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Cartografia Fantastica Atlantida Etc.)

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(a). Hemos procurado, sin agotarla, emerger de la fantasía de la Isla del Tesoro. Pero cree-

mos que la primera cuestión a resolver, es la de cómo llegó Stevenson a dibujar su car-

tografía, ya que es evidente que cuando escribe su obra indeleble, o tenía delante un

mapa, que ignoramos donde y como pudo conseguir, o tuvo que dibujarse, para sus

intenciones, un mapa, que le facilitara desarrollar su descripción, que a decir verdad

sigue sin errores.

(b). Para seguir opinando, debemos inclinarnos por una u otra posibilidad. Y facilitaría la

solución saber si Stevenson, conoció o pudo conocer la existencia de una isla, cuyas

coordenadas físicas no quiso decir. Y en este punto, los autores de este estudio reco-

nocen sus dudas y cautelas. Es posible que la enigmática solución sea la llamada Isla de

los Pinos o Isla de la Juventud. No seríamos los primeros en mantenerlo. Hemos aven-

turado además, una explicación razonada acorde con la aviesa mentalidad de los pira-

tas protagonistas. Sin embargo, tomando como base que no se conoce (y podía y debía

Capítulo segundo: La Isla del Tesoro

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conocerse), ningún viaje de Stevenson, a tal isla, previo a la escritura de su novela,

sería milagroso que hubiera descrito y dibujado una isla desconocida por él, que era la

tal isla de la Juventud, o mejor, de los Pinos. Si admitiéramos que la Isla de los Pinos-

Juventud, fue la Isla del Tesoro de Stevenson, en su descripción del viaje de ida echarí-

amos a faltar algún detalle más de la llegada, dado lo envuelta que está por la Isla de

Cuba, que necesariamente debieron sortear los expedicionarios, ya sea dándole la

vuelta, si llegaron por arriba, ya ascendiendo, si la ruta fue inferior a Cuba. Pero los

vientos Alisios del Sur llevaron a Colón a la Isla. Y abrió una ruta segura a América que

duró tanto como la navegación a vela. Y no deja de ser raro, que tanta exactitud des-

criptiva se vea quebrada con un error importante de situación, sólo justificable por la

certeza de que Stevenson, nunca había estado en la Isla, y que el subterfugio de ‘callar’

su situación no es más que por tratar de ocultar su ignorancia. ¡Para bien de sus lecto-

res de ayer y de hoy, que en definitiva, podemos seguir buscándola, y producir cada

uno su propia cartografía fantástica!.

c). Ante esta evidencia: Stevenson aunque antes de escribir nunca estuviera realmente en

tal Isla, si que pudo ‘inventársela’¸ es decir, no recrearla, sino crearla a su propia ima-

gen y semejanza, como Dios ‘escritor’. La Isla es una fantasía, y por eso su cartografía

es ‘fantástica’, aunque nosotros hayamos querido fantasear la fantasía para encontrar

posibles ubicaciones, que a buen seguro no cruzaron la mente de Stevenson.

(d). Hubiera sido posible que Stevenson conocedor exacto de una Isla, hubiera fantaseado

una ‘historia de piratas’ en busca de un tesoro enterrado. Se trataría de una ficción

localizada en un lugar conocido. Por citar un ejemplo explicativo, de los propios auto-

res, Simó localiza en Atenas su novela ‘La Torre dels vents’. La Torre existe, y nadie

puede discutir que está radicada en Atenas, pero Simó fantasea la novela en la plaza

del Ágora, que conoce, sin que sus personajes hayan estado en ella, necesariamente.

Simplemente ha volcado una historia humana sobre una plaza ‘existente’ con unos

personajes que nunca existieron, aunque si hubieran existido podrían haber conocido

y paseado la plaza..

