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PANEL FINAL- Subjetividad Arrasada

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Consecuencias subjetivas en victimas de ESCNNA

Lic. Guillermo Illanes. Consejo de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Tema: Explotación sexual y laboral infantil Palabras clave: Exclusión social, arrasamiento subjetivo grave, políticas públicas, derechos humanos,
Cuando hablamos de explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes hacemos referencia a la utilización de chicos y chicas como objeto sexual, como mercancía negociable a cambio de una transacción monetaria o en especies. Constituye una practica delictiva que amenaza la integridad física y psico-social de los niños, niñas y adolescentes. Esta situación vulnera sus derechos fundamentales, tales como el derecho a su integridad física, psíquica, y sexual, a la educación, a la salud, a una vida digna y a un desarrollo pleno de sus potencialidades. La pobreza extrema como condicionante estructural del fenómeno, actúa como elemento generador de una vulnerabilidad social que las deja más expuestas a la explotación y presenta a la situación socialmente construida. Utilizando metodologías de análisis cualitativas se analizan relatos de victimas obtenidos de fuentes secundarias de trabajos de Latinoamérica. El objetivo de este trabajo es indagar las dimensiones del impacto que producen este tipo de violaciones a los derechos humanos en la subjetividad de estos niños, niñas y adolescentes, y que definimos como de arrasamiento subjetivo grave ya que dejan huellas irreversibles tanto a nivel físico, psíquico como vincular.

Introducción: Los avances en la conceptualización de los derechos humanos y su impacto en la normativa internacional y en la mayoría de los estados, ha traído aparejado el reconocimiento de la grave violación a los derechos de niñas, niños y adolescentes que implica la Explotación Sexual Comercial Infantil. Este reconocimiento, plasmado en los documentos originados en Estocolmo (1996), en Yokohama (2001), y en la Declaración de Río de Janeiro y Llamado a la Acción para prevenir y detener la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes (2008) sumado al amplio acuerdo internacional en torno al nuevo estatuto de la infancia, obliga a los Estados, integrando a sus sociedades, al desarrollo de legislación, procedimientos, y políticas públicas que se orienten a la erradicación definitiva y total de la ESCNNA Cuando hablamos de explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes hacemos referencia a la utilización de chicos y chicas como objeto sexual, mercancía negociable a cambio de una transacción monetaria o en especies. Constituye una práctica delictiva que amenaza la integridad física, psíquica y social de los niños, niñas y adolescentes, con una violencia de tal magnitud que marca profundamente la subjetividad de las victimas.

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A lo largo de este trabajo, vamos a tratar de analizar las consecuencias subjetivas que padecen las victimas de explotación sexual, entendiéndola como una construcción histórica en la que convergen factores estructurales (Condiciones materiales objetivas y ambientales) y culturales y con consecuencias a nivel físico, vincular y psíquico que hemos definido como de arrasamiento subjetivo grave. Muchas de las victimas de explotación sexual comercial infantil con las que se ha tenido contacto, tienen origen en grupos sociales que sufrieron importantes transformaciones como consecuencia de los cambios económicos, sociales y políticos acontecidos en Argentina bajo la impronta neoliberal. Se han visto privados de sus derechos económicos sociales y culturales a partir del proceso de profundas mutaciones sociales, políticas y económicas operados en la clase-que-vive-del-trabajo (Antunes, 2003) y que habiendo alterado las condiciones de vida de la población y de su reproducción, aumentaron la brecha de las desigualdades desde las segunda mitad de la década del setenta. En este sentido las observaciones coinciden con el aporte de diversos autores (Pinheiro, 2006) (Scoppetta Díaz Granados, 2006) (Chávez Gutiérrez, 2010) que dan cuenta de lo condicionante que son las situaciones de violencia, encontrando que las niñas y los niños vulnerados en sus derechos por situaciones de explotación sexual comercial, son aquellos que han sufrido o han estado expuestos a la violencia intrafamiliar, abuso sexual anterior, pobreza extrema y expulsión escolar. Además Querol Lipcovich (2009) coincide con lo anterior pero señala como fundamental la presencia del demandante de los servicios sexuales de los niños, niñas y adolescentes. En un nivel micro, se puede señalar que el perfil del cliente/abusador no esta lo suficientemente estudiado (OIT, 2007a, OIT/IPEC, 2007b); pero en general se afirma que se trata de un grupo heterogéneo de un amplio rango de edades y de todos lo niveles culturales que se presentan desde una posición de poder. Estas relaciones de poder y dominación que ejercen los adultos abusadores hacia los niños y niñas poseen condiciones basadas en la cultura patriarcal, en el enfoque de genero y en condiciones de mercado para que sea posible, sin encontrarse con resistencia por parte de la víctima. (Grima et al, 2007) En las sociedades latinoamericanas y en particular en la Argentina, esta crisis global trajo aparejadas problemáticas sociales que se encuentran íntimamente relacionadas con el proceso de modificación del modelo de acumulación capitalista a partir de la segunda mitad de la década del setenta y que se acentuó de manera notable durante la década del noventa. Procesos como la desestructuración del estado de bienestar, la fetichización del mercado, la exaltación del individualismo provocaron la desarticulación de sujetos colectivos que se hilvanaban en torno a la relación salarial. Este proceso de desguace, desarticulación y fragmentación fue provocado por la aplicación sistemática del poder (Villarreal, 1985) que instaló su reinado a través de hilos difusos y ocultos a lo largo y a lo ancho de cuerpo social y del terror, ya sea este económico (efectos hiperinflacionarios) o político (terrorismo de estado). Esta destacable modificación de las estructuras sociales conllevó en forma concatenada un profundo cambio en la matriz subjetiva de los nuevos individuos.

