yo lo habría jurado: Ugo
dice que aquel anillo es sólo pasta.
Está seguro, dice, de que el conde
Castiglione jamás le hubiera dado
ningún diamante de verdad a usted;
y en todo caso, mi señora, pienso
que a usted las joyas no le sirven más.
Lo habría jurado. (Sale).

(Lálage rompe a llorar y y recarga su cabeza sobre la mesa. Después de una


breve pausa la levanta).

Lálage. ¡Pobre, pobre Lálage! ¿A esto hemos llegado?


¡Tu sirvienta! ¡Valor…! Es una víbora… ¡que amaste
para que te mordiera hasta en el alma!
(Levanta el espejo)

43
Ha! here at least’s a friend—too much a friend
In earlier days—a friend will not deceive thee.
Fair mirror and true! now tell me (for thou canst)
A tale—a pretty tale—and heed thou not
Though it be rife with woe. It answers me.
It speaks of sunken eyes, and wasted cheeks,
And Beauty long deceased—remembers me
Of Joy departed—Hope, the Seraph Hope,
Inurned and entombed!—now, in a tone
Low, sad, and solemn, but most audible,
Whispers of early grave untimely yawning
For ruined maid. Fair mirror and true!—thou liest not!
Thou hast no end to gain no heart to break—
Castiglione lied who said he loved—
Thou true—he false!—false!—false!

(While she speaks, a monk enters her apartment, and approaches unobserved.)

44
Al menos un amigo… Demasiado
amigo en otro tiempo… No me engaña.
¡Justo, sincero espejo! Dime ahora,
tú puedes, una historia bella, y no
te inmutes si está llena de dolor.
Me habla de ojos hundidos, de mejillas
devastadas y de belleza muerta…
me recuerda perdidas alegrías…
¡y la Esperanza, el Ángel, en su tumba!
Triste y solemne ahora, pero audible,
murmura de una fosa abierta, ansiosa
de ruinas de doncella. ¡Espejo, franco,
íntegro…! ¡Tú no mientes! Nada ganas,
ni rompes corazones… ¡Castiglione
mintió cuando decía que me amaba!
Tú eres sincero… ¡Él, falso, falso, falso!

(Mientras habla, un Monje entra en su apartamento y se aproxima sin ser visto).

45
Monk. Refuge thou hast,
Sweet daughter! in Heaven. Think of eternal things!
Give up thy soul to penitence, and pray!
Lalage. (Arising hurriedly) I cannot pray!—My soul is at war
with God!
The frightful sounds of merriment below
Disturb my senses—go! I cannot pray—
The sweet airs from the garden worry me!
Thy presence grieves me—go!—thy priestly raiment
Fills me with dread—thy ebony crucifix
With horror and awe!
Monk. Think of thy precious soul!
Lalage. Think of my early days!—think of my father
And mother in Heaven! think of our quiet home,
And the rivulet that ran before the door!
Think of my little sisters!—think of them!
And think of me!—think of my trusting love
And confidence—his vows—my ruin—think—think

46
Monje. En el Cielo tenéis, dulce hija mía,
un buen refugio. ¡Pensad en lo eterno!
¡Rendid vuestra alma, orad en penitencia!
Lálage. (Levantándose deprisa) ¡No puedo! ¡Mi alma está con
Dios en guerra!
El ruido horrible de la dicha, allá,
me turba… ¡Vete! No puedo rezar…
¡Los dulces aires del jardín me abruman!
Me duele tu presencia. ¡Vete! Siento
terror de ver tus hábitos… ¡Tu cruz
de ébano me espanta y horroriza!
Monje. ¡Pensad en vuestra alma!
Lálage. ¡Piensa tú
en mi niñez… mi padre y madre, muertos!
¡Nuestro hogar silencioso y el riachuelo
ante su puerta! ¡Piensa en mis hermanas,
tan pequeñas! ¡Y en mí! ¡Piensa en mi amor
cándido, en mi confianza…, sus promesas…,

47
Of my unspeakable misery!—begone!
Yet stay! yet stay!—what was it thou saidst of prayer
And penitence? Didst thou not speak of faith
And vows before the throne?
Monk. I did.
Lalage. ’Tis well.
There is a vow were fitting should be made—
A sacred vow, imperative and urgent,
A solemn vow!
Monk. Daughter, this zeal is well!
Lalage. Father, this zeal is any thing but well!
Hast thou a crucifix fit for this thing!
A crucifix whereon to register
This sacred vow? (He hands her his own)
Not that—oh! no!—no!—no! (Shuddering)
Not that! Not that!—I tell thee, holy man,
Thy raiments and thy ebony cross affright me!
Stand back! I have a crucifix myself,—

48
mi ruina…, piensa…, piensa…! ¡Oh, mi indecible
miseria! ¡Largo! ¡No, no! ¡No te vayas!
¿Qué fue lo que dijiste de rezar
y de la penitencia? ¿No me hablaste
de fe y de juramentos ante el trono?
Monje. Lo hice.
Lálage. Bien. Pues hay un juramento
que hacer: sagrado, urgente e imperioso.
¡Solemne: un voto!
Monje. ¡Bien por tanto celo!
Lálage. Padre, en mi celo hay todo menos bien.
¿Tienes un crucifijo que me sirva,
bueno para hacer bien este sagrado
voto? (Él le da el suyo) ¡No…, no, ese no! (Tiembla)
¡No ese! Hombre santo,
¡tus hábitos me asustan, tanto como
tu cruz de ébano! ¡No te me acerques!
Tengo mi propio crucifijo… ¡El mío!

