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“Es El anillo es para siempre?” Parte I.

Recientemente el P. Angel Espinoza escribió un libro sobre la crisis matrimonial en este siglo que se llama: EL Anillo es Para Siempre. El se refiere a algunas frases que se “prometen o juran cumplir en el altar” siendo Dios testigo y la iglesia como testigo terrenal de lo que se “jura.” A continuación les comparto lo esencial del libro con un pequeño comentario de mi parte.

DECIDÍ ACEPTARTE PORQUE TE CONOZCO: Decir te acepto a ti, es decir: te conozco, sé quién eres. Conozco tus cualidades y tus defectos. He decidido que a pesar de tus posibles defectos, siempre más pequeños que tus cualidades, te elijo. Sé quién no eres. Por tanto no tendré pretensiones

a ti es aceptar tu historia personal, es decir: tu

pasado, tu presente y tu futuro. Lo que pueda venir. Hoy eres esta persona. Mañana, tú misma, por los golpes de la vida, puedes ser otra persona. Los golpes van haciendo mella en nosotros, pero cuando nos

AUNQUE CAMBIES TÚ O CAMBIE YO

Aceptarte

aceptamos, lo hacemos incluso con esos golpes y heridas de la vida que por otra parte nos deben hacer mejores.

YA TIENES OTROS INTERESES: Cambiamos no sólo física sino también psicológicamente:

cambia nuestro carácter, nuestra manera de reaccionar, nuestra paciencia. Si al pasar de los años hemos

ido perdiendo algunas cualidades que antes nos adornaban: simpatía, optimismo, ecuanimidad motivo para terminar un amor. El amor va más allá.

no es

¿PARA QUÉ TE CASASTE? Te acepto a ti, para hacerte feliz. Te prometo que ése será mi proyecto. Yo siempre hago una pregunta a quienes vienen a tratar conmigo sus problemas matrimoniales: ¿para qué te casaste? A lo que no todos responden: "Quiero hacerte feliz. Creo que puedo hacerlo y por eso te pido que vengas a compartir tu vida conmigo. Acepto que juntos seamos nuestra mutua alegría".

BUSCAR LA FELICIDAD DEL OTRO, ES LA PROPIA FELICIDAD: Cuántos novios se dicen:

"te quiero", "te amo", y se expresan muchos sentimientos más. Y, ¿qué significa todo eso? Palabras vacías cuando no buscas el bien y la plena felicidad del otro. ¡Cuántas personas se casaron pensando no en hacer feliz a alguien, sino en quién los haría felices! Y por tanto entran al matrimonio con una visión egoísta de la felicidad. La experiencia nos dice que cuando de verdad se busca la felicidad del otro, la consecuencia - no forzosamente inmediata- es la propia felicidad.

La mayor felicidad: "te acepto a ti para que nos ayudemos a salvarnos. Mi mayor felicidad será saber que no sólo te ayudé a vivir esta vida feliz, sino que colaboré con dios para que alcanzaras la única, auténtica y duradera felicidad".

Mi reflexión: ¿Es el Anillo Para siempre? Si vemos las formas de los anillos, son redondos y no tienen manera de abrirse a menos que se rompa. Pienso que el anillo debería ser para siempre, a menos que pierda su brillo o su color, entonces ya no nos gusta. Pero en el caso de los matrimonios, los anillos son de oro o por lo menos de metales que nunca se desgastan. La vocación al matrimonio es un juramento indeleble, serio y que antes de navegar en ese barco, debemos ver el horizonte si el mar es demasiado turbulento y pensar si podremos navegar y llegar hasta el final, aun sabiendo que habrá turbulencias durante el viaje. Pero por favor no compremos primero el pasaje sin antes estar seguros.

no compremos primero el pasaje sin antes estar seguros. Aspectos importantes a considerar para evitar una

Aspectos importantes a considerar para evitar una relación que quizá no brinde mucho futuro.

El conocimiento y aceptación personal y

familiar de la otra persona. No vivirás aislado, las

familias ahora serán una sola.

La edad es importante. Una diferencia de

edad considerable a través de los años será un hándicap para alguno de los dos. Si a ella le gusta bailar por ser más joven, el se sentara en su sillón viendo el news.

La cultura, la fe o la religión que se

profese. Las diferencias culturales y de religión son vitales, las estadísticas describen que de cada 3 matrimonios mixtos 2.5 se separan antes de los 5 primeros años. A menos que uno de los dos ceda su fe al otro y cambie su “fe” para llevar bien su matrimonio. Es una opción, pero me parece que entonces es una persona que cambia según la ocasión. O la otra opción es que la única fe que profesen o el único dios en quien confíen sea ellos mismos.

Las relaciones sexuales prematrimoniales, son un pasaporte con residencia directa al fracaso. Se los pongo de la siguiente manera: cuando nacemos permanecemos acostados, hasta que nuestros cuerpos nos permiten gatear, luego comenzamos a levantarnos y tratar de caminar y por ultimo cuando ya se puede caminar entonces con esa seguridad y fortaleza podemos correr. El noviazgo es igual… no puedes correr si aun no sabes ni conoces como caminar de la mano de la otra persona. Luego se vuelve una rutina, y la frasecita rayada… “se acabo el amor.” No señores, se acabo los deseos sexuales entre ambos, punto y ya. Se los traslado como el P. Espinoza dice: “no es motivo para terminar un amor. El amor va más allá. Y por tanto entran al matrimonio con una visión egoísta de la felicidad. Aquellos que piensan que el amor se acaba… como dice Jose Jose tienen una gran posibilidad de divorcio, porque cuando hayan turbulencias o maremotos en ese viaje que hablė al principio, la primera o única opción a considerar será esa… “se acabó el amor.” Que devaluado se ha vuelto lo que San Pablo nos dijo en la 1 Corintios 13.

La parte Económica o Profesional. Una pareja que no camina en la misma dirección, con las mismas metas difícilmente sobrevive. Cuando uno de los dos es el que aporta todo y el otro nada

sin haberlo hablado antes, los problemas surgirán. Por eso es bueno que los dos trabajen pero pensando en formar un hogar y no viviendo para trabajar. Por eso la comunicación en una pareja es vital.

Los Hijos que Dios nos de. Pues aquí no se trata de usar anticonceptivos, abortar o preservativos. Aquí es de apostarle a la planificación natural familiar para no convertir las relaciones sexuales en relaciones de animales, que uno se encarama sobre el otro porque les dió ganas… tampoco es para tener hijos, sino que para seguir compartiendo la felicidad que los ha unido. Y cuando llegue el deseo sexual, que es normal en todos los seres humanos, que sea el amor el centro de esa relación sexual.

De todo lo anterior no quiero decir que sea “imposible” que un matrimonio se pueda llevar y aún en contra de todos los pronósticos. No, lo importante es estar conscientes al compromiso que se hace, y que de cada uno dependerá si en el viaje haya turbulencias contínuas o quizá ocasionales. La próxima semana continuaré con la segunda parte…Pidamos al niñito Jesús que en este tiempo de adviento sea El y la Sagrada Familia quienes iluminen los noviazgos, los matrimonios, y aquellos matrimonios que están en crisis… que recuerden el amor y el juramento del principio. El amor y el matrimonio no son una moda ni algo que tiene un final… ni la muerte, sino la eternidad que es Cristo…un puesto en el cielo.

no son una moda ni algo que tiene un final… ni la muerte, sino la eternidad