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Materia Civica y Etica

Materia Civica y Etica

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En este trabajo, producto de la línea de investigación en educación y valores, se pretende
fundamentar por qué la dimensión ético-axiológica es configuradora de sujetos sociales. Con
tal propósito, previa precisión de las palabras clave, se abordan tres tópicos profundamente
interrelacionados:

1. Siglo XXI. Crisis, riesgos, esperanzas.

Se aborda la crisis estructural que se confronta y que incluso podría ocasionar riesgos. Y en
los sistemas educativos, pese a las reformas y al incremento en las inversiones, aún no se
logra superar los problemas, especialmente los de inequidad. Se asume que toda esta crisis

económica, social y ambiental es fundamentalmente de carácter moral, por lo que es
imprescindible enfatizar y fortalecer la formación ética.

2. El ser humano. Potencialidad axiológica.

Este tópico sustenta, a través de las categorías: reflexividad-reciprocidad, alteridad,
complejidad, eticidad, la potencialidad axiológica del ser humano y, por ende, el carácter
ético-moral de todo proceso educativo.

3. Exigencias epistemológico-teóricas.

En concordancia con los tópicos anteriores, se destaca la importancia de esta formación, que
a su vez es profundamente ética, como instrumento vital para el desarrollo moral. En este
marco, son elementos y procesos nodales la reflexión, la apertura, la problematización, la
autocrítica.

a) La reflexividad y reciprocidad son condiciones humanas constitutivas. Es la fuente de
aptitudes y posibilidades para su despliegue mental, afectivo, social, cultural, ético. Por lo
mismo, el ser humano puede pensar, examinar, apreciar, preferir, optar, decidir y actuar. Es
el ser de la racionalidad, de la valoración. Y valorar es deliberar, evaluar, priorizar,
jerarquizar.

El ser humano siempre estará decidiendo y actuando. La indiferencia, la pasividad, el
conformismo son manifestaciones de crisis de la condición humana.

b) La eticidad es característica ontológica del ser humano “por la cual éste es moral en su ser
mismo y existe siempre moralmente, sea cual sea la moral particular que le rija, incluso en la
inmoralidad, pues no existe propiamente, en lo humano, una literal a-moralidad”

(González J., 1997). Al respecto, señala Cortina (2000, p. 18): “no hay ningún ser humano que
pueda situarse más allá del bien y el mal morales, sino que todos somos inevitablemente
morales

En este marco, también todo proceso educativo está signado por la necesaria eticidad
humana de la cual no puede evadirse educando alguno.

Podrá transgredirla —riesgo permanente—, pero no podrá eludirla.

Reencuentro

c) Por su compleja condición ontológica de ser “yo” y “alter”, el ser humano es sí mismo y es
apertura. Consecuentemente, la determinación indeterminación lo signan. Es permanente y
cambiante a la vez; “producto-producente”, “ser no ser” en interacción dialéctica. Es el
espacio de la educabilidad, de la proyección humana, del sentido educativo, de los horizontes
de formación.

Es el hontanar nutriente de toda construcción ética, axiológica.

d) La complejidad implica contradicciones, polaridad, conflictos. Fuerzas biológicas,
psicológicas, cognitivas, sociales, culturales, interjuegan en el ser humano: “ser racional e
irracional, capaz de mesura y desmesura; sujeto de un afecto intenso e inestable; él sonríe,
ríe, llora, pero sabe también conocer objetivamente; es un ser serio y calculador, pero
también ansioso, angustiado, gozador, ebrio, estático; es un ser de violencia y de ternura, de
amor y de odio; es un ser invadido por lo imaginario y que puede reconocer lo real, que sabe
de la muerte pero que no puede creer en ella, que segrega el mito y la magia, pero también
la ciencia y la filosofía; que está poseído por los Dioses y por las ideas, pero que duda de los
Dioses y critica las ideas; se alimenta de conocimientos comprobados, pero también de
ilusiones y de quimera. Y cuando en la ruptura de los controles racionales, culturales,
materiales hay confusión entre lo objetivo y lo subjetivo, entre lo real y lo imaginario, cuando
hay hegemonía de ilusiones, desmesura desencadenada, entonces el homo demens somete
al homo sapiens y subordina la inteligencia racional al servicio de sus monstruos”

(Morin, 1999, p. 29). Para Freud (1973; 1975), el ser humano está dotado de fuerzas
constructivas y negativas. El thánatos lo inclina al odio, a la agresión, a la destrucción, a la
muerte. No sólo atenta contra los otros, genera autodestrucción. El Eros es la fuerza del
amor, de la vida. Es fuente de valores, de ascesis. Ambas pulsiones generan la polaridad que
es constitutiva en los seres humanos, quienes siempre estarán en conflicto, en lucha, en sus
procesos de valoración, de elección, de decisión.

