CÉSAR BECCARIA.

Hijo y heredero del Marqués Giovanni Saverio. Nació en Milán el 15 de marzo de 1738 y murió el 28 de noviembre de 1794, en esa misma ciudad. Durante su juventud participó de las reuniones que se llevaban a cabo en la casa de los hermanos Pietro y Alessandro Verri, quienes junto con otros jóvenes ilustrados de salón se dedicaban a leer obras de filósofos, economistas, políticos, moralistas y hombres de gobierno y a debatir sobre la realidad política y económica de la época. Fue, sin dudas, ese restringido círculo social en el que se movió Beccaria, el que lo estimuló a escribir, a los 25 años de edad, una pequeña obra titulada “De los delitos y las penas”, libro que tuvo una importancia fundamental en el desarrollo del Derecho Penal ya que sentó principios éticos y de política legislativa innovadores, que orientaron la construcción de un nuevo sistema penal mucho más justo, racional y respetuoso del ser humano. SISTEMA PENAL DENTRO DEL CUAL SE ENMARCA SU OBRA. Para poder comprender el porqué de sus ideas y de sus reflexiones críticas, es necesario conocer, aunque someramente, el contexto jurídico-penal y procesal de su tiempo y las injusticias, vicios y defectos gravísimos que dicho sistema acarreaba, y contra el cual reacciona Beccaria. El proceso penal de su época era inquisitivo, sistema que se caracterizaba por: la acusación secreta, procedimiento escrito, no contradictorio. La situación procesal del reo era de inferioridad ya que disponía de escasos recursos defensivos frente a un sistema de pruebas legales y presunciones elásticas que permitían probar casi cualquier acusación contra él. Se veía en todo acusado, a un culpable y un pecador (esto último en virtud de la confusión que había entre justicia divina y la justicia humana, que Beccaria va a diferenciar, al delimitar el ámbito de cada una de ellas). Es por esa confusión que la finalidad del proceso era que el reo confesara su pecado entendiendo esto como “su culpabilidad”, y para lograr dicha confesión, que era la más importante de todas las pruebas, se hacía uso de la tortura. Pero, ese reconocimiento de la culpabilidad, manifestado durante la aplicación de dolorosos e inhumanos tormentos, sólo era válido como prueba, si se producía la ratificación posterior por el reo, hecho que de no ocurrir autorizaba nuevamente la aplicación de la tortura hasta lograrla. Por otra parte los jueces disponían de un amplísimo margen de discrecionalidad al aplicar la ley penal, ya que:

a) La mayoría de los textos legales no determinaba una pena concreta aplicable al delito, sino que dejaban a criterio del juez la imposición de la misma en función de las particularidades de cada caso, así como también la apreciación de las circunstancias agravantes y atenuantes. b) Los tipos penales no estaban definidos en forma precisa, lo que permitía que los jueces valiéndose de la doctrina legal pudieran interpretar los casos legalmente penados y extenderlos por analogía a supuestos no previstos por el legislador; y c) Los jueces no estaban constreñidos a dar los fundamentos de hecho y de derecho en los que se basaba la sentencia. Las anteriores, son pruebas contundentes de la extensión que tenía el arbitrio judicial, y el poder que dicho arbitrio otorgaba a los jueces, volviéndolos seres temibles frente al resto de la sociedad. Otra característica del sistema, es que eran tantos los delitos castigados con pena de muerte, que tornaba imposible la proporcionalidad entre delitos y penas. POSTULADOS QUE SE DEDUCEN DE LA OBRA DE BECCARIA. 1.- RACIONALIDAD DE LAS LEYES: en el sentido de que las normas legales debían derivar de supuestos racionales, es decir, de lo que dicta la razón prescindiendo de la tradición doctrinal. Hay que tener en cuenta que la legislación penal del tiempo de Beccaria se caracterizaba por un exceso de leyes compuestas por restos de ordenamientos de los antiguos romanos, mezclados con ritos lombardos, reunidos en volúmenes por intérpretes que daban sus pareceres y sugerencias, las cuales eran aplicadas. Comparando esta situación con el estado actual de la legislación, podemos advertir que esa abundancia de leyes, se repite. La suposición de que las leyes debidamente promulgadas y publicadas son conocidas por todos los habitantes, es una ficción que el legislador ha establecido con carácter de presunción legal por razones de interés general, ya que si los particulares pudieran eludir el cumplimiento de la ley con el pretexto de su ignorancia desaparecería la seguridad jurídica. 2.- LEGALIDAD DEL DERECHO PENAL: hace referencia a la necesidad de que las leyes sean claras, sencillas y fácilmente inteligibles por todo ciudadano, que no contengan margen alguno de incertidumbre, sino, todos los elementos necesarios: definiciones del delito y fijación de la pena para que la labor judicial sea automática, de mera aplicación, sin interpretación posible.

