1

EVOCACIONES Y NAUFRAGIOS Francisco Javier Pavón – 1994

INTRODUCCIÓN “Si ha de pensarse algo de la personalidad, que se piense, pero que no se vaya más allá de mi determinación.” “A un hombre no se le mide por sus ambiciones, sino por sus renuncias.” ...De esta forma comienzan las notas que ahora transcribo; y que encontré en una caja medio podrida por el tiempo y la humedad, en una casa derruida de un pueblo. No sé quién las escribió, ni por qué, el único dato que puede sacarse de varias de las cartas, es la fecha, la mayoría en torno a...

2

EVOCACIONES Una gata está pariendo en la vieja cama de un niño. De las semillas arraigadas en el suelo, nacen unos verdes brotes tiernos. El águila real ha muerto, un cazador furtivo, un loco, lo ha matado. Las abejas no se molestan porque les roben la miel de sus colmenas. El pastor sube un momento a las rocas para arrancar romero. Las cuevas donde se cultivan los champiñones, han sido desalojadas por los chicos de las peñas, mientras duren las fiestas. En la balsa, grasienta y engañosa, han colocado la cucaña. Los peldaños de la Iglesia están cubiertos de nieve, y los pequeños se resbalan por ellos en sus trineos de sacos. En la plaza de toros, los troncos son mejores burladeros que las puertas pintadas de rojo, amarillo y rojo desteñidos. Las mujeres y los hombres salen al campo para recoger espárragos trigueros, después de las primeras lluvias de Abril. Una gata ha parido en una caja de cartón que hay en el trastero, y la leñera se ha llenado de juguetes viejos. El trillo navega incansable en las eras. ...Un cachorro divertido y rabioso ha destrozado todo es t o.

3

AUSENCIAS La mesa tiene la madera carcomida, y terminará por hundirse estrepitosamente entre el polvo. La lámpara de diamantes acristalados y cadenas roñosas, se sostiene del techo de adobe y le cuesta horrores no desplomarse. Los cuadros se ven favorecidos por las telarañas, que de alguna forma dan un toque de color a los lienzos. Atravesando el patio se llega hasta una bodega llena de tinajas volcadas, enormes y vacías. Una paja vieja y sucia inunda el suelo, los gatos se encaraman a una velocidad de vértigo, a los travesaños que aún se sujetan del techo. El desván se observa impresionante y torcido, el suelo retumba con las pisadas por mucho cuidado que se ponga, en no descargar todo el peso de golpe sobre los pies. Aquí también viven familias enteras de gatos, que huyen estremecidos por miedo a que se les pueda hundir la gatera, más que por que les visite alguien. La poca luz, entra por unas diminutas y destartaladas ventanas, enrejadas con hierros desiguales en forma de cruz; aprisionadas por el tosco grosor de las paredes. Enfrente justo, a través de las rejas, puede verse a duras penas, una casa derruida por los años; pero que conserva una puerta desdintelada, con un cerrojo oxidado y tosco, que permanece cerrado todavía, como si guardase la propiedad de las ruinas. Un bosque de musgo se apodera de las tejas, un musgo o una mala hierba que lo inunda todo.

4

PRESENCIAS Pero los años van condensándose, las cosas se hacen cada vez más viejas. Un arca del tesoro con patas de plomo, permanece inamovible en el desván oscuro de la casa. Al fondo, arrinconados en el baúl de roble, están los libros sucios y descoloridos llenos de recuerdos, decenas de sensaciones que todavía sobreviven. Dentro de ellos se ocultan muchos de los sueños que desabastecen, objetos entremezclados con las ideas: Fotografías antiguas, historietas y cuentos. Una mesa camilla y un brasero de metal descriptible. La mansión de adobe con arcos de herradura, y patios grandes con árboles, tapias y macetas. Recortes de periódicos, noticias que ni siquiera recuerdo. Una golondrina, un huerto, un pastor y campos inmensos. Tirachinas para apedrear pájaros, y bicicletas de segunda mano pintadas de azul hasta el “Orbea”. Alamedas perfectas, ríos, nidos , setas y esparragueras, ballestas demoledoras de hormigas con alas. Y cabañas. Y el musgo de los montes. Y las hojas de morera para los gusanos seda. Las arañas y sus agujeros. La cucaña y los columpios de cuerdas. La balsa y la fábrica de pan abandonada. Es asombroso ver tantas cosas mezcladas, y que todas quepan en la memoria; y que, pese a todo, no pierdan su significado ni su lugar en su diminuta historia. Aunque se confundan, eso llega a dar lo mismo... De todas formas, a veces los años se pueden guardar en el tiempo. Y se conformarán quizás con acabar en algún lugar de nuestro olvido.

5

NAVALQUEJIGO

Lo que vive: del pueblo son ruinas, las ocho o diez casas que quedan en pié, están deshabitadas. La iglesia es una obra magnífica de sencillez, su contemplación es suficiente para imaginarla erguida. Es elegante y bella, piedra sobre piedra, con sus rejas herrerianas, y sus robustos contrafuertes tallados. Toda su techumbre ha desaparecido, incluso los travesaños; la hierba y los destrozos antiguos inundan su interior. Aún así, su aspecto es de una agradable importancia. La fuente todavía echa agua, está rodeada de álamos y poyetes de piedra, el verdín ha crecido en todo el pilón. Y el chorro de la fuente, entabla melodías con el aire en un chapoteo constante, en el que algunas gotas se escapan, y se pierden.

6

LA CHIMENEA

...La chimenea invita al recogimiento, huele a leña y a libros abiertos. Los troncos de madera arden tranquilamente acompañando a la tarde. Dan ganas de calentar las manos y contarle las penas. Y encender un cigarrillo con sus ascuas, que son como secretos. Quisiera quemar todas las premoniciones de futuro inciertas, quisiera poder oler los misterios que ocultan las cosas que me rodean... Son un algo especial...como para mentes muy abiertas. Creo que debe de haber algo por encima de todo esto, algo imperecedero y absoluto, algo intangible, carente de realidad y de percepción. Tal vez, alguna Fe.

