P. 1
RESUMEN DE COMERCIAL

RESUMEN DE COMERCIAL

|Views: 129|Likes:
Publicado porALILÜ

More info:

Categories:Types, Research, Law
Published by: ALILÜ on May 23, 2012
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

09/18/2012

pdf

text

original

UNIDAD I: 1) EL COMERCIO.

EL DERECHO COMERCIAL, orígenes y desenvolvimiento del comercio y del derecho comercial; breve reseña de sus caracteres en la Edad Media. El artesanado. El tráfico de las ciudades. Mercados y ferias, las corporaciones y la jurisdicción mercantil. El Derecho Comercial en la formación de los Estados La condición de zoom politikon, el instinto gregario, hizo que desde la más remota antigüedad conocida, el ser humano se desenvolviera y desarrollara en grupos: la familia, la tribu, la reunión de tribus, la ciudad. Superada la etapa del cazador y su condición necesariamente nómade, detrás de los animales con los que se sustentaba, aparece la necesidad de cambiar la producción sobrante por elementos faltantes. Nace así el trueque, primer expresión de la actividad económica comercial. Su desarrollo tiene un particular impulso con el dominio de la navegación, que hace surgir al comerciante con su carácter de intermediario. En la Edad Media, la pérdida de las vías marítimas a manos de los piratas turcos, produce un considerable retroceso de la actividad económica, que por tierra tenía también el impedimento de las gabelas. Pero a fines de esta época comienzan a crecer los burgos y a adquirir preponderancia la actividad económica de las ciudades, basada en la producción artesanal especializada. Ello genera un intenso tráfico entre las distintas ciudades, vigorosamente impulsado por la pérdida de poder de la nobleza feudal y la recuperación de las vías marítimas, a lo que se añade pronto su expansión con los viajes de Marco Polo y el descubrimiento de América. En el interior de las ciudades se organizó la actividad en ferias y mercados, los primeros con mayor permanencia y las segundas con cierta periodicidad. La actividad artesanal y comercial se organiza por especialidad y nacen las corporaciones de artesanos y comerciantes (confiteros, sastres, tenderos, etc.) Pronto se advierte la necesidad de dirimir los conflictos mediante tribunales especializados que conocieran profundamente las características de la actividad, con lo que se crea la jurisdicción mercantil, en principio aplicable a los que reunían la calidad o condición de comerciantes respecto a su actividad como tales, y que en América ejercieron los "consulados" mercantiles. No tardó en aparecer la necesidad de aplicar esta jurisdicción a los actos mercantiles, aunque no fueran realizados por comerciantes, generando una disputa doctrinaria aún no resuelta por completo. El Derecho Comercial, como sistema jurídico autónomo es relativamente reciente, aunque pueden hallarse disposiciones relativas al comercio en los sistemas más antiguos. Así entre los pueblos germanos (Goldschmidt) se pueden rastrear disposiciones específicas, también entre los griegos, respecto del comercio marítimo y en el derecho romano con numerosas pero aisladas normativas (como la lex Rhodia), con lo cual aparecen también los jueces especializados, que debían juzgar a verdad sabida y buena fe guardada y que al adquirir carácter tribunalicio originaron los consulados. 2) Concepto de Derecho Comercial, concepción subjetiva, profesional; concepción objetiva: del derecho de los actos de comercio; derecho de la

empresa, derecho de los negocios, el derecho comercial como CATEGORÍA HISTÓRICA; derecho de las relaciones económicas. Podemos hablar de derecho comercial como conjunto de normas reguladoras de la actividad económica de intermediación (criterio economicista) y de las relaciones entre quienes la practican. Como ya vimos, esto dio lugar que se estableciera el ámbito del derecho comercial en relación a aquellos que ejercen profesionalmente el comercio. En consecuencia, sería aplicable a los que realizan actos comerciales como actividad principal, con regularidad y especialización. Como contrapartida a esta concepción subjetivista tenemos la concepción objetivista: el derecho comercial es aplicable al acto de comercio, quienquiera sea el que lo realice, habitual, eventual o casualmente. También se lo ha considerado como "derecho de la empresa", expresado en el sentido de la "organización" (y coordinación) de recursos humanos y económicos destinada a la realización de actos de comercio. Empresa debe entenderse en tal sentido, no necesariamente (aunque frecuentemente sea así) como sociedad comercial tal cual la conocemos hoy, reglada por la ley 19.550. Pero en todo caso ha conservado como categoría histórica la referencia a la intermediación y al intercambio y la exclusión de la producción y la industrialización, salvo que éstas aparezcan absorbidas por la organización de ventas de los productos. Como categoría histórica nace por la expansión de la actividad comercial y la necesidad de regularla conforme a sus especiales características; esta expansión consecuente del derecho comercial se ve luego restringida por la utilización de instrumentos comerciales por quienes no lo son, lo que produce su incorporación al derecho privado civil, "comercializando" este último.

3) El Código de Comercio Francés de 1807 y el Código de Comercio Español de 1823. El Derecho Comercial moderno, la empresa y su significado en la transformación del derecho comercial clásico. Sistema predominantemente subjetivo. Sistema predominantemente objetivo y retorno al sistema predominantemente subjetivo. Concepto moderno del derecho comercial, influencias del Derecho anglo americano (nuevas figuras mercantiles). El código de Comercio Francés marcó sin duda un hito en cuanto a la autonomía legislativa del derecho comercial. Su principal novedad, pese a las críticas de Ripert, fue introducir la teoría de los actos de comercio (criterio objetivista, Malagarriga) Era breve, 648 artículos. Fue seguido por el Código Español de 1823 (Fernando VII) que regulaba numerosos actos de comercio. Los nuevos sistemas de política económica (principalmente el capitalismo) y el desarrollo y expansión de la actividad comercial, crearon nuevos instrumentos e instituciones. La actividad individual (aunque organizada como empresa) fue cediendo paso a la actividad empresarial como hoy la conocemos, por la necesidad de reunir mayores capitales para sus fines. El tráfico dinerario se incrementó y aparecieron letras de cambio, bancos, cheques, etc. Esto motivó

la necesaria expansión del derecho comercial y el nacimiento de un derecho societario, que por su naturaleza y la de las instituciones que regula, se aproxima más al derecho comercial que al civil (Fontanarrosa) En nuestro derecho aparecen también instituciones traídas del derecho anglo americano (warrants, debentures, etc.)

4) El Código de Comercio Argentino. Antecedentes sobre legislación mercantil en la época de la Colonia y del Virreinato, las Ordenanzas de Bilbao, la Casa de Contratación de Sevilla. La Constitución de 1853 (art. 67 inc. 1) Fuentes del Código de Comercio Argentino, organización sistemática. Reforma de 1889. Necesidad de una reforma sustancial. proyecto de unificación del Derecho Civil y Comercial, breve comentario crítico. Leyes complementarias del Código de Comercio; breve análisis de las principales (Ley de Sociedades Comerciales y Ley de Concursos) En lo que fue el Virreinato, en materia comercial regían, luego de las disposiciones del soberano (pragmáticas, reales cédulas, etc.,) las Recopilaciones y las leyes de Castilla. Pero desde la creación del Consulado de Buenos Aires (1794) tuvieron prelación las Ordenanzas de Bilbao. La Casa de Contratación de Sevilla, dictaba también disposiciones y ejercía primero la jurisdicción directa y luego por apelación. En el derecho patrio comercial, aparecen (1810) la creación de la matrícula de comerciantes nacionales y el nombramiento de contadores peritos. Al inaugurarse la Bolsa (1822) se anuncia la necesidad de proyectar un código de comercio. El movimiento codificador y las ideas alberdianas incluyen en la Constitución de 1853 la facultad del congreso nacional de dictar el Código de Comercio y las disposiciones sobre bancarrotas. Siendo Ministro Vélez Sarfield, se encarga al uruguayo Acevedo (asilado en Bs. As.) la redacción de un Código de Comercio para la Provincia de Buenos Aires, segregada de la Nación por esa época. La principal autoría, discutida por Vélez que se la atribuía en parte y terminó por declararse el principal redactor, no fue contradicha por Acevedo, por ese entonces enfermo y ya en Uruguay. De todos modos, finalmente fue aprobado para la provincia y posteriormente para la Nación. Además del mensaje de elevación del proyecto, sobre los antecedentes consultados (sin duda el código de comercio francés) según Rivarola tiene disposiciones tomadas de los códigos holandés, brasilero y español. A poco andar se advirtió la necesidad de una reforma, para lo cual elabora un proyecto Segovia, que la comisión considera "totalmente nuevo" y por ello "muy peligroso" y realiza en cambio modificaciones muy "tímidas" (Siburu, cit. por Malagarriga) La actividad comercial se caracteriza precisamente por su evolución y dinamismo, que lo desactualiza permanente y frecuentemente se recurre a la legislación suplementaria, por lo que las modificaciones terminan por desvalorizar el código y hacer necesaria su reforma integral. La unificación del derecho privado mediante un código único de las obligaciones (Suiza) u otros métodos similares, han provocado numerosas y prolongadas polémicas hasta hoy, entre los partidarios de mantener la legislación separada o unificarla. Por un lado se sostiene la

evidente comunión de diversas disposiciones e instituciones jurídicas; por otro la dinámica comercial ya mencionada y la especialización de la materia, con los más diversos argumentos. En nuestro país se elaboraron diversos proyectos, algunos de los cuales tuvieron estado parlamentario, sin éxito por diversas razones. No faltan los partidarios de un código único pero con independencia de las disposiciones comerciales, lo que ha motivado que se los critique por pretender la simpleza de incluir en un solo libro, en realidad, ambas disciplinas. Los partidarios de mantenerlas separadas han sostenido entre otros argumentos, que la unificación no logrará eludir la especificidad de las disposiciones: dentro o fuera del código civil, serán siempre normas del derecho comercial. Por otra parte, la mencionada expansión del derecho comercial y la resistencia a la reforma del código, han hecho necesario legislar diversas instituciones por separado, como por ejemplo las sociedades comerciales (19.550) y las numerosas y frecuentes marchas y contramarchas sobre quiebras y concursos. UNIDAD II: 1) La AUTONOMÍA del Derecho Comercial: sus fundamentos. Distintas clases de autonomía: legislativa, jurídica, doctrinaria. La unidad del Derecho Privado y su relación con las demás ramas del Derecho. El fenómeno de especialización en el tiempo y fenómeno de generalización. Código único de las obligaciones de Suiza. El Cód. Italiano de 1942. La unificación del Derecho privado en la Argentina: intentos y antecedentes; opinión crítica. El Derecho Comercial es fundamentalmente autónomo en razón de la materia que regula. Su autonomía legislativa es evidente a partir de la existencia de un código dictado por mandato constitucional; su autonomía jurídica se desprende de la organicidad y congruencia de las distintas disposiciones que lo integran; su autonomía doctrinaria ha recorrido un importante trayecto histórico conformando un importante número de tratadistas y volúmenes dedicados al tema. No como desprendimiento del derecho civil, sino como rama del derecho privado, integra este último. Se relaciona con las demás ramas del derecho, en tanto las actividades comerciales reguladas pueden ser sancionadas penalmente por su ejercicio doloso, irregular (derecho penal, quiebras fraudulentas), muchas de sus instituciones han sido adoptadas por el tráfico común (derecho civil; pagarés, letras de cambio, etc.) otras de sus normas tienen aplicación en otras ramas (derecho minero, sociedades), etc. En tanto su especialización creciente ha generado un fenómeno de especificidad de sus normas, paralelamente se ha desarrollado un fenómeno de generalización, por adoptarse las prácticas y sus normas regulatorias a actividades no comerciales. Como bien se ha dicho, en la culminación de la especialidad de una rama del derecho, se produce su absorción por las otras, ya que al tener éxito e imponerse, son adoptadas por las demás. Suiza concretó un "código único de las obligaciones" tanto de orden civil como comercial. Se sostiene, sin embargo, que tal ordenamiento no ha quitado el carácter comercial o civil a las normas que contiene y se refieren a una u otra materia, en tanto que las que

son esencialmente comunes, ya lo eran antes de la unificación del código. En Italia (1942) se ha dictado un código que comprende no solamente lo referido a las obligaciones sino todo el derecho civil (personas, familia, reales, creditorios, sucesiones), además del llamado derecho de empresa y algunas normas laborales (Fontanarrosa) En Argentina como ya mencionamos existieron diversos proyectos y algunos tomaron estado legislativo, llegando uno de ellos a ser aprobado, pero fue vetado (Menem - Cavallo) por razones de estrategia política y no jurídica, y lobbys sectoriales (médicos). Para la opinión crítica remitirse a lo ya anotado. Las opiniones vertidas llenan tratados y son de lo más diversas.

2) Relaciones del Derecho Comercial con las otras disciplinas jurídicas: con el Derecho Civil, con el Derecho Administrativo, con el Derecho Penal. Relaciones del Derecho Comercial con la Economía y otras disciplinas no jurídicas: Política Económica, Sociología. agreguemos a lo ya expresado que la relación del Derecho Comercial con el Administrativo, está dada por las diversas regulaciones que el sistema Administrativo, en la habilitación de locales y personas, pero sobre todo en materia tributaria, guarda con la actividad comercial. También con el Derecho laboral (que en su aspecto vinculado directamente al comercio regulaba originalmente) tiene una estrecha relación que aparece explícitamente en normas laborales como la limitación de indemnizaciones en caso de concursos. Es evidente su contacto con las Ciencias Económicas, tanto en lo instrumental (libros de comercio, balances, etc.) como en lo científico (objeto del comercio, políticas liberales, capitalistas, proteccionistas, reguladoras, etc.) y las consecuencias de la actividad comercial con la sociología (acceso a los bienes, circulación, desarrollo) 3) Metodología del Derecho Comercial: técnico económico, histórico comparativo, exegético, sistemático. Puede y debe partirse del conocimiento técnico acerca del funcionamiento económico para estudiar las normas jurídicas que lo regulan (Vivante, cit. por Fontanarrosa) pero manteniendo que se trata de una ciencia jurídica y no técnica, es decir, sin exagerar aquel concepto (Rocco, ídem). La investigación acerca de la evolución económica a través de la historia aporta un criterio de análisis comparativo. En cambio se utiliza un criterio exegético cuando lo analizado son las normas reguladoras de esas actividades, procurando desentrañar su sentido y alcances mediante la interpretación gramatical y lógica. Es un criterio modesto pero útil, aunque insuficiente (Fontanarrosa). La sistemática (o dogmática) abarca en cambio todo el sistema buscando desentrañar sus principios generales. 4) Fuentes del Derecho Comercial: distintos tipos de fuentes. Arts. 15, 16 y 17 del Código Civil. La Ley comercial. Costumbres comerciales: usos y

costumbres. Principios de leyes análogas. Principios generales del Derecho. Equidad. Jurisprudencia. Doctrina. Es la ley civil fuente del Derecho Comercial a la luz del art. 207 del Cód. de Comercio? Título Preliminar del Código de Comercio y sus arts. 207, 218, inc. 6º) y 229). 15. Los jueces no pueden dejar de juzgar bajo el pretexto de silencio, oscuridad o insuficiencia de las leyes. 16. Si una cuestión civil no puede resolverse, ni por las palabras, ni por el espíritu de la ley, se atenderá a los principios de leyes análogas; y si aún la cuestión fuere dudosa, se resolverá por los principios generales del derecho, teniendo en consideración las circunstancias del caso. 17. [Los usos y costumbres no pueden crear derechos sino cuando las leyes se refieran a ellos o en situaciones no regladas legalmente.] (texto según ley 17.711.). Como en todas las ramas del derecho, se distinguen las fuentes en sentido formal, como la ley y la costumbre, y las fuentes en sentido material. A las fuentes en sentido formal, ley y costumbre, algunos autores agregan la jurisprudencia, la doctrina, los principios generales del derecho, las leyes extranjeras, etc. Por otra parte, se ha discutido si la remisión supletoria que hace el Título Preliminar del Cód. Com. al Cód. Civil, conduce a la aplicación en materia mercantil de las disposiciones de los arts. 15, 16 y 17 del Cód. Civil en cuanto restringen la aceptación de los usos y costumbres como fuente del derecho (Siburu, Obarrio, cit. por Raymundo Fernández) interpretación que ha sido rechazada (Fernández, Fontanarrosa, Malagarriga) considerando que implicaría establecer una supremacía o prelación del derecho civil sobre el comercial, se trataría de un criterio simplista que omite considerar el derecho en su conjunto y las prácticas comerciales. Los usos y costumbres son esenciales en materia mercantil tienen un valor preponderante y así lo evidencian entre otras disposiciones, el art. V del mencionado título. En cuanto a las leyes análogas (art. l6 del C. Civil) no se consideran fuentes formales del derecho mercantil, sino un método interpretativo para llenar lagunas legislativas (Fontanarrosa). Los principios generales del derecho son criterios que informan cada rama del derecho y que a su vez son informados por otros más generales aún (Coviello, cit. por Fontanarrosa) lo que permite remontarse, al buscar la solución a un conflicto, sucesivamente, en busca de respuestas, ante el silencio de la ley. La equidad no es fuente del derecho mercantil (Fontanarrosa) sino un criterio de estimación impuesto por el art. 16 del C. Civil cuando se refiere a las circunstancias del caso. La jurisprudencia, en tanto forma de interpretación de una norma jurídica general para la creación de una norma particular aplicable a un caso concreto, resulta también fuente del derecho mercantil. En cuanto a la doctrina, se trata de valiosas opiniones pero no constituye fuente formal del derecho mercantil (Fontanarrosa) por su incapacidad para sustituir la autoridad de la ley y su falta de obligatoriedad. La aplicación subsidiaria del C. Civil no lo convierte en "fuente" del derecho Comercial que con esa remisión solamente establece un método de resolución de casos, pues el derecho comercial es una rama autónoma formada paralelamente y al margen del derecho civil, fundado aquél en la universalidad, buena fe y equidad, precisamente para

atemperar el rigorismo y el formalismo del derecho civil (Fernández) y este concepto vale para todas las remisiones del Cód. de Comercio al Civil. 5) Jurisdicción comercial: orígenes y fundamentos. Arbitraje: importancia en materia comercial; clases. La jurisdicción comercial se origina en la necesidad de dar un tratamiento distinto y especializado a los conflictos de una actividad cuya importancia social iba en aumento permanentemente y para la cual no se hallaban respuestas adecuadas, por su especificidad, en el derecho civil. Así se van creando con las normativas adecuadas, tribunales que las interpreten y apliquen, integrados por los mismos comerciantes y por letrados. El sometimiento a arbitraje forma parte de esta jurisdicción diferente, y se integra con árbitros para decidir conflictos como la interpretación de contratos (árbitros iuris o amigables componedores) pero aporta la creación de los "peritos árbitros" que dictaminan sobre cuestiones de hecho (como la calidad de los géneros).

UNIDAD III: 1) La materia mercantil: concepto. La relación jurídica comercial, sus elementos: sujetos, derecho subjetivo, deber jurídico, objeto. ACTOS DE COMERCIO: su naturaleza, importancia del acto de comercio y su distinción. Concepto subjetivo y concepción objetiva del acto de comercio. Concepto de acto de comercio. Criterio de la discrecionalidad o teoría limitativa y reguladora. Otras concepciones. Clasificación de los actos de comercio. Enumeración y distinción de los actos de comercio en nuestro Código. Carácter de la enumeración. Están comprendidas en la materia mercantil todas aquellas actividades así definidas por la legislación vigente. Han fracasado las definiciones previas de lo que debe denominarse "acto de comercio", pues los comprendidos por la ley en esta definición han cambiado con el transcurso del tiempo. La relación jurídica comercial es aquella que la ley establece como tal para determinados actos. Sujetos de la relación comercial pueden ser tanto comerciantes como no comerciantes que realizan un acto de comercio, que es el objeto de la relación jurídica así configurada. Los actos de comercio pueden serlo por su naturaleza (el intercambio de bienes y servicios y su intermediación), por definición de la ley (ciertas actividades realizadas mediante una organización empresaria, las actividades bancarias) o por conexión con un acto de comercio (la compra de inmuebles por accesión para lucrar con su venta). Los actos de comercio pues, son tales por realizarse entre comerciantes (criterio subjetivo) por su naturaleza (criterio objetivo) o por así calificarlos la ley (todo lo cual sintetizado, conduce al acto jurídico complejo). La importancia de la distinción radica en las distintas relaciones que se establecen entre las partes y el distinto plexo normativo que

las rige. Según estos criterios, se han planteado posiciones extremas respecto a la arbitrariedad con que el legislador puede determinar la inclusión o exclusión de ciertos actos (teoría de la discrecionalidad) o la teoría limitativa o reguladora, según la cual la regulación legal obedece a la práctica comercial. Otras concepciones han intentado una definición general (Rocco), pero como hemos dicho sin lograrlo. El Cód. de Com. argentino define los actos de comercio como los realizados entre comerciantes, o por lo menos cuando lo sea una de las partes (arts. 5 y 6) y en el art. 8 realiza una enumeración demostrativa que incluye actos comerciales por naturaleza, "toda adquisición onerosa de bienes muebles para lucrar con su enajenación", incluyendo en los siguientes incisos del art. 8 otros actos que lo serán por conexión o disposición de la ley. Es por ello que decimos que adopta la teoría no absolutamente subjetivista ni objetivista, sino la del "acto jurídico complejo". El carácter de la enumeración, es demostrativo, es decir que no agota absolutamente los posibles actos, pero debe tenerse en cuenta que es de orden público, lo que implica que no pueden crearse categorías de actos de comercio por voluntad de los contratantes.

2) Los actos de comercio de nuestra legislación: análisis del art. 8º inc. 1º y 2º, el cambio mercantil y figuras que sirven para realizarlo, elementos, condiciones de la adquisición y la transmisión, lucro. Comerciabilidad de los inmuebles. El cambio como acto de comercio según el inc. 3º del art. 8º. Como lo mencionamos, el art. 8º del Cód. Com. contiene una enumeración demostrativa de los actos de comercio. Quede claro que “demostrativa” significa la inclusión de actos comprendidos en las descripciones genéricas, pero en modo alguno que a determinados actos pueda adjudicársele carácter comercial o civil por voluntad de las partes, ya que la cuestión es de carácter público y por ello indisponible, como ya se ha dicho. El inciso primero define los actos de comercio naturales, como toda adquisición (incorporación al patrimonio) a título oneroso (lo que descarta la gratuidad o donación) de bienes muebles (excluyendo los inmuebles salvo excepción que mencionamos) para su enajenación (es decir que no se trata de adquirir para el propio consumo) con fines de lucro (que no significa ganancia líquida, sino el ánimo de especular, especulación que lógicamente puede no tener resultados concretos de incremento patrimonial) El inciso 2 complementa este concepto, al comprender la transmisión de los bienes consecuencia de aquella adquisición con fines de lucrar enajenando lo adquirido. La adquisición a título gratuito de un fondo de comercio, sin embargo, es considerado también acto comercial por disposición de la ley respectiva. Como queda dicho, la compraventa de inmuebles no es considerada acto comercial, pues la ley expresamente la excluye. Sin embargo, es un acto comercial el corretaje o intermediación (la actividad de la inmobiliaria) y puede serlo la adquisición de inmuebles por accesión en los términos del inciso 1º ya citado (los árboles de un inmueble para lucrar con su venta como madera) y por aplicación del art. 452 inc. 1. Las

operaciones de cambio, intercambio e intermediación de dinero son también consideradas comerciales según el inc. 3º (toda operación de cambio, corretaje o remate) El cambio puede ser de una moneda por otra, o trayecticio (percibir fondos en una plaza y pagarlos en otra, mediante una comisión) 3) Operaciones de banco, corretaje y remate (art. 8, inc. 3º); concepto, naturaleza y clases, su comercialidad. Negociaciones sobre letras de cambio, cheques y demás endosables o al portador (inc. 4º); nociones generales, su comercialidad. Para calificar las "operaciones de banco" se ha dicho que son las que realiza la empresa organizada para ello como intermediadora de crédito (Bolaffio) y por otra parte se ha sostenido la inexistencia de operaciones específicamente bancarias, que solamente asumen ese carácter cuando son realizadas regularmente por la empresa bancaria (Arcangeli) Ello ha motivado diversas disquisiciones acerca de si son bancarias las intermediaciones de crédito realizadas por particulares, si lo son las operaciones de crédito dependiendo de quien las realice, etc. Estas concepciones resultan hoy un tanto arcaicas a la luz de la magnitud, extensión y características de las operaciones bancarias actuales. En nuestro derecho, bancos son las empresas reconocidas y autorizadas como tales de acuerdo a la Ley de entidades financieras. El corretaje es la actividad de intermediación económica por la cual una persona, el corredor, procura el acercamiento entre las partes para que concreten entre ellas la operación, a cambio de una comisión retributiva. El remate es la venta pública y por tanto publicitada que se hace como subasta (debajo del asta de la bandera del rematador, forma histórica esencial de publicidad) al que ofrece pagar más (el mejor postor, el que hace la mejor postura), a quien conduce la operación, el rematador o martillero, que con determinados golpes de martillo simboliza la adjudicación. Hoy se exige matrícula profesional a quien realiza estas operaciones. Se dice que hay intermediación del martillero entre el vendedor y los compradores. Las operaciones bancarias, las de corretaje y remate, son comerciales por disposición de la ley, y aunque en algún caso el rematador haya adquirido los bienes para su enajenación con fines de lucro, los remates se efectúan por cuenta del propietario, y el corredor realiza una intermediación con fines de lucro, pero sin adquisición de los bienes por su parte. Las negociaciones sobre letras de cambio, documento que se emite o se remite para su aceptación como compromiso de pago, u otros títulos endosables o al portador, como los cheques o pagarés, se reputan comerciales por disposición de la ley. Ciertamente son, históricamente, creaciones de la práctica comercial, y como tales comenzaron siendo comerciales por conexidad y formalmente comerciales. 4) Las empresas de fábrica, comisiones, mandatos comerciales, depósitos o transportes, nociones generales, condiciones de la comercialidad en cada caso (inc. 5º del art. 8) Su consideración en relación al acto aislado, al comerciante individual, a la hacienda mercantil. El comercio marítimo y las operaciones relativas a la navegación (inc. 7º)

La evolución del concepto de empresa, ha seguido la complejidad de la evolución de la empresa misma. Nuestro código utiliza la expresión "empresa de fábrica" y la doctrina ha entendido que con ello se significa la organización de cierta importancia, de recursos humanos, de capital, técnicos, con continuidad y permanencia y profesionalidad, para la transformación de materia prima en un producto que con ello incrementa su valor, sea que la materia prima la obtenga de terceros o se la autosuministre. Este carácter de organización empresaria, conforme a las disposiciones del inc. 5º del art. 8, otorga carácter de comerciales a sus operaciones. El límite de la empresa, hacia abajo, está dado por lo que hoy llamaríamos un microemprendimiento personal o familiar, de limitada capacidad y recursos, lo que lo incluye en la actividad artesanal. Lo mismo cabe decir de las empresas "de comisión". El mandato se presume civil; su comercialidad deberá demostrarse. Se distingue del mandato civil por su objeto: si éste es un acto comercial también lo será el mandato. El mandato comercial, a diferencia del civil, se presume oneroso. La comercialidad de los actos de las empresas de depósito, surge de la naturaleza empresaria de quien asume el carácter de depositario. Podría ocurrir, y en efecto así es a menudo, que del carácter mismo de los géneros depositados, también surja su comercialidad, pero la ley se lo atribuye a partir de la condición de empresa. En el mismo sentido, las empresas de transportes (los transportistas organizados empresarialmente) encuentran sus operaciones declaradas comerciales por la ley. La expresión arcaica del código (por tierra y agua, cosas y personas) se supone que hoy comprende asimismo el transporte aéreo, de energía, información, etc., que de todas maneras lo está por el carácter de empresa de la entidad que lo lleva a cabo. Justo es recordar que el transporte aeronáutico, como el marítimo de envergadura, están regulados por leyes específicas. El acto aislado de comisión o mandato también es comercial (Segovia, Siburu) si tiene por objeto, desde luego, un acto de comercio. En cuanto al acto aislado de transporte, u otros, lo será si se realiza mediante una organización empresaria, sea que se constituya a ese solo fin o que esté constituída para otros y se trate de una realización eventual. Con respecto al comerciante "individual", el concepto de empresa no es necesariamente el de "sociedad", así que bien puede desenvolverse como empresa si su organización permite considerarla tal, circunstancia hoy más factible con los avances tecnológicos. En cambio, todas las operaciones relativas al comercio marítimo y la navegación, son comerciales por definición del inc. 7º. 5) Los seguros (inc. 6º) y las demás sociedades comerciales según la Ley 19.550, su comercialidad, operaciones de los agentes auxiliares de los comerciantes y convenciones sobre sus salarios (inc.s 8º y 9º del art. 8) Cartas de crédito, fianzas, prenda y demás accesorios de una operación comercial, otros actos de comercio según el inc. 11 del art. 8. Los actos contemplados por el art. 5º segunda parte y por el art. 7º del Código Comercial. La ley declara mercantiles los contratos de seguro. Este sistema permite que un tomador del seguro se garantice, mediante el pago de una prima, que el asegurador responda económicamente frente a un hecho eventual acaecible en

cualquier época dentro de la duración del contrato. Tales operaciones solamente son posibles cuando el asegurador, convirtiéndose en intermediario entre muchos tomadores, reúne el capital considerable necesario para poder responder, efectivamente, cuando ocurre el siniestro. Es más, cada aseguradora reasegura a su vez, parte de su cartera con otros aseguradores. Esta razón de técnica económica es el fundamento de la normativa. El tomador del seguro no realiza en cambio, necesariamente una operación comercial, pero ésta se vuelve tal, también para él, por ser comerciante la otra parte. Las sociedades anónimas, cualquiera fuera su objeto, realizaban actividades comerciales por disposición del Cód. Com. La ley de sociedades de responsabilidad limitada, consagró igualmente la comercialidad de éstas. Finalmente, la ley 19.550 ordenó el sistema dando carácter comercial a todas las sociedades en ella comprendidas, cualquiera fuere su organización, sosteniendo que habrá sociedad siempre que dos o más personas, organizadamente, se comprometan a realizar aportes para aplicarlos a la producción o intercambio de bienes o servicios, participando de los beneficios y las pérdidas. Ciertamente el sistema impositivo actual también prevee la existencia de sociedades comerciales de hecho. El mismo código establece que los actos de los auxiliares hechos por cuenta del comerciante son también actos comerciales. Establece el mismo carácter para las regulaciones laborales, pero estas disposiciones carecen actualmente de vigencia en razón de haber sido suplantadas por las de la ley de contrato de trabajo y las relativas a la misma, como las convenciones colectivas. Las convenciones accesorias a una operación comercial, como lo establece el código y siguiendo el principio de que lo accesorio sigue a lo principal, también son comerciales, así la prenda, la carta de crédito, la fianza, etc. "Otros" actos de comercio contemplados en otras disposiciones, son por ejemplo, los previstos "a contrario sensu" por el art. 452. Los actos de los que ejercen el comercio con habitualidad y con mayor razón si son comerciantes matriculados, se presumen actos de comercio. Esta disposición es de interés público y juega tanto en contra como a favor del comerciante (Fernández), resultando de competencia comercial los delitos y cuasidelitos que se cometan en la realización de actos de comercio. Desde luego es una presunción iuris tantum. Los previstos en el art. 7 del Cód. Com. son los llamados actos unilateralmente comerciales, distinción doctrinaria de poca relevancia práctica en función de la clara disposición legal. Aunque la compraventa sea civil para el comprador (art. 452 inc. 2º) será comercial y estará regulada por sus normas si la otra parte es comerciante. UNIDAD IV: 1) Sujeto de la relación jurídica mercantil. El comerciante individual y la sociedad, condiciones generales de uno y otros. Requisitos para adquirir la calidad de comerciante: capacidad, ejercicio profesional y habitual de actos de comercio: nociones. Capacidad de menores de 18 años, dementes y sordomudos que no saben darse a entender por escrito; mayores de 18 años pero menores de 21: emancipación por matrimonio, capacitación por obtención de título habilitante, emancipación por

habilitación de edad, autorización, incompatibilidad y prohibiciones (Art. 22, 23 y 24 Cód. Comercial). Objeto, lugar, oportunidad y requisitos de la matrícula. Procedimiento. Modificaciones que deben hacerse constar. Efectos y ventajas de las matriculaciones. Sujetos de la relación jurídica mercantil pueden ser personas físicas o jurídicas, comerciantes o no comerciantes. Fontanarrosa marca cuatro categorías: a) personas físicas y b) personas jurídicas no comerciantes; c) personas físicas y d) personas jurídicas comerciantes. Evidentemente, las personas físicas y jurídicas no comerciantes (como las que están privadas de serlo por su estado o por disposición de la ley) pueden realizar y de hecho realizan numerosos actos de comercio, en sus relaciones con los comerciantes, o por que así resultan por conexión, lo que les está prohibido es el ejercicio regular del comercio sin perjuicio de que tal actividad eventual resulte regulada por las leyes comerciales. Pero la capacidad de los no comerciantes para realizar actos de comercio eventuales está regida por el derecho civil, en tanto que la capacidad de los comerciantes está establecida en el código de comercio, aunque con la remisión al código civil en cuanto a la capacidad para contratar (art. 9 Cód. Com.). El comerciante individual adquiere tal condición, teniendo capacidad de contratar, por la práctica profesional y habitual de los actos de comercio, en tanto las "sociedades mercantiles" como las denomina el C. Com., lo son por su calidad de sociedades. Pero no lo son sus socios por integrarlas. La capacidad requerida para ser comerciante es la capacidad para contratar y disponer libremente de sus bienes, establecida en la ley civil, a la que remite el citado art. 9, por lo que no pueden serlo los menores de 18 años, dementes y sordomudos que no pueden darse a entender por escrito. En cambio los mayores de 18 años aunque no hayan alcanzado la mayoría de edad plena (21) pueden convertirse en menores emancipados y adquirir consecuentemente la calidad de comerciantes: cuando se emancipan por haber contraído matrimonio; cuando se emancipan por habilitación de edad (autorización otorgada por la persona mayor a cuyo cargo se encuentran y consentimiento del emancipado, pero para ejercer el comercio deberán cumplir con las leyes comerciales y la autorización de inscribirá en el Registro público correspondiente); cuando han obtenido un título habilitante. Sin embargo, la emancipación implica algunas restricciones: Los emancipados no pueden aprobar cuentas de los tutores, donar bienes ni afianzar obligaciones; y solo pueden administrar los bienes que les hayan sido donados, salvo acuerdo de ambos cónyuges siendo uno mayor de edad. Siendo la emancipación por habilitación de edad, como por obtención de título habilitante, la administración y disposición de los bienes así adquiridos (como consecuencia de su actividad) carece de restricciones. El C. Com. prevé la incapacidad en razón de estado, y en razón de prohibición legal (arts. 22, 23 y 24). En razón de su estado, no pueden ejercer el comercio las corporaciones eclesiásticas, los clérigos, los magistrados civiles y los jueces

(en el territorio donde ejercen), con excepción del préstamo de dinero no efectuado con habitualidad. Por razón legal, no pueden hacerlo los interdictos y los quebrados no rehabilitados. La matrícula comercial se obtiene mediante la inscripción el Registro a cargo de los Tribunales Comerciales. No confiere por sí la condición de comerciante, solamente es una presunción iuris tantum -art. 32- (Fernández), en tanto que la inscripción en el mencionado Registro Público de Comercio para las sociedades implica dicha matriculación. Para solicitarla debe efectuarse la presentación indicando: Nombre, estado, nacionalidad, (la sociedad el nombre de los socios y denominación), la calidad del tráfico o negocio, domicilio, gerente. Se requiere desde luego la capacidad exigida para la actividad, acreditándola en su caso (menores emancipados, por ejemplo) y cualquier modificación de estos datos debe ser informada. Es competente el tribunal de comercio a cargo del registro con jurisdicción el domicilio declarado. La inscripción, a más de la presunción indicada, otorga la ventaja de la fe de los registros contables (art. 63, admisibilidad en juicio) y el derecho a solicitar concordato (art. 26)

2) Matrículas de los comerciantes. Obligaciones comunes de los que profesan el comercio. El Registro Público de Comercio, exactitud, legalidad y oportunidad en las registraciones. El estatuto del comerciante individual (Fundamentación en el régimen de las corporaciones de la Edad Media) Los comerciantes se matriculan tales con su inscripción en el Registro Público de Comercio respectivo, como ya hemos visto. Como consecuencia de su condición, la ley establece como obligaciones comunes, la inscripción, la contabilización cronológica de sus operaciones, la conservación de su correspondencia (comercial) y de los libros contables y la de rendir cuentas en el Registro deberán inscribirse los documentos que prevee el art. 36, (de los que debe destacarse las autorizaciones a factores o dependientes) la rubricación de los libros contables exigibles (Diario, Inventario, Copiador de Cartas, art. 44) el asiento contable de las operaciones en la forma exigida por el Cód. Com. Se denomina a este haz de normas, "estatuto" del comerciante, y tiene su antecedente en las normas para pertenecer y relacionarse en las corporaciones o gremios de la burguesía medieval. 3) Derechos de los comerciantes a la competencia, al nombre comercial, a la publicidad, a los beneficios que otorga el derecho comercial.

