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Las pulsiones y las fases del desarrollo de la organización sexual

Las pulsiones y las fases del desarrollo de la organización sexual

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Resumen sobre la temática realizado a partir de varios textos freudianos, preparado para alumnos del profesorado de nivel inicial
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El concepto de pulsión en Freud El concepto de sexualidad descubierto por el psicoanálisis no corresponde a un comportamiento instintivo.

Este último tiene un objeto y un fin relativamente fijos y preformados. Los fines y objetos de la pulsión sexual son eminentemente cambiantes. En la traduccción de las Obras de Freud de López Ballesteros, este concepto aparece como "instinto" , siguiendo la de Strachey al inglés,; es un error de traducción, ya que para Freud hay dos términos diferentes, Trieb e Instinkt, pero también un error de concepto. El término instinto tiene implicaciones claramente definidas que están muy alejadas del concepto freudiano de pulsión. Freud entiende a la pulsión como el representante psíquico de una fuente de estímulos intra somática en continuo fluir, a diferencia del estimulo que es producida por excitaciones singulares provenientes desde afuera. Así pulsión es uno de los conceptos de deslinde de lo anímico con respecto a lo corporal. En sí no poseen cualidad alguna, sino que han de considerarse como una medida de trabajo para la vida anímica. Lo que distingue una pulsión de otra es su relación con las fuentes somáticas y con sus metas. La fuente de una pulsión es un proceso excitador en el interior de un órgano y su meta consiste en cancelar ese estímulo de órgano. La pulsión es una fuerza constante que ataca desde el interior del cuerpo por lo tanto una huída no vale para nada contra ella. Llamamos “necesidad” al estímulo pulsional lo que cancela esta necesidad es la satisfacción. La incapacidad de huir de los estímulos pulsionales plantea exigencias elevadas al sistema nervioso y sobre todo lo obligan a su propósito ideal de mantener alejados a los estímulos puesto que producen un aflujo continuado e inevitable de estos. Las pulsiones son los genuinos motores de actual nivel de desarrollo del sistema nervios. La pulsión aparece como un concepto fronterizo entre lo anímico y lo somático como un representante psíquico de los estímulos que provienen del interior del cuerpo, como una Punteo sobre Pulsiones y Sexualidad Infantil Lic. Nadia Greco y Lic. Andrea Balli Página 1 de 9

medida de exigencia de trabajo que es impuesta a lo anímico a consecuencia de su trabazón con lo corporal. -Esfuerzo: suma de fuerza o la medida de exigencia de trabajo que ella representa. Toda pulsión es un fragmento de actividad. -Meta: en todos los casos la meta es la satisfacción que solo puede alcanzarse cancelando el estado de estimulación en la fuente de la pulsión. -objeto: el objeto de la pulsión es aquello en o por lo cual puede alcanzar su meta la pulsión. Es lo más variable en la pulsión, no está enlazado originariamente con ella sino que se le coordina sólo a consecuencia de su aptitud para posibilitar la satisfacción. Pude ser un objeto ajeno o como parte del propio cuerpo. Puede ocurrir que un mismo objeto sirva simultáneamente a la satisfacción de varias pulsiones. Un lazo particularmente íntimo de la pulsión con el objeto se acusa como fijación de aquella. -Fuente: Fuentes somáticas: zonas erógenas. La zona erógena es un sector de la piel o de mucosa en el que estimulaciones de cierta clase provocan una sensación placentera. Existen zonas erógenas predestinadas como la boca, el ano, los genitales, pero cualquier otro sector de la piel o de la mucosa puede servir como zona erógena. Pertenecen al cuerpo, pero constituído de manera tal que no todos tenemos las mismas zonas erógenas. La piel es la zona erógena por excelencia.. La pulsión sexual está compuesta por diversas fuentes. Freud, en este texto “Pulsiones y destinos de pulsión” propone dividir las pulsiones primordiales en pulsiones yoicas o pulsiones de auto conservación y las pulsiones sexuales. Las sexuales, buscan el placer y las otras tienen por meta la auto conservación del individuo. Luego Freud va a ubicar ambas dentro de lo que conceptualiza como Pulsión de Vida, o Eros, que tendría como fin la unión, la creación y el progreso. Se regula por el PP que implica, mantener las variaciones de placer-displacer y que las diferencias sean mínimas. La pulsión de Muerte o Tánatos, cuyo fin es el de reducir lo viviente al estado inorgánico, reducir los volúmenes de energía psíquica a “0” (cero) Punteo sobre Pulsiones y Sexualidad Infantil Lic. Nadia Greco y Lic. Andrea Balli Página 2 de 9

