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Star Wars-James Luceno-La Fuerza Unificadora Traducida

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El libro final de la nueva orden jedi
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LA GUERRA DE LAS GALAXIAS La nueva Orden Jedi: Parte 21 La Fuerza Reunificada (The unflying Force) James Lucero Personajes: Nom Anor; ejecutor (varón Yuuzhan Vong) Wedge Antilles; general (varón humano) Nas Choka; maestro de la guerra (varón Yuuzhan Vong) Kyp Durron; Maestro Jedi (varón humano) Jagged Fel; piloto (varón human) Harrar; sacerdote (varón Yuuzhan Vong) Traest Kre'fey; almirante (varón Bothan) Cal Omas; Jefe de Estado (varón humano) Onimi; avergonzado (varón Yuuzhan Vong) Danni Quee; científico (hembra humana) Señór Supremo Shimrra (varón Yuuzhan Vong) Luke Skywalker; Maestro Master (varón humano) Mara Jade Skywalker; Jedi Master (hembra humana) Han Solo; capitán del ‘Halcón Milenario’ (varón humano) Jacen Solo; Caballero Jedi (varón humano) Jaina Solo; Caballero Jedi (hembra humana) Princesa Leia Organa Solo; diplomática (hembra humana) PARTE PRIMERA: A través de las estrellas. Capítulo 01. Selvaris, relucía débilmente bajo el influjo de un grupo de calientes estrellas blancas, y con únicamente un luna diminuta como compañero de viaje, parecía el más solitario de los planetas. Casi cinco años de una guerra que había visto la aniquilación de mundos pacíficos, la ruptura de las grandes rutas hiperespaciales, la caída y ocupación del propio Coruscant, el hecho de que semejante lugar -un verdadero remanso de paztan tranquilo y alejado de todo, pudiera de repente adquirir una súbita y cierta importancia, era quizás la mejor prueba de la espantosa sombra de horror y muerte, que los Yuuzhan Vong había dejado caer sobre la galaxia. La más clara evidencia de ese reciente protagonismo era un campo de prisioneros de guerra, que se había abierto un hueco en la densa selva costera del continente sur del modesto Selvaris. El conjunto de edificaciones orgánicas y de detención, similar a la estructuralmente a una colmena, que recibía el nombre de 'grashals' estaba rodeado por paredes de corik yoral y torres de vigilancia, que sea veían regularmente embestidas por las aguas verdosas, propias de los mares de este planeta, o quedaban completamente expuestas, cuando llegaba la bajamar. Más allá del perímetro amenazador e irregular, donde la vegetación había sido alisada o reducida a cenizas por armas de plasma; rígidas briznas de hierbas -de más de 30 cm. de altura- surgían de la tierra arenosa, extendiéndose por todas partes hacia la reluciente empalizada verdosa que era la línea de árboles, que marcaban el nuevo comienzo de la selva frondosa. Azotado por un persistente viento salado, ello provocaba que las copas de los árboles más altos, se vieran agitadas y sacudidas como estandartes de guerra. Entre el campo de prisionero y un estuario salobre que serpenteaba alcanzando finalmente el mar, se erguía la jungla, con una combinación de crecimiento de floresta autóctona con exóticas especies biogenéticas creadas por los Yuuzhan Vong y que muy pronto se apoderarían de Selvaris, como ya habían hecho en otros innumerables mundos. Dos naves de desembarco yorik-trema para carbonizar -vegetación, edificios o cualquier otra cosa-, no totalmente recuperadas de recientes enfrentamientos en el espacio profundo con el enemigo, permanecían posadas en el amplio patio de la prisión. Caminando lentamente junto a ellas, venía un grupo de humanos, biths de cráneos achaparrados y rapados, y gotals de gruesos cuernos, portando tres cadáveres envueltos en tela. Un guardia Yuuzhan, con la espalda apoyada en uno de las naves de coral viviente, observaba a los prisioneros, enfrentándose a la muerte. "Acabad rápido con esto," ordenó. 2

"Al 'maw luur', no le gusta que le hagan esperar." Los prisioneros del campamento habían defendido vehementemente, poder disponer de los cuerpos, según las costumbres propias del fallecido, pero tumbas o piras funerarias habían sido expresamente prohibidas por orden de los sacerdotes Yuuzhan Vong, que oficiaban en un templo cercano. Su decisión fue que todo organismo tenía que ser reciclado. El muerto podía ser abandonado, para que se ocuparan de él, las amplias y voraces bandadas de comedores de carroña de Selvaris, o servir como alimento a la criatura Yuuzhan Vong conocida como 'buche luur', la cual para algunos de los prisioneros que habían viajado más y tenían mayores conocimientos sobre diversas razas, la describían como un cruce entre un compactador de basura y un Sarlacc. El guardia era alto y de largos miembros, con una alargada frente inclinada y bolsas azuladas remarcando sus ojos. La luz de los dos soles de Selvaris había enrojecido su piel ligeramente, y el tórrido y constante calor del planeta, lo habían hecho enflaquecer. Los tatuajes faciales y desolladuras, lo marcaban como un oficial, pero le faltaban las deformaciones e injertos propios del personal de mando. Atado mediante un anillo de coral negro, su melena oscura caía anudada hacía un lado, por debajo de sus hombros, y su túnica-uniforme estaba cinchada por un estrecho cinturón de piel. Un arma corta para tumultos, permanecía enrollada alrededor de su musculoso antebrazo derecho, igual que si fuera una vid mortífera. Lo que hacía al inusual al Subalterno S'yito era que hablaba básico, aunque casi no tan fluidamente como su comandante. Los prisioneros hicieron una breve pausa, en respuesta a la orden de S'yito de que se dieran prisa. "Nosotros preferimos ver como sus huesos son devorados por los carroñeros, antes que dejar que sean una comida para vuestro comedor de basura," dijo el más bajo de los humanos. "Haz feliz al 'buche luur' arrojándote tú mismo al interior de sus tripas," añadió un segundo humano. "Bien dicho, Commenor," el gotal junto a él, le animó. Descamisado, los prisioneros estaban bañados en sudor, y con unos cuantos kilos menos, que cuando habían llegado a Selvaris, dos meses estándar anteriormente, después de haber sido capturados en un intento fracasado por retomar el planeta Gyndine. Aquéllos que vestían pantalones, los habían cortado a la altura de la rodilla, y los trozos lo utilizaron como calzado para proteger a sus pies, y así lograr que estos no se convirtieran en muñones ensangrentados, por la acción de la tierra abrasiva o de las oleadas de senalak espinosos que crecían fuera de los muros. S'yito se limitó a sonreír con desprecio ante su insolencia, agitando su mano izquierda para dispersar la nube de insectos que le rodeaban. El humano más bajito, no pudo reprimir una mueca burlona y soltó una risotada. "Eso es lo que has conseguido por usar sangre como pintura corporal, S'yito." S'yito no captó el doble significado del comentario. "Los insectos no son el problema. Únicamente es que aún no son insectos Yuuzhan Vong." Con una sorprendente velocidad y habilidad, cogió uno al vuelo, atrapándolo dentro de su mano. "Este, aun no lo es." La transformación planetaria se había iniciado en el hemisferio oriental de Selvaris, y se decía que esta avanzaba por el planeta, a razón de unos doscientos kilómetros por día. La vegetación bio-ingenieríagenética, ya se había apoderado de varias poblaciones centrales, pero pasarían meses antes de que la transformación botánica quedara completada. Hasta entonces, todos Selvaris era una prisión. A ningún residente le había sido permitido salir fuera del mundo, desde que el campo de concentración había ido creciendo, y todos los dispositivos de comunicación enemigos habían sido desmantelados. La tecnología había sido prohibida. Y especialmente los androides habían sido destruidos, en medio de grandes muestras de alegría y celebración, y en el nombre de los dioses y su humanidad. Liberados de su relación dependiente con las máquinas, las especies con capacidad de cognitiva, podrían finalmente ser capaces de vislumbrar la verdadera naturaleza del universo, la cual había sido traída por los Yun-Yuuzhan a esta galaxia, en un acto de generoso sacrificio, y que era mantenida por los dioses menores, en quienes el 'Creador Supremo' había depositado su confianza. "Quizás usted debería probar a intentar convertir a algunos de nuestros insectos," sugirió uno de los humanoides. "Comience con amenazarle con arrancarle sus alas," dijo el humano más bajo. S'yito abrió su mano para mostrar al bicho alado, atrapado entre sus dedos índice y pulgar, pero ileso. "Esto es por lo que ustedes están perdiendo la guerra, y por qué la coexistencia con ustedes es imposible. Creen que nosotros inflingimos dolor por deporte, cuando nosotros tan sólo lo hacemos, para demostrar reverencia hacia los dioses." 3

Él sostuvo a la indefensa criatura con el brazo completamente alargado. "Aplíquense esto a ustedes mismos. La obediencia lleva a la libertad; la desobediencia, a la deshonra." Abruptamente, aplastó el insecto contra su musculoso torso. "No hay medias tintas. O son Yuuzhan Vong, o están muertos." Antes de que cualquier de los prisioneros pudiera contestar, un oficial humano apareció por la puerta de la choza más cercana, quedando bajo la rigurosa luz solar. Rechoncho y barbudo, llevaba orgullosamente su uniforme sucio. "Commenor, Antar, Clak'dor, basta de cháchara," dijo el oficial, llamándoles por sus mundos nativos, en lugar de por sus nombres. "Continuad con vuestros deberes y luego volved a informadme." "A sus órdenes, Capitán," dijo el humano más bajo, saludando. "¿Ese es Page, no es cierto?" preguntó el gotal. "No he oído más que cosas buenas sobre él." ""Todo es cierto," dijo uno de los bith. "Pero necesitaremos diez mil más como él, si nosotros queremos darle la vuelta a esta maldita guerra." Mientras los prisioneros se marchaban, S'yito se volvió para contemplar al Capitán Judder Page, quien mantuvo la mirada escrutadora del subalterno Yuuzhan Vong durante un largo rato, antes de regresar paseando al interior de la construcción de madera. El porteador del cuerpo había hablado con verdad, pensó S'yito. Guerreros como Page eran capaces de arrancar la victoria de las mandíbulas de la derrota. Los Yuuzhan Vong seguían llevando la iniciativa en la larga guerra, pero solamente apenas. El hecho de que un campamento de prisioneros se hubiera establecido sobre la superficie de Selvaris era una buena prueba de ello. Normalmente un navío de guerra habría servido como lugar de detención. Pero con las fases finales del conflicto, siendo libradas en numerosos frentes, cada nave disponible estaba desplegada, para comprometer fuerzas hostiles en mundos en disputa, patrullar sistemas conquistados, defender los confusos y difuminados márgenes del corredor de invasión, o para proteger Yuuzhan'tar, el Centro Sagrado, desde el cual el Señor Supremo Shimrra gobernaba, ahora desde hace un año estándar. En cualquier otra circunstancia no habría habido necesidad de paredes altas o torres de vigilancia, habría habido necesidad pequeña por paredes altas o atalayas, sino de dejar un destacamento completo de guerreros, para vigilar tanto a los prisioneros de alto status, como a la mezcolanza de especies mixtas reunidas en Selvaris. Al comienzo de la guerra, los cautivos habían sido llenados de grilletes, inmovilizados con sarpullidos gelatinosos, o simplemente implantándoles con implantes de coral y esclavizándoles con un dhuryam -un controlador cerebral-. Pero los suministros de grilletes vivientes, sarpullidos gelatinosos, e implantes de coral andaban muy cortos de suministros, y los dhuryams eran tan escasos, como para convertirse en algo muy raro. Si S'yito hubiera estado al mano, Page y otros como él, ya habrían sido ejecutados. Mientras que ahora, se habían aceptado demasiados compromisos. Los refugios de madera, la disposición de los cuerpos, la comida... no importaba la especie, los prisioneros no tenían estómago para la dieta propia de los Yuuzhan Vong. Con tantos de ellos sucumbiendo a las heridas recibidas en combate o a la malnutrición, el comandante de la prisión se había visto obligado a conseguir comida, de un poblado cercano, donde los residentes del lugar pescaban peces y otros formas de vida marina de los generosos mares de Selvaris, y recolectaban los frutos de las igualmente generosos bosques y selvas del planeta. Contra la posibilidad de que células de resistencia pudieran estar operando en el asentamiento, el lugar se mantenía vigilado aún más estrechamente que la prisión. Los guerreros dijeron que Selvaris no tenía ningún ser pensante autóctono, y de hecho los colonos, que llamaban al planeta hogar, tenían el aspecto de aquellos seres que habían sido abandonados o se estaban ocultando de algo o de alguien. El ser pensante que entregaba las raciones semanales de comida, no era ninguna excepción. Cubierto con desgastada capa de piel -color humo-, el ser caminaba erguido sobre dos musculosas piernas, y eso que se adornaba con un curioso adorno, parecido a una cola. Un par de ojos refulgían en un macilento rostro barbudo, cuyo rasgo prominente era una especie de nariz o protuberancia de alguna especie de sustancia cartilaginosa, perforada a intervalos, igual que una flauta, y curvada hacia abajo por encima de un caído bigote canoso. Él iba tirando de un carro montado sobre dos ruedas de coral yorik y que estaba lleno con cestas, ollas, y un surtido de abultados sacos de tela basta. "Comida para los prisioneros," el ser sensitivo anunció mientras se acercaba a la puerta frontal -hecha de hueso- del muro de la prisión. S'yito caminó sin prisa, mientras un cuarteto de centinelas se ocupaban de quitar las tapas de los cestos y desanudar las cuerdas que aseguraban los sacos. Él olfateó el contenido de cada una de las bolsas abiertas. 4

"¿Todo esto ha sido preparado según las instrucciones del comandante?" preguntó en Básico al portador de la comida. El ser asintió. El pelaje de su cabeza era de un blanco absoluto, y se hallaba erguido, como si se hubiera erizado por miedo. "Lavó, desinfectado, separado en carnes, granos y frutas, 'Gran Temible'." Este título honorífico era normalmente reservado para el comandante, pero S'yito no se molestó en corregir al portador de la comida. "¿También, bendecido?" "Vengo directamente del templo." S'yito bajó la mirada hacia el casi imperceptible rastro que se desvanecía al llegar a la jungla espesa. Para proporcionar un lugar de culto a la guarnición, los sacerdotes habían colocado una estatua de Yun-Yammka, 'el Asesino', en un grashal, que había sido hecho crecer especialmente para ser usado como un templo. Cerca del templo se erguía el grashal del comandante, y los grashals-barracones para los oficiales de menor rango. S'yito hizo descender su cara de nariz-chata hacia una de las cestas abiertas. "¿Pescado?" "De un tipo, 'Gran Terrible'." Los subalternos gesticularon hacia un racimo de velludos y duros cascarones esféricos. "¿Y éstos?" "Un tipo de fruta que crece en las copas de los árboles más grandes. De rica pulpa, con una especie de leche en un interior." "Abre uno." El portador de comida insertó profundamente unos de sus dedos encorvados en la juntura de la fruta e hizo fuerza para abrirla. S'yito extrajo un puñado de la pulpa rosada y se la llevó a su boca abierta. "Demasiado bueno para ellos," anunció, mientras la pulpa se disolvía entre su lengua perforada y divida en dos. "Pero necesaria, supongo." Pocos de los guardias aceptaban que los prisioneros no fueran capaces de tolerar la comida Yuuzhan Vong. Sospechaban que la supuesta intolerancia formaba parte de una táctica del prolongado enfrentamiento entre los cautivos y sus captores. El portador de la comida puso sus manos, con las palmas levantadas, justo por debajo de su corazón, en una postura de oración. "Yun-Yuuzhan es misericordioso, 'Gran Terrible'. Él incluso hará llegar la fe verdadera a todos sus enemigos." S'yito le miró con el ceño fruncido. "¿Qué sabe usted de Yun-Yuuzhan?" "Yo he abrazado la verdad. La llegada de los Yuuzhan Vong me ha hecho abrir los ojos a la existencia de los dioses. A través de su misericordia, incluso vuestros cautivos serán capaces de ver la verdad." S'yito meneó su cabeza con firmeza. "Los prisioneros no pueden ser convertidos. Para ellos la guerra ha terminado. Pero en un futuro muy cercano todos se arrodillarán ante Yun-Yuuzhan." Luego hizo una señal a los centinelas. "Dejad pasar al portador de la comida." En la más grandes de las chozas de madera, de todas las que había construidos por los propios prisioneros, había pocas cosas que hacer, sino atender al enfermo o agonizante, pasar las horas diurnas conversando o matando el tiempo jugando a algo, o esperando ansiosamente la llegada de la siguiente comida. Algunas ásperas toses o risa puntual, eran lo único que rompían un lóbrego silencio asfixiante. Los Yuuzhan Vong no había exigido a ninguno de los cautivos, trabajar en trabajar en la recolección de villip o en ninguna otra tarea, que implicar el salir fuera de las paredes de coral yorik, y además únicamente los oficiales de mayor rango habían sido interrogados. Una gran parte del variado elenco de los prisioneros había sido capturado en Bilbringi, pero otros habían llegado de mundos tan distante como Yag'Dhul, Antar 4, y Ord Mantell. Llevaban los restos andrajosos de sus uniformes de vuelo de cazas estelares o de sus uniformes de combate. Sus cuerpos magullados y desnutridos -ya fueran sin pelo, con pelaje, magros o carnosos- estaban cubiertos de sudor y suciedad. Ellos tenían en común el 'Básico' para comunicarse, y, aún más importante, un odio profundo y permanente hacia los Yuuzhan Vong. Que a ellos no les hubieran matado, sólo significaba que estaban siendo reservados para un sacrificio -probablemente para la celebración de la transformación planetaria de Selvaris, una que esta se hubiera llevado a cabo, o como 5

anticipo ante una inminente batalla con las fuerzas de la Alianza Galáctica. "¡La comida está aquí!" dijo un humano de pie a la entrada de la choza. Una extraña y súbita alegría creció en el ambiente, y todos aquellos que les era posible se pusieron de pie, formando una ordenada fila, que hablaba de la disciplina mostrada de manera constante por los prisioneros. Ojos desencajados, bocas salivando ante el simple pensamiento de poder mitigar su hambre, mientras unos cuantos de los prisioneros se apresuraban a descargar la comida del carro y llevarla dentro. Un Twi'lek con un lekku amputado estudió al ser que había entregado la comida, mientras otros dos arrastraban los sacos y las ollas dentro de la choza. "Tú eres un Ryn," dijo el Twi'lek. "Espero que eso no signifique que usted no tocará la comida," dijo el Ryn. Los ojos anaranjados del Twi'lek relucieron. "Algunas de la mejor comida que yo he saboreado fue preparada por un Ryn. Hace alguna años yo viaje con un par de los de vuestra raza por el 'Margen Exterior'..." "¡Atención!" gritó una voz humana. Todos lo que lo oyeron se tensaron, mientras un pareja de oficiales humanos con uniforme se aproximaba a la choza. Los prisioneros habían abandonado prácticamente, cualquier noción de jerarquía, pero si se podía decir que había alguien que estuviera al mando, eran estos dos: el capitán Judder Page y el mayor Pash Cracken. Procedentes ambos de mundos importantes -Page de Corulag, Cracken de Contruum-, tenían mucho en común. Ambos eran miembros de familias influyentes, y ambos se habían entrenado en la Academia Imperial, antes de desertar a la Alianza Rebelde durante la Guerra Civil Galáctica. Page, el de aspecto más corriente de los dos, había comandado a los 'Comandos Katarn'; y Cracken -todavía con un aspecto elegante y musculado a pesar de pasar de la cuarentena- el Grupo de Vuelo de Cracken. Ambos habían logrado expresarse con cierta fluidez en el idioma de los Yuuzhan Vong, de la misma manera que el suboficial S'yito lo hacía en Básico. "Haced sitio al comandante y al capitán al inicio de la fila," ordenó el mismo humano que los había anunciado. Los oficiales ralentizaron su marcha. "Nosotros comeremos después de que todos ustedes hayan conseguido su ración," dijo Page por los dos. "Por favor, señores," insistieron varios de los que estaban en la fila. Page y Cracken intercambiaron unas miradas de resignación y asistieron. Cracken aceptó un cuenco de madera, que había sido tallado por uno de los prisioneros, y avanzó hacia la cabeza de la fila para comer, donde el Ryn estaba removiendo diversos componentes alimenticios dentro de un gran recipiente de coral yorik. "Nosotros le agradecemos que nos traiga esto," dijo Cracken. Sus ojos eran de un verde claro, y su melena pelirroja marcada con hebras grises, añadían un toque de distinción a sus rasgos aristocráticos. El Ryn sonrió ladinamente. Hundiendo un cucharón profundamente dentro de la masa de gachas, se agachó sobre la olla, animando a Cracken a que hiciera lo mismo, para conseguir llenar su cuenco. Cuando la oreja izquierda de Cracken estuvo a la distancia adecuada para oírle susurrar al Ryn, este dijo: "Ryn uno-uno-cinco, fuera del 'Torbellino'." Cracken apenas si pudo contener un gesto de sorpresa. Él había fuera del fuera de Vórtice". Cracken escondió su sorpresa. Él había sabido del sindicato Ryn sólo dos meses antes, durante una reunión informativa en Mon Calamari, mundo que se había convertido en cuartel general de la Alianza Galáctica, después de la caída de Coruscant. Una extensa red de espionaje, que comprendía no solamente a Ryn, sino a miembros de otras especies, igualmente desplazadas, conformaban una especie de sindicato que hacia uso de secretas rutas espaciales y sendas hiperespaciales urdidas por los Jedi, preparadas tanto, para la evacuación y puesta a salvo de individuos, como para la realización de misiones de inteligencia y espionaje. "¿Tiene algo para nosotros?" Cracken preguntó calladamente mientras el Ryn seguía vertiendo gachas dentro del cuando de madera. Los ojos del Ryn se giraron, para mirar fijamente entre el recipiente y el rostro ansioso de Cracken. "Mastique cuidadosamente, Mayor," dijo, justo lo bastante alto, para ser oído por la persona situada junto a él. "Espera lo inesperado." Cracken se irguió, susurrando el mensaje a Page, quien a su vez se lo susurró al Bith situado justo en la fila, justo detrás de él. Subrepticiamente, el mensaje fue pasado una y otra vez, hasta que hubo llegado al último del centenar -más o menos- de prisioneros. Para entonces Cracken, Page, y algunos de los otros habían llevado sus cuencos a una burda mesa, alrededor de la cual se sentaron en 6

cuchillas y comenzaron a introducir, con gran cuidado, las gachas dentro de sus bocas, dirigiéndose entre si, miradas ansiosas. Al mismo tiempo, tres prisioneros se movieron hacia la entrada, para tener controlados a los guardias. Los Yuuzhan Vong no había instalado villips u otros dispositivos de escucha en las chozas, pero los guerreros al igual que a S'yito, quien había mostrado una obvia curiosidad hacia sus enemigos, habían convertido en algo habitual, moverse inadvertidamente, y realizar barridos de seguridad y registros. Un fornido devaroriano sentando al otro lado de donde estaba sentado Page, hizo un ahogado sonido. Simulando una tos, con gran cuidado se sacó un objeto de los afilados y amenazadores dientes de su boca, y lo miró a hurtadillas. Todos se le quedaron mirando, expectantes. "Ternilla," dijo, mostrando una mirada de decepción en sus pequeños y brillantes ojos. "O al menos eso, es lo que creo que es." Los prisioneros volvieron a comer, la tensión creció, mientras sus dedos comenzaban a raspar el fondo de sus cuencos. Entonces Cracken mordió algo que le provocó un pinchazo de dolor en sus molares. Se llevó su mano izquierda a la boca, y usó su lengua para empujar el objeto, a la palma de su mano. Siendo el centro de atención, abrió su mano lentamente, reconociendo el objeto en seguida. Mantenido el objeto oculto en la palma de su mano, puso esta sobre la mesa y la deslizó hacia la izquierda, donde, en menos de un parpadeo, desapareció bajo la mano derecha de Page. "Holo-cápsula," dijo el capitán calladamente, sin echar una segunda mirada al objeto. "Sólo podrá visualizarse una vez. Vamos a tener que ser muy rápido con ello." Cracken señaló con la barbilla al devaroniano astado. "Encentra a Clak'dor, Gargan, y al resto de esa tripulación, y tráelos aquí los más rápidamente posible." El devaroniano se puso de pie y se apresuró a salir al exterior. Page se pasó su mano, por encima de su rostro barbado. "Nosotros vamos a necesitar un lugar para visualizar los datos. No podemos arriesgarnos a hacerlo al aire libre." Cracken lo pensó durante unos instantes, luego se giró hacia el botan de larga barba situado a su derecha. "¿Quién es el mejor con la baraja de sabacc?" El alienígena peludo agitó levemente su cabeza, de manera pensativa. "Creo que Coruscant." "Dile que le necesitamos." El bothan asintió y salió por la puerta. Mientras ellos seguían hablando, el resto de los prisioneros comenzaron a conversas en voz alta, para así cubrir lo que estaban hablando, aquellos que permanecían en la mesa. El Ryn golpeó su cucharón contra el lateral de la olla, y algunos de los prisioneros distribuyeron frutas a los otros, arrojándoles por el aire, como si estuvieran en un juego de tirar y coger. "¿Cómo están las cosas en el patio?" Page preguntó a los que vigilaban en la puerta. "Coruscant está viniendo, señor. También el grupo de Clak'dor." "¿Los guardias?" "Ninguno parece sospechar nada." Coruscant, un alto humano, de melena rubia, entró sonriendo y agitando una baraja de sabacc, que él se había hecho con trozos cuadros de cuero. "¿Es cierto lo que oído de que alguien está interesado en una partida?" Page hizo un gesto para que todos formaran un círculo en el centro de la choza, y levantaran el nivel de ruido. Los guardias se habían ido acostumbrando a la actividad bulliciosa que a veces surgía durante las partidas de cartas, y Page estaba determinado a proporcionarles una verdadera dosis de bullicio. Una docena de prisioneros comenzaron a cantar. El resto conversó animadamente, barajando posibilidades y haciendo apuestas. El jugador humano, tres bith, y un jenet pasaron a través de la falsamente jubilosa muchedumbre, hacia el centro del círculo, donde Page y Cracken les estaban esperando con la holo-cápsula. Coruscant empezó a repartir las cartas. Como humanoides altamente evolucionados, los bith eran pensadores profundos y artistas hábiles, con una capacidad innata de almacenar y procesar a través de inmensas cantidades de datos. El jenet, por contra, era bajito y con aspecto de roedor, pero era poseedor de una memoria fotográfica. Cuando Page estuvo seguro de que el círculo interno estaba aislado eficazmente del exterior, se agachó, como si fuera a unirse al juego. "Nosotros sólo tendremos una oportunidad para esto. ¿Están seguros de poder hacerlo?" El morro del jenet se contrajo graciosamente, y fijó sus ojos rojizos en Page. "¿Eso es por lo que usted nos eligió, no es así?" Page asintió. "Entonces lo conseguiremos." Con destreza, Page puso la pequeña cápsula sobre el tablón del suelo y lo activó con la una pequeña presión de su dedo índice derecho. Un cono invertido de luz azulada se proyecto hacia arriba, dentro del cual se proyecto una compleja ecuación matemática, que Page no fue capaz de 7

comprender, y mucho menos resolver o memorizar. Tan rápidamente como aparecieron los símbolos y los números, estos desaparecieron. Luego la propia cápsula emitió una especie de silbido, licuándose. Él tenía su boca abierta para preguntar a los bith y al Jenet si habían sido capaces de memorizar la compleja ecuación, cuando S'yito y tres guardias Yuuzhan Vong entraron en tromba en la choza y se dirigieron directamente al centro del círculo, con sus dagas coufee desenfundadas y sus serpenteantes bastones vivientes, alzados en máxima alerta, preparados para golpear o escupir veneno, si ello era necesario. "Cesen en sus actividades de inmediato," bramo el suboficial. La muchedumbre se abrió lentamente en abanico y comenzó a apaciguarse. Coruscant y los otros evidentes jugadores de cartas se apartaron precavidamente, fuera del rango de actuación de los bastones vivientes. "¿Cuál es el problema, Suboficial?" Page preguntó en Yuuzhan Vong. "¿Desde cuándo ustedes se comprometen en juegos de apuestas durante la hora de nutrición?" "Nosotros estamos apostando por una segunda ración." S'yito le miró atentamente. "Usted se burla de mí, humano." Page hizo un gesto evidente de indiferencia. "Es mi trabajo, S'yito." El suboficial avanzó un paso, en gesto amenazador. "Pongan fin a vuestro juego y a sus cánticos... o nosotros les arrancaremos las partes de su cuerpo responsable de ello." Los cuatro Yuuzhan Vong se dieron la vuelta y se fueron de la choza. "Ese tipo no tiene el menor sentido del humor," dijo Coruscant, cuando recuperó el resuello y fue capaz de articular palabra. Todos en las proximidades de Page y Cracken miraron a los dos oficiales. "Los datos tienen que llegar al Mando de la Alianza," dijo Cracken. Page asintió con la cabeza en gesto de conformidad. "¿Cuándo los mandamos?" Cracken contrajo sus labios. "En la hora de la oración." Capítulo 02. Poco antes de su inmolación pública en un pozo ardiente, localizado justo a las afueras de las verjas de la prisión, un plateado androide de protocolo que había pertenecido, durante un breve periodo de tiempo, al mayor Cracken calculó que las posibilidades de poder escapar de Selvaris eran aproximadamente de una entre un millón. Pero el androide no sabía nada sobre el sindicato Ryn, o sobre el grupo clandestino de resistencia que se había formado en el planeta, antes incluso de que los primeros pedazos de yorik coral hubieran sido plantados. Cracken, Compagine, y los otros tan bien sabían algo más: que la esperanza florecía incluso en los más oscuros y siniestros lugares, y que aunque los Yuuzhan Vong pudiera encarcelarlos o incluso matarlos, no había un soldado en el campamento que no arriesgara su vida, ya fuera hombre o mujer, para conseguir que algunos de sus compañeros sobreviviera para poder luchar otro día contra el odiado enemigo. A falta de una hora para que salieran los primeros rayos de solo, Cracken, Page, los tres Biths y el Jenet estaba acurrucados a la entrada de un túnel, que los prisioneros habían excavado con las manos, garras, y cualquier herramienta que habían sido capaces de fabricar o robar durante la excavación del pozo ardiente, en el cual varias docenas de androides habían sido convertidos de manera ritual en escoria metálica por los sacerdotes residentes en el campamento. Cada prisionero de la choza estaba despierto, e incluso muchos no habían pegado ojo en toda la noche. Observaban silenciosamente desde los aplastados lechos de hojas y ramas que eran sus camas, desean poder expresar de manera personal, sus deseos de buena suerte a los cuatro, que estaban a punto de embarcarse en lo que parecía una empresa desesperada. Se habían apostado guardias en la entrada. La luz era vaporosa, y el aire agradablemente fresco. En el exterior de la choza, los rumores y sonidos de la vida selvática estaban alcanzando un efervescente increscendo. "¿Tenéis alguna duda sobre esto?" Cracken preguntó en un susurró. "No, señor," los cuatro contestaron al unísono. Cracken asintió con seriedad. "Entonces que el poder de la Fuerza este con todos vosotros," dijo Page para todos dentro de la choza. La estrecha entrada al túnel estaba oculta por la propia cama de Cracken, echa de ramas insecto de palma. Debajo de un enrejillado desmontable, el pozo hecho a mano se sumía en una sima de oscuridad insondable. El pasadizo secreto había sido iniciado por los primeros cautivos en ser encarcelados en Selvaris, siendo agrandado y alargado durante los largos meses siguientes por los sucesivos grupos de prisioneros que iban llegando. El avance del túnel, en numerosas ocasiones, había sido muy lento -apenas centímetros-, como cuando los excavadores se habían tropezado con una masa de yorik coral que había enraizado en el terreno arenoso. Pero ahora el túnel se extendía por debajo de la pared de la prisión y más allá de las praderas de 8

hierba senalak, adentrándose en la distante línea arbolada. Con su piel facial ennegrecida con hollín de carbón vegetal, el flaco jenet fue el primero en introducirse dentro del agujero. Una vez que los tres bith se hubieron deslizado detrás suyo, la entraba fue cerrada y cubierta de nuevo. Lo que hizo que la poca luz que había en el túnel, desapareciera por completo. El líder nominal de los inminentes prófugos. El jenet había sido capturado en Bilbringi, durante una incursión en una instalación enemiga. Sus compañeros de cautiverio le conocían como Thorsh, aunque en su planeta de origen, Garban, una amplia lista de sus logros y fechorías habría sido adjuntada a dicho nombre. Reconocimiento y exploración eran sus especialidades, de manera que no le resultaba nada extraño la más completa oscuridad o los lugares estrechos, después de haberse infiltrado infinidad de veces en madrigueras e instalaciones de los Yuuzhan Vong en Duro, Gyndine, y otros mundos. El túnel en Selvaris le hacía sentirse familiarmente confortable. Los bith lo tenían más difícil debido a su tamaño, pero ellos eran una especie con una buena coordinación, buena memoria y unas habilidades olfativas que podían rivalizar con las del propio Thorsh. Después interminables minutos de arrastrarse en silencio, llegaron al primero de una serie de Los minutos indeterminados de arrastrarse poner sordina a traídos los a la primera de una serie de confinados giros en ángulo recto, donde los que habían excavado el túnel, se habían visto obligados a realizar un desvío alrededor de una masa amorfa de yorik coral. Para Thorsh el desvío significaba que el equipo estaba directamente debajo de la misma pared exterior de la prisión. Ahora era sólo cuestión de lograr pasar por debajo de los senalaks que los Yuuzhan Vong habían plantado en el perímetro exterior. Thorsh sabía que lo mejor era relajarse, pero su estado de continua tensión y vigilancia, le impedía lograrlo. En el periodo de tiempo de una semana local, las raíces de senalak habían penetrado a través del techo del pobremente entibado túnel, y sus enroscadas raíces estaban recubiertas de púas cortantes, al igual que los zarcillos sueltos que casi alcanzaban el suelo del túnel. Por lo que a pesar de estirarse todo lo que era posible, no había manera de poder eludirlos. Los zarcillos hicieron trizas las ajadas vestiduras que llevaban los cuatro cuando habían sido capturados, y dejaron profundas marcas sangrantes en la carne de sus espaldas. Thorsh soltaba un apagado juramente cada vez que tenía uno de estos dolorosos encuentros, pero los bith -siempre poco propensos a mostrar sus emociones- soportaban en el dolor en completo silencio. El penoso arrastramiento acabó donde el túnel giraba hacia arriba, en el borde más alejado del campo de senalak. Al poco el equipo emergió dentro de la base apuntalada de un enorme habitáculo de madera. El grueso tronco vaciado del árbol se asemejaba a los llamativos árboles nudosos, originarios de Dagobah, pero era de hecho una especie completamente diferente. A cien metro de distancia, la pared de la prisión relucían de un suave verde bioluminiscente. Dos guardias soñolientos ocupaban la atalaya de vigilancia más cercana, sus bastones vivientes tiesos como lanzas, y se podía vislumbrar un tercero en la torre adyacente. Estos guerreros no formaban parte, de aquellos otros que estaban dentro de las paredes del complejo asistiendo a los servicios de oración en el templo. Las más recientes entonaciones religiosas, llegaban por el aire al borde de la jungla selvática, como contrapunto a los cánticos y murmullos escandalosos de pájaros e insectos. Volutas de bruma se deslizaban a través de las copas de los árboles, igual que fantasmales apariciones. Uno de los bith se abrió paso junto a Thorsh, y apuntó con su delgado dedo índice hacia el oeste. "Allí". Thorsh olfateó repetidamente y asintió. "Allí". En los más profundo de los árboles, abriéndose paso por una marisma con el barro hasta lo tobillos, para luego comenzar a vadear, con el agua por la cintura, a través de un agua negruzca. Apenas habían hecho un kilómetro y medio antes de que sonara la alarma. Nada de una ululante sirena o el estridente pitido del claxon de una nave estelar, la alarma tomó la forma de un intento y prolongado zumbido que llegó de todas direcciones. "Escarabajos centinelas," dijo uno de los bith, con voz irritada. Pequeñas criaturas, parecidas a una grotesca mezcla tortuga y saltamontes, que reaccionaban ante intrusos o peligros con un rápido aleteo de sus alas dentadas. La especie no era nativa de Selvaris, o de cualquier otro mundo de esta galaxia. Los pies arañados de Thorsh se hundieron en la gruesa capa de estiércol mojado, acelerando su paso, esperando que los biths le siguieran. "¡De prisa!" Ya no había la necesidad de preocuparse por no ser descubiertos. Avanzaron a trompicones en medio de la oscuridad, en el agua cubierta de espuma, tambaleándose al avanzar, tropezando con masas de amontonadas raíces ocultas en el fangoso fondo, mientras sus uniformes se enganchaban en las puntiagudas ramas y lianas de áspera corteza. El ruido del aleteo de los escarabajos-centinela se convertía en un zumbido ensordecedor, a la vez que focos de iluminación, formados por cristales lambert, se activaban y se entrecruzaban por encima de sus cabezas. En dirección a la prisión llegaron los feroces 9

ladridos de los bissops, los sabuesos-lagarto de los Yuuzhan Vong. Y algo se elevó en el aire: un caza coralita, del tipo cañonero, o una de las aeronaves, de aspecto similar a un albatros, que eran conocidas por el nombre de 'vai tsik'. Una atronadora estela surcó el cielo, y los cuatro prófugos se sumergieron en el agua espesa para evitar ser descubiertos. Thorsh reapareció en la superficie, unos instante más tarde, goteando agua y jadeando ansiosamente en busca de aire. El ladrar de los bissops sonaba mucho más alto, y además ahora se podía oír el ruido frenético de pisadas y de voces furiosas resonando a través del aire húmedo. El templo se estaba vaciando; patrullas de búsqueda estaban siendo organizadas. Thorsh se irguió en toda su estatura, animando a los demás a que siguieran avanzando. A tropezones, resbalando, es esforzaron en abrirse paso a través de la densa vegetación, en dirección a la orilla oriental del amplio estuario. Para entonces las primeras luces del amanecer de Selvaris surgían por el horizonte. Largos y horizontales rayos rosados de luz solarse abrían para por entre las copas de los árboles, saturando de color la evanescente neblina blanquecina. En su prisa por avanzar por el agua, uno de los bith se hundió hasta la cintura en la pegajosa arena acuosa. Le costo la fuerza combinada de sus otros tres compañeros de equipo lograr liberar de un tirón, además de malgastar un tiempo de que no disponían. Los cazas coralitas reaparecieron, atronadoramente por encima del estuario, soltando proyectiles de lava fundido en la selva. Aparecieron bolas de fuego sobre las copas de los árboles, propagándose rápidamente y provocando que miles de criaturas que anidaban en ellas, alzaran el vuelo frenéticamente, completamente aterrorizadas. "El Capitán Page nunca nos prometió que esto iba a ser fácil," dijo Thorsh. "O seca," respondió uno de los bith, prácticamente cubierto por completo de arenas movedizas. La larga nariz de Thorsh se contrajo bruscamente, y sus agudos ojos examinaron atentamente la línea costera opuesta. "Ya no estamos muy lejos." Señalando un islote situado en mitad del estuario. "Allí". Se zambulleron en el agua salobre y comenzaron a nadar como si sus vidas les fuera en ello -lo cual era ciertamente verdad-. El cielo de la mañana se había vuelto negro, con el vuelo de los pájaros aterrorizados. El caza coralita hizo otra pasada, abriéndose paso a través del caótico frenesí de aves en vuelo. Cayeron cuerpos de pájaros, golpeando la calmada superficie del agua y tiñéndola de rojo. Thorsh y los otros avanzaron rápidamente hacia la playa estrecha del islote. Surgieron del agua y corrieron a toda velocidad por la arena en busca de refugio, logrando ocultarse entre la maraña de restos de árboles caídos y arbustos espinosos existentes en el islote. Tuvieron que pararse frecuentemente para lograr dar con el rumbo adecuado. Los órganos olfativos de los bith estaban localizados en unos pliegues cutáneos de sus mejillas, pero fue la larga nariz de Thorsh la que los dirigió directamente a los que el Ryn había ocultado unos meses antes: dos envejecidas motos deslizadoras, camufladas bajo dos lonas mimetizadoras con el paisaje. Las motos deslizadoras con respulsores eran casi todo motor y nada de chasis, con frontales terminados en pico y manillares altos. Estas dos carecían de arneses de seguridad, y sus estructuras estaban incompletas. Ambas estaban hechas para un solo piloto, pero los asientos -similares a sillas de montar- eran lo bastante grandes para acomodar un pasajero -asumiendo que uno estuviera lo bastante loco para subirse encima-. O asumiendo que no tuviera otra elección. Thorsh se montó en la más destartalada y oxidada de las dos, y comenzó a tirar de palancas y pulsar interruptores de arranque. De mala gana, el motor de la moto deslizadora cobró vida, y funcionando algo erráticamente al principio, para luego estabilizarse gradualmente. "¡Estamos listos!" dijo. Uno de los bith se montó detrás de Thorsh en el asiento largo. El más bajo de sus camaradas de fuga estaba tomando asiento en la otra moto deslizadora. "Las coordenadas del punto de extracción deben ser cargadas en la computadora de navegación," Thors dijo, teniendo que gritar, para poder ser oído por encima del ruido de los motores de repulsión. "Apareciendo ahora en la pantalla," dijo el piloto bith. Claramente, el tercero de los bith mostraba graves reticencias sobre lo de montarse en la moto deslizadora, pero todas sus dudas desaparecieron cuando surgió el caza coralita por encima de las copas de los árboles, en busca de señales de los prófugos. Thorsh esperó a que la aeronave de ataquen en forma de cuña pasara, antes de decir: "Lo mejor será que nos separemos. Nos reuniremos en el punto de encuentro." "Uno de los dos debe llegar allí...," su pasajero empezó a decir, sólo dejar que sus últimas palabras quedaran flotando en el aire. El piloto bith aceleró el motor de moto deslizadora. "Al menos tenemos una oportunidad." ---------"El juego esta virtualmente acabado," C-3PO le dijo a Han Solo. 10

"Sugiero que rinda ahora al resto de sus jugadores, en lugar de arriesgarse una humillación aún mayor." "¿Rendición?" Han estiró su pulgar hacia el dorado androide de protocolo. "¿Con quién demonios se cree que él está hablando?" Leia Organa Solo alzó sus ojos castaños de la mesa de juego para mirar a su marido. "Tengo que admitir, que las cosas no pintan nada bien." C-3PO estuvo de acuerdo. "Me temo que usted no puede ganar, Capitán Solo." Han se rascó su cabeza distraídamente, y continuó estudiando el campo de juego. "No es la primera vez que alguien me dice eso." Ellos tres estaban sentados en la mesa dejarik circular en la parte delantera de la bodega de carga del 'Halcón Milenario'. La mesa era de hecho un proyector holográfico, con una superficie ajedrezada grabada en círculos concéntricos de verde y oro. En ese momento estaban desplegadas seis piezas de monstruos holográficos, algunos basados en seres de leyenda, otros modelados a partir de criaturas verdaderas, con nombres que sonaban más como estornudos que como palabras. De cuclillas en la parte enrejada de la cubierta de carga estaban sentados Cakhmaim y Meewalh, los guardaespaldas noghri de Leia. Ágiles bípedos de lampiña piel grisácea y pronunciadas crestas craneales, eran en apariencia unos fríos depredadores, pero su lealtad hacia Leia no conocía límites. En la larga guerra contra los Yuuzhan Vong, varios Noghri ya habían dado sus vidas para proteger a la mujer, a la que todavía algunas veces ellos seguían llamando "Lady Vader." "¿No me diga que usted realmente está contemplando la idea de realizar un movimiento?" dijo C-3PO. Han le miró de soslayo. "¿Acaso te parezco que yo estoy simplemente contemplando las estrellas?" "Pero, Capitán Solo..." "Deja de meterme prisa, es lo que te digo." "Es verdad, Threepio," Leia intervino con falsa sinceridad. "Tienes que darle tiempo para pensar." "Pero Princesa Leia, el cronómetro del juego está acercándose al fin de su ciclo". Leia se encogió de hombros. "Ya sabes como es él." "Sí, Princesa, sé cómo es él." Han les miró fijamente a los dos. "¿Qué es esto, algún tipo táctica dilatoria en equipo?" C-3PO empezó. "Ciertamente no. Yo estoy simplemente..." "Recuerda," Han dijo, señalándole con el dedo, "esto no está acabado hasta que los Hutt chillen." C-3PO miró a Leia en busca de una explicación. "¿Qué los Hutt chillen?" Han cogió su barbilla llena de cicatrices con la mano y miró atentamente al tablero. A las primeras de cambio, él había perdido un resuelto Kintan de anchos hombros a manos del venenoso y arrugado k'lor'slug de C-3PO; luego a un ng'ok armado con pinzas ante el socorran monnok empuñando una lanza del androide. El cuadrante del tablero de Han aún mostraba a un jorobado savrip mantelliano de piel verdosa y nudosos nudillos y a un ghhhk de cuerpo bulboso. Pero su oponente metálico por contra, no sólo tenía a un grimtassh manejando sus garras y hocico trompetudo, y a un houjic de cuatro patas y dientes afilados, sino que también poseía a dos molators alderanianos de pellejos multicolores esperando en los extremos. A menos que Han pudiera hacer algo por evitarlo, C-3PO iban enviar al grimtassh al espacio central del tablero y así ganaría el juego. Entonces se le apareció repentinamente la solución. Una sonrisa siniestra escapó de sus labios entrecerrados y sus ojos se iluminaron. Leia lo contempló durante unos instantes. "Uh-oh, Threepio. No me gusta el sonido de esa risa". Han le lanzó una dura mirada. "¿Desde cuándo?" "La comprendo muy bien, Princesa," C-3PO dijo, un tanto alarmado. "Pero, realmente, no veo que haya algo que él pueda hacer llegados a este punto." Los dedos de Han pulsaron una serie de botones de control situados en el borde de la mesa. Con Leia y C-3PO observando atentamente el tablero, el pesado savrip mantelliano se deslizó a la izquierda, aprisionando al ghhhk -la otra pieza restante de Han- y sosteniendo a la repentinamente chillona criatura por encima de su cabeza. C-3PO podría haber pestañeado de sorpresa, si él hubiera tenido ojos en lugar de fotorreceptores ópticos. "Pero... pero usted ha atacado a su propia pieza." Se volvió hacia Han. "Capitán Solo, si éste es algún tipo de truco para distraerme, o algún patético esfuerzo para inspirarme compasión..." "Ahorre su compasión para alguien que la necesite." Han le interrumpió. “Te guste o no, ése es mi movimiento." 11

C-3PO observo la forma chillona del ghhhk, aparentemente traicionado, forcejear en vano en la férrea presa del savrip. "Que criatura humana más exasperante," dijo. "Aunque, una victoria es una victoria" El androide bajó sus manos hacia el panel de control y ordenó al grimtass que avanzara al centro. Pero tan pronto como la nariguda criatura dio un paso, el savrip de Han aumentó la presión de su presa sobre el ghhhk, apretando de tal manera al indefenso ser, que comenzaron a manar hologotas de la muy apreciada piel oleaginosa del ghhhk, comenzaron a gotear sobre el campo de juego, formando una especie de charco virtual. Ocupado, el grimtassh de C-3PO's continuó avanzando, solamente para resbalarse sobre la sustancia aceitosa soltada por la piel de ghhhk, cayendo violentamente sobre su espalda, estrellando su cabeza de forma triangular sobre el tablero ajedrezado y desapareciendo. "¡Ha!" Han dijo, dando una palmada, y luego frotándose sus manos con gran satisfacción y placer. "¿Ahora quién está perdiendo?" "Oh, Threepio," Leia dijo simpáticamente, ocultando una sonrisa por detrás de su mano. Los fotorreceptores de C-3PO estaban fijos en el tablero, pero la incredulidad era evidente en su respuesta. "¿Qué? ¿Qué? ¿Eso está permitido?" Levantó la vista de la mesa. "¡Princesa Leia, ese movimiento no es posible que sea legal!" Han se inclinó hacia adelante, frunciendo el entrecejo. "Muéstrame donde las reglas dicen que así sea." C-3PO tartamudeó. "¡Tergiversa las reglas es una cosa, pero esto... esto no es solamente una violación flagrante de las reglas, sino también de la propia esencia del juego! ¡Como poco, usted ha realizado un movimiento sospecho, por no decir uno ilegal y tramposo! " "Buena elección de palabras, Threepio," Leia dijo. Han se apartó de la mesa, uniendo sus manos por detrás de su cabeza y silbando una melodía burlona. "Sugiero que nosotros permitamos a la Princesa Leia ser la juez final," dijo C-3PO. Han puso mal gesto. "Ah, Eres un mal perdedor." "¿Un mal perdedor? Por qué, si yo nunca..." "Admítelo y haré las cosas fáciles para ti el resto de la partida." C-3PO reunió tanta indignación su le permitía su programación protocolaria. "Tenga usted la más absoluta seguridad de que yo no necesito lograr salir victorioso de cada compromiso. Pero en cuanto a usted, eso es harina de otro costal..." Han sonrió ladinamente, provocando que el androide se callara. "Threepio, te digo una vez más, lo que te he dicho mil veces: siempre tienes que estar listo para las sorpresas." "Humano arrogante y pomposo," dijo C-3PO. Mientras Cakhmaim y Meewalh con ásperos comentarios y risas gurutales se unían al jolgorio, él alzó sus manos en gesto de derrota. "¡Oh, qué le vamos a hacer, este hombre no tiene remedio!" Inesperadamente, una señal de alarma, procedente del puesto de ingeniería sonó por toda la bodega. Los Noghri se incorporaron de inmediato, pero fue Leia la dejó la mesa arqueada de dejarik de mullidos asientos y se acercó a la pantalla de comunicaciones. Han la miró expectante desde el tablero de juego. "¿Una sorpresa?" preguntó cuando Leia dejó de mirar las pantallas y se volvió. Ella asintió con la cabeza. "La señal que hemos estado esperando." Han se apresuró a levantarse de la mesa y a seguir a Leia por corredor circular de estribor, donde casi tropieza con un par de botas de caña alta, que él había dejado en mitad del pasillo. Desde sus primeros tiempos en su carrera como contrabandista, el 'Halcón' había sido el único hogar que había conocido, y ahora -especialmente este último año- se había convertido en el único hogar conocido de Han y Leia. Tanto en sus camarotes o en la bodega delantera, sus objetos personales estaban esparcidos por todos lados, esperando ser recogidos y guardados. El desorden había llegado a tal grado, que era clara la imperiosa necesidad de una buena limpieza -quizás incluso una desinfección-. Y de hecho, al igual que el abollado y machacado casco exterior del viejo carguero, con su revoltijo de fusibles y soldados cachos prestado de otras naves, estaba comenzando a parecerse a un hogar, querido y duradero, pero son ocuparse lo más mínimo de él. Han se detuvo un momento justo delante de la escotilla de acceso a la cabina de pilotaje, y se giró hacia los Noghri. "Cakhmaim, ve a la torreta de cañones dorsal. Y esta vez acuérdate de acribillar tus objetivos -incluso cuando tú creas que no son otra cosa que motas de polvo cósmico-. Meewalh, te voy ha necesitar aquí, para ayudarme a conseguir que nuestros paquetes, suban sanos y salvos a bordo." En la estabilizada cabina de pilotaje, con su claustrofóbico marco circundante de instrumental parpadeante, Leia ya estaba asegurada al 12

sillón de copiloto, y tenía ambas manos ocupadas en los sistema de arranque del Halcón y en la consola de pantallas. Han se deslizó en el asiento del piloto, asegurándose en él con una mano, y activando interruptores por encima suyo con la otra. "¿Podemos localizarlos ya?" "Están en movimiento," Leia dijo. "Pero yo tengo que conseguir fijarlos." Han se agachó para estudiar los datos que iban apareciendo en una de las pantallas tácticas. "Fija sus coordenadas en la computadora de seguimiento, y pongamos los sensores topográficos en línea." Leia se giró hacia el tablero de comunicaciones, sus manos deslizándose rápidamente por los controles. "Súbela," dijo unos segundos más tarde. Despertados de lo que se podía calificar como una siesta, los motores YT-1300's cobraron vida. Han puso sus manos sobre el timón de mando y alzó la nave fuera de su lugar de ocultación, un cráter por un impacto -probablemente de un meteorito- en la cara oculta de la endeble luna de Selvaris. Alimentó los impulsores subluz y trazó un curso alrededor del astro deformado. El verde, azul y blanco del plante Selvaris llenó por completo la pantalla visora circundante. Han observó a Leia por el rabillo del ojo. "Espera que te acuerdes de mirar dos cosas a la vez." Leia cerró sus ojos durante unos breves instantes. "Nosotros estamos a salvo." Han sonrió para si. Los Yuuzhan Vong podían no ser percibidos a través de la Fuerza, pero Leia nunca había tenido el menor problema para apercibirse de los problemas. "Solo quiero no ser acusada de permitir más movimiento ilegales." Ella le devolvió la mirada. "Sólo lo más atrevidos." Han continuó mirándola en secreto. A través de todos los años violentos y agitados, su rostro no había perdido su noble porte. Su piel estaba ahora tan perfecta e inmaculadas como lo había estado, cuando Han había puesto sus ojos sobre ella, en una celda, de un área de aislamiento. Su larga melena conservaba su lustre; sus ojos, su profundo y cálido afecto. Han y Leia habían experimentado graves problemas y desavenencias conyugales después de los meses que siguieron a la muerte de Chewbacca. Pero ella había sabido esperarle; y ahora dondequiera que ellos viajaran, sin importar cuanto peligros corrieran -la mayor parte a causa de Han- ellos estaban en completa armonía el uno con el otro. Para Han, todas y cada unas de las cosas que hacían estaban bien. No tenía el anhelo de estar en ningún otro lado, sino donde él estaba ahora -con su amada compañera de viaje-. Era ciertamente una reflexión un tanto sentimentaloide, se dijo así mismo. Pero indiscutiblemente cierta, y no le importaba lo más mínimo reconocerlo así. Como si leyeran sus pensamientos, Leia se volvió ligeramente en su dirección, alzando su barbilla un tanto para mostrarle una mirada dubitativa. "Estas de muy buen humor, para alguien que está a punto de partir en una peligrosa misión de rescate." Han se hizo un poco el importante. "Batir a Threepio al dejarik ha hecho de mí un hombre nuevo." Leia ladeó su cabeza dubitativamente. "No demasiado nuevo, espero." Coloco una mano sobre la de él, en la palanca de mando, y con la otra recorrió la pronunciada cicatriz de su barbilla. "Me ha llevado treinta años acostumbrarme a tu viejo yo." "A mí, también." dijo, ya sin el menor atisbo de humor. Con los escapes de babor al rojo, el 'Halcón' realizó un brusco viraje, y se lanzó en busca de su objetivo hacia el planeta Selvaris. Capítulo 03. Agachado sobre el alto manillar de la aeromoto-barredora, Thorsh condujo la embarcación impulsado por cohetes, a través de concentraciones de arbolillos y oportunistas plantas Yuuzhan Vong, por debajo de los entramados de enredaderas y por encima de gruesos troncos de árboles abatidos. Se arrimó al suelo cubierto de musgo, siempre que le era posible y lo más cerca posible, tanto por lograr una mayor seguridad, como para evitar a su larguirucho pasajero, cualquier tipo de daño por parte de las espinosas enredaderas, ramitas cortantes, y las picaduras de los fácilmente perturbables enjambres de barblies y otros insectos chupadores de sangre. Pero a pesar de las buenas intenciones de Thorsh, sus esfuerzos no eran suficientes. "¿Cuándo vamos a cambiar de sitio?" el bith preguntó por encima del alarido del repulsor de elevación. Thorsh supo que la pregunta no era hecha en serio, y contestó con el mismo tono. "¡Manos pegadas a los costados y ni te se ocurra ponerte de pie en el asiento"! Teniendo en cuenta únicamente la diferencia de alturas, el bith debería haber sido quien se pusiera en el sillín, con Thorsh apretujado por detrás suyo, con los dedos aferrados a la parte inferior del largo asiento. Pero Thorsh era el piloto más experimentado, después de haber volado en motos-deslizadoras, en varias misiones de 13

reconocimiento donde de haber volado descensos súbitos en varias misiones del reconocimiento donde speeders no habían estado disponibles. Sus grandes pies en forma de cuña no se asestaban bien sobre los reposapiés, y él tenía que extender por completo sus brazos para poder agarrar con firmeza los controles del manillar, pero sus perspicaces ojos perspicaces más que acostumbrados a estos problemas, incluso cuando estaban llenos de lágrimas, como era ahora el caso. Thorsh se mantuvo en el centro de la isla grande, donde las ramas de los árboles más altos se entrelazaban por encima de sus cabezas y les daban cobertura. La moto-aerodeslizadora aún seguía corriendo con facilidad, excepto cuando él la inclinaba con brusquedad hacia la derecha, lo cual por alguna razón provocaba que los ratearan y perdieran potencia. Él podía oír a la otra moto-aerodeslizadora -al este y algo por detrás suyo- abriéndose paso a través de la igualmente densa vegetación. Los cuatro fugados podrían haber avanzado más, si hubieran ido por encima del estuario, pero sin la protección de los árboles, habrían sido presas fáciles de los cazas coralitas. Uno de los cazas ya había completado dos pasadas con retorno, lanzando misiles de plasma al azar, y esperando una diana afortunada. El aire de la mañana se iba cargando con el tufo del follaje ardiendo. A toda velocidad, la motoaerodeslizadora surgió de entre la maleza, adentrándose en unas extensas llanuras salinas sin árboles, rosadas y de un blanco deslumbrante, por la noche sus terrenos servían de dormitorio para bandadas de aves zancudas que provenían de las grandes zonas selváticas de Selvaris. Determinado a alcanzar la cubierta vegetal antes de que los cazas coralitas se presentaran de nuevo, Thorsh hizo girar con fuerza el acelerador y lanzó la moto-deslizadora hacia la más cercana línea de árboles. Thorsh justo acaba de entrar en la selva cuando un clamor comenzó a surgir del manto vegetal. Su primer pensamiento fue que otro caza coralita se había unido a la persecución. Pero había una tonalidad diferente en el sonido -un Pero había una calidad diferente al legítimo-una avidez ausente en el silbido mortal propio de un caza coralita-. Thorsh notó que su acompañante se erguía en el asiento, exponiéndose al riesgo que plateaban las ramas que colgaban en el aire. "¿Es eso lo que yo creo que es?" preguntó el humanoide. "Lo sabremos muy pronto," Thorsh gritó hacia atrás, sin volverse. De nuevo giró el acelerador. El viento ululó por encima de la inadecuadamente protegida moto-deslizadora, provocando otro reguero de lágrimas de sus ojos. Pero sus acciones fueron inútiles. Los objetos responsables del creciente tumulto pasaron directamente por encima, ahogando el rugir de la moto-deslizadora, y luego sobrepasarles. "¡Larvas peq!" el bith gritó. Thorsh conocía el término; era el término que los Yuuzhan Vong usaban para denominar a los escarabajos-enredadores, unas de las voraces y específicas versiones de los centinelas alados que habían despertados los guardianes de la prisión. Las larvas peq eran capaces de crear redes entre los árboles, arbustos, o en casi cualquier tipo de arbusto con corteza. Normalmente los escarabajos llegaban en oleadas sucesivas, los primeros formaban líneas de anclaje, y aquellos que los seguían se alimentaban de la corteza y otros organismos para crear las fibras necesarias para completar la filigrana. Una red bien construida era capaz de atrapar o al menos ralentizar a un humano, según el tamaño. Las hebras en si mismas eran sumamente pegajosas, aunque no tan adhesivas como la gelatina blorash del enemigo. El encorvamiento del Bith se acentuó mientras la inclinada cubierta frontal se veía salpicada con cuerpos de escarabajos aplastados. Thorsh se arrancó algunos del pelaje de su frente, y los arrojó a un lado. Justo delante, miles de larvas peq estaban cayendo en la jungla, abriéndose paso a través de la cubierta vegetal igual que piedras de granizo. Thorsh apretó los dientes y bajó la cabeza. A pesar de lo fuerte que eran las hebras, no eran lo bastante para detener a una moto-deslizadora llevada por manos expertas. A unos cincuenta metros de distancia la red ya estaba tomando forma. Thorsh se entornó teniendo un presentimiento. Más compactamente tejido que ninguna que hubiera visto en otros mundos, la red ya estaba ciertamente ocultando los árboles. Le llevó sólo unos segundos comprender que la especie de escarabajos tejedores de redes de Selvaris eran especiales. Mientras la mitad del enjambre estaba volando horizontalmente a varios niveles, la otra mitad estaba volando en pasadas verticales. El resultado de esto era una urdimbre de tejido entrelazado, que conformaba una especie de cortina, que por todo lo que Thorsh podía suponer, podría ser capaz de atrapar a una moto-deslizadora, con tanta facilidad como lo haría la red de una araña con un insecto volador. Extendiendo sus piernas por detrás suyo, se aplastó todo lo que le fue posible sobre el rugiente artefacto. Con un lamento de angustia, el bith hizo lo mismo, apretujándose contra la espalda de Thorsh. Thorsh presionó el acelerador todo lo que fue posible, dirigiéndose hacia lo parecía ser una zona con relativamente pocos árboles. La moto-aerodeslizadora se abrió paso a través de las redes a más de doscientos kilómetros por hora, cada sucesiva cortina partiéndose con sonoros crujidos que algunas veces se asemejaban a ruidosos gritos. Los caparazones de los escarabajos golpeaban la cubierta con la 14

fuerza de proyectiles deformables, y el bith soltaba gritos de dolor una y otra vez. La moto-aerodeslizadora tembló y los impulsores comenzaron a chirriar por sobreesfuerzo. Thorsh se esforzó por aferrarse al manillar, mientras estos se sacudían de un lado a otro por las hebras viscosas. Se arriesgó a ascender, sólo para darse cuenta que la situación era aún peor y más peligrosa en las copas superiores de los árboles, dónde las ramas se agitaban violentamente y las hojas eran el hogar de nubes de insaciables insectos voladores con afilados aguijones. Negándose a ceder ni un centímetro, demando hasta el último gramo de poder y empuje del renqueante motor. Luego, de repente, la moto-aerodeslizadora Entonces, de repente, la motoaerodeslizadora se abrió paso a través de la última red. Las hebras pegajosas se abrasaban sobre el motor superrecalentado, soltando un hedor irritante. Thorsh escupió hebras de su garganta y se arrancó otra de sus ojos irritados. Puso la moto-aerodeslizadora a media-velocidad, sólo el tiempo justo para limpiar las aberturas de los escapes y los huecos de ventilación. Su cabreado pasajero parecía que llevaba una larga peluca blanca. Thorsh tenía de nuevo su mano derecha en el acelerador, dispuesto a acelerar a tope, cuando un chillido de dolor surgió de la jungla, interrumpiendo momentáneamente la cacofonía de trinar de las diferentes aves. Oyó un rugido familiar, y ni un segundo más tarde la segunda moto-aerodeslizadora apareció, portando únicamente al piloto. "¡Las redes lo han atrapado!" el piloto bith gritó por encima del irregular rugido del motor ahogado. Giró el acelerador para mantener la moto-aerodeslizadora al ralentí. "¡Voy a regresar a por él!" Thorsh escupió una hebra de red de su boca y frunció el ceño. "No seas necio." "Él está vivo..." "Mejor que tú lo estés," Thorsh le interrumpió. Señaló con su barbada barbilla hacia el oeste. "¡Al estuario. Vamos!" Thorsh espoleó a la moto-aerodeslizadora en un veloz círculo y se lanzó fuera de los árboles, el bith se agarró con fuerza a lo que quedaba de la chaqueta de vuelo del jenet. Lanzándose en picado a través de la densa selva que crecía a lo largo de las orillas de la isla, se encontraron volando de espaldas a la luz deslumbrante de los dobles soles gemelos de Selvaris. Sacando la mayor velocidad posible de los cada vez más renqueantes motores, piloto y pasajero se aplastaban contra la moto-aerodeslizadora por la fuerza inercial del giro cerrado que los condujo por encima de la transparente agua salobre, manchada únicamente con restos orgánicos procedentes de los árboles. Volaron a máxima velocidad sólo unos metros por encima de la calmada superficie, pasando a través de estrechos y serpenteantes canales de translúcida agua fresca, manando del subsuelo del planeta y llena de peces de brillantes colores. Desde la orilla más alejada llegaron los ansiosos ladrillos y gruñidos de los sabuesos bissop, que galopaban por entre las marismas y a través de altas y cortantes hierbas. Los ladridos ásperos fueron acompañados por los gritos de guerra de los equipos de caza de los Yuuzhan Vong, corriendo detrás de la jauría. Thorsh pegó un bandazo, justo a tiempo para eludir una horda de bichos-impacto y bicho-navaja que surgieron de entre los árboles, pasando a unos pocos centímetros de la moto-aerodeslizadora y desgarrando la vegetación de la orilla del lado opuesto. Atraídos por la conmoción, bancos de depredadores de afilados dientes, mostrando espaldas escamosas y colas dentadas, surgieron del agua para tragarse los bichos armados volantes. Raptos de amplias alas con enormes picos, dejaron las cavidades llenas de hongos de árboles moribundos para descender y agarrar a cualquiera de los bichos que los gigantescos depredadores acuáticos desechaban. Thorsh tiró del manillar y lanzó a la moto-aerodeslizadora hacia un brusco ascenso. El agua salada se volvió más agitada por debajo de ellos mientras en la boca del estuario se podía ver una línea blanca de agitadas y espumosas olas, avanzaba hasta romper contra la orilla pantanosa. Ciento de blancas isletas escarpadas, erguidas como torreones y cubiertas con vegetación, se alzaban de entre el océano de aguas marinas. En el horizonte montículo volcánico surgía del agua, grisáceas nubes de humo ondulantes asomaban de su cráter y de esté manaba un ancho río de lava, que al alcanzar el mar, convertía parte de este en vapor. Thorsh inspeccionó la otra parte del cielo despejado en busca de señales del caza coralita. A un kilómetro de distancia al este, la otra moto-aerodeslizadora iba en paralelo a la suya. Ganando altitud, las dos máquinas aceleraron sobre las olas rugientes, en busca del estrecho canal que separaba los islotes cercanos de la costa. "¡Mira hacia arriba!" dijo el bith en la oreja derecha de Thorsh. Su mano de largos dedos salió disparada, señalando un objeto hacia el lado occidental del cielo. Thorsh lo rastreó y asintió, a la vez que soltaba una maldición. Los Yuuzhan Vong lo denominaban tsik vai. Recordaba en cierta manera a un albatros, era una aeronave de búsqueda atmosférica, su inflado saco del cuello y de un rojo brillante, servía como una señal de aviso a las otras aeronaves del área. Impulsada por una dovin basal sensible a la gravedad, la 15

monstruosidad tenía una vejiga transparente como carlinga, alas flexibles, y agallas analógicas que hacían que silbara al volar. Thorsh empujó todo su peso contra el manillar y tiró con fuerza de los timones auxiliares, haciendo girar a la moto-aerodeslizadora hacia la isla más cercana, intentando mantenerse tan cerca de los blancos acantilados como le fue posible. El tsik vai no era infalible. Picando en busca de su pequeña presa, silbando y soltando varios finos tentáculos -similares a cables de sujeción-. Thorsh descendió de nuevo sobre la turbulenta superficie, desviándose y acortando en dirección al canal de la isleta más cercana, yendo a toda velocidad, apenas a un metro por encima de las olas. La aeronave de búsqueda les siguió en el descenso, preparándose para hacer otro intento de apresamiento, cuando algo se clavó en su parte trasera. Thorsh y el Bith observaron con perplejidad como el tsik vai perdía el rumbo, un ala le era arrancada, y caía en espiral fuera de control. Golpeó el mar con una gran salpicadura de espuma, saltó un par de veces sobre las olas, luego clavó el morro en el mar y comenzó a hundirse. Hacia la parte oriental del cielo, con el sol cegador a su espalda, algo grande y de un negro mate estaba aproximándose a velocidad supersónica. Otra nave Yuuzhan Vong, Thorsh pensó, que su piloto había derribado a una de sus propias aeronaves, para tener un mejor blanco sobre la moto-aerodeslizadora. Tirando bruscamente de los propulsores de frenada, hizo girar a la moto-aerodeslizadora en medio del aire, esperando poder alejarse lo más rápidamente posible de la misteriosa nave, antes de que esta pudiera echarse sobre él. Pero incluso así, ya estaba esperando a que las bolas de fuego comenzaran a caer sobre ellos. Cuando no lo hicieron, miró por encima de su hombro, justo a tiempo de ver a un viejo carguero corelliano surcar a toda velocidad el cielo sin nubes. Thorsh sintió crecer dentro él una cálida sensación de alivio mientras la nave realizaba una rugiente y ensordecedora pasada, que le hizo chirriar los dientes, mientras los cañones láser de su torreta dorsal escupían ráfagas de energía verdosa sobre un trío de acosadores cazas coralitas. El carguero hizo una señal a las motos-aerodeslizadoras con un movimiento de balanceo, para luego realizar un abierto giro hacia el sur. "¡Al parecer nuestro vehículo de recogida ya está aquí!" Thorsh dijo. "¡Y al parecer está en peores problemas que nosotros!" Un estallido de ráfagas bien colocados por parte de la torreta artillada de la parte superior del carguero, acertó al caza coralita que iba en vanguardia y le envió echó una bola de fuego al mar. La otras dos aeronaves enemigas continuaron bombardeando al carguero con misiles de plasma. Quizás frustrado por los aparentemente impenetrables escudos de la nave, uno de los pilotos de los cazas, se lanzó súbitamente sobre el moto-aerodeslizadora pilotada por el bith. Cazada de lleno en mitad del aire por un único proyectil de lava ardiente, la máquina desapareció sin dejar rastro. Thorsh apretó sus mandíbulas e hizo descender la moto-aerodeslizadora hacia aguas más profundas. La moto-aerodeslizadora iba rozando las blancas crestas espumosas de las olas de casi cinco metros, cuando algo enorme ascendió por debajo de la agitada superficie. ---------"Cakhmaim ha conseguido un tiro bastante bueno," dijo Han por encima del sonido correspondiente al cañón láser cuádruple. "Recuérdame que le suba la paga, o al menos que lo ascienda," Leia le miró desde el sillón del copiloto. "¿De guardaespaldas a qué, a mayordomo?" Han se imaginó al Noghri con uniforme, sirviendo comidas enfrente de Han y Leia en la cabina delantera del 'Halcón'. Su labio superior se contrajo en gesto de complacencia, y soltó una risita. "Quizás nosotros deberíamos esperar a ver como lo hace él con el resto de los cazas." El YT-1300 estaba justo saliendo de un amplio giro, con los soles dobles de Selvaris a estribor y un volcán activo acaparando casi por completo la pantalla visora delantera. Por debajo, se extendían sin fin unas islas acantilados escarpados y cubierta vegetal verdosa entre el azulado cielo del planeta y el mar de color aguamarina que parecían perderse en el horizonte. Dos cazas coralitas seguían pegados a la cola del 'Halcón', lanzándose sobre este y manteniendo su posición, a pesar de todos los locos giros y maniobras de evasión por parte del 'Halcón', pero hasta ahora los escudos deflectores seguían aguantando. Sus manos grandes se aferraban a la palanca de mando, Han echó un vistazo a la pantalla localizadora de la consola de mando, donde únicamente una luz estaba parpadeando. "¿A dónde ha ido la otra moto-aerodeslizadora?" "Lo hemos perdido," dijo Leia. Han se apoyó sobre la ventanilla para echar un vistazo al mar ondulante. "Cómo hemos podido perderlo..." "No, quiero decir que ha desaparecido. Uno de los cazas coralitas lo derribó." Los ojos de Han relucieron llenos de rabia. 16

"¿Por qué, que, cuál de ellos?" Antes de que Leia responder, dos misiles de plasma pasaron más allá de la cabina de pilotaje, brillantes como meteoros y fallaron por muy poco la quijada de estribor. "¿Acaso importa?" Han meneó la cabeza. "¿Dónde está la otra moto-aerodeslizadora?" Leia estudió la pantalla localizadora, luego puso un mapa en el detector terrestre, que mostraba toda la zona de la boca del estuario, cercano al volcán. Su dedo índice izquierdo tocó un punto de la pantalla. "En el lado más alejado de la esa isla." "¿Alguna nave la persigue?" Una serie de fuertes explosiones sacudieron al 'Halcón' por su parte trasera. "Nosotros parecemos ser el objetivo más apetecible," dijo Leia. "Justo de la manera como a ti te gusta," Han entrecerró los ojos. "Ya puedes apostar a que sí." Determinado a atraer a la pareja de perseguidores lejos de la motoaerodeslizadora, lanzó al carguero a un súbito descenso. Cuando habían ascendido a mitad de camino hacia las estrellas, dejó caer la nave en una serie de violentos giros y tirabuzones. Nivelándola violentamente, volteó la nave, realizando una serie de looping entrelazados, emergiendo de nuevo al rumbo original pero en dirección opuesta, y con los dos cazas coralitas delante suyo. Le mostró una sonrisa burlona a Leia. "¿Ahora quién tiene la situación dominada?" Ella soltó un exagero suspiro. "¿Acaso alguien tenía la menor duda?" Han centró su atención en las dos naves enemigas. Durante mucho tiempo, los pilotos Yuuzhan Vong enfrentados ante combates imposibles de ganar, habían optado por asumir tipo de táctica suicida, como habían hecho durante los primeros días de la guerra. Quizás alguna orden por parte del Señor Supremo Shimrra o de alguien que había considerado que cierta precaución era ciertamente una mejor demostración de valor que un acto suicida inútil. En cualquier caso, los pilotos de los dos cazas, a los que Han estaba acosando, aparentemente vieron algún tipo de ventaja en huir, en lugar de volver a enfrentarse a la nave que sus misiles de plasma no habían sido capaces de derribar. Pero Han estaba dispuesto a conformarse únicamente con hacerlos volver a su base, con el rabo entre la piernas, sobre todo después de que ellos hubieran matado al piloto desarmado de una de las motos-aerodeslizadoras, por las que él había recorrido casi media galaxia para venir en su rescate. "Cakhmaim, escucha," dijo el micrófono de su auricular. "Yo dispararé las armas ventrales desde aquí. Las situaremos en la 'Senda del Dinero' y acabaremos con ellos." La 'Senda del Dinero' era el término que usaba Han para referirse a la zona donde los campos de tiro de los montajes de láseres cuádruples se solapaban. En situaciones de emergencia, podían dispararse ambos cañones desde la cabina de pilotaje, pero la presente situación no requería eso. Es más, Han quería darla la oportunidad a Cakhmaim de afinar su puntería. Todo que Han y Leia tenían que hacer el mantener la línea de los disparos. Por la manera en que los cazas coralitas reaccionaron al súbito cambio de actitud del Halcón, Han casi llegó a creer que los pilotos enemigos habían estado escuchando a escondidas su comunicación con el noghri. El primero de los cazas -el que más castigo había recibido de los dos, mostrando borrones carbonizados y profundas cicatrices supurantes- salió disparado, alejándose de su compañero de ala en un ángulo muy cerrado. Más pequeño y más rápido, y aparentemente conducido por un piloto mejor, el segundo de los cazas redujo la velocidad en un intento por engañar al 'Halcón' y atraerla hacia su vector de fuego. Este era el caza que había derribado la moto-aerodeslizadora, por lo que Han decidió, que este sería el primero en ser víctima de la ira del 'Halcón'. Leia lo supo de inmediato e inmediatamente trazó un rumbo de intercepción. Expuesto, el piloto del caza comenzó a realizar una serie de maniobras evasivas, entrando y saliendo de la mira de los cañones una y otra vez, pero cada vez con mayor pánico y más desesperación, mientras el 'Halcón' con gran serenidad iba alcanzando una posición mortal. El cañón láser dorsal estaba programado para disparar tres haces ardientes que, a pesar de los años pasados, aún era tenía la capacidad de eludir los dovin basals del más viejo y de caparazón más oscuro de los cazas coralitas. Mientras la aeronave enemiga era rápida en desplegar una anomalía gravitatoria que absorbía el primero y segundo de los haces, pero el tercero consiguió pasar, arrancando un enorme trozo de coral yorik de la cola del navío. Han torció ligeramente el timón de mando para colocar la nave en la 'Senda del Dinero', y su mano izquierda apretó el gatillo del mecanismo de fuego del cañón. Ráfagas sostenidas de explosiones surgieron de los cañones gemelos cortaron al caza por la mitad de su casco; luego estalló, arrojando trozos de coral en todas direcciones. "Eso por el piloto de la moto-aerodeslizadora," Han dijo con seriedad. Dirigió su atención hacia el segundo caza, el cual, desesperado por evitar un destino similar, estaba estaban bandazos y alocados 17

cabriolas por todo el cielo. Pasando silbando por entre los restos del primero de los cazas eliminados, el 'Halcón' ascendió rápidamente y se abalanzó sobre el caza que maniobraba alocadamente por encima. La retícula de blancos se puso en rojo, y el pitido del localizador de objetivos resonó por toda la cabina de pilotaje. De nuevo los láseres cuádruples rugieron al unísono, impactando en la nave, explosión tras explosión hasta que se convirtió en nueve de polvo de coral y gases ardientes. Han y Leia lanzaron un grito de victoria. "¡Buena tanda de disparos, Cakhmaim!" dijo por el auricular. "Apunta dos tantos más en la cuenta de los buenos." Leia se le quedó mirando durante unos segundos. "¿Ya estás contento?" En lugar de contestar, Han empujó la palanca de control lejos de él, dejando caer el 'Halcón' a poco más de dos metros de alturas por encima de las olas rugientes. "¿Dónde está la moto-aerodeslizadora?" finalmente preguntó. Leia tenía lista la respuesta. "Vira unos sesenta grados, debería estar justo delante de nosotros." Han ajustó el rumbo, y la motoaerodeslizadora quedó dentro de su campo de visión, volando por encima de la superficie, portando a dos jinetes sumamente diferentes. En su persecución, y apenas visible por debajo de la superficie, se desplazaba una enorme sombra triangular pardo-verdosa, arrastrando lo que parecía ser una larguísima cola. Han se quedó con la boca abierta. "¿Qué es esa cosa?" dijo Leia. "¡Threepio, ven aquí!" Han gritó, sin apartar sus ojos de la criatura. C-3PO entró tambaleándose en la cabina de pilotaje, clavando sus manos en el alto reposaba cabezas del respaldo del sillón del navegante para evitar perder el equilibrio, como tan a menudo solía ocurrir. Han alzó su mano hacia la pantalla visora y señaló algo en el agua. "¿Qué demonios es eso?" preguntó, resaltando cada palabra. "Oh, dios mío," el droide empezó. "Creo que lo que nosotros estamos bien es algún tipo de criatura náutica. La definición Yuuzhan Vong para ella es vangaak que deriva del término 'para sumergir'. Aunque en este caso el término ha sido modificado para sugerir..." "¡Olvídate de la lección de lenguaje y dime únicamente como matarlo!" "Vale, yo sugeriría acertarle en el cúpula plana, claramente visible en su superficie dorsal." "Vamos, un disparo en la cabeza." "Precisamente. Un disparo en la cabeza." "Han," Leia le interrumpió. "Cuatro cazas coralitas más se disponen a interceptarnos." Han manipuló algunos de los manos de la consola, y el Halcón aceleró. "Nosotros tenemos que actuar con rapidez. Threepio, dile a Meewalh que active la bajada manual de la rampa de desembarco. Yo estaré allí en un momento." Leia le observó mientras se soltaba de los arneses y correajes de seguridad antiaceleración. "Por lo que veo, no tienes planeado realizar un aterrizaje." Él la besó en la mejilla mientras se incorporaba. "No si puedo evitarlo." La moto-aerodeslizadora luchaba por mantener una altitud de al menos unos ocho metros con el agua, pero eso era bastante para mantenerlo alejada de las mandíbulas amenazadoras del vangaak Yuuzhan Vong que casi lo habían enganchado en su primera aparición. Thorsh podría haber optado por dirigirse tierra adentro si las patrullas de búsqueda Yuuzhan Vong y sus bestias con amenazadores gruñidos no hubieran llegado a la orilla pantanosa. Peor aún, cuatro manchas que habían aparecido por la parte norte del cielo, eran casi con toda seguridad cazas coralitas, que llegaban volando para reforzar a la pareja que estaba acosando al YT-1300. En su lugar, el jenet había dirigido la moto-aerodeslizadora en busca de aguas profundas, hacia las afueras del volcán, donde las olas llegaban alcanzar una altura de diez metros. Thorsh y su acompañante podían sentir el aguijonazo del salitre espumoso en sus caras arañadas y rostros y manos magulladas. Por detrás de ellos, el vangaak estaba acortando distancias rápidamente, pero si portada algún tipo de armas, como torpedos vivientes, no estaba claro que las fuera a lanzar contra ellos. Un grito vociferante por parte del bith, rompió la concentración de Thorsh. "¡El vangaak se ha ido! ¡Se sumergió!" Thorsh no sabía si preocuparse o celebrarlo. El vangaak acabó rápidamente con sus dudas. Abriendo una brecha en la superficie acuosa justo delante de la motoaerodeslizadora, el grisáceo triángulo verde-oliva surgió de entre las olas, saltando al aire, a la vez que vertía saliva por las branquias de su costado dorsal, y abría su boca llena de dientes. Thorsh le exigió todo lo que pudo a la moto-aerodeslizadora, acelerando al máximo, pero no había forma de escapar a la acometida 18

de la criatura. Oyó un grito de sorpresa, para luego sentir como su chaqueta de vuelo se desgarraba y le era arrancada. Aligerada, la moto ascendió a gran velocidad, para ahogarse y pararse. Thorsh echó una mirada de soslayo por encima de su hombro. El bith había quedado atrapado entre los dientes del vangaak, con la boca desencajada, los negros ojos desorbitados por el pánico, y todavía agarrando la chaqueta de vuelo de Thorsh con su mano diestra. Los repulsores volvieron a encenderse, y Thorsh viró alejándose, incluso mientras seguía cayendo. Un rugido ensordeció sus tímpanos, y de repente el YT-1300 estaba prácticamente junto a él, estaban prácticamente junto a él, rozando la olas a no más de cincuenta metros de distancia. El cuarteto de cazas coralitas comenzaron a disparar, desde larga distancia, sus proyectiles de plasma abrieron sendas hirvientes a través de las crestas de blanquecina espuma de las olas. La rampa de aterrizaje del viejo carguero estaba bajada por el brazo de atraque de estribor. Estaba muy claro lo que el piloto del carguero tenía en mente. Ellos esperaban que él se pusiera a su altura y lograra introducirse en la bodega por la estrecha abertura, todo ellos sin disminuir lo más mínimo la velocidad. Pero Thorsh vaciló. Él sabía de las limitaciones de la moto-aerodeslizadora, y aún más importante, de las suyas. Con los cazas coralitas acercándose rápidamente y con el vangaak sumergido -quién sabe donde-, por debajo de las olas, lo más probable es que él ni siquiera fuera capaz de alcanzar a tiempo al carguero. Además, y a pesar de que era obvio de que los escudos deflectores estaban graduados para actuar en modo de combate, el carguero se vería obligado a hacer pequeños ajustes horizontales y verticales durante el vuelo, lo cual no hacia sino disminuir las probabilidades de que Thorsh pudiera subir a bordo. Su gesto de duda desapareció, y su lugar fue tomado por una mirada de fiera determinación. Como único portador superviviente de la información secreta que contenía el holo-pastilla, él tenía que procurar dar lo mejor de si mismo. Agarrándose con más fuerza al manillar y al asiento, ladeó la moto-aerodeslizadora hacia el santuario que representaba la nave de un negro mate. Agachado en la parte superior de la rampa extendida, Han escudriñaba hacia el agua, a poco más de veinte metros por debajo. El viento y las salpicaduras de agua salada que entraban silbando por la abertura, agitaban su pelo en todas direcciones y le hacía difícil por mantener los ojos abiertos. "Capitán Solo," C-3PO dijo desde el pasillo circular. "La princesa Leia desea que le haga saber que la moto-aerodeslizadora se está aproximando. Aparentemente el piloto se siento seguro de poder transferirse al 'Halcón Milenario', sin sufrir demasiados daños internos o incluso... perecer en el intento." Han lanzó al androide una mirada un tanto confusa. "¿Perecer?" "Ciertamente las probabilidades están en su contra. Si estuviera pilotando una moto-jet, quizás. ¡Pero las motos-deslizadoras son famosas por volverse incontrolables, a la más ligera provocación!" Han asintió de mala gana. Como antiguo participante en carreras de motos-deslizadoras, sabía que lo que estaba diciendo C-3PO era cierto. Teniendo en cuenta la situación, incluso se preguntó si él mismo sería capaz de hacer esta maniobra imposible. "¡Voy a la parte de abajo!" le gritó. C-3PO irguió su cabeza dorada. "¿Señor?" Han ya había iniciado un movimiento de descenso. "A la parte de abajo de la rampa." "Señor, yo tengo un mal presentimiento..." El viento ahogó las demás palabras del androide. Han bajó arrastrándose hasta la base de la rampa, desde donde podía oír, a la torreta ventral del 'Halcón' deslizarse a través de las agitadas crestas de las olas. Un palpitante sonido inconfundible, llamó su atención. La motodeslizadora estaba empezando a adoptar un ángulo de aproximación hacia la rampa. El piloto -un jenet, por las pintas- soltó su mano diestra del manillar, justo el tiempo necesario para hacer un gesto de saludo a Han. Considerando que incluso ese pequeño movimiento provocó un violenta balanceo en la motoaerodeslizadora, no había forma humana de que el jenet fuera capaz lograr el abordaje, no con el 'Halcón' añadiendo turbulencias a las del mismo mar. Han lo reconsideró, luego se volvió a C-3PO. "¡Threepio, dile a Leia que nosotros vamos con el Plan B!" El androide alzó sus manos hacia cabeza en gesto de desesperación. "¡Capitán Solo, sólo como suena eso me preocupa!" Han alzó su dedo índice. "Sólo díselo a Leia, Threepio. Ella lo entenderá." "¿El plan B?" "Ésa precisamente fue mi reacción," C-3PO dijo con voz nerviosa. "¿Pero acaso jamás alguien ha escuchado mis preocupaciones?" "No te preocupes, Threepio, yo estoy segura de que Han sabe lo que está haciendo." "Eso apenas si me reconforta, Princesa." Leia se volvió hacia la consola y dejó vagar sus ojos por encima 19

del panel de instrumentos. Plan B, ella musitó. ¿Qué tenía Han en mente? Buscó ponerse en la mente de su marido, entonces tuvo una súbita revelación y sonrió. Por supuesto... Sus manos pulsaron diversos interruptores, mientras estudiaban las pantallas de datos. Luego se apartó unos instantes de la consola, sopesando los datos. Si, decidió finalmente, se puede hacer, aunque eso significaría confiar en gran manera en la disposición y potencia de frenado de los impulsores, y esperar que ellos no sufrieran ningún tipo de parada o fallo. Miró por encima de su hombro a C-3PO, quién evidentemente había seguido cada uno de sus movimientos y manipulación de los mandos de la consola. "Dile a Han que yo lo tengo todo calculado y preparado." "Vaya por dios," dijo el androide, dándose la vuelta y saliendo de la cabina de pilotaje. Los cuatro cazas coralitas se estaban acercando rápidamente, presionando con misiles de plasma que levantaban tempestuosas columnas de agua entre la moto-deslizadora y el carguero. Thorsh contrajo instintivamente la cabeza cuando una de la bola de fuego se zambulló entre la olas, a poco más de diez metros. El feroz impacto generó un geiser de agua hirviendo que saltó a gran altura, y que provocó en la moto-aerodeslizadora un prologando encabritamiento. El carguero, mientras tanto, mantuvo su rumbo invariable, mientras su artillero de la torreta superior mantenía a raya a los cazas coralitas con ráfagas de fuego láser. Un varón humano estaba agazapado en la base de la rampa de desembarco, con su brazo izquierdo envuelto alrededor de uno de los hidráulicos soportes extensibles, y los dedos de su mano derecha haciendo un gesto, que en algunos mundo implicaría que estar loco, si su destinatario hiciera caso a ella. Justo ahora, el gesto de girar también significaba una total locura, como en general lo era toda la situación en la que él estaba metido. Thorsh tragó con fuerza, ante el simple pensamiento de lo que ambos pilotos estaban a punto de intentar hacer. Disminuyendo ligeramente la velocidad, Thorsh se dejó caer por detrás del carguero, de frente a la amplia bodega de carga. Por encima del rugir desacompasado de los repulsores de elevación de su moto-aerodeslizadora, él oyó de repente la reverberación de los retroimpulsores y de los impulsores de posición del YT-1300. Luego, sin prácticamente disminuir la velocidad, el carguero comenzó a girar noventa grados a estribor, llevando la rampa de abordaje casi directamente delante de la bamboleante moto-aerodeslizadora. "¡Es la hora!" dijo Han, principalmente para si. "¡Ahora!" Él había regresado al sillón del piloto, sus manos agarrando con fuerza la palanca de mando, mientras Leia manejaba suavemente los impulsores, controlando el 'Halcón' a través de su cuarto de giro. Volando de lado, Han pudo ver a los cazas coralitas, que un segundo antes habían estado 'por detrás' de la nave, así como también de la moto-aerodeslizadora, la cual estaba volando justo al lado del extremo despuntado de brazo de atraque de estribor. Esperando minimizar las posibilidades de que el piloto sobrepasara el punto adecuado de acercamiento y acabara aplastado contra el mamparo de la parte superior de la rampa, Han ajustó la velocidad de avance del 'Halcón' para igual la de la moto-aerodeslizadora. "¡Está acelerando"! Leia dijo. "¡Threepio! Meewalh!" Han gritó por encima de su hombro derecho. "¡Nuestro invitado está casi a bordo!" Mirando al exterior por el lado derecho de la pantalla visora, él vio que al jenet conducía, entre bandazos' la moto-aerodeslizadora hacia la rampa -la estrecha pero abierta boca del 'Halcón', dispuesta a tragarse a su invitado-. "¡Ahora!" le dijo a Leia. Hábilmente ella dio mayor poder a los impulsores de posición, dejando que la nave completara una rotación completa en el sentido de las agujas del reloj, mientras una serie de ruidos de crujidos y aplastamiento metálicos llegaban a la cabina de pilotaje desde el pasillo circular. ¡Han hizo un gesto de dolor y una contracción de hombros con cada sonido de crujido y desgarro de metal! evaluando mentalmente el daño, pero manteniendo sus dedos cruzados, con la esperanza de que el piloto jenet estuviera sufriendo muchos menos daños que el interior del brazo de atraque. Tan pronto como el chivato de alarma de la rampa, dejó de parpadear en rojo, lo que indicaba que el brazo de atraque había sido sellado con total seguridad, que Han tiró hacia atrás de la palanca de mando, y el 'Halcón' salió disparado en busca del cielo abierto de Selvaris, esquivando descargas de lava fundente por parte de los cazas coralitas perseguidores. El láser cuádruple replicó con cegadoras descargas de verdosa luz sólida, con el rugiente y agitado mar como telón de fondo. "¡Capitán Solo, él está vivo!" C-3PO informó con teatral alivio. "¡Todos nosotros estamos vivos!" Exhalando lentamente, Han se recostó en el sillón, pero sin soltar sus manos de la palanca de mando. Los cazas coralitas ya se iban quedando atrás, cuando el 'Halcón' pasó rugiendo con sus impulsores a toda potencia por encima de la cumbre del volcán, directamente a través de 20

las densas nubes de humo grisáceo, ascendiendo rápidamente dejando tras de si una estela azulada de energía. Ya estaban a mitad de camino del espacio lleno de estrellas cuando el tembloroso janet apareció por el escotillón de entrada a la cabina de pilotaje, con uno de sus brazos desnudos sobre los hombros de Meewalh, y el otro alrededor de C-3PO. "Usted debe tener una cabeza muy dura," Han dijo. Dejando entrever una sonrisa de complicidad, Leia miró a su vez, a su marido. "Él no es el único." Han la miró con un supuesto gesto de disgusto, para luego hacer un gesto con la barbilla a la Noghri hembra. "Conduce a nuestro invitado al camarote delante y proporciónale cualquier cosa que necesite." "Iré por el medpac," dijo Leia, levantándose de su sillón. Dejó su auricular sobre la consola, y miró de nuevo a Han. "Bien, lo lograste de nuevo." "Nosotros," Han la corrigió. Como quien no quiere la cosa, estiró sus brazos. "Ya sabes, tú nunca eres demasiado viejo para este tipo de cosas." "Tú ya no tienes edad para esto, eso es seguro." Él la estudió. "¿Qué, acaso tu si?" Ella colocó su mano derecha sobre su mejilla. "Tú eres un peligro para ti mismo y todos lo que están a tu alrededor. Pero yo te amo, Han." Él mostró una amplia sonrisa de satisfacción, mientras Leia se apresuraba a salir de la cabina de pilotaje. Capítulo 04. En un bower frondoso que proporcionaba la única zona de sombra en el patio de la prisión, el comandante Yuuzhan Vong Malik Carr se permitía el lujo de ser abanicado por todos reptiloides Chazrach, cuyos implantes de semilla de coral, sobresalían de sus frentes. Sumamente alto, y más delgado que la mayoría de sus congéneres, Carr llevaba un faldón blanco-hueso y tocado a juego, las borlas de las cuales estaba trenzada su larga melena, formaban una coleta que llegaba hasta su cintura. Sus días de gloria como guerrero, quedaban evidenciados por los tatuajes y cicatrices que adornaba su rostro y su torso, aunque los más recientes de ellos revelaban para todos los que los vieran, que él una vez había tenido un rango más alto. Aun así, los guardias de la prisión se mostraban inagotables en los gestos de deferencia hacia él, bien fuera por respeto a su firme devoción hacia la casta de los guerreros, y a Yun-Yammka, el dios de guerra. Moviendo vivamente y gesto de rabia, el Subalterno S'yito se acercó al bower, y estampó sus puños en los hombros opuesto, como saludo. "Comandante, los prisioneros se están despertando." Carr echó una mirada al centro del patio, donde el Mayor Cracken, el Capitán Page, y unos otros cincuenta oficiales permanecían sentados sobre sus caderas, con sus manos atadas por detrás suyo a unas estacas de madera que habían sido clavadas en el terreno blando. De hecho, los párpados les estaban temblando; las cabezas daban cabezadas y oscilaban descontroladamente; los labios estaban cuarteados por la sed. Los soles de Selvaris estaban casi directamente sobre sus cabezas, y el calor se elevaba en oleadas ardientes de la arena reluciente. El sudor había pegado las sucias vestimentas de los prisioneros a sus cuerpos huesudos. Este caía en gruesas gotas de sus rostros barbudos y pelaje enmarañado. Carr se obligó a si mismo a incorporarse y caminar hacia la luz implacable, S'yito y una docena de guerreros le flanqueaban mientras cruzaba el patio y se quedó de pie con las manos en sus caderas delante de Cracken y Página. Un sacerdote se le unió allí, con su cabeza negra tatuada con sangre seca. Carr se abstuvo de hablar hasta que él estuvo seguro de que los dos prisioneros estaban bien despiertos y bien conscientes de su situación. "Confió en que hayan disfrutado de vuestras siestas," empezó. "Pero mira cuánto tiempo han dormido ustedes." Él alzó su rostro hacia el cielo, presionando el borde interno de su mano derecho en su frente inclinada. "Ya es mediodía." Él pasó sus manos por detrás suyo y paseó por delante de los prisioneros. "En cuanto nuestros escarabajos centinela nos alertaran del hecho de que algunos de ustedes estaban fuera de las paredes, yo ordené que sensi-babosas fueron colocadas en todos los dormitorios. Nunca es una experiencia agradable despertarse de los sueños inducidos por sus exhalaciones. Los dolores de cabeza, las náuseas, las membranas nasales irritadas... Pero me supongo que os habrá servido de algo de consuelo, asumir que cada uno de vosotros ha tenido lujuriantes sueños placenteros." Deteniéndose delante del barbudo Page, se permitió mostrar algo de su enfado. 21

"Aunque llegará un momento que incluso vuestros sueños no os servirán de alivio, y que a ustedes les parecerán sus días anteriores aquí, como algo dichoso y placentero." En un primer momento al enterarse de la fuga acaecida casi al amanecer, Carr casi se había colgado un tkun alrededor de su cuello y ordenar al garrote viviente que lo estrangulara, hasta quitarle la última chispa de vida. Esto también se debía a su fracaso en Fondor, unos tres años antes, cuando él había sido degradado del rango del comandante y puesto a cargo de un campo de prisioneros de guerra en un remoto y apartado lugar del corredor de invasión. Pero aún, en el distante Yuuzhan'ar, sus antiguos compañeros -Nas Choka, el Eminente Harrar, Nom Anorhabían sido ascendidos y hechos miembros de la corte del Señor Supremo Shimrra. La perspectiva de una indignidad aún mayor, había provocado en Carr tal sentimiento de auto-aborrecimiento que él no estaba seguro de si poder seguir aguantándolo. Finalmente, sin embargo, él decidió que si él era cauteloso -y si él podía lograr que el Maestro de la Guerra Nas Choka no se enterara de la fuga, o al menos hacerle creer que esta formaba parte de su plan para obtener información sobre los grupos de resistencia locales -él podría liberarse de la agobiante prisión que él destino cruel le había deparado-. Con ese fin, él se había sentido algo aliviado al saber, que las patrullas de búsqueda que había despachado, habían tenido parcialmente éxito. Dos de lo prófugos habían resultado muertos, y un tercero había sido capturado. Pero un cuarto había logrado escapar del planeta en una cañonera enemiga. Carr se giró hacia S'yito. "Sacad al prisionero." S'yito y otros dos guerreros saludaron y salieron corriendo hacia la puerta delantera. Cuando regresaron un momento después, traían arrastrando por detrás suyo a un casi desnudo bith, quien, por su aspecto, parecía haber caído víctima de una red de larvas peq. Le produjo cierto placer a Carr, ver expresiones de sorpresa y desmayo en los rostros de Page, Cracken y los demás prisioneros, incluso cuando esas expresiones se transformaron rápidamente en gesto de odio hacia los guerreros que dejaron caer, sin el menor miramiento, al cautivo de cara contra el suelo. Carr se situó de pie sobre el bith, cuyo cráneo pelado estaba arañado y sangrando, y cuyos brazos y piernas estaban inmovilizados. "Aquí tienen a uno," Carr empezó, "junto con los otros tres que no han logrado sobrevivir..." Deliberadamente, dejo sin acabar sus palabras, solamente para observar el efecto de la mentira en los prisioneros congregados. "Bien," empezó de nuevo, "Es una verdadera pena, ¿no os parece? Tanto esfuerzo malgastado para tan pequeña ganancia. Aunque con todo, yo por menos no puedo dejar de sentirme impresionado. Un bien diseñado túnel de fuga, unas máquinas volantes cuidadosamente escondidas... todo eso casi hace que me olvide de lo cobardes que fueron ustedes por dejarse capturar en un primer momento." Fijo la mirada de los ojos de Page, y lanzó una mirada furiosa al fornido capitán. "Ustedes me ponen enfermo. Traen a sus esposas, sus camaradas, sus vástagos con usted a la batalla. Y se rinde en lugar de luchar hasta el último aliento, y morir con honor. Son unos tullidos, no son capaces de merecer la menor lástima. Pero ustedes persisten, aunque al parecer sin un propósito claro." Él señaló al bith. "Pero al manos uno de ustedes mostró que aún conserva algún retazo de valor." Carr empezó de nuevo a caminar. "Pero tengo admitir cierto curiosidad. Por lo que sé de la especie de los bith, él probablemente podría haber sobrevivido por si solo en la jungla, subsistiendo de los comestibles naturales, que yo he permitido que fueran traídos al interior de estas paredes. Por lo tanto la cuestión es, ¿por qué, escogería él poner al resto de ustedes en peligro, por su muestra de desobediencia? Esto sólo puede deberse a que resto de ustedes conspiraron y ayudaron en su fuga, quizás para entregar algún tipo de mensaje de alguna importancia. ¿Fue ese realmente lo que pasó aquí?" Carr agitó su mano, como si el asunto no tuviera mayor importancia. "Bien, regresaremos a ese punto más tarde. Pero ahora debemos ocuparnos primero, de que aquellos que fueron los verdaderos responsables, sean castigados." Miró con dureza a Cracken y Page, luego se volvió hacia S'yito. "Subalterno, ordena a tus guerreros que formen en dos filas. Los más bajos en una, los más altos en la otra." S'yito gritó la orden en Yuuzhan Vong, y los guerreros obedecieron. "Ahora," Carr continuó, "los guerreros más pequeños ejecutaran a los más altos." S'yito saludó, luego hizo un gesto serio con la cabeza hacia los guerreros. Aquellos sentenciados, no emitieron la menor protesta o hicieron el menos gesto defensivo, cuando fueron atravesados por coufees o golpeados con bastones vivientes. Uno por uno, se derrumbaron, mientras su sangre negruzca se vertía en la arena. Los ngdins -una especie de sanguijuelas, con forma de lengua- se escurrieron de sus nidos en las paredes de coral yorik para 22

chupar lo que la tierra porosa no absorbió. Carr esperó a que las criaturas terminaran su trabajo antes de andar hasta el bith y arrodillarse sobre una de sus rodillas. "Después del acto de coraje que usted ha realizado, me dolería tener que condenarle a una muerte sencilla, sin honor. ¿Por qué no hace un gesto honorable en los últimos momentos de su vida, diciéndome por qué usted intentó escapar? No me obligue a extraerle por las malas la verdad." "Adelante, Clak'dor," Pash Cracken dijo. "¡Diles lo que sabes!" "Él estaba siguiendo órdenes," Page añadió, mirando fijamente a Carr. "Si usted quiere castigar a alguien, castíguenos a nosotros." Carr casi mostró una sonrisa. "Todo a su debido tiempo, Capitán. Pero sospecho que si usted supiera lo que sabe este, usted habría sido uno de los que habrían escapado." Caminó de vuelta al bower. De debajo del asiento, sacó el tkun, que él casi había dejado que rodeara su cuello esa misma mañana. Llevando hasta el bith al biotipo de cuerpo grueso, lo colocó alrededor del delgado cuello del prisionero. "Esto es un tkun," explicó para una mejor compresión por parte de los cautivos. "Normalmente es una criatura dócil. Sin embargo, cuando se le molesta, muestra su enfado enrollándose alrededor del objeto sobre el cual reposa. Déjenme demostrárselo..." Carr azuzó al tkun con la afilada uña de su dedo índice. Page y los otros maldijeron y forcejearon inútilmente contra sus ataduras. El bith comenzó a jadear en busca de aire. Carr le observó desapasionadamente. "Desgraciadamente, a los tkun no se le puede persuadir de que relajen su presa una vez que han empezado a contraerse. Se le ha de matar." De nuevo se arrodilló junto al bith. "Dígame por qué usted se mostró tan desesperado de abandonar este maravilloso recinto, que nosotros le hemos proporcionado. Recite la información que llevaba." El bith irguió su cabeza y escupió a Carr. "Nada inesperado," dijo Carr, limpiándose el rostro. De nuevo azuzó al tkun, quien contrajo aún su cuerpo. Los negros ojos del bith se desorbitaron; su cara se contrajo de dolor y la parte superior de su cráneo adoptó un rojizo color ceniciento. "Yo mataré encantado al tkun, si usted me dice lo que yo deseo saber." El bith cayó hacia adelante, agitándose en la arena, igual que un pez fuera del agua. Carr azuzó al tkun una tercera vez. Un ronco gruñido surgió de la garganta del bith; luego él comenzó a recitar una serie de fórmulas numéricas. Súbitamente interesado, Carr se agachó y colocó su oreja junto a los labios del bith. Alzó la mirada hacia el sacerdote. "¿Qué es eso?" "Un cálculo de algún tipo. Una ecuación matemática, quizás." "Así es," grito Page. "¡Él le ha dicho lo que usted quería. Ahora mate a esa endemoniada cosa, antes de que sea demasiado tarde!" Carr apretó sus labios mutilados. "Sí, ¿él está diciéndome algo, pero qué?" El bith repitió la fórmula. "¿Es un código"? Carr le preguntó. "Escucha a tus comandantes. Usted ya ha sido un héroe. No tiene necesidad de seguir demostrando su obediencia y lealtad." Todo el color desapareció de la cabeza del bith, y un prolongado ronquido escapó de su contraída boca. Carr meneó la cabeza adelante y atrás, como si estuviera un tanto apenado. Sacó un coufee del cinturón que rodeaba su faldón y lo hundió en el tkun, el cual se irguió brevemente para luego morir. Incorporándose, él miró directamente a Page. "Su camarada parece que ha decidido llevarse su secreto a la tumba." Page tenía una mirada asesina en sus ojos, pero Carr no mostró el menor temor y se volvió hacia S'yito. "Escolta a los prisioneros al hoyo de inmolación donde nosotros incineramos sus máquinas infernales. Condúcelos a la parte superior, y asegúrate de que ellos permanezcan dentro hasta el mediodía de mañana. Nosotros dejaremos que los soles de Selvaris hagan de jueces, de quienes son dignos de continuar con vida." Una brigada de guardia se apresuró a entrar al patio. Carr esperó a la sombra, a que todos los prisioneros fueron puestos de pie. Luego siguió la procesión, desde la puerta de la prisión, al hoyo donde docenas de androides habían sido hechos escoria metálica. "Subalterno, resulta obvio que nuestros cautivos tuvieron ayuda exterior para realizar la fuga," dijo Carr. "Tome una dotación completa de guerreros y ejecute a todos los habitantes de los pueblos de los alrededores." S'yito saludó, y se marchó al trote de vuelta hacia la puerta de hueso. El capitán Page insistió en ser el primero en pasar por el tablón de madera que se extendía por encima del agujero profundo. "Un momento, Capitán," Carr dijo, desde el borde del hoyo. "Le ofrezco una última oportunidad de pesar 23

esta noche en una cama de hojas en lugar de encima de los esqueletos de vuestros droides.. Page soltó un resoplido. "Antes prefiero morir. Carr asintió pensativamente. "En todo caso, usted morirá muy pronto." Sin más palabras Page se dejó caer al pozo negro. Carr se apartó del hoyo y se dirigió hacia su grashal. Un código, se dijo para si. Estaba casi completamente seguro. ¿Pero, una vez descifrado, que información revelaría? Echó una mirada al cielo deslumbrante, y se preguntó adonde había saltado ya la nave de rescate. Capítulo 05. Las alarmas de proximidad aullaron insistentemente en la cabina de pilotaje del 'Halcón Milenario'. Irritado por la distracción, Han apagó los altavoces, mientras Leia se concentraba en saber con certeza lo que había provocado que se dispararan las alarmas de la nave. "¿Algún tipo de pulso sísmico?" Han preguntó. Leia negó con la cabeza. "Minas interdictoras Hapan de pulso gravitacional. Lo último de lo último." Vistos a través de la curvada pantalla visora, los dispositivos explosivos podrían haber pasado por asteroides, bañados por la luz de las estrellas. Los escáners del 'Halcón' habían indicado algo diferente, aunque ellos únicamente habían reforzado el presentimiento inicial de Han y Leia. Más allá del campo de rocas aparecía el reluciente lado iluminado de un mundo azul y marrón, rodeado por satélites y dotado con dos lunas de regular tamaño. "Supongo que tú no puedes ser hoy en día lo suficientemente precavido," dijo Han. "Sobre todo, estando tan cerca de la Ruta Comercial Perlemian," Leia añadió. Han señaló a una instalación orbital de módulos esféricos y múltiples muelles de atraque. "El astillero."El astillero." "Parece abandonado." "Demasiado, según mi opinión." Iniciando un sinuoso recorrido a través del campo de minas, maniobraron al 'Halcón', para acercarlo al planeta. El carguero estaba a mitad de camino por entre las lunas, cuando una voz resonó por el comunicador. "'Halcón Milenario, aquí control de Contruum. En nombre del General Airen Cracken y el resto de los oficiales de la base, permítame ser el primero en darles la bienvenida." Contruum era el mundo nativo de Airen Cracken y su igualmente ilustre hijo, Pash. Un planeta industrioso con plantas de fundición de mineral y una modesta concesión de construcción de naves espaciales, era muy menudo considerado como lo más parecido al Núcleo -entre aquellos mundos fuera del propio Núcleo-, era una especie de Eriadu, aunque no tan ecológicamente devastado. Ciertamente no había planeta en el Borde Medio que pudiera rivalizar con él. El hecho de que este mundo hubiera podido escapar a la atención del enemigo, no era nada que hubiera que menospreciar. Y más teniendo en cuenta que Contruum había continuado ha aumentar los peligros de sufrir un ataque, al contribuir generosamente al esfuerzo de guerra que había hecho del planeta todo un modelo de coraje y sacrificio. "Señores, ¿el General Cracken está ansioso por saber si ustedes han tenido en recuperar algunas de nuestras mercancías perdidas?". Leia les respondió "Dígale al general que nosotros regresamos únicamente con únicamente uno de los cuatro que originalmente estaban disponibles para la recogida. Dos se dan por perdidos, y hay razones para creer que el restante, seguramente haya sido llevado de vuelta a su punto de origen." "Sentimos mucho oír eso, Princesa." "El sentimiento es unánime," dijo Han. "El 'Halcón Milenario' tiene entrada libre. ¿Le importaría si nosotros tomamos el control para hacerles aterrizar, Capitán?" "Preferiría volarlo yo, si a ustedes no les importa." "Por supuesto, señor. Derrota y coordenadas de aterrizaje están siendo transmitidas a vuestra computadora de navegación." Han y Leia observaron los datos de vuelo en la pantalla, a continuación Leia amplió el mapa de asignación de ruta. Han soltó una risita. "Cifras." "No se puede ser tan precavido." Han ajustó el curso del 'Halcón'. A parte de unas pocas naves de aspecto inofensivo, permanecían en órbita estacionaria, el espacio local estaba casi libre de tráfico. En lugar de dirigirse directamente a la banda ecuatorial del planeta, densamente poblada, él escoró al carguero hacia la más recóndita de las lunas de Contruum, una esfera plateada marcada con cráteres por impactos de meteoritos y rocosas cordilleras montañosas. 24

"El cráter grande está justo a estribor." Leia dijo. Han tocó suavemente la palanca de mando. "Lo tengo." No había nada que indicara al cráter como un lugar de aterrizaje; ninguna marca de que la luna fuera usada como una base militar. Han hizo descender el 'Halcón' hacia el cráter, cerca de su elevado borde oriental. Leia sacudió su cabeza con admiración. "Tú casi podrías creer que está vacío." "Holoproyectores enmascarando un campo de contención magnético," dijo Han. "Esa técnica no se ha usado en mucho tiempo." Ella asintió con firmeza. "No ha habido ninguna necesidad de ella." El 'Halcón' pasó atravesó lo que parecía el suelo rocoso del cráter y entraron a una enorme hueco de debajo, para finalmente posarse sobre una plataforma de aterrizaje hexagonal, llena de marcas, abollones y números de identificación. El interior de la basa oculta hervía de actividad. Un cercano transporte que llevaba el nombre de 'Doce Toneladas', detrás una bestia de carga indígena de Contruum. Han rememoró que los destructores de impecable diseño, una vez producidos por el ahora abandonado astillero se les solían dar nombres que sonaban poderosamente: Templanza, Prudencia, Equidad. Le llevó a varios minutos conseguir que el 'Halcón' apagara por completo todos sus sistemas. Leia les pidió a Cakhmaim y a Meewalh que permanecieran a bordo con C-3PO, quién tomó la petición como una afrenta personal. Luego ella, Han, y Thorsh -el jenet que ellos habían rescatado- se dirigieron a la rampa de desembarco. En la parte superior, Han se detuvo brevemente para evaluar los daños menores provocados por la moto-aerodeslizadora, de la cual se habían desecho sobre Selvaris, justo antes de que el 'Halcón' realizara el salto al velocidad-luz. Un destacamento de escolta les estaba esperando en la plataforma de aterrizaje -personal de seguridad, técnicos médicos y un droide médico, y una fornida mujer joven de oscura complexión, que se presentó como ayudante del General Cracken. Los técnicos-médicos rodearon rápidamente a Thorsh, inspeccionando sus miembros, palpando cuidadosamente su torso, y examinando su cabeza de aspecto vagamente leonino. "Parece como si usted se hubiera arrastrado a través de un campo de espinas," dijo uno. Thorsh husmeó con el morro, en gesto sardónico. "Más bien propulsado. Pero gracias por notarlo." "Nosotros hicimos lo que pudimos por él," Leia dijo. El mismo técnico-médico la miró. "Cualquier médico de combate estaría orgulloso de como lo ha hecho." El androide finalizó su examen con una concluyente melodía de pitidos y silbidos. "Mal nutrido, pero por los demás sano," anunció con voz profunda. La mayor Ummar, la ayudante de Cracken, hizo un gesto de aprobación. "No veo ninguna razón por la que nosotros no podamos procedes a interrogarle directamente." Han se volvió hacia Thorsh y sonrió amigablemente. "Buen trabajo, Thorsh. Nosotros compartiremos desayuno con usted en alguna otra ocasión." Thorsh hizo un gesto de indiferencia. "Todos jugamos nuestros respectivos papeles. Yo voy donde me envían, y hago lo que me dicen." "Y el resto de nosotros estamos mejor por ello," dijo Leia. Ella puso su mano sobre el peludo hombro de Thorsh. "No puedo ni siquiera imaginarme lo que usted transporta encima, pero debe ser sumamente importante." Thorsh se encogió de nuevo de hombros. "Desearía poder decir lo que es." Han supuso que el jenet no estaba preocupado por cuestiones de seguridad. Thorsh realmente no sabía lo que inteligencia había encerrado en una parte de la memoria de su cerebro. Han y Leia no se habían alejado mucho, cuando un deslizador, llegó y se puso a su altura. En el banco del asiento de detrás del conducto rodiano del vehículo alado, estaban sentados el General Wedge Antilles y el Maestro Jedi Kenth Hammer. "¡Wedge!" Leia dijo con agradable sorpresa, mientras el bien parecido humano de melena oscura saltó del deslizador. Ella lo saludó abrazándole, mientras Han sacudió la extendida mano de Wedge. Este le hizo un gesto con la cabeza a Han. "Jefe." Los dos hombres se habían conocido hace casi treinta años, durante la Batalla de Yavin, donde Wedge había volado con Luke Skywalker contra la 'Estrella de la Muerte'. En Endor, Wedge había sido fundamental en la destrucción de la segunda 'Estrella de la Muerte', y durante los primeros años de la Nueva República, él se había distinguido en incontables operaciones con el 'Escuadrón Pícaro' y otras unidades. Al igual que muchos veteranos de la Guerra Civil Galáctica, él y su esposa, Iella, habían salido del retiro para luchar contra los 'Privilegiados', cuyos miembros -incluyendo a Han, Leia, Luke y muchos otros- habían 25

estado de acuerdo en adoptar algunas de las tácticas que la extinta Alianza Rebelde había empleado contra el Imperio. A Han siempre le había gustado Wedge, y con la relación que parecía estar surgiendo entre Jaina y el sobrino de Wedge, Jagged Fel, había una buena oportunidad de que las familias Solo y Antilles terminaran unidas de una manera mucho más profunda. "Encantado de verte de nuevo, Wedge," dijo Han. "¿Alguna palabra desde la altura?" "Sólo el Almirante Sow os envía su saludo de gratitud por lo que usted y Leia han hecho." "Es bueno saber que todos nosotros estamos aún en el mismo bando," Han le guiñó un ojo a Wedge, y se giró hacia Kenth Hammer, quien llevaba la típica túnica marrón de un Jedi. "Un nuevo look para ti, ¿no es así?" Kenth dejó entrever una mueca burlona. "El atavío formal. Una muestra de solidaridad entre los Jedi y el ejército de la Alianza Galáctica." "Tiempos de cambio." "Eso dicen ellos." "Kenth, ¿alguna comunicación de Luke?" Leia preguntó con algo de apremio. "Nada." Leia frunció el ceño. "Ya llevan más de dos meses fuera." Kenth asintió. "Y tampoco nada de Corran o Tahiri." Leia se le quedó mirando unos instantes. "¿Qué es lo que puede haber pasado?" Kenth apretó los labios y meneó la cabeza lentamente. "Tendremos que asumir que ellos aún siguen en las Regiones Desconocidas. Nosotros lo sabríamos, si algo hubiera salido mal." Han asumió que el 'nosotros' al que Kenth se refería, incluía también a Leia. Desde antes incluso de la caída de Coruscant, los Jedi -y Leia por extensión- habían perfeccionados sus habilidades de expandirse con sus pensamientos y sensaciones; para captar pensamientos e intuiciones a grandes distancias. "Nosotros estamos considerando despachar una patrulla de búsqueda." Kenth añadió. Al igual que Han y Wedge, el Jedi alto y de aspecto simpático era corelliano, aunque al contrario que ellos, él era un rico heredero. Han siempre le había considerado la mente más militar de los Jedi -más incluso que Keyan Farlander y Kyle Katarn- y un año antes Kenth había sido nombrado miembro del Consejo Asesor del Jefe de Estado Cal Omas, junto con los Maestros Jedi Luke, Kyp Durron, Cilghal, Tresina Lobi, y la caballero Jedi Saba Sebatyne. Luke había dejado a Kenth a cargo de los Jedi cuando él, Mara, y algunos otros se habían embarcado en la búsqueda del mundo viviente de Zonama Sekot. Desde entonces Kenth había realizado una buena tarea en coordinar misiones para los Jedi, en ausencia de Luke, pero también era cierto que con el mando de la Alianza sus mejores esfuerzos se habían visto socavados por el inesperado éxito de los Yuuzhan Vong en desactivar la HoloRed, la cual había sido durante mucho tiempo la base de las comunicaciones galácticas. "Será mejor que usted piense en organizar una gran partida, si está pensando en realizar una búsqueda en las Regiones Desconocidas." Han dijo. Kenth no encontró nada gracioso el comentario. "Nosotros pudimos obtener las coordenadas de origen de la transmisión que Luke y Mara retransmitieron desde el radio-faro de Esfandia." "¿Y?" Leia dijo. "Nosotros hemos estado transmitiendo a esas coordenadas desde hacer un par de semanas; sin respuesta. "Con la matriz de comunicaciones de Generis destruida por los Yuuzhan Vong, Esfandia es el único radiofaro capaz de alcanzar el espacio Chiss y las Regiones Desconocidas. Dos meses antes se había desarrollado una batalla desesperada por Esfandia, pero el radio-faro había resultado intacta, gracias en gran parte a las fuerzas del Gran Almirante Gilad Pellaeon, con una inestimable ayuda por parte de la tripulación del 'Halcón Milenario'. "Quizá Zonama Sekot se ha movido," Han dijo. "Podría ser, pero esto lo que nosotros sabemos por ahora," Kenth encogió su cabeza en gesto de evasiva indiferencia. "Lo que no es mucho, la verdad." Leia le miró con dureza. "¿Podría Zonama Sekot estar volviendo al espacio conocido?" "Esperemos que sea así." Los cuatro se quedaron en silencio durante un rao. Wedge echó una mirada de soslayo a Han, luego dejó que sus hombros se relajaran al no poder hacer más. Cuando todos ellos hubieron subido al deslizador, Wedge, en el asiento delantero, se volvió hacia Leia y Han. "Decidme que tal lo de Selvaris." 26