por seguir. Ya hemos dicho anteriormente que Beccaría se opone a la interpretación judicial. por la misma razón de que no son legisladores. si no está prevista en la ley. sacrificaron una parte de ella para gozar de la restante con seguridad y tranquilidad. si no existe. La suma de todas estas porciones de libertad sacrificada al bien de cada uno constituye la soberanía de una nación. que para Beccaría resultan de entender la ley como expresión de la voluntad general. o del soberano representante de ella. la movediza inestabilidad de las interpretaciones y no la constante y fija voz de la ley. ninguna acción humana es delito. sino que las reciben de la sociedad viviente. Lo dicho tiene como consecuencia que sólo las leyes pueden fijar las penas que le correspondan a los delitos. y. no es otra que el principio de legalidad consagrado en la Constitución. Si trasladamos estas consecuencias. por otro lado. consiste en el ejercicio de la razón natural por el legislador para la elaboración de leyes racionales e inmejorables. lo cual tiene dos consecuencias prácticas: por un lado. y ésta facultad reside en el legislador que representa a toda la sociedad unida por un contrato social. Los jueces penales no pueden interpretar las leyes. puesto que la seguridad de las personas estaría sometida a la voluntad del gobernante. como tampoco puede aumentarla más allá del límite determinado por la misma. Al tratar en el capítulo II el origen de las penas y el derecho de castigar. El segundo tema a analizar. es el relativo a la interpretación de las leyes. fundado en el hecho de que un mismo tribunal castiga de manera distinta los mismos delitos.Beccaría bregaba por la eliminación del arbitrio judicial. por lo que ningún juez puede imponer penas contra otro miembro de la misma sociedad. La solución que esboza para reducir este poder arbitrario de los magistrados. . siendo el soberano el legítimo depositario y administrador de ella. que no le dejaran más margen al juez que examinar las acciones del ciudadano y determinar si éstas han sido conforme o no con la ley. haciendo de la facultad de juzgar una tarea tan sencilla que podría ser desempeñada por cualquier ciudadano medio. advertimos que la primera de ellas. Debemos tener en cuenta también respecto de este tema que el Estado no puede dictar leyes con efectos retroactivos. define a las leyes como “condiciones con que los hombres independientes y aislados se unieron en sociedad fatigados de vivir en un continuo estado de guerra y de gozar de una libertad convertida en inútil por la incertidumbre de conservarla. dado que la ley posterior al hecho equivale a la ausencia de ley anterior que lo prevea. como él dice. Dicha ley debe ser previa. implica que no es posible ser atrapado por una ley posterior. Esa ley penal es siempre una ley formal en el sentido de que debe ser dictada por el Congreso conforme al mecanismo constitucionalmente previsto. como legítimo depositario del actual resultado de la voluntad de todos.

si solo se tienen pruebas imperfectas. la aplicación de la tortura mientras se formaba el proceso. o sea aquel en el que el magistrado realiza una investigación indiferente del hecho.Es sobre la base de este razonamiento de Beccaría. PÚBLICO Y MERAMENTE INFORMATIVO. guiado por la razón. no los técnicos del derecho viciados por afanes interpretativos y doctrinarios. y las segundas las que no la excluyen. ya que si el juez decidiera dichos plazos se estaría convirtiendo en un legislador. En cambio. hay que reunir todas las que sean necesarias para formar una perfecta.LA JUSTICIA PENAL DEBE SER PÚBLICA Y EL PROCESO ACUSATORIO. es imposible que no sea culpable. Y una vez conocidas las pruebas y averiguada la certeza del delito. es que la duda debe entenderse en favor del imputado y las restricciones a la libertad personal solo por necesidad. según el cual nadie será considerado culpable mientras una sentencia firme no lo declare tal. Beccaría distingue entre pruebas perfectas e imperfectas. sino que. La consecuencia de ello. en la mayor parte de las naciones. LA TORTURA JUDICIAL DEBE SER ELIMINADA. Los indicios para la captura estaban bajo el poder del juez. era una crueldad consagrada por el uso de la época. Este precepto se relaciona con el principio in dubio pro reo o de interpretación restrictiva. Frente a esto. Respecto de las pruebas que se requieren para condenar a un hombre. para él los mejores jueces son los hombres del pueblo. por lo que basta con una sola prueba perfecta para imponer una condena. siendo las primeras aquellas que excluyen la posibilidad de que el sujeto no sea culpable. sometiéndolo a los tormentos para conseguirlo. Beccaría propone como verdadero proceso el informativo. LAS PRUEBAS SERÁN CLARAS Y RACIONALES. Similar idea a la de Beccaría podemos encontrar en el Código Procesal Penal que consagra el principio de inocencia. es una situación individual con amparo constitucional. utilizada para constreñir al reo a . que se advierte su inclinación por el sistema de jurados en materia penal.. como para las pruebas de los delitos. es decir que por la unión de todas ellas en el mismo sujeto. 3. que solo se destruye con una sentencia condenatoria que pruebe evidentemente su culpabilidad. no es una simple presunción. es necesario conceder al reo el tiempo y los medios oportunos para justificarse. Para el espíritu humanista de Beccaría. JUNTO CON TODO EL PROCESO INQUISITIVO: los procedimientos criminales del siglo XVIII se caracterizaban por un “proceso ofensivo” en el que el juez se convertía en enemigo del reo y no buscaba la verdad del hecho sino que buscaba en el prisionero el delito. Lo anterior. pero son las leyes las que deben fijar un cierto plazo de tiempo tanto para la defensa del reo. por lo que para probar la inocencia debía ser primeramente declarado reo.

