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Debates en Sociología Nº 04

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DEBATES 4 EN ANTROPOLOGÍA EDITOR: a. i. : Giovanni Mitrovic CONSEJO DE REDACCIÓN : Manuel María Marzal, Juan Ossio, Jorge P.

Osterling Las opciones vertidas en DEBATES EN ANTROPOLOGÍA son de exclusiva responsabilidad de sus autores. CONTENIDO ARTÍCULOS Mitología y Ritual. Fernando Fuenzalida, El Cristo pagano de los Andes: Una cuestión de identidad. Manuel M. Marzal, Funciones religiosas del mito en mundo andino cuzqueño Antropología Económica Jorge P.Osterling, Jaime de Althaus, Jorge Morelli, Los vendedores ambulantes de ropa en EL CERCADO: Un ejemplo en el sector económico informal en Lima Metropolitana Luis Millones, Los cazadores del Antiguo Perú: Economía y Ritual de la Cinética Pre–Colombina Pilar Campaña, Rigoberto Rivera, Campesinado y Migración en una sociedad del Enclave (Primera parte) Organización social Carlos . E. Aramburu, Las migraciones a las zonas de colonización de la Selva Peruana: Perspectivas y Alcances. Eduardo García Tamayo, Estructura y función del compadrazgo, Dos aproximaciones antropológicas. Informes del Área de Antropología Jorge P. Osterling ( Compilador), el Área de antropología de la Pontificia Universidad Católica: Sus memorias y tesis de grado (1968- 1978) RESEÑAS G. Riofrío Benavides, Se busca terreno para próxima barriada. Espacios disponibles en Lima, 1940- 1978- 1990 (Jorge P. Oserling) Escobar, variaciones sociolingüística del Castellano en el Perú, (James M. Wallace) M. Torres, C. Aramburu , A. Ponce, Los trabajadores eventuales y su incidencia en la producción alimenticia en relación a los trabajadores permanentes (Caso de Bajo Piura y Cañete) ( James M. Wallace).

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NOTAS SOBRE AUTORES

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PONIIFICIA UWlVERSlUAD CATOLICA DEL PERU

DEPARTAMEWTO DE ElElElAS SOElALtS

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Próximo numero de Número especial:

DEBATES EN ANTROPOLOCIA
LA ANTROPOLOGIA SOCIAL EN EL PERU: 1950-1979

Artículos especializados en:

- Mitología y Religión
-

Antropología Económica y Campesinado Estmctura Social y Parentesco Antropología Urbana Antropología Religiosa Antropología Legal . Antropología Médica

EL CRISTO PAGANO DE LOS ANDES:
UNA CUESTION DE IDENTIDAD Y OTRA SOBRE LAS ERAS SOLARES
Fernando Fuenzalida V.

Al comparar las versiones conocidas del mito andirio d e las Tres Eras de ia Creacihi (Fuenzzlida. 1977) hay un problema iimediaro que se impone a la aiención: la identidad de la divinidad o divinidades a'que aiude. Es, a mi ver, poco dudable que la aparente Tririidad cristiana oculte una trinidad o iríada originariamente andina. Existe: al n~omento, evidencia suficiente sobre la vigencia acrilai de una identificación entre el Sol y Cristo en nuestro rnedio campesino. A este respecto hay testimonios bastante conocidos. como el de Mishkin: ". . . Dios y Cristo son e! mismo y uno y. con frecuencia son identificados con el Sol, inti Huayna Cápac.. ." (Mishkin, 1914: p. 463). La misma observación ha sido hecha, m3s recientemente, por EarIs, en Ayacucho: se identifica al Sol con Dios. Prudenteniente? Earls anota que m ha odo aplica; lo mismo a Cristo (Earls, 1973: p. 407). La vinculaci611 parece confirmarse por observaciones hechas en Qotobamba por J. Núñez del Prado, en Cuyo Grande por J. Caszverde y en Urcos por M. Marzal: la Virgen María es esposa del Roa1 (Núfiez del Prado, J., 197C: p. 74); el fin de Inti Huayna Cápac representará el fin de h era del hombre -era del Hijo, en nuestro rniio (Ibid; p. 95); Inti Huayna Cápac es hijo de la Virgen María (Casaverde, 1970: p. 167). A este mismo lnti Huayna Cápac se le adora en Sullubamba, Llactabamba y Andahuaylillas con oraciones católicas y los brazos en cruz (Marzal, 197 1: p. 255). Una identificación complementaria se insinGa con Inkmi. Los mitos recogidos por Arguedas en Puquio y en Quinua (Arpedas 1964: p. 229 y 1967: p. 15), le atribuyen ya un rol creador. Casaverde, en Pisaq, lo encuentra descrito como un atlante que sostiene el mundo; un atrituto que en el m i m o Pisaq se otorga a Cristo, que sostiene tanto este mundo como el mundo d e abajo (Casaverde, op. cit.; pp. 152 y 194). Se encuentra, por cierto, alguna ambigüedad

entre estas y otras versiones, como por ejemplo la de Q'eros, en las que lnkarrí aparece más bien como creatura que como creador (Núñez del Prado, O., 1964; p. 276). Pero estas ambigüedades no son mayores que las qUe se dan en contexto cristiano popular, entre laspersonas de Cristo Verbo Eterno y Cristo Encarnado. La primera persona de la Trinidad, el Padre Eterno, se encuentra implícitamente identificado con el Roai, por mediación de la Virgen María a la que, como se ha visto, se le atribuye tanto el ser esposa de éste como madre del Sol. La identificación se hace explícita en otros contextos en Qotobamba (Niiñez del Prado, J.; op. cit.; p. 72). Por otra parte, la alternancia entre el Roa1 y el Padre Eterno en el papel del primer creador en las varias versiones del mito, lo confirma. Esta misma coincidencia en posición estrictural, hace difícil dudar que se trate aquí también de Wirakocha. La sospecha se hace vehemente en Urcos, al encontrar al Padre luciendo uno de los clásicos disfraces de Wirakocha: anciano, sucio y desgrefiado (Martal, op. cit.; p. 99). La figura del Espíritu Santo, aparece bastante desdibujada en los mitos andinos hasta ahora publicados; tal vez' porque su participación no se ha desarrollado plenamente todavía, ya que corresponde a la tercera em, incipiente o por venir. Los atributos que le otorga el foIklore del antigrio continente han hecho, sin embargo, que -para otros contextos- se le haya definido sobre todo como fecundador (Leach, 1961: p. 129j. Le corresponden, en esta perspectiva, fenómenos meteorológicos como el rayo, el trueno, el relámpago, la lluvia, el viento y el arco iris. Resulta fácil advertir que quien se oculta con este nombre, en el mito de las Tres Eras, sea Illapa. La asimilación de los gentiles o ñaupa machus a los judíos del Antiguo Testamento es muy temprana y se encuentra presente ya en Huamán Poma: ". . otros quieren dexir que los yn% salieron de la casta de judios, parecieron como ellos y barbudos sarcos y rrubios como espanol tubieran la ley de muyzen y supieron la letra leer y escrivir. . ." (Huamán Poma 193611587: p. 6 ) Para la 0. población andina contemporánea, fue insinuada por primera vez por Mend izábal, en 1966 Wendizábal, 1466: p. 76). Ha sido, más recientemente, confirmada en el area de Pisaq. Los gentiles aparecen allí como enemigos de Cristo que, al mando de Herodes, Pilatos y Caifás, lo persiguen hasta capturarlo y darle muerte. En esta versión, la ira de Dios Padre, que pone fin a la primera era, es provocada por la crucifixión. Este Dios Padre, es el Roal. Jesucristo y los santos son, también, gentiles o ñ a p a machus Y en consecuencia, b son los apus de fas montañas principales (NGiez del Prado, J., op. cit.,; pp. 63 y 65. Casaverde, op. cit.; py. 146 y 156). No todos losgentiles, pues, son defínídos como malos o resultan condenados, ya que Cristo y los santos proceden de esta estirpe. Algunos -según se narra en Kauri- no tomaron parte en la rebelión contra Dios

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Padre (Mishkin, op. cit; p. 465). Este hecho es importante para la comprensión del culto que hoy reciben como antepasados y divinidadzs benignas, bajo la formz de aukis y wammis

Resulta bastante claro, a este punto, que la integración entre el argumento cristiano y el andino, se ha producido sobre la base de la absorción de la Trinidad cristiana en una t r í d a prehispánica, probablemente conformada por WirakochaPachakamak (Roal), Inti e nlapa. El metasistema que proporcionó la base para esta identificación, ha sido, según toda evidencia, el siqboiismo uránico-solar común a las altas civiliiaciones europeas, asiáticas y americanas, supeiviviente en la Europa Medioeval y perpetuado =después de la conquista- tanto en innumerables metáforas litúrgicas como en nuestros usos calendáricos (f). Donde esta absorción ha sido completa, Jesucristo -reteniendo su nombre- ha perdido sus rasgos históricos para convertirse en una divinidad solar pagana. Donde ha sido incompleta o defectuosa, aparece un personaje paralelo que asume las características de un anti-Cristo: el Inkarrí. Resulta evidente, también, que a pesar de la casi completa reinterpretación de la Trinidad cristiana, el proceso de asimilación no ha culminado todavía. Esto se manifiesta, sobre todo, en la posición flotante, y como a la deriva, que poseen ciertos elementos cristianos en la narración. El desplazamiento de estos elementos, de una a otra era, entre las diferentes versiones, facilita abrirnos paso hacia la forma original. Uno de los más importantes fenómenos de desplazamiento es el que se observa en la historia de Adán y Eva y en la relación de sucesión que se les da con los gentiles: jvivieron en la primera era? , jeran gentiles? . La versión central que he recogido los reconoce cono los primeros hombres. El texto recogido por Ortiz en Vicos, los fusiona en un solo personaje masculino, Adaneva, y los identifica al Padre. El Adaneva vicosino es el creador de los Antiguos o gentiles (Ortiz, 1973; p. 9). La versión alterna huancaveiicana, los despluti en dirección contraria: "Después de Dios Padre Eterno vino el Hijo. Ahí comenzó el Adán y Eva. Adán y Era vinieron después de los gentiles. ~ o é apareció ya para qile ' moera los gentiles, Después fue Adán y Eva". En esto coinciden la mayoría de las versimes conocidas: en sacarlos fuera de la primera era o, más sencillamente, en ignorarlos. La alterna huancavelicana está más cerca de la forma original: "Antes que venga los gentiles era completamente vacío, No había nadies. No había gente.. .". Resu!ta fácii advertir que Adán y Eva, por un lado, y los gentiles, por el otro, son competrlores por una mima posición estructural. Las

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funciones que cumplen en sus respectivosmitos son equivalentes: dar cuenta del origen de la muerte. Adán y Era crean un dilema a la imaginación mitic3 andina. Huamán Poma resolvió este dilema defectuosamente, y a costas de un desfase entre las dos secuencias históricas que quiso compatibilizar. Un dilema semejante es el que debió enfrentar el desconocido redactor del capitulo 6 del Génesis, al integrar los restos de una tradición paralela sobre los nefiiinz de la era prediluviana. La analogía estructural entre este episodio y la historia de Adán y Eva ha sido insinuada por Leach, en un análisis perspicaz, en el que no llega a penetrar, sin embargo, la intención de! texto (Leach, 1962). La solución optada por el Génesis, se auxilia de la duplicación estructural para la construcción de una serie tipológica no repetitiva que avanza del Antiguo al Nuevo Testamento hasta culminar en la ekpirosis de la Segunda de Pedro. Así, la potencial competencia estructural entre ambos temas, resulta absorbida en la complejidad de la estructura total, no en función de un incremento de la redundancia como asumiría Leach: sino poniendose al servicio de la síntesis mesiinica. Arra~cado su contexto propio, el tema de los titanes prediluvianos de deja lugar. por ílecesidad, a la ambigüedad del ensamblaje andino. La presencia originaria de los gentiles en el rol de primera humanidad. resulta corroborada por la mayor parte de los mitos recogidos por los etnógrafos contemporáneos: son 10s wachoq o "fomicarios" de Arguedas (Aiguedas, 19641, los riatpumac!ius de O. y J. Núñez del Prado (n'úñez del Prado, O. y J., op. cií). los soqas. iiaupas. machlas. nzachus. aukis. m&-, paFcis, de Casaverde (Casaverde, op. cit.); los mkillos de Mendizábal (Mendizábal, 1966); los gentiles de Michaud (Michaud. 1970), T~chopik (Tschopik 1951), y Ortiz (Oniz, op. cit.). La antigüedad de este mito de una primera humanidad, que habitó un mundo de tinieblas y, habiéndose rebeiado contra Wirakocha, el creador, fue destruida y reemplazada poi una xgunda humanidad, se confirma an s mención por algunos u de los cronistas más tempranas.

La cuestión de las tinieblas inciales, merece que nos detengamos uil momento. Tanto las versiones etnográficas como las que ofrecen los cronistas son bastante consistentes cuando afirman que el sol y la luna que lucen ahora en el cielo, fue& creados al iniciarse la segunda era. Pocas son explícitas, con todo, en declarar que no hubiera entonces ningím sol. En Cuyo Grande se menciona un Anta Inti, sol de cobre, que iluminaba a los maciius "con una tenue luz rojiza", y una Killa "diferente de la luna que hoy existe", (Casagrande, op. cit.; p. 15 1). El Anta Inti & semejante, por su aspecto al sol Llukusqa o cubierto "con el manto

oscuro de fa noche, de la que se despoja lentamente hasta quedar totalmente descubierto y emitir una luz roja incandescente, tornándose luego al amarillo". Este soles reconocido como auroral y se lo vincula a la región del este (Ibid.). La era de los gentiles -por defiiición- al pertenecer hoy a un mundo antípoda, debe ser presentada en una clave mítica nocturna. Lo que, según contexto, puede expresarse como ausencia de sol, sol disminuído, sol nocturno, o iluminación lunar, en cuanto la luna es un sol nocturno. Espero desarrollar esta cuestión en un artículo futuro. El mito de las Tres Eras, tanto en su forma huancavelicana como en las que se ha recogido en otras partes del país, insiste sobremanera en la aparición de un doble y triple sol como instrumento de la aniquilación de los gentiles. En América Central, en donde el mito de la historia propone una serie de notable analogía con el esquema andino, las eras se computaban como soles sucesivos. Cieza, Murúa, Montesinos, Anello Oliva y otros, nos dan testimonio de que se hizo esto mismo en el Perú, como ya lo ha destacado J. Ossio (Ossio, 1973). En esta perspectiva, si Cristo-Inti, el Hijo, es identificable sin lugar a dudas con el sol de la segunda era, resulta razonable la inferencia de que el Padre-Wirakocha sea el sol de la primera, y que el Espíritu Santo-Illapa -1nti Illapa como se le llama en ocasiones- sea el sol de la tercera. No importa la eventualidad de un remoto origen uránico de Wirakocha, el Padre y el Espíritu se presentan como divinidades solares. Esta solarización debe haber estado ya estábiiizada mucho antes de la adopción de la forma colonial. De ahí, el movimiento atribuído al Wirakocha por las crónicas: desde el Lago Titicaca a Puerto Viejo, en sentido contrario a las agujas del reloj y por vía este-nordeste. Lo que no se contradice con el movimiento norte-sur de Kon y de Naylamp dado que, más allá del Ecuador, el sol alcanza su zenit hacia el meridión. Y algo más a este respecto: como en el folklore europeo y el cristianismo popular de todas las regiones, la segunda persona -el dios vigente- tiende a absorber a las otras dos; ello se aprecia en la iconografía colonial, en la que la Santa Trinidad es frecuentemente representada por una triplicación de la imagen de Cristo. Hay que recordar también al Cristo doble de Pisac que, sosteniendo el mundo de arriba y el de abajo, es simultáneamente Inti Huayna Cápac y Wirakocha Pachakamak (Casaverde, op. cit.). Y a los tres hermanos Cristo: el de Wanka, el de los Temblores y el de Inkillpata, en el folklore de la pampa de Anta (Núñez del Prado, J., op. cit.). Se explica así, mejor, la posici6n central de la cruz entre dos soles, en el escudo que Frankiin P e s e me contó haber haliado en un portón serrano. El mismo mensaje p d r í a haberse expresad9 con tres cruces. El contenido del símbolo habría sido, sin embargo, diferente al de las tres cruces del Calvario cristiano. Estas no tíenen que ver con una pcuencia míticohis-

tórica. sino con una analogía a rito de expiacibn prexrito por el capítulo xvi del ! Levíticc: el holocausto de un camero, acompdado por dos chivos, uno de los e cuales s ofrece a Y h e h mientras el otro se entrega a Azazel.

El mito de Pariacaca, recogiio por Avila, en Huarochin', en el siglo xvi (Avila, 1598?-1966), llama la atención sobre aigunos aspectos complementarios del esquema. Pease ha reconocido en este mito, con acierto, la vinculación de las edades del mundo con dioses sucesivos. Pero no concuerdo con él en la serie que propone: Yanamca Tutuñamca, Huallallo Carhuincho, Pariacaca y Cuniraya (Pease, 1973: p. 19). Me parece que no le da a Cuniraya Viracocha el lugar quc le corresponde. Creo que una interpretación más ajustada de este mito puede basarse en el reconocLniznto de las semejanzas entre este Pariacaca y el Inti Huayna Cápac del i mito tardío. Pariacaca es, s n más,una divinidad solar: estableció un sacerdocio calendárico y sus descendientes recibieron el nombre de Willkas, "nombre antiguo del sol". A estos descendientes se les atribuye tanto la fundación de!. Tahuantinsuyo, como el uso de la vara de oro en la misma función que la de Manco Cápac. Pariacaca es hijo de Cuniraya Viracocha, según se afirma repetidamente en el texto de Avila; y simuló ser piedra desde la llegada de los españoles. Esto nos proporciona un sistema de tres eras, ya que Cuniraya fue . . . más antiguo.. . que todos los demás huacas" y que "antes que él existiera no había nada en este mundo" y fue el creador de "las montañas, los árboles, los ríos, los animales de todas las clases. . ." (Avila, op. cit.; pp. 91 y 95). Tenemos así: Cuniraya, Pariacaca, era de los espaiioles. La elaboración de este mito data de los primeros años de la colonia. Fue registrado bastante antes de que incorporara totalmente los últimos acontecimientos y, por eso, Cristo no está identificado aún con el segundo sol, ni aparece explícitamente como e1 tercero. Uno de los mejores aportes de este mito, es que permite transparentar un esquema de cinco edades semejante al de Huamán Poma de Ayala y oculto en la serie de tres. E inclusive abre la perspectiva a UI! sistema que comprende un mayor número de eras. Cieza, como Huamán Poma, se refiere a cinco eras-soles. Mientras que este último se obliga también a la adición de una sexta como solución ai problema planteado por la conquista de1.imperio. L serie de cinco aparece como subrayada por las condiciones del a nacimiento portentoso de Pariacaca: son cinco huevos, de los que nacen cinco halcones; Bstos se convierten en cinco hombres que combaten a Huallallo; y, despues de derrotarlo, se fusionan en una sola divinidad. La función que
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cumplen aquí estos cinco huevos-halconesdioses, es la mima que los dos y tres soles en el mito de las Tres Eras. No son los Únicos huevos de la mitología andina. De los huevos de la Relación de los Agustinos, nacieron tambidn dos divinidades. Las historias de huevos nos conducen a la serie de la fórmula Achiqué (Ortiz, op. cit.) o Hansel y Gretel. Esta serie, de difusión universal, ofrece un continuo sudamericano de versiones que van desde la pareja Pía-Makunaima de los Caribe, hasta la de Derekey-Derevuy de los Tupí y la d e Apocatequil-Pikerao de Huarnachuco en el Perú. Estos mitos están indudablemente vinculados con los rituales de los kuris descritos por Avila, Arriaga, Avendaño y otras fuentes. Los gemelos son -inequívocamente- el sol y la luna, día y noche, vida y muerte, aunque sus sexos. varíen según el contexto lingüístico. El mate, cántaro o vasija en que la madre-ogresa oculta los huevos o los fetos, según el caso, y que muestra su empleo ritual en los textos de los extirpadores, representa su ocultamiento en el seno de la tierra, bajo el horizonte. En Arriaga son dos huevos; en Calancha tres. Claro que de estos últimos no nacen dioses sino clases sociales. Pero existe relación entre unos y otros. Esta relación se aprecia mejor en las mitologías orientales. El Purusa, Hombre \ Primordial hindú, idéntico al tiempo, contiene las cuatro eras del mundo y genera también las cuatro castas. Gayomart, su paralelo iranio, representasus miembros por metales. Estos metales se revelan como eras sucesivas en el sueño de Nabuccdonosor, narrado en el libro de Daniel. En estos mitos, la correspondeh.5a entre las partes del Hombre Primordial, las eras del mundo y las clases o castas es evidente. El Perú prehispánico conoció también estos seres míticos compuestos: Inca Yupanqui declaraba que ia ciudad del Cuzco era un puma gigante cuyo cuerpo estaba formado por sus habitantes, mientras que 61 No establezca, para era la cabeza: : es de dudar que la lógica de estas ~sociaciones el mito andino, correlaciones semejantes entre la sucesión del tiempo y el orden de las jerarquías sociales. Hay otros dos huevos importantes para la comparación, en las mitologías del Viejo Continente: son los de Leda-Cisne. De ellos salieron, camo en Calancha, dos personajes masculinos y uno femenino: Helena, la luna; y Cástor y Pólux, sol diurno y sol nocturno, sol de los vivos y sol de los muertos. . Los rastros del sistema de cinco se advierten todavía en varios detalles del mito de Pariacaca: el primero de ellos es la ambigüedad en la paternidad de Pariacaca y Chaupifiamca que, a veces, se atribuye a Yanamca TutaAamca (la negrísima noche) y no a Cuniraya; el segundo, la advertencia de que la creación del Tabuantinsuyo por los descendientes de Pariacaca, se produjo antes de que naciem b s incas; el tercero, la duplicación del tránsito de la segunda a la tercera era c m l s episodios paralelos de la transformación de Pariacaca en piedra y la o

partiia de Huayna Cápac con Viracocha. La semencia que se transparenta en esta forma es la siviente: Tutañamca, Cuniraya Viracocha, Pariacaca, Inti, espaílol. Tutañamca podría parecernos un símbolo del caos primordial como el roiní cabolzu del Génesis biblico o la pareja Apsu-Tiamat del mito acádico, si no fuera porque se nos informa que, también él, fue hijo del sol. Así, hay un sol adicional en el pasado, y de ese no se nosda noticias. Una razón podría ser la inesperada irrupción de una sexta era, la española, que obligó a un reajuste de la serie para proteger el esquema quinario. Aparece una función de las tinieblas representadas por Tutañamca y por el mundo de los tiaupa machus del folklore cuzqueño: no necesariamente nos hablan de una era en que no había ningún sol, sino que se reducen a expresar los límites del encuadre categorial. De la transformación del cinco en tres me ocuparé, en general, en un artículo futuro. Aquí sólo quiero adelantar que me parece que se explica en relación a la profundidad termmológica del sistema de descendencia andina. El mito reconoce -y ésto también es de interés- a Huayna Cipac como el Último inca legítimo en su dinastía. Esto ayudaría a la identificación de esre inca con el lnti de La segunda era, en el folklore contemporáneo. u En cuanto a Huaiiallo Carhuincho, s caracterización me inhibe de consiierarlo perteneciente a la serie de los soles. Más bien me permite sospechar la existencia de una serie paralela de antagonistas que haya quedado como en la sombra y que merecería ser investigada. Para comenzar, debe reconocerse que el señorío de Hudallo y el de los gentiles del mito de las Tres Eras, no sólo ocupan el m i m o lugar en la secuencia, sino que se atribuyen rasgos semejantes: inrnortahdad y poderes mágicos, primitivismo, nacimientos por pares, enorme número, escasez de tierras y hambre, antropofagia, relación con el Amaru y el mundo subterráneo. Huallallo mismo no se nos presenta como un dios solar: el mito se encarga de subrayarlo bien, al orientar su retirada en dirección al este, la opuesta al camino del sol. Esta es la misma dirección de la retirada del rebelde Tagua Cápac, según Sarmiento de Gamboa. También la de la de Ayar Auca. Y en el texto huancavelicano del mito de las Tres Eras: "cuatro hemanos salieron.. y uno se regresó". En cuanto a Manañarnca, la mujer de Huaiiallo, esta es arrojada al mar, en dirección contraria al movimiento relativo de la luna, para que quede claro que no se trata de la divinidad correspondiente. Es bastante claro, a este punto, que H u W o no es el dios autónomo de una era, sino que es el gentil que encabeza la rebeldia de la primera humanidad contra su creador, Coniraya. Podemos preguntamos si este sol se reproduce en cada una de las eras de la serie. Creo que hay razón para suponerlo.

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Sobre la supervivencia del simbolisrno solar en la teología y la iirurgia de la Iglesia Católica, así como en ni calendario festivo, v e d e consultarse, Rahnrr (1954: pp. 104197). Sobre el simbolismo solar en la religión andina, Pease (1967). Esta imagen es particularmente sugerente en relación al mito de fnkaní. Entendido éste como figura andina del Hombre Primordial, Univerd o Arquetípico, la separación entre su cuer o y su cabeza deja de ser un enigma y el sentido rnesiánico ie ni reunificación resuRa claro. La relación entre la cabeza y el cuerpo de Inkaní es anáioga a la que San Pablo propone entre la Iglesia y Jesucristo, Hombre Primordial de la Nueva Creación o Adan EspirituaL

REFERENCIAS CITADAS ARGUEDAS, José María Puquio, una cultura en proceso de cambio. En: Estudios sobre la Cultura Actual del Perú. UNMSM, Lima. 1964 1967 Los mitos quechuas post-hispánicos; en Amaru 3: 14-18. AVILA, Francisco de. Dioses y Hombres de Humochiri; Instituto de Estudios 196q1598 Peruanos, Lima. CASAVERDE, Juvenal. El mundo sobrenatural en una comunidad. En Allapan1970 chis Phuturinqa vol. 2: 12 1-244. EARLS, John. La organización del poder en la mitología quechua. En Juan Ossio ed., Ideología mesiánica del mundo andino; IPP Lima: 1973 39 3-414. FUENZALIDA, Fernando. El mundo de los gentiles y las tres eras de la creación. 1977 En Revista de la Universidad Católica No. 2: 59-84. HUAMAN POMA DE AYALA, Felipe. Nueva Coronica y buen gobierno. París. 193611587 LEACH, Edmond. Two essays concerning the symbolic representation of rime. 1961 En Rethinking Anthropology; ISE, London. GenesísasMytll. En J . Middleton ed.,Myih and Cosmos, NHP. 1962 New York, 1967. MARZAL, Manuel. El .mundo religioso de Urcos Cuzco. 197 1 MENDIZABAL, Emilio. El awkilh entre los descendientes de los Clnpachu. En Cuadernos de Investigación de la Universidad Hermilio Valdi1966 zán, No. 1:61-78. MICHAUD, Andrée. LA religiosidad en Qollana En Allpanchis Phuturinqa NO. 2: 1970 7-18. MISHKIN, Bernard. The contempomy quechua. En J . Stewart ed., Handbook 1944 of South American Indians vol. 2 , Washington. NUREZ DEL PRAM), Juan. E1 mundo sobrenatuml de los quechuas del sur del 1970 Perú. En Mipanchis Phuiurinqa, vol. 2 : 57-120. NUREZ DEL PRADO, Oscar. El hombre y la familh. En Esadios sobre la 1964 culntm actual del Pení. UNMSM , Lima.

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FUNCIONES RELIGIOSAS DEL MITO EN EL MUNDO ANDINO CUZQUEf401
Manuel M& Marzal
Dedicar todo un seminario al estudio de la mitología andina es suponer que este estudio es un camino privilegiado para entender al hombre y a la sociedad andinos. Pero tal suposición no niega que el mundo andino deba estudiarse también en sus demás aspectos y con diferentes marcos teóricos por la enorme complejidad del mismo y porque tales diferentes aproximaciones son complementarias. Por lo tanto, la pregunta implícita en este seminario es: ¿cómo el mito andino nos descubre al hombre y a la sociedad de los Andes?. La pregunta de esta mesa redonda es más concreta: ¿qué funciones ideológicas, psicológicas y rituales cumple el mito en el mundo andino? Mi respuesta se limita a una sola de las funciones, la religiosa, y a una sola zona del mundo andino, la campesina quechua del Cusco. Para analizar la función religiosa del mito parto de la teoría del antropólogo norteamericano Clifford Geertz (1965) sobre la religión como sistema cultural. Para Geertz, la religión es una perspectiva o una manera peculiar de ver la vida y de construir el mundo. Tal perspectiva se construye por medio de un sistema de símbolos, sirve para dar sentido a la vida, se acepta por la autoridad que nace de alguna forma de "re-velación" y se genera por la actividad ritual. Uno de los elementos del sistema de símbolos es el mito; por medio del mito se expresa y se fundamenta lo que se cree. El sentido de la vida que se encuentra en la perspectiva religiosa es más profundo que el que se encuentra en la perspectiva del sentido común o la cientifrca; por la perspectiva religiosa el hombre trata de encontrar la explicación Última de las cosas y de situarse en lo "realmente real". . Paso ya a analizar brevemente cuatro mitos quechuas cusqueños: un mito s o b el origen y evoiución del cosmos, otro sobre la Madre Tierra, otro sobre el ~ Señor de Huanca y otro sobre el origen de las lagunas. Todos tienen un elemento común, la de abrir a una dimensión sagrada: el primero convierte la historia en una historia sagradia; el segundo presenta a la tierra corno reaüdad sagrada, y el último sostiene que hasta los pobres mendigos son sagrados. Paso a exponer y

comentar cada mito: l. Mito de las tres eras de la creación (L'rws). "Dios crea el mundo en tres etapas o eras diferentes. Primero la era del Padre. Dios crea el mundo en seis días, descansando el día dornmgo. por lo que ese día no se trabaja. El primer día de la creación todo estaba mezclado, por lo que no se distinguían los ríos, los árboles, la luz, ni ia noche. Al ver esto Dios, los separó y puso cada cosa en su lugar. La luna no fue creada por Dios, porque siempre existió y en los días de la creación sólo la destinó a otro lugar. En un principio Dios crea a unos seres que vivían a la luz de la h a , los maclzus Estaban provistos de gran poder, porque hicieron grandes ciudades y fortalezas, y tenían vida larga: 150 Ó 200 años. Los machus se vestían y hacían sus casas de un modo semejante al tiempo actual, pero no sabían adorar a Dios, ni rezar y vivían como animales. En castigo Dios hizo aparecer tres soles, derritiendo con su calor las rocas y quemando a los machus u obligándoles a refugiar= en las cuevas, donde viven todavía y de donde salen cuando hay eclipse de luna, para bailar con quena y tambor. En la segunda etapa, Dios crea el mundo de Jesucristo, que es el actual y que algún día liegará a su f n A la presente generación Dios i. la crea en tres categorías. Primero los qollas, que habitan al lado del gran lago. Estos siempre llegan a estas tierras en busca de comida, ya que los qollas fueron pecadores. Segundo, los inkas, que vivieron en la gran ciudad del Cusco. Tenían gran poder y pudieron hacer grandes cosas, como ciudades, caminos y fortalezas, porque Dios los hizo así, pero no se les dió el gran poder de saber leer. Cuando llegaron los mistis, los inkas se fueron hacia Tayta Paytiti y escaparon hacia los cerros ocultándose con sus esposas en las punas, lugar a donde los mistis no pudieron llegar. Por eso viven en las punas más solitarias e inhóspitas como castigo de Dios por los pecados que cometieron, Tercero, los mistis, que son los hijos últimos de.Dios, los "chanas" de la creación y así hacen lo que se les antoja y Dios les soporta los pecados; además saben leer. Este mundo va a terminar el año 2000. Para eso habrá muchos signos: las mulas que nunca parieron, parirán. Habrá volcanes de fuego, viento, piedras y agua. También habrá portentos: hombres con dos cabezas, animales con cinco patas y otras muchas cosas. Aparecerán. también los anticristos, que son los hijos de loicuras. Se verán estrellas grandes pasar junto a nosotros. Aparecerán los judíos errantes que volarán, pero nunca llegarán a la tierra. Y el Cosipata, ceno de fuego, matará a todos los hombres. Después de todo esto vendrá la tercera etapa, la de la tercera persona, Dios Espíritu Santo y otros seres habitarán la tierra". (Mmal, 197 1: 62-69)*. Este mito sugiere los siguientes comentarios:

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Se trata de una versión más del conocido mito de las tres eras de la creación. Fuenzalida lo reportó en Moya, Huancavelica, en 1965 y piensa que se trata de "un mito pan-andino de origen colonial" y no de "una creación tardía y puramente local de los comuneros del distrito de Moya", ni de una "sincretización, también local, que haya que atribuir alos efectos de presión ideológica ejercidas por una particular congregación misionera en el Mantaro". Se refiere Fuenzalida a la posible difusión por los franciscanos de las ideas de cisterciense Joaquín de Fiore sobre las tres edades sucesivas de la historia, correspondientes a las tres personas de la Trinidad cristiana, que tuvieron un enorme influjo en la Europa medieval. Por eso cree que "la cuestión de la procedencia europea del esquema base pasa a segundo plano'' y que resulta más importante "averiguar la medida en que este esquema europeo y los motivos cristianos integrados en el mito se encuentran estructuralmente vinculados a representaciones pre-hispánicas del tiempo y de la historia o constituyen sustitutos funcionales de motivos propiamente andinos" (Fuenzalida, 1977: 60). Sin embargo, en el trabajo citado Fuenzalida no llega a desarrollar este interesante tema. Personalmente pienso que este mito recoge muchos elementos del mundo andino, como por ejemplo la misma concepción de la historia n o lineal, sino cíclica; la descripción de los "machus", habitantes del mundo durante la primera edad; la categorización de los tres grandes imperios de nuestra historia (el qolla del Tihuanaco. el inka del Cusco y el misti de Lima); la referencia a la ocupación de las tierras de puna por los indios ("regiones de refugio", en la terminología de Aguine Beltrán), cuando los mistis se apoderan de las mejores tierras de los valles; la alusión al hambre de los campesinos puneños, con motivo de las sequías periódicas; la misma crítica a los curas en una región donde los sacerdotes van a desempeñar un papel muchas veces ambiguo, po: su pertenencia o vinculación con el mundo de los mistis, etc. Más aún, podría decirse que en esta narración se da lo que Roger Bastide, en "El prójimo y el extraño" (1970), Barna "el pasaje del mito a la ideología, resultante de las frustraciohes impuestas por la existencia social y la explotación económica de unaetnía por otra. El indio, al aceptar los datos cristianos, practica una selección y elige justamente aquellos que le permiten explicar su facaso sociológico, en especial i noción de pecado'' @astide, 1975: 257): 5ia embargo yo creo a que no es W:fácil trazar la froritkn 'entre mtta~é.ídt6bgh mito es, El &&n Cenciiio, una "respuekta a las &istioncs m& fu'oiüfidas y mis graves que ' un grupo 'humano se plantea. . . y a cuestiopes que interesan uni&salmente al hombre, como su origen, su destino, el más dlá o los

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poderes tmscendentes" (CenciUo. 1970: 8) y esa respuesta va reformulindose en los diferentes contextos socio-políticos, como por ejemplo el mito del Dios creador andino Wirscocha es reforrnuiado por la élite incaica, atribuyendo la creación a Inti, el sol, Pero en las diferentes versiones del mito no es fácil separar al mito "puro" del mito "ideoíogizado". Pero lo ni& importante para los fines de este trabajo es la visión religiosa que transmite el mito de las tres eras de la creación, por la que el hombre encuentra el sentido de su existencia y se sitúa en el universo, al saber que Dios crea el mundo y al hombre y gobierna la historia humana. Así el hombre religio~osabe ubicarse en el universo y no se sientg el desconocido habitante de un planeta gobernado por fuerzas desconocidas. Es cierto que, para expresar la acción de Dios, el lenguaje del mito sugiere una acción inrneQiata y manifiesta una visión no sólo religiosa, sino "sacral'", doíide hay poco lugar para la autonomía humana, y así el castigo de los machus, los qollas y los inkas, o la irnpunidad de los mistis, a pesar de sars pecados, por ser los hijos ÚItimos consentidos de Dios, o la grandeza de los inlías que tienen poder "porque Dios así los hizo", son poco expljcables para la visión secular de Dios del mundo moderno. Sin embargo, al interpretar estas expresiones, no hay que olvidar que el mito tiene su propia semántica, porque no es una forrñulación unívoca de la realidad.