49
I have a crucifix! Methinks ’twere fitting
The deed—the vow—the symbol of the deed—
And the deed’s register should tally, father!
(Draws a cross-handled dagger and raises it on high)
Behold the cross wherewith a vow like mine
Is written in Heaven!
Monk. Thy words are madness, daughter,
And speak a purpose unholy—thy lips are livid—
Thine eyes are wild—tempt not the wrath divine!
Pause ere too late!—oh, be not—be not rash!
Swear not the oath—oh, swear it not!
Lalage. ’Tis sworn!

50
Pienso que es apropiado para esto…
El voto será emblema de la acción…
¡y sin dudar la acción será observada!
(Saca un puñal con el mango en forma de cruz y lo sostiene en alto)
¡Mira la cruz con la que un juramento
como éste ha de escribirse en todo el Cielo!
Monje. Mujer, decís locuras, y os ponéis
un maligno propósito… Tenéis
los ojos locos y los labios lívidos…
¡No desafiéis a la divina ira!
¡Antes que sea tarde deteneos!
¡No seáis arrebatada!
Lálage. ¡Así lo juro!

51
Scene 3

An apartment in a palace. Politian and Baldazzar.

Baldazzar. Arouse thee now, Politian!


Thou must not—nay, indeed, thou shalt not
Give way unto these humors. Be thyself!
Shake off the idle fancies that beset thee,
And live, for now diest!
Politian. Not so, Baldazzar!
Surely I live.
Baldazzar. Politian, it doth grieve me
To see thee thus.
Politian. Baldazzar, it doth grieve me
To give thee cause for grief, my honored friend.
Command me, sir! what wouldst thou have me do?
At thy behest I will shake off that nature
Which from my forefathers I did inherit,
Which with my mother’s milk I did imbibe,

52
Escena 3

Un apartamento en un palacio. Poliziano y Baltasar.

Baltasar. ¡Arriba, Poliziano! Tú no debes…,


más todavía, no vas a entregarte
a esos humores. ¡Sé tú mismo! Quítate
de encima esos ensueños que te acosan,
¡vives, que no parece!
Poliziano. ¡No es verdad!
Claro que vivo, Baltasar.
Baltasar. Me apena
verte así, Poliziano.
Poliziano. Baltasar,
a mí me apena, mi querido amigo,
el ser causa de pena para ti.
¡Ordéname, señor! ¿Qué puedo hacer?
A tu pedido quitaré de mí
este carácter, parte de la herencia

53
And be no more Politian, but some other.
Command me, sir!
Baldazzar. To the field then—to the field—
To he senate or the field.
Politian. Alas! alas!
There is an imp would follow me even there!
There is an imp hath followed me even there!
There is——what voice was that?
Baldazzar. I heard it not.
I heard not any voice except thine own,
And the echo of thine own.
Politian. Then I but dreamed.
Baldazzar. Give not thy soul to dreams: the camp—the court
Befit thee—Fame awaits thee—Glory calls—
And her the trumpet-tongued thou wilt not hear
In hearkening to imaginary sounds
And phantom voices.

54
de mis antepasados, que bebí
del pecho de mi madre, y no seré
más Poliziano. ¡Ordéname, señor!
Baltasar. Al campo entonces… hacia el campo…
Al campo o al senado.
Poliziano. ¡Oh, no! ¡Oh, no!
¡Hay un espíritu que me persigue
incluso aquí! ¡Que me ha seguido aquí!
Hay un… ¿Qué es esa voz?
Baltasar. Yo no la oí.
No oí ninguna voz salvo la tuya,
y el eco de la tuya.
Poliziano. Soñé, entonces.
Baltasar. No entregues tu alma al sueño: cortes, campos
son para ti… La fama espera… Llama
la Gloria y tú, en tu escándalo, no escuchas,
por atender imaginarios ruidos
y voces de fantasmas.

55
Politian. It is a phantom voice!
Didst thou not hear it then?
Baldazzar. I heard it not.
Politian. Thou heardst it not!——Baldazzar, speak no more
To me, Politian, of thy camps and courts.
Oh! I am sick, sick, sick, even unto death,
Of the hollow and high-sounding vanities
Of the populous Earth! Bear with me yet a while!
We have been boys together—school-fellows—
And now are friends—yet shall not be so long—
For in the eternal city thou shalt do me
A kind and gentle office, and a Power—
A Power august, benignant, and supreme—
Shall then absolve thee of all further duties
Unto thy friend.
Baldazzar. Thou speakest a fearful riddle
I will not understand.

