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Musica Anempatica

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Con semilla o sin ella, el mal es pura inocencia Escribe Juan Fco.

Álvarez

En la filmografía del mal podemos encontrar acompañamientos musicales siguiendo distintas líneas expresivas. Las hay perversas, malignas, terroríficas, estridentes, chirriantes, psicodélicas, atmosféricas, etc. donde el mal está perfectamente definido y ambientado. Pero una corriente con gran éxito, aunque también un poco incomprendida por muchos, es aquella que recurre a la contraposición, a la música anempática de contrapunto. La música anempática es aquella que no tiene nada que ver con las imágenes que acompaña, que no se implica o bien que busca la implicación contraria, el contrapunto. Es decir, en el caso que nos ocupa, se trata de acompañar escenas, personajes malignos o ambientaciones terroríficas con músicas celestiales, tiernas, vaporosas, angelicales. Muchas veces en estas bandas sonoras se recurre a este tipo de músicas porque en la historia está presente uno o varios niños, pero no necesariamente deben estar éstos para que esta inocente música juegue bien su papel de ser un protagonista más en una historia maligna, incluso por contraposición crear más terror, más angustia y pavor que la música más estridente. Es decir, la contraposición es tan sólo aparente, pues en definitiva se consigue crear el efecto deseado. Así pues, en esta ocasión vamos a hablar de algunos ejemplos en los que los compositores (bien por propia iniciativa o por sugerencia del director) recrean sus bandas sonoras en músicas contrapuestas.

con música del malogrado compositor hispano-argentino Waldo de los Ríos. pues la banda sonora también contiene pasajes propios del género. Aquí. es y debe ser de cita obligada: ¿Quién puede matar a un niño? (1976) de Narciso Ibáñez Serrador. en este caso con niños de por medio. La sola presencia de esta bella melodía consigue crear una sensación de pánico y terror única en la película cuando las voces y risas de los niños la introducen. cosechando un éxito sin par. Ambos ya habían trabajado en La residencia (1969). es Holocausto caníbal (1980) de Ruggero Deodato. En esta película se narra la incursión en la selva amazónica de un grupo de cuatro jóvenes reporteros que buscan rodar un documental sobre ciertas tribus caníbales de las que han tenido conocimiento. el mal evocado desde la belleza. el compositor dota a la música de una canción pop muy melódica y retentiva (Evelyn) que se introduce con unas dulces notas tarareadas por niños a modo de nana. película italiana de culto en el género del terror que cuenta con una partitura muy brillante del maestro Riz Ortolani. Se convierte así en una presencia turbadora. la dulce melodía y los cantos angelicales de los niños.Un primer ejemplo. esta vez sin niños. aunque no en toda su extensión. Una contraposición efectiva. Otro ejemplo notable. La .

película. con pedigrí y esa elegancia está presente en cada nota compuesta por el gran Nino Rota. en definitiva. refleja de una forma extremista y radical. casi espiritual. unos matones mafiosos. con su clase y hermosura envuelve en un halo deístico a los personajes. Y el vals. de la presencia de Don Vito Corleone y familia. es el uso de la música anempática hecho por Nino Rota en El Padrino (1972) de Francis Ford Coppola. compuso un tema principal pausado pero con una marcada y melancólica melodía. la música de Rota es refinada. Música muy natural y cercana que aparentemente se opone a la crudeza de las imágenes. Menos evidente. pues al fin y al cabo son la familia Corleone. como venerando a sus realizadores. estamos nuevamente ante una falsa anempatía. pero más elegante. cometen crímenes. pues Rota quiso dotar a estos personajes de la majestuosidad. por el contrario. la cruel naturaleza humana. pero que no hace otra cosa que reafirmar la realidad. extorsiones. exquisita y de gran belleza. . Sin embargo. Ortolani. Es el mal. los extremos a los que pueden llegar los humanos. Los personajes de la película son asesinos. Aunque parezca una contradicción. aunque melancólico. estuvo prohibida en diversos países. asesinatos y siembran miedo y terror a su paso. dado su alto contenido de violencia y de gore en sus imágenes. Los asesinatos se acompañan de música religiosa. del señorío. pero con clase.

