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Antonio Machado

P o e m a s

c o m e n t a d o s

Antonio Machado P o e m a s c o m e n t a d
Antonio Machado P o e m a s c o m e n t a d

Leer juntos poesía

2011-2012

Antonio Machado P o e m a s c o m e n t a d

Machado - 1

Machado - 2

1

ORILLAS DEL DUERO

Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario. Girando en torno a la torre y al caserón solitario, ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno, de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno. Es una tibia mañana. El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.

Pasados los verdes pinos, casi azules, primavera se ve brotar en los finos chopos de la carretera y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente. El campo parece, más que joven, adolescente.

Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido, azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido, y mística primavera!

¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera, espuma de la montaña ante la azul lejanía, sol del día, claro día! ¡Hermosa tierra de España!

Hemos elegido este poema por el sentimiento que muestra el autor hacia Soria y el paisaje castellano y la descripción detallada de todos los símbolos de la naturaleza. Nos ha ayudado a elegirlo el hecho de haber estado en Soria, ya que al leer estos versos recordamos los buenos momentos que pasamos durante la excursión.

Andrea Urrea y Laia Silvestre, 2º Bachillerato IES Bajo Cinca

2

Machado - 3

[AL BORRARSE LA NIEVE]

Al borrarse la nieve, se alejaron los montes de la sierra. la vega ha verdecido al sol de abril, la vega tiene la verde llama, la vida, que no pesa; y piensa el alma en una mariposa, atlas del mundo, y sueña. Con el ciruelo en flor y el campo verde, con el glauco vapor de la ribera, en torno de las ramas, con las primeras zarzas que blanquean, con este dulce soplo que triunfa de la muerte y de la piedra, esta amargura que me ahoga fluye en esperanza de Ella…

He elegido esta poesía porque además de ser muy indicada para la época de año en la que nos encontramos, Machado nos muestra cómo es para él el renacimiento de la naturaleza, el fin del frío y la oscuridad y las ansias de vivir y se feliz. Este periodo marca que el invierno ya ha acabado y que la tristeza que le rodeaba ya no tiene lugar. De alguna manera muestra que ha superado la muerte de Leonor, pero que siempre la va a tener en su memoria.

Gorka Reyes, 4º ESO IES Ramón J. Sender

Machado - 4

3

EL POETA RECUERDA LAS TIERRAS DE SORIA

¡Ya su perfil zancudo en el regato,

en el azul el cielo de ballesta, o, sobre el ancho nido de ginesta,

en torre, torre y torre, el garabato

de la cigüeña!

En la memoria mía

tu recuerdo a traición ha florecido;

y hoy comienza tu campo empedernido el sueño verde de la tierra fría.

Soria pura, entre montes de violeta.

Di tú, avión marcial, si el alto Duero

adonde vas, recuerda a su poeta al revivir su rojo Romancero;

¿o es, otra vez, Caín, sobre el planeta,

bajo tus alas, moscardón guerrero?

He elegido este poema porque me gusta que el poeta recuerde su estancia en Soria, aunque sea como dice Machado un recuerdo a traición, pues las cigüeñas de Soria le vienen a la memoria a través de los aviones que lanzaban bombas durante la guerra civil española. Me gusta también la metáfora visual entre el garabato de la cigüeña y el avión marcial y hay que destacar el símbolo de la lucha fratricida al citar a Caín.

Arianne Roca, 4º ESO IES Ramón J. Sender

Machado - 5

4

[ANOCHE CUANDO DORMÍA]

Anoche cuando dormía soñé ¡bendita ilusión! que una fontana fluía dentro de mi corazón.

Di: ¿por qué acequia escondida, agua, vienes hasta mí, manantial de nueva vida en donde nunca bebí? Anoche cuando dormía soñé ¡bendita ilusión! que una colmena tenía dentro de mi corazón;

y las doradas abejas

iban fabricando en él, con las amarguras viejas, blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía soñé ¡bendita ilusión! que un ardiente sol lucía dentro de mi corazón. Era ardiente porque daba calores de rojo hogar,

y era sol porque alumbraba

y porque hacía llorar. Anoche cuando dormía soñé ¡bendita ilusión! que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón.

Machado - 6

Antonio Machado ha sido un gran poeta español y he elegido este poema porque me ha parecido muy bonito, emotivo y profundo en el que nos quiere contar y explicar su gran sueño.

En este poema él quiere remarcar las cosas principales de su vida, con ejemplos muy sencillos y cotidianos.

María Retavé, 2º ESO IES Valle del Guadalope

He elegido este poema porque me han gustado los símbolos que ha utilizado el poeta, situados en una gradación ascendente (agua, colmena y sol), cada vez con más intensidad hasta finalmente llegar a Dios, objetivo final de sus sueños y de sus anhelos.

Berta Cava, 1º Bachillerato IES Ramón J. Sender

5

Machado - 7

[CAMINANTE, SON TUS HUELLAS]

Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar.

He elegido este poema porque me ha llamado la

atención. Me ha gustado porque al leer esta frase como “al andar se hace el camino “, me ha recordado que cuando tomes una decisión, o hagas algo, hazlo con seguridad, y otra como de “y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se

ha de volver a pisar”, me recuerda a que algunas

cosas, has de aprovecharlas porque solo te van a

pasar una vez. En general este poema me ha gustado, porque al leerlo me hacía pensar.

Carlota Farnós, 2ª ESO IES Valle del Guadalope

Este poema de Antonio Machado representa un poco

mi vida que dejé en el extranjero para venir a

España y me recuerda que no he de lamentar lo que dejé allí sino alegrarme de lo que tengo aquí.

Oscar Modzelewski, 2º ESO IES Valle del Guadalope

Machado - 8

Me gusta esta poesía porque habla del paso del tiempo, quiere decir que nadie tiene un destino escrito, sino que las personas lo vamos construyendo a cada paso que damos. La conclusión que podemos sacar es que lo importante es el futuro, mirar hacia delante sin pensar en el pasado.

