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CRISIS POLITICA DEL AÑO 2000

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CRISIS POLITICA DEL AÑO 2000

Alberto Fujimori era el símbolo del

antipolítico. Destronó al APRA y a las demás expresiones partidistas, por ineficientes,

clientelistas y buenas para nada. Con su llegada al poder, se dijo, arribó también la revolución de la eficacia y una nueva era para Perú sin esos aparatos inconvenientes y burocratizados. También fue el paradigma de la anticorrupción. Sin el estorbo de los partidos le era posible aplicar una ética pública que protegería los dineros del Estado y arrojaría de la administración nacional a todos los malandrines que allí se habían incrustado. Se le consideró, igualmente, al arquetipo de las reformas económicas. Sin tantos aspavientos democrateros, le era dable reducir el Estado, privatizar las empresas oficiales, aplicar más impuestos, flexibilizar las normas laborales, hacer una apertura indiscriminada e imponer con todo rigor las indicaciones neoliberales del Congreso de Washington. Por todo esto y porque cerró el Congreso, nombró una Corte de Justicia a su amaño, sepultó en una cárcel bajo tierra al jefe de Sendero Luminoso y se vistió de camuflado para resolver la toma de la Embajada del Japón, entre muchas otras bellezas, se le identificó como el mandatario ideal. Durante diez años fue el modelo para seguir y el ejemplo vivo de lo que debía hacerse desde el Ejecutivo para acabar con la corrupción, eliminar la insubordinación, imponer disciplina, aclimatar la reconciliación y lograr la prosperidad económica.

FUJIMORI ASPIRA A UN TERCER MANDATO
El presidente de Perú, Alberto Fujimori, anunció el 27 de diciembre de 1999 que volverá a presentarse como candidato en las próximas elecciones presidenciales, previstas para el 9 abril de 2000, con el objetivo, según él, de consolidar las reformas económicas emprendidas en sus dos anteriores mandatos. La Constitución peruana de 1993 prohíbe al presidente presentarse a un tercer mandato, pero el Jurado Nacional de Elecciones rechazó el 31 de diciembre todas las apelaciones que había presentado la oposición para demostrar la inconstitucionalidad de las

aspiraciones de Fujimori, arguyendo que en realidad será su segundo mandato constitucional tras la aprobación de aquella ley magna. El 9 de abril, tuvieron lugar las elecciones presidenciales y legislativas en Perú, en un proceso marcado desde el principio por las numerosas irregularidades y por la sospecha de fraude. Durante la dura campaña electoral, el aspirante oficialista, Alberto Fujimori, cuya candidatura había sido tachada de inconstitucional por toda la oposición política (para más información, véase el artículo de enero "Perú: Fujimori aspira a un tercer mandato"), no dudó en utilizar descaradamente a los medios de comunicación en su favor y en desprestigiar a sus rivales. Según los datos oficiales proporcionados por la Oficina Nacional de Procesos Electorales, el actual presidente, Alberto Fujimori, obtuvo el 49,9% de los votos, mientras que su principal rival, Alejandro Toledo, que al inicio de la campaña era prácticamente un desconocido, consiguió el apoyo del 40,2% del electorado. Ninguno de los dos candidatos logró superar el 50% de los votos, por lo que tendrán que hacer frente a una segunda vuelta electoral. Para el Congreso de la República, la formación encabezada por Fujimori, Perú 2000, obtuvo el 42,2% de los votos, frente al 23,3% de Perú Posible de Alejandro Toledo. La sombra de pucherazo planeó durante el lentísimo proceso de recuento de los votos, que en una primera fase señalaba una victoria suficiente de Fujimori para hacerse con la reelección presidencial sin necesidad de segunda vuelta. Aunque el recuento final confirmó que habría segunda vuelta, los datos oficiales no lograron convencer a la oposición política. A pesar del numeroso despliegue de observadores nacionales y extranjeros, las organizaciones encargadas de velar por la limpieza de las elecciones, como Transparencia, el Consejo por la Paz y la Organización de Estados Americanos (OEA), no avalaron los resultados oficiales y señalaron numerosas irregularidades en el cómputo de votos.

FUJIMORI SE AUTOPROCLAMA VENCEDOR EN LAS ELECCIONES
El candidato del opositor Perú Posible, Alejandro Toledo, decidió no presentarse a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, y así se lo comunicó oficialmente el 22 de mayo, a seis días de la celebración de los comicios, al Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Según él, no se daban las condiciones necesarias para garantizar la transparencia del proceso. La Organización de Estados Americanos (OEA) y los demás organismos internacionales de observación presentes en el país anunciaron su retirada ante la imposibilidad de avalar los resultados. Tanto Toledo como las misiones de observadores extranjeros pidieron reiteradamente el aplazamiento de las elecciones para el 18 de junio. Pero el JNE decidió mantener la convocatoria de la segunda vuelta

para el 28 de mayo. Toledo llamó a la población a la abstención o a votar nulo (en Perú el voto es obligatorio y no acudir a las urnas está penado con una multa). El candidato único, el presidente Alberto Fujimori, se autoproclamó finalmente vencedor de las elecciones presidenciales. Logró, según los datos oficiales, el 74,77% de los votos válidos, Toledo obtuvo el 25,23%, los votos nulos significaron el 30,86%, los votos en blanco el 4,8% y el 18% del electorado se abstuvo. Fujimori se dispone por tanto a enfrentar un tercer mandato en medio de un clima de descontento en su país y del cuestionamiento dentro y fuera de Perú de la legitimidad de su gobierno.

PERÚ: GOBIERNO Y OPOSICIÓN ABREN UNA VÍA AL DIÁLOGO
El 21 de agosto de 2000, miembros del gobierno de Perú y representantes de las fuerzas políticas de oposición iniciaron un diálogo auspiciado por la Organización de Estados Americanos (OEA) y encaminado a favorecer la democratización del país. La reunión tuvo lugar bajo la coordinación del jefe de la misión de la OEA en Perú, Eduardo Latorre. De las primeras reuniones resultó, en primer lugar, la ratificación de los 29 puntos que habían sido propuestos por la OEA para que Perú emprenda una auténtica democratización. Dichos puntos deberán aplicarse en un plazo de dos años y engloban cinco grandes áreas: reforma de la administración de justicia, fortalecimiento del Estado de derecho y separación de poderes, reforma del sistema electoral, libertad de expresión, fiscalización y equilibrio de poderes, y reforma de las Fuerzas Armadas.

PERÚ: FUJIMORI RETIRADA

CONVOCA

ELECCIONES

Y

ANUNCIA

SU

El 17 de septiembre de 2000, el presidente de Perú, Alberto Fujimori, anunció su intención de convocar nuevas elecciones generales, en las que él no participará, y desmantelar el Servicio de

Inteligencia Nacional (SIN). Esta declaración se produjo dos días después de que se difundiera a través de los medios de comunicación del país un vídeo que mostraba a Vladimiro Montesinos, el controvertido colaborador personal del presidente y responsable del

SIN, en el momento en que sobornaba mediante el pago de 15.000 dólares estadounidenses a un diputado opositor. Con esta suma Montesinos compraba el paso del mencionado diputado a las filas de Perú 2000, coalición liderada por Fujimori, facilitando con ello la mayoría absoluta de esta formación en el Congreso. Montesinos permaneció en paradero desconocido hasta que el 24 de septiembre el gobierno de Panamá anunció que se encontraba en su territorio. La huida de Montesinos fue presentada por Fujimori como una dimisión, que fue aceptada públicamente el 25 de septiembre. Según la información facilitada por el ministro de Justicia peruano, Alberto Bustamante, las elecciones se celebrarán en marzo de 2000, lo que significa que Fujimori permanecerá en el poder hasta julio de 2001, fecha en que debería tener lugar la investidura del presidente electo. Como consecuencia de esta crisis política, siete diputados abandonaron las filas de Perú 2000 y Fujimori perdió la mayoría absoluta en el Congreso.