"No hay mucho que decir," respondió Han. "Los fugados no enviaron una señal, nosotros fuimos volando bajo a su encuentro, y logramos rescatar al menos a uno de ellos." Wedge miró a Leia en busca de más detalles. Ella pestañeó y sonrió. "Es justo como él ha dicho. Fue así de simple." Han se inclinó hacia adelante en una gesto de confidencialidad. "¿De que va todo este asunto, Wedge? ¿No es que nosotros necesitemos una excusa para rescatar a alguien, pero porque de todos los mundos, escoger Selvaris? La mayoría de la gente no siquiera sabría señalarlo en un mapa estelar." La expresión de Wedge se volvió seria. "Yo tengo una interés especial en esto, Han." La frente de Han se llenó de arrugas, repentinamente interesado. "¿Cómo es eso?" "Podéis oírlo por vosotros mismos. El General Cracken ha pedido que ustedes asistan a la reunión." En el turboascensor, Leia y los tres corellianos coincidieron con el equipo médico que acompañaba a Thorsh. El jenet y los médicos salieron tres niveles más abajo. Leia y los otros rodearon el fondo del pozo, emergiendo a un nivel seguro, donde dos oficiales humanos de Inteligencia, los acompañaron a una sala de reuniones. Han había esperado la usual mezcolanza de espías y oficiales de inteligencia, o quizás una simple silla para el sujeto, pero la cabina más bien parecía un cuarto de interrogatorio. El único operativo de inteligencia que asistía era Bhindi Drayson, a quien Han, Leia, y Wedge conocían de Borleias y otras campañas. La delgada hija de rasgos afilados de un antiguo jefe de Inteligencia, Drayson era considerada una especialista en táctica, y casi dos años antes habían participado con un Escuadrón Wraith en una misión de infiltración en el Coruscant ocupado por los Yuuzhan Vong. Pero ahora ella tenía por única compañía a una unidad roja R2 y a un givin. Humanoides con exoesqueletos con miembros tubulares, grandes órbitas oculares triangulares, y un conjunto de abiertas máscaras respiradoras, que les hacían parecer tener un gesto de permanente enfado con el ceño fruncido, los givin eran una especie notable. No solamente eran capaces de sobrevivir en el vacío espacial, sino que también eran capaces de realizar complejos cálculos matemáticos sobre la navegación hiperespacial sin la necesidad de utilizar computadoras de navegación. Constructores de naves, junto con Verpine y Duros, estaban obsesionados con cálculos, probabilidades, y las matemáticas. Muchos creían que si el significado de la vida, alguna vez se veía reducido a una ecuación, un givin sería el primero en hacerlo. Antes de que nadie tuviera tiempo para realizar las presentaciones apropiadas, Thorsh fue introducido en el cuarto. Se llevó en el cuarto. Tomando nota de la situación con una mirada, él dijo, "Estoy listo, cuando ustedes quieran." Con el androide astromecánico de pie junto a él, el givin se sentó enfrente de Thorsh. Thorsh cerró los ojos y comenzó a hablar, recitando los dados de la holo-memoria que él había memorizado en un instante en Selvaris. Una compleja y absolutamente confusa sucesión de números y formulas fue vomitada por el jenet, sin pausa o inflexión en el tono de su voz. Nadie en el cuarto se movió, nadie le interrumpió. Cuando Thorsh terminó, él soltó una larga expiración. "Me alegro haberme librado de eso." El givin estaba asintiendo con su espeluznante cabeza. "No hay la menor duda de quien ha podido componer un trabajo tan elegante y exquisito. Reconozco la mente y la mano de un givin en el codificación del mensaje contenido en esta ecuación." "¿Usted quiere que él repita algo de esta?" preguntó Bhindi Drayson. El Givin hizo un gesto negativo con la cabeza. "No será necesario." Ella afirmó con la cabeza, satisfecha. "Entonces que se supone que nosotros hacemos aquí." Han miró a su alrededor, un tanto contrariado. "¿Qué es esto? ¿Acaso todo esto es la reunión?" Wedge señaló con su barbilla hacia el givin y el androide. "El resto depende de ellos". Han y Leia justo acaban de tomar asiento en la sala de reuniones cuando la Mayor Ummar dio la palabra al General Cracken, quien al parecer ya estaba listo para dirigir la reunión de información. "Daría cualquier cosa por una buena comida," dijo Han. Leia soltó un suspiro. "Yo haré que Threepio nos prepare algo más tarde." "El perfecto supresor del apetito," Para cuando los Solos llegaron, el centro de información táctico de la base estaba completamente lleno con analistas de inteligencia, oficiales de mando de naves estelares, comandantes de ala. La ayudante de Cracken escoltó a Han y Leia mientras bajaban por las amplias escaleras enmoquetadas hasta unos asientos en la primera fila. En la tribuna estaban sentados Wedge y tres coroneles -dos bothanos y un sullustano-. Airen Cracken, de setenta y cinco años, cuyos equipos e informes 27

de inteligencia, literalmente habían dado forma a la Alianza Rebelde durante la Guerra Civil Galáctica, estaba de pie en el atril. "Primero yo quiero agradecerles a todos ustedes que se hayan presentado, habiéndoles avisado con tan poco tiempo. Si hubiera habido tiempo, yo habría incluido estaba información en las reuniones de planificación de la mañana, pero con los transmisores de la HoloRed fuera de funcionamiento, nosotros necesitamos despachar naves mensajeras de inmediato si queremos coordinar esta operación conjuntamente." Cracken activó un interruptor en la inclinada parte superior del atril, y un holoproyector apareció a su izquierda, mostrando un sector no identificado de la galaxia. Cracken uso un puntero láser para indicar un sistema estelar en la parte superior derecha del cuadrante, el cual se agrandó cuando el haz rojizo del puntero tocó el nodo de ajuste de tamaño automático del holoproyector. "El sistema Tantara," Cracken continuó, "yendo al Núcleo desde Bilbringi. Las principales estrellas son Centis Mayor y Renaant. Los mundos habitables más cercanos -precisamente ocupados por los Yuuzhan Vong- es Selvaris." Cracken hizo un gesto a Han y Leia, luego les señaló. "El Capitán Solo y la Princesa Leia justo acaban de regresar de Selvaris. Allí, ellos han tenido éxito en rescatar a un prisionero que escapó de un campamento de internamiento enemigo construido en su superficie. Entre aquellos que nosotros hemos podido identificar como compañeros del prisionero fugados en el campo están el Capitán Judder Page, de Corulag, y mi propio hijo. El mayor Pash Cracken." Murmullos de verdadero sorpresa barrieron todo el auditorio de la sala. "¿Cómo nadie nos dijo nada?" Han le preguntó a Leia por la comisura de su boca. Ella le chistó suavemente. "Por lo menos oigamos a Airen antes de organizar un alboroto." "Bien," Han dijo lentamente. "Pero sólo por esta vez." "Un grupo de resistencia que opera en Selvaris pudo obtener una importante información, y pasar esa información al Capitán Page y al Mayor Cracken, quienes en estos momentos son los oficiales de más alto rango en campo de cautiverio. El informe de inteligencia estaba encriptado en una compleja fórmula matemática, la cual fue memorizada por el jenet que logró escapar, y desencriptada hace menos de dos horas. Nos ha proporcionado los detalles de una misión de la Brigada de la Paz, consistente en transportar a Coruscant a varios centenares de oficiales y mandos de la Alianza, quienes están siendo retenidos en Selvaris y en más de una docena de campos de prisioneros similares a lo largo del corredor de invasión de los Yuuzhan Vong. Nosotros sabemos ahora cuando serán hechas las recogidas, y sabemos la ruta que el convoy de la Brigada de la Paz planea usar en su aproximación a Coruscant. No conocemos la razón de esta recolocación en masa, pero tenemos una buena suposición de lo que puede ser." "No me extraña que Wedge dijera que este era una apuesta arriesgada," Han susurró. "Algunos de los oficiales de Cracken están hablando probablemente como algunos de sus compañeros resultaron capturados durante el intento de volver a tomar Bilbringi." Wedge caminó hacia el atril y tomó el lugar de Cracken. "Espías de la Alianza colocados dentro de la Brigada de la Paz han alertado al mando en Mon Calamari que una ceremonia religiosa Yuuzhan Vong de gran importancia ha sido fijada para tener lugar en algún lugar de Coruscant durante la próxima semana estándar. El propósito de esta ceremonia es incierto. Podría marcar el anual de algún evento histórico, o su propósito podría ser sofocar la marea creciente de descontento que continúa plagando Coruscant. El propósito ni tiene importancia, en cualquier caso, dado que nuestra idea es que los prisioneros que van a ser transportados a Coruscant serán sacrificados en esa ceremonia." Diversas conversaciones surgieron por todo el anfiteatro. Leia en cambio tomo nota de las trágicas noticias en silencio. Casi desde el inicio de la guerra, la rebelde y sediciosa Brigada de la Paz había transportado de todo para el enemigo, desde bastones vivientes hibernados, a cautivos para el sacrificio. Una mezcolanza de especies renegadas, no había nada que ellos no hicieron por créditos y la libertad de moverse por la galaxia como les apeteciera. Pero había poco provecho en ser un Brigadista por mucho tiempo. Aquellos que no eran cazados y asesinados por operativos de la Aliados o leales a esta, habían acabado muriendo a manos de los propios Yuuzhan Vong. Y no importaba el curso que adoptara la guerra, ellos iban a acabar en el lado perdedor -inútiles para los Yuuzhan Vong, o traidores para la Alianza-. Eso, sin embargo, no parecía importarles. Ellos por el momento se conformaban con los créditos, la emoción, la especia. "Todos aquí sabemos la cantidad de innumerables vidas que los Yuuzhan Vong han dado fin en piras de sacrificio," Wedge estaba diciendo. 28

"Pero es imperativo que este convoy no llegue jamás a Coruscant. En el pasado, siempre y dondequiera que fuera posible, nosotros hemos intentando salvar vidas -ese siempre ha sido nuestra máxima principalFrecuentemente hemos fallado a causa de errores de inteligencia o por enfrentarnos a fuerzas aplastantemente superiores. Algunos de ustedes, probablemente, se estarán preguntándose, ¿Por qué este convoy? La respuesta es simple: porque muchos de los prisioneros -el Capitán Page y el Mayor Cracken entre ellos- son desesperadamente necesarios para captar apoyos en diversos sectores planetarios que están al borde de llegar a un acuerdo con el enemigo. Además, porque esos agentes que operan dentro de la Brigada de la Paz y nos han proporcionado esta información, han visto comprometida su tapadera y por lo tanto su vida, y por ello deben ser extraídos. Y nosotros nos enfrentamos con tener que realizar este rescate sin la ventaja de poder coordinar las operaciones a través de la HoloRed." Wedge esperó a que el anfiteatro se calmara. "Selvaris es la última parada Antes de que el convoy salte a Coruscant, de manera que nuestra emboscada debe esperar hasta que los prisioneros hayan sido transferidos. Dadas las devastadoras pérdidas que la Brigada de la Paz sufrió hace un año en Ylesia y Duro, es razonable suponer que el convoy será escoltado y complementado por navíos de guerra de los Yuuzhan Vong. El Almirantes Sow y Kre'fey ya han dado su visto bueno para asignar a 'Luna Negra', 'Cimitarra', 'Soles Gemelos' y otros escuadrones de cazas estelares a la misión. Los cazas darán cobertura a nuestras cañoneras, así como también protegerán a los transportes necesarios para alojar a los prisioneros que nosotros rescatemos. El Capitán Solo y la Princesa Leia han ofrecido el 'Halcón Milenario' para este último propósito." Leia dirigió una intensa mirada con sus ojos completamente abiertos a Han. "¿Cuándo ha pasado eso?" "Yo, uh, puede que le haya dicho algo a Wedge antes de entrar aquí." "Tú ni siquiera sabías en que iba a consistir la misión." Han sonrió malévolamente. "Yo básicamente le dije que podía contar con nosotros para cualquier cosa que ellos tuvieran en mente." Leia cogió aire y volvió a mirar hacia adelante. Tomó una respiración y enfrentó frente. Para gran desasosiego para ella, Han había cogido el feo hábito de aceptar cada misión peligrosa o disparatada, pensada por el mando de la Alianza Galáctica. Era como si los éxitos en el Agrupamiento Koornatcht, en Bakura, y en Esfandia habían acelerado la sangre de Han, o no habían sido más que ejercicios de precalentamiento para una especie de gran misión, durante la cual se lograría la derrota definitiva de los Yuuzhan Vong, bien por si sólo y por su propia mano o al menos, llevando como compañera a Leia. Pero la guerra les había pasado factura a ellos dos, empezando con la muerte de Chewbacca, culminando con los eventos trágicos de Myrkr, donde su hijo Anakin menor había resultado muerto, su hijo mayor había sido captura, y su hija Jaina más joven se había muerto, su hijo Jacen más viejo había sido capturado, y su hija Jaina se visto obligada, a pesar suyo, a convertirse en una especie de espada vengadora, que la había llevado al mismo borde del lado oscuro y casi le había costado la vida. Leia sabía en lo más hondo de su corazón, que ella y Han estaban más unidos de lo que lo habían estado jamás. Pero el ritmo de tantas y constantes misiones, estaba resultando agotador, y últimamente habían estado demasiadas veces cerca del desastre total. En algunos momentos ella hubiera deseado reunir a toda su esparcida familia y perderse en algún lugar perdido de la galaxia, que no hubiera sido tocado por la guerra. Pero incluso en el caso remoto de que tal rincón perdido existiera, Han ni siquiera consideraría ausentarse, especialmente ahora, con las comunicaciones de la HoloRed caídas, y las imperiosa necesidad de pilotos experimentados con naves rápidas. Antes de que ese remanso de paz pudiera ser encontrado y reclamado como propio, antes incluso de que la galaxia pudiera conocer un paz duradera, Leia y Han tendrían que volver a ver la guerra, a través de su lado más amargo y terrible. Ella dejó de elucubrar y volvió a la realidad, justo cuando Wedge estaba terminando sus conclusiones. "Nosotros nos comprometemos en esta operación por una razón añadida de igual importancia, que es, que la esperanza de un rescate de tal magnitud estropeará la inminente ceremonia de sacrificio." La expresión de Wedge adquirió un cierto gesto de dureza, mientras su miraba se paseaba por toda la asamblea. "Cualquier espina que nosotros seamos capaces de clavar en el costado de Shimrra, desestabilizará aún más su posición en Coruscant, y nos proporcionará la oportunidad de reconstruir nuestras fuerzas y de salvaguardas aquellos mundos que el enemigos se ha visto incapaz de derrotar." Capítulo 06. 29

Estaban lloviendo en Yuuzhan'tar -anteriormente Coruscant, antes brillante nexo central de la galaxia, ahora oscurecido, destrozada por la guerra, transformada por los Yuuzhan Vong en un jardín alborotado. Una especie de amalgama de helechos, coníferas, y otro tipo de flora alienígena cubría lo que solamente dos años antes había sido un conjunto de centros tecnológicos. El crecimiento verduzco se abría paso entre valles con densa bruma, en lo que una vez habían sido cañones entre megaestructuras de kilómetros de altura. Los recientemente formados lagos y valles, creados por la caída de poderosos rascacielos y plataformas orbitales, fueron inundadas con agua, inicialmente traída de asteroides, pero desde hace tiempo se llenaban con regularidad, con lluvias procedentes del cielo purpúreo. Para algunos, Yuuzhan'tar, "La Guarida de los Dioses," era un mundo retornado a su pasado esplendor, perdido y redescubierto, mucho más vivo desde que había sido conquistado, su órbita alterada para protegerlo un tanto del sol- tres de sus lunas se alejaban más antes de volver, y la cuarta pulverizada para formar un anillo trenzado, una especie de puente de luz sobrenatural, a lo largo de cual los dioses podían pasear en serena meditación. Y mientras los insectos seguían lloviendo sobre la Ciudadela alada y multicolor nave-mundo del 'Señor Supremo Shimrra', su montaña sagrada, alzándose sobre un soporte de coril yorak, alzándose por encima de lo que había sido uno de los más populosos e importantes distritos de la capital galáctica. Una despiadada multitud de cuerpos tatuados yacentes, emitían una letanía que sonaba igual que un millar de tambores siendo aporreados a ritmos diferentes. Los apestosos escarabajos salpicaban contra la cúpula del 'Vestíbulo de las Confluencias' y el los majestuosos puentes organiformes que unían el vestíbulo con los otros lugares sagrados. La plaga no había nacido en el otro extremo de Yuuzhan'tar debido a un error por parte del 'Mundo Cerebro' - debido a un error por el Mundo Cerebro-aún un cría- y ahora las criaturas estaban muriéndose a cada de otro fallo debido al dhuryam. El aire alrededor de la Ciudadela humeaba, y el suelo se había vuelto resbaladizo con los cuerpos quebradizos de los insectos. La atmósfera en el interior del gran vestíbulo era sombría. Un lugar de reunión para la élite Yuuzhan Vong, estaba delimitado por un tejado encorvado, apoyado en pilares esculpidos en hueso antiquísimo. En contra al amplio espacio de los cuatro palpitantes portales por donde habían entrado los miembros de las más altas castas, el vestíbulo se estrechaba en el extremo opuesto, donde Shimrra permanecía sentado sobre un latiente trono púrpura, sostenido por un puñado de pólipos hau. Unos dovin basals proporcionaban una cierta sensación de gravedad, como de andar hacia arriba, que se incrementaba en aquellos que estaban más cerca del trono de respaldo puntiagudo de Shimrra. Y que hacía que la atmósfera en el interior del vestíbulo se volviera aún más tensa y silenciosa. Una multitud arrodilla de sacerdotes, guerreros, moldeadores, e intendentes esperaban a que el Señor Supremo hablara. El silencio agobiante únicamente se vía roto por el sonido de los insectos al estrellarse contra el tejado, o siendo barridos de las calzadas delanteras, al interior de las serviciales bocas de una docena de maw luur... "Vosotros os estáis preguntando, ¿Dónde hemos fallado?" Shimrra dijo por fin. "¿Acaso nos hemos algo mal, con nuestras purificaciones, nuestros sacrificios o nuestras conquistas? ¿Estamos siendo probados por los dioses, o hemos sido abandonados por ellos? ¿Es Shimrra aún nuestro conductor, o se ha convertido en una carga? Vosotros estáis preocupados con temores concernientes al equilibrio y descomposición. Os preguntáis si acaso todos nosotros nos hemos convertido en unos 'Avergonzados' a los ojos de los dioses -despreciados, menospreciados, condenados al ostracismo debido a nuestro orgullo y a nuestra incapacidad para prevalecer sobre sacrílegas razas inferiores." Shimrra hizo una pausa para echar una mirada por todo el vestíbulo, luego preguntó: "¿Acaso creéis que vuestra desconfianza sobre mí, sus dudas en susurros, beneficia a nuestra noble causa? ¿Si yo puedo oírlas, qué deben estar pensando los dioses cuando ellos miran en todos y cada uno de vosotros? Yo les diré lo que los dioses se están diciendo entre si: Ellos han perdido la fe en el que nosotros pusimos en el trono del pólipo. Y dudando del Señor Supremo, nuestro yugo sobre ellos, ellos dudan de nosotros." "Y así los dioses envían plagas y derrotas sobre sus niños -no para castigarme a mí, sino para demostrarles donde habéis fallado, donde les habéis fallado a ellos." Las túnicas ceremoniales negras y grises de Shimrra estaban hechas con la carne desollada y preservada del primero de los Señores Supremos. Su voluminosa cabeza estaba marcada con cicatrices que seguían un diseño específico; sus rasgos reestructurados para hacer pensar en un aspecto más piadoso: ojos dilatados, boca retorcida, frente alargada, lóbulos de las orejas estirados, la barbilla estrechada en un punto, al igual que el mismo Vestíbulo de Confluencia. Y el ardiente brillo de las cuencas de sus ojos, implantes mqaaq't, 30

el cual cambiaba de color según el humor de Shimrra. Los dedos de su enorme mano derecha sujetaban un 'bastón viviente' dentado que era el 'Cetro del Poder'. Debajo del trono de coral yorik se sentaba su avergonzado personal, Onimi, parte mascota, parte portavoz de verdades que pocos se atrevían a expresar. Se había convertido en las orejas de Shimrra, a través de una red de escuchas biológicas y espías reales, y que algunos de sus oponentes y detractores rumoreaban que él era la causa, de la pérdida del favor de los dioses -una especulación más irónica que peligrosa-, dado que Shimrra había abandonado hace tiempo, cualquier creencia real, que no fuera otra cosa que el poder que él manejaba como 'Señor Supremo'. Aun así; había razones innegables para sospechar que él había perdido el favor de los dioses. El lento progreso de la conquista; una plaga de insectos malignos que había comenzado con su llegada a Yuuzhan'tar; el movimiento herético que no disminuía; la derrota desastrosa en Ebaq 9; la traición de la sacerdotisa Ngaaluh; el atentado contra la vida de Shimrra... Muchos creían que todos estos contratiempos, habían sido provocados por los dioses como una advertencia a Shimrra de que él se había convertido en alguien demasiado poderoso y orgulloso. Él mismo que había proclamado esta galaxia, como el reino escogido para acabar con el largo vagar sin hogar de los Yuuzhan Vong. Como un cierto gesto de apaciguamiento hacia las preocupaciones de los miembros de las élites de las diferentes castas, Shimrra había aceptado que sus proclamaciones y declaraciones fueran analizadas por un cuarte de videntes -uno de cada casta, uno en representación de cada uno de los dioses primarios-. Una especie de brujas de negras vestiduras, quienes permanecían sentadas cerca del trono y hablarían para expresar y aclarar posibles contradicciones. No es que ellas se atrevieran a desafiar a Shimrra, ni lo más mínimo, exceptuando con retorcimientos de manos, y algún que otro gesto de imploración a los dioses, para que se mostraran más clementes en Yuuzhan'tar. "Ustedes me disgustan profundamente," les dijo. "Creen que estoy proclamando sacrilegios. Pero reculáis y os rebajáis, por que sabéis que yo estoy diciendo la verdad, y esa verdad os agita en lo más profundo de vuestro ser. Vosotros haríais mejor en cortarlos algo de vosotros mismo, como penitencia y devoción. Algo de todos vosotros y no sería suficiente." Bajo la mirada hacia Onimi. "Os creéis que hablo de manera enigmática, igual que este de aquí." Las deformidades de Onimi no eran de nacimiento sino debido al rechazo por parte de los dioses. Una vez fue un moldeador, ahora él era poco más que un bufón deforme -con un ojo colgado por debajo de su compañero, un colmillo amarillento asomando por su boca retorcida, una porción de su cráneo distendida grotescamente, como si el tumor-vaa del moldeador no se hubiera asentado de manera apropiada. Sus miembros, largos y delgados, se retorcían continuamente, como si fueran tirados por los dioses, como ellos eran capaces de hacer con un títere. Shimrra emitió un sonido de irritada impaciencia. "Avanzad, Von Shul del Dominio Shul y Melaan Nar del Dominio Nar." Los dos cónsules -de nivel intermedio- avanzaron unos metros sobre sus rodillas. "Yo he sopesado las disputas que mantenéis el uno con el otro," dijo Shimrra mientras el dovin basal del trono había obligado a los cónsules, a que aplastaran sus caras contra el suelo, "y ahora yo decreto que las dejéis a un lado. Más aún, ordeno que redirijáis la energía de la que se alimentada vuestra ira, en servir a nuestra causa común. Cada uno de vosotros demanda que vuestros problemas entre sí, empezaron aquí, en Yuuzhan'tar, así como tantas otras pequeñas rivalidades entre este y aquel dominio. Pero eso es meramente una cortina de humo. Sé que vuestra disputa tiene sus raíces, durante nuestra larga migración a través del espacio intergaláctico, y que esa disputa ha resurgido aquí. Pero la culta no es enteramente vuestra. "¿Guerras que nos distrajeron de nuestro verdadera tarea, en las cuales nos volvimos los unos contra los otros, sacrificándonos entre sí, compitiendo por el favor de mi predecesor Quoreal, o apuñalándonos los unos a los otros por la espalda, a la primera ocasión que se nos presentaba? Los dioses fueron olvidados. Vosotros perdisteis la paciencia, os sentisteis acosados, llegasteis a pensar que los dioses nos habían abandonado -por que nuestro largo viaje en busca de un hogar, no parecía llegar a ningún lado-. Y eso es precisamente lo que estáis haciendo de nuevo ahora. ¿El prefecto Da'Gara y el dominio Praetorite, qué lo único que consiguieron con sus acciones blasfemas, fue ganarse unas tumbas heladas, en las ruinas de Helska Cuatro, un mundo tan alejado de Yuuzhan'tar, que muy bien podría estar en la galaxia que nosotros hemos dejado atrás? Nada menos que el Maestro de la Guerra Czulkang Lah, quien se negó a creerme cuando yo declaré que el reino prometido estaba a nuestro alcance, y que lo único que ganó fue morir en batalla, al igual que su hijo, quien cegado con tanta fuerza por su odio hacia los Jeedai, que se dejó arrastrar 31

a un enfrentamiento que no podía ganar." Shimrra no prestó la menor atención, al murmullo de desaprobación que surgió de algunos guerreros, todos los cuales llevaban armadura de cangrejo vonduun ceremonial. En cambio su mirada acerada cayó sobre el Maestro de la Guerra Nas Choka, de noble apariencia a pesar de su modesta estatura, con su fina melena negra peinada recta hacia detrás de su cara, y una barba rala. Choka había escalado posiciones tras la muerte de Tsavong Lah, pero aún no era venerado universalmente como su antecesor, a pesar de sus numerosas victorias en el espacio Hutt. "Aprenda de los errores de sus antecesores, Maestro de la Guerra, y todo ira bien para ti. Fállame como el Dominio Lah y yo personalmente me ocuparé de dar tal ejemplo contigo, que los futuros maestros de la guerra, se verán obligado a considerarlo, antes de aceptar tan ascenso y honor." Nas Choka inclinó su cabeza en una seca inclinación y se golpeó los extremos de sus hombros con los puños opuestos. Ahora una inclinación crespa y golpeó los puntos de sus hombros con los puños opuestos. Ahora Shimrra miró atentamente a los guerreros irritados. "A muchos de vosotros les gustaría recaer sobre el Prefecto Nom Anor la responsabilidad de lo ocurrido en Ebaq Nueve, debido a la desinformación de la cual fue víctima. Yo mismo lo acepté durante algún tiempo. Pero el verdadero fracaso fue de Tsavong Lah, por dejarse engañar por el enemigo. Tsavong Lah creyó que él tendría una muerte honorable, pero yo digo que él nos ha avergonzado a todos." Con los ojos abatidos, un montón de guerreros se agitaron en su sitio. La mirada de Shimrra se encontrón con la del Alto Sacerdote Jakan -vestido de rojo- y de la del Alto Prefecto Drathul, enfundado en verde. "Hay otros a quienes yo podría castigar y recordarles sus obligaciones. Pero lo reservaré para otra ocasión." El dovin basal flotante flotó fuera del trono Shimrra hacia el anillo de pétalos de flores que lo rodeaban, donde él se apeó del dovin basal. Hundido hasta los tobillos en las flores, levantó su largo cetro jerárquico dentado. "Todo debe hacerse de la manera correcta para el próximo sacrifico. Pero debemos tener cuidado contra posibles interferencias." "Los herejes, Señor Augusto," dijo un sacerdote. Shimrra agitó su mano vacía en gesto de desprecio. "Los herejes no son nada más que una pestilencia asquerosa-un plaga de bichos hediondos- que nosotros podemos erradicar en cualquier momento. Yo hablo de los no convertidos que se mueven silenciosamente entre nosotros -de aquellos que sobrevivieron al bombardeo planetario y a la transformación planetaria, de aquellos esclavos que escaparon de la mutilada nave semilla que iba a entregar el 'Cerebro Mundo' a Yuuzhan'tar, los combatientes de la resistencia que profanaron nuestra tierra sagrada, y los Jeedai." Como si hubiera recibido una seña, Onimi corrió a sus pies y siguió a Shimrra a lo largo del anillo florido, recitando. "Los 'Avergonzados' no son nada, excepto moscones molestos, al menos así son vistos a través de los ojos de Shimrra; cortantes y punzantes como espinas de senalak." Cuando Shimrra se dio la vuelta, Onimi le hizo una reverencia con simulada galantería. "Gran Señor Celestial, si la Fuerza de los Jeedai no es más que destreza o habilidad fuera de lo común, ¿por qué nuestros moldeadores no han creado oponentes dignos, procedentes de la casta guerrera?" Shimrra frunció el ceño y apuntó con un dedo a su protegido. "Me has estropeado la sorpresa, Onimi. Pero así sea." Giró su rostro hacia los moldeadores de vestiduras blancas, y miembros tentaculares. "No manténganos a nuestra audiencia en suspense. Muéstrenles el fruto de su trabajo." Uno de los moldeadores vestido de manera inmaculada se levantó y fue apresuradamente hacia el vestíbulo. Instantes después, entraron atravesando los portales de sacerdotes y guerreros, un grupo de diez varones. Más bajos incluso que Nas Choka, portaban bastones vivientes que se retorcían en sus manos y afilados coufees. Zarpas de Steng surgían de sus cuerpos fornidos, las cuales estaban embadurnadas de negruzca sangre seca. Los diez eran diferentes de la casta especial de guerreros conocidos como 'cazadores', quienes tenían el privilegio de portar el fotosensible manto mimético de Nuun, pero tenían algo nuevo y desconcertante, y las videntes hembras fueron las primeras en expresar su espanto y desagrado. "¿Qué profanación es esta?" "¡Armados como guerreros, pero vestidos como sirvientes de los dioses!" "¿Qué moldeador ha sido el responsable de esto?" Onimi pegó un brinco hacia ellos y adoptó una pose orgullosa. 32

"Para demostrar, de una vez por todas, la falsedad de la llamada 'Fuerza'; la voluntad de Shimrra ha sido tenida en cuenta por los moldeadores; ¡Dando lugar a la creación de la Gran Nas Choza, una mezcolanza de casta, mucho más resistente y poderosa!" Una de las videntes hizo un intento vano de de atrapar a Onimi, mientras el resto continuaba gritando una retahíla de advertencias y amenazas horribles. "Ningún moldeador ha hecho nada, que no sea bajo mi responsabilidad," Shimrra dijo, imponiendo silencio. "Por mi mandato ha sido que estos guerreros han cobrado vida. Nuestros Jeedai. Se ocuparan de preservar la vida de vuestro Señor Supremo, así como también de extirpar de raíz a nuestros enemigos y exterminarlos. A su disposición tendrán cazas coralitas de diseño único, con el armamento más avanzado y la habilidad de viajar por si solos a través del espacio oscuro." Shimrra hizo una pausa, luego añadió: "Se harán llamar asesinos, en honor de Yun-Yammka -para que él no se sienta incómodo con su mestizaje con los sacerdotes-." "¡Pero ellos tienen el aspecto de 'Avergonzados'!" Shimrra se volvió hacia el guerrero que dijo esto. "¿'Avergonzado', has dicho? ¡Han sido creados por mi mandato, Supremo Comandante -por edicto divino-! ¿Si los dioses lo desaprobaran, no llevarían estos guerreros las marcas de los parias?" El Comandante Supremo Chaan se irguió de su postura postrada. "Avergonzados moldeados para asemejarse a aquéllos que han sido abrazados por los dioses, Gran Señor. Ocultando las deformidades que señalarían su indignidad. ¿Es demasiado pedir que nos muestren una prueba de su estatus?" Shimrra mostró una sonrisa diabólica. "Maldecido estarás por tu propia demanda, Comandante. Avanza con diez de sus guerreros y peleen lo mejor que sepan contra ellos." "Espantoso Shimrra..." "¡La duda sale de su boca igual que un tsik vai, Comandante! ¡Por lo tanto, retráctese de sus palabras, o haga lo que le he dicho y enfrentase contra ellos!" Chaan estampó sus puños contra sus hombros y convocó a diez guerreros a sus pies; coufees, escudos, tridentes y bastones vivientes fueron preparados para el desafío. Al mismo tiempo, los guerreros-sacerdotes se desplegaron, pero solamente dos avanzaron. "Dos contra once," Chaan dijo con súbita consternación. "Esto es algo burdo. ¡Deshonroso en todo punto!" Shimrra retornó a su trono, sentándose en él. "Entonces nosotros estaremos encantados de ver como los humillan, solamente por el hecho de demostrar que nuestros moldeadores han fallado en su tarea. ¡Trínchelos, Comandante, como si se trataran de un plato servido para los dioses!" Chaan saludó con gesto crispado. A un leve gesto de su cabeza, los diez guerreros atacaron, dos grupos de cuatro moviéndose para flanquear a sus oponentes, y los dos restantes avanzando de inmediato para comprometer y distraer a sus adversarios. Las reacciones de los guerreros-sacerdotes casi eran demasiado rápidas para poder seguirlas. Se giraron levemente de costado, situándose espalda contra espalda, empujando armas en ambas manos, enfrentándose al ataque frontal y los ataques laterales simultáneamente. Los bastones vivientes de los atacantes golpearon la aparentemente desprotegida carne, sin encontrar resistencia. Los coufees cortaron y rebanaron, y a pesar de ello casi no fluyó sangre, y la poca que lo hizo, se congeló al instante. Las armas de lucha de los defensores, no estaban menos reforzadas que los músculos de los pequeños guerreros que las portaban. Los bastones vivientes especialmente engendrados quebraron violentamente las cabezas de sus primos menores, y acuchillaron con la fuerza necesaria para paralizar, incluso a través de la armadura. Los asesinos -los Jeedai de Shimrra- Jeedai- saltaron a gran altura, retorciéndose en mitad del vuelo y aterrizando por detrás de sus atacantes, para luego lanzarse sobre ellos, moviendo sus armas en un torbellino de giros y estocadas, haciendo que gotas de sangre negruzca salpicaran en todas direcciones. Uno por uno, cortados a pedazos, los guerreros de Chaan cayeron al suelo. Un tétrico silencio se apoderó del vestíbulo, mientras la élite de las castas observaba la escena, con una mezcla de temor y miedo. Shimrra ya era lo bastante poderoso sin esta guardia real. Ahora él era poderoso bastante sin este guardia real. Ahora él estaba en posición, de no permitir a ningún dominio que tuviera ni siquiera la idea de enfrentarse a él. La lucha casi hubo terminado, tan rápidamente como empezó, con los diez guerreros -y Chaan- abatidos y sangrando, y los dos guerreros-sacerdotes impertérritos ante la matanza que habían realizado, con sus delgados bastones bañados en sangre. El moldeador que había escoltado al grupo al interior del vestíbulo, avanzó para evaluar a los guerreros y 33

luego se dirigió a Shimrra. "Nuestros guerreros más altos siguen rechazando los injertos. La mayor velocidad metabólicas de nuestros guerreros más bajos, se adapta mejor a la rápida actividad celular de los implantes biológicos." Onimi corrió apresuradamente sobre uno de los guerreros muertos y lo sacudió. "Muy impresionante; hecho con estilo. ¿Pero contra un Jeedai, qué tal le iría?" Shimrra le hizo un gesto al Maestro Moldeador Qelah Kwaad. "Muéstraselo." Pocos miembros de la élite estaban tan atemorizados, como para no alzar su mirada hacia Qelah Kwaad, aunque el objeto que ella sostenía en su mano cefalópoda de ocho dedos, hacía que su serpenteante tocado y abultado cráneo pareciera algo ordinario. "¡El arma de los Jeedai!" gritó uno de los guerreros. "¡Más sacrilegio!" exclamó otro. "Sujetad vuestras lenguas o las perderéis," Shimrra aulló. "Esta es la hoja de energía cogida al Jeedai que mató a un gran número de los nuestros en el Pozo del Cerebro-Mundo. Aquel a quien muchos de vosotros deberíais respetar. Pensad en la hoja, no como en una abominación, sino como el la reliquia sagrada del poderío de ese guerrero." "El Maestro Moldeador Kwaad se ha profanado a si mismo," dijo una vidente. "Si tienen algún tipo de escrúpulo o problema con la tecnología nacida de algo muerto," Shimrra respondió con gran serenidad, "entonces denuncien también las invenciones del Maestro Kwaad y sus moldeadoras creadas para eludir las bombas sombra del enemigo, y evitar sus señuelos imitando dovin basals, y sus interferidores de yammosh. Condenen, también, el mabugat kan que ha injerido los sistemas de comunicación del enemigo en el espacio profundo, y nos ha permitido subyuguemos más mundos en un klekket, de los que habían sido conquistados durante todo el tiempo desde mi llegada del Espacio Exterior." Señaló hacia la espada láser. "Además esta hoja de energía estaba alimentada por uno de nuestros propios cristales enfocadores lambent. De hecho este ya ha sido santificado." El comentario bastó para sosegar a todos los presente en el vestíbulo. Shimrra asintió con la cabeza. "Continúe, Maestro Moldeador." Dirigiéndose directamente a uno de los asesinos, Qelah Kwaad encendió la espada láser, la alzó sobre su hombre opuesto, y, descargo una estocada, deslizando diagonalmente la hoja violeta por el torso del asesino. El olor a carne quemada se expandió por el vestíbulo. Shimrra se giró lentamente para enfrentarse de nuevo a todos los comandantes. "Sólo un surco, donde cualquier de ustedes estaría muerto en el suelo en dos pedazos." "Ellos son más cangrejo vonduun que Yuuzhan Vong," murmuró el Alto Sacerdote Jakan. Shimrra sintió que le hervía la sangre. "¿Cangrejo Vonduun, dovin basal, yammosk, guerrero... necesito yo recordarle, no solo a usted, sino a todo el mundo, que todos nosotros hemos crecido de la misma semilla?" ---------Nom Anor -ligeramente más alto que la media humana, desfigurado ceremonialmente y por su propia mano, dotado de un ojo falso que podía escupir veneno- esperaba nerviosamente a la entrada de los aposentos privados de Shimrra en la cumbre redondeada de la montaña sagrada. Tres asesinos de aspecto sombrío, esperaban de pie erguidos a uno de los lados de la cortina membranosa, y un par de sacerdotes al otro lado, los cuales purificaron a Nom Anor con nubes de vapor fragante, sopladas por la glándula dorsal olorífica de un más que bien alimentado skittis thamassh. Él no había sido convocado a una audiencia privada con el Señor Supremo desde su regreso de Zonama Sekot, y no estaba muy seguro de lo que le podía esperar. La membrana relució ligeramente, echándose a un lado y apareciendo Onimi, que hizo un gesto a Nom Anor. "Entre, Prefecto," dijo el bufón de Shimrra, empleando un tono altanero. Nom Anor pasó al interior de la espaciosa recámara circular. Shimrra estaba sentado en el centro de la sala, encima de un estrado circular, en un asiento de respaldo alto que carecía de la pompa de su trono público. Un foso de sangre rodeaba el asiento, y por el exterior de unos de los laterales había una escalera de yorik coral, con una barandilla finamente forjada que ascendía en espiral hacia la cúspide. Un módulo endurecido de la nave-mundo, era el santuario íntimo de Shimrra, al igual que la 'Fuente del Cerebro-Mundo', podría separarse de la Ciudadela si era necesario y lanzado al espacio profundo. "¿No se ha preguntado usted cuándo nosotros tres nos encontraríamos de nuevo?" Preguntó Onimi 34

suavemente mientras Nom Anor pasaba. Nom Anor ignoró la pregunta y se aproximó al trono, doblando la rodilla en el borde del foso maloliente. De un bolsillo interno de su túnica verde, sacó la espada láser que había armado tanto revuelo en el Vestíbulo de la Confluencia hace sólo unos instantes antes. "Señor Terrible, su deseo era que esto le fuera entregado." Nom Anor mantuvo su miraba baja mientras Shimrra cogía el arma de su mano; alzó la vista un tanto alarmado cuando oyó el inconfundible chasquido siseante de la hoja de energía de la espada láser. El simple sonido del arma evocó un desagradable recuerdo de un incidente en la 'Fuente del Cerebro Mundo' hace un año, cuando Jacen Solo y Vergere habían sostenido una hoja similar contra su cuello, antes de que realizaran su fuga de Yuunhan'tar. Nom Anor se había pasado innumerables momentos preguntándose como habría sido su vida, si los dos Jedi hubieran consentido en llevarle con ellos. Como fuente inestimable de inteligencia e información, él seguramente habría logrado evitar ser ejecutado por la llamada 'Alianza Galáctica'. Quizás después de semanas de interrogatorios, le habrían permitido ponerse una máscara ooglith y reubicado en secreto en algún mundo remoto del Margen Exterior, donde él hubiera podido vivir feliz hasta el fin de sus días. No más grande que una vela votiva empuñada en la mano derecha de Shimrra, la espada láser silbó al rasgar el aire. "Respóndame con total honestidad, Prefecto, ¿crees en los dioses?" Shimrra puso la hoja violeta cerca del cuello de Nom Anor. "Tenlo en cuenta: honestamente." El anterior Alto Prefecto Drathul, Yoog Skell, quién había muerto a manos de Nom Anor, le había advertido una vez a Nom Anor que nunca le mintiera a Shimrra. Tragó saliva y recuperó la voz. "Señor Augusto, yo... permanezco abierto en cuestiones de fe." "Sobre todo si hay algún beneficio en esas creencias, no es así." "Yo sigo el ejemplo fijado por los sacerdotes, Señor." Los ojos de Shimrra parecieron perforar la figura de Nom Anor. "¿Acaso está sugiriendo, Prefecto, que nuestros sacerdotes no están actuando de acuerdo con la bondad de sus corazones?" "Señor, yo he visto muchos corazones, y sólo algunos pocos han mostrado evidencia de bondad." "Muy hábil," Shimrra dijo lentamente. "Ese es el lenguaje que todos conocemos de ti o de aquellos que han tenido tratos con tu inigualable capacidad de intrigar." Para alivio de Nom Anor, Shimrra desactivó la espada láser. En otro escenario, Nom Anor podría haber seguido siendo el profeta de los herejes, e incluso intentar desalojar a Shimrra del trono. Él se había enfrentado a esa opción en las Regiones Desconocidas había -¡Qué elección!- sólo para decidir: que mejor estar al lado de Shimrra que comandar a una multitud de proscritos. "¿Qué te parece los cuchicheos y murmullos que circulan por entre los miembros de la élite?" Shimrra le preguntó desde su asiento, "¿eso de que los dioses se han encolerizado por mi decisión -así como mi decisión anterior de derrocar a Quoreal del trono, usurpando su posición como Señor Supremo, y pronunciar a esta galaxia como nuestro nuevo hogar?" Nom Anor se arriesgó adoptando una postura con las piernas cruzadas en el suelo. Desde el lado más alejado del foso, Onimi le observó como visible deleite. "¿Puedo hablar libremente, Señor?" "Será lo mejor," Onimi dijo. Shimrra pasó su mirada de Onimi a Nom Anor, luego hizo un gesto de asentimiento con su enorme cabeza. "Yo contestaría qué muchos miembros de la casta alta se equivocaron al considerar que las acciones que usted llevó a cabo era un tributo a los dioses; acciones no menos audaces que aquellos tomadas por que el propio Yun-Yuuzhan cuando él condujo al universo a su comienzo." Shimrra se echó hacia adelante. "Me impresiona, Prefecto. Continúe." Nom Anor vio crecer su confianza. "Muchos de nosotros habíamos aceptado de hecho, que las generaciones de vagar a través del vacío intergaláctico había sido una prueba de fe, como usted mismo señaló, nosotros fallamos miserablemente, riñendo entre nosotros, luchando en nombre de falsos dioses, debilitando los soportes de nuestra propia civilización." 35

Shimrra asintió satisfecho con el comentario. "Cualquier grupo sin oposición cae inexorablemente en la decadencia y la tiranía, o en ambos." "Pero usted, Señor Terrible, vio lo que la arduosa jornada realmente era: una consecuencia de nuestros fracasos anteriores. Comprendió que nuestros moldeadores estaban acercándose rápidamente a los límites del conocimiento tradicional -aquel por el cual ellos eran prácticamente impotentes de reparar nuestras deterioradas naves-mundo; aquel por el cual nuestros sacerdotes eran igualmente incapaces de rescatar a nuestra sociedad del pozo en que se había hundido; aquel por el que nuestros guerreros, sin una guerra a la que hacer frente, sólo les quedaba la opción de enfrentarse los unos a los otros. Estábamos hundido en el más absoluto vacío, Señor, y si usted no hubiera acabado con el reinado de Quoreal y sus cautos seguidores, los Yuuzhan Vong podrían haber acabado allí, como raza y pueblo." Shimrra lo miró fijamente. "Oh, usted es una persona peligrosa, Prefecto". Miró a Onimi. "Pero como mis allegados saben muy bien, me atrae el peligro." Hizo una pausa y luego añadió: "Yo le instruiré sobre los dioses. La cuestión no es si ellos existen, sino si nosotros tenemos Yo lo educaré sobre los dioses. La pregunta no es si ellos existen, pero si nosotros tenemos una gran necesidad de ellos. Su caída empezó durante nuestro largo peregrinaje, cuando no vinieron en nuestra ayuda. Como usted habrá indudablemente habrá aprendido, Prefecto, nadie puede mantener sirvientes fieles, si uno es descuidado y negligente con ellos. De esa manera que la imperfección se establece en ellos. ¿Sin nuestro aporte de sangre, sin nuestros ruegos y oraciones, que les quedaría a ellos? Los dioses puede que nos hayan creado, pero somos nosotros quines los sustentamos a través del culto. Ahora ellos se sientes despojados, porque los papeles se han intercambiado. Están enfadados porque se han visto obligados a reconocer que su hora ha llegado; que ha llegado la hora de someterse al poder de Shimrra y al nuevo orden." De nuevo, Shimrra encendió la espada láser, la hizo ondear por encima suyo, como si tratara de dar mayor énfasis a sus palabras. "Ésta es la gran guerra, Prefecto, la de los Yuuzhan Vong contra los dioses." Nom Anor tragó. "¿Guerra, Augusto Señor?" "¡Nada y nada menos! Porque los dioses guardan su poder con gran celo. Pero ciertamente reconocerás esto como un hecho evidente, Prefecto. ¿Se batiría usted calladamente en retirada, o lucharía hasta el último aliento por conservar su estatus? ¿Abandonaría a todos los cónsules quienes ahora responden antes usted? ¿Incluso no asesinaríais al Alto Prefecto Drathul si fuera necesario para conservar vuestra posición y posesiones más queridas?" "Yo lucharía, Terrible Señor," Nom Anor dijo, más enérgicamente de lo que se proponía inicialmente. "Y no esperaba menos de ti. Pero hay un problema inherente en todo esto, ya que nosotros nos encontramos rodeados de verdaderos creyentes, y en tal magnitud que ellos suponen una amenaza para el futuro de los Yuuzhan Vong, aún mayor que la planteada por los propios dioses." Nom Anor sonrió por dentro. "Los dioses tienen su lugar, Señor." "De hecho así es. Los rituales religiosos mantienen ocupados a los sacerdotes e intendentes; impide que los moldeadores se vuelvan demasiado ambiciosos; hace que los guerreros se mantengan a raya; impide que los obreros quieran eliminar el sistema de casta; e impide que los Avergonzados se levanten en una revuelta abierta. Por consiguiente, si yo tengo que rehacer este mundo, tengo que medir mis pasos muy cuidadosamente." Las palabras de Shimrra, no hicieron otro cosa sino reforzar la creencia de Nom Anor de que la fe era una falacia, algo inútil, y que los decían ser verdaderos creyentes eran los más fáciles de manipular. "Debo andarme con pies de plomo," repitió Shimrra, casi para si mismo. "Cuando la fe esta bajo ataque y el orden social establecido se está resquebrajando, el débil no quiere explicaciones; quieren confianza y alguien a quién echar la culpa. Sonrió ladinamente. "Ah, pero yo estoy diciéndola algo que usted ya conoce muy bien. Mira que preguntarle esto a quien a esta trabajando contra aquellos Avergonzados que se habían dejado convencer por la herejía en Yuuzhan'tar y en otros de nuestros mundos. ¿Quieren ellos explicaciones? ¡No! Quieren y nuestros otros mundos. ¿Quieren ellos las explicaciones? ¡No! Ellos claman por sangre." A pesar de poner todas sus ganas, Nom Anor no pudo evitar estremecerse. "Ya veo que mis comentarios le asustan, Prefecto. Quizás piensa que suenan más a herejía, que a otra 36

cosa, como el Profeta predicando a sus partidarios más fervientes y devotos. ¿Me englobarías a mi dentro de un grupo con el propio Mezhan Kwaad y Nen Yim, o Shedao Shai y malsana devoción por el 'Abrazo del Dolor'?" "Yo sé muy poco de esos asuntos, Pavoroso Señor." "Naturalmente." A Nom Anor no le gustó como sonaba esto. Shimrra era muy propenso a las ejecuciones, sobre todo cuando se sentía disgustado. Él había mandado matar al maestro moldeador Ch'Gang de Hool al parecer por su fracaso en controlar al 'Mundo Cerebro' y prevenir la plaga irritante. También había mandado ejecutar al Comandante Ekh'm Val, quién había descubierto -o más bien redescubierto Zonama Sekot-. El mismo Nom Anor había estado bajo la orden de ejecución, a causa de su ingenuidad y simpleza en relación con el asunto en Ebaq 9. Desde esos días, sus sueños de poder y gloria se hubieran cumplido, pero siempre que Shimrra no decidiera asegurarse de salvaguardar el secreto de Zonama Sekot con la muerte de Nom Anor -¿justo igual que Nom Anor había hecho matando a Nen Yim y al sacerdote Harrar para salvaguardar su secreto? Shimrra seguía contemplando la espada láser. "Un arma curiosa, ¿no te parece? Requiere ser esgrimida a corta distancia para entablar un combate personal con un enemigo. Sino fuera por sus creencias erróneas, los Jeedai podrían ser gente merecedora de admiración. Puede que haya alguna forma de incorporar sus doctrinas en nuestra religión. Debemos tener gran cuidado de no repetir errores pasados. Quizás nosotros debamos buscar formas de conquistar, los corazones y las mentes de las especies que dominemos aquí." Miró a Nom Anor. "¿Acaso nunca han sido derrotados anteriormente los Jeedai, Prefecto?" Mientras Nom Anor contaba de nuevo lo que sabía de la Purga Jedi, él consideraba lo que la muerte de Shimrra podría significar para los Yuuzhan Vong. Con el asesinado del Emperador Palpatine, la Alianza Rebelde había provocado décadas tumultuosas con señores de la guerra locales, e incesantes batallas contra especies hostiles. "Dime el nombre del joven Jeedai que aprendió el 'Verdadero Camino', sólo para traicionarla," Shimrra dijo. "Jacen Solo." Shimrra ya conocía el nombre. "El mismo quién condujo a Tsavong Lah a su muerte... he estado culpando a los moldeadores de no ser capaces de poder dirigir al 'Cerebro Mundo', pero comienzo a sospechar que este Jeedai es de algún modo el responsable. Cuando interactúo con el 'Cerebro', siento sus reticencias, sus dudas, su escasa preparación. He tenido que instruir al 'Cerebro', igual que uno haría con un niño desobediente -un niño de guerreros, quien ha sido criado erróneamente en la guardería de los sacerdotes." Shimrra hizo girar la espada láser entre sus manos. "Y la Fuerza. He oído ser descrita por los herejes, como una especie de etérea prolongación de YunYuuzhan." Las palabras de Nom Anor a sus seguidores volvieron a rondarle por su mente. "Yo no le daría mayor importancia, Augusto Señor. La Fuerza es simplemente un poder que los Jedi han aprendido a utilizar, después de veinte o más generaciones. Pero no es algo Jedi exclusivamente. Un grupo conocido por los 'Sith', también hizo uso de dicho poder, y quizás fueran responsable de la Purga que ocurrió mientras, su excelencia estaba finalizando los planes de nuestra invasión." Shimrra plegó sus brazos sobre su torso. "El Alto Sacerdote Jakan ha hecho alguna vez mención sobre esos Sith. ¿Acaso permanecen escondidos?" Nom Anor negó con la cabeza. "Tristemente, su llama ha salido fuera de esta galaxia, Pavoroso Señor. Los herejes claman que en los jedi están combinados todos los aspectos de los dioses. Pero de hecho los Jedi no están libres de defectos, ni son más listos que nadie, ni pueden evitar ser derrotados. Han sido capturados, matados, y casi logramos convertirlos en una herramienta favorable a nuestros propios propósitos." "Como usted demostró en Zonama Sekot". El gesto de Shimrra se nubló. "Estoy ansioso de librarnos de una vez por todas con nuestros enemigos antes de que esa némesis planetaria pueda acabar con nosotros." Fijó su mirada en Nom Anor. "¿Estamos a salvo, Prefecto?" Nom Anor se armó de nuevo de valor. "Con algo de suerte, Pavoroso Señor, Zonama Sekot es un mundo muerto. Pero si no, ciertamente no tendrá mucha importancia donde este, ya que estará en algún punto muy alejado de donde estamos 37

nosotros." Capítulo 07. Luke y Mara Jade Skywalker Verde permanecían de pie en la entrada trapezoidal al risco vivienda que había sido su casa y morada en Zonoma Sekot durante un periodo de tiempo similar a tres semanas estándar. El lapso de tiempo era únicamente una suposición, basado en los ritmos cardiacos humanos, ya que los días no habían sido precisamente tiempos regulares de tiempo, desde el brusco salto al hiperespacio del mundo viviente, variando su duración entre quince y cuarenta horas, mientras Zonoma, la inteligencia gobernante, se esforzaba por reasumir el control. Una lluvia torrencial continuaba azotando la 'Distancia Media', arrastrada por huracanadas ventoleras, lo bastantes poderosas para arrancar y derribar a los gigantescos boras y despojar por completo a los árboles rojizos de sus hojas globulares. El cielo era una especie de plateado cuenco invertido, con voluminosas nubes tormentosas, amontonándose en todas direcciones, pasando de un púrpura oscuro a un negro total, e incandescentes con continuos fogonazos de relámpagos. El atronador estruendo de los truenos, resonaban por las desnudas paredes de roca que albergaban las vivientes en el risco. Como si de lo más profundo de debajo de la superficie surgiera un gemido vacío, igual que la respiración a través de la boca estrecha de un recipiente. Muchos creían que el sonido era provocado por el viento azotando las palas de hipervelocidad, de más de trescientos metros de altura, de Zonama Sekot. Cogidas en una corriente ascendente, tres láminas de las que estaban hechas, ascendían en espiral desde el suelo de la quebrada y desaparecían por encima del borde. "Este lugar debería ir a algún lado," Mara dijo. Luke asintió con la cabeza, pero no dijo nada. Él tenía su brazo derecho apoyado sobre los hombros de Mara, y ella el lateral de su cara hundido en el suave tejido de su capa oscura. Las ráfagas constantes de viento azotaban la dorada melena rojiza de Mara alrededor de su rostro y sobre su boca. A la izquierda de Luke permanecía erguido R2-D2, emitiendo un constante chorro de lúgubres chirridos y silbidos, su luz indicadora de estado parpadeada incesantemente del rojo al azul, y su tercera banda de rodadura estaba extendida para tener una mayor estabilidad y sujeción, ante el peligro de poder salir volando. Luke puso su mano izquierda sobre la cabeza semiesférica del androide astromecánico. "No preocupa, Artoo. Nosotros también saldremos de esta." R2 giró su fotorreceptor primario hacia Luke y trinó con renovada esperanza. Mara soltó una risita. "Cómo eres. Siempre tienes una palabra amable para mascotas, niños pequeños y androides." La vivienda en el precipicio con paredes de piedra convenientemente talladas y ajustadas, cuyo interior consistía en dos pequeñas estancias, estaba localizada en la hilera media del cañón de cornisas naturales. Cavidades en la cara opuesta de la roca desnuda estaba igualmente particionadas en cientos de pequeñas viviendas separadas, pero muchos de los suspendidos puentes colgantes que habían servido de unión de las dos mitades de la comunidad habían desaparecido, así como también las plataformas con poleas que los ferroanos utilizaban para el transporte vertical. Dos kilómetros más abajo rugía una corriente de agua embarrada, represada en ciertos lugares por amontonamientos de boras caídos y otros detritos. Unas condiciones similares, hacia que este orografía prevaleciera por toda la 'Distancia Media', que era el nombre dado a la región ecuatorial, donde los Ferroanos se habían establecido hace unos setenta y cinco años, cuando Zonama Sekot había el otra extremo del plano galáctico, en el 'Margen Exterior' del espacio conocido. "Está llegando Corran," Luke anunció con tono inflexible. Mara se soltó de su abrazo y asomó a la entrada mirando a su alrededor, con una mano apartando su larga melena. "¿Por dónde?" dijo, lo bastante alta para ser oída. "No le veo..." Se interrumpió cuando vio su cabeza asomar por encima de los travesaños de una escala de madera que ascendía desde una cornisa inferior. Empapado hasta los huesos, Corran mantenía su chaqueta cerrada hasta el cuello. El agua goteaba por su cara surcada de arrugas y por la encanecida barba y bigote que enmarcaban su boca. Su pelo lacio estaba recogido en una coleta corta en la parte posterior de su cabeza. Sonrió cuando se apercibió de la presencia de Mara, y se apresuró en alcanzar la vivienda-risco, usando su mano libre para apartar algo de agua de su empapada frente. "¡Jacen y la aeronave de Saba han sido avistados valle abajo!" gritó entre las ráfagas de viento. "Deberán 38

llegar en cualquier momento." Luke salió al exterior, en medio de la ventisca de lluvia y viento, para observar la plataforma de aterrizaje que asomaba por encima del cañón. "Podrían necesitar algo de ayuda. Será mejor que estemos preparados para echarles una mano." Volvió la mirada hacia R2, quién estaba emitiendo silbidos un tanto aprensivo. "Quédate aquí, Artoo. Nosotros volveremos enseguida." Los tres Jedi se apresuraron a ascender por la escala de madera. Luke y Mara estaban en Zonama Sekot desde hace casi tres meses, Corran había llegado únicamente unas tres semanas antes, en compañía de Tahiri Veila y tres agentes Yuuzhan Vong. Dos de los cuales habían resultado muertos y el tercero se creía que había escapado del mundo viviente, poco después del acto de sabotaje que habían lanzado a esté a través del hiperespacio. Nada más alcanzar el borde de la pasarela, sacudida por el viento, que daba acceso a la plataforma de aterrizaje, Mara se detuvo de repente. "¿Esto es seguro?" Luke lo consideró durante unos segundos. "¡Aguantará!" Corran dijo, pero sin mucha confianza. "¿Podrías ser un poco más específico?" Luke pasó a su lado, y fue hacia la pasarela oscilante, y una vez en ella, saltó un par de veces, para comprobar su aguante. "¿Ves?" Mara le lanzó una mirada a Corran. "No tienes nada más que llamar al crío Tatooine..." Dejando el comentario sin acabar, se lanzó tras Luke. Corran, únicamente fue tras ellos, cuando ellos alcanzaron la plataforma, un voladizo cuadrado conformado por gruesos maderos fijados en la pared del precipicio. De la parte baja del valle, flotando y sacudida adelante y atrás por el viento, apareció un racimo de lo que parecían ser unos globos, sujetos por encima de una rectangular góndola de madera con una cabina a popa. "Así vuela ella," dijo Corran. "No hablarás en serio," comentó Mara. Luego miró a Luke. "¡Nunca serán capaces de aterrizar!" "Lo harán. Tienen a la Fuerza respaldándoles." Luke se situó sobre la casi lluvia horizontal y enfocó todo su atención sobre la aeronave que se aproximaba. A través de la Fuerza, pudo sentir como Mara y Corran se unían a él, y también pudo sentir el tremendo poder que Jacen y Saba estaban ejerciendo, para impedir que la aeronave fuera arrastrada hacia donde el viento huracanado quisiera arrastrarla. La confianza se apoderó de su ser. Los Jedi no estaban actuando contra la fuerzas de la naturaleza, sino en armonía con ellas, sirviéndose únicamente de aquellas ráfagas de vientos que servían para conducir la aeronave hacia el destino que ellos habían escogido. Habría estado mucho mejor, advertir a tiempo la trampa que los tres agentes Yuuzhan Vong habían hecho saltar, de manera que Sekot hubiera sido capaz de maniobrar Zonoma a través del hiperespacio hacia un lugar seguro de aterrizaje. Pero el salto a la velocidad luz se había producido sin previo aviso -aunque afortunadamente en lugar de la planeada destrucción del planeta-. Cuando Zonama Sekot surgió por primera vez del transito por el hiperespacio, las condiciones era incluso peor de aquellas que le siguieron. Luke podía recordar haber estado mirando un cielo nocturno muy poco familiar; luego, al romper el día, un enorme globo solar en el horizonte igual que una explosión, demasiado brillante para poder mirarlo directamente, radiando tal calor que las enormes extensiones de tampasi habían estallado en llamas. Los eventos sísmicos habían abierto enormes fisuras zigzagueantes en las mesetas altas, y gigantescas placas de roca fueron empujadas por la tierra cuarteada. Los fuegos de los bosque llenados, el ya aire abrasador con humo, carbonilla y ceniza. Como protección de los peligrosos rayos de la estrella, bajo cuyas garras gravitacionales Zonama había caído, Sekot había creado una capa de nubes con toda la humedad que había podido absorber del manto planetario. Pero el daño ya estaba hecho. El aire se volvió escaso e irrespirable, y los núcleos de plasma de los motores de hipervelocidad eran algo deslumbrante y atronador. Entonces, justo cuando Luke había temido lo peor para todos, después de haberse logrado refugiar en lo más profundo de los cañones, donde el aire era ligeramente más refrescante y no tan escaso de oxígeno, Zonama saltó de nuevo la hiperespacio. Bien fuera por los extensos daños o bajo la dirección de Sekot, nadie era capaz de saberlo. Pero la lluvia había estado cayendo desde entonces. Bajo la guía de los cinco Jedi, la aeronave completó su descenso e hizo un aterrizaje satisfactorio en la plataforma. Luke, Mara, y Corran tenían sujeta la nave a sus soportes de atraque, antes incluso de que Jacen y Saba surgieran de la pequeña cabina. "Bienvenidos de nuevo," dijo Luke, dándole unas palmadas en los hombros a su sobrino, para luego abrazarle. La melena castaña de Jacen estaba peinada hacia atrás y ahora casi le llegaba ya a la altura de sus 39

hombros, pero por contra se notaba que se había afeitado la barba recientemente. Su capa rígida, al esta llena de barro seco. Saba, por el contrario, apenas si llevaba prendas, y su negra piel reptiliana relucía. "Estás temblando," Mara le dijo a Jacen mientras le abrazaba. "Estoy bien." "No, no lo estás." Ella señaló con la cabeza hacia la morada en el precipicio. "Vayamos dentro. Tenemos un fuego encendido." R2-D2 estaba gorgojeando de excitación cuando los empapados Jedi pasaron a través de la entrada trapezoidal. Un fuego bien alimentado ardía en el centro de la habitación, el humo escapaba a través de una chimenea natural. Al otro lado de la habitación estaban varas de luz, sacos de dormir, equipo y provisiones, traídas allí desde la 'Sombra de Jade'. "¿Algunos de vosotros tiene hambre?" Mara preguntó a Jacen y Saba, mientras ellos iban entrando en calor. "Muy hambriento," dijo Jacen. La barabel Jedi asintió. "Ezta una también." Mara miró a su alrededor. "¿Nadie más?" Corran hizo un gesto de indiferencia. "Yo no iba a bajar aquí con la comida cocinada en casa." Luke se quitó su humedecida capa, colgándola junto al fuego, para luego sentarse enfrente de Jacen y Saba. "Contadnos todo." Con una ligera inclinación de su cabeza redondeada, Saba dejó que Jacen lo explicara. "Las condiciones en el sur son aún peores que aquí," el joven comenzó. "Los bosques están quemados hasta más allá de donde pudimos reconocer, los senderos están impracticables, y los ríos también están demasiado crecidos para navegar por ellos. Un montón de boras están completamente sin hojas, y gran parte de la vida animal asustada, ha entrado en hibernación. La mayoría de los ferroanos alcanzaron sus refugios a tiempo, pero varios centenares murieron. Cuando les fue posible, Rowell, Darak, y los otros han estado revisando el área en busca de sobrevivientes, pero no encontraron a ninguno. No se sabe nada de los Jentari, porque nadie ha sido capaz de localizarlos." Organismos cibernéticos creados por los primeros Magistrados del planeta -superintendentes y enlaces con Sekot- los Jentari eran escultores y ensambladores de las una vez celebradas y famosas naves vivientes de Zonama. "Algunos ferroanos están diciendo que el hemisferio del sur está tan traumatizado como lo estaba cuando los Forasteros Lejanos atacaron," continuó Jacen. Saba asintió. "Esta una, raramente ha vizto tal devaztación en un mundo habitado." 'Forasteros Lejanos' eran el termino, por el cual los ferroanos conocían a los Yuuzhan Vong, quienes habían encontrado e invadido Zonama Sekot unos cincuenta años antes, durante sus primeras exploraciones a la galaxia que estaban planeando invadir. "La 'Distancia Lejana' se está fundiendo," Jacen dijo. "El área donde Obi-Wan y Anakin reposan se ha separado de la plataforma helada y está vagando por el Mar del Norte." Hizo una pausa mientras consideraba sus palabras. "Bueno, supongo que debería decir Mar del Sur, dado que Zonama Sekot está ahora al revés." Mara interrumpió la conversación para repartir unos cuencos de estofado, endulzado con fruta de rogirbolt, los cuales Jacen y Saba devoraron vorazmente. "¿Fuisteis capaz de averiguar algo sobre la 'Widowmaker'?" Luke le preguntó a Jacen, después de que este hubiera depositado su cuenco en el suelo. Jacen agitó su cabeza con pesar. "Ha desaparecido. No saltó al hiperespacio con Zonama Sekot." Se produjo un súbito silencio, sólo roto por el crepitar del fuego. La escolta de la 'Sombra de Jade' después de dejar el Remanente, la fragata imperial bajo el mando del Capitán Arien Yage, a quien los Jedi habían llegado a considerar más como a un amigo, que como un simple camarada de armas. "Hay más malas noticias," Jacen dijo por fin. "Algunos de los ferroanos no hacen responsables de lo que ha pasado." Mara contrajo sus labios en gesto de enfado. 40

"Luke advirtió a Sekot de que los Yuuzhan Vong podrían regresar." Luke agitó su cabeza. "Eso no importa. Estoy seguro de que los ferroanos están pensando que si únicamente tres Yuuzhan Vong han servido para abrir viejas heridas de hace cincuenta años, nada menos que la aniquilación es lo que puede esperar a Sekot, si se comprometen en una guerra contra ellos." "Eso ez precisamente lo que los ferroanoz están pensando," Saba dijo, mostrando sus dientes afilados. Jacen suspiró. "Darak me dijo algo así, en el pasado, los visitantes sólo podían permanecer en Zonama Sekot durante sesenta días, y que nuestro tiempo se ha acabado." Luke se miró las manos, meneando su cabeza de un lado a otro. "Todas esas semanas intentando persuadir a Sekot y los ferroanos de lo acertado y conveniente de su participación -deshecho en un momento...-" Levantó la mirada hacia Jacen y Saba. "¿Alguien ha visto a Jabitha?" "No desde el día que Zonoma comenzó a arder," Saba replicó. El humanoide Sekot se interconectaba con sus residentes sensitivos, Jabitha era la actual Magistrada de Zonoma, la tercera en la historia del planeta. Durante su breve aparición a continuación de la situación de emergencia por el salto al hiperespacio, Jabitha había dicho que Sekot tenía desesperada necesidad de ella en otro lugar, y que regresaría tan pronto como le fuera posible. Presentes durante la aparición, Luke y los otros Jedi se habían dado cuenta rápidamente de que la Jabitha, que les hablaba era simplemente una proyección mental de Sekot. Ese hecho se había visto confirmado más tarde, cuando el cuerpo, en estado de éxtasis, de Jabitha había sido descubierto en su morada. "Nosotros tendremos que volver a empezar desde el principio," Mara dijo con gesto determinado. Luke la miró. "No lo sabremos hasta que hablemos con Sekot." Delante del fuego comenzó a surgir una aparición, que gradualmente se fue manifestando como una mujer alta, de ojos amarillos, pelo oscuro, y piel ligeramente azulada, llevando una túnica negra decorada con medallones verdes que refulgían ante la luz de la fogata. "Jabitha," Luke dijo, poniéndose de pie. "De algún tipo," dijo Mara tranquilamente, mientras se unía a su marido. "Sekot desea tranquilizaros sobre el hecho de que Zonama persistirá," el pensamiento proyecto de Jabitha dijo sin preámbulos. "Dado que lograr la supervivencia, hará necesarias significativas alteraciones en la presente órbita y rotación, sería lo mejor que todos permaneciéramos de momento en lugares lo más seguro posibles." Luke contuvo la respiración, sólo para darse cuenta de que su alivió era un tanto prematuro. "También he sido encargada de aconsejarle que Sekot necesitará tiempo para considerar las posibles consecuencias de devolver a Zonama al espacio conocido. Como guardián de la Fuerza Viviente -como es definida por el Potentium- la continua existencia de Zonama Sekot es de suma importancia." Luke y Mara intercambiaron unas miradas de desilusión. Fundado en la época de la República prePaltine por una facción de los Jedi, el orden conocido como el Potentium profesaba la creencia de una Fuerza que no era divisible en luz y oscuridad. Creado en Zonama por los fundadores, y bajo su tutelaje mientras evolucionaba sin el menor ego para lograr el más completo auto-conocimiento, Sekot había venido a aceptar de hecho los principios del Potentium. Luke dejó caer la cabeza con desánimo. Vuelta a empezar, justo como Mara había dicho -y quizás aún peor-. Sekot estaba rechazando verse envuelto en la guerra. Sekot prefería el santuario proporcionado por un gigante gaseoso como Mobus, por encima incluso del espacio abierto y poder verse expuesto a cualquier daño que pudiera sufrir el planeta. "Sekot tiene cierta idea de donde nos encontramos." Jabitha siguió diciendo. "Es posible que Zonama Sekot pasará cerca de la estrella de este sistema durante los Cruces por el espacio conocido." Luke se movió por el cuarto hacia R2-.D2, quién permanecía de pie silenciosamente apoyado contra la pared. "Dile a Sekot que Artoo puede ayudarle calcular la situación -tan pronto como nosotros podamos ver las estrellas." El androide astromecánico soltó una serie de silbidos para reforzar dicha afirmación. "Se lo diré a Sekot," dijo Jabitha, desmaterializándose. Mara se sentó al lado de Luke. "Esa era la voz de Jabitha, pero creo que nosotros acabamos de tener noticias directamente de Sekot." 41

"Es posible." Los cinco Jedi aún seguían sumidos en la reflexión, cuando alguien entró apresuradamente, escapando de la tormenta, a la antesala de la vivienda. "Danni," Luke dijo, antes incluso de que él se girara hacia ella. La rubia melena de Danni Quee cayó laciamente sobre su cara, pero sus ojos verdosos brillaban llenos de excitación. "Tekli y Tahiri..." ella dijo apresuradamente. Mara se puso de pie. "¿Qué es lo que pasa?" Danni señaló detrás suyo, como si hubiera algo justo afuera de la entrada. "Ellos están ahora con él, el sacerdote Yuuzhan Vong: Harrar." Ella parpadeó, mirando fijamente a Mara y los otros. "Él está vivo." Capítulo 08. Dejándose llevar por lo que se había convertido en una rutina, de auto-compadecimiento-, Malik Carr recordó su llegada a Obroa-skai en los primeros días de la invasión. Allí se había encontrado con el Comandante Tla, el sacerdote Harrar, el táctico Raff, y a Nom Anor. Siempre fieles a Yun Harla, la diosa del Engaño, Harrar y Nom Anor habían ideado una trama para doblegar a una hembra miembros de una secta decepcionada con el gobierno de la Nueva República, como un medio de infiltración entre los Jedi, y asesinar al mayor número posible de ellos. Carr había tenido graves recelos sobre el plan, pero no obstante había dado su placer, en gran parte debido a algo que el Eminente Harrar le había dicho. Que el éxito de su plan, le reportaría una gran escalada hacia el rango de Comandante Supremo, conseguiría el mando de su propia nave espacial, con la que poder atacar a los nuevo enemigos con los que se enfrentaban. Después de esto, también, le sería permitido sentarse a la derecha del Supremo Señor Shimrra, en la recién recreada Yuuzhan'tar... Eso fue antes de que Elan resultara muerta y Harrar reasignado al Margen Exterior, y lo que tenía que haber sido un ataque sorpresa a los astilleros enemigos de Fondor había finalizado en un fracaso -otro de los supuestos planes infalibles de Nom Anor-, pero que ante su fracaso Nas Choka y Malik Carr se habían visto obligados a aceptar sobre sus espaldas las responsabilidades del fracaso. Y desde entonces, Nas Choka había escalado a Maestro de la Guerra, Harrar a alto sacerdote, y Nom Anor -contra todo pronóstico y la opinión de muchos- a prefecto de Yuuzhan'tar. ¿En cuanto a Malik Carr? ¡Un guardián de cautivos enemigos, despojado de su rango, un mero pasajero en un navío, comandado por un guerrero de quién él había sido una vez superior! "Quiero que una cosa quede clara, Malik Carr," El comandante Bhu Fath estaba soltándole un sermón desde el alto asiento de mando de la nave de guerra 'Pira Sagrada'. "Los prisioneros son nuestra primera prioridad. El Señor Supremo Shimrra los tiene en mucho mayor estima y consideración que cualquier de las reliquias e ídolos que nuestros convoy lleva a Yuuzhan'tar." Permaneciendo de pie firme bajo la luz verde oscura de la cámara de mando, Carr acertó a sumiso y estirado, a pesar del hecho de que hacía sólo unos pocos días antes, más de cincuenta prisioneros a su cargo, habían muerto asfixiados en el agujero de inmolación de Selvaris. Carr estampó sus puños contra sus hombros como saludo. "Lo entiendo, Comandante. Los prisioneros lo primero, por encima de todo." El convoy se componía de trece naves, la mayor parte de ellas pertenecientes a la Brigada de la Paz, pero bajo escolta de cinco naves de guerra Yuuzhan Vong, las más grandes llevaban dos camadas de cazas coralitas cada una. Una circunstancia que hubiera resultado impensable al comienzo de la guerra, era que el convoy no iba acompañado por un yammosk. Peor aún, el navío de Fath estaba unido a una nave de las Brigadas mediante una membrana oqa, para facilitar la transferencia de prisioneros recogidos de Selvaris para la Pira Sagrada. Algunos de los cautivo transportados desde los campamentos de internamientos más distantes de Selvaris, permanecerían a bordo de las naves de la Brigada de la Paz, hasta que el convoy alcanzara Yuuzhan'tar. "¿Comandante?" Carr dijo mientras se preparaba a marcharse, "¿está satisfecho de que los miembros de la Brigada de la Paz tengan un estatus similar en cuestión de prioridades? Habiéndome encontrado con algunos de ellos, yo sugeriría que su única fidelidad es hacia la especie que ellos pasan de contrabando de 42

Yleisa y trafican con ella." Fath soltó un gruñido. Era sumamente alto y musculoso, pero rara vez se concedía importancia a tal tamaño, si no venía acompañada de una fidelidad y dedicación absoluta. "En tiempos como estos, nos obligan a aliarnos con sinvergüenzas y bribones como éstos," dijo con voz cansina. "Y por decreto del Señor Supremo Shimrra que hace nuestras naves tengan que confraternizar. Pero esto no será por mucho tiempo. Otro año, quizás dos, y nosotros seremos reaprovisionados con suficientes guerreros y naves para prescindir del apoyo de las Brigadas de la Paz o de cualquier otro aliado. El Maestro de la Guerra Nas Choka me ha dado su propia palabra." Carr se esforzó por no mostrar la rabia que le consumía por dentro. Él había sido uno de los que habían conducido a Nas Choka al combate, y había permitido una ceremonia de ascensión, que tuvo lugar a bordo del navío bajo su mando. Él se preguntó si Nas Choka se dignaría ahora en fijar su atención sobre él -sobre todo si llegaba a enterarse de la fuga de un prisionero de Selvaris. La simple posibilidad de que ese hecho, pudiera ser algo de la mayor relevancia e importancia para el desarrollo de la presente misión, y por lo tanto la ocultación de dicho incidente, seguramente significaría una condena para Carr, mucho más grave que una degradación. Pero, no, se dijo para si. Él se colgaría un thun alrededor del cuello para acabar con su vida, antes que sufrir una vergüenza aún mayor. Se sacudió para expulsar todas sus preocupaciones. Aún era visible a través de la transparencia de la cámara de mando, la visión del planeta Selvaris detrás suyo. Muy pronto el convoy alcanzaría la aceleración adecuada para la transición al espacio oscuro -el hiperespacio para los Yuuzhan Vong- y la próxima parada no sería hasta llegar a Yuuzhan'tar. Saludando a Fath por última vez, Carr comenzó a retroceder fuera de la cámara. Casi había alcanzado la compuerta de la membrana cuando el operador de comunicaciones de Fath se apartó del grupo de villip que él supervisaba. "¡Comandante, navíos enemigos detectados! En vector de aproximación." Fath se medio levanto de su sillón. "¿Qué?" "Naves de guerra y escuadrones de cazas estelares," el operador informó. Carr se volvió hacia el panel transparente. Una veintena de naves surgían por detrás de la pequeña luna de Selvaris. Por delante del convoy, otro grupo había emergido de lo que el enemigo llamaba hiperespacio. Él casi podía oír los gritos de guerra de los pilotos de los cazas estelares. "¡Una emboscada!" Fath dijo completamente confundido y desconcertado. Un robusto miembro de las Brigadas de la Paz apareció repentinamente en la cámara de mando. "¡Nos dijeron que esta ruta era segura!" ¿Cómo se enteró la Alianza de nuestros planes?" Fath jadeó ante el humano. "¡Est... esto no puede ser!" El hombre soltó un resoplido de desdén y apuntó al panel transparente. "Eche un vistazo, Comandante. ¡A menos que usted haga algo rápidamente, dentro de nada seremos simple polvo espacial!" Fath se incorporó de inmediato, apresurándose a acudir al nicho táctico de la cámara, donde un organizador de revoloteantes bichos llama estaba conformándose para mostrar un despliegue de la batalla. Careciendo de un yammosk que los controlara y coordinara, lo mejor que ellos podían conseguir era una representación de la disposición de los navíos y naves de guerra, pero sin proporcionar información sobre estados y capacidad de armamento o vectores de ataque. Carr, mientras tanto, se tomó unos instantes para calmarse, porque él sabía exactamente lo que estaba ocurriendo. La fuga del prisionero, la ecuación matemática extraída en los interrogatorio al prisionero, que él supuso que debía ser un código... "Comandante Fath," dijo sin pensar, "carga los villips para que se desplieguen y nos den información de nuestro estado. Despliega los dovin basals para que protejan nuestros navíos. Ordena a las naves de la Brigada de la Paz que adopten una formación defensiva mientras nosotros lanzamos los cazas coralitas." Los subalternos de Fath miraron a su comandante en busca de autorización. Fath tragó con fuerza. "Sí, sí, hagan lo que él ha dicho, rápidamente." El humano entrecerró sus ojos, pensativo. "Agradezco a los dioses que alguien saber hacer las cosas por aquí." Carr le lanzó una dura mirada. "Esta es una operación de rescate. Deja de murmurar y vea que el resto de mis prisioneros sean transferidos a la 'Pira Sagrada'. Una vez que la membrana oqa se retraiga, ordene a su gente que vayan a las armas." 43

Sin dejar de sonreías, el oficial de la Brigada de la Paz se golpeó su frente con el borde de sus dedos extendidos. "A sus órdenes, Comandante." Carr se ufano al oír el título honorífico, pero sólo durante un momento; luego se volvió hacia Fath. "¿Está seguro de poder hacerse cargo de esto?" Fath bajó la mirada, lleno de indecisión. "Yo estoy aquí por casualidad, Comandante Supremo. Es a usted al que le correspondería estar aquí al mando." Carr se le acercó lleno de furia. "¡Bhu Fath! ¡El cargo le pertenece a usted a menos que haga algo tan estúpido para que le degraden y le decomisen el cargo!" Fath alzó los ojos y asintió. "Ordena a las naves con prisioneros que vayan inmediatamente al espacio profundo," dijo Carr. "Nosotros no podemos permitirnos el lujo de que permanezcan en la zona de combate y se vean comprometidos." Los ojos de Fath se desorbitaron. "¿Escapar no es deshonroso?" Carr tomó la capa de mando de Fath. "Prioridades, Comandante. El Señor Supremo Shimrra le honrará más por salvaguardas a sus cautivos que por vuestro entusiasmo en entablar batalla." Soltó la capa. "La experiencia le hace a uno saber distinguir, entre sabiduría y temeridad." Fath se giró hacia sus subalternos, y retransmitió la orden. "Ahora lanza los cazas coralitas," Carr le instruyó. Esta vez los subalternos no se molestaron en esperar la autorización. El rostro orgullosamente lleno de cicatrices de Fath, tenía un color ceniciento. "Pero sin un yammosk..." Carr le cortó con un gesto de su mano. "¡Si los pilotos bajo las capuchas cognitivas de los cazas coralitas no saben como enfrentarse al enemigo en estas circunstancias, nunca lo sabrán! Y ellos pagaran por su ignorancia con una muerte deshonrosa." Se señaló a Fath el grupo de villip. "Dígaselo. Remueve sus corazones. ¡Inflama sus almas!" Fath tragó y asintió. "Lo haré. ¿Pero dónde estará usted?" Carr echó su cabeza a un lado. "¿No me ordenó que encargara de los prisioneros?" Fath se irguió en toda su altura. "Lo hice." Carr puso sus manos sobre los amplios hombros de Fath. "Las dificultades ponen a prueba nuestra voluntad. Mantén tu fe en Yun-Yammka. Asciende sobre la tormenta. Pero si la batalla te va arrinconando, ya sabes donde encontrarme." Fath estampó sus puños en los hombros opuestos, para a continuación realizar un gesto de us-hrok-a, señal de gratitud y lealtad. "¡Belek tiu, Comandante Supremo!" Las armas ya estaban relampagueando en el espacio -los cañones láser y lanzadores de torpedos de protones del enemigo-. Carr se giró sobre sus talones y se precipitó hacia la cámara de mando. Este día vería su exoneración o su muerte. ---------El Escuadrón de batalla de los 'Soles Gemelos', formado por Alas-X, emergió de su escondite con los láseres de las puntas de sus alas armados y los estabilizadores colocados en posición de ataque. El convoy de cargueros-contenedores de la Brigadas de la Paz y su escolta de navíos de guerra estaba desplegado en una larga línea que se arrastraba pasada la luna de Selvaris, hasta casi el propio planeta. Sólo algunos de los cargueros portaban retro-baterías de turboláseres y otra tipo de armamento, pero la mayoría eran simples trozos remendados juntos de naves y completamente indefensos. Tres de los navíos Yuuzhan Vong tenían unos morros en punta de lanza, de unos 120 metros de longitud de negro coral rojizo, punteados con lanzadores dovin basal y emplazamiento de armas que escupían plasma. La pareja de navíos más grandes eran porta-aeronaves vivientes de forma ovalada, igualmente bien armados, y portando racimos de cazas coralitas igual que marisco a sus cascos de hueso blanquecino. Bajo el nombre de Sol Gemelo Uno, Jaina Solo volaba en punta por delante de los tres escuadrones bajo su mando. Sus manos enguantadas agarraban el mando de control del Ala-X, activó el comunicador de su 44

casco. "A todos los cazas en vuelo, formen tras sus líderes respectivos y mantengan sus canales de batalla abiertos para recibir posibles instrucciones. ¿Líder Cimitarra, me captas?" "Captado, Gemelo Uno," dijo el Coronel Ijix Harona. "¿Líder Taanad Amarillo, me captas?" Wes Janson respondió. "Fuerte y aclara, Gemelo Uno." Los sensores del Ala-X parpadearon en azul y amarrillo en la pantalla de la cabina del piloto. "Líder Cimitarra, tu escuadrón se encargará del transporte número uno. Líder Taanab, esos cañoneros delanteros son tuyos. Los Soles Gemelos se ocuparan del transporte unido por el cordón umbilical al transporte de la Brigada. El resto de los navíos del convoy serán asignados a los escuadrones de cazas los 'Doce', 'Luna Negra', y "Vanguardia'." Llamados así por Luke Skywalker por el doble sol de Tatooine, su planeta nativo, los 'Soles Gemelos' estaban compuestos de Alas-X T-65A2s y XJ3. Los 'Cimitarras' de Ijix Harona conformados por Alas-A; los 'Luna Negra' eran Ala-E; y los 'Ases de Taanab' -un escuadrón de voluntarios- eran amarillos cazas subluz con rayas negras. 'Los Doce' habían sido formados originalmente por Kyp Durron; el 'Vanguardia', por Jagged Fel y sus camaradas de armas chiss. Los flancos del caza blanco de Jaina aún mostraban leves trazos deteriorados de un voxyn corriendo -bestia modificada biogenéticamente por los Yuuzhan Vong para dar caza a los Jedi- que habían sido añadidas meses antes. Por su derecha volaban cazas estelares y transportes armados que habían surgido del hiperespacio sólo unos momentos antes. Ella cambió a la red de comunicación de mando. "¿Están ahí, Kyp, Coronel Fel, Capitán Saz?" "Afirmativo, Coronel," dijo Saz desde Luna Negra Uno. "Colgado a tu hombro derecho," Kyp Durron contestó. Los soles nova en el fuselaje de su Ala-X estaban tan deteriorados como el voxyn de Sol Gemelo Uno. "Encantada de verte", le envió a través de la Fuerza. Reconociendo el saludo extrasensorial, Jaina sintió a Kyp unido a la Fuerza -nexo que ella compartía con Lowbacca y Alema Rar-. La Wookie y la Twi'lek estaban pilotando Sol Gemelo Cinco y Nueve, respectivamente. El nexo era poderoso, aunque nada igual a la unión doble que Jaina compartía con Jacen, incluso a través de las estrellas. "¿Dónde está el Coronel Jag Fel?" preguntó. "Creía que los chiss iban a participar." "'Vanguardia' se ha quedado atrás en Mon Calamari," Kyp dijo. "Algo grande se está preparando. Te envía un beso," añadió el Maestro Jedi. El recado cogió a Jaina por sorpresa, y su rostro enrojeció súbitamente. El comentario de Kyp no podía haber sido más oportuno. "'Soles Gemelos', 'Cimitarras', y 'Ases Amarillos' manos a la obra," les dijo con firmeza a los recién llegados. "No sea tímido a la hora de pedir ayuda si los cañoneros se inmiscuyen en la lucha, Líder 'Luna Negra'." Saz se rió. "Gracias por el voto de confianza, Coronel." Desde su encastre por detrás de la carlinga, la unidad R2-B3 de Jaina, Cappie, envió un mensaje urgente a la cabina de piloto. Ella estudió la imagen de la pantalla traductora y activó de nuevo su comunicador. "A todos los pilotos, los sensores muestran una intensificación en las emisiones de los motores de hipervelocidad en los cargueros de la Brigada de la Paz." "Captado, Gemelo Uno," dijo Harona. "Ellos están calentando motores para saltar a velocidad luz." Jaina se preparó para acelerar. "No se van a marchar sin nuestro permiso. A todos los cazas, muévanse para interceptarlos y obstruirlos. Objetivos los motores hiperespaciales y los generadores de escudos. Sean muy precisos con sus disparos. Aún no sabemos donde retienen a los prisioneros." Jaina observó como las naves de la Brigada de la Paz rompían la formación, los cargueros en cabeza virando a un lado u otro, y los navíos en mitad del convoy desviándose para ocultarse por detrás de la luna de Selvaris. Los elementos de combate de los 'Doce' de Kyp y los 'Luna Negra' pasaron a su lado a toda velocidad para cortar el paso a las naves enemigas. Jaina tiró hacia atrás de la palanca de mando y ladeó tan brutalmente su aeronave, que si hubiera estado en la atmósfera hubiera significado un violento impacto contra el viento, pero, aquí, con los compensadores inerciales activados, la sensación no fue más allá de un suave planeo. Fogonazos de láser y proyectiles de magma fundido surgieron de las naves de escolta del 45

convoy, avanzo en dirección a las estelas de los cazas estelares que se aproximaban. Dos Ala-X desaparecieron en mitad de bolas de fuego. Los 'Doce' de Kyp X-ala desaparecieron en explosiones globulares. Los 'Doce' de Kyp adoptaron una formación de cuatro tríos en escudo, acelerando al máximo en un intento por dar alcance a los cargueros que huían. Algunas de las naves de la Brigada de la Paz eran más rápidas de lo que aparentaban. Con los impulsores al máximo y los escapes al rojo, se apresuraron en alcanzar el borde del sistema planetario, incluso con los cazas estelares de los 'Lunas Negra' y los 'Cimitarras' pegados a sus colas, arrojando fuego láser sobre sus cascos y barquillas de motores. Pero la persecución estaba mal calculada. "Yo cuento a uno, dos, tres naves de las Brigadas marchándose," dijo Harona mientras los cargueros realizaban el salto al hiperespacio y desaparecían. "¿Debemos perseguirlas?" "Negativo," Jaina dijo rápidamente. Sus órdenes eran rescatar a tantos prisioneros como fuera posible, no la persecución del enemigo hasta el propio Coruscant. "Sólo aseguraos de que ningún otro pueda eludirnos y conseguir escapar." Los 'Doce' de Kyp se arrojaron hacia adelante para asegurarse que ninguno lo consiguiera, lanzando tanto misiles de conmoción y torpedos como resultara necesario para acorralar a los cargueros que huían. Pobremente protegidas con escudos, las muy poco manejables naves se movían pesadamente, incluso una de ellas ya estaba inmovilizada. Los transportes, sin embargo, fueron mucho más rápidos en reaccionar. "¡Naves enemigas fuera!" La voz de Harona retumbó en los auriculares de Jaina. Jaina giró hacia estribor a tiempo de ver a los cazas enemigos dejarse caer de las partes inferiores de sus transportes y formar un enjambre alrededor de los restantes cargueros y de las cañoneras Yuuzhan Vong. Luminiscente trozos rojizos de yorik coral, los cazas enemigos eran ágiles y letales. Su simple visión podría haber provocado que los latidos de su corazón se desbocaran, si no fuera tan conocedora y acostumbrada a las tácticas de combate enemigas. Con todo, sabía por experiencia personal que no debía infravaloras la vitalidad de los cazas coralitas o la firme resolución de sus pilotos. Ella dejó que el subidón de adrenalina siguiera su curso, para luego sumergirse de nuevo en la tranquilidad sensorial de la Fuerza. Lowbacca, Alema, y Kyp captaron de inmediato su impronta. "Vuelo Uno," dijo, "cambiad a curso ecléctico uno-cero-uno. Configurad láseres para fuego 'fuera de fase'. Recordad agarraos a vuestros asideros de seguridad si los dovin basals tiran de vuestros escudos." Lowbacca y Alema contactaron brevemente con ella a través de la Fuerza, mientras se separaban en grupos de combate de cuatro cazas, alterando sus vectores de acercamiento coordinadamente, y comenzaban a acelerar hacia el transporte unido a otra nave. Siguiendo el rastro de las fuerzas de Tsavong Lah en Ebaq 9, y tras casi un año de victorias modestas en el espacio del Remanente, el Conglomerado Cluster, Bakura, y en algún otro lado, la guerra debía haber terminado hace mucho tiempo. Los comandantes de la Alianza Galáctica Sow, Kre'fey, Keyan Farlander, Garm Bel Iblis, y otros estaban seguros de que habían asestado un golpe de muerte a los Yuuzhan Vong, y que los enfrentamientos posteriores deberían limitarse a operaciones de limpieza. Sin embargo, todo el tiempo los moldeadores Yuuzhan Vong habían estado ocupados creando los medios necesarios para restablecer la igualdad, y lentamente habían ido descubriendo los medios para responder y bloquear las armas, en las que la Alianza había conformando su superioridad: fuego láser en ráfagas, bloqueadores de yammosk, señuelos para los dovin basals, bombas sombra, y el resto del arsenal. Luego los Yuuzhan Vong habían ido un paso más lejos, liberando una horda de dovin basals especialmente diseñados para tragarse o incapacitar, las estaciones repetidoras de la HoloNet por toda la galaxia. Mientras la Alianza había intentado valientemente recomponer el sistema de comunicación instantánea -con el recurso de estacionar naves de guerra en el espacio profundo para que hicieran la función de transpondedores-; mundo tras mundo había ido cayendo ante el enemigo, conquistado o rendido sin presentar lucha. Finalmente había estado el desastroso intento por parte de las fuerzas combinadas de la Alianza y el Remanente Imperial de salvar Bilbringi. El título de 'Diosa del Engaño' estaba de nuevo en manos del Señor Supremo Shimrra, y Jaina era solamente 'La Espada' como ella había sido nombrada en Mon Calamari, en la ceremonia de los Caballeros Jedi, que había precedido a la batalla de Ebaq 9. "Haced que cada disparo cuente," dijo. "Reservad torpedos y misiles de conmoción para el transporte." Un cordón umbilical de aspecto orgánico aún seguía uniendo al navío Yuuzhan Vong con el carguero de la Brigada de la Paz. Entre los 'Soles Gemelos' y las naves enganchadas, el espacio local era un blanco rico en cazas coralitas. 46

"Venga haced corred a vuestros cascarones," Jaina ordenó. "Justo por debajo de la línea del convoy." El baile de datos y ruido en las pantallas sensoras del Ala-X creció en intensidad, con la estática del combate mientras fogonazos de sólida luz verdosa surgían de las armas de los cazas estelares. Las singularidades gravitacionales creadas por los cazas coralitas, absorbían la mayoría de los fogonazos, pero unos cuantos haces de luz traspasaron las defensas enemigas y alcanzaron sus blancos. Surgieron explosiones esféricas, enviando masas informes de yorik coral por el espacio en todas direcciones. Al final de la primera pasada, Jaina lanzó a Soles Gemelos Uno a través de un cerrado giro, acelerando, y con sus motores al máximo regresar de vuelta al centro de la lucha. Material supercalentado surgió de los lanzadores -parecidos a bocas de volcanes- de los cazas coralitas, pasando junto a su carlinga igual que meteoros ardientes. Se lanzó por entre una abigarrada agrupación de cazas enemigos, respondiendo a su fuego. Uno de los casas se protegió cuidadosamente de sus disparos cuidadosamente cronometrados, pero por un segundo, logró cogerle fuera de guardia con su fuego firme y constante, logrando destruirle por completo. Ella aceleró al máximo y fue detrás del que escapaba, su compañero de ala, siguiéndola a su lado. El rugoso trozo de coral -usando su dovin basal para protegerse- ascendió, luego hizo un rizo y descendió, lanzando todo lo que tenía contra ellos. Soles Gemelos Tres dio un brusco bandazo hacia abajo, pero no con la suficiente rapidez. El dovin basal del caza hizo tambalearse a los escudos del caza estelar, al mismo tiempo que dos proyectiles fundentes le alcanzaban. Sobrecargados, los deflectores fallaron, y el Ala-X saltó hecho pedazos. Una cosa a la que Jaina no había logrado acostumbrarse era a seguir perdiendo compañeros de escuadrilla. A estas alturas de la guerra, casi cada veterano o veterana disponía de su propio escuadrón, la mayoría de los pilotos asignados a los 'Soles Gemelos' no era mucho mayor que ella misma, y cada muerte la producía un costurón en el alma. La rabia creció en ella, pero sólo unos instantes, antes de diluirse en la Fuerza. Con una calma siniestra, viró y se abalanzó sobre el caza coralita mientras sus defensas orgánicas estaban ocupadas. Dos disparos precisos le dejaron sin protección y un tercero acabó con él. El caza soltó nubes de fluorescente coral vaporizado, para luego desaparecer en una efímera bola de fuego. Alejándose de la esfera de gases ardientes, Jaina se movió en busca de nuevo objetivos. Con el juego nivelado, por cortesía de la nueva aptitud del enemigo por innovarse, los combates aéreos se habían vuelto tan feroces como lo habían sido al comienzo de la guerra, antes de que efectivas contramedidas entraran en juego. Las fuerzas de la Alianza mantenían una ligera ventaja cuando los cazas coralitas debían volar sin la asistencia de un yammosk, pero ahora los pilotos enemigo tenían más control sobre sus propias naves que nunca jamás anteriormente, Pelando lejos del bólido, Jaina rondó para los nuevos blancos. Con el campo jugando nivelado, cortesía de la aptitud del enemigo para la innovación, los compromisos del luchador se habían vuelto tan feroces como ellos habían estado en la salida de la guerra, y no resultaba nada fácil engañarlos o superarles tácticamente. Jaina ignoró los datos de su buscador de objetivos y mira con ayuda computerizada y confió en la Fuerza para guiarla hacia posibles blancos. Los canales de combate estaban inundados de ruidosa chácara propia de un combate espacial. "Nosotros no podemos aclarar un camino para el transporte con todos esos cazas aferrados a los portaaeronaves," Harona estaba reprendiendo al 'Escuadrón Cimitarra'. "Vuelo Tres, tienes que acabar con ese lanzador de plasma dorsal. Vuelo Dos, mira si puedes llevarte lejos a esos cazas." "Lo estamos intentando, Líder Cimitarra, pero ellos no se tragan el anzuelo." "Tomo nota. Entonces tendremos que hacerlos por las malas, y obligarles a luchar." Jaina vio que la misma situación se podía aplicar al porta-aeronaves enganchado. Los cazas coralitas estaban intentando proteger al navío a toda costa -o al menos hasta que pudiera soltarte del carguero de la Brigada de la Paz. Dando un rodeo, Vuelo Dos de los 'Soles Gemelos' logró abrirse paso, y provocar con su fuego unos profundos desgarros en las cresta de yorik coral que protegían los nódulos de mando del dovin basal de la nave orgánica. Jaina hizo que el resto de su escuadrón compactara su rota formación y se lanzara al ataque. Cuando los Alas-X comenzaron a apuntarse derribos, los cazas coralitas reaccionaron dispersándose. Con evidente desdén por las tácticas evasivas, el caza líder enemigo se lanzó sobre Jaina. A continuación todo el enjambre de cazas enemigos avanzó alocadamente, abandonando sus posiciones defensivas. "Gemelo Uno, un cazo por tu ala derecha," Alema la advirtió. "Gracias, Nueve." Jaina giró apartándose de una ráfaga de misiles, viró, y sucedió. Ella y el líder de escuadrilla enemigo se fueron acercando, quedando enfrentado el uno al otro, con sus respectivos 47

compañeros de ala teniendo que retirarse, al estar demasiado ocupados posicionándose y adaptándose a las acciones de sus respectivos líderes, que para abrir fuego con sus armas. El caza enemigo abrió una singularidad directamente delante de Jaina, pero ella acertó a esquivarla justo en el momento crítico dando un violento bandazo. El Ala-X se encabritó, para luego estabilizarse. Jaina apretó el gatillo de sus láseres, inundando de fuego el interior del pozo gravitatorio. El dovin basal se apresuró a absorber la energía, dejando al caza coralita momentáneamente indefenso. Ese pequeño instante, era todo lo que Jaina necesitó. Los láseres de estribor del Ala-X martillearon sin piedad al caza, rajándole por el medio de su zona inferior. Largas llamaradas incandescentes surgieron de la grieta; luego el caza desapareció en medio de un fogonazo deslumbrante. Vuelos Dos y Tres habían acabado sus enfrentamientos con éxitos similares. Toda disciplina táctica había desaparecido, los cazas coralitas se iban alejando del porta-aeronaves en una serie de alocadas maniobras, incluso mientras haces entrecruzados de destrucción se abatían sobre ellos. Más adelante, hacia lo que era la cabeza del convoy, el primero de los porta-aeronaves había quedado inutilizado, con graves daños y perdiendo atmósfera por ambos costados, los 'Doce' de Kyp y los 'Lunas Negras' estaban volando en círculos alrededor de tres naves de la Brigada de la Paz, cuyas torretas de cañones láseres eran ruinas humeantes. Y ahora las cañoneras y transportes de la Alianza estaban en camino hacia la zona de combate, dispuesto a llenarse, hasta reventar si era necesario, de prisioneros liberados. Jaina ordenó a Vuelo Uno y Tres que rodearan al porta-aeronaves que seguía enganchado. Le pidió a Lowbacca que condujera a Vuelo Dos de vuelta al campo de batalla, para que impidiera que cualquier caza enemigo intentar atravesar su línea de defensa. Kyp la llamó. "Acabo de saber que los agentes de la Alianza han saboteado los impulsores hiperespaciales de todos los cargueros, menos de uno. Ahora son nuestros." "Esas son grandes noticias," dijo Jaina. "Aquí va una aún mejor. Tus padres están aquí." Jaina sonrió. "Los he sentido." Sus ojos siguieron una señal parpadeante en la pantalla táctica que únicamente podía corresponder al 'Halcón Milenario'. Se dirigía hacia ella. No había visto a sus padres desde hacía semanas, y únicamente se había enterado el día anterior de que ellos, no sólo habían sido responsables de proporcionar los informes de inteligencia sobre el convoy, sino que también se habían presentado voluntarios para la misión de rescate. No es que eso la sorprendiera lo más mínimo. Ella les envió un saludo a través de la Fuerza. Su madre sabría de quien era. No pasó mucho tiempo antes de que pudiera ver al 'Halcón' con sus propios ojos. Sus padres estaban maniobrando la nave con la misma destreza que si se tratara de un Ala-X o Y, con sus torretas de láseres cuádruples en la parte superior e inferior del casco, despachando a todo desafortunado caza coralita que se interponía en su camino. Una estilizada cañonera de la Alianza, erizada de armas, volaba tras la estela del 'Halcón'. Mientras las dos naves se aproximaban sobre el segundo de los porta-aeronaves enemigo, la cañonera disparó un arpón directamente al morro del carguero de la Brigada de la Paz situado al otro extremo del cordón umbilical orgánico que lo unía con el porta-aeronaves. "Un arpón aturdidor," Sol Gemelos Cuatro dijo. "Una especie de gigantesca jeringa hipodérmica llena con gas nervioso aturdidor. Para cuando nuestra gente suba a bordo, los miembros de las Brigadas estarán fuera de combate." Capítulo 09. Con respiradores transparentes sobre sus rostros y con C-3PO, andando arrastrando los pies detrás de ellos, Han y Leia emergieron de la muelle de atraque del carguero inutilizado, al interior de la bahía de carga situada un poco más adelante. Miraran a donde miraran, miembros de las Brigadas de la Paz de varias especies estaban inconscientes e inmóviles sobre la cubierta o caídos contra los mamparos. La zona de carga estaba ya ocupada con tres escuadras de fuerzas de ataque de la Alianza, cuya nave había arponeado al carguero y además quienes fueron los primeros en abordarla. Las tropas de ataque llevaban trajes entorno-miméticos y cascos negros con estrechas aberturas frontales. Cada uno estaba armado con rifles desintegradores, bandoleras con granadas cegadoras, detonadores térmicos, vibro-dagas de medio metro de longitud, y equipo de supervivencia. Especialistas en despliegues rápidos e infiltración, las tropas de ataque eran relativamente novedosas en esta guerra, y la mayoría de las que habían ocupado la bodega de carga, habían participado en duros 48

entrenamientos de penetración y control -durante meses-, a bordo de naves Yuuzhan Vong capturadas. Han estaba convencido de que otras escuadras ya habían penetrado hasta los rincones más profundos y recónditos de la nave. Tres soldados estaban colocando esposas a los brigadistas inconscientes. Él y Leia apenas sí habían tenido tiempo de hacerse cargo de la situación, cuando una compuerta en el mamparo delantero se abrió, y un klatooiniano entró andando a la bodega. Veinte rifles desintegradores giraron hacia el humanoide de aspecto verdoso y cara rugosa, antes de que él pudiera alzar, tanto como le fue posible, sus manos con garras en gesto de rendición. "Yo soy Hobyo," dijo. Una máscara respiradora colgaba alrededor de su grueso pescuezo. "¡Aquel que ha saboteado la hipervelocidad! ¡Fiesta Sorpresa!" Añadió. "¡Fiesta Sorpresa!" A una señal de un coronel humano todos bajaron las armas. "La próxima vez da primero la contraseña, antes de ocurrírsete entrar a un área asegurada," le espetó. "Tienes suerte, casi consigues que te maten." Hobyo se relajó un tanto. "No encontraran a ningún prisionero a bordo del carguero. Fueron transferidos a la porta-aeronaves Yuuzhan Vong." "¿De que manera?" El coronel demando. El klatooiniano señaló hacia babor. "Esa especie de cordón umbilical esta unida a la bodega de carga adyacente a esta." Dejando a varios soldados atrás para que se ocuparan de los brigadistas que comenzaban a removerse, el coronel condujo al resto hacia el ancho pasadizo que separaba las bodegas. Convencido de lo que iba a hacer resultaba seguro, Han se quitó su respirador y casi se ahoga. "¿Qué demonios, transportan ellos?" preguntó a través de la boca, que se había pegado a la boca. "¿Huevos podridos?" Leia dio una rápida inspiración y se ajustó de nuevo su máscara respiradora. "¿Eso es por el gas-tranquilizante?" Hobyo negó con la cabeza. "El hedor viene del conducto viviente umbilical que los Vong. Los sistema de aire, llevan el hedor a través de toda la nave. Pero te acabas acostumbrando a él." "Habla por ti," dijo Han. Señaló con su barbilla hacia el pasadizo. "¿Viene?" "Tan pronto como proporcione identifique a los miembros de las Brigadas de la Paz." Han asintió, e hizo un gesto a C-3PO. "Vamos, 'Vara dorada'." El androide se hizo el remolón. "¿Señor, no sería mejor si yo permaneciera a bordo del 'Halcón Milenario'?" "Cakhmaim y Meewalh pueden ocuparse de cuidar del 'Halcón'. Además nosotros podríamos necesitar que nos sirvieras de traductor." "¿Traductor? Pero, Capitán Solo, yo estoy muy lejos de hablar fluidamente el Yuuzhan Vong. ¡De hecho, aun estoy intentando comprender el tiempo subjuntivo condicional!" Han puso mala cara. "Tú nunca has tenido problemas a la hora de hacerte entender, Threepio. Ahora vamos." Él y Leia realizaron el recorrido hasta la bodega del lado de babor. Han echó un vistazo a la entrada del túnel umbilical viviente y echar un vistazo a su interior, sólo para llevarse la mano a la boca, medio girarse y apoyar su espalda contra un mamparo de la nave. "Será mejor que no te acerques y mucho menos que le eches un vistazo," le dijo a Leia mientras esta se acercaba. Ella le observó un tanto perpleja. Han tenía los ojos desencajado y agitaba su cabeza de un lado a otro, con evidentes signos de querer vomitar. "¿De qué demonios estás hablando?" ella preguntó. "¿Recuerdas esa vez que en Dantooine cuándo yo pille la gripe Balmorra? Bien, esta cosa..." Él sacudió su pulgar en dirección hacia la entrada del cordón umbilical viviente. "... me figuro que debe tener un aspecto muy similar a lo que yo tenía en esos momentos en el interior de mi nariz." Leia sonrió no muy convencida y le rodeó. "No puede ser que tan mal..." Se quedó helada. "Por qué es un... oqa," dijo C-3PO, de pie a unos pocos pasos de la entrada. "La palabra deriva de de la 49

trompa de un animal segregador Yuuzhan Vong. El suelo es lo que algunas veces se denomina como un manto microbiano. ¡Y el líquido viscoso que gotea del techo, ciertamente sirve de albergue a las bacterias que proyectaron y fabricaron todo el tubo umbilical!" "Te dije que nos sería de utilidad," Han dijo. C-3PO desapareció en el interior del orgánico túnel de unión, chapoteando en el encharcado suelo, su voz resonando húmedamente. "Oh, sí, diminutos arácnidos blancos, similares a aquellos que pueden ser encontrados habitando en aberturas volcánicas..." Han se quedó mirando fijamente a Leia. "¡Yo odio los mantos bacterianos! Quizá haya otra manera de entrar." "Creo que no, Han." Él apretó los labios. "De acuerdo, tu primero. Simplemente, procura no... tocar nada." Cubrieron los cien metros en un tiempo récord, con los ojos mirando directamente hacia adelante y los brazos pegados a sus costados. Para cuando emergieron al interior del porta-aeronaves Yuuzhan Vong, las piernas de Leia estaban mojadas hasta las rodillas de un líquido pestilente. Ellos podían decir el camino por el cual habían ido las tropas de asalto, por los goteantes agujeros que los soldados habían abierto en los membranosos mamparos interiores y en las exclusas en iris. Líquenes bioluminiscentes daban un tristón fulgor verdoso al intrincado y serpenteante juego de pasillos interiores de la nave. De las paredes latientes rezumaban fluidos y colgaban hebras de tejido conjuntivo, ahí donde los pasadizos habían sido rajados. El aire era rico en oxígeno, pero un tanto picante. Pasaron a través de una membrana desgarrada, entrando a una bodega espaciosa, cuya cubierta de yorik coral, podría haber pasado perfectamente por ferrocreto rosado. Leia encendió su espada láser. De la parte delantera de la nave llegaban sonidos de combate y gritos ahogados, fuego de desintegradores y el sordo golpeo de bastones vivientes. "Supongo que el cama-tranquilizante no funciona con los Yuuzhan Vong," Leia dijo. "Sí, eso no es nada bueno." Corrieron hacia donde se oían los ruidos de combate, al girar una esquina para ver aliados y enemigos caídos, manchas de rojo y negro en el suelo, absorbidas por un grupo de criaturas con aspecto de lengua que estaban alimentándose de la sangre derramada. Han disparó desde la cadera, derribando a un guerrero Yuuzhan Vong con una con una daga coufee en cada mano. Con una estocada descendente, Leia cortó por debajo las piernas a otro, que se había lanzado sobre ella. Con las manos apretándose la cabeza, C-3PO emitía una letanía de penosas exclamaciones y lamentos. Ellos siguieron a las tropas de ataque en su avance. Los soldados mantenían sus desintegradores a máximo poder, haciendo un barrido con ellos de un lado a otro. Avanzaban en escuadrones de asalto, intercambiando señales los unos con los otros, aplastando bastones vivientes con ráfagas continuas, o concentrando fuego de sus desintegradores en los puntos débiles de las armaduras de cangrejo vonduum, chamuscando a continuación la carne expuesta de debajo. Con o sin armas, con o sin sus armaduras de artrópodos vivientes, los guerreros enemigos continuaron atacando, eligiendo siempre la muerte a la rendición, donde se diera esta opción. Caminando por encima de los cuerpos yacientes, Han, Leia, y una escuadra de tropas alcanzaron otra intersección. El líder de la escuadra estaba intentando decidir que camino tomar, cuando Hobyo finalmente les alcanzó. "Los prisioneros están en la cubierta superior, en una bodega a popa de la cámara de mando." El Klatooinian se adentró en la intersección y señaló. "Por aquí." Un pasillo ligeramente inclinado ascendía hacia la cubierta de la cámara de mando. En la parte superior de la cuesta dos miembros de las tropas de ataque tenían bajo custodia a un miembro de la Brigada de la Paz. Un fuerte olor de especia brillestrim emanaba del uniforme del humano. "Él dice que la mayoría de los guerreros abordaron los cazas coralitas cuando nosotros atacamos," reportó el más alto de los soldados. "Los únicos que han quedado a bordo son funcionarios." El Brigadista les guió el resto del camino hacia la bodega. Allí, atrapados juntos dentro de una red pegajosa, estaban sentados tres Yuuzhan Vong. Uno llevaba una capa de mando, colgando de los implantes óseos en la parte superior de sus hombros. Las tropas de ataque del coronel los rodeaban., observándoles orgullosamente, con las manos plantadas en las caderas y los pulgares del revés. 50

"Cogimos a estos tres por sorpresa, atrapándolos antes siquiera, que supieran que les había golpeado." Al otro lado de la bodega, cincuenta o más prisioneros de la Alianza de varias especies estaban aprisionados en la cubierta en una especie de piscina de gelatina blorash. "¡Han! ¡Leia!" uno de ellos les llamó. El que hablaba era un humano obeso, de rasgos agradables, sin ninguna marca especial y una poblada barba canosa. "Judder Page," Han dijo, sonriendo mientras se aproximaba. Inspeccionó otros rostros entre el gentío. "Y Pash." Cracken asintió con la cabeza, en gesto de saludo. "Rescatado por celebridades. Me siento enormemente humillado." Leia echó un vistazo a la gelatina de blorash y plegó sus brazos sobre su pecho. "Nosotros aún no hemos salido de esta." Han se acuchilló delante del Capitán Page. "Si hubiéramos sabido que estabas en Selvaris, no nos habríamos ido sin usted." Page agitó su cabeza, en gesto de contrariedad. "¿Estabais en Selvaris?" "Nosotros recogimos a uno de tus prófugos," Han le explicó. "un Jenet." "Garban-Thorsh," Cracken dijo con un obvio alivio por su parte. "¿Cómo crees que nos enteramos de lo del convoy?" "Gracias a la Fuerza," Page masculló. "Wedge le envía sus saludos," dijo Han. "Dice que siente lo de Bilbringi, y más aún que el rescate le llevara tanto tiempo realizarlo." Page mostró una sonrisa. "Le daré un beso, en cuanto le vea." "Yo tendría cuidado con eso," Han dijo. "Él podría simplemente devolverlo a los Yuuzhan Vong." Leia estudió la gelatina blorash. "Necesitamos sacarlos de esto." Hobyo empujó hacia adelante, al robusto miembros de la Brigada de la Paz. "Él sabe como actúa esta sustancia." Los ojos del hombre con fragancia a especias y ojos nublados fueron hacia los oficiales Yuuzhan Vong y desorbitaron llenos de miedo. "Tendrán que matarme, si les ayudo, serán ellos lo que me matarán." Leia fue hacia él. "Nosotros le haremos una oferta mejor. Le llevaremos con nosotros. Se le someterá a juicio, pagará un tiempo de cárcel por sus crímenes de guerra, será rehabilitado, y liberado, digamos después de unos veinte años. Por otro lado nosotros podríamos dejarle aquí, y les haremos creer a los Yuuzhan Vong que fue usted quién nos suministró la información sobre el convoy. Quizá incluso se le lleven con ellos. Pero le va a resultar mucho más difícil conseguir brillestim en Coruscant que en una prisión de la Alianza Galáctica. Y ya sabes cuan insoportable puede ser el síndrome de abstinencia." El humano tragó, y recuperó la voz. "Vale." Señaló con la cabeza hacia la piscina de blorash. "Arsensalts." Han se acercó andando a Leia. "Tus trucos mentales son mucho más sutiles que los de tu hermano." Leia sonrió. "Yo le gano en astucia." "No tienes que decírmelo." Las tropas de asalto rebuscaron en sus cinturones de avituallamiento, rompiendo cápsulas de arsensalts, y comenzaron a rociarlas sobre la piscina. Cuando Han y Leia liberaron de un tirón al Capitán Page de la masa licuada, éste se dirigió directamente hacia los Yuuzhan Vong aprisionados en la red y se agachó justo delante del que tenía el pelo más largo. "¿Algo que quieras decirle a ese en concreto?" Han preguntó interesado. "Puedes utilizar a nuestro androide, es capaz de hablar fluidamente con los enemigos." C-3PO protestaron. "Capitán Solo, yo..." "No es necesario, Han," Page le interrumpió. "Malik Carr habla con fluidez el básico. Él era el comandante del campo de Selvaris. Tenía la curiosa afición de arrojar prisioneros y androides a pozos de 51

inmolación." Han le alargó su desintegrador a Page. "Nadie aquí te reprochará absolutamente nada." Page negó con la cabeza. "Yo sé cuan importante éramos nosotros para Shimrra, y Malik Carr se va a presentar en Coruscant con las manos vacías." Sonrió con suficiencia. "Él va recibir una dosis de su propia medicina, a menos claro, que él se deshonre, matándose por su propia mano." Un auxiliar de las tropas de ataque entró apresuradamente en la bodega. "Refuerzos enemigos están saliendo del hiperespacio. ¡Tenemos que apresurarnos!" El coronel pareció confundido. "¿Tan pronto?" "Los Vong deben haber realizar una llamada de emergencia, señor." "¿Han atracado los transportes?" "Uno o dos." Han se adelantó. "Nosotros podemos alojar a unos ochenta mas o menos a bordo del 'Halcón." Miró al coronel. "¿Puede ocuparse del resto?" "Tendremos que hacerlo." "Capitán Page," Malik Carr convocó. "Yo viviré para verle en una pira de sacrificio antes de que Yuuzhan'tar completo un cuarto de órbita alrededor de su estrella." Page se le acercó una vez más. "En el hipotético caso de que nosotros nos encontremos de nuevo, retenga este pensamiento en ese retorcido cerebro suyo: cincuenta de mi gente murieron por su culpa, y la próxima vez yo no seré tan caritativo con usted como lo fui aquí." ---------En un baile enloquecido, Jaina circunvalo el varado porta-aeronaves Yuuzhan Vong, batiéndose con cazas coralitas en cada zambullida y cruce. Los papeles se habían invertido. Ahora los escuadrones de cazas estelares eran los defensores y los cazas enemigos los agresores, lanzándose en oleadas para acosar y entablar combate a la menor oportunidad que se les presentaba. Los 'Cimitarras' de Harona y los 'Ases Amarillos' de Wes Janson estaban igualmente desplegados alrededor del primero de los porta-aeronaves. Con varios de los cargueros de la Brigada de la Paz incapacitados por las cañoneras de la Alianza, Los 'Luna Negra' y los 'Doce' estaban ahora volando, como escolta para los transporte de rescate. El 'Halcón Milenario' había seguido a una cañonera de las tropas de asalto al interior de la bahía de atraque del carguero enganchado a la segunda de las porta-aeronaves, pero casi había pasado una hora y ninguna nave había surgido de su interior. Un transporte estaba a punto de atracar, pero se había detenido de repente, provocando un vago sentido de inquietud en Jaina. Ella expandió su mente en busca de su madre, pero todo lo que pudo percibir a cambio fue apresuramiento y una profunda preocupación. En conversaciones con veteranos de guerras prolongadas, y estos le habían contado a Jaina de que tuviera en cuenta de que la fase final de un conflicto era siempre la peor. Más trastornadora que el periodo inicial de sorpresa y caos, y más desalentador que los periodos intermedios, después de que los muertos hubieran comenzado a amontonarse y como si pareciera que la matanza fuera a continuar para siempre. Pero la etapa final era la más peligrosa -un periodo de alianzas improbables y cambios de rumbo inesperados, algunos debidos a unos excesos de confianza, otros surgidos del miedo y de la desesperación. Jaina no había prestado mucha atención a nada de esto, excepto durante los periodos de calma entre batalla y batalla, cuando sus pensamientos buscaban escaparse del tablero de explosiones ardientes y naves averiadas. Al igual que los mynock volaban, Bilbringi era casi un vecino de Selvaris, y la reciente batalla allí, casi había sido un ejemplo emblemático de extraños emparejamientos y cambios de tendencia de los que Jaina había sido advertida que tenía que esperar que se produjeran. La operación había sido la primera desde Esfandia que combinaba tropas de la Alianza e Imperiales, y además la desactivación de la HoloNet había sido uno de las mayores sorpresas de toda la guerra. Ahora, con Luke, Mara, Jacen, y otros Jedi incomunicados, ella estaba esperando cual sería la siguiente patada en el trasero que iban a recibir las fuerzas de la Alianza. Volvió a pensar en sus padres, y retornó su mirada de nuevo hacia la bahía de carga del carguero. 52