cultural. que consideran a todos los súbditos como igualmente dependientes de ella. Por otra parte. LAS PENAS DEBEN SER LAS MISMAS PARA TODOS: Beccaría afirma que las penas que deben establecerse contra los delitos de los nobles deben ser las mismas para el primero que para el último ciudadano.. para que sea legítima. pero de los que no está acusado. tiene en nuestro ordenamiento jurídico reconocimiento constitucional al consagrarse la igualdad ante la ley. Pero el culpable tiene una posibilidad a su favor. Beccaría ve en la tortura un medio seguro para absolver a los criminales robustos y condenar a los inocentes débiles. BURGUESES Y PLEBEYOS ANTE LA LEY PENAL. NO PUEDEN SEGUIR SIENDO CONSIDERADOS VÁLIDOS LOS CRITERIOS DE . Pero para que la igualdad asegure a los hombres los mismos derechos se requiere: a) que el Estado remueva los obstáculos de tipo social. es que al inocente se lo coloca en peor condición que al culpable.IGUALDAD DE NOBLES. pero dice que no deben temer menos que los otros el violar aquellos pactos por lo que han sido elevados por encima de los demás. supone una anterior igualdad fundada sobre las leyes. Además. o bien para descubrir otros delitos de los que pudiera ser culpable. Beccaría sostiene que un hombre no puede ser llamado culpable antes de la sentencia del juez (pensamiento que tuvo recepción a través del principio de inocencia. O sea que mientras el inocente no puede más que perder. 5. 4. pues si a ambos se les aplica el tormento. porque o confiesa el delito y es condenado o es declarado inocente y ha sufrido una pena indebida. sino el daño público. Y llega a la conclusión de que la consecuencia que se deriva necesariamente del uso de la tortura. anteriormente tratado) ni la sociedad puede quitarle la protección pública sino cuando se haya decidido que violó los pactos con los que aquella protección le fue acordada. Esta expresión de Beccaría. económicos que de hecho limitan la libertad y la igualdad de los seres humanos. b) que exista un orden social y económico justo y se allanen las posibilidades de todos los hombres para su desarrollo. No desconoce que los nobles tengan más ventajas. debe tenerse en cuenta que la sensibilidad del reo no es la medida de la pena. o para descubrir los cómplices. por la contradicción en que hubiere incurrido. sea en los honores.confesar un delito. Sostiene que toda distinción. ha cambiado una pena mayor por otra menor. EL CRITERIO PARA MEDIR LA GRAVEDAD DE LOS DELITOS DEBE SER EL DAÑO SOCIAL PRODUCIDO POR CADA UNO DE ELLOS. o en las riquezas. pues en efecto cuando habiendo resistido con firmeza la tortura debe ser absuelto como inocente. el primero tiene todas las combinaciones contrarias. el culpable puede ganar.

hará siempre mayor impresión que el temor de otro más terrible pero unido a la esperanza de . También niega que la gravedad del pecado intervenga en la medida de los delitos. SOLO ÉSTA ES UNA PENA JUSTA ADEMÁS DE ÚTIL.. las circunstancias). basándose para sostener tal negativa en el análisis que hace de las relaciones entre los hombres y entre los hombres y Dios. la sola necesidad ha hecho nacer del choque de las pasiones y de las oposiciones de intereses la idea de utilidad común. HAY PUES QUE COMBINAR LA UTILIZACIÓN Y LA JUSTICIA: para Beccaría el fin de las penas no es castigar al delincuente porque obró mal. que no se trata tanto de aplicar la pena “merecida” sino la que es “eficaz o útil” desde el punto de vista preventivo ejemplificador. para ello se debe escoger aquellas penas y aquel método de inflingirlas que. NI EL DE LA CALIDAD O RANGO SOCIAL DE PERSONA OFENDIDA: Beccaría sostiene que están equivocados los que creen que la verdadera medida de los delitos es la intención de quien los comete. HAY QUE MODERARLAS. que debe guardar proporción con la gravedad del acto delictivo es el daño social producido por ellos. IMPORTA MÁS Y ES MÁS ÚTIL UNA PENA MODERADA Y DE SEGURA APLICACIÓN QUE OTRA CRUEL PERO INCIERTA. sino que es impedir que el reo vuelva a hacer daño a sus conciudadanos y evitar que los demás cometan delitos. y las segundas son relaciones de dependencia de un ser perfecto y creador. La certeza de un castigo.NO POR SER MÁS CRUELES LAS PENAS SON MÁS EFICACES. las pasiones. las cuales son distintas en cada hombre (como lo son las ideas. advirtiendo que las primeras son relaciones de igualdad. HAY QUE IMPONER LA PENA MÁS SUAVE ENTRE LAS EFICACES.MALICIA MORAL (PECADO) DEL ACTO. Por lo que se necesitaría no sólo un código para cada ciudadano sino una nueva ley para cada delito. guardada la proporción. y la menos atormentadora sobre el cuerpo del reo. y en este exceso de mal debe calcularse: la infalibilidad de la pena y la posible pérdida del bien que el delito produciría. Este principio de que la verdadera medida de la gravedad de los delitos. Tampoco admite la posibilidad de medir los delitos más por la dignidad de la persona ofendida que por su importancia respecto al bien público (y dice que si esta fuese la verdadera medida de los delitos. es decir. que es la base de la justicia humana. de la dureza de la pena. aunque éste sea moderado. 6. exceda al bien que nace del delito. por lo que es imposible que se le tome como norma para castigar los delitos. la que no puede ser conocida por los seres finitos. y por consiguiente. puesto que ésta depende de la impresión actual de los objetos y de la precedente disposición de la mente. una irreverencia al ser de los seres debiera castigarse más atrozmente que el asesinato de un monarca). y para que una pena consiga ese efecto basta con que el mal de la pena. No se trata tanto de castigar al que realizó una acción mala como al que hizo algo socialmente dañoso. produzca la impresión más eficaz y más duradera sobre los ánimos de los hombres. La gravedad del pecado depende de la malicia del corazón.

