El Libro del Jarrón Azul

EL JARRON AZUL Hace ya varios lustros apareció en inglés un pequeño libro cuyo título podría traducirse como se ve arriba; su autor es Peter B. Kyne. El libro es poco conocido, su contenido en cambio se ha difundido bastante en forma verbal. Cayó en nuestra manos una traducción y resumen del referido libro y por considerar que del relato se puede extraer una moraleja muy estimulante, la reproducimos cambiando nombres de personas y de lugares tratando de adaptarla a nuestro país. El señor Eustaquio Rivera, mejor conocido como “Capi”, fué el fundador y el espíritu dirigente de una importante empresa maderera y de barcos. En teoría, ya se había retirado de la dirección activa del negocio, pero en realidad continuaba siendo su principal guía y consejero, rehusando, como él mismo se expresó, a abandonar su actividad mental no obstante haber suspendido su actividad física. Los ayudantes y administradores activos de Capi eran el señor Ortiz, encargado del negocio de maderas y Carlos Contreras, quien dirigía el de barcos. Ambos eran hombres competentes en quienes Capi tenía plena confianza, aunque a veces le entraban dudas de su buen criterio, especialmente en lo que se refiere a juzgar la capacidad de otros. El problema que estos tres personajes confrontaban, según principia la historia, era la situación que existía en su oficina de Buenos Aires. El empleado que habían enviado a hacerse cargo de ella estaba dando mal resultado, aunque esto no sorprendía a Capi, porque en su opinión carecía de ciertas cualidades que él consideraba esenciales. Ortiz, ¿tienes un candidato para el puesto?, preguntó Capi.

. a ocho mil kilómetros de distancia de sus jefes a quienes pudiera consultar... ¿eh?. no alcanzo a comprender todavía por qué no te he mandado al diablo. Es cierto. que también tenga el valor necesario para asumir la responsabilidad?. .. pero González. yo te empecé a pagar un sueldo de doscientos mil pesos al año y a confiarte la responsabilidad de 20 millones cuando apenas tenías veintiocho.. De eso nada puedo decirle a usted.. Tiene usted razón. Esto es más importante todavía que la tal experiencia que Ortiz y tú consideran como lo más esencial. Dirigiéndose hacia el otro administrador continuó. ¿qué te parece González para el puesto de Buenos Aires? Lo creo capaz ¿Por qué? Porque lleva bastante tiempo con nosotros para haber adquirido la experiencia necesaria. El próximo representante que mandemos a Buenos Aires tendrá que ser un luchador que no se dé por vencido. Bueno. pues si no mal recuerdo. bueno. demasiado jóvenes para asumir esa responsabilidad. Treinta años. Ortiz.. ¿Dices que todavía no hemos puesto a prueba la competencia de González?.Siento decirle que no. Eso es lo más importante. ¿Qué quieres decir con demasiado jóvenes?. y creo que usted es quien debe hacer la prueba. ¿Crees. antes de mandarlo hay que convercernos de que tiene energía e iniciativa. pero me parece que tiene energía e iniciativa. y proceder acertadamente de acuerdo con su criterio. replicó Capi. de si las tendrá cuando tenga que tomar una decisión inmediata. ¡contéstame! El mundo de hoy es el mundo de la juventud y métete eso en la cabeza. señor Rivera todos los empleados que tengo bajo mis órdenes son jóvenes. De acuerdo. Bueno. Ya hemos tenido allá tres que resultaron un fracaso y de esos no queremos más.. Por que tenemos aquí gente que no sabemos lo que puede hacer. y personalmente es agradable. no hemos puesto a prueba todavía su competencia. ¡Ortiz! interrumpió Capi con voz resonante. ¡Carlos!. señor Rivera. Ortiz. Carlos. el único a quien yo consideraba competente para ocupar el cargo sería González y él apenas tiene unos treinta años.

de ningún modo. Señor Morales . sobre todo mi cabeza. ¿ qué desea usted ? He venido a que me dé usted trabajo . y me queda el brazo derecho. ¿acaso sus defectos físicos no son un impedimento? No. Al hallarse en su presencia. Habla usted como si tuviera la seguridad. Un empleado condujo al visitante ante el presidente de la importante empresa maderera y marítima. le agradezco a usted mucho la fineza de concederme una entrevista. señor Rivera.de eso no tengo duda. Parece que va a fraguar la prueba González . Mirándolo con semblante severo.respondió Morales. A los diez minutos el teléfono sonaba y con no poco enfado.dijo Carlos Contreras en voz baja a Ortiz al salir de la oficina del señor Rivera. II El destino no permitió dejar en paz al señor Rivera en sus reflexiones por mucho tiempo. Bien. como si alguien le hubiera interrumpido un tranquilo sueño. señor Morales. Puedo pensar y puedo . ¿ Por qué ? Morales. sonriendo en una forma que le simpatizó al señor Rivera contestó: Yo soy agente vendedor y se que puedo vender cualquier cosa que tenga algún valor. dígale que pase. porque lo he demostrado durante cinco años y quiero demostrárselo a usted. lo que me queda de cuerpo está sano. tomó el receptor y gritó: ¡¿ Quién es ?! Señor Rivera . Bien.dijo Capi sonriendo . Ciertamente señor Rivera.respondió la telefonista de las oficinas generales .Sin decir otra palabra. mi nombre es Guillermo Morales Peniche. pero dígame. Capi notó que cojeaba un poco y que el brazo izquierdo lo tenía amputado hasta el codo. Capi se echó de espaldas en su sillón giratorio y cerro los ojos. Capi le dijo que tomara asiento señalándole una silla frente a su escritorio. yo se que usted no me lo negará. Capi suspiró como para reflexionar.está aquí un joven que se llama Guillermo Morales y desea verlo a usted personalmente. Al acercarse Morales a la silla. saludó respetuosamente y dijo: Señor Rivera.