Todavía no había ninguna señal del 'Halcón'. Ella estaba a punto de comunicar con control de mando para pedir una actualización de datos cuando la pantalla táctica del Ala-X cobró vida con parpadeantes señales enemigas. "¡Atentos!" dijo por el canal de combate. "Naves enemigas surgiendo del hiperespacio." Eso era el por qué se había detenido los transportes, Jaina se dijo para si. Todos habían estado esperando que los refuerzos se presentaran, pero no tan pronto. Ella esperó a las identificaciones en la pantalla de datos de lo que los sensores habían detectado. "Parecen cazas coralitas," Harona dijo. "Aproximándose por la cara oculta de Selvaris. Captó tres formaciones triangulares de seis cazas cada una." Jaina agitó pesarosamente su cabeza. Los cazas coralitas carecían de la habilidad para viajar, por si solos, por el hiperespacio. "Líder Cimitarra, eso no puede ser cierto." "Sol Gemelo Uno," Wes Janson dijo. "Estas señales no concuerdan con nada del registro de batalla." "Taanab Uno, mis instrumentos lo confirman," Jaina comunicó. "Nosotros tendremos contacto visual en unos pocos segundos..." Lo que los escáners de largo alcance mostraron, la hizo erguirse en el asiento ergonómico de su Ala-X. Los cazas -si definitivamente era eso lo que eran- estaban compuestos de tres triángulos de yorik coral, unidos por el vértice de la base. Los dos triángulos principales mostraban dos carlingas -como de mica transparente-, mientras el tercero y más grande llameando por su parte posterior y lucía una larga cola curvada hacia arriba, quizás para aumentar la potencia de impulsión del dovin basal, el cual en los cazas coralitas se localizaba frecuentemente en su morro. De los segmentos delanteros del fuselaje surgían seis patas, tres pares a cada lado, veteadas de azul y dotadas en su punta con aberturas lanzadoras de misiles de plasma. Soles Gemelos Tres soltó un silbido de sorpresa. "Esas cosas parecen reptiles-aguijón de Azuran." ¡Más parecidos a voxyn! Jaina pensó. "Cerrad filas y formad junto a mí," ella dijo con rapidez. "Cualquier corto de poder de fuego al centro. Pegaos a vuestro compañeros de ala, hasta que nosotros veamos lo que esas cosas son capaces de hacer." "El enemigo está rompiendo la formación," Harona anunció. "¡Aquí vienen!" Las formaciones de enmarañados cazas se lanzó hacia adelante a una velocidad increíble, sus sextetos de lanzadores arrojaron plasma en chorros continuos. Deliberadamente, Jaina se interpuso en la trayectoria de un proyectil y de inmediato se arrepintió de ello. Cappie aulló alarmado, y los escudos del Ala-X cayeron al 50 %. Ella pegó un bandazo para alejarse del segundo y tercer proyectil, dando tiempo a los escudos para que se recargaran. "A todos los pilotos, manteneos a una distancia prudencial de esas cosas. ¡Ellos golpean muy duro!" La advertencia no fue lo suficientemente rápida. La batalla ya se había convertido en un frenético intercambio de exclamaciones. "¡Gemelo Seis y Siete han caído!" "¡Cimitarra informa de cuatro pérdidas!" "¡Taanab Diez, elévate! ¡Desvía energía a tus escudos!" Jaina miró por encima de su hombro derecho y vio a Sol Gemelo Dos apartándose de la formación, aparentemente volando sin control. Esto no puede estar pasando, ella pensó. "Esos reptiles-picadores han penetrado a través de nuestras líneas, dijo Sol Gemelo Seis. "Van directamente a por los transportes." Jaina tiró con fuerza de la palanca de mando, ascendiendo de vuelta hacia uno de los transporte a impulso máximo. "'Soles Gemelos, deshaceos del enemigo y reagrupaos. ¡Formación Pantalla a mi orden!" Ella emitió la orden, y los restantes cazas estelares se reagruparon en formación una vez más. Persiguiendo a los cazas coralitas que los habían destrozado, siguiéndoles a través de continuas descargas de fuego incandescente. "'Cimitarra' está requiriendo fuego de apoyo a 'Transporte Uno'." "Los cazas enemigos están adoptando posiciones alrededor de nuestros transportes. No podemos disparar sin arriesgarnos a daños colaterales." "¡A todos los pilotos, las armas de 'Transporte Uno' están activas! Repito..." El resto de las palabras de Cimitarra Tres fueron cortadas por un grito agonizante. Jaina se lanzó sin dudarlo al combate, con su pulgar presionando el gatillo, sólo para observar como los fogonazos de su 53

fuego en ráfagas desaparecía en el interior de las bocas bostezantes de las enormes anomalías gravitacionales, perfectamente conformadas por los dovin basals de los cazas enemigos. ¿Era el convoy una artimaña hábilmente diseñada? se preguntó para si. ¿Desinformación para atraer a la Alianza a una trampa? Pero eso no podía ser. En ese caso, los Yuuzhan Vong habrían traído naves principales y un navío con yammosk. Incluso habrían lanzado su ataque antes de que los prisioneros hubieran sido rescatados y transferidos a los transportes -Lowbacca soltó un gruñido de advertencia-. Cuatro proyectiles llameantes tenían grabado el nombre de Jaina en ellos. Ella se escabulló con éxito por entre los tres primeros, pero el cuarto alcanzó al estabilizador de babor, enviando al Ala-X en una violenta y descontrolada espiral. Ella se calmó, recuperó el control, logrando salir de la espiral, justo a tiempo de ver a un transporte explotar, directamente delante suyo. Una súbita sensación de angustia, la atontó durante unos instantes; luego se desvió de la nube de fragmentos y fue en busca del caza culpable. Kyp y Alema Rar la enviaron una súbita señal de alarma a través de la Fuerza. Ella hizo girar su Ala-X sobre su cola. El 'Halcón' había despegado de la bahía de atraque del carguero y se lanzaba a toda velocidad en busca de espacio libre, una cañonera de la Alianza Galáctica iba justo detrás. Girando, para liberarse de cualquier enfrentamiento, cuatro cazas enemigos convergieron sobre el 'Halcón'. Jaina intentó establecer contacto con sus padres, pero el canal de combate estaba lleno de estática, imposibilitando la comunicación. ¡Mamá! El 'Halcón' era sacudido por misiles incandescentes que sus padres no había visto llegar o habían sido incapaces de eludir. Mediante una proyección mental, Jaina pudo ver -o más bien imaginarse- a Han conduciendo la nave a través de un variado repertorio de maniobras evasivas. Y a pesar de ello, los pilotos enemigos de los cazas reptiles-aguijón -como así los habían denominado los pilotos de la Alianzaestaban anticipándose claramente a cada uno de los movimientos del 'Halcón'. Jaina, Alema, y Gemelo Once y Doce volaron al rescate del carguero, Junta Once y Doce volaron al rescate del fletador y cañoneando al enemigo por detrás, pero los cazas Yuuzhan Vong rehusaron a se distraídos de su blanco. En un momento de rabia, Jaina bajó la guardia, y recibió un impacto por su banda de estribor. Sin poder hacer nada, ella observo a Gemelo Once y Doce romperse en mil pedazos. El enemigo se estaba dando un festín de muerte. "¡A todos los cazas, lanzad torpedos de protones!" Relampagueantes orbes de energía avanzaron en línea recta y desaparecieron. Las singularidades gravitacionales de los cazas 'reptiles-aguijón' eran capaces de absorber cuatro veces más de lo que un caza normal era capaz de manejar. Jaina se encogió con cada misil de magma que golpeaba al 'Halcón'. Los escudos del carguero aguantaban, pero el 'Halcón' estaba siendo -literalmente- sacudido dentro de ellos. Tres cazas aceleraron, determinados a dar caza a su presa. Los láseres cuádruples del 'Halcón' arrojaban fuego en todas direcciones, el viejo carguero se ladeó por su costado de estribor, sólo para recibir un impacto devastador en su barriga. Uno de los cazas sufrió un impacto en un costado y se desvió hacia una de las naves de la Brigada de la Paz, sufriendo un desgarradura en su casco, y lanzando a la nave en una espiral descontrolada. El Halcón y la cañonera casi habían llegado a espacio libre, para poder saltar al hiperespacio. Jaina se imaginó, a si misma, en la carlinga, pulsando interruptores y botones, empujando el mando de salto al hiperespacio. La algunas veces inestable computadora de navegación estaría realizando la cuenta atrás, antes de que la nave pudiera realizar el salto a la velocidad de la luz... Dé prisa, se dijo para si. ¡Dé prisa! ---------La detonación casi arrojó a Leia fuera del arnés de su asiento. Las manos de Han tenían los nudillos blancos de la presión que ejercía sobre la palanca de mando. Cinchados en los asientos del respaldo alto de la parte posterior de la cabina de pilotaje, Cracken y Page extendieron sus brazos para mantenerse erguidos. Los otros oficiales rescatados se amontonaban en la cabina delantera y por dondequiera que les había sido posible encontrar un hueco libre. "¿Cuántos impactos más como este puede soportar el 'Halcón'?" Page preguntó. "Tanto como sea necesario," Han gruñó, sin especificar. Leia creyó detectar cierto tono de incertidumbre bajo la fanfarronada. Han se ajustó el micrófono de su auricular. "¡Cakhmaim, Meewalh, no bajen el ritmo de fuego de sus armas! ¡No me importa si ellas se recalientan! ¡Ahora mismo son la única cosas que mantiene a esos cazas lejos de nosotros!" 54

Han puso al 'Halcón' de perfil para eludir a un trío de naves enemigas, logrando escapar con solamente un impacto que sacudió e hizo crujir la sección media del carguero. Dos estelas centelleantes pasaron más allá de la pantalla visora, y que correspondían a dos de los nuevos cazas coralitas, con pilotaje dual. A Han se le aflojó ligeramente la mandíbula y miró por encima de su hombro hacia Cracken. "¿Pash, que clase de cazas son esas cosas? Nunca he visto algo parecido a ellos. ¿Has visto tú, algún tipo parecido a ellos?" Cracken negó con la cabeza. "Nunca es demasiado tarde para una sorpresa en el juego, ¿no es así?" Page dijo. Han contuvo la respiración. "Supongo que no." Llegó el siseante informe de una explosión, que había alcanzado la cabina de pilotaje por popa. "Eso no sonaba nada bien," dijo Leia. Los ojos de Han se fijaron en las pantallas de datos, luego se desencajaron un tanto. "Es peor de lo que parecía. Pero nosotros aún no estamos acabados." Él se estiró para alcanzar unos interruptores basculantes, reasignando más energía a los escudos posteriores. "¿Seremos capaces de saltar a velocidad luz?" Cracken preguntó. "Mientras yo mantengo un hálito de vida dentro de mi, si." En la distancia, impactado por un caza enemigo, un carguero de la Brigada de la Paz se resquebrajó, eructando fuego, atmósfera y un torbellino de restos. Han golpeó la consola con su puño. "Buen disparo, Cakhmaim". Él hizo una pausa, luego dijo, "De acuerdo, de acuerdo, el derribo es tuyo, Meewalh." Él pivotó sobre el eje de su sillón, y sonrió con malicia. "Ellos creen que esto es algún tipo de conc..." La cabina de pilotaje se volvió de un blanco deslumbrante. Las palabras de Han se del piloto se puso deslumbrante blanco. Las palabras de Han se quedaron en nada, y el tiempo pareció ralentizarse durante unos interminables segundos. Luego la siguió una segunda explosión de intensa luz. Una oleada de crujidos y alarmas alcanzaron la cabina de pilotaje, llegando a través de la compuerta deslizante, y las orejas de Leia amenazaron con estallar. C-3PO emitió un sonoro lamento, desde algún lugar a popa. "Los escudos han caído al cuarenta por ciento," ella dijo, cuando le fue posible. Han apenas si podía oírla. Extendiendo su brazo por encima de su hombro derecho, su mano sabía con absoluta precisión a donde debía ir, igual que la de un músico ante un teclado. Terminado cualquiera que fueran los ajuste que había realizado, mostró una sonrisa. Leia le oyó mascullar:"Vamos, pequeño, mantente entero sólo veinte segundos más..." Él la pilló observándole. "No te preocupes." Ella se encogió de hombros. "¿Quién está preocupada?" El 'Halcón' recibió un impacto aún peor que los anteriores. Un chisporroteó de energía azulada bailó sobre la computadora de navegación. Un único reguero de sudor surgió desde una de las entradas del pelo de Han para ir resbalando, hasta alcanzar su prieta mandíbula. Leia puso de frente, mirando fijamente hacia adelante. "Ahora si estoy preocupada." Sin mirarla, Han continuó con la cuenta descendente. "Diez, nueve, ocho..." "... siete, seis, cinco, cuatro..." ---------Tres estaba en la punta de la lengua de Jaina cuando el 'Halcón' fue golpeado violentamente por detrás, la fuerza de los impactos de los proyectiles enemigos, prácticamente pareció lanzar al carguero hacia adelante. Los conductos de iones fallaron por un instante y saltaron trozos de la popa, uno de los cuales pasó rozando el morro del Ala-X de Jaina. La angustia de su madre era palpable. A continuación el 'Halcón' desapareció, propulsado al hiperespacio, pero con cuatro cazas enemigos siguiendo su estela. Como los Yuuzhan Vong habían demostrado por primera vez en la base Eclipse, años antes, ellos eran capaces de rastrear naves a través del hiperespacio mediante el uso de un hongo auto-calorífico, resistente al vacío que captaba las partículas de taquiones que una nave emitía en el tránsito a una velocidad mayor que la de la luz. "¿A todos los pilotos, consiguió alguno un rumbo del 'Halcón'?" 55

"Negativo, Gemelo Uno," llegó un coro de respuestas. El punto de reunión de la operación militar era Mon Calamari. Pero Jaina sabía que el salto a velocidadluz del 'Halcón' había sido a la desesperada, y dudaba de que la computadora de navegación hubiera tenido el tiempo suficiente para trazar un trayectoria correcta. Había miles, quizás decenas de miles de posibles puntos de salida del hiperespacio entre Selvaris y Mon Calamari. Una sensación de aprehensión retardó su respuesta, incluso mientras sus pensamientos continuaban discurriendo. "'Soles Gemelos', retírense para proteger a los transportes," dijo, una vez que consiguió recuperar el autocontrol. "Nosotros tenemos que llevarlos de vuelta a casa." Capítulo 10. En fila de a uno, Luke, Mara, Corran, Jacen, y Saba siguieron a Danni Quee en su descenso por el interior del cañón, donde esperaban encontrar al sacerdote Yuuzhan Vong, Harrar. Con los emparrados que aseguraban las plataformas-grúa completamente enredadas y por lo tanto inutilizadas, ellos siguieron un tortuoso recorrido de rampas y escalas. La lluvia seguía cayendo formando sucesivas cortinas de agua, y los Jedi mantenían sus cabezas gachas y las capuchas de sus empapadas capas levantadas. Por debajo, parcialmente oculto bajo un revuelto manto de niebla, el rió rugía embravecido. Estaban cruzando el segundo nivel cuando Danni se paró y señaló hacia un pequeño habitáculo en el risco, donde la luz fluctuaba a través de las bastas aberturas que hacían las funciones de ventanas. "Estaba desocupada, por lo que nosotros no nos molestamos en pedir permiso para usarla," dijo, lo bastante alto para poder ser oída por todos. Estaban a unos veinte metros de la vivienda cuando un grupo de ocho varones ferroanos surgieron en medio de la oscuridad de una caverna natural para interceptarlos. Los humanoides delgados de pálida piel azulada, no eran autóctonos de Zonoma Sekot pero habían sido traídos al mundo viviente hace generaciones remotas. Sus sencillos pantalones y camisas se adherían a sus cuerpos, y el agua corría por sus caras enfurecidas. En la mano izquierda de su evidente líder, Senshi, sostenía un palo resplandeciente que emitía una esfera de luz brumosa alrededor de ellos. "Ustedes capturaron a un Yuuzhan Vong," dijo, nubes de vaho, acompañaron a sus palabras. Luke meneó la cabeza. "Fue encontrado herido, se le trajo hasta aquí para curarlo." "No fue herido por ninguno de nosotros," Senshi dijo. "Aunque se merece cualquier tipo de herida que haya sufrido, tanto él como los otros que provocaron todos estos hechos." Poco después de la primera llegada de Luke y los otros Jedi a Zonama Sekot, Senshi -aspuciado por Sekot- había llevado a cabo un secuestro fingido de Danni Quee, como un medio de probar a los Jedi. Granjero de profesión, tenía los ojos con motas doradas y su pelo casi rapado al cero se había ido poniendo de un azul oscuro con la edad. Habiendo perdido a varios familiares y amigos durante los Cruces por el espacio conocido, mostraba cierta ambivalencia ante la decisión de Sekot de regresar. "Aún no sabemos quién o qué ha sido el responsable," dijo Luke. "Estamos esperando a que el Yuuzhan Vong nos lo explicará." Avanzó un paso, pero ninguno del grupo se movió. "Podría echarnos a un lado con simple pensamiento," Senshi dijo. "Pero no lo hará, si eres un verdadero sirviente de la Fuerza." Luke se bajó la capucha y le miró fijamente. "Y si tú sirves a la Fuerza, nos dejarás pasar." El ferroano señaló hacía el habitáculo en el risco. "Como enemigo de Zonama Sekot, el Yuuzhan Vong debe ser tratado según nuestras costumbres." "¿Tratado cómo?" Luke preguntó con gran calma. "¿Acaso torturarle o matarle hará que Zonama Sekot regrese a Mobus? ¿Te has preguntado como podría reaccionar Sekot si os tomáis la justicia por vuestras propias manos?" "Echa una mirada a tu alrededor, Jedi." dijo otro ferroano. "¿Has tenido algún testimonio de Zonoma? Ninguno de nosotros lo ha tenido. Por lo que nosotros sabemos, Sekot podría estar inconsciente o algo peor." Luke consideró mencionarle la visita espectral de Jabitha al habitáculo de él y Mara, pero decidió que Sekot debía tener tan bien alguna buena razón, para no aparecer ante los ferroanos y tranquilizarlos. "Dénos la oportunidad de poder hablar con el Yuuzhan Vong antes de que ustedes decidan la acción a seguir," dijo después de un momento. 56

Los ferroanos sopesaron la propuesta de Luke. "Sólo si uno de nosotros está presente," Senshi respondió por todos ellos. "¿Cuál de ustedes?" Luke preguntó, mirándolos a todos. Un hombre joven de pelo blanquecino dio un paso adelante. "Yo iré. Me llamo Maydh." Luke asintió. "Entonces todo aclarado." Los ferroanos se separaron en dos grupos, dejando libre, a los Jedi, el acceso al habitáculo del risco. Luke y resto entrado a la viviente, librándose de la lluvia, para encontrarse a Harrar sentando en el suelo justo al hogar, con sus largas piernas estiradas delante suyo. Su cara y cuerpo presentaban marcas de golpes, y sus dientes frontales estaban rotos. Tekli esta de pie en un costado, atendiendo sus lesiones. Parecida a un roedor, aunque bípedo, la chanda-fan parecía mucho más pequeña de lo que era realmente, al estar junto a su alto y vendado paciente. De cada una de las manos del sacerdote habían desaparecido un par de dedos, aunque su ausencia, al parecer no tenía nada que ver con las lesiones que él había sufrido en Zonama Sekot. Grueso como una crin, su lustro pelo negro caía sobre sus hombros cubiertos de tatuajes. Tahiri Veila, cuya propia frente portaba restos de marcas Yuuzhan Vong, estaba conversando tranquilamente con él en Yuuzhan Vong. Danni le había asegurado a Luke que Harrar estaba desarmado. Tahiri estaba a punto de presentar a Luke y los otros cuando Harrar la detuvo con un movimiento de su mano. "Yo les hablaré en su idioma." Sus ojos de mirada lánguida, se fijaron brevemente sobre Tahiri. "Aunque pueda que de vez en cuando, solicite su parecer para clarificar algún concepto." Su mirada volvió a los Jedi, parándose brevemente en cada uno de ellos. Luke contempló al sacerdote durante un largo rato, luego dijo, "Yo soy Luke Skywalker. Este es mi mujer, Mara." Los ojos de Harrar se iluminaron, en gesto de tácito reconocimiento de tales nombres. "El Maestro Jeedai. Y aquella que cayó víctima de las esporas coomb," añadió, refiriéndose a Mara, quién únicamente había logrado curarse de la enfermedad con el nacimiento de su hijo Ben. Luke prosiguió. "Usted ya se había encontrado con Tahiri y Corran, y, ahora, con Tekli y Danni". Señaló a su derecha. "Eso nos deja únicamente a Saba, Jacen, y Maydh -cuyo mundo, obviamente usted vino a destruir-." "Jacen Solo," Harrar dijo, con un tono que se podría haber interpretado como de temor. "Yo le vengo observando de lejos, joven Jeedai, figurada y literalmente." Luke recogió sus manos dentro de las mangas de su capa y se sentó enfrente de Harrar sobre un taburete de patas cortas. "Usted parecer saber más de nosotros, de lo que nosotros sabemos de usted. Quizás esté dispuesto a corregir ese hecho." "Quizás." El resto de los Jedi y Maydh se sentaron, formando una especie de semicírculo. "Les dijo a Corran y Tahiri que usted, Nem Yim y el Profeta estaban nada más que buscando respuestas de Zonama Sekot." Harrar asintió. "Nosotros nos ocultamos entre sí, que cada uno de nosotros tenía su propia misión." Hizo una breve pausa. "Nen Yim era una moldeadora -durante un tiempo fue la aprendiz de Mezhan Kwaad, que intentó reconvertir a Tahiri en uno de los nuestros, en el mundo que ustedes conoces como Yavin Cuatro. Shimrra le había encomendado a Nen Yim que analizara una nave orgánica que estaba creciendo aquí, en Zonoma Sekot. Al hacer esos estudios, ella hizo un descubrimiento notable, por el cual al parecer había muchos nexos de unión entre este mundo con el de los Yuuzhan Vong. Ella vino aquí buscando poder verificar sus teorías. "En cuanto a Yu'shaa, el Profeta, bien, su razón alegada para acompañarnos era determinar si Zonama Sekot podría ser de algún uso, al movimiento herético que él ayudó a organizar entre los 'Avergonzados' en Yuuzhan'tar." "¿Y su razón?" Mara preguntó. "Inicialmente muy poco nobles," Harrar dijo. "Sospechaba que Nen Yim también era un hereje -a pesar de ser de una orden diferente-. Además sospechaba que Shimrra era conocedor de sus práctica poco 57

ortodoxas, lo cual hacía, que él, también fuera un hereje. Finalmente, estaba interesado en desenmascarar a Yu'shaa, y determinar si el creía verdaderamente en las creencias que predicaba." "El Profeta mató a Nen Yim y le dejó a usted por muerto," dijo Luke. "¿Eso se debió a qué usted y Nen Yim tuvieron éxito en desenmascararlo?" "No. Su propósito era asegurarse de que nosotros no sobreviviéramos para así no tener que compartir la gloria de la destrucción de Zonama Sekot." Harrar miró a Luke. "Como ocurrieron los hechos ya lo sabe, y además conoce al interfecto." Luke esperó. "Él no es otro que Nom Anor." No era nada que Luke ya no supiera, gracia a Corran y Tahiri, pero él tenía interés en oírselo decir al sacerdote. "Ya sabemos eso," dijo Mara, rompiendo el silencio. "Pero algo no cuadra. Nom Anor pudo haber venido hasta aquí haciéndose pasar por el Profeta. Pero no puedo aceptar que ese mismo Nom Anor haya sido aquel, que ha estado influyendo en los 'Avergonzados' para que depositen su fe y esperanzas en los Jedi." "Yo, tan bien, confieso esta muy sorprendido," dijo Harrar. "Pero usted debe entender una cosa, debido a lo que pasó en Ebaq Nueve, a Nom Anor no le quedaba otra opción para salvarse de acercarse lo más posible a Shimrra, lo cual no es una cosa nada fácil de conseguir. En las catacumbas de Yuuzhan'tar, Nom Anor probablemente se encontró con los herejes, y gradualmente vio la ocasión y la ventajas de convertirse en su voz y principal valedor." "Vale, eso me convence mucho más," Mara comentó. "Pero él debería de haber dado cuenta de que Zonama Sekot podría poner fin a la guerra," dijo Luke. "¿De manera que por qué intentar destruirlo, si cuando sus... seguidores se levantaran podría significarle una ganancia mucho mayor?" Harrar meneó la cabeza. "Yo sólo puedo especular. Quizás sus acciones aquí, han tenido como único fin conseguir de nuevo el favor de Shimrra -ya que los temores de Shimrra hacia este mundo son mucho mayores de los que ustedes creen-. Siempre ha sido el deseo de Nom Anor ser ascendido en la escala social y conseguir reconocimiento, y la posibilidad de ascenso en su carrera puede haber sido causa suficiente, para que él dejara en la estacada a los herejes que pusieron su confianza en él. También Es muy posible que Nom Anor haya estado trabajando, en secreto, todo el tiempo para Shimrra -incluso cuando actuaba como el 'Profeta'-. Shimrra puede haber estado deseando crear una supuesta problemática amenaza en Yuuzhan'tar para distraer a la nobleza de problemas mucho más graves y acuciantes, con respecto al desarrollo de la guerra y la naturaleza rebelde del Mundo Cerebro de Yuuzhan'tar. O podría haber planeado usar el crecimiento de la 'herejía' como justificación para librar a nuestra sociedad de indeseables y parias." Harrar soltó un intencionado suspiro. "Nom Anor es un infiel redomado. Únicamente piensa en su propia ambición." Echó un vistazo por el pequeño cuarto. "Pero parece que él fracasó en conseguir eliminar a Zonama Sekot como amenaza potencial para él y los planes de Shimrra." "Pero que da pena verlo," dijo Corran. "Ya sea por el resultado de las acciones de Nom Anor, o como una manera de protegerse, Zonama Sekot saltó al hiperespacio. A donde, aún tenemos que averiguarlo. Quizás en lo más profundo de las Regiones Desconocidas; quizás más cerca del espacio conocido. Si esta lluvia deja para durante algún momento, podremos ser capaces de averiguar donde estamos. Pero hasta ahora Sekot no se visto capaz de ayudarnos." "Sekot," Harrar repitió. "Es el ente inteligente que guía a Zonama," Jacen dijo. Harrar sopeso esta información. "Aún más similitudes con Yuuzhan'tar..." "O Coruscant, como a nosotros nos gusta llamarlo," dijo Corra con cierto tono de enfado. Harrar le miró y sonrió débilmente. "No hablo de vuestra reformada capital galáctica, sino del mundo hogar primigenio de los Yuuzhan Vong. Bien antes de que ella resultara muerta a manos de Nom Anor, Nen Yim había venido a creer que este mundo era sorprendentemente similar a las descripciones de Yuuzhan'tar que nos hemos pasado entre nosotros en historias y leyendas." El sacerdote se volvió hacia Maydh. "Es más, que los ferroanos son aquello en lo que nosotros nos podríamos haber convertido." Un gesto de dolor profundo se marcó en los rasgos llenos de tatuajes de Harrar. "La simple posibilidad de que eso fuera posible destrozo a Nen Yim e 58

hizo saltar en mis pedazos su fe en todo lo que ella había creído hasta ese momento, al igual que ha hecho pedazos la mía." "Sabemos que una de vuestras primeras flotas de reconocimiento estuvo en Zonama Sekot," dijo Jacen. "mientras aún estaba en espacio conocido." "Pasamos por delante, sería una frase más apropiada, joven Jeedai. Como he dicho, hay mucho que une a Zonama Sekot con los Yuuzhan Vong. Nen Yim descubrió muchas similitudes que no podían ser atribuidas a simples coincidencias. La única explicación era que Zonama Sekot y los Yuuzhan Vong habían tenido acceso a los mismos protocolos de creación y crecimiento de naves y otros dispositivos." "Naves, sí," dijo Luke. "Pero los artefacto que gobiernas las naves Sekotan no son orgánicos, Harrar." El sacerdote agitó la mano, quitando importancia al comentario de Luke. "No están hechos de coral yorik. Pero de algún tipo de material han sido desarrollados." Hizo un gesto de indiferencia. "Soy inexperto en las artes de moldeado, y no puedo proporcionarle la prueba que usted desea. Pero yo se en lo más profundo de mi corazón lo que es verdad, y lo que no lo es." "¿Por qué no intentaron regresar a Zonama Sekot después del primer encuentro?" Jacen preguntó. "Porque muy sabían del encuentro." Harrar se quedó callado unos instantes, luego dijo: "Les diré algunas cosas que ni siquiera revelé a Nen Yim -o a Nom Anor- si ello sirve para llevar a una mejor comprensión entre nosotros. Hubo rumores durantes los últimos días del reinado de Quoreal -el predecesor de Shimrrade que había sido descubierto un mundo viviente. Rumores, también, de que los sacerdotes de Quoreal habían interpretado el encuentro como una señal de que nosotros debíamos evitar el contacto con vuestra galaxia. Los textos antiguos hacen clara referencia a la existencia de un mundo que era anatema para nosotros -uno que muy bien podría significar nuestra destrucción-." "Sin embargo, ustedes comenzaron la invasión," dijo Mara. Harrar asintió. "Nos estábamos muriendo. Shimrra supo darse cuenta de ese hecho. Apoyado por su dominio, usurpó el trono de Quoreal y dio instrucciones al convoy de naves-mundo que continuara como estaba planeado, dando su bendición a la invasión, asegurando que todos los dioses le habían informado de que vuestra galaxia, debía ser nuestro nuevo hogar; y que nos concedían su beneplácito para que pudiéramos limpiarlo, o al menos convertirles a todos ustedes a la verdad. "No se hizo ninguna mención del mundo viviente. Aquellos de menos rango que la nobleza jerárquica, confiaron ciegamente en que Shimrra había recibido la palabra divina. Además, en todo caso, Shimrra no es nadie con el que se pueda discrepar. Cuando la invasión progresó fácilmente, la mayoría de nosotros dejamos nuestras dudas a un lado. Nos auto convencimos de que la decisión de Shimrra había sido la correcta, y que contábamos con el favor de los dioses. Sólo en los últimos tiempos las dudas han comenzado a tomar forma una vez más en su mente. El movimiento hereje, la derrota en Ebag Nueve, los continuos problemas en Yuunhan'tar..." Harrar miró a Jacen. "Los cuales yo sospecho se deben en gran parte a usted, joven Jeedai. Y a Vergere." "¿Usted la conoció?" Jacen preguntó un tanto sorprendido. "Mejor que usted, aunque obviamente no tan bien. Era una de las muestras retornadas al convoy de naves-mundo por las naves de reconocimiento. Ella se convirtió en sirviente de confianza del sacerdote Falung; luego, pasó al servicio de la sacerdotisa Elan, de la secta del engaño, quien sirvió a bordo de mi nave..." Harrar sonrió levemente. "Cuando yo tenía una nave." "Elan," Luke dijo, entrecerrando los ojos. Al sacerdote le llevó unos segundos hacerse cargo de la situación. "Ah, sí, casi me olvidaba del plan para envenenar a los Jeedai con bo'tous. Una idea descabellada. ¿Qué fue de la pobre Elan?" "Ella tuvo una muerte horrible, por envenenamiento de bo'tous," Mara dijo con tono vengativo. "Vergere era una Jedi," Jacen dijo, con un cierto orgullo. Harrar se quedó un tanto desconcertado. "Parece que yo tengo que seguir aprendido cosas." Él evaluó con la mirada a Jacen, luego a Luke, Mara y a los otros. "Yo he estado preocupado con respecto a ustedes desde el mismo inicio de la invasión. No de la misma forma en que estaba preocupado Tsavong Lah. Ni como lo continúa estando Nom Anor." Su mirada se fijo en Luke. "Nosotros no somos tan diferentes a ustedes como les gustaría creer." Luke esbozó una leve sonrisa. 59

"Me gustaría creer que nosotros somos, de hecho, muy similares, y que usted existen en la Fuerza, al igual que lo hacen todas las cosas vivas." "La Fuerza enigmática," Harrar dijo lentamente. "Pero considere esto, Maestro Jeedai. Nosotros veneramos la vida tanto, si no más, que ustedes. La Fuerza les da vigor; los dioses nos dan vigor. Como ustedes, nosotros sentimos el ansia de unirnos por completo con todo lo vivo; sentirla, percibirla, experimentar las interconexiones de todas las cosas -como, de hecho, ocurre por ejemplo en Zonama Sekot-." Luke estaba recordando sus rigurosas charlas con Vergere. "Hay una gran diferencia entre nosotros: nosotros aceptamos que aquello que no la Fuerza no tiene en consideración, es falso." Harrar se encogió de hombros. "Lo que no toman los dioses en consideración, es falso. A nosotros, ustedes nos consideran como un fuerza oscura, de manera muy parecida a como los hicieron con los Sith los Jeedai de épocas pasadas. ¿Y además, si los Sith se sirvieron de la Fuerza, al igual que han hecho ustedes, como es que ellos eran considerados un poder maligno? ¿Porqué discrepaban de vuestros puntos de vista sobre el manejo de la Fuerza?" "Los Sith sembraron la destrucción y el caso al servicio de oscuros designios. Ellos ejercieron el poder absoluto para lograr sus fines. No veneran la Fuerza; ellos únicamente la querían por el poder que está les suministraba. Creyeron que su manera de entender la Fuerza, era la única manera y que toda posible discrepancia debía ser erradicada por completo." "Como hacen los Yuuzhan Vong," Harrar dijo, "y ustedes afirman no hacerlo." "ustedes rinden culto al dolor." dijo Mara. Harrar meneó la cabeza en gesto de desaprobación. "Si ellos pudieran ser persuadidos a responder verazmente, y Jacen y Tahiri se lo dirán de otro modo. Nosotros aceptamos que el nacimiento a la vida es dolor, porque ello significa la separación de los dioses -o de la Fuerza, si usted lo prefiere-. Pero dado que nosotros no existiríamos sin los dioses y su sacrificio, nosotros se lo agradecemos a los dioses emulándoles, y dándoles parte de nosotros mismos en su nombre. El dolor es nuestra manera de retornar con Yun-Yuuzhan. Nos preguntamos porque nos crearon los dioses, sólo para hacernos sufrir durante todas nuestras vidas, para finalmente lograr volver a ellos. Pero esto es inconcebible. La creación no puede ser creada, y eso es lo que hacen los dioses. Estas cosas están más allá de nuestra comprensión, y las aceptamos a pesar de estar más allá de nuestra comprensión. Si nuestras enseñanzas son erróneas, entonces acabaran desapareciendo. Pero hasta ese momento, nosotros debemos aceptarlos y cumplirlos." "O morir por ellos, querrás decir," dijo Corran. "Quizás. Pero todo es tan sólo una charla banal. Me temo que los dioses ahora observan a los Yuuzhan Vong con desagrado. La primera que lo pude apreciar fue cuando el Comandante Czulkang Lah creyó que Jaina Solo se había convertido en una replica de Yun-Harla, la Diosa del Engaño. Luego lo volví a observar cuando el Comandante Supremo Czulkang Lah Supremo fue engañado y derrotado en Borleias en algo llamado 'Operación Lanza Estelar'. Y ahora decenas de miles de 'Avergonzados' se han dejado engatusar para seguir a un supuesto líder hereje, que sólo busca su propio beneficio..." Harrar bajó la mirada y meneó la cabeza. "Habiéndonos autonombrado a nosotros mismos como el instrumento de Yun-Yuuzhan, asumiendo el derecho de purgar, castigar, y santificar en su nombre, asesinando a millones de aquellos seres que no comparte nuestra visión del universo, nos hemos vuelto blasfemos contra nuestra propia religión. Nos hemos vuelto una especie débil, desesperada por demostrar nuestra fuerza a nuestros dioses." Luke se inclinó hacia adelante, dejando reposar sus antebrazos sobre sus rodillas. "¿Si Shimrra fuera capaz de entender esto, podría ser persuadido de poner fin a la guerra?" "Shimrra odia el sonido de las palabras dichas de manera racional. Tampoco habría posibilidad de persuadir a la nobleza -salvo quizás, aquéllos que han permanecido secretamente fieles a Quoreal, y cuyo objetivo sería traer evidencias de la existencia de este mundo a Yuuzhan'tar, y exponerlas ante Shimrra, para demostrar que él violó el tabú e invadió esta galaxia sin el favor de los dioses, y que por lo tanto sus acciones son condenables por parte de todos nosotros." El sacerdote se quedó callado durante un largo rato, luego dijo: "Respóndame a una cuestión. ¿Puede ayudarles Zonama Sekot a derrotarnos? ¿Es de hecho un arma?" Luke se acarició la mandíbula. 60

"Tiene esa capacidad." Harrar suspiró lentamente, con gesto de tristeza. "Entonces no me sorprenda nada que Shimrra lo tema. Es como se profetizó." Miró inquisitivamente a Luke. "¿Me matarán ahora, me sacrificarán a la Fuerza?" "Ese no es nuestro estilo," dijo Luke. Después de cierta confusión inicial Harrar adoptó un gesto firme. "Entonces si me lo permiten, deseo ayudar a conseguir un acuerdo entre vuestras variadas especies y la mía. ¿O yo les sueno igual que Elan, prometiendo una cosa para luego finalmente entrega otra?" Mara, Jacen, y los otros aún estaban intercambiando silenciosas miradas escépticas, cuando Luke habló: "Quizás usted lleva algo aún más mortal que el bo'tous, Harrar, en forma de ideas." Harrar apretó juntas las pocas yemas de los dedos que aún le quedaba, y las hizo bailar contra su desfigurado labio inferior. "Se dice que Yun-Harla reserva la mayor parte de sus más hábiles engaños para aquellos más devotos a su persona. Pero nosotros nos encontramos aquí, juntos, por razones que están más allá de mi comprensión. Entonces, a partir de aquí nosotros deberemos intentar conseguir, al menos que haya un nuevo comienzo. Capítulo 11. "¿Nosotros vamos a salir de esta de una pieza, no es así?" Judder Page preguntó mientras Han regresaba a la cabina de pilotaje. En el sillón adyacente, Pash Cracken contuvo una sonrisa. El 'Halcón Milenario' había estado en el hiperespacio durante más de cinco horas estándar, la mayor parte de las cuales Han se las había pasado en la otra parte del carguero, evaluando los extensos daños e inspeccionando al pasaje, quienes se amontonaban en cualquier espacio libre disponible de las diversas cabinas y bodegas de la nave. Han pasó la mirada, sucesivamente, de Page a Cracken y luego a Leia, quién había permanecido en el sillón del copiloto a lo largo del tránsito a velocidad luz. "¿No les dijiste que todo estaría bien?" Ella hizo un gesto de indiferencia. "Quizás ellos no confían en mí." Han se sujetó a la silla de piloto y se giró hacia los dos oficiales de la Alianza. "Vosotros podéis confiar en cualquier cosa que ella os diga." Page sonrió con intención. "Bien, eso es justo lo que hacemos, Han. Ella nos dijo que se lo preguntáramos." Han miró con el ceño fruncido a Leia. "Quizá sea hora de que repasamos nuestros papales a bordo de esta nave. Yo me encargo del pilotaje. Tú te aseguras de convencer a los pasajeros de que el piloto siempre sabe lo que está haciendo." "Por supuesto, Capitán," Leia dijo. "¿Podría yo decirles a los pasajeros, a donde exactamente nos dirigimos?" Han se giró para observar los datos de la computadora de navegación. "A menos que nosotros hayamos tomado un desvío equivocado en la última nebulosa, deberíamos estar a punto de llegar a Caluula en cualquier momento." Leia le miró fijamente. "¿Caluula? ¿En la Hegemonía de Tion? ¿No podrías haber escogido un planeta más alejado de cualquier parte?" "Eh, yo conseguí alejarnos de esos cazas Vong, ¿no?" "Lo hizo." "Yo tuve que hacer una elección." Han continuó haciendo ajuste en la consola y en el panel de instrumento de por encima de su cabeza. Leia observó las manchas de lubricante en sus manos, y un pequeño chichón que se estaba formando en su sien derecha. "¿Todo bien por ahí detrás?" preguntó calladamente mientras Cracken y Page estaban inmersos en una conversación aparte. "Creo oír algunos juramentos por ahí detrás." "Ése debió ser Threepio," Han masculló. "Él nunca fue demasiado bueno con las herramientas..." "Saliendo del hiperespacio," Han la interrumpió, empujando hacia adelante la palanca de los conductores 61

primarios subluz y preparando el transceptor subespacial. Las estiradas líneas estelares se convirtieron en puntos de luz, y los campos estelares comenzaron a girar lentamente. ¡El impulsor de iones cobró vida, soltando un fogonazo y con un crujido ensordecedor! y la nave comenzó a dar tumbos y tener sacudidas. De popa llegó el sonido de aleación metálica en tensión, luego el de una indefinible separación, como si algún componente se hubiera desgarrado, separándose de la nave. "¿Qué fue eso?" preguntó Leia. "Sólo otro pedazo nuestro," Han afirmó con rotundidad, "Nada importante... espero." Un objeto distante se fue haciendo más grande en la pantalla visora frontal, definiéndose lentamente como un conjunto lineal de módulos geométricos, unidos entre sí por miembros estructurales -similares a vigas- y pasadizos tubulares transparentes. Bahías de atraque se extendían por cada módulo, muchas de ellas alojando cañones de iones y baterías turbo-láser en lugar de naves. Surgiendo, igual que la faceteada copa de un hongo, de la parte central del conjunto, lo que era un enorme generador de escudo. Han se relajó en el sillón. "Una de las cosas más bonitas que haya visto jamás." "Con aspecto de haber recibido una terrible paliza," Leia comentó dubitativamente. Han se irguió un tanto. "Sí, ahora que lo dices, así parece. Pero la última vez que yo pasé por aquí, la estación se abastecía con repuestos genéricos de Lianna." "¿Cuánto tiempo hace de eso?" Han se lo pensó durante unos segundos. "Un par de años supongo. Pero..." Una explosión sacudió la parte trasera del Halcón, lanzándolos a todos contra el respaldo de sus asientos. "¿Otro pedazo de nosotros?" Leia preguntó, echándose hacia adelante para verificar los datos de los sensores. "Peor." Los ojos de Leia estaban desencajados, cuando ella se volvió a mirarle. "¿Qué era lo que decías sobre haber dejado atrás a esos cazas?" Cracken alzó sus ojos hacia la pantalla visora superior. "¡No pueden haber sido capaces de seguirnos a través del hiperespacio! ¡No pueden ser las mismas naves!" Han viró bruscamente el 'Halcón' a babor, justo un segundo antes de que dos misiles de magma pasarán de largo por delante del morro de la nave. "¡Alguien cambió las reglas!" Él se echó sobre el intercomunicador, llamando a los dos noghri por su nombre, luego se quedó callado unos segundo, escuchando su respuesta. "¡No me importa lo más mínimo que las computadoras de blanco no funcionen! Vosotros tenéis ojos, ¿no es así?" Luego se gruñó para si. "Es que tengo que hacerlo yo todo aquí..." Un proyectil fundente golpeó el costado del 'Halcón', y un módulo llenó de cables cayó, soltando chispas, del techo de la cabina de pilotaje. Han hizo uno tonel con la nave, y luego se lanzó en picado bruscamente. Las alarmas comenzaron a sonar, antes incluso de que él comenzara la maniobra, y los identificadores comenzaron a pintar docenas de marcas amarillentas en las pantallas de datos tácticos. Han y Leia levantaron la mirada al mismo tiempo para encontrarse inmersos dentro de una grupo de combate Yuuzhan Vong, conformado por acorazados, cañoneras analógicas, naves de exploración, y lo que ciertamente era una nave-emjambre que contenía un yammosk, muy similar a que la Han había ayudado a inutilizar en Fondor. Cazas coralitas en funciones de vigilancia de la flota, ya se estaban lanzando sobre el Halcón. "¡Sabes, tú realmente tienes un don para meternos en estos líos!" dijo Leia mientras requería una lectura del estado de los escudos. "No soy yo," Han protestó. "¡Es esa maldita computadora de navegación, que se ha autoconvencido de que este tipo de problemas, es la preferencia predefinida para el 'Halcón'!" "Una excusa curiosa." Han no alteró curso. "Graba un holograma de esa nave-enjambre. Recoge cualquier señal que puedas captar y mételo todo en la computadora de análisis de combate. ¡Luego sujetaos los estómagos!" Esperó a que Leia hubiera llevado a cabo todas las tareas, luego lanzó al 'Halcón' en un ascenso, casi en 62

vertical, continuando subiendo en un cerrado looping, que les arrojó a toda velocidad de nuevo hacia la estación orbital de Caluula. El cuarteto de cazas de cola curvada y seis patas, que aparentemente habían seguido al 'Halcón' desde Selvaris, estaban situados directamente debajo, vomitando misiles de plasma, incluso mientras brincaban y daban bandazos para evadir el incesante fuego láser, lanzado desde el costado y la barriga del AG-2Gs. Leia activó el comunicador. "¡Estación Caluula, cambio!" "Transmite nuestro código de identificación," Han dijo. "Estación Caluula, aquí el 'Halcón Milenario'. Por favor, confirme recepción." "Diles algo," Han murmuró. "¡Llámenos de una maldita vez!" Al acercarse a la estación, esta parecía mucho peor lo que había parecido inicialmente. Mucho de los módulos habían sido agujereado y chamuscados por fuego. Una batalla cruenta debía haberse desarrollado durante semanas, sino que el mando de la Alianza Galáctica lo supiera, debido a la desactivación de la HoloNet. Han se preguntó brevemente cuántos otros planetas o estaciones orbitales estarían en aprietos similares. "'Halcón Milenio', aquí Estación Caluula," una voz hembra dijo por fin. "Alguien debería habernos advertido de su llegada." Han puso su mano derecha sobre la izquierda de Leia, en gesto de alivio. "Estación Caluula, ni siquiera nosotros sabíamos que iban a venir," él dijo por el micrófono. "Nosotros tenemos problemas con los impulsores, y una pareja de cazas coralitas no están persiguiendo. ¿Hay alguna posibilidad de que ustedes puedan bajar sus escudos, el tiempo suficiente para dejarnos entrar?" "Puede hacerse, 'Halcón Milenario' -en tanto en cuanto ustedes nos aseguren a su vez, que su nave es tan rápida, como los rumores dicen que es." "Poner la alfombra de bienvenida mientras nosotros realizamos la aproximación," dijo Han, "y el 'Halcón' conseguir llevarnos dentro con tiempo de sobra." "Nosotros no lo ponemos en duda, 'Halcón Milenario', esperamos su llegada, y estaremos preparados para cualquier posible contingencia." "Pero primero nosotros tenemos que deshacernos de esos 'escupe rocas'." Mandando energía adicional a los impulsores principales, Han piso a fondo el acelerador y comenzó a realizar con el 'Halcón' un repertorio de maniobras evasivas que revolverían el estómago a cualquiera. Los cazas pilotas en tándem, intentaron seguir su alocado ritmo, llegando incluso a chamuscar la popa del 'Halcón' con gotas de plasma. Pero cuando el 'Halcón' se acercó a la estación, los navíos enemigos tuvieron que vérselas también con haces láser y disparos de cañones de iones procedentes de la estación. "No os preocupéis," Leia le aseguró a Page y Cracken mientras Han continuaba lanzado como un cohete, en dirección a la pequeña ventana que la Estación Caluula había abierto en sus escudos. "Han hace cosas como esta todo el tiempo." En el instante en que el vuelo del 'Halcón' estuvo dentro del rango de acción de la estación, el escudo se levantó de nuevo. Bajo fuego pesado, tres de los cazas viraron y se alejaron en busca de la protección de grupo de batalla. El cuarto siguió con su aproximación, sólo para ser rechazado por el campo de energía que brillaba débilmente, y ser abatido por el fuego de las poderosas baterías de la estación. Leia se dio la vuelta, para enfrentarse a Cracken y Page. "Lo veis, no ha sido tan malo." El color iba volviendo lentamente a sus rostros, mientras asentían. Con mano temblorosa, Han cortó la energía a los impulsores y dejó que un rayo tractor condujera de forma segura al 'Halcón a una bahía de atraque. ---------Sede del gobierno galáctica desde la caída de Coruscant, el mundo acuático de Mon Calamari estaba cubierto de naves de todas las categorías y clases, desde cruceros -de la clase cazadores de caballeras- Mon Cal, con más de veinte años de antigüedad, a relucientes Destructores Estelares recién salidos de los astilleros de Bothawui y el de la distante Tallaan. Los mundos internos del sistema estelar estaban igualmente rodeados, en permanente estado de alerta, ante la posibilidad de que los Yuuzhan Vong pudieran decidir un día desplegar sus innumerables grupos de batalla en una única armada y golpear a Mon Calamari desde el corazón de la galaxia. Surgiendo del punto 63

de reversión hiperespacial, bien situado por detrás de la única luna del Mon Calamari, Jaina dirigió su AlaX hacia el 'Ralroost', una de las más grandes y blanquecinas de las naves, estacionadas en órbita, y fue el último de los pilotos del Escuadrón 'Soles Gemelos' en poner rumbo al interior de la espaciosa nave y su acogedora bahía de atraque. Una Crucero de Asalto Bothan, originalmente comisionado para la defensa de Bothawui a la conclusión de la Guerra Civil Galáctica, el 'Ralroost' estaba bajo el mando del Almirante Traest Kre'fey, quien había emergido desde una carrera militar relativamente oscura y mediocre, al comienzo de la invasión de los Yuuzhan Vong, al cargo de segundo al mando de toda la Flota al completo. Los transportes habían sido los primeros en llegar procedentes de Kashyyyk, y muchos ya habían atracado y descargado sus cargamentos de prisioneros liberados. A pesar de las pérdidas devastadoras de los escuadrones de cazas estelares, la misión había sido juzgada como muy exitosa. Docenas de oficiales de la Nueva República y una veintena de comandantes habían sido rescatados, y la mayoría de los agentes dobles de la Inteligencia de la Alianza habían sido extraídos. La operación podría haber salido mucho peor si los cazas coralitas -denominados reptiles-aguijón- hubieran llegado antes de lo que lo hicieron, o si las mortíferas naves hubieran perseguido a los transportes hasta Mon Calamari. Pero en cambio ellos permanecieron en Selvaris para proteger a los cargueros de la Brigada de la Paz que aún no habían sido descargados, y escoltar a estas naves de prisioneros a Coruscant. Aprovechando la oportunidad, el equipo de prensa del Jefe de Estado Cal Oma había convertido la misión en una evento de relaciones públicas, para enviar un mensaje a los gobiernos de los mundos amenazados de que debían resistir; que ha diferencia de la caída Nueva República, la Federación Galáctica de la Alianza Libre no estaba dispuesto a permitir, que más sistemas estelares cayeran en manos del enemigo. Como resultado, varios cientos de personas de personal militar, paisanos, y representantes de los medios de comunicación estaban disponibles para saludar, y vitorear a los rescatados. Retumbaron aplausos, cada vez que unos de los liberados emergieron de uno de los transportes. Maridos y esposas llorosos se apresuraron a salir corriendo para abrazar a sus consortes de vuelta. Niños, claramente confundidos por todo este torbellino de emociones, abrazaban sus bracitos con fuerza, alrededor de las piernas o cinturas de sus recién liberadas madres o padres. Médicos y androides de transporte se movían de un lado a otro, para colocar a los heridos sobre camillas repulsores y evacuarlos rápidamente para que recibieran un tratamiento bacta. La mayoría de los rescatados, -fuera cual, fuera la especie-, necesitaba poco más que atención médica menor y si un par de buenas comidas. Otros estaban en condición crítica. El hecho de que a ninguno se le hubiera colocado implantes de coral era un recordatorio constante de que ellos iban hacia la muerte como víctimas para un sacrificio. Pocos paisanos y ninguno de los medios de comunicación, tomó nota de la llegada de unos estropeados cazas estelares que entraba a la bahía de atraque del 'Ralroost', siguiendo los pasos de los transportes. A Jaina no le importó, pero no pudo evitar reírse. No hacía mucho tiempo ella había sido una noticia de primera plana en los medios de comunicación, debido a su captura de una nave Yuuzhan Vong y la breve interpretación que ella había realizado como la 'Diosa Embaucadora', un arma en si misma. Ahora ella simplemente era otro piloto cansado, retornando de una misión que casi había salido completamente mal. Cinco pilotos de los 'Soles Gemelos' habían muerto. Pero estas malas noticias, sólo les importaba aquellos que habían sobrevivido. Una jefe de mantenimiento humana desplegó una escala sobre el Ala-X de Jaina, mientras la capota de la carlinga se levantaba. Dos equipos de técnicos de mantenimiento se apresuraron a efectuar reparaciones e inspeccionar a Cappie el androide-astromecánico, lleno de carbonilla. "Bienvenida de nuevo, Coronel," la joven mujer dijo. Jaina descendió por la escala, se quitó su casco, y sacudió su melena castaña. Soltándose las presillas de su traje de vuelo, colocó su casco debajo del brazo y comenzó a rodear el Ala-X, sus ojos inspeccionando la bodega en busca de señales del 'Halcón Milenario'. No muy lejos, Lowbacca, Kyp, y Alema Rar estaban emergiendo de sus respectivos cazas. "¿Ha habido alguna comunicación del 'Halcón'?" elle le preguntó al jefe de vuelo, después de que hubiera completado una segunda vuelta alrededor del caza estelar. La mujer sacó un datapd de su cinturón y le echó un breve vistazo a la pequeña pantalla de datos. "No tengo conocimiento de ello, Coronel. Pero el 'Halcón' podría haber dirigido a una de las fragatas." Jaina soltó un suspiro. Cuando la jefe de mantenimiento comenzó a apartarse de Jaina, está la sujeto de su brazo enérgicamente, hasta que ella se dio cuenta de lo que había hecho, y relajó un tanto su presa. "¿Podría usted comprobarlo?" La mujer frunció el ceño y se frotó su bíceps. 64

"Por favor," Jaina añadió. Esta vez el jefe de mantenimiento pasó un largo rato, estudiando los datos de la pantalla de su dispositivo portátil. "Lo siento, Coronel, no hay señal del 'Halcón' por ningún lado." Ella sonrió con simpatía. "Si oigo algo, te lo haré saber." Caza estelares y cañoneras aún seguían llegando -algunos con un sólo ala y gracias-. Jaina fue hacia el borde de un mirador que le proporcionaba una visión completa de la atestada y atareada cubierta de la bahía de atraque. Mirando fijamente al exterior, a las luces que se movían, los astilleros octogonales, y el distante anexo orbital del Mando de la Flota, ella se sumió en la Fuerza y dejo vagar su psique. Al borde de su capacidad de entendimiento, ella pudo percibir que su madre y su padre estaban vivos, pero en grave peligro. Su psique regresó, despertando su mente, se apresuró a regresar a su caza estelar y trepar por la escala hasta la carlinga del caza. "Vuelve a salir," le informó a la confundida jefa de vuelo. "¿Señor?" Jaina se puso su casco y se asentó en el asiento de su nave. "Si alguien pregunta, yo regreso al punto de encuentro Mon Eron." Creció el desasosiego de la joven técnica. "¡Pero su nave... su androide!" Jaina se ajusto la correa de su barbilla mientras la cúpula de la carlinga iba bajando. "Ellos están acostumbrados a esto." ---------Peso a todo el moldeado planetario y la cirugía geológica realizada en Coruscant, Westport, al norte del antiguo Distrito Legislativo, seguía siendo un área de aterrizaje y despegue de naves. Sus plataformas flotantes, bahías de atraque, y edificaciones de mantenimiento habían sido demolidas y reducidas a escoria, y en su lugar erigidas grashals y otros alojamientos vivientes -similares a grandes moluscos-, esparcidos por una vasta extensión de una meseta de yorik coral fundido, con capacidad para albergar más de diez mil navíos. Aunque pocos pudieron apreciarlo, el aeródromo era mejor para recibir viajeros que Eastport, Newport, o West Championne. Las aeronaves reales de coral habían transportado al séquito de Shimrra desde la nave-mundo Ciudadela -la cual se alzaba al este, justo por encima de lo que había sido una vez el Distrito Imperial- a aproximadamente un kilómetro de Westport. Una vez en el suelo, el Señor Supremo fue conducido el resto del trayecto por el palanquín real. La adornada y grotesca litera era mantenido en el aire por una manada de dovin basals especialmente adiestrados, y ambos eran precedidos y seguidos por una multitud de sirvientes y cortesanos, así como también por las recientes adquisiciones al séquito de Shimrra -cuatro videntes hembras, y varios de los miembros de su recién creada casta de guerreros, conocidos como los 'asesinos'. Sembrado con flores pisoteadas por los pies de sus sirvientes, esparciendo así su olorosa fragancia, el serpenteante camino desde el campo de aterrizaje discurría por encima de las cúspides redondeada de edificios aplastados y sobre innumerables puentes que cruzaban esos artificiales barrancos que los Yuuzhan Vong había sido incapaz de rellenar o en su caso hacer desaparecer. Coros de insectos honraban a los dioses con sus trinos cantarines, y pájaros carroñeros picoteaban los restos de la plaga de escarabajos apestosos. El cielo era de un púrpura radiante, con el arco iris un tanto visible, a mitad de recorrido al apogeo. Pero a pesar del cielo inmaculado, había cierto sentimiento de desasosiego en la procesión, sobre todo por parte de aquellos que habían sido informados de los hechos que habían sucedido en Selvaris. El enemigo se había enterado de algún modo del convoy de la Brigada de la Paz, y le había tendido una emboscada, recuperando gran parte de los cautivos que habían sido dispuestos para ser sacrificados en la inminente ceremonia. Una rápida respuesta por parte de un comandante Yuuzhan Vong había logrado la fuga de tres de los cargueros de la Brigada de la Paz, los cuales habían comunicado el ataque al convoy a Yuuzhan'tar. Una bandada de 'asesinos' había sido enviada en misión de socorro, realizando su misión con gran brillantez, para gran disgusto de la nobleza de la casta guerrera, quien consideraba a los 'asesinos' una abominación para el sistema de castas, además de la preocupación por el significativo aumento de poder, que ellos significaba para el Señor Supremo. Nom Anor caminaba unos pasos por detrás del palanquín -adornado con cráneos-, en un grupo que incluía al Alto Sacerdote Jakan, al Maestro Moldeador Qelah Kwaad, al Maestro de la Guerra Nas Choka, al 65

Alto Prefecto Drathul, y otros nobles. Había estado preocupado por que les fueran cargadas las culpas del fracaso de la Brigada de la Paz -el grupo de colaboracionistas eran esencialmente una creación suya- pero al parecer nadie se había querido hacerle responsable. Su defensa, en todo caso, habría permanecido inalterable: estos actos de deslealtad eran únicamente responsabilidad de los traidores que los perpetraban. A los cargueros de la Brigada de la Paz no les había sido permitido aterrizar en Yuuzhan'tar, pero sus comandantes y tripulantes no-Yuuzhan Vong habían sido transbordados a la superficie por yorik-trema. Con ellos, habían llegados los cautivos de la Alianza, junto con los oficiales y tripulaciones de las naves de escolta Yuuzhan Vong. Estos últimos estaban arrodillados según el grado en el área del campo de aterrizaje reservada para la elección de nombre, bendición y tatuaje de las naves de guerra. Apelotonados en una lateral e inmovilizados por gelatina blorash estaban los prisioneros de la Alianza, y en el centro del campo, arrodillados boca abajo, con sus caras pegadas al suelo, permanecían los miembros de la Brigada de la Paz. Nom Anor consideró la posibilidad de que Shimrra pudiera ordenar a la procesión que pisoteara a los postrados brigadistas, pero en cambio el Señor Supremo gritó, ordenando una parada al séquito cuando su palanquín hubo alcanzado el centro del campo. El heterogéneo grupo -mezcla de varias especies- de abatidos y humillados renegados, tuvo el suficiente buen juicio de mantenerse boca abajo, con su rostro pegado al áspero suelo, mientras los acólitos del Alto Sacerdote Jakan, a los que se había unido Onimi, circulaban entre ellos, ungiéndoles con incienso de paaloc y venogel. Luego el propio Jakan se colocó en mitad de ellos, sus ojos, llenos de arrugas, supervisando los chichones y latigazos que los 'asesinos' habían administrados a los brigadistas antes que ellos hubieran sido transbordados a Yuuzhan'tar. El alto sacerdote se dirigió hacia los guerreros Yuuzhan Vong y convocó a su comandante, Bhu Fath. Un guerrero sobresaliente, pero sin la habilidad necesaria para el mando, su ascenso se había producido únicamente, por la persistente solicitud de varios miembros del Dominio Fath, entre los cuales se incluían varios cónsules importantes. "¿A cuántos cautivo entregó usted, Comandante?" Jakan preguntó. Bhu Fath pivotó ligeramente para saludar al Maestro de la Guerra Nas Choka. "Seis grupos; casi quinientos prisioneros." Jakan sacudió su cabeza con desaprobación y levantó la mirada hacia Shimrra. "Menos de la mitad de la cantidad mínima requerida para una ceremonia de tal magnitud." Shimrra le dirigió una dura mirada desde el duro asiento de su palanquín, pero no dijo nada, incluso cuando las videntes comenzaron a consultar sus biots y soltaron gemidos de dolor. Nas Chila se separó de la procesión y señaló hacia Bhu Fath y sus subalternos. "Nuestros guerreros se exoneraron logrando la destrucción de muchos cazas enemigos y logrando la recuperación de dos naves que podrían haber escapado con el resto de las naves fugadas. Un guerrero en particular ha destacada por haber salvado nuestra propia nave de escolta de la destrucción, además de realizar otros actos de valentía." "Haga que ese guerrero se adelante," dijo Shimrra, "para que yo pueda depositar mi benévola mirada sobre él." "Comandante Malik Carr," Nas Choka llamó. Nom Anor no podría creer lo que escuchaban sus orejas. Después del desastre de Fondor, Malik Carr había sido degradado y apartado del combate. Ahora, aquí estaba él, de pie, erguido bajo la atenta mirada de Shimrra, ¡convertido en héroe! ¿Podrían las cosas volver atrás a su debido tiempo? Carr se inclinó ante Shimrra, luego ante Nas Choka, y permaneció con una rodilla en tierra. A un gesto del maestro de la guerra, un subordinado avanzó apresuradamente con una capa de comandante, la cual Nas Choka colgó sobre los cuernos implantados en los hombros de Carr. "Levántate como Comandante Supremo Malik Carr," Nas Choka recitó, "reintegrado al servicio por sus acciones valerosas en Selvaris. Muy pronto nosotros le asignaremos un mando más acorde con su nuevo rango." Malik Carr estampó su puño en gesto de saludo y regresó a las filas de guerreros. "Pavoroso Señor," Jakan dijo unos instantes más tarde, "contando lo que ellos consiguieron en las arenas de la batalla, es decir la muerte de muchos infieles en Selvaris, cuenta para algo. Pero yo tengo que decir, que el número de cautivos es demasiado escaso, para constituir una petición apropiada a los dioses. Nosotros debemos ofrecerles algo más que este lote mezquino." Comandante Bhu Fath osó adelantarse. "Mi Señor, ¿No podríamos hacer que estas póstulas virulentas que son los miembros de las Brigadas de 66

la Paz, sirvieran como sustitutos de aquellos que se rindieron?" La propuesta de Fath se encontró con unos gritos de aprobación, aunque la mayoría proferidos por miembros de su propio dominio. "Tales actos de reemplazo, no carecen de precedentes..." Jakan comenzó a decir, cuando Shimrra le impuso silencio con una mirada. "Ellos no son dignos de una muerte honorable," dijo Shimrra. "No sólo han permitido que su liga se vea infiltrada por espías enemigos, sino que algunas de sus naves abandonaron las arenas del combate a la primera señal de enfrentamiento, llevándose consigo suministros y un gran número de objetos sagrados que iban a ser consagrados en honor de Obroa-skai." Shimrra se bajó de la litera y caminó, provocando un movimiento, al unísono, entre los guerreros y los sacerdotes, un grupo de los cuales desplegó una especie de alfombra viviente, por delante de los pasos de Shimrra. Onimi le siguió, dando cabriolas, por detrás de su amo. "¿En qué mundos estamos nosotros comprometidos, en estos momentos, en la conquista de su superficie?" Shimrra le preguntó a Nas Choka. El maestro de la guerra lo pensó antes de responder. "Yo podría nombrar veinte, Gran Señor. Quizás cincuenta." Shimrra vio crecer su enfado. "Nombra uno, Maestro de la Guerra." "Entonces, Corulag." Shimrra asintió. "Qué sea Corulag. Ve que todos estos miembros de la Brigada de la Paz reciban implantes de coral, y sean enviando al frente para unirse a las líneas de nuestros batallones humanos. En la batalla, quizás ellos se redimirán." Nas Choka saludó. "Su voluntad será cumplida." A continuación Shimrra se dio la vuelta, y llamó a Drathul y Nom Anor. "Los planes importantes requieren rituales importantes. Por consiguiente, el sacrificio no podrá retrasarse, ni nada podría interferir en él. Hacédselo sabed a los cónsules y ejecutores a vuestro cargo, avisadles de que yo no consentiré la menor dilación. Procurad que nada salga mal o se tuerza, o os consideraré a vosotros y vuestros cargos, como algo que busca interponerse en nuestra santa misión." "Entendido," Drathul y Nom Anor respondieron al unísono. Nas Choka esperó pacientemente a que Shimrra se aposentará en la litera, antes de decir: "Una sugerencia, Gran Señor." Shimrra se dignó mirarle. "Procede, Maestro de la Guerra." "Nosotros estamos actualmente inmersos en una campaña por ocupar un mundo conocido como Caluula. Si su Grandeza nos permitiera redoblar nuestros esfuerzos allí, el planeta caería y muchos cautivos estarían disponibles para enriquecer nuestro suministro. ¿Por qué no permitir que los bravos defensores del complejo orbital, sirvan para compensar parte de nuestra carestía de personal ilustres para el sacrificio?" "Caluula, dices." "Alejado de Yuuzhan'tar, Gran Señor, pero vital para nuestros últimos planes." Shimrra miró a Jakan, luego a las videntes que asintieron. "Permiso concedido." Capítulo 12. "El daño parece mucho peor visto desde aquí afuera," dijo C-3PO, de pie mirando la barriga del 'Halcón Milenario' al pie de la rampa de desembarco. Han le miró desde debajo de la nave, donde él, Leia y un mecánico de la Estación Caluula estaban completado una lista de las reparaciones que necesitaba la nave. "¿Quién te preguntó, Threepio?" El androide de protocolo adoptó una postura inquisitiva. "Nadie, Capitán Solo. Solo estaba haciendo un simple comentario..." "Threepio," Leia le cortó. "Ya es suficiente." "Por supuesto, Princesa Leia. Sé cuando no me quieren." "Eso será todo el día," Han dijo. Cracken, Page y el resto de los oficiales rescatados estaba de pie fuera a un lado, respondiendo a 67

preguntas de otros mecánicos de Caluula, quienes se habían dejado lo que estaban haciendo, para rodear al 'Halcón', desde el mismo momento en que la nave se había posado sobre sus discos de aterrizaje. La nave estaba ennegrecida, abollada y perforada. "Ella es podría contarnos el desarrollo de toda la guerra," dijo el mecánico. Han asintió. "Tienes toda la razón." El mecánico metió su dedo índice en un agujero en la parte inferior de la cubierta exterior de la cabina de pilotaje. "Apuesto a que este, no paso a menos de medio metro de la silla del piloto." Han tragó sonoramente. "Yo he tenido impactos aún más cercanos." Leia miró al mecánico. "Ya habrás oído, que es normal que él se convierta en una diana en movimiento." El mecánico sonrió abiertamente, y se sacudió el polvo de sus manos. "Bien, ella está un poco machacada, pero creo que sobrevivirá. Es sólo cuestión de poder juntar de nuevo las partes ha reemplazar." Han se mostró aliviado. Tenía la boca abierta para darle las gracias al mecánico, cuando un humanoide de complexión alta y piel púrpura, llevando desgastadas prendas militares se le acercó. "Bienvenido a bordo de la Estación Caluula, Capitán Solo." Antes de que Han pudiera contestar, un oficial humano de melena plateada se adelantó y le saludó. "Capitán Solo, señor. Estuve con usted en Endor." Han pensó durante unos instantes. "¿Uh, Denev, no es así?" El hombre se mostró radiante. "Me siento orgulloso de que se acuerde de mí, señor." "Igualmente, Capitán." Leia plegó sus brazos sobre su torso, mirando fijamente a Han. "Esta es la décima persona que lo ha reconocido. ¿Qué es esto, una reunión de su club de fans?" Han la miró con el ceño fruncido. "Muy graciosa." "No, en realidad no, Han. Quizá deberías haber hecho carrera como actor, en lugar de héroe de guerra. Sólo piensa, hasta donde podrías haber llegado." Han se agarró, pensativo, su barbilla. "¿Tú pagarías una buena cantidad de créditos por ver esta cara, agrandada unas cien veces su tamaño normal?" Leia aparentó pensar sobre ello. "Cuando tú te pones de esa manera..." "Capitán Solo," dijo alguien. Caminando vivamente hacia el 'Halcón' venía un corpulento, pero de aspecto enérgico, humano con los galones de mayor-general. "Garray, Comandante de la base," dijo el hombre, extendiendo su mano a Han. Han chocó su mano, y señaló hacia C-3PO y Leia. "Nuestro androide, y mi esposa, Leia Organa Solo." Leia le dio un amable codazo en las costillas. "Gracias por presentarme en segundo lugar, querido," cuchicheó a través de los dientes, mientras mostraba una falsa sonrisa. Han se acarició las costillas y miró a Leia. "El androide generalmente se comporta mejor." Señaló a Page, Cracken, y algún otro, presentándolos por su nombre. Garray asintió con su cabeza varias veces. "¡Me alegra poder contar con todos ustedes!" Sus ojos grises se volvieron hacia Han. "Capitán Solo, por favor dígame el mando de Mon Cal le ha enviado." Han apretó los labios. 68

"Desearía que así fuera, Comandante. Pero la verdad es, que nosotros fuimos duramente golpeados durante una misión de rescate en Selvaris, y Caluula fue el único lugar a donde el 'Halcón' acertó a ir." Un gesto obvio de desilusión se reflejó en el rostro de Garray. "Nosotros estamos orgullosos de tenerlos a bordo, a todos ustedes, sin importar las circunstancias." Se volvió hacía su aún más corpulento ayudante. "Jefe, ocúpese de que los pasajeros del Capitán Solo sean tratados de sus heridas y alimentados de manera adecuada." El ayudante saludó. "Si usted quieren seguirme, señores," le dijo a Craken y los otros. Han se mantuvo callado hasta que todos se hubieran marchado. "¿Cuál es la situación aquí, Comandante?" Garray ladeó un tanto su cabeza. "De un paseo conmigo, y se la explicaré." Condujo a Han, Leia y C-3PO por un lento recorrido por la bahía de atraque, bajo la luz estroboscópica de los arcos de los soldadores, pasando junto a técnicos, mecánicos y soldados que parecían tener tantas cicatrices y remiendos como las naves en las que ellos estaban trabajando. Los humanos parecían conformar la mayor parte del personal de Caluula, pero mezclados entre ellos estaban brigianos, trianiis, bimms, tammarianos, y otras especies de los sistemas estelares próximos a Caluula. Casi cada individuo y embarcación reflejaba los años de guerra salvaje y despiadada. Algunas de las naves combinaban tantas partes dispares, que eran irreconocibles. "Los Yuuzhan Vong se dejaron ver hace más de un mes," Garray le comentó. "Y desde entonces ha sido una lucha constante. Nuestra plataforma de defensa es historia, y desde la última semana local, hemos estaba bajo fuego constante. Parece que está claro que los Vong quieren ocupar Caluula en lugar de arrasarlo, ya que sino ellos podrían haber dejado caer una luna sobre el planeta o envenenarlo igual que han hecho en otros lugares." "La ocupación parece una buena suposición," Leia comentó. "Una de las naves que vimos en nuestro camino hasta aquí, era un navío yammosk". Garray asintió. "Si, eso ya ha sido verificado." "Con todo, es curioso que los Yuuzhan Vong hayan escogido Caluula," Leia prosiguió. "No sé gran cosa sobre la Hegemonía Tion, pero por lo que conozco ellos carecen de la mayoría de los recursos que los Yuuzhan Vong suelen buscar." "No es un mal argumento, Princesa. Caluula ha sido principalmente un refugio para científicos, debió a alguna clase de fenómeno natural, que ocurre de vez en cuando allí abajo. Nuestra mejor suposición, es que los Yuuzhan Vong quieren usar Caluula como un punto de entrada a la Hegemonía Tion y al Sector Corporativo. Luego, desde allí a los astilleros de Lianna, aunque estos no han servido de mucho desde que los Sistemas Syenar se desmarcaran de este guerra." Garray se cogió su labio inferior entre los dientes y agitó su cabeza exasperado. "Pero los Vong tienen que pasar por encima de nosotros para llegar hasta allí, y gracias a la Fuerza, eso no ocurrido aún." "Si ellos estuvieran buscando ocupar el resto de la Hegemonía Tion, habrían concentrado sus esfuerzos en Lianna." dijo Han. "En primer lugar, está mucho más cerca de Si ellos están mirando ocupando el resto de la Hegemonía de Tion, ellos se habrían concentrado sus esfuerzos a Lianna," Han dijo. "En primer lugar, es mucho más cerca de Perlemian, lo cual le vendría a ellos muy bien para tener un mayor control, desde Coruscant a la Deriva Cron." Él sacudió la cabeza. "Ellos tienen algo en mente. Quizás quieran usar Caluula como zona de reunión para lanzar un ataque sobre Mon Calamari." "Consideramos eso," dijo Garray. "Pero no tengo que decirles que Caluula ha sido erradicada de las rutas espaciales conocidas. Mon Calamari está a tres saltos hiperespaciales directos, o usted debería volver a Perlemian por la ruta de Dellalt y Lianna, lo cual es un camino bastante largo." "¿Entonces qué es lo que quieren hacer los Yuuzhan Vong con Caluula?" Leia preguntó. Garray la miró, mientras seguían caminando. "Cautivos. El comandante de la flota de batalla, me lo indicó sin el menor disimulo." "¿De verdad, que ha hablado con él?" "Tatuado de pies a cabeza," dijo Garray. "y muy pronto será de negro con sangre, si nosotros tenemos algo que decir sobre ello. Él nos prometió unas muertes nobles y vida eterna." "Una oferte difícil de rechazar," dijo Han. 69

Garray resopló. "Personalmente, yo prefiero recibir a la 'parca' aquí y ahora." "¿De dónde es usted, Comandante?" Leia preguntó. "Abregado-rae." Han se quedó sorprendido. "Ha hecho usted un largo camino desde el Núcleo Central. ¿Por qué se marchó?" "Estaban lloviendo bolas de fuego Vong, y yo comenzó a sentir que este era mi camino." Leia asintió dubitativamente. "Por lo que veo no hay ninguna salida." Garray la dio la razón con la mirada. "No si los Yuuzhan Vong siguen avanzando. Una mayor presión de ellos a estas alturas... ¿Bien, quién puede predecir como saldrán las cosas, no es cierto?" "Siempre puede haber sorpresa," Han dijo. "Hay una pequeña fuerza de resistencia allí abajo, en Caluula. Pero si la estación cae, no veo cómo ellos puedan ofrecer una resistencia coordinada, antes una invasión a gran escala." "¿Tan mal están las cosas por aquí?" Leia dijo. "Bien, ustedes han visto nuestros cazas estelares. Se mantienen juntos con saliva y pegamento. Igual que nosotros. Desde que la HoloNet se vino abajo, nosotros hemos tenido que confiar en comunicación con mensajero con Mon Cal, y esto de cualquiera de las maneras tarde de tres a cinco días locales. De hecho, despachamos una nave, justo unas horas antes de que ustedes llegaran. En todo caso, el mando de la Alianza Galáctica no ha sido capaz de suministrar ningún tipo de material o suministro. Por lo que nos encontramos extremadamente escasos de comida, municiones, repuestos y bacta. Muchos de los voluntarios que vinieron en nuestra ayuda, resultados dañados o derribados. Tenemos un montón de heridos y moribundos." Garray hizo una pausa, volviéndose más sombrío por momentos. "Yo llevo luchando con los Yuuzhan Vong durante cuatro años. Y me siento como si fuera mucho más joven que cuando esta guerra empezó." "Todos nosotros lo estamos, Comandante," dijo Han. Él reconocía al tipo de gente como Garray: tallado por años de dar órdenes; de enviar soldados a la muerte. Un hombre que no necesitaba demostrarse que era un héroe. Simplemente estaba haciendo su trabajo, y se odiaba a si mismo por ello. Garray hizo un esfuerzo, por recuperar el ánimo. "Pero no se preocupen, conseguiremos que el 'Halcón' sea reparado, y no les retendremos en su camino por mucho tiempo." "No queremos apartar a su personal de sus trabajos de mantenimiento, Comandante," Han dijo con firmeza. "Leia y yo nos ocuparemos de las reparaciones de nuestra nave." Hizo una pausa, para luego añadir: "Entre usted y yo, Garray. Si a Cracken y los demás no les esperaran en Mon Calamari, no tenga la menor duda de que nos encantaría quedarnos aquí atrás, para ayudarle." Garray sonrió. "Aprecio sus palabras, Solo. Refuerza todo lo que yo he oído sobre usted, durante estos años." Luego miró a Leia. "¿Le gustaría unirse a mi para almorzar?" "Nos sentiríamos muy honrados," dijo Leia. Ella deliberadamente se quedó por detrás de Han para susurrarle. "Todo lo que él ha oído durante estos años... Un día van construir una estatua en tu honor." Han gesticuló exageradamente. "No es para tanto. La verdad es que son estas personas las que se merecen una estatua, todas y cada una de ellas." Continuaron caminando, hablando y encontrándose con personas que conocían o reconocieron a Han y Leia. Caluula parecía haber atraído a cada soldado famoso, mercenario y persona de bien a mil parsecs a la redonda. El Comandante Garra se excusó por tener que atender sus tareas militares, pero les prometió reunirse con ellos en el comedor. Estaban saliendo de uno de las conexiones transparentes que unían los módulos separados de la estación, cuando Han creyó oír una voz que le resultaba conocida. La fuente de dicha voz era un hombre de melena oscura, de la misma edad que él, vestido con un traje de vuelo gris que tenía apretado por la cintura un ancho cinturón rojo. De altura media, pero complexión robusta, estaba sentado con las piernas cruzadas encima de un embalaje de carga, en una zona oscura del módulo, entre un Bothano de pelaje dorado y un alto Calibop, cuyas alas estaban plegadas por detrás suyo. Rodeando al trío, de pie un humano con aspecto de ladronzuelo y unos guerreros alienígenas enfundados en similares trajes de vuelo grisáceos, quienes podrían formar parte, o bien de un escuadrón de cazas 70

estelares independiente, o con la misma facilidad, ser los miembros de una peligrosa banda de delincuentes de Nar Shaddaa. "¿Otro fan?" Leia preguntó. Han se frotó su mal afeitada barbilla. "Estoy seguro de haber oído esa voz el alguna parte. Pero no puedo ponerle rostro." "Pregúntaselo." Han asintió, se dirigió hacia los soldados, los cuales controlaron su acercamiento con una mezcla de diversión y cautela. "Soy Han Solo. ¿Estoy en lo cierto, de que nos conocemos?" El hombre le miró de soslayo, casi como si quisiera mostrar las irregulares cicatrices de un lateral de su arrugado y algo oscurecido rostro. "No en persona, Capitán, aunque nos hemos visto de cerca. Supongo que eso significa que no somos completamente desconocidos el uno para el otro." Extendió una mano carnosa, "Hum." Han repitió mentalmente el nombre un par de veces, luego sacudió la cabeza. "No me suena. ¿Está completamente seguro de que nunca servimos juntos? ¿Durante la rebelión, quizá?" Hum se encogió de hombros. "Yo tengo una de esas caras que a todo el mundo le suena." Han se acarició la mandíbula. "¿Jamás ha estado en Dellalt?" "Creo que no." Han asintió no muy convencido, luego inclinó su cabeza en gesto de saludo y se alejó. Leia le esperó, hasta que ella, Han y C-3PO estuvieron fuera del alcance del grupo para preguntar, "¿Te resulta 'familiar' antes de la Rebelión, o antes de todas esas cicatrices?" Han miró por encima de su hombro, y movió su cabeza en gesto de duda. Pero cualquier posible respuesta quedó ahogada, por el súbito estruendo de las sirenas. Al instante, la estación se convirtió en un controlado caso de actividad. Todos sabían exactamente donde debían presentarse y que hacer -excepto Han, Leia y C-3PO-, quiénes no estaban seguros de si debían acudir a la estación de batalla más cercana o simplemente quedarse quietos, para no estorbar. Apareciendo de algún sitio, Garray acabó con su confusión. "Los refuerzos enemigos han llegado. Todo otro grupo de batalla entero." Leia se quedó sorprendida. "Deben estar desesperados por apoderar de Caluula para disponer de tantas naves." Garray estuvo de acuerdo. "Nuestros escudos deberían aguantar." El ayudante del comandante llegó corriendo para informarle de que los escáners de largo alcance de la estación, habían captado algo inusualmente extraño. Garray les condujo a la pantalla de datos más cercana, en la cual el ayudante reprodujo la imagen de una holocan, de lo que parecía ser una colosal babosa espacial, con una cabeza en forma de cuña, una bolsa dorsal, y una boca que debía tener al menos ochenta metros de ancho. Garray entrecerró sus ojos, hasta casi cerrarlos. "¿Qué demonios es eso, no he visto nada parecido en toda la galaxia?" Leia soltó una exclamación, llena de preocupación. "Eso, Comandante, es lo que los Yuuzhan Vong llaman un yncha. Uno que ellos desplegaron en Duro, prácticamente se comió una ciudad orbital." Garray se la quedó mirando, sin capacidad para hablar. Las sirenas comenzaron a aullar con un tono de alarma más fuerte todavía. "Comandante," le dijo un alférez, "naves enemigas atacando." Han miró a Leia. "Supongo, que después de todo, nos hemos quedado atrapados." ---------"Dado la persona inteligente que dice ser -o al menos así lo proclama- no debe albergar la menor duda, al oír la advertencia del Señor Supremo de que nada impropio debe interferir con el próximo sacrificio," El Alto Prefecto Drathul amedrentó a Nom Anor. "Dado especialmente el escaso número de víctimas existente." Anterior Prefecto de la nave-mundo Harla, Drathul tenía un ancho rostro bien bronceado, suficientemente marcada para demostrar su obediencia a los dioses, pero no con tantas cicatrices, que pudieran estropear lo que Drathul consideraba unos rasgos hermosos. Había mantenido esperando a Nom 71

Anor durante la mitad de un día local, mientras el sol ascendía a lo más alto del cielo, haciendo que el puente del arco iris brillara igual que un collar lleno de joyas. Los ventanales y goteante cubierta de sus aposentos, en la prefectura daban a la Plaza de la Jerarquía, al sur de la Ciudadela, en un distrito conocido anteriormente como las Colinas de Calocour. Nom Anor aún recordaba las colinas de una de sus primeras misiones de reconocimiento, cuando el área del mercado hervía con insistente compradores examinando mercancías y resplandecía con relampagueantes imágenes y mensajes de las pantallas anunciadoras. Muestras de incontables productos procedentes de toda la galaxia, habían estado desplegados en un despliegue incesante, flotando en carretillas repulsoras y llenando el aire de aromas y fragancias maravillosas. "Yo tomo de todo corazón, la advertencia del Señor Supremo," dijo Nom Anor dijo desde el suelo, sobre la exquisitamente tejida estera vurruk, a la que había sido conducido por los sirvientes de Drathul. El alto prefecto le hablaba desde un nicho de almohadas en su estrado. "Entonces estará interesado por saber que ha llegado hasta mis oídos que una coalición de 'Avergonzados' está dispuesta a interrumpir la ceremonia." Drathul Nom se quedó mirando a Nom Anor con una mirada penetrante. "Creo que usted no es completamente desconocedor de las prácticas de los herejes, Prefecto." "Confieso saber algo de ellas." Drathul se mostró claramente interesado por la contestación. "Se valora usted muy poco. Tal auto-minusvaloración no es propio de alguien, que ha logrado ascender por si solo, de simple ejecutor a prefecto de Yuuzhan'tar en tan corto periodo de tiempo. Quien, en al menos en dos ocasiones, ha disfrutado de una audiencia privada con el Señor Supremo; quien, yo me arriesgaría a decir, incluso se ha convertido en los oídos y orejas de Shimrra." Nom Anor fingió una leve sonrisa. "Son exageraciones, no más que su oído, Alto Prefecto." Drathul lo escrutó un poco más. "¿Sin embargo cómo hemos llegado a esto?" le preguntó, como si se lo preguntara, también a si mismo. "¿No ha sido Nom Anor, quién envió a la sacerdotisa Elan a su muerte, que creó la inepta Brigada de la Paz, que ayudó a maquinar el desastroso asalto en Fondor, que permitió al traidor Vergere escapar, quién se ha disfrazado como un humano, un duros, un givin, y quién sabe cuántas más otras especies, quién se rumorea se negó a un duelo un Jeedai y luego tuvo que asesinar a sus propios operativos con un arma infiel, quién sino arrastró al Maestro de la Guerra Tsavong Lah al deshonor en Ebaq Nueve?" Hizo una breve pausa. "Parece como si la cuenca plaeryn insertada en su ojo, con la que me mira tan fijamente, estuviera ansiosa de escupir su veneno." "Me ha mal interpretado, Alto Prefecto." Nom Anor se tocó el orbe artificial que sustituía a uno de sus ojos. "Sólo un molesto granito de arena, alojado en la comisura. De hecho, usted ha realizado una brillante disertación para desacreditarme. Pero se ha olvidado añadir, que ha debido haber, también un lado exitoso en todos esos eventos. ¿O sino..." Él mostró una amplia sonrisa. "...cómo es posible que yo ha logrado llevar las túnicas verdes de oficial de alto rango?" Drathul se mostró enfurecido. "La única razón por la que tolero su presencia y vuestro ascenso, es que se sabe que estuvo en compañía de mi predecesor, Yoog Skell, cuando él murió. Sé en lo más hondo de mi corazón que usted tuvo algo que ver con su muerte, y de no ser por su muerte, lo más probable es que yo no estaría aquí sentado, disfrutando del placer de reprenderle." Nom Anor inclinó su cabeza. "Yo sólo existo para servir, Alto Prefecto." "Precisamente. Por lo que yo le ordenó que extirpe de raíz esta supuesta colación de 'Avergonzados', y que intente meterles algo de cordura o sino que los mate. Preferiría lo primero, pues sospecho, que llegados a este punto matanzas adicionales, sólo serviría para incitarlos aún más. Pero sepa que tengo la intención de hacerle personalmente responsable de cualquier interferencia en el sacrificio, al igual que Shimrra ha hecho en mí. ¿Creo que me expresado con la suficiente claridad, o yo necesito reforzar mis palabras con las amenazas de lo que le ocurrirá, si usted me falla?" "Yo daré lo mejor de mí, Alto Prefecto." "Sus trucos están muy vistos, Nom Anor. Eso siempre ha sido así, téngalo en cuenta." "Yo no engañaría a nadie, sino a mismo, Alto Prefecto, si me imaginará más de lo que realmente soy." 72

Nom Anor había dado la orden a sus cónsules de que tuvieran preparado un bissop ensillado para llevarle de vuelta a la espaciosa residencia, que venía con su nuevo estatus. Peso a todo lo que él había conseguido, también se había ganado la envidia, el enojo, y la desconfianza de muchos, como ocurría tan frecuentemente en el caso de todos aquellos que su ascenso social se debía a acciones o hechos que debían ser guardados de manera confidencias y sin revelar. Otros cercanos al séquito de Shimrra, habían sufrido similares indignidades, en parte porque Shimrra era inconstante y lleno de contradicciones, como si dejara llevar en sus decisiones por sus emociones o por supuestas revelaciones de los dioses. Ni siquiera el poderoso Nas Choka era inmune a pequeños envidias, a lo cual se debía que hubiera triplicado el numero de su guardia personal -lo cual era algo que Nom Anor había considerado hacer, pero que finalmente desestimó-. Había ciertas ventajas al anunciar de una en una las aprehensiones de uno a uno de sus adversarios. Pero como mantener estas aprehensiones ocultas a los herejes... Él había creído equivocadamente que la brusca desaparición de Yu'shaa, el Profeta, habría debilitado el movimiento. En cambio, Nom Anor le había proporcionado a su crédulos seguidores un mártir, más aún porque muchos creyeron que Yu'shaa había sido llevado a la muerte por orden de Shimrra. Oculta lejos de su residencia estaba la máscara ooglith original que Nom Anor había llevado cuando exhortó a sus seguidores, a alzarse contra el sistema que los había condenado a convertirse en parias de su propia raza; un sistema que perpetuaba una creencia en unos dioses, que deliberadamente renegaban de sus propias creaciones. Sería una cuestión diferente si cada 'Avergonzado' fuera culpable de querer ir más allá de sus propias posibilidades o por un pecado de orgullo, pero de hecho nadie podía explicar -al menos ninguno de los moldeadores- por qué sus cuerpos rechazaban los implantes. Como resultado de ello, sin embargo, innumerables individuos eran apartados de la sociedad, preguntándose por el resto de sus miserables vidas donde habían errado, cuando habían mostrado un exceso de orgullo o si simplemente ellos estaban pagando las transgresiones de otros creche o miembros del dominio. La nobleza pretendía compasiva, cuando de hecho ellos justamente sentían un placer morboso en airear dicha condición, cuando esta recaía en sus competidores caídos en desgracia. Igual de lo que le ocurrió al Cónsul Shal Tor en su último ascenso -pero igual de contento de que no fuera yo el damnificado-. Hasta hace muy poco -antes de que su vida diera un giro drástico y decisivo en Zonama Sekot- Nom Anor, lo suficientemente encolerizado por la falta de equidad, había deseado ver a todo su cultura derrumbarse; ver a Shimrra arrojado de su trono de pólipo por los miembros más degradados de la sociedad Yuuzhan Vong. Y él había estado muy cerca de tener éxito. El futuro que podría haber llegado después de eso era ciertamente incierto. ¿Si la guerra se hubiera perdido, que hubiera significado eso para Nom Anor, dado que hubiera significado la victoria de los Jedi -los habitantes de la galaxia que los Yuuzhan Vong había invadido con cruel salvajismo? Desbandada, encarcelamiento, ejecución... él no podía arriesgarse. Ahora el mismo movimiento nacido de rumores escapados del distante planeta Yavin, y al que, el propio Nom Anor había dado forma y pábulo, amenazaba con privarle de todo lo que había logrado al optar por desbaratar los planes de Zonama Sekot, y gracias a ello había logrado el favor del mismísimo Shimrra. Todos estos pensamientos fluyeron por su mente, mientras su transporte viviente avanzaba pesadamente por la Plaza del Sacrificio, donde sacerdotes y sirvientes, adeptos e iniciados estaban ocupados preparando la próxima ceremonia; luego pasó junto a los talleres -con forma de concha- de los trabajadores; y junto a algunos solitarios 'Avergonzados', con sus vestidos raídos, mendigando por limosnas. Antes de que Nas Choka hubiera sido ascendido a maestro de la guerra, él tuvo ocasión de reprocharle a Nom Anor un pecado de orgullo, y le aconsejó que se fijara en Yun-Shuno, dios de los 'Avergonzados', en busca del perdón. Y ahora, años más tarde, aquí esta él, como su profeta. Capítulo 13. El ychna lideró el ataque sobre la Estación Caluula. Remolcado hasta el lugar por una raza especial de dovin basal, desarrollados y hechos crecen en el lejano planeta Tynna, la monstruosa babosa se aferro a los escudos deflectores de Cauula, igual que una sanguijuela, engordando mientras absorbía cada julio de energía de iones que el generador era capaz de generar, luego metiendo el repentinamente vulnerable módulo dentro de su boca y aplastándolo igual que una cáscara de huevo. Sin esperar, ni siquiera a que se despresurizara el módulo, cientos de guerreros Yuuzhan Vong, fueron dejados caer a través de los 73

desgarrones en el metal por naves de asalto, equipados con armaduras y criaturas respiradoras -en forma de estrella- conocidas como gnulliths. Los maltrechos escuadrones de cazas estelares surgieron de las bahías de lanzamiento de la estación, para enfrentarse al veloz vuelo de los cazas coralitas que ya estaban ametrallando la estación. Las baterías de armas apuntaron y dispararon, arrojando una tormenta de energía verdosa a las naves más grandes y pesadas que se acercaban. En los módulos intactos, las sirenas seguían sonando, bloqueadas en un ciclo continúo, y los escudos de batalla descendían para sellar corredores y exclusas vitales. Contra las barricadas de sólido duracero, los Yuuzhan Vong arrojaban magma al rojo vivo, y donde esto fallaba, ellos soltaban una versión mejorada de los grutchyna de placas negras, cuyos ácidos digestivos eran lo bastante corrosivos para abrirse paso a través de la aleación metálica. Cerca de donde el ychna se estaba dando un festín, agachado por detrás de una barrica, echa de cargadores de combustibles vacíos y contenedores apilables de carga, Han, Leia y una docena de soldados esperaban con las armas en las manos, rifles de asalto, desintegradores de repetición, y una pocas granadas y cohetes que habían logrado agenciarse en la cercana y casi vacía armería de Caluula. Aquellos androides que nos estaban llevando munición o permanecían de pie para recargar armas, se movían de una manera errática, incluyendo a C-3PO, quién estaba caminando en cerrados círculos por detrás de Leia. "No pierdas la cabeza," le dijo ella. "Echa una mano." "Pero, Princesa Leia, yo no soy una máquina de guerra. Soy inútil para nada que no sea protocolo y traducción. ¿Oh, dónde está Artoo-Detoo cuándo nosotros lo necesitamos?" "Threepio, acaso te estás olvidando de que tú has sido, algunas veces tan valeroso como Artoo." C-3PO se paró a medio camino. "¿Yo? Bien ahora que usted lo menciona, hubo ese incidente en..." "¡Ya vienen!" un soldado gritó desde la parte inferior de la línea. A cincuenta metros de distancia algo estaba haciendo un enorme agujero ardiente en la parte inferior del escudo antiexplosiones. Nubes de vapor tóxico surgían por los bordes desgarrados del círculo que se iba agrandando. Han comprobó la carga de su DL-44 y fijó su mira en el centro del círculo. "No disparéis," dijo. "Esperad hasta que ellos aparezcan..." Lo primero en pasar a través de la brecha fue una pareja de grutchyna. Las bestias de seis metros de longitud brincaron gruñendo por entre nubes de ácido igual que apariciones fantasmales, sólo para ser hechas pedazos por fuego de desintegrador antes que hubieran sido capaces de recorrer más de diez metros. Luego llegaron los guerreros blindados, precipitándose por la abertura en grupos de tres o cuatro, sus manos asiendo bastones vivientes o bandoleras de bichos porrazo. "¡Ahora!" Han gritó. Treinta desintegradores dispararon simultáneamente, abatiendo a la docena de enemigos de vanguardia, luego a los doce siguientes. Pero los Yuuzhan Vong siguieron llegando, pisoteando a sus camaradas caídos en una carga salvaje y arrojando anguilas de plasma y bastones vivientes en su alocada carrera. Las armas golpearon contra la barricada y alcanzaron por sorpresa a uno o dos de los defensores. Pero ni bichos porrazo o veneno aerotransportado vino a continuación, mostrando a las claras que los guerreros querían cautivos, no víctimas. Avanzando en medio de la rejilla de fuego láser con los puños alzados en gesto de desafío personal, eran segados inmisericordemente por grupos de cinco o diez, aparentemente ignorantes del hecho de que los soldados de la Alianza estaban jugando con unas reglas diferentes. Los guerreros lo habrían considerado algo obsceno, si pudieran considerar que alguien se dejara deshonrar de tal manera. Cada una de sus acciones suponía un desafío a la muerte y sembraba confusión. Y de algún modo eso les hacía más difíciles de matar, en lugar de convertirlos en blancos más fáciles. Los desintegradores no dejaban de disparar, y la hoja reluciente de la espada láser de Leia se agitaba en mitad de aire, deflectando lejos un puñado de bichos porrazo. Pero la línea no pudo mantenerse. Superados en número, los defensores fueron obligados a retirarse. Los Yuuzhan Vong siguieron atacando, deteniéndose únicamente para arrastrar lejos y atar aquellos enemigos que habían quedado aturdidos. Los guerreros mostraban su regocijo con cada cautivo capturado, aunque seis de los suyos hubieran muerto para ganar una víctima para el sacrificio. Los soldados de la Alianza se fueron retirando más hacia el interior de la estación. Leia estaba mirando por encima de su hombro mientras se aproximaba a la intersección de un corredor, cuando Han de repente pasó su brazo izquierdo alrededor de su cintura y la empujó a un lado. ¡Desde el resplandor rojizo de la intersección del corredor surgió un grueso bastón viviente como una porra de guerra, cortando el aire justo donde ella 74

debería haber estado y estrellándose contra la pared con un sonoro impacto! El guerrero sujetó el ululante bastón viviente y se lanzó hacia adelante, para caer víctima de un preciso disparo láser oblicuo por parte de Han. "Te preocupas, después de todo," Leia dijo dándose la vuelta con leve sonrisa burlona en su rostro. Siendo aún abrazada por su brazo armado, ella puso de puntillas para besarle en la mejilla. Han sonrió y la dejó ir. "¿Qué es una estrella del espectáculo sin dama que lo guíe?" "El combate siempre saca el lado romántico de ti." Ella se fue detrás de él, pero se detuvo y se volvió para ver a C-3PO temblando en mitad de la intersección. "¡Por aquí, Threepio, de prisa!" Él la miró, luego gesticuló hacia el corredor lateral. "Pero, Princesa -" "¡Vamos!" C-3PO murmuró algo, luego se revolvió hacia adelante y salió disparado hacia adelante tan rápidamente como sus chirriantes piernas le permitían. Leia y Han le estaban esperando justo al siguiente escudo para explosiones. Ella aplastó el pulsador de activación, tan pronto como C-3PO hubo cruzado el umbral, pero el escudo sólo se cerró hasta la mitad. Han golpeó el pulsador con su puño, luego, retrocedió un medo, y disparó un rayo láser contra el panel de control. Leia se agachó ante un posible rebote y agitó su cabeza con desánimo. "¿Te he dicho alguna vez que tienes la mollera tan dura como la tecnología de los Yuuzhan Vong?" El grueso escudo para explosiones vibró y se cerró de golpe contra la cubierta. Han mostró una amplia sonrisa de satisfacción. "Sólo cuando la tecnología no me deja otra opción. ¿Y hablando de eso, a dónde ha ido Threepio?" Echando una rápida mirada a su alrededor, Leia le encontró acurrucado en una esquina. "¿Qué haces ahí escondido?" dijo Han. "¿Quieres terminar como un androide rostizado?" "No, Capitán Solo, pero la puerta anti-explosiones..." Sus palabras fueron cortadas por el sonido de pisadas aproximándose. Leia alzó su espada láser; Han, su desintegrador. Pero fue una docena de soldados de la Alianza lo que aparecieron unos instantes más tarde. "Ustedes no deben ir por ese camino," Han y uno de los soldados dijeron al mismo tiempo. "Yuuzhan Vong," Han dijo, señalando hacia el escudo para explosiones. "Corredor sin salida," dijo el soldado, apuntando en la dirección opuesta. Han se quedó mirando fijamente al escudo para explosiones, luego desesperadamente a su alrededor. "¿Callejón sin salida?" C-3PO levantó sus manos, por encima de su cabeza. "¡Eso es lo que yo he estado intentando decirle!" Algo impactó con el lado más alejado del escudo para explosiones, y unos segundos después volutas de un humo picante, comenzaron a surgir de una serie de pequeñas perforaciones. Han y Leia se mirando el uno al otro. "¿No estábamos nosotros solos aquí?" ella comentó. Todos retrocedieron por detrás del escudo para tomar posiciones en el corredor. De nuevo, Han comprobó la carga de su desintegrador, que estaba por debajo del 50 %. "No voy a permitirles que me cojan vivo, Capitán," dijo un soldado junto a él. Han apuntó con su dedo índice al joven. "No voy a dejar que te cojan. Olvídate de eso, soldado." El soldado tragó saliva y asintió. "Gracias, señor." El centro del escudo para explosivos se estaba disolviendo rápidamente. Aullidos de guerra y gritos de desafío personal resonaron por el corredor. Han escuchó durante unos instantes, luego se giró hacia Leia. "Tengo algo parecido a una idea. ¡Threepio, ven aquí!" El androide se lazó vacilantemente de detrás de un nido de roedores cerca de unos conductos de ventilación corroídos. "Voy, señor." Han miró directamente a los foto-receptores de C-3PO. 75

"Threepio, quiero que hable con los Yuuzhan Vong en su propio idioma." "¿Hablar con ellos? Pero si no sabría que empezar a decirles." Los orificios nasales de Han se dilataron. "¿Qué, de repente te has quedado sin palabras? Dígales que todos los guerreros son necesarios para un combate individual en el módulo número uno. ¡Dígales que este asunto requiere toda su atención!" "No creo que los Yuuzhan Vong tengan una palabra para..." "Haz lo que Han dice, Threepio," Leia le interrumpió. La cabeza de C-3PO se movió de un lado a otro. "Cómo me sería posible imitar..." "Eleva la configuración de grave de su modificada salida de audio," sugirió un soldado. C-3PO inclinó su cabeza. "Oh. No pensé en eso." "Sí, y añade algunos efectos de sonido mientras estás con ello," Han agregó. Le llevó unos instantes a C-3PO comprender que Han estaba hablando en broma. "Efectos de sonidos, claro," él murmuró. "Por qué no se ocupa alguien de buscar un sitio donde poder conectar mi acoplador de sonido." Han le condujo apresuradamente a un puesto de comunicación público montado en el mamparo interior. "¡Diga algo!" Colocando su vocalizador cerca del enrejado del micrófono, C-3PO empezó a hablar. "Bruk tukken Vong pratte, al'tanna brenzlit tchurokk..." Casi al instante, los aullidos de guerra cesaron. "¡Ésa es la idea!" Han le animó. "¡Sigue hablando!" El androide continuó durante otro minuto, terminando con la frese: "¡Al'tanna Shimrra knotte Yun'o!... ¡Larga vida a Shimrra, amado de los dioses! "¡Se están retirando!" informó el soldado más cercano al escudo para explosiones. Han le dio unas fuertes palmaditas a C-3PO en la espalda, luego se sacudió la mano, un tanto dolorida. "¡Bien hecho, Vara Dorada! ¡Lo has logrado!" C-3PO se enderezó con orgullo. "Yo tengo mis momentos." "Pues claro que si. ¡Ahora salgamos de aquí!" Ellos esperaron a estar seguros de que los guerreros se hubieran ido, luego uno por uno pasaron apretujados a través del agujero en el escudo para explosiones y tomaron el corredor que Threepio había querido desde el principio que cogieran. Sin embargo, a no más de cien metros de distancia, ellos se encontraron de lleno con una partida de caza enemiga. Pero esta vez C-3PO estaba preparado. Ajustando la modificada salida de audio, comenzó a hablar, completando únicamente dos frases antes de que una tormenta de bichos porrazo les llegara a través del corredor, obligando a Han, Leia y al resto a pegarse a la cubierta. "¿Qué les has dicho?" Han preguntó, arrodillado sobre una de sus rodillas, con su desintegrador levantado. C-3PO lo pensó durante un momento. "Oh, dios mío, puede que me haya confundido de palabras." Bajo la mirada hacia Han. "¡Creo que los insulté!" "Bien, eso es cojonudo." "De verdad, Threepio," Leia dijo. "Ahora si que les has hecho enfadar." Todos salieron corriendo de vuelta a la intersección, pero con un pasillo sin salida en una dirección y los Yuuzhan Vong en el otro, no había ninguna opción segura. Tenían que hacer una elección. La banda de guerreros a la que C-3PO había insultado, surgió por la parte baja del pasillo. Una fuerza de unos cuarenta, ellos superaban en número a los defensores, en al menos una proporción de dos a uno. Un intenso fuego de fusilería de rifles desintegradores igualó un tanto las cosas, pero también vació muy rápidamente las armas. Estimulados ante la visión de desintegradores vacíos siendo arrojados a un lado, los guerreros ordenaron a sus bastones vivientes que se enroscaran alrededor de sus antebrazos, y comenzaron a avanzar con paso arrogante, determinados a combatir mano a mano con sus contrincantes. Algunos de ellos tenían sus miradas fijas en Leia, quien estaba deflectando los últimos bichos porrazos lanzados con ágiles giros y mandobles de su espalda láser. Han se puso a su lado, disparando desde la cadera para derribar a dos de los posibles contendientes de 76

Leia. Otros dos rápidamente llenaron el hueco. Uno resultó decapitado por la hoja de Leia. El otro se lanzó directamente sobre Han, arrastrándole limpiamente por el pasillo y golpeándole duramente contra el mampara exterior. Escabulléndose de una llave asfixiante, Han se deslizó por la parte inferior de la pared y se escurrió entre las piernas del guerrero, esperando poder estrangularlo por detrás. Pero el guerrero se giró mientras Han estaba esforzándose por incorporarse, atornillando sus enormes manos alrededor del cuello de Han, realizando una presa para la garganta asth-korr y obligándole a girar de nuevo de espaldas contra el mamparo. Han vio las estrellas; luego la oscuridad se fue apoderando de su visión. Estaba jadeando en busca de aire, cuando de repente la cabeza del guerrero estalló. Las manos alrededor de la garganta de Han se soltaron, y el cuerpo cayó sobre la cubierta, arrastrando a Han con él. Estaba claro que Leia le había salvado, intentó arrastrarse fuera por debajo del Yuuzhan Vong, pero el cadáver no se movía. Su mano derecha extendida asió un objeto pequeño y lo sostuvo delante de sus ojos. Tan largo como un dedo humano, y algo más grueso, era un dardo cohete de vieja-generación, con su obviamente defectuosa punta explosiva todavía sujeta. Han se retorció, logrando liberarse del cadáver del guerrero caído, a tiempo de ver a cuatro Yuuzhan Vong más, caer abatidos por descargas de láser y dardos cohete. La descarga fatal provenía de a mitad del pasillo, donde docena y media de soldados estaban agachados, arrodillados, tumbados en la cubierta. Ellos llevaban cascos abrochados por las mejillas, que eran parecidos a las cúpulas de una unidad R2, biseccionados bandas visoras horizontales y coronados por marcadores-rastreadores de rangos de objetivos. Sus uniformes grises eran exoesqueletos, compuestos con chalecos dispersadores de impactos, protecciones para los antebrazos, rodilleras, guanteletes de malla blindada, y botas metálicas con suelas gravedad-cero. Estaban armados con rifles desintegradores, armas de mano, cuchillos de combate, lanzadores de dardos cohete, y el resto que podría estaba oculto en bolsas de utillaje de aleación que llevaban sujetas a sus anchos cinturones y correajes. Un sistema de armamento propio, era el que llevaba, él que parecía el líder con una combinación de mochila cohete y lanzador de misiles antipersonal, además de un cinturón rojo. Captando la mirada de Han, el soldado de infantería realizó un gesto de saludo hacia Han, con las yemas de su dedo, antes de marcharse apresuradamente. Leia repentinamente estuvo junto a Han, ayudándole a ponerse de pie, pero su mirada seguía fija en el otro lado del corredor. Cuando ella finalmente se giró hacia Han, sus ojos estaban muy abiertos, su boca con un rictus de sorpresa. "Fett," Han acertó a decir. "¿Fett?" Leia agitó su cabeza en gesto negativo. "No puede ser él. ¡Cualquiera podría estar dentro de esa armadura!" Han asintió con su cabeza. "Eso es cierto. Además, estoy seguro, de que si fuera él, lo más probable es que estuviera intentando matarme, no salvarme." El más famoso cazador de recompensa de la galaxia, Boba Fett casi había sido el causante de la muerte de Han, Leia e incluso C-3PO tras la Batalla e Hoth, durante la Guerra Civil Galáctica. Pero luego los llamados Rebeldes habían igualado el tanteo en Tatooine, arrojando a Fett al interior del hambriento buche de un Sarlacc que habitaba en la zona desierta del Gran Hoyo de Carkoon. Muchos creyeron que los días de Fett se habían acabado allí, pero Han y Leia sabían mejor que nadie que no había sido así, después de haberse encontrado con Fett en varias ocasiones desde su fuga del Sarlacc. Sin embargo, no había habido ningún encuentro con el hombre desde el comienzo de la guerra con los Yuuzhan Vong, y Han estuvo inclinado a estar de acuerdo con Leia, en el hecho que el infante que le había saludo podía ser cualquiera. Y luego estado lo de la voz familiar del hombre que se había llamado a si mismo 'Hum'. Han, Leia, C-3PO, y los soldados supervivientes de Caluula caminaron por encima de los cuerpos de los Yuuzhan Vong y fueron corriendo detrás de las tropas acorazadas mandorianas, quienes seguían moviéndose. Docenas de Yuuzhan Vong permanecían muerto o agonizando en el corredor, y una lucha feroz se desarrollaba en el recorrido hasta la bodega de techo alto, a cuyo interior conducía el corredor. Han observó a un guerrero luchar en vano contra una látigo-cuerda que se había enrrollado alrededor de su cuello, y que estaba justo arrastrándole a un área de la bodega que Han no podía ver. Él vio a dos guerreros más casi partidos por la mitad por dardos cohete. El siseante zumbido de los 77

desintegradores, eran momentáneamente acallado por los estruendosa y atronadora explosión de un misil de conmoción. Seis guerreros, acribillados por la metralla, salieron disparados hacia atrás al interior de la bodega. Pero otros siguieron atacando. Un robusto guerrero con un couffe en cada mano, cargó aullando doblando un esquinazo, para únicamente reaparecer momentos después, empapado en sangre negruzca. Leia clavó su mano izquierda en el antebrazo de Han. "¿Eso no tenía pelo cuándo entró?" Han asintió un tanto asustado. "Creo que ellos están arrancándoles las cabelleras." Un nutrido grupo de guerreros Yuuzhan Vong se habían agrupado en la bodega, muchos de ellos gesticulando salvajemente y todos ellos hablando a la vez. "Princesa Leia, Capitán Solo," C-3PO dijo detrás de ellos. "Los Yuuzhan Vong están muy entusiasmados. Han enviado mensajeros a las otras zonas de la Estación Caluula para informar de que han encontrado guerreros, que son excepcionalmente dignos del cautiverio y posterior sacrificio." "Yo diría que eso es bastante optimista por su parte," Leia comentó. Ella y Han lucharon por abrirse camino al interior de la bodega. Los soldados blindados habían sido arrinconados en una esquina. Dos de ellos estaban claramente muertos, y algunos de los otros estaban en grave riesgo de ser dominados por grupos de ensangrentados guerreros Yuuzhan Vong. Las fuerzas de Caluula recogieron las armas que pudieron encontrar y se lanzaron en su ayuda. ¡Han estaba buscando al líder, cuando oyó un fuerte zumbido! y vio el infante, que creía que podía ser Boba Fett volar hacia el techo. Cortas llamaradas de fuego, surgieron de la tobera al rojo vivo de la mochila cohete, y rayos llovieron sobre los guerreros de abajo desde su pareja de pistolas desintegradoras, las cuales hizo girar expertamente antes de volverlas a deslizar de nuevo dentro de sus pistoleras. Bastones vivientes volaron hacia él desde todos los puntos, uno de ellos le alcanzó en el pecho y le sacó de curso, lanzándole contra un mamparo. Luchando entre sí, los Yuuzhan Vong, por lograr el privilegio de ser el primero en alcanzarlo. Dos guerreros estaban subiéndose encima de los otros, casi teniendo a su alcance el brazo del hombre cohete, cuando Han levantó y apuntó su desintegrador. "Sólo en caso de que sea él," Leia dijo, "intenta no darle en la mochila cohete." ---------"¡Él ha vuelto! ¡Yu'shaa ha vuelto!" La reunión era pequeña, no habría un numero mayor de doscientos 'Avergonzados', pero la noticia de que el Profeta había regresado, se difundiría rápidamente por todo el submundo de Yuuzhan'tar, y se esperaba el tiempo suficiente, la audiencia se elevaría a millares, quizás a decenas de millares. Nom Anor miró fijamente hacia abajo, desde lo que una vez había sido el rail elevador de un transporte elevado magnéticamente, a lo que había sido un amplio bulevar de clubs nocturnos y restaurantes, donde sus seguidores permanecían de pie con un gesto en sus alzados rostros, de renovada esperanza y expectación. Por un momento -y solo eso- se sintió contento y satisfecho de estar de vuelta. De su residencia él había recuperado la máscara ooglith, con la que asumía la identidad de Yu'shua. Les había dicho a sus sirvientes que no quería ser molestado, y, ataviado con la vestimenta propia de un trabajador ordinario, se deslizó a través de un pasaje secreto, y se abrió camino a través del recinto sagrado, pasó por el Templo del Moldeador y la Plaza de la Muerte, atravesó los distritos de Vistu y Bluudon, intentado eludir posibles espías, que quizás solo existieran en su imaginación, luego a lo largo de sendas bien apisonadas, que le condujeron abajo, por debajo de la verdosa superficie en crecimiento, adentrándose en los profundos callejones y hondonadas, que una vez habían albergado a los más pobres de Coruscant y a los que no tenían ni voz ni voto, pero que con la llegada de los Yuuzhan Vong, se había convertido en el reino de los 'Avergonzados', donde los extraños eran visco con recelo, y donde cualquier que no fuera un 'Avergonzado' tenía que andarse con mucho cuidado, ante el temor de no regresar jamás a la superficie. En determinadas encrucijadas, él había tenido que proferir unas claves secretas, que le habían dejado camino libre hacia los niveles aún más inferiores, no sólo aquellos simplemente habitados por los 'Avergonzados', sino también a los gobernados por ellos. Rememoró su espionaje a Onimi, en una misión, como muchas, en las que se había visto obligado a seguir a alguien; Onimi, bajo las órdenes de Shimrra, fue quien proporcionó inconscientemente, la información de que el último almacén de conocimiento de los moldeadores, la conocida como 'octava capa', estaba vacía. Ahora él, también estaba bajo las órdenes directa de Shimrra, y al igual que Onimi, se había convertido en títere y favorito de Shimrra, con la terrible carga de tener que salvaguardar secretos comprometedores del Señor Supremo. Mucho antes de que Nom Anor hubiera sido capaz de contactar con su antiguos 78

compinches, él fue reconocido, y una multitud de Avergonzados de vestimentas sucias y túnicas-pellejo andrajosas se había congregado junto a él, ante la reaparición de Yu'shaa, sin el menor aviso. "Los rumores de mi muerte, fueron exagerados enormemente," había intentado explicarles. Sólo para oír a alguien responder: "¡El Profeta ha derrotado a Shimrra! ¡Ha logrado derrotado a la muerte!" "No, ustedes no me han comprendido," les dijo. "Nunca fue capturado por Shimrra." "El Profeta logró evadir a Shimrra. ¡Él únicamente ha estado esperando el momento adecuado para reaparecer entre nosotros!" Sus planes cuidadosamente concebidos se habían ido al garete. Para cuando él hubo alcanzado lo que era el ancho bulevar -en donde ahora habían crecido arbustos y arbolillos- una pequeña multitud, ya se había congregado. No pareció importarles, lo más mínimo, que Shimrra hubiera prohibido expresamente tales aglomeraciones de gente, bajo pena de muerte deshonrosa. "¡Él ha vuelto! ¡Yu'shaa ha vuelto!" Nom Anor examinó atentamente a la muchedumbre. Por debajo de la pista elevada, abriéndose paso a empujones, venían Kunra, Idrish, y V'tel. Un guerrero avergonzado, Kunra había sido el guardaespaldas personal de Yu'shaa y principal discípulo, y el único que sabía del viaje de Nom Anor a Zonama Sekot. "Sabíamos que usted volvería," dijo Kunra, una vez que él y otros, ascendieron a la parte superior del paso. "Nos prometió que usted nos elevaría, una vez que usted hubiera recobrado su status, y usted ha ascendido a un nivel, muy superior al que inicialmente aspiraba o pensaba que podría lograr conseguir. Está en una posición para ayudarnos a lograr nuestros fines, mucho mejor de lo que nunca hubiéramos imaginados ni en nuestros sueños más osados. Le guste o no, de hecho usted es el Profeta." Nom Anor rememoró sus palabras a Kunra y al último Niiriit. De hecho, él había jurado restaurar el honor de los 'Avergonzados'. Si ellos se enteraran, de que manera más vil, les había traicionado. "Sí, yo prometí haceros ascender socialmente," le dijo a Kunra. "Pero nosotros debemos esperar más tiempo. Esta vez, sólo he venido a advertiros. Shimrra sabe lo que estáis planeando hacer en la ceremonia de sacrificio, y debéis confiar en mí, cuando os digo que él responderá encolerizado y de la forma más salvaje." Kunra extendió sus brazos y los levantó por encima de la muchedumbre. "Yu'shaa dice que nosotros debemos replantear nuestro plan -que nosotros debemos atacar aún en mayor número y con más fuerza." "No, no," Nom Anor dijo mientras la muchedumbre enloquecía de alegría. "¡Deben volver a pensar el plan por entero, o Shimrra los erradicará!" Kunra alzó de nuevo sus brazos. "¡Shimrra planea erradicarnos! ¡Nosotros debemos dar el primer golpe!" Nom Anor le vociferó a los 'Avergonzados', "¡Ustedes no pueden fijarse en mi, o en los Jeedai, o en cualquier otro, y entregaos en él en cuerpo y alma, y esperar que sea capaz de libraros de vuestro baja condición! ¡Ninguno de nosotros puede curar vuestras desfiguraciones, malformaciones o modificar vuestros rechazo a los injertos de mejora!" "Yu'shaa proclama que nosotros debemos aceptar nuestros defectos, como únicamente imperfecciones superficiales, y que debemos mirar más allá, para ver nuestro verdadero ser," dijo Kunra. "¡Él nos dice que únicamente sigamos el dictado de nuestros propios corazones; que nos guiemos por nuestro propio fuero interno a la hora de tomar las decisiones importantes, en lugar de orar a los dioses, consultar con los sacerdotes, o al temor ante las acciones que los guerreros o intendentes puedan llevar a cabo contra nosotros! "El individualismo es la amenaza más grande a la jerarquía en la que se apoya la nobleza de Shimrra. Shimrra confía en la nobleza para preservar un sistema, que perpetúa la falta de equidad. Él desea que nos mantengamos anclados en el ritual y el dominio, de manera que él y la nobleza puedan seguir prosperando. ¡Pero el Profeta nos dice que nosotros somos primero individuos, y por último ciudadanos!" Un escalofrío atravesó a Nom Anor. Finalmente comprendió lo que Kunra estaba haciendo. Kunra -quien había salvado la vida después de un intento de asesinato por parte Shoon-mi Esh, y quién abrasó con un guerrero de fuego- no estaba dispuesto a dejar que Nom Anor se librase de la promesa que él le había hecho. Así, lo que se suponía tenía que haber sido un último sermón, se había convertido en una declaración de intenciones. Nom Anor intentó una vez más, persuadir a la muchedumbre. "¡Ustedes se al fijar en mí o mis discípulos en busca de señales!" 79

Kunra le mostró una oculta sonrisa burlona. "¡El Profeta nos dice que debemos fijarnos en la naturaleza, en el cielo, y en las estrellas, en definitiva en el planeta de redención, que él nos predijo que vendría!" Los Avergonzados alzaron, lo más posible, sus rostros anhelantes, incluso más allá de la barandilla del paso elevado, como rastrearan la franja de cielo purpúreo en busca de señales. Kunra se movió hacia Nom Anor, acercándose lo bastante para que Nom Anor pudiera sentir la punta de un coufee contra sus costillas. "Bien hecho, Yu'shaa," dijo entre susurros. "El gentío ha sido calentado a un punto más allá del de ebullición. No podríamos haberlo logrado sin ti." Hizo una pausa, para luego añadir. "Y recuerda esto, Prefecto: Al igual que todas las cosas son posibles hoy en Yuuzhan´tar, todas las cosas pueden ser posibles mañana." Capítulo 14. Habiéndose convertido en algo parecido a un ritual para ella desde el regreso de la emboscada al convoy, Jaina fue en busca del oficial de reconocimiento de turno, el cual cambiaba cada cuatro horas, para saber si se había oído algo del 'Halcón'; luego se pasaba la siguiente hora, más o menos, delante de la pantalla visora de Ralroost, observando atentamente, con la ayuda de la Fuerza, el tráfico de entrada y salida, con la esperanza de que alguna de las luces en movimiento le devolviera su sonda, o portara algún rastro familiar. Estaba a punto de cesar en el intento, cuando la veloz estela de una nave en movimiento atrajo su atención. Si hubiera una nave espacial parecida a una barredora de carreras, Jaina pensó que era lo que ella estaba viendo en estos instantes. Una carlinga estrecha unida a un incongruente conjunto de impulsores de fusión de iones y motores de hipervelocidad, la pequeña nave seguía una ruta de entrada, y una trayectoria hacia la bahía de atraque principal del Ralroost. Jaina fue hacia la bahía, apresurándose en bajar por los asépticos pasillos del crucero de ataque, ofreciendo únicamente apresurados saludos de disculpa o saludos con las personas con las que se cruzaba en su atropellado paseo. Para cuando descendió a la plataforma de servicio de la bahía de atraque, el piloto humano de la nave, ya estaba en la cubierta, quitándose su casco rayado y abollado. Su pelo era rojizo e hirsuto, y su cara llena de pecas. Compuesto de prenda de al menos tres unidades diferentes, su traje de vuelo estaba sucio y remendado, y sus botas eran tan desiguales como los motores de su nave. El desintegrador de su cadera era aun más antiguo que el de Han. Cuando Jaina le interceptó en la plataforma de aterrizaje, y él la dedicó un escueto saludo. "¿De dónde ha llegado usted, alférez?" ella le gritó para hacer oír, sobre el fragor de motores calentándose, trabajos de reparación, y lanzamientos. "Estación Orbital Caluula, Coronel". Notando el desconocimiento de Jaina, añadió: "La 'Hegemonía de Tion'. ¡Tengo un mensaje del oficial en jefe, para el mando de la Alianza Galáctica!" Jaina se le acercó aún más. "¿Eres un mensajero?" "Sí, señora." "Entonces le conduciré al camarote del Almirante Kre'fey." Con gran claridad, la oferta le confundió un tanto, pero fue lo bastante respetuoso, para agradecérselo y no faltarla al respeto. "No creo que sea necesario..." "Insisto." Jaina hizo un gesto, indicando la compuerta al pasillo, y pasó junto a él. "¿Cuándo dejó Caluula?" ella le preguntó, cuándo finalmente fueron capaces de no tener que hablar a gritos. "Hace dos días, estándar. Ningún contacto hostil por el camino. Pero mi nave tuvo algunos problemas de dirección." "¿Aterrizó alguna nave en Caluula, antes de su lanzamiento?" "¿Naves?" "¿En particular, un deteriorado carguero modelo YT-trece-cien?" "No." "¿Está usted seguro?" "Me acordaría de un YT-trece-cien, señora." "¿Cuál es la situación en Caluula?" El alférez miró a su alrededor. "No sé, si debería hacerlo..." empezó, luego hizo un gesto de indiferencia. "¿Pero que demonios importa? 80

