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3. El Propósito de las Pruebas

3. El Propósito de las Pruebas

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Dios tiene un propósito en las pruebas que todas las personas vivimos
Dios tiene un propósito en las pruebas que todas las personas vivimos

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Título: El Propósito de las Pruebas. Lugar: Iglesia Cristiana Nezahualcóyotl Pasaje: Santiago 1:2-12 Fecha: 25 de Abril de 2006 Propósito: Edificar y alentar. Idea Central: Todas las pruebas en la vida del creyente tienen un propósito específico, debemos orar a Dios para descubrir cuál es. Sobre las pruebas en la vida del creyente, ¿Quién no ha atravesado o atraviesa por pruebas? Creo que ninguno podría levantar la mano. ¿Qué cristiano no sufre o atraviesa por tribulación, quien puede decir que no ha experimentado aflicción en esta vida? Todo ser humano atraviesa por dificultades, a veces de una forma u otra, pero todos atravesamos por momentos de tribulación. No todos con la misma intensidad o en el mismo sitio, sino que cambia tanto en su naturaleza como en su intensidad. Pero hay algo que es muy cierto en la tribulación: las pruebas son ineludibles, no nos podemos escapar de ellas. No se pueden evadir, es parte del ser humano. Santiago es esta sección de su epístola nos muestra la experiencia universal de todo creyente, y la forma en la que se deba afrontar este tipo de pruebas. Leamos Santiago 1:2-12 Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, 3sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, 4y que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada. 5Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. 6Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra. 7No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor, 8siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos. 9Pero que el hermano de condición humilde se gloríe en su alta posición, 10y el rico en su humillación, pues él pasará como la flor de la hierba. 11Porque el sol sale con calor abrasador y seca la hierba, y su flor se cae y la hermosura de su apariencia perece; así también se marchitará el rico en medio de sus empresas. 12Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman.
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Para comprobar si un diamante es genuino, una de las pruebas que los joyeros aplican, es la que ellos llaman la prueba del agua. Un diamante falso nunca va a brillas con la misma intensidad que un diamante genuino. Pero a veces es difícil

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distinguir a primera vista. Los que conocen de piedras preciosas, dicen que la prueba del agua definitivamente permite detectar entre un diamante genuino y uno que no lo es. Lo que se hace es sumergir ambas piedras en agua limpia y lo que se percibe es que el diamante genuino resplandece con un brillo singular y la otra piedra pierde su brillo. Esto es lo que hacen las pruebas en cuanto a la fe del creyente, aquellos que dicen conocer a Cristo. Un mero profesante que pasa por la prueba, atraviesa por la prueba y demuestra una fe sin brillo. Es simplemente imitación. Pero un creyente genuino para por la prueba y el Señor la usa para que su fe brille de una manera singular. Este es al propósito de Santiago, presentar una serie de exámenes de nuestra fe que demuestren o saquen a relucir las características de la fe real, de una fe genuina, y para comenzar nos habla del primer examen, la tribulación, las pruebas, la aflicción en la vida del creyente, y las pruebas entonces van a revelar su nuestra fe es real, genuina i si simplemente es una imitación de los que es real. Todos para comenzar debemos establecer el hecho de que todo ser humano, creyentes o no creyentes, pasamos por pruebas, es una experiencia universal. La Biblia nos enseña que todos somos seres caídos, hemos sido afectados por el pecado, vivimos en un contexto caído, en un mundo caído, en una sociedad caída y por lo tanto experimentamos pruebas múltiples, de todo tipo. Un ejemplo de esto nos lo dice Job 5:6-7 Porque la aflicción no viene del polvo, ni brota el infortunio de la tierra; 7 porque el hombre nace para la aflicción, como las chispas vuelan hacia arriba.
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Y aquí no está hablando exclusivamente de creyentes, sino que está hablando de todo ser humano. La naturaleza de una chispa es saltar, volar. De la misma manera, es parte del ser humano sufrir tribulación, pasar por pruebas. Este es el punto del pasaje. En Job 14:1-2 nos dice: 1 El hombre, nacido de mujer, corto de días y lleno de turbaciones, 2como una flor brota y se marchita, y como una sombra huye y no permanece. Creo que todos nos identificamos con ese común denominador. ¿Quién no es nacido de mujer? Todos, absolutamente. Nuestra vida es corta, 75 años como promedio de acuerdo a la OMS, y en esos años hemos nacido y vivimos para ser turbados, para ser probados.