56
Poliziano. ¡Ésta es una!
¿No oíste entonces?
Baltasar. No, no la escuché.
Poliziano. ¡No la escuchaste…! Baltasar, no digas
ya más a Poliziano de tus cortes
y de tus campos. ¡Oh! ¡Me tienen harto,
harto a morir, las huecas y sonoras
jactancias de la Tierra populosa!
¡Permíteme un momento! Cuando niños
fuimos amigos en la escuela… Y hoy
lo somos todavía…, pero no mucho
tiempo nos queda… En la ciudad eterna
harás por mí un deber dulce y gentil
y un Poder…, bueno, supremo, y augusto,
te absolverá de todo otro deber
hacia tu amigo.
Baltasar. Has dicho un acertijo
terrible. No lo quiero comprender.

57
Politian. Yet now as Fate
Approaches, and the Hours are breathing low,
The sands of Time are changed to golden grains,
And dazzle me, Baldazzar. Alas! alas!
I cannot die, having within my heart
So keen a relish for the beautiful
As has been kindled within it. Methinks the air
Is balmier now than it was wont to be—
Rich melodies are floating in the winds—
A rarer loveliness bedecks the earth—
And with a holier lustre the quiet moon
Sitteth in heaven.—Hist! hist! thou canst not say
Thou hearest not now, Baldazzar?
Baldazzar. Indeed I hear not.
Politian. Not hear it!—listen now—listen!—the faintest sound
And yet the sweetest that ear ever heard!
A lady’s voice!—and sorrow in the tone!
Baldazzar, it oppresses me like a spell!

58
Poliziano. Y sin embargo ahora, que el Destino
se acerca, que las Horas ya nos tocan,
la arena de los Días se vuelve oro
que me deslumbra, Baltasar. ¡Qué triste!
No he de morir mientras mi corazón
tenga una inclinación por la belleza
como la que almacena. Creo que el aire
es más amable de lo que había sido…
El viento impulsa ricas melodías…
Se adorna el mundo de un extraño encanto…
Y con un brillo más sagrado, quieta,
la luna está en el cielo. ¡Escucha! Dime:
¿no puedes oír ahora, Baltasar?
Baltasar. No oigo.
Poliziano. ¿Que no? Escucha ahora… ¡Escucha!
¡El más leve sonido y el más dulce
que se puede escuchar! ¡Voz de mujer…,
con tono de dolor! ¡Esto me oprime

59
Again!—again!—how solemnly it falls
Into my heart of hearts! that eloquent voice
Surely I never heard—yet it were well
Had I but heard it with its thrilling tones
In earlier days!
Baldazzar. I myself hear it now.
Be still!—the voice, if I mistake not greatly,
Proceeds from yonder lattice—which you may see
Very plainly through the window—it belongs,
Does it not? unto this palace of the Duke.
The singer is undoubtedly beneath
The roof of his Excellency—and perhaps
Is even that Alessandra of whom he spoke
As the betrothed of Castiglione,
His son and heir.
Politian. Be still!—it comes again!

60
como un hechizo, Baltasar…! ¡De nuevo!
¡De nuevo! ¡Cómo alcanza, tan solemne,
hasta mi corazón de corazones!
Nunca he escuchado voz tan elocuente…
¡Si la hubiese escuchado en otro tiempo,
con su tono tremendo, !
Baltasar. Ya la escucho.
¡Calla! La voz viene, si no me engaño,
de aquel remoto prado que se puede
mirar por la ventana sin esfuerzo…
¿No pertenece al palacio del Duque?
Quien canta está sin duda bajo el techo
de su Excelencia… y puede que se trate
de esa Alessandra de quien conversamos,
la prometida del hijo del Duque,
Castiglione.
Poliziano. ¡Silencio! ¡Vuelvo a oírla!

61
Voice. “And is thy heart so strong
(very faintly) As for to leave me thus
Who hath loved thee so long
In wealth and woe among?
And is thy heart so strong
As for to leave me thus?
Say nay—say nay!”
Baldazzar. The song is English, and I oft have heard it
In merry England—never so plaintively—
Hist! hist! it comes again!
Voice. “Is it so strong
(more loudly)
As for to leave me thus
Who hath loved thee so long,
In wealth and woe among?
And is thy heart so strong
As for to leave me thus?
Say nay—say nay!”

62
Voz: “¿Puede tu corazón
(muy levemente) abandonarme así
cuando yo te amé tanto
en la risa y el llanto?
¿Puede tu corazón
abandonarme así?
Di no… ¡Di no!”
Baltasar. La canción es inglesa, y la he escuchado
en la feliz Bretaña…pero nunca
con tal sinceridad… ¡Pero silencio!
Voz: “¿Puede tu corazón
(con más fuerza)
abandonarme así
cuando yo te amé tanto
en la risa y el llanto?
¿Puede tu corazón
abandonarme así?
Di no… ¡Di no!”

63
Baldazzar. ’Tis hushed and all is still!
Politian. All is not still.
Baldazzar. Let us go down.
Politian. Go down, Baldazzar, go!
Baldazzar. The hour is growing late—the Duke awaits us,—
Thy presence is expected in the hall
Below. What ails thee, Earl Politian?
Voice. “Who hath loved thee so long,
(distinctly)
In wealth and woe among,
And is thy heart so strong?
Say nay—say nay!”
Baldazzar. Let us descend!—’tis time. Politian, give
These fancies to the wind. Remember, pray,
Your bearing lately savored much of rudeness
Unto the Duke. Arouse thee! and remember!