El Comandante Garray quiere que el almirante sea notificado, de que a menos que nosotros seamos reforzados y reaprovisionados, lo más seguro que la estación caiga en manos de los Yuuzhan Vong." Jaina sintió su pulso acelerarse. "Siento oír eso." Él detuvo bruscamente. "Si esto es todo lo que desea, haré el resto de camino por mi mismo. Cuanto más pronto entregue el mensaje, más pronto podré regresar a Caluula." Jaina asintió con la cabeza. "Que la Fuerza esté con usted, alférez." "Y con usted coronel." Jaina le observó marcharse. Por primera vez en mucho tiempo, ella se sentía aislada y temerosa. Aún no sabía ni una palabra de Jacen, Luke, o Mara, y ahora su padre y su madre habían desaparecido, posiblemente aislados en algún remoto sistema estelar. Cuando intentaba reforzar la sensación de que ellos estaban bien, las imágenes se arremolinaban en su mente. Y cuando invocó a Leia a través de la Fuerza, no recibió ninguna respuesta. Empezó a comprender, cómo se debían haber sentido sus padres, cuando sus hijos se embarcaron en la misión a Myrkr. Anakin muerto, Jacen desaparecido, Jaina volando hacia el Consorcio Hapes en una nave pirateada Yuuzhan Vong... era bastante difícil ser una adolescente y tener que preocuparse por la seguridad de tus padres. Pero ser un padre y tener que preocuparse por sus hijos, tenía que ser aún peor. Como Han había dicho cuando la muerte de Anakin: Se supone que un padre no debe sobrevivir a sus hijos. Los pensamientos de Jaina giraron brevemente hacia su tío Luke y tía Mara. Ellos han tenido que dejar su hijo recién nacido, Ben, bajo el cuidado de Kam y Tionne, en la oculta Instalación del Buche. Pero ellos tenían que estar ansiosos y preocupados... A veces ni siquiera la Fuerza era capaz de proteger a una persona de sus miedos imaginarios. Jaina reflexionó sobre si sería capaz de criar una familia; tener que aguantar el día a día con la constante preocupación de que su hijo o hija pudiera caer víctima de una enfermedad o un accidente, hacer una mala elección, o estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Abrumada ante tales pensamientos, se tuvo que apoyar con el frío mamparo. Oyó a alguien llamarla por su nombre, y se giró para ver que Jag se acercaba a ella. Alto y erguido, con un mechón blanco en su negra melena, era el hijo de Soontir Fel y Syal Antilles, ambos habían decidido permanecer en el espacio Chiss. Al igual que sus camaradas Chiss en el 'Escuadrón Vanguardia', Jag vestía un uniforme negro con ribete rojo. "¿Te encuentras bien?" preguntó un tanto alarmado. "¿Pasa algo?" Ellos se miraron el uno al otro unos instantes, antes de que Jaina se irguiera. "Estoy bien. No, realmente, no estoy bien. Estoy muy asustada." Los verdosos ojos de Jag inspeccionaron su rostro. "¿De qué?" Ella agitó su cabeza con desánimo. "Posibilidades." Él cogió su mano derecha con la suya. "Ningún mensaje de tus padres." "Nada. Y ni una palabra de Jacen." Jag apretó los labios. "Estoy seguro de que todos ellos están bien." Ella frunció levemente el ceño. "¿Cómo puedes estar seguro? ¿O es simplemente lo que dice la gente, cuando no saben que decir?" Jag parpadeó. "Yo... bien, quizás las dos cosas. ¿Sé por un hecho tangible que Jacen y tus padres están bien? No. ¿Me dice mi corazón que ellos están bien? Creo que si." Jaina sonrió sin alegría. "No suena no muy lógico, ¿no te parece?" Las finas cejas de Jag se alzaron. Una cicatriz que iba de su ceja derecha, hasta la línea de su melena, es estiró. "Yo..." 81

"No, tienes razón. Estoy dejándome llevar por mi propia desesperación. Gracias." Él la estudió. "¿Qué te dice la Fuerza?" "Simplemente digamos que la Fuerza no pinta un cuadro tan alegre, como el que tú expusiste." El gesto de Jag se volvió más escéptico. "Podrías equivocarte." "¿Qué quieres decir, que la Fuerza me está confundiendo?" Ella meneó la cabeza. "Esto no funciona de esa manera." "¿Cómo funciona?" él preguntó con frialdad. "¿Es tan diferente de la intuición? ¿Acaso hay un vínculo más fuerte entre tú y tus padres que entre yo y mis padres, simplemente a causa de la Fuerza?" Jaina cerró los ojos. "Jag, por favor. No es buen momento, para discutir." Él empezó a decir algo, pero se detuvo y comenzó de nuevo. "Quizás nosotros podamos hablar con el corazón cuando la guerra termine." "Jag, lo siento. Simplemente estoy preocupada." "No, vale. Además, estoy en la lista para informar al General Bel Iblis. Te buscaré después." Mientras él se alejaba, ella casi sale detrás suyo, pero acabó pensándoselo mejor. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Estaba, tan bien, Jag dejándola a ella de lado? ¿O era ella la que le estaba dejando de lado a él? ¿O era su relación con él, otro de los atípicos emparejamientos resultado de la guerra; otro revés nacido de la desesperación? En cualquier caso, Desde los hechos en el Consorcio de Hapes, ellos habían visto crecer más y más... su intimidad, con cada breve encuentro. Ellos parecían haberse enamorado. Danni Quee la había dicho que no fuera demasiada analítica sobre el amor -esa clase de pensamiento racional era la manera más rápida, de acabar con el cariño y por lo tanto con una relación amorosa-. Pero Danni -una científica, quien no hacía otra cosa sino analizar- no era la más adecuada para hablar de asuntos amorosos. ¿Y cómo alguien no podía preguntare sobre los amores en tiempos de guerra? Porque estos solían surgir como el deseo de vivir lo más plenamente posible, las relacione amorosas en tiempos de guerra eran notoriamente conocidos por ser tan intensos como efímeros, al igual que las explosiones en el espacio profundo. Las personas tendían a saltarse toda posible preocupación, y lanzarse directamente al centro del fuego ardiente. ¿Pero cómo podías confiar tú en tus emociones, en un momento en que cualquier día podía ser el último, tanto para ti, como para tu familia, tus amigos o tus camaradas? ¿Que hubiera ocurrido si ella y Jag se hubieran conocido en tiempos de paz? ¿Qué hubieran considerado como experiencias compartidas: holopresentaciones, jiras, paseos por mundos turísticos? Ella meneó la cabeza. Quizás estuviera siendo demasiado dura con ellos. Consideró a sus padres, por un instante. Ellos se habían encontrado, y casado durante la peor de las épocas, y todo había salido bien para ellos. De manera que esto podía funcionar. Por lo que ella tenía que intentar emularlos de alguna manera. "Hey, soldado." Kyp Durron llegó junto a ella, desde exterior y pasó su brazo alrededor de sus hombros. Rebosante de salud, de rasgos enjutos y melena oscura, había renunciado al gesto de ceño fruncido que había sido su gesto característico durante años. Reflexivamente, Jaina pasó su brazos alrededor de su cintura y se reclinó contra su pecho -el torso de un hombre, al que una vez ella le había abofeteado el rostro, pero quien después se había convertido en una especie de mentor para ella, sobre todo ayudándola a navegar por la tormenta emocional que había supuesto el regreso inesperado de Jacen, después de haber caído permanecido prisionero de los Yuuzhan Vong en Coruscant un año antes. Kyp hizo una brusca parada y le giró para quedarse mirándola fijamente. "Si te sirve te consuelo, chica, yo también estoy preocupado." Jaina sonrió y se rió brevemente. "¿No tengo que decirte las cosas, no es así?" Kyp meneó la cabeza, apartando el pelo de sus ojos. "Todo me dice que Jacen está bien. Pero tus padres están en problemas. Ellos han estado metidos en demasiadas situaciones al límite, últimamente, y ahora metidos hasta el cuello en una de ellas." Jaina se sintió más fuerte, al poder compartir con Kyp sus temores. Durante un corto periodo de tiempo ella había llegado a pensar, que podría haberse enamorado de Kyp, pero esos sentimientos habían pasado, y desde entonces ellos habían establecido una cercana y reconfortante amistad. 82

"Yo únicamente estaba hablando con un mensajero que llegó de una estación en la Hegemonía de Tion," se apresuró a decir. "No sé por qué, pero creo que ellos están allí." Kyp lo consideró. "Si están allí, entonces no creo equivocarme, sobre el hecho de que tendrán que hacer frente a los Yuuzhan Vong." Jaina agitó la cabeza. "Es bastante probable, Kyp. La estación Orbital Caluula está bajo fuerte asedio. Por lo que el mensajero dijo, pienso que la estación, incluso ya podría haber sido invadido. Si lo supiera con seguridad, saldría ahora mismo." Kyp la cogió de la mano. "Hazme saber, si necesitas un compañero de ala." ---------El rayo desintegrador alcanzó al Yuuzhan Vong en su desprotegido sobaco, haciéndole girar por completo y haciéndole caer sobre los hombros de los dos guerreros, quienes habían estado proporcionándole apoyo involuntario. Con la amenaza inmediata eliminada, el hombre sin rostro del cohete alzó su brazo izquierdo y disparó un pequeño gancho de sujección del guantelete de su antebrazo. El gancho encontró agarre en una viga de sujección, remolcándole instantáneamente al techo de la bodega, pasando por encima de los brazos extendidos del gentío de guerreros y a través de un vuelo de bastones vivientes despuntados. Trepando hasta el hueco de una viga, bajo la mirada hacia sus posibles captores, para luego armar su mochila-lanzadora de misiles. "¡Él... él va a disparar!" Un paso por delante de C-3PO, Han y Leia agarraron respectivamente cada uno de los brazos del androide y lo tiraron de golpe sobre la cubierta. El proyectil explotó en el centro de la bodega, arrasando a todos en un radio de diez metros. Cincuenta o más guerreros Yuuzhan Vong inconscientes o agonizantes formaban una circunferencia alrededor de la zona de detonación. Pero los refuerzos ya están de camino. Han les oyó avanzar por el pasillo de más abajo, gritando por sangre. Él se puso de pie, luego ayudó a hacerlo a Leia y C-3PO. Simultáneamente con el siseante chasquido de la espada láser de Leia al activarse, vino el zumbido del lanzamiento de bichos porrazo. Leia interceptó todo los que pudo. Tomados por sorpresa, una docena de soldados Caluula fueron abatidos. La descarga de bichos deflectados voló de regreso hacia el corredor por donde se aproximaba los Yuuzhan Vong, sólo para ser retornados por varios guerreros a la cabeza del grupo. Han pudo captar la visión de cinco guerreros comparativamente más bajos, embadurnados de la cabeza a los pies de negruzca sangre seca, en lugar de enfundados en la usual armadura de artrópodo. Más raro aún, era la forma en que ellos sostenían sus bastones vivientes para parar los bichos porrazo y los rayos desintegradores. "Ellos los están usando igual que espadas láser," dijo. "Esa parece ser la idea," Leia replicó entre jadeos. Han agitó su cabeza con incredulidad. "¿Más nuevas creaciones?" "¡Creo que no debemos esperar para preguntárselo!" El grupo de soldados blindados Mandorianos, al parecer fueron de la misma opinión. Tomando como objetivo una parte del mamparo más cercano a la cubierta, dos de los infantes usaron misiles para abrir un humeante agujero hacia la bodega contigua. Los defensores de Caluula comenzaron a pasar a través de él, con C-3PO, Leia, y Han siguiéndoles de cerca. Ellos corrieron por la bodega contigua y alcanzaron un amplio corredor, se encontraban por doquier, escudos para explosiones caídos. Al llegar a una intersección, Han supo que era momento de preguntar. "¡Por ahí!" C-3PO dijo. Han echó un último vistazo a los combatientes blindados, para luego seguir a Leia y C-3PO. El corredor lateral les condujo directamente, al tubo de conexión entre los módulos tres y cuatro de la Estación Caluula. Al otro lado de las curvadas paredes del tubo de transparacero, fogonazos de láser y proyectiles de plasma relucían a través de la oscuridad. Cazas coralitas y cazas estelares se cruzaban entre sí, en una serie de caóticos círculos. Los lanzadores de magma -parecidos a volcanes- de las naves principales enemigas, seguían disparando una y otra vez. Han, Leia, y C-3PO no habían puesto aún el pie dentro del módulo cuatro, cuando algo sacudió a toda la estación. "El ychna," Han dijo. Leia asintió. "Ya sabes cuan costoso es satisfacer a una de esas cosas." 83

Un poco más allá, el rollizo ayudante de Garray, les hizo una señal desde el grupo de soldados en retirada. "Capitán, Princesa Leia, el 'Halcón' está listo para despegar." Han se le quedó mirando fijamente. "Tiene que estar de broma." Gesticuló ampliamente. "¡Está mucho peor ahí afuera que aquí dentro!" "Estoy de acuerdo, señor. No obstante, la nave esta reparada y listar para partir. No tan bien como de nueva, pero si lo bastante para ser capaz de llevarles hasta Mon Calamari en un par de micro-saltos hiperespaciales." Han y Leia intercambiaron miradas dubitativas. "Cada oficial que nosotros rescatamos en Selvaris podría reunir más de diez mil tropas adicionales para nuestra causa," Leia dijo. Finalmente, Han asintió con la cabeza. "Un grupo de personas, mucho más inteligentes que yo, dedujeron eso mismo, de manera que supongo que nosotros tenemos que confiar en que ellos tenían razón." Leia sonrió. "Hablado como un verdadero hombre enrolado." El ayudante de Garray los condujo de vuelta a donde el 'Halcón' estaba atracado. Con prácticamente cada nave capaz de volar lanzada, el lugar estaba prácticamente desierto. Cracken, Page, y el resto de los rescatados de Selvaris estaban agrupados a los pies de la rampa de lanzamiento. Las sirenas de la estación comenzaron a atronar el triple. El ayudante de Garray soltó una maldición, luego adoptó una expresión resignada. "El comandante ha emitido la orden de evacuación." Han asintió con tristeza. "Usted tiene que saber cuando plegarse." "Odio marcharme y dejarles aquí." Han le saludó. "Nosotros aún podemos ganar esto, Jefe." Él se volvió para echar un rápido vistazo al 'Halcón'. Leia notó la mirada llena de desaliento de Han. "Bien, él dijo que ella nos llevaría renqueando hasta Mon Calamari." "Arrastrándose más bien, diría yo." El mecánico responsable de varias de las reparaciones de emergencia, surgió de debajo de la banda de estribor. "Nosotros recargamos tanto gas de desintegrador como nos fue posible, para vuestro láseres cuádruples, pero si fuera usted, procuraría no utilizarlos demasiado." Levantó la mirada hacia el 'Halcón' y sonrió. "Gran nave. Buen viaje." Han sacudió la mano del hombre, en gesto de agradecimiento. Una poderosa explosión sacudió la bahía. Astillas de pintura y otros objetos llovieron del techo abovedado. "Será mejor que todos subamos a bordo," dijo Han, "antes de que nosotros terminados EV sin una nave." Cuando Pash Cracken y algunos de los otros oficiales no se movieron, él se volvió bruscamente hacia ellos. "¿Acaso ustedes esperan una invitación formal?" Cracken casi sonrió. "Con todo el respeto debido, Han, nosotros hemos decidido permanecer aquí y hacer todo lo que nos sea posible." Han formó una delgada línea con sus labios. "Pash, esto es más grande que Caluula, y tú lo sabes. El mando de la Alianza cuenta con ustedes para reunir más apoyo en vuestros respectivos sistemas. Además, ustedes no representarán la más mínima diferencia aquí. Eso que ustedes están oyendo son sirenas de evacuación." "Han está en lo cierto, Mayor," dijo Leia. Cracken siguió sin moverse. "Nos arriesgaremos, Princesa." Ella contuvo la respiración. "Su padre nunca va a perdonarnos, Pash." "Lo entenderá." Han asintió. "Entonces que la Fuerza esté con ustedes. En otras circunstancias, seguramente yo hubiera hecho la misma elección." 84

Él se dio la vuelta y, sin volver la mirada hacia atrás, se apresuró a ascender la rampa de aterrizaje con Leia y C-3PO. Una vez arriba, saludó a Page y el resto de los oficiales se dirigían al compartimiento de carga delantero. Le dijo a Leia que comenzara la secuencia de arranque, y envió a Cakhmaim y Meewalh a las torretas de armas. Él corrió hacia la popa para verificar el estado de las cápsulas de escape, para luego correr a la cabina de pilotaje. Para cuando llegó, Leia estaba amarrada al asiento y los repulsores de elevación empezaban a calentarse. Han se instaló en la silla del piloto mientras Leia elevaba el Halcón, la giraba, y la lanzaba rugiendo a través del campo magnético de salida. El espacio local se veía atravesado en todas direcciones por proyectiles de magma y ratos de turbo-láser. Muertos delante, el ensangrentado yncha flotaba inmóvil en el espacio, en medio de una nube de restos de cazas coralitas que se habían arrojado contra los escudos de Caluula. Alas-X y otros cazas estelares flotaban perezosamente. Tres de los módulos de la estación estaban abiertos al vacío y soltando la poca atmósfera que aún pudieran contener. Por debajo, explosiones estaban floreciendo sobre la superficie beige y verde del propio Caluula, con cazas coralitas heridos zambulléndose en la atmósfera como meteoros ardientes. Han observó como una docena de vehículos de escape despegaban del módulo ileso. La estación Caluula estaba acabada. "Tres cazas convergen sobre nosotros," Leia le miró. "Son nuestros viejos amigos." Los ojos de Han se lanzaron hacia la pantalla identificadora. "¡Aquellos que nos rastrearon desde Selvaris! ¿Qué es esto, una vendetta personal?" "Quizá no les gusta nuestro el color de la pintura de nuestra nave." "Entonces voy a darles de lato." Clavó sus manos en la palanca de mando. "Sujetaos." Han se inclinó sobre el intercomunicador. "Vosotros dos, vigilad los niveles de combustible. Lo último que nosotros necesitamos es gastar demasiado y quedarnos secos." Echó una mirada por encima de su hombro. "Introduce coordenadas de salto para Mon Calamari." Leia estudió la pantalla de la computadora de navegación. "Nosotros tenemos que alcanzar el punto tres-cero-tres. Eso significa retroceder hacia la estación y rodeadla." "Me temía que dijeras eso." Una explosión agitó la nave antes de que ni siquiera hubiera completado la mitad del giro. "Ahí va la única pieza de equipamiento nueva que ellos nos instalaron. Pero nosotros podremos sobrevivir sin él." "Cuento con ello, querido." Uno de los cazas coralitas pilotados en tándem y colas curvadas aparecieron en la pantalla visora curvada, viniendo directamente hacia el 'Halcón'. "¡Disparadles!" Han dijo por el intercomunicador. Singularidades se fueron formando en el camino de las naves que se aproximaban, pero una la barrera de disparos de energía ardiente los agobió, y las naves tuvieron que apartarse de la lluvia de fuego. "Cakhmaim realmente se está volviendo bueno," dijo Leia. Han meneó su cabeza negativamente. "Ése no fue él." Él se recostó contra su asiento, para mirar a través de los paneles superiores de la pantalla visora. Una clásica aeronave de patrullaje de seguridad clase-Firespray pasó disparando por encima de ellos. Una nave con forma de cruz fijada a un conjunto oval de motores, fue seguida por cuatro Gladiadores, que recibían ese nombre porque ellos se asemejaban a espadas empujadas por la empuñadura a través de escudos circulares. "¡Es Fett! ¡Y él nos está abriendo una senda libre a nosotros!" Han resopló. "Seguro que para asegurarse de que estamos en deuda con él." "Transmisión entrante," Leia dijo. "Desde el Firespray." La voz de Boba Fett resonó a través del comunicador. "Sólo quiere recordarle, Solo, que mi lucha personal fue siempre con los Jedi. Usted no fue más que una carga." Han resopló. "Pero para que lo sepa, Fett, usted no fue más que una molestia." 85

Fett se rió brevemente. "Por mejores días, Capitán." "Cuento con ello." Sembrando minas a distancia a babor y estribor, el Firespray abriendo paso para al casi indefenso 'Halcón', luego Fett hizo alabear las cortas alas de la aeronave de patrullaje en gesto de saludo y desapareció. "Listo para velocidad-luz," Han dijo. Leia se derrumbó de espaldas sobre la silla del copiloto, agitando de su cabeza de un lado a otro. "Oficialmente, ahora ya puede decir que lo he visto y oído todo." Se volvió hacia Han con una medio sonrisa. "Estoy casi lista para creer que esta guerra realmente acabará." ---------Con los Caballeros Jedi reducidos a la mitad su fuerza desde el inicio de la guerra, los sietes que acompañaban a Luke Skywalker incomunicados en las Regiones Desconocidas, algunos -incluyendo a los veinte o así niños Jedi- todavía albergados en las Instalaciones del Buche, y otros participando en varias operaciones militares de la Alianza Galáctica, Kenth Hammer sólo pudo reunir a una docena de Jedi para el encuentro establecido en las habitaciones de Tresina Lobi en Mon Calamari. Aunque sin subestimarla, la habitación circular en la cima de la Torre Quarren de Coral City era espaciosa y disfrutaba de una visión panorámica de 360º del mar tranquilo y arrecifes destelleantes. Ante la ausencia continuada de Luke y Saba -y con Kyp volando frecuentemente en misiones con los 'Doce'- Tresina Lobi se había convertido en el Consejo Asesor de Cal Omas. Una Chev, tenía una cara estrecha con rasgos angulares, y corta melena negra. Tresina, Markre Medjev, y Cilghal, la sanadora Jedi Mon Calamari, se habían pasado la mañana preparando la comida, y en la mesa circular del solario, se extendían los apetitosos resultados de sus trabajos, para cuando Kenth y los otros llegaron. Poco a poco se fueron sentando en la mesa, excepto Kenth, quien estaba demasiado nervioso para comer o permanecer quieto. Sentados según el sentido de las agujas de reloj, desde el sillón de Trenisa, estaban sentados Cilghal, Jaina, Kyp, sobresaliendo la figura de pellejo pelirroja de Lowbacca, la hembra Twi'lek Alema Rar, el instructor de combate Kyle Katarn con su melena entrecanosa, Chandrilan Octa Ramis, el pequeño y lleno de cicatrices Waxarn Kel, y el joven y enigmáticamente hermoso Zekk. "Algunos de ustedes tal vez no estén enterados de que el operativo Baljos Arnjak no regresó de la misión de infiltración del Escuadrón Wraith en Coruscant," Kenth dijo mientras rodeaba la mesa. "Se suponía que Bhindi Drayson quién tendría que haberse quedado siendo su mundo de origen, pero fue Arnjak quien se quedó, y desde entonces ha estado proporcionando a la Alianza información de inteligencia, principalmente con la ayuda de un tipo de droide-hongo, que él y sus compañeros de equipo dejaron sueltos durante la misión." Kenth vino a pararse entre Cilghal y Jaina, luego se inclinó hacia adelante, plantando las palmas de su mano sobre la mesa. "Los últimos informes de Arnjak sobre la situación en Yu'shaa, nos dicen que el llamado 'Profeta' por los herejes, ha sido visto hace poco en Coruscant. Por reciente, me refiero dentro de la última semana local, dado que llevó una larga cadena de mensajeros que esa información llegara desde el Centro a Mon Calamari." "¿Ha sido su identidad verificada?" Kyle preguntó desde el otro lado de la mesa. Kenth asintió. "Lo cual significa que él no fue a Zonama Sekot con Corran y Tahiri..." "O que él volvió sin ellos," Kyp dijo. "¿Hay alguna manera de que nosotros podamos verificar si él regresó a Coruscant en la misma nave en la que todos salieron?" "No," Kenth dijo. [O si, incluso ellos fueron capaces de localizar y llegar a Zonama Sekot], la voz de Lowbacca sonó a través de su androide traductor. Kenth miró a la Wookiee. "Exactamente. Al contrario de la mayoría de los transceptores de la Holonet, el de Esfandia aún sigue funcionando correctamente, eso si con alguna interferencia e inconsistencia. Por lo que deberíamos asumir que nada le ha ocurrido a la 'Sombra de Jade', pues de otro modo Luke y Mara deberían haber sido capaces de contactar con nosotros." "Nosotros ya hemos esperado demasiado tiempo," Octa Ramis dijo. "Es hora de que enviemos una 86

nave." Todos se quedaron callados durante un largo rato, luego Cilghal habló, "dudo que nosotros encontráramos a Zonama Sekot en las coordenadas a las que hemos estado transmitiendo los mensajes. Sospecho que el mundo viviente se ha movido." "¿En que se basa, para decir eso?" preguntó Alema. Cilghal extendió sus manos palmeadas. "En lo que la Fuerza me dice." Kenth echó un vistazo a todos los miembros de la mesa. "¿Hay alguno de usted que tenga esa misma percepción o sensación?" "Yo," Jaina comentó. "Jacen parece estar más alejado, que cuando nosotros recibíamos las transmisiones de Luke y Mara." Ella meneó su cabeza sobriamente. "Pero no le percibo de manera distinta." Kenth inhaló con fuerza. "Eso es suficiente para mí." Contrajo los labios. "Yo digo que nosotros deberíamos tener una charla con el Profeta." Kyp resopló. "Estoy de acuerdo. Pero introducirnos en Coruscant no será nada fácil- incluso con naves de la Brigada de la Paz y comerciales, a las que dejan aterrizar allí." Alema miró a Kyp y luego a Kenth. "¿Podríamos recurrir al Alto Mando de la Alianza para que nos ayudaran a infiltrar a algunos de los nuestros?" Kenth negó con la cabeza. "No sin explicar lo que nosotros haríamos después, o por qué no informamos al mando de que autorizamos la misión de Corran y Tahiri en Zonama Sekot. Si Inteligencia se entera de que nosotros dejamos pasar la oportunidad de capturar a un moldeador, un sacerdote, y al Profeta, no te garantizó cual podría ser su reacción, por lo que..." "Podríamos acudir a Wedge," sugirió Markre Medjev. Kenth asintió. "Podríamos, y estoy seguro de que él haría todo lo que estuviera en su mano para introducirnos en Coruscant. Pero no quiero ponerle en la tesitura de tener que mentir a Sow y Kre'fey." "Estoy de acuerdo," dijo Cilghal. Tresina asintió. "Igualmente." "Esto se está empezando a parecer de nuevo a lo de Myrkr," Kyp comentó. Zekk le miró. "Si Anakin no hubiera asumido esa misión, lo más seguro es que ahora todos nosotros seríamos carroña de voxyn." "Zekk tiene razón," Octa Ramis añadió. "Si esto sueno igual que lo de Myrkr, es porque nosotros no tenemos ninguna opción, excepto la de ir." Kenth se irguió y adoptó una expresión de determinación. "Nosotros le daremos una semana más al Maestro Skywalker. Si no tenemos noticias de él para entonces, yo formaré un equipo de ataque." Capítulo 15. Su aeronave, una especie de globo con balancín de color blanco-hueso empujado por ráfagas se viendo, se movía rápidamente sobre la superficie devastada de Zonoma Sekot. Luke, Mara, y el sacerdote Yuuzhan Vong, Harrar, se apretujaban en la parte trasera de la diminuta cabina de la góndola. Saba Sebatyne y un macho ferroano, llamado Kroj'b, tenían los mandos de control de la aeronave. Acompañado del dirigible, con forma de manta, la 'Elegancia Envuelta', Kroj'b había llegado a la 'Zona Media' justo el día anterior, pero había estado de acuerdo en acompañar a los Jedi en su misión al reino del sur. Junto a los dos pilotos, permanecía de pie Jabitha, envuelta en una capa de piel a rayas. A tres mil metros de altura, el aire era gélido, y el ulular del viento dificultaba enormemente cualquier conversación. Pero aunque no hubiera sido ese el caso, nadie parecía inclinado a hablar. Jacen estaba silenciosamente meditabundo; Mara, preocupada e inquieta. Saba, al menos, tenía un desconcertante surtido de palancas organiformes de control de las que ocuparse. Luke tenía alzaba la capucha de su túnica y hundida sus manos 87

profundamente en las mangas de la túnica. La Fuerza hablaba en cuchicheos en Zonoma Sekot. La lluvia había cesado finalmente en esa parte del planeta, pero la espesa capa de nubes permanecía. El sol -cualquiera estrella que fuera, conocida o desconocida- era una simple mancha incandescente por detrás de velo grisáceo. Un persistente viento helado agitaba los gigantescos boras y los estaba despojando rápidamente de sus hojas globulares. Muchas de las hojas se habían vuelto azules y amarillas, como si se estuvieran marchitando. Algo muy raramente visto en la 'Zona Media' -excepto a mucha altitud, donde vapores helados producidos durante las largas noches, dejaban el suelo de los cañones cubierto de blanco, hasta que llegaba el sol del mediodía. Delgadas capas de hielo transparente se habían ido formando, sobre zonas remansadas de los aún embravecidos ríos. Cuando se podía vislumbrar algo, se pudieron verse a animales en busca de cavernas o madrigueras, o formando nidos más resistentes y perdurables, como si se estuvieran preparando para un largo invierno. También, habían sido vista semillas Boras deslizándose fuera del tampasi, quizás para buscar nutrientes entre los más viejos boras de punta férrica y esperando que un posible rayo que los golpeara, los hendiera, derribándolos y así ayudar al crecimiento de las semillas. Los ferroanos raramente se aventuraban fuera antes del mediodía, y entonces sólo el tiempo justo para recoger algo de leña o realizar alguna reparación de emergencia en sus moradas en los riscos. La mayoría de ellos eludían a los Jedi siempre que les era posible, y cuando no, intercambian las sólo unas pocas palabras. Ninguno, sin embargo, había protestado demasiado, demandando que les fuera entregado Harrar. Luke asumió que el joven Maydh había logrado apaciguar los ánimos, sobre el hecho de que el sacerdote Yuuzhan Vong era una amenaza. Él miró fijamente a través del parabrisas de popa de la cabina, las heridas que Zonoma había sufrido. Los temblores habían abierto profundas zanjas en las sabanas, derrumbes y corrimientos habían alterado el curso de los ríos, multitud de fuego habían arrasado abierto trincheras profundas en las sabanas, los derrumbamientos habían alterado el curso de ríos, los fuegos habían asolado extensiones inmensas de tampasi. Luke había considerado la posibilidad de elevarse en la 'Sombra de Jade' para comprobar y catalogar los daños -y quizás tan bien, lograr permanecer el tiempo necesario en órbita para examinar las estrellas más cercanas-, pero él no podía confiar en que el planeta no saltara de nuevo al hiperespacio, como había hecho después de su inicial reversión al espacio real. A escondidas miró a Jabitha, y luego a Harrar. No podía recordar ningún instante, en que él hubiera estado tan cerca de un Yuuzhan Vong y no se hubiera visto comprometido en una lucha por sobrevivir -quizás en las ocasiones que había permanecido cerca de Nom Anor-. Pero incluso entonces, cualquier instante pasado junto a Nom Anor, había constituido un enfrentamiento de algún tipo, -sino físico, si mental-. Por décima vez desde que el viaje en la aeronave había empezado, Luke intento ver a Harrar a través de la Fuerza, pero solamente percibió un vacío. A pesar de la absoluta convicción de Vergere en lo contrario, Harrar -y por ende todos los Yuuzhan Vong- no parecía existir en la Fuerza. Ahí estaba sentando el sacerdote, a no más de tres metros de distancia, y Luke no podía percibirlo. Harrar no era otra cosa, que lo que aparentaba ser: un humanoide alto y fuerte, con algunos dedos amputados, y marchas de tatuajes, cicatrices y otras pequeñas modificaciones corporales. Luke sabía que podría usar la Fuerza para levitar a Harrar, y hacer diera piruetas por la cabina pequeña, pero no era capaz de verlo de la misma manera, en que podía hacerlo con Mara, Jacen, Saba, y Jabihta -como un ser luminoso; no como un tosco envoltorio de carne y huesos, sino como un ente ovalado de luz. Vergere, quién había pasado gustosamente casi cincuenta años con los Yuuzhan Vong, mantenía la idea que la aparente invisibilidad de los Yuuzhan Vong no se debía a un fallo inherente de la Fuerza, sino a la forma en que Luke y sus compañeros Jedi percibían la Fuerza. La implicación de este razonamiento era que ellos, de algún modo, habían fallado al no aceptar el concepto de que la Fuerza, era algo más grande y que iba mucho más allá de lo que ellos entendían que esta podía ser. Luke era capaz de aceptar ese razonamiento. Sus entrenamientos habían sido apresurados; y con las muertes de Obi-Wan y Yoda se había visto obligado en gran manera a tener que autoaconsejarse, y encontrar su propia manera de dominar la Fuerza. Él era el primero en admitir que su comprensión o dominio de la Fuerza podría estar limitado o incompleto; que él quizás se había inclinado más a convertirse en un Maestro de la Fuerza Viviente, mas que en lo que últimamente Vergere había denominado la Fuerza Reunificada. Pero incluso deficiencia no debería impedir que él fuera capaz de percibir a Harrar. O Verguer había dejado algo fuera de sus enseñanzas -lo no le resultaría extraño a Luke, por el pasado de ella- o su propia 88

comprensión del problema era incompleto. Luke no tenía ni la menor duda de que la Fosh Jedi había logrado tener éxito en lograr enseñarse a si misma, el dominio de cierto control sobre la Fuerza -a pesar de haberse visto obligada a ocultar sus habilidades Jedi a sus captores- pero la cuestión de la imposibilidad de percibir a los Yuuzhan Vong a través de la Fuerza, era mucho más profunda y complicada de lo que Vergere suponía, o había dado a entender. Quizás ella creía, al igual que Yoda en algunos momentos, que su responsabilidad acaba con poner a Luke en el camino apropiado, y que él descubriera el resto por si mismo. Quizás ésa era la manera adecuada entre los Jedi de la Vieja República. Pese a toda la educación y prácticas que uno había realizado, el logro de conseguir el dominio total era finalmente el resultado de una inquietud y un ansia personal por lograrlo el entendimiento. Si había alguien en la nueva Orden Jedi que comprendiera esto a un nivel intuitivo, ese era Jacen. Mucho antes de su reeducación por Vergere -algunos habían incluso llegado a insinuar: readoctrinamiento-, Jacen había buscado alcanzar una comprensión personal de la Fuerza. En eso, él era muy parecido a Leia, un Caballero Jedi por derecho propio, quién había tenido sus propias razones para resistirse a tomar la senda de los Jedi. Fue Jacen el que había insistido que Harrar los acompañara en el viaje que Jabitha había propuesto un día antes, cuando visitó a Luke, Mara y los otros Jedi en su morada en el risco. "Sekot está envejeciendo," Jabitha había dicho. "Lo puedo sentir, y siento como me distancio de ella. Permanece en el exilio, para lograr descifrar lo que ha ocurrido; y al retirarse, ha descuidado a Zonoma. No creo que lo haya hecho de manera deliberada. Es como si ella hubiera sido abducida por fuerzas oscuras, y se encontrada aprisionada de algún modo." "Nom Anor, Nen Yim, y yo somos responsables de lo que le haya ocurrido a Sekot," Harrar había dicho. "Nosotros nunca debimos venir aquí. Si los dioses no le habían dado la espalda a los Yuuzhan Vong, ellos lo harán ahora, porque nosotros hemos expoliado a un mundo viviente." Jabitha había escuchado, la confesión del sacerdote, sin pronunciar el menor comentario. Luego dijo, "Se por donde podemos empezar a buscar a Sekot. En un lugar donde la Fuerza es muy fuerte..." Harrar pareció sentir los ojos de Luke fijos en él, y se volvió. Sus propios ojos estaban húmedos, y unas lágrimas habían dejado su marca sobre sus mejillas tatuadas. La causa, más probable, podría haber sido el viento rugiente, que penetraba a través de las rendijas de la cabina. "Estoy sobrecogido," dijo apenado. "Incluso con todas sus recientes heridas, este es el mundo con el que yo he soñado. El mundo con el que toda mi gente ha soñado. Aquel que dispuso nuestro pasado; aquel por el cual nosotros rezamos para que prefigure nuestro futuro. Un mundo de simbiosis, en lugar de competencia y depredación. El mismo mundo que nosotros hemos intentado recrear una y otra vez, para únicamente lograr copias vacías. No es ninguna cosa extraña que yo sintiera nostalgia en este lugar, desde el mismo momento en que aterrizamos; que sentí que había llegado a casa, aunque nunca hubiera estado aquí." "Si los Yuuzhan Vong evolucionara en un mundo similar a este," dijo Luke, "¿Qué es lo que le llevó a guerrear?" Harrar tomó unos segundos, antes de responder. "Los textos antiguos son inciertos. Al parecer nosotros fuimos invadidos por una raza, más basada en la tecnología que en la vida animada. Llamamos a los dioses en busca de protección, y ellos acudieron en nuestra ayuda, proporcionándonos el conocimiento necesario para convertir nuestros recursos vivientes en armas. Derrotamos a la amenaza, y, eufóricos por la victoria, nos fuimos convirtiendo gradualmente en conquistadores de otras especies y civilizaciones." Jabitha les interrumpió, indicándole a Kroj'b que dirigiera la aeronave hacia el sudoeste. El terreno se fue haciendo cada vez más escabroso. Escarpadas montañas de lava aplastada, se alzaban abruptamente por entre las nubes. Trenzados cursos de agua anaranjada se zambullían desde las alturas, en el interior de gargantas densamente arboladas. El viento soplaba furiosamente, y la temperatura comenzó a caer por debajo de los 0º. Siguiendo las indicaciones de Jabitha, Kroj'b y Saba que pilotaban la aeronave, la hicieron descender hacia un extenso campo de talus de una de las montañas, el cual impactó a Luke de las misma manera que el nacimiento de Ben, y le produjo un gran desasosiego. "Aquí es donde la fortaleza de mi padre estuvo erigida una vez," Jabitha explicó, después de que la aeronave se hubiera posado en una vertiente desnuda. "Sekot mostró a Obi-Wan Kenobi y Anakin Skywalker una imagen mental de la fortaleza, como estaba antes de la llegada de los 'Forasteros Lejanos." "Los 'Forasteros Lejanos' tienen un nombre, Jabitha," Harrar dijo. "Fueron los Yuuzhan Vong los que derribaron la fortaleza de tu padre." "Claro," dijo ella. "Los viejos hábitos son difíciles de olvidar." 89

Luke le pidió a Saba que permaneciera con Kroj'b en la aeronave; a continuación él y los demás salieron de la cabina y comenzaron a seguir a Jabitha colina arriba, luchando contra un fuerte viento helado que descendía desde la cima invisible. Luke vio la entrada a la caverna, antes incluso de que Jabitha llamara la atención sobre ella. El aire en su interior era caluroso y notablemente húmedo. La cueva se abría en ángulo descendente hacia la entrañas de la montaña, y Luke se dio cuenta de inmediato, de que estaban en un antiguo aliviadero de lava de la montaña. El suelo estaba cubierto con bastos guijarros que crujían al pisarlos. El magma enfriado procedente de las profundidades del planeta, conformaba unas paredes que estaban compuestas de una gruesa piedra negrusca, pero en algunos lugares estaban brillaban con una débil bioluminiscencia. "Igual que los interiores de nuestras naves espaciales," Harrar dijo. Luke podía ver el parecido, pero a él, le recordaban algo completamente diferente -la caverna en Dagobah en la que Yoda le había obligado a entrar-. Pero mientras en ese lugar había una fuerte presencia del lado oscuro de la Fuerza, el túnel de lava desprendía una cálida y envolvente sensación, extrañamente placentera -casi maternal-. Él comenzó a sentir la presencia de la inteligencia animad, que él había llegado a conocer durante su corta primera visita a Zonoma, aquella en la cual fue ayudado conscientemente por el primer Magistrado, Leor Hall, quién también había llamado al planeta, según el lenguaje ferroano "Mundo de Cuerpo y Mente." "¿Podría ser esto otra de las pruebas de Sekot?" Mara preguntó mientras seguían caminando. "No lo creo," Luke contestó. "A menos que Sekot se este probando a sí mismo." "Deteneos ahí," dijo la voz de Sekot, hablando a través de una Jabitha, repentinamente sumida en un trance. "¿Quién camina contigo, Maestro Jedi? Reconozco a dos, pero al tercero..." "Él se llama Harrar," Luke dijo, no a Jabitha sino al propio túnel. "Vino a Zonoma en compañía de aquellos que te sabotearon." Jabitha se volvió hacia Harrar. "¿Cómo es que yo parezco conocer a este uno? Mis recuerdos se remontan a billones de órbitas, y este uno me hacer rememorar tiempos distantes y eventos remotos." "Harrar pertenece a la gente que usted conoce como los 'Forasteros Lejanos'," dijo Luke, "Los Yuuzhan Vong que intentaron conquistar Zonoma, un poco antes de la llegada de Vergere." Jabitha negó con la cabeza. "Esos hechos no son tan distantes, Maestro Jedi. ¿Pero por qué no puede yo percibirlo? No como hago con los niños de los First; ni siquiera como lo hago con los Jedi... Sí, yo recuerdo haber tenido la misma experiencia con los 'Forasteros Lejanos' -ellos parecían existir, ajenos a la Fuerza." "No, Sekot," Luke dijo. "Aunque usted no puede percibir a Harrar, él existe dentro de la Fuerza." La mano derecha de Jacen fue a su pecho, como si fuera a tocar la cicatriz dejada por el trozo de coral esclavo que Vergere le había implantado. Se giró hacia Harrar. "¿Por qué dejaron los Yuuzhan Vong su galaxia natal?" Harrar apretó con fuerza sus labios, llenos de cicatrices, luego respondió, "Algunos han interpretado los textos antiguos, para sugerir que nosotros fuimos... desterrados." "¿Por qué razón"? Jacen insistió. "Nuestro encaprichamiento con la guerra y la conquista. Algunos interpretan nuestro largo viaje como un esfuerzo desesperado por ganarse de nuevo el favor de los dioses." Jacen pensó sobre esto. "Sus antepasados fueron desterrados porque se decantaron por la guerra. Hicieron lo opuesto de lo que se esperaba de ellos. ¿De hecho... no podría ser que los dioses os desterraran de la Fuerza?" Cuando Harrar levantó su cabeza, su cara era una máscara de confusión temerosa. "No hay nada en nuestras leyendas sobre la Fuerza." "Pero incluso usted comparó a la Fuerza con sus dioses," dijo Mara. Luke tomó Harrar por los hombros, como si pensará sacudirle, pero sólo le ayudo a mantenerse de pie. "Un poder llamado de los dioses, que ustedes deberían tener antes de haberse sido separados de la simbiosis original. Sus congéneres experimentaron un dolor intolerable, y el dolor ha sido el único camino de volver a esa simbiosis." Harrar casi se derrumba en los brazos de Luke. "Separados de la simbiosis. De nuestro hogar ancestral..." Luke dejó caer sus manos a sus costados, y se volvió, un tanto asombrado, hacia Jabitha, como si 90

esperaba por parte de Sekot, la confirmación de lo que él estaba pensando. "Yo lo entiendo ahora," dijo Sekot finalmente. "Este uno, y por ende toda su gente, han sido despojados de la Fuerza." Capítulo 16. No había habido una ceremonia que igualara a esta, en incontables generaciones. Tan inmensos como eran las naves-mundo -y a pesar de la visión de estrellas distantes e incluso de más lejanas galaxias- ellas no eran lo bastante grandes para contener la magnificencia de un ritual superior. Comparados con la Plaza del Sacrificio de Yuuzhan'tar, las naves-mundo eran meros teatros. Pero a pesar, de toda la grandeza y espectacularidad, Nom Anor estaba demasiado consumido por la aprehensión y el temor, como para poder apreciar y disfrutar de un momento como este. Él marchaba al paso, con la procesión, pero la expresión de su rostro, parecía más propia de alguien que iba camino de su ejecución. A mitad de camino entre la Ciudadela de Shimrra y el bunker con forma de calavera, que servía de alojamiento al Pozo del Mundo Cerebro, la Plaza del Sacrificio estaba dominada por una pirámide truncada de yorik coral de cien metros de altura, rodeada en espiral con unas escaleras talladas y agujereada con pasadizos que servían para canalizar la sangre dentro de fuentes y otros estanques. En la cima aplanada, los sacerdotes realizaban sus rituales, y circunvalando la base estaban los enormes pozos de los dispensadores de cadáveres de maw luur. A un lateral de la espiral, se extendía una agrupación de templos, orientada hacia las direcciones sagradas; y al otro, un almacén, en el cual se guardaban las reliquias santas que la nave-mundo de Shimrra había transportado por los oscuros límites del espacio intergaláctico. Construido de acuerdo con los textos benditos, y en homenaje a la arquitectura ancestral, el complejo estaba plagado con coníferas, helechos, palmas, y a pesar de lo incongruente por la latitud, conseguían crecer de algún modo. El aire estaba lleno del zumbido de insectos y cangrejos-arpa, y estaba embriagado con el olor de incienso paalac, el cual surgía en nubes espesas y ensortijadas de los braseros de hueso. A lo largo del perímetro del cuadrángulo estaba lleno de plumas empapadas en sangre de ngdins, y en cada esquina yacía un mon duul, cuya enorme barriga-tímpano era capaz de amplificar los discursos de varios de los celebrantes. Puesto que los sacerdotes aún no habían conseguido el desarrolló completo al estado de adulto del Mundo-Cerebro de Yuuzhan'tar, la pareja a juego de consumidores de bestias, conocidos como Tu-Scart y Sgauru esperaban en los bastidores con sus cuidadores, en caso de que el caprichoso dhuryam fallara al ordenar a los maw luur que ejecutaran sus tareas. Más especializado que los yammosks, los dhuryams tenían la completa responsabilidad del moldeado de un mundo. Sus decisiones se basaban en flujos continuos de datos, que ellos recibían de unas extensas redes planetarias de criaturas telepáticamente unidas. Pero el dhuryam de Yuuzhan'tar había estado comportándose como si hubiera fallos técnicos en el flujo de datos, y ya había estropeado varios sacrificios por vomitada basura de fétido olor por parte de los maw luur. Shimrra, sin embargo, había encontrado al parecer una manera de aplacar o sino de lograr un comportamiento menos errático del Mundo-Cerebro, porque gracias a eso varios sistemas biotóbicos estaban funcionando correctamente. Nom Anor sospechaba que el Señor Supremo había engañado al dhuryam al hacerle pensar, que proporcionando nutrición al maw luur, esto ayudaría a florecer a los jardines y bosquecillos de árboles. Él y algunos de los cónsules de Yuuzhan'tar entraron a la Plaza de Sacrificios al son de la música que era la vez solemne y celebratoria. Saciados de yanskac y escarabajos-aperitivo, y ligeramente embriagados con ponche de miel de sparkbee y otras viandas, la muchedumbre de espectadores aplaudía exultante. Miles de guerreros estaban arrodillados a ambos lados de la gran avenida, con las cabezas agachadas y sus bastones vivientes enroscados pacíficamente alrededor de sus extendidos brazos diestros, los puños sólidamente asentados en el suelo. Con guardias apostados en todos los puntos de entrada y moviéndose por entre la muchedumbre, parecía muy poco probable que ningún 'Avergonzado' hubiera conseguido hacerse con un sitio dentro de la plaza. Aparentemente indiferente, Nom Anor continuó atormentándose a si mismo, lleno de preocupación. Detrás de los intendentes, marchaba toda la nobleza de las cuatro castas -El Alto Sacerdote Jakan y su corte de sirvientes; El Maestro de la Guerra Nas Choka enfundado en una capa roja y tres docenas de sus Comandantes Supremos; El Maestro Moldeador Qelah Kwaad y sus adeptos principales; y el Alto Prefecto Drathul, con bastón en mano de oficial de alto rango, y llevando su camarilla de cónsules personales. Por último venía Shimrra, sin Onimi -pues, siendo un 'Avergonzado', Onimi era excluido de asistir a tales altos eventos- pero acompañado de su cuarteto de espantosas videntes. Ataviado con una cola de 91

insectos vivientes y portando el cetro real, el Señor Supremo iba montado sobre un trineo de yorik coral tirado por un reata de sabuesos bissop. Toda clases de colmillos, garras, cuernos, cuchilla, hembra salvajes se arremolinaban en la base de la espiral, mientras la nobleza se colocaba en las gradas, justo debajo del trono rayo de luna de Shimrra. Nom Anor se sentó cerca de la cumbre, con una visión sin obstáculos de la plataforma de sacrificios hacia la cual ascendía Jakan, seguido por una banda de ejecutores, sacerdotisas y jóvenes acólitos. En el momento fijado -cuando el sol había alcanzado un lugar en el cielo, desde el cual podría considerarse que conformaba una especie de flamígero arco iris puenteado- los cautivos fueron conducidos al complejo por un desfile de ngdin manipulados y tropas Chazrach, montados sobre bestias quenak de doce patas. Contando con los que las Brigadas de la Paz habían logrado entregar y aquellos capturados sólo tres días estándar antes en Caluula, el número de cautivo se acerba al millar. Oficiales militares, funcionarios políticos, soldados, y opositores de una veintena de mundos a lo largo del corredor de invasión -hombres, mujeres, e incluso unos pocos adolescentes, que habían sido considerados lo bastante dignos para ser recompensados con una muerte digna- habían sido purgados, bañados, perfumados, ligeramente sedados con gas sensislug, y bendecidos con aroma de hoja tishwii. Encadenados, portaban túnicas blancas, que resplandecían, gracias a unos adornos verdosos, y estaban vetadas de unas amplias redes arteriales negras bajo las mangas y las pecheras. Los cautivos fueron conducidos, hasta hacerlos a los pies de los peldaños de la escalera en espiral que se retorcía alrededor de la cúspide. Para entonces Jakan y los demás, habían alcanzado la parte superior y esperaban ávidamente. A un leve gesto de consentimiento de Shimrra, Jakan alzó sus brazos y habló, y las barrigas de los cuatro mon duuls, llevaron su invocación, a lo largo y lo ancho de todo el lugar. "Aceptad lo que nosotros os ofrecemos, como evidencia de nuestro deseo de daros a vosotros, lo que es legítimamente vuestro," el alto sacerdote entonó. "¡Si no fuera por ustedes, nosotros no existiríamos!" Unos lambents específicos iluminaron las estatuas de los dioses, las cuales delineaban el cuadrángulo. Las estatuas serían ungidas con su primera sangre. Pero debido a la especial naturaleza del sacrificio, YunYuuzhan solamente recibiría una porción razonable, con lo que mayoría de la sangre del sacrificio sería destinada en cambio a Yun-Yammka, dios de la guerra. Los guardias comenzaron a obligar a ascender a los cautivos por las escaleras. A pesar de su sedación, ellos se debatían y forcejeaban, no mostrando ningún aprecio, por el gran honor que se les había conferido. Sin embargo, al final, había muy poco que ellos pudieran hacer por evitar su destino. El primero de los cautivos había alcanzado la plataforma circular, cuando un rosario de aullidos surgió de debajo. Con casi la mitad de la audiencia de los nobles poniéndose de pie, Nom Anor no podía ver lo que estaba pasando. Parecía como si hubiera surgido una pelea entre algunos de los guardias apostados en la base de la espiral -quizás una disputa entre dominios-. Él sintió lástima de que aquellos que no hubieran tenido el suficiente autocontrol, para dirimir sus disputas hasta después del sacrificio. Pero por al menos, él no sería culpado. Entonces, pudo apreciar lo que estaba ocurriendo en realidad. Como si detonaran, las cuidadosamente camufladas cápsulas de chuk estaban estallando por toda la zona hexagonal pavimentada de piedra del cuadrángulo. Las cochas de una criatura acuática, las cápsulas que ocultaban las entradas a los pozos que debían descender al laberinto de pasadizos y hondonadas, de debajo de la Plaza del Sacrificio -a lo largo de las amplias avenidas publicas que una vez habían servido de separación a los enormes rascacielos de Coruscant, se encontraba el oscuro submundo de raíces, malezas y serpenteantes caminos que los 'Avergonzados' habían tomado como de su propiedad. ¡Fuera de los pozos estaban emergiendo centenares de 'Avergonzados' -bandadas de herejes de Yu'shaaarmados con bastones vivientes, coufees, una especie de armas caseras, e incluso algunos desintegradores! Momentáneamente cogidos con la guardia baja, los guerreros -la mayoría únicamente con la armadura ceremonial- tardaron en reaccionar, y docenas de ellos cayeron en un momento. Mientras los 'Avergonzados' se desplegaban por entre la multitud, los plebeyos de las castas empezaron a tener pánico y se lanzaron al interior del cuadrángulo. Temiendo que los herejes hubieran venido a por Shimrra, los asesinos cerraron filas alrededor del Señor Supremo, desplegando sus bastones vivientes, dispuesto a acabar con cualquiera que se pusiera delante suyo. Pero Nom Anor vio que únicamente un pequeño contingente de 'Avergonzados' se acercaba al estrado de Shimrra, y este grupo era claramente una mera distracción. Era a por los prisioneros, a por quienes habían venido los herejes. Atontados, pensando que quizás esto era una alucinación, los cautivos estaban siendo alzados en el aire por bandas de herejes y llevados de vuelta al laberíntico submundo, del cual había 92

surgido el ejército de parias. No todos ellos lo consiguieron; un gran número fue abatido por bichos-porrazo y bichos navaja, junto con tres veces el mismo número de 'Avergonzados'. Las videntes, embadurnada de negro, de Shimmra estaban agitando sus brazos de manera aterradora, y Jakan parecía haber sido golpeado por algo sordo y silencioso. ¡Los ejecutores, sin embargo, estaban descendiendo apresuradamente por las escaleras y fustigaban alocadamente con sus armas afiladas, determinados a lograr algunas pocas decapitaciones -como si los dioses pudieran ser satisfechos con un pequeño bocado, cuando ellos habían esperado un verdadero festín! La sangre estaba corriendo a raudales por el interior del cuadrángulo, la cual los ngdins estaban sedientos por absorber. Incapaces de contenerse, se revolvieron, liberándose de sus cuidadores, y, al hacerlo, provocaron el aplastamiento de multitud de cuerpos de guerreros que se habían lanzado en persecución de los herejes y los cautivos que ellos habían logrado liberar. Nom Anor no estaba seguro si debía de huir, si arrojarse sobre uno de los coufees de los asesinos, o arrastrarse por suelo, como un gusano, hacia Shimrra y pedir perdón mientras aún tuviera una oportunidad. Echo un vistazo por encima de su hombro para ver a Drathul atravesándole con una mirada de odio profundo. El alto prefecto había dicho claramente que haría responsable a Nom Anor de cualquier interferencia, y ahora Drathul estaba dispuesto a cumplir su amenaza. Apretujado contra la muchedumbre, Nom Anor preparó su globo ocular escupidor de veneno. Drathul ya estaba abriéndose camino a través de la multitud, blandiendo su bastón. ¿Iba Nom Anor a tener que matar a otro Alto Prefecto, para salvar su propio cuello? Shimrra no esperaría menos de él. Drathul estaba casi dentro del alcance del brazo de Nom Anor cuando la voz del Señor Supremo se alzó por encima del fragor de la refriega de siseos de bichos-porrazo, impactos de bastones vivientes, siseo de desintegradores, su enorme cabeza se alzó por encima de aquellos asesinos que constituían su muralla viviente. "¡Alto Prefecto Drathul! ¡No debemos tolerar más de esto! ¡Esto ha acabado con nuestra paciencia y buena voluntad!" Shimrra se irguió en toda su imponente estatura, sobresaliendo por encima de todos. "¡Exijo el corazón de cada Yuuzhan Vong que haya ayudado e instigado por el Profeta!" Todos en las proximidades se inclinaron, salvo Nom Anor, debido a lo constreñido que se encontraba en su posición. Quizás fue por eso, que fue el único que pasó de estar fijándose en Shimrra a ver como unos de los asesinos se deslizaba por entre la multitud. Excepto que el individuo no era uno de los asesinos. Maestro del disfraz, como lo era él, Nom Anor reconoció que el desertor portaba una máscara ooglith, la cual no solamente ocultaba su apariencia, sino que también reformaba su cuerpo. Y por la forma en que el asesino se movía -con unos andares temblorosos- el impostor, únicamente podía ser Onimi. ---------Para el cuarto y último microsalto hiperespacial que debía conducirles a Mon Calamari, Han y Leia habían sellado la cabina de pilotaje por fuera y pasado todo el tiempo, uno en brazos del otro, Leia sobre el regazo de Han en la silla de pilotaje, con sus brazos rodeando su cuello. Para cuando el 'Halcón' revertió al espacio real, Han estaba eufórico, y Leia sabía que, a pesar de lo segura que era, la cabina de pilotaje no era el lugar adecuado, si ellos querían pasar a cosas mayores. Aproximándose al mundo acuático, por detrás de su luna solitaria, fueron saludados por la vista de una enorme, y quizás sin precedentes, visión de naves de guerra -una unificada fuerza de grupos de batalla, flotillas, y flotas de todas las regiones de la galaxia: Bothan, Bakuran, Remanente Imperial, y Chiss; Sullustan, Hapan, Eriaduan, y Hutt; Corellian y Mon Calamarian. De un vistazo ellos vieron cruceros de batalla clase-Mediator, cruceros clase-Belarus, fragatas claseLancer y Dragones de Batalla Hapan. Vieron conjuntos de cruceros de batallas clase-Nova y cañoneras Corellianas; flotillas de reaprovisionamiento de cargueros pesados clase-Marl; grupos de ataque de Destructores Estelares Imperiales clase-II, cruceros clase-República, e interdictores clase-Inmobilizadora, con sus proyectos hemisféricos de gravedad bien resaltados por la luz de las estrellas. Estaban allí el 'Ralroost', el 'Gobierno Justo', el 'Harbinger', el 'Elegos A'kla', el 'Mon Adapyne', y el 'Mon Mothma'; el Super Destructor Estelar 'Guardián', y el vetustju acorazado 'Starsider'. "Tu desaparecen durante un par de días," dijo Han, una vez que se le hubo pasado la sorpresa inicial, "y los niños te convierten la casa en el centro de una fiesta." Sin decir una palabra él y Leia maniobraron el 'Halcón', a través de corredores formados por lo 93

formidables naves. Los límites de las sendas estaban pobladas por cazas y patrulleras. Finalmente les fue requerido que cedieran el control del carguero a los operadores de unos de los rayos tractores del 'Ralroost', quines los llevaron suavemente al interior de la inmensa bahía de atraque de estribor del crucero. Un gran gentío se había reunido para dar la bienvenida a casa al 'Halcón', y gritos de ánimo y aplausos llenaron el cargado, mientras Han, Leia y su grupo de personas muy influyentes descendían por la rampa de abordaje. Jaina se apresuró a salir de zona de seguridad para ir a abrazar a sus queridísimos padres. Han estaba confuso. "Nosotros habríamos venido antes aquí, pero tuvimos que pasarnos tres días a velocidad subluz para hacer unas reparaciones necesarias." "Yo sabía que estabais en Caluula," ella dijo, negándose a dejarle ir. "Debí haber escuchado a la Fuerza y haber ido hasta allí." "Me alegro de que no lo hicieras," dijo Leia, tomándose un momento para mirar atentamente a su hija. "¿Habéis tenido alguna noticia de la estación?" "Un mensajero llegó de Caluula ayer," Jaina dijo. "La estación y el planeta han caído en manos de los Yuuzhan Vong. Centenares fueron tomados como cautivos y enviados a Coruscant." "Al sacrificio," dijo Han. Jaina asintió con gesto serio y acompañó a sus padres, mientras se alejaban del 'Halcón'. Han pensó en Pash Cracken y los demás que habían escogidos permanecer en Caluula -rescatados, únicamente para ser capturados de nuevo-. Le recordaba lo que había pasado, tan a menudo al principio de la guerra, cuando innumerables refugiados habían sido presa de piratas y miembros de las Brigadas de la Paz. "¿Hay noticias de Coruscant?" preguntó. Jaina asintió. "Buenas y malas; pero puedas oírlas por ti mismo. El Almirante Kre'fey querrá transmitírtelas personalmente." "Danos un avance," le dijo Leia. Jaina bajó la voz. "Los Yuuzhan Vong han juntado una armada. Nosotros estamos esperando que ellos vengan a atacarnos aquí." Han contuvo la respiración. "Eso explica todas esas naves." "Simplemente esperamos que esas no sean las noticias buenas," comentó Leia. Jaina habló sin parar, durante el tiempo que les llevó subir a la cubierta de mando del 'Ralroost' y montar en banda rodante que les condujo a una cabina de reuniones en mitad de la nave. Han y Leia se sintieron defraudados al enterarse de que los Jedi no habían tenido aún noticias de Luke, Mara, Jacen, o de los demás. No era normal que ellos permanecieran durante tanto tiempo, sin establecer contacto. El almirante Bothan de blanco pelaje, Traest Kre'fey, se levantó de su silla, situada en la cabecera de la larga mesa de reuniones mientras Leia, Jaina y Han entraban escoltados en la cabina. Sus ojos violetas se fijaron en Han y Leia, y sonrió ampliamente. "Todos nosotros nos estábamos preguntando, si sería posible que ustedes se hubieran tomados un permiso, sin haberlo solicitado." "Bien, la verdad es que nosotros tenemos una idea muy peculiar, de lo que significar irse de vacaciones," Han bromeó. Leia acertó a sonreír, pero sólo un poco. Por todos, Kre'fey se había referido a la docena de oficiales de alto rango, que estaban sentados a la mesa. El Comandante Supremo de las Fuerzas de Defensa Sien Sow; el Gran Almirante Gilad Pellaeon; los almirantes Wedge Antilles, Garm Bel Iblis, Keyan Farlander, Carlist Rieekan, y Airen Cracken; el Comodoro Brand, la Reina Madre y Caballero Jedi Tenel Ka, y el corpulento General Mayor Eldo Davip -ascendido, como resultado de sus acciones valerosas a bordo del Destructor Estelar Lusankya en la Batalla de Borleias. Han y Leia no necesitaban ser presentados a ninguno de ellos, pero había algunos a los que ellos reconocían, únicamente por la especie, más que por el nombre. Han hizo un gesto de saludo a todos. Leia estrechó las manos de Gilad Pellaeon y Keyan Farlander, besó a Wedge y Tenel Ka en ambas mejillas, luego fue hacia Airen Cracken, con quien ella había hablado brevemente desde el Halcón. "Pash fue uno de los oficiales capturados en la Estación Orbitan de Caluula y conducido a Coruscant," dijo Cracken. "Pero yo esperó lo mejor. Nadie conoce Coruscant mejor que mi hijo, y si alguien puede 94

escapar, será él." Han, Leia, y Jaina encontraron unos asientos para ellos. "Sólo para poneros al tanto," dijo Kre'fey, "la ceremonia del sacrificio tuvo lugar como estaba fijada. Pero nuestros agentes nos han informado de que antes de cualquiera de ellos, hubiera caído bajo la afilado hoja de un coufee, hubo un levantamiento de varios centenares de herejes. Los herejes no sólo lograron interferir en la ceremonia, sino que también huyeron con más de trescientos prisioneros de la Alianza." "¿Sólo lo hicieron para fastidiar a Shimrra?" Han preguntó. "A estas alturas, no estamos seguros. Pero nos hemos enterada de que a cambio, un número no calculado de 'Avergonzados' han sido cercados, y aparentemente se les va a dar muerte. Ningún agente de la Alianza está entre aquellos que han sido capturados, lo más probable es por que nuestro personal se ha mantenido bien oculto." "Incluso si ellos están vivos," dijo Han. "Los 'Avergonzados' podrían organizar su propio sacrificio, en honor de cualquiera deidad, a la que ellos rindan culto." Miró a Cracken. "Lo siento, Airen, pero pienso que es demasiado prematuro considerar a esos herejes como aliados." "Estamos de acuerdo," respondió Kre'fey. "La posibilidad de un sacrificio secreto o episodio con rehenes no puede ser ignorada. Sin embargo, también nos hemos enterado de que el propósito original del sacrificio era asegurar la victoria para la armada, que Shimrra planea lanzar contra Mon Calamari." Han y Leia simularon estar sorprendidos, ante dichas noticias. "¿Sabemos nosotros cuándo o cómo ellos van a hacerlo?" Leia preguntó. Sow respondió a la pregunta. Al ser un sullustano, él parecía como si estuviera llevando una máscara de grandes orejas y voluminosa papada. "Inteligencia ha determinado que el enemigo planea atacar directamente desde la Ruta Comercial Permelian. Ataques secundarios serán lanzados desde Toong'l y Caluula, en ambos existen actualmente yammosks. El instalar coordinadores bélica, parece tener un doble propósito: primero, coordinar ataques de flanqueo; y segundo, proporcionar una defensa en retaguardia, en el eventual caso de que la oleada inicial sea rechazada." Han miró a todo en la cabina. "¿De cuántas naves Yuuzhan Vong estamos hablando nosotros?" "Del orden de unas cinco mil," Bel Iblis respondió de inmediato con rotundidad, dejando que los dedos de su mano izquierda alisarse su caído bigote. Han se dejó caer sentado alejado de la mesa, conmocionado por la cifra. "Entonces no tenemos ni la menor oportunidad." "No de fuerza contra fuerza," Sow dijo. "Pero estamos convencidos de que el enemigo, ha cometido una equivocación estratégica, al optar por organizarse en mundos tan remotos como Toong'l y Caluula." Bel Iblis asintió, conforme. "Y más importante aún, creemos que podemos aprovecharnos del hecho de que los Yuuzhan Vong están esperando que nosotros nos demos la vuelta con el rabo entre las piernas y nos dispersemos." Han contempló al inescrutable Sullustano y al humanoide de pelaje grisáceo. Si hubo cualquier desencuentro y malentendido entre Sow y Bel Iblis por lo que había ocurrido durante la evacuación de Coruscant, no parecía tener ahora ninguna relevancia. De hecho, todos en la mesa, parecían haber llegado a la misma conclusión. "¿Por qué no sería mejor que nosotros dispersáramos nuestras flotas?" él preguntó cautelosamente. "Nosotros disponemos de naves suficientes para abrir una nueva docena de frentes." "¿Y emprender una guerra de guerrillas durantes los próximos diez años, mientras el enemigo crece y se hace más fuerte?" dijo Kre'fey. "No. Dispersándonos, dejaríamos a Mon Calamari descubierto ante un ataque, y nosotros, ciertamente, no queremos ver que pase aquí, lo que ocurrió en Coruscant. No hay ninguna especie más peligrosa, que aquella que ha ve que no tiene ante si, otra opción que la aniquilación completa." Sacudió su cabeza con determinación. "Este debe ser nuestro paso decisivo." "Sin entrar en detalles por el momento," Sow dijo, "permítanme añadir solamente que nosotros tenemos planeado dar toda la apariencia de que nuestra armada ha sido cogida desprevenida, y de que vamos a comprometerla en un enfrentamiento directo. Esto sólo servirá para retrasar al enemigo. De hecho, la mitad de nuestras fuerzas, deberán ser recolocadas en Contruum, el cual ha estado de acuerdo en servir como nuestra área de reorganización, gracias a los esfuerzos del general Cracken. Nosotros contamos con el 95

Capitán Page para que consiga que los líderes de Corulag hagan lo mismo." Han meneó su cabeza, un tanto confuso. "¿Áreas de concentración y reorganización para qué? Cuanto más alejado coloques usted esas flotas de Mon Calamari, mayores problemas tendremos nosotros para comunicarnos con ellas. Y si están pensando en hacerlas saltar, por sorpresa, de regreso a Mon Calamari, entonces quizás sea el momento de recordarles lo que les ocurrió a los Hapans en Fondor." Tenel Ka reconoció el comentario de Han con una velado gesto. "Fondor fue una circunstancia especial," dijo el Comodoro Brand. "Nuestra estrategia hubiera funcionado si... bueno no importa, de todas formas no es nuestra intención hacer saltar la flota de regreso a Mon Calamari." "¿Cuál es su intención?" Leia preguntó. Kre'fey se aclaró la garganta con un sonoro carraspeo. "Dedicando sólo la mitad de nuestros grupos de batalla a la defensa de Mon Calamari, el resto será libre de lanzarse contra nuestro blanco principal: Coruscant." Capítulo 17. La crueldad de sus actos retornaba para atormentar a su creador, Nom Anor pensó mientras veía la ejecución de los herejes. Las muertes no estaban teniendo lugar en la parte superior de la pirámide de yorik coral en la Plaza del Sacrificio, sino en un área fuera del sagrado recinto, donde muchas de las bestias de los Yuuzhan Vong iban a morir, y los guerreros se entrenaban para el combate. Lo que una vez fue una instalación deportiva en el distrito conocido como 'Mar Occidental', era ahora un exuberante osario -corral lleno de huesos- con vegetación pantanosa, apestando a aromas putrefactos, y lugar de cría ideal para millones de roedores yargh'un de más de un metro de longitud. El recinto no podía dar cabida a muchos espectadores, pero Shimrra había ordenado que fuera llenado con apiladores de huesos, obreros, y otros miembros de los escalafones inferiores, tanto como una demostración insensible de su ira, y también como una advertencia a cualquiera que siguiera al Profeta. La música triste de los músicos era ignorada. Los comestibles desplegados por las mesas de banquete para la nobleza estaban intactos. Las bestias arácnidas atareadas en las ejecuciones, resoplaban y bramaban. Esta no era una muerte noble sino la pena capital. Habían pasado tres días locales después de la abortada ceremonia de sacrifico, y siguiendo la cadena de mando, de Shimrra al Alto Prefecto Drathul, y de este a Nom Anor, tres mil 'Avergonzados' habían sido arrestados -diez por cada cautivo que había sido liberado de la ceremonia-. Qué porcentaje de ellos eran realmente herejes, no tenía la menor importancia, ya que esto era un intento de poner fin, que no creciera más aún el movimiento herético -aunque Nom Anor creía que esto provocaría, precisamente el efecto opuesto-. Shimrra había enviado guerreros a que purgaran el submundo de Yuuzhan'tar de herejes en ocasiones anteriores, pero esta era la primera vez que lo había hecho tan abiertamente, y que había convertido la masa de arrestados en una función macabra. Algunos ya estaban comentando que Shimrra había traspasado una línea muy peligrosa -pero solamente aquellos que no eran conscientes, de hasta donde era capaz de llegar Shimrra para mantener su autoridad, y el poder mental que era capaz de desarrollar cuando era necesario. Ningún privado había expresado la menor crítica sobre los métodos utilizados por Shimrra para alcanzar el trono. Durante el viaje intergaláctico, Shimrra -a fuerza de nacimiento noble, profecía, y adivinación- había sido colocado entre un grupo de candidatos, que podrían ser un día, considerados elegibles para suceder al Señor Supremo Quoreal a su muerte. Todos los nobles que componían ese pequeño y privilegiado grupo, habían sido criados como si algún día serían elevados al trono. Ellos eran adorados, alimentados con los mejores manjares, entrenados en guerra y religión. Disfrutaban de toda clase de lujos. Aunque vigilados por los altos sacerdotes, el proceso de selección era notablemente similar a forma en que las crías dhurymas eran probados, para determinar cuales eran las más capaces y dignas de convertirse en una nave-mundo o en un cerebro planetario. Shimrra fue en seguida el orgullo y la desgracia del Dominio Jamaane. Como evidencia de su malignidad, él había matado a su propio gemelo, justo a los siete años, para eliminar a un posible competidor para entrar al grupo. Su tamaño majestuoso se atribuía al trabajo de los moldeadores de su dominio. El Dominio Jamaane también tenía su cuota de guerreros distinguidos, y en tiempos lejanos había sido capaz de producir una proporción inusualmente alta de Comandantes Supremos, 96

junto con tres Maestros de la Guerra. Los moldeadores, así como también, los sacerdotes del Dominio Jamaane destacaban sobre la media. Aun con todo, no se consideraba que el dominio fuera belicoso. Pero con una travesía tan larga a través del vacío, comenzó a afectar a todos, y en los miembros de Jamaane había ido creciendo un claro sentimiento de impaciencia contra Quoreal, quien se había mostrado cauteloso, tradicional y había hecho muy poco por mantener a la sociedad Yuuzhan Vong intacta, en un momento en que un liderazgo fuerte era necesario para la mayoría. Aun así, nadie creyó que el Dominio Jamaane realmente se atrevería a sublevarse y realizar una intentona por lograr usurpar el poder de Quoreal. En una acción intrépida, los guerreros de Shimrra se lanzaron contra los de Quoreal, ejecutándoles, al igual que con todos y cada uno de los miembros de sus dominios. Luego le hicieron lo mismo a Quoreal, y además dieron muerte a casi todos los sacerdotes, consejeros, y moldeadores que habían apoyado a Quoreal en su esfuerzo por trazar un nuevo curso que les alejara de la galaxia recientemente descubierta. Otros supieron que lo mejor no era cuestionar a Shimrra, y su prudencia les permitió vivir. Dominios como el de los Shai, el cual había perdido un gran número de guerreros, durante una confrontación temprana con los habitantes de la galaxia. Y el Pretoriano Vong -aunque su aparente temor a Shimrra no había nada más que una artimaña para mantener en secreto los propios planes de invasión del Prefecto Da'Gara. Planes a los que el propio Nom Anor se había arrastrado, al punto de ayudar al Pretoriano a adquirir un yammosk -incluso si este fuera uno defectuoso, que habría sido condenado a muerte, de no ser por Nom Anor que persuadió a los moldeadores a cargo del ser biológico que se lo entregaran, a cargo de ciertos favores. Si Shimrra lo hubiera sabido, Nom Anor, lo más seguro, es que estaría en el osario teñido de sangre, en lugar de no ser más que un testigo del evento. A su alrededor, varios guerreros estaban usando sus bastones vivientes y bastones, para instigar un mayor entusiasmo por parte de los espectadores, pero apenas lograban provocar, más que unas pocas oraciones rituales, porque, en la arena de más abajo, las cosas no iban como estaban planeadas. Si inocentes hubieran sido arrestados como culpables, ciertamente debería de haber muchos solicitando el perdón de Shimrra. ¡En lugar de ello, los 'Avergonzados' iban hacia su muerte -a ser desmembrados miembro a miembro, desgarrados y destripados, engullidos igual que frutas suculentas, y arrojados igual que juguetes rotosmaldiciendo a Shimrra y a los nobles, y gritando, "'¡Viva Yu'shaa! ¡Larga vida a Yu'shaa!" Jakan, Nas Choka, Qelah Kwaad, y Drathul sólo podían observar lo que se desarrollaba delante de ellos con espanto, ante el hecho de que todo aquel que había sido arrestado era un hereje -o que al menos había sido convencido de algún modo de mostrarse completamente desdeñoso con la tradición. Nadie de la nobleza, se atrevía ni siquiera a mirar hacia Shimrra, salvo Nom Anor, quien, por el rabillo de su ojo bueno, vio que el Señor Supremo estaba riéndose. ---------Todos en el centro de información del 'Ralroost' se habían quedado en silencio, en respuesta al holograma que el Almirante Kre'fey había cargado en un proyector. Resplandecientes diapositivas de un azul claro, mostraban las imágenes de un mundo sumergido en vides, helechos gigantes, y árboles con enormes copas frondosas, algunas en forma de bóveda, algunas otras tan de aspecto tan delicado como plumas. Espirales, pináculos y escarpados remates achatados se alzaban de entre la vegetación exuberante, y en la distancia se alzaban inmensas montañas, su esqueleto metálico asomaba, a través de las capas verdosas que habían crecido sobre ellas, y fachadas destruidas, marcadas por aberturas geométricas. Abundaban los valles llenos de agua, reflejando la luz de un cielo cubierto, fluyendo lentamente a través de profundas gargantas iban unos ríos, sin curvas o meandros o embalsamamientos de agua. Afloramientos de musgos destacaban de la jungla verdosa, formando en el manto verdoso una especie de parches de color escarlata brillante, que en algunos casos se oscurecía hasta el rojo carmesí, o se unían con otros parches para conformar extensiones de negro resplandeciente o intervalos de azul chispeante, todo veteado con estrías que se asemejaban a vetas de metales preciosos. Criaturas aladas revoloteaban a diferentes alturas, cazando justo por encima del manto selvático, mientras que bestias voluminosas se movían pesadamente por debajo. En general, todo en el planeta parecía demasiado casual, demasiado desigual, demasiado inmaduro para ser real. Y de alguna forma, no lo era. "Coruscant," Kre'fey le dijo a su público, compuesto por varios centenares de oficiales de la Alianza. Al toque del dedo índice izquierdo de Kre'fey un segundo holograma 97

se superpuso al primero, mostrando el Senado, las Alturas Calocour, las Columnas Comunes, la Explanada Glitannai, y otras localizaciones, una vez famosas y de toda la galaxia conocidas, de la antigua capital galáctica. "Como ustedes pueden ver las cosas han cambiado," el Bothan agregó. Sentado a un lado de la tribuna de mando, Han y Leia permanecieron pensativos y silenciosos como los demás. Con Kre'fey de pie, estaban la mayoría de los oficiales que habían estado presentes en la reunión informal, a la que Han, Leia y Jaina habían asistido cuatro días antes. "Usted socava su propio argumento para atacar Coruscant," dijo un Hutt, desde el centro de la primera fila. Su nombre era Embra, y era el comandante de un grupo de resistencia, conocido como los 'Corredores de Sisar'. "Claramente el planeta está más allá de cualquier posible restauración. Por lo que nosotros hemos podido entender, los Yuuzhan Vong incluso han llegado a alterar la órbita y rotación del planeta." "¿En todo caso, por qué debemos malgastas nuestros escasos recursos en reconquistar Coruscant?" dijo un oficial agamariano. "¿Qué hizo el Senado de la Nueva República por nosotros, cuándo los Yuuzhan Vong nos invadieron? Ellos permitieron que los mundos de los Márgenes Exteriores y Medio cayeran, mientras hacían regresar a las flotas para proteger el Núcleo." "Muchas de las decisiones que se tomaron fueron lamentables," dijo Sow, en un Básico fuertemente acentuado, sus ojos negros relucían. "Hay innumerables ejemplos de crasos errores de juicio. Pero se debieron a cuestiones políticas, y no deben ser razón suficiente para dividirnos ahora. "Shimrra quiere que nosotros creamos que Coruscant no puede reconstruirse, y que está protegida por defensas secretas. Pero aún no se llegado a un punto de no retorno. Si, la órbita ha sido alterada, y la temperatura de la superficie ha aumentado. Pero eso no la hace inhabitable. Mucha de la vegetación es un manto superficial. Por debajo, bajo el aparente revestimiento verdoso, gran parte de nuestra tecnología está intacta, o al menos con muchas probabilidades de ser reparada." El líder del Escuadrón Pícaro, Gavin Darklighter se puso de pie. "Señor, de acuerdo con los informes reportados por Jacen Solo, Coruscant está protegido por defensas ocultas. El Jedi Solo indicó que un ataque, pondrían en movimiento una serie de contingencias, que provocarían que el planeta inhabitable, y por la tanto de ser ocupado de nuevo." "Nosotros hemos tenido en cuenta el informe de Jacen Solo," dijo Kre'fey. "Pero debido al sufrimiento y desorientación que sufrió durante su cautiverio, nosotros no nos inclinamos a aceptar todas sus afirmaciones como incontrovertibles." Han fue rápido en poner su brazo alrededor de los hombros de Leia. "Quieta ahí, gata manka. ¿Qué esperaba tú, que Kre'fey fuera a decir?" Leia se giró hacia él. "Pero tú crees a Jacen." "Por supuesto que le creo. Pero estas personas no son tan inteligentes como lo somos nosotros." "Eso no es lo que tú dijiste en Caluula." Han agitó su mano libre, como no dando importancia a ese hecho. "Ah, eso sólo era de cara a la galería." Sow seguía hablando. "Nuestro ataque al convoy de la Brigada de la Paz en Selvaris, era simplemente nuestro primer paso para desestabilizar al Señor Supremo Shimrra." "Una pregunta, Almirante Kre'fey," dijo un comandante de ala, a quien Han no conocía de nombre. "Yo creía que nosotros ganamos la guerra en Ebaq Nueve." "Ésa no es una pregunta," Kre'fey refunfuñó, "pero, sin embargo, le contestaré. La guerra no se ganará hasta que retomemos Coruscant. Nuestra cruzada no solamente está justificada, sino que es imprescindible. ¡Coruscant pide a gritos venganza!" Prosiguió con un tono de voz, más suave. "Los planes de Shimrra de atacar Mon Calamari dejarán Coruscant menos defendida y más vulnerable. Aun cuando nosotros fallemos al no coger a la flota defensa del hogar de Shimrra sesteando, es muy posible que seamos capaces de matar a Shimrra o al menos lograr que las cosas se vuelvan tan desagradables, que le sea imposible permanecer en Coruscant. Un ataque es el último movimiento, que ellos esperan que hagamos." "Nuestros líderes de la resistencia en Coruscant sostienen que la situación está madura," dijo Airen Cracken. "'Los 'Avergonzados' están listos para hacer su movimiento. Ahora, Inteligencia cree que los prisioneros de la Alianza no fueron rescatadas para un sacrificio propio o como posibles rehenes, sino como un medio de enviar una señal de que los herejes están listos para aliarse con nosotros en esta lucha. Shimrra es bien consciente del hecho, de que está luchando en dos frentes, y su planeado ataque sobre Mon Calamari es un gesto de desesperación. Sabe que él necesita derrotarnos, antes de que nosotros seamos capaces de juntar una fuerza, lo suficientemente poderosa, para amenazarlo, o antes de que los herejes conspiren para 98

arrojarlo del trono. "Según el mismo informe, al que el coronel Darklighter ha hecho referencia," continuó el general, "la nave-semilla que condujo al Mundo Cerebro a Coruscant fue aplastada, y miles de cautivos escaparon. Muchos de esos antiguos esclavos -los cuales se han visto a sobrevivir en dificilísimas condiciones, teniendo para ello que comer cualquier cosa, robar o saquear- han encontrado su manera de resistir a sus antiguos amos. Con nuestra ayuda, ellos pueden ser capaces de debilitar a los Yuuzhan Vong desde dentro. Un ataque sorpresa al mundo que nuestros enemigos conocen como Yuuzhan'tar, serviría para desmoralizar a los Yuuzhan Vong, al igual que la caída de Coruscant hizo con la Nueva República." La audiencia se agitó, pero nadie realizó más preguntas. "Ahora deseo hablar un poco, sobre el ataque en si mismo, sobre Mon Calamari," Kre'fey dijo. De nuevo la mano del bothano fue hacia los mandos del holoproyector. La imagen en 3-D, mostró una criatura marina de aspecto flexible, y cabeza bulbosa, que arrastraba una masa de tentáculos de longitud y espesor variables. "Un yammosk," Kre'fey dijo. "La criatura gigantesca, diseñada genéticamente para ser utilizada por los Yuuzhan Vong, como coordinador bélico. Sus habilidades telepáticas, aunque limitadas, permiten facilitar las comunicaciones entre sus naves de guerra, además de ser capaz de proyectar sus pensamientos y sentimientos sobre otros -ya sean Yuuzhan Vong, humanos, o lo que sea-. Pero su mayor virtud es su capacidad de interactuar con los cazas coralitas y otras naves, logrando que estas luchen de manera conjunta, por lo que su presencia, puede afectar negativamente el resultado de cualquier enfrentamiento militar. "El análisis de grabaciones de batallas recientes, sugiere que la armada Yuuzhan Vong adoptará la forma de esa monstruosidad -con naves de guerra de pequeño tamaño, cañoneras vivientes, y cazas coralitas conformado la fibra exterior, como si fueran los tentáculos, y las naves de guerra mayores, naves auxiliares, transportes, y navas con los verdaderos yammosk conformando el corazón fortificado de la armada." El puntero de luz de Kre'fey señaló los tentáculos. "Nuestra estrategia será sembrar confusión en estas zonas claves, mediante el uso de nuestras naves más rápidas, para golpear y debilitar, abriendo gradualmente rutas de disparo hacia el centro. Estos ataques comenzarán, en el mismo momento que la armada enemiga salga del hiperespacio. Mientras el cuerpo principal de la armada se acerca al espacio de Mon Calamari, las armas de mayor alcance de nuestras naves más grandes, comenzarán a machacar desde lejos el núcleo central de la flota enemiga. Al mismo tiempo, naves mensajeras serán despachadas a Contruum, donde nuestras flotas allí acantonadas, estarán esperando dicha señal para comenzar su ataque. Nosotros hemos anticipado que cuando el comandante Yuuzhan Vong, al mando del ataque sobre Mon Calamari, se entere de que Coruscant está bajo sitio, intentará hacer salta algunos grupos de batallas de regreso al Núcleo, vía Toong'l y Caluula, confiando en que los yammosks instalado en esos mundos coordinen la retirada y sirvan de protección ante la posibilidad de emboscadas." "Con todo el respeto debido, Almirante," dijo un oficial de Mon Calamari, "Nas Choka es un maestro de la guerra, mucho más sutil que lo fue Tsavong Lah. Él no se dejará engañar por información de inteligencia falsa o errónea. Y en Toong'l y Caluula, él estará muy atento a la búsqueda interdictores, o minas del tipo que nosotros usamos con tanto éxito en Ebaq Nueve." "Precisamente," Kre'fey dijo. "Es por lo que nosotros no vamos a emplear nada de eso. En su lugar, equipos de infiltración de la Alianza tendrán que ser lograr incapacitar a los yammosks en ambos mundos. Privado de sus coordinadores de batalla, los grupos de batalla en retirada resultarán vulnerables a un contraataque. Las posibilidades de inflingirles daños suficientes para derrotarlos, están en nuestra contra. Pero cuando más tiempo logremos en impedirles regresar al Núcleo, mayor serán las oportunidades de nuestras flotas de Contruum de golpear más duramente contra Coruscant y por ende contra Shimrra." Han emitió un pequeño sonido de disconformidad, y Leia se giró hacia él. "¿Qué?" dijo. "No cuadra. Su Caluula hubiera sido defendida en primer lugar, los Vong no la podrían utilizar ahora como área de reagrupamiento y reorganización." De repente Han se puso de pie. Leia asumió que él quería exponer sus preocupaciones a toda la tribuna. En cambio, dijo, "quiero ser incluido en la misión de Caluula." El Almirante Kre'fey se giró hacia él. "Gracias, Capitán Solo. Considérelo hecho." Leia todavía seguía mirándole fijamente, cuando él se sentó. "¿Qué?" él dijo. "Tú, eso lo que pasa. Selvaris, entonces volvamos a Selvaris. Caluula, ¿y ahora volvemos a Caluula? 99

Además, tú te ofreciste voluntario para algo que dices que no te cuadra." "Sí, pero yo hice que nos ofreciéramos voluntarias, para la misión que tiene más riesgo y peligro que el resto." Leia meneó su cabeza, un tanto sorprendida. "¿Acaso tú estás intentando lograr que nos maten, no es así?" "Justo lo contrario," Han mostró una amplia sonrisa. "No puede consentir que tú te aburras conmigo." "Bien, esto debería bastar por los menos para otros veinticinco años." Han la acarició la pierna, luego adopto un gesto serio. "Aquí tienes la verdadera razón: Yo quiero que nosotros lo hagamos por todos los que murieron o fueron capturados en Caluula." Capítulo 18. Después de interrogar disimuladamente a algunos de aquellos que habían asistido al 'ritual de purificación' -o matanza, como muchos decían entre susurros- , Nom Anor se había quedado con la impresión, de que únicamente había sido él, quien había apreciado la risa de Shimrra. Ahora, dos días más tarde de que los herejes fueran conducidos a la muerte, la enervante sonrisa del Señor Supremo era visible para todos aquellos, que quisieran verla en Vestíbulo de la Confluencia. Nas Choka estaba arrodillado ante él, el Cetro de la Súplica enroscado alrededor del brazo, que normalmente debería estar sosteniendo el tsaisi del dominio del maestro de la guerra. "Gran Señor Bondadoso," Nas Choka le estaba diciendo, "yo lo tomo sobre mí, en nombre de los sacerdotes, videntes, y demás gente de mi dominio, la súplica de que Señor más Cortés," Nas Choka estaba diciendo, "yo lo tomo en mí, en los nombres de los sacerdotes, los videntes, y otros de mi dominio, implorar que tome en consideración lo que ha expuesto antes vuestros guerreros, de dar categoría de cruzada santa, proceder lo más rápidamente posible contra Mon Calamari, y aniquilar allí por completo a la flota de nuestro enemigo, para que nosotros pudiéramos ver finalmente nuestros esfuerzos recompensados, cumplir con el grandísimo y sagrado deber de llevar la verdad a aquellos cuyos hogares nosotros hemos conquistado, para no vernos obligados a tener que aplastarlos bajo nuestros pies, igual que si se trataran de miserables gricha. Le pido esto en nombre de Yun-Yammka, a quien adoro fervientemente, y le profeso el mayor de los respetos, dado que usted es quién posee la oreja de Yun-Yammka, y usted el que soporta la carga de la existencia de los demás mortales." Shimrra se inclinó hacia adelante, con su barbilla puntiaguda descansando en la palma de su enorme mano, y Onimi abandonó los escalones de debajo del trono, para sentarse con las piernas cruzadas junto al maestro de la guerra, estudiándole con su desequilibrada cabeza deforme inclinada hacia el lado más pesado, pero sin emitir la menor rima escabrosa o insulto. "Suplicar, es únicamente lo que te han dicho tus sacerdotes y videntes que me dijeras, Maestro de la Guerra, ¿acaso crees que tus palabras son las primeras que he oído, hablando de asuntos de tal importancia?" Shimrra preguntó. "Sin duda, tú no albergas la menor duda de que su poderosa armada, logrará prevalecer, ¿no es así?” "No, Gran Señor, de eso no tengo la menor duda. Es algo instintivo, lo que me lleva a preguntar: ¿A que coste para nosotros?" Shimrra le hizo un gesto. "Continúa, Maestro de la guerra, para que todos los aquí presentes, puedan captar -aunque sólo sea una pequeña parte- del funcionamiento interno de todo un pensador de lo estratégico." Nas Choka levantó su mirada. "Gran Señor, yo no desaconsejo el ataque contra Mon Calamari. Sólo cuestiono la cadencia y distribución del ataque." Shimrra adoptó un gesto de perplejidad. "¿De que cadencia nos estás hablando? ¿Acaso están las estrellas en este cielo peculiar fuera de alineamiento? ¿Acaso los días del calendario sagrado nos auguran que tengamos cautela? ¿O usted cree que no me encuentro del humor apropiado para imponer nuevos castigos? Limítate a hablar, Maestro de la Guerra. O yo pensaré que tú no eres el más apropiado para esto." Nas Choka estampó sus puños contra sus hombros, en gesto de saludo. "Gran Señor, yo preferiría concentrar nuestros esfuerzos en asegurar aquellos mundos de los que nos hemos apoderado, en las regiones que nuestros enemigos denominan como el Núcleo, Colonias, Borde Interior y Región Extensa. Una vez conseguido ese objetivo, nosotros habremos creado un muro 100

impenetrable contra cualquier incursión, y desde el interior del mundo, podremos continuar expandiéndonos con incursiones en el Borde Medio y otros sectores, hasta que logremos cercar las fuerzas de nuestros enemigos en una región determinada, en donde podremos acabar con ellos, bien por desgaste o mediante un golpe final." "¿No es eso algo que nosotros ya hemos hecho?" Shimrra preguntó. "Mientras estamos hablando, ellos se están reagrupando y consolidando posiciones en Mon Calamari. Los hemos empujado a los extremos más alejados de su propia galaxia." "Algunos de los enemigos, Graciosa Majestad, pero no todos. Ya que permanecen bolsas de resistencia. Dominar por completo a los Hutt requerirá años, y casi se puede decir lo mismo para subyugar al Consorcio Hapes, el Imperio Chiss, el Sector Corporativo. En todos esos lugares, por nombrar unos pocos, el enemigo es fuerte. No discutiré que, en estos momentos, la mayor parte de sus flotas se han reunido en Mon Calamari. Pero nuestras campañas en el Remanente, en Esfandia, y en tomar de nuevo Bilbringi, nos ha costado caro. Nuestras naves de guerra necesitan que se las deje crecer y se les proporciona armas y entrenamiento, e igual ocurre con los cazas coralitas. Nuestra armada es frágil, en el mismo grado que lo están las naves que necesita para moverse. Es más, necesitamos estar mejor equipados para combates en superficie, a menos que nuestro plan sea envenenar más mundos de los ya lo hemos hecho, y eso conlleva el riesgo de que los dioses malinterpreten nuestras intenciones, y nos declaren insensibles y crueles para con la vida." Nom Anor estaba impresionado, y hubiera deseado tener el valor necesario para apoyar abiertamente a Nas Choka, pero él no podía añadir su voz a la del maestro de la guerra -no sin poner en peligro su especial relación con Shimrra-. Pero si se tuviera que decir la verdad, lo que Nom Anor hubiera confesado, era que él únicamente estaba interesado en proteger el planeta, que le había sido confiado. Habiéndose esforzado tanto y durante tanto tiempo por lograr un rango de autoridad, no tenía el menor deseo, de que los privilegios que venían con su puesto, desaparecieran a causa de algún tropiezo con Shimrra. El propio Señor Supremo era demasiado buen estratega para no tener en cuenta, todo lo que Nas Choka estaba diciendo. Pero el maestro de la guerra ignoraba un componente desconocido, que era el que estaba obligando a Shimrra a moverse lo más rápidamente posible -y asumiendo el reto de que él estaba siendo un tanto corto de miras-. Ese factor desconocido era Zonama Sekot. "Aprecio sus inquietudes, Maestro de la Guerra," dijo Shimrra, "y de hecho, si alguien es digno de portar tal cargo, ese es usted, porque su visión es casi tan cortante, como un coufee bien afilado." Hizo una pausa, justo el tiempo suficiente, para que Nas Choza recobrar su confianza antes de añadir; "Pero esta en un error. Yo le aseguro que Yun-Yuuzhan se sintió grandemente complacida por las muertes de tantos herejes en la Plaza de los Huesos. Confía en él, en Yun-Yuuzhan, para aliviar las preocupaciones del 'Asesino' y de los demás dioses. Usted será recompensado con la victoria, Maestro de la Guerra, y grandes alabanzas serán cantadas y recitadas sobre usted y sus comandantes, tanto ahora como en generaciones venideras." Nom Anor sonrió interiormente. Shimrra estaba jugando de manera brillante la partida. Toda su charla de apaciguar a los dioses, no era más que un subterfugio -algo más allá que un simple debate entre sacerdotes, ya que era el propio Señor Supremo el único canal de comunicación para con los dioses. Y esto golpeo internamente a Nom Anor, al ver que Shimrra tenía razón, sobre lo que había dicho en su encuentro más reciente: Que los Yuuzhan Vong había sobrepasado las posibilidades del sistema de los dioses. No era que los dioses no existieran, sino más bien que los Yuuzhan Vong ya no los necesitaban. De repente, él sintió los ojos de alguien fijos en él. Miró hacia Shimrra, pero este seguía con la mirada baja, fijada en Nas Choka. Era Onimi quien estaba observando a Nom Anor. ---------En su gruta de mando, en las más profundas de las entrañas de la montaña sagrada que la nave-mundo 'Ciudadela', Nas Choka, su jefe táctico, y una guerrero-vidente estudiaban una imagen de bichos-llama, moviéndose sobre su nicho de yorik coral. Insectos capaces de revolotear simulando el vuelo de las naves, o de brillar o oscurecerse a la menor indicación de un yammosk, los bichos proporcionaron una representación visual de las fuerzas Yuuzhan Vong y enemigas formadas alrededor de Mon Calamari y de los mundos relativamente cercanos de Toong'l y Caluula. El movimiento frenético de los insectos se reflejaba en lo agitado de los pensamientos de Nas Choka. "Shimrra está trastornado," dijo la vidente. "Sonriendo burlonamente, como si fuera suficiente con su supuesto habitual conocimiento de los hechos, que han de acontecer," Nas Choka miró a su subordinada 101

embadurnada de sangre. "Usted aquí dentro está segura, pero yo de ti, tendría mucho cuidado con las palabras que salen de mi boca. Shimrra tiene orejas por toda la Ciudadela, e incluso en mucho lugares, que tú ni siquiera eres capaz de imaginar. ¿Y acaso, vidente, le gustaría enfrentarse en desafío personal con unos de los guerreros, recientemente mejorados, del Señor Supremo, creo que no?" La vidente se dobló por la cintura, en gesto de disculpa y sumisión. "Perdonadme, Maestro de la Guerra." "No hay que dejarse influenciar por Shimrra. Lo que importa ahora es no fallarle." Nas Choka se volvió para encararse con sus subordinados más importantes. "Ninguno de usted debe sentir el menor temor a expresar sus opiniones aquí. Pero tenga cuidado en cualquier otro lado -ya sea en la misma Yuuzhan'tar o lejos de ella." Luego centro de nuevo su atención en el despliegue de los bichos-llama. "La flota enemiga se concentra, reforzada ahora por naves procedentes de sistemas estelares, alejados hasta ahora del teatro bélico." El táctico, ataviado con un turbante alto y una capa grande, asintió. "Como me temía, ellos se están aliando en nuestra contra. Nosotros nos equivocamos en entrar tan rápidamente en el Remanente y en el Cúmulo Koornacht. Podríamos haber logrado, hacer un buen uso de esos a quienes llaman Imperiales y de los bárbaros Yevetha. Deberíamos haberlos llevado de la correa, bien sujetos por las narices, el tiempo suficiente, para que ellos hubieran considerado que hubiera sido mejor aliarse con nosotros." Nas Choka soltó un resoplido de asentimiento. "Lo haría, si tuviera que hacerlo nuevamente, yo incluso habría mantenido a los Hutt de nuestro lado." "Ellos mismos tuvieron la culpa," el táctico dijo. "Su oferta de apoyo era únicamente una manera de mantener su posición de poder a salvo, situándose entre nosotros y el enemigo. Que ellos nos infravaloraban, es razón más que suficiente para no concederles, ni el más mínimo gesto de honor." Nas Choka asintió. "Su especie es arrogante. Más pronto o más tarde ellos habrían intentado traicionarnos, y todo ello habría derivado en una disputa violenta. Nada ahora sería diferente." "Excepto quizás que Nas Choka no habría alcanzado el puesto de maestro de la guerra," dijo la vidente. "Otro caso de ascenso por defecto," Nas Choka comentó desabridamente. "Tsavong Lah se obsesionó demasiado con los Jeedai. Lo convirtió en una guerra personal. Mostró un orgullo desmedido al mandar crear un vua'sa adulto, simplemente para que él pudiera matarlo y así exigir una de sus zarpas como suya propia. Su insolencia fue su destrucción. Le ocultó la verdad. Los Jeedai, si son una molestia, pero apenas llegan a la categoría de arma secreta, que nosotros inicialmente llegamos a creer que serían. Al igual que disminuye su número, aparentemente lo hace su habilidad de convocar a eso, que ellos denominan la 'Fuerza'". Soltó una breve risa. "Tsavong Lah habría sido capaz de dirigir la armada contra un manojo de advenedizos con espadas mágicas. Esto, francamente, sería algo de risa, si no hubiera resultado tan trágico." De nuevo el maestro de la guerra escrutó atentamente el despliegue de los bichos-llama. "Me intriga que ellos permanezcan en Mon Calamari. Con la instalación de yammosks en Toong'l y Caluula, hemos dejado bien clara, como agua de lluvia, nuestro intento de asaltar Mon Calamari. Sow, Kre'fey, y el resto de los comandantes de la Alianza deben estar ciegos para no ver lo que se les viene encima -pero obviamente yo les mal interpretado-. Mi propósito era persuadirles para que disgregaran sus grupos de batalla, y así evitar la posibilidad de una batalla final de esta naturaleza, ya que sospechaba que tal era el propósito de Shimrra. Y todavía el enemigo no hace nada, que sugiera que han recibido nuestros claros y evidentes avisos de preparativos del ataque sobre Mon Calamari. O ellos me han interpretado erróneamente, o ellos han ideado una táctica para hacernos frente." "Aun así, Maestro de la Guerra," dijo el táctico, "tiene algo de sentido que ellos adopten una posición de resistencia en torno a Mon Calamari. Ellos se han visto reforzados en gran número, y además no es nada improbable que deseen evitar la destrucción del mundo, que han escogido como su nueva capital." Nas Choka lo consideró. "Sí, me temo que es así, y al final, ellos se dispersarán." El táctico se mostró confundido. "¿No era ése su deseo original, Maestro de la Guerra?" "Si, lograr que se dispersaran, sin que nosotros tuviéramos que viajar por toda la galaxia para inducirles a ello. Ahora nosotros estamos comprometidos. Cuando lleguemos, ellos se dispersarán, y a nosotros no nos quedará otra opción que ir a cazarlos por todos los recovecos de la galaxia y regresar, porque Shimrra no lo 102

querrá de otra manera." "Tales acciones requerirán muchos años, y el gasto de un gran número de recursos." "Esa es la forma en que se enfrentaron hace tiempo nuestros antepasados y de nuevo en la galaxia que consideraban su hogar," la vidente interpuso. "Guerras que se alargaron durante generaciones." El táctico contempló los bichos-llama. "¿Qué pasa si el enemigo decide sorprendernos, eligiendo plantarse y luchar?" Nas Choka sonrió. "Entonces sabré, con meridiana certeza, que Kre'fey y los demás han ideado algún tipo de contraestrategia." El vidente no pudo evitar un gesto de desagrado ante la declaración. "¿Se atreverían los infieles a atacar Yuuzhan'tar en su ausencia?" "He tenido en cuenta esa posible contingencia," dijo Nas Choka. "Yo he calculado la cantidad de daño que ellos podrían hacer, basándose en que fueran capaces de traer tres veces el número de naves, que nosotros sabemos de su existencia en otros sectores, aparte de lo que hay en Mon Calamari. Estoy completamente seguro de que no tienen la capacidad suficiente para inflingir daños irreparables. No obstante, yo esto preparado para esa eventualidad. Si ellos deciden hacer saltar toda su flota hasta aquí, tanto mejor para nosotros." "Ellos podrían interpretar los preparatorios que nosotros hemos realizado como un intento por animarles a que ataquen Yuuzhan'tar," dijo el táctico. Nas Choka no mostró la menor preocupación. "De cualquiera de las maneras nos beneficia. Pero de todas formas nosotros deberíamos dedicarle mucho tiempo, a ver todas las posibles variables de este asunto. Pero debemos considerar de que nos queda poco tiempo, antes de que Shimrra declare los presagios favorables para lanzar la flota." La vidente se interpuso deliberadamente delante del maestro de la guerra. "He hablado a los otros videntes, con respecto a los presagios. Hemos estado de acuerdo en dilatar la verdad, para concederle tiempo adicional a sus fuerzas, para prepararse." "Shimrra te lo notará," Nas Choka la avisó. "Sobre todo, ante la apelación que yo intenté hoy. A pesar de todo, él consentirá tus mentiras como deferencia hacia mí, al igual que él soportar las tuyas y las de los miembros de su corte, como un gesto de deferencia hacia la nobleza. De todas formas abstente de intentar que se nos conceda demasiado retraso." Hizo una pausa, luego dijo, "Mientras tanto, deberemos activar todos nuestros espías camuflados e infiltrados en todo mundo ocupado o en disputa, y darles instrucciones claras de que deben informarnos, de cualquier activas inusual que involucre movimientos de naves, material o mensajeros." "Kre'fey estará al tanto," el táctico se apresuró a señalar. "Tenga presente, Maestro de la Guerra, que la desinformación enemiga fue, al menos parcialmente, responsables de llevar a Tsavong Lah a su muerte." Nas Choka le dio una palmadita en el hombro, apreciando su preocupación. "No confiaremos en nada que nos llegue de nuestra red de agentes en Mon Calamari. Ellos están vivos, únicamente porque la Alianza cree que pueden utilizarlos de alguna manera contra nosotros. También dad instrucciones a nuestros espías camuflados, que mientras mantengan sus ojos y orejas abiertas, deben abstenerse de realizar cualquier tipo de acción o interferir de cualquier manera. No quiero más que información. Yo mismo me ocuparé de separar lo que sea verdad, de lo que sea falso. Sobre todo, yo quiero darle a la Alianza, la soga suficiente para que se cuelguen ellos mismos." PARTE SEGUNDA: Fuerza y Contrafuerza. Capítulo 19. Las estrellas llenaban el cielo. Con la cabeza echada hacia atrás, y los ojos levantadas, Luke se movió por un pequeño círculo, sintiéndose infinitesimal bajo los gigantescos boras. La noche era fría -acentuada por una brisa polar- pero no había ni una sola nube por encima de sus cabezas. Junto a él, R2-D2 parloteaba y silbaba, luego soltó unos pitidos aflautados, en los que se podía apreciar un cierto tono de alivio. Luke bajo la vista hacia la cúpula del androide. "¿Estás seguro de eso, pequeñín?" La cúpula doraba de la cabeza del androide se giró, realizando con su fotorreceptor primario un segundo escaneo de las estrellas y constelaciones. Después de comparó los resultados de su escaneo, con los mapas y cartas estelares que él había descargado de los bancos de datos del Widowmaker, R2-D2 maulló y gorgojeó, para luego soltar unos silbidos más. Luke sonrió y puso su mano sobre la cúpula del androide. "Al menos nosotros estamos más cerca del espacio conocido. Supongo que nosotros sólo tendremos que 103

esperar, a ver donde nos lleva el siguiente salto hiperespacial de Sekot." Oscilando de un lado a otro sobre sus bandas de rodadura, R2-D2 pitó y silbó. Luke había sido uno de los primeros en emerger de los refugios excavados en la pared del desfiladero, cortado a pico, que era el hogar de centenares de familias de Ferroan. Similar a otros refugios en la 'Distancia Media', era un inmenso espacio abovedado, excavado en algún momento durante las Travesías que habían llevado a Zonama Sekot de su órbita original en la Hendidura Rift, atravesando varios sistemas estelares, y finalmente adentrarse en las 'Regiones Desconocidas', donde Sekot había seleccionado Klasse Ephemora como nuevo hogar y santuario del planeta. Rememorando la discusión en la cueva, Sekot había dicho que quería realizar varios viajes cortos de prueba, para evaluar si el salto no programado a velocidad-luz provocado por Nom Anor, había dejado daños duraderos en los núcleos hiperespaciales y cualquiera de los mecanismos planetarios, que Sekot empleaba para aumentar el poder de las poderosas máquinas. De gran preocupación era la más que posible posibilidad de encontrarse masas oscuras desconocidas, a lo largo de la ruta de regreso al espacio conocido. Si cualquier nave o planeta, o cualquier viajero que entraba al hiperespacio, sin tener una senda hiperespacial, más o menos trazada, se arriesgaba a una catástrofe -y no existían puntos de referencia, como en la Ruta de Comercio Perlemian o la Ruta Hydian, en las Regiones Desconocidas. Aún peor, todo el territorio era conocido por ser frecuente la existencia de anomalías hiperespaciales, particularmente a lo largo de la frontera del camino hacia el Núcleo. Luke y los otros Jedi tenían que confiar en que Sekot supiera lo que estaba haciendo. De manera que en lugar de pensar en las perspectivas de ser arrancados de la velocidad luz por alguna anomalía gravitacional de algún tipo. Luke se había pasado los días en el refugio, sopesando las revelaciones de Sekot, de que los primeros Yuuzhan Vong habían sido despojados de la Fuerza. Sekot se había negado a aclarar el asunto; y desde entonces Sekot -hablando a través de Jabitha- había dicho únicamente que era imperativo que Zonama retornara al espacio conocido, a pesar de los graves riesgos que el planeta debería afrontar, durante la Travesía y a la llegada. La revelación -Luke no sabía como denominarlo- había tenido un profundo efecto sobre Harrar, así como también, sobre el propio Luke. ¿Sería posible, Luke se preguntó, que el Jedi que se hubiera establecido originalmente en Zonama Sekot no hubiera instruido a Sekot sobre la Fuerza, sino que simplemente lo hubiera vuelto a despertar? A unos pasos de distancia de Luke en un claro del bosque de boras circundante, estaba posada la 'Sombra de Jade'. Diseñado para la velocidad y el secreto, la aeronave estaba estrechamente afilada en su parte delantera y pintada de un gris uniforme y no detectable. La capacidad de hipervelocidad era similar a la del 'Halcón Milenario', y además tenía la capacidad añadida de ser operada remotamente por control remoto. La espaciosa cabina a popa era lo bastante grande para acomodar un Ala-X. Incluso Sekot se mostró impresionado por la nave, y Luke sospechaba que había sido el propio Sekot quién había protegido a la 'Sombra de Jade', de ser aplastada por varios boras que se había derrumbado durante las recientes tormentas, fallando por poco. Sin embargo, la nave casi estaba enterrada hasta la cabina de pilotaje triangular en arena, hojas, y otros detritos del bosque. "¿Ha resistivo bien la tormenta a la intemperie?" Mara preguntó. Con un palo de luz en la mano, surgió de entre las sombras oscuras de los árboles gigantes y fue junto a é, a inspeccionar la 'Sombra de Jade'. "Ningún daño visible." Mara se echó su melena, por encima de su hombro derecho y observó atentamente el círculo de estrellas brillantes, por encima de su cabeza. "¿Alguna idea de dónde estamos?" "Según Artoo, podríamos estar en alguna parte del Margen Medio." El androide trinó. Mara miró a R2-D2. "¿Eso es bueno?" "Es un comienzo." Luke miró hacia la senda por donde había venido Mara. "¿Dónde están todos?" "Jacen, Corran, y Danni están intentando converse a los ferroanos de que es seguro dejar de estar ocultos. La última vez que Tekli, Saba y Tahiri, ellos estaban con Harrar, quien seguía buscando similitudes entre los seres vivientes Yuuzhan Vong y lo que él ve aquí." Ella se aproximó a la 'Sombra de Jade', luego se giró hacia Luke. "¿Crees que podríamos estar lo bastante cerca para contactar con Estación Esfandia?" "Sólo hay una manera de averiguarlo." La nave tenía una falsa compuerta externa de salida, pero la verdadera salida estaba disimulada dentro del mamparo de estribor, y podía ser operada por la Fuerza. Mara entró la primera, y activó la iluminación. Tan sucia como estaba la nave por fuera, el interior estaba extrañamente tranquilo. Deslizándose en las 104

sillas delanteras, ella y Luke activaron la HoloNet de la nave y transreceptores subespaciales. Al mismo tiempo, R2-D2 insertó su delgado brazo intercomunicador en un punto de acceso y giró el dial a un punto adecuado. "Estación Esfandia, aquí la 'Sombra de Jade..." dijo Mara, repitiendo la llamada por el comunicador varias veces. La única respuesta a la llamada fue estática. "En Klasse Aphemora aún estamos bastante lejos de Esfandia, y puede que no seamos capaces de llegar a la estación," dijo Mara, después de continuados intentos de contactar. R2-D2 pitó, lleno de exasperación. "Él dice que no es capaz de encontrar ningún transreceptor de la HoloNet en funcionamiento," dijo Luke. "Inténtalo de nuevo," Mara instó. Ella y Luke sopesaban posibles explicaciones, mientras R2-D2 rotaba el dial del interface a un lado y otro. "Nada," Luke dijo, rompiendo su largo silencio. La frente ligeramente pecosa de Mara se arrugó. "¿Podrían haber destruido los Yuuzhan Vong Esfandia?" Luke se apartó de la consola. "Corran dijo que algo grande había sido planeado para Bilbringi. Pero aun cuando la Alianza hubiera fracasado en retomar los astilleros de allí, eso no influiría en nada, para que nosotros fuéramos capaces de contactar con cualquiera de las estaciones repetidoras de la HoloNet." Mara agitó su cabeza de un lado a otro. "Ha pasado algo terrible." Ella le miró. "¿Podría Cal Omas haber dato el permiso para usar 'Alfa Rojo'?" Una toxina específica para los Yuuzhan Vong, Alfa Rojo se había desarrollado en secreto por el servicio de Inteligencia de la Alianza, trabajando junto con los científicos Chiss. Pero el único prototipo de muestra del arma biológica, había sido robada por Vergere y transformada en algo inocuo. "Nosotros hemos estado fuera el tiempo suficiente para que la Inteligencia de Dif Scaur hubiera sido capaz de haber fabricado todo un lote nuevo," Mara añadió. Luke negó con la cabeza. "Cal me prometió que 'Alfa Rojo' sólo se usaría como último recurso." "Quizá se todo se ha reducido a eso. Y quizás los Yuuzhan Vong se han desquitado con su propio veneno." "Cal lo sabe. El mal no puede simplemente extirparse, y ya está. Es una parte de la vida, como lo es lo bueno." Mara le miró dubitativamente. "Tú estás pensando como un Jedi, en lugar de un almirante o un oficial escogido." Ella suspiró. "Bien. ¿Cuál es tu solución para poner fin a esta guerra?" "No lo sé todavía. Pero si se que 'Alfa Rojo' no es la solución." Mara le sonrió y le cogió la mano. "Sabes que estoy de acuerdo contigo. Pero tu estás empezando a parecerte un poco como Vergere y Jacen." "Me declaro culpable. ¿Pero acaso es eso malo?" "No en principio. Sólo que tú probablemente estés más armonizado con la Fuerza que cualquiera de ellos." Luke apretó sus labios, conformando una delgada línea con sus labios. "Me siento igual que si aún estuviera entrenando para pasar diversas pruebas. Cada segundo de cada día. Esto nunca terminará, y por otra parte yo no lo permitiría. Mi entendimiento de la Fuerza continúa creciendo. Se que soy un Maestro Jedi, pero no puedo sentirme como un verdadero Maestro, hasta que de mi última respiración. Además, Jacen, Jaina, Tahiri, Ben... Ellos son el futuro de los Jedi. Todo lo que nosotros debemos hacer ahora es asegurarnos, de que continúe lo que empezó hace mil generaciones." Luke apartó sus ojos de los de Mara, y echo un vistazo a la cabina de pilotaje. "Sé lo que estás pensando," dijo ella, después de unos segundos. "Y creo es hora de que nosotros lo intentemos." Él sonrió débilmente. "Si hubieras seguido leyendo mis pensamiento un poco más, sabrías por qué nosotros no podemos irnos." Mara pareció defraudada. "No vas a decirme que estás preocupado por que nos encontremos dentro de una masa oscura. Ya que 105

Artoo puede trazar una ruta segura -incluso si nos lleva veinte micro-saltos, para regresar al espacio conocido." "No es eso." Luke la miró de nuevo. "Mara, yo estoy tan preocupado por Ben como lo estás tú... Algo terrible ha pasado, pero es momentáneo. Nosotros tenemos que permanecer enfocados en el cuadro completo." Mara se levantó y se alejó paseando de la consola de mando, cruzando sus brazos mientras ella se giraba hacia Luke. "Es exactamente sobre el futuro, sobre lo que yo estoy pensando. El futuro de Ben. Tú dijiste lo que nosotros debemos hacer para él y para los otros Jedi." Ella se sentó de nuevo y tomó las manos de su marido en las suyas. "Luke, Ben casi resultó muerto en Coruscant por esa bruja de Viqi Shesh. Si algo nos llega a pasar a nosotros..." Luke se imaginó a su hijito de melena rojizo-dorada. "Marchándonos, nosotros podríamos destruir todo lo que hemos logrado aquí. Y entonces nosotros no seremos ninguna ayuda para nadie, ni siquiera para Ben." Mara le estudió atentamente. "Te basas en ello por una experiencia personal, o por algún error que hayas cometido." "Lo estoy." "Luke, hay momento en que actuar es el mejor curso de acción." "Las acciones tienen consecuencias." "¿Cuales son las consecuencias aquí? Jacen y Corran pueden quedarse aquí. Podemos dejarles la 'Sombra de Jade', si quieres. Nosotros podemos pedirle a Sekot que haga crecer una nave para nosotros. " "Es por Sekot, por quien yo estoy preocupado." Mara se le quedó mirando fijamente. "¿Sekot?" "Sekot podría interpretar equivocadamente nuestra marcha como una falta de confianza, y cambiar su idea sobre regresar al espacio conocido." "Entonces tú podrías explicarle nuestras razón para marchar." "¿Le digo a Sekot, que nosotros estamos preocupados por nuestro hijo, por nuestros amigos, por sobre lo que está pasando con la HoloNet?" Luke hizo una pausa, luego preguntó. "¿Qué pasa con las preocupaciones de Sekot para los ferroanos, o por lo que podría pasarle a Zonama, cuando se convierta en parte de la guerra?" Mara sopesó esto durante unos instantes. Luke apretó sus manos con afecto. "Ben estará bien. Yo le vi excelente." Los ojos de Mara se estrecharon y sonrió de mala gana. "Tú le viste pilotando una nave de diseño completamente extraño, muy similar a las que crecen aquí." Luke rememoró el resto de su visión: Ben trazando líneas en la arena; arrodillado junto a un río, frotando unas redondeadas piedras lisas entre sus dedos y sonriendo; luchando con un joven Wookiee... Luke se vio a si mismo sosteniendo a Ben, mientras ellos observaban resplandecientes líneas de tráfico aéreo moviéndose por el cielo de un mundo desconocido, similar a Coruscant, pero sin ser este. Y si: Ben al timón de una nave estelar de diseño único... Mara estaba mirándolo. "Asumiéndolo que no estuvieras viendo a un Ben de algún otro plano de existencia, tú vas a tener que darme un claro testimonio y referencia de todas esas cosas." "Lo haré." "¿Era yo parte de la visión?" De hecho, Luke no había visto a Mara, no al principio. "Luke, prométame algo," Mara dijo antes de que él pudiera hablar. "Si algo pasa me pasa..." Él intentó hacerla callar, pero ella apartó su mano. "No, yo necesito decirte esto. Prométeme que si algo me pasa, tú amarás a Ben con todo tu corazón, y le harás el centro de tu mundo, como él, lo es ahora del mío." Luke tiró de ella, abrazándola. "Calla, mi amor, la noche es apacible y sueña con su sonrisa..." "Prométemelo, Luke." "Lo haré, sí tú me haces la misma promesa." 106