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A partir de la nueva configuración societal surgida luego de las reformas neoliberales, el centro de la construcción del orden social se ha desplazado del proceso de producción al proceso de circulación. Del Estado al Mercado, del trabajo al consumo. De la seguridad a la inseguridad. Como consecuencia de la imposición de este modelo de sociedad, se generaron amplias porciones de población que resultaron excluidos del proceso productivo y aun del papel de consumidor. Esta población absoluta excedente, (Argumedo; 1999) (Nun, 2001) comienza a circular por un continuum de exclusión-extinción social (Bialakowsky, 2004). Este proceso, es aquel por el cual a los individuos y grupos se les impide sistemáticamente el acceso a posiciones que le permiten una subsistencia autónoma dentro de los niveles sociales determinados por las instituciones y valores en un contexto dado (Castells, 2000) y al hacerlo, anula la capacidad de sobrevivencia de estas porciones de población, cuyo final es la producción mortífera. Esta manera de comprender el decurso de nuestras sociedades en los últimos 30 años, es la que nos permite comprender en el nivel micro, la manera en que esta subjetividad es instaurada (Bleichmar, 2006) en sujetos infantiles que son atrapados por la lógica de exclusión - extinción, que vulnera sus derechos económicos, sociales y culturales, los involucra en situaciones de explotación sexual y los transforma en mercancía para el consumo. Si coincidimos en que esta sociedad ha producido el pasaje del ciudadano al consumidor (García Canclini, 1995) en la exacerbación de esta transformación se puede apreciar la manera en que ha pasado del consumo de los objetos al consumo de los cuerpos, de las personas. La situación de explotación sexual de niños, niñas y adolescentes emerge como un producto paradigmático de este modo de producción del capitalismo salvaje. Este pasaje, aparece como un componente fuerte de socialización, ya que remite a la producción de sujetos plausibles de integrarse a sistemas que le otorgan un lugaren el mundo (Bleichmar, 2004). Este lugar desde donde se insertan (la explotación sexual comercial) no resulta un suceso aislado en la vida de estos jóvenes, sino más bien un episodio con inmensas consecuencias subjetivas; producto de un conjunto de situaciones sociales y familiares que se hilvanan en un proceso que victimiza a los sujetos niños, niñas y adolescentes y los lleva a la muerte. Explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes. Del análisis del material relevado podemos afirmar que la vulneración de derechos a causa de las situaciones de explotación sexual es una producción social con coordenadas espacio temporales específicas, cuya principal fortaleza radica precisamente en la invisibilidad de dicho proceso de construcción. “…si mira, es un tema muy invisibilizado, viste es complicado de ver de trabajar, por supuesto que también de abordar. Yo hace diez años que estoy y algunas situaciones hemos tenido. En general cuando hubo, hubo muy pocas por lo menos en las que nos pusimos a trabajar. O sea, detectarlas creo que es un trabajo que no hacemos bien, una vez que surgen también es algo que es complicado porque no tenemos muchas