2. Mito de ¡ Pachamma (Pinchimuro, Urcos) a "Desde la aurora del universo había didio la Pachamama: "Yo soy la
Santa Tierra. La que cría, la que amamanta soy. Pacha Tierra, Pacha Ñusta, Pacha Virgen soy.- Por eso desde la creación del mundo merece respeto-. A mi ustedes me van a llamar, me van a soplar, para la8 tres personas -Pacha Tierra, Pacha Ñusta, Pacha Virgen-. Ese día yo hablaré. La santa Tierra no vayan a tocar". Así había hablado la Pacharnama. . . En tiempos antiguos sabía hablar iaPacha Tierra. Existía gente sabia (altomisa). que sabía hablar con los lugares sagrados y con los apus. Dios les había dado una estrella para coniunicarse con los apus y con las ñusras. Los apus hablaban al Uarnado del sabio. La tierra siente, si se trabaja en día de guardar. Se enoja, reniega muy triste si se trabaja en ese día. Por tocarla se resiente. En San Juan y en 1o. de agosto la tierra toda enferma. Enia misma Semana Santa na escucha. Cómo estará Jesucristo! Por eso se pone sorda. La Pachamama de veras vive. Como está criando a los gusanos dentro de la tierra, igual nos está criando. . Realnlente es nuestra praplis madre, no es cierto? De veras tiene huesos tiene sangre. Tiene plo también; el pasto es su pelo, Su sangre está enla tierra. Al baróeukm siempre tiene sangre. Siempre está allí. También tiene leche la

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Pachamama. Sabe parir, las papas pare, las semillas le entregamos y pare. Pidiendo a Dios le entregamos la semilla. . . También hacemos estos hornos de tierra para ofrendas. Esa casa que estamos construyendo de eUa ha nacido.. . En agosto vive, del vrimero al seis. Después de la navidad no más,tambih la tierra vive. Sabe cuidar. A nosotros cuida, a todos los animales y a toda la gente cuida bordo. Como nuestra mamá nos cuida. A todos sus hijos, inclusive a los incas ha criado. A los apus también y a todos cuida. De repente puede venir un mal, entonces en secreto a todos hace entenderlo. No hace caer, no hace enfermar, no niega Se revela en sueños el día de su fiesta. RecÍbe despachos. Vino y trago para su ceremonia de derramar licor, eso quiere la Pachamama. Pacha Tierra, como nosotros, sabe masticar coca, sabe tomar. Así es nuestra tierra. El despacho tiene que contener huyracoya, sebo, cañihua, incienso, azúcar, feto de vizcacha en lana de vicuna. "Esto ofréceme; entonces te voy a criar, contenta te voy a dar lo que me pides", dijo la Pachamarna. "No me vas a olvidar con eso, no vas a creer en los brujos. Conmigo no más vive", diciendo había dicho la Pachamama. Le ofreeen despachos a la Pachamama por los productos y por los animales; para que no se enfermen las crías, para tener buenos productos. "En carnaval y en Santiago alcáncenme por los animales; en la fiesta de la Purificación de Na. Señora y en comadres, por los productos. En esos días ofréceme7' había dichoyy (Cow, 1976: 10-12) Es interesante la descripción que la recopiladora de este mito, Rosalind Gow, hace sobre las tres maneras diferentes de ser de la tierra: 1) durante casi todo el año es principio generador, recibe la semilla y la hace germinar, es pasiva y generosa; el hombre es libre de sembrarla según las estaciones; 2) algunos días del año su vida es como la de una mujer (1-6 de agosto, 25 de diciembre al lo. de enero, 24 de junio, Trinidad y Martes Santo) y entonces es activa, recibe ofrendas, se enoja y alegra, castiga y premia, y en esos días los hombres no la pueden tocar; 3) una vez al &o, durante la Semana Santa, la tierra muere; es un simbolismo del duelo de los sufrimientos de Cristo y es tiempo de peligro (Gow, 1976: 5). En cambio me parece dis'cutible su observación de que: "es probablemente equivocado representarse la cosnología del campesino en los términos de Hanaqpacha, Kaypacha y Ukhupacha, o, en otras palabras, el cielo, la tierra y él infierno. En P i n W u r o se habla expresamente de tres pachas, pero ellas son: Pacha Tíerra, Pacha Ñusta y Pacha Virgen, que son todas una sola en Pachamama. Simbolizan la unidad del tiempo y del espacio" (Gow, 1976: 6). L razón de mi &iscrepancia es que la etnografía andina a actual c o n f m a arríp~iamlente categorización de Hanaqpacha, Kaypacha la Ukhupacha, en cuya consolidación ha debido influir -si es que no existía

ya m el mundo prehispánicw el m o m e impulso acuhrador de la catequesis cristiana; en cuanto al empleo de ttrmmos corno de 'IPacha Virgen", puede ser una referencia más al carácter sagrado de la tierra o a su carácter d e mtermediaria entre Dios y el hambre. Cierto campesino puneiio me dijo: "la tierra es una virgen santa, que le dgo a Dios: Yo voy a alimentar a tus hijos>: Esta afirmación permite referirse al significado religioso del mi.9. Prescindiendo de todos los detalles etnográficos, que son una cierta dramatización de las funciones de la tierra -que alimenta, cobija y protege-, lo importante del mito es que permite al hombre religioso mirar a la tierra de un modo diferente. La tierra es considerada como una realidad viva, capaz de comunicación ritual, porque además de su naturaleza física, es símbolo de una realidad diferente. Por eso el campesino quechua utiliza la palabra "allpa", para aludir a los cmponentes físicoquímicos que conforman la tierra y la palabra "pachamama", para aludir a la función de madre sagrada o de intermediaria de Dios. que alimenta a los hombres. Este conocimiento que tiene el campesino de la tierra como realidad sagrada no es de tipo científico, sino mítico y responde, según Cencillo, a una "búsqueda de sentido y de totalidad, a un sabei en profundidad sobre la realidad totai" y así tal conocimiento no puede tornarse como "una información inmediata o reproducción cuasi fotogáfica de ninguna realidad, sino como una notificación mediata, simbólicamente cifrada y afectivo-participativamente orientada -de ahí su capacidad de ritualizacióri- de relaciones inaccesibles a la experiencia familiar" (Cencillo, 1970: 439). En una palabra, el mito de la tierra permite al hombre religioso otra forma de conocimiento de la realidad y vivir en lo "realmente real". Y esto es posiile, tanto si la Pacharnama es un ser divino autónomo, aunque subordinado al Dios supremo, como lo era en el panteón andino prehispánico, como si la Pacharnama es sólo uni representación simbólica de la providencia del Dios Único, como parece serlo para muchos campesinos andinos actuales. 3. Mito del Señor de Huanm (San Salvador, Calca) "Un indígena de Chinchero, Diego Quispe, cumplía su mita en la minas de Yanantin, propiedad del Marqués de Valie Umbroso, al15 por el año 1675. Temeroso del castigo que podían darle por cierta falta que había cometido, decidió huir a su tierra una noche. Desde la quebrada de Quispicanchi pasó al Valle del Vilcanota, por las alturas, y allí se refugió en una cueva durante el día para seguir su viaje de noche. Cuando iba a emprender su viaje, vió al Seííor. Estaba desnudo y con un lienzo a la cintura, con el cuerpo lleno de heridas

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por los azotes y tenia el rostro triste. El Señor le dijo que había elegido aquel lugar para mostrar su amor y misericordia y le pidió que regresara, después de prssentarse al cura de Chinchero y de hacer su primera comunión. Unas semanas después, Diego Quispe regresó efectivamente con el cura de Chinchero, Urioste de la Borda, y con sus familiares, y todos fueron testigos de la presencia del Señor. Avisados los padres mercedarios, dueños de los terrenos donde estaba el "Huanca Rumi", el padre comendador del Cusco hizo construir una pequeña capilla y encargó a un pintor de la escuela cuzquefia el fresco que hoy. se venera y que trata de reproducir al Señor tal como se manifestó al mitayo Diego Quispe. Un siglo después, un rico minero de la región de Potosí, Pedro de Valero, que radica en Cochabamba, es víctima de una enfermedad incurable. Entonces llega a la ciudad un médico desconocido. que cura al enfermo con un poco de agua y le invita a devolverle la visita: "Si quieres hacerme algo agradable, visítame en mi casa. Vivo en Huanca del Cusco y me llamo Enmanuel". Hasta 1778 no pudo emprender Pedro Valero su viaje al Cusco y ya llevaba varios meses en la ciudad y nadie podía informarle del famoso médico. Por fin varios indígenas, que descargaban Iefia en la casa, le hablaron de su tierra de Huanca. Entonces Pedro de Valero se dirige a la inhóspita región, llega hasta la pequeña capilla abandonada y descubre, entre la maleza, el fresco, que es un fiel retrato del mCdico Enmanuel. Era el 14 de septiembre que es la fiesta del Señor de Huanca. Informado el obispo de Cusco, Monseñor Juan Manuel Moscoso y Peralta, nombra una comisión para estudiar lo sucedido y permite oficialmente el culto, que comienza a difundirse entre el pueblo". (Marzal, 1971: 2 3 1-3). Comentarios al mito: Un primer comentario es la clasificación de esta narración: jestarnos realmente ante un mito? Es clásica al respecto la ciistinción que hace Malinowski entre cuento popular, leyenda y mito: "El cuento popular es una celebración de temporada y un acto de sociabilidad. La leyenda, originada par el contacto con una realidad fuera de uso, abre la puefta a visiones históricas del pasado. El mito entra en escena cuando el rito, la ceremonia o una regla social y moral, demanda, justificante, garantía de antigGedad,,, realidad y santidad". El mito "es considerado no 'Sólo verdadero, sino también venerable y sagrado" (Malinowski, 1974: 131). En este sentido la historia de Huanca puede considerarse un verdadero mito, porque es la justificación del culto del actual santuario, al que concurren muchos devotos del surandino y que es uno de los centros más importantes de peregrinación. Este mito tiene una estructura similar al de otros mitos fundacionales de

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los +mandes santuarios andinos, como por ejemplo al del SeÍio: de QoyUor Riti @Tanal, 1971: 231-3): Un problema humano limite (un mitayo persepido e11 Huanca y un niño kdfgena abandoriado y a punto de suicidarscm Qoyltor Rit i), Cristo que SE manifiesta 1 salva, la imagen que se convierte en centro de salvación para las Situaciones Iúnires; por eso, la razón principal que se da para ir a estor santuarios es que "El SeÍior es muy milagroso". Sin embargo, hay una diferencia importante entre el mito de los dos santuarios vecinos: Qoyilor =ti es un lugar de peregrinación sobre todo para ¡a población indígena y el mito tiene como protagonista a un niño indígeza; en cambio Huanca es también un santuario mestizo y el mito tiene como protagonistv un mitayo y un minero. En Huanca parece que la gran contradicción del sistema colonial, que era la mita minera, queda ritualmente superada en el mito, porque hay igualdad de oportunidades de salvación para el mitayo perseguido y para el minero enfermo; perG el mito no es la justificación de un sistema o de una desigualdad, sino que es !a üfi!nacióri de una igaldad fbndamentsl. a pesar del sistema. Este hecho v2 a rtpetirse dc rrn m d o semejante en las mitos y rituaiesde todos los &tndes santuarios "interitnicos" del país. Aunque tales mitos y ritos sean para algunos la negacibn de una religión "clasista" y retarden la construcción de una sociedad ipaiitaria, que pueda después celebrarse ritualmente, yo pienso que ta!es mitos y ritos son la primera cslebración de la sociedad iguditaria que se quiere construir, porque. al rncnos ante una instawia superior, hay realmente una igualdad de oportunidades. Además este mito permite una relectura del culto de los "santos" instituído por la Iglesia y, sobre todo, de los "santos" regionales. Para la Iglesia los santos son el símbolo de una realidad sagrada, que se ofrece como modelo y como intercesor para el creyente; para el hombre religioso andino los santos son una manifestación de lo sagrado, en donde tiene más importancia la dimensión de intercesor ante Dios o poder sagrado que ayuda al creyente en sus necesidades, que la dimensión de modelo de conducta. Lá razón de este hecho parece ser que el hombre andino, para tomar como modelo la vida de los santos, necesitaría tener un conocimiento histórico de la misma, cosa que no se compagina con su limitada instrucción religiosa; en cambio, para recurrir a la intercesión de los santos, les basta su conocimiento mítico. Así el santo funciona como un "mito", por ser una realidad que ha perdido sus contornos históricos, pero que conserva la existencia real y aun la ha aumentado con el proceso de mitificación, propio de toda imagen venerada regionaímente, y como mito el santo puede ser una fuente de poder sagrado, un fundamento de

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seguridad para el devoto y hasta un motivo para vivir religiosamente, pero nunca un modelo de conducta eri sentido estricto. 4. M t de La Laguna de Cigurinococha (lírcos) io "En un pueblo donde se celebraba una fiesta de matrimonio, se presentó un anciano pidiendo iimosna, pero nadie le quiso dar. Entonces una sirvienta le diÓ de su propia comida y el anciano le dijo: "Hija (y sólo Dios habla así a los hombres, hijo o hija), sígueme, pero no vayas a mirar atrás: Y se pusieron a caminar. AI llegar a la parte alta del cerro, la mujer sintió necesidad de orinar, se detuvo, miró atrás y vio que el pueblo se había inwdado de a p a ; únicamente se veía la punta de la torre de la iglesia. Así apareció la lagunz, como castigo de Dios, y la mujer, por mirar hacia atrás, quedó convertida en piedra'' (Marzal, 197 1: 73). Comentarios: Este nito, que es común en la zona surandin23, parece ser herencia cultural p-hispánica. Francisco de Avda recogió en Hiiarochirí una versión semejante: Pariacaca se presenta en una fie.sta er, el pueblo de Huayquiua, en forma de anciano harapiento, y nadie le hace caso, por lo que decide castiga a todo el prreblo con un aluvión; sólo una mujer del pueblo, que se compadeció del pobre snciano y le ofreció un mate de chicha, fue avisada por Pariacaca y pudo salvarse ella con toda su familia. (Avila. 1966: 47). Pero en esta narración la mujer no se convierte en piedra, como en el mito de Urcos. Levi Strauss afirma la univerdidad de este mito en América: "Los mitos relativos a un porcelitaje sobrenaturd que pone a prueba la generosidad de los humanos bajo la apariencia de un viejo, de un enfenno o de un miserable, son conocidos de una parte a otra del nuevo mundo" (1973: 253). Por mi parte. tengo conocimiento de un mito similar, recogido en un pueblo español de León, dondo los únicos que atienden al anciano harapiento y, por consiguiente, los únicos que se salvan son el cura y la prostituta, lo que insinúa que nos hallamos ante un mito "universal". Pero, cualquiera que sea el origen y difusión de este mito, lo importante es su significado. Tal significado es diferente para las diversas perspectivas teóricas y desde luego, para el análisis estructural de Levi Strauss, "la verdad del mito no consiste en su contenido privilegiado, sino en sus relaciones iógicas desprovistas de contenido"; o también "los mitos significan la mente que los elabora y por los mitos se expresa una imagen del mundo ya inscrita en la arquitectura de la mente" (Levi Strauss, 1972 : 304)4. Para la perspectiva religiosa el significado de este mito es la presencia de Dios en el pobre. El pobre' que está siempre en peligro de ser tratado indignamente, debido a la debilidad de su posición estructural en la sociedad, se revela en el mito como ser sagrado, como "imagen" de Dios,

como Dios mismo. Asi los mitos son "intuiciones privilegiadas, que han descuoierto conexiones insospechadas entre redidades transempíricas" (Cencillo, 1970: 8). E -cado l religioso de1 mito de la iagma viene a ser el misno que el de la paráboh del Juicio Final del Evangelio de San Mateo (25: 31-46). Por este mito el hombre religioso puede superar Ia perspectiva del sentido común y la científica p a n situarse en lo "realmente real" de la perspectiva religiosa, por la cual el pobre, a pesar de su debilidad, es una realidad sagrada Con estas cuatro versiones se ve cómo el mito se convierte en una relectura de la historia y de la actividad humanas y el hombre religioso puede realizar su gran obsesión de vivir lo ''realmente redy5.
NOTAS
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Este trabajo fue r re sentado en el 1 Congreso Panamericano d e Mitología Andina. celebrado en Lima en la Universidad Nacional Federico Villarreal (18-30 septiembre 1978). Esta versión del mito que aparece en este trabajo no fue recogida completa de labios a e un solo informante: en realidad se trata de un "montaje" que reune fragmentos d e tres mitos. Tal montaje esta permitido porque la estructura fundamental d e este mito está ampliamente comprobada por la etnografía, como consta en Fuenzalida (1977: 59-84). Por su parte Rosalind Gow confvma lo mismo en diferentes mitos relativos al pasado d e la comunidad de Pinchimuro, que pertenece al distrito de Urcos y colinda con la comunidad d e Qoñamuro, donde y o recogí el mito d e las tres eras de la creaciór.. En la introducción a la sección de mitos cosmogónicos de su libro, Gow hace un análisis del concepto d e historia de los habitantes de Pinchirnuro, según el cual puede hablarse d e cinco periódos: el tiempo primordial y de la creación y el tiempo de los Ñaupaq Machula, llamados también gentiles y Machu Inca (que constituyen la era de Dios Yaya); el tiempo & los incas y d e la conquista y el tiempo moderno: d e la hacienda a la independencia (que forman la era de Dios Churi); y el tiempo del futuro (era de Dios Espíritu Santo) (Gow, 1976: 20-22). Tanto el material mítico como el análisis d e Gow confirman la visión del mundo del mito de las tres eras que presento. Durante el trabajo de campo para la investigación de Urcos se recogió otro mito similar sobre la laguna de Iscuchaca, donde el anciano que pide comida es Jesucristo,. y Gow publica otra versión parecida sobre el lago Laguanaje ( 1976: 63). La traducción de este texto está tomada de Cencillo ( l 9 7 0 : 304). Es interesante observar la evolución de la teología católica sobre el mito. En u n documento del Secretariado Pontificio para los no cristianos, de junio de 1967, sc leen, en el capítulo 4 dedicado al mito, las declaraciones siguientes, que muestran que se han superado viejos problemas y que se trata de establecer pautas para el diálogo del cristianismo con las religiones "primitivas" y "popúlares" del mundo: "El mito es un fenómeno universal d e la Humanidad, sobre todo en condiciones de vida arcaica y primordial. Y todas las religiones están más o menos penetradas de él. El mito hunde sus raíces en la p s i p é misma del hombre y expresa de forma a precientífica y llena de imágenes l s principales intuiciones del hombre sobre el más allá, sobre el origen y sentido de la existencia, el enigma del mundo y del yo, sobre la vida, el amor y la muerte. Aigo hay de verdad, indudablemente, en la teoría q u e encuentra en el nacimiento d e los mitos los primeros atisbos del principio d e casualidad dentro del ámbito d e lo religioso, y es preciso también tomar en serio la tesis d e la sicología de lo profundo (Jung), según la cual muchos mitos tienen su

origen en el inconsciente colectivo de la Humanidad (arquetipos). Aún no está claro del todo e1 origen, el contenido y la significación de los mitos en la experiencia espiritual de los hombres. Numerosos investigadcres se aplican concicnzudamente a analizarlos siguiendo el método filológico, sicológico, etnológico y filosófico. Los mitos se caracterizan en general por una falta de coherencia lógica, de observación sistemática y científica, por el carácter cósmico, politeísta y rnetahistórt co de su urdiembre, por un cierto aspecto vital y sotcriológico que les liga al culto y a las prácticas religiosas. Para orientarse en este laberinto hay que separar siempre el tema mítico findamental de las fábulas mitoíbgiccis sucesivas. Aquíl contiene ordinariamente \a formulación de una experiencia humana fundamental (por ejemplo, el anhelo de inmortalidad); éstas, por el contrario, son fruto de una elaboración fantsstica y secundaria, frecuentemente ocasional, sin verdadero contenido espiritual. Es necesario recordar que el cristianismo tiene una estructura radicalmente diversa del mito, y que, por consiguiente, toda tentativa de "demitización" del cristianismo choca contra la enseñanza misma de los Apóstoles. Estos, en efecto, pregonan desde el primer día "no haberse ocupado de fábulas y mitologías inacabables", sino de haber sido testigos de acontecimientos históricos (cf. 1 Tim 1, 4 s s ; 4.7; 2 Tim 4,4: 1 Pet 1,16).Como intervención y revelación de Dios en la historia, no tiene en común con la producción mítica que pulula sobre el suelo de la Humanidad; si algunos trazos míticos afloran a veces en la Biblia, como reminiscencias del medio cultural del Oriente Próximo, están profundamente transformados y reducidos a simples formas de dicción, a categorías puramente formales o son descripción popular de verdades esenciales. La Iglesia, empero, no presta por eso menos atención a los mitos dc los pueblos, porque q u ú á puede descubrirse en ellos la expresión más arcaica del conocimiento "natural" de Dios y de la ley natural, y, por tanto, supone en su origen mismo, como en el de toda problemática religiosa, la intervención de una gracia. n o obstante la debilidad y la perversión mental y moral del hombre, frutos dJ pecado. Particularmente significativa a este respecto es la posición adoptada por los Santos Padres. Mientras rechazan la mitología como una tentación diabólica, buen número de ellos se preocupan por demostrar la presencia de semilla, de restos de verdad, en los mitos. Dentro de su maraña de figuraciones e imágenes, los mitos pueden contener y expresar aspiraciones esenciales del corazón humano y presagiar oscuramente la respuesta que a ellos da la Encarnación. Así, los mitos clásicos de Ulises? de Mitra, de Orfeo y muchos otros han sido interpretados de diversas manerasen sentido cristiana. La aspiración del hombre de escapar a las fuerzas adversas y alcanzar la salvación, expresada en los mitos con imágenes de un tenor incomprensible para la razón, encuentra así una respuesta en Cristo y en su gracia:'

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LOS VENDEDORES AMBULANTES DE ROPA EN EL CERCADO: UN EJEMPLO DEL SECTOR ECONOMICO INFORMAL EN LIMA METROPOLITANA1 Jorge P. Osterling Jaime de Althaus Jorge Morelli S.
En Lima Metropolitana, al igual que en numerosos centros urbanos dei mundo, ha surgido un segmento poblacional crecientemente importante que ha desarrollado actividades económicas fuertemente apoyadas en la estructura familiar de sus miembros y fuera del ámbito de regulación fiscal y estatal, el mismo que ha recibido el nombre de sector económico informal urbano (ver entre otros trabajos, Hart 1971; ILO: 1972). En este artículo nos proponemos presentar un hipotético esquema interpretativo de la estructura socio-económica del comercio ambulatorio de ropa de Lima Metropolitana, como resultado pseliminar de la primera etapa (Julio-Diciembre 1978) de una investigación acerca del sector económico informal urbano. El esquema propuesto está basado en entrevistas múltiples efectuadas por cuatro estudiantes del Area de Antropología de la Universidad Católica del Perú a una muestra de 65 vendedores ambulantes de ropa de dos sectores del distrito de El Cercado de la ciudad de Lima: el Mercado Central (hoy Mercado Castilla) y la Plaza Unión (hoy Plaza Castiíía). Cabe anotar que durante esta primera etapa de trabajo de campo, el Concejo Provincial de Lima, en estrecha coordinación con la Cámara de Comercio de la ciudad, desató nuevamente una fuerte campaña orientada a desalojar a los vendedores ambulantes de las zonas céntricas de la ciudad, contando con la colaboración de las ,fuerzas policiales. En este trab@o, orientado a comprender de una manera más. profunda la racionalidad económica del comercio ambulatorio de Lima, je., su &tnsfyra social y económica, postulamos que cualquier denominada "solución" al "problema" de los vendedores ambulantes desconoce el hecho 'fundamental de que el comercio ambulatorio, por un lado, constituye un fenómeno estructuralmente ligado al proceso e c o n h i c o global en las úIümas

décadas, y que, por otro, ha alcanzado un alto grado de institucionalización y de realidad propia. Este artículc se propone iniciar un debate acerca de h s características estmcturales de los vendedores ambulantes de ropa de la ciudad de Lima, como un modesto aporte orientado hacia la comprensión de tan complejo feni5meno social.

En el Perú, así como en otros países de América Latina, Asia y Africa, varios fenómenos se conjugaron para producir un estrato poblacional que se ve obligado a desarrollar estrategias ocupacionales y de subsistencia cada vez más específicas, que podríamos llamar provisionaimente,sector económico informal urbano2. No constituídas legalmente, localizadas fuera del ámbito de regulación fiscal y estatal, dichas actividades son realizadas por unidades de base familiar donde la retniución principal no es el salario y donde la tecnología empleada essimple e intensiva en el uso de mano de obra. Dichas actividades no se concentran excIusivamente en el sector terciario. En el caso de Lima Metropolitana, en 1969 se estimaba que el 48010 de su población económicamente activa manufacturera trabajaba en talleres artesanales (SERH: 1970). A pesar del desarrollo de la industria y del comercio organizado de las ultimas décadas, subsiste la producción artesanal de base familiar y se ha mcrementado el comercio ambulatorio. Los estudios existentes al respecto se han preocupado básicamente por explicar por medio de estadísticas nacionales, los orígenes de tal fenómeno y por descniir sus rasgos organizativos más saltantes, en oposición a los del sector económico formal capitalista (LO: 1972; INE :1977; PREALC: 1975; Souza y Tokman: 1976). Pero, salvo formulaciones generales, poco se sabe acerca de la funcionalidad del Llamado sector informal -o de los distintos sub-sectores informales- en el proceso económico global de las últimas décadas,~ acerca de las formas de su articulación al sector capitalista moderno. También son escasos los trabajos acerca de la organización interna de dichos subsectores informalegy prácticamente inexistentes los estudios acerca de las unidades económicas familiares y de las estrategias de subsistencia de la familia migrante en el medio urbano (ver entre diferentes trabajos peruanos, Bazalar: 1976; Fukumoto:1976; Osterling: 1978). En cuanto a los orígenes del sector económico informal urbano, las estadísticas nacionales permiten comprobar en las últimas décadas procesos coincidentes tales como la explosión demográfica, el incremento espectacular de las migraciones rural-urbanas, una progresiva terciarización de la estructura

ocupacional frente a un incremento porcentual muy reducido de la PEA manufacturera y una disminución drástica de la proporción de la ocupación agrícola. El sector económico informal es explicado así como una categsrk residual de la PEA que no ha logrado encontrar ocupación en una estructura productiva moderna, incapaz de responder a la demanda de empleo existente. En consecuencia, las ocupaciones informales, crecientemente saturadas, son descritas como actividades de refugio, de baja productividad e ingreso, etc., tendiéndose así a configurar una imagen dual de la economía urbana donde no se percíbe los mecanismos concretos de articulación y subordinación de los distintos sub-sectores informales a la estructura económica global, ni se percibe tampoco la racionalidad organizativa interna de dichos sub-sectores y de sus unidades económicas operantes: la familia (nuclear o extensa). Algunos estudios tales como el de Souza y Tokrnan (1976) han destacado la funcionalidad del sector económico informal en el sentido que permite la subsistencia de la población migrante en el medio urbano,pero sin ocuparse de la manera en que dicho sector informal permite a la vez la subsistencia del tipo de capital industrial desarrollado en nuestro país. Otros estudios, como los de Bose (1974), Emmerij (1974) y Gerry (1974), apuntan a las relaciones entre los sectores económicos formal e informal y han señalado la existencia de relaciones de complementarieciad -en el sentido que el sector eccnómico informal abastece de productos y servicios aUí donde el sector económico formal (moderno) no incursiona por efecto de la reducida escala del mercado- e incluso relaciones de competencia en algunos productos, pero no han señalado las relaciones de integración funcional que se dan entre ambos sectores en el proceso económico global, ni las razones estructurales intrínsecas al proceso industrial sustitutivo que determinan la existencia y la modalidad de esas relaciones. En lo que se refiere al sub-sector del comercio ambulatorio urbano, nosotros partimos de la hipótesis general que su existencia y desarrollo se asocía estrechamente, además de los factores demográficos y de estructura ocupacional ya señalados, al tipo de industrialización de las últimas décadas y a la concentración y segmentación del mercado urbano. Dada la estrechez del mercado interno, Uha industria intensiva en capital y artificialmente cara debe compensar la baja es& de producción con altas tasas de ganancia, tasas que se obtienen, entre otros medios, comercializando la mercadería a través del comercio ambulatorio. Así, productos proporcionalmente costosos pueden llegar a los mercados utbanos (marginales o segmentarios) a travCs de los vendedores ambulantes gracias a sus m t ó o operativos menores. Desde el punto de vista del capital industrial, el comercio ambulatorio representa la posibilidad de utilizar mano de obra familiar en la comercialización de sus productos con la finalidad,

por una parte. de captar !a ganancia no retenida pclr la empresa familiar. y por otra. d e accsder a los mmcionados mercados psrifiricos urbanos. La hipótesis anterior conniruye el marco estructural en el que. en nuestra opinión. se desenvuelve el comercio ambulatorio en Lima Metropolitana. En el presente articulo nos limitaremos a presentar a l p n o s aspectos de la organización interna e instinicionalización de los mercados de ambulantes. asi como algunas conelaciones entre procesos evolutivos de la empresa-ambulatoria y de la organización de la familia. Nuestra investigación empírica, efectuada en áreas ya establecidas de vendedores ambulantes (i.e., Mercado Central y Plaza Unión) nos sugieren que la mercadería ofrecida por los ambulantes suele ser más barata que la ofrecida por los establecimientos comerciales formales. y que cada área de mercado de vendedores ambulantes está vinculada a un se-mento poblacional urbano determinado. Por ejemplo. la zona de la Plaza Unión atiende fundamentalmente a los residentes del Cono Norte. De este modo. un mapa del sistema de circulación de Lima arrojará un mercado urbano compuesto por segmentos diferenciados y estratiticados donde cada segmento es abastecido por modalidades específicas de comercialización. Las áreas de mercadeo ambulante de Lima reflejan no solamente una segmentación econó-mica sino también una segmentación social, una forma especifica de institucionalización de relaciones sociales. En efecto. los lugares de mercadeo son sistemas institucionalizados donde la organización interna del mercado. los derechos de acceso. posesión y transferencia del lugar de venta. las relaciones de colaboración y competencia, etc.. están claramente pautadas y son aceptadas a través del consenso de los mismos vendedores ambulantes. El hecho de la segmentación del mercado urbano se manifestará también a nivel de la empresa ambulatoria, cuya racionalidad interna. siendo sustancialmente distinta a la de un establecimiento comercial formal. permite a la vez el tipo de articulación subordinada al sector formalcapitalista de la ecanomía a urbana. L empresa o unidad ambulatoria no se regirá por una racionalidad capitalista orientada a mantener una tasa dada de ganancias, sino básicamente por las necesidades de consumo de la familia y por la posibilidad de intensificar la explotación del trabajo familiar. Podrá entonces vender a precios que no resultarían rentables para un establecimiento comercial capitalista. En este sentido, el ciclo biológico de la familia será determinante e r e l crecimiento y evolución de la empresa ambulatoria (cf. Chayanov: 1974,para la economía campesina). Suponemos en consecuencia, que la empresa ambulatoria se mantiene en un nivel de subsistencia. o que sus niveles de excedentes, si bien podrían eventualmente permitir una capitalización social bajo la forma de una

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limitada movilidad social ascendente o de un aumento del nivel'de consumo, sólo en casos excepciona1es permitiría la conversión de la empresa ambulatoria en una empresa capitalista capaz de acumular capital comercial. Por Último, sostrnemos la liipótesis de que el crecimiento de una empresa arnbulatoria estará estrechamente ligado a la medida en que la actividad .mbulatoria forme parte de un conjunto de actividades implementadas por un grupo familiár extenso o ampliado dentro de estrategias de diversificación o de integración vertical.

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El comercio ambulatorio de Lima Metropolitana constituye, como se señaló. un verdadero sistema social que ha logrado alcanzar un alto grado de institucionalización normativa y de estructuración interna. En medio de la gran heterogeneidad que se expresa en la diversidad de productos y servicios ofrecidos. en la cantidad y calidad de la mercadería, en los precios, en las modalidades de venta. eri los rasgos socioculturales de los vendedores ambulantes. se dan varios procesos que. articulados entre sí, constituyen la estructura interna del comercio ambulatorio. En cuanto al nivel normativo, se puede afirmar que la organización interna del área de mercadeo, los derechos de acceso, posesión y transferencia del lugar de venta, las relaciones de colaboración. competencia y protección en general, están claramente establecidos y aceptados en un consenso. De otro lado. en lo relativo a la estructuración interna. los materiales empíricos sugieren la existencia de procesos de diversa naturaleza ariiculados entre sí. Tal como puede verse en el modelo siguiente existe un proceso de movilidad y diferenciación socioeconómica y espacial entre los vendedores ambulantes que puede observarse a simple vista en una escala de tipos de establecimiento. Dicho proceso aparece vinculado fundamentalmente, al proceso de evolución de la familia, tanto en términos de su ciclo biológico como de sus estrategias económicas y constituye la manifestación del proceso de evolución económica de la empresa ambulatoria, tanto en términos de su grado de capitalización como de sus fonnas de abastecimiento. A su vez, estos procesos generales aparecen relacionados con los procesos cíclicos de las condiciones de mercado, en lo que se refiere a la fluctuación de las ventas y al costo de oportunidad del tiempo invertido en el trabajo ambulatorio. Se observa asimismo, que la represión municipal y policial contra los ambulantes afecta sobretodo a los grupos de ambulantes más móviles y menos establecidos. Tal como se observa en Ja tabla No. 1, los vendedores ambulantes se haiian

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estratificados en una escala que se manifiests en el tipo de establecimiento. Postulamos que el ascenso a traiés de dicha escala ha implicado un proceso de capitalización relativa que se asocia a Ia evolución de1 ciclo biológico de la hmiiia. )-que se ha hecho posible en virtud de la actikación progresiva de lazos de parentesco más amplios en una estrategia de diversificación e integración de actividades vinculadas orgánicamente al comercio arnbuhtorio. Encontrarnos también que los niveles superiores de la escala se asocian con una mayor antigüedad en la actividad y con una mayor seguridad o institucionalización de la tenencia del lugar o "puesto" de venta, así como de las relaciones de reciprocidad entre los ambulantes. Suponemos, (aún no tenemos evidencias) que dicha escala de vendedores ambulantes se mueve dentro de los límites de la economía familiar de subsistencia3. Proponemos que el proceso de movilidad y diferenciación socio~conómics y espacial se refleja en una escala de tipos de establecimiento del vendedor ambulante, existiendo una secuencia entre los siguientes tipos: "marchantes", "paracaídas-atado", "paracaídas", "tableros" y "carretas". Obviamente somos plenamente conscientes de los peligros de este tipo de proposición generalizadora y al hacerla la efectuamos sugiriendo que se trata más bien de la formulación de un tipo ideal de continuidad existente entre vendedores ambulantes de un área establecida y que no necesariamente se da en todas las experiencias concretas de los vendedores individuales. Más aún, especulamos que este ciclo no necesariamente se presenta en áreas de expansión de comercio ambulatorio'!. Queremos presentar muy brevemente y en prime^ lugar las características de nuestra variable dependiente -los tipos de establecimiento- para pasar inmediatamente a analizar cada una de nuestras variables independientes.

