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tecnoestrés

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Published by: Patricia Yojana Espinoza Rojas on Jun 14, 2012
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I. E.

por Convenio “Nuestra Señora de la Sabiduría” Computación 5° TECNOESTRÉS
Vivimos en un mundo tan rodeado de máquinas que no nos hemos dado cuenta de que establecemos con ellas una relación contradictoria. Las necesitamos, entre otras cosas, porque están ahí para hacernos la vida más sencilla. Sin embargo, en ocasiones, se convierten en fuente de pesadillas: las computadoras se “cuelgan” demasiadas veces; los teléfonos móviles pierden cobertura en el momento más inoportuno; las tostadoras se queman, los televisores se desintonizan; los despertadores se quedan sin pilas. Y todo eso termina produciéndonos un terrible estrés, mejor dicho tecnoestrés. El término tecnoestrés fue utilizado por primera vez en 1984 por el psicoterapeuta estadounidense Craig Brod para referirse a una enfermedad causada por la incapacidad para enfrentarse a las tecnologías de un modo psicológicamente saludable. Hoy el tecnoestrés es un mal reconocido por muchos científicos y, lo que es peor, padecido por millones de ciudadanos cuyas labores cotidianas están vinculados a la tecnología. El doctor Brod estaba convencido de que este mal acabará siendo más grave que el sida y el cáncer juntos. Sin duda, se trataba de una exageración poco afortunada, pero hoy nadie duda de la necesidad de estudiar mejor esta patología del hombre contemporáneo. Por ejemplo, es necesario definir sus síntomas. Según estudios, el primer síntoma del tecnoestrés es la ansiedad que puede expresarse a través de episodios de irritabilidad, dolor de cabeza, pesadillas resistencia obstinada a recibir instrucciones sobre manejo de una máquina. Otro de los síntomas es consecuencia de lo que se conoce como multitasking. Las personas están acostumbradas a utilizar a la vez varias ventanas de información en la computadora. Como consecuencia de ello, tienden a abarcar varias tareas al mismo tiempo, lo que deviene en crisis de concentración y de memoria. Un síntoma más del tecnoestrés es la distorsión en la comprensión del tiempo; fascinados por las posibilidades de la tecnología, nos creemos capaces de realizar en la mitad de tiempo tareas mas complicadas de lo que pensamos. En general puede decirse que si la máquina nos incomoda, si nos sorprendemos a nosotros mismos golpeando frenéticamente el ratón de la computadora porque este no responde, si apretamos varias veces el botón ascensor como si asi lo lográramos que llegue antes o si no podemos esperar más de dos segundos a que una página web se cargue en la pantalla, somos víctimas potenciales del tecnoestrés. Pero ¿qué es lo que nos produce tanto mal? ¿ Qué motivos nos dan las máquinas para agobiarnos? Es evidente que, cada vez que aparece un reto nuevo antes nuestros ojos, aflora de manera consciente o inconsciente el miedo a hacerle frente. Pero esa prudencia ancestral ante el cambio no debe de ser la única explicación a la existencia del tecnoestrés. Los investigadores han creado una escala de lo que ellos llaman “disgustos informáticos” para explicar las causas del estrés relacionado con las computadoras. Tras estudiar un buen número de pacientes estresados por las computadoras, los científicos llegaron a la conclusión de los factores que más fastidian a un usuario de computadora es la escasa velocidad del software (61%), las escasa velocidad de la máquina (45%), recibir mensajes no deseados (44%) y la dificultad para comprender el interface (44%). Por otro lado, también se ha establecido una lista de cuestiones estresantes que tienen que ver más con el usuario que con la máquina. Los factores estresantes más graves en este sentido son sentirse poco preparado para utilizar una determinada tecnología, carecer de ayuda cercana para resolver problemas informáticos, no entender los manuales de

dad la velocidad a la que avanza la tecnología.I. Los expertos en esta patología utilizan tres estrategias para detener sus efectos. volverán a estar tecnoestresados. La tercera es modificar la respuesta biológica del enfermo ante el aparato que lo estresa mediante técnicas de relajación. E. ejercicios y autoestimulación. entonces. es muy probable que disminuya el agobio que algunas personas sienten cuando han de relacionarse con la tecnología moderna. racionalizando las horas de uso o incluso evitando comer o fumar ante ellas. . En muchas ocasiones. a la vuelta de la esquina. por Convenio “Nuestra Señora de la Sabiduría” Computación 5° instrucciones y sentirse presionado por la necesidad constante de adquirir nuevos conocimientos. Y. esas mismas personas tengan que enfrentarse con otro aparato más complicado. La segunda es entrenar la capacidad de decisión del paciente refutando ideas irracionales sobre su incapacidad para manejar tal o cual aparato y modificando su conducta tecnológica. el tecnoestrés anida en la mente del paciente a pesar de haber tomado todas las precauciones racionales para evitarlo. En esos casos. La primera es mejorar el ambiente de relación con las máquinas reconduciendo malos hábitos de postura. la única salida es el consejo de un psicólogo. no es de extrañar que. Siguiendo estas estrategias. Sin embargo.

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