Y muchas veces fracasará el Eros, predominará el Thánatos manifiesto especialmente en
procesos de dominación, de represiones, de opresión, de destructividad.

De ahí la importancia de reforzar, de fortalecer el Eros que ennoblece la condición humana,
cimienta los pilares axiológicos, construye bases para un comportamiento eminentemente
humano.

Hemos esbozado algunas condiciones ontológicas del ser humano: reflexividad, reciprocidad,
eticidad, alteridad, apertura, complejidad, contradicción, polaridad, que lo constituyen en
potencialidad axiológica. Por tanto, corresponde a los procesos educativos dinamizar esa
potencialidad.

Si es posible construir principios éticos, valores que orienten el comportamiento humano
porque el ser humano es fuente de los mismos, ¿cómo podría contribuirse para fortalecer la
formación de sujetos sociales?, ¿para propiciar la práctica de valores desde la perspectiva del
Eros, del amor, de la vida, del bienestar?

Todo proceso educativo implica el ejercicio de los diversos aspectos del ser humano (mental,
afectivo, social, físico, ético). Lo asumimos como un complejo proceso uno y diverso a la vez.
Uno, en tanto proceso total, global que impacta la educabilidad toda de todo el ser humano.
Diverso, porque si bien implica al educando todo, enfatiza una determinada dimensión. En tal
sentido, pensamos que se hace necesario fortalecer —entre otras— la formación
epistemológico-teórica (profundamente entretejida con lo ético y axiológico) la única que se
abordará en esta ponencia, por razones de espacio, para favorecer el desarrollo del
pensamiento crítico, instrumento vital para el desarrollo moral.

Exigencias

epistemológico-teóricas

Es importante destacar que toda actividad gnoseológica también es ética e implica riesgos.
Se puede acertar, también errar.

¿Para qué conocer? ¿Para qué formarse en destrezas, en capacidades, en estrategias
intelectuales? ¿Al servicio de qué o de quién ponerlas? ¿Cuál es el sentido de la formación
mental? ¿Qué sentido y direccionalidad asume el pensamiento? ¿Qué valores lo orientan, lo
nutren? Interrogantes desafiantes que conllevan la necesidad de fortalecer la conciencia
crítica, cuyos elementos constitutivos son: reflexión, apertura mental, problematización y
autocrítica.

La falacia naturalista

George Edward Moore, en su obra Principia Ethica, acusa al naturalismo de cometer un error
cuando infiere que algo tiene una propiedad moral a partir de que ese algo tiene tal o cual
propiedad natural. Por ejemplo, asumiendo que el placer es una propiedad natural, un
naturalista podría sostener que las relaciones sexuales son buenas porque son placenteras. Sin
embargo, Moore señala que para afirmar esto, primero se necesita mostrar que todo lo
placentero es bueno, y esto requiere de un argumento que parece difícil de proveer. Pese al
nombre de la falacia, la misma parece poder extenderse más allá del naturalismo. Así, el
desafío propuesto por Moore parece ser mostrar cómo es posible concluir legítimamente que
una propiedad no moral puede identificarse o tener la misma extensión que una propiedad
moral.

Ética normativa

El dilema del tranvía es un experimento mental que puede servir para ilustrar y poner a prueba
distintas teorías éticas.

Las teorías de la filosofía ética o moral se pueden distinguir de acuerdo a los criterios de sus
bases para la determinación del bien moral. El bien moral puede ser determinado por:

Las consecuencias (ética teleológica) consecuencialismo;

Disposiciones de comportamiento, rasgos de carácter y virtudes (ética de la virtud);

La intención del actor (ética disposición);

Objetivos hacia hechos morales, como objetivo de las evaluaciones morales sobre la
propiedad o la acción (ética deontológica);

Optimización de los intereses o de las partes interesadas (de preferencia), la ética utilitarista,
de la felicidad (eudaimonía), o del bienestar.

Consecuencialismo

Jeremy Bentham, uno de los padres del utilitarismo.