PERÚ: SUBLEVACIÓN DE UNA UNIDAD MILITAR AL SUR DEL PAÍS
El 17 de octubre, la oposición al presidente peruano, Alberto Fujimori, llamó a los ciudadanos a la

movilización, ante los nulos avances logrados en el camino hacia la

celebración de unas elecciones libres. El mes anterior, Fujimori había

anunciado la convocatoria de nuevos comicios, así como su intención de desmantelar el Servicio de Inteligencia Nacional, a cargo de su controvertido ex asesor, Vladimiro Montesinos. El 21 de octubre, el ministro de Justicia, Alberto Bustamante, confirmó que el gobierno peruano condicionaba la celebración de las mencionadas elecciones a la aceptación, por parte de la oposición, de una amnistía general para los militares y policías implicados en delitos de narcotráfico y violaciones de los derechos humanos. Finalmente, gobierno y oposición acordaron fijar como fecha para los comicios el 8 de abril de 2001. El 24 de octubre, se abrió una nueva crisis cuando el ex asesor presidencial y responsable de los servicios secretos peruanos, Vladimiro Montesinos, abandonó su exilio en Panamá y regresó a su país. El 25 de octubre, Fujimori ordenó su detención, después de acuartelar al Ejército y a la

Policía, y puso en marcha una operación militar que él mismo dirigió. A finales de mes, Montesinos continuaba en paradero desconocido: su captura no es una tarea fácil, puesto que el ex responsable del SIN cuenta con el apoyo de la mayoría de la cúpula del Ejército. El 28 de octubre, Fujimori destituyó a cuatro generales adeptos a Montesinos. Al día siguiente, una unidad militar del sur de Perú, a las órdenes del teniente coronel Ollanta Moisés Humala, de la localidad de Toquepala, en el departamento de Tacna, se levantó en armas contra Fujimori, exigiendo su dimisión inmediata así como la captura de Vladimiro Montesinos.

CAIDA FINAL DEL PRESIDENTE ALBERTOFUJIMORI
Ante las distintas intenciones respecto a la convocatoria electoral y sobre quién estaría al frente del país durante ese periodo, el gobierno (decidido a que Fujimori condujera la transición) y la oposición (que pedía la formación de un gobierno de unidad nacional), fijaron, en la Mesa de Diálogo auspiciada por la OEA, el día 8 de abril de 2001 como fecha de los comicios. Montesinos, refugiado en Panamá, regresó al Perú, y Fujimori, para despejar las dudas que surgían sobre la presunta protección que tanto su gobierno como parte del Ejército le prestaban, dirigió las operaciones policiales y militares emprendidas para localizarle. Debido al agravamiento de la crisis, muchos diputados fujimoristas se pasaron a la oposición y esta pasó a controlar el Congreso. El 16 de noviembre, tras triunfar una moción de censura, la presidenta de la cámara, Martha Hildebrandt, fue sustituida por Valentín Paniagua (secretario general de Acción Popular). El 19 de noviembre, el primer ministro, Federico Salas, comunicó que Fujimori, desde Japón, había renunciado a la presidencia. De modo casi inmediato dimitieron el gobierno y los vicepresidentes primero y segundo, Francisco Tudela y Ricardo Márquez. Tras la renuncia de estos, y según lo previsto en la Constitución, Paniagua juró el 22 de noviembre como presidente de la República y nombró un gabinete integrado por miembros de la oposición, con Pérez de Cuéllar como primer ministro. El 8 de abril de 2001 se celebraron las esperadas elecciones legislativas y presidenciales. En las primeras, las formaciones más votadas fueron Perú Posible (que obtuvo 41 escaños en el Congreso), el APRA (29), Unidad Nacional (15) y el Frente Independiente Moralizador (12).

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