64
Baltasar. Calló. Vuelve el silencio.
Poliziano. No del todo.
Baltasar. Vamos abajo.
Poliziano. Ve tú, Baltasar.
Baltasar. Ya se hace tarde, el Duque nos espera…
Se espera tu presencia en el salón,
abajo. ¿Qué te aflige, Poliziano?
Voz: “…cuando yo te amé tanto
(distintamente)
en la risa y el llanto?
¿Puede tu corazón?
Di no… ¡Di no!”
Baltasar. ¡Bajemos! Poliziano, ya es la hora,
deja tus fantasías. Y recuerda,
te pido: tu conducta con el Duque
se ha parecido mucho a la rudeza
en estos días. ¡Arriba ya! ¡Y recuerda!

65
Politian. Remember? I do. Lead on! I do remember!
Let us descend. Believe me, I would give,
Freely would give, the broad lands of my earldom
To look upon the face hidden by yon lattice—
”To gaze upon that veiled face, and hear
Once more that silent tongue.”
Baldazzar. Let me beg you, sir,
Descend with me—the Duke may be offended.
Let us go down, I pray you.
Voice. (Loudly) Say nay!—say nay!
Politian. (Aside) ’Tis strange!—’tis very strange—methought
the voice
Chimed in with my desires and bade me stay!
(Approaching the window)
Sweet voice! I heed thee, and will surely stay.
Now be this Fancy, by Heaven, or be it Fate,
Still will I not descend. Baldazzar, make

66
Poliziano. ¿Recuerda? Lo recuerdo. Vamos, guíame.
Bajemos. Créeme que yo daría
las amplias tierras de mi baronía
por ver el rostro que oculta ese prado…
“Mirar, velado, el rostro, y escuchar
una vez más la lengua silenciosa”.
Baltasar. Una vez más, señor, te lo suplico:
baja conmigo. El Duque va a ofenderse.
Bajemos, te lo ruego.
Voz (fuertemente). ¡Di no… Di no!
Poliziano. (aparte) Qué curioso.
¡Me pareció que aquella voz sonaba
con mis deseos y me pedía quedarme!
(Se acerca a la ventana)
¡Voz dulce! Yo te escucho. Aquí me quedo.
Sea fantasía, por Dios, o sea el Destino,
no bajaré. Presenta mis disculpas,

67
Apology unto the Duke for me;
I go not down to-night.
Baldazzar. Your lordship’s pleasure
Shall be attended to. Good-night, Politian.
Politian. Good-night, my friend, good-night.

68
Baltasar, ante el Duque; no me iré
de aquí por esta noche.
Baltasar. Mi señor,
atiendo a vuestra orden. Buenas noches.
Poliziano. Buenas noches, amigo, buenas noches.

69
Scene 4

The gardens of a palace—Moonlight. Lalage and Politian.

Lalage. And dost thou speak of love


To me, Politian?—dost thou speak of love
To Lalage?—ah, woe!—ah, woe is me!
This mockery is most cruel—most cruel indeed!
Politian. Weep not! oh, sob not thus!—thy bitter tears
Will madden me. Oh, mourn not, Lalage—
Be comforted! I know—I know it all,
And still I speak of love. Look at me, brightest,
And beautiful Lalage!—turn here thine eyes!
Thou askest me if I could speak of love,
Knowing what I know, and seeing what I have seen.
Thou askest me that—and thus I answer thee—
Thus on my bended knee I answer thee.
Sweet Lalage, I love thee—love thee—love thee;
Thro’ good and ill—thro’ weal and woe I love thee.

70
Escena 4

Los jardines de un palacio. Luz de luna. Lálage y Poliziano.

Lálage. ¿Y voz me habláis de amor? Oh, Poliziano,


¿le habláis de amor a Lálage? ¡Ay de mí!
La burla es la más cruel, la más terrible.
Poliziano. ¡Oh, no lloréis! ¡No os lamentéis, que vuestras
amargas lágrimas me duelen mucho!
¡Consuelo, Lálage! Yo sé…, sé todo,
y aún hablo de amor. Miradme, bella,
brillante Lálage. ¡Poned en mí
los ojos! Preguntasteis si podría
hablar de amor sabiendo lo que sé,
y habiendo visto todo lo que he visto.
Me preguntasteis… y os respondo así…,
con la rodilla al piso, así os respondo:
Te amo, te amo, te amo, dulce Lálage,
en bien y en mal, en llanto y risa, te amo.