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herramientas, ni mucha capacitación sobre ese tema..” (Entrevista a referente Institucional Buenos Aires, CDNNyA, 2009) Además, esta invisibilidad constituye la primera consecuencia subjetiva que identificamos ya que sumerge a los niños, niñas y adolescentes en una situación a la que resulta muy difícil de problematizar y como consecuencia de iniciar la tarea de restitución de derechos. Esta invisibilidad esta dada por la naturalización de ciertas relaciones que, siendo un producto histórico, dinámico y cambiante, es presentado como fijo y natural, cristalizando las relaciones de dominación, construyendo identidades y perpetuando situaciones como las que sujetan a niños, niñas y adolescentes victimas de ESCNNA. Es por ello que la primera misión en un camino de restitución de derechos vulnerados por ESCNNA, consiste en desnaturalizar estas situaciones develando lo histórico, dinámico y cambiante de esta realidad social. “…O sea ellos tienden a naturalizar un montón de las cosas (…) No esta bien que si vos no quieras tengas relaciones sexuales, no esta bien que no tengas DNI, muchas veces somos nosotros el que contrasta…” (Entrevista a referente institucional, CDNNyA, 2009) La invisibilidad devenida de la naturalización de las situaciones de ESCNNA funciona en primera instancia como un velo que permite asegurar la clandestinidad y continuidad del delito de consumo de cuerpos infantiles. En segundo lugar impide el despliegue estrategias de restitución de derechos niños, niñas y adolescentes y por último impide visualizar la cadena causal que la produce como fenómeno socialmente construido. Arrasamiento subjetivo grave La población que es atrapada por esta lógica de exclusión extinción puede ser definida como población infantil en situación de arrasamiento subjetivo grave (Grima et al 2007), en virtud del profundo y amplio impacto que producen este tipo de violaciones a los derechos humanos. Dicho impacto en la subjetividad de estos niños, niñas y adolescentes, deja huellas muchas veces irreversibles tanto a nivel psíquico como somático y vincular. Esta inscripción en la subjetividad del impacto de ser víctima de ESCNNA está dada por la manera en que se manifiestan los tres elementos que la componen. El carácter social de esta construcción se hace manifiesto en la devastación de los grupos primarios de pertenencia y la desaparición de instituciones que sostienen al sujeto, como la familia nuclear, familia extensa, vecinos y la escuela tradicional. Además debe conjugarse con un grave deterioro de la salud por el desarrollo de enfermedades infectocontagiosas, adicciones, VIH, abortos, desnutrición, mutilaciones, etc. y la presencia de un proceso de desmantelamiento simbólico que impide la enunciación de proyectos vitales alternativos, y aparición de cuadros de ansiedad, depresión, bajo nivel de autoestima. La devastación de los grupos primarios.