7

MONASTERIO DE BONAVAL

He pasado aquí las últimas semanas. El ambiente es húmedo, casi siempre lluvioso, el cielo es de tonos grises, y la luz del día es también de un gris transparente y suave. He paseado mis pensamientos por el verdor que inunda allá donde mires. No hay nadie aquí. He respirado y escuchado de este aire que rodea todo. Y la paz, la asombrosa tranquilidad de este lugar, la soledad casi espiritual para los solitarios. Y el silencio, un silencio impresionante, una creación y una recreación del alma del silencio aún no invadido. La conversación del paisaje, los secretos de la noche... Se escucha la nada, con una percepción inmensa y agradable. Estos días he recordado cosas de la vida y de la existencia que había olvidado. Y resulta, que mi memoria está plagada de momentos y lugares como éste. Momentos que parecen pobres, pero de un valor incalculable. Volver a casa empapado, como si viniese uno de vivir la historia, y no llegase uno a darse cuenta de que ya ha acabado. He pasado aquí las últimas semanas, y sé que pocas cosas hacen falta, ni siquiera los recuerdos.

8

LOS ARROYOS

Miles de arroyos se despeñan, para fundirse en abrazos de agua; a través de las piedras, por debajo y por encima de ellas. Las piedras se visten con sus mullidos bosques de musgo brillante, como abrigos de terciopelo verde y suave; y pintan los pliegues de sus pieles de piedra de tonos grises, húmedos y vivos. Los árboles se han dormido a sus pies, y cubren su desnudez con sábanas diáfanas de nubes y de aires. Las hojas muertas cubren de cierta ternura el valle y los caminos. La ternura resulta entonces le color ocre, amarillo, pardo, enrojecido y verde. La ternura parece dormir en el paisaje, y en la distancia entre lo real y lo inconfesable. Las nubes han bajado a las cumbres; entre las nubes, pueden sentirse sus caricias, como si todo se cubriese de lágrimas blancas y abiertas. El sentimiento llega a hacerse nube, y da la sensación de que parte de él, se marchase con ellas a lo desconocido. Es otoño un día de otoño mágico, más allá de la

9

dimensión de los sueños en otoño. Un sueño entre romántico y real, bajo un cielo desprendido, amante y grandioso. El valle, también se siente hoy diferente, como si emanase de él algo divino que pacificase al hombre. Las encinas, vigilan el manto de hojas que pueblan los montes; las encinas se extienden hacia lo alto, majestuosas en la incansable dureza de su sabia. Los cauces, que hace solamente unos días estaban secos, renacen con fuerza, casi con autoridad; recuperando sus dominios, salvando las cercas nuevas y sus aledaños; abriéndose paso entre los caminos, inundándolos. Cubriendo generosamente la pradera. Todo es de verdes intensos a ras del suelo, de verdes fuertes, robustos y frescos. Continúa lloviendo. Los sentidos se mezclan y se funden con el entorno. Estoy calado hasta los huesos, pero rejuvenezco, en las distancias o real con lo imaginable.

10

LAS ENCINAS

Las encinas permanecen graves, casi impasibles, centenarias sobre la hierba brillante. Me empapo de noche de pies a cabeza. Los árboles se tambalean con la tormenta, y les imito en su movimiento. Pienso que el universo es total, poderoso, infinito y eterno. Cualquiera puede transportarse al sentido y al sentimiento de la creación; y pasar atardeceres increíbles visualizando ser un águila, inspirando fuerte y reflexionando. Y después, volar, salir al espacio, e incluso atravesarlo. Imaginas que hay un dios que sonríe cuando le miras, y en ese dios, imaginas la sonrisa de todos los que fueron y los que han sido. Y, porque tal vez su sonrisa, sea la verdad de la existencia, y sea, la verdad de la mentira. Las encinas permanecen graves, casi impasibles, bajo la fuerza dominadora de la tormenta.

11

UNA NOCHE DE VERANO

Una noche de verano agobiante, como las otras noches pasadas. No puedo dormir, pese a que las ventanas estén abiertas y me encuentre desnudo; pese a eso, el calor, el humo, y el olor penetrante a tabaco, me mantienen en desvelo. El viejo reloj, no se olvida e repicar hora tras hora, como si quisiera recordarme que ya tengo que cansarme y dormir. Pero estoy lo bastante despierto, como para meterme en la cama, además, no quiero permanecer a tu lado inquieto; mirando al techo, a las sombras, a la noche... levantándome una y diez veces. Me gustaría capturar ese momento en el que al fin el cuerpo se da por vencido, y se rinde sin darse cuenta. Quisiera embotellar ese momento inconsciente, para poder darle un trago cada vez que quiera. Ese instante en el que los ojos se cierran, y comienza el s ueño. Pero eso no ocurre así como así, de modo que me siento derrotado, casi rabioso. Las hojas de los árboles permanecen quietas; tímidas, como si les costase algún trabajo balancearse, aunque sólo sea para engañarme y sentir un algo de alivio. Las miro fijamente, con desafío, con tantas ganas, que llego a sentir una brisa templada, un vaho, un aliento aéreo que es mentira. Y el péndulo dorado, perdido en su incansable tic-tac, en su tic-tac inagotable.