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Eclesiastés nos presenta un análisis desde la perspectiva humana de la condición humana en 2:22-23: 22 Pues, ¿qué recibe el hombre de todo su trabajo y del esfuerzo de su corazón con que se afana bajo el sol? 23Porque durante todos sus días su tarea es dolorosa y penosa; ni aun de noche descansa su corazón. También esto es vanidad. Lo que nos está diciendo el rey Salomón es que todos nuestros días están afectados, teñidos por tribulación o aflicción de algún tipo. Aún el Señor Jesús experimentó y vivió esto.
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La Biblia nos dice en Isaías 53:3 que Él fue… Fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción; y como uno de quien los hombres esconden el rostro, fue despreciado, y no le estimamos.

Su vida se distinguió por una vida de quebranto, una vida de pruebas, y asís como el Señor pasó por aflicción, también nos advierte en Juan 16:33 33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo. Eso es garantizado, la aflicción en la vida del hombre es garantizada, y el creyente también sufrirá como el resto de la gente. Pablo nos dice en 2 Corintios 4:8 Afligidos en todo, pero no agobiados; perplejos, pero no desesperados; 9 perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos; 10 llevando siempre en el cuerpo por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
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Qué esperanza nos da el apóstol. Hay aflicción pero también hay victoria. Las pruebas son un hecho inevitable en nuestra vida, y Santiago nos enseña que la fe genuina de un creyente no se va a demostrar por la ausencia de aflicciones o pruebas en nuestra vida, sino en cómo el responde ante la aflicción. Dios no promete una vida fácil, un colchón de rosas. Él nos prometa pruebas, pero en medio de las pruebas también nos promete socorro, y el Hijo de Dios va a responder a la luz de la protección y la ayuda divina. Todo hijo de Dios va a atravesar por diferentes pruebas. Alguien dijo lo siguiente: “Dios tuvo un Hijo sin pecado, pero ningún hijo sin una cruz”. (Cf. Lc. 9:23)

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Cómo reaccionamos a la prueba determina la clase de fe que tenemos. Si nuestra fe no se demuestra en la aflicción, es una fe que no sirve. Si mi fe se demuestra únicamente cuando las cosas van bien, puedo decir que confío en Dios, o que confío en las circunstancias. La Biblia está repleta de hijos de Dios, héroes de la fe que pasaron por pruebas increíble. Seguramente el más conocido es Job, un hombre justo, fiel que perdió todo lo que poseía; hijos, siervos, posesiones, la misma salud. Y para agregar a su sufrimiento, tuvo que tolerar el consejo de su esposa “Porqué no maldices a Dios y te mueres”. Esto fue parte de su aflicción. Sus amigos le dijeron que seguramente tenía pecado en su corazón y por eso estaba sufriendo. Job seguramente sufrió como la mayoría de nosotros jamás hemos sufrido. Observe la reacción de Job ante esta gran prueba en 1:21-22: 21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. El SEÑOR dio y el SEÑOR quitó; bendito sea el nombre del SEÑOR. 22En todo esto Job no pecó ni culpó a Dios. Veamos 8 propósitos por los cuales la prueba viene a nuestra vida. 1. Para Fortalecer nuestra Fe 2 Crónicas 32:31 31 Aun en el asunto de los enviados de los gobernantes de Babilonia, que mandaron a él para investigar la maravilla que había acontecido en la tierra, Dios lo dejó solo para probarle, a fin de saber El todo lo que había en su corazón. Este versículo muestra que Dios dejó solo al rey para probarlo, para hacerle conocer lo que había en su corazón. Dios sabe todo lo que hay en nuestro corazón, pero nosotros no. A veces Dios envía pruebas para que hagamos un inventario espiritual. Cuando las cosas van bien, tendemos a no examinarnos con cuidado, con profundidad, a hacerlo superficialmente, pero cuando Dios envía una prueba lo hace para que veamos en que condición está nuestra fe, la utiliza para que nos examinemos, saber que es lo que hay en nuestro corazón. Las pruebas nos ayudan a encontrar cosas en nuestros corazón que por lo que por lo general no vemos. A veces nos creemos muy espirituales, orgullosos por que hemos logrado en la vida y, cuando viene la prueba, Dios la utiliza para que veamos lo que hay en nuestro corazón, nuestros objetivos, nuestros deseos. Dios nos hace ver las cosas que no habíamos notado.

