Estudió medicina, especializándose en psiquiatría, en la facultad de medicina parisiense, trabajando en varios hospitales.

En 1965, después de haber finalizado su formación como psicoanalista, entró a formar parte como miembro de la Sociedad Psicoanalítica de París, de la cual fue presidente desde 1986 hasta 1989. Desde 1975 hasta 1977 fue vice-presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional, y desde 1979 hasta 1980 profesor en el Colegio de la Universidad de Londres. André Green es autor de numerosos libros sobre la teoría y práctica del psicoanálisis y sobre crítica psicoanalítica en cultura y literatura

“El psicoanalista del afecto…”

Así fue llamado André Green, quien motivado por avanzar en la extensión del psicoanálisis, teoriza acerca de los afectos retomando las ideas de Freud y señalando sus impasses teóricos. Si bien su teorización se basa en toda la obra freudiana, se enmarca fundamentalmente en la segunda tópica, en el giro de los años 20, y desde allí denota las insuficiencias clínicas y teóricas del “padre del psicoanálisis”.

Green, teórico absolutamente comprometido con la clínica, se preocupa por teorizar puntualmente acerca de los afectos, a partir de que a su consulta llegaban pacientes llamados “difíciles”, pacientes que no se avenían al dispositivo tradicional del psicoanálisis por presentar aspectos escindidos, fronterizos, o lo que conocemos como “locuras privadas”. Freud ya había detectado estas presentaciones, pero no avanza. Aquí entonces la hazaña que se propone Green.

Para comenzar, podemos decir que resulta casi imposible estudiar el afecto en psicoanálisis sin remitirse a la noción de representación. De hecho Green es uno de los autores que se ha ocupado de un análisis pormenorizado de ambas categorías, señalando “discriminaciones e indiscriminaciones” entre ellas. ¿Por qué trabajar dichas nociones? Pienso que discutir acerca de ellas es debatir acerca de cómo concebimos al inconciente y la clínica que nos proponemos a partir de ello. ¿Qué nos dice Green? Más que de representación, nos habla de la actividad representativa, como genuino trabajo psíquico que da cuenta del pensamiento, la representación cosa, la representación palabra, las fantasías, los afectos, ciertos estados del cuerpo, los gestos, los silencios, es decir todo lo que se incluye en el discurso. En este sentido vemos como prima la dimensión metapsicológica sobre otras, apuntando a dar cuenta de los avatares de la constitución psíquica.

Green dirá que la clínica y la teoría psicoanalítica nos obligan a considerar como afectos una multitud de estados. el sesgo significante. Refiere que ningún autor. que el autor denomina afecto señal. Dirá que en Freud. mantienen la distinción entre afecto y representación. dotado de cantidad y cualidad. aclaró el punto de aquella descarga. punto señalado una y otra vez por Green. aspecto cuantitativo. Esta cuestión la vemos claramente en Lacan. que junto al representanterepresentación. es decir a una noción de acción y movimiento. representante-afecto. la vía representativa. Green dirá que ante este “algo” y las dificultades que plantea la concientización necesaria o no del afecto. Agrega que es “. integran el inconsciente. y se pregunta si de todos ellos puede realmente darse una concepción unitaria.En 1973 André Green escribe sus ideas acerca de la concepción psicoanalítica del afecto. Esto acontece según Green siempre y cuando se juegue un efecto de simbolización.. los autores psicoanalíticos han tomado dos caminos: algunos se han decidido por hablar de cargas de objeto más que de huellas mnémicas y afectos. Ahora bien. un trabajo elaborativo del yo.. cuando la represión. Otros. la noción de afecto ha estado fuertemente ligada a la de descarga. . entre los que se cuenta Green. Es la representación la que convoca al afecto y éste en movimiento. De hecho observa como se ha priorizado en el estudio del afecto. Denuncia la ausencia de una satisfactoria teoría sobre el tema y se lanza a su cometido. la defensa o la inhibición operan sobre estas sensaciones o sentimientos. Lo comprende como un término metapsicológico más que descriptivo. no les es atribuida la cualidad de la conciencia. busca a la representación. es decir.un término categorial que agrupa todos los aspectos subjetivos calificativos de la vida emocional en sentido amplio…”. cuestión que marca una gran diferencia entre nuestro autor citado y Lacan. Este autor define al afecto como uno de los componentes de la representación psíquica de la pulsión. señalado por Freud. dedicado al tema. Allí Freud definiría a los afectos como este “algo” precursor de lo que se convertirá en conciente bajo el aspecto cualitativo del placer y el displacer. pero pueden estar allí disociados. Green menciona los planteos freudianos que involucran al afecto en el “Yo y el Ello”. El autor francés dirá que es por la descarga que el afecto se hace conciente. en el abanico que va del placer al displacer. y también la de la heterogeneidad de los materiales del inconciente.

(A. en los que no encontramos mucha más unanimidad. Como vimos. Luego del recorrido. Considero importante recuperar el valor del afecto como “concepto fundamental” del psicoanálisis. . en otras circunstancias. continúa siendo un perturbador enigma que se extiende más allá de los psicoanalistas. incluso abordado desde el punto de vista de la conciencia. que solo ha intentado ser una aproximación al tema de los afectos. Estamos en una época en la que poco espacio se le otorga al afecto para circular con cierta regulación. a los filósofos. de construir su enunciado y correlativa enunciación. esta frase sigue resonando. se nos presentan pacientes desbastados de afecto… no puedo dejar de remitirme a las neurosis actuales freudianas (aún tan actuales). Quedan aún muchos interrogantes. los psicólogos. Creo importante elucidar críticamente dichos enunciados para salir de la mortífera repetición a la que la lectura bíblica y no reflexiva irremediablemente nos lleva. se ha priorizado dentro del psicoanálisis la vertiente representativa del afecto y se ha reducido su existencia a la angustia. Nos encontramos muchas veces en el consultorio con la necesidad de nombrar dichos afectos. reubicarlo en nuestra clínica y en la teoría metapsicológica como elemento prioritario. como único afecto que habla de la verdad del sujeto. 1999).Palabras finales En el trabajo “Acerca de la discriminación e indiscriminación afecto-representación” Green dice “…el afecto. Green. más bien menos".

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