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ANA SOFÍA PINEDO PROMOTORA CULTURAL QUERÍAN CAMBIAR LAS COSAS POR MARITZA NORIEGA Ana Sofía Pinedo

ANA SOFÍA PINEDO

ANA SOFÍA PINEDO PROMOTORA CULTURAL

PROMOTORA CULTURAL

QUERÍAN CAMBIAR LAS COSAS
QUERÍAN CAMBIAR LAS COSAS

QUERÍAN CAMBIAR LAS COSAS

QUERÍAN CAMBIAR LAS COSAS

POR MARITZA NORIEGA

Ana Sofía Pinedo tenía 16 años cuando, junto con cinco amigos de Villa El Salva- dor, decidió formar el grupo de arte Arena

y Esteras. Ensayaban en locales comunales,

en iglesias y parroquias. Cuatro años des- pués sacaron un crédito bancario para com- prar un lote donde construir su local. Pero como no eran sujetos de crédito, hipoteca-

ron la casa de la mamá de Ana Sofía. “No

teníamos nada”, recuerda. Pero se refiere únicamente a lo material. Coraje, entrega

y pasión tenían de sobra.

¿Cómo era Villa El Salvador cuando se fundó tu grupo, hace 20 años?

Esto era zona roja, había mucho miedo, acababan de asesinar a María Elena Moyano. Hacíamos cosas para devolverle

la alegría a la gente, las ganas de jugar

con los niños. Todo de manera intuitiva, apenas habíamos llevado unos talleres.

¿Qué hacían? De todo. Pusimos una tienda, animábamos fiestas infantiles, filmábamos cumpleaños, hacíamos talleres para niños, etc. Así pagamos el lote.

Ahora tienen un edificio de tres pisos. Hemos construido poco a poco, así como creció Villa El Salvador, porque aquí el concepto de progreso es real: tú progresivamente logras cosas. Y ahora es nuestra casa cultural comunitaria, aquí hacemos teatro, circo, música, hip hop, etc.

¿Qué los ha impulsado a crecer?

Un sentido de comunidad. Nacimos con

el modelo de gestión de la organización

popular que aprendimos de nuestros padres

y dirigentes, a quienes admirábamos.

No por ser pobres íbamos a soportar la violencia, queríamos cambiar las cosas.

Y ahora que ya no está Sendero Luminoso, ¿qué los mueve? Ahora el enemigo es silencioso, es la

violencia institucionalizada en las casas.

Y así como hay empresarios que incuban

emprendedurismos, nosotros incubamos sueños. Y nuestros sueños se hacen posibles porque no estamos solos, un colectivo nos acompaña. Eso nos mueve.

¿La gente los entiende? Hay padres que han sacado a sus hijos

MIGUEL CARRILLO

Hay padres que han sacado a sus hijos MIGUEL CARRILLO CAMBIOS. Los chicos que van a

CAMBIOS. Los chicos que van a su casa cultural comunitaria se convierten en poco tiempo en líderes, en personas preocupadas por su comunidad.

ANA SOFÍA PINEDO ES UNA DE ESAS PERSONAS QUE PROVOCA ADMIRACIÓN. DESDE LOS 16 AÑOS

EMPUJA UNA ORGANIZACIÓN CULTURAL QUE BUSCA TRANSFORMAR LA REALIDAD POR MEDIO DEL ARTE.

HA ALEJADO A MUCHOS JÓVENES DE LAS DROGAS Y LES HA DADO HERRAMIENTAS PARA SUPERARSE

El tip

“Nuestros sueños se hacen posibles porque no estamos solos, tenemos un colectivo que nos acompaña. Eso nos mueve”

Empresaria. Ana Sofía Pinedo es directora de Arena y Esteras, un movimiento cultural con sede . Ana Sofía Pinedo es directora de Arena y Esteras, un movimiento cultural con sede en Villa El Salvador. Estudió la carrera de Educación Primaria y luego hizo un posgrado en Animación Sociocultural en la Universidad Católica y en Nantes, Francia.

Proyecto. Arena y Esteras forma parte de la Red Latinoamericana de Arte para la Transformación Social. Arena y Esteras forma parte de la Red Latinoamericana de Arte para la Transformación Social. Lleva una propuesta de arte, educación y volun- tariado a comunidades de la sierra. Por segundo año, ha organizado el festival de música de autor Te Canto Arena.

de las orejas “para que el teatro no los vuelva maricas”. Otros dicen “yo quiero que mi hijo venga para que no se vuelva un fumón como era yo”.

¿Cómo cambia la gente que viene aquí? Unos vienen con la idea de ser famosos y salir en la tele o de alejarse de sus casas. Llegan tímidos, violentos o soberbios, pero empiezan a participar en la comunidad, con pasacalles, en campañas a favor de los niños y en asambleas con los dirigentes, proponen soluciones creativas a partir del arte y poco a poco la gente deja de verlos como los chicos de la esquina que les pueden robar. De pronto se convierten en líderes, hablan fuerte y sin miedo, y la gente los respeta y hasta los aplauden.