12

NAUFRAGIOS

A la mañana siguiente, amaneció temprano y frío como un témpano; era una mañana cruel, seguro que hoy también habría muertes. Se presentía con entereza, como si se respirase el desarraigo de todas las creencias. Los pasos, se perfilaban tras de sí, helados, a modo de pasión de un andar dolorido. Un reloj que habita en un día distinto cada día, impresionantemente adaptado al mundo. Incluso en estos días sin belleza, incluso en estas fechas imperfectas, siempre queda un reloj que marcha inexorable. Amaneció temprano, se levantó como una criatura marginal e indiferente, ligeramente errabundo; sostenido por pensamientos encontrados e irreconciliables. Sentía una antipatía natural hacia casi todo, porque le albergaba un terrible desaliento, de no saber dejar de ser vulnerable. Pero, no hay amargura incurable, y a ésta, pasados estos escarmientos menores, la dejó caer de golpe, para que se destrozase contra el suelo. ¿Qué importa después el suelo de la calle que le cobija? puede besarlo, escupirlo o compadecerlo; no dejará de ser suelo. Sonrió gravemente, como si realmente se hubiese roto algo. Al fin ha anochecido, temprano y frío también, como un témpano.

13

HUMO, DOLOR Y CENIZAS

.....Hubo ayunado aquella parda mañana, oscura y fría sobre su espalda. Iba a la tierra. Ausente del camino, porque no le cabía alegría a la tierra parda aquella mañana. Sobre su hombro, viajaba la madera de fatal mutismo, con el silencio de quien lleva consigo a la muerte. Amanecía lentamente el alba, con un profundo respeto a la desgracia. Durante la noche, estuvo lloviendo a cántaros, pero cesó antes de que las velas se consumasen; los lamentos, también se acallaron, ya cansados y sin consuelo. Las cosas de la casa, conformaban a la partida un concierto unánime por quien faltará en adelante. A pesar de su lejanía, también se resiente un océano desconocido, y las aves del cielo presienten que no deben de hacer ruidos con sus aleteos. Todo es un no saber por qué ni para qué. Caminaba hacia donde nacen los largos cipreses en su pequeño jardín, rectos, puntiagudos y serenos. Caminaba hacia el cementerio le los crisantemos. Aquella parda mañana se despidió, como mejor sabía hacerlo, de quien amaba. Tocando un saxofón sin ánimo, grave y lento. A través de su aliento, de sus notas y de sus dedos, se le desprendió amablemente el espíritu. Y quedó insensible en la habitación de su amor, doliente y saxofón, ambos sin alma. Un desequilibrio por un poco de amor sincero, por un puñado de hermosura en el gesto, por un puñado de verdad sin mentira. Por una barbilla sobre la frente, y una caricia en el cabello. ...Por un único beso real en esta vida.

14

LA NO COSECHA

Pasan los días y la tierra se empapa de sed; tras los cristales de una casa de labradores, una mirada curtida deja ver su sombra al cielo, provocándole. Un hombre viejo, se traspone absorto, pensativo; inspirando persistente el humo de su cigarro. Alza un poco la boina alguna vez, para acariciarse la frente con dureza. Se vuelve hacia mí, y me pregunta: ¿Por qué querrá Dios que no llueva? Como si yo fuese a darle alguna respuesta que lo justificase; no lo sé, le digo, paciencia. Como si tuviese yo que enseñarle algo sobre la paciencia.

15

LAS CICATRICES

Es como si no le costase ningún trabajo llegar a ser como a no ser. Cuando pienso en su forma de vivir, desapruebo las primeras impresiones, y todas las demás también...vive, sin fines previos. Por un laberinto impresionante, un laberinto sin razón, distante de cualquier lógica. Algo más que solitario, casi deambulante diría yo, aunque creo que nunca le he escuchado lamentarse por eso. ......Pero las pesadumbres de un hombre, son mucho más diversas de lo que a mí pueda parecerme. Supongo, que no se puede describir la sensación de verte desparramado por el suelo, con un montón de torpes años, añejos y lentos. Entonces, todo lo que te rodea está quieto, los objetos no se mueven, permanecen asombrosamente estáticos, conmovedores, como una luna llena en la noche. Daba la sensación de desconocer la verdadera naturaleza humana, la baja condición de los hombres, algo así como un desconocimiento peligroso de las realidades; no sé si un desconocimiento, o una transgresión moral apasionante, profunda y enigmática. El no mostraba anexiones hacia nadie en concreto, ni siquiera en las más graves de las desgracias. Los demás existían y no existían al mismo tiempo; pero no despectivamente, no; sino de una forma inexplicablemente natural.

16

EL OJO DE LA VERDAD

Me dijo que se encontraba bien. Cuando me habla, reconozco a mi soledad en sus palabras, metida en ellas, llevándome al extremo de su percepción, cogiendo de la mano el secreto más íntimo de todos, de todo lo que no se puede confesar. Tuve que ser cruel, tuve que serlo. Y al final, allí estuvimos los dos, más solos que uno solo de nosotros. Y fue, cuando me sumergí en el oscuro suburbio de la pasión, en ese punto donde cualquiera de nosotros puede convertirse en un ser repentino e irreconocible. Por la mañana, no quise leer tu nota, sabía con seguridad lo que me esperaba. Por lo tanto, abandonado por fin a esta miseria en la que me dejas, he consolidado la idea de que no te necesito.

17

LA MALDICIÓN DEL NO

Del sinsabor de la tierra, nace un tipo descontento de ser siervo; y, tras la noche, mezclado con el sudor de otro cuerpo, admite sumiso su derrota. Avanzaba dirigiéndose al extremo de todos los extremos. Se le iban cayendo de las manos los detalles, como un extraño que acompaña a todo el mundo a todas partes, como un amante en busca de otro amante. No sé que pudo pasarle, pero tampoco soy quién para preguntarlo. Aunque a él, a lo mejor sí que le importase. Alguien se propone burlarse de las normas, y se burla de ellas. ¿Quién es después el responsable?- Nadie.