Ella asintió, mientras se apretujaba contra su torso. "Entonces no importa lo que pase, el futuro está asegurado." Capítulo 20. Nas Choka pasó a través de una membrana viviente que sellaba la gruta de mando a ojos indiscretos. Un trío de Comandantes Supremos y sus respectivos subalternos iban tras la estela del malhumorado maestro de la guerra. "Ahora nuestro curso, ya está trazado," anunció a sus propios subalternos y tácticos. "El Señor Supremo Shimrra no tolerará más retrasos. Se nos ha ordenado lanzar la armada en tres días locales, cuando los augurios son más favorables para una victoria." "Tres días, Gran Aterrador," dijo el táctico, mientras Nas Choza se había sentado con las piernas cruzadas, en su banco de yorik coral. "La responsabilidad es mía." Nas Choka respondió con acritud. "No aumentes está, repitiendo tontamente mis palabras. Ofrece tu informe." El táctico agachó su cabeza, en gesto de respeto. "Hay un verdadero hervidero de rumores, que recibimos igual que una plaga de sacworms. Desde todos los sectores, nos llegan noticias de una alta actividad enemiga. Naves camufladas como transportes de especias, salen del espacio Hutt, pero tan frecuentemente que es difícil que estén verdaderamente vacías. Lo mismo ocurre en el espacio Bothan. Hay un incremento del tráfico dentro del Cúmulo de Hapes, con muchas naves llegando de Kashyyyk y del aún más distante Remanente. Sabemos de operaciones y grupos de espías actuando clandestinamente en Corellia y Bimmisaari. Naves mensajeras de la Alianza Contrabandista llegaron y partieron de Contruum, con unas pocas osando aventurarse cerca de Yuuzhan'tar, así como de Corulag." "Simple distracción," dijo Nas Choka. "Como mucho, incursiones de diversión, como en Gyndine y Duro que precedieron a la acometida principal en Ebaq Nueve". Se quedó callado unos segundo, luego dijo. "Continua." "Como ordenó, nuestros agentes no hicieron el menor esfuerzo por interferir o provocar ni la más ligera señal de sospecha." "¿Y en Mon Calamari?" "Casi medio la flota ha partido. Muchas naves pesadas han regresado a sus sectores de origen. Otras han estado viajando dentro y fuera del espacio-oscuro. Y algunas otras han sido desplegadas como sustitutos de los dispositivos transmisores que nuestros dovin basals destruyeron." Nas Choka se levantó del bando, para considerar, lo que ahora era toda una pared de imágenes de bichosllama. "Mi larga estancia en el espacio Hutt me vendrá muy bien," dijo después de un rato largo. "Me vi forzado a tener que actuar con toda clase de traiciones y engaños. La mentira les surge tan fácilmente a los habitantes de esta galaxia, como la inventiva le llega a nuestros moldeadores. De manera que yo me mostraré de lo más cauto con estos informes." Se volvió hacia sus Comandantes Supremos. "Sow y Kre'fey trataran que nuestras patrullas y naves de reconocimiento estén lo más ampliamente dispersas, intentando observar lo que ocurre en cada sector planetario. A su vez intentarán inundarnos de supuesta actividad bélica, con la esperanza de que la pantalla de una cuantas misiones de escasa relevancia, nos impidan ver su verdadero propósito." Su expresión se tornó severa. "Nuestras acciones saboteando la HoloNet, puede que ahora se vuelvan en nuestra contra. Ya no tenemos la inestimable capacidad de poder escuchar las comunicaciones de retaguardia del enemigo. Si, las naves mensajeras requieren tiempo adicional para llegar a su destino, pero por contra los mensajes que ellas portan, solamente van a aquellos destinatarios que necesitan conocer dicha información. Incluso ahora estaba guerra parece tomar inesperados giros y vueltas. "¿Qué pasa con los yammosks de Toong'l y Caluula?" "Imperturbables, Gran Aterrador. Aunque..." Nas Choka esperó, luego le urgió. "¡Vamos habla!" "La rendición de Caluula, Maestro de la Guerra. Antes de la caída de la estación orbital, el comandante que lideró el ataque, fue contactado por el gobernador del planeta. El gobernador prometió que Caluula se sometería a la ocupación, sin necesidad de que ni un bastón viviente tuviera que ser alzado para lograrlo." "No hay nada extraño en eso," le interrumpió la guerrero-vidente. "Muchos gobiernos locales han optado -yo creo que sabiamente- por rendirse para tener que sufrir una terrible devastación de su planeta, a cambio 107

de la garantía, de que nosotros seremos justos y no especialmente exigentes, tanto en cuanto al número de cautivos que tomemos, y en cómo seguiremos los pasos para el moldeado planetario -incluso la destrucción de edificios, templos y la eliminación de máquinas. Este tipo de costumbre o acuerdo, empezó, tras producirse nuestra derrota en el mundo-biblioteca de Obroa-skai." "Sí, vidente, pero en el caso de Caluula, la gobernadora hizo una petición especial. Ella solicitó permiso para la visita de unos científicos, para observar y estudiar algún tipo de espectáculo natural, propio del planeta. Esto, por supuesto, haría necesario el mantener abierto temporalmente el espacio-puerto, para el aterrizaje de naves y personal científico." Nas Choka plegó sus recios brazos. "¿Nuestro comandante aceptaba esos términos?" El táctico asintió. "En interés de una rápida y fácil pacificación, y por la seguridad del yammosk, él concedió un permiso provisional. Para no exponer a nuestra gente a tecnología inanimada, le asignó la seguridad del espaciopuerto a las Brigadas de la Paz. Sin embargo, ahora, la decisión de permitir a científicos visitar las ruinas de Caluula está en manos del Alto Prefecto Drathul. Él, a su vez, transfirió la decisión en el Alto Sacerdote Jakan." Durante unos instantes Nas Choka se quedó en silencio. "Eso me interesa," dijo por fin. "Gran parte de la flota enemiga permanece en Mon Calamari. Por otro lado numerosas naves de los alrededor parecen haberse escabullido, como abandonando la lucha. Y después de semanas de noble lucha por parte de los defensores de su instalación orbital, Caluula se rinde sin la menor resistencia." Él dejo que sus declaraciones quedaran flotando en el aire, luego se volvió hacia el táctico. "Dígale a la Eminencia Jakan que yo desearía tener unas palabras con él, antes de que él tomara cualquier decisión sobre la petición." El táctico hizo una reverencia. "¿Nada más, Gran Aterrador?" "¿Quién manda el emplazamiento del yammosk en Caluula?" "Puedo proporcionarle la respuesta en unos instantes, Maestro de la Guerra." Nas Choka se removió en su banco. "Regresa no sólo con el nombre, sin también con el villip conectada con el comandante. También, necesitaré hablar con él." ---------El guerrero Yuuzhan Vong en el espacio-puerto de Caluula dejó claro, que estaba listo a liberar su bastón viviente a la más ligera provocación. La visión del guerrero tatuado y lleno de cicatrices de pie, contra un fondo de transbordadores y naves de aterrizaje, fue lo bastante para lograr que los ojos de Han se desorbitaran, pero él sabía que los mejor era sonreír. Varios naves de guerra Yuuzhan Vong estaban en órbita sobre Caluula, aunque casi no tantas como Han había esperado ver. "¿Es usted la científica Meloque?" el guerrero dijo en básico a la hembra Ho'Din sobre quien descansaba por entero la misión de infiltración. De más de dos metros de alto, con manos con ventosas en la punta de sus dedos, una corona púrpura de erguidos receptores termográficos, y un rostro de rasgos reptilianos sin labios, ella casi podría haber sido tomado por un moldeador Yuuzhan Vong. De hecho, entre todas las especies de la galaxia, los bípedos Ho'Din eran los que más recibían un trato de favor por parte de los invasores, no sólo debido a su devoción hacia la vida vegetal, sino también debido a su aversión a por la tecnología. "Sí, yo soy Meloque," ella contestó en Yuuzhan Vong. El guerrero extendió una mano fibrosa. "Su autenticación." Meloque desplegó el trozo de carne y piel del tamaño de un puño que le había sido entregado a ella en Obroa-skai. El guerrero tomó la criatura entre sus manos, lo apretó, y estudió los excrementos de olor picante que soltó, en un pedazo de pergamino acartonado. Luego asintió e hizo un gesto hacia Han, Leia, Kyp, Judder Page, y el oficial bothano de inteligencia, Wraw. "Los miembros de mi equipo de apoyo," Meloque dijo. "Sus nombres también deben estar incluidos en el lumpen." Habiendo vivido entre los Yuuzhan Vong durante cerca de cuatro años en el mundo-biblioteca ocupado por el enemigo, ella sabía como tratar con ellos, así como también como hablarles. El guerrero apretó tal 108

fuerte al lumpen, que este chilló, y otro lote de excrementos cayó sobre el pergamino. Le llevó un momento al guerrero, comprobar que los nombres y descripciones detalladas en los excrementos se correspondían con las identidades de los humanos y humanoides delante suyo, pero finalmente asintió de nuevo. "El lumpen permanecerá aquí hasta su salida. Si todos ustedes no han vuelto en tres días, se le dará caza, se les encarcelara y castigará por su insolencia. "¿Lo han entendido?" "Sí," Meloque respondió por todos ellos. "Entonces procedan a pasar." Una sorpresa para todos -y alguna causa para sospechar- Yuuzhan'tar había concedido permiso a unos pocos científicos seleccionados para visitar Caluula, para observar los que se llamaba el baile Nocturno de las Estrellas-Aladas, un fenómeno natural, presuntamente extraordinario, que ocurría una vez cada trescientos años estándar. Cómo Han pudo enterarse, el gobernador local había realizado el trato en secreto, incluso mientras la estación orbital aún seguía bajo sitio. La reunión informativa de la misión se había realizado en Mon Calamari, sólo dos días antes, Han había expresado sus reticencias, expresando a Dif Scaur que la última vez que él lo había comprobado, los Yuuzhan Vong no estaban precisamente en el negocio de las relaciones públicas. El cadavéricamente delgado director de Inteligencia, quién se había ocupado de primera mano de los preparativos de la misión para destruir el yammosk de Caluula, por contra había ofrecido otros ejemplos recientes, de los esfuerzos de los Yuuzhan Vong por ganarse los corazones y las mentes de las poblaciones derrotadas -en contra de su táctica usual de aplastarlos a la primera señal de resistencia-. Con respecto a Caluula, Scaur creía que la naturaleza de la negociación -centrada, como estaba, en la observación de un raro fenómeno natural- podría haber servido para que cualquier sacerdote, muy atareado con los asuntos de gobierno, a aceptar la demanda. Además no le importada. Si los Yuuzhan Vong se hubieran negado a dar el consentimiento, el equipo ejecutivo habría entrado al planeta de todas las maneras. La incorporación, en el último momento, de Kyp Durron al equipo había sido causa de cierta preocupación, porque se creía que los yammosks tenían la habilidad de detectar a los Jedi, como había ocurrido a borde de una nave enemiga al difunto Wurth Skidder. Kyp se había opuesto, ya que siendo un Jedi, no tenía nada que ver con esto. Un yammosks podría detectar la Fuerza, y además Kyp mantuvo que Leia era tan fuerte con la Fuerza, como lo era él. Han no se sintió muy tranquilo con la explicación. "Un Bothan y un Jedi," él le dijo a Kyp. "Nosotros también podríamos llevar las insignias de la Alianza Galáctica." Por otro lado, teniendo a Kyp en la misión, esto convertía a la misión, en casi un asunto familiar, dado que Kyp había ocupado un lugar preeminente en la vida de Han, por cerca de veinte años -casi desde que Han y Chewbacca habían rescatado al Jedi novato de dieciséis años de su encarcelamiento en las minas de especias de Kessel. La confianza de Han en Kyp había sido probada en multitud de pruebas, que habían servido para endurecer al mismo Kyp -en Yavin, contra el espíritu de un Señor Sith muerte hace mucho tiempo; en la búsqueda febril de venganza contra el almirante Imperial Daala; en la traída del Aplastador Solar para destruir el planeta Carida; y casi destruyendo al Halcón Milenario, y a Han, en el proceso. Y más recientemente Kyp había engañado a Jaina para que le ayudara a aniquilar a una nave-mundo civil Yuuzhan Vong en Sernpidal. Y más aún, a continuación de los hechos acaecidos en Myrkr, él había sido fundamental en librarla de caer en el lado oscuro -gracias en parte a la advertencia de Leia a Kyp, que si él hacía daño de nuevo a Jaina o algún otro miembro de la familia de Leia, él estaría más seguro si se ponía en manos de los Yuuzhan Vong. "Yo renuncio al viaje, si ello significa tener que volver a llevar un lumpen en lugar de un chip de identificación," Wraw le dijo a Han mientras ellos entraban a la terminal del espacio puerto. "Nosotros estamos aquí para asegurarnos de que tu nos tienes que hacerlo," Han dijo. "Nosotros ya tenemos bastante con un bothano infeliz, sin tener que añadirte a ti, a la lista." Wraw se rió ásperamente. "Tan bueno con las boca, como lo es con su desintegrador. Eso es lo que yo siempre he oído hablar de usted." "Yo soy todo de verdad, si eso es lo que quieres decir." Han tenía más que decir, pero Leia le tocó el brazo, en un gesto de moderación. Desde el inicio, él y el espía bothano de rostro alargado se habían enfrentado, pero ahora él se dio cuenta de que Leia estaba 109

recordándole las prioridades de la misión. Donde guerreros Yuuzhan Vong y sabuesos bissop mantenían una atenta vigilancia sobre el campo de aterrizaje, miembros de las Brigadas de la Paz -niktos, weequays, una pareja de gamorreanos y otros alienígenas traidores- se ocupaban de supervisar la inspección de equipajes y de la seguridad de la terminal. El módulo, una edificación prefabricada había sido despojada de toda tecnología, pero aún no había sido transformada por los Yuuzhan Vong. Otros tres equipos de científicos estaban sufriendo la inspección de sus equipajes, viéndose sometidos a un constante acoso, por parte de los brigadista, en busca de conseguir algún tipo de soborno. Flaqueando, la única salida del edificio, estaban una pareja de humanos, sumamente altos o lo más probable, Yuuzhan Vong portando máscaras ooglith. El equipamiento del equipo de Meloque estaba siendo manoseado y registrado por un klatooiniano y un codru-ji, cuyos cuatro brazos estaban hundidos hasta los codos en la mochila de Han. Los Yuuzhan Vong había prohibido de manera taxativa la importación o uso de dispositivos de grabación, permitiendo únicamente nada más que blocks de dibujo e instrumentos de escritura. Pero, por contra, habían permitido tiendas y equipo de acampada, dado que el destino de las expediciones eran las montañas escarpadas que rodeaban la capital de Caluula por tres de sus lados. A pesar de los rudimentarios que eran, los escáneres de los miembros de las Brigadas eran capaces de detectar la mayoría de las armas, por lo que los desintegradores habían quedado fuera de la lista de equipajes. Sin embargo, las espadas láser de Leia y Kyp, estaban incluidos entre el instrumental de cocina, camuflados como asas para cacerolas de cocción auto-calentables. El klatooiniano puso la bolsa con el material para cocinar sobre la mesa de inspección. "Voy a tener que registrar todo esto," dijo, mientras la altiva Meloque se aproximaba, una falda, muy ajustada, la hacía parecer aún más alta, de lo que realmente lo era. Kyp avanzó hacia la mesa e hizo un movimiento sutil con la mano. "Usted no necesita inspeccionar esta bolsa." El humanoide de rasgos caninos se quedó mirando fijamente al Jedi y parpadeó los pesados párpados de sus ojos. "Nosotros no necesitamos inspeccionar esta bolsa." Momentáneamente desconcertado, el codru-ji finalmente hizo un gesto de conformidad. "Recoja sus pertenencias y márchese." "Recoja sus pertenencias y márchese." Kyp captó la mirada de Han fija en él, mientras ellos dos se cargaban a la espalda las bolsas de lona. "¿Algún problema?" "Yo creía que algo así, no estaba permitido." Kyp se encogió de hombros. "Nosotros podemos ponernos a debatir la filosofía Jedi en otro momento." Han se rió sonoramente. "No me malinterpretes, muchacho. Si yo tuviera esa habilidad, estaría usándola en cada oportunidad que se me presentara." "Tú sólo crees, que lo harías," dijo Leia, colocándose su mochila mientras les alcanzaba. "¿Lo usarías, incluso cuando estuvieras jugando al sabacc?" Han lo consideró. "Podría quitarle algo de diversión al juego." "Y yo sé que tú no querrías eso," dijo ella. Nada más salir de la terminal, nubes de revoloteantes bichos indígenas les rodearon. Los insectos no era del tipo que picaban, pero eso no les hacía menos irritantes. "Espero que te acordaras de meter en la mochila el repelente," Han le dijo a Leia. "No ayudaría," Wraw dijo con voz ronca. "A cada visitante se le asignan una centenar de bichos revoloteantes, y ese centenar se pegaran a usted durante toda su estancia." Han se rió brevemente ante la broma del bhotano. "Bien, creo todos tenemos una mejor idea que la tuya, de lo que son unas buenas vacaciones." Lo que Han no dijo era que los diminutos bichos, ya se estaban pegando al maquillaje que abrillantaba su cutis y al adhesivo que aseguraba su barga grisácea, bigote y cejas pobladas, y que él estaba incluso, aún más incómodo, de lo que lo había estado en Aphran IV, dos años antes, donde había llevado un disfraz similar. Leia también era la única disfrazada, su melena oculta bajo una peluca de pelo plateado, casi 110

cortado al cero, y su piel teñida de un ligero tono verdoso, gracias a algún tipo de píldora que Inteligencia le había hecho tragarse. Aunque él era un Jedi, el rostro de rasgos angulosos de Kyp no era muy conocido, y Page tenía un aspecto tan normal que un instante después de habértelo encontrado, uno prácticamente ya se había olvidado de cual era su aspecto. A pesar de eso, con toda la incomodidad, Han estaba contento de no tener que llevar un dispositivo similar a una máscara ooglith, desarrollado por Baljos Arnjak, miembro del Escuadrón Wraith y que tenían que ser llevados por todos los miembros asignados para la misión de matar al yammosk en Toong'l que sólo era defendido por Yuuzhan Vong. A parte, de la fuera de lugar, de la terminal del espacio puerto, Caluula era prácticamente un mundo tan básico como Han había visitado en multitud de ocasiones -un mundo donde las piedras que formaban las paredes de la mayoría de las edificaciones, habían sido dada forma por otras piedras, y donde la mayoría de la población humana y humanoide tenían más en común con los Yuuzhan Vong de lo que ellos probablemente pudieran comprender. Le tomó sólo unos instantes llegar a la conclusión, del hecho de que en Caluula y otros cientos de similares mundos primitivos, la vida simplemente proseguía. Aunque privado de tecnología, aunque obligados a vivir bajo la sombra de nuevos templos, los seres seguían enamorándose, casándose, teniendo niños, teniendo disputas con sus vecinos... Ellos aprendían a adaptarse a nuevas comidas, a usas herramientas Yuuzhan Vong, jurando obediencia a los nuevos conquistadores -incluso mientras seguían rindiendo culto a sus propios dioses en secreto-. "Aquí vienen nuestros guías," dijo Page. Un rodiano y un ryn, llevando pantalones y camisas propias del campo, calzado desgastado, cinturones de tela, y ajustadas capuchones tejidos. Y era claro que se encontraban muy a gusto entre las monturas ensilladas que montaban y conducían. El tamaño de las pequeñas cabalgaduras, cuadrúpedos de largo hocico eran casi tan lanudos como los banthas, pero faltos de cualquier tipo de cuernos o colmillos. "Yo soy Sasso," dijo el rodiano mientras la pareja se acercaba junto a Han y los otros. "Ferfer," el Ryn dijo, para luego bajar su tono, y añadir. "Informador uno-seis-cuatro, perteneciente a Balmorra." Han se estiró, para apretar la mano del Ryn con la suya. "¿Cómo está vuestro jefe?" "Por ahí, sin parar en ningún lado," dijo Ferfer. Han asintió, pensando en Droma, el ryn que tanto le había ayudado tras la muerte de Chewbacca, y de quién se rumoreaba dirigía a los Informadores. "Eso me figuraba." Mientras se producían las presentaciones a su alrededor, Han se encontró pensando en que Sasso y Ferfer le recordaban mucho a la gente, con la que él había tratado durante sus primeros años en el Sector Corporativo -en Duroon, Deltooine, y otros mundos-. Gente que se había endurecido por las circunstancias, sino poder regresar a su mundo natal. Últimamente cuando no estaba pensando sobre la guerra o autocompadeciéndose por las muertes de Anakin y Chewbacca, él se encontraba a menudo hablando consigo mismo sobre recuerdos de los viejos días, o preguntándose lo que sería regresar a los mundos de su juventud, sin su alto compañero de grueso pelaje, pero con Leia y los niños. La persona que se había abierto camino por más de la mitad de los territorios del Borde Exterior, aún seguía muy vivo dentro de él, y a pesar de todas las opulentas fiestas, los asuntos y comidas diplomáticos y bodas reales, a las que él se había visto obligado a acudir durante los últimos veinte años, él seguía sintiéndose más a gusto estando con gente como Sasso y Ferfer, que estando rodeado de Senadores y príncipes, gente adinerada e influyente. Rostros curtidos por las inclemencias meteorológicas y manos encallecidas por trabajar duro; la inmensidad de la naturaleza al aire libre en lugar de un sitio cerrado con aire reciclado; comida cosechada de la tierra o cogida de los árboles en lugar de comestibles producidos en factorías... Quizás algún día él y Leia tendrían la oportunidad, se dijo para sí. Sasso señaló hacia su montaña, la cual era conocida localmente como un timbu. Han plantó su pie en el estribo y se aupó sobre la inmensa silla de montar. El timbu gruñó y giró su gran cabezota de orejas flexibles, para observar a Han a través de un acuoso ojo negruzco. "Hagas lo que hagas, no te se ocurra tirar con fuerza de las riendas," le dijo a Leia, mientras ella montaba ágilmente a un timbu más pequeño "¿Por qué, que pasa?" "Piensa en el peor escupitajo, que tu jamás hayas visto lanzar a un tauntaun, y luego multiplícalo por diez." "Da miedo." 111

"Usted ya ha montado antes un timbu," Sasso proclamó, más que preguntó. Han asintió. "En Bonadan." El afilado hocico del rodiano, se agitó en una especie de sonrisa. "Terrorífico lugar." El equipo de Meloque salió del espacio-puerto. Grupos de cuatro miembros de Yuuzhan Vong patrulló las calles de Caluula, pero los supuestos científicos fueron dejados pasar sin el menor incidente. En un descampado, dos sacerdotes estaban controlando a un grupo mixto de obreros locales y Yuuzhan Vong que estaban erigiendo un templo a Yun-Yuuzhan. Luces de calles y carteles de tiendas habían sido arrancados de sus soportes, y no había un androide o un deslizador que pudiera ser visto. "Bienvenidos a la nueva galaxia," Kyp dijo. "Ningún esclavo con implantes de coral," Leia dijo calladamente. Sasso asintió. "Esa fue una de las condiciones de la rendición." "¿Cómo ha sentado a todo la rendición?" Page preguntó con cierta cautela. "Déjame exponerlo de esta manera," dijo el rodiano. "La gobernadora ya no aparece en público, y ella ha tenido que reforzar las paredes de su complejo." Han notó que Page parecía estar como en casa. Él montó en su timbu con una facilidad adquirida con la práctica, y supo la manera de dirigir a la bestia, antes incluso de que el guía le dijera como hacerlo. Era como si él ya tuviera memorizado el esquema de las calles y la topografía del planeta. Han supo que Page sería capaz de conversar en Caluulano si fuera necesario, comer la comida y beber el agua locales, sin ponerse enfermo, tener echado el ojo a las mujeres locales, hacer como si él hubiera nacido y crecido allí. Wraw, por contra, estaba claramente fuera de su elemento. El bothano de barba erizado tenía el hábito de observar a todos con una mirada que igual podía ser de confusión o burla moderada, pero su peluda cabeza no mostraba ninguno de los cambios de carácter que eran tan característicos de su especie. Pero Han ya se había encontrado anteriormente este estilo de persona en individuos que habían construido sus vidas alrededor de los inconfesables secretos de otros, y viendo luego la manera de que esos secretos llegaran a los oídos apropiados. "¿Cómo de lejos está el yammosk?" Kyp le preguntó a Sasso. "La instalación está en el centro de la ciudad nueva -probablemente para disuadir cualquier posible idea de un bombardeo orbital-. Pero nuestra aproximación más segura es por el sur, lo cual significa cruzar dos colinas, para llegar hasta allí." "¿Hay armas escondidas a lo largo de nuestra ruta?" comentó Page. "Hay armas enterradas por todas partes," Sasso le dijo. "Tan pronto como resultó obvio que los Vong estaban interesados en la ocupación de Caluula, nosotros empezamos a ocultar tanto como nos fue posible: desintegradores, provisiones, androides, ya sabes. Tú nos puedes excavar un hoyo en las colinas sin destapar uno u otro escondite con suministros. Para cuando la Estación Caluula cayó y los Vong estaban descendiendo a la superficie, nosotros ya estábamos viviendo igual que granjeros." "Ciertamente los Yuuzhan Vong son conscientes de vuestras acciones," Meloque dijo. "Lo son. Pero hasta ahora no han hecho mucho por investigar. Unos pocos escondites de armas y androides fueron descubiertos, y veinte caluulanos fueron sacrificados. Pero aparte de ese incidente, las cosas han estado relativamente tranquilas." Sasso inclinó su hocico para indicar un cambio de dirección. "Iremos por ese camino." "¿Cuánto tiempo pasará antes de que nosotros empecemos a ver caparazones de alados-estrellados?" Meloque preguntó. "Tan pronto como ganemos un poco de altitud." Sasso condujo la caravana de ocho timbus al pie de una colina, donde una senda ascendía hasta desaparecer en el interior de un barranco densamente arbolado. Una criatura alada pasó silenciosamente por encima de ellos, desapareciendo entre los árboles, antes de que Han pudiera echarle una buena mirada. "Un biotipo Yuuzhan Vong," Ferfer dijo nerviosamente. "Nosotros estamos siendo observados." Capítulo 21. Reflejándose en la abierta curva del anillo planetario, las naves de guerra de la armada estaban desplegadas sobre el lado iluminado de Yuuzhan'tar igual que finos granos de arena cristalina. Formados en grupos de batallas y flotillas de aprovisionamiento, cada crucero, portaeronaves, y embadurnada con sangre 112

conservada del sacrificio de los prisioneros de la Alianza. Algunas de las naves volaban en formaciones de batalla estándar, aprendidas y preservadas a través de incontables generaciones. Otras iban agrupadas a centenares en poderosas formaciones, rodeados y escoltados por innumerables cazas coralitas. Por detrás de las vejigas de observación de mica transparente y galerías reservadas, comandantes y subalternos se inclinaban con una rodilla en tierra, sus cabezas bajadas en homenaje, y sus puños derechos contra sus ornamentos de yorik coral. Allí reposaban el 'Sueño de la Muerte', la 'Hoja del Sacrificio', el 'Río del Sangre', el 'Orgullo del Asesino', el 'Beso de la Serpiente', y la nave principal, la 'Montaña de Yammka', comandada por el Maestro de la Guerra Nas Choka. Más cerca del orbitalmente alterado Yuuzhan'tar, más cerca del inmenso dovin basals que conformaba la primera línea defensiva del planeta, más cerca del puente multicolor -símbolo del trato de Yun-Yuuzhan con las especies que él había creado- flotaba el yate ovalado que había transportado hasta allí, a Shimrra y la nobleza no guerrera desde la superficie del planeta. Untada con sangre, la cámara real del yate también estaba festoneada con coronas de enredaderas espinosas y adornadas con cientos forjados delicadamente tallados, consagrados a Yun-Yammka. Para honrar el despegue de la armada, todos los presentes en la cámara portaban membranas blindadas, incluyendo a los a los prefectos y videntes de Shimrra, a Qelah Kwaad y sus moldeadores principales, el Alto Sacerdote Jakan, e incluso el ridículo Onimi. El Señor Supremo permanecía de pie erguido, delante de un único villip que retransmitía su rostro y sus palabras a cada villip de cada una de naves, ya fuera individual o colectivo, de guerra o cazas coralitas. "Yun-Yuuzhan, Gran Creador," Shimrra murmuró, "solicitamos tu bendición para estas naves que enviamos al vacío, ya su misión sagrada esta bajo su mandato. Con esta batalla final nosotros cumpliremos con nuestra obligación de limpiar de herejías el reino que tú nos proporcionaste, de hacerlo digno, y a su vez hacernos merecedor a él, mediante la victoria, reclamándolo así como nuestro hogar. De este mismo momento, nos pondremos a la tarea de acoger en bajo nuestra ala protectora a estas razas inferiores, y ocuparnos de instruirlas en la verdad que usted hizo oír a nuestros ancestros en los albores de los tiempos. "Nosotros nos comprometimos desde los comienzos a llevar a cabo nuestra tara hasta su total realización, purgando este reino de máquinas, y reemplazándolas con nuestros compañeros biológicos. Cuando Yuuzhan'tar haya sido remoldada completamente con la arquitectura más ancestral, y cuando los tempos de ti y tu sacrosanto dominio domine las cimas de las más altas montañas y se erija en el centro de las principales ciudades de cada uno de los mundos ocupados, nosotros solicitaremos que usted juzgue nuestro trabajo por una última vez. "El gran momento ha llegado -la culminación de generaciones de viajes y descubrimientos-. Incluso ahora, en estos cielos desconocidos, mantenemos los recuerdos de la galaxia de nuestros ancestros, cuyo plácido aspecto lograremos conseguir en este nuevo y recién encontrado hogar. Lo que estaba distante está casi al alcance de la mano, lo que estaba completado, va a comenzar de nuevo." En un deslumbrante despliegue de glorificación y poder, las naves más grandes de guerra lanzaron cinco mil proyectiles de plasma hacia la orbita primaria de Yuuzhan'tar. A continuación en grupos, y liderados por el 'Montaña de Yammka', la armada comenzó a marcharse, acelerando para conseguir la velocidad necesaria para el tránsito al espacio oscuro. Nom Anor lo observó todo, desde su plaza asignada en el yate sagrado, preguntándose lo que podría estar pensando Nas Choka. El resultado de la guerra y el propio futuro de los Yuuzhan Vong dependían de lo que iba a ocurrir en los próximos cuartos de klekket. Los guerreros y los sacerdotes, llevados hasta el éxtasis por días de ayuno y danza, eran optimistas al máximo de que la armada triunfaría. Pero no todos estaban tan convencidos. Los cónsules bajo las órdenes de Nom Anor, y los ejecutores bajo su mando, habían fijado su atención sobre rumores de graves temores y dudas entre la casta alta. Y por debajo de esos rumores vagos, Nom Anor podía sentir el más que siniestro agitar de odios entre los desposeídos. Por debajo del multicolor puente que simbolizaba la unión entre todos los seres y catas de los Yuuzhan Vong, desde lo más profundo del submundo de Yuuzhan'tar, él podía oír el clamor de voces llenas de enfado y rabia, las palabras de los herejes se iban haciendo más ruidosas y más fuertes, emponzoñadas a consecuencia de las ejecuciones, la disensión que se extendía a través de la jerarquía de las castas, y no sólo entre los 'Avergonzados', sino también entre aquellos que habían perdido o estaba empezando a perder la fe en el Supremo Señor Shimrra. Una inmensa ola, se iba formando y formando, amenazando con romper contra todos y cada uno de los territorios de los Yuuzhan Vong, barriendo la armada del cielo, y empujando a la más insondables de las profundidades al yate sagrado y a todos los que iban a bordo. Shimrra le había dicho a Nom Anor que su 113

guerra era con los dioses. Pero Shimrra había pasado por alto al verdadero enemigo -el enemigo que le rodeaba y que había que ver si sus hombros serían capaces de soportar tal carga-. Incluso Quorela en sus últimos días, no había sido objeto de tal descrédito y aborrecimiento. Si les dejaran a los 'Avergonzados', la poderosa fuerza de Nas Choka sería derrotada en Mon Calamari, y Shimrra sería arrancado del propio trono de Yun-Shuno, para que fuera devorado en público por jaurías de sabuesos bissop hambrientos... Nom Anor apartó su mirada, con su mente ocupada en sus propios problemas, de las naves que partían, y en ese mismo momento Onimi apartó la suya, para fijarse en Nom Anor con una mirada intensa. Nom Anor se preguntó si el sentido olfativo de Onimi podría ser tan sensible que fuera capaz de olor el miedo que emanaba de él. Quizás esa fuera una de las razones por que las rimas de Onimi resultaban tan mordientes: porque él era capaz de leer las sutiles señales corporales que emitían, todo aquellos que se presentaban ante Shimrra. Nom Anor se tensó con aversión y algo cercano al miedo, cuando Onimi se le acercó, tambaleándose por la cámara real. "Anímese, Prefecto," Onimi dijo en confianza. "Como es verdad entre los dioses y los Yuuzhan Vong, la fuerza de Shimrra fluye, ante la firme convicción de lo acertados de sus decisiones sobre los diversos asuntos y eventos a los que se enfrenta. Vacilación, la menor muestra de duda o debilidad, y el cuidado equilibro podrían inclinarse hacia..." Nom Anor le sonrió con desprecio. "¿Quién eres tú para dirigirte a mí, 'Avergonzado'?" La boca deformada de Onimi se retorció en una mueca helada. "La de su conciencia, Prefecto. La todavía pequeña voz, que le recuerda cuán tenue y debía es aún su posición." ---------Todavía llevando su peluca de aspecto plateado, Leia estaba desinflando su saco de dormir y el de Han, cuando vio a Sasso arrojar algo a la fogata del campamento. Una criatura coriácea del tamaño de una pelota de impacto, se parecía a un villip con alas -y esta había sido perforada por un dardo de madera disparado por la rústica arma, similar a una ballesta, del rodiano. "Este ya no será capaz de informar sobre nosotros," dijo Sasso, examinando su reciente víctima con la minuciosidad propia, de alguien nacido cazador. Leia se acercó al fuego para observar más de cerca a la criatura muerta. "¿El biotipo que nosotros vimos ayer?" "Quizá no el mismo, pero de la misma bandada." El hocico verdoso de Sasso se contrajo bruscamente. "Lo conseguí al primer intento. Eso nunca me había pasado antes." Leia le contempló atentamente. "Espero que no estés considerando en cocinarlo." "Soy curioso... pero no. Estoy intentando decidir si quemarlo o enterrarlo." "Yo voto por quemarlo," Han dijo por detrás de ellos. "De otra manera los bissop podrían ser capaces de olfatearlo y localizarlo." El sol de Caluula hacía una hora que había salido, pero el bosque de árboles bastón del barranco aún estaba en penumbra. Los pájaros eran abundantes, y lis bichos voladores nativos -incluso los bichos voladores personales de Leia- habían regresado. Gracias a la red que venía junto con los sacos de dormir, ella y Han había logrado dormir cómodamente, libres de los molestos bichos voladores, despertándose frecuentemente para observar estrellas fugaces o escuchar los aullidos propios de las criaturas nocturnas. Han había preparado el desayuno sobre el fuego, mientras ella y Wraw habían levantado el campamento. Era un vida simple y elemental, pero uno, ella pensó, podía acostumbrarse a ella. Bajo el manto de oscuridad, Sasso y el ryn, Ferfer, habían salido furtivamente en busca de unos de los cercanos escondites con suministros, y regresaron con las primeras luces del día, con la ballesta y un par de armas lo bastante antiguas, como para que hubieran sido llevadas por los guardias de los padres adoptivos de Leia, incluyendo un desintegrador de grueso cañón con una gran culata de madera; otra con una empuñadura adaptable a la mano y mira digital incorporada; dos armas negras de mano de tipo militar con guarda-gatillos y disipadores de calor adosados en su parte superior; y un rifle que Han identificó con un DC-15, con culata plegable. Los desintegradores se ocultaron en las mochilas y bolsas de lona, pero no tan profundamente que no pudieran ser recuperados rápidamente en caso necesario. Meloque y el bigotudo Ferfer retornaron al 114

campamento, justo cuando Han y Wraw estaba a punto de cargar las bolsas y pertrechos en los timbus. Los dóciles animales estaban pastando entre la hierba alta. La imponente hembra Ho'Din parecía decepcionada. "¿No ha podido encontrar ningún cascaron de estrella-alada?" Han dijo. Ella negó con la cabeza. "Encontramos centenares, pero todos estaban inactivos. Al menos algunos ya deberían de haberse abierto, a estas alturas." "El tiempo ha estado un poco extraño," dijo Sasso. "Algo más cálido que lo normal, para esta época del año." Meloque lo consideró. "Supongo que eso podría haber influido en el retraso de la eclosión." A la luz del fuego de la noche anterior, ella les había dado una lección de biología sobre el Apareamiento Nocturno de las Estrellas-Aladas. Similares en apariencia a los parásitos voladores existentes en mundos innumerables, y al igual que estos las estrellas-aladas surgían de cascarones quitinosos. Sin embargo, resultaba único en los parásitos voladores, los de Caluula tenían únicamente un día para completar sus danzas de apareamiento, desplegar su famosa luminosidad, aparearse, y depositar sus huevos, los cuales eclosionarían 299 años después. La fase larvaría duraba menos de una semana local, y al final de la cual las larvas supervivientes se encapsularían en unos capullos resistentes y duraderos. Aquellas estrellas-aladas que debían surgir dentro de poco, y que no resultaran devorados de inmediato por lagartos voladores y otros depredadores, morirían de causas naturales para cuando se pusiera el sol del día de su eclosión. "Corrígeme si me equivoco, Meloque," dijo Wraw, "pero a menos que usted envejezca con más dignidad que un wookiee, yo diría que tú realmente has llegado a observar una Eclosión Nocturna." "Es verdad," le dijo. "Pero en Moltok nosotros hemos sido capaces de simular su ciclo de vida en situaciones y ambientes controlados." "Quizá los Yuuzhan Vong tienen algo que ver con que los cascarones no se hayan abierto según el calendario establecido," Han sugirió. "Podrían haber introducido algún tipo de organismo que haya afecta al equilibrio ecológico del planeta. Mira lo que ellos hicieron en Tynna y Duro." "Lo veo muy poco probable," Meloque dijo. "Esos mundos fueron alterados por razones estratégicas y logísticas, dado que un mundo como Caluula debe ser del agrado de los Yuuzhan Vong no querrán acabar con él. Pese a toda la barbarie que ellos han demostrado, tienen reverencia por la vida." Wraw resopló. "Usted parece una simpatizante, Profesora." "Wraw," Leia dijo con aspereza, pero Meloque se limitó a agitar despreocupadamente su mano provista de ventosas. "¿Qué otra actitud puede esperarse del miembro de una especie que ha declarado su intención de exterminar a los Yuuzhan Vong?" Meloque estaba refiriéndose a la doctrina Bothan de ar'krai, o guerra total. Wraw se rió. "Yo no estaba hablando en serio." La piel de su cabeza no mostró nada. Leia esperó hasta que Meloque y Ferfer se hubieran marchado en busca de más cascarones, antes de irse a por Wraw. "No creo que Meloque aprecie tu sentido del humor." Wraw se encogió de hombros. "¿Qué puede decir? Nosotros somos de mundos completamente diferentes." "¿Entonces tu cinismo no proviene de su compromiso con una profesión amoral e improductiva?" "Amoral, quizá, pero ciertamente no improductiva." "En términos de créditos, quieres decir." "¿Qué otros términos ahí?" Leia miró a Han, quien simplemente se limitó a extender sus manos. "Si sigue así, atízale si quieres. No intentaré detenerte." Justo entonces Page y Kyp volvieron al campamento. Page miró sucesivamente a Han, Leia y Wraw, luego a Wraw, luego de nuevo a Han. "¿Acaso nosotros interrumpimos algo?" "Sólo un poco de charla ante una fogata de campamento," dijo Han. Page no pidió más explicaciones. "Nosotros encontramos señales de una patrulla Yuuzhan Vong, con bestias rastreadoras y un par de esas moles de doce patas." 115

"Bissops y quenaks," Sasso dijo, poniéndose de pie. "Será mejor que nos pongamos en movimiento. Cuanto más pronto crucemos el siguiente cerro, mucho mejor." Todos se ocuparon de cargar el equipo restante, Con Ferfer en la punta, como guía, ascendieron a la cima del cerro, para luego iniciar un descenso lento y zigzagueante a través de una densa foresta. Sasso, Page y Kyp se adelantaron para explorar el sendero. A medio camino del suelo del valle, Han azuzo su timbu para ponerse junto al de Wraw. "Me figuro que te pasarás un montón de tiempo con tu papel de tipo de baja estofa y mala vida," dijo Han. "Pero aquí todos estamos del mismo lado, ¿Entendido?" "Usted no es el más apropiado para hablar sobre juntarse con gente de mala vida, Solo." Han forzó una sonrisa. "Yo lo superé, amigo. Te manera que quizás tú deberías tomarme como ejemplo a seguir." El Bothan asintió. "Pensaré en ello." Han se retrazó para montar junto a Leia. "¿Por qué te molestas?" elle le preguntó. "Vale, o yo consigo cambiar su mente, o voy a cambiarle la cara." "No serás capaz de reconstruir a la gente interiormente." "Quizá no, pero yo me sentiré un poco mejor." Leia oyó el rápido batir de unos cascos por delante, y un instante después llegó Kyp montado en su timbu. "Yuuzhan Vong. Están subiendo por fuera del valle." Señaló hacia abajo por entre unos árboles. "Justo ahí, al pie de esos arbustos de hoja ancha." "¿Hay alguna forma de eludirlos?" Leia preguntó. "No. Y nosotros no podemos permitirnos el lujo de combatir contra ellos aquí." Han se alzó sobre sus estribos y señaló hacia un afloramiento de rocas, un poco más abajo en siguiente zigzag que hacía el camino. "Ese parece un buen lugar para una emboscada." Kyp asintió. "Esa también es mi idea." Ellos aceleraron por el camino en zigzag y alcanzaron un barranco, donde Sasso y Page estaban esperando. Ferfer llevó lejos a las monturas, y todos los demás se apresuraron a tomar posiciones de disparo en las rocas a ambos lados del sendero -Han, Leia, Page y Meloque a un lado; Wraw, Sasso y Kyp en el otro-. Han apuntó hacia abajo el cañón del desintegrador militar; Page hizo lo mismo con el rifle DC-15. Meloque pasó su enorme mano alrededor de la empuñadura de madera de de una de las ballestas. Leia agarró con fuerza la empuñadura de su espada láser, pero no la encendió. Al poco ellos oyeron aproximarse a la patrulla. Los primeros en aparecer fueron un trío de sabuesos bissop. Criaturas de cuerpo bajo, se movían de manera ondulante, sus hocicos largos olisqueaban el aire y la tierra, y sus pezuñas dejaban un rastro distintivo en el polvoriento suelo. Detrás de ellos iban tres guerreros Yuuzhan Vong armados con bastones vivientes y bandoleras de bichos bala y cuchilla. Dos portaban villips tácticos montados en soportes para los hombros. Detrás suyo venían otros tres guerreros montados sobre unas bestias tan enormes como grutchyna pero tan tranquilos como rontos. "Yo me ocuparé del rastreador de la derecha," Page le susurró a Han. "Tú ocúpate de el del medio. Vayamos primeros por los villips." Page hizo una señal hacia el lado del cañón donde estaban ocultos Kyp y los otros. Luego todos se agacharon a la espera de que la patrulla alcanzará la zona de fuego cruzado que habían establecido. Los bissop alzaron sus morros hacia los montículos de piedras, justo cuando los primeros disparos de desintegrados estaban ya lloviendo sobre ellos. Los disparos de Han y Page hicieron estallar en pedazos a los villips, mientras siseantes saetas rojizas atravesaban el barranca para impactar contra los dos guerreros que iban montados, arrancándoles de sus monturas. Pero incluso aún siendo tomados por sorpresa, los Yuuzhan Vong fueron capaces de contraatacar rápidamente. Bichos bala y navaja llenaron el aire, y -encabritados y gruñendo- los tres bissops se lanzaron hacia las piedras. Para entonces Han, Page, Leia y Meloque ya estaban en movimiento, disparando a la carrera y corriendo precipitadamente en busca nuevo posiciones. Un rayo del desintegrador pesado de Han se estrelló contra el cráneo de uno de los bissop que cargaba contra ellos. Un segundo disparo acertó a uno de los rastreadores justo en el torso, abriendo un agujero humeante en la armadura de cangrejo vonduun del guerrero y lanzándole hacia atrás, para ser pisoteado bajo las patas de un confuso y aterrado quenak. Corriendo para 116

abajo hacia el montículo de rocas al otro lado, Wraw se vio de repente a menos de un metro de un amenazador bissop, pero un disparo bien colocado por parte de Sasso abatió a la bestia, antes de que se arrojara sobre el Bothan una segunda vez... Kyp se lanzó sendero abajo sobre la parte delantera de la patrulla. La espada láser encendida, se abrió camino a través de una nube de bichos navaja lanzados al combate por los restantes guerreros. Han se quedó atónico, al ver como la hoja del Jedi hendía fácilmente un rígido bastón viviente, para luego, con un golpe invertido, cercenar la cabeza del propio guerrero poseedor del bastón viviente. Aún en las rocas, Leia estaba igualmente comprometida, defendiéndose de una frenética oleada de bichos. Meloque estaba agachada detrás de ella, temerosa de asomar la cabeza. Tirando de la asustada Ho'Din caída a sus pies, Leia la llevó a una posición más segura, girándose un par de veces para deflectar el vuelo de algunos bichos, y hacerlos estrellarse contra las rocas. Han emergió del montículo de rocas, a tiempo para ver a Kip arrancar de una patada un couffe de la mano del único Yuuzhan Vong que quedaba en pie, para luego acuchillar al guerrero por el cuello, mientras este intentaba salir corriendo en busca de su montura, como si estuviera intentando huir. Un fugaz movimiento a su izquierda atrajo la atención de Han, él se giró, lanzándose al suelo. El último de los tres bissops pasó sobre él, yendo a caer en las rocas, cerca de donde Meloque estaba acurrucada, mirando un tanto desconcertadamente a su desintegrador de pesada empuñadura. Incapaz de conseguir un disparo limpio sobre la bestia en retirada, Page le gritó a Meloque: "¡Mata al sabueso!" Ella miró al bissop que escapaba, luego miró desconcertada a Wraw. "Sólo es un animal..." "¡Mátale!" Page repitió. Rayos del arma de Wraw pararon en seco al bissop, dándole muerte justo cuando estaba a punto de desaparecer por el borde del barranco. "Carniceros," dijo la Ho'Din mientras todo se quedaba súbitamente tranquilo. Ella salió tambaleándose de entre las rocas, y bajo hacia el sendero, para unirse a Leia y los otros. "¡Carniceros!" "Los bissops están entrenados para regresar a su base," Page dijo calmadamente. "Otra patrulla habría sido enviada tras nuestras huellas, sin pasar mucho tiempo." Meloque le oyó, luego asintió sin el menor entusiasmo. Seis Yuuzhan Vong, dos sabuesos-lagarto, y un quenak despatarrado yacían en el suelo. Page se movió de un guerrero a otro, asegurándose de que cada uno estuviera muerto. Puso fin al sufrimiento del agonizante quenak con un único disparo, luego hizo lo mismo con tres bastones vivientes. Han se puso de cuchillas al lado del guerrero que había abatido con un disparo en el pecho, luego sopesó el arma de más de treinta años de antigüedad que había disparado el rayo mortal. "Nunca supuse que estos viejos desintegradores fueran capaces de golpear con tanta fuerza." "No lo hacen." Kyp dijo desde estaba agachado junto a otro guerrero caído. Él golpeó sus nudillos contra la coraza de la armadura viviente del Yuuzhan Vong. "Armadura inferior, armas de baja calidad, tropas de segunda." Miró a su alrededor. "Incluso los bissops eran lentos." Leia miró a Sasso con súbita preocupación. "¿Otro efecto colateral de la ola de calor?" El rodiano negó su cabeza un tanto perplejo. "Déjame ser franco," dijo Wraw. "¿Me estás diciendo que te sientes decepcionado porque nosotros hemos ganado fácilmente?" Sonrió con un resoplido. "Yo estoy empezando a preguntarme si acaso todos usted no son realmente simpatizantes de los Yuuzhan Vong." "Él tiene razón." Page dijo. "Puede simplemente que nosotros hayamos tenido un golpe de suerte." "Yo he jugado lo bastante al sabacc para conocer la suerte cuando la veo," Han dijo. "y esto no lo era." Él examinó los montículos de rocas y los árboles cercanos. "Ellos podrían estar conduciéndonos a una trampa." Kyp se le quedó mirando. "Alguien más está viniendo hacia aquí," dijo. Capítulo 22. Desde el Borde Exterior de la Hegemonía de Tion, Jaina observó a la armada Yuuzhan Vong revertir una vez más del hiperespacio. En un momento pareció que diez mil estrellas se hubieran eclipsado; al siguiente, que esa parte de la galaxia había ganado un nueva agrupación de estrellas. Cappie chilló y rechinó, dejando 117

constancias de su obvia preocupación, mediante el despliegue en la pantalla táctica de la cabina con innumerables y resplandecientes puntos parpadeantes. En ese mismo momento, dos Alas-A de un negroceniza que habían sido los compañeros de ala de Jaina durante la última hora, se descolgaron, alejándose cautelosamente, e hicieron el salto al hiperespacio. A pesar de la amenaza que representaba las resplandecientes luces de la pantalla y su visión anterior de la armada, Jaina estaba sorprendida por el incontable número de naves que los Yuuzhan Vong había reunido. Un primer plano de las naves proporcionado por los escáners de largo alcance del caza estelar, mostraba que la irregular superficie de sus cascos estaba marcada a fuego y grabada con símbolos arcanos y ennegrecidos con lo que parecía ser pintura de guerra, pero que lo más probables que es fuera sangre. Muchas desplegaban delgados zarcillos de yorik coral, lo cual parecían ondear, igual que antiguos estandartes de batalla. La evidencia de marcas circulares de material derretido y zonas quemadas ennegrecidas, indicaban claramente que algunas de las naves eran veteranas de campañas anteriores, sacadas de los sistemas ocupados a lo largo del corredor de invasión. Otras tenían el aspecto de recién estrenadas -bueno de haber terminado recientemente su periodo de crecimiento- incluyendo una enorme nave ovalada de tono rosáceo, que debía ser la nave insignia. El hecho de que los Yuuzhan Vong hubieran confiada la esencial tarea de la protección de cientos de mundos conquistados a simples naves de patrulla y a las tropas terrestres, no sólo significaba que ellos estaban dispuestos a arriesgar todo lo que habían ganado en una batalla definitiva, sino que también su intención no era otra que lograr la aniquilación completa de las flotas de la Alianza. Cappie envió otra transmisión a la cabina del piloto, y Jaina sujetó con fuerza la palanca de mando, anticipándose al violento estallido que iba a producirse. Un despliegue pirotécnico de globulares explosiones comenzó a refulgir brillantemente, en la vanguardia del movible agrupamiento de naves, y una docena de navíos desaparecieron de la pantalla táctica. De nuevo los Yuuzhan Vong se habían adentrado imprudentemente en una ancha zona minada de minas inteligentes, que habían sido situadas en el punto de salto. Pero como había ocurrido en el punto de tránsito de Perlemian, las explosiones comenzaron a menguar casi de inmediato, hasta que sólo se produjeron algunos estallidos aislados, y muchas de las minas -aún sin detonar- desaparecieron- engullidas por inmensas singularidades gravitacionales creadas por dovin basals. Jaina apretó su barbilla contra la pequeña protuberancia que el micrófono de su casco. "Control Quernia, aquí Sol Gemelo Uno. La bestia ha llegado y ha abierto los paquetes que nosotros les dejamos." "¿Sorprendieron los paquetes a sus receptores?" "No el tiempo suficiente para ralentizar lo más mínimo a la bestia." "¿Cuál es el estado de sus compañeros?" "Los mensajeros se han marchado." "¿Puede verificar el vector actual de la bestia?" Jaina tecleó una respuesta corta al androide R2-B3, el cual replicó con tonos y zumbidos que se convirtieron en texto en la pantalla de datos. "Dirigiéndose a coordenadas de salto hacia Mon Calamari." "Captado, Sol Gemelo Uno. Tiene luz ver para partir, y reubicarse en el Extremo del sistema Mon Calamari. Se unirá a 'Iceberg Tres', con los escuadrones 'Vanguardia', 'Cimatarra' y 'Pícaro'." Jaina mandó la señal de desconexión de la red de mando y cambió a la frecuencia táctica. "A todos los pilotos, aquí Líder Soles Gemelos. Mandes a sus androides que programen coordenadas para el Extremo del sistema Mon Calamari. Salto al hiperespacio a mi cuenta a cero. Diez, nueve, ocho, siete..." Jaina se recostó en su asiento y esperó a los motores de hipervelocidad actuaran. El salto sería el tercero y último para los Soles Gemelos desde que ellos habían observado por primera vez, a la armada enemiga emerger del hiperespacio. Todos los principales puntos estratégicos entre la Ruta Comercial Perlemian y Mon Calamari habían sido sembrados de minas meses antes, principalmente para evitar correrías y misiones de infiltración por parte del enemigo. Pero el mando de la Alianza no había esperado que una armada usara los puntos de salto de tránsito, y ahora cada estratega de la flota estaba sopesando, lo más rápidamente que les era posible, por qué los Yuuzhan Vong no había saltado directamente de la Ruta Comercial al sistema de Mon Calamari. ¿Había cometido el enemigo otra equivocación táctica, o simplemente es que ellos estaban comprobando 118

el terreno por donde se movían? Quizás sospechaban que la Alianza había posicionado convenientemente fuerzas en los puntos de salto a Mon Calamari, con la esperanza de flanquear a la armada, una vez que la batalla hubiera comenzado. En cada punto de tránsito Jaina había enviado datos actualizados a una fragata estacionada en Quermia, la cual realizaba funciones de transreceptor en el hiperespacio. La fragata tenía comunicación directa con la inteligencia de la Flota Anexa MCCC. Pero un sistema de emergencia también se había activado, en forma de naves mensajeras, algunas de las cuales habían saltado a Quermia, y otras a Mon Calamari. Además otros mensajeros estaban avisando a los grupos de batalla designados para Toong'l y Caluula, a donde se irían retirando progresivamente elementos de la arma, para que impidieran la llegada de refuerzos, mediante saltos hiperespaciales desde dichos puntos, a la batalla que se iba a desarrollar en Coruscant. El viaje a Mon Calamari iba a resultar el más largo de los tres saltos, de manera que Jaina aprovechó el breve periodo de calma, para centrarse en la Fuerza. Pensó brevemente en sus padres, realizando una misión en Caluula, y en Jacen, y dondequiera que él estuviera. Pero ella no intentó alcanzar a ninguno de ellos a través de la Fuerza. Todos tenían sus obligaciones por separado que atender, y supo instintivamente que los dispersos miembros de su familia estaban pensando en ella, al igual que ella lo hacía con ellos. Además no había ningún Jedi entre los Soles Gemelos, con el cual ella pudiera contactar a través de la Fuerza. Con Kyp en Caluula, así como también, Octa Ramis habiendo sido reasignada para liderar a los 'Doce', y tanto Lowbacca como Alema Rar estaban comandando sus propios escuadrones. Madurrin, Streen, y algunos otros Jedi estaban situados en aquellas naves principales que eran esenciales para la propia defensa de Mon Calamari contra el asalto enemigo. Habiendo programado su cronómetro interno para que la avisara antes de que el Ala-X revertiera del hiperespacio, ella recobró un estado de consciencia completa, justo unos segundos antes de que Cappie se lo indicara con un pitido de aviso. Tomó aire con fuerza, para relajarse y esperó a que las estrellas reaparecieran. El Extremo de Mon Calamari era justo eso: la parte más alejada del sistema, donde probablemente se iniciaría la batalla. 'Iceberg Tres' era el nombre en código para el penúltimo de un sistema de ocho satélites -un deformado trozo de basura helada-; de hecho, un cometa capturada destinado en algún punto indeterminado del tiempo a colisionar con el planeta más externo del sistema. Contra la superficie del pequeño esferoide blanquecino se marcaban las siluetas de docenas de cruceros de la Alianza, destructores y transportes, junto con centenares de cazas estelares. Le impactó a Jaina que casi cada nave que había sido puesta en el espacio, en los últimos cuarenta años estaba representada de una forma u otra; desde los viejos acorazados estelares de la Rendili de impulso estelar a Destructores Estelares de la clase Rejuvenator. Y las naves allí reunidas sólo constituían el círculo exterior de defensa. A pesar de sus ejercicios de relajación y tonificación que había realizado, durante su último recorrido por el hiperespacio, Jaina no pudo evitar que su corazón latiera descompasadamente y sus manos temblaran. Iba a pasar de verdad, se dijo a si mismo con un cierto tono de escepticismo. El final de la guerra y a su vez el destino de toda la galaxia, bien podría decidirse en el curso que tomaran los acontecimientos en los próximos días. "Bienvenida, ‘Líder Soles Gemelos'," una voz reconocible sonó por los auriculares de su casco. "Gracias, Wedge," dijo. "Me siento como si hubiera estado lejos por más de una semana." "Duro trabajo, Jaina. Tu punto de reunión es Iceberg Tres, a cuatro-siete-nueve en la eclíptica. Deberás permanecer ahí, hasta que la siembra concluya." "Captado, mando de la Alianza. Ahí nos quedaremos." Ordenó a los 'Soles Gemelos' que formaran detrás suyo, Jaina condujo al escuadrón a sus coordenadas asignadas, en una órbita fija sobre el esferoide helado, en compañía de un toda un ala de cazas estelares conformada por los escuadrones 'Pícaro', 'Vanguardia', 'Cimatarra', 'Luna Negra', y los 'Caballeros Salvajes' de Tesar Sabatyne. "Eh, Delgaducha," dijo otra voz familiar. Jaina abrió un canal a Gavin Darklighter. "¿Cuánto tiempo llevas aquí sentado, Pícaro Uno?" "Demasiado. ¿Estuvo acertada la Inteligencia Militar sobre el número de naves Vong?" "Creo que ellos lo infravaloraron." Antes de que Gavin pudiera responder, Wedge les cortó. "Grupo y líderes de escuadrón, la bestia esta en llamando a nuestra puerta. Sé que todos ustedes están ansiosos por darle la bienvenida, pero van a tener que esperar su turno." Los comunicadores se quedaron en silencio, para luego hacer erupción en múltiples charlas y comentarios mientras los navíos de guerra Yuuzhan Vong empezaron a emerger del hiperespacio: cónicas y 119

poligonales, faceteadas y aplanadas, de hueso blanquecino a un negro rojizo, erizados con lanzadores de plasma o cargados de cazas coralitas. Fueron llegando cada vez más rápidamente y en mayor número, llenando el espacio local y cubriendo eventualmente el distante sol de Mon Calamari. Justo cuando parecía que la última de sus naves había emergido, aún seguían apareciendo más. Una cierta inquietud se traslado a las fuerzas de la Alianza, y casi como si estuvieran actuando para un auditorio, los navíos comenzaron a apretujarse y estirarse, maniobrando hasta lograr posicionarse, en lo que finalmente parecía una masa compacta de portadores de yammosk, destructores y cruceros vivientes. De esa masa -emergiendo de cavidades de atraque en las naves más grandes o soltándose de anclajes ramificados de yorik coral- surgieron centenares de naves vivientes de línea y cazas coralitas, desplegándose para forjar una multitud de tentáculos cortos y largos, que parecían imitar los tentáculos de un yammosk. A Jaina el resultado final le pareció más a una especie de estrella llameante, o quizás al brazo de la galaxia en espiral que los Yuuzhan Vong estaban determinados a conquistar. Pero fuera lo que fuera la forma adoptada por la armada enemiga, 'bestia' era la descripción que quizás mejor le encajaba. A continuación el inmenso organismo comenzó a moverse, los tentáculos alargándose desde el centro mientras el agrupamiento avanzaba hacia Mon Calamari, claramente consciente de la recepción que le esperaba, pero determinado a conseguir su fin. "A todo el grupo y líderes de escuadrón," una voz masculina anunció por la red de combate, "las naves semilla han llegado." El mando de la alianza podría haber tomado el nombre de los Yuuzhan Vong, pero la mención no se refería en absoluto a las naves que comenzaban el proceso de transformación planetaria; este término se refería a docenas de cargueros desarmados y pilotados por control remoto que surgieron de detrás de Iceberg Tres y se lanzaron directamente sobre la armada enemiga. Misiles de plasma atacaron los voluminosos cascos de las naves por todos lados, aunque sus placas de blindaje, logró mantener a la mayoría intacto, hasta que estuvieron dentro del abrazo del tentáculo más largo. Una vez allí, liberaron su carga consistente en miles de droides-sonda. Con sus anchas cabezas abovedadas y sus mecánicas piernas bamboleantes, los probots tenían una apariencia marina, y de hecho se desplegaron igual que un banco de criaturas de las profundidades, al montarse sobre una de las corrientes marinas propias de un oleaje intenso. Normalmente los Yuuzhan Vong no habrían malgastado poder de fuego con droides, pero cada probot había sido programado para imitar las firmas de propulsión de los cazas estelares de la Alianza, de manera que los cazas coralitas y naves de línea tuvieran algo que las mantuviera ocupadas, destrozando los probots con proyectiles ardientes, o simplemente despedazándolos chocando contra ellos. La Alianza podría parecer que simplemente estaba obsequiando a los yammosks y a los pilotos de los cazas coralitas con una sesión práctica de entrenamiento y tiro, pero de hecho cada probot estaba contribuyendo, de manera inestimable, al objetivo del mando de la Alianza de lograr sendas de disparo limpias hacia el corazón de la armada enemiga. Muchas de las batallas acaecidas durante esta larga guerra, no se habían decidido por un mayor poder de fuego o un mayor número de bajas, sino por la habilidad de biotipos de los Yuuzhan Vong para detectar señales de masa y manipular la gravedad. Tan inteligentes como eran los yammosks, ellos podían equipararse perfectamente a la capacidad de cálculo de las mejores y más modernas computadoras analíticas de combate, combinada con habilidad de buscar objetivos de los pilotos. Los dovin basals eran un animal diferente. Por un tiempo la Alianza había logrado engañarlos, mediante el empleo de señuelos, fuego láser en ráfagas, y bombas-sombra impulsadas por los Jedi, pero todas estas ventajas se habían perdido recientemente. Pero aún, la Alianza conservaba una poderosa arma en su arsenal: la inventiva. Eufóricos por el hecho de estar diezmando a los probots, los Yuuzhan Vong no se apreciaron de que cada uno de los droides se había preocupado de calcular puntos de entrada y posibles objetivos para los cazas estelares. Transmitidos a las computadoras del mando de la Alianza, los datos fueron cotejados y reenviados al grupo de batalla y los comandantes de ala, y a los líderes y pilotos de los escuadrones. "Sus androides deben estar recibiendo información de navegación y posibles objetivos," la voz de control central de mando resonó en la oreja derecha de Jaina. "Observen sus pantallas de datos para identificar sus respectivas misiones." Los datos empezaron a fluir en la pantalla de la cabina, tan pronto como Cappie descifraba la información que le era remitida de Mon Calamari. Jaina observó una representación gráfica en la pantalla, del despliegue realizado por el yammosk, con cada tentáculo con cazas o cañoneras siéndole asignado un 120

número o una letra. Los escuadrones de los 'Soles Gemelos', 'Pícaro' y 'Vanguardia' fueron asignados para ocuparse de los tentáculos catorce al veinte. A pesar de la impaciencia que ella tenía por ir al combate, había un orden de batalla que tenía que ser respetado. La primera oleada de ataque estaba compuesta por Alas-A, interceptores TIE, desgarradores Chiss, Vigilantes A-9, y un puñado de Alas-Y. El objetivo de los cazas estelares más rápidos -los Alas-A y A-9era lograr sacar de formación a los cazas coralitas. Ambos tipos de cazas eran pequeños y frágiles, pero con los lanzadores de misiles de conmoción de corto alcance de los primeros y láseres de fuego continuó de los últimos, se esperaba que hicieran a los cazas coralitas del cinturón más exterior, lo que los cazas habían hecho a los probots. Por cada singularidad de un dovin basal que lograba salvar a una nave tomada como objetivo, cuatro fallaban en desplegarse a tiempo, permitiendo a los pequeños cazas golpear y desaparecer antes de que ni siquiera los pilotos Yuuzhan Vong supieran que les había golpeado. Acosados, los cazas coralitas y naves de línea que formaban las puntas de los tentáculos comenzaron a dispersarse, y tan pronto como ellos lo hicieron -formaciones de interceptores TIE y bombarderos ligeros Alas-Y fueron a por ellos, lanzándose en el creciente caos a máxima velocidad y soltando torpedos de protones y descargas de fuego láser de alto poder destructivo. El perímetro de la armada en movimiento se convirtió en un contorno discontinuo de bolas de fuego y fragmentos de navíos vivientes. Bolsas de energía verdosa y haces brillantes como novas de energía de alto poder explosivo comenzaron a devorar desde lejos, los de repente agitados tentáculos. Trozos de coral fundidos saltaban de los atacantes, en abundancia tal, que casi se podía decir que la armada enemiga -la bestia- estaba sufriendo una constante hemorragia. Jaina cambió al canal de batalla, justo a tiempo de oír a control de mando, dar la orden de retirada. "Nosotros tenemos claras sendas de fuego hacia sus naves principales a uno, seis, ocho, doce, y veintidós. ¡Todos lo cazas en esas sendas tomen como objetivos a escoltas y portaaeronaves!" Mientras los cazas estelares realizaban un cerrado bucle, el Super Destructor Estelar 'Guardián' y el crucero Mon Calamari 'Heraldo' avanzaron. Poniéndose de costado, sus armas de largo alcance arrojaron enormes rayos de gran poder destructivo hacia las desprotegidas líneas. Grandes explosiones florecieron en el corazón de la armada, iluminando todo el escenario. Colosales trozos de yorik coral salieron despedidos por el espacio local. La bestia se contrajo de manera visible, pero mantuvo su curso. "¡Segundo grupo, adelante!" ordenó el mando de la Alianza. Jaina se lamió el sudor de su labio superior, y pisó a fondo el acelerador del Ala-X, liderando a los 'Soles Gemelos' en su veloz carrera al combate. La pantalla visora delantera de la carlinga mostraba tal cantidad de cazas coralitas, tantos blancos posibles, que ella se sentía como si estuviera inmersa en una sofisticada simulación en lugar de comprometida en una batalla real. Sin embargo, controlados en remoto por muchos de los yammosks situados en el núcleo central de la armada, los tentáculos se deslizaron y fustigaron violentamente, igual que si se trataran de enormes bastones vivientes. Las naves entraban y salían de su retícula de blanco, más rápidamente de lo que ella, o incluso Cappie, eran capaces de retener en su selector de objetivos. Pese a todos los chillidos y pitidos, el androide astromecánico podría decirse que parecía excitado por esta especie de viaje por una montaña rusa. Aun así, el escuadrón de los 'Soles Gemelos' fue capaz de mantenerse unido, durante su avance por la castigada líneas de naves enemigas que había sido designada como 'tentáculo catorce'. Por detrás de los Ala-X, volaban cazas Ala-B y un escuadrón de defensores TIE. En combate los Alas-B se asemejaban a una especie de cruz aspada, mientras que los cazas TIEs -con sus cuerpos alargados y triada de paneles solares- se asemejaban a ardientes proyectiles de fuego. Su trabajo era ocuparse de limpiar cualquier desbarajuste que los 'Soles Gemelos', 'Pícaros' y el resto dejaran atrás, y limpiar el camino para que las naves del grupo especial, tuvieran vía libre sobre las naves pesadas enemigas: fuertemente blindados los cazas Alas-E equipados con torpedos de protones, y los bombarderos de asalto, con doble pilotos, del escuadrón 'Cimitarra', portando el suficiente poder de fuego de ametrallamiento de láser como para desmantelar la mitad de los escupidores de roca de una destructor analógico enemigo. Cazas coralitas con evidentes ganas de lucha por su parte, comenzaron a rociar a los Alas-A y B con nódulos de plasma y ordenando a sus dovin basals que absorbieran con sus anomalías gravitaciones los escudos de partículas de los atacantes. Entonces, sin previo aviso, naves pesadas en el corazón de la armada lanzaron una tormenta de fuego a lo largo de las supuestas sendas vacías. El Ala-X de Jaina se tambaleó y 121

se puso a dar vueltas alocadamente en medio de un agitado corredor de llamaradas fundentes. Con los escudos del caza estelar casi completamente incinerados, ella tiró violentamente de la palanca de control para un lado, para poder librarse, logrando salir girando fuera del chorro de calor volcánico que casi tuesta su nave, y con la cúpula de Cappie convertido un capuchón deforme de material fundido. Ella realizó un desesperado viraje lateral e inspeccionó el espacio que le rodeado, para observar llena de desaliento que casi todos los defensores TIE habían resultados atomizados por la supercaliente tempestad. La bestia no había sido aturdida por los ataques iniciales; sino que simplemente había esperado el tiempo necesario y adecuado, para responder con total y brutal contundencia. Y el primer golpe que había lanzado había dejado fuera de combate a cincuenta o más cazas estelares. Jaina estaba haciendo un recuento de los 'Soles Gemelos', cuando los yammosks de la armada ordenaron a los brazos del tentáculo que rotaran en el sentido de las agujas del reloj, y cadenas enteras de cazas coralitas y naves de línea, llenaron velozmente los huecos. Donde momentos antes Jaina estaba enfrentándose a seis cazas dañados, de repente ella se encontraba de frente con la visión de una treinta de naves enemiga, ávidas de sangre. Capítulo 23. Algo similar le había pasado a Jacen en Duro, tres años antes. En ese momento, había estado ayudando a un grupo de refugiados Ryn a instalar una cúpula de sintaplas sobre la edificación prefabricada que les iba a servir de refugio. Esta vez, él estaba fuera de su propio refugio en la Zona Media, buscando el camino por una abrupta pendiente hacia el anegado suelo de un valle angosto. ¿Jaina? En Duro, se había desmayado y derrumbado, golpeándose al quedar inconsciente. Esta vez, perdió pie al enredarse con unas raíces del suelo, y cayó hacia adelante, deslizándose de inicialmente de morros por un suelo embarrado y cubierto de mojadas hojas caídas, hasta que fue capaz de darse la vuelta, ponerse de espaldas y extender sus brazos a lo ancho. Aún se deslizó unos metros por el suelo del valle antes de lograr frenar del todo su descenso, pero entonces su espada láser se soltó y por la inercia, salió disparado del cinturón de tela que aseguraba su túnica. Dando volteretas en el aire, acabó hundiéndose en las profundas aguas heladas del charco situado más abajo. Jacen se incorporó de un saltó y se situó junto al borde del agua. Concentrándose en el centro de las ondas concéntricas que se iban desplegando por el charco, se sumergió en la Fuerza y estiró su mano derecha. La tubular empuñadura de aleación metálica, emergió verticalmente del agua, pero no surgió sólo. Se sostenía en la alzada mano de cuadro dedos de Vergere. La proyección mental del diminuto Fosh, por parte de Sekot, de todos modos, parecía mucho más joven que el Vergere pigmentado a manchas y plumaje corto, que Jacen había llegado a conocer en Coruscant. Sus orejas esbeltas y la pareja de antenas retorcidas parecían más pequeñas, y sus ojos sesgados estaban relucientes como perlas. Los palmeados pies de sus piernas de articuladas al revés, descansaban justo sobre la superficie del agitado charco. "¿Perdiste algo, Jacen?" Sekot preguntó a través de la amplia boca de Vergere. "No es la primera vez." Sus exhalaciones formaron nubes de vaho en el aire helado. "No está tan mal el terreno, como para hacerte tropezar." "Mi hermana Jaina está en peligro. Me olvidé de mirar por donde iba." "¿Cuán a menudo te dejar distraer por los peligros que ella debe afrontar?" Éste era Vergere, tal y como lo recordaba Sekot, pensó Jacen, en contraste con el Vergere que había sacrificado su vida en Ebaq 9 por salvarle a él y a Jaina. "Tan a menudo como sea necesario," él dijo. "Somos gemelos, y estamos fuertemente unidos." "¿Qué pasaría si tú tuvieras que enfrentarse a la decisión de salvar a tu gemela o a tu tío? ¿A quién atenderías tú?" "Yo atendería a la Fuerza." "¿La Fuerza te guiaría a tomar la decisión correcta?" "¿A quién sino yo atendería?" El Vergere intangible extendió la espada láser hacia él. "Recupera tu arma." Atrajo a la espada láser hacia él, y lo introdujo en el cinturón de su ahora embarrada túnica. La empuñadura estaba mojada y fría, como lo estaban sus manos, las cuales frotó entre sí, con fuerza. Zonama 122

Sekot había completado un segundo salto hiperespacial de prueba sin sufrir daños de consideración. R2-D2 había calculado que el planeta estaba en la zona eclíptica galáctica, cerca del sistema Reecee en el Borde Interno, esta zona se consideraba la frontera de esa zona arbitraria que se extendía por las Regiones Desconocidas. Un más salto a través del hiperespacio y Zonama Sekot podría estar de vuelta en el espacio conocido. Vergere parecía estar observándole. "¿Acostumbra a usar tu espada láser para acuchillar o sanar?" "Ése siempre ha sido el dilema." Jacen bajó la mirada hacia el suelo. Amplios rayos de luz sola pasaron a través de los gigantescos boras, salpicando el envés de las hojas y reflejándose deslumbrantes sobre la superficie del charco. Los insectos sobrevolaron la húmeda superficie, para luego pulular a su alrededor. "¿Estabas buscando algo aquí?" "Sólo respuestas." "Acerca de qué es lo mejor para acabar con el dolor, sufrimiento y muerte que la guerra ha traído a la galaxia. Debes confiar en la Fuerza, si estás dispuesto a servirla totalmente." "Ser un Jedi no es sólo estar sirviendo a la Fuerza," él dijo. "Es un compromiso en valorar toda la vida." Sekot mostró una sonrisa en el bigotudo rostro de Vergere. "Tú aprendiste eso de su mentor, Vergere." "Mi guía," Jacen le corrigió. Mi guía a través de las tierras de la muerte. Mi heraldo de la tragedia... "Vergere lo aprendió de mí," Sekot dijo. "Por que así es como yo me sentí, al recibir ese conocimiento por parte de Leor Hal, el primer Magistrado. Debes comprender que los Yuuzhan Vong son parte de la vida, parte de la Fuerza, y que por consiguiente tienen que ser tratados con respeto y consideración, lo mismo que los demás seres vivos." "Más bien, se les debería tener lástima, si han sido despojados de la Fuerza, como usted afirma," Jacen dijo. Los estrechos hombros de Vergere se hundieron. "Yo, también, estoy buscando respuestas, Jacen. Pero yo no simpatizo con el enemigo como tú pareces hacerlo." Jacen apretó los labios."Debido a través de lo que Vergere me guió, yo he desarrollado un tipo de... afinidad hacia ellos -una especie de percepción Vong-. Yo siento esto aquí con mucha mayor fuerza, no sólo cuando hablo con Harrar, sino por dondequiera que vaya." Se tocó el hueco vacío en su pecho, donde una vez había estado alojada una vez la semilla-esclavo que Vergere le había implantado, y él rememoró como se había sentido al ser atormentado en el Abrazo del Dolor; despojado de la Fuerza. Tú vas a perder para siempre todo aquello que conoces, le había dicho Vergere al comienzo de su proceso de ser rehecho. Tus amigos se lamentaras, tu padre se enfurecerá, tu madre llorará. Tu vida se ha acabado: una línea divisoria ha sido trazado entre tú y todo lo que tú hayas sido alguna vez. Has visto al exterminador barrer la faz de un planeta, la tenue división entre el día y la noche. Tú has cruzado esa delgada línea, Jacen Solo. Los campos iluminados del día, son para siempre cosa del pasado. "Crecer te ayudará a entenderlo mejor, yo crezco para entender mejor a nuestro enemigo," dijo Sekot. "¿Ves en ello algún tipo de contradicción, Jedi?" "Eso depende de a quien sirva Sekot." "Yo también, sirvo a la Fuerza -pero definida por sirva el Potentio, el cual no reconoce el mal, excepto como una etiqueta-. El Magistrado Leor y los ferroanos eran mis guías hacia la conciencia. Pero fue el Forastero Lejano -el Yuuzhan Vong- quién me enseñó que mientras el mal no existe, si existen las malas acciones, y son estas hacia quien debemos dirigir nuestros esfuerzos. Yo tuvo el poder para detener a los Yuuzhan Vong cuando ellos se me acercaron hace cincuenta años, y yo tengo el poder para detenerlos ahora. Mis instintos, tal y como ellos son, me dicen que yo siempre he tenido poder sobre ellos." Jacen pensó sobre el empuje de Fuerza que Sekot había lanzado sobre aquellos a bordo de la 'Sombra de Jade', cuando la nave había aparecido por primera vez en el sistema-Santuario de Klasse Ephemora. "¿Y usted ejercerá ese poder para derrotarles?" el preguntó cautamente. "Si necesario si, pero sin menosprecio o afán revanchista. Si yo los derroto con agresividad, si les odio por en quienes se han convertido, entonces yo mismo me estaré alejando de la Fuerza, y permitiría que mi ego triunfara sobre mi deseo de unir y expandir mi conciencia. Habría corrompido la luz con mi propia oscuridad, manchándola para siempre. El conocimiento en sí mismo, nos engaña en hacernos que creer que hay nosotros, y que hay los otros. Pero sirviendo a la Fuerza descubrimos que todos nosotros somos la 123

misma cosa; que cuando actuamos en concordancia con la Fuerza, actuamos de acuerdo con el deseo de que toda vida a de preservarse, trascender por encima de lo físico y llegar a convertirse en algo mayor. "En ese sentido, todos los seres vivientes son una especie de simiente-conjunta, Jacen, deseosa de unirse con toda clase de vida, y de ayudar al nacimiento de una más grande empresa, quien sabe si la construcción de una nave estelar, una obra de arte, o de un hecho que se recordará a través de la historia como una noble acción. Yo no soy nada diferente a ti, en el hecho de querer formar parte en la evolución del espíritu. Mi conciencia anhela eso con gran deseo." "Es más fácil de decir que de hacer," Jacen dijo. "Sí, es una cuestión de equilibrio. Pero nosotros estamos equilibrando constantemente el universo, con cada decisión que tomamos, algunas lo inclinan hacia un lado y otras hacia el otro. Para triunfar sobre los Yuuzhan Vong, nosotros simplemente debemos ir, a donde deseamos ir. Eso es también lo que yo debo hacer, lograr que nosotros retornemos al espacio conocido. Pero la tarea consiste en bastante más que en marcar un conjunto de coordenadas hiperespaciales. A menos que el destino sea un lagar al que quiera ir, sino no funcionará nada. Incluso si yo ejecuto el salto sin el menor problema, mis acciones no servirían para nada. "Para tu interés, Jacen, eso es algo que Vergere me enseñó." Jacen estaba escuchando atentamente, intentando encontrar alguna respuesta satisfactoria. Vergere le había colocado en la senda de rehacerse a si mismo. Pero a menos que él pudiera completar el proceso, se vería atrapado por atrapado por los mismos complejos de inseguridad, que Sekot había mostrado tener en un pasado reciente, y le impedirían alcanzar un punto de unión total con la Fuerza. "Nosotros debemos aproximarnos a los giros decisivos en nuestras vidas con pureza de corazón," Sekot seguía diciendo. "Debemos mirar más allá de nosotros mismos, y cuando veamos que el peligro se acerca o que se nos plantea una elección difícil, debemos pensárnoslo bien antes de avanzar, de manera que seamos capaces de decidir con la mente clara. Una vez hayamos dominado la técnica, podremos aprender a confiar en que nosotros estábamos adoptando la opción correcta, de manera instintiva, sin pensar en ello." "¿Sabes a dónde quieres ir?" Jacen preguntó, cuándo se dio cuenta de que Sekot estaba esperando a que él dijera algo. "Mediante el análisis de la biotecnología Yuuzhan Vong -por lo que logre intuir de Nen Yim- he logrado aprender mucho sobre como poder aumentar la potencia de los núcleos hiperespaciales de Zonama, con energía derivada del propio planeta. Y el éxito de los saltos de prueba, me ha animado a estar casi seguro de que puedo devolver a Zonama al espacio conocido sin el menor problema. Empiezo a entender cómo los Yuuzhan Vong crearon lo que ellos llaman dovin basals, villips, yammosks, y otras herramientas vivientes. O quizás es que yo estoy empezando a recordar. "Pero estoy sumamente preocupado por los efectos potencialmente calamitosos o desestabilizadores que la súbita aparición de Zonama, podría acarrear en cualquier planeta que se encuentra en las cercanías de nuestro punto de aparición." De archivos guardados en la biblioteca de Chiss, Jacen y Saba habían sabido de la amplia devastación sísmica que Zonama Sekot había causado en Munlali Mafir, hace unas cuantas décadas estándar, no solamente provocando daños en el propio planeta, sino tan bien en la población indígena de las razas Jostrans y Krizlaws. "Mi tío pensó que usted podría estar preocupado por ese asunto," dijo Jacen. "Él iba a decirle que no debería preocuparse por eso." Vergere se deslizó hacia él, por encima del agua y el hielo. "Dime lo que el Maestro Skywalker tiene en mente." Capítulo 24. El sol rojizo de Caluula estaba coronando la línea del horizonte, delineando las copas de los árboles más altos y calentando el aire. Leia comenzó a frotar juntas sus manos, pero se detuvo cuando comprendió que escalofría que ella sentía, no tenía nada que ver con la temperatura. Al norte del sendero, en zona de árboles que habían sido partidos por la mitad, el equipo había descubierto un caza coralita estrellado. La translúcida carlinga -similar a la mica- de la nave estaba resquebrajada, y dentro de la cavidad que servía como cabina de pilotaje estaba sentado el piloto muerto. El capuchón cognitivo que era el interface viviente del piloto con el caza coralita estaba arrugado y pegado a su cara, igual que una lámina de plastipapel. Han estaba de cuclillas en el morro despuntado de la aeronave, hurgando en una informe masa rojiza con forma de corazón, tachonada de protuberancias azul oscuras, que habían saltado del fuselaje 124

fracturado. "El dovin basal está muerto," dijo. "Lo mismo que los escupidores de piedras," Kyp contestó. El Maestro Jedi estaba rodeando la aeronave mientras Wraw y Sasso inspeccionaban la cabina de pilotaje. Page, Ferfer y Meloque estaban explorando la zona norte del bosque, en dirección a Caluula City. Los timbus estaban pastando tranquilamente en las cercanías. Han se puso de pie, poniéndose la mano en la frente, y mirando atentamente hacia los árboles astillados. "Llegó por esa dirección." Señaló hacia una depresión a una cierta distancia. "Golpeó el suelo allí, se abrió paso a través de esos arbustos, y vino a parar aquí." Kyp completó su rodeo a la aeronave, meneando la cabeza. "¿La única cuestión es, que lo echó abajo?" "Caluula Orbital. ¿Qué sino?" Kyp inspeccionó el caza coralita. "Ni el menor rastro de fuego láser ni de baterías o cañones de cazas estelares." La frente de Han se llenó de arrugas. "No puede ser." Se agachó para poder mirar todo lo que pudo de la parte inferior de la nave, luego nuevamente se puso de pie. "Debe de haber recibido un impacto directo a través de la carlinga." "Tampoco había señal de eso," dijo Sasso, saltando al suelo. Han miró a Kyp. "Podría haber sido abatido por un cañón de iones..." Dejó la frase a medias, cuando comprendió la imposibilidad de esto. "Ninguna aeronave cayendo por la fuerza de la gravedad a velocidad terminal y terminaría con un aspecto como este." Kyp asintió conforme. "Por la forma en que los árboles han sido partidos y la profundidad del cráter del impacto inicial, la nave no debería estar a una altura mayor de trescientos metros." "Un accidente durante una patrulla," dijo Sasso. "Eso explicaría por qué no hay quemaduras." Han se volvió hacia el rodiano. "¿Podría alguien de los vuestros haberla disparada desde abajo? ¿Alguien de la resistencia?" Sasso negó con la cabeza. "Nosotros no tenemos armas para eso." Wraw bajó de un salto desde la cabina del piloto. "¿Qué le pasó, acaso sufrió un deficiencia cardiaca?" Han apretó los labios y se encogió de hombros. "Quizá con los Yuuzhan Vong dedicados a consagrar todos sus recursos a la armada, ellos han desterrado a sus biotipos más defectuosos y los guerreros con menos experiencia a mundos como Caluula." Puso un gesto de consternación. "Al parecer ellos están incluso en peor estado que nosotros." "No," Kyp dijo. "Solamente aquí están en pero estado." Leia les escuchó intentando converse a si mismos que había una explicación razonable para la nave estrellada y los guerreros ineptos a los que habían emboscado. Pero, de hecho, la falta de una explicación razonable los tenía a todos un tanto nerviosos. Preocupado de que el grupo estuviera bajo vigilancia, nadie había dormido la noche anterior. Por la mañana tomaron la decisión de abandonar el sendero y abrirse paso a través de la espesa foresta, en la esperanza de así evitar se descubiertos. Que no hubieran visto la menor presencia de biotipos de reconocimiento o rastro de patrullas a pie, sólo habían aumentando las sospechas de que iban de cabeza a una trampa. Entonces su a propósito serpenteante ruta, le había llevado hasta el caza coralita estrellado. "¿Sabes lo que puede haber pasado?" Han estaba diciendo, "El yammosk puede que haya tenido un fallo de control." "Puede ser eso," dijo Sasso. "Incluso puedo creerme que un caída así puede sacar fuera al piloto y al dovin basal. ¿Pero por qué moriría el capuchón cognitivo? ¿Acaso los capuchones se quedan sin alimentación fuera del basals?" Se quedó mirando fijamente al caza coralita. "Yo he pasado más tiempo intentando eludirlo que estudiándolos." "Nuestra hija podría explicarlo," dijo Han. "Ella fue capaz de pilotar una nave como esta." 125

¡¡Jaina! Una fugaz e intensa sensación de preocupación recorrió a Leia. Pero antes de que ella pudiera comenzar a comprenderla, Han se puso a gritarle algo a Wraw. Leia vio que el bothano había trepado hasta la parte posterior de la carlinga y estaba haciendo algunos dibujos del interior. "Algo que mostrar a los nietos," Wraw dijo cuando Han le demandó saber lo que estaba haciendo. "¿Nietos? Tú tendrás suerte si eres capaz de engendrar tus propios vástagos." Wraw cerró el block de dibujo. "Si lo hago, al menos tendré el bastante sentido común para mantenerlos lejos de la guerra." Han avanzó hacia el bothano con amenazadora familiaridad. "Voy a tener que enseñarle como andar por el mundo, antes de que esto haya terminado." Leia podo ver que Kyp estaba lista para interponerse entre ellos, pero el enfrentamiento no fue a más. "Él es corelliano," dijo Kyp le dijo en voz baja a Wraw, mientras Han se alejaba. "Ellos no suelen amenazar en vano." Wraw soltó una risita. Sasso los dejó para reunirse con Meloque, Page y Ferfer. Han, Leia y Kyp estaban agrupando a los timbus, cuando Han dijo, "Nos estamos devanando tontamente los sesos," Kyp asintió. "Probablemente esto haya ocurrido desde el principio. Pero eso no significa que nosotros podamos echar por la borda esta misión. Nosotros sólo tenemos que vigilar nuestras espaldas." "¿Hablando de eso, comprobó Inteligencia los antecedentes de Sasso y Ferfer?" "Tendrás que hablarlo con Wraw. Sólo sé que ambos se unieron a la resistencia antes de que los Yuuzhan Vong se presentaran en el sistema Caluula. Sasso incluso sirvió durante algún tiempo en la Estación Orbital de Caluula." "Así que al menos, podemos decir que no hemos sido vendidos a los Vong." "No hasta donde yo puedo saber." Una serie de silbidos por parte de Sasso, señalando hacia un claro en el bosque, y unos instantes después él, Page, el ryn y Meloque salieron andando de entre los árboles. En las manos llenas de ventosas de la Ho'Din había una docena o más de insectos, de finas y delicadas alas y equipados con grandes ojos bioluminiscentes multifaceteados. Ella los depositó en el suelo, para luego sentarse junto a ellos. "Están muertos," ella anunció con tono angustiado. "Todo el bosque esta cubierto con sus cuerpos. En la mayoría de los casos murieron dentro de sus cascarones. Otros parecen haber muerto en vuelo." "¿Todos?" Leia preguntó, confundida. Meloque negó con la cabeza. "Pero los sobrevivientes parecen aletargados, apenas si se mueven." Ella miró atentamente a Leia y los otros. "Algo terrible ha ocurrido aquí." Han y Kyp se intercambiaron miradas sombrías. "Será mejor que nos pongamos en movimiento," Page les dijo a todos. Después de varias horas de caminata bajando la cordillera, el Grupo de Meloque alcanzó una colina baja que dominaba la zona sur de Ciudad Caluula, y la destacada edificación -similar a una colmena- minshal Yuuzhan Vong que albergaba al yammosk. "Hay tres entradas," Sasso explicó desde el lugar a cubierto que el equipo había encontrado. "Dos en el frente, y uno en el lado oeste. Todos ellas son membranas de dilatación que pueden ser perforadas por disparos de desintegrador. Guardias apostados en cada una de ellas, usualmente tres o cuatro en todo momento. Tardan bastante en hacer cambios de turno, por lo que nos convendría atacar a la caída de sol, justo cuando el turno de tarde está acabando. La guarnición consta aproximadamente de unos setenta y cinco guerreros. Hay también un comandante, sus subalternos, al menos un sacerdote, y unos de esos técnicos con vestimentas largas..." "Un moldeador," Leia dijo. El rodiano asintió. "En cuanto al yammosk, no sé como matarlo. Pero supongo que ustedes tendrán alguna idea." "Deja eso para mí," Kyp dijo. "Es importante que nosotros dejemos fuera de combate sus villip de comunicaciones mientras nos ocupemos del yammosk," Page añadió. Leia miró atentamente por encima de las azoteas planas de la sencilla ciudad. A juzgar por la posición del sol, el equipo iba a tener que esperar un buen rato. Ferfer se ofreció voluntario para ocultar los timbus. Se levantó, pero apenas se había alejado cuando una gorgojeante exclamación de sorpresa surgió justo de la línea de árboles. Todos se volvieron para ver al ryn ir tambaleándose hacia ellos, con su barriga abierta 126

como fruta madura. Por detrás suyo cuatro guerreros Yuuzhan Vong de talla relativamente baja y complexión oscura. Han lanzo a Leia una brevísima mirada de asombró y tiró de su desintegrador. Page hizo lo mismo con su rifle, pero ni siquiera lo había levantado lo suficiente para ponerlo en posición de disparo cuando le fue arrancado de la manos por uno de los más largos bastones vivientes que Leia hubiera visto, y lo lanzó por el aire, como si fuera un simple ramita. Sasso ya estaba lanzándose sobre el enemigo que blandía el bastón viviente, pero no había logrado ni avanzar tres metros, cuando el guerrero saltó por encima suyo, aterrizando, girándose y hundiendo un coufee en la espalda del rodiano. Kyp y Leia encendieron sus espadas lásers a la vez. El fuego continuo de Han y Wraw habían derribado a dos de los guerreros al suelo, pero sin que hubieran recibido ningún impacto. Kyp corrió hacia el más cercano, alcanzando al guerrero por el pecho con una poderosa estocada ascendente de su hoja. El Yuuzhan Vong gruñó y rodó, pero su carne oscura y no blindada, únicamente mostraba un pálido y poco profundo surco. Kyp giró y descargó la hoja como si se tratara de un hacha. Eludiendo el golpe, el guerrero se incorporó sobre una rodilla y desplegó su bastón viviente. La serpenteante criatura se estiró y se enrolló alrededor de la empuñadura de la espada láser. Pero Kyp no estaba dispuesto a dejarse quitar el arma. En una especie de forcejeo virtual con la criatura, tiró y empujó hacia atrás, pero con escaso éxito. Al mismo tiempo, un segundo bastón viviente se le enroscó alrededor de la cintura y brazos, arrojándole bruscamente al suelo. Han logró tres impactos sobre el segundo guerrero, haciéndole retroceder dos pasos con cada uno de ellos, pero sin matarlo o lograr que el bastón viviente soltara su presa sobre Kyp. Han gritó, solicitando la ayuda de Wraw, pero una breve vistazo, le hizo ver que el bothano estaba intentando desesperadamente impedir que otro par de guerreros capturaran a Page. Sin realmente pensar en ello, Leia juzgó que Han y Kyp corrían mayor peligro. Sujetando su hoja junto a su cadera derecha y apuntándola ligeramente hacia abajo, ella se movió contra el guerrero, cuyo bastón viviente estaba aprisionando a Kyp de lado a lado. Han sintió más vio a Leia pasar corriendo junto a él. "¡Leia!" gritó, disparando constantemente mientras se apresuraba en lograr alcanzarla. Un cuarteto de rayos lásers agujereó al guerrero que Leia había tomado como objetivo. Pero en seguida, el otro guerrero ordenó a su bastón viviente que se retirara del pomo de la espada láser de Kyp y lo hizo volar hacia Leia. Viendo lo que se acercaba, Han lo que la venía encima, Han se lanzó hacia adelante en un frenético intento por ponerse entre Leia y el arma aturdidora. Leia observó llena de horror como el bastón viviente le golpeaba violentamente en el cuello -y no simplemente con su redondeada cabeza-. Las mandíbulas del arma viviente se abrieron, y hundieron dos largos colmillos en la carne de Han. Han cayó duramente sobre un costado, pero rápidamente logró incorporarse sobre sus rodillas. Él fue capaz de realizar tres disparos más, antes de que el desintegrador se le resbalara de entre sus manos temblorosas. Luego cayó hacia atrás sobre sus talones, para luego derrumbare sobre un costado, su cuerpo se curvó hacia dentro, con sus manos agarrotadas contra su pecho. Kyp corrió hacia adelante, pero sólo para atacado por otros tres guerreros. Leia se quedó con la boca abierta en una especie de grito silencioso. Ella dejó caer la espada láser y corrió hacia Han. Con la mirada fija, llena de horror en el par de perforaciones gemelas en su cuello, ella apretujó su mano con espasmos entre las suyas. "Han," ella gritó. "¡Han!" Meloque repentinamente estaba a su lado, levantando la cabeza de Han del suelo. Cuyo rostro era una pálida máscara de sufrimiento y dolor. "Yo s-ssabía desde el pr..rrincipio que ésta no era mi guerra," él dijo con la voz entrecortada. Un par de regueros de sangre manaban de las heridas de su cuello. "¡Han!" chilló Leia, con los aterrorizados ojos fuera de las órbitas. Ella levantó la mirada hacia los guerreros que avanzaban, dos de los cuales sujetaban firmemente a Kyp, casi esperando que ellos vinieran en ayuda de Han. En lugar de eso, uno de ellos tiró de ella y Meloque. "No, no," Leia chilló, agitando su cabeza alocadamente de un lado a otro. Han extendió su mano hacia ella, pero el guerrero la apartó de una patada. Los ojos de Han giraron, quedándose en blanco, sus temblorosos párpados se cerraron, y su cuerpo se quedó flácido. "¡No!" ella gritó mientras los guerreros se la llevaban a rastras. ---------"Lista de bajas del primer enfrentamiento, Maestro de la Guerra," dijo el Comandante Supremo Loiric Kaan, señalando a una pared nicho en la sala de mando del 'Montaña Yammka'. Nas Choka se volvió desde el ventanal transparente de observación para estudiar el tumulto de bichos llama. 127

"Aceptable," pronunció después de unos instantes. "Un hábil uso de las máquinas," Loiric Kaan comentó. El labio superior del maestro de la guerra con un fino bigote se curvó, y miró ceñudamente a su Comandante Supremo. "Otro acto de cobardía. Dejad de pensar en las condiciones de las armas que usan nuestros enemigos, y concentraos en cómo luchan. Piense en las máquinas como en seres vivientes, si eso le ayuda a ver el asunto con más claridad." Loiric Kaan inclinó su cabeza. "Maestro de la Guerra." Nas Choka se movía hacia el nicho con bichos-llama que mostraba la disposición de los grupos de batalla enemigos. "Ellos buscan que no destrocemos la nueva capital," dijo Loiric Kaan, "pero ya no pueden salvarla." Nas Choka llamó a uno de sus subalternos. "Escolta al Comandante Supremo Loiric Kaan Supremo fuera de la cámara de mando. Si esta guerra pudiera ser ganada con palabra de autosuficiencia, hace tiempo que nosotros ya la habríamos ganado." El maestro de la guerra dio la espalda a Kaan, mientras era conducido hacia la membrana iris de la cámara. "El número de naves es significativamente más bajo que lo calculado," dijo el táctico principal, una vez que la membrana se hubo cerrado. "Por supuesto," Nas Choka dijo. "Confiando en la efectividad de sus engaños, decidieron guardas naves adicionales en reserva, para ejecutar sus objetivos secundarios." "Cazas estelares en formación de ataque," informó un subalterno. Nas Choka arrugó la nariz. "Como un enjambre de insectos a los que nos puedes dejar atrás o rechazar. Sin embargo, las plagas pueden ser erradicadas." Se volvió hacia la hembra situado junto al grupo de villips- "Ordena a los Dominios Vang y Pekeen que fumiguen las áreas contaminadas. Luego ordena a los yammosks que recompongan nuestras formaciones con cazas coralitas de reserva..." El maestro de la guerra y el táctico principal se giraron hacia la transparencia para ver relucientes columnas de plasma ser descargar omnidireccionalmente desde el centro de la formación. Docenas de las pequeñas naves desaparecieron, y muchas otras se dispersaron en completa confusión. "Otra descarga," ordenó Nas Choka. Un segundo torrente de muerte fundida surgió de los navíos de guerra, borrando del espacio, aún más cazas estelares "Ahora, asigna los yorik-akaga y yorik-vec a la retaguardia. Dejemos a los mataloks que sirvan como nuestra punta de lanza." El subalterno estampó sus puños contra sus hombros, saludando. "Maestro de la Guerra," la táctica que se ocupa del grupo de villips, interrumpió la conversación con gran precaución. "Una comunicación del Señor Supremo Shimrra." Nas Choka adoptó una postura respetuosa, doblando la rodilla delante del villip consagrado a Shimrra. Todos los demás dentro de la cámara de mando se arrodillaron, con sus frentes pegadas a la cubierta. "Buenos presagios, Temido Señor," Nas Choza comenzó. "Nosotros le entregaremos la victoria en este día, o moriremos en el intento." "Mejor para usted, Maestro de la Guerra, que muriera, logrando la victoria." "Entendido, Señor." El villip de Shimrra habló de nuevo. "Usted tiene mi bendición, y las bendiciones de los dioses. Yun-Yuuzhan y Yun-Yammka remontar el vuelo a vuestro lado, a izquierda y derecha." "Yo puedo sentir su presencia, Gran Señor." "¿Se amedrenta el enemigo ante nosotros?" "Para el momento su flota aguanta con firmeza." "¿Entonces ellos han reunido el coraje suficiente para enfrente de tú a tú a nosotros? Bien, eso será su perdición. Tiene toda mi confianza, Maestro de la Guerra. Le dejo que se ocupe de sus asuntos." El villip consagrado se contrajo a su apariencia coriácea original. Nas Choka se levantó y anduvo hasta la transparencia para observar el furioso combate entre cazas coralitas y cazas estelares, entre yorik-vec y bombarderos clase 'Cimitarra'. "Sow y Kre'fey están luchando con sus mentes, no con sus cuerpos," le dijo al jefe táctico. "Ellos son el individuo más pequeño que compromete a uno más grande. Incluso si él es lo bastante veloz para conseguir 128

introducirse dentro de las defensas de su oponente, sus manos son demasiado pequeñas para causar un daño severo, y a sus músculos les falta el poder suficiente para lograr poner de rodillas a su oponente. Por lo que él lo planea todo, lo más cuidadosamente posible. Quizás él incitó al guerrero más grande a hacer el primer movimiento y fallar, esperando desequilibrarle con un empujón en el momento preciso o pateándole la rodilla. O quizás lleva a sus igualmente pequeños amigos a situarlos a su espalda, y asestar el primer golpe, confiando en que sus cohortes serán capaces de encontrar aberturas en las defensas. Él los ofrece como una distracción, de manera que cuando el guerrero más grande se arriesgue a echar una mirada a su derecha, le alcance un golpe de lleno por la izquierda." La expresión de Nas Choka se endureció. "Esta batalla no es la resistencia final. No tiene nada que ver con el honor o con la voluntad de lograr una muerte digna. Esto es una finta. Afortunadamente, yo tenía mis sospechas de donde podría llegarnos el golpe sorpresa, que ellos esperaban asestarnos." El táctico asintió adrede. Nas Choka se volvió hacia la fémina que controla el agrupamiento de villip. "Avise a los grupos de los dominios Shen'g, Paasar, Eklut, y Taav. A mi orden ellos se separarán de la armada y se prepararán a ir al espacio-oscuro." Ella inclinó la cabeza. "A Toong'l y Caluula, y desde allí a Yuuzhan'tar." Nas Choka la sonrió con desprecio. "Juegue con sus villips, Señora. Deje la estrategia a aquéllos que viven para la luchar." Requirió al táctico jefe que se adelantara. "De la orden, táctico." "¡A la Ruta Comercial Perlemiana," el pequeño Yuuzhan Vong ligero le dijo a la hembra encargada de los villips, "y de allí a Contruum!" ---------Aún seguía en estado de shock, cuando los tres guerreros supervivientes la llevaron a ella, Kyp, Page, Wraw y Meloque al interior de la instalación del yammosk. Sasso y Ferfer habían sido dejados por muertos en el bosque. A Han le arrastraron de espaldas por las muñecas, igual que un animal sacrificado. Aún seguía vivo, pero inconsciente o agonizantes por el veneno administrado por el bastón viviente del guerrero. Incluso, a pesar del terror que sentía por el estado de su marido, Leia no pudo dejar de observar que solamente un guardia -de aspecto poco saludable- estaba apostado de guardia en la membrana dilatadora en la costado oriental del minshal, y que la propia membrana parecía excesivamente delgada y debilitada, rezumando incluso un líquido viscoso. El guardia se esforzó en incorporase mientras el trío de guerreros se aproximaba. Apenas si tuvo la fuerza suficiente para cruzas sus brazos como saludo, les dijo algo con voz enfermiza. "Les ha dicho que el comandante les estaba esperando," Page les tradujo en voz baja. Uno de los guerreros dio un traspié mientras cruzaban la abertura, para pasar al interior en penumbra del minshal. Extrañamente, este era el único de los tres guerreros que no había resultado herido, durante la breve confrontación. Kyp también se dio cuenta del tropezón. "Algo no va bien." Él recibió un duro aguijonazo en las costillas por hablar. Dentro, el olor a putrefacción lo llenaba todo. Charcos de líquido amarillento se habían formado sobre el suelo esponjoso, y luminescentes paredes de liquen estaban llenas de manchas negruzcas. Miles de agonizantes insectos muy parecidos a arañas -similares a aquellos que Leia había visto en el estanque viviente- se arrastraban en un estado de absoluta confusión. Flitnas muertos permanecían tirados en el suelo. Una moldeadora hembra fue a la antecámara en una litera, llevada por una par de los rechonchos guerreros de recia complexión. Ella tenía la piel de un verde pálido, casi del mismo color que el rostro falsamente maquillado de Leia, y la mano de múltiples dedos, que había sido injertada en su muñeca, colgaba flácidamente de su costado. Los guerreros empujaron Leia y a los otros hacia adelante, y acercaron a Han haciendo rodar sobre su espalda. El corazón de Leia dio un brincó, cuando le vio revolverse. La moldeadora se estaba dirigiendo a los guerreros por encima de su camilla. "Ella les está felicitando por capturarnos," Meloque les susurró. "Dice que seremos una gran contribución al sacrificio." La moldeadora indicó a dos de los soldados que avanzaran y se pasó un largo rato examinándolos, inspeccionando sus rostros, miembros y torsos. Uno de los guerreros la señaló una protuberancia, parecida a un tumor, en su cuello, y se dejó caer sobre una de sus rodillas al pie de la camilla, en lo que parecía ser un gesto de humillación. 129

"¿Qué está pasando?" Kyp le preguntó a Meloque. Ella escuchó durante unos instantes. "El guerrero cree que se ha convertido en un 'Avergonzado', porque su cuerpo está rechazando algún tipo de... implantes mejorados que recibió." Meloque escuchó un poco más, luego añadió. "La moldeadora le está diciendo que él no es un 'Avergonzado'. Que la creciente pústula tumorosa no tiene nada que ver con los dioses, y que en todo caso, es algo que al parecer tiene que ver con este mundo Caluula." "¿Caluula?" Page repitió un tanto contrariado. El guerrero parecía aliviado. Incorporándose, sacó su coufee y se volvió hacia Leia, sólo para ser refrenado por el toque de la moldeadora. "Él quería matarnos," Meloque explicó. "Yo ya me di cuenta de eso," Kyp dijo. "Ella les ha tranquilizado, diciéndoles que nosotros moriremos antes de la caída del sol." "Eso es un alivio," dijo Wraw. "Por un momento, pensé que nos iban a dejar marchar." Kyp miró al bothano. "Será mejor que sueltos todos tus chiste, ahora que aún tienes tiempo." La moldeadora estaba hablando de nuevo. Leia reconoció la palabra Yuuzhan'tar. Meloque tradujo. "Ella está ordenando a estos guerreros especiales -los asesinos-, así los denomina, que regresen de inmediato a Yuuz... a Coruscant. Ella dice que es de vital importancia que informen a su maestro de lo que ha pasado aquí, algo les ha hecho caer a todos enfermos. Ella les está prometiendo a los asesinos, que el comandante en persona ser ocupará de nosotros." "Yun-Harla me ha socorrido en mis horas de mayores necesidad y preocupación," una voz masculina dijo en básico. El acento le resultaba familiar a Leia, y aún más a Page, quien estiró su cuello para ver quien estaba hablando. Un alto y delgado yuuzhan vong perteneciente a la élite militar entró a la antecámara, sus brazos llenos de cicatrices cubiertos con ropajes, apoyándose sobre los hombros de dos grandes, pero claramente debilitados guerreros. "Bienvenidos, Jedi, Ho'Din, y Bothano. Y también a usted, Capitán Page. ¿No le prometí yo, que le vería quemarse en una pira funeraria?" Leia recordó de repente donde lo había visto antes -a bordo del convoy de navíos Yuuzhan Vong. Era el Comandante Malik Carr. Capítulo 25. Con cada rotación de la armada, los extremos distantes de los múltiples tentáculos fustigaban con fuerza en cada giró que se había convertido en una trampa mortal. Los cazas estelares se encontraban atrapados dentro de los giros con tentáculos retorcidos y además realizaban desesperados intentos por eludir los enjambres de cazas coralitas, pero se estaban quedando rápidamente sin espacio para maniobrar. Los sobrecargados escudos deflectores del Ala-X de Jaina apenas estaban operativos, y Cappie probablemente estaba más allá de una posible reparación. Cada lengua de plasma o proyectil de roca fundente, impactaba igual que un puñetazo. A pesar del arnés de seguridad que la sujetaba al asiento acolchado, ella se encontraba como un insecto atrapado dentro de una botella temblorosa. Singularidades gravitaciones se abrían por todos lados, listas para tragarse todo lo que ella lanzara, pero eso apenas importaba, dado que la computadora de control de disparo del caza estelar, aún seguía lo bastante recalentada, como para volver a ponerla en línea. Una explosión deslumbrante agitó la nave. Jaina miró hacia el lado derecho de su carlinga triangular, a tiempo de ver desintegrarse los bordes mates de los estabilizadores de estribor, y el cañón láser de ese banda salir girando hacia el espacio. La fuerza de la explosión hizo girar alocadamente al caza estelar, sobre el eje de sus alas, que los impulsores de fusión y los reactores de maniobra fueron incapaces de corregir. Estelas de cazas coralitas revoloteaban por delante suyo, y columnas de bolas ardientes ascendían en trayectorias espirales. La caída fuera de control la alejó del diluvio de de plasma que surgió a continuación del centro de la formación de naves enemigas. Loa Alas-E fueron tragados por el aluvión de fuego, junto con el Escuadrón Cimatarra de Harona de los altamente vulnerables Alas-A, y los 'Pícaros' de Rogue. Cogidos por el infierno, dos docenas de naves fueron tragadas por los tentáculos, y la mitad de ellos desaparecieron antes de poder alcanzar espacio libre. En la distancia, destructores estelares y cruceros de ataque se desplazaban junto a la armada, pero con tantos cazas estelares moviéndose alocadamente entre ellos y las naves de guerra enemigas, no podían arriesgarse 130

a disparar sin destruir a innumerables naves de la Alianza. La temblorosa mano de Jaina, finalmente había encontrado el compensador inercial y puso al máximo. Mientras los instrumentos de la cabina de pilotaje iban volviendo a la vida, observó que las pantallas de datos seguían en blanco, mostrando únicamente ruido. La red de batalla únicamente emitía estática. "...en torno al rumbo... coordenadas..." Jaina pulsó los controles del comunicador para encontrar una frecuencia más limpia. "... sigan a los líderes del escuadrón y retirada." Retirada, pensó Jaina. Buena para aquellos pilotos que les fuera posible. Pero gran cantidad de los cazas estelares estaban incapacitados, de mucha peor forma, en que lo estaba 'Sol Gemelo Uno'. Solamente en virtud de sus escasamente operativos escudos, ellos eran capaces de aguantar bajo la constante barrera de fuego, igual que camorristas acurrucados en el suelo, protegiéndose contra las repetidas y brutales patadas de la banda de contrincantes. "Singularidades producidas por dovin basals han sido desviadas hacia la vanguardia de la armada," estaba diciendo el mando de la Alianza. "Los destructores están atacando los flancos en un intento por inducir a los dovin basals a cambiar su enfoque, de manera que el 'Heraldo', el 'Guardián' y el 'Vizconde' puedan reasumir el fuego. A todos los pilotos, intenten mantener la formación durante la retirada. Agrúpense en las coordenadas seis-seis-uno con los grupos de batalla 'Iceberg Tres' y 'Cuatro'." Para entonces la armada enemiga había avanzado más allá del sistema con el cometa capturado y avanzaba hacia Sep Elopor, un gigante gaseoso rodeado con más de treinta pequeñas lunas. Los grupos de batalla auxiliares situados delante del grupo de tentáculos, estaban ya comenzando a dispersarse, en parte para desviar la batalla del mismo Mon Calamari, pero también para dar la impresión de que estaba en desventaja y superada, retirándose, determinada a salvar tantas de sus naves como les fuera posible. Una tercera oleada de plasma vomitada por el corazón de la armada. Jaina pidió un nuevo esfuerzo a los exhaustos impulsores, para que propulsaran al Ala-X fuera de su caída descontrolada y conducirlo a través un ancho corredor. Al mismo tiempo, reprogramó el compensador inercial y adoptó un nuevo curso. Ella aún seguía dentro del mortal círculo de cazas coralitas y cañoneras, pero Desgarradores Chiss y Alas-Y estaban martilleando desde lejos, para lograr contraer lentamente el perímetro y crear rutas de escape para los atrapados cazas estelares. Jaina vio al desgarrador de Jag, destrozar tres cazas coralitas en una serie de maniobras, casi imposibles de seguir, con giros, bandazos y fuego láser. Ella le dedicó un silencioso agradecimiento. Con una vez más zonas libres de fuego enemigo, los bombarderos siguieron al rescate de los cazas estelares, manteniendo los huecos que habían logrado crear. Como respuesta, los cazas coralitas estaban ordenando a sus dovin basals que desplegaran sus anomalías gravitacionales defensivas, para contener la infiltración. Sin embargo, tan pronto como las anomalías gravitacionales cambiaron, eso provocó que las andanadas de las armas de mayor poder de fuego del 'Heraldo' y del 'Guardián' alcanzaran ahora las zonas, menos protegidas de los tentáculos. Donde los cazas coralitas eran atravesados y vaporizados, las cañoneras fracturadas y reventadas, abriéndose igual que vainas de semillas, expulsando nubes de atmósferas y otro tipo de restos orgánicos. Libre al fin del cerco de tentáculos, Jaina fue en busca del resto de su escuadrón. 'Soles Gemelos Cuatro', 'Cinco', 'Seis', 'Nueve' y 'Diez' estaban cerca, pero ella no tenía ningún medio de comunicarse con ellos. Ella usó la Fuerza para contactar con Lowbacca, Alema Rar, Octa Ramis, y los 'Caballeros Salvajes', esperando que ellos pudieran interpretar su llamada de auxilio y transmitir su mensaje. Pero fue Jag el que llegó. Al poco el Ala-X del 'Sol Gemelo Líder' estaba en formación con el desgarrador de Jag, y viraba para ayudarla a tomar el rumbo correcto. La lucha era mucho más intensa en el perímetro de los fluctuantes tentáculos. Las fragatas y corbetas de la Alianza estaban intercambiando descargas cerradas con naves de escolta y cruceros analógicos -mataloks- Yuuzhan Vong abriendo docenas de nuevos frentes de lucha en los flancos del agrupamiento enemigo. Cazas estelares y cazas coralitos se perseguían y acosaban entre si, en medio deslumbrantes descargas y explosiones, mientras las naves principales continuaban sus duelos a largadistancia. Aun así, la armada logró mantener su formación con el yammosk. Luego, sin el menor aviso, tres grupos de naves enemigos se alejaron del centro, llevándose a incontables cazas coralitas de los tentáculos con ellos. Era como si el yammosk hubiera sufrido una mitosis. Jaina consideró durante unos instantes que los Yuuzhan Vong habían decidido dividir la batalla en había decidido dividir la batalla en escenarios separados. En cambio, los cazas coralitas de la recientemente conformada flotilla comenzaron a zonas de reagrupamiento a la espera de sus portaeronaves, en una especie de despliegue inverso. 131

"Tres grupos de batalla se han desgajado del grupo principal." el mando de la Alianza informó por el canal de combate. "Cazas coralitas se están retirando. Controlar al nuevo enjambre por un posible microsalto a Mon Calamari. Las defensas planetarias principales están en Código Rojo, con todos los escudos levantados. Escuadrón de ataque de 'Iceberg Tres' reagrúpense y estén preparados para recibir nuevas coordenadas de salto." Jaina observó como el más pequeño de los enjambres convertirse en líneas luminosas y desaparecer. "Agrupación secundaria enemiga ha saltado. Esperando a la verificación de vector hiperespacial." El aliento de Jaina se quedó atrapado en su garganta. Si el nuevo enjambre saltaba directamente a Mon Calamari... "Escuadrones de ataque de 'Iceberg Tres' reagrúpense y en posición..." Jaina esperó en su nave lisiada. El tiempo pareció alargarse, incluso mientras la batalla continuaba rugiendo a su alrededor. Entonces resonó de nuevo la voz de control de mando. "Vector confirmado. La flotilla secundaria ha saltado hacia la Ruta Comercial Perlemian. Las naves transreceptoras de la HoloRed en el punto de tránsito de Quermia están bajo ataque. La flotilla principal estaba acelerando hacia Sep Elopon y Mon Eron. Todas las alas de cazas estelares reagrúpense." Fuera de la lucha, Jaina pivotó el Ala-X sobre el eje de estribor en un esfuerzo por observar la reestructuración de los dispersos escuadrones de combate. Los supervivientes de los 'Soles Gemelos' estaban volando con los del 'Escuadrón Pícaro', y los 'Luna Negra' y los 'Cimatarras' estaban en una situación similar. El escuadrón 'Vanguardia' había perdido seis desgarradores, pero Jag aún seguía liderándolos. Ella le deseó suerte mientras el ala de cazas estelares se disponía a entrar de nuevo en combate. Luego ella se concentró en poner en activar y poner en línea todos los impulsores dañados y escudos lisiados que le fue posible y les siguió. ---------Bajo la vigilancia de seis guerreros que apenas podían tenerse en pie, el 'Equipo Meloque', incluyendo a Han, habían sido agrupados dentro de la cámara del yammosk y abandonados allí, hundidos dentro de la masa gelatinosa de un blorash que los disolvería poco a poco, mientras la moldeadora hembra y el grupo de asesinos partían de Caluula. De lo más profundo del interior del minshal llegaron los sonidos de al menos el despegue de tres naves de sus amarraderos. Había pasado una hora desde entonces, y algo extraño había comenzado a ocurrir al gelatinoso blorash. Aunque este lo había aprisionado a todos rápidamente cuando ellos fueron arrojados inicialmente a sus entrañas, la masa gelatinosa estaba perdiendo viscosidad. Llegó a un punto de licuación, que Leia pudo ponerse de rodilla, y de inmediato comenzó a gatear con manos y rodillas hacia Han, quien mientras había ido volviendo lentamente a recobrar la consciencia. Las primeras palabras que surgieron de su boca fueron: ¿Qué apesta?" Leia ignoró la pregunta y pasó sus brazos alrededor de su pecho, haciendo que él se abrazara a ella. Él parpadeó, estiró sus párpados abriéndolos, parpadeó un poco más, y luego comenzó a mirar a su alrededor. "Tú has conseguido blorash para todos nosotros." Leia puso su rostro junto al de él. "Sólo es mi manera de asegurarme de que nosotros permanecemos juntos -sin importar lo que pase-." "Bienvenido de regreso a la fiesta," Page le gritó desde el otro lado de la cámara. Han alzó su mano derecha, en un gesto de saludo hacia el capitán, Kyp, Wraw y Meloque, quienes más o menos estaban logrando incorporarse en la pegajosa piscina. Luego giró sus ojos de nuevo hacia Leia. "¿Quieres decirme de que va todo esto?" "El Comandante Malik Carr planea sacrificarnos al yammosk." Han miró más allá de Leia, hacia la cubeta de yorik coral que alojaba a la criatura, luego frunció el ceño, en gesto de incertidumbre. "Malik Carr..." "Del convoy de la Brigada de la Paz," Leia dijo. "Aquel que prometió a Judder que... bien, que algo así pasaría." Han puso mala cara. "Podría ser peor. Quiero decir, por lo menos nosotros estamos lejos de esos malditos flitnats." Leia agitó su cabeza ante él, en gesto de comprensión. "¿No te costará mucho tiempo volver a recobrar la normalidad, no te parece?" "Eh, sé todo ese rollo de la memoria." Sonrió débilmente, luego se puso serio. "Pero dime algo. ¿Cómo si se supone, que yo debería estar muerto, en cambio yo tengo los labios entumecidos, la garganta inflamada, y un dolor de cabeza de mil demonios?" "Nosotros no estamos seguros. Por alguna razón es algo que tiene que ver con Caluula." 132

"Ellos escogieron el planeta equivocado para ocupar," dijo Wraw, acercándose a ellos. Su pellejo se plegaba de una manera curiosa y extraña. "Todo está enfermo," Leia prosiguió. "No solamente los estrellas-aladas. Todo lo de aquí -los guerreros, las membranas dilatadoras, inclusos los bastones vivientes de los asesinos, lo cual también probablemente ha hecho que su veneno se debilite." "¿Asesinos?" "Los guerreros mejorados." Han asintió. "Entonces no es extraño que ellos pudieran dominarnos de la manera que lo hicieron." Sus ojos se abrieron de golpe, como si de repente se hubiera acordado de algo. "Sasso. Ferfer." "Muertos," dijo Leia, casi sin voz. Han dejó colgar su cabeza, luego se tensó entre los brazos de ella. "¿Dónde están nuestras armas?" Leia estiró su brazo, fuera de la masa gelatinosa. "Allí." Han siguió su dedo índice hacia donde las armas habían sido arrojadas en un montón en el más alejado de la cámara, cerca de donde media docena de guardias Yuuzhan Vong estaban dormitando o desmayados. Cada arma, incluyendo las dos espadas láser, estaban untadas con sangre roja, quizás fresca, procedente de Sasso y Ferfer. "Si este blorash se sigue licuando al mismo ritmo," dijo Leia, "nosotros deberíamos quedar libres en muy poco rato." Ella apenas había acabado la frase cuando Malik Carr irrumpió en la cámara, acompañado por dos guerreros ordinarios y un sacerdote. Los seis guerreros adormilados se desperezaron e intentaron recuperar la compostura, pero la mayor parte de ellos estaban demasiado débiles para erguirse, y sólo fueron capaces de estampar sus puños en gesto de saludo. Sus bastones vivientes yacían lasos junto a ellos. "Quedaos donde estáis," Carr ordenó, mientras un par de guerreros que le sostenían y le ayudaron a bajar los escalones que rodeaban la cubeta del yammosk. Pareciendo sentir la presencia del comandante, el yammosk se revolvió, extendiendo dos tentáculos por encima del borde de la cubeta y dejándolos reposar sobre la puntas de los astados hombros de Carr. Los tentáculos eran de una enfermiza tonalidad verdosa y estaban cubiertos de ampollas enormes. Carr acarició uno de ellos. Jadeando pesadamente, el sacerdote cogió uno de los desintegradores militares y se lo dio a Carr, quién, con cierto esfuerzo, apretó el gatillo y un rayo salió el techo abovedado. "Sigue funcionando, como usted puede ver," dijo en básico, mirando fijamente a sus cautivos. Sus membranosos ojos se enfocaron sobre Page. "Y yo que creía que Selvaris era un lugar terrible. No tiene la obligación de decirme nada, Capitán, ¿pero qué hay de peculiar en este maldito mundo, que ha provocado esta enfermedad y nos ha traído la muerte a los de mi raza?" Page negó con la cabeza, en señal de ignorancia. "Quizá los insectos que nosotros denominamos estrellas-aladas. Ya que gran parte de los que nosotros vimos, también estaban muertos o agonizando. Al igual que los insectos alados de Caluula." "Entonces, está claro que algo provocó sus muertes," Carr meditó. "Si eso es verdad, Capitán, entonces ustedes tienen un arma poderosa para usarla contra nosotros. Aunque yo oí rumores de un arma similar que afectó a nuestros guerreros en Garqi." "El polen," Wraw contestó por Page. "El producto de un árbol semi-sensible de un mundo que ustedes destruyeron. Ithor." Carr se esforzó por entender esto. "¿Hay alguna relación entre esos árboles y los insectos estrella-alados?" "No," Meloque dijo. Carr inhaló roncamente. "Me estoy muriendo," dijo lleno de desesperanza. "Ni en batalla, ni honorablemente, sino de enfermedad. La vida se volvió contra otra vida. Es algo desconocido para nosotros, porque nosotros somos simbiontes con toda vida -nuestros biotipos, nuestras armas, nuestros comestibles... No morimos de enfermedad, o de inanición. La mayoría de nosotros vivimos al menos tres veces más tiempo que la mayoría de las especies humanas de esta galaxia, y a pesar de ello nosotros hemos sido víctimas de otra forma de vida." Él casi deja entrever una sonrisa. "Yun-Harla está burlándose o ultrajada. ¿Quién puede decirlo? 133

Supongo que me servirá de cierto consuelo, el hecho de que yo les verá a todos ustedes morir primero, pero de algún modo el espíritu de lucha me ha abandonado. Por vuestra culpa infieles, si. Ustedes seres ignorantes y primitivos, y que han escogido juntare con máquinas, como si ellas fueran seres vivientes. Pero aunque les tengo lástima por eso, ya no les odio por eso. Sin embargo, ustedes deben morir, aunque sea sólo por la posibilidad de que vuestros sacrificios persuadan a los dioses de salvar la vida a nuestro coordinador bélico." Se volvió levemente y alzó la mirada, como si el yammosk pudiera entenderle. "¿Aún eres capaz de dirigir el vuelo de un caza coralita? No lo creo, pobre criatura. Pero lo sé, al igual que yo, te estás muriendo." El sacerdote gimió de dolor, se contrajo, y se derrumbó sobre el suelo. Los seis guardias también parecían haber muerto. Los bichos-impacto se deslizaron fuera de las bandoleras y expiraron. Leia se dio cuenta de que el blorash había perdido toda capacidad de aprisionamiento. El lugar entero parecía estar muriendo al mismo tiempo. El yammosk emitió un ensordecedor chillido de agonía. Sus tentáculos se agitaron durante varios segundos; luego la bestia hinchada sufrió unos espasmos inanimados sobre la superficie de la agitada piscina. Malik Carr se movió arrastrando los pies y alzó uno de los bastones vivientes, el cual colgaba de su mano, igual que un inanimado trozo de cuerda. "Tan dócil como una mascota," Luego miró a Page. "Usted ha ganado el día, Capitán. Yo te saludo." El comandante se derrumbó igual que un árbol talado. Page se impulsó fuera de la gelatina substancia y fue rápidamente hacia él. Kyp y Meloque treparon por el escalón, para inspeccionar al yammosk. "Está muerto," Meloque anunció. Una súbita conmoción surgió de la antecámara. Kyp y Leia atrajeron hacia ellos sus espadas láser, activando las hojas mientras Page y Wraw se apresuraban a coger los desintegradores. "¿Hola?" una voz llamó. Entraron en la sala de la cubeta Lando Calrissian, Talon Karrde, y Shada D'ukal, llevando manejables trajes de combate, cascos blancos, y botas de caña alta, e iban armados con rifles desintegradores ligeros. El androide bípedo de combate YVH 1-1A cubría la retaguardia. El Héroe de Taanab llevó las puntas de sus dedos a la frente, en gesto de saludo. "Kyp. Capitán Page". Él mostró una luminosa sonrisa, marca de la casa a Meloque. "Lo siento, no he tenido el placer." "Meloque," ella le dijo. "Agente Wraw," el bothano dijo lacónicamente, claramente molesto por la súbita aparición del trío. Leia se les quedó mirando fijamente, llena de asombro. "Qué demonios..." "Leia, encantada de verte," dijo Lando. "Nosotros sólo queremos mostrar que la 'Alianza de los Contrabandistas' tienen algo más que ofrecer que ratones-androides cazadores de asesinos. Booster, Mirax, y Crev Bombassa te envían sus recuerdos." "¿Está la 'Ventura Errante' aquí?" dijo ella, refiriéndose al destructor estelar propiedad particular de Booster Terrik. Karrde asintió. "Nosotros vinimos preparados para luchar en una batalla." "¿Cómo está la situación por ahí arriba?" Page preguntó. "Muy pacífico. Nosotros sólo tuvimos que enfrentarnos con un pequeño portaeronaves y un par de naves de patrulla." "¿Naves de patrulla?" dijo Page. "Se suponía que Caluula iba a ser un área de concentración y reabastecimiento para Mon Calamari." Lando asintió. "Ése es lo que nosotros pensamos". Él miró a Han. "Booster no estaba nada contento con haber tenido que gastar tanto combustible en una misión de la Wild Karrde podría haberse ocupado fácilmente. De hecho, nosotros hubiéramos llegado antes, si no hubiéramos tenido un cruce de disparos con miembros de la Brigada de la Paz en el espacio puerto." "¿Los miembros de las brigadas están todos bien? ¿Sin daños?" Meloque preguntó. "Lo bastantes saludables, después de habernos retrasado," Karrde dijo. "Eso si, momentáneamente." Leia le dirigió una mirada escéptica a Han. "Tú sabías esto." Él se encogió de hombros. 134