El cumplimiento de dichos requisitos otorga a los comerciantes derecho a que sus litigios se diriman en el fuero especializado y de acuerdo a las normas comerciales (competencia judicial) y que el Estado proteja la actividad de la competencia desleal (en defensa del comerciante y del consumidor, competencia comercial), al nombre elegido para el desenvolvimiento de la actividad, bajo el cual son conocidos y que integra la "hacienda" (o "aviamiento") del comercio, a publicitar sus actividades y en general a todos los beneficios que la condición de comerciante establece para facilitar y asegurar la actividad. 4) La contabilidad. Fundamento e importancia. Métodos y sistemas. Principios generales a los que debe ajustarse la Contabilidad (art. 43 del Cód. de Com.) Mecanización. Libros indispensables y obligatorios. Formalidades extrínsecas. Las registraciones contables: naturaleza y efecto. Libros de terceros y su exhibición. La contabilidad consiste en la registración ordenada, cronológica y sistemática de las operaciones comerciales (sin blancos ni huecos, enmiendas, mutilaciones ni tachaduras, arts. 53 y ss) mediante su anotación en libros cuya foliatura ha sido rubricada por la autoridad competente. Debe llevarse de acuerdo a las disposiciones del Cód. de Com. y a las normas administrativas dictadas por la Inspección de Personas Jurídicas (o Dirección, en las provincias), los colegios profesionales, y encontrarse respaldada por los documentos o comprobantes generados con cada operación (facturas, recibos, remitos, etc.). El hacer estas anotaciones tiene como fundamento permitir un control de todos y cada uno de los negocios realizados y su importancia radica tanto en brindar al comerciante una adecuada información sobre la marcha de sus negocios, como servirle de medio de prueba a sí a y los demás comerciantes, y poder evidenciar, en caso de concurso, por ejemplo, cual ha sido su conducta empresaria. También tienen importancia fundamental en las cuestiones tributarias, donde las determinaciones deben hacerse en base a los registros (salvo falsedad manifiesta) en tanto que de no existir o carecer de regularidad, la autoridad fiscal puede efectuarlas en base a presunciones (Folco, Villegas). Con el tiempo, se impuso el sistema de contabilidad de "partida doble", lo que implica que cada asiento debe balancearse con el respectivo opuesto. La consecuencia de la falta de estas registraciones o de ser llevadas sin las formalidades extrínsecas exigidas, es su incapacidad para constituir prueba en juicio (y como contrapartida que se acepten las registraciones de la contraparte, art. 56) la imposibilidad de rendir cuentas respecto a ellas, la posibilidad en caso de quiebra, que se declare culpable o aun fraudulenta, etc. Las antiguas registraciones manuales fueron reemplazadas primero por las mecánicas y actualmente por las informáticas. Si bien los principios técnicos son los mismos se han modificado las normas de contralor. El principio general es la inviolabilidad de los libros de los comerciantes, pero puede decretarse su exhibición en litigios relativos a las operaciones realizadas, de oficio o a pedido de parte.

5) Rendición de cuentas: noción, concepto, requisitos, oportunidad y lugar, impugnación. Rendir cuentas significa presentar la descripción de las operaciones realizadas por cuenta del mandante, las inversiones consecuentes, las sumas recaudadas, los gastos necesarios efectuados, la liquidación de los honorarios o comisiones, el informe del resultado final y poner a disponibilidad las sumas, bienes, títulos, valores, etc. que integran dicho resultado, todo ello respaldado por los comprobantes correspondientes (aunque el Juez puede excusar la presentación de aquellos que no suelen solicitarse y son de menor cuantía, CPN). La oportunidad para hacerlo es la finalización de la gestión realizada por cuenta de terceros (sea por haberse completado, por renuncia, revocación, etc.) y el lugar, de no estar establecido otro, el domicilio comercial de quien las rinde (art. 74 C. Com.). Lógicamente el destinatario de la rendición puede aceptarla (expresa o tácitamente) o impugnarla, y de ocurrir esto último, se realiza mediante reclamo extrajudicial o iniciando la acción judicial que el CP regula como procedimiento especial. 6) Derechos de los comerciantes. Disposiciones constitucionales, el art. 14 de la Constitución Nacional, su reglamentación. El nombre comercial (ley 3.975) Derecho a la competencia, a la publicidad, a los beneficios que otorga el derecho comercial. La constitución nacional establece el derecho a ejercer el comercio (toda industria lícita) sin discriminaciones de ninguna especie, asociarse y contratar. Otros derechos son también atinentes más directa o indirectamente al comercio, como la libre navegación, la supresión de aduanas internas, etc. Los comerciantes tienen derecho a limitar su responsabilidad cuando actúan mediante una sociedad, pues entonces su patrimonio personal no es la prenda de los acreedores. Tienen también derecho a la protección de su actividad por parte del estado, como hemos visto, a través de la normativa que reprime la competencia desleal, la publicidad engañosa, las leyes antimonopolio, las disposiciones que regulan la emisión y circulación de valores, letras de cambio, cartas de crédito, cheques, las normas sobre quiebra y concordatos, etc. El nombre comercial como ya dijimos también merece protección legal como parte de la hacienda o fondo de comercio y puede ser objeto de registración. La calidad de comerciantes también implica el derecho al fondo de comercio, a formar una comunidad de trabajo, etc. UNIDAD V: 1) Auxiliares del comercio: nociones generales, opiniones sobre su carácter de comerciantes, su importancia en la actividad comercial, fundamentos históricos, económicos y jurídicos. CORREDORES Y COMISIONISTAS, naturaleza jurídica, requisitos legales, funciones y responsabilidades. REMATADORES: régimen jurídico (Ley 20.266 y modificación y ley disposiciones provinciales) tipos de subasta. BARRAQUEROS: nociones, responsabilidades. FACTOR DE COMERCIO:

origen y naturaleza jurídica, la "preposición institoria"; régimen legal, teoría de la apariencia. EMPLEADOS O DEPENDIENTES DE COMERCIO: régimen jurídico. VIAJANTES DE COMERCIO: concepto y funciones. Fontanarrosa señala que debe distinguirse entre auxiliares del comercio y auxiliares de los comerciantes. Y luego, entre auxiliares dependientes, internos y externos, y auxiliares autónomos. Entre los primeros, no tiene carácter de comerciante el factor (gerente) pese las obligaciones que como tal contrae. Los demás auxiliares no son comerciantes, en cuanto los actos de comercio que realizan son por cuenta y orden de su principal. Su importancia es manifiesta, por la imposibilidad física de que un comercio de cierta magnitud sea atendido por una sola persona. Históricamente, con la expansión del imperio romano y la necesidad de concretar operaciones en regiones remotas, fueron encargadas a un esclavo, o a un hijo de familia. Como el derecho romano no conoció la representación, pretorianamente se fueron estableciendo institutos que permitieran este tipo de actividades, imprescindibles para la expansión económica que planteaban los nuevos tiempos; jurídicamente se hizo pues, imprescindible el reconocimiento de estas nuevas figuras comerciales, a fin de que los tratos entre ausentes, y la celeridad y seguridad de los terceros contratantes se vieran garantizadas. Los corredores y los comisionistas tienen en común la característica de ser auxiliares del comercio autónomos. No son representantes de las partes, actúan por cuenta propia procurando el acercamiento de ellas para que el negocio se concrete, por lo que, como intermediarios y por disposición de la ley, son comerciantes. No representan a las partes, ni concretan por sí los negocios que procuran. La ley exige además de los requisitos de capacidad e idoneidad, determinado nivel de estudios, su matriculación en el registro de la jurisdicción en la que operarán y son responsables ante las partes si se frustrare la negociación por su culpa. Deben guardar la reserva propia de los negocios que procuran y registrar las operaciones entregando minuta de las concertadas a las partes, sirviendo sus registros como prueba de los contratos celebrados. Deben conservar también las muestras relativas a los bienes comerciados, y asistir a los actos de culminación del negocio. La práctica del corretaje en violación de los requisitos legales o su ejercicio incorrecto en perjuicio de las partes tiene como sanción la pérdida de los honorarios o comisiones, a salvo los daños y perjuicios que causaren y las acciones penales que pudieran corresponder. Los rematadores o martilleros son personas autorizadas mediante su capacitación, buena conducta, garantías correspondientes, aprobación de un examen de competencia, matriculación por ante los registros que llevan los tribunales, etc., a realizar subastas públicas de bienes muebles o inmuebles por cuenta de sus propietarios o por disposición judicial. En este último caso los procederes están regulados por el código procesal aplicable. En el primero, se trata de ventas al mejor postor, pues el sistema se asimila al anglosajón, a partir de una base o sin ella, de bienes cuya venta mediante remate se efectúa previa publicidad y en el lugar y condiciones convenidos con el propietario. El requisito de la publicidad es esencial, tanto de los bienes a subastarse como del lugar, oportunidad y condiciones, como se ve por cuanto es lo que asegura la posibilidad cierta de conseguir compradores que realicen ofertas adecuadas.

Su antecedente romano son las ventas sub hasta de los botines de guerra, anunciados con una bandera sujetada en el hasta, lanza usada por los ejércitos. Si el propietario estuviera presente durante el remate y el martillero lo expresara así, la venta se hará por cuenta del dueño, pero faltando estos dos requisitos, es el rematador quien debe documentar la entrega. Percibido el pago, dentro de los 5 días corridos debe rendir los importes al propietario de los bienes, (pudiendo en caso contrario responsabilizárselo por defraudación especial por retención indebida) con menos los gastos y comisiones pactados. El contrato de venta se perfecciona a partir de la oferta del martillero con la aceptación del postor que expresa, de viva voz, el monto a su vez ofrecido en pago, contrato que está sujeto a condición resolutoria (Fontanarrosa) que se cumple si se formula una oferta mejor antes del cierre de la operación por parte del martillero, que deberá hacerlo también mediante un signo evidente como el golpear del martillo u otro usual. Los martilleros son comerciantes y están obligados a llevar los registros que como tales exige la ley, además de los de los remates realizados. No pueden pactar descuentos ni otras ventajas con los compradores; ello sería contrario a la naturaleza del acto, pues los otros postores también podrían haber ofrecido más sabiendo que luego pagarían menos. Un rasgo común a estas categorías de auxiliares es la prohibición de adquirir para sí o para familiares directos, o interesarse directamente, en los negocios en los que intervienen. Los barraqueros son depositarios que como tales se los considera comerciantes y por lo tanto, si bien muchos de sus derechos y obligaciones son similares a los del depósito civil su actividad se encuentra regulada por el código de comercio, y su actividad se presume onerosa. Deben llevar los libros previstos para el comercio y un registro detallado de los bienes que reciben, tienen la obligación de exhibirlos a los compradores que el propietario autorice, conservarlos en buenas condiciones, respondiendo por su deterioro, pérdida o sustracción, sea por acción de terceros o de sus dependientes. Deben también entregarlos a los compradores o al propietario, pudiendo ejercer derecho de retención y también determinados privilegios por sus acreencias en caso de quebranto, pero si a su vez son objeto de reclamaciones, solamente podrán exigir el depósito de garantía. La reticencia injustificada para entregar los bienes los hace pasibles de sanción penal (arts. 132 y ss. C. Com). El "factor" de comercio es lo que hoy llamamos un gerente. Su origen se encuentra en el comercio romano, donde mediante la "preposición institoria" se lo ponía al frente de una determinada actividad empresarial. Se trata de un representante del principal, con mandato general muy amplio (aunque con algunas limitaciones en cuanto a disponer o comprometer el patrimonio que se le ha confiado) para la administración de los negocios o empresa del proponente. Su designación debe ser inscripta en el registro comercial respectivo, y si se establecieren restricciones fuera de la actividad administrativa normal y prevista por la ley, deberán ser establecidas en ese documento de inscripción. Quien actúa como factor y mientras lo haga en relación a la actividad normal de la empresa proponente, se presume autorizado para llevar adelante y concluir las negociaciones de la misma, obligando con ello al principal representado y para con éste a los terceros contratantes, aún cuando no cumpla con la contemplatio dominis, y suscriba documentos sin aclarar que lo hace en representación del propietario, por

aplicación de la teoría de la apariencia. Tiene todas las responsabilidades del comerciante proponente, que responderá por sus infracciones, delitos y cuasi delitos, sin perjuicio de la reclamación repetitoria a que hubiere lugar. Desde luego no puede llevar adelante negocios que impliquen competencia con los de la casa que representa, ni por sí, ni a través de personas directamente vinculadas. Su mandato cesa por destitución, finalización de la actividad, renuncia, cambio de titular de la explotación, fallecimiento suyo, pero no por fallecimiento del preponente ni por quiebra en tanto ésta no sea definitiva y produzca el cese total de los negocios. Los empleados o dependientes del comercio o del comerciante, en realidad, no son comerciantes sino auxiliares de éste, en general para realizar actos materiales y no operaciones jurídicas, no obstante lo cual en determinados casos pueden ser designados representantes con especificidad del acto jurídico encomendado y de los alcances de la representación acordada. También se presume que están autorizados a percibir el importe de las ventas al contado y al menudeo que se efectúen dentro del local comercial, por lo que de no ser así, deberá el principal o el factor encargado anunciarlo adecuadamente dentro del mismo. También se admite que quien porta un título endosable se encuentra facultado para percibir su valor y otorgar recibo. Pero en general su relación está determinada por las leyes laborales. Los viajantes de comercio pueden desempeñarse en relación de dependencia con uno o más principales y también por su cuenta. Pueden estar autorizados a concertar operaciones y concluirlas, o solamente a realizarlas sujetas a aprobación posterior. Por lo general operan en zonas determinadas. 2) El empresario social: análisis del art. 1 de la Ley de sociedades comerciales 19.550. Distintas clases de sociedades comerciales. Sociedades regulares, sociedades irregulares y sociedades de hecho. Comercialidad de las sociedades de hecho. Sociedades unipersonales, régimen jurídico en el derecho comparado y en nuestro sistema jurídico. Sociedades vinculadas y sociedades controladas. La doctrina del "disregard". El holding: nociones económicas y jurídicas. El empresario puede actuar como ente jurídico personal o como titular o parte de un ente jurídico distinto constituido por una sociedad, que por lo tanto compartirá con los restantes socios. En su antigua versión, el Código de Comercio reglaba las sociedades anónimas. Sustituida esa normativa por la Ley 19.550, la misma comprende distintos tipos de sociedades a las que atribuye por definición carácter de comerciales, ya que tendrán por fin la producción o intermediación de bienes o servicios. En su primer artículo determina que habrá sociedad toda vez que dos o más personas se organicen conforme a uno de los tipos societarios previstos en la ley, realizando aportes para producir o intermediar bienes o servicios, participando en los beneficios y soportando las pérdidas. Son pues, sociedades comerciales según el régimen de la Ley 19.550: las anónimas, colectivas, en comandita simple, en comandita por acciones, de capital e industria, de responsabilidad limitada, anónimas con participación estatal mayoritaria, y accidentales o en participación. Son sociedades regulares las constituidas guardando las formas y cumpliendo las

disposiciones de la ley: contrato social, inscripción, encuadramiento en los tipos legales previstos, etc. Resultarán irregulares todas las demás, pero en tanto tengan por finalidad la actividad mercantil, igualmente serán regidas por la misma norma legal. Debe distinguirse entre sociedades irregulares per se y las irregularmente constituidas. A las sociedades irregulares y a las irregularmente constituidas, la ley las sanciona con la exclusión de una serie de privilegios acordados a las regulares, y considerándolas no nulas pero sí anulables, establece la responsabilidad solidaria de los socios frente a terceros, su disolución a pedido de cualquiera de los integrantes, la imposibilidad de efectuarse reclamaciones en base al contrato social, etc. El art. 21 de la ley 19.550 incluye en estos tipos a las "sociedades de hecho con un objeto comercial" equiparándolas a las sociedades legalmente típicas pero irregularmente constituidas. La comercialidad de las sociedades de hecho depende del objeto de la actividad que realicen, puesto que al no estar incluidas en las previsiones del art. 1, solamente deben considerarse comerciales si lo son conforme a las disposiciones del art. 21. No existen en nuestra normativa "sociedades" unipersonales, ya que adhiere a la teoría Contractualista, las que sí aparecen en el derecho extranjero (Alemania, principado de Liechstenstein), aunque más que "sociedades" lo que implica una necesaria alteridad, son sistemas encaminados a limitar la responsabilidad patrimonial del empresario unipersonal, "entidad individual de responsabilidad limitada". Se había sostenido que en nuestro derecho podrían constituirse este tipo de "sociedades" mediante sociedades anónimas cuyos títulos, al ser al portador, podrían estar efectivamente en manos de una sola persona. La nominatividad de dichas acciones erosionó el peso de esa argumentación. También se ha mencionado que la principal resistencia a admitir esas limitaciones de responsabilidad, se basaba en el alto riesgo de maniobras de simulación y fraude (vaciamientos, sociedades ficticias, etc.) y que la solución serían los procedimientos de "corrimiento de velo", "penetración", etc. que bajo la denominación común de doctrina del "disregard" tuvieron comienzo en el derecho anglosajón, para investigar ese tipo de maniobras, las violaciones de las leyes antitrust, etc. Son sociedades vinculadas aquellas que realizan actividades complementarias (distintas etapas de la producción, producción y distribución, etc.) cuyos titulares o accionistas, son, generalmente, en todo o en parte, los mismos. Sociedades controladas son aquellas cuyo paquete accionario está en su mayor parte en manos de otra empresa. Según criterios más objetivos, se dice que dos sociedades están vinculadas cuando una posee el 10% por lo menos del capital de la otra, y controladas, cuando una posee la capacidad de controlar los órganos directivos de la otra. Los holdings son "cadenas empresarias", muchas unidades empresarias distribuídas geográficamente como puntos de venta de una gran empresa, se encuentran a cargo de un factor o gerente cuyo nivel de decisión se encuentra limitado a la unidad a su cargo y por las directivas generales del órgano de conducción del holding. Mussolini impuso el sistema en Italia otorgando financiación estatal y aún perduran empresas de ese tipo como Fiat. En la actualidad, la manifestación mas evidente son las cadenas de grandes tiendas y supermercados. La ley 13892 crea un registro para este tipo de negocios y reglamenta el número de locales, ubicación, traslados, etc. Debe diferenciarse

del sistema de franquicias, en la que las unidades económicas y comerciales son propiedad individual aunque compartan la denominación, las mercaderías ofrecidas, precios, etc. UNIDAD VI:

1) La empresa, noción económica y jurídica. Importancia de la Empresa en la realidad económica actual, fin que persigue la empresa, distinción con el fin que persigue la sociedad y el fin que persiguen los socios. El empresario; la empresa y la hacienda comercial. No se ha alcanzado una definición común desde lo económico y lo jurídico para calificar una empresa. Pero en general se coincide en atribuir cierta magnitud al emprendimiento que supere lo meramente artesanal. Económicamente se trata de una organización de capital y trabajo con cierta permanencia en el tiempo y dedicada a actividades determinadas o a cierta especie o grupo de actividades. La concepción económica supone que el capital por su volumen excede lo individual y pertenece a varios accionistas, que delegan la conducción efectiva en los ejecutivos o directores y que ese capital está integrado por tecnologías propias de la explotación y de la dirección de empresas en general. Desde el punto de vista jurídico es el conjunto de recursos económicos y humanos organizado con el fin de producir o intercambiar bienes o servicios. El desarrollo de los sistemas capitalistas y el acortamiento de las distancias geográficas con los modernos medios de transporte, exigió la reunión de grandes capitales para la actividad económica, haciéndola inalcanzable para los empresarios individuales. Mediante la creación de empresas que pudieran absorber la sumatoria de pequeños capitales, y luego con la asociación de esas empresas entre sí, se pudieron alcanzar objetivos económicos impensables mediante el esfuerzo unipersonal. La teoría económica de la empresa, en general, determina que su finalidad es la maximización de los beneficios, lo que debe distinguirse de la finalidad social estatutariamente establecida, encaminada a la realización de los actos de explotación económica para la que la empresa fue creada. Los socios, en cambio, persiguen la obtención de beneficios proporcionales al capital aportado, y la seguridad de que los quebrantos no serán sufridos por encima de dichos aportes, ni afectarán sus patrimonios personales. El empresario es el socio o integrante que tiene participación en la conducción empresaria o al menos en sus órganos ejecutivos (que realiza por sí o por sus representantes una actividad económica que le es jurídicamente imputable), distinguiéndose del simple socio cuya participación está limitada a los órganos deliberativos. El carácter de empresario deviene de su relación con la empresa. Esta a su vez, se caracteriza por una compleja organización que junto a los cuerpos mencionados, suma los órganos de administración, que como ya dijimos suelen estar en manos de gerentes especializados, además de la organización comercial o industrial propiamente dicha, y los trabajadores que aportan su mano de obra física o intelectual para el cumplimiento de los fines empresarios.

La "hacienda" comercial es el conjunto de bienes materiales (edificios, maquinarias, recursos económicos) e inmateriales (patentes, participación en el mercado, marcas, modelos, nombres) que componen el patrimonio de la empresa. 2) La empresa como sujeto de derecho, teorías que sostienen su calidad de sujeto de derecho. Elementos de la empresa (unipersonal y social): nombre, domicilio, elementos derivados de la propiedad industrial, comercial y artística. Enseña, clientela, aviamiento, patentes de invención, marcas de fábrica, dibujos, modelos industriales, distinciones honoríficas. La naturaleza jurídica de la empresa es un campo complejo y controvertido, que no debe confundirse con la naturaleza jurídica de la sociedad. En él aparecen la noción objetiva de la empresa, que la caracteriza como un conjunto patrimonial, propiedad del empresario, objeto de negociaciones jurídicas (donde aparece su similitud con la persona jurídica o sociedad, que puede llegar a confundir, ya que esas negociaciones se llevan a cabo, naturalmente, mediante la persona de su titular o principal). También se ha desarrollado la concepción opuesta, la subjetiva, según la cual la empresa puede adquirir derechos y contraer obligaciones, mediante el "trabajo" realizado por el empresario (Malagarriga, Satanowsky, Colombres). Para definir su naturaleza jurídica, se han desarrollado las teorías: atomista (reunión plural de elementos individuales), unitaria (sustitución de aquella pluralidad por la unidad resultante), espiritualista (bien inmaterial que resulta de la actividad realizada o de la organización lograda), intermedia (unidad funcional, resultante de considerar sus limitaciones reales y las regulaciones aplicables a cada elemento constitutivo, Broseta Pons). [obsub - atouniespirinter]. La realidad muestra, de todos modos, y la simple observación también, que la empresa sea unipersonal o social, tiene en sí y por sí diversos elementos: Nombre: la denominación con la que es conocida, la que más breve y concretamente la identifica y diferencia de las demás. Puede ser el nombre del mismo empresario unipersonal, el fijado estatutariamente para la sociedad, etc. Domicilio: el asiento físico de sus principales operaciones o conducción. Otros elementos: las marcas registradas, los modelos o invenciones patentadas, los nombres artísticos, los diseños de envases y etiquetas, el logo o isotipo, etc. La clientela es también un bien mensurable (forma parte de las exigencias de valuación en la ultima reforma de la ley de concursos y quiebras). El aviamiento, también llamado "valor llave", se encuentra compuesto entre otras cosas por la clientela, participación en el mercado, etc. Ya mencionamos los demás elementos, debiendo agregarse las distinciones obtenidas por su participación en concursos de calidad u otorgadas por clientes especialmente calificados. 3) La administración: concepto, naturaleza jurídica. La Contabilidad como disciplina integradora de la administración.

La administración empresaria, llevada a cabo por el principal, por un factor o por el órgano directivo de la sociedad, o por los factores especializados designados por dicho órgano, generalmente se confunde con la conducción de la empresa, ya que muy corrientemente las decisiones sobre política empresaria son tomadas por quienes administran, y desde luego, en base a los datos proporcionados por esa actividad administrativa. Tales datos, consistentes en la registración histórica de la actividad realizada, se obtienen mediante la aplicación de sistemas de contabilidad, que comprenden también la comparación y correlación de los mismos, debidamente sistematizados. La ley exige estos registros contables sancionando su omisión, falsedad, etc., por lo que la actividad de los administradores debe encuadrarse en las normas contables. 4) Nociones básicas sobre contabilidad: balance, la ecuación patrimonial (activo corriente y activo no corriente, pasivo corriente y pasivo no corriente, patrimonio neto). El estado de resultados. Aplicación de índices: Indice de liquidez, de endeudamiento, la prueba ácida, índice de Dupont. Análisis e interpretación de un balance, breves nociones. Los sistemas contables actuales se basan en el sistema de "partida doble": a cada asiento el corresponde otro por el mismo importe, en otra "cuenta", lo que origina el necesario equilibrio entre los distintos grupos de cuentas que componen los grandes rubros de la contabilidad. A los fines de establecer la contabilidad se define el "plan de cuentas" en el que se agregan a las cuentas predefinidas (caja, capital, etc.) las específicas de la actividad y las aún más específicas que determinada empresa requiera. Cada una de estas cuentas pertenecerá bien al activo o al pasivo, y cada ingreso (incremento del saldo) de las mismas se anotará en el debe, en tanto cada egreso (disminución de su saldo) se inscribirá en el haber. Cada uno de estas anotaciones (asientos) necesariamente implica otra en la cuenta relacionada con la operación. Así, un pago en efectivo significará un asiento por ese importe en la columna "debe" de Caja, y otro por la misma suma en la columna "haber" de la cuenta que originó el ingreso, por ejemplo, Venta de Mercaderías, o Cuentas a cobrar, etc. A la exposición de ese equilibrio a modo de fotografía de una fecha determinada de la actividad empresaria, se le llama balance. Su composición está basada en la ecuación patrimonial, representada por la igualdad entre a) el ACTIVO y b) el PASIVO más el PATRIMONIO NETO. Sus formas están establecidas en las normativas de los órganos de contralor y de los colegios de profesionales en ciencias económicas. El Activo de la empresa es la suma de los bienes, disponibilidades y créditos de la misma. Se descompone en activo corriente (el dinero en caja, en bancos, los bienes de cambio, los créditos realizables dentro el período anual del ejercicio contable), y activo no corriente (los bienes de uso, de capital, los créditos, títulos, valores, etc. no realizables en menos de un año)

El Pasivo está compuesto por las deudas de la empresa. El pasivo corriente es el exigible dentro del período anual del ejercicio, y el no corriente es el de

mediano y largo plazo, que debe ser satisfecho en períodos más prolongados. El Patrimonio neto es el saldo resultante de aplicar a la satisfacción del pasivo, el activo empresario. El estado de resultados es un cuadro comparativo que debe acompañar al balance, en el que se reflejan con mayor detalle los totales de las cuentas que originaron incrementos del patrimonio (venta de mercaderías, intereses cobrados, etc.) y las erogaciones (gastos corrientes, compra de insumos, etc.) lo cual permite, con relación a cada ejercicio, determinar el origen de los incrementos o reducciones del patrimonio neto. Utilizando las cuentas del balance pueden obtenerse una serie de índices que dan una idea bastante aproximada de la marcha y estado de la empresa durante el período correspondiente. El índice de liquidez también llamado de liquidez rápida o seca o liquidez ácida, está dado por la relación entre los activos y los pasivos corrientes, es decir, la capacidad de la empresa para afrontar con sus disponibilidades los compromisos contraídos. Para esto se puede tener en cuenta las disponibilidades de caja, y también las bancarias y la de los bienes de cambio, lográndose según el caso distintas apreciaciones. Por ejemplo, la inclusión de los bienes de cambio presupone la posibilidad de colocarlos y cobrarlos en el corto plazo, para lo cual deberá evaluarse la situación de la plaza, de los clientes propios, rebajas a otorgar, etc. Los índices de Dupont permiten evaluar la relación entre el capital invertido, el patrimonio neto, las utilidades brutas, las utilidades netas, los gastos, etc. Se observa con ellos qué utilidades se obtienen con relación a las inversiones, que porcentaje de las ventas se absorben por los gastos, que participación en el precio final tienen los insumos y demás costos de producción, etc. Frente al balance y a partir de las definiciones precedentes, puede advertirse si la conducción de la empresa es innovadora y arriesgada, si es conservadora y metódica, si el endeudamiento puede soportarse cómodamente, si se ha comprometido seriamente el capital, si en caso de disolución podría cancelarse el pasivo, etc. UNIDAD VII: 1) El dinero: historia, función, trascendencia económica dineraria, clase de dinero, concepto de masa monetaria, el monetarismo, la fórmula Fischer, el oro como patrón, la convertibilidad. La conferencia de Bretton Wood, su consecuencias. La actividad comercial se inició mediante el canje o trueque de unas mercaderías por otras. Pronto se advirtió la necesidad de contar con un valor común de referencia, utilizándose como "moneda" a este fin productos de gran difusión y necesidad (aceite, sal, etc.) y luego piedras o metales preciosos. La practicidad de la actividad comercial llevó al acuñamiento de los metales preciosos en cuños y monedas, dando nacimiento al dinero que desde entonces cumple variadas funciones: como bien de valor o referencia (unidad de medida), como acumulación de capital fácilmente guardable y rápidamente convertible (ahorro), como valor de cambio, como medio de pago. El dinero adquirió así singular importancia económica, social y política, y fue sufriendo varias transformaciones. El dinero metálico, primero conocido, valía lo que el metal que contenía, luego se le dio un valor económico propio, acuñándose

papel moneda, estableciendo el cuño el valor que el estado le fijaba, disponiendo soberanamente su curso legal y forzoso y su valor cancelatorio, para llegar al papel, representativo primero de reservas en oro o divisas extranjeras y luego de mero valor nominativo y fiduciario. Sus características principales serían: fungibilidad, consumibilidad relativa, divisibilidad ideal, compensabilidad (liquidez y vencimientos), conversionabilidad (otros bienes, otras monedas), productividad (intereses). La trascendencia del dinero y las consecuencias de su manejo financiero y político, dieron nacimiento a diversas teorías económicas, de las cuales la más relevante en relación con el mismo es la monetarista. Esta sostiene que la regulación del circulante permite modificar los ciclos económicos. La fórmula de Fisher consideró una nueva variable con relación a las teorías monetaristas: la velocidad de circulación, es decir, la cantidad de veces que, en un ciclo económico anual, la cantidad de dinero circulante recorre los distintos estratos para volver a comenzar. Cuando el índice V (velocidad de circulación) es igual a 1 el funcionamiento de la economía se supone equilibrado. A mayor velocidad, se presume mayor actividad económica, lo que generaría inflación, y si está por debajo de la unidad habrá deflación, lo que innova con respecto al volumen de dinero circulante y su relación con la cantidad de bienes producidos, para determinar el valor real de la moneda. Mientras rigió el patrón oro, se suponía el valor de la moneda relacionado, en cambio, con la cantidad de oro en reservas que respaldaba las emisiones. Este patrón volvió a reproducirse recientemente en Argentina mediante la convertibilidad, reemplazando el oro por divisas extranjeras y limitando la emisión por disposición legal. Pero el patrón otro se fue abandonando como consecuencia de las nuevas condiciones económicas de la segunda guerra mundial (y sus precedentes) y por aplicación de las ideas keynesianas, que básica y sucintamente establecen que los ciclos económicos pueden y deben compensarse mediante la actividad económica del estado, financiada con recursos genuinos y endeudamiento y con las que se creyó superar para siempre procesos como el de la gran depresión (1929/1930). Estas pautas se admitieron en la reunión de Bretton Woods, lugar de EE UU, en el período de posguerra, y funcionaron hasta la década del '70, con un perfil marcadamente productivo, que a partir de entonces fue reemplazado por un sistema esencialmente especulativo, dándose al dinero el valor de bien real (y no representativo de los bienes) con las teorías de Milton Friedman y las nuevas pautas económicas mundiales, que significaron rescatar ideas fundamentales y remozadas, del monetarismo. 2) El negocio financiero: el mercado de dinero, el ahorro, economía de producción y economía de especulación. La masa dineraria, concepto de encaje mínimo, concepto de tasa activa y tasa pasiva, garantía de los depósitos bancarios. "Call money", "Tasa Libor", "Prime Rate", "The Down Jones", privado. Los seguros según su forma: a prima, mutuo, cooperativo. Los seguros según su función: de daños patrimoniales, de personas y de accidentes personales. Importancia de la empresa en el conrato de seguro. Régimen legal de la empresa de seguro: Ley 20.091. Control estatal. Superintendencia de seguros. Organización y atribuciones. Procedimientos y recursos.