Para él. . La pena de muerte produce una fuerte impresión en la sociedad. HAY QUE SUPRIMIRLA CASI POR ENTERO: Beccaría se cuestiona la utilidad y la justicia de la pena de muerte en un gobierno organizado y se pregunta cuál puede ser el derecho que se atribuyen los hombres para matar a sus semejantes. en el sentido de que para Beccaría la pena debe cumplir una función preventiva y ejemplificadora. podemos decir que hay que ser cautelosos a la hora de castigar. no es correcta. el delincuente se inclinará siempre por el más grave que probablemente le reportará un mayor beneficio o satisfacción. 8. no es el terrible pero pasajero espectáculo de la muerte de un criminal. MÁS BENIGNA. Se ha demostrado que nadie deja de delinquir porque le apliquen una sanción determinada. existieron penas crueles y sin embargo el delito no desapareció de la faz de la tierra. Y un principio a tener en cuenta para estrechar aún más la conexión entre el crimen y la pena.. Así. Dicho en otras palabras. el delito desaparece..LA PENA DE MUERTE ES INJUSTA. porque ante delitos de igual pena y de diferente gravedad. En conclusión. 7.LA PENA NO DEBE PERSEGUIR TANTO EL CASTIGO DEL DELINCUENTE COMO LA REPRESIÓN DE OTROS POSIBLES FUTUROS DELINCUENTES. no debe tener más grado de intensidad que los suficientes para apartar de los delitos a los hombres. pero no durante mucho tiempo. La historia del Derecho Penal amadriga en su seno mucha sangre. Es decir que la pena conminada debe producir un efecto intimidante en el resto de la población refrenando los atisbos de comportamiento antisocial. de manera que la creencia de que si se endurece la pena. no es la intensidad de la pena lo que hace mayor efecto sobre el ánimo humano. útil para evitar futuros delitos. la pena impuesta al delincuente en particular sirve de ejemplo para que aquellos de sus miembros que intenten o que estén tentados de delinquir no lo hagan por temor a sufrir el mismo daño. 9. por esa tendencia que tiene el hombre a olvidar. sino el largo y penoso ejemplo de un hombre privado de su libertad lo que constituye el freno más fuerte contra los delitos. Para que una pena sea justa. En conclusión de todo lo expuesto podemos decir que la “pena justa” para Beccaría es aquella que es eficaz. INNECESARIA Y MENOS EFICAZ QUE OTRA MENOS CRUEL. es que ésta sea lo más conforme posible a la naturaleza del delito..la impunidad. sino su duración. A LOS QUE ELLA DEBE DISUADIR DE SU POTENCIAL INCLINACIÓN A DELINQUIR: este precepto guarda una estrecha correlación con el anterior.HAY QUE LOGRAR UNA RIGUROSA PROPORCIONALIDAD ENTRE DELITOS Y PENAS: Beccaría entiende que la falta de proporción entre delitos y penas además de injusto es socialmente perjudicial. pero en cambio las penas moderadas y justas son más adecuadas los efectos ejemplificadores.

CAPITULO I Origen de las penas . siempre preferibles al castigo.. ni la mejor forma de evitar que se cometan delitos. procura evitarlo por otros medios. que interese a la seguridad de la Nación. 10.Cuando su existencia pueda producir una revolución peligrosa en la forma de gobierno establecida. que Beccaría considera necesaria la muerte de un ciudadano solo en dos casos: 1. pero considera que el más seguro pero más difícil medio de prevenir los delitos es perfeccionar la educación.. DE LOS DELITOS Y DE LAS PENAS.Sin embargo hay que tener en cuenta. EVITAR EL DELITO POR MEDIOS DISUASIVOS: este es otro de los puntos fundamentales del pensamiento penalista de Beccaría.. Para él la represión no es ni la única. que es el arte de conducir a los hombres al máximo de felicidad o al mínimo de infelicidad posible.Cuando aún privado de libertad tenga todavía tales relaciones y tal poder. (Resumen del libro de Cesare Beccaria "De los delitos y de las penas"). Beccaría esboza distintas pautas para prevenir los delitos entre las que se encuentran la necesidad de hacer leyes claras y sencillas y que toda la fuerza de la Nación esté concentrada en su defensa y ninguna parte de aquella sea empleada para destruirlas.ES PREFERIBLE Y MÁS JUSTO PREVENIR QUE PENAR. Este es el fin principal de toda buena legislación. y 2.