La escala de tipos de establecimientos
Existen por lo menos cuatro categorías de establecimientos ccmerciales desde los cuales los vendedores ambulantes ofrecen sus mercaderías en sus respectivas zonas habituales de expendio. Todos éstos se caracterizan por su facilidad de desplazamiento y por el hecho que -en el sentido estricto del término- los vendedores ambulantes no son propietarios ni arrendatarios del lugar donde expenden sus mercaderias. Ver figura No. 1

TABLA I ESQUEMA INTERI'KETATIVO VENDEDORES AMBUqNTES DE ROPA EVOLUCION DEL ESTABLECIOMlENTO Estableci- Tenencia del miento puesto EVOLUClON DE LA FAMILIA Ciclo familiar relación C/T Esfuerzo individual EVOLUCION ECONOM ICA CONDICIONES DE MERCADO Fluctuación venias GRADO, REPRESION MU-, NlClPAL Y10 Estacionalidad POLICIAL del costo de oportunidad del T. A. Bajo Mayor

Estrategia Capitaliza- Ciclo de familiar cióii abasto

Inestable (Móvil)

Diversificacióii (familia nuclear)

Menor

Corto

Punto Alto

Marcliantes

Prcía aaads
Atado Paracaídas Tableros Carretas Estable (fijo) Esfuerzo Familiar integración Mayor (Fam. Ext) largo I'unto Bajo Alto Menor

FUENTE: Trabajo d e Campo 1978 de de NOTA: Nuestra hipbtesis d e traba'a es que e! tipo de establecirnie~~to los vrridcd~res~nibulaiitcs ropa (v;iri;ible dependiente) esti condicionado por el resultrdo d f e r e n c i ~ variables independientes tales como wolurián del csiiililccirnientu, de la familia. de Ir econcdc mía, del gmdo de rrpresign municip;il o policial, y de las condicioiies de mercado. 8

En el extremo superior de la escala encontramos las denominadas "mnetas" que constituyen el tipo de establecimiento más elaborado que requiere de una inversión de capital -capital fijo y capital de trabajo- superior a las demás categorías de nuestro modelo. Se trata de una estructura de madera m&&, con características análogas a la de un kiosco rodante, que en horas de la noche puede transformarse rápidamente en un ropero o baúl gigante. Sus dimensiones varían entre uno o dos metros de largo, por uno o dos metros de altura y unos cincuenta centímetros de ancho. En hbras del día estas "carretas" ocupan lugares habituales principalmente en veredas, y en horas de la noche son trasladadas a depósitos particulares ubicados en las inmediaciones de sus lugares de venta. De esta manera la "carreta" juega el doble rol de lugar de expendio -durante el día- y de depósito de mercadería en horas de la noche. Los "tableros" constituyen un segundo tipo de establecimiento. Consisten en un conjunto de tablas de madera sostenidas por dos o más caballetes sobre los cuales el vendedor ambulante ofrece su mercaderia al público. Esta modalidad de establecimiento, que requiere de una inversión de capital menor a la de las "carretas" suele ocupar lugares habituales para el expendio de sus mercaderías en horas del día y, en horas de la noche, el establecimiento es desarmado y ln mercaderia guardada en una o más bolsas para su posterior traslado a un depósito particular. Los "paracaídas" constituyen una forma más versátil de establecimiento. Se trata de piezas rectangulares de plástico sobre las cuales cada vendedor ambulante coloca su mercadería para ofrecerla al público, ya sea desde lugares habituales o visitando diferentes zonas de la ciudad. Existen dos tipos de "paracaídas", en consideración al grado de represión y a la frecuencia de los intentos de desalojo: el "paracaídasatado", que es aquel donde los extremos del plástico se encuentran,atados de tal manera que el vendedor ambulante ante un intento de desalojo o confiscación de mercadería puede -tras un rápido "jalón de pitasv- recoger su mercaderia y huir; y el "paracaídas" simple, esto es, carente de "pitas", el mismo que errcontramos en zonas de poca o ninguna represión. Finalmente, el último tipo de establecimiento ambulatorio de nuestro esquema es el de los vendedores ambulantes propiamente dichos, que para los efectos de nuestro trabajo -y por simple conveniencia- hemos denominado "marchantes". Se trata de verdaderos ambulantes.que expenden su mercaderia portándola sobre su persona y desplazándose al interior de un área determinada. Es importante distinguir al ambulante "marchante" del ambulante intermediario, denominado también "mayorista", que es aquel que actúa como intermediario sobre los vendedores ambulantes de ias cinco categorías anteriores (Le., fábricas

o talleres) de mercaderías. Este último, en realidad, podría constituir, hipotéticamente, una evolución ulterior a partir del extremo superior de la escala, la carreta, hacia los niveles superiores de capacidad de acumulación.
FIGURA 1 ESQUEMA HIPOTETICO DE LA JERARQUIA DE TIPOS DE ESTABLECIMIENTO VENDEDORES AMBULANTES DE ROPA DE LIMA METROPOLITANA

NOTAS: No se trata de un esquema geográfico ni espacial. Se postula que existe una tendencia centrípeta que va desde los "Marchantes", cuyos rasgos socio-económicos incluyen: actividad individual, estrategia de diversificación económica, menor capitalización, ciclo de abastecimiento corto; hasta las "Carretas'.', caracterizada por los rasgos contrarios: actividad familiar, estrategias de integraciÓn.econ9mica funcional, mayor capitaiización relativa y ciclo de abastecimiento iargo.

Tenencia del lugar de venta
La antígüedad en el comercio ambutatorio constituye un importante factor para comprender la estructura social existente entre los vendedores ambulantes. Esta variable está estrechamente vinculada con los derechos de posesión que los vendedores ambulantes tienen sobre las áreas donde ofrecen sus mercaderías

puesto qce k adquisicibn de derechos de posesión a b r e e1 denominado "puesto fijo" se adquiere fundamentMente por antigüedad en un área. Es así que la reducida área de vereda o pista sobre la cual los vendedores ofrecen sus mercaderías -fluctúa entre uno y tres metros aií&ados- sólo puede ser ocupada par el vendedor titulir del derecho de posesión. Especulamos -siguiendo nuestro esquema- que los vendedores ambulantes, por lo menos aquellos que laboran en áreas establecidas (pueda ser que ello no ocurra en áreas de expansión), se inician en el comercio ambulatorio empleando un tipo de establecimiento "mardiante", carentes de un "puesto fijo" de trabajo; y que con el correr de los años el vendedor al obtener un "puesto fijo" de trabajo tenderá a establecerse con un tipo de establecimiento más permanente, situación que será facíiitada por su mejor conocimiento y manejo del mercado, que le permitirá obtener mayores márgenes de utilidad. Estrechamente vinculado con lo anterior está el hecho que algunos vendedores ambulantes con antigüedad en una zona han logrado adquirir derechos de posesión de más de un "puesto fijo", estratégicamente ubicados en lugares idóneos (¡.e., áreas de mucho tránsito de personas, situad~sen las inmediaciones de algún importante establecimiento comercial o de servicios). Dichos puestos son contrcilados frecuentemente a través de familiares, pero también pueden ser ofrecidos en alquiler a quienes lo solicitan. La distinción entre vendedores ambulantes con "puesto fijo" y "sin puesto" es reconocida y aceptada por todos los vendedores ambulantes y da al titular de un puesto fijo determinados derechos y prerrogativas. El vendedor "titular", además de tener derechos de posesión sobre el "puesto fijo", está facuitado a arrendarlo diariamente por cantidades que fluctúan entre los S / . 50.00 y S / . 200.00 y a enajenarlo por un monto que puede fluctuar entre los S / . 5,000.00 y S / . 10,000.00. En caso de fallecimiento del "titular", el "puesto fijo" es heredado por sus familiares. Es interesante anotar que un "puesto fijo" sólo puede ser ocupado por otro comerciante ambulatorio durante la ausencia de su titular, y ante la presencia del titular el "invasor" deb& abandonarlo. De no ocurrir así, y contando con el apoyo moral -y en casos extremos físico- de los vendedores vecinos, el titular procederá a desalojarlo. Ello nos permite afirmar que poseer un "puesto fijo" bien ubicada constituye una de las principales aspiraciones de los vendedores ambulantes. .

Evolución familiar y estmtegias económicas
Una de las variables independientes que viene mereciendo una atención prioritaria en nuestro estudio es el ciclo famiiiar de los vendedores ambulantes,

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esto es el estudio de en qué medida el crecimiento del tamaño de la familia, al hacer variar las necesidades de consumo, condiciona el crecimiento del tiempo de trabaje familiar. Una segunda hipótesis vinculada a la anterior considera al comercio ambulatorio como empresa comercial familiar.resultado del esfuerzo económico concertado entre grupos familiares, y en algunos casos, en vinculación con parientes residentes en otras regiones del país. Aunque aún no estamos en condiciones de aceptar o rechazar la hipótesis antedicha. especulamos en base a nuestro modelo que, mientras que el establecimiento tipo "marchante" se caracteriza por ser un esfuerzo prioritariamente de individuos que no cuentan con la colaboración familiar, la familia necesariamente comenzaría a jugar un rol cada vez mayor en los establecimientos tipo "paracaídas", "tableros", hasta llegar al denominado "carreta". Esto Ultimo al constituir una verdadera empresa económica familiar requiere del tiempo y del capital de varios miembros de una familia para maximizar sus utilidades al operar el mayor número de horas semanales. Como veremos más adelante. poseemos cierta evidencia que sugiere que en el proceso de movilidad en la escala de vendedores ambulantes, se van progresivamente activando nuevos lazos de parentesco del tipo extenso.dentro ue una estrategia que persigue una integración vertical de actividades vinculadas al comercio ambulatorio, tales como vendedor ambulante, mayorista a ambulante intermediario, taller artesanal, producción de insunios agropecuarios. En los párrafos anteriores nos hemos referido a la cuestión del incremento del tiempo de trabajo familiar, refiriéndola tanto al trabajo ambulatorio como a otras actividades posibles genéricamente. Importa distinguir, sin embargo. er,trs estas otras actividades posibles aquellas que. no encontrándose funcionalmente integradas a la labor de venta ambulante sirven para completar el ingreso del trabajador, de aquellas que. hallándose funcionalmente integradas a la labor ambulante, además de completar el ingreso, suponen usa ampliación de la escala de su actividad de vendedor ambulante. Por razones de conveniencia llamaremos a las primeras, actividades diversificadas y a las segundas, actividades integradas. En el primer caso, la única medida común entre el trabajo ambulante y una actividad no integrada cualquiera. consiste en el ingreso que cada una es capaz de producir dentro de límites más o menos rígidos de aprovechamiento del tiempo de trabajo. Aquí la combinación "óptima" se haría en dirección al logro de estabilidad en el ingreso (y también de la mayor seguridad) mediante una estrategia de diversificación. En el segundo caso. sugerirnos. operaría la fórmula inversa. En el caso de una o más actividades integradas a la labor de ambulante se producirá una dependencia de los ingresos que el comercio ambulante (y sus actividaaes

conexas) pueden producir, e implica hasta cierto punto el sacrificio de la estabilidad en el ingreso y por tanto de la seguridad. Sugerimos aquí que en la medida en que la actividad del comercio amhlatorio sea para los vendedores ambulantes una actividad individual o unipersonal, ésta será una actividad a tiempo parcial llevada a cabo en combinación con otra u otras actividades de tipo diversificado, en función de la mayor estabilidad en los ingresos Por otro lado, en la medida en que exista un contexto familiar, mientras más amplio sea éstemás se desarrollarán a su interior relaciones de tipo funcional entre actividades orgánicamente integradas entre si qu? reforzarán y ampliarán la base familiar. En otras palabras, nuestra hipótesis es que, en la medida en que el costo de oportunidad del trabajo ambulatorio, medido subjetivamente en términos de otra actividad posible, distraiga de esta tarea ambulatoria al miembro titular del grupo familiar, éste tenderá a reemplazar ese tiempo de trabajo con el de sus familiares que enfrentan un costo de oportunidad menor para esa tarea. A su vez, como veremos posteriormente, este esquema presentará variaciones dentro de ciclos periódicos definidos. Ello, naturalmente, en la medida en que el miembro titular cúenta efectivamente con un grupo familiar y pueda, además, mediante una relación de autoridad, disponer efectivamente de su tiempo6. Para el examen tentativo de este punto, analizamos una escasa muestra de 39 vendedores ambulantes de las zonas del Mercado Central y de la Plaza Unión, hallando hasta tres categorías de organización de base familiar. De los casos examinados se pudo determinar que en 14 de ellos las relaciones económicas internas, diversificadas e integradas, se daban al interior del marco de la familia inmediata o nuclear, es decir compuesta de padres e hijos e incluso, en ocasiones, únicamente madre e hijos. En otros 11 casos, el grupo de familia implicado en la actividad del comercio ambulante excedía el marco de la familia inmediata hasta abarcar otros parientes que se desempeñaban como ambulantes. En estos casos se halló que se dan no sólo relaciones de reciprocidad de mutuo apoyo en términos de tiempo de trabajo, sino también frecuentes relaciones de habilitación de mercadería y formas muy flexibles de crédito en pequeñas cantidades. En tercer lugar, en otros 14 casos se presentaron situaciones de relaciones económicas de diversificación o de integración al interior de grupos bastantes mayores a la familia inmediata, que en la mayor parte de los casos tenían residencia en común. En la mayoría de estos casos existía un miembro de la familia, generalmente el dueño de la casa, quien aparentemente organizaba el trabajo ambulatorio y demás actividades de sus parientes, a quienes alojaba gratuitamente en su domiciiio. Tiene cierto interés notar que, del total de los 39 casos citados, 30 eran migrantes de los departamentos de la sierra central y sur quienes

manifestaron tener parientes inmediatos (padres o hermanos) en ocupaciones agropecuarias en sus pueblos de origen. . Las categorías provisionales en cuestión son meramente descriptivas y no permiten obtener conclusiones en relación a los objetivos teóricos de la investigación. En la medida en que uno de estos objetivos se dirige al análisis de grupos económicos de base familiar en el sector informal urbano,una de cuyas actividades sería el comercio ambulatorio, podemos afirmar que la evidencia recogida no se contradice con esos supuestos. Incluso, al parecer, existen fórmulas aún más complejas en las cuales hallamos relaciones entre varios grupos familiares en ocupaciones especializadas integradas o simplemente diversificadas como quizá lo deja suponer el caso de una señora de 40 años de edad, vendedora ambulante, que tiene ocho hermanos de los cuales tres están en Lima. Los cinco restantes no migraron y se dedican al trabajo de la tierra, Uno,de los hermanos que vive en Lima es propietario de un taller textil cuya producción,ella y su esposo ofrecen al público como vendedores ambulantes.

Ciclos y formas de abastecimiento
Un ejemplo típico de relaciones de integración entre la actividad de ambulante y otra orgánicamente vinculada a ella radica en la función del abastecimiento de mercadería. Entre los casos de la muestra recogida, una importante proporción de los ambulantes entrevistados eran normalmente abastecidos en sus mismos puestos de trabajo, estables o móviles, por otros ambulantes-i~termediarios.que cumple^? la función vital del contacto entre el ambulante y el mayorista o fabricante. Tanto para el ambulante que es provisto en su puesto de trabajo como para el que realiza la función de abastecimiento para sí y/o para otros, nos estamos moviendo dentro de un ciclo corto de abastecimiento constantemente renovado, sobre una base casi diaria. Forman igualmente parte de este sistema generalizado de abastecimiento otros agentes de la producción y circulación que quedan, por así decir, más allá del intermediario-ambulante: la tienda comercial, el mayorista, el fabricante, o bien dentro de otra secuencia, el taller semiindustrial. Ya se ha señalado antes las ventajas que este abastecimiento de ciclo corto presentaría para la economía general en su conjunto, en tanto no necesita haber un capital comercial inmovilizado en stock de mercadería ni en instalaciones de capital fijo, permitiendo así la máxima tasa de ganancia posible para un capital industrial manufacturero con altos costos de producción, obligado a trabajar muy por debajo de su capacidad instalada a causa de la estrechez del mercado. En el otro extremo, desde el punto de vista del vendedor ambulante, el

4stem2 de abastecimiento de ciclo c o n o presenta i-mialmente venta-ias y par ias r&as :azones. Ai tener un flujo constante dentro del cual el ambuiante no u necesita inrnodkar s capital en siocks de mercaderías, y al no necesitar una p n inversión previa en instalación de puesto de ventano enfrenta riesgos excesivos. lo cual hace posible que la actividad de vendedor ambulante se- una aiti-tidad al alcance de los sectores de menores ingresos de la población migrante. En la medida en que este proceso de abastecimiento casi automático es facilitado por formas informales de crédito (en pequeñr! escala, pero muy difundido) no necesita haber un capital comercial importante para iniciarse en la actividad de vendedor ambulante. La información recogida de la muestra ha permitido establecer. siii embargo, que existen, aún cuando según parece eii casos miiioritariob. fu~nias sipificativamente diferentes de abastecimiento de mercaderias sobre la base de cic!os de mayor duración. Se ha podido detectar algunos casos de vendedores amoulantes que dependen en alguna medida de un ciclo de autoabastecimiento sobre una base anual. Los casos en cuestión se hallaban vinculados por procedencia a zonas rurales de la sierra sur con importante actividad ganadera de 3qiiénidos y ovinos: Juliaca, Puno. Según se ha podido comprobar. estos vendedores residen en Lima sólo durante los meses de Abril hasta Agosto. y en Puno el resto del año, ocupándose en actividades agrícolas, ganaderas. acopio de lana y tejido de prendas que luego traerían a vender personalmente en puestos ambulantes durante la estación de invierno en Lima. Tenemos pues aquí, igualmente, un caso diferente en lo que se refiere a la determinación del tiempo óptimo de trabajo, en el cual la actividad de venta ambulante se encuentra encuadrada dentro del costo de oportunidad del tiempo útil en actividades integradas verticalmente, en este caso, agricultura, ganadería, comercialización de lana y tejido artesanal. Todo ello ajustado a la vez al ciclo agrícola productivo y a la fluctuación estaciona1 de la demanda de prendas de lana, por medio de comercio ambulante. Cjizdiciones de mercado Continuando con nuestro esquema anotamos que otra de las variables independientes presentes radica en la cuestión de la fluctuación de las ventas Qer,:ro de ciertos ciclos periódicos -diario, semanal, quincenal-mensual, semestral- y la relación que éstos presentan con las decisiones de organización por parte de los vendedores ambulantes en términos de: a) Tiempo óptimo de trabajo, en relación con otras actividades alternativamente posibles.

Distribución del tiempo de trabajo entre diversos miembros del grupo familiar. Formas d e abastecimiento de mercaderías para la venta . c) Cerca del 500,h de los vendedores ambulantes censados por ME (1977) indicaron que trabajan más de 40 horas por semana en dicha actividad, y cerca del 30010, más de 50 horas por semana. Evidentemente resulta improbable que se trate aquí de una actividad unipersonal. Es verosirnii que en un importante número de estos casos el miembro titular cuente con cierta ayuda familiar que le permita. a su vez, obtener tiempo libre para dedicarlo a otras actividades. Igualmente, de hecho podernos asumir que el 50010 restante de los ambulantes censados en aquella oportunidad, que declararon trabajar menos de 40 horas por semana, dedican la parte restante de su tiempo a otras actividades. Una primera aproximación revelaría, entonces, que la labor de venta ambulante no es, para la gran mayoría, una labor unipersonal a tiempo completo. Una explicación de ello la podemos hallar probablemente en los ciclos de fluctuación periódica de las ventas, que en los momentos de menor afluencia de compradores, impone al trabajador hábil para desempefiarse en otra actividad un costo de oportunidad muy alto a su tiempo de trabajo como ambulante. De allí. igualmente, la conveniencia de emplear, si se cuenta con los medios, ayuda familiar (incluso infantil) cuyo costo de oportunidad en función de otras actividades económicas posibles resulta significativamente menor. La fluctuación de ventas. a que hemos hecho referencia a partir de la información recogida, parece presentarse ordenada a lo largo de una gradiente que atraviesa ios diversos ciclos superpuestos. Diariamente, por ejemplo, e1 punto más alto de la actividad cotidiana aparece concentrado en las últimas horas del día, de 5p.m. a 8 p.m. Semanalmente, éste se concentra especialmente en los 1 días viernes, sábados, domingos (los días lunes y jueves son menos relevantes que los demás por razones que no son claras). A partir de aquí existen dos corrientes que marcan, respectivamente. puntos altos dentro de un ciclo mayor quincenal o men~ual, relacionado con la gran afluencia de compradores. empleados y oficinistzs, que reciben sus sueldos en estas fechas. Más allá de esto, aiin, hay dos ciclos semestrales marcados por dos fiestas anuales: FiestasPatrias y Navidad, vinculadas cada una, -y en el caso de los ambulantes de ropa es especialmente importante- a las variaciones estacionales del verano y el invierno. Tal como se observa en la figura No. 2 en el punto alto de las ventas todos los tipos de estableeilmiento estarán en operación. En el extremo opuesto, es decir, en e1 momento en que coinciden los puntos más bajos de todos los ciclos sólo tenderemos a encontrar carretas en operación. Vinculando lo anterior a la determinación del tiempo óptimo de trabajo b)

puede sugerirse que, a lo largo del año, en la medida en que en ciertas semanas. fechas y horas, se superponen los momentos álgidos (puntos altos) de los diversos ciclos de fluctuación hasta culminar en cada semestre en ia "feria" estacional respectiva. la estimación subjetiva del costo de oportunidad del en tiempo de trabajo amb~lante, función de otras actividades complementarias posibles, variará igualmente a lo largo de los ciclos semestrales siguiendo la misma pendiente definida por los ciclos de fluctuación de las ventas. Ello conllevará, por ejemplo, en las épocas de baja, según los casos. la restricción del tiempo de trabajo e incluso el abandono temporal de la actividad; y en las épocas de alza un incremento general del tiempo de trabajo total y un incremento igualmente en el empleo de mano de obra familiar.

FIGURA 11 CORRESPONDENCIA ENTRE CICLOS DE VENTAS Y PRESENClA DEL ESTABLECIMIENTO EN FUNCIONAMIENTO

Fluctuación de
las ventas

Tipo de establecirnien to

PUNTO ALTO

+ + + +

M

P

T

C

Nota.

PUNTO BAJO Sem (semanal) M (marchante); P (paracaidistas); T (tablero) C (carreta)

En este artículo hemos presentado un hipotético esquema interpretativo de la estructura socio-económica del comercio ambulatorio de ropa de 1á ciudad de Lima. Para ello iniciamos nuestro análisis estudiando a los vendedores ambulantes como parte constitutiva del sector económico informal urbano y poseedores de una racionalidad económica propia. Como resultado preliminar de nuestras investigaciones liemos sugerido que el tipo de establecimiento en el que los vendedores ambulantes de ropa expenden sus productos está condicionado por tales variables como la tenencia del lugar de venta, ciclo biológico familiar, estrategia económica familiar, capitalización, ciclos de abastecimiento, fluctuación de las ventas, costos de oportunidad y grado de represión en la zona de trabajo; existiendo variaciones en la importancia relativa que cada una de estas variables asume en cada caso concreto. Sin embargo, la profundización de este esquema hipotético la reservamos para un próximo trabajo.

NOTAS Deseamos expresar nuestro niás profundo reconorimiento a nuestro alumno Aldo Fuentes por su valiosa y oportuna colaboración en las diferentes etapas del trabajo de campo y por sus continuas críticas constructivas a este artículo. Igualmente debemos agradecer a Sonia Agüero, Carmen Salazar y María Julia Ubillús. quienes de una manera u otra colaboraron durante esta primera etapa de la investigación (Julio-Diciembie de 1978). Para referirse a dicho segmento poblacional se ha utilizado también conceptos tales como el de sector marginal, ejército industrial de reserva. Nosotros, provisionalmente preferimos emplear en este trabajo el concepto de sector económico informal urbano para destacar la forma particular de organización de la actividad económica familiar entre los vendedores ambulantes de ropa del distrito de El Cercado de la ciudad de Lima. AGn no tenemos elara la relación de evolución que pueda haber entre un estrato superior de la escala y la categoría de vendedor ambulante "mayorista" o vendedor ambulante "intermediario" -el que abastece a varios vendedores ambulantes-, ni tampoco la medida en que esta presunta evolución pueda significar el paso hacia niveks cualitativamente distintos de organización de la actividad económica familiar, t k como la canalización de mano de obra familiar hacia otras actividades as económicas o hacia formas de capitalización social tales como, por ejemplo, la educación superior de algunos de sus miembros. Luis Soberón -comunicación personal- nos sugiere que debemos estudiar si el ciclo que proponemos sólo se da en áreas de comercio ambulatorio establecido, como a$ caso de las dos áreas que estudiamos (ie., Mercado Central y Plaza Unión) O si también se presenta en áreas de expansión del comercio ambulatorio, donde quizá 10s vendedores ambulantes pueden saltar las etapas propuestas o adoptar nuevas modalidades. U n caso interesante se presenta en una de las áreas de parquímetros del Mercado Central de Lima donde cada vendedor ambulante arrienda el área ocupada por un

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vehículo a lo krgo de su jornada de trabdo. En este trabqjo lIimamos grupo familiar extenso o ampliado a un grupo de personas vinculi&r por rciaciones de parentesco conungdneo o d e afmidad que incluye a hijos casados w n SUS respectivas esposas e hijos, al interior del cual se dan relaciones de económicas de prestación & trabajo no a~ahriado,ylo circulación de bienes,ylo de rervicros, sin mediar compensación monetaria. Somos conscientes de las Limitaciones que encontramos a1 querer delimitar en esta primera etapa de nuestro trabajo el concepto de grupo funiiii.

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LOS CAZADORES DEL ANTIGUO PERU: ECONOMIA Y RITUAL DE LA CINEGETICA PRECOLOMBINA
Luis Millones
Introducción
La información usual sobre el Tabuantinsuyo nos ofrece la versión de una sociedad básicamente agrícola y parcialmente ganadera. Ocasionalmente se suele mencionar a los pescadores, en especial cuando se habla de las costas del Pacífico, su actividad, sin embargo, ha recibido poco reconocimiento cuando las evidencias provienen de tierra adentro. Igual sucede con la caza en la bibliografía científica del presente siglo, y a pesar del considerable avance a partir de los años 60, la cacería se mantiene a la sombra del conocimiento del pasado andino. La impresión que normalmente presentan los estudios contemporáneos, es que la actividad cinegética fue preponderante en las primeras fases del desarrollo cultural y que paulatinamente pasó a un segundo lugar. Tal presunción.se basa en la mayor productividad a la que paulatinamente se tuvo acceso, cuando se llegó al conocimiento de las técnicas agrícolas. Ellas, sumadas a la ganadería, resultaban mucho más apropiadas que la caza o recolección para el mantenimiento de sociedades complejas, con poblaciones cuyo número obligaba la organización y reserva de alimentos en cantidades considerables. Por otra parte, las fuentes sobre el incario hacen referencias m& bien escuetas sobre la caza. Aparte del muy publicitado sistema de batidores conocido como chacu, poco se dice sobre cazadores y sus presas en épocas previas al contacto europeo. El presente artículo, pretende ofrecer evidencias sobre esta actividad, así como el carácter de su inserción en sociedades complejas. En razón en de nuestra documentación, nos ~oncentraremos el período que va entre 1200 I 1532, que conesponde al surgimiento y hegemonía política de los h a s , y pero creemos que la propuesta presente es igualmente d i d a , por lo menos, hasta el imperio Huari ( k 1500D.C.). La caza llegó con los primeros habitantes de América. Quienes cruzaron el

estrecho de Behring, traían yat el senda apaejo de :o que se ha üamado cultura de los &-dores inferiores. "El utillaje recobrado (por los arqueólogos) es fundamentalmente de material liticc. con tipos de artefactos elaborados exclusivamente por percusión directa, con algunos instrumentos grandes y toscos del tipo de machacadores, lascas grandes y, a veces también, nódulos y laxas de trabajo bifacial burdo, del tipo hacha de mano" (Berdichewski 1967: 131). A continuación a través de un larguísimo período. cazadores y recolectores penetraron en el continente dejando tenues rastros, apenas reconocibles,de su paso. En lo que se refiere a Sud América, es claro que "el territorio alto andino ha constituido, la principal ruta de los primitivos pobladores, que venían persiguiendo a los elementos de la fauna periglacial de los Andes, rica en grandes herbívoros" (Cardich, 1958: 9). Caza y recolección no son sólo actividades de subsistencia, presuponen 9 también, modos de vida que acompañan a la economía generada de tal manera. Es así como los diferentes grupos sociales, desprendidos a lo largo de las migraciones iniciales, desarrollaron formas culturales que de algún modo reflejaban las ansiedades y preocupaciones de sus actividades predominantes. Y aquí conviene remarcar algunas características: cazar presupone la abundancia y proximidad de las presas, a su vez la necesidad de que se renueve el stock capturado y beneficiado. Cazar depende también de la habilidad de los hombres y la perfección de sus armas. Finalmente la caza, y esto lo sabían muy bien quienes la practicaban, presupone la presencia de dos clases de actores (el cazador y la presa), pero de papeles intercambiables. No sólo porque se podía terminar siendo presa del aniinal cazado (algo más o menos improbable con la fauna sudamericana), sino en el hecho de que perseguir a un animal implica el conocimiento preciso de su conducta y el reconocimiento de sus hábitos y psicología. En pocas palabras, implica una cierta identificación con ambas partes del evento. Como se puede observar en el párrafo anterior, la mitad de las condiciones exigidas al cazador, están fuera del alcance de sus facultades. Y las otras requieren un cuidadoso adiestramiento y una capacidad de observación que van a depender, en mucho, de la experiencia cotidiana, que finalmente es guardada por los mayores del grupo, es decir quienes han sobrevivido los azares de esa existencia. No puede sorprendernos que shamanes y rituales tuvieran importancia considerable y responsabilidades específicas en- las sociedades de cazadores desde el poblamiento de América. No es extraño tampoco, que economías rudimentarias sostuvieran rituales costosos y complicados que permitirían la afluencia de animales y la fortuna de hallarlos y conseguirlos. Parece improbable que este rico mundo sobrenatural desapareciese con la evolución de las formas
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políticas y económicas en el área andina. Todo lo contrario,la propia lógica conservacionista del fenómeno religioso, y el interis de las sucesivas clases gobernantes debieron alentar la preservación, por lo menos parcial, de ansiedades y rituales heredados de tiempos ancestrales. Hasta el aiio 4000 A.C. aproximadamente, los cazadores y su niundo parecen haber sido dominantes en esta parte del continente. A partir de esta fecha, si nos guiamos por el testimonio de los arqueólogos, el desarrollo y expansión de la agricultura subordinó a los cazadores, por lo que venía a reemplazarlos, como sustento de una sociedad diferente. Hasta aquí hemos seguido, sin mayores reparos lo que parece una línea evolutiva del desarrollo de las actividades económicas, a partir del poblamiento de América. Queremos agregar, sin embargo, que el descubrimiento y progresiva complejidad de las actividades agrícolas, no descartó la caza, ni desprestigió totalmente su valor ritual. Todo lo contrario, hay evidencias de que justamente, en lugares donde cazar no era necesario para el sustento comunal, se mantuvo la actividad, o se buscaron sus productos. porque proveía de elementos culturales y ofrecía motivos simbólicos a la clase gobernante. El ejemplo de los Incas es perfectamente representativo de tal situación. Los cazadores del Sol Como todavía no tenemos el mapa de los recursos naturales precolombinos, no nos es posible identificar las zonas donde la fauna fue objeto de las actividades cinegéticas. No obstante, es posible reconocer, a través del tributo, contribuyentes al esraao incaico que pagaban sus impuestos en piezas cobradas en el ejercicio de la caza. Tal es el caso de los pueblos de las orillas del Titicaca. A lo largo del documento de Chuquito (Diez de San Mig~el,1964:85,117)hay numerosas referencias del pago que se hacía en pieles, carne seca o plumas, que posteriormente eran recogidas por los oficiales de la burocracia incaica. La misma zona proveyó el vocabulario de Bertonio (1956: 107, 354,361,456) de una nutrida relación de términos aymara referidos a la caza, donde se detecta la complejidad de las operaciones que involucraba tal actividad. Algunas otras áreas de explotación cinegética están mencionadas en una temprana prohibición de la Corona española donde se lamenta la depredación del ganado precolombino. EI documento nos habla de los repartimientos de Andamarca, Yauyos, Cajarnapx, Sacad, Parinacochas, Huancas y especiaimente Lucanas (Millones 1975: 65-66). Sabemos también que la caza de vicuila era practicada en las alturas de Andahua por el año de 18 13, donde se usaban todavía implementos precolombinas (Millones 1971). Además, por el empleo de productos seiváticos, podemos inferir

que también .se cazó activamente en As laderas orientaies de los Andes. aunque no tenemos lucaiización especifica de Ics centros que provehn a la capitd del imperio. Estamos seguros que futuras investigaciones proveerán un mayor número de zonas donde la caza mantenía un pa-pel importante en la economía (cotidiana o ceremonial). En relacijn con esto ha debido apareur, paulatinamente. un interés por reservar cotos de caza, donde cada comunidad (o un conjunto de las mismas, como el caso de Huarochirí) mantenía el control territorial p a n asegurarse los beneficios de la fauna comprendida en el mismo. Las fuentes documentales nos indican que el Tahuantinsuyu estatizó tales recursos, declarando ilegal el ejercicio de la caza sin su consentimiento(Cobo,1964: 123). Naturalmente, es difícil aceptar esta versión, lo más probable es que los Incas respetasen la habilidad de los profesionales, de aquellos pueblos de tradición cazadora, y se contentasen con especificar las piezas con que se completaba el tributo que les imponían. Con respecto a la práctica efectiva, las fuentes nos hablan de dos sistemas comunitarios y menciona veiadamente un tercero. al que podríamos llamar especializado, y que más bien podría identificarse con el ejercicio profesional, con personas y equipamiento dedicado de manera más o menos exclusiva. Empezaremos por mencionar los sistemas comuntarios, de ellos el más conocido es el chacu, gracias a la excelente presentación de Garcilaso (Libro VI, cap. VI). De acuerdo con la misma, cuando llegaba la estación propicia, el Inca en Cuzco (y sus oficiales en las diversas provincias) inauguraba ta temporada, presidiendo una cacería. 'En ella participaba un crecido número de batidores, quienes cercaban a los animales silvestres de una zona determinada, hasta que practicamente los cojían con las manos. Normalmente las presas capturadas por el chacu eran en su mayoría caméiidos. venados y algún otro mamífero de menor alzada, sin faltar pequeños carnívoros que también caían en la redada. De acuerdo con el cronista, una vez terminada la caza, se procedía a seleccionar los animales que debían ser sacrificados, dejando nuevamente iibres a hembras, crías y sementales escogidos. Previamente se trasquilaba a los que poseían lana aprovechable, y se eliminaba a los depredadores que competían .con los cazadores. Como muchas otras actividades, el chacu había sido recogido por los Incas de una práctica comunal largamente documentada, por ejemplo en Huarochiri (Aviia 1966: 79). Preocupado por los shamanes que acompaiiaban la cacería comunal, el padre Avila describió la concurrencia de tres pueblos (Checas, Chauti y Huanri) que se unían para celebrar la fuerza de Tutayquiri, uno de los hijos de a Paricaca, la divinidad regional. El plato fuerte de l celebración era dicha cacería,

en la que intervenían todos los hombres hábiles de las tres comunidades. Se trataba de conformar un gigantesco chacu, que se desplazaba por el territorio de las mismas, mientras que en cada pueblo los esperaban los no participantes (ancianos, mujeres y niños pequeños), con viandas y bebidas. Durante todo el evento, tenían lucida actuación los huacasa (Avila 1966: 101), sacerdotes de Pariacaca, quienes controlaban y dirigían el ritual apropiado para el correcto funcionamiento de la fiesta. Naturalmente. el chacu no era la Única oportunidad de cazar, básicamente ésta era una actividad que se ejercitaba todo el ano. Pero la caza cotidiana se reservaba para aves, viscachas y algunas otras piezas menores. Quienes la practicaban eran jovenes que Guamán Poma (1936: 209) y Murúa (1964: 8 2 ) ubican en "calles", es decir, períodos de infancia o adolescencia, menores de veinte años. En los dibujos del cronista indígena aparecen los jóvenes cazando con redes y Iihuis (boleadoras) a la vez que desempeñan otras labores, casi siempre de pastoreo (Guamán Poma 1936: 204). Ello no quitaba seriedad a la tarea. ya que había que cumplir con un número determinado de presas, que a la larga -sumados los estuerzos de la juventud de las comunidades- se constituía en tributo. Caído el Imperio, se mantuvo el pago de la contribución con aves (perdices parece ser el ejemplo más común) obtenidas l o r el mismo procedimiento (Diez de San Miguel 1964: 204). Nos resta una palabra con respecto a los cazadores profesionales. Su existencia está documentada en los diccionarios de Bertonio (1956: 107) y Gonzalez Holguin (1952: 440) y de manera explícita en varios cronistas de los siglos XVI y XVII (Murúa 1964: 87; Matienzo 1967: 276). La denominación genérica en aymara parece haber sido chuquila, que además de servir de nombre al oficio de cazador, se usaba también para designar a los ayllus que practicabac dicho arte, aunque el texto de Matienzo sugiera además, ciertas connotaciones étnicas. Diez de San Miguel (b964: 312) ubica uno de estos ayllus en Chuquito, donde el ejercicio de la caza había enriquecido a su curaca. Matienzo los coloca junto a los uros, juzgando que ambos grupos "son inútiles para cosa de trabajo", resaltando lo que el considera su carácter idolátrico. Lo que hemos llamado calidad profesional de los cazadores, resulta obvia en las descripciones que se hace de ellos, que siendo someras, son también concluyentes en afirmar su alto nivel de especialización. Murúa los incluye en una lista donde va enumerando los "oficios" que se ejercían en el Tahuantinsuyu: Indios cazadores, que cojían huanacos, vicufias y venados. Otros cazadores de cuyes, viscachas y de diferentes animalejos. Otros indios, cazadores de pájaros y de aves de volateria" (1964: 87). Los chuquila parecen haberse destacado especialmente en la caza mayor ("ganado bravo" dice Matienzo),

circunstancia en la que el empleo de trampas era uno de los recursos más corrientes (Millones, 1475: 56). Los otros tipos de caza debieron ser cumplidos con mayor frecuencia por los jóvenes de las "calles" de Guamán Poma. Tal como se desprende de las páginas anteriores, la caza era una actividad. a no d i o presente, sino en uco constante, duiante los días del Tahuantinsuyu. L finalidad -muy lejana de aquellos tiempos de los cazadores- se puede descubrir en la calidad y volumen de las presas: la gran mayoría eran aves, básicamente buscadas por su plumaje. Esto se debe a las exigencias que hacía la nobleza incaica, para cumplir con su boato y las ceremonias religiosas. ya que en vestidos y ofrendas se consumía una enorme cantidad de plumas. Las floridas descripciones de Cristóbal de Molina sobre la vida ritual del Imperio (1959: 5 1,82,84,86; véase también Guamán Poma, 1936: 138, 140, 147 y Avila, 1966: 209, 211), nos dan una idea de las necesidades rituales de este material, que servía para confeccionar vestidos, alfombras, sombrillas. etc. etc. de uso privilegiado. También se solía esparcir en el suelo, al paso del Inca o podía quemarse como incienso a los dioses del panteón imperial. Se puede redondear el retrato de la situación, con lo que dice un testigo presencial de la caída del imperio: Pedro Pizarro. Al revisar algunos depósitos cuzqueños, los encontró repletos "de unas plumas tornasol verde dorado", el material ya estaba hilado y envuelto en carretes de maguey, listo para ser empleado en la confección de ropajes o alfombras. El texto trasluce el asombro del soldado por el número de avecillas sacrificadas, para llenar los depósitos en mención. Asombro que compartimos, ya que se trataba de plumas que "crían estos pajaritos solamente en el pecho", y conste que nos estamos refiriendo a una variedad de colibríes (Pizarro, 1944: 85). Como es de presumir, el uso ceremonid de las plumas no fue irivcntado por los Incas. En el mitológico arribo de Nailamp, a las costas de t.:,,iioayeque, figura un funcionario llamado Llapchiluli "que labraba camisetas y ropa de pluma. . . por lo que era muy estimado por su principe (Cabello, 1951: 327). Obviamente, su valor ceremonial debió ser largamente anterior a los reinos de la costa norte. Representaciones cerámicas de la misma zona empyan su antigüedad hasta períodos muy remotos, y si nos guiamos por la informaciOn etnográfica, las plumas debieron ser parte de la parafernalia de los primeros shamanes, que se desplazaron con los cazadotes de las primeras épocas. Para finalizar es necesario incluir una forma de actividad cinegética que podríamos llamar "deportiva". De acuerdo con el padre Murúa (1946: 87, 94, 95), en los alrededores del Cuzco existía un parque exclusivo donde se colocaban venados, vicuñas y otras piezas inofensivas, con el sólo objetivo, de servir de pren una cacería ficticia o m s bien de recreo señorial. Como es fácil de á

imaginar, este "deporte" implicaba no sólo la consecución de las víctimas, sino también su transporte cuidadoso, desde sus regiones de origen. Trabajos con los que debieron estar familiarizados los cazadores y quienes hacían el acarreo de las bestias, ya que de la misma manera se surtía el zoológico imperial (Guamán Poma 1936: 330, 336), poblado por animales de todos los rincones del Tahuantinsuyu . Aunque no es el objeto de este artículo, vale decir que sdbreviven muchos aspectos de la caza tradicional. Todavía hoy se deslumbran aves encendiendo fuegos al costado de los árboles donde descansan por la noche. Todavía hoy, cazadores con armas de fuego cumplen con el "pago" ritual a los Apus para que les permitan cazar de "sus ganados". No se ha perdido, pues, todo el saber de loa cazadores precolombinos. con sus rezagos, nos queda, la inmensa tarea de reconocerlo y estudiarlo.