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Cuando Dios nos permite observar esto, lo único que podemos decir es: “Gracias Señor por mostrarme lo que hay en mi corazón, me doy cuenta que no soy tan espiritual, tan inteligente, no soy tan bueno como me creía, gracias Señor por esta prueba”. Dios prueba el corazón de Ezequías, el de usted, el mío para saber que es lo que hay en ellos. No es que Dios no sepa lo que hay en él, sino que el problema es que nosotros no sabemos lo que hay. Dios usa las pruebas para sacar a flote todo lo que debe ser eliminado de nuestra vida, todo aquello que no sirve. Si vemos la prueba como un problema, si la recibimos con enojo, con inconformidad, si hacemos berrinche como cuando a un niño se le niega un juguete o un dulce, esto quiere decir que nuestra fe aún está muy débil y que necesitamos crecer. Por el otro lado, cuando no comprendemos que es lo que estamos viviendo, está triste, afligido cuando no conocemos la causa aparente, pero sin embargo está descansando en el Señor, vive con alegría, confiando en Dios, entonces está demostrando que su fe es fuerte y que a través de es prueba su fe va a ser fortalecida. Job era un hombre de fe, justo, intachable, temeroso de Dios y apartado del mal, tal como lo dice Job 1:1 1 Hubo un hombre en la tierra de Uz llamado Job; y era aquel hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Podríamos decir que no había mejor hombre sobre la tierra que Job. Y paso la prueba sin desobedecer a Dios, confiando en Él. Cualquiera que hubiera vivido algo así, se hubiera jactado de la firmeza con la que soporto la prueba, pero que es lo que Job de si mismo: 5 He sabido de ti sólo de oídas, pero ahora mis ojos te ven. 6 Por eso me retracto, y me arrepiento en polvo y ceniza. El justo Job, como no había otro en la tierra, a través de la prueba se da cuente que su fe estaba sucia, que había mugre, cosas feas que solamente la prueba pudo mostrarle, y Job dice: Señor yo no sabía lo que hablaba, solo te conocía de oídas, pero ahora te veo, te conozco por que Tú eres, me arrepiento.

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Hasta cierto punto su fe era superficial. Dios quiere que nuestra fe sea fuerte. Dios nos dice en Jeremías 9:23-24 23 Así dice el SEÑOR: No se gloríe el sabio de su sabiduría, ni se gloríe el poderoso de su poder, ni el rico se gloríe de su riqueza; 24mas el que se gloríe, gloríese de esto: de que me entiende y me conoce, pues yo soy el SEÑOR que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra, porque en estas cosas me complazco—declara el SEÑOR. Jeremías nos dice que Dios quiere que le entendamos más y que le conozcamos más, y a veces la única forma en la que le podemos y entender es a través de una prueba intensa, o de cualquier magnitud Dios desea que le conozcamos. 2. Para Humillarnos Dios envías las pruebas para humillarnos. Para enseñarnos a desconfiar de nuestra propia fortaleza y confiar en Él. Para bajarnos del pedestal en que nos hemos subido. Es muy común que tengamos un concepto más alto de nosotros mismo del que debemos de tener, y Dios envía una prueba fuerte a veces para bajarnos el copete. Hay muchos creyentes que se creen demasiado. Esto se ve principalmente en personas que tiene cierta autoridad en la iglesia: pastores, ancianos, diáconos, directores de servicio, líderes en general. Y a veces Dios toca a estas personas para mostrarnos que debemos ser humildes, debemos de servir a nuestros hermanos. Un ejemplo claro lo vemos en 2 Corintios 12:7 7 Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca. Pablo había tenido un privilegio muy grande: ser escogido por Dios para servirle a Él. Tenía dones incomparables, habilidades humanas pocas comunes, revelaciones como ninguna otra persona había tenido. Previamente en este mismo pasaje leemos: 2 Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (no sé si en el cuerpo, no sé si fuera del cuerpo, Dios lo sabe) el tal fue arrebatado hasta el tercer cielo. 3Y conozco a tal hombre (si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo

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sabe) 4que fue arrebatado al paraíso, y escuchó palabras inefables que al hombre no se le permite expresar. Todo esto podía llevarlo a una conclusión: pensar de sí mismo de una manera errada. Creer que era una persona especial porque Dios lo había llamado, pensar que Dios se había sacado la lotería por haberle permitido escogerlo. Es por ello que Dios le envía una prueba para que no se considera más de lo que no es. Este mensajero era para humillarlo, para mantenerlo con la cabeza a bajo, para evitar que quisiera enaltecerse. La prueba vino en su vida para mantenerlo en un nivel de humildad. Un siervo de Dios no debe pretender elevarse, un siervo de Dios debe ser lo que es: siervo, esclavo de Dios y del Señor Jesucristo; y si dios lo pone a lavar pisos, ese es su lugar. El exaltar a una persona es cosa de Dios, no de los hombres y menos cuando una persona pretende exaltarse a sí mismo. No nos podemos exaltar o adular a nosotros mismo. Si esto va a suceder, deben otras personas las que te adulen, no tu mismo. Tú no hables bien de ti, deja que otros lo hagan. Daniel es un ejemplo de esto. Él no pidió el reconocimiento de los reyes, ni de Nabucodonosor, ni de Belsasar, ni de Darío, pero Dios permitió que este hombre fuera reconocido y él le diera toda la gloria a Dios. La prueba nos ayuda a ser eso. ¿Sabes que tipo de hijo quiere Dios? Isaías 66:2 nos lo dice: Todo esto lo hizo mi mano, y así todas estas cosas llegaron a ser—declara el SEÑOR. Pero a éste miraré: al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra. Como siervo de Dios siempre debes mantenerte con la cabeza abajo.
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Nos ayuda a alejarnos de una forma de pensar humana Colosenses 3:1 dice: 1 Si habéis, pues, resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Nuestra tendencia es siempre fijarnos en las cosas de esta tierra, tener una perspectiva humana, una forma de pensar desde el ángulo secular que no proviene de Dios, cosas que no nos sirven para resolver los problemas de la vida.

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Es probable que la prueba de Felipe en el evangelio de Juan tuviera este enfoque. Observe lo que sucede en Juan 6:1-7 1 Después de esto, Jesús se fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. 2 Y le seguía una gran multitud, pues veían las señales que realizaba en los enfermos. 3 Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos. 4 Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. 5 Entonces Jesús, alzando los ojos y viendo que una gran multitud venía hacia El, dijo* a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para que coman éstos? 6 Pero decía esto para probarlo, porque El sabía lo que iba a hacer. 7 Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no les bastarán para que cada uno reciba un pedazo. Esta era probablemente una prueba especial para sus discípulos. La respuesta de Felipe nos muestra que su mente estaba puesta en las cosas de la tierra, esta respondiendo desde el punto de vista humano, buscando una respuesta con recursos humanos únicamente. El Señor prueba a sus discípulos para mostrarles que su perspectiva terrenal no sirve de nada en algunos momentos. Y lo mismo nos sucede a nosotros: hay ciertas pruebas en las no hay una respuesta humana, estamos totalmente imposibilitados para resolverla. Humanamente no hay solución. Esta es la prueba, y el propósito es que levantemos la vista, que comprendamos que los recursos que en ese momento necesitamos no son terrenales, sino espirituales, eternos. Cuando estamos al borde de no saber que hacer, Dios envía una prueba que nos hace mirar, enfocarnos en las cosas de Dios, y esto nos produce confianza en Él, no fijándonos en las cosas que el mundo nos ofrece, sino en lo que proviene de Dios. Dios desea que nos enfoquemos en las cosas de arriba, y que nos alejemos de pensar o enfocarnos en las cosas terrenales y seculares. En Mateo 6:33 leemos: 33 Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 4. Nos ayudan a poner nuestra esperanza en la Eternidad A medida que vamos madurando en el Señor, nos damos cuenta de que las cosas de la tierra son temporales y sin valor. Aún lo que más queremos en esta vida se va, se desgasta.