Disposición perversa poliforma de la sexualidad infantil Para Freud existe una pulsión sexual desde la infancia. Para él en neonato trae consigo gérmenes de mociones sexuales que siguen desarrollándose durante cierto lapso, y luego sufren una progresiva sofocación. En el niño no se han erigido o están en formación los diques anímicos contra los excesos sexuales: la vergüenza, el asco y la moral. El niño encontrara gusto en todas las perversiones y las realizara. La vida sexual del niño es esencialmente autoerótica (su objeto sexual es su propio cuerpo) y sus pulsiones parciales aspiran a conseguir placer cada una por su cuenta, enteramente desconectadas entre sí, esto permite demostrar la disposición perversa polimorfa del niño. Igualmente, a veces, la vida sexual del niño muestra componentes que envuelven a otros objetos sexuales. Por ejemplo la pulsión de ver y de exhibir y de la crueldad. Por ejemplo el niño tiene complacencia en mostrarse desnudo y siente placer en ver los genitales de otras personas. La moción cruel y su enlace con las zonas erógenas traen consecuencias en la vida. El punto de llegada del desarrollo lo constituye la vida sexual del adulto llamada normal; en ella, la consecución de placer se ha puesto al servicio de la reproducción, y las pulsiones parciales, bajo el primado de una única zona erógena, formando una organización sólida para el logro de la meta sexual en un objeto ajeno. La mayoria de los hombres tenemos una amnesia que cubre los 1ros años de la infancia. Esas mismas impresiones que hemos olvidado dejaron las más profundas huellas en nuestra vida anímica y pasaron a ser determinantes para todo nuestro desarrollo posterior. Las zonas erógenas Lo que distingue a las pulsiones sexuales es sus relaciones con sus fuentes somáticas y con sus metas. Punteo sobre Pulsiones y Sexualidad Infantil Lic. Nadia Greco y Lic. Andrea Balli Página 3 de 9

La fuente de una pulsión es un proceso excitador en el interior de un órgano, y al órgano afectado, se lo denomina zona erógena de la pulsión parcial. Por ejemplo en las inclinaciones perversas por la cavidad bucal y la abertura anal, el papel de la zona erógena es visible. Es comporta como una parte del aparato genital. En el placer de ver y de exhibirse, el ojo corresponde a una zona erógena. En el caso del dolor la piel es la zona erógena. Características esenciales de la exteriorización sexual infantil 3 características de la exteriorización sexual infantil: 1.su meta sexual se encuentra bajo el imperio de una zona erógena: consiste en la satisfacción mediante la estimulación apropiada de la zona erógena que se ha escogido. Procuraría sustituir la sensación del estímulo proyectado sobre la zona erógena, por aquel estimulo exterior que lo cancela al provocar la sensación de la satisfacción. 2.Nace apuntalándose en una de las funciones corporales mas importantes para la vida, y solo más tarde se independizan de ella. 3. El carácter más llamativo de la práctica sexual infantil, es el hecho de que la pulsión no está dirigida a otra persona, se satisface en el propio cuerpo, es autoerótica. Fases de la evolución psicosexual Fase oral La acción del niño chupeteador se rige por la búsqueda de placer, la satisfacción se obtiene mamando rítmicamente un sector de la piel. Al comienzo esta satisfacción de la zona erógena, se asocio con la necesidad de alimentarse, su primera actividad, la mas importante para su vida, el mamar del pecho materno, no pudo menos que familiarizarlo con ese placer. Los labios del niño se comportaron como una zona erógena y la estimulaión por el cálido aflujo de la leche fue la causa de la sensación placentera. El quehacer sexual se apuntala primero en una de las funciones que sirven a la conservación de la vida, y sólo mas tarde se independiza de ella. Punteo sobre Pulsiones y Sexualidad Infantil Lic. Nadia Greco y Lic. Andrea Balli Página 4 de 9