El consecuencialismo sostiene que la moralidad de una acción depende sólo de sus
consecuencias (el fin justifica los medios).5

6

El consecuencialismo no se aplica sólo a las

acciones, pero éstas son el ejemplo más prominente.5

Creer que la moralidad se trata sólo de
generar la mayor cantidad de felicidad posible, o de aumentar la libertad lo más posible, o de
promover la supervivencia de nuestra especie, es sostener una postura consecuencialista,
porque aunque todas estas creencias difieren en cuanto a las consecuencias que importan,
están de acuerdo en que lo que importa son las consecuencias.6

Una manera de clasificar a los distintos tipos de consecuencialismos es a partir de los
agentes que se deben tener en cuenta cuando se consideran las consecuencias de las
acciones.7

Esto da lugar a tres tipos de consecuencialismo:7

El utilitarismo es la teoría según la cual la mejor acción es aquella que produce las mejores
consecuencias para la mayor cantidad de personas.7

8

El altruismo moral sostiene que la mejor acción es aquella que produce las mejores
consecuencias para todos menos para el agente.7

El egoísmo moral sostiene que la mejor acción es aquella que produce las mejores
consecuencias para el agente.7

9

Immanuel Kant, uno de los principales pensadores de la deontología.

Deontología

Artículo principal: Deontología.

La deontología es la teoría normativa según la cual existen ciertas acciones que deben ser
realizadas, y otras que no deben ser realizadas, más allá de las consecuencias positivas o
negativas que puedan traer. Es decir, hay ciertos deberes, u obligaciones, que deben ser
cumplidos más allá de sus consecuencias.

Ética de virtudes

La ética de virtudes es una teoría relativamente reciente según la cual una acción es moral si
hacerla fuera propio de una persona virtuosa. Por ejemplo, si para el utilitarismo hay que
ayudar a los necesitados porque eso aumenta el bienestar general, y para la deontología hay
que hacerlo porque es nuestro deber, para la ética de virtudes, hay que ayudar a los
necesitados porque hacerlo sería caritativo y benevolente.11

Ética aplicada

La ética aplicada es la parte de la ética que se ocupa de estudiar cuestiones morales
concretas y controversiales. Por ejemplo, algunos objetos de estudio de la ética aplicada son
el aborto inducido, la eutanasia y los derechos de los animales.7

Algunas de estas cuestiones se

agrupan por similitudes y son estudiadas por subdisciplinas:7

La bioética estudia las controversias morales que son producto de los avances en la biología y
la medicina.13

La deontología profesional se ocupa tanto de buscar justificación para valores morales que
deberían guiar a los profesionales, como de estudiar los valores que de hecho guían a los
profesionales.14

En el primer sentido la deontología profesional es una disciplina normativa y
filosófica. En el segundo sentido, se trata más bien de una disciplina descriptiva y por lo tanto
científica.14

La deontología profesional también cuenta con subdisciplinas como la ética médica,
la ética de negocios y la ética de la ingeniería.15

La ética ambiental se ocupa de la relación ética entre los seres humanos y el medio ambiente.16
Quizás las dos preguntas fundamentales de esta disciplina sean: ¿qué deberes tienen los
seres humanos hacia el medio ambiente, y por qué?16

En general, la respuesta a la primera

pregunta es una consecuencia de la respuesta a la segunda.16

Distintas respuestas o

aproximaciones a respuestas han dado lugar a distintas éticas ambientales.16

Ética militar

La ética económica se ocupa de las relaciones éticas que deberían guiar las relaciones
económicas entre los seres humanos y el efecto que tales normas tendrían sobre la economía
de nuestras sociedades. De hecho gran parte de los economistas que desarrollaron la teoría
moderna de la economía partieron de bases éticas. El ejemplo más cercano es el utilitarismo
desarrollado primero como doctrina moral y luego usado para la teoría del valor neoclásica.17
18

Historia de la ética

Antigua Grecia

Desde el inicio de la reflexión filosófica ha estado presente la consideración sobre la ética.
Platón afronta la temática ética en diversos lugares y desde contextos diferentes. Así, por
ejemplo, en el Gorgias busca superar el hedonismo y la ley del más fuerte. En el Fedón
evidencia la importancia de lo que exista tras la muerte para regular el propio
comportamiento. En La República aborda juntamente la ética individual (desde la perspectiva
de una justicia dentro del alma) y la ética pública, con una compleja teoría del Estado, que
encuentra complementos y puntos de vista diferentes en otras dos obras, el Político y las
Leyes.

La Ética nicomáquea, seguramente el más importante tratado de ética de Aristóteles, se basa
en la premisa de que todo ser humano busca la felicidad (ética eudemónica). Para Aristóteles
todos los seres naturales tienden a cumplir la función que les es propia y están orientados a
realizar completamente sus potencialidades. El bien, que es lo mismo que la perfección de un
ser o la realización de las capacidades es cumplir su función propia, aquello a que solo él
puede realizar. También los seres humanos están orientados a la realización plena de la
función que les es propia. El problema que se suscita, entonces, es cuál es la función propia
del hombre. Y si acaso hay más de un bien propio del hombre, ¿cuál es el bien más alto y
más perfecto de los que puede alcanzar el ser humano?