71
Not mother, with her first-born on her knee,
Thrills with intenser love than I for thee.
Not on God’s altar, in any time or clime,
Burned there a holier fire than burneth now
Within my spirit for thee. And do I love?
Even for thy woes I love thee—even for thy woes—
Thy beauty and thy woes.
Lalage. Alas, proud Earl,
Thou dost forget thyself, remembering me!
How, in thy father’s halls, among the maidens
Pure and reproachless of thy princely line,
Could the dishonored Lalage abide?
Thy wife, and with a tainted memory—
My seared and blighted name, how it would tally
With the ancestral honors of thy house,
And with thy glory?
Politian. Speak not to me of glory!
I hate—I loathe the name! I do abhor

72
No hay madre, con su hijo en el regazo,
que se estremezca con pasión mayor.
No hay un altar de Dios en ningún tiempo
ni sitio en el que arda un fuego más
sagrado que el que arde aquí en mi espíritu,
por ti. Es verdad. Aun por tus dolores
te amo… Tu hermosura y tus dolores…
Lálage. Orgulloso barón, es una pena:
¡os olvidáis de vos pensando en mí!
¿Acaso en el salón de vuestro padre,
junto con damas puras e intachables
de noble procedencia, puede estar
la deshonrada Lálage? ¿Ser vuesta
con su pasado sucio? ¿Cómo irá
su nombre herido a verse ante el honor
de vuestra casa? ¿Cómo ante su gloria?
Poliziano. ¡No me habléis de la gloria! Yo detesto…
¡Odio mis apellidos! Y el ideal,

73
The unsatisfactory and ideal thing.
Art thou not Lalage and I Politian?
Do I not love—art thou not beautiful—
What need we more? Ha! glory!—now speak not of it.
By all I hold most sacred and most solemn—
By all my wishes now—my fathers hereafter—
By all I scorn on earth and hope in heaven—
There is no deed I would more glory in,
Than in thy cause to scoff at this same glory
And trample it under foot. What matters it—
What matters it, my fairest, and my best,
That we go down unhonored and forgotten
Into the dust—so we descend together?
Descend together—and then—and then perchance—
Lalage. Why dost thou pause, Politian?
Politian. And then perchance
Arise together, Lalage, and roam

74
tan insatisfactorio, lo aborrezco.
¿No sois vos Lálage y yo Poliziano?
¿No os amo yo, y no sois vos hermosa?
¿Qué más necesitamos? ¡Ja! ¡La gloria!
No habléis de ella. Por cuanto yo adoro
y yo venero… Por mis ambiciones,
que habrán de ser mis guías en adelante…
Desprecio al mundo y doy mis esperanzas
al cielo. No hay labor que para mí
sea más gloriosa que por vuestra causa
arrinconar y pisotear la misma
gloria. ¿Qué importa? ¿Qué más da, mi bella,
mi superior, si nadie nos da honores
y bajo el polvo somos olvidados,
si descendemos juntos? Descendamos… / y acaso entonces…
Lálage. ¿Por qué os detenéis?
Poliziano. Acaso entonces nos elevaremos,
Lálage, juntos, y caminaremos

75
The starry and quiet dwellings of the blest,
And still—
Lalage. Why dost thou pause, Politian?
Politian. And still together—together
Lalage. Now, Earl of Leicester!
Thou lovest me, and in my heart of hearts
I fell thou lovest me truly.
Politian. Oh, Lalage!
And lovest thou me?
Lalage. Hist! hist! within the gloom
Of yonder trees methought a figure past—
A spectral figure, solemn, and slow, and noiseless—
Like the grim shadow Conscience, solemn and noiseless.
(Walks across and returns)
I was mistaken—’twas but a giant bough
Stirred by the autumn wind. Politian!
Politian. My Lalage—my love! why art thou moved?
Why dost thou turn so pale? Not Conscience’ self,

76
por la silente y estrellada casa
de los salvos… Y aún…
Lálage. ¿Por qué os calláis, Poliziano?
Poliziano. Y aún iríamos juntos…
Lálage. ¡Barón de Leicester! Vos me amáis, y yo,
en lo profundo de mi corazón,
siento que sois sincero en ese amor.
Poliziano. ¡Oh, Lálage! ¿Me amáis?
Lálage. ¡Silencio! Creo
que allá, entre aquellos árboles oscuros,
he visto a alguien… Era una figura
solemne y espectral; iba sin ruido,
lento…, cual la Conciencia, tenebrosa,
solemne, silenciosa… (Camina al otro lado de cuarto; vuelve)
No es verdad. Era una rama grande, que agitaba
el viento del otoño. ¡Poliziano!
Poliziano. ¡Mi Lálage…, mi amor! ¿Por qué os turbáis?
Habéis palidecido. ¿Es la Conciencia?

77
Far less a shadow which thou likenest to it,
Should shake the firm spirit thus. But the night wind
Is chilly—and these melancholy boughs
Throw over all things a gloom.
Lalage. Politian!
Thou speakest to me of love. Knowest thou the land
With which all tongues are busy—a land new found—
Miraculously found by one of Genoa—
A thousand leagues within the golden west?
A fairy land of flowers, and fruit, and sunshine,
And crystal lakes, and over-arching forests,
And mountains, around whose towering summits the winds
Of Heaven untrammelled flow—which air to breathe
Is Happiness now, and will be Freedom hereafter
In days that are to come?