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La vida se va perdiendo a través del proceso de envejecimiento, a través de la pérdida de la salud. Notamos que nuestro cuerpo ya no es como hace 20, 30 o 40 años. Los seres queridos desapareces, se pierden. El dinero se acaba, las posesiones se van desgastando. Y todo esto es parte de una ley universal: la 2ª Ley de la Termodinámica. Según esta ley, todo está destinado a desaparecer, el vigor de la juventud se esfuma. Dios envía pruebas para que valoremos aquellos que realmente vale, lo que es eterno, en las cosas espirituales, las cosas que nunca van a terminar, donde no habrá muerte, donde no habré enfermedad, donde no habrá ningún tipo de desgaste. A medida que vamos creciendo espiritualmente y vamos madurando en el Señor, añoramos cada vez más y más las cosas espirituales, anhelamos estar en la presencia del Señor, en Su gloria donde no habrá sufrimiento, solo felicidad. Es muy común que nos enfoquemos tanto en las cosas de la tierra y esto nos provoca que nos olvidemos donde está nuestro verdadero hogar. Somos peregrinos en esta tierra, solo estamos de paso porque nuestra morada está en los cielos, y Dios envía pruebas para forzarnos a poner nuestra atención en eso, que nuestra ciudadanía está en el cielo. Romanos 8:18 dice: 18 Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada. Fuimos destinados para esto: la gloria; una realidad que cada día está más cerca. Pablo continúa diciendo en 2 Corintios 4:16-18 16 Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día. 17 Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, 18 al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. Las pruebas nos ayudan a poner la mira en las cosas que realmente tienen valor eterno.

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5. Nos ayudan a revelar lo que realmente amamos Un ejemplo muy familiar lo encontramos en Génesis 22:1-17. En este pasaje se describe la prueba más crítica en la vida de Abraham, donde el Señor le manda hacer algo inimaginable. Esta prueba de Abraham nos enseña que a veces somos probados en cosas que son muy cercanas a nosotros. Cosas que amamos de manera exagerada, algo a lo cual nos aferramos que no queremos soltar. Dios a veces nos pone una prueba donde nos fuerza a discernir en que condiciones está nuestra fe y nos abre la mano, y nos obliga a soltar. Por sobre todas las cosas Abraham confió en Dios. La fe de un hijo de Dios brilla con mayor resplandor a través de la prueba. Abraham fue probado para saber lo que en realidad amaba: o amaba a Isaac supremamente, o amaba a Dios supremamente. La prueba demostró que Abraham por sobre todas las cosas amaba a Dios, y a menudo la prueba tiene ese objetivo: mostrarnos lo que realmente amamos. ¿Amamos más a nuestro padre, madre, hijo, hija, esposo, esposa, novio, novia, nosotros mismos? O quizá no es una persona, probablemente sea una posesión, o una posición, el reconocimiento de la gente, el dinero, el trabajo, etc. Quizá haya algo que todavía tiene nuestro primer amor, y que no es Dios. Dios utiliza la prueba para ayudarnos a entender esto. El Señor Jesús lo dijo de una manera tan clara, que cualquier persona debería entenderlo. Mateo 10:34-39 dice 34 No penséis que vine a traer paz a la tierra; no vine a traer paz, sino espada. 35 Porque vine a PONER AL HOMBRE CONTRA SU PADRE, A LA HIJA CONTRA SU MADRE, Y A LA NUERA CONTRA SU SUEGRA; 36 y LOS ENEMIGOS DEL HOMBRE serán LOS DE SU MISMA CASA. 37 El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí. 38 Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39 El que ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por mi causa, la hallará. ¿Quiere decir esto que literalmente debemos de aborrecer a todo mundo? Lo que el Señor está enseñando es que el grado de amor que tenga por Dios debe ser tal que si Él así lo quiere, estaré dispuesto a dejar y abandonar lo que sea necesario para seguirle.