"Yo no me fiaba de toda este operativo desde el inicio. Me figuré que nosotros nos veríamos comprometidos de algún modo, de manera que me aseguré de que nosotros tuviéramos un 'plan B'. Siento, no habértelo dicho." "Eso va contra las órdenes, Solo," Wraw dijo con dureza. "Por lo que me encargaré de poner cargos contra usted, tan pronto como nosotros regresemos a Mon Calamari." "No piense, que se lo voy a impedir, me importa un rábano." Lando dejó vagar su mirada del bothano a Han, y al contrario. "¿Esta es la manera que tienes de escapar de una situación apurada?" "Más o menos." Lando observó a Han tambalearse sobre sus pies. "¿Te encuentras bien, Han?" "Él fue mordido por un bastón viviente cuyo veneno no ha actuado," Kyp dijo. Lando miró a Malik Carr, al sacerdote y a los guerreros. "Nosotros hemos visto cosas como esta por todos lados -en el espacio puerto, en las calles...- ¿Qué demonios está pasando?" Page señaló hacia el Yuuzhan Vong. "Ellos han cogido algo. Y no sólo los guerreros. El yammosk, las armas..." "Oh, no," Kyp les interrumpió con un tono de súbita y trágica comprensión. "Oh, no." La sangre fluyó a su rostro, y su expresión se volvió seria y austera. "Ya se lo que ha pasado aquí, probablemente lo supe desde el momento en que vi al caza coralita estrellado, pero no quise creerlo," Se volvió, mirándoles a todos. "Y que la Fuerza no ayude a todos, si yo tengo razón." Capítulo 26. Todos estaban corriendo en busca de refugio. Desde su posición elevada al borde del abismo, Luke podía ver a centenares de ferroanos amontonarse en la boca de los túneles de más abajo, gracias a la luz combinada de docenas de palos resplandecientes que creaban unos halos de luz acreedor de cada una de las entradas. A través de la Magistrada Jabitha, Sekot había emitido la alerta de que el planeta estaba preparándose para hacer un último salto al hiperespacio. Luke podía sentir como Zonama se estremecía mientras el núcleo de hiperimpulso se iba calentando. Pudo percibir la tensión y la incertidumbre en los boras, en las semillas-cónyuge, en la miríada de criaturas que poblaban los inmensos tampasi. Él levantó la mirada hacia el cielo nocturno. Por alguna razón que no era capaz de comprender, cada salto parecía haberle acercado a una familiaridad que no tenía nada que ver con los sistemas estelares o los planetas. Incluso en los más remotos dominios de las Regiones Desconocidas, su conexión con la Fuerza nunca había vacilado. Pero con el salto anterior, él había comenzado a oír susurros de sus compañeros Jedi, y su urgencia y premura por decirle que era crítico que él, Mara, y los otros volvieran. Sin el inminente salto no tuviera éxito, o si este dejaba a Zonama lejos del planeta donde Luke quería emerger, entonces él tendría que hacer lo que Mara la había pedido, y hacer uso de la 'Sombra de Jade'. Sintió como Jacen se le acercaba por detrás, pero no volvió la vista. "Algo ha pasado," dijo por fin. "Yo también lo he sentido, Tío Luke," dijo Jacen. "Los Jedi, nuestros amigos..." "Esto no es sólo por ellos. El peligro se está expandiendo." Jacen fue junto a él. Una ráfaga de viento le arrancó de la cabeza la capucha de su túnica. "¿Otro Ithor? ¿Otro Barab Uno?" "No, todavía no," dijo Luke. "Pero un nuevo mal ha sido liberado." "¿Por los Yuuzhan Vong?" "Por el lado oscuro." Jacen asintió. "Tú verdadero enemigo." Luke se giró hacia él. "Tú debes pensar en tu propio destino, Jacen, no en el mío." Jacen suspiró a propósito. "Yo no tengo ninguno pero tú al parecer, crees saber que camino debería tomar yo. Aunque nuestros destinos están entrelazados." "Entonces supongo que lo mejor sería que yo escuchara lo que tú has decidido sobre mí." 135

Jacen se tomó unos instantes para reordenar sus pensamientos. "De todo lo que tú me has contado de los años en los que te enfrentaste a tu parte y al Emperador, siempre he tenido la impresión que ninguno de ellos era tu verdadera enemigo. Cada uno de ellos intentó convencerte de que te unieras a él. Pero ellos nunca fueron el origen verdadero de tu miedo. Tú siempre temiste caer en el lado oscuro." Luke mostró una débil sonrisa. "¿Eso es todo?" dijo finalmente. Jacen negó con la cabeza. "En Coruscant, en las ruinas del Templo de Jedi, Vergere dijo que los Jedi tenían un secreto vergonzoso, y que ese secreto era que no había ningún lado oscuro. La Fuerza es una. Y por lo tanto no hay lados separados, -ni bueno, ni malo; ni luz, ni oscuridad-, la Fuerza no puede tomar partido. Nuestras nociones de luz y oscuridad, lo único que reflejan es lo poco que nosotros sabemos sobre la verdadera naturaleza de la Fuerza. Lo que nosotros hemos escogido en llamar el lado oscuro, es simplemente la propia Fuerza es estado puro, sin ataduras, la cual pueda dar lugar a la creación de vida, con la misma facilidad que puede provocar muerte y destrucción." Luke escuchaba atentamente. Ahora yo le mostraré la verdadera naturaleza de la Fuerza, le había dicho el Emperador en Endor. En Mon Calamari, Vergere le había intentando llevar por el mismo camino, implicando en ello a Yoda y Obi-Wan y culpándoles de no haberle dicho la verdad sobre el lado oscuro. Como resultado de su negligencia, cuando Luke había cercenado la mano de su padre, al dejarse llevar por el odio, él asumió que había tenido un roce cercano con el lado oscuro. Cuando él estuvo de pie al lado del Emperador clonado, si que había sentido de verdad la presencia del lado oscuro. Desde entonces, él había venido asimilando odio a la propia oscuridad, y él había traspasado estos temores a todos los Jedi que había enseñado. Pero de hecho, según Vergere, Luke había sido equivocado por su propio ego. Ella había mantenido que, mientras la oscuridad pudiera permanecer en alguien con su consentimiento, esta podía ser fácilmente desechada el mismo conocimiento de su existencia. Una vez que Luke aceptara esto, él ya no tendría que temer ser seducido por el lado oscuro. "Tú estás sugiriendo que yo mismo he frenado mi conocimiento de la Fuerza, al no querer incorporar en mi ese poder en estado puro," Luke dijo. "Vergere recibió años de entrenamiento formal en la Fuerza," dijo Jacen. "Las cosas que ella me dijo, debían ser algo comúnmente conocido entre los Jedi de la Vieja República." "Vergere fue corrompida por los años que ella paso viviente entre los Yuuzhan Vong," Luke dijo sin alterarse. "¿Corrompida?" "Quizá ese sea un calificativo demasiado fuerte. Digamos que vio influencia fuertemente." "Pero ella creía fervientemente, que no había sido influenciada por ellos." "No se la puede reprochar. Cada uno de nosotros tendemos a adoptar un punto de vista medio, desde el cual somos capaces de ver todo en cualquier dirección. Nuestros sentido se han ido afinando a lo lardo de innumerables milenios, para permitirnos movernos por las complejidades del mundo físico. Pero a causa de eso, nuestros sentidos tienden a cegarnos por el hecho de son mucho más nuestros cuerpos. Nosotros somos ciertamente seres de luz, Jacen. "El énfasis que los Jedi siempre han puesto en tener el control, opera de la misma manera. El control nos ciega, ante una perspectiva más expansiva de la Fuerza. Por eso los Jedi de la Vieja República sólo querían jovenzuelos. Los Jedi necesitaban alzarse sobre la luz, y llegar a ver que esa luz era algo puro, no dividido. Pero tú y yo no hemos tenido el lujo de ese adoctrinamiento. Nuestras vidas son una prueba constante de nuestra voluntad de exortizar cualquier oscuridad, a la que podamos vernos arrastrados. "En ese sentido, tus pensamientos sobre mí son ciertos, al igual que los de Vergere. El lado oscuro, en cierto sentido, ha dominado mi vida. Yo he sospechado durante mucho tiempo que la fatiga, que a veces he experimentado, cuando utilizaba la Fuerza durante el combate, se debía a mi miedo a abusar de ese poder puro que tú describes. "Es verdad que la Fuerza es unificada; es una energía, algo poderoso. Pero aquí es donde yo creo que tú y Vergere están equivocados: el lado oscuro es real, porque las malas acciones son reales. La propia existencia de la Fuerza da lugar al lado oscuro. ¿Acaso existe en la propia naturaleza? No. Déjala por sí sola, y la naturaleza mantendrá el equilibrio. Pero nosotros hemos cambiado eso. Somos un nuevo orden de conciencia que tiene un impacto en todo aquello que tiene vida. La Fuerza ahora contiene luz y oscuridad 136

debido a que los propios pensamientos de los seres la han llevado hasta ella. De ahí que el equilibro se haya vuelto algo que debe ser mantenido -porque nuestras acciones tienen el poder de desnivelar el fiel de las balanzas, hacia uno u otro lado." "Como el Sith lo hizo," Jacen dijo. "Como el Sith lo hizo. El Emperador fue quizás la persona más segura de si misma que yo haya conocida jamás, pero él escogió deliberadamente el mal sobre el bien. Y en el contexto adecuado, un individuo, adecuadamente dirigido y con la habilidad necesaria, puede inclinar el universo hacia la oscuridad. Porque la oscuridad tiene seguidores, especialmente donde hay descontento, incomunicación, o temor de los cuales ella se alimenta y toma fuerza. ¿Sino como tal clima de adversidad puede formarse, surgiendo de la nada, del aire, y de repente todo lo bueno se pierde, toda perspectiva desaparece, y todo lo malo ocupa su lugar?" Luke hizo una pausa, para luego decir. "¿Creo que tú has hablado con Vergere después de su muerte en Ebaq Nueve, o has estado conversando con el Vergere que existía únicamente en tus pensamientos y memoria?" Jacen se lo pensó durante unos instantes. "Yo hablé con Vergere. Estoy seguro de eso." "¿Cree que yo tuve una visión de Obi-Wan, Yoda, y mi padre después de que los tres hubieran muerto?" "Nunca he tenido ninguna razón para dudarlo, Tío." "¿Entonces, de dónde te estaba hablando Vergere?" "Quizá ella aprendió a aprovechar al máximo de su capacidad un poder que era más omnímodo que la Fuerza Viviente." "La Fuerza Unificada," dijo Luke. "Eso podría explicarlo. De hecho, todos los años desde la muerte de Obi-Wan, Yoda, y mi padre, yo he sentido como si los Jedi hubieran estado buscando la manera de recobrar el poder de la Fuerza para ser capaces de vislumbrar el futuro, lo cual es quizás la naturaleza de la Fuerza Reunificada. Dicha búsqueda no ha sido muy diferente, de nuestra búsqueda de Zonama Sekot. Y hay un poder aquí, en el aire, en los árboles y en todo lo que nos rodea, eso me ha convencido de que nosotros hemos encontrado algo aun mayor de lo que nosotros estábamos buscando." "Yo, también siento eso," Jacen miró a Luke. "Le dijo a Sekot cual era tu plan." Luke se quedó sorprendido. "¿Hablaste con Sekot en privado?" "Si, con la forma de Vergere." "¿Y?" "Sekot cree que puede hacerse. Sekot también pidió hablar con Danni sobre los perturbadores de yammosk y los señuelos para los dovin basals." Luke asintió con satisfacción. "Eso es bueno. Pero es importante recordar que las batallas, no siempre se deciden por las naves de guerra u otra cualquier arma. Las batallas más importantes se ganan con la Fuerza." Él señaló ampliamente al abismo y el cielo estrellado. "Todo esto desaparecerá, pero la Fuerza perdurará. Nosotros manipulamos su poder, y si bien podemos escoger, nos mueve según unos planes que nosotros nunca seremos capaces de entender en toda su amplitud." Bruscamente, Luke de dio la vuelta. Jacen siguió su mirada y vio a Mara de pie, en silencio detrás de ellos. "A menos que vosotros dos estéis planeando montar el próximo salto al hiperespacio con alas, os sugiero que os pongáis a resguardo." "Nosotros estábamos a punto de hacerlo," dijo Luke. "Éste podría ser el último momento de relax y paz, del que nosotros podríamos disfrutar en mucho tiempo." Capítulo 27. "Alfa Rojo," Kyp dijo, como si tuviera problemas para creerse sus propias palabras. Caminó distraídamente hacia la cubeta del yammosk, sus botas dejaron huellas, en la licuada masa gelatinosa del blorash. Allí, hizo una ademán hacia la escena repugnante: Malik Carr, el sacerdote, y los ocho guerreros, sangrando por las bocas, ojos y oídos; bastones vivientes, villips, y yammosk, muertos; el yorik coral de un color pálido. "Alfa Rojo." Han y Leia se intercambiaron miradas entre sí y con Page. Lando, Talon, y Shada hicieron lo mismo. 137

"¿Es algún tipo de maldición, con la que no estoy familiarizado?" Lando le preguntó a Kyp. "Podría decirse así." Kyp se sentó en el curvado escalón de la cubeta. "Alfa Rojo es el nombre de un veneno específico para Yuuzhan Vong, desarrollado por científicos Chiss y el grupo de Inteligencia de Dif Scaur. Por lo que yo se sobre ello -y no se mucho-, el punto de arranque fue el polen del árbol bafforr, y el hecho de que las armas biológicas, apenas si lograron desarrollarse allí." "Kyp, ¿Cómo demonios sabes todas esas cosas, sobre ese tema?" Leia preguntó "Un dudoso privilegio de ser miembro del Consejo Asesor de Cal Omas," dijo. "el primer lote -un lote de ensayo- fue perfeccionado a lo largo de un año, y probado en secreto. Se pensaba haber desarrollado y desplegado a gran escala, llegado el momento, si no hubiera sido por dos hechos: Nuestra victoria en Ebaq Nueve y Vergere." "Un Jedi Fosh de la Vieja República," Leia explicó para aclarar las dudas de Page, Meloque, y algunos otros. "Vergere vivió como una espía entre los Yuuzhan Vong durante más de cincuenta años. Ella nos ayudó en el rescate de nuestro hijo Jacen en Myrkr, y resultó muerto en Ebaq." "Un mes o así, antes de lo de Ebaq," Kyp añadió. "Vergere robó el lote de prueba de Alfa Rojo y lo destruyó, o de alguna manera lo transformó en algo inocuo." Miró a Leia, y ella le hizo un gesto de conformidad para que continuara. "El mando de la Alianza lo consideró un acto de alta traición, pero no se ha dicho nada prácticamente, desde entonces, de Alfa Rojo, en parte porque se rumoreó que Jacen había tenido algo que ver, con que Vergere lograra escapar del cordón militar formado en Kashyyyk. Yo creía que el proyecto había sido anulado y abandonado. Pero resulta obvio, que he sido dejado fuera del círculo de personas que controlan ese tema." "Esa sustancia no mata únicamente a los individuos Yuuzhan Vong individual," Han dijo, echando un vistazo por la cámara. Kyp asintió. "Tienes razón sobre so. Sus objetivos son algunos componentes genéticos o celulares que los Yuuzhan Vong comparten con todos sus biotipos -desde el más pequeño hasta el más grande-. Incluso sus naves de guerra." "El caza coralita estrellado," dijo Leia. Han dirigió una mirada sospechosa a Page. El capitán levantó sus manos, en gesto de inocencia. "Han, te lo juro, esta la primera vez que yo he oído hablar de Alfa Rojo." Han miró a la alta Meloque, quien negó con la cabeza. "Si yo hubiera sabido del Alfa Rojo, estoy segura de que habría hecho lo mismo que hizo la Jedi." Todas las cabezas se volvieron hacia Wraw, cuya peluda cabeza se agitó nerviosamente. Pero luego el agente de inteligencia bothano hizo un gesto de indiferencia. "El mando de la Alianza quería asegurarse de como actuaría Alfa Rojo fuera del ambiente controlado de un laboratorio. Fue usado eficazmente con cautivos, pero no podíamos estar seguros de que los ocurriría en un ambiente descontrolado. Cuando Inteligencia supo que Caluula había sido designado como objetivo para su ocupación por los Vong, fue elegido como el planeta cero -el primer paso decisivo en lograr la victoria esta guerra-." Meloque soltó un fúnebre suspiro. "El exterminio total. Más del ar'krai de los bothanos." Sus manos se contrajeron como garras, y Han se lanzó por la cámara, pero sólo recorrió medio camino hacia Wraw antes de que Kyp le rodeara con sus brazos y le refrenara. "Por eso el gobernador de Caluula prometió una rendición pacífica," Han gritó. "¡Vuestra gente permitió la caída de la estación orbital, sólo para que pudierais poner en práctica, este plan supuestamente elaborada a medias!" "Tómeselo con calma, Solo." dijo Wraw. "¿Si yo hubiera estado en la planificación al más alto nivel, acaso cree que estaría inmerso en esta pequeña escapada? Yo no soy más un mero observador, nada más." "¿Nada más?" Han luchó con la presa de Kyp. Los músculos de su cuello sobresalían, tensos como cables de acero. "¡Todo este operativo no ha sido más que una mera distracción, para realizar un seguimiento sobre el terrero de si Alfa Rojo había funcionado!" "No es cierto," Wraw replicó nuevamente. "Nuestra misión era destruir al yammosk, y ahora la maldita cosa está muerta. La Alianza tenía buenas razones para creer que los Vong estaban planeando usar Caluula como punto de reunión. No tengo ni la más remota idea, de por qué no hay más naves de guerra en órbita." 138

Han se relajó, y Kyp le soltó. "Por si Alfa Rojo fallaba, entonces nosotros seríamos el plan b, para lograr que el yammosk resultara muerto." Wraw nuevamente se encogió de hombros. "El Director Scaur es muy hábil es tener siempre una segunda opción. Por lo que sí, él quería que el yammosk resultara muerte de una manera o de otra." "Usted lo sabía desde el principio," Leia le dijo a Wraw. "La patrulla que nosotros emboscamos, el caza coralita estrellado..." "Admitiré que me sentí, bastante satisfecho con lo que vi." Han sonrió con desprecio. "Usted no es mucho mejor que los Yuuzhan Vong." La piel de Wraw se plegó de nuevo. "Usted fue quien dijo que debería enseñarme las formas de hacer las cosas. Bien, quizás sea usted quien tiene que aprender la lección. Lo que nosotros hicimos aquí era necesario." Señaló con su dedo hacia el techo. "Esa moldeadora y sus guerreros potenciados van a ella Alfa Rojo, a Yuuzhan'tar, y desde allí lo esparcirán por todos los mundos ocupados, a lo largo y ancho del corredor de invasión. Por lo que en lugar de enfadarse conmigo, Solo, debería estarme agradecido. Los días de los Vong están contados. La guerra técnicamente está acabada." "Usted los mató," Meloque masculló, para luego incorporarse violentamente, perdida su normal compostura y mirando a Wraw con sus ojos desorbitados por el miedo y la rabia. "¡Usted mató a los estrellas-aladas!" Wraw tragó saliva. "Usted no puede saberlo." Ella se derrumbó de rodilla sobre el suelo esponjoso, como si de repente sus piernas se hubieran vuelto de goma. "¿Acaso no comprendo lo que usted acaba de liberar? ¡Los efectos de Alfa Rojo no se limitan solamente a los Yuuzhan Vong! ¿Quieren sus superiores pruebas? Entonces dígales que Alfa Rojo ha superado todas las expectativas, agente Wraw. La vida sensible y no sensible también se ve afectada. ¡Si esa nave Yuuzhan Vong Coruscant, toda la galaxia podría estar en peligro!" "¿Qué navío?" preguntó Lando. "¿De qué demonios está hablando ella?" "Un par de naves enemigas despegaron justo antes de que ustedes llegaran," dijo Page. Karrde se apresuró a sacar su comunicador del cinturón, y pulsó el botón de llamada. "¿Crev, me recibes?" "Apenas, Talon," resonó una voz masculina después de unos segundos de estática. "¿Cuál es vuestra situación?" "Te lo diré más tarde, Crev. Ahora, tienes que preocuparte de alertar a los artilleros de Booster de que destruyan todas y cada una de las naves Yuuzhan Vong dentro de esta zona." Crev Bombassa se rió. "¿Qué crees que hemos estado haciendo? Aunque la verdad no es que hubiera una gran cantidad de objetivos." "Gracias a la Fuerza," Meloque dijo en voz baja. "Sólo una nave consiguió evitarnos," Bombassa continuó. "Una corbeta viviente muy rara, nada parecido a lo que nosotros habíamos visto antes. Escoltada por tres pares de escupidores de rocas de brazos en forma de pinza y una popa elevada." Han miraba Leia. "Los cazas que nos persiguieron en Caluula. Ellos deben haber sido creados específicamente para los asesinos." El tono de alarma de Han fue suficiente para Talon. Su mano apretó con fuerza el comunicador. "¡Crev, dime que fuisteis capaces de derribar esas naves!" "Espera, Talon." Todos se quedaron callados, esperando unos instantes, mientras lo única que se oía era ruido estático; luego regresó la voz de Crev. "Talon, siento informarte de que la nave, saltó al hiperespacio antes de que nosotros pudieran derribarla." Meloque escondió el rostro entre sus manos y comenzó a sollozar. Han contrajo su mandíbula lleno de 139

rabia y desaliento. "Nuestra única esperanza es que la tripulación se muera, antes de que la nave regresa al espacio normal." ---------En el puente del Crucero de Ataque bothano 'Ralroost', el almirante Kre'fey giró el sillón de mando, apartándose de la bahía de observación para escuchar los últimos datos del oficial de comunicaciones. El espacio local estaba lleno de naves de guerra, pero tranquilo. El planeta azul de Mon Calamari giraba lentamente más abajo. "Los elementos de la Segunda y Tercera Flota se han reposicionado en Mon Eorn," dijo el oficial humano. "El Gran Almirante Pellaeon informa de que el 'Regla de Justicia' está en camino, para completar allí las posiciones defensivas. También, dos grupos de batalla Hapan han llegado, procedentes de 'Iceberg Tres' para reforzar las fuerzas de defensa locales de Mon Calamari. Nosotros deberíamos tener contacto visual con ellos, de un momento a otro, señor. " La mirada de Kre'fey se perdió por fuera de la bahía de observación. El 'Ralroost, junto con el destructor estelar 'Estrella Rebelde' y el crucero 'Yald', habían adoptado nuevas posiciones junto a la luna de Mon Calamari, en preparación para encontrarse de frente con la armada enemiga. Con los Yuuzhan Vong moviéndose hacia Sep Elopor, la confrontación se podía demorar horas o días, dependiendo de cual fuera la estrategia de Nas Choka. Pero ahora el mundo habitado de Mon Eron, quinto planeta del sistema, estaba en peligro. El tercer y cuarto planetas del sistemas estaban en el lado alejado del sol. Con la inesperada partida de casi la mitad de la flota enemiga, se habían igualado un tanto las fuerzas. Pero con dicha igualdad había llegado una renovada ferocidad, por parte de las fuerzas enemigas, y dado los hechos acontecidos inicialmente, la Alianza estaba claramente peor, de lo que lo había estado al comienzo de la batalla. Las pantallas tácticas mostraban a las fragatas y cañoneras, gran parte seriamente dañadas, vaciando todo su arsenal sobre los Yuuzhan Vong, y las menguadas alas de cazas estelares, lanzando todo lo que les era posible al combate. Por cada caza estelar perdido, tres o cuatro cazas coralitas desaparecían del teatro bélico. Pero los Yuuzhan Vong parecía tener un suministro casi ilimitado de los pequeños cazas vivientes, y tan rápidamente como un tentáculo era diezmado, era reforzado por avalanchas volantes de los cazas vivientes que surgían de las entrañas de las portaeronaves enemigas, y rápidamente puesto en formación, listo para combatir, por los muchos yammosks que volaban en el protegido núcleo central de la formación enemiga. "¿Tenemos noticias de la flotilla secundaria?" Kre'fey preguntó. "Todavía no, señor. Según los últimos datos, la flotilla aún sigue viajando hacia el Núcleo, a lo largo de la Dorsal Perlemian." Sien Sow, el Comodoro Brand, y otros comandantes aún estaban acomodándose al hecho de que el grupo que se había separado había partido por la misma ruta que los Yuuzhan Vong había tomado para alcanzar Mon Calamari. Ahora resultaba obvio que los Yuuzhan Vong no tenían ninguna intención de usar Toong'l o Caluula como línea de repliegue o punto de reunión. Ambos planetas habían sido simples diversiones. Kre'fey se riñó a si mismo, por no haber comprendido lo que la Alianza había sido engañada cuando la armada no había saltado directamente al sistema Mon Calamari. El Maestro de la Guerra Nas Choka, simplemente había querido limpiar los puntos de tránsito de minas, de manera que en su retirada la flotilla secundaria pudiera atacar las naves transceptoras con total impunidad. ¿Pero dónde se encontraba ahora la flotilla? Ciertamente Nas Choka no podía haberse enterado de lo de Coruscant. ¿Era posible que se hubiera enterado de algo del experimento de Alfa Rojo en Caluula? No, Kre'fey se dijo para si. ¿Si el maestro de la guerra hubiera tenido alguna ida sobre lo de Coruscant, por qué no habría dejado la flotilla secundaria allí, en lugar de traerlo a mitad de camino por toda la galaxia, para luego únicamente enviarla de regreso a casa? Más preocupante era la posibilidad de que maestro de la guerra supiera algo sobre lo de Contruum. Al primer indicio de que la flotilla se preparaba para saltar, naves mensajeras habían sido despachadas a los mundos del Borde Medio, y habían sido enviadas alertas, vía naves transceptoras situadas entre Mon Calamari y Kashyyyk, y entre Kashyyyk y Cúmulo de Hapes. "Almirante, comunicación entrante desde el repetidor de Kashyyyk," dijo el oficial humano, presionando fuertemente sus auriculares contra sus orejas. "Señor, el General Cracken y los Comandantes Farlander y Davip dicen que, con la flotilla secundaria en paradero desconocido, la situación en Contruum se ha vuelto inestable. Dos grupos de ataque eriaduan ya han abandonado la flota. El sentimiento entre muchos de los otros comandantes, es que lo mejor sería permanecer vivir para poder luchar otro día, en lugar de 140

arriesgarnos a saltar a Coruscant, únicamente para encontrarnos atrapados entre las defensas planetarias y la flotilla volviendo. Con todo el respeto debido, Contruum solicita permiso para mover su flota hacia el extremo más alejado del Sistema Estelar Mon Calamari, y atacar a la armada enemiga desde allí." "Negativo," Kre'fey dijo, sin necesidad de tener que sopesar lo más mínimo su decisión. Posicionando el micrófono de sus auriculares cerca de su boca, e indicó al oficial de comunicaciones que abriera un canal adicional al repetidor de Kashyyyk. "Hasta que la flotilla secundaria regresa al espacio normal, no hay idea de cuales pueden ser sus planes. Esas naves simplemente podrían permanecer a la espera, esperando que ustedes se presenten aquí para regresar y dejarles a ustedes atrapados entre ellos y armada enemiga principal. Pero en cuanto a Coruscant, estoy de acuerdo con su valoración, y por la presente les ordenó que dispersen la flota, ya que parece poco probable que Contruum sea el destino de la flotilla. Coruscant puede esperar a una mejor ocasión. Es Mon Calamari quien ahora se encuentra en graves problemas." "Contruum solicita una actualización de la situación en Mon Calamari," dijo una voz femenina al otro lado de la transmisión. "Nosotros de momento estamos aguantando," dijo Kre'fey de mal talante. "Pero no se por cuánto tiempo seremos capaces de mantener la situación. Nosotros aún somos inferiores en número, y además el enemigo no está cayendo en las trampas usuales. Pero aún así es posiblemente unos de los enfrentamientos más igualados de lo que haya podido ver en toda la guerra. La única diferencia es que el Maestro de la Guerra está preparado para combatir hasta el final, y hay es donde yo no estoy dispuesto, y él lo sabe. Él preferiría perder todas y cada una de sus naves, antes que retornar a Coruscant deshonrado. Yo, por otro lado, tengo que decidir cuando es conveniente ser más prudente o precavido que alocadamente temerario." "Almirante," la voz femenina dijo unos instantes más tarde, "El Comandante Farlander dice que siente no poder estar allí, para ayudarle a tomar esa decisión." Kre'fey soltó un gruñido. "Si vamos a optar por la cautela, nosotros adoptaremos nuestro plan de contingencia, de hacer saltar las flotas al Borde-exterior de Kubindi. Estamos mucho más familiarizados con las rutas hiperespaciales en la rama espiral de lo que lo está Nas Choka." La respuesta esta vez, tardó aún más en llegar. "¿De ser así, Almirante, no será lo más probable que los Yuuzhan Vong se aprovechen de su ausencia para lanzar un ataque a gran escala sobre Mon Calamari?" "Simplemente no hay nada que se pueda hacer. Tendremos que confiar en que sus células de espías en Mon Calamari informen de que la dirección de la Alianza ha sido evacuada, y que el planeta no tiene el menor valor estratégico. Nas Choka no es de aquellos que matarían a un animal, una vez que este ha dejado al descubierto su vientre, en gesto de rendición, lo cual es básicamente lo que nosotros estamos haciendo. Que él haya sido capaz de pillarnos con la guardia baja, es razón más que suficiente para demandar la victoria y mantener su honor intacto. Además es lo que él esperaba que hubiéramos hechos desde el principio -retirarnos y tener que darnos caza-." "¡Almirante!" el oficial de comunicaciones le interrumpió. Siguiendo las indicaciones del oficial, Kre'fey se giró hacia las pantallas que mostraban los datos de los scanner de largo alcance, y no pudo creer lo que veían sus ojos-. La armada enemiga contrayéndose sobre sus tentáculos, recuperando sus legiones de cazas coralitas, cañoneras y fragatas a sus respectivos portaeronaves. "El enemigo se está preparando para saltar al hiperespacio," dijo un oficial bothano desde su estación de combate, en el lado de babor del puente elíptico. Kre'fey pegó tal brinco, que casi se cae fuera del sillón de mando, lleno de esperanza, a la vez que de confusión. "Ordene a todas las alas de cazas estelares que cesen el fuego, abandonen cualquier tipo de enfrentamiento en el que se encuentren," gritó. "¡A los puestos defensivos de las naves principales y a las plataformas de Defensa Golan que cesen el fuego de inmediato y desvíen toda su energía hacia los escudos de partículas! Ordene al General Antilles que el 'Mon Mothma' debe permanecer junto al 'Impávido' en el lado iluminado de la luna." "La armada ha saltado a velocidad luz," notificó el bothano. "Rumbo... al Núcleo." Kre'fey se dejó caer de espaldas sobre el sillón de mando, como si de repente hubiera engordado cincuenta kilos. "No lo entiendo," murmuró, con una sensación a medias en el alivio y la agitación. Aun cuando Nas Choka se hubiera enterado de algo sobre lo de Coruscant o Contruum, Inteligencia le había asegurado que la flotilla secundaria por si sola, incluía navíos más que suficientes para abortar el ataque. ¿Y por qué saltar 141

ahora, con la batalla en Mon Calamari inclinando su balanza en favor de los Yuuzhan Vong? Podría ser otra trampa. Se volvió hacia el oficial de comunicaciones. "Envíe la orden a todo buque de guerra, planeta y estación repetidora que toda la armada enemiga está ahora en movimiento. Quiero de inmediato, informes sobre cualquier posible reversión al espacio real." El oficial de comunicaciones se apresuró a actuar sobre el tablero del comunicador. Confuso, Kre'fey se sentó, quedándose mirando fijamente al espacio. ¿Qué demonios estaba pasando en la galaxia? Capítulo 28. Con la armada comprometida en una batalla decisiva en el distante mundo de Mon Calamari, había pocas que hacer para los habitantes de Yuuzhan'tar, excepto esperar noticias del resultado -incluso para un prefecto, que incluso ya había contribuido con algo de su propia sangre, a asegurar la victoria y no se mostraba muy dispuesto a confraternizar con los plebeyos reunidos en oración en los abundantes templos. En su lugar, Nom Anor había optado por una placentera siesta de tarde. Pero apenas si había cerrado los ojos, cuando su jergón durmiente acolchado empezó a temblar, con tal fuerza creciente que se revolvió por el cuarto, para finalmente volcar y enviarle al suelo. Por encima, grietas y fisuras estaban extendiéndose por el techo abovedado y bajando por las paredes. Volutas de polvo de yorik coral se arremolinaban en el aire y se desparramaba sobre las alfombras vurruk, y de la otra parte del prefectorio llegaban gritos de dolor y pánico. Un profundo retumbar surgió de los más profundo del subsuelo y lo envolvió todo igual que ola bajo sus pies, lanzando los objetos de un lado a otro, y haciéndolos chocar y hacerse añicos. Eludiendo un sclipune derribado -una especie de cofre para guardar recuerdos- y luego una volcado lambert de pie, Nom Anor se arrastró frenéticamente hacia el borde del balcón que dominaba la 'Plaza de la Jerarquía'. Todo afuera estaba moviéndose, temblando y desmoronándose, y el tono de la luz del atardecer estaba cambiando, como si se marchitara al llegar el anochecer. Grupos de obreros salían corriendo de los portales de las estructuras que rodeaban la plaza cuadrangular. Era una multitud trastornada que corrían alocadamente, tambaleándose y tropezando entre ellos, por entre las sendas, bordeadas de árboles, que atravesaban el espacio público. Arrodillándose, Nom Anor se protegió los ojos y miró hacia el sol. Pero no era el satélite primario de Yuuzhan'tar lo que había provocado el pánico entre todos. Sino la porción creciente de lo que parecía un planeta, que iba ascendiendo desde la parte inferior del cielo. Incluso mientras él miraba, el arco verdoso adelgazaba mientras el intruso avanzaba visiblemente sobre la estrella. Era imposible de juzgar la distancia a la que se encontraba el planeta o su verdadero tamaño, pero al menos era dos veces más grande que el brillante orbe, que parecía intentar ocultar del cielo. ¡Y este hecho repentinamente impactó a Nom Anor, ya que ello significaba que el puente arco iris había desaparecido! Clavando sus manos sobre la balustrada del balcón, y se arrastró con los pies. En ese momento, al otro lado de la plaza cuadrangular, la fachada de una estructura se derrumbó, enterrando a centenares de Yuuzhan Vong bajo pesados y cortantes cascotes de yorik coral. Entonces se desató un terrible vendaval de viento, que arrancó árboles de raíz y tumbó estatuas. El viento llenó el aire con tal cantidad de arenisca, que las estructuras de permacemento de muchos de las edificaciones de la Nueva República quedaron al descubierto. Un rugido atronador recorrió el cielo, y una grieta rajó la tierra, corriendo diagonalmente por la plaza cuadrangular. Bancos, tribunas, vegetación y gran número de desventurados trabajadores fueron tragados por la bostezante abertura. Enjambres de sacbees liberados de sus colmenas, ascendían en espiral hacia el cielo enloquecido. Cientos de pájaros ya habían levantado el vuelo -volar era un decir, ya que más bien eran arrastrados por el viento ululante a donde este quisiera llevarlos, y en muchos casos los había estrellado contra el suelo-. Nom Anor se incorporó y plantó con fuerza sus pies en el suelo y miró fijamente al cielo, mientras el viento huracanado agitaba su túnica y le hacía llorar los ojos. ¿Era esto algo real, o un producto de su mente enfebrecida? Debajo del balcón -en claro desafío al toque de queda que Shimrra le había impuesto- un grupo de 'Avergonzados' estaban de rodillas, alzando sus caras horrendas y sus brazos escuálidos, en gesto de celebración, hacia el planeta que acaba de llegar y que estaba literalmente haciendo pedazos Yuuzhan'tar. Sin fuerza, con fatalismo, Nom Anor tuvo que aceptar la verdad. ¡Zonama Sekot no sólo había devuelto al espacio conocido; sino que había hecho de Yuunhan'tar su destino y objetivo! Un ascendente coro de voces de los 'Avergonzados' llegó a los oídos de Nom Anor: "¡La 142

profecía se ha cumplido! ¡Nuestra salvación está a punto de llegar!" Dejó caer su cabeza en gesto de derrota. Todo que él había predicho se había hecho realidad. El balcón crujió y el borde delantero se inclinó peligrosamente hacia abajo. Con gran cuidado, Nom Anor retrocedió al interior de su cámara de trabajo. Justo acaba de alcanzar el umbral cuando alguien le cogió por el cuello, y pudo sentir la punta de un coufee presionando contra su sien. Su asaltante lo arrastró hacia atrás, al interior del cuarto y le susurró ásperamente en la oreja derecha. "¡Dime que tú sabes que es esto, o de lo contrarios mueres en este mismo instante!" Nom Anor reconoció la voz de Drathul. "Una arma de los herejes," él dijo con voz entrecortada, con sus propias manos clavadas con fuerza en el antebrazo de alto prefecto, en un vano intento por aliviar la presión. El cuchillo se clavó un poco más, provocando sangre y dejando correr un pequeño número de gotas negruzcas sobre yugo que la túnica de Nom Anor. "¿Acaso me tomar por tonto, intentando una vil mentira? ¡Nosotros sabemos que tú eres los oídos del Señor Supremo en esto y otros asuntos!" Drathul apuntó su hoja hacia el cielo. Zonama Sekot se estaba moviendo rápidamente. Su borde convexo, ya estaba casi alcanzando al sol. En unos pocos minutos el sol, no sólo se vería eclipsado, sino totalmente oculto. "¿Nosotros?" Nom Anor preguntó con voz débil. "Aquéllos de nosotros quiénes hubiéramos preferido que se hubieran tomado en consideración las advertencias del Señor Supremo Quoreal, junto con el consejo de sus sacerdotes que aconsejaron en contra de invadir esta galaxia maldita," dijo Drathul. "Ese es el mundo viviente descubierto por el Comandante Krazhmir antes de la invasión. ¡El mismo recientemente descubierto por el Comandante Ekh'm Val!" "Entonces usted sabe más que yo," dijo Nom Anor, a punto de desmayarse. "¡Un augurio de derrota!" "Los augurios sólo sirven a los gobernantes débiles y a los necios supersticiosos," Nom Anor dijo con el último resuello que le quedaba. Bruscamente, Drathul soltó su asfixiante presa e hizo girar a Anor. Agarrando un puñado de la túnica de Nom Anor, y tiró de él para acercarle y presionar el coufee contra la parte frontal de su garganta. El temblor planetario había finalizado, pero Nom Anor seguía sin estar fuera de peligro. "¡Habla con verdad; o perderás tu capacidad para hablar!" el aliento de Drathul exudaba miedo. "Los herejes que se postran llenos de júbilo, debajo de esta misma balconada mientras los demás corren llenos de pánico... Ellos saben que es el mundo viviente -el mundo nativo primigenio que les fue prometido por el Profeta-. No esta parodia que nosotros hemos creado en Coruscant. "¿Acaso lo niegas?" Nom Anor estaba empezando a cansarse de sufrir punzadas de coufees. Shoon-mi, meses antes; Kunra, hace sólo unas semanas; y ahora Drathul. "Es un mundo viviente," él admitió, "pero sólo eso. Nada de augurios ni profecías cumplidas. Simplemente otra sorpresa en una guerra abarrotada de ellas." Echando el coufee a un lado, se llevó su mano derecha al cuello, palpándose el reguero de sangre que manaba de este. "El mundo viviente cuyo regreso, yo intente evitar," agregó, mirando fijamente a su superior. "¿Qué intentaste evitar?" el brazo armado de Drathul cayó a un costado. Miró a Nom Anor con total incredulidad. "Por orden de Shimrra," Nom Anor dijo con los dientes apretados. Se agarró su túnica verde. "¿DE que otro modo podría yo haber conseguido llevar esto? ¿A base de méritos? ¿Gracias a un privilegio por mi dominio?" Él escupió al suelo. "¡Yo lo logré a través de actos de traición y engaño!" Drathul se dejó caer al suelo, confuso y abrumando. La habitación se estaba volviendo más oscura por momentos, mientas Zonama Sekot lanzaba su inmensa sombra sobre la superficie de Yuuzhan'tar. Granizo del tamaño de ngdins estaban golpeando el balcón, entraban de rebote en el cuarto y rodaban por el suelo. El alto prefecto levanto la vista hacia Nom Anor. "¿Qué debería hacer yo?" Nom Anor se tomó unos segundos, para disfrutar de su pequeña victoria. "Reza a los dioses, Drathul, para que Zonama Sekot haya venido en son de paz." ---------La pálida pero aparentemente calmada expresión transmitida por el villip dedicado del Comandante 143

Supremo Saluup Fing se contradecía por el miedo que translucían sus palabras. "El planeta surgió del espacio oscuro y se lanzó al interior del sistema de Yuuzhan'tar, Gran Aterrador. Casi rozó el mundo santo, derribando el puente arco iris y dispersando las lunas -la más profunda de las cuales casi choca contra Yuuzhan'tar cuando quedó fuera de órbita-. Es una catástrofe de proporciones épicas, Maestro de la guerra. Como si hubiera sido dirigida por los propios dioses..." "¡Basta, Comandante"! Nas Choka dijo. "Los navíos para su mando, permanecerán donde están. Ninguno intentará el menor movimiento contra el planeta intruso." "A sus órdenes, Maestro de la Guerra." "La armara volverá muy pronto, y entonces yo decidiré el mejor curso de acción a seguir." El semblante de Saluup Fing se difuminó mientras el villip se relajaba y recobraba su normal aspecto coriáceo. Nas Choka marchó fuera del grupo de biotipos de comunicaciones, hacia su banco de mando, pero se encontró al llegar a él, que estaba demasiado nervioso y agitado, para sentarse. Había ordenado a la 'Montaña de Yammka' que revertiera del espacio oscuro en el Margen Medio, de manera que pudiera recibir un informe del seguimiento por parte del Comandante Supremo de los acontecimientos que habían acaecido en Yuuzhan'tar un tiempo antes. El maestro de la guerra había ordenado a todos, excepto al jefe táctico que salieran de la cámara de mando de la 'Montaña de Yammka', y ahora Nas Choka se giró hacia él. "Ha habido rumores," el táctico dijo cautelosamente, "de un mundo capaz de moverse a través del espacio oscuro." "El mundo encontrado por la fuerzas de reconocimiento del Comandante Krazhmir, durante el reinado de Quoreal," dijo Nas Choka. "Sí, Maestro de la Guerra. Yo temía sacar el tema a colación con usted, porque..." Nas Choka le hizo callar con un gesto de su mano. Él no ara más que un simple comandante en esa época, pero fiel al Dominio Jamaane -dominio del Shimrra- y a uno de los grupos de guerreros de alto rango, quienes habían ayudado a Shimrra a arrebatar el poder a su predecesor, dando muerte a muchos de los guerreros Quoreal y partidarios del intendente. A pesar de todo, los rumores de un planeta viviente habían persistido. Incluso fueron más allá, y que el planeta, conocido como Zonama Sekot, no solamente había rechazado a la fuerza de Zho Krazhmir, sino que también habían provocado un aluvión de malos augurios por parte del conclave de altos sacerdotes de Quoreal. Sin embargo, sabiendo que Quoreal temía a la casta de los guerreros, los comandantes fieles a Shimrra vieron la declaración de los sacerdotes como una artimaña -un subterfugio, cuya intención era alejar al convoy de naves-mundo lejos de la galaxia hacia la cual había puesto rumbo, y así evitar una invasión que significaría una escalada de la casta guerrera. Quoreal había atendido únicamente a la importancia del sacrificio y la guerra, pero sin reconocer el deterioro que estaba sufriendo la sociedad Yuuzhan Vong, debido en gran parte a su largo viaje por el espacio. Pero Shimrra lo había visto mejor. Comprendió que los guerreros necesitaban una guerra, para dejar de matarse entre ellos, y aún más importante, que los Yuuzhan Vong necesitaban un hogar. Todo parecía maravilloso y magnífico. Pero ahora, de repente había aparecido un mundo viviente. Nas Choka era demasiado realista, para dar crédito a la idea de que la aparición del planeta era un augurio de derrota, pero como buen estratega él tenía que preguntarse; si fuera el mismo mundo que había se había defendido con éxito contra Zho Krazhmir, entonces Zonama Sekot había tenido un periodo adicional de más de cincuenta años, durante el cuál, había tenido tiempo más que suficiente para convertirse en el arma más mortífera a la que cualquier Yuuzhan Vong se hubiera enfrentado jamás. "¿Maestro de la Guerra?" dijo el táctico. "¿podría ser este supuesto planeta viviente, nada más que otra mentira de la Alianza, o para ser más precisos, de los Jeedai?" Nas Choka lo consideró. "Háblame más de eso." "Gran Temible, quizás este mundo, es la argucia, esa secreta estrategia que la Alianza tenía proyectada mientras nosotros alistábamos la armada para la batalla de Mon Calamari. ¿Toda la supuesta precipitación, todo las maniobras de diversión que observamos en Contruum, Caluula y en otros mundos... Quizás todo ello para servir al esfuerzo de desviar nuestros ojos de lo que realmente se estaba tramando y preparando el lanzamiento?" "Sólo un necio rechazaría tal posibilidad, táctico," dijo Nas Choca. "Pero supón por un momento que no es algo fabricado, sino un verdadero mundo-viviente -la fuente de los rumores que han perdurado, desde incluso antes del comienzo de la invasión." El táctico frunció el ceño. 144

"Si eso demuestra ser verdad, y si ciertamente los infieles lo han convencido para entrar en la guerra de su lado, entonces ellos han cometido su mayor trasgresión hasta ahora." Nas Choka asintió hoscamente, luego tomó una profunda inspiración. "En cualquier caso, la Alianza ha esperado demasiado para hacer saltar la trampa. ¡Con nuestros navíos de guerra a sólo dos saltos de Yuuzhan'tar, y con grupos de batallas adicionales siendo convocados del espacio Hutt y otros sistemas, ningún intruso, ya sea viviente o fabricado, podrá sobrevivir a nuestro poder de fuego!" PARTE TERCERA: Todo tiene su momento. Capítulo 29. El 'Halcón Milenario' serpenteó con confianza por entre un grupo de grandes asteroides que giraban lentamente en el espacio. Justo al alcanzar el borde exterior del campo, el carguero se situó bajo la sombra de uno de los enormes trozos de roca, llenos de cráteres, igualando la velocidad de este para permanecer oculto. Casi tan pronto como el 'Halcón' regresó a Mon Calamari desde Caluula, que Han y Leia había tenido noticias de Luke y Mara. Con la HoloNet mutilada y bajo mínimos, y Luke y Mara transmitiendo desde la 'Sombra de Jade', la conversación había sido entrecortada y breve. Han les había resumido los acontecimientos que habían conducido finalmente a la desconcertante batalla en Mon Calamari, y Luke a su vez les resumió los sucesos que había acontecido a la patrulla de búsqueda conformada por los Jedi, para lograr el regreso de Zonama Sekot al espacio conocido. A pesar del hecho de que la armada Yuuzhan Vong había retornado a Coruscant, Luke le había asegurado a Han y Leia que era seguro para ellos, unirse a los Jedi en el planeta viviente, y que Vergere había estado en lo cierto sobre el hecho de que Zonama Sekot era la llave para acabar con la guerra. Les prometió explicárselo todo, en cuanto llegaran. Consternados por lo que había ocurrido en Caluula, Han y Leia habían partido casi de inmediato al Núcleo, pero no antes de que ambos hubieran sufrido un examen completo por parte de equipos médicos, y de que Leia tuviera un encuentro con el Jefe de Estado de la Alianza Cal Omas, para informarle de la trágica verdad sobre 'Alfa Rojo' y lo que su despliegue podía significar para la galaxia. Un compatriota alderaaniano, Omas se había sentido conmocionado por el informe de Leia, y había proclamado que el despliegue del agente biológico había sido una difícil decisión, nacida de tiempos difíciles -una que podría haber significado el ahorro de innumerables vidas-. El navío Yuuzhan Vong que había logrado eludir el fuego de las armas del 'Ventura Errante' aún seguía en paradero desconocido, y era de esperar -incluso por los más fervientes miembros de la facción militar de la Alianza- que la aeronave hubiera muerto en el hiperespacio. Omas le había dado su palabra a Leia, de que el proyecto 'Alfa Rojo' se daría por terminado de una vez por todas, pero ella se temía que, con Dif Scaur continuando al frente de la división de Inteligencia y con los bothanos aún llorando por Ar'krai, Omas no sería capaz hacer cumplir de nuevo su palabra. Lo más seguro sería que el proyecto permanecería parado, hasta que los científicos de la Alianza pudieran determinar si 'Alfa Rojo' había sido realmente el responsable de las muertes de muchos de los estrellas-aladas y de los insectos voladores nativos de Caluula. Si el arma biológica no fue la responsable, entonces 'Alfa Rojo' continuaría colgando sobre sus cabezas, como una espada de Damocles pendiendo de un hilo. Eso había sido hace siete días estándar. Con la Ruta Permaliana aún bajo control de los Yuuzhan Vong, Han y Leia había tenido que tomar el camino largo para ir al sistema Coruscant, habiendo saltado con el 'Halcón' completamente reparado a Kashyyyk, Colla IV, y Commenor, luego bordear la Dorsal Comercial Corelliana, para llegar al Núcleo. Al mismo tiempo, Sow y Kre'fey habían reunido las flotas esparcidas de la Alianza en el Margen Medio, en Contruum. El mando de la Alianza no sabía muy bien que hacer con los informes que habían llegado finalmente a Mon Calamari mediante mensajeros, sobre el hecho de que un planeta había surgido del hiperespacio dentro del Núcleo. Sin grabaciones reales del suceso, todo lo que Sow, Kre'fey, y el resto de altos oficiales tenía que valerse de declaraciones de miembros de la resistencia y contrabandista, y algún holograma -lleno de interferencias- de un mundo verdoso que no había estado allí días antes, y que ahora estaba orbitando en el sistema de Coruscant. Aunque lo que importaba ahora era que eso, que casi había chocado con Coruscant, había provocado la retirada de la armada Yuuzhan Vong y su regreso al Núcleo, junto con el agrupamiento secundario de navíos, que habían regresado brevemente a Contruum, solamente para partir brusca y apresuradamente -presumiblemente al enterarse de la recién llegada del planeta-. Ninguno de los oficiales de alto-rango de la 145

Alianza se mostraba ansioso de declarar públicamente que un planeta había sido capaz de transportarse al Núcleo, desde los confines de la galaxia. Sin embargo, en privado, muchos profesaban la creencia de que los líderes Jedi se habían reunido y usando sus poderes de manera colectiva habían movido el planeta -como cuando se rumoreaba que ellos habían movido naves de guerra Imperiales durante el ataque a Yavin 4, unos veinte años antes estándar-. Durante días Kre'fey esperó que la armada que había regresado se lanzara sobre el planeta misterioso, pero el ataque no se había producido. Los grupos de resistencia estaban informando de que el planeta había fomentado una oleada de miedo y confusión en Yuuzhan'tar, y no solamente entre los 'Avergonzados', sino también entre los sacerdotes y la nobleza. Si fuera o no el caso, el Maestro de la Guerra Nas Choka había posicionado los navíos de su poderosa flotilla conformando un amplio paraguas protector sobre Yuuzhan'tar, al parecer mientras el Señor Supremo Shimrra tomaba una determinación sobre lo que había que hacer. Una alarma de proximidad sonó en la cabina de pilotaje del 'Halcón'. "Entrando en rango visual," Leia dijo. Han empezó a enfilar el 'Halcón' para sacarlo por detrás del asteroide. "Tenemos que echar otra mirada a esos mapas." Leia solicitó un mapa a la pantalla, mostrando todos los planetas del sistema Coruscant, desde el sol de Revisse hacia el agrupamiento de cometas de OboRin. Las coordenadas que Luke había enviado, colocaban a Zonama Sekot en la eclíptica, en órbita entre las hermanas del borde exterior de Coruscant, Muscave y Stentat, a aproximadamente unos noventa grados hacia Coruscant. "A menos que el computadora de navegación esté de acuerdo con sobre la locura que es esta misión, nosotros deberíamos verlos muy pronto," dijo Han. Leia señaló hacia afuera de la pantalla visora envolvente. "Allí". Han siguió con la vista su dedo, hacia la banda de estribor, a un planeta verdoso no muy iluminado. "Bien, está claro que eso no es una luna." "O una 'Estrella de la Muerte'" Leia dijo. Con un rechinar de articulaciones, C-3PO entró a la cabina de pilotaje. "Perdóneme, Princesa Leia y Capitán Soo, pero me preguntaría si es posible ver con mis propios fotoreceptores nuestro destino." Señaló detrás suyo. "a Miss Cilghal también le gustaría ver el planeta viviente." La sanadora mon calamari no era el único Jedi a bordo. Kenth Hamner, Waxarn Kel, Markre Medjev, y varios más que estaban en el compartimento delantero. Incluso otros Jedi deberían llegar a Zonama Sekot, a bordo del 'Ventura Errante'. Jaina, Kyp, Lowbacca, Alema Rar, y los Caballeros Salvajes vendrían en cazas estelares. "Lo mejor sería que hiciéramos saber a Luke, que nosotros estamos aquí," dijo Han. Leia se giró hacia el panel de comunicación. "'Sombra de Jade', aquí el 'Halcón Milenario'," dijo. "Únicamente queremos hacerles saber que estamos por los alrededores." La voz de Luke resonó por los altavoces de la cabina. "¡Leia! Bienvenida a Zonama Sekot." "Luke, aquí Han. ¿Yo no me estoy imaginando esto, no es cierto? ¿Quiero decir, que yo realmente estoy viendo un planeta, y no sufriendo las consecuencias alucinatorias del mordisco de un bastón viviente?" "Zonama Sekot es tan real como el propio 'Halcón', Han." "Es bonito," Leia dijo. Luke se rió levemente. "Desearía que pudieras haberlo visto antes de todos los saltos al hiperespacio que nos hemos visto obligados a hacer." "Tú tienes un montón de explicaciones que darnos," dijo Han. "¿Qué tal si empiezas a darnos algunas instrucciones para desembarcar?" Luke se quedó brevemente en silencio. "Han, me temo que vas tener que dejar el 'Halcón' en órbita sincrónica." Han le dirigió a Leia una mirada confusa y desactivó el micrófono. "El polen debe estar afectándole." Luego reactivó el micrófono. "¿Estás de broma, no es cierto?" 146

"Hablo en serio," dijo Luke. "Booster va a tener que hacer lo mismo." "Luke, a un Destructor Estelar puedo entenderlo," Han dijo. "Pero si es sobre plataformas de aterrizaje adecuadas, yo he estacionado el 'Halcón' dentro de asteroides." "No tiene nada que ver con eso. Sekot se niega a dejar aterrizar naves de guerra en la superficie del planeta." "¡Pero nosotros somos un carguero!" "Lo siento, Han." Han contrajo su mandíbula, molesto. "No me gusta, pero lo haré, si no hay otro remedio. "¿Sin embargo, quién es ese Sekot? ¿El gobernador o algo así??" "Sekot es la conciencia planetaria." Han pestañeó. "Repítalo, 'Sombra de Jade'. Yo creí haberlo oído decir conciencia planetaria." "Han, yo se lo explicaré todo, cuando vosotros estéis en la superficie del planeta." "Luke, en caso de que Sekot no se haya dado cuenta," Leia interrumpió, "la armada Yuuzhan Vong está tan cerca, que nosotros prácticamente podemos tocarla. También tienen grupos de batalla orbitando en torno a Muscave, Stentant, Improcco, y El Grupo." "Sekot ya ha parado antes a los Yuuzhan Vong," Luke dijo. "Yo supongo que Shimrra ya sabe esto. De ahí porque la armada no ha hecho ningún movimiento, por el momento." "Ha pasado ya un tiempo desde que ellos se encontraron," dijo Han, "Quizás los Vong lo hayan olvidado." "No tan como tú piensas, Han. Además, Zonama Sekot puede ir a velocidad luz si es necesario." "Sí, vale, será mejor que le digas a ese Sekot, que mantenga sus hiperpropulsores apagados, después de lo que casi ocurre en Mon Calamari, no sé de algo que ahora pudiera parar a los Yuuzhan Vong." Él se quedó callado unos instantes, luego murmuró. "Bien, hay una cosa..." "Nosotros tal vez tengamos una manera," Luke le cortó. Han contuvo la respiración. "Espero que tengas razón, Luke. ¿Pero cómo se supone que nosotros vamos conseguir ir a la superficie del planeta desde una órbita estacionaria? No podemos, simplemente introducirnos todos en cápsulas de escape." "Eso no será necesario. De hecho, su transporte ya casi debe ser visible para los sensores del Halcón." Leia y Han observaron la pantalla táctica. Al poco una nave que casi podría haber pasado por Yuuzhan Vong entro dentro de su campo de visión. La nave lobulada, con el casco ligeramente luminiscente se componía de seis módulos ovalados, planas como lascas y uniones transparentes. Afilados como navajas, los bordes de ataque de los módulos relucían con lo que parecía ser circuitería organiforme. Han silbó con asombro. "¡La lista de espera para esa cosa, debe de ser de un kilómetro de largo!" "El nombre del piloto es Aken," Luke dijo. "Su nave aceptará vuestro tubos de comunicación, tan pronto como estéis listo para extenderlo." Desde el mismo momento en que Leia caminó por la latiente cabina multicolor de la nave de Sekotan y contempló la visión de su hijo, de su hermano, de su cuñada, y de varios amigos, algunos de los cuales no había visto en un año, y todos ellos estaban de pie contra un fondo de árboles increíblemente altos y frondosos, su corazón se puso a latir alocadamente. Ella se sintió de nuevo con una jovencita. Incluso desde el aire, Zonama Sekot seguía pareciendo algo más fantástico que real; un mundo de árboles de hojas rojizas y verdosas, el débil brillar del agua de lagos, y extensas cordilleras enigmáticas. Las heridas que el planeta había sufrido a través de sus múltiples saltos hiperespaciales -sus 'Travesías'- eran evidentes y numerosas, pero eran simples manchas en la superficie y en absoluto afeaba o disminuía la esplendorosa belleza del planeta. Estando lejos del Sol Primario de Coruscant, Zonama Sekot deberían haberse quedado helado, pero Luke les había explicado que Sekot estaba manteniendo el planeta caliente desde el interior. Leia no sabía a quien abrazar primero. Pero dado que Han había cogido a Jacen en un abrazo propio de un wampa, ella fue directamente hacia Luke y Mara pasando un brazo por cada uno de ellos y apretujándolos contra ella. "Cuantas veces he llegado a pensar que nunca volvería a veros de nuevo," dijo, con sus ojos cerrados llenos de feliz alivio. 147

No había hecho Leia más que soltarlos, que Jacen ya estaba delante de ella, sonriendo enigmáticamente. "Mamá," dijo. Por un momento Leia, se quedó demasiado fascinada como para poder moverse. Miró fijamente a Jacen cono si él fuera la manifestación de un sueño. Caminó hacia ella con sus brazos abiertos y se dejó ser abrazada por ella por más tiempo, de lo que había sido jamás anteriormente. Leia finalmente le soltó, pero sólo hasta la longitud del brazo. Ella acarició su mejilla con su mano derecha. "Pareces cambiado, Jacen -más incluso que después de tú tiempo en Coruscant." "Soy diferente," dijo. "Zonama Sekot me ha hecho madurar." Leia se dio la vuelta, girando lentamente, su mirada recayó sobre Saba Sebatyne, Danni Quee, Tekli, Corran Horn, Tahiri Veila... Todos ellos parecían estar reexperimentando su temor inicial al planeta, a través de los ojos de recién llegados. "Todos vosotros tenéis un aspecto diferente," Leia le dijo a su hijo. "¿Es por los meses que hemos estado separados, o acaso tiene que ver con este extraordinario lugar?" "Sekot deja una huella duradera," dijo con cierta ambigüedad. Leia repitió el nombre, como si le resultara irritante tener que pronunciar su nombre con su lengua. "Yo llevo rato oyendo sobre ese tal Sekot. ¿Conseguiré conocer personalmente a ese tal Sekot?" "Espero que si." "¡¡Jacen!" Leia reconoció la voz de Jaina y se apartó justo a tiempo de evitar se arrollada. Leia se volvió, girando de nuevo con lentitud, intentando retener cada escena de la reunión en la memoria. Había un barbado Corran, dando la bienvenida a Mirax, junto con su suegro, Booster Terrik. En otro lado Cilghal y Tekli estaban conversando con uno de los nativos de Chadra-Fan. Danni -con su melena amarrilla recogida en una elaborada trenza- estaba rodeada por Talon Karrde, Lando, Tendra Risant Calrissian, y varios otros miembros de la Alianza de los Contrabandistas, quienes estaban celebrando con sorbos de coñac corelliano de un frasco brillante. Saba y algunos de los Caballeros Salvajes de Barabel -incluyendo el hijo de Saba, Tesar- estaban teniendo una conversación animada, al igual que C-3PO y R2-D2. "¿Qué has pasado unas aventuras increíbles?" C-3PO estaba diciendo. "Déjame decirte, Artoo, que tú no has experimentado nada hasta que hayas estado dentro..." El androide astromecánico tembló, silbó y pitó. C-3PO se enderezó. "¿Tú hiciste eso? Estás exagerando. ¿El planeta entero? Eso es imposible. Necesitas que te revisen y reparan tus circuitos." R2-D2 silbó. "Yo no necesito auto-desfragmentarme. Estoy perfectamente..." De nuevo, el diminuto androide emitió una señal sonora y tintineó. C-3PO inclinó su cabeza hacia un lado. "¿Te entendí correctamente? ¿Has dicho que realmente te alegras de verme? ¡Por qué, Artoo, este mundo tan bien debe de haberte afectado a ti!" Pero aún más sorprendente era la visión de la manera en la cual Kenth, Kyp, Lowbacca, Alema, Octa Ramis, y otra docena más de Jedi, se arremolinaban alrededor de Luke, quien ahora permanecía de pie en el centro del círculo, que sus camaradas habían formado alrededor de él, algunos sentados, otros apoyados sobre una rodilla, absortos en lo que él les estaba diciendo, en cada una de sus palabras sobre Zonama -el planeta- y Sekot, la conciencia viviente del planeta... Él se había convertido en un verdadero Maestro, pensó Leia. Momentáneamente agobiada por un flujo de emociones incontenibles que llenaron su cuerpo, Leia comenzó a marcharse de la plataforma de aterrizaje del transporte, un tanto aturdida. Han de repente estaba a su lado, con su brazo sobre sus hombros, conduciéndola hacia un especie de hondonada. "¿Estás bien?" preguntó con cierta angustia. Ella inspiró profundamente. "Simplemente son demasiados cosas que asumir." "Lo sé." Él miró atentamente a su alrededor. "Bonito lugar." "¿Has visto alguna vez, algo comparable a esto?" Él se mordisqueó el labio inferior con sus dientes. "Bueno, algunos cañones en Luuq Dos que son casi tan profundos como los de aquí. Luego está Kismaano para habitáculos en los escarpados bordes de precipicios. Y, por supuesto, Kashyyyk para los árboles..." 148

Sus palabras se quedaron a medias, mientras Leia comenzaba a llorar. "Eh, eh. ¿De qué va todo esto? Deberías estar contenta de estar aquí." Ella se limpió las lágrimas con el dorso de su mano. "Estoy contenta Han. Este lugar -es el refugio seguro, en el que yo he estado soñando durante los últimos meses. Pero estoy triste por tantas cosas. Por Anakin, Chewbacca, y Elegos. Por mis padres, mi mundo hogar, y por tantos, y tantos amigos..." Ella lloró silenciosamente contra el hombre de Han, y cuando alzó la mirada en busca del rostro de él, también vio lágrimas en sus ojos. "Me siento como si nosotros estuviéramos llegando al final de un largo viaje, Han, y odio el hecho de que sea la violencia sin sentido, la única cosa que nosotros hemos aportado aquí. Es como una especie de pago final que nosotros debemos aportar para terminar con todo esto, y asegurarnos de que nuestros niños, y los hijos de nuestros hijos, no tengan que crecer con las mismas amenazas, que nosotros nos hemos visto obligados a enfrentarnos a cada momento de nuestras vidas. "Yo sigo pensando que mi padre, debió finalmente alcanzar ese punto, cuando él fue capaz de reunir la fuerza suficiente para salvar a Luke del Emperador. Se por su diario que mi abuelo lo sintió de esa misma manera. Y tengo un fuerte sentimiento de que mi madre también fue capaz de alcanzar ese estado -con la guerra estallando a su alrededor, su hogar amenazado... Es lo que Jacen ha estado intentando decirnos todo este tiempo, que la violencia nunca es la respuesta, ¿incluso cuando parece que es el camino más corto y directo?" Han meneó la cabeza. "No lo sé, Leia, Pero sé, que daría la vida, por darles a él y Jaina una vida mejor que la que nosotros hemos tenido." Dejo entrever una risa deforme. "Aunque yo no cambiaría ni un día, ni siquiera un instante, a causa tuya." Leia asintió. "Lo sé. Lo sé porque lo siento de la misma manera, Han. No puedo soportar el pensamiento de que algo te pase. Sobre todo después de ver, lo que te pasó en Caluula..." "Vamos," él dijo, alzándola la barbilla. "Mira con quién estás hablando." Ella sonrió débilmente, y arrugó la nariz. "Si las fanfarronadas contaran para algo, tú nos sobrevivirías a todos." "¡Leia! ¡Han!" Luke les llamó. "Quiero presentaros a alguien." Una vez que ellos regresaron a la plataforma de desembarco, Luke les presentó a algunos de los altos indígenas -ferroanos- nativos de aspecto azulados, incluyendo a una mujer de mediana edad, a la que llamó Magistrada Jabitha. "Sekot ha estado de acuerdo en crear naves vivientes para algunos Jedi," Jabitha dijo a todos los reunidos. "El proceso requerirá varios días, pero les prometo que será algo, completamente diferente a cualquier cosa, que ustedes hayan experimentado jamás en la vida." "Sólo tres Jedi han pasado alguna vez por el proceso," Luke le dijo a Leia. "Y únicamente uno de ellos fue capaz de pilotar una nave sekotan: Anakin Skywalker." ¡Nuestro padre! Leia comprendió. Su asombro y júbilo, duraron únicamente unos instantes, antes de sumirse de nuevo en la tristeza. Naves, se dijo para si. Entonces, después de todo, esto iba a ser guerra. Ella se había auto convencido de que Luke, de alguna manera, había encontrado la forma de acabar con el conflicto. Pero ella debía haberlo sabido mejor que nadie. El lado oscuro era muy fuerte, y el simple pensamiento de desear algo fervientemente, no era suficiente para abolirlo. Ella se esforzó asumir y resignarse a lo que tenía por delante. Para Luke, ella se obligó a si misma, a mostrar una sonrisa desafiante. La expresión de su hermano, prometía que aún debían de haber mayores sorpresas por llegar. "Hay alguien más, al que yo quiero que ustedes conozcan," dijo para que todos le oyeran. Volviéndose hacia los ferroanos, le hizo una seña a uno de ellos, para que se adelantara -un hombre alto, quien se fue despojando de la capucha de su capa, mientras se aproximaba, desvelando un rostro lleno de tatuajes y cicatrices, una incipiente nariz, y una frente inclinada... Leia notó como Han se ponía tenso a su lado. "Éste es Harrar," Luke dijo. "Alto Sacerdote Yuuzhan Vong. Él, también, va a ayudarnos a acabar esta guerra." Capítulo 30. 149

"¡Tenemos la redención a nuestro alcance!" La 'Avergonzada' gritaba desde el montón de ruinas de yorik coral, que hacían las veces de púlpito provisional. Su público extasiado, de más o menos un centenar de herejes, estaba sentado en la base del montículo, ajenos o indiferentes por completo al peligro, de que ellos se habían reunido a plena luz del día, nada menos, que en mitad del recinto sagrado. "¡Yu'shaa nos instó a que miráramos el cielo en busca de señales, y esa señal ha aparecido, para que todos y cada uno de nosotros pueda verla!" Desplegó a lo ancho sus brazos enflaquecidos. "¡Observad a vuestro alrededor lo que su venida ha provocado, y orad para que este mensaje haya calado en el corazón de Shimrra! A los 'Avergonzados' se nos ha concedido un nuevo hogar -y uno mucho más poderoso que el de Shimrra. ¡Cuando el Profeta reaparezca para conducirnos a la salvación, nosotros estaremos listos!" Sentado encima de la litera sombreada que Shimrra había enviado, para llevarle a la Ciudadela, Nom Anor bajó su cabeza en acto reflejo, para luego casi de inmediato reasumir su postura erguida. Aunque dentro del alcance del campo auditivo del grupo de 'avergonzados', él estaba lo bastante lejos, como para no tener que preocuparse de ser identificado, a pesar de que Kunra o alguno de los otros líderes heréticos estuvieran al acecho. Además, sólo era cuestión de unos pocos minutos, antes de que llegaran guerreros para dispersar a la multitud. A pesar del hecho de que Zonama Sekot había saltado, para situarse en órbita entre el sexto y séptimo planeta del sistema, ondas de choque y temblores seguían sacudiendo a Coruscant, y el mundo viviente permanecía visible, como el punto más reluciente en el alterado cielo nocturno. Con una de las lunas de Coruscant arrancada de su órbita y el puente arco-iris derrumbado, los moldeadores de Shimrra ya estaban postulando que el intruso celestial volvería para acercarse más suavemente sobre Coruscant, y que lo alejaría de su estrella primaria, revertiendo lo que los dovin basals habían hecho, para lograr aumentar la temperatura de la superficie del planeta. Era como si Zonama Sekot hubiera proclamado: ¡Mirad lo que soy capaz de hacer, temed mi retorno! Ávidos por lanzar un ataque sobre el enemigo recién llegado, la armada del Maestro de la Guerra Nas Choka y otros grupos de batallas habían regresado a Coruscant, sólo para ser retenidos por el propio Shimrra. Coruscant, Nom Anor pensó con tristeza. Él nunca se había sentido cómodo llamándolo Yuuzhan'tar, excepto por supuesto, cuando era necesario. Los moldeadores de Shimrra podían haber creado una frondosa máscara ooglith para el planeta, pero si rascaba un poco la superficie, ya te encontraban con ferrocemento, transpacero, y metales como kelsh, meleenium; -que conformaban los cimientos y armazones de los una vez robustos rascacielos- y también los restos de miles de androides. Ahora más que nunca, los restos de las edificaciones asomaban a través de la vegetación, igual que los huesos a través de la carne en una fractura abierta, y con cada temblor se exponían un poco más. Coruscant no era un mundo viviente como lo era Zonama Sekot, sino una especie de navemundo infiel, envuelto en capas de tecnología, lo cual -sin importar lo que cualquiera pudiera decir- tenían consciencia de su propia existencia. Aún más, era frecuentada por los miembros de las diversas especias que originalmente las habían creado. Y en lo más hondo, aún más profundamente que los territorios reclamadas por los herejes, sistemas de maquinarias aún seguían funcionando. Y por la noche, si uno escuchaba atentamente, podían oírlas activándose, moviéndose, zumbando y produciendo sonidos metálicos, igual que si se tratarán de fantasmas electrónicos... Incluso, sin tener en cuenta lo que él se figuraba que Jacen Solo le había hecho al Cerebro-Mundo, Coruscant nunca podría pertenecer de verdad a los Yuuzhan Vong. Muchos de los obreros estaban comenzando a darse cuenta de esto. Nom Anor lo pudo leer en los ojos de aquéllos, junto a los que pasaba durante el viaje en litera desde su residencia. Gente aturrullada extrayendo cosas entre los restos destrozados de creches, anden busca vanamente de recuerdos o cosas de valor, ofreciendo sacrificios de sangre en los templos, arrastrando a los muertos a los buches luurs... La Ciudadela de Shimrra y la enorme semiesfera de coral que protegía al Mundo-Cerebro había sobrevivido, pero muchas estructuras secundarias y cientos de minshals, damuteks, y grashals se habían derrumbado. Bosques habían sido aplastados, e intensas tormentas eléctricas habían provocados incontables fuegos. En áreas remotas del planeta, la lava surgía de lo que una vez habían sido elevadas y orgullosas montañas. Sgauru y Tu-Scart habían sido soltados en el recinto sagrado para desmantelar estructuras que estaban a punto de derrumbarse. Ngdins se retorcían en las cercanías, empapados en sangre. Todos estaban erguidos, habiendo sido adornados con flores y helechos, en un esfuerzo por evitar la destrucción, se había producido una gran afluencia al más bajo y temido de los dioses del panteón de los Yuunzhan Vong. La mayoría de ellos no tenían ni la menor idea de lo que había ocurrido. Excepto, por supuesto, para los herejes, los cuales tenían 150

sus propias ideas, la mayoría de las cuales habían sido inspiradas por el propio Nom Anor. "Esto ha sido causado por Yun-Shuno, en claro gesto de desafío a los otros dioses," estaba diciendo la macilenta 'Avergonzada', "el mundo viviente es una señal de que el viejo orden se ha venido a abajo. ¡Y al igual que Yun-Shuno, nosotros debemos alzarnos contra Shimrra y la nobleza, demandando igualdad, libertad y salvación! "No es nuestro objetivo, comprometer a la nobleza en la lucha. Pero nosotros debemos prepararnos para sublevarnos, si ellos no se imponen sobre Shimrra, para poner fin a esta larga guerra. Claramente los dioses han cambiado de bando, y ahora están hombro con hombro con los Jeedai y las variadas especies de esta galaxia. Esta galaxia Shimrra que nos rogó invadir; esta prometida galaxia que él nos rogó purgar y purificar. Pero la verdad, es que esta galaxia ha demostrado ser un buche luur para los Yuuzhan Vong, a menos que nosotros abracemos la verdad!" Como todo un profesional de la mentira y el fingimiento, Nom Anor no pudo evitar tener un cierto resquemor por lo que los herejes estaban intentando hacer, al jugar con los miedos y temores que la repentina e imprevista aparición de Zonama Sekot había despertado en la nobleza. Los partidarios secretos de Quoreal estaban añadiendo leña al fuego, revelando información sobre Shimrra y cómo él había logrado alcanzar el poder. Aun así, Nom Anor tenía que preguntarse lo que los herejes esperaban conseguir, si la nobleza finalmente se mostraba dispuesta a aliarse con ellos. Quizás ellos realmente creían que Shimrra podía ser persuadido de realizar una propuesta de paz a la Alianza Galáctica, y que la Alianza les permitiría a los Yuuzhan Vong retener Coruscant para ellos, dado que el planeta, al menos parecía estar más allá de toda posible restauración. Pero los herejes no eran estúpidos. Con toda seguridad, ellos sabían que la casta guerrero nuestra estaría de acuerdo. Las fuerzas de Nas Choka batallarían hasta la última nave y el último guerrero. Quizás los herejes estaban contando justo con eso, para así poder aumentar las posibilidades de sobrevivir de las otras castas. ¿Pero sobrevivir para qué? Ilustres o Avergonzados, aquellos Yuuzhan Vong que sobrevivieran a la guerra, serían amontonados dentro de las pocas naves-mundo que existían y obligados a regresar al vacío de que ellos habían emergido, condenados a morir en el espacio profundo, en lugar de en el mundo viviente, que ellos veían como el lugar de residencia de su inexistente Yun-Shuno. Esto era algo patético. La única esperanza real de los herejes que Shimrra cambiara de opinión y dejara vía libre a Nas Choka, y que la Alianza -y Zonama Sekot- le derrotaran. Una vez más los herejes se verían obligados a aceptar su parte de la derrota como 'Avergonzados', pero al menos ellos seguirían vivos. Nom Anor ciertamente comprendía esa manera de entender las cosas. Uno haría cualquier cosa por sobrevivir. El sonido de pisadas corriendo, resonó por las calles derrumbadas, y un instante después varias docenas de guerreros, llegaron corriendo a la escena. Sin el menor preámbulo, se arrojaron contra el grupo de herejes, lanzando bichos-porrazo y fustigando con sus bastones vivientes, enviando a unos pocos afortunados de regreso al interior de las oquedades, por las cuales ellos habían salido, y dejando las piedras del pavimento, salpicadas con sangre. Golpeada por no menos de cuatro bastones vivientes, la oradora hembra fue arrojada bruscamente fuera de su estrado, hasta la base de los cascotes, donde finalmente se derrumbó entre violentos espasmos. Ahora todos estaban deseosos de ser martirizados, Nom Anor pensó mientras indicaba a los porteadores de su litera que se apresuraran a llevarle a su destino. Habían llegado noticias al prefectorio de que algunas bandas de herejes, incluso habían forjado tenues alianzas con miembros de la resistencia. Era deber de la casta del intendente, sofocar los posibles alborotos y mantener al populacho en calma, pero con los herejes empecinados en convertir en cualquier lugar público en un punto de reunión, donde exponer sus ideas heréticas, la tarea se había convertido en algo casi imposible. Como se habían vuelto las tareas personales de Nom Anor, Kunra estaba esperando que él volviera para liderar a los herejes en una revuelta abierta, así como Drathul estaba esperando que él se uniera a los miembros de la liga pro-Quoreal para desenmascarar a Shimrra. El alto prefecto insinuó que estaban listos para entronizar a un nuevo Señor Supremo -asumiendo, claro, que Shimrra no hubiera ejecutado ya al puñado de posibles candidatos-. Era lo que Nom Anor habría hecho. Ante la ausencia de un sucesor signo -uno que encontrara de inmediato el favor de los dioses- los altos sacerdotes se mostrarían renuentes a destronar a Shimrra, sin tener en cuenta lo que pudiera ser traído, para sacar a luz las mentiras que él había sostenido. La única pregunta que le importaba a Nom Anor era por qué había sido convocado a la Ciudadela. Cuando los portadores de la litera habían llegado inicialmente a su residencia, él tuvo la seguridad de que Shimrra había 151

ordenado su muerte, por fallar en haber mantenido a Zonama Sekot en las Regiones Desconocidas. Había considerado durante unos momentos, huir hacia el subsuelo y ponerse de nuevo las raídas vestimentas del Profeta y adoptar esta identidad. Pero cuanto más pensaba en el asunto, más crecía en él, la confianza de que su persona estaba a salvo. Shimrra nunca creyó que el mundo viviente no regresara en algún momento; su súbita aparición en estos momentos, no era más que un contratiempo eventual, sobre todo por el mal momento en que lo había hecho. Pero lo mas importante, aunque Shimrra pudiera sentirse algo más que disgustado, no estaba en posición de anunciar que él ya conocía la existencia de Zonama Sekot -no sin arriesgarse a un levantamiento por parte de la nobleza-. La mejor opción de Shimrra sería negar cualquier conocimiento, del contacto inicial con el planeta viviente, cincuenta años antes. De no ser posible, él siempre podía afirmar que había guiado de manera errónea, por los sacerdotes, que subsecuentemente, él había ordenado dar muerte. Pero una cosa que él no podía hacer era admitir que había tenido un encuentro con el Comandante Ekh'm Val, o de haber dado muerte a Val para mantener el secreto de Zonama Sekot. La solución podría haber sido así de simple, si Nom Anor hubiera sido la única persona que sabía de Val. Pero, de hecho, el Alto Prefecto Drathul y quizás varias docenas de otras personas sabían de la última misión del Comandante a las Regiones Desconocidas. Y si Nom Anor estuviera equivocado, y ciertamente estuviera yendo hacia su ejecución, bueno, siempre había formas de escapar de la Ciudadela... "Yo les ordené a los porteadores de la litera que se dieran toda la prisa posible, Señor Pavoroso," dijo Nom Anor, postrado en el suelo firme, "de forma que yo pudiera servirle lo más rápidamente posible." Nom Anor pudo sentir la fuerza de la visión intensificada de Shimrra, mientras el Señor Supremo bajaba la vista, mirándole fijamente desde el trono de sus aposentos privados en la cúpula de la Ciudadela. "Veamos cuan rápido puede ser usted, Prefecto, diciéndome por qué yo he le llamado." "Porque le he fallado de nuevo, Señor. En Ebaq Nueve fui engañado; y en cuanto a Zonama Sekot, yo evidentemente no cumplí por completo con mi misión. El mundo viviente está aquí, y ahora la propia Yuuzhan'tar se encuentra amenazada. Muerte, y no menos, es lo que yo merezco." "Probablemente así sea," Shimrra dijo. "Pero no a causa de la llegada de Zonama Sekot. En eso, han sido los dioses lo que me han fallado." Con su cara aplastada contra el suelo, la expresión de confusión de Nom Anor quedaba oculta. Aunque por el rabillo de su ojo, él pudo ver como Onimi, también de rodillas, como si intentar conseguir lograr mirar más de cerca la expresión de su cara. "¿Los dioses, Señor?" Shimrra soltó una risita cortante. "Usted no tiene rival, Prefecto. Incluso en estas horas oscuras vuestro escepticismo se mantiene firme. Usted únicamente acepta como verdad, lo que un ojo puede mostrarle." Hizo una pausa, luego continuó. "Usted no es el cobarde, que muchos le acusan de ser. Y quizás, incluso, haya un poco de sabiduría en usted -aunque me temo que eso le perjudique, más que le beneficie-. Levántate y mírame." Non Anor echó una rápida mirada a su alrededor, mientras él se iba incorporando. La sala estaba vacía de sacerdotes, sirvientes, asesinos o cortesanos. Estaban únicamente ellos tres. "Estoy seguro de que recuerda nuestra conversación sobre que nuestra verdadera guerra era con los dioses." "Lo recuerdo, Señor." "Y estoy seguro de que desechaste mis palabras como aquéllas propias de alguien con la mente desarreglada." "Nunca..." Shimrra le hizo callar con un gesto. "Yo le pregunto ahora, vuestra opinión sobre todo lo que ha sucedido en estos últimos klekkets. Como uno cuyo propios esfuerzos han sido hechos fracasar una y otra vez por los Jeedai, pregúntese si no hay la mano de un gran amo, actuando aquí -la mano de un dios, si lo prefiere-." Reconociendo la naturaleza retórica de la pregunta, Nom Anor no dijo nada. "Usted y yo sabemos exactamente lo que es Zonama Sekot. No hay que negar la verdad de esto, ni negar la amenaza que él representa, para todo lo que yo tengo intención de provocar en esta galaxia. Usted me dijo que había logrado sabotear al mundo viviente, y no dudo de que usted lo intentara. Y aún así nos han burlado de nuevo." Nom Anor esperó. "Los dioses lo salvaron deliberadamente," Shimrra dijo. "Ellos lo liberaron de tu traición, y lo pusieron 152

en manos de los Jeedai." Agitó el Cetro del Poder con rabia. "¡Esto es un acto de guerra por su parte! ¡Su andanada contra aquellos que los harán desaparecer y gobernarán en su lugar!" Afortunadamente, Shimrra no estaba esperando una posible contestación, porque Nom Anor se había quedado mudo. "¡Sea así pues, de manera que si nosotros somos capaces de destruir a Zonama Sekot de una vez por todas, no sólo habremos derrotado a los Jeedai, sino que también habremos vencido a los propios dioses!" Shimrra ondeó violentamente de nuevo el cetro -con aspecto de bastón viviente-. "Para conseguir eso nosotros debemos responder con nuestra propia andanada. ¡Si yo no puedo desposeer a los dioses de su poder sobre nosotros, si al menos puedo intentar hacer que se vuelvan los unos contra los otros!" "¿Cómo, Señor?" Nom Anor preguntó, sumido en una confusión absoluta. Shimrra se le quedó mirando. "Yo estoy concediéndole poderes especiales como mi enviado. El Alto Prefecto Drathul lo oirá de mis propios labios. Como mi enviado, será su deber informar a los sacerdotes de todos los templos que ellos deberán cesar de realizar rituales a Yun-Yuuzhan y Yun-Yammka, y en su lugar consagrar todas sus rezones y labores de veneración a Yun-Harla." "Pero la Embaucadora ya es culpada por muchos de nuestros sacerdotes, de haber jugado un papel muy importante en gran parte de los reveses que nosotros hemos recibido," dijo Nom Anor. "¡En el Consorcio de Hapes y en Borleias... incluso la misma Jeedai Jaina Solo se hizo pasar por ella, y logró sobrevivir a Tsavong Lah!" "Tanto mejor, entonces," Shimrra respondió con serenidad, "porque ya la figura de Yun Harla está henchida de engreimiento. Los dioses ya tienen celos de ella, y ahora nosotros les daremos algo con que enfadarse. Nosotros les haremos, precisamente lo que ellos nos hicieron a nosotros durante el viaje a través de la oscuridad -hacer que se enfrenten los unos con los otros-. ¡Entonces, mientras ellos están ocupando luchando entre si, mientras su atención no se centra sobre nosotros, aprovecharemos para golpear a Zonama Sekot y acabaremos con todos ellos!" Nom Anor asintió, intentando con fuerza no descomponer el gesto, ni la figura. Onimi estaba observando atentamente con Shimrra, con lo que parecía ser una mirada de incredulidad, pero que vista más atentamente, parecía más de recelo. Por un breve instante los ojos de Onimi se encontraron con los de Nom Anor, y ese sentimiento de aprehensión se comunicó entre ellos. Si no hubiera resultado ya obvio anteriormente, si era obvio que ahora Shimrra estaba completamente descontrolado. Los hechos habían conspirado para hacer creer que había perdido el control, a uno que había presumiendo a lo largo de toda su vida, que era el dueño de su propio destino. Nom Anor nunca había experimentado un momento peor, y de repente supo que todo estaba perdido. Kunra y Drathul ya estaban echándole el aliento en su nuca, y ahora a la mezcla se unía el aliento del propio Shimrra. Él llevaría a cabo el ridículo decreto de Shimrra, aunque estaba convencido de que era algo completamente inútil. Pero lo que estaba claro era, que él ya no confiaba en que Shimrra fuera capaz de conseguir una sorpresa final con la que acabar con la Alianza Galáctica. La única opción de Nom Anor era retornar a la posibilidad que ha había deshojado en Zonama Sekot. Él únicamente debía pensar en si mismo. La supervivencia estaba en sus propias manos. Había completado un círculo completo, y ahora se encontraba en el mismo punto que después de Ebaq 9. Era Nom Anor contra todos: Shimrra, Drathul, Kunra, los Jedi, Zonama Sekot, el mismo universo. Su lucha era contra todos y contra ninguno. Él no quería otra cosa, sino simplemente desaparecer. Capítulo 31. Con la armada Yuuzhan Vong reagrupada en torno a Coruscant, el 'Ventura Errante' fue capaz de alcanzar Contruum sin el menor problema. Nada más hubo el Destructor Estelar salido del hiperespacio, en la frontera del Sistema Contruum, con gran cantidad de mundos inhabitables, que Booster Terrik fue a buscar a Luke y Mara en la bahía principal de atraque, donde la 'Sombra de Jade', estaba siendo alistada para su lanzamiento. "El mando de la Alianza nos ha ordenado que nos mantengamos en torno a Contruum Seis," dijo el robusto corelliano mientras se aproximaba a la nave que iba calentando motores y sistemas. "Supongo que la invitación que vosotros recibisteis no es extensible para los amigos." El suegro de Corran Horn, mostraba una sonrisa sardónica y un brillo malévolo en su legañoso ojo de pirata. "Nosotros podemos arreglar eso..." Luke comenzó a decir. 153

Booster hizo un gesto de indiferencia con su mano, "No importa. Pero después de no dejarme aterrizar en Zonama Sekot, estoy empezando a sentir que no soy muy bien recibido en ningún lado." Mostró una sonrisa afable, para hacerles saber que él no hablaba en serio. "Al menos Lando fue capaz de hacer pasar de contrabando su brandy galáctico." La inmensa bodega estaba llena hasta arriba de contenedores de carga de todos los tamaños y formas que uno se pudiera imaginar. En las bahías de lanzamiento permanecían la 'Dama Suerte' de Lando y Tendra, y el 'Garra Salvaje' de Talon, junto con docenas de variopintos cazas estelares -casi todos pertenecientes a Cazadores de Recompensas- cuyos propietarios se habían unido a la Alianza Contrabandista, después de la caída de Coruscant. Crev Bombassa, Talon y Lando permanecían de pie, junto al perímetro de la plataforma de aterrizaje, donde estaba situada la 'Sombra de Jade'. Mara caminó hacia la compuerta abierta, donde Booster estaba estrechando su carnosa mano con la de Luke. "Cuídate, Luke. Y recuerda de darle recuerdos nuestros a Wedge. Después de venir de tan lejos, me molesta un poco no poder sentarme con el gran hombre." "Haremos lo que podamos," dijo Luke, "Pero nosotros hemos estado lejos, durante casi todo un año. Por lo que no espero una recepción especialmente calurosa." Se volvió hacia Lando y los otros, y les hizo un gesto de despida con la cabeza. Mara ascendió por la rampa y Luke al siguió al interior de la nave. Kenth, Cilghal, y Madurrin estaban en la cabina delantera, poniéndose los arneses de sujeción, y R2-D2 estaba esperándoles en la cabina de pilotaje. Mara se dejo caer en el sillón del piloto y sin más palabras, elevó e hizo pasar a la 'Sombra de Jade' a través del campo magcon de la bahía de atraque. La casi totalidad de los grupos de batalla que conformaban la flota de la Alianza Galáctica estaban en formación, alrededor de Contruum 6. Un pequeño planeta helado, con únicamente dos grandes ciudades, que estaba a un microsalto hiperespacial de la Ruta Comercial Perlemian y a dos de la Ruta Hydian. Mara no había visto tantas naves de guerra reunidas en un mismo lugar, desde hace mucho tiempo, y la visión le resultó en cierta manera agradable, sobre todo después de tantos meses de estancia en Zonama Sekot. Como una luz pequeña moviéndose entre otras muchas, la 'Sombra de Jade' comenzó a acercarse sobre el gigante blanco, que era el 'Ralroost'. "Los Yuuzhan Vong han hecho lo imposible," Luke dijo. "Han unido a la galaxia." "Nada como guerra, como para reunir a la gente de diferentes razas," dijo Mara. Todos se levantaron cuando Luke, Mara y los otros Jedi, entraron a la sale de guerra del 'Ralroost'. "Encantados de verles sanos y salvos," el Almirante Traest Kre'fey dijo desde su posición de preeminencia en la cabecera de mesa de conferencias. "Buen comienzo," Mara le susurró a Luke, mientras Kre'fey y el resto volvieron a sentarse. Él devolvió el saludo con una leve inclinación, "Esperemos que las cosas continúen así," le respondió en un susurro a Mara. Las mesas de conferencia formaban un cuadrado, alrededor del cual estaban sentados más de veinte altos mandos y estrategas de la Alianza, incluyendo al Almirante Sien Sow, al Comodoro Brand, a los Generales Garm Bel Iblis, Airen Cracken, Wedge Antilles, y Keyan Farlander, al Gran Almirante Gilad Pellaeon, y la Reina Madre Tenel Ka. En un ruidoso holo-campo emisor en una localización sin revelar, se podían ver las imágenes de pie, a mitad de tamaño, de Cal Omas y varios de sus consejeros principales, incluyendo a Niuk Niuv, al caamasi de piel dorada Releqy A'Kl, al anterior fiscal judicial Ta'laam Ranth, y al maestro Jedi Tresina Lobi. Luke, Mara, y Kenth tomaron asiento en un lateral del cuadrado, reservado para ellos. Cilghal y el altísimo Madurrin optaron por permanecer de pie, Luke hubiera querido que Kyp les acompañara, pero él, Lowbacca, Corran, y otros muchos Caballeros Jedi se habían quedado en Zonama Sekot, para comenzar el proceso de unificación, con semillas-compañeras, las cuales conformaban los embriones de las naves Sekotan. "Bienvenidos de vuelta, Maestro Skywalker y Mara," Cal Omas dijo desde el débil holo-campo. "Me disculpo por tener que asistir de manera virtual, y también por la ausencia de Triebakk que ahora mismo se encuentra en Kashyyyk." "Lo entendemos," Luke dijo. Kre'fey soltó un significativo carraspeo. "Dado que el tiempo es esencial, iré directamente al grano: Los preparativos en marcha, para mover las flotas combinadas a Corulag, forman parte de la primera fase de un plan de ataque sobre Coruscant." "¿Cuánto tiene pensado lanzarlo?" Luke preguntó. 154

"Dentro de setenta y dos horas estándar." Luke echó una mirada por las mesas, deteniéndose brevemente, casi clandestinamente, en Wedge, Tenel Ka, y Keyan Farlander. "¿Todos ustedes están en acuerdo en esto?" Kre'fey asintió, aparentemente en representación de todos. "Pero eso no quiere decir que nosotros no podamos retrasar la cuenta atrás, incluso replantearnos la operación, si usted no da una buena razón para hacerlo así. No les hemos invitado aquí, por simple cortesía. Los Jedi han jugado un papel primordial en esta guerra desde el comienzo, y nosotros hemos aprendido a confiar en su consejo, así como también en sus especiales poderes. Yo espero que sus meses de... peregrinaje, le hayan dado una visión de como poner fin de una vez por todas a esta guerra." "La tenemos," Luke dijo. Sow le miró. "¿Por curiosidad, dónde han estado ustedes, Maestro Skywalker?" "En las Regiones Desconocidas, buscando a Zonama Sekot." "El planeta que usted parece haber introducido en el sistema de Coruscant," Brand dijo. Luke se volvió hacia el comodoro humano. "Yo tuve nada más que ver con la presencia de Zonama Sekot en el espacio conocido, que como yo en el diseño de los motores hiperespaciales del planeta. Vino por su propia voluntad." "¿Eso?" dijo Brand. "Zonama Sekot," Luke repitió. Kre'fey y Marca intercambiaron miradas de perplejidad. "Nosotros estamos ansiosos de oír su reacción a nuestros planes," dijo el bothano. Luke asintió. "Cuando comprendí que usted había movido las flotas combinadas de Mon Calamari, me imaginé que Coruscant sería su objetivo." "¿Hicimos mal en reposicionarnos?" "No," Luke dijo con rotundidad. "Con la HoloNet incapacitada, lo más cercano a Coruscant, era lo mejor." "Corulag aún está más cerca," dijo Sow tomando protagonismo. Luke apretó los labios. "Corulag está demasiado cerca. Si no hubiéramos movido hasta allí, era seguro que hubiéramos provocado una respuesta por parte de los Yuuzhan Vong." El sullustano Niuk Niuv le habló. "Los Yuuzhan Vong van a querer terminar lo que ellos empezaron en Mon Calamari. Si la flotilla no adopta nueva posiciones o actúa con rapidez, una respuesta contundente por parte del enemigo está garantizada." Niuv se había opuesto durante mucho tiempo, a la interferencia de los Jedi en asuntos militares. Algunos habían interpretado su alejamiento del hasta entonces Jefe de Estado Pwoe, después de la batalla de Borleias, como un esperanzador signo de cambio de aptitud, aunque, de hecho, su presencia en el Consejo Asesor, era poco más que una forma de dar cierto cabida al persistente sentimiento anti-Jedi. "No necesariamente," Luke dijo. "La presencia de Zonama Sekot ha sumido a Coruscant en el caos. Ahora los herejes están llamando al alzamiento, y la nobleza y los militares se encuentran divididos sobre el curso de acción, que deben tomar. El salto desde el hiperespacio fue diseñado para provocar, precisamente esto. El hecho de que la elección del momento, resultado tan providencial -que la llegada de Zonama Sekot provocara la salida de la armada Yuuzhan Vong de Mon Calamari- me convence aún más, de que nuestro curso de acción es el correcto. Como una manera de continuar lo que nosotros hemos empezado, esperó conseguir persuadirles de provocar aún mayores desórdenes en Coruscant. Si nosotros lo hacemos así, estoy convencido de que Shimrra será finalmente depuesto, y entonces nosotros seremos capaces de alcanzar un acuerdo con el maestro de la guerra de los Yuuzhan Vong." La declaración de Luke provocó de inmediato un torrente de críticas y reproches. Con todos hablando a la vez, Mara se inclinó sobre él, para susurrarle, "Ahora es cuando las cosas se ponen tensas de verdad." La confianza de Luke en los herejes no era toda la que él hubiera deseado tener, considerando que aquel denominado el 'Profeta', no era otro que Nom Anor. Pero dado el efecto galvanizante que Zonama Sekot había provocado sobre los herejes, era posible que el movimiento hubiera adquirido vida propia. "Los informes que nosotros hemos recibido corroboran que Coruscant está sumido en el caos," 155

Kre'fey dejó que la mayoría de las diversas conversaciones, fueran cesando. "Esa es precisamente la razón por la que debemos atacar. Puede que los Yuuzhan Vong nunca se encuentren en una posición de debilidad como la actual. Si, existe la oportunidad de que Shimrra sea derribado por los herejes, pero no es Shimrra lo que nos mantiene a nosotros angustiados. Nosotros estamos mucho más preocupados por la armada. Fuimos capaces de inflingirla serios daños en Mon Calamari, y a menos que nosotros actuemos ahora, me temo que nosotros perderemos la escasa ventaja, que poseemos actualmente." "La armada no es ahora más débil, que cuando atacó Mon Calamari," dijo Kenth. "Cualquier daño que nosotros la inflingiéramos, ha sido compensado por la llegada de diversos grupos de batalla de los sectores más alejados. Y aún más importante, los escudos planetarios de Coruscant, -los campos gravitaciones creados por dovin basals- aún tienen que ser tanteados y probados, antes de lanzarnos a un ataque general." "Nosotros no debemos preocuparnos por los dovin basals en órbita," Sow dijo con talante despreciativo. "Da lo mismo, atacar Coruscant no es la solución," Luke añadió. "Bajo la influencia de Shimrra, el Mundo-Cerebro tiene la capacidad de dejar inhabitable a todo el planeta. Y a menos que ese sea nuestro objetivo, nosotros deberíamos replantear nuestra estrategia." "El asunto del Mundo-Cerebro, ya ha sido tratado en reuniones anteriores," Sow dijo con sequedad. "Con todos los respetos, Maestro Skywalker, esa información nunca ha sido confirmada." "Además, también tendremos la ventaja de luchar en nuestro sistema natal," dijo Brand. "Nuestros pilotos podrán ser capaces de volar en círculos alrededor de los Vong, confundirlos, hacer que nos persigan, atacarlos desde Weerden, Thokos, Salliche... gracias a lo que medios el Remanente nos ha proporcionado, conocemos rutas de entrada y salida a los más Profundo del Núcleo que los Vong ni siquiera han explorado. Puntos de entrada desde la 'Emperatriz de Teta'; puntos de salida por encima y debajo del 'Circuito de Ag'. Y lo que es más, no tenemos que preocuparnos de no tener que inflingir daños secundarios a la población del planeta, o al menos a la mayor parte de ella." Kre'fey miró a Luke. "Debe entender, si fuera cualquier otro mundo, en lugar de Coruscant... Pero lograr reconquistar Coruscant es fundamental para construir y sostener a la Alianza Galáctica. Quién controla Coruscant contra el 'Núcleo', y sin el 'Núcleo' la Alianza es, simplemente papel mojado." Luke puso sus codos sobre la masa y entrelazó sus dedos. "Ustedes están pensando, igual que lo hizo la Nueva República." "Usted formó parte de la Nueve República, Maestro Skywalker," habló el holograma de Niuk Niuv. Luke asintió. "Pero está es una guerra diferente. Una guerra que no podremos ganar de la forma en que ustedes planean hacerlo. ¿Acaso aniquilarían a todos y cada uno de los Yuuzhan Vong para liberar Coruscant y todos los otros mundos ocupados?" "Podríamos," dijo Brand. "¿No era eso lo que se pretendía, cuando se desplegó 'Alfa Rojo'?" La pregunta quedó en el aire, durante unos instantes, antes de que Sien Sow hablara. "La cuestión de 'Alfa Rojo' no está bajo discusión en esta conferencia." "¿Entonces no está acabado?" Cilghal preguntó con preocupación. "No entiendo eso de que de nuevo, la cuestión no está bajo discusión." Kre'fey fue rápido en cambiar de tema. "Nosotros tenemos una ventana de actuación, que podría sellarse en cualquier momento. "¿Cuánto tiempo nos piden los Jedi que esperemos?" Luke frunció el cejo. "No es una cuestión de días o semanas. Los Yuuzhan Vong han demostrado una y otra vez que no se rendirán. Esto no es más una discusión sobre su propia naturaleza, que el estudio de una política de exterminio por nuestra parte." Miró a su alrededor. "A menos que todos ustedes hayan cambiado de aptitud drásticamente durante mi ausencia." "¿Les cedería usted, Coruscant?" preguntó Airen Cracken. "Si yo creyera, que con eso lograría terminar la guerra, lo haría." "Esa es una declaración de traición," Brand dijo, luego suavizó su tono, para añadir: "Nosotros hemos tenido nuestras discrepancias en el pasado. ¿Podemos confiar en que los Jedi no interferirán con lo que nosotros tenemos que hacer?" "Nosotros no interferiremos." Kre'fey le lanzó una mirada de advertencia a Brand. "Por salvaguarda la concordia y el buen espíritu de compañerismo, ¿qué haría propone usted que hagamos, mientras esperamos que las cosas se aclaren en 156

Coruscant?" "Divida y redistribuya las flotas combinadas," Kenth dijo. "Despache grupos de combate a Bothawui, Bilbringi, y otros mundos esenciales. Reclame esos sistemas mientras los Yuuzhan Vong están preocupados con los herejes. Luego, mientras ellos estén verdaderamente en una posición de debilidad, movámonos contra Coruscant, desde tantos sistemas como no esa posible." Sow Entonces, cuando ellos están de verdad en su más débil, mueva contra Coruscant de tantos sistemas como posible". Sow realizó un gesto de cansancio. "Quizás los Jedi, desconozcan que varios grupos de combate Yuuzhan Vong no han seguido las órdenes de Nas Choka de retirarse hacia el Núcleo. Más bien, parecen determinados a mantenerse a toda costa en los sistemas que ellos han conquistado, sin tener en cuenta lo que pasa en Coruscant." "La defección de esos comandantes no tiene nada que ver con mantener su superioridad," Luke dijo. "Sino que ellos tienen miedo, de que les ordenen atacar a Zonama Sekot." Kre'fey meneó su cabeza, un tanto confuso. "¿Por qué deberían tener ellos miedo? ¿Qué es lo que significa, realmente ese planeta para ellos?" Luke se incorporó, alentando a que todas las miradas se fijaran en él. "Todo los Yuuzhan Vong podrían haber sido." Hizo una pausa, luego añadió: "Hace cincuenta años, cuando los Yuuzhan Vong estaban explorando por primera vez nuestra galaxia, ellos intentaron apoderarse de Zonama Sekot, y el planeta loa rechazó. Como un mundo viviente, este hecho está profundamente inmerso en su religión, y su súbita reaparición se ve como un augurio de derrota -una señal de que los dioses ven la propia invasión, como un error terrible-. De alguna manera, los 'Avergonzados' ven el planeta como un importante hito en su destino, en su liberación, y ellos se sublevarán si Shimrra ordena un ataque. Pero el verdadero peligro para Shimrra le vendrá finalmente de su propia nobleza, ya que habrá algunos que asuman la aparición de Zonama Sekot con una posible intervención divina." Kre'fey se quedó mirando fijamente a Luke, un tanto sorprendido. "¿Cómo ha conseguido usted esa clase de información?" Luke se volvió hacia el almirante. "De los labios de un sacerdote Yuuzhan Vong, que aún ahora permanece en Zonama Sekot." Brand entrecerró sus ojos, en gesto de suspicacia. "¿Cómo sabe que ese 'sacerdote' no es un espía?" Dirigió una suplicante mirada a Sow. "Si cualquier palabra sobre nuestro operativo, llegara a los oídos de ese sacerdote..." "Zonama Sekot conoce a los Yuuzhan Vong," Luke insistió. "Sabe como tratar con ellos. Es más parecido al original Yuuzhan'tar de lo que Coruscant jamás podrá parecerse." Kre'fey se enfrentaba a un dilema. "Qué me está diciendo. ¿Acaso se está refiriendo al propio planeta?" "Sí." Sow estaba comenzando a perder la paciencia. "Si Zonama Sekot tiene algún tipo de plan secreto para acabar con la guerra -bien como mediador o como estación de batalla- será mejor que lo haga rápidamente. Tal y como están las cosas, no veo razón para alterar nuestros planes de movernos contra Corulag." "No hay lugar para la neutralidad en esta fase," dijo Brand. "O usted forma parte de la Alianza o está contra ella." Gilad Pellaeon rompió un breve pero incómodo silencio. "No me gusta sacar a la luz esto, Pero los archivos imperiales sugieren que el anterior Gran Moff Tarkin expresó alguna vez su interés por Zonama Sekot, basado en rumores de que el planeta era capaz de producir naves vivientes." Sow y los otros miraron a Luke. "¿Ese es el secreto del planeta?" preguntó el sullustano. "¿Está planeando Zonama Sekot emprender su propia guerra contra los Yuuzhan Vong?" "Zonama Sekot no producirá naves de guerra," Luke dijo con rotundidad. Kre'fey sacudió su cabeza de manera lúgubre. "Maestro Skywalker, a menos que el organismo gobernante de Zonama Sekot nos permita emplear el planeta, como área de organización para el ataque a Coruscant, es completamente inútil para nosotros." "El... organismo gobernante no permitirá algo como eso." "¿Entonces al menos podemos emplearlo como una diversión?" Brand preguntó. "Si, como usted dice, ya ha logrado desestabilizar a los Yuuzhan Vong, quizás logremos que aparezca como una amenaza aún más 157

real. Si podemos lograr que los Vong ataquen a Zonama Sekot, nosotros tendríamos una línea de ataque clara sobre Coruscant." Luke lo sopesó. "No creo que le importe hacer algo así." Kre'fey puso sus manos achatadas sobre la mesa. "Es ahora o nunca. Reconoceré que atacar Coruscant constituye un gran riesgo, pero es uno que debemos aceptar. No podemos permitirnos el lujo de ponernos nuevamente a la defensiva. Diseminemos las flotas, y no sabremos cuantos sistemas más podrían caer. Simplemente no tenemos los recursos necesarios para saltar de un sistema a otro, cada vez que el enemigo lance un ataque. Nosotros no tenemos los recursos simplemente para saltar de uno al otro cada tiempo los lanzamientos enemigos un ataque. El desgaste se convertirá en nuestro mayor enemigo." Él miró a Luke y los otros. "Yo comprendo que los Yuuzhan Vong aún siguen siendo muy fuertes. Pero las batallas no siempre son cuestión de números, Maestro Skywalker, como usted bien sabe, habiendo cambiado el signo de la Guerra Civil con una par de torpedos de protones bien colocados." "Yo tuve cierta ayuda con eso," dijo Luke. "¿Está sugiriendo que la Fuerza no está ahora con nosotros?" Sow preguntó. "La Fuerza siempre está con nosotros, Almirante." "¿Entonces nosotros podemos confiar en su ayuda?" Kre'fey dijo. Luke asintió y señaló a los Jedi Anx y Madurrin. "Lo que los Jedi podemos hacer, es continuar sirviendo en los puentes de mandos de las naves principales, como hicieron en Ebaq Nueve y Mon Calamari." Él estaba a punto de añadir algo más, cuando Tycho Celchu entró repentinamente en la sala de guerra. Antes de que Tycho fuera capaz de proferir una palabra, Luke captó la súbita agitación de Cilghal. "Perdón por la interrupción, Almirante Sow," el general humano de ojos azulados dijo en voz baja. "Siento tener que informarles a todos que mi esposa, 'Invierno', acaba de contactar conmigo desde Mon Calamari, con noticias de que el almirante jubilado Ackbar jubilado ha muerto." ---------Mientras ella se aproximaba a la plataforma de aterrizaje de Zonama Sekot, Jaina vio que Corran, Kyp, Tekli, Alema y algunos otros Jedi que habían sido reclutados mientras ella había estado fuera, en busca de Jacen. Con cinco semillas-compañeras por cabeza, Kyp y Saba habían logrado unirse con un mayor número de ellas. Del tamaño de un puño, blancos orbes velludos, las semillas-compañeras se habían unido a la capa de Kyp y a la túnica de Saba. Corran tenía cuatro, mientras que Kyle, Lowbacca, Alema, y los otros candidatos tenían sujetas dos por cabeza. Jabitha había dicho que Anakin Skywalker habría logrado unirse al menos con nueve, el número más alto con que cualquiera se hubiera unido jamás. La Magistrada les había explicado que cuando las semillas-compañeras, con el tiempo se desprendieran de sus cascarones, serían capaces de arrastrarse sobre cuatro diminutas piernas, y emitirían un sin fin de chillidos y gimoteos. Pensar en eso, no hacía sino aumentar la desilusión y confusión de Jaina. El aire de Zonama Sekot aún seguía a una temperatura confortable, aunque no tan cálido, como cuando ella había estado por primera vez. Reunirse de nuevo con todos había sido maravilloso, pero después de dos días locales, de intercambiarse historias, la inactividad estaba comenzando a hacer mella en ella. Ella recordó, haber tenido la misma sensación en Mon Calamari después de de regresar de Hapes, mientras Luke había estado ocupado, con discusiones filosóficas sobre la Fuerza con Vergere, Jacen se había marchado con Danni a los arrecifes sumergidos, y los miembros de la Alianza de los Contrabandistas habían estado ocupados manipulando la elección de Cal Omas. Con Coruscant a un microsalto estelar de distancia y una confrontación final con los Yuuzhan Vong conformándose en el horizonte, ella quería más que nunca, volver a la carlinga de su Ala-X, para no quedarse al margen de la lucha que se avecinaba. Pero los 'Soles Gemelos', junto con el 'Halcón Milenario', la cañonera de Tesar Sabatyne, y otros grupos de cazas estelares, permanecían en órbita estacionaria. Eso dejaba únicamente al trasbordador de Sekotan, el cual estaba fuera de su alcance, y las numerosas aeronaves del planeta, que eran más para marineros que para pilotos de caza. Ella estaba considerando sus opciones, cuando Jacen apareció andando, abriéndose paso entre un denso follaje de boras. "Yo te he estado buscando," ella le dijo. "¿Dónde demonios estabas, practicando hacerte pequeño o algo así?" Jacen salió de su trance, estado de meditación o de ensueño, por lo que Jaina pudo apreciar, se la quedó mirando. 158

"La Fuerza es fuerte aquí. Los métodos usuales no funcionan." "Eso es seguro," ella murmuró. Jacen la observó durante unos instantes. "¿Estás enfadada por algo?" Ella apretó con fuerza sus labios y meneó la cabeza. "Supongo que simplemente me siento un tanto defraudada." Jacen miró a Kyp y los otros, y lo comprendió de inmediato. "Porque ninguna semilla-compañera se ha unido contigo." "¿Qué importa eso?" ella saltó. "Quiero decir, soy tan buen piloto como Kyp, Saba, o Corran, y todos ellos se unieron con semillas-compañera en seguida. ¡En Mon Calamari, yo volé mi Ala-X en combata con sólo un motor!" "Las habilidades de pilotaje, poco tienen que ver con el proceso de unificación," dijo Jacen. "O con el valor, por lo mismo." Ella soltó un suspiro. "Magnífico. Entonces supongo que yo no estoy tan armonizada con la Fuerza, como lo están ellos." "Sabes que no es así." Jacen colocó su mano sobre sus hombros y la hizo girarse hacia él. "Podría ser que Sekot vea algún otro propósito para ti." Ella apartó sus ojos. "Eso es fácil de decir para ti. Tú ni siquiera intentaste unirte con las semillas-compañeras." La idea pareció resultarle divertida. "Yo no soy nada parecido a un piloto." "Sí, vale, pero yo si lo soy. Soy el oficial Espada de los Jedi, o al menos eso dicen los medios de comunicación." Ella se quedó callada durante unos instantes, luego comentó, "¿Jacen, acaso los Yuuzhan Vong suponen una amenaza para la Fuerza?" Él hizo un gesto negativo con la cabeza. "Ellos son una amenaza para los Jedi, porque tendrían que obligarnos a todos nosotros a aceptar su religión y a sus dioses, y únicamente ver al universo como ellos lo ven. Pero no importa cual sea el resultado de la guerra, los individuos continuaran encontrando su camino hacia la Fuerza. No es una llama que los Yuuzhan Vong puedan extinguir, como no pudieron los Sith." "Y tú lucharas para asegurarte que eso no pase." "A mi propia manera. He aprendido algo sobre mí, desde 'Punto Central'." "De Vergere, quieres decir." "De Vergere, de Sekot, de todos ustedes. Estoy empezando a pensar que la Fuerza -al menos como nosotros la entendemos- es solamente una de las caras facetadas de un piedra preciosa finamente tallada, y que quizás la suma de ella, sea aún mayor que sus partes." Jaina echó un vistazo a Kyp y los demás. "Al menos Zonama Sekot estará ansioso de luchar a nuestro lado." "Ésa será una decisión, que deberá tomar Sekot." Ella se volvió hacia él. "¿Basada en que? ¿Cuales son los intereses a que los Jedi están sirviendo?" "Nosotros servimos la Fuerza," Jacen dijo. "a ningún otro." "¿Es esa justificación suficiente para borrar por completo del espacio a los Yuuzhan Vong?" "No," él dijo, aparentemente más firmemente de lo que habría querido. "Ellos no están fuera de la Fuerza. Según Sekot, ellos han sido despojados de la Fuerza." "Eso es lo que he oído," Jaina dijo. "¿Pero, entonces, tú crees que la Fuerza quiere algo de los Yuuzhan Vong?" Jacen esbozó una sonrisa. "Si yo lo supiera, nosotros tendríamos la respuesta para acabar con la guerra." Capítulo 32. "¡Miraos, temblorosos y acurrucados igual que una manada de yanskacs!" El Señor Supremo le recriminó a la nobleza desde su trono de respaldo de púas en Sala de Confluencias de la Ciudadela. "¡En la 159

víspera de una victoria definitiva ustedes se dejan asustar por una ilusión, por una especie de argucia celestial!" Incluso permaneciendo postrado igual que el resto, Nom Anor no pudo por menos que admirar a Shimrra. A pesar de los continuos temblores que sacudían Yuuzhan'tar, y los supuestos peligros que amenazaban con minar su derecho divino para gobernar, El Señor Supremo no se dejaba intimidar, si bien no se mantenía firme del todo. Con sus largos brazos sufriendo sacudidas y sus piernas temblando, él parecía más bien un títere en una representación de marionetas. Algunos decían que sus ojos implantados, además, estaban extrañamente quietos, y cambiaban constantemente de color. Shimrra alzó el Cetro de Poder hacia el acanalado techo del salón. "Algunos de ustedes están susurrando que la luz brillante que se alza en el horizonte es una augurio de muerte -un mundo viviente, que se rumorea, ha había sido encontrado durante el gobierno de mi predecesor, cuyo nombre no es digno de mencionarse-. Dicho rumor no me era desconocido. Después de mi ascenso al trono, despeché fuerzas en busca de ese mundo -ese tal Zonama Sekot- solamente para ser informado de que no pudo ser encontrado. Por lo que yo me pregunté: ¿Había desaparecido? ¿O acaso Zonama Sekot había sido destruido? ¿O no era nada más que una mentira perpetrada por mi predecesor, en un esfuerzo desesperado por impedirnos conquistar y ocupar lo que por derecho divino nos había sido otorgado?" Mientras Shimrra hacía una pausa, Onimi circuló por entre el público, provocando a los miembros de la nobleza a que respondieran. Para gran enfado del Alto Prefecto Drathul, Nom Anor había comunicado las órdenes de Shimrra a los sacerdotes de los tempos y los había ordenado consagrar sus favores a Yun-Harla en lugar de a Yun-Yuuzhan o Yun-Yammka. Como resultado, las videntes reales arrejuntadas ente si -esperando un engaño o manipulación de la peor clase- y la nobleza estaba preguntándose si las acciones de Shimrra se habían emprendido, en beneficio de los Yuuzhan Vong o del propio Shimrra. "Yo os revelará la verdad de esto," el Señor Supremo dijo finalmente. "La luz brillante del cielo no es un ardid para engañar a los ojos. '¡Es de hecho el propio mundo viviente!" El público se quedó estupefacto, y el silencio aún se hizo más profundo, sobre todo por parte de Drathul y su grupo de partidarios de Quoreal. Pero la declaración hizo aumentar aún más si cabe, los temblores de Nom Anor. Reconocer la verdad, era la última cosa que él hubiera esperado que Shimrra hiciera. "¿Cómo han podido permitir los dioses una cosa como esa? ustedes se preguntaran," Shimrra prosiguió con un teatral tono melodramático. "¿Cómo, después de todo lo que nosotros hemos hecho para proporcionarles toda clase de sacrificios y conversiones, después de todo lo que nosotros hemos hecho para limpiar esta galaxia de infieles y herejes, pueden los dioses volverse contra nosotros? De nuevo, yo le daré la respuesta: ¡Ese mundo de mal agüero ha sido puesto en manos de nuestro enemigo como prueba final de nuestra capacidad para reinar sobre ellos, una prueba final para calibrar la fuerza del corazón de los Yuuzhan Vong!" Shimrra golpeó el suelo con su bastón viviente, en demanda de silencio. "Y aunque es una prueba desalentadora la que ellos nos han puesto por delante. Todavía eso que una prueba desalentadora que ellos han puesto ante nosotros. Una persona débil de carácter o un disidente o un escéptico, podría sentirse tentado de creer que los dioses nos han abandonado, y que no hay ninguna posibilidad o forma de tener éxito. He pensado mucho y durante mucho tiempo sobre esto. He rezado, me he adentrado más allá de la simple contemplación y la súplica, para buscar en lo más profundo de las raíces de nuestra historia en busca de respuestas. Y los dioses han recompensado mi búsqueda." Shimrra de nuevo hizo una pausa. Luego señaló con el cetro a Qelah Kwaad y sus adeptos. "Los moldeadores sabrán a lo que me refiero, cuando les hable del octavo córtex. Pero para ustedes, comandantes e intendentes, e incluso para la mayoría de los sacerdotes, yo se lo explicaré. "Un córtex contiene los protocolos para crear y dar forma a toda criatura viviente -los protocolos que guiaron las manos de nuestros ancestros en la creación de dovin basals y villips, cazas coralitas y yammosks-. No es un lugar sino un estado mental. Y mientras uno se aproxima más al córtex más importante -el octavo córtex-, uno más va completando el círculo de los principios fundamentales de los Yuuzhan Vong, a nuestro estado primordial de existencia. Y lo que yo encontré allí, después de que soportar un dolor inenarrable y tal derramamiento de sangre -tanta sangre derramé, que mi cuerpo aulló, ante tal tormento- fue la solución, moldeada en forma de simple lección, igual que la que podríamos enseñar a nuestra descendencia en las creches. "La lección es esta: que cuando ellos dieron forma al universo -y a los Yuuzhan Vong en último lugarlos dioses distribuyeron las cosas con total falta de equidad, para asegurarse de que las cualidades de una creación, siempre equilibraran las carencias de otra. Donde un árbol venenoso plantaba sus raíces, a su lado 160

crecía un árbol que daba el antídoto para dicho veneno. Donde había desiertos, había oasis de agua. Y donde el agua era una inmensidad, allí emergían islas de arena y piedra. Esta es la forma en que los dioses, se aseguraban de que hubiera un equilibrio entre todas las cosas. Yo tenía este pensamiento en mente, cuando, en lo más profundo del octavo córtex, oí una voz que profería..." "El puente del arco iris aparecerá y desaparecerá," Onimi recitó desde la parte central de la sala. "Y los dioses lo harán parecer, como si ellos fueron los autores de un gran conflicto. Entonces vendrá un eclipse del sol, el augurio divino será visto con total claridad. Lo bastante claro para que nadie puede malinterpretarlo, así para cuando una amenaza extraña aparezca en el portal, busca junto a tu mano en busca del bastón viviente que enviará el extraño en su camino." "Una revelación, me dije". Shimrra retomó la palabra. "Claramente de Yun-Harla. Por lo que yo pedí a los sacerdotes de los tempos que imploraran a la diosa, en busca de ayuda, que la realizaran sacrificios y la trataran como si ella fuera la Señora Suprema del universo. Y nuestras súplicas no han pasado inadvertidas, por que ella nos ha proporcionado la respuesta, a la prueba que los dioses han puesto en nuestro portal." Nom Anor apenas si fue capaz de impedir que sus rasgos reflejaran su estado de confusión interno. Él no era la única persona en la Sala de Confluencia, que sabía que el octavo córtex más que una pretensión vacía de contenido, al igual que lo era el campo gravitacional -una especie de agujero negro- de un dovin basal. ¿Pero que estaba haciendo Shimrra, al conjurar revelaciones procedentes de protocolos inexistentes? Obviamente él había preparado el enigma y su resolución, ¿Pero con qué fin? Una vez más, la nobleza tuvo que esperar, mientras nuevamente un fuerte temblor sacudía la Ciudadela, provocando que polvo de yorik coral, cayera del techo abovedado, de por encima de sus cabezas. "La respuesta nos acaba de ser entregada en Yuuzhan'tar," Shimrra dijo. "Entregada en forma de una nave espacial herida y su tripulación de asesinos enferma y un moldeador agonizante. En un mundo remoto e insignificante conocido por Caluula, la nave y sus pasajeros fueron presa de un virulento agente químico creado por nuestros enemigos y liberado con la esperanza de destruir toda forma de vida Yuuzhan Vong -desde mi mismo hasta la más simple de nuestras creaciones-. "El agente químico podría haber cumplido finalmente su objetivo, sino hubiera sido por la inteligente actuación del moldeador, las poco convencionales acciones de su valerosa tripulación de guerreros, y por la perspicacia de su Señor Supremo, quién ordenó que a la nave no le fuera permitido aterrizar en Yuuzhan'tar, o entrar en contacto con cualquier otra nave. "¡Ahora sed testigos de la belleza del equilibrio cósmico puesto a prueba! ¡Tchurokk Yun'tchilat! ¡Testigos de la voluntad de los dioses! ¡Para ese mundo de mal augurio que reluce en nuestros cielo nocturno, este mundo viviente que fue encontrado por nuestras fuerzas hace varías décadas, flotando en el mismo borde de esta galaxia, también, debería haber sido creado por Yun-Yuuzhan y ser unido a nuestro destino por una profecía. Unido a nosotros, y por lo tanto vulnerable al contagio mortal creado por nuestro enemigo, y santificado por los dioses!" Una vez más Shimrra gesticuló con el Cetro de Poder. "¡El navío herido es el bastón viviente que nosotros lanzaremos para conducir al extraño fuera de nuestro camino! ¡La nave que será nuestra salvación, y nuestra manera de superar la prueba de los dioses ha tomado forma!" Nom Anor estaba empezando a sentirse como un gnullith: imbuido y extasiado durante unos instantes por las proclamas de Shimrra, para luego desanimarse y desinflarse al momento siguiente. ¿Un agente tóxico capaz de envenenar a Zonama Sekot? Cualquier familiarizado con la misión de reconocimiento del Comandante Zho Krazhmir al mundo viviente, sabía que Krazhmir había intentado envenenar a Zonama Sekot, por todos los medios posibles y había fallado. ¿Y si una toxina creada por los Yuuzhan Vong había fallado, cómo podía esperarse que una toxina producida por el enemigo, pudiera tener éxito? Y todavía más importante, si semejante arma biológica existiera, ciertamente la antigua red de espionajes de Nom Anor entre los miembros de la Brigada de la Paz, o aquellos que aún permanecían en Mon Calamari, habrían sabido algo de él. ¿Acaso Shimrra se había inventado la historia, únicamente para levantar el ánimo de guerreros y sacerdotes, y asegurarse de que los Yuuzhan Vong encontraban la muerte en medio de una llamarada de gloria? ¿O acaso Nom Anor había subestimado de nuevo al Señor Supremo? ¿Y él era aún más inteligente de lo que había parecido en un primer momento al usurpar el trono? "Zonama Sekot es una estrella de muerte," Shimrra estaba diciendo. Señaló con su bastón viviente a Nas Choka y sus Comandantes Supremos. "¡Vuela hacia él, Maestro de la Guerra! ¡Llevad vuestra poderosa armada hacia Zonama Sekot, y limpiad el camino para que los dioses muestren la firme resolución de los 161