(e). El caso de Stevenson es diferente, porque la isla, para él desconocida, es inventada,

recreada, aunque dispusiera de una cartografía inventada para poder caminarla sin

existir más que en su imaginación, y su mapa. Esta es la razón, antes aludida, de que ya

en el mismo viaje, los expedicionarios, con mapa o sin él, “discurran”, que para llegar

al tesoro, la suerte será encontrar “el árbol alto” próximo al Catalejo, con el problema

previsto de que existan “varios árboles altos”.

(f). ¿Cuál fue la intención de Stevenson al contar su historia: la búsqueda de un tesoro, o

varios tesoros, escondidos, ‘imaginarios y fantásticos’, ficticios y por tanto inexisten-

tes?.

(g). La dedicatoria del libro nos da la clave, o las claves de la respuesta. Stevenson es el

padrastro de Osborne. Su educación ‘directa’ era difícil, y como le tiene un afecto,

Cartografías Fantásticas

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demostrado, tiene que recurrir a la ‘educación indirecta’, una narración que le edu-

que: hacerlo participar en una historia, aunque fantástica, relativamente creible, que

le abra los ojos a la vida, a los problemas de la vida, a los problemas vitales, de modo

que la ‘aventura’ ayude a su empresa de ser hombre. No existe libro o novela carente de

planteamiento propio. Y este planteamiento es el gran mérito de Stevenson, porque

los cimientos siempre son decisivos; y la primera parte sobre Billy Bones, tiene todos

los alicientes, para inducir una lectura sin decaimientos. Son seis capítulos trepidan-

tes y delirantes, cuyo protagonista más que B.B., es el COFRE, el contenido del cofre,

misterioso desde el principio, y con suspense progresivo ante los sospechosos visitan-

tes que quieren llegar a su contenido (todos gente, que tiene algo que ver con el plano

que indica el lugar donde se encuentra el tesoro de la Isla, en el escondite de Flint. Los

acontecimientos se precipitan, pero al fin Jim encuentra el plano, que se guarda, para

consultar con quien proceda. Cualquier lector queda enganchado hasta conocer el

final, siendo el plano la “llave” de la tensión lectora.

(h). Si se repasan las circunstancias que vive el grumete Hawkins, desde el miedo y la inse-

guridad, a la seguridad y a la valentía, se demuestra con claridad como poco a poco esa

empresa de ser hombre se alcanza gracias a la experiencia de los sucesos que tiene que

vivir…y superar: sucesos, circunstancias que desarrolla al milímetro Stevenson. Para

acrecer el interés, cuatro capítulos de la segunda parte, son de preparativo y transi-

ción, pero para que no decaiga, el episodio del barril de manzanas reabre el suspense,

y abre los ojos del grumete Jim, que empieza a dar señales de que está preparado para

mayores empresas.

(i). Y así está previsto, que en dos partes, tercera y quinta, esté sólo, sin manual de supervi-

vencia, hoy al uso y abuso, pero con demostración de capacidad de supervivencia. Tres

capítulos son de tensión media; los otros seis, diríamos los del coraclo en persecución

de la goleta, de “infarto” y victoria. El joven se afirma y se reafirma, cada vez más cons-

ciente de que su fortaleza física y psíquica adquiere nervadura, abandonando dudas.

Ya no es el ¿hago, no hago?, sino el hago porque estoy seguro de lo que hago, trascen-

dental en cualquier proceso educativo.

(j). Consecuencia de este cambio psico-físico: el reencuentro con Silver. Cuando éste le

llama “gallito”, la autoestima de Jim le hace considerarse “gallo”, de tal modo que las

reflexiones de Silver, son vencidas por las de Jim, y acatadas. Cualquier lector, en este

momento comprende cómo un temido y temible pirata, puede ser vencido “razonan-

do”, y que no está sólo ante el peligro, quien tiene la conciencia firme y sobre todo clara,

hasta filosófica: puede matarme, pero me pierde; si no me mata quizá pueda hacer algo

por usted. Hubiera sido, cuanto menos curioso, ver que hacía llegado el caso. Pero

Stevenson no le dio tanto compromiso, y en el esquema novelístico de los personajes,

Silver huyó (robando menos de lo que pudo, es decir con cierta honorabilidad, ‘por gas-

tos e incomodidades’), para no aparecer nunca jamás, en el reparto de actores.