18

LA SOLEDAD

Parece cuestión de vivir una época distinta de la que se vive a diario, parece como si se estuviese en un tiempo de amor aislado; en el que a pesar de todos los excesos, huele a miel de adiós para corazones amargos. ...Junto a un muro deshojado y despoblado, se halla erguido sobre la espalda. Entremezclado musculosamente con los adoquines, empedrado en ellos como la misma piedra. Duro y tierno. Ninguna es su lamentación en ese momento; al contrario, todo es vivencia. La soledad es de la misma esencia que la ilusión, pero sin ansiedad. Se te mete dentro y tú la llevas, como si por imprescindible, pudiese estar cono no estar; y dejar uno de ser lo que es uno. La soledad, debe ser una constante vital, de una incomprensible ecuación que defina la existencia. Su medida, su fórmula, no existe. A veces, la soledad es una sangre que corre por delante de los sentidos, que va más allá de ellos, cuya rojez invisible se incorpora a través del aire, por nuestros pulmones, hasta el enjambre de venas que nos mantiene vivos. Sin embargo, otras veces la soledad es un ángel de la guarda de nuestra sombra; algo que nos hace comprender el fin de las cosas. Y una vez descubierto, nos permite dejarnos ver, tras un muro, el que sea, ante quien sea.

19

EL HOSPICIO

Cada día que pasa, se respira la voz destronada de no sé qué dios. No comprendo qué clase de vida es ésta, y a veces, siento andrajosos sentimientos aunque sublimes. Estos deben ser los hombres y mujeres que subsisten. Todo este ambiente de desastre, en este disparate de edificio en el que nadie va a ninguna parte, es una locura; y cualquier rostro de estos que observo, merece mejor trato que tan mala suerte. Yo no puedo hacer nada, pero me gustaría tener el poder de cambiarlo. Creo que debe de ser así, por alguna razón que yo no entiendo, y acabo asumiendo que es que tiene que haber desgraciados y miserables. Personillas con mal destino que dejan mal sabor de boca.

20

LA NOCHE

En las calles viejas, tras la pared, se esparce un vino añejo capaz de saciar alguna sed. Gira la manivela de un organillo. Humo y olor con losa de aire ardiente, a punto de obturar vasos y producir embolias; encajando miradas y desgranándolas. Todos como habitantes desconocidos, voluntariosos de juerga. Reclusos como la historia misma, de una época, pasada, presente o por venir; mejor, igual o peor, ¿Qué más da? Cautelosamente, la madrugada se va vaciando, y solamente quedan en las calles los de siempre, en todas partes y en todas las ciudades. Ellos, y algún vestigio de vida empapado de sudor y escalofríos.

21

LA PUNTA DE LA CABALA

Luego llega la hora de recoger todo, y se nos mueren muchas cosas sin darnos cuenta. Decidí no traicionar la sensación de estar vivo que aún conservaba. La alegría, aunque pequeña, de este hecho, representaba una victoria de la conciencia sobre su propia intranquilidad. Desprenderse de todo para empezar de nuevo, o al menos, para no llegar cargados. Tal vez sea una locura desprenderse de las cosas fácilmente, pero es una actitud que arrastra hasta el límite de lo admisible. Justo hasta donde dices, ya no aguanto más, y nada de esto me sirve.

22

AGONÍAS MENORES

Estoy tumbado en la cama, es muy temprano. Estoy recién despierto; por la ventana se asoma un día gris y violento, me acerco hacia ella medio adormilado y la abro. Tomo aliento, lleno mis pulmones de aire húmedo y mis ojos de nebulosa. Me encaramo al poyete de la ventana, y allí permanezco largo rato agachado, sin pensar en nada. Creo que transcurrió mucho tiempo, debí sentirme cautivado, y salté a la hierba blanca y densa que se esparcía abajo. El suelo del campo estaba empapado, mis pies se hundían silenciosamente en la tierra. Anduve unos metros, muy despacio, pero no logré distinguir nada. Noté un frío intenso, y que la niebla se transformaba en una lluvia hiriente que se metía hasta los huesos, volví al poyete, y pasé dentro. Me metí en la cama, y encendí un cigarrillo. Miro al techo, como esperando a que se me ocurra alguna idea... ...Allí forjé el sentimiento de querer abandonar aquel lugar. Entonces, la decisión de marcharme, consigue tranquilizarme.

23

LA DUDA DEL SENTIMIENTO

¿Quién duerme en la orilla de mis arterias confundiéndome ; que no permite circular a mi sangre como debiera; que no despierta tras la muerte como los muertos, porque no está muerto. Qué hace en mí, respirando en mis pulmones, alveolado en ellos; metido en mi estómago, entretenido en poner tapones a la quietud; que penetra en mis nervios y les enreda, que se adueña de mis músculos y les espasma. Quién hace esto, poseer como un fantasma mi cerebro?

24

EL SURCO DE UNA SOMBRA

...Me marché de allí, porque no podía soportar por más tiempo, ese deseo que me estaba volviendo loco. Al tiempo, sólo recuerdo mis ojos llorosos o rabiosos cuando cerré la puerta detrás de mí. Por nada del mundo sentí que sacrificaba nada. Otro sitio, ¿qué más daba después de tantos? Al salir, intuyo alguna cosa que no quiero reconocer, y obligo a mi conciencia a que se calle. Además, ya no sirve de nada descubrirlo, ni siquiera para quedarme tranquilo.

25

LA LOCURA

Tu cabello huele a tierra mojada, como tus párpados; el agua que llega hasta tu boca, sabe también a tierra mojada. Me mantengo parado, de pié, mirando a la tormenta de la noche, como si hubiese por fuerza de decirme alguna cosa, algún secreto. No sé distinguir mucho de ti, salvo esa vena salvaje que llevas dentro. Sonreí más tarde, sin entender del todo por qué quieres que me apoye en el árbol, por qué insistes en que frote mi camisa y mis pantalones sobre su tronco. Sé que un hombre no debe de amar así, pero yo no podía remediarlo. Era feliz a lo mejor, a pesar de no saber quién deseabas que fuese y a quién querías que amase.