El dinero no tardó en ser tratado como una mercancía. En Inglaterra ya se había advertido que los depósitos efectuados, generalmente de bienes pero también de metales preciosos fungibles, nunca eran retirados conjuntamente. El depositario podía, entonces utilizar una parte de los depósitos recibidos dándolos en préstamo o garantía, en la seguridad de que los restantes y los nuevos cubrirían los retiros a realizarse. Así nació el concepto de banco, en el que los fondos propios dados en préstamo (actividad considerada usuraria y por tanto inmoral y combatida largamente por la Iglesia) fueron sustituídos por fondos de terceros que los entregaban a esas instituciones a cambio de percibir un interés seguro, y contar más tarde con el capital. Teóricamente al menos, el ahorro entonces de los excedentes del consumo se prestaba para financiar otras actividades, canalizándolos hacia una potenciación de la economía. En tanto las actividades así financiadas se orientaron a la producción, se mantuvo un ritmo de crecimiento económico aunque a veces alterado por los llamados "ciclos" del proceso económico. Pero más tarde, el criterio del dinero como valor en sí mismo, la concentración de las fuentes de producción propia del sistema capitalista, las empresas multinacionales y otros factores, condujeron a una economía de acumulación no de bienes productivos, sino del dinero mismo, procurándose "inversiones" de alta rentabilidad en intereses para culminar en la actual economía de especulación, cuyos volúmenes ya no guardan proporción alguna con el dinero circulante o al menos concentrado en los grandes centros y grupos de capital monetario. Es así que en tanto la deuda global de las naciones supera actualmente los 400 billones de dólares, su PBI apenas alcanza al 10% de esa suma lo que hace totalmente ilusoria la cancelación de tales acreencias. La masa dineraria es el conjunto de dinero circulante, es decir, integrado al circuito económico, más el dinero depositado en los bancos. Los economistas denominan M1 al dinero emitido en circulación, M2 al depositado en bancos y financieras, M3 al creado mediante emisiones sobre esos depósitos, etc. Teniendo en cuenta el sistema financiero descripto para los bancos, se ha establecido que éstos deben mantener un "encaje", dinero que no pueden prestar ni movilizar, y que en nuestro país controla en depósito el BCRA, que equivale a un cierto porcentaje de los depósitos recibidos. Este porcentaje es variable y es una de las herramientas del estado para el control de las variables económicas de las que forma parte. La tasa activa es el interés que la entidad financiera cobra al tomador de préstamos; la tasa pasiva es el interés que esa entidad paga a quien le confía sus depósitos. Como además debe tenerse en cuenta el concepto de tasa positiva y negativa, para determinarla se utilizan diversos índices como el de la tasa Libor, elaborada según las cotizaciones obtenidas en el mercado de valores de Londres por los diferentes títulos. Precisamente el concepto de "mercado de valores", compra venta de acciones de empresas, títulos de deuda pública, etc., introducen otra variable económica y que afecta tanto a las tasas de interés comunes como a las de ese tipo de operaciones. Conforme la marcha de la empresa, sus acciones se cotizan a la par, por encima o por debajo de su valor nominal en las operaciones de bolsa, y eso también conduce a la elaboración de índices como el Dow Jones en el mercado de valores de EEUU y el Merval en la Argentina. Tales índices usan distintas metodologías para sus mediciones y por ello sus resultados no son idénticos, aunque sí similares (en las

tendencias que marcan). as aseguradoras están reguladas por las disposiciones de la ley 20.091, en tanto que los contratos de seguros lo están por la ley 17.418. La ley 20.091 admite la existencia de cinco tipos de aseguradoras: las sociedades anónimas, cooperativas y de seguros mutuos; las compañías extranjeras; y las entidades autárquicas creadas a tal fin por entes oficiales. Las sociedades anónimas, las compañías extranjeras y las entidades mencionadas, operarán a prima, esto es, cobrando un premio (la prima más los gastos y utilidades establecidas) proporcional al riesgo asegurado; las cooperativas aseguran únicamente a sus socios, mediante el sistema que les es propio; las mutuales se integran con los socios que aseguran con ellas, y tal carácter dura el lapso del seguro. Tanto en lo que respecta a las regulaciones de las aseguradoras, como en la de los contratos de seguro, el tipo de seguro está sometido a distintas normativas, según sea el riesgo asegurado (patrimonios, personas, accidentes personales, etc.). El sistema de seguros tiene antecedentes históricos muy remotos, pero la experiencia demostró la necesidad de confiar la actividad a empresas especialmente organizadas y está actualmente vedada a particulares o empresas unipersonales. La responsabilidad resulta únicamente asumible por organizaciones de magnitud, capaces de captar numerosos asegurados, cuyos aportes en primas garanticen realmente el pago de los siniestros, y aún así se deben contratar reaseguros. La necesidad de este servicio económico es evidente para permitir la continuidad de explotaciones afectadas por graves perjuicios, la reparación de daños que exceden la capacidad patrimonial del autor, la recomposición de empresas y personas afectadas por contingencias muy dañosas, etc., de lo que se desprende la importancia económica, social y ética de la actividad. Todo ello hace a que el régimen empresario y contractual haya sido objeto de minuciosas reglamentaciones y se encuentre bajo el permanente control del estado a través de organismos específicamente creados para ello. El estado nacional creó en su momento el Instituto Nacional de Reaseguros, que terminó por desaparecer ante la incapacidad de afrontar sus compromisos y actualmente es la Superintendencia de Seguros de la Nación la entidad encargada de la autorización, fiscalización y control de las aseguradoras, pero que ya no ejerce la función de reasegurar. La ley 20.091 establece los procedimientos para obtener las autorizaciones para funcionar, en general y en particular para cada rama, la aprobación de sus planes, los controles a que deben someterse y los informes que deben brindar las empresas del ramo, existiendo recursos judiciales para algunas de sus decisiones en tanto que otras (la denegación de autorización basada en el mercado asegurador, por ejemplo) se resuelven definitivamente en el ámbito administrativo. 3) El contrato de seguro: concepto. Limitaciones a la autonomía privada. Sujetos: asegurador, tenedor, beneficiario. Capacidad para contratar. El riesgo: concepto. Riesgos asegurables. Riesgos ficticios. Riesgo asegurado; delimitación. El estado del riesgo y su modificación. Información del estado de riesgo. Reticencia o falsa declaración. Prueba. El interés asegurable: concepto. El interés en las distintas ramas del

seguro, momento en que debe existir. Tranmisibilidad del interés. El fenómeno de la inflación; la indexación. Deflación. El concepto de contrato de seguro está dado por el art. 1º de la Ley 17.418: 1. Definición. Hay contrato de seguro cuando el asegurador se obliga mediante una prima o cotización, a resarcir un daño o cumplir la prestación convenida si ocurre el evento previsto. Es decir que el contrato si bien es consensual, oneroso, conmutativo, de adhesión, etc., se configura cuando existe: un tomador, que será luego el asegurado, proponente de la convención; un asegurador, receptor de la propuesta, que se obliga recibiendo la prima o cotización, o entregando la póliza o certificación acreditante; un interés legítimo a proteger para el caso de que el evento previsto (obviamente dañoso) suceda. Numerosas son las limitaciones a la autonomía privada: validez del monto asegurado, información a compartir, intereses a asegurar, calidad del asegurador y del asegurado, etc. Son sujetos del contrato: el asegurador, cuya calidad, características, forma social, capital, etc., está determinado por la ley 20.091 y las reglamentaciones respectivas; el tenedor o el tomador del seguro, cuyas características son las de la capacidad para contratar, aunque con regulaciones específicas respecto a la edad en cuanto a los seguros de vida; el beneficiario, es decir, la persona que percibirá el monto asegurado, de ocurrir el evento previsto. La capacidad para contratar es la que hemos mencionado, establecida en la codificación respectiva. El riesgo, para ser asegurable, debe reunir ciertas características, principalmente que sea un evento futuro y que si el seguro cubre algun periodo anterior, no sea conocido para las partes que ya ocurrió el evento o que ya fue superada esa posibilidad (en concordancia con el criterio seguido por el CC para los contratos aleatorios); también que represente un interés lícito para el asegurado. Los riesgos ficticios, pueden analizarse desde dos aspectos: lo ficticio de su posibilidad y lo ficticio de su ocurrencia, o sea que no pueda ocurrir o que se ha simulado el suceso o su atribución al riesgo cubierto. Si bien en principio las partes determinan el monto de la cobertura, éste se encuentra legalmente limitado: al valor real del daño efectivamente sufrido, a no comprender el lucro cesante sin expresa convención al respecto, a la no acumulación de los seguros contratados sobre el mismo riesgo, a normas respecto a la sobre y sub aseguración del riesgo, a exenciones de responsabilidad según la causa del evento (terremotos, guerras) etc. El estado de riesgo debe incluir el conocimiento de las partes conforme a las reglas de la buena fe; si sufriera modificaciones deben ser comunicadas al asegurador; si el conocimiento fuera defectuoso por culpa o dolo del asegurado (reticencia o falsa información), la responsabilidad recae sobre él, pudiendo el asegurador según los casos rescindir el contrato y hasta retener las primas percibidas, pudiendo la nueva situación ser objeto de pericias (medio de prueba) para determinar si hubieran decidido la no formalización del contrato o su realización con otras características (como si el oficinista asegurado contra riesgos laborales se dedicara a trapecista). El interés asegurable como ya dijimos debe ser lícito, actual y concreto. La normativa determina el alcance de esos intereses según las "ramas" aseguradas (granizo, automotores, incendio, etc.) y como dijimos debe existir al tiempo de la contratación (desde luego) y al momento del evento previsto (pues de otro modo no podría sufrir daño alguno)

Este interés, como la póliza son transmisibles, pero también la legislación impone determinadas formas a cumplir con respecto al asegurador. Desde luego, las contingencias económicas han complicado seriamente la Operatividad de los seguros, desactualizando primas y montos asegurados por causa de la inflación, y poniendo en riesgo la solidez económica de las empresas cuando la deflación afectó seriamente el nivel de actividad. 4) Las Entidades Financieras. Ley 21526 y circulares del Banco Central. historia de la Banca en la humanidad y en nuestro país. Función que cumple el Banco Central de la República Argentina. La llamada ley de entidades financieras define las que se encuentran comprendidas en la misma, las actividades que pueden desarrollar y adjudica su control al Banco Central, que lo ejerce según las leyes, los decretos y sus propias normas difundidas mediante "circulares" por las que establece pautas operativas, formalidades de registración particular y contables, informes a presentar, encajes, etc. Los bancos en un sentido muy limitado y diferente a su actual versión, se originaron en "casas" de reconocido prestigio y solvencia, que financiaban operaciones (armado de barcos o expediciones, por ejemplo) para luego convertirse en depositarios de bienes, metales y joyas, y luego en pagadores en distintas plazas de créditos adquiridos en otras, con lo cual se produjo la "modificación trayecticia" de fondos, al crearse instrumentos o institutos comerciales como la letra de cambio, el pagaré, etc. para gradualmente llegar a los servicios actualmente ofrecidos, y básicamente a la recepción de ahorros para su préstamo a un interés superior obteniendo como ganancia el "spread" o diferencia entre ambas tasas. En nuestro país la inestabilidad institucional aún vigente, ha modificado la existencia de instituciones bancarias desde los primeros gobiernos patrios hasta la fecha, habiéndose creado bancos, algunas veces llamados cajas de crédito, con capacidad para emitir moneda, a veces también en el ámbito provincial (desde luego en el primer estado argentino, pero no solamente en él) motivando emisiones respaldadas que luego perdían su relación con las reservas (la situación actual ya se había dado durante la primer guerra mundial, por ejemplo: en 1876 también se perdió la solvencia bancaria, los ahorristas no pudieron recuperar sus depósitos en moneda extranjera y finalmente ni siquiera cobrar los intereses). Actualmente el Banco Central cumple las referidas funciones de entidad autorizadora, reguladora, fiscalizadora, etc., de la actividad financiera nacional, determinadora de encajes, tasas de interés, etc., bajo la supervisión en ciertos tramos del ministerio de Economía y en otros con mayor relevancia y autarquía, según el nivel de cumplimiento y aplicación de la ley que la situación económica y política determina. Complementariamente a su principal función de "regulador de la moneda y el crédito", debe colocar los títulos de la deuda pública y está facultado para intervenir en los mercados de títulos valores. 5) Bolsa de comercio: definición, función económica y jurídica. Mercado de Valores. Diversas operaciones de Bolsa, función económica, falencias. El agente o comisionista de bolsa.

La ley 17811 regula los mercados y operaciones con títulos valores, siendo el órgano de aplicación la Comisión Nacional de Valores, que funciona en el ámbito del Ministerio de Economía de la Nación, sin perjuicio de las intervenciones que pueda asumir el BCRA. Las bolsas de comercio son sociedades (anónimas) en las que funcionan los mercados de valores, y que deben acreditar para su habilitación los requisitos exigidos por la ley y las reglamentaciones respectivas (solvencia, registros especiales, constitución regular, etc.). Sus operaciones comprenden todo negocio jurídico llevado a cabo con títulos valores cuya cotización en esos ámbitos ha sido debidamente autorizada y en tanto la misma no se revoque. El resultado de sus operaciones es público y configura el "precio de plaza" de esos títulos valores (generalmente acciones de sociedades anónimas) Tales operaciones consisten en la compra de acciones para percibir los dividendos otorgados por las mismas, pero más común y generalmente se trata de adquirirlos a la baja para especular con la mejora de su cotización, vendiéndolos entonces para tomar ganancias. Esto refleja muy sensiblemente las expectativas de los inversionistas respecto al futuro de la economía (por ejemplo beneficios que se proyecten otorgar a las exportaciones industriales, valorizarán las acciones de las empresas del ramo, la caída del ministro de economía que impulsaba el proyecto las desvalorizará) y suele relacionarse sobre todo en nuestro país con la cotización de la moneda extranjera, todo lo cual tiene importantes consecuencias en la economía en general. El agente o comisionista de bolsa, como el martillero, el agente de seguros, etc., es un auxiliar autónomo del comercio, y para ser autorizado a operar debe reunir los requisitos generales para contratar y los específicamente exigidos por la ley para esa función (garantía, capacitación, etc.) UNIDAD VIII: 1) Teoría General de los contratos comerciales: generalidades, definición, convención y contratos, capacidad (incapacidad para contratar); menores (impúberes, adultos, emancipados civilmente, autorizados comercialmente). Oferta y aceptación, perfeccionamiento, contratos entre ausentes. Consentimiento, arts. 1144 a 1159 CC. La autonomía de la voluntad (art. 1197 CC) Contratos preparatorios (contrato preliminar, contrato normativo, contrato de coordinación), contrato tipo, contrato de adhesión o por adhesión a condiciones generales. La teoría general de los contratos comerciales guarda muchas coincidencias con la teoría general de los contratos: capacidad, voluntad, consentimiento (discernimiento, intención y libertad, que pueden ser afectadas por error, dolo, engaño, violencia, intimidación) oferta y aceptación, objeto lícito, etc., son elementos ya naturales, ya propios de los contratos, que en el caso de los comerciales deben tener por objeto un acto de comercio, uni o bilateral para ser definidos como tales. La vieja disquisición sobre convenciones como género y contratos como especie también es aplicable a los contratos comerciales. La diferencia más notoria entre contratos civiles y comerciales es la mayor dinámica y menor exigencia de solemnidades de estos últimos, donde se

advierten también frecuentes innovaciones. La capacidad para contratar en el ámbito comercial la define el C. Com. remitiéndose a la capacidad legal para hacerlo y para disponer de sus bienes, serán incapaces por lo tanto, a contrario sensu, los que no posean la libre administración y disposición de su patrimonio. Los menores tienen las limitaciones que por la edad se establecen para contratar, aunque fuerza es decir que el derecho consuetudinario, particularmente relevante en el ámbito comercial por disposición expresa de la ley, admite la llamada "compraventa manual", sea suponiéndola autorizada o por cualquiera de las otras teorías formuladas, y que como la nulidad del acto es a favor del menor, se trata de una nulidad relativa. Los menores adultos tienen una capacidad limitada, más amplia en el caso de los emancipados por matrimonio o por habilitación de edad, civilmente autorizados e inscripta la autorización en el Registro Público de Comercio. El contrato comercial es consensual básicamente, por lo que se configura con la aceptación a la oferta formulada, y en el caso del nuncius, aunque no haya sido aún comunicada. Las normas para los contratos entre ausentes tienen algunas aplicaciones particulares, por ejemplo, al validar los contratos hechos por el representante excediendo el mandato. A los "agentes y correspondencia epistolar" del CC, las normas comerciales agregan el medio telegráfico. Desde luego, se trata de anacronismos a la vista de las tecnologías actualmente disponibles. Las teorías de contratos entre ausentes son las mismas que en el derecho civil (mera declaración, conocimiento, emisión, recepción), adoptándose en materia comercial el sistema mixto del cód. civil. El consentimiento o aceptación de la oferta (arts. 1144 a 1159 CC) puede ser expreso (por manifestaciones o signos inequívocos) o tácito (por actos que impliquen inicio de cumplimiento, por ejemplo, como el pago del precio), se adopta el criterio de la remisión, pero no pleno, pues admite la revocatoria antes de que llegue la aceptación al receptor, excepto si se hubiere renunciado o comprometido un plazo de mantenimiento, debe guardar identidad con la oferta, pues las modificaciones (salvo insustanciales) se considerarán una nueva oferta. En materia de compraventa internacional, tales modificaciones se admiten con mayor amplitud por disposición de la Convención de Viena en la materia. El principio general es el de la autonomía de la voluntad (1197 CC, las convenciones son para las partes como la ley misma, pacto sunt servanda), pero sin perjuicio desde luego de considerar la excesiva onerosidad sobreviniente (rebus sic stantibus). Se pueden realizar precontratos, cartas intención, de coordinación, estableciendo entre las partes no el contrato mismo, sino las normas a que el contrato a realizarse debe someterse. Los contratos preparatorios se caracterizan por no ser autónomos, ya que regulan la relación entre las partes, en función de otro contrato que se prevee realizar; los preliminares, son promesas de contratos futuros, no deseados o no posibles en la actualidad; los contratos normativos, al igual que los precontratos, regulan las normativas a que las partes se someterán si se constituye la relación jurídica prevista, es decir, están sujetos a condición. Los contratos de coordinación tienen por fin establecer cómo han de realizarse los contratos sucesivos que conforme a él se concreten. Los contratos tipo son los generalmente preimpresos, que obedecen por su extensión y complejidad, y la imprescindible sujeción a normativas específicas (como los seguros) a la necesidad de una cuidada redacción inalterable para la

parte aceptante y predeterminada por la proponente, cuya posición contractual es evidentemente de superioridad. Se trata de relaciones jurídicas "en serie" o "masivas" que por su repetición hace conveniente un tipo o modelo en el que solamente varía la parte aceptante. Ello no obsta a su interpretación conforme a las disposiciones del art. 218 sino al contrario, ya que la aceptación está limitada a la adhesión de la otra parte, que solo puede aceptar el contrato o no tomarlo, encontrando muchas veces disposiciones extensas y complejas en anexos de "condiciones generales" que no puede discutir. Es de destacar que la aceptación en muchos casos está impuesta por la ley, como ocurre con los seguros de daño civil a terceros que deben suscribirse por imperio legal para poder circular con automotores. 2) Formas contractuales. Prueba. Instrumentos públicos. Notas de los corredores. Instrumentos privados, firma a ruego, raspaduras, enmiendas. Fecha cierta. Pluralidad de ejemplares. Libros de comercio, facturas aceptadas. Confesión y testigos. Impresión digital. El C. Com. es notoriamente más específico que el civil en cuanto a las formas "ad probationem" de los contratos (art. 208) Reconoce como prueba en primer lugar a los instrumentos públicos, pero desde luego a otras registraciones que el mismo código exige a determinados auxiliares del comercio y a los mismos comerciantes: las anotaciones y registros de corredores y comisionistas, y también atendiendo a las prácticas difundidas, a los instrumentos privados suscriptos por las partes o por testigos, aceptando la firma a ruego; la doctrina ha interpretado sin embargo que esto producirá plena prueba si está unido a otros elementos, como por ejemplo la demostración de la autorización otorgada (el ruego). Las raspaduras y enmiendas o espacios en blanco solamente tendrán validez en cuanto hayan sido salvadas debidamente, con la firma de las partes y en consecuencia consten en todos los ejemplares. No son admisibles, en general tales correcciones o espacios en blanco, provocando la nulidad consiguiente, salvo cuando se pruebe que han sido hechos por la parte interesada en la nulidad del contrato. También se da carácter probatorio a la correspondencia epistolar y telegráfica (el cód. exige el libro copiador, y ahora debe considerarse la posibilidad de la digital, con la firma encriptada prevista por la ley), los registros contables (desde luego llevados de acuerdo a la normativa) y las testimoniales, si existiere principio de prueba por escrito (la referencia al monto máximo carece de relevancia actual). La fecha cierta en las convenciones, ante el silencio del C. Com. es la establecida por el C. C., es decir, la inscripción o transcripción del instrumento por ante un oficial público. Las anotaciones en los libros de comercio legal y técnicamente llevados con corrección y las facturas aceptadas también sirven como prueba del contrato. La impresión digital (no la firma digital) ha motivado diversas opiniones, dando por cierto que no hay consentimiento válido por desconocimiento del contenido del contrato, lo que podría equipararse a los sordomudos que no saben darse a entender por escrito y resultan incapaces. Sin embargo, se ha aceptado como principio de prueba por escrito cuando está respaldada por testigos, y puede indagarse acerca de aquel conocimiento.

3) Resolución: generalidades, efectos retroactivos, acreedor en mora. Caso fortuito o fuerza mayor. Vía judicial para la resolución. Nulidad y conversión de los contratos. El abuso del derecho y buena fe. Solidaridad y mora. El art. 1204 del CC puso éste en sintonía con el 216 del C. Com. El régimen así establecido determina el pacto comisorio expreso o la condición resolutoria implícita. En los contratos en que se deban prestaciones recíprocas no es exigible la ajena si no se ha prestado la propia, excepto que ésta sea a plazo aún no vencido. Tal estipulación puede tener por consecuencia expresa la facultad de resolver el contrato, y en caso contrario queda supletoriamente incluida por disposición de la ley. En todo caso quedarán firmes y concluidas las prestaciones parcialmente realizadas (que por ello se suponen divisibles) limitando el efecto retroactivo de la resolución. Cuando se deba morosamente la prestación, la parte que ha cumplido (o tiene aún plazo para hacerlo) en caso de pacto comisorio expreso puede resolver el contrato más los daños y perjuicios y en caso de pacto comisorio implícito puede intimar el cumplimiento en 15 días (o en otro plazo determinado por convención o uso contrario) bajo apercibimiento de considerar resuelto el contrato, a salvo también los daños y perjuicios sufridos, y transcurrido el plazo, queda resuelto el contrato de puro derecho. El caso fortuito y la fuerza mayor no obstan a la decisión resolutoria, afectando en todo caso a los daños y perjuicios debidos. De todos modos esta forma de resolver los contratos que se tornen de imposible cumplimiento, está prevista en la normativa específica del CC. Vía judicial: Finalmente, la parte cumplidora puede demandar el cumplimiento y los resarcimientos a que hubiere lugar, y transformar luego su pretensión en resolutoria, pero no podrá hacerlo a la inversa. Los contratos deben realizarse y cumplirse de buena fe. Esta norma general ha sido incorporada a la ley con la modificación al art. 1198 CC y por ello los derechos no deben ser ejercidos abusivamente (concepto largamente discutido por la doctrina), es decir aprovechándolos para generar perjuicios innecesarios o beneficios excesivos. Este principio fue consagrado con la reforma al art. 1071 CC. Los fiadores civiles pueden pactar los beneficios de excusión y división, pero están expresamente vedados en materia comercial, donde se entiende la fianza siempre solidaria (recordemos que también se presume onerosa). La mora ocurre por el mero vencimiento del plazo, salvo en los casos en que la intimación resulte exigencia legal. 4) Interpretación de los contratos: concepto; interpretación de la ley e interpretación del contrato, la voluntad y el contrato, concepciones intrerpretativas y métodos de interpretación. La voluntad real y la voluntad declarada. Reglas de interpretación de los contratos: generalidades, la buena fe. La intención común de las partes; los términos utilizados; principio de conservación de los contratos; análisis de la conducta de las partes; presunción de no gratuidad; usos y costumbres; principio "in dubio pro debitoris". Pacto comisorio. Son válidos los métodos clásicos: gramatical, exegético, dogmático, de Gèny o libre interpretación científica. Existen ciertas analogías entre la interpretación

de los contratos y de la ley, puesto que los contratos (a los que las partes deben someterse "como a la ley misma") constituyen una normativa particular elaborada por sus autores, para regular relaciones jurídicas. Vale pues el acercamiento mediante la interpretación gramatical, podríamos buscar analogías entre la voluntad de las partes y el legislador y considerar el encuadramiento legal del contrato como equivalente, aunque no equiparable, a la constitucionalidad de la ley. También es principio general del derecho el de la validez, como restrictiva la constitucionalidad. Sin duda, en otros aspectos no se da tal similitud, pues si bien hay principios aplicables a los contratos que son de orden público, otros, sujetos a la autonomía de la voluntad son disponibles y en esto se diferencian claramente de la ley. Cuando se recurre a la voluntad de las partes para interpretar el contrato, sin duda se alude a la voluntad expresa, o al menos tácitamente explícita, manifiestamente declarada, pues la voluntad "real" conservada in mente retenti no puede ser objeto de interpretación jurídica. Es más, tal voluntad bien podría haber cambiado sustancialmente desde la contratación. El art. 218 del C. Com. establece una serie de normas orientativas para la interpretación contractual, a través de sus siete incisos. A ellas debe sumarse la buena fe que debe primar en toda relación jurídica, el principio de validez, la equidad, el favor debitoris, etc. El citado artículo menciona 1, la voluntad de las partes, 2, utilizar los conceptos claros para la interpretación de los ambigüos o confusos, 3, si uno de los sentidos permitiera validar el contrato y el otro lleva a la anulación, se preferirá el primero, y si ninguno lo invalidara, la equidad, 4, los hechos de las partes evidencian mejor que nada la interpretación que ellas mismas han hecho, 5, los actos de los comerciantes son onerosos, 6, tener en cuenta los usos y costumbres del lugar donde el contrato se ejecute (dándole prelación incluso sobre el texto), lo que se ha criticado sosteniendo que debió referirse al lugar donde se contrató, finalmente, 7, a favor de la liberación. Esto también ha merecido críticas, pues no siempre el deudor es la parte débil del contrato. El pacto comisorio ha sido ya desarrollado. Alude a la imposibilidad de exigir una prestación en los contratos conmutativos, cuando no se ha cumplido con la propia, y en la posibilidad de resolverlo cuando si se ha cumplido y la otra parte no lo hace. 5) Efectos de los contratos. Contratos a favor de terceros. Por persona a designar, por cuenta de quien corresponda. Prescripción: caracteres en materia comercial. Prescripción adquisitiva y liberatoria. Plazos, Caducidad: diferencias y analogías con la prescripción. El efecto normal de un contrato es su cumplimiento. El CC detalla distintos tipos de contratos bajo el título "de las obligaciones que nacen de los contratos", normativas que son aplicables a los contratos comerciales (art. 207 C. Com.) en tanto no se opongan a sus disposiciones. En términos generales, el efecto de los contratos es constituir obligaciones, y su correlato, dar acción a los contratantes para exigir su cumplimiento (por ejemplo, en los contratos de locación, poner la cosa a disposición del locatario, que deberá pagar el alquiler). En cuanto a los contratos a favor de terceros, son comunes en el comercio mediante la acción de factores, viajantes u otros auxiliares con representación. Puede pactarse en un contrato que favorezca a un tercero, que

intervenga una persona a designar y aún suscribirse por cuenta de quien corresponda, manteniendo el mandato oculto, que deberá revelarse antes de la ejecución: por ejemplo en una compraventa, antes de registrarla, pues de lo contrario quedará obligado como comprador el firmante. La prescripción, adquisitiva o liberatoria, es un efecto jurídico consistente en la adquisición o pérdida de un derecho, que se produce por el transcurso del tiempo y la inacción del titular del derecho durante el lapso establecido por la ley. Es de orden público y no puede ser renunciada anticipadamente (posteriormente sería un derecho adquirido y por lo tanto renunciable) ni modificada convencionalmente. En materia comercial las prescripciones tienen otra dinámica y por lo general plazos más breves que en el derecho civil, por las características propias de la materia. La prescripción liberatoria implica que la obligación a cumplirse ha dejado de ser legalmente exigible, y solamente subsiste como oblicación natural. La prescripción adquisitiva significa la obtención del dominio por parte del tenedor de la cosa transcurrido el plazo durante el cual podía reivindicarla el anterior titular. Los plazos como se ha mencionado son menores en materia comercial, en general, tanto para la prescripción adquisitiva como para la liberatoria, aunque en los no previstos específicamente se aplica la prescripción decenal genérica del C. C., ya que se trata de una disposición que por implicar la pérdida de un derecho (o de una acción, que haría posible el ejercicio efectivo de ese derecho, según el criterio doctrinario que se adopte) debe ser de aplicación e interpretación restrictiva. En materia comercial, pues, se aplican los términos especiales de prescripción de los arts. 847 y ss. No estando especialmente previsto en estas normas, se aplica la genérica del art. 846. 846. La prescripción ordinaria en materia comercial tiene lugar a los diez años, sin distinción entre presentes y ausentes, siempre que en este Código o en leyes especiales, no se establezca una prescripción más corta. 847. Se prescriben por cuatro años: 1. Las deudas justificadas por cuentas de venta aceptadas, liquidadas o que se presumen liquidadas, en conformidad a las disposiciones de los artículos 73 y 474. El plazo para la prescripción correrá desde la presentación de la cuenta respectiva; y en caso de duda se presumirá presentada en el día de su fecha; 2. Los intereses del capital dado en mutuo, y todo lo que debe pagarse por años o por plazos periódicos más cortos. El término para la prescripción correrá desde que la prestación se haga exigible; 3. La acción de nulidad o rescisión de un acto jurídico comercial, siempre que en este Código o en leyes especiales no se establezcan una prescripción más corta. 848. Se prescriben por tres años: 1. Las acciones que se deriven del contrato de sociedad y de las operaciones sociales, con tal que las publicaciones prescriptas en el Título respectivo hayan sido hechas en forma regular. El plazo para la prescripción correrá desde el día del vencimiento de la obligación o del día de la publicación del acto de

disolución de la sociedad o de la declaración de liquidación, si la obligación no estuviera vencida. Respecto de las obligaciones que se deriven de la liquidación de la sociedad, el término correrá desde la fecha de la aprobación del balance final de los liquidadores; 2. Las acciones procedentes de cualquier documento endosable o al portador, que no sea un billete de banco y salvo lo dispuesto para ciertos documentos. El término para la prescripción correrá desde el día del vencimiento de la obligación. Pero siempre que hubieren transcurrido cuatro años, a contar respectivamente desde el día del otorgamiento del documento, de su endoso o suscripción por el obligado como aceptante o avalista, la prescripción quedará cumplida. La prescripción se entiende sin perjuicio de la caducidad de tales acciones en los casos señalados por la ley. Si la deuda proveniente del documento endosable o al portador, hubiere sido reconocida por documento separado, con la intención de hacer novación, no será aplicable lo dispuesto en el inciso primero de este número. La caducidad tiene marcadas similitudes con la prescripción, al punto de que la doctrina no ha llegado a una conclusión mayoritariamente aceptada. Un criterio implica la concepción según la normativa particular (Santoro Passarelli, citado por Fontanarrosa) Pero tampoco hay unanimidad en el país sobre cuáles sean términos de caducidad y cuáles de prescripción. Se admite por ejemplo, como términos de caducidad, los plazos para reclamar por mercaderías enfardadas y el de enunciaciones en las facturas (Fontanarrosa) La diferencia parece más doctrinaria que práctica. UNIDAD IX: CONTRATOS NOMINADOS: regulados en el Código de Comercio y en el Civil. 1) COMPRAVENTA MERCANTIL. Definición de la compraventa civil y comercial. Análisis de los arts. 1323 CC y 450 C. Com. Caracteres. Requisitos esenciales, capacidades, consentimiento. La cosa, venta de cosa ajena y promesa de venta de cosa ajena; diferencia con el Código Civil. Precio: requisitos y modalidades; condiciones; modo de establecerlo. Tradición real y simbólica. La compraventa que excede el ámbito meramente civil, es un acto naturalmente comercial. Precisamente es la actividad por esencia mercantil: comprar a unos para vender a otros, es decir la compraventa con fines de intermediación. La compraventa civil la define Vélez como la promesa que hace una parte de entregar la cosa y la otra de pagar el precio (1323) pero aclara que las cosas ajenas no pueden venderse (aunque justo es decir que esta "prohibición" es relativa, acorde a otras al respecto). En cambio el código de comercio (450) define la compraventa como un contrato en el que el vendedor, sea o no el propietario se obliga a entregarla al comprador o a hacerlo propietario de la misma, debiendo el comprador pagar el precio y tener por fin

su reventa o alquiler. Las diferencias más evidentes, pues, son: a) la cosa vendida puede ser propia o ajena; b) el fin del comprador debe ser la reventa o locación de la cosa (pero cabe aclarar que la compra a un comerciante, caería bajo la legislación mercantil, aunque se adquiriera para uso personal y salvo prueba en contrario). Caracteres: bilateral o sinalagmático, típico (tipicidad legal) consensual, oneroso, conmutativo, no formal. Los requisitos esenciales de la compraventa mercantil, son los de todo contrato, capacidad, consentimiento (voluntad, discernimiento y libertad). La cosa objeto de la compraventa mercantil puede ser cualquier bien mueble, que tenga valor económico y cuya enajenación no esté expresamente prohibida. Si se trata de un bien inmaterial, se aplican las normas de la cesión de derechos. La venta de bienes producidos directamente por el vendedor (minerales, productos agrícolas) no es mercantil sino son objeto de una elaboración importante