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El arrasamiento subjetivo grave es de carácter crónico y no agudo. Es por ello que el relato de su proceso de construcción, constituye la propia historia vital de los involucrados en estas situaciones. Se puede ver ahora como es el pasaje de estos niños y niñas por las instituciones productoras de subjetividad de la modernidad como la familia y la escuela (Duschatzky, Corea, 2002). Muchos de los niños, niñas y adolescentes involucrados en situaciones de explotación sexual provienen de grupos familiares en profundo proceso de desestructuración. Frente a este desalojo social, se configuran nuevas relaciones vinculares, se originan nuevas dimensiones familiares (familias ensambladas, circulación de hombres en familias monoparentales de sostén femenino, etc) (Bialakowsky, 2007) “(…) no puedo culpar a esa madre, no se puede, porque es como un abandono, hay un quiebre en esa familia, hay una falta de todo, por eso digo. Cómo podés llegar... yo digo cómo puedo ayudar a un niño o una niña en explotación sexual si no es primero ayudando a la familia? Sacarla de la calle, ¿dónde la voy a poner? ¿en la esquina, en la vereda, si no tienen una contención, si no hay ayuda? (Informe CDNNyA, 2009: 26) “…la situación de abandono, viven en la calle, no tienen familia, a veces a las casas no pueden concurrir por que el padre alcoholizado y si van las viola. Entonces están deambulando y se va a los ranchos, ferrocarriles, duermen donde pueden, generalmente ahora están durmiendo muchos en retiro, en la estación de retiro, porque dicen que ahí tienen más protección que no les hagan nada, dicen que el comisario que cambio ahora que esta en Retiro, es bueno y no los corre, y bueno entonces están en la estación de terminal, viste, si vos vas a la noche están ahí, debajo de las escaleras, pero el factor fundamental es el tema de la situación de calle. Para mi en la ciudad de Bs. As las victimas de ESCNNA son todos chicos en situación de calle, la mayoría, para mi son la mayoría…” (Entrevista a referente ONG CDNNyA, 2009) En estos relatos, vemos entonces que las consecuencias subjetivas de padecimiento, no se inician con la aparición de la explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes sino que la misma expresa su continuidad y profundización. Estos niños y niñas provienen de familias que se ha reconfigurado en torno a núcleos que les permiten sostenerse. Estos núcleos se desarticulan y conforman otros. En algunos casos los roles se borran o se desdibujan haciendo que los hijos asuman el rol de adultos en el sostén familiar con un psiquismo que no los sostiene, entonces aparecen la vulnerabilidad, la violencia, la adicciones y el delito (Briuoli, 2007). En otros esta estructura de soporte desaparece y el sujeto termina en la situación de calle. De esta crisis y transformación pueden aparecer formas nuevas que necesariamente redundarán en nuevos modos de subjetivación (Stolkiner, 2003). En relación al pasaje por el sistema escolar, del material analizado, podemos decir que en general las niñas, niños y adolescentes víctimas de explotación sexual se encuentran alejados de los ámbitos escolares o están en franco proceso de deserción. Se afirma que la educación es un derecho inalienable de todo niño o niña y es obligación de los Estados garantizar su efectivo cumplimiento, y se observa un significativo avance en la racionalidad formal consagrando en el marco normativo de los Estados de la región a través de la sanción de las leyes del paradigma de la protección integral, pero que ha encontrado como obstáculo, particularmente en países como Argentina, una marcada

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involución en la racionalidad instrumental. Es decir, un marcado avance de la pobreza y marginalidad en importantes sectores de la sociedad obliga a los niños, niñas y adolescentes a encontrarse involucrados en situaciones de explotación sexual y esta constituye la condición de imposibilidad del efectivo ejercicio de los derechos consagrados por la doctrina de la protección integral. “…Después la escuela, la primaria, bien todo ya. Luego pasé a la secundaria abierta y entré a la preparatoria. Como a mi mamá ya no le alcanzaba el dinero con los hermanos que teníamos, las escuelas y los gastos, decidió sacarme y meterme a trabajar..” (Casillas, 2007: 31)ver como se cita un fragmento En este sentido, Araya (2006 vero como se cita son varios…) afirma que estos niños, niñas y adolescentes no se han integrado al sistema escolar y, cuando lo han hecho, desertan rápidamente. No encuentran respuestas para su incorporación a sistemas escolares no tradicionales, considerando que ellos no logran permanecer en el rígido sistema escolar existente. Además, señala que los adolescentes no cuentan con programas de formación en oficios que realmente les ayuden a salir de la situación en que se encuentran, ya que las opciones existentes no constituyen una alternativa real en el mercado laboral. (…) tenia hambre, mi hermana es mala no me daba de comer. A veces salía a robar un plátano. Tenía rabia. Yo era tranquila, iba al colegio. Pero ya no me alcanzaba para los útiles, no tenia uniforme, zapatos para educación física. Le pedía a mi mamá que me compre y no me compraba. Comencé a dejar de ir (al colegio). Salía de la casa y vivia en la calle (…) quería ir al colegio pero ya había dejado de ir, entonces asi me acostumbré (…) (Querol Lipcovich, 2009: 38) “..la mayoría desertó del colegio, la deserción tienen que ver con que un número importante es expulsado por problemas conductuales, otro número importante ha abandonado porque tuvieron que empezar a asumir algún rol económico dentro de la casa, un rol económico, está el caso de la Naty que dejó de estudiar porque tenía que cuidar a su hermana porque la mamá se fue a trabajar, su hermana hoy día está por cumplir tercero medio y la Naty se quedó con cuarto básico porque ¿no?, y digamos algunas, algunos chicos y chicas que dejaron la escuela porque cuando alguna sufrió acoso sexual en tercero básico nadie la apoyó” (Montecino, Matus, Donoso, 1999: ) Por otra parte, y debido al proceso de transformación social operado durante largas décadas la institución escolar (Tadeu da Silva, 1998) ha dejado de cumplir el rol asignado a la misma durante la modernidad. En parte por la necesaria reconfiguración interna y en parte por aquel contexto en el cual está inserta. El universo de reconversión del mundo laboral y su consecuencia de fragmentación y precarización de la clase que vive del trabajo condujo a una cantidad muy importante de grupos familiares a insertarse en estrategias de sobrevivencia familiar. Consecuencia directa de ello es que el niño, niña y/o adolescente no pueda asistir cotidianamente al establecimiento educativo por motivos ligados a aquella circunstancia o que lo haga en condiciones muy desfavorables. La escolarización esta en la base de una integración plena al contexto social y su exclusión contribuye al desarrollo precario de la autoestima y el miedo constante a la discriminación. Con familias devastadas y precarios o nulos procesos de escolarización,