Marta Roigé, 4º ESO IES Ramón J. Sender

He elegido este poema porque trata de la vida misma, de la forma en que cada uno de nosotros vamos marcando nuestro propio destino en el transcurso de la vida y del valor que hay que tener para mirar hacia delante.

Sergi Lázaro, 4º ESO IES Ramón J. Sender

He elegido esta poesía porque habla principalmente de la vida de las personas. Me gusta el poema porque el autor nos dice que la vida no está escrita sino que se tiene que ir recorriendo y descubriendo y de esa manera aprender a ver sus curvas, sus baches y sus atajos.

Alba Cacho, 4º ESO IES Ramón J. Sender

Me ha gustado este poema por el símbolo del camino que utiliza el poeta para hacer referencia a la vida, cuando dice que al andar se hace el camino se refiere que al vivir vamos construyendo nuestra vida y la senda que no se ha de volver a piosar son los fallos que no hemos de volver a cometer.

Pablo Castelló, 4º ESO IES Ramón J. Sender

Machado - 9

Este poema, cuando lo he empezado a leer me ha venido a la cabeza un hombre caminando por el camino de su vida. Un hombre que tenía miedo a tirar para adelante y que finalmente decide hacerlo y mira hacia atrás observando todo lo que ha hecho en su pasado y dándose cuenta de que tiene que seguir la vida y no quedarse atascado en el pasado.

África Moreno, 4º ESO Diversificación IES Ramón J. Sender

6

Machado - 10

[ERAN AYER MIS DOLORES]

Eran ayer mis dolores como gusanos de seda que iban labrando capullos; hoy son mariposas negras.

¡De cuántas flores amargas he sacado blanca cera! ¡Oh tiempo en que mis pesares trabajaban como abejas! Hoy son como avenas locas,

o cizaña en sementera, como tizón en espiga, como carcoma en madera. ¡Oh tiempo en que mis dolores tenían lágrimas buenas,

y eran como agua de noria

que va regando una huerta! Hoy son agua de torrente que arranca el limo a la tierra. Dolores que ayer hicieron de mi corazón colmena, hoy tratan mi corazón como a una muralla vieja:

quieren derribarlo, y pronto, al golpe de la piqueta.

He elegido este poema porque en él Machado quiere expresar que con el paso del tiempo sus dolores se han vuelto más pesados. Era unos dolores llevaderos, gusanos de seda, abejas, lágrimas buenas, y se han convertido en mariposas negras, avenas locas, cizaña en sementera o carcoma en madera, es decir un dolor que solo acabará cuando muera.

IES Ramón J. Sender

Sofía Cabrera, 4º ESO

Machado - 11

7

EN EL ENTIERRO DE UN AMIGO

Tierra le dieron una tarde horrible del mes de julio, bajo el sol de fuego. A un paso de la abierta sepultura, había rosas de podridos pétalos, entre geranios de áspera fragancia y roja flor. El cielo puro y azul. Corría un aire fuerte y seco. De los gruesos cordeles suspendido, pesadamente, descender hicieron el ataúd al fondo de la fosa los dos sepultureros Y al reposar sonó con recio golpe, solemne, en el silencio. Un golpe de ataúd en tierra es algo perfectamente serio. Sobre la negra caja se rompían los pesados terrones polvorientos El aire se llevaba de la honda fosa el blanquecino aliento. —Y tú, sin sombra ya, duerme y reposa, larga paz a tus huesos Definitivamente, duerme un sueño tranquilo y verdadero.

Al leer este poema ha removido en mí, sentimientos y emociones que permanecen latentes en silencio y que conviven conmigo día a día.

Rosa María López, madre y personal no docente IES Bajo Cinca

Machado - 12

Este poema es el que más me ha gustado de Antonio Machado porque nos expresa sus sentimientos ante la muerte de un amigo y nos transmite el vacío y la pena que se siente ante la desaparición de un ser querido, aunque al final aparece la esperanza de que será un sueño tranquilo y verdadero.

Ana Cruellas, 4º ESO IES Ramón J. Sender

Representa en otras palabras más poéticas con doble sentido, el dolor de la pérdida de un ser querido, en este caso un amigo, y en consecuencia, él mismo ve un cruce de voluntades entre la suya y la de Dios. Se hace todo en un paisaje muy pobre y silencioso, que, a la vez, quiere decir mucho, así como el retumbar del ataúd en el fondo del foso.

Álvaro Labaila, 4º ESO Diversificación IES Ramón J. Sender

Machado - 13

8

[ERA UN NIÑO QUE SOÑABA]

Era un niño que soñaba

un caballo de cartón. Abrió los ojos el niño

y el caballito no vio.

Con un caballito blanco

el

niño volvió a soñar;

y

por la crin lo cogía

¡Ahora no te escaparás!

Apenas lo hubo cogido,

el niño se despertó.

Tenía el puño cerrado. ¡El caballito voló!

Quedóse el niño muy serio pensando que no es verdad un caballito soñado.

Y ya no volvió a soñar.

Pero el niño se hizo mozo

y

el mozo tuvo un amor,

y

a su amada le decía:

¿Tú eres de verdad o no?

Cuando el mozo se hizo viejo pensaba: Todo es soñar,

el

y

Y

el

caballito soñado

el caballo de verdad.

cuando vino la muerte,

viejo a su corazón

preguntaba: ¿Tú eres sueño?

¡Quién sabe si despertó!

Machado - 14

La poesía “Era un niño que soñaba” de Antonio Machado nos habla de cómo la vida está llena de sueños e ilusiones que no se cumplen.

A lo largo de su vida, el hombre no ve sus sueños cumplidos y el único sueño que no quiere es la muerte, que sí es real.

Machado tiene una visión desesperanzada de la vida, es decir, que ve la vida como una continua frustración cuyo destino es morir.

