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Perdido entre la Escuadra y el Compas - V .·. H .·. Fernando Efraín Bolívar Navarro, 4º

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Discurso del V .·. H .·. Fernando Efraín Bolívar Navarro, 4º de Lima - Perú.
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U.·.T .·. O .·. A .·. A .·. G .·. I.·.

UNIVERSI TERRARUM ORBIS ARCHITECTONIC AD GLORIAM INGENTIS

QUE SIGNIFICA: “PERDIDO ENTRE LA ESCUADRA Y EL COMPAS”
Por: V .·. H .·. Fernando Efraín Bolívar Navarro, 4º

Con Vuestra venia P .·. M .·. II.·.PP .·. HH .·. , EE .·. HH .·. , PP .·. HH .·. y VV.·. HH .·. gradezco a vos Poderoso Maestro, el haberme asignado el presente trazado, lo que me ha permitido investigar y seguir profundizando este tema de suma importancia para el M.·.S.·., con la esperanza de que sirva de motivación a los HH.·. a continuar ampliando nuestros conocimientos. Durante la ceremonia de adelanto al cuarto grado en el momento donde el candidato hace su ingreso al santuario ante la pregunta del P.·.M.·. el Guarda Santuario responde “Es el Maestro de ceremonias quien conduce al viajero quien sabe dónde crece la acacia, mas engañado por la ilusión de los sentidos se perdió entre la escuadra y el compás y no tiene la esperanza de volver a hallarla”.

A

En la siguiente parte del ritual el P.·.M.·. interroga sobre la buena fe y la ignorancia del candidato a lo que el Maestro de Ceremonias responde: “Sus hechos lo demuestran. Una luz artificial que trae en la mano izquierda es símbolo del sofisma que lo extravió; y un V.·.H.·. lo conduce de la otra, porque tiene ojos y no ve, tiene oídos y no oye. ¡Por esta razón se le ha cubierto con su mandil y clama por un guía que le enseñe el modo de manejar con acierto la Escuadra que lleva en la frente!”. Si siempre encontramos al Maestro entre la Escuadra y el Compas, para expresar que esta desprendido de las afecciones materiales, de las cosas terrenas y que solo anhela unirse a su origen celeste; ¿En qué momento el Maestro se pierde entre la Escuadra y el Compas?

El destino del Maestro que dentro del simbolismo masónico se pierde aparentemente cuando después de haber cumplido la misión que se impuso durante toda su existencia, baja a la tumba, puesto que ese acto significa otra cosa que la de entrar de lleno al conocimiento del más allá; es decir que pasa a formar parte del mundo de los espíritus; en donde todo esto conceptuado como un impenetrable

misterio, al que conceptuamos como que abriga en su seno todo aquello que para nosotros se presenta como desconocido o que realmente resulta abstracto pero que en verdad sólo significa procurar nuevamente alcanzar otra nueva misión que de antemano nos depara la naturaleza y que consiste en llegar a adquirir la inmortalidad; porque se considera que ya hemos sabido conquistar la vida eterna; por tal motivo resulta que la muerte no es en realidad el destino radical a que estamos expuestos todos los seres orgánicos, sino que es una manifestación pura del verdadero nacimiento a la vida perdurable.

Tomando en cuenta los razonamientos anteriores podemos llegar al convencimiento de que es muy natural y además una elocuente demostración de que bajar al sepulcro, no quiere decir que todo se ha perdido, para quienes les ha tocado el turno de llegar hasta él; pues dentro de las ciencias del espiritualismo masónico se establece esa especie de misión que el Maestro continúa desempeñando entre lo que hemos dado en llamar misterios de la Naturaleza, hasta en sus más raros fenómenos, los cuales para muchos todavía constituyen un impenetrable secreto;

sin embargo nosotros sí podemos conocer la verdadera situación de esos hermanos que han pasado a ocupar su lugar en el oriente eterno. La ESCUADRA, es una alegoría del mundo terrestre, y el COMPAS, por ser el instrumento con que se trazan las circunferencias que limitan el círculo, lo es también del firmamento; lo que indica claramente que estos dos símbolos en conjunto constituyen el signo emblemático verso entero. En consecuencia y tomando como base la explicación anteriormente expresada, notamos que el Maestro Masón, jamás se pierde dentro de las misteriosas tinieblas de lo desconocido, de lo secreto o de lo abstracto, aun cuando se trate de lo oculto, porque ese Venerable Hermano está llamado constantemente a desempeñar eternamente su ineludible misión, sea durante su efímera existencia sobre la superficie de la tierra o bien dentro del seno de la propia naturaleza que le dio el ser, entre cuyos fenómenos se le puede considerar como que de una manera radical pasa a gozar de una nueva vida o sea que se trata de su verdadera y definitiva vida. El Maestro Masón al cumplir fielmente con todos sus compromisos y con sus deberes para con Dios, con sus semejantes y consigo mismo, tanto en el orden profano, en su papel de ciudadano como dentro de nuestra augusta orden en su calidad de INICIADO; por lo mismo aquí se puede aplicar la sublime expresión de que: cuando un maestro se pierde lo encontramos entre la Escuadra y el Compás, o sea entre el cielo y la tierra, puesto que ambos símbolos son representativos del universo.

Consecuentemente queda demostrado una vez más que el Maestro Masón que aparentemente se ha perdido para siempre, con toda seguridad lo encontraremos simbólicamente entre la Escuadra y el Compas; puesto que es el emblema de la generación a la vez que fiel representativo de la vida eterna. Puede juzgarse lo elocuente de la aplicación de este simbolismo y el porqué de la interpretación del emblema de la Escuadra, el Compas, como representativos de los ámbitos del espacio conteniendo en su seno, a la grandiosa órbita del mundo que habitamos en relación al Maestro Masón; pues es precisamente en ese lugar en donde una vez que se ha perdido podemos encontrarlo. Todas las anteriores apreciaciones nos indican que el Maestro preparado convenientemente he instruido en el conocimiento de las materias filosóficas, simbólicas y esotéricas, aceptadas y admitidas por la masonería entre su ritualismo y ceremoniales, ya no tiene por qué dudar de esa sabias realidades científicas.

A eso se debe que todo Maestro Masón simbólicamente hablando, nunca terminará su verdadera misión generadora y regeneradora del espíritu humano, tal y como le impone su Naturaleza; mucho menos con sus deberes sociales ante la Humanidad; pues hay que tomar en cuenta, que frecuentemente y por tiempo indefinido, continuará buscando en el laberinto de su vida variados y nuevos horizontes para tratar de alcanzar su perfeccionamiento, material, espiritual e intelectual, porque aun dentro de las tinieblas del misterio seguirá siendo un modelo de virtudes, de adelanto, de progreso y de estudio, como el desarrollo de las cualidades que coadyuvarán a encontrar el sendero que le conduzca a ser útil a Dios, a sus semejantes y a sí mismo.

Todo círculo se divide en seis sextantes iguales al radio, con el cual hacen siete, en consecuencia en los siete años que representa la edad simbólica del maestro, se recorren respectivamente los tres sextos inferiores (uso de la escuadra) y los tres sextos superiores (uso del compás) después de los cuales ingresamos nuevamente en el dominio de la escuadra, alejándose del compás de la razón, el Maestro en este momento se encuentra efectivamente perdido. Entonces una vez recorrido todo el círculo, necesita dirigirse al centro de la comprensión y no volver nuevamente al dominio ilusorio de la escuadra. La acacia de la inocencia y de la inmortalidad no puede encontrarse fuera de este centro, cuyo perfecto equilibrio se halla simbolizado por la disposición de los dos instrumentos. El Maestro perdido busca y clama por un guía “que os salve de situación tan lastimosa”. Pues este guía que es Hiram Abif, ha muerto o desaparecido en las tinieblas del norte, del lado de occidente, por efecto de la conspiración de los tres malvados compañeros: la ignorancia, el fanatismo y la ambición.

Buscando un guía, o una Logia de Maestros Perfectos, el Maestro perdido se encuentra entre los compañeros, que como él, buscan la verdad, o el ideal que los

oriente y los dirija en sus trabajos que se hayan suspendidos, mientras Adonhiram “guarda las herramientas en las columnas, en espera que se presente el maestro más apto para dirigir las obras”. Este es el Venerable Maestro quien en base al silencio y meditación, para no perderse nuevamente, dirigirá todos sus esfuerzos en el desarrollo moral de su conciencia y así combatir constantemente hasta desterrar la luz artificial de los sofismas que lo amenacen para ser digno de ser partícipe de continuar con los trabajos, que se hayan suspendidos y en su nuevo estado, seguir perseverante en la búsqueda justa y perfecta de la Verdadera LUZ.

Es mi palabra P .·. M .·. V .·. H .·. Fernando Efraín Bolívar Navarro, 4º

BIBLIOGRAFÍA 1. 2. 3. 4. Rituales de los tres grados simbólicos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Ritual del cuarto grado. Manual del maestro secreto de Aldo Lavagnini. Diccionario Enciclopédico de la Masonería Editorial KIER, Argentina edic.1962.

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