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CAMPESINADO Y MIGRACION EN UNA SOCIEDAD DE ENCLAVE
Pilar Campaña Rigoberto Rivera

Introducción
Desde hace unas décadas la Antropología Social ha venido desarrollando y confiriendo mayor importancia a los estudios sobre campesinado debido a que casi las tres cuartas partes de la población mundial pertenece a esta categoría, y también porque su tradicional objeto de estudio -las sociedades tribales- en su mayoría han sido transformadas en campesinas e incorporadas al proceso socio-económico mundial. Estudiar el campesinado obedece también a la necesidad de entender ciertos problemas del desarrollo de los países del Tercer Mundo, en donde éste es el grupo social numéricamente dominante sobre un proletariado aún incipiente y burguesías industriales débiles. En los intentos por elaborar una teoría del campesinado y de las 'sociedades campesinas' han sido importantes los aportes de Marx (1 852), Lenin (1899), Chayanov (1925), Wolf (1966), Shanin (1971), Arnin (1975), quienes, entre otros varios autores, han contribuido a dar pautas para esclarecer algunos problemas de la presencia y persistencia del campesinado en las sociedades actuales. Por otro lado, desde los primeros estudios antropológicos sobre campesinado en América b t i n a , se ha puesto especial énfasis en la elaboración de un modelo de la sociedad campesina como un grupo que comparte costumbres Y formas de vída que lo hacen diferente a la sociedad 'indígena tradicional' y de la sociedad urbano-industrial (Wolf 1966), pero que no obstante "carries over into contemporary society specific elernents of a different, old'er, social structure, . economy and culture" (Shanin, 1971: 244). También en base a una definición apriorística del campesinado, como grupo social característico del modo de producción feudal insertado en la sociedad capitalista, ciertas comentes marxistas contemporáneas, han explicado

su presencia acíuai elaborando el concepto de 'articulación de modos de producción', en donde el ca;npesinado a asimilado a un supuesto modo de producción feudal o bien pecapitalista que se articuia y subordina al modo de producción capitalista dominante en una formación social concreta (Balivar, 1968; Hamecker, 1971;Laclau, 19 13). L teoría de la articulación supone varios modos de producción, cada iino a de ellos con una dinámica económico-social y altura1 autoantrada1, rearticulados por el modo de producción capitalista por lo menos a dos niveles de la estructura social: 1) a travks del Estado coercitivo que impone cierto grado de institucionalidad sobre la eaructura social del campesinado, y 2) por las relaciones de mercado que extraen ganancias en el intercambio desigual que se establece entre la venta de productos manufacturados caros y la compra de excedentes agrícolas baratos. Al contrario de las dos posiciones anteriores, en este articulo queremos encarar el estudio del campesinado desde la perspectiva de su inserción contínua en el desarrollo de una economía que, desde sus inicios, ha estado orientada a la extracción de materias primas para la exportación y donde el desarrollo de la industria y la agricultura para el. consumo interno tienden a un estancamiento relativo. Evidentemente hay grandes diferencias entre el período inicial del capitalismo y la actual vigencia del capitalismo'monopólico pero, si bien estas distintas etapas han alterado también las relaciones sociales de producción en lz periferia, hay, no obstahe, una continuidad estructural del campesinado como un factor clave en el desarrollo de la economía capitalista en la mayoría de los paises periféricos. El carácter específico, y en cierta medida constante. que adquiere el capitalismo en estos países consiste en el desarrollo de enclaves de producción -minería y plantaciones- en directa vinculación con la presencia de un sector campesino que está obligado -por métodos coercitivos como la mita minera o por sistemas más sofisticados como las políticas de resebaciones en Africa u otros sistemas legales de tenencia de tierras que favorecen la extrema minifundizzción- 2 servir de mano de obra barah y ru?erexp!otada2. Comúnmente la noción de enclave se ha utilizado para designar un tipo de gran empresa cuyo objetivo es la extracción de materia prima para la exportación y su actividad está orgánicamente poco relacionada con el resto de la estructura económico-social de la región y del país, es decir, estas empresas son visualizadas como autárquicas en su desenvolvimiento. Al contrario, nosotros entendemos al enclave "como un complejo de empresas cuya tecnología y formas de organización de la producción son distintas a las prevalecientes en un área dada pero cuya mano de obra es obtenida de la población campesina y su objetivo de

producción se orienta a la exportación. L principal característica de los enclaves a es que no producen un desarrollo global a nivel regional ni una consolidación de inversión en áreas de producción distintas del enclave. Es más, la presencia de los enclaves va a consolidar y reproducir constantemente a un campesinado que le proporcione la mano de obra necesaria" (Campaíia-Rivera, 1978: 77). A nivel regional se crean un conjunto de relaciones económicas y sociales condicionadas por la actividad del enclave pero que forman parte indisoluble de su desarrollo y funcionamiento. En el caso del Perú, el campesinado de las haciendas tradicionales y de las comunidades se insertan en este proceso de expansión del capitalismo mundial de enclaves de producción, los cuales, contanto con el apoyo de Ias clases dominantes y del Estado, han transformado a un sector importante del campesinado en una población que es parcialmente expulsada de la tierra y que debe buscar parte de su sustento en el trabajo salarial que sólo está disponible en ¡os enclaves extractivos o sectores capitalistas netos. Un aspecto importante de este sistema, y en cierto sentido crucial, es que esta población parcialmente expulsada del campo debe reforzar su vinculación con la tierra cuya producción en adelante le servirá como complemento y seguro ante sus inestables ingresos salariales. En los países periféricos, la articulación entre campesinado semiexpulsado de la tierra y sectores extractivos, es distinta y original respecto del proceso de descampesinización sufrido en los países capitalistas centrales; en estos últimos "la acumulación de capital que aquí funciona hace que aumente en términos absolutos la demanda respecto a la población rural. Al mismo tiempo hace que una parte de la población rural se vea desplazada hacia otro tipo de actividades productivas" (Marx, 1971: 544). En este desarrollo, los pequeños propietarios se vieron expulsados totahnente de sus tierras y pasaron a constituirse en la mano de obra necesaria para el funcionamiento y desarrollo de la industria, pasando, los sobrantes a constituir el ejército industrial de reserva. Este último fenómeno se debió a que "La acumulación capitalista produce constantemente, en proporción a su intensidad y a su extensión, una población obrera excesiva para las necesidades medias de explotación del capital, es decir, una población remanente o sobrante" (Marx, 197 1: 533). Esta población remanente está en función de las oscilaciones de la oferta y la demanda de fuerza de trabajo en h industria. En el inicio del desarrollo del capitalismo en Inglaterra y en otros países europeos -etapa mercantilista pre-industrial- la incipiente clase obrera tuvo necesidad de conservar por largo tiempo sus lazos con la tierra, de la cual obtenía parte de su sustento (Anderson, 1971); pero una vez constituido completamente

el sistema capitalista, el campo se convirtió en el abastecedor de materias primas para la industria -lana principalmente- y por lo tanto la fuerza de trabajo debió ser proletarizada, urbanizada, mantenida y reproducida exciusivamente por la industria. Este proceso repercutió en el sector agrario absorviendo al campesinad o hasta su desaparición y transformando la estructura agraria según un esquema capitalista neto. En el proceso de desarrollo capitalista "Asumir el costo de mantenimiento y reproducción de esta fuerza de trabajo -dice Meillassoux- se convirtió en un problema de nuevo tipo" (. . .) resuelto "por la puesta en marcha de mecanismos de nivelación, cada vez más perfeccionados y adaptados, a medida que el proletariado se integraba más completamente en las relaciones de producción capitalistas. La caridad, la asistencia pública y, finalmente -mientras los obreros ensayaban diferentes fórmulas mutualistas- el seguro social" (Meillassoux, 1977: 153). Sin embargo en el desarrolio del capitalismo periférico, en donde prevalece una economía de enclave -como es el caso del Perú- ha sido necesaria la presencia de una población que sólo en una mínima parte se convierta en ejército industrial de reserva y/o en una superpoblación relativa3. L presencia de esta superpoblación relativa en el Perú ha sido ya a puntualizada por L. Mármora (1975) quien sostiene que este es un fenómeno generado durante este siglo por la introducción de una tecnología más avanzada en el campo o por el desplazamiento de algunos trabajadores debido a la utrlización más intensiva de la fuerza de trabajo. Al revés de Mármora -cuyo análisis supone un proceso de descampesinización total según el modelo inglés ejemplificado por Marx en "El Capitalmpostulamos que la generación de superpoblación relativa y un ejército industrial de reserva es fenómeno de nuevo tipo en el caso que estamos analizando. En efecto, en el Perú la población campesina potencialmente asalariable es sólo parcialmente descampesinizada y únicamente en una parte es expulsada completamente del sector agrario. Es este último grupo el que pasa a constituirse en superpoblación relativa y10 en ejército industrial de reserva. Lo particular del Perú es que, a pesar de que parte importante del campesinado ha estado vinculado al trabajo salarial por más de 4 siglos, éste no ha podido cortar completamente sus vinculaciones económico-sociales con la tierra. Durante su ausencia -ya sea por aííos o estacionalmente- la tierra ha seguido siendo trabajada por otros miembros del núcleo familiar. Así, la economía domdstica y el p p o familiar campesino han aportado a la economía global, no sólo con la fuerza de trabajo necesaria, sino además, han contribuido a cubrir una parte importante de la alimentación de la fa& y a cumplir con el

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rol estratégico de la reproducción de la mano de obra sin costos y fuera del ámbito especifico del enclave y del Estado. La comunidad campesina ha sido, por lo tanto, un factor decisivo en el desarrollo de la economía peruana en tanto ha subsidiado a las grandes empresas al absorber parte de los costos directos de las familias y al servir de soporte socral y económico de un sector importante de la población desplazada de la actividad salarial. Este subsidio se hace efectivo además indirectamentee, en las comunidades organizadas para efectivizar obras públicas tales como caminos, puentes. escuelas, postas médicas, etc. Meillassoux y otros autores han puntualizado algo similar para Africa, en donde el fenómeno se presenta, sin embargo, con características más dramáticas: "Después de diversas fórmulas de explotación (. . .) se ha elaborado una política colonial que saca partido y organiza las capacidades productivas de la economía doméstica. A diferencia de otros modos de producción, la comunidad doméstica podía ser mejor explotada, a mediano plazo, por medio de su preservación que mediante su destrucción" (Meillassouq, 1977: 157). Por su parte De Janvry (1976: 22), analizando las plantaciones y haciendas tradicionales latinoamericanas, sostiene que el sector campesino tradicional contribuye eficazmente al funcionamiento de estas grandes empresas, pues su trabajo estaciona1 permite bajar los salarios a niveles inferiores a los necesarios para mantener, durante todo el año, a la familia de los peones, porque parte de su alimentación ya está asegurada por la agricultura minifundista tradicional. La relevancia para el análisis del caso peruano es que nos permite examinar el fenómeno en el largo plazo, como una constante durante todo el proceso de instalación y desarrollo de la formación social capitalista. La preservación y consolidación de la estructura agraria peruana -comunidades campesinas y haciendas tradicionales- se ha visto así Ligada a la continuidad de los enclaves y otros sectores de la economía y, consecuentemente, el proceso migratorio circular por trabajo salarial ha sido históricamente el factor central del desarrollo de su estructura social y económica. La integración, como sistema de explotación, entre el sector agrario y la economía de enclave ha sido clara y precisa en la región central (Long-Roberts, 1977; Laite, 1977; Campaiía-Rivera, 1978), pero existen indicios consistentes de que una situación similar se ha dado en todo el país. "vicos4 -dice Martínezantes de que los colonos la compraran, era arrendada de la Beneficencia Pública de Huáraz, no para obtener renta de la tierra, sino de los colonos que eran enviados a trabajar a la costa, o a otras haciendas o a los centros mineros, cobrando el arrendatario el salario que le correspondía" (Martínez, 1968: 57). Con ésto los colonos eran doblemente explotados: en el centro laboral y por los 'hacendados 'tradicionales'.

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Así mismo Gloria Caray (1973). en base a un minucioso análisis de ingresas y consumo a nivel funiliar, hizo un estudio de la economía campesina de Cajamarca, acunando el concepto de 'campesinos a tiempo parcial' dado que las 3 cuartas partes de sus ingresos provenían de las actividades salariales fuera de la agricuhura. También en base a una exhaustiva recolección de datos, Franco y Vásquez dicen que en el grupo de campesinos minifundistas -que constituyen el 73.50 /o de todos los propietarios de tierras en los departamentos de Cajamarca y L Libertad "La generación de sus ingresos se realiza en un bajo porcentaje en a las actividades agropecuarias, en realidad muchos de sus miembros sólo tienen una ligazón residencial con el medio rural; la mayor parte de su ingreso se genera a través de la venta de su fuerza de trabajo y en actividades que se concretizan fuera de su unidad productiva (. . .) más de un 80010 de sus ingresos es de naturaleza monetaria; pero a pesar de lo cual se puede constatar una presencia muy grande de elementos socio-culturales tradicionales" (Franco y Vásquez, 1974: 19-20). También Bertholet señala que en el área de Puno sólo un 26010 de la población campesina vende productos en el mercado pero el lOOo/o compra en el mercado con dinero que es obtefiido de otras fuentes. Este autor concluye que "en base a estas evidencias estamos razonablemente seguros de que para un porcentaje bastante grande de la población la agricultura y la crianza de ganado ni proporciona una ocupación a tiempo completo ni garantiza siquiera una vida aceptable dentro de los bajos niveles existentes" (Bertholet, 1969: 103). Es claro entonces que el campesinado peruano en general5, si bien es mantenido en el campo está lejos de la autosubsistencia, por lo cual ha debido integrarse, desde muy temprano, a las relaciones de trabajo salarial o, como lo veremos más adelante, diversificar su economía hacia el sector terciario. En este sentido coincidimos con Franco y Vásquez en que "la mayor parte de los científicns sociales han calificado la economía campesina de las áreas periféricas como una economia de subsistencia con UM serie de características que se refieren al grado de autoconsumo, a la débil relación con el mercado, el grado de desarrollo de tecnología, etc. En general estas afinaciones encuentran su correspondencia red cuando se trata de l actividades agrícolas y pecuarias, a pero parecen resultar inadecuadasen lo que se refiere a la economía campesina en su conjunto" (1974: 22). L evidencia de la inserción continua del campesinado peruano en la a economia extractiva, queda de manifiesto en las dos partes siguientes de este a artículo. L 1 Parte corresponde a un análisis hecho por P. CampaíIa del proceso migratorio de la fuerza de trabajo en las comunidades de la zona del Mantaro. En la 11 Parte, R. Rivera toma como ejemplo el Valle de Chancay y analiza su

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desarroUo histórico y la estructura socio-económica actual de 3 comunidades: Pacaraos, Lampián y Huayopampa.

PRIMERA PAR TE (*)
El 6arnpesinado en una Situación de Capitalismo Mercantil
La economía colonial impuesta por los espaiíoles en América se orientó principalmente hacia la extracción de minerales (plata y mercurio) y secundariamente a la producción agrícola y ganadera. Las provincias de la Regijn Central del Perú -Cerro de Pasco, Canta y.Hcancavelica- contaron en esta época con importantes yacimientos de plata y mercurio y, junto con las minas de plata de Potosí en Bolivia, fueron durante dos siglos los centros de trabajo y producción más importantes de América del Sur. La mano de obra ocupada en estas activiáades fue casi totalmente indígena. Sin embargo esta mano de obra no vino voluntariamente a trabajar en las zonas de producción minera. Los españoles tuvieron que romper la eionomia - 7 ; ~ n h n3!iva mediante métodos compulsivos para asegurarse un abastecimiento continuo de la fuerza de trabajo necesaria para la producción minera. Como forma de regular el acceso y abastecimiento de la mano de obra indígena al sistema minero, por medio de las medidas legales establecidas por el Código de Minería del Virrey Toledo en 1570, se establecieron los Pueblos Reales y Comunidades de Indios. La población nativa fue reasentada en territorios más reducidos, como una forma de presionar a los indígenas a buscar una parte de sus ingresos en las áreas de la minería, a la vez que dejar tierras libres para la instalación de empresas agrícolas manejadas directamente por los conquistadores. La compulsión sobre la población indígena parair a trabajar a las minas se viÓ complementada por un incremento en las cuotas obligatorias de fuerza de trabajo bajo el sistema de la mita, que fue ocupada directamente en la minería y en las explotaciones agrícolas, y en la aportación de labor para los &rajes6. Correlativamente a estas medidas se instauró un pesado sistema de tributo en bienes (textiles, ganado, alimentos, etc.) y de impuestos en dinero, alcanzando este último rubro hasta un 75010 del total del valor de las imposiciones tributarias. Los cuevos pueblos o comunidades creadas en las áreas de reducción de la población nativa fueron los encargados, a travCs de ciertas organizaciones internas semi-autónomas, de regular el abastecimiento de la mano de obra, las tributaciones y el acceso a la tierra local. Sin embargo. a causa del elevado monto
( )

A cargo de P. Campaña.

de estas obligaciones los indios "estaban obligados -además- a alquilar su fuerza de trabajo en los obrajes, en el servicio o en el trabajo de minas, O se veían obligados a tomar en arriendo tierras de particulares" (Hurtado, 1974: 25), convirtiéndose así en trabajadores casi completamente desligados del trabajo agrícola, muchos de los cuales, inclusive, perdieron sus derechos de tierras pasando a integra; un grupo de trabajadores libres denominsdos "forasteros". En este respecto, mi posición es que en el proceso de desarrollo intensivo de una economía minera, las comunidades se constituyeron, desde el período temprano de desarrollo de k formación social peruana, en reservas de mano de ~ b r a en lugares de reproducción de la fuerza de trabajo a usar compulsiy vamente una vez alcanzada la edad productivamente Útil. Con esta finalidad la población nativa fue mantenida a niveles inferiores a los de la mera subsistencia pasando a constituirse en una forma particular de población parcialmente expulsada del campo por el carácter coercitivo del sistema. Como parte del fenómeno de reorganización de la población nativa, se prod j o una aguda crisis de producción agrícola en las comunidades. Este hecho contribuyó, junto con las fueítes epidemias, a un imporíante proceso de desgobiamiento e incapacidad de. recuperación demográfica, ocurriendo una dedinación constante de la pobhción kastr'medkdos del siglo XVIII.

Cambio Poblacfonal en la Provincia de

Jauja

f MILES

FUENTE: Adams 1959 :

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El sistema de trabajo en mitas, si bien no fue inventado por el sistema colonial español, adquirió un nuevo carácter y fue un factor importante en el proceso de despoblamiento, ya que las necesidades crecientes de mano de obra .por el incremento de la producción minera, afectaron en forma creciente la estabilidad de las reservas de mano de obra como base laboral de la minería. No existe material empírico detallado de las características concretas de este fenómeno, pero hay ciertos hechos claves que dan luz sobre este proceso. Uno de ellos es el grado de monetarización alcanzado por el sistema de tributación, en donde a falta de un amplio mercado de productos agrícolas, la única manera de procurarse el dinero necesario fue a través del trabajo por salario. Un segundo punto muy importante de considerar es que, siendo el Valle .del Mantaro el más fértil de los valles interandinos del Perú, fue preservado cuidadosamente de la apropiación y conversión en haciendas manejadas por los españoles. Este fenómeno -similar al que ocurrió en el Valle de Cochabamba en Bolivia en relación a las minasde plata de Potosí- se debe a que esta área fue convertida en el centro articulador del sistema de provisión de mano de obra para la minería de la Región del Centra, justamente por su posición ia estratégicamente central en relación con las m n s de Pasco,Canta y Huartcavelica. Espinoza (1974) ha tratado de explicar el fenómtno de ausencia de haciendas en el área por eI trato privilegiado que habria recibido la población de esta zona en virtud de su alianza con los españoles contra los incas.. Sin embargo, esta explicación no es consistente porque, en efecto, varios otros pueblos y reinos dommados por los incas se aliaron a los españoles, pero igualmente sus tierras fueron apropiadas y posteriormente convertidas en haciendas. De acuerdo con Sempart Assaddourian (1976) en la época del auge de la producción de plata hay una tremenda carestía de los productos agrarios en las zonas mineras. Después de la introducción del azogue (157 1 ) "con la abundancia de riquezas que se contaban volvieron a subir el precio así las mercancías como los mantenimientos. . los medios de vida". . . están tan subidos que apenas se pueden sustentar los ricos habitantes de estas provincias por la gran carestía de ellos. . ." (J. de Solárzano y Pereyra, 193G. Citadode Assaddourian). La progresiva desocupación de los territorios indígenas coincidió con la rápida expansión de las haciendas españolas para suplir el mercado interno de productos agrícolas. La transformación de la renta encomendil de productos en renta en dinero y/o trabajo, incentivó la economía agraria de las haciendas, sin embargo, el virrey Toledo reaccionó contra este proceso incluso impidiendo que los encomenderos visitasen sus encomiendas, por cuanto se hacía cada vez más difícil obtener la fuerza de trabajo necesaria para las minas, por estar ésta

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capnirada en la economía agrícola espailola. La oposición del Estado a la conversión de todas las tierras en haciendas estaba, en este contexto, en relación con la necesidad prioritark ae mantener mano de obra libre para las minas en el sistema de comunidades. aún a a s t a de importar alimentos desde Chile y el norte argentino. Aparte de las cuotas capturadas por los corregidores y curacas a través de la renta encomendil, el salario obtenido en las minas y haciendas tuvo Qos Cestinos principales. Por un lado se entregó en forma de impuestos en dinero al Estado y por otro contribuyó al ingreso familiar en alimentos, bebida. animales y vestido. "El desarrollo del pago del salario en ropa posee una lógica profunda para el crecimiento de la economia colonial, pues desliga a las familias campesinas del autoabastecimiento textil y permite extender con elasticidad la magnitud de tiempo de trabajo excedente; el pago en alimentos revela que el tiempo que insurnen las mitas ha roto el equilibrio de la autosuficiencia doméstica de medios de vida" (Sempart Assaddourian, 1976: 86). Sin embargo. la vigencia ae la economía campesina en este contexto, continúa teniendo sentido, por cuanto el salario real obtenido en la economía minera y agraria española no era suficiente para la reproducción fisiológica d e la familia campesina, tendiéndose, por un lado, a incrementar la ailtoexplotación de la familia en las aldeas y a la vez promoviendo un cierto grado de circulación mercantil en el medio campesino. Es decir, en tanto la producción de las minas y empresas agrícolas como conjunto, no estuvo orientada al consumo ir?terno, las posibilidades de una circulación mercantil completa no fue posible y por lo tanto, la parte que la economia campesina aportó como complemento al funcionamiento del sistema debió ser igual al valor de la producción extraída por los mecanismos coloniales. La mantención de la economía campesina y las comunidades fue necesaria debido a que "el subsidio que la economía campesina otorgaba a la producción minera, medido en precios de mercado era demasiado grande y se perdería de quedar los mitayos sin tierras. Si ellos pasaban a la categoría pura y exclusiva de mineros, la Única manera de asegurar su reproducción era convirtiéndoles en consumidores absolutos, doblando o triplicando su salario monetarioy' (Sernpart Assaddourian, 1976: 65)Lo cual suponía para la Corona una cuantiosa inversión en bienes improductivos, un alza en los costos de producción y la transformación total del carácter de la economía colonial puramente extractiva. Pero el agotamiento de la producción minera y la incapacidad de inversión tecnológica en métodos más refinados para el procesamiento de minerales de baja ley durante el siglo XVIII (Fisher, 1977), prgdujeron una crisis en la estructura socio-económica colonial que se volcó en el desarrollo de la

produccióa agrícola y ganadera con lo cual la tierta comenzó a tener una importancia central. Con el proceso de expansión de las haciendas, las comunidades indígenas comenzaron a recuperarse demográficamente (ver Gráfico l), y las necesidades de tierras se hicieron cada vez más urgentes. Mientras tanto el mercado de productos alimenticios a las minas se hizo cada vez más estrecho. La crisis económica involucró a toda la población pero especialmente a la indígena que vio constreñidas sus fuentes de ingresos monetarios y el acceso a más tierras y que al mismo tiempo debió seguir pagando impuesto's a la corona.
Difsenciación Campesina y Migración en la Región Central.
La crisis económica colonial desembocó en 1824 con la independencia del

Perú. Un elemento importante a tener en cuenta es que si bien la Independencia no produjo un cambio a nivel del carácter económico del país, en el sentido que continuó siendo principalmente extractivo y para la exportación, si hubo cambio a fiivel de las relaciones de poder y el país se insertó en una nueva fase del capitalismo mundial -de libre competencia- desarrollando internamente la explotación del guano, del salitre y de las plantaciones de azúcar y algodón en la costa central y norte, riquezas explotadas principalmente por capitales ingleses y peruanos. En la sierra de la zona central se inició, al misrao tiempo, un lento desarrollo de la pequeña y mediana minería de cobre. El impulso dado por la diversificación de productos para la exportación generó una gran demanda de fuerza de trabajo que fue supiida por la población campesina de las comunidades de la sierra central y norte, que fueron las que aportaron la mayor ?arte de la mano de obra para las plantaciones y la extracción del guano. La migración estaciona1 de los comuneros campesinos a la costa es un hecho resaltante en todas las comunidades del Valle del Mantaro, que se ven casi despobladas durante los ciclos de cosecha en las plantaciones. Escobar dice que "el establecimiento de la independencia política de Espaila en 1824 (. . .) retiraron las restricciones sobre la residencia y viajes de los indios (. . .). Así, el número de peones flotantes que se movían de un lado a otro se fue acrecentando" (1973 : 29). Para el nuevo sistema económico resultó poco práctico mantener el sistema de autosuficiencia familiar basado en el control de varios nichos ecológicos y medios productivos. Por lo tanto la división y reorganización de las comunidades dura& el siglo XIX y XX, justamente.es producto de la necesidad de impulsar

ínano de obra hacia los centros de trabajo, hecho que se vió favorecido porque para el migrante estacional fue más fácil ocuparse de una actividad económica en ia comwidad -ganadería o agricultura- que de anibas a la vez. Más que un cambio en las relaciones de producción en la agricultura, en relación a una especialización mercantil -como io señala Sarnaniego (1974)- la división de las comunidades durante este período, respondió a una intensificación de las relaciones de trabajo entre los centros de producción y las comunidades campesinas; La comunidad tradicional se convirtió en un importante factor económico por cuanto aportó mano de obra parcialmente automantenida y al mismo tiempo cumplió el papel de acoger a la fuerza de trabajo incapacitada para el trabajo actívo como los nillos, los ancianos y los enfermos sin ninguna carga para el Estado. Las condiciones de gradual minifundismo y la cada vez más baja prcductividad agrícola, forzaron a decenas de miles de campesinos a abandonar sus comunidades durante la épom de cosecha en las C;lantaewnes7 para vender su fiierza de trabajo a cambio de un salario mínimo que les permitiera complementar sus escasos ingresos agrícolas. El inicio de la construcción. del ferrocarril central hacia 1860, en la época del auge de la explotación del guano es, en gran medida, producto de la necesidad de una rápida y más eficiente comunicación entre los centros de reproducción de la mano de obra y los centros productivos costeiios. Sin embargo este no parece ser un fenómeno particular del Perú; en efecto, durante el período colonial en Africa (1890-1960) se produjo también un fenómeno semejante, -que no ha cambiado hasta hoy- en donde las poblaciones tribales fueron "atraídas lógicamente fuera de las reservas (homelands) para procurarse el numerario que sólo es distribuído en el sector de empleo capítalista a cambio de la fuerza de trabajo, sin embargo los trabajadores sólo son aceptados en él durante períodos mrtos" (Meiilassoux,1977: 168). Así mismo en el Perú, las necesidades laborales y el carácter de explotación de la mano de obra en los enclaves, sólo absorbieron fuerza de trabajo durante ciertos períodos al año, intensificándose el sistema de migración estaciona1 e impidiendo que el campesinado se proletarizara completamente y, al &ntratio, impulsándolo a intensificar su relación con la tierra como el único seguro ante las eventualidades del trabajo asalariado. El sistema de migración estacional y el enganche8 fueron una constante durante todo el s@o X I X , a raíz de lo cual se pmdujeron profundos cambios en toda l región. Uno de los cambios más importantes y decisivos a posteriori fue a la baja de la productividad agrícola de la región por la ausencia de la población

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masculina en cantidades apreciables; al respecto hace notar el Subprefecto de Huamachuco que en 1902 "Esta industria (el enganche) ha traído la calamidad a estos pueblos porque ha desaparecido en su mayor parte la agricultura que antes existía, y colocado en la miseria a lugares conceptuados como verdaderos centros de produccion" (citado de Albert ,1976: 9 1j9. El trabajo estacional, la ligazón de algunos grupos de comuneros con las empresas enganchadoras sirviendo como agentes en sus comunidades y la posición privilegiada de algunos comuneros en el sistema de transporte de minerales, generaron un proceso de diferenciación campesina, que si bien encuentra sus inicios durante el período colonial -con las concesiones dadas por los espairoles a los notables y caciques- se profundizó con la obtención de dinero que fundamentalmente fue invertido en la compra de tierras, transportes y en educación. Concomitantemente se profundizó el prpceso de privatización de la tierra en las comunidades Jel Valle del Mantaro constriiiéndose las tierras comunales con lo cual la gran masa de población campesina continuó empobreciéndose gradualmente y ligándose más estrechamente a los requerimientos laborales temporales de las plantaciones y minas. En las tierras altas de las comunidades y en las comunidades de puna, la propiedad continuó siendo comunal pero la diferenciación campesina se hizo manifiesta en la mayor propiedad de ganado y un control sobre los pastos comunales por parte de determinadas familias. Durante el siglo XIX y en toda la sierra central, la relación salarial entre las empresas extractivas y las comunidades se debió precisamente a la mantención y 'protección' de la estructura comunal jerarquizada. En esta relación se incrementó la cantidad de población semi expulsada del campo y se agudizó la diferenciación campesina. Al mismo tiempo los migrantes reafirmaron la estructura comunal en aspectos tales como el parentesco, sistema de herencialo, sistema de fiestas, etc.; factores que les han permitido preservar sus derechos al uso y posesión de los recursos comunales y coadyuvado a agudizar la división y minufundización de la tierra expulsando parcialmente cada vez una mayor cantidad de población hacia los centros extractivos.

Capitalismo Monopólico y Proceso Migratorio de Mano de Obra

- A principios de este siglo (1902) la penetración del capitali&o monopblico con la instalación en la región de la Compañía Minera C e m de Paseo Copper

Co., produjo un cambio cualitativo de las relaciones de trabajo en toda la zonaH. Con la terminación del ferrocarril central, q e en 1910 Uegó hasta la u ciudad de Huancayo y la introducción de una mayor tecnificación y concentra-

ción de la propiedad minera, la explotación de minerales se dió a niveles muy diferentes respecto de la época anteriorf2. Durante el periodo de instalación de la Corporación -las dos prirnerss décadas de este siglo- persistió y se incrementó el sistema de enganche y la migración estacional a la costa, pero al mismo tiempo creció paulatinamente la cantidad de mano de obra desplazada desde las comunidades hacia los ceatros mineros de la región. Posteriormente, la ruina de la agricultura y la ganadería de las comunidades por acción de los humos venenosos de la nueva fundición instalada en La 0roya13, el agudo minifundismo y el crecimiento demográfico fueron las principales causas que impulsaron a grandes cantidades de campesinos a las minas en busca de fuentes de ingresos más estables, con lo cual la Compañía siempre pudo contar con una mano de obra regular, más permanente y especializada; acorde a las n-ecesidade de la producción minera a gran escala, distinto del requerido por el sistema minero anterior y por las plantaciones que sólo ocupan mano de obra intensivamente durante ciertas épocas. La penetración en la zona del capitalismo monopólico reestructuró las formas de articulación entre la economía campesina y la economía extractiva produciendo un nuevo tipo de proceso migratorio, la migración de mano de obra que es el abandono de la comunidad por parte del comunero por varios años debido al trabajo salarial, pero en donde el centro de las operaciones económicas y sociales continúan centradas en la comunidad. Esta migración de mano de obra involucró principatrnente a aquellos comuneros que por su anterior relación con la economía de plantaciones y el transporte de minerales habían logrado tener acceso a mayores recursos y niveles educativos más altos; al mismo tiempo estos grupos logran acceder a los puestos asalariados más calificados y permanentes en los centros laborales. El aspecto más importante de enfatizar es que, si bien gran parte de la actividad económica de los comuneros derivó hacia actividades salariales, éstos continuaron manteniendo la actividad agraria que, no obstante ser secundaria en el sentido de los ingresos, representaba el principal y más importante recurso económico por ser el único seguro ante la inestabilidad.laboral -que depende altamente de las fluctuaciones del mercado intemacional- y ante la inestabiiidad económica regional debido a su subordinación al enclave. Además porque latierra representó un importante y clave elemento de ahorro y capitalización para la posterior inserción de los rnigrantes de mano de obra en el sector terciario. A mediados de los aiios 40 comenzó la expansión de la División Ganadera de la Compañía Minera Cerro de Pasco Copper Co.14 con la consiguiente expulsión de pequeííos propietarios individuales y usurpación de tierras

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comunales en la zona de las punas. Este hecho, junto con el aumento demográfico produjeron un incremento de la oferta de trabajo para las minas de la Compañia. A largo plazo este fenómeno coincidió con una expulsión de importantes cantidades de obreros por los efectos depresivos de la Post-guerra y por cambios en la política de inversión en las minas15. ES~OS fenómenos fueron factores importantes porque por un lado dieron inicio al proceso de migración urbana que consiste en la residencia permanente de parte de la familia comunera en la ciudad: sin perder sus intereses económicos en la comunidad16; y por otro lado impulsaron los movimientos campesinos por la restitución de tierras en toda la zona central. así como en otras regiones del país1 7 . El punto más importante de esta etapa de consolidación del capitaiísmo monopólico en la región, es que no implicó ni permitió la completa proletarización de los migrantes de mano de obra cuya mayoría retornó a la comunidad para dedicarse a la agricultura y al pequeno comercio. Pero parte de estos migrantes habían capitalizado su salario en las minas y una vez retiraaos de este trabajo lograron concentrar y controlar parte importante del comercio de carne, otros alimentos y madera para las minas, así como también parte del transporte de minerales por camiones hacia los puertos de embarque. Esta inserción de los comuneros en la economía regional dió lugar a una diversificación económica famiiiar que abarca por un lado varias actividades econámicas al mismo tiempo y, por otro, espacialmente a toda la región, Lima y Callao, produciéndose un flujo y reflujo constante de población entre las comunidades, los centros mineros y las ciudades. El poco valor de las actividades agrarias. el bajo precio de los productos en el mercado por el proteccionismo estatal a los consumidores urbanos, ha provocado un progresivo abandono de la actividad agrícola intensiva junto con una creciente despoblación. Ambos fenómenos no son por cierto homogéneos en toda la región. En las áreas de la puna hay mayor abandono y despoblación. en tanto que en el valle. la llegada de migrantes de otras regiones más deprimidas ha dinamizado una agricultura comercial para el mercado limefio. En este contexto, la estructura demográfica y económica de las comunidades se vi6 afectada por la alta migración urbana que retiene tierras y ejerce dominio sobre otros recursos comunales. negando la posibilidad de un desarrollo agrícola con carácter intensivo. La agricultura dominante es un minifundismo de parceleros ausentistas, lo cual obliga a los sectores que no han podido convertirse en migantes urbanos a enrolarse en el proceso de migración circular a las minas y plaqtaciones, por cuyito su acceso a tierras de cultivo en cantidad suficiente para desarrollar una agricultura comercial autónoma está blaqueado por la
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6 5

fngmentación de la tierra provocada por los migrantes urbanos. La inserción económica regional de los comuneros ricos -que son a la vez migrantes urbanos o residentes en las comunidades pero con predominancia de actividad no sgrícola- ha condicionado una estrecha rziación de éstos con los comunercr mbres y peones inmigrantes, quienes son contratados como mano de obra temporal para el cuidado de chacras y ganado, así como mano de obra en las actividades no-agrícolas. Para estos comuneros ricos el apoyo que brinda el parentesco es primordial para mantener su posición económica y política en la comunidad y en la región. La relativa dispersión de actividades hace que se refumen los lazos de parentesco y compadrazgo a distintos niveles con residentes estables en cada lugar. lo cual les permite mantener "close social and economic relationships with their highland village of origer." (Roberts y Samaniego, 1978: 355) como forma de asegurarse el control político y administrativo de la comunidad. En el otro extremo los comuneros pobres, por condiciones estructurales no pueden escapar a su condición de campesinos y. aún residiendo permanentemente en la comunidad, no tienen acceso a los recursos de ésta. Estos comuneros pobres -en muchos casos campesinos migrantes de otras áreas- a la vez que son el soporte económico de las comunidades, son tmbién la potencial reserva de mano de obra para los comuneros ricos y para otras instancias productivas de la región.