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estas niñas, niños y adolescentes van construyendo una biografía desangelada y pobre de recursos simbólicos, culturales y afectivos, tan necesarios para la consolidación del mundo vincular. El arrasamiento subjetivo grave se inscribe de esta forma en niños y niñas, en su mundo vincular y en sus estructuras psíquicas, pero además deja sus efectos somáticos Consecuencias físicas En el trabajo que Chávez Gutiérrez (2010) realiza para indagar el fenómeno de la explotación sexual en la ciudad de Guadalajara, México se presentan claramente varias de las consecuencias físicas a las que están expuestas las victimas de explotación sexual. “…Claro que me cuido, estoy en esto, pero no estoy pendejo, sé cómo cuidarme y sé lo necesario para darme cuenta cuando alguien tiene una infección o enfermedad […] Sé que se da por no protegerte cuando tienes relaciones [...] Yo no hago nada para protegerme […] Conocí a un amigo que murió de Hepatitis C […]Algunos compas y morras que conozco de la calle les ha dado el Sida y se han muerto […] Sé que se tiene que usar condón para que no te peguen el Sida […] (Chávez Gutiérrez, 2010:90) En el relato anterior, podemos apreciar que la situación de explotación vulnera gravemente el derecho a la salud. La exposición de sus propios cuerpos provoca lesiones físicas muchas veces irreparables, como así también el riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual como tales como HIV o sífilis “…bueno las consecuencias que tiene, que a veces tienen una vida de 20, 25 años y después se mueren de sobredosis, se mueren HIV. Bueno, el tema fundamental de estas chicas que no te lo dije es el tema del HIV, todas tienen HIV, porque el cliente no quiere usar preservativo, es más caro el servicio sin preservativo, y esta el mito de que si son niñas el riesgo es menor, es una locura, ósea, entonces buscan niñas de 11 años 12 años, y sin preservativo ósea que todos contraen HIV y enfermedades En el caso de las niñas y adolescentes se acrecientan las lesiones considerando la posibilidad de embarazos…” (Entrevista a Referente de ONG CDNNyA, 2009) En este fragmento vuelva a aparecer mencionado el riesgo de contraer enfermedades infectocontagiosas como el VIH, destaca la preferencia de abusadores por los cuerpos infantiles y destaca la muerte como seguro destino de estas victimas, reduciendo su expectativa de vida. “…¡te dan para que puedas abortar hasta los seis meses! ¡Están locos! O sea, te están viendo la cara, te revisan, te tratan de lo peor y aparte, de aquí a que se les ocurre revisar tu caso, pues ya tienes seis meses. Entonces, a los seis meses ya no puedes abortar, pero… a lo mejor y sí puedes, pero ya tienes complicaciones, puedes perder la vida y además puedes tener… te puede llegar una infección o puedes quedar estéril para toda tu vida. Entonces no sé qué tengan en la cabeza ésos que no apoyan el aborto…” (Casillas, 2007: 43)