Robert Stan, 1º Bachillerato IES Bajo Cinca

9

Machado - 15

[ES UNA TARDE CENICIENTA Y MUSTIA]

Es una tarde cenicienta y mustia, destartalada, como el alma mía;

y es esta vieja angustia

que habita mi usual hipocondría. La causa de esta angustia no consigo ni vanamente comprender siquiera; pero recuerdo y, recordando digo:

—Sí, yo era niño, y tú, mi compañera.

*

Y no es verdad, dolor, yo no te conozco, tú eres nostalgia de la vida buena

y soledad de corazón sombrío,

de barco sin naufragio y sin estrella. Como perro olvidado que no tiene

huella ni olfato y yerra por los caminos, sin camino, como el niño que en la noche de una fiesta se pierde entre el gentío

y el aire polvoriento y las candelas chispeantes, atónito, y asombra su corazón de música y de pena, así voy yo, borracho melancólico, guitarrista lunático, poeta,

y pobre hombre en sueños,

siempre buscando a Dios entre la niebla.

Machado - 16

Casi sin pensar y sin dudar he escogido este poema primerizo perteneciente a Soledades de Antonio Machado. ¿Por qué?

La dulce y suave melancolía de sus primeros versos

y la rotundidad de su final me reenvían

inevitablemente al momento en que lo descubrí. Fue

en la época adolescente cuando entré en el instituto Miguel Server de Zaragoza, en los años 80, para realizar el Curso de Orientación Universitaria COU, después de haber finalizado el BUP y parte de la etapa de EGB en el colegio de las dominicas.

Aquello supuso un acontecimiento decisivo. Fue allí, en el instituto, y gracias al buen hacer de profesores como Pedro Manso en Filosofía o Javier Lucea en Literatura donde descubrí el poder fascinante y libre de las palabras para conformar ideas y sensaciones que me ayudaban a conocerme y conocer el mundo.

Quizá llovía y la mañana era gris cuando el profesor Lucea, con su voz densa, grave y vibrante, su barba y su tupido pelo negro, leía y comentaba los versos de este poema. Quizá yo me sintiese, sin saberlo, cenicienta, mustia y tan desorientada como destartalada. Pero lo que sí comprendí es que en un solo poema cabía todo el

misterio y el secreto del ser íntimo de las cosas,

y que, a través de las palabras se abría una llave

que hacía más intensa la vida a la que el poeta me conectaba.

Pilar Peris, Departamento de Música IES La Azucarera

Machado - 17

10

A JOSÉ MARÍA PALACIO

Palacio, buen amigo, ¿está la primavera vistiendo ya las ramas de los chopos del río y los caminos? En la estepa

del alto Duero, Primavera tarda, ¡pero es tan bella y dulce cuando llega!… ¿Tienen los viejos olmos algunas hojas nuevas? Aún las acacias estarán desnudas

y nevados los montes de las sierras.

¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa, allá, en el cielo de Aragón, tan bella! ¿Hay zarzas florecidas entre las grises peñas,

y blancas margaritas

entre la fina hierba?

Por esos campanarios ya habrán ido llegando las cigüeñas. Habrá trigales verdes,

y

mulas pardas en las sementeras,

y

labriegos que siembran los tardíos

con las lluvias de abril. Ya las abejas libarán del tomillo y el romero. ¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas? Furtivos cazadores, los reclamos de la perdiz bajo las capas luengas, no faltarán. Palacio, buen amigo, ¿tienen ya ruiseñores las riberas? Con los primeros lirios

y las primeras rosas de las huertas,

en una tarde azul, sube al Espino, al alto Espino donde está su tierra…

Machado - 18

Antonio Machado, ya mayor, que se ha ido de Soria,

después de morir Leonor, su mujer, casi una adolescente, escribe a su amigo José María Palacio

y va dando vueltas y vueltas con preguntas y

preguntas sobre el campo, hasta llegar, como sin

atreverse, a pedirle, casi sin pedírselo, que vaya

a la tumba de Leonor, al Espino, que es el

cementerio de Soria, acabando en puntos suspensivos como si se le entrecortara la voz por la emoción.

Este es un buen ejemplo de cómo conocer la vida del autor nos ayuda a comprender su obra. A mí este poema siempre me había parecido un poco aburrido, hasta que me enteré de que al hablar del Espino, en realidad está hablando de Leonor. Desde entonces lo tomo como un verdadero poema de amor.

Julio Moreno. Departamento FP Administrativa IES Bajo Cinca

11

HASTÍO

Machado - 19

Pasan las horas de hastío por la estancia familiar, el amplio cuarto sombrío donde yo empecé a soñar. Del reloj arrinconado, que en la penumbra clarea, el tic-tac acompasado odiosamente golpea. Dice la monotonía del agua clara al caer:

un día es como otro día; hoy es lo mismo que ayer. Cae la tarde. El viento agita el parque mustio y dorado… ¡Qué largamente ha llorado toda la fronda marchita!

Silencio odiosamente acompasado, vejez, melancolía tras la vida dolorosamente marchita. El estatismo del retorno al útero.

Profesora Departamento de Lengua IES Leonardo de Chabacier

Está describiendo una habitación, lo que hay en ella. Y eso le causa melancolía porque refleja su vida.

Borja Hernández, 2º ESO IES Leonardo de Chabacier

Machado - 20

Esta poesía me inspira un ambiente familiar, nos describe el lugar donde vivía de pequeño el autor, nos dice que es el lugar donde empezó a soñar, que es como decir, donde empezó a crecer, hace ya tiempo.

Leyre Checa, 2º ESO IES Leonardo de Chabacier

Me transmite tristeza porque el autor recuerda su infancia lejana.