como tampoco puede modificarlas si las considera injustas. Pero la suma de esas pequeñas partes de libertad forma el derecho de castigar. CAPITULO III Consecuencias El autor en este capítulo explica las tres consecuencias de las penas: La primera consecuencia es que las penas de los delitos sólo pueden ser decretadas por las leyes. sería contraria a la justicia. Por ese motivo. en el legislador. La necesidad obligó a los hombres a ceder parte de su libertad propia. Ningún magistrado puede decretar a su voluntad penas contra otro habitante de la Nación. cansados de vivir en un continuo estado de guerra. Pero para que la convivencia mejorara era necesario que todos cumplieran las leyes establecidas. se establecieron penas contra los infractores de las leyes. pero cuando alguna persona no cumpla con alguna de esas leyes. más justas serán las penas. creando guerras. y mayor la libertad que el soberano conserve a sus súbditos. La tercera consecuencia es que si se probase la atrocidad de las penas. crearon las leyes. cada uno trata que esa parte sea lo más pequeña posible. le correspondería ese deber a un magistrado cuyas sentencias sean inapelables. . La pena es el derecho a castigar al que no cumpliere con las leyes. el soberano no puede juzgarlo. La multiplicación del género humano reunió a los primeros salvajes. buscando mejorar la convivencia. y esta autoridad debe residir. únicamente. Estas uniones produjeron la formación de otras para resistirlas. La segunda consecuencia establece que el soberano puede formar leyes generales que sean obligatorias para todos los habitantes. CAPITULO II Derecho de castigar En este capítulo se explica que la pena sólo debe existir si se deriva de la absoluta necesidad.Este capítulo afirma que los hombres. Mientras sea más sagrada e inviolable la seguridad.

ya que pueden cometerse delitos por falta de entendimiento de las leyes. Por ese motivo. CAPITULO V Obscuridad de las leyes En este capítulo se explica que es grave que las leyes estén escritas en una lengua extraña al pueblo. ya que sus intérpretes son humanos. Esa proporción se debe a que no todos los delitos dañan de igual manera a la sociedad. . Cuando más grande sea el número de los que entienden las leyes. CAPITULO VI Proporción entre los delitos y las penas Este capítulo explica que debe existir una "proporción entre los delitos y las penas".CAPITULO IV Interpretación de las leyes En este capítulo el autor se refiere a la cuarta consecuencia. Cesare Beccaria opina que en todo delito debe hacerse un silogismo perfecto. y dar justicia (dar a cada uno lo suyo). que son los encargados de interpretar las leyes. entonces cuanto mayor sea el delito. Hubo muchos casos en donde los mismos delitos fueron castigados con distintas penas debido a la imparcialidad de los jueces. La justicia no es del todo perfecta. los jueces no pueden interpretar la ley en forma perfecta. Los jueces no recibieron las leyes como una tradición. menor será la cantidad de delitos cometidos. mayor deberá ser la pena correspondiente. porque no son legisladores. pero deben hacerlo lo mejor y más imparcialmente posible. sino como la legítima voluntad de todos. que explica que los jueces criminales no pueden interpretar las leyes penales.

El único ser capaz de tener ese conocimiento es Dios. CAPITULO VIII División de los delitos Según Cesare Beccaria. explica que la verdadera medida de los delitos es el daño hecho a la Nación. ya que la gravedad del pecado depende de la malicia del corazón de cada uno. Hay distintos tipos de delitos. Algunos opinan que la graduación de los delitos debe considerarse según la gravedad del pecado.Existe una escala de delitos. en este capítulo. y ningún ser humano puede saber que siente el corazón de otro. Y en el tercer grupo estarían las acciones contrarias a lo que cada uno está obligado a hacer o no hacer. CAPITULO VII Errores en la graduación de las penas Beccaria. según la gravedad. que deben ser proporcionales a los delitos cometidos. la pena. también debe existir una escala de penas. y el último en la más pequeña injusticia posible cometida contra los miembros particulares de ella. la verdadera medida de los delitos es el daño hecho a la sociedad. y por lo tanto. mayor será el delito. Es decir. Eso es un error. Por ese motivo. Si se los clasificara en tres grupos. podríamos decir que los más graves son aquellos que destruyen inmediatamente a la sociedad o a quien la representa. CAPITULO IX . cuanto más grande daño se halla hecho a la Nación. En el segundo grupo se encontrarían los delitos que ofenden la seguridad privada de un ciudadano en la vida. cuyo primer grado consiste en aquellos que destruyen inmediatamente la sociedad. en los bienes o en el honor.