no me importa de qué. Yo le manifesté que estaba dispuesto a aceptar cualquier ocupación. señor. me dijo que con todo gusto me daría un puesto pero que los negocios estaban tan malos que por ahora era imposible. Hazme ese favor. que dirige los transportes marítimos de esta empresa.. haciéndole entender que asumirá el cargo temporalmente. lanzando una mirada hostil hacia Guillermo Morales y luego otra. y aunque cojeo. Ya vi al señor Ortiz .escribir. quien me trató con mucha amabilidad. amiguito. interrogativa. Puedo escribir a máquina bastante rápido con una mano. un momento después el señor Ortiz entraba. Ortiz . Ortiz. hacia el señor Rivera.le dijo Capi en tono confidencial.pero por el modo en que me habló parece que no le simpaticé. Aquí simplemente tengo mi oficina para despachar correspondencia particular y atender asuntos personales. señor Rivera ? No. en el cual es bastante apto. el Capitán Rodríguez. te agradecería mucho que le dieras empleo a este joven. Morales respondió: Porqué quiero trabajar aquí. ¿Estoy contratado. Me dijo que actualmente no había suficiente negocio ni para ocupar al personal que tiene. así es que mandaremos a González en el próximo barco. miró al Administrador General con una sonrisa. Tengo referencias de primera clase.. Entretanto Ortiz. Oye.. puedo llevar una contabilidad y hacer cualquier trabajo de oficina. . lo siento. Esa oficina está ahora a cargo de un empleado menor y es preciso nombrar cuanto antes un gerente. Si vemos que no da resultado le ordenaremos que se vuelva para ocupar el puesto actual. Capi oprimió un botón de su escritorio. que le des una oportunidad de demostrar lo que puede hacer. entonces ¿para qué viene a verme a mí ? Sonriendo nuevamente. de taquígrafo para arriba. en esta Compañía. hazme ese favor.replicó prontamente . A quien debe usted ver es al señor Ortiz.he estado meditando el asunto de enviar a González a la oficina de Buenos Aires y he llegado a la conclusión de que tenemos que arriesgar. Usted sabrá que yo no tomo parte activa en la administración de este negocio desde hace diez años. vaya a ver a mi yerno. Bueno.. El señor Ortiz bien sabía que un ruego de Capi equivalía a una orden y Morales. puedo ir tras un pedido más aprisa y más lejos que la mayoría de los que tienen dos buenas piernas. ¿ No le dió ninguna esperanza ? No. Si me dan trabajo que pueda hacer. Entonces . será hecho mejor que nunca y si no puedo hacerlo renunciaré voluntariamente para evitarle a usted la molestia de despedirme. Ya hablé con el Capitán Rodríguez.dijo Capi con voz suave . con tal que sea algo que yo pueda hacer. comprendiéndolo. señor Morales.

y la tercera quedará definitivamente fuera de esta organización. no crea que porque he intercedido por usted ya tiene su porvenir asegurado. pero parece que no voy a empezar bajos muy buenos auspicios . la segunda lo suspenderán por un mes para que reflexione. Apenas había salido cuando el señor Ortiz entró de nuevo. preguntó ¿ Cuándo debo empezar ? Ortiz le contestó con cierta ironía. Cuando esté usted listo Morales miró rápidamente su reloj de pulsera. haré cuánto esté de mi parte para merecer su confianza. Morales levantó las cejas y despidiéndose del señor Rivera le dijo: Muchas gracias. Su porvenir usted mismo tendrá que labrarlo y tiene que comenzar muy pronto. Volviéndose hacia el triunfante Morales. Si este pobre chico se sale un poco de la raya o si le brota en la cabeza alguna idea nueva que quisiera poner en práctica. El joven Morales. Dirigiéndose a Ortiz. Al cerrarse la puerta tras él. señor Ortiz. “Este diablo” dijo para sus adentros Capi. No es mi intención inmiscuirme en tus asuntos administrativos. poniéndose de pie. El señor Ortiz se retiró mordiéndose los labios. es casi seguro que firmará su sentencia de muerte con esta gente de cerebro fosilizado que hay en este mundo. contestó Capi. pero por fortuna todavía estoy aquí”. lo amonestó diciéndole. Son las doce . señor Rivera. “es de cuidado. El no podrá defenderse.voy a comer y estaré aquí a la una. pero antes de abrir la boca. Muchas gracias.y tomando su sombrero se marchó. lo amonestarán. Capi le impuso silencio levantando un dedo y en voz cordial le dijo: .Muy bien.dijo Ortiz un poco molesto ¿ ha convenido con el señor Morales el sueldo que ganará ?.todo lo que yo pido es un puesto en la línea de combate y le aseguro que pronto me haré acreedor a la confianza del señor Ortiz. por haber consentido en darme una oportunidad. no me explico cómo Ortiz no puede darse cuenta de ello. señor Rivera . La primera vez que meta la pata o no dé la medida en el trabajo que se le confíe.contestó Morales sin vacilar .dijo . Naturalmente le habrás de pagar al señor Morales lo que valga y nada más. Ese detalle te toca a ti. ¿Me he explicado claramente? Si señor . pero tiene sesos. Oiga amiguito.

Ortiz asintió y Capi.Ni una palabra Ortiz. Tu luchaste contra él. no me quieras tomar el pelo. Representada por Guillermo Morales Peniche”. justos en todo y con todos. cuando Capi iba a almorzar. Morales. ¿acaso has llegado a vender alguna vez ganacastle fétido? . Morales prontamente sacó una tarjeta del bolsillo y se la mostró diciendo. se encontró con Morales. hijo. quien iba cojeando por la acera. pero te advierto que si le fijas un precio demasiado alto al guanastle para que Morales no pueda venderlo. no cree que se ve flamante ? Capi leyó en ella: “Compañía Maderera Rivera-Maderas de todas clases y para todos usos. sin excepción. ¿no tenemos disponible como medio millón de pies de guanacastle fétido? .. pero si no vende le damos su pasaporte ¿verdad? Supongo que sí. te mando a tí a la calle. mándalo a vender esa madera apestosa y un par de furgones de pinabete rojo o cualquiera otra de las maderas que casi nadie quiere ni regaladas. dispénsame si me he precipitado un poco. Por el contrario. sé justo. Ortiz...Bueno. Capi Rivera pasó un dedo curiosamente por las líneas impresas y vió que estaban grabadas. Ortiz sonrió maliciosamente y dijo: De acuerdo. aunque yo lo sentiría mucho.. Ortiz. ¿cuándo dicidiste venir a trabajar con nosotros? Pues desde hace una semana. pero él te ganó y vaya que tuvo que vérselas con expertos ¿qué trabajo le vas a dar? El de González. Dime. continuando con la avidez de quien acaba de hacer un gran descubrimiento que cree causará una verdadera revolución en el mundo científico . no se dió por vencido ni se desanimó. sí. dime la verdad. Ah. Hay que ser justos. le pagaremos el sueldo que gana González. ya se lo que me vas a decir y admito que tienes razón. Capi se levantó y dándole una palmadita en el hombro al Administrador General le dijo: Ortiz. pero óyeme. si tiene éxito. señor Rivera. Sé justo hijo. III A las doce y media. ¿cómo era posible rechazar a un joven que tanto empeño tiene en trabajar y que no acepta un NO como final? A pesar de que no encontró aquí más que obstáculos para lograr su propósito. Sabiendo perfectamente que un grabado de imprenta no se hace en media hora contestó: Oye Morales. lo había olvidado. naturalmente. ¿ Qué le parece esta tarjeta.

No cabe duda que Morales puede vender madera.concluyó Morales con un aire de desafío y continuó su camino hacia la oficina de la empresa. IV Por dos meses Capi Rivera no volvió a ver a Guillermo Morales. de lo contrario no la tendríamos más. conviniera en comprar de prueba un furgón de tablas de guanacastle fétido. de los precios. tan pronto como Morales se impuso de todos los detalles del negocio. es una madera áspera y correosa. muy pesada y despide un olor como de zorrillo cuando se corta. tarifas de fletes. ¿Ha llegado alguien a venderla alguna vez? De cuando en cuando uno de nuestros agentes más listos suele tropezar con algún mentecato que compra lo que le vendan. no lo dejan en pie.. Yo puedo vender cualquier cosa si vale el precio . Afortunadamente Morales. pero de paso se detuvo en Aguascalientes y vendió allí dos furgones más del guanacastle.Morales se mostró bastante confundido. en la siguiente de su itinerario. a un precio más alto del fijado por el señor Ortíz. Completando su itinerario. y eso es lo peor. pero siempre que nuestros hacheros del monte encuentran un buen árbol.. En el Estado de Coahuila consiguió varios pedidos de madera para refuerzo de pozos de minas. por eso casi siempre tenemos suficientes existencias de guanacastle fétido para darles a los agentes algo con que demostrar que saben vender. pero sólo hasta que llegó al centro del Estado de San Luis Potosí empezó realmente a demostrar su extraordinaria habilidad para vender. Allí se especializó en la venta de maderas para torres de taladrar pozos y fue tal el bombardeo de pedidos que mandó a las oficinas generales. el Administrador lo había mandado al Bajío y al Norte. a quien el señor Ortiz en vano había tratado por años de venderle. De una ciudad telegrafió un pedido de dos furgones de madera de pino. y haciendo una negativa con la cabeza.dijo al señor Rivera un tanto corrido . logró que el dueño de una maderería. emprendió el viaje de regreso vía Guadalajara. etc. .ha conseguido cinco nuevos clientes y acaba de mandar otro .. preguntó: ¿Qué clase de palo es ése? Este guanacastle.. Al recibir el señor Ortiz el telegrama. no nos queda mucha. de tamaños y clases surtidas. ¿Se puede clavar en ella. señor Rivera? Ah claro. condiciones de venta. Creo que Ortiz te va a dar lo peor que hay para empezar. que el señor Ortiz tuvo que telegrafiarle pidiéndole que se calmara un poco en la venta de esa madera por estárseles agotando las existencias y que se dedicara a vender otras clases. fue a mostrárselo al presidente.

mirando a la calle pensativo pero sonriendo todavía añadió. Morales vale más que Gonzáles ¿verdad? Así parece. supongo que Carlos vendrá a decirme dentro de poco que yo fui quien escogió a González para el puesto. tu realmente me obligas a recordarte quién manda en esta empresa. Ortiz. ¿qué está haciendo González en buenos Aires? Dándole a ganar dinero a la compañía del cable -contestó Ortiz con sarcasmo. Creo que tendré que aumentarle el sueldo el primero del año. por amor a la justicia. págale más y por favor haz efectivo ese aumento desde el primer día que empezó a trabajar. trabajará más todavía y por lo menos te considerará un ser humano. Bueno. ¿porqué no se lo das ahora? y con gusto Morales te tendrá buena voluntad. Sabiendo que Morales merece un aumento de sueldo. Ortiz. Carlos Contreras está disgustado con él. Eso no me sorprende.. especialmente cuando se trata de soltar dinero. Mirando a Ortiz con sonrisa picaresca: Oye. Oyeme. notifica al jefe de la policía y al propietario del bazar para que no nos cueste tanto.pedido de dos furgones de guanacastle fétido. . Creo que Morales tiene varias características de un buen administrador para la oficina de Buenos Aires pero tendrá que probarlo un poco más. Si. que le advertí que el puesto era temporal. El semipálido semblante de Ortiz casi se sonrojó.calegrafía como tres veces por semana sobre asuntos que él mismo debería decidir. ¿por qué diablos quieres esperar hasta el primero del año? Ese pernicioso hábito que tienes que diferir para más tarde lo que debes hacer hoy. Ortiz. Bueno. señor Rivera. nos ha costado la pérdida de los servicios de más de un buen empleado. creo que habrá que buscar su sucesor antes que Carlos venga a echarme la culpa en cara. pero no olvides Ortiz. Tu convendrás conmigo Ortiz. ¡Vete de aquí porque me pones nervioso! ¡Un momento!. señor Rivera. Muy bien. Entonces. voy a asignarle el mismo sueldo que González tenía antes que Morales tomara su puesto... voy a pedirle a Morales que me traiga el jarrón azul.. Capi caminó hacia la ventana. en que si me entrega el jarrón azul valdrá doscientos mil pesos al año como nuestro gerente de Buenos Aires.

pero al mismo tiempo me da mucha pena darte esta molestia. Yo tengo que tomar el tren a las ocho de esa noche para llegar a tiempo mañana a Guadalajara.y tomando el receptor se apresuró a saludar al señor Rivera.quisiera confiarte un encargo. Soy muy afecto a los jarrones de ornato. haz los arreglos necesarios para que Morales esté listo el domingo. A la una en punto del domingo se presentó Morales en la casa del Administrador General a quien halló en cama. Morales contestó que con todo gusto iría a ver al señor Ortiz a la hora indicada. Yo me encargaré de los demás detalles. -interrumpió Morales. Ortíz. andando yo por el centro a medio día. donde ella vive y poder felicitarla personalmente. El sábado siguiente. pasé frente a una tienda en la calle Madero. Claro que no. entraron en discusión respecto a los nuevos clientes y a perspectivas que el señor Ortiz estaba deseoso que Morales investigara. Morales. y ese jarrón. Oye Morales. a la una. Gracias. Bueno. por tu buena voluntad. señor Rivera. tiene otro igual y sé que nada le agradaría más como regalo de su aniversario matrimonial. pero sin síntomas de estar enfermo. así como entregarle el regalo. Su secretario tenía instrucciones de avisar a Morales que el señor Ortiz deseaba hablar con él ese día. señor Rivera. como necesitaba hablar con él antes de que saliera nuevamente de viaje el lunes. en donde en un escaparate vi un jarrón azul. Después de desearle su pronto restablecimiento. El señor Ortiz estuvo escuchando por varios minutos. Morales. no puedo mandar a un muchacho. y aunque éste no es nada extraordinario. En el curso de la plática. el señor Ortiz no se presentó en su oficina. No será molestia alguna señor Rivera. le agradecería que lo visitara en su casa el domingo por la tarde.Sin duda que los valdrá. si no fuera porque estoy en cama y no podré salir hoy. y luego Morales le oyó decir: Con todo gusto obsequiaría sus deseos. de su casa avisaron por teléfono que se hallaba indispuesto. que otro jarrón como ése para completar el par que necesita para las dos rinconeras que tiene en su comedor. El señor Ortiz le dijo que así lo haría y salió. Morales. Capi Rivera telefoneó. pero el señor Morales está aquí y con seguridad que no tendrá inconveniente en desempeñar esa comisión para usted. pero que debido a una indisposición repentina no podría verlo en la oficina. . es lo que quiero. sucede que una dama a quien le tengo gran estimación. casi sin poder contener la risa. -dijo el presidente. mande lo que guste que estoy a sus órdenes. entre Bolívar y Motolinía. Se trata de esto. a la una.

sin mejor resultado que la primera vez. muchas gracias. Ese es precisamente el caso. sino que emprendió la pesquisa en calles aledañas. No por eso se dió por vencido. diciéndole que lo cargue a mi cuenta. no podrá llegar a tiempo a Guadalajara. pero me parece que tiene como unos 30 centímetros de alto.. sin mejor suerte. entre Bolívar y Motolinía. Gracias. con figuras orientales realzadas de pájaros y flores. De acuerdo. ¿es liso o es un jarrón que tiene figuras? Es un jarrón de un azul entre pálido y obscuro. sin vislumbrar en ninguna parte el tal jarrón azul. pero la sirvienta le informó que el señor había salido y no sabía ella donde había ido ni a qué hora volvería. no pudo ver ningún jarrón azul. Morales. Al llegar a la última de ellas. Capi colgó el receptor. No necesita usted darme explicaciones ni disculpas. dirigiéndose enseguida a buscar el famoso jarrón azul. Al llegar a la calle de Madero. Con eso basta. comprendo que si no lleva usted mismo el jarrón y esperamos hasta mañana lunes a que abran la tienda. sino hasta el martes. notó de pronto en un escaparate un jarrón que al parecer respondía a la descripción del que el señor Rivera quería. ni tienda alguna donde vendieran tal clase de artículos. señor Rivera. y como último recurso se dirigió a la calle de la Palma única que no había recorrido. y aunque con el mayor cuidado se fijó en todos los escaparates y vitrinas que había. Sección A. yo estaré a bordo del tren en el coche dormitorio No. ¿de qué tamaño es poco o más o menos?. y así continúo recorriendo todas las calles del barrio. 7. ojalá que lo hubiera visto ayer para no tener que molestarle.“Voy a hablarle por teléfono para que repita la dirección”. Oye Morales.. tu podrás pagarlo y mañana se lo cobrarás al cajero. caminó calles y más calles en todas las direcciones. donde recordó que existían dos o tres pequeñas tiendas. luego dió vuelta sobre una de las calles que cruzaban. me harás el favor de entregármelo cinco minutos antes de las ocho en la estación del ferrocarril. el costo no será gran cosa. Ortiz reanudó los asuntos pendientes y Morales no salió de la casa hasta las tres de la tarde. sólo hágame el favor de describir el jarrón -¿es azul obscuro o pálido?. o yo lo entendí mal” -dijo Morales para sí. lo siento mucho. “Sin duda que Capi se equivocó en el nombre de la calle. por diez de diámetro en el centro y está montado sobre una base de madera de cedro. . Habló a la casa del señor Rivera. por uno y otro lado. Al examinarlo de cerca y convencerse de que ése era en realidad el jarrón que buscaba.. luego por la otra. No te puedo decir con exactitud el tamaño. yo le llevaré el jarrón. dió un profundo suspiro de satisfacción. señor Rivera. Morales. o de otro color. caminó por una acera.. Entonces Morales regresó a la calle de Madero y la recorrió de nuevo. señor Rivera.Muy bien señor Rivera. caminando dos cuadras en una dirección y dos en otra.

como lo suponía.. levantando la vista. señor Esquerra. Tres personas de apellido Olascoaga aparecían como residentes de Satélite y Morales llamó a las tres preguntando cada vez si el señor Esquerra esta allí. pero tuve que decir eso para hacerlo venir al teléfono. ¡Qué demonios! . Inmediatamente cambió pesos por veintes y dirigiéndose al teléfono empezó a llamar a cuantas personas de apellido Esqueda figuraban en el directorio telefónico. además está comiendo y no quiere que lo inoportunen a menos que se trate de un asunto de suma importancia.¡M O R A L E S! .. Esto hacía necesario que volviera al hotel para llamar a todos los Esquerras que hubiera en la ciudad.preguntó con voz entrecortada. se dirigió al teléfono y de nuevo empezó a llamar a cuantas personas de nombre Esquerra había registradas en la ciudad y la zona metropolitana. preguntándole quién era. nada de eso. El resultado fué nulo. dió con la residencia del señor Esquerra exacto que buscaba.llámelo y dígale que su tienda se está incendiando. vió en la fachada un letrero que decía “Bazar Esqueda”. sin encontrarlo. pero tan sólo para que un sirviente le informara que “el señor había ido a cenar a la casa de un tal señor Olascoaga en Satélite”.. Transcurrió un rato de silencio y luego oyó ésto: El señor Esquerra dice que no conoce a ningún Guillermo Moras. ¿Es el jefe de bomberos? . Hizo cambiar un billete de veinte pesos en monedas pequeñas de valor diverso. notó con gran sorpresa que el apellido del dueño no era Esqueda sino Esquerra. donde echando mano del directorio telefónico. pero en el escaparate de su tienda vi un jarrón azul que quiero comprar urgentemente antes de las 7:45. No.. Entonces. . sino Guillermo Morales. Morales dió su nombre. sin resultado. si alguien está loco ése soy yo. golpeó con fuerza por si acaso hubiera alguien adentro que pudiera abrirle... su tienda no se está quemando. Al cabo de quién sabe cuántas llamadas.Trató de abrir la puerta.. Sin pérdida de tiempo se dirigió al hotel más cercano.! ¡MORALES! . Eran las seis.. En el directorio estaban inscritas diez y nueve personas de apellido Esqueda. Morales volvió al bazar y mirando nuevamente el letrero. estoy loco por el jarrón azul y como tengo que salir hoy de la ciudad a las 8:00 quiero llevármelo ahora mismo.. señor Esquerra. ¿me está usted tomando el pelo o supone que estoy loco? No. de todos modos. empezó a buscar el nombre del bazar.. Un momento después el señor Esquerra hablaba sumamente exitado. Usted no me conoce. ¿Moral? ¡No! ... pero estaba cerrada con llave.. Dígale que se trata de algo importantísimo y que mi nombre no es Guillermo Moras.¡Morales. A la tercera llamada le dijeron que sí. Le ruego que inmediatamente se venga a abrir el bazar y me venda el jarrón..

Finalmente a las 9:15 González se presentó. Son las 7:15. con voz ansiosa. acompañado de un policía que por precaución había pedido que lo acompañara. el único recurso que me queda es romper esa vidriera con un ladrillo y echar a correr con el jarrón”. encontró un policía frente a la puerta. Y después de un momento de silencio mientras veía el reloj. colgó el teléfono. manifestando que sentía muchísimo que su hijo no estuviera en casa. Morales llamó inmediatamente al número que el señor Esquerra le dio y preguntó por el señor Luis González. agregando que si el señor Esquerra confirmaba la orden él estaría en el bazar antes de las 9:00. Teniendo una de esas almas que no aceptan la derrota fácilmente volvió a llamar por teléfono al domicilio del señor González . “Estoy perdido” -murmuró Morales. El cauteloso González contestó que primero tendría que hablar por teléfono con el señor Esquera para cerciorarse de que era cierto. ¿Cuál Hazel? La buena señora no sabía.. ese jarrón azul tengo que llevármelo hoy. lo quiero cueste lo que cueste. mi encargado. si no puede usted esperar. además estoy cenando con unos amigos y apenas he terminado la sopa. Adiós.. más adelante cruzó al otro lado de la calle. a todos los Hazel. llame por teléfono al señor Luis González. que vive en Torres de Coyoacán. pues había ido a cenar al Restaurante Hazel. Cuando llegó al bazar.. ¿Qué hora es?. El señor Esquerra. Morales fué a donde el taxi lo esperaba y se volvió al hotel.¿Sabe usted lo que vale ese jarrón? No. le dijo al chofer que lo esperara a la vuelta de la esquina y le pidió prestado un martillo. Eran ya las 8:00 y aún no había dado con el tal señor Luis González. le informó lo que deseaba y de la orden que había dado el señor Esquerra. Señor Esquerra. encendió las luces. abrió la puerta y con gran cuidado sacó del escaparate el jarrón azul. el número de su teléfono es 534-30-07. déjeme ver.y por primera vez la suerte le favoreció. . En vista de eso Morales continuó su camino sin detenerse. Acto seguido llamó a un taxi. Morales lo esperaba. La mamá de ese caballero contestó.. a mí todo eso no me importa. así que no podrá llegar antes de las 7:45. así que Morales comenzó a llamar por teléfono.“pero nadie puede decir que no perdí luchando... Con la impaciencia que es de suponer. el señor González había regresado. ni me importa un bledo. Morales. dígale de mi parte que vaya en seguida a abrir el bazar y le venda el jarrón. Bien.

Tenía en el bolsillo cien pesos solamente.. sabiendo que allí residía su yerno.no tengo aquí cinco mil pesos. y estoy dispuesto a llevármelo.exclamó con una voz y con un semblante de desesperación. ¿Dónde está su teléfono? González condujo a Morales al teléfono y éste llamó a la casa del señor Ortiz. Eso no lo puedo hacer Morales. tan fríamente como si hubiera dicho cincuenta centavos. conseguí que abrieran el bazar. . Por tu madre. señor Morales. Afortunadamente lo halló en casa. Morales tuvo que reclinarse sobre el mostrador para no caer.. abrir la oficina y sacar el dinero de la caja fuerte.¿Cuánto vale? -preguntó MoralesCinco mil pesos -contestó González-. ¿Tienes suficientes fondos en el Banco. pero el jarrón que el señor Rivera tanto desea.. Bueno. Mi querido Morales -replicó el señor Ortiz compasivamente. ésa es una cantidad demasiado grande para llevarla en el bolsillo o guardarla en casa. los cinco mil pesos. Morales? Esto puso fin a la conversación y Morales llamó en seguida a la casa del señor Rivera. Señor Ortiz. cuesta cinco mil pesos y yo entendí que costaba una friolera. porque la caja fuerte tiene una combinación que nadie puede abrir antes de cierta hora. hágame favor de venir de todos modos par que me identifique en alguna parte donde puedan aceptar mi cheque personal. ¡Cinco mil pesos! . y Rodríguez lo escuchó con bastante amabilidad. hágame el favor de traerme aquí al bazar del señor Esquerra.respondió González. Morales. el capitán Rodríguez. . en la calle de la Palma cerca de la avenida Madero. ¡Sr. ¿Acepta usted mi cheque señor González? Yo no lo conozco a usted.estoy en un terrible apuro y casi exhausto. entonces tenga la bondad de venir al centro inmediatamente. Ortiz! -balbuceó Morales. porque yo ya no tengo fuerzas para ir por ellos. ¿haz estado en busca del jarrón todo este tiempo? Sí..

¡Por favor. yo se lo entrego antes de que baje del tren en Guadalajara a las 8:00 de la mañana. el señor Rivera se sentirá muy contrariado si no le entrego el jarrón. No puedo. para entregárselo. señor Rodríguez! .¿vamos a estar aquí toda la noche? Morales. présteme cinco mil pesos ¿Para qué? Para comprar el jarrón azul. además. Oiga señor Rodríguez. se fue en el tren de 8:00 y ya son las 9:30. Pero ya es muy tarde.000.. Morales. Guillermo Morales salió cojeando tan aprisa como pudo.00? No.sigue mi consejo y olvídate del jarrón azul.. ¿Cuánto cree usted que valga este anillo? . vete a tu casa a dormir y olvídate del maldito jarrón. pero si puedo obtener el jarrón. a usted le pueden cambiar un cheque porque lo conocen bien y a mi no. hoy es domingo. te mandaría al manicomio. él se ha portado conmigo de manera espléndida y considero un deber ineludible cumplir con ese deseo suyo. ¿Cómo? Aquí en el aeropuerto tengo un amigo que con gusto me llevaría en su avión a Guadalajara.Morales. cuando el señor Rivera supiera que habías pagado cinco mil pesos por ese jarrón. replicó Morales.. Morales... lo miró en actitud de desafío y le dijo: ¿es usted conocedor de diamantes? Sí -contestó González¿Me esperará aquí a que vaya al hotel para traer uno? Sí. ¡Estás loco! Lo sé. Veinte minutos más tarde estaba de regreso con un anillo de platino que tenía un hermoso brillante cercado con zafiros. Lo se. Ahora ya no cabe duda que estás loco. Bueno -interrumpió el señor González. colgando el receptor. es casi increíble que te hayan asignado una misión semejante -dijo el capitán Rodríguez. ¿no me presta los $5. pero por favor..

que no pude llegar a tiempo a la estación. Morales corrió hacia la vía férrea con un periódico en la mano.. con el jarrón cuidadosamente empacado. La dirección de la tienda no era la que usted me dió. tuve que buscarla por todo el centro y llamar por teléfono a todos los Esquedas y Esquerras que hay allí y en los alrededores. Al terminar pidió un taxi y a toda velocidad se dirigió al aeropuerto.. el conductor abrió la puerta de uno de los coches para averiguar qué pasaba y Morales se metió de un salto. pero es que tropecé con tantas dificultades para poder conseguir el jarrón azul que usted tanto deseaba. Quince minutos después. y media hora después. Luego echó a reír. -preguntó el conductor. hizo del periódico una antorcha y empezó a hacer señales con ella en medio de la vía. Allí se informó del domicilio de su amigo el aviador. la sección “A” del coche No.Morales se apresuró a decir deme un recibo y cuando haya cobrado usted mi cheque vendré a redimirlo. pero aquí lo tiene usted. prorrumpió en tono grave y airado: . a la media noche.. Se lo dejo en prenda . porque le prometí entregárselo y lo que yo prometo lo cumplo. como si lo creyera loco. ambos y el jarrón azul se perdían en las nubes rumbo hacia el poniente. Sí.¿por qué hizo parar el tren? Porque tengo urgencia de ver a un pasajero que aquí viene. ¿¡Quíen diablos es usted!?. Soy Guillermo Morales. Morales entraba a cenar a un restaurante.. se comunicó con él.00. cuando vió que el tren en que venía Capi Rivera se aproximaba.. ese individuo soy yo. Una hora más tarde aterrizaron en Briseñas. señor Rivera. y pocos momentos después. Capi Rivera miraba a Morales con los ojos azorados. 7. ¡Ah! el señor de baja estatura. perdone que venga a importunarle a esta hora. lo hizo tomar asiento y empezó a referirle que todas las dificultades con que tropezó habían sido fraguadas intencionalmente. Hubo que tocar el timbre varias veces para despertar a Capi Rivera. cerca de la vía del ferrocarril. Al oír esto Morales. El tren se detuvo. quien al fin abrió la puerta. casi se desmaya. pues en realidad sólo valía $ 100. hágame favor de llevarme a la sección. aquí traigo el paquete que no pude entregarle a tiempo. de avanzada edad. Morales descendió y el aviador emprendió el vuelo de regreso. pero rehaciéndose.González lo miró con no disimulada admiración y dijo que bien valdría unos siete mil pesos. desde la dirección equivocada del bazar hasta el precio del jarrón. ¿verdad? Antes de partir de México me preguntó si había visto a un individuo con un paquete bajo el brazo. yo le pago mi pasaje. y además fué imposible conseguir en domingo por la noche cinco mil pesos que costaba el jarrón.

y habiendo casi perdido la esperanza de restablecerme. que necesitaba ponerte antes a prueba para cerciorarme de que podrías desempeñarlo. Por esto te confié la tarea más ardua que doy a los que necesito para los cargos que requieren hombres que nunca se dan por vencidos. a cumplir con los cometidos que se me confían. pero yo no acostumbro empezar un tarea y dejarla a medias. Desde muy joven me imbuyeron la lealtad para mis superiores. burlarse de un fiel servidor.. pero ahora realmente me duele que mi estimado jefe actual haya querido hacer de mí un payaso. que además de haber traído un jarrón que vale cinco mil pesos saldrás de este tren con un puesto de doscientos mil pesos al año como gerente de nuestra oficina en Buenos Aires. ¿no te viste a punto de abandonar la empresa al tropezar con tantas dificultades casi imposibles de salvar? Si señor.. . no sé qué le haría por esta broma tan pesada que se ha permitido jugarme... extremadamente cruel. Entonces. Yo le contesté que no lo creía. señor Rivera. Capi Rivera pasó cariñosamente la mano por la cabeza de Morales y le dijo: Mi querido Morales. con puntualidad si es posible y si no. bien sé que lo que hice fué cruel. y perdóneme por lo que dije. Gracias. me entraron deseos de suicidarme antes de haber llamado por teléfono a cuantos Esquedas y Esquerras hay en México.Señor Rivera. Morales. El señor Rivera continuó: De quince hombres a quienes he dado como prueba la entrega del jarrón azul. hijo. Con los ojos húmedos de lágrimas. mi lema para todo lo que emprendo es: “¡LO HARE!”. como quien ha sufrido un terrible desengaño y siente el corazón herido. pero dime. tan pronto como sea posible. un amigo fue a verme y me dijo: “Guillermo. yo estoy acostumbrado a obedecer órdenes sin ambages. mirándome con un semblante serio. pero tengo que confiarte un puesto de tal importancia.. por necias que parezcan. agregó: “Guillermo Morales no es de los que se dan por vencidos y va a recuperarse. si no fuera porque es usted un hombre de edad y porque le debo favores.. desde entonces. sonríe. Haré de mi parte todo lo posible para desempeñar mi cometido en Buenos Aires a su entera satisfacción. continuó: Señor Rivera. tu no estás tan grave como crees. vas a vivir muchos años todavía”. Desde hoy en adelante puede usted mandar a Ortiz o a quien se le dé la gana. especialmente desde que estando enfermo una vez en el hospital. para principiar.. Ahora te hago saber. a vender su guanacastle apestoso que tanto trabajo me ha costado darle salida. La sorpresa de Morales no fue menor que la que había recibido antes. Eso bien lo sé.. tú eres el segundo que ha salido vencedor.

una madera fétida que casi nadie quiere ni aún regalada. Peck cuando. En la entrevista quedó marcado el carácter de Peck. sin vacilar Peck contestó: “He venido a que me dé usted trabajo y sé que usted no me lo negará”. La historia nos lleva a descubrir el tipo de persona que tendremos que ser para lograr nuestras metas y convertirnos en un verdadero triunfador. el señor Alden P. Kyne. el señor Ricks no tuvo otra opción que darle empleo. Sin embargo. el señor Ricks decide encomendarle a Peck uno de los trabajos más difíciles. Que se encuentran tan lejos que nunca llegaremos a ellos. El Jarrón Azul es un libro dedicado a todas las personas que nunca se dan por vencidas. Ricks. Ante tal demostración de seguridad y determinación. no sólo por su apariencia (al ser veterano de guerra. en su andar cojeaba un poco y el brazo izquierdo lo tenía amputado hasta el codo) si no sobre todo por su carácter optimista y decidido. luego de discutirlo con uno de sus colaboradores. y le aseguró que sus defectos físicos no eran ningún impedimento. no hay mejor libro que El Jarrón Azul de Peter B. La historia comienza cuando Peck va a una de las empresas madereras más importantes de Estados Unidos a buscar trabajo. persistencia y sentido de responsabilidad no les permiten desistir nunca de las tareas que les encomiendan. sin saberlo. Es un relato emocionante que muestra los obstáculos que se presentan frente a nosotros y nos ponen a prueba día a día. Peck le contó que era vendedor y que podía vender cualquier cosa que tuviera algún valor. . ya que cuando el señor Ricks le preguntó a que había venido. A pesar de todos los contratiempos que encontró a la hora de solicitar empleo en la compañía. Pero no es así. Peck era una persona muy particular.A veces pensamos que no seremos capaces de alcanzar nuestros sueños. terminó consiguiendo una entrevista con el fundador y guía de la empresa. es puesto a prueba para saber si podría desempeñar uno de los cargos más importantes de la empresa donde trabajaba. aquellos hombres y mujeres cuyo coraje. Y es que son tantos los obstáculos que se presentan en el camino que pensamos que tendríamos que ser personas superdotadas o con mucha suerte para poder alcanzar nuestras metas. vender abeto de California. El libro narra todos los obstáculos que tiene que sobrepasar William E. Para demostrarlo.

Una de las grandes enseñanzas que nos deja el libro queda sintetizada en la siguiente frase. “A pesar que no encontró más que obstáculos para lograr su propósito. Peck debería pasar la prueba del jarrón azul. Sin dudas. Finalmente. Sin embargo. Peck trabajó arduamente y levantó varios pedidos de la madera encomendada. El Jarrón Azul. antes de hacerlo efectivo. Dado su extraordinario desempeño y sabiendo que en la oficina de Shanghai no podían encontrar la persona adecuada para hacerse cargo de la sucursal de la compañía. el señor Ricks decide ofrecerle dicho cargo a Peck. Y es en esta encomienda. una historia digna de perseverancia y motivación. no se dio por vencido ni se desanimó”. . ya que se les estaba agotando la que tenían en reserva. Para conseguir el jarrón. Pese a todos los obstáculos. Sin dudas. Peck se entera que haber pasado semejante prueba lo hacía merecedor del puesto de gerente en la oficina de Shanghai. donde el carácter de Peck se pondría a prueba. al parecer sencilla. Peck pasaría por un sin número de contratiempos que a cualquier otra persona le hubiera hecho desistir del encargo. Peck podía vender cualquier cosa. La misma consistía en comprar un simple jarrón de color azul. es un libro de lectura obligada en todos aquellos momentos donde creemos que no lograremos nuestras metas y sueños. Peck logra conseguir el jarrón. Sus órdenes eran tantas que tuvieron que pedirle que se calmara un poco en la venta de esa madera.Para la sorpresa de varios. para su gratitud.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful