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El recurso suelo

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7.1.1. Lavado de Sales

Según Pizarro, 1977, el agua aplicada a los suelos salinos en forma su-
plementaria al riego tiene como finalidad:
Reducir la salinidad del suelo hasta niveles tolerables por los cul-
tivos o recuperar suelos salinos que por su elevada cantidad de sales no
pueden por el momento ser utilizados para la agricultura.
Para tal efecto se pueden realizar dos tipos de lavados que se deno-
minan de mantenimiento, y que consisten en:
– Aprovechar el riego para lavar el suelo, añadiendo en cada
aplicación agua en exceso.
– Realizar lavados periódicos independientes del riego. Estos
lavados pueden tener una frecuencia anual, semestral, etc.,
en función de los facto res que influyen en la salinización y en
función también de otros factores como épocas de cosecha,
disponibilidades de agua, etc.

El primer paso que se requiere para la corrección de suelos salinos
es la instalación de drenes (abiertos o subterráneos) para evacuar las
sales solubles y el segundo paso es la corrección de los suelos salinos
añadiendo un exceso de agua para lavar las sales. Sin embargo, en con-
diciones de Altiplano, no es tan fácil su implementación, por los costos,
tenencia de tierras, calidad y escasez de agua y otros.

a) Métodos de Lavado

Para realizar el lavado de sales, este autor recomienda primero nivelar
el terreno, cuidando de eliminar los pequeños montículos. Luego se
forma alrededor de las parcelas niveladas los camellones (parecidos a
los que se utilizan para el cultivo del arroz por inundación). Previa-
mente conviene eliminar de la parcelas la vegetación y dar un sub-
solado o laboreo de 25-30 cm., con objeto de facilitar la infiltración
del agua.

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el recurso suelo principios para su manejo y conservación

La altura de los camellones depende de la cantidad de agua a apli-
car, ya que cuanto mayor sea la lámina de agua más efectivo será el
lavado. (Pizarro, 1997).
Para lograr la máxima efectividad del lavado es importante fraccio-
nar el agua en varias aplicaciones. En la primera aplicación se añade el
agua necesaria para elevar la humedad del suelo a capacidad de campo
(cc). La segunda se realiza dos o tres días después, es decir, luego de
que el agua de la primera aplicación ha disuelto gran cantidad de sales,
que son fácil mente eliminadas en las aplicaciones posteriores.
A medida que las aguas van pasando por el perfil del suelo, se van
lavando las sales más solubles (cloruros de sodio y magnesio y sulfato
de magnesio), mientras que el sulfato sódico tarda más en disolverse,
sobre todo en aguas frías. El yeso presente en el suelo no es afectado
prácticamente por los lava dos.
En general, la eficiencia de los lavados es mayor cuando se efectúan
en la esta ción cálida, debido a que la solubilidad de las sales aumenta
con la temperatura. En el caso del sulfato sódico, su lavado es muy di-
fícil a tempe raturas bajas, porque la sal forma precipitados que no son
arrastrados por el agua.
Sin embargo según este autor los lavados aplicados al suelo, no solo
lavan las sales sino pueden ocasionar pérdidas de algunos nutrientes
importantes (uno de los elementos más expuesto a estas pérdidas es el
nitrógeno). En ese sentido es necesario compensar estas pérdidas me-
diante la aplicación de fertilizantes.
Si bien este método de lavado puede ser eficiente, si se dispone
de suficiente cantidad de agua y medios para su implementación, en
condiciones del Altiplano es más complicado. En ese sentido, el agua
de lluvia puede cumplir este papel, debido a que prácticamente no con-
tiene sales. Su eficiencia depende de que la mayor parte de las lluvias
torrenciales no escurran y más bien se infiltren favoreciendo el lavado.
Para este efecto es condición de que el suelo tenga buen drenaje. Los
suelos del Altiplano Central (llanura) son pesados (arcillosos).

b) Lavados Aplicados con el Riego

Cuando se trata de terrenos ya desalinizados en los que se pretende evitar
la resalinización, las necesidades de lavado se suelen expre sar como un