La venta de cosa ajena, en materia mercantil, es no sólo válida sino habitual, y coexiste con la promesa de venta de cosa ajena, en la que el procurador se ocupa de localizar bienes que el comprador necesita. El precio es un elemento esencial de la compraventa, también si es mercantil. Por lo tanto deben acordarlo las partes al contratar (precio determinado); o establecer el modo de fijarlo, lo que convierte el precio cierto en determinable, sea por terceros árbitros o peritos, por referencia a otro valor, por el "corriente en plaza" o incrementado o disminuido en cierto porcentaje, entendiéndose que será aquél cuando no se fijó en el contrato y no obstante se hizo tradición de la cosa. Otra característica del precio es su seriedad, no podrá ser irrisorio, simulado o ficticio, o vil. La tradición - entrega de la cosa- puede ser real y se concreta simplemente con la entrega y recepción de conformidad. También puede ser simbólica y el cód. de com. regula específicamente como tal la entrega de las "llaves del almacén" o depósito, la imposición de marca a los bienes por parte del comprador, la recepción de la factura sin oposición inmediata (convierte al vendedor en depositario), la entrega de la carta de porte (transmitida o endosada en su caso) o certificados y warrants, los asientos en las oficinas públicas correspondientes o por el método que los usos comerciales fijan. La entrega debe hacerse dentro de las 24 hs. siguientes al pago del precio, salvo convención en contrario; el pago dentro de los 10 días, salvo convención o uso en contrario, pero en tanto no se paga tampoco se tiene derecho a exigir la entrega. 2) Efectos del contrato de compraventa mercantil: obligaciones del vendedor: obligación de entregar las cosas objeto del contrato, lugar y plazo en que debe hacerse la entrega. Obligación de garantizar el goce útil de la cosa; garantía de evicción, vicios redhibitorios. Obligaciones del comprador: pago del precio, lugar y plazo en que debe efectuarse, procedimiento legal para su determinación. Arras: efectos, diferencia con el código civil.

Como ya advertimos, los efectos del contrato son las obligaciones que crea. En la compraventa mercantil, son obligaciones del vendedor: la entrega de la cosa, en el lugar pactado o en su defecto donde la cosa se hallaba al momento de ser vendida, en el término convenido o dentro de 24 hs. de recibido el pago, la responsabilidad por su libre uso y goce (títulos, factura, evicción) y que responda a la calidad pactada y carezca de vicios aparentes u ocultos (redhibitorios). El comprador tiene por su parte la obligación de pagar el precio en la fecha y lugar pactados o dentro de los diez días de recibida la cosa, plazo que en su defecto deberá ser determinado judicialmente (proceso al que puede acumularse la ejecución). Arras o seña: parte del precio que se aplica al pago de la cosa al concretarse la operación, y permite el desistimiento perdiéndola o debiendo devolverla doblada en las compraventas civiles, donde se entienden punitorias, en tanto en materia mercantil se presumen confirmatorias, salvo pacto en contrario en ambos casos. 3) Modalidades de la compraventa: venta a prueba, venta de cosas de calidad determinada; venta sobre muestras; venta por junto en bloque. Ventas internacionales: cláusulas CIF; cláusulas FOB; Cláusulas FAS; cláusulas franco fábrica. Para las modalidades especiales de la compraventa se aplican las normas respectivas del código civil: venta a prueba es la que autoriza al comprador a poner a prueba la cosa durante un período determinado; otra variante de la venta a prueba es la venta ad gustum, pero en este caso no se admite demostración pericial de la idoneidad de la cosa probada, ya que simplemente debe satisfacer o no el gusto del comprador; la venta de cosas de calidad determinada, es aquella en la que se especifican determinadas características de la cosa, lo que se puede hacer describiéndolas o remitiéndolas a otro género conocido; las ventas sobre muestras tienen particular regulación en distintas normas del Cód. de Com. sobre retención y guarda de las muestras, comparación por peritos en caso de disidencia, etc. La venta por junto, en bloque, implica que el comprador no puede ser obligado a recibir entregas parciales. Se caracteriza por contratarse la compraventa de un conjunto de cosas por un precio unitario, sin determinar cada cosa ni su precio. Para la compra venta internacional se han preestablecido cláusulas que determinan distintas formas operativas: CIF: corresponde a los términos ingleses cost (costo), insurance (seguro) y freight (flete) Su inclusión contractual indica que la venta pactada incluye el valor de la mercadería, la contratación del flete hasta su destino y los seguros correspondientes por lo que el vendedor debe entregarla sobre el buque, contratando a ese fin los transportes necesarios, y despacharla debidamente asegurada por cuenta del comprador. FOB: corresponde a las expresiones inglesas free on board (libre a bordo) y significa que el vendedor se hace cargo de las gestiones, trámites y costos necesarios (incluídos los impositivos) hasta el embarque de la mercadería en el buque, que deberá comunicar al comprador.

FAS: es la sigla de la expresión free along side (libre al costado, sería la traducción literal) y excluye el embarque: el vendedor entrega la mercadería al alcance de las grúas de carga en el muelle de embarque del buque designado por el comprador. Franco fábrica: el vendedor entrega en fábrica, corriendo por cuenta del comprador las gestiones y gastos de traslado y embarque. UNIDAD X: 1) Venta de fondo de comercio: régimen de la ley 11.887; sistema de la ley; elementos que constituyen el fondo de comercio. naturaleza del fondo de comercio. Efectos de la venta entre el vendedor y el comprador. Requisitos de publicidad; procedimiento en caso de oposición; efectos de la inscripción. Efectos respecto a terceros. Transferencia como aporte social. La venta de un fondo de comercio es la de una universalidad de bienes y derechos dedicada a la producción o intermediación de bienes o servicios. 1. Decláranse elementos constitutivos de un establecimiento comercial o fondo de comercio, a los efectos de su transmisión por cualquier título: las instalaciones, existencias en mercaderías, nombre y enseña comercial, la clientela, el derecho al local, las patentes de invención, las marcas de fábrica, los dibujos y modelos industriales, las distinciones honoríficas y todos los demás derechos derivados de la propiedad comercial e industrial o artística. (Art. 1º Ley 11.867). Una transmisión de estas características resulta siempre comercial, por disposición de la ley (art. 2) que la somete a regulación expresa, ya que el legislador ha considerado necesario determinados controles en resguardo del interés particular y general. Para que se considere tal, la venta del fondo de comercio debe atender a su naturaleza ya mencionada de universalidad al destinada un fin, y no sería tal la venta de alguna o algunas de sus partes. Los efectos de tal venta, además de los propios de la compraventa, significan convertir al comprador en una especie de sucesor del vendedor, en la explotación de que se trate, debiendo el vendedor entregar al comprador un listado de las obligaciones pendientes de cumplimiento. Por tal motivo, la ley exige la publicación de la operación a fin de proteger los intereses de la parte y de terceros que pudieran resultar afectados, la que deberá realizarse en el boletín oficial y un medio de difusión de la zona o lugar, permitiendo a los interesados tomar conocimiento y en su caso "oponerse" a la transferencia. Esta es una oposición impropia, ya que consiste en reclamar la libre disponibilidad de sus acreencias (figuren o no en la lista entregada) previo a la efectivización de la operación, permitiendo la retención, embargo de fondos, etc. y no en una efectiva oposición a aquélla. Sin embargo, si las deudas a satisfacer excedieran el monto de la venta, ésta resulta prohibida por la ley. Quienes se "opongan" deberán hacerlo demostrando los créditos a su favor mediante la documentación del caso (incluídos los asientos contables en registraciones legalmente realizadas) en presentación ante el escribano o martillero que intervenga en la venta (que también puede realizarse en pública

subasta) o notificando fehacientemente al comprador al respecto. Como éste resulta prácticamente un sucesor del anterior titular (se crea una responsabilidad solidaria), será responsable de las deudas pendientes y conforme la ley laboral, de la relación de ese carácter que exista con el personal, su antigüedad, etc. 2) Venta de vehículos automotores: generalidades; conceptos generales del régimen legal. Los automotores son bienes "Registrables" por disposición de la ley, que ha creado a tal fin el Registro Nacional de la Propiedad Automotor (ahora Registro Nacional de la Propiedad Automotor y Créditos Prendarios), cuyas oficinas funcionan en la mayoría de las ciudades y localidades del país. Allí se otorga una denominación dominial a cada automotor, a diferencia de los sistemas suizo y norteamericano, donde el dominio corresponde al titular, y no al vehículo, identificación que se reproduce en el título emitido por la misma oficina y en una tarjeta ("tarjeta verde") o carnet que por razones de facilidad de portación contiene algunos de los datos principales, de todo lo cual el Registro guarda debida constancia, emitiendo también una "chapa patente" con la identificación dominial que el automotor debe exhibir obligatoriamente en lugar visible e iluminado en su frente y parte trasera. Corresponde aclarar que están sometidos al mismo régimen de los automotores, los acoplados y elementos similares que sean arrastrados por aquéllos. Todas las operaciones de cambio de titular del dominio, como las medidas cautelares y los gravámenes correspondientes, y sus respectivas liberaciones, se registran en dichas oficinas. 3) Mandato: mandato y representación; mandato civil y mandato comercial. Diferencias con otros contratos o figuras jurídicas: comisión, locación de servicios, gestión de negocios. Obligaciones de las partes. Onerosidad. Renuncia. Mandato irrevocable. Terminación del mandato. Existe mandato cuando una persona encomienda a otra la realización de un negocio jurídico. Se dice que puede existir mandato sin representación (cuando el mandatario actúa por sí, como en el mandato oculto) y representación sin mandato (cuando la representación se ejerce por disposición de la ley, como en la patria potestad). Recordemos que puede ser expresa o tácitamente otorgado o aceptado. La diferencia consistiría en que el mandatario está facultado para deliberar el negocio jurídico, pero no para concluirlo, lo que está a cargo del mandante, en tanto el representante sí tiene esa facultad (para hacerlo en nombre del mandante) aunque desde luego nada impide que al mandatario también se le otorgue la representación (Fontanarrosa). El mandato civil se diferencia del comercial principal y primigeniamente por su objeto: en el primero los negocios jurídicos serán de orden civil y en el segundo mercantiles. El mandato comercial, en general (art. 221 C. Com.) se concreta cuando una persona encomienda a otra la administración de uno o más negocios mercantiles lícitos; y especialmente cuando le encomienda la administración de su negocio, que ejerce en nombre del titular (art. 222) En tanto el civil se

presume gratuito, el comercial se presume oneroso. Pero nada obsta a que se pacte lo contrario, y además el mandato civil no se considerará gratuito cuando, entre otros casos, sea la actividad habitual y profesional del mandatario. En el mandato comercial, si no se hubiere pactado la retribución, será determinada por árbitros. No ha sido pacífica la doctrina en diferenciar el mandato de otras figuras jurídicas: ciertamente guarda analogía con la comisión, al punto que se sostiene que la relación interna entre comitente y comisionado es idéntica a la del mandante y mandatario, pero se entiende que en la comisión o consignación el comisionado obra por sí y solamente concluído el negocio, lo transfiere al comitente. El Cód. de Com. (art. 222 in fine) dice que habrá comisión o consignación, cuando el que realiza por otros un negocio individualmente determinado, lo hace a nombre propio o de la razón social que integra, es decir que alude a una especificación del negocio jurídico. En algunos casos, el mandato implica una locación de obra o de servicios, pero la similitud termina al analizar el mandato con representación, ya que en la locación de obra o de servicios, sea la obra material o intelectual (opus inmateriali) el mandatario pone al servicio del mandante sus acciones o su capacidad intelectual, pero en la representación pone su actividad volitiva, ya que expresa con su voluntad la del representado, voluntad cuya expresión es elemento esencial, como vimos, del contrato. No obstante, en ciertos casos, se admite la locación de servicios con representación (Fontanarrosa), cuando ésta se adjunta a aquélla como en los gerentes técnicos de las empresas cuyas funciones sean "eminentemente técnicas y administrativas". La gestión de negocios, es una institución de origen romano que sustituía al mandato inexistente entonces. Pero actualmente se diferencia del mandato en que se asume sin el mismo y sin representación, por iniciativa propia del gestor, que interviene en un negocio ya existente, y solamente coincide con el mandato en que se realiza en beneficio ajeno. En el mandato, como en todo contrato, existe la obligación recíproca de actuar con buena fe. Pero deben añadirse las siguientes obligaciones específicas: Del mandatario: obrar dentro del límite del mandato, de acuerdo a las instrucciones recibidas; Abstenerse de realizar actos perjudiciales, aunque su realización le haya sido encomendada; Informar adecuadamente sobre su gestión; Rendir cuentas; Entregar todo lo recibido y devolver los saldos y el título que lo instituye como apoderado (concepto bastante controvertido por la doctrina, ya que desampara al mandatario); Garantizar la solvencia de la otra parte si así se hubiere establecido expresamente; Tomar las medidas conservatorias necesarias, aún en caso de renuncia o sustitución y entonces, hasta su reemplazo efectivo; Preferencia de los intereses del mandante en caso de colisión con los propios; Comunicar en tiempo oportuno su rechazo a la gestión (art. 235 C. Com.); Responder por daños y perjuicios que ocasione la no utilización debida y oportuna de los fondos expeditos; Responder por culpa o negligencia (art. 239 C. Com.); Responsabilidad fiscal (art. 245 C. Com.) y eventualmente solidaria (cuando debe retener según las normas tributarias). Responder por pérdida de dinero, aun en caso fortuito o de fuerza mayor. Del mandante: Anticipar los gastos; Reembolsar los que no anticipare; Liberación del mandatario por las obligaciones contraidas; Indemnización de

perjuicios; Pago de la retribución (si hubo sustitución, hasta el ejercicio realizado) Ya se ha dicho que el mandato comercial no se presume gratuito, por lo cual si no se estableció expresamente la liberalidad, deberá ser remunerado, y a falta de determinación convencional o legal (honorarios) será establecida por árbitros. La renuncia del mandatario lo obliga a las medidas conservatorias y útiles hasta su sustitución y desde luego a la entrega de lo recibido, incluido el título o poder que lo instituye. La irrevocabilidad del mandato en ocasiones se establece para asegurar el cumplimiento de la gestión, generalmente cuando es a favor de un tercero que así se garantiza el cumplimiento de la obligación que le es debida. Se originó en el derecho romano cuando se cedían créditos para que el adquirente pudiera cobrarlos sin que se interpusiera la revocación por parte del cedente. El art. 1977 del C. C. luego de la modificación de la ley 17.711 establece que el mandato puede ser irrevocable si lo es para negocio determinado, limitado en el tiempo y en interés legítimo de un tercero o de los contratantes (mandante y mandatario) Tal irrevocabilidad no es absoluta, puede realizarse pero no arbitrariamente sino con justa causa como dolo o negligencia (Borda) El mandato comercial concluye por las mismas causas que el mandato civil (finalización del negocio o del plazo, revocación, renuncia, fallecimiento de alguna de las partes - pero en el caso del deceso del mandatario, prosigue en tanto los herederos no lo revoquen o liquiden el negocio -, quiebra - pero también en este caso continúa hasta la declaración y ejecución efectiva, pues podría lograrse el concordato o recuperarse la actividad -, sustitución, desaparición del objeto, mutuo acuerdo, resolución. 4) Comisión, consignación: antecedentes, naturaleza jurídica. Forma y prueba. Relaciones. Aceptación de la comisión, rechazo. obligaciones de las partes. Rendición de cuentas. Sustitución. Conclusión del contrato. Locación comercial, locación de obras y servicios. La comisión consiste en la actuación en interés ajeno pero a nombre propio, con la intención de ceder luego el negocio al verdadero interesado (comitente). Por supuesto será comercial según el objeto del negocio jurídico. Sus antecedentes, con el actual perfil, se remontan a la Edad Media y particularmente a la época de los grandes descubrimientos, para alcanzar su mayor envergadura a fines del S. XVIII. Tiene naturaleza jurídica propia, ya que carece de representación posible, implica la conclusión del negocio (que en el corretaje llega sólo al acercamiento de las partes), no existe relación de dependencia y está limitada a determinado o determinados negocios, a diferencia de la locación de servicios. La forma y prueba son las mismas del mandato: instrumento, hechos de las partes, etc., y todo medio de prueba es admisible si existe principio de prueba por escrito, en cuanto al contrato en sí, y aunque no exista, en cuanto a los hechos de las partes, cuya comprobación no tiene límites formales. Las relaciones internas (entre comitente y comisionista) son las mismas del mandato. Las externas entre el comisionista y el tercero, son las propias del contrato de que se trate. Entre el comitente y el tercero, en principio no existe ninguna, a salvo las que puedan surgir luego de transmitido el negocio a aquél por parte del comisionista. El otorgamiento y la aceptación

también pueden ser expresos o tácitos. El rechazo tiene normativas específicas: El silencio no implica aceptación, pero si hubiera morosidad en expresarla, puede producir responsabilidad por los daños y perjuicios ocasionados; El comisionista profesional, que rehusare el encargo, debe tomar las medidas conservatorias; El comerciante no puede rechazar la comisión de su par, cuando de ello se derivaran la pérdida del crédito o acciones legales (art. 235 C. Com.) Las obligaciones de las partes son las mismas que en el mandato, pero se impone expresamente (puesto que ha contratado a nombre propio) el deber de no alterar la marca o identificación de los objetos adquiridos, y en el caso de comisiones múltiples, la prolija imputación de los respectivos créditos, quedando incluida la rendición de cuentas. El comisionista puede emplear un sustituto cuando así se haya convenido, cuando la ley lo exija de acuerdo a la naturaleza del acto o voluntariamente por su cuenta y riesgo. La conclusión, ante el silencio del Cód. de Com. se opera por las mismas causas previstas en general para los contratos y en particular para el mandato. Las locaciones comerciales pueden ser consideradas desde distintos puntos de vista: mayor duración mínima de los contratos de locación de inmuebles; los conflictos que plantean respecto a los inmuebles locados, las transferencias de fondos de comercio; los contratos de leasing de cosas muebles (locación con opción de compra integrando como parte de pago los alquileres) La locación de obra se produce cuando una parte encarga la realización, por un precio cierto, de una cosa a la otra (es una obligación de resultados), cuyo objeto debe ser mercantil para que pueda considerarse acto de comercio. Existen distintos criterios en nuestro derecho y en el derecho internacional (convención de Viena). La locación de servicios se produce cuando una parte encarga por un precio cierto, a la otra, la realización de ciertos actos (es una obligación de medios) que también deben ser mercantiles para que estén regidos por la normativa específica. UNIDAD XI: 1) Mutuo comercial: préstamo de uso y préstamo de consumo, mutuo comercial, su caracterización. Onerosidad. Obligaciones del mutuario. Intereses; tasa; intereses compensatorios y moratorios, desvalorización monetaria, usura. El mutuo comercial se configura cuando se entregan en propiedad, cosas muebles fungibles que transcurrido el plazo pactado deberán restituirse en igual cantidad y de igual calidad, para su uso mercantil, siendo al menos comerciante el mutuario. Evidentemente el "uso comercial" implica la posibilidad de consumo mediante la venta de los bienes. Se caracteriza por ser un contrato conmutativo, real, no formal, de ejecución diferida, generalmente oneroso en la práctica. A fin de distinguirlo de otras figuras, se ha señalado como diferencia con el Comodato la gratuidad necesariamente inherente a este contrato, la posibilidad de que incluya inmuebles, la devolución de la misma cosa entregada; con el depósito regular la entrega en uso, no en propiedad, de cosas no consumibles; con el depósito irregular, si el contrato ha sido celebrado en beneficio del mutante, que será el obligado al pago contra la

devolución; con la sociedad, si se reintegrará el total de la suma invertida, o las utilidades, y según participe o no en las pérdidas. Precisamente la práctica ha impuesto la onerosidad del mutuo, no obstante que la ley prevee su gratuidad (art. 560 C. Com.) en caso de no haberse pactado expresamente aquella condición. El mutuario debe entregar igual cantidad de cosas de igual calidad al cumplimiento del plazo fijado. Si no se hubiera estipulado plazo y lugar, será cuando lo solicite el mutuante (pasados diez días de la celebración del contrato) y en el domicilio del deudor. Deberá también pagar los intereses (siempre en dinero aunque el mutuo sea de cosas, art. 563 C. Com.) a la tasa pactada, que se suponen compensatorios (positivos, superiores a la inflación, neutros, iguales a la inflación o negativos, inferiores a la inflación) y también los punitorios o moratorios si no restituyere o entregare en término, calculándose la desvalorización monetaria. Los intereses no pactados o fijados según los de plaza tendrán siempre como tasa referencial la del Banco de la Nación Argentina. Los que los superen excesivamente podrían ser calificados de usurarios, criterio que en nuestro país ha sufrido las más diversas interpretaciones a causa de los frecuentes descalabros económicos. En sus arts. 569 y 570 el C. Com., (el CC, art. 623 dice que "no se deben intereses de los intereses sino por convención expresa... o cuando liquidada la deuda judicialmente..." plantea un "sistema menos restringido [que el CC]... proceden los intereses de intereses a) si se demandan los intereses adeudados por lo menos por un año aunque no haya convención ni liquidación judicial aprobada; b) cuando hubiere convención especial (en lo que coincide con el derecho civil). Pero en ambos casos debe entenderse "hasta el momento de la demanda, con la que se cierra el derecho del acreedor (art. 570) a seguir acumulando intereses, salvo los posteriores a la liquidación judicial aprobada, en cuyo caso se aplica el art. 723 CC (Zavala Rodríguez). 2) Depósito comercial: análisis del contrato, características, cuidado y guarda de objetos comerciales. Warrants: leyes 928, 9643 y dec-ley 6698/63. Contrato de garaje. Servicio de cajas de seguridad. El depósito consiste en la entrega por el depositante al depositario de la cosa; para que tenga carácter comercial debe reunir las características del art. 572 del C. Com.: que el depositante sea un comerciante, o que se haga por cuenta de un comerciante (condición subjetiva), y que tenga por objeto o nazca de un acto comercial. Esta última condición implica que el depósito sea de una cosa mueble (condición objetiva). Sin embargo, la condición subjetiva puede trasladarse al depositario, ya que si fuera una organización empresaria dedicada al ramo, tendrá carácter comercial por tal motivo. Otra condición la establece el art. 573: onerosidad. Se trata de un contrato real, oneroso, no formal, bilateral, continuado. Consiste en la obligación, por parte del depositante, de entregar la cosa y pagar la comisión pactada, o la común en plaza, o en su defecto la que determinen árbitros. Por parte del depositario, el cuidado y guarda de la cosa, respondiendo en caso de daño (por sí, por sus dependientes, obligación de contratar seguros), y su entrega al depositante al término del plazo o cuando éste lo requiera (previo pago de su comisión, desde luego, sino podría ejercer el derecho de retención). El depósito puede ser

voluntario (cuando el depositante elige la oportunidad, el depositario, etc.) o necesario (cuando debe hacerlo ineludiblemente por causas de fuerza mayor, o se trata de los "efectos introducidos en las posadas por los viajeros") lo que agrava las responsabilidades del depositario. Puede ser convencional o legal (por disposición judicial cuando lo impone la ley). También es importante distinguir entre el depósito regular, convencional o tácito, en el cual el depositario no tiene acceso al uso y goce de la cosa, y el irregular, en el que puede utilizarla o consumirla debiendo devolver igual cantidad y calidad, que se asemeja al mutuo. Cuando se efectúa el depósito de mercaderías en un almacén fiscal o autorizado para ello por el estado, para la emisión de certificados de depósito, se obtiene de dichos almacenes un certificado que acredita la calidad de propietario del depositante, su identidad, la calidad y cantidad de las mercaderías y su identificación, domicilio del depósito, fecha del mismo, etc. y una copia de esta certificación que recibe el nombre de warrant (art. 1 Ley 928) Esta certificación puede obtenerse por lotes, fraccionando así el depósito realizado. Mediante la misma, pueden obtenerse préstamos garantizados con tales bienes, pues el acreedor, de no ser cumplida la obligación, puede protestarlo y hacer rematar las mercaderías para satisfacción de la deuda. El depositario no entregará los bienes en caso de que se hayan garantizado obligaciones con ellos, ya que éstas serán debidamente registradas tanto en los certificados expedidos como en los registros especialmente habilitados por el depositario. Este sistema tiene gran importancia comercial pues permite la transferencia por el depositante de los bienes, o la obtención de créditos sobre los mismos, o sobre una parte de ellos, recuperando así gastos hasta que logra su comercialización. Tiene su mayor ámbito en materia de comercio internacional. El contrato de Garage tiene tipicidad social, pero no legal. Es un contrato complejo, ya que tiene características del de depósito (regular), del de locación de obras y de servicios, no formal, real. Se constituye por la entrega de un automotor (o de las llaves) al garagista, para su guarda, conservación y entrega luego de un lapso, mediante el pago de un precio. Para que exista contrato de Garage, la guarda es un elemento esencial. El garagista responde como depositario por su culpa o negligencia y la de sus dependientes, por hurto, que no configure una vis maior y jurisprudencialmente se lo ha responsabilizado también por robo cuando se ha facilitado por no tomar las debidas precauciones dado que ya no puede considerarse un hecho imprevisible. La comercialidad se da en el elemento subjetivo (organización del garagista como empresario) y objetivo: actividad regular y remunerativa. El alquiler de una cochera fija, configura en cambio, una locación. El servicio de cajas de seguridad ha sido asemejado a los depósitos, pero carece para ello de un elemento esencial, como es la entrega del objeto al depositario; tampoco éste custodia directamente el objeto, sino la caja entregada para guardarlo, y finalmente, estando la caja vacía, el contrato subsiste, por lo que existiría una obligación sin responsabilidad. Se ha dicho también que es un híbrido de depósito y locación, pero esto también presenta inconvenientes dogmáticos. El deber del banco consiste en la guarda externa de la caja a cambio de un precio, la entrega de la llave y del cofre interior al usuario, y la disponibilidad de acceso seguro durante un horario determinado, a las cajas y a un privado donde acceder y manipular el cofre

respectivo. El del usuario, en colaborar con el cumplimiento por el banco, el pago del arancel, la devolución de las llaves a la conclusión del contrato. Este es consensual, generalmente formalizado en instrumento privado, continuo, de tipicidad social pero no legal, oneroso, bilateral, conmutativo. 3) Fianza comercial: modalidades de las garantías comerciales, garantías reales y personales. Clases de fianzas. Solidaridad. Caracteres del contrato. Efectos. Extinción. Prescripción. La fianza es por naturaleza un contrato accesorio de la obligación que garantiza. Será comercial toda vez que lo sea la obligación principal, sea o no comerciante quien la preste. En este caso se pierden por disposición de la ley los beneficios de excusión y división. Las garantías reales consisten en afianzar la obligación con prenda o hipoteca sobre un bien o anticresis sobre sus frutos. Las garantías personales ofrecen al acreedor la universalidad de bienes del fiador. Las fianzas pueden ser civiles y comerciales. En este último caso, además de los beneficios de excusión y división que la ley no admite, bastará la intimación dirigida al deudor para poder ejecutar al fiador, que sin embargo podrá ofrecer a embargo bienes del deudor principal en tanto no estén gravados. A fin de evitar también aquél requisito, la tendencia actual es constituirlo en codeudor, liso, llano y principal pagador, poniéndolo en en plano de igualdad con el deudor, acrecentando la condición solidaria de la fianza. El contrato es consensual, no formal, pero para acreditarse en juicio debe estar formalmente documentado, normalmente gratuito, pero puede pactarse una retribución, continuado, puede ser unilateral o bilateral y conmutativo si es oneroso, entre el fiador y el afianzado. El efecto es constituir una relación obligacional entre el acreedor y el fiador, aunque puede existir promesa de fianza entre el deudor y el fiador antes de que esté configurada la obligación principal, contrato condicional que solo alcanzará a existir en caso de que aquella se constituya. Se extingue, desde luego, por el pago, por el vencimiento del plazo, por transacción, novación, etc., o en cualquier caso de extinción de la obligación principal. Las actuales disposiciones sobre quiebras y concordatos, establecen que aun cuando el acuerdo implica una novación no extingue las garantías (se discute si se mantienen por el monto y plazo original o por los acordados). Las garantías otorgadas por tiempo indeterminado se extinguen a pedido del fiador transcurridos 5 años, si no son onerosas. También el fiador puede reclamar del deudor (no del acreedor) su liberación cuando fuere intimado judicialmente al pago, cuando el deudor cayere en insolvencia. Por lo demás la fianza prescribirá en los mismos términos y plazos que la obligación principal. 4) Prenda comercial: generalidades; caracteres del contrato. Desplazamiento. Prenda con registro: orígenes y evolución. Normativa legal (leyes 9644 y 12.962 y sus reformas, crítica) Proceso de ejecución prendaria. Inscripción de la prenda. Efectos del contrato. Prenda fija y prenda flotante. Sanciones penales.