El niño no se sirve de un objeto ajeno para mamar, prefiere una parte de su propia piel porque le resulta mas cómodo, porque asi se independiza del mundo exterior al que no puede aun dominar y porque de esa manera se procupa una segunda zona erógena, si bien de un valor menor. En el chupeteo vemos que la pulsión oral, nace apuntalándose en una de las funciones corporales importantes para la vida, todavía no conoce un objeto sexual porque es autoerótica y su meta sexual se encuentra bajo el imperio de una zona erógena. Fase “sádico-anal” Ya durante la fase oral, con la aparición de los dientes, surgen esporádicamente impulsos sádicos que se genealizan mucho más en la segunda fase, denominada “sádicoanal” porque en ella la satisfacción se busca en las agresiones y en las funciones excretórias. Activación de la zona anal: a semejanza de la zona de los labios es apta por su posición para proporcionar un apuntalamiento de la sexualidad en otras funciones corporales. Los niños que sacan partido de la estimulabilidad de la zona anal se delatan por el hecho de que retienen las heces hasta que la acumulación de estas provoca fuertes contracciones musculares y al pasar por el ano, pueden ejercer un poderoso estímulo sobre la mucosa, de esta manera tienen que producirse sensaciones voluptuosas junta a las dolorosas (se conecta placer y displacer). El niño conserva la función cuando él lo desee, procura que no se le escape la ganancia de placer que produce la defecación. Las heces son una parte de su cuerpo, representan el primer regalo por el que puede expresar su obediencia o desafío. Las excitaciones sexuales de la zona anal experimentan transmudaciones y conservan durante toda la vida una considerable participación en la excitabilidad genital. Fase fálica

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La activación genital se produce por ciertas excitaciones accidentales en el cuidado, y despierta la necesidad de repetirlo. Mediante el onanismo, se establece el futuro primado de esta zona erógena. En ellas no intervienen los genitales de ambos sexos, sino sólo es masculino (falo). En el curso de ésta fase los niños comienzan a poner su actividad intelectual al servicio de la investigación sexual, así construyen sus propias teorías: Lo que las teorías tienen de correcto y acertado se explica por su proveniencia de los componentes de la pulsión sexual, provenientes de las necesidades de la constitución psicosexual. La primera teoría de la universalidad del pene: atribuyen a todos los seres humanos un pene. El pene para el niño es el principal objeto sexual autoerótico, y es lógico que la alta estima de este se refleje en la incapacidad para representarse sin ese esencial ingrediente a una personalidad parecida al yo. Si llegase a notar la falta de pene en una niña no cambiaria de opinión y pensara que tiene pero que le falta que le crezca. La niña comparte la estimación por el pene. El clítoris se comporta como un pene, se convierte en sede de excitaciones. La niña desarrolla un gran interés por el pene que pronto se convierte en envidia. Se siente perjudicada por la faltaenvidia que culmina en el deseo de ser un varón. Su ignorancia de la vagina los lleva a construir la segunda teoría. Si el hijo crece la panza es sacado de ahí por la abertura del intestino. El hijo es evacuado como un excremento. La teoría de la cloaca, valida para los animales, es la más natural. Si los hijos nacían por el ano, el niño podía parir como la mujer. De este modo actuaba su erotismo anal de manera más vivaz. La tercera teoría se produce cuando son testigos del comercio sexual entre sus padres; llegando a concebir la concepción sádica del coito: ven en él algo que la parte más fuerte le hace a la más débil con violencia. La teoría sádica del coito es también expresión de uno de los componentes innatos sexuales y por eso lleva razón en cierto tramo, colige en parte la esencia del acto sexual y la “lucha entre sexos” que lo procede. Punteo sobre Pulsiones y Sexualidad Infantil Lic. Nadia Greco y Lic. Andrea Balli Página 6 de 9