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recuperación y manejo de suelos extremos

porcentaje del agua de riego aplicada. En general, el agua necesaria para
el lavado se aplica junto con la del riego, añadiendo una cantidad excesi-
va, de forma que una vez que el suelo alcanza la capacidad de campo, el
exceso de agua percole las sales hacia las capas más profundas.
Uno de los problemas que se tiene en el Altiplano y Valles del país
para poder lavar adecuadamente los suelos salinos, es que no se dispone
de suficiente cantidad de agua y por otro lado existen problemas con la
calidad de las aguas. Así mismo como en el Altiplano Central los suelos
del área de riego tienen un subsuelo con problemas de drenaje es difícil
realizar un lavado vertical adecuado.
Para determinar la eficiencia del lavado es conveniente analizar las
aguas de drenaje y determinar la cantidad relativa de sales eliminadas
en comparación a las aguas añadidas al terreno, así mismo es necesario
muestrear el suelo hasta una profundidad de aproximadamente 1,8 m
para determinar los elementos que la conforman.
Los cálculos de agua que se deben añadir al suelo, se basan princi-
palmente en las cantidades de agua requeridas por los cultivos, la capa-
cidad de agua que se puede almacenar en el suelo y la cantidad de agua
necesaria para lavar las sales hasta una profundidad definida.

7.1.2. Aplicación de Enmiendas Químicas

La corrección de los suelos sódicos, según Thorne y Peterson (1963)
es más complicada que en los suelos salinos, en razón de que no solo se
requiere reemplazar el sodio intercambiable con calcio, sino mejorar
sus propiedades físicas para promover el lavado del sodio.
El calcio necesario para reemplazar el sodio intercambiable puede
provenir del suelo, del agua de riego o de las enmiendas añadidas.
La aplicación de enmiendas químicas (mejoradores) en los suelos
alcalinos tiene como objetivo favorecer la sustitución del Na intercam-
biable por el Ca de la enmienda. La aplicación de las enmiendas se
realiza cuando hay un exceso de Na en el suelo y por lo tanto presentan
un psi elevados (>15 %).
Las enmiendas químicas según Pizarro (1977), se pueden clasificar
de la siguiente manera:

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el recurso suelo principios para su manejo y conservación

Sales solubles de calcio:

Yeso, cloruro cálcico.

Ácidos o formadores de ácidos: Azufre, polisulfuro de calcio, ácido
sulfúrico, sulfatos de hierro
y aluminio.

Sales de calcio de baja solubilidad: Caliza.

Residuos Industriales:

Espumas de ingenios azucareros,
otros

a) Yeso

El yeso es el mejorador químico más utilizado en los suelos sódi-
cos, debido a su bajo precio. La sustitución del sodio combinado con el
suelo se efectúa según la reacción siguien te:

Suelo Na2 + SO4Ca

Suelo Ca + SO4Na2

La solubilidad del yeso esta solamente limitada por las temperatu-
ras bajas y el tamaño de sus partículas.
La aplicación del yeso se la realiza:
– Directamente sobre el suelo.
– Al agua de riego.

En el primer caso se distribuye “a voleo” y después se incorpora al
suelo con discos o arado. (Pizarro, 1997).
Para su aplicación con el agua de riego existen dispositivos espe-
ciales. Un mé todo simple y práctico consiste en abrir un saco de yeso
y colocar la parte abier ta en la acequia, preferentemente en un punto
donde el agua tenga una cierta turbulencia. A continuación de la apli-
cación del yeso es conveniente lavar el suelo, para que la enmienda se
distribuya en profundidad.
Luego de un tiempo y cuando el yeso ha actuado con el sodio del
suelo, se recomienda evacuar el S04 Na2 formado con ayuda del lavado.
En razón de que el lavado excesivo de las sales disueltas puede provocar

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recuperación y manejo de suelos extremos

la dispersión de las arcillas, es necesario hacer un lavado adecuado y de
acuerdo a las características que presentan los suelos.

b) Azufre

El azufre es también una enmienda química muy utilizada para mejorar
suelos sódicos. Según este autor, este elemento antes de actuar en el
suelo sufre una serie de transformaciones:

S2 +302

2SO3

S03+H2O

S04H2

S04H2 +C03Ca

SO4Ca +C02 +H20

Suelo Na2 + SO4Ca

Suelo Ca + SO4Na2

Una condición para aplicar azufre al suelo es que este contenga
carbonatos de calcio, para que reaccione con el ácido sulfúrico y pueda
formar sulfato de calcio, el que posteriormente reacciona con el suelo y
ocurre el correspondiente intercambio del calcio por el sodio.
En la primera fase de su transformación, el azufre es oxidado por la
acción microbiana, hasta formar S04H2. Esta transformación requiere
algún tiempo, el mismo que depende de varios factores, como: la finura
de las partículas de azufre (cuanto más fino, más rápidamente se trans-
forma), cantidad aplicada, tipo de suelo, la mezcla adecuada y todos los
factores que favorecen la actividad microbiana.
Como el azufre es un mejorador lento, los suelos que han recibido
azufre no deben ser lavados hasta después de cierto tiempo, para per-
mitir que ese elemento se oxide. Sin embargo el suelo debe mantenerse
húmedo, lo que es esencial para disminuir la acidez del suelo.

c) Ácido Sulfúrico

El ácido sulfúrico es un mejorador al igual que el azufre y de una efi-
ciencia más rápida en comparación a este.
Sin embargo, es importante que el suelo contenga carbonatos de
calcio, para favorecer la formación de sulfatos de calcio (ver reacción

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el recurso suelo principios para su manejo y conservación

anterior). Cuando se aplican a suelos que no contengan carbonatos,
puede provocar una acidez excesiva en el suelo. En ese sentido es muy
importante conocer las características químicas y físicas del suelo antes
de cualquier aplicación de enmiendas.
Si bien su empleo es rechazado por peligroso, en la actualidad exis-
ten equipos adecuados que facilitan su incorporación al suelo mediante
inyección, el mismo que permite su aplicación a diferentes profundi-
dades.

d) Caliza

La caliza (CO3Ca) es un mejorador químico que puede existir en forma
natural en el propio suelo.
La eficiencia del empleo del CO3Ca depende de su solubilidad,
que normalmente es muy baja, pero que aumenta en presencia del CO2
debido a la formación de bicarbonato de Ca y al disminuir el pH. El
empleo de la caliza se realiza principalmente para suelos:
– Con pH inferior a 7.5
– Suelos con ausencia de carbonatos

Residuos Industriales

Algunos subproductos de la industria pueden actuar como mejoradores
de los suelos alcalinos debido a que aportan calcio. Entre estos subpro-
ductos el más utilizado es la espuma que resulta de la fabricación de
azúcar y cuya com posición es la siguiente:

C03Ca

35 - 45 %

Materia orgánica

5 - 15 %

Agua

40 - 45 %

Las espumas de los ingenios azucareros aportan CO3Ca en forma
de un precipitado muy fino el mismo que es fácilmente soluble. Ade-
más el contenido de materia orgánica favorece el mejoramiento de las
propiedades del suelo.

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recuperación y manejo de suelos extremos

7.1.3. Dosis de los Mejoradores Químicos

Como se ha indicado en un inicio, el objeto de la aplicación de los
mejoradores químicos en suelos alcalinos es eliminar parte del sodio
absorbido por el complejo de cambio y por lo tanto se trata de dismi-
nuir su psi.

El valor final al que se debe reducir el psi es del orden de 7-12, aunque
exis ten suelos con psi más elevados sin que aparezcan efectos perjudiciales,
sin embargo es importante considerar el tipo de cultivo que se va a sem-
brar. Con ob jeto de establecer un criterio general, la literatura indica que
es 10 el valor que debe alcanzar el PSI después de la mejora (ver apéndice
11, cálculo de la dosis de enmiendas químicas en suelos alcalinos).

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