La prenda originariamente (también llamada empeño o pignoración, hebreos, romanos) consistía necesariamente en la entrega (real o simbólica) del bien mueble o un crédito por al acreedor (al deudor o a un tercero) como garantía de la obligación, que, cumplida, permitía el rescate (prenda con desplazamiento). La prenda era civil o comercial según fuera el carácter de la obligación afianzada y de los contratantes. Se trata de un contrato formal, accesorio, continuado, conmutativo, real. Actualmente existen tres sistemas prendarios: la prenda común (con desplazamiento), la prenda en depósitos oficiales o autorizados (prenda con depósito, warrants) y la prenda con registro (sin desplazamiento). El primer antecedente legal lo estableció la ley 9644 en materia de prenda agraria, por la cual los bienes permanecen en poder del deudor, pero incurre en sanciones penales si los enajena. Ciertamente la indisponibilidad de la cosa y la publicidad de la deuda por la pignoración no facilitaba el pago por parte del acreedor y la correlativa satisfacción del deudor, por lo que solamente se efectuaba en casos extremos. Así se llegó a la prenda sin desplazamiento, asegurando (ley 12.962) los derechos del acreedor mediante la inscripción registral que impide la libre enajenación del bien, a lo que se agregan las facilidades de ejecución y las sanciones penales en caso de maniobras dolosas. Como consecuencia, también la rei persecutoria aun en manos del comprador de buena fe. La legislación exigía determinadas características para obtener el carácter de acreedor prendario: pueden serlo el estado, una institución bancaria, determinadas sociedades, quien tenga inscripción fiscal como prestamista. Ello y la registración del contrato en el Registro Nacional de Créditos Prendarios (ahora Registro Nacional de la Propiedad Automotor y Créditos Prendarios), permite un proceso de ejecución para los acreedores privilegiados, simplificado (pueden realizar en pública subasta el bien directamente, mediante comunicación al Juez en lugar de la ejecución judicial) y aún los acreedores prendarios comunes tienen a su disposición el procedimiento especial de excepciones muy limitadas establecido en los códigos procesales. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que el Dec. 897/95, con la premisa de la desregulación y muy probablemente en forma inconstitucional, en su art. 5 dispuso que "La prenda con registro podrá constituirse a favor de cualquier persona física o jurídica, tenga o no domicilio en el país". También dispuso otras modificaciones, en los arts. 1, 14, 39, 43 y 45, en general liberalizando el régimen a favor de bancos y acreedores extranjeros en general. La prenda se inscribe mediante la presentación del contrato ante el Registro correspondiente, lo que le da al título fecha cierta y carácter ejecutivo, limitando las excepciones del acreedor. Como consecuencia de esta inscripción, el bien no podrá válidamente inscribirse a nombre de un tercero sin la previa cancelación o la conformidad del acreedor prendario. El mismo contrato registra los endosos y cancelaciones. La prenda fija es la constituida sobre un bien determinado; la prenda flotante se constituye sobre una universalidad de bienes del deudor, lo que permite su uso e industrialización, en cuyo caso se deben reemplazar los bienes utilizados o gravar los elaborados. La violación de los deberes del deudor dolosamente realizados en perjuicio del acreedor, si consisten en la enajenación del bien, lo harán incurrir en las sanciones previstas para la Defraudación especial del art. 173 inc. 9º del C. Penal.

UNIDAD XII: 1) Contrato de transporte: naturaleza jurídica del contrato de transporte. Caracteres. Transporte de cosas. El transportador. El cargador. El destinatario. El comisionista. El endosatario o cesionario o acreedor prendario. objeto de transporte. Flete: precio o tarifa del transporte. Forma y prueba. La carta de porte. Derechos y obligaciones del destinatario. Responsabilidad del transportador; cláusulas especiales; cláusulas prohibidas; indemnización. El contrato de transporte tiene elementos comunes con otros contratos (mandato, depósito, locación de servicios) pero se lo reconoce como una especie de la locación de obra, ya que se trata de una obligación de resultados, con principios propios. Como elementos típicos hay que señalar: el desplazamiento, el itinerario, la carga, el plazo, la onerosidad y la organización empresaria (sin lo cual no será comercial). Es un contrato consensual, no formal, oneroso, conmutativo, nominado (de tipicidad legal), generalmente de adhesión. También puede clasificárselo por el medio transitado (aire, mar, tierra), por el objeto transportado (cosas, personas, noticias), por el medio mismo de transporte (tren, automotores, buques, aviones). En el transporte de cosas existe un cargador (en el de personas será pasajero) que las entrega como objeto del transporte, generalmente acondicionadas. Un caso particular es el de los containers, que configuran una subespecie atípica. Las cosas deben ser entregadas dentro de un plazo convencional o en el de los usos y prácticas, al destinatario o consignatario (a quien se "destinan" o "consignan") que puede ser el mismo cargador o un tercero (con lo que se configura un contrato en beneficio de este tercero), pero que será tercero y no parte. El transportador es el empresario que toma a su cargo la obligación de trasladar las cosas desde su origen al destino prefijado, por un precio determinado o determinable, en un plazo cierto, convencional o establecido por el uso, por un itinerario prefijado o también establecido por la costumbre. El destinatario es el que recibirá las cosas transportadas. Puede existir en estos contratos un comisionista, que en tal carácter gestiona y obtiene contratos para el transportista. Los bienes transportados pueden cederse por endoso (de la carta de porte). El objeto del transporte es la carga entregada para su traslado. Se denomina flete al precio convenido o establecido como retribución por la tarea del transportista. Como dijimos, es elemento esencial para la comercialidad del contrato. No se trata de un contrato formal, por lo que puede ser probado por todos los medios legales, aunque su medio natural de prueba es la carta de porte. El contrato de transporte puede originar un título denominado "carta de porte", que resulta circulatorio (transmisible por endoso) y crediticio, y que contiene el nombre de los contratantes y del destinatario (en su defecto sería un título al portador, que como tal podrá actuar como propietario de las cosas) el flete, su pago o la aclaración de pendiente, plazo, y demás circunstancias jurídicamente relevantes (art. 166 C. Com.). El transportador está obligado a obrar con diligencia, a recibir la carga, (si no hace observaciones se presume que se encuentra en buen estado y adecuadamente acondicionada), a trasladarla en los plazos convencionales, legales (ferrocarril) o el que los usos

determinan, por el itinerario prefijado o en su defecto por el más recto disponible, entregándola al destinatario, en las condiciones que la recibió, Es responsable por los daños acaecidos, por actos propios o de sus dependientes (aunque existiere convención en contrario), y por caso fortuito o fuerza mayor, si se demostrare que ocurrió por su culpa o negligencia o por no haber actuado como persona diligente, por los daños acaecidos por cambio de itinerario, etc. Tiene derecho al depósito de las cosas si no pudiere hallar al destinatario o no se las recibiere, a que se verifique su estado, y privilegio sobre las mismas para cobrar sus acreencias, conservándolas en su poder o exigiendo su venta en pública subasta dentro de los 30 días de entregadas. El cargador debe entregar las cosas en debido tiempo y forma, pagar el transporte salvo pacto en contrario e indemnizar por los daños que ocasione la carga al transportista, salvo culpa de éste. El destinatario debe recibir las cosas, y pagar los importes a su cargo (dentro de las 24 hs.), puede rechazarlas si no estuvieran en condiciones o por otros incumplimientos contractuales, también puede controlar el contenido de los bultos. El transportador no responde por la disminución propia de la naturaleza de las cosas, puede establecer limitaciones a su responsabilidad (ferrocarriles) en caso de fragilidad, semoviente, etc. Las indemnizaciones serán tasadas por peritos, y no se admite al cargador probar que entre las cosas transportadas había otras de mayor valor. Cuando la disminución sea parcial, el transportista responde por la parte dañada; si fuera total, pero de una parte de las cosas, puede entregar las que estuvieran sanas, si la carga fuere divisible, si se hubiera inutilizado toda la carga debe responder por su valor en destino a la fecha de la entrega, reteniendo para sí la carga dañada. Las cláusulas especiales que no estén establecidas en la carta de porte, carecerán de valor, al igual que todo reglamento o disposición de las empresas que esté en pugna con las disposiciones del C. Com. 2) Transporte de personas: concepto. Legislación aplicable; normas específicas. Servicio público, horarios, derechos del pasajero, prohibición, objetos olvidados o abandonados. Responsabilidad del transportador en caso de muerte o lesión del pasajero. Equipaje. Responsabilidad del transportador por muerte o lesión del viajero. Eximentes. El transporte de personas es por lo general obtenido mediante concesión del servicio público respectivo. Consiste en el contrato por el cual una persona acepta ser transportada por el precio del pasaje, boleto, etc., de un punto a otro, a lo que se compromete el transportista según horarios y derroteros preestablecidos. Es por lo general un contrato de adhesión no formal, convencional que se establece entre las partes cuando el pasajero adquiere el ticket que acredita el pago del transporte. Se establece pues una relación contractual que será regida por las normas generales del C. C. y las particulares del C. Com., en concordancia con las disposiciones administrativas de aplicación. Como se ha dicho, por lo general es un servicio público, mas minuciosamente reglamentado en algunas modalidades (ómnibus de corta, media y larga distancia, ferrocarriles, ferrocarriles subterráneos, etc.) y algo más convencional en otras (taxímetros, remises, transportes escolares, etc.). El

pasajero, mediante la adquisición del "boleto" tiene derecho a ser transportado desde la estación de partida a la de destino, por los itinerarios prefijados, en los horarios preestablecidos y, en todo caso, indemne. Respecto de los objetos olvidados o abandonados por los pasajeros en los respectivos medios, desde luego si fueren hallados por el transportista o sus dependientes, rigen las disposiciones respectivas del CC. Como ya se dijo, son nulas todas las reglamentaciones o especificaciones hechas por el transportista en violación de las normas del C. Com. El transporte terrestre y el acuático en pequeñas embarcaciones está regido por las normas del C. Com.; el aéreo y por agua en embarcaciones mayores por las respectivas leyes específicas. El transportador responde en caso de muerte o lesión del pasajero, salvo que demuestre que ocurrió por caso fortuito o fuerza mayor que no le es imputable o por responsabilidad de la víctima o de un tercero por el cual no debe responder. El traslado del pasajero implica el transporte de su equipaje hasta un determinado peso y volumen reglamentariamente establecido. 3) Transporte benévolo. Prescripción. El transporte benévolo está excluido de las disposiciones mercantiles por su propia naturaleza. La doctrina y la jurisprudencia discuten sobre la existencia de una relación contractual o extracontractual. En general prima esta última tesis, y por ella se fija el plazo de prescripción de las acciones derivadas de esta relación. 4) Transporte multimodal. El containers. Sistema puerta a puerta, importancia. El transporte se ha dado en llamar multimodal cuando intervienen distintos medios o soportes para completarlo: como buques, aviones, camiones, ferrocarriles, que en distintos tramos toman la carga y la entregan al siguiente transportista hasta depositarla en destino. Tal sistema y las distintas características de los medios utilizados (bodegas, chassis, vagones) determinaron la necesidad de uniformar los bultos, dando nacimiento al "contenedor", caja muy resistente de medidas internacionalmente establecidas, de gran volumen y acondicionada para facilitar su elevación mediante grúas para carga y descarga, y aprovechamiento del espacio. Su contenido es totalmente ajeno al transportista, y el mismo contenedor suele ser propiedad de una empresa distinta al mismo, al cargador y al destinatario, empresa que suele además de alquilar los cajones, encargarse de contratar a los diversos transportistas, utilizar los medios de embarque (grúas, elevadores, etc.) de modo que se comporta como una especie de comisionista. El sistema de entrega puerta a puerta, en el caso de cargas, era obvio y común, pero ahora se ha difundido el transporte de personas con esas características, tomando cada vez mayor auge. Son nuevos concesionarios del transporte público de pasajeros, con las características de no subir otros durante el trayecto ni ingresar a las localidades intermedias, por lo que además de transportar "puerta a puerta" lo hacen "punto a punto".

UNIDAD XIII: 1) Seguros: origen y evolución del derecho de seguro. Legislación Argentina. Fundamentos económicos y y bases técnicas del seguro. Funciones económicas del seguro. Seguro social y seguro privado. Los seguros según su forma: a prima, mutuo, cooperativo. Los seguros según su función: de daños patrimoniales, de personas y de accidentes personales. Importancia de la empresa en el contrato de seguro. Régimen y superintendencia de seguros. Organización y atribuciones. Procedimientos y recursos. Desde su más temprana actividad en este mundo, el hombre se vio sometido a contingencias que escapaban a su control. Con la evolución de las actividades propias de la civilización, particularmente los viajes y el comercio, advirtió la necesidad de buscar protección contra hechos de posible acaecimiento, pero que seguían superando su capacidad de evitarlos. A fin de impedir que estas circunstancias ocasionaran graves daños a la actividad económica, se procuró establecer fondos de reserva para reparar los daños ocasionados. Con este sistema se reemplazó en parte el riesgo del acontecimiento por el de la insolvencia del depositario de los fondos y la dificultad de estimar el monto de los recursos necesarios. Es así que tiene nace en el derecho moderno la actividad empresaria aseguradora, que procura minimizar estas áleas: la empresa es una organización con mayor capacidad de respuesta; su funcionamiento y solvencia están controlados por el estado; el monto necesario para la cobertura se establece mediante sistemas estadísticos y tecnologías auxiliares; sus recursos provienen de captar a muchos asegurados, con cuyos aportes proporcionales cubre los siniestros que padecen algunos de ellos, obviamente una minoría. En nuestro país esta actividad está regulada por las leyes 14.718 y 19.090, la primera relativa al seguro y la segunda atinente a las empresas que pueden realizar esa actividad. Con la cobertura de los seguros se minimizan las consecuencias de los riesgos propios de la actividad humana, mejorando la consolidación económica, evitando la desaparición de empresas afectadas, con sus secuencias de perjuicios a terceros contratantes y desempleo, etc. Las bases técnicas son, principalmente, las elaboraciones estadísticas mencionadas y complementariamente los peritos especialistas en siniestros, estimaciones, etc. Con la actividad reaseguradora se minimizan también los riesgos de las mismas empresas del ramo, dando mayores garantías de solvencia. El seguro social es el organizado por los propios asegurados, que constituyen una empresa cooperativa o mutual, a la que capitalizan y con la cual contratan sus pólizas. El seguro privado está a cargo de sociedades anónimas en las que los asociados aportan capitales con el fin de obtener beneficios por su inversión mediante la actividad aseguradora. Consecuentemente, surgen los seguros a prima, en los que el asegurado paga una “prima” o parte proporcional correspondiente al riesgo, período y monto asegurado, con más el “premio” que se estima para cubrir los gastos operativos y utilidad de la aseguradora; los seguros mutuales o cooperativos, propios de este tipo de empresas, en los que las utilidades se denominan “excedentes” y según el tipo de sociedad, disponen los socios su destino, capitalizándolos o

distribuyéndolos proporcionalmente según el uso que han hecho los socios de los servicios brindados. Otra clasificación de los seguros es según cubran daños patrimoniales, en cuyo caso atienden los daños económicos originados por el siniestro en las cosas, los seguros de personas, en los que el interés asegurado es la salud y/o la vida de la persona misma, y los de seguros de accidentes personales, que cubren el daño civil emergente. Las características de la actividad actualmente, exigen un grado de complejidad tecnológica y solvencia inalcanzables para un individuo, ya que además debe asegurarse un gran número de personas para que los fondos reunidos sean suficientes para su finalidad, por lo que la ley ha establecido que únicamente determinadas empresas –nunca personas físicas- puedan ser autorizadas para contratar seguros, limitando también el tipo societario (anónimas, cooperativas, mutuales, que pueden ser extranjeras, y organismos estatales o mixtos) y exigiendo que sea la única actividad social, además de diversas reglamentaciones y controles. El régimen legal es el citado de la ley 20.090 y el ejercicio de las actividades de control está a cargo exclusivo y excluyente de la Superintendencia de seguros de la Nación. Es una entidad autárquica del estado nacional, con autonomía funcional y financiera, integrada por un superintendente designado por el PEN, y un consejo consultivo de 5 miembros propuestos por las aseguradoras. Muy sintéticamente, este organismo está encargado de habilitar a las empresas aseguradoras y sus agentes auxiliares para su funcionamiento y consecuente inscripción en el Registro Público de Comercio respectivo (verificando su constitución, patrimonio, posibilidades del mercado, etc.), su funcionamiento posterior (autorización de planes de seguro por rama y actividad, mantenimiento de capital, modificaciones contractuales o estatutarias, cumplimiento de las reglamentaciones, sanciones, etc.). Sus decisiones deben ser fundadas y tramitadas garantizando el derecho de defensa de las partes, ofrecimiento y producción de pruebas, etc., siendo irrecurribles las decisiones procesales, pero revisables por vía del recurso contra la resolución final, que es apelable ante la Cámara Nacional en lo Comercial o, opcionalmente, en tramitaciones previas, ante la Cámara Federal respectiva. Son en cambio, solamente recurribles ante el PEN, sin recurso judicial, los rechazos de autorizaciones fundados en la situación del mercado asegurador y las relativas a los requisitos para representantes, delegaciones o sucursales de empresas extranjeras. Es obvio que esta limitación a la libre competencia, obedece que la misma, lejos de mejorar la oferta podría dañar irreparablemente a los asegurados al ocasionar debilidad patrimonial a las aseguradoras. 2) El contrato de seguro: concepto. Limitaciones a la autonomía privada. Sujetos: asegurador, tenedor, beneficiario. Capacidad para contratar. El riesgo: concepto. Riesgos asegurables. Riesgos ficticios. Riesgo asegurado; delimitación. El estado del riesgo y su modificación, información del estado de riesgo. Reticencia o falsa declaración. Prueba. El interés asegurable. Concepto. El interés en las distintas ramas del seguro, momento en que debe existir. Transmisilbilidad del interés. Concurrencia de intereses. Seguro múltiple. Seguro acumulativo.

Coseguro. Doble seguro, prima: concepto. Prima pura y prima bruta. Prima riesgo. Indivisibilidad. El contrato de seguro es la relación obligacional entre el asegurador y el asegurado, cuya existencia define el art. 1º de la ley 17.418, declarando que se constituye cuando el asegurador se obliga mediante una prima o cotización, a resarcir un daño o cumplir la prestación convenida, si se produce el evento previsto. Esta disposición implica que el contrato, declarado consensual por la ley, se configura cuando el asegurador acepta la “propuesta” del asegurado, lo que manifiesta expresa o tácitamente, emitiendo y entregando la póliza, dando recibo por la prima, etc. Pero la prórroga se entiende aceptada por el mero silencio transcurrido el plazo legal (15 días) excepto en los seguros de personas. La reglamentación limita la autonomía de la voluntad de las partes, procurando garantizar los derechos del asegurado, ya que se trata de contratos complejos, de formulario o adhesión, que deben responder a planes aprobados para evitar aleas económicas excesivas, etc. Las mismas pólizas y demás partes del contrato deben también autorizarse por la Superintendencia de Seguros. Y si bien el contrato está expresamente declarado consensual, es evidente que la póliza constituye un medio probatorio prácticamente insustituible. Los sujetos del contrato son el asegurador (la empresa que asume el riesgo de compensar el perjuicio, o cumplir la obligación si ocurre el siniestro), el tomador (quien contrata la cobertura con la empresa) y el beneficiario (quien percibirá el resarcimiento o la prestación), que puede o no ser el tomador, pues podría tratarse de un contrato en beneficio de tercero (obviamente en caso de seguros de vida, o cuando el bien comprado a crédito se asegura en beneficio del acreedor, aunque también puede transmitirse la póliza por endoso). Sin embargo, solamente el asegurador y el tomador son partes en el contrato. La capacidad para contratar necesaria es la común a los actos de administración. El riesgo es un elemento esencial propio del contrato de seguros. Debe ser de posible acaecimiento, pues se trataría de un contrato nulo por expresa disposición legal (que carecería de objeto) si el evento dañoso hubiere ocurrido o fuera ya imposible que ocurriera al celebrarse el contrato. Ello no impide que se aseguren periodos anteriores, si las partes desconocen que el evento haya ocurrido o que no podía ya ocurrir. La incertidumbre acerca de ello, es pues inherente e imprescindible. Los riesgos asegurables son los intereses económicamente mensurables del asegurado que tengan causa lícita. El riesgo ficticio, es decir, inexistente, origina la nulidad del contrato. El principio general adoptado por la ley en materia de seguros es el de solidaridad. Por lo tanto el riesgo asegurado se limita al interés legítimo y actual, aún en el caso de sobre seguros, ya que lo contrario generaría riesgos para el sistema en perjuicio de todas las partes. Así, cualquiera sea el monto asegurado, y aun en los seguros tasados, el asegurador podrá limitar la cobertura al valor actual del daño efectivamente sufrido. Las modificaciones al estado de riesgo deben ser comunicadas al asegurador y si fueran tales que el seguro no se hubiera contratado, tiene éste el derecho de rescisión. La evaluación, en caso de desacuerdo, se someterá a juicio de peritos. La reticencia es el ocultamiento de información sobre el riesgo asegurado, y puede ser dolosa o de buena fe; la falsa declaración presupone, en cambio el dolo. Pero en todo caso, si fueran

tales que el seguro no se hubiera contratado, o no lo hubiera sido en las mismas condiciones, ocasionan la nulidad del contrato. La diferencia entre la acción dolosa y el error es que en un caso el contrato es nulo y en el otro puede reajustarse, a criterio del asegurador. También tiene consecuencias sobre el reintegro de primas. El interés asegurado en el caso de bienes es el valor económico de la cosa, al momento del resarcimiento, y no la cosa misma. En la responsabilidad civil, se asegura la suma por la cual responderá el asegurador, ya que no hay cosa asegurada, pues se trata de una protección contra la universalidad del patrimonio del asegurado, que será afectado en caso de siniestro. En el caso de personas, se trata de conceptos afectivos o morales, por lo cual tiene su propio régimen legal en muchos aspectos. El interés en los seguros de bienes, como dijimos, es el valor económico real de la cosa al ocurrir el siniestro, y el asegurador responderá por menos conforme a las limitaciones del seguro contratado, pero no por más, si puede demostrar la diferencia entre ambos montos, salvo en el seguro tasado, donde para alegar esa circunstancia deberá hacerlo sobre la base de dolo o fraude. En los casos de responsabilidad civil, el interés es la salvaguarda del patrimonio del asegurado, hasta el monto convencionalmente establecido, dentro de los márgenes exigidos por la ley. En los seguros de personas, el interés es la compensación por el daño sufrido o la liberalidad hacia el beneficiario en caso de muerte del asegurado. El interés debe existir a la fecha del siniestro, pues de lo contrario se configuraría un enriquecimiento sin causa, como en los sobre seguros. El interés es transmisible pero el asegurador podrá rescindir el contrato dentro del plazo legal. Desde luego, la póliza es transmisible, puede ser emitida al portador (excepto en los seguros de personas), el seguro puede ser tomado por cuenta ajena. El mismo interés puede asegurarse con distintos aseguradores, tanto cuando se asegura una parte del interés con cada uno, como cuando se duplica asegurando el total varias veces. Pero en este caso los aseguradores pagarán en conjunto solamente el monto total del interés efectivamente correspondiente al daño, proporcionalmente a las sumas aseguradas, atendiendo al principio de solidaridad ya señalado. En caso de seguros superpuestos, el asegurado puede pedir la rescisión del último y si fueran simultáneos, la reducción proporcional de las primas. 3) Celebración del contrato: propuesta, consentimiento. Reticencia. Seguro obligatorio. Intervención de auxiliares. Agentes: categorías y facultades. Comienzo de la vigencia del contrato. Forma. Plazo indeterminado. Prórroga. Extinción. Resolución unilateral con o sin causa. Prescripción. En la celebración del contrato la voluntad de ambas partes está marcadamente restringida por las disposiciones legales, que determinan la gran mayoría de sus aspectos y no son disponibles (arts. 5, 8 y 9 de la ley), preveen determinadas actitudes de las partes (reticencia, arts. 34 y 38), los aspectos que solamente pueden modificarse en beneficio del asegurado (arts. 6, 7, 12, etc.) Al ser la Superintendencia de seguros la que aprueba los planes, y aún los contratos y pólizas, resultan preimpresos y las opciones que se presentan al asegurado son mínimas (riesgos cubiertos, plazo, etc.), y a ello se limita su

consentimiento, como para la aseguradora a la aceptación de la "propuesta", denominación que atribuida al asegurado, tiene en la realidad un significado muy distinto al que el idioma le atribuye. El asegurado puede incurrir en reticencia en tanto oculte o deforme los datos que debe proporcionar al asegurador respecto de la verdadera naturaleza y características del riesgo asegurado. Como ya mencionamos, puede ser grave cuando de haberla conocido la aseguradora no hubiera tomado a su cargo la cobertura o no lo hubiera hecho en tales condiciones, puede ser dolosa o culposa, etc. y referirse a las circunstancias al momento e la contratación o a las modificaciones que luego ocurran. La entidad del ocultamiento debe ser valorada por "juicio de peritos". Produce la anulabilidad del contrato. En algunos casos la ley no solamente determina las condiciones del seguro, sino también la necesidad de su contratación, como en el caso de los seguros de trabajo, de automotores en protección de terceros, etc. 53. Auxiliares: Facultades. El productor o agente de seguro, cualquiera sea su vinculación con el asegurador, autorizado por éste para la mediación, sólo está facultado con respecto a las operaciones en las cuales interviene, para: a) Recibir propuestas de celebración y modificación de contratos de seguro; b) Entregar los instrumentos emitidos por el asegurador, referentes a contratos o sus prórrogas; c) Aceptar el pago de la prima si se halla en posesión de un recibo del asegurador. La firma puede ser facsimilar. 54. Agente institorio. Zona asignada. Cuando el asegurador designa un representante o agente con facultades para actuar en su nombre, se aplican las reglas del mandato. La facultad para celebrar seguros autoriza también para pactar modificaciones o prórrogas, para recibir notificaciones y formular declaraciones de rescisión salvo limitación expresa. Si el representante o agente de seguro es designado para un determinado distrito o zona, sus facultades se limitan a negocios o actos jurídicos que se refieran a contratos de seguro respecto de cosas que se hallen en el distrito o zona, o con las personas que tienen allí su residencia habitual. En el trámite de contratación de un seguro, intervienen (o pueden intervenir, normalmente así ocurre) diversos agentes entre la aseguradora y el tomador. Son agentes, asesores o productores de seguros, que informan al interesado sobre las diversas coberturas, planes y alternativas existentes; los promotores, que trabajan para aquéllos y procuran lograr interesados; y dependientes que hacen estas tareas de información y vinculación por cuenta y orden y bajo la responsabilidad del asegurador matriculado (reglas del mandato). Los agentes aseguradores pueden ser personas físicas, o jurídicas en las que se desempeñan aquéllas. Son agentes auxiliares del comercio, y pueden actuar como agentes vinculados a una o varias aseguradoras, o como corredores libres. Su actividad tendrá distinta extensión según la vinculación existente, si tuviera el carácter de agente institorio, será un mandatario del asegurador. Podrá cobrar la prima si

posee un recibo del asegurador. Las operaciones por agentes no institorios, no previstas en la ley, han dado lugar a diversos fallos sobre la base de la representación aparente. El corretaje de seguros carece de relevancia práctica en nuestro país, y en todo caso se regirá por las normas de los corredores. 18. Comienzo y fin de la cobertura. La responsabilidad del asegurador comienza a las doce horas del día en el que se inicia la cobertura y termina a las doce horas del último día del plazo establecido salvo pacto en contrario. La ley dispone que los contratos de seguro deben probarse por escrito (admitiéndose los demás medios probatorios si existe al menos principio de prueba por escrito) en el art. 11; por otra parte, el art. 7 lo declara de naturaleza consensual, y constituido por acuerdo de las partes aún antes de la emisión de la póliza. También debe tenerse en cuenta que se reglamentan las pautas contractuales y las características del contrato mismo. De modo que si bien la forma debe ser por escrito "ad probationem", cabe considerarlo un contrato formal, que se inicia con la "propuesta" y se completa con la póliza, sin la cual, en la práctica, será difícilmente demostrable. La entrega de la póliza es también una de las obligaciones legales del asegurador (art. 11, 2º párrafo). El plazo legal de los contratos de seguro es de un año, pero se admite que por la naturaleza del riesgo sea distinto (art. 17) La prórroga del contrato puede solicitarse por el asegurado, y se tiene por admitida si no se rechaza expresamente dentro de los 15 días de formulada (art. 4 in fine), la prórroga tácita contractualmente establecida, se entiende por un solo periodo, excepto en los seguros flotantes. La ley utiliza el término rescisión y no resolución del contrato. Puede hacerse unilateralmente y sin causa (art. 18 2º párr.), por el asegurador preavisando con 15 días, y reintegrando las primas percibidas por el período no cubierto; por el asegurado, abonando las primas por el período cubierto con la modificación tarifaria que corresponda (las primas por seguros de corto plazo son más caras). Pueden contratarse seguros por tiempo indeterminado, y en tal caso las partes podrán rescindirlo conforme a la norma precedentemente citada. Es válida la renuncia a la rescisión en tales casos, por un período no mayor de 5 años (art. 19 in fine). La rescisión con causa se admite conforme a las causas legales: modificación del riesgo, dolo, etc., pero la rescisión por liquidación voluntaria de la aseguradora y cesión de su cartera debidamente autorizada, no permite la rescisión (principio de solidaridad). La ley contiene disposiciones específicas sobre prescripción remitiéndose al CC para los casos no previstos: 58. Término. Las acciones fundadas en el contrato de seguro prescriben en el plazo de un año, computado desde que la correspondiente obligación es exigible. Prima pagadera en cuotas. Cuando la prima debe pagarse en cuotas la prescripción para su cobro se computa a partir del vencimiento de la última cuota. En el caso del último párrafo del artículo 30, se computa desde que el asegurador intima el pago. Interrupción. Los actos del procedimiento establecido por la ley o el contrato para la liquidación del daño interrumpe la prescripción para el cobro de la prima y de la indemnización. Beneficiario. En el seguro de vida, el plazo de prescripción para el beneficiario se computa desde

que conoce la existencia del beneficio, pero en ningún caso excederá de tres años desde el siniestro. 59. Abreviación. El plazo de la prescripción no puede ser abreviado. Tampoco es válido fijar plazo para interponer acción judicial. · Prohibe la abreviación de los plazos, y consecuentemente limitar los términos para las acciones judiciales; · Interrumpe los plazos de prescripción en tanto se liquida el daño, salvo que existe desconocimiento del derecho; · Establece la renuncia tácita a la prescripción adquirida; · Distingue la prescripción del pago de la prima de la del pago de la indemnización; · No suspende la prescripción para los incapaces (salvo que carezcan de representante legal, dispensa y no suspensión, 3980 CC), o prisión del beneficiario. · Para los casos de seguro de vida, la acción del beneficiario prescribe al año, contado desde que tuvo de su derecho, pero dentro de un plazo máximo de tres años; · En los casos de responsabilidad civil, la prescripción es de un año, pero a partir de que la prestación se torne exigible: por ejemplo, la condena judicial del asegurado (que puede pedir adelanto o reintegro de los gastos de defensa en juicio), y sin perjuicio de la denuncia inmediata del siniestro; · En los accidentes de trabajo, la jurisprudencia ha decidido que la prescripción se opera a los diez años, por no considerarla emanada del seguro; · Para el tercero damnificado se aplican las prescripciones que correspondan a su relación con el asegurado; · En las acciones subrogatorias del asegurador, se aplican las prescripciones propias de la acción que tenía el asegurado. · Para el pago de primas en cuotas, la prescripción comienza al vencimiento de la última, el plazo es de un año, debiendo tenerse en cuenta el crédito tácito, art. 30, de quince días que se presume a partir de la entrega de la póliza sin exigencia del pago. 4) Cargas del asegurado: concepto; sanciones por incumplimiento. Cargas de información y de conducta. Cargas durante la vigencia del contrato: antes del siniestro y posteriormente. Aviso: objeto y consecuencias del incumplimiento. Cargas especiales en las distintas ramas de seguros. Obligación del asegurado: pago de la prima; exigibilidad; pago por tercero. Lugar de pago. Mora. Reajuste de la prima. Sobreseguro. Disminución y agravación del riesgo. Desaparición y cambio de interés. Seguro saldado. El asegurado tiene desde luego la obligación de pagar la prima en término, en el domicilio del asegurador salvo pacto en contrario, y como cargas, mantener el riesgo pactado o comunicar su agravación, dar aviso del riesgo y practicar

las diligencias de colaboración necesarias para proceder a su evaluación, el mantenimiento de las condiciones para permitirlo, informar las acciones judiciales iniciadas por terceros o mejor solicitar el comparendo a juicio del asegurador, realizar las diligencias de conservación y salvataje, notificar la enajenación del bien y el cambio de beneficiario. Las sanciones son, en caso de no pagar la prima, la caducidad de sus derechos contractuales consistente en la pérdida de la cobertura, en casos de agravación del riesgo la limitación de la cobertura, el aumento de la prima y aun la rescisión contractual, dependiendo de la gravedad y la existencia de culpa o dolo; en caso de modificación, la disminución o desaparición de la cobertura si hiciere imposible la determinación y alcance del daño, salvo que fuera causada por mora del asegurador, y con la excepción prevista para los casos de granizo, por ejemplo; en los salvatajes, la incuria o apartamiento injustificado de las instrucciones del asegurador, pueden ocasionar la limitación de la cobertura proporcionalmente, etc. El asegurador no puede rehusar el pago de la prima por tercero, salvo expresa oposición del asegurado o rescisión tácita por omisión de pago. La prima es exigible contra entrega de la póliza y en caso de mora el asegurador puede exigir el pago de las vencidas y rescindir el contrato, o exigir el pago de las primas en tanto no ejerza la facultad de rescisión (art. 31). La prima puede ser reajustada por las modificaciones del riesgo, en mas o en menos, y también por desvalorización monetaria de común acuerdo. En los casos de sobre seguro, el asegurador responde por el daño efectivamente sufrido en el interés asegurado (principio de solidaridad), no admitiéndose lucrar con el siniestro. Desaparecido el interés, el contrato no puede subsistir por carecer de causa; en cuanto al cambio de interés (enajenación) faculta al asegurador a la rescisión del contrato, (debe notificar su decisión en tal sentido dentro de los quince días de la notificación) excepto que la naturaleza de la cobertura no lo admita (seguro contra granizo). Se extiende la facultad del asegurador a los casos de venta forzosa, pero no a los de transmisión hereditaria. 81. Desaparición antes de la vigencia. Cuando no exista el interés asegurado al tiempo de comenzar la vigencia de la cobertura contratada, el tomador queda liberado de su obligación de pagar la prima; pero el asegurador tiene derecho al reembolso de los gastos, más un adicional que no podrá exceder del cinco por ciento de la prima. Desaparición durante la vigencia. Si el interés asegurado desaparece después del comienzo de la cobertura, el asegurador tiene derecho a percibir la prima, según las reglas del artículo 41. Son seguros "saldados" (art. 24 ap. 2º, inc. 3 de la ley 20091) los "reducidos en su monto o plazo" de la rama vida. La ley 17418 alude a ellos: 138. Transcurridos tres años desde la celebración del contrato y hallándose el asegurado al día en el pago de las primas, podrá en cualquier momento exigir, de acuerdo con los planes técnicos aprobados por la autoridad de contralor que se insertarán en la póliza: a) Seguro saldado. La conversión del seguro en otro saldado por una suma reducida o de plazo menor;