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Ante embarazos no deseados muchas veces la receta es el aborto. Las condiciones higiénicas en que se realiza la intervención de cirugía, en el mejor de los casos provoca infecciones que ponen en peligro la vida de las jóvenes cuando no la muerte misma. La situación de explotación sexual expone a los niños, niñas y adolescentes a situaciones para los cuales no están preparados ni física y psíquicamente haciendo que sus efectos sean devastadores. Se visualiza que los cuerpos son utilizados como mercancías degradables y perecederas, como objetos de consumo descartables. Por otro lado es importante señalar la problemática de las niñas y adolescentes travestis con los hemos tenido contacto que con el objetivo de sostener su identidad de género, se ven arrojadas a la explotación sexual y a prácticas físicas sumamente riesgosas: tratamientos hormonales no controlados, inyecciones de siliconas, etc. El deterioro de la salud mental se presenta como desvalorización de si mismo, desconfianza de sus pares y sobre todo de las intervenciones profesionales, desvalorización de si mismo, bloqueos afectivos, la perdida de la capacidad de reflexión que les impide problematizar la realidad que los rodea, depresión y conductas agresivas y destructivas hacia si mismos o hacia terceros. Desmantelamiento simbólico En las victimas de explotación sexual comercial, el desamparo afectivo es enorme y esto se observa muchas veces en que las niñas, niños y adolescentes tienen un fuerte vínculo afectivo con sus proxenetas y clientes/abusadores. Si bien los reconocen como sus victimarios, el vínculo que establecen no deja por fuera la cuestión afectiva. Toda persona requiere de afecto para su crecimiento y muchas veces las víctimas de este delito tienen una ligazón muy fuerte con estos adultos, lo que les dificulta salir del mundo en el que se encuentran, rompiendo estos lazos y realizando las denuncias pertinentes. En este apartado se intentará graficar como el arrasamiento subjetivo grave se inscribe en las estructuras psíquicas de las victimas. […] Me gustaría terminar mis estudios y tener una novia […] Ninguna, he intentado rehabilitarme y regresar con mi familia, pero no lo he logrado […] Sí me gustaría cambiar y lo he intentado, pero no he podido… las veces que lo he hecho he recaído […] Ya no hago eso porque no me gustó ese ambiente […] No sé…” Chavez Gutierrez, 2010 p98 En el párrafo anterior puede verse claramente que la acción de sostener la ejecución de proyectos vitales alternativos resulta sumamente dificultosa ya que arrasamiento subjetivo grave impacta en la constitución de las estructuras psíquicas. Briuoli (2007) enumera las funciones mínimas y necesarias que permiten la construcción de la subjetividad son: la función materna que catectiza, nutre, asiste, arrulla, mima y otorga sentido a las primeras experiencias. La función paterna a la que identifica como altamente comprometido con la oferta del mundo social y con la ley que ordena y estructura y la función del campo social en tanto red de vínculos intersubjetivos que operan como sostén para la enunciación de proyectos que nos identifican. “…el tema de lo que genera una lesión en un pibe una piba, en esa franja etarea este tipo de conductas de semejante abuso y semejante daño estructural psíquico, hace de alguien

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muy difícil de organizar y sostener espacios, sostener presencias, y sostener recorridos…” Entrevista a referente Institucional CDNNyA, 2009) Calzetta (2004) en este aspecto, aporta al referirse a los chicos de la calle que estos logran sobrevivir en sus propias circunstancias porque organizan, también prematuramente, formas adaptativas que salvan su vida pero limitan su desarrollo. Faltos del sostén de sus familias, se juntan en las “ranchadas”, una forma espontánea de organización social que los sostiene en su trama. Carentes de lugares y objetos en cuya posesión logren apuntalarse, encuentran en el mapa impersonal y ajeno de la ciudad los escondrijos secretos donde ocultan sus pocas pertenencias: una foto vieja, un juguete, los restos de una carta. En las relaciones con los pares, con los clientes/abusadores, la policía, con los facilitadores de la situación de explotación, con los operadores sociales es en donde se constituye esta una subjetivación estancada en el presente sin posibilidad de proyectarse. “…que también después ingreso a un hogar, los hogares son para nenes o para nenas y bueno ella era travesti digamos y bueno entonces, fue un quilombo. Primero lograr que la acepten, y todo eso y después que institucionalmente pueda ser recibida de alguna manera. (Entrevista a referente Institucional CDNNyA, 2009) En el fragmento del relato anterior vemos la forma en que las instituciones participan de las situaciones que sujetan y generan subjetividad através de sus prácticas. Al igual que las practicas escolares, se observa cierta rigidez que impide a los jóvenes insertarse, también identificamos cierta dificultad para el tratamiento de cuestiones de genero y la restitución de derechos vulnerados de jóvenes travestis Dichas prácticas se enmarcan en una lógica de expulsión de jóvenes con esas características, integrante de la población excedente que se desprende y comienza a circular por procesos de exclusión con destino a la extinción. Vulnerando sus estructuras psíquicas, el derecho a la identidad se encuentra vulnerado desde lo más básico como la falta de documentación que acredite su identidad, como las cuestiones mas complejas que hacen a su historia y a su identidad de género. Como habíamos visto el temprano abandono de la institución escolar o la deficiente inserción a ella debilita los procesos de simbolizar lo vivido, su relación con el mundo y las experiencias de su realidad. Briuoli (2007) identifica que en la base de la imposibilidad de transmitir una forma de producir y de vivir a las próximas generaciones están especialmente a las dificultades en el acceso a la lectoescritura. Y continúa diciendo que la constitución de la subjetividad implica que el sujeto posee herramientas que le permiten reorganizar sus representaciones acerca de si mismo, de los otros y de su lugar en la sociedad. Por otra parte Bleichmar (2004) afirma que la subjetividad esta atravesada por los modos históricos de representación con los cuales cada sociedad determina aquello que considera necesario para la conformación de sujetos aptos para desplegarse en su interior y conservar al sistema y a si mismo. En esta etapa del análisis podemos concluir que el arrasamiento subjetivo grave permite congelar la subjetividad imposibilitando la problematización de la misma y la construcción de proyectos alternativos, mientras no se desmonte la situación que las sujeta a la explotación sexual comercial infantil y a su transito hacia la extinción. Además, cabe preguntarnos ¿Cómo es posible la producción de individuos que no se conserven a si mismos?