Alberto Bendicho, 2º ESO IES Leonardo de Chabacier

Machado - 21

12

[HE ANDADO MUCHOS CAMINOS]

He andado muchos caminos, he abierto muchas veredas; he navegado en cien mares,

y atracado en cien riberas. En todas partes he visto caravanas de tristeza, soberbios y melancólicos borrachos de sombra negra, y pedantones al paño que miran, callan, y piensan que saben, porque no beben el vino de las tabernas. Mala gente que camina

y va apestando la tierra… Y en todas partes he visto gentes que danzan o juegan, cuando pueden, y laboran sus cuatro palmos de tierra. Nunca, si llegan a un sitio, preguntan a dónde llegan. Cuando caminan, cabalgan

a lomos de mula vieja, y no conocen la prisa ni aun en los días de fiesta. Donde hay vino, beben vino;

donde no hay vino, agua fresca. Son buenas gentes que viven, laboran, pasan y sueñan,

y en un día como tantos,

descansan bajo la tierra.

Machado - 22

Me gusta ver la vida alrededor, en ella siempre hay cosas buenas y malas, pero al ser tu perspectiva mucho más amplia, valoras lo que tienes y te da fuerzas para seguir adelante, siempre podemos encontrar algo que valga la pena.

En esta poesía

veo el compendio de todo esto. Es

lo que hay, ¡es la vida!

Mª Luisa Iturbide, madre y miembro de Leer Juntos. IES La Azucarera

Tengo dos motivos para elegir esta poesía.

El primero es que fue de las primeras que escuché en clase de lengua y literatura cuando yo tenía 11 años, y me la trasmitieron con tanta pasión, que me fue un descubrimiento, por la sencillez y la profundidad. Supongo que tenía la idea previa de que las poesías son para decir cosas bonitas y aquí se utiliza para lanzar una crítica a la pedantería, y para elogiar la sencillez, me sorprendió y la intrascendencia que expresa hasta de la propia vida, hasta de la muerte.

El segundo motivo es que cada vez que la recuerdo me gusta más, es la grandeza de las obras de arte que las hace superar el tiempo y sus circunstancias.

Marta Tello, Departamento FP Comercio IES Bajo Cinca

13

LA NORIA

Machado - 23

La tarde caía triste y polvorienta. El agua cantaba su copla plebeya en los cangilones de la noria lenta. Soñaba la mula ¡pobre mula vieja!, al compás de sombra que en el agua suena. La tarde caía triste y polvorienta. Yo no sé qué noble, divino poeta, unió a la amargura de la eterna rueda la dulce armonía del agua que sueña, y vendó tus ojos, ¡pobre mula vieja!… Mas sé que fue un noble, divino poeta, corazón maduro de sombra y de ciencia.

Este poema resulta ilustrativo de la temática propia de Antonio Machado. La tarde, el agua, la noria, la dureza de la existencia humana, la

belleza espiritual

armonía para mostrar un yo poético que sufre y muestra un pesimismo atroz ante la existencia y la vida misma. Para Machado, la vida es una noria, que da vueltas y vueltas día tras día, tarde tras tarde, y todo sigue igual.

se relacionan en perfecta

Vicente Hernando, Departamento de Orientación IES Pilar Lorengar

Machado - 24

14

[LA PRIMAVERA BESABA]

La primavera besaba suavemente la arboleda, y el verde nuevo brotaba como una verde humareda. Las nubes iban pasando sobre el campo juvenil Yo vi en las hojas temblando las frescas lluvias de abril. Bajo ese almendro florido, todo cargado de flor —recordé—, yo he maldecido mi juventud sin amor. Hoy, en mitad de la vida, me he parado a meditar ¡Juventud nunca vivida, quién te volviera a soñar!

He elegido esta poesía porque aunque directamente hable de la primavera, yo entiendo que en el fondo habla del amor. Me gusta el poema porque describe la primavera en todo su esplendor, describe también la sensación de bienestar que le produce verla llegar, identifica la primavera con la juventud pero entonces la recuerda como una juventud que ha desaprovechado, ya que en un tiempo en que todo florece y todo fluye, él no pudo vivir el amor.

Hazel Santander, 4º ESO IES Ramón J. Sender

Machado - 25

15

LAS MOSCAS

Vosotras, las familiares, inevitables golosas, vosotras, moscas vulgares, me evocáis todas las cosas. ¡Oh, viejas moscas voraces, como abejas en abril, viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil! ¡Moscas del primer hastío en el salón familiar, las claras tardes de estío en que yo empecé a soñar! Y en la aborrecida escuela, raudas moscas divertidas, perseguidas por amor de lo que vuela, —que todo es volar -, sonoras rebotando en los cristales en los días otoñales… Moscas de todas las horas, de infancia y adolescencia, de mi juventud dorada; de esta segunda inocencia, que da en no creer en nada, de siempre… Moscas vulgares, que de puro familiares no tendréis digno cantor:

yo sé que os habéis posado sobre el juguete encantado, sobre el librote cerrado, sobre la carta de amor, sobre los párpados yertos de los muertos. Inevitables golosas, que ni labráis como abejas, ni brilláis cual mariposas; pequeñitas, revoltosas, vosotras, amigas viejas, me evocáis todas las cosas.

Machado - 26

A mí me recuerda mucho al colegio, porque es muy aburrido y lo más divertido que puedes hacer es mirar a las moscas. Me recuerda a Rumanía, porque cogía una mosca e iba persiguiendo a mi prima, que no paraba de gritar porque le daban mucho asco.

Andrei Minca, 1ºESO IES Valle del Guadalope

Las moscas me recuerdan a las personas muy pesadas.

Nuria Trallero, 1ºESO IES Valle del Guadalope

Recuerdo como una tarde que estaba aburrida me distraje con la mosca que había en mi casa.

Carmen Huesa, 1ºESO IES Valle del Guadalope

Nos transmite que las moscas han estado a su lado a lo largo de su vida, desde que era recién nacido en el salón familiar, en la escuela, en la infancia y adolescencia. Las utiliza para recordar su vida.

Olga Medina, 1º ESO IES Valle del Guadalope

Me recuerda a las tardes de invierno, aburrido y sin amigos.

Arnau Marcer, 1ºESO IES Valle del Guadalope

Al leerlo pienso los buenos momentos vividos que ya han pasado y me produce tristeza, aunque también alegría por haberlos vivido.