78
Es menos que la sombra en que la habéis
imaginado… Que no agite más
a vuestro firme espíritu. La noche
y su aire helado, y la melancolía
en estas ramas ensombrece todo.
Lálage. Me habláis de amor. ¿Sabéis de aquella tierra,
Poliziano, de que habla el mundo entero…,
la tierra hallada apenas…, cual milagro,
por un hombre de Génova…, a mil millas
hacia el dorado oeste? ¿Un fabuloso
lugar de flores, frutos, resplandores
del sol, y lagos cristalinos, amplios
bosques, y montes cuyas altas cumbres
son circundadas por los vientos libres
del cielo…, cuyos aires traen contento
al respirarlos, y traerán después,
en días aún por llegar, la libertad?

79
Politian. Oh, wilt thou—wilt thou
Fly to that Paradise—my Lalage, wilt thou
Fly thither with me? There Care shall be forgotten,
And Sorrow shall be no more, and Eros be all.
And life shall then be mine, for I will live
For thee, and in thine eyes—and thou shalt be
No more a mourner—but radiant Joys
Shall wait upon thee, and call thee my beloved,
My all;—oh, wilt thou—wilt thou, Lalage,
Fly thither with me?
Lalage. A deed is to be done—
Castiglione lives!
Politian. And he shall die. (Exits.)
Lalage. (After a pause) And—he—shall—die?—alas!
Castiglione die? Who spoke the words?
Where am I?—what was it he said?—Politian!
Thou art gone—thou art not gone, Politian!
I feel thou art not gone—yet dare not look,

80
Poliziano. Oh, ¿desearíais…, querríais
huir a tal paraíso…, huir conmigo,
Lálage mía? ¿Huir conmigo allá?
Allá se olvidará todo cuidado,
todo pesar, y Eros será rey.
La vida será mía, pues viviré
por vos, y en vuestros ojos…, y jamás
seréis de nueva cuenta plañidera…,
porque radiantes alegrías serán
vuestras sirvientas, y ellas os darán
el nombre mi amada, de mi todo…
Oh, ¿querréis, Lálage, consentiréis en ir allá conmigo?
Lálage. Una tarea queda por realizar…, / ¡pues Castiglione vive!
Poliziano. No vivirá. (Sale)
Lálage. (Tras una pausa) ¿No vivirá? ¿Morir,
Castiglione? ¿Quién dijo estas palabras?
¿Dónde me encuentro? ¿Qué fue lo que dijo?
¡Poliziano! Te has ido… ¡No te has ido,

81
Lest I behold thee not; thou couldst not go
With those words upon thy lips—oh, speak to me!
And let me hear thy voice—one word—one word,
To say thou art not gone,—one little sentence,
To say how thou dost scorn—how thou dost hate
My womanly weakness. Ha! ha! thou art not gone—
Oh, speak to me! I knew thou wouldst not go!
I knew thou wouldst not, couldst not, durst not go.
Villain, thou art not gone—thou mockest me!
And thus I clutch thee—thus!—-He is gone, he is gone—
Gone—gone. Where am I?—-’tis well—’tis very well!
So that the blade be keen—the blow be sure,
’Tis well, ’tis very well—alas! alas!

82
Poliziano! Lo siento: no te has ido…
Pero mejor no miro, que no sea
que en verdad no te mire; no podrías
haberte ido con esas palabras
sobre tus labios… ¡Háblame! Permite
que oiga tu voz…, una palabra…, una,
para saber que no te has ido…, sólo
una pequeña frase…, que me diga
que no odias ni te burlas de mi débil
feminidad… ¡Ja, ja! No te has marchado…
¡Oh, háblame! ¡Sabía que no te irías!
Sabía que no lo harías, no podrías,
no te ibas a marchar. ¡Villano, no
te has ido…, me haces burla! ¡Y yo te agarro
así…, así! Se ha ido… Ya se ha ido…
Se ha ido… ¿Dónde estoy? Muy bien… ¡Muy bien
está! Que la navaja sea filosa,
seguro el golpe. ¡Bien! ¡Muy bien! ¡Qué pena!

83
Scene 5

The suburbs. Politian alone.

Politian. This weakness grows upon me, I am faint,


And much I fear me ill—it will not do
To die ere I have lived!—Stay—stay thy hand,
O Azreal, yet awhile!—Prince of the Powers
Of Darkness and the Tomb, O pity me!
O pity me! let me not perish now,
In the budding of my Paradisal Hope!
Give me to live yet—yet a little while:
’Tis I who pray for life—I who so late
Demanded but to die!—what sayeth the Count?

(Enter Baldazzar.)

84
Escena 5

Los suburbios. Poliziano, solo.

Poliziano. Esta debilidad me ataca. Siento


desmayo, y temo estar enfermo. ¡No
he de morir si no he vivido aún!
¡Detén…, detén tu mano, Azrael,
por un momento…, príncipe, poder
de las tinieblas y la tumba, ten
piedad de mí! ¡Tenme piedad! ¡No dejes
que muera ahora, a punto de nacer
mi dicha y paraíso! Dame aún
la vida…, sólo por un tiempo: yo
soy quien pide la vida, ¡yo, que tanto
tiempo pedí la muerte! ¿Qué declara
el Conde?

(Entra Baltasar).

