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Nan Goldin y el cuerpo HABLAR DE Y HABLAR DESDE

Y puros nosotros, nos reamos libres de esta tumba que llamamos cuerpo, y que arrastramos con nosotros Platn.

Algo nos pasa cuando vemos fotos como las de Nan Goldin, donde lo retratado es quien retrata, y no hablo de las fotos que ella hace de s misma, si no de la profunda identidad que tiene la fotgrafa con sus modelos, este vinculo amoroso donde la comunicacin se hace posible. La aproximacin al tema es tal, que resulta abstracta, como cuando uno mira una cosa desde una distancia demasiado corta. Bajo esta premisa es que antepongo la idea de hablar desde, que se refiere a un pleno conocimiento sobre el otro, lo retratado. Identidad ideolgica, emocional, en fin, una identidad tal que deshace al individuo, y unifica la soledad, proceso comunicativo necesario en toda experiencia esttica. Es la confianza con la que han dejado entrar a Goldin en sus habitaciones la que inspira ese anhelo utpico de armona receptiva. Es esta Identidad en tanto humanos la que deba regir en cada obra de arte. As Goldin reinaugura al mundo, que con sutiles advertencias nos ilumina los pasos, recamara tras recamara, hasta llegar al bao y ver que alguien espera. Breve mirar a una mirada, a este, su silencio cmodo, espacio marginal, nunca libre. Porque la libertad no es ms que un recuerdo y estos personajes la recuerdan, por eso parece que la esperan. La obra consta de una serie de fotografas en su mayora retratos. Los personajes se encuentran situados en su contexto, contexto promiscuo, son los aos 70s y 80s, en un Estados Unidos como siempre desmoralizado por la guerra, resaca de la embriagues utpica de los 60s, aqu se necesita ms que amor. Tambin es propicio ver la relacin de esta obra con la generacin de los beats, quienes en su literatura y en tono amenazante desmantelaron la hipocresa reinante en nuestra sociedad, es un arte del dolor citadino, situado en el pas ms violento de este, nuestro proceso histrico.

Porque muchas de estas fotos duelen. Y es que es propio de nuestra cultura judo-cristiana alabar el dolor, servirnos de su grandeza. Es bajo esta visin que el dolor equilibra al mundo, en l, y por l, descubrimos el ocio de dios, el detalle de su persona, su eterna explosin, fina capa que lo cubre todo. Es el dolor lugar en donde el cuerpo cumple su funcin de metfora y retorna a su condicin de tumba. Rodrigo Daz Guzmn.