UNIDAD XIV 1) La prestación del asegurador: modalidad. Daño. Suma asegurada y valor del interés asegurable. Seguro pleno, sobre seguro, infra seguro, regla proporcional. Seguro tasado. Franquicia. Pago en dinero. Valor a nuevo. Reconstrucción. Servicios accesorios. Determinación de la indemnización. Procedimiento. Pericia. Mora del asegurador. La prestación del asegurador consiste en el pago del interés dañado por el siniestro, hasta el monto asumido o el del efectivo daño, según cuál sea menor. 1. Obligación del asegurador. El asegurador se obliga a resarcir, conforme al contrato, el daño patrimonial causado por el siniestro sin incluir el lucro cesante, salvo cuando haya sido expresamente convenido. Medida. Responde sólo hasta el monto de la suma asegurada, salvo que la ley o el contrato dispongan diversamente. 62. Suma asegurada: Reducción. Si la suma asegurada supera notablemente el valor actual del interés asegurado, el asegurador o el tomador pueden requerir su reducción. Nulidad. El contrato es nulo si se celebró con la intención de enriquecerse indebidamente con el excedente asegurado. Si a la celebración del contrato el asegurador no conocía esa intención, tiene derecho a percibir la prima por el período de seguro durante el cual adquiere este conocimiento. 63. Valor tasado. El valor del bien a que se refiere el seguro se puede fijar en un importe determinado, que expresamente se indicará como tasación. La estimación será el valor del bien al momento del siniestro, excepto que el asegurador acredite que supera notablemente este valor. 64. Universalidad o conjunto de cosas. Si el contrato incluye una universalidad o conjunto de cosas, comprende las cosas que se incorporen posteriormente a esta universalidad o conjunto. 65. Sobreseguro. Si al tiempo del siniestro el valor asegurado excede del valor asegurable, el asegurador sólo está obligado a resarcir el perjuicio efectivamente sufrido; no obstante, tiene derecho a percibir la totalidad de la prima. Infraseguro. Si el valor asegurado es inferior al valor asegurable, el asegurador sólo indemnizará el daño en la proporción que resulte de ambos valores, salvo pacto en contrario. 66. Vicio propio. El asegurador no indemnizará los daños o pérdidas producidos por vicio propio de la cosa, salvo pacto en contrario. Si el vicio hubiere agravado el daño, el asegurador indemnizará sin incluir el daño causado por el vicio, salvo pacto en contrario. La franquicia es el monto del interés dañado, fijado convencionalmente, al que no alcanza la indemnización; pueden pactarse seguros sin franquicia. El pago debe ser en dinero, salvo que se haya pactado la reconstrucción; ésta también puede pactarse con los accesorios. En caso de reconstrucción, el asegurador puede exigir que la indemnización se destine efectivamente a ese fin. La cláusula valor a nuevo que también debe ser explícita, prescinde de la desvalorización del bien al momento del siniestro, para el cálculo del interés efectivamente dañado. 78. Determinación pericial. Impugnación. Valuación judicial. Cuando el monto de los daños se determina por peritos de acuerdo a lo convenido por las partes, el peritaje es anulable si se aparta evidentemente del real estado de las cosas o del procedimiento pactado. Anulado el peritaje, se valuarán judicialmente los

daños, previa pericia que se practicará de acuerdo a la ley procesal. Valuación judicial. La valuación judicial reemplazará el peritaje convencional siempre que los peritos no puedan expedirse o no se expidan en término. El asegurado podrá hacerse representar por peritos en el proceso de valuación siendo en tal caso dichos gastos a su cargo. La determinación del monto a indemnizar es responsabilidad del asegurador, y en caso de mora no podrá cuestionar las modificaciones efectuadas por el asegurado. El asegurador debe practicar con la mayor diligencia las medidas necesarias para determinar el monto de la indemnización, siendo los gastos que ello origine a su cargo, puesto que son en su beneficio, a salvo la carga de colaboración del asegurado. Puede recurrirse al juicio de peritos y en caso de desacuerdo a la determinación judicial. En los seguros de vida y accidentes, el asegurador tiene un plazo de quince días para la determinación del monto; en el seguro de accidentes personales, si se trata de una renta, el beneficiario tiene derecho a un pago a cuenta transcurrido un mes. El pago debe efectuarse dentro de los quince días de liquidado el monto, mora que se produce de pleno derecho; sin embargo, si no cumplió con las diligencias a su cargo para determinarlo, la mora corre desde el día del siniestro. 2) Seguro por cuenta ajena. Seguro por cuenta de quien corresponda. Seguro a favor de tercero. El beneficiario del seguro de vida. Designación a título oneroso y gratuito. Revocación. Derechos de herederos y acreedores sobre las primas pagas. Seguro de grupo. Seguro de abono. 21. Validez. Excepto lo previsto para los seguros de vida, el contrato puede celebrarse por cuenta ajena, con o sin designación del tercero asegurado. En caso de duda, se presume que ha sido celebrado por cuenta propia. Cuando se contrate por cuenta de quien corresponda o de otra manera quede indeterminado si se trata de un seguro por cuenta propia o ajena se aplicarán las disposiciones de esta Sección cuando resulte que se aseguró un interés ajeno. 22. Obligación del asegurador. El seguro por cuenta ajena obliga al asegurador, aun cuando el tercero asegurado invoque el contrato después de ocurrido el siniestro. 128. Vida asegurable. El seguro se puede celebrar sobre la vida del contratante o de un tercero. 129. Conocimiento y conducta del tercero. En el seguro de vida de un tercero se tomará en cuenta el conocimiento y la conducta del contratante y del tercero. 143. En beneficio de tercero. Se puede pactar que el capital o renta a pagarse en caso de muerte, se abone a un tercero sobreviviente, determinado o determinable al momento del evento. Adquisición del derecho propio. El tercero adquiere un derecho propio al tiempo de producirse el evento. Cuando su designación sea a título oneroso, podrá fijarse un momento anterior. Excepto el caso en que la designación sea a título oneroso, el contratante puede revocarla libremente aun cuando se haya hecho en el contrato. No existen en general condicionamientos en cuanto a los beneficiarios de seguros de vida; pero si en particular si el asegurado es un menor adulto, en tal caso los beneficiarios necesariamente (por disposición legal) deben ser familiares directos que estén a su cargo. En cuanto a los beneficiarios a título oneroso o gratuito, la diferencia es que los primeros se encuentran autorizados para pagar la prima, por expresa

disposición legal, debiendo inferirse, a contrario sensu, que los beneficiarios a titulo gratuito no lo están. La otra diferencia está en la posibilidad de revocación mencioanda anteriormente, art. 143 in fine. Derechos de herederos sobre primas pagas: 144. Colación o reducción de primas. Los herederos legítimos del asegurado tienen derecho a la colación o reducción por el monto de las primas pagadas. Derechos de acreedores sobre primas pagas: 147. Quiebra o concurso civil del asegurado. La quiebra o el concurso civil del asegurado no afecta al contrato de seguro. Los acreedores sólo pueden hacer valer sus acciones sobre el crédito por rescate ejercido por el fallido o concursado o sobre el capital que deba percibir si se produjo el evento previsto. La denominación "seguro de grupo" no es feliz, pues sus connotaciones con el "seguro colectivo" son evidentes. El seguro "de grupo" se constituye entre el asegurador y un grupo que asegura sus intereses. En el seguro "colectivo" también se asegura un grupo de personas, pero el tomador es uno, el empleador de aquellas, que adquieren derechos contra el asegurador si se produce el evento asegurado. El seguro "de abono" es el que se constituye sobre intereses no determinados, pero determinables: es el caso de los depositarios, transportistas, etc., puede o no tener un monto máximo, y la determinación se hace en función de los registros del asegurado (declaración de alimento), acerca de lo que incluye en la cobertura. 3) Seguro de daños patrimoniales. Seguro de incendio: características. Seguro de robo. Riesgos excluídos. Prueba del siniestro. Seguro de la agricultura: nociones; riesgos cubiertos, indemnización, duración. Seguro de transporte: concepto, clasificación, delimitación, comienzo y fin de la cobertura, abandono, indemnización. El seguro de daños patrimoniales, en general, cubre el interés en ese aspecto dañado por el siniestro, hasta la suma asegurada o hasta el valor del daño efectivamente sufrido. El seguro de incendio, en particular, y con ciertas disidencias doctrinarias, cubre el daño ocasionado por un fuego hostil o por el calor originado en éste, sobre bienes no destinados a ser consumidos por las llamas, considerándose fuego hostil el que no es utilizado para las necesidades comunes del usuario y resulta capaz de extenderse por sí mismo. Extintores, detectores de humo, etc., suelen ser cargas del asegurado. El seguro de robo parte de la definición de la ley penal (apoderamiento ilegítimo con fuerza en las cosas o en las personas) definición que debe tenerse muy en cuenta pues si es tal, excluye el hurto, aun las figuras calificadas. Generalmente este tipo de seguros, como el de incendio, exigen ciertas precauciones por el asegurado, que además modifican el valor de la prima (rejas, alarmas, etc.). La prueba del siniestro de los daños patrimoniales es una carga del asegurado, asi como la valuación corresponde al asegurador. Los seguros agrícolas son los que protegen los cultivos de los accidentes meteorológicos. Con el seguro de animales, completan la cobertura de la producción agropecuaria. Granizo:

cubre los daños ocasionados por esta precipitación, aún cuando concurra con otros fenómenos meteorológicos, es de ganancia esperada (paga la cosecha que quizás nunca se hubiera obtenido), su lapso es el del ciclo natural del sembrado, y no libera al asegurador por la enajenación, como ya señalamos.

Helada: tiene las mismas características, pero no existe en el seguro privado, por la gravedad y frecuencia del riesgo. En cuanto a los seguros de animales, cubre la pérdida de los mismos por enfermedad (que puede originar la aplicación del rifle sanitario), muerte, etc. y por inutilización si así se pactara. Tiene una reglamentación específica y minuciosa en la ley. El seguro de transporte es el resultado de la combinación de varios seguros y por ello constituye un contrato complejo. cubre los riesgos de los medios de transporte y de los bienes transportados (cargas). de los pasajeros transportados y de terceros no transportados (responsabilidad civil) Como resultado de ello esta sometido a un régimen legal también complejo, referido a los transportes por tierra, con remisión subsidiaria al régimen de seguros marítimos, que será de aplicación directa cuando el transporte se efectúe por "aguas interiores". Características peculiares: se admite el abandono, consistente en la entrega al asegurador de los restos, percibiendo el asegurado el total; si el daño se produjo por vicio de la cosa, no responde el asegurador, si el vicio agravó el daño, la indemnización se reducirá proporcionalmente; si el seguro lo contrata el transportista de personas, será de responsabilidad civil respecto a éstos; si el propio pasajero, de accidentes personales. Puede contratarse por viaje o por período, en este último caso será un seguro de abono, aunque eventualmente puede serlo también (no es lo común) si se contrata por viaje. Su cobertura alcanza al viaje y se extiende a su prolongación si ésta es causada por un siniestro que el seguro cubría. 4) Seguro de responsabilidad civil: concepto; riesgos cubiertos y excluidos. Pluralidad de damnificados. Privilegio del damnificado. Acción directa y citación en garantía. Defensas oponibles por el asegurador. Seguros de personas, seguros sobre la vida: concepto, caracteres, modalidades, dolo o culpa grave. Reaseguro: concepto, naturaleza jurídica. Modalidades. Retrocesión. Obligaciones del asegurado y del reasegurado. Reaseguro y subrogación del asegurador. Instituto Nacional de Reaseguro. El seguro de responsabilidad civil se distingue nítidamente por el tipo de interés asegurado: en este caso es la integridad del patrimonio del deudor, para el caso de que resulte afectado por un reclamo originado en su culpa, o en la culpa o dolo de sus dependientes; de ello se deduce que también se diferencia en la indemnización debida: ella surge del reclamo y no del bien dañado; y en que la obligación de indemnizar no nace con el siniestro propiamente dicho, sino con el reclamo consecuente, por lo que también se dice que, en este caso, dicho reclamo constituye el siniestro. Existen también dos momentos particularmente relevantes, que originan cargas del asegurado: la producción

del hecho, que debe denunciarse dentro de los tres días, y la producción del reclamo que debe hacerse conocer inmediatamente al asegurador, permitiéndole asumir la dirección del proceso (Procesalmente su citación a juicio procede hasta que queda firme el auto de producción de prueba). Si existe pluralidad de damnificados, la indemnización debida por el asegurador se distribuirá a prorrata. Aquél o aquéllos tienen privilegio sobre la suma indemnizatoria, aun en caso de quiebra y siempre sobre cualquier otro acreedor del asegurado. La ley autoriza al damnificado que demanda a citar "en garantía" al asegurador, pero se sostiene que en realidad se trata de una verdadera acción directa. En tal caso el asegurador no puede oponer defensas surgidas de la relación contractual con el asegurado posteriores al siniestro, sin perjuicio de las acciones de repetición que le correspondan. Las personas pueden asegurar su vida o los daños que puedan sufrir en su integridad física (seguros contra accidentes personales). En este último interés asegurado se inscriben también, los seguros por riesgos laborales, los de prestaciones médicas, de supervivencia, mixtos (de muerte y supervivencia, seguro "dotal") No tienen carácter Resarcitorio, por lo que el damnificado (o sus derecho habientes) pueden reclamar y percibir adicionalmente las indemnizaciones a que tengan derecho, careciendo el asegurador de acción subrogatoria. La autonomía de la voluntad reaparece en este seguro, en cuanto a los montos asegurados, y relacionado con la salud concreta del asegurado en particular. En los seguros "de vida" existen diversas áleas asegurables: la propia vida, doble indemnización en caso de pérdida por accidente, combinación con incapacidad, financiamiento educativo, pago de saldos de créditos, etc. Para asegurar la vida de un tercero se requiere su consentimiento por escrito. En cualquier caso (seguros por accidentes o por muerte) el asegurador se libera si ocurre por culpa grave del asegurado o del beneficiario, en empresa criminal, por aplicación de la pena de muerte. Pero debe tenerse en cuenta que, en caso de suicidio, se debe la indemnización si el contrato ha durado mas de tres años. Con respecto a los seguros de vida, también deben tenerse en cuenta los pactos de préstamos y las disposiciones, ya mencionadas, sobre su conversión (seguro saldado, reducción, etc.). La creación del reaseguro, hasta donde se sabe, se remonta al 1350 en que se reaseguró el tramo más peligroso de un transporte marítimo. El derecho francés recepcionó la institución y luego la plasmó en su código de comercio. Consiste en la contratación, por el asegurador, de otro asegurador que asume parte de los riesgos contratados por el primero con el asegurado originario. Con el tiempo se adaptaron para su determinación, las normas técnicas de los seguros. Se trata de un contrato de seguro según la opinión mayoritaria de la doctrina y la jurisprudencia, y en el caso de nuestro derecho, de un seguro de responsabilidad civil. Pueden ser facultativos u obligatorios, y abarcar diversas partes de la cartera del asegurador. La retrocesión se configura cuando el reasegurador a su vez reasegura parte de los contratos con otro reasegurador, conformando un reaseguro de segundo grado. El asegurador mantiene su relación con el asegurado, ante quien sigue como único obligado. El asegurado resulta un tercero ajeno al contrato de reaseguro pues se trata de contratos vinculados pero autónomos; la falencia del reasegurador es indiferente, jurídicamente. Pero en caso de falencia del asegurador, tiene privilegio como parte de la masa

de asegurados, sobre los créditos existentes contra el reasegurador. El Instituto Nacional del Reaseguro, institución ya desaparecida (en realidad en proceso de liquidación aun, pero no operativa) en los tantos avatares económicos argentinos, tenía por fin reasegurar, obligatoriamente, parte de la cartera de las empresas aseguradoras autorizadas. Era un ente estatal, y el mal manejo del mismo, de la economía nacional y de las propias compañías, produjo su falencia económica y consecuente desaparición, por lo que el reaseguro quedo en manos privadas, nacionales e internacionales. UNIDAD XV CONTRATOS INNOMINADOS (atípicos) 1) Contrato de franquicia comercial: antecedentes, concepto, caracterización, elementos. Licencia. Know How. Derechos y obligaciones de las partes. Protección del Know How. Modalidades de instrumentación. No existe específicamente legislado en nuestro país, por lo que pertenece a la categoría de contratos innominados, legalmente atípicos, aunque se les reconozca tipicidad social. Sus antecedentes pertenecen al derecho sajón, y particularmente a la compañía norteamericana Singer, que estableció este tipo de contratos con los comerciantes interesados en comercializar sus productos, ejemplo que luego siguieron fabricas de automóviles, de drinksoft, etc. y cuyo uso más intensivo actual parece corresponder a la empresa MacDonald. Se trata de una autorización otorgada por el propietario de una marca y producto o servicio, para que otra persona o empresas utilicen sus emblemas, conocimientos, técnicas de producción y comercialización, etc., mediante un precio y a su propio riesgo, para comercializar a su vez esos productos o servicios. Si bien tiene características similares a las de la distribución, se diferencia principalmente en la dependencia que en este caso tiene el franquiciado acerca de las instrucciones que recibe del franquiciante, para la operación comercial, el control sobre esa operatoria, el pago de un derecho, canon o regalía. Se lo caracteriza como un contrato de colaboración permanente. Permite la disponibilidad para el público del mismo producto o servicio, con idénticas características, en una enorme geografía, sin requerir la inversión única por parte de un solo empresario, que así puede expandir, desarrollar y difundir su producto o servicio en forma prácticamente ilimitada. El franquiciante otorga así al franquiciado una licencia, autorización para que utilice esos recursos que ha creado y atienda la clientela dentro de las pautas previstas y desarrolladas. El conjunto de esos elementos ha sido denominado en inglés know how, saber cómo en su traducción literal. No se trata meramente de un equipamiento o proceso industrial, o marca, que puede protegerse por las patentes y registros respectivos, y está específicamente legislado. Por el contrario, el know how comprende elementos diversos que solamente se protegen por medio de convenciones entre las partes. Son recursos comerciales que abarcan distintos aspectos de la producción y/o comercialización (diseño y decorado de locales, formas de abordamiento, técnicas publicitarias, entrenamiento de personal, etc.) de una gran diversidad.

El titular de estos conocimientos los ha elaborado y los mantiene mediante prácticas de reserva empresarial, como se ha dicho por lo general protegidas convencionalmente por parte de los que acceden a ellas, y los cede o transfiere al franquiciado mediante un precio que también puede pactarse de las más diversas maneras o combinando varias de ellas. Por ejemplo, puede pactarse un pago anual, un porcentaje o suma fija por producto colocado, o sobre envase utilizado, etc. o combinar varias de estas modalidades. La transferencia de know how implica por lo general también su detalle en un manual de instrucciones que suele formar parte anexa del convenio, y que contiene además de los conocimientos las pautas a que debe ajustarse la actividad del franquiciado. Son derechos y obligaciones del Franquiciante:

Percibir las sumas pactadas por sus servicios, productos, elementos de trabajo, etc. y las licencias que otorga; Mantener por el franquiciado protegida la información, conocimientos, etc., brindados; Que la actividad se realice dentro de las metodologías establecidas; Que se proteja la imagen y calidad de los servicios y productos; Controlar el funcionamiento del negocio y el cumplimiento de esas pautas; Brindar toda la información, training, capacitación necesaria para la actividad, y mantenerla actualizada mediante aportes periódicos y/o constantes; Facilitar los equipos, productos, emblemas, recursos publicitarios, etc. necesarios y pactados y que le sean pagados por el franquiciante; No otorgar otras franquicias dentro de la zona reservada. Franquiciado: Recibir toda la información, entrenamiento, asesoramiento, etc. para iniciar y desarrollar la actividad; Recibir los elementos, maquinarias, equipos, productos, etc., para la misma; Usar los emblemas, métodos, prácticas, etc. concertados; todo ello en tiempo útil; Mantener la exclusividad de la actividad para la zona concedida; Pagar los cánones, royalties, porcentajes, etc., pactados; Mantener protegida la información y conocimientos brindados; Realizar la actividad conforme a las directivas recibidas; Proteger la imagen y calidad de los productos o servicios. Algo se ha mencionado precedentemente en distintos aspectos acerca de la protección del know how. Como por su naturaleza y hasta el momento carece de protección legislativa, no pudiendo registrarse como una marca o una patente industrial, su protección fundamentalmente es de tipo convencional, dependiendo del cumplimiento por las partes y sus integrantes de las reglas de la buena fe y las cláusulas establecidas, por el incumplimiento será sancionado por el resarcimiento de daños y perjuicios. Como de esa protección depende precisamente la rentabilidad de la actividad, sin duda se adoptan además todos los recursos y medios prácticos posibles para ella. 2) Distribución comercial: antecedentes. Contrato de agencia: concepto, elementos; caracteres; derechos y obligaciones de las partes. Contrato de distribución: naturaleza jurídica. Caracteres. Elementos del contrato. Derechos y obligaciones de las partes. Contrato de concesión comercial:

antecedentes, concepto, naturaleza jurídica. Concesión para la venta de automotores. Derechos y obligaciones de las partes. Contratos de colaboración empresaria: antecedentes. De las agrupaciones de colaboración; uniones transitorias de empresas. Joint Venture. Hipercentro de consumo. Los sistemas de distribución comercial nacen por la necesidad de lograr una mayor expansión en la llegada de los productos al consumidor sin aumentar la complejidad de las tareas del fabricante, que así trata con uno o varios distribuidores, que son los encargados de difundir y comercializar la producción. Se caracteriza como un contrato de colaboración, pero legalmente atípico y que ha delineado sus elementos mediante la práctica comercial, la jurisprudencia y la doctrina. El contrato de agencia es la relación convencional de colaboración entre una empresa productora y la empresa promotora, "de agencia" que tiene a su cargo la promoción de venta de los bienes o servicios, es decir, la tarea de conseguir negocios para su comitente. Son elementos de este contrato la promoción de negocios, la unilateralidad (el agente actúa en beneficio del productor, no de la otra parte), la independencia, la estabilidad y la determinación geográfica. Se trata de un contrato consensual, no formal, de ejecución continuada, bilateral, oneroso, conmutativo. Son obligaciones del Agente: obrar con diligencia y buena fe, dentro de la zona asignada, y conforme a las instrucciones recibidas, financiar su actividad y la de sus dependientes, no comercializar productos competitivos; Principal: pagar las comisiones pactadas. En cambio son derechos del Agente: percibir las comisiones, no tener interferencias en su zona de actuación originadas en la conducta del principal, o de otros agentes del mismo; Principal: exigir la conducta diligente, con buena fe y conforme a las pautas fijadas. El contrato de distribución, si bien persigue similares fines económicos, tiene una clara característica de intermediación, los negocios los concreta el distribuidor con los consumidores (o con la siguiente etapa de distribución) y su actividad no es la concertar operaciones entre el productor y los compradores, sino directamente realizar la venta de los productos. El distribuidor adquiere las mercaderías del productor y las revende (en algunos casos con su propia marca); su utilidad depende por lo general de la diferencia entre el precio de venta y el de compra; el contrato suele tener un término, aunque también puede ser de duración indeterminada; puede pactarse una cantidad mínima de ventas; tiene asignada una superficie geográfica en la que el productor no realizará negocios por cuenta propia ni autorizará otro distribuidor; compra y vende por su propia cuenta y riesgo. De estas características y la ausencia de una regulación específica, se han derivado diversos criterios sobre la naturaleza jurídica de tal contrato: de compraventa, de consignación de mercaderías o comisión, mixto, atípico, etc. En definitiva puede considerárselo un contrato de "distribución comercial impropio". Se lo caracteriza como consensual, bilateral, oneroso, conmutativo, no formal, de tracto sucesivo, intuitu personae, de colaboración o cooperación. Los elementos son: el territorio o zona geográfica, la exclusividad, la duración, y normalmente el control que ejercerá el productor. Son derechos y obligaciones

del Proveedor o productor: percibir el importe de las mercaderías y accesorios (exhibidores, adhesivos de identificación, letreros) vendidos, entregar los productos en tiempo, forma y cantidad, respetar la zona concedida, controlar las formas y precios de venta, exigir la compra de los mínimos pactados; Distribuidor: Recibir las mercaderías y accesorios en tiempo, forma y precio, utilizar los emblemas o marcas en sus vehículos, gozar del respeto a la exclusividad concedida, respetar los precios y demás pautas de comercialización, pagar las facturas del proveedor. Por el contrato de concesión comercial las partes acuerdan que el fabricante otorgará la comercialización de sus productos con exclusividad para determinada zona a un comerciante, que también se abstendrá de comercializar productos de otro fabricante. Su principal aplicación en nuestro país aparece en el ramo automotriz, que caracteriza la llamada concesión comercial y también en la denominada concesión privada consistente por lo general en concesiones de explotación de instalaciones (clubes, servicios gastronómicos, etc.) Se trata de un contrato de colaboración, de naturaleza jurídica compleja, ya que comprende diversos aspectos de la relación (contrato normativo), operaciones de compraventa posteriores, y obligaciones anexas. El concedente otorga el monopolio de venta de sus productos para una zona geográfica definida, por un plazo cierto o indeterminado, a título gratuito, incluyendo el uso de emblemas, marcas, uniformización publicitaria, etc., y el concesionario debe adquirir para su reventa los productos fabricados, comercializándolos por su cuenta y riesgo bajo el control y dentro de las pautas fijadas por el concedente; debe también hacerse cargo de los servicios de pre y posventa, stock de repuestos, etc. De lo que se desprende que se trata de un conjunto de contratos de distinta naturaleza, interdependientes, que confluyen en la colaboración que las partes se prestan para la venta del producto. El concedente tiene derecho a exigir el cumplimiento de las condiciones de venta, atención del producto vendido (en el caso de automotores, en la concesión privada hablaríamos del mantenimiento de las instalaciones, conservación de los elementos utilizados, etc.), exclusión de comercialización de otros productos competitivos, al pago de los productos que entrega para su reventa. El concesionario tiene derecho a la exclusividad en su zona de actuación, al uso de los emblemas y distintivos del fabricante, a la información y capacitación técnica para las ventas de los productos y repuestos y mantenimiento y reparación de los productos, a precios especiales de compra para la obtención de las utilidades de su empresa. A fin de potenciar la capacidad productiva y comercial, en definitiva la capacidad económica, se desarrollan continuamente nuevas formas de relación empresarial. Una de las mas recientes la constituyen los contratos de colaboración empresaria, que en nuestro país aparecen regulados por la ley de sociedades (19550) mediante la modificación posteriormente introducida al respecto (Ley 22903). Mediante estos contratos se establece la colaboración entre distintas empresas para la realización de su actividad, pero sin que este vínculo alcance a crear una nueva persona jurídica con capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones. La relación establecida está expresamente regulada en la ley, y tiene dos vertientes: las ACE, Agrupaciones de colaboración empresarial, y las UTE, Uniones transitorias de empresas. La principal diferencia es que en las primeras la agrupación constituida tiene un perfil netamente mutualista, pues

no persigue fines de lucro, en tanto la segunda si procura la obtención de utilidades. Tanto la una como la otra deben preceder al nombre de fantasía con la expresión Agrupación o Unión, según sea el caso, tienen un período de duración previsto que puede renovarse, las responsabilidades se contraen por cada una de las empresas componentes, aunque lo hagan mediante una representación unificada, las decisiones deben tomarse en principio por unanimidad, el contrato respectivo debe ser escrito por disposición de la ley, en instrumento público o privado, y anotado en el Registro Público de Comercio respectivo, como así presentarse a los organismos de control para verificar que no se trata de un cartel o trust monopólico que pueda fijar precios colusivamente en perjuicio de los consumidores. Mediante los Joint Venture las empresas se asocian para realizar un emprendimiento de cierto riesgo según se infiere del análisis gramatical de la denominación, compartiendo precisamente los beneficios y utilidades que se obtengan y asumiendo las pérdidas que pudieran resultar. Este convenio se haya también incluido en el concepto de colaboración empresaria, pues tampoco en este caso se constituye un nuevo sujeto de derecho; las UTE pueden conceptualizarse como Joint Venture. Los Hipercentros de consumo son también otra creación del ingenio comercial. Se procura concentrar en espacios prediseñados especialmente, la mayor cantidad de productos y servicios que se espera atraigan a determinado sector (lo más amplio posible) de consumidores. Las relaciones entre los distintos participantes son diversas y complejas, pues van desde la propiedad horizontal o a veces en condominio del inmueble, hasta la concesión (privada) de determinados servicios, pasando por la locación de espacios. Tales Hipercentros atraen la circulación con fines de consumo directo, entretenimiento, etc. de un gran número de clientes reales o potenciales que precisamente multiplican su posibilidad de ventas. 3) El factoring: concepto, naturaleza, caracteres. Ley 21.526 art. 24; partes y elementos del contrato. Cesión de derecho: diferencia. Underwraiting: concepto, caracteres, objeto; descripción de la operación. Ahorro previo: concepto, análisis jurídico. Algunos autores remontan la creación del factoring a la epoca de la colonización de América y la pretendida expansión de los productos de la revolución industrial, particularmente textil, inglesa. Se trataba de contar con agentes que impusieran el consumo y venta de los productos. Actualmente la institución tiene un contenido material y jurídico claramente distinto. Por el contrato de factoring, una empresa financiera se compromete a adquirir todo o determinado monto de los créditos de la empresa comercial o industrial, adelantar el monto de dichos créditos menos su comisión o intereses, gastos, etc. y a gestionar su cobro. Por la ley 21526 (único elemento legislativo existente hasta ahora) se autoriza este tipo de operaciones a las entidades financieras cuyo funcionamiento regula dicha norma. Según lo determinen las partes, la cesión puede ser total, mediante la notificación en la facturación emitida al cliente, de que debe hacer los pagos en la entidad correspondiente, y si eventualmente los recibiera el comerciante deberá transferírselos sin demora; otra variante es que el comerciante continúe recibiendo los pagos y

haga los depósitos y transferencias del caso; también puede pactarse que la entidad financiera asuma los quebrantos por incobrables o que los repita del comerciante. La diferencia con la cesión de derecho, es que ésta es individual y debe necesariamente hacerse por escrito conforme lo dispone el CC, en este caso se trata de un solo contrato normativo, generalmente de adhesión con cláusulas predeterminadas como es habitual en las convenciones financieras, y la cesión se hace por la transmisión de los instrumentos del crédito, pero básicamente el contrato consiste en la adquisición por la entidad financiera de los créditos otorgados por el comerciante o industrial en su actividad de ventas, en lo que excede la individualidad y particularidades de la cesión de derechos con la que comparte su esencia económica y jurídica. El Underwrating es un convenio por el cual una institución financiera se hace cargo de la colocación de acciones o debentures emitidos por una empresa para financiar sus actividades y/o el aumento de capital. Es como el anterior un contrato de colaboración empresaria, que comienza por el asesoramiento por parte de la entidad financiera acerca de las características de los títulos a emitir, sus montos y plazos (en el caso de los debentures, que son títulos de crédito y no de capital social). Definido esto, se gestiona la autorización de la respectivas autoridades administrativas, y la entidad financiera procede a la colocación de los títulos emitidos, en la plaza, adelantando a veces determinada cantidad de fondos que luego recupera con las colocaciones. El ahorro previo es uno de los sistemas más criticados y conflictivos que se desarrollaron para asegurar el financiamiento de la producción y los stocks industriales. El fabricante, a través de una empresa evidente o disimuladamente vinculada o controlada, aunque en algunos casos se han desarrollado estos planes por empresas independientes, procura captar el ahorro familiar (el excedente entre los ingresos de las familias y el consumo efectivo), tomando esos fondos sin intervención de la intermediación financiera y sin compensación alguna, para constituir un grupo generalmente cerrado que con esos aportes realiza las compras de los productos elegidos, cuya entrega sucesiva a los participantes se determina por un sistema de sorteos y otro paralelo de "licitación" que consiste en la oferta de adelanto de cuotas. Se supone que la ventaja para el ahorrista es la adquisición a valor de contado del producto, sin pago de intereses que serían los que también se ahorra el fabricante por las sumas captadas. Estos contratos han dado lugar a diversas practicas abusivas (como la entrega retardada arbitrariamente de los productos, o nunca realizada como en el caso de la fabricación de automóviles Citroën) o de cláusulas abusivas, como la facultad de entrega de productos distintos para el caso de interrumpirse la línea de producción. Se trata jurídicamente de un contrato complejo, que tiene una etapa de pagos a cuenta o captación de fondos (relación entre el ahorrista y la empresa administradora) para culminar en una compraventa (al hacerse la entrega del producto) que puede ser de pago a plazos (por el saldo adeudado) y en la cual en el caso de los automotores intermedian generalmente los concesionarios respectivos y genera un contrato prendario.