Como confirmatoria de su concepción, el niño puede descubrir huellas de sangre en la cama o en la ropa interior de la madre, son para él pruebas de que hubo agresión entre el padre y la madre. El niño también se ocupa de saber que es estar casado y responde de diversos modos. Lo común a todas las respuestas es que estar casado, parece prometerse en una satisfacción placentera y la remoción de la vergüenza. Por ejemplo: orinar cada uno en presencia del otro, mostrarse la cola. La investigación sexual infantil ignora el papel del semen fecundante y la existencia de la abertura sexual femenina por lo tanto, los esfuerzos del investigador resultan por lo general infructuoso y terminan en la renuncia que no rara vez deja como secuela un deterioro permanente de la pulsión de saber. La fase fálica, contemporánea al Complejo de Edipo, no prosigue su desarrollo hasta la organización genital definitiva, sino que es relevada por el período de latencia. Cuando el niño vuelca su interés sobre el miembro genital masculino, lo deja translucir por su vasta ocupación manual en ellos, pero hace la experiencia de que los adultos no están de acuerdo con ese obrar. Sobreviene la amenaza de que se le arrebatará. Primero el niño no presta obediencia a la amenaza; hay dos experiencias por las que se prepara para la pérdida de partes muy apreciadas de su cuerpo: el retiro del pecho materno y la separación del contenido del intestino. Solo tras hacer una nueva experiencia empieza el niño a contar con la posibilidad de la castración: la observación de los genitales femeninos. La falta de pene ha vuelto representable la pérdida de propio pene y la amenaza de castración posteriormente. La sexualidad del niño se puede ver en la actitud edípica hacia sus progenitores; la masturbación es sólo la descarga genital de la excitación sexual perteneciente al complejo. El complejo de Edipo ofrece dos posibilidades de satisfacción: una activa, situándose en el lugar del padre (a raíz de lo cual es sentido como un obstáculo); y una pasiva: sustituir a la madre y hacerse amar por el padre. La intelección de que la mujer es castrada puso fin a las dos posibilidades de satisfacción derivadas del complejo. Ambas conllevan a la pérdida del pene: la masculina en calidad de castigo, y la femenina como premisa. Si la satisfacción amorosa cuesta el pene, estallará un conflicto entre el interés narcisista y la investidura libidinosa de los objetos parentales. El Yo del niño entonces, se extraña del Complejo de Punteo sobre Pulsiones y Sexualidad Infantil Lic. Nadia Greco y Lic. Andrea Balli Página 7 de 9

Edipo. Las investiduras de objeto son resignadas y sustituidas por identificación. La autoridad del padre, introyectada en el Yo, forma el núcleo del Superyo, que toma prestada su severidad, perpetúa la prohibición del incesto y asegura al Yo contra el retorno de la investidura libidinosa de objeto. Las aspiraciones libidinosas son desexualizadas y sublimadas, son inhibidas en su meta y mudadas en mociones tiernas. Se inicia el período de latencia que interrumpe el desarrollo sexual del niño. El extrañamiento del Yo respecto del Complejo de Edipo es producto de la represión, pero equivale a la destrucción del complejo. Si esto último no se logra, el complejo subsistirá en el inconsciente y más tarde exteriorizará su efecto patógeno. En la niña el clítoris se comporta como un pene, pero es demasiado corto y se siente inferior. Tiene la esperanza de que crezca. La niña no comprende su falta sino que lo explica mediante el supuesto de que poseyó un miembro igualmente grande y lo perdió por castración. La niña acepta su castración, como un hecho consumado, mientras que el niño tiene miedo frente a la posibilidad de su consumación. La muchacha se desliza a lo largo de la ecuación simbólica, del pene al hijo. Su Complejo de Edipo culmina con el deseo de recibir como regalo un hijo del padre. Ambos deseos, de poseer un pene y recibir un hijo, permanecen en el Icc, donde se conservan con fuerte investidura y preparan la posterior sexualidad. Latencia Las mociones sexuales de estos años serían inaplicables pues las funciones de la reproducción están diferidas, lo cual constituye el carácter principal del periodo de latencia. Suscitan en este periodo fuerzas anímicas contrarias, que construyen inhibiciones en el camino de la pulsion sexual a manera de diques que son el asco, la vergüenza y la moral. Al comienzo del periodo de latencia se da un proceso de sublimación, que es la desviación de las fuerzas pulsionales sexuales de sus metas y sus orientación hacia metas nuevas. Esto le permite al niño ingresar a la escuela primaria. Fase genital Luego de la latencia, se dá una segunda oleada pulsional. Punteo sobre Pulsiones y Sexualidad Infantil Lic. Nadia Greco y Lic. Andrea Balli Página 8 de 9

Las pulsiones parciales singulares que aspiraban a conseguir placer cada una por su cuenta, se unifican bajo una única zona erógena y al servicio de la reproducción. Esto forma una organización para el logro de la meta sexual en el objeto ajeno. No todas estas pulsiones serán acogidas en la organización definitiva de la función sexual; muchas serán dejadas de lado por inutilizables, mediante represión; algunas serán desviadas de su meta y aplicadas como refuerzo de otras mociones; otras sirven para la producción de un placer previo. Sexualidad infantil Autoerótica P. parciales y z. erógena buscan metas sex. Independientes z. erógenas, tiene 2° oleada pulsional Objeto exogámico Meta sex.: todas

las

pulsiones

parciales se unifican bajo la p. Genital satisfacción Unificación de zonas erógenas p. previo y p. Final p. sexual al servicio reproducción Masculino – femenino

autónoma Placer previo p. sexual al servicio del p. de placer Fálico - castrado

de

la

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