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Procesos sociales de trabajo En este sentido, los procesos sociales de trabajo que se montan sobre las situaciones de explotación sexual de niños, niñas y adolescentes, deben implementarse posicionados desde el afecto. Construyendo lasos que nos permitan operar como el que se señala en el siguiente relato: “…eso a veces sucede, no recuerdo un caso, pero cuando un chico o una chica dejan de estar en calle y esta en otro lugar aparecen cosas que antes no podían aparecer. Porque esa coraza de sobreviviente de calle bajo un poco, y ahí aparecen otras historias. Así como aquí cuando aparece un vinculo afectivo, aparece que no se murió su mama sino que esta y no se en donde de que en realidad su papa existe pero que tal cosa o bueno, que tiene una abuela que se fue mal pero que volvería. Eso aparece cuando aparece un vinculo afectivo, antes no…” (Entrevista a referente institucional CDNNyA, 2009) Es que la complejidad de la problemática requiere de un dispositivo de acompañamiento transversal y también complejo que pueda reducir los procesos revictimizantres con que las instituciones inician procesos de restitución de derechos vulnerados. Un claro ejemplo de estas prácticas son las que se despliegan en algunas acciones judiciales como las que se manifiestan en el párrafo siguiente. “…Y ambas situaciones que son las que registro y las que más me acuerdo, han hecho un largo camino de revictimizar a la victima, de tener que contar 20 veces lo mismo. En muchos de los casos eso tampoco alcanzo, con el marco judicial vigente como para que esto sea como muy claro y muy demostrable. Es muy difícil. (Entrevista a referente institucional, 2009) El las prácticas que se despliegan en el proceso de restitución de derechos se profundiza el padecimiento subjetivo. Volviendo a relatar y revivir circunstancias en extremo dolorosas Podemos ver detrás de ellas que se aplica una forma de trabajo, una forma de tramitar lo social y cuyo resultado es la circulación del los sujetos victimas por las instituciones que no están preparadas para abordar la complejidad del fenómeno. “…en el centro Tutelar… en un albergue... iba a variar según entre el dif, la abuela y el albergue…en el albergue Oasis quería estudiar, pero me salí…” (Chavez Gutierrez, 2010:95) “…Estuve en un albergue de nombre mama ac, hasta que me corrieron y llegue al Refugio Heidi y a Pedro ac...”](Chavez Gutierrez, 2010:95) Como resultado de esa circulación la situación queda inasible y no se puede abordar y como consecuencia de ello no se resuelve, no se restituyen derechos y se escurre como agua entre las manos. A modo de ejemplo paradigmático de esta forma de abordaje podemos recurrir al siguiente relato referido al proceso de castigo a las clientes/abusadores