que los ciudadanos sepan cuando son culpables. nacionalidad. el autor explica que el fin de las penas no es deshacer un delito ya cometido. ya que si eso sucediera se abriría una puerta a la tiranía. Se deben manejarse con un código que circule entre las manos de todos los ciudadanos. Un claro ejemplo de un delito de honor. de modo. es el racismo o discriminación a un individuo por tener otro color de piel. Las leyes civiles son aquellas que defienden las cosas y bienes de cada ciudadano. CAPITULO XI De la tranquilidad pública Este capítulo explica que entre los delitos de la tercera especie se encuentran aquellos que turban la tranquilidad pública de los ciudadanos. CAPITULO XII Fin de las penas En este capítulo. religión. y cuando son inocentes. . etcétera.Del honor En este capítulo se explica que hay una diferencia entre las leyes civiles y las de honor. las leyes de honor. son aquellas que defienden el mismo honor de las personas. ya que eso sería imposible de lograr. pero los policías no pueden obrar con leyes arbitrarias. Estos tuvieron su origen en la anarquía de las leyes. CAPITULO X De los duelos En este capítulo se explica que de la necesidad de los sufragios de otros nacieron los duelos privados. La función de los policías es evitar que se turbe la tranquilidad pública. En cambio.

Se comprueba con la presencia de pruebas y testigos que lo afirman. y la que haga una impresión más eficaz y durable sobre los ánimos de los hombres. Es necesario que siempre haya más de un testigo. ya que la falsedad de una prueba no influye sobre la otra. y se buscará la menos dolorosa para el cuerpo del reo. como establece el aforismo "indubio pro reo". Nadie puede ser penado sin haber cometido un delito. y tratar que los ciudadanos no cometiesen delitos.Las penas son las legítimas consecuencias de los delitos. Existen dos tipos de pruebas: las perfectas y las imperfectas. no hay nada de cierto. porque si uno afirma y otro niega. es mayor la probabilidad del hecho. el fin de las penas es lograr que el individuo que cometió un delito. Cualquier hombre racional puede ser testigo. CAPITULO XIII De los testigos En este capítulo se explica que ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior del hecho del proceso. En ese juicio debe comprobarse que el ciudadano cometió el delito por el que se lo juzga. Entonces. y prevalece el concepto que todo hombre es inocente hasta que se demuestre lo contrario. no vuelva a cometerlo. . Hay diferentes formas de penar al reo. CAPITULO XIV Indicios y formas de juicios Este capítulo explica que cuantas más pruebas se traen.

Cualquiera que puede sospechar ver en el otro un delator. Por ese motivo. declare haber cometido un delito. las pruebas imperfectas son aquellas que no demuestran con exactitud que el individuo fue culpable. ve en el otro un enemigo. toda especie de tormento y los azotes deben abolirse. se convierten en pruebas perfectas. En cambio. La pena de muerte por causas políticas. CAPITULO XVI Del tormento Este capítulo explica que ningún individuo puede ser llamado reo o culpable hasta que lo demuestre la sentencia del juez. CAPITULO XV Acusaciones secretas En este capítulo se explica que las acusaciones secretas son desordenes evidentes. no está permitido torturar a un reo para saber si cometió más delitos (que no se han probado). y en muchos casos.Las pruebas perfectas son aquellas que con la muestra de una sola basta para determinar que el individuo fue culpable. Eso debe averiguarse con los testigos y las pruebas. De las pruebas imperfectas que el reo pueda dar alguna explicación y no lo hace. un asunto privado. las pruebas en las que el individuo. CAPITULO XVII Del espíritu de Fisco Se explica que anteriormente casi todas las penas eran pecuniarias. más que público. no son válidas. El objeto de las penas era un litigio entre el Fisco y el reo. admitidos como necesarios por la flaqueza de la Constitución. Es necesario para penar al individuo la suma de pruebas imperfectas que fueran necesarias para lograr una prueba perfecta. ni para saber quienes fueron sus cómplices. . estando torturado.

La prontitud de las penas es más útil porque cuanto es menor la distancia del tiempo que pasa entre la pena y el delito. automáticamente se declaraba deudor del Fisco. La estrechez de la cárcel no debe ser más que la necesaria que para impedir la fuga. tanto es más fuerte y durable la asociación de estas dos ideas "delito" y "pena". Los juramentos obligan a ser mal cristiano al reo que miente.El juez. era más que un protector de las leyes. Debe durar el menor tiempo posible y ser lo menos dura para el ciudadano. CAPITULO XIX Prontitud de la pena Este capítulo explica que cuanto más pronta y más cercana al delito cometido sea la pena. Se dice que es una contradicción por que se le pide al reo que diga la verdad. Y cuando el reo se declaraba culpable. o para que se oculten la prueba de los delitos. será mas justa y más útil. un abogado del Fisco. formalidades inútiles. CAPITULO XX Violencias . CAPITULO XVIII De los juramentos En este capítulo se explica que los juramentos que se le exigen al reo son una contradicción entre las leyes y los sentimientos naturales del hombre. cuando si dice la verdad se declara culpable. La cárcel sólo debe ser una simple custodia de un ciudadano que espera ser juzgado. Será más justa porque el reo evita los inútiles y feroces tormentos de la incertidumbre que crecen con el vigor de la imaginación y con el sentimiento de la propia debilidad. Son simplemente. ya que los juramentos no hacen declararse culpables a los reos. y su único interés es mentir para tener posibilidades de ser declarado inocente.