Como en otras de sus obras, Aristóteles releva las opiniones de sus contemporáneos al
respecto y comprueba que todas parecen estar de acuerdo en que el objetivo supremo del
hombre es vivir bien y ser feliz, aunque hay muchos desacuerdos respecto de en qué
consiste la felicidad y el buen vivir. Para Aristóteles la vida feliz (plena) es la que permite

realizar la actividad superior (contemplación), con una suficiente autonomía (bienes
materiales, salud), y en compañía de un número suficiente de amigos (cf. Ética Nico maquea
I).

Sólo son morales las acciones en las que se puede elegir y decidir qué hacer. En cambio, no
son morales ni inmorales las acciones padecidas, compulsivas o forzosas. Lo que es moral es
la acción que depende de la voluntad, si se actúa de modo correcto. ¿Cuándo se actúa
correctamente? La forma correcta de actuar depende del ámbito de acción (dianoético o
intelectual, ético o moral) y en parte está pautada por las costumbres de la comunidad a la
que se pertenece (si la comunidad es éticamente sana, algo que supone Aristóteles para el
mundo griego quizá de modo acrítico) y se aprende con la educación. Cuando se actúa de
acuerdo con estas pautas, se vive bien y se es virtuoso.

Por otra parte, los filósofos estoicos y epicúreos propusieron teorías morales basadas en
principios opuestos: la virtud y la vida con moderación (estoicismo), y la búsqueda del placer
(epicureísmo).

Edad Media

Es un momento en el que la ética asume elementos de las doctrinas clásicas de la felicidad
(el fin del actuar humano consiste en obtener el bien que nos hace felices) y los une a la
doctrina cristiana (vista como Revelación divina), especialmente según la normativa que
recogen los mandamientos. El fin último del actuar humano es la caridad, que se consigue al
vivir desde el Evangelio, y que permite al hombre acceder a la visión de Dios (en el cielo),
donde el ser humano alcanza su máxima plenitud y el bien supremo.

Diversos autores hablan de ética y según perspectivas diferentes. Es oportuno recordar dos
grandes nombres, san Agustín de Hipona y santo Tomás de Aquino (especialmente en la
segunda parte de la Suma de teología, en la que se recogen numerosos elementos de la ética
de Aristóteles).19

Posteriormente, y tras las huellas de las ideas de Tomás de Aquino, se desarrolla en el ámbito
católico lo que luego será conocido como principio de doble efecto.

Edad Moderna

Los filósofos éticos modernos trabajan con la mirada puesta, sobre todo, en el mundo antiguo
(estoicos, epicúreos, Platón, Aristóteles), si bien con algunos elementos heredados de la
Escolástica medieval. Descartes tiene algunos elementos de ética en su famoso Discurso del
método. Dentro del racionalismo, es Baruch Spinoza quien elaboró de modo más amplio y
sistemático una propuesta ética. En el ámbito del empirismo, David Hume trabajó en diversos
momentos para comprender los motivos profundos de las acciones humanas. La gran
revolución ética moderna se realiza a través de Immanuel Kant, que rechaza una
fundamentación de la ética en otra cosa que no sea imperativo moral mismo (deontologismo
formal), pues si la moral se orienta a buscar la felicidad no podría dar ninguna norma
categórica ni universal. Los filósofos idealistas desarrollaron esta moral del imperativo
categórico. Hacen frente así al utilitarismo, al afirmar que el principio de utilidad no es el único
criterio de corrección de las acciones.

Edad Contemporánea

La ética del siglo XX ha conocido aportes importantísimos por parte de numerosos autores:
los vitalistas y existencialistas desarrollan el sentido de la opción y de la responsabilidad, Max
Scheler elabora una fenomenología de los valores. Autores como Alain Badiou han intentado
demostrar que esta principal tendencia (en las opiniones y en las instituciones), la cuestión
de "la ética" en el siglo XX, es en realidad un "verdadero nihilismo" y "una amenazante
denegación de todo pensamiento".20

Recientemente, y desarrollando un análisis en
profundidad de los orígenes y fundamentos de la ética, han aparecido diversos estudios sobre
el papel de las emociones en el desarrollo de un pensamiento ético anti fundacionalista,
como ha indicado Richard Rorty. En las últimas dos décadas, el filósofo escocés MacIntyre
establece nuevas herramientas de análisis histórico-filosófico de distintas versiones rivales de
la ética.

UNIDAD II. ÉTICA Y CIENCIA

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