Yuuzhan Vong!" --------¿Qué quería la Fuerza para los Yuuzhan Vong? La cuestión resonó en la mente de Jacen, largo rato después de que él hubiera regresado a la cavidad que se había convertido en su lugar preferido de meditación en Zonama Sekot. Sacó su espada láser de su cinturón de tela, activó la hoja verdosa, y la hizo ondear ágilmente a través del aire. Acobardados por el siseante zumbido de la hoja, los pájaros posados en los boras circundantes salieron volando hacia el pálido cielo azulado. Jacen se incorporó con sus pies en paralelo, el derecho por delante, dejando reposar todo su peso sobre las plantas de sus pies, para luego girar sobre su pie más atrasado, simulando un ataque. En la falda de la colina, extendió sus pies a lo ancho, y los anguló, el uno respecto al otro. Hizo girar la hoja sin agacharse o retroceder, moviéndose de un lado a otro o zigzagueando, adoptando una posición lo más correcta posible mientras se deslizaba hacia adelante, o daba pasas cortos con cada pie para mantener su concentración y equilibrio. Mantuvo la empuñadura en una guardia media, ligeramente por delante de su estómago, con la punta angulada hacia arriba, en un ángulo de unos treinta grados, y realizó a gran velocidad una secuencia de variados movimientos. Luego, bajo la punta, como si estuviera apuntando a las rodillas de su ficticio oponente, y lanzó diagonalmente una estocada ascendente. A continuación alzó la espada láser por encima de su cabeza, con el mango apuntando a los ojos de su oponente imaginario -extremadamente angulado, si se hubiera tratado de un Yuuzhan Vong- y acuchilló hacia abajo. Con los codos apuntando hacia el suelo, sostuvo bien derecho la espada láser, por encima de su hombro derecho y junto a su cabeza, para luego realizar una serie de ataques Jung y paradas Jung ma. Finalmente sostuvo la espada láser por debajo de su costado derecho, con la punta apuntando al suelo terroso de detrás suyo, y ejecutó un barrido ascendente en diagonal. Se lanzó al aire, al borde de la piscina, sumiéndose en la Fuerza, para ayudarse en una series de rápidos giros y remolinos, a la vez que lanzaba sus pies, para ejecutar una tanda de golpes laterales rotatorios y cortos, secos y violentos giros de muñeca, hasta que su respiración se aceleró y el sudor comenzó a gotear de su rostro. Dándose cuenta, entonces, de que alguien le esta observando, apagó la hoja siseanta con la misma rapidez que la había activado. Soltó un suspiro y se sentó. Se consideraba un maestro decente de la espada láser y la lucha acrobática sai, pero desde luego no llegaba al nivel de Luke, Mara, Corran, -o del propio Anakin, en su momento-. Su corazón no estaba por completo en ello. Mientras se miraba atentamente la empuñadura de su espada láser, sus pensamientos se retrotrajeron a tres años antes, al planeta Duro, y la visión que el había tenido, volvió a él, como si el tiempo no hubiera pasado. En un momento él estaba trabajando junto a un grupo de refugiados Ryn, y al siguiente estaba cayendo hacía atrás, dentro del vacío. Oyó que Luke le llamaba, se giró para ver a su tío vestido de un blanco impoluto, con el cuerpo girado a medias, sosteniendo su reluciente espada láser en una posición en diagonal, manos a la altura de la cadera, apuntando hacia arriba. Jacen le gritó que Jaina había sido herida, pero Luke no le respondió. En su lugar la atención de Luke esta fija en un guerrero Yuuzhan Vong con armadura rojizo-oxidada, quien estaba sujetando un bastón viviente sobre su cuerpo e imitaba la postura de Luke. De pie en el lado más alejado de la plataforma que giraban lentamente y que servía apoyo a los tres, el guerrero no era visible a través de la Fuerza. Él era simplemente un vacío -un manchón de oscuridad que presagiaba muerte, tan cierto como que la luminosidad de Luke presagiaba vida-. Equilibrado en su parte central, Luke adoptó una postura de combate, alzando su espada láser por encima de su hombro derecho, apuntando hacia arriba, mientras los guerreros Yuuzhan Vong avanzaban desde la oscuridad. Luke se mantuvo firme, aguantando en el centro y conteniendo a los invasores, hasta que finalmente su número se incrementó lo suficiente, para inclinar la balanza del disco en su dirección. Desesperado por saber que hacer, Jacen llamó de nuevo a Luke. Esta vez Luke se giró y arrojó su espada láser, que realizó un zumbante arco descendente, dejando un rastro de descoloridas chipas verdosas sobre el plano galáctico. La ira creció en Jacen, así como el temor y la furia aumentaban su fuerza. Él quería destruir al enemigo. Estiró su mano en busca de la espada láser... y falló. Este fracaso tuvo graves consecuencias. Una mortal tempestad de oscuridad se conformó alrededor de los invasores, y el plano galáctico se venció aún más hacia ellos. Jacen sintió como empezaba a encogerse hasta que no era más que un diminuto e insignificante punto en la tormenta de oscuridad. Indefenso, desarmado por un instante de ira, había condenado a la galaxia con él. Una voz como la de Luke, pero más honda, más profunda, retumbó, resonando por todo el campo estelar: ¡Jacen, mantente firme! 162

El horizonte se inclinó aún más y Jacen se lanzó hacia adelante, determinado a aportar su pequeño peso en favor del lado de la balanza donde esta situado Luke -el de la luz-, solamente para deslizarse una vez más. Se revolvió en busca de la mano de su tío, errando una y otra vez. Finalmente, Luke asió la mano de Jacen y le sostuvo con firmeza, urgiéndole que resistiera a la tormenta. El decline se hacía más pronuncia bajo sus pies. Las estrellas se extinguieron. El enemigo se abalanzó hacia adelante, eclipsando mundos, grupos enteros de estrellas, distantes galaxias. Y de nuevo la voz resonó: ¡Mantente firme! Mientas los Yuuzhan Vong atacaban -Jacen retornó a si mismo, aquí y ahora-. Desde que tuvo esa visión, él había luchado contra el enemigo en innumerables mundos, logró herir al Maestro de la Guerra Tsavong Lah, triunfó sobre muchos oponentes de menor categoría, fue despojado y retornado a la Fuerza por Vergere, y nombrado un Caballero Jedi, por su maestro Jedi, Luke. Y aún así, él seguía considerándose como si fuera un simple estudiante. Los Jedi de la Vieja República habían orientado en demasía en el adoctrinamiento y en los rangos. Si tú eras un Padawan, entonces eras un tanto inferior a un Caballero; y si eras un Caballero, entonces eran menos que un Maestro... ¿Pero quién podía decir, ahora que no había un Consejo Jedi de Maestros sagaces, que incluso un simple Padawan no podía ser más Poderoso, que alguien de rango más alto? ¿Acaso era algo necesario, para que un Jedi pudiera comunicarse directamente con la Fuerza? Los rangos eran más como ascensos logrados en el campo de batalla -igual que el ascenso de Jaina a coronel-. Incluso el ceremonial propio del Caballero Jedi... no tenía más sentido para él, que lo que tenía para Jaina. Ellos habían tenido que analizar sus caminos separadamente en este tipo de cuestiones. ¿Pero si sus veinte años de tutelaje que habían sido su educación, y el tiempo que él había pasado con Vergere en las entrañas de la nave-semilla de los Yuuzhan Vong y en el conquistado Coruscant habían constituido las pruebas propias de un Padawan, cual era entonces ahora, la decisión a la que el tenía que enfrentarse? ¿Era esto, también, alguna especie de prueba? ¿Qué quería la Fuerza para los Yuuzhan Vong? Mantenerse firme, era lo que le decía la voz de su visión. De vez en cuando, llegaba a tener la sensación de que su educación estaba a punto de completarse, y que el último año había sido su prueba de fuego -posiblemente muy diferente a cualquiera que un Caballero Jedi jamás se hubiera tenido que enfrentar- pero el sentimiento nunca duraba mucho tiempo. "¿Practicando, Jacen?" preguntó de repente, una voz femenina. Entonces, él supo quién había estado mirándole. La proyección mental de Sekot con forma de Vergere, se alzaba desde el centro de la piscina. "Siempre," él dijo. "¿Para conseguir qué?" "Maestría, dominio." Vergere asintió. "Jacen, para ahondar profundamente en el interior de la Fuerza Unificada, nosotros tendremos que renunciar a nuestras ansias de controlar los eventos. Tendremos que desprendernos de las palabras y del pensamiento, porque los pensamientos, también, nacen del mundo físico. Debemos abstenernos de analizar la Fuerza, y simplemente dejar que la Fuerza nos guíe. Nuestra relación con la Fuerza debe ser intachable, sin la necesidad de ser sustentada por palabras o razonamientos. Debemos llevar a cabo las órdenes de la Fuerza, como si estas estuvieran más allá de toda apelación posible. Y deberemos hacer lo que deba ser hecho, sin importarnos quien o que se interponga en nuestro camino." Capítulo 33. Nosotros estamos comprometidos, Wedge se dijo así mismo mientras las explosiones florecían igual breves flores de fuego sobre el lado oscuro de Corulag. Su superficie se veía marcado con trazos de luz que se entrecruzaban, el mundo del Núcleo llenaba por completo, la pantalla visora del 'Mon Mothma'. Entre el planeta y el recientemente reparado Destructor Estelar, flotaba una formación de naves Yuuzhan Vong, -mataloks, coloridos cruceros yorik-akaga y relucientes portaeronaves color pelar- que se esforzaban por cubrir el rápido desplazamiento de la nave-racimo que transportaba al yammosk. Acosados por escuadrones de Alas X y E; lanzados desde los navíos de guerra 'Mon Adapyne' y 'Elegos A'Kla', los navíos enemigos estaban saturando el espacio local con proyectiles llameantes y gotas eyectadas de material supercaliente, pero ellos ya estaban comenzando a pagar el precio, por haber sido cogidos con la guardia baja. Una especie de frenesí controlado se desarrollaba en el puente de mando del Mon Mothma, con mensajeros y oficiales yendo y viniendo, y Wedge intentando mantener media docena de diferentes 163

conversaciones. Las pantallas parpadeaban y los terminales de computadoras zumbaban mientras datos actualizados eran transmitidos a las secciones de artillería, comunicaciones, y centros tácticos de toda la nave. Tan acostumbrado al ruido como Wedge se había vuelto, él no pudo por menos que pensar en las razones que lo habían llevado jubilarse -especialmente ahora, tras la reciente muerte de Ackbar-. Su uniforme y gorra de comandante parecían prestados de alguien dos tallas más pequeño. El ataque sorpresa había requerido que su grupo de batalla saltara directamente de Contruum al sector Bormea, introduciéndose tan cerca de Corulag como les fue posible, dado las numerosas lunas del planeta y sus formidables defensas. Lo que una vez había sido una base naval Imperial, la luna más grande se había transformado en una especie de lugar de aprovisionamiento y reparación de las naves enemigas de patrullaje, asignadas a la Ruta Comercial Perlemian. Los bombarderos de asalto del escuadrón 'Cimitarra' estaban ahora sembrando el caso, con cierta facilidad, mientras que los escuadrones de cazas estelares 'Desastre' y 'Luna Negra' mordisqueaban al transporte del yammosk, igual que bandadas de ululantes rapaces carnívoras. "Los generales Farlander y Celchu tienen al enemigo encajonado," el comandante del Mon Mothma informó. "El 'Heraldo' ha salido del hiperespacio y está avanzando a velocidad de combate para juntarse con el 'Elegos A'Kla' en el punto de reunión -manka-flechette-dewback-." Con el 'Mon Mothma' demasiado lejos, como para poder tener contacto visual con cualquier de las nave demasiado lejos quitó para permitir contacto visual con cualquiera de los demás acorazados, Wedge estudio el tablero de las pantallas de datos de la consola táctica. Determinados a escudar la nave del yammosk, los cruceros Yuuzhan Vong se veían atrapados entre el 'Mon Adapyne' y el 'Elegos A'Kla', los cuales estaban acribillando la formación enemiga, con fuego continuo de baterías turboláser, que provocaban múltiples explosiones. Y ahora, acercándose rápidamente, estaba el 'Heraldo' -el crucero Mon Cal comandado por Garm Bel Iblis-. Cogidos entre fuego cruzado, los cazas coralitas estaban siendo pulverizados casi tan rápidamente como eran capaces de ser lanzados al combate. Con sus cañones de respuesta-rápida y sus potentes generadores gravitacionales, el 'Mon Mothma' procuraba que ninguna nave escapara del cerco. El propio Corulag estaba sufriendo un severo castigo. Las evidencias de bombardeo orbital y combates en la superficie, eran las rojizas manchas infrarrojas de calor que aparecían y desaparecían dentro y alrededor de las ciudades más grandes. Las transmisiones decodificadas revelaban que la lucha era intensa, y que las atrocidades y la barbarie se habían extendido como el aceite. A diferencia de otros mundos, a lo largo de ese importante trecho de la Ruta Perlemian, -como Chandrila, Brentaal y Ralltiir- Corulag había se había rendido a los Yuuzhan Vong para escapar a una posible invasión devastadora. Por otro lado, nadie hubiera esperado otra cosa por parte de un gobierno planetario que había apoyado al Emperador durante la Guerra Civil Galáctica, y que desde entonces se había visto obligado a languidecer a la sombra de Coruscant. A pesar de todo, la mayoría de los diez billones de habitantes de Corulag se mostraban opuesto al gobierno títere impuesto por los Yuuzhan Vong, habiendo crecido poco a poco el descontento hasta que finalmente había estallado en rebelión abierta. Las familias más adineradas e influyentes huyeron a Kuat y Commenor, pero no había ninguna posibilidad de huida para los Yuuzhan Vong. Kuat había caído poco después de la breve visita del Senador Pwoe, y Commenor había sido atacado dura y repetidamente. Galvanizados por el rescate, en misión no oficial, del héroe de Corulag, Judder Page, los grupos de resistencia se habían alzado, y además habían solicitado ayuda exterior por parte de la Alianza, para la liberación del planeta, sin importar cual fuera el precio -material o en vidas-. Sow y Kre'fey no pudieron mostrarse más receptivos a lograr un punto de apoyo, dentro del sistema, para su planeada invasión. Si podían apoderarse de Corulag, la Alianza mantendría una posición de salto hiperespacial clave en el Núcleo. Incluso, sólo dos meses antes, un ataque había resultado catastrófico. Las fuerzas Yuuzhan Vong se habían desplegado ordenadamente dentro de la 'Porción de Torta', de Coruscant a través de Alsakan, por casi toda la ruta a Corulag, y de Ixtlar y Wukkar por el Corredor Corelliano, a un cuarto de la ruta alrededor del Núcleo, hacia Kuat y Commenor. Pero con docenas de grupos de combate retirados para unirse a la armada, Corulag, por fin, había quedado vulnerable. La mirada de Wedge estaba fija en las pantallas, cuando el Capitán Deevis llamó su atención sobre una compacta formación de cazas estelares surgió de una luna de Corulag. "TIEs," Wedge dijo, ciertamente sorprendido. "¿Nuestros o suyos?" 164

"No estoy seguro, señor." "¡Entonces, procure la forma de asegurarse, de si son amigo o enemigos!" "Transmisión desde Curamelle," el Teniente Cel les interrumpió, mientras Deevis se alejaba apresuradamente. "Del Gobernador Forridel, señor." Wedge reconoció el nombre de la capital de Corulag, pero no el nombre del gobernador. Asintiendo con un gesto seco al oficial de comunicaciones, se volvió hacia el holoproyector, donde una figura humana, a un cuarto de escala, permanecía de pie en una ruidosa proyección holográfica. "Hemos estado esperando, una ocasión como esta, desde hace más de dos años," Forridel dijo con júbilo. Luciendo un parque en el ojo y una gorra flexible, podría haber pasado perfectamente por el actor de un holodrama. "Corulag estará en deuda para siempre con la Alianza." "Aun no se ha ganada la batalla," le dijo Wedge. "¿Y por curiosidad, quién es usted?" Forridel se firme, con cierta torpeza. "La resistencia me ha nombrado gobernador provisional." "¿Dónde está el anterior gobernador?" Forridel sonrió. "Me alegro de que me lo pregunte, porque estaba ansioso por mostrárselo." Imágenes que obviamente procedían de medios de comunicación locales de la capital Coramelle, aparecieron en el holocampo. Una mostraba al gobernador anterior, colgado por el cuello en una plaza de la ciudad, mientras una muchedumbre dispuesta a linchar, compuesta por humanos y humanoides, apedreaban su cuerpo sin misericordia. Otras escenas mostraban a Yuuzhan Vong y otros miembros del gobierno de ocupación amarrados y ensangrentados, siendo arrastrados o conducidos a empellones por las calles por un gentío enardecido. Wedge se sintió agradecido de que no le hubieran ordenado ocuparse de las operaciones basadas en tierra, como había tenido que hacer en Borleias. Muy pronto, se repetirían similares escenas de venganza en innumerables mundos. La rabia, el odio eran comprensibles, y un recordatorio de lo que había acontecido a las fuerzas Imperiales, a continuación de la muerte del Emperador. Y Wedge llegó a sentir algo de lástima por los guerreros Yuuzhan Vong capturados. Toda su vida, él había luchado por lo que él creía, y por la protección de aquellos a quien amaba -Iella, sus hijas, su hermana, y amigos- y los Yuuzhan Vong casi habían logrado acabar con su mundo y su familia. Un punto a considerar, podía ser que los Yuuzhan Vong luchaban por razones similares, pero los invasores tenían que haber sido capaces de mostrar, aunque hubiera sido mínimamente, una pizca de caridad o tolerancia. La veneración y la obediencia ciega sustituyendo al amor y el honor. Y aun así, a pesar de toda su resolución como soldado, Wedge tenía que reconocer, que aún podía sentirse sacudido por la mirada profunda y sagaz de Luke Skywalker. Escuchándole a él y Mara hablando al alto mando en Ralroost, Wedge había sido impactado, una vez más, por el hecho de la Alianza y los Jedi estaban emprendiendo guerras muy diferentes contra los Yuuzhan Vong. Donde el mando de la Alianza cuantificaba la victoria en términos de control sobre el enemigo, los Jedi enfocaban sus esfuerzos en lograr, que el fin de la guerra, también significara el final de un ciclo de violencia. Luke temía que el exterminio de los Yuuzhan Vong significara un golpe de muerte para la recientemente creada Federación Galáctica de Alianzas Libres. Con un simple paso hacia el lado oscuro, el destino de las generaciones futuras quedaría sellado. Como ocurría con los Yuuzhan Vong, los Jedi estaban preparados para sacrificarse por un ideal. Ambos luchaban por mantener su punto de vista sobre el mundo. En el centro de la existencia de unos estaban los dioses, en el centro de los otros, la Fuerza. Wedge se preguntó que podría hacerse con aquellos Yuuzhan Vong que no fueron quemados o golpeados hasta la muerte en las calles de Curamelle o cualquier otra ciudad importante del mundo ocupado. ¿Cuál sería el siguiente paso, después del desarme? ¿Encarcelamiento? ¿Destierro? ¿Podría ser puesta a prueba toda una especie por sus creencias? ¿Y aun cuando fueran encontrados culpables de crímenes de guerra, se dejaría a los Yuuzhan Vong aislados, bajo estricta vigilancia, en algún alejado sistema de una estrella remota, o podría su derrota -ante el hecho de que ellos consideraran que habían fallado a sus dioses-, conducirles hacia la autodestrucción? ¿Debería aceptarse la auto-extinción como una alternativa, porque la muerte tuviera tan fuerza en las creencias de su sociedad, o podría la muerta de una especie extragaláctica, perturbar de alguna manera el equilibrio de la Fuerza? Ese tipo de cuestiones, era mejor dejárselas a los Jedi, y era la razón de porque Wedge, Keyan Farlander, ciertamente Tenel Ka, y muchos otros altos mandos de la Alianza tenían un fe implícita en el liderazgo de Luke. En Borleias, cuando el propio Wedge había formado parte del selecto y 165

secreto grupo de resistencia, conocido como los 'Internos', él había definitivamente había hecho un pacto con la Fuerza, e internamente sentía que era su deber mantenerlo a toda costa. "Usted ha acabado un reino de mal, General Antilles," Forridel estaba diciendo desde el holocampo. "Debe sentirse orgulloso." Wedge cortó al gobernador provisional antes de que él pudiera continuar con su perorata. "Nuestros escáners han captado un escuadrón de cazas TIE, despegando de Curamelle." "Miembros de las Brigadas de la Paz," Forridel explicó. "Los cazas fueron restaurados con piezas almacenadas en la vieja Academia Imperial. ¡Abátalos, General! ¡No deje ni una sola nave indemne!" "Ésa es toda la información que yo necesito por el momento, Gobernador." Wedge le hizo un gesto al teniente Cel, de que pusieran fin a la holotransmisión con Curamelle, luego dijo: "Avisen al General Celchu que esos TIEs no son amigos. Dígale que tiene al 'Heraldo' por detrás suyo, por si necesitara ayuda, para ocuparse de ellos." La lucha por encima del lado oscuro de Corulag se estaba calentando. Cazas coralitas y cazas estelares estaban enzarzados en una danza infernal de mutua destrucción, mientras las naves principales de las que ellos despegaban, estaban intentando aniquilarse las unas a las otras con misiles de plasma y descargas de energía, respectivamente. Dos glóbulos de la nave-racimo habían estallado, pero a juzgar por la actuación coordinada del enjambre de cazas enemigos, el coordinador bélico estaba ileso. En la luna, los bombarderos continuaban machacando las instalaciones de reparación, pero ahora ellos estaban recibiendo fuego de baterías turbo-láser KDY, estacionadas en tierra, probablemente puestas en funcionamiento por los mismos técnicos renegados que habían restaurado a los TIEs. "Señor, el Almirante Kre'fey," Cel dijo de su estación de trabajo. Wedge caminó de vuelta al holoproyector, justo a tiempo de ver tomar forma a la imagen de Kre'fey en mitad de un estallido de partículas holográficas llenas de ruido estático. "General Antilles," empezó el bothano, "le informe, de que yo me preparo a mover al 'Ralroost' y al resto de los elementos de la Primera Flota a Corulag." Wedge asintió con la cabeza. "Nosotros necesitamos algo más de tiempo aquí, Almirante. Un par de horas estándar, al menos." "Tiene una hora, General," Kre'fey dijo sin alterarse. "Hemos recibidos informes de Coruscant, de que nuestras acciones en Corulag no han pasado desapercibidas. La armada de Nas Choka se ha puesto en movimiento. No está todavía muy claro, si el maestro de la guerra esta reposicionando sus navíos para defender Coruscant, o si él está intentando mover la armada fuera del Núcleo, con intención de saltar al hiperespacio. Si fuera esto último, dudo que él malgastara sus fuerzas reforzando Corulag. Sin embargo, él podría optar por hacer saltar la armada a Contruum, y yo quiero estar fuera de allí, para entonces." "¿Dónde nos quiere?" Wedge preguntó. "Coja al 'Mon Adapyne' y al 'Elegos A'Kla' y reúnase con la Segunda Flota en Muscave. Yo comprendo que estoy poniendo vuestro grupo de combate en grave peligro de recibir severos daños, al enviaros directamente, al interior del sistema Coruscant, pero nuestro objetivo es lograr, justo lo contraria, de lo que nosotros queríamos hacer en Mon Calamari, y arrastrar al enemigo a enfrentamientos en los mundos exteriores del sistema. Por otro lado, enviaré elementos de la Tercer Flota a Coruscant a través del ramal de la 'Espuela Shawken' de la ruta Hydian, y elementos de la Cuarta por la ruta de la 'Cruz Marcial'. Sin tener en cuenta que la armada enemiga salte a Contruum o avance para enfrentarse a tus fuerzas en Muscave, el ataque a Coruscant debe comenzar." "¿Es cierto lo que he oído de que el Escuadrón 'Vanguardia' se ha unido a la Cuarta Flota?" Wedge preguntó. "Esa información es correcta." "Eso significa que los Chiss se han involucrado directamente en el asalto a Coruscant." "Los escuadrones 'Vanguardia' y 'Soles Gemelos' se agrupado en un único escuadrón, comandado por el Comandante de Grupo Fel." Wedge se sintió perplejo. "¿Jag está liderando los 'Soles Gemelos'? ¿Dónde está Jaina?" "La Jedi Skywalker nos solicitó que la elimináramos del listado de pilotos." Kre'fey murmuró. "Reconozco que hasta Coruscant hay un largo recorrido desde el espacio Chiss, y sé que usted se siente preocupado por la salud de su sobrino, Wedge. Pero fue Jag quien solicitó la misión." 166

Wedge asintió. "Me temo que tendré que encontrar una manera de explicarle a mi hermana, porque yo no he sido capaz de inculcarle algo de sentido común a su hijo." Kre'fey gesticuló de manera evasiva. "El grupo del Coronel Fel, junto con los escuadrones 'Pícaro' y 'Wraith', volarán como escolta de los transportes de tropas y cañoneras, que nosotros esperamos lograr hacer pasar a través de los agujeros gravitacionales de los dovin basal que protegen Coruscant. Una vez en la superficie del planeta, el Comando del Capitán Page, se unirá a las fuerzas de la resistencia y procederá a la toma del campo de aterrizaje, que era conocido como 'Espacio-puerto Oeste'." El oficial táctico del Mon Mothma envió un mapa estelar del sistema de Coruscant al holoproyector. Wedge vio que Coruscant y los mundos externos de Muscave y Stentant estaban todos en el mismo lado del sol, en menos de unos sesenta grados el uno del otro. Calculando el tiempo requerido para el salto al hiperespacial a Muscave, el grupo de batalla de Wedge llegaría justo cuando en la Ciudadela de Shimrra y el recinto sagrado comenzara a romper el día. "¿Almirante, está todavía Zonama Sekot orbitando entre Muscave y Stentat?" "Así lo creemos, según nuestras últimas informaciones," Kre'fey dijo. "Pero ese planeta es problema de los Jedi, no nuestro." Antes incluso de que la transmisión desde el 'Ralroost' se hubiera apagado del todo, Wedge estaba girando sobre sus talones hacia el Teniente Cel. "Informe a los generales Celchu y Farlander que nosotros vamos a reposicionarnos en una hora estándar. Luego, contacte con la 'Ventura Errante', a través de una frecuencia segura, y pásemelo a mi comunicador." Sustituyendo su gorra de mando con unos auriculares, Wedge se alejó unos pasos de las estaciones de trabajo del puente de mando, mientras la comunicación con el Destructor Estelar de Booster Terrik era establecida. "Enterado Uno, vuestra transmisión es segura," dijo una voz a través de los auriculares de Wedge. "Aquí Lando, Wedge." Wedge ajustó el volumen del auricular y micrófono. "Lando, en apenas una hora, yo reposicionaré mi grupo en Muscave." "Buenas noticias. Eso significa que Zonama Sekot estará dentro de vuestras líneas." "No tan bueno como pueda parecer. El mando de la Alianza ha dejado bien claro que cualquier tema concerniente al planeta es asunto de los Jedi." "¿Crees que podría irse al hiperespacio?" "No lo sé, Lando, Pero alguno de nosotros de debería estar allí, por si acaso nuestra gente necesita ser evacuada." "Puedes contar con nosotros, Enterado Uno. También le pasaré la información a Tenel Ka." "Que la Fuerza este contigo, Lando." "Espero que así sea." ---------Al haber permanecido atascados en Contruum durante más tiempo del que ellos habían calculado, Luke y Mara se habían perdido la ceremonia de las semillas-compañeras, pero todos aquellos que habían participado, aun seguían hablando de ella, bastante tiempos después de que la 'Sombra de Jade' hubiera regresado a Zonama Sekot. Kyp, Corran, y Saba hablaban con admiración de como habían sido conducidos por un puente simbólico y a través de un túnel de superficie laminar al interior de un patio cubierto, repleto de oferentes ferroanos, vestidos con vistosos trajes ceremoniales de colores. Habiendo tenido que seguir una dieta especial, llevar puestas unas túnicas ajustadas y collares engarzados con rojizas frutas, similares a calabazas. Siguiendo una serie de letanías recitadas por la Magistrado Jabitha y los ferroanos, cada uno de los candidatos había tenido que ofrecer un presente, y -él o ella-, presentárselo a Sekot, en cierta manera esto le recordaba a Kyp la ceremonia que había tenido lugar en Ithor, cuatro años antes. Finalmente, las semillas-compañera emergieron de sus cascarones, igual que pálidos bulbos ovalados, con manchas circulares y diminutas patas con garras para sujetarse, se habían separado de sus compañeros de vínculo y conducidos a los organismos cibernéticos que convocarían a los relámpagos y darían forma a las naves vivientes producidas por las semillas. Engendrados por los magistrados originales de Zonama Sekot, los cybors eran conocidos como los 'Jentari'. Después de escuchar una docena de relatos diferentes sobre la ceremonia, por parte de otros tantos 167

Jedi, Luke casi podía sentir como él hubiera asistido personalmente a ella, y estaba ansioso por ver las naves vivientes. Sekot había tenido extensas conversaciones con Danni, y ahora con Cighal, sobre los dovin basals; y Lowbacca y los demás estaban intentando encontrar una manera de usar los comunicadores, para lograr una comunicación de nave a nave. Con tanta información que procesar, Luke había decidido esperar al momento apropiado para informar sobre las reuniones mantenidas en Contruum. Escogió hacerlo en la morada-risco de los Skywalkers, aunque sólo unos pocos Jedi estuvieran presentes. Reunidos estaban Jacen, Jaina, Kyp, Corran, Saba, Tahiri, Danni, Han, Leia, la Magistrada Jabitha, Harrar, C-3PO, y R2-D2. Jacen fue el primero en hacer un comentario sobre el largo resumen de Luke. "¿Le explicaste al Almirante Kre'fey lo que el Cerebro Mundial sería capaz de hacer si Coruscant era atacado?" "La mitad del personal de mando había desechado el informo que tú realizaste," dijo Luke, "y la otra mitad no quiso creerlo." Han soltó un gruñido de exasperación. "Olvídate del Cerebro-Mundo. ¿Podrá Kre'fey lograr pasar a través de los dovin basals planetarios?" Mara miró a Luke. "Como ya sabes, ciertamente ellos nunca respondieron a esa cuestión. Sow dijo que no estaban muy preocupados por los dovin basals." "Y yo creo saber el por qué," Luke dijo. "Zonama Sekot no solamente arrastró una de las lunas de Coruscant fuera de órbita, sino que también separó y destrozó el anillo planetario que los Yuuzhan Vong fabricaron con los restos de la luna que hicieron pedazos. Los dovin basals probablemente estarán muy ocupados evitando la caída de restos, que ahora si puedan ser sobrecargados con fuego láser de alto poder, proyectiles de conmoción, y todo aquello que Kre'fey planee lanzar contra ellos." "A pesar de eso, ello no impedirá que el Cerebro-Mundo llevo a cabo sus tareas," dijo Jacen. "Eso es cierto," dijo Harrar, luego miró inquisitivamente a Jacen. "No he sido capaz de comunicar con el dhuryam mientras nosotros estuvimos en las Regiones Desconocidas, y no he sido capaz de percibirle de la misma manera desde que nosotros regresamos." "Entonces quizás Shimrra ha sido capaz de establecer una relación con el cerebro." Harrar se volvió hacia Luke. "Debe entender esto: Shimrra no es un Yuuzhan Vong ordinario. Su cuerpo y su mente han sido reforzados. Sus poderes superan aquéllos de cualquier otro Señor Supremo." Leia soltó un suspiro de tristeza. "Cientos de miles morirán, y el planeta quedará inútil para cualquiera." "A menos que nosotros podamos acabar con Shimrra primero," Luke dijo. Harrar asintió. "El Señor Supremo es nuestra última y definitiva arma. Esta guerra probablemente no podrá ganarse sin derrotarlo. Porque Shimrra es nuestro único conducto con los dioses, su captura o muerte resultaría ser algo caótico e impensable para los guerreros de Nas Choka y los sacerdotes de Jakan. Sin la intercesión de Shimrra, los dioses no podrían ayudar o intervenir de forma alguna. Separados de los dioses, los guerreros y sacerdotes serían presa fácil. Pero capturar a Shimrra -o lograr que se quede sólo para matarle- resultará sumamente difícil. Esta muy bien protegido por guardias expertos, y por la propia mundo-nave, la cual responde ante él, de la misma manera que Yuuzhan'tar responde al Mundo-Cerebro." "¿Se podría penetrar en la Ciudadela?" Luke preguntó. "Con la armada que la defendiéndose de un ataque, los dovin basals y el Mundo-Cerebro ocupados, los 'Avergonzados' revelados... Sí, podría ser posible lograr infiltrar una fuerza pequeña. Yo podría indicarles la mejor ruta posible de penetración." "¿Usted haría eso?" Leia dijo, mirando fijamente a Harrar. El sacerdote asintió. "Yo les dije que haría todo lo que estuviera en mi mano, para poner fin a este conflicto. Nada de lo que ha pasado me ha hecho cambiar de opinión." "¿Quién y cuántos de nosotros?" Kyp preguntó. Luke se lo pensó durante unos instantes. "No más de seis de nosotros. Y ninguno que esté esperando por una nave de Sekot." Kyp asintió, y Han y Leia se intercambiaron miradas de incertidumbre. "¿Dónde nos deja eso al resto de nosotros?" Han preguntó. Antes de que Luke pudiera contestar a la pregunta, Kenth, Cilghal, y Lowbacca entraron en la vivienda al borde del precipicio -el Wookiee se agachó 168

lo bastante para impedir que su cabeza peluda se golpeara contra las bastas vigas que sostenían el alto techo de la estancia. "Alguien ha comunicado con la 'Sombra de Jade'," dijo Luke. Kenth asintió con la cabeza. "La Alianza se ha apoderado de Corulag. Al grupo de combate de Wedge se le ha ordenado que dirigirse a Muscave, para atraer a la armada enemiga fuera de Coruscant, y así poder comenzar la ofensiva principal." "Entonces la guerra está viniendo a nosotros," Jabitha dijo con tono tranquilo. "La 'Ventura Errante' estaba en camino hacia aquí," Cilghal agregó, "en caso de que ustedes pienses en la evacuación de los ferroanos, o de alguien más." Jaina se incorporó de golpe. "Debe estar con mi escuadrón." Mara la miró. "Lo estás, Jaina." "¿Cómo es eso?" ella le preguntó bruscamente. "No estoy en conjunción con ninguna nave viviente, y mi Ala-X aún sigue en órbita estacionaria." "Yo quiero decir que te necesitan aquí." le dijo Mara serenamente. Mientras se le quedaba mirando a su tía indecisa, Han pasó su brazo alrededor de la cintura de Jaina. "Simplemente veamos como se desarrollan las cosas, ¿Vale?" Jaina asintió de la mala gana con la cabeza. "¿Debemos advertir a Sekot?" Danni preguntó. "Yo estoy seguro de que Sekot lo sabe," Luke dijo. "Creo que esa la razón por la que Sekot ha estado conforme en proporcionarnos las naves." "Debo avisarles a todos ustedes que las naves Sekotan son únicamente para la defensa," Jabitha intercedió. "Zonama tiene otras armas defensivas, pero Sekot no hablado de ellas, desde hace algún tiempo." Mara miró Luke. "Probablemente serán las mismas con las que rechazó a los primeros 'Forasteros Originales', y aniquilaron a las fuerzas del Comandante Val en Klasse Ephemora," Luke comentó. "Luke, nosotros estamos hablando de toda una armada," Han no dudo en señalar. "Al menos Sekot podría pensar en sobrecargar las rutas por el hiperespacio." Jabitha negó con la cabeza. "El vuelo sería considerado una demostración de miedo. Zonama Sekot no está dispuesto a huir una segunda vez. Especialmente ahora, con tantas cosas en juego." Danni miró a su alrededor, un tanto perplejo. "Es relevante, ¿no es así? Si Zonama Sekot es un mal augurio para los Yuuzhan Vong, entonces Shimrra querrá tenerlo lo más lejos posible." Todos se volvieron hacia Harrar. El sacerdote se acarició la barbilla con su mano de tres dedos. "Eso depende de quién sepa de ello, y si es así, cuánto." El sacerdote se acarició de nuevo su barbilla con su mano de tres dedos. "Asumiendo que ellos tengan algún conocimiento limitado sobre Zonama Sekot, los guerreros primero tendrían que ser convencidos de que ellos no están desafiando a los dioses, al atacar el planeta." Alzó su cabeza con un súbito gesto de preocupación. "A menos que Shimrra los haya logrado convencer de que Zonama Sekot es algún tipo de arma Jedaii o fabricada artificialmente, que deba ser destruida." "¿Cuánto tiempo queda para que las naves vivientes estén listas para volar?" Kyp se apresuró a preguntar a Jabitha. "A tiempo," dijo la Magistrada. "Sekot se ocupará de que así sea." Capítulo 34. El Maestro de la Guerra Nas Choka echó una última mirada a Yuuzhan'tar mientras los poderosos dovin basals del 'Montaña de Yammka' se preparaban para conducir a la nave al espacio oscuro, y así realizar un corto viaje a un mundo en el borde exterior del sistema conocido como Muscave. Casi cubierto por remolinos de nubes densas, la verde semiesfera es en que se había convertido Yuuzhan'tar había sufrido un cambio radical durante el corto periodo de tiempo transcurrido desde la partida de la armada hacia Mon 169

Calamari. Grandes columna de humo surgían de aberturas volcánicas, había desaparecido una de sus lunas, y el puentes de los dioses se había desmoronado, obligando a los dovin basals instalados en órbita, en prevención de un ataque, a tenerse que ocuparse de eliminar -roca por roca-, los restos del desastre, e impedir que cayeran al planeta, provocando aún más daños. Y esta ocasión no hubo ninguna gran ceremonia, para celebrar la partida de la armada. Ninguna bendición de despedida por parte de Shimrra; nada de capas o pinturas de sangre fresca de sacrificio para los guerreros y navíos de guerra. Yuuzhan'tar parecía expuesta, malamente preparada para defenderse por si misma. Pero Nas Choka tenía una confianza absoluta en que el Señor Supremo Shimrra se ocuparía de eso. Y más importante aún, Yuuzhan´tar sólo caería en manos del enemigo, si la armada fallaba en su misión de destruir Zonama Sekot. En ese caso, Nas Choka no estaría vivo para ver como el planeta era reconquistado por el enemigo. Juzgados indignos por los dioses, los Yuuzhan Vong morirían, tanto individualmente como especie, y los dioses se verían obligados, una vez más, a dar forma a seres dignos de ser criados y puesto bajo su protección y cuidado, como ellos habían tenido que hacer anteriormente, hasta tres veces, hasta que los Yuuzhan Vong habían sido traídos a este mundo. Nas Choka había aceptado el juicio de Shimrra en el asunto de Zonama Sekot. De nuevo el Señor Supremo había demostrado su brillantez, y eso además había reforzado la creencia de Nas Choka de que él había tomado la decisión correcta, poniéndose del lado de Shimrra cuando este había derrocado a Quoreal del trono del pólipo. Aunque Nas Choka mantenía una oculta desconfianza hacia la diosa del Engaño, YunHarla. El traidor emplumado, Vergere, había sido acólito muy cercado de una sacerdotisa de Yun-Harla. Además, el Eminente Harrar también se había consagrado a ella, y él aparentemente había desaparecido de la faz de Yuuzhan'tar. Peor aún, la Embaucadora, sin la menor intervención por su parte, dejó por un tiempo que su personalidad fuera adoptada por uno de los Jedi. ¿Y acaso ella estaba ahora dispuesta a dejar de conspirar y traicionar a los Yuuzhan Vong? Cansada de estar siempre a la sombra de Yun-Yuuzhan y Yun-Yammka, quizás deseaba provocar la destrucción de la creación de Yun-Yuuzhan, engañando a Shimrra, para que confiara en una revelación falsa. Para reforzar su propia fe y la de sus guerreros, Nas Choka había ordenado engañando Shimrra en confiar a una revelación falsa. A apuntale a su propia fe y que de sus guerreros, Nas Choka había ordenado que un grupo de sacerdotes de Yun-Yammka que acompañara a la armada. Tomando muestras de sangre de las lenguas y lóbulos de las orejas de todos y cada uno de los Comandantes Supremos, los sacerdotes la habían introducido en hinchados ngdins, que habían absorbido las ofrendas de sacrificio en el interior de un caza coralita, para luego enviar este al interior del vacío gravitacional, por delante de la armada. Con las manos entrelazadas por detrás de su espalda, el maestro de la guerra miraba por el visor hacia Yuuzhan'tar. Dio unos cuantos pasos por la tosca cubierta, en dirección al grupo de villip de comunicaciones, donde la señora a su carga inclinó la cabeza en gesto de saludo a un superior. "Quisiera hablar con el moldeador abordo de la nave contaminada," dijo Nas Choka. La acarició el villip adecuado, el cual se invirtió y asumió el aspecto enfermizo del moldeador que había sido envenenado en Caluula. "Mi único villip superviviente está muriendo, Maestro de la guerra,"el moldeador de aspecto ceniciento informó. "Le falta fuerza para mostrar vuestro rostro, pero sospecho que aún es capaz de transmitir vuestras palabras." "Háblame de su salud y de la de su tripulación, moldeador," dijo Nas Choka. "¿Tiene el vigor necesario para llevar a cabo lo que se le ha ordenado?" Los gruesos labios del villip, dieron formar a las palabras del moldeador enfermo. "Cuatro asesinos han muerto; quedan seis, número suficiente para pilotar esta nave enferma. Yo permanezco vivo, únicamente gracias al compuesto químico que logré mezclar e ingerir ante la súbita aparición de mi parálisis, pero mi tiempo se acaba, Maestro de la Guerra." "Si fuera necesario le enviaría guerreros sanos y villip jóvenes para asistirle, moldeador. Pero sólo usted puede mantener viva a la propia nave. Si esta muere antes de que alcancemos Zonama Sekot, entonces todo estará perdido." "Me temo que esta nave es incapaz de volver al espacio oscuro, Maestro de la Guerra." Nas Choka apretó con fuerza sus mellados dientes y se giró hacia su jefe táctico. "Detálleme cuales son nuestras opciones." "Dejemos que el navío enfermo sea ingerida por una nave más grande," el táctico dijo. "Será el sacrificio 170

de otra nave y su tripulación, pero resulta esencial para nuestra tarea." Nas Choka asintió, y se volvió de nuevo hacia el villip transmisor. "Moldeador, ordenas a los dovin basals, villips y armas de la nave que descansen lo más posible. Yo les enviaré una nave del tamaño suficiente para tragarse la vuestra y así llevarles a través del espacio oscuro hasta Zonama Sekot. Una vez allí, los asesinos pilotarán vuestra nave fuera de la nave que les dio cobertura. Para luego, bajo la escolta que yo considere necesaria, depositarse usted y su nave en el mundo viviente." "Un honor del que creo no soy merecedor, Maestro de la Guerra." "Tenga éxito, y tendrá recompensas que ni siquiera habrá soñado en sus mejores sueños, moldeador. Fracase, y sufrirá la desgracia de haber sentenciado a toda nuestra especia al olvido." Una vez que el villip del moldeador hubo reasumido su forma original, Nas Choka hizo un gesto al oficial táctico para que le siguiera al interior de la vejiga transparente, que era su cámara de mando. "¿Qué ha averiguados del plan de nuestros enemigos?" "Muscave se ha convertido en una lugar de reagrupamiento para el grupo de combate de la Alianza que atacó Corulag, y para una fuerza aún mayor de naves principales enviadas desde Contruum. El enemigo está ahora situado entre nosotros y nuestro objetivo." "Una parte más de la prueba a la que nos someten los dioses," Nas Choka dijo serenamente. "Antes de que nosotros podamos La parte de nuestro ensayo," Nas Choka dijo uniformemente. "Antes incluso de que podamos alcanzar y atacar al planeta que los dioses han puesto en sus manos, deberemos atravesar las líneas del enemigo." "Al mismo tiempo, el enemigo nos obliga a alejarnos de Yuuzhan'tar." Nas Choka gruñó. "Ellos han diseñado una hábil ataque." "Aunque sin saberlo, han tenido la complicidad de los dioses." Nas Choka apretó con fuerza su mano diestra. "Nosotros haremos lo mismo en Muscave, ofreciéndonos nosotros mismo como una tentación, de manera que nuestro dardo envenenado, pueda volar directamente a su objetivo. ¡Nos presentaremos como lo haría un guerrero, blandiendo su bastón viviente en gesto desafiante ante el campo de batalla!" Asintió para si satisfecho. "¿Cuándo llegarán los infieles a Yuuzhan'tar?" "Los comandantes de la Alianza ya han dividido la flota que habían congregado en Contruum," informó el táctico. "Sospechamos que los grupos de combate desaparecidos han saltado al espacio oscuro y emergerán durante nuestra ausencia, convergiendo por todos lados sobre Yuuzhan'tar, y por vectores poco conocidos. Ahí, también, el enemigo ha hecho uso de corredores del espacio oscuro, de los cuales nosotros no teníamos conocimiento. Pero toda comparación acaba ahí. Después de que nuestro arpón haya sido clavado en la carne de Zonama Sekot, no habrá necesidad de un ataque terrestre, o de una larga y difícil caza en busca de los Jeedai. Satisfecho con que nosotros hayamos superado la prueba, los dioses agregarán su poder a nuestra armada y nosotros seremos capaces de borrar a los Jeedai de toda la faz de esta galaxia." Nas Choka sonrió levemente. "Es algo extraño, cuando unos guerreros que se conozcan también, tengan la oportunidad de enfrentarse una segunda vez, en un campo de batalla diferente." Hizo una pausa, luego dijo: "¿Todavía no hay ninguna comunicación de los Dominios Muyel y Lacap?" "No," el táctico dijo. "Sus navíos de guerra permanecen en los sistemas estelares que les asignó el Señor Supremo Shimrra." El tatuado labio superior de Nas Choka se contrajo en gesto de rabia y enfado. "Su castigo, será a la vez, rápido y letal." ---------Uno no tenía que ser un nativo de Coruscant para saber que el planeta había visto días mejores. Imágenes holográficas mostradas en las reuniones de descanso no mostraban en toda su extensión en como los Yuuzhan Vong había transformado el mundo y en como Zonama Sekot lo había dañado. Lo que una vez había sido tan verde como la capital Chiss de Csilla ahora era blanco, y vastas áreas estaban ennegrecidas por el fuego y atravesadas por fracturas en la corteza, por las que corrían ríos de lava ardiente. Jag asimiló tal desolación con una mirada mientras su 'desgarrador' descendía por la barriga abierta del Destructor Estelar 'Regla de Justicia'. Como complemento de su escuadrilla, tras su desgarrador, surgieron por detrás suyos los cazas de los 'Soles Gemelos' y otros Alas-X conformando una cerrada formación. Por fuera del costado de babor de Jag, y ligeramente a popa, volaba el 'Escuadrón Pícaro'; a estribor, los escuadrones 171

'Wraith' y los 'Ases Amarillos de Taanab'. En el centro y protegidos por las cercanas alas de cazas estelares iban tres transportes de tropas escasamente armados. Dos eran del mismo tipo -lobulados segmentos bulbosos de unos 170 metros de longitud, unidos entre sí- que la 'Record Time', la cual había sido sacrificada en Coruscant, poco después de la caída del planeta. El tercero era una navío pre-Imperial, de casi cuatrocientos metros de longitud, y que casi podría haber sido un modelo precursor del propio 'Regla de Justicia'. El cuerpo principal de la armada Yuuzhan Vong había realizado el salto al hiperespacio, solamente una hora antes, pero el Maestro de la Guerra Nas Choka había dejado las suficientes naves en órbita, para poner a prueba a las fuerzas de la Alianza. Incluso con los Destructores Estelares, cruceros Mon Cal, y cañoneras de Corellian arribando desde puntos de entrada al espacio normal no defendidos por el enemigo, los Yuuzhan Vong serían capaces de hacer frente a cada grupo de combate por separado. La flotilla enemiga que se apresuró a encontrarse con la Cuarta Flota estaba compuesta por cruceros ligeros y cruceros vivientes de asalto, de cuyos cascos panelados se proyectaban unos brazos ahorquillados, en los que se alojaban emplazamientos de cañones de plasma y enjambres de cazas coralitas. Simultáneamente con la salida de los cazas estelares, los cazas enemigos se habían soltados de sus perchas de sujeción -parecidas a bateas para percebes- y ahora ya estaban avanzando rápidamente en formación hacia el espacio alrededor de Coruscant, ansiosos por enfrentarse al enemigo. "Formación en tríos," Ordenó Jag a su grupo, a través del canal de comunicación táctico. "Quedaos pegados a los transportes, y permaneced alerta anta cualquier posible corrección de rumbo. No permitáis que os arrastren a enfrentamientos individuales." El grupo estaba uniformemente dividido entre Chiss y pilotos de la Alianza, pero por primera vez desde la creación del escuadrón de los 'Soles Gemelos' en la base Jedi conocida como 'Eclipse', no había ningún usuario de la Fuerza entre ellos. Jag inicialmente había volado con los 'Soles Gemelos' en Borleias, cuando el escuadrón había estado bajo el mando de Jaina, y había volado con ella durante la mayor parte del año pasado en Galantos, Bakura, y en otras campañas. Su entrenamiento, unido a su profundo afecto por ella, le hacía preguntarse algunas veces, si él no estaría sensibilizado de alguna manera con la Fuerza, o al menos con el uso de la Fuerza que realizaba Jaina. En Hapes, y más recientemente en Mon Calamari, donde el Ala-X de Jaina había sido dañado seriamente, él había sido capaz de intuir sus necesidades o peticiones. Incapaz de comunicarse con su escuadrón, ella se había expandió a través de la Fuerza y Jag la había oído -lo bastante claramente-, para anticipar y transmitir las órdenes de Jaina a sus compañero de escuadrilla. Con Jaina ausente -en Zonama Sekot, autorizada por Gavin Darklighter- el grupo de cazas estelares se sentía con menos carga de responsabilidad, aunque Jag mantenía unos fuertes lazos de camaradería con los pilotos Chiss, especialmente con Shawnkyr y Eprill. "Líder 'Soles Gemelos'" dijo la voz de control del 'Regla de Justicia'. "Conduzca su grupo al sector Sabacc, cero-seis-seis. Estamos listos para empezar la fiesta." Jag había volado en la nave del Gran Almirante Pellaeon en Esfandia, y la voz sonaba tranquila. "Captado, 'Regla de Justicia'. Vamos a cero-seis-seis." El amplio grupo de combate condujo al trío de transporte y su escolta de cazas estelares sobre el amanecer de Coruscant. Tan pronto como la fuerza de ataque dejó campo libre al 'Regla de Justicia', este hizo que todas sus baterías láser cuádruples de estribor, arrojaran una tormenta de fuego. No muy lejos del Destructor Estelar, y similarmente alineados con el planeta, dos Mon Cal MC80Bs y el crucero 'Intrépido' añadieron sus cegadoras salvas a la tormenta de fuego y luz. La mitad del poder de fuego acumulado fue dirigida directamente a la oleada de cazas coralitas que se aproximaba rápidamente, docenas de los cuales quedaron vaporizados casi al instante. La otra mitad fue dirigida a lo que restaba del efímero anillo planetario de Coruscant. Golpeado por los masivos fogonazos de luz sólida y torpedos de protones de altopoder explosivo, los pedazos más grandes de lo que una vez había sido una luna, se convirtieron en miles de fragmentos más pequeños, creando una tormenta de meteoritos, que igual el propio Coruscant no había sufrido desde su conformación como planeta. Enormes singularidades gravitaciones comenzaron a abrirse, y así los restos fueron atraídos, girando alocadamente, a su interior desde el máximo alcance de la criatura. Pero los dovin basals orbitales que estaban creando las anomalías gravitaciones -una especie de agujeros negros- ya estaban trabajando al máximo de su capacidad, y muchos de los fragmentos pasaron a través de ellos, convirtiéndose en líneas ardientes, al entrar en la atmósfera. 172

Jag supuso que los escáners, a bordo de las naves principales de la Alianza, ya estaban analizando la fuerza relativa de atracción de las singularidades y monitorizando las trayectorias de los meteoritos que habían logrado pasar a través del escudo gravitacional. Una vez que fueran identificadas las zonas de mayor extensión, su localización le sería retransmitida a los transportes y cazas estelares. No hacia ni dos años antes, que el transporte de tropas 'Record Time' había soltado su carga de wraiths y Jedi sobre la superficie de Coruscant, mediante cápsulas uni-personales. Pero eso había sido antes de que los dovin basals fueran instalados en órbita. Y más importante, ahora no había ninguna razón para actuar con disimulo. Como alguien en Contruum le había dicho a Jag, "Si nosotros no podemos dejar caer una luna sobre ellos, si al menos podremos lograr que les lluevan piedras." "'Soles gemelos'," control del 'Regla de Justicia' les comunicó, "ustedes tienen ventanas abiertas en coordenadas cuatro-dos-tres y cuadro-dos-cinco. El transporte 'Rothana' esta siendo redirigido para seguiros." Jag les pasó la información a sus pilotos, aunque las computadores de navegación de cada uno de los cazas estelares, ciertamente ya había recibido las correcciones de rumbo. Configurados en parejas y tríos, los 'Soles Gemelos' formaron a lo largo de ambos costados de la antigua nave con forma de cuña y comenzaron a conducirla hacia la zona de infiltración. Adaptando sus vectores de aproximación, para igualarse a aquellos de los cazas estelares de escolta, los cazas coralitas atacaron por todos lados, pasando a través de una nube de fragmentos e incrementando esta con sus misiles de plasma y proyectiles de roca fundente. Volando justo al borde del perímetro de los escudos de los transportes, el 'desgarrador' de Jag se vio sacudido desagradablemente por cada uno de los proyectiles que lograba encontrar su objetivo. El canal de comunicación era confusa mezcolanza de voces, gritos, murmullos, etc; mientras los pilotos gritaban avisos de advertencia al disparar sus armas o informando del estado de sus naves. Una explosión de luz refulgió por el lado de babor de la cabina de pilotaje esférica de 'Sol Gemelo Uno', y Jag dirigió una mirada a sus pantallas, justo a tiempo de ver las señales de 'Gemelo Ocho y Once' desaparecer de la cuadrícula. Con escasa capacidad de maniobra, intentó estar lo más cerca posible del blanco, antes de apretar el gatillo, pero los cazas enemigos tenían la ventaja de poder realizar maniobras evasivas, mientras que los cazas estelares se veían obligados a proteger a su escolta. Fuego pesado de rayos láser cuidadosamente dirigidos desde el 'Regla del Juicio', crearon súbitamente un corredor de poderosa energía destructora alrededor de los transportes y cazas estelares. Una docena más de cazas enemigos se convirtieron en alimento-extra para los dovin basals que seguían engullendo meteoritos. Sumido en la oscuridad, un crucero Yuuzhan Vong acribillado por fuego convergente procedente de tres naves diferentes de la Alianza, se resquebrajó y estalló en pedazos. Un segundo navío, arrojando llamaradas de fuego por su sección-central, giró lentamente fuera de órbita y comenzó a caer dentro de la atmósfera. Los dovin basals estaban intentando desesperadamente priorizas esfuerzos, pero cada vez más y más fragmentos de rocas estaban consiguiendo pasar a través de ellos. A pesar de estar siendo exigidos por encima de sus capacidades, los gigantescos biotipos, seguían siendo una amenaza para cualquier nave que se aventurara demasiado cerca de ellos. Por esa razón los transportes habían sido dotados de un retroimpulso, mediante generadores HIMS de diseño bakurano, los cuales les deberían poder permitir mantener una velocidad de crucero ya adquirida, incluso dentro de un campo de interdicción. En Contruum, pocos habían mostrado su confianza en el retroimpulsor, y Jag iba a ser uno de los primeros pilotos en ver por qué. Su grupo de vanguardia de cazas estelares estaba justo pasando entre una par de las monstruosidades orbitales Yuuzhan Vong, cuando las monstruosidades orbitales cuando dos solapadas singularidades se abrieron, capturando la puntiaguda proa del transporte y tirando de este violentamente hacia estribor. Los impulsores cilíndricos de la vieja nave intentaron compensar el súbito tirón e incremento gravitacional, pero no fueron capaces de aguantar. La maquinaría del supuestamente infalible generador HIMS falló, y a continuación le siguieron los escudos deflectores. El transporte se retorció por un costado y comenzó a resquebrajarse. El blindaje fue arrancado del casco y junto con los módulos exteriores fueron tragados por la remolino negro que era la boca de la singularidad gravitacional. Se abrieron brechas, por donde se escapó la vital atmósfera y objetos que no estaba anclados. Luego, en lo más hondo del interior de la nave, se produjo un estallido, y esta se abrió por la mitad como un melón. Vehículos para misiones terrestres, androides de combate, y lechos anti-aceleración salieron al exterior -algunas de estas últimas con comandos aún sujetas a ellos-. 173

En un parpadeó los 'Soles Gemelos' perdieron otros tres cazas. A babor, bañado por una dorada luz solar, uno de los transporte más nuevo estaba descendiendo tan rápidamente como le permitía su voluminoso casco. El escuadrón 'Pícaro' se había reagrupado alrededor de la nave y había comenzado a escoltarle en su entrada a la atmósfera. Jag miró a su derecha y por encima, en busca del segundo transporte, pero no pudo encontrarlo. Lo que si encontró fueron a los miembros supervivientes del escuadrón 'Wraith', ganando en su duelo particulares contra los cazas coralitas, incluso mientras corregían su rumbo para dirigencia hacia los 'Soles Gemelos'. La voz de control de mando del 'Regla de Justicia' zumbó en las orejas de Jag. "'Líder Soles Gemelos', diríjase a cero-cero-tres. Ha sido reasignado para escoltar al transporte número uno. Tan pronto como su grupo tenga vía libre, nosotros vamos a intentar crear un pasillo hasta la superficie." Jag tiró de la palanca de mando, sufriendo como todas las fuerzas gravitacionales le hundían el en asiento, mientras torcía hacia a babor. La docena de miembros restantes de su grupo, le siguió en formación, prácticamente pegándose los unos a los otros para lograr solapar sus escudos y así tener una mejor protección. Por delante de ellos, 'Transporte Uno' había rebasado la hilera de dovin basals y descendía a toda velocidad hacia la superficie, con su morro chato, al rojo vivo debido a la fricción. Veinte años antes Coruscant había sido liberado de las fuerzas Imperiales, liberando a un grupo de criminales para que sembraran la confusión, y saboteando los generadores de escudos del planeta. Ahora la liberación dependía, en gran manera, de las acciones de un millar de comandos y un puñado de luchadores de la resistencia, y de la incierta posibilidad de ser capaces de movilizar a los herejes Yuuzhan Vong y convertirlos en una fuerza insurgente. Como se les prometió, llegó fuego láser coordinado procedente de las naves principales. Zumbando al abrirse paso por la atmósfera, la sostenida lluvia ardiente aniquiló todo en su camino y abrasó un gran trozo pelado en la superficie verdosa de Coruscant. Fue a esta zona devastada, hacia donde se dirigieron a toda velocidad los cazas estelares y el transporte, abriendo fuego sobre los pocos cazas coralitas que habían sobrevivido a la lluvia láser. La palanca de mando vibraba en la mano de Jag, mientras él daba más potencia a su desgarrador para impulsarle por la densa capa de aire. La nave sufrió violentas sacudidas, como si estuviera a punto de partirse por la mitad, pero se mantuvo de una pieza. Las características orográficas de Coruscant comenzando a hacer visibles: bosques -con densa cubierta vegetal y montículos-, con amplias grietas que rezumaban una densa neblina, que aún no había sido hecha desaparecer por el calor del sol de la mañana. Gradualmente fue disminuyendo él ángulo de su descenso, hasta que se encontró volando cara al sol, y en paralelo a las ondulaciones del terreno. Asustadas por el rugido de los motores de las naves que se aproximaban, bandadas de pájaros negros, de más tres metros de envergadura alar, alzaron el vuelo desde las altas y ramificas copas de árboles emergentes. Un mapa acotado apareció en la pantalla de navegación de la carlinga, mostrando las edificaciones y características del lugar llamado 'recinto sagrado', así como también de lo que parecía una escarpada montaña denominada la 'Ciudadela' y que era en realidad la nave-mundo de Shimrra, y por último una estructura, similar a una cúpula, que albergaba y protegía al Mundo Cerebro, y que una vez había sido lugar más de moda y más influyente de todo el planeta, cuando aún era Coruscant. Un contador en la parte inferior de la pantalla mostraba la distancia que restaba hasta la quemada zona de aterrizaje, la cual estaba rodeada por un denso follaje y afloramientos de yorik coral. Sin previo aviso, la artillería enemiga abrió fuego desde la línea de árboles alrededor del claro, lanzando chorros fundentes y proyectiles ardientes al aire. Volando por encima del bosque, Jag acertó a descubrir las distintivas espinas plateadas -similares a aspas- de la bestia blindada que los Yuuzhan Vong denominaban rakamat, y que la Alianza conocía como 'cordillera', y la Alianza supo como un rango. Las reptilianas criaturas azul-verdosas eran del tamaño de pequeños edificios, y en Borleias habían demostrado que eran casi imposibles de detener. "Atención se aproxima un 'cordillera', al este de la zona de desembarco," dijo Jag por la red táctica. "Shawnkyr, Eprill, ver si podéis mantenerlo a raya, el tiempo suficiente para que los Comando de Page puedan desplegarse." "En camino, Coronel," Shawnkyr respondió. En Borleias, ella le había insistido a Jag que debía regresar a su espacio nativo Chiss. Ahora ella, también, era un piloto de la Alianza como lo era él. Esquivando proyectiles, Jag ladeó su nave por encima del bosque. Estaba girando por detrás del transporte cuando finalmente alcanzó a ver a sus nave gemela, a 174

unos diez kilómetros al sur y cuberita de proa a popa por grutchins. Los 'Ases Amarillos' estaban siguiendo a la nave fuera de control y usando sus lásers para desalojar a los grutchins, como si estuvieran espulgando a una mascota. Pero el ácido producido, por los insectos de ojos globulares, había digerido grandes áreas del casco y, a juzgar por la forma en que el transporte se agitaba, ya debían haberse infiltrado hasta el interior de las cabinas. Jag observó, sin poder hacer nada, como la nave caía sobre el bosque, abriéndose paso, como una ancha guadaña ardiente, entre los árboles. Deslizándose de panza durante un kilómetro o más, para finalmente quedar casi detenido con su afilado morro al borde de una profunda grieta, y luego comenzar un lento descenso hacia el fondo. Más cerca del claro despejado con fuego láser, los cazas de los escuadrones 'Pícaro' y 'Soles Gemelos' estaban realizando pasadas en parejas sobre los el rakamat y las unidades de infantería, ametrallándolos, y creando un infierno de fuego con lásers y torpedos de protones. Ralentizado por los motores de sus repulsores de elevación, el transporte 'Número Uno' estaba a unos pocos kilómetros de alcanzar la meseta arrasada por fuego láser, cuando una gran compuerta se abrió en su superficie ventral. Los primeros en salir por la compuerta fueron los androides YVH, plegados dentro de vainas de descenso, rellenas de espuma anti-choque- Luego, embutidos en trajes de camuflaje y portando mochilas-jet, vino la compañía de Page, saliendo volando por la abertura rectangular y descendiendo en espiral hacia la superficie. Los pilotos del Escuadrón Wraith les siguieron, configurando sus Alas-X hacia abajo, y corriendo las carlingas. Jag realizó un amplio giro para realizar otra pasado sobre el bosque. Con ardientes proyectiles surgiendo a chorros de entre los árboles, los Pícaros de Gavin Darklighter zumbaban por el cielo, igual que avispones enfurecidos, abrasando todo lo que se movía. Jag acudía raudo a unirse a ellos, cuando una bola de fuego alcanzó al 'desgarrador' por detrás, haciendo añicos los paneles solares de estribor y lanzándole en una espiral descontrolada. Las copas de los árboles se le acercaban rápidamente, a continuación parcelas de terreno embarrado. El 'desgarrador' chirrió cuando se estrelló contra la cubierta vegetal superior, a continuación la oscuridad le envolvió. ---------La pantalla visora delantera de la enmoquetada cabina de pilotaje de la 'Dama Afortunada' reveló un panorama de estroboscópicas explosiones que extendían de un lado a otro, así como también unos dos o tres grados por encima y debajo, del plano eclíptico. "Esa fue una salva de la Alianza," Lando le dijo a Tendra. Ella tenía la boca ligeramente entreabierta, y agitaba su cabeza un tanto asombrada. "Nunca he visto algo que a la vez fuera tan hermoso y tan terrible." Alta, incluso para una sacorriana, Tendra era toda una belleza regia, con chispeantes ojos castaños y labios jugosos. El lujoso yate 'SoroSuub', un navío un tanto aplastado y ovalado, estaba bien dentro de las líneas de la Alianza, pero lo bastante cerca para que los escaners de largo alcance pudieran capturar el continuo intercambio de fuego, si bien sin alcanzar al detalle de los enfrentamientos individuales entre las diversas naves de guerra. Lando sabía que Wedge estaba ahí fuera en alguna parte, junto con otros innumerables amigos y camaradas que él había conocido desde tiempos tan lejanos como la Batalla de Endor. Él no podía acordarse de un momento, en que se hubiera sentido tan insignificante o solo. En un gesto que combinaba cariño y angustia, apretó su puño sobre la mano de Tendra. Tan pronto como las explosiones esféricas se hubieron disipado, que surgió un despliegue pirotécnico de lo que debía haber sido la estela de fuego dejado por fundentes cometas rocosos, lanzados desde fuentes imposibles de ver, desplegándose contra las pantallas deflectoras, demasiado distantes para poder distinguirlas, y en algunos casos creando explosiones por si mismas. "La respuesta de Nas Choka," Lando dijo secamente. Pulsó un interruptor en la consola de comunicaciones y giró su silla ligeramente hacia los equipos de audio de la cabina de pilotaje. "¿Visteis eso?" "Es casi imposible no verlo," Talon Karrde respondió desde el 'Salvaje de Karrde', a unos quinientos kilómetros de distancia, y al igual que la 'Dama Afortunada', navegando lo más silenciosamente posible. Hileras de otros cazas estelares, yates reconvertidos, y naves mensajeras de bloqueo, se aliaban con la no muy unida 'Alianza de Contrabandistas', que estaban desplegadas entre la 'Salvaje de Karrde' y la 'Ventura Errante', la cual estaba más cerca de Zonama Sekot, y por ende a casi una cuarta parte del recorrido 175

necesario para alcanzar el mundo del sistema exterior de Stentat. "¿Cuánto tiempo vamos a seguir aquí sentados, mirando y sin hacer nada?" Lando le preguntó a Talon. Talon sonrió con amargura. "Ahora es tan buen momento como cualquier otro, para hacer nuestra exiguo pero experta contribución a la causa." "Entonces, adelante." Lando se incorporó en su asiento y se preparó para activar los sistemas de la nave, cuando Talon le interrumpió de nuevo. "Espera un momento, héroe. Mis escáners estaban captando algo curioso. Te estoy enviando las coordenadas. A lo mejor quieres echarles una mirada." Tendra ya tenía realineados los escáners, para cuando Lando fue a mirar la pantalla de datos. Un número importante de naves Yuuzhan Vong se habían separado del grupo principal de la armada. Aumentando la velocidad, el grupo estaba trazando una ruta por el borde del sol y evitar la zona de combate. "¿Una maniobra de flanqueo?" dijo Lando. "¿Quizá un intento de saltar por detrás de las líneas de la Alianza?" "No creo que sea eso," Talon respondió. "Cuando ellos hicieron ese truco en Mon Calamari, las naves saltaron hacia Contruum." Lando frunció el ceño. "El grupo de Kre'fey hace tiempo que se marchó de Contruum. Pero ellos tal vez esperen poder servir de cebo para que el grupo de combate de Wedge les siga." "A menos que ellos quieran ir de vuelta a Coruscant." Tendra configuró los escaners a máxima poder y alcance. La computadora de diseño gráfico, recopiló los datos de los instrumentos y mostró una formación -con forma de diamante- de destructores, cruceros analógicos pesados, con una solitaria -pero nada del otro mundo- nave ocupando el centro de la formación. "Gran poder de fuego," dijo Lando. "Van a saltar al hiperespacio," Talon informó. "¿Lograste su vector de salida?" "Estoy en ello," Talon dijo. Lando y Tendra oyeron a Talon soltar un suspiro, en gesto de desagradable sorpresa. "Zonama Sekot," Lando comentó. "¿Pero no había dicho ese sacerdote Vong, Harrar, qué era muy poco probable que Shimrra se arriesgara a un ataque?" "Supongo que el no conoce tan bien al Señor Supremo, como creía." "Se lo haré saber a Booster." Lando apagó el comunicador y se volvió hacia su esposa. "La computadora de navegación ya está trazando un curso a Zonama Sekot," Tendra dijo. ---------Con mucha cautela, Han puso las palmas de sus manos contra el ligeramente resplandeciente casco de la nave Sekotan. Cálida al tacto, la piel absolutamente lisa era un verde levemente brillante, iluminada en su interior de una forma, que de cierta manera te traía a la mente la luz bioluminiscente de algunas criaturas abisales de las profundidades de los océanos. Baja de suelo, ancha en la zona de la carlinga, y compuesta de tres lóbulos ovales transparentes unidos, la nave era una versión en pequeño, del transbordador que le había llevado a él, desde el Halcón a la superficie del planeta. Pero a diferencia del transbordador, esta iba armada con cañones de plasma que debían ser -y probablemente lo eran- un diseño muy similar a los que portaban los cazas coralitas. Sin decir una palabra, Han continuó su inspección de la asombrosa nave. Pequeña en comparación con la 'Sombra de Jade', la cual estaba posada en su cercana zona de aterrizaje, el caza Sekotan era equivalente a un Ala-X en tamaño, aunque estaban más cerca de parecerse a un antiguo 'Conquistador Surroniano' o uno de los cazas de última generación de mon calamariano. La cabina para un único piloto era por completa orgánica, de una tonalidad rojiza, y resultaba de los más desconcertante, al ser llena de una serie de instrumental que daba impulsos y latía. El leve fulgor interno del fuselaje en tres partes, era más intento a lo largo de los bordes delanteros, los cuales estaban afilados como navajas de afeitar. Por contra, los bordes posteriores eran más redondeados, con el impulsor plegado en el espacio situado entre los dos lóbulos traseros. Han había oído por casualidad a la Magistrada Jabitha decirle a Kyp que las naves Sekotan originales habían tenido motores subluz 'Haor Chall' clase: 'Plata-Siete', propios de cazas estelares ligeros, con caros núcleos de sistemas de hipervelocidad y circuitería 176

organiforme. Pero las naves que los jentari habían construido para los Jedi carecían de un sistema de impulsión convencional -a menos que se consideran a los vivientes dovin basals, como un equipamiento estándar-. La semejanza con los caza coralitas no acaba con los dispositivos gravitacionales de impulsión y los emplazamientos de armas -con aspecto de volcanes-. Aunque esta requería el pilotaje, de aquel con quién se habían unido sus formativas semillas-compañeras, una aeronave Sekotan estaba viva, y hasta cierto grado, capaz de realizar acciones independientes. Han no era la única persona, que sentía cierta aprehensión ante este hecho. Trabajando a marchas forzadas, los Jentari habían podido crear naves para los Jedi, que habían participado en la reciente ceremonia. Entregados desde la líneas cibernéticas de ensamblaje por enormes dirigibles, con forma de manta-, los cazas Sekotan se amontonaban en la plataforma de aterrizaje al borde del cañón. Ninguno de ellos había volado, pero Han podía sentir la ansiedad de los pilotos -Kyp, Corran, Lowbacca, Markre Medjev de complexión morena, Waxarn Kel con el rostro lleno de cicatrices en la caras, Octa Ramis -la achaparrada hembra chandraliana-, la delicada Tan Azur-Jamin, el galante Kyle Katarn, el siempre siniestro Zekk, la barabel Saba Sebatyne, y la hembra Twi'lek Alema Rar -todos ellos estaban rodeando e inspeccionando sus naves respectivas, al igual que Han estaba haciendo con la de Kyp. "Bueno, no es el 'Halcón'," dijo Han, "pero estoy segura de que lo hará bien, hasta que la siguiente tanda de naves vivientes esté completada." Kyp apartó su mirada de la nave, el tiempo suficiente para mirar a Han y soltar una risa. "Me hubiera encantando decirte, que la cogiera para darte una vuelta." Han asintió. "Sí, a mí también me hubiera encantado." Distraído, Han no se dio cuenta de la aproximación de Leia, hasta que ella pasó su brazo alrededor suyo y dejó reposar su cabeza contra su hombro. Él giró un poco, esperando verla con una sonrisa, tan amplia como la suya. En lugar de eso, ella no parecía nada feliz. "¿Qué va mal?" "Luke acaba de tener noticias de Booster. Un grupo de combate Yuuzhan Vong se dirige hacia aquí." Han se la quedó mirando fijamente. "Yo creía..." Eso fue todo lo que pudo decir antes de que Luke, Jaina, Danni, Kent, y algunos de los otros Jedi llegaran a la plataforma de aterrizaje. Los últimos en presentarse fueron la Magistrada Jabitha, Jacen y Harrar. Los pilotos se apresuraron a dejar sus naves Sekotan y unirse al círculo que se iba formando rápidamente alrededor de Luke. "Nosotros esperábamos tener más tiempo, pero al parecer no va a ser así," Luke comenzó. "Los Yuuzhan Vong están de camino, lo cual significa que vosotros vais a tener que poner vuestras naves en el aire y realizar por vosotros mismo un curso de pilotaje rápido con ellas." Se giró, para quedar de cara a Tesar Sebatyne. "El transbordador te llevará a ti y al resto de los 'Caballeros Salvajes' a vuestra cañonera y cazas." Saba le hizo una inclinación con la cabeza a su hijo. "Buena caza, Tesar." "¿Ahora ya puedo ir a volar con mi Ala-X?" Jaina preguntó. Mara la lanzó una mirada admonitoria. "Nosotros ya habíamos hablado de eso." "Pero..." "¿Puede decir algo?" dijo Harrar. Todos se volvieron hacia él, un tanto sorprendidos. "Asumiendo que algunos de ustedes van a ir a Coruscant, vuestra partida de guerra se beneficiará, si lleváis a Jaina Solo y Jacen Solo como compañeros. Nuestros guerreros son muy supersticiosos, y la visión de la famosa pareja de gemelos Jedi juntos, puede desmoralizarlos. La captura de alguien como Jaina Sola, sería mucho más importante que su muerte." El sacerdote hizo una pausa para mirar a su alrededor. "Nuestras fuerzas fallaron en Borleias porque el Comandante Supremo Czulkang Lah se obsesionó con la captura de la Jedi que se había logrado asociarse con Yun-Harla. Este fue un fracaso personal mío, ya que yo apoye las acciones de Czulkang Lah." Tahiri miró a Jaina. "En Borleias, yo te dije que no acompañaras a Luke y Mara a Coruscant, porque temía que tu presencia 177

les pusiera en peligro. Pero ahora, estoy de acuerdo con Harrar en que deberías ir." Jaina plegó sus brazos sobre su torso. "Me encanta ver que todos se sienten tan cómodos en como decidir mi destino." Jabitha se adelantó unos pasos antes de que nadie pudiera responder. "Sekot ha pedido que Cilghal, Tekli, y Danni Quee permanezcan en Zonama." Danni dirigió a Luke una mirada llena de confusión y rabia. "Yo pensé que iría contigo y con Mara a Coruscant." Luke negó con la cabeza. "Sekot obviamente siente que tú eres más necesario aquí." Jaina dijo. Han y Leia intercambiaron miradas de intranquilidad. Luke sacó su espada láser del cinturón, encendió la hoja, la sostuvo por encima de su cabeza. En completo silencio, los demás jedi siguieron su ejemplo. Dándose cuenta de la vacilación de Leia, Han la animó con un gesto. "Ve," dijo en voz baja, "tú eres tan Jedi, como cualquiera de ellos." Los Jedi se arremolinaron en torno a Luke, angulando ligeramente sus espadas lásers, de manera que las puntas quedaran apuntando hacia la suya, y creando en el extremo final un grupo de coloridas hojas de luz, que zumbaban y chisporroteaban, cargando el aire de electricidad. "Este día ha sido el resultado de años de duro trabajo. Lo que nosotros hagamos desde este momento en adelante, servirá en cierto modo para probar nuestra lealtad para con la Fuerza, al iniciar un camino que los Jedi no han puesto a prueba en más de una generación. Tened en cuenta que nosotros no somos creadores de conflicto o inquietud, sino los guardianes de la paz y la justicia. Ante todo, nosotros queremos lo que la Fuerza quiere, sin importar a donde nos conduzca eso. Si algunos de nosotros no nos volvemos a ver en el día de hoy, eso no significa que nuestras acciones y sacrificios hayan sido en vano, o que no serán recordadas." Han miró a aquellos que no tenían espadas lásers -unos pocos fuera del círculo: Jabitha, Harrar, y Danni -preguntándose en donde encajaba él-. Pero añadió su voz a los demás, como uno más, cuando todos dijeron: "¡Qué la Fuerza nos acompañe!" Capítulo 35. Con el Cetro del Poder asido por su mano diestra y seguido por una comitiva de ocho asesinos, Shimrra caminó al interior de la Sala de la Convergencia, sus piernas propulsándole con unos pasos tan largos que Onimi tenía que ir corriendo para poder mantener el paso de Señor Supremo. Alertados de su llegada, todos los presentes en la cámara abovedada -Nom Anor incluido- ya habían asumido aptitudes reverénciales. Los guerreros con una rodilla en tierra, y las cuatro videntes tenían sus cabezas inclinadas en aprehensivo gesto de reverencia. La sala despedía un fuerte olor a sangre de sacrificio, polvo de yorik coral, e incienso, y ahora además había aromas florales, mientras los desnudos pies del Señor Supremo aplastaban los pétalos de flores, que habían sido esparcidos en su honor. Shimrra fue directamente a su trono de respaldo rayado, pero se sentó en él, sólo unos pocos instantes antes de levantar y comenzar a pasear de un lado a otro, con un desconcertado Onimi siguiéndole tras la estela de la flexible capa de piel desollada del Señor Supremo. "¿Por qué he sido apartado de mi estado de meditación con los dioses?" Shimrra demandó de uno de los presente en particular. "¿Acaso mi papel en nuestra campaña en menos importante que el vuestro, Comandante Supremo Laait?" Echó una mirada llena de hostilidad a las videntes. "¿O vuestro?" Laait permaneció inclinado. "Primer Supremo, el maestro de la guerra me ha suplicado que consiguiera una audiencia con usted, tan pronto como os fuera posible." "¿Es tal la inactividad del Maestro de la Guerra Nas Choka, que él puede encontrar tiempo para charlar de tonterías con usted?" "Señor Terrible, el maestro de la guerra ha estado haciendo cualquier cosa, excepto permanecer con los brazos cruzados," Laait dijo con cierto tono de exasperación. "Entabló combate en Muscave, lanzó sus fuerzas sobre las de nuestros enemigos. Para así ser capaz de enviar a Zonama Sekot una fuerza de combate operativa, que sirviera de escolta y protección a la nave contaminada que es nuestra arma secreta." Shimrra soltó un bufido de fastidio. "¿Acaso yo necesitaba oír eso por su boca, Comandante Supremo? ¿No acabo de decirle que su súplica urgente por una reunión, me llegó cuando me encontraba en un pleno proceso de comunicación con los dioses?" 178

Laait estampó sus puños contra sus hombros, como saludo. "Os pido perdón, Gran Señor. Pero ciertamente usted debía saber que Zonama Sekot parece estar indefenso, salvo por un puñado de cazas enemigos." "Ciertamente." "Y que el comandante de fuerza operativas despachó a cazas coralitas, para que se enfrentaran a esos cazas." "¿Y que paso con eso?" Shimrra dijo con tono de enfado. "¿Acaso quiere retener aquí, con sus informes banales, sin la menor importancia?" De nuevo Laait estampó sus puños, contra sus hombros. "Por supuesto, estoy seguro de que los dioses, le dijeron, Señor, que los cazas coralitas se han encontrado con resistencia por parte de naves vivientes enemigas." Shimrra se detuvo bruscamente, y se quedó mirando fijamente al Comandante Supremo. "Señor Aterrador," dijo Onimi, como si le incitara a dar una contestación. "Naves vivientes, me dices," Shimrra dijo por fin. Laait hizo con la cabeza un gesto de asentimiento. "Navíos que no solamente se asemejan a nuestros cazas coralitas en tamaño y velocidad, sino que también son propulsados por un similar impulso gravitacional, y responde a nuestras armas de plasma con las suyas." Shimrra señaló al grupo de villips de la sala. "¡Quiero ver una imagen de esas naves vivientes!" El Comandante Supremo Laait se puso de pie y llamó a la dama de los villip. Al poco apareció una imagen borrosa, mostrando una nave forjada de materia rocosa suave y lisa, plagada de emplazamientos lanzadores de plasma y dovin basal. Manteniendo erguida su enorme cabeza, Shimrra observó la tenue imagen en silencio. "El comandante del dominio informó al Maestro de la Guerra Nas Choka que las naves vivientes enemigas están sembrando la confusión entre nuestras líneas de cazas coralitas. Y peor aún, el propio yammosk esta desconcertado. Está teniendo serios problemas para diferencias entre nuestras naves y las naves enemigas." Shimrra se volvió hacia Laait. "¿Por qué no ha ordenado el maestro de la guerra al comandante del dominio que lleve a sus naves principales sobre Zonama Sekot?" "El maestro de la guerra desea hacer justamente eso, Elegido de los Dioses. Él simplemente espera vuestra autorización para realizar semejante acción." Shimrra no dijo nada. "¿Gran Principal?" Laait dijo precavidamente, después de que hubiera pasado un largo rato. "¿Qué dicen las videntes de todo esto?" Onimi intervino, rompiendo el subsiguiente silencio, como si tratara de desviar la atención de Shimrra. "Los augurios nos han provocado graves contradicciones, Gran Señor," dijeron las mujeres de aspecto macilento. "La perspectiva de combatir contra otro tipo de naves vivientes, va contra lo más sagrado de nuestras creencias. Incluso como una prueba de la valía de nuestras palabras, es que los dioses jamás habrían maquinado tal sacrilegio. Le imploramos, Señor, que nos explique como los infieles han podido tener acceso a nuestra bioltecnología, y han sido capaz de crear naves que imitan a las nuestras." "Hay más, Señor," dijo una segunda vidente. "Varias naves enemigas han eludido a nuestros dovin basal y han logrado alcanzar la superficie de Yuuzhan'tar. Ahora incluso nuestro campo de aterrizaje principal se ve amenazado." Shimrra pareció salir fuera de su aparente aturdimiento. "¿Acaso alguna de ustedes necesita que le recuerden que yo he mirado en lo más profundo de la octava corteza, y he conversado con la propia Yun-Harla sobre esas cuestiones?" La vidente principal asintió. "Nosotros tenemos eso presente, Señor Principal, y únicamente lo preguntamos como aclaración. ¿Podrían estar las antiguas profecías y revelaciones equivocadas? ¿Podrían haber sido interpretadas mal? ¿Es posible que los dioses no hayan diseñado las naves vivientes como una prueba adicional, sino que se hayan alineado con los Jeedai?" Los ojos de Shimrra brillaron igual que novas. 179

"¡Herejía! ¡Herejía, aquí en mi propia casa!" Él apunto con el centro a las videntes. "Vosotras, bufones habéis sobrepasado, ya con mucho vuestra supuesta utilidad." Se giró hacia los asesinos. "¡Libradme de ellas!" Un par de asesinos desenrollaron sus bastones vivientes y avanzó hacia el cuarteto de féminas con intenciones mortales. Las videntes no ofrecieron resistencia, alzando sus rostros y extendiendo sus finos cuellos hacia las armas endurecidas. Los asesinos no malgastaron ni un movimiento de decapitarlas. Una de las cabezas separadas aún estaba rodando por el suelo, cuando un heraldo entró en la sala. "Gran Señor, el Alto Sacerdote Jakan, el Maestro Moldeador Qelah Kwaad, y el alto Prefecto Drathul le solicitan audiencia." Shimrra fue hacia su trono y se sentó. "Por supuesto dales entrada, heraldo." El trío de nobles entró apresuradamente, aunque perdió algo de su apresuramiento al ver los cuatro cadáveres decapitados. Shimrra sonrió lánguidamente. "Ellas han tenido la audacia de dudar de mi interpretación sobre las revelaciones de los dioses." Su expresión se ensombreció. "Tengan en cuenta esta circunstancia cuando expongan sus preocupaciones." "No tenemos ninguna queja, Señor Aterrador," dijo Drathul, improvisando claramente. "Después de saber del informe del maestro de la guerra sobre las naves vivientes, nosotros hemos venido a ofrecerle nuestras felicitaciones por su previsión. Los Yuuzhan Vong saldrán reforzados por la voluntad de los dioses de enfrentarnos con desafíos cada vez mayores." "¿Ustedes se han apresurada a venir hasta aquí, para decirme únicamente eso?" Shimrra preguntó. "Una pregunta, Señor," Jakan dijo. "¿Han sido los dioses quienes han suministrado esas naves a la Alianza, o son esas naves originarias del propio mundo viviente?" Shimrra señaló de repente en dirección a Nom Anor. "Contéstele, Prefecto. Dado que usted es nuestro mayor experto en Zonama Sekot." La reacción de Jakan y Qelah Kwaad fue de sorpresa, la de Nom Anor, de asombro. Cogido con la guardia baja, tuvo que tragar algo de saliva, para recuperar el resuello y la voz. "Gran Supremo, yo sólo se que, lo que he oído de los espías entre los herejes. Pero sospecho que no hay ninguna nave viviente." Se fue animando mientras continuaba. "En lugar de eso, yo más bien creo que los pilotos de nuestros cazas coralitas, han sido víctimas de algún tipo de truco mental de los Jeedai." Drathul gesticuló enfadadamente hacia la imagen del villip de la nave viviente. "¿Usted cree que todo eso es simplemente un truco mental Jeedai?" Shimrra dejó entrever un gesto siniestro. "Responde a tu superior, Prefecto Nom Anor." Nom Anor se encogió de hombros. "¿Por qué no? Nosotros sabemos que ellos son capaces de proyectar imágenes falsas y poner palabras en las bocas de aquellos que ellos manipulan. También sabemos que ellos han logrado anteriormente, confundir con éxito a nuestros yammosks." Shimrra habló antes de que Drathul pudiera rebatir la explicación. "Prefecto Nom Anor debería ser admirado por su imaginación. Pero, de hecho, la nave que nuestros villips nos muestran, no son ningún truco mental. En respuesta a la pregunta del Alto Sacerdote Jakan, los dioses han aconsejado al planeta viviente en la creación de esas monstruosidades. Pero los Jeedai no son responsables." Hizo una pausa, para luego decir. "Esto es que los herejes nos han traído, es la última prueba para nosotros. Los dioses no tienen el menor deseo de concedernos esta galaxia mientras los herejes y los 'Avergonzados' caminen libremente entre nosotros. No nos permitirán usar el navío envenenado, hasta que nosotros hayamos traído el equilibrio a Yuuzhan'tar." Onimi se revolvió en el centro de la sala. "Grandísimo." empezó. "Nuestros cielos han sido violados, nuestra tierra expoliada; de los desvaríos de esos herejes podemos ocuparnos después de..." "¡Basta de vuestra estúpida rima insolente, 'Avergonzado'!" Shimrra le cortó. "Solamente por mi magnánima gracia, es por lo que usted ha conservador la vida, al contrario que los otros de tu clase. ¿Acaso tú también dudas de mí? ¿Acaso tú, también, albergas temores de derrota, y de repente quieres unirte a la causa de los herejes?" Onimi aplastó su cara contra el suelo, delante del trono. "Yo sigo siendo su sirviente más abyecto, Señor." Shimrra le ignoró. 180

"¡Los herejes deben ser erradicados!" Se volvió hacia el comandante de los asesinos. "La mitad de la guarnición de guerreros de la Ciudadela será puesta bajo el mando del Prefecto Nom Anor. Los conducirá contra los herejes y los 'Avergonzados'. ¡Ninguno de ellos debe quedar con vida!" "Su voluntad será cumplida, Gran Señor," dijo el comandante. Al unísono, los asesinos se giraron y estamparon sus puños en gesto de saludo a Nom Anor. Drathul pasó su mirada de Nom Anor a Shimrra, completamente desconcertado. "¿Pero que pasa con Yuuzhan'tar, Señor? Nuestros dovin basals están desbordados. El enemigo a convertido nuestros cielos en un colador..." "Yo me ocuparé de aquéllos que profanen nuestra tierra." La mirada de Shimrra cayó está vez sobre Jakan, Qelah Kwadd, y Drathul. "Iré al Pozo del Mundo-Cerebro. Me comunicaré con él, y le prepararé para vuestra llegada." "¿Entonces, qué?" Jakan preguntó. "Más tarde, sacerdote." Con un gesto de las yemas de sus dedos, Shimrra les despidió a todos, incluso a Onimi. Mientras la nobleza estaba saliendo de la sala, Drathul se deslizó junto a Nom Anor. "Nosotros sabemos que el Comandante Ekh'm Val le llevó en una nave a Sekotan desde Yuuzhan'tar," él susurró. "Usted tuvo la oportunidad de decirlo y que todos le oyeran, y así poner fin a la farsa de Shimrra. ¿A quién sirve ahora, ocultando la verdad, con nuestro futuro colgando del fiel de la balanza de la victoria o de la derrota?" "Me sirvo a mi mismo," Nom Anor dijo tranquilamente. Drathul lo empujó hacia atrás. "No importa lo que pase. Yo mismo le mataría ahora mismo, sino fuera por tu nueva legión de guardaespaldas. Pero usted morirá antes de que este día haya acabado, Nom Anor. Si no por mi mano, entonces por la de otro." Nom Anor miró a Jakan, luego a Qelah Kwaad, y finalmente a Onimi, quién parecía estar observándole atentamente. "Póngase a la cola, Alto Prefecto," dijo finalmente. "Enemigos no es precisamente algo que me falte." ---------Un soldado humano golpeó con los nudillos de su enguantada mano contra la pantalla visora circular del invertido 'desgarrador' de Jag. "Aguanta un minuto, chico volador," él gritó. De repente la compuerta de acceso sobre -o debajo- de la cabeza de Jag se abrió, y varios pares de manos se alargaron al interior de la carlinga, para soltarle de los arneses de seguridad que le aseguraban al asiento. "Te bajamos," dijo el mismo que había golpeado anterior la pantalla visora. Jag se dejó descender de las manos alzadas de sus rescatadores, y continuar siendo aguantada por ellas mientras le ponían de pie, con el mundo dando vueltas a su alrededor y la sangre que se le había amontonado en su cabeza, regresando de nuevo a donde pertenecía. Alguien le quitó el casco a Jag y le puso la boquilla de una cantimplora en sus labios. Cuando el largo momento de vértigo hubo pasado, él vio que el desgarrador -del cual había desaparecido tres de sus paneles solares con forma de garra- se había estrellado boca abajo en un bosquecillo de enredaderas y árboles con frutos que se alzaban en medio de un cenagoso criadero de villips. Los soldados alrededor suyo portaban mochilas-jet en la espalda, cascos con holo-transmisores, y biotrajes de combate. Mirando a través del entramado de ramas de por encima de su cabeza, el violáceo cielo de Coruscant se veía desgarrado con multitud de restos humeantes, meteoros, e innumerables estelas dejadas por cazas coralitas y cazas estelares. Hileras de volutas y estallidos de explosiones surgían por detrás nubes de humo grisáceo en movimiento. Una neblina de humo permanecía sobre el maloliente campo de cultivo, y además, de todas direcciones se veían señales de impactos de misiles de conmoción y torpedos, el zumbido y siseo de haces láser, el rugido de las bestias de los Yuuzhan Vong, los gritos de guerreros sedientos de sangre -todo ello reverberando a través de las delgadas estructuras de afloramiento de yorik coral y los restos de las fachadas digeridas de lo que una vez habían sido grandes avenidas con grandes estructuras a sus lados, profundamente hundidas en el terreno. "¿Está herido?" preguntó alguien, lo bastante alto para ser oído por encima del tumulto. Jag reconoció los rasgos de la cara del Capitán Judder Page bajo las pinturas de camuflaje. Jag se palpó todo el cuerpo. 181

"Estoy ileso." Page se giró hacia su ayudante de comunicaciones. "Informe al mando de cazas estelares en el 'Regla de Justicia', que hemos localizado al Coronel Fel y que se puede tener en pie." "¡Fuego enemigo!" gritó una voz distante. Page y los demás se arrojaron al suelo, arrastrando a Jag, unos segundos antes de que un enjambre de bichos-impacto y bichos cuchillas silbaron a través de los nudosos árboles, arrancando hojas y frutos de forma ovalada de las ramas, e incluso arrancando éstas de cuajo. Les siguieron dos explosiones ensordecedoras y la lluvia de proyectiles vivientes disminuyó. Un Ala-X adornado con brillantes líneas negras y amarrilla, casi en vuelo rasante, pasó por encima de sus cabezas, disparando en configuración cuádruple sus lásers hacia algún objetivo que no se podía ver. Page, Jag, y los demás que estaban tumbados, se fueron incorporando lentamente y con gran precaución. Androides de combate acorazados con laminanium habían formado un perímetro defensivo en el borde de los árboles. Cerca de donde se había estrellado el 'desgarrador' de Jag, dos androides médicos estaban montando un puesto de socorro provisional, ayudados una pareja de humanos y bothanos. Page alargó su mano. "Soy el Capitán..." "Se quién es usted," le dijo Jag, "Gracias por haber acudido en mi ayuda." Page se encogió de hombros ante el gesto de gratitud y señaló a los hombres que estaban a su lado. "Garik Loran," dijo, señalando a uno con el cráneo afeitado al cero; luego, "Kell Tainer," indicando al que tenía el pelo echado hacia atrás. "Escuadrón Wraith, por lo que veo" dijo Jag, estrechando la mano de cada uno de ellos. "Me encontré con ustedes dos en Borleias." Miró a Jag. "Justo antes de que mi 'desgarrador' fuera alcanzado, pude ver al transporte numero dos estrellarse." Page asintió todo serio. "Le alcanzaron grutchins, que se abrieron paso a través de su casco, derribándolo. Hemos enviado una escuadra al cañón, en busca de sobrevivientes." "Capitán Page," le interrumpió un joven bothano. "Hemos hecho contacto con la fuerzas indígenas." Jag, Page, y el otro par de miembros del Escuadrón Wraith de operaciones especiales, se giro para ver a cuatro varones Yuuzhan Vong que se introducían a través del perímetro defensivo. Los humanoides apenas si tenían cicatrices, en comparación con la mayoría de los guerreros Yuuzhan Vong que Jag había visto, pero todo tenían pronunciadas deformidades, algunos en la cara, otros en los miembros. 'Avergonzados', pensó para si. El más alto y más deformado de los cuatro ejecutó una mala replica del saludo militar de la Alianza. "Llévenos hasta vuestros líderes," dijo en Básico, como si estuviera repitiendo una frase aprendida de memoria. Garik Loran y Kell Tainer intercambiaron miradas llenas de escepticismo. "¿Quién le enseñó a decir eso que?" Loran preguntó. "Yo," alguien contestado con un acentuado acento coruscanti, mientras el mismo 'Avergonzado' presionaba su dedo índice contra su oreja, presumiblemente para ajustarse mejor a un tizowyrm que hacia las veces de traductor. Un alto, enjuto humano de melena oscura apareció por entre los árboles, dirigiéndose a los dos Wraiths. "Hijo de puta," dijo Tainer, sonriendo. Jag estaba familiarizado con el nombre de Baljos Arnjak. Siendo también un Wraith, Arnjak se había quedado atrás en Coruscant, después de la misión de infiltración combinada Wraith/Jedi dos años antes. Junto a él, caminaba un hombre de mediana edad, delgado pero de aspecto enérgico, con melena rojiza, reluciente dentadura, y una piel intensamente morena. Sonriendo ampliamente, Page de inmediato estrechó las manos del hombre, para luego abrazarse y darse mutuamente unas palmadas en la espalda. "Siempre me figure que lograrías sobrevivir," dijo Page mientras los dos dejaban de abrazarse. El hombre bien parecido señalo a los cuatro Yuuzhan Vong. "Gracias a ellos, lo logré. Su grupo de herejes me rescató a mi y un puñado de los demás, de lo que habría sido algo más que una simple sangría en uno de los templos." Page se volvió hacia Jag. "Fel, te presento al Comandante Pash Cracken." Jag hizo un gesto de saludo con la cabeza. Al parecer Coruscant esta de repente convirtiéndose una 182

especie de 'Hogar de los Veteranos'. "¿Cuánto tiempo nos llevara alcanzar 'Westport' desde aquí?" Page estaba preguntando. "Nos habría llevado aproximadamente una hora, pero nosotros llegamos demasiado tarde." Cracken les indicó a todos que le siguieran hasta el perímetro defensivo. Una vez allí, señaló hacia el horizonte situado más al norte, del cual surgía una densa y compacta masa de humo ondulante. "Todo el recinto sagrado está en llamas," Cracken dijo. Page depositó un desintegrador en la enguantada mano diestra de Jag. "Bienvenido a los comandos, Coronel." ---------"Los fuegos son cosa de Shimrra," Harrar dijo. "El Supremo Señor le ha pedido al Mundo-Cerebro que haga arder Yuuzhan'tar, para impedir que nadie pueda ocuparlo." El sacerdote parecía un tanto desanimado. "Shimrra no habrían hecho esto a menos que él temiera ser derrotado. O que la cercanía de Zonama Sekot lo haya trastornado." "Si él está desesperado o loco, nosotros le tenemos donde queríamos," Han dijo, con alborozo. Harrar observó atentamente a aquello que le rodeaban. A juzgar por los gestos de asentimiento, el siempre divertido y algunas veces desconcertante Han Solo estaba expresando el sentimiento de todos los presentes, reunidos en la plataforma de aterrizaje -su esposa Leia; el Maestro Luke Skywalker y su esposa, Mara; los gemelos Jacen y Jaina; la marcada como una Yuuzhan Vong, Tahiri; el Jedi de porte militar Kenth Hamner; la Magistrada de Zonama Sekot, Jabitha; las dos máquinas inteligentes -androides-, con nombres numéricos, que parecían tan vivas como sus fabricantes y propietarios; y la pareja de Noghri, quienes parecían ser tanto guardaespaldas, miembros de la familia y amigos. El resto de los Jedi había partido hacia los cielos con las naves Sekotan, o habían llevados por el transbordador a sus naves de guerra en órbita alrededor del planeta. Han Solo también había ascendido al espacio exterior con los 'Caballeros Salvajes', pero únicamente para recuperar su maltrecho carguero, el 'Halcón Milenario', el cual, con el permiso de Sekot, estaba ahora posado en su plataforma de aterrizaje y calentando motores junto a la 'Sombra de Jade' de Mara Skywalker. Noticias de combates que se extendían por todo Yuuzhan'tar, provenían de Booster Terrik, el penúltimo eslabón en la cadenas de comunicación que empezaba con el equipo de comandos que había logrado penetrar las defensas de Yuuzhan'tar, y que al parecer incluía a las gigantescas naves de guerra la 'Regla de Justicia' y al 'Mon Mothma'. "¿Como habrá podido Shimrra convencer al dhuryam de hacer algo nocivo a Yuuzhan'tar?" Jacen preguntó. "Todas las cosas Yuuzhan Vong responden ante Shimrra," Harrar dijo. "El dhuryam es responsable de integrar y controlar todas las actividades de todos los biotipos de nuestro planeta en formación. No es exactamente un sirviente, sino un compañero completamente inteligente, totalmente consciente, capaz de tomar decisiones basadas en las informaciones que recibe de las criaturas, a las que está unida telepáticamente, y por supuesto del propio Señor Supremo. Pero Shimrra puede haber convencido al dhuryam de que son necesarios intensos fuegos para que se abran cápsulas de esporas en estado latente, de manera que los árboles pueden crecer para reemplazar a aquellos que se perdieron durantes los recientes temblores de tierra. Puede haber sugerido al dhuryam que así se formarán claros en los bosques, de manera que los brotes de los arbolillos, reciban mayor cantidad de luz, así como también mayor cantidad de nutrientes, proveniente de los árboles caídos y de las cenizas provocadas por los fuegos, y lograr un mejor y más rápido crecimiento." "Mayor razón aún para que nosotros vayamos ahora a por Shimrra," dijo Han, marchando al pie de la plataforma de aterrizaje del 'Halcón Milenario'. "Si Page logró hacer pasar sus transporte a través de los dovin basals, sé que yo también puedo conseguirlo con el 'Halcón Milenario'." Harrar meneó apesadumbrado su cabeza. "¿Qué pasa ahora?" Han preguntó, poniendo los brazos en jarra, en claro gesto de impaciencia. "Capturar o matar a Shimrra, puede que no baste para salvar al planeta. Las acciones llevadas a cabo por el Mundo-Cerebro no tienen marcha atrás. Una vez solicitadas, la criatura no puede influenciada para alterar sus planes, ni siquiera por el propio Shimrra." Harrar se quedó mirando a los Skywalkers. "Si ustedes quieren salvar al planeta, capital de sus mundos, el cerebro, también tendrá que ser 183

destruido." "Usted no puede hacer eso, Harrar," Jacen replicó de inmediato. Harrar miró al joven Jedi. "Entonces vaya con él, y persuádele de lo contrario." "Ése será nuestro trabajo," dijo de repente Han, cogiendo la mano derecha de Leia. Con los otros Jedi, la Magistrada Jabitha, y la pareja de androides mirándole llenos de alarma, él añadió: "¿No pensaríais que nosotros simplemente nos íbamos a limitar a llevarles a todos ustedes de paseo hasta allí?" Señaló con su pulgar al 'Halcón Milenario'. "Esta nave no es ningún aero-taxi." Resopló con tristeza, para mostrar una sonrisa toda solemne. "Además, nosotros empezamos esto juntos en el Borde Exterior, y vamos a terminarlo igualmente juntos." "O su nombre no es Han Solo," dijo Leia, con un cierto tono, mitad de diversión, mitad de resignación. Han mostró una retorcida sonrisa. "Me has quitado las palabras de la boca." Capítulo 36. Trescientos guerreros con armadura procedentes de la guarnición de la Ciudadela y puestos bajo las órdenes del Prefecto Nom Anor avanzaron rápidamente por entre las esquinas y vericuetos del sagrado recinto, igual que un ejército vengador, repartiendo precisos golpes mortales con coufee o bastones vivientes a cada hereje o 'avergonzado' con el que se encontraban y que no había tenido el suficiente sentido común de ocultarse, -y que por cierto volvieron a ser muchísimos-. Cientos. Miles. Enajenados por la profetizada llegada de Zonama Sekot, convencidos de que Yun-Shuno, el de las mil miradas, les garantizaría su pasaje a un paraíso después de su miserable vida, exultantes por su recientemente encontrada libertad -a pesar de una breve existencia-, convencidos de que Shimrra y la nobleza serían derrocados, los herejes eran fervientes partidarios de dejarse inmolar. Condenados al ostracismo más por sus taras físicas que por haber cometidos pecado alguno, obligados a vivir bajo la sombra y el desprecio de los noavergonzados y bajo el escrutinio constante de dioses inmisericordes e implacables, culpables de ofensas que ellos ni siquiera eran capaces imaginas y condenados al pasar el resto de sus miserables vidas intentando entender el porque de su cruel destino, ellos finalmente habían aceptado sus peculiaridades, y habían unido su destino con el de los Jedi. Simplemente no había nada que los detuviera. Sumidos en la más absoluta euforia, proclamando su largamente deseada igualdad y salvación, para que todo lo oyeran, surgían a raudales de sus escondrijos, igual que ngdins a un sacrificio, y de hecho miles de estos chupadores de casi un metro de longitud acudieron al olor de la matanza, oscureciendo rápidamente con su presencia la luz del día, asegurándose una ración mayor de la usual del reluciente nutriente negruzco, que era la sangre que manaba a borbotones de los masacrados herejes y 'Avergonzados'. Yuuzhan'tar se había convertido en una loco frenesí de comida, gracias a los guerreros que hacían lo que mejor sabían hacer, y para los biotipos que únicamente estaban haciendo, para lo que ellos habían sido concebidos. Bajando la mirada hacia la Plaza de la Jerarquía, Nom Anor estaba mudo y anonadado por la carnicería, de la cual él era responsable -gracias a Shimrra- y completamente impotente de poder evitar. Él no podía ordenar a los guerreros que desistieran de matar y tampoco podía convencer a los 'avergonzados' de que huyeran. Estaba, como siempre, atrapado en medio, aunque habiendo llegado hasta allí, a causa de sus propias intrigas, mentiras y falsedades. La realidad de la situación le hizo sentirse desesperado. El insaciable grupo de guerreros se abría camino al sur de la Ciudadela, a través de Vistu y Numesh, por los puentes y más abajo en los callejones, matando por donde quiera que ellos pasaban, hasta que entraron al paraje público, que últimamente se había convertido en tierra sagrada para los herejes, debido a los muchos de ellos, que habían muerto allí durante las manifestaciones y algaradas. Quedó inmediatamente claro que los guerreros meramente se habían estado entrenando hasta llegar a este punto. Ya que ahora, atrapados en la Plaza de la Jerarquía estaba una muchedumbre, a la cual ellos podían segar, igual que si se tratara de un cultivo de un determinado biotipo. Ante ellos estaban de pie aquellos responsables de poder impedir a los Yuuzhan Vong una victoria sobre Zonama Sekot. Estos serían quienes pagarían las culpas, contra quienes los guerreros podrían exortizar de alguna manera su miedo y confusión -incluso si aquellos que iban a morir, eran tan inocentes como lo eran los 'desvergonzados' o simples trabajadores de bajo nivel. Pero apenas si el horror había empezado -con gritos 184

de guerra, respondidos por chillidos de agonía- cuando diversos fuegos comenzaron a surgir de las estructuras dañadas por los temblores que rodeaban la plaza, incluyendo la Prefectoría y el Templo de los Enamorados, Yun-Txiin y Yun-Q'aah. Por un momento Nom Anor creyó estar seguro de que los súbitos fuegos eran el resultado del ametrallamiento con proyectiles incendiarios por parte de los cazas estelares de la Alianza, que habían logrado pasar a través de la barrera de las anomalías gravitaciones de los dovin basal que rodeaban Coruscant. Desde su posición privilegiada en el tramo superior de las escaleras de yorik coral en la parte frontal del prefectorio, él podía ver que incendios similares surgían rabiosamente en todos los precintos de la ciudad, e incluso más allá. Alimentadas por la vegetación que cubría las colinas que estaban en las partes superiores de edificaciones y torres, las llamas estaban siendo llevadas por el viento a todos los distritos. Pero el agitado viento caliente también trajo el sucio olor de gas pantanoso a los orificios nasales de Nom Anor, y se giró lleno de incredulidad, a tiempo para ver una reata de bestias Yuuzhan Vong respira-fuego caminando pesadamente por el ámbito urbano. Había demasiado pocos cazas estelares en el cielo para ser los responsables de tantos fuegos, y no había señal de bombardeo orbital, bien con haces de baterías turbo-láser, o torpedos de protones. Entonces él comprendió, y su corazón se angustió de tal manera, que tuvo que dejarse caer de rodillas y permanecer así, hasta que recupero el resuello y el control de sus sentidos. ¡Shimrra era el responsable! ¡Más allá de la razón, más allá de toda locura, el Señor Supremo había logrado convencer al dhuryam para que destruyera Coruscant -el Coruscant de Nom Anor-! Con la misma crueldad que él se había permitido el lujo de usar para despachar la armada de Nas Choka en una misión suicida para envenenar Zonama Sekot, Shimrra había decidido erradicar todas las cosas Yuuzhan Vong. ¡Él se había vuelto un veneno específico para los propios Yuuzhan Vong, creado por la propia nobleza, y con la única intención de molestar a los dioses, a los cuales había profesado, más de una vez, su no creencia en ellos! Nom Anor se apoyó en la barandilla y agitó su puño contra el humo y el cielo lleno de ascuas incandescentes y cenizas. ¡Debería haberle matado cuando tuve la ocasión! Se esforzó por ponerse de pie, su expresión se fue haciendo más y más seria, con cada centímetro de elevación. Sus puños se fueron apretando, y su único ojo refulgía. Su boca -casi sin labios- formó una delgada línea, y sus músculos se contrajeron, por debajo de sus vestimentas. Su frente inclinada estaba tan inflamada como la propia ciudad. Él disparó su rígido brazo, acertando en la tráquea a un guerrero demasiado distraído por el lujurioso baño de sangre, como para ver venir el golpe. El guerrero cayó por las escaleras, gorgojeando, sujetándose la garganta, con los ojos desencajados por el dolor y la sorpresa. Nom Anor ordenó al bastón viviente del guerrero que viniera hasta él, y con un certero golpe puso fin a la agonía del soldado que se ahogaba en su propia sangre. Descendió por la ancha escalera, y como saliendo de un letargo, se arrancó la túnica y el turbante verdes que lo identificaban como un intendente. Al pie de la ancha escalinata, agarró el andrajosa manto de piel de un 'Avergonzado' muerte y, poniéndosela, comenzó su andadura hacia la Plaza de la Jerarquía, ignorando el baño de sangre que se producía por todos lados y dirigiéndose directamente a un alto montón de cascotes en el centro de la plaza. Casi llegando a la pila, un guerrero le cortó el paso, y le obligó a retroceder y luchar, bastón viviente contra bastón viviente. Parando dos golpes, Nom Anor se agachó y acuchilló a su oponente a la altura de las rodillas; luego se levanto, llevando el extremo afilado de su serpenteante arma en diagonal hacia el rostro del guerrero. Este gritó y alzó las manos, y Nom Anor le atravesó el cuello. Con cuerpos cayeron a su alrededor, ascendió por el montículo. Una vez allí, solo en la cumbre, lanzó un espeluznante chillido y alzo el brazo, en el cual estaba enroscada el arma viviente. "¡Yo soy Yu'shaa, el Profeta!" él gritó con todo el poder de sus pulmones. "¡Nuestra hora ha llegado! ¡Yo os conduciré a la victoria!" Un largo instante de silencio se abatió sobre la Plaza de la Jerarquía. ¡Luego un rugido fue in crescendo por parte de los oprimidos, y ellos cargaron contra los guerreros, armados únicamente, en la mayoría de los casos, con sus manos desnudas o rudimentarias armas, se vertió sangre negruzca, cuyas salpicaduras llenaron el aire, uniéndose a las ascuas ardientes que giraban alocadamente sobre ellos, todo ellos, como si 185

fuera una especie de santificación por parte de los dioses! ---------Desde una distancia de cien mil kilómetro, Coruscant era una vorágine de destrucción, acribillado desde todas direcciones por haces de turboláser, cubierto por las bostezantes singularidades gravitacionales creadas por los innumerables dovin basals, y siendo sus negruzcos interiores iluminados por los fogonazos de un sin fin de explosiones. "Esta fiesta es justo igual que cuando nosotros la dejamos," dijo Han, mientras el 'Halcón' se abría paso por el sitiado centro galáctico. "Yo no estuve en aquella, Papá." dijo Jaina con rotundidad Jaina desde el asiento del copiloto. "Yo, tampoco," dijo Jacen por detrás de ella. Por el rabillo del ojo, Han vio que su hijo miraba al sacerdote Yuuzhan Vong sentando en la silla de al lado. "Harrar y yo estábamos en una nave-mundo sobre Myrkr." Dando por buena su respuesta, Han centro de nuevo su atención sobre el panel de instrumentos del 'Halcón'. La caída de Coruscant podía considerarse uno de los peores días de su vida -casi tan horrible como cuando Chewbacca había muerto en Sernpidal. Las imágenes de la evacuación, aún ardían en su memoria: Yuuzhan Vong lanzándose ellos y a rehenes contra los escudos planetarios, que lanza a ellos y rehenes contra los escudos planetarios, una constante lluvia de naves espaciales ardiendo, él y Leia intentando huir a 'Eastport' con el bebé Ben, C-3PO, un androide YVH, y unas cepas de ladalum... Su fuga saboteada en el muelle de atraque del 'Halcón' por una disfrazada Senadora Viqi Shesh y un inocente niño de doce años de edad, llamado Dab Hantaq-Tarc, quien poseía un increíble parecido con el joven Anakin. La muerte de Adarakh, el guardaespaldas de Leia, a manos de Shesh. Un deslumbrante cielo, lleno de ardientes bolas de plasma. Torres derrumbándose, gente llena de pánico huyendo en tropel por las pocas aeronaves de línea y navíos gubernamentales que permanecían en la superficie... Y a años-luz de distancia en Myrkr, un mundo del Borde Interior, Anakin muriendo, Jaina huyendo en una nave enemiga robada, Jacen en las garras de Vergere -capturado o rescatada, dependiendo como quisieras verlo-. Han cerró con fuerza sus ojos, al sentir como se apoderaba de él la desesperación, al evocar todos esos recuerdos. "Fiesta," Harrar dijo con brusquedad. "Muchos de nuestros guerreros usan ese término para describir las obligaciones propias de un combate. Usted tiene todas las características propias de un buen Comandante Supremo, Han Solo." Han soltó un risita, recordó que Jacen le había dicho que el sacerdote sentía cierta fascinación por él. "Gracias por pensar eso de mí, Harrar, pero no importa lo que nadie diga sobre ello, a mi me gusta mi cara tal y como esta." Jacen y un intranquilo Harrar había tomado asiento en los sillones posteriores de la cabina de pilotaje, después de que Leia y Luke se hubieran subido a las torres artilleras de láser-cuádruples. Mara, Kenth, Tahiri, Cakhmaim, Meewalh, y los androides estaban en el compartimiento delantero. A costa de algo de energía adicional, Han planeaba mantener habilitada la gravedad artificial en el 'Halcón' tanto tiempo como le fuera posible, si acaso para prevenir que todos empezaran a brincar descontroladamente por la nave. Las naves principales de la Alianza estaban concentrando su fuego a lo largo de la cambiante cara iluminada de Coruscant, pero la vorágine de la batalla se extendía por todo el planeta. Destructores Estelares, cruceros y fragatas aún seguían surgiendo del hiperespacio por rutas raramente usadas desde los días de la Vieja República, las fuerzas enemigas estaban destruyendo los pozos gravitacionales para reforzar la flotilla de defensa planetaria. Los Yuuzhan Vong estaban ampliamente dispersados, pero se habían consolidado sobre el ecuador, justo sobre la que había sido la Capital del Imperio y la Nueva República, en el hemisferio occidental. La Alianza aún no había sido capaz de hacer pasar ninguna nave principal a través del sistema defensivo de varios kilómetro de profundidad, llenos de naves plagadas de armas, pero cientos de cazas estelares habían logrado perforar las líneas enemigas y estaban atacando las hileras de dovin basals, en órbita al borde de la atmósfera de Coruscant. Ahora era el turno del 'Halcón' de intentar burlar el bloqueo. Era justo lo contrario de que Han había tenido que hacer para conseguir sacar al carguero sano y salvo fuera de Zonama Sekot. Allí las capas superiores de la atmósfera era confuso enjambre de cazas coralitas y cazas Sekotan. Por lo que Luke había podido saber de Kyp y de los otros pilotos Jedi, la visión de los cazas vivientes 186

había provocada un gran desconcierto en las escuadrillas enemigas. Pero los Jedi también habían descubierto que la Magistrada Jabihta no había exagerado en nada, cuando había dicho que los cazas Sekotan servían únicamente para la defensa. Con cierta frecuencia, los rápidos cazas no disparaban a menos que les hubieran disparado primero, y a pesar de su sorprendente capacidad de respuesta y maniobrabilidad, no volaban en círculos alrededor de los cazas coralitas a no ser como respuesta, maniobra a maniobra, a la que ellos hicieran. A unos doscientos mil kilómetros del mundo viviente, permanecía flotando la fuerza de combate enemiga que había lanzado los cazas coralitas, junto con nave-enjambre que portaba al yammosk que los estaba guiando en la lucha. Todavía, todo eran suposiciones, de por qué el Maestro de la Guerra Nas Choka había enviado un grupo escindido a Zonama Sekot, pero era razonable pensar que los Yuuzhan Vong no esperarían mucho tiempo antes de llevar parte de sus naves principales a combatir sobre el planeta. Aunque la 'Ventura Errante' y la flotilla de Tenel'Ka de 'Dragones de Batalla Hapan' y cruceros 'clase Nova' habían informado que estaban de camino, era muy improbable que ellos pudieran hacer algo contra la fuerza de ataque enemiga. Inmerso en una batalla feroz cerca de Muscave, Wedge Antilles y Keyan Farlander no podrían prestarles apoyo, hasta que la Primera Flota de Kre'fey llegara para revelarlos. Con tanta acción en el sistema de Coruscant -desde Vandor 3 hasta cerca de las bandas heladas de Ulabos- Han había considerado conducir al 'Halcón' mediante una serie de micro-saltos hiperespaciales. Sin embargo, finalmente, había decidido hacer saltar a la nave directamente a Coruscant. Habían regresado al espacio normal por detrás de las líneas de la Alianza, pero lo bastante cerca de su objetivo, para quedarse consternados ante lo que vieron. Verde y blanco de lo que una vez había sido un resplandor de luz artificial, orbitado por los restos de una luna destrozada, sus casquetes polares reducidos a icebergs... Coruscant al parecer se había convertido en un mundo desconocido. Un pitido surgió del tablero de comunicaciones, y una voz de barítono habló por los altavoces de la cabina de pilotaje. "'Halcón Milenario', aquí Control de Vuelo del 'Regla de Justicia'. Su mejor punto de inserción está actualmente en el Sector Bacta, ocho-uno-siete. Pero le mantendremos informado sobre cual posible cambio." Jaina se inclinó hacia adelante para estudiar la pantalla táctica. "Captado, 'Regla de Justicia'. Y gracias por la ayuda." "'Halcón Milenario', el Gran Almirante Pellaeon le desea buena suerte." "Dígale que nosotros le deseamos lo mismo," dijo Han al micrófono de los cascos. La Cuarta Flota de Pellaeon, la cual incluía un trío de Destructores Estelares y un gran surtido de naves de ataque -incluso cruceros de la clase Carrack-, estaban golpeando con fuerza al grupo de combate Yuuzhan Vong. En varios sectores, los dovin basal en órbita se habían sido sobrecargados por la barrera de fuego, pero el mando de la Alianza únicamente estaba utilizando las zonas debilitadas como corredores de infiltración para naves de tropas y escuadrones de cazas estelares como escolta de dichos transportes. "Vuestro maestro de la guerra al parecer no ha hecho mucho caso de los informes de Jacen Solo sobre que el bombardeo del planeta, incitaría al Mundo-Cerebro a dejar al planeta inhabitable," Harrar dijo en la oreja derecha de Han. Mirando atentamente a la tumultuosa cara planetaria, Han dijo, "A mi me parece que el Mundo-Cerebro está haciendo un trabajo bastante bueno, sin que nadie le haya incitado." El 'Halcón' estaba muy cerca del punto de inserción cuando dos Alas-X aparecieron a ambos costados. "Encantado de verle, 'Halcón Milenario'," dijo uno de los pilotos, por el canal táctico. "¿Le importaría si vamos allí abajo con ustedes?" "¿Quién está escoltando a quién?" Jaina preguntó. "Llamémoslo una fiesta para tres," dijo el otro piloto. "Fiesta," Harrar murmuró. La nave espacial que albergaba a los dovin basals en órbita, podría haber sido hecha de los fragmentos de la luna de Coruscant que había sido hecha pedazos a propósito, pero los pozos gravitacionales que ellos generaban eran tan grandes como estadios de pelota-impacto. Con los Alas-X casi pegados a él, Han lanzó al 'Halcón' sobre su banda de estribor, pasando entre dos boquiabiertas singularidades. La nave aún no había salido del apuro, cuando se abrió un tercer pozo gravitacional. "¡Dadle algo de comer a esa cosa!" Jaina gritó por el canal. Los pilotos de los cazas estelares respondieron dispararon un par de torpedos de protones. Al instante 187

fueron desviados de su curso inicial, y los orbes resplandecientes fueron ingeridos por la anomalía gravitacional. Con los dovin basal momentáneamente distraídos, Han activó los impulsores subluz, para así lograr un repentino aumento de velocidad y aceleración, que hizo que el 'Halcón' lograra pasar por debajo de agujero negro. Ya otra pozo gravitacional se estaba abriendo delante de la nave, pero esta vez Han hizo un uso mucho más cuidadoso de los impulsores de frenado, para lograr que el 'Halcón' inclinara el morro lo bastante cerradamente, para que el propio tirón gravitacional le ayudara a bordear la anomalía, y lo lanzara lo más adentro posible de la atmósfera. Hizo lo mismo con los siguientes cuatro agujeros negros, usando las distorsiones gravitaciones para lanzar la nave en una especie de alargada doble-S, de una a la siguiente. El 'Halcón' se estremeció y sufrió fuertes sacudidas, los motores bramaron sometidos a un brutal sobreesfuerzo, pero la estrategia funcionó, para lograr que la nave mantuviera su curso y no terminara tragada por una de los pozos gravitacionales. Uno de los Ala-X no fue tan afortunado. A pesar de que el piloto intentó confundir al dovin basal con de los X-ala no era como afortunado. Incluso mientras el piloto estaba intentando confundir el dovin basal con disparos en ráfaga y los dos torpedos de protones que le quedaban, la singularidad gravitacional de la criatura se estiró y atrapó al caza estelar, el cual se desintegró, antes incluso de desaparecer por completo. El Halcón se lanzó en picado dejando una sinuosa estela de energía azulada, pero el peligro no había acabado con los dovin basals. Un crucero matalok ascendía rápidamente, al encuentro del ahora claramente visible carguero y lanzó una descarga de proyectiles desde sus lanzadores del costado de estribor. "Desviando energía a los deflectores," dijo Jaina, sin necesidad de pedir permiso. Han dio un bandazo hacia babor, y comenzó a zigzaguear a través de la tormenta de fuego eyectado. El Ala-X iba prácticamente pegado a la estela del 'Halcón', pero no lo bastante para mantener la marcha de la nave más grande. Han intentó variar el rumbo para poder escudar al caza, pero incluso el 'Halcón' solamente era capaz de serpentear y virar. Roca fundida salpicó contra las pantallas del 'Halcón', pero el cuerpo principal de la salva pasó por encima y cogió de pleno al desafortunado Ala-X. Han a duras penas pudo contenerse de soltar una palabrota, y empujó con fuerza la palanca de manda, haciendo descender al 'Halcón, como si fuera una piedra en dirección al matalok que venía en rumbo ascendente. Intentando encuadrar al crucero en una retícula de disparo, y teniendo los lanzadores de misiles de conmoción armados, cuando las alarmas de proximidad comenzaron a sonar. "¡Cuatro cazas a estribor!" dijo Jaina. "¡En rumbo de intercepción!" Han realizó rápidamente un violento y rápido descenso. "¡Dile a tu madre y tu tío que no se duerman!" Desplegando su usual desprecio por el uso de tácticas evasivas, los cazas rompieron la formación y se lanzaron sobre el 'Halcón' desde vectores separados, disparando desde larga distancia. Han oyó el impacto sordo de los lásers cuádruples al comenzar a escupir sus proyectiles de fuego, y se ladeó levemente hacia estribo para poner a dos de los elementos hostiles en línea directa de fuego de sus armas. Burlando las singularidades gravitacionales -que ejercían como escudos- generados por los dovin basals, las poderosas armas comenzaron casi de inmediato impactar y arrancar esquirlas de los cascos de yorik coral de las cazas. Un último impacto ardiente por parte de Leia desde la torreta dorsal, lanzó a una de las naves contra otra, haciendo que las dos estallaran. "¡Buen trabajo!" dijo Han. "¡Ahora ved si podéis libraron de las otras dos!" De nuevo los cañones gemelos comenzaron a chasquear, lanzando relucientes salvas verdosas de energía devastadora a los perseguidores del 'Halcón'. Anomalías gravitacionales se formaron al instante en los chatos morros de las naves con forma de cuña, y la mayoría de los fogonazos cuádruples fueron tragados, pero algunos de los rayos de Luke llegaron a su destino, y trozos de yorik coral saltaron al espacio. Bruscamente el caza líder se apartó e intentó aproximarse al 'Halcón' por lo que habría sido la zona muerte de una nave ordinaria. Han simplemente aplicó energía, viró y se lanzó en picado hacia la superficie. Proyectiles de plasma surgieron de la frustrada nave, pero todo lo que consiguió por el esfuerzo, fue una barrera de fuego láser. Golpeado repetidamente, el caza coralita se tambaleó, mientras trozos de su ancha popa salían disparados. Lisiado, el caza se agitó descontroladamente, luego comenzó una larga caída hacia el planeta, dejando tras de si una estela de humo y polvo de yorik coral. El caza superviviente mantuvo su posición a pesar de los giro y picados del 'Halcón', y continuó disparando. Mientras los proyectiles de plasma cada vez se acercaban más, Han dio más poder a los escudos traseros y para que la silueta de la nave ofreciera menos blanco, realizó un rápido giro, que alzó al 'Halcón' sobre su banda de estribor. 188