E7 Proceso de Reforma Agraria y las Comunidades Campesinas
En este contexto socio-económico regional se comienza la aplicación de la reforma agraria en las comunidades campesinas18 lo cual significó un programa de cambios sustantivos en el sistema de tenencia de la tierra como parte del proceso de transformaciones resultante de la Revolución de 1968. Políticamente estas transformaciones son consecuencia de la toma del poder por la burguesía industrial incipiente que obtuvo la eliminación de la burguesía agraria y por ende un cambio en 1a composición del Estado y ana readecuación en las relaciones con el sistema monopólico internacional. La expropiación de la Compañía Cerro de Pasco Copper Co. y otras empresas extranjeras pretendió ser una vía para la consolidación del capital interno con el objeto de fortalecer así la d6bil estructura kdustrial urbana. La reforma agraria como parte integral, y en cierto sentido crucia19en este proceso, se propuso lograr una mayor eficacia del sector agrario como productor de alimentos y materia prima para la industria y al mismo tiempo introducir tecnificación en el campo para expulsar mano de obra y lograr un proceso

acabado de proletarización. Se planteó como objetivo explícito la eliminación del sistema de latifundio y minifundio. Acabar con el minifundio de las comunidades y el minifundio encubierto de las haciencias tradicionales irnpiicaba fundamentalmente transformar la estructura socioeconómica del sector agrario. Para esto, en el caso específico de las comunidades campesinas peruanas, la reforma agraria implementó el proceso de Reestructuración Campesina. En las comunidades de la sierra central, la reestructuración campesina significaba romper la relación económica y política entre la comunidad y el exterior, la cual actuaba como traba para el desarrollo económico de las comunidades. A pesar de que en el momento de promulgarse la ley no existía una clara concepción sobre este problema, predominando una imagen estereotipada de una comunidad andina semi-socialista, la medida estaba orientada a consolidar formas de tenencia comercialmente más viables. La situación de tenencia existente en la sierra central anterior a la ley de reforma agraria consistía en comunidades campesinas en el valle y con~unidades y haciendas ganaderas en las punas. Para estasúltimas Reforma Agraria creó las Sociedades Agrícolas de Interés Social (SAIS)I9 que son una modalidad autogestionaria de empresa agraria que se ha organizado aprovechando la estructura empresarial de las haciendas ganaderas expropiadas, en unión con comunidades campesinas adyacentes. El modelo SAlS integra dos tipos de estructuras cuyos sistemas de propiedad y de producción son diferentes: la ex-hacienda (actualmente Unidad de Producción) en donde la propiedad es empresarial y la producción está orientada ai mercado interno y externo20, y las comunidades minifundizadas con una producción extensiva y de autoconsumo y con una alta vinculación a actividades no-agrícolas en el sistema regional. De las 276 comunidades campesinas reconocidas oficialmente en el Departamento de Junín alrededor de 100 están situadas en tierras de puna y tienen una economía predominantemente ganadera. Las 6 SAIS de la región incorporan a unas 50 de estas comunidades más una decena de Departamentos vecinos.

Cuadro 1

Las SAIS del Departamento de Junín y Ko. de Comunidades

SAIS
Ca h ~ i d e F ,.chacútec L. Ramón Czstilla Mariscal Cáceres Heroinas Toledo Túpac A n a r u TOTAL

No. Trabaj.

h'o. Comunids.
i

No. Fam.Comuneras
3,: 49 850 769 112 31 1 3,8 18

535 108 248 22
42

-9 9 2
2

394 1,350

2 16

60

9,109

FUENTE: CENCIRA 1975, Lima. Las restantes comunidades no están asociadas a la estructura SAIS y la implementación de la reestructuración comunal se lleva a cabo con el zsesoramiento de enridades gubernamentales. La Reestructuración Comunal implica el traspaso a la comunidad de los pedios ag~ícolascomunales que son trabajados en forma privada o que hen sido comprados a través del largo proceso de privatización de la tierra en las comunidades del valle. Una vez lograda esta recuperación. cada comunidad debe repartir parte de las tierras homogéneas y periódicamente entre todos los comuneros agrícolas, dejando una parte importante de éstas para la creación y efectivización de empresas comunales o cooperativas agrícolas con orientación al mercado y en base a trabajo salarial. E primer paso para introducir estos cambios fue la implementación de la l ' recalificación de comuneros" que consiste en la revisión del Padrón de Comuneros y del Estatuto de Pertenencia a la Comunidad como forma de ubicar a cada miembro en el lugar que le corresponde de acueido a su actividad económica, promoviendo así el desarrollo y garantizando el acceso homogéneo a los recursos comunales para todos los comuneros efectivamente residentes en las comunidades cuya actividad fundamental fuera la agricultura o la ganadería. Teóricamente, la recalificación de comuneros significa para la comunidad la pérdida de los derechos comunales del migrante de mano de obra que trabaja fuera u obtiene ingresos sustanciales a través de actividades extra agrícola-ganaderas y también la pérdida al acceso de los recursos comunales, derechos y

-

deberes de los migrantes urbanos que ya no residen en la comunidad. Desde esta perspectiva, tres son las categorías asignadas a los comuneros por el proceso de recalificación: 1 ) Commerm Agrícolas. - Para ser calificado como comunero agrícola con derecho a tener cargos en la comunidad y usufructuar de las tierras y pastos comunales se requiere haber nacido o ser hijo de comunero con más de 5 años de residencia en la comunidad. ser básicamente trabajador agrícola, no ser propietario d e predios rústicos y no pertenecer a otra comuniaad. 2) Comuneros Nuagrícolas- Aquellos que a pesar de residir y/o haber nacido en la comunidad no pueden usufructuar de sus tierras ni pastos, así como tampoco participar de cargos directivos. debido a que su actividad económica básica es ajena a la agricultura y/o ganadería. Puede tratarse de comerciantes, transportistas, obreros, profesores, etc. 3) E~otzerados.- Son todos aquellos comuneros que a pesar de residir fuera de la comunidad en forma permanente seguían manteniendo tierras y ganado en ella y al momento de la reestructuración campesina aun permanecían 'en el Padrón Comunal. Los exonerados no pueden participar en las actividades administrativas de la comunidad ni acceder a sus recursos ya que residen habitualmente en zonas urbanas o centros mineros; son obreros. comerciantes, profesionales, etc. En lo concreto. en las comunidades del Valle del Mantaro. en donde el proceso de privatización de la tierra y el control político y de recursos económicos está más consolidado. la reestructuración ha afectado solamente las pocas tierras que al momento de su aplicación eran consideradas comunales. Hasta ahora las tierras privatizadas no han sido afectadas y la reforma agraria ha resultado ser una mera ficción que ha venido a reforzar la estructura socio-económica existente. en tanto ha reafirmado la capacidad econóniica y de poder de los grupos dominantes preferentemente no-agrícolas. Por las mismas razones ha sido imposible implementar empresas comunales y al dividirse las tierras entre los comuneros calificados agrícolas -que son precisamente los comuneros pobres- se ha profundizado el minifundismo y la diferenciación social. En la comunidad de Matahuasi (Long y Winder,1975), en donde la concentración de la propiedad es muy marcada, la mayoría de los miembros de la Cooperativa de Producción han conservado sus tierras privadas.

Gráfico 2

010

Distribución de la Tierra en Yugadas en: la comunidad de Slatahuasi
1
35

.
\
i

'

$

1

Leyenda ,\Iicmbros Comuneros
1

___
1

Miembros Cooperativa

Hectárea = 3 Yugadas

El gráfico 7 nos muestra la diferenciación de la propiedad entre los comuneros y los miembros de la Cooperativa. Un 38010 de comuneros no posee tierra y ninguno sobrepasa de 8 yugadas; en cambio sólo un 8010 de miembns de la cooperativa no poseen tierras y un 48010 tiene más de 9 yugadas. Complementariamente, la mayoría de estos últimos están involucrados en más de una actividad económica. muchos no residen habitualmente en la comunidad, y si bien han sido descalificados como comuneros, sus tierras han sido consideradas como inajenables. En la puna, a pesar de que muchas de las comunidades han contado con el asesoramiento directo de los técnicos de las diferentes SAIS en la implementación de la reestructuración campesina, a 8 años de la promulgación de reforma agraria aun no se ha reestructurado la tierra en la mayoría de ellas. Hasta 1975 solamente en 1 de las 16 comunidades de la SAIS Túpac Amaru -la comunidad de Usibamba- se había implementado el proceso en profundidad debido a que las condiciones estructurales previas mantuvieron a su población alejada de los centms laborales, b cual redundó en un desarrollo apreciable -e incomparable con otras comunidad del área- de su economía agrícóla y ganadera2 l .

A diferencia del Valle del Mantaro. en estas comunidades el proceso de recalificación es importante porque al no existir propiedad privada de la tierra el ser descalificado significa perder el derecho a usufructo de las tierras y pastos comunales; teniendo esto en cuenta nos explicamos porque aquí la recalificación no ha afectado a todos los sectores.

Cuadro 2 Recalificación de Comuneros por Ocupación Principal en una Comunidad de Puna Comunidad de Chacapalpa Calificados Descalificados TOTAL Ganaderos No. o/o 87 6 93 71.9. 19.4 61.2 Mineros NO. o/o 14 13 27 11.6 41.9 17.8 Otros No. 0 /O 20 12 32 16.5 38.7 21.1 Total NO. o/o 131 100 31 100

010
75 25

157 100 100

Amaru. FUENTE: Cemo de la SAIS'TÚ~~C 1971 En la Comunidad de Chacapalpa se han calificado como comuneros agrícolas a un 28.10/0 de jefes de familia cuya actividad principal es ajena a la agrícola-ganadera. y de 59 comuneros no agrícolas. sólo han sido exonerados del Padrón de Comuneros 25 de ellos, es decir sólo el 42.40/0. En consecuencia, el proceso de recalificación y reestructurzcibn campesina no ha afectado verdaderamente a ningúii grupo y el usufructo de los mejores pastos y 13 mayor cantidad de tierras siguen siendo manejadas por las familias de los migrantes urbanos. En las.comunidades de puna donde se ha logrado crear Empresas Ganaderas Comunales, sus pastos son invadidos constantemente por los ganados de los comuneros ricos que continúan teniendo los puestos claves de la adniiriistración comunal. Uno de los objetivos de la reforma agraria en las comunidad,es es absorber una parte importante de la población campesina en empresas comunales eficientes y el desplazamiento definitivo dela población semi-urbanizada hacia las zonas industrializadas. El punto central es la transformación del minifundio en empresas agrícolas altamente productivas y la proletarización de una parte importante del campesinado. Sin embargo, 13 reforma agraria r,o ha lcgrado crear fuentes de trabajo significativas en las c o r n u n i d a d e ~por lo que la comunidad ~~ no se ha transformado en alternativa de empleo frente a los grupos de poder 71

internos y externos quienes mantienen relaciones de trabajo constantes con los comuneros pobres, ni tampoco frente a la empresa minera que continúa siendo la entidad productiva más sólida de la región. Por otro lado. quienes migarían definitivamente -de acuerdo a la ley- no w n precisamente los campesinos de las comunidades. sino los migrantes urbanos y:o los comuneros ricos que son aquellos ya previamente involucrados en una diversidad de actividades económicas, por lo cual tienen suficientes posibilidades de manipulación económica como para no enrolarse en un proletariado activo. Por estas razones la reestructuración campesina, la reforma agraria en general y la nacionalización de las minas de la Compañía Cerro de Pasco Copper Co. n o han logrado romper las estrechas relaciones de trabajo y servicios entre los comuneros de la Región Central. la empresa minera, las ciudades de la zona y Lima. relaciones que son una barrera que impide el logro de los objetivos que se propuso el proceso de reforma social.

En este artículo hemos analizado la lógica de existencia del campesinado dentro del proceso de desarrollo de la formación social concreta peruana, replantcaiido ciertos aspectos teóricos. La mayor parte de los análisis -como lo hemos seiialado en la introducción- aislan al campesinado sobrevalorando su condición de productor agrícola y por lo t m t o sometiendo todas las otras relaciones a este prisma, con lo cual se llega. lógicamente. al estudio de una serie de relacioiles sociales al nivel de las comunidades. que son perfectamente diferenciables de las relaciones sociales urbanas o contractuales de una sociedad moderna de mercado. Por el contrario, el análisis que hemos realizado en este artículo parte de la consideración de que el campesinado no puede ser tratado como una realidad semi-autónoma porque no sería consistente con la dinámica del proceso expansivo capitalista, sino que su persistencia debe tener un sentido más concreto y fundamental que un conjunto de valores ideol6gicos opuestos a la penetración del capitalismo. El análisis de los datos de la región central del Perú nos demuestra que el campesinado persiste y se reproduce en ciertas sociedades donde el capitalismo adquiere características específicas; principalmente un escaso desarrollo industrial. y una concentración en la producción de materias primas para la exportación (agrícolas y/o minerales) cuya racionalidad económica impide el desarrollo de un proceso completo de proletarización de la fuerza de trabajo empleada.

Este tipo de conclusión es el resultado de una metodología que evita el estudio de la comunidad como el elemento c e n t r a sino que, partiendo de hipótesis más generales, encara el análisis desde una perspectiva regional e histórica. El cambio en l a forma de aproximación nos revela .una Bueva dimensión. cual es la importancia de ciertos procesos como el de migración. reclutamiento de la mano de obra, desarrollo del sector servicios, etc., cuya particularidad es la de no constituir sectores defuiidos, socialmente delimitados, sino que involucran al campesinado en una dinámica comÚn,irnposible de ser separada. El resultado es que el campesinado surge ahora como un factor clave en el desarrollo de la actividad económica de la socjedad global. no ya como generador de una renta periférica o llenando necesidades intersticiales de mano de obra, sino que se constituye en la mano de obra fundamental y necesaria y que a través de su participación en la economía de subsistencia puede recibir pagos en salario por debajo del minimo vital de reproducción fisiológica de la familia. Este hzonamiento no constituye tampoco. como podría pensarse. una sobrevaloración al revés. sino que un análisis estadístico del proceso migratorio (que no ha sido tema d e este artículo) revela que pocos mineros trabajan más de 10 años en las minas (500/0 de las exportaciones), y que la economía de la costa (30010 de las exportaciones) no puede funcionar sin los migrantes temporales de las áreas agrícolas de subsistencia de la sierra cercana (ver Rivera, segunda parte de este artículo). Algunos estudios postulan una definición del campesinado como clase. pero como una tercera clase entre la burguesía y el proletariado. En ciertas regiones o países indiscutiblemente se puede postular que el campesinado constituye un sector pequeño burgués rural incipiente o empobrecido. sin embargo, en el caso que estamos analizando. parece más adecuado hablar de una situación de clases en formación, donde para ciertos sectores es dable hablar de semi-proletariado y en otros de pequeña burguesía provincial. En otra dimensión, desde la perspectiva de población, no podemos conceptualizar este proceso como un fenómeno de superpoblacih relativa (que es inestable y coyuntural) sobre todo por la permanencia del mismo y porque, en realidad, este campesinado no es expulsado de la tierra, sino que, muy por el contrario es retenido en ella. Por e s t a motivos el concepto de población semiexpulsada del campo es m4s conveniente, tanto en téunínos descríptívos eom& aaalíticos, porque.'l?gl&ierr de obtewibn de mane de obra barata n o completamente proletarkada, no es exclusiva del enclave, sino que es parte de la estructura del Estado y de la sociedad en general. La metddología que hemos empleado ha surgido del estudio del campesinado en la región central tomáhdo en cuenta las minas y comunidades, y

,

el papel que históricamente ha jugado su población en la economía peruana. En la práctica hemos ssleccionado tres aspectos claves: el proceso migratorio. la actividad asícola y el trabajo salarial. La conclusión principal del análisis es que estos tres elementos han ido adquiriendo características específicas en relación a las distintas fases del desarrollo capitalista. En efecto, si bien el proceso migratorio circular ha sido constante a través de todo el desarro:lo de la formación social peruana. éste ha adquirido diferentes características en relación a los distintos requerimientos de los sucesivos proesos productivos. También hay que tener en cuenta que si bien es posible caracterizar cada una de las etapas con un específico proceso de migración, en la práctica podemos encontrar los diversos procesos operando simultáneamente. Concomitantemente ai proceso migratorio, se ha producido en las comunidades un fuerte deterioro agrícola por la extracción de la población en edad activa y el abandono paulatino de las áreas de cultivo más difíciles de trabajar; el efecto h a . sidp que una mayor cantidad de población sea semi-expulsada del campo. El proceso de deterioro agrícola ha convertido al salsrio y otros ingresos monetarios obtenidos fuera del campo -que inicialmente fueron complementarios de las actividades agrícolas y mayormente relacionado con el pago de iinpuestos- en el principal medio de subsistencia de un importante sector del campesinado y en un factor clave en el proceso de capitalización hacia actividades n o agrícolas. En estos términos el proceso de campesinización y descampesinización en la sierra central ha dependido de la dinámico de la economía y de la estructura social global. El análisis histórico de estos tres procesos involucrados nos revela que la participación del campesinado en la economia global no es conyuntural ni reciente y que siempre ha sido un factor clave. desde la colonia como mitayo y actualmente como semiproletario. En este contexto la legislación proteccionista de las comunidades constituye la contraparte política del Estado en la conservación ae la población campesina para beneficio del enclave extractivo. Y. finalmente, dado la unión entre economía de enclave y Estado que ha sido el común denominador de la estructura socio-política del país, parece ser indiferente que estos enclaves sean de propiedad privada o nacionalizados, por cuanto la racionalidad que exige este tipo de dinámica económica es exógenh y por lo tanto fuera de control por parte de las fuerzas internas. -(continuará)

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NOTAS Una crítica a esta posjción aparece en Campaña y Rivera. 1972. Esta tesis está ampliamente expuesta en Carnpaiia y Rivera. 1978. El concepto de 'superpoblación relativa' se aplica a cualquier etapa de desarrollo histórico, en cambio d concepto de 'ejercito industrial de reserva' es un fenómeno del capitalismo. La hacienda Vicos, conceptualiiada una de las más tradicionales del Perú, ha sido dirigido por el Dr. Ailan Holmberg. estudiada a través del Proyecto P~N-Cornell, Aunque hay sectores campesinos muy pobres y aislados que si bien no se integran a relaciones de tipo salaria1,si están integrados a relaciones de mercado. Se denomina 'mita' al sistema colonial de captación de mano de obra para las minas y obras públicas. Los 'obrajes' fueron talleres para manufacturar bienes usados en las haciendas, minas, pueblos y ciudades. , Comúnmente se ha dicho que los campesinos abandonaban sus chacras para los períodos de descanso agrícola, al contrario nosotros decimos que abandonaban las comunidades de acuerdo a los requerimientos de la cosecha en las plantaciones. El 'enganche' es una forma de captación y fijación de mano de obra en el lugar de trabajo por largos periodos, pagándose parte del saiario por adelantado. Memoria que presenta el Subprefecto de la Provincia de Huamachuco a la Prefectura del Departamento. Mayo 26, 1902. Biblioteca Nacional M S S No. 799. El sistema de herencia es bilateral. Sobre el impacto de la Cerro de Pasco Copper Co. en la región ver: Informe CIDA 1966;Malpica 1968: Brundenius 1973: Bonilla 1974: Flores 1974. 12 . Ver Laite 1978. Sobre el desastre ecológico producido por la presencia de la fundición de La Oroya hay muchos infornies, en su mayorid de tipo oficial. La Dtvisión Ganadera de la Compañía Cerro de Pasco IlsgÓ a poseer 700.000 hectáreas de pastos, donde desarrolló ufi sistema ganadero Con pastores asalariados para el cuidado del ganado ovmh de doble utilidd y adaptado a las grandes alturas. En la decada de los 50. Estados Unidos cambia su pojínca de inversiones para América Latina. Ademas.la reducción del consumo de cobre a nwel internacional produce la expulsión de gran canndad de trabajadores a nivel local. Es interesante seRalar q-p la migración rurat-urbana en el Perú no ha asumido nunca las características de una mtgración masiva ). defm~rwa.como ha sido analizada para el caso zrgenrm6 y a i l e n o en donde el campesino uha vez que abandona la tierra corta ~omple~tamenre lazoseconómicos con el medio rur& sus Ver Neira 1968: Malpica 1970. La Ley 17716 de Reforma Agraria fue promulgada el 2 4 de Junio de 1969. Dentro de los objetivos de reforma agraria era qecesaxio mantener la estructura 3 . con ella. el alto grado de producnvidad y eficiencia akanzado por las haciendas ganaderas de la slerra central. Esre era prec~s&ente el modelo q4e había que introducir en toda la sierra peruana. en donde la posibilidad de mayor producnvi&d estaba frenada por la estructura de las haciendas tradicionales y por las formas de tenehcia de la Tierra en las comunidades. Campañ? (1976,.hace un estudio de las condiciones previas y la implementación de la reforma agraria en las comunidades socias de la SAiS TÚpac Amam. E! número de trabajadores asalariados por comunidad en las nuevas empresas comunales osclla entre 3 y 5 por comunidad. El lro de Enero de 1974 fue expropiada la Compañía Minera Cerro de Pasco Copper Co. pasando a formar parte de la nue\a empresa estatal CEEITROMIN.

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LAS MIGRACIONES A LAS ZONAS DE COLONIZACION EN LA SELVA PERUANA: PERSPECTIVAS Y AVANCES (*) Carlos E. Aramburú
1.

PROPOSITO

Esta breve ponencia tiene un doble propósito; por un lado busca proponer algunas hipótesis de trabajo y reflexiones en torno al fenómeno migratorio en general, y en segundo lugar pretende presentar los aspectos más saltantes de un tipo específico de migración que viene adquiriendo importancia creciente en nuestro país: aquella cuyo blanco de migración son los valles de Ceja de Selva. cuya penetración supone una acción colonizadora por parte de los migrantes. con o sin apoyo estatal. Como ya ha sido señalado (Martínez. 19781, esta temática ha merecido un interés limitado y disperso. debido sobre todo a la diversidad de objeto de las investigaciones realizadas sobre este tópico y a la heterogeneidad de los profesionales encargados de realizarlas. Esto ha dado como resultado. que en contraste con la gran cantidad de aportes teóricos y empíricos que existen sobre la migración rural-urbana. sobre el rema de migraciones a zonas rurales. especialmente a zonas de frontera. existan aportes dispersos. descriptivos y una casi total ausencia de trabajos comparativos que permitan ir esbozando una teoría particular sobre el tema. y así de paso contribuir a una teoría general sobre el fenómeno migratorio en el contexto de los países subdesarrollados.

ZI.

DIMEIYSIOA'ES DEL PRO EL EMA

La penetración a la región amaz~nicaperuana por pobladores de otros lares no es algo nuevo en nuestra historia, ya que hay evidencias de incursiones y correrías tanto de grupos nativos de la arnazonía a los valles andinos. como del movimiento contrario antes de la llegada de los españoles (Camino. 1977): del mismo modo 'existe abundante material sobre la acción de las migraciones en Selva Central y la de los conquistadores en pos del país de la canela y el oro

(Rumrrill 1974). Sin embargo el proceso de migración a la Selva con fines de colonización y residencia permanente es un fenómeno del siglo XX, más precisamente de la década de 1960. Este proceso de redistribución de la población en el territorio peruano se realiza en un contexto de profundas desigualdades regionales y de clase. Es así que la Costa, donde se ha localizado el desarrollo de los centros urbano-mdustriales por efectos de una economía dependiente con crecimiento hacia afuera, agrupa el 48010 de la población con sólo el l l o l o del territorio nacional, (sólo Lima tiene casi el 27010 de la población nacional). La región andina, con el 26010 del territorio, agrupa el 41010 de la población, con tendencia a disminuir debido a un menor desarrollo relativo, y la Selva, con más del 63010 del territorio, acoge a sólo el 1 lolo de la población nacional, con tendencia al incremento. Estas tendencias se aprecian más claramente en el cuadro 1, en donde hemos calculado las tasas netas de migración para las tres grandes regiones del Peni. Apreciamos en el cuadro 1 que si bien las tasas migratorias son más altas en la región de la Costa, el incremento en estas tasas en los períodos intercensales es mayor para la región de la Selva. Este dato es corroborado asimismo por las tasas de crecimiento de la población regional. proyectadas hasta 1980. que se consignará en el cuadro 2.

CUADRO 1 (Por 100 Hab.) TASAS NETAS DE MIGRACION~

Región

1940

Costa Sierra Selva

3.01 - 5.24 0.95

Fuente: Aramburú, Carlos, 1976, cuadro 6.

-

CUADRO 2
TASAS ANUALES DE CRECIMIENTO DEMOCRAFICO

(010)

PERIODOS
Región
1950-1960

COSTA Urbana Kurai SIERRA Urbana Rural SELVA Urbana Rural
Fuente: CENCIRA, 1974, cuadro 3.

Apreciamos que prr;i los dos períodos señalados el crecimiento de la población regional a mqm en l región d e Selva. y particularmente en las áreas a s rurales d e esta e n por por a ááreas un blanco importante. En conclusión. si bien la m a y a parte de los mgruites en el Perú se desplaza hacia los centros o en térmhos relativos. la migración hacia la región urbanos &e la C amazónia, incluyendo kr áreas &es de esta región. va cobrando importancia por su extnadinuio arüuimto que parece reflejar un cambio en los blancos tradiciwales & migmüh por h saturación de las grandes ciudades, lo que tratarcmos dedammrrr m& delante. Las pregmtlr que sirrriií este m e r o flujo migratorio revisten importancia teórica y práctica- iQoí difaencia a los migrantes que se dirigen hacia la Selva, de aquellos q w xr@a~~ bs centros urbanos de la Costa? ¿Cuáles son los ' a factores & 18ncaóe qac lar inpukan a migrar a estas inhóspitas regiones? ¿Consiguen d íúto qst pasgsenen su empresa migratoría? ¿Se quedan a vivir e h !khf ;Qué tipo de estructura económica se está a defnútjlvamcgene& ee'cais ? &ué consecuencias trae esta penetración d e

nuevos espacios en lo ecológico. lo económico y en lo referente a nuebas formas de organización social y cultural en la población migrante? ;Es posíble reorientar las migraciones hacia las zonas de colonización para evitar los efectos negativos que tiene esta en las ciudades en donde los conos económicos y sociales de atención al migrante son tan altos? De ser esta reorientación posible ¿qué tipo de apoyo estaial se requiere? En definitiva, jes la Selva Peruana, y m á s concretamente la Selva Alta, la Tierra Prometida de la que tanto se ha hablado. o más bien tiene características de Infierno Verde? Estas son algunas de las muchas interrogantes que suscita el iema y no es nuestra intención responder a ellas, quizás sólo plantear sugerencias y algunos caminos en la investigación que permitan una aproximación más sistemática a un proceso que puede tener consecuencias decisivas para el futuro de los países de la región amazónica, entre eUos ciertamente el Perú.

1II.

EL PROCESO MICRA TORlO A LA CEJA DE SEL VA

Abordaremos el tema empezando por los aspectos más generales y teóricos. Un primer problema es ubicar el contesto global en el que surgen estos flujos rnigratorios. Para ello considerarnos de gran utilidad los eportes que sobre la teorír de articulación de modos de producción al interior de un enfoque histórico-estructural. han venido r e a l i z a ~ d o autores latinoamericanos c o m o Bartra (1974), Bengoa (1976) y Cueva ( 1 9 7 6 ) e n t r e otros. Muy suscintamente, los postulados fundamentales de este enfoque consisten en concebir a las formaciones sociales latinoamericanas. como compuestas de por lo menos dos modos de producción articulados; el capitalista dependiente, y el mercantil simple. El primero de estos se caracteriza por implicar el uso del capital reproducible con miras a la acumulacióii. en un marco de relaciones sociales de producción en el que se da una separación entre los productores y los poseedores del medio de producción fundamental: el capital. En el modo de producción mercantil simple, la unidad productiva característica no es la empresa capitalista, sino la empresa familiar. especialmente la familia campesina. Esta unidad usa poco o ningún capital reproducible, se basa casi exclusivamente en la fuerza de trabajo proporcionada por los miembros de la familia y su finalidad es la subsistencia y no la acumulación. La formación en su conjunto se explica porque el M. de P. Capitalista, que es dominante, requiere para su reproducción de la persistencia y reproducción del M. de P. Mercantil Simple. con el cual se articula en un sistema de intercambio d e s i g d que involucra por lo menos aos sistemas de transferencia de valor; el de productos de consumo (alimento sobre todo) y el de fuerza de

trabajo (mercados laborales urbanos y rurales). La migración en este contexto. y ésta sería nuestra primera hipótesis de trabajo, significa el desplazamiento de individuos que habiendo sido parte del M. de P. Mercantil Simple, enfrentan una doble alternativa; si migran a los centros urbanos. es posible que una fracción de ellos se incorpore al M. de P. Capitalista en calidad de proletarios o si migran a zonas rurales, en este caso a zonas de frontera, no sufren la separación de sus medios de producción, y por tanto están reproduciendo, en condiciones diferentes, el M. de P. Mercantil Simple, persistiendo su articulación con el M. de P. Capitalista como campesinos productores de mercancías. En ambos casos la función de la migración no es como se ha pretendido, contribuir a disminuir los desequilibrios regionales, sino por el contrario a preproducirlos sin alterar el patrón desigual y combinado del desarrollo capitalista dependiente. Es más. y ésta seria la segunda hipótesis de trabajo de tipo general, la migración en este contexto significa la posibilidad de incrementar el nivel de acumulación para el sector capitalista dominante. ;Por qué vías? Con respecto al contexto urbano. manteniendo la oferta de trabajo por encima de la demanda. y contribuyendo por tanto a deprimir el nivel promedio de salarios urbanos. sobre todo en el sector informal de la economía. Esto último es importante. pues la mayoría de los mlgrantes entran al sector informal en donde las disposiciones sobre salarios mínimos y10 la sindicalización es inaplicable (caso de los vendedores ambulantes, empleados domésticos. canillitas y otros tipos de servicios personales). En el mercado de trabajo a b a n o la contribución de los migrantes es significativa, casi los 713 de la PEA de una muestra de 8 ciudades en 1970 (Ministerio de Trabajo. 1970) eran migrantes. esto se debía tanto a la composición por edad de los migrantes. como a sus mayores tasas de actividad. especialmente entre las mujeres. Aún inás, los niveles de desempleo abierto son menores entre los migrantes que entre los nativos (3.5oio versus 6.70/0 en Luna y 3.2 010 versus 5.2010 en las 7 ciudades más unportantes del país). ( ~ r a m b u r u 1976) Yero sus . niveles de subempleo. definidos por jornadas de trabajo de 8 o más horas diarias pero con ingresos debajo del mínimo legal. eran bastante superiores a los de los nativos (en las 7 ciudades más importantes del Perú. La PEA migrante subempleada alcanzaba el 4.5010. en tanto que la PEA nativa tenía sólo el 33010 en esta condición). (.4ramburú, 1976). En referencia al contexto de inmigración rural. nuestra afirmación de que se está reproduciendo el M. de P. Mercantil Simple y así incrementándose la posibilidad de acumulación en el sector dominante debe ser especificada. Lo primero sería demostiar que el migrante a las zonas de colonización reproduce los patrones ijpims de la economía campesina. éste se mantiene como un productor de bienes de'conshmo agropecuario los cuales venden a un precio que

está por debajo del costo socialmente necesario para producirlos. Esta transferencia neta de valor de la economía campesina a la metropolitana involucra varios aspectos; en primer lugar el campesinocolono no es despojado de sus medios de producción. no se proletariza. pues su mayor interés es conseguir una parcela que trabajar; en segundo lugar, la producción campesina en la zona de inmigración se realiza utilizando básicamente la fuerza de trabajo familiar, la cual es retribuida no con un salario. sino con su participación en los frutos de la cosecha obtenida (sea ésta realizada en venta o autoconsumida), lo que posibilita la "auto-explotación" (Bartra, 1976), esto es la retribución de la fuerza de trabajo familiar a niveles inferiores al salario promedio. En tercer lugar, en estas zonas el campesino no logra niveles significativos de acumulación que puedan destinarse a modernizar su actividad agropecuaria, sin convertirse pcr tanto en un pequeño empresario capitalista. Por último. y esto es crucial, los precios le son impuestos por una situación monopsónica en la cual pacos intermediarios son los dueños del capital (el cual entregan en habilitaciones en adelanto a cosechas futuras) y de los medios de transporte (camiones y "chatas" o balsa), caros y escasos en la región. Los datos obtenidos en 1973 de un estudio de evzluación de la colonización T q o María-Tocache-Campanilla en la que estuvimos involucrados (CENCIRA 1974 A) tienden a demostrar lo anterior; así e1 66010 de los migrantes declaró haber migrado con toda su familia precisamente por el apoyo que esta fuerza de trabajo familiar cumple en la empresa colonizadora. esto contrasta con el patrón de migración a las ciudades en donde es el jefe de familia o hijo mayor el que migra primero solo y luego arrastra a la familia. Asimismo. el 89010 de los colonos en la zona declararon como actividad principal la agropecuaria. realizada sobre parcelas enzre las 5 y las 15 Has.. sin embargo sólo estaban bajo cultivos alimenticios tradicionales en la zona (plátanos. yuca. maíz) revelando el doble propósito de la economía campesipa, autocomumo y venta. y los bajos niveles de capitalización de la agricultura. Retomaremos este punto más adelante. En cuanto al cuarto aspecto, la capacidad de imponer los precios que tenían los intermediarios se debía tanto a . su monopolio sobre los medios de transporte, como al hecho de proporcionar créditos a los agricultores a cuenta del pago por cosechas futuras. ya que el Banco Agrario no daba crédito para los cultivos tradicionales (CENCIRA 1974 A). La transferencia de valor no implica solamente el posibilitar mayores tasas de ganancia para los intermediarios, sino el ampliar la oferta de alimentos a precios por debajo del costo social de producción e incidir así indirectamente en niantener bajos los salarios,pues como es sabido en nuestras economías más del 600i'o del salario urbano se destina a la alimentación. Es obvio que este sistema

.