26

EL DÍA DE LOS DÍAS

...Llegar pronto a sentirse absolutamente desligado de conceptuaciones; poder marcharte a cualquier parte, sin rumbo fijo, sin premeditación. Querer irse, e irse, con alguien o no. Sin más. Aquella noche bebí demasiado. Cuando llegué al lugar donde vivía entonces, el perro comenzó a enredar entre mis piernas mientras andaba por el pasillo; tal vez, intentaba ser cariñoso conmigo, pero lo lancé contra la cama cogiéndolo por el cuello. Me dejé caer, y dormí vestido. A la mañana siguiente me sentí mal, mi insatisfacción era tremenda. El perro se encontraba a mi lado, mirándome no sé si con lástima o con miedo; le pedí disculpas y le acaricié. Su expresión de ternura me hizo sentir una humillación aplastante. El mundo apenas si se significaba. La realidad se me dibujaba enorme y fría. Salgo afuera, para aliviar mi vista de estas cuatro paredes; entonces, me siento unido al barro, mojado por la lluvia que se pierde entre mis ropas. Veo diminutos torrentes a mis pies, que se hunden y resbalan a cada paso que doy. Soy feliz, pienso. No obstante de no tener la dichosa suerte, de estar conforme conmigo mismo.

27

EL ÚLTIMO EXTREMO

...Apoyado codo a codo con mi estatua, al abrigo de los mármoles vivos que cobijan la sangre ardiente; aquella que traspasa de sus ojos, ciegos impulsos a mis sentidos. Y me desdibuja todo entero y por completo, y me deja sin aire, en un audaz abrazo de piedra y de carne en la intimidad; cálido beso de labios fríos y lentos, dotados de un alma esculpida sin mancha. De su belleza clásica, se bebe la paz, y una cierta soledad, un deseo y un enamoramiento que nunca llegan. Romántico sentimiento de placer anhelar ser as í. Envidia, no tanto de su hermosura como de su indiferencia. Te he deseado así, de piedra, no de carne y hueso; y te deseo, no para amarte, sino para ser como tú. Y sentirme oculto en los sótanos de este sitio tan miserable. Olvidado, como tú, pero dulcemente igual a ti...Alguien que viaja con el tiempo justo de despertar pasiones que jamás va a cum plir Alguien sin criterio, y sin crueldad.

28

UN NO SABER QUÉ

¿Imaginar? sí. Pero cómo diablos se besa una oscuridad colgada de un cuadro. Daría vueltas y más vueltas por encontrar ese dichoso sentimiento. En última instancia, de nada o de poco nos sirve tanta experiencia inapropiada. Más que nada, porque acaba uno acostumbrándose a la resistible tentación de no hacer nada para evitarlo. En el fondo, pocas cosas son respetables más allá de las impuestas por el miedo y por los intereses. Ni siquiera huir sirve para algo. Los valores y las virtudes se confunden en la incesante búsqueda de su identidad. Y al final de todas las pequeñas guerras que tenemos, lo que menos te puedes sentir es conforme. Esto no es un paraíso, aunque también se aleje de forma irrecuperable; te das cuenta de lo que eres, un ser infinitamente pequeño e incivilizado, herido por tantas costumbres. Nuestra vida pasa como sin prisa, y apenas si nos damos cuenta de cómo pasa. Y la que llevamos dentro es tan distinta, que si nos tapásemos los ojos, nos hiciese menos daño, y nos diese menos m iedo.

29

QUICO

...Es impresionante la callada y cómplice compañía del abuelo, que se comporta a su aire. Como si supiese antes que nosotros lo que decimos, y lo que no decimos; él se sonríe, a su aire, sin que los demás le demos demasiada importancia. Se nos antoja bien lo que se le antoje al otro, como una especie de anarquía correcta de personas que viven la vida sin demasiados impedimentos Temprano, me despertó para encender la hoguera. El se lo tomaba como un secreto entre los dos. No temas, me dijo, esto que quieres quemar no lo leerá nadie. Yo entiendo que hagas eso. Y, estate tranquilo:”Yo no sé leer”. Esas palabras, me provocaron una impresión tremenda, una satisfacción y una envidia profundas. Así, entre vaso y vaso de vino, ardieron aquellos escritos, con tantos recuerdos graves y leves dentro. Al final, se dirigió a mí con esa sonrisa noble de los años no pasados en balde; y, seguidamente, me ofreció la bota de vino, en una especie de consideración que yo no llegaba a entender bien del todo.

30

EL ABANDONO

Me marcho. Bajo este techo se queda aferrada a todas las cosas de este cuarto, la vida que fue mía y que ahora dejo. Bajo este techo, voy a dejar ahora a mi memoria; que se desgarre aquí ella sola si quiere hacerlo, porque yo me marcho. Siento que quiero huir entero, sin dejar pedazos. Irme sí, sin temor a cualquier parte...Bajo este techo, habita el vacío en que vive una muerte sin descanso; y no quiero que pertenezca a mis pertenencias. Me voy. Sin compromisos. Sin la venganza a cuestas. Que se quede mi voluntad si quiere quedarse. Que se entretenga si quiere en sorprender resquicios donde no los hay. Yo no voy a revolverme contra mi recuerdo, ni a desafiarle, ni a amenazarle. Lo dejo, solo eso. No creo que se quede apegado nada de mi vida en estos rincones. Y, aunque así sea, no podría mostrarse conmigo indestructible; porque en definitiva, tampoco se trata de destruir nada el que ahora me vaya.