Luke y Leia dispararon ráfagas sincronizados, las cuales comenzaron a sobrecargar el dovin basal y penetrar los pequeños pozos gravitacionales que este era capaz de producir. Los impactos convergieron hacia la proa, el caza se encabritó y se rajó. El 'Halcón' dejó de realizar maniobras evasivas, luego se ladeó a lo ancho y se lanzó en busca de espacio limpio. Levantando la proa, Han niveló la nave y realizó un arco hacia el horizonte. "Hazle saber a Luke que voy a desactivar la gravedad artificial," le dijo a Jaina. "Si él sabe lo que le conviene, saldrá fuera de la torreta ventral." Al poco, el 'Halcón' se deslizaba por entre formaciones forestales que se elevaban al este del sagrado recinto. Por debajo quedaban campos criadores de villip, lagos interconectados tintados de naranja, y canteras de yorik coral -algunos conteniendo cazas en sus diferentes fases formativas-. Las llamas aparecieron y se propagaron rápidamente por los profundos cañones, y micro-tornados llevaban ardiente vegetación hacia otras distantes zonas del bosque. "Hemos sido detectados," Jaina dijo. "Cazas coralitas aproximándose por el sur." Han empujó el acelerador, lanzando al carguero hacia arriba y por encima de un montículo ardiente, luego se descendió sobre la extensa planicie sobre la cual la Capital Imperial y de la Nueva República se había desarrollado. Tuvo que recordarse a si mismo, que él no estaba volando sobre colinas sino sobre estructuras de edificaciones; que lo que parecían ser escarpaduras, en realidad habían sido bloques de vivientes residenciales de kilómetros de altura, que los cráteres geométricos que punteaban el paisaje eran en realidad los cimientos de grandes edificaciones, ahora llenos de agua de color azul-cobalto o una foresta lujuriante. "Será mejor que cambiemos a la frecuencia táctica," él dijo. Tan pronto como Jaina había reconfigurado los diales del comunicador, que se recibió un tono especial. "Señal de búsqueda," ella le dijo a Han. Un mapa correspondiente al distrito gubernamental Yuuzhan Vong tomó forma en la pantalla de seguimiento de sensores de superficie. Jaina señaló con su dedo una señal parpadeante. "Ése es nuestro punto de reunión." Lo que debía de haber entrado en el campo de visión era la Montaña Umate, el pico más alto de las Montañas Manarai. Pero lo que quedó a la vista fue un inmenso cráter, de lo que una vez había sido la Plaza Monumental. Posadas en las protuberancias de permacrato que asomaban por entre las ruinas del ruedo estaban bandadas de criaturas aladas, similares a los albatros voladores que Han y Leia habían visto en Selvaris. En la base de la antigua elevación, no muy lejos de donde debía haber estado el Anfiteatro de Kallarah, estaba otro inmenso cráter, cuyo piso densamente arbolado estaba en llamas. En las empinadas faldas, manadas de bestias de seis patas y jaurías aterradas de sabuesos-lagarto estaban intentando desesperadamente rebuscar un lugar seguro. El humo era mucho más denso en las afueras del recinto sagrado. 'Eastport', donde los Solos habían vivido y Han había tenido al 'Halcón' fondeado, era sólo un recuerdo. Igual que dirigibles ardientes, monstruosas llamas se agitaban y sacudían a través de las ruinas de los Jardines Botánicos de Skydome, las Columnas Ordinarias, y las Alturas de Calocour. A dondequiera que Han mirara, sólo veía evidencias del terrible daño provocado por el fuego de armas de largo alcance, estrelladas Plataformas de Defensa Golan, skyhooks, y Satélites Orbitales Transferidores de Energía Solar. Construcciones que habían permanecido en pie durante miles de años habían sido reducidos cientos de años, habían sido reducidos a cascotes o cubiertos por enrejados de profusa vegetación alienígena. Llamas rugían sobre la superficie y nubes de humo ondulante se alzaban hacia el cielo. A través de los huecos que dejaban las nubes, Han pudo apreciar a muchedumbre de civiles Yuuzhan Vong corriendo en todas direcciones, en medio de un verdadero pandemonium. Perseguidos de nuevo por cazas coralitas, el 'Halcón' se lanzó por encima del paisaje urbano devastado, luego bajo por el interior de las grietas llameantes y amplios corredores llenos con humo cegador. El paisaje se veía quebrado con ruinas de ferrocemento; los restos de superestructuras sobresalían por todos lados, igual que si se trataran de esculturas experimentales. "Este lugar no merece la pena ser salvado," Jaina dijo con voz acongojada. "Al parecer resulta obvio que Shimrra piensa lo mismo," dijo Harrar, igualmente descorazonado. Siguiendo la señal del dispositivo de señalización y comenzó a descender lentamente a través del humo. Él se dio cuenta de que iban a posarse en la estación terminal oeste de la Explanada Glitannai -pero principalmente porque el mapa de la pantalla así lo estableció-. Anteriormente una calle de tiendas de modas y restaurantes que se extendían sobre las espaciosas azoteas de la Plaza Judicial, la Glitannai era 189

ahora un cañón profundo, atravesados en unos pocos lugares por puentes organiformes y encauzando un flujo de agua blanquecina hacia la Ciudadela. Consciente de la aproximación del 'Halcón', soldados de la Alianza comenzaron a aparecer en un espacioso y resguardado balcón que sobresalía hacia afuera sobre el antiguo paseo y que había sido asegurado por comandos para su uso como zona de aterrizaje. Acoplando los repulsores de elevación, Han dirigió la nave hacia la repisa y la dejó posarse suavemente sobre su tren de aterrizaje. Simplemente por si acaso, bajó el desintegrador de repetición del compartimento oculto en el casco delantero, y activó la parrilla disrruptora, que prevenía que cualquier arma dañara la rampa del desembarco o la zona de aterrizaje. Al ser el último en salir de la cabina de pilotaje, Han se encontró a Leia, Luke, Mara, Tahiri, y Kenth que esperan en el corredor circular, ya enfundados en trajes miméticos. Mientras Jacen y Jaina estaban metiéndose dentro de sus trajes, él apretó el pulsador del mamparo que desplegaba la rampa de entrada. "Cakhmaim, Meewalh," giró hacia el compartimento delantero. "Vosotros y los androides permaneceréis a bordo. Nosotros no vamos a estar mucho tiempo aquí." Agachando las cabezas, el grupo de Jedi desembarco, descendiendo a toda prisa por la rampa. Un abrasador viento lleno de restos, sacudía la balconada, desgarrando los trajes de camuflaje portado por los soldados que se acercaban a la nave. "Bienvenido a casa," dijo Judder Page, gritando para ser oído mientras dos Alas-A pasaban aullando por encima de sus cabezas. "O, como a nosotros nos gusta llamarlo, 'Necrópolis'." Al igual que sus camaradas, Page llevaba una mochila con impulsor a reacción y casco, portando un rifle desintegrador. A lo largo del borde de la terraza estaban apostados una docena de androides YVH. Han no se sorprendió de observar a una pareja de Wraiths entre la sección de comandos, pero Pash Cracken era la última persona que él hubiera esperado ver allí. Jaina se quedó aún más pasmada al ver a Jag Fel, quien estaba esperando junto con otros pocos, por un transbordador que los llevara a Westport, donde había cazas estelares que necesitaban pilotos. Jaina se apresuró a ir hacia Jag mientras Page comenzaba a informar a Luke, Kenth, Mara, y Jacen sobre la situación en la superficie del planeta. "Los 'Avergonzados' se han levantado en armas, lo que lo ha provocado es que Shimrra ha emitido una orden de exterminio. Él les ha culpado de cada revés que los Yuuzhan Vong han sufrido, y está determinado a ver muerto hasta él último de ellos, junto con el propio Coruscant." "¿Cómo de fortificado está el sagrado recinto?" Luke preguntó mientras el viento fustigaba su pelo sobre su rostro. "Varios miles de tropas terrestres, y algunos soldados-esclavos reptilianos," dijo Cracken, "pero no tiene prácticamente apoyo aéreo." Señaló hacia el cielo refulgente. "La mayoría de los cazas han sido enviados al espacio exterior." "Mejor para nosotros," Luke dijo. Leia caminó por entre el aullador viento para abrazar a su hermano y Mara, luego se abrazó a Jacen como si ella no fuera a dejarle marchar. Hizo lo mismo con Jaina después, de que esta le dijera hola y adiós a Jag. "Luke," Leia empezó a decir. "Ellos están bajo mi protección, Leia," le dijo sobre Jaina y Jacen. "Pero todos nosotros estamos bajo la custodia de la Fuerza." Han abrazó a sus hijos y a Mara, luego puso sus manos sobre la parte superior de los hombros de Luke. "¿Nosotros hemos estados en peores situaciones que está, no es cierto?" Luke sonrió burlonamente. "Más veces de la que yo pueda contar." Han asintió sombriamente. "Entonces quizás nosotros deberíamos iniciar una nueva cuenta con esta última." "Yo procurare que así sea, si tu lo quieres." "Tú sólo ten cuidado," Han puso su brazo alrededor de Leia y comenzó a regresar al Halcón, después de que los Jedi, los Comandos de Page, y los androides YVH se hubieran ido. En la rampa Leia soltó un suspiro y alzó la mirada hacia él. "Para nuestro siguiente ardid..." "Nosotros pondremos rumbo hacia el lugar donde se encuentra el Mundo-Cerebro." 190

"¿Y cuándo nosotros lleguemos allí?" Han apretó con fuerza sus labios. "Yo espero que Harrar haya pensado en algo." ---------La nave viviente forjada de las semillas-compañero a las que Kyp se había unido, volaba silenciosa y fácilmente a través del tormentoso cielo de Zonama Sekot. En parejas y tríos, los cazas coralitas atravesaban la envoltura atmosférica del planeta para atacar a las naves que el propio planeta había dado vida para hacerles frente, pero hasta el momento ninguno de ellos había logrado llegar hasta la superficie. Los pocos que habían tenido éxito sobrepasando a los pilotos Jedi, habían sido rechazados por el propio Zonama, con poderosas corrientes ascendentes o ocultos generadores de gravedad que habían lanzado a los cazas de vuelta al borde exterior planetario, repelidos de una manera que a Kyp le recordaba a los imanes, cuando sus polos iguales se repelían al entrar en contacto. Kyp y un piloto de caza coralita habían estado probándose y jugando él uno con el otro durante un buen rato, pero cada vez que Kyp había a punto de abatir al caza, las armas del caza Sekotan habían fallado, o quizás se negaron a abrir fuego. Lo mismo le ocurría el caza, que al ser controlado por el yammosk, este falsamente percibía que el piloto estaba disparando a otro de su especie, sacudía al caza coralita para hacerle fallar sus disparos. Tan intensamente como Kyp podía sentir los tirones gravitatorios del yammosk, él también podía sentir los tirones y vacilaciones de Sekot. La conciencia de Zonama estaba manipulando las naves en vuelo de los Jedi con el mismo desquiciante sentido de conformidad que el yammosk mostraba en el control del vuelo de los cazas coralitas. Las naves Yuuzhan Vong y Jedi formaban parte de un zigzagueante balet aéreo que estaba siendo coreografiado desde lejos. Contra casi cualquiera de los enemigos que habían puesto a prueba la propia existencia de la Nueva República durante los pasados veinte años, una docena de cazas Sekotan, una cañonera clase Skipray, y un par de Alas-X no hubieran sido lo más adecuado para proteger a un mundo entero. Con arreglo a la conducta que ellos habían demostrado desde el inicio, los Yuuzhan Vong tenían sus propias reglas de enfrentamiento, centradas en el desafío, honor, y perseverancia hasta las últimas consecuencias. De la misma manera que sus sacerdotes se ponían ellos mismo al servicio de un panteón de dioses crueles, los pilotos de sus navíos de guerra sometían su acción individual, al acatamiento de las órdenes dadas por la criatura de tentáculos que los coordinaba en el combate. Su sentido de honor estaba tan distorsionado por su enfermiza devoción hacia el sacrificio como el espacio real se veía deformado por los dovin basals que propulsaban y escudaban sus armas. A pesar de todo lo que la Alianza había logrado, era esa irresoluble subordinación de los Yuuzhan Vong a la voluntad de los dioses y la importancia dada al sacrificio lo que les había costado cientos de naves e incontables vidas en Ebaq 9, Obroa-skai, y otros enfrentamientos. Tan extraordinarios como eran ellos como especie -y como guerreros-, podía ser ese valor temerario e inflexibilidad lo que finalmente podía, también, acabar constándoles Zonama Sekot. Eso asumiendo que los Jedi que crecieran en el futuro se sintieran confortables pilotando los cazas Sekotan, Kyp pensó para si. Simplemente meterse dentro de las pulsantes cabinas de pilotajes verdosorojizas, había requerido una gran resolución. La cúpula de la carlinga era similar a la substancia transparente -parecida a mica- de un caza coralita, pero, como todo en la cabina de pilotaje, esta también era cálida al tacto. Comparable a una combinación de palanca de mando, acelerador y gatillos de armas, el mando principal había surgido y ascendido desde suelo y se había envuelto alrededor de su mano derecha, amoldándose a esta de la misma manera que algunos de los controles de la 'Estación Punto Central' se rumoreaba que se habían amoldados a la mano de Anakin Solo. La consola era un ente organiforme, rodeada de mandos de control que se asemejaban a ligamentos, interruptores que tenían la elasticidad de vejigas o callosidades, y pantallas de rastreo, tan fluidas como aquellas que estaban en un crucero Mon Calamar. Olores que cambiaban desde una sensación empalagosa a una fuerte y ácida saturaban la cabina de pilotaje, como si animaran al piloto que hiciera uso de las señales olfativas, así como también de audiovisuales y táctiles. Más importante aún, la nave establecía con la mente del piloto una especie de dialogo telepático. No había ningun androide astromecánico para informar del estados de los sistemas; ni ningún capuchón cognitivo de enlace, como en la nave Yuuzhan Vong rodaba, que había llegado a ser llamada la 'Embaucadora'. Pero la nave Sekotan incorporaba algunas cualidades personal, como la de hablar telepáticamente al 191

piloto. La nave no tenía propiamente una voz -tampoco era un enlace telepático del tipo utilizado por los Jedi entre si- sino más bien que Kyp podía percibir que la nave estaba sintiendo y pensando, de la misma manera que él podía percibir los sentimientos de las pequeñas y alocadas semillas-compañero que se habían aferrado a él. Todo esto venía de fábrica con la nave -al igual que las naves que Zonama Sekot había construido para unos pocos pilotos afortunados de la era de la Vieja República, quienes habían sido lo bastante ricos como para permitirse el lujo, y para quienes habían cumplido los requisitos necesarios para establecer un vínculo con las semillas-compañero. Pero al igual que Han Solo que siempre iba diciendo que siempre le estaba haciendo modificaciones constantemente al 'Halcón Milenario', algunas modificaciones especiales habían sido hechas a las naves de los Jedi. Al igual que los cazas coralitas, las naves eran capaces de lanzar plasma, pero a diferencia de los cazas coralitas ellos carecían de escudos, y en su lugar confiaban en su asombrosa agilidad para esquivar los disparos del enemigo. A pesar de carecer de propulsores de iones, disipadores de calor, compuerta de escape de gases, o cualquier otra cosa que se pudiera parecer remotamente a los componentes de un motor convencional, las naves eran más rápidas que un Ala-X y más maniobrable que los cazas TIE. Kyp estaba empezando a pensar en ellas como el equivalente para Sekotan de las espadas láser. El piloto no tenía que ser un Jedi -volar las naves no requería un conexión especial con la Fuerza- sino que la habilidad de la nave de realizar cosas y maniobras, parecía estar directamente relacionada con el grado hasta el cual un piloto podía entregarse a si mismo -o ella misma-, olvidándose de su ego propia y quedándose completamente receptiva. Saba, Lowbacca, y Tam Azur-Jamin -cuyos nombres en clave eran respectivamente 'Silbador', 'Línea' y 'Silencioso'-, estaban demostrando que este era el caso. Kyp estaba un tanto temeroso ante las maniobras que ellos estaban ejecutando, al punto que algunas veces, perdía el propio enfoque y desarrollo de la batalla en que estaba inmerso. A pesar de sus talentos, de su domino de la Fuerza, él aún le costaba ser capaz de seguir a su nave a través de los diversos movimientos y maniobras que está realizaba. ¿O es que era la nave las que tenía problemas a la de seguirla a él, a la hora de realizar tales movimientos? El comunicador de Kyp pitó. Aunque habían pasado pocos años -desde Myrkr- los Jedi habían comenzado a comunicarse entre si, a través de la Fuerza-, pero entre tener que atender a las naves Sekotan y volar en la atmósfera del mundo viviente, el mantener esta comunicación mental estaba resultando muy difícil de aguantar. "¿Kyp, has conseguido derribar a algunas de esas cosas?" preguntó Corran Horn. La transmisión interna entre naves mediante dispositivos de comunicación, estaba realizándose a través de la 'Sombra de Jade', la cual estaban en órbita estacionario al borde de la zona de combate, sin piloto, pero con el sistema de pilotaje remoto activado, al igual que todas los sistemas automáticos de defensa, rastreo y comunicación. "Yo he estaba preguntándome si la nave está teniendo problemas de adaptación para conmigo." "Tanto tú, como yo. Yo logré mejorar mucho con la nave Sekotan de Tahiri, y yo he pilotado está desde Coruscant. Yo quiero decir, que sé que estoy apuntando correctamente, pero muchos de mis disparos se van desviados, incluso cuando no hay pozos gravitacionales entre yo y el objetivo." "Creo que tiene algo que ver con que Sekotan no quiere que nosotros nos convirtamos en unos asesinos." "Yo tengo una teoría sobre eso," Corran dijo, "pero la expondré en algún otro momento mejor." "¿Entonces por qué estamos nosotros aquí, solamente para una demostración?" "Quizá pase lo mismo entre Sekot y nosotros, que entre las naves y nosotros. Sekot aún sigue intentando conseguir una percepción adecuada de nosotros. Una vez que eso ocurra, nosotros seremos capaces de conseguir blancos con mucho mayor precisión." "De manera que yo debo pensar en esto, como en una especie de simulación descabellada," dijo Kyp. "Con una diferencia. Aquí son las naves las que están aprendiendo." Kyp se quedó pensando en está declaración después de que cortara la comunicación con Corran. Quizás no eran solamente las naves las que estaban aprendiendo. ¿Por qué las semillas-compañeras se habían unido a algunos Jedi y no a otros? ¿Por que a él y no Jaina? ¿Acaso era debido al hecho de que Kyp había destruido un mundo, qué Saba había visto destruirse a uno, y que tanto Alema y Corran habían sido en parte responsables de la destrucción de los suyos? ¿Se habría unido Ganner Rhysode con una semilla-compañero? ¿Wurth Skidder? ¿El propio aprendiz de Kyp, Miko Reglia? ¿Se habría unido al propio Anakin? ¿Qué creía comprender Sekot sobre todos ellos, que ellos mismos no eran capaces de entender sobre si mismos? Capítulo 37. 192

Una súbita oscuridad se había cernido sobre la recientemente creada capital Vong. Sus encendidas espadas lásers -resplandeciendo en azul, violeta, verde- los Jedi utilizaban la Fuerza para propulsarse por las azoteas agrietadas y resbaladizas por la lluvia y por los balcones que colgaban prácticamente en el aire, sobre lo que una vez había sido la Explanada Glitannai. Ruinas amontonadas, cornisas caídas, y amenazadoras grietas no supusieron ningún obstáculo para los seis, ellos los eludían, saltando, brincando en su carrera por alcanzar la Ciudadela, y al Yuuzhan Vong más responsable de lo que en Coruscant se había convertido. Gracias a sus mochilas con jet, los comandos del Capitán Page podían volar, pero apenas si eran capaces de mantenerse en el aire. La lluvia caía con fuerza y cada vez se volvía más violenta, al verse acompañada por feroces ráfagas de viento. Por encima era prácticamente imposibles diferenciar entre los fogonazos de los relámpagos de fulgor artificial de mortales descargas. Era imposible distinguir entre el ulular del viento y el aullidos de las ráfagas ametrallando de los cazas estelares; el ondulante humo desde movibles nubes tormentosas; el chisporroteo de los fuegos, al ser extinguidos por la lluvia, se confundía con el sonido de los rayos lásers hendiendo el aire saturado. El retumbante cañoneo de distantes armas podía ser fácilmente confundido por los truenos que resonaban por todas partes, las columnas rojizas en el horizonte, podían ser la erupción de volcanes o la resplandeciente ejección de lanzadores de plasma. Para Luke, la nebulosa naturaleza de medio ambiente que les rodeaba, se veía reflejada en su estado interior. La oscuridad estaba forzando a un conglomerado de dispares realidades. Coruscant estaba convirtiéndose rápidamente en un vacío, en una singularidad en la que el mismo tejido de la vida estaban siendo estirado y distorsionado. ¿Era esto todavía Coruscant, o era realmente Yuuzhan'tar -y al igual que el mundo original había llegado a su fin, cuando, encolerizados por el giro hacia la violencia de los Yuuzhan Vong, los dioses habían arrebatado a sus niños de la Fuerza y los habían lanzado a un abismo sin fondo? "La ruta más rápida es por la explanada norte," Mara le dijo a Judder Page cuando todos hicieron una breve parada en una encharcada cornisa. La lluvia goteaba desde los visores de sus cascos y caía en cascada por la parte delantera de sus trajes de camuflaje. Mara estaba liderando los equipos combinados de rastreo, aunque también confiaba en que Jacen y la percepción para 'detectar Vong' de Tahiri, les ayudaría a impedir encontrase con patrullas de guerreros Yuuzhan Vong. Page tenía su mirada fija en la pantalla empapada de agua de la unidad de posicionamiento, sujeta a una de las mangas de su traje de camuflaje. "Según esto, hay un puente de acceso a la explanada." Mara asintió. "El 'Puente de la Unidad'. Yo he almorzaba en uno de los restaurantes de su nivel inferior." Incluso con todo lo que Coruscant se había convertido, ella parecía un tanto nostálgica. Luke pudo imaginársela, treinta años antes, frecuentando las tiendas exclusivas y los restaurantes caros de la explanada; vagando entre la multitud que asistía a la Feria Imperial; en algún momento visitando el propio Palacio Imperial, en su papel de 'Mano del Emperador'. Ese era el Coruscant que Luke únicamente había conocido por transmisiones de la HoloNet y las series de ficción y documentales que él encontraba en sus visitas a la 'Estación Tosche' en Tatoine. Cuando él, finalmente, había visitado en persona la capital, la mayor parte del distrito gubernamental estaba en ruinas, a continuación de la liberación de Coruscant por las fuerzas de la Nueva República. Así durante décadas, Coruscant se había convertido en su hogar, como la había sido Yavin, pero únicamente para sufrir un destino similar. Luke no había esperado sentirse tan afectado; pero tampoco había esperado encontrarse a Coruscant tan alterado -tan rehecho- en los dos años, desde que él y Mara lo habían abandonado. Mara ya estaba haciendo que todo el mundo volviera a ponerse en movimiento. Quince minutos de correr a todo trapo les condujo al 'Puente de la Unidad', el cual había perdido su ornamentación metálica y las placas inscritas que lo habían hecho famoso en toda la galaxia. Ahora el puente era poco más que una plancha de ferro-cemento tendida sobre el precipicio de la explanada. Azotado violentamente por el viento, con enredaderas y vegetación musgosa creciendo por los bordes, y una poca profunda pero violenta y rápida cortina de agua, que se zambullía en el agitado y espumeante río de más abajo. Desde el extremo sur del puente, los Jedi tuvieron su primera visión sin obstáculos de su objetivo. A varios kilómetros al este, iluminada por relámpagos que se bifurcaban en múltiples ramales y delimitada por los rayos lásers de gran cantidad de cazas estelares que la rodeaban, se alzaba la Ciudadela de Shimrra, destacando sobre el paisaje infernal. Una verdadera montaña, erigida donde una vez había estado el Palacio Imperial, abarcándolo todo desde 193

el 'Mausoleo Mon Calamari' a la 'Pliada di am Imperial', como era conocida la zona oriental de la 'Explanada Glitannai'. La base de la Ciudadela estaba oculta por remolinos de humo oscuro, pero a mitad de camino a la cúspide redondeada, confluían de direcciones separadas cuatro pasarelas, que unían a la Ciudadela con las estructuras circundantes. De cerca, la montaña demostraba ser de superficie tan rugosa y desigual como cualquier nave-mundo que Luke hubiera visto. Pero la de Shimrra estaba adornada con un par de alas decorativas que le daban un cierto toque insectoide a su apariencia. Los vuelos de los Alas-X y Alas-E sobrevolaban la cúspide, pero pozos gravitacionales aún más negruzcos, que el cielo tormento, devoraban todo lo que los cazas estelares les lanzaban. Dos de los cazas de morro achatado, giraron demasiado cerca, cuando proyectiles de plasma surgieron de lanzadores situados sobre las falsas alas. Al parecer tan bien los Alas-X debían estar volando sin escudos. Alcanzados en sus costados de estribor por los proyectiles supercaliente, comenzaron a caer en barrena, con sus estabilizadores S-foil y motores de iones hechos pedazos. Luke pudo ver salir piezas volando de los cazas estelares, cuando estos impactaron contra los afloramientos de coral yorik del rugoso casco de la 'Ciudadela'. Desaparecieron en medio de una nube de humo al pie de la montaña, y segundos después, estalló una bola de fuego. El silencio de Luke, resultó más expresivo que cualquier palabra o gesto por su parte. Cuando se daba la vuelta y se aprestaba a cruzar el puente, un resonante bramido fue emitido desde la lejanía, y dos enormes ojos resaltaron en la oscuridad. Como si se tratara de una aparición fantasmal, una enorme bestia bamboleante entró en su campo de visión, rodeando los restos de una edificación en ruinas. No era la primera criatura Yuuzhan Vong que él había visto después de dejar el 'Halcón', -el sagrado recinto estaba literalmente atestado de animales, o más bien criaturas, en fuga- pero si ciertamente era la más grande. "Un mon duul," dijo Jacen, teniendo que gritar para que le oyeran. "Si le ha sido implantado un villip, su vientre puede funcionar como una especie de amplificador. De todas maneras, es inofensivo." Page mantuvo alzado su rifle desintegrador, por si acaso. "Si tú lo dices, chico," Él señaló con el cañón de su arma, "Pero tú cruzarás el primero." No había más que Jacen y Luke comenzado a avanzar, que el mon duul se sentó sobre sus cuartos traseros, con su especie de tímpano en la barriga apuntando por encima del cañón. Con una profunda y amenazador voz, alguien comenzó a hablar en Yuuzhan Vong. "Pereced," Tahiri tradujo. "Pereced, todos aquellos que os interponéis entre yo y la exaltación, quien buscaría profanarme en nuestro momento más delicado." "¿Shimrra?" Luke preguntó. Jacen movió su cabeza dubitativamente. "Podría ser." "Yo combato a los dioses en vuestro nombre," Tahiri continuó, "y vosotros me lo agradecéis con una rebelión. Así sea, pereced. Todos moderéis, junto con vuestros dioses, mientras yo rehago el mundo." "Es una pena que no podamos responderle," Mara dijo. "Nosotros lo haremos muy pronto," Luke la aseguró. Jacen y Tahiri avanzaron lentamente hacia el sentado mon duul. En gesto sobrecogedor, ellos movieron al unísono sus respectivos brazos derechos, y la bestia de cuatro toneladas bajó sus patas delanteras, posándolas en el suelo y comenzando a alejarse, andando pesadamente. Su 'percepción vong', pensó Luke. Jaina avanzó apresuradamente para pasar su brazo izquierdo alrededor de los hombros de Jacen. "Siempre fuiste muy bueno con los animales." Él respondió con una sonrisa forzada, y se apresuró a seguir avanzando. Los tres jóvenes Jedi cruzaron juntos lo que quedaba del puente y giraron al este, hacia la 'Ciudadela'. Delante de ellos, una especie de empalizada de diversas edificaciones se extendía por todo la ruta de acceso occidental a la montaña de Shimrra. Luke, Mara, y Kenth justo acaban de alcanzar al trío, cuando Jacen y Tahiri les indicaron a todos que se detuvieran. A través de los destellos de los relámpagos, descubrieron la presencia de un grupo de esqueléticos humanos y humanoides, vestidos con raídas prendas chorreantes prendas raídas y viejas túnicas de piel. "Avanzad," Tahiri dijo en Yuuzhan Vong. Dos 'Avergonzados' se acercaron, un varón y una hembra. "Jeedai," dijo el varón joven, sus ojos fijos en la zumbante espada láser de Luke. 194

Más Yuuzhan Vong comenzaron a aparecer, junto con una docena -más o menos- de coruscantianos, quienes por su aspecto, parecían como si hubieran estado subsistiendo únicamente con grayweave desde la ocupación. 'Avergonzados' y condenados, Luke se dijo para si, mientras apagaba su espada láser. Abriéndose paso a empujones, por entre el grupo, surgieron dos comandos humanos, jadeantes y heridos, que saludaron al Capitán Page. "Pelotón Bacta, señor," dijo el sargento. "Nosotros acabamos de venir de ahí abajo. Es un verdadero infierno, Capitán. Los herejes están luchando con uñas y dientes, pero necesitan refuerzos y rápido. Si pudiera dejarnos a alguien, señor..."..." Page llamó a unos de sus comandos con mochila de motor a reacción. "Felicidades, Cabo, acaba de ser ascendido a líder de pelotón. Coja diez hombres y vaya con el sargento. Nosotros nos reagruparemos en la 'Ciudadela', lo más pronto posible." El comando saludó, giró sobre sus tacones, y comenzó a escoger a sus compañeros de pelotón. El sargento herido pasó su mirada de Page a Luke. "Maestro Skywalker, un par de vuestra gente significaría marcar las diferencias, no solamente para nosotros..." Él señaló hacia los 'Avergonzados', "... sino, también para ellos." Kenth y Tahiri miraron a Luke, el cual asintió. "Gracias," dijo el sargento mientas los dos Jedi se unían a él. "Nosotros hemos oídos que el 'Profeta' ha reaparecido, pero no hemos sido capaces de localizarle. Según rumores, ha sido visto por última vez en la Plaza de la Jerarquía." "¿Liderándolos, o ayudando en la matanza?" Mara preguntó, avanzando. "Liderándolos." Luke le lanzó una mirada llena de escepticismo a Mara. "Quizá él ha sufrido un cambio de corazón desde lo de Zonama Sekot." Ella soltó un resoplido de burla. "Sólo si alguien le hubiera implanta un nuevo en su pecho." Luke se volvió hacia el 'Avergonzado' que había sido el primero en mostrarse. "¿Has estado tú o alguno de los otros dentro de la 'Ciudadela'?" Tahiri tradujo las palabras de Luke. Un varón entre la muchedumbre habló, y se dejó ver. Era el más horrorosamente marcado con cicatrices que los demás, y unos cuernos cortos asomaban por la parte superior de sus hombros. "Este dice que él vino de la 'Ciudadela," Tahiri le dijo a Luke. Ella le escuchó durante unos instantes. "Él era un guerrero ante los dioses -antes de que su cuerpo rechazara ciertos biotiopos reforzantes, creados por los moldeadores para él." El antiguo guerrero señalo hacia las pasarelas que daban acceso a la montaña de coral yorik. "Cada casta usa una entrada diferente. Pero las cuatro avenidas terminadas en la Sala de la Confluencia, en donde el Señor Supremo Shimrra concede audiencia a la nobleza." "Pregúntale si es probable que Shimrra esté ahora en esa sala," Luke la dijo. Tahiri transmitió la pregunta y esperó la contestación. "Él dice que usted no encontrará Shimrra allí. Él estará en sus aposentos... privados." El Yuuzhan Vong apuntó un grueso dedo cortado hacia el elevado coronamiento de la 'Ciudadela'. "Allí es donde usted tendrá que ir." "Gracias," Luke le dijo al hereje, quien a su vez le preguntó algo a Tahiri. "Él tiene una pregunta para los Jedi," dijo después de unos instantes. "Él quiere saber si nosotros planeamos ayudarles o vamos a matarlos. Quiere saber si los 'Avergonzados' podrán encontrar la salvación en la Fuerza." Luke miró atentamente al Yuuzhan Vong. "Nosotros le ayudaremos a encontrar su manera de regreso a la Fuerza." La traducción de Tahiri provoco agitación y un sin fin de callados murmullos entre los 'Avergonzados'. Luego ella y Kenth fueron a marcharse junto con los comandos. Mara dejó de mirar a la 'Ciudadela', para mirar a Luke. "¿Listo, soldado?" Pero cuando él no respondió de inmediato, ella dijo, "¿Qué pasa?" Él aguantó su mirada. "Mara, yo quiero que vayas con Tahiri y Kenth." 195

Ella casi suelta una risa. "Yo quiero que vayas con ellos," él dijo de nuevo. Ella cambió su expresión, y una punzada de temor apareció en sus ojos. "Luke, dígame que es la Fuerza la que te hace hablar, y que no tú no estás haciendo esto, porque no quieres que luchemos juntos, por el bien de Ben." "¿Eso importaría?" Ella puso sus manos en los antebrazos de Luke. "Me prometiste en Zonama Sekot que a los dos nos quedan un montón de cosas que hacer en la vida." Él sonrió y la acarició la mejilla con el dorso de la punta de sus dedos. "¿Crees que yo te dejaría en mitad de todo esto, simplemente porque no quiero hacer de ti una viuda, o de mi un viudo?" Ella negó con la cabeza. "Ése no es tu estilo." "Entonces ve con ellos." De mala gana, ella asintió. "No porque yo quiera. Sino porque confío en ti." ----------Volando por el borde exterior de la tempestad que estaba azotando el cuadrante norte del sagrado recinto, el 'Halcón' se ladeó hacia el antiguo Distrito Legislativo. Debido a lo resistente de su diseño arquitectónico con forma de panales de miel y áreas arrugadas, el propio Senado había sobrevivido a la voraz destrucción de los Yuuzhan Vong, pero en la actualidad el otrora famoso edificio estaba cubierto por una semi-esfera de casi medio kilómetro de altura, que albergaba al Mundo-Cerebro. "No hay ningún misterio de porque no estamos despotricando contra los posibles emplazamiento de lanzadores de plasma," dijo Han, mientras él y Leia conducían al carguero en un reconocimiento a corta distancia. "Ningún tipo de destructor planetario sería capaz de reventar el caparazón superior de esa cúpula." "El coral yorik ha digerido con enzimas y ha sido entremezclado con el duracemento y transparacero del Senado, Harrar explicó desde la silla del navegante. "Los materiales resultante fueron usados para conformar un nuevo exoesqueleto que va profundamente enterrado y forma una esfera impenetrable alrededor del dhuryam, 'el cerebro'." C-3PO estaba firmemente sujeto a un sillón junto al de Harrar, y R2-D2 estaba firmemente asegurado por detrás de su compañero de fatigas. Cakhmaim estaba la torreta de armas ventral; Meewalh en el compartimiento delantero. "¿Cómo impenetrable?" Han preguntó por encima de su hombro. "Suficiente para permitir al dhuryam sobrevivir una invasión por si mismo, y posiblemente también autopropulsada, muy parecida a la nave que constituye la cúpula de la Ciudadela." "Vamos una especie de cápsula de escape," dijo Leia. "Pero maciza," Harrar confirmó. "Capaz no solamente de preservar al dhuryam-con todas sus diseños genéticos y capacidades aprendidas- sino también de conservar las vidas de aquellos que estén en ese momento en el Pozo, cuando la esfera sea lanzada." "Oh, Dios mío," C-3PO remarcó. R2 secundó la estupefacción de androide de protocolo con un largo y sonoro silbido. Han soltó un gruñido y se arrascó la cabeza. "¿Entonces cómo se supone que nosotros vamos conseguir entrar dentro de esa cosa, si tú me estás diciendo que las bombas no son capaces?" Harrar se inclinó hacia la pantalla visora. "Completa su vuelo de reconocimiento. Veamos si este nos permite localizar la entrada la pasaje secreto que Jacen y Vergere utilizaron para escapar del 'Pozo'." Mientras Han hacia virar al 'Halcón' hacia el oeste, Leia observó atentamente la desparramada masa de vegetación que cubría las estructuras de más abajo, entonces señaló hacia el extremo sudoeste de la cúpula. "La oficina de Borsk Fey'lya habría tenido que estar justo allí." Han bajó la vista hacia el punto que ella indicaba con su dedo. "Justo ahí, enterrada bajo quién sabe cuantas toneladas de coral yorik." Leía le miró. "Supongo que la cúpula se habrá expandido desde que Jacen estuvo aquí." 196

"Casi con toda seguridad." "Un giro inesperado de los acontecimientos," Harrar dijo. Han soltó un gruñido de desaprobación. "Estoy cansándome de tantas sorpresas. Tiene que haber alguna forma de entrar." "Quizás por la puerta delantera," dijo C-3PO. "Vale, nos limitamos a subir y llamara a la puerta," dijo Han. "¿No fue así como ustedes entraron en el palacio de Jabba?" "Ciertamente así fue, Capitán Solo..." "La entrada por delante puede resultar problemática," Harrar les interrumpió. "Continúe con su vuelta, y les mostraré el por qué." Iluminado desde el interior por explosiones y destellos de relámpagos, el horizonte al norte era una especie de yunque sobresaliendo de entre un mar de nubes negruzcas. Han viró al este de la cúpula de unos dos kilómetros de anchura, y largo túnel alargado quedó a la vista, surgiendo de la cúpula. El corredor hemisférico parecía estar hecho de ramas entretejidas de miles de árboles delgados. "El laberinto de seto viviente," dijo Harrar. "La avenida ceremonial que conduce al atrio del 'Pozo'." Han se rió. "Un paseo por el parque. A menos que usted vaya a decirme que ese seto viviente en invulnerables a las armas." "El seto viviente no es sólo tan sólido y resistente al fuego como vuestro duracero, sino que los árboles que lo conforman están dotados con espinas afiladas como agujas, cuyo tamaño puede oscilar desde como la uña de no de vuestros pulgares, a toda la longitud de vuestro brazo. Además las espinas contienen una neurotoxina, lo bastante poderoso para arrasar el sistema nervioso de cualquier criatura, lo bastante desgraciada como para ser pinchada por ellas." Han apretó sus labios, lleno de frustración. "Entonces veamos que tal se manejan con un par de misiles de conmoción." "Una pérdida de armamento," Harrar dijo. "Cualquier daño que los proyectiles ocasionen, el dhuryam lo reparará rápidamente." "Sí, vale, dado que usted es tan listo, acaso ha pensado en un plan para conseguir entrar." "De hecho ya lo tengo. ¿Cómo de ancho es su nave, Han Solo?" "Veinticinco metros, más o menos. ¿Por qué?" Harrar cogió un poco de aire. "Un poco justo. Pero dadas sus habilidades de pilotajes, creo que puede hacerse." Leia giró en su sillón, para enfrentársele. "¿Qué cree que puede hacerse?" "Un vuelo a través del túnel del seto viviente, directamente al portal de entrada." Leia se quedó con la boca abierta. "No puede estar hablando en serio." "La Princesa Leia está en lo cierto," dijo C-3PO mientras R2-D2 estaba maullando. "Por favor confirme que su declaración era tan sólo una broma." Una gesto de seriedad se fue formando lentamente en el rostro de Han. "Él lo dice en serie y tiene razón." Miró a Leia. "Podemos hacerlo." Leia quiso empezar a hablar, pero se contuvo de decir lo que tenía en mente, y comenzó de nuevo. "Vale, tú dijiste que él pensara en lago, y supongo que él lo ha hecho." Han la palmoteó con cariño su brazo izquierdo. "Será mejor que se aprieten bien fuerte su arnés de seguridad. Tú, también. 'Vara'." C-3PO escoró su cabeza, un tanto aprehensivo. "Si no el importa señor, yo preferiría anclarme al compartimento delantero con Artoo." "Haz lo que quieras. Pero hazlo rápido." Han llevó el micrófono de los auriculares cerca de su boca. "Cakhmaim, ve lo más rápido posible a la cabina delantera con Meewalh." Él condujo al 'Halcón' a realizar un amplio círculo, del cual salieron directamente justo debajo de la garganta del túnel de seto viviente. "Estás seguro de esto," Leia le dijo mientras Han estaba pulsando interruptores en la consola. "No. Pero por suerte nosotros no tenemos mucho tiempo para pensar en ello." 197

Han dejó caer al carguero y aceleró. La boca medio circular, llena de espinas, se fue hacia más y más grande en la ventalla visora. Instintivamente, Leia se recostó contra el respaldo de su sillón y clavó sus manos fuertemente en los reposabrazos. "Aguantad," Han dijo. "Aguantad..." Y de repente estaban dentro del laberinto. Pero el 'Halcón' ni siquiera había terminado de pasar por completo a través de la abertura de entrada, cuando los tres se dieron cuenta de que el paseo iba a ser bastante peor de lo que ellos habían imaginado. El elástico entramado de ramas golpeó a la nave violentamente por todos lados. El 'Halcón' sufrió temblores y sacudidas, ante el peligro de verse completamente rodeado y aprisionado. Las espinas más largas delinearon prolongados y chirriantes rasponazos sobre el casco. Los componentes externos crujieron y rechinaron mientras eran desgarrados y arrancados -cubiertas, antenas, conductos de combustible, estabilizadores de presión... Y por delante de ellos, la garganta del laberinto de seto viviente se estaba estrechando, cerrándose mientras miraban. "¡Dispara misiles de conmoción!" dijo Han. Leia apretó el gatillo, lanzando una par de ellos, luego otro par siguiendo la línea del túnel, que se abrieron paso a través de espinas y ramas, explotando finalmente contra cualquier cosa que fuera lo que constituía la entrada a la cúpula. "¡Orienta los deflectores!" Leia levantó los escudos delanteros mientras un hirviente torrente de fuego y restos volvía hacia ellos, bañando al 'Halcón', arrancando aún más componentes externos, y abollando y chamuscando las planchas del casco. Luego, de repente, la nave alcanzó una amplia calzada, en forma de cuña, formada por las extremidades de unos grandes árboles, cuyas ramas llenas de anchas hojas, -ahora en llamas- ascendían enroscadas hacia el cielo por todos lados. El inicio de la calzada estaba a un centenar de metros más arriba, pero se iba estrechando como una punta de flecha mientras se ascendía, formando una rampa rodeada de espinas, cuyo punto final tocaba la maciza y destrozada compuerta-esfínter que ahora rodeaba a lo que había sido hace un tiempo la Gran Puerta de entrada al Senado. Han se esforzó en mantener la nave estabilizada mientras esta se deslizaba por la plaza anterior y avanzaba hacia el segundo trecho de seto viviente. Pero las ramas tan duras como duracero resistieron, ralentizando y luego enganchando la nave descontrolada. Detenida, el 'Halcón' finalmente a reposar un tanto angulada con respecto a uno de sus costados y a unos diez metros de la entrada, dañada por los misiles. Mientras dos de los discos de aterrizaje estaban en contacto con el pavimento de piedra, toda la banda de babor estaba suspendida en el aire, siendo sostenido así por el entramado de ramas. "Supongo que esto es todo lo lejos que nosotros vamos a llegar," dijo Han, Suposición que esto es hasta donde nosotros vamos," Han dijo, con la mirada clavada delante suyo, y con sus manos aún agarrotadas sujetando los mandos de control. Leia resopló y tragó un puñado de salida, con la boca seca. "Nada como una llegada tranquila." Ella, Han, y Harrar se soltaron de los sillones y tambaleándose fueron al pasillo en anillo, el cual estaba atestado de objetos caídos, que habían acabado allí, después de dar bandazos por toda la nave. "Los limpiaremos más tarde," dijo Leia. Han soltó una risita. "Nosotros podríamos hacer que Threepio se ocupara de ello." "Yo estaba esperando que usted dijera justamente eso, señor," dijo el androide, mientras él, R2-D2, y los dos Noghri surgían del compartimento delantero, teniendo que apoyarse contra las curvadas paredes del corredor para mantener el equilibrio. "Ése sería un quehacer encantador." R2-D2 comenzó a emitir silbidos y chirridos de protesta. "Nosotros no tenemos la menor queja, Artoo. Si el Capitán Solo quiere que nosotros permanezcamos en la nave, en lugar de acompañarle al interior del 'Pozo' del Mundo-Cerebro, lo menos que podemos hacer es cumplir sus deseos -R2-D2 chirrió ruidosamente. C-3PO se enderezó, con gesto ofendido. "Nunca está satisfecho con nada." "Bien, usted dos, dejen de discutir," dijo Han. "Olvídense de la limpieza. Mantengan la nave caliente y no se despeguen del comunicador." Han extendió la rampa del desembarco, que no dejó de descender hasta que golpeó terreno sólido. 198

"Una vez nosotros estemos dentro del Pozo, estaremos a salvo de emboscadas por parte de los guerreros," dijo Harrar. "Pero haga lo que haga hasta que lleguemos allí, Han Solo, usted no debe matar al moldeador. Nosotros le necesitaremos los marcadores oloríficos de él o ella, para lograr entrar con total seguridad al interior del Pozo. Yo sé ciertas cosas sobre el cerebro, pero no lo bastante para incapacitarle." Han repartió cargas termales a los Noghri, luego sujeto algunas a su propio cinturón. "Sólo en caso de que nosotros tengamos algún problemas para hacer que se rindan." Leia activó su espada láser, y entrecerró sus ojos. "Y yo que prometí que nunca volvería a poner los pies en el Senado." Han le hizo a ella, un gesto de asentimiento. "Todos hemos tenido que romper promesas que nos hicimos entre nosotros." Los cinco se apresuraron en bajar la rampa en ángulo y pasar a través de la brecha, que se iba sellando lentamente, que los proyectiles de conmoción habían provocado en la gruesa compuerta esfínter. La horrenda membrana desgarrada daba paso una inmensa, caverna de coral yorik escasamente iluminada. Han apenas si había tenido tiempo de mirar a su alrededor, cuando cincuenta o más guerreros armados con bastones vivientes, irrumpieron de un corredor estrecho en la curvada pared opuesta de la caverna. Alguien gritó unas órdenes en Yuuzhan Vong que no necesitan la menor traducción. Una bandada de zumbantes bichos-impacto y de bastones vivientes lanzados, volaron hacia los ocupantes del 'Halcón'. "¡Yo creía que usted había dicho que no habría guerreros en el interior de Pozo!" Han aulló, mientras él y los Noghri ya se estaban agachando y pulsando los gatillos de sus desintegradores. "Esto no es el 'Pozo'," dijo el sacerdote. "¡Esto es meramente el atrio!" Deflectando a un lado y otro bichos-impacto y bichos navaja, Leia cubrió la retirada. Ellos retrocedieron a través de la compuerta en iris, disparando a sus perseguidores a voleo. Saliendo tambaleándose a la plaza, corrieron hacia el 'Halcón', solamente para encontrárselo completamente rodeado y encerrado por el espinoso seto viviente. ---------A pesar del ímpetu inicial que la proclama del Profeta les había dado a los herejes, la contraofensiva no estaba yendo nada bien. Cogidos en medio de una violenta tormenta, los 'Avergonzados' y sus nuevos aliados estaban siendo hechos pedazos por coufees, dejados inconscientes o muertos por bichos-impacto, acuchillados y destripados por bastones vivientes. El propio Nom Anor estaba sangrando, resbalando sobre el granizo caído y sus humores negruzcos mientras luchaba con un coufee en una mano, y un bastón viviente en la otra. La ahora empapada multitud de lo que serían insurgentes, estaba luchando ferozmente por abrirse camino fuera de la Plaza de la Jerarquía, pero los vengadores de Shimrra estaban intentando reconducirlos hacia la Plaza de los Huesos. Si los guerreros tenían éxito en entramparlos en el anfiteatro hundido, no habría escapatoria, ni esperanza. Nom Anor estaba intercambiando golpes y puñaladas con un guerrero, que casi le sacaba la cabeza, cuando oyó el rumor de pies corriendo y voces airadas. Cuando el guerrero se giró en dirección al tumulto, Nom Anor aprovechó ese leve momento de distracción, para atravesar el ojo derecho de su oponente con la punta de su bastón viviente. Alrededor suyo otros guerreros estaban empezando a añadir sus voces al tumulto y renovar los esfuerzos de sus acometidas. Refuerzos, Nom Anor se dijo para sí, amargamente. Los herejes tendrían ahora suerte, si incluso ellos eran capaces de llegar vivos a la Plaza de los Huesos. Sin embargo, inesperadamente, los gritos de guerra de los guardias de la Ciudadela comenzaron a menguar, y la muchedumbre estaba empujando de vuelta hacia la Plaza de la Jerarquía. ¡Eran los herejes quienes se habían visto reforzados! Nom Anor se sintió repentinamente insuflado de renovados ánimos. Si cada célula de 'Avergonzados' era capaz de poder encontrar el valor suficiente para alzarse, había una oportunidad, aunque pequeña, de que los herejes aún pudieran salir ganadores de la jornada. Su convicción aumentó ante la evidencia de granadas aturdidoras y bengalas cuyos estampidos al estallar, resonaba por las paredes de los templos y los dormitorios de los intendentes. Centenares se arrojaron al instante, al suelo completamente empapado. Entonces llovieron rayos lásers. ¡Miembros de la resistencia y comandos de la Alianza! Nom Anor comprendió. ¡Ahora eran los guerreros los que se veían rodeados! Nom Anor se sumergió en la reyerta, acuchillando gargantas y tendones. Agobiados, los guerreros lucharon valiente y brutalmente, pero más y más de ellos fueron cayendo y pisoteados inmesiricordemente. Nom Anor estaba inmerso en lo más duro del combate, cuando nuevos sonidos llamaron su atención, y él se quedó helado por la sorpresa y el miedo. ¡Chasquidos-zumbidos! Thrummm... 199

Se arriesgó a desviar la mirada y descubrió a tres Jedi, bloqueando y acuchillando con sus espadas lásers. Y peor aún, uno de ellos era Mara Jade Skywalker. La misma Jedi que había sido, hace mucho tiempo, víctima de las esporas coomb de Nom Anor, y que ahora estaba luchando casi junto a él. No muy lejos de la Skywalker de dorada melena rojiza estaba Tahiri Veila, la Jedi que casi había sido transformada en una Yuuzhan Vong, y con quien Nom Anor había luchado y de la que había logrado escapar en Zonama Sekot. Y al lado de Tahiri, un alto y viejo Jedi varón, que Nom Anor no fue capaz de reconocer. Intentó ocultarse sumiéndose en lo más profundo del combate, pero la lucha era demasiado confusa y frenética para que él pudiera hacer cualquier tipo de avance. Él empezó intentar deslizarse hacia la entrada noroeste de la Plaza de la Jerarquía, pero allí también, él se vio rápidamente rodeado por combates entre guerreros y herejes. No importaba la dirección en la que intentara moverse, él era empujado inexorablemente más cerca de las dos mujeres Jedi. Girándose, rebanó la garganta de un 'Avergonzando' y puso de tal manera que el subsiguiente chorro de sangre le manchara el rostro. Encontró un turbante empapado en el suelo y se lo puso sobre su frente, sólo para ver como se desanudaba y caía inútilmente sobre sus hombros. Se maldijo a si mismo por no haber llevado una máscara ooglith con él. Un grupo de guerreros enfurecidos hizo un súbito contraataque, forzando a los herejes a tener que alejarse de la Plaza de la Jerarquía y meterse por la ancha avenida que bordeaba la zona norte de la Ciudadela. De nuevo Nom Anor oyó el inconfundible zumbido de una espalda láser, y al poco él mismo se encontró pegada hombro con hombro con la joven Tahiri, quien estaba gritando tanto en básico como en Yuuzhan Vong mientras su hoja azulada deflectaba hacia arriba golpes procedentes de bastones vivientes y lateralmente puñaladas procedentes de coufees. Los intentos de Nom Anor por retorcerse y alejarse, fueron en vano. Se giró del espaldas al mismo tiempo que lo hizo la Jedi, pero las acometidas descontroladas de la muchedumbre siguieron empujándoles en uno contra el otro. De repente, Nom Anor pudo sentir al pequeño cuero de Tahiri, pegado al suyo, tensarse. Pivotó sobre un pie, a tiempo para ver como Tahiri alzaba sus manos en algún tipo gesto utilizando la Fuerza, y una docena de guerreros fue derribada, como si de repente hubieran sido golpeados por un enjambre invisible de bichos-impacto. ¡Una Muro invisible de Fuerza! fue el pensamiento de Anor. Tahiri usó sus poderes Jedi una segunda vez, para crear un círculo aún más amplio de espacio libre, para luego girarse y agarrar a Nom Anor por el brazo, hacerle girar y que quedara frente a ella, con sus muy abiertos, en clara señal de haberle reconocido. Envió su bastón viviente volando con una orden de la Fuerza, y ella le inmovilizó asiéndole por el cuello de su túnica de piel. Luego se giró y gesticuló hacia su compañera Jedi. "¡Mara, tengo a Nom Anor!" Por encima de las cabezas de los combatientes, a través del granizo, las salpicaduras de sangre, y un bosque de brazos revolviéndose, Nom Anor pudo ver a la Encima de las cabezas de combatientes, a través del granizo, sangre lloviznada, y bosque de revolcarse brazos, Nom Anor podría ver Skywalker mirar en directamente su dirección con ávida mirada. Reuniendo todas las fuerzas que le quedaban, Nom Anor lanzó una cuchillada ascendente con su coufee, fallando en alcanzar a Tahiri con la hoja, pero logrando cortar el puñado de túnica que ella tenía agarrado. El impulso adquirido le lanzó hacia atrás en medio de un chapoteante voltereta, y mientras Tahiri se veía momentáneamente distraída, él empujó a un 'avergonzado' herido con sus pies. Arrastrándose y chapoteando logró abrirse camino por entre un bosque de piernas de guerreros y herejes, logrando alcanzar finalmente el borde norte de la Plaza de la Jerarquía. Allí, donde no había tanto gentío, se abrió paso a codazos entre un grupo de guerreros, logrando con cierta facilidad las escaleras y por tanto la libertad. ---------Al igual que el 'Halcón Milenario', la 'Dama Afortunada' había sufrido en estos últimos cinco años una profunda transformación desde una nave diseñada para el disfrute y placer familiar hasta convertirse en un navío de guerra. Pero en tanto el 'Halcón' se había reforzado en cuanto al armamento en todo lo que le había sido posible, el yate SoroSuub de cincuenta metros de longitud de Lando se había centrado mucho más en el sigilo, la velocidad, y una serie de avanzados sensores de rastreo que le permitían observar y escrutar a las naves a gran distancia. Con tres láseres y un casco reforzado, el transporte corelliano de Talon Karrde estaba mejor preparada para el combate, pero apenas significaba nada para todo un grupo de combate Yuuzhan Vong. Lo cual por qué las dos naves estaban volando por zona más exterior del área de combate y dejando la 200

mayor parte del trabajo sucio a la 'Ventura Errante' y a los Hapans. La flotilla de Tenel Ka había llegado justo instantes después de que las naves principales de los Yuuzhan Vong hubieran comenzado a actuar contra Zonama Sekot, y casi de inmediato adoptaron una formación de bloqueo. La nueva generación de 'Dragones de Combate' eran naves conformados por dos platillos gemelos con baterías turboláser y cañones de iones situados a lo largo de los bordes, haciéndolas aún más letales desde que la Nueva República, finalmente había compartido su tecnología de recarga de armas con la armada Hapan. Los reforzados 'Dragones' también estaban equipados con lanzadores de minas de pulso de masa que eran casi tan eficaces como las singularidades gravitacionales de los dovin basals, a la hora de deflectar el fuego de las armas enemigas e impedir a las naves saltar al hiperespacio. Por contra, la forma y suavidad de líneas de los cruceros clase-Nova del Consorcio, te traían a la mente a los desintegradores de mano de la era de la Vieja República. Tan ágiles como cazas estelares y casi tan mortales como naves de guerra de dos veces su tamaño, los cruceros estaban impidiendo que los navíos de guerra Yuuzhan Vong pudieran penetrar la devastadora barrera que representaban los 'Dragones'. Más cerca de Zonama Sekot, la flamígera rojiza del 'Ventura Errante', junto con escuadrones de Alas-X y cazas hapan Miy'til se estaban cebando sobre la avanzadilla de cazas coralitas que la fuerza de ataque había enviado previamente para tantear las defensas. Atrapados entre los escuadrones de cazas diseñados para volar en el espacio profundo y la destreza en vuelo atmosférica demostrada por las naves de los Jedi, los cazas coralitas estaban siendo diezmados. Y ahora incluso las naves mayores estaban bajo fuego, ya que el propio planeta había sacados sus armas de mayor calibre, disparando impresionantes y sobrecogedoras salvas de fuego de iones desde la cima de montañas de más de doce kilómetros de altura. Situados en un punto intermedio entre la fuerza de ataque y la de bloqueo, Lando y Tendra tenía una visión completa del campo de batalla, pero al parecer la 'Dama Afortunada' había sido objeto de una atención no deseada, y los Calrissians se estaban viendo obligados a tener que salir corriendo, más que a espiar. Sus constantes actualizaciones de las posiciones y maniobras enemigas, habían salvado a Booster Terrik de ser cogido por sorpresa un par de veces, y además eran punto de unión vital entre el servicio de información e inteligencia del Destructor Estelar y los pilotos Jedi, quienes, según sus últimas comunicaciones, habían logrado finalmente convencer a sus naves vivientes de que devolvieran el fuego. Los Yuuzhan Vong daban claras muestras de verse sumidos en un cierto desorden, debido a su obvio error de cálculo. Los pilotos de los cazas estaban luchando por sobrevivir, y la propia fuerza de ataque se estaba descomponiendo con gran rapidez, con los cruceros y destructores analógicos maniobrando sin coordinación o razón aparente, volviéndose blancos fáciles para los lásers de alta precisión de los cruceros Hapan y la varia gama de armamento de los 'Dragones'. Más aún, su total confusión podía constatarse por el hecho de algunos de los navíos de la fuerza de ataque estaban actualmente disparando sobre una de sus propias naves. La víctima era la nave que originalmente había estado volando en la centro de la formación en alargado diamante que inicialmente adoptó la flota Yuuzhan Vong. Había permanecido en el centro durante todo el tiempo que duró el ataque inicial de los cazas coralitas sobre Zonama Sekot, pero ahora estaba siendo barrida con disparos de plasma ardiente por cuatro de los cruceros que la rodeaban. Lando y Tendra vieron al navío reventar a lo ancho, pero en lugar de explotar, el navío partido soltó una nave más pequeña que estaba oculta en su interior. Una corveta analógica, la aeronave de seis armas tenía el casco descascarillado y levantado, la popa encorvada. No era muy diferente de las dos naves que el 'Ventura Errante' había destruido en Caluula. Una nave de asesinos. "Se supone que ellas son capaces de ir por el hiperespacio," dijo Lando. "¿De manera que porqué necesitaban transportar ellos a esta?" "Parece descolorida," dijo Tendra. Con una ceja levantada, Lando la miró. "¿Descolorida?" Ella meneó la cabeza. "Descolorida. Como si estuviera enferma." La sangre de Lando se heló. Configuró los escáners a máximo alcance y poder lograr un primer plano y un análisis lo más fiable posible de la firma energética del navío. Luego se comunicó con la 'Ventura Errante'. "Booster, nosotros te estamos enviando la firma energética de una nave de la fuerza de ataque," Lando comenzó. 201

"Nosotros estamos muy ocupados, Lando," Booster le espetó. "No estáis demasiado ocupados para esto. Realiza una comparación con lo que tengas almacenado en los bancos de memoria de la 'Ventura', y dime si hay alguna coincidencia." "Mantente a la escucha," dijo Booster. Después de un momento largo, él habló de nuevo, su voz tenía un cierto tono de aprehensión. "La firma energética que nos has enviado se corresponde con la nave que logró evadirse de nosotros en Caluula." "La nave que está infectada de 'Alfa Rojo'," dijo Lando. "Y ahora se está acercando a Zonama Sekot." Capítulo 38. Jag se veía a si mismo primero y sobre todo como un piloto de caza estelar, no como un piloto de tierra. Él había aceptado la misión de liderar a los 'Soles Gemelos' en el ataque sobre Coruscant, pero sin el entusiasmo que podrían haber demostrado por una misión en el espacio. Al igual que muchos que habían ganado sus alas en gravedad cero, el vuelo atmosférico era un anatema. Las maniobras nada fáciles de realizar, casi era como tener que pelearse con la nave, -sin importar cuan aerodinámico fuera el diseño o lo bien que respondieran los repulsores de elevación-. El Ala-X color carbón con rayas verdes, que le habían asignado en Westport le parecía falto de potencia y pesado, sobre todo comparado con un 'desgarrador'. Pero las quejas de Jag eran sólo eso. Había una misión que ejecutar, y él no estaba dispuesto a eludir su deber, simplemente porque no se sintiera cómodo. Avanzando hacia el este desde el campo de aterrizaje -ahora ocupado por la Alianza-, condujo al caza de morro achatado a través de un diluvio de ascendente fuego de plasma y restos que descendían. Llenando casi por completo el visor delantero estaba la redondeada cúspide de la fortaleza de Shimrra, sobresaliendo sobre la espesa capa de nubes y humo que tapaban la mayor parte del recinto sagrado. Solamente dos años antes las cúspides elegantes de docenas de Sólo dos años más temprano las cúspides elegantes de docenas de super-rascacielos habrían sido visibles por encima de las nubes, pero ahora solamente había la escarpada cumbre de la montaña. En alguna parte de ahí abajo, Jaina estaba moviéndose hacia el mismo objetivo, con su hermano y su tío, y un pequeño equipo de comandos y androides. Ten cuidado, ella le había dicho en el balcón inundado, donde el 'Halcón Milenario' había depositado a los Jedi. Y Jag es justo lo que pensaba hacer. Cuando él le había instado a Jaina que hiciera lo mismo, ella le había contestado: La Fuerza cuidará de mí. Él no había querido discutir el asunto. Quería que fuera verdad de todo corazón. Delante suyo, veinte cazas estelares estaban circunvalando la Ciudadela, soltando rayos lásers, torpedos de protones, y misiles de conmoción a la cúspide. Una sensación de desesperación comenzó a minar la resolución de Jag. Incluso sin las insaciables anomalías gravitacionales que prácticamente se tragaban todo lo que los cazas estelares les eran capaces de arrojar, la Ciudadela parecía ser inexpugnable. Era como intentar volar a trozos una montaña. No había ningún caza coralita para hacerles frente, pero escupidores de plasma, instalados en profundas oquedades en las paredes de la Ciudadela estaban sobrecargando fácilmente los escudos de los cazas estelares. El androide del Ala-X envió información de vuelo a las pantallas de datos de la carlinga. Jag configuró el comunicador para la red táctica. "Esto es aún peor que cuando atravesamos el campo orbital de dovin basals," estaba diciendo un piloto. "Mantén una mano en el mango de su palanca de seguridad, o esos malditos pozos gravitacionales te echarán abajo," dijo otro. "Se están tragando toda descarga que yo les lanzo." "Sólo procura que ellos no te elijan a ti, como alimento." "Sí, al parecer ellos han desarrollado un gusto especial por los cazas estelares." "Especialmente con los amarillos con rayas negras." "Captado, Líder Pícaro." "A todas las naves, formen tras de mi para una pasada lateral. Poned vuestras armas para fuego en ráfagas y seguido con todos los torpedos y misiles que os queden. Recordad: puede que parezca una montaña, pero en realidad es una nave. Lo cual significa que puede ser reventada." "Le seguimos, Pícaro Uno." Jag vio que dos de los cazas de su lado de estribor eran 'desgarradores', y él abrió un canal con el más cercano. 202

"'Sol Gemelo Cuatro', estoy por tu banda de babor." "¡Jag!" el piloto respondió. "¡Pensé que habías muerto!" "Salvado por un árbol, después de todo, Shawnkyr." "¿Entonces ahora ya estás listo para volver a casa?" "En cuanto nosotros terminemos con esto, tienes mi palabra." Ella soltó una breve risa. "Esta parte de la galaxia de ha vuelto todo un romántico, Fel." "¿Todavía vigilando mi espalda, no es así?" "¿Quién lo haría sino?" Shawnkyr dijo. "Oh, me olvidé. ¿Y donde está la Espada?" "Justo debajo, avanzando desde el oeste." "Entonces será mejor que tengamos cuidado de no derrumbar esa montaña sobre su cabeza." ---------"Después de que él lo había hecho tan bien con el mon duul," Jaina fue capaz de decir entre giro y giro de su espada láser. Retenidos en un bosquecillo de árboles de hojas finas como dedos, a un centenar de metros de la pasarela, más al oeste, que daba acceso a la Ciudadela, ella y Luke estaban defendiéndose de una lluvia de bichos-impacto que les estaban lanzando desde las atalayas de guardia de la montaña sagrada. Más cercano a la guarida de Shimrra, Jacen estaba intentando, sin éxito, pacificar a las bestias que estaban devorando rápidamente la propia pasarela. Un trío de androides YVH había intentando unos métodos de persuasión mucho menos sutiles, solamente para ser hechos pedazos e ingeridos. "Al menos Shimrra no puede hablar a través de estos dos," dijo Luke. "Yo diría que eso es exactamente lo que Shimrra está haciendo," Jaina le volvió a gritar. Unos gigantescos simbiontes, Sgauru y Tu-Scart eran compañeros en la devastación de la pasarela. Considerando que la primera era hembra y la que segunda era macho, esto era como una especie de matrimonio. En la colonia Gateway en Duro, la pareja había demostrado su talento para demoler edificaciones, y ellos estaban haciendo un trabajo igualmente bueno en desmantelar y tragarse la explanada de coral yorik. De duro caparazón, la segmentada Sgauru estaba haciendo la mayor parte del trabajo duro. Reluciente ojos negros punteaban su cabeza blanquecina, y su boca con docenas de tentáculos prensiles para alimentarse. Sus poderosas pinzas traseras se apretaban alrededor de los anillos superiores del cuerpo similar al de una serpiente de su compañero, ella estaba usando sus gruesas patas delanteras y su enorme cabeza para quebrar el arco a trozos. Los trozos sueltos no llegaban muy lejos, antes de ser pulverizados por el liso cuerpo alargado de TuScart. Ausente su equipo usual de adiestradores, las criaturas habían surgido de un gran cavidad, a través de cuyo lecho, el río caía en cascada estruendosamente en la plaza que había en la base de la Ciudadela. Azotada por lluvia y vientos aullantes, la monolítica fortaleza amenazadora surgía amenazadoramente sobre los Jedi, ascendiendo hasta perderse en el cielo desgarrado por la tormenta y la batalla, como si se tratara de la áspera hoja cortante de un coufee. Aunque con alas, moteada con oscuros parches de musgo verdoso, y adornada con vides cuyas semillas habían enraizado en los rincones y grietas de la nave-mundo, la Ciudadela era simplemente demasiado gruesa y rugosa para lograr descamarla, incluso con la ayuda de la Fuerza. Cazas estelares estaban dando vueltas alrededor de la cúspide redondeada, pero ninguno había logrado acercarse a menos de mil metros de la guarida de Shimrra, sin ser destruido. Los restos de aquellos que lo habían intentado, estaban esparcidos en el terreno desigual a varios kilómetros a la redonda. Por debajo de la pasarela, en la base de la Ciudadela, una oscura cloaca accedía a las más profundas entrañas de la montaña. Pero dicha abertura estaba guardada por soldados esclavos reptiloides. Bombardeando con cohetes el amurallado terraplén del cañón urbano, los Comandos de Page y androides YVH estaban ascendiendo para tomar posiciones desde donde disparar sobre el Chazrach, pero el enemigo estaba bien atrincherado, y respondía a las descargas lásers de los soldados de la Alianza, con chorros de gelatina ardiente y una especie de chispeante substancia melosa altamente inflamable. Si los Jedi querían infiltrarse en la Ciudadela, Jacen tendría que persuadir a Sgauru y Tu-Scart de que detuvieran su destrucción de la pasarela mientras aún quedaba un estrecho tramo intacto. Se arriesgó a dar unos pasos cautelosos hacia las bestias, luego se detuvo cuando los temblores comenzaron a sacudir el frágil arco a intervalos regulares. "¿Ahora qué?" Jaina le gritó a Luke, "¿Está Zonama Sekot haciendo otra especie de control mental?" Los temblores se hicieron más ruidosos e intensos. Jacen logró mantener el equilibrio en la oscilante 203

pasarela, pero los continuos traqueteos fueron demasiado para la supuesta irrompible extensión. Fisurada, el arco coral yorik se hundió, derrumbándose en fragmente al interior del torrente de agua blanquecina. Al mismo tiempo, dos cuadrúpedos blindados aparecieron por la base curvada de la Ciudadela, moviéndose torpemente al unísono y adoptando posiciones fortificadas por detrás de los soldados esclavos. Plantados sus garras desplegadas en el río rugiente, bajaron sus cabezas triangulares. Chorros de plasma surgieron de los gruesos cuernos que se bifurcaban de sus huesudas frentes, salpicando contra las paredes del cañón y obligando a los comandos y androides YVH a retirarse al borde del río. Con la cavernosa entrada en la base de la Ciudadela efectivamente sellada, Jacen vio a Sgauru y Tu-Scart como la única esperanza. Las bestias tenían que ser engatusadas para que fueran capaces de abrir una brecha de la pared de la Ciudadela. Jacen se dio cuenta de que su mejor oportunidad para lograr su objetivo, le exigiría abandonar la Fuerza y dejarse llevar por completo por su percepción Vong -algo que no había sido capaz de hacer desde que llegaron a Coruscant-. Se sentía igual que un conmutador, siendo atraído por dos polos; la Fuerza uno de los polos, la percepción Vong el otro. Entendió que la única manera de obligar a Sgauru y Tu-Scart a realizar la acción, era comunicarse con ellos a través del Mundo-Cerebro. Fue mientras estaba a bordo de la nave-semilla que llevaban a Jacen y al dhuryam a Coruscant, que ellos habían alcanzado por primera vez un estado de entendimiento mutuo. Destruyendo a los cerebros que podían ser rivales, Jacen había determinado esencialmente cual de los varios dhuryams tendría el honor de transformar Coruscant en 'Yuuzhan'tar'. Y más importante aún, él había puesto al mando, a un Mundo-Cerebro, muy predispuesto a ser influenciado por la relación que él había compartido con él. Desde entonces todo el planeta se había transformado -en algo hermoso y monstruoso, delicado y tosco, simbiótico y parasitario- debido en parte a Jacen. Y cuando expandió su mente con su percepción Vong, se encontró de nuevo así mismo compitiendo por lograr la atención del mundo-cerebro. Algo de eso era debido a la preocupación del cerebro con Coruscant. Además de eso, estaba la energía que el cerebro estaba gastando a raudales para ejecutar las demandas de Shimrra. A bordo de la navesemilla y después de que Jacen hubiera descubierto que el dhuryam era una criatura inteligente, pero específicamente diseñada para ser rebelde. Ahora el dhuryam estaba confundido por el conflicto y la rabia. Shimrra había tenido éxito en engatusarlo para crear una serie de fuego y lluvias torrenciales, así como que la demolición y destrucción eran necesarias para reparar el daño causado a Yuuzhan'tar por el cercano paso de Zonama Sekot. Pero al hacer eso, el cerebro se daba cuenta de que estaba destruyendo gran parte de lo había creado, además de renegar de su compromiso de obligar a Shimrra y los Yuuzhan Vong de aceptar un compromiso. Nada acostumbrado a ser desobediente, ni propenso a tolerar el desorden, el cerebro estaba en lucha consigo mismo por traído el daño, al mundo bajo su protección. Con el la nave-semilla, se estaba dando cuenta de que su dominio sobre la criaturas estaba sirviendo más para destruir, que para crear, y por lo tanto resultaba completamente baldío. El cerebro estaba luchando por aceptar la idea, de que lo mejor que podía hacer, era simplemente ignorar las órdenes de Shimrra. Llamándose con su percepción Vong, Jacen le prometió al dhuryam que le ayudaría a acabar con su conflicto interno. Él le dijo que obligaría a Shimrra a liberarle de su control. A cambio pudo sentir como el aura del a criatura se expandía hacia él, igual que si uno extendiera la mano a un amigo en caso de necesidad. Una oleada de gratitud, una súplica de ayuda, pasó a través suyo... Bruscamente Sgauru y Tu-Scart se volvieron hacia él, claramente bajo la influencia del cerebro. Jacen aprovechó ese instante, que había logrado alcanzar, para demostrar su fe y confianza en el lazo de unión que él y el cerebro habían establecido. Ignorando los recelos, expresando en voz alta, por Luke y Jaina, avanzó hacia la pareja de simbiontes. Casi de inmediato su cintura fue rodeada por dos retorcidos apéndices. Entonces Sgauru lo levantó y lo llevó fuera de la pasarela demolida y lo hizo girar por encima del cañón. Aunque, no hacia la Ciudadela, sino como si fuera a dejarlo caer directamente en medio de los soldados esclavos y sus bestias artilleras. ---------Del comunicador de la cabina de pilotaje del 'Halcón' surgió el característico sonido de fuego de desintegrador y gritos de ayuda. C-3PO reconoció la voz de Capitán Solo. "¡Threepio, baja la rampa del desembarco! ¡Threepio! ¡Threepio!" El androide de protocolo dejó momentáneamente a un lado su estado de preocupación crónica y alzó sus manos en gesto de desesperación hacia R2-D2 cuyo brazo extensible de intercomunicación con computadoras, ya estaba insertado en la puerta de acceso del corredor circular, cerca de la rampa de acceso. 204

"¡Artoo, haz algo antes de que sea demasiado tarde!" Todo tieso, C-3PO se apresuró a entrar en la cabina de pilotaje. Todo lo que él podía ver a través de vidrio de la pantalla visora era una impenetrable masa enredada de gruesas ramas fuertemente entrelazadas. Dio un torpe medio giro y anduvo tambaleándose hacia el corredor circular, donde comenzó a golpear con su mano el interruptor de la rampa de desembarco. "¡Oh, es inútil! ¡El espinoso seto viviente tiene al 'Halcón Milenario' atrapado en un mortal abrazo! ¡El Capitán Solo y la Princesa morirán, y nosotros quedaremos aprisionados igual que figuras de exhibición para museos!" R2-D2 canturreó una frase alentadora, y C-3PO dejó su desesperado golpeteo y se le quedó mirando fijamente. "¿Tú puedes hacer eso? ¿Redirigir la energía de los escudos deflectores y enviar una descarga a través del casco? Las manos de C-3PO salieron volando una vez más. "Vale, ¿por qué no lo dijiste antes?" El androide astromecánico azul y blanco gorgojeó y silbó en señal de protesta. "Tonterías," C-3PO replicó. "Tú simplemente intentas asustarme. Nunca estás contento hasta que has logrado casi volverme loco." R2-D2 emitió una serie de pitidos solemnes. C-3PO se puso con los brazos en jarras. "No hagas que repita de nuevo. "Todo terminará, enfréntate a ello valientemente...' quiero que te enteres de que yo me he enfrentado valientemente a mi posible desaparición desde el comienzo de esta guerra. De hecho, bastante antes de que tuviera la desagradable desgracia de volver a reunirme contigo. ¡Ahora, como tú sugeriste, envía una descarga a través del casco de la nave!" Lentamente retrocedió hacia el punto de unión del corredor circular y exterior, C- 3PO se puso donde era capaz de ver a través de la pantalla visora delante, así como también mantener uno de sus fotoreceptores en su colega. Un instante después, el brazo de interconexión de R2-D2 comenzó a girar, primero en una dirección, luego en otra, y un chasquido eléctrico se pudo oír, desplazándose por la piel metálica exterior del 'Halcón'. El sensor olfativo en la parte superior del torso de C-3PO comenzó a detectar olores de ozono y madera quemada. "¡Está funcionando, Artoo!" gritó. "¡El seto viviente de espinas se está contrayendo! ¡Gracias al hacedor, estamos libres!" R2-D2 graznó una pregunta. "¡Sí, pues claro que debes bajar la rampa de desembarco!" dijo C-3PO mientras le urgía a hacerlo. "¡Cuanto más prono dejemos esta nave, mucho mejor!" Deslizando por una desviación a su izquierda, él caminó hacia un esquinazo de la rampa, justo cuando esta estaba apunto de posar sus soportes sobre las piedras que pavimentaban la plaza. "¡Libres, Artoo-agghh!" Sin saber exactamente por qué, R2-D2 aulló alarmado. Él podría haberlo hecho aún más ruidosamente, si hubiera visto que un tatuado guerrero Yuuzhan Vong con cicatrices de combate, estaba subiendo apresuradamente por la rampa. Demasiado asustado para moverse, y ciertamente sin pensarlo, C-3PO dijo, "¡No le dejes subir a bordo!" El guerrero se limitó a soltar un gruñido de desprecio y continuó con su acometida. Estaba a mitad de camino de alcanzar la parte superior de la rampa, cuando una descarga de desintegrador le alcanzó por detrás y una ardiente saeta de color carmesí surgió por la parte frontal de su cuello, haciéndole caer de cara sobre la rampa, a poco más de un metro de donde estaba situado de pie, C-3PO. Al pie de la rampa estaba de pie, el Capitán Solo, arma en mano. C-3PO vio a su amo mirar con los ojos desencajados hacia algo situado a su izquierda, que estaba fuera de su campo de visión, a la vez que comenzaba a disparar, mientras Harrar, la Princesa Leia, Cakhmaim, y Meewalh se apresuraban a subir por la rampa, gateando incluso, cuando estuvieron a la altura del cuerpo del Yuuzhan Vong muerto. "¡Threepio, estate listo para cerrar la rampa!" el Capitán Solo gritó. Realizó varios disparos con su desintegrador, luego se agachó para esquivar un bastón viviente que le habían arrojado, y se lanzó hacia la rampa. "¡Ciérrela!" "Pero, señor..." "¡Leia, ve a la cabina de pilotaje! ¡Haz que la nave se eleve!" El Capitán Solo aún estaba arrastrándose para subir la rampa, cuando un súbito crecimiento de la vegetación, lanzó a las ramas por el hueco situado entre el brazo de atraque de estribor y la rampa, impidiendo que esta se pudiera elevar del todo. Por entre el hueco comenzaron a crecer largas y gruesas espinas. "¡Cuidado, son letales!" Harrar gritó. 205

Mientras el sacerdote, los dos Noghri, y los dos humanos comenzaban a retorcerse y contorsionarse para eludir el veloz alargamiento de las espinas, una granizada de bichos-impacto se estrelló con la parte inferior del 'Halcón'. En el restringido espacio de la rampa, la Princesa Leia encendió su espada láser y comenzó a cercenar las ramas que no cesaban de crecer y prolongarse. "¡Es inútil! ¡Ellas crecen más rápidamente de lo que yo soy capaz de cortarlas!" Desactivando la espada láser, pasó corriendo junto a C-3PO, dirigiéndose a la cabina de pilotaje. "Artoo," C-3PO dijo, "¡suelta de nuevo una descarga por el casco!" Un segundo temblor crepitante recorrió la nave. Las ramas del seto viviente se retrajeron, pero el lugar de cerrarse, la rampa se inclinó un tanto más. Dos guerreros más ascendieron por ella, solamente para ser abatidos por dos certeros disparos de Cakhmaim, cuyo estrecho brazo diestro había resultado perforado por una espina de medio metro de longitud. Para cuando la rampa comenzó a cerrarse, el seto viviente había regresado, impidiendo que la compuerta pudiera sellarse. C-3PO oyó que los repulsores de elevación del 'Halcón' cobraban vida, pero el carguero únicamente se elevó un par de metros antes de que los motores comenzaran a sobrecargarse. "¡Han, no puedo levantarla!" Leia gritó. Otro descarga de energía recorrió el casco. Una vez más las enredaderas se retiraron, y una vez más la rampa descendió hasta el pavimento de piedras. "¡Artoo, no!" C-3PO gritó. Esta vez no había nadie que pudiera detener a los guerreros, o a las ramas, las cuales volvieron a crecer con tal virulencia, que la rampa no fue capaz de moverse. Cakhmaim y Meewalh hicieron lo que buenamente pudieron para impedir que los invasores entraran a la nave, pero después de la primera media docena de disparos, se vieron sobrepasados, desarmados y aprisionados contra la cubierta. Han disparó unas cuantas veces más, mientras corrían por el corredor circular, pero llegaron refuerzos, obligándole a él y a Leia a retroceder hacia el compartimiento delantero. Algunos guerreros tuvieron la previsión atravesar por completo el 'Halcón' y entrar al espacio de la cabina principal por el lado de babor. Empujado contra la mesa de dejarik, con un desintegrador en una mano y la otra agarrando a Leia por el hombro, Han esquivó latigazos y golpes de bastones vivientes y puñaladas de couffees, negándose a rendirse hasta que finalmente uno de los guerreros logró presionar la punta serpenteante de su arma contra la garganta de Leia. Entonces, con un gesto de desaliento, dejó caer su desintegrador a un lado, en gesto de rendición. "De acuerdo, nos han cogido," le dijo a los guerreros que avanzaban. "Pero, yo estoy seguro de que nosotros podemos llegar a entendernos, si..." Era improbable que cualquiera de ellos fuera capaz de entender el 'Básico', pero ellos entendieron el gesto de Han, cuando este dejó caer su desintegrador y Leia hizo lo mismo desactivando su espada láser. Instantes después una hembra Yuuzhan Vong con un tocado de tentáculos y una mano derecha con ocho dedos -o lo que fueran- se abrió paso entre la prieta fila de guerreros en el compartimiento delantero. Al verla, R2-D2 soltó un prolongado y fúnebre silbido. C-3PO asintió con la cabeza. "¡Tienes razón, Artoo -una moldeadora!" La moldeadora evaluó a Han y Leia, luego se giró hacia uno de sus guerreros. C-3PO pudo entender lo que le decía. "Recoged sus armas, y llevadlos fuera de la nave." Cakhmaim, Meewalh, R2-D2, C-3PO, Leia, y Han fueron sacados del 'Halcón' en fila india. Harrar ya estaba fuera de la nave. Mientras ellos eran conducidos a la entrada de coral yorik de la cúpula, dos varones Yuuzhan Vong salieron, ambos vestidos elegantemente, y el más bajo llevando un turbante alto. "El Alto Prefecto Drathul y el Alto Sacerdote Jakan," Harrar le susurró a Han y Leia. La moldeadora hizo ondear su mano de tal manera, que arrojó gotas de sudor o de algún otro tipo de secreción corporal sobre el seto viviente de espinas, del cual, casi de inmediato, comenzaron a brotar nuevas ramas. En unos pocos instantes el 'Halcón' quedó completamente encerrado. "Me han dicho que esta nave en particular, ha sido la causante de gran desasosiego entre nuestras filas," la moldeadora le dijo a Drathul y a Jakan. Ella gesticuló hacia sus siete prisioneros. "Cautivos dignos. Incluyendo a una Jeedai, nada menos." Los ojos de Jakan se abrieron complacidos, cuando se posaron sobre Harrar. "¡Todos nosotros creíamos que usted estaba en el 'Borde Exterior'!" Puso sus manos delgadas sobre los hombros del sacerdote. "Ahora esta en casa, mi amigo, De hecho, usted tendrá el honor de oficiar el sacrificio que nosotros 206

realizaremos en el 'Pozo' del Mundo-Cerebro." Harrar aguantó la mirada de Jakan pero no le devolvió su sonrisa de alivio. "Usted no acabe de comprender la verdad, Alto Sacerdote," él dijo en Yuuzhan Vong. "Yo he venido a neutralizar al cerebro." ---------En las cercanías del mundo del sistema-exterior de Muscave, la batalla aún seguía rugiendo furiosa. Cientos de cazas coralitas y cazas estelares, y docenas de naves de guerra habían sido sacrificadas en una constante telaraña cambiante de fuego y luz, aderezada con un propósito maligno. El Maestro de la Guerra Nas Choka no podía estar más complacido. Permanecía de pie en área más avanzada de la vejiga transparente en la cámara de mando, como si se tratara del mascarón de proa de algún antiguo navío de mar, con sus plegados brazos reposando sobre su ligeramente pronunciada barriga y su finalmente rasurada mandíbula, alzada en gesto de desafío. "Los comandantes enemigos continúan intercambiando golpes con nosotros, no porque ellos sean valerosas, sino porque creen que fingiendo ser honorables, nos están impidiendo a nosotros regresar a Yuuzhan'tar. Confían en el hecho de que nosotros nunca seríamos los primeros en retirarse de una lucha de tal magnitud." Se giró levemente para quedar de cara a su jefe táctico. "Nosotros animaremos a seguir en su equivocación. Ordene a nuestros Comandantes Supremos que permitan a sus naves retroceder y comiencen a dispersarse. Dejemos que los almirante de la Alianza crean que ellos nos están poniendo en fuga." La cámara de mando fue sacudida por ráfaga de fuego turboláser que había logrado eludir las singularidades gravitacionales, que hacían las veces de escudos de la nave, y que arrancó trozos de coral yorik de la corteza de estribor. Un fluido espeso manó de un área ya dañada del mamparo, y tiras de líquenes luminiscentes murieron, aumentando la oscuridad. "¿Cuánto más pueden aguantar el 'Yammka'?" Nas Choka preguntó al moldeador de la nave. "Seis de nuestro dovin basals principales están muertos," dijo rápidamente el moldeador, "y muchos de nuestros lanzadores de plasma han sido destruidos. Quizás, Maestro de la Guerra, quería considerar retirar al 'Yammka' de la formación de vanguardia..." "No. Yo quiero toda la atención del enemigo enfocada sobre nosotros. Debemos seguir siendo un blanco primario." "Podríamos resultar destruidos, Maestro de la Guerra," dijo con gran precaución el táctico. Nas Choka asintió. "Un riesgo aceptable. En ese día nosotros serviremos a nuestra especie, como no lo ha hecho antes ningún Yuuzhan Vong. Demostraremos nuestro valor a los dioses que nos dieron forma. Si tenemos que morir, que sea cumpliendo una tarea trascendental para los nuestros." La esclusa de entrada a la cámara de mando se dilató y el Comandante Supremo de la nave entró, estampando sus puños en sus respectivos hombros opuestos, en gesto de saludo. "Maestro de la Guerra, información de nuestros exploradores: la 'Ralroost' y otras cuarenta naves de guerra acaban justo de salir del espacio oscuro." Nas Choka avanzó, su mirada se dirigió hacia la imperceptible flota enemiga. "Ese debe ser Traest Kre'fey". Dejó entreve una leve sonrisa. "Toda esta como debería estar. Los dioses miran por nosotros." El Comandante Supremo dobló la rodilla. "Maestro de la Guerra, no hay un comandante que no sustituiría gustoso su nave por la vuestra, o que moriría en vuestro lugar." Nas Choka no dejó entrever la menor emoción. "Regresa a sus deberes, Comandante Supremo." El guerrero se levantó y saludó de nuevo. Cuando hubo salido, el táctico se situó a la izquierda de Nas Choka. "Usted tiene la fidelidad incondicional de vuestros guerreros, Gran Aterrador. Ellos seguirán incondicionalmente toda y cada una de vuestras órdenes, incluso si esas órdenes significan revocar su fe, y en todo lo que ellos creen." La mirada de Nas Choka permanecía fija en la batalla. "Infórmeme de la situación en Yuuzhan'tar, táctico." "Cazas enemigos han logrado atravesar los escudos de nuestros dovin basal, y hay partidas de guerra en la superficie. Aproximadamente un millar de guerreros están combatiendo en nuestro recinto sagrado. Otros han recibido ayuda de los herejes. Afortunadamente, el dhuryam ha tomado medidas para confundir y 207

desorientar a nuestros enemigos." "¿Cómo cuales?" "Con fuegos, y soltando algunas de nuestras bestias. No obstante el territorio que rodea la Ciudadela está sumido en gran confusión y tumulto." Nas Choka agitó su mano, un tanto despreocupado. "Las edificaciones pueden rehacerse. ¿Dónde está Shimrra?" "El Señor Supremo está en su arca." "Entonces es que, también, es como debe de ser." "Él desea transmitirle esto, Maestro de la Guerra, que usted hará honor a vuestro rango en la jerarquía. El Señor Supremo proclamará que vuestro nombre se mantendrá vivo y servirá de inspiración para muchos otros. Usted será el cenit de todos aquéllos que quines persigan conseguir vuestros logros." "Eso no significará nada, a menos que nosotros tengamos éxito en Zonama Sekot." El táctico asintió. "Naves de guerra Hapan aún mantienen una formación de bloqueo, impidiendo que nuestras naves puedan escoltar al navío envenado a la superficie." Nas Choka frunció el entrecejo. "Yo pensé que los Hapans habían resuelto sus asuntos con nosotros en Obroa-skai. Pero, no importa. Es propio de las vendettas, que vayan en aumento, hasta que unos de los dos contendientes quede completamente aniquilado." Miró de soslayo a su táctico. "Desvía a Zonama Sekot las naves de los Dominios Tivvik, Tsun, Karsh, y Vorrik. Avisa a los comandantes de que sus intenciones no resulten demasiado obvias, incluso si ello requiere algo de tiempo adicional para alcanzar al mundo viviente. Nosotros haremos que los Hapans sufran, como lo hicieron en Fondor. Entonces nuestra dardo encontrará su objetivo, y, con los dioses de nuestro lado, nosotros libraremos a esta galaxia de venganzas y luchas inútiles." ---------Mara oyó el grito de Tahiri, diciendo que ella había encontrado a Nom Anor. Sepultada en medio de una feroz lucha entre herejes y guerreros, e incluso teniendo que esquivar bastones vivientes y coufees, Mara fue capaz de auparse sobre el encogido cuerpo de un guerrero abatido para poder verle. La visión no había durado mucho -justo lo bastante para que ella pudiera ver el miedo en su único ojo-, luego él desapareció, deslizándose lejos por entre la muchedumbre. Incapaz de rastrearlo a través de la Fuerza, adoptó la mejor opción posible, con la ayuda de la Fuerza, brincó por encima de la enfebrecida multitud, para luego alcanzar la parte superior de la escalinata, y desde allí buscar la menor señal de él. Conforme a su naturaleza, tanto avergonzados como guerreros se abalanzaban hacia la refriega en lugar de huir de ella, sin importar cuan ensangrentados estuvieran o quien estuviera ganando, mientras el desenlace estuviera en el aire. Pero no pasó mucho tiempo antes de que Mara localizara una figura solitaria, alejándose furtivamente, para luego escabullirse por una plaza pública que estaba rodeado por tres lados, por estructuras dañadas por los temblores. Aunque la figura, aparentemente de baja estatura, llevaba un manto de piel, propio de los 'Avergonzados', corría con la cautela propia de un ejecutor. Tomándose unos instantes para avisar a Tahiri y Kent a través de la Fuerza, Mara saltó desde los escalones de la plataforma elevada de un templo, para luego saltar al suelo y correr tras Nom Anor, su espada láser pegada a su mano, para tratar con cualquiera que se interpusiera en su camino. Entrando a la carrera en la plaza, se detuvo para escudriñar las diversas salidas, y de nuevo descubrió a su objetivo, desapareciendo al doblar la esquina de una alta pared derrumbada. Ella se apresuró a salir tras él, persiguiéndole por encima de las pilas de cascotes y ruinas, por entre las filas de elevados árboles ennegrecidos por el fuego, a continuación por un camino zigzagueante que descendía a lo que una vez había sido la 'Columna de las Comunicaciones', una zona de nivel medio, de espacios abiertos, punteada con gruesas columnas que habían servido de soporte al caído rascacielos de encima. Ciento de empresa de HoloNet y editoras de holodramas habían tenido sus oficinas aquí, junto con todos los mayores grupos de comunicación. Durante la Guerra Civil Galáctica, los grupos de comunicación habían tenido que pasar por el filtro de los censores de la COMPNOR, quienes se aseguraban de que todo lo que fuera publicado o emitido, siguiera las directrices de la propaganda del Imperio. Mara ciertamente estaba más familiarizada con el área -incluso, a pesar de estar en ruinas- de lo que lo estaba Nom Anor. Pero es un papel como el 'Profeta', era obvio que había logrado conocer cada cañón y grieta de Coruscant, casi tan bien como cualquier traficante de drogas o vendedor de substancias prohibidas, porque la obligó a llevar 208

a cabo una persecución, casi tan laberíntica, como las marcas dejadas por un gusano tubular. Cuando más profundamente descendían, más oscuro y húmedo se volvía el ambiente. Pero Mara ya había decidido que ella lo seguiría al mismo centro del planeta, si ello era necesario para capturarle. La persecución les condujo aún más abajo, a los niveles más oscuros, donde el agua fétida goteaba de los techos resquebrajados, a través de los huecos en los edificios derribados y de la exuberante masa verdosa, que ahora los cubría. Acortando la distancia entre ellos, ella vio que él agarraba un puñado de enredaderas y se impulsaba sobre una amplia grieta. Sujetando las enredaderas a su lado del precipicio, él se detuvo para lanzarla una sonrisa burlona, seguro de que su fuga estaba asegurada. Ella se detuvo unos breves instantes en el lado opuesto al suyo -el tiempo justo para responder a su sonrisa de desprecio con una mirada intensa, y luego lanzarse a la carrera hacia el punto más estrecho del precipicio y saltar al otro lado. Para entonces Nom Anor había desaparecido entre las ruinas de un edificio de oficinas de editoriales. Ella podía oírlo ir a trompicones un poco más adelante, os crujidos que provocaba al pasar sobre los extensos restos de transparacero y al pasar a través de destrozadas puertas de madera. También, allí, rayos de lúgubre luz salpicaban el encharcado suelo, y un fuerte olor a putrefacción y abandono impregnaba la densa atmósfera. Ella no lo perdió -incluso cuando él intentó hacerla caer en una trampa, queriéndola hacer creer que se había ido a través de una entrada, en lugar de otra que estaba a casi quinientos metros, sumida en la más absoluta oscuridad-. Y ella lo eludió nuevamente, justo cuando él se disponía a usar su enorme fuerza, para derribar una viga que servía de precario soporte a una losa agrietada del techo, y hacerla caer sobre ella. Él permanecía tan firme en su deseo de escapar, como ella en su intención de atraparle. Comenzó escabullirse por entre un laberíntico edificio de oficinas, donde aún había energía residual que le permitía sellar las puertas tras él. Pero Mara simplemente las derribaba de un puntapié, y cuando no era capaz, buscaba una ruta alternativa, pero nunca sin disminuir su ritmo de persecución. Jadeando y tropezando más frecuentemente, Nom Anor estaba comenzando a cansarse. El fino oído de Mara le decía eso y mucho más. Mientras echaba abajo a patadas una última puerta, oyó liberar el seguro de una pistola desintegradora, y al entrar al cuarto descubrió a Nom Anor ocultó tras los restos putrefactos de un Twi'lek, todavía llevando las prendas propias de un guardia de seguridad. Mara usó la Fuerza para hacer saltar a su mano la espada láser, antes incluso de que Nom Anor lanzara los primeros rayos. Su hoja deflectó uno tras otro, hasta que él vació la célula energética del desintegrador. Luego tuvo el buen sentido de no lanzarle a ella el arma vacía, y comenzó a gatear hacia atrás, su mirada se fijó en la de ella, mientras esta avanzaba, con una expresión de calma pero fría determinación hacia su presa. Una pared puso un brusco final a su retirada. Soltando un gruñido, él se impulsó con los pies, coufee en mano, y comenzó a lanzarla furiosas cuchilladas, a pesar de la espada láser. Ella saltó hacia atrás, fuera de su alcance, desactivo la hoja reluciente y le animó a que la siguiera atacando. Sus manos se convirtieron en una especie de remolinos en movimiento, parando las cuchilladas de su coufee y eludiendo sus frenéticas acometidas, respondiendo con manotazos y golpes en su torso y mandíbula, nunca lo bastante fuertes para aturdirle, sino simplemente para incapacitarle, y humillarle con cada bofetón que le hacía retroceder. Esquivando sus desesperadas estocadas y puñaladas transversales, le barrió los pies con una patada circular, luego le permitió incorporarse, solo el tiempo suficiente para lisiar su rodilla con un punterazo de su bota diestra. Él se arrojó sobre ella, pero ella esquivo su precipitada acometida, y lo lanzón contra la pared. Continuó golpeándole, hablando consigo misma: Esto por Monor Dos, donde ella había sido víctima de las esporas coomb, que él había liberado; y esto por los problemas que tú causaste en Rhommamool. Arrancándole el coufee de su mano con un golpe directo, a continuación lanzó sus dedos rígidos contra su tráquea, luego le hizo tambalearse con un gancho a la mandíbula. Esto por fundar la Brigada de la Paz; por tu participación en enviar a Elan a asesinar a los Jedi con bo'tous; por tu doble juego con los Hutts y Viqi Shesh; y por sabotear los asentimientos de refugiados en Duros. Aprovechando su mayor agilidad, ella dejó deliberadamente huecos en su defensa, incitándole a que él intentara golpearla, sólo para responder con una serie de combinaciones de golpes que castigaban su cabeza calva; su rostro de nariz chata; su brillante ojo azulado, con rayada pupila felina. Esto por las falsas acusaciones que usted hizo sobre Leia y Han en Bilbringi; por su comparecencia altanera ante el Senado; por cualquier tipo de papel que pudieras haber tenido en las muertes de Chewbacca y Anakin; por sus intentos por entregar a Jacen en manos de Tsavong Lagh; por su sabotaje a Zonama Sekot... 209

Sus golpes estaban empezando a hacer daño. Ella se movía con gran habilidad por entre sus desmadejados brazos, usando sus codos y el dorso de sus puños para hacerle sangrar los labios e hincharle las orejas, pero sin perder de vista ese letal ojo izquierdo suyo, el cual, ella estaba seguro de que él, lo estaba reservando como último recurso. Pivotó sobre su pie izquierdo y le pateó violentamente con el derecho, obligándole a girar con él. Se dejó caer de rodillas, con su mano derecha apretada contra su pecho. Tuvo problemas para conseguir ponerse de pie, pero una vez que lo había hecho, ella le tumbó de nuevo con un puñetazo en el rostro. El miedo refulgía en su ojo de verdad. Había pasado demasiado tiempo entre seres que apreciaban la vida, y él había aprendido a apreciar la suya. Al contrario de los combatientes que morían en las calles y plazas de más arriba. Nom Anor quería desesperadamente vivir. Mara pudo leerlo en su aspecto miserable; podía olerlo surgiendo de él en oleadas. Retrocedió, alejándose de ella, hasta que su espalda chocó contra una pared, entonces de dejó caer lentamente de rodillas. Mara encendió su espada láser, manteniéndola con la punta hacia abajo y a su derecha. Una estocada ascendente y ella podría enviar su cabeza a cinco metros de distancia. Nom Anor se dobló por la cintura y pegó su cara contra el suelo asqueroso en postura de servilismo. "Me ha derrotado, Mara Jade Skywalker," dijo sin alzar su cabeza. "Le suplicó misericordia." Como ella no contestó de manera inmediata, él se atrevió a levantar su cara hacia ella, y cuando vio que ella no avanzaba continuó. "¿Que lograría matándome ahora? Si, le causaría gran satisfacción, ¿pero serviría para acabar con la guerra?" "Por el momento, me conformó con mi propia satisfacción," ella le dijo. Él tragó, para luego recuperar de nuevo su voz. "Yo soy un falso y un asesino. Yo le he provocado mucho dolor a usted y muchos otros. ¿Pero acaso no menos usted cuando estaba al servicio del Emperador? ¿Al de Darth Vader? Una ejecutora, usted hizo lo que fue entrenada para hacer. Todos servimos a un amo, Mara Skywalker. Pero yo estoy convencido de que usted ahora sirve a la Fuerza." Cuando Mara avanzó, sus súplicas se volvieron más frenéticas. "¡Ahora usted es una madre! ¿Qué pasaría si su hijo la viera ahora? ¿Es lo que usted querría que aprendiera: el arte de matar a sangre fría?" Los orificios nasales de Mara temblaron. "Tú casi me robaste cualquier posibilidad de tener un hijo." "Lo sé," dijo él, aguantando su mirada. "¿Pero es que acaso yo una parte de la vida -como lo es vuestro bebe-, una parte de la Fuerza?" Se señaló a si mismo. "¡Yo estoy indefenso!" Mara dio otro paso y levantó su espada láser. "¡Yo puedo ayudar!" gritó. "He cambiado. Tú me viste liderar a los 'Avergonzados'. Al igual que tú, yo quiero que la guerra acabe. Podría haber sido un aliado vuestro si Vergere y Jacen no hubieran estado de acuerdo en despegar de Coruscant sin mi, en el caza coralita que yo había construido para ese propósito. ¿Lo ves, Mara Skywalker? Digo Coruscant. Sé que este mundo es vuestro. Una última oportunidad. Déjeme demostrárselo." Ella condujo la resplandeciente hoja de la espada láser cerca de su cuello, luego la desactivó y enganchó el mango a su cinturón. La expresión en el rostro de Nom Anor era intraducible. Claramente él no había esperado indulgencia. Supo que nos habían sido sus palabras, lo que provocara que su mano se detuviera, -ellas habían salido de su boca de manera instintiva, no porque las sintiera de verdad-. Algo más había influido en su decisión; algo más allá de su comprensión. Por unos instantes él se la quedó mirando lleno de perplejidad. "Un guerrero Yuuzhan Vong se habría sentido asqueado por mis acciones," dijo finalmente. "Me habría matado, tan fácilmente como si yo fuera un androide. Y con todo, tú no encontraste mi cobardía despreciable. Me permites vivir." Mara entrecerró sus ojos. "No creo ni una palabra de lo que has dicho, y he sabido desde el principio que tú eras un cobarde. Eres culpable de demasiados crímenes como para poder enumerarlos, pero yo no seré tu ejecutor. Tú destino último será algo que decidan otros." Ella le hizo un gesto de que se incorporara. "Si realmente hubieras querido acabar con la guerra, no habrías interferido en Zonama Sekot." "Yo sólo estaba intentando salvar al planeta," dijo Nom Anor. "Incluso ahora que Shimrra está dispuesto 210

a destruirlo. Él cree que le fue dado a los Jedi por los dioses, como una manera de probar si somos dignos. Él proclama que tiene un veneno capaz de acabar con Zonama Sekot." Un escalofría recorrió la columna dorsal de Mara. "¿Qué veneno?" Nom Anor movió pesadamente sus hombres, en gesto de indiferencia. "Algo preparado por la Alianza y desplegó en un mundo llamado Caluula." Alfa Rojo, Mara comprendió llena de angustia. Agarró a Nom Anor por el hombre, y lo empujó hacia la salida más cerca del edificio. "Vas a demostrarme que eres merecedor al tiempo extra de vida, que yo te he dado." ---------Imitando la forma de la mundo-nave de la Ciudadela, el arca de Shimrra -su búnker en copa de la fortaleza- era un enorme espacio abovedado con paredes pulidas y columnas majestuosas. Del lado oriental de su suelo circular surgía una escalera de coral yorik, que ascendía en espiral a un nivel superior, donde algunos decían residían los controles que podían lanzar la cúspide de la Ciudadela al espacio, de una manera muy parecida en la que el 'Pozo' de Mundo-Cerebro podía ser lanzado, para asegurarse de que el Señor Supremo y el dhuryam sobrevivieran, sin importar lo que le ocurriera al resto de los Yuuzhan Vong y su multitud de biotipos. El arca contenía un trono, pero Shimrra no había tomado asiento en él, desde que entró al arca por suntuoso tallo que daba acceso al búnker -una especia de dovin basal que hacía las veces de tubor-ascensor-. El Señor Supremo estaba demasiado inquieto para permanecer sentado; además estaba demasiado fascinado por la serie de imágenes -mostradas por un villip- de Yuuzhan'tar devorado por los fuegos, de los 'Avergonzados corriendo libremente por las calles; de tropas de la Alianza enfrascado en duros combates con sus guerreros; y de cazas estelares que se lanzaban a través de cielo, lleno de homo, en picado sobre la Ciudadela, mientras soltaban descargas de lumínicas de energía. La guardia personal de asesinos d Shimrra estaba con él, así como Onimi, quizás el único 'Avergonzado' de Yuuzhan'tar y de cualquier otro mundo ocupado, al que le era permitido acurrucarse a los pies del Señor Supremo. Un moldeador giró, mientras una dama de villip se ocupaba de que el Señor Supremo no se perdiera ni un momento de la devastación que él había hecho caer sobre el planeta. "Nosotros debemos alegrarnos," Shimrra estaba diciendo mientras daba vueltas por la sala, para mayor consternación de su limitada audiencia. Gesticuló hacia Onimi. Quien estaba sentado de cuclillas, casi de manera posesiva, cerca del trono austero. "¿Qué no hay ninguna rima tuya para este día? ¿Ninguna palabra de burlo o mofa? ¿Ningún brinco o cabriola mientras Yuuzhan'tar se quema?" Con gesto solemne, Onimi se puso de pie para recitar un poema, aunque careciendo de su habitual tono sarcástico, y no con su mirada fija en Shimrra o en cualquiera de los presente en el búnker, sino levantada hacia el alto y arqueado techo o quizás hacia el cielo de más allá. Quién permanecería indiferente con todos esos fuegos rugiendo hay afuera, que incluso los propios dioses bien podrían aborrecer. Además quien podrían estar alegre cuando la muerte rondada tan cerca, que los propios dioses parecían temerla. Shimrra permaneció de pie, en silencio, unos instantes, luego comenzó a asentir. "Sí, Onimi, estás en lo cierto en darles una verdadera advertencia. ¿No es así como yo lo planeé, justo como lo imaginé? Zonama Sekot morirá, sus naves vivientes perecerán, los Jedi serán despojados de sus armas, y los dioses habrán sido derrotados, yo habré acabado con ellos. Yuuzhan'tar se recuperará, y yo habré librado al universo de toda clase de alimañas." Los moldeadores esperaron a que Shimrra hubiera acabado, luego avanzaron des de su grupo de villip. "Señor Aterrador, el Alto Sacerdote Jakan informa que saboteadores han sido capturados en el 'Pozo' del Mundo-Cerebro. Al parecer el sacerdote Harrar está entre ellos. " "¡Harrar!" Onimi dijo, luego se contrajo sobre si mismo, y se acurrucó contra el suelo. Shimrra le miró, luego retrocedió hacia el moldeador. "Demasiado inteligente ese sacerdote, incluso para Nom Anor. No es nada extraño que haya sobrevivido. Pero ahora esta del lado del enemigo... ¿Alistado o reclutado, me pregunto?" Se giró de nuevo hacia Onimi. "La traición es algo corriente en supuestamente leal reino, muy familiar. Los dioses rompen la unión de fe con sus creaciones. Los 'Avergonzados' se levantan contra aquéllos que durante tanto tiempo les han hecho sufrir. Y ahora nuestros estimado Harrar, abandona y traiciona a los de su clase..." "Asumiendo que contamos con su beneplácito, Señor Aterrador," dijo el moldeado, "los prisioneros están 211

siendo preparados para el sacrificio." "Que se haga, lo más rápidamente posible," dijo Shimrra. "Háganlo allí mismo. Permitamos dar a los dioses su última porción de carne, antes de que nosotros nos deshagamos de ellos." Sordas explosiones interrumpieron el silencio mientras el moldeador salía. El arca tembló mientras el bombardeo aéreo enemigo continuaba. Admitido dentro del búnker, un guerrero herido con armadura de cangrejo vonduum saludó y avanzó tambaleándose hacia el trono. No había llegado ni a mitad del recorrido, cuando se derrumbó sobre sus rodillas, sangre negra cuajada era claramente visible en una herida en su sobaco derecho. "Señor," empezó con voz débil. "Los guerreros enemigos han rodeado la Ciudadela, e incluso ahora están intentando luchar por lograr entrar en su interior." Shimrra se acercó al guerrero, para mirar más de cerca su herida. "Ningún desintegrador hizo ese tipo de lesión." "Tres Jedi, Señor. Por la entrada occidental." Los asesinos avanzaron un paso, pero Shimrra los detuvo con un gesto. "Dejemos que los Jedi vengan hasta nosotros." Él miró a Onimi. "Después de todo, la diversión de disfrutar de una buena pelea, no debe ser algo necesariamente exclusivo del maestro de la guerra." Capítulo 39. Lo que una vez había sido el Atrio del Senado, ahora era un fría caverna de coral yorik viviente. No menos penosa que transformación de la gran cúpula, era la desaparición de las imponentes estatuas de múltiples especies de época post-Imperial, que una vez adornaron el arco de entrada, y que ahora resultaban irreconocibles, ya que parecían desgastadas estalactitas de piedra carcomida o inmensas velas cubiertas de chorros de cera fundida. Las paredes encorvadas estaban festoneadas por rayones de rojo sangre, púrpura y marrón rojizo, e iluminadas escasamente por líquenes luminiscentes o algunos ocasionales lambert. Negruzcas hondonadas se abrían a ambos lados de la sala inmensa, era todo lo que quedaba de las entradas hermosamente decoradas al Gran Corredor. Este era el lugar donde el caballero Jedi Ganner Rhysode había resultado muerto y se había convertido en una leyenda entre la casta guerrera de los Yuuzhan Vong. O al menos eso había dicho Jacen. Pero Jacen también había dicho que Ganner había derrumbado gran parte del Atrio, y resultaba evidente que no era el caso. Leia decidió que quienquiera que estuviera a cargo del Mundo-Cerebro había intentado borrar cualquier recuerdo del último momento heroico de Ganner, mediante la reconstrucción del Atrio. Sus manos estaban aprisionadas por detrás de sus respetivas espaldas por grilletes vivientes, ella, Han, Harrar, Cakhmaim, y Meewalh estaban siendo conducidos por un grupo de guerreros hacia un túnel de unos cinco metros de anchura, en el lado opuesto a la entrada frontal del Atrio. C-3PO y R2-D2 eran llevados más atrás, las juntas de las articulaciones del androide de protocolo chirriaban, y las bandas de rodadura del robot astromecánico también necesitaban algo de lubricación. Los acólitos del Alto Sacerdote Jakan estaban trabajando apuradamente en la purificación de los cautivos, mediante bocanadas de humo de elaborados substancias y ungiéndoles con gotas, echadas con la punta de sus dedos de un líquido que soltaba un fuete y picante fragancia. Junto a ellos andaban el Maestro Moldeador Qelah Kwaad y el Alto Prefecto Drathul, quienes Harrar había explicado, tenían la tarea de supervisar las transformaciones Vong sobre Coruscant. Una latiente luz rojo-anaranjada, relucía en el extremo más alejado del túnel. Según Jacen, el corredor de cubierta redondeada, casi se extendía medio kilómetro, por lo que había sido el Gran Corredor, y ahora era el 'Pozo' del Cerebro-Mundo. "Yo creía que tú habías tenido suficiente de esto en Caluula," Leia le dijo Han, quien caminaba a su izquierda. "Ah, ese sólo era un yammosk" dijo, fingiendo indiferencia. "Ahora nosotros vamos a ser sacrificaos a todo un Cerebro-Mundo." "Si, ciertamente estamos subiendo de categoría," Leia le respondió con el mismo tono de sorna. Hizo una pausa, para luego añadir con tono más serio. "Supongo que no podemos esperar, que esta vez, vengan volando Lando y Talon al rescate." Han apretó los labios, luego la dedicó su mejor sonrisa tranquilizadora. "Animo, querida. Esto aún no se ha acabado." Apenas si habían salido dichas palabras de su boca, que un clamor comenzó a surgir de algún punto en el 212

exterior de la entrada, destrozada por los misiles del 'Halcón', del Atrio. Cuando el cortejo realizó una parada, Leia pudo captar los sonidos de pies corriendo y de docenas de voces gritando violentamente. Las voces fueron creciendo en intensidad y determinación, y a continuación el aire se llenó con el estridente zumbido del lanzamiento de bichos-navaja y amenazador chasquido del fustigar de bastones vivientes. El cuadro de guerreros empujó a los cautivos a un lado, se dieron la vuelta y se desplegaron por la caverna. Los bastones vivientes fueron desenroscados de los antebrazos de los guerreros, adoptando la configuración de bastón escupidor de veneno. Enfundados en sus bandoleras, bichos-navaja y bichos-impacto zumbaban ansiosos. Todos los ojos estaban fijos en la entrada, cuando una muchedumbre de Yuuzhan Vong flacos y macilentos entró a raudales al interior de la caverna, desde la calzada abierta en el seto viviente, gritando consignas y blandiendo armas rudimentarias. 'Avergonzados', Leia comprendió., ¡Herejes! Han le mostró a ella de nuevo una amplia sonrisa. "Vea, ¿lo que te decía?" Ella meneó su cabeza no muy convencida. "Te estas volviendo muy asustadiza con los años, querida." Los 'Avergonzados' continuaron apretujándose en el Atrio, conformando finalmente un heterogéneo grupo de más de cincuenta individuos, pero sin realizar ningún ataque contra la ordenada tropa de guerreros. Claramente aterrado por la intrusión, Jakan se apresuró a adelantarse, alzando sus brazos delgados por encima de su cabeza, como si tratara de convocar el poder de los dioses para usa