color de piel. Pero normalmente. etcétera. el rico no debe poder poner precio a los atentados contra el pobre. y contra la hacienda. las penas deben ser pecuniarias y corporales. porque los efectos reales de las cosas de opinión siendo muy continuos debilitan la fuerza de la opinión misma. CAPITULO XXII Hurtos Este capítulo explica que los hurtos que no van acompañados de violencia. sus creencias.En este capítulo se explica que hay dos tipos de atentados: contra la persona. ya que aquel que intenta enriquecerse con bienes ajenos. CAPITULO XXIII Infamia En este capítulo se explica que la infamia es un signo de la desaprobación pública. debería ser empobrecido de lo propio. los hurtos lo producen individuos que no tienen riqueza. por ese motivo. que priva al reo de la confianza de la patria y de los votos públicos. porque la infamia de muchos se transformaría en la infamia de ninguno. Tampoco las penas de la infamia deben recaer sobre un gran número de personas a un tiempo. Cuando los hurtos van acompañados de violencia. deberán ser penados con idénticas penas sin importar el nivel social o de riqueza de cada ciudadano. por lo que no pueden ser empobrecidos. Los atentados contra las personas deben ser penados con castigos corporales. Pero tampoco debe dejarse de castigarlos. religiones. deberían ser castigados con penas pecuniarias. . Las penas de infamia no deben ser demasiado frecuentes. CAPITULO XXI Penas de los nobles Este capítulo explica que todos los nobles que hayan cometido idénticos delitos. Los atentados contra la seguridad y libertad de los ciudadanos son uno de los delitos más graves.

Es aquel que siempre adquiere y nunca pierde. en este capítulo. Ocio político se llama a quien no contribuye a la sociedad ni con el trabajo ni con la riqueza. explica que los gobiernos sabios no permiten el ocio político en medio del trabajo. serán hombres los padres de familia. . Los ciudadanos proscritos de la sociedad pueden perder sus bienes o parte de ellos. No es ocioso aquel que se hizo rico trabajando. ya que aquel que turbe la actividad pública y no obedezca las leyes. debe ser excluido de la sociedad.CAPITULO XXIV Cesare Beccaria. ni aquel que goza de la riqueza de sus antepasados. CAPITULO XXV Destierros y confiscaciones En este capítulo se explica que todo aquel ciudadano que turbase la tranquilidad pública debe ser proscrito de la sociedad. CAPITULO XXVI Del espíritu de familia Este capítulo explica que si una asociación está hecha por familias. y esclavos la esposa y los hijos. por la gravedad del delito cometido. La pérdida de todos los bienes se produce cuando la proscripción impuesta por la ley anula todas las relaciones que existen entre la sociedad y el individuo delincuente. Hay casos en los que se impone la pérdida de todos o parte de los bienes del individuo. y hay casos en los que el individuo no puede ser privado de sus bienes.

serán todos ciudadanos. el autor explica que la prisión es una pena que debe estar antes a la declaración del delito. tiene todavía tales relaciones y tal poder que podría seguir perjudicando a la Nación. CAPITULO XXVII Dulzura de las penas En este capítulo se explica que el fin de las penas no es torturar al individuo que cometa un delito. si la asociación es de hombres. por ese motivo son penados. Por lo general. CAPITULO XXVIII De la pena de muerte Este capítulo explica que la pena de muerte no es un derecho. es como si se tratase de una guerra de la Nación contra el ciudadano penado. es impedir al reo a cometer nuevos delitos. el fin de las penas. con la pena de muerte se utiliza cuando un ciudadano.En cambio. No debe ser penado un reo con una tortura. CAPITULO XXIX De la prisión En este capítulo. de modo que no cometan los delitos. Simplemente. La forma de penar a un reo debe ser aquella que produzca la impresión más eficaz y duradera sobre los ánimos de los hombres. y tratar de que ningún ciudadano cometa esos delitos. ya que eso es imposible. La cárcel es un lugar donde un reo debe cumplir con su pena por haber cometido un delito. ya que se busca su destrucción. Tampoco es deshacer un delito. sino. aun estando privado de la libertad. pero no puede ser torturado ni castigado ahí dentro. CAPITULO XXX . pero sólo la ley determina los casos en que un hombre es merecedor de la pena.