4) Contratos informáticos: concepto, objeto, características. Tarjetas de créditos: antecedentes, concepto y funcionamiento del sistema. Caracteres, régimen legal. Naturaleza jurídica. Efectos. Jurisprudencia. Los contratos informáticos tienen la novedad que implica la incorporación a la actividad comercial de esta tecnología y carecen de regulación específica en nuestra legislación. Se trata de acuerdos de entrega de objetos materiales y prestaciones intelectuales, y una característica saliente es la que adquiere en ellos la etapa precontractual, en la que la información brindada por el comprador y la eficiencia y lealtad del vendedor resultan determinantes de los productos y programas que se adquirirán. Sus objetos son: la determinación de las necesidades del comprador, consecuentemente de los equipos y programas a suministrar, la entrega de los mismos en funcionamiento y con el entrenamiento correspondiente, y el paso del test o período de adaptación y prueba. Se trata de un objeto complejo: comprende elementos físicos (hardware, o como alguien dijo "lo que se puede patear"), su instalación y funcionamiento en el domicilio del comprador, elementos inmateriales (software o programas, también definidos como "lo que solamente se puede maldecir") también incorporados a los equipos y en pleno funcionamiento. Las tarjetas de crédito comenzaron su auge a partir de la segunda mitad del pasado siglo. Se trata también de un contrato complejo, por el cual una entidad emisora, directamente o (la mayor parte de las veces) a través de una entidad financiera concesionaria, otorga un crédito al adjudicatario de la "tarjeta", elemento codificado con el cual el titular puede realizar compras en los comercios adheridos por la empresa emisora, comercios que percibirán los pagos de dichas compras de la emisora o de la entidad financiera concesionaria. A su vez, ésta cobrará el monto de dichas compras al titular de la tarjeta, en todo o parcialmente, ya que el crédito consiste en que dentro de un monto pactado, el cliente puede pagar la cantidad que elija entre el total y el mínimo convenido. Concurren aqui elementos del contrato de mutuo, de la compraventa, de la concesión comercial, etc., entre las diversas partes. La empresa emisora y la entidad financiera perciben por este servicio una comisión por parte del comerciante "adherido" al sistema (que en nuestro país es altísima y el comerciante pese al pacto en contrario y la declaración expresa en tal sentido, incorpora al precio final invariablemente) los intereses por el monto que en definitiva financien al titular de la tarjeta, un precio anual por la renovación de la misma, y otras sumas no siempre equitativas por gastos de envío de los resúmenes o liquidaciones, seguros, etc. La empresa que emite la tarjeta tiene pues la obligación de pagar al comerciante las ventas realizadas contra la presentación de los cupones suscriptos por el titular de la tarjeta, en los plazos y modos convencionalmente pactados y con menos la comisión establecida; enviar al consumidor los resúmenes detallados mensualmente; informar mediante publicaciones, boletines, etc., la invalidación de tarjetas que efectúe por cancelación, robo, extravío u otros motivos. El comerciante tiene la obligación de vender al precio establecido los productos al titular de la tarjeta (precio que como vimos no respeta) verificando su identidad, vigencia de la tarjeta viabilidad de la operación (montos y plazos, saldo disponible) lo cual se efectúa por lo general mediante medios electrónicos instantáneos. El titular,

finalmente tiene la obligación de pagar los resúmenes recibidos que no observare o impugnare en tiempo y forma (generalmente las entidades financieras guardan silencio sobre estos reclamos y liquidan sucesivamente los intereses y recargos, y aun cuando los llegan a admitir demoran inexcusablemente los reintegros), identificarse al realizar las compras y hacerlas dentro de los limites autorizados. La contrapartida de estas obligaciones son los derechos de las otras partes. El régimen legal es manifiestamente insuficiente para proteger verdaderamente los intereses de los consumidores, que se ven burlados además de los aspectos ya mencionados por la traslación unilateral de servicios que exigen la manifestación negativa expresa, entre otros aspectos que la jurisprudencia ha declarado ilegales. Una particularidad del régimen legal la constituye que, respecto a las extensiones, que el titular puede otorgar a personas vinculadas, también puede cancelarlas no obstante su aceptación por éstas, lo que modifica específicamente al respecto el régimen de las contrataciones en beneficio de terceros. 5) Leasing: concepto, generalidades, su importancia; las partes, diferencia con la compraventa y la locación. El leasing (del inglés to lease, alquilar), ha tenido a diferencia de otros contratos una legislación promocional de su utilización, que ha ido avanzando aún más allá de su efectiva utilización en el mercado. Limitado en principio a los muebles, se ha extendido también a los inmuebles con las adecuaciones de la ley 25248 y a los servicios y accesorios necesarios para la instalación y puesta en marcha de los bienes objeto de la prestación. Mediante este contrato, el locador facilita al locatario un bien determinado, que este último utilizará como propio, mediante el pago de una suma en concepto de locación, y con la posibilidad de adquirirlo en propiedad, finalizado el período contractual, pagando en ese caso el valor residual y acreditándose como parte del precio los alquileres abonados. Su importancia y el éxito de su implementación, radica en que los avances tecnológicos y la complejidad y consecuente precio de los equipamientos, hace que resulten inalcanzables para las empresas y por otra parte, también inconvenientes, por su desactualización y envejecimiento. Mediante el leasing pueden disponerse equipamientos y tecnología de punta, sin una inversión cuantiosa, superando también los altos costos impositivos y financieros, y decidir al final de la locación, su renovación, la compra del equipo o su reemplazo según resulte más conveniente. A partir de estos conceptos generales surgen diversas variantes: el otorgante puede ser el propietario del bien; puede adquirirlo de terceros por indicación y especificaciones del tomador; puede adquirirlo inclusive del mismo tomador; o de quien éste designe. Son partes en el contrato el dador, que entrega el bien en principio en locación y posteriormente en venta si se ejerce la opción; y el tomador, que recibe el bien para su disfrute en locación y puede adquirir su propiedad. Se diferencia de la compraventa, en que el bien se recibe para su uso a cambio del pago de un canon o alquiler, permaneciendo la nuda propiedad en cabeza del dador; recién se formaliza la compraventa cuando se ejerce la opción pagando el precio residual, y reconvirtiendo los alquileres pagados en pagos a cuenta. Se distingue del alquiler en la posibilidad de la reconversión aludida,

pactada desde el inicio de la operación. Aunque tiene, pues, rasgos comunes de ambas instituciones jurídicas, puede advertirse, a la luz de las normas legales, que en caso de falencia del tomador, por ejemplo, pueden subrogarlo sus acreedores en el uso de la opción, incorporando el bien a su patrimonio, lo que muestra una clara diferencia con la compraventa común; también, en caso de falencia del dador, ello no impide el ejercicio de la opción, como ocurriría si fuera una mera locación. BOLILLA I EL COMERCIO – EL DERECHO COMERCIAL – ORÍGENES Y DESENVOLVIMIENTO DEL COMERCIO Y DEL DERECHO COMERCIAL BREVE RESEÑA DE SUS CARACTERES EN LA EDAD MEDIA. EL ARTESANO. ÉL TRAFICO DE LAS CIUDADES. MERCADOS Y FERIAS. LAS CORPORACIONES Y LA JURISDICCIÓN MERCANTIL. EL DERECHO COMERCIAL EN LA FORMACIÓN DE LOS ESTADOS.

El Derecho en cuanto Ciencia social no
es ajeno a la historia de la humanidad y aparece ligado a ella en las distintas edades y a través de grandes civilizaciones “es así que podemos definir al comercio diciendo que SIGNIFICA “Negociar con animo de lucro sobre bienes, en especial mercaderías de uso y de consumo. La compraventa es la operación fundamental, pero en torno a ello surgen otras, como ser el préstamo, el Comodato, el deposito, la fianza, etc. -La materia mercantil siempre existió, desde los remotos orígenes humanos; tan pronto como se realiza intercambio de cosas con intereses lucrativos podemos decir que el hombre realiza comercio y en tanto lo regulen reglas, hay un nacimiento de Derecho. Los Asirios, Judíos, Fenicios y Griegos desarrollaron un importante intercambio comercial en la antigüedad, pero los rastros mas claros de estructuras comerciales estables aparecen en Egipto; 3.000 años, A.C. “con el imperio Romano, el comercio se amplia hacia latitudes mas lejanas. Después durante la edad media, toma un nuevo dinamismo y su expresión es tan grande que origina, con sucesivos movimientos, las instituciones del Derecho Comercial que llega hasta nuestros días. La caída del imperio Romano de occidente es un proceso que dura siglos con la invasión de los bárbaros, se opera un cambio en el Centro del poder, las ciudades Romanas ven disminuidas su población y con ello la actividad comercial junto con otras actividades disminuyen su capacidad a lo mínimo La principal actividad comercial se trasladó al campo. Luego de la decadencia y confusión en el Siglo IX aparece un paulatino ordenamiento y/u reorganización de labores, normas y roles que se conoce históricamente como feudalismo, basando su estructura Comercial en la Agrícola Pastoril. Es a partir de este siglo IX, que se va abriendo el desarrollo y el progreso del sector terciario (actividades comerciales e intelectuales). Son las ciudades puertos las que impulsan el comercio medieval hasta el siglo XVI, se produce el fenómeno de la migración del hombre de campo que se va instalando en las ciudades. El sector primario agricultura cede paso al Artesano (Sector secundario). El mercader es una nueva figura que resalta entre los que viven en las ciudades; acumula riqueza

y estas le dan poder; ese poder es el que le permitirá, desafiar al poder de los señores que exige y que se cree un nuevo derecho que regule su actividad. Muy tímidamente, se estaba gestando el Capitalismo. En principio los mercaderes pertenecen a una determinada ciudad y su ámbito de actuación sé circunscribían a ella; estos mercaderes organizaban ferias, que, generalmente sé hacia una vez al año, en donde se concentraban grandes volúmenes de intercambio de todo tipo de mercaderías; esto toma forma y un empuje tal que hasta las mismas clases privilegiadas comienzan a participar. Una de las ferias mas celebres era organizada por los condes de chanpagne. Esta feria se celebraba 6 veces en el año y duraba 6 semanas dedicándose las dos primeras al intercambio de mercaderías, y, las otras 4 a los pagos correspondientes; asistían a ellas los comerciantes de toda Europa. LAS CORPORACIONES: El comercio evoluciona con los mercaderes independientes, grandes o pequeños y con los artesanos que se asocian en corporaciones para defender sus derechos. Así estas corporaciones nacen como centros de autorregulación como protección contra el poder gubernamental y también en concepto de agrupaciones profesionales. De la aplicación de las costumbres se avanza hacia la emisión de la regla escritas, cada vez mas elaboradas. El derecho corporativo implica el derecho estatutario. Las corporaciones van adquiriendo poder, controlan las ferias, participan en cargos municipales, intervienen en asuntos de Aduanas e impuestos; acrecientan sus riquezas y terminan imponiendo Estatutos, que son reglamento para cada oficio. LA JURISDICCIÓN MERCANTIL El artesano y el comerciante, no se ven suficientemente atendidos, en sus conflictos por los jueces de la época que acostumbraban a resolver asuntos civiles. Entonces aparecen los árbitros mercantiles que son los mismos comerciantes, aquellos de mayor prestigio y posteriormente se crea la jurisdicción consular, son estas jurisdicciones las que van a brindar una rápida respuesta a los conflictos por causas del comercio, estos árbitros, que luego serán llamados “CONSULES” por lo de la jurisdicción consular podrán apartarse de un rígido y formal Derecho Civil. Estos Cónsules son los Jueces que se ocupan de los pleitos, no son letrados, sino de gente de oficio, aplican en su sentencia los principios que informan el Derecho Mercantil. “la buena Fe” - “La Costumbre” - “La Equidad” – “El Respeto” Mutuo” y la observancia de las reglas de las ferias y los estatutos de las corporaciones. EL DERECHO COMERCIAL EN LA FORMACIÓN DE LOS ESTADOS Con la formación de las grandes monarquías, el Derecho Comercial de los Estados Corporativos y las costumbres que se fueron recopilando da nacimiento a un nuevo Derecho Mercantil, de los Edictos y Ordenanzas reales, esto comenzó en Francia y desde allí pasa a los demás centros de Europa, esto coincide con la formación de los Estados Nacionales, mas grandes que las comarcas feudales. Mas adelante vendrán los códigos que desde principio del

Siglo XIX sé extenderán, con modificaciones y correcciones hasta nuestros días. CONCEPTO DE DERECHO COMERCIAL Es la rama del Derecho que estudia los principios reguladores del ordenamiento de las instituciones y de las relaciones jurídicas que se refieren al comercio, es decir toda actividad que medie entre la oferta y la demanda, hecha con propósito de lucro y destinada a realizar, promover y facilitar el intercambio de bienes. CONCEPCION SUBJETIVA El derecho comercial Francés, en principio esta basado, racionalmente, en un concepto subjetivo. Es el derecho de los comerciantes únicamente, es decir de quienes hacen profesión habitual de comprar para revender. A cada uno su oficio y el que ejerce la profesión de mercader esta sometido a las obligaciones que le asigna la ordenanza. Es un derecho neta y exclusivamente de los comerciantes. CONCEPCION OBJETIVA Al perder el Derecho Francés su carácter originario, deja de ser el derecho de los comerciantes y pasa a ser un Derecho de carácter real, el de los actos de comercio. Este pasaje del mundo subjetivo al objetivo, se da en la generalización de técnicas y principios propios de los mercaderes a otros grupos sociales. Así el derecho comercial sin perder su carácter esencial del derecho regulador del estatuto profesional; pasa a aplicarse no solamente a los comerciantes, sino también a los otros sujetos que resultando ajenos a las corporaciones mercantiles realizaban de hecho ocasionalmente negociaciones mercantiles. EL DERECHO DE LA EMPRESA: Esta teoría nace en EUROPA y sostiene que es necesario acceder a la economía para definir el Derecho Comercial, concibiendo a este como “El Derecho de la Empresa, la unión de los factores de la producción (capital – bienes materiales e inmateriales destinados a la economía. DERECHO DE LAS RELACIONES ECONÓMICAS: Para la teoría de este derecho, el Derecho Comercial es “El ordenamiento jurídico de todas las relaciones económicas, desde la producción al consumo en las que están incluidas el acto comercial. Por ello sostiene esta teoría que el Derecho Comercial debe ir mas allá del acto de comercio, proponiendo, la unificación de los Códigos Civil y Comercial, y también la igualdad de las obligaciones, excepto para aquellos actos que son exclusivos del Derecho Civil. (Matrimonio).-

TEORIA DE LA CATEGORIA HISTORICA Es considerada, como el fenómeno cuya existencia, permanencia y evaluación se encuentra señalada por la historia; “Sostienen que el Derecho comercial no es una categoría dogmática del Derecho Privado que se constituye como tal por su propia naturaleza, por su método de investigación, sino que como se indica mas arriba, se encuentra marcado por los hecho históricos. EL CODIGO CIVIL FRANCES 1807 Este código contenía 648 artículos y estaba dividido o compuesto por 4 libros que trataban los siguientes temas – 1).- Del Comercio en General – 2).- Del Comercio Marítimo 3).- Falencias – 4) Jurisdicción Mercantil. Con este Código se adelanta hacia una mayor objetivizacion de la materia; según sus reglas los Tribunales de Comercio trataran los asuntos desde un doble punto de vista; Subjetivo y Objetivo. EL CODIGO DE COMERCIO ARGENTINO ANTECEDENTES SOBRE LEGISLACION MERCANTIL EN LA EPOCA DE LA COLONIA Y DEL VIRREINATO: La C. N. Sancionada en 1853, y aun vigente con algunas reformas, impone al Congreso la facultad – deber de redactar y sancionar el Código de Comercio. La separación de Bs. As. Del resto del país encuentra a Velez Sarfield; como ministro de gobierno año 1856. Por su iniciativa y la de Sarmiento; decide emprender la Obra de redactar un C. de Comercio, para ello cuenta con la ayuda del Jurista EDUARDO ACEVEDO. El proyecto de ambos se presenta en la Legislatura; año 1.857, - este Código estaba dividido en 4 Libros – 1).Personas de Comercio - 2).- Obligaciones y Contratos en General y Contrato de Comercio 3).- Derechos y Obligaciones que resultan de la Navegación - 4).Insolvencia de los Comerciantes. FUENTES Nuestro Primer Código tuvo como modelo general al C. Francés, como así también al Español – Portugués – Holandés – etc. El juicio critico sobre este , nuestro primer Código, fue siempre positivo en nuestra doctrina.REFORMAS La primera gran reforma se produce en Diciembre del año 1886, bajo la presidencia de JUAREZ CELMAN, y se encomendó dicho trabajo a LISANDRO SEGOVIA. Este trabajo estaba inspirado en las Leyes mercantiles de Italia – Francia y Alemania. Después de dos (2), años el proyecto fue girado a la C. de Diputados para que fuese estudiado. Luego de un intenso análisis y debate ambas Cámaras aprueban un Nuevo proyecto de reforma, al Código ya existente, en el cual se expresaba los fundamentos y razones de las

modificaciones; y se promulgaba en MAYO de 1889. Posteriormente se realizaron reformas. En el año 1900 se Promulga la Ley sobre Marca de Fabricas, Comercio y Agricultura, en 1914, se Promulga La 1° - Ley de Quiebras – En 1923, se Organiza la Inspección de Justicia; – en 1926, la Ley Sobre Derechos Civiles de la Mujer. Es muy importante; mencionar la Ley 17.711, de reforma del Código Civil, con muchos puntos en contacto con nuestra materia.

UNIDAD II 1).- LA AUTONOMIA DEL DERECHO COMERCIAL: Sus fundamentos. Distintas clases de autonomía: Legislativa, jurídica, doctrinaria. La unidad del Derecho privado y su relación con las demás ramas del Derecho. El fenómeno de especialización en el tiempo y fenómeno de generalización. Código Unico de las Obligaciones de Suiza. El Código Italiano de 1942. La unificación del Derecho Privado en la Argentina: intentos y antecedentes; opinión critica…

2).- Relaciones del Derecho Comercial con las otras disciplinas jurídicas: Con el Derecho Civil, con el Derecho Administrativo, con el Derecho Penal, Relaciones del Derecho Comercial con la Economía y otras disciplinas no jurídicas: Política Económica, Sociología.

3).- Metodología del Derecho Comercial; técnico económico, histórico – comparativo, sistemático.

4).- Fuentes del Derecho Comercial: distintos tipos de fuentes Artículos 15 –16 y 17 del Código Civil. La ley comercial. Costumbres comerciales: usos y costumbres. Principios de leyes análogas. Principios generales del Derecho. Equidad. Jurisprudencia. Doctrina. Es la ley civil fuente del Derecho Comercial a la luz del Articulo 207 del Cod. de Comercio?. Titulo preliminar del Código de Comercio y sus Artículos 207-218 – inc. 6°) y 229).-

5).- Jurisdicción comercial: orígenes y fundamentos. Arbitraje: importancia en materia Comercial; clases.DESARROLLO

I).-- La autonomía del Derecho Comercial: Sus fundamentos. Distintas clases de Autonomía: Legislativa, jurídica, doctrinaria. “Halperin: justifica la subsistencia del Derecho Comercial, desde el punto de vista – Legislativo – Didáctico y Dogmático, recalcando la validez del tercero. La unificación legislativa no implica problemas conceptuales, sino teóricos (lo demuestra la unificación Italiana de 1942)”. “La Autonomía Dogmática surge porque el contenido de la materia no esta dado por los actos de comercio (la unificación legislativa anularía esa autonomía) sino por la empresa, la actividad económica de esta y el estatuto del empresario que evidencia una materia comercial autónoma (contratación en masa – la creación de los títulos de crédito; una creciente intervención estatal en el funcionamiento de determinadas empresas, la publicidad etc.) “La Autonomía Dogmática del derecho comercial no significa de manera alguna su separación radical del derecho civil: comparte la teoría general de los negocios jurídicos, de las Obligaciones, etc. Por otra parte la autonomía legislativa y dogmática se ha reflejado tradicionalmente en la enseñanza separada de dos grandes ramas del derecho privado. II). La unidad del Derecho privado y su relación con las demás ramas del Derecho. “Posterior a la Revolución Francesa, surge una corriente doctrinaria, vigente en la actualidad, en pro de la unificación del derecho privado, de la reincorporación de normas comerciales al Código Civil, y principalmente un código único de las Obligaciones (suiza) y aun del derecho privado. (Código Italiano 1942). “A favor de la unificación del derecho privado se sotiene: a).- Que las leyes comerciales contemplan un sector minoritario de las relaciones jurídicas de la comunidad; b).- Que la división del derecho privado crea problemas de competencias judicial; c).- que es difícil y problemática la compatibilizacion de las normas civiles y comerciales cuando regulan una misma institución jurídica.- d).- Que la división del derecho privado retarda su evolución científica.-“

“En contra de la unificación se sostiene: a).- Que los usos y
costumbres cumplen distinta función en el derecho comercial; b).- Que la unificación dificultaría la uniformidad internacional de ciertas leyes; c).- Que lo mismo habría necesidad de dictar leyes especiales para comerciantes, y d).Que el derecho civil es muy estable, mientras que el derecho comercial es naturalmente dinámico.”

“Las diversas formas de unificación se pueden lograr: a).- unificando el fuero de los Jueces (como la mayoría de las provincias); b).- unificando con reglas de extensión de un derecho a otro (normas supletorias, analógicas, etc) c).unificando las normas en una sola que abarque el derecho privado en determinados aspectos (Código suizo de las Obligaciones).-“ “El Derecho Mercantil, necesariamente está vinculado a otras ramas del derecho, en particular aquellas que integran el derecho privado. (Derecho Civil).Su relación se acentúa cuando de derecho civil se trata. La determinación y grado de relación tiene particular importancia en dos sentidos: a).- Para un estudio integral de la materia mercantil y b).- Por las consecuencias de orden practico sobre los negocios jurídicos comprendidos en ella.“Debemos tener presente que el derecho mercantil en gran medida es derecho de las obligaciones y los principios generales de las obligaciones son comunes a las relaciones civiles y comerciales, razón por la cual no solo se ha sostenido doctrinariamente la unificación de estas obligaciones sino que se las ha realizado legalmente (SUIZA e ITALIA).-“ Tiene crecientes relaciones con el derecho administrativo. El estado moderno interviene cada vez mas intensamente en la actividad comercial e industrial privada.” “La constante expansión del comercio y la creciente operatividad internacional, provocan situaciones de conflicto de aplicación de derecho que requieren el auxilio del derecho internacional privado.” También se encuentra estrechamente vinculado al derecho procesal: relación genérica vinculante entre derecho material y formal (sustancial y procesal). Así podemos señalar la Ley de concursos (19551), que es una reglamentación preponderantemente procesal; intervención de sociedades en la Ley 19550, por un lado y por otro, las distintas posiciones del CPN sobre medidas cautelares; los títulos de crédito y los títulos ejecutivos etc.” Fontanarrosa, señala que el derecho comercial se relaciona, ante todo, con la ciencia del derecho (teoría general del derecho o jurisprudencia general). ante las lagunas y deficiencias que presenta el derecho comercial, como toda rama jurídica particular, es menester recurrir a los principios generales que informan el ordenamiento jurídico vigente.-

Código Unico de las Obligaciones de Suiza. “En Suiza desde 1889 (modificado en 1911 y en 1936) se ha concretado el Código Civil Suizo, la unificación en materia civil y comercial. Trata sucesivamente, las diversas especies de contratos, las sociedades mercantiles, el registro mercantil y el régimen de los títulos – valores.-“ “El código Civil Italiano de 1942; realiza una unificación mas amplia comprende casi toas las materias de derecho privado; persona y familia – personas jurídicas, domicilio, matrimonio, régimen patrimonial de la familia, filiación

adopción, patria potestad, tutela sucesiones, propiedad en general, y en especial, reglas unificadas sobre obligaciones, títulos de crédito, principales contratos, régimen de trabajo, normas sobre empresarios, sociedades cooperativas, normas sobre formalidades, pruebas, privilegios, prescripción etc.-“ La unificación del Derecho Privado en la Argentina: intentos y antecedentes; “En nuestro país la doctrina se encuentra dividida. En el primer congreso Argentino de Derecho Comercial (1946), Leopoldo Melo, propuso un Código único de las Obligaciones y Mauricio Yadarola, propicio un Código de las relaciones económicas que comprendía las obligaciones y los contratos civiles y comerciales. La subcomisión se inclinó por el proyecto de Melo.” “La sexta Conferencia Nacional de Abogados (La Plata 1959), propuso la sanción de un Código único de derecho privado, pero previamente un código de contratos y obligaciones.” “El tercer congreso de Derecho Civil (Córdoba 1961), propició la unificación del régimen de las obligaciones civiles y comerciales.” FUENTES DEL DERECHO COMERCIAL: LA LEY DOS FUENTES PRINCIPALES: LOS MERCANTILES “La primera entre todas es la Ley. Esta representada por el Código de Comercio y por las Leyes que lo han completado sin incorporársele. El código Civil, se aplica en todos los casos en los cuales las leyes particulares del comercio no lo han derogado. El Código Civil es Ley subsidiaria. (art. 207). El Articulo 1° resuelve el problema de prelación de las leyes anteponiendo el Código Civil a los usos y costumbres en los casos no regidos especialmente por el Código de Comercio. El Articulo 16, del C. Civil, remite a su vez a las leyes análogas y en el ultimo termino, a los principios generales del Derecho. Es decir que primeramente se recurre al espíritu de la Ley Comercial, luego a las Leyes comerciales análogas y finalmente en los principios generales del derecho Comercial. Esta solución legal es criticable porque no favorece el valioso aporte de los usos y costumbres a nuestro derecho. A las fuentes mencionadas; algunos autores aumentan su numero agregando la jurisprudencia, la doctrina de los autores, los principios generales del derecho, las leyes extranjeras, la equidad, la analogía y la naturaleza de los hechos. Halperin; contrariamente, sostiene que cuando la Ley remite a los usos y costumbres, estos integran la Ley comercial, por lo que deben aplicarse en primer termino, esto es ante de la Ley Civil, siempre que no se trate de normas atinente al orden publico o a las buenas costumbres. (VER ART. 17 CODIGO CIVIL). JURISPRUDENCIA: USOS Y COSTUMBRES

Fontanarosa; sostienen que la Jurisprudencia no seria otra cosa que un derecho consuetudinario judicial. Concepción que se apoya en las fuentes romanas. Modernamente el problema se plantea en otros términos: “Si el Juez en la sentencia, se limita a interpretar y aplicar normas jurídicas existentes o si, por el contrario, frente a las lagunas del derecho, ejerce una actividad jurídica creadora, integrando el ordenamiento jurídico por medio de normas concretas o particulares.” LA ANALOGIA: A ella se remite el articulo 16 del Código Civil – cuando habla de ....”se atenderá a los principios de leyes análogas.....” Mas que como fuente de derecho es un procedimiento Lógico - legal para facilitar la solución al interprete en caso de ausencia de disposición expresa frente al caso concreto que se debe encarar o juzgar. Mas que de analogía de las Leyes hay que precisar que la analogía jurídica establece la justicia de un trato igual para dos casos esencialmente semejantes. El razonamiento va de lo particular a lo particular semejante. LA EQUIDAD Es fuente del derecho objetivo solo en casos excepcionales. En aquellos casos en que no existiendo normas preestablecidos se encomienda al Juez que se confíe a la equidad, para encontrar el principio a aplicar; y en ese sentido, en la equidad debe contemplarse un quid de origen ético. LA NATURALEZA DE LAS COSAS (HECHOS) La regla II del Titulo Preliminar dispone: “En las materias en que las convenciones particulares pueden derogar la Ley, la naturaleza de los actos autoriza al Juez a indagar si es de la esencia del acto referirse a la costumbre. Si bien la naturaleza de las cosas o de los hechos es elemento esencial para la interpretación de las leyes no es precisamente fuente de derecho. DOCTRINA En general se sostienen que no es fuente formal de derecho. La doctrina es un elemento auxiliar valioso para la explicación, interpretación y aplicación de la norma jurídica, pero no es norma obligatoria 5). JURISDICCIÓN COMERCIAL – Origen y Fundamento La jurisdicción comercial está estrechamente vinculada con las normas del derecho procesal. Normas procesales que se encuentran en la constitución, en el código de comercios y sus leyes complementarias y en los códigos de derecho procesal. En la historia de esta institución procesal encontramos la circunstancias que llevaron a su creación y perduración en particular, la existencia de numerosos procesos especiales y la obligatoriedad del proceso

arbitral en ciertos casos. Esto es específico al derecho comercial y de su vigencia en toda época de un derecho de clase (la de los comerciantes), es decir , de un derecho profesional. La influencia de las instituciones vigentes a la época de las corporaciones ( típicas del medioevo) mantuvieron su influencia y presencia hasta el dia de hoy. Es que las razones históricas cuando se apoyan en las necesidades reales superan cualesquiera esfuerzos dogmático y teórico. Ya el art. 5° del código de comercio nos enfrenta con el problema “Todos los que tienen calidad de comerciante según la ley, están sujetos a la jurisdicción, reglamentos y legislación comercial”. Los actos de los comerciantes se presumen siempre actos de comercios, salvo prueba en contrario. El código fija un doble sometimiento a la legislación y jurisdicción comerciales: a) por el solo hecho de realizar un acto de comercio (artículos 6 y 7). b) el sometimiento a esa legislación y jurisdicción por la calidad que reviste el sujeto de los actos de comercio. ARBITRAJE Es la forma de dirimir las diferencias mediante su sometimiento a un tercero (árbitro). El fundamento de esta jurisdicción reside en la renunciabilidad de los derechos subjetivos privados, que es admisible dentro de ciertos límites, es decir, en tanto no afecte el interés o el orden público y no perjudique a terceros. CLASES : “ARBITRAJE DE DERECHO: (árbitros iuris), libre (árbitros amigables y componedores) y, por su origen, se divide en voluntario y forzoso. El forzoso es impuesto por la ley. Los árbitros de derecho deben ajustar su procedimiento y fallar con arreglos a las leyes, observando las reglas del juicio ordinario. Los amigables componedores pueden proceder sin sujeción a formas legales, respetando naturalmente el derecho de las defensas de las partes y fallar según su saber y entender (art. 796 CPN). “El compromiso arbitral es el convenio en cuya virtud las partes especifican las cuestiones a decidir mediante arbitraje designan, los peritos (o amigables componedores) y determinan los requisitos del procedimiento y del laudo. Se trata, en realidad, de un contrato, sujeto, como tal, a los requisitos generales por el código civil. Debe formalizarce por escrito instrumento público o privado (art. 766 CPN) y se halla constituido por enunciaciones obligatorias y facultativas. BOLILLA III LA MATERIA MERCANTIL COMERCIAL Esta constituida por todo supuesto o hecho que la Ley declare mercantil. El supuesto comprende desde los sujetos, objetos, relaciones y negocios sometidos a la disciplina del Derecho Comercial. ELEMENTOS - SUJETOS: Los sujetos de las relaciones mercantiles pueden ser los comerciantes y los no comerciantes que ocasionalmente realizan Actos de Comercio. En realidad, el

moderno Derecho Mercantil se asienta en grandes instituciones – “Las Sociedades mercantiles – Los Contratos; Los Concursos, Los seguros, son solo algunos ejemplos. El Derecho Mercantil nunca deja de tener un Centro común subjetivo. “La actividad del Comerciante”. OBJETO: Son todas aquellas prestaciones convenidas en los negocios y operaciones comerciales a los que se denomina Actos de Comercio. “El nuevo Derecho Comercial es el de las Instituciones, unidas al sujeto que vuelve a ser el Centro de nuestro Derecho y a ese sujeto que realiza Actos de Comercio en forma reiterada le confiere a quien lo realiza la calidad de comerciante. Art. 1ro. C. Comercio.ACTOS DE COMERCIO: El acto de comercio será aquel que la Ley expresamente indique, y además, todos aquellos que coincidentemente la jurisprudencia consagre y sostenga como tales. En resumen los actos de comercio constituyen un conjunto de actos jurídicos, simples o complejos que por alguna razón histórica el legislador ha incorporado a la enumeración de los principales códigos de comercio. IMPORTANCIA: Su importancia resulta pues evidente en este Derecho cuyo dinamismo, no abarca solamente a los Actos de comercio; su fundamento pasa ahora por grandes temas que sin adquirir autonomía se revelan con gran vigor, como ser las sociedades, lo seguros, los concursos los contratos bancarios o las modalidades del Derecho Comercial de integración. Etc. Que por supuesto son los ejes Centrales de la materia, así pues, en el nuevo derecho comercial los actos de comercio ocupan un lugar realmente importante; por no decir fundamentalmente en todo el orden mercantil. CLASIFICACION: “1).- Actos Objetivos propiamente dicho y que la Ley mercantil Expone en los Inc. 1 y 2 del Art. 8 (Corretaje – Remate – La operación de Banco, etc). 2).- Actos realizados por medio de la Empresa (Art. 8 – 5to). 3).- Actos de Comercio por su forma; (los del Inc. 4to). 4).- Acto de comercio por conexión. Entre estos se distinguen los preparatorios y los complementarios de Actos principales.