no carece de contradicciones; en el contexto urbano la presencia de vastas masas empobrecidas y subempleadas constituye una fuente constante de presión e inestabilidad política (recordemos la invasión de estos sectores a las tiendas comerciales de Lima en febrero de 1975, así como las constantes invasiones de terrenos), las que pretenden ser contrarrestadas con campañas asistencialistas por i r t e del Estado (lotizaciones. establecimiento de redes de luz yagua, etc.) cuyas limitaciones son obvias, pues por un lado no resuelven directamente el problema de crear más p e s t n s de trabajo, y por otr6 dependen financieramente de la capacidad que tenga el Estado para incrementar la tributeción. sobre todo la directa si se quiere redistribuir riqueza, la c u d para cubrir los montos que se requerirán para atender esta supondría afectar seriamente la tasa de ganancia del sector empresarial capitalistz. E$o nos lleva a la vinculación existente entre el desempleo urbano, consecuencia de la migración. y el rol que íos grupos dominantes lian atribuido a la traslacibn de los "excedentes"" poblacionzles a las zonas de frontera en ia Arnazoníz. Niiestra tercera hipótesis de trabajo se referiría luego a que existe una vinculación estructural entre reorjentación de los flujos migratorios a las zonas de frontera y la situación dnterior; estrategia que a nivel consciente ha sido promocionada por diversos gobiernos para tratar de disminuir el peligro político que significa una masa empobrecida en las grandes urbes (recordemos .el caso de "La Morada" en el Valle del Huallaga durante Prado y la construcción de la marginal de la Selva durante 0elaúnde.por citar sólo dos casos). La creciente proporción de migrantes , en las zonas de colonización que provienen de centros urbanos de los cuales salieron al no eiicontrar oportunidades de trahajo parecería confirmar esta tendencia (en la colonización de Tingo María el 38010 de los migrantes era re-migrante, es decir había llegado a la colonización luego de haber tentado fortuna en alguna ciudad distinta a la de su lugar de 'origen). Consideramos que estas tres liipótesis plantean en grandes rasgos el ccntexto global al interior del cual se insertan las migraciones internas en el Perú. Examinaremos ahora más de cerca el caso de las migraciones a las zonas de colonización en Selva. A continuación esbozaremos algunas hipótesis sobre las características específicas de los flujos migratorios a la zcna de Ceja de Selva, buscando resaltar las diferencias con los flujos rural-urbanos sin perder de vista la articulación que existe entre ambos procesos y que ya fuera sefíalada en líneas anteriores. 1) Con respecto a los lugares de origen, varios autores (Wilkening, 1968 para Brasil y Souffer. 1940 en su teoría sobre distancia y migración) Iian sugerido la hipótesis de que los blancos urbanos atraen migrantes desde una área mayor que los biancos rurales. Esto se comprueba para el caso peruano. si analizamos por ejemplo la

-

composición por el lugar de origen de los migrantes a Lima frente a los migrantes a centros urbanos menores o a zonas rurales. Ponce ha demostrado que a Lima la migración interdepartamental cubre un rango mayor que la que se dirige a ciudades menores (Ponte, 1975), Martínez y Aramburú sefialan. el.primero para el caso del Valle del Tambopata Wartínez 1969) y el otro para el Huallaga (Aramburú, 1975) que más de la mitad de los migrantes en ambos casos proviene de regiones aledaiias, Huancané en el caso del Tambopata y Huánuco en el caso del Huallaga. 2) Con respecto a la vinculación con el lugar de origen, la menor distancia y la complementación de la actividad económica realizada en el blanco, haría más constante y estable las visitas y contactos con el lugar de origen, para aquellos rnigrantes que se dirigen a las zonas de colonización. Con respecto a estas vinculaciones. existe la zvidencia histórica de que ciertos grupos étnicos mantenían colonias en zonas de Selva para el cultivo de la coca y otros productos del trópico (Murra. 1972, Rostorowski. 1962). Este acceso a múltiples zonas ecológiaas, que svpone migraciones pendulares parece aún subsistir en ciertas regiones. como Tambopata (Martínez. 1969), Huallaga. (CENCIRA 1974 A) y otros. Aun en el caso de las migraciones que podríamos calificar de permanentes. hay un constante vínculo mediante visitas periódicas hacia el lugar de origen. las que para el caso del Huallaga se incrementaban conforme aumentaba el tiempo de residencia del migrante en la zona. Para el caso de los migrantes a las ciudades este vínculo parece ser menos fuerte aunque no está ausente del todo. sobre todo para la primera generación de migrantes (Doughty. 1969 y Jongking. 1971), y se mantiene a través de vínculos institucionales mediante los clubes provinciales. 3) Con respecto a los motivos que dan los migra~tes para haber cambiado de residencia, Wilkening sugiere que en aquellos que se dirigen a las áreas rurales los motivos económicos tienen un peso mayor que los que eliger. blancos urbanos. Esto se debería a que la ciudad ofrece un conjunto de oportunidades mucho más amplio para el migrante, a diferencia del área rural. en este caso zona de frontera. Efectivamente, entre los migrantes de las ciudades más importantes del país, alrededor del 42010 dió motivos económicos como causa de la migración, un 25010 dió razones familiares y el 15010 razones de educación (Ararnburú, 1976) en cambio entre los migrantes del Huaiiaga (CENCIRA 1974 A) el 68010 dió razones económicas (falta de tierras de cultivo 42010, y falta 4e trabajo un 26010). 4) De la hipótesis anterior se desprende otra. que ya fuera sugerida en t é r m i n o s generales p o r Lee (1969) ésta. se refiere a q u e a m a y o r urbanización del blanco, mayor selectividad positiva de los migrantes en

téminos de educación, ocupación e ingresos previos a la migración. Esto como es obvio se debería al hecho de que para alcanzar éxito en una gran urbe se requieren más calificaciones de tipo educativo y cultural que las requeridas en una pequeña ciudad o área de froritera. Los datos para Lima muestran que entre los migrantes masculinos, sólo el 1.50/0 es analfabeto, en tanto que entre los migrantes a otras 7 ciudades menores, el 4.6010 lo era, lo curioso es que para el caso del Huallaga sólo el 3.8010 de los migrantes era analfabeto, en todo caso la evidencia al respecto es insuficiente y la hipótesis que tiende a confirmarse es que el nivel educativo de los migrantes es intermedio; mayor a los de su población de origen, y menores que los de la población nativa en el blanco. 5) Con respecto al sexo de los migrantes, ya hemos adelantado que en los flujos hacia centros rurales no se da la notofia predominancia de varones que se ha observado para los flujos hacia las ciudades. Esto se debería, como ya dijéramos, a que los familiares del migrante representan un recurso productivo en las zonas rurales de inmigración al reproducirse la empresa familiar campesina: en cambio en la ciudad constituyen un costo y en muchos casos iin riesgo para el migrante que debe salir a buscar trabajo y alejarse de su vivienda por largos períodos de tiempo. Por ello el patrón típico de la migración a la urbe es de hombres solos inicialmente, los cuales luego arrastran a sus famihares. Esto puede percibirse pues existe una correlación negativa entre la antigüedad de un flujo migratorio a un blanco determinado y el índice de masculinidad, mientras más antigua la inmigración más mujeres habrá en ella. También es notorio que en los flujos rural-urbanos predominan los hombres y mujeres so!teras. en tanto que los flujos hacia zonas rurales de Selva. predominan los hombres casados acompañados de sus familiares (CENCIRA 1974 A). 6) De la hipótesis anterior podemos deducir que con respecto a la edad. !os migrantes hacia las cíudades son en promedio más jóvenes que aquellos que se dirigen a las zonas de colonización; en efectoael 32.50/0 de los migrantes al Huallaga tenia entre 15 y 30 años de edad, en tanto que entre los rnigrantes a 8 centros urbanos más del 30010 caia en este grupo joven de edad. Como es obvio, aquí está operando el factor de atracciones a la ciudad por razones de obtener mayor educación. 7) Con respeírto al tipo y mednica de las migraciones, en el inventario de proposidmes de Lee (1969) se postula que a mayor grado de urbanización del bk~c.0, mayar predominancia tendrá la migración directa, ésto debido tanto al factor de distancia. como a los mayores costos que supone 18-migración hacia centros urbanós. Martínez ha señalado 11973) que casí 3(4 de ios inigrantes a Lima ha llegado en forma airecta desde sus lugares de origen. en

tanto que pzra los migrantes al Huallaga. como ya viéramos. menos de 2!3 UegÓ directamente. Estos datos refutan una vieja hipótesis de Aleres p Apuelbaum ( 1 9 6 8 ) p o r la que asumían que a m a y o r urbanización del blanco mayor predominio de la migración por saltos (indirecta) y mayor proporción de personas de origen urbano. La última parte de este supuesto parece más plausible que la primera. Adicionalmente, y deducida de lo anterior, surge la afirmación de que las migraciones pendulares o cíclicas son un fenómeno típico de áreas rurales. tanto en valles costeíi~s (los ~010ndrinos) como en las zonas de colonización (migrantes eventuales del cultivo del café y coca), y su importancia tenderá a reducirse conforme vaya surgiendo un mercado de trabajo local en el blanco de migración (Torres et. al., 1978). Es indudable que este conjunto de hipótesis requiera de una más amplia comprobación, y asimismo es indudable que este breve inventario de proposiciones puede y debe'anipliane; las limitaciones propias y de tiempo nos han impedido hacerlo pero confiarnos que sean sugerentes para quienes con más capacidad y experiencia puedan proseguir en esta tarea de investigación.

II-

EFECTOS DE LA kIICRACIOA1A LAS ZONAS DE COLOA'IZACION

No quisiéramos terminar esta breve ponenciz sin antes referirnos, muy escuetamente, a los efectos ecológicos. económicos y socio-culturales que suponen los flujos migratorios hacia las zonas de colonización en Selva. En cuanto 3 los efectos ecológicos, una abundante literatura. producida sobre todo por antropólogos y ecólogos, ha advertido sobre los efectos disruptivos que tiene una masiva inmigración con fines de colonización en las áreas del trópico húmedo (Meggers, 1971; Nelson, 1973; Crist. 1973; Varese, 1974 y Watters, 197 1). La depredación del recurso forestal y de la fertilidad natural del suelo por un mal manejo, son los wligros más frecuentemente citados. A nuestro entender el problema central consiste en que el sistema de cultivo tradicional o cultivo de roza (conocido también como agricultura de corte y quema), no permite el asentamiento de poblaciones densas, y mucho menos la introducción de monocultivos comerciales. Sin embargo este es el tipo de agricultura que aún se sigue practicando en casi todas las zonas de colonización en Selva, tanto por los nativos como por los colonos. Lo que se requiere luego es un conjunto de innovaciones tecnológicas que permitan una agricultura permanente en estas regiones; entre tanto, el apoyo técnico y crediticio a los cultivos tradicionales, ya adaptados a la región, como una política de precios y de desarrollo de transporte

adecuada, puede hacer más atractiva la vida del colono inmigrante. El problema sin embargo no es sblo ecológica y económico, merecen especial atención las nuevas formas de organización social que surgen en la zona y que puedan permitir mejor la adaptación a una zona que resulta extraña para la mayor parte de los colonos. Al respecto las empresas asociativas creadas por auspicio oficial han dado pobres resultados (Aramburú, 1976; Martínez, 1975). Las razones de este fracaso han sido la gran heterogeneidad de la población asentada, su completa dependencia a las promesas, casi siempre no cumplidas, ofrecidas por los funcionarios encargados del reclutamiento, así como también el fracaso en los cultivos introducidos, los que por razones técnicas, no dieron los resultados esperados. Mayor éxito parecen haber tenida las empresas organizadas por propia decisión de los pobladores, muchas veces mediante vínculos de parentesco o identidad por el lugar de residencia. Los factores responsables de esta mejor suerte parecen ser tanto una mayor cohesión dd grupo, como el hecho de haber iniciado la explotación aconómiea con cultivos tradicionales adaptados a la zona, de poca rentabilidad comercial, pero que podían por lo menos llenar las necesidades de consumo de las familias asentadas. En lo cultural, tenemos evidencias de la persistencia de instituciones de socialización y ayuda muturi. ayni y minka (Aramburú. 1976) y sin embargo un problema reeurrente es el aislamiento de los p p o s colonizadores entre sí por las dificultades de comunicación y ausencia de eventos de socialización más amplios. Se estaría configurando así un contexto social comp'iesto por grupos fwirtemente cohesionados entre sít pero con poca o ninguna vinculación o solidaridad extra-grupal. por lo que las situacioaes de desconfianza y falta de identidaa global se ven reforzadas. Al respecto es imprescindible mejorar k s condiciones de comunicación y crear centros de interés comunal para así promover el contacto entre los grupos colonizadores y la difusión de pautas culturala comunes. La colonización constituye tin reto cuyo éxito no significa sálo incorporar nuevrs tierras. sino dar nuevas soluciones a viejos problemas en una de las regiones mas promisorias del Perú y de Latinoamérica.
NOTAS Este Trabajo fue presentado al Seminario sobre Migraciones Imerms en d Perú, orgazado por el AMIDEP, dcl25 al 29 de setiembre de 1978. Tasa Neta de Migrocion Inmigran res de o t r a regiones - Emiflcmtes de la región. Poblacián empadronada

1

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ESTRUCTURA Y FUNCION DEL COMPADMZGO DOS APROXIMACIONES ANTRCPOLOGICAS
Eduardo Garcia Tamayo

INTROD UCCION
El interés por el estudio comparativo del compadrazgo se remonta a unos 30 años atrás. Los trabajos de Mintz y Wolf (1950) y Foster (1953) fueron más alla de una mera descripción de diferentes sistemas de compadrazgo. La atención de estos autores se dirigió tanto al estudio sincrónico como a la génesis histórics de la institución. Sus investigaciones, así como las de Gudeman (1972) han expuesto las líneas esenciales del origen y desarrollo históricos del compadrazgo en Europa y en América Latina. No es el objetivo de este trabajopresentar ydiscutir los resultados de orden histárico. en los que veo un aporte valioso. Me interesa más bien contrastar dos aproximaciones teórica y metodológicamente diferentes, la funcionalista y la estructuralista. a fin de revelar algunas de sus riquezas y limitaciones. El trabajo se dirige más a mostrar la posibilidad y necesidad de la complementariedad de ambas perspxtivas que a indicar :os aspectos en que tienden a excluirse mutuamente. Las dos partes de que consta el trabajo no representan una secuencia en la presentación de ambas perspectivas. Tanto en una como en otra. el compadrazgo aparece como una iiistitucióil estructurada con repercusiones sociales. El ordenamiento de los datos en tomo a las dimensiones de estructura y función tiene por finalidad permitir la comparación de ambas perspectivas en forma simultánea.
-

I.

ESTR UCTURA

Por estructura de compadrazgo aludo al inventario de los elementos que 10 componen y de l relaciones entre estos elementos. Unos y otras hacen del a compadrazgo un sistema dotado a la vez de autonomía y de interrelaelons con

otros sistemas. A nivel concreto, la estructura refleja la f o m a en que un tipo dado de conpadrazgo se da en un contexto particular. A nivel abstracto, la estructura expresa el mínimo de elementos necesarios para su existencia y funcionamiento. Equivale a un modelo abstraído de la realidad, obtenido por comparación, cuya función es la de revelar lo ineductible y así permitir la clasificación y comparación generalizada de los sistemas concretos que se presenten al análisis. Es un ente ideal más que un hecho empírico.

l.

El modelo del compadrazgo

La definición del modelo supone ciertas dificultades. El compadrazgo se caracteriza por establecerse en ocasiones disímiles (en ritos de transición y de entrega o consagración de objetos, por ritualización de la amistad, etc.). Cada ocasión puede suponer un inventario diferente en el número de términos y relaciones involucradas. La constitución de un modelo corre el riesgo de consistir en la selección de un tipo dado, no reflejando. quizás, más que la importancia que el investigador otorga a una estructura empírica sobre las restantes. Gudeman (1972: 47), por ejemplo, ve en la tradición cristiana que llep hasta el siglo XVI la fuente ideológica del parentesco ritual en América Latina. En co.lisecuencia, otorga al compadrazgo bautismal uiia .carga de ejemplaridad o preeminencia que hace de otros tipos de compadrazgo variantes de aquél. La primera afirmación está siendo reexaminada a la luz de ciertas formas de compadrazgo de la región andina que contradirian la segunda afirmación1. La mayoría de los autores parece estar de acuerdo en la preeminencia de aquellas formas de compadrazgo cuyo reconocimiento social se produce a través de su 'publicación' (por medio de ritos que incluyen a un número de personas superior al de los actores principales) y que implican derechos y deberes rituales. Una relación de compadrazgo derivada de la ritualización privada de una amistad, por ejemplo, puede no ser de conocimiento público y, en. consecuencia, carecer de reconocimiento social. Un compadrazgo establecido en tomo a la donación o consagración de un objeto generalmente no conlleva derechos ni deberes especiales. La relación se restringe a una esfera intima y no expresa más que agradecimiento o el estadio en que se halla una amistad. Su repercusión social es mínima. Desde este supuesto es posible afirmar que el compadrazgo 'ideal' se caracteriza por establecerse en tomo a una persona (ahijado), dentro de un contexto ritual que anuncia públicamente la relación y así solicita y obtiene para ella un reconocimiento social explícito. Los compadrazgos de bautismo, confirmación (en algunos contextos), corte de pelo y del cordón umbilical,

cambio de aros, matrimonio, etc., reúnen las condiciones aludidas. El compadrazgo bautismal no es el único en que la relación se establece como resuitado de una entrega de derechos y deberes sobre el hijo por parte de los padres a los padrinos seleccionados. como parece afirmar Gudeman (1 972 : 47)2. El rol de ahijado puede recaer sobre una sola persona. como en el bautizo3 y en el corte de pelo, o en dos,comoenel matrimonio y el cambio de aros. A nivel abstracto, la pluralidad de los ahijados puede reducirse válidamente a un mismo término o posición, asumiendo que los derechos y deberes anejos son análogos. Del mismo modo, los roles de los padrinos y de los padres pueden resumirse en dos términos respectivamente, el del padrino y el de padre o progenitor. El modelo podría ser representado así:

Padrino

" -;
\
ahijado

:

COMPADRAZGO padre

PADRINAZGO

1

PATRIFILIACION

hijo

--- relación ritiial

- relación de consanguinidad

El modelo corresponde al que Gudeman deriva directamente del compadrazgo bautismal. pero el proceso de abstracción aquí seguido pretende dar cuenta de los términos y relaciones implicados en otros tipos de compadrazgo? sin otorgar la condición de analogado principal a uno de ellos. La institución se compone. pues, de tres términos -padre, lujo y padrinoy de tres tipos de relaciones establecidas entre los términos: patrifdíación, compadrazgo y padrinazgo (Gudeman, 1972: 45). La relación de compadrazgo sólo implica dos de los términos, el padre y el padrino, pero su constitución supone la existencia previa de la relación patrifdial o de parentesco consanguineb y la formación simultánea de la relación de padrinazgo. Se debe distinguir, por tanto, entre la institución del compadrazgooinseparable del parentesco consanguíneo, y la relación de compdrazgo, que puede ser considerada con abstracción : de aquél. Los términos4 comprendidos en la institución de compadrazgo (padres,

padrinosfmmpadra y &$do) ixustícnyen 10s t é d o s w-os de las xeiaciones. Esto a válido tanto para a q u e h s sistemas que restringen las rcltcíonts de padrinazgo y compadrazgo a estos thminos, como para aquéllos que 135 extienden .a o t r a .personas -ttrmuios sea~ndarkd- en razón de sus relaciones de parentesco y afinidad co.ci Ios primeros ¿Cómo puede defmirse el s s e a de compadrazgo a nivel abstracto? itm Gíllin (1947: 105-106), quien ve en el compadrazgo Entre los f~n~ikinalistas, bautismal el tipo de parentesco ritual más importante, lo define como un subsistema sociocultural del que se puede pensar en abstracto como un sistema de status, sin llegar a constituir un grupo de status (o grupo organizado con status social (ib.: 109); Mintz y Wolf (1950; 355) lo conciben como "a two-way social system which sets up reciprocal relations of variable complexity and solemnity", que impone automáticamente, "with a varying degree of sanctit y, sta?uses and obligations of a fwed nature". El acento es puesto en la reciprccidad entre términos constituidos por status. En otro artículo, Mintz (1971: SO) define el compadrazgo del Caribe como un "sistema radial" de "relaciones diádicas". Foster (1959: 256) ve en el compadrazgo una fuerza cohesiva e integrativa de la comunidad o de las clases o grupos en presencia. un "endo-grupó" (in-group) caracterizado por la informalidad y la flexibilidad (lb.: 265-266). En estas definiciones se mezclan los aspectos funcionales con los constitutivos. Si los primeros sólo dicen los efectos del compadrazgo, los segundos se refieren primariamente a los status y comportamientos anejos. Gudeman p e c e estar en lo cierto al afirmar qiie los comportamientos dejan fuera los componentes ideológicos y que el concepto de "network" no abarca la complejidad de las relaciones (1972: 46 y 64). E! autor quiere. pues. concebir el compadrazgo como "un sistema de ideas (. . .) en conexión con concepciones culturales más amplias" (1977: 191); como un "sistema de lazos sagrados" (Ib.: 224); en otras palabras, como un "sistema de intercambio espiritual" entre grupos domésticos (1972: 59). A nivel ideológico, se le puede concebir como un conjunto de representaciones colectivas en tomo a la naturaleza de la relación y en conexión con categorías transculturales (que últimamente serán las de espíritu y naturaleza, sagrado y profano, respeto y vergüenza). A nivel social, se puede pensar en él como "set" de relaciones que puede dar lugar tanto a un grupo discreto de individuos como a un "assemblage" de lazos. Gudeman quiere rescatar lo específico ,del compadrazgo, superando la visión funcionalista que hace del compadrazgo un mecanismo de extensión de la solidaridad y, así, pasa por alto su especificidad (1972:46). El autor, que entiende el parentesco real desde una óptica aliancista, ve 2 la familia como el

modelo usado para la estructuración de los grupos domésticos. Entre &tos se forma el vínculo del compadrazgo, creando un sistema de intercambio espiritual. Por consiguiente, el compadrazgo es visto como "algo más que un lazo diádico" (Ib.: 59). Pero no basta a f m a r que el compadrazgo vincula grupos domésticos antes que individuos. Es necesario aún precisar su naturaleza. Gudeman sitúa la especificidad a nivel ideológico y, más concretamente, en las categorías opuestas y complementarias de naturaleza y cultura en pralelo con las de parentesco real y parentesco ritual (el nacimiento es al bautismo lo que la familia es al compadrazgo, lo que equivale a decir que la naturaleza es al espíritu o a la cultura lo que el parentesco real es al parentesco ritual). El intento de Gudeman es valioso, ya que busca escapar a la trampa conducrista que sólc ve comportamientos y que, al condensarlos en status, cree que ha captado las concepciones mentales de la sociedad. Pero su empeño come vanos peligros. En primer lugar, las categorías naturalJespintual (o cultural) aparecen más como reflejo de la mente del observador que de lz sociedad estudiada. No hay ninguna evidencia que autorice a ver en la traducción de los conceptos populares de "respeto" y "vergüenza" por los de "espíritu" y "natiiraleza" el grado de equivalencia que Gudeman le confiere. En segundo lugar, que estas categorías provengan de la tradición cristiana y que, al mismo tiempo. respondan a categorías panculturales, es algo que necesitaría ser matizado6. Por último. Gudeman quiere descubrir el compadrazgo operando un corte transversal que revele los diversos planos -ideológico. social. cultural- que lo constituyen. Pero su especificidad es situada en el "sistema de ideas" que lo sustenta. en la cabeza que lo piensa. como diría Lévi-Strauss. Si el funcionalismo se contenta con enfatizar aquéllo en que el compadrazgo coincide con otras instituciones -la extensión de la solidaridad-, Gudeman corre el peligro de situar su especificidad en ideas presumiblemente universales e incapaces d? traducir concretamente esa especificidad. ya que su expresión es menos univoca de lo que. según el autor. debería serlo. Personalmente. enfatizaría la conexión del compadrazgo como sistema de lazos sagrados, en cuanto orden de representaciós colectiva del cadcter de las relaciones. con el sistema cultural, sócial y económico en que se inserta. Esto permitiría mostrar la Mteracch existente entre la instituci& 9 su confexto global y la línea de continuidad que los recorre, haciendo del compadrazgo una institución integral. El mantenimiento de la continuidad entre la forma en que la sociedad define y practica las relaciones de compadrazgo y las formas de las demás relaciones (sociales, económícas. etc.) contribuirá a explicar la permanencia de una forma dada de compadrazgo. Pero allí donde se produzca una ruptura

entre elias, se podrá no sólo constatar que ha habido una transformación sino también explicarla. Un ejemplo de cambio sería una situación en que el compadrazgo sigue siendo concebido como una relación entre iguales. mientras que, a nivel mncreto. la relación se establece entre personas con diferentes status socioeconómicos, convirtiéndose en una relación entre términos desiguales. Fuera de tales interacciones con el contexto, no es posible entender la permanencia o transformación del compadrazgo. El peligro de hacer de lo ideológico la variable independiente es tan grande como el de reducirlo a simple epifenómeno. Una causalidad unidireccional puede representar más una postura filosófica previa que la conclusión de una demostración empírica.

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Gestación del compadrazgo

La formación del vínculo de compadrazgo no depende del nacimiento (biológico), sino de "los mutuos sentimientos de los individuos", según Pitt-Rivers (1975: 300). La existencia de reglas preferenciales en relación a un grupo de parentesco o a un estrato social no restringe el amplio rango de selección de compadres a disposición del individuo ni elmina la posibilidad de obviar las reglas en favor de una preferencia excepcional8. El amplio rango de indeterminación extrínseca permite al individuo una elección "segura":determina en gran parte el carácter sagrado de la relación y contribuye a la naturdeza permanente de ésta. La gestación del compadrazgo entraña, a nivel práctico, una elección de los compadres, una invitación y un acuerdo mutuo. Entre los aymará de L2 Paz (Bolivia), los padres de los novios deciden acerca de los padrinos de matrimonio la noche en que se oficializa la petición de mano de la novia. Esta decisión, si es aceptada por los elegidos como padrinos de matrimonio, predetermina automáticamente que éstos apadrinen el bautismo y el corte de pelo del primogénito de los futuros esposos (Albó, 1972: 19). La misma predeterminación se da en Compi (Bolivia), donde los padres de la novia eligen a los padrinos de matrimonio (Buechler, 1971 : 47-48). En Marcará (Perú), los novios escogíi a los padrhos (Ghersi, 1960: 80), mientras que en Andamarca (Perú), los padrinos se ofrecen espontáneamente9. En los demás casos, generalmente los padres de los cónyuges o del niño escogen a los padrinos y los invitan directamente o por intermedio de otra persona (Giiiin, 1947: 107; Gudeman, 1972: 56; 1977: 194). Los casos de Bolivia y Andamarca señalan hechos que desmienten la primacía universal hasta hace poco otorgada al compadrazgo bautismal. La alianza ritual se establece en tomo al matrimonio y de ella derivan las que habrán

de contraerse al momento del bautizo y del corte de pelo. Entre los aymará de

La Paz, el corte de pelo del primogénito representa la consumación del
matrimonio, su logro social (Albó. 1972: 26). Los padrinos nombrados en el matrimonio (y que en el curso de la ceremonia nupcial y de la fiesta subsiguiente ritualhan simbólicamente el "renacimiento" de los cónyuges, sirviéndoles de guías o padres espirituales) acompañan a los ahijados hasta su plena constitución social como familia. Aunque el vinculo de compadrazgo mantiene su importancia, la relación de padrinazgo adquiere una relevancia inusitada en el ámbito latinoamericano. La gestación del compadrazgo aparece así en referencia a los sistemas de parentesco y afinidad, lo que confirma la intuición de Gudeman al respecto. A nivel hipotético. considero legitimo pensar que la existencia de un sistema de parentesco autóctono. de tipo unilineal o bilateral (como el andino). distinto del bilateral occidental. puede determinar cambios considerables en las reglas de selección de los compadres. Donde predomina el parentesco occidental (poidesaparición de la. pobJación autóctona o por completa transculruración 1, mestizaje de los núcleos nativos), el intercambio ritual tendería a ser restringido simétrico o bien a seguir líneas de preferencia exclusivamente individuales. formando patrones radiales. En cambio. en las áreas andina y mesoamericana. la existencia de sistemas de parentesco autóctonos regularía el rango de seleccion en referencia a los grupos de parentesco y a la dirección de los vinculos de afinidad en presencia. Obviamente. la selección del compadre repercute en las relaciones subsiguientes. El rechazo abierto de la invitación al apadrinamiento entraña la ruptura de la relación social preexistente. Por consiguiente. la seleccion debe ser reflexionada y propuesta en condiciones óptimas. Varios autores sefiolan que la invitación se produce en el curso de fiestas patronales. o bien de noche J.. por lo regular. en ocasiones en que abundan las bebidas alcohólicas (Ghersi. 1960: 57: Gillin. 1947: 107: Albó. 1977: 19). El contexto festivo y la bebida indican parcialmente el carácter sagrado que adquiere e1 acuerdo. Los individuos o representantes de los grupos se hallan en un estado que supone una ruptura con la cotidianid~dy en el que se simboliza la comunión, la preeminencia de los vínculos sociales. El carácter permanente e inviolable de la relación propuesta, lo que tiene de riesgsa. es mmfxnstldo pei la eaforia y el enajensiIinimio (en el sentido de salida fuera de sí hacia. la comunión) de la situación en que se propone y acepta. Es inadecuado entonces afirmar que el compadrazgo n o hace más que reafirmar lazos formados previamente por el trabajo. la amistad o el parentesco y que no crea nuevas relaciones (Buechler. 1971: 48). Ciertamente es muy

improbable que, aun dentro de un compadrazgo vertical. se elija a una persona desconocida. de cuya "respetabilidad" no se tiene conocimiento. Pero ésto tampoco significa que el compadrazgo sólo represente un refuerzo suplementario dc lo existente (ib.: 47). Las prohibiciorres matrimoniales entre compadres (Ghersi, 1960: 84; Albó, 1972: 24). el tránsito del tuteo a un trato de "usted" (Gudeman, 1977: 208; Ghersi, 1960: 57), la prohibición de "chismear" acerca del compadre (Gudeman. 1977: 2 11) y la asimetría eventual evidencian que la relación ha sido transferida a otro orden de realidad, orden de respeto, orden sagrado. Lo que obedecía a sentimientos de amistad u otros motivos se vuelve vínculo permanente, capaz de trascender la muerte del ahijado y aun de uno de los compadres (Buechler. 1971: 47; Gudeman, 1972: 57; 1977: 214 y 224). Creo que es en este sentido que se debe entender la afirmación de Pitt-Rivers: "(El parentesco ritual) es lo que el parentesco de consanguinidad aspira a ser. pero que no puede ser" (1975: 600). En el compadrazgo coexisten las dimensiones que los parentescos consanguíneos y afines apenas pueden mantener unidas: la confianza y el respeto. la elección y la permanencia. la reciprocidad en el reclamo y en la benevolencia. Pero. a su vez. el parentesco ritual no podría existir en ausencia de los otroslo. No sólo porq'cie obviamente aquéllos producen la generación humana (afinidad) o resultan de ella (consanguinidad). sino también por una razón social profunda: el prrentesco ritual vincula ritualmente personas y grupos a través de los espacios vacíos o de lejanía que el parentesco consanguíneo y el afín dejan entre ellos. o reciproca simbólicamente l o que recibe realmente fen casos de asimetría). De esta forma. el sistema de . parentesco ritual. a través de su especificidad. permite la expansión y densificación del tejido social y, al mismo tiempo. compensa los desequilibrios del parentesco real. acompañándole en forma de contrapunto.

3 .

Tipos de compadrazgo

La tipología del compadrazgo. dada la sencillez estructural de la institución, es asombrosamente variada. Foster nombra unas 70 ocasiones que sirven para contraer el lazo en América Latina. El autor las agrupa en padrinazgo de personas y de cosas (1959: 254). En Moche, Gillin (1947: 105) enconiró unos 14 tipos que el autor dividió en padrinazgos espirituales o de personas y de amistad o de cosas. Los primeros celebran las crisis vitales. mientras que los segundos sólo conmemoran un hecho de importancia para el propietario del objeto. El mismo autor propone otra clasificación: compadrazgos carolicos (sancionados oficialmente por la Iglesia) y compadrazgospaganos. Gudeman reacciona contra las clasificaciones empleadas fprescritos/no

prescritos; catÓlicos/paganos: espiritualeslde amistad), er, las que halla una "confusión" de categorías: las de la Iglesia jerárquica. las de la gente y las del antropólogo. Lo importante no son las maneras en que los tipos pueden ser clasificados, sino el hecho de que el 'set' de compadrazgo sirve de modelo para las variaciones (1972: 61-62). De hecho. el autor prescinde de clasificaciones para concentrarse en las 'rdplicas' del sistema. Sin embargo, reconoce que algunas réplicas estructurales no forman lazos interpersonales. En mi opinión. las clasificaciones basadas en la prescripción eclesiástica no tienen mayor alcance. ya que la institución del compadrazgo, aún cuando ha sido parcialmente modelada por la Iglesia. no corresponde empíricamente a sus defmiciones. Sin embargo. la clasificación en base al desempeiio de la posición del ahijado. según sea ocupada por una persona o por un objeto, me paivce heurísticamente válidz. Los investigadores notan que los compadrazgos de personas producen relaciones interpersonales duraderas y estables. mientras que los de objetos no lo consiguen (Ghersi. 1960: 57-59: Albó. 1977: 18). Es mu\. posible que tal división también corresponda a las categorías de la gente. De ser así, estarianios en presencia de categorías mentales relacionadas con la globalidad del sistema o conjunto de tipos.
4.

Réplicas esnrtcmrales y posicioirales

El concepto de répiical1, que Gudeman utiliza para inventariar las transformaciones estructurales del compadrazgo. le ha permitido ligar todas las variaciones registradas eli los términos al modelo abstracto de la institución. A través de sus réplicas. el modelo se adapta a una multitud de circunstancias. sustituyenao algunas de sus posiciones por otras reálidades que las representan. Al mismo tiempo. el inventario de Las permutaciones posibles pem~iteconocer los límites de variabilidad del compadrazgo. Las reglas y sub-reglas de replicación y selección han sido detalladas por Gudeman (1972: 6165; 1977: 117-223). Aquí sólo nos referimos al supuesto que subyace al sistema de réplfcas. Gudeman piensa que "el 'set' de relaciones . del compadrazgo puede extenderse metafbricamente desde los rituales eclesiásticos prescritos (bautismo y confirmación) a otros ritos: matrimonio. corte de pelo. etc." (1972: -61). El autor rechaza la ciasificación de los tipos de compadrazgo en prescritos y no prescritos. Pero. en realidad La utiliza. concibiendo los rituales prescritos como la realidad del compadrazgo y los n o prescritos como extensión metafórica. Aparte de esta contradicción. lo más problemático 'radica en el hecho de concebir los rituales de bautismo y confirmación como prototipicos. Se debe. pues. considerar el sistema de réplicas

-que no es otra cosa que una tipologia abstracta- no a partir de un tipo concreto. sino desde el modelo abstracto.

5.

Simetría y asimetría

Las características que rodean el establecimiento y el funcionamiento de las relaciones de compadrazgo han sido codificadas en términos que denotan posiciones opuestas, pero que pueden ser concebidas como los extremos de un continuum. El carácter de la relación establecida entre los compadres. la igualdad o desigualdad en el trato (mutuo o extendido a los parientes) ha sido registrado con los términos de simenia y asimetria. El carácter asimétrico o jerarquizado puede ser expresión de una desigualdad socioeconómica entre los compadres. Pero. aun en condiciones de igualdad. la asiaetría puede originarse por un intercambio generalizado de compadres. o sea. por relación al sistema de parentesco vigente. La relación de padrinazgo. siendo una paternidad espiritual. parece ser universalmente asimétrica (Gudeman. 1977: 3 1 1: Albó. 1973: 19. 23 y 73). Pero la relación de compadrazgo presenta diferencias. En Panamá. los compadres ;e tratan pricticamente como iguales (Gudeman. 1977: 3 11). Gillin sólo afirma que la relación crea mayores obligaciones a los padres que a los padrinos (1947: 108). lo que sugiere cierta asimetría. aunque no indica si el monto de las obligaciones varia segun la distancia socioeconómica. Pitt-Rivers reporta relaciones de igualdad en Italia. pero parece extenderlas a los sistemas de otras áreas (1975 : 599). lo que no sería exacto. Albó es quien ha registrado una relación radicalmente asimétrica entre compadres de semejante condición socioeconómica. Entre los aymará de La Paz. el término "compadre" es empleado esclusivamente por los padrinos pora dirigirse a los padres del ahijado, mientras que éstos deben tratar a aquéllos de "padrinos" (1972: 73). La no-reciprocidad en el trato es transferida a la siguiente generación: los hijos del padrino llamaran "compadre" a los padres de los ahijados de su padre (Ib.: 24). A nivel jural. los parientes rituales que ocupan la categoría inferiodlos ahijados. sus padres y hermanos) tienen más obligación de ayudar a los situados en la categoría superior (los padrinos y sus hijos). Es posible que esta diferenciación jerárquica y terminológica sea la expresión de un intercambio asimétrico entre grupos de parentesco real. El apadrinamiento (y compadrazgo anejo) que un grupo de parentesco recibe, no puede ser reciprocado. al menos no en la misma categoría ritualí 2. Así, un primer grupo permanece siempre "en deuda" con un segundo grupo. según la

expresi6n de Gudeman (1977: 223), mientras que un tercer grupo quedará endeudado con el primero. La regla de selección no recíproca, aplicada a grupos en intercambio ritual, determinaría una posición inferior en el grupo receptor.
6.