ya que no causa infamia en la opinión pública. tendría que penarse o a un inocente o al difunto. pero su pena no debe ser infamante. la pederastia. . CAPITULO XXXI Delitos de prueba difícil En este capítulo se explica que hay delitos en los que pareciese que las leyes y el juez tuviesen interés en probar el delito. Sería inútil penar al suicidio.Procesos y prescripciones En este capítulo se explica que una vez conocidas las pruebas es necesario conceder al reo un tiempo y los medios oportunos para que este se justifique. y el infanticidio. que al mismo tiempo son frecuentes en la sociedad y de prueba difícil. Existen dos tipos de delitos: los atroces (en los que debe disminuirse el tiempo de la investigación y aumentarse el tiempo de la prescripción). ya que si se quisiera castigar a alguien. aumenta la tentación de realizar el contrabando. El contrabando nace de la ley misma. de modo que no perjudique a la prontitud de la pena. ya que al aumentar los impuestos aduaneros. como el adulterio. y los menores (debe aumentarse el tiempo de la investigación y disminuirse el de la prescripción). CAPITULO XXXII Suicidio Este capítulo explica que el suicidio es un delito que no puede admitir una pena propiamente dicha. Pero ese tiempo debe ser breve. Hay algunos delitos. y el único capaz de lograr eso es Dios. ya que sólo podría penarse al individuo una vez fallecido. CAPITULO XXXIII Contrabandos En este capítulo. algo ilógico. Beccaria explica que el contrabando es un delito que ofende al soberano y a la Nación.

En cambio. y el quebrado inocente. CAPITULO XXXIV De los deudores En este capítulo se explica que hay dos tipos de deudores en quiebra: el quebrado doloso. seguramente habría menos contrabando. el quebrado inocente no. CAPITULO XXXVI De la talla Este capítulo trata sobre si es bueno o no recompensar a aquel ciudadano que atrape a un reo. El quebrado doloso debe ser castigado con la misma pena que le corresponde a un falsificador de moneda. CAPITULO XXXVII . ya que se están metiendo en territorio ajeno. De los asilos salieron grandes revoluciones en los estados y en las opiniones de los hombres. ya que los ciudadanos no se arriesgarían tanto como si los impuestos aduaneros fueran altos. Si el reo se encuentra en otra Nación. Esto puede deberse a que en los asilos no hay leyes que mandan. por lo que pueden formarse leyes nuevas y opuestas a las comunes.Si los impuestos aduaneros fueran pequeños. CAPITULO XXXV Asilos Este capítulo trata sobre los asilos. ya que no tiene intención de cometer un delito. Las fuerzas de las leyes deben estar pegadas a cada ciudadano y no debe existir ningún lugar independiente de las leyes dentro de la frontera de un país. el soberano estimula a los ciudadanos a cometer un delito. Si el reo se encuentra dentro de la Nación. se demuestra la propia debilidad.

pero este último debe recibir una pena menor que el anterior. el ejecutor sufrirá la mayor pena. Estas interrogaciones no deben ir al centro del hecho directamente. Falsa idea de utilidad es aquella que querría dar a una muchedumbre de seres sensibles la simetría y el orden que sufre la materia brutal e inanimada. CAPITULO XXXIX De un género particular de delitos En este capítulo se explica que anteriormente había un género de delitos que cubrió de sangre humana a Europa. CAPITULO XL Falsas ideas de utilidad El autor.Atentados. y los cómplices serán castigados con una pena menor a la del ejecutor. Cuando hay varios cómplices de un delito. CAPITULO XLI Cómo se evitan los delitos . impunidad Este capítulo explica que si bien las leyes no castigan la intención. en este capítulo explica que una fuente de errores y de injusticias son las falsas ideas de utilidad que se forman los legisladores. sino que deben ser indirectas. cómplices. los delitos que comienzan con alguna acción que manifiesta la voluntad de hacerlo también merece ser penado. CAPITULO XXXVIII Interrogaciones sugestivas y deposiciones En este capítulo se explica que las interrogaciones sugestivas son aquellas que se le realizan al reo y sugieren una respuesta inmediata.

porque los miembros se controlarán entre ellos. es recompensando la virtud. CAPITULO XLIV Recompensas El autor. sino que. mejor funcionará. facilitando las comparaciones de los objetos. de modo que el ciudadano sienta que no sólo cumple para ser castigado. CAPITULO XLII De las ciencias Este capítulo explica que los progresos en las ciencias. Un buen método de prevenir los delitos es el de interesar a la corporación de los ejecutores de las leyes más en la observancia de estas que en su corrupción. contraponen muchos sentimientos los unos a los otros.Se explica que el fin de toda buena legislación no es castigar los delitos. en este capítulo explica que otro medio de evitar los delitos. Ya que será más difícil la usurpación sobre las leyes. hay mil que nos llevan a cometer acciones indiferentes que son definidas como delitos por las malas legislaciones. Otro método es el de recompensar la virtud. CAPITULO XLIII Magistrados En este capítulo se explica que otro buen método de evitar los delitos es interesar al consejo (ejecutor de las leyes) más a su observancia que a su corrupción. Esa recompensa estimularía a los ciudadanos a dejar de cometer delitos. Por cada motivo que lleva a los hombres a cometer un verdadero delito. El mejor método es el de perfeccionar la educación. sino para ser premiado. Mientras lo compongan más cantidad de miembros. evitarlos y que no hiciera falta castigarlos. .

CAPITULO XLV Educación Se explica en este capítulo que otro método de evitar los delitos es perfeccionando la educación. pero también el más difícil. Este es el método más seguro. .

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