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Esto es lo que hizo Abraham: estuvo dispuesto a sacrificar a su propio hijo, el hijo por el cual había esperado 20 años. Esto era lo que Dios quería de Abraham, lo obligó a elegir entre su hijo y Dios. Cuando pasamos por una prueba, lo que debemos hacer es escudriñar nuestro corazón y preguntarle a Dios si hay algo que tenga nuestro amor antes que Él. 6. Nos enseñan a valorar la Bendición de Dios La razón nos enseña a valorar el mundo. Los sentimientos nos enseñan a valorar el placer. Pero la fe, nos enseña a valorar la Palabra de Dios. Cuando estamos afligidos y vamos a la Palabra de Dios, y vemos lo que ella nos duce y lo que realmente vale, a través de la obediencia a la Palabra de Dios encontramos bendición. Dios desea que a través de la prueba valoremos sus bendiciones, que las encontramos en lo que Él nos dice en Su Palabra. En medio de la aflicción y la prueba, un hijo de Dios puede acudir a la Palabra y obedecerla, a través de esto obtener bendición. Cuando comparamos la Palabra de Dios con las cosas de este mundo, nos damos cuenta del valor infinito que tiene y podemos decir: Esto es mejor que cualquier cosa en este mundo. David dice en al Salmo 63:3 3 Porque tu misericordia es mejor que la vida, mis labios te alabarán. Mejor es un día en los atrios de Dios, que mil afuera de ellos. 7. Nos ayuda para prepararnos en ayudar a otros cuando están sufriendo La prueba no solo nos sirve a nosotros, sino que también nos prepara para ayudar a otros cuando están sufriendo por una prueba. Lucas 22:31-32 dice Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para zarandearos como a trigo; 32pero yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y tú, una vez que hayas regresado, fortalece a tus hermanos.
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El propósito de la prueba de Pedro fue simplemente para reconocer sus flaquezas, pero después también para ayudarle a sus hermanos más tarde.

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Esto es esperanzador, que aún cuando estamos en medio de la prueba, el Señor está intercediendo por nosotros. Es algo impresionante cuando podemos es cuchar la Palabra, percibir una acción de algún hermano que ha pasado por una prueba similar, y esto nos consuela, nos fortaleza, nos conforta. Dios quiere que nuestras pruebas sirvan como medio de bendición para otros también. 2 Corintios 1:3 dice Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, 4el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios. 5 Porque así como los sufrimientos de Cristo son nuestros en abundancia, así también abunda nuestro consuelo por medio de Cristo.
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Dios quiere que este consuelo sea de bendición a nuestra vida y en la de nuestros hermanos. Dios nos prueba, nos consuela y después nos usa en el consuelo de otros. Que hermoso es saber que las pruebas por las que pasamos también pueden ser de bendición para nuestros hermanos. 8. Para desarrollar fortaleza perseverante y ser más útiles Un pastor puritano dijo lo siguiente y cito: “El valor de un soldado nunca se conoce en tiempos de paz” La utilidad de un guerrero no se puede medir en tiempos de paz, sino en el calor de la batalla, es allí donde se prueba quien es. Dios nos envía pruebas para fortalecernos, para ejercitar nuestros músculos espirituales y estar listos para la batalla siguiente. Esto es una garantía. Las pruebas son precisamente para eso Esto es parte del propósito de Dios para nuestra vida.

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