En A las nueve. ni tan siquiera dramáticos. los temores a estar haciendo el mal. dulce y tierna melodía central que adquiere un aire infantil-juvenil al estilo de otra de sus composiciones con niños. La primera cuenta con música de Ron Goodwin. resuelve con una hermosa. nos infunde miedo y pavor. mientras que la de Carpenter cuenta con el propio director y Dave Davies. aunque hay quien en esta película no ve más allá que un simple drama. éste nos está transportando a la situación que les toca vivir a los siete hermanos y su música. o incluso su posterior versión (1995) de John Carpenter. pero con la inocencia de las notas de Delerue. y otros sentimientos que luchan frente a la estricta educación que recibieron de su madre. el pecado. Empiezan todos los días con sesiones de espiritismo para comunicarse con ella y en el quehacer diario de los chicos aparecerán los miedos. el compositor de este filme. siete hermanos pequeños deciden ocultar el cuerpo de su madre muerta enterrándolo en el jardín para no tener que ser llevados a diferentes orfanatos y así separarlos. Así pues. Retomemos el tema de los niños malvados en el cine. cada noche (1967) de Jack Clayton. Otra película de estas características es El pueblo de los malditos (1960) de Wolf Rilla. hay otros que hablan de una película de terror. Una audición de la banda sonora sin haber visionado la película no nos haría pensar nunca en unos acontecimientos terroríficos. aunque hermosa por su factura. . un terror psicológico que Georges Delerue.Y es que el mal no siempre se muestra de una manera tan fácil. El pequeño romance.

con música de Carles Cases. con música de Howard Shore. con música de Lee Byung-woo. con música de Georges Auric. La señal (2002) de Gore Verbinski. Los sin nombre (1999) de Jaume Balagueró. Cromosoma 3 (1979) de David Cronenberg. La morada del miedo (2005) de Andrew Douglas. pero con el mal por en medio y con una música que no necesariamente refleje esta condición de inocencia que le pueda conferir la presencia de niños en el filme o incluso sin la necesidad de ser música anempática. El medallón ensangrentado (1975) de Massimo Dallamano. con música de Hans Zimmer. Los otros (2001) de Alejandro Amenabar. con música de Kenji Kawai. El exorcista (1973) de William Friedkin. . Dark Water (2002) de Hideo Nakata. con música de Steve Jablonsky. y un largo etcétera con el que no terminaríamos nunca. con música de Jack Nitzsche. con música de Stelvio Cipriani. podríamos hablar de El resplandor (1980) de Stanley Kubrick (música clásica y tema principal de Wendy Carlos). Dos hermanas (2003) de Kim Ji-woon. con música de Stephen Lawrence. El rostro de la muerte (1976) de Alfred Sole. Suspense (1961) de Jack Clayton. Pero analicemos algunos de los ejemplos más notables. con música del propio director.También es de obligado cumplimento el que hablemos de otras películas con niños malvados o no malvados. Así. Las dos vidas de Audrey Rose (1977) de Robert Wise con música de Michael Small.

con música de Jonathan Elias. es decir cumple con su cometido. sin ninguna concesión a la inocencia de los chicos como había hecho su predecesor en la saga. pues en ésta cuenta con música de Daniel Litch que construye una banda sonora bastante aterradora. La película se ha convertido a la postre en una saga que de momento lleva siete partes. pura y angelical para los dos niños. música tenebrosa y siniestra para el personaje de Robert Mitchum y sus planes. Con ello se deja a cada cual en su lugar. Aún así. y música inocente. no hay música.Los chicos del maíz (1984) de Fritz Kiersch. sino empática. posee un tema principal con un intrigante coro de voces de niños un tanto atmosférico y el resto de la banda sonora está en consecuencia con la música que se espera del género. hay mal. el mal está bien representado y así mismo lo está el bien. Walter Schumann. el compositor se mueve entre dos corrientes. se trata de música de gran calidad. En las escenas más recordadas de la misma. pero nos quedaremos con la primera y algo de la segunda. ya se ha creado suficiente tensión en las escenas anteriores y el director y compositor prefieren . es curioso cómo está encajada la música en esta película. Sin embargo. En La noche del cazador. hay niños. pero la música no es anempática. por ello no se la puede considerar anempática del todo.

