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Día de la Ancianidad

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06/20/2012

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Día de la Ancianidad

El 21 de junio se recuerda a todos los ancianos y se conmemora el Día de la Ancianidad. Por ello se invita a la comunidad a reflexionar que como sociedad, debemos tener un profundo respeto por las personas mayores, que han trabajado, han tenido hijos, los han cuidado y dado todo su amor, los han visto crecer y ya han llegado a la última etapa de su vida. Además, tenemos que enseñarles a los más chicos también el respeto por los ancianos. “Los abuelos cumplen una función muy importante dentro de la familia, tanto para el niño como para los padres pero sólo será positiva si cada miembro se ubica en el lugar que le corresponde. Las mamás que por primera vez tienen su bebé sienten un gran apoyo en las abuelas, ya que con su experiencia pueden transmitirle confianza a la mamá primeriza. Si la abuela tiene paciencia en darle tiempo a la madre a que se equivoque, todo se desarrollará con armonía. También los abuelos son un gran apoyo para los papás. Ancianidad significa antigüedad, calidad de antiguo. De manera que un anciano no es lo mismo que un viejo, porque la palabra viejo es un término peyorativo que indica una categoría deslucida o estropeada de ser .La ancianidad puede ser la mejor etapa de la vida, porque es la etapa de la sabiduría que sólo se logra con los años, de la oportunidad de ser uno mismo, de poder liberarse de las cosas materiales y de llegar a la paz interior. Un anciano puede trascender sus limitaciones físicas con gracia y dignidad y hacer de sus años la experiencia más feliz de su vida. La vida moderna obliga a la persona adulta a desvivirse para lograr una posición y alcanzar sus metas, convencida de que el logro de bienes materiales y el confort es el objetivo de la vida, para luego sentirse vacía y hueca cuando lo ha conseguido. El mundo actual condena a la ancianidad y la margina como si los jóvenes y adultos de hoy nunca fueran a llegar a una edad avanzada. Rechazan la idea de que alguna vez ellos también serán ancianos y se aferran a ilusiones imposibles de eterna juventud. Aceptar la ancianidad es trascenderla, y sólo está en condiciones de llegar a anciano con dignidad el que ha aceptado el desafío de la vida tal cual es y sabe que después de esta vida transitoria estaremos con nuestro Creador y por eso puede entregarse a la muerte sin miedo ni condiciones. La sabiduría del anciano es ver la realidad tal cual es, y no tratar de cambiarla para sus propios fines, es la etapa de la tranquilidad, de la aceptación, de las emociones moderadas y sinceras, de lo genuino, de lo verdadero. La ancianidad es la edad de la cultura, la oportunidad de lo nuevo sin las presiones del trabajo o el cuidado de los hijos. Todos los días es un nuevo comienzo, una nueva primavera que trae la oportunidad de volver a brotar y seguir creciendo aún en la ancianidad, y hasta de despegar como nunca antes lo habíamos hecho por desconfianza, inseguridad, o miedo al fracaso.

La capacidad de establecer una relación de calidad con las personas mayores no es el fruto de técnicas ni métodos, es el reflejo de la calidad de ser de aquel que interviene, al igual que el arte de ser viejo depende del modo como una persona se sitúa frente al devenir personal. La Biblia nos manda honrar a los padres lo cual también se extiende a todas las personas mayores, en Proverbios 20:29 dice “la hermosura de los ancianos es su vejez”, cada anciano debe encontrar su lugar y su modo de expresión y nuestra ayuda debe tener como objetivo favorecer a su devenir personal. Aún en tiempo de vejez, el crecimiento personal es posible, porque la personalidad puede aún encontrar cómo expresarse y es la relación interpersonal la que ofrece la posibilidad de comunicación y desarrollarse. Los modelos sociales influyen de forma importante y determinan el lugar reservado para los considerados ancianos en la sociedad. Dependiendo del énfasis que reciban los valores individuales y/o colectivos, así quedará posicionada la ancianidad”. Podemos concluir que el trato que reciben nuestros ancianos es el reflejo de los valores que predominan en la sociedad.

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