Capítulo segundo: La Isla del Tesoro

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(k). Reiteremos, recreando, una escena familiar, en reposo, en el verano de 1881, para

entretener al niño-joven, Lloyd Osborne, que tenía al borde de los catorce años (hoy

sucede lo mismo con nuestros nietos, pero no escribimos ninguna novela educativa),

Stevenson dibuja una Isla imaginaria, que en días sucesivos, va poblando a su imagen y

semejanza: cabos, bahías, montañas, ríos, un tesoro escondido (y trasladado). La

trama de la idea es la busca de ese tesoro escondido, para lo que es preciso navegar,

con una tripulación (clara o dudosa, para que el relato cobre realidad sobre ficción;

buenos y malos), y un puerto de partida, Bristol.

(l) El joven se entusiasma, la familia se entusiasma, con los primeros capítulos, que llega-

ron a ser quince en quince días, que luego se ampliaron a treinta y cuatro, publicados

en serial en una revista, que si fuera española debería titularse “Muchachitos” (Young

Folks), entre octubre 1881-enero 1882. Como libro se publicó por primera vez en

1883. El joven estaba curado en salud, y con salud. La aventura leída, que no vivida, fue

cuanto menos “soñada”, aceleradamente soñada, a medida que iba siendo leída.

¡Cómo gozaríamos hoy, si Lloyd hubiera hecho anotaciones personales!.

(ll). Ese es precisamente el mérito y el éxito de la novela, ya con 125 años a sus espaldas y

hojas. Su cartografía fantástica, sigue como la primera, ilusionando, a pequeños y

grandes. A los pequeños ilusiona, porque metidos en la piel del grumete creen en vic-

torias imposibles. También a los grandes, nostálgicos de las batallas que perdieron

cuando pudieron haberlas ganado. E incluso a los investigadores de la Cartografía,

porque aplican sus conocimientos actuales, y las cartografías no fantásticas, les acer-

can a una localización, que quieran o no es fantástica, porque no estuvo en la mente de

Stevenson. ¡Ya podemos darles giros a la isla de los Pinos o de los Papagayos, qué más

da, si el autor dibujó, cierto otoño, un perfil que no conocía, simplemente imaginado

e imaginativo!.

(m). La isla del Tesoro, merece ser leída, por su drama, por su suspense, por su intriga, y

sobre todo por su filosofía de la vida y para la vida, que siempre ayudará, como debió

ayudar a Jim, Lloyd, en su empresa de ser hombre.

6. Biografía

• ANÓNIMO. “Montbars el pirata” 59 folletines en cuarta de 32 páginas cada uno, porta-

das litografiadas a color e ilustraciones interiores a plumilla en blanco y negro firmadas

por J. Segrelles.ca. 1910. Se vendieron en Valencia, Vicente Pastor, Victoria nº 11 – prin-

cipal.

• ARMERO, ALVARO “Piratas, corsarios y bucaneros”. Editorial LIBSA. Madrid 2003.

• BARRIE, JAMES MATTHEW “Peter Pan”. Hay docenas de traducciones al español.

Nosotros hemos escogido la de Nazaret de Terán Bleiberg, Biblioteca Juvenil. Alianza

Cartografías Fantásticas

180

Editorial. Madrid 1987. La Cartografía, procede de la edición de Alfaguara, Madrid 2006.

2ª Edición.

• BRYAN, FRANCIS (FRANK DELANEY) “Jim Hawkins and de Curse of Treasure Island”. The

Orion Publishing Group Ltd. (Orion children’s books). London 2001.

• CALAHAN, HAROLD A. “De vuelta a la Isla del Tesoro”. Librería Hachette S.A. Buenos

Aires 1943.

• COOPER, GORDON “Tesoros y Piratas” . Colección Odisea. Aymá S.A. Editores.