. ha habido tensión y también inocencia y la música es un continuo que acompaña los magníficos planos picados del bote. en el río. o la tela de araña que se teje y de fondo el bote con los dos hermanos. por no hablar de toda la flora y fauna presente en la escena: sapo. cuando Cassavetes y Farrow recién casados planean cambiarse de piso con la idea de tener un hijo. Ya en los títulos de crédito iniciales nos aventura a sugerir que nada bueno va a pasar. Y en el filme. Y en otras ocurre totalmente el extremo contrario. en forma del excelente tema instrumental Happy days. ambiente y sugiere. cuentan con un poema musical de más de diez minutos ininterrumpidos de música. Con La semilla del diablo (1968). por ejemplo. incluso pop. cantos satánicos. pero la verdadera protagonista es la nana Lullaby. pero que ya presagia un complicado nudo argumental. Previamente. Son días felices donde todo parece sonreírles. corderos). ocurre en la escena de la huida de los niños con el bote por el río hasta llegar a dormir en un pajar y ser despertados por la canción Leaning que canta un Robert Mitchum a caballo y cuya silueta se vislumbra en el horizonte. cantada por la propia Mia Farrow y que se convierte a la postre en el tema principal de la película. música opresiva. Así. al igual que hace su paisano Christopher (Krzysztof) Komeda con la música. Polanski crea atmósfera. Roman Polanski juega a sugerir más que a mostrar y con ello consigue crear un excelente muestra de cine de terror. tortuga. búho. Hay música de jazz.hacer uso del silencio en los momentos clave.

crea una música más psicológica. Este repiqueteo infantil de notas es una constante que acompaña a la niña en sus fechorías. sino que la considera una enferma a la que hay que tratar. orquestal con amplio dominio de cuerdas. hurgando en la personalidad de la niña. pero que siempre acaba variando a una música más difícil. Mala semilla (1956) de Mervin LeRoy contó con música del siempre inteligente Alex North. pero sin demasiadas concesiones a su condición infantil. Es como si la música viese el filme desde el punto de vista de un adulto condescendiente. quien lejos de profundizar en el terror que impone la historia de una niña que asesina a todo aquel que se interpone en sus fines. pero que no entendemos cómo se consintió darle un final como el que se le da a la película en este caso. como el de ejercicios del que empieza a aprender a tocar dicho instrumento a una edad temprana. con esa sonoridad clásica y brillante que sólo North sabía imprimir. La inocencia de la niña sólo se plasma con el constante repiqueteo infantil de notas en el piano. haciendo de ésta una música psicológica para no perder de vista el autentico problema. . algo parecido a tratar un desorden mental que musicalmente se traduce en una música elegante e inteligente. y que acaban por desvariar como indicándonos ese desequilibrio de la niña.Siguiendo con la semilla del mal.

Destaca en esta banda sonora. en este caso Elmer Bernstein. Las cuerdas consiguen dar a la música no sólo los momentos de suspense meramente descriptivos. prefiere darle una música más dulce. capaz de exculpar a los niños de cualquier fechoría. más cercana. Y como no hay dos sin tres. .que requiere el filme. la sencillez y la superficialidad del niño (o niños. quien le da otro tratamiento más cercano al de Bernstein que no al de su maestro y mentor North. la utilización de las ondas Martenot excelentemente manejadas por la también compositora de música de cine Cynthia Miller.Todo lo contrario ocurre con El buen hijo (1993) de Joseph Ruben. más próxima a los niños y. si tenemos en cuenta el espíritu del hermano del protagonista). por tanto una música que mira al filme desde el punto de vista de éstos. cuerdas y flautas. no podemos olvidarnos de El otro (1972) de Robert Mulligan. ni en profundizar en lo terrorífico de la trama. sino también esa calidez. ese acogimiento al que hacíamos referencia y que se convierten en una constante en esta música. pues todo y tener un hilo argumental casi idéntico a Mala semilla. sino simplemente se deja llevar por la inocencia. Es una música melódica. No entra en analizar la psicología de los personajes. además del piano y las cuerdas. La música de Goldsmith incorpora elementos sencillos. Película con casi idéntico argumento a las dos anteriores y que en este caso cuenta con música del maestro Jerry Goldsmith. cálida y que sólo incorpora elementos transgresores en momentos muy puntuales. el compositor. brillante. con arpa. dulce. sonoridades infantiles. ni tampoco en visiones externas. Es una música inocente.