Los primeros serán los que preparen la instalación y funcionamiento de la Explotación mercantil. Los segundos están representados por Contratos u Obligaciones accesorias. 5).- Actos de Comercio Naturales.CARÁCTER DE LA ENUMERACION: Si bien es enunciativo, solo los Jueces o una Ley ampliatoria pueden admitir nuevos actos de comercio. Las personas o sujetos de Derecho no pueden crear convencionalmente actos de comercio o desestimar por esa u otra vía la caracterización legal. ANALISIS DEL ARTICULO 8 – Inc. 1 y 2. Aquí se dan dos (2) Actos Jurídicos; el primero se refiere a “La adquisición del Producto” y el segundo a la reventa, es decir la salida del producto Los caracteres de la onerosidad, cosa mueble, animo de Lucro se debe dar plenamente en la adquisición. Para el Inc. 2do. Ya no es necesario la onerosidad porque el comerciante puede revender las cosa a un menor valor (ejemplo – Las ventas que se hace para publicidad y ganar mercado). CONDICIONES DE LA ADQUISICION: No se trata de compra sino de adquisición, esa palabra emplea la Ley y es obviamente más amplia porque abarca los modos de adquirir jurídicamente un bien y no solamente por compraventa. “Así se halla comprendida la Locación de muebles. Para la transmisión se hace extensiva al Articulo 2do. Debe entenderse en sentido amplio incluyéndose la transmisión de uso. CON RESPECTO A LOS INMUEBLES: De conformidad con el Inc. 1° , en nuestro Derecho Mercantil se descarta los Inmuebles. Pero la diaria vida mercantil la operación sobre inmuebles es habitual, algunos hacen de ello su profesión. EL CAMBIO SEGÚN EL INC. 3ro. DEL ARTICULO 8: El cambio puede asumir dos formas jurídicas, una llamada cambio manual en donde lo que entrega cada parte es una moneda de distinto país. Puede o no ser mercado libre. En este tipo de operación (Cambio normal), todo se subsume en la idea de permuta. “El otro tipo se refiere al cambio trayecticio “Es el Contrato que se hace sobre moneda para obtenerla o girarla a otra plaza, en esta se pagara en igual o diferente moneda. BANCO:

La actividad bancaria fundamental es intermediacion en el crédito. Las operaciones de Banco se clasifican en activas, Pasivas y accesorias.-

CORRETAJE: Es la mediación entre la Oferta y la demanda acercando a las partes para que concluyan un Contrato. Toda operación de corretaje es mercantil, aunque el contrato concluido entre partes sea de otra naturaleza (Ejemplo – Locación de Inmueble).REMATE: El remate es una verdadera intermediacion entre la oferta y la demanda. El acto es único en cada bien subastado, configurándose así una sucesión de Compraventa. PAPELES DE COMERCIO: ARTICULO 8 Inc. 4to: En este Inciso se introduce la histórica comercialidad del uso de las Letras de Cambio, Cheques y demás papeles endosables o al portador. Son actos de comercio por su Forma, ya que el negocio básico que instrumentan podrá ser civil, comercial, laboral o de cualquier otra naturaleza. Las “Letras de Plaza”, son las que se giran en una plaza para ser aceptadas y pagadas en ella, esta forma diversa no es necesarias para nuestra Ley mercantil, que admite sin diferencia las Letras de Plaza y las de Plaza a Plaza. El Cheque, como instrumento de pago, es comercial por su forma. También es indiferente que pueda subyacer en su emisión otra operación no mercantil, a la cual, como la Letra de Cambio, no modifica, pero son la Emisión y Circulación del Cheque y de la Letra las que serán reguladas por la Ley mercantil y darán cabida a su juzgamiento ante la Justicia comercial. Los Pagare, deben recibir el mismo tratamiento impuesto por la Ley comercial “Ya que la Ley se refiere a Cualquier otro genero de Papel endosable o al portador”. Pero no solamente los Pagares, porque el concepto se extiende mas allá al incluir en general los títulos, valores o títulos circulatorios (Ejemplos; las acciones de las sociedad por acciones).ARTICULO 8 Inc. 5to: Dice “Serán actos de comercio...”Las Empresas de fabrica, comisiones, mandatos comerciales, depósitos o transporte de mercaderías o personas por Agua o por tierra. Cuando la jurisprudencias se refiere a la Empresa lo hace con relación a una organización de Bienes de trabajo y tecnología para producir bienes intercambiables o prestar servicios con un fin económico. Esta fuera de toda duda la aplicación de la noción de comerciabilidad en lo referente a la actividad industrial, o sea al proceso de transformación de productos a partir de la materia prima.

COMISIONES: Es el mandato sin representación (el comisionista contrata con los terceros a su propio nombre pero por cuenta del comitente.

MANDATOS: Este mandato es comercial cuando tienen por objeto principal actos de comercio. La Ley se refiere al mandato con representación. DEPOSITOS: Para que sea mercantil se requiere que se haga con un comerciante o por cuenta de un comerciante, pero cuando se realiza como actividad organizada (Empresa) estas restricciones desaparecen, rigiéndose por el Derecho mercantil. EMPRESA DE TRANSPORTE: De personal o de mercaderías por tierra, es comercial cuando se realiza por una Empresa. No es necesario que sea duradera, puede ser ocasional. “En cuanto al comercio marítimo se incluye el transporte gratuito, la navegación por placer, etc. Correspondiendo análoga conclusión al transporte Aeronáutico no previsto en la norma, pero que se extiende a las reglas del transporte marítimo. “EL ACTO AISLADO DEL TRANSPORTE TERRESTRE NO ES MERCANTIL”LOS SEGUROS - Inc. 6to.Se requiere que el asegurador sea una Empresa que tenga por objeto exclusivo la celebración de contratos de seguros que solo puede tener forma de Sociedad Anónima, cooperativa o mutual o ser una Empresa Estatal. El contrato de seguro es siempre acto de comercio aun cuando verse sobre un inmueble, o sobre la vida o integridad física de una persona. Incluso es comercial el seguro de mutuo. Las sociedades Anónimas – El Inc. 6to. y la regulación del Código de Comercio derogado por la Ley de Sociedades admitía que La sociedad anónima era mercantil en su forma. El criterio jurídico seguido por la ley de sociedades 19550/72, fue novedoso; esta ley considera la comerciabilidad de todas las sociedades que tipifica en su texto. OTRAS SOCIEDADES. Antes de la vigencia de la Ley 19550, no era común aceptarlas como actos de comercio y en ocasiones, ni siquiera como sociedades Comerciales. Actualmente dicha Ley establece la posibilidad de crear las siguientes sociedades. 1).- Colectivas – 2).- Comanditas simples – 3).- De Capital e

Industria 4).- S.R.L. 5).- Anónimas 6).- Anónimas con participación Estatal mayoritaria 7).- Encomandita por acciones 8 ).- Accidentales o en participación. ARTICULO 8 – Inc: 8 Y 9: Cualquier operación de un factor o de un dependiente será mercantil según la naturaleza del acto, pero siempre teniendo parte al comerciante o Empresario principal. Inc. 9 – Este tema según ECHEVERRY, ha salido del derecho mercantil para integrar el Derecho laboral. ANAYA, señala, en cambio que la norma aun tiene aplicación practica, ya que dispone la aplicación supletoria de la legislación mercantil. ARTICULO 8 – Inc: 10: Las cartas de crédito son operaciones principales, no escritas; se define a la carta de crédito como la Orden que da una persona a otra para efectuar al portador, que debe ser expresamente designado, el pago de sumas de dinero hasta un máximo fijado en ella. FIANZA: Puede ser o no mercantil, es un contrato de garantía, pero su contratación repetida otorga calidad de comerciante siempre que se trate de fianza Comercial. Lo es cuando este contrato accesorio garantiza el cumplimiento de un acto de comercio, independientemente de que el fiador sea o no comerciante. PRENDA: La Prenda es mercantil o civil, bien sea con desplazamiento o sin desplazamiento. También se le otorga su calidad de mercantil por ser endosable. OTRAS OBLIGACIONES ACCESORIAS - HIPÓTECA: Aun cuando sea una garantía real regulada por Ley civil quedara sometido a la Ley Mercantil cuando garantice un Acto o negocio mercantil.

BOLILLA IV 1).- SUJETO DE LA RELACIÓN JURÍDICA MERCANTIL.

Las relaciones jurídicas mercantiles como toda relación jurídica se constituye con dos sujetos o más. El sujeto activo es el investido del derecho subjetivo, el sujeto pasivo es aquel sobre el que pesa el deber o la obligación. Con relación al Derecho Comercial, es necesario saber quien o quienes pueden ser sujetos de las relaciones jurídicas mercantiles; lo veremos desde dos puntos de vista: a).- Según la naturaleza jurídica del ente que constituye la relación. “En este caso son las personas físicas jurídicas” b).- según las modalidades con que las relaciones jurídicas mercantiles suelen constituirse.- “Nuestro Código ha estructurado la materia mercantil con criterio objetivo. Ha establecido una serie de actos objetivos de comercio (por su naturaleza, por conexión, por disposición de la ley, bilateral o unilateralmente comerciales) que originan relaciones jurídicas mercantiles entre personas que pueden o no ser comerciantes; tenemos así 4 categorías de sujetos de las relaciones jurídicas mercantiles.1).- Personas físicas no comerciantes 2).- Personas jurídicas no comerciantes.3).- Personas físicas comerciantes 4).- Persones jurídicas comerciantes.EL COMERCIANTE INDIVIDUAL Y LA SOCIEDAD: Nuestro Código de Comercio, que sigue los lineamientos filosóficos sociales del Código Francés; en su art.1°. Dispone que la Ley declara comerciantes a todos los individuos que teniendo capacidad legal para contratar, ejercen de cuenta propia actos de comercio haciendo de ello su profesión habitual. “En este caso el vocablo INDIVIDUOS debe entenderselos como sinónimos de PERSONAS, por ende las personas jurídicas también pueden ser comerciantes (Ley 19550 – se la denomina de Sociedades Comerciales)” Del texto del ART. 1ro. Resultan tres condiciones: a).- Es necesario realizar actos de comercio. b).- Esos actos de comercio, es necesario realizarlos a titulo de profesión habitual, y; c).- Es necesario que dicho ejercicio sea a nombre propio, o por cuenta ajena (generalmente comisionista). Queda claro que, la calidad de comerciante no resulta de:

1).- La declaración o afirmación de que alguien lo es. 2).- De la inscripción en le R.P.C. (ello es solo presunción).INTERÉS EN PRECISAR LA NOCIÓN DE COMERCIANTE: La importancia practica de precisar la calidad de comerciante radica que: a).- Solo los comerciantes pueden realizar actos de comercio por accesoriedad. b).- La capacidad para ser comerciantes esta sometida a reglas Especiales.c).- Los Comerciantes están sometidos un Estatuto Profesional Particular.d).- Los Comerciantes tienen derechos y obligaciones especiales.e).- Los Comerciantes están sometidos a exigencias particulares respecto a la Ley 19551, de Concursos y Quiebras. Noción de Profesión Habitual: “La Jurisprudencia ha resuelto que debe entenderse por profesión “HABITUAL” la actividad regular, con el propósito de obtener beneficios, y, que es preciso que los actos estén suficientemente ligados, frecuentes y repetidos.Artesano: “Hay una categoría de pequeñas empresas que escapan a las reglas del Derecho Comercial. Según RIPERT: se trata del trabajador Autónomo que ejerce o ejecuta un trabajo manual; vende solamente los productos de su trabajo y emplea en algunos casos, un personal limitado. El Código de Comercio no lo legisla expresamente. La Jurisprudencia ha resuelto que no es comerciante.Clasificación de los Comerciantes: Art. 2do. Del Código de Comercio. “La doctrina sostiene mayoritariamente la inutilidad de la norma”. Art. 3ro. Del C. de Comercio, distingue los comerciantes mayoristas de los minoristas. Otro criterio de clasificación, permite distinguir. a).- El comerciante de hecho: “Que adquiere su calidad de tal por la sola realización habitual y profesional de actos de comercio, este o no matriculado. b).- El comerciante por la forma de su actividad; por ejemplo las sociedades comerciales; ley 19550.Comerciante Social: a).- Socios de Entes Colectivos: El accionista, el comanditario, el socio de las Cooperativas, realizan actos de comercio en nombre y por cuenta del Ente Colectivo del cual forman parte. “La doctrina entiende que la sociedad colectiva configura una persona diferenciada de los

socios que la componen; la actividad que estos desplegaran en representación e interés de la misma, no les haría adquirir la calidad de comerciantes. b).- Socios Comerciales: La Ley 19550/72; enumera las sociedades comerciales. Asimismo dicha Ley reglamenta en particular las Sociedades Colectivas – Comandita Simple.- de Capital e Industria – S.R.L. las Sociedades Anónimas – Comanditas por Acciones – La Sociedad Accidental o en participación – La Sociedad Cooperativas y de Economía Mixta.- Las sociedades mencionadas por la Ley 19.550, revisten el carácter de comerciales por la forma jurídica que adoptan, cualquiera sea su objeto y aun cuando no realizan actos comerciales.EL ESTADO COMERCIANTE: Cuando el Estado actúa directamente como persona de Derecho Publico, realizando actos de autoridad o imperio, se aplican los principios y normas del Derecho Publico. Pero en otras ocasiones la actividad Estatal se organiza en forma de gestión comercial a cargo de una entidad provista de autarquía. Estas reparticiones con personalidad jurídica, con patrimonio y capacidad contractual propios, actúan en el campo del Derecho Privado. Los actos que realizan, son mercantiles (Garrone – pag. 135/36), si corresponden a los así individualizados por el Código de Comercio. Según nuestro Derecho Positivo vigente; dispone que; las empresas del estado quedan sometidas: a)- Al Derecho Privado, en todo lo que se refiere a sus actividades especificas. b).- Al Derecho Publico en todo lo que atañe a sus relaciones con la Administración o al Servicio Publico que se hallare a su cargo.ESTATUTO DEL COMERCIANTE: Es el conjunto de deberes y derechos que corresponden a los comerciantes, y que conforman un haz de normas. La doctrina suele reunir en el llamado “ESTATUTO” las modalidades de la actividad, los deberes y los derechos de los comerciantes.REQUISITO PARA ADQUIRIR LA CALIDAD DE COMERCIANTE: La calidad de comerciante se adquiere en nuestro Derecho, mediante el ejercicio “habitual y con profesionalidad de los actos de comercio”. La ley no exige otra cosa, no es necesaria la inscripción en el R.P.C., ni el pago de patente. “La prueba de calidad de comerciante queda a cargo de quien lo invoca”. - El art. 32 del C. De Comercio crea a favor de los comerciantes inscriptos una presunción IURIS TANTUM de esa calidad. LA PERDIDA DE LA CALIDAD DE COMERCIANTE: “Se produce al dejar de realizar actos de comercio en la forma prevista por el Código de Comercio; esto es con “profesionalidad y habitualidad” DOMICILIO DEL COMERCIANTE: “El comerciante individual posee un domicilio real y uno comercial que será aquel donde centraliza la

administración de su Empresa. El domicilio es inmodificable al cambiar o al elegir otro como sede de los negocios de la Empresa. CAPACIDAD: El Art. 9 del Código de Comercio dispone que: “Es hábil para ejercer el comercio toda persona que según las leyes comunes, tiene la libre administración de sus bienes”. Los que según estas mismas leyes no se obliguen por sus pactos o contratos son igualmente incapaces para celebrar actos de comercio, salvo las modificaciones de los artículos siguientes. “Por la remisión, en cuanto a capacidad para ejercer el comercio a las LEYES COMUNES, la regla general de la capacidad es la que resulta de las normas del Código Civil; sin perjuicio de las reglas especiales del Derecho mercantil, que amplían el régimen de la capacidad ordinaria; pero también introducen ciertas limitaciones.MENORES AUTORIZADOS: Con relación a este punto las normas genéricas de los a los Artículos 10 y 11; especifican: El primero, señala que: Toda persona mayor de 18 años puede ejercer el comercio con tal que acredite estar emancipado o autorizado legalmente. Él articulo 11 dice. “Es legitima la emancipación cuando conteniendo autorización expresa del Padre y de la Madre; siendo inscripta y hecha publica en el tribunal respectivo. Llenado estos requisitos, el menor será reputado mayor para todos los actos y obligaciones comerciales. Nuestro Cogido Civil no admite otra emancipación que la producida por el Matrimonio.- (articulo 31 del C.C.). Si se hubieren casado sin autorización no tendrán hasta las 21 años la Administración y Disposición de los bienes recibidos o que recibiesen a títulos gratuito, continuando respecto de ellos, el régimen legal, vigente de los menores, salvo ulterior habilitación. SITUACION DEL MENOR CON TITULO PROFESIONAL: Él articulo 128 del Código Civil, soluciona el caso del menor que obtienen Titulo Profesional habilitante, se le reconoce capacidad plena para el ejercicio de la profesión respecto de la cual haya obtenido el Titulo. MUJER CASADA MAYOR EDAD: “La Ley 17.711, fija la mayoría de edad a los 21 años. Dicha ley ha eliminado todo rastro de incapacidad de la mujer casada en la nueva redacción del articulo 1ro. De la Ley 11.357 (derechos civiles de la mujer) “la mujer mayor de edad, cualquiera sea su estado, tienen plena capacidad civil. La Ley 17.711, ha consumado la evolución insinuada por la Ley 11.357 y ha sustituido el régimen de comunidad con Administración marital, por su sistema de comunidad con Administración dividida o separada.Ahora él articulo 1276, dispone que cada conyugue administra lo suyo.MUJER CASADA MENOR DE EDAD: “Se encuentra en situación similar a la del hombre emancipado por casamiento. Tiene libre disponibilidad del producto de su comercio, aunque se trate de bienes gananciales pues están comprendidos entre los de su administración reservada.-

INCOMPATIBILIDADES Y PROHIBICIONES.- INCAPACIDADES PARA EJERCER EL COMERCIO (ARTÍCULOS 22-23-24 - DEL CÓDIGO DE COMERCIO. Él articulo 22 del Código de Comercio dispone: “Están prohibidos de ejercer el Comercio por incompatibilidad de estado. 1).- Las corporaciones eclesiásticas.2).- Los clérigos de cualquier orden; mientras vistan el traje clerical.3).- Los magistrados civiles y Jueces en el territorio donde ejerzan su autoridad y jurisdicción con titulo permanente. Las prohibiciones se dictan contra personas capaces y corresponde señalar que: a).- No afecta la capacidad para ejercer el comercio y tener la calidad de comerciante. b).- Los actos que realizan los incompatibles son validos. Asimismo el código a lo largo de su preceptiva, señala otras incompatibilidades para ejercer el comercio vinculada a la situación y circunstancia del sujeto. Así por ejemplo tenemos los Artículos 82 y 105.- Él articulo 23 del Código de Comercio, señala las excepciones a las incompatibilidades: “En la prohibición del Articulo precedente, no se comprende la facultad de dar dinero a interés con tal que las personas en el mencionado no hagan del ejercicio de esa facultad profesional habitual de comercio. Ni tampoco la de ser accionista en cualquier compañía mercantil, desde que no tomen parte en la gerencia administrativa. INTERDICTOS Y QUEBRADOS: El articulo 24 del Código de Comercio, se refiere a las prohibiciones e inhabilitaciones por incapacidad legal: “Están prohibidas por incapacidad legal: 1).- Los que se hallen es estado de interdicción. 2).- Los quebrados que no hayan obtenidos rehabilitación.MATRICULA – OBJETO – LUGAR – OPORTUNIDAD Y REQUISITOS DE LA MATRICULA – PROCEDIMIENTO – MODIFICACIONES QUE DEBEN HACERSE CONSTAR – EFECTOS y VENTAJAS DE LAS MATRICULACIONES.En nuestro régimen del Registro Mercantil, todas las inscripciones son; en principio meramente declarativas, es decir, constituye una comunicación al publico de un hecho. También hay inscripciones que tienen efectos constitutivos, o sea que posee una eficacia creadora de derechos (inscripción de sociedades regulares).-

OBJETO: “HALPERIN; sostienen que la matricula del comerciante no es un registro para adquirir esa calidad; así resulta con claridad, dice, del sistema de la matricula (artículos 25 y siguientes).LUGAR: “La inscripción en la matricula es llevada por Juzgado de Comercio de cada localidad (art. 25). Donde no hubiere Juzgado de Comercio la Matricula será llevada por el Juzgado de Paz del lugar. OPORTUNIDAD: La doctrina estaría de acuerdo en aplicar el plazo de 15 días corridos previstos por el articulo 39, para la inscripción de documentos desde la fecha de su otorgamiento. Entiéndase que los 15 días deben computarse desde que la persona comienza a ejercer efectivamente el comercio. REQUISITOS: Él articulo 27 del Código de Comercio; dice: “La matricula del comerciante debe hacerse en el Registro de Comercio, presentando el suplicante petición que contenga. 1).- Su nombre, estado, nacionalidad; siendo sociedad, los nombres de los Socios, la firma social adoptada. 2).- La designación de la calidad del trafico o negocio.3).- El lugar del gerente, factor o empleado que ponga a la cabeza del establecimiento.-

PROCEDIMIENTO: El procedimiento está regulado por el articulo 29 del C. De Comercio: “En la practica, la inscripción no pasa de ser una mera formalidad, sin que un control judicial de la inscripción, en sentido estricto. De los articulas 28 y 30, surge la necesidad de acreditar la capacidad, tanto como la autorización, en el supuesto de tratarse de un menor, deberá acreditarse documentalmente.MODIFICACIONES: Esta exigencia, surge del articulo 31 del C. De Comercio que dispone: “Que toda alteración que los comerciantes hicieran en las circunstancias especificadas en el articulo 27, será de nuevo llevado al conocimiento del tribunal. EFECTOS y VENTAJAS: Del articulo 32, del C. De Comercio sé conceptúan los efectos más directos y específicos de la matricula: la presunción de comerciante de la persona inscripta. “El que se inscribe en la matricula se supone que reviste la calidad de comerciante para todos los efectos legales desde el día de la inscripción. Se trata de una presunción IURIS TANTUM. Él articulo 26 – Inc. 1ro y 2do. Disponen las ventajas: Inc. 1ro).- La fe que merecen sus libros con arreglo al articulo 63, Inc,. y;

Inc. 2do).- Derecho a solicitar Comodato a).- Moratoria Mercantil; para que la inscripción surta los efectos legales debe ser hecha al empezar el giro comercial o cuando no tuviese necesidad el comerciante de invocar los privilegios mencionados.OBLIGACIONES COMUNES A TODOS LOS QUE PROFESAN EL COMERCIO: Desde el Articulo 43 al 66 inclusive, con la modificaciones introducidas por el Dcto. 4777/63, y ratificado por Ley 16478, se regula la contabilidad legal que deben llevar los comerciantes y el sistema legal que compete al comerciante individual. El principal beneficio es el propio comerciante; se aconseja que la lleve ajustada a derecho. La contabilidad importa 2 funciones fundamentales. 1).- Sirve para presentar estados económicos – financieros.2).- Sirve para interpretar hechos, que a su vez sirven para la toma de decisiones.FORMALIDADES: Los libros de Comercio deben sujetarse a formalidades, extrínsecas y a formalidades intrínsecas; a las primeras se refiere el Art. 53; y a las segundas los Artículos 54 al 66.DERECHOS DE LOS COMERCIANTES: a).- Organizar una comunidad laboral, por medio del llamado Contrato de Trabajo. b).- Contar con una organización de bienes. c).- Concurrencia o Competencia; es necesario que el Estado se ocupe de contrabalancear el respectivo derecho de concurrencia al mercado. Es también el Estado quien debe salir en defensa de la parte económica más débil. d).- Publicidad; el empresario tiene derecho a publicitar sus actividades, sus productos, su organización; etc.e).- Imagen; el derecho a la imagen comercial, tienen relación con la propaganda; no es una relación vinculada a la personalidad comercial del empresario. LA CONTABILIDAD - FUNDAMENTOS – IMPORTANCIA: “Los Libros de Comercio y la Contabilidad representan en primer lugar una gran utilidad para el comerciante. Le permiten conocer en todo momento la situación de su cajade su tesorería y su estado financiero patrimonial – costos – etc.

METODOS: “El Código de Comercio, es liberal (Para los comercios en general). Puede ser adoptado cualquier método contable, siempre que corresponda a una adecuada integración de un sistema de contabilidad y según se lo exija la importancia y naturaleza de su actividad. Resulten con claridad los autos de su gestión y su situación patrimonial.

SISTEMAS: El Plan o Sistema de cuentas consiste en la agrupación de las mismas en determinadas especies de acuerdo con la naturaleza de las operaciones practicadas. El método Contable es la norma constante que debe observarse en el registro de las operaciones, y, una vez adoptado, debe ser único y uniforme para todos los sistemas que se utilicen “Partidas Simples” – “Partidas Mixtas” y el de “Partidas Dobles”. Artículos 43 al 66.-

METODO CONTABLE MECANIZACION – LIBROS INDISPENSABLES Y OBLIGATORIOS: El articulo 44 del C. de Comercio, se refiere también a los Libros para cualquier comerciante o sociedad, además de que en forma especial imponga este Código u otras leyes que deban indispensablemente llevar.

1).- Diario. “Se lo considera el Libro eje de la contabilidad (art. 45).2).- Inventario y Balances.

3).- Correspondencia; consérvese en buen estado y clasificado.-

LIBROS DE TERCEROS SU EXHIBICION:

Él articulo 58, la exhibición de libros no requiere necesariamente de un juicio. Pueden exhibirse voluntariamente (art. 59).

La eficacia probatoria de los libros de comercio de terceros (o lo que resulta de sus asientos) no ha sido prevista por el código de comercio.

RENDICION DE CUENTAS: Los artículos 68 al 74; “Cuentas es la descripción básica de los diversos hechos y resultados pecuniarios relativos a una determinada operación. “La forma que debe hacerse una rendición de cuentas no esta determinada en el Cogido de Comercio.” Debe ser presentada en forma descriptiva y se deben todas las explicaciones necesarias.

OPORTUNIDAD: Articulo 69.-

LUGAR: Art. 74

IMPORTANCIA: Articulo 73.BOLILLA V

AUXILIARES DEL COMERCIO – NOCIONES GENERALES “En Leyes especiales encontramos regulaciones afines. El ejercicio del comercio no se agota con la actuación del comerciante, el empresario o el industrial, sino que acoge algunas labores especializadas, que por razones históricas se han vinculado al comercio y a su legislación, ellas tienen su estatuto especialisimo, sin perjuicio de que se apliquen, en general a las restantes normas mercantiles.

CORREDORES: “El corredor es un comerciante porque realiza actos de comercio (Articulo 8 – Inc. 3). Es una mediación entre la oferta y la demanda

dirigida a provocar el acercamiento entre las partes interesadas, que luego contrataran directamente.

REQUISITOS: “Las mismas condiciones que para ser comerciante, y podemos agregar.-

1).- Poseer titulo Universitario.-

2).- Un año de domicilio en el lugar en donde se pretende ejercer la actividad

3).- Ser mayor de edad.-

4).- Los corredores destituidos anteriormente no pueden volver hacerlo

5).- Deben probar el ejercicio del comercio por si, o haber sido socio . gerente o tenedor de Libros de algún corredor o comerciante al por mayor.

6).- Inscripción en la matricula.-

COMISIONISTA NATURALEZA JURIDICA: “ Es el mandato sin representación (el comisionista contrata con los terceros a su propio nombre pero por cuenta del comitente.

REMATADORES: “El rematador es un intermediario en el trafico de bienes. Es el agente en el remate o subasta que es venta publica, judicial o no y que se propone de viva voz adjudicar el bien o la mejor postura . Su naturaleza jurídica esta dado por la Ley 20.266. se requiere para ser rematador.

REQUISITOS: - 1).- Ser mayor de edad.-

2).- Poseer titulo universitario

3).- Examen de idoneidad para rendir en cualquier Tribunal de alzada con competencia en lo comercial.

4).- Inscripción del lugar de desempeño profesional a cuyo fines es necesario.-

5).- Aprobar examen.-

6).- Buena conducta .-

7).- Constituir domicilio en la jurisdicción del lugar de inscripción

8).- dar garantía Real o Personal.-

BARRAQUEROS: Son aquellos auxiliares del comercio; ZAVALA RODRIGUEZ, dice que los BARRAQUEROS y dueños de casa de deposito que reciben efectos de terceros en forma regular celebrando con ellos contratos de deposito. Ejercen calidad de comerciante.

OBLIGACIONES Y RESPONSABILIDADES:

El Código de Comercio es severo al atribuir las responsabilidades.-

1).- Deben llevar un libro con las formalidades exigidas por la Ley.-

2).- Recibir mercaderías y dar recibos detallados de lo que dejan en deposito.-

3).- Conservación y cuidado de los objetos en deposito.-

4).- La exhibición de la mercadería es otra Obligación del Barraquero.-

5).- Entregar la mercadería bajo pena de prisión

6).- A requerimiento del vendedor o del comprador de los productos deberá pesarlos medirlos o recontarlos.-

7).- Responsabilidad por perdida o hurto.-

FACTOR DE COMERCIO: “Se llama factor a un mandatario de comerciante encargado de administrar la Empresa o un establecimiento de este, representándolo en forma permanente y obligándolo en la medida de sus facultades debidamente inscriptas. El factor actúa en relación de Dependencia.-

EMPLEADOS O DEPENDIENTES DE COMERCIO:

El Factor – El Empleado – El dependiente – El obrero – no ejercen nunca por cuenta propia actos de comercio. Por tanto no son comerciante y sus facultades, aun las mas amplias, como las del factor, se relacionan con la noción jurídica de la representación.-

VIAJANTES DE COMERCIO: Son las personas que respecto a las empresas, promueven la concreción de la oferta y la demanda, facilitando la actividad de la misma. Es una necesidad consecuente del desarrollo del comercio.

FUNCIONES: Son subordinados externos, cuya misión puede cumplirse de diversas maneras. La Ley 14.546, “Régimen del Viajante del Comercio y la Industria”, reglamenta la actividad del viajante del comercio.

Articulo 1ro. De la Ley 19550, - DICE - Habrá sociedad Comercial cuando dos o mas personas en forma organizada, conforme a uno de los tipos previstos en la Ley, se obliguen a realizar aportes para aplicarlos a la producción o intercambio de bienes o servicios participando de los beneficios y soportando las perdidas.

ANALISIS: 1).- Intervienen 2 o mas personas; exigencia necesaria en una sociedad comercial.-

2).- La nota ORGANIZACIÓN, y de la intervención en la producción de intercambio de Bienes y servicios “Alude a la noción económica de la Empresa”

3).- El requisito de tipicidad; implica la obligación de ceñirse específicamente a las formas expresamente reguladas en la Ley.-

4).- El obligarse a realizar aportes; hace a la condición de tal y a la esencia del Con-trato Asociativo.-

5).- Los métodos de financiación de la Sociedad; en aras del cumplimiento del objeto social no se agotan empero en la aportación de los socios , ya que el Capital so-cial puede ser aumentado c/recursos de la misma sociedad.-

6).- La comunidad de fines e intereses que caracterizan generalmente a la sociedad hace de la participación de los beneficios y en las perdidas un requisito esencial.

SOCIEDADES IRREGULARES: Al tenor del Articulo 21 de la Ley 19550, son sociedades irregulares, aquellas que son sociedad de hecho con el objeto comercial o sociedad constituida conforme a algunos de los tipos permitidos pero afectados por vicios de constitución., por ejemplo la falta de instrumentación “Falta de Contrato”.-

SOCIEDADES REGULARES: Habrá Sociedad regular; según lo expresado en el Articulo 1ro., de la Ley 19550, y son algunos de sus requisitos.-

a).- Contrato Social; en el cual debe figurar sus modificaciones otorgando a las partes la opción de recurrir al instrumento publico o Privado.

b).- Inscripción en el Registro Publico de Comercio; en razón de su publicidad. Con esta inscripción se adquiere la personalidad plena.BOLILLA VI

LA EMPRESA: “Es la Organización de bienes y servicios para la producción de bienes o de servicios con un fin económico. (HALPERIN). Existe dificultades para dar un concepto jurídico de empresa; la noción no surge de nuestro Derecho positivo mercantil. La Ley dice, si, que, la sociedad debe organizarse como empresa (Art. 1ro. Ley de soc), la noción expresada como tal se acogió solamente al derecho Laboral.

Por ultimo podemos decir que la empresa es una noción económica que trasciende a lo jurídico en algunas manifestaciones, pero no como unidad, como objeto de derecho, la empresa no tienen personalidad sino que es un objeto (complejo Universal) de negociación jurídica, no adquiere derechos ni contrae obligaciones, sino que lo hace por medio de su titular individual o colectivo.

TEORIAS QUE SOSTIENEN SU CALIDAD DE SUJETO DE DERECHO:

TEORIA ATOMISTA: “La Empresa es una simple pluralidad de elementos privados de unidad jurídica, cada uno de los cuales mantiene su individualidad.-

TEORIA UNITARIA: “La Empresa es una unidad integral que sustituye a la diversidad o individualidad de los elementos que la integran.-

TEORIA ESPIRITUALISTA: “La Empresa es el bien material resultante de la actividad empresarial.-

TEORIA INTERMEDIA: “Es una simple unidad funcional.

ELEMENTOS: “Sus elementos son: a).- El Factor Capital - b).- El Factor Trabajo - c).- Elementos Materiales e inmateriales - Pero la Empresa es también un conjunto de distintos elementos combinados armónicamente para producir un resultado económico – ellos son:

Planificación – Organización - Ejecución y Control.-

LA CONTABILIDAD: “Esta Ciencia tiene por objeto suministrar la información necesaria y eficaz para un mejor manejo de las operaciones, es indispensable para su conducción y toma de decisiones económicas, financieras y/o patrimoniales.-

BOLSA: “La bolsa de valores es un mercado de Capitales representados por aciones de sociedades comerciales y títulos de la deuda publica.-

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->