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“...Las denuncias suelen prolongarse en el tiempo manteniéndose los explotadores impunes, quedando así expuestos los niños y niñas”; “Los tiempos institucionales no son los mismos que los que requieren los niños, niñas y adolescentes...”; “En muchas oportunidades surgen inconvenientes en los juzgados o fiscalías en relación a la competencia, circulando las causas de un lugar a otro sin comenzar la investigación…” (CDNNyA, 2009: 42) “...Desde el ámbito judicial solicitan para avanzar en las investigaciones la declaración de los niños/as y adolescentes que han sido víctimas del delito y en muchas ocasiones cuando estos/as no se encuentran en condiciones de declarar se archivan o cierran las causas....” (CDNNyA, 2009 : 42) En los párrafos anteriores puede verse claramente que los procesos desplegados para garantizar que la victima acceda al derecho a la justicia culmina por volver a colocarla en el lugar del padecimiento y de la victima que debe circular por todo un andamiaje institucional que no puede restituir los derechos que proclama garantizar Conclusión Hemos visto hasta aquí, que la situación de explotación sexual comercial no aparece de un día para el otro. Se trata de una construcción social que tiene como eje a la violencia. Violencia para someter a grandes poblaciones a procesos de exclusión extinción (Bialakowsky, 2004 op cit), para excluirlos de los derechos económicos, sociales y culturales y poder para transformarlos en cuerpos infantiles para consumo y satisfacción de deseo sexual de los adultos. El ejercicio del poder y la dominación en la producción de estos sujetos infantiles se desarrolla sustentándose en un triple basamento, a saber, la edad de víctimas, cuestiones de género profundamente arraigadas en la cultura y condiciones socioeconomicas de extrema pobreza. En estas cuestiones concretas a partir de las cuales este poder puede ser ejercido sin encontrar resistencia por parte de la víctima. Decíamos que estos sujetos infantiles resultan atrapados por esta lógica social de exclusión extinción y en este aspecto la aparición de situaciones de explotación sexual comercial infantil se construye histórica y socialmente. Cuando esta situación se presenta ya no es posible transitar intactos y libre de consecuencias subjetivas. La subjetividad se ve afectada, ya sea bajo el modo de la alteración constructiva o de la ruptura generada por el trauma. No es posible el retorno a ningún equilibrio anterior idéntico. El arrasamiento subjetivo grave es el efecto de la explotación sexual al final de este recorrido mortífero, y conjuga la confluencia de varios factores como aspectos sociales, evidenciando proceder de estructuras sociales débiles o inexistentes. Muchas de los niños, niñas y adolescentes provienes de familias profundamente desestructuradas con roles y funciones confundidas, y donde los niños o niñas ocupan el rol de proveedores. Alejados de las institución escolar o en proceso de desertar estos niños, niñas y adolescentes se encuentran por fuera de las instituciones integradoras por excelencia de la modernidad (Duschatzky – Corea, 2002) Además, este impacto presenta una dimensión somática con la aparición en un proceso de degradación de los cuerpos que contempla enfermedades de transmisión sexual como

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el VIH, desnutrición, adicciones, mutilaciones, embarazos no deseados, abortos etc. Y por ultimo una dimensión de consecuencias a nivel de las estructuras psíquicas y cognitivo que impide la aparición y desarrollo de un proyecto vital alternativo y una problematización de las condiciones de riesgo que los involucran En el nivel de lo micro social puede pensarse en la explotación sexual como una relación de poder. El poder del cliente/abusador destruye los deseos de la victima, las potencialidades. “Ya no soy yo quien decide, soy decidido” (Feinmann, 2009: 128) De este proceso de construcción de la situación de explotación, también participan las instituciones aplicando modalidades de trabajo que no pueden abordar la complejidad de la problemática ni resolver la vulneración de derechos. De esta manera dan cierta continuidad al padecimiento subjetivo. En esta situación de padecimiento no están exentos los trabajadores y trabajadoras que acompañan el proceso de restitución de derechos de los niños, niñas y adolescentes involucrados en situaciones de explotación sexual infantil, y debe avanzarse en líneas investigativas que arrojen conocimiento sobre los modelos de intervención que reduzcan las mortificaciones de los que intentan ayudar a nuestros niños, niñas y adolescentes y a cuidar a los que trabajan con estas dolorosas realidades. Muchas gracias Buenas tardes.

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