complementan la calidez del canto angelical principal presente de tanto en tanto a modo de leit-motiv para recordar que "¡¡ya están aquí!!". Por tanto. una música inquietante. Goldsmith construye una banda sonora más inteligente y articulada en diferentes temas. a lo largo del nudo del filme un elemento esperanzador y a la postre. Coros de voces angelicales edulcoran esta melodía infantil y contrastan vilmente con el resto de la banda sonora. pues no en balde también es suya Poltergeist (1982) de Tobe Hooper. La nana infantil sobre la que se fundamenta el personaje de la niña protagonista. agónica.Música anempática de un Goldsmith que tiene mucho que decir en el género. al fallecer con posterioridad algunos de los actores en extrañas circunstancias. como en el caso de La semilla del diablo. pero de menor repercusión. Del mismo compositor son La profecía (1976) de Richard Donner y sus continuaciones. música desesperante. En este nuevo ejemplo. . La película tuvo su segunda y tercera parte. supone todo un leit-motiv que va a representar en el inicio la llamada que conduce a la niña a su vil secuestro. y ésta que nos ocupa también estuvo salpicada de cierta polémica supersticiosa. en el final de la película. será como el elemento liberador. como La maldición de Damien (1978) de Don Taylor y El final de Damien (1981) de Graham Baker. "que siguen aquí". perturbadora e incluso histérica. o mejor. que plantea en pura contradicción a la inocencia de la niña. el calvario que les toca vivir a los padres de esta pequeña secuestrada por algo o alguien paranormal.

o mejor dich. ese magistral Ave Satani.En La profecía. Y es que Goldsmith. aunque lidió con todos los géneros. Sólo mencionar que en contraposición al tema referente del filme. pero que consigue el fin que pretendía posiblemente el director al encargar a Goblin (Simonetti) esta música. como Bernard Herrmann o Míklós Rózsa. pero pocas veces mostraron ese gusto por la contradicción y el contrapunto de la música anempática. pero que se escapa de esta versión dulce del mal que estamos tratando de recoger en este artículo. El resto de la música es del más puro estilo rock electrónico opresivo. demostró desenvolverse muy bien con el mal. que le supuso un merecidísimo Óscar. Efecto un tanto enfermizo. Mención aparte merece también Goblin. en la que construye una música electrónica obsesiva.o Claudio Simonetti. con una turbadora voz de fondo que se convierte en toda una desesperación para el espectador. y para ambientar el ambiente familiar en sus momentos más dulces. auténtico artífice del grupo. . encontramos el delicado tema The new ambassador. vilmente maligna. Las notas sobre las que se fundamenta el tema principal recuerdan un carillón de una caja de música o incluso de un tiovivo con las que consigue dar un aire más dulce y fresco a una historia tan obsesiva. También se desenvolvieron muy bien con el mal otros compositores clásicos. como ya hemos advertido anteriormente. el compositor se deja llevar más por su vertiente más maligna y construye una auténtica obra maestra de cantos y coros satánicos. toda una refinada joya musical en medio de tanta maldad. con la música que compuso para los filmes de Dario Argento y en especial para Suspiria (1977).

a buen seguro incompleto.Empezaba este artículo hablando del concepto de música anempática y no quisiera cerrarlo sin hablar de otro ejemplo ejemplar de película del mal con música anempática. . pero sí unos jóvenes a los que adoctrinar o mejor dicho. para ilustrar un poco más nuestro Rashomon del mal en el cine. trepidante y contagiosa música de Rossini se hace en la escena del muelle. Sirva pues este repaso. Con ello se pretende generar el efecto contrario. La música original es de Wendy Carlos. aunque la inocencia y la música original no estén tan presentes. cómo ésta consigue generar en Alex el efecto contrario. o las imágenes "maravillosas" que vienen a la mente de Alex al escuchar la para él pacificadora Novena sinfonía de Beethoven. O cómo el ataque en el apartamento se hace con Alex tarareando Singing in the rain. que choca frontalmente con las imágenes que vemos y con la música de Wendy Carlos. Estoy hablando de La naranja mecánica (1971) de Stanley Kubrick. reeducar. Beethoven o Rossini. es música violenta y contrasta con la música no original utilizada por Kubrick en el filme. el uso que de la divertida. de algunas de las obras cinematográficas que de forma inocente son a ciencia cierta de las más malignas. por tanto no hay niños de por en medio. y así un largo etcétera. es decir. o en el caso de la mujer de los gatos. cómo la música elegante provoca en estos individuos el efecto contrario al deseado. obra de Purcell. Inolvidable es en este sentido.

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