Verticalidady horizontc7lidad

La preferencia, para fines de compadrazgo, de parientes y miembros de la comunidad sobre los no-familiares y forasteros puede caracterizarse como compadrazgo interno o intracomunitario. Lo contrario sería compadrazgo externo o extracomunitario. La semejanza y diferencia en la posjcjón socio-económica de los compadres han sido designadas por Mintz y Wolf (1950: 342) con los términos de horizoiztalidad y verticalidad respectivamente. El estudio de las posiciones socioeconómicas o étnicas de los términos de la relación de compadrazgo es una de las constantes en la investigación sobre el tema El funcionalismo concedía una extrema importancia al rol socioestabilizador del sistema de compadrazgo. En Moclie. Giliin (1947: 108) observó la tendencia a escoger no-parientes y forasteros, pero no especificj la posición de clase ocupada. También constató casos de compadrazgo con abogados que se valían de la relación para fomentar litigios sobre tierras. En Marcará también se registraban casos de vinculacidn con personas de "mayor capacidad económica o prestigio" (Ghersi. 1960: 57), pero no consta que fueran los más numerosos. En las comunidades bolivianas estudiadas prevalecía la horizontalidad en los a s o s de compadrazgo establecido con motivo de matrimonio de novios pertenecientes a una misma comunidad. La verticalidad se producía generalmente en torno a los matrimonios de individuos originarios de comunidades diferentes (Albó. 1972: 35). En estos casos. con la verticalidad aumentaba la asimetría y la relación adquiría carácter de patronazgo. favorable al padrino. como en el caso de comerciantes que adquirían así la cosecha a un precio in fe riot. AilbÓ indica el efecto social de una verricalidad frecuente: solo promueve el ascenso social de algunos sujetos aislados. El resultado global es la canonización e inrnovüización de una estructura social de dominación y el bloqueo de posibles cambios radicales (Ib.: 26). El carácter de las relaciones socioeconómicas de la sociedad nacional se reproduce en las relaeioks ritvales establecidas entre sus r miembros competentes y los hdígmas. B~echler~reporta también una frecuencia general de casos de horizontaljdad. Esta coincide generalmente con un alcance intracomunitario: los padhnos son vecinos de la misma sección, amigos o parientes (distantes o afines) En estos

casos, se prefiere a quienes ocupan una posición semejante, 10 que garantiza una equivalencia virtual en el intercambio de dones y trabajo (1971: 47). Algunos compeñoS sin embargo. prefieren contraer iazos rituales extracomunitarios que. de ser horizontales, no entraiian un intercambio frecuente de trabajo. En Boquerones (Panamá), la reiación raramente es vertical (Gudeman, 1977: 206), pero se Uega a dar con forasteros más pudientes. El compadrazgo es entonces automáticamente instrumentalizado (Ib.: 212). El hecho es notable porque. en los casos de horizontalidad, los compadres evitan sistemáticamente los intercambios de orden económico (It;.: 2 14). La relación horizontal carece de obligacio~es materiales (Ib.: 209); sólo se expresa rituzlmente (1972: 56). Hay que notar que Boquerones no p s e e una estratificación económica interna. Foster (1959: 253-255) remarca la mayor incidencia del compadrazgo en l-hpanoamérica, en contraste con su casi inexistencia en España: donde la institución presenta "pocos aspectos económicos significativos". En Guatemala, segúr. este autor, las relaciones ritua!es estre indios y ladinos disminuyen o eliminan las tensiones interétnicas e interciasistas, aunque su rol en la ayude mutua es mínimo, ya que existen "mecanismos comuntarios y cofradías que dan seguridad mcial" (lb.: 267). Fosier enfatiza la función equilibradora de las relaciones verticales. lo cual es insuficiente. Mintz p Wolf intentaron una correlación (histórica y sincrónica) del carácter horizontal o vertical del compadrazgo con el contexto socioeconóniico. Los casos c'ontemporáneos comparados muestran que la horizontalidad coincide con colectividades socioeconómicarnente homogéneas. ya sea ?or aislamiento y orgaiiización tribal como por estar conformadas por miembros de un mismo estrato social incorporado a una economía capitalista (1950: 361-364). En czmbio, en presencia de varias clases interactuantes, el compadrazgo se establece verticalmente, contribuyendo a estructurar las relaciones sociales en ese sentido (lb.: 364). h s conclusiones de hlintz y Wolf acerca de la correlación entre horizontalidad o verticalidad del compadrazgo y el contexto ~ocioecon6mico parecen haber sido confirmadas por las investigaciones realizadas posteriormente. Quizás !o más significativo ha sido hzber podido precisar cómo la verticalidad afecta la relación de compadrazgo, creando una asimetría que, fuera del área andina, no es constitutiva del sistema. En las relaciones verticales, el término perteneciente a una clase mis alta siempre desempeña el rol de padrino. El padre ( su grupo) ocupa la posición receptora. El efecto de desigualdad, debido a la . Y deuda contraída, es multiplicado en razón de la diferencia entre los status socioeconómicos de los compadres. La asimetría se convierte en la expresión de una desigualdad real y no simbólica. Esta desigualdad se reflejaría en cualquier

otro tipo de relación (comercial, política, etc.). No es, por consiguiente, inherente al sistema, sino u a transplante al mismo. La relación es también alterada por el uso instrumental que se le confiere. El padre suele ocupar la posición de más obligaciones. El intercambio se vuelve desigual, no sólo por el monto de las contribuciones, sino también por su naturaleza. El prestigio y los escasos servicios que el padrino ofrece gracias a su influencia, regresan a él en forma de trabajo y de productos agrícolas. L a reciprocidad se altera, adoptando las características de la relación patrón-cliente, tal como ésta es definida por la práctica social en otras dimensiones, como ia política, el comercio. las relaciones laborales, etc. Al ser instrumentalizado, el compadrazgo es desnaturalizado. Los investigadores funcionalistas ven en estas alteraciones una muestra más de la adaptabilidad y flexibilidad del compadrazgo y de su rol integrador de las relaciones sociales. Tomada exclusivamente, esta visión representa un escamoteo de la realidad. La otra cara del compadrazgo vertical es la forma en quc aprovecha a un término de la relación (y a la clase a que pertenece) a 2xpensas del término inferior y de las posibilidades de un cclmbio social favorable a su estrato socioeconómico. 7.

Cambio y co?rrexto

Actes de ocuparnos del cambio, tratemos de aclarar la relación entre compadrazgo y contexto. Gudeman quiere distacciarse de los estructuralistas clásicos al exigir una interpretación contextual del compadrazgo. Sólo asi es posible entender por qué la institución "asume -ma forma dada en una cultura" sin que se produzca un cambio en la oposición naturaleza-espíritu, "común a muchas culturas" (1971: 47). Gudeman entiende el contexto de manera específica. Este es constituído por los sistemas de parentesco y afinidad que sirven de patrón al compadrazgo (lb.: 66). En Boquerones. la unidad social básica es el grupo doméstico. moldeado según la familia. El compadrazgo. construido en referencia a estos patrones, establece lazos seguros entre los gripos domésticos y afirma su especificidad en oposición a aquéllos (lb.: 59). Desde esta dependencia se puede entender que el compadrazgo. en presencia de familias y grupos domésticos más desestructurados. como se afirma que ocurre en las zonas urbanas marginales del Caribe. aparezca como una relación diádica más que intergntgaL Al revés. en presencia de sistemas de parentesco y afinidad complejos y relativamente bien estructurados:como se dan en la zona andína, el compadrazgo n o sólo Mncula grupos domésticos. sino también grupos de parentesco c o m p ~ t o s por una

multiplicidad de p p o s domésticos. La hipótesis acerca de la interacción entre compadrazgo y parentesco real integra muchos datos empíricos. Pero prescinde de otros al reducir el contexto Cei compadrazgo a los &temas de parentesco y a f ~ d a d .El tránsiro, por cambios en la tenencia de la tierra y en el grado de expansión del mercado capitalista. de una familia extensa. autosubsistente y con participación en la propiedad colectiva de la tierra a una familia más restringida o nuclear, productora de excedentes y con propiedad privada de la tierra, jno afectará también al compadrazgo? Albó, por ejemplo, tiene la impresión de que, a partir de 1a reforma agraria, entre los symarás de La Paz "predominan las alianzas (rituales) reforzadoras de subgrupos en menoscabo de la unidad global", a causa de los faccionalismos y desdoblamientos que el cambio en la tenencia de la tierra ha introducido en las comunidades. Desde entonces parece haber aumentado la tendencia a escoger parientes como padrinos. El repliegue de las familias es seguido por una contracción o intensificación del compadrazgo. Los f e n ó ~ e r i o s urbanización y emigración parecen repercutir también de en el sistema: "El pasaje del campo a la ciudad no entraña ipso facto la desaparición de la costumbre del compadrazgo; (. . .) pero el padrinazgo tiende a trnasferirse de la familia al partido político: el líder blanco reemplaza cada vez más al patriarca" (Bastide, 1973: 63). Bastide habla de la transformación de un compadrazgo ya vertical o relación paternalista en una de patronazgo político. Se trata ya de la disolución de la institución de! compadrazgo. de su abandono en favor de relaciones de carácter más contractual. impersonal y de corte reivindicativo (Mintz y Wolf, 1950: 364). Parece imposible concebir que semejantes cambios en el contexto socioeconómico y en el sistema de compadrazgo no repercutan en la ideología misma de la institución. Todo ésto no contradice la tesis de Gudeman. Más bien la confuma. Pero, 2 mi parecer, el autor, si bien afirma el contexto del compadrazgo, olvida que también el parentesco real debe ser entendido contextualmente. No pretendo establecer que la relación entre economía sólo se puede formular en términos de causa y efecto, como si la causalidad fuera siempre unidireccional. Pero tampoco es posible desconocer qEe todo sistema de parentesco es contextuado, lo mismo que toda economía, religión o sistema político. Toda realidad social es vulnerable. En este mismo sentido, afinmba al principio que, tras el análisis en abstracto del sistema de compadrazgo, es necesario resituarlo en el contexto global, ver su conexión en cuanto sistema categorial y de lazos sagrados con la estructura social y económica. Así como el compadrazgo puede funcionar como mecanismo de defensa contra cambios socioeconómicos, imponiendo su peso

.

ideológico sobre la infraestructura, del mismo modo los cambios en ésta pueden implantarse (por coerción política, por intrusión solapada del mercado capitalista y aun por acuerdo tácito de la comunidad receptora) y forzar la transformación del parentesco real y ritual. Creo que tras haber entendido una realidad en su especificidad (y éste es el mérito de Pitt-Rivers y Gudeman en relación al compadrazgo), es necesario resituarla en la red de interrelaciones en que participa, de modo que el análisis no se quede en simple descomposición y descontextualización del objeto.

Ii.

FUNCION

Las dimensiones en que el compadrazgo se muestra funcional suelen ser agrupadas según la Óptica teórica utilizada. El funcionalismo enfatiza las repercusiones en términos de solidaridad social y seguridad económica y en referencia a un contexto homogéneo, pre-industrial. El estructuralismo recalca la creación de una identidad a través de la red de comunicación establecida entre los grupos. El problema no consiste tanto en la comprobación de los aspectos funcionales. sino en el grado de su relación con la estructura del compadrazgo.

La pregunta por la funcionalidad, en la teoría y metodología funcionalistac, es elevada del nivel heurístico a la categoría de principio explicativo. ;Para qué sirve el compadrazgo? Los funcionalistas encuentran sistemáticamente que la institución responde a necesidades del contexto social en que se da y proceden a explicar de qué modo lo logra. Al revés. donde el compadrazgo no muestra relevancia social, se debe a que ha dejado de ser funcional. Esta simplificación expresa que se debe presumir una lágic8 en los fenómenos y que el contexto debe ser tenido en cuenta. Queda la pregunta de hasta qué punto ésto sea suficiente. Para Gillin, el compadrazgo constituía quizás el cuerpo de relaciones interpersonales más importante en Moche (1947: 104). Pero, la institución manifestaba una profusión inusitada de formas. El autor conjeturó que ésto se debía a la ausencia de organización canmitaría espontánea y de soliuaridad. En un contexto tal, la función "real" d e ¡s padrinos era ensanchar y aumentar los o recursos so~ialesy económicos del niño y de sus padres y. así, reducir las ansiedades de los padres (lb.: 108). El esquema necesidad-respesta funcional se encuentra también en el de Mina y Wolf. Explícitamente se proponen enfatizar la capacidad del

compadrazgo para extender la solidaridad social (1950: 342). A través del padrinazgo ceremonial se crea una red de seguridad de parientes rituales ("a security network of ritual kin foIk" (lb.: 353-354). L institución aparece como a respuesta a las necesidades de una sociedad en que la familia es la unidad productiva primaria y donde se carece de mecanísmos impersonales e institucioI. nales de organización y seguridad ( b : 353). Dos décadas más tarde, refuiéndose al Caribe, Mintz verá en el compadrazgo una "respuesta de adaptación a la intensa occidentalización, a la larga trayectoria colonial, a los orígenes heterogéneos de la población, y a la historia económica. más bien especial" del área (Mintz, 197 1: 41). En condiciories de alto individualismo, el compadrzzgo parece ofrecer la misma "protección y seguridad". (Ib.: 40) que brinda aún en contextos tribales (Mintz y Wolf, 1950: 361 y 364). La flexibilidad de la institución para mantener su funcionalidad en contextos tan disímiles es puesta en relieve por la óptica funcionalista, pero no es explicada. lo que apunta hacia una insuficiencia teórica. Para Foster, el compadrazgo.vino a.occpar el vacío dejado en Hispanoarnérica por los sistemas autóctonos de parentesco rotos por el dominio español (1359: 36?). Ademris, su semejanza con formas nativas le predisponía, er, ausencia de gremios y en presencia de una especialización religiosa de las cofradías. a ser el mecanismo rdecuado para recapturar la seguridad perdida (Ib.). E! compadrazgo formaliza las relaciones interpersonales y encauza modos de comportamiento recíprocus en patrones establecidos. El individuo adquiere el máximo de seguridad social. espiritual y económica (Ib.: 256). El compadrazgo también promueve la estabilidad social entre clrises sociales y grupos étnicos y dentro de ellos (Ib.). Ya se ha indicado que esta afirmaci3n ignora cómo contribuye el compadrazgo vertical al bloqueo de las posibilidades de cambio social. En resumen, para Foster, el compadrazgo hace informalmente en América Latina lo que el gremio y la cofradía realizaban formalmente en España: fomenta la moralidad por medio de obligaciones recíprocas reconocidas y patrones de acción (ID.: 265-366). Pero también sus límites son sugeridos: quizás el compadrazgo sólo sea una institución funcional y cmrrol social (Ib.: en ausencia de mecanismos impersonales de ayuda i n u t ~ ~ 270-27 1). En Marcará los resultados son similares. Los habitantes "hacen comp&es a los parientes para robustecer los vínculos consanguíneos que se van debilitando con el tiempo y la distancia, y para obtener tanto ayuda material como moral para el ciño, que casi siempre redunda en beneficio de los compadres" (Ghersi. 1961): 57). La primera p r t e de la interpretación sugiere la intenaficación, por medio del compadrazgo, de las relaciones dentro de la familia extensa o entre

familias extensas emparentadas. En cuanto a la segunda afirmación, la ayuda material a menudo equivale a la necesaria para las labores agrícolas. Chersi cree que el compadrazgo "sirve de pretexto" para lograr tal ayuda (Ib.). Pero la colaboración en las tareas agrícolas puede ser también un vehículo de expresión de la relación contraída, si la relación es horizontal. El autor no ofrece elementos suficientes para juzgar si la interpretación utilitarista que propone es correcta. El corte de pelo tiene en Marcará un ceremonial quizás menos elaborado que en Compi, pero su riqueza simbólica es semejante (Ghersi, 1960: 11 6-1 17). El autor ve en el rito un modo de "arbitrarse fondos (. . .) en beneficio de la criatura, pues viene a ser el capital inicial que guardarán los padres hasta que el hijo sea mayor de edad" (Ib.: 58). Dudo de que el objeto de la ceremonia se reduzca a una consecución de fondos pero sin duda abarca ese aspecto. Las características de la visión funcionalista se muestran nítidas en elanálisis del compadrazgo. Los autores alineados en esta corriente se revelan capaces de examinar el compadrazgo en relación con el contesto socioeconómico en que se da. Puestas a examen por ellos. las formas pasadas y presentes del compadraz;~ muestran una misma adaptabilidad intrínseca y un poder socialmente integrativo. La institución se presta a usos individuales o grupales. a fines materiales o espirituales. a una cohesión comunitaria o a un reforzamiento de los vinculos entre clases diferentes. Unas décadas después, las limitaciones de los estudios funcionalistas se destacan con nitidez. El modelo teórico con que los funcionalistas trabajan . parecen ser el de una sociedad industrial, organizada y eq~ilibradaa través de mecanismos impersonales e institucionales (seguro social, sindicatos. etc.). El negativo de este modelo es habitualmente la socicdad tradicional latinoamericana. desprovista de tales mecanismos. desorganizada u organizada a pesar Oe su ausencia. Sus miembros recurren a medios informales y flexibles -como el compadrazgo- para proveerse de la seguridad sicológica, social y económica necesaria. Cuando ésta es suministrada por otros mecanismos (sistemas de parentese autóctono o medios institucionales de la sociedad industrial), el compadrazgo no tiene relevancia social o es abandonado. A menudo se tiene la impresión de que en la visián fu~cionalista aparecee proyectadas sobre los individuos de la soeiedsd tradiciónal las ansiedades que este género de vida prov~caríaen miembros de la sociedad industrial. Los mecanismos de vinculación social n o tienen entonces otro objeto que apaciguar la inseguridad. Surgen y desaparecen se& su capacidad de dar satisfacción a !as : necesidades. En redidad. 1: teoríü carece de categorías para concebir aspectos disfuhc'ionales- en un patrón cultural dado. Cuando las relaciones e n un compadrazgo vertical geaeralizado se vuelven completamente utilitíuias. sólo se

ve el fomento de estabilidad social entre las clases y gnipos étnicos. La posibilidad de que las relaciones verticales estén siendo manipuladas como un instrumento más de dominación de una clase por otra ai precio de su desnaturalización escapa al modelo de sociedad equilibrada. Ea funcionaiismo muestra una riqueza de observación al interior de un perimetro muy limitado de comprensión y explicación. El análisis de ciertos comportamientos y de su utilidad para el contexto global conduce frecuentemente a no captar más que sus notas comunes con otros comportamientos. A menudo, de la institución analizada sólo queda un cuerpo de conductas provisto de una lógica social utilitaria, sin una cabeza que la piense, un cuerpo decapitado y, sin embargo, en funcionamiento.

3.

La visión estructuralista

Los autores restantes -Buechler, Albó y Gudeman- son injustamente agrupados por m í en el campo estructuralista. Aun el más estructuralista de eilos. Gudeman, rechaza el análisis descontextuado del compadrazgo (sin referencia al parentesco). Buechler no parece tener una posición estructuralista. Sus referencias al compadrazgo compeño tienen un carácter más bien etnográfico. en que escasea la interpretación teórica. Con todo. los elementos hermenéuticos no parecen ser de pura casta funcionalista. como se puede ver en su breve análisis del sirnbolismo y de la función social de la ceremonia del "rutucha" o corte de pelo y del compadrazgo anejo. El autor contrasta el nacimiento y el amamantamiento con el bautismo, el corte de pelo y la adopción. Aquéllos eventos marcan "la entrada física del niño en su comunidad", mientras que estos ritos seiialan su "entrada social", haciéndole miembro de la comunidad religiosa y política. Los hechos relativos a la incorporación del niño al grupo de parentesco son insuficientes para vincularlo al cuerpo social, religioso o político. El primer corte de pelo del niño es marcado por un ceremonial complejo y un carácter festivo sobresaliente, que incluye la participación de los "ainis" de lss p.idres y de los pdriiios. Estos dos gmpos se contraponen a lo largo de su participación en el ritual. Los platillos, que representan al padre y al niño' exhiben productos de la cosecha. En ellos se depositan por separado las ofrendas de los dos grupos participantes en medio de libaciones. El padrino actúa como representante de su grupo de ainis y de intermediario con el grupo de los padres a del niño. Al final, los dos grupos se unen en el baile. L representación social no se agota en los padrinos. Los líderes de la comunidad también están presentes y participan ritualmente como tales' invitando a los presentes a besar el dinero

reunido y a nuevos brindis. A la preeminencia del corte de pelo sobre el bautismo y al énfasis en la introducción del niño en la vida social, se aiiade el caráctercorporativo con que actúan los grupos de los padres y de los padrinos en la ceremonia, del " r u t ~ c h a " ~ simbolizando su intercambio social y espiritual a través de sus representantes, pero también por medio de los representantes políticos de la sección o secciones correspondientes. La sociedad toda parece tomar pie en la incorporación social de un nuevo miembro para re-crearse a sí misma vinculando espiritualmente grupos que el parentesco, el intercambio de trabajo (ainjs) y la división política afirman como distintos. El rito expresa con un vigor simbólico notable la creación de la identidad y de la comunión social. El trabajo de Albó (1972: 26) reconoce las funciones socioeconómicas del compadrazgo: prestigio, seguridad ante lo imprevisto, etc. Su estudio muestra, sin embargo, elementos que sobrepasan estos aspectos. En las comunidades estudiadas. el compadrazgo matrimonial parece ser la forma más relevante de la institución. En él. la relación de padrinazgo adquiere una consistencia que no tiene habitualmente: los padrinos introducen a los cónyuges a una vida autónoma como célula matrimonial, los primeros simbolizando ritualmente su paternidad y los segundos su filiación espiritual. Al mismo tiempo, la capacidad de los primeros para apadrinar derita de la relación de compadrazgo, de su calidad de representantes de las familias de los cónyuges y de intermediarios entre ellas (Ib.:19). El compadrazgo aparece como el marco en que se gesta la plena constitución social de un vínculo de afinidad y su potencialidad como nuevo grupo de parentesco. La relación es también ~r0Ve~h0Sa el padrino: para ser escogido como tal muchas veces significa la realización personal del individuo (Ib.: 77). El parentesco real y el ritual conflzyen en el establecimiento de "un sistema de micro-niveles jerárquicos dentro de la comunidad. que engrana con el sistema de 'cargos' o 'camino7 por el que el indiviauo va incorporándose a su comunidad y ascendiendo" (lb.: 39). La única manera que tiene el compadrazgo de repercutir social y económicamente es fa de ser )o que tiene de especifico: un parentesco ritual, una vinculación espiritual. No hay en ésto metafísica ni fenomenologia, porque no se busca en el análisis una esencia pura, sino la naturaleza de una relación. Y el objeto de la antropología son las relaciones: Gudeman ha expresado con precisión el nexo entre la naturaleza del compadrazgo y sus efectos socioeconómicos: "Dentro ¿e una sociedad, loslazos sagrados pueden incrustarse en otros. más estrictamente sociales3 obligaciones, pero estas manifestaciones materiales son efectivas precisamente porque el compadrazgo es Última e irreductiblemente un sistema de lazos sagrados" (1977: 191).

Por ser un sistema de lazos sagrados, no consanguíneos ni afines, el compadrazgo elimina la desconfianza entre los grupos domésticos e instanra la seguridad en sus relaciones (1972: 60). La seguridad de que se habla ya no es sólo la individual, sino también la del grupo. En el caso del compadrazgo de bautismo, éste es precedido por el nacimiento, que da al grupo doméstico una mayor organización interna y estabilidad. Pero esta consolidación "ad intra" tiene que seguirse de una creación de lazos exteriores. intergrupales (Ib.). Esta es la función del compadrazgo: por ei bautismo y la confirmación, el niño adquiere lazos públicos e institucionales fuera de la familia, accediendo a ia dimensión de "persona social total" en la comunidad (1977: 192). Independientemente de su carácter religioso, el compadrazgo crea un sistema moral que integra simbólicamente a los individuos dentro de la comunidad (Ib.: 205). En cuanto ahijado, padrino y compadre, el individuo alcanza su plena identidad social ante sí mismo y ante la comunidad, lo c u ~ le da y reafirma públicamente que tiene "un sitio l social asegurado" (lb.: 224). en e¡ que participa su familia. Entregando derecnos y deberes en relación a sus hijos, la familia se ve arrastrada al ámbito comunitario. Se vuelve familia respetable, reconociendo que por sí sola no puede dar una posición social al hijo. El título social a que da derecho el nacimiento. sólo lo entregan y legitiman realidades exteriores a la familia: los ritos y los padrinos, representantes de la sociedad. Los grupos domésticos, como unidades operativas básicas, establecen asi lazos seguros entre ellos, eliminando la desconfianza. la suspicacia, la lejanía (Ib.: 228-129). Hablando con propiedad, la seguridad no se halla en los grupos, familias e individuos, sino en sus relaciones. El sentimiento de seguridad sólo llega 3 los términos desde unas relaciones que han sido puestas al abrigo del no-respeto, de la desconfianza. La creación ritual de estas relaciones y sli actualización tienen efectas religiosos. A través del compadrazgo, la gente se acerca a Dios y ''lleva a sus vidas algo de la iglesia" (lb.: 227). De no ser por el compadrazgo, mucha gente no tendría esta experiencia. En conclusión, el compadrazgo da seguridad porque es una relación segura. Y por ser tal puede manifestarse en formas muy diferentes, pi?ede buscar lazos económicos o evitarlos (1972: 65), solicitar ayuda ante las crisis o prescindir de ella en bien de la inisma relación. Importa más por lo que es o significa que por lo que da. También en ésto el compadrazgo participa de una característica esencial de la experiencia religiosa, sin ser primariamente tal. La visión de Gudeman y de AlbÓ muestra la funcionalidad del compadrazgo en estrecha relación con la estructura de la institucibn. Su función más importante es la creación de una identidad social a través de relaciones seguras,

respetuosas. Desde estos aspectos se hace posible entender cómo el compadrazgo puede manifestar su funcionalidad en contextos disímiles. Y al mismo tiempo, se posibilita el enjuiciamiento de los usos a que se someten las relaciones. El utiiitarismo puro, la disminución del respeto, la asimetría como expresión de desigualdad social y otras características propias del compadrazgo vertical aparecen como deformaciones de la estructura y de la funcionalidad integral de la institución. Gudeman ha profundizado en las categorías culturales del compadrazgo y ha mostrado su relación con los sistemas de parentesco y matrimonio. Pero reduce lo especifico de la institución a este circuito, olvidando que la estructura entra en relación con todos los niveles de la realidad, aunque sea más difícil captar las relaciones con unos que con otros. Albó tiene el mérito de mantener a la vez la visión del compadrazgo como sistema autónomo y sus relaciones con el contexto socioeconómico.

Para terminar, sólo quiero recalcar la utilidad del estudio del compadrazgo e indicar el terreno que, a mi modo de ver. falta por expiorar. La sencillez estructural del compadrazgo, su forma de contraponerse y complementar a los sistemas de parentesco y afinidad y las regularidades transculturales que presenta, hacen de él una institución privilegiada para la investigación, cuyos resultados arrojarían luz sobre otras áreas de la organización social y del sistema cultiaal. En particular, su estudio puede constituir una vía de aproximación a la constitución integral y a la vinculación social del grupo doméstico. El funcionalismo descuidó ciertos aspectos del compadrazgo que deben ser retomados. En las áreas andina y mesoamericana es necesario investigar más profundamente la relación del compadrazgo con los sistemas d e parentesco y afinidad autóctbnos. El estudio del desarrollo histórico de la instiiucióqen Europa carece, a mi conocimiento. de su contraparte lógica: el estudia de la implantación, el arraigo y la diversificación del compadrazgo cristiano en e1 medio latinoamericano; el examen de testimonios históricos y etnográficos acerca de formas precolombinas y actuales de parentesco ritual, así como de las relaciones entre aquél y éstas. En este sentido. el estudio del compadrazgo se vincula a la problemática del origen y desarrollo de las formas latinoamericanas de reli&t&iad popular. El estudio de la permanencia y transformación del compadrazgo debe extenderse. Quizás se presume fácilmente que la institución declina o desaparece

con el avence de la urbanización e implementación de mecanismos impersonales de seguridad social que suele conlevar la industrialización. El estudio de las formas y funciones del compadrazgo en áreas aluvionales, como los barrios marginales, debe formar parte de la investigación antropológica en áreas urbanas. En las ciudades confluye una emigración rural, con categorías tradicionales acerca del compadrazgo, que no es asimilada más que parcialmente por el precario capitalismo industrial. ¿Desempeña el compadrazgo nuevas o idénticas funciones en la adaptación particular de esta población al medio urbano? Se ha querido ver en las relaciones diádicas y el individualismo componentes esenciales de la realidad social propia del Caribe. A través del compadrazgo, Gudeman ha introducido nuevos planteamientos que permiten captar la vinculación, no ya de individuos, sino de grupos domésticos en el campesinado panameño. La apertura de líneas semejantes dc investigación en las sociedades afroantillanas ofrecería alternativas a quienes dudar, que la inmigración africana haya perdido todos sus patrones de organizacih familiar y social y que sólo haya salvado de la aculturación ciertas pautas musicales, algunas damas y mas pocas categorías religiosas. A la perspectiva estructuralista hay que reconocerle el coraje Y haber e emprendido la investigación de las categorías mentales que encierra todo sistema de compadrazgo. Creo que por esta vía se llega a un &agnóstico del compadrazgo, a una estimación del grado de coherencia o desfase existente entre las representaciones ideológicas y las relaciones de parentescu ritual concretas. Pero. para que el diagnóstico sea completo. es necesario que el método estructuralista no aisle la ideología y las relaciones rituales de su contexto sociueconómico, a quien e funcionalismo siempre ha prestado atención. Sólo asi 4 se hace posible evaluar si una transformación del compadrazgo constituye una deformación de su estructura, un indicador de la manipulación de las relaciones de parentesco ritual en favor de la emergencia de otro tipo de relaciones, como las de patronazgo socioeconómico o político. El método estructuralista puede ayudar al descubrimiento e intelección de :a especificidad de las categorías mentales de un sistema dado de compadrazgo, pero debe irihibir ! tendencia a traducirlas a las categorías de otros sistemas de a compadrazgo o de otras culturas. Una traducción puede terminar fácilmente en una reducción, que es tambidn una forma de traición.
NOTAS
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Las investigaciones de Albó entre los aymará bolivianos y de Ossio en Andamarca (Perú) tienden a mostrar el rol preeminente del compadrazgo matrimonial en diversas zonas de i región andina. a

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Cinco años más tarde, Gudeman afuma que entre todas las variantes del compadrazgo, n o hay una que represente el "verdadero" compadrazgo (1977: 191). Creo q u e Gudeman. a l ha%lar de variantes, se refiere a las distintas formas del compadrazgo bautismal. que n o es más que uno de los diversos tipos de conipadrugo. Entiendo por bautizo el acto de conferir el bautismo a una persona. Empleo esta palabra para expresar que generalmente el rol de ahijado es desempeiiado por una sola persona en cada bautizo, independientemente de la posibilidad de que un sujeto apadrine a varios o a todos los hijos de sus compadres. Hasta aquí hemos hablado de "términos" y de "roles" indistintamente. A nivel abstracto, sería preferible hablar simplemente de términos. Hablar de roles supone una distinción dentro de cada término en base a comportamientos pautados (padres y madre, padrino y madrina, compadre y comadre. etc.). Modelos gráficos alternativos serían los siguientes:

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El modelo A expresa la sencillez estructural del compadrazgo en su relación con el parentesco consanguíneo y con el matrimonio. Este módulo reflejaría el punto d e vista de Gudeman. Desde el punto de vista de los roles. los términos aún permanecen bastante indiferenciados en A y B. El modelo C distingue gráficamente roles y relaciones. El adjetivo "secundario" encierra dos acepciones. La primera conlleva la idea de que la estensión de las relaciones supone una disminución en el m o n t o de derechos y deberes anejos. o bien. como sugiere Gudeman. una mera extensión d e la terminología. sin extensión de derechos y deberes (1977: 633. La segunda acepción surge cuando los términos primarios establecen la relación en cuanto representantes de dos grupos de parentesco. El término "secundario" expresa entonces la mediación de los primarios. El carácter dicotómico d e ambas categorías -naturaleza y espíritu- enfatizado por Gudeman, proviene 'de la fiiosofia griega y n o de la tradición judeocristiana primitiva. El uso de tales conceptos en los escritos bíblicos se dio a través de su reinterpretación en base a las categorías judeocristianas que enfatizan la unión de ambas dimensiones en el hombre. Además, se hace difícil pensar que la dicotomía griega responda a categorías humanas ulTWa3áles. aun m a n d o su distinción (sin oposición a contradicción intrínseca) pueda serio. Una de las ~ z r a c w r i ~ i cestructurales más notabtes de la institución d e l comgadrazls go en América Latina es Ia primacía de la relación de compadrazgo sobre la d e padrinazgo, N o insisto en este aspecto que es patente, aun cuando tiene excepciones importantes. La elección se da siempre dentro d e márgenes interiores y exteriores que fiuctúui según las reglas de selección propias de cada sistema d e compadrazgo. Pero generalidad de los sistemas se atienen a unas pocas reglas que parecen tener Uvalidez casi universal: a; se debe elegir unapersona "respetable" y. por consiguiente. conocida: b! los padres n o pueden apadrinar a sus hijos: c) ni e x o g e r a sus hijos como

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compadres: y d l selección no ~ u e d e reciprocada. Estas regias son formuhdas a ser por Gudeman (1977: 217-273', quien añade una quinta cuya validez parece menos evidente: dos concubinas conesidentes no pueden apadrm u a un mismo n z o , pero dos casados sí. En el resto de la aposición doy por supuestas estas reglas p sus consecuencias (el ruigo & selección se reduce generalmente a los adultos y miembros de ia comunidad -limites externos- pero obhga a selecciones extradomésticas -limites internos:. Según investigaciones de Juan Ossio. Apuntes personales de clase, Curso de Etnografía Andina (1977:IIl. PUC.Lima. Una demostración indirecta de cómo el parentesco ritual no puede existir sin el parentesco consanguíneo y afín la ofrece la prohibición a los religiosos (célibes! de contraer parentesco espiritual por el Concilio de A u x a r e en 538 d.C. y el hecho de que, aunque seghn i legislación eclesiástica el bautismo produce un lazo espiritual a entre el neófito y el ministro. en la práctica tal parentesco no se reconoce socialmente. El concepto de réplica. a mi conocimiento, fue impuesto por Evon Z. Vogt, en .4merican .-intliropologist. Vol. 67 (2j. El articulo fue reimpreso en Los Zinúcmtecos. ed. por E.Z. Vogt.México. 1966 (cap. VI). Debo esta idea a Juan Ossio. Curso de Etnografía Andina (cfr. nota 91.

REFERENCIAS CITADAS ALBO. Xavier 1972

Esposos, Suegros j0 Padrinos entre los Aymmás, (rns.). Centro de investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA). La Paz.

BASTIDE, Roger 1973 E prójimo y el extrario, Buenos Aires. Amorrortu Editores. I BUECHLER, Hans. C. y Judith-Marie BUECHLER 1971 7ñe Bolii.ian Aymma, New York, Holt. Rinehart and Winston. FOSTER, George M. 1959 "Cofradía y Compadrazgo en Espaila e Hispano América". Revista del Museo Nacional, Vol. XXVIII: 248-2 75. GILLIN, John Moche: A Psuwbn Coastal Community, Washington: 1947 Smithsonian Institution, Institute of Social ~ n t h r o ~ o l o ~ ~ (monografía No. 3). GHERSI BARRERA, Humberto 1959 "El indígena y el mestizo en la comunidad 'de Marcará", 1960 Revista del Museo Nacional, Vols.. XXVIII. XXIX y XXX. 1961

GUDEMAN, Stephen "The Compadrazgo as a Reflection of i 3 ~ Natural and Spiritual Person", London: Proceedings of the Roya1 Antkro pological Instirure of Crear Brirain and Ireiand pp. 45-72. Relarionships. Residence and rhe Individual. London. Routledge & Kegal Paul. MINTZ.Sidney W. "The Caribbean as a Socio-cultural Area", en Peoples and Culrure of the Caribbean, edit. por Michael M. Horowitz. pay. 17-46. New York: The Natural History Press. MINTZ. Sidney W. y Eric R. WOLF "An Analysis of Ritual Co-Parenthocd (Compadrazgo)", Southivesterii Jour~lal f Anrhropolog~.. o Vol. 6 : 34 1 -368. PITTT-RIVERS. J. "Seudoparentesco", en el artículo "Parentesco", Eixiclopedia Internacional de las Ciencias Sociales. edit . por David Sills, Vol. 7: 596-601. Madrid: Aguilar.

EL AREA DE ANTROPOLOGIA DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA: SUS MEMORIAS Y TESIS DE GRADO (1968-1978) Jorge P. Osterling Compilador
Los estudios de Antropología se inician a principios de la década de 1960 en el Instituto Riva Agüero en torn,o a las figuras de la Prof. Josefina Ramos de Cox y del Prof. Jean Velard; la primera a cargo hasta su muerte del prestigioso Seminario de Arqueología. y el segundo como docente de la Sección Doctoral de Etnología de la Facultad de Letras. Estos años se caracterizan por la fuerte infiuencia de la Etnología Francesa. principalmente en la región de la Selva. y por la consolidación de los estudios de Arqueología. El año 1967 la Universidad Católica considera conveniente trasladar la Sección Doctoral de Etnología de la Facultad de Letras a la Facultad de Ciencias Sociales con el nombre de Departamento de Antropología. Para ello la Universidad Católica contó con los valiosos servicios del Prof. Emiliano Aguirre. Antropólogo Físico de la Universidad Complutense de Madrid. quien colaboró estrechamente con la Prof: Aída Vadillo de Romaní en la organización del plan de estudios de Antropología. La característica principal de estos años es quizá la fuerte influencia ejercida por el Yrof. Aguirre en el campo de la Antropología Física y Prehistoria. A partir de este año. el Departamento de Antropología cuenta también con la colaboración del Prof. Mario C. Vásquez, quien aporta su amplia experiencia en el campo de la Antropología Aplicada y sus conocimientos adquiridos en el Proyecto Vicos. Al poco tiempo de su llegada. se incorpora al Departamento el Prof. Manuel M. Marzal. iniciándose el desarrollo más estable de la Antropología SocioCultural, La presencia de los Profesores Fernañdo Fuenzalida, Enrique Mayer y Juan Ossio, conjuntamente con la dedicación de los estudiantes, permitieron aunar esfuerzos y ofrecer un programa sólido en el campo de la Antropologia Social. Es a partir del año 1971 que comienzan a graduarse los primeros exalumnos de la especialidad. A1 año siguiente. en 1972.

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la Universidad Católica deseosa de facilitar el perfeccionamiento académico de sus miembros, apertura el PostGrado en Ciencias Sociales en la especialidad de Antropología, ofreci~ndo grado académico de Magister. el
Han pasado más de diez años desde lla creación del Cepzrtaniento (hoy Especialidad) de Antropología en la Universidad Católica y deseamos ofrecer en esta oportunidad la relación comp1e:a de todos los Profesores del Area así como de los títulos de las Memorias de Bachillerato y de las Tesis de Grado de sus exalumnos, con la finalidad de difundir a círculos más amplios las nóminas de las investigaciones de nuestros exalumnos, colaborando de esta manera en el desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perii. PERSONAL DOCENTE

PROFESOR ES ORDih'ARIOS
a)
b)

c)

Categoría de Profesor Priricipal FUENZALIDA VOLLMAR , Fernando MARZAL FUENTES. Categoría de Profesor Asociado MAYER BEHRENDT, Enrique MERINO DE ZELA, Miidred MILLONES SANTA GADEA, Luis OSSIO ACUÑA, Juan Categoría de Profesor Auxiliar ALTAMIRANO RIíA, Teófilo CAMINO DIEZ CANSECO, Alejandro ORTIZ RESCANIERE, Alejandro

PROFESOR ES CONTRA TADOS
ALTHAUS GUARDERAS, Jaime ARAMBURU LOPEZ DE ROMARA, Carlos Eduardo MITROVIC DE RISI, Giovanni MOR-ELLI SALGADO' Jorge Eduardo OSTERLING ALVAREZ CALDERON, Jorge Pablo

PRO FESORES VISITANTES
RIESTER, Jürgec WALLACE, James M.

MEMORIAS DE BACHILLERATO Y TESS DE LlCENClATURA a Octubre de 19 78
1. ALCANTARA DE SAMANIEGO, Elsa "Estructura de 11 Autoridad Familiar Peruana: \Un Bachillerato (15 de Feb. de 1971) Experimento en Medición" 2. OSTERLING ALVAREZ-CALDERON, Jorge Pablo "El Sistema Educacional Bilingüe Peruano" Bachillerato (23 de Feb. de 1971) 3. FUENZALIDA VOLLMAR, Fernando "La Matriz Colonial de la Comunidad" Licenciatura (2 1 de Mayo de 197 1) 4 RUIZ DIEGO, María Angélica Bachiilerato "Carlomagno y los Doce Pares de Francia en la C~munidad Pampacocha Yaso". (8 de Nov. de 1972) 5. VASQIJEZ hlARTINEZ, Ana María "La Carretera y el Cambio Material en lacomunidad Bachillerato (19 de Enero de 1972) Campesina de San Pedro de Carac" 6. LllGON RIVAROLA, Hortensia Bacldlerato "Formación de la Cultura Religiosa del Perú según la (13 de Abril de 1971) Teoría de George Fostrr'. Licenciatura (23 de Agosto de 1978) 7 ZAMALLOA SESSAKEGO, César Bacldlcrato "Wajes de Tiempo: Algtinas Estrategas para laorgani(25 de Enero de 1973) zacijn Labord en una Comunidad Andina" 8 MITROVlC DI RISI. Giovanni BacJdleralo "Alfred Schutz y ia S:)ciologia de Orientacih Feno(25 @eEnero de 1973) menológica" 9. NL'%EZ REBAZA. Lccy Bachillercto "Aplicación del Método Estructural al Análisis de (8 de Fefrero de 1973) Cinco Versiones del Mito de Inkarri" 10. ARAM3UP.U LOPEZ DE ROMAÑA, Carlos Eduardo Bachiiíerato "Las Sociedades Agrícolas de Interés Social: Un (15 de Mayo de 1973) Estudio de Caso y Un Modelo (La ~ . ~ . ~ . ~ . ' ~ a h u i d e Ltdz. No. 6. Junín - Perú)" Licenciatura (28 de Agosto de 1974) 0 3 m n e n de Grado) 1 1. OBANDO SALDOVAL, Isolina "Algunos Aspectos de la Cultura Lamistay' Bachillerato (25 de Mayo de 1973)

12. CUCHE, Denys Bachillerato "La Condición Social del Negro en el Perú (1855-19W" (10 de Oct. de 1973) 13. CAMINO DIEZ-CAVSECO, Alejandro Rambn Bachiilerato "Habitat y Economía en la Selva Alta Pemana: (22 de Marzo de 1974) Algunos Factores del Cambio Socio Ecológico en el Licenciat ura Alto Umbamba" (28 de Agosto de 1974) (Examen de Grado) 14. NEWTON LORET DE MOLA, Lucy "La Reforma Agraria en una Cooperativa de IntegraBachillerato (22 de Marzo de 174) ción Parcelaria" 15. RONDON ALVARADO, José Bachillerato "Algunas Consideraciones Socio-Económicas del (24 de Julio de 1974) Campesinado: Un Caso de Estudio del Ribereño y del Colono del Oriente Peruano" 16. GATTI MURRIEL, Aldo "Sistema de Creencias en el Valle de Jayhua" Bachillerato ( 2 1 de Agosto de 1974) 17. CARAY CASTILLO, Gloria Bachillerato "Campesinos a Tiempo Parcial. Estudio de Casos sobre el Ingreso Familiar Campesino" ( 2 de Oct. de 1974) 18. BAZO ROBLES. José Luis "Facciones y Política Campesina en un Caserío del Bachillerato (36 de Setiembre de 1974) Bajo Piura. Una Problemática de la Antropología Política puesta a prueba" "Normas, Sentido y Arbitrio Individual en la AntroLicenciatura pología Política Contemporánea" (1 de Oct. de 1974) 19. AGUILAR ACULAR, Sinisio H. "Población y Empleo: El Caso de la Cooperativa de Bachillerato (30 de Oct. de 1974) Sinchao Chico" . 20. ZORRILLA EGUREN, Javier "La Continuidad Histórica y el Paso del Tiempo en la Bachiller ato (1 5 de Nov. de 1974) Cultura ~ n d i n a " 2 1. MORA BERNASCONI, Carlos Augusto "Diagnóstico de la Colonización del Alto Marañón en Bachillerato el Sector Chiriyacu-Tuntungos" (25 de Julio de 1975) 22. BEDOYA GARLAND, Eduardo Simón "La Racionalidad CapitaliSta a través del Proceso Bacldlerato (2 de Julio de 1975) Histórico de la Formación del Subdesarrollo en

América Latina" 23. BUSTAMENTE RODRIGUEZ, Luis Javier "Diagnóstico de la Colonización del Alto Marañón en Bachillerato (25 de h ] j o de 1975) el Sector Chipuiacu-Tuntungos" Licenciatura (31 de Agosto de 1976) (Examen de Grado) 24. RUNCIMAN TUDELA, María Luisa "Actividades Económicas de las Mujeres: Caso de la Bachillerato Colonización Jenaro Herrera" (4 de Set. de 1975) 25. VALENZUELA HERRERA, Alexandra "Consumo Familiar en el Carnpesínado Mexicano" Bachillerato (10 de Nov. de 1975) 26. RIVERA AGUERO, Rigoberto "Clases y Conflictos Sociales en la Reforma Agraria Bachillerato (3&na" (17 de Dic. de 1975) 27. DE ALTHAUS GUARDERAS, Jaime Luis . . "Las Comunidades de la SAlS Túpac Amaru: Éstudio Bachillerato (1 1 de Feb. de 1976) Preliminar" 28. VALVERDE REYES. Abelardo Bachillerato "La Metodología en Ciencias Sociales: Un Metamétodo" (23 de Abril de 1976) 29. ZOLEZZI CHOCANO, Graciela Bachillerato "Tugurización y Migración lntraurbana" (1 1 de Junio de 1976) 30. BARNECHEA GARCIA, M a í a Mercedes Angela Baclullerato "El Problema de la Vivienda en la Urbanización (1 1 de Junio de 1976) Dependiente: El Caso de Viila El Salvador". 3 1. DEUSTUA CARAVEDO. Gonzalo Ricardo Bachjllerato (1 1 de Junio de 1976) 32. DE LA CADENA FERNANDEZ, Maria Soledad Bachillerato "Hombres y Tíenas: Población y Estructura Agraria (10 de Marzo de 1977) en la Cuenca del Río CaAete7' 33. MORELLI SALGADO, Jorge Bachillerato "Chuncay: El Ritual y el Parentesco en la Comunidad (1 O de Marzo de 1977) de Chaihuas" 34. OJEDA DI NINNO, Almerindo "La Astronomía Andina" Bachillerato (4 de Abril de 1977)

35. GONZALEZ MARTINU, José Luis "La Delincuencia y el, FenómeneTrar+ulturaciÓn en BachiUerato (1 O de Marzo de 1977) el Perú" "Wgración, Tranxulturación y Delincuencia en el Licenciatura Perú" (8 de Julio de 1977) 36. CANDANEDO GONZALEZ, Diana Beatriz "Univeno Ideológico Campesino y Procesos EducatiBachillerato (2 1 de Abril de 1977) vos en Rnaiiiá" Licenciatura (5 de Abril de 1978) 37. GARCIA RENDUELES FERNANDEZ, Manuel Antonio Bachillerato "Modos de Producción Primitivos: Caso Jivaro-Agua(1 5 de Julio de 1977) runa" Licenciatura "Duikrnun.. . Antiguamente.. . Tradición Oral de (26 de Julio de 1977) los Aguarunas" 38. BALLON ECHEGARAY, Eduardo "Prensa Reformada y Movimiento Popular" Bachillerato (13 de Oct. de 1977) 39. YAÑEZ BALUARTE, Carlos H. "Análisis Sociodemográfico de 43 Comunidades CamBachillerato (1 5 de Mayo de 1977) pas-Ashaninga del Perené - Satipo" 40. TRAPNELL FORERO, Lucy Ann "La Etnicidad entre los Campas" Bachillerato (1 o de Dic. de 1977) 41. SALAS LOPEZ, María Rosa Bachillerato "Caracteristicas de la Política de Lenguas en el Perú" (1 3 de Enero de 1978) 42. ARELLANO CRUZ, Martha Bachillerato a Mujer y la Doble Jornada: Estudio de la Mujer L ' . (29 de Marzo de 1978) Campesina en la cooperativa Comunal 'Juan FrancisLicenciatura co Velasco Gallo' " (1 6 de Abril de 1978) (Examen de Grado) 43. MOSCOSO MIRANDA, Roque Antonio Bachillerato (1 3 de Junio de 1978)
,

Lima, 18 de Octubre de 1978

EN TESIS PARA OBTmER EL GRADO DE MAGISTER EN CC.SS. MENCIONEN ANTROPOLOGIA a Octubre de 19 78
MlTROVIC DE RISI, Giovanni Primer Ciclo "Apuntes para un Ensayo de Antropología Ocupacional" (1972-1973) CAMPARA BCDWELL, Carmen del Pilar Segundo Ciclo "Surcos de Cobre y Estudio del Proceso de Recalificación (1974-1975) Campesina en las Comunidades de la SAIS Túpac A m a d ' FUKUMOTO SOTO, Mary SegundoCiclo "Relaciones Raciales en un Tugurio de Lima: El Caso d i (1974-1975) Huerta Perdida" GOMEZ RODRIGUEZ, Juan SegundoCiclo "Reforma Agraria y Hacienda Tradicional. La Sais PUSA (1974-1975) - PUSA (Cailloma)" PALACIOS RIOS, Félix Segundo Ciclo "Hiwasaha Uywa Uywataíia, Uka Uywaha Hiwasam Uyusitu" (1974-1975) Los Pastores Aymaras de ChichiHapi RIVERA AGUERO. Rigoberto SegundoCiclo "La Tierra es Ancha y de TO~OS: Estudio de la Reestructu(1974-1975) ración Campesina en la SAlS Túpac Amaru" ZORRILLA, Javier Segundo Ciclo "Percepción. Representación y Reestructuración del Tiempo (1974-1975 en la Cultura Andina"

RIOFRIO BENAVIDES, Gustavo 1978 SE BU33 TERRETJOPARA PROXiMA IUUWMDA ESPACIQS DLSRNBLES EN LIMA,1940-19793-1990. Lima: DESCO Jorge P. Osterlirig
El déficit habitacional que agobia a Lima Metropolitana al igual que las posibles alternativas para resolverla, constituye el tema principal de este b i ~ n documentado trabajo. En los próximos años la ciudad de Lima tendrá un déficit. anual superior a las 100,000 viviendas sólo para cubrir las necesidades habitacionales de su nueva población. Esta situación se ve agravada con los crecientes costos de las denominadas viviendas "económicas", que exceden ampliamente a los ingresos de las familias más necesitadas. A ello habrá que agregar la inexistencia de terrenos aptos para ser habilitados en el continuo urbano de esta ciudad. Riofrío nos ofrece un interesante análisis diacrónico de cómo ha ido evolucionando el problema de vivienda urbana de Lima en los últimos cuarenta años. principalmente en lo que respecta a las clases populares. y cual ha sido la actitud del Estado frente a este problema. En su análisis nos muestra cómo el Estado ha permitido y hasta facilitado la creación de "barriadas" y "bolsones barriales" en la ciudad ante la presión de segmentos populares carentes de un lugar donde vivir y a pesar de las condiciones de vida en este tipo de asentarníentos urbanos. Sin embargo. de continuar la actual tasa de crecimiento poblacional urbana -nada nos hace pensar en lo contrario- Lima del afio 20QO contará con una población urbana superior a los diez millones. situación para la cual no está preparada ni con la infraestructura ni con los servicios básicos. Esto invita a Riofrío a analizar alternativas de solución al problema. La primera, es "la política de dos caras". esto es. la "cara oficial" que propicia la construcción de viviendas por empresas especialmente dedicadas al negocio de la

urbanización y o promoción y que en la práctica sólo puede atender las esigencias de las minorías nacionales; y la "otra cara". esto es la situación de miseria y explotación que obliga a las grandes mayorías urbanas a vivir ya sea en una vivienda alquilada estrecha, en una barriada o en un bolsón barrial. Preguntándose cómo poder asegurar a cada farniiia el derecho de un alojamiento barato y adecuado, el autor de este libro postula la necesidad de modificar las políticas de uso, propiedad, construcción y adjudicación de las viviendas así como las políticas de urbanización, de asignación de terrenos, los patrones constructivos y los de acondicionamiento territorial. A fn de demostrarnos la modalidad de cómo se ha ido agudizando el i déficit de la vivienda urbana, Riofrío comienza distinguiéndonos los tres tipos de áreas residenciales existentes en Lima. esto es, la urbanización de tipo convencional. el tugurio y la barriada. Así. en la ciudad de 1940. sus 645.000 habitantes vivían ocupando un área de 25,639 hectáreas y sólo existían cinco barriadas. Quince años después, ya en 1955. encontramos que el I W / o de la población vive en barriadas y que más del 54010 vive en malas condiciones de alojamiento. A partir del aiio 1970. el problema de la vivienda urbana se agudiza en Lima. surgen y se habitan urbanizaciones enteras a una velocidad vertiginosa; el precio de los terrenos disponibles es exorbitante y escapa totalmente a las posibilidades económicas de las clases populares. más interesante aun. el Estado comienza a propiciar una nueva modalidad.de asentamiento urbano. que Riofrío denomina "bolsones": Villa Salvador. Puente Huascar (Canto Chico) y Mi Perú (Ventanilla). La situación en 1976 es de por sí dramática: el 44010 de la población metropolitana vive en tugurios y el 37010 vive en pueblos jóvenes. Nada nos hace pensar que la situación no se agravará. Un nuevo elemento en esta problemática del déficit de vivienda. es el hecho que los terrenos urbanos adecuados para la construcción de viviendas están por agotarse. La morfología del terreno. a la que podemos añadir problemas de distancias. de transporte urbano y de dotación de servicios de agua y desagüe. limitan seriamente las posibilidades de crecimiento de la ciudad. Estrechamente vinculado con lo anterior se anota el hecho que las barriadas más antiguas y más desarrolladas de Lima se están tugurisando. Ello de por si constituye un indicador de la falta de interés de las clases dominantes de propiciar un proyecto de rehabilitación urbana en beneficio de los sectores de bajos ingresos. Riofrío sustenta su tesis del agotamiento de los terrenos urbanizables haciendo uso de una variada gama de fuentes que incluyen tesis de grado del Programa -4cadémico de Arquitectura y Urbanismo, de la Universidad Nacional de Ingeniería; trabajos de la Oficina Nacional de Planeamiento y Urbanismo

(ONPU). tales como el "Plan de Desarrollo Metropolitano de Lima a 1980"
(PLANDEMEhT), y las ponencias del reciente certamen "Fórum Lima Año 2000". A manera de ilustración podemos indicar el hecho que se requirirán 3,369 nuevas hectáreas para la instalación de barriadas con una densidad bruta de 330 habitantes por hectárea antes del año 1990. El esfuerzo desplegado por Gustavo Riofrío en sistematizar tan variada gama de información empírica y bibliográfica es altamente valioso en tanto que nos ha permitido analizar en profundidad el dramático problema que atraviesa y atravesarán los amplios sectores populares de nuestra población limeña.

ESCOBAR, ALBERTO 1978, Variaciones Sociolingüísncas Castellano eir el Pení. Lima. Instituto de Estudios Andinos. (Serie Perú Problema No. 18, 1978. 179 págs. James M. Wallace

La publicación de este libro tiene que ser recibida con aclamo no sólo p9r los estudiosos de la sociolingüística sino también por cualquier persona interesada en la problemática lingüística del Perú. Es realmente una de las mejores obras en este tema que se ha publicado en el país o en el extranjero. Debe ser lectura obligatoria para todos los estudiantes de Ciencias Sociales y Humanidades. El Dr. Escobar ha venido trabajando en este campo desde hace mucho tiempo y tenemos que agradecerle por haber reunido en un solo volumen sus conclusiones sobre los dialectos del castellano. lo que ha sido el foco de muclios de sus proyectos de investigación. Por primera vez tenemos pruebas suficientes para establecer la esistencia de por lo menos dos y quizá tres dialectos del castellano en el Perú. No sólo esto, pero Escobar también desarma el mito de la existencia de un dialecto lirneilo reconocido socialmente. Además. él da forma a la estructura del castellano hablado por muchos peruanos bilingües cuyo idioma nativo es el quecliua o aymara, llamándolo un interlecto. El deseo primordial de Escobar en esta obra es "proponer una visión integral de la lengua espaírola. ral como es usada en el Perú" {p. 29). A través de "la colección de material (lingüístico) por entrevista libre y la

aplicación de cuestionarios a una muestra preestratificada. con la correspondiente validación estadística"@ 30), el autor declara que existe dos tipos de dialectos geográficos y por lo menos un tipo de dialecto social (o sociolecto) en el Perú. Al último l o llama un interlecto y corresponde a las modalidades lingüísticas cuyos hablantes emplean el español como segundo idioma y que tienen al quechua o aymara como su idioma materno, encontrándose "en proceso de apropiación del casteilano"@. 30)- Los dialectos geográficos se dividen en dos tipos: tipo 1 corresponde a lo que el aEtor llama el castellano andino y el tipo 2 corresponde al castellano ribereño. Tipo 1 tiene tres variedades: a) la andina, b) la altiplánica (Puno), y c) la del litoral y andes occidentales sureiios (Tacna y Moquegua). El tipo 2 tiene dos variedades: a) litoral nortefio y central y b) amazónico (Loreto, San Martín, parte de Amazonas y Huánuco). La distinción entre el tipo 1 y el tipo la basó principalmente en características fonético-fonológicas. aunque desde luego la zomplementó con remisiones a la gramática y a la semántica. Las diferencias entre las variedades se notan por los siguientes fonemas: / X I , /y/, /:/, /S/, /?/, Ir/. 1x1, /f/, / E / . Por ejemplo. el tipo 1 mantiene la distinción 1 X 1, / # 1, /y/, pero en el tipo ribereño solo se mantiene el fonema /y/. (En el tipo 1 , se pronuncia billete. mientras en el tipo 2 sería biyete, aunque en la variedad amazónica del tipo 7. es frecuente oir bi;%te.). En cuanto a los elementos semánticos. Escobar menciona los ejemplos del uso del superlativo: en el tipo l . suele oir muydtisiíno, por ejemplo, que para el tipo 2 sería más frecuente algo como riquísimo o aún riquisisísirno. En lo que se refiere a un elemento gramatical, el autor propone el ejemplo recogido por Anthony Lozano (1975) en Ayacucho, "Era su amiga de Juan", que compara con la misma frase de Lima. "Era la amiga de Juan". Aunque Escobar no es el primer investigador que ha notado la existencia de diferencias notables fonológicas, semánticas y gramaticales en el habla castellana peruana, es el primero que ha realizado un trabajo integral de la problemática. También, encontramos en su obra un intento sistemático y riguroso para comprobar la existencia de hablas dialectales en distintas zonas del país. Si bien no podemos decir que su investigación ha sido exhaiistiva. sí ha iluminado un sendero claro de pautas para llegar a un entendimiento profundo de la situación sociolingüística peruana. Escobar no se contenta con sólo describir los elementos li?güísticos dialectales de los nativo-hablantes del castellano, y nos obliga a reconocer que existen muchos peruanos que emplean el español como segundo idioma y que es necesario, por lo tanto, incluirlos en esta visión integral del estado sociolingüístico en el Perú.

Además de señalar los rasgos fonológicos y sintácticos de este grupo de castellano hablantes, nos hace saber que existen dos variedades de este dialecto (o interlecto) una que corresponde a los bilingües avanzados. Desafortunamente, Escobar aquí sólo nos introduce en este complejo tópico pero sumado con otras obras como aquellas recopiladas por el mismo Escobar (1972) o como la gran obra de Albó (2974), para mencionar otra, poco a poco estamos conociendo los alcances del interlecto andino. Y, para completar esta visión integral que propone el autor, el último capítulo examina sus especulaciones sobre la existencia del castellano de Lima como norma nacional. El resultado de su investigación es sorprendente, aunque deberízmos haberlo sospechado: muy pocas personas de las que les fue suministrado la muestra reconocieron una variedad castellana limeña. El reconocimiento es relevante sólo para el segmento socioeconómicamente intermedio de la población del muestreo. y aún para estos la confusión entre la emisión limefia con alguna del norte no fue muy apreciable. Concluye Escobar, "En consecuencia, todo parecería indicar que ia variedad limeña del castellano en el Perú no tiene una difusión general identificable en Lima Metropolitana y que su difusión es menor en el resto del país. En otras palabras, ocurre al nivel de la lengua más o menos lo mismo que en la economía y la política: es decir, se tiende al centralismo" (p. 162). Queda comprobado a lo largo de este estudio que el castellano en el Perú es dinámico y que esta cambiando a un ritmo rápido. Si bien es cierto que el castellano andino (tipo 1 ) pobablement; conserva mayores rasgos del castellano antiguo de los conquistadores y colonizadores españoles. este mismo castellano addino. junto con el interlecto, están produciendo cambios significativos en el castellano hablado en todas partes del Perú. Escobar rnenci0r.a por ejemplo, que aunque Madre de Dios está en la selva. allí se habla el castellano andino. variedad andina por razones migratorias. No hay que olvidar también lo que han encontrado varios investigadores, lingüistas y antropólogos, que en muchos de los barrios populares de la Gran Lima el quechua y el aymara están manteniendo su vigor. Indudablemente, la gran cantidad de quechua y aymara hablantes residentes en el capital han de tener una influencia apreciable en el castellano. Los flujos migratonos actuales son indicios de la amplitud de esta influencia, que significa que en el Perú estamos viviendo una época de cambios rápidos y profundos en el idioma castellano; a igual que las lenguas mayores de origen 4 americano que no están exentas de proceso. Así que en este campo @a mucho por conocer y mucho que estudiar todavía. Para mncluir, este es un trabajo muy importante. A la vez. quisiéramos que Escobar hubiese escrito un trabajo más amplio con más descripciones del

interlecto y los dos tipos dialectales geográficos. Pero. quizá le era más preciso asegurar la- difusión de los resuhados de sus investigaciones al alcance de un mayor número de personas. Ha de venir un segundo volumen sobre esta problemática.

TORRES. MARIO; ARAhlBURU CARLOS EEUARDO. PONCE AYA. 1978: Los trabajadores eventuales y su incidencia en la producción alimeilricia en relación a los Dabajadores permanentes Lima: Departamento de Ciencias Sociales de la PUC. 788 pjgs.. dos apéndices. tabla, mimeo. James M. Wallace

Esta obra escrita por dos sociólogos y un antropólogo de la Pontificia Universidad Católica del Perú es interesante no sólo por los resultados de su análisis. sino también por su intento de encontrar una metodologia socio-demográfica adecuada para describir una micro-región en términos de su situación económica. Si el lenguaje empleado es especifico y algo estéril. es por la naturaleza de la materia del estudio y por el deseo de captar la situación en términos precisos y cuantificabfes. También. los autores anuncian que ésta es sólo una publicación preliminar de los resultados. y esperamos que lo? autores lo hagan más accesible en la publicación final. El objetivo principal del proyecto es "examinar las características de la mano de obra en relación a las modalidades de la producción y el empleo agrícola" (3. 4). Decidieron analizar dos valles de la costa. el Bajo Piura y Cafiete. pcr u,n "m.uestreo de unidades famihres y empresariales", porque son zonas con características agrícolas opuestas. El trabajo se divide en seis capítulos iniciándose con los aspectos teóricos y metodológicos, seguido por capítulos que describen los diversos elementos sociales, económicos y demográficos de los valles y de sus habitantes. El último capítulo, con las conclusiones. tiene una sección dedicada a algunas recomendaciones para la política agraria. Según los autores' existe una situación en muchas zonas de la costa del país donde los tt-abajadores eventuales. se ven obligados a mantener este tipo de trabzjo en forma permanente por falta de medios adecuados de empleo. Dicen

que este hecho se está convirtiendo en un problema serio para el Estado. Por lo tanto, les interesa saber si existen algunas medidas a corto plazo "para crear una demanda más contínua, mientras se implementan medidas a largo plazo" (p. 6). h h o de los hallazgos importantes de este estudio es que el contexto ecológico rural arroja una determinada configuración socio-productiva según las posibilidades de una agricultura diferenciada y tecnológicamente desarrollada. Así como el Bajo Piura tiene "un desarrollo agrícola menos diferenciado y con una dinámica poblacional basada en el crecimiento naturai" (p. 77), en cambio, Cañete tiene una estructura productiva agraria más desarrollada no sólo en base de la gran producción algodonera, sino también en base a una gama variada de productos de panllevar. Por eso, k s parece a los autores que Cañete "muestra un ambiente ecológico con mayores posibilidades" (p. 77). Además. en Piura existe creciente proceso de fragmentación del minifundio, . . donde el tamaño de éste decrece. mientras 'que en Cañete tiende a aumentar /aunque/ "la difusión de la propiedad individual. como la forma dominante de tenencia de tierra /es/ más marcada en Cañete que en Piura (p. '78). En cuanto a la situación de los trabajadores eventuales. es sorprendente la noticia de que es justamente en el Bajo Piura donde no hay trabajadores migrantes actuales. a pesar de la existencia de grandes cooperativas agrícolas. mientras encontramos que en Cañete hay muchos nligrantes que tienen estadías largas. Concluyen los autores que. . . . la población eventual no es sinónimo de población migrante-y que la existencia de una población de trabajadores eventuales no es sinónimo de una oferta homogénea y dúctil de mano de obra a nivel de los valles (p. 139). También en el Bajo Piura el minifundio no provee mayores oportunidades de crear empleo estable al nivel de remuneración competitiva en Cañete. Esto se da conjuntamente con el hecho que los eventuales en Piura tienen que buscar trabajo entre los minifundistas. mientras que en Cañete. ellos pueden encontrar trabajo como obreros casi siempre en las cooperativas. Pudieron confirmar que. . . . las características de la demanda de la mano de obra estaban condicionadas por los niveles de productividad, el uso de la tecnología. los tipos de cultivo y los canales de comercialización (p. 187). Y para el Bajo Piura parece que si no hay cambios inmediatos en estos elementos, . . . se agudizará la situación de sub-empleo, quedando la emigración como la única alternativa viable para muchas familias campesinas (p. 194).
A nivel de familia ls Bajos Piuran~s o tienen que confrontar esra situación

agonizante con estrategias necesarias que obligan a algunos miembros de la familia a tener una segunda y tercera ocupación, lo cual es mucho menos frecuente en CaÍiete donde los agricultores perciben un promedio de ingresos más alto. Y es justamnie-en Cañrrte donde encuentran niveles educacionales más aitos y mayor escolaridad combinado con menores niveles de fecundidad y de mortalidad infantil (págs. 221.222). En ei último capítulo los autores señalan algunas recomendaciones frente a la situación que han descubierto. Dicen que la situación favorable en CaÍiete mdica que es necesario reorientar la producción progresivamente en diversas zonas de la costa hacia los cultivos de panllevar, que daría mayor demanda de mano de obra remunerada y no remunerada, permitiendo al mismo tiempo mayores niveles de productividad (p. 732). Además, en lugares como Cañete sería importante apoyar al sector de pequeños y medianos propietarios, "quienes han demostrado capacidad para absorber mano de obra a niveles de ingreso no muy inferiores a los trabajadores estables en cooperativas" (pp. 232-2331 Otras recomendaciones son la introducción y difusión de nuevos paquetes tecnológicos. racionalización del sistema de transporte entre valles, incentivación de actividades que complementen las fuentes de ingreso agrícola. tales como la ganadería doméstica. y construcción y mejoramiento de canales secundarios del sistema de riego en zonas necesarias (págs. 233-234). Como apéndices, loi autores describen las maneras como llevaron la metodología de la muestra y las técnicas que emplearon en el cálculo de los jornales agrícolas. También en esta sección exponen los criterios usados en la ponderación de sus cálculos estadísticos. Esto ya es el postre paralos estudiosos de este tipo de investigación. Aunque éste es un estudio valioso. cabe notar que carece totalmente de los &tos íntimos, personales que son típicos en los estudios que emplean el método de la observación participante y que habría añadido un elemento concreto, complementario de la vida real. diaria de los habitantes de las zonas estudiadas. Sin embargo, tai vez es mucho de esperar de este estudio amplio e importante. También hay que tomar en cuenta que al haber incluido una muestra de 3.333 hogares donde 24 encuestadores han trabajado en sólo 3 1 días para concluir las entrevistas, habría sido demasiado difícil llevar a cabo una metodología más variada y prolongada. Un pequefio irritante de la obra es la ausencia de una bibliografía o cualquier referencia a otros estudios similares o de contraste hechos en zonas ecológicamente similares al Bajo Piura y Cañete. Es más. los autores no nos proveen muchbs datos históricos que ayudarían a conocer mejor la situación socio-económico-cu!tural de estos dos lugares. Pero. a pesar de esta nota

irritante, el estudio para mi es un valioso aporte a la metodología de la sociologíademográfica y a la problemática agraria actual en el Perú.

REORGANIZACION DE LA ASOCIACION PERUANA DE ANTROPOLOGIA
Luego dc varios años de silencio, reapareció la Asociación Peruana de Antropólogos. Como es sabido. la institución fue fundada a mediados de la década del 60. pero no llegó a tener un funcionamiento regular. habiendo desaparecido en menos de cinco años. Finalmente el año pasado, se constituyó una Comisión Reorganizadora que llevó a cabo la recargada tarea de hacer un nuevo empadronamiento de los antropólogos profesionales. La Comisión se reunió regularmente y llevó a cabo una serie de asambleas en donde se mostrg un interés po'r reactualizar la Asociación. De acuerdo con ésto, se convocaron elecciones. quedando ganadora la Junta Directiva que asumirá la labor de organizar gremialmente a una comunidad dispersa espacial y profesionalmente. La Junta Directiva 1979-1980 esta compuesta por: Presidente Darío Gutiérrez Vice-Presidente Héctor Martinez Secretario Luis Millones Tesorero Alejandro Camino Bibliotecario Fernando Silva Santisteban Vocal Carmen Delgado Vocal Ramiro Matos Vocal César Fonseca La instalación de la Junta Directiva se llevó a cabo en la Casona de la Universidad de San Marcos. Al acto concurrió el Dr. Luis E. Valcárcel, quien fue incorporado por la nueva directiva en calidad de Presidente Honorario. La ceremonia, más bien austera, se inició con el discurso del Presidente electo, y se cerró con las palabras del Dr. Valcárcel. El discurso de orden estuvo a cargo de Luis Millones. Secretario de la Junta Directiva y Profesor de la Universidad Católica. Como es de preveer. la nueva directiva tiene varios planes en cartera: y un primer entusiasmo que puede romper la monotonía de los fallidos intentos anteriores. Hay en su favor una masa de crítica de profesionales mucho más numerosa que en los años pasados, y el hecho de que los recién elegidos

p r ~ ~ i e n ede diferentes áreas de especialización y trabajo. por lo que pueden n recoger iniciativas y apoyo de diversas instituciones. Por lo demás se ha combinado en la directiva hasta tres generaciones de graduados nacionales. todos con fa suficiente experiencia como Fara constituirse en el organismo de diiiogo, comunicación y representatividad que se necesita.

NOTAS SOBRE LOS AUTORES

ALTHAUS, Jaime Antropólogo Social, enseña en el Area de Antropología de la PUC. ARAMBURU, Carlos E. Master en Demografía y Licenciado en Antropologíat es Profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la PUC. CAMPAÑA, Pilar Magister en CC.SS. con mención en Antropología. alumna del programa Doctoral en Antropología de la Universidad de Durham. FUENZALIDA, Fernando Profesor Principal del Departamento de Ciencias Sociales de la PUC. Licenciado en Antropología. CARCIA TAMAYO. Eduardo Antropólogo Social Licenciado en Filosofía MARZAL. Manuel Ma. Profesor Principal del Departamento de Ciencias Sociales de la PUC. Doctor en Filosofía y Master en Antropología. MILLONES, Luis Profesor Asociado del Departamento de Ciencias Sociales de la PUC. Doctor en Historia y Master en Antropología. MORELLI, Jorge Antropólogo Social. ensefia en el Area de Antropología de la PUC. OSTERLING, Jorge P. Profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la PUC. Ph. D. en Antropología. RIVERA, Rigoberto Magister en CC.SS. con mención en Antropología, alumno del Programa Doctoral en Antropología de la Universidad de Durham:

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