85
Baldazzar. That, knowing no cause of quarrel or of feud,
Between the Earl Politian and himself,
He doth decline your cartel.
Politian. What didst thou say?
What answer was it you brought me, good Baldazzar?
With what excessive fragrance the zephyr comes
Laden from yonder bowers!—a fairer day,
Or one more worthy Italy, methinks
No mortal eyes have seen!—what said the Count?
Baldazzar. That he, Castiglione, not being aware
Of any feud existing, or any cause
Of quarrel between your lordship and himself,
Cannot accept the challenge.
Politian. It is most true—
All this is very true. When saw you, sir,
When say you now, Baldazzar, in the frigid
Ungenial Britain which we left so lately,

86
Baltasar. Que no habiendo causa alguna
de pleito o de pelea entre Poliziano
y él mismo, ha declinado el desafío.
Poliziano. ¿Qué contestaste? ¿Qué respuesta traes,
buen Baltasar? ¡Con qué fragancia espesa
viene la brisa de remotas tierras!
¡Un día más bello, una más digna Italia,
pienso, no han visto nunca ojos mortales…!
¿Qué dijo el Conde?
Baltasar. Que él, que Castiglione,
por no saber de pugnas existentes
ni de ninguna causa de conflicto
entre su señoría y él, no puede
tomar el desafío.
Poliziano. Qué gran verdad…
Todo eso es la verdad. ¿Cuándo has mirado,
Baltasar, en la helada, la durísima
Bretaña que hace poco abandonamos,

87
A heaven so calm as this—so utterly free
From the evil taint of clouds?—and he did say?
Baldazzar. No more, my lord, than I have told you, sir:
The Count Castiglione will not fight,
Having no cause for quarrel.
Politian. Now this is true—
All very true. Thou art my friend, Baldazzar,
And I have not forgotten it—thou’lt do me
A piece of service; wilt thou go back and say
Unto this man, that I, the Earl of Leicester,
Hold him a villain?—thus much, I prythee, say
Unto the Count—it is exceeding just
He should have cause for quarrel.
Baldazzar. My lord!—my friend!—
Politian. (Aside) ’Tis he—he comes himself! (Aloud) Thou
reasonest well.
I know what thou wouldst say—not send the message—
Well!—I will think of it—I will not send it.

88
tan calmo cielo…, libre de las manchas
perversas de las nubes…? Él, ¿qué dijo?
Baltasar. No más, señor, que cuanto ya os he dicho:
no va a pelear el conde Castiglione,
por no haber una causa.
Poliziano. Eso es verdad…
No es más que la verdad. Tú eres mi amigo
y yo no lo olvido, Baltasar. ¿Podrías
hacerme un gran favor? ¿Puedes volver
y decir a ese hombre que al barón
de Leicester, yo lo tengo por villano?
Eso, te pido, dile al Conde…, entonces,
sin duda, tendrá causa de conflicto.
Baltasar. ¡Señor! ¡Amigo mío!
Poliziano. (Aparte) ¡Es él! ¡Él mismo
viene! (en voz alta) Tú haz razonado bien. Yo sé
lo que dirás: que no hemos de mandar
tal mensaje… ¡Muy bien! Lo pensaré.

89
Now prythee, leave me—hither doth come a person
With whom affairs of a most private nature
I would adjust.
Baldazzar. I go—to-morrow we meet,
Do we not? —at the Vatican.
Politian. At the Vatican.

(Enter Castiglione.)

Castiglione. The Earl of Leicester here!


Politian. I am the Earl of Leicester, and thou seest,
Dost thou not? that I am here.
Castiglione. My lord, some strange,
Some singular mistake—misunderstanding—
Hath without doubt arisen: thou hast been urged
Thereby, in heat of anger, to address
Some words most unaccountable, in writing,
To me, Castiglione; the bearer being
Baldazzar, Duke of Surrey. I am aware

90
Ya no lo mandaré. Y ahora, déjame…
Viene aquí una persona con quien debo
tratar asuntos de lo más privado.
Baltasar. Me voy… Mañana nos encontraremos,
¿no es verdad…? Allá, en el Vaticano.
Poliziano. Sí, el Vaticano.

(Entra Castiglione).

Castiglione. ¡Es el barón de Leicester!


Poliziano. Soy el barón de Leicester, y vos veis,
¿no es cierto?, que aquí estoy.
Castiglione. Señor, un raro
malentendido…, un singular error…
ha surgido sin duda, y os ha urgido,
por tanto, en plena rabia, a dirigir
inexplicables términos escritos
a mí, a Castiglione; el portador,
de Surrey el duque, Baltasar. No sé

91
Of nothing which might warrant thee in this thing,
Having given thee no offence. Ha!—am I right?
’Twas a mistake?—undoubtedly—we all
Do err at times.
Politian. Draw, villain, and prate no more!
Castiglione. Ha!—draw?—and villain?
have at thee then at once,
Proud Earl!
Politian. (Drawing) Thus to the expiatory tomb,
Untimely sepulchre, I do devote thee
In the name of Lalage!
Castiglione. (Letting fall his sword and recoiling to the extremity of
the stage.)
Of Lalage!
Hold off—thy sacred hand!—avaunt I say!
Avaunt—I will not fight thee—indeed I dare not.