Rafa Edo, 1º ESO IES Valle del Guadalope

Machado - 27

En esta poesía las moscas son las protagonistas, a través de ellas Machado evoca situaciones cotidianas de la vida real, me gustan los adjetivos que utiliza para describirlas (voraces, golosas, pequeñitas, revoltosas…).

Además también le recuerdan las distintas etapas de la vida e incluso la muerte y a pesar de no ser tan bonitas como las mariposas o tan útiles como las abejas, son ellas las que le evocan todas las cosas debido a su presencia siempre inevitable.

Andrea Revuelta, 4º ESO IES Ramón J. Sender

Me gusta este poema porque Machado se refiere a las moscas desde un punto de vista optimista e irónico a la vez y también por las comparaciones que hace con las abejas, reconocidas por su trabajo y las mariposas, distinguidas por su belleza, pero a pesar de no ser como ellas, están siempre presentes en todos los ámbitos de la vida e incluso en la muerte y le recuerdan todas las cosas, en ello está su importancia.

Paula Mir, 4º ESO IES Ramón J. Sender

Machado - 28

16

[POR QUÉ, DECÍSME]

¿Por qué, decísme, hacia los altos llanos, huye mi corazón de esta ribera, y en tierra labradora y marinera suspiro por los yermos castellanos? Nadie elige su amor. Llevóme un día

mi destino a los grises calvijares

donde ahuyenta al caer la nieve fría

las sombras de los muertos encinares.

De aquel trozo de España, alto y roquero,

hoy traigo a ti, Guadalquivir florido,

una mata del áspero romero.

Mi corazón está donde ha nacido,

no a la vida, al amor, cerca del Duero ¡El muro blanco y el ciprés erguido!

Este soneto de Antonio Machado refleja el gran amor que el poeta sintió por Leonor Izquierdo. La contraposición entre el paisaje florido andaluz y el árido soriano no es más que la expresión de ese dolor estremecedor que le causó la muerte de su esposa. El transcurso del tiempo, si bien mitigó el pesar, sublimó el sentimiento, recogido en los versos finales del poema. Vida, amor y muerte, tres constantes de la obra de Machado, que se unieron en el cementerio donde estaba enterrada Leonor: ¡El muro blanco y el ciprés erguido!

Un soneto perfecto en su forma y bellísimo en su contenido con el que Machado consigue que el lector haga suyos los versos: “Mi corazón está donde ha nacido, / no a la vida, al amor” como expresión de una verdad incontestable.

Profesorado del Departamento de Lengua IES Sierra de San Quílez

Machado - 29

17

[EL LIMONERO LÁNGUIDO SUSPENDE]

El limonero lánguido suspende una pálida rama polvorienta sobre el encanto de la fuente limpia,

y allá en el fondo sueñan los frutos de oro

Es una tarde clara,

casi de primavera, tibia tarde de marzo

que el hálito de abril cercano lleva;

y estoy solo, en el patio silencioso,

buscando una ilusión cándida y vieja:

alguna sombra sobre el blanco muro,

algún recuerdo, en el pretil de piedra de la fuente dormido, o, en el aire, algún vagar de túnica ligera. En el ambiente de la tarde flota ese aroma de ausencia, que dice al alma luminosa: nunca,

y al corazón: espera. Ese aroma que evoca los fantasmas

de las fragancias vírgenes y muertas. Sí, te recuerdo, tarde alegre y clara, casi de primavera, tarde sin flores, cuando me traías el buen perfume de la hierbabuena,

y de la buena albahaca,

que tenía mi madre en sus macetas. Que tú me viste hundir mis manos puras en el agua serena, para alcanzar los frutos encantados que hoy en el fondo de la fuente sueñan

Sí, te conozco, tarde alegre y clara, casi de primavera.

Machado - 30

Antonio Machado suele mezclar la métrica de los poemas y crear nuevos y originales ritmos que expresan sus sentimientos, muchas veces tristes y nostálgicos. Es lo que hace en este poema, recordar un tiempo y un espacio de su juventud con unos versos que mezclan imágenes tristes ("limonero lánguido", "pálida rama polvorienta") con otros más alegres ("encanto de la fuente limpia", "frutos de oro").

A mí me sugiere que el poeta recuerda un amor y que se identifica con el limonero lánguido que acaricia con su mano, en este caso una "rama polvorienta" porque ya nos es el joven enamorado del pasado. La "fuente limpia" es la amada y los "frutos de oro" simbolizan el amor tan fuerte que sintió.

Me ha gustado mucho este poema pues nos muestra un recuerdo de un amor y un tiempo perdidos con unas metáforas muy bellas.

Inés Tellería, 3º ESO IES Jerónimo Zurita

Machado - 31

18

[MÁS EL DOCTOR NO SABÍA]

Más el doctor no sabía que hoy es siempre todavía.

De "Proverbios y cantares", Nuevas canciones

En tiempos de escasez y de cambios, de indecisión y de sacrificios impuestos, comprobamos que Machado nos enseñó en clave amorosa (mucho antes de que estallase la burbuja inmobiliaria) aquello que Bunbury le recriminó muchos años después a su Alicia particular: "para Alicia hoy es siempre todavía". Se diría que las generaciones posteriores al poeta andaluz hemos comprendido demasiado tarde el significado de estos tres complementos circunstanciales de tiempo.

Héctor Campo, Departamento de Lengua IES José Mor de Fuentes

19

[PEGASOS]

Machado - 32

“Tournez, tournez, chevaux de bois”. VERLAINE

Pegasos, lindos pegasos, caballitos de madera.

Yo conocí siendo niño, la alegría de dar vueltas sobre un corcel colorado, en una noche de fiesta. En el aire polvoriento chispeaban las candelas, y la noche azul ardía toda sembrada de estrellas. ¡Alegrías infantiles que cuestan una moneda de cobre, lindos pegasos, caballitos de madera!