Barcelona 1956.

• CORDINGLY, DAVID “Bajo la Bandera Negra”. EDHASA Barcelona – Buenos Aires, 2005.

• DE LA CROIX, ROBERT “Historia de la Piratería”.Ediciones Hamaika, S.A. Barcelona

1976.

• DEFOE, DANIEL (CAPITÁN CHARLES JOHNSON) “Historia General de los robos y asesina-

tos de los más famosos piratas”. Valdemar /Histórica. Madrid 1999

• DEL CAMPO, JESÚS “Ultimas voluntades del caballero Hawkins”. Editorial Debate.

Madrid 2003.

• ENGLAND, GEORGE ALLAN “The Real Treasure Island”. Revista Travel (USA). Número de

Enero, 1929.

• EXQUEMELIN, ALEXANDER OLIVIER “The Buccaneers of America” .W.S.Stallybrass Ed.

London – New York 1924. Traducida al español como, “Bucaneros de América. Edición

de Carlos Barral”. El Club Diógenes. Valdemar. Madrid 1999. Otra edición firmada por

Alex Olivier Oexmelin “Historias de piratas. Diario de un cirujano de a bordo” Centro

Editor de America Latina. Buenos Aires 1972.

• HERNÁNDEZ, JOSÉ “Piratas y Corsarios” Colección Bolsitemas. Ediciones Temas de hoy.

Madrid 1995.

• LARSSON, BJÖRN “Long John Silver”.Ediciones Grupo Zeta. Barcelona – Madrid –

Buenos Aires – México D.F. – Santiago de Chile. 1997

• MARGERIT, ROBERT “L’ille des perroquets”. Traducida al español como “El tesoro de

Morgan: Una Historia de Piratas”. EDHASA Narrativas Históricas. Barcelona 1997.

• NÚÑEZ JIMÉNEZ, ANTONIO, “Isla de Pimos. Piratas, Colonizadores, Rebeldes”. Editorial

Arte y Literatura. La habana 1976.

• PYLE, HOWARD “El libro de los Piratas”.Valdemar/Avatares. Madrid 2001.

• RAMÍREZ CORREA, FILIBERTO “Excerta de una isla mágica”. Editorial Olimpo. México

D,F. 1959

• SALGARI, EMILIO “El Corsario Negro”, “La Carabela Española” (Tambien titulada “La

Venganza”), “La Reina de los Caribes”, “La venganza de Wan Gould” (También titulada

“Honorata de Wan Gould”), “Yolanda”, “La hija del Corsario Negro” (Tambien titulada

“Morgan”). Obras completas publicadas por Ediciones Orbis. Barcelona 1988.

• STEINBECK, JOHN “La taza de Oro. Una novela sobre Henry Morgan”. Comunicación y

Publicaciones S.A. Barcelona 2006.

Capítulo segundo: La Isla del Tesoro

181

• STEVENSON, R.L. “La isla del Tesoro” (Seix y Barral Hnos. S.A. Editores. Barcelona 1942;

Ediciones Generales Anaya, 2ª ed. Tus Libros, Madrid, 1983)

• TANGIR, DANIEL EDUARDO “Piratas, Corsarios y Filibusteros” Circulo Latino S.L.

Editorial. Barcelona 2003.

• WEYLER NICOLAU , VALERIANO. Capitán General “Mi mando en Cuba” Tomo I de cinco,

apéndice. Imprenta, Litografía y Casa Editorial de Felipe González Rojas. Calle de

Rodríguez San Pedro, 9. Madrid. 1910.

• DIVERSOS ATLAS (ORTELIUS, BLAEU, ETC...). En especial,“NUEVO ATLAS NACIONAL DE

CUBA” Formado por el Instituto Geográfico Nacional de España en colaboración con el

Gobierno Cubano. Talleres del IGNE. Calle del General Ibáñez de Ibero, nº 3. Madrid.

1989.

Cartografías Fantásticas

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