31

A CRISTÓBAL P. GALDÓN

...Me dicen que te has quitado la vida. Y me asusta pensar que yo viví antiguamente que te habías muerto; y ahora, cuando es cierto, te revives en el silencio más callado del alma. En el alma misma del silencio. Intento imaginarte en cada momento como eras, tal y como eras. A solas, camino descamisado durante la noche, por un campo oscuro y solitario. Después de pensar en el sentido de tu vida y de tu muerte, miro a lo alto y le espeto un “mierda de vida” al cielo. Regreso a casa agotado, como si viniera de estar contigo en el otro lado, de explicarte lo que siento... Y quiero, que pese a todo, no dejes que me abandone a ser sino lo que soy, sin miedo, aunque lo tenga; y sin doblegaciones, aunque me falten las fuerzas. Y ahora pienso, ¿de qué sirve algunas veces sumergirse aún más en la miseria?

32

LAS PROMESAS La oscuridad de la tristeza resplandece apacible entre la quietud del alma del alma. No escucho llantos, no captan mis sentidos las sombras de las cosas de aquí, ni las de un sitio desconocido. ¿De qué sirven entonces los llantos de las sombras? De nada, la luz de las sombras tampoco tiene oídos. Mi propio tiempo, en el que todo carece de misterio, y en el que nada me pertenece sino mi instinto. Nada tiene ya misterio, ni las promesas. Las promesas son como una lluvia que alarga la espera de las cosas, que después de todo, no significan nada. Cierro los ojos pero no consigo despegarme del suelo, para conquistar el espacio con la esbelta danza de un cuerpo desnudo, que se agitase a modo de pecado o de gloria. Me veo correr en el papel, como si de verdad estuviese lloviendo por todas partes; pienso que mi vida se ha adueñado de mi vida sin mi consentimiento. Y esto, es al mismo tiempo la inacabable fuente de mi agotamiento. Siento un volátil significado de las ausencias notorias. El todo y la nada de la historia. Una ilusión que se hace eterna a la espera anhelante de amores imposibles. Un vacío explota dentro de mi pecho y desborda mi vida, transformándola imperturbable. La tierra se parte, y no es mejor suerte caer en un lado o en el otro. Siempre es necesario empezar de nuevo. Y siempre tiene que quedar otro remedio.

33

EL DÍA SIGUIENTE

Tomada la mañana de tus manos, bajo el inminente amanecer del día, tu cuerpo dormido emana una piedad suntuosa, una perdición de principio a fin de sus entrañas. El aire se transforma en una prisión entre tú y yo; quiero desearte de nuevo pero ni siquiera me atrevo a mirarte con insistencia mientras duermes. No debo perder la conciencia por completo, pienso. Pero viéndote ante mí, tu belleza, tu enamoramiento, hacen que mi voluntad se rinda a ti bajo cualquier condición que tú le impongas. ¿Cómo no amarte? lo difícil sería dejar de hacerlo. Vivir para ti, es algo extraordinario para la orfandad de mis años.

34

ANOCHE TODO ERAS TU

...Esta noche te miro mientras tomas un sorbo de café; no hay nadie en el bar y me distraigo con la higiene de tu voz; tampoco en la mesa de al lado hay nadie. Te recorro de arriba a abajo, mirándote. Tus brillantes ojos verdes, tus labios brillantes...te observo aprendiéndote en una ocasión única. Sé que no es bueno desearte tanto, pero no soy capaz de controlar ese deseo...como si la devoción se hiciese carne. Estamos juntos en un café antiguo, pienso que te vas a levantar en cualquier momento, y ya no voy a volver a verte más. No sé por qué pienso eso, pero lo pienso. Nos levantamos, y vigilo con cuidado la forma en que te diriges hacia la calle; intencionadamente camino detrás de ti, para contemplarte. Caminas a mi lado hablando y hablando, la calle se ha llenado de noche; no logro comprender todo lo que me dices porque no le presto toda la atención que mereces. Quizás por eso permanezco callado tanto tiempo, mirando solamente cómo se mueven tus labios .

35

MI AFICIÓN A TI

Y siempre la misma sensación cuando paseas a mi lado por la calle, y siempre la misma sensación de cárcel cuando camino solo. No soy capaz de tener en la cabeza otra cosa distinta que no tenga que ver contigo; que no seas tú; porque sé, que si te pienso, no es posible que haya vacío aunque no estés conmigo. Porque es imposible que me quede en blanco en mi afición a ti. No comprendo cómo puedo a veces desear hacerte daño, puedo hacer muchas cosas, pero al final no puedo. Porque es en vano todo lo que haga o diga, deje de hacer o de decir...voy a ti y dejo de tener control sobre mí voluntariamente, para acabar amarrado a ti, en el mar del olvido que tú elijas, cuando tu lo elijas... Y tus besos, los besos más tiernos que jamás me hayan dado.

36

LOS CELOS

No quiero secar mis lágrimas porque quiero que recorran el camino que quieran, y no quiero inhibir mi sentimiento, porque te quiero. Todo es te quiero. Así, he pasado la tarde pensando deseos, como un niño que sueña despierto, y tiraba con fuerza herraduras a lo lejos, e imaginaba tréboles de cuatro hojas naciéndome de los dedos, y miles de palomas blancas en todos los poyetes de las ventanas. He pasado la tarde besando vírgenes y santos imaginarios, cristos de oro y de plata, y cristos de palo y de hojalata, y ángeles con sexo en un cielo de diamantes. Pedía el mismo deseo una y otra vez…después de volverme casi loco, le quise vender mi alma al demonio. Pero no era justo hacer eso...En ese momento desperté. Y me sentí conforme de estar junt o a t i. Finalizó la tarde empapada en frescor, y se oscureció la noche, sin esa ansia de necesidad de ti que me cegaba, sin esa obligación de perder que me tenía tan perdido. Tu cuerpo permanece al lado de mis pensamientos, duerme ajeno a todo lo que siento por ti en este momento. Te recorro despacio, viajo por tu dimensión sin llegar a tocarte con mis manos, con la mirada a veces solamente. Como si me estuviese alimentando constantemente de ti.

37

VENUS

“Ni una lágrima de desgracia nunca; ni un sudor de ahogo nunca; una desnudez solamente al llegar a tus ojos, una necesidad de amarte solamente. Ni una escasez de elegancia nunca, un suspiro solamente al llegar a tus ojos, una inspiración de deseo solamente. Ni una carencia delicada nunca, ni un duelo de angustia, ni un reflejo oscuro; una transparencia sólo al llegar a tus ojos, una brillantez fuerte solamente. Así es la pasión que me apasiona. Te abrazo profundamente cuando tu sueño es profundo; te acaricio para comprobar que tu piel sueña con la misma expresión de alivio que tus labios...Así te amo cuando duermes, con más cuidado, sintiendo la intensa sensación de cuerpo y alma conjugados en el indescriptible paraíso de la calma.”

38

TUS SUEÑOS

Me desperté muy de mañana. Permanecí a tu lado observándote. De vez en cuando te mueves o toses levemente. Me gusta estar presente mientras duermes, me gusta estar junto a ti cuando descansas, como en un estado de vigilia voluntario. Amarte es lo más fácil, siento que la esencia de tu cuerpo se mezcla con el mío de forma inolvidable. Mientras te miro, recuerdo que antes los días se me escapaban de las manos sin darme cuenta, se me iban a no sé dónde; como un alma al tiempo cargada de deseos, que se le antojase corto el espacio donde dejarme verlos. Pero ahora no, ahora tú no dejas que mis deseos sean volátiles, porque tu deseo adolece en la profunda fisura de tus manos. Porque tu deseo te duele en la enorme levedad de tu pecho. Porque tu deseo te hiere, en las hondas comisuras de tu mirada que parece eterna. Tu deseo es tan fuerte, que hasta es capaz de hacerse con mi deseo y adueñarse de él. Me gusta percibir la pasión que siento por ti mientras descansas, intuir la pasión que sientes por mí en el interior de tus sueños. Un instinto que me descubre el sentido del sinsentido, y me convierte en invulnerable, casi en inmortal. Aunque algunas se sufra, no importa, el sufrimiento es otra de las delicias de amarte. Sí, confieso que me produce dolor amarte, tanto o más que placer amarte. A veces, tengo la sensación de que me adoras. Y me pregunto a veces, qué pensarás de mí, qué idea tendrás de lo que siento, qué pasará por tu cabeza cuando te amo. Si estarás tan lejos del mundo como yo.

39

NIEBLAS

Las nieblas son como nubes que juegan a ser niños a ras del suelo. Las nieblas, son como hombres del campo, que despiertan sobre la hierba entre los árboles. Las nieblas son ancianas que pasean muy despacio, al amanecer tardío de los otoños sin año. Las nieblas, son amantes que se escapan de sus alcobas prohibidas. Las nieblas son almas que bajan del cielo, para sentir y recordar de cerca, a los hombres y a los tiempos. Las nieblas, son besos y sudores de los amores que nunca mueren.

40

LAS ALAS DE LA ESPALDA

Caminaba muy despacio, desnudo entre los árboles de Noviembre; y se encontró con la desnudez de sus pies entre la hierba; hasta que alcanzó a comprender que las tinieblas no eran lo que le molestaba, sino los falsos esclavos de la libertad, quienes le ahogaban. Caminaba muy despacio, como no queriendo llegar a ningún sitio, como queriendo llegar, después de todo,

de cualquier modo

41

EL TIEMPO NO SE MIDE

El tiempo no se mide, le dije, se respira. Por eso su mirada se quedó pronto sin vida, su sonrisa perdió la voz de la sonrisa, y su belleza se inundó por completo. El tiempo no se mide, le dije, se respira. Para sentir en paz la alegría y la tristeza, en ese punto medio en que parecen ser la misma cosa.

42

TALISMÁN

...Una afinidad fascinante, una seducción que se adhiere a su hechizo, una confrontación estremecedora del deseo, una noción irracional del paraíso más cercano. Un engaño arrebatador para los sentidos, un saber latín que embruja el alma, un objeto manso sin consideración. …Una suposición sin causa, ni origen, ni religión.

43

EL AIRE

Torpemente sobre la hierba, el aire se entretenía cada dos por tres en distraerse; quizás no le importase sentirse. De cualquier modo, el aire tiene torso, y manos, y ojos, invisibles. un instinto desnudo entre las piedras, el cielo o los árboles; como un llanto de claveles inimaginable, un ser con tanta desenvoltura en ser,

…que casi no existe.

44

UN HOMBRE BUENO

Me has enseñado dónde se queman las palabras, a darme cuenta de cómo viajan las cosas sin moverse, a buscar la razón, y a comprender qué es la puerta de tu cas a, a atravesar la tierra que se extiende más allá, a extraviarme, perderme como fugitivo del eco de la gente, a abandonar las voces que gritan afuera… Y ser al fin, como las noches de invierno solitarias, sobrecogedoras y eternas. Ya no me asusta el desierto de mi nombre, ya no quiero llegar a ser, y cuanto menos soy, mas soy; y cuanto menos tengo, más tengo; y cuanto menos te miro, más te siento. Enséñame ahora, desacierto. dónde es t á el porqué del