He elegido este poema porque me recuerda a mi infancia. En él se puede observar la ilusión de ser niño y la felicidad que nos pueden aportar las pequeñas cosas de la vida, como en este caso unos caballitos de unas atracciones que giran. Me he dado cuenta de que aunque Antonio Machado escribió esta poesía hace mucho tiempo, la infancia y la ilusión que se tiene ante las mismas situaciones no han cambiado nada.

Claudia Riau, 4º ESO IES Ramón J. Sender

20

Machado - 33

[YO VOY SOÑANDO CAMINOS]

Yo voy soñando caminos

de la tarde. ¡Las colinas doradas, los verdes pinos, las polvorientas encinas! ¿Adónde el camino irá? Yo voy cantando, viajero,

a lo largo del sendero

—La tarde cayendo está—. ”En el corazón tenía la espina de una pasión; logré arrancármela un día; ya no siento el corazón”.

Y todo el campo un momento se queda, mudo y sombrío, meditando. Suena el viento en los álamos del río. La tarde más se oscurece;

y el camino se serpea

y débilmente blanquea, se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:

”Aguda espina dorada, quién te pudiera sentir en el corazón clavada”.

El poeta camina y, mientras, va pensando. Describe el paisaje que ve a su alrededor, tal vez es otoño. Y no sabe cuál es su futuro.

Después siente que su corazón está vacío, que estuvo enamorado y que ya ha olvidado ese amor. Estos versos nos recuerdan un poema de Rosalía de Castro de Follas Novas que empieza: “Unha vez

Machado - 34

tiven un cravo/ cravado no corazón”. También se relacionan con esta poesía popular “Mejor es sofrir/ pasión y dolores/ que estar sin amores”. Igualmente remiten a Bécquer: “Como se arranca el hierro de una herida”. Además Machado en otro poema escribió “Un corazón solitario no es un corazón”. Hay, pues, muchas coincidencias. Por lo tanto: ¿Es mejor estar enamorado, aunque no seas correspondido, que no estarlo?

Machado traza, luego, un boceto del paisaje entrada la noche, en el que hace coincidir la sombra y el silencio del campo con el final de su canción. Los cuatro últimos versos insisten en el deseo constante de búsqueda de amor de Antonio Machado, en lo que no fue muy afortunado.

Tomás Herrero, profesor jubilado. Depart. Lengua IES Cabañas

21

Machado - 35

[UNA NOCHE DE VERANO]

Una noche de verano —estaba abierto el balcón y la puerta de mi casa— la muerte en mi casa entró. Se fue acercando a su lecho —ni siquiera me miró—, con unos dedos muy finos, algo muy tenue rompió. Silenciosa y sin mirarme, la muerte otra vez pasó

delante de mí. ¿Qué has hecho?

La

muerte no respondió.

Mi

niña quedó tranquila,

dolido mi corazón,

¡Ay, lo que la muerte ha roto

era un hilo entre los dos!.

A mí este poema es el que más me ha gustado, ya que lo he entendido y me gusta la forma en que expresa que muere la niña, que se rompe el hilo entre los dos.

IES Valle del Guadalope

Ángela Fraga, 2º ESO

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[PRIMAVERA SORIANA]

!Primavera soriana, primavera humilde, como el sueño de un bendito, he un pobre caminante que durmiera he cansancio en un páramo infinito! ¡Campillo amarillento, como tosco sayal de campesina, pradera de velludo polvoriento donde pace la escuálida merina! ¡Aquellos diminutos pegujales de tierra árida y fría, donde apuntan centenos y trigales que el pan moreno nos darán un día! Y otra vez roca y roca, pedregales desnudos y pelados serrijones, la tierra de las águilas caudales, malezas y jarales, hierbas monteses, zarzas y camarones. ¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía! ¡Castilla, tus decrépitas ciudades! ¡La agria melancolía que puebla tus sombrías soledades! ¡Castilla varonil, adusta tierra, Castilla del desdén contra la suerte, Castilla del dolor y de la guerra, tierra inmortal, Castilla de la muerte! […]

Estamos ante la primera parte del poema titulado "Orillas del Duero" perteneciente a Campos de Castilla, obra escrita en 1912,a la luz de las emociones que en el poeta despierta el amor de Leonor y la contemplación del paisaje castellano. A diferencia de su obra anterior, Soledades, en la

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que el poeta nos trasladaba a su mundo interior,

,

sus frustraciones, sus sueños, su melancolía en Campos de Castilla sale del Yo para identificarse con las tierras castellanas, sus paisajes, sus gentes, contraponiendo su pasado glorioso con su presente mísero.

En estas seis estrofas el alma del poeta se proyecta sobre el paisaje, ama la tierra castellana por esa "agria melancolía que puebla tus sombrías soledades", y contrapone la dureza y austeridad de esas tierras("pedregales desnudos y pelados serrijones") con su sensibilidad y amor hacia ellas("tierra ingrata y fuerte, tierra mía"), para lo cual se vale de una serie de recursos expresivos que voy a mencionar:

En primer lugar, y por lo que respecta a la métrica y el ritmo, hay que destacar la existencia de seis estrofas de cuatro versos cada una, excepto la cuarta que tiene cinco; es curioso el hecho de que, excepto la primera y la última que tienen versos endecasílabos, las demás estrofas combinan cada una un verso heptasílabo con tres endecasílabos. Se trata de una variante del serventesio con la rima A B A B, a B A B, y del quinteto en el caso de la cuarta estrofa. También consigue el ritmo mediante encabalgamientos

("primavera

humilde","pedregales desnudos"), "

en la última

),

anáforas("Castilla

estrofa),paralelismos, enumeraciones, reiteración

de fonemas fuertes, duros(r,j, t, c

aliteraciones("sombrías soledades"),el predominio de las oraciones exclamativas a lo largo de todo el poema, que enfatizan esa emoción que siente el poeta ante la contemplación del paisaje

castellano, repetición de palabras("Castilla,

tierra"), esdrújulas ("escuálida, árida

relacionadas con la pobreza y la austeridad de la tierra.

")

Pero lo más llamativo del poema es la ausencia de verbo principal, los escasos verbos que aparecen son subordinados, no importa para nada la acción,

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ni lo anecdótico, sólo importa llegar a lo esencial, para lo cual Machado utilizada el estilo nominal, el protagonismo absoluto del sustantivo("roca y roca, pedregales, zarzas"), acompañado de adjetivo cuando es necesario("águilas caudales, hierbas monteses").

No abusa de la Imágenes, aunque algunas tienen una gran fuerza ("la agria melancolía que puebla tus sombrías soledades"), comparaciones, antítesis final, que resume la idea esencial del poema("tierra inmortal, Castilla de la muerte"), comparaciones y personificaciones

Todos los recursos analizados tienen la finalidad de identificar el paisaje castellano con el alma del poeta, dureza y ternura, melancolía y amor.

Este es el tema del poema, la identificación del alma de Machado con el alma austera y tierna de Castilla.

Encarna Pereda, Departamento de Lengua IES Pignatelli

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RECUERDO INFANTIL

Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía de lluvia tras los cristales. Es la clase. En un cartel se representa a Caín fugitivo, y muerto Abel, junto a una mancha carmín. Con timbre sonoro y hueco truena el maestro, un anciano mal vestido, enjuto y seco, que lleva un libro en la mano. Y todo un coro infantil va cantando la lección:

«mil veces ciento, cien mil; mil veces mil, un millón». Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía de la lluvia en los cristales.

Miro por la ventana de mi aula y unos negros nubarrones se aproximan. Me pregunto quién no relaciona la niñez con algún que otro día de

colegio. Situaciones casi olvidadas y rescatadas de nuestra memoria al golpe seco y monótono de una

tijera. ¡Ras! ¡Ras! El 20% de 30

demasiados 36? ¡Ras! ¡Ras! 9 por 300.000, ¡Ras!

90.000 por 3.000 millones. Incertidumbre, curiosidad

¡Ras! ¿Serán

y

miedo despiertan en mí el poema. Escuela de todos

y

me pregunto para quién. Miro de nuevo tras los

cristales y comienza a llover.

Fco. Javier Vico, Departamento de Matemáticas IES Valle del Guadalope

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Antonio Machado tiene unos poemas que debes leerlos poco a poco y varias veces para entenderlo, yo, aun así sigo sin entenderlo mucho pero más o menos dice que están en una tarde que hace mucho frío ya que están en invierno. Están en clase estudiando, lo

normal, hay un cartel de Caín y Abel, el

profesor gruñón de matemáticas con el libro en mano

típico

les hace decir unas multiplicaciones y se vuelve a repetir la primera estrofa.

A mí personalmente me ha gustado bastante, porque me recuerda a esos fríos días de invierno que está lloviendo y que aunque tienes ganas de irte de una vez a casa y echarte una buena siesta mirando la lluvia al lado del fuego, te toca estar dando la maldita clase de matemáticas (o cualquier otra).

Víctor López, 2ºESO IES Valle del Guadalope

He elegido esta poesía porque me gusta el tema de los niños y me trae recuerdos de mi infancia y de mi vida en el colegio. Este poema expresa el aburrimiento y la monotonía del paso de los días, en los que siempre sucede lo mismo. Machado utiliza la lluvia como símbolo del aburrimiento y la tristeza por su forma repetitiva y monótona de caer.

Andrea Guiral, 4º ESO IES Ramón J. Sender

Este poema me gusta porque Machado logra representar perfectamente el ambiente de aburrimiento y monotonía, tanto por el contenido de la poesía como por la repetición de la misma estrofa al principio y al final y que supone una estructura circular que representa la monotonía.

Néstor Ibarz, 4º ESO IES Ramón J. Sender

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Varios poemas en forma de haiku

¡De amarillo calabaza, en el azul, cómo sube la luna, sobre la plaza!

De Galerías, LXVI.

Campo, campo, campo, entre los olivos, los cortijos blancos. [

]

De Apuntes, II.

Por entre los pinos con la nieve blanca se borra el camino. [

]

De Canciones de las tierras altas, I.

[ ] En el aire claro, ¡los alamillos del soto, sin hoja, liras de marzo!

De Canciones de las tierras altas, IX.

Junto al agua negra olor de mar y jazmines. Noche malagueña.

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Canta, canta, canta, junto a su tomate el grillo en su jaula.

De Proverbios y cantares, XXIII.

¡Ya hay hombres activos! Soñaba la charca con sus mosquitos.

De Proverbios y cantares, XXVI.

Y en perfecto rimo —así a la vera del agua el doble chopo del río—.

De "Soledades a un maestro", V.

A la hora del rocío, de la niebla salen sierra blanca y prado verde. [

]

De "Viejas canciones", I.

Al viento, sobre la sierra, tiene el águila dorada las anchas alas abiertas. [

]

De "Viejas canciones", I.

Por los senderos del aire, señora águila, ¿dónde vais a todo vuelo tan de mañana? [

]

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[ ] Mágina y su nube negra. En el Aznaitín afila su cuchillo la tormenta.

De A la manera de Juan de Mairena, "Apuntes para una geografía emotiva de España", II.

La cigüeña absorta, sobre su nido de ramas, mirando la tarde roja.

De Apuntes y canciones, 2.

Se abrasó en la llama de una velita de cera la mariposilla blanca.

De Apuntes y canciones, 4.

Azotan el limonar las ráfagas de febrero. No duermo por no soñar.

De Coplas, I.

EL HAIKU EN LA POESÍA DE ANTONIO MACHADO

Vaya por delante que considero el comentario de textos literarios como uno de los ejercicios más completos y más adecuados tanto para la mejora de la comprensión lectora como para conocer qué es exactamente un texto literario y cómo se construye o, dicho de otro modo, cuáles son los recursos que, de manera solidaria, colaboran a producir a través del lenguaje la emoción estética. Sin embargo, al mismo tiempo, pienso que nada hay más contrario a un

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texto poético que su análisis pues la buena poesía —al menos yo así lo creo— es producto, precisamente, de la operación contraria al análisis, esto es, de la síntesis que permite llegar a expresar con los mínimos recursos posibles la experiencia y el sentido de la totalidad.

Por ello, ante el reto de comentar un poema de Antonio Machado, he decidido buscar una manera de dar a conocer uno de sus recursos —o quizá mejor sería decir uno de sus principios poéticos— tratando de que el análisis, lejos de llevarnos a diseccionar su poesía, acabe ofreciéndonos una muestra, a modo de antología, de su obra poética. Para ello, lejos de centrarme en un único poema, voy a tomar como objeto de análisis el conjunto de la obra machadiana, centrándome en el estudio —forzosamente sucinto— de un tema, el de la influencia y presencia del haiku en la poesía de Antonio Machado, que, aunque no resulta nada novedoso, pues ha sido ya sobradamente estudiado y señalado*, nos ofrece la posibilidad de ofrecer como resultado final de este "trabajillo" una pequeña colección de versos del gran maestro (*véase en particular el artículo de Francisco Javier Rabassó "Antonio Machado entre la tradición del haiku y el vitalismo lírico de su poesía breve", disponible para su descarga en pdf en el Centro Virtual Cervantes).

Como es sabido, el haiku (en plural haikai) es una de las formas de la poesía tradicional japonesa más extendidas, cuya temática está relacionada con la naturaleza y que en su forma canónica se compone de tres versos de cinco, siete y cinco moras respectivamente (en su traducción a las lenguas occidentales, las moras equivalen a las sílabas). El gran poeta japonés de la época Edo Matsuo Bashō, con su obra Haikai no renga, renovó el haiku dotándolo de una singular fuerza expresiva al buscar a través de él el satori, o 'comprensión', esto es, la "iluminación" que el budismo zen persigue a través de la contemplación. En palabras

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del propio Matsuo Bashō, el haiku es "sencillamente lo que sucede en un lugar y en un momento dado".

Igualmente, es conocida la influencia del haiku en la poesía occidental, de manera especial a partir del Modernismo, e, indudablemente, como ya decía con anterioridad, esta forma poética se convierte en una fuente de inspiración y se hace presente en la poesía de Antonio Machado, aunque, ciertamente, no de una manera canónica, sino fundiéndose con otras formas de la poesía breve, como el proverbio o como la copla —en este último caso influido por el amor al folklore que, sin duda, le inculcaría su padre, el gran folklorista andaluz Antonio Machado y Álvarez—.

Así, podemos encontrar en la obra de nuestro autor numerosos versos que, sin componer exactamente haikai, sí nacen, como estos poemas breves de la tradición japonesa, de una especial sensibilidad hacia la naturaleza y de un proceso de contemplación, en el que, por otra parte, se hace presente también la influencia constante del filósofo Bergson. En numerosas ocasiones, esa naturaleza, con un valor simbólico, aparece en sus poemas en pinceladas que se dirían teñidas de la concisión y el espíritu contemplativo del haiku; en otras, sus proverbios y otros poemas breves podrían ser leídos directamente como auténticos haikai —aunque no respeten exactamente la forma métrica de este género y, en ocasiones, se tiñan con emociones ajenas al objetivismo de estas composiciones japonesas—.

El propio Machado hace gala del conocimiento de la cultura y la sensibilidad japonesas en algunos de sus versos, como por ejemplo en:

A una japonesa

le dijo Sokán:

con la blanca luna te abanicarás,

con la blanca luna,

a orillas del mar.

De "Hacia tierra baja"

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Por otra parte —como en su día me hizo ver el profesor de la Universidad de Zaragoza Jesús Rubio, gran experto en la Literatura Española de principios del siglo XX—, puede que unos versos del conocido y afamado poema de Antonio Machado “Las encinas” (de Campos de Castilla): “¿Quién ha visto sin temblar / un hayedo en un pinar?”, expresen mejor que cualquier otra explicación cómo es la mirada y la sensibilidad del poeta capaz de captar en la naturaleza esa iluminación o comprensión (el satori del budismo zen) que Antonio Machado, magistralmente, condensa en su obra y nos transmite junto con la emoción ligada al momento en pinceladas, paradójicamente, concisas y totalizadoras al mismo tiempo.

Para finalizar, como anunciaba con anterioridad, os dejo con una breve selección de versos de Antonio Machado que podrían ser considerados (salvando ciertas distancias formales) como una colección de haikai. Esta es la mejor prueba de lo anterioremente dicho, que os ofrezco, además, como una invitación a releer la obra de nuestro gran poeta, de la que podréis extraer, sin demasiado esfuerzo, muchos más ejemplos para ampliar esta pequeña muestra:

Carlos Bolzano, Departamento de Lengua IES Baltasar Gracián

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Estos días azules y este sol de la infancia

Último verso escrito por Machado antes de morir

Biblioteca IES La Azucarera, Zaragoza IES Sierra de San Quílez, Binéfar

IES Bajo Cinca, Fraga IES El Portillo, Zaragoza

IES José Mor de Fuentes, Monzón IES Hermanos Argensola, Barbastro

IES La Llitera, Tamarite de Litera

IES Bajo Aragón, Alcañiz

IES Valle del Guadalope, Calanda

IES Baltasar Gracián, Graus IES Tubalcaín, Tarazona

IES Leonardo de Chabacier, Calatayud

IES Ramón J. Sender, Fraga

IES Jerónimo Zurita, Zaragoza

IES Biello Aragón, Sabiñánigo

IES Cabañas, La Almunia de Doña Godina

IES Pilar Lorengar, Zaragoza

IES Ramón Pignatelli, Zaragoza

IES Tiempos Modernos, Zaragoza,

IES Miralbueno, Zaragoza IES Lucas Mallada, Huesca