Está en la página 1de 1

Recuerdo tu foto en mi cuaderno, durante mis clases del instituto.

Recuerdo buscarte tmidamente para pedirte una foto en los grandes campeonatos. Recuerdo tus palabras siempre amistosas hacia los jvenes corredores como yo. Recuerdo tu facilidad en los descensos, siempre bajando fcil en todas las condiciones de la nieve. Me acuerdo de tu seguridad, de tu paso fcil incluso entre lo ms difcil. Recuerdo tu sonrisa, cuando estabas en las montaas. Yo aprend a tu lado a sentir que la montaa tiene ms que tcnica. Aprend a vivir a tu lado con pasin nuestras pasiones, en el esfuerzo, en las montaas, y tambin en la amistad y la familia. Aprend contigo que las victorias no son las de los peridicos, sino los de nuestros ojos y las de nuestros seres queridos. Aprend contigo el valor de la vida, de vivir y perseguir nuestros sueos. Yo te conoc como "el jefe" el mejor competidor en la historia de esqu de montaa, cuya participacin era casi sinnimo de victoria. Yo te apreciaba como a quien ama su deporte y de forma discreta transmite este conocimiento y los valores a los jvenes, antes que brillar por s solo. Yo te quise por tu amor a la vida, a tu familia, por tu sencillez y verdad. Me alegro de tener momentos compartidos contigo, me alegro de haber conocido a la persona increble que estaba detrs del enorme campen. Cuando salamos a una montaa era imposible pensar que algo fuera a salir mal. Tu paso seguro , relajado, fcil, me inspiraba confianza, seguridad. A tu lado me senta sereno. Eras demasiado fuerte para la montaa, Stephane. Te vi descender laderas imposibles a gran velocidad, saltar grandes repisas sin temblar, encadenar los virajes en nieves imposibles. Como dijo Messner, "La montaa no es ni justa ni injusta, es peligrosa" Te has ido demasiado pronto, Stephane. Te fuiste como viviste, con una sonrisa, con amabilidad, sin hacer ruido y sin embargo, en las alturas. Sin dolor, cayendo como un rbol cae suavemente. Adis Stephane. T estars para siempre en nuestros corazones.

Calificar