92
de nada que pudiera respaldaros
en este empeño, pues jamás he hecho
nada para ofenderos. ¡Ja! ¿No es cierto
que todo fue un error…? Sin duda… Todos
hemos de errar a veces.
Poliziano. ¡Desenvaina, villano,
y no hables más!
Castiglione. ¿Desenvainar…? ¿Villano…? ¡Ja!
¡Pues ven, entonces, ven, defiéndete,
barón tan orgulloso!
Poliziano. (Desenvainando) ¡A la tumba expiatoria y al sepulcro
temprano, así te mando, y en el nombre
de Lálage!
Castiglione. (Deja caer su espada y recula al extremo del escenario)
¡De Lálage! Detente…
¡Ten tu maldita mano! ¡Atrás, te digo!
Atrás… No pelearé… Yo no me atrevo.

93
Politian. Thou wilt not fight with me, didst say, Sir Count?
Shall I be baffled thus?—now this is well;
Didst thou say darest not? Ha!
Castiglione. I dare not—dare not—
Hold off thy hand—with that beloved name
So fresh upon thy lips I will not fight thee—
I cannot—dare not.
Politian. Now by my halidom
I do believe thee! coward, I do believe thee!
Castiglione. Ha! coward! this may not be!
(Clutches his sword and staggers toward Politian, but his
purpose is changed before reaching him, and he falls upon his
knee at the feet of the Earl)
It is—it is—most true. In such a cause
I am the veriest coward. Oh, pity me!
Politian. (Greatly softened) Alas! I do—indeed I pity thee.
Castiglione. And Lalage—
Politian. Scoundrel!—arise and die!

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Poliziano. ¿No pelearás conmigo, dices, Conde?
¿Así me vencerás? ¡Ja! ¡Esto está bien!
¿Dices que no te atreves?
Castiglione. No me atrevo…
Yo no me atrevo… Ten atrás tu mano…
Con ese nombre amado de tus labios
salido apenas, no peleo contigo…
No puedo… No me atrevo.
Poliziano. ¡Por lo más
sagrado, yo te creo! ¡Te creo, cobarde!
Castiglione. ¿Cobarde? ¡No ha de ser!
(Toma su espada y se acerca a Poliziano, pero cambia de parecer antes
de alcanzarlo y dobla una rodilla para quedar a los pies del barón)
Es… la verdad. En esta causa,
soy el peor cobarde. ¡Tenme piedad!
Poliziano. (Muy conmovido) ¡Oh, no! En verdad la tengo.
Castiglione. Y Lálage…
Poliziano. ¡Bellaco! ¡Ponte en pie y muere!

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Castiglione. It needeth not be—thus—thus—Oh, let me die
Thus on my bended knee! It were most fitting
That in this deep humiliation I perish.
For in the fight I will not raise a hand
Against thee, Earl of Leicester. Strik thou home—
(Baring his bosom)
Here is no let or hindrance to thy weapon—
Strike home. I will not fight thee.
Politian. Now s’Death and Hell!
Am I not—am I not sorely—grievously tempted
To take thee at thy word? But mark me, sir:
Think not to fly me thus. Do thou prepare
For public insults in the streets—before
The eyes of the citizens. I’ll follow thee—
Like an avenging spirit I’ll follow thee
Even unto death. Before those whom thou lovest—
Before all Rome I’ll taunt thee, villain,—I’ll taunt thee,

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Castiglione. No hace falta que sea así…
Así… ¡Deja que muera de rodillas!
Será lo justo que perezca así,
en tan terrible humillación, pues no
levantaré la mano en una lucha,
barón de Leicester, contra ti. Ya clava
tu espada… (descubre su pecho)
No hay obstáculo que impida
tu cometido. No resistiré.
Poliziano. ¡Infierno y muerte! ¿No estoy ya tentado,
y grandemente, a hacerle caso? Mas
escúchame, señor: no escaparás
de mí de esta manera. Está dispuesto
a que te insulten todos por las calles,
ante el ojo de cada ciudadano.
Te seguiré, fantasma vengador,
incluso hasta la muerte. Y ante aquellos
que más amáis, como ante toda Roma,

97
Dost hear? with cowardice —thou wilt not fight me?
Thou liest! thou shalt! (Exit.)
Castiglione. Now this indeed is just!
Most righteous, and most just, avenging Heaven!

98
haré escarnio de ti, villano… ¡Escarnio!
¿Me oyes? Tu cobardía… ¿No pelearás?
¡Mientes! ¡Has de pelear! (Sale).
Castiglione. ¡Esto es lo justo!
¡Justo y virtuoso cielo vengador!

99
Table of contents

Scene 1 22

Scene 2 34

Scene 3 52

Scene 4 70

Scene 5 84
Contenido

Prólogo 7

Escena 1 23

Escena 2 35

Escena 3 53

Escena 4 71

Escena 5 85
Poliziano. Una tragedia inconclusa de Edgar Allan Poe
se terminó de imprimir en la Ciudad de México
en abril de 2009.

En su composición se usaron tipos de la familia Palatino.