45

BAÑOS DE NOCHE

Más allá del pensamiento existe una clase de sabiduría, que consiste en no saber nada; de noche, en las montañas, cuando no logro deshacerme de la estupidez que me une a las pertenencias, a la vanidad y a lo cotidiano; cuando me esfuerzo por encontrar una motivación distinta de la calidad terrena, cuando estoy al borde de rendirme porque me veo sin fuerzas...entonces, ahí está, surge. Un sosiego espontáneo, más allá de la realidad de las cosas que existen, casi en la puerta de la inexistencia; entonces algo dentro de mí se desprende, quiebra. Soy capaz de olvidarme de todo, de desaprender mi vida y despreciarla, soy capaz de ser infinito sabiéndome nadie. La mente aparece ante mí intacta, plena de sensaciones, atravesándome con un cosquilleo de emoción indescriptible, sublime, absoluto. Nada importa en ese momento, empezando por mí, nada ni nadie tiene importancia. Todo es de otra forma, aunque todo sigue siendo como estaba. Estos baños de noche habitan siempre aquí, esperando hombres y mujeres. Porque en la vida, no hay por qué llegar de cualquier modo a cualquier parte. Y no hay que darle más vueltas.

46

DESVIVIRSE

Quietud sólida y secreta por ti siento, palabra impronunciable de mis adentros, invento un sueño igual a ti, y en ti desaparezco. No soy fiel a nada, obstinada torpeza del fingimiento; áspero beso con sabor a incienso, piedra de fusil que esclaviza gestos, fiera entre dos luces siempre equívoca. Amor que no es amor es desconcierto. Y cuanto más me acerco a ti, más me alejo, con más dolor si cabe que llevarte dentro. Vete, márchate, no existas, déjame tu ausencia como destierro, y llévate la culpa de mi arrepentimiento; o abrázame… Para morir a manos de lo más cierto.

47

EL VAGABUNDO

Era un caballero de divagaciones, un vividor de calles advenedizo de charlas solitarias; errático paseante, inquieto de sabiduría de ausencias. De ese tipo de personas perdidas y desafortunadas, que parecen saber más de lo que la mayoría de la gente sabe, del lugar donde se esconden las alegrías silenciosas y baldías de los hombres. Llevaba en su mirada tristes retazos de penas, como si ser el mismo, se hubiese convertido en su tristeza.

48

ENCINASOLA

Algunas veces los recuerdos suenan como las primeras gotas de lluvia sobre las hojas de los árboles en los meses de abrigo. De pequeño, una persona mayor me adiestraba junto a la noria acerca del funcionamiento de los cangilones; y me daba a probar hierbas, como el hinojo. De pequeño, confundía mucho las cosas: los berros, los espárragos, los jabalíes y la lechera de latón; los gorriones, las palomas torcaces y las codornices; el burro y las alforjas, el pozo de la sima y las fuentes, el espliego y los mimbrales; el rebaño, el tejar y las siestas; el botijo, la navaja y los tomates con sal; las sanguijuelas y las charcas, los soportales de la plaza, y la mujer del juez; los pasodobles en la plaza de toros y el esfuerzo por atrapar los perdigones, los tordos aceituneros y los perros salvajes; los coches de metal con las poleas de los pozos. De pequeño, confundía mucho las cosas, hasta las casas con los árboles, y el olor de los libros con los fusiles de palo, el aire con la lumbre... Reír y llorar por las mismas cosas por las que callaba.

49

EL ÁNGEL DE LA GUARDA

Iba a escribir como dirigiéndome a alguien, iba a empezar diciendo: si me ves así, es porque… y es tan sencillo el porqué profundo; que es, simplemente, que no había quien no hay, a quien dirigirme para conversar. Iba a dedicar un día o dos para desahogar lágrimas, porque de la tristeza que se guarda surge daño; y, por último, iba a dejar una silla vacía cerca de mi lado… …por si alguien llega de improviso derramando descansos.

50

ACORDES DE LISZT

Y si vuelven tus cenizas de las zarzas, y tus cartas del fuego y la alameda, que el agua de la fuente se detenga; para que encierre blanca entre tus párpados las quimeras; y amanezca su frescura en las entrañas, para que duerma verde la verdad sobre tu vientre; y sentir que no despierta cuando rezo, el amén de tu destierro entre las manos.

51

COSAS DEL MUNDO
Un caballo turco de cuero, con estribos dorados y riendas de hierro. Una caja de madera de Pakistán sellada con flores de Lis de verde tierra. Una cabeza antigua de Buda, modelada en bronce, hueca, muda. Un incensario para quemar secretos con olor a mirra. Un cojín persa que representa a Buda sobre un elefante, bordado a base de piedras y lentejuelas brillantes. Un gambelán y una caña de lluvia de emociones intensas. Un baúl de la India con doble fondo, para ocultar las hierbas. Un odre de camello, para cruzar a duras penas el desierto. Una escribanía con los tinteros llenos de tinta reseca, y una pluma de ánade ya muerta. Una silla de enea muy pequeña, descolorida, descompuesta, terca. Una vasija Celta de color ceniza, de sabor ceniza, de cenizas llena. Una Lucerna romana sobre la Biblia, pero por debajo de ella. Un pedestal de granito desgastado por el tiempo; y por el tiempo desgastados, todos los libros viejos. Dos hachones de latón rodeados de leyendas, y peanas marmoleadas de verde con tesoros en sus vetas como penas de aguanieve. Y un sagrario revestido de pan de oro que no es oro; y candiles, y quinqués, y cajas árabes granadinas. Candelabros de culturas milenarias sobre columnas de piedra. Tarros de botica para ungüentos secretos de panaceas y venenos. Morillos de metal dorado y un fuelle de pellejo; y cerámicas de La Cartuja, cuando existió en otro tiempo. Y dos amorcillos gemelos jugueteando entre las ruinas del jardín de un monasterio.

52

Y un legajo de papeles escritos, que descansan en las cintas rojas de las cinchas del caballo del orgullo.

...y, después de todo, el frágil mundo de las palabras.

Fco. Javier Pavón

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful