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Rios Silenciados

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Ríos Silenciados

Ríos Silenciados: Ecología y Política de las Grandes Represas es la traducción al español de Silenced Rivers: The Ecology and Politics of Large Dams; edición actualizada y aumentada. Copyright © Patrick McCully 2001 Traducción: Leticia Isaurralde Editor: Jorge Cappato Copyright de la traducción © 2004 Fundación PROTEGER Todos los derechos reservados.

Diseño de cubierta: pmdesign | comunicación visual. Fotos: tapa, represa Yacyretá, M.F. Malfer/Proteger; contratapa, río Sinú cerca de Urrá I, J. Cappato.

rios.proteger@arnet.com.ar www.proteger.org.ar

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de Edito Nota del Editor Esta edición no hubiese sido posible sin el esfuerzo de muchas personas, pero debo explícitamente agradecer a Leticia Isaurralde, sin cuyo empuje y tesón esta traducción no sería imaginable, y a la colaboración invaluable de Germán Isaurralde, Enrique Moscato, Diana Puccio, Rosa Gronda, Nilda Monzón, Julieta Peteán, Patricio Funes, Marcela Pucci, Mario Fernández Malfer y Rosina Soler, entre otros a quienes pido disculpas por no mencionar. Al Global Greengrants Fund y a la IRN por el apoyo que posibilitó esta edición. A la inspiración que nos dio la Coalición Ríos Vivos. A lo mucho que aprendimos de los afectados por el proyecto Paraná Medio y por la represa de Urugua-í, en Argentina; de los Embera-Katío y los pescadores arruinados por Urrá I en el río Sinú, Colombia; de los refugiados ambientales de Itá en Brasil y de Yacyretá en Argentina y Paraguay; y de quienes hoy zozobran frente a la amenaza de Corpus y en el lejano Carrenleufú de la Patagonia. A los pescadores del río Paraná que sufren las consecuencias de Yacyretá e Itaipú. Y a Patrick McCully quien nos brindó su amistad y depositó en nosotros la confianza para alcanzar la edición en español de su obra más querida. A través de su editorial, PROTEGER - Amigos de la Tierra, Argentina, dedica este libro a quienes padecen y resisten las obras construidas y a quienes se oponen a nuevos proyectos destructivos y trabajan por un futuro limpio, seguro y pacífico. Para ellos será una herramienta incomparable. También sin duda alguna esta obra fascinará a miles de personas en América latina, España y el mundo de habla hispana. Ríos Silenciados llega en el momento justo: cuando la pobreza crece y cada vez más gente depende de los ríos para sobrevivir. Muchos nuevos lectores se apasionarán con la vibrante claridad de McCully. – J.C.
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Contenidos

cimient ntos Agradecimientos Glosario Glosario iglas Siglas Edic dición ntr ucc Introducc ión a la Edición Actualizada Un nuevo orden para los ríos y la sociedad: nue or uev para sociedad: cieda allá de Co Mundial de Re más allá de la Comisión Mundial de Represas Los orígenes de la Comisión Mundial de Represas Conspiraciones y consultas Hallazgos Embalses sucios: represas emisoras de gases de invernadero Un clima cambiante para las represas El siglo de lo pequeño: alternativas a las represas La recolección empieza por casa Tenemos la energía Recomendaciones Reacciones Cambiando el mundo, represa por represa El movimiento para desmantelar represas Po el 1 El Poder y el Agua Breve historia de los ríos Represas: lo que son y lo que hacen Breve historia de las represas ¿El fin de la era de las grandes represas? ef ambie ientales de re 2 No más ríos: los efectos ambientales de las represas Inundar para la posteridad Represas y geología: efectos morfológicos Represas sucias: efectos sobre la calidad del agua No pasarán: represas y peces migratorios
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Ríos Silenciados Frustrados vagabundos: efectos hidrológicos El juego de la mitigación La industria de los EIA impac sociales de re Te de mue uer 3 Templos de la muer te: los impactos sociales de las represas Mentiras y estadísticas estancadas Pueblos indígenas: el golpe final Esperando la represa Después de la inundación El fracaso de las políticas de reasentamiento Las represas y sus enfermedades uando ideas cae fallas de grandes re 4 Cuando las ideas caen: las fallas técnicas de las grandes represas Sin base sólida: represas y geología Hidrología política Lodo versus represas: sedimentación Sismos inducidos por embalses: represas que estremecen la tierra Represas de hierro y muertos: la seguridad Envejecimiento y desmantelamiento va escurridizos beneficios de grandes re 5 Promesas vacías: los escurr idizos beneficios de las grandes represas Generando riesgo y deuda: hidroelectricidad ¿Represas al rescate? Hidroeléctricas y calentamiento global La gran ilusión: control de inundaciones Demasiado para beber: represas y agua pública Obstáculos en los ríos: represas y transporte fluvial Los que se escapan: pesquerías de los embalses Todo el placer de los embalses: represas y recreación paraíso pe dido: re irriga 6 El paraíso perdido: represas e irr igación Destruyendo la tierra: riego y degradación Los efectos sociales del riego a gran escala El fracaso técnico y económico del riego a gran escala racional de cuencas 7 El uso racional de las cuencas Manejar el suelo para manejar el agua El control de las inundaciones Cultivar tierras secas sin recurrir a grandes represas Yendo bajo tierra Sistemas tradicionales Irrigación moderna: volver al futuro Si se arreglan las cañerías 8 Energía: ¿revolución o catástrofe? Energía: ¿re olución catástr Llegan las renovables Reduciendo el tamaño de las hidroeléctricas Revuelo en las puertas del palacio 77

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indust impo ustr humanida umanidad confo 9 La industr ia impone, la humanidad se conforma: ec nomía polít de re olítica la economía política de las represas La ideología de las represas Represas y dominación Represas y corrupción Tecnócratas sin una causa: la burocracia de la construcción de represas Las compañías constructoras de represas ¿un cuerpo vigoroso? El lazo que las une: industrias dependientes Los que pagan las consecuencias: represas y “asistencia” Incomprensión e intimidación: la respuesta de los constructores Némesis: la economía de las grandes represas mov el movimient inte nacio contr nto cional re 10 No nos moveremos: el movimiento internacional contra las represas Estética e impuestos: lucha anti-represas en EE.UU. Arrestos y restauración en la selva de Tasmania Europa del este: oposición a las represas, oposición al sistema Los guerreros y trabajadores contraatacan: Brasil Lucha sobre el río Kwai: Tailandia El apego a la tierra: la resistencia en India La lucha mundial contra las represas pílog Epílogo: De la Represa a la Cuenca péndice Apéndice 1: Declaración de San Francisco y Declaración de Manejo de Cuencas péndice Apéndice 2: Declaración de Manibeli péndice Apéndice 3: Represas y reasentamiento forzado péndice Apéndice 4: Declaración de Curitiba péndice Apéndice 5: Doce razones para excluir a las grandes hidroeléctricas de las iniciativas renovables Direcciones y contactos ire ciones contac ndice Indice

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Agradecimientos

Este libro no habría sido escrito –o el resultado no sería el mismo- sin la ayuda y el apoyo de una multitud de personas y organizaciones. Edward Goldsmith y Nicholas Hildyard, que me introdujeron a la problemática de las grandes represas, me alentaron a actualizar su libro sobre represas y luego me apoyaron cuando decidí escribir mi propio libro, el que a pesar de no ser una versión actualizada del de ellos, no habría sido posible si su obra no hubiese sido escrita primero. La fuente de inspiración de Ríos Silenciados fue el inconmovible compromiso e integridad del movimiento Narmada Bachao Andolan y la falsedad de los partidarios y constructores de la represa Sardar Sarovar. El apoyo financiero provino de la Fundación Goldsmith, Foundation for Deep Ecology y la Red Internacional de los Ríos, IRN. Owen Lammers, director ejecutivo de la IRN y el resto del equipo y de la mesa de conducción -en especial Juliette Majot, Petra Yee, Elizabeth Hennin, Glenn Switkes y Rani Derasary-, también brindaron aliento, respaldo, fe y paciencia vitales, una oficina general y apoyo logístico. Del mismo modo en que Robert Molteno de Zed Book me dio mucho apoyo, fe y paciencia. Aleta Brown de IRN fue una investigadora, asistente y crítica invaluable, afable y diligente. La terrible editora Lori Pottinger de IRN, quien me desafió y avergonzó al sugerir importantes mejoras para mis primeras notas. Numerosas personas brindaron una ayuda invaluable al dedicar tiempo a revisar mis esbozos de los capítulos, comentarlos y corregirlos. Debo mencionar especialmente a David Wegner, parte del Glen Canyon Environmental Studies Program de la BuRec, quien me envió vastos y precisos comentarios. Philip Williams, presidente de la IRN y de Philip Williams & Associates, quien también revisó mis notas y aportó inestimables consejos técnicos y sostén moral. Robert Goodland, asesor ambiental del Banco Mundial y Thayer Scudder, profesor de Antropología del California Institute of Technology, también críticos y pacientes examinadores. Al escritor Thomas Athanasiou, a Michael Goldman y Leonard Sklar, de la Universidad de California en Berkeley, Janos Vargha, del Danube Circle de Hungría, Brent Blackwelder, de Friends of
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the Earth EE.UU., Gráinne Ryder, de Probe International en Canadá, Himanshu Thakker, del Centre for Science and Environment de Nueva Delhi, Shripad Dharmadhikary, del Narmada Bachao Andolan y María Clara Soares, del Instituto Brasileiro de Análises Sociais e Econômicas, quienes también aportaron comentarios sobre algunas de mis notas. Elizabeth Carpino y Davor Orsic, que ayudaron en la tarea investigativa; también Peter Worster del Comité Mono Lake. Muchos otros enviaron comentarios y/o información, me alentaron y sostuvieron, contestaron mis preguntas o me ayudaron a escribir este libro de distintas formas. Entre éstos Gautam Appa (London School of Economics), Peter Bosshard (Declaración de Berna, Suiza), Margaret Bowman (Hydropower Reform Coalition), Catherine Caufield, Michael Cernea (Banco Mundial), Pratap Chatterjee (Inter-Press Service), Philip Fearnside (Instituto Nacional de Investigaciones de Amazonia, Manaus), Giancarlo Di Giambattista (Ontario Hydro), Youssef Halim (Departamento de Oceanografía, Universidad de Alejandría), Erik Høines (FIVAS, Noruega), Rita Kassai (Despacho de Edward Goldsmith), Francesco Martone (Greenpeace Italia), Sarah Mason, Lyla Mehta (Institute of Development Studies, RU), Deborah Moore (Environmental Defense Fund, California), Wendy Rees (Quaker Peace and Service, Londres), David Rosenberg (Ministerio de Zonas y Pesca y Océanos, Manitoba), Steve Rothert (Hydropower Reform Coalition), Anthony Oliver-Smith (Departamento de Antropología, Universidad de Florida), Michael Rozengurt (Condado de Orange, Área de Saneamiento, California), Heffa Schücking (Urgewald, Alemania), Bina Srinivasan (Swashraya, Gujarat), Nantiya Tangwisutijit (The Nation, Bangkok), John Thibodeau (Probe International, Toronto), Lori Udall, Stewart L. Udall y Ann Daniya Usher. Agradezco y pido disculpas a todos aquellos que me ayudaron y he omitido mencionar. Ninguno de los anteriormente mencionados es responsable de las posiciones adoptadas o de los errores cometidos en este libro. Por último, pero no menos decididamente, debo reconocer y agradecer el apoyo, paciencia, comprensión, ideas, críticas y correcciones de Angela Gennino. Mucha gente merece las gracias por los comentarios y consejos sobre el nuevo capítulo de introducción: Philip Raphals (Helios Institute, Montreal) y Philip Fearnside (INPA, Manaus) por ayudarme con los últimos avances de la compleja temática de los gases de efecto invernadero; a Peter Bosshard, Shripad Dharmadhikary, Sarah Bardeen, Benjamín McKee, Göran Ek y Nicholas Hildyard por sus perspicaces comentarios sobre un borrador; Lori Pottinger, temible editora de IRN, por la edición despiadada; Susanne Wong, Cassidy Teufel, Gila Neta y Himanshu Thakker por tantos cálculos y la asistencia en la investigación; y a Juliette Majot, directora ejecutiva de IRN, por el apoyo durante el tiempo que me tomó escribir Ríos Silenciados, por las sugerencias y por la edición.
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Glosario

cre Acre pie: la cantidad de agua necesaria para cubrir un acre, 4.000 m2, con una profundidad de un pie, 30,48 cm: 1.233 metros cúbicos. cuífe Acuífero: formación geológica de alta porosidad y permeabilidad que almacena cantidades significativas de aguas subter ráneas. sub ubt dación: sedimento diment Agr adación: elevación del lecho del río debido al depósito de sedimento . undación de inunda undación: culti de inunda icultur po re ura Ag r icultura por re cesión de inundación: técnica de cultivo de inundación que se realiza en planicies de inundación para aprovechar la humedad que dejan las crecide inunda undación das al retirarse. estación: Agrofo restación: sistema agrícola en el que se integra la producción de otros cultivos y/o la cría de animales a la plantación de árboles y arbustos. de cola, de desf gue, esfo Agua de cola, o agua de desfogue según la CMR: el agua que se reintegra a un curso natural inmediatamente debajo de la represa o canal de descarga. de descarg escarga. sub ubt Agua subter ránea: agua contenida en subsuelos saturados y rocas. liviad Aliv iade ro: estructura que descarga el agua proveniente de un embalse. lmac namient ac nto Almace namiento ac tivo: volumen del embalse que se encuentra entre los niveles máximos y mínimos de operación. lmac namient mue nto uer Almace namiento muer to: almacenamiento por debajo de la salida más baja, que no se puede descargar bajo condiciones normales. negamient nto Anegamiento : saturación del suelo con agua. ntónico/a: Bentónico/a: relacionado a organismos que viven en las profundidades de los cuerpos de agua. de descarg escarga Canal de descarga : canal mediante el cual se descarga el agua de una turbina en un río. Canal de riego: riego con agua proveniente de un canal, que generalmente ha sido de rie ieg desviada de un río regulado o de un embalse. de agua, sub ráneas. ubt Capa de agua plataforma: el nivel de las aguas subter ráneas Capacidad de intercep ción (de sedimentos): la proporción del total de carga de apacida de inte cidad sedimento diment sedimento de un río que retiene un embalse. apta tación: cuenca nca. Captación: ver cuenca

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C arga de sedimento : cantidad de sedimento transportado por un río. arga de sedimento diment sedimento diment C audal mínimo: agua que los operadores de embalses dejan en un río aguas abajo para la pesca, suministro, navegación y recreación. C entr al eléct r ica lugar donde se encuentran las turbinas y los generadores. ntr eléc ica: léct ológic iclo hidrológico: Ciclo hidrológico: el continuo intercambio de agua entre la tierra, el mar y otros cuerpos de agua y la atmósfera. C ompuer ta de esclusa: conducto presurizado que envía el agua hacia las turbinas. mpuer de escl mpuer C ompuer ta: estructura que detiene o regula el flujo de agua. anejo de inunda undación: Manejo de inundación: método utilizado para reducir el riesgo de inundación, que desalienta el desarrollo sobre las planicies aluviales, estableciendo sistemas de prevención, protegiendo áreas urbanas y construcciones aisladas y permitiendo que las áreas más propensas a inundarse permanezcan como humedales. C ota (del nivel de agua): altura del agua en un embalse con respecto a un plano arbitario propio de cada país o región, generalmente referido al nivel medio del mar -p.e. 76 msnm (metros sobre el nivel del mar). esta: Cresta para una represa, equivale a la distancia vertical entre la cota de la superficie de un embalse y la superficie del río donde vuelve a ingresar el agua de las turbinas aguas abajo. uenca de capta tación cuenca. Cuenca de captación (del río): ver cuenca. uenca: Cuenca: el área total drenada por un río. Sinónimos: cuenca de captación, cuenca fluvial, cuenca de drenaje. Una gran cuenca incluye muchas cuencas tributarias o subcuencas de menor tamaño. ulti po escurrimient nto Cultivo por escurr imiento : cultivo de tierras áridas que maximiza la humedad disponible drenando el agua de escorrentía de pendiente hacia los suelos más bajos. ulti po inunda undación: Cultivo por inundación: cultivo que depende de la humedad y los nutrientes provenientes de las crecidas. ulti po pr cipitación: C ult i v o p o r pr e cipita ción: técnica de cultivo que utiliza el agua de lluvia recolectándola de la escurrida en la tierra, las rocas o pequeñas cuencas. dación De g r a dación (de un río): reducción del lecho debido a la erosión. : alu De lta: área plana de ter reno aluv ial formada en la desembocadura de algunos ríos en los que la corriente principal se divide en varios distributarios antes de llegar a un mar o a un lago. esce de niv Descenso de nivel: la diferencia entre dos niveles de superficie de un embalse. esmantelamient nto: Desmantelamiento: cuando se aplica a represas en EE.UU. puede referirse desde suspender la generación de energía hasta la completa remoción de una represa y el intento de restaurar el río al estado anterior a que fuera construida. esplazad Desplazados: personas expulsadas por proyectos de desarrollo. Originalmente utilizado en India, este término está siendo cada vez más usado por científicos sociales en todo el mundo. ique re co estructura de compuer Dique o represa con estructura de compuer ta, según la CMR: generalmente con un muro bajo de concreto o cemento. istr ibutario: D istr ibutario: brazo del río que proviene de la corriente principal de un río. Ecosist osiste rib eño: ibe Ecosistema ribereño zona de influencia biológica y ambiental de un río y su planicie de inundación.
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Eficiencia de riego: proporción de agua utilizada para el cultivo en relación con el Eficiencia de rie ieg total de agua utilizada por el sistema de regadío. Estr ibo: Estr ibo: parte del valle sobre el cual se construye una represa, generalmente los extremos. Energía pico Energía pico : electricidad suministrada cuando la demanda es la más alta. pilimnio: Epilimnio parte superficial de un lago o embalse. Erosión en túnel : erosión interna de una represa provocada por la filtración. Erosión en túnel Escurrimient nto: Escurr imiento: agua de lluvia que drena hacia un curso de agua. Estanque de cabe de río. Estanque de cabecer a : embalse ubicado detrás de un dique o represa de río. Estanque: Estanque: un pozo natural o artificial creado para disipar la energía del agua al pie de un aliviadero. Estuar uario: Estuario: cuerpo de agua costera semicerrado, con conexión al mar abierto, en el cual se diluye la salinidad por la afluencia del agua dulce de un río. ficación ción: Eutro ficación proceso de saturación de un cuerpo de agua con nutrientes. En estado avanzado provoca la desoxigenación en el agua por la proliferación de algas y microorganismos. apot anspiración: otr Evapotr anspiración emisión de agua hacia la atmósfera que incluye la transpiración de las plantas y la evaporación del suelo. xtr sele lec Extr a cción selec tiva : agua extraída de tomas en diferentes altitudes del embalse para influir en las distintas propiedades térmicas, físicas o químicas del agua río abajo. planta: Fa c tor planta relación entre la capacidad de generación de energía de una planta y la cantidad real de electricidad que genera. El factor planta, FP para un año determinado se calcula de acuerdo a la fórmula FP = (CGI x 24 x 365)/GA, siendo CGI = capacidad de generación instalada (MW) y GA = generación anual (MWh). Flujos de descarg escarga: Flujos de descarga: vertido intencional de un gran caudal de agua de un embalse con el propósito de arrastrar acumulaciones de sedimentos, canto rodado y arena río abajo. Giga atio meg atios ios. Gigavatio (GW): unidad de potencia equivalente a 1.000 megavatios Giga atio/ho io/hor meg atios po hor Gigavatio/hora (GWh): unidad de energía equivalente a 1.000 megavatios por hora . : re esa: Gr an represa generalmente definida por ICOLD como aquella que mide 15 metros o más desde la base; la represa de 10-15 metros puede ser considerada grande por ICOLD si tiene las siguientes características: altura superior a 500 metros o más, capacidad del embalse de al menos 1 millón de metros cúbicos, descarga máxima de inundación de al menos 2.000 metros cúbicos por segundo; “serios problemas en las bases, especialmente”, o “diseños inusuales”. ipolimnio olimnio: Hipolimnio capa en las profundidades de un lago o embalse. umedal: Humedal: zonas anegadas temporaria o permanentemente, en las que el agua es el principal factor que contrala el ambiente y la vida vegetal y animal. Se conocen como esteros, bañados, islas inundables y pantanos, entre otros. ICOLD, ICOLD, International Commission on Large Dams: Comisión Internacional sobre Grandes Represas, una asociación industrial con sede en París. ilovatio atios ios. Kilovatio (kW): unidad de potencia equivalente a 1.000 vatios : ilovatio/ho io/hor atios po hor Kilovatio/hor a (kWh): unidad de energía equivalente a 1.000 vatios por hor a . :
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Le cho blindado: lecho del río cubierto de rocas luego de la erosión del material blinda lindad fácilmente transportable. Limo: Limo sedimento compuesto por partículas que oscilan entre 0,004 mm y 0,006 mm de diámetro. escarga de sedimento po descarg diment Limpieza de sedimento por descarga : método de operación del embalse mediante el cual se baja el nivel del mismo para que un flujo brusco de agua permita barrer diment con los sedimentos acumulados en el lecho del embalse. sedimentos de inunda undación: Mapa de inundación: mapa que delinea el área que será inundada por una crecida en particular. inunda undación pr bable Máxima inundación probable (PMF, en inglés): la crecida máxima probable teniendo : en cuenta los factores meteorológicos e hidrológicos en base a los registros históricos. atio kilovatios ios. Me gavatio (MW): unidad de potencia equivalente a 1.000 kilovatios atio/ho io/hor kilovatios po hor Megavatio/hora (MWh): unidad de energía equivalente a 1.000 kilovatios por hor a. icrocapta tación: M icro captación: pequeñas cuencas utilizadas para recolectar agua de lluvia. icro ntr hidro léct M icro centr al hidro eléctr ica: generalmente definida como una planta de energía hidráulica con una capacidad instalada de hasta 100 kilovatios. kilovatios. icro-rieg o-rie ieg M icro-riego: 1) sistemas de riego que utilizan irrigadores muy eficientes o r iego got ote p or goteo, 2) el uso de riego a pequeña escala utilizado para cultivos familiares o mercados locales. inicentr hidro létr M inicentr al hidro elétr ica: generalmente definida como una planta de energía hidroeléctrica con una capacidad de hasta 1 megavatio meg atio io. de Re lamacio ciones de Estad Unid (BuR nidos uRe Oficina de Reclamaciones de los Estados Unidos (BuRec): agencia que depende del Departamento de Interior de EE.UU., responsable del manejo de proyectos federales de riego en el oeste del país. hidro léct Pequeña hidro eléctr ica: generalmente definida como aquella planta con una capacidad instalada de hasta 10 megavatios. re esa: Pe queña re presa definida por ICOLD como una represa que mide menos de 15 metros desde la base hasta la parte superior. anádro Pez anádromo: pez que nace en agua dulce, que transcurre la mayor parte de su vida en el océano y migra a los ríos para desovar. Pico-hidr o-hidro: Pico-hidro: usualmente definida como una planta hidroeléctrica con una capacidad de hasta 20 kilovatios kilovatios ios. de inundación: undación Planicie de inundación área del valle que se inunda durante una gran crecida; también planicie o llanura aluvial. Planta de almacenamiento por bombeo : planta utilizada para generar energía pico. de almac namient po bombe nto nergía pico Contiene dos embalses con diferentes altitudes, o un embalse elevado y un río. Durante las horas de demanda pico, se libera el agua del embalse superior a través de turbinas hacia el que está abajo. Más tarde se bombea el agua hacia arriba aprovechando la electricidad más barata fuera de las horas pico. tubular: ubular Pozo tubular: pozo profundo perforado mecánicamente. medio anual de inundación: undación Promedio anual de inundación promedio aritmético del nivel de caudal más elevado en el año. bóve Represa bóveda: represa de concreto o de material río arriba que es curva para transmitir la mayor parte del peso del agua hacia el estr ibo. estribo
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Re presa de concre to: represa construida en concreto que depende de su propio de concre peso y fuerza interna para su estabilidad. de contención: de río, Re presa de contención re presa de río generalmente construida en el tramo más bajo del río y utilizada para desviar agua para riego. de re leno no: Re presa de re l leno construida con materiales naturales de excavación. Generalmente con forma triangular en corte transversal, con una amplia base que distribuye el peso sobre una gran área y por lo tanto puede ser erigida aun en un lecho de río inestable. de tie ier Re presa de tier r a (de relleno): barrera o represa en la que más de la mitad del volu: men total se forma con tierra compacta. en el curso de Re presa en el curso de un río: la que eleva el nivel de agua río arriba pero crea solamente un pequeño embalse y no puede regular eficazmente los caudales aguas abajo. may Re presa mayor : según ICOLD, es la represa que tiene al menos una de las siguientes características: 150 metros de altura como mínimo, un volumen mínimo de 15 millones de metros cúbicos, capacidad de almacenamiento del embalse de 25 kilómetros cúbicos cómo mínimo, o una capacidad de generación de al menos 1 gigavatio iga atio io. ibe eño: Ribereño que se encuentra, está relacionado o localizado sobre la costa de un río; también costero. Riego por bombe o: riego con agua subterránea, aunque puede referirse al que utiieg po bombe liza agua que se bombea desde canales y embalses. También, riego por elevación. ieg po compartiment ntos: Riego por compartimentos: técnica para el regadío de tierras mediante la retención de agua de las crecidas en terraplenes o pozos. ieg po got ote Riego por goteo: sistema de riego eficiente que lleva el agua directamente hacia las raíces de las plantas, por ejemplo mediante tuberías perforadas o porosas. regulad Río re gulado: río cuyo comportamiento natural ha sido alterado por una o más represas. alinización: S alinización: acumulación de sal en el suelo o en el agua a un nivel perjudicial. diment nto: S edimento: materia mineral y orgánica transportada o depositada por el agua o por el aire. Creíble Sismo Máximo Creíble (SMC): el terremoto más severo que puede ocurrir en un sitio determinado sobre la base de evidencia geológica y sismológica. alu Ter reno aluv ial: sedimentos transportados por un río y depositados en su lecho y en la planicie de inundación de inundación. undación TVA : Tennessee Valley Authority -Autoridad del Valle del Tennessee. atio Vatio (W): unidad de potencia equivalente a 1 julio/seg. atio-ho io-hor atio Vatio-hor a (Wh): unidad de energía equivalente a 1 vatio suministrado en 1 hora. ido de sedimento diment Ver tido de sedimento : operación del embalse mediante la cual se baja su nivel al comienzo de la temporada de crecida acelerando el flujo del agua y reduciendo así la capacidad de retener sedimento . sedimento diment

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Siglas

BuRec, US Bureau of Reclamation: Oficina de Reclamaciones de los Estados Unidos. uRe CRES, Centre for Resource and Environmental Studies: Centro de Investigaciones sobre los Recursos y el Ambiente, Australia. CWC, Central Water Commission: Comisión Central de Agua de India. CWC, EDF, EDF, Environmental Defense Fund: Fondo de Defensa del Ambiente, EE.UU. ENCOLD, ENCOLD, Egyptian National Committee on Large Dams: Comité Nacional Egipcio sobre Grandes Represas. FAO, Food and Agriculture Organization of the United Nations: Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. FERC, Federal Energy Regulatory Commission: Comisión Federal Reguladora de FERC, la Energía, EE.UU. GWP, GWP, Global Warming Potential: Potencial de Calentamiento Global, PCG. ICDRP, International Coalition on Dams Rivers and People: Coalición InternacioICDRP, nal sobre Represas, Ríos y Poblaciones. ICID, ICID, International Commission on Irrigation and Drainage: Comisión Internacional de Irrigación y Drenaje. ICOLD, ICOLD, International Commission on Large Dams: Comisión Internacional sobre Grandes Represas. IHA, International Hydropower Association: Asociación Internacional de Hidroenergía. MAB, Movimento dos Atingidos por Barragens: Movimiento de Afectados por las MAB, Represas, Brasil. MAF, MAF, million acre feet: millones de acres pie. MDNR, Michigan Department of Natural Resources: Departamento de Recursos Naturales de Michigan. APA, NAWAPA, North American Water and Power Alliance: Alianza Norteamericana para el Agua y la Energía. OED, OED, Operations Evaluation Department: Departamento de Evaluación de Operaciones (DEO), del Banco Mundial.
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RIS, Reservoir Induced Seismicity: Sismo Inducido por Embalse. SSP, SSP, Sardar Sarovar Project: Proyecto Sardar Sarovar, río Narmada, India. TVA, Tennessee Valley Authority: Autoridad del Valle del Tennessee. USAID, USAID, US Agency for International Development: Agencia de Desarrollo Internacional de los EE.UU. USCOLD, USCOLD, United States Committee on Large Dams: Comité de Grandes Represas de los Estados Unidos.

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INTRODUCCIÓN

Un nuevo orden para los ríos y la sociedad: más allá de la Comisión Mundial de Represas

No existe nada más complejo de llevar a cabo, de éxito más incierto, más peligroso de conducir, que dar comienzo a un nuevo orden de cosas. Porque el que innova se enfrenta a aquellos que se benefician del viejo orden y sólo encuentra tibios defensores en aquellos que se verían favorecidos por el nuevo orden; esta falta de entusiasmo se debe en parte al temor hacia los adversarios, quienes tienen las leyes a su favor, y en parte al escepticismo de la humanidad, que no cree en nada nuevo hasta no haberlo experimentado.
Nicolás Maquiavelo, El Príncipe, 1532

Mucha agua ha corrido por las turbinas y los aliviaderos desde que Ríos Silenciados se publicó por primera vez en 1996. Se han construido alrededor de mil nuevas represas en todo el mundo. Se ha derrochado mucha tinta escribiendo sobre las represas. Es probable que especialmente por el trabajo de la Comisión Mundial de Represas (CMR) se haya generado más información sobre el funcionamiento, los impactos y la política de las represas y sus alternativas en estos cinco años que en los últimos cincuenta. Además del mega-corpus de los estudios de caso y de los informes producidos por y para la CMR, hay una creciente cantidad de libros, informes académicos, artículos, videos y programas radiales sobre las represas y la incesante oposición hacia ellas. Los temas centrales de Ríos Silenciados –que las represas han impactado masiva y negativamente sobre la naturaleza y la sociedad, que sus beneficios se han exagerado y que podrían haberse alcanzado por otros medios menos destructivos y más equitativos–, se entienden ahora claramente a la luz de la nueva información y los análisis disponibles. Sin duda los datos más recientes y los sucesos de los últimos años demuestran que de algún modo subestimé los problemas provoXVII

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cados por las represas. Los descubrimientos de la CMR sobre la economía de estas obras, la cantidad de gente desplazada en todo el mundo y el rendimiento de los grandes proyectos de represas y canales de irrigación, hacen que la versión original de Ríos Silenciados parezca conservadora en cuanto a sus críticas. Los recientes descubrimientos científicos sobre los gases de efecto invernadero emitidos por las represas y el alcance de los impactos ecológicos globales de las mismas, también las opacan cada vez más. Mientras los investigadores y los escritores han investigado y escrito, los constructores de represas han construido y los opositores se han opuesto. La buena noticia es que los opositores están teniendo una influencia cada vez mayor. Gracias a sus esfuerzos, y debido al pésimo rendimiento de las represas y al simple hecho del “agotamiento de los sitios de represa” (los “mejores” sitios se están terminando), el índice de construcción de nuevas represas cae rápidamente en todo el mundo. En Estados Unidos el número de represas que bloquean los ríos está disminuyendo por primera vez, ya que su desmantelamiento excede la construcción de otras nuevas. En un creciente número de países los opositores ya no necesitan ocuparse tanto en detener proyectos de represas y pueden concentrarse más en el legado de proyectos existentes, ayudando a las comunidades a exigir compensaciones por las penurias atravesadas y a luchar por la restauración de los ríos mediante un cambio en la operación de las represas o con el desmantelamiento de las mismas. Aunque no existan encuestas que lo comprueben, creo que la percepción pública sobre las represas está cambiando aceleradamente. En muchas partes del mundo la favorable cobertura mediática de los debates y las luchas contra las represas están debilitando la vieja creencia en ellas como resplandecientes íconos de prosperidad y modernidad. A mediados de la década anterior se detuvieron o suspendieron varios proyectos de grandes represas en Japón, Argentina, Malasia, Corea del Sur, Noruega, Honduras, Pakistán, Namibia y en muchos otros países. Aún así están en construcción numerosos proyectos muy destructivos y muchos más están planeados (y una vez planeado, un proyecto nunca realmente desaparece –incluso cuando se supone cancelado acechará en el escritorio de algún planificador como un demonio esperando el momento más propicio para resurgir). Millones de personas enfrentan la amenaza de que sus comunidades y formas de subsistencia queden anegadas por los embalses de las represas en los próximos años –más de un millón se verán afectadas por un solo proyecto, la monstruosa represa de Tres Gargantas en China– e innumerables especies ribereñas continúan empujadas hacia la extinción.
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Un nuevo orden

A pesar del deterioro de su imagen pública y en muchos casos de presupuestos ajustados, el lobby pro-represa no muestra signos de desaparecer en poco tiempo. Los organismos de agua y energía de China, India, Japón, Irán, Turquía, Brasil, España y otros países continúan atestados de ingenieros partidarios de las represas, decididos a continuar planificando y construyendo. Muchos políticos se comprometen a asegurar fondos para estos organismos y se empeñan en ganar votos consiguiendo grandes y costosos proyectos para sus comunidades. Entidades como la Asociación Internacional de Hidroenergía (IHA, en inglés), la Comisión Internacional de Grandes Represas (ICOLD), la Comisión Internacional de Irrigación y Drenaje (ICID) y el Consejo Mundial del Agua (WWC), harán lo que sea para defender la reputación de esta industria y persuadir a los políticos y donantes de que nos esperan el hambre, la miseria y las guerras por el agua, a menos que se continúe con la construcción de las represas. Los discípulos de las represas invierten mucho tiempo en conferencias explicando lo importante que son estas obras para alimentar y abastecer de agua y energía a una creciente población mundial y para evitar que los ríos “fluyan y se pierdan en el mar”. Pero la autoconvicción por sí misma no construye represas. Se necesita dinero, mucho dinero, y ya no les resulta tan fácil obtenerlo. El Banco Mundial, que por años fue el único y mayor patrocinador para la industria internacional de las represas, intenta alejarse de las críticas y actualmente subsidia menos de la mitad de las represas que en el momento de mayor auge. El financiamiento proveniente de otros bancos de desarrollo multilaterales y de agencias de desarrollo nacionales también está disminuyendo. Las organismos de ayuda fueron reemplazados por las agencias gubernamentales de crédito a la exportación, cuya reserva y confidencialidad son notorias, pero aun así comienza a resultarles difícil resistir la presión pública que se opone al financiamiento de estas obras. La privatización ha sido un golpe inesperado para la industria de las represas. Hasta hace pocos años todavía había muchos en la industria que anhelaban el lanzamiento de paquetes financieros alentando a los inversores privados a ocupar el lugar de los fondos públicos. Siempre habrá inversionistas que con mucho gusto apoyarán las represas cuando existen generosos subsidios públicos y garantías que los favorecen. Pero cuando deben exponerse considerablemente a mayores costos, sequías, accidentes, disputas legales y oposición pública, los inversionistas privados han demostrado poco interés en arriesgar las enormes sumas necesarias para construir grandes represas. Ante esta crisis de financiación, la industria busca desesperadamente
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justificativos para poder obtener subsidios públicos. El calentamiento global es la gran esperanza -creen que la energía hidroeléctrica será reconocida como una tecnología “amigable con el ambiente” y recibirá créditos de carbono como parte de los mecanismos internacionales para el comercio de los derechos de emisión contemplados bajo el Protocolo de Kyoto. Pero la ciencia no los favorece; los estudios demuestran que las represas de los países tropicales con más alta probabilidad de ser receptores finales de cualquier programa comercial de emisiones norte-sur, pueden emitir gases de efecto invernadero a niveles aun superiores a los de las plantas que utilizan combustibles fósiles. En los últimos cinco años la industria de las represas se ha debilitado. En este mismo lapso algunos de los nombres más populares en el ámbito de la construcción de represas desaparecieron, se vendieron o se fusionaron con otros grupos. ABB, que solía ser uno de los más grandes proveedores de generadores hidroeléctricos, anunció en 2000 que detendría la producción de grandes turbinas y generadores convencionales y se dedicaría a la producción de sistemas de energía descentralizados renovables y de pequeña escala. En los últimos años se han registrado importantes avances en la energía solar, eólica y en las células de combustible, con precios mucho más bajos y con mayor confiabilidad y eficiencia. Estas energías renovables y otras tecnologías de energía eficientes de pequeña escala –tales como las microturbinas a gas– se combinan con los avances en la transmisión y suministro de electricidad para vencer a las viejas economías de escala, que sólo favorecían a las grandes represas y a otras grandes plantas de energía. El sector hídrico no ha sido ajeno a estos cambios. El pésimo rendimiento técnico y económico de los canales de riego y de las grandes represas es cada vez más obvio. Las nuevas inversiones públicas en regadío -casi no existen fondos privados para los grandes proyectos en este temase concentran cada vez más en tratar de hacer que los sistemas existentes trabajen mejor en lugar de construir nuevos y costosos proyectos. Existe también un creciente reconocimiento por parte del sector agrícola mundial sobre la importancia de desviar las inversiones de los grandes proyectos de riego, que anteriormente absorbían el mayor volumen de gastos agrícolas en todo el mundo, hacia un área mucho más amplia de tierras de cultivo que dependa de las precipitaciones y de la irrigación a pequeña escala. Esta situación se ve acompañada por un creciente reconocimiento de las técnicas relativamente simples, accesibles y de enorme potencial del cultivo por precipitación, que recolectan agua de lluvia en pequeñas represas y terraplenes. La gran virtud de estas técnicas radica en que los niveles de agua subterránea, que disminuyen rápidamente en
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muchas partes del mundo, pueden recargarse. Asegurar la sustentabilidad y la calidad del suministro de agua subterránea a largo plazo, tal vez represente el mayor desafío que el sector agrícola deba enfrentar en las próximas décadas. Las posturas en cuanto al suministro de agua para las áreas urbanas también están cambiando gradualmente: ahora se busca reducir las pérdidas y perfeccionar los suministros existentes antes de construir nuevas represas, tuberías y estaciones de bombeo. Tal como ocurre con la agricultura, los métodos a pequeña escala para captar agua de lluvia se vuelven a adoptar y promover para el suministro doméstico. Todavía existe una inmensa demanda insatisfecha de agua potable; frecuentemente se menciona una cifra que sobrepasa los mil millones de personas, es decir una de cada seis en todo el mundo no tiene acceso a este recurso básico. Pero no se trata de construir nuevas represas para suministrar agua a esta gente, las cantidades necesarias representan sólo una pequeña porción del agua utilizada por la agricultura y la industria, se trata más bien de voluntad política, de distribución equitativa y del desarrollo de estrategias institucionales, económicas y de administración adecuadas. Debido al problema de las inundaciones el mundo también está dejando atrás su confianza en las represas. Los constructores todavía promocionan la vieja postura “estructural” del control de las crecidas: mantenerlas lejos de la gente reteniendo las aguas en grandes embalses y derivándolas luego hacia el mar entre enormes terraplenes. Pero tanto investigadores como legisladores han comenzado a darse cuenta de que el control de las inundaciones sólo incrementa los daños ocasionados por éstas. Mientras que las inundaciones normales se han eliminado en muchas áreas, también es cierto que las inundaciones que antes eran dañinas ahora son desastrosas. Los nuevos enfoques se centran en el manejo de la inundación basándose en la reducción de la vulnerabilidad social a las inundaciones, reconociendo que las mismas ocurrirán y dándoles el espacio necesario para que lo hagan. Debido a la creciente concientización del gran daño ambiental que el control de las crecidas ha provocado sobre los ríos y las planicies de inundación, es que el manejo se valora cada vez más y cada vez más estudios sobre “alteraciones ambientales” demuestran que los ríos necesitan de las crecidas de igual manera que algunos bosques necesitan incendios naturales. Pero el mayor acontecimiento que impactó tanto al público a favor de las represas como al que se opone a éstas en los cinco últimos años, es el trabajo de la Comisión Mundial de Represas (CMR). Esta Comisión, presidida por uno de los ministros del gabinete de Sudáfrica, Kader Asmal, que cuenta con representantes de la industria de las represas y de los
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movimientos anti-represas, presentó su Informe Final en noviembre de 2000. A pesar de que este documento no es un reflejo exacto de la opinión de los críticos de las represas, en conjunto es una acusación profunda a las prácticas e impactos de la industria internacional de las represas. Y qué dice la CMR tiene tanta importancia como quién lo dice. La CMR también recibió el apoyo del Banco Mundial. Entre los miembros de la Comisión se encontraba el director ejecutivo de ABB y un presidente honorario de la ICOLD, el principal grupo económico de la industria internacional de grandes represas.

Los orígenes de la Comisión Mundial de Represas oríg ríge de Co Mundial de Re
La CMR se originó a partir de las luchas anti-represas sostenidas por las comunidades afectadas y las ONGs en todo el mundo, en particular aquellas que han apuntado a proyectos financiados por el Banco Mundial desde mediados de la década del ”80 en adelante y fundamentalmente debido la campaña contra la represa Sardar Sarovar, financiada por el BM sobre el río Narmada en India. En junio de 1994 la organización International Rivers Network (IRN) -donde trabajo como director de campaña- con sede en California, y el movimiento Narmada Bachao Andolan (NBA), Movimiento Salvemos el Narmada, prepararon una declaración ampliamente respaldada coincidiendo con el 50º aniversario del Banco Mundial (ver Apéndice 2). Una de las demandas de la “Declaración de Manibeli”, establecía que el Banco Mundial debería llevar a cabo “una revisión independiente y amplia de todos los proyectos de las grandes represas respaldados por esta entidad”. Los opositores a las represas confiaban en que esta revisión confirmaría gran parte de sus argumentos si se llevaba a cabo honesta y rigurosamente -en el prólogo del informe final de la CMR, Kader Asmal afirma que “las grandes represas por mucho tiempo han evadido un escrutinio intenso, claro e imparcial del proceso por el cual emergen y se valoran… se han hecho pocos análisis, si acaso alguno, que sean independientes y abarcativos acerca del surgimiento de las mismas, del rendimiento en el tiempo y si se obtiene un beneficio justo para una inversión de 2 billones de dólares”. A fines de 1994 el Departamento de Evaluación de Operaciones (OED, en inglés) del Banco Mundial informó a la IRN que examinaría las grandes represas subsidiadas por el Banco. Si bien contiene algunas críticas respecto de los documentos del Banco Mundial, la principal conclusión de la revisión, completada dos años más tarde, es bastante tranquilizadora para al Banco Mundial y la industria de las represas:
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“El hecho de que 37 de las grandes represas contempladas para esta revisión, es decir el 74%, son aceptables o potencialmente aceptables, sugiere que en general la mayoría de las represas han sido justificadas”.1 Cuando la revisión había casi llegado a su fin, la OED comenzó negociaciones con la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) para copatrocinar un taller donde se discutirían las conclusiones. Se invitaría a alrededor de treinta miembros de ONGs, organizaciones de afectados por represas, agencias y compañías de represas, donantes y especialistas2 . Al mismo tiempo que la OED y la UICN organizaban este taller, la IRN redactaba una crítica de una copia trascendida de la revisión. Esta crítica sostenía que la OED había exagerado formidablemente los beneficios de las represas analizadas, subestimado sus impactos y demostrado una profunda ignorancia en cuanto a las consecuencias sociales y ambientales de las represas.3 La IRN y otros colegas consideramos que este Taller de Gland podría utilizarse para restarle mérito a la revisión de la OED y demandar que la comisión del Banco realizara una revisión genuina e independiente de sus represas.4 Momentos antes del taller realizado en la sede de la UICN en Gland, Suiza, en abril de 1997, el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, recibió la crítica realizada por la IRN. La carta, refrendada por 44 ONGs y movimientos, reclamaba la anulación de la revisión del OED y la elaboración de “una revisión comprensiva, imparcial y autorizada de los pasados otorgamientos de préstamos del Banco Mundial para grandes represas”. Los críticos de las represas que asistieron a Gland recibieron un importante respaldo político en el Primer Encuentro Internacional de Pueblos Afectados por las Represas, que tuvo lugar en la ciudad brasileña de Curitiba un mes antes del taller OED-UICN. La Declaración de Curitiba reclama una “comisión internacional independiente para conducir una amplia revisión” de las grandes represas (ver Anexo 4).

acue cuer de El acuerdo de Gland
Durante el encuentro en Gland se acordó que tanto los constructores de represas como sus opositores “trabajarían juntos para rever la efectividad de las grandes represas y para establecer estándares mundialmente aceptados que mejorarían la evaluación, el planeamiento, la construcción, la operación y el financiamiento de estos proyectos”. Los participantes de este taller conformarían un “Grupo de Referencia” para supervisar el proceso de la revisión.
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Los opositores que asistieron al taller se sorprendieron al ver que no solamente acordamos establecer una revisión independiente sobre las represas, sino que también abarcaría todas las represas y no exclusivamente las financiadas por el Banco Mundial. Nuestra interpretación de por qué ocurrió esto es que el OED y el grupo del Banco involucrado en el taller, poco antes de que éste se llevara a cabo, habían decidido que: 1) no podían defender con convencimiento la revisión del OED; y que 2) una revisión independiente, que se concentrara en las represas del Banco, podría significar un gran escándalo para la institución. Existen varias razones por las que los representantes de la industria de las represas en el taller adhirieron a la propuesta. La más importante es que para el año 1997 la industria de las represas estaba muy debilitada. Los opositores y la situación económica habían frenado la construcción de represas en los países del norte y estaban haciendo peligrar sus actividades en el hemisferio sur. Para algunas personas dentro de la industria, en particular para aquellos ingenieros con una vida entera en el negocio, una revisión reivindicaría la creencia de que las grandes represas son esenciales para la sociedad y que han cumplido ampliamente con los beneficios prometidos. Los constructores de las represas emergerían con honor y los críticos serían repudiados. Otros esperaban que al llegar a un consenso sobre los estándares internacionales para construir represas, se conocería cuáles represas provocarían oposición y cuáles ofrecerían oportunidades para ganar dinero sin problemas. Los partidarios de las represas también esperaban que esta revisión ayude a sobrellevar sus problemas financieros mediante la justificación de nuevos subsidios públicos, especialmente para las represas hidroeléctricas. Parte de esta justificación nacería de otros presuntos beneficios de los proyectos hidroeléctricos, tales como el suministro de agua, el control de inundaciones y la recreación que supuestamente posibilita el embalse, por lo que los operadores de los proyectos deberían recibir fondos estatales para estas obras públicas. También creyeron que esta revisión recomendaría las hidrotecnologías como “amigables con el ambiente” y así llenarían los requisitos para obtener una porción de los mil millones de dólares generados a partir de créditos de carbono como parte de los mecanismos internacionales para el comercio de los derechos de emisión. Si bien existían explicaciones estratégicas de por qué la industria apoyaría una revisión independiente, también existían razones extremadamente buenas desde la óptica de los constructores para oponerse. Algunos individuos y organizaciones del sector industrial siempre se mantuvieron escépticos e incluso fueron abiertamente hostiles hacia la ComiXXIV

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sión. Sin embargo estos factores no influyeron significativamente en Gland. Con este acuerdo se establecieron los fundamentos básicos para el proceso que conduciría eventualmente al informe final de la CMR. Se definieron los objetivos generales de la Comisión y los principios de transparencia, consulta e independencia fueron señalados como fundamentales. Se fijó una agenda progresiva que en general subrayó la necesidad de mejorar la calidad de vida de la gente afectada, de explorar el tema de la equidad en la distribución de los costos y beneficios de las represas, y de mejorar las condiciones ambientales y sociales de las represas existentes. Lo que es más importante aún, se determinó la identidad y el papel de muchos dramatis personae. Para este proceso de legitimidad se reconoció que el rol de los opositores a las represas era fundamental –sin ellos se perdería la credibilidad de un proceso “participativo”. Si bien el Banco Mundial y la UICN desempeñaron un papel importante durante el período de establecimiento de la Comisión, ésta funcionaría en forma independiente. La primera decisión importante del Grupo de Referencia fue acordar la selección del ministro de Recursos Hídricos de Sudáfrica, Kader Asmal, como presidente de la Comisión. Sin embargo, seleccionar a la persona que le asistiría a Asmal resultó mucho más complicado. El lanzamiento de la Comisión, programado para noviembre, tuvo que posponerse ya que la lista de miembros propuestos no fue aceptada por los críticos de las represas, particularmente debido a la débil representación de los movimientos de gente afectada. Durante los meses siguientes el proceso pareció colapsar en varias oportunidades. Sin embargo a principios de enero de 1998 Asmal propuso una última y desesperada reunión de los representantes de los principales sectores del Grupo de Referencia, a la que acudieron delegados del Gobierno de China, de la ICOLD y del NBA. En esta ocasión, se llegó a un acuerdo sobre los miembros de la Comisión. Los cambios principales en cuanto a la lista previa fueron: la incorporación de Medha Patkar, la activista líder del movimiento Narmada Bachao Andolan y la confirmación del economista y diplomático de India L.C. Jain como vicepresidente. El lanzamiento oficial de la CMR se produjo finalmente el 16 de febrero de 1998 (para la lista de miembros de la CMR ver Recuadro 1). Durante los dos años y medio siguientes la Comisión se reunió nueve veces en diferentes ciudades del mundo, se realizaron cuatro consultas regionales y se recibieron alrededor de 1.000 entregas de contribuciones. Sin embargo la mayor parte de la evidencia para las conclusiones del informe final provino de la enorme investigación que se realizó: ocho
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Ríos Silenciados

estudios exhaustivos y participativos de proyectos concretos de represas, dos estudios de país de construcción de represas en China e India, diecisiete “revisiones temáticas” de temas sociales, ambientales, económicos, técnicos e institucionales, y una revisión de las auditorías realizadas sobre el rendimiento de 125 represas. Los diez millones de dólares necesarios para financiar la Comisión provinieron de más de 50 gobiernos, organismos internacionales, corporaciones privadas -incluyendo muchas de las principales industrias multinacionales de represas-, fundaciones y ONGs.5

Mundial de Re ac dada para inte arla Comisión Mundial de Represas: nómina acordada para integrarla • Kad er Asmal presidente, ministro de Asuntos Hídricos y Desarrollo smal, Forestal, luego sería nombrado ministro de Educación, Sudáfrica. Jain ain, • L.C. Jain vicepresidente, economista y alto comisionado de India para Sudáfrica 1997-99. • D onald Blackmore , director ejecutivo de la Comisión Interestatal de Bla kmor lac la Cuenca Murray-Darling , Australia. • Joji Cariño activista de los derechos de pueblos indígenas, Filipinas. Cariño, ariño • J osé Golde mbe rg experto en energía, Universidad de San Pablo, Golde mberg, Brasil. • Judy Hender son , presidenta, Oxfam International, Australia. udy Hende son • Medha Patkar líder del movimiento Narmada Bachao Andolan, India. Patkar atkar, • Wolfg ang Pircher (Austria), ex presidente de la Comisión Internacioolfg Pircher nal de Grandes Represas, luego reemplazado por otro anterior presidente, Jan Ve ltrop , ciudadano de los EE.UU., nacido en Holanda. ltr • Göran Lindahl presidente y director ejecutivo de ABB Ltd., Suecia. Göran Lindahl, • D eb or ah Moore , científica, Environmental Defense Fund, EE.UU. Mo • T hay er Scudde r , profesor de Antropología, California Institute of hay Scudde Technology. • Shen Guoy i , directora general del Departamento de Cooperación InShen Guo uoy ternacional, ministra de Recursos Hídricos, China. Guoyi renunció en 1999, aparentemente presionada por su Ministerio. • Achim Steiner , secretario general de la CMR y miembro ex-officio de Steiner la Comisión.

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nspiraciones consultas Conspiraciones y consultas
“…en muchas partes del mundo existe un fuerte lobby contra la construcción de proyectos hídricos, se cree que están financiados por las propias compañías que fabrican los equipamientos por temor a que sus negocios se vean afectados”.
C.V.J. Varma, presidente, Comisión Internacional de Grandes Represas, Miembro de Consejo, Asociación Internacional de Hidroenergía, septiembre, 1999

Un sólo pensamiento atormenta a la mente imperialista: cómo continuar, cómo sobrevivir, cómo prolongar esta era.
J. M. Coetzee, Waiting for the Barbarians, 1980

Dadas las profundas divisiones entre los grupos anti y pro-represas y las reputaciones, las carreras y los medios de vida en juego, no es de sorprender que la Comisión estuviera constantemente en el centro de la controversia política. La primera consulta regional planeada en la ciudad de Bhopal, en India, en septiembre de 1998, se vio envuelta en un remolino de pasiones políticas desatadas por la represa Sardar Sarovar. Unos días antes de que los miembros de la Comisión estuvieran a punto de viajar, el gobierno de India, presionado por el gobierno del Estado de Gujarat, a cargo de la construcción de Sardar Sarovar, retiró su invitación a la CMR, impidiéndoles entrar al país. El Primer Ministro de Gujarat, Keshubhai Patel, acusó a la Comisión de ser parte de un “astuto plan contra el progreso de Gujarat y la represa de Narmada”, y los acusó de ser “gente de dudosos antecedentes” y “conocidos cazadores de proyectos”, y amenazó con arrestarlos si realizaban un viaje de campo al sitio de la represa. Durante una reunión de la Cámara de Comercio de Gujarat, Patel preguntó: “¿EE.UU. permitiría el ingreso de una ONG de otro país para probar la relación entre Bill Clinton y Monica Lewinsky?”. El ministro a cargo de los planes en el río Narmada, Jay Narayan Vyas, refiriéndose a anteriores revisiones independientes de la represa, pronosticó que la visita de la CMR “ciertamente opacaría el proyecto Sardar Sarovar”. Incluso la Asamblea de Estado de Gujarat convino una sesión especial de un día sobre la CMR y unánimemente adoptó una resolución contra la “conspiración” por parte de los países desarrollados que apuntaba a “frustrar las actividades de desarrollo en los países del tercer mundo”. Uno de los miembros de la Asamblea declaró que algunos miembros de la Comisión eran agentes de la CIA.6
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La cancelación de la visita de la Comisión a la India demostró cuánto, al menos algunos de los partidarios de las represas, temían un estudio independiente de los proyectos. Con la “consulta regional” llevada a cabo por la Comisión en América Latina, en San Pablo, en agosto de 1999, quedó en evidencia la fuerte oposición civil a las represas y la incomodidad que sienten los constructores de las represas al enfrentarse con la realidad en carne y hueso en lugar de los resúmenes estadísticos de quienes están perjudicando. El Movimiento Nacional de Afectados por las Represas (MAB, en portugués), reunió veinte autobuses repletos para la consulta, la gran mayoría provenientes de quilombos (comunidades tradicionales descendientes de esclavos furtivos) del Valle Ribeira, cerca de San Pablo, amenazado por la construcción de una represa. Los representantes de la industria de las represas, prolijamente acicalados, envueltos en su ajustada incomodidad, se vieron rodeados por niños negros y pobres trepados a sus abuelas mientras sus padres aplaudían las presentaciones de los activistas civiles y vociferaban ‘Terra sim! Barragens não!” (¡Tierra sí! ¡Represas no!). La Comisión Brasileña de Grandes Represas demostró su enojo en un escrito a la CMR, culpándolos por haber permitido que la consulta fuera usurpada por intereses anti-represas. Dado el duro comienzo de las relaciones entre la CMR y la India, no sorprendió que se les negara el permiso para llevar a cabo uno de sus estudios detallados sobre represas en ese país. Sin embargo, poco antes de finalizar el proceso de la Comisión, el gobierno de India permitió que un equipo de consultores realizara una revisión del registro de represas y el Ministro de Recursos Hídricos accedió a formar parte del Foro de la CMR, el organismo consultor multisectorial que surgió y sucedió al Grupo de Referencia. El Estudio de País resultó ser extremadamente crítico de las represas en India –y la respuesta del gobierno fue un “rechazo absoluto” al mismo.7 El gobierno de China mantenía una relación externa-interna similar con la Comisión. Uno de los representantes del Ministerio de Recursos Hídricos de China se involucró en su establecimiento y otra integrante del Ministerio, Shen Guoyi, fue seleccionada como miembro de la misma. Shen, quien deseaba desempeñar un rol constructivo en la Comisión, se vio obligada a renunciar a pedido de su ministerio presumiblemente debido a que notaron que era poco probable que la Comisión beneficiara sus intereses y que la participación de Shen allí tendría un efecto contraproducente. En un principio, la CMR estaba muy interesada en incluir el proyecto Danjiangkou sobre un afluente del Yangtze como una de las represas de estudio de caso; finalmente
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China negó el permiso para que continuara este estudio. Turquía también impidió que la CMR estudiara la represa Atatürk, pieza fundamental de las represas en el sudeste kurdo de Anatolia y logró persuadir a la CMR para que en su lugar se estudiara la poco controversial represa de Aslantas. A pesar de las diferencias en cuanto a la formación previa y a la perspectiva política, y del escepticismo y la hostilidad provenientes de ambos sectores, los doce miembros de la Comisión pudieron acordar un informe final. Y aunque Medha Patkar firmó también, discrepó con un “comentario” que se anexa al informe.8 Nelson Mandela anunció el informe, Represas y Desarrollo: un Nuevo Marco para la Toma de Decisiones (Dams and Development: A New Framework for Decision-Making), durante una pomposa ceremonia en Londres el 16 de noviembre de 2000.9 El informe de la CMR es el producto de numerosas negociaciones políticas y compromisos. Este informe fue escrito y editado por seis miembros de la Comisión, con varios escritores y editores contratados, y fue cuidadosamente examinado por los doce miembros de la Comisión con una amplia gama de perspectivas divergentes sobre represas y política. Quienes estuvieron involucrados en este trabajo eran conscientes de las expectativas de aquellos tanto a favor como en contra del ámbito de las represas. Asombrosamente y a pesar de los numerosos autores, editores y censores políticos, Represas y Desarrollo es un informe coherente y fuertemente redactado. Si bien está plagado de inclusiones, omisiones y compromisos políticos que pueden ser criticados por los opositores a las represas, en su conjunto defiende muchos de sus argumentos y propone un marco de trabajo progresivo de toma de decisiones para la planificación del agua y la energía a futuro que se hace eco de muchas de las demandas anti-represas.

allazg lazgos Hallazgos
Todavía creo que, ¡aunque la Comisión produjera un informe objetivo favoreciendo el papel de las represas en el manejo del recurso hídrico, estos fundamentalistas también lo rechazarían!
Theo P.C. Van Robbroeck, PrEng, PhD, Eng. hc, BSc, Bing, FICE, FSAICE, presidente honorario de la Comisión Internacional de Grandes Represas, septiembre, 1999

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Ríos Silenciados Los lineamientos para el desarrollo sugeridos por la CMR en su Informe Final son completamente incompatibles con nuestras necesidades... las recomendaciones y los lineamientos de la CMR son inaceptables.
Carta del Ministro de Recursos Hídricos de India a la CMR, febrero, 2001

El informe de la CMR contiene demasiada información y análisis como para que se puedan resumir adecuadamente en este libro. Muchos de estos descubrimientos concuerdan con Ríos Silenciados. No obstante, Represas y Desarrollo contiene información sobre el estado, rendimiento e impactos de las represas, que actualiza o bien completa lo que presenté en 1996. A partir del Registro Mundial de Represas de 1998 de ICOLD y de otras fuentes nacionales, la CMR estima que existen más de 45.000 grandes represas, tal vez alrededor de 48.000. El Cuadro 1 actualiza los datos del Cuadro 1.1 en la primera versión de Ríos Silenciados. Muchas de las diferencias entre los datos de los cuadros obedecen a una revisión más cuidadosa y no a un incremento real en el número de represas en cada país. El Cuadro 1.2 en Ríos Silenciados que contiene las represas más grandes del mundo todavía está vigente, sólo se debió agregar la represa Ertan, en China, que se finalizó en 2000. ndice de constr ucción de re I ndice de co nstr ucción de re p r esas. No pueden obtenerse datos confiables y actuales acerca de cómo ha cambiado el índice anual de construcción de represas desde mediados de la década del ‘90. Sin embargo la CMR se ha valido de los datos de la ICOLD para mostrar índices por década de los proyectos de grandes represas a escala regional y global. Según estas cifras el índice mundial por década sobrepasó los 5.400 en los ‘70 y desde entonces cayó un 60 por ciento, apenas por encima de los 2.000 (ver Figura 1).10 Estos datos no incluyen la mayoría de las grandes represas en China; incluirlas en las estadísticas de tendencias globales significaría un gran incremento en los proyectos de las décadas de los ”50 y ”60, debido a la fiebre china por construir represas que acompañó al Gran Salto Adelante.11 La crisis regional en la construcción de represas muestra picos en la década del ‘60 en Europa y América del Norte, en los ‘70 en Asia y América del Sur y en los ‘80 en África. Todas estas regiones revelan una caída abrupta después de alcanzar estos picos, más notoriamente en América del Norte donde el índice de construcción en los ´90 fue el más bajo del siglo XX.
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Un nuevo orden uadr dro Cuadro 1. Países con mayor cantidad de grandes represas 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 China EEUU India Japón España Canadá Corea del Sur Turquía Brasil Francia Sudáfrica Méjico Italia RU Australia Noruega Alemania Albania Rumania Zimbabwe 22.000 6.575 4.291 2.675 1.196 793 765 625 594 569 539 537 524 517 486 335 311 306 246 213

Fuente: CMR, Represas y Desarrollo, Earthscan, Londres 2000.

indust ustr Escala industr ial. En 1996 se estimaba que la construcción de represas era un negocio que rondaba los 20 mil millones de dólares por año en todo el mundo. Los cálculos mucho más detallados de la CMR demuestran que la cifra es bastante más elevada: estiman una inversión anual de 32 a 46 mil millones de dólares durante los ‘90. La CMR calcula que durante el siglo XX se invirtieron 2 billones de dólares en represas. ostos ex esiv Costos excesivos. Cuando escribí Ríos Silenciados los mejores datos disponibles que indicaban el promedio de inversiones en represas estaban contenidos en un documento del Banco Mundial que revelaba que 70 represas hidroeléctricas financiadas por ellos mismos eran en promedio 30% más costosas de lo que se había proyectado -excedía los costos casi tres veces más que construir una central termoeléctrica similar. La CMR reveló que el enorme sobrecosto promedio de la construcción de 81 grandes represas de propósitos múltiples de las cuales tenían datos era del 56%. El exceso de costos era aún peor en Asia Central y en Asia del Sur, donde ascendía hasta el 108 % y 138 % respectivamente. A menudo se evidenciaXXXI

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ban retrasos en los plazos de ejecución de los proyectos -de 99 represas de las cuales la CMR tenía los datos del plazo de ejecución, solamente 50 se culminaron dentro del año de la fecha proyectada. Uno de los argumentos más comunes de los opositores a la represas es que los promotores sistemáticamente exageran los beneficios de sus proyectos. La CMR suministra datos estadísticos que respaldan esta posición. La Comisión descubrió que las represas frecuentemente no alcanzaban los objetivos de rendimiento, aunque es muy probable que las conclusiones de la CMR subestimen el pobre rendimiento de estas obras, teniendo en cuenta que la mayor parte de la información provino de sus dueños y patrocinadores.
ráfico Gráfico 1. Índice de represas activas por década

Datos del World Register of Dams, ICOLD, Paris, 1998.

Energía gener Energía generada. La CMR comprobó que de las 63 grandes represas con un componente hidroeléctrico que estudió el 55% generaba menos energía que la que había sido proyectada. Siete de las 28 represas que alcanzaban o excedían la energía prevista, lo hacían mediante el incremento de su capacidad instalada, lo que implicaba mayores inversiones que las pronosticadas. Si se considera el área irrigada y el volumen de agua aplicada a las tierras bajo riego, las 52 represas de regadío analizadas estaban lejos de alcanzar las metas. En promedio solamente el 70% del total previsto del área irrigada se conseguía luego de cinco años de que supuestamente se concretara el proyecto y después de 15 años sólo
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se alcanzaba el 75%. Según la CMR las represas de riego más grandes tienen el peor récord; las que están por debajo de los 30 metros de altura y cuyos embalses ocupan menos de 10 kilómetros cuadrados son las que más se aproximan al rendimiento estipulado. El caso de las represas que abastecen agua es aún peor que las de riego. Sólo el 30% de 29 represas con esta función entregaba agua de acuerdo a lo expuesto en los documentos del proyecto. Solamente 7 de las 29 suministraban menos del 50% del agua programada. ntr de inundaciones. undacio Control de inundaciones. La CMR no pudo hacer una evaluación cuantitativa del rendimiento de las represas que controlan inundaciones. Aunque es común encontrar en los proyectos para la construcción de represas pronósticos acerca de la capacidad de las mismas para prevenir los daños causados por las crecidas, casi no existen estadísticas confiables que los corroboren. La enunciación de los beneficios derivados del control de las inundaciones parece basarse más en la fe y la esperanza que en la economía o las ciencias. La Comisión advierte que si bien las represas redujeron los daños provocados por las inundaciones en algunos casos, en otros se incrementaron. También señaló que donde las represas habían puesto fin a las inundaciones “normales”, los agricultores, pescadores y la gente que dependía de los recursos de las planicies de inundación habían pagado un costo muy alto. ntabilida ec ilidad Rentabilidad económica. Fue muy difícil para la CMR encontrar datos confiables sobre la rentabilidad económica de las represas. Sin embargo pudieron analizar los resultados de algunos informes de monitoreo de proyectos realizados por el Banco Mundial, el Banco de Desarrollo Asiático (BDAs) y el Banco de Desarrollo Africano (BDAf). Estos indicaban que en promedio las grandes represas habían sido de dudosa viabilidad desde el punto de vista económico, en el mejor de los casos. De 20 represas hidroeléctricas financiadas por bancos multilaterales, 11 no pudieron alcanzar las metas económicas, mientras que siete apenas las sobrepasaban. Nueve de las veinte tenían una tasa interna de rendimiento económico (TIRE) inferior al 10%. Los proyectos de infraestructura de los países en desarrollo sólo se consideran aceptables si poseen una TIRE, entendida como medida de la contribución de un proyecto al bienestar económico de un país, que exceda el 10-12 por ciento. La tasa interna de rendimiento económico de 14 represas para riego financiadas por el Banco Mundial y el BDA, durante el proceso de evaluación, promediaba el 10,5% mientras que la TIRE estipulada al momento de aprobar los proyectos superaba el 15%. Tres de cada cuatro
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represas para el suministro de agua financiadas por el Banco Mundial y el BDAs poseían una TIRE “bien por debajo” del 10%. Los proyectos multipropósito tienden a estar más lejos aún de alcanzar las metas económicas en relación con los proyectos de un solo propósito. Si bien estos monitoreos hacen que las represas no se vean atractivas en términos económicos, es probable que la realidad sea aún peor. Los estudios de valoración de los bancos de desarrollo se llevan a cabo al término del proyecto o bien algunos años después, por lo tanto, incorporan los efectos del sobrecosto y los resultados iniciales del funcionamiento de las represas y no así el bajo rendimiento a largo plazo que sí ha podido identificar la CMR. También es probable que reflejen cierta parcialidad inherente a las autoevaluaciones. Además es muy raro que en las mismas se involucren los impactos sociales y ambientales de los proyectos, que son difíciles o imposibles de medir en términos monetarios. Uno se pregunta cuántas represas serían viables si los costos totales y el rendimiento real fueran incluidos en las evaluaciones económicas. ntribución pr ucción alimentar mundial. ntaria Contribución a la producción alimentaria mundial. Es probable que la CMR haya producido la primera estadística mundial sobre la contribución de las grandes represas a la producción de alimentos -la CMR estima que la mitad de las grandes represas del mundo fueron construidas exclusiva u originariamente para riego. Utilizando una cifra de alrededor de 270 millones de hectáreas de tierras bajo riego en todo el mundo, se estima que entre un 30 y un 40 por ciento de esta área recibe agua de represas y que éstas a su vez contribuyen entre un 12 y un 16 por ciento a la producción mundial de alimentos. Esta estadística es particularmente significativa en las publicaciones de la industria de las represas, que una y otra vez afirman que un tercio de la producción mundial de alimentos proviene de tierras irrigadas, insinuando que las represas riegan todos estos cultivos.12 Uno de los datos que emerge del proceso de la CMR que más impactó a nivel político fue hasta qué punto las grandes represas contribuyeron en India al incremento en la producción de granos alimenticios desde 1950. La mayor parte del gasto total en agricultura se lo ha llevado la agricultura de regadío y los grandes proyectos de represas y canales han consumido el 65 % del gasto en irrigación. Los promotores de las represas en India repetidamente citan que la producción de alimentos se cuadriplicó desde 1950 como una evidencia más de los enormes beneficios de estas obras.13 Himanshu Thakker, un investigador independiente, realizó el primer intento de cuantificar la contribución real de las grandes repreXXXIV

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sas a la producción de alimentos en India, en una presentación de la Consulta Regional de Asia del Sur a la CMR. Thakker estimó que solamente entre un 12 y un 13% del incremento en la producción de alimentos era atribuible a las grandes represas. El profesor Nirmal Sengupta, del Madras Institute of Development Studies, reiteró este cálculo utilizando una metodología diferente para el Estudio de País de India de la CMR y concluyendo que la contribución de las represas a la producción de granos para alimento después de la independencia era inferior al 10%.14 mpac sociales. Impactos sociales. Los hallazgos de la CMR sobre los impactos sociales concuerdan en gran parte con numerosos artículos de los opositores a las represas en cuanto a la gran pobreza provocada por éstas y el fracaso de las políticas de reasentamiento y de los planes que pretenden restituir el sustento de la gente desplazada. Represas y Desarrollo describe el sufrimiento económico de la gente que vive en valles represados, la desintegración de sus comunidades y el aumento de los problemas mentales y físicos. Este informe subraya que las comunidades indígenas, tribales y campesinas han sido particularmente golpeadas. En su resumen ejecutivo, la Comisión concluye diciendo que “el continuo y sistemático fracaso al tratar de identificar la variedad de potenciales impactos negativos junto con la implementación de programas adecuados de mitigación, reasentamiento y desarrollo para quienes han sido desplazados, y la permanente desconsideración hacia las comunidades aguas abajo de las grandes represas, han conducido al empobrecimiento y al sufrimiento de millones”. Además, agrega la Comisión, “es probable que los grupos más pobres y vulnerables y las generaciones futuras deban soportar de manera desproporcionada los costos sociales y ambientales de los grandes proyectos, sin obtener una parte proporcional de los beneficios económicos”. esplazamient nto Desplazamiento. En Ríos Silenciados se calculó entre 30 a 60 millones la cantidad de personas desplazadas por represas en todo el mundo. Sin embargo, la CMR estima que esta cifra oscila entre 40 a 80 millones. Este incremento se debe, en parte, a que se ha tenido en cuenta un mayor número de desplazados en India. En Ríos Silenciados utilicé un cálculo de más de 14 millones, mientras que la CMR estimó una cifra de entre 16 a 38 millones en su informe final. Además la cifra mínima que sugerí de 30 millones de desplazados en todo el mundo aceptaba como correcta la estadística oficial de 10.200.000 “relocalizados” en China. Sin embargo la CMR explica que solamente las represas de la cuenca del Yangtze desplazaron al menos 10 millones de personas.15
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mpac sob muje ujer Impac to sobre las mujeres. Sorprende lo poco que se ha investigado acerca de cómo las mujeres y los hombres son impactados de manera diferente por las represas. La CMR solicitó lo que se puede considerar la primera visión general de los impactos de las represas sobre las mujeres y las relaciones de género.16 Represas y Desarrollo se vale de este estudio para declarar que, si bien las represas pueden impactar positivamente sobre la vida de las mujeres, especialmente las que viven en áreas que tienen acceso a servicios como agua y electricidad, el “empobrecimiento general de las comunidades, la crisis social, el trauma y los impactos en la salud resultantes de los desplazamientos golpean más cruelmente a las mujeres”. En la mayoría de los casos los proyectos de represas han ignorado las relaciones de género y las estructuras de poder de las comunidades afectadas, según la CMR, “los proyectos de grandes represas contribuyen al desequilibrio de las relaciones de género existentes”. mpac sob ecosiste Impac tos sobre los ecosistemas. Las conclusiones de la CMR sobre represas y ecosistemas concuerdan mayormente con Ríos Silenciados en cuanto a la gravedad y al alcance global de los impactos negativos y al fracaso generalizado de las medidas adoptadas para mitigar estos impactos.17 Una de las estadísticas alarmantes de los impactos de las represas a nivel mundial, mencionada por la CMR (que no estaba disponible cuando escribí Ríos Silenciados) es que el 60% de las cuencas de los grandes ríos del mundo se encuentra mediana o altamente fragmentado por represas, por transferencias entre cuencas y por extracciones de agua para el riego.18

sucios: re emiso misor Embalses sucios: represas emisoras de gases de invernadero gases de inv nad
Es un disparate y a su vez una exageración... el metano se produce sustancialmente en los bosques tropicales y a nadie se le ocurre talarlos.
Karolyn Wolf, vocera del US National Hydropower Association, respondiendo a un parte de prensa de International Rivers Network sobre las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de las represas, 1995

Resulta complicado para mucha gente aceptar que la superficie aparentemente serena de un embalse pueda emitir tanto gas como una chimenea industrial. Incluso los paneles sobre climatología de la ONU han ignorado este fenómeno. Las mediciones de metano (CH4) y de dióxido
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de carbono (CO2) derivados de la descomposición de la materia orgánica en los embalses datan de 1993 y solamente se han estudiado las emisiones de 30 embalses, principalmente en Brasil y Canadá. El reducido conjunto de científicos que trabaja en las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de embalses tienen diferencias muy profundas. Un grupo, en gran parte financiado por Hydro-Quebec y por grupos brasileños interesados en la energía hidroeléctrica, afirma que las emisiones de los embalses están muy por debajo de las provocadas por las plantas de combustible fósil. Otros científicos, pertenecientes a distintas universidades e institutos de investigación, principalmente de Canadá, Brasil y Francia, advierten que las emisiones de los embalses son mucho más elevadas de lo que se cree habitualmente y que en la zona de los trópicos pueden ser superiores a las emisiones provenientes de plantas de energía de combustible fósil. Con el propósito de tratar de llegar a un acuerdo la CMR reunió a 17 investigadores líderes en el campo de las emisiones de embalses en un taller con el auspicio de Hydro-Quebec, en Montreal. Los participantes acordaron un documento que contiene un resumen importante sobre el estado del conocimiento actual del tema. Los siguientes párrafos han sido extraídos de la Declaración de Montreal:19 • Durante décadas se han emitido gases de efecto invernadero provenientes de todos los embalses en las regiones boreales y tropicales y se han realizado mediciones de los mismos. Las emisiones resultaron no sólo de la vegetación y de los suelos anegados por los embalses, sino que también provienen de la descomposición de las plantas acuáticas, de las algas y de la materia orgánica arrastradas hacia el embalse desde río arriba. Las emisiones del embalse deben considerarse individualmente según la represa y, en inventarios globales, las fuentes y sumideros de los gases de efecto invernadero.

Hasta hace pocos años los investigadores creían que las emisiones de los embalses cesaban inmediatamente después del llenado, disminuyendo rápidamente a niveles insignificantes a medida que la biomasa inundada se descomponía. Sin embargo, investigaciones recientes demostraron que si bien existe un pulso de gases inicial -principalmente en los embalses tropicales-, las emisiones tienden a disminuir en el tiempo pero muy lentamente, si es que ocurre. Esto se debe, en principio, a que las plantas y las algas descompuestas que crecen en el embalse o son arrastradas desde la cuenca no dejan de producir metano y dióxido de carbono.
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El hallazgo de que los embalses pueden ser fuentes importantes de emisión de gases de efecto invernadero tiene consecuencias de gran trascendencia para los inventarios nacionales e internacionales de este tipo de emisiones y sobre las medidas más efectivas para reducir el calentamiento global. Un informe publicado en el año 2000 por un equipo de investigadores canadienses estima que las emisiones de los embalses constituyen el 7% del impacto total del calentamiento global, entre otras emisiones de metano y dióxido de carbono relacionadas con actividades antrópicas este informe utiliza un cálculo de área de la superficie global de embalses grandes y pequeños de 1,5 millones km2, lo que supera enormemente a los 400.000 km2 estimados de grandes embalses en Ríos Silenciados:20 • El metano y el dióxido de carbono se emiten desde el agua que pasa por las turbinas, los aliviaderos y aguas abajo de la represa. Estas emisiones pueden ser significantes.

Hasta hace poco los investigadores sólo tenían en cuenta las emisiones del embalse mismo, las cuales se liberan por difusión a la atmósfera desde la superficie de la represa y las burbujas provenientes de las zonas menos profundas del embalse. Actualmente se sabe que al descargar el agua de un embalse también se libera una gran cantidad de gases. Se estima que las emisiones de metano provenientes de las turbinas y de los aliviaderos de la represa de Tucuruí, en el Amazonas brasileño, superan hasta ocho veces las provenientes de las burbujas y de la difusión del embalse.21 • Las emisiones provenientes de la energía hidroeléctrica deberían evaluarse sobre una base neta, atendiendo la cuenca en cuestión –lo más relevante es la diferencia en las emisiones de la cuenca antes y después de la construcción de una represa y no las emisiones brutas de un embalse.

Los ecosistemas son un complejo mosaico, indebidamente comprendido; no sólo son fuentes sino también sumideros de dióxido de carbono y de metano. La mayoría de los bosques funcionan como sumideros de ambos gases, mientras que los lagos naturales actúan como fuentes. Las turberas del norte son sumideros de dióxido de carbono y a su vez son importantes fuentes de metano. Al evaluar las emisiones netas en lugar de las brutas, se puede incrementar o disminuir la contribución estimada de los embalses al calentamiento global, dependiendo de las características del área inundada.22
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El coeficiente que comúnmente se usa para convertir las emisiones de metano al “CO2 equivalente” puede subestimar significativamente el impacto sobre el cambio climático de los embalses en las primeras décadas. Deberían considerarse otros métodos de conversión que tengan en cuenta el tiempo, como el que desarrolló Stuart Gaffin.

Se sabe que el metano es un gas de efecto invernadero mucho más poderoso que el dióxido de carbono. Sin embargo, resulta harto difícil calcular con exactitud cuánto más contribuye una molécula de metano al cambio climático, en comparación con una de dióxido de carbono. Si bien el metano permanece mucho menos en la atmósfera que el dióxido de carbono, cada molécula de metano es mucho más eficiente al momento de atrapar calor. El factor de metano comúnmente utilizado se conoce como Potencial de Calentamiento Global en 100 años (PCG, o GWP en inglés) y representa el impacto luego de 100 años de una tonelada de metano liberada de una sola vez –en un solo “pulso”- hacia la atmósfera, en comparación con una de CO2. Actualmente el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas considera que el PCG a 100 años del metano equivale a 21, lo que significa que una tonelada de metano en la atmósfera provoca 21 veces más calentamiento que una tonelada de dióxido de carbono. Si las emisiones de metano de los embalses fueran efectivamente un evento único resultante de la biomasa sumergida y descompuesta al momento del llenado del embalse, esta metodología de “pulso” podría ser la apropiada. Sin embargo, debido a que las emisiones son continuas, se requiere una metodología diferente. El químico atmosférico Stuart Gaffin, del Fondo de Defensa Ambiental de EE.UU. (EDF, en inglés) desarrolló un modelo para calcular el impacto sobre el cambio climático de las emisiones continuas de metano comparadas con las de CO2. De acuerdo al modelo de Gaffin, luego de 100 años de efecto acumulativo de calentamiento global de un emisor constante de metano, la emisión es 39,4 veces más que una cantidad equivalente de un emisor constante de CO2.23 Especialmente en zonas tropicales el metano constituye una parte importante de las emisiones provenientes de un embalse -hasta el 75% del total del impacto de los gases de efecto invernadero en el caso de Tucuruí. Por lo tanto, el uso de un coeficiente de metano más alto puede incrementar los cálculos estimativos del impacto total de un embalse sobre el calentamiento global. • Los factores que influyen sobre las emisiones de gases de efecto invernadero son: la profundidad, la forma y el tamaño del embalse, el cliXXXIX

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ma de la región, el régimen de operación y el tiempo que permanece con agua, el tamaño y la naturaleza de la cuenca, y el tipo de actividades antrópicas que se realizan cerca del embalse y aguas arriba. El factor más importante que determina las emisiones de un embalse es el clima; se sabe que las emisiones de embalses tropicales son mucho más elevadas que las de las zonas boreales. Además las emisiones provenientes de embalses con poca profundidad son mucho más elevadas que aquellas de mayor profundidad. El aporte de un embalse al cambio climático, en comparación con otras fuentes de energía eléctrica, también dependerá de la cantidad de energía generada. Es probable que una represa situada en la cuenca del Amazonas con una capacidad instalada de generación baja y un gran embalse de poca profundidad tenga emisiones cientos de veces superiores por kilovatio/hora generada que una en Canadá con un embalse pequeño y profundo y con una alta capacidad de generación. Según Éric Duchemin, de la Universidad de Quebec, Montreal, las emisiones netas promedio provenientes de embalses boreales equivalen de 20 a 60 gramos de CO2 por kilovatio/hora generado. Por otro lado las emisiones netas provenientes de embalses tropicales, agrega Duchemin, varían entre 200 a 3.000 g/kWh.24 En comparación las plantas de gas natural de ciclo combinado, que actualmente constituyen la tecnología predilecta para los generadores de energía en la mayor parte del mundo, emiten entre 430-635 g CO2-equivalente/kWh, incluyendo el calentamiento provocado por el metano proveniente de pérdidas durante la extracción de gas y la transmisión.25 Estas cifras para las emisiones de los embalses se calculan utilizando un PCG del metano de 21. En el Cuadro 2 se muestran los resultados del cálculo entre las emisiones brutas de los embalses y una planta de gas natural de ciclo combinado, utilizando el coeficiente de metano de Gaffin -el metano constituye una parte muy pequeña del total de las emisiones en la mayoría de las tecnologías de generación, por lo que el resultado hubiera variado muy levemente al cambiar el coeficiente de metano. Estos cálculos sugieren que el impacto de calentamiento de una planta de gas moderna es de cinco a ocho veces más que el de un embalse boreal de alta emisión, no obstante un embalse tropical puede tener un impacto de calentamiento 66 veces superior al de una planta de gas.26

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Un nuevo orden uadr dro Cuadro 2. Impacto global de calentamiento según diferentes alternativas de generación de energía.

Nota: Las emisiones de gas natural de ciclo combinado y las de hidroeléctricas fueron calculadas usando un coeficiente de metano de 39,4. * Las aproximaciones se basan en un factor de capacidad de 60%, excepto en los casos de Balbina y Tucuruí, que se basan en la generación real. Al menos en el caso de las represas tropicales es probable que el factor de capacidad se aproxime más al 50% que al 60%. ntes uent Fuentes 1. P. Raphals “Restructured Rivers: Hydropower in the Era of Competitive Markets”, Helios Centre-International Rivers Network, Montreal-Berkeley, 2001. 2. Emisiones del embalse Balbina calculadas nuevamente a partir de datos de P.M. Fearnside, Hydroelectric Dams in the Brazilian Amazon as Sources of “Greenhouse Gases”, Environmental Conservation 22(1) 1995. 3. Emisiones de Tucuruí calculadas nuevamente a partir de datos de los P.M. Fearnside, “Greenhouse gas emisions from a hydroelectric Brazil’s Tucuruí Dam and the energy policy implications”, Water, Air and Soil Pollution (en prensa). Producción energética de Tucuruí (promedio 1984-1998) del Estudio de Caso sobre Tucuruí realizado por la CMR. 4. IEA Implementing Agreement For Hydropower Technologies, Hydropower And The Environment: Present Context And Guidelines For Future Action. Main Report, mayo de 2000, p. 126. Las cifras para la energía eólica y la fotovoltaica no incluyen cálculos de altas emisiones que no fueran comparables con otras aproximaciones disponibles. 5. Fueron calculadas nuevamente a partir de P.L. Spath y M.K. Mann, “Life Cycle Assessment of a Natural Gas Combined-Cycle Power Generation System”, NREL, Colorado, 2000. 6. M. Rizau et al., Clean Electricity Supply With Low Climate Impact and No Nuclear Power, Greenpeace, Hamburgo, 1998. XLI

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Represas y Desarrollo advierte que todos los embalses que han sido estudiados emiten gases de efecto invernadero y que “en algunas circunstancias las emisiones brutas pueden ser importantes e incluso posiblemente superiores a las alternativas térmicas”. Sin embargo el informe no especifica, como debería, que la evidencia apunta a que el impacto climático de las hidroeléctricas tropicales es mucho peor que el de las alternativas térmicas. En el informe de la CMR, bajo el título “Directrices para una buena práctica”, se recomienda la inclusión de los cálculos de las emisiones netas de los embalses en los estudios de factibilidad y la necesidad de realizar más estudios sobre las emisiones de los embalses, especialmente en regiones templadas y semiáridas. En mayo de 2000 un importante informe sobre las hidroeléctricas y el ambiente que se conoce como International Energy Agency Hydropower Agreement fue presentado por un grupo a favor de la hidroelectricidad, en el que Hydro-Quebec desempeña un papel fundamental. Este informe exige que los organismos de ayuda suministren créditos subsidiados para los proyectos hidroeléctricos “como una restitución de la comunidad internacional por la protección de la naturaleza y el clima mundial.” Agrega también que “es indudable que los ‘Mecanismos de Desarrollo Limpio” (MDL) estimularán las hidroeléctricas”. El MDL es el mecanismo de comercio de emisiones propuesto por el Protocolo de Kyoto. Este informe afirma que las emisiones de energía hidroeléctrica son 2-48 g CO2/kWh, un promedio bruto subestimado que es en varios órdenes de magnitud inferior a las emisiones de embalses tropicales. 27 Aunque Hydro-Quebec y sus colegas subestiman los impactos de las represas boreales sobre el calentamiento global, éstos son muy inferiores a los producidos por las plantas de combustible fósil. Pero el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) no se aplica a proyectos en países boreales. Sí se aplica a países tropicales, donde la industria hidroeléctrica tiene mayores oportunidades de expandirse y en los que las emisiones de los embalses suelen ser masivas. Sin importar cuáles sean las emisiones de los grandes embalses, debido a sus múltiples impactos ambientales y sociales habría que excluirlos de los subsidios, los cuales deberían ser destinados a la eficiencia energética, fuentes de energía sustentables como la solar y la eólica, y otras medidas amigables con el ambiente como la conservación y la restauración de los bosques.

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clima cambiant para re iante Un clima cambiante para las represas
Del mismo modo en que las represas impactan sobre el funcionamiento del clima global, también el cambio climático global impacta sobre el funcionamiento de las represas. El cambio climático está haciendo que se vuelva obsoleta una de las afirmaciones claves utilizadas en el planeamiento y en el diseño de las represas, “que el pasado hidrológico constituye una guía confiable para el futuro hidrológico”. En la evaluación que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático hizo en 2001 se pronosticó que el clima del planeta sufrirá un aumento de temperatura de entre 1,4 y 5,8 grados centígrados hacia fines de este siglo. Es probable que por cada grado que suba la temperatura la precipitación mundial aumente entre un 2% y un 4%. Los cambios resultantes en los patrones del clima regional variarán enormemente, aunque existe un consenso general entre los investigadores de que la frecuencia y gravedad de las inundaciones y las sequías se incrementarán en muchas partes del mundo.28 La mayoría de los aliviaderos están diseñados para descargar el promedio máximo de crecida que podría ocurrir en una cuenca. Pero estos promedios máximos no tienen en cuenta el cambio climático. Si se excede la capacidad de los aliviaderos es probable que el agua fluya por encima de la parte superior de la represa -el “desbordamiento” es la principal razón por la cual las represan pueden fallar y colapsar. La obra Represas y Desarrollo expresa preocupación en cuanto a la adaptación de los aliviaderos existentes dada la probabilidad del incremento de la intensidad de las crecidas y el rendimiento de la capacidad de las represas para controlar las inundaciones. La “seguridad del embalse” -capacidad de una represa de cumplir con los objetivos para los cuales fue diseñada-, se verá afectada por los patrones variables del caudal de los ríos y porque las temperaturas más elevadas incrementarán la evaporación en el embalse. Por ejemplo, la generación de energía hidroeléctrica podría disminuir dramáticamente a causa de una mayor cantidad de sequías y de evaporación aunque se beneficiaría con mayores precipitaciones. En Represas y Desarrollo se recomienda que tanto el planeamiento como la supervisión de las represas deberían considerar el impacto de los cambios climáticos potenciales sobre la seguridad y el rendimiento de las represas. Los impactos del cambio climático sobre los recursos hídricos variarán considerablemente según la región geográfica y a medida que pase el tiempo, y son extremadamente difíciles de predecir; esta situación seguirá igual en el futuro inmediato. Sin embargo esta incertidumbre no implica que se deba ignorar el cambio climático, como lo han hecho los
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constructores de represas hasta ahora. La revisión temática que la CMR hizo sobre el cambio climático y las represas establece que la mejor manera de afrontar la incertidumbre será disminuyendo la vulnerabilidad mediante la reducción de la demanda de agua y no mediante el incremento en el suministro.

siglo de pe alte nati re El siglo de lo pequeño: alternativas a las represas
¿Qué proponen los opositores a las represas para suministrar el agua necesaria para el uso industrial y urbano y para la producción de alimentos? ¿Cuáles son los medios de producción de energía alternativos? ¿Cómo piensan reducir las inundaciones catastróficas? Acudí al libro de McCully Ríos Silenciados... y descubrí que la mayoría de las respuestas eran ingenuas ¡y hasta cierto punto me parecieron irrisorias!... Un problema de tal magnitud sólo puede revolverse con medios de gran escala y no a través de los medios idealistas propuestos por el autor y sus colegas.
Theo P.C. Van Robbroeck, PrEng, PhD, etc., septiembre 1999

Tal vez esto sea lo que nos depara el siglo XXI. El desmantelamiento de todo lo grande. Grandes bombas, grandes represas, grandes ideologías, grandes contradicciones, grandes países, grandes guerras, grandes héroes, grandes errores. Tal vez sea el Siglo de lo Pequeño. Quizás ahora mismo, en este preciso instante, desde el cielo una diosa pequeña se esté preparando para nosotros.
Arundhati Roy, The Greater Common God, 1999

Una parte clave del mandato de la CMR fue evaluar las diferentes opciones disponibles que puedan brindar servicios equivalentes a los provistos por las grandes represas. Existen pocas cuestiones en el mundo más urgentes que las referidas al abastecimiento de agua, a la sanidad, a los alimentos, a la energía y a la protección contra las inundaciones. Según la ONU en el año 2000 aproximadamente 826 millones de personas sufrían de hambre crónica. Más de mil millones no tenían acceso al agua potable y alrededor de 2,5 mil millones no gozaban de un saneamiento adecuado. Las enfermedades prevenibles relacionadas con el agua mataban alrededor de 10.000 a 20.000 niños por día. Dos mil millones no tenían acceso a la electricidad. Más de la mitad de las muertes provocadas por catástrofes naturales, excluyendo las sequías, fueron causadas por inundaciones. Mientras que nuestras instituciones y nuestras tecnologías no logran cubrir las necesidades básicas de tanta gente en la actualidad, se estima que para el
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año 2050 entre 1,3 y 4,7 mil millones de personas demandarán alimentos, agua y energía. Mientras tanto una gran cantidad de ecosistemas no pueden sustentar las demandas de la población mundial existente. El cambio climático exacerbará las presiones sobre los ecosistemas y la vulnerabilidad de los pobres a las sequías y a las inundaciones. 29 Si bien estas cifras son indudablemente desoladoras, existe todavía una luz de esperanza. Se están incrementando las presiones económicas y políticas para cambiar las prácticas del mal manejo del agua y de la energía. Se están desarrollando nuevas y mejores tecnologías y maneras de hacer las cosas y a la vez son cada vez más económica y socialmente viables. También es fundamental recordar que tanta pobreza no se debe a la falta de comida, de agua o de energía. El problema está relacionado con la distribución y no con la disponibilidad. Las conclusiones de la CMR sobre las opciones existentes para el manejo del agua y de la energía son similares en términos generales a las expresadas en Ríos Silenciados. Las conclusiones se citan aquí abajo: “La capacidad de las distintas alternativas para cubrir las necesidades actuales y las futuras o para reemplazar los suministros convencionales depende del contexto específico, pero en general ofrecen un significativo potencial individual y colectivamente. Las diferentes opciones para los distintos sectores se describen a continuación en forma específica: • El sector del riego y la agricultura prefiere mejorar el rendimiento y la productividad de los sistemas de regadío existentes y las medidas alternativas de suministro que incluyan sistemas de recolección de agua de lluvia, el manejo hídrico tradicional, local y a pequeña escala y también métodos de recarga de agua subterránea. • La prioridad del sector de la energía mundial sustentable y equitativa es la misma en todas las sociedades, se deben incrementar la eficiencia en el uso de la energía y la utilización de fuentes renovables. Las sociedades que tienen un alto consumo también deben reducir el uso de combustibles fósiles. En las áreas rurales las opciones descentralizadas, de pequeña escala basadas en fuentes locales renovables ofrecen el mayor potencial a corto plazo y posiblemente también a largo plazo. • En cuanto al abastecimiento del agua, es primordial cubrir las necesidades de aquellos que actualmente no tienen acceso, tanto en las áreas urbanas como en las rurales, mediante una serie de formas de suministro opcionales y eficientes. También tiene un gran
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Ríos Silenciados

potencial favorecer los intentos de revitalizar las fuentes existentes, introducir estrategias tarifarias apropiadas, impulsar el márketing y las distribuciones de agua justos y sustentables, reciclar y reusar el agua y promover estrategias locales como el cultivo por precipitación. • En el caso de las inundaciones, puesto que el control absoluto de las mismas no se puede alcanzar ni es lo deseable, se deben reducir los daños y aumentar los beneficios ecológicos. El enfoque integrado del manejo de las crecidas incluirá la reducción de la vulnerabilidad de las comunidades a las mismas mediante alternativas tecnológicas y políticas estructurales y no estructurales, procurando también que la gente esté preparada para sobrellevar las crecidas de manera efectiva”.

re olec empieza po La recolección empieza por casa
Existe una idea que se destaca por su simplicidad, eficacia y accesibilidad desde el punto de vista económico: la recolección de agua de lluvia... Sólo hay que recolectarla, almacenarla y usarla, es así de sencillo. Si se desarrollan tecnologías apropiadas en torno de este concepto simple, se obtendrán soluciones descentralizadas a nivel local que pueden cubrir ampliamente las necesidades de agua potable de las poblaciones rurales y urbanas.
Atal Behari Vajpayee, primer ministro de la India, 2000

Desde que escribí Ríos Silenciados, es cada vez más evidente que las únicas propuestas viables para satisfacer las demandas actuales y futuras de agua y de energía de manera sustentable y equitativa son los sistemas de suministro descentralizados y de pequeña escala y la reducción del derroche y del consumo indiscriminado tanto de agua como de energía. En los últimos cinco años India ha desarrollado los sistemas de riego y de suministro de agua más prometedores. En todo el país ha resurgido el interés por la recolección de agua y se utilizan distintos métodos, como la construcción de pequeñas represas en corrientes estacionales, desvío del agua hacia los pozos y la captación del agua que cae sobre los techos. En Ríos Silenciados se describieron sintéticamente los khadins (o johads) de Rajastán. Desde 1986 se han construido más de 2.500 terraplenes de grava y barro en 700 poblaciones del distrito de Alwar con resultados sorprendentes. Los johads atrapan las precipitaciones de los monzones que luego se filtran al agua subterránea, recargando así los
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pozos locales. En un distrito que antes era propenso a las sequías ahora se puede obtener agua potable, ochocientos pozos que antes estaban secos disponen de agua durante todo el año. Además se duplicó la producción de trigo, cinco ríos que sólo corrían durante algunos meses al año, ahora lo hacen continuamente y sus peces constituyen una fuente de alimento para esas comunidades. Junto con la construcción de estos terraplenes se han promovido medidas para proteger y restaurar los bosques locales. En BhavathaKolyala la plantación de árboles, la protección de los bosques y el incremento del nivel freático han sido tan exitosos que los pobladores transformaron su bosque recuperado en una “reserva natural de la gente”. Ahora se pueden observar tigres en medio de la exuberante selva. Los esfuerzos de la gente de Bhavatha- Kolyala fueron reconocidos en marzo de 2000 cuando el presidente de India, K.R. Narayanan, visitó el pueblo para darles un premio por su labor ambiental.30 La recolección de agua tomó mayor fuerza luego de la fuerte sequía que azotó al noroeste y al centro de India entre 1999 y 2000. La prensa india difundió numerosos artículos que describían cómo aquellos lugares que habían adoptado las medidas de recolección de agua habían sido mucho menos afectados por la sequía que las demás poblaciones cercanas. En el año 2000 la crisis del agua llevó al gobierno de Gujarat a anunciar un importante programa de recolección que ayuda a las comunidades y a las ONGs de los distritos de Kutch y Saurashtra, que son propensos a las sequías, para que proyecten y construyan represas de contención pequeñas de concreto y de mampostería. Estas pequeñas represas construidas sobre corrientes estacionales captan la escorrentía durante los meses de los monzones desde junio a septiembre, recargando así los pozos cercanos para el resto del año. Cuando se lanzó esta iniciativa, luego de que varios disturbios respecto al desvío del agua desde las áreas rurales a las urbanas habían provocado algunas muertes, el gobierno se propuso colaborar en la construcción de 2.500 pequeñas represas de contención. En un lapso de pocos meses se habían recibido 25.000 propuestas y se habían construido 10.500 de estas represas. Otro método de recarga de agua subterránea elogiado por abastecer a 300.000 pozos en Saurashtra, es el de recarga por excavación de pozos. Este método incluye el desvío del escurrimiento directamente desde los campos y los desagües hacia los pozos abiertos. Sin embargo, algunos investigadores pertenecientes a la ONG VIKSAT de Gujarat, advierten que si bien la obtención de agua mediante la recarga de los pozos es importante, es relativamente escasa y por lo tanto no será muy útil para resolver los problemas de suministro de agua de Gujarat, a menos que se
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reduzca la demanda de agua mediante la adopción de métodos de riego eficientes y se opte por cultivos que requieran una menor cantidad de agua. Los expertos de VIKSAT creen que el hecho de que el método de recarga de pozos tenga un mayor impacto sobre Saurashtra quizás dependa de si se puede transformar o no en un movimiento social más importante para el manejo del agua en lugar de ser un mero aumento en el suministro”.31 En toda India a las iniciativas de manejo de agua descentralizadas se han incorporado medidas adicionales con respecto a la demanda. Por ejemplo, los campesinos con johads en Rajastán se comprometieron a no cultivar caña de azúcar aunque sea rentable ya que es una de las plantaciones que más agua demanda. En un informe presentado por la CMR sobre las opciones de riego para India, Himanshu Thakker se muestra optimista respecto del potencial de la recolección de agua y señala que el riego constituye una importante herramienta para desterrar la pobreza de las zonas rurales. También agrega que el riego con agua subterránea aumenta la producción y a su vez genera más empleo que cualquier proyecto de canales o de grandes represas. Además destaca que los fondos provenientes del gobierno para los sistemas de regadío han sido transferidos a los proyectos de las grandes represas y los canales concentrados en las áreas de la “Revolución Verde” en el noreste de India. Por lo tanto Thakker concluye que “ya que las lluvias, que son la madre de todas las fuentes de agua, son extensas y considerando que alguna clase de riego es posible en todas las regiones, llegamos a la evidente conclusión de que la mejor estrategia para aliviar la pobreza es difundir los recursos para que se realice el riego en todo el país” mediante los métodos de recolección del agua.32 Para cubrir una gran parte de la demanda de agua cada vez mayor para el uso doméstico tanto en el campo como en la ciudad, se puede recurrir a la captación de agua de lluvia en los lugares donde se dan precipitaciones. En muchas partes del mundo se promocionan los sistemas de recolección de agua de los techos y en algunos casos, como sucede en Alemania, se realiza con subsidios otorgados por el gobierno. En Chennai, ex Madras, al sur de India, cualquier casa nueva con más de dos plantas debe poseer sistemas de recolección de agua de lluvia.33 El consumo doméstico de agua es minúsculo comparado con el uso agrícola y sólo el 12% de las grandes represas del mundo son diseñadas con el propósito de suministrar agua. La mayor parte del agua proviene de los pozos, directamente de los lagos y los ríos, y de represas pequeñas o medianas. La CMR destaca que el consumo doméstico, municipal e industrial representa menos del 20% del uso mundial de agua y solamente alrededor de un 5% en África, Asia y América Latina. Los autores
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de la revisión temática de la CMR sobre el suministro de agua calcularon que sólo el 1% de las extracciones de agua actuales suministraría un nivel de servicio básico de 40 litros por persona por día a todos aquellos que hoy en día carecen de una provisión adecuada y a las 2 mil millones de personas más que se calcula habrá en el mundo en 2025.34 En las ciudades asiáticas la pérdida de agua por goteo o por conexiones ilegales es generalmente del 35 al 40% y en algunos casos llega a representar un 60% del agua que entra al sistema. Otro problema es la contaminación de los abastecimientos existentes, lo que obliga a las ciudades a construir represas y cañerías para traer agua potable desde lugares lejanos. Al igual que con la agricultura, existen muchas alternativas para que el uso doméstico e industrial de agua sea más eficiente. Dinamarca redujo su consumo de agua por persona en alrededor de un 25 % en los últimos diez años haciendo extensiva la adopción de tecnologías que consumen poca agua en los sanitarios, duchas y lavarropas. En los EE.UU. el total de extracciones de agua disminuyó un 20% entre 1980 y 2000 debido principalmente a una mayor eficiencia en el uso industrial y doméstico. Los usuarios de las ciudades de los países en vías de desarrollo que usan cañerías para transportar el agua, podrían reducir el consumo de manera considerable mediante la instalación de artefactos más eficientes. En Méjico se implementó un programa para la conservación del agua que implicó el reemplazo de 350.000 sanitarios viejos por modelos más eficientes y de este modo se ahorró una cantidad de agua suficiente para abastecer a 250.000 usuarios más.35 El principal problema del suministro de agua en las ciudades no se debe a la escasez de agua sino a la terrible administración. Por lo tanto es más importante perfeccionar el manejo del agua que construir más represas o nuevos proyectos de suministro, aunque muchas veces resulte más complejo. Actualmente la solución elegida para establecer el desarrollo global es la privatización, lo que en muchos casos implica la venta de la concesión del suministro del agua a compañías extranjeras -principalmente francesas y británicas. En la actualidad sólo aproximadamente el 5% de la población mundial recibe agua de empresas privadas, pero esta cifra está aumentando a un ritmo acelerado. Un estudio sobre las políticas de préstamo del FMI en 40 países llevado a cabo recientemente reveló que 12 incluían condiciones imponiendo la privatización del agua o la recuperación total del costo. La mayoría eran países africanos pequeños, pobres y endeudados.36 Si bien los organismos del sector público en los países en vías de desarrollo han realizado un trabajo pésimo, no se puede asegurar que el sector privado lo hará mejor, como sugieren el FMI o el Banco Mundial.
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Mucha gente cree que la privatización será peor, especialmente porque la gente pobre tendrá menos acceso al agua debido a que no pueden pagar las tarifas necesarias para que las corporaciones obtengan ganancias. Esta situación es especialmente preocupante pues se está promocionando la privatización sin ningún mecanismo regulatorio confiable que garantice la calidad del agua y que además proteja los derechos de los pobres. Las personas que otorgan los subsidios han ignorado una y otra vez los intentos de mejorar la administración del sector público o de establecer modelos de privatización alternativos tales como las cooperativas, que tienen buenos antecedentes en América Latina, y las asociaciones entre el sector privado, ONGs y comunidades.37

nemos ene nergía Tenemos la energía
En Ríos Silenciados escribí sobre la necesidad de una revolución en las políticas energéticas y destaqué algunas tecnologías que podrían ayudar a que la misma se lleve a cabo. Afortunadamente, los avances tecnológicos hacen que esta revolución sea cada vez más factible –aunque no sucede lo mismo con los progresos en la administración de los sistemas de energía con el fin de aprovechar las tecnologías modernas, promover la eficiencia y expandir el acceso a la electricidad para las poblaciones del Tercer Mundo que actualmente carecen de ella. Energía Energía eólica. La energía eólica fue la fuente de energía que se desarrolló en forma más rápida en los años ‘90 con un índice de crecimiento anual de aproximadamente 24%. Es probable que continúe creciendo en forma acelerada en esta década dado que los costos de la misma siguen disminuyendo y la presión por reducir los gases del efecto invernadero es cada vez mayor. Entre 1994 y 2000 los costos de instalación de una turbina eólica cayeron un 25%, a 900 dólares/kWh y se estima que bajarán 17% más para 2005. En algunas zonas la energía del viento ya compite con los combustibles fósiles en cuanto a los costos. En Ríos Silenciados se mencionó que la capacidad instalada de energía eólica mundial en 1993 era de 4.880 MW, mientras que para el año 2000 había alcanzado los 18.000 MW. Actualmente la energía eólica genera 50.000 puestos de trabajo en el mundo y sus ventas anuales son de 3,5 a 4 mil millones de dólares. Los alcances más significativos en la industria de la energía eólica en la última década se reflejan en los objetivos de la Asociación Europea de Energía Eólica (AEEE): en 1991 se propuso instalar en Europa en el año
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2000 turbinas de viento de 4.000 MW; en 1997 duplicaron esta cifra a 8.000 MW. Hacia fines de 2000 la capacidad instalada alcanzaba 13.000 MW. La AEEE cree que esta cifra puede aumentar hasta 6 veces más para 2010. La energía eólica todavía aporta muy poco a la generación eléctrica mundial -alrededor del 0.2 %-, no obstante la velocidad increíble a la que se desarrolla indica que pronto hará un aporte significativo a la generación mundial. En 1999 la AEEE y Greenpeace presentaron un programa de acción detallado indicando de qué modo la energía eólica podía generar el 10% de la electricidad mundial en el año 2010 y crear 1,7 millones de puestos de trabajo. Dinamarca es el epicentro del estampido de la energía eólica. En el año 2000 las turbinas eólicas danesas generaron el 13% del suministro energético del país. El gobierno de Dinamarca, que ha fomentado la industria de las turbinas eólicas y actualmente es líder en ventas en el mundo, planea para 2030 cubrir la mitad del consumo de electricidad del país usando el viento. Existen dos desventajas que impiden la expansión de la energía eólica, a saber: el impacto visual en el paisaje y el ruido de los rotores. Dinamarca pretende combatir estos obstáculos mediante la construcción de sus nuevos parques eólicos cerca de la costa. El primer parque eólico de gran escala en el mundo se construyó entre noviembre y diciembre de 2000 en el estrecho de Öresund entre Dinamarca y Suecia, a casi dos kilómetros de la zona portuaria de Copenhague. El Reino Unido, Alemania y España también planean comenzar a la brevedad con la construcción de grandes parques de energía eólica cerca de la costa. La energía eólica también está creciendo en forma acelerada en los países en vías de desarrollo. India, que es el quinto productor mundial de energía eólica, instaló turbinas en línea con una capacidad de 90 MW en el año 2000 y alcanzó una capacidad total cercana a los 1.200 MW. China proyecta aumentar hasta siete veces más su producción actual de 265 MW en los próximos cinco años. En diciembre de 2000 el gobierno de la Argentina aprobó un plan para el desarrollo de su capacidad eólica de 3.000 MW en el sur del país. En Marruecos se instalaron turbinas eólicas en línea con una capacidad de 50 MW en el año 2000 y de 30 MW en Egipto. El mayor obstáculo que enfrenta la energía eólica es la inestabilidad; aun en los mejores sitios el viento puede ser fuerte, otras veces leve y hasta nulo. Cuantas más turbinas eólicas se agreguen a una red, las variaciones de los distintos parques eólicos serán mejor compensadas. Sin embargo para combatir estas variaciones se requiere de una tecnología y un manejo sofisticados y las redes con importantes componentes de energía eólica requerirán de una reserva en caso de que el viento no sople.
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Según la AEEE y Greenpeace, “20% es una cifra promedio apropiada para la inserción potencial de la energía eólica en los sistemas de la red nacional”.38 Energía fot oto Energía solar fotovoltaica. La segunda fuente de energía que crece con mayor rapidez es la energía solar fotovoltaica (FV), los paneles que transforman la luz solar directamente en electricidad. El uso de sistemas FV en todo el mundo creció a un promedio anual de un 17% durante la década del ´90 a pesar de que la generación solar aún representa una parte minúscula dentro del suministro eléctrico mundial. Según BP Solar, el más importante productor de células solares, el precio para construir FV bajó de 30 dólares por vatio en 1990 a 7 dólares por vatio una década después. Sin embargo los costos siguen siendo altos y deberán disminuir entre un 50% y un 75% para ser realmente competitivos con los combustibles fósiles, lo que según BP llevará entre 5 y 10 años. Mientras tanto en algunos países los subsidios estatales ayudan a que los FV se consideren más atractivos. En Japón, Alemania y los Países Bajos, tanto como en los EE.UU., se espera la instalación de millones de paneles solares arriba de los techos en la próxima década, debido a los programas de promoción que se han lanzado. Una de las medidas más importantes y necesarias para la conexión en red de la energía solar es que quienes posean paneles FV puedan vender el exceso de energía que producen durante el día a la red y que a la noche o cuando esté nublado puedan comprarle energía a la red. Este “medidor en red” compensa los costos de instalación del panel e implica que no se deberán comprar baterías para suministrar energía de reserva, lo cual representa una parte importante del costo del sistema FV. La American Solar Energy Society, tal vez optimista durante la administración de George W. Bush, cree que con el respaldo del gobierno la energía solar podría suministrar el 10% de la energía en los EE.UU. en el año 2010 y el 20% en 2020. Debido a la disminución de los costos y la flexibilidad, ya que los FV pueden colocarse en los techos, en los costados de los edificios o incluso pueden ser incorporados a las ventanas, y al bajo impacto ambiental, es probable que durante el siglo XXI la energía solar iguale la expansión que la energía eólica experimentó durante la década del ´90. A largo plazo seguramente tendrá una contribución importante en la producción de electricidad en todo el mundo.39 Considerando incluso los costos actuales, los FV resultan accesibles para el uso fuera de la red. La mayoría de las dos mil millones de personas que no tienen acceso a la electricidad viven en cientos de miles de poblaciones dispersas en los países en vías de desarrollo. La expansión de
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las redes de electricidad puede mejorar notablemente la calidad de vida de estas personas, pero este proceso es costoso y lamentablemente lento. Para la mayoría la única posibilidad de tener acceso a la energía en red es trasladándose a una ciudad. En los años ‘90 los sistemas FV domésticos, que tenían una capacidad máxima de entre 10 y 15 vatios, se hicieron cada vez más populares en algunas áreas rurales de los países en vías de desarrollo. Desde 1980 se han instalado alrededor de 1,3 millones de sistemas solares domésticos en algunos países en vías de desarrollo, principalmente en Indonesia, República Dominicana, Zimbabwe, Méjico y Sudáfrica. El porcentaje de gente que se ve beneficiada por la energía solar en Kenia es mayor que en cualquier otro país. Entre el 3% y el 4% de las casas rurales de Kenia poseen sistemas FVs mientras que sólo el 2% posee conexiones en red. Entre 1995 y 1999 el programa de electricidad rural conectó a menos de 21.000 viviendas a la red mientras que más de 80.000 adquirieron módulos solares. La popularidad de los FVs en Kenia comenzó con pequeños proyectos pilotos financiados por ONGs y por organismos de ayuda bilaterales en la década de del ´80. Empezó a tener éxito recién una década más tarde debido a la disponibilidad de unidades muy pequeñas de FVs, que tenían una capacidad máxima de entre 10 y 14 vatios y a la difusión por parte de empresarios privados. Frecuentemente los FVs se fabrican con deficiencias y aún resultan costosos (en el año 2000 sólo alrededor del 25% de los campesinos kenianos con más dinero podía pagar 55 dólares para obtenerlos). Si se pudiera, la mayoría preferiría tener energía en red, pero muchos no tienen esa opción.40 Células de combustible. ustib Células de combustible. En los últimos cinco años los empresarios capitalistas, las corporaciones y los gobiernos han invertido cientos de millones de dólares en la investigación de la célula de combustible. Estas compañías, algunas de las cuales son pequeñas y otras son gigantes como Siemens y General Electric, aseguran que están a un paso de comercializar esta tecnología. Es muy probable que a fines de esta década las células de combustible desempeñen un rol fundamental en los sistemas de energía del mundo. Una célula de combustible combina hidrógeno con el oxígeno del aire y mediante una reacción química produce electricidad y calor sin necesidad de la combustión. El único subproducto es el agua. Dado que el hidrógeno sólo puede ser producido por la electrólisis del agua, teóricamente las células de combustible representan una fuente de energía casi completamente limpia y renovable. Son poco ruidosas y no contienen partes móviles, por lo que requieren muy poco mantenimiento. Se
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pueden confeccionar en cualquier tamaño, desde una batería de teléfono celular a una planta de energía de multi-megavatios. El principal impedimento de esta aparente maravilla tecnológica es que la electrólisis del hidrógeno necesita electricidad. Los defensores de la economía del hidrógeno consideran que a la larga la electrólisis del agua se generará con fuentes renovables en niveles que van desde paneles solares de uso doméstico a plantas eólicas enormes en áreas donde hay mucho viento pero que son muy poco pobladas, como por ejemplo Dakota del Norte. El hidrógeno proveniente de estos parques eólicos se transportaría a las áreas urbanas a través de las mismas tuberías que las utilizadas para suministrar el gas natural. Las células de combustible y el hidrógeno resolverían de este modo la naturaleza intermitente de la energía solar y la eólica. Es probable que a corto y a mediano plazo la mayoría de las células de combustible no vehiculares puedan obtener el hidrógeno del gas natural mediante un proceso denominado “reformación” que produce un poco de dióxido de nitrógeno, un precursor de la lluvia ácida, y dióxido de carbono. Debido a la alta eficacia del proceso de conversión de energía química de las células de combustible, el impacto climático de las células a gas natural sería menor que el de los métodos de producción de energía basados en la quema de combustibles. A comienzos del 2000 se contabilizaban alrededor de 50 megavatios de células de combustible de demostración, en marcha o planeadas en Japón, Estados Unidos y Europa. Distintas compañías apuestan a diversos tipos de células de combustible, pero la mayoría espera introducir estas pilas de células de combustible al mercado entre mediados de 2001 y 2004. A mediados del año 2000 los costos de generación de las células de combustible eran de alrededor de 2.000 dólares por kilovatio. Siemens espera que este precio se reduzca a 1.500 dólares para 2004, año en el que planean introducir las células de combustible al mercado, y que luego baje rápidamente, de manera que pueda competir con el precio de los combustibles fósiles. Las compañías que diseñan células de combustible más pequeñas esperaban disminuir el precio a niveles competitivos para 2002. La National Hydrogen Association de EE.UU. posee ciertas de metas de comercialización del hidrógeno, como por ejemplo esperan que para el año 2015 las células de combustible alcancen el 10% de la nueva capacidad total de generación mundial .41 icroturb otur Microturbinas. Otra tecnología que ya se considera comercialmente factible y de la cual ni siquiera había oído hablar cuando escribí Ríos Silenciados, es la microturbina, una versión en miniatura de las turbinas a gas basadas en los motores a reacción, que hoy en día se usan con freLIV

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cuencia para generar electricidad. En diciembre de 1998 ingresaron al mercado microturbinas con una capacidad de entre 30 y 200 kW, y se las considera altamente confiables, rentables, eficientes y fáciles de mantener. Una microturbina de 30 kW tiene el tamaño de una heladera y genera suficiente energía para abastecer a una pequeña empresa. En un futuro cercano las microturbinas funcionarán principalmente a gas natural, aunque también pueden funcionar con otros combustibles, como la biomasa, que es la fuente de combustible más abundante en las áreas rurales de los países en vías de desarrollo.42 ner Cogenera ción. La aplicación más eficiente de las microturbinas, las células de combustible o cualquier otro método de generación de electricidad producida por el calor es la “cogeneración” o combinación de calor y energía. En un sistema de cogeneración, el calor que se produce al generar electricidad que normalmente se perdería, se utiliza para calentar agua y/o edificios. Con la “trigeneración” también se produce refrigeración o frío para los aires acondicionados. Las plantas de cogeneración a gas natural pueden alcanzar rendimientos termodinámicos totales que alcanzan el 85%, lo que significa que este porcentaje de energía en el combustible se libera de manera útil -comparadas con las tecnologías más avanzadas de combustión de carbón, que tienen una eficiencia del 45% y con las turbinas de gas de ciclo combinado de última generación cuya eficiencia es de alrededor del 60%. En la actualidad la cogeneración se limita principalmente al norte de Europa. Se estima que su uso aumentará desde un 12,5% de la generación de electricidad total en Europa en el año 2000 a un 14% en 2005. Con el uso de las microturbinas y las células de combustible, los edificios de departamentos, los hoteles, las residencias para el cuidado de personas, las pequeñas fábricas, los supermercados y las oficinas pueden generar su propia electricidad, calefacción y refrigeración. Es probable que en muy poco tiempo se pueda disponer de células de combustible del tamaño de un lavaplatos para brindar electricidad y calor a los hogares.43 Las tecnologías de “microenergía” como las células solares, las turbinas eólicas, las células de combustible y las microturbinas poseen el potencial para revolucionar el modo en que se genera, se distribuye y se consume la electricidad. Los avances en la energía electrónica permiten que numerosos aparatos microenergéticos estén conectados en “microrredes” administrados por “empresas de servicios públicos virtuales”. A diferencia del modelo del siglo XX en el que millones de consumidores recibían su electricidad generada en enormes represas, plantas nucleares o de combustibles fósiles, es probable que los sistemas
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de energía del siglo XXI estén dominados por la “generación distribuida” -redes de pequeñas e innumerables plantas de microenergía alimentadas por el sol, el viento, la biomasa, el hidrógeno y, al menos durante un par de décadas más, por el gas natural. Los cambios tecnológicos han revertido las economías de escala. Al fin lo Pequeño es Hermoso en el mundo de la electricidad incluso para los planificadores de la energía y para los economistas. 44 El rol que desempeñará el gas natural en el futuro energético es un tema polémico y algunos ambientalistas se oponen a su uso. Como combustible fósil y por definición, el gas natural no es sustentable. También contribuye a las emisiones de los gases de efecto invernadero y a su vez provoca un daño ambiental y social durante la extracción y la construcción del gasoducto. Sin embargo los impactos del gas natural en cuanto a las emisiones atmosféricas, a los desplazamiento de personas, a la necesidad de tierras y a los efectos sobre la biodiversidad son menores que los de otras fuentes convencionales de generación de energía. Si bien es cierto que las nuevas fuentes renovables avanzan a pasos agigantados, es imposible que cubran las demandas energéticas en un futuro cercano, entre otras cosas por la naturaleza intermitente de la energía solar y de la eólica y la dificultad para almacenar la electricidad. Como consecuencia del alto costo que aún tiene la energía solar y de la naturaleza experimental de las células de combustible, es probable que la expansión de la generación en red no se produzca en los países en vías de desarrollo por cinco o diez años. Por lo tanto el gas natural puede servir como combustible de transición para llenar la brecha entre los sistemas energéticos sucios y no sustentables del presente y el surgimiento de futuros sistemas limpios y sustentables basados en el hidrógeno. Las gasoductos que atraviesan las ciudades para abastecerlas de gas, el cual se usa para calefaccionar y cocinar (son las dos funciones para las que el gas natural resulta muy eficiente y efectivo), pueden servir para abastecer las microturbinas y las células de combustible. Y una vez desarrollada la economía del hidrógeno, las tuberías de gas podrían ser adaptadas para transportar hidrógeno. Esto no quiere decir que se les deba dar vía libre a las compañías de gas para abrir nuevas áreas de exploración y extracción. Con medidas referentes al manejo de las demandas adicionales y el incremento en la eficiencia de los usos finales del gas, es poco probable que haya algún problema al intentar cubrir la demanda de gas natural con yacimientos existentes o nuevos, como los que están cerca de la costa, que no tienen demasiados obstáculos ambientales y sociales. Cuando las comunidades locales o indígenas no quieran compañías de gas, éstas deberán mantenerse al margen. Los gasoductos
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deberían evitar pasar por las áreas ambientalmente sensibles o protegidas y si esto no se puede lograr no deberían construirse.45 Resulta mucho más sencillo descifrar cómo será el perfil tecnológico del sistema eléctrico en 10 años que pronosticar de qué manera funcionará y a quiénes pertenecerá. La privatización y la desregulación están sacudiendo a los sistemas eléctricos en todo el mundo con consecuencias complejas que nadie parece poder predecir, excepto los promotores de estos cambios. La desregulación de la electricidad tiene el potencial de forzar a que las empresas de servicios moribundas abran sus monopolios a generadores de microenergía, aunque también puede destruir la capacidad del Estado de promover la conservación de la energía, de extender redes de electricidad a las áreas rurales, de reducir el costo del suministro de energía a los consumidores de bajos ingresos y de incorporar criterios ambientales en los procesos de planificación. Es obvio que se necesitan sistemas de regulación transparentes y confiables ya sea que estén en manos privadas o estatales. Lo que no resulta tan obvio es de qué manera lograr la regulación de los sistemas que resultan altamente complejos y demasiado inestables. Es probable que con el control sobre la fabricación de tecnologías de microenergía suceda lo mismo que sucedió con la industria automotriz, es decir, que las compañías pequeñas a la larga se fusionen para formar unas pocas compañías gigantes. Parece que algunas compañías petroleras, como BP y Shell, se están preparando para transformarse en multinacionales de energía renovable en las próximas décadas. Es probable que otras compañías, como AES de los EE.UU. y la inglesa PowerGen, que han estado adquiriendo y edificando plantas de energía en todo el mundo como consecuencia de la desregulación, se conviertan en enormes multinacionales eléctricas sólo comparables a las gigantes petroleras. O tal vez no podrán controlar una industria en la que cada uno puede generar su propia energía y donde la red está tan descentralizada, como sucede con Internet. La revisión temática de la CMR sobre asuntos concernientes a la demanda y al manejo de la energía es uno de los productos más decepcionantes del proceso de la Comisión. La revisión carece de visión y los autores, entre quienes se cuentan viejos partidarios de la energía hidroeléctrica, parece que se preocuparon más por tratar de probar que la energía hidroeléctrica puede superar los obstáculos económicos que por mostrar mejores opciones en cuanto a la generación de energía. Aunque tenían esta tendencia bien marcada los autores concluyeron que en las áreas donde hay gas disponible “solo puede competir la energía hidroeléctrica excepcionalmente barata”. En la sección de opciones energétiLVII

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cas del informe final, la CMR excluye de la revisión temática el lobby por las hidroeléctricas. La CMR reconoce debidamente que todas las sociedades necesitan optimizar la eficiencia energética y el uso de las renovables. Además agregan que “las alternativas descentralizadas de pequeña escala basadas en las fuentes de energía locales renovables ofrecen el mayor potencial a corto y posiblemente a largo plazo en las áreas rurales”. Esta afirmación subestima sin fundamento alguno a la energía descentralizada y renovable. Las alternativas descentralizadas ofrecen el mayor potencial a largo plazo, no sólo para las áreas rurales sino también para las grandes ciudades del mundo.

mendaciones ndacio Recomendaciones
Luego de revisar la historia de las represas y de sugerir alternativas, la CMR continúa haciendo recomendaciones para el futuro. Estas recomendaciones establecen un marco progresivo para la toma de decisiones no sólo acerca de las represas sino también del planeamiento del agua y de la energía en general. Más allá de este aspecto, las recomendaciones tienen importancia para el modo en que se planean e implementan todos los proyectos de desarrollo. Lo que es aún más importante, el informe remarca cómo la gente directamente afectada, que tradicionalmente había sido perjudicada por el desarrollo, puede optar entre rechazar u obtener beneficios de los proyectos. Las recomendaciones de la CMR se basan en cinco valores esenciales: • • • • • equidad en la distribución de los recursos y de los beneficios; sustentabilidad en el uso de los recursos básicos que se están agotando; apertura y participación en los procesos de toma de decisiones; eficiencia en la administración del desarrollo de infraestructuras; consideración hacia las generaciones presentes y futuras.

La CMR recomienda también que los procesos de planeamiento deben tener en cuenta los derechos de todos aquellos afectados por los proyectos hídricos y energéticos, y considerar quiénes y hasta qué punto corren el riesgo de ser afectados por un proyecto. La CMR cree que este “enfoque de derechos y riesgos” “representa una manera efectiva de determinar quiénes tienen un lugar legítimo en la mesa de negociaciones y cuáles deben ser los temas a incluir en la agenda”. Es muy significativo que se hable de una “negociación” ya que implica el intento de llegar a un acuerdo entre ambas partes y no de una mera “consulta”, el término faLVIII

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vorito para algunos responsables del desarrollo. “Sólo aquellos procesos de toma de decisiones que se basan en la búsqueda de resultados acordados, que son conducidos de manera abierta y transparente en los que incluso participen los actores legítimos involucrados en el tema, pueden resolver los complejos temas concernientes al agua, a las represas y al desarrollo”. Dentro de este marco conceptual la CMR desarrolló siete “prioridades estratégicas”; cada una de ellas contiene principios políticos relacionados que “todos los actores deberán adoptar e implementar”. Los principios y las prioridades más significativos figuran en el Cuadro 2. La Comisión destacó cómo estos principios y prioridades pueden implementarse para tomar decisiones claves con respecto al proceso de planeamiento e implementación del desarrollo del agua y de la energía. A través de una serie de 26 “Lineamientos para la buena práctica” se brinda una guía adicional sobre cómo tomar las decisiones de acuerdo con las prioridades estratégicas. Si bien afirma que dichos principios se aplican a represas existentes y a las que se planifiquen y construyan en el futuro, la Comisión es partidaria de que se lleve a cabo una revisión de las represas que actualmente se están erigiendo, a la luz de los descubrimientos de la CMR. Una cuestión importante a destacar son las indemnizaciones para las comunidades que sufrieron impactos negativos a causa de las represas, bajo la prioridad estratégica referida a las represas existentes. Las demandas de indemnizaciones se transformaron en un tema corriente en las presentaciones realizadas por la gente afectada por represas en el proceso de consultas regionales de la CMR. Al reconocer la legitimidad de esta demanda y al delinear cómo se podrían llevar a cabo estas compensaciones, la CMR debería proporcionar un empuje importante para aquellos que luchan por obtener algún tipo de restitución por la pérdida de sus tierras, sus medios de subsistencia y su bienestar en las últimas décadas como consecuencia de la construcción de represas. También debería brindar un espacio de reflexión para quienes desarrollan proyectos de represas; si creen que en el futuro se los va a hacer responsables de sus acciones deberían demostrar más preocupación por el bienestar de la gente al diseñar un proyecto. El informe final de la CMR termina afirmando que ha “demostrado que el futuro del desarrollo de los recursos hídricos y energéticos está en la toma de una decisión participativa, haciendo uso de un enfoque de derechos y riesgos que hará que se preste más atención a las dimensiones sociales y a las ambientales, lo que antes se reservaba para la dimensión económica”. Si bien es cierto que existe una buena intención, no está
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bien suponer que la dimensión económica de las grandes represas ha sido cuidadosamente evaluada en los procesos de toma de decisiones anteriores. El propio trabajo de la CMR demuestra que generalmente las represas resultan tan desfavorables en cuanto a lo económico como en cuanto a lo social y a lo ambiental.

eacciones Reacciones
El Informe de la Comisión Mundial de Represas reivindica en gran medida lo que los opositores han afirmado tantas veces. Si los que construyen y subsidian las represas siguen las recomendaciones de la CMR, la era de las represas destructivas debería llegar a su fin.
Comité Internacional sobre Represas, Ríos y Gente, 16 de noviembre de 2000

Al imponer los criterios de la CMR... las organizaciones que financian los proyectos sólo podrán apoyar aquellos que cumplan con estas reglas. Esto iniciaría un proceso de subdesarrollo sustentable, y como consecuencia, la gente se moriría...
Prof. R. Lafitte, presidente, Asociación Internacional de Energía Hidroeléctrica, diciembre de 2000

Al momento de escribir esta introducción, a sólo tres meses de que Nelson Mandela lanzara el informe final de la CMR el 16 de noviembre de 2000, todavía resulta poco claro qué impacto tendrá sobre el mundo real de las represas y de las comunidades afectadas. Sin embargo es probable que el debilitamiento de las represas se acelere, por un lado debido al impacto que tuvo el informe sobre la visión de la opinión pública con respecto a estas obras y por otro lado debido a que quienes financian los proyectos y los constructores de las represas con el paso del tiempo deberán hacer esfuerzos para cumplir con los lineamientos recomendados. Si se aplican estos lineamientos será más difícil construir represas y más sencillo implementar fuentes de energía alternativas. Poco a poco se acaban aquellos tiempos en los que las represas eran vistas como un beneficio incuestionable para la humanidad y en los que cualquiera que las cuestionara era inmediatamente considerado comunista, contrarrevolucionario, anti-nacionalista, agitador, romántico empedernido o espía extranjero. Cada vez más la construcción de grandes represas se considerará sólo en casos extremos en los que no exista ninguna otra alternativa posible para cubrir una necesidad pública.
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Las ONGs celebraron el lanzamiento de Represas y Desarrollo con una declaración que instaba al Banco Mundial, a las agencias de crédito a la exportación y a otros organismos de financiamiento internacionales a implementar todas las conclusiones. La declaración, apoyada por 135 grupos de decenas de países, reclamaba una moratoria para la entrega de subsidios a las represas hasta que las agencias: 1) adoptaran por completo las recomendaciones de la CMR en sus políticas; 2) establecieran estudios independientes de los proyectos planeados y de los que estaban en marcha; 3) iniciaran procedimientos para otorgar indemnizaciones a las comunidades perjudicadas. La declaración se dirigió a estas instituciones debido al apoyo que muchas de ellas habían brindado al proceso de la CMR y al papel fundamental que tienen, ya que son las que promueven y financian las represas. La encargada de coordinar la declaración de las ONGs fue la International Coalition on Dams Rivers and People, ICDRP (Coalición Internacional sobre Represas, Ríos y Poblaciones), constituida por un grupo informal de ONGs de 13 países.46 La ICDRP fue fundada por las ONGs que estuvieron involucradas en el proceso de creación de la CMR y luego se incorporaron otros grupos de Sudáfrica, Tailandia, Suecia y Alemania. Sin embargo, no todos los opositores de las represas se sintieron satisfechos por el informe de la CMR. El hidrólogo Philip Williams, de San Francisco, un viejo opositor de las represas y fundador de la International Rivers Network, IRN (Red Internacional de Ríos), escribió un artículo para el periódico londinense Guardian criticando a la CMR por ignorar “la verdadera problemática en el debate de las represas”, ya que “no se trata de cómo mejorar el planeamiento de las represas, sino cómo deshacerse de éstas”.47 La ONG con sede en Toronto, Probe International, que propone el fin de los subsidios otorgados por las agencias de ayuda y por el gobierno para el sector de la energía, acusó a la CMR de haber hecho “todo lo posible por salvaguardar la imagen de la industria de las grandes represas.”48 No obstante la mayoría de la gente involucrada en la industria de las represas considera que el informe de la CMR más que un apoyo ortopédico es una soga al cuello. Las tres principales asociaciones de la industria de las represas, la Comisión Internacional de Grandes Represas, la Asociación Internacional de Hidroenergía y la Comisión Internacional de Riego y Drenaje, y muchos de sus afiliados nacionales reaccionaron ante el informe con una mezcla de enojo, negación y fantasía paranoica. La gigantesca agencia constructora turca, General Directorate of State Hydraulic Works (DSI), criticó violentamente a la CMR “por evaluar
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deliberadamente los impactos negativos de las grandes represas perjudicando así los proyectos de grandes represas en todo el mundo” y agregó que “las agencias líderes y los inversores interesados en el sector de la energía nuclear y térmica... deben haber influenciado la preparación del informe”. La respuesta de la DSI también insinuó que la CMR era un complot de los países desarrollados, quienes “luego de terminar con el desarrollo de sus recursos hídricos” tratan de impedir el progreso en otros lugares. Yogendra Prasad, presidente y director administrativo del National Hydroelectric Power Corporation de la India expresó que “existen serias dudas acerca de las referencias e idoneidad de algunos muy conocidos [miembros de la Comisión] por ser polémicos, crueles, indiferentes e inveterados.”49 G.G. Lapin, vicepresidente de Comisión Nacional de Grandes Represas de Rusia, criticó duramente a la CMR por tener un “estructura agresiva y ofensiva” y reiteró la insinuación del DSI, acusándola de ser una gran conspiración del mundo poderoso: “los caballeros [sic] de la CMR... no están motivados por el interés en los nativos y en la gente pobre de África o de Rusia sino por el deseo de que los países grandes y poderosos sigan siendo colosales y prósperos durante el mayor tiempo posible y que las tribus indígenas permanezcan en estado primitivo”.50 Estas manifestaciones disparatadas no hacen más que indicar el grado de presión que deben haber sentido por parte de sus colegas los dos miembros de la Comisión que se encuentran más ligados al sector industrial –el ex presidente de ICOLD, Jan Veltrop, y el Gerente General de ABB (Asea Brown Boveri Ltd), Göran Lindahl. Resulta especialmente meritorio el hecho de que Veltrop estuviera preparado para volver a evaluar sin prejuicios los impactos de las represas luego de haber construido tantas en todo el mundo. (Luego de la consulta de la Comisión en Sri Lanka, los miembros visitaron un pueblo que había sido desplazado por una represa hacía 15 años y que todavía no tenía acceso a la electricidad ni a un suministro de agua decente. Luego de haber estado 40 años en el negocio de la construcción de represas, era la primera vez que Veltrop visitaba una comunidad desplazada por una represa. Según otros miembros de la Comisión, se sintió muy conmovido por la experiencia). Es evidente que la reacción de las industrias del norte es diferente a la de las industrias del sur. Los comités nacionales de la ICOLD de los países industrializados hicieron críticas mudas y un poco de autorreflexión, mientras que el Comité Nacional de los Países Bajos elogió a la CMR. La compañía constructora sueca Skanska aprobó el lanzamiento del informe de la Comisión con un parte de prensa en el que anunciaba su intención de seguir los lineamientos de la CMR. Desde el momento en
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que se presentó el informe final, el Banco de Desarrollo Asiático, el Banco de Desarrollo Africano y el Banco de Importación y Exportación de los Estados Unidos se comprometieron a incorporar las conclusiones de la CMR a sus lineamientos, aunque queda por ver de qué manera lo llevarán a cabo y lo que significa exactamente en la práctica. Desde el comienzo del proceso de la CMR en abril de 1997, el Banco Mundial anunció con orgullo que esta Comisión era un ejemplo de compromiso con los procesos consultivos y participativos que involucraban a múltiples actores. En setiembre de 2000, durante el encuentro anual del BM en Praga, el presidente James Wolfensohn les sugirió a las ONGs que se podría formar una Comisión similar para inspeccionar las industrias del petróleo, de la minería y del gas.51 Sin embargo, es evidente que desde que se publicó el informe de la CMR el entusiasmo del Banco por esta comisión ha disminuido. El discurso de Wolfensohn durante el lanzamiento en Londres no fue tan fervoroso como de costumbre. En lugar de comprometer al Banco para que actuara en base a las recomendaciones de la Comisión que él mismo había apoyado, Wolfensohn evadió el tema diciendo que la “prueba de fuego” para el Banco era si “los países prestatarios y los que financiaban los proyectos aceptaban estas recomendaciones” o no. El principal compromiso contraído por Wolfensohn de actuar a partir de las conclusiones de la CMR fue que “llevaría el informe de vuelta a Washington” para que el personal del Banco pudiese estudiarlo.

ambiand el mund re iando undo po re Cambiando el mundo, represa por represa
Las grandes represas son para el “desarrollo” de una Nación lo que las bombas nucleares para su arsenal militar. Ambas son armas de destrucción masiva. Ambas son armas que los gobiernos utilizan para controlar a la gente... Ambas son indicadores malignos de la civilización contra la civilización misma. Representan la división del vínculo y del entendimiento entre los seres humanos y el planeta en el que viven. Trastornan la razón que conecta los huevos con la gallina, la leche con la vaca, el alimento con los bosques, el agua con los ríos, el aire con la vida y la tierra con la existencia humana. ¿Cómo se puede cambiar todo esto? Poco a poco, quizá. Bomba por Bomba. Represa por represa. Tal vez librando batallas específicas, con medios precisos. Podríamos comenzar en el valle Narmada.
Arundhati Roy, ‘The Greater Common Good”, 1999

Mientras que la CMR negociaba, investigaba, escribía, escuchaba y se expandía, la lucha contra las represas continuó frenéticamente en todo el
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mundo. Si bien hubo retrasos y derrotas, el presente apunta contra las represas. En los últimos cinco años los grupos anti-represas cosecharon numerosos logros y se ven fortalecidos, mejor conectados y tienen más apoyo público que nunca. Al ir disminuyendo la tasa de construcción de represas los opositores han podido volcar su atención a deshacer daños pasados y a promover alternativas.

re Sar ardar Sar aro La represa Sardar Sarovar
En India, la épica e incesante lucha del movimiento Narmada Bachao Andolan, “una resistencia feroz, mágica, magnífica, tenaz y sobre todas las cosas pacífica, que ha nacido en las orillas de ese hermoso río”, según lo describiera Arundhati Roy, continúa triunfando y soportando adversidades. Cuando se publicó Ríos Silenciados, la Corte Suprema de Nueva Delhi había suspendido la construcción de la enorme represa Sardar Sarovar desde el 1º de enero de 1995. La sanción sobre Sardar Sarovar, como consecuencia de una extensa causa contra el proyecto presentado por el NBA, continuó hasta febrero de 1999, cuando se levantó transitoriamente y se permitió anexar a la represa cinco metros más de concreto, quedando así de una altura de 80 metros. Este pequeño levantamiento del nivel de la represa provocó un incremento importante del área inundada durante el siguiente monzón. Una vez más los habitantes y los activistas reanudaron su compromiso de largos años de permanecer en sus casas detrás de la represa y afrontar la elevación de las aguas. El embalse alcanzó sus viviendas tres veces en 1999. Las dos primeras comenzó a decrecer antes de que el agua llegara a la cintura de los que se encontraban dentro de las viviendas más bajas. La tercera, Medha Patkar y otros dos activistas permanecieron tranquilamente de pie y dejaron que el agua llegara a sus cuellos, cuando fueron rescatados y arrestados por la policía. El monzón del año 2000 trajo poca lluvia consigo. Los habitantes del Narmada se salvaron de la inundación a gran escala, pero tuvieron que soportar los infortunios de una dura sequía. El 18 de octubre de 2000, la Corte Suprema de la India finalmente emitió el tan esperado fallo sobre el proyecto Sardar Sarovar. El movimiento NBA y sus seguidores no tenían demasiadas expectativas -los jueces habían demostrado en reiteradas ocasiones que no sentían mucha simpatía por el NBA, ni tampoco manifestaron mucha comprensión por los temas que se planteaban. Sin embargo, el juicio final de la Corte Suprema indignó hasta al más escéptico de los integrantes del NBA, por el descrédito hacia los opositores de las represas y la profunda ignorancia sobre lo que éstas han provocado y provocan.
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En una sentencia mayoritaria de 2 a 1 la Corte Suprema permitió la construcción inmediata de la represa hasta los 90 metros de altura y autorizó la eventual elevación de la misma hasta los 138 metros, la altura originalmente planeada. La mayoría predominante argumentó que “no existen pruebas que demuestren que la construcción de una gran represa no sea rentable o que conduzca a la degradación ecológica o ambiental. Por el contrario, se ha evidenciado un mejoramiento ecológico con la construcción de estas grandes obras”. En cuanto al reasentamiento involuntario, la Justicia consideró que en realidad era bueno para la gente y en la mayoría de los casos la calidad de vida de estas personas había mejorado. Hasta mediados de febrero de 2000, se habían construido los cinco metros permitidos por la Corte pero aún no se les había autorizado continuar con la edificación. El NBA ha recuperado su espíritu luego del duro golpe de la Corte Suprema y se encuentra tan activo como siempre, organizándose en las poblaciones de Narmada y demostrando a las autoridades del proyecto, los políticos y los medios, que el reasentamiento para Sardar Sarovar sigue siendo un trágico desastre. En los últimos años el movimiento NBA se ha involucrado fuertemente en la lucha contra otras represas en el Valle Narmada y ha apoyado fuentes de energía alternativas a las represas. Justo hacia el final del planeado embalse Sardar Sarovar, en el Estado de Madhya Pradesh, se encuentra el sitio de la represa de Maheshwar. Se estima que entre 35.000 y 40.000 personas están a punto de perder sus tierras y sus medios de subsistencia por este proyecto de 400 MW, que pretende ser la primera hidroeléctrica financiada con fondos privados en India. La concesión para construir la represa Maheshwar quedó en manos de S. Kumars, una compañía textil sin experiencia previa en la construcción de represas aunque sí con grandes ambiciones. Los opositores creen que existen alternativas energéticas más económicas y menos destructivas, pero el deseo del gobierno estatal por mostrar que puede atraer inversores internacionales y el de S. Kumars por exhibirse como una poderosa constructora de represas, impiden el desarrollo de estas alternativas. No obstante, S. Kumars tuvo que atravesar un amargo incidente en Maheshwar. En enero de 1998, unas 25.000 personas invadieron el sitio de construcción de la represa –fue la ocupación más grande del mundo que se haya producido en el sitio de una represa. Miles permanecieron en el lugar durante tres semanas hasta que el gobierno estatal aceptó suspender la construcción y estableció una comisión especial para realizar una revisión independiente del proyecto. Poco después, el gobierno quebraría su acuerdo permitiendo la continuación de la construcción. Los habitantes ocuparon una vez más la represa, pero esta vez se enconLXV

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traron con la policía, que los golpeó y les arrojó gases lacrimógenos; este proceder fue duramente condenado por grupos de derechos humanos nacionales e internacionales. Posteriormente la comunidad local cambió las tácticas y obstaculizó el camino, impidiendo el acceso del equipo de construcción al sitio durante varios meses. Un poco más tarde, durante ese mismo año, la comisión especial publicó un informe en el que recomendaba que sólo se debería continuar con la construcción si se cumplía con varias condiciones, incluyendo un nuevo estudio que confirmara si el proyecto era económicamente viable y la incorporación de un plan exhaustivo de reasentamiento. El gobierno ignoró el informe. Durante los dos años siguientes se realizaron 7 ocupaciones más, también se produjeron manifestaciones, palizas policiales y una protesta en la que 7 personas ayunaron durante 21 días. La construcción del proyecto continuó a empujones entre ocupaciones y crisis financieras. Varias empresas extranjeras, que previamente tenían acuerdos con S. Kumars se retiraron del proyecto, acobardados por la pobre economía del mismo y las fuertes protestas locales, acompañadas por el lobby internacional. Las compañías norteamericanas PacifiCorp y Ogden, las empresas de servicios públicos alemanas Bayernwerk y VEW Energie y el más importante banco alemán, HypoVereinsbank, significaron las bajas más notables. Luego de que un equipo de expertos internacionales convocados por el gobierno alemán criticara duramente los aspectos de reasentamiento del proyecto, en junio de 2000, la agencia gubernamental de créditos a la exportación también se desvinculó del mismo.

Tr Gargantas, China Represa Tres Gargantas, China
En los últimos cinco años la construcción de la gigantesca represa Tres Gargantas, en China, ha progresado con rapidez. Actualmente, el proyecto se encuentra en un estado avanzado y de acuerdo con declaraciones oficiales comenzaría a generar electricidad en el año 2003 y alcanzaría su capacidad máxima de generación para 2009. Sin embargo, es cada vez más evidente que hay mucha gente en China, desde los campesinos que cultivan en las pendientes del Yangtze, hasta los politburós en Beijing, que cuestiona la conveniencia del proyecto. John Pomfret, corresponsal del Washington Post en Beijing, escribió en enero de 2001 que “algunos funcionarios chinos, ingenieros y activistas opinan que el proyecto se ha... convertido en un testimonio de la corrupción, la incompetencia y la debilidad del sistema”. Pomfret, citando a un ingeniero chino, decía que “desde cualquier ángulo este proyecto contiene enormes proLXVI

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blemas, pero conociendo el sistema, no parece posible corregir un error tan masivo. Nuestros líderes creen que si lo hicieran, el régimen de China podría caer”.52 La prensa china que critica el proyecto se ha centrado en la corrupción que lo rodea. El nivel de corrupción es endémico en la China actual, pero las enormes sumas de dinero involucradas en la represa Tres Gargantas sugieren que nos encontramos ante un estilo lucrativo pocas veces visto. (Las cifras oficiales rondan los 24,5 mil millones de dólares, de los 7,5 mil millones de dólares iniciales desde que se aprobara el proyecto en 1992. Las cifras no oficiales se elevan hasta los 72 mil millones de dólares). Desde febrero de 1999, cuando el gobierno chino comenzó a preocuparse por la masiva ola de sobornos en torno al proyecto, se revelaron por primera vez en el diario de Hong Kong South China Morning Post un continuo aluvión de historias de malversación en China. Se habían despedido a más de 100 funcionarios de la oficina de reasentamientos por corrupción y se sentenció a muerte a uno de ellos. Los medios indicaron que los funcionarios públicos de reasentamiento y de la construcción habían malversado al menos 110 millones de dólares entre 1999 y 2000.53 En septiembre de 2000, el South China Morning Post informó que los reasentados estaban furiosos a raíz de la corrupción entre los funcionarios, y que esa misma furia se transformó en movilizaciones y violencia. En un caso unos mil campesinos se movilizaron hacia una oficina del gobierno y se violentaron cuando los líderes locales se negaron a atenderlos. Se convocó a las tropas para restaurar el orden. Los campesinos también firmaron docenas de peticiones solicitando a las máximas autoridades que investiguen la corrupción y las amenazas.54 Hacia fines de 2000, según las autoridades del proyecto, 300.000 personas habían sido desplazadas del área del embalse de Tres Gargantas. Se cree que 256.000 más iban a ser desplazadas en 2003. El total de desalojos se estima entre 1,3 y 1,9 millones. Por esto se espera que los disturbios crezcan. En 1999 un artículo en un diario de Beijing anticipó que el desplazamiento provocado por la represa Tres Gargantas “podría provocar un estallido social y que la región de la represa se convertiría en un territorio caracterizado por continuos levantamientos...”.55 China experimenta un rápido crecimiento económico, con una gran demanda eléctrica que aparenta ser imposible de cubrir y una contaminación ambiental horrenda debido a la quema de combustibles fósiles. Es por esto que, hasta hace poco, la venta de las enormes cantidades de electricidad que generaría la represa Tres Gargantas no parecía complicada -la capacidad instalada de la represa de 18.200 MW equivale a alreLXVII

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dedor del 16% de la capacidad total instalada de China en el año 2000. Pero algunos cambios en el sector de electricidad del país y una economía más amplia hicieron que el promedio de consumo de energía en China esté disminuyendo -el consumo de carbón ha caído alrededor del 20% desde 1996. Entre las razones principales se encuentran: las clausuras de las ineficientes empresas estatales, la construcción de plantas de gas y petróleo de ciclo combinado y las plantas de cogeneración que suministran energía a las ciudades e industrias. Es probable que la energía de estas plantas sea más económica que la electricidad proveniente de la represa Tres Gargantas. Estos cambios implican que la represa Ertan de 3.300 MW, la planta más grande en China cuando comenzó a operar en 1999, no pueda vender alrededor del 60% de su energía.56 La empresa que desarrolla el proyecto Tres Gargantas intenta obtener del exterior alrededor de un 25% del total de los costos del proyecto. Sin embargo, las tentativas de vender bonos para el proyecto en Wall Street y en Japón fracasaron debido a la preocupación de los inversores acerca de la viabilidad del proyecto y de la oposición de los activistas. Entonces China intentó tomar una ruta indirecta: vender los bonos a una institución gubernamental, el Banco de Desarrollo de China, que luego se encargaría de desviar el dinero para Tres Gargantas y para otros proyectos de enorme infraestructura. Algunas compañías inversoras estadounidenses, entre ellas Morgan Stanley y la Credit Suisse First Boston, aseguraron más de 830 millones de dólares en bonos para el Banco de Desarrollo de China en 1997 y 1999. Los opositores a las represas utilizaron una variedad de tácticas tales como acuerdos con accionistas y el boicot a la tarjeta de crédito “Discover” de Morgan Stanley, para que estas firmas adoptaran los lineamientos sociales y ambientales y de esta forma impedir que respalden a Tres Gargantas y otros proyectos destructivos. Hasta ahora solamente Bank of America aceptó retirar su apoyo a la obra.57 En los últimos cinco años las campañas contra las represas se han llevado a cabo en muchos países. A continuación se describen algunas de las victorias más significativas y las campañas realizadas en los últimos cinco años: Proyecto Paraná Medio, río Paraná, Argentina. La provincia del noPar araná Medio, Par araná, rgentina. reste argentino, Entre Ríos, aprobó una ley anti-represas en septiembre de 1997. La ley declara a este Estado provincial libre de cualquier nueva represa en los ríos Paraná y Uruguay. El impulso para esta ley tuvo su origen en la importante movilización social contra el proyecto para la gran represa Paraná Medio, que hubiera transformado 760.000 hectáLXVIII

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reas de humedales, islas y bosques de la planicie aluvial del río Paraná en el segundo embalse más grande del mundo.58 Ralc alco Bío, Chile. Represa Ralco, río Bío Bío, Chile. La compañía de electricidad chilena Endesa, ahora en manos de una importante firma española con el mismo nombre, continúa tratando de llevar a cabo la represa de Ralco, a pesar de la fuerte y creciente oposición de familias indígenas Pehuenches que serían desplazadas y de la gente que los apoya en el resto del país. Los promotores de la represa han hecho uso de la intimidación, la violencia y de una política de mano dura contra la campaña anti-represa. La oposición a Ralco ha sido tan fuerte que incluso si se finaliza con la construcción de la represa, es poco probable que las autoridades avancen con otras cuatro represas planificadas para el Bío Bío. Ur Sinú, Colombia. olomb Represa Urrá I, río Sinú, Colombia. Esta represa de 340 MW comenzó a generar electricidad a comienzos de 2000, aunque continúa en el centro de la controversia debido a los impactos provocados sobre los indígenas Emberá-Katío río arriba y sobre las comunidades de campesinos y pescadores río abajo. Los líderes de las comunidades, muchos de los cuales han sido intimidados y asesinados, demandan la creación de planes de compensación y mitigación. 59 oshino, Japón apón. Río Yoshino, Japón En enero de 2000 se llevó a cabo un plebiscito en la ciudad de Tokushima; más del 90% de los votantes le dijo NO a una represa para controlar inundaciones en el estuario del Yoshino. El resultado no tenía una validez legal. En agosto un panel del partido líder Democrático Liberal recomendó que la represa se descartara y en su lugar se consideraran medidas alternativas para el manejo de inundaciones. El gobierno central continúa presionando para que se construya la represa. ngwong, Tong, Co de Sur Represa Yongwong, río Tong, Corea del Sur . Una prolongada campaña nacional e internacional liderada por habitantes locales y por el Korean Federation for Environmental Movement, tuvo sus frutos en junio de 2000, cuando el presidente Kim Dae-jung anunció que la represa multipropósito que había sido propuesta sería descartada y en su lugar se designaría reserva natural al río Tong. hídric Lesotho Highlands. ico ighlands Proyecto hídrico Lesotho Highlands Más de una docena de las compañías más importantes del mundo en la construcción, ingeniería y equipamiento de represas, entre ellas ABB (Suiza-Sueca), Acres International (Canadá), Impregilo (Italia), Sogreah (Francia) y Lahmeyer
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(Alemania), fueron acusadas en 1999 de sobornar a los directores ejecutivos del proyecto a cambio de decisiones contractuales favorables. El caso está siendo tratado en la Corte de Lesotho. Epupa, Namibia-Angola. amibia-Angola Represa Epupa, Namibia-Angola Debido a la fuerte oposición de la pastoral local de Himba, y a la campaña internacional realizada por activistas ambientales y de derechos indígenas, es poco probable que Namibia pueda obtener fondos para esta represa hidroeléctrica de mil millones de dólares. Las diferencias entre Namibia y Angola sobre el mejor sitio para la represa y el disturbio civil en Angola agravaron las pobres pespectivas para su construcción. Kalabag alabagh, Ind Pakistán ndus, akistán. Represa Kalabagh, río Indus, Pakistán Esta represa multimillonaria por mucho tiempo permaneció en el centro de la controversia política y de las disputas interprovinciales. Desde la década del ‘80, la represa se propuso tres veces, provocando en cada ocasión una amplia oposición y su posterior postergación. En agosto de 2000 se suspendió por última vez. Este proyecto se promueve como una necesidad para reemplazar la acelerada pérdida de almacenamiento debido a la sedimentación de la represa Tarbela, río arriba. España Las represas y los ríos constituyen un tema político candente España. en España, el único país europeo que cuenta con una organización nacional de gente afectada por represas, la Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases, COAGRET. Decenas de miles de personas en todo el país han participado en movilizaciones contra las represas. En el año 2000 el gobierno aprobó un borrador del Plan Hidrológico Nacional que propone la construcción de 110 nuevas represas para el año 2008. Quienes se oponen a este plan demandan que el gobierno reemplace el incremento de suministros de agua por la reducción de la demanda de agua. Pak Mun Rasi Salai, Mun, Tailandia ailandia. Represas Pak Mun y Rasi Salai, río Mun, Tailandia En 1994 se concluyó la represa de Pak Mun, financiada por el Banco Mundial. Desde entonces la pesca, considerada vital para la economía local, ha caído súbitamente. Durante años los pobladores han realizado protestas para exigir una compensación decente por las pérdidas. A comienzos de 1999 miles de ciudadanos establecieron una carpa de protesta en la represa reclamando que sólo al abrir las compuertas de la represa y al dejar migrar los peces, ellos podrían recuperar su sustento. El gobierno accedió a abrir las compuertas durante una parte del año. En la represa Rasi Salai
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siete años de protestas lograron que el gobierno acordara en julio de 2000 desaguar el embalse durante al menos dos años. Ilis lisu, Tig igr Tur urq Represa Ilisu, río Tigris, Turquía. El proyecto es extremadamente controversial debido a los impactos sociales, ecológicos y arqueológicos y al contexto geopolítico. La represa enfrenta una fuerte oposición río abajo en los países de Siria e Irak, puesto que temen que Turquía controle el flujo del Tigris. Lo que es aún más polémico es que casi toda la gente que sería desplazada pertenece a la minoría kurda de Turquía, quienes no fueron consultados sobre el proyecto y sufren reprimendas por parte de las fuerzas de seguridad si opinan en contra del mismo. La ciudad más grande que resultaría inundada es Hasankeyf, cuya historia data de 10.000 años y es considerada el epicentro de la cultura kurda. La campaña internacional se focaliza en detener el apoyo proveniente del Reino Unido, Alemania, Estados Unidos, Suiza y otras agencias de crédito a la exportación.

movimient para desmant nto esmante re El movimiento para desmantelar represas
En los últimos cinco años el crecimiento del movimiento de desmantelamiento de represas ha sido uno de los avances más alentadores, principalmente en los Estados Unidos. Represas y Desarrollo asegura que desde 1998 el número de represas en EE.UU. ha disminuido, ya que el índice de construcción es inferior al de desmantelamiento. Aunque para muchos parece una idea innovadora y radical, el desmantelamiento de las represas no tiene nada de nuevo. Al menos 465 represas han sido desmanteladas en ríos norteamericanos desde 1912. La mayoría de las represas eran pequeñas, con una altura promedio de siete metros, pero 27 eran consideradas grandes represas -de 15 metros o más de altura. Sin embargo el índice de desmantelamiento se acelera: en la década del ‘90 se desmantelaron 177 represas y 29 sólo en el año 1998. Las razones principales para el desmantelamiento de las represas son la seguridad y la economía, teniendo en cuenta que resulta más barato y más fácil desmantelar una represa vieja y sedimentada que mantenerla. Un 25% de las represas estadounidenses sobrepasan los 50 años; para el 2020 se cree que esta cifra alcanzará el 85%. Los argumentos ambientales se vuelven cada vez más comunes. En 1999, la represa Edwards, en el tramo inferior del río Kennebec, en Maine, se transformó en la primera desmantelada por razones ambientales, contradiciendo la voluntad de la empresa propietaria, principalmente debido a que instalar pasajes para los peces costaría mucho más que la
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remoción de la represa. La orden provino de la Comisión Federal Reguladora de Energía (FERC, en inglés), que es la encargada de autorizar las miles de represas hidroeléctricas privadas en EE.UU. Un año después del desmantelamiento, el Alosa pseudoharengus, una especie de pez migratorio, retornó en gran cantidad al río del que había sido erradicado durante 170 años. En Estados Unidos los resultados más notorios de las campañas para el desmantelamiento de represas están en el río Snake, el principal tributario del Columbia. Aquí los ambientalistas, las personas con intereses pesqueros y los indígenas norteamericanos presionan para desmantelar cuatro grandes represas hidroeléctricas en el Estado de Washington que podrían provocar la extinción del salmón, que alguna vez fue abundante. Los promotores de riego locales, las compañías de barcazas y los grandes usuarios de energía se oponen fuertemente al desmantelamiento de las represas. Una campaña aún más ambiciosa es la que se lleva a cabo para restaurar el hermoso Glen Canyon en el desierto suroeste, que actualmente se encuentra inundado bajo el embalse de la represa Glen Canyon, la cuarta más alta en los EE.UU. Sin embargo, la mayoría de las cien o más represas que son blanco de desmantelamiento son pequeñas, poco conocidas, privadas y otorgan muy pocos beneficios o ninguno. En Ríos Silenciados relaté la histórica campaña de los indígenas y ambientalistas estadounidenses para desmantelar dos grandes represas sobre el río Elwha, en el Estado de Washington, con la esperanza de recuperar el salmón. Finalmente en 1999 el Congreso aprobó financiar la compra de las represas. Una vez adquiridas, el gobierno comenzará a demolerlas con un costo estimado de 100 millones de dólares, gran parte de este monto se utilizará para ocuparse del sedimento acumulado en los dos embalses.60 Fuera de los Estados Unidos muy pocas represas se han desmantelado, pero gradualmente el movimiento está ganando terreno internacional. En British Colombia, Canadá, alrededor de 24 pequeñas represas se han desmantelado y el apoyo crece con propuestas de desmantelamiento más ambiciosas para devolver los peces a los ríos. En Francia se demolieron dos represas ubicadas en los tributarios del Alto Loire en 1998 para proteger al salmón, que se encontraba en disminución. Según se informó las poblaciones de arenque, lamprea y salmón se incrementaron desde que las represas fueron demolidas. A medida que las represas del mundo envejecen, sus embalses se llenan de sedimento y los impactos que provocan resultan cada vez más inaceptables, el desmantelamiento será cada vez más común. El obstácuLXXII

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lo más importante para el desmantelamiento de las represas será la falta de fondos. Este se convertirá en un gran problema en pocas décadas, cuando las primeras represas más grandes construidas en países pobres sean tan viejas que no puedan seguir considerándose seguras ni tampoco se puedan desmantelar por falta de fondos. El informe final de la CMR recomienda que el diseño de las represas debe prever el desmantelamiento y que la autorización de los proyectos debe determinar “la responsabilidad y los mecanismos para enfrentar los costos de desmantelamiento”. También advierte que los bonos podrían reservarse para cubrir estos costos. Estas propuestas se abordan mejor en el Análisis Financiero, Económico y de Distribución de la revisión temática de la CMR, donde se propone que: “Se reserven fondos para el desmantelamiento durante la puesta en funcionamiento y/o durante el período en que el proyecto se encuentra bajo licencia y genera ingresos. Dada la magnitud de los intereses involucrados, esta cifra no debe ser onerosa... La práctica de reserva de fondos para el desmantelamiento ya es común en las plantas de energía nuclear en Estados Unidos y en otros países”.61 Pese al crecimiento del movimiento de desmantelamiento, a la disminución en la construcción de represas y al fuerte mensaje transmitido por la CMR, todavía es demasiado pronto para escribir el epitafio de la era de las grandes represas. Miles de grandes represas se encuentran en construcción o en los tableros de dibujo de los ingenieros. El Ministerio de Recursos Hídricos de China planea construir dos grandes represas sobre el Yangtze, río arriba de la represa Tres Gargantas, la represa Xiluodu, de 14.400 MW, que sería la segunda más poderosa del mundo después de Tres Gargantas, y la Xiangjiaba, de 6.000 MW. El Ministerio de Recursos Hídricos argumenta que China incrementará su capacidad instalada hidroeléctrica en alrededor de 55.000 MW, el equivalente a 3 represas como la de Tres Gargantas, entre 2000 y 2010 y lo hará a un ritmo similar durante cada década de este siglo.62 El gobierno de la India pretende aumentar la capacidad hidroeléctrica a más del doble mediante la construcción de dos megaproyectos en el Estado himalayo de Arunachal Pradesh: la represa Subansiri de 5.000 MW y la Dihang de 20.000 MW, ambas sobre el río Brahmaputra. El sector hídrico nepalés estaría encantado de construir una serie de inmensos proyectos, entre ellos la represa de Pancheshwar sobre la frontera occidental de Nepal con la India, que con 315 metros de alto se convertiría en la represa más alta del mundo. En la actualidad Nepal tiene
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una cifra inferior a los 300 MW de capacidad hidroeléctrica: el “potencial técnicamente viable” se estima en 43.000 MW. En Brasil, los planificadores todavía sueñan con una serie de grandes represas en el Amazonas. La más conocida es Belo Monte, una represa de 11.000 MW sobre el río Xingú en el Estado de Pará. A esta represa se la conoció como Kararao en la década del ´80 y se hizo tan popular que atrajo la atención pública internacional: la oposición de los indígenas Kayapó convocó la presencia de celebridades como Sting en la selva tropical. En la actualidad en ese mismo sitio la empresa de servicios públicos estatal Eletronorte pretende construir Belo Monte. La empresa manifiesta que Belo Monte es un proyecto distinto y que el tamaño del embalse se reducirá de 1.200 a 440 kilómetros cuadrados. Los opositores creen que Belo Monte no funcionará eficientemente a menos que se construyan una serie de enormes embalses de almacenamiento río arriba. Uno de estos embalses, Babaquara, anegaría 6.200 kilómetros cuadrados superando a cualquier represa existente en América del Sur. Sin embargo todos estos proyectos parecen modestos comparados con la megafantasía de terminar con todas las megafantasías hidroeléctricas. El proyecto Grand Inga, sobre el río Congo, generaría entre 40.000 MW y 120.000 MW -la capacidad total de generación instalada en África ronda actualmente los 100.000 MW. El Banco Africano de Desarrollo ha financiado un estudio de factibilidad secreto desarrollado por Électricité de Francia y la consultora alemana Lahmeyer International. Los gobiernos de Sudáfrica y de Egipto han debatido sobre la posibilidad de construir el Grand Inga y una red asociada de líneas de transmisión desde El Cairo a Ciudad del Cabo. El presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, promovió la construcción del proyeco Grand Inga en su discurso durante la Asamblea de la Organización de la Unidad Africana en el año 2000. Estos proyectos gigantescos son aberraciones. No existen dudas de que el apogeo de la construcción de represas ha llegado a su fin. Lo que no implica que no se construyan más represas ni que todas las represas existentes deban ser demolidas. Pero significa que se han construido demasiadas. Un nuevo orden para los ríos y para la gente que depende de ellos está surgiendo y a pesar de los estallidos y el aturdimiento provocados por la industria de las represas, el viejo orden pasará a la historia.

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“La Experiencia del Banco Mundial con las Grandes Represas: Una revisión preliminar de los impactos”, Departamento de Evaluación de Operaciones del Banco Mundial, agosto 1996. La única versión disponible al público es un resumen de 4 páginas depurada de la versión de 67 páginas. Seis grupos con antecedentes de fuertes críticas contra las represas y el Banco Mundial aceptaron la invitación al taller: Declaración de Berna (Suiza), IRN, Movimiento de Afectados por las Represas (Brasil), Narmada Bachao Andolan, Sobrevivencia (Paraguay) y la Fundación Sungi (Pakistán). Los representantes de Sobrevivencia y Sungi no pudieron asistir a Gland. P. McCully, “A Critique of The World Bank’s Experience With Large Dams: A Preliminary Review Of Impacts”, Departamento de Evaluación de Operaciones del Banco Mundial, 15 agosto, 1996. International Rivers Network, Berkeley, CA, abril, 1997. <www.irn.org/programs/finance/critique.shtml>. Los más involucrados en esta estrategia de debates fueron Alex Wilks del Proyecto Bretton Woods en Londres, Chris Chamberlain del Bank Information Center en Washington DC, Shripad Dharmadhikary del NBA, Himanshu Thakker, entonces con el Centro para la Ciencia y el Medio Ambiente en Nueva Delhi, Peter Bosshard de la Declaración Berne y Francesco Martone de la Campaña por la Reforma del Banco Mundial en Roma. Los estudios encargados por la WCD se encuentran disponibles en www.dams.org P. McCully; “World Commission on Dams Forced to Quit India”, World Rivers Review, octubre, 1998; “WCD team may be detained, says CM”, Indian Express, 8 septiembre, 1998; “CM warns dam panel members”, Times of India, 8 septiembre, 1998. P. Bannerji et al.; Estudio de País de India, CMR, Ciudad del Cabo, 2000. Ver también la carta de M. Gopalakrishnan, coordinador de la CMR, Gobierno de India en el Ministerio de Recursos Hídricos, a Achim Steiner, Secretario General de la CMR, 9 octubre, 2000. Patkar deja en claro que si bien existen muchos aspectos positivos en cuanto al informe y el proceso, está en desacuerdo con algunas conclusiones importantes. Las más significativas son: que el informe no aborda adecuadamente “la falla más importante del modelo de desarrollo injusto, dominante y destructivo”; es demasiado optimista en cuanto a la factibilidad de mejorar el pobre rendimiento de las represas y mitigar sus impactos; otorga poca prioridad a las recomendaciones para el proceso de evaluación de opciones para satisfacer “las necesidades básicas humanas y los recursos de todos antes de mantener los lujos adicionales de unos pocos”; y carece de una crítica seria en cuanto a la privatización de los sectores hídricos y de energía. “He firmado el informe para respaldar este proceso y muchos de nuestros descubrimientos y recomendaciones,” concluye Patkar. “He solicitado anexar esta nota para rechazar las conjeturas subyacentes de un modelo de desarrollo que evidentemente ha fracasado y para advertir acerca del enorme abismo entre una declaración con buenas intenciones y un cambio en la práctica debido a intereses creados”.
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Dams and Development: A New Framework for Decision-Making, Earthscan, Londres, 2000. También disponible en www.dams.org. La CMR advierte que los datos de la Comisión Internacional de Grandes Represas (ICOLD) para la década del ‘90 son poco confiables debido al número de represas construidas que no han sido registradas y a que otras se consideran finalizadas pero que aún están en construcción. N. del T.: “Gran Salto Adelante”, política lanzada en China por Mao en 1958. Para impulsar la producción de acero se crearon altos hornos en el campo. Los campesinos, pagados por el gobierno, trabajaban de 12 a 16 horas por día, incluso jóvenes y niños. Los que no estaban de acuerdo eran confinados en campos de trabajo. Ocupados en el acero, los campesinos abandonaron sus cultivos, la agricultura cayó brutalmente y murieron de hambre entre 15 y 45 millones de personas. Ver ICOLD, “Benefits and Concerns About Dams”, París, 1999. Ver C.V.J. Varma, “The Rationale of Dam Projects”, informe presentado en el Taller Antalya, Benefits and Concerns about Dams, 1999. www.genepi.louisjean.com/cigb/blohm.htm#asmal. N. Sengupta, “Dams in India: A Brief Review”, en “WCD India Country Study Final Draft,” 2000, p. 26; “Additional Comments from CWC on MIDS Draft for WCD,” WCD India, Anexo 33, p. 428. Ver también Represas y Desarrollo, pp. 100-101. El Estudio de País de India estima que el desplazamiento en este país se eleva a 42 millones, extrapolando el desplazamiento promedio y el área sumergida por una muestra de las represas al total de población de la India de las grandes represas, lo que da como resultado una cifra de 56,7 millones de desplazados; aunque admite que esto puede sobrestimar la cifra real, si se reduce 56,7 millones en un 25% se obtienen 42,5 millones. Arundhati Roy estima que el desplazamiento del pueblo indio es de 33 millones. N.C. Saxena, ex funcionario del Ministerio de Desarrollo Rural, estima que esta cifra alcanza 40 millones. Ver el Informe Final de País de India CMR, p. 225. L. Mehta y B. Srinivasan, “Balancing Pains and Gains: A Perspective Paper on Gender and Large Dams”, Anexo B de la Revisión Temática de la CMR “The Social Impact of Large Dams: Equity and Distributional Issues”, CMR, 2000. La revisión temática de la CMR sobre los impactos en el ecosistema nos brinda el mejor panorama disponible sobre este tema. G. Bergkamp et al., “Dams, Ecosystem Functions and Environmental Restoration”, WCD, 2000. Esta cifra fue calculada por un equipo de la Universidad de Umea en Suecia, conducido por Christer Nilsson, para C. Ravenga et al. “Pilot Analysis of Global Ecosystems: Freshwater Systems”, World Resources Institute, Washington DC, 2000. “Dam Reservoirs and Greenhouse Gases”, informe realizado durante el Taller realiza el 24-25 febrero de 2000, en Hydro-Québec, Montreal (Minutos Finales)”, CMR, Ciudad del Cabo, 2000. Mi mayor agradecimiento a Philip Raphals del Helios Centre, Montreal, por ayudarme a entender las complejidades de este escrito.
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V.L. St. Louis et al., “Reservoir Surfaces as Sources of Greenhouse Gases to the Atmosphere: A Global Estimate”, Bioscience 50(9), septiembre 2000. P.M. Fearnside, “Greenhouse gas emissions from a hydroelectric reservoir (Brazil’s Tucuruí Dam) and the energy policy implications”, Water, Air and Soil Pollution (en prensa). Ver St. Louis et al., “Reservoir Surfaces”, p. 769. Ver P. Raphals, “Restructured Rivers: Hydropower in the Era of Competitive Markets”, Helios Centre - International Rivers Network, Montreal-Berkeley, 2001, pp. 19-21. E. Duchemin et al., “Hydroelectricity and greenhouse gas emissions: Emission evaluation and identification of the biogeochemical processes responsible for their production,” disertación de posgrado, UQAM, Montreal, 1999, citado en Raphals “Restructured Rivers”, p. 20. P. L. Spath and M. K. Mann, “Life Cycle Assessment of a Natural Gas Combined-Cycle Power Generation System”, NREL, Colorado, 2000. Excluyendo el caso de Tucuruí ninguno de los cálculos de las hidroeléctricas en el Cuadro 2 tiene en cuenta las emisiones de turbinas y aliviaderos. IEA Implementing Agreement, “Hydropower And The Environment: Present Context And Guidelines For Future Action: Main Report”, mayo, 2000, p. 41-2. N. Arnell y M. Hulme, “Dams and global change: implications of climate change for large dams and their management”, Revisión Temática de la CMR, 1999. The State of Food Insecurity in the World 2000, FAO, Roma, 2000; P.H. Gleick, “Making Every Drop Count”, Scientific American, 26 enero, 2001; W.J. Cosgrove and F.R. Rijsberman, World Water Vision, Earthscan, Londres, 2000, p.19. D. D”Monte, “Let people look after their water needs”, Times of India, mayo 2000; A. Kothari, “Where has all the water gone”, The Hindu Magazine, 14 mayo, 2000. M.D. Kumar et al., “Dug Well Recharging in Saurashtra, Gujarat: A Local Response to Water Scarcity”, in M. Moench et al. (eds.) Rethinking the Mosaic: Investigations Into Local Water Management, IDS-ISET-MIDS-NWCF-VIKSAT, 1999. H. Thakker, “Assessment of Irrigation Options: A Study of Indian Situation”, informe anterios a la Revisión Temática de la CMR sobre Opciones de Riego, 1999. Dams and Development, pag.58; H. Thakker, “Assessment of Water Supply Options For Urban India”, SANDRP submission to WCD, noviembre, 1999. C.R. Fenn and D.C. Sutherland, “Assessment of Water Supply Options”, Revisión Temática de la CMR, pag.iv. Gleick, “Making Every Drop Count”; Thakker, “Water Supply Options”. S. Grusky, “IMF Forces Water Privatisation on Poor Countries”, Globalization Challenge Initiative, febrero 2001. Fenn and Sutherland, “Assessment of Water Supply Options”, p.200. “Global Wind Energy Market Report”, American Wind Energy Association, 2001; P. Marsh, “Wind power systems poised to triple over next five years”,
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Extracto de las prioridades estratégicas y políticas recomendadas por la CMR
Ob ner ac tación pública 1. Obtener la aceptación pública Los procesos y mecanismos de toma de decisiones que se utilicen deben facilitar la participación informada de todos los grupos y resultar en la aceptación demostrable de las decisiones principales. Los siguientes principios definen la naturaleza de los procesos de toma de decisión abiertos y transparentes. Éstos deben:

• ser democráticos, responsables y gozar de confianza pública, • garantizar los derechos de los grupos vulnerables, considerando los desequilibrios del poder político, • promover la participación de la mujer y la equidad de género, • estar orientado por el consenso libre, previo e informado de los grupos nativos y tribales y • estar basado en la participación voluntaria de todos sectores implicados mediante acuerdos negociados de un modo abierto y transparente, en todas las etapas, desde la evaluación de opciones, a la implementación, la operación y el monitoreo final.
Para lograr una participación integral y activa en las negociaciones las comunidades rurales, los grupos indígenas y tribales, las mujeres y otros sectores vulnerables necesitan tener acceso a recursos adecuados, al apoyo legal y profesional. Las comunidades también precisan tiempo suficiente para examinar las diferentes propuestas y consultar entre sí. En ciertas ocasiones para alcanzar un acuerdo negociado quizá se requiera la asistencia de una tercera parte consensuada. La mejor forma de lograr esta asistencia es mediante un cuerpo independiente de resolución de disputas que:

• se constituya por la participación y el consenso de los actores involucrados y • posea aptitudes y las capacidades legales y administrativas necesarias.
La mejor forma de demostrar la aceptación pública y sostener las decisiones negociadas, es a través de acuerdos vinculantes y formales, incorporando mecanismos para la presentación y solución de los sucesivos conflictos. La CMR reconoce que las comunidades afectadas por las represas han sido sometidas a la coacción y la violencia. Todos los partidarios de los proyectos –públicos y privados– deben acatar la estricta prohibición de tales actos intimidatorios en contra de cualquiera de los actores involucrados. Evalua uación exhaust de opciones xhausti 2. Evaluación exhaustiva de las opciones Se deben evaluar las necesidades de agua, alimento y energía, y definir claramente los objetivos. La selección de cualquier represa, proyecto o curso de

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acción debe basarse en una evaluación exhaustiva y participativa de toda la variedad de opciones políticas, institucionales y técnicas. El proceso de evaluación de opciones continúa en todas las etapas de planificación, desarrollo y operaciones del proyecto. El criterio de selección utilizado en los análisis debe reflejar explícitamente de qué modo cada opción afecta la distribución de los costos, los beneficios y los impactos para cada grupo afectado y cómo responde a los objetivos de desarrollo. Los motivos de rechazo de opciones deben quedar claros para los actores afectados. Las futuras tomas de decisiones deben dar mayor importancia a las consideraciones sociales y ambientales, y situarlas al frente del proceso de investigación... Se debe cambiar el énfasis sobre la mitigación y la compensación, y lograr que el criterio fundamental que guíe la evaluación de opciones sea el de evitar y minimizar los impactos sociales y ambientales. La planificación debe mejorar y lograr que los sistemas hídricos, de riego y de energía existentes sean más sustentables, antes de decidirse por un nuevo proyecto. Tratamient de re nto exist ntes xiste 3. Tratamiento de las represas existentes Existen oportunidades para optimizar los beneficios de muchas represas existentes, solucionar cuestiones sociales pendientes y reforzar medidas de mitigación y recuperación ambiental. Los problemas sociales de mayor relevancia relacionados con las grandes represas existentes deben ser identificados y evaluados, se deben desarrollar procesos y mecanismos con las comunidades afectadas para revertirlos. El gobierno tiene la responsabilidad de iniciar el proceso de compensación. Las personas afectadas también pueden entablar un reclamo. Para tratar las cuestiones de indemnización, el gobierno debe crear un comité independiente en el que participen expertos legales, propietarios de represas, personas afectadas y otras partes interesadas. Las personas afectadas deben recibir apoyo legal, profesional y financiero, para participar en la evaluación, la negociación y las etapas de implementación del proceso de compensación. Los daños ocasionados por las represas pueden requerir una evaluación que contemple toda la cuenca, aguas arriba y abajo. La estimación de los daños debe incluir las pérdidas que no sean monetarias. Las compensaciones deben identificar y priorizar las necesidades comunitarias e incorporar el desarrollo de estrategias de compensación y mecanismos para remediarlas. Las funciones y responsabilidades de las partes involucradas en el planeamiento, financiamiento, construcción y operación de la represa deben quedar claramente establecidas en el proceso de audiencia y evaluación del reclamo, por parte de un comité independiente constituido por el gobierno, las personas afectadas y demás partes interesadas. Se debe priorizar la financiación de un plan de compensación negociado, antes de apoyar nuevos proyectos de represas en una ubicación específica o cuenca de un país. Las compensaciones pueden ser financiadas con fondos provenientes de gobiernos nacionales, provinciales y/ o locales, de un porcentaje de los créditos y

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de la asistencia o del ingreso generado por los proyectos de energía y manejo hídrico. Este dinero puede destinarse a un fondo fiduciario que beneficie a la comunidad a largo plazo. A través de la modificación de la operación de una represa u otros medios, las compensaciones pueden ser realizadas mediante la cesión de recursos no monetarios, incluyendo la tierra, el agua, los peces y el acceso a sitios sagrados. Se debe introducir un proceso exhaustivo de control y evaluación tras la realización del proyecto y un sistema de revisión a largo plazo (con intervalos de 5 a 10 años) respecto del desempeño, los beneficios y los impactos de todas las grandes represas existentes. Los operadores y los organismos involucrados deben publicar los resultados del monitoreo anualmente y garantizar que todas las partes puedan acceder libremente a éstos. La efectividad de las medidas de mitigación ambiental debe ser evaluada y los impactos imprevistos, identificados; las oportunidades para mejorar y restaurar deben ser identificadas y aprovechadas. El desmantelamiento puede ser una alternativa... cuando la represa haya superado su vida útil, cuando por razones de seguridad la remoción de la represa sea menos costosa que la rehabilitación, o cuando los costos (incluso los ambientales) o la operación sean superiores a los beneficios. Las experiencias de desmantelamiento son cada vez más numerosas en América del Norte y Europa. Conser de medios de subsist ubsiste 4. La Conser vación de los ríos y los medios de subsistencia Es esencial comprender, proteger y restaurar los ecosistemas de una cuenca... Las decisiones deben considerar las cuestiones ambientales, sociales y de saneamiento como parte del desarrollo de la cuenca, y dar prioridad a medidas que eviten impactos y que contengan un enfoque de precaución. Las grandes represas deben proporcionar descargas de agua con fines ambientales que ayuden a mantener la integridad del ecosistema y los medios de vida aguas abajo, y deben ser diseñadas, modificadas y operadas en consecuencia. El análisis estratégico de los impactos durante la etapa de evaluación de opciones debe incluir un estudio independiente, exhaustivo y estratégico de las consecuencias sobre el ecosistema, la sociedad, la salud y de cualquier impacto acumulativo. Re nocimiento de cimient de participación en beneficios 5. Reconocimiento de los derechos y la participación en los beneficios Las negociaciones realizadas juntamente con las personas afectadas deben conducir a medidas de desarrollo legalmente ejecutables... El Estado y los promotores deben comprometerse y responsabilizarse a mitigar los impactos de un modo satisfactorio, reasentar a las poblaciones afectadas, y ocuparse de su desarrollo. Ambos tienen la responsabilidad de satisfacer a todas las personas afectadas de manera que el traslado de su contexto y de sus recursos actuales mejore sus medios de subsistencia. La responsabilidad de llevar adelante las medidas de mitigación, reasentamiento y desarrollo acordadas se garantiza con mecanismos de fuerza legal, como los contratos y recursos jurídicos accesibles a nivel nacional e internacional. Las personas afectadas deben expresar su consentimiento al proyecto de la re-

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presa mediante la aceptación del proceso, de las medidas de mitigación y de desarrollo. Estas medidas deben incluir una participación en los beneficios del proyecto y en los mecanismos de compensación y asistencia. En el pasado, las compensaciones monetarias han demostrado ser ineficientes para las pérdidas de bienes y para las oportunidades en economías menos monetizadas, y por lo tanto deben ser evitadas. Cuando las personas prefieran la compensación con dinero, éste debe pagarse tomando las precauciones adecuadas, fortaleciendo la sustentabilidad de las formas de vida a largo plazo. La recuperación de los medios de subsistencia perdidos requiere un lapso y una preparación adecuados, y por lo tanto las personas deben ser íntegramente compensadas antes de la reubicación. Garant antizar el cumplimient de establecido nto lecid 6. Garantizar el cumplimiento de lo establecido Las instituciones patrocinadoras, contratistas y financieras deben adoptar una serie de criterios y de directrices claros, comunes y sistemáticos para garantizar el cumplimiento de las normas establecidas, y dicho cumplimiento debe ser sometido a una revisión independiente y transparente. Antes de comenzar un proyecto se debe elaborar un plan de cumplimiento que especifique cómo se logrará cumplir con los criterios y directrices relevantes y que detalle los acuerdos vinculantes para los compromisos técnicos, económicos, sociales y ambientales específicos al proyecto. Las prácticas de corrupción se evitan mediante la aplicación de la legislación, los pactos voluntarios relativos a la integridad, la inhabilitación y otros instrumentos. Mediante la armonización del criterio empleado para el manejo social y ambiental, los financistas multilaterales y bilaterales, incluidos los organismos de crédito para la exportación, evitarán que los promotores se transformen en financistas con pautas débiles para apoyar proyectos inaceptables. Compart para el desar ollo esarr seguridad gurida 7. Compartir los ríos para la paz, el desarrollo y la seguridad Las políticas hídricas nacionales deben prever específicamente los acuerdos de las cuencas fluviales compartidas por varios países. Los acuerdos deben ser negociados sobre la base de la buena fe entre los Estados ribereños, y en los principios de utilización equitativa y razonable, no ocasionar daños significativos, la información previa y las prioridades estratégicas de la Comisión. Las controversias insolubles entre países se resuelven a través de diferentes medios de resolución de controversias, y en última instancia ante la Corte Internacional de Justicia. Para el desarrollo de proyectos en ríos compartidos dentro del ámbito nacional, se deben realizar las previsiones legislativas necesarias para establecer las prioridades estratégicas de “lograr aceptación pública”, “reconocer derechos” y “sustentar ríos y formas de vida”. Cuando un organismo gubernamental planea o facilita la construcción de una represa sobre un río compartido por varios países, violando el principio de negociaciones de buena fe entre los habitantes ribereños, los organismos financieros externos deben retirar su apoyo a los proyectos y programas promovidos por ese organismo.

LXXXIII

Ríos Silenciados

LXXXIV

Capítulo 1

El Poder y el Agua

Vine, vi y fui conquistado.
Presidente Franklin D. Roosevelt, en la ceremonia inaugural de la represa Hoover, 30 de septiembre, 1935

La represa Hoover, el impactante y voluptuoso arco de hormigón que retiene al río Colorado colmando su profundo cañón en el límite de Arizona y Nevada, desató la era de las grandes represas. Ya había pasado una década desde su culminación cuando en 1946 Wallace Stegner, el gran novelista y ensayista del oeste de los EE.UU., contempló atónito la gigantesca represa de 221 metros de altura: “Sin lugar a dudas es una de las maravillas del mundo, el majestuoso acantilado de hormigón, los impetuosos elevadores, el laberinto de túneles, las enormes centrales eléctricas. Todo lo relacionado con la represa tiene la marca de la delicada y eficiente belleza que parece identificar a Norteamérica”.1 A lo largo de las seis décadas siguientes para muchos escritores, líderes, ingenieros, burócratas, nacionalistas y revolucionarios, las grandes represas han sido poderosos símbolos de orgullo patriótico y conquista de la naturaleza gracias al ingenio humano. Las represas, las mayores estructuras alguna vez construidas por la humanidad, han sido consideradas durante la mayor parte de nuestro siglo como un símbolo de progreso al proporcionar energía eléctrica, agua y alimentos, frenar inundaciones, enverdecer los desiertos y hasta garantizar la independencia de una nación, ya sea que ese concepto amorfo fuese la creación del patrimonio capitalista, la difusión de los frutos del socialismo o la gran marcha del comunismo.
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Ríos Silenciados

En 1954, durante la inauguración del canal Nangal en el Punjab, el primer ministro de la India, Pandit Jawaharlal Nehru, expresó el extraño “deleite y exaltación” que experimentaba con la vista del canal y el obraje de la represa Bhakra. Nehru enunció su asombro a través de una mezcla de nacionalismo y reverencia religiosa:
ráfico Gráfico 1.1 Índice de construcción de represas, 1950-86

Fuente: ICOLD, World Register of Dams, Paris,1988

“¡Qué obra estupenda, magnífica, una obra que sólo puede emprender una nación con fe y coraje!... se ha transformado en el símbolo de la voluntad de una nación de marchar hacia delante, con fortaleza, determinación y valor... mientras la recorría, pensaba que en la actualidad el templo, la mezquita o gurdwara más grande es aquél donde el hombre trabaja para el bien de la humanidad. ¿Qué otro lugar puede ser más grande que éste, esta Bhakra-Nangal, donde miles y lakhs (cientos de miles) de hombres han trabajado, derramado sangre y sudor, e incluso entregado sus vidas? ¿Dónde puede haber un lugar más grande y sagrado que éste, un lugar al cual podamos considerar superior?”2
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El Poder y el Agua uadr dro Cuadro 1.1 Países con grandes y mayores represas (según definición de ICOLD)

* La ex URSS declaró a ICOLD solamente las 132 grandes represas hidroeléctricas bajo el control del Ministerio de Energía. Si las represas construidas por el Ministerio de Agricultura y las autoridades locales hubieran sido incluidas, según ICOLD, la cifra relativa a grandes represas en URSS (ahora CEI) hubiera sido entre 2000 y 3000. Ver explicación de definiciones según ICOLD. Fuente: ICOLD, World Register of Dams, París, 1988; International Power & Dam Construction Handbook 1995, IWPDC, Sutton, RU, 1995.

Las grandes represas son mucho más que meras máquinas que generan electricidad y almacenan agua. Son expresiones de hormigón, roca y tierra de la ideología dominante en la era tecnológica: íconos del desarrollo económico y del progreso científico, a la altura de las bombas nucleares y los automóviles. Los constructores de la represa Hoover fueron asesorados por un arquitecto que aconsejó despojarla de los ornamentos originalmente planeados, para así acentuar el poder visual de su colosal faz de hormigón. Theodore Steinberg, un historiador de la Universidad de Michigan, sostiene que la represa Hoover “procuraba simbolizar grandeza, poder y dominio. Así fue concebida”.3 De acuerdo con las estimaciones de la Comisión Internacional sobre Grandes Represas (ICOLD), la asociación líder de la industria de represas, en la actualidad los ríos del mundo están obstruidos por más de
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Ríos Silenciados uadr dro Cuadro 1.2 Las represas más altas del mundo Represa País Finalizada Finalizada ipo de Tipo de Represa T C B B T/R T/R B T/R B/C T/R B T/R C B B T C B/C B B C B C ltur ura Altura (m) 300 285 272 262 261 261 250 246 245 242 240 237 236 234 233 230 226 221 220 220 219 216 215

Nurek Grande Dixence Inguri Vaiont Tehri 5 Chicoasén 6 Mauvoisin 7 Guavio 8 Sayano-Shushensk 9 Mica Ertan 10 Chivor Kishau 11 El Cajón 12 Chirkey 13 Oroville 14 Bhakra 15 Hoover 16= Contra 16= Mrantinje 18 Dworshak 19 Glen Canyon 20 Toktogul

1 2 3 4

Tadzhikistán Suiza Georgia Italia India Méjico Suiza Colombia Rusia Canadá China Colombia India Honduras Rusia EE.UU. India EE.UU. Suiza Yugoslavia EE.UU. EE.UU. Kirgizistán

1980 1961 1980 1961 u/c 1980 1957 1989 1989 1973 u/c 1957 u/c 1985 1978 1968 1963 1936 1965 1976 1973 1966 1978

Tipos de Represa: B = bóveda; T = tierra; C = concreto; R = roca Fuente: International Water Power & Dam Construction: Handbook 1995.

40.000 grandes represas, de las cuales apenas 5.000 fueron construidas antes de 1950. Una “gran represa”, como usualmente la define ICOLD, es aquella que mide 15 metros o más desde la base hasta la cresta –más alta que un edificio de 4 pisos. China se ha dedicado a la construcción de represas con gran fervor: el país tenía 8 grandes represas al momento de la revolución en 1949; cuarenta años más tarde contaba con cerca de 19.000. Estados Unidos es el segundo país con mayor cantidad de grandes represas, 5.500 aproximadamente; le siguen la ex URSS, Japón e India (ver cuadro 1.1 y gráfico 1.1). Se calcula que sólo en los EE.UU. existen alrededor de 96.000 pequeñas represas. Si la proporción de represas grandes y pequeñas es similar en otros países, entonces se estima que existirían alrededor de 800.000 pequeñas represas en todo el mundo.4
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El Poder y el Agua uadr dro Cuadro 1.3 Embalses con Mayor Capacidad Represa País Finalizad Finalizado olume de umen Volumen del Embalse (m3 x 106) 2.700.000 182.000 180.600 169.270 168.900 153.000 141.852 138.000 133.000 70.309 68.400 63.000 61.715 60.020 59.300 58.200 58.000 54.000 53.800 49.800

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20

Owen Falls* Kakhovskaya Kariba Bratsk Aswan High Akosombo Daniel Johnson Hurí Krasnoyarsk W.A.C. Bennett Zeya Cabora Bassa La Grande 2 La Grande 3 Ust-Ilim Boguchany Kuibyishev Serra da Mesa (São Felix) Caniapiscau Bukhtarma

Uganda Ucrania Zimbabwe/Zambia Rusia Egipto Ghana Canadá Venezuela Rusia Canadá Rusia Mozambique Canadá Canadá Rusia Rusia Rusia Brasil Canadá Kazajtán

1954 1955 1959 1964 1970 1965 1968 1986 1967 1967 1978 1974 1978 1981 1977 1989 1955 1993 1981 1960

* La mayor parte del volumen del lago (lago Victoria) es natural. La represa de 31 metros de altura agregó 270 km cúbicos de almacenamiento a la capacidad original del lago. Fuente: International Water Power & Dam Construction Handbook 1995.

Junto con el número de represas, también crecieron su tamaño y distribución geográfica. La represa Hoover fue la mayor del mundo por más de dos décadas, hasta 1957, cuando fue superada por la represa Mauvoisin en Suiza. Cuatro años más tarde, dos gigantes más excedieron la altura de Hoover, Grande Dixence (también en Suiza) y la represa italiana Vaiont. En 1968, Hoover perdió la primera posición en los EE.UU., a manos de Oroville en California. Siete represas más en Canadá, Colombia, la URSS, Méjico y Honduras, superaron a Hoover durante 1970 y 1980. Actualmente la represa más alta del mundo es Nurek, finalizada en 1980 en Tadzhikistán, una montaña artificial de tierra y roca de 300 metros, la misma altura que la Torre Eiffel (ver cuadros 1.2-1.4).
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Ríos Silenciados uadr dro Cuadro 1.4 Plantas hidroeléctricas con mayor capacidad Represa País de Inicio de Operación apacida cidad Capacidad nstalada en Instalada en (MW) 1995 (MW) 12.600 10.300 6.400 6.180 6.000 5.428 5.328 4.500 4.320 3.960 3.200 3.046 2.715 2.700 2.660 2.650 2.563 2.460 2.425 2.416

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20

Itaipú Guri (Raul Leoni) Sayano-Shushensk Grand Coulee Krasnoyarsk Churchill Falls La Grande 2 Bratsk Ust-Ilim Tucuruí Ilha Solteira Tarbela Gezhouba Nurek Mica La Grande 4 Volgograd 22nd Congress Paulo Afonso IV Cabora Bassa W.A.C. Bennet

Brasil/ Paraguay Venezuela Rusia EE.UU. Rusia Canadá Canadá Rusia Rusia Brasil Brasil Pakistán China Tadzhikistán Canadá Canadá Rusia Brasil Mozambique Canadá

1983 1986 1989 1942 1968 1971 1979 1961 1977 1984 1973 1977 1981 1976 1976 1984 1958 1979 1975 1968

Fuente: International Water Power & Dam Construction Handbook 1995.

La definición industrial de una “represa mayor” está basada en la altura (150 metros, mínimo), volumen (15 millones de metros cúbicos, mínimo –seis veces el de la pirámide de Keops), embalse de almacenamiento (25 kilómetros cúbicos, mínimo –suficiente para anegar Luxemburgo bajo un metro de agua) o capacidad generadora de energía (1.000 megavatios, mínimo –suficiente para abastecer una ciudad europea de un millón de habitantes). En 1950, existían diez monstruos que reunían estas características; hacia 1995 el número se había elevado a 305. El principal constructor de represas mayores es EE.UU., seguido por la ex URSS, Canadá, Brasil y Japón.5 La mayoría de las cuencas de los ríos más importantes están hoy cercadas por represas; muchos grandes ríos son ahora poco más que escaleras de embalses. Apenas 70 de los 2.000 kilómetros del río Columbia
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El Poder y el Agua

fluyen libres del agua muerta de las 19 represas que lo detienen. En la porción continental de los EE.UU., entre los ríos de más de 1.000 kilómetros, sólo el Yellowstone permanece sin represas. En Francia, la única porción del Ródano que fluía libre fue represada en 1986. En otros lugares de Europa, ni siquiera el Volga, el Weser, el Ebro o el Tajo tienen tramos de más de un cuarto de su longitud total que se hayan escapado de convertirse en embalses.6 En todo el mundo, los embalses tienen una capacidad global de almacenamiento del orden de los 6.000 kilómetros cúbicos, más del triple del volumen de agua de todos los ríos del planeta.7 El peso de los grandes embalses es tan grande que puede desatar sismos –existen casos registrados de los llamados sismos inducidos por embalses (RIS, en inglés). Desde la geofísica incluso se estima que la redistribución del peso de la superficie terrestre causada por los embalses, puede tener un muy sutil pero mesurable impacto sobre la velocidad de rotación de la Tierra, la inclinación de su eje y la forma de su campo gravitacional.8 Más de 400.000 kilómetros cuadrados –la superficie de Californiahan sido anegados por embalses en todo el mundo. 9 El mayor represamiento del planeta, los 8.500 kilómetros cuadrados del embalse Volta a espaldas de la represa de Akosombo, anegó alrededor del 4 por ciento del área terrestre ghanesa. En los EE.UU. los embalses han inundado un área equivalente a New Hampshire y Vermont juntas.10 Los tres tercios de la superficie terrestre que han sido sumergidos, representan una pérdida mucho mayor que la expresada por la árida estadística –las planicies inundables anegadas por los embalses brindan al mundo los suelos de cultivo más fértiles, y sus humedales y bosques ofrecen los hábitat silvestres más diversos. El agua dulce, debido a la agresión humana, pero especialmente por la construcción de represas, se ha convertido en el más afectado de los principales recursos de los ecosistemas. Una represa desbarata todas las redes vitales interactivas de la cuenca de un río. En 1994, un grupo de ecólogos suecos concluyó que cerca de cuatro quintos de la descarga total de los mayores ríos de los EE.UU., Canadá, Europa y la ex URSS se encuentran “fuerte o moderadamente afectados” por la regulación del flujo, derivaciones y fragmentación de los canales del río mediante represas.11 El mar Aral, en Asia Central, es la figura extrema de los impactos de las derivaciones de aguas río abajo. Este mar, que alguna vez tuvo el mayor volumen de agua dulce fuera de Norteamérica, ha sido reducido hasta menos de la mitad de su superficie anterior y dividido en tres lagos hipersalinos. Las represas son las principales culpables de que la quinta parte de
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Ríos Silenciados

los peces de agua dulce del planeta hoy se encuentre amenazada o extinguida. El porcentaje es aún mayor en los países cuyos ríos han sido fuertemente represados –cerca de dos quintos en los EE.UU., y tres cuartos en Alemania. Los anfibios, moluscos, insectos, aves acuáticas y otras formas de vida propias de ríos y humedales, sufren la misma amenaza.12 Las consecuencias sociales de los represamientos en el mundo han sido tan dramáticas como los impactos ecológicos. A pesar de que los constructores no se han molestado en llevar un registro, el número de personas expulsadas de sus tierras por el anegamiento causado por las represas se ubica sin dudas en el orden de las decenas de millones –30 millones sería una cifra moderada; 60 millones, una cantidad más representativa. La evidencia disponible demuestra que muy pocos de estos individuos pudieron recuperarse alguna vez de este desastre, ya sea económica o psicológicamente. Muchos más han perdido sus pesquerías, la irrigación proporcionada por las crecidas estacionales, la madera, la caza y otros beneficios de un bosque o una selva que han quedado sumergidas. Las tierras bajas de los valles hoy inundadas por las represas fueron siempre las más favorables para los asentamientos humanos, así que los embalses han anegado innumerables sitios de importancia cultural y arqueológica; muchos conocidos, pero muchos más sin duda que esperaban ser descubiertos al momento de su pérdida. Las enfermedades propagadas por vectores como los mosquitos, que prosperan en los canales de irrigación y a orillas de los embalses, han causado una pérdida humana inestimable. Las represas también pueden ocasionar daños letales al derrumbarse. Más de 13.500 personas fueron aniquiladas por alrededor de 200 represas, excluyendo China, que rebasaron o colapsaron durante el siglo XX. En agosto de 1975 una funesta serie de desbordes de represas en la provincia china de Henan, causó alrededor de 230.000 muertes. Cientos también han perecido por negarse al desalojo y a hacer lugar a las represas. En 1982, en Guatemala, 369 indios maya, en su mayoría mujeres y niños, fueron torturados, baleados, apuñalados, ahorcados y golpeados hasta la muerte, como castigo a la demanda de la comunidad de ser adecuadamente compensada por la pérdida de sus hogares a causa de la represa Chixoy.

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El Poder y el Agua

histo de Breve histor ia de los ríos
Historiar sin incluir agua en la crónica, es dejar afuera una gran parte del relato. La experiencia humana nunca ha sido así de árida.
Donald Worster, Rivers of Empire, 1985

Todo territorio es parte de una cuenca y todo está modelado por el agua que fluye sobre y a través de ella. Es más, los ríos están integrados a la tierra a tal punto que en muchos sitios tienen predominio absoluto en el paisaje. Un río es mucho más que agua fluyendo hacia el mar. Además de agua, y tan importante como ella, el río transporta sedimentos, minerales disueltos y detritos de animales y plantas ricos en nutrientes. El lecho y las orillas en perpetuo cambio, junto con las aguas subterráneas, son parte integral del río. Incluso las praderas, selvas, bosques y humedales de sus planicies inundables pueden considerarse como partes del río –y al río como parte de ellos. La cuenca de un río nace en la cima de una montaña o de un cerro.13 Las aguas de deshielo y pluviales lavan y atraviesan las altas tierras en forma de arroyuelos que desembocan en cauces montañosos de rápido flujo. A medida que el cauce desciende, tributarios y aguas freáticas aumentan su volumen y así se forma el río. Cuando abandonan las montañas, los ríos aminoran su paso, comienzan a serpear y su marcha se hace sinuosa, en busca de la senda que menos resistencia oponga, a través de valles que se ensanchan, sobre suelos aluviales consolidados por el sedimento de crecientes milenarias. Al fin, el río alcanza un lago o el océano. Donde el río se torna fangoso y el suelo llano los sedimentos fluviales pueden formar un delta, dividiendo al río en una “pata de pájaro” de cursos de agua (distributarios) que descargan en el mar. El estuario, donde el agua dulce se mezcla con la salada del océano, es una de las porciones biológicamente más productivas tanto del río como del mar. La mayor parte de la pesca mundial proviene de especies que al menos en un momento de su ciclo vital dependen del hábitat del estuario y de su riqueza de nutrientes. La diversidad del río no sólo depende de los varios tipos de suelo que atraviesa sino también de las distintas estaciones y las diferencias entre años secos y húmedos. Las variaciones estacionales y anuales en la cantidad de agua, sedimentos y nutrientes que escurren por las cuencas, suelen ser enormes, especialmente en zonas áridas donde la mayor parte de la lluvia anual se descarga en unas pocas tormentas. En promedio, el 85 por ciento de la descarga anual del Limpopo, en Sudáfrica, fluye desde
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enero a marzo, y sólo el uno por ciento, desde agosto hasta octubre. En la zona septentrional también existen ríos altamente estacionales, con flujo mínimo durante el invierno helado, seguido por grandes inundaciones en el deshielo estival. Los mayores sucesos de la historia de la humanidad han tenido lugar a la vera de los ríos. Los restos fosilizados del antepasado homínido más antiguo que se conoce fueron hallados en las orillas del río Awash, en Etiopía. La primera evidencia del paso fundamental que dio la humanidad al pasar de la caza nómada y la recolección a la sedentaria labor del suelo, se encontró en los angostos valles fluviales de las montañas del Cercano Oriente, en sitios arqueológicos de entre nueve y diez mil años de antigüedad. Las primeras civilizaciones surgieron durante el tercer milenio a.C., a lo largo de los ríos Éufrates, Tigris, Nilo e Indo, y un poco más tarde, en el río Amarillo. Bastante después otro punto de inflexión en la historia humana tuvo lugar a lo largo de los ríos y cauces del norte de Inglaterra, los cuales dieron impulso a las primeras industrias. Los ríos y la rica variedad de plantas y animales que éstos sustentan abastecen a las sociedades que viven de la caza y la recolección, proporcionan agua para la ingesta y la higiene, alimentos, drogas y medicinas, pigmentos, fibras y madera. Los agricultores obtienen los mismos beneficios y además el riego para sus cultivos donde éste es necesario. Para las sociedades rurales, que alimentan su ganado en amplias zonas generalmente conformadas por planicies y montañas, la vegetación perenne de las orillas de los ríos se transforma en alimento y forraje durante las estaciones estivales y de sequía. Pueblos y ciudades usan y abusan de los ríos para deshacerse de sus desperdicios. Los ríos también sirven como vías comerciales, de exploración y conquista. El historiador de la tecnología Lewis Mumford señala en sus escritos que, a excepción de unas pocas sociedades marítimas, “todas las grandes culturas han prosperado a través del movimiento de hombres, instituciones, inventos y mercancías a lo largo de la ruta natural que constituye un gran río”.14 La importancia de los ríos como sustento de la vida y la fertilidad se refleja en los mitos y creencias de una multitud de culturas. En muchos lugares del mundo a los ríos se los llama “madres”: Narmadai, “Madre Narmada”; el Volga es Mat’ Rodnaya, “Madre de la Tierra”. La traducción literal de la palabra tailandesa que denomina al río, mae nan, es “madre del agua”. Muchas veces los ríos han sido asociados con divinidades, en especial femeninas. En el antiguo Egipto, las crecientes del Nilo eran consideradas las lágrimas de la diosa Isis. El río Boyne, en Irlanda, que puede
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El Poder y el Agua

contemplarse desde las más impresionantes sepulturas prehistóricas de la isla, era adorado como una divinidad por las tribus celtas. Los ríos de India son quizá los más cargados de mitos, leyendas épicas y significado religioso entre todas las naciones. El ambientalista Vijay Paranjpye menciona un texto sagrado donde se sostiene que “todos los pecados son purificados con tres baños en el Saraswati, siete en el Yamuna, uno en el Ganges, ¡pero la sola vista del Narmada basta para absolver todos los pecados!”. Otro antiguo texto describe al río Narmada como “dador de dicha”, “exquisito”, “de venturosa actitud” y “quien irradia alegría”.15 De las vidas que el río sustenta, quizá la más impregnada de sentido mitológico sea la del salmón. El “salmón de la sabiduría”, cuenta la leyenda, vivía en un estanque cercano a la fuente del Boyne, y aquel que probaba su carne adquiría el entendimiento de todo lo terrenal, pasado, presente y futuro. Los nativos norteamericanos del noroeste, sobre el Pacífico, creían que los salmones eran seres superiores, que ascendían por los ríos para beneficio de las personas, morían, y luego regresaban a la vida en una gran casa bajo el océano, donde bailaban y festejaban con formas humanas. Algunas tribus le daban la bienvenida al primer salmón de la temporada con una ceremonia digna de la visita de un jefe. Así como los ríos brindaron vida, también trajeron muerte. Los asentamientos en las planicies permitían a sus habitantes aprovechar las ventajas de las ricas planicies inundables utilizando los fértiles suelos aluviales, pero los cultivos y la población también se exponían al riesgo de catastróficas inundaciones. Gilgamesh, la leyenda épica más antigua de la que se tiene registro, refiere a una gran inundación desatada por Dios para castigar a los pecadores de la Mesopotamia. Los mitos y leyendas sobre grandes inundaciones son comunes a muchas culturas de todo el mundo, desde los judíos del Antiguo Testamento, a los paganos noruegos y los nativos de las Américas. Las represas del planeta han provocado profundos cambios en las cuencas fluviales. Nada altera tanto al río como una represa. El embalse es la antítesis del río -la esencia del río es su fluir; la del embalse, su inmovilidad. Un río libre es dinámico, siempre cambiante -erosionando su lecho, depositando limo, buscando un nuevo curso, desbordando sus orillas, secándose. La represa es un monumento a la quietud, su propósito es poner el río bajo control, regular sus patrones estacionales de crecidas y caudales bajos. La represa atrapa sedimentos y nutrientes, altera la temperatura y química fluvial, y perturba los procesos geológicos de erosión y acumulación a través de los cuales el río esculpe la tierra adyacente.
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que son que hac Represas: lo que son y lo que hacen
El embalse es el triunfo del hombre sobre la naturaleza, y la vista de esa vasta porción de agua causa una satisfacción interior a aquellos que la admiran.
S.H.C. de Silva Asesor de la Secretaría de Irrigación de Sri Lanka, 1991

Las represas tienen dos funciones fundamentales. La primera es almacenar agua para compensar las fluctuaciones del flujo del río o para satisfacer demandas de agua y energía. La segunda es incrementar el nivel del agua río arriba, para permitir que el flujo pueda ser derivado hacia un canal o para aumentar la “cresta hidráulica” –la diferencia entre la altura de la superficie del embalse y la del río aguas abajo. El almacenamiento y la cresta permiten a las represas generar electricidad (la energía hidroeléctrica suministra un quinto de la electricidad mundial), abastecer de agua a la agricultura, industrias y viviendas, mitigar las inundaciones y favorecer la navegación fluvial mediante flujos regulares y la inundación de rápidos. Otros argumentos para la construcción de grandes represas son la creación de embalses para la pesca y actividades recreativas como la navegación. La capacidad de generación hidroeléctrica está directamente relacionada con el caudal y la cresta hidráulica. A pesar de que la cresta por lo general depende de la altura de la represa, una represa baja puede tener una cresta alta si la central energética con sus turbinas y generadores se encuentra a cierta distancia aguas abajo. Los conductos conocidos como “canales de carga” llevan el agua a las turbinas. Luego de que el agua acciona una turbina, fluye hacia el “nivel de descarga” en la parte inferior de la represa, a través de un “canal de descarga”. Una de las ventajas de la hidroelectricidad sobre otras formas de generación de energía, es que los embalses pueden almacenar agua durante los períodos de baja demanda, para inmediatamente empezar a generar electricidad en las horas pico de uso de energía eléctrica. Las plantas de energía térmica necesitan mucho más tiempo que las hidroeléctricas, ya que requieren alcanzar cierta temperatura para comenzar a funcionar. En los últimos años, la eficacia de las plantas hidroeléctricas para la generación de una provechosa “energía pico”, ha alentado el auge de las plantas de almacenamiento por bombeo. Éstas, por lo general, están compuestas por dos embalses relativamente pequeños, uno sobre el otro. Durante las horas pico, el agua del embalse superior cae al inferior a través de las turbinas, generando electricidad. Luego el agua se bombea
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nuevamente hacia el depósito superior usando la electricidad barata de los períodos de baja demanda. Las represas en el curso del río y las de contención son diferentes tipos de “represas de río”, esto implica que aunque aumentan el nivel aguas arriba sólo crean un pequeño embalse (“estanque de cabecera”) que no puede regular efectivamente el flujo aguas abajo. Por lo general, una represa en el curso del río es un muro bajo, de piedra, concreto o elementos vegetales. Una represa de contención puede alcanzar diez o veinte metros de altura y extenderse por cientos de metros sobre el lecho de un río caudaloso. En todos los casos la generación de energía de la planta hidroeléctrica de una “represa de río” es proporcional al caudal del río. Aunque tienden a causar menos daño que las de almacenamiento, las represas de río están lejos de ser benignas para el ambiente, y la diferencia entre ellas no siempre es precisa. Los que apoyan la construcción de represas muchas veces buscan restarle importancia al impacto que éstas causan promocionándolas como represas de río. Los funcionarios tailandeses, por ejemplo, insisten en describir a la represa Pak Mun como un proyecto de represa en el curso del río, a pesar de que sus esclusas permanecen cerradas la mayor parte del tiempo y de que opera como una represa de almacenamiento. A pesar de las promesas de los constructores y patrocinadores de la represa acerca de los mínimos impactos que tendría sobre el río, a Pak Mun le bastaron un par de años para acabar con una de las mayores fuentes de pesca de agua dulce del país.16 Así como cada río y cuenca son únicos, también lo son cada represa y su emplazamiento. Sin embargo las represas pueden clasificarse en tres tipos según su diseño: de relleno, de gravedad u hormigón, y represa bóveda. La elección depende principalmente de la topografía y de la geología de su emplazamiento. Las represas de relleno, generalmente las más económicas, constituyen más del 80 por ciento de las grandes represas. Éstas suelen construirse sobre amplios valles, cerca de donde se pueden extraer las enormes cantidades de materiales de construcción que requieren. Las grandes represas de relleno son las mayores estructuras alguna vez erigidas por la humanidad. La represa más voluminosa del planeta, Tarbela, en Pakistán, contiene 106 millones de metros cúbicos de tierra y roca, 40 veces más que el volumen de la Gran Pirámide. Las represas de concreto son básicamente muros de hormigón macizos, erguidos sobre valles relativamente estrechos y de firme lecho rocoso. Las represas bóveda, también de hormigón, se limitan sólo a cañones estrechos con sólidas paredes rocosas, y constituyen apenas el 4 por ciento de las grandes represas. Una represa bóveda tiene forma de un arco
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tensado hacia atrás, su cima enfrentada a la corriente y sus pies anclados contra los lados del cañón. La fortaleza propia de su diseño, permite que la delgada pared de una represa bóveda contenga el embalse con sólo una fracción del hormigón que una represa de gravedad de similar altura necesita. Aparte del muro principal, las represas poseen una serie de características estructurales que las caracterizan. Los vertederos se utilizan para la descarga de agua cuando el nivel del embalse es demasiado alto. Las grandes represas construidas sobre amplias planicies suelen incluir largas extensiones de represas y diques auxiliares. Los cinco embalses de la primera fase de la planta hidroeléctrica La Grande, en el norte de Quebec, por citar un ejemplo, están contenidos por once represas y más de 200 diques adicionales dispuestos a lo largo de 14 kilómetros.

histo de re Breve histor ia de las represas
Entonces nada quedará de la edad del hierro ni de toda aquella gente, apenas un hueso o algo, un poema asido al pensamiento del mundo, astillas de vidrio en los basurales, una represa de hormigón lejos en la montaña…
Robinson Jeffers de Summer Holiday, 1925

Se cree que los primeros constructores de represas fueron los agricultores de los valles de las montañas Zagros, en el extremo este de la Mesopotamia. Allí se han descubierto canales de irrigación de ocho mil años de antigüedad, y es probable que se hayan utilizado pequeñas represas de ramas y tierra para derivar el agua de los ríos hacia los canales. Hace 6.500 años, los sumerios atravesaban las planicies del bajo Tigris y Éufrates con redes de canales de irrigación. Tampoco aquí se ha encontrado evidencia física de la existencia de represas, pero es factible que hayan sido usadas para controlar el flujo del agua de irrigación. Las primeras represas de las que se han encontrado vestigios fueron erigidas alrededor del año 3.000 a.C., y eran parte de un elaborado sistema de provisión de agua para la ciudad de Jawa, en el actual Jordán. Este sistema incluía una represa en el curso del río, de 200 metros de ancho, que derivaba el agua a través de un canal hacia diez pequeños embalses contenidos por diques de roca y tierra. La mayor de las represas tenía más de 4 metros de altura y 80 metros de largo. Alrededor de 400 años más tarde, en la época de las primeras pirámides, un grupo de albañiles
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egipcios construyó la Sadd el-Kafra o “Represa de los Paganos”, a través de un cauce estacional cerca de El Cairo. Esta pequeña masa de arena, grava y roca tenía 14 metros de altura y 113 metros de longitud, y estaba sustentada por 17.000 bloques de roca. Sin embargo, antes de ser finalizada, luego de quizá una década de trabajo de obra, una creciente arrasó con parte de la represa, y nunca fue reparada. Se cree que la inconclusa represa iba a suministrar agua a las excavaciones locales. Gracias al Nilo, que cada año inundaba el suelo antes de la temporada de siembra, los agricultores del Antiguo Egipto no necesitaban represas para la irrigación. Hacia el final del primer milenio a.C. se construyeron represas de roca y tierra en los alrededores del Mediterráneo, en Medio Oriente, China y Centroamérica. Quizá la mayor evidencia de la creatividad de los ingenieros romanos sean sus represas y acueductos. Las represas romanas más notables que aún perduran se encuentran en España. Éstas conservaron su superioridad en el campo de la ingeniería hidráulica a través del período moro y ya entrada la Edad Moderna. Una represa de piedra de 46 metros de altura cerca de Alicante, comenzada en 1580 y completada 14 años después, fue la mayor en el mundo durante gran parte de los tres siglos siguientes. El sur de Asia también posee una larga historia de construcción de represas. Desde el siglo IV a.C. ya se erigían grandes represas de tierra para abastecer de agua a las ciudades de Sri Lanka. Una de estas tempranas estructuras fue construida en el año 460 d.C., alcanzó los 34 metros de altura y fue la mayor del planeta durante más de un milenio. El rey Parakrama Babu, un gobernante cingalés del siglo XII conocido por su tiranía y delirios de grandeza, presumía de haber construido y restaurado más de 4.000 represas. Éste llegó a transformar a un viejo dique en una estructura de 15 metros de altura y de una increíble longitud de casi 14 kilómetros. Ninguna represa igualó su volumen hasta principios del siglo XX.17 Según el antropólogo Edward Leach, las grandes represas de Parakrama Babu eran poco utilizadas por los habitantes de Sri Lanka, que acudían a pequeños estanques artificiales, conocidos como “tanques”, para la irrigación. Las grandes represas, expresa Leach, “son monumentos, y no estructuras útiles”. Las tecnologías para convertir el flujo del agua en energía mecánica tienen una historia casi tan extensa como la de la irrigación. En el Antiguo Egipto y en Sumeria ya se usaba el tipo de rueda hidráulica conocida como noria, que posee recipientes en todo su contorno y se utiliza para extraer agua desde un río o canal. En Roma, hacia el primer siglo a.C., se usaban molinos de agua para la molienda de maíz. El catastro de 1806
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registra 5.624 molinos de agua en Inglaterra, cerca de uno cada 250 personas. Sin embargo, las ruedas hidráulicas no fueron construidas sólo para extraer agua y moler maíz. Durante la tardía Edad Media éstas cumplieron numerosas tareas en los grandes centros industriales de Alemania e Italia del norte, tales como machacar pulpa para papel, martillar hierro, sobar pieles en las curtiembres, hilar seda, triturar minerales y bombear agua de las minas. Las extracciones de la famosa “montaña de plata” en Potosí –Bolivia- eran desmenuzadas a través de cientos de ruedas hidráulicas. A principios del siglo XVII colapsó la represa de uno de los 32 embalses más importantes que suministraban agua a los molinos y arrasó con la mayoría de ellos y con 4.000 personas. En los inicios de la Revolución Industrial cerca de medio millón de molinos de agua impulsaban las minas y fábricas europeas. En el siglo XIX, durante la arrolladora industrialización de Gran Bretaña, se construyeron cerca de 200 represas con una altura mayor a 15 metros, principalmente para abastecer de agua a las crecientes ciudades. En 1900, Gran Bretaña tenía tantas represas grandes como todo el resto del mundo. Las represas del siglo XIX eran principalmente de relleno, en su mayoría diseñadas sobre la base de la prueba y el error –hasta la década del 30 hubo escaso conocimiento científico acerca del comportamiento del suelo y la roca sometidos a presión. Los constructores del siglo XIX (y aún hoy en muchas partes del mundo) tampoco poseían demasiados datos acerca del caudal de los ríos o de las precipitaciones y disponían de pocas herramientas estadísticas para analizar los datos hidrológicos recogidos. Como consecuencia, estas estructuras se desplomaban con alarmante frecuencia. En 1864, doscientas cincuenta personas perdieron la vida tras el estallido de una represa que abastecía de agua a Yorkshire. Los EE.UU. en particular tenían malos antecedentes de seguridad: cerca de uno de cada 10 diques construidos antes de 1930 colapsó. Más de 2.200 personas fueron aniquiladas cuando una represa al norte de la ciudad de Johnstown, Pennsylvania, colapsó en 1889. Esta represa de relleno contenía al embalse más grande de los EE.UU. En 1832, el ingeniero francés Benoit Fourneyron perfeccionó la primera turbina hidráulica, hecho que fortaleció notablemente la eficiencia de los molinos de agua (turbinas que convierten la energía potencial de la caída de agua en energía mecánica y que son mucho más eficientes que una rueda hidráulica impulsada por la energía cinética del flujo acuático). La real importancia de la turbina apareció en toda su dimensión hacia fines del siglo XIX con los avances en la ingeniería eléctrica, que llevaron a la construcción de estaciones energéticas y líneas de transmi16

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sión. La primera planta hidroeléctrica del planeta fue una represa de río en Appleton, Wisconsin, que comenzó a producir energía en 1882. Al año siguiente se construyeron represas hidroeléctricas en Italia y Noruega. En las próximas décadas proliferaron pequeñas represas hidroeléctricas en rápidos y otros cauces de Europa, principalmente en Escandinavia y los Alpes. Con el nuevo siglo, el tamaño de las represas y estaciones energéticas experimentó un rápido aumento. Los progresos en el diseño de las turbinas aumentaron la capacidad de operación con la cresta, desde 30 metros en 1900 a más de 200 en 1930; y el perfeccionamiento de la ingeniería de las represas permitió la construcción de los represamientos con la altura necesaria para crear esta cresta.18

Esparciendo ciend en tie ier grandes re en EE.UU. Esparciendo agua en la tierra: grandes represas en los EE.UU.
Ahora lo que necesitamos es una represa grande y alta, Para arrojar mucha agua a través de esas tierras, La gente podría trabajar y todo crecería, Y podríamos despedirnos de ese viejo barrio bajo.
Woody Guthrie Washington Talkin’ Blues, 1941

La conquista y población del árido oeste de los EE.UU., a fines del siglo XIX, pudieron concretarse gracias a las represas más que a los vaqueros. Los primeros colonizadores consideraban que la construcción de represas y la derivación de los cursos de agua del desierto hacia sus tierras era una necesidad económica y un deber espiritual, la prosecución del trabajo divino mediante la transformación del desierto en un vergel. Hacia fines del siglo XIX la mayor parte de los sitios más adecuados para pequeñas represas y sistemas de irrigación financiados por agricultores o compañías privadas ya habían sido explotados y además muchas compañías de irrigación estaban en quiebra. En 1902, el Congreso aprobó la “National Reclamation” o “Newlands’ Act”, descripta por el historiador ambientalista Donald Worster como “la ley más importante de la historia del oeste de EE.UU.”. La ley establecía la formación del Servicio de Irrigación (Reclamation Service) –que más tarde se transformaría en la Oficina de Irrigación del Ministerio del Interior (Bureau of Reclamation o BuRec) –cuyo objetivo sería la elaboración de proyectos de riego financiados mediante la venta de tierras fiscales y luego con la venta de agua y electricidad (“reclamation” es un térmi17

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no semánticamente curioso que en los EE.UU. por lo general significa llevar irrigación a suelo árido). La “Newlands’ Act” fue aprobada en medio de una retórica que expresaba que la irrigación del oeste sería un imán para aquellos sin hogar ni tierra en el este y que al mismo tiempo serviría como válvula de escape para el descontento y como refuerzo de la democracia. La irrigación también permitiría la colonización de la despoblada mitad oeste de los EE.UU. Sin embargo, pocos años más tarde, se hizo evidente que las grandes y empobrecidas legiones del este ansiosas por practicar la agricultura en el desierto no existían, y que la irrigación estatal no era más económica que la privada. Según las palabras de Donald Worster, el programa federal de irrigación era “irremediablemente utópico, caro, complicado e ingenuo”. Hacia 1930, expresa Worster, “era un fracaso tan evidente que de no haber sido por el respaldo de poderosos grupos e imperativos culturales, la irrigación federal hubiera sufrido una muerte ignominiosa”. 19 Para controlar la concentración de propiedades de tierras fiscales irrigadas, a nadie se le permitía poseer más de 65 hectáreas en un proyecto de irrigación. Sin embargo, tal requisito fue sistemáticamente ignorado o reinterpretado, y así fue como especuladores, grandes terratenientes y compañías constructoras resultaron los grandes beneficiarios del desarrollo acuífero en el oeste de los EE.UU. Pero los que más perdieron fueron los contribuyentes, que debieron subvencionar estos esquemas, y los americanos nativos, que fueron privados no sólo de innumerables sitios sagrados y tierras de reservas anegados por las represas sino también del agua sobre la que, según los tratados, tenían derechos. También sufrieron la pérdida de la mayor parte de la prodigiosa pesca de salmón en el noroeste, sobre el Pacífico. Los años dorados de la BuRec comenzaron en 1931, con la primera detonación en las obras de la represa Hoover. El organismo ya había diseñado 50 represas de hormigón, pero Hoover iba más allá –las 60 millones de toneladas de hormigón que la constituían superaban el total de todas sus antecesoras. La represa Hoover era 85 metros más alta que cualquier otra sobre el planeta. Sin embargo, incluso antes de que Hoover estuviese concluida, la BuRec estaba contemplando la construcción de la represa Shasta, sobre el río Sacramento, en California, cuyo volumen de hormigón duplicaba al de Hoover y a la aún más gigantesca represa Grand Coulee, en el Estado de Washington, un monstruo de 1.500 metros de largo y 168
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de altura, descripta por un ampuloso senador del oeste de los EE.UU. como la “cosa más grande sobre la Tierra”. 20 La electricidad de las grandes represas del oeste de los EE.UU. sirvió de ayuda para ganar la II Guerra Mundial. En junio de 1942, casi toda la energía proveniente de Grand Coulee y Bonneville, construida por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército en Baja Columbia, era destinada a la producción bélica, la mayor parte para la elaboración de aluminio para aviones. Más tarde, la hidroelectricidad del noroeste fue destinada para otro uso: la producción de plutonio para hacer bombas nucleares, con un alto consumo de energía. En 1945, las mayores fuentes de electricidad sobre el planeta eran Grand Coulee y Hoover, con capacidades de generación de 2.138 y 1.250 megavatios, respectivamente. Si bien la actividad de la BuRec está circunscripta al oeste de los EE.UU., el Cuerpo de Ingenieros del Ejército norteamericano se ha encargado de construir cientos de represas en todo el país. En el siglo XIX, la misión del Cuerpo era el diseño del tráfico fluvial y el control de las inundaciones. Sin embargo, al igual que la BuRec, expandió sus funciones y se encargó de la producción de energía hidroeléctrica, la “reconstrucción de embalses” y el riego. Las cuatro grandes represas construidas en Missouri por el Cuerpo — Garrison, Oahe, Fort Peck y Fort Randall– ocupan respectivamente el tercer, cuarto, quinto y séptimo lugar entre los embalses con mayor capacidad de los EE.UU. Los siete lugares siguientes están ocupados por los embalses de las represas Hoover, Glen Canyon y Grand Coulee, de la BuRec. A pesar de que la constructora Tennessee Valley Authority (TVA) ha erigido represas sólo sobre una cuenca fluvial, quizá haya sido el ente constructor norteamericano con mayor influencia en todo el mundo. La TVA fue establecida por el gobierno federal en 1933 como una agencia con una importante autonomía y amplios poderes sobre las vidas de los residentes del valle, incluyendo el derecho a expropiar tierras. La TVA ha inspirado a numerosos entes dedicados al desarrollo de programas de cuencas fluviales en todo el mundo. A pesar de ser sinónimo de construcción de represas, la TVA erigió la mayor parte de sus 38 grandes represas antes de 1945 y luego se volcó a las plantas carboníferas y nucleares. No obstante las decenas de miles de millones de dólares gastadas por la TVA, los habitantes de la cuenca del Tennessee son en muchos aspectos más pobres que otros que viven en zonas aledañas y que no resultaron “beneficiados” por el programa de esta agencia.21
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cura de dese uilibr eseq en La cura de ríos desequilibrados en la URSS
Existe información de mayor importancia acerca de la historia de la construcción de plantas hidroeléctricas en el Archipiélago Gulag, de Alexander Solzhenitsyn, que en toda la bibliografía existente sobre ingeniería hidráulica.
Zeyev Volfson The Destruction of Nature in the Soviet Union, 1970

Al igual que en los EE.UU., la historia de la construcción de grandes represas en la Unión Soviética involucra a poderosos organismos colmados de miles de ingenieros ansiosos por llevar a cabo proyectos de prestigio, sustentados por una ideología de progreso basada en el control total de la naturaleza. Los constructores de represas soviéticos buscaban “curar a los ríos desequilibrados”, según las propias palabras del escritor Máximo Gorky. La época dorada de las represas en la URSS comenzó con la construcción de grandes represas de relleno que atravesaban amplios valles, y por lo tanto se inundaron vastas áreas de rico suelo agrícola y miles de poblaciones. En los años ´70, los embalses del país cubrían alrededor de 120.000 kilómetros cuadrados –dos veces y media más que el área anegada en los EE.UU. Hasta el momento de su transferencia al Ministerio de Energía, en 1960, el Instituto de Proyectos Hidroeléctricos, principal organismo soviético de construcción de represas, formaba parte de la KGB. La policía secreta y las represas estaban relacionadas por el hecho de que sólo los campos de concentración podían brindar la gran cantidad de mano de obra necesaria para la construcción de las gigantescas represas soviéticas. La primera represa mayor de la URSS, Dneprostroi, que consistía en un dique de 60 metros de altura que se extendía a lo largo de tres cuartos de kilómetro sobre el río Dnieper, fue la planta hidroeléctrica más poderosa del planeta luego de su finalización en 1932. Ésta anegó tanta tierra agrícola de excelencia en Ucrania que los hidrólogos soviéticos aseveraron que la quema del forraje que se hubiese obtenido del área sumergida, habría producido tanta energía anual como la generada por la planta hidroeléctrica.22 Luego de la II Guerra Mundial, bajo el “Gran Plan de Stalin para la Transformación de la Naturaleza” se construyó una serie de represas en el oeste de Rusia y en Ucrania. Se estima que 100.000 prisioneros trabajaron en la represa Kuibyishev sobre el Volga.23 Las seis represas mayores del Volga han transformado al río más extenso de Europa en una sucesión de embalses de poca profundidad, estancos y contaminados. A los otros grandes ríos de la región, el Don y el Dnieper, les ha sucedido algo
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similar. Como consecuencia directa, las pesquerías comerciales de estos ríos y sus estuarios, que antes eran tan productivas, fueron destruidas casi en su totalidad. Una vez que todos los principales ríos en el oeste de la URSS fueron obstruidos con cadenas de represas el Instituto de Proyectos Hidroeléctricos centró su atención en el este y en el sur, y repitió el proceso destructivo en Siberia, Asia Central, el Cáucaso y en países en vías de desarrollo.

expansión de re grandes hacia el sur La expansión de las represas grandes hacia el sur
Algún día hasta la última gota de agua de todo el valle del Nilo... será dividida equitativa y amistosamente entre la gente del río... y el propio Nilo se extinguirá gloriosamente sin jamás alcanzar el mar.
Winston Churchill, 1908 [CK con Postel]

A fines del siglo XIX y principios del XX, la Gran Bretaña colonialista era la más febril constructora de represas fuera de Europa y Norteamérica y su impronta más perdurable quedó en las cuencas del Indo, Ganges y Nilo. En sus colonias impulsaban transformar las tierras que el campesinado cultivaba para el consumo local en tramos irrigados, donde los granjeros con capital invirtiesen en represas y canales, y cultivasen productos de alto valor como el algodón, la caña de azúcar y el opio. La mayor parte de los cultivos se exportaba a Gran Bretaña y a otros lugares del Imperio. En 1902 los ingleses construyeron la Baja Represa de Assuán, con el objetivo de regular el Nilo e irrigar el algodón para las hilanderías de Lancashire. La represa, que tenía una coronación de casi dos kilómetros de longitud, fue erigida dos veces y alcanzó una altura de 36 metros en 1933. A diferencia de la más reciente, la Gran Represa de Assuán, que almacena la creciente anual y retiene casi la totalidad del sedimento del Nilo, Baja Assuán fue concebida con compuertas de esclusas que se abrían para permitir el paso de la mayor parte de la creciente estacional y el sedimento. Los ingleses también erigieron otra represa en el Nilo aún más arriba, en Sennar, Sudán. La represa Sennar, finalizada en 1925, abastecía de agua al sistema Gezira, una de las mayores plantaciones de algodón del planeta. Durante las décadas posteriores a la II Guerra Mundial, cuando los vientos de cambio llevaron al mundo colonial hacia la independencia, los políticos y tecnócratas de las flamantes naciones continuaron la obra de los constructores de represas de la colonia. Los nuevos dirigentes ad21

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miraban las gigantescas represas de los EE.UU. y la URSS y las consideraban deslumbrantes monumentos a la prosperidad y al progreso. Hasta 1980, cerca del 15 por ciento del total del presupuesto nacional de la India independiente se había destinado a la construcción de más de un millar de grandes represas e infraestructura asociada.24 La construcción de represas en países en vías de desarrollo ha sido fervientemente apoyada tanto por grupos de inversores extranjeros, “expertos en recursos acuíferos” e industriales, como por políticos, militares y corporaciones de elite de estas mismas naciones. John L. Savage, el principal diseñador de Hoover y otras grandes represas de la BuRec, ayudó en la concepción del primer plan del Proyecto Tres Gargantas en China y también en los sistemas de represas mayores de propósitos múltiples para el Indo y el Mekong. En 1955 el comisionado de la BuRec, Michael Straus, sostuvo que “el concepto estadounidense de desarrollo integral de una cuenca fluvial... ha cautivado la imaginación mundial”. 25 La neutralidad de las expresiones “desarrollo de la cuenca” o “planificación de la cuenca”, “abarcativo” o “integral” oculta el verdadero significado de los términos. Durante mucho tiempo la planificación de las cuencas ha funcionado como un eufemismo para el establecimiento de organismos poderosos y altamente autónomos, colmados de ingenieros del riego y las represas, que desintegran las cuencas fluviales mediante embalses y luego esperan que las industrias asociadas con la producción intensiva de energía y los programas de irrigación sigan sus huellas. La Unión Soviética brindó asistencia técnica y financiera para las represas en los países donde la política de la Guerra Fría hizo que los EE.UU. y sus aliados no fueran bien recibidos. En este sentido, el proyecto más notable que recibió la ayuda de la URSS es la Gran Represa de Assuán. En China, luego de la revolución de 1949, los asesores de represas de la BuRec fueron reemplazados por los ingenieros de la Agencia de Programas Hidrológicos. Los diseñadores de represas soviéticos fueron a su vez expulsados luego de la ruptura chino-soviética de los años ’60. En las tres décadas posteriores a la revolución, la construcción de represas en China se aceleró vertiginosamente –en promedio, se construyeron más de 600 grandes represas por año. Quizá el auge más intenso fue el desatado por el proyecto Gran Salto Adelante, hacia fines de la década del ’50. Los funcionarios interpretaron el mandato de Mao Tse Tung de apuntar a objetivos económicos “cada vez mayores”, como la construcción de una mayor cantidad de represas más grandes. El equipo de planeamiento económico rechazó el consejo de los hidrólogos y se construyeron miles de represas para contener las inundaciones, mediante medidas de control tradicionales como diques y canales de derivación.
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El desenlace fue el desastre de Henan y muchos otros millares de anegamientos ocasionados por el derrumbe de represas. Otro ejemplo de esta insensatez fue la premura por empezar las obras de la represa Gezhouba, sobre el Yang-Tze, a fin de que estuviera lista para el cumpleaños 77 de Mao en 1970. El diseño fue tan apresurado que poco después de iniciarse la construcción el proyecto debió ser detenido y rediseñado. Los cinco años que originalmente se estimaban para la construcción de Gezhouba, se transformaron en dieciocho.26 En la actualidad, el Banco Mundial (BM) es el mayor inversor extranjero de las grandes represas chinas, como también lo ha sido históricamente en el mundo entero. El primer préstamo del BM a un país en vías de desarrollo ayudó a pagar tres represas. Desde entonces ha prestado cerca de 58.000 millones de dólares (según cotización de 1993) para más de 600 represas en 93 países, incluyendo muchos de los mayores y más controversiales proyectos sobre el planeta. Distintos bancos multilaterales de desarrollo, como el Interamericano y otros asiáticos, y varias agencias especializadas de las Naciones Unidas –en especial la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) – han tenido un importante protagonismo en el avance de las grandes represas y los programas de irrigación en países en vías de desarrollo. Además los organismos bilaterales de “ayuda”, tales como la Agencia de Desarrollo Internacional de los EE.UU. (USAID) y la Administración Británica para el Desarrollo Extranjero (ODA), son otros importantes financistas y planificadores de represas, a menudo en sociedad con el Banco Mundial y diferentes organismos de la ONU. Desde la década del ´70 esta asistencia ha sido una enorme ayuda financiera para el sustento de las compañías constructoras y proyectistas de represas de los países del norte, donde debieron enfrentar una mengua en la demanda. Las represas más grandes se encuentran entre los proyectos de infraestructura más costosos. Itaipú, que fue erigida en el límite brasileño-paraguayo y costó 20.000 millones de dólares, es actualmente la represa hidroeléctrica más poderosa del planeta, con una capacidad generadora de 12.600 megavatios. En abril de 1996, según los cálculos oficiales, la represa Tres Gargantas, en China, de 18.200 megavatios, oscilaba entre los 30.000 y 50.000 millones.27 En todo el mundo se gastan cerca de 20.000 millones de dólares anuales en la construcción y reforma de represas. Los beneficiarios corporativos de la construcción de represas -incluyendo asesores de medio ambiente y las industrias con demanda intensiva de electricidad, como la del aluminio- no son sólo receptores pasivos
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de los favores estatales sino que ejercen una activa persuasión sobre políticos y burócratas de la construcción de represas. Por lo general, estos cabildeos implican corrupción: los costos astronómicos de las grandes represas constituyen un canal inmejorable para las comisiones, lo que las hace más atractivas para algunos ejecutivos privados, burócratas de las agencias de ayuda y políticos. En los últimos años las represas han sido el centro de grandes escándalos por corrupción en Gran Bretaña, Malasia, Kenia, Japón, Italia, Brasil, Paraguay y Argentina.

de gigantismo igant El mal del gigantismo
Es probable que la construcción de represas y demás intentos por controlar ríos hayan sido fuente de conflictos desde siempre. En este sentido, la palabra “rival” proviene del latín rivalis, “que utilizan el mismo cauce”. El historiador especializado en represas Norman Smith, habla de disputas en la Inglaterra medieval semejantes a los problemas que enfrentan los actuales ejecutores de represas de propósitos múltiples. Ya sea que las represas fueran utilizadas para mover un molino (lo que requería una alta cresta) o para la navegación (lo que exigía que las compuertas estuvieran abiertas para permitir el paso de embarcaciones) “siempre estuvieron en el centro de discusión y litigio, y era usual que esto generase peleas espontáneas”. Smith también menciona el intento de un grupo de pescadores escoceses por destruir una represa que había sido recientemente finalizada, en el siglo XVII.28 Con el progreso de su carrera política, el primer ministro de India Jawaharlal Nehru, a menudo considerado el padre del programa de represas gigantes de propósitos múltiples, pareció cambiar de opinión acerca de estos modernos “templos”. “He comenzado a pensar que estamos padeciendo lo que puede llamarse ‘el mal del gigantismo’”, expresó Nehru en la reunión anual del Comité Central de Irrigación y Energía de 1958. “Queremos demostrar nuestra capacidad para construir grandes represas y hacer cosas enormes... pero la idea de tener grandes obras e iniciativas por el solo hecho de demostrar que podemos hacerlo no es de ningún modo una buena perspectiva”.29 El mismo año, el primer ministro Nikita Krushchev se declaró en contra de las grandes represas de la URSS. Durante un agasajo con motivo de la inauguración de la represa Kuibyishev, Krushchev expresó “el alto costo de las centrales hidroeléctricas, las irrecuperables pérdidas de las mejores planicies de inundación y suelos del Volga medio, y las ventajas económicas de las plantas termoeléctricas”. Según Igor A. Nikulin, un
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ingeniero que trabajó en el proyecto Kuibyishev, el discurso “reflejaba la entonces generalizada discusión acerca de la energía hidroeléctrica”. Tanto los argumentos de Krushchev como los de Nehru fueron ampliamente ignorados y, como expresa Nikulin, “En cuanto al tema de las construcciones hidrotecnológicas, prevalecieron las poderosas fuerzas administrativas consolidadas en la era de los campos de concentración”.30 Durante la última década, las protestas ciudadanas contra las represas se incrementaron, tuvieron mejor organización y capacidad de oposición contra proyectos en el ámbito local, nacional e internacional. En el transcurso de los ´80 el movimiento anti-represas se enfrentó a la denigración y a la intimidación, y forzó la postergación indefinida o la cancelación de varios grandes y prestigiosos proyectos: la represa Franklin en Australia, Nam Choan en Tailandia, Nagymaros en Hungría, “Silent Valley” en India, Babaquara en Brasil, Katun en Rusia, y Serre de la Farre en Francia, entre los casos más importantes. A fines de los ´80 y ´90 la épica lucha del Movimiento Salvemos al Narmada, o Narmada Bachao Andolan, que enfrentaba los poderosos patrocinadores de la gigante represa india Sardar Sarovar, inspiró a los ambientalistas del mundo entero y humilló al omnipotente Banco Mundial, forzándolo al abandono del proyecto en 1993. Dos años más tarde el Banco Mundial tuvo que ceder a la presión y renunciar a la polémica represa Arun III, en Nepal, aceptando los argumentos de sus detractores. En la actualidad el Banco Mundial parece dispuesto a financiar grandes represas sólo en países con regímenes represivos que puedan asegurar la supresión de la resistencia popular. A pesar de que en la actualidad el Banco Mundial apoya una serie de grandes represas en China, el gigantesco proyecto Tres Gargantas –que si alguna vez se culmina, desplazaría cerca de 1,3 millones de personas– es demasiado polémico para el Banco y la mayoría de las financieras extranjeras. En septiembre de 1993 la BuRec rescindió su contrato de asesoramiento técnico para Tres Gargantas. El comisionado, Daniel Beard, justificó la decisión expresando que la represa resultaba “obsoleta y demasiado costosa” y que “las prioridades actuales de la BuRec son el manejo de los recursos de agua y la recuperación medioambiental y no los proyectos de grandes represas”.31 Sin embargo, aún es demasiado pronto para escribir el epitafio de las grandes represas. A pesar de la notable disminución de la construcción – desde la década de los ´50 hasta mediados de los ´70 cerca de 1.000 grandes represas comenzaban a operar cada año-, a principios de los ´90 todavía se finalizaban anualmente 260 grandes represas. De acuerdo con ICOLD, a principios de 1994 se construían cerca de 1.200 represas de
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una altura mínima de 15 metros. Además existe una tendencia a construir represas aún más altas.32 En China, Brasil, Laos, Vietnam, Turquía, España, India, Méjico, Burma, Argentina y Malasia, existen obras o diseños de numerosos proyectos que causarían un impacto masivo en la sociedad y en los ecosistemas fluviales. Si las circunstancias económicas y políticas cambiaran propiciando la construcción de represas, la industria dispone de proyectos que convertirían al “Gran Plan de Transformación de la Naturaleza” de Stalin en un propósito ambientalmente amigable. Durante los ´60 se imaginó un proyecto de represa en el Amazonas. El embalse de 190.000 kilómetros cuadrados, superficie mayor que la República Oriental del Uruguay, estaría contenido por una represa de 64 kilómetros de longitud con una potencia aproximada de 80.000 megavatios.32 Entre las represas diseñadas por el Instituto de Proyectos Hidroeléctricos soviético figura una gigante de 20.000 MW en Turukhansk, sobre un tributario oriental del gran río Yenisei, en Siberia. En 1994 el Instituto de Proyectos Hidroeléctricos fue elogiado en el editorial del Hydro Review Worldwide por su “audaz pensamiento” en un informe titulado “El Ferrocarril Transcontinental del Estrecho de Bering y el Futuro del Desarrollo de la Energía Hidroeléctrica”. Según este proyecto la energía hidroeléctrica podría proveer decenas de miles de megavatios a un ferrocarril que uniría Siberia y Alaska, y a otras industrias como la maderera y la minera dispuestas a lo largo de la ruta. 33 Hace tiempo ya que la industria hidroeléctrica también está deseando construir una gran represa en el río Zaire –segundo luego del Amazonas en términos de volumen de descarga. Cerca del centro de la costa oeste de África se encuentran los saltos Inga, una de las concentraciones con mayor potencial hidroeléctrico en el mundo. Hasta el momento existen dos grandes proyectos hídricos en el lugar. Ninguno de ellos supone la construcción de una represa en el río; en lugar de esto deriva una pequeña proporción del caudal hacia los lados de la cascada, a través de las turbinas. Los proyectistas anhelan hacer una represa sobre el Zaire, en los saltos del Inga, para aprovechar a pleno el potencial del sitio, de más de 40.000 megavatios –cifra que duplica la capacidad hidroeléctrica de toda África a mediados de los ´90. La electricidad proveniente de Inga podría utilizarse en todo el continente e incluso en Oriente Medio, Turquía y Europa. En 1995 un grupo de funcionarios del sector de la energía -sudafricanos y egipcios-, inició conversaciones sobre la construcción de un enlace de alto voltaje entre Ciudad del Cabo y El Cairo, cuya piedra angular sería el proyecto “Grand Inga”. 34 Las prolongadas sequías en zonas áridas, la creciente demanda de agua
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y el incremento del precio de los alimentos, son todos factores que vuelven más atractivos a los proyectos de irrigación y derivación entre cuencas. En 1995 el ministro de aguas ruso, Nikolai Mikheev, anunció que su gobierno estaba considerando una vez más la construcción de un gigantesco sistema para revertir el curso de muchos de los mayores ríos de Siberia y hacerlos correr hacia el sur de Asia Central o del mar Aral.35 En la India, los tecnócratas del agua propugnan la construcción de una cadena de embalses y canales para unir los ríos Brahmaputra, Ganges, Mahanadi, Godavari, Krishna, Pennar, Cauvery, Tapi, Narmada, Ken y Yamuna, con el objetivo de acarrear el “exceso” de agua desde el este y norte hacia el oeste y sur. 36 “Una cadena visible desde Marte”, fue la descripción que Wallace Stegner hizo de NAWAPA –la Alianza Norteamericana para el Agua y la Energía. 37 NAWAPA, concebida en los ´50, utilizaría represas de hasta 520 metros de alto (dos veces la talla de Chicoasén en Méjico, en la actualidad la más alta en América) para decantar el caudal de al menos 19 ríos de Alaska y de Columbia Británica en un gigantesco embalse de 800 kilómetros de longitud en las Rocosas Canadienses. Una parte del agua sería canalizada hacia el este hasta los Grandes Lagos y eventualmente hacia los ríos San Lorenzo, Illinois y Mississippi. Sin embargo, el principal motivo del sistema sería la derivación de agua hacia el sur a través de una inmensa maraña de bombas, túneles, embalses y ríos convertidos en grandes canales. California, Arizona y Tejas recibirían nuevas y masivas cantidades de agua de irrigación. A Méjico le llegaría lo suficiente para triplicar el área bajo riego. Incluso después de haber bombeado el agua, aún quedaría una capacidad energética remanente de 50.000 a 80.000 megavatios. “NAWAPA es la clase de cosas que se te cruzan por la cabeza cuando fumas marihuana”, le expresó un hidrólogo norteamericano al escritor Marc Reisner. A pesar de esto, hay quienes creen que aunque es probable que el plan maestro nunca se lleve a cabo quizá se intente construir de todas maneras una derivación de aguas desde Columbia Británica hacia el sudoeste de los EE.UU. 38 Para no quedarse atrás en el delirio de la derivación de agua, el este de Canadá tiene su propia versión de NAWAPA -el Gran Reabastecimiento y Canal de Desarrollo del Norte, o Gran Canal. De acuerdo con este proyecto se construirían 160 kilómetros de diques a través del extremo norte de la bahía James, separándola de la bahía Hudson y del océano. Los ríos que fluyen hacia la bahía James luego la convertirán en un embalse de aguas dulces del tamaño del Lago Superior. Distintos acueductos transportarían el agua hacia el sur hasta los Grandes Lagos y luego hacia las llanuras canadienses y del centro oeste y sudoeste de los EE.UU. El costo
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estimado es de $100.000 millones de dólares. 39 Un proyecto aún más alucinógeno que el del Gran Canal y el NAWAPA, es el de Atlantropa. Este pasmoso proyecto supondría la construcción de represas en el estrecho de Gibraltar y la conversión del lecho del Mediterráneo en tierras cultivables irrigadas con agua dulce trasladada desde el río Zaire.40

de er de grandes re ¿El fin de la era de las grandes represas?
Espero que las futuras generaciones no vuelvan la mirada hacia sus ancestros con rencor y desprecio, mientras preguntan, “¿Por qué, en el nombre de todos los peces que habitan los mares, permitieron que los ingenieros destrozaran por completo nuestros ríos?”.
Ed Averill, presidente de la “Oregon Wild Life Federation”, 1937

El colosal impulso provisto por las estructuras burocráticas, las profesiones, ideologías y el beneficio recogido durante las últimas seis décadas, han permitido que la maquinaria de las grandes represas siga funcionado, apenas con unos pocos cuestionamientos internos acerca del daño ocasionado o del cumplimiento de las promesas de agua, energía, alimento y prosperidad generalizados. La industria jamás ha emprendido una evaluación integral y retrospectiva de los efectos ecológicos, económicos y sociales, que involucre una porción representativa de las grandes represas o incluso acerca de un solo proyecto. Sin embargo, un creciente número de investigadores académicos y activistas ha construido un impresionante corpus de datos que demuestra el extenso daño que las represas y los sistemas de irrigación asociados causan a las cuencas fluviales, culturas y economías nacionales. Además, se sigue acumulando evidencia del incumplimiento de los beneficios prometidos a través de las represas. Las represas cuestan mucho más de lo declarado, dinero que podría invertirse en fines más benéficos. Los embalses tienden a colmarse de limo mucho antes de lo previsto. Las represas generan mucho menos energía que la que anuncian. Los sistemas de riego son mal manejados, destruyen suelos, arruinan a los pequeños granjeros y transforman la tierra que alimenta a la gente local en productora agrícola exportadora. Las represas ayudan al poderoso y acaudalado a cercar las tierras, aguas y bosques de uso común de los políticamente más débiles. Mediante el engaño, haciendo creer que pueden controlar las grandes inundaciones, las represas fomentan el emplazamiento poblacional en las planicies de inundación, lo que convierte a una inundación dañina en devastadora.
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Una creciente conciencia de que las necesidades genuinas, supuestamente satisfechas por las represas pueden ser satisfechas de otras maneras, le brinda a los opositores un apoyo aún mayor. Se puede suministrar agua a las zonas áridas mucho más rápida, económica y equitativamente mediante proyectos de pequeña escala, algunos con técnicas tradicionales, otros con métodos novedosos y a veces combinando ambos. Una mayor eficiencia en el suministro y consumo de agua puede aumentar notablemente la disponibilidad del recurso sin necesidad de más represas. De igual manera todos los países tienen un gran potencial para reducir el consumo de energía mediante la conservación y eficiencia. En la actualidad los costos de las fuentes de generación de energía renovable, en especial la eólica y la solar, se abaratan rápidamente, y para muchas áreas y usos ya son más económicos que la energía hidroeléctrica. Quienes se oponen a los grandes proyectos a menudo citan a las pequeñas represas como alternativa. Sin embargo la cuestión de las grandes represas versus las pequeñas está plagada de controversias. Uno es el interrogante entre lo que significa “pequeña” y “grande”: la diferencia se centra principalmente en la altura, pero también se puede evaluar el área de embalse, la capacidad generadora o la zona irrigada y es así como la definición de lo que es una represa “pequeña” o una “grande” varía mucho entre países y organismos. A menudo la altura no es un parámetro confiable para evaluar el impacto de una represa: un gigante de 100 metros en un profundo valle de montaña suele anegar menos tierra, desalojar menos personas y tener menor impacto sobre la ecología del río, comparado con una represa de 15 metros sobre una planicie inundable densamente poblada. Además del emplazamiento, el funcionamiento y el régimen de operación de una represa también pueden ser más significativos que su altura. La represa india Farakka, por ejemplo, que ha causado un catastrófico impacto sobre la economía y la ecología aguas abajo de Bangladesh, al derivar el flujo del Ganges, tiene menos de 15 metros de altura. Sin embargo y por lo general una vez que se ha escogido el sitio y el modo de operación, cuanto mayor es la altura de la estructura de la represa (o más correctamente, cuanto mayor sea el nivel de operación del embalse), más severo será el impacto. El principal argumento utilizado contra los que respaldan a las pequeñas represas como alternativa a los grandes proyectos, es que si el propósito de éstas es la creación del mismo monto de almacenamiento y capacidad de generación que una gran represa, se deberían erigir tantas pequeñas estructuras que sus efectos serían aún peores que los de la gran represa que reemplazarían. Usualmente los pequeños embalses anegan
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un área de terreno mayor por unidad de agua almacenada que los embalses más grandes. Sin embargo, ningún promotor de pequeñas represas con los pies sobre la tierra creería poder alcanzar el mismo nivel de rendimiento que las represas grandes: obstruir el río Paraná en Sudamérica con 15.700 represas de 1 megavatio, no puede competir nunca con la capacidad combinada de 15.700 MW de las represas de Itaipú y Yacyretá. De manera similar ninguna cantidad de pequeñas represas sobre el Colorado podría haber igualado los 68.000 millones de metros cúbicos de almacenamiento de Hoover y Glen Canyon. Algunas alternativas más sensatas a la construcción de estos monstruos sobre el Paraná, no hubieran sido la edificación de pequeñas represas sino la implementación de medidas para reducir la creciente demanda de electricidad en Brasil y Argentina, y la generación de energías alternativas a la hidroeléctrica. Una alternativa al almacenamiento y provisión de agua desde el Colorado a las ciudades del desierto y granjas en el sur de California, Arizona y Nevada, hubiera sido la implementación de políticas de desarrollo que respetasen los límites de la tierra árida, desanimando así la instalación de canchas de golf en el desierto y evitando el subsidio del agua para cultivos propios de áreas con mayores precipitaciones. Sin embargo, cuando se las compara con sus hermanas mayores, las pequeñas represas tienen sus ventajas: son más económicas y menos arriesgadas para los inversores públicos o privados ya que no podrían arrastrar a una nación o compañía a la bancarrota si experimentasen problemas de construcción o no funcionaran como se había esperado. Cuanto más pequeña sea la represa mayor es la probabilidad de que los beneficios de la construcción y operación de la misma puedan ser captados por las comunidades locales antes que por manos foráneas. Las pequeñas represas pueden proveer energía a poblaciones remotas, adonde nunca llegaría la red pública nacional. Pueden llevar agua a los agricultores locales, en vez de derivarla a ciudades y agricultores de otros lugares. Es más sencillo compensar a las personas desplazadas, encontrarles tierras sustitutas y conservar sus vínculos sociales, cuando sólo una parte menor de la comunidad resulta afectada y la porción de suelo anegado representa un pequeño porcentaje. En los pequeños embalses el limo puede ser extraído y diseminado en las tierras aledañas, manteniendo así la capacidad de almacenamiento del embalse y la fertilidad de los campos. Y lo que no es menos importante, a pesar de que las pequeñas represas están tan sujetas a roturas como las mayores, comprometen mucho menos vidas si llegaran a colapsar. En 1987 un asesor del Banco Mundial escribió que “la mayoría de los pronósticos sobre la evolución de los recursos hídricos concuerdan en
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que a mediados del siglo XXI” la totalidad de los afluentes de los mayores ríos del planeta “estará almacenada mediante embalses u otros métodos”. 41 En la actualidad sólo los hidrócratas más fundamentalistas apoyarían esta idea. En varios países la oposición –combinada con la mala situación económica de las empresas constructoras de represas y la falta de sitios apropiados- parece estar deteniendo la marcha de la industria de las represas. En la actualidad la mayor parte de los ríos que permanecen libres en Suecia y Noruega están legalmente protegidos de la construcción de represas. Gracias a las leyes del National Wild and Scenic Rivers Act de 1968, alrededor de 16.000 kilómetros de sectores “sobresalientes” de ríos y otros cauces de los EE.UU. hoy se encuentran preservados en “condiciones de libre flujo”. Decenas de miles de kilómetros están protegidas por leyes estatales de conservación de ríos. 42 En EE.UU. el ritmo de construcción de grandes represas es hoy menor que en cualquier otra época del siglo XX. La era de las grandes represas tuvo su cuna en EE.UU. Con fortuna el futuro a largo plazo de las represas y de la resistencia internacional contra los proyectos también seguirá el rumbo de los EE.UU. Habiendo hecho lo imposible en contra de los constructores de grandes proyectos los partidarios de los ríos en los EE.UU. ahora están dedicados a mitigar los impactos de las represas existentes, en especial forzando a los operadores de las mismas a liberar agua en patrones que se aproximen al flujo natural y así tratar de recrear los hábitat originales aguas abajo. Sin embargo y a pesar de poder reducir el daño causado por las represas, los operadores no pueden imitar a un río libre. Es por esta razón que los partidarios de la restauración de los ríos van más allá de la mitigación y realizan campañas a favor de demoler las represas y dejar que los ríos corran sin obstáculos nuevamente. Apenas se ha logrado la remoción de unas pocas represas de distintos tamaños y nadie sabe cómo podría lograrse esto en los grandes proyectos o cuánto costaría. Sin embargo el creciente movimiento para derribar las represas en los EE.UU. ofrece a largo plazo una esperanza de que los ríos del planeta puedan ser rescatados del abismo.

Notas
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Citado en Martin, R., A Story that Stands Like a Dam. Henry Holt, Nueva York, p. 42. A pesar de que la ceremonia inaugural de Hoover se celebró en 1935, la represa no fue culminada hasta 1936. 2 Nehru, J., Speeches, Vol. III. March 1953-August 1957. División de Publicaciones, Gobierno de la India, Calcuta, 1958, pp. 2-3.
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Steinberg, T., “«That World’s Fair Feeling»: Control of Water in 20th-Century America”, Technology and Culture, Vol. 34, No. 2, abril, 1993, p. 402. Según los registros de ICOLD de 1988, en 1986 existían 36.200 grandes represas. Esta cifra excluye entre 2.000 y 3.000 grandes represas de la URSS. De acuerdo con las instrucciones de ICOLD, las comisiones nacionales de represas pueden informar acerca de la existencia de represas de 10-15 metros y considerarlas como grandes si reúnen los siguientes requisitos: longitud de cresta, 500 m; capacidad de almacenamiento, 1 millón de m3; descarga máx., 2.000 m3/s; “problemas fundacionales especialmente complicados; o diseño anormal” (ICOLD World Register of Dams. Paris, 1988, pp. 9, 21, 62, 109). Desde 1986 se han construido un promedio de 260 grandes represas por año. USCOLD, “US and World Dam, Hydropower and Reservoir Statistics”, Denver, CO, 1995. Mermel, T.W., “The World’s Major Dams and Hydro Plants”, International Water Power and Dam Construction Handbook 1995. Surrey, Reino Unido, 1995. La lista de Mermel de 1995 incluye más de 350 represas mayores, pero los datos de 40 como mínimo parecen no seguir este criterio. Bates, S.F. et al., Searching out the Headwaters. Island Press, Washington, DC, 1993, p. 19; Gore, J.A. and Petts, G.E., “Preface”, en Gore, J.A. & Petts, G.E. (eds.) Alternatives in Regulated River Management. CRC Press, Boca Raton; Dynesius, M. y Nilsson, C., “Fragmentation and Flow Regulation of River Systems in the Northern Third of the World”, Science, Vol. 266, 4 noviembre, 1994. B.F. Chao, “Anthropological Impact on Global Geodymanics due to Reservoir Water Impoundment”, Geophysical Research Letters, Vol. 22, No. 24, 1995. Ibídem. I.A. Shiklomanov, “World Freshwater Resources”, en P.H. Gleick (Ed), Water in Crisis: A Guide to the World’s Freshwater Resources, Oxford University Press, Oxford 1993, p. 14. Devine, R.S., “The Trouble With Dams”, Atlantic Monthly, agosto, 1995. Dynesius and Nilsson, op. cit. World Resources Institute, World Resources 1994-95. Oxford University Press, Oxford, 1994, p.184. En el Reino Unido, “watershed” significa la línea que separa dos cuencas fluviales, término conocido como “divide” en los EE.UU. En el inglés de los EE.UU. y en la mayor parte de la bibliografía hidrológica, “watershed” implica la totalidad del área de una cuenca fluvial. En la presente obra se utiliza en este último sentido. Mumford, L., Technics and Civilization. Harcourt, Brace and World, Nueva York, 1963 (orig. 1934),p. 61. Paranjpye, V., High Dams on the Narmada. INTACH, Nueva Delhi, 1990, p. 3; Deegan, C., “The Narmada in Myth and History”, en Fisher, W.F. (ed.) Towards Sustainable Development? Struggling Over India’s Narmada River. M.E. Sharpe, Armonk, NY, 1995, p. 65. Ver Roberts, T.R., “Just Another Dammed River? Negative Impacts of Pak Mun Dam on Fishes of the Mekong Basin”, Natural History Bulletin of the Siam Society, Vol. 41, 1993.
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Capítulo 2

No más ríos: los efectos ambientales de las represas

Después de años mil, vuelve el río a su cubil.
Proverbio español

En 1922 el filósofo conservacionista Aldo Leopold vivió una “aventura brillante” viajando en canoa por el delta del río Colorado, “tierra silvestre de leche y miel”. Leopold líricamente describió el delta como “cien millas de adorable desolación”, un inmenso oasis de lagunas verdes, algarrobos y sauces en medio del desierto espinoso del noroeste mejicano. Se maravilló con la codorniz, los aludes de airones, las flotas de cormoranes, los salmonetes, los barbos de mar, mujoles, saltarinas, las avocetas, los zarapitos, las zarcetas, el gato montés, el pato calvo, los coyotes, los ciervos y, agazapado entre los árboles y los pastizales, el yaguar, el “Tirano del Delta”. Leopold nunca volvió al delta por temor a encontrarlo devastado. Pero resulta imposible que aun en sus pensamientos más tristes hubiera sido capaz de imaginar el grado de destrucción que eventualmente alcanzaría. Desde aquella expedición en canoa de Leopold, el Colorado ha sido represado y desviado tantas veces que el delta ya no es un delta. Desde 1960 el Colorado ha llegado al mar sólo durante algunos pocos y raros períodos de inundación. Con más frecuencia desemboca en algún lugar al sur de la frontera con Estados Unidos en unos piletones de pesticidas y vertidos agrícolas estancados. La pérdida del agua dulce y de los nutrientes que se encontraban en el estuario del Colorado provocó no sólo la muerte de las aves y los mamíferos acuáticos del delta, sino también el inmediato colapso de una pesquería que fue en alguna oportunidad altamente productiva y la virtual extinción de la vaquita, la marsopa más pequeña del mundo.
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Los pobladores del delta se encuentran tan agotados como el mismo ecosistema que alguna vez supo sustentarlos. Las comunidades de pescadores sufren una profunda depresión económica. Los indígenas Cucapá, o “pueblo del río”, que antes pescaban, cultivaban y cazaban del delta, se han reducido de una población de 1.200 habitantes un siglo atrás a sólo 40 ó 50 familias que apenas subsisten con una dieta basada en frijoles y comida basura.1
pr impac de re Los principales impactos de las represas Impa mpac pr cad po re embalses A. Impactos provocados por las represas y embalses 1-Cambios en el río aguas arriba del embalse. 2-Alteraciones en la morfología del lecho, la ribera, el delta, el estuario y la costa aguas abajo debido a la carga alterada del sedimento. 3-Modificaciones en la calidad del agua corriente abajo: impactos sobre la temperatura del río, la carga de nutrientes, la turbidez, los gases disueltos, y la concentración de metales pesados y minerales. 4-Reducción de la biodiversidad debido al bloqueo del movimiento de especies y a los cambios mencionados en los puntos 1, 2 y 3. A los impactos mencionados se pueden agregar: B. Impactos provocados por los planes de operación de las represas Impa mpac pr cad po de op de re 1-Alteraciones en la hidrología aguas abajo: (a) modificación del caudal (b) cambio en el ritmo estacional del caudal (c) fluctuaciones a corto plazo de los caudales (d) alteración en los extremos de los caudales mínimos y máximos 2-Cambios en la morfología del río provocados por los patrones alterados del caudal. 3-Fluctuaciones en la calidad del agua río abajo provocadas por los patrones alterados del caudal. 4-Reducción de la diversidad ribereña, costera y de la llanura aluvial, principalmente debido a la eliminación de las crecidas.

Experimentos ambientales xpe iment ambie ntos ientales
Mientras que la muerte del delta del Colorado era completamente predecible —si se represa y desvía todo el flujo de un río es bastante
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No más ríos

obvio que se secará—, en la mayoría de los casos es muy difícil y en muchos casi imposible predecir con certeza cuáles serán los impactos de la ingeniería hídrica. Las teorías existentes sobre la dinámica ecológica de los ríos se basan principalmente en estudios de corto plazo de cuencas de baja temperatura, por lo que se cuenta con un conocimiento limitado sobre el comportamiento de los grandes ríos en regiones templadas –o de ríos de cualquier tamaño en los trópicos. La mayoría de los grandes ríos de Europa y de los Estados Unidos se han endicado, enderezado, dragado y represado antes de estudiar con seriedad la ecología o la hidrología de los mismos. En los trópicos, donde escasean los fondos destinados a la investigación, por lo general sólo se realizan estudios científicos sobre los sistemas hídricos con el objeto de represarlos.2 Así como cada río es único en cuanto a la conducta fluvial, los paisajes que recorre y las especies que sustenta, también lo son el diseño y el modo de funcionamiento de cada represa y los efectos de ésta sobre el río y el ecosistema que lo rodea. Si bien muchas de las grandes represas del mundo y todas las represas mayores se han finalizado en las últimas seis décadas, algunos de los efectos ambientales de una represa tal vez no se noten sino hasta cientos de años después de su construcción.3 En consecuencia, una represa puede considerarse como un experimento enorme, a largo plazo y mayormente irreversible y sin control. En el cuadro de la página XX se bosquejan las dos principales categorías de impactos ambientales de las represas, las relativas a la construcción y las derivadas del modo específico de operación de cada represa. La consecuencia más significativa de este sinnúmero de complejos e interconectados trastornos ambientales es que tienden a fragmentar el ecosistema costero, aislando colonias de organismos que viven río arriba y abajo de la represa, interrumpiendo migraciones y otros movimientos propios de las especies. Debido a que la mayoría de las represas reducen las inundaciones normales, a su vez fragmentan los ecosistemas al aislar al río de su planicie inundable, transformando lo que los biólogos denominan la “planicie inundable del río” en un “embalse del río”.4 Es probable que la privación de los beneficios aportados por las inundaciones naturales represente el impacto ecológico más dañino de una represa. Sin duda alguna la fragmentación de los ecosistemas hídricos ha conducido a la masiva reducción del número de especies en las cuencas del mundo. Algunos efectos ambientales producidos por las represas pueden beneficiar a ciertas especies. Por ejemplo, el estancamiento de un embalse creará el hábitat para peces de lago, mientras que el agua templada expulsada puede incrementar la abundancia de especies ictícolas que no
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sobreviven en ríos de agua fría. Sin embargo, como consecuencia de la alteración de las condiciones a las cuales se han adaptado los ecosistemas locales, el impacto total de una represa será en casi todos los casos la reducción de la diversidad de especies. Nadie aún ha podido evaluar con precisión el alcance global de la fragmentación de los ecosistemas hídricos por represas y desvíos de agua. No obstante dos ecólogos suecos han estimado el grado de destrucción en los sistemas hídricos de Estados Unidos, Canadá, Europa y la ex URSS. Mats Dynesius y Christer Nilsson, de la Universidad de Umea, señalaron que el 77% del total de la descarga de agua de los 139 sistemas hídricos más importantes de estos países se encuentra “fuerte o moderadamente afectado por la fragmentación de los canales de los ríos debido a las represas y por la regulación del agua como resultado de la operación del embalse, del desvío entre cuencas y del riego”. “Como resultado de la destrucción del hábitat y de la obstrucción de la dispersión de organismos”, agregan Dynesius y Nilsson, “muchas especies de ribera pueden haberse extinguido en enormes áreas, mientras que otras colonias de organismos han sido fragmentadas y se enfrentan al peligro de extinción en el futuro.”5

para post idad oste Inundar para la posteridad
Protegeremos todo esto para la posterioridad. Lo cubriremos con agua para que nadie lo pueda perturbar.
Comentario de un ingeniero en represas brasileño contemplando un pintoresco tramo del río que se inundaría por la represa Cachoeira Porteira, 1984

La inundación permanente de bosques, humedales y vida silvestre constituye probablemente el impacto ecológico más evidente de una represa. Los embalses han inundado enormes áreas –al menos 400.000 kilómetros cuadrados se han perdido en todo el mundo. Sin embargo, no sólo es importante la cantidad de tierra perdida, sino también la calidad: el río y los hábitat de las planicies de inundación son algunos de los ecosistemas más diversos del mundo. Es probable que tanto las plantas como los animales que están muy adaptados a los hábitat del valle no logren sobrevivir al borde de un embalse. Existe la tendencia a construir represas en áreas remotas que son el último refugio para especies que han sido desplazadas por el desarrollo en otras regiones. Se ignora cuántas especies de plantas y animales se han extinguido a partir de que su
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No más ríos

último hábitat fuera inundado por una represa, pero esta cifra está lejos de ser insignificante. Además de destruir el hábitat, los embalses también pueden destruir rutas migratorias a lo largo del valle y del río. Debido a que aísla colonias de organismos, esta fragmentación del ecosistema también conduce al riesgo de endogamia de una población más pequeña. El mega-proyecto Mahaweli de cinco represas en Sri Lanka, cuyo propósito principal es expandir el riego en áreas previamente forestadas, ha inundado y transformado en suelo agrícola el hábitat de siete especies animales en peligro y dos amenazadas: el langur de cara roja y el toque macaque, los cuales habitan solamente en esa isla. Una de las especies en peligro es el elefante, 800 de los cuales vivían en el área del proyecto. Los embalses y los canales han obstaculizado las rutas migratorias de los elefantes, convirtiendo a estos animales en una peligrosa amenaza para los agricultores que se han agrupado en el área y reduciendo las posibilidades de sobrevivir de los animales restantes.6 Por lo general cuando se construye una represa en un área forestada no sólo se pierden los bosques dentro del área del embalse, los próximos a la represa y a las líneas de transmisión y los que se encuentran en las áreas destinadas a ser convertidas a la agricultura. A menudo los campesinos desplazados por el embalse han debido desmontar el bosque a los costados de los valles para cultivar y construir nuevos hogares. La deforestación también se ve acelerada por nuevos caminos y embalses: cada una de las grandes represas construidas en un área de bosques en Tailandia atrajo a empresas forestales y a agentes inmobiliarios de gran escala, que han construido canchas de golf y sitios de recreación en la costa de los embalses.7 El número de especies de peces que subsisten en los hábitat relativamente uniformes creados por los embalses sólo representa una pequeña fracción del número que se ha desarrollado en la diversidad de nichos naturales de los ríos. Debido a que son pocas las áreas con peces de valor comercial que se han adaptado a las aguas quietas de los lagos artificiales, los departamentos de pesca en todo el mundo introdujeron algunas especies (principalmente algunos tipos de tilapia y de carpa en los trópicos, y trucha, lubina y pez gato en regiones templadas) que pueden reproducirse en cautiverio y sustentar pesquerías de embalse. Además de competir con las especies nativas que aún subsisten en el embalse, estas nuevas especies que proliferan río arriba y río abajo de las represas han magnificado los impactos de las mismas al acelerar la disminución y la extinción de especies de peces en todo el mundo.8 Los embalses no sólo han inundado y fragmentado algunos de los mejores hábitat de vida silvestre del mundo, sino que también anegaron
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algunos de los más hermosos y espectaculares escenarios fluviales. Es probable que una de las mayores pérdidas para el legado del planeta provocada por un embalse haya sido la inundación de las espectaculares cataratas de Sete Quedas en Guairá, en la frontera de Brasil y Paraguay, actualmente sólo una formación de rocas sepultada en el fondo del embalse de Itaipú. En Guairá, el majestuoso río Paraná se volvía más angosto repentinamente hasta alcanzar tan sólo 60 metros —menos de un décimo del ancho de los saltos del Horseshoe, en las cataratas del Niágara —y luego tronaba en 18 cataratas separadas, cada una de ellas de más de 30 metros de altura. Entre las rocas y los vórtices de las cataratas de Sete Quedas surgía y bullía más agua que en cualquier otra catarata del mundo —un poco más de la mitad del total de agua que cae en las cataratas del Niágara combinadas. “Es difícil imaginar un espectáculo más imponente”, escribió un viajero francés del siglo XIX acerca de las Sete Quedas.9

geología: ef mor ológic icos Represas y geología: efectos morfológicos
Descubro que el agua que cae al pie de las represas de los ríos. . . transporta desde allí todo el material sobre el que golpea cuando cae.
Leonardo da Vinci Cuaderno de notas, ca. 1510

Todos los ríos transportan sedimentos erosionados de los suelos y las rocas sobre los cuales fluyen. Todas las represas y embalses atrapan un poco de este sedimento, especialmente la grava y el canto rodado, quitándole al río aguas abajo su carga normal de sedimento. Las grandes represas y embalses que no tengan un desagüe de bajo nivel atrapan por lo general más del 90% y a veces casi el 100% del sedimento que ingresa. Se dice que el agua bajo una represa está “hambrienta” y tratará de volver a capturar el sedimento erosionando el lecho y las orillas del río. Es probable que el sedimento recogido por el río hambriento sea depositado corriente abajo y la erosión (degradación) del lecho debajo de la represa se reemplace por la elevación del mismo (agradación) corriente abajo. Con el transcurso del tiempo todo el material fácilmente erosionable sobre el lecho debajo de la represa será eventualmente removido y se “blindará” con las rocas. Un lecho blindado carece de las gravas necesarias para el desove de peces tales como el salmón, ni brinda el hábitat necesario para los invertebrados bénticos (del fondo del río) como insectos, moluscos y crustáceos. Estas criaturas bénticas representan una
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fuente de alimentos importante para los peces y las aves acuáticas. Mientras tanto, la agradación del canal también puede disminuir el área de gravas al reducirlas en limo.10 Generalmente, durante la primera década posterior al cierre de una represa el lecho del río se erosiona varios metros. A los nueve años de haber cerrado la represa Hoover el agua hambrienta se llevó más de 110 millones de metros cúbicos de material de los primeros 145 kilómetros del lecho del río, debajo de la represa, reduciéndolo más de cuatro metros en ciertos puntos. El ahondamiento del Colorado socavó los cimientos de puentes e inutilizó numerosas tomas de agua municipales y de riego. El ahondamiento del lecho del río también disminuirá la capa de agua subterránea en todo el río, provocando una caída del nivel de agua en los pozos de la planicie aluvial y amenazando con secar la vegetación local. La erosión de las orillas del río –las riberas del Colorado debajo de la represa Hoover han sido excavadas en algunos lugares hasta 15 metros en un año- puede socavar propiedades costeras y estructuras tales como terraplenes de caminos o diques para controlar inundaciones.11 A largo plazo, el impacto principal sobre el canal de un río aguas abajo será su transformación en un canal más profundo y angosto, convirtiendo a los ríos anchos, trenzados y laberínticos con barras de grava, playas y canales múltiples, en canales relativamente rectos y simples. El represamiento del río Platte, en Nebraska, por ejemplo, produjo una reducción de tres cuartos en un tramo del canal, de un ancho de un kilómetro a fines del último siglo a 265 metros durante la década de 1960. La reducción de la capacidad de un canal es especialmente probable en lugares donde los tributarios sin represas llevan los sedimentos a un río represado, el cual ya no tiene los flujos regulares de inundación que antiguamente le hubiera permitido descargarlos.12 Al transformar un río trenzado en un canal simple habrá una tremenda disminución de la diversidad de las plantas y de los animales que éste puede sustentar.

hambrientas Planicies hambrientas
...en especial en el tramo denominado Delta, creo que si... el Nilo ya no lo cubre, en los tiempos venideros, los egipcios sufrirán.
Heródoto Historia, ca. 442 a.C.

Antes de la construcción de la represa Alta Assuán, el Nilo transportaba por año un promedio de 124 millones de toneladas de sedimento
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hacia el mar y depositaba alrededor de 9,5 millones de toneladas en la angosta planicie inundable y en el delta donde viven la mayoría de los egipcios. En la antigüedad el limo del Nilo se admiraba con temor: el geólogo Daniel J. Hillel escribe que “se lo consideraba el prototipo y madre de todas las sustancias materiales”.13 En la actualidad más del 98% del sedimento del Nilo cae al fondo del inmenso embalse Nasser. Muchos creen que la pérdida de limo –que es bajo en nitrógeno pero rico en sílice, aluminio, hierro y otros oligoelementos vitales– produce serios impactos sobre la agricultura egipcia, llevando a una necesidad cada vez mayor de fertilizantes y a la disminución a largo plazo en los niveles de oligoelementos de los suelos. El limo también solía agregar un milímetro al nivel del suelo cada año.14 La pérdida de sedimento es particularmente significativa en el delta, un área que equivale en tamaño a Irlanda del Norte y que constituye dos tercios de la tierra de cultivo de Egipto. Los deltas se forman mediante la acumulación de depósitos de sedimentos del río en decenas de miles de años, contrarrestada en parte por su establecimiento y compactación y por la erosión del mar. Al remover el sedimento que ingresa la tierra se hunde y se reduce. El lento acrecentamiento del delta del Nilo se revirtió con la construcción de la represa Delta Barrage, en 1868. Durante el siglo XX, con la construcción de otras represas en el Nilo, se redujo aún más la llegada de sedimento al delta, pero fue con la construcción de la represa Alta Assuán que el Nilo dejó de llevar sedimentos al Mediterráneo. Actualmente el Nilo no tiene un verdadero delta. En el último milenio el Nilo ha llegado al Mediterráneo mediante dos distributarios —los promontorios de Rosetta y Damietta— que han construido sus propios “sub-deltas”. La erosión más severa se produjo en el lado oeste del Rosetta, que retrocedió alrededor de seis kilómetros entre 1900 y 1991, alejando hacia el mar un faro y un campo de recreación e inundando a su vez comunidades costeras. Aquel faro construido en 1970 a un kilómetro de la costa se encuentra actualmente “a una distancia mucho mayor de la costa”. Antes del cierre de la represa Alta, en 1966, el índice de retroceso era de unos 20 metros por año; en 1991 se había acrecentado a 240 metros anuales. La mayoría del resto de la costa del delta está retrocediendo a un promedio anual de 5 a 8 metros. El aumento cada vez mayor del agotamiento y de la salinidad del suelo (ambos factores relacionados con la pérdida de limo y la expansión de la irrigación permanente luego de que el Nilo fuera regulado por la represa Alta Assuán), la elevación a largo plazo del nivel del Mediterráneo debido al calentamiento global y el hundimiento
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de la costa egipcia provocada por causas geológicas son tres factores que tiene que enfrentar el delta.15 La descarga de sedimentos en el delta del Mississippi cayó a más de la mitad desde 1953, principalmente debido a la construcción de gigantescas represas sobre el Missouri (el principal tributario y proveedor de sedimentos del Mississippi). Los sedimentos del río, que anteriormente se obtenían de la ribera, también disminuyeron debido a un programa masivo para estabilizar el canal del Mississippi con canto rodado y concreto con el propósito de posibilitar la navegación y el control de inundaciones. La pérdida de sedimento, sumada al hundimiento del suelo por la extracción de petróleo y gas, provoca la desaparición de 10.000 hectáreas en Luisiana cada año. John McPhee describe a una de las iglesias del delta del Mississippi “haciéndose hilachas como la ropa vieja y percudida.”16

hambrientas Costas hambrientas
Las consecuencias de quitarle a los ríos sus sedimentos afectan también a largos tramos de la línea costera, que enfrentan la erosión de las olas sin los sedimentos provenientes de la tierra que alguna vez supieron cubrirlos. Los sedimentos se desplazan por la costa, las olas y las mareas los depositan y los retiran de la playa, dentro de unidades geográficas denominadas “células litorales”. Éstas encierran las fuentes de sedimento principalmente de la erosión de los ríos y de los acantilados, la línea costera a lo largo de la cual migran los sedimentos y los sumideros finales, especialmente las corrientes que se dirigen a aguas profundas o gargantas submarinas. Desde la década del ’20 las represas redujeron cuatro quintas partes del sedimento que llegaba a la costa sur de California. Este proceso tuvo efectos dramáticos sobre las playas de la región, que actualmente se mantienen a un alto costo con arena que se drena de mar adentro. En 1922 las playas en la célula litoral de 90 km de largo al norte de San Diego medían más de 300 metros de ancho; en la actualidad algunas de ellas han desaparecido por completo. Estas playas solían proteger a los acantilados de la erosión provocada por las olas; el hecho de que no existan más provocó el colapso de los acantilados, lo que a su vez ocasionó la pérdida de millones de dólares por daños a propiedades y caminos durante la década del ’80.17 Uno de los ejemplos más dramáticos de erosión costera provocada por una represa es el caso de la costa Bight de Benin, al este de la desem43

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bocadura del río Volta, en Ghana. La represa de Akosombo prácticamente detuvo el aporte de sedimentos al estuario del Volta y por lo tanto a la corriente costera que se desplaza hacia el este. La línea costera que bordea al Togo y al Benin está siendo socavada a razón de 10 a 15 metros por año. En 1984 el mar avanzó alrededor de 20 metros en algunas zonas debido a una tormenta, llevándose consigo una porción considerable de la autopista principal Ghana-Togo-Benin. Un proyecto para el fortalecimiento de la costa del Togo con espigones y canto rodado demandó un costo de $3,5 millones de dólares por cada kilómetro protegido, aun cuando los mismos supervisores del proyecto admitieron que al impedir el barrido de sedimento en un tramo de la costa se reduciría la cantidad de material disponible para la construcción más adelante sobre la misma costa, acelerando de esta forma la erosión en Benin.18

sucias: ef sob calidad de Represas sucias: efectos sobre la calidad del agua
En un mundo imperfecto la energía hidroeléctrica es la menos imperfecta. Prácticamente no contamina.
Robert Bourassa Power from the North, 1983

Los cambios químicos, termales y físicos por los que atraviesa el agua cuando se estanca pueden contaminar seriamente el embalse y la corriente del río aguas abajo. El grado de deterioro de la calidad del agua se encuentra generalmente relacionado con el lapso de retención del embalse —la capacidad de almacenamiento en relación a la cantidad de agua que fluye en el reservorio. El agua almacenada en un pequeño embalse de una represa en el curso del río sufrirá muy poco o ningún deterioro; pero la que esté almacenada en una gran represa por varios meses o incluso años podría ser letal para la mayoría de los seres vivos del embalse y para los que viven en el río decenas de kilómetros o más debajo de la represa. La descarga de agua desde las profundidades de un embalse de una gran represa es generalmente más fría en verano y más cálida en invierno que el agua del río, mientras que el agua de desagüe cerca del tope de un embalse será más cálida que el agua del río todo el año. El calentamiento o el enfriamiento de un río altera la cantidad de oxígeno disuelto y los sólidos suspendidos que contiene, e influye en las reacciones químicas.19 La alteración de las temperaturas en los cambios naturales estacionales también distorsiona los ciclos de vida de las criaturas acuáticas —por
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ejemplo la reproducción, el nacimiento y la metamorfosis de las larvas generalmente dependen de factores térmicos.20 En el Glen Canyon las temperaturas anteriores a la represa variaban según las estaciones desde máximas de 27 grados centígrados a mínimas bajo cero. Sin embargo, la temperatura del agua que se filtra por las tomas de la represa del Glen Canyon 70 metros debajo del nivel de llenado del embalse varía sólo un par de grados en todo año, con un promedio inferior a 8 grados centígrados. En la actualidad, el Colorado es demasiado frío como para que las especies de peces nativos se puedan reproducir hasta 400 kilómetros aguas abajo de la represa —aunque se hayan introducido truchas.21 Las descargas relativamente templadas de los embalses en invierno en climas fríos impedirán la formación de hielo aguas abajo. La reducción de la capa de hielo torna peligroso o imposible el uso de ríos congelados como rutas de invierno. Por ejemplo, al norte de Escandinavia las represas provocaron que el pueblo Sami no pueda utilizar las rutas tradicionales para guiar a los grupos de renos por los ríos congelados.22 El frío aire invernal que pasa por sobre los embalses relativamente templados en Rusia y Canadá puede provocar largos períodos de niebla helada.23 Así como los embalses retienen el sedimento del río, también atrapan los nutrientes que transporta. Durante el clima templado, las algas proliferan cerca de la superficie de un embalse con altas cantidades de nutrientes –embalse eutrófico. Mediante la fotosíntesis las algas consumen los nutrientes y producen grandes cantidades de oxígeno. Como consecuencia, las descargas estivales de la capa superficial o el epilimnio de un embalse serán más bien cálidas, bajas en nutrientes, elevadas en oxígeno disuelto y probablemente estarán repletas de algas. Los peces pueden alimentarse de la gran cantidad de algas, pero a su vez el agua tendrá olor y gusto poco agradable. Las algas obstaculizarán la toma de suministro de agua, cubrirán los lechos de grava y limitarán la recreación.24 La excesiva cantidad de algas en los embalses de poca profundidad y de aguas estancadas en la ex URSS inutilizaron el agua para el uso doméstico e industrial.25 Cuando las algas del embalse mueren, se depositan en la capa del fondo, o hipolimnio, donde se descomponen. Durante este proceso consumen el oxígeno del hipolimnio, que es muy limitado (generalmente no hay suficiente luz para producir fotosíntesis al fondo de un embalse). La acidez del agua con bajo nivel de oxígeno con frecuencia puede disolver sustancias como el hierro o el manganeso del lecho del lago. Las descargas en clima cálido de una represa con bajos niveles de desagüe serán
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en consecuencia pobres en oxígeno, ricas en nutrientes y ácidos, y es probable que contengan altas y nocivas concentraciones de minerales. La presencia de un nivel adecuado de oxígeno disuelto en un río es uno de los principales indicadores de la buena calidad de agua. El agua pobre en oxígeno puede “asfixiar” organismos acuáticos y hacer que no sea apta para beber. Además el oxígeno disuelto es vital para permitir que las bacterias descompongan detritos orgánicos y se impida la contaminación.

Jóve embalses Jóvenes embalses
Durante los primeros años luego de que un embalse se llena, la descomposición de la vegetación y de los suelos anegados suelen disminuir dramáticamente el nivel de oxígeno del agua. La materia orgánica en descomposición también conduce a descargas de grandes cantidades de gases de efecto invernadero, como el metano y el dióxido de carbono (para ampliar este tema ver capítulo 5). Los embalses generalmente “maduran” en un período de aproximadamente una década, si bien en la zona de los trópicos puede llevar muchas décadas o incluso siglos descomponer la materia orgánica.26 Este inconveniente se puede minimizar limpiando la vegetación de la zona anegada antes de que se llene el embalse, sin embargo esto resulta difícil y prohibitivamente costoso, en especial cuando se trata de grandes embalses y, en el mejor de los casos, se realiza sólo parcialmente. En América del Sur están los ejemplos más notorios de inundación de bosques a gran escala. La represa de Brokopondo, en Surinam, inundó 1.500 kilómetros cuadrados de selva tropical. La descomposición de la materia orgánica en el embalse de poca profundidad dejó sin oxígeno al agua y provocó emisiones masivas de sulfuro de hidrógeno, un gas corrosivo y nauseabundo. Los trabajadores de la represa debieron utilizar máscaras durante dos años después de que se comenzara con el llenado del embalse en 1964. El costo de las reparaciones de las turbinas de Brokopondo, que fueron dañadas por el agua ácida y por la falta de oxígeno, se estimó en 4 millones de dólares en 1977, lo que representa más del 7% del costo total del proyecto.27 En 1967 se realizó una serie de estudios que demostraron que los niveles de oxígeno en el río sólo comenzaron a recuperarse 110 km aguas abajo de la represa, impidiendo que muchas comunidades ribereñas tuvieran acceso al agua potable y a la pesca.28 A pesar de las disposiciones legales que ordenaban quitar la vegetación de las áreas que serían inundadas, la empresa brasileña de servicios públicos Eletronorte despejó menos de un quinto de los 2.250 kilóme46

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tros cuadrados de la selva tropical inundada por la represa Tucuruí y un símbólico 2% de los 3.150 kilómetros cuadrados de bosques inundados por la represa Balbina.29 La limpieza total del embalse de Tucuruí hubiera elevado el costo del proyecto un nueve por ciento, es decir se hubiera pagado $440 millones de dólares más.30 Debido a que las turbinas de toma de Balbina se encuentran bien al fondo de esta represa de 50 metros de altura, el río Uatumã, un tributario de la costa norte del Amazonas, recibe el agua del embalse casi completamente sin oxígeno.31 Se cree que el consumo de oxígeno por la vegetación en descomposición en el embalse recientemente llenado de la represa Yacyretá, en el límite entre Argentina y Paraguay, causó la mortandad de más de 120.000 peces que fueron encontrados aguas abajo luego de la primera prueba de las turbinas, en agosto de 1994.32 Los embalses tropicales ricos en nutrientes son particularmente propensos a ser colonizados por plantas acuáticas. Las matas de plantas acuáticas muchas veces impiden el acceso de embarcaciones y la pesca, bloquean la luz para otros organismos, traban las turbinas y son un hábitat excelente para vectores de enfermedades, como los mosquitos y los caracoles, que alojan el parásito de la esquistosomiasis. Debido a la transpiración, las plantas acuáticas también pueden reducir los niveles del embalse: las pérdidas de agua por evaporación y transpiración en embalses cubiertos de plantas acuáticas pueden ser seis veces superiores que la evaporación en aguas abiertas.33 La planta más temida por los operadores del embalse es el jacinto acuático (Eichornia crassipes), originaria de Sudamérica y que ahora se puede encontrar a lo largo de los trópicos. El jacinto acuático puede proliferar a un ritmo extraordinario en embalses eutróficos a pesar de los innumerables esfuerzos por erradicarlo mediante la remoción física de las plantas o la utilización de herbicidas (que trae consigo problemas inevitables). Dos años después de haber comenzado con su llenado, el embalse de Brokopondo se encontraba cubierto hasta un poco más de la mitad por el jacinto acuático. La planta se pudo controlar en parte mediante un programa a largo plazo que incluía el rociamiento con herbicida carcinogénico 2,4-D, que a su vez envenenó muchas otras plantas y animales.34 Los embalses africanos vienen soportando plagas de jacintos acuáticos y también de otras plantas. En una oportunidad un quinto de la superficie del embalse de Kariba —de más de 1.000 kilómetros cuadrados— se encontraba sofocado de plantas acuáticas.35 Recientemente los científicos parecen haber tomado conciencia de lo que ahora se presenta como un problema recurrente de la contaminación de los embalses: la acumulación de altos niveles de mercurio en los
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peces. El mercurio naturalmente se presenta en forma inorgánica e inofensiva en muchos suelos. No obstante, las bacterias que se alimentan de la materia en descomposición del embalse, transforman este mercurio inorgánico en metilmercurio, una potente neurotoxina. El metilmercurio es absorbido por el plancton y otras criaturas que se encuentran en la base de la cadena trófica acuática. A medida que el metilmercurio pasa de un organismo a otro en la cadena alimentaria, se concentra cada vez más en los animales que consumen las presas contaminadas. A través de este proceso de bioacumulación, los niveles de metilmercurio en los tejidos de los grandes peces predadores al final de la cadena trófica en el embalse, se multiplican y son superiores a los niveles del contaminante en los pequeños organismos de la base de la cadena. Hacia fines de la década del ’70, niveles altos de mercurio se hallaron por primera vez en los peces de un embalse de Carolina del Sur. Desde entonces se han reportado casos en Illinois, al norte de Canadá, Finlandia y Tailandia. De hecho es probable que este problema se haya extendido aún más de lo que sugieren los pocos estudios realizados: científicos canadienses del Departamento de Pesquerías y Océanos afirman que las concentraciones de mercurio en los peces “han aumentado en todos los embalses donde se han recolectado datos antes y después de la construcción de una represa.”36 El caso mejor estudiado de metilmercurio en un embalse es el del complejo hidroeléctrico La Grande, en Quebec, que forma parte del gran proyecto James Bay. Diez años después de que se represara por primera vez el embalse La Grande 2, los niveles de mercurio en el lucio y en otro pez predatorio llamado pez de ojos saltones se habían elevado a seis veces desde su nivel previo a la construcción del embalse y no demostraban signos de disminución. El pescado ocupa un lugar importante en la dieta tradicional de los indios Cree, es por esto que los niveles de mercurio en sus cuerpos se ha incrementado peligrosamente. En 1984, seis años después de que se terminara La Grande 2, el 64% de los Cree que vivían en el estuario de La Grande presentaba altos niveles de mercurio en la sangre, que excedían ampliamente el límite de tolerancia indicado por la Organización Mundial de la Salud.37

ansfo mando el dulc en salada ulce Transformando el agua dulce en salada
Las represas multiplican enormemente la superficie del área de agua expuesta a los rayos solares en climas cálidos, esto puede provocar la evaporación de grandes masas de agua que se pierde para el río aguas
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abajo. Los 170 kilómetros cúbicos de agua que se evapora año tras año de los embalses del mundo equivalen a más del siete por ciento del total de agua dulce consumida por todas las actividades humanas. El promedio anual de 11,2 kilómetros cúbicos de agua evaporada del Embalse Nasser, detrás de la represa Alta Assuán, equivale al diez por ciento del agua almacenada en el embalse y aproximadamente al total de consumo de agua para el uso comercial y residencial en toda África.38 La masiva evaporación de agua de los embalses detrás de la represa Hoover y de algunas otras ubicadas en el Colorado (un tercio del flujo del río se evapora desde los embalses) es una de las razones que explican el aumento en la salinidad del río a niveles nocivos y costosos.39 Las altas concentraciones de sal son venenosas para los organismos acuáticos y además corroen las tuberías y las maquinarias: el incremento en la salinidad del río Colorado provoca una pérdida de millones de dólares para los usuarios de agua cada año.40 Los suelos de las zonas áridas son salinos por naturaleza, como ocurre al oeste de EE.UU., y se vuelven aún más salinos al irrigarlos. El agua de riego se filtra en los suelos, recogiendo las sales, y luego vuelve al río. En ríos como el Colorado se puede reutilizar el agua para irrigación hasta 18 veces. La evaporación del embalse concentra aún más el nivel de sal en el río. La salinidad del agua en la represa Imperial, al norte de la frontera mejicana, se incrementó de un promedio de 785 partes por millón (ppm) entre 1941 y 1969, a más de 900 ppm en 1990. Se prevé que esta cifra excederá 1.200 ppm después del año 2000.41 En EE.UU. el promedio para el agua bebible es de 500 ppm. A comienzos de la década del ‘60 el aumento en los niveles de sal provocó un declive dramático en los índices de producción de los suelos irrigados con agua del río Colorado en Mexicali, una de las regiones agrícolas mejicanas más productivas. Méjico realizó una queja formal ante Washington y finalmente en 1974 los dos países firmaron un acuerdo por medio del cual la salinidad del río Colorado en la frontera mejicana no debía exceder los 1.024 ppm. En 1993 los contribuyentes debieron aportar US$ 660 millones de dólares para “El programa de control de salinidad” de la Oficina de Reclamaciones, que se originó a partir del tratado con Méjico. La pieza central del programa es una de las plantas tecnológicas desalinizadoras más grande y costosa del mundo. Esta planta construida en Yuma, Arizona, costó 256 millones de dólares. Comenzó a utilizarse en mayo de 1992, pero fue clausurada en enero de 1993 luego de que las inundaciones destruyeran algunos de los canales que transportaban agua salobre. Debido a los recortes en el presupuesto federal es probable que la planta no vuelva a ponerse en marcha nunca
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más. “En una región plagada de proyectos hídricos de altísimos costos y dudosa utilidad,” escribió Martin Van Der Werf en el Arizona Republic, “la planta Yuma supera cualquier payasada.”42

re pe migrato No pasarán: represas y peces migr ator ios
Ustedes que son tan habilidosos a la hora de enlatar los peces. ¿No pueden tener esa misma habilidad a la hora de hacer pasar a estos peces por la represa?
Comentario en una audiencia pública sobre la primera represa en la cuenca principal del río Columbia, 1924

Se calcula que en el siglo XIX, antes de que arribaran los primeros habitantes no nativos, el promedio anual de ingreso del salmón adulto y de la trucha arco iris en la gigantesca cuenca del Columbia —que abarca un área superior a la de Francia—, era de entre 10 y 16 millones de peces. En la actualidad, luego de décadas de disminución como consecuencia de unas 130 represas construidas en la cuenca, sólo 1,5 millones de salmones y truchas arco iris ingresan al Columbia cada año y aproximadamente tres cuartos son de criadero y no peces silvestres que se han reproducido en el río. El Servicio Nacional de Pesquerías Marítimas estimó que el costo de las pérdidas relacionadas con el salmón como consecuencia de las represas en la cuenca del Columbia, era de 6,5 billones de dólares en el período comprendido entre 1960 y 1980.43 El salmón y la trucha arco iris son peces anádromos, lo que significa que nacen en agua dulce, migran hacia el océano para madurar y luego retornan a los ríos para desovar, y los salmones en su mayoría mueren. Los salmones siempre retornan al mismo tramo del río o lecho poco profundo del lago donde nacieron. Los peces que retornan a diferentes ríos y en distintas épocas del año se conocen como “stocks”. Estos stocks difieren genéticamente, y generalmente sólo hay reproducción entre peces del mismo stock. De los aproximadamente 400 stocks de salmones y truchas arco iris en la costa estadounidense del Pacífico sólo quedan 214, de los cuales 169 se encuentran en alto o moderado riesgo de extinción.44 La forma más sencilla de aniquilar grandes stocks de salmones es construir represas sin elevadores para peces u otros métodos que les permitan sobrepasarlas y llegar a los sitios de desove aguas arriba. La gran represa Grand Coulee fue construida sin ningún pasaje para peces, y a su vez aisló áreas de desove de salmón de casi 200 kilómetros en la parte alta del Columbia, eliminando una pesquería que generaba un cuarto de
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millón de dólares cada año. Entre un 30% y 50% del hábitat de desove original en la cuenca del Columbia se encuentra cubierta por embalses o bloqueada por represas sin medios adecuados de transferencia para peces.45 Si bien la mayoría de los salmones adultos que nadan aguas arriba pueden traspasar los elevadores, el agua muerta de los embalses representa una barrera mucho más importante para sus crías. El tiempo que los salmones juveniles, o esguines, necesitan para ir con la corriente y nadar por los múltiples embalses puede retrasar la migración río abajo con consecuencias fatales (si éstos no llegan al mar aproximadamente 15 días después del desove es probable que pierdan su comportamiento de nado río abajo y la capacidad de cambiar de un ambiente de agua dulce a otro de agua salada). Durante los años de corrientes relativamente bajas, los esguines del alto Snake, principal afluente del Columbia, actualmente pueden tardar hasta 39 días para llegar al mar, mientras que antes de las represas tardaban menos de tres días.46 Además de las consecuencias que un retraso en el traslado al mar ocasiona, los esguines también deben enfrentar la amenaza de ser devorados por muchos peces predadores en los embalses o por aves que encuentran abundantes residuos al pie de la represa, lugar donde los peces generalmente emergen. 47 La capa superficial de un embalse puede calentarse tanto que resulta letal para el salmón pequeño y, a su vez, las aguas profundas y más frías pueden ser fatales debido a la disminución del oxígeno. La concentración de contaminantes en los embalses también puede agregar a estos esguines migratorios más presión e incrementar su susceptibilidad a las enfermedades. Otro obstáculo fatal tanto para los adultos como para los juveniles es la “embolia gaseosa”, similar a la “aeroembolia” que sufren los buzos con escafandras, provocada por la sobresaturación del agua con gases atmosféricos en el fondo de los vertederos durante años de altas corrientes. Todos estos peligros generan un impacto acumulativo; el 95% de las crías de salmón del alto Snake quizás muera antes de llegar al océano.48 El patrón de destrucción del Columbia y de otros ríos de la costa estadounidense del Pacífico se repite en distintos puntos. La población de salmones atlánticos en los Estados Unidos disminuyó de medio millón a principios del siglo XVIII a unos pocos miles, en su mayoría de criadero, en la década del ´90.49 A fines del siglo XIX las represas habían eliminado al salmón atlántico de los ríos de Dordogne, Meuse y Moselle, en Francia, y durante el siglo XX éste desapareció del Garonne y del Sena. El Loire y su tributario Allier son los únicos ríos franceses largos que pueden mantener al salmón silvestre.50
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Otras especies anádromas, tales como la lamprea anguila y el esturión, también han sufrido declives calamitosos debido a la pérdida de hábitat causada por las represas. El número de lampreas en el Columbia cayó por debajo del 1% de los 400.000 estimados cuando se construyeron las represas en la cuenca inferior. Las represas y la contaminación han reducido la cantidad de esturiones pálidos del Mississippi-Missouri a niveles tan bajos que no se sabe con certeza si se están reproduciendo naturalmente.51 Los impactos de las represas sobre los peces migratorios aparte del salmón y de otras especies son altamente desconocidos, aunque es probable que hayan sido tan severos como en el caso de los salmónidos. El sábalo de la India, un pez migratorio de gran importancia comercial en Sudáfrica, perdió el 60% de las áreas de desove que tenía en el Indo debido a la construcción de la represa pakistaní Gulam Mohammed; a su vez la represa Stanley lo hizo desaparecer del río Cauvery, que se encuentra en el sur de India.52 Probablemente, la represa Sardar Sarovar aniquilará la pesquería del sábalo de la India del río Narmada, que es quizá la más productiva de las que quedan en India. Si bien se cree que este pez no migra hasta llegar a la represa, la reducción drástica en el flujo del río como resultado de los desvíos para riego imposibilitaría la migración para el desove. Es probable que el camarón gigante de agua dulce, otra especie de importante valor comercial que se encuentra en el Narmada, sufra un destino similar. La otra pesquería importante de sábalo de la India, que se encuentra en el estuario del río Topi, al sur del Narmada, en India occidental, ya se ha visto afectada por la represa de Ukai.53 La supervivencia de los delfines de río, que se encuentran en América del Sur y Asia, se ve seriamente amenazada por las represas que forman barreras impenetrables y fragmentan las pequeñas comunidades de delfines en grupos genéticamente aislados. El anegamiento del hábitat, los cambios en la calidad del agua y la disminución de sus presas conspiran en su contra. La población del delfín del Indo, el bhulan, se encuentra actualmente dividida por las represas y los terraplenes en cinco o menos grupos aislados, de los cuales sólo dos tal vez sean genéticamente viables. La represa Tres Gargantas le dio el golpe final a una de las especies más amenazadas del mundo, el baiji, delfín del río Yangtze, del que sólo quedan entre 150 y 300 individuos. El manatí, otro mamífero acuático, también sufre la fragmentación del hábitat y otros impactos negativos cuando se construyen represas.54

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ustr vagabund ef agabundos: hidrológicos ológic Frustrados vagabundos: efectos hidrológicos
Mas el majestuoso Río fluyó, Desde la oscuridad y el murmullo de esa tierra baja... Oxus, olvidando su ligereza deslumbrante Desde su alta cuna montañosa en Pamere, Un peregrino envuelto en curvas. . .
Matthew Arnold Sohrab and Rustum, 1853

Los ecosistemas de ribera y las sociedades han evolucionado con los cambios estacionales en el flujo del río y generalmente dependen de ellos. Todas las represas de almacenamiento alteran hasta cierto punto estos comportamientos estacionales y en muchos casos mitigan extremos hidrológicos mediante el almacenamiento de crecidas y el aumento del caudal en períodos de sequía. No obstante, el grado exacto de los impactos dependerá del diseño, propósito y régimen de operación de la represa y del tamaño del embalse. Las represas y las barreras de contención que se utilizan para desviar agua especialmente para el riego, reducen a veces en forma adversa el flujo del río aguas abajo. El mayor desastre ecológico provocado por el desvío de un río fue indudablemente la disminución del mar Aral, en Asia Central. La evaporación del mar solía coincidir con la afluencia de agua de los ríos Amu Darya y Syr Darya (el Oxus y el Jaxartes de la época clásica). Sin embargo, desde la década del ´60 la construcción de una extensiva red de represas y canales para el riego del algodón eliminó prácticamente el flujo del agua hacia el Aral. En 1995 el área del mar Aral sólo abarcaba 30.000 kilómetros cuadrados, mientras que en 1960 ocupaba 64.500 kilómetros cuadrados. El volumen ha disminuido más de tres cuartos. La pesquería comercial del Aral, que en un momento sustentó 60.000 trabajadores, colapsó en 1982 debido a que el lago que era de agua dulce es ahora más salado que los océanos. A comienzos de la década pasada, 20 de las 24 especies que se pescaban en el mar desaparecieron; el número de especies de aves que se encontraban en el delta de Amu Darya disminuyó de 319 a 168, los bosques del delta ya no existen y sólo subsisten 30 de las 70 especies de mamíferos.55 El lecho del lago, que está seco y con una costra de sal, se conoce hoy como el desierto de Akum. En Alaska se detectó un polvo que se desprende y vuela desde este nuevo desierto, cargado de metales pesados y otros contaminantes provenientes de fertilizantes y pesticidas utilizados río arriba que, junto con el suministro de agua altamente contaminada,
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han producido un efecto catastrófico en la salud de 3,5 millones de personas que viven cerca del mar. La república de Karakalpakia, que rodea el límite sur del mar, tiene los índices más altos de mortalidad infantil y materna en la ex Unión Soviética. La incidencia de la fiebre tifoidea, la hepatitis, las enfermedades renales y la gastritis crónica es 60 veces mayor. Según lo afirmado por el centro de estudios médicos de la ciudad de Muynak, en 1994 cerca del 70% de los 2.000 habitantes que quedaban se encontraban en “condiciones pre-cancerígenas”. La expectativa de vida en Muynak era de 64 años en 1987 y se redujo a 57 años en 1991. Más del 80 por ciento de las mujeres de la zona padecen anemia y se hallaron doce clases distintas de pesticidas en la leche materna.56 El Ministro de Asuntos Hídricos de la URSS pretendía incrementar el área destinada al algodón en Asia Central para poder justificar la construcción de más canales y así poder asegurar su participación en el gasto del gobierno. La inevitable decadencia en el mar Aral no sólo fue anticipada sino además justificada por los planificadores. Un mapa publicado por la Academia de Ciencias de la URRS en 1981 mostraba el área que se pretendía secar del lecho del Aral en el 2000, la que se utilizaría para el cultivo de arroz. En 1987 los planificadores hídricos del gobierno proclamaron en una revista: “Que el mar Aral muera con magnificencia porque no sirve para nada.” 57

mpac sob estuar uarios Impactos sobre los estuarios
El 80 por ciento de la pesca del mundo proviene de plataformas continentales. 58 Muchas de estas pesquerías dependen del volumen y del ritmo de descarga de los nutrientes y del agua dulce sobre los hábitat de los estuarios. La mayoría de los peces y de los moluscos capturados en la costa estadounidense del Golfo de Méjico, por ejemplo, viven en estuarios al menos una parte de su vida. 59 La productividad de las grandes costas de Newfoundland, que es uno de los sitios pesqueros más importantes del mundo, está directamente ligada a la cantidad y a las variaciones estacionales de agua dulce y de los nutrientes que fluyen de la desembocadura del St. Lawrence. 60 La alteración de las corrientes estuarinas provocada por las represas, los desvíos y la sobrepesca constituyen las causas principales del declive abrupto sufrido por muchas pesquerías marítimas. Las represas y los canales han causado casi tanto daño en las pesquerías comerciales de agua salina de los mares Negro, Azov y Caspio como
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el que provocaron a las pesquerías del mar Aral de agua dulce. El volumen del Volga en el mar Caspio se redujo alrededor del 70 por ciento, mientras que esta disminución fue de aproximadamente 50% en el caso del Dniester, del Dnieper y del Don, que descargan en los mares Negro y Azov. La salinidad en los estuarios de estos ríos aumentó hasta cuatro veces, y en el caso de los deltas es diez veces mayor. Las pesquerías comerciales más valiosas en estos mares disminuyeron entre el 90 y el 98 por ciento. En el mar Caspio la captura de esturiones se encuentra entre el 1 y 2 por ciento de los niveles históricos, y ha sido totalmente erradicada al noroeste del mar Negro y del mar Azov -el cual es un apéndice del mar Negro, al noreste del mismo. Michael Rozengurt, oceanógrafo ruso que actualmente vive en los EE.UU., considera que las pérdidas económicas para las industrias pesqueras de los mares Negro, Azov y Caspio entre 1977 y 1987 alcanzaron los 35 mil millones de dólares. 61 En una ocasión los nutrientes transportados al mar durante la temporada de inundación provocaron una enorme extensión de plancton en la desembocadura del río Nilo. Los grandes cardúmenes de sardinas consumieron este plancton, lo que representó entre el 30 y 40 por ciento de la captura anual en el mar egipcio. Sin embargo, luego del cierre de la represa Alta Assuán y la supresión de la inundación anual, la pesca de sardinas bajó de 18.000 toneladas a menos de 1.000 a fines de la década del ´60. Desde entonces la pesca aumentó a algunos miles de toneladas, pero se atribuye a los avances en la tecnología pesquera y a una mayor cantidad de embarcaciones. La pesca del langostino en la desembocadura del Nilo disminuyó alrededor de dos tercios luego de que se interrumpiera el suministro de nutrientes. En 1970 la llegada de otros peces estuvo por debajo del 77% de los niveles anteriores a la represa. 62 Los bosques de manglares estuarinos son valiosos criaderos para los langostinos y los peces, ya que sirven de protección y de fuente de alimentos mediante flores, frutos y ramas. En varias zonas tropicales la pesca en la costa es proporcional a la cantidad de manglares que cubren la costa adyacente. Además la gente utiliza estos manglares para la provisión de combustible, de forraje para los animales y de fibra. El 80% de la disminución en la descarga de agua en el delta del Indo provocada por las represas y los terraplenes en Pakistán e India destruyó casi por completo los bosques de manglares del delta, que alguna vez cubrieron un cuarto de millón de hectáreas (si bien los manglares pueden soportar la salinidad mucho más que otras especies de plantas, necesitan cierta cantidad de agua dulce para subsistir).63

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tub ube de Las tuberías del río
El río Colorado sin regulación era terrible. Nunca estaba bien, se inundaba o era un hilo de agua.
Floyd Dominy Miembro de la Oficina de Reclamación de los EE.UU., 1969

El mayor impacto hidrológico de las represas hidroeléctricas es imponerle al río un patrón artificial de fluctuaciones. Como lo expresó Wallace Stegner, “un río represado no sólo está contenido como una bañera, sino que también se cierra y se abre como una canilla.” 64 En Quebec el consumo pico de electricidad se da durante el invierno, cuando el flujo del río se encuentra, naturalmente, en su nivel más bajo debido a que la nieve y el hielo bloquean el agua. Para cubrir la demanda de electricidad mientras hace frío las represas y los desvíos hicieron que el caudal del río La Grande fuera 8 veces mayor durante el invierno (aumentó de 500 a 4.000 metros cúbicos por segundo), y con el propósito de almacenar agua para el próximo invierno se suprimió la inundación durante la primavera (el flujo se redujo de 5.000 a 1.500 metros cúbicos por segundo). Los trasvases de cuencas incrementan los impactos del funcionamiento de las represas sobre los ríos. Al redirigir el curso del agua desde el río Eastmain hacia La Grande para incrementar la generación, se duplicó el promedio total anual de descarga de La Grande hacia la bahía de James y a su vez se redujo en un 90 por ciento el caudal hacia el estuario Eastmain. 65 A los patrones estacionales del río posteriores a la construcción de la represa se suman las fluctuaciones en los niveles diarios e incluso horarios, que a veces son de varios metros, a fin de cubrir las demandas pico de energía. Debido a la relación entre las descargas de agua y la demanda de energía, los niveles de los ríos aguas abajo no cambian de acuerdo a las precipitaciones en la cuenca del Colorado sino por ciertos factores como la disminución en el consumo de energía los días domingo y feriados. Las descargas de la represa Glen Canyon provocan fluctuaciones diarias de un metro y medio, en comparación con los cambios diarios naturales de unas pocas decenas de centímetros. El aumento en la demanda de electricidad de la represa Kariba, en el río Zambezi, puede hacer que el nivel del río aguas abajo aumente cinco metros en sólo media hora. 66 Las alteraciones del caudal a esta escala provocan múltiples impactos ecológicos. Las rápidas fluctuaciones en el nivel del río aceleran la erosión aguas abajo y pueden arrastrar los árboles, los arbustos y la hierba de la costa. La costa se erosiona mucho más rápido sin la vegetación
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ribereña que sirve de contención. Además la vegetación ribereña sirve de alimento y de refugio para las especies costeras, incluidos pájaros como el martín pescador, que espera a su presa en las ramas de los árboles ribereños. Además la sombra de estos bosques impide que el río llegue a temperaturas excesivamente altas. Otra de las ventajas que ofrece la vegetación ribereña es que los frutos, las hojas y las ramas pequeñas que caen al río constituyen una fuente importante de alimento para los insectos y para los animales acuáticos. La variación de las descargas de las represas también afecta los niveles del embalse. Las fluctuaciones aceleradas pueden impedir el desove de los peces al exponer y anegar alternadamente las áreas preferidas de reproducción en aguas poco profundas. Es probable que los nidos de las aves acuáticas se vean afectados en forma similar. Las fluctuaciones también impiden que la vegetación ribereña y de los humedales crezcan a lo largo de la costa del embalse, lo que hace que estas zonas de aguas poco profundas cerca de la costa estén muertas –siendo que normalmente son las áreas biológicamente más prolíficas de los lagos y lagunas naturales.67 Los seis embalses hidroeléctricos del río La Grande anegaron 83.000 kilómetros de costa natural con sus bosques y arbustos. Ahora, en lugar de esta costa, se pueden encontrar grandes e inanimadas concentraciones de barro, roca y vegetación muerta. 68

ext xtinción de inundab undables La extinción de las planicies inundables
Desde mi punto de vista la naturaleza es horrible, lo que nosotros hacemos es curarla.
Camille Dagenais, ex presidente de la firma canadiense de ingeniería en represas SNC, 1985

Aun cuando en un proyecto no se planifica el control de las crecidas, una represa de almacenamiento casi siempre retardará las inundaciones río abajo y reducirá en un 25% la magnitud del pico promedio de inundación. Sin embargo, es posible que una represa que controla crecidas no pueda hacer nada frente a crecidas extremadamente grandes e inusuales. Por lo tanto el “control de inundaciones” prometido por las represas puede decepcionar a la gente que se va a vivir a las planicies inundables aguas abajo. La represa Warragamba, en Australia, por ejemplo, redujo la “inundación promedio anual” (que ocurre en promedio cada dos o tres años) a más de la mitad, mientras que la magnitud de la gran inundación que ocurre cada 50 años cambió muy poco. 69
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Los ecosistemas del río y de la llanura aluvial se adaptan al ciclo anual de inundación y de sequía. Muchas especies dependen de las sequías temporales y de la cantidad de nutrientes o del agua para comenzar con la reproducción, la incubación, la migración u otras etapas importantes en el ciclo de la vida. Las crecidas anuales saturan los humedales no sólo con agua sino también con nutrientes; además el estiércol anegado de los animales domésticos y silvestres enriquece el río. Las inundaciones se llevan consigo a huevos de peces y a peces pequeños hacia los remansos y lagos de las llanuras inundables, donde nacen y se crían antes de volver al río después de las próximas crecidas anuales. Los peces adultos y otros animales acuáticos, tales como las tortugas, también se benefician de la inundación, ya que pueden obtener nuevas fuentes de alimentos de las ramas y los arbustos que quedaron sumergidos. Las planicies de inundación forman parte de los grandes ríos que las atraviesan al igual que el mismo canal principal. En la cuenca del Amazonas, por ejemplo, los peces pasan una gran parte de su vida en una zona que se encuentra a lo largo de los ríos y que abarca decenas de miles de kilómetros cuadrados de bosques y tierras que se inundan estacionalmente, llamada várzea. Algunos bosques de la várzea permanecen inundados durante diez meses o más por año, por lo que es probable que algunos peces u otras especies acuáticas nunca hagan uso directo del canal principal. Muchos peces amazónicos consumen frutas de las plantas inundadas y desempeñan un papel importante en la diseminación de las semillas. La tan conocida biodiversidad de la selva amazónica se encuentra principalmente en la várzea —mientras que la zona mucho más extensa de bosque seco es relativamente menos productiva y pobre en especies. 70 La razón principal de la sorprendente biodiversidad y productividad de los ríos y las planicies de inundación es lo que el ecologista Peter Bayley llama “ventaja del pulso de inundación” —la diversidad de la fauna en los ríos es 65 veces mayor que en los mares, por unidad de área. Se estima que las crecidas anuales de los ríos tropicales producen cien veces más peces que los ríos que no tienen llanura aluvial y, por hectárea, casi cuatro veces más que los lagos o embalses tropicales. La mayoría de los peces de agua dulce se encuentran en ríos o planicies de inundación: pocos se adaptan a vivir solamente en los lagos. 71 Los biólogos generalmente admiten que las represas y otros proyectos que pretenden controlar las inundaciones son los más destructivos de los muchos abusos que están provocando la rápida desaparición de las especies ribereñas. Cerca del 20 por ciento de las 9.000 especies de peces de agua dulce conocidas están recientemente extinguidas, amena58

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zadas o en peligro de extinción. 72 De las 170 especies de peces comunes en el oeste de los Estados Unidos, donde existen muchas represas, 105 se encuentran en las listas oficiales de especies amenazadas o en peligro, o bien se está considerando incluirlas en ellas. A lo largo del siglo XX se han extinguido otras 17 especies de peces en el oeste. 73 La situación para otras especies de agua dulce es aún peor: cerca de dos tercios de los varios cientos de cangrejos de río y mejillones de agua dulce en América del Norte se encuentran en peligro. 74 En los poco estudiados ríos tropicales seguramente se han extinguido o están por extinguirse muchas especies desconocidas por la ciencia, debido a la construcción de represas. Hay tres veces más especies conocidas en el Mekong que en el Mississippi, sin embargo se han publicado 10.000 veces más artículos científicos sobre la fauna de este último. 75 La flora y la fauna costeras y de las planicies inundables también sufren cuando la llanura no se inunda más o cuando el río crece en el momento menos indicado. En el río Savannah, en Georgia, las grandes descargas de las represas fuera de estación provocaron la muerte de casi todas las plántulas de ciprés. Los estudios realizados en las planicies de inundación del río Missouri y del río Pongolo, en Sudáfrica, revelaron una disminución en la diversidad de especies forestales luego de la construcción de una represa aguas arriba. Aparentemente los bosques de la planicie aluvial del río Tana, en Kenia, desaparecen lentamente al perder la capacidad de regeneración a causa de la disminución de las grandes inundaciones debido a las represas río arriba. 76 La planicie de inundación del río Kafue, en Zambia, que tiene 6.000 kilómetros cuadrados, conocida como los Llanos del Kafue, fue en su momento uno de los hábitat silvestres más ricos del mundo. En la década del ´70 se construyó la represa George en el río Kafue, uno de los principales afluentes del Zambezi. Esta represa, y luego la Itezhitehi, construida río arriba, anegaron permanentemente parte de estos llanos y eliminaron las inundaciones estacionales en el área restante de la planicie. El biólogo Walter A. Sheppe visitó estos llanos antes y después de la construcción de las represas. Durante su primera visita, en mayo de 1967, dijo, “las extensas inundaciones anuales se esconden en gran parte en los densos pastizales emergentes que alcanzan el horizonte”. Grandes manadas de antílopes pastaban al borde del área inundada, las cebras y los ñues se alimentaban en las tierras más altas. El agua y la costa estaban repletas de pájaros. Dieciséis años después Sheppe volvió al mismo lugar, pero esta vez encontró que la parte más baja de la planicie estaba cubierta por el embalse Gorge y el resto estaba seco. Además, los pastizales productivos que dependían de las crecidas estacionales habían sido reem59

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plazados por plantas acuáticas en aguas abiertas, mientras que la llanura aluvial estaba cubierta de pastizales y montes bajos. También había una escasa cantidad de aves, relativamente pocos antílopes y no se vieron cebras ni ñues. 77

jue de mitig ueg iga El juego de la mitigación
Con el correr de los años los constructores de represas y los operadores se vieron forzados a tomar ciertas medidas para mitigar el impacto de sus proyectos. Algunas de estas medidas pueden reducir ciertos impactos negativos provocados por las represas, pero otras pueden ser totalmente inútiles. Las medidas de mitigación son especialmente peligrosas cuando le hacen creer a la gente que los constructores de represas pueden recrear las características naturales de los ríos y las pesquerías, y que por lo tanto pueden seguir construyéndose. La medida más común adoptada en los EE.UU. es verter más agua del embalse de lo que se descargaría si la represa operara sólo para maximizar la energía o almacenar el agua. Estos “caudales mínimos” se vierten para asegurar que el flujo que se deja en el río pueda mantener la pesca, la navegación y la calidad del agua. Pero algunas veces se liberan potentes “flujos de descarga” para lavar las acumulaciones indeseables de cantos rodados y gravas. Actualmente, la Comisión Federal de Regulación de la Energía de los EE.UU. solicita a los operadores de las represas hidroeléctricas privadas en los EE.UU., que descarguen caudales fluviales como condición para que se les renueven las licencias federales. Las pérdidas promedio en la generación de energía que enfrentan las represas a las que se les ha vuelto a otorgar la licencia siempre que garanticen un caudal mínimo son alrededor del 8%, y en un caso de un tercio. La disminución de las ganancias provocada por la reducción en la producción de energía obligó a algunos operadores a cerrar sus plantas hidroeléctricas y a abandonar planes para nuevos proyectos. 78 Si bien se considera que los caudales mínimos pueden ser beneficiosos, son sólo un paliativo. En la mayoría de los países estos caudales se definen según criterios arbitrarios sin tener en cuenta ningún concepto ecológico. En España, por ejemplo, se supone que las represas deben descargar un “caudal ecológico” que representa el 10 por ciento del promedio del caudal anual –cifra que en la mayoría de los casos sería completamente insuficiente para mantener las características ecológicas de los ríos represados.79
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Generalmente las exigencias de caudales mínimos, ecológicos o ambientales no tienen mucho en cuenta la importancia de las variaciones naturales del caudal producidas en cada estación: las descargas desde las represas que elevan los niveles durante temporadas normalmente secas pueden causar más daños que beneficios. Además, las exigencias mencionadas anteriormente rara vez permiten las descargas ocasionales de flujos de inundación excepcionalmente grandes, que son esenciales para la mayoría de los ecosistemas fluviales. Los caudales “ecológicos” pueden aliviar los impactos causados por las represas pero no pueden recrear la variabilidad y el dinamismo esencial de un río natural. Una de las ventajas de descargar más agua de la habitual es que tenderán a incrementarse los niveles de oxígeno disuelto aguas abajo. Se pueden tomar también otras medidas para aumentar la oxigenación, como por ejemplo airear artificialmente el agua que pasa por las turbinas. Esta medida es generalmente económica y parece ser efectiva aunque, al igual que con los caudales mínimos, existen problemas para decidir cuál es el nivel exacto de oxígeno disuelto más beneficioso y cómo transformar los costos en beneficios.80 Otra manera de mitigar impactos causados por una represa en la calidad del agua río abajo es regular la temperatura de las descargas equipando la represa con tomas de agua que pueden extraer agua de diferentes niveles del embalse. Alrededor de cien represas federales en los Estados Unidos pueden realizar lo que se denomina “extracciones selectivas”. En 1995, la BuRec comenzó a trabajar en una torre de extracción selectiva de acero de 35 pisos en el embalse de la gran represa Shasta, en California, con un costo proyectado de U$S 80 millones. Shasta fue construida en la década del ´40 con un desagüe que, cuando el embalse está bajo, descarga agua tan cálida que es mortal para los pocos salmones que subsisten río abajo. Si bien las extracciones selectivas pueden mejorar las condiciones termales debajo de una represa, muy pocas veces pueden replicar las variaciones estacionales originales en las temperaturas de los ríos, ya que habrá momentos en los que el embalse no tendrá suficiente agua a la temperatura ideal. 81

La debacle de los criaderos debac de cria iad
Probablemente la forma más controversial de “mitigación” ambiental sea el uso de criaderos para reproducir artificialmente a los peces cuyos hábitat naturales fueron destruidos por las represas. Desde fines de la década de del ´40 el gobierno estadounidense ha invertido cientos de millones de dólares en criaderos para mitigar los impactos de las represas sobre
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el salmón del Pacífico. La Bonneville Power Authority, que maneja la mayoría de las grandes represas en el Columbia, destina alrededor de 50 millones de dólares por año en “inversiones relacionadas con los peces y la vida silvestre” —principalmente criaderos. Sin embargo, no sólo ha disminuido abruptamente la cantidad de salmones sino que también los peces de los criaderos están degradando la diversidad genética de los restantes salmones silvestres y los están poniendo en peligro de extinción. El programa de criaderos fracasó en parte debido a que las represas continúan destruyendo el hábitat del salmón y también por las limitaciones propias de los criaderos. El pez de criadero genéticamente homogéneo se aparea con sus pares silvestres, lo que provoca la reducción de la aptitud genética. Los impactos causados sobre el stock natural incluyen: disminución en la supervivencia y cantidad, debilitamiento y poca resistencia a las enfermedades, comportamiento territorial y de ocultación inapropiados, y otros rendimientos insuficientes. 82 Estos peces de criaderos superpoblados son altamente propensos a enfermedades que luego transmiten a las comunidades silvestres. En 1995 un informe presentado por el prestigioso Consejo de Investigación Nacional de los EE.UU. (NRC, en inglés) advirtió que las políticas actuales sobre los criaderos en el noroeste del Pacífico se “basan en una profunda ignorancia”. “No basta con centrarse en la abundancia de salmón”, concluyó el NRC. “La subsistencia a largo plazo del salmón depende esencial y decisivamente del almacenamiento abundante y diverso de variación genética”. 83 En la actualidad algunos biólogos pesqueros de la región del noroeste opinan que deberían cerrarse todos los criaderos. 84 A pesar del enorme fracaso de los criaderos en el noroeste del Pacífico y en otras partes de América del Norte, los departamentos de pesca gubernamentales y los consultores ambientales de otros países generalmente los promueven como una forma de mitigar la destrucción de las pesquerías naturales causada por las represas. En la represa Pak Mun, en Tailandia, como forma de mitigación se crían alrededor de dos docenas de especies de peces autóctonos –aproximadamente el diez por ciento de las especies encontradas en el río no represado. Walter Rainboth, de la Universidad de California, especialista en pesquerías del Mekong, opina que los criaderos de la represa Pak Mun representan una mera “artimaña de relaciones públicas”. 85 Los partidarios de la represa Sardar Sarovar aseguran que “mitigarán” la pérdida de la pesquería del sábalo de la India poblando el embalse y los estanques del estuario con peces de criadero. Pero los especialistas en pesquerías no han podido aún procrear ni criar artificialmente al sábalo de la India. De hecho la cría de esta especie en la actualidad depende
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de la obtención de huevos de los peces adultos silvestres que, muy probablemente, serán eliminados debido a la desecación del río. 86

el río... Bajo el río...
Ayudar a los salmones jóvenes en su peligroso viaje hacia al mar representa una piedra angular en el plan de las autoridades, tan costoso como inútil hasta el momento para recuperar el salmón del río Columbia. Parte de este plan es la instalación y mejoramiento de sistemas de monitoreo y tubos de paso que evitan que los juveniles de salmón sean succionados por las turbinas. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército invertirá US$ 345 millones para mejorar las instalaciones para los peces en sus ocho represas en el Columbia y en la parte baja del Snake. 87 Sin embargo, los sistemas de transferencia no pueden hacer que los juveniles de los salmones sobrevivan en los embalses cálidos y llenos de predadores. La solución técnica es que los salmones jóvenes son atrapados, amontonados en barcas y transportados por los embalses y las represas, lo que constituye un claro y sorprendente ejemplo de cómo el Columbia ha pasado de ser un río natural a uno manipulado. Si bien la tasa de supervivencia de los salmones transportados es más elevada que la de aquellos que son abandonados y deben valerse por sí mismos en el embalse, la mortalidad provocada por el estrés y la exposición a enfermedades en los barcos es aún alta. Los defensores del salmón en el Columbia creen que la clave para ayudar a los stocks de peces a recuperarse es bajar los embalses durante el tiempo de migración en primavera y verano. Sin embargo los intereses de la energía hidráulica y la navegación se resisten a la descarga del agua. Por cierto estas operaciones no implicarían poco dinero: el Cuerpo de Ingenieros estima que el costo de las modificaciones estructurales necesarias en las ocho represas importantes sobre los ríos Columbia y Snake sería de casi 5 mil millones de dólares —y esta cifra no incluye los altos costos que los operadores de las represas tienen debido a las pérdidas de ganancias causadas por la producción de energía anterior y el pago de las barcazas para transportar los peces. 88

nue ament arr uev nte ...y nuevamente arriba
Si bien el salmón es por lejos el pez migratorio más conocido, existen muchos cientos de otras especies con diferentes patrones de migración, particularmente en la planicie aluvial de los ríos en los trópicos. Los pe63

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ces “catádromos” permanecen la mayor parte de su vida en los ríos pero desovan en los estuarios o en el mar, contrariamente al salmón; las especies “anfídromas” desovan y maduran tanto en agua salada como en agua dulce; y los peces “potamódromos” migran completamente en las aguas dulces. Debido a que estos peces no siguen el clásico comportamiento migratorio de los anádromos y han sido poco estudiados, a veces ni siquiera se los considera como peces migratorios, y por lo tanto los constructores de represas presumen que no necesitan preocuparse por construir medios de trasvases para peces en ríos donde no hay salmones. 89 Sin embargo hay lugares donde se han construido pasajes para peces, pero se basaron únicamente en los modelos adecuados para el salmón y por lo tanto muchas especies nativas no han podido pasar. Al sureste de Australia, donde la mayoría de las represas fueron equipadas con escalas para peces basados en modelos de los ríos europeos y norteamericanos, la cantidad de percas plateadas (potamódromas) nativas disminuyó más de un 90% desde la década del ´40 y ahora forman parte de la lista de especies amenazadas. Las represas erradicaron por completo el tímalo y la perca migratorios de algunos ríos costeros de la región. 90 En los trópicos existen muy pocos casos de elevadores para peces que hayan sido usados exitosamente por las especies nativas. 91 El biólogo, G.M. Bernacsek, especialista en peces de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), explicó que “en África la utilización de los elevadores para peces fue escasa y con resultados poco satisfactorios”.92 En la represa Yacyretá, en América del Sur, se instalaron elevadores para peces que costaron 30 millones de dólares, los cuales, según el Banco Mundial, fueron diseñados “en base al conocimiento y la experiencia que los consultores tenían sobre las migraciones de peces en el río Columbia”. Entretanto en el Paraná, donde hay más de 250 especies de peces de las cuales sólo se han estudiado bien unas pocas, se sabe que algunas de ellas migran aguas arriba y aguas abajo varias veces a lo largo de su vida. Una evaluación interna del Banco Mundial sobre los préstamos a Yacyretá reconoció que “esta cuestión no se tuvo en cuenta”. Es por eso que los elevadores de Yacyretá, basados en los modelos de migraciones del salmón, solamente transportan los peces río arriba. 93 Durante años, los funcionarios del Banco Mundial y del gobierno de Tailandia se opusieron a los expertos independientes en pesquerías y a las comunidades pesqueras locales del Mekong, quienes aseguraban que el elevador para peces proyectado en la represa Pak Mun, fuertemente cuestionada, no serviría de nada y que la obra tendría un impacto devastador sobre la pesquería altamente variada y productiva del río Mun. La
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empresa tailandesa de energía EGAT, incluso, realizó un video para la televisión nacional promocionando el elevador experimental como una herramienta para “la conservación de la biodiversidad”. Sin embargo, mucho antes de que se finalizara la represa en 1994, la pesca en el Mun, principal afluente del Mekong, había descendido estrepitosamente. En 1995 el Departamento de Pesca de Tailandia admitió que este elevador para peces no estaba funcionando y EGAT acordó que los pescadores locales deberían ser compensados por las pérdidas (aunque el Banco Mundial todavía afirmaba que “no existe evidencia que sugiriera que la represa afectará en forma desfavorable a los stocks de peces”). En marzo de 1996 un periodista del Wall Street Journal durante su visita a Pak Mun expresó: “Dos pequeños peces muertos [eran] el único signo de vida” en el elevador. 94 En esta represa, que se encuentra río arriba cerca de la desembocadura del Mun, además no existen sistemas de paso para permitir que las especies de peces migratorios desciendan del embalse al río sin correr peligro de muerte especialmente debido a las turbinas. Plodprasop Suraswadi, director del Departamento de Pesca de Tailandia, admitió en 1995 ante el diario Bangkok Nation que de hecho existía un problema para los peces que migraban aguas abajo del Mun, pero aseguró que en realidad sería algo bueno. “No acarreará consecuencias graves,” afirmó Plodprasop, “ya que sería beneficioso para Tailandia no perder este grupo de peces en manos de los otros países río abajo.” 95

itig para cámaras igar Mitigar para las cámaras
Para apaciguar la conmoción pública respecto del número masivo de animales que se ahogan cuando se llena un embalse, las autoridades de las represas frecuentemente arman un plan de operaciones de rescate ampliamente promocionado. A pesar de los años y años de experiencia que indican que estos rescates son extremadamente poco beneficiosos y de la crítica reiterada de los ambientalistas, los constructores de represas continúan llevándolos a cabo principalmente porque brindan “buena prensa”, según lo expresó cínicamente William Partridge, un alto funcionario del área de medio ambiente del Banco Mundial, en relación con las operaciones de rescate de fauna en Yacyretá. 96 Los planes de rescate sólo logran capturar una pequeña proporción de los animales afectados, la mayoría es sepultada por las aguas o muere de hambre después de quedar varada en pequeñas islas o en la cima de árboles parcialmente inundados. La operación de rescate en la represa
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Chiew Larn, en Tailandia, por ejemplo, capturó sólo el cinco por ciento de los animales de la zona anegada. 97 Por otra parte una vez que se liberan los animales rescatados, con frecuencia sufren un estrés letal, lesiones y generalmente no poseen un hábitat de reemplazo donde vivir. En caso de que encuentren un hábitat apropiado, ya estará ocupado por especies rivales. Rogério Gribel, del Instituto de Investigación Amazónico (INPA), afirma que “todos los animales, los que se salvan y los que no, del área inundada deberían considerarse muertos”.98

indust de ustr La industr ia de los EIA
Nuestra experiencia con los estudios de impacto ambiental nos indica que al predecir importantes impactos ambientales es probable que acontezcan importantes impactos ambientales. El único problema es que los impactos nunca ocurren tal como los esperábamos...
Profesor Frank Grad Facultad de Derecho de la Universidad de Columbia, 1992

Desde fines de la década del ’60, cada vez más países y agencias internacionales de desarrollo han seguido el camino de EE.UU., que insiste en la realización de un estudio de impacto ambiental (EIA) previo a la construcción de cualquier obra de infraestructura importante. En realidad, se debería exigir una evaluación completa de los posibles impactos que podría tener una represa sobre el ambiente antes de llevar a cabo algún proyecto. Desafortunada e invariablemente, los gobiernos y los constructores de represas han transformado el proceso de EIA en una formalidad burocrática, que representa un mero obstáculo a ser superado antes de que se apruebe el proyecto. Los gobiernos y las entidades financieras raramente los consideran estudios objetivos que pueden ser utilizados en un debate abierto acerca de la viabilidad o no de un proyecto, sino que lo ven más bien como el sello que habilita la construcción de un proyecto que de antemano se había decidido realizar. Las consultoras ambientales internacionales se han transformado en un negocio muy grande y rentable. Según el British Consultants Bureau, la ganancia de los consultores del Reino Unido por contratos en el exterior en 1994 fue de US$ 2,5 mil millones -después de la dirección de proyectos el sector más redituable era el que realiza los EIAs. 99 Los estudios ambientales realizados para los grandes proyectos de represas financiados internacionalmente son invariablemente redactados por consultores de un puñado de compañías, algunas de las cuales también se
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encuentran directamente involucradas en la construcción de la represa, como es el caso de los consultores alemanes Lahmeyer International. Otras, como ocurre en el caso de la firma noruega Norconsult, son compañías filiales de las empresas constructoras de la represa. Existe un obvio conflicto de intereses cuando la compañía que evalúa la viabilidad ambiental de un proyecto es también la que probablemente obtenga el contrato para construirla. 100 Incluso cuando las consultoras ambientales son aparentemente independientes de los constructores de la represa, también existe un fuerte interés personal por subestimar los impactos ambientales de los proyectos y exacerbar los beneficios. Si las conclusiones no son favorables para aquellos que financian o construyen la represa, entonces estos consultores tendrán menor probabilidad de conseguir contratos con esas agencias o compañías en el futuro. Los lineamientos del Banco Mundial sobre evaluación ambiental especifican que los consultores deben ser “aceptados por el Banco Mundial y por las agencias locales contratistas”. Los consultores, los inversores y los constructores con frecuencia mantienen lazos cálidos y mutuamente beneficiosos. Por ejemplo, la consultora británica Environmental Resources Limited obtuvo once contratos de proyectos de desarrollo del Banco Mundial y ocho subsidiados por la Administración de Desarrollo Exterior del Reino Unido, entre 1985 y 1992, sólo en Asia del Sur. 101 Por otro lado, no existen controles de calidad de los informes que realizan los consultores. Generalmente nadie supervisa estos informes, como se haría si fueran a ser publicados en una revista científica y, lo que es peor, se los trata como secreto comercial o de Estado y se los niega al examen del público. La parcialidad de los consultores que escriben EIA, donde se dice lo que sus clientes quieren escuchar, posibilita anticipar las conclusiones del EIA para una gran represa antes de leer el informe. Es decir, los impactos ambientales pueden predecirse a la perfección: serán relativamente menores, económicos y fáciles de mitigar. De una forma u otra, éstas parecen ser las conclusiones de casi todos los EIA para cualquier proyecto de represa. 102 Aun cuando alguna sección de un EIA sea crítica o despierte inquietudes en cuanto a los impactos que no pueden predecirse, estos puntos son invariablemente suavizados en las conclusiones finales de la evaluación y las críticas que figuraban en los borradores con frecuencia desaparecen en los informes finales. En 1994 un estudio de factibilidad para una serie de represas sobre el Mekong escrita por consultores ambientales y de ingeniería de Acres International y por la agencia francesa Compagnie International de Rhône, establece que “no se conoce lo sufi67

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ciente” acerca de la ecología íctica del río “para anticipar los efectos” de las obras. No obstante, los consultores predicen que “se espera que los impactos ambientales del proyecto en cuestión... no sean graves”. 103 Uno de los ejemplos más claros de relación corrupta entre una agencia constructora de represas y una consultora ambiental, se da entre la empresa de servicios tailandesa EGAT y la Compañía Consultora en Ingeniería TEAM, un vínculo que se estableció hace tres décadas. En 1978, EGAT encomendó a la consultora TEAM un EIA sobre la represa Nam Choan. El informe final jamás se dio a conocer públicamente, aunque EGAT lo utilizó para afirmar que el proyecto no tendría impactos graves sobre las dos reservas de vida silvestre que serían parcialmente inundadas. No obstante, Belinda Stewart Cox, una bióloga inglesa que investigaba la vida de los pájaros en las reservas, obtuvo la sección de ecología de la vida silvestre del EIA preparado por TEAM. Como los consultores de TEAM no habían podido entrar en la zona afectada, que estaba ocupada por rebeldes comunistas, decidieron investigar un área aguas abajo, ya que supusieron que tenía hábitat similares, y la extrapolaron a la zona del embalse. Aunque el estudio no contenía mapas o descripción del sitio Stewart Cox dedujo, a partir de las especies relevadas y omitidas, que el TEAM probablemente nunca había estudiado el bosque costero. El informe de TEAM no menciona la naturaleza ecológicamente valiosa de las áreas de reserva que serían inundadas, el impacto del embalse sobre las poblaciones animales fragmentadas, ni el impacto sobre las especies acuáticas al convertir al río en un embalse. TEAM afirmó que sólo seis de los mamíferos en la lista clasificaban como raros; Stewart Cox agregó que 35 estaban protegidos por la ley tailandesa. TEAM también dijo que el embalse “crearía condiciones favorables para la mayoría de las especies de aves”, ya que “a las aves acuáticas les resulta más fácil atrapar peces”. Sin embargo, de acuerdo con Stewart Cox, solamente dos de las 113 especies de aves registradas en la lista podrían capturar peces en el embalse. De igual modo, TEAM afirmó que las nutrias —que prefieren los ríos poco profundos y sombríos— se verían beneficiadas por el embalse. Stewart Cox concluyó que el informe de TEAM era en general “inadecuado, impreciso, descuidado, engañoso y, en algunos aspectos, presumiblemente fraudulento. En todo sentido es un documento inadmisible y poco profesional.” 104 El estallido de protestas que Nam Choan provocó entre los ambientalistas y la gente local obligó a EGAT a suspender el proyecto. Sin embargo, EGAT no culpó a TEAM por haberlos engañado en cuanto a los posibles impactos de Nam Choan. En lugar de eso los recompensaron con otro contrato de EIA, esta vez para la represa Chiew Larn, finan68

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ciada por el Banco Mundial. En este caso los “expertos” de TEAM encontraron 122 especies silvestres en el área del embalse —mientras que la operación de rescate animal del Departamento de Silvicultura Real, la cual fue en gran parte inútil, halló 338 especies. 105 Sorprendidos por la ineptitud de TEAM, EGAT luego los contrató para que hicieran una evaluación ambiental para Pak Mun. TEAM afirmó que existían 80 especies de peces en el Mun, mientras que los estudios realizados posteriormente encontraron más de 230 especies. 106 El especialista en pesquerías del Mekong, Walter Rainboth, revisó un trascendido de una copia del EIA de Pak Mun y concluyó: “Debido a la importancia del proyecto y el potencial de daño irreversible, el informe es criminal”. “Si algo por el estilo fuera presentado ante el Congreso para solicitar fondos, merecería una acusación criminal por la naturaleza fraudulenta del mismo.” 107 El proyecto Sardar Sarovar es un claro ejemplo de la forma en que se han trastocado los objetivos iniciales de los estudios ambientales. En este caso el Banco mundial y las autoridades de India acordaron que los estudios ambientales para la represa y el proyecto de irrigación más grandes del mundo, deberían llevarse a cabo en forma simultánea y no antes del trabajo en la represa. Las críticas reiteradas hacia este enfoque fueron defendidas mediante la afirmación de que cualquier impacto ambiental sería necesariamente menor a los beneficios del proyecto (aunque las autoridades ignoraban cuáles eran las condiciones ambientales previas a la construcción, cuál sería la escala de los impactos y cuántos de los beneficios del proyecto podrían reducirse debido a factores ambientales, como por ejemplo los suelos inapropiados en las áreas destinadas para el riego). La Comisión Independiente constituida por el Banco Mundial para la revisión de Sardar Sarovar concluyó que este enfoque “arruina cualquier noción aceptable de planeamiento ecológico”. 108 Los promotores de Sardar Sarovar también sostuvieron que el monitoreo continuo hará posible la identificación y posterior mitigación de cualquier problema ambiental grave. Pero este argumento se desploma por completo ya que muchos de los impactos ambientales no pueden ser mitigados luego de la construcción del proyecto (y otros sólo pueden mitigarse si se lo rediseña sustancialmente). De hecho es común y a su vez vergonzoso hallar en los EIAs la premisa de que “monitoreo” es lo mismo que mitigación, y que con los registros sobre el daño ambiental detendrán de algún modo el problema. Los consultores redactan los EIAs como si los proyectos se construyeran en un mundo sin presiones para maximizar las ganancias y reducir los costos de mitigación ambiental. Los EIAs en muy pocas ocasiones expresan si las medidas de mitigación que recomiendan han sido
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implementadas y, en el caso de que lo hayan sido, si han sido efectivas en los proyectos anteriores. Tampoco mencionan cuáles han sido los impactos ambientales de otros proyectos y si han podido anticiparlos con precisión. Aun si los consultores estuvieran dispuestos a debatir el éxito o el fracaso de la mitigación ambiental, se les haría difícil hacerlo debido a que los estudios ambientales generalmente terminan antes de que se concluya la construcción. Más del 60 por ciento de las 31 agencias nacionales de represas encuestadas por el boletín industrial “Water Power & Dam Construction” en 1991, manifestaron que no tenían un sistema formal destinado al monitoreo de los impactos de las represas en funcionamiento —a pesar de que en todos los EIAs se afirma que el monitoreo ambiental será clave en el proceso de mitigación. 109 El misterio que rodea a los EIAs es la parte más injustificable de esta industria. Los impactos ambientales de las represas son extremadamente complejos y difíciles de anticipar. Ponerle precio a los posibles costos ambientales para luego compararlos con los supuestos beneficios económicos es un proceso que presenta muchísimas dificultades, conjeturas y arbitrariedades. Decidir si los daños ambientales provocados por una represa serán compensados o no por los beneficios, es eventualmente una decisión política y subjetiva que se deberá tomar luego de un debate informado entre la gente afectada y el público general. Decidir si el costo de la extinción de una especie o el desecamiento de un estuario es más o menos importante que los beneficios suministrados por el aumento de generación de electricidad, no debería ser responsabilidad exclusiva de una empresa de consultores con un claro interés de que se planeen y se construyan más represas. Un argumento utilizado con frecuencia por los constructores y los partidarios de represas en los países en desarrollo para defender los estudios ambientales incompletos o subjetivos es que la preocupación por el ambiente representa un “lujo del primer mundo” que ellos no se pueden permitir. En realidad, es todo lo contrario. La mayoría de los habitantes de los países en desarrollo depende directamente del ambiente y sus recursos para seguir viviendo. La destrucción ambiental provocada por las represas en estos países (y en cualquier parte del mundo, aunque en menor grado) acarrea un costo social muy importante, que recae con más fuerza sobre los sectores más pobres de la sociedad. De hecho, la gente de los países en desarrollo es la menos capacitada para afrontar los impactos ambientales de las grandes represas.

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Ríos Silenciados Information Centre, Washington, DC, agosto 1992. Banco Mundial “Project Completion Report: Argentina Yacyretá Hydroelectric Project and Electric Power Sector Project”, 14 marzo 1995, pp. 25, 35. Ryder, G., “Case Study: Pak Mun Dam in Thailand”, paper presented at symposium “Both Sides of the Dam”, Delft University of Technology, Holanda, 22 febrero, 1995; Sherer, P.M. “Thai Villagers Wish This Dam Was Never Built”, Wall Street Journal, 12 marzo, 1996. Traisawasdichai, M., “Dam poses uphill battle for fish species”, The Nation, Bangkok, 27 enero, 1995. Comentario realizado durante la entrevista para “The Dammed”, un programa producido por la Canadian Broadcasting Corporation, 17 febrero, 1995. Traisawasdichai, M.,“Lessons of Chiew Larn Dam go unheeded in Laos”, The Nation, Bangkok, 15 agosto, 1995. Gribel, R., “The Balbina Disaster: The Need to Ask Why?”, The Ecologist, Vol. 20, No. 4, julio-agosto, 1990. Taylor, A.,“Consultants win more income overseas”, Financial Times, 9 noviembre, 1995. Para una crítica de un EIA en la que estuvo involucrado Lahmeyer ver “Reappraisal of the Adquacy of the EIA Report for the Nam Leuk Hydropower Development Project, Conclusions of a Consultancy Report to the Protected Areas and Watershed Management Division of the Ministry of Forestry, Lao PDR”, mimeo, Vientiane, 16 noviembre, 1994. Para una crítica de un EIA Norconsult ver Usher, A.D. y Ryder, G. (próximamente) “Vattenfall Abroad: Damming the Theun River”, en Usher (ed.) op. cit. Ver “ERL Statement of Experience: Sri Lanka and South Asia”, ERL, London, sin fecha. Algunos contratos fueron entre los proyectos de ODA/Banco Mundial. ERL también obtuvo un contrato ODA/Banco Mundial para Sardar Sarovar, no se incluye en esta lista. Ver 1993 informes sobre Sardar Sarovar por ERL y HR Wallingford; “Privatisation of the Bakun Hydroelectric Project: EIA. Interim Report”, Ekran Berhad, 7 noviembre, 1994; Williams, B. et al. “A Review of the EIA (Informe interno) of the Bakun Hydroelectric Project”, IRN, Berkeley; Barber, M and Ryder, G., Damming the Three Gorges: What Dam Builders Don’t Want You to Know. Earthscan, Londres, 1993. “Mekong Mainstream Run-of-River Hydropower: Main Report”, CNR, Lyon/ Acres International, Calgary/Mekong Secretariat, Bangkok, diciembre de 1994, p. 18. Stewart Cox, B., Thailand’s Nam Choan Dam: A Disaster in the Making”, The Ecologist, Vol. 17, No. 6, 1987, p. 215. Traisawasdichai, M., op. cit. Traisawasdichai, M., op. cit. Citado en Rich, B., Mortgaging the Earth: The World Bank, Environmental Impoverishment, and the Crisis of Development. Beacon Press, Boston, 1994, pp. 11-12. El énfasis es de Rainboth. Morse et al., op. cit., p. 230. “World Survey on Environmental Management Practice”, Water Power & Dam Construction, mayo 1991.

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Capítulo 3

Templos de la muerte: los impactos sociales de las represas

El gobierno quería nuestras tierras para construir la represa Sardar Sarovar y algunos de nuestros hombres acordaron trasladarse a la localidad de Parveta en Gujarat. Desde entonces sólo conocimos el pesar y la desgracia al intentar reconstruir nuestras vidas en un lugar extraño. Esta localidad, Parveta, es diferente a Manibeli. Allá vivíamos cerca del río y del bosque. Nuestros hijos llevaban el ganado a pastar y a tomar el agua del río. Podíamos ir al monte y conseguir leña. Pescábamos en el río y de la selva podíamos obtener tantas cosas: el bambú que utilizábamos para construir, la fibra para hacer las cuerdas, la comida, todo tipo de hierbas y también cazábamos animales. Ahora nada de eso existe y además somos pobres... Tenemos que bombear agua para nuestras vacas y cabras. ¿Cómo puede esto reemplazar a nuestro río salvaje, libre, donde podíamos bañarnos, lavar y beber?... El suelo de Parveta es distinto al de Manibeli. Aquí la tierra clama por agua, fertilizantes y pesticidas que nunca antes utilizamos. Para eso necesitamos dinero, pero al no tener títulos de propiedad, es muy difícil conseguir préstamos... cuarenta familias se trasladaron a Parveta. Durante el primer año aquí vimos cómo morían 38 niños... Ahora vivimos lejos y aunque Parveta está al lado del camino no podemos ir a casa, porque eso implicaría gastar dinero en ómnibus. Por esta razón sólo los hombres viajan; nosotras no podemos. Debemos permanecer en Parveta, donde nuestra presencia molesta a quienes siempre vivieron aquí. En Manibeli vivíamos en las montañas, Parveta está sobre una planicie y se ve todo alrededor. Allá podíamos defecar cuando queríamos y las lomas nos ocultaban. Esta es una de las tantas libertades que hemos dejado atrás. Aquí debemos esperar hasta que oscurezca o levantarnos antes del amanecer. Ahora tenemos que vivir aquí, en esta tierra, donde nosotros y nuestros hijos pasamos hambre, aunque estamos continuamente trabajando. La promesa de nuevos bienes cegó a nuestros hombres. Ojalá nunca hubiéramos dejado Manibeli, a la gente y a la tierra que llamamos nuestra.
De la traducción de una carta escrita a la “Independent Review” del Proyecto Sardar Sarovar, 1992
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En las últimas seis décadas los constructores de represas han expulsado a muchas decenas de millones de personas de sus hogares y tierras, la mayoría de ellos pobres y sin poder político, muchos pertenecientes a minorías indígenas o étnicas. Estas legiones de “desplazados” por las represas, como se los llama en India, han sido en la mayoría de los casos económica, cultural y emocionalmente devastadas. En muchas ocasiones la gente tuvo que abandonar sus hogares debido a la inundación provocada por la represa a cambio de una compensación mínima o sin recibir nada, y aquellas que alguna vez habían sido familias campesinas independientes ahora a duras penas subsisten como trabajadores extranjeros o habitan en barrios marginales. Los desplazados por las represas son sólo las víctimas más visibles de quienes diseñan, financian y construyen grandes represas. Millones más perdieron tierras y hogares debido a los canales, los planes de riego, las rutas, las líneas de energía y el desarrollo industrial, obras que continúan desde las represas hasta los valles. Otros no han sido físicamente desplazados de sus hogares pero han perdido el acceso al agua potable, a la pesca, la recreación, las tierras de pastoreo, la madera, la leña y los frutos del bosque. Aguas abajo, hay quienes se han quedado sin la inundación anual que irrigaba y fertilizaba los suelos y recargaba los pozos. Millones de personas también han sufrido enfermedades que casi inevitablemente provocan las represas y los grandes proyectos de irrigación en los trópicos.

ntir iras estadíst dísticas estancadas Mentiras y estadísticas estancadas
Es asombrosa la cantidad de personas que son forzadas a abandonar sus hogares debido a la construcción de represas. Sin embargo es difícil dar una cifra razonablemente exacta del total de personas desplazadas, ya que en pocas ocasiones los gobiernos y la industria que las promueven se han tomado la molestia de realizar estadísticas confiables del número de desplazados. No sorprende que sea en India y en China precisamente, considerando el tamaño, la densidad de población y el número de represas, donde se haya desalojado y se continúe desplazando a más personas que en ningún otro país. Los investigadores del Instituto Social Indio en Nueva Delhi estiman “prudentemente” que después de la independencia de la India más de 14 millones de personas han sido desplazadas por embalses y proyectos de irrigación asociados.1 El Banco Mundial, utilizando las cifras del gobierno chino, estima que 10,2 millones de personas fueron desplazadas por embalses en China entre 1950 y 1989.2 Esta cifra incluye los totales de desplazamientos
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registrados como consecuencia de la construcción de las cuatro represas más grandes: Sanmenxia con 410.000 desplazados; Danjiangkou con 383.000 (hay planes para elevar la altura de la represa y con esto se afectaría a 225.000 personas más, muchas de las cuales ya fueron desplazadas por el embalse original); Xinanjiang con 306.000; y Dongpinghu con 278.000. 3 Resulta muy complicado verificar las estadísticas de reasentamiento del gobierno chino. Sin embargo, teniendo en cuenta la alta densidad demográfica de China y el gran número de represas que han sido construidas, es probable que la cifra real sea más alta que la oficial. El chino Dai Qing, un crítico de las represas, cree que la cifra real en cuanto a los desplazados se encuentra entre 40 y 60 millones.4 Los datos reunidos para este libro sumaron 2,2 millones de desplazados por 134 represas terminadas en países para los cuales hay información disponible, sin contar China e India (ver Apéndice 3). Esta cifra es inferior al 1% de las grandes represas construidas fuera de China e India, pero incluye la mayoría de aquellas que han desalojado más gente. Un cálculo muy conservador de los desplazados por las represas en todo el mundo (tomando la cifra del gobierno chino a valor nominal) se acercaría a 30 millones. Una cifra más real (utilizando el número más bajo de la escala de Dai Qing) se acercaría a 60 millones, lo que supera la población entera del Reino Unido.5 La mayoría de las estadísticas incluyen sólo a aquellas personas desplazadas por los embalses, aunque generalmente sean más aquellas que han sido privadas de sus tierras y de su forma de vida a causa de otras etapas en la construcción de las represas o como consecuencia de los efectos ecológicos a largo plazo de las mismas. Es raro que estas personas sean consideradas “afectadas por el proyecto”, y en consecuencia no se las tiene en cuenta en el caso de las indemnizaciones (ni tampoco se las incluye en las estadísticas de reasentamientos). De igual modo a las familias que pierden parte o la totalidad de sus tierras, pero no sus casas, no se las considera “desplazadas”, sin importar que para una familia humilde la pérdida de una pequeña porción de tierra puede significar la diferencia entre subsistencia y muerte por hambre. La gente que cría y alimenta su ganado en los valles de los ríos sin derechos legales formales, como en el caso de indígenas y campesinos en muchas partes del mundo, rara vez recibe compensación por la pérdida de la tierra. Aquellos que tradicionalmente utilizan el valle para cazar, recolectar frutos silvestres y vegetales, y obtener forraje, madera y leña tienen aún menos chances de ser considerados afectados. Es probable que estas familias terminen varadas en islas recientemente formadas o penínsulas, con los accesos hacia los vecinos, las escuelas o los mercados inundados por los embalses.
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Los numerosos y frecuentemente no reconocidos modos en que la gente puede perder su sustento debido a un proyecto de gran represa están bien ilustrados en la India por el Proyecto Sardar Sarovar (SSP): • 800 familias perdieron sus tierras por la nueva ciudad construida para los trabajadores involucrados en la construcción del SSP. Aunque la adquisición de tierras comenzó en 1961, después de 35 años las familias continuaban luchando por una compensación adecuada. decenas de miles de adivasis (indígenas de la India) podrían ser desplazados de sus tierras tradicionales para dar lugar a una reserva natural que supuestamente “mitigaría” la pérdida de vida silvestre a raíz del embalse del SSP. a otros miles se les ha impedido el acceso a tierras de cultivo ya que el gobierno las transforma en plantaciones de árboles para “mitigar” el deterioro producido por la cantidad de bosques anegados. a decenas de miles que se dedican al cultivo de la tierra, a la recolección de leña y forraje o al trabajo en el bosque se les quita la tierra para reubicar a quienes fueron desalojados por el embalse, y en consecuencia sufren de lo que se denomina “desplazamiento secundario”. alrededor de 140.000 propietarios perderían al menos una parte de su tierra debido a la red de canales de riego del SSP; 25.000 terminarían con menos de dos hectáreas, lo que se considera la mínima posesión viable. una gran área de tierra de cultivo, muchas comunidades e incluso ciudades enteras podrían eventualmente quedar bajo agua por el efecto denominado “remanso”, provocado por el aumento gradual de los niveles de agua como consecuencia de la sedimentación en los tramos superiores del embalse. aguas abajo, el SSP planea eliminar el flujo del Narmada entre la represa y el mar durante la mayor parte del año, destruyendo el sustento vital de miles de familias de pescadores y afectando el suministro de agua de hasta un millón de personas.

Cuando el Banco Mundial acordó el préstamo de 450 millones de dólares para el SSP en 1985, el total de familias que necesitarían ser indemnizadas era de 6.603 según el cálculo oficial. El número de familias “afectadas” que serían desplazadas solamente por la construcción del embalse era de 41.500 según el último cálculo del gobierno en 1996. Si a esta cifra le agregamos las familias que han sido afectadas por otros aspectos del proyecto, entonces el número se eleva a cientos de miles.6
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Río abajo
Quienes permanecen en sus localidades, a pesar de su arduo trabajo, cultivan muy poco y a veces nada. El pez desapareció. Nuestro ganado muere. Los árboles mueren. La tierra se está agotando... El desarrollo nos condena a vivir desesperanzados.
Declaración de Asociaciones de Campesinos del Valle del río Senegal, abril de 1992

Las comunidades que viven río abajo sufren algunos de los efectos más serios a largo plazo provocados por las represas. En África, la pérdida de la inundación anual aguas abajo de las represas ha devastado los cultivos tradicionales de la llanura aluvial, la pesca y las pasturas. La represa de Kainji en Nigeria, por ejemplo, desplazó directamente a 50.000 personas, pero a su vez afectó cientos de miles más quienes previamente alimentaban a su ganado y cultivaban la tierra irrigada por la inundación anual. La producción de batata en la planicie inundable bajó alrededor de 100.000 toneladas luego de que la represa fuera completada en 1968, aguas abajo la captura de peces cayó drásticamente entre el 60 y 70 por ciento.7 Asombrosamente, uno de los objetivos principales que perseguía la represa de Kainji, según dijo Salah El-Din El-Zarka de los proyectos PNUD/FAO de investigación de Kainji, era “controlar las inundaciones del río Níger para disminuir... la inundaciones estacionales... y permitir de ese modo la expansión de la agricultura”.8 Bakolori, otra represa nigeriana sobre el Sokoto, un tributario del Níger, redujo el área de cultivo de arroz aguas abajo a 7.000 hectáreas y a 5.000 hectáreas en el caso de los cultivos de temporadas secas. William Adams, quien trabajó como consultor en los proyectos de irrigación en Nigeria en la década del ‘70, afirma que la represa alteró tanto las épocas de inundación como su intensidad; en consecuencia, los agricultores “ya no sabían qué esperar de la inundación y no pudieron predecir más la relación entre crecida, suelo y cultivo”. Durante la temporada seca el descenso en el nivel de las aguas subterráneas indicaba que se debían cavar los pozos más profundos, lo que significaba incrementar el tiempo y el dinero invertido en el riego de los cultivos. En la década del ‘80 una encuesta reveló que tres cuartos de los campesinos habían abandonado el cultivo de temporada seca. En general, sólo los agricultores más ricos sobrevivieron.9 Los diseñadores del Banco Mundial de Brasil financiaron la represa Sobradinho, que directamente dejó a 70.000 personas sin hogar debido a la inundación a mediados de la década de 1970. Además los proyectistas se sorprendieron cuando los altos niveles del río provocados por la re81

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presa en temporada seca amenazaron con inundar miles de hectáreas de plantaciones de arroz, 800 kilómetros aguas abajo del río São Francisco. Las autoridades lanzaron un plan de emergencia para proteger la planicie de inundación mediante la construcción de una serie de diques y estaciones de bombeo, convirtiendo 25.000 hectáreas de suelo anegado estacionalmente en un terreno con irrigación durante todo el año. Los proyectos “ejecutados bajo una presión considerable de tiempo y de tensión social”, según el Departamento de Evaluación de Operaciones del Banco Mundial, desplazaron a más de 50.000 aparceros y a otra gente humilde de las zonas rurales. Si bien muchas de estas familias probablemente se encontraban entre las 20.000 a las que se le otorgó tierra en los nuevos polders irrigados, no hubo ningún intento de reasentamiento para aquellos que fueron excluidos del programa y no se sabe qué ocurrió con esta gente. Los campesinos reubicados en las nuevas tierras irrigadas tuvieron que enfrentar el poco drenaje, el aumento en la salinidad del suelo y la falta de asesoramiento en cuanto al manejo de técnicas de cultivo de riego. Como consecuencia de la pobre producción, los ingresos inferiores y el endeudamiento, muchas familias se vieron obligadas a abandonar estas nuevas tierras.10 Seis años después de que la represa de Sobradinho se terminara, se cerraron las compuertas de otra gran represa brasileña, la Tucuruí, sobre el Tocantins, un tributario importante del Amazonas. Mientras la represa Tucuruí expulsaba a alrededor de 24.000 personas por la inundación ocasionada, 40.000 más que habitaban en cientos de islas aguas abajo tuvieron que soportar el agua sucia que descargaba el embalse y la pérdida de las inundaciones regulares. Luego de que la represa se puso en funcionamiento, el Tocantins, que normalmente tenía aguas claras, fue cubierto por una espesa capa de algas. Mucha gente experimentó severos problemas estomacales luego de beber el agua y algunos niños murieron. Todos los habitantes de la isla sufrieron erupciones cutáneas y las mujeres contrajeron infecciones vaginales tan severas que muchas de ellas pensaron que padecían de alguna enfermedad venérea. Los peces y moluscos que eran una fuente de proteínas e ingresos, prácticamente desaparecieron. La producción de cultivos también disminuyó dramáticamente.11

ueb indíge el golp olpe Pueblos indígenas: el golpe final
Las represas no se planifican con la intención de inundar áreas altamente desarrolladas. En general la calidad de vida de la población indígena desplazada era baja, entonces existía la posibilidad de mejorar su
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Templos de la muerte estándar de vida; la construcción de grandes represas puede brindar esta oportunidad. Sin embargo, si la gente prefiere continuar viviendo del mismo modo en que lo hacían en el pasado, lo puede hacer trasladándose río arriba en el valle.
E. Razvan, Profesor Asociado, Instituto Internacional de Ingeniería Hidroeléctrica y Ambiental. Países Bajos, 1992

Los indígenas, las tribus y otras minorías étnicas marginales conforman una gran parte del porcentaje de quienes pierden su trabajo debido a la construcción de represas. Las áreas en donde vive la gente bien vinculada y de buena posición económica no se consideran buenas para la construcción de un embalse. En India, según los cálculos gubernamentales, el 40% de las personas que han sido desplazadas por las represas son adivasis, quienes representan menos del seis por ciento de la población de este país. Casi todas las grandes represas construidas y propuestas en las Filipinas se ubican en las tierras de los 4,7 millones de habitantes indígenas.12 La mayoría de las 58.000 personas que fueron desplazadas para la construcción de Hoa Binh, la represa más grande de Vietnam, provenían de grupos étnicos minoritarios y sucedería lo mismo al construirse la represa Ta Bu, aún más grande que Hoa Binh, proyectada río abajo, ya que se desalojarían 112.000 indígenas.13 El impacto de las represas sobre los pueblos indígenas resulta doblemente grave, ya que la mayoría de las comunidades ya sufrieron siglos de explotación y desplazamiento, y sus reservas en los valles, en la selva o en el desierto generalmente son los lugares donde se refugian antes del arrasamiento cultural. Las comunidades indígenas sufren en forma exacerbada el drama del reasentamiento por el fuerte lazo espiritual que los une a sus tierras, y porque además muchas de las prácticas culturales y comunales que definen a sus sociedades son destruidas por el desalojo y por la pérdida de los recursos comunes en los que basan sus economías. La desintegración social causada por la construcción de represas y la inevitable afluencia de trabajadores y gente relacionada con las mismas en Brasil, han sido uno de los golpes recientes más devastadores para los pueblos indígenas que habían logrado sobrevivir a la colonización europea. La triste historia de la tribu Waimiri-Atroari, asentada en las orillas del Uatumã, afluente del Amazonas, se asemeja a la de otros indígenas afectados por la construcción de represas en Brasil. En 1905 se estimaba que esta tribu estaba compuesta por 6.000 personas, y ochenta años después había sólo 374 Waimiri-Atroari como consecuencia de las masacres y las enfermedades. En 1987 se cerraron las compuertas de la represa Balbina, causando el anegamiento de dos pueblos donde vivían 107 de
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los indios restantes, y a su vez se bloqueó la migración anual río arriba de las tortugas, cuyos huevos representan la base alimentaria de su dieta. Los Waimiri-Atroari se encuentran nuevamente en peligro, como consecuencia de un proyecto que pretende desviar el río Alalaú para incrementar el caudal del embalse de la represa Balbina. “Si esto sucede”, dice Rogério Gribel, del Instituto de Investigación Amazónico INPA, “impactará dramáticamente sobre los indígenas, quienes dependen del Alalaú tanto física como culturalmente (especialmente desde que el Uatumã fue represado). Ellos sufrirán el golpe final cuando miles de obreros, decenas de maquinarias pesadas, el alcohol, las prostitutas y la violencia, que siempre van de la mano con este tipo de obras, invadan sus tierras”.14 Aunque los que planifican las represas en una ciudad crean que estas áreas indígenas son lejanas y poco pobladas, las franjas de cultivo costeras y los bosques ribereños inundados por las represas son por lo general las mejores tierras de la región y son mucho más importantes, económica y culturalmente, de lo que parecen por el tamaño. Para la construcción de la represa hidroeléctrica Kaptai, financiada por los EE.UU., que se encuentra al sudeste de Bangladesh, en la región montañosa de Chittagong, se desplazó a más de 100.000 personas pertenecientes a la minoría étnica Chakma, cifra que representa un sexto del total de esta población, y se inundaron dos quintos de su tierra cultivable. La consecuente falta de tierras y el enojo del gobierno desataron un conflicto sangriento entre los Chakma budistas y los habitantes bengalíes musulmanes, que ha devastado la región desde que Kaptai se completó en 1962.15 Una de las consecuencias menos conocidas del desarrollo hídrico en los EE.UU., es el impacto producido sobre los nativos norteamericanos. Un cuarto de la reserva de Dakota del norte de las Tres Tribus Agrupadas (los Mandans, los Hidatsas y los Arikas) y casi todas sus tierras productivas se inundaron con la represa Garrison, y el ochenta por ciento de la población de la reserva fue desplazada. Las tres tribus exigieron al gobierno una compensación, incluyendo un permiso para que su ganado pastara en la parte periférica de la reserva y se reconociera su elemental derecho de recolectar madera de la zona anegada. Sin embargo, estas demandas modestas fueron rechazadas. Marc Reisner describe la escena en la oficina del Secretario de Interior Cap Krug, en Washington DC, mientras se firmaba el acuerdo mediante el cual se autorizaba la expropiación de las tierras de las tres tribus en mayo de 1948:
“Parado detrás de Krug... estaba George Gillette, líder del consejo tribal de negocios, elegantemente vestido con un traje a rayas finas. ‘Los miembros del consejo tribal firmamos este acuerdo con mucho dolor en el alma’, Gillette alcanzó a decir. ‘En este momento no vemos un buen
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Templos de la muerte futuro para nosotros’. Entonces, mientras Krug alcanzaba un montón de lapiceras conmemorativas para firmar el acuerdo y los políticos y los burócratas reunidos miraban avergonzados o pasmados, George Gillette cubrió su rostro con su mano y comenzó a llorar”.16

C. Patrick Morris, del Centro de Estudios de Americanos Nativos de la Universidad Estatal de Montana, considera que Garrison y las otras represas en el Missouri “son los causantes del alto porcentaje actual (7090%) de desocupación en la región de las reservas indígenas”.17 En la cuenca del Columbia el mayor daño causado a los nativos americanos por los constructores de las represas no fue el robo de sus tierras y del agua, sino la destrucción de las pesquerías de salmón en las que basaban tanto su economía como la mayor parte de su cultura. El 17 de junio de 1940 varias tribus se reunieron en el sitio de pesca de las cataratas de Kettle, que pronto sería inundado por la represa Grand Coulee, para llevar a cabo la “ceremonia de las lágrimas” en lugar de la celebración tradicional de la pesca primaveral del salmón, que representaba la renovación de vida. El gobierno federal acordó pagar sólo por medio siglo una indemnización a las Tribus Confederadas de Colville, que perdieron pueblos, tierras, salmones y cementerios a causa de la construcción de la Grand Coulee. Ninguno de los miembros del consejo que presentaron una demanda de indemnización en 1951 estaba vivo cuando el Congreso aprobó uno de los pagos más grandes hechos a una tribu norteamericana, una suma de dinero que alcanzaba los U$S 54 millones y además pagos anuales de U$S 15,25 millones mientras la Grand Coulee produzca energía.18

Espe ando re Esperando la represa
Les pediremos que abandonen sus casas cuando se instale la represa. Si se van, mejor para ustedes, si no tendremos que largar el agua y ahogarlos a todos.
Ministro de Finanzas de la India Moraji Desai, en un encuentro público en la zona anegada por la represa Pong, 1961

El dolor por el desplazamiento es generalmente la culminación de años o décadas de esperar, escuchar rumores y recibir amenazas. Ni bien se propone una represa, la gente del área del embalse comienza a sufrir la retirada del gobierno y las inversiones privadas. El valor de la propiedad cae, los bancos se niegan a otorgar préstamos y no se construyen más escuelas ni hospitales. Es probable que los servicios existentes desaparez85

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can mucho antes de que se desaloje a la gente del área. En el momento en que comienza el reasentamiento, los desplazados por lo general se encuentran en peores condiciones que la gente del área cercana. Este conflicto es peor en el caso de las represas que en otro tipo de proyectos, dado el largo período de gestación, ya que habitualmente transcurren varias décadas desde la concepción del proyecto hasta su finalización. El proyecto Tres Gargantas, en China, se concibió por primera vez en 1919; la primera propuesta se hizo en 1944, el diseño detallado en 1955, la construcción preliminar se inició en 1993 y se espera que el reasentamiento se complete para el año 2008.19 Aparte de la supresión progresiva de los servicios e inversiones, está la incertidumbre de no saber si la represa será o no construida, cuántas casas, campos y lugares de trabajo quedarán bajo agua, quiénes serán indemnizados y cuánto dinero recibirán en compensación. Es probable que estas incertidumbres persistan incluso después del comienzo de la construcción: las reglas de indemnización pueden cambiar varias veces durante el período de la construcción y el área afectada ser mayor o menor de acuerdo al diseño o los cambios funcionales realizados por razones técnicas, económicas o políticas. A veces las autoridades no saben la cantidad de tierra que se anegará porque los estudios que se realizan son inadecuados. Una vez que la represa se acerca a su término, se acelera el proceso de trasladar a la gente del área que será anegada, proceso que se realiza con violencia e intimidación. En parte esto se debe a que la gente se niega a abandonar sus hogares y también a la mala planificación, que no asegura que el proceso de construcción y reasentamiento sea igual de rápido. Mientras se ponía en funcionamiento el “programa de urgencia, mal ideado y causante de trauma” para desocupar las tierras que se convertirían en el embalse Kariba, la policía de Rodesia del Norte, que en ese momento era colonia británica, asesinó a balazos a ocho habitantes e hirió a otros 30 en una confrontación.20 La antropóloga Elizabeth Colson describe el desplazamiento de algunos de los 57.000 indígenas Gwembe Tonga expulsados por la construcción de Kariba hacia el área de reasentamiento, en 1958: “Recorrieron cientos de kilómetros en esos camiones descubiertos que se balanceaban por rutas difíciles, bajo el sol ardiente del período más caluroso del año... para llegar a esa tierra desconocida tan temida... Las náuseas se sumaron a la tristeza y angustia del viaje... Terminaron cansados y enfermos, para encontrarse con lo que para ellos era un desierto...” 21
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En la Unión Soviética, a veces antes de llenar los embalses se obligaba a los desalojados a quemar y destruir sus propias viviendas, iglesias, huertos y a exhumar los ataúdes de sus familiares.22 A fines de la década de 1950, cuando la represa Miguel Aleman, en Méjico, fue construida, 21.000 indios mazatec se negaron a abandonar el lugar, entonces los empleados de la Comisión del Río Papaloapan incendiaron sus hogares. El ejército tuvo que interceder en varias ocasiones para detener el caos resultante en las comunidades indígenas.23 Recientemente se han dado a conocer historias desgarradoras en inglés acerca de los desalojos de cientos de miles de personas para llevar a cabo la represa Xinanjiang, en China. Aunque se suponía que el programa de reubicación debería realizarse paulatinamente durante varios años, la política cambió raudamente en el momento más crítico del “Great Leap Forward”, en 1958, y se obligó a los habitantes a salir en masa. Los funcionarios del partido local ordenaron que el reasentamiento se lleve a cabo “como una acción de batalla” y sugirieron a la gente que llevara consigo “más ideología buena y menos muebles viejos”. Los funcionarios enviaron a obreros a destruir las viviendas y ordenaron que las compuertas de la represa se cerraran anticipadamente para inundar las viviendas que estaban en las partes más bajas. Las fuentes chinas relatan que “a esto, le siguieron protestas generalizadas. Algunos destruyeron sus propiedades y se negaron a irse, otros totalmente conmocionados enloquecieron, otros incendiaron sus propias casas y los ancianos se aferraron a sus tierras y se negaron a moverse. Pero finalmente se los forzó a todos a dejar el lugar”. Se obligó a la gente desplazada, que estaba traumatizada, a caminar varios días hasta llegar a las áreas de reasentamiento. En el camino muchos fueron víctimas del frío y del hambre y las mujeres embarazadas daban a luz al costado del camino. Se decía que estos campesinos se asemejaban a las columnas de refugiados en tiempos de guerra.24

re hec co sangr masacr de Chix cres hixo Una represa hecha con sangre: las masacres de Chixoy
La represa de Chixoy se construyó con la sangre de los habitantes de Río Negro.
Miembros del Grupo de Derechos Humanos de Guatemala, 1993

Una de las más terribles atrocidades relacionada con los desalojos a causa de las represas fue ciertamente la matanza de 369 indios maya achí del pequeño pueblo de Río Negro, en la zona anegada de la represa Chixoy, en Guatemala. La pesadilla de Río Negro comenzó en 1976, cuando un
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helicóptero lleno de funcionarios de la empresa de energía guatemalteca INDE descendió en el pueblo para transmitirles a los habitantes que pronto quedarían sepultados bajo una enorme represa. Durante Los cuatro años siguientes, el INDE y un comité conformado por los habitantes del pueblo negociaron los términos del reasentamiento. Sin embargo, cuando la gente de Río Negro vio las casas pequeñas y la tierra pobre a las que iban a ser trasladados, se sintieron engañados y se negaron a moverse. Llegado este punto, las autoridades comenzaron una campaña de terror contra los habitantes tercos. En marzo de 1980 tres policías militares con base en el sitio de la represa fueron a Río Negro supuestamente para arrestar a algunos de los habitantes acusados de robar en los depósitos del proyecto. Cuando la comunidad se negó a entregarlos, la policía abrió fuego y mató a siete personas. Entonces los pobladores persiguieron a la policía hasta que se fueron y uno de ellos, según la gente de Río Negro, se ahogó en el río. No obstante el INDE y el ejército acusaron a los pobladores de asesinar al policía y quedarse con su arma y de ser promotores del movimiento guerrillero del país. En julio de 1980 dos representantes de Río Negro accedieron al pedido del INDE y fueron al sitio de la represa para presentar los documentos de reasentamiento que habían firmado con la empresa. Una semana después fueron encontrados los cuerpos mutilados de los dos hombres y los documentos nunca aparecieron. Dos años más tarde, en febrero de 1982, el comandante militar local obligó a 73 hombres y mujeres de Río Negro a presentarse en Xococ, una localidad río arriba de la zona del embalse, que tenía un pasado de conflictos de tierras y hostilidad. Solamente una mujer de los 73 volvió a Río Negro, el resto fue raptado, torturado y luego asesinado por la Patrulla de Autodefensa Civil de Xococ o la PAC, una de las notorias unidades paramilitares utilizadas por el Estado como escuadrones de la muerte. Luego de que la mujer que logró escapar le contó a la gente de Río Negro acerca de las masacres, los hombres del pueblo se escondieron en las montañas y las mujeres se quedaron en la casa pensando que las patrullas sólo buscarían a los hombres. El 13 de marzo de 1982 diez soldados y 25 patrulleros llegaron a Río Negro buscando a los “guerrilleros”. Enfurecidos al no encontrar ningún hombre, rodearon a las mujeres y a los niños que quedaban y los hicieron marchar hacia un cerro cerca del pueblo. Allí comenzaron a violar a las mujeres y luego las mataron. Algunas murieron a garrotazos, otras fueron golpeadas hasta la muerte con palos y culatas de rifles y otras fueron decapitadas o degolladas. A los niños los ataron de los tobillos y golpearon sus cabezas contra las rocas y los árboles. Setenta mujeres y
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107 niños fueron asesinados sin piedad, solamente dos mujeres pudieron escapar y dieciocho niños fueron transportados a Xococ y tomados como esclavos de las patrullas. Durante los dos meses siguientes 82 habitantes de Río Negro fueron masacrados y en septiembre 35 niños huérfanos se encontraban entre los 92 ametrallados y carbonizados en otra localidad cercana a la represa. El llenado del embalse Chixoy comenzó poco después de esta masacre final. Las masacres de Río Negro deben ser consideradas en el contexto de la brutal campaña de anti-insurrección del gobierno, que dejó un saldo de 78.000 guatemaltecos muertos o desaparecidos en todo el país entre 1980 y 1984. Sin embargo, los trabajadores de la iglesia local, los periodistas, los defensores de los derechos humanos de otros países y los mismos sobrevivientes, en una palabra todos, relacionaron directamente las masacres con las intenciones del INDE de desocupar el área del embalse. Además, todos negaron la existencia de una actividad guerrillera organizada en Río Negro. El grupo norteamericano defensor de los derechos humanos Witness for Peace, que está trabajando con los sobrevivientes de las masacres, afirma que “las víctimas de Río Negro murieron porque bloqueaban el ‘desarrollo’ del proyecto Chixoy”. Muchos creen que el INDE impulsó la violencia para que los encargados pudieran quedarse con los pagos compensatorios que correspondían a los pobladores. “Les contaré la verdadera causa de la violencia”, confesó un sobreviviente a Witness for Peace, “querían nuestras tierras para esa maldita represa y su embalse y nosotros estábamos en el medio”. Las compañías extranjeras y los donantes también son culpables de estas masacres, ya que estaban felices con el diseño, la construcción y el financiamiento de una gran represa en un país controlado por una terrible dictadura militar, donde abundaba la brutalidad contra sus propias comunidades indígenas. El diseño de la represa estuvo en manos del Consorcio LAMI, un grupo de consultores en ingeniería integrado por Lahmeyer International de Alemania, Motor Columbus de Suiza y la compañía International Engineering de los EE.UU.25 El estudio de factibilidad de LAMI insensiblemente eligió a los 1.500 indios que serían desplazados: “En el tramo de las tierras del estudio... casi no hay habitantes”, escribieron los consultores. Los préstamos para Chixoy provenían de distintas fuentes, incluyendo el Banco Mundial, el Banco de Desarrollo Interamericano (BID) y el gobierno italiano. Todos ellos fingieron no saber nada en cuanto a las masacres y negaron tener conocimiento de las mismas mediante los documentos del proyecto: no se hace referencia a las masacres en ninguno de los informes internos de los financistas sobre Chixoy, a los que pudie89

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ron acceder investigadores externos. Personal del Banco Mundial supervisó el trabajo en el sitio por un lapso de hasta tres meses cada año entre 1979 y 1991. Según los pobladores toda la gente de la región conocía las masacres, por lo que resulta difícil creer que el Banco Mundial y otros financistas lo ignoraran. Aun así el Banco Mundial y el BID acordaron otorgar más préstamos de seguimiento al INDE en 1985 para hacer frente a la cantidad extraordinaria de costos excesivos ocasionados por la represa. El “Informe Confidencial de Consumación del Proyecto” que el Banco Mundial elaboró sobre Chixoy en 1991, no menciona en ningún momento que más de un cuarto de las 1.500 personas que serían reubicadas habían sido víctimas de masacres antes de que se llenara el embalse. Lo más cercano a asesinatos en masa que el informe menciona es cuando, haciendo referencia a los planes de reasentamiento, se dice que tuvieron “conceptualmente... serias fallas” y se menciona que “hubo retrasos en cuanto a la implementación del programa debido a la intensa actividad de insurrección en el área del proyecto durante 1980 y 1983 —dos encargados del reasentamiento fueron asesinados mientras llevaban a cabo sus tareas— y a las dificultades con respecto a la compra de tierras”. Witness for Peace en el informe sobre Chixoy de 1996 concluye que: “Si el Banco (Mundial) sabía acerca de las masacres, entonces, otorgarles más préstamos para el proyecto era, en el mejor de los casos, una coartada premeditada y en el peor, un acto de complicidad en la violencia. Si el Banco desconocía la matanza, entonces era culpable por total negligencia. En cualquiera de los casos el Banco está involucrado en los horrores perpetrados contra el pueblo de Río Negro en 1982”.26

de inunda undación Después de la inundación
...cada persona desarraigada de su suelo... cambiará su pala por una casa digna, la oscuridad por la luz y el fanatismo por la fe...
N.V. Gadgil, Ministro a cargo del proyecto multi-represas de Damodar Valley Corporation, India, 1948

La gran mayoría de quienes fueron desplazados por las represas han desaparecido de las estadísticas, absorbidos por barrios pobres o por los campos de trabajadores extranjeros. En India, alrededor de tres cuartos de los millones de desplazados no recibieron tierras o viviendas; en el
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mejor de los casos obtuvieron una pequeña indemnización, pero generalmente no recibieron nada.27 Numerosos estudios demuestran que incluso aquellos indios desplazados que fueron “reubicados” invariablemente terminaban empobrecidos, desmoralizados y deprimidos. En las áreas de reasentamiento la gente desalojada por la represa Rengali, en el estado de Orissa, se conoce como “inundados destituidos”, según sus propios nuevos vecinos.28 En China, según las estadísticas oficiales, solamente un tercio de los desplazados han podido “restablecer sus vidas con estándares satisfactorios”. Otro tercio “logró subsistir” y el resto “se atascó en la pobreza”.29 En el resto del mundo, los constructores de represas continúan originando nuevos “inundados destituidos”. De casi todos los planes de reasentamiento de los cuales se cuenta con información confiable, la mayoría de los desalojados terminó con ingresos inferiores, menos tierras, menores oportunidades de trabajo, viviendas más pobres, menor acceso a los recursos básicos como madera y forraje, y una peor nutrición física y salud mental. Cuando los campesinos desplazados reciben compensaciones en efectivo por la pérdida de tierra, invariablemente esta indemnización es muy inferior al costo de la tierra. En ocasiones se debe a que el valor de la tierra se estima de acuerdo a tasaciones viejas, otras veces se debe a la diferencia causada por la inflación entre el momento en que se tasaron las tierras que serían anegadas y el momento en que se efectuaron los pagos. En Vietnam, la hiperinflación de los años ‘80 redujo el valor de la indemnización otorgada a los campesinos desplazados por la represa Hoa Binh a un valor de cinco centavos de dólar.30 Este problema se agrava por la inevitable suba en los precios de las tierras cercanas a un nuevo embalse como consecuencia de la mayor demanda de tierra cultivable. El pago de la indemnización por las tierras también puede ser insuficiente, simplemente porque las autoridades no poseen el dinero o la voluntad de pagar una suma adecuada.31 La compensación recibida también suele ser escasa porque los funcionarios corruptos u otros intermediarios se quedan con una parte. Cuando las autoridades colombianas anunciaron el paquete de indemnizaciones para los afectados por la represa Guavio en 1981, “abogados-buitres y otros intermediarios familiarizados con el sistema de adquisición de tierras en Colombia” llegaron al área y ofrecieron a los campesinos pagos efectivos inmediatos que alcanzaban alrededor del el 50% del valor de mercado de la tierra adquirida. Aproximadamente el 60% de los campesinos, en su mayoría analfabetos con muy poca experiencia en el manejo de contratos, entregaron sus títulos de propiedad a
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estos estafadores, quienes luego reclamaron a las autoridades el valor de mercado que tenía la tierra.32 Siendo la mayoría de los desplazados familias campesinas, el hecho de disminuir enormemente el tamaño de sus tierras puede provocar una caída desastrosa en sus ingresos. En 1981, 100.000 personas que habitaban en el área anegada de la represa Srisailam, en el estado indio de Andhra Pradesh, fueron cruelmente expulsadas en lo que las autoridades denominaron “Operación Demolición”. Tres años después un equipo de investigación social con sede en Nueva Delhi, de la ONG Lokayan, entrevistó a 258 desplazados por la represa Srisailam. Concluyeron que desde el desalojo el ingreso de las familias había disminuido más del 80%, principalmente debido a la pérdida de tierras cultivables. La indemnización por las tierras inundadas alcanzaba sólo un quinto del valor real. Quienes poseían ganado o equipamiento agrícola habían sufrido una caída dramática y las deudas promedio por familia habían aumentado por encima del 150%.33 Los especialistas en reasentamientos coinciden en que otorgar tierra por tierra es mucho mejor que la indemnización con dinero. Sin embargo, aún cuando se otorgaron tierras, éstas fueron inadecuadas por razones similares a las que se plantearon en el caso de las indemnizaciones con dinero —la falta de títulos de propiedad legales de todas las tierras que se trabajan, por ejemplo, o la ausencia de compromiso gubernamental o de recursos públicos para comprar tierras de tamaño y calidad semejantes. Esta última cuestión es clave, ya que invariablemente quienes son desplazados pierden tierra fértil, por lo que deberían recibir más cantidad de tierra si es menos productiva. A cada familia adivasi desplazada por la represa Bargi en Madhya Pradesh (la primera represa construida sobre el Narmada), se le prometió dos hectáreas de tierra cuando sus campos fueron anegados a fines de la década del ‘80, a pesar de que la superficie de muchas de sus antiguas propiedades fuera superior. Esta promesa no se cumplió y a la mayoría de los 114.000 desplazados sólo se les otorgó parcelas para viviendas y lastimosas indemnizaciones en efectivo. Debido a los estudios incompetentes, muchas de las áreas de reasentamiento se encontraban en zonas propensas a ser anegadas por lo que, sin ninguna advertencia previa, los desplazados fueron desalojados nuevamente por un segundo anegamiento cuando el embalse se llenó completamente en 1990. El gobierno de Madhya Pradesh estimaba que Bargi inundaría 26.729 hectáreas pero el área real sumergida triplica esta cifra. Algunas de las familias desplazadas por segunda vez (quienes ya habían invertido el dinero de la indemnización en la construcción de vi92

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viendas que vieron desaparecer un tiempo más tarde) fueron trasladadas a lo que el gobierno denominó la “ciudad ideal” de Gorakhpur. Se construyeron allí casas, una escuela y un dispensario con medicamentos. Sin embargo, no había maestros ni personal médico en Gorakhpur, ni había tierra disponible ni zona de pastura para el ganado. Privados de casi todos sus medios de subsistencia, cinco personas murieron de hambre en la “ciudad ideal” entre 1990 y 1992.34 Hacia 1993 la mayoría de los desplazados de Bargi se había mudado a poblaciones vecinas en búsqueda de trabajo. Shailendra Yashwant, una periodista india, describe la crisis de esta comunidad: “En Jabalpur existe un asentamiento muy pobre cerca de las aguas contaminadas del lago Ranital donde se descargan los líquidos cloacales... quienes viven allí eran campesinos prósperos de los pueblos de Gumti, Bargi y Meli de la zona inundada por la represa de Bargi. Los hombres trabajan como obreros de la construcción o con jinrikisha35 y las mujeres se las arreglan trabajando como empleadas domésticas o en el arreglo de los caminos y rutas. ‘Destruyeron nuestro orgullo, acá vivimos como animales. Nuestros hijos nunca creerán que alguna vez fuimos campesinos prósperos. Lo único que vieron es esta forma de vida asquerosa’, dice Omkarnath en tono enfurecido -su padre poseía 12 acres en Gumti”.36 En el caso de la gente que no tenía tierras, la pérdida de sus trabajos o comercios a raíz de la reubicación significó también la pérdida de su fuente de ingresos. Es probable que se generen nuevos trabajos en la zona de la represa, pero esta gente no conoce el oficio, por lo cual invariablemente recibirán menos dinero y el trabajo más peligroso. De todos modos, cuando el proyecto finaliza todos estos puestos se pierden. La presión en el mercado local por trabajo se incrementa debido a la gran cantidad de propietarios de tierras que eran autosuficientes y que han perdido todo a raíz de la represa. Este repentino ingreso de desplazados a un área de reasentamiento también puede provocar la disminución de salarios y de oportunidades de trabajo para la gente oriunda del lugar.

pérdida de públic lico La pérdida de lo público
Nuestra leña, la pastura, las hierbas y las medicinas provienen del bosque, las flores mahua que recolectamos para el vino de mahua también provienen del mismo lugar y nuestros peces del río aguas abajo... ¿Qué
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Ríos Silenciados programa de reasentamiento va a tener en cuenta que todas estas cosas forman parte de nuestros ingresos a la hora de indemnizarnos?
Luaria, un adivasi que sería desplazado por Sardar Sarovar, 1994

Para muchos campesinos, y en especial para los más pobres, el anegamiento de lo público constituye la pérdida más grande provocada por las represas. En las áreas semiáridas de la India, por ejemplo, la gente humilde recolecta la leña y cubre cuatro quintos de las necesidades de pastura en estas tierras públicas. Sin embargo, en muy raras ocasiones se compensan estas pérdidas. En un informe interno del Banco Mundial, en 1994, que abarcaba 192 proyectos con reasentamientos financiados por ellos mismos, solamente encontró un solo caso en el que se habían hecho provisiones explícitas para compensar las pérdidas de propiedades de uso común.37 Si bien los encargados de planificar el programa de reasentamiento de la represa Manantali, sobre el río Bafing, en Mali, advirtieron la necesidad de compensar a los 10.000 desplazados por la pérdida de tierra de cultivo, éstos obviaron reconocer que la sustentabilidad de la agricultura de los pobladores de Mali requiere una reserva de tierra sin cultivar que debe ser al menos igual a la tierra cultivada en cualquier año. La importancia de las tierras públicas en cuanto al suministro de pastura para el ganado también fue ignorada, puesto que para los planificadores la comunidad era “agrícola” más que “ganadera” y asumieron que el ganado era periférico a la economía local. Tampoco se tuvo en cuenta la importancia de las huertas y de los productos alimenticios silvestres que las mujeres utilizaban.38 La reducción radical del tamaño de la propiedad y del acceso de la gente a las tierras de uso común trae consigo el riesgo del hambre después del desalojo —lo que es un hecho irónico, pues muchas represas se construyen con la promesa de incrementar la producción de alimentos mediante el riego. El Instituto de Ciencias Sociales de Tata, con sede en Bombay, afirma que el pescado y la carne han desaparecido de las dietas de miles de desplazados por la represa Sardar Sarovar que se trasladaron a áreas de reasentamiento entre 1986 y 1993, y que “era evidente la reducción en el consumo de legumbres y vegetales en algunas comunidades reasentadas”. En general, agrega el Instituto, el reasentamiento “equivale a una disminución de la variedad, calidad y cantidad de los alimentos consumidos” por los desplazados.39 Un estudio del año 1992 de un pueblo en el que se reubicaron a algunas de las personas que habían sido desalojadas por la represa Hoa Binh, reveló que antes del desplazamiento la mayoría de los campesinos podía
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cultivar arroz suficiente para el consumo familiar de todo un año; luego de concluida la obra obtenían arroz sólo para tres meses. Las familias podían cultivar maíz y mandioca en las pequeñas parcelas de tierra infértil de las laderas donde se los había forzado a vivir, aunque durante varios meses del año tenían que ingerir comidas poco nutritivas y batatas silvestres amargas. Los niños de esta población tenían barrigas prominentes, brazos largos y piernas de desnutridos.40

Reasentamientos mor tíferos easentamientos mortífe ntamient
La evidencia existente sobre numerosas represas demuestra que el reasentamiento es sinónimo de muerte: las tasas de enfermedad y mortalidad se incrementan notoriamente luego del desplazamiento de los afectados, especialmente entre los más jóvenes y los ancianos. Las enfermedades son provocadas por distintas causas, entre ellas la desnutrición y la falta de higiene y de salubridad en las áreas de reasentamiento, además de las enfermedades provocadas por los parásitos del agua, que siempre aparecen después de cualquier gran proyecto de desarrollo hídrico en los trópicos (ver más abajo). Al mismo tiempo, quienes son trasladados a áreas ecológicamente distintas frecuentemente se encuentran con diferentes tipos y cepas de enfermedades para las cuales tienen baja inmunidad, o bien desconocen cómo prevenirlas o curarlas. El estrés psicológico causado por el desplazamiento también incrementa la susceptibilidad a enfermarse. Después del reasentamiento y durante los dos meses siguientes, más de las 121 personas desplazadas por la construcción de Kariba, en su mayoría niños, fueron víctimas de brotes de la enfermedad del sueño (encefalitis letárgica), disentería, sarampión y varicela. Casi un año más tarde, en septiembre de 1959, se manifestó una enfermedad inexplicable que al año siguiente se llevó la vida de 56 mujeres y niños.41 El Instituto Tata observó altos e inusuales índices de mortalidad entre las 60 familias que vivían en el área de reasentamiento de Parveta; durante los primeros años desde que empezaron a trasladarse allí en 1984, murieron 17 personas, 11 de las cuales eran niños menores de cuatro años. 42 Otra de las causas de muerte entre la gente afectada por la construcción de represas es que a menudo se ahogan debido a que sus pequeñas canoas son poco seguras en las aguas peligrosas de los embalses. 43 Otro de los riesgos es que la gente que permanece a orillas de un embalse recibe poca o ninguna advertencia sobre las fluctuaciones del nivel del agua debido al funcionamiento de la represa. En Indonesia, 106 personas se ahogaron en el embalse de Saguling en los 14 meses posteriores a la fina95

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lización de la represa en 1984; tres años más tarde se ahogaron 10 personas en diez meses luego del llenado del embalse de Cirata, y seis meses después del cerramiento de la represa Kedung Ombo, en enero de 1989, se ahogaron seis personas.44

de aleg El fin de la alegría
Las penurias del desalojo y la reubicación no se comparten equitativamente. A las mujeres les toca la peor parte porque, como explica la Revisión de reasentamiento de 1994 del Banco Mundial, “el pago de la indemnización es solamente otorgado a los jefes de familia, convirtiendo así las propiedades de la familia en dinero en efectivo, que queda en manos de los hombres y a su vez exponiendo a las mujeres y niños a un riesgo más alto de pérdida.”45 También es probable que las mujeres sean afectadas en forma desproporcionada debido a que son más dependientes de la propiedad de uso común: en muchas culturas las mujeres son responsables de conseguir agua y recolectar leña, forraje, vegetales silvestres y otros productos de tierras públicas. En África las mujeres tienen huertas en tierras no registradas, por las que probablemente no recibirán indemnización. Enakshi Ganguly Thukral afirma que: “Debido a que la mujer en India es más sedentaria que el hombre, la destrucción del poblado y de las unidades sociales (provocadas por el desplazamiento) la afecta mucho más. El simple hecho de dejar sus parientes y amigos o de no ver nunca más a su hija que está casada y vive en un pueblo que no será desplazado causa una profunda angustia a la mujer...”.46 Cuando hay desalojos generalmente se margina a los ancianos y a los líderes tradicionales de las comunidades que quedaron impotentes a la hora de proteger al grupo. A veces son reemplazados por miembros más jóvenes de la comunidad, quienes poseen una educación formal y pueden negociar mejor con los funcionarios del gobierno. También los líderes religiosos y los protectores de sitios sagrados que han sido anegados pueden perder su estatus social cuando no se puede continuar con las ceremonias religiosas. Uno de los problemas más graves y a largo plazo que enfrentan los desplazados es el endeudamiento. Los afectados pasan de vivir de las economías de subsistencia y de las tierras públicas a depender del dinero en efectivo y los mercados, lo que incrementa la vulnerabilidad al endeuda96

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miento y reduce su capacidad de sobrevivir en los años de escasez. Si bien en el pequeño pueblo costero de Manibeli casi no se tenía conocimiento sobre deudas, se obligó a cuatro quintos de los grupos familiares del área de reasentamiento de la represa Sardar Sarovar, en Parveta, a sacar créditos durante los ocho años subsiguientes al inicio del desalojo.47 Las familias que no puedan pagar los créditos no tendrán otra alternativa más que vender los pocos bienes que les quedan y, como último recurso, el más importante, su tierra. Aunque parezca obvio que el desplazamiento siempre produce pobreza y trae consecuencias graves que afectan al bienestar social y cultural de una comunidad, rara vez se reconoce este aspecto en las publicaciones o en los planes de reasentamiento, los que normalmente sólo se ocupan de los temas estrictamente económicos del desplazamiento. Una de las secuelas más comunes del reasentamiento es la desintegración física de los pueblos, las aldeas e incluso las familias: las 19 poblaciones desplazadas por Sardar Sarovar, en el estado de Gujarat, han sido reasentadas en más de 175 sitios.48 En un estudio llevado a cabo por los antropólogos N.K. Behura y P.K. Nayak acerca de los desplazados por la represa Rengali, en Orissa, se destacaron una serie de síntomas de la crisis social y cultural. Al empobrecerse, los desplazados no pudieron cumplir con sus obligaciones tradicionales de ayudar a los miembros de sus familias y de sus castas, y a la vez sus responsabilidades eran mayores, ya que dependían de sus familiares que no habían sido desplazados para que los ayudaran a enfrentar la pesadilla del desalojo. Las disputas relacionadas con la división del dinero de la indemnización familiar “alimentaron la desconfianza y el sufrimiento en el ámbito familiar”. Debido a que el prestigio social de las familias desplazadas disminuyó, luego del desalojo sólo podían casarse entre miembros de otras familias desplazadas. Los grandes grupos familiares tradicionales se disgregaron y se transformaron en pequeños grupos para poder recibir la indemnización que sólo se pagaba a las familias-núcleo. En cuanto a la organización comunal, afirman Behura y Nayak, “los grupos que coordinaban los temas políticos, económicos y rituales comenzaron a disolverse”. El entusiasmo, la abundancia y el esplendor que había en las ocasiones festivas se perdió casi por completo: las fiestas tradicionales “se caracterizan más por la melancolía que por la alegría”.49

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fra de polít olíticas de reasentamient easentamiento El fracaso de las políticas de reasentamiento
La resistencia y toda esa rebeldía, Frustra el éxito más glorioso, Hasta que al fin, con gran disgusto, Uno pronto se harta de ser justo.
Johann Wolfgang von Goethe Fausto, 1833

Por primera vez, en 1980, el Banco Mundial publicó su política sobre “reasentamiento involuntario”. Desde entonces este documento ha sido actualizado y mejorado, y muchas agencias internacionales lo utilizaron como modelo. Según afirmó el mismo Banco Mundial, el “objetivo fundamental de la política del Banco es restaurar la calidad de vida y el poder adquisitivo de la gente desplazada y mejorarlos cuando sea posible.”50 Sin embargo, para la gran mayoría de represas que ha financiado, el Banco Mundial carece de información sobre “la calidad de vida y el poder adquisitivo de la gente desplazada”, ya sea antes o después del reasentamiento. Al mismo tiempo una “revisión abarcativa de los proyectos del Banco que involucraban los reasentamientos involuntarios de 1986 a 1993”, afirma que la evidencia disponible: “...señala con más frecuencia una insatisfactoria recuperación de los ingresos que la obtención de algún resultado satisfactorio... La disminución de los ingresos en las poblaciones afectadas es significativa, en algunos casos alcanza el 40% entre las comunidades que eran pobres aun antes del desplazamiento...”.51 De los 192 proyectos financiados por el Banco Mundial que fueron examinados en esta Revisión de 1994, el 50% carecía de planes de reasentamiento al momento de ser aprobados por la junta de directores ejecutivos del Banco, lo que representó una violación directa a la propia política de la institución. Además el 70 por ciento de los planes que se habían preparado disponían que sólo se efectivizarían indemnizaciones en efectivo y no en tierra u otro bien productivo, hecho que también infringía las normas del Banco.52 En conclusión, solamente el 15% obedecía dos de las políticas básicas de reasentamiento. Un hecho recurrente en la revisión de los planes de reasentamiento es que la cifra de personas desplazadas a menudo se subestima (ver cuadro 3.1). Los documentos de planificación de los proyectos examinados por la Revisión indicaban un total de 1,34 millón de personas desaloja98

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das por los 192 proyectos en total. Cuando se analizó la marcha actual de estos proyectos, se supo que al menos 1.965.000 personas habían sido desalojadas (el 63% por represas). El personal del Banco y los funcionarios de los países que recibieron los préstamos obviaron la expulsión de 625.000 individuos.53 Seguramente la principal razón para subvalorar estas cifras es que a los responsables de estos proyectos y a las agencias de crédito les conviene distorsionar los números para que los proyectos parezcan más viables. En el año 1986 un informe interno escrito por el sociólogo del Banco, Michael Cernea (coautor de la Revisión de 1994), advirtió que “en ocasiones las agencias de crédito deliberadamente disminuyen el grado de reasentamiento frente a las misiones del Banco”.54 Sin embargo, aunque este comportamiento constituya una norma y no la excepción, las misiones del Banco rara vez cuestionan las cifras recibidas. En 1984 la evaluación del Banco Mundial previa al proyecto de la planta hidroeléctrica Ruzizi II, en el límite de Ruanda y Zaire, que también fue financiada por el Fondo Europeo de Desarrollo, aseguraba que “la represa y la estación de generación tendrían muy poco impacto sobre la vida cotidiana de los habitantes del sitio propuesto” y que solamente se necesitaría desplazar a 135 personas. Sin embargo, la Revisión de 1994 reveló que 15.000 personas habían sido desalojadas —111 veces más de lo que el Banco originalmente estimaba. En 1989 un memo del Banco narra el fiasco del reasentamiento producido por otro proyecto hídrico financiado por esta entidad, llamado Kiambere, sobre el río Tana, en Kenia, al este de África. Según el documento, que trascendió a pesar del secretismo, la estimación del proyecto original pronosticaba “una cifra de 1.000 personas que vivían en ambas costas del río, de las cuales se debería relocalizar a un número no especificado”. Más tarde algunos exámenes revelaron que el total de desplazados era siete veces superior.55 La constante subvaloración del número de desalojos va mucho más lejos que un interés puramente estadístico. Así sea hecho con las mejores intenciones, cuando se hace un presupuesto basado en la compensación y el reasentamiento de 135 personas y en realidad son 15.000, el plan se cae a pedazos. La Revisión de 1994 reveló que sólo en el caso de la represa Khao Laem, en Tailandia, se había respetado el “objetivo principal” de la política del Banco, y que los “ingresos familiares se elevaron después del reasentamiento”.56 Sin embargo, cuando se mira más a fondo el estudio sobre el reasentamiento en Khao Laem, realizado por el Departamento de Evaluación de Operaciones (DEO), del Banco Mundial, en el que se basan las conclusiones de la Revisión, se encuentra un resultado menos
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Ríos Silenciados uadr dro Cuadro 3.1 Subestimación de número de desplazados Represa (Pr (Proyecto) País Cálculo Orig iginal Original (Año) 13.800 (1987) 1.000 (1981) 62.500 (1956) 63.000 (1986) 63.600 (19??) 20.000 (1978) 8.000 (1981) 33.000 (1985) 8.531 (19??) 1.000 (1983) 4.300 (1988) 100 (19??) 85.000 (19??) 135 (1984) Cálculo ido Corregido (Año) 19.200 (1993) 5.500 (1994) 82.000 (1965) 150.000 (1994) 140.370 (1994) 240.000(1994) 19.000 (1994) 320.000 (1993) 16.080 (1994) 7.000 (1995) 9.430 (1995) 4.000 (1994) 96.000 (19??) 15.000 (1994) Ref.

Itá Guavio Akosombo (Andhra Pradesh Irrigación II) (Gujarat Medio Irrigación II) (Karnataka Irrigación /Krishna Superior) (Madhya Pradesh Medio Irrigación) Sardar Sarovar Indravati Superior Kiambere Bakun Funtua Tarbela Ruzizi II

Brasil Colombia Ghana India India India India India India Kenya Malasia Nigeria Pakistán Zaire/ Rwanda/ Burundi

2 1 7 1 3 1,5 1 4 3 5 7 5 6 1

uent ntes: Fuentes: 1. Banco Mundial (1994). “Resettlement and Development: The Bankwide Review of Projects Involving Resettlement 1986-1993”. 2. Cernea, M.M. y Guggenheim, S.E. (eds.) (1993) Anthropological Approaches To Resettlement: Policy, Practice and Theory, Westview Press, Boulder, CO. 3. Banco Mundial(1994) “Resettlement and Rehabilitation in India: A Status Update of Projects Involving Involuntary Resettlement”. 4. Narmada Bachao Andolan (1994) “Supreme Court of India Writ Petition”. 5. Cook, C.C. (1994). Involuntary Resettlement In Africa: Selected Papers from a Conference on Environment and Settlement. Informe Técnico del Banco Mundial Número 227. 6. Peter Ames, Harza Engineering, com. pers. 7. “Bakun Hydroelectric Project: Energy Security Via Hydropower”, GTZ, Eschborn, 1988; “Bakun: Green Energy for the Future”, Despacho del Primer Ministro, Kuala Lumpur, 1996. 8. National Electric Power Authority, “Lokoja Hydroelectric Project: Feasibility Study, Appendix C2. International Resettlement Experience”, Lagos, marzo, 1979. 100

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feliz. El estudio del DEO afirma que los ingresos promedio se habían incrementado sólo en una muestra de 200 familias que vivían en los sitios de reasentamiento. No obstante, una de cada cinco familias desplazadas, muchas de ellas provenientes de la minoría étnica Karen, no poseía documentos legales de residencia y sus integrantes no resultaban aptos para recibir tierra o parcelas en los barrios de reasentamiento.57 El Banco Mundial ha ignorado el destino de estas familias, algunas de las cuales se vieron obligadas a cultivar ilegalmente en una cercana reserva natural de importancia internacional.58 De las 1.949 familias que sí pudieron reubicarse en las villas de reasentamiento, más del 20 por ciento había abandonado el área para 1989, cuatro años después de que la represa fuera completada, el tiempo que DEO utilizó para la encuesta. El destino de estas familias también se desconoce.59 Según el DEO los ingresos promedio, ajustados por la inflación, de las 200 familias entrevistadas se elevan de US$ 118-235 per cápita en 1979 a US$ 260 en 1989. Sin embargo, es probable que las cifras de ingreso anteriores a la represa sean falsas. Las familias desplazadas eran campesinos arroceros y la cifra estimativa de sus ingresos previos se basa en lo que el DEO considera información inconsistente y poco creíble acerca del precio del arroz.60 Además, si se basa el ingreso de una familia solamente en su producción agrícola, no se incluye el valioso aporte que tienen en su economía los recursos obtenidos del uso de la propiedad pública. La percepción de que las conclusiones del DEO, en cuanto a una mejoría en los ingresos, constituye un artefacto estadístico conveniente se encuentra respaldada por los desplazados mismos. Las cifras que se esconden en los apéndices del informe del DEO demuestran que cuatro de cada cinco reasentados encuestados en 1989 se veían a sí mismos en peores condiciones que antes de la reubicación. Solamente el 14% consideraba que sus ganancias se habían incrementado después de la represa. El DEO admite que las comunidades se quejaban de que les resultaba más caro vivir en los barrios de reasentamiento que en sus pueblos anteriores y que, cinco años después del desplazamiento, los desalojados continuaban protestando y organizando manifestaciones pidiendo mejores indemnizaciones. A pesar de la obvia desilusión de los desplazados de Khao Laem, el DEO concluye que “sus ingresos se han incrementado”, por lo tanto sus “estándares de vida han mejorado” y que el “resultado del reasentamiento fue satisfactorio”.61 El hecho de aferrarse a Khao Laem como la única historia exitosa de reasentamiento indica la gravedad de la situación en cuanto al funcionamiento de los programas de relocalización del Banco Mundial en el resto
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del mundo. En su defensa, el Banco Mundial afirma que si bien los registros acerca de su programa de reasentamiento son pobres, los de los proyectos en los que no se cuenta con este programa son mucho peores. Aunque no existen evidencias estadísticas que respalden esta afirmación, es ciertamente poco probable que el nivel de recuperación de los estándares de vida y de dignidad sean mejores en los proyectos que no son financiados por el Banco Mundial.

re sus enf meda nfe dad Las represas y sus enfermedades
Si existieran ríos que drenaran el agua estancada y el agua de lluvia del suelo, la gente sería saludable y feliz. Pero si los ríos no existieran y se bebiera agua estancada y fangosa, la gente luciría prominentes barrigas y viviría de mal humor.
Hipócrates, tratado “Aire, agua y lugares”, 400 a.C.

Las personas desalojadas no son las únicas que se enferman y se mueren como consecuencia de la construcción de las represas. Éstas alteran radicalmente las condiciones ecológicas, provocan grandes movimientos de población y son poderosos agentes en la propagación de enfermedades, en especial en las áreas tropicales y subtropicales, y particularmente cuando están acompañadas de planes de riego. Si bien las medidas de salud pública con fondos implementados de manera correcta pueden reducir aunque no erradicar las enfermedades relacionadas con las represas, en la mayoría de los casos esta situación representa una excepción más que la regla. El riesgo de contraer enfermedades comienza con la llegada al lugar de construcción de la represa de una gran cantidad de obreros, la mayoría de los cuales son pobres sin capacitación alguna y que, especialmente en los países tropicales, comúnmente son portadores de una serie de enfermedades infecciosas como tuberculosis, sarampión, gripe, leishmaniasis, sífilis y sida. En muchos casos es probable que algunas de estas enfermedades, o las cepas, sean nuevas para la región, y por lo tanto la población local es poco inmune a las mismas. Para la construcción de la represa Itaipú, en el límite entre Brasil y Paraguay, se emplearon aproximadamente 38.000 trabajadores, y a fines de 1978 se registró una fluctuación diaria de dos mil obreros se iban o llegaban a trabajar a la represa. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS):

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“Los trabajadores que llegaban junto con sus familias hicieron que la población de los pueblos cercanos aumentara entre 3 y 7 veces. Generalmente se asentaban en barrios humildes superpoblados, donde no tenían atención sanitaria y de la salud adecuados, y además estaban expuestos a enfermedades infecciosas, particularmente infecciones respiratorias y diarreicas, a la desnutrición y al poli-parasitismo, lo que fue perjudicial para el desarrollo de los niños. Las condiciones de vida también llevaron a la prostitución y a la promiscuidad y, consecuentemente, las enfermedades de transmisión sexual eran muy comunes”. 62 Se cree que los obreros que trabajaron en el proyecto de represa y desvío Lesotho Highlands Water, que costó U$S 8 mil millones, introdujeron el virus HIV en el reino de Lesotho, que se encuentra en el sur de África. Actualmente el virus del sida está avanzando en las comunidades locales. En 1992 algunos estudios demostraron que 1 de cada 20 obreros que trabajaban en la construcción de la represa y aproximadamente 1 de cada 120 personas del mismo grupo de edad de las localidades vecinas, estaban infectados. “Ahora hay una gran preocupación debido al rápido aumento en la propagación del sida”, expresó un artículo del Boletín de la Asociación de Médicos norteamericana en 1995. “Es imprescindible aumentar los controles, brindar oportunidades para que todos tengan acceso a la educación para la salud y llevar a cabo actividades preventivas agresivas en el sitio de la construcción de la represa Katse para detener la transmisión del sida de los obreros hacia los habitantes de las localidades cercanas”.63 Los obreros que trabajan en la construcción de represas también corren riesgo de muerte y de lesiones debido a las peligrosas condiciones de trabajo inherentes a la mayoría de estos proyectos. El Departamento de Industria y Energía del Banco Mundial admite que, “desafortunadamente la muerte de trabajadores es algo común en los túneles, en la construcción de las represas y en cualquier actividad que implique movimiento de tierra”.64 Más de 100 trabajadores murieron en Kariba, al menos 154 perecieron mientras construían la Represa Nagarjunasagar en la India y en 1983 se perdieron más de 200 vidas al producirse un desprendimiento de tierra durante la construcción de la represa Guavio, en Colombia.65 François L. Lempérière, miembro Senior del Comité Francés de Grandes Represas, calcula que en total murieron alrededor de 100.000 trabajadores que estaban construyendo represas y que muchos cientos de miles resultaron seriamente heridos. 66

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Esquistosomiasis: re uistoso cara Esquistosomiasis: represas y caracoles
Sin embargo, la razón principal por la que las represas y los sistemas de irrigación son centros de propagación de enfermedades es que éstas crean hábitat propicios para el desarrollo de insectos, caracoles y otros animales que actúan como portadores de los parásitos de enfermedades de origen hídrico. La magnitud de la incidencia global de la esquistosomiasis (bilharzia), enfermedad hídrica que debilita a la gente, está directamente vinculada con la construcción de represas y proyectos de riego. Consecuentemente, la enfermedad no sólo se ha propagado en las áreas en las que ya se la conocía, sino que también se ha agravado donde ya era un problema. Una conferencia sobre los problemas ambientales ocasionados por los programas de irrigación auspiciada por las Naciones Unidas en 1977 concluyó que “la invasión de esquistosomiasis causada por los planes de riego en las tierras áridas es tan común que no hay necesidad de dar ejemplos. Son excepcionales las regiones que cuentan con este tipo de planes y no padecen la enfermedad”.67 En 1947 alrededor de 114 millones de personas en todo el mundo estaban infectadas con esquistosomiasis. Desde entonces, está cifra aumentó a 200 millones a pesar del desarrollo en los ’80 de una “droga curativa milagrosa”, el prazinquantel, cuya efectividad parece estar disminuyendo en la actualidad y de numerosos esfuerzos por tratar de controlar la enfermedad. La esquistosomiasis es endémica en más de 70 países, pero es particularmente grave en África y también representa un problema en algunas partes de Medio Oriente, las Filipinas, China, el Caribe, y en Brasil cada vez más.68 Las dos especies más comunes de platelmintos, conocidos como esquistosomas, que infectan a la gente, son el Schistosoma haematobium (que se encuentra en África y en Medio Oriente) y el S. mansoni (en África y América del Sur). Los huevos de estos parásitos llegan al agua mediante el excremento humano y son recogidos por los caracoles de las especies Bulinus y Biomphalaria. Una vez dentro de los caracoles, los huevos de los esquistosomas se abren y los caracoles excretan las larvas en el agua las cuales permanecen en los tallos y en las hojas de las plantas acuáticas. Cuando la gente toca esas plantas las larvas penetran rápidamente a través de la piel y luego se introducen en la sangre. Dentro del cuerpo de una persona las larvas se transforman en parásitos adultos. Los parásitos S. haematobium se ubican en la vejiga para reproducirse; un sólo par produce hasta 3.000 huevos por día durante unas ocho semanas. Los huevos provocan reacciones alérgicas en el sistema urinario. Por otra parte, los parásitos S. mansoni, que pueden vivir
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hasta 35 años, se reproducen en el intestino. Algunos de los huevos se despiden con el excremento o con la orina y así el ciclo comienza nuevamente. Los que quedan se diseminan por todo el cuerpo, provocando irritación en varios órganos. La esquistosomiasis intestinal es la más grave de las formas de esta enfermedad. Los parásitos y sus huevos producen una enorme variedad de enfermedades. El síntoma más común es una fatiga moderada general y apatía; los demás van desde infecciones dermatológicas locales leves hasta enfermedades mortales del corazón, epilepsia, insuficiencia renal y cáncer. En todos los casos la persona infectada es más susceptible a otras enfermedades. Los índices de infección de la población pueden llegar al 100 por ciento en las regiones donde la esquistosomiasis es endémica. Las aguas de las orillas de los embalses y de los canales de riego tropicales tienden a ser calmas, poco profundas, cálidas, cubiertas de plantas y con buena luz, lo que constituye un excelente hábitat para los caracoles Bulinus y Biomphalaria. Además, los embalses y los planes de irrigación incrementan notoriamente el contacto de las personas con las aguas infectadas por los caracoles y las plantas, ya que los campesinos y los pescadores trabajan en los canales y los embalses y en sus alrededores, sus familias lavan la ropa y los niños juegan allí mismo. La gran cantidad de tiempo que los niños de las zonas cálidas pasan jugando cerca del agua hace que sean muy propensos a contagiarse. Desde que se desarrollaron planes de riego permanente la gente está expuesta a la esquistosomiasis durante todo el año, mientras que anteriormente, cuando la agricultura dependía de las precipitaciones estacionales o de las crecidas anuales, el único período de contacto entre la gente y los caracoles era la breve estación lluviosa.69 Los egipcios padecieron la esquistosomiasis desde los tiempos faraónicos, pero recién en el siglo XX se convirtió en un problema serio. La construcción y las posteriores elevaciones de la represa Baja Assuán, a comienzos del siglo pasado, y la consecuente transformación de los campos de riego tradicional por inundaciones estacionales en canales y acequias con riego permanente, incrementaron la incidencia de la esquistosomiasis urinaria en cuatro poblaciones estudiadas del Alto Egipto, de un máximo de 11% en 1934 a un 75% tres años más tarde. Posteriormente, desde la década del ´30 se han reducido gradualmente los índices de esquistosomiasis urinaria como resultado de mejoras en la salud pública. No obstante, desde la construcción de la gran represa Alta Assuán ha habido, especialmente en el delta del Nilo, un aumento en la cantidad de casos de infectados con esquistosomiasis intestinal, que es mucho más
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peligrosa que la urinaria. Es posible que esto haya sucedido debido a que el aumento en la salinidad del agua en esta zona es más favorable para los caracoles Biomphalaria, que llevan el S. mansoni, que para las especies Bulinus que transportan el S. haematobium. La supresión de las crecidas que arrastraban a los caracoles hacia el mar y el aumento de la vegetación de agua dulce en los nuevos canales de riego también favorecieron a los caracoles Biomphalaria.70 En Ghana, los caracoles Bulinus han proliferado en todas las represas -grandes y pequeñas. En la región donde se encuentra la gran represa Volta, los índices de esquistosomiasis urinaria aumentaron desde una cifra menor a un 10 por ciento en las poblaciones costeras en 1966 a alrededor del 90% en los niños que vivían cerca de la nueva represa en 1969. En algunos pueblos muy cercanos a la represa todas las personas estaban infectadas. No se detectaron casos de esquistosomiasis intestinal cerca del embalse, sin embargo en poblaciones río abajo, en el Akosombo, próximas a una represa más pequeña en Kpong, más de un tercio de los pobladores estaban infectados con el S. mansoni. 71 En 1982, un estudio realizado por una consultora y financiado por la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID, en inglés), concluyó que la represa Diama, planificada sobre el estuario del río Senegal, y la expansión del arroz irrigado podrían causar un leve aumento en los índices locales de esquistosomiasis -en ese entonces sólo se manifestaba la esquistosomiasis urinaria en la cuenca del bajo Senegal.72 Resulta difícil entender de qué manera se llegó a esta conclusión, ya que desde la construcción de represas y la expansión de la irrigación en casi todas partes de África occidental, la propagación de la esquistosomiasis aumentó considerablemente. A comienzos de 1988, dieciocho meses después de que se culminaran las obras de la represa Diama, se manifestaron los primeros casos de un tipo de esquistosomiasis intestinal que era inusualmente grave y difícil de tratar. En 1994 los índices de infección con este tipo de esquistosomiasis en las comunidades cercanas a los planes de riego del bajo Senegal oscilaban entre un 25% y un 82%.73 En Asia, el tipo de esquistosomiasis dominante es la intestinal, y es causada por el S. japonicum, que tiene un comportamiento similar al S. mansoni, aunque los efectos que causa en la salud de la gente son mucho más graves. En Filipinas, donde el S. japonicum es el mayor problema de la salud pública en las áreas en donde se encuentran los sistemas de riego, se estima que la gente que padece esquistosomiasis se ve imposibilitada de trabajar hasta 42 días por año. 74 Las condiciones en la India no parecen ser favorables para la propagación de la esquistosomiasis, cuya transmisión sólo se ha verificado en una pequeña población del estado de
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Maharashtra. Sin embargo, se teme que la gran cantidad de indios nativos que trabajan en las áreas endémicas, especialmente en Oriente Medio, puedan traer consigo la enfermedad a la India.75 Si la enfermedad llegara a la India el resultado sería catastrófico para la salud pública por varias razones: hay una inmensa área que se encuentra bajo riego por canales, el país posee una alta densidad de población y la infraestructura para el cuidado de la salud es escasa.76 Los intentos en todo el mundo por controlar la esquistosomiasis han tenido poco éxito; en general han podido contener pero no erradicar la enfermedad. El programa patrocinado por la OMS y por el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) llevado a cabo en el embalse de Volta, que consistió en la fumigación de moluscos y el tratamiento de gente infectada, redujo a la mitad la incidencia de esquistosomiasis entre 1975 y 1981, año en que concluyó el programa. Sin embargo dos quintos de la población que vivía en el área continuó infectada -y sólo se cubrió un tramo de 60 kilómetros de los 5.000 de la costa del embalse. Egipto invierte una suma de dinero importante en su programa de control de la esquistosomiasis -el 8% del presupuesto total del país destinado a la salud en 1984-, y aun así la enfermedad es epidemia.77 En los años ’70, en China se creyó que se había reducido la cantidad de infectados con esquistosomiasis, ya que se mejoró la higiene y además se habían destruido los hábitat de los caracoles, a tal punto que “ya no era de importancia para la salud pública”.78 Sin embargo, en 1994 el Economic Daily de Beijing publicó que “... desde de la década del ´70 se han descubierto cada vez más casos de gente que padece la enfermedad... y hasta ahora se han encontrado 1.500.000 de personas infectadas... a lo largo del río Yangtze... el país enfrenta una situación seria en relación con la prevención de la recurrencia de la esquistosomiasis”.79

alaria: desast ecológic esastr ico Malaria: un desastre ecológico
A pesar del enorme esfuerzo mundial realizado para erradicar la malaria, también conocida como paludismo, sigue siendo una de las enfermedades letales mortales más difundidas, y es cada vez más grave. En 1990 más de 300 millones de personas se enfermaron de malaria y probablemente murieron más de un millón. En África la gran mayoría de los que murieron de malaria eran niños. El Dr. Hiroshi Nakajima, director general de la OMS, advirtió en 1992 que “la situación del paludismo es preocupante a nivel mundial y se está tornando cada vez más grave”.80
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El paludismo en los seres humanos es causado por 4 especies de protozoos, de los cuales el Plasmodium vivax y el Plasmodium falciparum son los más comunes. Los parásitos Plasmodium deben pasar parte de su ciclo de vida dentro de los mosquitos hembra de varias especies diferentes del género anófeles y el resto dentro de huéspedes de sangre cálida como los humanos. Los principales factores que determinan la incidencia del paludismo en un área determinada son: el clima y la humedad (los veranos cálidos son necesarios para que los parásitos Plasmodium sobrevivan y los veranos húmedos para que los mosquitos vivan lo suficiente hasta que los parásitos lleguen a la etapa en la que pueden infectar); la presencia y cantidad de mosquitos anófeles; el contacto entre los mosquitos y los seres humanos; y la presencia de personas infectadas para transmitir los parásitos a los mosquitos. Los cambios ecológicos provocados por las represas y el riego permanente en áreas áridas y semiáridas, tales como la existencia de una mayor cantidad de agua estancada en la que los anófeles se alimentan y la extensión del período en el cual se encuentran áreas anegadas, tienden a aumentar las poblaciones de este mosquito.81 Un estudio sobre las especies de mosquitos encontrados en las áreas irrigadas y no irrigadas en las planicies de Kano, al sudoeste de Kenia, en los años 70’, demostró que el riego no sólo hizo que la población de mosquitos aumentara cuatro veces sino que también favoreció en gran medida la proliferación de anófeles a expensas de otras especies de mosquitos. Se descubrió que el Anopheles gambiae, principal portador del paludismo en África semiárida, se reproduce en las aguas playas de las plantaciones de arroz en las planicies de Kano, mientras que el A. funestus, el segundo portador más común en África, se reproduce en gran parte en los canales de irrigación y en el alcantarillado. En 1988 aproximadamente 1 de cada 5 habitantes de las planicies padecía paludismo. La incidencia del paludismo en 1990 fue entre un 26% y un 54% mayor en otras dos áreas bajo riego en Kenia que en las áreas cercanas que no habían sido irrigadas.82 El mosquito Anófeles gambiae, uno de los portadores más peligrosos del paludismo, se reproduce prolíficamente en charcos de agua cálida poco profundos y tan pequeños como la huella de una pezuña llena de agua, tiene un alto índice de infección con el parásito Plasmodium falciparum y puede causar el paludismo cerebral, que es la forma más mortal de esta enfermedad. El A. gambiae es atraído por la luz solar y su densidad de población tiende a aumentar con la degradación ambiental, especialmente con la deforestación y el anegamiento de bosques o áreas de llanura. Luego de una invasión de A. gambiae proveniente de Sudán,
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una epidemia de paludismo azotó el Alto Egipto entre 1942 y 1943 y dejó un saldo de 130.000 víctimas. Según la OMS, la epidemia debe verse como “una consecuencia del desarrollo hídrico”.83 Los grandes proyectos hidráulicos también impulsan a la gente a trabajar y a vivir cerca de las áreas de reproducción de anófeles. La gente usa la tierra para realizar diferentes actividades, como la ganadería y la agricultura, yendo del bosque al poblado, y como consecuencia los mosquitos pican tanto a los animales como a los seres humanos. En las praderas de Kano, en Kenia, el 70% de los A. gambiae se alimenta del ganado y el resto de seres humanos, mientras que en los campos irrigados cercanos pasa lo contrario. 84 En el área del Proyecto Mahaweli de cinco represas en Sri Lanka, al sur de Asia, la deforestación redujo considerablemente la cantidad de animales silvestres de los cuales se alimentaban los Anófeles culicifacies, principales portadores del paludismo en el sur de Asia, por lo tanto éstos comenzaron a buscar su alimento, la sangre, en los habitantes que llegaban a raudales al área. La cantidad de hábitat ideales para la proliferación de los A. culicifacies aumentó debido a que los escasos niveles de agua de las corrientes río abajo de la represa mayor de Mahaweli hacía que quedaran charcos de agua estancada en el lecho del río. Entre 1986 y 1987 se registraron por primera vez brotes de paludismo en el área de Mahaweli causados por el P. falciparum.85 En ciertos lugares se encuentran los mosquitos anófeles pero no los parásitos Plasmodium. El paludismo puede ser introducido en estas áreas por emigrantes provenientes de zonas infectadas, que vienen a trabajar en los sitios de las represas o que se establecen en las áreas irrigadas. Una epidemia de paludismo en la región cercana a la represa de Itaipú, en 1989, fue causada por la combinación del incremento de la densidad local de los A. darlingi, el portador más importante del paludismo en Brasil y de la gran afluencia de trabajadores provenientes de la región del Amazonas infectados con parásitos Plasmodium. Se creía que antes de 1986 el paludismo había sido erradicado en el sur de Brasil y que además había sido reducido a niveles muy bajos a lo largo del río Paraná, en Paraguay.86 Es común que los diseñadores de represas minimicen el riesgo de que sus proyectos aumenten el índice de paludismo, afirmando que el uso de pesticidas para combatir los mosquitos y la instalación de servicios de asistencia sanitaria adecuados en las áreas afectadas pueden controlar la enfermedad. Sin embargo, estas dos afirmaciones se tornan rápidamente insostenibles al evidenciarse una gran resistencia generalizada no sólo de los mosquitos hacia los pesticidas sino también de los parásitos hacia los tratamientos químicos. En realidad, ahora parece que los métodos con109

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vencionales modernos para el control del paludismo no han hecho más que crear condiciones ecológicas que hacen aún más letal a la enfermedad. La campaña mundial para erradicar al paludismo apadrinada por la OMS comenzó en 1958. Las armas elegidas fueron principalmente el DDT y la quinina, droga anti-paludismo. En un principio la campaña pareció alcanzar su propósito, ya que en Sri Lanka se redujeron los casos de un millón en 1955 a sólo 18 en 1963, año en que la campaña de erradicación estaba en su apogeo. El alto costo y éxito aparente del programa de erradicación se debió a que cuando la enfermedad disminuía ostensiblemente en una región, los fondos se destinaban a otro lugar y se reducían los esfuerzos por controlarla. Desafortunadamente, la baja en la cantidad de infectados iba acompañada de un incremento en la vulnerabilidad al paludismo de la población de las áreas endémicas de anófeles -la inmunidad al paludismo desaparece rápidamente al no estar expuestos regularmente a los parásitos. Por lo tanto cuando la fumigación se interrumpió y los mosquitos volvieron, la enfermedad reapareció con mayor intensidad. En 1975 el número de casos de paludismo en Sri Lanka volvió a subir a más de 400.000, mientras que en el mundo entero el número de casos superaba dos veces y media la cantidad que había en 1961.87 Mientras que los casos de paludismo se elevaban en todo el mundo, en los años ´60 dos tragedias destruyeron las esperanzas de vencer para siempre la enfermedad: los mosquitos comenzaron a desarrollar una resistencia genética al DDT y los parásitos Plasmodium a la quinina. La resistencia del mosquito al DDT implicó que los programas de fumigación tenían que adoptar alternativas y productos mucho más costosos. Pero con el correr del tiempo los mosquitos desarrollaron resistencia a las nuevas sustancias con las que se los pretendía combatir. Lo que es aún peor, las cepas de Plasmodium resistentes a la quinina que aparecieron primeramente en focos aislados en Asia en la década del ´50, se difundieron por Asia y América Latina durante los años ´60 y ´70. En 1990 la resistencia a la quinina se había extendido por África y las nuevas cepas resistentes de P. falciparum parecían ser más fuertes que los anteriores. En Asia, con el correr de las décadas, se aceleró el desarrollo de una resistencia múltiple a las drogas anti-malaria, cada vez más costosas, desarrolladas para reemplazar a la quinina. Aunque la resistencia múltiple todavía no es algo común en África, en 1993 se halló en Mali una cepa que era resistente a todas las drogas anti-malaria paludismo. Actualmente más gente muere de paludismo que hace tres décadas. En Brasil, en los años ´60 el paludismo fue prácticamente erradi110

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cado; sin embargo, en 1990 se registraron 560.000 casos. En 1993 el índice de muertes en África a causa del paludismo fue el más elevado de la historia.88

osquit uitos enf meda nfe dad Mosquitos y más enfermedades
En 1977 surgió una misteriosa enfermedad hemorrágica en Egipto, cerca de Assuán. Se registraron alrededor de 18.000 casos y unas 600 personas murieron. Posteriormente se conoció esta dolencia como la fiebre del Valle del Rift. Era una enfermedad viral con síntomas similares a los de la fiebre amarilla. La fiebre del Valle del Rift había sido una enfermedad que atacaba al ganado al este del sub-Sahara africano: la pérdida de los animales durante la epidemia de Assuán fue tan grande que Egipto sufrió una seria escasez de carne. Los científicos creen que la epidemia de Assuán comenzó atacando al ganado en el norte de Sudán y que luego se propagó a Egipto mediante la migración humana o de los mosquitos acarreados por el viento. Cuando el virus llegó a Egipto se difundió rápidamente por los mosquitos que proliferaban cerca de las márgenes del embalse Nasser. En la década del ´90 otro gran brote de la fiebre del Valle del Rift azotó al área de Assuán.89 En octubre de 1987 la enfermedad se manifestó por primera vez en el oeste de África y casi 300 personas murieron en Rosso, Mauritania. La causa del brote fue la cantidad inusual de mosquitos como consecuencia del reciente llenado de la represa de Diama y el posterior incremento de los mismos en los campos de arroz bajo riego.90 Se cree que 75 millones de personas en todo el mundo sufren de filiariosis linfática, causada por un parásito difundido por varias especies de mosquitos. La forma más conocida de la filariosis linfática es la elefantiasis, que se manifiesta después de años de tener la infección repetidamente y que puede hacer que los brazos, las piernas, los genitales y el torso de la víctima se hinchen hasta alcanzar proporciones monstruosas. A mediados de los años ´70 el cuarenta por ciento de la población de las áreas irrigadas en el sudoeste de Burkina Faso eran portadores de la filiariosis linfática. Los mosquitos que transmiten la filiariosis linfática proliferan en las represas plagadas de algas en Asia. 91 Otra enfermedad muy grave relacionada con los proyectos de desarrollo hídrico en Asia es la encefalitis japonesa, que es transmitida por el mosquito Culex tritaeniorhynchus. Actualmente el virus está disminuyendo en China, Japón y en Corea del Sur pero se está propagando por Bangladesh, India, Burma, Nepal, Tailandia y Vietnam, lo que se atribuye
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a la transformación que hubo en el cultivo del arroz; antes se regaba con las lluvias y ahora es irrigado continuamente.92 Los mosquitos transmiten muchas otras enfermedades, entre ellas la fiebre amarilla y el dengue. Los insectos también pueden causar muchas molestias en la vida de una persona aun cuando no transmitan ninguna dolencia. El agua estancada y la vegetación podrida en la represa Tucuruí, en Brasil, provocaron una plaga de moscas y de una clase de mosquito particularmente agresiva cuya picadura era dolorosa. Los insectos perturbaron la vida de las 8.000 personas que vivían cerca de la represa, algunas de las cuales afirmaron que llegaron a sufrir no menos de 700 picaduras en una hora. Una ola de enfermedades, incluyendo paludismo y leishmaniasis, azotaron al área y como consecuencia mucha gente se vio forzada a abandonar sus hogares y sus campos. La leishmaniasis, también conocida como kala-azar o fiebre dumdum, es causada por un protozoo que se transmite por medio de picaduras de jejenes y puede provocar infecciones localizadas en la piel, fiebre, anemia, disentería y neumonía y que además es fatal en casos extremos.93

Moscas y gusanos
Los gusanos entran, los gusanos salen, Los que entran son largos y luengos, Los que salen son gruesos y obesos, Sean felices, mis amigos, sigan contentos.
Rima tradicional inglesa

La oncocercosis, o ceguera del río, es causada por un gusano transmitido por la picadura del jején que se reproduce en aguas de curso rápido. La ceguera del río afecta a 25 millones de personas en 26 países africanos, en Yemen y en áreas reducidas de América Central y del norte de América del Sur. La enfermedad empeora la visión de al menos 1 millón de individuos, de los cuales más de 350.000 han quedado ciegos. En el caso de esta enfermedad, las grandes represas otorgan ventajas y desventajas: tanto la represa Akosombo, en Ghana, como la Kossou, en Costa de Marfil, inundaron grandes áreas que eran sitios de reproducción del jején, pero han empeorado la enfermedad aguas abajo, ya que los vertederos crearon áreas favorables para la reproducción de este insecto y alteraron los patrones de la corriente del río.94 Sin embargo la represa Manantali no sólo erradicó la enfermedad en las zonas aledañas al embalse sino que también ayudó a reducir su incidencia río abajo.95
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Pero las represas pequeñas generalmente incrementan los índices de ceguera del río: sus aliviaderos proveen un hábitat excelente para la larva del jején en temporada húmeda y es probable que no inunden ningún sitio de reproducción. Un programa de riego para el cultivo de arroz en el valle de Tiao, en Burkinna Faso, condujo a la infección de prácticamente todas las personas en el área para 1972, siete años después de que comenzara la irrigación. El 50% de las personas mayores a los 40 años de edad quedaron ciegas. Hasta entonces la ceguera del río era poco conocida en el valle.96 El Programa de Control de la Oncocercosis del Oeste de África, que comenzó en 1975 respaldado por el Banco Mundial y por varias agencias de las Naciones Unidas es, de acuerdo a sus auspiciantes patrocinadores, un “éxito rotundo” y “prácticamente ha erradicado del área de la salud pública el problema de la ceguera del río” en siete de los países más afectados. Se aseguró que los treinta millones de individuos que antes estaban en peligro se encuentran a salvo. El programa de control consistió en la fumigación aérea de las zonas de reproducción de la larva del jején con insecticidas y el tratamiento farmacéutico de las víctimas en las etapas iniciales de la enfermedad.97 Los constructores de represas aseguran que si bien existen muchos riesgos para la salud causados por sus proyectos en los países en vías de desarrollo, éstos pueden ser reducidos a niveles “aceptables” mediante el “control” adecuado y tomando las precauciones sanitarias necesarias. La mejora en la atención primaria de la salud, especialmente una asistencia sanitaria adecuada, pueden hacer que la enfermedad sea menos común y menos letal, pero muy pocas veces se podrá prevenir el aumento de las enfermedades hídricas, ya que las condiciones ecológicas están creadas para que éstas se propaguen. La historia de la “erradicación” del paludismo nos brinda un ejemplo claro de que confiar en la capacidad humana para burlar a un microbio ecológico puede ser un error fatal. Además, aunque el cuidado de la salud se incluya en las propuestas de proyectos, no se garantiza que estas medidas sean efectivamente financiadas a largo plazo. El “control”, la respuesta casi inevitable de los consultores del desarrollo a cualquier pregunta, por sí mismo no detendrá un solo caso de estas enfermedades. Otro argumento de quienes están a favor de las represas es que estos proyectos incluyen mejores suministros de agua y que por lo tanto reducirán los índices totales de enfermedad. Sin embargo es muy raro que las grandes represas se construyan para el suministro doméstico de agua y, cuando éste es el objetivo, se trata sólo de una parte menor del proyecto, que podría cubrirse fácilmente con una represa más pequeña u otras
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alternativas. Además, los proyectos de suministro de agua sin otras medidas sanitarias generalmente son insuficientes para reducir la incidencia de las enfermedades.98 Las represas y los programas de riego también pueden disminuir la disponibilidad de agua pura: cuando el agua para el uso doméstico proviene de canales de irrigación, ésta puede estar contaminada por el escurrimiento de pesticidas y otros residuos provenientes de la actividad agrícola cargados de sustancias salinas y contaminados. Michael Goldman, de la Universidad de California, informó que la mayoría de las familias que visitó durante el proyecto de investigación en el gran Canal Indira Gandhi, en el desierto de Rajasthan, “expresó preocupación por los malestares estomacales de sus niños” debido al suministro de agua contaminada.99 El Banco Mundial y otros partidarios del proyecto Sardar Sarovar aseguraron que un mejor suministro de agua reducirá la incidencia de las enfermedades de la piel. Sin embargo, Goldman afirma que se produjo una epidemia de enfermedades de la piel como consecuencia del canal Indira Gandhi -un proyecto muy parecido al PSS.100 Cuando los constructores de represas se enfrentan con las consecuencias sociales negativas de sus proyectos, generalmente afirman que son los efectos colaterales lamentables de obras que, en su totalidad, son extraordinariamente beneficiosas. Este argumento supone que las represas cumplen con las promesas que realizan sus partidarios. Como se describe en los siguientes capítulos, este supuesto es con frecuencia erróneo.

Notas
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Panjiar, P. “Refugees of Progress”, India Today, septiembre 30, 1993. Banco Mundial China: Involuntary Resettlement. 8 Junio, 1993. p.72. 3 Banco Mundial op. cit.; Cheung, X. “Unleashing Hydroelectric Potential In a Challenging Environment”, Hydro Review Worldwide, Winter; Tyler, P.E. “China Proposes Huge Aqueduct to Beijing Area”, New York Times, 19 Julio, 1993. 4 Dai, Qing, comunicación personal, 24 octubre, 1994. 5 En 1994 los investigadores del Banco Mundial estimaron que de 4 a 4,5 millones de personas son desplazadas por las represas cada año, un promedio de 14.000 personas por obra. Si se multiplica esta media por 40.000 (la cantidad de grandes represas) ¡se obtienen 560 millones! Probablemente esta estimación anual sea demasiado alta. Una de las respuestas más recurrentes del Banco a las críticas en cuanto al registro de reasentamientos que ellos realizan es que sus proyectos solamente se responsabilizan por una muy pequeña proporción del total de desplazados en cada proyecto. Por lo tanto, el Banco Mundial tiene interés en exagerar el número total de gente desalojada. Banco Mundial Resettlement and Development: The Bankwide Review of Projects Involving Involuntary Resettlement. 8 de abril, 1994, pp. 1-3).
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Garrett op. cit., pp. 204-5. Jobin, W.R. “Rift Valley Fever: a Problem for Dam Builders in Africa’” Water Power and Dam Construction, Agosto; Environmental Health Project, op. cit., pp. 87-92. Hunter et al., op. cit., pp. 26, 30, 31. Hunter et al., op. cit., pp. 4-5. Hunter et al., op. cit., p. 48; Comissão Pró-Indio de São Paulo “Tucuruí Hydroelectric Power Plant: The Disaster Continues”, mimeo, 1991; “Violência e Conflitos no Projeto de Assentamento Rio Gelado”, Informativo do MAB, San Pablo, enero 1995; Garrett op. cit., p. 254 Hunter et al., op. cit., pp. 26, 33-34; Wigg, D. And Then Forgot to Tell Us Why . . . A Look at the Campaign Against River Blindness in West Africa. Banco Mundial, Washington, DC. 1993. Environmental Health Project, “Senegal River Basin” op. cit., p. 91. Hunter et al., op. cit., p.31. Wigg , op. cit., p. 7. Ver Churchill, A. et al. “Rural Water Supply and Sanitation: Time for a Change”, Informe 18, Debate del Banco Mundial, 1987. Goldman, M. “«There’s A Snake On Our Chests»: State and Development Crisis in India’s Desert”. Ph.D. Thesis, Universidad de California, Santa Cruz, diciembre, 1994 p. 131. Blinkhorn, T.A. & Smith, W.T. “India’s Narmada: River of Hope. A World Bank Perspective”, en Fisher, W.F. (ed.) Towards Sustainable Development? Struggling Over India’s Narmada River. M.E. Sharpe, Armonk, NY, 1995; HR Wallingford op. cit., p.E1; Goldman op. cit., p. 131.

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Capítulo 4

Cuando las ideas caen: las fallas técnicas de las grandes represas

... el río... Conservando sus estaciones y su furia, destructor, memorioso De lo que el hombre elige olvidar. Deshonrado, menospreciado Por los cultores de la máquina, pero esperando, observando y esperando.
T.S. Eliot de Four Quartets, 1941

Las represas están plagadas de problemas técnicos, algunos propios de la tecnología, otros por la falta de una perspectiva independiente en el proceso de construcción. Estas dificultades ocasionan prolongados retrasos en la construcción y pobres rendimientos, economías y seguridad. La falta de cumplimiento en las utilidades prometidas por las represas se debe generalmente a las premisas exageradamente optimistas que se manejan en el planeamiento del proyecto. Las afirmaciones de ingenieros y políticos acerca de la viabilidad de una represa a menudo carecen de datos elementales respecto de la geología del sitio, la cantidad de agua o el sedimento transportados por el río. Otras veces se reúne información pero se deja de lado cualquier conclusión desfavorable o se la interpreta con el enfoque más optimista posible. Al referirse al poco tiempo y dinero invertidos en la reubicación de las personas desplazadas por las represas, Michael Cernea, un sociólogo del Banco Mundial, culpa al “favoritismo por la ingeniería” que existe entre los constructores de represas. 1 Una descripción más precisa del ímpetu que moviliza a estas obras sería “favoritismo por la construcción”: la industria de las represas gana dinero construyendo represas (y
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por lo general no se hace cargo de de los costos por el bajo rendimiento), y el análisis acerca de si los proyectos tienen sensatez técnica y económica o no es inevitablemente secundario al ansia constructora.

re geología Sin base sólida: represas y geología
Para un geólogo preparado resulta tan obvio que el sitio era pésimo, que uno se pregunta qué le sucede a la sensatez humana dentro de la burocracia.
Robert Curry, Universidad de Montana acerca de la represa Teton, 1976

El sitio de cada represa posee características geológicas únicas. La adquisición de un conocimiento completo de estas particularidades lleva tiempo y mucho dinero: se pueden llegar a gastar muchos millones de dólares en un estudio geológico antes de concluir que el sitio es inapropiado para una represa. Por esto es usual que las represas sean diseñadas con apenas un conocimiento parcial de las condiciones del terreno –a los constructores sólo les queda rogar no encontrarse con formaciones inestables, incapaces de sostener los cimientos o que ocasionen el derrumbe de túneles. Un estudio de costos de construcciones hidroeléctricas del Banco Mundial de 1990, arrojó que más de la tercera parte de los 49 proyectos evaluados había experimentado alguna clase de imprevisto geológico. La investigación estableció que en lo referente a las represas hidroeléctricas “la inexistencia de problemas geológicos debe considerarse una excepción antes que la regla”.2 La Oficina de Reclamación (BuRec) sabía que podían surgir inconvenientes con la represa que pretendían construir en un cañón sobre el río Teton, en el sur de Idaho. En 1970 distintas perforaciones en la pared norte del cañón detectaron fisuras que, según los geólogos de la BuRec, causarían filtraciones de agua por el flanco de la represa. Esta pérdida haría que el muro de la represa e incluso parte del relleno de tierra se transformara en un “lodazal”, según advirtieron los geólogos del propio organismo. A pesar de todo, la BuRec comenzó la construcción de la represa. Poco después de que los contratistas comenzaron la excavación de los cimientos de la represa Teton, descubrieron que el muro norte estaba plagado de gigantes fisuras, aún peores que las reveladas por las perforaciones. Sin embargo los ingenieros de la BuRec, que ya estaban atrasados, decidieron ignorar las advertencias.
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Cuando las ideas caen

En octubre de 1975 fue completada la represa Teton, con 90 metros. El deshielo de la primavera siguiente hizo que el río creciera rápidamente. Aunque se suponía que iba a llenarse al ritmo de un metro diario, el embalse creció hasta casi 4 metros por día. A principios de junio de 1976 los operadores advirtieron una pérdida de agua en la pared norte del cañón, río abajo cerca de la represa. A primera hora de la mañana del 5 de junio observaron un derrame barroso que brotaba a través del muro norte de la represa. Apenas unas horas más tarde apareció una enorme mancha de humedad en un gran sector de la fachada río abajo de la represa. La mancha se transformó en un manantial, luego en una cascada, y entonces un torrente de 20 pisos de altura estalló a través del tercio norte de la represa. El consecuente aluvión dañó o destrozó 4.000 hogares y 350 comercios a lo largo de tres pequeños poblados corriente abajo y arrasó con la superficie fértil de miles de hectáreas de tierras de cultivo. Las víctimas mortales sumaron entre 11 y 14 personas, dependiendo qué dato se crea, y los daños a la propiedad más 1.000 millones. De no haber mediado la oportuna evacuación de 12.000 personas la mañana antes del derrumbe de la represa, el número de víctimas habría sido mucho mayor.3 La sociedad alemana-suiza-estadounidense LAMI Consortium sabía que la cavidad rellena de piedra caliza, la roca volcánica fuertemente fisurada y las activas fallas sísmicas a lo largo del río Chixoy conformaban un cimiento altamente inestable para la construcción de cualquier gran proyecto. Sin embargo, el estudio de factibilidad realizado por LAMI en 1974 recomendó que la compañía nacional de energía eléctrica guatemalteca, INDE, construyera una represa hidroeléctrica de 130 metros de alto sobre el Chixoy, en un lugar llamado Pueblo Viejo. En febrero de 1976, cuando el préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por 105 millones ya era un hecho y la construcción de la represa estaba a punto de comenzar, Guatemala sufrió un devastador terremoto. El sismo suscitó un estudio más detallado de la geología del lugar –el que detectó muchas nuevas fallas- y de la resistencia sísmica de la represa planeada. El posterior rediseño, que le daba a la represa mayor resistencia a los terremotos, retrasó 15 meses la construcción e incrementó el costo del proyecto en un diez por ciento aproximadamente. En mayo de 1977, nuevos créditos internacionales mediante, un grupo de contratistas de ocho países comenzó a erigir la represa Chixoy. Previsiblemente, LAMI firmó otro lucrativo contrato para brindar asesoría en ingeniería y supervisar la construcción de la represa por ellos diseñada, y cuya construcción habían recomendado. Tan pronto comenzó la construcción se hizo obvio que no sólo los estudios sismológicos de LAMI eran inapropiados: durante la prepara123

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ción de los cimientos de la represa se descubrió que las rocas subyacentes estaban tan saturadas de fallas y cavidades que se hizo necesario otro gran rediseño de la obra. Esto hizo que el gasto en el muro de la represa resultase 350 por ciento superior al proyectado en 1977. Más tarde, el hallazgo de otra falla que había pasado inadvertida forzó a cambiar el diseño de la central eléctrica de Chixoy, duplicando el costo. Por último, la excavación del túnel de presión de 26 kilómetros de longitud a cargo de la contratista alemana Hochtief, y que acarrearía agua desde el embalse hasta la central eléctrica, se derrumbó en dos ocasiones, lo que retardó 14 meses la finalización de la obra. Finalmente, en julio de 1983, la represa Chixoy comenzó a producir energía, pero apenas cinco meses más tarde los severos daños adicionales sufridos por el túnel de presión llevaron a que INDE clausurase la planta. Las sucesivas reparaciones tomaron dos años y costaron cerca de 57 millones de dólares más, la mayor parte proveniente de un segundo préstamo del Banco Mundial. La operación comercial de las cinco turbinas de 60 MW de Chixoy recién prosiguió en abril de 1986. En 1974, LAMI calculaba que Chixoy costaría 270 millones, hacia 1988 totalizaba 944 millones.4 Los inconvenientes con la represa hidroeléctrica Aguacapa, de 90 MW, en el sur de Guatemala, comenzaron casi al mismo tiempo que los de Chixoy, y eran similares. No se halló una roca adecuada para asentar los cimientos de la represa en el nivel que indicaba el diseño y los contratistas debieron cavar mucho más que lo previsto. El revestimiento del túnel de presión se fracturó luego de ser llenado y debió ser reemplazado. La falla en el túnel ocasionó el anegamiento de la central eléctrica durante la construcción y luego, recién terminada, en 1981. La construcción de la represa insumió más del doble del tiempo estimado y costó un 83 por ciento más del valor inicial de 100 millones. Un segundo desastre destruyó una de las tres turbinas de Aguacapa, por lo que a lo sumo puede operar a dos tercios de la capacidad planeada.5

idrolo polít ología olítica Hidrología política
La represa funciona bien. El único contratiempo es el agua.
Paul Back, Director Técnico en Jefe, Sir Alexander Gibb & Partners, sobre la escasa producción de energía de la represa Victoria, Sri Lanka, 1994

Así como los constructores de represas a menudo ahorran en los estudios geológicos, también se han mostrado dispuestos a construir a pe124

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sar de datos hidrológicos notablemente inadecuados. Cada vez que el agua no alcanza para activar las turbinas de una represa o para colmar sus canales, o cuando es tanta que amenaza con hacer pedazos la represa, la culpable de la escasez de electricidad o del anegamiento siempre es la “Voluntad de Dios”, la sequía o la inundación. Sin embargo, sería más acertado culpar a la voluntad de los constructores: erigir sin los datos suficientes para prever la cantidad de agua disponible o ignorar deliberadamente los datos desfavorables. La hidrología no puede prever con exactitud el caudal de agua en un embalse. Para hacer la “mejor aproximación” de lo que será el flujo de un río durante la vida de una represa, se proyectan hacia el futuro los registros anteriores del caudal. Para confeccionar un pronóstico razonablemente confiable, que considere las variaciones de precipitación en ciclos anuales, se necesitan como mínimo varias décadas de registros del caudal fluvial –incluso así no existe garantía de que los patrones de precipitación de los últimos 50 años sean iguales a los de los próximos 50, aún más si se toma en cuenta la incógnita hidrológica que representa el cambio climático global. En este sentido, para poder calcular la máxima inundación probable que la represa deberá descargar y para planear el patrón de liberación, no sólo es necesario conocer las variaciones anuales del caudal sino también los máximos y mínimos estacionales, mensuales e incluso diarios. Una recopilación de datos de caudal confiable es relativamente costosa y complicada, y existen muy pocos datos acerca de la mayoría de los ríos del mundo. Si éstos no están, entonces el constructor tal vez deba esperar muchos años hasta obtener series de tiempo lo suficientemente representativas. Debido a la carencia de datos de caudales, los hidrólogos a menudo proyectan estas cifras a partir de los datos de las precipitaciones, por lo general de mejor calidad y más abundantes. Sin embargo, esto suma incertidumbre a los cálculos hidrológicos, ya que es necesario hacer ciertas suposiciones acerca de la relación entre la precipitación y el escurrimiento, lo que incluye factores tales como la intensidad de las precipitaciones, la evaporación y la cubierta del suelo. Las precipitaciones y los caudales del río, especialmente en zonas semiáridas, pueden variar de tal forma con el paso del tiempo que, incluso aquellos “promedios” basados en muchas décadas de datos confiables, pueden tener poquísima relevancia en la predicción del flujo futuro. El geógrafo William Adams expresa: “Para alguien que observe al África semiárida a través de los estándares normales de un ambiente templado, la variabilidad del clima será
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extraña e incomprensible. Los conceptos de precipitación ‘normal’, basados en condiciones de precipitación ‘media’, pueden resultar apropiados en ambientes templados, pero la práctica los ha puesto como prueba de la pobre base del planeamiento en África... El uso de simuladores informáticos y el análisis estadístico le dan más seguridad al proceso moderno de planeamiento de un sistema, pero no siempre logran interpretar la variabilidad del ambiente africano...”.6 A pesar de todo, la carencia de datos hidrológicos confiables no detiene a los constructores de represas, que se han mostrado dispuestos a seguir adelante, con datos de caudales de apenas un par de años.7 Los constructores a menudo erigen y ruegan por la hidrología óptima: así es que existe la tendencia a sobrestimar los caudales anuales y a subestimar las inundaciones pico.8 La sobrestimación del flujo promedio significa que muchas represas no logran producir tanta energía y agua como se preveía. El enorme embalse Buendía-Entrepeñas, en el centro de España, está constituido por dos represas sobre los ríos Guadiela y Tagus, erigidas a finales de los ´50, durante la festiva década y media de construcción de represas del general Franco. Nunca ha abastecido más del cincuenta por ciento de la capacidad del acueducto que llega a la costa mediterránea. A principios de 1994 el embalse contenía apenas un 17 por ciento de su capacidad. 9 Menores precipitaciones que las esperadas y filtraciones mayores que las previstas a través de su lecho de piedra caliza han hecho que el embalse con mayor capacidad en Tailandia, Srinakharin, finalizado en 1977, nunca fuera llenado. Las 25 mayores represas de Tailandia albergaban en 1991 un total menor que la mitad de su capacidad útil combinada; al año siguiente esta cifra cayó hasta apenas superar un tercio. En marzo de 1994 las represas Bhumibhol y Sirikrit, financiadas por el Banco Mundial y que tienen dos de los mayores embalses de Tailandia, mantenían conjuntamente sólo el siete por ciento de su volumen útil total.10 En una obra acerca de la historia del Banco Mundial publicada en 1973, la calificada palabra de Edward Mason y Robert Asher, de la Brookings Institution, sostiene: “La capacidad generadora de energía del río Ping, sobre el que se construyó la represa Bhumibhol, fue sustanciosamente sobrestimada... Teniendo en cuenta el déficit de la capacidad generadora de la represa Bhumibhol... y el decepcionante aporte del proyecto a la producción agrícola, si se volviera a evaluar el esfuerzo para tamaño de126

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sarrollo probablemente cuestionaría la justificación desde el punto de vista económico”.11 El Acuerdo del Río Colorado de 1922 dividió los derechos al agua entre los Estados de la cuenca superior e inferior y México, y esto estableció la base legal para el desarrollo de Hoover y muchas otras represas sobre el río. Tomando en cuenta los datos de 18 años de caudal fluvial, los creadores del Acuerdo estimaron que el caudal anual del río tenía un promedio de 17,5 millones de acres-pies (un acre-pie equivale al monto de agua necesario para anegar 1 acre bajo un pie – 21,6 km3). Sin embargo hacia los años 50, se hizo obvio que las dos primeras décadas del siglo habían sido excepcionalmente húmedas en el sudoeste de Estados Unidos. Desde 1930 a 1952 los caudales medios del río Colorado solamente fueron de 11,7 millones acre pie (MAF, en inglés). Si hubiese aceptado estas bajas cifras, la BuRec habría tenido que detener sus grandiosos planes. A principios de 1953, la BuRec presionaba al Congreso para obtener fondos para la represa de fines múltiples Proyecto de Almacenamiento Río Colorado, que calculaba 17,5 MAF como mínimo. A pesar de esto, y en lugar de reducir sus ambiciones, la BuRec lisa y llanamente ignoró los nuevos datos. La BuRec recién admitió el “déficit” del Colorado en 1965, cuando comunicó que era probable que el caudal fuese de 15 millones de acres-pies.12 La incapacidad de la BuRec para admitir la adversidad de los datos de caudal es comparable con el rechazo que las autoridades encargadas de la construcción de Sardar Sarovar experimentan ante la abrumadora evidencia que indica una disponibilidad de agua mucho menor que la que se calculaba en el planeamiento del proyecto. El Proyecto Sardar Sarovar fue diseñado en los ´70 sobre el supuesto de que en tres de cada cuatro años corrían más de 27 MAF a lo largo del Narmada. Sin embargo, hacia 1990, los 42 años de datos de caudal disponibles reflejaban una descarga de apenas 22,7 MAF en tres de cada cuatro años. Datos más recientes indican que el flujo sería aun menor. La Comisión Central de Agua de la India (CWC, en inglés) admite que las mediciones actuales del Narmada arrojan una menor cantidad de agua que la estimada previamente. A pesar de esto, la CWC insiste con la construcción del Proyecto Sardar Sarovar, cuya altura desalojaría a muchas decenas de miles de personas, en lugar de una represa más pequeña diseñada según los datos de caudal actuales.13 La CWC justifica así su indefendible posición: “Debido a que la actividad de desarrollo de los recursos hídricos no
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puede postergarse por la necesidad de datos de calidad y cantidad adecuados, se debe recurrir a los datos disponibles. En el ámbito de la hidrología se deben concebir métodos que se ajusten a los datos disponibles y que proporcionen soluciones. A su vez la aceptación de una solución requiere un juicio que contemple las situaciones sociológicas, económicas y políticas”.14 En otras palabras, la presión política para construir más alta la represa obliga a las autoridades de la India a hacer como que el caudal del Narmada es mayor que el demostrado por las mediciones.

ve re sedimentación dimenta Lodo versus represas: sedimentación
Construimos embalses de almacenamiento o represas energéticas para acopiar agua, e hipotecamos nuestros valles irrigados y nuestras industrias para poder pagarlos, pero cada año que pasa almacenan un poco menos de agua y un poco más de lodo. Y así la recuperación, que debería ser perpetua, se convierte en mera fuente de prosperidad pasajera.
Aldo Leopold The Virgin Southwest, 1933

Todos los ríos contienen sedimentos: de hecho, un río puede ser considerado un cuerpo de sedimentos o de agua que fluyen. Cuando un río es encerrado detrás de una represa, los sedimentos que éste contiene se depositan en el lecho del embalse. En muchos proyectos, la proporción de la carga total de sedimento atrapada por la represa –capacidad de intercepción- se aproxima al 100 por ciento, en especial aquéllos con grandes embalses. La acumulación de sedimentos en el embalse reduce gradualmente la capacidad de la represa para almacenar agua y cumplir con el propósito de su construcción. Todos los embalses pierden capacidad de almacenamiento a causa de la sedimentación, pero el ritmo en que esto sucede varía notablemente. A pesar de más de seis décadas de investigación, la sedimentación quizá aún sea el inconveniente técnico más serio para la industria de las represas. El profesor K. Mahmood, de la Universidad George Washington, en Washington DC, en un estudio de 1987 para el Banco Mundial estima que, anualmente, cerca de 50 kilómetros cúbicos –alrededor del uno por ciento de la capacidad global de almacenamiento de los embalses- quedan atrapados detrás de las represas del planeta. En total, deduce Mahmood, hacia 1986 los embalses del mundo habían acumulado cerca
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de 1.100 kilómetros cúbicos de sedimento, lo que representa casi una quinta parte de la capacidad de almacenamiento total.15 El ritmo de sedimentación de un embalse depende fundamentalmente del tamaño y cantidad de sedimentos que fluyen hasta él. Un embalse pequeño sobre un río extremadamente fangoso perderá capacidad de almacenamiento con rapidez; a un embalse grande sobre un río muy cristalino le puede llevar siglos perder notablemente su capacidad de almacenamiento. En promedio, los grandes embalses de Estados Unidos pierden un 0,2 por ciento de su capacidad de almacenamiento por año, con variables regionales que oscilan entre 0,5 por ciento en los Estados del Pacífico y 0,1 en los embalses del noreste, anualmente. Los mayores embalses de la China pierden una capacidad anual de 2,3 por ciento.16 Además de la rapidez con que colman los embalses, los ríos con cargas importantes de sedimentos también representan un trastorno para los operadores de represas, a causa del desgaste de las turbinas y otros componentes de la represa. Del mismo modo que un avión depende de las propiedades aerodinámicas de sus alas, la eficiencia de una turbina se basa fundamentalmente en las propiedades hidráulicas de sus aspas. La erosión y la rotura del extremo de las aspas de una turbina causadas por la arena y el limo del agua reducen considerablemente la eficiencia generadora y exigen costosas reparaciones.17 Sin lugar a dudas, el río más fangoso del planeta es el Amarillo, que fluye sobre el fácilmente erosionable y ligero suelo denominado “loess” del centro de China. La concentración media de sedimento del Amarillo es nueve veces mayor que la de cualquier otro gran río –el edafólogo Daniel J. Hillel lo describe como una “agitada marea de fango líquido, parecida a una sopa de lentejas espesa”.18 Los antecedentes de los embalses sobre el Amarillo son, obviamente, nefastos. La represa Sanmenxia (Three Gates Gorge), sobre el Amarillo inferior, fue construida con la asistencia técnica de la Unión Soviética y su principal objetivo era el control de inundaciones. Las obras comenzaron en 1957. Los hidrólogos chinos que argumentaron que el embalse no iba a tardar en llenarse de lodo fueron acusados de ser de militantes de “derecha” y luego silenciados. En 1960, pasados apenas tres años de confinamiento, el río había depositado más de 50 mil millones de toneladas de sedimento en el extremo superior del embalse, lo que elevó en varios metros el lecho del río y amenazaba con inundar severamente a distintas áreas corriente arriba, incluyendo la antigua capital Xian. Cuando Mao Tse Tung se enteró de que Xian estaba en peligro se dice que exclamó: “¡Si no hay remedio, hagan volar la represa!”. Las medidas adoptadas no fueron tan drásticas, pero entre 1962 y 1973 la represa debió ser rediseñada
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en dos ocasiones para incrementar su capacidad de descarga de sedimentos. Originalmente diseñada como una represa de almacenamiento de 1.200 MW, Sanmenxia finalmente comenzó a producir energía en 1973 como una represa de río de 250 MW. El nuevo régimen operativo establece que se deje fluir tanta agua como sea posible a través de los escapes modernizados del nivel inferior durante la temporada de crecientes de julio a octubre, cuando el río se encuentra en su punto más fangoso, lo que contradice su función original de control de inundaciones. Según algunos informes, la acumulación de sedimento en el embalse se ha estabilizado, colmando el 40 por ciento de su capacidad. A cambio de su rendimiento de 250 MW, Sanmenxia anegó 66.000 hectáreas de una de las tierras agrícolas más fértiles y desplazó a 410.000 personas, más que cualquier otro embalse del planeta.19 El fracaso de Sanmenxia fue repetido con otros embalses sobre el Amarillo superior iniciados a finales de los ´50. La represa Yangouxia, de 57 metros de altura, perdió casi un tercio de su capacidad de almacenamiento incluso antes de ser autorizada. Hacia 1966 tres cuartas partes del embalse Yangouxia habían sido colmadas por el sedimento. Desde 1967 la sedimentación del embalse se ha estabilizado, debido principalmente a que los sedimentos que deberían acumularse en él ahora están colmando dos embalses nuevos río arriba.20

sedimentario dimentar Viaje sedimentario
Para elaborar un pronóstico económicamente significativo acerca de una represa proyectada, es necesario poder prever las cifras de sedimentación con una certeza razonable. En este sentido, resulta muy difícil calcular cuánto sedimento quedará atrapado en un embalse. La obtención de datos respecto de la descarga de sedimentos es aún más costosa y complicada que la del caudal fluvial, y por esto casi no existe información confiable acerca del sedimento acarreado por los ríos del planeta. Con el paso del tiempo, los caudales de sedimento anuales y estacionales varían mucho –aún más que el caudal fluvial-, y por esto para calcular una media anual se necesitan datos de largo plazo. Según Mahmood, lo ideal sería que los diseñadores de represas dispusiesen de estadísticas de sedimentos que se remonten, como mínimo, hasta un período igual a la mitad de la vida proyectada para la represa. Sin embargo, estos datos sólo se consiguen en casos excepcionales. Igual que para los caudales fluviales, la variabilidad en la producción de sedimentos es mayor en climas áridos y semiáridos, donde los datos suelen ser más escasos.21
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La mayor cantidad de sedimento acarreado hasta un embalse se da durante las inundaciones: en Estados Unidos, por ejemplo, es normal que la mitad de la carga de sedimento anual de un río sea transportada por el caudal de 5 a 10 días. Durante y luego de una tormenta particularmente violenta, un río puede acarrear tanto sedimento como a lo largo de varios años “normales”. Los desplazamientos de lodo causados por terremotos y volcanes también pueden tener un efecto adverso e impredecible sobre la sedimentación del embalse. El cambio climático global, que se prevé desatará tormentas más intensas, podría aumentar los índices y la dificultad de pronóstico acerca de la sedimentación de un embalse.22 La capacidad de almacenamiento de la represa hidroeléctrica Kulekhani, en Nepal, mermó cerca de la décima parte a causa del sedimento que se desprendió de las laderas de las montañas río arriba, durante una tormenta de 30 horas en julio de 1993. También se pronosticó un gran aumento de la sedimentación del Kulekhani para los años siguientes, ya que la tormenta había depositado grandes montos de sedimento al pie de las laderas aguas arriba, los que serían barridos hacia la represa por futuras inundaciones. Hacia finales de siglo, la sedimentación dejaría fuera de funcionamiento a esta represa de 114 metros de altura. Al momento de su finalización, en 1981, se sostuvo que Kulekhani estaba diseñada para una vida útil de 75 a 100 años.23 A pesar de la incertidumbre que suscita la sedimentación en un embalse, es extremadamente raro que un proyecto sea detenido por la carencia de datos de sedimentación adecuados. De hecho, una y otra vez los diseñadores de represas han hecho pronósticos altamente optimistas, sosteniendo que los embalses se colmarán mucho más lentamente que lo que indica la realidad. Chixoy es una de las tantas represas hidroeléctricas de alto costo construidas en América Central durante los ´70 y ´80, con créditos del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, a pesar de las crecientes cifras de erosión en sus cuencas. En la actualidad, estas represas se están llenando rápidamente de sedimentos, lo que deja a naciones pequeñas ya empobrecidas, como Guatemala, Honduras y Costa Rica, con inmensas deudas y la necesidad imperiosa de construir nuevas plantas energéticas para reducir la dependencia de sus grandes e inútiles represas. En 1993, un equipo del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos concluyó que la sedimentación reduciría a 30 años la vida útil de la represa Cerrón Grande, de 135 MW, en El Salvador –la estimación previa a la construcción era de 350 años.24 En la India, las estadísticas oficiales respecto de 11 represas cuyas capacidades superan el kilómetro cúbico, indican que todas están acumu131

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lando sedimentos a un ritmo mayor que el esperado, con cifras que oscilan entre el 130 (Bhakra) y 1.650 por ciento (Nizamsagar, en Andhra Pradesh) sobre los números originales.25 Un artículo del Banco Mundial de 1990 referido al desarrollo de cuencas concluyó que en la India “la erosión y la sedimentación no sólo resultan severas y costosas, sino que aceleran su ritmo. En la actualidad se hace obvio que los cálculos originales de sedimentación eran incorrectos y que estaban basados en datos poco confiables, sobre un lapso de tiempo demasiado breve”.26 La mayoría de las represas modernas están concebidas para perder cierta capacidad de almacenamiento sin que esto perjudique su funcionamiento. El sector del embalse que se destina a esto es conocido como “almacenamiento muerto”, y se encuentra por debajo de la altura del desagüe inferior de la represa. Sin embargo, el sedimento no se acumula regularmente en forma horizontal, por lo que a menudo se pierde cierto monto de “almacenamiento activo” incluso antes de que el almacenamiento muerto esté colmado. Hacia 1992, luego de 18 años de operación, el embalse Tarbela, en Pakistán, por citar un ejemplo, había perdido el 12 por ciento de su almacenamiento a pesar de que el almacenamiento muerto estaba vacío en un 55 por ciento. El proceso real de deposición de sedimentos es único para cada embalse e imposible de predecir con certeza. Por lo general los sedimentos más pesados y gruesos, grava y arena, tienden a acumularse en el extremo superior del embalse, lo que conforma un delta de remansos que paulatinamente se aproxima a la represa. Los sedimentos más livianos, limo y arcilla, tienden a ser depositados más cerca de la represa. En 1983 la cresta del delta del agua estancada del Tarbela había avanzado hasta situarse a 19 kilómetros de la represa; de acuerdo con los cálculos anteriores a la construcción, en ese momento el delta debía encontrarse a 48 kilómetros detrás de la represa. Hacia 1991 la cresta del delta se encontraba a sólo 14 kilómetros de la represa.27

itigando geología igand Mitigando la geología
Los métodos económicamente viables para prevenir la sedimentación y restaurar la capacidad de un embalse representan la quimera de la industria de las represas. Las técnicas utilizadas para prolongar la vida de un embalse se dividen en tres categorías: reducción del sedimento que fluye hasta él; descarga del sedimento acumulado a través de la represa; o draga del sedimento. Todas estas prácticas padecen notables limitaciones: ya sea porque sencillamente no funcionan, porque su costo es pro132

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hibitivo, o bien porque entran en conflicto con la capacidad de la represa para abastecer agua y energía. El “manejo de la cuenca” –incluyendo la forestación y el apoyo a prácticas agrícolas que reducen la erosión-, suele ser invocado como la mejor manera de detener la deposición de sedimentos en los embalses. Si bien estos esquemas son recomendados en la etapa de diseño, es muy raro que sean llevados a la práctica: los organismos constructores de represas suelen tener más interés en erigir represas que en plantar árboles y cavar terraplenes. La implementación de esquemas de conservación de suelo sobre las amplias cuencas tropicales y subtropicales, las más proclives a la erosión, por lo general no goza de apoyo económico y es además resistida por los agricultores locales, que luego de haber perdido valiosas tierras ribereñas a causa del embalse se niegan a ceder más suelo para la plantación de árboles. Difícilmente se encuentre algún ejemplo de ejecución exitosa de medidas contra la erosión en una cuenca tropical o subtropical. Khalid Mahmood sostiene que en la mayoría de las cuencas de los grandes ríos, “...tras períodos de obras y movimiento económico, la producción de sedimento no es controlada por el manejo de la cuenca. Las fuentes de sedimento dentro de la cuenca, incluyendo laderas, suelos de valles y canales fluviales compensarán ampliamente cualquier reducción de la erosión lograda mediante el manejo de la cuenca”.28 Por lo general, lo más probable es que la construcción de una represa en un valle incremente la erosión, en lugar de reducirla: las represas facilitan el acceso a áreas remotas para los constructores de caminos, leñadores, agricultores y mineros, lo que acelera la deforestación y la pérdida de suelo. Cuando se dispone de tierra insuficiente para la relocalización, las familias desalojadas pueden no tener más alternativa que despejar tierras valle adentro o en las laderas. En todo caso, tanto la deforestación como la erosión están creciendo rápidamente en todo el mundo y cuando se construye una represa se debe prever que el deterioro del suelo de la cuenca aumentará a lo largo de la vida económica proyectada.

Ver ter, descargar, acaso drenar descargar, acaso dre escargar
La descarga de sedimento es un tipo de operación mediante la cual se reduce el contenido del embalse al comenzar la temporada de crecidas y que permite el paso de la mayor cantidad posible de agua de inundación, colmada de sedimentos antes de que puedan depositarse. Este método
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puede reducir notablemente el ritmo de sedimentación de un embalse, pero apenas ha sido útil para unos pocos proyectos; el caso más notorio es el de la represa Baja Assuán. Esta técnica fue la que finalmente estabilizó la acumulación de sedimentos en Sanmenxia. El vertido de sedimento sólo es apropiado para embalses pequeños y estrechos en relación con el caudal fluvial y además reduce notablemente o anula la capacidad de la represa para generar energía o abastecer agua durante el prolongado lapso en que el embalse permanece bajo. La técnica también se opone al almacenamiento de agua de las crecidas, que es el propósito de muchos proyectos.29 La limpieza de sedimento por descarga permite arrastrar depósitos ya acumulados en el embalse. Este método también depende de la reducción del contenido del embalse y el objetivo es que el flujo repentino erosione los sedimentos del lecho y los expulse a través de la represa. La aplicación de este sistema en un gran embalse requiere muchos meses de reducción de contenido, hasta alcanzar un nivel de caudal similar al original del río. La limpieza de sedimento por descarga suele ser efectiva para la remoción de depósitos de limo ligero, acumulados cerca de los desagües, pero raramente actúa sobre los depósitos más severos corriente arriba o sedimentos más compactos, como la arcilla. Por lo general el método no funciona en los embalses con alta sedimentación.30 Una técnica obvia para restaurar la capacidad de un embalse es el dragado. Sin embargo, esto es extremadamente costoso y sólo viable en pequeños embalses que abastecen de agua urbana, donde los consumidores puedan afrontar el costo y existan vertederos para depositar el sedimento dragado. Mahmood expresa que en 1987 el costo del drenaje era de 2 a 3 dólares por metro cúbico, cerca de 20 veces más caro que brindar almacenamiento adicional en una nueva represa. La restauración de la capacidad original de un embalse mayor requiere la remoción –y transporte y vertido- de miles de millones de metros cúbicos de sedimento. De acuerdo con los cálculos de Mahmood, el costo del dragado del volumen anual de sedimento depositado en el embalse Tarbela, estaría entre 400 y 600 millones de dólares; el dragado anual de los sedimentos acumulados en los embalses de todo el planeta sumaría de 100.000 a 150.000 millones de dólares.31

inducid po embalses: re ucidos Sismos inducidos por embalses: represas estr mec tie ier que estremecen la tierr a
Aunque no está difundido en la opinión general, se ha comprobado que las grandes represas pueden desencadenar terremotos. El primer re134

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gistro de un probable sismo inducido (RIS, en inglés) por embalse data de 1940, en la represa Quedd Fodda, en Argelia. El primer estudio extensivo acerca de la correlación entre el incremento de la actividad sísmica y las variaciones de la profundidad de un embalse se realizó en 1940 en la represa Hoover. En la actualidad hay evidencias que establecen una relación entre terremotos y operación de embalses en más de 70 represas.32 Se cree que cinco de los nueve sismos que sufrió la península india en los ´80, lo suficientemente poderosos como para causar daños, fueron inducidos por embalses.33 Al igual que la mayoría de los aspectos de la sismología, los mecanismos reales de los RIS no se alcanzan a comprender y resulta imposible predecir con certeza qué represas inducirán sismos o cómo impactarán. La mayor parte de los RIS más fuertes se han registrado en represas con más de 100 metros de altura. Sin embargo, se cree que represas con la mitad de esta altura también han inducido sismos (ver cuadro 4.1). Los embalses pueden incrementar la frecuencia de los temblores en áreas de gran actividad sísmica e incluso causar terremotos en áreas antes consideradas sísmicamente inactivas. Este último efecto es el más peligroso, ya que las construcciones de las zonas geológicamente estables no están concebidas para soportar siquiera un terremoto mínimo. Entorpeciendo aún más el panorama, existen cinco embalses, incluido Tarbela, donde se registró una reducción de la actividad sísmica local luego del llenado.34 La explicación más aceptada acerca de por qué las represas producen terremotos está relacionada con la presión extra del agua sobre las microfracturas y fisuras del fondo de un embalse y sus alrededores. El aumento de la presión del agua sobre la roca actúa como lubricante de las fallas que están bajo la tensión tectónica, sin embargo el rozamiento de la superficie de las rocas impide que resbalen.35 En la mayoría de los casos de RIS estudiados en detalle, durante el llenado del embalse se observó un incremento en la intensidad de la actividad sísmica en 25 kilómetros a la redonda. Los mayores temblores por lo general ocurrieron luego de un lapso relativamente corto –a menudo luego de días o transcurridos algunos años -después de que el embalse alcanzó su mayor profundidad. Luego del llenado inicial del embalse los RIS continuaron con normalidad mientras el nivel de agua subía y bajaba, pero a menudo con menor frecuencia y fuerza que antes. Sin embargo, el patrón de los RIS es propio de cada embalse. El terremoto de mayor intensidad que se cree fue inducido por un embalse ocurrió el 11 de diciembre de 1967, en el oeste de la India. Con una magnitud de 6,3, el sismo arrasó el poblado de Koynanagar, en Maharashtra, dejó cerca de 180 muertos y 1.500 heridos, y a muchos sin
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Ríos Silenciados uadr dro Cuadro 4.1 Casos registrados de sismos inducidos por embalses con magnitud mayor de 4.0 (escala Richter)
Represa País
ltur de ura olume umen de agnit nitud Altura de Volumen Inicio de Mayor Magnitud Re lmac la Represa del Embalse Almace- Sismo namient nto (m) (m3 x 106) namiento

Koyna Kariba

Kremasta Xinfengjiang Srinakharin1 Marathon Oroville Aswan Benmore Eucumbene Hoover Bajina-Basta Bhatsa Kerr Kurobe Monteynard Shenwo Akosombo2 Canelles Danjiangkou Grandval2 Kastraki Lago Pukaki Nurek Fuziling Khao Laem3 Piastra Vouglans Clark Hill P. Colombia/ Volta Grande* Camarillas España Manicouagan 3 Canadá

India Zambia/ Zimbabwe Grecia China Tailandia Grecia EEUU Egipto Nueva Zelanda Australia EEUU Yugoslavia India EEUU Japón Francia China Ghana España China Francia Grecia Nueva Zelanda Tadzhikistán China Tailandia Italia Francia EEUU Brasil

103 128 160 105 140 67 236 111 110 116 221 90 88 60 186 155 50 134 150 97 88 96 106 317 74 130 93 130 60 40-56 49 108

2.780 175.000 4.750 14.000 17.745 41 4.400 164.000 2.040 4.761 36.703 340 947 1.505 149 275 540 148.000 678 16.000 292 1.000 9.000 10.500 470 8.860 13 605 3.517 1.500/ 2.300 37 10.423

1962 1958 1965 1959 1977 1929 1967 1964 1964 1957 1935 1966 1981 1958 1960 1962 1972 1964 1960 1967 1959 1968 1976 1972 1954 1984 1965 1968 1952 1973/ 1974 1960 1975

1967 1963 1966 1962 1983 1938 1975 1981 1966 1959 1939 1967 1983 1971 1961 1963 1974 1964 1962 1973 1963 1969 1978 1972 1973 1985 1966 1971 1974 1974 1964 1975

6,3 6,2 6,2 6,1 5,9 5,7 5,7 5,6 5,0 5,0 5,0 4,5-5,0 4,9 4,9 4,9 4,9 4,8 4,7 4,7 4,7 4,7 4,6 4,6 4,6 4,5 4,5 4,4 4,4 4,3 4,2 4,1 4,1

* Epicentro cerca de las represas Porto Colombia y Volta Grande. uentes: ntes Fuentes: 1. Klaipongpan, S. “Geological and Seismicity Evaluation of Srinagarind Dam”, en Prakash, S. (ed.) Proceedings of Second International Conference on Recent Advances in Geotechnical Earthquake Engineering and Soil Dynamics, Universidad de Missouri-Rolla, 1991. 2. Vladut, T., “Environmental aspects of reservoir induced seismicity”, Water Power & Dam Construction, mayo, 1993. 3. Hetrakul, N., “Post Evaluation on Reservoir Triggered Seismicity of Khao Laem Dam”, en Prakash (ed.) op. cit. Todas las demás: Gupta, H.K., Reservoir-Induced Earthquakes. Elsevier, Amsterdam, 1992. 136

Cuando las ideas caen

vivienda. La represa sufrió graves daños y la central eléctrica dejó de funcionar, esto interrumpió el suministro de energía en Bombay y causó pánico en la población, que a 230 kilómetros del epicentro pudo sentir el sismo. El epicentro del terremoto y los numerosos temblores que lo precedieron y sucedieron fueron todos situados cerca o debajo del embalse de la represa Koyna, de 103 metros de altura.36 Se sospecha que los sismos inducidos por embalses han contribuido con uno de los desastres más funestos que involucran a una represa: el desborde de la represa Vaiont, en el norte de los Alpes, en 1963. El coloso de 261 metros de altura –la cuarta más alta del planeta-, se terminó en 1960 en una garganta de piedra caliza a los pies del monte Toc. Tan pronto como comenzó a llenarse, se registraron temblores sísmicos y una masa de rocas se desprendió de la ladera y cayó hacia el embalse. Luego de haber alcanzado una profundidad máxima de 130 metros a finales de 1960, el embalse fue vaciado parcialmente y la actividad sísmica y el movimiento de las laderas cesaron casi por completo. El embalse volvió al llenarse y en abril de 1962, cuando alcanzó una profundidad de 155 metros, hubo un nuevo incremento en los temblores. A pesar de todo y según informes posteriores, un grupo de ingenieros y geólogos decidió que “la masa... seguiría moviéndose tan lentamente que no habría problemas”.37 Los expertos estaban fatalmente equivocados. En 1963 las grandes precipitaciones de fines de verano dieron al embalse una profundidad de 180 metros. Durante la primera quincena de setiembre se registraron 60 temblores y el desplazamiento sobre el monte Toc comenzó a incrementarse. En la noche del 9 de octubre, 350.000 millones de metros cúbicos de roca se desprendieron del Toc y cayeron dentro del embalse. La monstruosa ola causada por el impacto rebasó en 110 metros la represa -la altura de un edificio de 28 pisos. Alrededor de dos minutos más tarde la ciudad de Longarone, distante un kilómetro corriente abajo, fue arrasada y casi todos sus habitantes muertos. En Longarone y otros tres poblados perecieron 2.600 personas en total. La relación real entre la actividad sísmica y los derrumbes no es precisa. Parte del monte Toc era obviamente inestable y podría haberse desprendido sin los temblores; sin embargo es probable que las numerosas sacudidas, cada vez más frecuentes hasta justo antes de la catástrofe, al menos aceleraran el colapso de la ladera.38 Leonardo Seeber, sismólogo del Lamont-Doherty Earth Observatory en la Universidad de Columbia, Nueva York, sostiene que los mapas oficiales que marcan las áreas con más riegos de terremotos también deberían indicar el incremento del riesgo en las cercanías de muchos embal137

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ses.39 Si esto sucediese, lo más probable sería que las comunidades próximas a los embalses demandaran compensaciones para edificar a “prueba de terremotos”, lo que aumentaría profusamente el costo de las represas. La industria de las represas seguramente se opondría con fuerza a cualquier medida de este tipo, que crease conciencia acerca de los RIS. 40 El sismólogo Harsh Gupta, vicerrector de la Universidad de Cochin, en la India, y profesor de la Universidad de Texas, percibe un “rechazo generalizado de la comunidad de ingenieros de todo el mundo para aceptar la importancia o al menos la existencia del fenómeno de sismos inducidos por embalses”. La acción legal podría forzar a la industria de las represas a aceptar la importancia de los RIS: en 1994 un artículo del Journal of Environmental Law and Litigation llegó a la conclusión de que las personas que sufrían las consecuencias de sismos inducidos tendrían bases para demandar a los operadores bajo la ley de Estados Unidos.41

de hier mue uer seguridad gurida Represas de hier ro y muer tos: la seguridad
Con excepción de las plantas de energía nuclear, ninguna estructura construida por el hombre tiene mayor potencial para matar a más personas que una represa.
Joseph Ellam Director de Seguridad de Represas de Pennsylvania, 1987

El peor desastre mundial que involucra a las represas ocurrió en agosto de 1975, en la provincia de Henan, en el centro de China. Se cree que las muertes causadas por la tragedia alcanzaron las 230.000. Sin embargo, el hecho fue borrado de la historia por los funcionarios chinos. Si las autoridades no hubiesen interferido en la difusión de las noticias de la catástrofe, la imagen de Henan sería para la industria de las represas lo que para la nuclear y química representan Chernobyl y Bhopal.42 La primera información detallada del desastre de Henan fue publicada en inglés en febrero de 1995 por el grupo de origen norteamericano Human Rights Watch, y se trataba de un informe acerca de violaciones a los derechos humanos en la represa Tres Gargantas. El escrito estaba basado en unos pocos artículos de especialistas chinos en recursos acuáticos, publicados en diarios y libros de circulación limitada durante la relativa apertura de finales de los ´80 y en una crónica de investigación inédita, escrita por un conocido periodista de la China continental bajo su seudónimo.
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Cuando las ideas caen

Las represas Banqiao y Shimantan fueron erigidas sobre la cuenca del río Huai, un tributario del Yangtze inferior, a principios de los ´50. De acuerdo con Human Rights Watch, Banqiao era considerada “una ‘represa de hierro’ que nunca se desplomaría”. Estas represas fueron concebidas para soportar incluso una crecida milenaria.43 Sin embargo el excepcional tifón que golpeó a Henan entre el 5 y 7 de agosto de 1975, se calcula que fue un suceso que ocurre cada 2.000 años. El 5 de agosto el embalse Banqiao se colmó casi hasta su capacidad máxima. Cuando se intentó abrir las compuertas, éstas se encontraban parcialmente bloqueadas por el sedimento. Al día siguiente el embalse había superado en dos metros la capacidad de funcionamiento concebida como segura. El 7 de agosto por la mañana, la represa Banqiao estalló y los 500 millones de metros cúbicos de agua del embalse se precipitaron sobre los valles y planicies a una velocidad aproximada de 50 kilómetros por hora. “Poblaciones enteras y pequeñas ciudades”, sostiene Human Rights Watch, “desaparecieron en un instante”. La represa Shimantan, que era más pequeña, se derrumbó poco después. Se cree que durante el tifón cayeron en total cerca de 62 represas. El agua de las inundaciones proveniente de los embalses y ríos de la cuenca del Huai formaron un lago que cubrió miles de kilómetros cuadrados y anegó parcial o totalmente innumerables poblaciones y pequeñas ciudades. La confianza en la capacidad de las represas para controlar las inundaciones implicó décadas de negligencia en el mantenimiento del dique, drenaje del río y sistemas de desvíos de inundación en la cuenca, y existían muy pocos desagües para el lago recién creado. Luego de una semana de formado el lago, muchas de las represas que aún sobrevivían en Henan –incluso algunas concebidas especialmente para el control de las crecidas-, fueron dinamitadas porque se decidió que era el único modo de dejar escapar el agua. El vasto lago interrumpió el transporte y las comunicaciones de toda la región e impidió que accedieran los equipos de asistencia y trabajadores de la salud. Bajo su seudónimo, el periodista chino describe las consecuencias del derrumbe de las represas: “13 de agosto: dos millones de personas a lo largo de la región están atrapadas por el agua... En Runan, 100.000 individuos que fueron anegados pero lograron sobrevivir, todavía están flotando en el agua. En Shangcai, otros 600.000 se encuentran rodeados por la inundación; 4.000 miembros de la brigada Liudayu en la comunidad Huabo, dejaron desnudos los árboles y comieron todas las hojas...

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Ríos Silenciados

17 de agosto: 1,1 millones de personas permanecen atrapadas por el agua... el índice de morbosidad se ha abultado. De acuerdo con estadísticas parciales 1,13 millones de personas han enfermado... 18 de agosto: En total 880.000 individuos están rodeados por agua en Shangcai y Xincai. De 500.000 personas en Runan, 320.000 han caído enfermas, incluyendo 33.000 casos de disentería... A dos semanas del desastre, cuando el agua de la inundación al fin comenzó a retirarse en ciertas áreas de la prefectura de Zhumadian, las pilas de cadáveres surgían por todos lados, en descomposición y pudriéndose bajo el sol caliente”. Human Rights Watch sostiene que la interpretación más sensata de las pocas y contradictorias estadísticas disponibles del número de muertos en el desastre, es que 85.000 perecieron inmediatamente bajo la ola de inundación proveniente de las represas colapsadas y 145.000 más fallecieron a causa de las epidemias y la hambruna, que azotaron el área en las semanas posteriores.44

de estadíst dísticas Sopa de estadísticas
Se tienen datos de que durante el siglo pasado, fuera de China, más de 13.500 personas murieron a causa de los estallidos de represas (ver Cuadro 4.2). Sin embargo, las estadísticas referentes a las fallas de represas en todo el mundo son confusas y están colmadas de inconsistencias. Robert Jansen, experto en seguridad de represas de la BuRec, estima que ocurrieron 2.000 fallas de represas, incluyendo derrumbes parciales, desde el siglo 12 d.C. y “aproximadamente 200 fallas de embalses de importancia” entre 1900 y 1980. El profesor H. Blind, de la Universidad Técnica de Munich, sostiene que existen registros de 166 fallas de grandes represas (represas de 15 metros de altura o más). De acuerdo con las cifras de Blind, el ritmo de falla de represas pequeñas y grandes tuvo su apogeo en las dos primeras décadas del siglo pasado, con cerca de 30 fallas probadas en cada década. Desde entonces, los números han oscilado entre 8 y 25 cada diez años. Los datos recogidos para este libro indican que al menos 17 represas fallaron entre 1990 y 1995. De acuerdo con datos del Comité Internacional de Grandes Represas (ICOLD - International Commission on Large Dams), cerca del 2,2 por ciento de las represas del mundo construidas antes de 1950 han fallado, y el 0,5 por ciento de las erigidas desde entonces. La mayoría de las fallas involucran a pequeñas represas, las que a su vez constituyen la gran ma140

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yoría. Según Blind, entre 1900 y 1969, el promedio de fallas fue de 2,4 por ciento para las pequeñas represas, y 1,7 para las grandes. Estos datos dejan explícitamente de lado a China, y es probable que resulten incompletos para otros países. En China, cerca de 3.200 represas han fallado desde 1950, el cuatro por ciento de las 80.000 represas registradas en el país. El riesgo de accidente promedio anual en todo el mundo se calcula en el orden de 1 en 10.000.45 Una represa puede experimentar un sinnúmero de dificultades. Los dos principales motivos de fallas de represas son el “rebasamiento” (responsable de cerca del 40 por ciento de las fallas) y los problemas de cimientos (cerca del 30 por ciento). Las represas de relleno, que constituyen el 80 por ciento de las represas del planeta, son las más vulnerables a ser arrasadas cuando el agua fluye por encima de su cresta. No obstante, generalmente existe un número de razones interrelacionadas que explica el colapso de una represa. Por ejemplo, una represa puede ser rebasada a causa de la inadecuada capacidad de sus aliviaderos para descargar el agua de crecida, debido a un aliviadero bloqueado por los desperdicios de la inundación, o a causa de problemas mecánicos o eléctricos que impidan abrir las compuertas de los aliviaderos a tiempo. La apertura de las compuertas también puede resultar tardía debido al desatino del operador o por un pronóstico incorrecto del tamaño de la crecida que ingresa al embalse. La erosión interna (conocida como “socavamiento”) ocasionada por filtraciones a través de la estructura, también puede derrumbar y rebasar las represas. La construcción de una represa completamente segura es simplemente imposible. Robert Jansen sostiene que las represas “demandan una ingeniería defensiva, lo que implica tener en cuenta cualquier fuerza que pueda actuar, el estudio de todo conjunto de circunstancias y la incorporación de elementos de protección que permitan estar a la altura de cualquier situación”. Obviamente éste es un objetivo inalcanzable. En el mundo real, el grado de “ingeniería defensiva” aplicado a una represa será decidido por las finanzas. Cuanto más segura sea una represa –mayor capacidad de aliviaderos, mejor calidad del material de construcción, un examen de la geología local más detallado-, mayor será el costo. El mismo ICOLD, en su guía sobre seguridad de represas de 1987, reconoce la existencia del conflicto: “Cada proyecto de represa, necesita encontrar equilibrio entre seguridad y finanzas”.46 Los constructores de represas siempre tendrán presiones para recortar la inversión en la seguridad, así como retacean los estudios hidrológicos o de sedimentación. Un informe confidencial del Banco Mundial de 1991 expresa que debido a “factores financieros, o a la presión local para to141

Ríos Silenciados uadr dro Cuadro 4.2 Registro de fallas de represas que desde 1860 han cobrado más de 10 vidas
Represa Dale Dyke (Bradfield) Iruhaike Mill River El Habra† Valparaíso South Fork (Johnstown) Walnut Grove Bouzey Austin Lower Otay Bila Desna Tigra Gleno Eigiau/Coedty§ St Francis Alla Sella Zerbino Vega de Terra (Ribadelago) Malpasset (Fréjus) Orós Babii Yar Panshet/Khadakwasla§ Hyokiri Kuala Lumpur Vaiont Quebrada la Chapa Swift Zgorigrad (Vratza) Nanaksagar Sempor Frías Buffalo Creek Canyon Lake Banqiao, Shimantan, otras 60 Teton Laurel Run Kelly Barnes (Toccoa Falls) Machhu II Gopinatham Tous Stava Kantalai Sargazon Belci Gouhou Tirlyan Virginia No. 15 Proyecto Lago Blackshear Represa Río Flint N/A País Inglaterra Japón MA, EE.UU. Argelia Chile PA, EE.UU. AZ, EE.UU. Francia PA, EE.UU. CA, EE.UU. Checoslovaquia India Italia Gales CA, EE.UU. Italia España Francia Brasil Ucrania India Corea del Sur Malasia Italia Colombia MT, EE.UU. Bulgaria India Indonesia Argentina WV, EE.UU. SD, EE.UU. China ID, EE.UU. PA, EE.UU. GA, EE.UU. India India España Italia Sri Lanka Tadzhikistán Rumania China Rusia Sudáfrica GA, EE.UU. Filipinas ipo Tipo T T T R T T R C C R T C M/C C/T B C E B T T T/R B De T R R De T T T T T R De R T R T De T/T N/A ltur ura Altura (m) 29 28 13 36 17 22 34 15 15 40 17 24 44 11 62 12 34 61 54 54/42 261 12 16 54 15 32 6 90 13 26 77 15 23 18 71 10 47 <15<15 N/A

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Año de Finalización Finalización 1858 1633 1865 1853 1888 1881 1909 1897 1915 1917 1923 1908/1924 1926 1923 1957 1954 const const 1879 1960

Año Fal alla de Falla 1864 1868 1874 1881 1888 1889 1890 1895 1911 1916 1916 1917 1923 1925 1928 1935 1959 1959 1960 1961 1961 1961 1961 1963 1963 1964 1966 1967 1967 1970 1972 1972 1975 1976 1977 1977 1979 1981 1982 1985 1986 1987 1991 1993 1994 1994 1994 1995

Causa Fal alla de Falla FE Re FE Re FE OT OT FE FE Re FE Re FE S/Re FE Re FE D Re Re FE/Re/Re Re Re FE/Re FE/Re Re Re Re Re FE FE Re Re Re So Re So Re ReRe N/A

sonas Personas mue uer muertas 2501 >1.0002 143 209 >100 2.209 150 1501 80 30 65 >1.0002 600 16 450 >100 145 421 c.1.000 145 >1.0002 250 600 2.600 250 193 >96 c.100 c.200 >42 125 237* =230.0004 11-14 393 393 >2000 475 >206 2697 =828 >199 c.4810 34211 19-3712 3913 1514 c.3015

osto Costo del Daño £0.5m >$1m

1962 const 1940 const 1938 late 1950s 1976 1899 1972 1980 1980 1960s 1952 1980 1962 1987 <1917 N/A

$30-50ma $60m $400m-$1bn $20-45ma $15m crops

$18m Rbls40bn $15m

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fuent de cuadr ntes dro Notas y fuentes de l cuadro 4.2 Tipos de represa: T = tierra, R = roca, C = Concreto, M = multi bóveda, E = estribo, B = bóveda, De = descarga. Causa de falla: Re = rebasamiento, So = socavamiento, FE = falla estructural, D = debilidad geológica/ cimientos. * = Imposible distinguir las víctimas del derrumbe de la represa de las causadas por la inundación ‘natural’. † El Habra falló por primera vez en 1872 sin causar muertes. Luego fue reconstruida y falló nuevamente en 1881; fue reconstruida por segunda vez y falló nuevamente en 1927 (sin víctimas), y entonces fue abandonada. § La inundación causada por el rompimiento de la primera represa arrasó con la segunda represa corriente abajo. £ = Libras Esterlinas $ = Dólares norteamericanos Donde no se indican referencias, la fuente es Jansen, R.B. (1980) Dams and Public Safety. Ministerio del Interior EE.UU., Washington, DC. 1. Smith, N., A History of Dams. Peter Davies, Londres, 1971. 2. Lempérière, F., “Dams that have failed by flooding: an analysis of 70 failures”, Water Power and Dam Construction, octubre, 1993. 3. Costa, J.E., “Floods from Dam Failures”, en Baker, V.R. et al. (eds.) Flood Geomorphology. Wiley, Nueva Cork, 1988. 4. Human Rights Watch/Asia, The Three Gorges Dam in China: Forced Resettlement, Suppression of Dissent and Labor Rights Concerns. Nueva York, febrero, 1995. 5. Centre for Science and Environment, The State of India’s Environment —1982: A Citizen’s Report. CSE, Nueva Delhi, 1982. 6. “Overtopped Spanish dam collapses as spillway gates stay shut”, World Water, noviembre, 1982. 7. “South African dam breach followed warnings”, Construction Today, marzo, 1994. 8. “Kantalai failure leaves 18,000 homeless”, Water Power and Dam Construction, mayo, 1986. 9. “Burst raises doubts about Soviet hydroelectricity dam”, Nature, 26 marzo, 1987. 10. “Flooding and landslides cause three major failures in Romania”, Water Power and Dam Construction, octubre, 1991. 11. “China Disciplines 15 for Dam Break”, Tibetan Environment & Development News, Número 16, 1994. 12. “The Tirlyan breakthrough”, Moscow News, 19 de agosto, 1944. 13. “When the bough breaks... ”, Higher Values (Minewatch Bulletin), abril, 1994. 14. “Georgia flood deaths”, International Water Power and Dam Construction, agosto, 1994. 15. Tangbawan, R., “Angela’s toll in Philippines nearing 500”, San Francisco Chronicle, 5 de noviembre, 1995. 16. Ellingwood, B. et al., “Assessing Costs of Dam Failure”, Journal of Water Resources Planning and Management, Vol. 119, No. 1, enero/febrero, 1993. Todas las demás: R.B. Cansen, Dams and Public Safety, Departamento de Interior de EE.UU., Washington DC, 1980.

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mar el camino más corto o ignorar la baja calidad del trabajo”, la construcción en la India es “deficiente en varias represas, lo que representa un serio riesgo para las poblaciones aguas abajo”. El informe también detalla cómo se logran “grandes ganancias ilícitas utilizando materiales de baja calidad durante la construcción”.47 A pesar de que muchas grandes represas han resultado seriamente dañadas por terremotos, no se sabe de ninguna que haya colapsado a causa de un movimiento sísmico. Según el Comité de Grandes Represas de Estados Unidos (USCOLD), la aparente elasticidad de las grandes represas se debe en parte a que la mayoría ha sido recientemente construida bajo normas sísmicas y a que pocas “han sufrido terremotos de duración e intensidad locales suficientes para hacer peligrar la integridad estructural”. El USCOLD también remarca que “algunas represas han sufrido daño considerable a causa de temblores menos severos que los que preveía o debía haber previsto el diseño”. El hecho de que aún no hayan sido muchas las represas puestas a prueba por un sismo de magnitud, es obra al menos de la casualidad y sólo el azar ha impedido que el impacto de un terremoto sobre una represa se haya convertido en una catástrofe. Las represas Van Norman, Alta y Baja, en el Valle San Fernando, al sur de California, culminadas entre 1918 y 1921, eran parte de los embalses más importantes del sistema de abastecimiento de agua de Los Ángeles. El 9 de febrero de 1971 un temblor de magnitud 6,5 azotó el Valle San Fernando, con epicentro a 11 kilómetros de las represas. La cara aguas arriba de la Baja Van Norman con sus 43 metros de altura, vaciló y cayó dentro del embalse. A causa del seco invierno anterior, el embalse sólo estaba lleno a medias, 11 metros por debajo de la cresta de la represa de relleno. Pasado el terremoto, apenas 1,5 metros separaban la superficie del embalse del mutilado borde de lo que quedaba del cierre frontal.48 La represa superior, que es más pequeña, también sufrió desprendimientos aunque no tan serios como los de su vecina aguas abajo. Si la represa superior hubiese fallado el torrente resultante habría rebasado y arrasado los restos de la inferior. El temor a que los temblores sucesivos derrumbaran una o ambas represas llevó a la evacuación de 70.000 residentes del valle hasta completar el drenaje de la represa inferior. “No caben dudas de que si las circunstancias hubiesen sido apenas más adversas”, expresa Robert Jansen, de la BuRec, “este suceso habría quedado registrado como una de las peores catástrofes de la historia”.49 Sin importar los ingentes riesgos que las represas representan para la vida humana y la propiedad, pocos países cuentan con una legislación de seguridad que cubra aspectos como: normas para las nuevas represas, inspección y reparación regular de viejas represas y elaboración de pla145

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nes de evacuación de emergencia para las personas que viven aguas abajo. Los aliviadores de muchas viejas represas no fueron construidos con capacidad suficiente para evacuar lo que en la actualidad los hidrólogos consideran como la mayor inundación probable en una cuenca (comúnmente denominada “Máxima Inundación Probable” o PMF, en inglés), o con la suficiente fortaleza para resistir el mayor sismo probable (comúnmente denominado “Sismo Máximo Creíble” o MCE, en inglés). A pesar de esto, la mayoría de los países no obliga a los propietarios de las represas a mejorar sus estructuras, ni tienen suficientes datos para calcular la PMF o el MCE -ni siquiera existe consenso entre los diferentes organismos de la construcción de represas acerca de si la PMF y el MCE son normas de seguridad confiables.50 Distintos estudios realizados en los Estados Unidos han demostrado que, en promedio, los sistemas de alerta temprana y los planes de evacuación reducen el número de víctimas de estallidos de represas por un divisor mayor que cien. Sin embargo, apenas un puñado de la represas en el . mundo poseen tales planes, la mayoría en Estados Unidos, Canadá y Australia. El primer paso de un plan de emergencia es delimitar y hacer público un detallado “mapa de inundación” de las áreas en riesgo en caso del estallido de una represa. A pesar de esto, según David Ingle Smith, de la Universidad Nacional de Australia en Canberra, entre los pocos países que tienen mapas de inundación algunos los consideran tan secretos que no permiten verlos siquiera a los servicios de emergencia. Esta reserva obsesiva suele deberse al temor de que los mapas sean usados por el enemigo en tiempos de guerra; otras veces, sostiene Smith, las autoridades simplemente no quieren admitir que todas las represas representan una amenaza para las personas que viven aguas abajo.51

esastr que espe Desastres que esperan
Cuando un gran proyecto tiene problemas, lo más probable es que sean grandes problemas.
John Lowe III y Wilson V. Binger, socios de New York consulting engineers TAMS, sobre su participación en la represa Tarbela, 1982

El progreso de la hidrología y de la tecnología de la construcción de represas respecto de la comprensión del comportamiento de la roca, la tierra y el agua bajo presión, lleva a que progresivamente las nuevas represas sean generalmente menos propensas al colapso. A pesar de esto, el riesgo de que ocurra otro severo desastre es cada vez mayor mientras se construyan más represas; mientras la altura promedio crezca; mientras
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los mejores sitios se agoten y los constructores acudan a lugares cada vez más problemáticos; y mientras las represas más grandes, casi todas construidas desde los ´50, sigan envejeciendo y deteriorándose. De las 300 represas “mayores”, según la definición de la industria, sólo Vaiont ha causado un desastre de grandes proporciones. Sin embargo, algunas conocidas fallas que casi terminan en una catástrofe indican que estas represas, algunas con el potencial de matar a cientos de miles y aun millones, son tan irrompibles como era de inhundible el Titanic. Tarbela, en Pakistán, una colosal represa de tierra y roca de aproximadamente tres kilómetros de longitud y 143 metros de altura en su sector más elevado, es quizá la represa más perseguida por las dificultades. Lo único que ha evitado que el embalse arrase con la represa y el densamente poblado valle de Peshawar a su paso es un costoso programa de reparaciones de emergencia, y control y mantenimiento continuos. La verdadera historia que revela lo cerca que la colosal represa estuvo de colapsar nunca fue íntegramente difundida. En su mayor parte, la siguiente crónica está basada en un informe para el Banco Mundial de los asesores del proyecto, la firma de ingeniería Sir Alexander Gibb & Partners.52 “El historial de sucesos en Tarbela comenzó con el primer llenado del embalse, durante la temporada de inundaciones de 1974, cuando dos de los cuatro túneles utilizados para controlar el llenado tuvieron que ser clausurados debido a los importantes daños sufridos por el revestimiento y los desagües. Una semana después del cierre uno de los túneles que aún operaba se derrumbó, arrastrando con él medio millón de metros cúbicos de la estructura de la represa y el lecho rocoso circundante. Este imprevisto exigió aplicar un ‘inmediato descenso de emergencia’ en el nivel del embalse, a través del único túnel que permanecía sin desperfectos y de las compuertas menos dañadas de los túneles antes clausurados. Luego del descenso de emergencia los ingenieros se encontraron con que la cubierta de limo y grava que cubría el lecho del embalse cerca de la represa para evitar la filtración por debajo del embalse, se había partido y hundido formando cerca de 70 ‘sumideros’ de hasta un metro de profundidad y 5 de ancho. Al año siguiente centenares de sumideros plagaron la cubierta y en 1976 aparecieron grandes depresiones en la fachada aguas arriba de la represa principal y en una de las dos auxiliares. Entre 1975 y 1978 los sumideros del embalse fueron rellenados con tierra arrojada desde lanchones. En 1991 todavía causaba preocupación un gran pozo aparecido en 1984, que amenazaba con afectar la impermeabilidad de la represa”.53 Los diseñadores de Tarbela calculaban que la fuerza del agua de inun147

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dación, a través de los conductos de hormigón, barrería los restos de roca suelta en la base de los aliviaderos, pero asumieron que esto ocurriría en forma gradual y segura. El aliviadero principal comenzó a operar plenamente durante la temporada de inundación de 1976. Al cabo de tres semanas el agua vertida había cavado un cráter de 50 metros de profundidad y 300 metros de ancho que ocasionó la caída de los bordes del estanque original. Durante la siguiente temporada de inundación la base de rocas del aliviadero comenzó a desgastarse, amenazando la estabilidad del inmenso vertedero de concreto, que en un punto llegó a desplazarse.54 El aliviadero auxiliar de Tarbela, concebido para ser utilizado sólo en caso de inundaciones excepcionales, desde 1975 en adelante debió usarse regularmente para aliviar parte de la presión del aliviadero principal. En 1979 la erosión en el estanque auxiliar se reveló mucho más profunda que lo esperado, y esto hacía peligrar las dos represas auxiliares que contenían el embalse en el sector de los aliviaderos. Fue entonces cuando se emprendió una operación para estabilizar la roca alrededor de los estanques, lo que insumió tres años y una inmensa inversión. El programa para detener las fisuras y evitar el desastre en Tarbela duplicó el costo del proyecto. En 1968 el costo estimado para Tarbela era de 800 millones de dólares; hacia 1986 Pakistán había gastado 1,5 mil millones (según costos promedio de 1989).55 Otra falla cercana al desastre se dio en la represa Glen Canyon, de 216 metros de altura, sobre el Colorado, durante las grandes inundaciones de junio de 1983. Uno de los dos aliviaderos de la represa (que son túneles a través de la roca en el flanco del cierre frontal, a diferencia de los conductos al aire libre de Tarbela), se derrumbó parcialmente. Esta amenaza a la estabilidad de los estribos de la represa obligó a clausurar ambos aliviaderos. De todos modos el embalse de la represa, conocido como Lago Powell, siguió subiendo y habría superado las compuertas de los aliviaderos en peligro de no haber sido por las planchas de madera proporcionadas por un aserradero local, que fueron sujetadas al extremo de las compuertas, lo que contuvo el agua durante algunos tensos días más. Según una circular interna, los ingenieros de la BuRec pensaban que habría un “escape descontrolado” si el embalse alcanzaba 1.127,35 metros por encima del nivel del mar. El embalse finalmente alcanzó su pico a los 1.127,33 metros. Menos de dos centímetros evitaron que el Colorado inferior sufriera quizá la mayor inundación masiva de la historia de la humanidad.56 Banqiao y Shimantan combinadas liberaban 600 millones de metros cúbicos de agua: en 1983 el embalse Powell soportó más de 33.000 millones de metros cúbicos.
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Env jecimiento desmant lamient cimient esmante nto Envejecimiento y desmantelamiento
Vamos a acabar con su maldita represa. Tenemos planes secretos. Le apuntaremos con un rayo láser y haremos un pequeño agujero en la base. Tenemos oculto un equipo de químicos que trabaja en la fórmula de un nuevo tipo de ácido que disuelve el hormigón bajo el agua. Contamos con lunáticos de Estocolmo y Tokio que quieren ser torpedos humanos... Hemos contratado a un destacado grupo de respetables cristianos que todo el tiempo ruegan por un Acto Divino... Mucho antes de que se llene de barro, esa represa Glen Canyon ya no existirá.
Edward Abbey The Hidden Canyon, 1977

Una vez comprobado que una represa ha sido construida lo suficientemente bien como para contener un embalse (muchas fallas de represa se producen durante la construcción o inmediatamente después del llenado), su estructura y componentes comienzan a envejecer. Las características únicas de cada represa hacen que cada estructura envejezca a distinto ritmo, de manera diferente. Algunas represas pueden subsistir sin representar peligro por miles de años, otras pueden comenzar a quebrarse y a tener pérdidas aun antes de una década. En todo el mundo existen alrededor de 5.000 grandes represas de más de 50 años, y esta cifra y el tamaño de las represas que alcanzan el medio siglo aumentan con rapidez. La edad promedio de las represas de Estados Unidos es de unos 40 años. De acuerdo con un panel sobre el envejecimiento de las represas en el Congreso del ICOLD de 1991, “en el futuro, la atención y la actividad estarán cada vez más alejadas del diseño y construcción de nuevas represas, y se enfocarán hacia la restauración de la seguridad estructural y operativa de las represas existentes”.57 El derrumbe de represas en la ex Unión Soviética representa el mismo riesgo para la vida humana, un riesgo similar al de sus decrépitas plantas de energía nuclear. En 1994 cuando tres ingenieros de HydroQuebec inspeccionaron la represa Inguri, en la república de Georgia, se encontraron con que la tercer mayor represa sobre el planeta mostraba “un extraordinario estado de abandono”. Sólo dos de los cinco grupos de turbinas funcionaban correctamente, las galerías de las turbinas estaban inundadas por agua que se filtraba a través de la represa de hormigón y se concluyó que el aliviadero era “insuficiente”. No sólo que Georgia no dispone del dinero necesario para las urgentes reparaciones, sino que al momento de la visita de Hydro-Quebec se cumplían seis meses desde que el personal de la represa había cobrado su último salario. Inguri fue
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finalizada en los ´80, lo que implica que la condición de muchas de las represas más viejas de la ex URSS es aún peor. En febrero de 1996 la International Water Power & Dam Construction reveló que los niveles de agua detrás de la represa Kakhovskaya, en Ucrania, habían bajado recientemente, luego de alcanzar cifras “excesivamente altas”. Kakhovskaya tiene el embalse de mayor capacidad sobre el planeta. Según se informó, los ingenieros advirtieron al gobierno ucraniano que la falla de la represa de relleno “crearía un muro de agua de 20 a 30 metros de altura con una velocidad aproximada de 130 kilómetros por hora”, y amenazaría la vida de medio millón de habitantes de muchas ciudades y cientos de poblaciones a lo largo del río Dnieper.58 Sin embargo, el peligro de las represas no es un fenómeno exclusivo de las repúblicas de la ex URSS. Entre 1977 y 1982 el Cuerpo de Ingenieros inspeccionó 8.800 represas fuera del ámbito federal estadounidense, la mayoría en manos privadas, a las que clasificó de “alto riesgo”, donde una falla causaría una importante pérdida de vidas. La tercera parte de éstas fueron declaradas “inseguras”, principalmente por la insuficiente capacidad de sus aliviaderos. Un relevamiento de 1994 arrojó que al menos 1.800 represas continuaban siendo “inseguras”. La situación de las represas federales es similar: en 1987 la quinta parte de las 275 represas de la BuRec fueron calificadas como inseguras, contra la tercera parte de las 554 represas operadas por el Cuerpo de Ingenieros.59 Un estudio hidrológico de Notario, basado en datos de varios centenares de represas de Estados Unidos, demuestra que en promedio los costos operativos de las hidroeléctricas se incrementan notablemente luego de entre 25 y 35 años de operación, debido a la creciente necesidad de reparaciones. Cuando los costos de mantenimiento de una vieja represa exceden los ingresos de la venta de energía, sus propietarios deben decidir entre invertir para su rehabilitación o, cuando el gasto de las reparaciones resulta prohibitivo, desconectarla de la red y cesar la producción de energía.60 Muchas viejas represas en Estados Unidos han sido simplemente abandonadas por sus propietarios. De acuerdo con el Departamento de Recursos Naturales de Michigan (MDNR), en los últimos años muchas pequeñas represas abandonadas han sido barridas por tormentas. Según sostiene el MDNR, “estas fallas han ocasionado erosión extrema, excesivo depósito de sedimento, destrucción del hábitat acuático y pérdida de las pesquerías”. Los contribuyentes de Michigan, a través del MDNR, han tenido que pagar por la remoción de numerosos proyectos hidroeléctricos “retirados”, mientras que sus ex propietarios no han sufrido ninguna responsabilidad económica.61
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El desmantelamiento de represas, cuya definición abarca desde la simple interrupción de la generación de energía hasta la costosa y complicada operación de desmantelar la represa por completo y restaurar el estado original del río, ha sido recientemente incluido en la agenda de la reticente industria de las represas de Estados Unidos. Más de quinientas de las licencias por 50 años extendidas por la Comisión Federal Reguladora de la Energía de Estados Unidos (FERC, en inglés) a operadores privados de represas hidroeléctricas, caducarán entre 1989 y 2004. Una coalición de grupos de conservación de los ríos ha aprovechado esta afluencia de licencias que expiran para instar a la FERC a adoptar una amplia política de desmantelamiento de represas. La Hydropower Reform Coalition sostiene que las licencias nuevas sólo deberían extenderse bajo la condición de que los propietarios aporten a fondos de desmantelamiento durante la vida de sus proyectos, tal como los operadores de plantas nucleares deben aportar dinero para afrontar el costo de este inevitable proceso. A . fines de 1994, en contra de la fuerte oposición del lobby de la energía hidroeléctrica, la FERC anunció que tiene autoridad para ordenar a los propietarios de las más de 1.800 represas bajo su jurisdicción a desmantelar las represas que no hayan obtenido nuevas licencias, aunque aún no hizo lugar al pedido de la coalición para exigir pagos a fondos de desmantelamiento.62 Si bien en Estados Unidos las represas que han sido intencionalmente demolidas suman centenas, la gran mayoría era de unos pocos metros de altura; la mayor probablemente haya sido la represa Grangeville, de 19 metros de altura, sobre el río Clearwater, en Idaho, dinamitada en 1963 para restablecer el paso del salmón. Cómo desmantelar una gran represa, qué hacer con los sedimentos que bloquean el embalse y cuánto podrá costar tal operación, son cuestiones mayormente desconocidas. La Hydropower Reform Coalition sostiene que el desmantelamiento de una represa hidroeléctrica puede ser más costoso que su construcción. Lo que es más, el costo se dispararía en embalses cuyos sedimentos contengan metales pesados y otros contaminantes.63 El caso de desmantelamiento más difundido y polémico involucra a un par de represas sobre el río Elwha, en el estado de Washington: Elwha, de 30 metros, y Glines Canyon, de 70. Construidas en las décadas del ´10 y ´20, con una capacidad instalada conjunta de 19 megavatios, las represas eliminaron las entonces ricas pesquerías de la trucha arco iris y del salmón del Elwha, sobre las que la tribu Klallam tenía garantizados derechos “a perpetuidad” según el notable tratado de Point No Point de 1855. Desde que se solicitó la renovación de la licencia de la FERC para la represa Glines Canyon a finales de los ´70, los Klallam del Elwha inferior y
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un grupo de ambientalistas han tratado de lograr el desmantelamiento de las represas. En 1922 la larga campaña empezó a dar sus frutos cuando el Congreso ordenó al Ministerio del Interior confeccionar el mejor plan para “la restauración plena del ecosistema del río Elwha y los peces anádromos nativos”. El Ministerio del Interior llegó a la conclusión de que sólo el desmantelamiento de las represas podría restaurar el ecosistema en su plenitud.64 El desmantelamiento de ambas represas y el manejo de los 11,5 millones de metros cúbicos de sedimento acumulados detrás de éstas, se estima costará entre 67 y 80 millones de dólares. Esto sin contar el costo de la restauración del río, incluyendo una compensación a los propietarios de las represas y a las papeleras que utilizan energía proveniente de ellas, lo que sumaría entre 148 y 203 millones de dólares en un período de 20 años. Las represas serían desmanteladas luego de desviar el río por sus flancos. La remoción del sedimento sería el mayor problema y se realizaría mediante una combinación de dragado con el renovado flujo del río para barrer los sedimentos corriente abajo, estabilizando los sedimentos depositados en las márgenes con vegetación.65 Nadie se imagina cómo hacer para desmantelar las represas mayores construidas durante la última mitad del siglo, o de dónde provendrá el dinero para financiar la operación. Los estudios de factibilidad rara vez, o nunca, mencionan qué sucederá cuando el embalse esté colmado de sedimentos o cuando la compañía ya no encuentre rentable el mantenimiento de una represa. La industria internacional siempre ha mantenido una gran distancia del tema. “Sólo una vez he visto un informe acerca del desmantelamiento de represas”, expuso en 1992 el entonces presidente del ICOLD, Wolfgang Pircher, en una conferencia en la Sociedad Británica de Represas.66 Sin embargo es un tema que, mejor temprano que tarde, deberá ser tratado.

Notas
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Ver como ej. Cernea, M., “Poverty Risks from Population Displacement in Water Resources Development”, Harvard Institute for International Development, agosto 1990, 10. 2 Morrow, E.W. y Shangraw, Jr., R.F. Understanding the Costs and Schedules of World Bank Supported Hydroelectric Projects. Banco Mundial, Departamento de Industria y Energía, julio 1990, pp. 35, 19. 3 Reisner, M. Cadillac Desert: The American West and its Disappearing Water. Secker y Warburg, Londres 1986, pp. 398-425. 4 Gysel, M. y Lommatzsch, M. “Guatemala’s Chixoy Hydroelectricity Scheme”,
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Cuando las ideas caen Water Power & Dam Construction, junio, 1986; Banco Mundial, “Project Completion Report on Guatemala Chixoy Power Project”, 31 diciembre, 1991; Banco Mundial “Project Performance Audit Report on Guatemala — Aguacapa Power Project and Chixoy Power Project”, OED, junio 1992, p. 2; Witness for Peace A People Dammed: The Impact of the World Bank Chixoy Hydroelectric Project in Guatemala, 1996. Washington, DC. Chixoy fue identificada por primera vez en un relevamiento conjunto del Banco Mundial y el Fondo Especial de la ONU (luego PNUMA). Ver Banco Mundial, “Project Performance Audit Report” op. cit.; Davidson, M. “Hydro Frustration in Guatemala”, resumen inédito de publicaciones periodísticas de Guatemala y entrevistas a funcionarios guatemaltecos, 1987; y Yearly, R., “The Lights Go Out in Guatemala”, Report on Guatemala, Oakland, California, 1992. Adams, W.M. Wasting the Rain: Rivers, People and Planning in Africa. Earthscan, Londres, 1992, p. 61. A mediados de los ´90, en Laos, las represas hidroeléctricas se planificaban sobre la base de 2-3 años de datos de flujo fluvial (“Potential and planning priorities in the Lower Mekong Basin”, Hydropower & Dams, marzo, 1995). De acuerdo con informes de la prensa guatemalteca, INDE sólo tenía dos años de datos hidrológicos, al momento de comenzar las obras de Chixoy (Davidson, “Hydro Frustration”). Un informe financiado por el Banco Mundial acerca de la seguridad de las represas en la India calculó que “más de dos tercios de éstas tienen deficiencias con respecto a su capacidad de manejo de inundación’ (Nota de las oficinas del Banco Mundial de William A. Price para Shawki Barghouti, febrero, 1995). Burns, T. “Water gets political in a very dry Spain”, Financial Times, 27 julio, 1994; Alonso Franco, M. y Yagüe Cordova, J. “The development of dam construction in Spain”, Water Power & Dam Construction, setiembre, 1992. Tuntawiroon, N. y Samootsakorn, P. “Thailand’s Dam Building Programme: Past, Present and Future”, en SEELD 2, p. 296; “Major dams in Thailand and the capacity of their reservoirs”, Thai Development Newsletter 25, 1994; “Water Supplies to be Cut Again”, The Nation, Bangkok, 14 marzo, 1994. Mason, E.S., y Asher, R.E. The World Bank Since Bretton Woods. Brookings Institution, Washington, DC, 1973, p. 687. La respuesta de las autoridades tailandesas “ante la crisis de las represas es proponer más represas, canales y túneles para desviar aguas desde los ríos Mekong y Salween en el límite norte de Tailandia hacia Bhumibhol y Sirikit” (ver como ej. Hubbel “Dams and Drought”, World Rivers Review, primer cuatrimestre, 1994). Reisner, Cadillac Desert, p. 272. Patil, J. et al. “Report of the Five Member Group Set Up by the Ministry of Water Resources to Discuss Various Issues Relating to the Sardar Sarovar Project”, Nueva Delhi, 21 abril, 1994; ver también Ram, R.N. “Muddy Waters: A Critical Assessment of the Benefits of the Sardar Sarovar Project”, Kalpavriksh, Nueva Delhi, agosto 1993; Thaker, H., comunicación personal, 28 diciembre, 1994. Citado en Patil et al., “Report of the Five Member Group”, p. 21.
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Singh, S. et al., “Evaluating Major Irrigation Projects in India”, en Thukral, E.G. (ed.) Big Dams, Displaced People: Rivers of Sorrow, Rivers of Change. Sage Publications, Nueva Delhi, 1992, p. 9. Citado en Morse, B. et al. Sardar Sarovar: The Report of the Independent Review. RFI, Ottawa, 1992. Mahmood op. cit., pp. 55, 73; Lowe, J. y Fox, I., “Sediment Management Schemes for Tarbela Reservoir”, publicación presentada en la reunión anual del USCOLD, San Francisco, 16 mayo, 1995. Mahmood op. cit., p. 78. Mahmood op. cit., p. 105. Otra desventaja de la descarga es que la acción erosiva del paso del agua colmada de sedimentos puede dañar los desagües y también puede bloquearlos. Aguas abajo, el repentino torrente de agua cargada de sedimentos puede tener un efecto desastroso sobre la calidad del agua y puede causar inundación por el bloqueo del canal del río (ibídem, pp. 89-100). Mahmood, Reservoir Sedimentation, p. 107; Lowe y Fox “Sediment Management Schemes”. Gupta, H.K. Reservoir-Induced Earthquakes. Elsevier, Amsterdam. En 1986, USCOLD recopiló más de 2.000 publicaciones técnicas con relación a RIS. Seeber, L., Lamont-Doherty Earth Observatory, pers. com., 18 enero, 1995. Gupta, Reservoir-Induced Earthquakes. Las condiciones geológicas que favorecen a la RIS entorno de los embalses, son aquellas que facilitan la circulación de agua bajo presión, tales como rocas altamente fracturadas y fisuradas, o la existencia de rocas de distintos tipos, donde el agua puede pasar con facilidad de un estrato a otro. Gupta op. cit., p. 33; “Memories of Koyna Disaster”, Indian Express (edición del Reino Unido), Nueva Delhi, 2 de octubre, 1993. Clark, C. Flood. Time-Life Books, Alexandria, VA, 1982, p. 135. Rothé, “Summary: Geophysics Report”, en Ackermann et al. (eds.) op. cit., p. 445. El terremoto de magnitud 6,4 que azotó a Killari, Maharashtra, en setiembre de 1993 y causó 10.000 muertos, pudo haber sido provocado por el embalse Tirna, que había comenzado a llenarse tres años antes. A pesar de ser una represa pequeña –al momento del temblor el embalse sólo tenía 15 metros de aguay de que ningún sismógrafo local estaba operando para mostrar la correlación entre la profundidad del embalse y los temblores, se halló una grieta aguas abajo de la represa, “exactamente donde suponíamos encontraríamos un corrimiento sísmico ocasionado por el embalse” (Seeber, L., “Killari: The Quake that Shook the World”, New Scientist, 2 de abril, 1994). Sin embargo para el común de la opinión sismológica, el terremoto fue un evento natural. Seeber, L., Lamont-Doherty Earth Observatory, com. pers., 18 enero, 1995. Gupta Reservoir-Induced Earthquakes, p. 4. Cypser, D.A. and Davis, S.D. “Liability for Induced Earthquakes”, Journal of Environmental Law and Litigation , Vol. 9, No. 2, 1994. La represa Banqiao tuvo alguna breve alusión en las publicaciones de la industria de la represa, antes de que se dispusiera de información acerca de la
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Ríos Silenciados catástrofe en inglés (ver Lempérière, F. “Cost effective improvements in fill dam safety”, Hydropower & Dams, enero, 1995; Ding, Z. “Forest Cover”, World Water and Environmental Engineer, octubre, 1992). Se desconoce si algún sector de la industria de la represa internacional, sabía de la magnitud de la catástrofe antes de febrero de 1995, aunque resulta difícil de creer que los ingenieros extranjeros que trabajaban en China y tenían contacto con colegas chinos, no supieran que tamaña calamidad había ocurrido. Si alguno lo sabía, no publicó la información. N. del T.: en la jerga hidrológica crecida milenaria es una crecida extraordinaria que se prevé ocurre en promedio cada mil años. Para ciertos cálculos se considera otra mayor, la crecida decamilenaria cuya probabilidad es de diez mil años; ésta por lo general se considera la crecida de diseño de las grandes represas. “The Three Gorges Dam in China: Forced Resettlement, Suppression of Dissent and Labor Rights Concerns”, Human Rights Watch/Asia, Vol. 7, No. 2, 1995. Jansen, R.B. Dams and Public Safety. Ministerio del Interior de Estados Unidos, Washington, DC, 1983, p. 94; Blind, H. “The safety of dams”, Water Power & Dam Construction, mayo 1983; “ICOLD reports on dam failures”, International Water Power & Dam Construction, mayo, 1995; Dai, Q. (por publicar) Yangtze! Yangtze! Vol. II; Costa, J.E. “Floods from Dam Failures”, en Baker, V.R. et al. (eds.) Flood Geomorphology. Wiley, Nueva York, 1988. Los datos de las fallas de las represas suelen incluir represas de descarga construidas para contener desechos mineros, cuyo diseño y función son significativamente diferentes de las represas de río (las represas de descarga tienen pésimos antecedentes de seguridad y suelen filtrar los tóxicos metales pesados en ríos aledaños). Jansen op. cit., p. 91; “Dam Safety Recommendations”, ICOLD Boletín 59, 1987, París, p.17. Banco Mundial “India: Irrigation Sector Review. Volume 1 - Main Report”, Departamento de la India, 1991, p. 38. “Si el embalse hubiese tenido el nivel normal de agua al momento del terremoto, las 70.000 personas que vivían inmediatamente aguas abajo... no habrían sido evacuadas a tiempo” (Comité de Grandes Represas de los Estados Unidos, 1992, op. cit., p. 62). Jansen, R.B. Dams and Public Safety. p. 222. Las represas están construidas para tolerar la “crecida de diseño”, lo que la mayoría de las agencias reguladoras definen como Máxima Inundación Probable, o aquella que estadísticamente es probable ocurra una vez cada cierto número de años (normalmente entre 1.000 y 10.000) (ver Cassidy, J. J. “Choice and computation of design floods and the influence on dam safety”, Hydropower & Dams, enero, 1994). Los métodos estadísticos utilizados por los hidrólogos para calcular inundaciones de baja probabilidad, como las que ocurren una vez cada 1.000 años están sujetos a suposiciones que suscitan polémicas. Smith, D.I. “A dam disaster waiting to break”, New Scientist, 11 noviembre, 1989; Nielson, N.M. “BC Hydro’s approach to dam safety”, Water Power & Dam Construction, marzo, 1993). En Gran Bretaña las personas que viven aguas
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Cuando las ideas caen abajo de las represas nunca son advertidas del riesgo, no existen mapas de inundación, no existen planes de emergencia para una eventual falla de represa y no hay consenso acerca de quién sería responsable de advertir o evacuar a la población si ocurre una rotura. Connolly, J. “Fears over Britain’s dams”, Sunday Times, Londres, 28 julio, 1985; “The case of one hundred disappearing reservoirs”, New Scientist, 31 julio, 1993. Sir Alexander Gibb & Partners The Tarbela Experience. A Report to the World Bank. Presentación, Inglaterra, junio 1980, pp. 26-27. “Report of the 17th ICOLD Congress: Q65: Ageing of dams and remedial measures”, Water Power & Dam Construction, octubre, 1991. La Villa, G. and Golser, J. “Slopes of the Tarbela Dam Project”, Rock Mechanics, Supl. 12; 1982. Lowe III et al., “Tarbela Service Spillway Plunge Pool Development”, Water Power & Dam Construction, noviembre 1979. Dixon, J.A., et al. Dams and the Environment: Considerations in World Bank Projects. Publicación Técnica 110 del Banco Mundial, 1989, p. 35. Ver Martin, R. A Story that Stands Like a Dam. Henry Holt, Nueva York, 1989, pp. 315-317; Fradkin, P.L. “The Year the Dam (Almost) Broke”, Los Angeles Times, 29 octubre, 1995. “Report of the 17th ICOLD Congress”, p. 65: Ageing of dams and remedial measures”, Water Power & Dam Construction, octubre, 1991; Shuman, J.R. “The Importance of Environmental Assessments for Proposed Dam Removals”, River Voices, invierno, 1995. “Alerte sur l’Ingouri”, L’actualité, Montreal, agosto 1995; “Threat of Ukrainian dam burst recedes’ International Water Power & Dam Construction, febrero, 1996. La represa de las cataratas Owens en Uganda técnicamente posee una mayor capacidad de embalse, pero no creó un cuerpo de agua totalmente nuevo, en lugar de esto aumentó el volumen de un lago natural (Lago Victoria). Wiseman, R. “Many US Dams “Still Unsafe”, World Water, setiembre, 1987; Ingersoll, B. “Dams” Safety Worries Officials Who Believe Repairs are Lagging”, Wall Street Journal, 19 marzo, 1987; “1994 Update Report on Review of State Non-Federal Dam Safety Programs”, Association of Dam Safety Officials, Washington DC, 1995. Wong, T. “Determining O&M Costs Over the Life of a Hydro Station”, en Hydro in the ’90s. Hydro Review Worldwide, Ciudad de Kansas, 1994. Para las represas multipropósito o no hidroeléctricas, la pérdida de almacenamiento por sedimento y el costo de mantenimiento comparados con el ingreso por abastecimiento de agua, navegación o recreación, serán factores determinantes de la vida económica de la represa. Citado en Hydropower Reform Coalition “Comments by Hydropower Reform Coalition on Notice of Inquiry Regarding Project Decommissioning at Relicensing”, Washington DC, enero, 1994, p. 14. Bowers, R. y Bowman, M. “Hydroelectric Relicensing: How relicensing can affect dam removals”, River Voices, Invierno, 1995. Ver Shuman op. cit.; Winter, D. “A Brief Review of Dam Removal Efforts in Washington, Oregon, Idaho and California”, NOAA Circular Técnica NMFS F/NWR-28, Seattle, WA, 1990.
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Sklar, L. “The Dams Are Coming Down”, World Rivers Review, primer cuatrimestre, 1993. 65 Ministerio del Interior The Elwha Report: Restoration of the Elwha River Ecosystem and the Native Anadromous Fisheries. Department of Interior, Washington, D.C., enero, 1994, p. xviii. Si se retirasen los sedimentos el costo alcanzaría 307 millones de dólares. Dejar que el sedimento sea simplemente barrido aguas abajo luego de desmanteladas las represas tiene un grave efecto sobre la calidad del agua y el hábitat de los peces corriente abajo. 66 Pircher, W. “36,000 Large Dams and Still More Needed”, publicación presentada en la VII Conferencia Bienal de la Sociedad Británica de Represas, Universidad de Stirling, 25 junio, 1992.

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Capítulo 5

Promesas vacías: los escurridizos beneficios de las grandes represas

Ante cada una de las virtudes esgrimidas por los partidarios de las grandes represas, existe una refutación clara, real y fácil de probar.
Elmer T. Peterson Estupideces de las Grandes Represas, 1954

Los grupos que procuran la aprobación de los proyectos de construcción de represas por lo general minimizan sistemáticamente las desventajas de estas obras y exageran sus beneficios. Una tergiversación constante es restarle importancia al conflicto inherente a los distintos usos de una represa. Para maximizar la producción energética, por ejemplo, se necesita mantener un embalse alto; para controlar las inundaciones se requiere un embalse bajo capaz de alojar la afluencia de agua; para minimizar el índice de sedimentación del embalse en un río altamente estacional se debe descargar la mayor cantidad posible de agua con sedimentos durante la temporada de crecidas; y para el almacenamiento de agua para la estación seca se necesita el acopio del caudal de la estación de crecidas. Más allá de esto, las manifestaciones hechas respecto de los beneficios de cada propósito de una represa suelen querer demostrar que esa finalidad en particular era la única función de la represa. Los partidarios de una represa también cambian su discurso acerca del principal motivo para su construcción, según la conveniencia política. Por ejemplo, cuando las inundaciones azotan el Yangtze, se promociona a Tres Gargantas como un proyecto para el control de las crecidas, en cambio cuando la gran demanda de electricidad en China es uno de los puntos principales en las discusiones, se la promociona como una represa hidroeléctrica.1 Sin importar las promesas realizadas antes de concluirse una represa, la prioridad dada a sus diversas funciones siempre dependerá del poder
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Ríos Silenciados

político y económico. Si los grupos que representan a los agricultores gozan de un gran poder político, se le puede dar preferencia al desvío de agua para la irrigación antes que a la energía hidroeléctrica. La facilidad para recaudar ingresos provenientes de la producción de energía y poder político de los consumidores llevará cada vez más a los operadores de represas a maximizar el monto del caudal a través de las turbinas. Como expresa un documento interno del Banco Mundial, “la operación de una represa y su embalse no está controlada por reglas de eficiencia sino por las pugnas de los grupos de interés”.2

Gene ando ries ner iesg de hidro lec icidad Generando riesgo y deuda: hidroelectricidad
Si Dios hubiese dicho: “Hágase la luz” en Colombia, Él hubiera agotado su dinero para el resto de la creación.
Revista Semana, Bogotá 4 de abril, 1989

Colosos hidroeléctricos como Itaipú (12.600 MW de capacidad instalada), Guri en Venezuela (10.300 MW), Sayano-Shushensk en Siberia (6.400 MW) y Grand Coulee (6.180 MW) constituyen las mayores fuentes de electricidad sobre el planeta. Comparativamente, una gran central de carbón o una central nuclear tienen una capacidad promedio menor a 1.000 MW. Casi la totalidad de las aproximadamente 300 represas mayores del mundo, según la definición de ICOLD, generan electricidad, sin embargo sólo una pequeña parte de las grandes represas tiene turbinas instaladas.3 A principios de los ´90 cerca del 18% de la electricidad mundial y el 6% del suministro de energía primaria -que incluye, por ejemplo, madera y combustibles fósiles utilizados para la calefacción o el transporte-, eran provistos por la energía hidroeléctrica. La cantidad de energía generada por hidroeléctricas en cada continente oscila entre un bajo porcentaje de 15% en Asia hasta casi un 60% en América Central y del Sur. En la actualidad más del 90% del suministro eléctrico de 24 países, entre los cuales están Ghana, Zambia, Brasil, Guatemala, Honduras, Nepal, Laos, Sri Lanka, Albania, Islandia y Noruega, depende de la energía hidroeléctrica; el Congo, Paraguay y Bután reciben la totalidad de su electricidad de las represas. La generación global de energía hidroeléctrica aumentó un 20% en los ´80, y donde más aumentó fue en Asia y América Latina.4 Japón, los EE.UU. y Canadá han explotado en forma individual cerca del 70% de su potencial hidroeléctrico “económicamente viable”; Euro160

Promesas vacías

pa aproximadamente la mitad, mientras que África, China y América Latina apenas han desarrollado alrededor del diez por ciento del suyo. Sin embargo las cifras del potencial sin explotar deben tomarse con precaución, aún más si consideramos que la mayoría de los ríos del planeta tiene escasos datos hidrológicos confiables. La información sobre el potencial hidroeléctrico tampoco considera las restricciones geológicas, ni los impactos sociales y ambientales de las represas, que se provocarían al aprovechar el potencial aún no explotado. Además, los criterios para definir la “viabilidad económica” son imprecisos y varían según el país.5 La lejanía de muchos sitios para represas potenciales respecto de las ciudades y las industrias que demandan más electricidad representa un grave obstáculo para los anhelos expansivos de la industria hidroeléctrica. Según John Besant-Jones, del Banco Mundial, cerca del 60 por ciento del potencial “económico” de la hidroelectricidad se encuentra en países donde el desarrollo hidroeléctrico está “de moderada a seriamente restringido” por una demanda eléctrica insuficiente. 6 La inflexibilidad que las represas hidroeléctricas tienen respecto de su emplazamiento es comparable a su falta de elasticidad para hacer frente a los cambios en el índice de crecimiento de demanda energética a lo largo de tantos años que llevan el planeamiento y la construcción de las grandes represas. Los pronósticos de demanda energética –por lo general redactados por la industria abastecedora de electricidad, que no considera los datos oficiales- sistemáticamente exageran las demandas de electricidad en el futuro. En más de 100 pronósticos de demanda nacional de energía utilizados por el Banco Mundial, la demanda real era en promedio un 20% menor a lo que había sido proyectada (una represa mayor lleva al menos siete años de planeamiento y construcción). La divergencia entre la demanda proyectada y la real aumentó con la cantidad de años que pasaron desde el momento en que se hizo el pronóstico.7 Para justificar desde el punto de vista económico la construcción de la represa Yacyretá, de 3.100 MW de capacidad, se partió del supuesto de que la demanda de electricidad en la Argentina aumentaría a un ritmo anual de entre 8 y 10 por ciento durante la década del ´80. De hecho, el crecimiento anual de la demanda apenas superó el 2 por ciento y por lo tanto, en 1994, cuando con ocho años de retraso se conectaron las primeras turbinas del colosal proyecto que costó 11,5 mil millones de dólares, el país ya tenía un notable excedente de capacidad generadora.8 Entre 1970 y mediados de los ´80, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo conjuntamente le otorgaron a Colombia un préstamo de 3,8 mil millones de dólares para la construcción de 12 gran161

Ríos Silenciados

des represas hidroeléctricas y la infraestructura necesaria. Sin embargo en 1986, cuando estas represas, que llevaron mucho tiempo y más dinero del esperado, estaban en gran parte terminadas, la demanda eléctrica colombiana era un tercio menor de lo que se había pronosticado en el momento del planeamiento; se estimó que la capacidad generadora excedente le costó a Colombia más de 400 millones de dólares. En un informe confidencial, el Departamento de Evaluación Operativa del Banco Mundial (DEO) concluyó que este alto costo de la capacidad excedente enfatiza “la importancia fundamental de poseer programas de inversión más flexibles” con proyectos más pequeños “para tener mejores soluciones ante los imprevistos causados por la incertidumbre en la demanda”.9 Este derroche hidroeléctrico en Colombia tuvo un fuerte impacto en la economía nacional. A mediados de los ´80, el sector energético devoraba un tercio del total de la inversión pública y el 60% de este dinero abandonaba el país para pagar insumos y servicios importados. En 1987 los pagos de los intereses de la deuda externa del sector energético representaban casi el 20% del total de los reembolsos de la deuda externa colombiana. El programa de inversión hidroeléctrica, concluye el DEO, junto con los bajos ingresos del servicio público de energía y los grandes préstamos otorgados por otros países, “sin duda causaron un efecto negativo en el crecimiento económico y la situación macro financiera colombiana en la década del ’80”.10 La necesidad de asesoramiento y equipamiento extranjeros por lo general reduce el beneficio de los proyectos hidroeléctricos en los países en vías de desarrollo y a su vez fomenta el afán de los países ricos por subsidiar represas en otros países mediante préstamos de ayuda. Alrededor de 784 millones de dólares de los 800 millones gastados en las represas Diama y Manantali, sobre la cuenca del río Senegal, fueron destinados a firmas extranjeras. Los préstamos para las represas provenían principalmente de los Estados del Golfo Árabe, que querían extender su influencia en los Estados africanos musulmanes y de Francia y Alemania, ya que se otorgaron los contratos de construcción a firmas de estas nacionalidades. “Se trata de una táctica de los franceses y alemanes occidentales para revitalizar su industria de la construcción con dinero árabe”, según expresó un funcionario de los EE.UU. al New York Times en 1981. Manantali debería tener una capacidad instalada de 200 MW; a pesar de esto la represa, que fue culminada en 1988, ocho años más tarde aún no tenía turbinas.11 La excesiva confianza depositada en una cantidad limitada de enormes represas hidroeléctricas no sólo hace que un país arriesgue enormes sumas en proyectos innecesarios sino que también genera problemas en
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Promesas vacías

caso de que haya una escasez energética en tiempos de sequía, una rápida e inesperada sedimentación, caudales de ríos mal calculados, o una falla en las represas. En Ghana, dos represas hidroeléctricas sobre el río Volta –Akosombo y la más pequeña, Kpong, aguas abajo- representan casi 88 MW de la capacidad total de generación del país, de 1.160 MW. Cuando las represas sufrieron las graves sequías de 1982 y 1983 los suministros de energía ghaneses debieron ser racionados durante los siguientes tres años. Luego de esta experiencia Akosombo fue rediseñada con un nivel de operación mínimo varios metros menor que el originalmente planeado. Sin embargo, a mediados de 1994, luego de dos años más de sequía, el nivel del embalse Volta cayó por debajo del nuevo nivel mínimo de operación. Los usuarios de electricidad ghaneses –apenas uno de cada cuatro hogares tiene electricidad en este país- debieron tolerar interrupciones energéticas de 20 horas semanales. Otras naciones africanas muy dependientes de la energía hidroeléctrica también han sufrido una grave escasez energética durante épocas de sequía recientes.12 Más de la mitad de la electricidad de todas las naciones centroamericanas depende de la energía hidroeléctrica. El 65% de la energía guatemalteca proviene de la represa Chixoy. En 1990 esta nación sufrió una serie de apagones por la falta de agua en esta represa. Dos años más tarde otra escasez energética ocasionada por el bajo nivel del embalse de Chixoy llevó a un racionamiento de electricidad que duró más de un mes y le costó al país 2 millones de dólares diarios por las pérdidas en la producción industrial. Las turbinas de 300 MW de la represa El Cajón representan el 70 por ciento de la capacidad instalada de Honduras. Las bajas precipitaciones a principios de los años ´90 se han visto reflejadas en una constante caída del nivel del embalse de El Cajón. A mediados de 1994 la represa era capaz de generar a lo sumo la mitad de su capacidad y los usuarios de electricidad hondureños sufrieron cortes de hasta 14 horas diarias.13

xage ando ene nergía Exagerando la energía
Existe una diferencia fundamental entre la capacidad de generación de una central hidroeléctrica (definida como el índice del flujo energético) y su producción real. La unidad estándar de energía es el vatio; un megavatio equivale a un millón de vatios. La unidad estándar de energía eléctrica es el kilovatio-hora (kWh), lo que representa el suministro de mil vatios de energía durante una hora. Un kilovatio-hora de energía eléctrica puede hacer funcionar un foco de 100 vatios durante 10 horas.
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Ríos Silenciados uadr dro Cuadro 5.1 Factor planta de proyectos hidroeléctricos (seleccionados según datos disponibles)
Represa País apacida cidad Capacidad nstalada Instalada (MW) (MW) ucción Producción Anual (GWh/año) (GWh/año) [pr medio] (año) [promedio] *pr tada* *proyectada* Factor Planta (%) Ref.

Balbina Bayano Bhumibol Cirata Gezhouba Guri Kariba Sur Kompienga & Bagré Kotmale Kulekhani I & II La Fortuna Macagua I Nurek Saguling Samanalawewa Sardar Sarovar

Brasil 250 Panamá 150 Tailandia 535 Indonesia 500 China 2.715 Venezuela 9.588 Zimbabwe 666 Burkina Faso 30 Sri Lanka 200 Nepal 92 Panamá 300 Venezuela 360 Tadzhikistán 3.000 Indonesia 700 Sri Lanka 120 India 1.450 4.000 210

970 523,5 1.414 1.438 16.000 42.403 2.094 47 404 100 1.233.5 2.599 11.195 2.156 280 *3.600

(1993) (1993) [?] (1990) [1989-1993] (1993) (1993) (1993) [?] (1993) (1993) (1993) (1990) [1986-89]
[promedio máximo a largo plazo]

44 40 30 33 67 50 36 18 23 12 47 82 43 35 27

1 2 3 4 5 2 2 2 2 2 2 2 6 4 2

cayendo a 400 con creciente desvío para irrigación *

*28->3* 7 51 2 75-81 68 1 8 8

Tucuruí Brasil Victoria Sri Lanka Central Carbonífera Típica Central Nuclear Típica * Proyectado

18.030 (1991) 588 [?] 32

1. Fearnside, P. “Hydroelectric Dams in the Brazilian Amazon as Sources of “Greenhouse” Gases”, Environmental Conservation, Vol. 22, No. 2. “World Atlas of Hydropower & Dams”, Hydropower & Dams, Enero, 1995. 3. Tuntawiroon, N. y Samootsakorn, P. (1986) “Thailand’s Dam Building Programme: Past, Present and Future”, en SEELD 2, 295. 4. Soemarwoto, O. (1990)“Introduction”, in B.A. Costa-Pierce and O Soemarwoto (eds.) Reservoir Fisheries and Aquaculture Development for Resettlement in Indonesia. ICLARM, Manila. 5. Liu, Y. (1994) “The Gezhouba project in operation” , International Water Power and Dam Construction, agosto. 6. Burkhana (1991) “Ecological-Economic Problems of Constructing Large Mountain Reservoirs”, sin publicar. 7. Paranjape, S. y Joy, K.J. (1994) “The Alternative Restructuring of the Sardar Sarovar Project: Not destructive development but sustainable prosperity. A Note for Discussion”, mimeo. 8. Flavin, C. y Lenssen, N. (1994) Power Surge: Guide to the Coming Energy Revolution. W.W. Norton, Nueva York, 126. 164

Promesas vacías

La producción energética de las grandes represas suele expresarse en kilovatios-hora por año (KWh/año) o gigavatios-hora por año (GWh/año), un gigavatio equivale a mil megavatios. Si una central hidroeléctrica generara energía continuamente y todo el año a la capacidad total de sus turbinas, tendría un “factor planta” de 100 por ciento. Obviamente, ninguna central energética puede tener este rendimiento y las represas construidas para abastecer electricidad sólo durante la demanda de energía pico no están concebidas para operar todo el tiempo. Entre los distintos problemas que afectan el suministro energético de una represa, se encuentran las interrupciones por reparación o mantenimiento y especialmente por las variaciones estacionales y anuales del caudal. Según la industria, el factor planta promedio anual de energía hidroeléctrica en los EE.UU. es del 46 por ciento. De acuerdo con el Banco Mundial, en los ´80 el factor planta promedio en los países en vías de desarrollo era alrededor del 49%. Comparativamente las centrales eléctricas de combustibles fósiles de los EE.UU. tienen un factor planta promedio de alrededor del 65 por ciento.14 Es complicado establecer qué parte del bajo factor planta se debe a que la operación de los proyectos está deliberadamente enfocada a la energía pico y qué parte se debe a las limitaciones inherentes a las represas. Es difícil encontrar las cifras correspondientes a la producción real de energía a largo plazo de cada represa; la mayor parte de las que se pudieron averiguar durante la investigación para este libro se encuentran en el (Cuadro 5.1). Encontrar comparaciones entre la producción proyectada y la real es aún más complicado. A pesar de todo, las estadísticas disponibles sugieren que ciertos asesores y políticos suelen exagerar la producción energética de las represas proyectadas -esta conclusión puede confirmarse con los cortes energéticos antes mencionados. Los funcionarios egipcios aseguraron que la gran represa de Assuán, de 2.100 MW, generaría 10.000 GWh/año, lo que representa un factor planta del 54 por ciento. Según las estadísticas oficiales, la producción promedio real en los ´80 fue de sólo 7.161 GWh/año, un factor planta del 40%. Los avisos comerciales publicados en distintos diarios por encargo del ente binacional que construyó Itaipú sostenían que esta represa generaría 79.000 GWh/año, un factor planta del 72%. El factor planta promedio real de Itaipú en 1993 y 1994 fue del 58%. Se suponía que Akosombo tendría un factor planta del 70% pero el factor planta real entre 1968 y 1984 fue de apenas 46% (ver Cuadro 5.2).15 En 1983, en un estudio de viabilidad, un consorcio liderado por asesores de ingeniería alemanes de Lahmeyer International, aseguró que la
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Ríos Silenciados uadr dro Cuadro 5.2 Factores planta Proyectados y Reales (seleccionados según datos disponibles)
Represa País apacida cidad Capacidad nstalada Instalada (%) (MV) (MV) ucción Producción tada Proyectada (GVh/año) ucción Factor Producción Factor PlantaReal Planta Real PlantaReal Proyectado (GVh/año) (%) tad [Pr medio] [Promedio]

Assuán1 Itaipú
2

Egipto Brasil/ Paraguay

2.100 12.600 882

10.000 79.000 5.400

54 72 70

7.161 1 63.839
2

40 58 46

Akosombo3 Ghana

3.597 3

1. Cifra proyectada de Rycroft, R. y Szyliowicz, J., “The Technological Dimension of Decision Making: The Case of the Aswan High Dam”, World Politics: A Quarterly Journal of International Relations, Vol. 33, No. 1, octubre, 1980. Calculada de El Safty, M.T. y Younes, H.A. (1993) “Hydro Power Generation in Egypt”, en Comité Nacional Egipcio sobre Grandes Represas (ed.) High Aswan Dam Vital Achievement Fully Controlled. ENCOLD, Cairo, 1993, p. 126. 2. Cifra proyectada de “Itaipu Binacional: The Biggest Hydroelectricity Undertaking of the XXth Century” (advertisement) New York Times, 30 de octubre, 1992. Cifra real de International Water Power and Dam Construction, marzo 1995, p. 2. 3. Ambas cifras de Tsikata, F.S. (ed.) Essays from the Ghana-Valco Renogotiations, 1982-85, Ghana Publishing Corporation, Accra, 1986.

represa Bakun, de 2.400 MW, en el Estado de Sarawak, en Malasia, tendría un “promedio anual de producción energética” de 18.000 GWh/año, equivalente a un factor planta del 86%. Luego de que la veracidad de esta aseveración fuera cuestionada por los opositores al proyecto, los asesores redujeron sus proyecciones a 16.785 GWh/año, un factor planta del 80% que aún suena irreal.16 Los ingresos económicos calculados para la represa Nam Theun II, en Laos, dependen de que la represa, de 681 MW, produzca un promedio de 4.864 GWh/año, un factor planta del 81%. El acceso a documentos reservados del proyecto permitió establecer que este pronóstico notablemente optimista está basado en apenas siete años de registros de precipitaciones de la mayor parte de la cuenca del Nam Theun.17 Incluso si se tuviese una extensa y confiable serie de registros del caudal mínimo, se dudaría del pronóstico de un factor planta tan alto. Los partidarios de Sardar Sarovar han proclamado con orgullo en avisos comerciales en diarios y en numerosas declaraciones públicas una capacidad instalada de la represa de 1.250 MW. Sin embargo, no mencionaron que la generación promedio proyectada durante la fase inicial del proyecto es de apenas 439 MW a causa de la baja producción energé166

Promesas vacías

tica durante la extensa temporada de sequías. A medida que los 80.000 kilómetros de canales de irrigación del proyecto vayan terminándose, cada vez más agua será desviada del embalse antes de que llegue a las turbinas principales. Finalmente, la producción energética promedio disminuirá a 50 MW. Considerando la gran cantidad de energía necesaria para bombear agua a través de los canales, Sardar Sarovar, al igual que otros proyectos de transferencia de agua a gran escala, tarde o temprano se transformará en un neto consumidor de energía.18

nsust ntable pot ncialment renovable uste ote nte Insustentable y potencialmente renovable
La hidroelectricidad ha resultado ser una fuente de energía segura, limpia, eficiente y renovable...
Evaluación Preliminar sobre el Impacto Ambiental de la represa Bakun, 1994

A través de los años los partidarios de las represas han repetido insistentemente que la hidroelectricidad es limpia, renovable y económica. Sin embargo esto no es totalmente cierto. Una central hidroeléctrica no puede considerarse una fuente de energía “limpia” ya que la contaminación causada por las represas puede ser menos obvia que las espesas nubes de humo despedidas por las usinas que queman carbón, pero es contaminación al fin. Las centrales hidroeléctricas pueden contaminar gravemente las aguas de un río y emiten gases invernadero como consecuencia de la descomposición del suelo y la vegetación sumergidos. La fragmentación y supresión de los ecosistemas fluviales también constituyen una forma de contaminación: una de las definiciones de “contaminar”, según Chambers 20th Century Dictionary, es “hacer que cualquier característica del ambiente sea ofensiva o dañina para la vida humana, animal o vegetal”. Jan A. Veltrop, ex presidente de la Comisión Internacional de Grandes Represas (ICOLD) escribe, “La energía hidroeléctrica es renovable porque es generada por el ciclo hidrológico”.19 Esto es confundir un recurso renovable –el caudal del río- con la tecnología utilizada para explotarlo, que es definitivamente no renovable. Debido a que hay una limitada cantidad de sitios adecuados para construir represas, a que las represas se deterioran con el paso del tiempo y a que los embalses se colman de sedimentos, la hidroelectricidad sólo podría considerarse renovable si se desmantelaran las represas obsoletas, se eliminaran los sedimentos acumulados detrás de las mismas y luego se construyeran nuevas represas en su lugar, lo cual tendría un costo exorbitante. Si bien el
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Ríos Silenciados

desmantelamiento y la reconstrucción pueden ser económica y técnicamente viables en los proyectos más pequeños, aún no existe evidencia de que esto pueda realizarse en el caso de las grandes represas construidas en los últimos 60 años. No caben dudas de que la energía hidroeléctrica no es “sustentable”, según la definición de desarrollo sustentable difundida por la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo (WCED, en inglés) en 1987, presidida por la primera ministra noruega Gro Harlem Brundtland. De acuerdo con lo expresado por la WCED, el desarrollo sustentable es aquel que “satisface las necesidades presentes sin comprometer la posibilidad de las generaciones futuras para satisfacer las propias”. Mediante la destrucción de ríos y estuarios y la extinción de especies, las represas afectan las posibilidades de las generaciones futuras para satisfacer sus necesidades. Por lo tanto la descripción acertada para una gran central hidroeléctrica sería: “no sustentable potencialmente renovable”.20 Las plantas hidroeléctricas han sido promocionadas como “económicas” principalmente porque, a diferencia de las centrales alimentadas con combustibles fósiles, las represas obtienen su “combustible”, el agua, en forma gratuita. Esta ilusión de que la hidroelectricidad es económica comienza a disiparse cuando se empiezan a tener en cuenta los costos económicos de la construcción y termina esfumándose por completo cuando dentro de este cálculo también se incluyen la frecuentemente deficitaria producción operativa y apenas una pequeña parte de los costos ambientales y sociales. Cada vez más en los últimos años se ha logrado que se revelaran estos costos de las represas que antes no se daban a conocer, razón por la cual los grupos defensores de las represas se han visto obligados a cambiar su discurso para justificar la hidroelectricidad. La alguna vez popular afirmación que “la hidroelectricidad era económica”, hoy en día está siendo sustituida por argumentos que presentan a las centrales hidroeléctricas como la respuesta al calentamiento global, o según lo expresó Ted Haws, presidente de Comité Ambiental de la ICOLD, “las centrales hidroeléctricas son un gran beneficio para el ambiente global”.21

¿Re rescat Hidr léct escate? idro calentamiento ntamient ¿Represas al rescate? Hidroeléctr icas y calentamiento lobal global
Las centrales hidroeléctricas no producen dióxido de carbono... absolutamente ningún tipo de emisiones gaseosas.
Folleto del Departamento de Energía de los EE.UU. preparado con la asistencia técnica de la Asociación Nacional de Hidroelectricidad y otros, 1994
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Promesas vacías

El supuesto potencial de la hidroelectricidad para mitigar el calentamiento global –debido a que no se utilizan combustibles fósiles- hoy es percibido por la industria como uno de sus puntos más fuertes. Cinco de 14 disertantes en una conferencia internacional sobre el financiamiento de proyectos de represas en 1994 se refirieron a la importancia de la hidroelectricidad como una tecnología que no emitía gases invernadero y ninguno de ellos la calificó como “económica”. También en 1994, el ente estatal Hydro-Québec publicó distintos avisos en periódicos del sector de la energía industrial que decían que las empresas de energía de Canadá y los EE.UU. podrían ayudar “a reducir la amenaza del calentamiento global para todos nosotros” mediante la importación de hidroelectricidad desde Quebec. Un grupo de partidarios de las represas propone que los países industrializados deberían cumplir con sus obligaciones de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero dentro del marco de la Convención sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, mediante una ayuda económica para poder construir centrales hidroeléctricas en los países en vías de desarrollo.22 Sin lugar a dudas el calentamiento global representa una amenaza muy real y a gran escala para la sociedad y para el ambiente, y esto exige comenzar a utilizar con urgencia tecnologías y modos de organización social y política que logren minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero, pero de modo que esto no profundice otros problemas ambientales y sociales. Sin embargo, la energía hidroeléctrica no sólo es social y ecológicamente nociva, sino que además está lejos de ser “inocua para el clima”, como sostienen sus adeptos. A pesar de que aún no se han llevado a cabo muchas investigaciones acerca de las emisiones de gases invernadero de los embalses, los estudios realizados indican que los reservorios de las centrales hidroeléctricas, en especial aquéllas ubicadas en áreas de selva tropical, pueden contribuir notablemente al calentamiento global y en ciertos casos tanto o aún más que las centrales que utilizan combustibles fósiles y producen una cantidad equivalente de electricidad. A través de los procesos de crecimiento y descomposición, el suelo, las selvas y los humedales continuamente consumen y emiten grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2) y metano (CH4), los dos gases de efecto invernadero no sintéticos más importantes. En las selvas maduras y las praderas, el consumo y la emisión de CO2 suelen estar equilibrados y los ecosistemas actúan como grandes depósitos de carbono sin ningún efecto neto sobre la concentración de gases invernadero en la atmósfera, siempre y cuando permanezcan inalterados. Por otra parte, existen también muchos suelos que consumen más metano del que emi169

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ten y por lo tanto actúan como sumideros de este gas. Los humedales templados son sumideros de CO2 y CH4. Por otro lado, los humedales tropicales son grandes fuentes de metano. Los lagos naturales suelen ser fuentes de metano pero a menudo actúan como sumideros de dióxido de carbono. Así como el flujo de estos gases provenientes de diferentes ecosistemas hacia la atmósfera cambia notablemente, el monto de carbono acumulado en la biomasa y en los suelos también es variable: las selvas naturales, por ejemplo, pueden almacenar entre 20 y 100 veces más carbono por unidad de área que las tierras dedicadas a la actividad agrícola. La biomasa de las selvas tropicales suele concentrar mucho más carbono que las selvas templadas; por otro lado, los suelos de las praderas templadas pueden contener más carbono que la vegetación y el suelo de las selvas tropicales en conjunto.23 Cuando estos ecosistemas son anegados, el patrón de intercambio de CO2 y CH4 con la atmósfera se ve totalmente alterado. La turbera, que por ser un ecosistema viviente captó los gases, al inundarse entra en descomposición y se convierte en una fuente neta de éstos. Los vegetales y el suelo también entran en descomposición cuando se anegan y con el tiempo liberan la mayor parte del carbono almacenado. La inundación permanente de los humedales tropicales aumenta las emisiones de metano y los convierte en fuentes netas de CO2. Los gases producidos por los embalses pueden emitirse desde la superficie del agua a través de la difusión continua hacia la atmósfera; por emanaciones repentinas, cuando el agua profunda de los embalses asciende hasta la superficie en climas fríos, el agua de la superficie la vuelve más densa y la hace descender; y mediante la descarga del agua profunda a través de las turbinas. El estudio más completo acerca de las emisiones de gases invernadero desde los embalses ha sido realizado por Philip Fearnside, del Instituto Nacional de Investigaciones de Amazonia (INPA), en Brasil. Fearnside calculó la incidencia sobre el calentamiento global de las represas Balbina y Tucuruí durante sus primeros 50 años de vida, considerando la cantidad de selva que inundaron y el ritmo de descomposición vegetal en las diferentes profundidades del embalse. El investigador concluyó que posterior al llenado del embalse se produce una enorme afluencia de emisiones de CO2 que luego disminuye progresivamente con los años. Aproximadamente la mitad de las emisiones totales de CO2 de Balbina ocurrieron durante los primeros 7 años de llenado del embalse, la mayor parte del gas fue emitida por los restos de los árboles en descomposición que quedaron en la superficie. El agua tibia, rica en nutrientes y con escasísimo oxígeno, en el lecho de estos embalses poco profundos, constituye un medio ideal para las
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Promesas vacías uadr dro Cuadro 5.3 Emisiones de gases de efecto invernadero de embalses en Brasil y Canadá, en comparación con emisiones de combustibles fósiles
Proyecto
Área de Área del embalse a niv de nivel de operación (km2) Gene ner Generación medio promedio anual anual (Gwh/año) (Gwh/año) Emisiones anuales de anuales de dióxido de dióxido de carb po carbono por kilómet kilómetro cuadr dra cuadrado (t/km2/año) Emisiones de metano por kilómet kilómetro cuadr dra cuadrado (t/km2/ año) Emisiones p or Gigawatio Gigawatio hor hora (106t CO2nte/ uivalent equivalente/ GWh)a GWh)a

Represa Balbina (Brasil) Represa Tucuruí (Brasil) Hidroeléctrica Churchill /Nelson (Canadá) Represa Grand Rapids (Canadá) Generación promedio a carbón Generación de gas natural de ciclo combinado

3147 2247 1400 1200

970 18030 16000 1700

7550 4210 190-200 190-200

45 40 4-8 4-8

26200* 580* 40-60† 300-500† 1000† 400†

a. Contribución de dióxido de carbono y metano combinados en unidades equivalentes de C02 * Potencial de calentamiento global para metano = 11 † Potencial de calentamiento global para metano = 60 Fuentes: Fearnside, P.M., “Hydroelectric Dams in the Brazilian Amazon as Sources of Greenhouse Gases”, Environmental Conservation, Vol. 22, No. 1, 1995; Rudd, J.W.M. et al. “Are Hydroelectric Reservoirs Significant Sources of Greenhouse Gases?” Ambio, Vol. 22, No. 4, Junio, 1993.

bacterias productoras de metano que se alimentan de la vegetación en descomposición. El ritmo de putrefacción en el lecho de un embalse tropical sin oxígeno es increíblemente lento: incluso las hojas pueden tardar siglos en descomponerse por completo. Sin embargo, sólo una parte de la producción de metano está relacionada con la cantidad de biomasa originalmente anegada, ya que la descomposición de las plantas acuáticas y de la materia orgánica que el río lleva hasta el embalse también emite el gas. Por esta razón las emisiones de metano son bastante constantes y no disminuyen demasiado con el envejecimiento del embalse. Fearnside estima que en 1990, seis años después de que Tucuruí comenzó a llenarse y tres años luego de que las compuertas de Balbina se
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cerraron, el embalse Tucuruí emitió 9.450.000 toneladas métricas de dióxido de carbono y 90.000 toneladas de metano; Balbina despidió 23.750.000 toneladas de CO2, y 140.000 de CH4. Teniendo en cuenta el efecto de ambos gases, Fearnside calculó que el impacto de Tucuruí sobre el calentamiento global alcanzó el 60% del efecto que tiene una central térmica a carbón con igual generación de energía, pero superó en 50% al impacto que produce una central eléctrica a gas. El embalse Balbina, por su parte, tuvo un impacto sobre el calentamiento global 26 veces mayor al de las emisiones de una central energética alimentada con carbón con la misma generación de energía (ver Cuadro 5.3). Si bien las emisiones de los embalses disminuirán lentamente con el paso de los años y la descomposición de la biomasa anegada, el impacto de Balbina sobre el calentamiento global siempre será mucho mayor que si se hubiese generado la misma cantidad de energía a partir de combustible fósil. 24 La publicación de Fearnside sigue los pasos de un estudio realizado por un grupo de investigadores bajo la dirección de John Rudd, del Instituto del Agua Dulce del gobierno canadiense, que también sostenía la existencia de importantes emisiones de dióxido de carbono y metano en embalses al norte de Canadá. Rudd y sus colaboradores midieron las emisiones gaseosas por hectárea de bosques y turberas anegados y aplicaron los resultados obtenidos para calcular las emisiones anuales promedio a lo largo de 50 años de dos grandes embalses hidroeléctricos al norte de Manitoba. Los investigadores concluyeron que la incidencia de la represa Grand Rapids sobre el calentamiento global por cada KWh generado era similar al de una central a gas, mientras que el enorme proyecto hidroeléctrico Churchill-Nelson tenía un impacto de sólo la octava parte de una central a gas.25 Existen muchas imprecisiones al tratar de medir las consecuencias de las diferentes actividades humanas para el calentamiento global. Un gran obstáculo que se presenta es la distinción entre el impacto de las emisiones de metano (CH4) y las de dióxido de carbono (CO2). Esto es un punto importante para determinar la contribución de los embalses y de los combustibles fósiles al cambio climático global, ya que el metano es un componente fundamental de las emisiones de los embalses mientras que la quema de combustibles fósiles genera mayoritariamente dióxido de carbono. Como gas de efecto invernadero y considerando molécula por molécula, el metano es más poderoso que el dióxido de carbono, pero tiene una vida más corta en la atmósfera. No existe un acuerdo universal sobre el factor, llamado Potencial de Calentamiento Global (GWP, en inglés) para multiplicar el metano y obtener las unidades equivalentes de
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CO2. Rudd y sus colegas utilizan un factor de 60 que, según el panel de expertos sobre cambio climático de la ONU, es el valor aproximado del mayor impacto sobre el calentamiento global que tiene una molécula de CH4 con respecto a la de CO2 en un período de 20 años. Fearnside, por otro lado, utiliza un GWP de apenas 11, una cifra moderada que sólo incluye los efectos directos del gas en un lapso de 100 años. Si se toman en cuenta los efectos indirectos del metano (las reacciones con otros gases atmosféricos), el GWP resulta de 21. Si Fearnside hubiese utilizado un GWP de 21 para el metano, el impacto de los embalses de la Amazonia para el calentamiento global hubiese resultado sustancialmente mayor; si Rudd y sus colegas hubieran usado 21, la incidencia de los embalses canadienses hubiera sido mucho menor.26 Estos hallazgos no pueden extrapolarse con facilidad a otros embalses, ya que las emisiones de gases invernadero por kilovatio-hora de hidroelectricidad no sólo dependen de la relación entre el área inundada y la energía producida (que puede variar según un factor de al menos 80.000), sino también de la vegetación y el clima locales.27 Un cálculo integral del impacto de una represa en el calentamiento global debería considerar también las emisiones de los combustibles fósiles utilizados para la construcción de la represa y la producción del concreto, acero y demás materiales empleados en ella; y quizás lo más importante, las alteraciones en el flujo de los gases invernadero a causa del uso de la tierra, y de otros cambios propiciados por la represa tales como la deforestación, la conversión de los humedales de las planicies inundables a la agricultura intensiva, la adopción del riego en suelos antes abastecidos por las precipitaciones y el aumento del uso de fertilizantes artificiales en base a combustibles fósiles.28

estáticas, clima cambiant iante Represas estáticas, clima cambiante
Los diseñadores de represas trabajan sobre el supuesto de que las variables hidrológicas históricas, tales como el caudal anual promedio, la variabilidad anual del caudal, y la distribución estacional del flujo, constituyen guías confiables para el futuro. Sin embargo, es factible que el incremento del calentamiento global produzca notables cambios sobre los patrones de precipitación anual y estacional y demás factores que influyen en el flujo de los cauces, tales como ritmo y tiempo de deshielo, y la naturaleza de la composición vegetal de una cuenca. La evidencia histórica y geológica respecto de las inundaciones del milenio pasado indica que aun los mínimos cambios climáticos son capaces de causar
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grandes cambios en el volumen de las inundaciones. La sedimentación de los embalses también es susceptible de sufrir importantes alteraciones: en zonas áridas, un incremento de las precipitaciones anuales de apenas 10 por ciento puede duplicar el volumen de los sedimentos barridos hacia los ríos.29 El calentamiento global y los inexorables cambios climáticos que se producen año a año, década tras década, tornarán cada vez más inciertos los cálculos acerca de la cantidad de agua disponible para accionar las turbinas, la crecida máxima que los aliviaderos deberán descargar y el ritmo de sedimentación en los embalses. Las compañías aseguradoras están cada vez más convencidas de que el cambio climático global es responsable por la creciente frecuencia e intensidad de los violentos y costosos temporales, inundaciones y sequías desde finales de los ´80, fenómenos que ya han causado colapso de represas, incremento de sedimentación y reducción del rendimiento de la energía hidroeléctrica. Un informe de 1991 del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC en inglés), subrayó que “el incremento del escurrimiento de agua a causa del cambio climático podría constituir una grave amenaza a la seguridad de las represas existentes con fallas de diseño. Quizá sea necesaria una revisión de los criterios para el diseño de represas teniendo en cuenta los efectos del cambio climático”. Es por esta razón que el calentamiento global no puede considerarse el enviado divino que salvará a una industria alicaída, como desearían muchos partidarios de la hidroelectricidad. El cambio climático global sólo puede afectar a las represas de forma tal que se vuelvan menos seguras y con un rendimiento mucho menor al que sostienen sus constructores.30

gr ilusión: contr de inundaciones undacio La gran ilusión: control de inundaciones
Le dice el Tweed al Till “¿Por qué es tan lento tu fluir?” Le dice el Till al Tweed “A pesar de que tu correr es febril Y mi andar no es veloz, Por cada hombre que tú ahogas Yo ya ahogué dos”.
Anónimo, Dos Ríos, rima escocesa

El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE.UU. ha gastado más de 25.000 millones de dólares en 500 represas y en 16.000 kilómetros de
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terraplenes en su guerra contra las inundaciones. El BuRec, la TVA y otros organismos federales, estatales y locales han gastado miles de millones más. A pesar de esto, desde 1937, año en el que se aprobó la primera Ley Federal de Control de las Inundaciones, el costo anual de los daños por inundaciones en los EE.UU., ajustado según el índice inflacionario, se ha más que duplicado. El número de personas que muere cada año como consecuencia de las inundaciones sigue siendo medianamente el mismo. En los EE.UU., los daños a la propiedad causados por inundaciones durante la primera mitad de los ´90 promediaba los 3.000 millones de dólares anuales. Este patrón de gastos en aumento para el control de las inundaciones, acompañado por cada vez mayores daños causados por las crecidas de los ríos, se manifiesta en todo el planeta. La India gastó cerca de 1.000 millones de dólares en terraplenes y canalización de ríos ente 1953 y 1980 y muchos miles de millones más en represas y, a pesar de este esfuerzo, tanto el área de cultivos afectados como el costo de los daños por las inundaciones crecieron marcadamente en este lapso.31 Existe una variedad de causas que explican el incremento de los daños provocados por las inundaciones. La deforestación y la degradación y urbanización de las cuencas fluviales aumentan la velocidad con que el agua corre desde los suelos hacia los ríos; el cambio climático puede estar incrementando la variabilidad, intensidad y frecuencia de los temporales. Sin embargo, el principal motivo detrás de los crecientes costos de las inundaciones en todo el mundo quizá sea que las represas y los terraplenes inspiran una falsa sensación de seguridad. Deliberadamente o no, se fomenta el establecimiento de personas en las planicies inundables, lo que hace que una futura inundación se torne mucho más grave que si no se hubiesen construido mecanismos de control o si no se hubiese edificado sobre las planicies. Además, la progresiva pérdida de capacidad de almacenamiento a causa de la sedimentación reduce la capacidad de las represas para retener el agua de las crecidas, lo que resulta en un mayor riesgo para los nuevos habitantes de las planicies inundables año tras año. Los controles estructurales como las represas y terraplenes, si bien pueden eliminar las inundaciones anuales “normales”, también pueden empeorar la intensidad de las inundaciones extremas. Además de confinar al río y encauzar sus aguas, los terraplenes aumentan el caudal y la velocidad de un río y consecuentemente su capacidad para causar daño aguas abajo. La contención de la carga de sedimento dentro de las márgenes de un río eleva su lecho, lo que a su vez, para compensar, obliga a elevar más los terraplenes. Esta constante reconstrucción de terraplenes no sólo es extremadamente costosa, sino que se llega a un punto en el
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que el nivel del río supera la altura de las planicies que lo rodean, lo que genera la posibilidad de desastrosas inundaciones repentinas ante el colapso de los grandes terraplenes.32 Un embalse con capacidad suficiente puede ayudar a mitigar las inundaciones aguas abajo al almacenar una parte o la totalidad del caudal excedente de grandes precipitaciones. Sin embargo, las represas de mayor dimensión capaces de atenuar la crecida de un gran río suelen ser proyectos de propósitos múltiples, y las presiones económicas y políticas los orientan a conservar el embalse alto para potenciar la generación de electricidad y el suministro de agua, en lugar de mantenerlo bajo para poder dar cabida al agua de una crecida. El riesgo para las personas que habitan aguas abajo de una represa está constituido también por la siempre presente posibilidad de una falla: la inundación ocasionada por el colapso de una represa es casi con certeza la más destructiva que alguna vez pueda sufrir el valle de un río.33 Las grandes descargas resultantes del régimen de operación de algunas centrales hidroeléctricas mayores, pueden aumentar el daño causado durante la temporada de crecidas estacionales normales y causar inundaciones fuera de temporada nunca antes registradas. Según un equipo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de la Argentina (Conicet), las descargas de Itaipú han ocasionado “inundaciones recurrentes y a menudo catastróficas”.34 Se suponía que Salto Grande, la represa de 1.890 MW sobre el río Uruguay entre Argentina y la República Oriental del Uruguay, reduciría las inundaciones; sin embargo, desde su finalización éstas se han incrementado, lo que ocasionó entre otras cosas el abandono forzoso de algunas de las tantas islas habitadas de la cuenca inferior del Uruguay.35 Se tiene registro de numerosas inundaciones que se agravaron porque los operadores de una represa primero retenían el agua para llenar el embalse y luego, ante la prolongación de las lluvias, debían abrir los aliviaderos al máximo para evitar el rebasamiento de la represa. La construcción de la represa Hirakud, en la India, fue en principio justificada porque permitiría el control de las crecidas, sin embargo entre 1960 y 1980, en el delta del Mahanadi, se triplicó la frecuencia de las inundaciones extremas respecto de la etapa anterior a la construcción de la represa. En setiembre de 1980, cientos de personas murieron cuando las descargas de Hirakud arrasaron con los terraplenes río abajo. El primer ministro de Orissa admitió que las impresionantes descargas de agua de Hirakud habían sido las responsables de gran parte de la devastación, pero argumentó que si no se hubiese descargado el agua con la mayor celeridad posible la represa podría haber colapsado.36
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Muchas otras inundaciones mortales en la India han sido atribuidas a las descargas de emergencia de represas. En 1978 alrededor de 65.000 personas del Punjab perdieron sus hogares a causa de inundaciones agravadas por descargas forzosas desde la represa Bhakra. Un miembro del comité que fue creado para investigar las inundaciones admitió que Bhakra había estado cerca del rebasamiento y sostuvo que “si le hubiese sucedido algo a la represa, entonces la mitad de Punjab hubiera sido anegada”. Una inundación similar ocurrió once años más tarde. En esta ocasión, un funcionario de la agencia encargada de la administración de Bhakra sostuvo que de no haberse descargado el agua, “hubiese ocurrido una de las peores catástrofes de las que se tenga memoria”.37 En Sacramento, la capital del Estado de California, medio millón de personas apenas lograron escapar del desastre en 1986, cuando las descargas de la represa Folsom casi sobrepasaron los terraplenes que protegen a la ciudad del río. Los datos de descarga de Folsom revelaron que los operadores de la represa habían descuidado los procedimientos operativos de los cuales eran responsables, dejando que las aguas de crecida se acumulasen en el embalse durante 36 horas, con lo que la seguridad de la represa se vio amenazada y aumentando luego repentinamente las descargas más allá del máximo concebido.38

undando para fre inundaciones undacio Inundando para frenar inundaciones
En muchos casos las afirmaciones de que una represa ayudará a reducir las inundaciones son sólo tácticas para tergiversar los análisis de costo-beneficio. Por ejemplo, un informe sobre la represa Columbia de la Autoridad del Valle de Tennessee (TVA, en inglés), divulgado por un subcomité del Congreso en 1980, reveló que 11.130 hectáreas aguas arriba de la represa, en su mayor parte tierra agrícola de excelencia, serían anegadas o afectadas por el proyecto para brindar protección de inundaciones a menos de un tercio de esa superficie corriente abajo. Los documentos del proyecto original discurrían acerca del beneficio del control de las inundaciones, pero nunca mencionaban la pérdida multimillonaria de dólares en producción agrícola y negocios relacionados a causa de la inundación permanente que ocasionaría el embalse. Cuando el subcomité intentó identificar las 43 edificaciones que la TVA aseguraba estarían protegidas por la represa, hallaron “numerosas estructuras comerciales tipo chozas precarias y abandonadas”. De los 11 comercios que la TVA dijo existían a lo largo de una sección del río, sólo cinco figuraban en la guía telefónica local.39
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Las proyecciones acerca del alcance de la protección contra las inundaciones de la represa mayor Tres Gargantas, en China, son variadas, pero las más frecuentes hablan de 10 millones de personas que ya no sufrirán esta amenaza. A pesar de esto, la represa sólo podría controlar las crecidas causadas por las precipitaciones en la cuenca superior aguas arriba, mientras que muchas de las inundaciones más severas sobre el Yangtze medio e inferior son ocasionadas por tormentas locales.40 Para brindar este supuesto control de inundaciones, cerca de 1,3 millones de personas resultarán expulsadas de sus hogares a causa de la inundación permanente del área del embalse y medio millón más de pobladores que viven en la zona designada como almacenamiento de agua de emergencia serán desalojados por la inundación en caso de flujos excepcionalmente altos. Sin embargo, aun utilizando la capacidad total del almacenamiento de emergencia, la mitigación de una gran crecida sería incierta, ya que la represa apenas puede almacenar menos de la décima parte del agua de una crecida de las que se producen con una probabilidad de 200 años.41

masiad para be re pública Demasiado para beber : represas y agua pública
Cuando bebas agua, piensa en su fuente.
Proverbio chino

Sólo una ínfima proporción del agua almacenada por las grandes represas es suministrada para el consumo en viviendas o comercios. De las 3.602 represas por encima de los 30 metros de altura, listadas por ICOLD según nombre y función en un registro de 1984 de los cuatro países con más represas –China, EE.UU., Japón e India-, sólo alrededor del veinte por ciento incluye la provisión de agua pública como uno de los propósitos del proyecto (ver Cuadro 5.4). Si una gran represa tiene el suministro de agua entre sus objetivos, por lo general se trata de uno de los propósitos de menor importancia del proyecto. Si las grandes represas sólo suministraran agua municipal, serían mucho menores que las colosales edificaciones construidas para proveer electricidad e irrigación. En 1990 apenas alrededor del siete por ciento de las extracciones de agua de todas las fuentes en el mundo estaba destinado a las viviendas y demás usuarios urbanos. Cerca de un cuarto de las extracciones iba a las industrias. Del resto, el 65% era para la agricultura y el cuatro por ciento se evaporaba de los embalses.42 A pesar de que no se puedan conseguir datos globales que establezcan las diferentes fuentes de agua urbana, es probable que la mayor parte del suministro de agua municipal provenga
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de aguas subterráneas. Por ejemplo, aun con la sobreabundancia de represas en los EE.UU., más de la mitad de la población se abastece de aguas subterráneas; en toda Europa, el 65% de los habitantes también dependen del agua subterránea.43 Gran parte del suministro urbano proveniente de agua superficial se toma de lagos y ríos sin regular -el agua puede obtenerse a través de conductos ubicados directamente en el río o de pozos cavados en su lecho- y de embalses y estanques detrás de pequeños diques. De las 1.000 millones de personas que no tienen acceso a una fuente de agua digna, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 855 millones viven en áreas rurales. Los altos costos, la sofisticación y exigencia energética que demandan las redes de caños, acueductos, bombas y plantas de tratamiento necesarios para llevar agua potable desde los grandes embalses hasta los dispersos asentamientos rurales significa que las grandes represas, por lo general, no son una opción que al menos valga la pena considerar para el suministro de agua rural en los países en vías de desarrollo. La única manera de proveer agua a bajo costo para estas poblaciones dispersas es mediante pequeños programas administrados por la comunidad, que dependan de pozos, manantiales, cauces y ríos locales, embalses muy pequeños y otras tecnologías a pequeña escala, económicas y fáciles de mantener.44 Irónicamente, debido el debilitamiento del río aguas abajo de los embalses y la disminución del nivel de las aguas subterráneas por la desecación de las planicies inundables, las grandes represas suelen reducir la disponibilidad de agua, o bien expropian el agua utilizada por personas que habitan a lo largo de un río para brindarla a aquellas conectadas a los sistemas de suministro urbanos. El peor caso que se puede citar como ejemplo quizá sea la represa de contención Farakka, en la India, que desvía agua del Ganges hacia el puerto de Calcuta y ha reducido la disponibilidad de agua potable para 40 millones de personas aguas abajo en Bangladesh.45 El deterioro de la calidad del agua y la proliferación de algas en los embalses pueden contaminar gravemente los suministros de agua. La mezcla de algas y vegetales en descomposición resultante del cierre de la represa Itaparica, sobre el río San Francisco, en Brasil, ocasionó la muerte por envenenamiento y gastroenteritis de 130 personas, principalmente niños, que bebieron agua proveniente del nuevo embalse.46 La creciente transparencia del Nilo debido a la eliminación casi completa de sus sedimentos por la Gran Represa de Assuán, ha originado la proliferación de algas y fitoplancton en el río. Esto ha contaminado el suministro de agua en El Cairo y en otras ciudades ribereñas, que luego
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Ríos Silenciados uadr dro Cuadro 5.4 Propósitos de represas mayores a 30 metros (% de represas) China * Riego Electricidad Control de inundaciones Abastecimiento de agua Recreación Navegación Nº de represas 84 44 29 1 0 1 (1.336) India 45 22 4 9 0 0 (324) Japón 43 45 43 25 0 0 (800) EE.UU. EE.UU. 29 31 36 40 44 4 (1.142)

China, India, Japón y EE.UU. son los países con mayor cantidad de grandes represas (excluyendo CEI, para la que ICOLD no ha publicado toda la información). La suma de los porcentajes es >100 debido a las represas con multipropósitos. * ICOLD solamente incluye información de casi el 50% de las represas de más de 30 metros de altura en China. Fuente: propósitos de grandes represas según el listado de World Register of Dams, edición completa, ICOLD, París, 1984.

necesitaron incrementar el uso del cloro, lo que a su vez llevó a una mayor presencia en el agua corriente de sustancias químicas cancerígenas formadas a partir de la reacción del cloro con la materia orgánica.47 La provisión de agua al Estado de Gujarat, asolado por las sequías, ha sido unas de las principales justificaciones morales y políticas del proyecto Sardar Sarovar (SSP, en inglés). En 1983 los documentos del SSP sostenían que un total de 28 millones de personas recibirían agua gracias a esta obra; luego en 1989, sin ninguna explicación, las autoridades anunciaron que suministraría agua a 32,5 millones; en 1992, el número creció a 40 millones; y más tarde, al año siguiente, la cifra cayó a 25 millones. Las estadísticas oficiales acerca del número de poblaciones que se beneficiarían saltó de 4.719 a principios de los ´80 a 8.215 en 1991. En 1992 se reveló que 236 de estos poblados se encuentran deshabitados, sin embargo las autoridades siguieron afirmando que recibirían agua de todos modos. Si bien estos discursos inconsistentes pueden ser ridiculizados, es difícil cuestionar seriamente su veracidad, ya que en 1996, luego de cuatro décadas de diseño de lo que los funcionarios llamaban el “proyecto más estudiado de la India”, aún no existían planes detallados para el suministro de agua. Lo máximo que los funcionarios llegaron a revelar es que el costo de instalar los caños, bombear, tratar el agua y establecer una in180

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fraestructura administrativa para un área de más de 100.000 kilómetros cuadrados, “alcanzaría varias” decenas de miles de millones de rupias (10 mil millones de rupias equivalen a cerca de 330 millones de dólares). A pesar de que el agua potable es proclamada como uno de los principales beneficios de Sardar Sarovar, el costo del suministro –posiblemente por encima de los mil millones de dólares- ha sido excluido del análisis de costo-beneficio del proyecto.48 Los opositores al PSS sostienen que las zonas de Gujarat más pobres y proclives a la sequía nunca verán el agua del río Narmada, ya que cualquier suministro de agua potable proveniente del proyecto será absorbido por las ciudades más grandes del Estado, poderosas políticamente y relativamente pudientes, donde el problema no es tanto la provisión insuficiente sino la decrepitud de la infraestructura. Estos temores fueron parcialmente confirmados en 1995 por un informe del Banco Mundial que sugería que la crisis financiera del proyecto justificaría el desvío del suministro de agua desde las dispersas y pobres áreas rurales hacia los consumidores urbanos, industriales y domésticos.49

en re transpo flu Obstáculos en los ríos: represas y transpor te fluv ial
... Creo que el río Es un fuerte dios pardo – arisco, salvaje e indomable... Útil, poco confiable, como un transportador comercial.
T.S. Eliot, Four Quartets, 1941

Las propuestas de proyectos de represas de “propósitos múltiples” suelen incluir a la navegación en la lista de beneficios que prometen. Sin embargo, a nivel mundial, en lugar de una ventaja las represas constituyen un alto costo para el transporte fluvial de bienes y personas. Las represas pueden facilitar el tránsito por el río mediante la inundación de rápidos peligrosos, la regulación de la profundidad y la reducción de la velocidad de las corrientes. Sin embargo, las represas también bloquean el río, lo cual crea la necesidad de construir esclusas que hacen lento el pasaje y son proclives a colapsar. Muchas represas se han erigido sin esclusas, bloqueando totalmente el tráfico del río, y cuando las esclusas existen sólo pueden utilizarlas las grandes barcazas u otras embarcaciones comerciales. Es probable que los pequeños botes y canoas de los pescadores locales u otros usuarios tengan el acceso al río totalmente bloqueado o sólo disponible mediante el pago de un peaje. Los tradicionales
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beneficiarios del río también pueden verse perjudicados cuando sus embarcaciones no resultan adecuadas para navegar en las extensas aguas del embalse agitadas por el viento, las que se vuelven aún más peligrosas a causa de troncos de árboles sumergidos y otros obstáculos. La sedimentación en los remansos de los embalses también puede entorpecer la navegación en los tramos superiores y exigir costosos dragados. Corriente abajo, el debilitamiento de los ríos represados tiene un impacto obvio sobre aquellos que dependen de sus embarcaciones para subsistir: el ejemplo más impactante son las fotografías de los cascos oxidados de botes pesqueros y balsas abandonados sobre el desierto de arena que alguna vez fue el lecho del mar Aral. Cada temporada de sequía, la represa de contención Farakka deseca miles de kilómetros de vías fluviales intensamente usadas al suroeste de Bangladesh. En China, según el Banco Mundial, la extensión de las vías fluviales navegables cayó de 170.000 kilómetros en 1960 a 109.000 en 1984, “debido en parte a la construcción de represas”.50 En algunos ríos, especialmente en Norteamérica y Europa, numerosas represas han sido construidas casi con el único propósito de mejorar las condiciones de navegación. Entre 1914 y 1950, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE.UU. construyó 29 proyectos de “esclusas y represas” sobre el Mississippi superior, lo que convirtió a 800 kilómetros de río en una serie de estanques de navegación. La transformación del Mississippi superior en una colosal autopista de transportes fluviales le costó al gobierno federal cerca de 12.000 millones, según la cotización del dólar de 1990. Este impresionante subsidio benefició principalmente a las 20 grandes compañías que poseen el 80 por ciento del total de las barcazas en los EE.UU. y a algunas multinacionales del petróleo, del carbón y de los granos, cuyos productos constituyen la mayoría de los bienes transportados por el río. En la actualidad, las esclusas y represas están comenzando a deteriorarse y necesitarán costosos mantenimientos que saldrán del bolsillo de los contribuyentes: a principios de los ´80, las Esclusas y Represa 26 en Illinois fueron reemplazadas con un costo cercano a los 1.000 millones de dólares.51 Muchas de las propuestas para la construcción de represas mayores de “propósitos múltiples” en África incluyeron a la navegación entre sus beneficios sin analizar seriamente si alguna vez algún barco necesitará usarlas. La represa Kainji, a la cual el primer mandatario del Estado se refería en los ’60 como “el pilar del desarrollo económico y social de Nigeria”, fue dotada de una enorme esclusa provista por un canal de acceso de seis kilómetros de longitud. La esclusa de elevación de 49 metros, una de las más altas del mundo, tiene capacidad para cuatro barcazas de
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5.000 toneladas simultáneamente. Hasta 1994, casi tres décadas después de instalada la esclusa, jamás ninguna barcaza la había utilizado.52 Uno de los propósitos atribuidos a la construcción de la represa Manantali era la regulación del río Senegal para permitir que las barcazas transportasen las extracciones de hierro y bauxita a lo largo de los 900 kilómetros que separan a Kayes, en Mali, del mar. Sin embargo el dragado y las obras de construcción necesarias para tornar navegable al río, aun con Manantali en su lugar, costarían más de 400 millones de dólares y es poco probable que esto se realice alguna vez.53 La mejora de la navegación sobre el Yangtze, la “Hidrovía Dorada” de la China, es promocionada como uno de los principales objetivos de la represa Tres Gargantas. Se afirma que mediante la inundación de los rápidos la represa permitirá a embarcaciones de 10.000 toneladas alcanzar el puerto interior de Chongjing; en la actualidad sólo las de 3.000 toneladas pueden recorrer este trayecto. Por su parte, los opositores al proyecto argumentan que la sedimentación en los remansos y los períodos de descenso en los embalses seguirán dejando a Chongjing fuera del alcance de los grandes barcos y que la navegación resultaría más beneficiada mediante el dragado. Para lograr que embarcaciones de 10.000 toneladas circulen por la represa se requerirá la instalación de las cinco esclusas con mayor capacidad en el mundo, que deberán subir barcos a lo largo de 113 metros, más del doble de la altura de cualquier serie de esclusas existente. A los expertos chinos les preocupa la espera que deberán sufrir las embarcaciones para pasar a través de las esclusas, demoras que empeorarían si este prodigio sin precedentes de la ingeniería experimentase dificultades técnicas. Los navíos también deberán enfrentar inevitables y largas demoras al atravesar las obras de construcción, durante las dos décadas que se estima tomará como mínimo la finalización de la represa. A causa de todas estas inquietudes, aparentemente existe una fuerte oposición al proyecto por parte de la industria naviera del interior, que se supone será una de las principales beneficiarias de la represa.54

que pesquerías de esque embalses Los que se escapan: pesquerías de los embalses
Nuestra madre [el río Mun] nos brindaba alimento y vida. Con la construcción de la represa, maridos y mujeres pelean y los peces abandonan el río. No nos oponemos a la represa. Nos oponemos a la desintegración de nuestras comunidades.
Anciano de un pueblo tailandés del río Mun en una reunión con los directores ejecutivos del Banco Mundial. Bangkok, 11 de octubre de 1991
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En la mayoría de los proyectos propuestos, el principal beneficio de los embalses de pesca se reduce a meras relaciones públicas sin fundamento. Los constructores de represas por lo general poseen escasa información confiable sobre las pesquerías del río y estuario o sobre el impacto que la nueva represa tendrá sobre ellas, y además no tienen demasiada idea de qué producción de peces podrá sustentar el nuevo embalse. Es muy difícil predecir la producción de peces a largo plazo en los embalses. Los datos acerca de los embalses africanos y asiáticos recogidos por el biólogo de pesquerías Robin Wellcome revelan que la pesca por unidad de superficie de agua puede variar según un factor de casi 200 entre distintos embalses.55 Algunos embalses pueden incrementar la producción total de peces de un río y muchos otros, especialmente aquellos que se deshacen de las inundaciones estacionales regulares aguas abajo y degradan los ecosistemas de los estuarios, reducirán su producción. En casi todos los casos la diversidad de especies ícticas disminuirá. Además la gente de la zona tendrá menor acceso a los peces que antes, ya que la pesca de embalse demanda equipos y habilidades diferentes, y por otro lado es más costosa que la pesca de río. En muchas regiones tropicales las pesquerías ribereñas constituyen una de las principales fuentes de proteína animal para la gente rural, por lo tanto cualquier alteración que afecte el acceso que estas personas tienen a los peces puede producir un impacto profundo en sus vidas. El experto en pesquerías Peter Bayley calcula que en promedio la producción de peces por unidad área de un río tropical de planicies inundables (calculada a partir del área máxima inundada) es de 2,5 a 4 veces mayor que la de un embalse. Sin embargo, Bayley afirma que esta comparación probablemente subestima la productividad de este tipo de ríos, ya que se tiende a subvalorar la producción de los ríos y sus humedales por la dificultad de contabilizar las capturas que se realizan en las actividades pesqueras dispersas en las grandes extensiones del río, y que por lo general no están reguladas.56 Cuando el suelo y su vegetación son inundados por un embalse, éstos liberan enormes cantidades de nutrientes que alimentan a la población de peces, la cual es capaz de expandirse repentinamente a un hábitat mucho mayor. Así los pescadores pueden obtener muy buenos beneficios de los nuevos embalses. No obstante, pasados algunos años, cuando la abundancia de nutrientes provenientes de la biomasa en descomposición disminuye y las especies que dependen de las características específicas de un hábitat fluvial comienzan a desaparecer, la pesca se reduce rápidamente. En el peor de los casos se reduce el oxígeno del agua de los embalses y estos se saturan con plantas acuáticas, lo que hace no sólo que
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disminuya la población ictícola a causa de asfixia, sino que también imposibilita la captura de los peces que logran sobrevivir. Los pronósticos hablaban de que la represa Kainji mantendría una captura de 10.000 toneladas de pescado. El auge inicial de productividad arrojó un máximo de 28.600 toneladas en 1970, dos años después de que se llenara el embalse, pero a mediados de los años ´70 la captura se redujo a 4.500 toneladas y se cree que se estabilizó en este nivel. Esta cifra es apenas mayor que la estimada en el tramo del río que fue inundado por el embalse.57 Aun cuando un embalse genere una pesquería provechosa, no hay garantía de que los pescadores locales y demás personas cuyas vidas resultaron afectadas por la represa puedan aprovechar sus beneficios. Generalmente sólo los empresarios independientes y aquellos que tienen experiencia en pesca en aguas abiertas –la que por lo general exige botes mayores y equipos más costosos que la pesca de río- son los que poseen el capital y la experiencia para explotar la pesquería recientemente creada por el embalse y colocar el pescado en el mercado. En tal caso la gente de la zona pierde su acceso gratuito a los peces del río y comienza a pagar para consumir pescado –mucho menos variado- del embalse. Los pescadores que viven muchos kilómetros aguas abajo de la represa y sufren la reducción de la pesca pueden llegar a no tener acceso a los beneficios del embalse dada la distancia que los separa de éste. En muchos Estados indios la población local es deliberadamente apartada de las ventajas plenas que ofrece la pesquería de un embalse, ya que los derechos comerciales pesqueros se licitan entre los contratistas, a quienes la gente de la zona debe vender su pesca, generalmente a muy bajos precios.58 La captura de peces en el embalse Volta –el de mayor superficie sobre el planeta- excedió sobradamente cualquier pronóstico anterior al represamiento. A finales de los años ´60, cuando el embalse fue llenado por primera vez, produjo más de 60.000 toneladas de pescado y en algunos de los años siguientes, los ingresos provenientes de la venta de pescado sobrepasaron los ingresos por la electricidad generada por la represa Akosombo. En 1979 veinte mil pescadores capturaron más de 40.000 toneladas de pescado. Por otro lado, los 80.000 agricultores desplazados por el embalse, quienes debieron soportar el programa de reasentamiento de la represa, que causó muchos problemas, le han sacado poco provecho a la pesquería. La mayor parte de las capturas la hacen los pescadores que antes migraban y ahora se han instalado sobre las costas del embalse.59 A raíz de la represa de Salto Grande, una las principales fuentes de empleo que la dictadura uruguaya prometió que se instalarían en la zona fronteriza -que estaba atravesando una crisis económica-, se encontraba una moderna zona de pesca acompañada con la infraestructura de pro185

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cesamiento y comercialización necesaria. Si bien la represa fue terminada en 1980, recién en 1988 se construyó la planta de procesamiento y congelado y se otorgó un equipamiento moderno para los pescadores locales con la ayuda de fondos alemanes. No obstante, seis meses después de la apertura de la planta de procesamiento, la pesca en el embalse disminuyó abruptamente y muchos pescadores quedaron sin trabajo. Apenas después de un año de que la planta empezó a funcionar, debió cerrarse. El colapso de la pesca fue atribuido a diversas causas, entre ellas la contaminación agroquímica, el mal funcionamiento del elevador de peces y las irregulares fluctuaciones del nivel del embalse. Aguas abajo también colapsaron las capturas, con un impacto económico y social para los pescadores.60 El Banco Mundial sostiene que la “piscicultura y demás empleos relacionados a la pesquería son la mejor forma para ayudar a que las personas desplazadas por las represas recuperen sus ingresos”.61 La cría intensiva de peces en jaulas practicada en dos embalses del río Citarum, en Java occidental, Indonesia, ha sido promocionada por el Banco Mundial por el éxito que tuvieron. En 1992, según un informe del Banco Mundial, aproximadamente la tercera parte de las familias desplazadas por los embalses estaban empleadas en la producción de 10.000 toneladas de carpa común. Así y todo será difícil que se repita este éxito en la mayoría de las otras áreas. En el occidente de Java, al igual que en ciertas zonas de China pero a diferencia de la mayoría de las regiones del planeta, existe una larga tradición de piscicultura de agua dulce en jaulas y un enorme mercado para la carpa. Los dos embalses, Cirata y Saguling, poseen agua de calidad adecuada para la cría de peces y la operación de los embalses sin contar un gran descenso que mató a muchos de los peces enjauladosresulta favorable para los productores de peces. La piscicultura también exige capital para comprar las jaulas, peces, alimentos y para pagar salarios. La mayoría de los productores de peces del Citarum lo toman como una actividad extra y tienen otras fuentes de trabajo más importantes como el comercio, la agricultura y la enseñanza.62

el plac de embalses: re recrea eación Todo el placer de los embalses: represas y recreación
... el placentero, suave, claro, inmóvil embalse del Lago Powell. Más conocido como Lago Turbio o Cloaca Oficial o Laguna Gangrena, o Basural Nacional de Recreación Glen Canyon...
Edward Abbey Down the River, 1982

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La recreación es el último de los principales beneficios “adicionales” que se les atribuye a las represas. En especial en los EE.UU los grandes embalses suelen ser promocionados como refugios para los que practican la pesca deportiva, la navegación y para otro tipo de turistas. La represa Hoover, que se encuentra cerca de la tierra de la fantasía y los neones de Las Vegas –un oasis de derroche en el desierto que existe gracias al agua y la energía de la represa-, es de hecho una de las atracciones turísticas más populares de los EE.UU. Para millones de turistas los embalses Mead y Powell, que están detrás de las represas Hoover y Glen Canyon respectivamente, son lugares para la práctica de deportes acuáticos creados en un territorio desértico. Sin embargo, los beneficios recreativos de muchas represas están contaminados por los intereses personales de sus promotores. En 1982, el autor Fred Powledge dijo que “la recreación ha encontrado un eco favorable entre los constructores [de represas en los EE.UU] que la ven como un medio para aumentar las ventajas de su relación costo-beneficio”: “Además de ignorar el valor recreativo de las corrientes rápidas de un cauce... los constructores han utilizado una metodología cuestionable para calcular el poder de atracción de sus nuevos proyectos. Lo usual para estimar el ‘beneficio’ recreativo de un embalse es calcular el número de visitas recreativas por día o por año. Pero la aritmética por lo general no toma en cuenta que los embalses suelen ser construidos en lugares (como el valle Tennessee) donde se justificó la construcción de otros embalses en parte por el número estimado de visitas recreativas, y que una visita recreativa al Nuevo Embalse A representa una visita recreativa menos al Viejo Embalse B o C”.63 Los proyectos de una represa tampoco toman en cuenta el hecho de que los niveles de agua del embalse –en especial aquellos detrás de una hidroeléctrica-, pueden tener grandes fluctuaciones, lo que hace que embarcaderos y rampas para botes queden altos y fuera del agua, y que además haya grandes extensiones de lodo y vegetación muerta entre el embalse y los turistas. Las actividades recreativas en un embalse también pueden perjudicar la recreación aguas abajo, en particular cuando el embalse es utilizado para desviar agua. Existen numerosos casos en los que el poder erosivo de una represa ha arrasado con playas muy concurridas aguas abajo y donde las repentinas descargas de un embalse han tomado desprevenidos a los remeros y demás personas que usan el río. El interrogante sobre si una represa que inunda y regula artificialmente un río constituye un costo o un beneficio recreativo generalmente está
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más relacionado con valores filosóficos que económicos. Muchas personas aman a los ríos naturales por su paisaje, su vida silvestre y los sentimientos que éstos provocan, o por la emoción de navegar los rápidos (los ambientalistas y los que practican “rafting” se oponen totalmente a la represa Glen Canyon por haber anegado uno de los más bellos ríos de cañón de los EE.UU.). Otros opinan que los embalses y las grandes represas constituyen una mejora para el río natural. Los ingenieros hidráulicos Venkat K. Rao y Edward M. Gosschalk escribieron en el diario Hydropower and Dams, “La resistencia al cambio y la doctrina de preservar la naturaleza tal como está, se oponen bastante a la capacitación profesional y a los propósitos de los ingenieros que continuamente buscan mejorar lo que ya ha sido logrado. Alcanzar una estética que sea tan funcional como cualquier estructura, realzar la belleza de una vista y mejorar la calidad del agua disponible para el hombre han sido y son objetivos fundamentales”.64 Los ingenieros pueden tener todo el derecho a creer que las represas y los embalses realzan la belleza del paisaje, pero eso no les da un derecho automático a imponer su estética doctrinaria al resto de la sociedad, ya que privan para siempre a otros de aquello que consideran bello y valioso. El tema de si una represa “mejorará” la belleza de un río debe ser tratado en un debate informado y abierto, y no ser dejado en manos de quienes se benefician con la construcción de represas. En los últimos años, las autoridades de las represas en países en vías de desarrollo han comenzado a promocionar el “ecoturismo” en sus brillosos folletos. Para muchas de estas represas el tema va más allá del conflicto entre la estética y los valores: se trata del derecho de las comunidades locales y las culturas a sobrevivir, lo cual se opone al de la gente adinerada a vacacionar donde les plazca. En Colombia, los indígenas EmberaChami sufrieron graves daños a causa de la represa Colima I; primero fueron desalojados y perdieron sus tierras, luego recibieron una afluencia de turistas y gente adinerada de las ciudades, quienes se apoderaron de grandes extensiones de tierras en las márgenes del embalse para construir casas de vacaciones y demás infraestructura turística.65 Antes de que se otorgase el permiso oficial para comenzar las obras de la represa Bacón, el promotor del proyecto, el magnate malayo de la construcción Ekran Berhad, había comenzado a construir un hotel cerca del sitio de la represa. En septiembre de 1994, el Dr. Mahathir Mohamad, primer ministro malayo, anunció en un acto muy importante, “Con esta
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estructura de recreación los esfuerzos gubernamentales para promover el ecoturismo en Sarawak serán exitosos”.66 Los potenciales ecoturistas andarían en sus motos de agua en un embalse del tamaño de Singapur que habría inundado decenas de miles hectáreas de selva tropical al igual que hogares, tierras y tumbas ancestrales pertenecientes a cerca de 10.000 indígenas. Es cierto que la gran mayoría de las represas brindan algunos beneficios, en especial a aquellos que las planifican y las construyen y a los que poseen el dinero y el peso político suficientes para sacar provecho de los servicios que ofrecen. Pero los beneficios potenciales muchas veces son incompatibles entre sí y generalmente se los exagera para lograr la aprobación del proyecto. Los beneficios reales de las grandes represas resultan ser en su gran mayoría mucho menos que los pronosticados y prometidos antes de la construcción. El riego, principal función de las grandes represas, no ha sido aquí mencionado pero se lo tratará en el próximo capítulo. Como se verá, el rendimiento de los programas de regadío de las grandes represas le da más peso a la evidencia de que estas obras han sido justificadas con falsas premisas.

Notas
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Ver Williams, P.B. “Sedimentation Analysis”, en Barber, M y Ryder, G. Damming the Three Gorges: What Dam Builders Don’t Want You to Know. Earthscan, Londres, 1993, p. 142; Nordin, C.F., Jr. “J.C. Stevens and the Silt Problem”, International Journal of Sediment Research, Vol. 6, No. 3, diciembre 1991. Banco Mundial The World Bank and Irrigation. OED 1995, p. 94. Menos del 3% de las represas en los EE.UU. tiene como propósito principal la energía hidroeléctrica. Bowes, D.E. “Dam and hydropower activities in the US”, Water Power & Dam Construction, agosto 1993. Cerca del 40% de la capacidad energética instalada pertenece a las represas mayores. Besant-Jones, J. The Future Role of Hydropower in Developing Countries, Banco Mundial, abril 1989, p. 16. Water Power & Dam Construction Handbook 1993. WPDC, Sutton, RU, pp. 55-56; International Water Power & Dam Construction Handbook 1994. IWPDC, Sutton, RU, p. A-57; Gleick, P.H. “Water and Energy”, en Gleick, P.H. (ed.) Water in Crisis: A Guide to the World’s Fresh Water Resources. Oxford University Press, p.73. Los países cuya energía depende en más del 90% de la hidroelectricidad y no aparecen en el texto son Burundi, Camerún, Malawi, Namibia, Ruanda, Tanzania, Uganda, Zaire, Costa Rica y Fiji. Ver J.R. Moreira y A.D. Poole, Hydropower and its Constraints, en T.B. Johansson et al. (eds), Renewable Energy: Sources for Fuels and Electricity, Island Press, Washington DC, 1993, pp. 76-78. J. Besant-Jones, “A View of Multilateral Financing from a Financing Agency”, en Financing Hydro Power Projects ’94, avances de la conferencia patrocinada por International Water Power & Dam Construction, Frankfurt, 22-23 setiembre, 1994.
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Besant-Jones op. cit. Banco Mundial “PCR: Argentina Yacyretá Hydroelectric Project and Electric Power Sector Project”, 14 marzo, 1995, p. 4; Reynolds, P. “Powering up privately”, International Water Power & Dam Construction, noviembre, 1994. Banco Mundial “Colombia: The Power Sector and the World Bank, 1970-1987. Vol. I: Overview”, OED, 28 junio, 1990, p. 16; Banco Mundial “Colombia: The Power Sector and the World Bank, 1970-1987. Vol. II: Technical Report”, 28 junio, 1990 p. 71. Banco Mundial, “Colombia: Vol. I”, p. 5. “Ambitious Senegal River Project to Start Soon”, New York Times, 11 octubre, 1981; Scudder, T. “River Basin Projects in Africa”, Environment, Vol. 31, No. 2, marzo 1989; Gopsill, T. “Will Senegal Farmers Reap Barrage Benefits?”, World Water, abril 1988. Annan, C.K. “Was Ghana’s Akosombo Dam the Best Option?”, World Water, setiembre, 1989; “Ghana to Power Up With IDA Funding”, World Bank News, 23 febrero, 1995; Graham, Y.’Volta power grows dim”, African Agenda, Vol. 1, No. 1, 1995; Barnes, M.J. y Beggs, S. “Developing Hydro in Africa: Turning the Potential to Reality”, Hydro Review Worldwide, otoño, 1994. Yearly, R. “The Lights Go Out in Guatemala”, Report on Guatemala, Oakland, California, 1992; Barry, T. Inside Guatemala. IHERC, Albuquerque 1992, p. 115; Gollin, J.D. “Trees Down, Lights Out in Honduras”, Christian Science Monitor, 15 noviembre, 1994; “Aún no se llena El Cajón”, Tiempo, Tegucigalpa, 30 setiembre, 1994. Besant-Jones op. cit., p. 14; Hunt, R. y Hunt J.M. “How Does Hydropower Compare?” Independent Energy, noviembre, 1993. Rycroft, R. y Szyliowicz, J. “The Technological Dimension of Decision Making: The Case of the Aswan High Dam”, World Politics: A Quarterly Journal of International Relations, Vol. 33, No. 1, octubre 1980; El Safty, M.T. y Younes, H.A. “Hydro Power Generation in Egypt”, en ENCOLD (ed.) High Aswan Dam Vital Achievement Fully Controlled. Cairo, 1993, p. 126; “Itaipú Binacional: The Biggest Hydroelectricity Undertaking of the XXth Century” (aviso) New York Times, 30 octubre, 1992; International Water Power & Dam Construction, marzo, 1995, p. 2; Tsikata, F.S. (ed.), Essays from the Ghana-Valco Renegotiations, 1982-85. Ghana Publishing Corporation, Accra 1986. “Bakun Hydroelectric Feasibility Study”, SESCO/GTZ/SAMA Consortium, 1983; “Bakun Hydroelectric Project: Green Energy for the Future”, Gabinete del Primer Ministro, Kuala Lumpur, febrero, 1986. Gobierno de Laos PDR “Nam Theun 2 Hydroelectric Project: Environmental Assessment and Management Plan. Report E2. Main Report”, Vientiane, abril, 1995. Dharmadhikary, S. “Hydropower at Sardar Sarovar is it Necessary, Justified and Affordable?”, en Fisher, W.F. (ed.) Towards Sustainable Development? Struggling Over India’s Narmada River. M.E. Sharpe, Armonk, N.Y., 1995, p. 141. Las bombas del Proyecto de Agua Estatal de California son las mayores consumidoras de electricidad del Estado. Si el proyecto se completa, incluirá 148 centrales de bombeo, 40 centrales hidroeléctricas, 22 embalses y represas, y 1.000 km de acueductos. Las centrales hidroeléctricas producirían 7.000 GWh/año, pero las centrales de bombeo consumirían más de 12.400 GWh/ año (Gleick op. cit., p. 68). Veltrop, J.A. “Water, Dams and Hydropower in the Coming Decades”, Water Power & Dam Construction, junio 1991.
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Ríos Silenciados Carbon in the Sea”, en Ittekkot, V. et al. (eds.) Facets of Modern Biogeochemistry. Springer Verlag, Nueva York, p. 323). E. Oud de Lahmeyer International estimó que la construcción de una represa de hormigón de 1.600 MW en Sudáfrica, ocasionaría emisiones de 650.000 toneladas de CO2. Según Oud esto equivaldría a menos del 8% del CO2 emitido en sólo un año por una central alimentada con carbón, con una producción de energía similar. Oud, 1993, op. cit. Los cálculos de Oud no incluyen las emisiones de unas 250.000 toneladas de CO2 generadas durante la elaboración del cemento utilizado en la represa. El proceso de fabricación del cemento emite cerca de 0,5 toneladas de CO2 por cada tonelada de cemento producida. En todo el mundo, la fabricación de cemento es responsable del 3% del CO2 antropogénico. World Resources Institute, World Resources 1994-95. Prensa de la Universidad de Oxford, 1994, Cuadro 23.1. Por emisiones de gases invernadero y cambios en el uso del suelo, ver Ehrlich, A. “Agricultural Contributions to Global Warming”, en Leggett, J. (ed.) Global Warming: The Greenpeace Report. Oxford University Press, Oxford, 1990. Williams, P. “Adapting Water Resources Management to Global Climate Change”, Conferencia sobre Desarrollo de Políticas para el Manejo de los Efectos del Cambio Climático en Villach, número especial de Climate Change, 1989; Knox, C. “Large increase in flood magnitude in response to modest changes in climate”, y, Baker, V. “Learning from the past”, ambos en Nature, Vol. 361, 4 febrero, 1993. Leggett, J. “Insurance Industry at UN Climate Conference”, Greenpeace International, 27 marzo, 1995; Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, Climate Change: The IPCC Response Strategies. Island Press, Washington DC, 1991, p. 181. Ayres, B.D. “Flood Revives Debate on $25 Billion in Controls”, International Herald Tribune, 13 julio, 1993; Denning, J. “When the Levee Breaks”, Civil Engineering, enero, 1994, p. 3; Devine, R.S. “The Trouble With Dams”, Atlantic Monthly, agosto, 1995, p. 67; Centre for Science and Environment The State of India’s Environment —1982: A Citizen’s Report. CSE, Nueva Delhi, 1982, p. 62. Ver Interagency Floodplain Management Review Committee, A Blueprint for Change. Sharing the Challenge: Floodplain Management into the 21st Century. Informe de la IFMRC a la Administration Floodplain Management Task Force, Washington DC, junio, 1994; Denning op. cit.; Kusler, J. y Larson, L. “Beyond the Ark: A New Approach to US Floodplain Management”, River Voices, Vol. 4, No. 4, invierno, 1994; Williams, P.B. “Flood Control vs. Flood Management’, Civil Engineering, mayo, 1994. Ver Costa, J.E. “Floods from Dam Failures”, en Baker, V.R. et al. (eds.) Flood Geomorphology. Wiley, Nueva York, 1988, p. 439. Bonetto, A.A., et al., “The Increased Damming of the Paraná Basin and its Effects on the Lower Reaches”, Regulated Rivers: Research & Management, Vol. 4, 1989, p. 341. “Salto Grande no tiene quién le escriba”, Tierra Amiga, Montevideo, noviembre, 1993, p. 35. Abbasi, S.A. Environmental Impact of Water Resources Projects. Discovery Publishing House, Nueva Delhi, 1991, pp. 108-9; Dogra, B. “The Indian Experience with Large Dams”, en SEELD 2; Dogra, B. “Dams and Floods”, Indian Express, 21 octubre, 1988; “Panic” release might have worsened Indian flood”, Water Power and Dam Construction, noviembre 1980. Dogra, B. The Debate on Large Dams. Nueva Delhi, 1992, p. 38; Centro para la Ciencia y el Medioambiente op. cit., p. 63.
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Capítulo 6

El paraíso perdido: represas e irrigación

Él inunda el desierto con el cauce de la montaña, ¡Y he aquí! éste se levanta transformado en el paraíso.
Himno mormón del siglo XIX

La mayoría de las represas se construyen para suministrar agua para riego más que con otro propósito y la agricultura utiliza mucho más agua que cualquier otro sector: alrededor de dos tercios de las extracciones globales. En las zonas secas la proporción es mucho mayor: para la irrigación se utiliza más del 80% del agua que se consume en California y más del 90% por ciento en la India.1 De acuerdo con las cifras más aceptadas, aproximadamente un tercio del total de las cosechas del mundo proviene de la sexta parte de la tierra de cultivo bajo riego del planeta. Sin embargo las estadísticas sobre el alcance del riego y la producción necesitan tomarse con sano escepticismo. Los datos mundiales, nacionales, regionales e incluso de proyectos particulares son a menudo contradictorios y difíciles de interpretar. Quizá el mayor inconveniente sea la inexistencia de una definición clara y exacta de riego, lo que hace que muchos tipos de regadío tradicional queden fuera de las estadísticas.2 A comienzos del siglo XIX empezó a aumentar vertiginosamente la superficie irrigada con métodos modernos y técnicas tradicionales más complejas. Entre 1800 y 1900 el alcance del riego se quintuplicó y alcanzó aproximadamente 40 millones de hectáreas, principalmente en las cuencas del Indo y del Ganges, Egipto, el oeste de los EE.UU. y Australia. En los 50 años siguientes esta superficie se duplicó nuevamente. Después de 1950, el índice de crecimiento se aceleró a causa de la expansión de la tecnología de las grandes represas en el mundo desarro195

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llado, la disponibilidad de energía económica y nuevas tecnologías para el bombeo de agua subterránea. Durante la década del ´60 el desarrollo de nuevas variedades de arroz y de trigo que se dio con la “revolución verde”, las cuales necesitaban grandes y constantes cantidades de agua, le dio mayor impulso a la difusión del riego, especialmente en las partes más fértiles de Asia. Sin embargo, desde fines de los ´70, la expansión de la agricultura bajo riego ha disminuido considerablemente. Según las proyecciones realizadas en 1981 para la Comisión Internacional de Irrigación y Drenaje, la superficie mundial de regadío alcanzaría los 310 millones de hectáreas en 1985 y los 420 millones en el año 2000. No obstante, en 1987 la superficie irrigada cubría sólo 227 millones de hectáreas (equivalente a un cuarto del territorio de los EE.UU.) y es probable que haya disminuido desde entonces.3 La expansión del riego se ha detenido debido a que la mayor parte de las tierras más fértiles, de las fuentes de agua más accesibles y de los mejores sitios para la construcción de represas ya han sido explotados, lo que incrementa notablemente el costo por hectárea de los nuevos proyectos de irrigación. Los gobiernos ya no pueden -o no quierenpagar los grandes subsidios que en el pasado se destinaron al riego a gran escala ya que, en términos reales, los precios agrícolas han caído desde principios de los ´70 y muchos de las obras existentes se están deteriorando y necesitan reparaciones que son costosas. Además la revolución verde y sus tecnologías asociadas han demostrado por sí mismas ser insustentables. Luego de sólo unas décadas de moderno riego permanente, suelos que habían soportado la agricultura tradicional por cientos e incluso miles de años se han degradado a tal punto que ahora resultan inservibles para los cultivos. En la actualidad grandes superficies de tierra irrigada se encuentran anegadas y colmadas de sal. Las estadísticas mundiales indican que quizás sea mayor la cantidad de tierra bajo riego que se abandona cada año a causa de la salinización que aquella que se está incorporando a la producción en nuevos proyectos.4 La extensión de suelo antes irrigado que en la actualidad se pavimenta para dar lugar a la expansión urbana, en especial en China y el sudeste asiático, tal vez sea mayor que la que se pierde debido a la salinización.5 La combinación de acumulación de sal y trazado de ciudades implica que la superficie irrigada total del mundo está probablemente disminuyendo a una velocidad notable.

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El paraíso perdido

uent ntes tip de rie ipos ieg Fuentes y tipos de riego
El riego es una tecnología muy antigua que permite el cultivo en áreas con precipitaciones escasas o nulas y además asegura que en las zonas donde la lluvia es poco confiable haya agua en momentos de sequía. Donde la temporada lluviosa es corta, mediante el riego se puede extender el período de cultivo. Existen varias formas de irrigación, pero la diferencia entre la definición del cultivo bajo riego y el sustentado por la lluvia no es clara. Si bien los agrónomos definen convencionalmente al riego como “la aplicación controlada de agua a los cultivos en el momento oportuno” -la mayoría de las estadísticas y ejemplos usados en este capítulo están basados en esta definición-, esta palabra puede usarse en un sentido más amplio e incluir adaptación a las crecidas naturales y a los patrones de precipitación. Estos métodos incluyen la agricultura en áreas de recesión de inundación –el cultivo se realiza en las planicies aluviales al final de la temporada húmeda para aprovechar la humedad que dejan las crecidas al retirarse-, y el “cultivo por precipitación” –, técnica que utiliza el agua de lluvia recolectándola de la escurrida en la tierra, las rocas o pequeñas cuencas.6 Los métodos modernos de riego por lo general se dividen en dos tipos: de canal y por bombeo. Las categorías se superponen, ya que el riego por bombeo, que se refiere principalmente a la irrigación con agua subterránea, puede incluir agua bombeada desde canales y embalses, mientras que el agua elevada desde pozos puede obtenerse mediante filtraciones desde canales o desaguaderos.7 Las represas construidas para almacenar agua para el riego que se obtiene durante la estación lluviosa y se utiliza para el resto del año, desvían el agua hacia los canales y regulan las subidas y bajantes del río corriente abajo para favorecer a los sistemas de bombeo. A pesar de que los grupos defensores de las represas vinculados a la Comisión Internacional de Grandes Represas (ICOLD) sostienen que el riego es sumamente dependiente de las grandes represas, la mayoría de la tierra irrigada recibe agua de una amplia variedad de técnicas tradicionales, de sistemas modernos que utilizan el bombeo de agua subterránea y de ríos no regulados.8 Cuando en 1986 la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) decidió hacer un registro de los métodos de riego tradicionales en África, la superficie de regadío en el África subsahariana aumentó en un 37%. Los investigadores de la FAO concluyeron que cerca de la mitad de las 5 millones de hectáreas africanas que ellos consideraban irrigadas recibían agua de “sistemas tradicionales y de pequeña escala”.9 De acuerdo
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con las cifras oficiales, más del 60% de la superficie irrigada en la India recibe agua de pozos y pequeños embalses conocidos como “tanques”. En Indonesia, una proporción similar de tierra irrigada es abastecida mediante sistemas pequeños o tradicionales. Dos tercios de las 18 millones de hectáreas bajo riego en los EE.UU. reciben agua de pozos o pequeños estanques y embalses dentro de los establecimientos agrícolas.10 Los sistemas pequeños y tradicionales no sólo riegan más tierra que las grandes represas y los sistemas de canales, sino que también suelen ser más productivos y sustentables. En la India, la tierra irrigada con agua de pozos privados es en promedio dos veces más productiva que aquella regada con el agua proveniente de los proyectos de canal.11 Las estadísticas acerca de hasta qué punto el riego depende de las grandes represas generalmente ocultan cuánta tierra ya tenía irrigación antes de las represas. En algunos casos, el regadío moderno puede aumentar la producción en comparación con los sistemas tradicionales, ya que permite una estación de cultivo extra –aunque casi siempre a costa de la fertilidad del suelo a largo plazo-. En otros casos, el mal manejo y mantenimiento de los proyectos modernos a gran escala pueden ocasionar una producción menor que la de los sistemas tradicionales, incluso a corto plazo. Los embalses y canales suelen ocupar grandes extensiones de suelo agrícola de primera calidad. En algunos casos, la cantidad de tierra de cultivo inundada no es mucho menor que el nuevo suelo irrigado y pocas veces es notablemente mayor. La represa Bakolori puede irrigar un máximo de 44.000 hectáreas, pero para su construcción se anegaron 12.000 hectáreas de campos y se destruyeron otras 11.000 hectáreas aguas abajo debido a la supresión de la crecida anual.12 Otra represa en el norte de Nigeria, Dadin Kowa, sumergió 35.000 hectáreas para irrigar 25.000. El embalse Assad, detrás de la represa siria Tabqua, que se encuentra sobre el Éufrates, anegó 31.000 hectáreas de suelo irrigado y otro tanto de tierras de cultivo y pasturas sustentados por las precipitaciones. En 1990, luego de 17 años de finalizarse la represa diseñada y financiada por la ex URSS, el embalse Assad podía suministrar agua a menos de 83.000 hectáreas y alrededor del 60% de esta tierra ya tenía riego mediante sistemas de bombeo privados antes de que la represa fuese construida. Decenas de miles de hectáreas de tierras del valle del Éufrates también fueron utilizadas para la instalación de la infraestructura de riego de la represa Tabqua y arruinadas por los infructuosos intentos de irrigar suelos estériles.13
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De acuerdo con las cifras que el Banco Mundial maneja sobre la India, aproximadamente se pierde una superficie de entre el 5 y el 13 por ciento de las nuevas tierras bajo riego a causa de los embalses, canales e infraestructura de drenaje.14 Sin embargo, considerando que el área que realmente recibe un riego adecuado es generalmente mucho menor que la estimada y que grandes extensiones de suelo a menudo deben ser apartadas de la producción debido a la degradación que sufren, es obvio que estas cifras han sido subestimadas. Uno de los mayores fracasos del regadío en la India es la represa Bargi, sobre el Narmada, que anegó cerca de 81.000 hectáreas de tierras de cultivo y bosques para irrigar una superficie estimada de 440.000 hectáreas. A pesar de que la represa fue finalizada en 1986, sólo 12.000 hectáreas (tres por ciento de la superficie planeada) recibían agua de riego siete años más tarde.15 Actualmente casi toda la agricultura egipcia depende de la regulación del Nilo causada por la gran represa de Assuán, cuyo principal objetivo era incrementar la superficie irrigada en Egipto. En 1993, fuentes oficiales sostuvieron que se habían “ganado” al desierto 680.000 hectáreas desde la construcción de la gran represa. 16 Sin embargo, y de acuerdo con las estadísticas de la FAO, en 1989 la superficie real de tierras bajo riego en Egipto –2,6 millones de hectáreas- era prácticamente la misma que la irrigada en 1961, cuando comenzó la construcción de la represa. Existen numerosas razones para esta discrepancia estadística. Una es la tendencia del gobierno egipcio a no decir toda la verdad sobre cada uno de los aspectos de la gran represa. Otras son la utilización de más de 100.000 hectáreas de suelo fértil para la elaboración de ladrillos de barro (la pérdida del depósito anual de limo que provenía de las inundaciones obligó a las fábricas de ladrillos a lo largo del Nilo a comprar tierras de cultivo para obtener la materia prima) y la urbanización de más de 125.000 hectáreas de tierras anteriormente irrigadas. La degradación del suelo que antes se cultivaba, a causa del anegamiento y los efectos secundarios del riego continuo -tierras que habían sido irrigadas durante siglos con el sistema tradicional de crecidas- y los antecedentes pésimos que tenían los planes para llevar agua a las tierras desérticas incultivables, también explican el fracaso egipcio para extender el área de regadío. A pesar de que el gobierno de Egipto afirmó que en 1982 más de 400.000 hectáreas del desierto habían sido provistas de canales, caminos, líneas de transmisión energética y bombas, el geógrafo Gilbert White estima que en 1986 sólo se cultivaba alrededor del 15% de esta superficie, ya que los suelos eran inadecuados y el planeamiento y el manejo eran deficientes.17
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estr ndo tie ier rie ieg de dación Destruyendo la tierra: riego y degr adación
Por un lado emprendemos obras de riego y aportamos más y más agua para que un área sea fecunda, pero por el otro el anegamiento no permite cultivar la tierra. Éste es un asunto curioso, y sería mucho mejor detener toda obra de irrigación antes que permitir el anegamiento. Parece el colmo de la insensatez avanzar por un lado y retroceder por otro.
Primer Ministro indio Jawaharlal Nehru, 1958

Toda agua para riego, sea de río o subterránea, contiene sales disueltas provenientes de la roca y el suelo. La evaporación de los embalses, canales y campos, incrementa la concentración de sales en el agua de irrigación. Cuando el agua llega al cultivo, las raíces la absorben, pero dejan en el suelo la mayor parte de las sales tóxicas. A este problema de la sal en la agricultura bajo riego se suma la naturaleza altamente salina de los suelos en zonas áridas y semiáridas. Para evitar que la salinidad de los suelos irrigados impida el crecimiento del cultivo, los productores descargan más agua para lavar las sales de la zona de la raíz. Pero este lavado por descarga aumenta la salinidad del agua subterránea y la carencia de un buen drenaje hace incrementar el nivel freático. Finalmente, cuando el nivel freático llega a un metro o dos de la superficie del suelo, la acción capilar produce el ascenso del agua subterránea salina. Tras alcanzar la superficie, el agua se evapora y abandona su contenido salino, formando una costra mortal de cristales blancos. Así, al tratar de lavar las sales mediante descargas, el productor acelera no sólo la salinización sino también el anegamiento en la zona de la raíz. Otro problema relacionado con la salinización y la saturación del suelo con agua es la alcalinidad, también conocida como “sodicidad”, que ocurre en suelos o aguas de riego con alto contenido de sodio. Las sales de sodio son absorbidas por las partículas arcillosas del suelo que, al dilatarse, lo vuelven impermeable al agua y al oxígeno y finalmente lo esterilizan. Los suelos altamente alcalinos también impiden al vegetal consumir los micronutrientes esenciales, como el calcio.18 La degradación del suelo provocada por el riego no es un fenómeno reciente. El ocaso de muchas sociedades milenarias, desde las orillas del Indo hasta la costa peruana, ha sido atribuido con distintos grados de seguridad a la caída de la producción agrícola a causa de la salinización de los campos bajo riego. A fines del siglo XIX, el gobierno británico encomendó a un químico agrónomo la investigación de la degradación del suelo relacionada con el desarrollo del sistema de canales en la India;
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su conclusión fue que miles de kilómetros cuadrados habían sido afectados y que las pequeñas parcelas cultivadas eran “como oasis en el desierto de sal que las rodeaba”.19 En las últimas décadas, el aumento a gran escala de represas y sistemas de canales de riego mal administrados ha ocasionado salinización y anegamiento en cifras sin precedentes. Un estudio reciente elaborado por el Centro de Investigaciones sobre los Recursos y el Ambiente (CRES, en inglés) de la Universidad Nacional de Australia, indica que cerca de 45,4 millones de hectáreas, la quinta parte del suelo irrigado sobre el planeta, se encuentran “afectadas por la salinización”. Según una investigación de 1990 citada por el Banco Mundial, entre 2 y 3 millones de hectáreas por año resultan perjudicadas por la salinidad de forma tal que deben ser abandonadas. Esto se condice con la construcción de planes de irrigación a un ritmo de unas dos millones de hectáreas por año aproximadamente. El CRES estima que a nivel mundial la merma de la producción a causa de la salinización de las tierras de regadío ocasiona pérdidas del orden de los 11.400 millones de dólares anuales. Asimismo, el CRES sostiene que la salinización asociada de los recursos hídricos cuesta un par de miles de millones más, por daños a los usuarios industriales de agua y a los sistemas de distribución.20 Uno de los pocos estudios exhaustivos sobre los efectos de la salinidad producida por el riego en el ámbito agrícola se realizó con el proyecto del canal de irrigación Sarda Sahayak, financiado por el Banco Mundial, en Uttar Pradesh, al norte de India. El estudio reveló que la producción de trigo y arroz en suelos salinos y alcalinos se vio reducida a la mitad y que el ingreso de los agricultores de las áreas afectadas era apenas el 3% respecto de los que cultivaban en suelos sanos. Distintos estudios del gobierno mejicano sobre 450.000 hectáreas afectadas de algún modo por la acumulación de sales demuestran que la producción agrícola de estas tierras cayó entre un 30 y un 50 por ciento durante los ´80.21 La salinización y el anegamiento de las tierras irrigadas no sólo perjudican a aquéllos cuyo suelo resulta directamente afectado. El agua salina desechada que se descarga en el río va reduciendo progresivamente la calidad del agua corriente abajo para otros productores, usuarios y para la vida silvestre. Los problemas que jaquean a la agricultura sobre el valle del Éufrates en Siria, donde la mitad de las tierras de regadío ya se encuentran afectadas por la salinización y el anegamiento, se verán notablemente agravados por el aumento de la salinidad y la reducción en el volumen del agua que afectarán al país debido al inmenso programa de construcción de embalses y expansión del riego que se está llevando a cabo aguas arriba, en Turquía. De acuerdo con los geógrafos estadouni201

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denses John Kolars y William Mitchell, la agricultura en Irak, aguas abajo de Turquía y Siria, sobre el Éufrates, y aguas abajo de Turquía, sobre el Tigris, enfrenta un “cuadro general de crisis permanente”.22

el desagüe Hacia el desagüe
Si los biólogos del gobierno tergiversaran deliberadamente los hechos de tal forma... serían debidamente acusados de fraude a la opinión pública y podría aplicárseles multas o ser enviados a prisión, o ambas cosas.
Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU. acerca del estudio de la industria agropecuaria sobre el drenaje de riego en el Valle Central de California, 1993

La clave para prevenir, o al menos retardar, los embates de la salinización es disponer de un buen drenaje. A pesar de que parece algo que los ingenieros del riego pueden lograr con facilidad, existen muchas razones que a menudo impiden la construcción de drenajes adecuados. En primer lugar, el afán por exagerar los beneficios de un proyecto lleva a que muchas veces los documentos omitan reconocer la presencia de suelos vulnerables a la salinización.23 La segunda razón es que los drenajes carecen de la alta tecnología y la resplandeciente exhuberancia de las represas y los grandes nuevos canales, que resultan tan atractivos para los políticos y los burócratas del desarrollo. “Nunca nadie erigió un monumento para sí instalando drenajes embaldosados”, resume John Waterbury en Hydropolitics of the Nile Valley.24 Los distintos gobiernos, agencias de irrigación y donantes prefieren emprender nuevos proyectos antes que invertir en la sustentabilidad de los más viejos. A esto se debe que los drenajes existentes suelen estar mal construidos y deficientemente mantenidos, por lo que se colman de sedimentos y se deterioran con rapidez. La tercera razón es el costo exorbitante de la instalación de drenajes, en especial en áreas que ya padecen la salinización.25 El gigantesco “Canal de Drenaje Noroeste”, propuesto por el Banco Mundial para mitigar las dificultades de drenaje planteadas por los planes de canales de riego en el noroeste indio, costaría la impactante suma de 9.000 millones de dólares, de acuerdo con un cálculo de 1991. Más aún, todavía no se ha resuelto qué hacer con los miles de millones de metros cúbicos de agua de desecho colmada de sal y agroquímicos que fluiría hasta el gigantesco drenaje.26 El suelo del Valle de San Joaquín, en el sector sur del gran Valle Central de California, es por naturaleza altamente salino y rico en selenio, elemento que es biológicamente necesario en pequeñas cantidades, pero
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El paraíso perdido

que resulta letal en concentraciones mayores. El agua subterránea y de los canales que se acumuló tras décadas de riego logró extraer al selenio del suelo y concentrarlo en el agua subterránea salina en ascenso. A finales de los ´60, la BuRec comenzó la construcción de un drenaje de hormigón de 250 kilómetros, que descargaría el agua de desecho de los agricultores de San Joaquín en la bahía de San Francisco. Sin embargo, la oposición pública a este proyecto detuvo el drenaje San Luis en Kesterson, a menos de la mitad del camino propuesto en los planes. Fue entonces cuando la BuRec convenció al Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los EE.UU. de que el agua de desecho salina supliría el agua dulce de Kesterson, que antes había sustentado un importante hábitat de aves, pero que ahora se utilizaba para regadío. En 1978 el agua de drenaje llegó al área recientemente designada como Refugio Nacional de Vida Silvestre de Kesterson. Cinco años más tarde, un grupo de biólogos del gobierno –provocando la ira de sus superiores- reveló ante los medios de comunicación que la aves que aún podían procrear en el “refugio” engendraban embriones y polluelos con malformaciones espantosas: “Picos deformes, estómagos externos, cerebros expuestos, alas torcidas, ojos protuberantes y patas faltantes”.27 A mediados de los ´80 quince mil aves adultas perecían por año en Kesterson. A principios de 1985, la Junta Estatal de Control de los Recursos Hídricos calificó al drenaje que fluía hasta Kesterson como un “desecho peligroso” y ordenó a la BuRec que lo rellenase. Diez años después, la BuRec estimó en ochenta millones de dólares el costo total de limpieza de Kesterson.28 En la actualidad, el agua de desecho que hubiese corrido por el drenaje San Luis es descargada en pequeños estanques de evaporación. Los niveles de selenio en algunos de estos depósitos han superado 18 veces a los peores registrados en Kesterson. Cuando los sucesos de Kesterson alcanzaron los medios de comunicación, la BuRec sostuvo que el selenio era un problema local; años más tarde, cuando se encontraron aves deformes en los estanques de evaporación a 150 kilómetros de distancia, el organismo insistió con que el problema estaba limitado al Valle Central. Hoy en día se han detectado crecientes niveles de selenio en distintos proyectos de riego en 17 Estados del oeste de los EE.UU. Si se investigase, probablemente se hallarían altos niveles de selenio en los drenajes de riego de muchos otros lugares, dado que los suelos ricos en selenio están diseminados por todo el mundo. Es más, este problema afecta no sólo a las especies silvestres: los altos niveles de selenio son tan nocivos para los humanos como para las aves.29

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estancamient de Re olución nto El estancamiento de la Revolución Verde
Es necesaria una revisión integral del modelo de la Revolución Verde... Si debemos producir más, necesitamos un nuevo paradigma tecnológico.
Obaidullah Khan, Director General Asistente, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), 1993

Los canales de riego han desempeñado un papel fundamental en la “Revolución Verde” en Asia, especialmente al norte de la India y en Pakistán. La “revolución” comenzó a principio de los años ´60 y se basó en el desarrollo de nuevas variedades de arroz y trigo “de alto rendimiento”. Sin embargo, estos híbridos sólo tienen un buen rendimiento cuando reciben grandes cantidades de fertilizantes y pesticidas y se los riega regularmente. Por esto los críticos de la estrategia de la alta tecnología de la revolución verde prefieren llamar a estas semillas “variedades de alta respuesta”. Éstos sostienen que la política agrícola en lugar de promover una producción intensiva con grandes aportes de capital y tecnología orientada al mercado internacional, debería haberse centrado en la reforma agraria, la mejora de las tecnologías agrícolas tradicionales y sustentables, y en la producción de alimento para el consumo local antes que para la exportación.30 Aunque las necesidades alimentarias del creciente número de habitantes de Asia en las últimas décadas hubieran podido satisfacerse o no sin las variedades de alto rendimiento, en la actualidad cientos de millones de asiáticos son dependientes del cultivo de estas variedades de alto rendimiento, mientras el paquete tecnológico de la revolución verde enfrenta dificultades. Los especialistas agrícolas más destacados del mundo están sumamente preocupados por la caída que, desde los años ´80, ha venido sufriendo la producción del arroz de las tierras analizadas cuidadosamente en el Instituto Internacional de Investigaciones sobre el Arroz de las Filipinas (IRRI, en inglés), lugar donde estas variedades de alto rendimiento fueron desarrolladas. Las variedades que en 1966 producían diez toneladas por hectárea en la actualidad no llegan a las 7 toneladas por hectárea. En Luzón Central, Filipinas, el rendimiento promedio del arroz en la estación lluviosa aumentó de 2,5 toneladas por hectárea en 1966 a 4,2 toneladas a comienzos de los años ´80. Sin embargo, en 1990 la producción había caído nuevamente a 3,7 toneladas por hectárea. En otros lugares de Asia la producción arrocera se mantuvo en los últimos diez años o más, pero sólo gracias al gran incremento en el uso
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de fertilizantes. Es muy probable que el fenómeno observado en los cultivos analizadas por el IRRI -donde las prácticas de la revolución verde han sido aplicadas durante más tiempo que en cualquier otro lado-, muy pronto comience a generalizarse. “Los productos arroceros de la revolución verde”, advierte el diario International Agricultural Development, “están demostrando ser no sustentables”.31 Los científicos del IRRI aún no conocen con certeza la razón de la disminución en la producción de arroz, pero creen que el principal motivo es la degradación del suelo de los arrozales debido al cambio en la forma de cultivo, al pasar de un cultivo de inundación a otro con riego permanente que llega a tener dos o tres cosechas anuales. Según el IRRI, “es cada vez más evidente que probablemente el suelo de los arrozales que está continuamente anegado no resiste las exigencias del cultivo intensivo que hoy en día la producción arrocera requiere”. Se cree que el anegamiento continuo está eliminando los microorganismos vitales para la fertilidad del suelo, lo que reduce su habilidad para proporcionar nutrientes al cultivo. También es probable que el reemplazo del abono tradicional con los fertilizantes modernos puede estar reduciendo los microelementos esenciales del suelo, tales como el zinc y el azufre.32

ef sociales de rie ieg gr Los efectos sociales del riego a gran escala
La irrigación contribuirá más que cualquier otra cosa para revivir y regenerar la cuenca del mar Aral, enterrar el pasado y asegurar la transición al socialismo.
V. I. Lenin

Los estudios antropológicos acerca de los sistemas de riego tradicionales demuestran claramente un estrecho vínculo entre la vida económica, cultural y religiosa de una comunidad y el manejo que ésta tiene de la tecnología de la irrigación que utiliza. En la isla indonesa de Bali, por ejemplo, los subaks -organizaciones comunitarias encargadas de la construcción y el manejo de los sistemas extensivos tradicionales de irrigación del arroz (ver Capítulo 7)- son descriptos por los investigadores como “comunidades socio-religiosas”.33 Los grandes sistemas de regadío modernos provocan un efecto notable sobre las poblaciones afectadas por ellos. Del mismo modo en que los sistemas dependientes de las grandes represas necesitan -por costo, dimensión y sofisticación tecnológica- estar manejados por la burocra205

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cia estatal, la llegada del riego de canal suele implicar una creciente intrusión del gobierno en la vida de los poblados agrícolas y el consecuente deterioro de la capacidad de los individuos y las comunidades para tomar decisiones. Esto ocasiona habitualmente la pérdida de instituciones con poder de decisión tales como los subaks y la consiguiente desaparición de los servicios comunitarios, culturales y religiosos que brindan las organizaciones de este tipo. En los grandes proyectos que tienen un control central, los burócratas del riego son los que pueden decidir no sólo qué agricultor recibe agua, cuánta y cuándo, sino también qué se puede cultivar (incluso la variedad), cuándo sembrar y cosechar, qué pesticidas y fertilizantes utilizar y a quién vender la cosecha. Muneera Salem-Murdock, del Instituto de Antropología del Desarrollo, revela cómo la compañía estatal sudanesa que administra el inmenso proyecto de irrigación New Halfa obliga a los arrendatarios a cultivar algodón a pesar de que los costos de la producción casi siempre son mayores que las ganancias y por lo tanto se endeudan. “La compañía toma todas las principales decisiones agrícolas con respecto al algodón y además provee todos los insumos, excepto la mano de obra”, expresa Salem-Murdock, “el arrendatario se convierte en un mero prestador de energía humana”.34 Las directivas dadas por un gobierno central para la operación de los proyectos de riego quizás tuvieron su mayor expresión en la URSS. A fines de los años ´30, dos oficiales veteranos del Partido en Uzbekistán se atrevieron a cuestionar la sensatez de convertir el desierto del Asia Central en una enorme zona de cultivo algodonero (destruyendo el mar Aral y la agricultura local irrigada mientras se llevaba a cabo esta transformación) y fueron ejecutados por su “nacionalismo burgués”.35

Irrigación y acumulación iga acumulación cumula
El riego como sistema agrícola tiende a promover la concentración de vastas extensiones de tierra en manos de pocos dueños y por consiguiente a desalojar a los pequeños propietarios.
George Perkins Marsh, conservacionista y diplomático de los EE.UU., 1874

Se suponía que la represa iraní más alta, Dez, irrigaría 80.000 hectáreas, lo que beneficiaría a los pequeños agricultores. No obstante, a principios de los ´60, poco tiempo antes de culminar la represa, el Sha y sus asesores decidieron que el agua de riego sería mejor utilizada por las
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compañías agropecuarias extranjeras que producen para exportar. Entre los “agricultores” beneficiados con las 16.000 hectáreas que finalmente recibieron irrigación se encuentran Mitsui, Chase Manhattan, Bank of America, Shell, John Deere & Co. y la Transworld Agricultural Development Corporation. Cerca de 17.000 campesinos fueron expulsados de sus tierras para dar lugar a la represa y a las corporaciones.36 La historia no es nueva, y se repite desde Rajastán hasta California. Los proyectos de irrigación se promueven con la promesa de que se le dará tierra al agricultor, pero terminan entregándola a propietarios que viven en otra parte. El riego aumenta el valor de los campos y de la producción; es por eso que, aunque todos los agricultores pueden beneficiarse al ser abastecidos de agua subsidiada, aquellos con mayor cantidad de tierras ganan más. Los grandes terratenientes, en especial las compañías, pueden invertir mucho más en maquinarias, productos químicos y mano de obra necesarios para aprovechar el nuevo abastecimiento de agua y además tienen más posibilidades, no sólo de acceder a conexiones y a sistemas para comercializar los nuevos cultivos, sino también de sobornar e influenciar a funcionarios para asegurarse la provisión de abundante agua en el momento preciso. Por el contrario, los pequeños agricultores, en especial los que viven de sus cultivos en países en vías de desarrollo, que casi nunca tienen capital o acceso al crédito barato, son propensos a que su parte de agua sea desviada hacia las tierras de los más pudientes y aparte enfrentan el riesgo de contraer deudas ante la caída de los precios del cultivo, la pérdida de los subsidios estatales para el cultivo o los insumos o los problemas para vender la cosecha. Así, la tierra de los campesinos endeudados o que enfrentan otras dificultades son compradas o directamente tomadas a la fuerza. En los años ´60 y comienzos de los ´70, cuando el enorme canal Indira Ghandi, en el desierto de Rajastán, se encontraba en su primera fase, se entregaron parcelas agrícolas a cientos de miles de campesinos pobres o sin tierra. Pero los pobladores necesitaban más que sólo tierra del desierto y agua para convertirse en agricultores exitosos: también se les debía proporcionar créditos con bajos intereses, asesoramiento de agrónomos del Estado, las comodidades de cualquier población, clínicas y escuelas. En la actualidad, sólo una minoría de los agricultores tiene acceso a estos servicios. Muy pocos pudieron obtener préstamos estatales baratos y por lo tanto muchos de ellos tuvieron que pedir créditos con intereses de hasta un 50%. Como consecuencia, la mayoría de los productores contrajeron deudas muy altas y se convirtieron en “trabajadores cautivos”, es decir arrendatarios de la que una vez fue su tierra, ahora propiedad de prestamistas a quienes les deben montos que no podrán pagar ni traba207

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jando toda su vida. Según un grupo de asesores del gobierno, en 1989 aproximadamente el 40% de los pobladores del Indira Gandhi había perdido sus tierras.37 En el proyecto del canal de riego Sarda Sahayak en Uttar Pradesh; “... la regla general es que los fuertes, los poderosos, los que tienen buenas conexiones y los matones locales controlen el uso del agua de riego. Primero consiguen el agua y generalmente usan la cantidad que les plazca. Una vez satisfechos le permiten a la masa de campesinos vulgares, innecesarios e insignificantes, tener acceso al agua”.38 Tales “irregularidades”, expresa el economista agrícola Robert Repetto, “se registran en la mayor parte de los países que tienen importantes sistemas públicos de riego”.39 Las mujeres que se dedican a la agricultura pueden verse perjudicadas cuando su producción depende de una decisión masculina. En un estudio sobre la represa Tungabhadra y el programa de riego en el sur de la India, Priti Ramamurthy, de la Universidad de Siracusa en Nueva York, explica que sólo los productores hombres y ricos “tienen el estatus social, las características de clase, transporte y manejo político para tratar con los ingenieros del riego y demás funcionarios del gobierno... las mujeres se encuentran totalmente excluidas de este ámbito público”.40 Los beneficiarios de los programas de regadío de la BuRec en los EE.UU., financiados por el gobierno, originalmente serían las familias agricultoras con un límite de 160 acres (65 hectáreas) de tierra para poder recibir agua subsidiada. Sin embargo, con el paso de las décadas, la confabulación entre las compañías agropecuarias, la BuRec y los políticos hizo que ese límite fuese sistemáticamente subvertido, alterado e incluso ignorado. Con la reforma de la ley de riego de 1982, el límite de hectáreas fue sextuplicado, el requisito de que la “familia” (en realidad generalmente era una compañía) viviese en la tierra que recibía regadío fue eliminado y se les permitió a los agricultores arrendar una cantidad ilimitada de tierra irrigada por el gobierno, aparte del nuevo límite de propiedad de 390 hectáreas. Un congresista denunció que la reforma era “un descarado paquete de subsidios destinados a los intereses más ricos de la industria agropecuaria de los EE.UU. en contra de la familia agricultora”.41 Incluso los límites de superficie generosamente interpretados para recibir el agua de riego del gobierno federal resultaban demasiado estrictos para las compañías agrícolas del sur del Valle Central de California. Por lo tanto éstas presionaron al Estado para que subsidiase su propio
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Proyecto de Agua Estatal (SWP, en inglés) de miles de millones de dólares, que incluye el acueducto California de 770 kilómetros de longitud y dos de las mayores represas de los EE.UU.: San Luis y Oroville. Los principales beneficiarios del proyecto que reciben agua del SWP con propiedades de entre 6.700 y 15.300 hectáreas son, según la cáustica expresión de Donald Worster, “unos pocos labradores de manos callosas”: Chevron USA, Tejon Ranch (uno de los socios de Los Angeles Times, con 80 años de ferviente apoyo al desarrollo de los recursos hídricos en California), Getty Oil, Shell Oil, McCarthy Joint Venture A (sociedad que incluye a la Prudential Insurance), Blackwell Land Company (propiedad de un consorcio de inversores extranjeros que incluye a Mitsubishi), Tenneco (un conglomerado estadounidense de la industria química y de alimentos) y Southern Pacific Railroad, el mayor terrateniente privado en California.42 Sin dudas el riego ha enriquecido a estas corporaciones pero las comunidades rurales del Valle Central, donde viven los agricultores, se encuentran entre las más deprimidas de California. Distintos estudios realizados por el Macrosocial Accounting Project de la Universidad de California revelan que los ingresos reales han caído, en especial los de los agricultores, en las áreas que actualmente reciben agua de los enormes acueductos de riego del Estado. “La correlación entre la estructura de cada establecimiento agrícola y el incremento en la provisión de agua –es decir el aumento en el uso de agroquímicos, la dependencia cada vez mayor de nuevas tecnologías y el manejo a distancia, etc., se asocia con el deterioro de las condiciones de las comunidades rurales”, expresa Dean MacCannell, director de finanzas del proyecto.43

ieg ce camient nto Riego y cercamiento
Las planicies inundables del río Senegal brindan el suelo de cultivo más rico de la desértica Mauritania, así como también algunas de las mejores tierras en Senegal e importantes sitios de desove para los peces. Cada año, excepto los más secos, el Senegal crecía al final de la estación de lluvias, y así recargaba los acuíferos del valle, revitalizaba el suelo mediante el depósito de limo y fortalecía el crecimiento de la vegetación ribereña. Luego, cuando la inundación retrocedía, cientos de miles de agricultores aprovechaban la humedad residual de este suelo para cultivar. Una vez realizada la cosecha, los pastores nómadas conducían su ganado hasta el valle para alimentarlo con los rastrojos remanentes, y el abono de los animales se transformaba en fertilizante gratuito para el suelo de los agricultores. Las mujeres del valle extraían agua de los pozos
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recargados para producir verduras en sus huertas, lo que les daba una relativa independencia económica de sus cónyuges.44 Sin embargo, la culminación de la represa Manantali en 1987 ha trastornado gravemente la economía tradicional de esta planicie inundable. Uno de los principales objetivos de Manantali era apoyar la expansión de grandes sistemas de riego con agua bombeada desde el río regulado, para el cultivo de arroz y caña de azúcar destinados al consumo urbano.45 En Senegal y Mauritania, este proceso se vio acelerado por las nuevas leyes de propiedad de tierras –fuertemente respaldadas por organismos como el Banco Mundial, el FMI y el Fondo Francés para la Asistencia y la Cooperación-, que les permitieron a las pudientes compañías nacionales y extranjeras “privatizar” las tierras del valle sobre las que los labradores, sus tradicionales propietarios, no poseían derechos formales.46 Sobre la margen norte del río, en Mauritania, la elite árabe-parlante, conocidos como moros o bidans (“blancos”, literalmente), ha expropiado grandes terrenos. El consecuente aumento de la tensión en las planicies inundables que permanecen fuera del control comercial ha agudizado el enfrentamiento étnico entre los labradores negros, considerados senegaleses, y los pastores mauritanos. En abril de 1989, un enfrentamiento entre labradores y pastores en la frontera llevó a ambos países al borde de la guerra. El saqueo de tiendas y comercios mauritanos en Senegal, y las revueltas anti-senegalesas en Mauritania, provocaron cerca de 250 muertes. Al menos 60.000 moros huyeron o fueron deportados de Senegal y decenas de miles de negros fueron expulsados de Mauritania a la fuerza. Los labradores negros que protestaron contra la despiadada expropiación de tierras en Mauritania han sido parte de los miles de prisioneros políticos sometidos a brutales abusos físicos. Cerca de 600 fueron ejecutados o torturados hasta la muerte. En 1994, Human Rights WatchÁfrica informó que el sector mauritano del valle del Senegal se encontraba en un estado de emergencia sin declarar, “caracterizado por un crónico y cruel patrón de violaciones contra los negros, que incluye matanzas indiscriminadas, detenciones, violaciones y golpizas por parte de las fuerzas de seguridad”.47 La expropiación de las tierras a lo largo del valle del Senegal fue inusual debido a la espantosa violencia con la que se realizó pero, por otra parte, el cercamiento de las tierras comunitarias es una práctica usual una vez que se introduce el riego. La privatización de la tierra de labranza comunitaria no es lo único que perjudica a las comunidades rurales. A menudo se cree que la tierra que ahora se utiliza para el regadío antes era
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un “erial” que nunca había sido cultivado, aunque en realidad era generalmente tierra que brindaba pastura, frutas, combustible y otros beneficios, y que era especialmente valiosa para los pastores y los nativos pobres y sin hogar.48

iga desn esnu Irrigación y desnutrición
Las actuales políticas de desarrollo agrícola, en especial aquéllas implementadas bajo la Revolución Verde, han fracasado notablemente en el abordaje de las principales causas del hambre. Por el contrario, han fortalecido y extendido su alcance.
De la Declaración del Movimiento Internacional para la Agricultura Ecológica, 1990

Los partidarios de las grandes represas por lo general asumen que existe un vínculo directo y proporcional entre el aumento de la producción agrícola y la reducción de los índices de desnutrición. Pero el tema del hambre es más complicado de lo que los constructores de represas creen. Lo que permite que la gente pueda comer es su capacidad adquisitiva, y no sólo la disponibilidad del alimento. Aun en el pudiente Estado de California, el mayor productor de cultivos bajo riego en los EE.UU., cinco millones de personas –uno de cada seis residentes- sufren de “hambre crónica”, según los investigadores de la Universidad de California.49 Cientos de millones pasan hambre diariamente en la India, Pakistán y Sri Lanka, a pesar de que durante muchos años estos países han sido autosuficientes o han tenido excedentes de cereales alimenticios. A mediados de 1995, los graneros del gobierno indio estaban colmados con más de 30 millones de toneladas de granos sin vender.50 Como dice Robert Chamber, en la actualidad, el hambre en el sur de Asia no es un problema de producción de alimento, sino “un problema de quién produce el alimento y de quién tiene el poder para obtenerlo”.51 Cuando los esquemas de irrigación se utilizan para marginar aún más al pobre, y con el fin de producir cultivos costosos para venderlos a los más pudientes en ciudades o en el extranjero, pueden terminar aumentando tanto la producción de cultivos como el hambre. Entre 1960 y 1983, dos tercios del área recientemente irrigada en la India se dedicaban al cultivo de trigo y arroz, y una quinta parte a las oleaginosas, algodón y caña de azúcar. Mientras tanto, durante estos años, se registró una reducción de la superficie total dedicada a los cultivos de subsistencia: legumbres, y cereales como mijo y sorgo.52 A pesar de que los nutricionistas sostienen que la dieta tradicional en base a legumbres,
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granos y productos lácteos es superior a una dieta basada en el trigo; el apoyo oficial al cultivo tradicional de subsistencia en la India ha sido escaso, si se lo compara con los cientos de miles de millones de rupias destinadas a la infraestructura para la irrigación y a la promoción del cultivo de trigo y arroz. Antes de la construcción del canal Indira Gandhi, 135.000 hectáreas del desierto Thar eran cultivadas con granos incluyendo el tradicional bajra, utilizado para la elaboración de pan, y 27.000 con lentejas. Gran parte de esta tierra era manejada con ancestrales técnicas comunitarias de cultivo bajo riego. Sin embargo, hacia 1990 el cultivo de bajra había desaparecido casi por completo y el desierto, bajo la perenne irrigación del canal, albergaba 132.000 hectáreas de algodón, 123.000 de trigo y cientos de miles de mostaza y cacahuetes (maní) para la elaboración de aceite comestible, garbanzo, caña de azúcar y arroz. El 70 por ciento de las personas que habitan cerca del canal Indira Gandhi no tiene los ingresos suficientes para pagar los préstamos agrícolas y satisfacer sus necesidades alimentarias básicas. De acuerdo con una encuesta sanitaria del gobierno, el consumo diario de calorías y proteínas per cápita de estas personas es menor que el de los indios que viven en la línea de la pobreza. Los datos revelan también que la desnutrición es más frecuente entre los niños que habitan en el canal que entre los niños de los pastores en los distritos más pobres de Rajastán, que no están afectados por el canal y que se alimentan con una dieta a base de productos lácteos y bajra.53 Aproximadamente dos tercios de la irrigación moderna a gran escala del África subsahariana se encuentran en Sudán. El enorme esquema Gezira cubre cerca de 840.000 hectáreas, lo que constituye la mitad del área sudanesa irrigada. Gezira, provisto de agua por las represas Sennar y Roseires, sobre el Nilo Azul, fue originalmente desarrollado por los británicos en los años ´20 y reemplazó al cultivo local tradicional de sorgo y al pastoreo nómada de ganado por el cultivo del algodón, que luego era hilado en establecimientos ingleses. Actualmente, el algodón de exportación continúa siendo el mayor cultivo en Gezira y en los demás grandes proyectos de Sudán. A pesar de las enormes áreas bajo riego en el país, un tercio de los niños sudaneses sufren desnutrición crónica.54 Supuestamente el propósito de las represas Manantali, Diama y Foum El-Gleita era mejorar la dieta de los habitantes del valle del Senegal, mediante la expansión del área arrocera con irrigación perenne. Sin embargo, en 1994, un estudio de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los EE.UU. reveló que el estado nutricional de las personas del valle se encuentra peor que antes. Mientras que en una de las poblaciones estu212

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diadas el consumo de arroz se había duplicado luego de ocho años desde que comenzó a llenarse la represa, la ingesta de varios alimentos tradicionales y nutritivos –mijo, sorgo, maíz, caupí- había caído entre 30 y 90 por ciento. El consumo de pescado, carne y productos lácteos también reflejaba una caída entre los residentes del valle. Aunque no existan datos cabales acerca de la alimentación anterior y posterior a la construcción de las represas de las personas que habitan la mayor parte del valle, los residentes entrevistados por el estudio de la USAID en Mauritania y Senegal, “... dejan en claro que su salud se ha visto empeorada en los últimos años, debido al deterioro de su dieta. Están convencidos de que antes de la construcción de las represas, con el cultivo tradicional luego del retroceso de la inundación del río... su alimentación era más variada y por lo tanto más saludable. Ellos sostienen que debido a su actual alimentación, basada principalmente en arroz, se encuentran más débiles y tienen más problemas de salud que antes”.55 La irrigación junto con los insumos, tales como las variedades modernas de semillas y los agroquímicos, pueden incrementar notablemente el rendimiento de los cultivos. Las estadísticas oficiales indican que el rendimiento promedio por hectárea de arroz en el suelo irrigado de los mayores Estados de la India entre 1980 y 1983, era entre 27 y 369 por ciento mayor que en las áreas sustentadas por las precipitaciones; y los rendimientos de trigo eran entre 7 y 391 por ciento mayores.56 No obstante, los opositores de la revolución verde argumentan que estas cifras son engañosas, ya que ocultan el impacto del riego intensivo. Muchas de las áreas irrigadas se encuentran sobre planicies fértiles, que ya con anterioridad eran más productivas que otras. Los suelos con irrigación moderna sólo producen un cultivo, por lo que las estadísticas oficiales sólo miden la producción de este cultivo. Con la agricultura tradicional, sin embargo, se obtiene una notable variedad de alimentos de los suelos, incluyendo frutas de los árboles y peces de los arrozales inundados. Los tradicionales sistemas agroforestales –que combinan cultivos anuales con plantaciones de árboles- suelen incluir más de 100 variedades vegetales. Además de brindar una alimentación variada y nutritiva, los agroecosistemas tradicionales también proveen materiales para construcción, medicinas, combustible, forraje, abono verde y pesticidas naturales. El menor rendimiento y la degradación del suelo en áreas que promueven la revolución verde demuestran que se prefiere la mayor producción de un monocultivo a expensas de la sustentabilidad a largo plazo.57
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fra técnico ec nómico de rie ieg gr El fracaso técnico y económico del riego a gran escala
... desde 1951 se han iniciado 246 grandes proyectos de riego de superficie. Sólo 65 han sido concluidos, 181 aún están en construcción... Con respecto a los proyectos comenzados luego de 1970, quizá podamos afirmar sin temor a equivocarnos que hemos derrochado dinero durante 16 años. La gente no ha obtenido nada a cambio, ni riego, ni agua, ni crecimiento de la producción, ni asistencia en su vida diaria.
Primer Ministro indio Rajiv Gandhi, 1986

La moderna irrigación mediante canales tiene antecedentes lamentables de diseño y de construcción deficientes, mal manejo y corrupción. El abastecimiento de agua a los agricultores suele ser incierto y poco confiable; es por eso que el rendimiento de los cultivos es mucho mayor si reciben riego con aguas subterráneas que con aguas de canales. En el proyecto Bakolori, en Nigeria, la producción de maní alcanzó apenas el 69% de lo estimado por los economistas agrícolas, el arroz el 56% y el algodón el 17%.58 En 1983, el Comité de Informes Públicos de la India reveló que desde la Independencia ningún gran proyecto de riego del país había sido concluido en el tiempo estipulado ni había tenido los costos estimados.59 Aun cuando se declara que un proyecto está concluido, es probable que irrigue una superficie mucho menor que la originalmente planeada: más de la mitad de la superficie de tierra de que se pretendía irrigar mediante muchos proyectos en el sur de Asia nunca ha recibido agua. En la India Chambers expresa, “puede ser una experiencia universal el hecho de que la superficie irrigada es menor que la estimada en las propuestas y diseños del proyecto”.60 En 1971, el Ministerio de Agricultura nigeriano calculaba que para 1982 habría 320.000 hectáreas cubiertas por proyectos de irrigación a gran escala en el país, sin embargo hacia fines de 1980 menos de 31.000 hectáreas recibían riego mediante los modernos proyectos.61 En las áreas donde sí se recibe agua de los canales la distribución siempre es desproporcionada: los que se encuentran cerca de la cabecera del canal suelen recibir más agua de la necesaria –lo que a menudo causa anegamiento- y a aquellos que viven en el extremo final o cola del canal no les llega suficiente cantidad. Chambers sostiene que “entre el 20 y 25 por ciento del potencial declarado útil en la India, aproximadamente entre 6 y 10 millones de hectáreas padecen una notable y perjudicial carencia por estar situadas en la cola del canal”.62 Algunos estudios acerca del proyecto Gal Oya realizados en Sri Lanka demostraron que la producción de arroz en la cola del canal apenas superaba la mitad de la de los pro214

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ductores mejor situados y que las familias que vivían al final canal ganarían más como asalariados que trabajando su propia tierra.63 Cuando el agua de riego comienza a fluir a través del canal, los propietarios de tierras situadas en la cabecera del canal comienzan a sembrar especies de alta exigencia de agua –y rentables-, como la caña de azúcar y el arroz, y por lo tanto establecen derechos preferenciales sobre el agua. Los que cultivan el azúcar en Maharashtra, en la India, apenas ocupan la décima parte de la tierra estatal irrigada, pero utilizan la mitad del agua de irrigación.64 Las áreas más propensas a la sequía que, tal como se anunció, recibirán agua de Sardar Sarovar –Saurashtra y Kutch- se ubican en la cola de la enorme red de canales planificada. Entonces, aunque el crónico déficit hídrico en estas áreas es uno de los principales motivos para la construcción de la represa, un cúmulo de evidencia indica que no recibirán el agua prometida. Una evidencia de esto es que, a pesar de que el gobierno afirmó que a los agricultores que reciban agua del proyecto no se les permitirá cultivar azúcar, se están construyendo diez grandes ingenios azucareros cerca de la cabecera del principal canal de Sardar Sarovar.65 Otra razón por la cual los productores que tienen sus tierras al final del canal no reciben agua suficiente es que los diseñadores por lo general exageran el caudal disponible para el sistema y subestiman las pérdidas a causa de filtraciones, evaporación y exceso de riego. La sedimentación del embalse, al igual que la construcción de represas y otros proyectos de irrigación río arriba, también reduce progresivamente el suministro de agua a los canales de riego.66 La eficiencia del riego (medida como la proporción de agua utilizada por el cultivo en relación con el total proporcionado por el sistema de regadío) apenas alcanza un promedio de 40% en todo el mundo.67 En la India, observa el Banco Mundial, los documentos de un proyecto generalmente dan por sentado que la eficiencia del riego será de un 60%, aunque en realidad la mayor parte de los programas de la India probablemente tengan una eficiencia de un 20 o un 35%. Como consecuencia se puede suministrar agua sólo a la mitad o menos de la superficie que, según los planes, podría ser irrigada.68 En una revisión interna acerca del regadío en la India realizada por el Banco Mundial en 1991 se expresó una dura crítica al planeamiento, la construcción y el mantenimiento de los canales de riego (en gran parte financiados por el Banco): “... la infraestructura de riego y de los desagües es deficiente y se está deteriorando. Las principales causas son las imperfecciones del dise215

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ño inicial, la mala calidad de la construcción y el mantenimiento inadecuado... Se requiere mayor conciencia acerca de la disponibilidad de agua y una eficiencia viable del uso del agua. La preocupación por asegurar una relación costo-beneficio favorable, acentuada por los intereses políticos de extender la superficie bajo riego planificada, aumenta la presión para ampliar las áreas de control propuestas y para usar premisas irreales en los diseños... A pesar de que existen construcciones de buena calidad... son más comunes las malas obras... Fundamentalmente los factores financieros y la presión local para acortar el proceso... son los que influyen negativamente en la construcción... se pueden obtener altas ganancias ilícitas mediante el uso de materiales de baja calidad, la reducción del grosor de los revestimientos y un menor tiempo de trabajo para el fraguado del cemento”.69 Se calcula que hacia fines de los ´80 se habían gastado 250.000 millones (en dólares de 1986) de fondos públicos en riego, casi la totalidad en proyectos de superficie, sólo en los países en vías de desarrollo. En las últimas décadas Méjico ha invertido el 80% del presupuesto destinado a la agricultura en irrigación. Pakistán invierte el diez por ciento del presupuesto total en regadío. Entre 1950 y 1993 el Banco Mundial otorgó préstamos por una suma cercana a los 20.000 millones de dólares para el riego, lo que constituye el 7% del total de sus préstamos.70 Considerando la cantidad de problemas ambientales y técnicos que enfrenta el riego de superficie, no es sorprendente que los ingresos obtenidos de la irrigación no logren amortizar las enormes inversiones. Las 16.000 familias de Sri Lanka que recibieron tierras irrigadas por el proyecto Third Mahaweli, para el cual se otorgó un préstamo del Banco Mundial en 1981, al comienzo pagaron el costo del agua, lo que alcanzó para cubrir la mitad de los costos de operación y mantenimiento del programa (nunca se esperó que los productores pagasen los US$ 200 millones que se habían gastado en la construcción, incluidos los canales desde la represa Victoria). Los pagos anuales del agua se redujeron principalmente debido a que los ingresos de los pobladores apenas alcanzaban un tercio de lo que se esperaba, y en 1990 la recaudación apenas sumaba el 5 por ciento de lo adeudado. La mayor parte del presupuesto destinado al mantenimiento del proyecto debió gastarse en los sueldos del personal, lo que, según una evaluación interna del Banco Mundial, está causando un rápido deterioro de las nuevas instalaciones para el riego.71 Distintos estudios realizados por el Instituto Internacional de Manejo de la Irrigación en Indonesia, Corea, Nepal, Tailandia y las Filipinas demostraron
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que en 1984, sólo en uno de estos países, las Filipinas, los pagos de los agricultores por el regadío público fueron mayores que los costos de manejo y operación de los sistemas.72 En Méjico, los pagos de los agricultores apenas cubren aproximadamente el 11 por ciento de los costos de operación y mantenimiento de la irrigación pública. Al norte del río Grande, los proyectos de la BuRec recuperan un promedio de 17 por ciento de los costos totales. 73 Richard Wahl y Benjamin Simon, de la Universidad de Colorado, calculan que entre 1902 y 1986 los proyectos de riego costaron cerca de 20 mil millones de dólares a los contribuyentes, al dólar de 1986. Wahl y Simon estiman que en 1989 los subsidios federales otorgados para el riego sumaron US$ 2,2 mil millones. 74 En 18 de proyectos del BuRec estudiados en 1981, el cinco por ciento de los productores se guardaba la mitad del total del subsidio. El 6% de los agricultores de los EE.UU. que se benefician con el agua barata de la BuRec tienen mayores propiedades y ganancias mucho más altas que los agricultores que no reciben riego y ayudan a subsidiarlos. 75 Además, a mediados de los años ´80, el 45% del agua de regadío en el oeste de los EE.UU. y el 59% en California, se utilizaba para cultivos que, según organismos oficiales, se sembraban en exceso y estaban sujetos a costosos programas federales para reducir su producción.76 En África, los difíciles suelos, terrenos e hidrología, sumados a la deficiente comunicación, a la corrupción y a la falta de experiencia adecuada, hacen que el riego de superficie sea aún más difícil y costoso que en otras áreas. El proyecto Bura, en Kenia, que depende del río Tana, regulado por la represa Masinga, tuvo el exorbitante costo de 55.000 dólares por familia, en un país donde el ingreso per cápita anual apenas alcanza los 350 dólares. “En un momento dado”, expresa el antropólogo Thayer Scudder, “el 50% de los fondos para el desarrollo [rural] del gobierno de Kenia se derrocharon en Bura”. 77 En 1994, Korinna Horta, del Fondo de Defensa del Ambiente (EDF, en inglés) de los EE.UU., visitó la zona del Bura y halló un área “que semejaba a un pueblo fantasma”, con torres de agua abandonadas, canales desbordados y 20.000 pobladores hambrientos y desesperados.78 Debido a que ya se han ocupado los mejores sitios para el riego de superficie, el costo de los nuevos proyectos para el desarrollo del regadío está subiendo vertiginosamente. En la India, entre 1950 y 1980, los costos reales de los programas de grandes canales fueron más del doble que lo previsto. Los costos del desarrollo de nuevos planes de riego de superficie por hectárea oscilan hoy entre 3.000 y 5.000 dólares en el este y sur de Asia, cerca de 6.000 en Brasil y 10.000 en Méjico. Los costos en África van desde 10.000 a 20.000 dólares por hectárea.79 Estas cifras ni siquiera
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contemplan la mayor parte de los costos de construcción de la represa, reestablecimiento, ni drenaje, como tampoco tienen en cuenta los inevitables excesos. Con estas cifras, y considerando el bajo precio histórico del grano, incluso para los economistas del riego más optimistas son pocas las inversiones justificables en nuevos planes de riego de superficie. En casi todos los casos, las únicas inversiones en grandes proyectos de regadío actualmente sensatas en términos económicos, ambientales y de justicia social, son aquellas que intentan mejorar los sistemas existentes y evitar que se arruine más tierra a causa de malos drenajes o saturación.

Notas
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Van der Leeden, F. et al., The Water Encyclopedia. Second Edition. Lewis Publishers, Chelsea, MI, 1990, Cuadros 5-3, 5-4, 5-9. Robert Chambers expresa: “En un borrador de este libro reservé un capítulo para la clasificación de las definiciones de riego y las estadísticas. Como es obvio, hubiese necesitado una paciencia heroica y muchas vidas... Si yo no hubiera desistido este libro no se hubiera escrito. A lo largo de la obra utilizaré distintas estadísticas pero se le pide al lector que las tome con sensata y moderada reserva”. Chambers, R. Managing Canal Irrigation: Practical Analysis from South Asia. Cambridge University Press, Cambridge, 1988, p. 17. Ghassemi, F., et al., Salinisation of Land and Water Resources: Human causes, extent, management and case studies. CAB International, Wallingford, RU, 1995, pp. 12-13. China, India, la ex URSS, los EE.UU. y Pakistán juntos acumulan el 62% de la tierra bajo riego en el mundo. Umali, D.L. Irrigation-Induced Salinity: A Growing Problem for Development and the Environment. Informe técnico 215 del Banco Mundial, 3 agosto, 1993, p.3. Svendsen, M. and Rosegrant, M.W. “Irrigation Development in Southeast Asia Beyond 2000: Will the Future Be Like the Past?”, Water International, Vol. 19, No. 1, 1994, p. 28. Ver Adams, W.M., Wasting the Rain: Rivers, People and Planning in Africa. Earthscan, Londres, 1992, p. 70. Chambers comenta que “dada la mayor conveniencia y control que ofrece el agua subterránea, muchos productores [de zonas irrigadas por canales] hacen pozos o instalan pozos tubulares. A menudo resultan beneficiados por el aumento del nivel freático causado por las filtraciones del canal y otras que brindan un excelente acuífero recargado con regularidad, cercano a la superficie de sus tierras”. op. cit., p. 215. La recarga de las aguas subterráneas podría lograrse con planes mucho más económicos y menos destructivos que los proyectos de almacenamiento de grandes superficies (ver Shah, A. Water for Gujarat: An Alternative. Technical Overview of the Flawed Sardar Sarovar Project and a Proposal for a Sustainable Alternative. Jan Vikas Andolan et al., Vishakhapatnam, setiembre, 1993. Por ej.: “Las grandes poblaciones de las ciudades... serán completamente dependientes de la producción de energía y alimento a gran escala y ésta sólo puede provenir de los grandes proyectos, incluyendo la hidroelectricidad e irrigación de las grandes represas”, Haws, E.T. “Large Dams” Part in Flood
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El paraíso perdido Control”, carta en The Times, Londres, 15 setiembre, 1988. Ver también Pircher, W. ”36,000 Dams and Still More Needed”, Water Power and Dam Construction, mayo 1993. Postel, S. Last Oasis: Facing Water Scarcity. Norton, Nueva York, 1992, p. 121; Adams op. cit., p. 74. Las cifras de la FAO aún excluyen ciertos tipos de riego tradicional. Banco Mundial “India: Irrigation Sector Review. Volume 1 - Main Report”, Washington DC, 1991, p. 2; Sutawan, N. et al., “Community-Based Irrigation System in Bali, Indonesia”, en Gooneratne, W. y Hirashima, S. (eds.) Irrigation and Water Management in Asia. Sterling Publishers, Nueva Delhi, 1990, p. 82; van der Leeden et al. op. cit., cuadros 5-73. Banco Mundial, op. cit., p. 7. Adams, op. cit., p. 132. Este cálculo también considera el hecho de que el riego debe permitir dos cultivos anuales, a través de la duplicación del área irrigada actualmente. Kolars, J.F. y Mitchell, W.A., The Euphrates River and the Southeast Anatolia Development Project. Imprenta de la Universidad del Sur de Illinois, 1991, pp. 144-166-275; Scheumann, W., “New Irrigation Schemes in Southeast Anatolia and in Northern Syria: More Competition and Conflict over the Euphrates?”, Quarterly Journal of International Agriculture, julio-setiembre, 1993. Se creía que Tabqua (también conocida como represa Thawra) irrigaría 640.000 hectáreas. Banco Mundial op. cit., Vol. I, p.41. Raman, S. “Bargi oustees plough lonely furrow”, Economic Times, Ahmedabad, 6 marzo, 1993. Shalaby, A.M. “The Role of High Aswan Dam in Horizontal and Vertical Land Expansion and Yield Promotion”, en ENCOLD (ed.), High Aswan Dam Vital Achievement Fully Controlled, ENCOLD, Cairo, 1993, p. 153. White, G., “The Environmental Effects of the High Dam at Aswan”, Environment, Vol. 30, No. 7, 1988, pp. 11, 34; “Irrigated area by region and country”, en Gleick, P.H. (ed.) Water in Crisis: A Guide to the World”s Fresh Water Resources. Prensa de la Universidad de Oxford, Cuadro E.4; Ramez, M.R.H. “HAD and Substitutes of Nile-Silt in Building Brick Industry”, en ENCOLD (ed.) op. cit., p. 352. Umali, op. cit., p. 8. La alcalinización es un problema grave en distintos lugares del norte de India, Pakistán, Afganistán, Irán y la región del Sahel al oeste de África; E. Goldsmith and N. Hildyard, The Social and Environmental Impacts of Large Dams, Vol. 1, Wadebridge Ecological Centre, Cornwall, 1984, p. 136; J. Madeley, J. “Will rice turn the Sahel to salt”, New Scientist, 9 octubre, 1993. Citado en Whitcombe, E., Agrarian Conditions in Northern India. Volume 1: The United Provinces under British Rule, 1860-1900. Prensa de la Universidad de California, Berkeley, 1972, p. 72. Ghassemi et al., op. cit., pp. 13, 48; HR Wallingford; “ODU Studies: Soil Salinization, Land Reclamation and Drainage”, Proyecto Sheet, Wallingford, RU, 1990, p. 1. Según un informe de la FAO de 1990, “Entre 20 y 30 millones hectáreas están severamente afectadas por la salinidad y otras 60 u 80 están afectadas en algún grado”; FAO, An International Action Programme on Water and Sustainable Agricultural Development. Roma, 1990, p. 15. Umali, op. cit., pp. 13-14. Nahal, I. “Environmental and Socio-Economic Effects of Irrigation Schemes in the Arab Near East”, Desertification Bulletin, No. 24; Kolars y Mitchell, 1991, op. cit., pp. 258.
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Ver Repetto, R. Skimming the Water: Rent-seeking and the Performance of Public Irrigation Systems. WRI, Washington DC, diciembre, 1986, pp. 21-22; Morse, B. et al. Sardar Sarovar: The Report of the Independent Review. RFI, Ottawa, 1992, pp. 305-317; Umali, op. cit., p.15, 1992. Waterbury, J. Hydropolitics of the Nile Valley. Syracuse University Press, Nueva York, 1979, p. 153. Umali op. cit., p. 43, 1993. Goldman op. cit., p. 213. El drenaje para descargar en el mar las aguas salinas de la cuenca del Murria, Australia, costaría entre 1,6 y 4,8 mil millones de dólares, según los precios de 1990. Ghassemi et al., op. cit., p. xv, 1995. Williams, T. “Death in a Black Desert”, Audobon, enero-febrero, 1994. Harris, T. Death in the Marsh. Island Press, Washington DC, 1991, p. 33, 194196; “Farmers may be left holding Kesterson bag”, US Water News, julio, 1995. Harris op. cit., p. 210. Ver Shiva, V. “The Green Revolution in the Punjab”, The Ecologist, Vol. 21, No. 2, marzo-abril 1991. “Green Revolution Blues”, International Agricultural Development, mayo-junio, 1994; Instituto de Recursos Mundiales, World Resources 1994-95. OUP, Oxford, 1994, p. 108. “Green Revolution Blues”, International Agricultural Development, mayo-junio, 1994; Khor, M. (1993) “FAO Asian Chief Calls for Move Away from Green Revolution”, Third World Network Biodiversity Convention Briefings, No. 2, Penang, Malasia; Shiva, op. cit., pp. 59-60, 1991; Wilken, E. “Assault on the Earth”, WorldWatch, marzo-abril, 1955. Ver Sutawan et al., op. cit. Salem-Murdock, M. Arabs and Nubians in New Halfa: A Study of Settlement and Irrigation. Imprenta de la Universidad de Utah, Salt Lake City, 1989, pp. 31, 47. Dentro de los arrendatarios del nuevo Programa de Producción Agrícola Halfa hay 50.000 sudaneses nubienses desalojados por la Gran Represa de Assuán. El programa está amenazado por la rápida sedimentación de la represa Khashm el-Girba, construida a fines de los años ´50 para suministrar agua de riego al proyecto. Pearce, F., The Dammed: Rivers, Dams and the Coming World Water Crisis. Bodley Head, Londres, 1992, p. 109; Micklin, P.P. “Desiccation of the Aral Sea: A Water Management Disaster in the Soviet Union”, Science, Vol. 241, 2 setiembre, 1988. En los lugares donde la tierra que recibe el agua del canal es propiedad privada, los burócratas del riego no tienen el mismo grado de control sobre la vida de los agricultores que sobre los grandes proyectos de arrendamiento. Sin embargo, con la aparición del agua de canal los agricultores se vuelven más dependientes de las agencias y los ingenieros cuyo trabajo es distribuir el agua y construir, mantener y operar los sistemas de los canales. Ver Goldman, M. «There’s A Snake», p. 145; Chambers, op. cit., pp. 87ff. Lappé, F.M. y Collins, J., Food First. Abacus, Londres, 1982, pp. 217-218. Goldman, op. cit., pp. 116-129, 148, 173. Thorner, D. y A., “The Weak and the Strong on the Sarda Canal”, in Land and Labour in India. Asia Publishing House, Bombay, 1962, citado en Repetto, op. cit., p. 24. Repetto, op. cit., p. 24. El Banco Mundial eufemísticamente se refiere a estas prácticas como “presiones políticas con fines lucrativos y generalmente perjudiciales”, 1991, op. cit., Vol. I, p. iv. .
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Ramamurthy, P., “Rural Women and Irrigation: Patriarchy, Class and the Modernizing State in South India”, Society and Natural Resources, Vol. 4, No. 4, 1991. Worster, D., Rivers of Empire: Water, Aridity and the Growth of the American West. OUP, Oxford, 1985, pp. 299-302. Worster, op. cit., pp. 291-2; Reisner, M., Cadillac Desert: The American West and its Disappearing Water. Secker y Warburg, Londres, 1986, p. 385. Citado en Gottlieb, R., A Life of its Own: The Politics and Power of Water. HBJ, San Diego, 1988, p. 89. Institute for Development Anthropology, Large Dams and Small People: Management of an African River. Binghampton, NY, 1992, video. El rendimiento de la irrigación moderna en el valle del Senegal ha sido extremadamente deficiente. Ver Adams op. cit., p. 203; Niasse, M. “Village Irrigated Perimeters at Doumga Rindiaw, Senegal”, Development Anthropology Network, Vol. 8, No. 1, primavera, 1990. Horowitz, M., “Victims of Development”, Development Anthropology Network, Vol. 7, No. 2, Otoño, 1989; Human Rights Watch - Africa Mauritania’s Campaign of Terror: State-Sponsored Repression of Black Africans. Human Rights Watch, Nueva York, 1994. Ver también Mounier, F. “The Senegal River Scheme: Development for Whom?”, en SEELD 2; Ba, B. “Uneven Development in Mauritania”, en Bennett, O. (ed.) Greenwar: Environment and Conflict. Panos Institute, Londres, 1991. Human Rights Watch-África op. cit., P.5. Ver Goldman op. cit., p. 200; Darkoh, M.B.K.“The Deterioration of the Environment in Africa’s Drylands and River Basins”, Deforestation Bulletin, No. 24, 1994; Adams op. cit. Estadísticas mundiales de la FAO citadas por el Instituto de Recursos Mundiales, p. 108; Wilson, Y. “One in Six Californians Goes Hungry, Report Says’, San Francisco Chronicle, 7 abril, 1995. “How to sit on a useless pile”, The Economist, 3 junio, 1995. Chambersm, op. cit., p. 7. Banco Mundial, “India: Irrigation Sector Review. Volume II - Supplementary Analysis, 1991, p. 10. La tendencia establecida por el riego con canales de favorecer la producción de granos para la comercialización y la exportación a expensas del cultivo de alimentos, se hizo evidente con el enorme programa de construcción de canales en la India, llevado a cabo por los colonizadores ingleses; ver Whitcombe op. cit., p. 75. Ian Stone, Canal Irrigation in British India: Perspectives on Technological Change in a Peasant Economy. Cambridge University University, Cambridge, 1984, polemiza con la tesis de Whitcombe de que el riego de canal no alivió la hambruna en la India. Para una discusión de los argumentos, ver Goldman op. cit., p. 86. Goldman, op. cit., pp. 50-54, 66, 159-160, 193, 197. Adams, op. cit., pp. 74, 108; World Resources Institute, WRI op. cit., p. 272. Barnett, T. The Gezira Scheme: An Illusion of Development. Frank Cass, Londres, 1977; Pollard, N. “The Sudan’s Gezira Scheme: A Study in Failure”, en SEELD 2. Environmental Health Project “Senegal River Basin Health Master Plan Study”, Arlington, VA, diciembre, 1994, pp. 78-79. Banco Mundial, op. cit., Vol. II, p. 6. La notable variación del incremento se debe principalmente a las diferentes condiciones climáticas, topográficas y
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Ríos Silenciados del suelo de los distintos Estados, así como a la eficiencia del manejo de los distintos planes de riego. Por estadísticas que demuestren la alta producción en la agricultura tradicional de la India, y una encendida crítica a la agricultura “científica”; ver Pereira, W., Tending the Earth: Traditional, Sustainable Agriculture in India. Earthcare Books, Bombay, 1993, p. 109. Altieri, M.A., “Traditional Farming in Latin America”, The Ecologist, Vol. 21, No. 2, marzo-abril; número especial sobre la FAO, ver también Pereira, 1993, op. cit., pp. 146-154. Adams op. cit., p. 170. Ver Singh et al., op. cit., pp. 173-174. Chambers, op. cit., p. 20. Adams, op. cit., p. 164. Chambers, op. cit., p. 24. Chambers, p., op. cit., p. 23. Ver también Banco Mundial, op. cit. Vol. II, p. 15. Banco Mundial, op. cit., Vol. I, p. 16. Ram, R., “Benefits of the Sardar Sarovar Project: Are the Claims Reliable?”, en Fisher, W.F. (ed.) Towards Sustainable Development? Struggling Over India’s Narmada River. M.E. Sharpe, Armonk, NY, pp. 124, 128. Ver también Thakker, H., carta al director general, Banco Mundial OED et al., 13 junio, 1995. Chambers, op. cit., p. 112. Postel, S., “Water and Agriculture” en Gleick (ed.) op. cit., p. 60. Banco Mundial, op. cit., Vol. I, p. 16; Repetto op. cit., p. 17. Los diseñadores de Sardar Sarovar han asumido, con el sello de aprobación del Banco Mundial, una eficiencia del 60%; ver Ram, op. cit., p. 122. Banco Mundial, op. cit., Vol. I, 37. Repetto, op. cit., 3; Banco Mundial, “Lending for Irrigation”, OED Précis 85, 1985. Banco Mundial, “Sri Lanka: Mahaweli Ganga Development”, OED Précis 86. Repetto, op. cit., 4. En las Filipinas, los ingresos de US$ 17/ha eran mayores que los costos de manejo y operación de US$ 14/ha, pero aún mucho menores que los costos anuales de la devolución del capital invertido en la construcción del proyecto de US$ 75/ha. Ibid. R.S. Devine, “The Trouble With Dams”, Atlantic Monthly, agosto 1995, p. 68. Repetto, “Skimming the Water”, p. 18. Ibid. En 1981 más de un tercio del área irrigada estaba dedicado al heno, la alfalfa y otras pasturas. Horta, K. “Troubled Waters: World Bank Disasters Along Kenya’s Tana River”, Multinational Monitor, julio-agosto, 1994, p. 15. Horta, K. “Troubled Waters: World Bank Disasters Along Kenya’s Tana River”, Multinational Monitor, p. 14. Ver también Adams, Wasting the Rain, pp. 168178; “Doubts Remain about Bura Economics”, World Water, junio 1992 . Postel, op. cit.; Frederiksen, H.D. et al. Water Resources Management in Asia. Volume I. Main Report. Informe técnico 212 Banco Mundial, Washington DC, 1993.

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Capítulo 7

El uso racional de las cuencas

No entiendo cuál es el reparo De usar lo que tienen a mano Antes de intentar represar nuestras tierras en vano... Las tuberías claman por un cambio. Los tanques de depósito se han corroído y filtrado Las válvulas están flojas, las arandelas se han debilitado. Vi como el agua se ha derramado de cada embalse y caño. Repararlos costará mucho menos que dejarnos al descampado. Pero éste es sólo un tema entre otros tantos Planten árboles, revivan sus pozos y En los manantiales llenen sus cántaros Junten la lluvia desde los techos vuelvan a usarla, sin desechos Reduzcan sus desperdicios y no destruyan la belleza con sus vicios ya que una vez que se ha esquilmado nada en el mundo podrá ser admirado.
Vikram Seth de The Elephant and the Tragopan, 1991

Quienes se oponen a las represas con frecuencia son indagados acerca de cuáles serían sus alternativas para la construcción de estas grandes obras. La pregunta exige una respuesta sencilla, como por ejemplo las pequeñas represas, pero esto no haría justicia a las objeciones de los opositores a las represas. Muchos críticos rechazan tanto a los medios como a los fines que persiguen los constructores de represas y, por lo
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tanto, tampoco están interesados en los métodos alternativos para abastecer de agua a los grandes planes de irrigación que desplazan a los pequeños campesinos en beneficio de las empresas agrícolas, ni en fuentes de energía alternativa para abastecer el gasto excesivo de las grandes ciudades o industrias, u otros medios para terminar con las inundaciones -que son tan importantes para los campesinos y para los ecosistemas. Si la pregunta “¿Cuáles son las alternativas a las represas?” se cambia por “¿Cómo podemos lograr que la gente obtenga ahora y a largo plazo suministros adecuados y equitativos de agua y energía, que se reduzca el efecto destructivo de las inundaciones y que se protejan nuestras cuencas de la degradación?”, entonces sí se puede responder apropiadamente. Este capítulo describe algunas de las innumerables tecnologías, prácticas de manejo del suelo y del agua y formas de organización social que pueden ayudar a cubrir las necesidades y anhelos humanos por alimentos, forrajes, fibras, agua y seguridad en caso de crecidas peligrosas, pero que al mismo tiempo sostienen la salud de los ríos. Las tecnologías y las prácticas de energía sustentable se abordan en el capítulo ocho. Una característica común a todas las tecnologías abajo descriptas es que son a pequeña escala. Sin embargo, el solo hecho de que una tecnología sea de menor escala no garantiza la ausencia de consecuencias sociales y ambientales indeseables, ni el funcionamiento. Ian Smillie, ex director de la agencia de asistencia voluntaria canadiense CUSO, explica que en la década del ’70, la tendencia de los donantes a proveer tecnología apropiada “dejó al Tercer Mundo con molinos de viento que no giraban, calentadores de agua solares que no calentaban y experimentos de biogás que rebosaban de aire caliente antes de comenzar a funcionar.”1 La experiencia nos demuestra que el contexto socioeconómico y político en el que se aplican las tecnologías y las estrategias constituye la clave de su éxito o fracaso y determina qué sectores terminarán beneficiándose. También nos enseña que lo que funciona bien en una comunidad o en un país no lo hará necesariamente en cualquier otro lugar. Si se desea que las tecnologías “apropiadas” logren su potencial de cubrir las necesidades humanas de manera equitativa e inocua, lo ideal es que sean promovidas por quienes se beneficiarán de ellas. Donde esto no ocurre, los supuestos beneficiarios deben comprender cuál es la tecnología, cómo funciona y quién pierde y gana con la misma. Pero, lo que es aún más importante, la gente para quien se instala la tecnología debería aceptarla voluntariamente y participar en su implementación.
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anej el sue para manej el uelo Manejar el suelo para manejar el agua
...la creencia de que los dilemas sociales creados por una máquina pueden resolverse inventando más máquinas es hoy el símbolo de un pensamiento absurdo que se aproxima a la curandería.
Lewis Mumford, Technics and Civilization, 1934

Cualquier estrategia razonable de manejo del agua dulce debe tener como objetivo un río saludable que esté lo menos contaminado posible, que sustente una amplia diversidad de formas de vida y que pueda inundar de acuerdo a su comportamiento natural. Pero para que un río sea saludable necesita una cuenca saludable: son conceptos inseparables. Cuando las cuencas se degradan como consecuencia de la deforestación, las prácticas de cultivo no sustentables y la urbanización, lo mismo ocurrirá con los ríos. El mantenimiento o la restauración de cuencas con bosques, humedales y suelos sanos no sólo reducen la cantidad de inundaciones repentinas perjudiciales y el riesgo de sequías, sino también la erosión del suelo. Por lo tanto disminuye además el barrido de sedimentos al lecho del río, y aumenta la capacidad del sistema hídrico de filtrar los contaminantes y proporcionar hábitat para distintas especies. Cuando se propone la construcción de una gran represa para controlar las inundaciones o almacenar el agua, la mejor alternativa generalmente no es una pequeña represa u otro tipo de tecnología sino la regeneración de los bosques de la cuenca. En sentido hidrológico, los bosques y sus suelos actúan como una esponja, absorben el agua de lluvia y de las crecidas y luego la liberan gradualmente al río o dejan que la misma de infiltre en los acuíferos. Cuando se destruyen los bosques aumenta notablemente la velocidad con que el agua de lluvia que cae en una cuenca corre hacia los ríos. En las regiones semiáridas, donde la totalidad de las precipitaciones anuales puede darse en unas pocas tormentas fuertes, la deforestación de las cuencas puede aumentar enormemente la estacionalidad de los ríos, lo que provoca crecidas desastrosas en la temporada húmeda y largas sequías en la temporada seca. El ejemplo más notable es el de Cheerapunji, al noreste de India, uno de los lugares más húmedos del mundo, cuya precipitación promedio supera los nueve metros. La tala ilegal y la expansión de las tierras de cultivo despojaron a las laderas de la vegetación exuberante que tenían y actualmente se soportan crecidas que se prolongan de tres a cuatro meses y una severa escasez de agua durante el resto del año.2 El efecto hidrológico a largo plazo de la deforestación depende del
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uso posterior que reciba el suelo. Algunos sistemas agroforestales pueden en cierta forma reproducir el rol hidrológico del bosque original. Por otro lado, el pastoreo en abundancia que impide la regeneración de la vegetación y compacta el suelo con las pisadas del ganado hará que continúen los altos índices de escurrimiento. La urbanización, que cubre el suelo con una capa impermeable de caminos y techos y encauza el agua de lluvia a través de cloacas y desagües, puede acelerar drásticamente la velocidad a la que escurre hacia el río el agua de las tormentas -llevando hidrocarburos, aceite, plomo y otros contaminantes que se vuelcan en las calles.3 Se cree que la pérdida de bosques no sólo provoca un mayor escurrimiento durante las tormentas sino que también reduce las precipitaciones locales o regionales. La información que se tiene acerca de la vegetación y las precipitaciones en la India durante cien años mostró una tendencia a tener menos días lluviosos y menos precipitaciones en total a medida que la deforestación local aumenta.4 No obstante, existe poca evidencia científica concluyente que relacione la pérdida de la vegetación con la disminución de las lluvias, aunque es probable que esto se deba principalmente a la dificultad para distinguir entre los tantos factores que afectan a las precipitaciones. Un estudio de la cuenca de la represa de Madden, que suministra agua al canal de Panamá, reveló que casi no existían diferencias entre el escurrimiento anual de las áreas forestadas y el de aquellas que habían sido despejadas para el cultivo. Sin embargo hubo un cambio evidente en la distribución de los escurrimientos provenientes de las áreas deforestadas, con picos de crecidas más altos y caudales reducidos en temporadas secas. Estos cambios hidrológicos han provocado la escasez de agua en el canal durante la temporada seca.5 Además de empeorar las inundaciones y las sequías, la degradación de la vegetación de las cuencas también incrementa la erosión del suelo. El cultivo y el pastoreo aumentaron la carga anual de sedimento de los ríos del mundo de aproximadamente 9 mil millones de toneladas a alrededor de 45 mil millones. Aparte de las consecuencias que el incremento de los sedimentos volcados al río causa en la capacidad de los embalses y de los canales de riego, puede empeorar las crecidas, ya que hace que el nivel del lecho del río se eleve; también puede dañar las especies ribereñas de distintas maneras. La erosión intensa del suelo además reduce dramáticamente la productividad agrícola.6 El drenaje y el arado de las planicies de inundación y de los humedales ribereños han tenido el mismo efecto, en términos hidrológicos, que la pérdida de bosques en las tierras altas. Un estudio llevado a cabo por el “Illinois State Water Survey” demostró que por cada uno por ciento de
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incremento del área de la cuenca fluvial cubierta por humedales se reducía alrededor de cuatro por ciento en los niveles de los picos de crecida.7 Los pantanos y otras clases de humedales ayudan a mantener la salud de los ríos de otras maneras, por ejemplo, filtran naturalmente los contaminantes y el exceso de nutrientes provenientes de las cloacas y de los escurrimientos agrícolas, y además atrapan sedimentos y proporcionan hábitat para los peces y otros organismos ribereños. Se calcula que desde la época colonial se han destruido en los EE.UU. alrededor de 87 millones de hectáreas de humedales, en su mayoría de agua dulce. Actualmente quedan menos de 100 millones de hectáreas de humedales en los Estados Unidos. A lo largo del Mississippi inferior se han perdido casi un 80% de los bosques de madera dura de la planicie aluvial por el avance de la agricultura. En Europa, los pantanos y los bosques de las llanuras de inundación han sufrido aun más los estragos causados por la regulación de los ríos y su encauzamiento, la agricultura intensiva y la urbanización caótica. En Alemania el 90% de la antigua llanura de inundación del Rin fue drenada y ocupada.8

ote restaur estaurar Proteger y restaurar
Considerando los efectos de los abusos cometidos sobre los ecosistemas de las cuencas, parte de la solución para los problemas hídricos experimentados en muchas partes del mundo radica en proteger los bosques y los humedales en los lugares donde todavía existen y restaurar las cuencas fluviales que han sido degradadas. Si no se hace, no habrá represas ni tecnologías que puedan prevenir las sequías y las inundaciones y el rendimiento de las represas existentes seguirá empeorando. La deforestación es causada por una serie de factores entrelazados, entre las cuales podemos mencionar particularmente la tala comercial excesiva, la ganadería y otras formas de expansión agrícola y los proyectos de desarrollo tales como minas, represas, plantaciones y caminos. Restringir estas actividades implica tomar una serie de medidas tales como estrictos controles de las talas, reformulación de leyes sobre la posesión de tierras fuera de las áreas de bosques para que el acceso a la tierra esté distribuido más equitativamente y disminuya la cantidad de gente pobre sin tierra que es obligada a desmontar los bosques, y también la quita de subsidios y apoyo públicos para el desmonte y para proyectos de desarrollo destructivos. Además de la reforma concerniente a las tierras que no pertenecen al bosque, es primordial otorgar tierras seguras a la gente nativa de las zonas boscosas y a los campesinos que viven de los productos forestales no madereros, como los seringueiros9 en Brasil. Las perso227

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nas que dependen directamente de los bosques y selvas han demostraron históricamente ser sus mejores protectores: las comunidades de la minoría étnica de Karen, en Tailandia, por ejemplo, conservan rigurosamente los bosques, ya que los consideran la fuente de agua para sus arrozales.10 Se han desarrollado muchos métodos de agricultura tradicional que ayudan a reducir las consecuencias hídricas negativas del cultivo en las cuencas fluviales, entre los cuales se incluyen las terrazas en laderas con una fuerte pendiente, los sistemas agroforestales y otras formas de cultivo múltiple que reducen la cantidad de suelo expuesto en forma directa a las precipitaciones. Los expertos en agricultura moderna también están descubriendo métodos de cultivo de granos, muchos de ellos tomados de las técnicas tradicionales, que disminuyen el escurrimiento y la erosión. Una de las técnicas clave de la agricultura orgánica –la recuperación de la materia orgánica del suelo agregando abono y estiércolincrementa notablemente la capacidad de la tierra para retener la humedad y además de reduce proporcionalmente la cantidad de agua que se escurre.11 La protección de los humedales de las planicies de inundación será posible si se detiene la construcción de represas y otros proyectos de ingeniería hídrica y se revierten las políticas agrícolas y de desarrollo urbano que impulsan el drenaje y la pavimentación de las zonas húmedas. Donde se protejan los derechos de los campesinos, pescadores, cazadores, recolectores, pastores y ganaderos tradicionales de los humedales, también se protegerán estos sitios. Un conocimiento más profundo de la importancia de los humedales y el reconocimiento del valor que éstos tienen para la recreación, también ayudarán a que se detenga su destrucción.12

contr de inundaciones undacio El control de las inundaciones
Los ríos [dijo el ingeniero taoísta Chia Jang, siglo VI a.C.] eran como las bocas de los niños, si uno intentaba contenerlas sólo daban más alaridos o se sofocaban.
Joseph Needham, Science and Civilization in China, 1971

Bangladesh está compuesta en su mayor parte por una serie de inmensas planicies de inundación donde tres de los ríos más grandes del mundo, el Meghna, el Brahmaputra y el Ganges, se encuentran y se dirigen al mar. El lenguaje de los habitantes del lugar refleja una historia de
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vida y muerte vinculada a las inundaciones. Los bengalíes distinguen las crecidas inusualmente severas, denominadas bonna, de aquellas de las estaciones lluviosas que se dan con más frecuencia, o barsha, a las que no consideran como una amenaza sino más bien como “una necesidad para sobrevivir”. 13 En todo el mundo la falta de medidas efectivas de control de las inundaciones está generando un espacio político para aquellos que creen que el daño provocado por las crecidas puede reducirse mediante el manejo de las mismas y no intentando detenerlas a todas en vano -es decir, adaptándose a barsha y reduciendo la probabilidad y el daño causado por bonna. La discusión entre los que “controlan” y los que “manejan” las crecidas es antigua; se remonta a las discusiones entre los “contraccionistas” de Confucio y los “expansionistas” taoístas acerca de que si los ríos indisciplinados de China deberían estar encerrados entre altos terraplenes o si se les debería permitir que fluyan por sus planicies de inundación naturales. 14 En los Estados Unidos la discusión se remonta cuanto menos a la década de 1850, cuando se le aconsejó al Congreso que las grandes áreas de las planicies de inundación del Mississippi se usaran para almacenar crecidas y como áreas de desborde. Sin embargo se dejó de lado la visión expansionista y se apoyó lo propuesto por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE.UU., que recomendó el represamiento del Mississippi en un solo canal aislado de su planicie de inundación. Este enfoque “estructural” fue el que dominó en los Estados Unidos por más de un siglo, aunque en las últimas décadas ha perdido credibilidad científica y pública. Actualmente se está usando cada vez más el manejo de las llanuras de inundación que incluye métodos no estructurales. En 1993, las grandes crecidas del Missouri y del alto Misissippi (dos de los ríos con más represas y terraplenes del mundo) se llevaron al menos 38 vidas y provocaron pérdidas que rondan entre los 12 y los 16 mil millones de dólares. En 1994, James Durkay, asistente de dirección de trabajos civiles del Cuerpo de Ingenieros, expresó en el diario Civil Engineering de enero de 1994 que, luego de “la gran inundación de 1993”, “es poco probable que se construyan más embalses o diques” sobre el sistema fluvial más grande de los EE.UU.”.15 El principio del manejo de las planicies aluviales es permitir que se inunde un poco de tierra para que la otra parte permanezca seca -dejando que los humedales de las llanuras de inundación almacenen naturalmente las crecidas, lo que a su vez fortalece la protección de construcciones amenazadas por las crecidas excepcionales. El manejo de las crecidas requiere que se ponga en vigencia una serie de regulaciones que se opon229

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gan a los nuevos proyectos de desarrollo sobre las planicies de inundación, se incentive económicamente a la gente que vive en las áreas más peligrosas para que se mude a tierras más altas, se mejoren los sistemas de advertencia de las crecidas, se construyan defensas más fuertes alrededor de las áreas urbanas y viviendas rurales y otras estructuras aisladas que estén preparadas para las inundaciones, por ejemplo mediante la elevación de las mismas o la construcción de diques en forma de anillo que las rodeen, y, por último, que se permita que las tierras de cultivo sobre las planicies de inundación más amenazadas se conviertan en humedales. Pueblos enteros de la cuenca del Mississippi decidieron mudarse a terrenos más altos luego de la crecida de 1993 y cientos más están pensando en trasladar al menos algunos de sus edificios. Los conservacionistas y las agencias gubernamentales están adquiriendo en la cuenca miles de hectáreas de las tierras de cultivo más propensas a inundarse con el propósito de convertirlas en reservas de humedales como refugio para la vida silvestre.16 En la actualidad en Europa se puede observar un cambio similar de actitud hacia los ríos y las crecidas. “Hemos pavimentado demasiadas praderas y represado demasiados ríos”, admitió Josef Leinen, ministro del Ambiente del Estado alemán de Saarland, ante periodistas después de la gran inundación del Rin a principios de 1994. Una década antes se había firmado un acuerdo franco-alemán para renovar los humedales del Rin y de esa forma reducir los daños que las crecidas causan río abajo y restaurar algunos ecosistemas de las planicies aluviales. El plan avanzó lentamente debido en gran medida al costo que implica comprar la parte de los terratenientes, pero para 1995 ya se habían creado dos áreas de desborde sobre el lado alemán del Rin.17 El principal argumento para la planificación de la represa Serre de la Fare, de 75 m de altura, en el alto Loire, Francia, fue que la obra prevendría inundaciones recurrentes que se llevaron la vida de ocho personas en una población cercana a la ciudad de Le Puy, en 1980. Como parte integral de la campaña contra la construcción de la Serre de la Fare, el grupo de ambientalistas SOS Loire Vivante, con base en Le Puy, trabajó con hidrólogos e ingenieros para desarrollar una estrategia alternativa de control de las crecidas que no implique la destrucción de parte de uno de los tramos de río más hermosos de Europa. Esta estrategia se basa en cinco pilares: la mejora del sistema de alerta de las crecidas, la exigencia del cumplimiento de regulaciones que prohíban la construcción en las áreas de mayor riesgo, una mayor protección para aquellos edificios que se encuentran en peligro, trabajos menores para despejar los obstáculos del lecho del río y de las márgenes para que el agua pueda fluir libremen230

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te y la creación de un comité de residentes locales, funcionarios electos, ONGs y empresarios para supervisar la implementación de este plan. En enero de 1994 el gobierno confirmó que no se llevaría a cabo la construcción de la Serre de Fare y que las autoridades locales adoptarían la estrategia de manejo propuesta por SOS Loire Vivante.18

ulti tie ier secas recurr grandes re Cultivar tier ras secas sin recurrir a grandes represas
El desierto se regocijará y florecerá como la rosa.
La Biblia, Isaías 35:1,7

Cerca de dos quintos de la superficie de la tierra del planeta es definida como hiperárida, árida, semiárida o seca subhúmeda. Alrededor del 70% de estas tierras secas se encuentran en los países en desarrollo.19 Las áreas secas no sólo se caracterizan por la poca cantidad de lluvia, sino también por la tremenda impredecibilidad y las diferencias extremas entre las estaciones. En una zona hiperárida, ni siquiera varios años de lluvia serían suficientes para desarrollar cultivos sin la ayuda externa del agua de riego. En zonas áridas, el cultivo con agua de lluvia es marginal, funciona bien algunos años pero durante otros años o períodos de años se ve afectado frecuentemente por sequías que pueden provocar incluso la pérdida total de la cosecha. En las regiones semiáridas, las precipitaciones son generalmente suficientes para el cultivo, pero las sequías ocurren con frecuencia y constituyen una amenaza siempre presente. Muchas sociedades han sido capaces de adaptarse satisfactoriamente al ambiente duro y poco predecible que caracteriza a este tipo de tierras secas. Entonces tendría mucho más sentido apoyar estas economías tradicionales que tratar de convertirlas en programas de riego modernos que son ambiental y económicamente destructivos. Grupos nómadas tradicionales como los tuareg del Sahara y del Sahel, los masai del África Oriental y los mongoles de Asia Central, sobreviven trasladándose con sus rebaños a los lugares en donde llueve. De acuerdo con el Institute for Development Anthropology, los sistemas de producción pastoriles de estos nómadas: “No solamente son sustentables ambientalmente, sino que además son rentables al permitir el aprovechamiento de tierras, que no podrían ser utilizadas de otro modo para actividades agrícolas, en la obtención de leche, estiércol (para combustible y fertilizantes), cueros y pieles, tracción y carnes. Estos sistemas además son el sustento
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para este pueblo, que encuentra sentido y dignidad en su forma de vida”.20 Las estrategias para aumentar la producción de las tierras secas deben entonces desmantelar las fuerzas que destruyen estas economías pastoriles, especialmente la expropiación de la tierra y del agua. Los gobiernos y las agencias de desarrollo coloniales y post-coloniales, con ese sentimiento antiguo de hostilidad de la gente establecida hacia los nómadas, han considerado al sistema de producción pastoril como una tecnología primitiva e ineficiente, que conduce al sobrepastoreo, a la desertificación y a la baja producción ganadera. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por “desarrollar” la economía pastoril, especialmente mediante la excavación de pozos, el cercamiento y la privatización de las tierras comunes, han logrado lo opuesto a lo que pretenden: las tierras se encuentran más degradadas que nunca.21

olectando ll Recolectando la lluvia…
En áreas muy secas, los campesinos desarrollaron -y siguen haciéndolo- varios sistemas para la conservación del suelo y del agua, lo que les permite sacar el máximo provecho a la lluvia limitada y poco predecible de estas regiones. Estos sistemas por lo general son muy eficientes, se adaptan muy bien a las condiciones sociales y ecológicas locales y pueden mejorar el rendimiento de los métodos basados en los conocimientos de la agronomía moderna. Sin embargo, los “expertos” consideran que las técnicas agrícolas tradicionales aplicadas a regiones secas son poco científicas y obsoletas, y es por esta razón que la mayoría de ellas ha sido ignorada.22 Para reducir el riesgo de cultivar en zonas áridas, se han desarrollado numerosas técnicas tradicionales dentro de lo que se denomina “cultivo por precipitación”. Una de estas técnicas, conocida como “agricultura por escurrimiento”, que funciona recolectando el agua de las laderas de las montañas y encaminándola hacia los campos que se encuentran abajo, permite desarrollar los cultivos en todos los tipos de tierra excepto las que están demasiado secas. Los nabateos, una tribu que creó un reino muy rico en el desierto del Néguev, al sur de Israel, a fines del primer milenio a.C., utilizaban esta técnica para sustentar decenas de miles de personas en una región donde la precipitación promedio invernal alcanza solamente 100 milímetros. Aún en la actualidad, 1.300 años después de que sus constructores originales pasaran a la historia, los beduinos del
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Néguev todavía utilizan los suelos de los nabateos para la pastura de sus cabras.23 Se cree que los nabateos comenzaron con la técnica del cultivo por precipitación construyendo terraplenes en el lecho de pequeños arroyos estacionales. Las paredes del terraplén disminuían la velocidad del arroyo cuando llovía, de esta manera el agua se extendía sobre los pequeños campos y cubría los suelos erosionados. A medida que el sistema se desarrollaba, se fueron construyendo lomos de piedra y tierra cruzando en diagonal las laderas sobre los arroyos, canalizando así el agua a parcelas individuales. Para aumentar la probabilidad de recibir la cantidad de agua adecuada, los nabateos limpiaban las pendientes en donde se recolectaba el agua, quitando las piedras, grava y cualquier vegetación que pudiera crecer. Investigaciones recientes demostraron que al despejar el suelo de esta manera se puede aumentar alrededor de un cincuenta por ciento la escorrentía de las captaciones de agua en el Néguev.24 Hace dos mil años, al sudoeste de lo que es hoy EE.UU., los anasazi los antiguos en el idioma del pueblo navajo-, desarrollaron una serie de tecnologías de cultivo por precipitación semejantes a las de los nabateos. Los anasazi recolectaban agua de lluvia de las cimas rasas y planas de gigantescas acumulaciones rocosas conocidas como mesetas. El agua que se escurría de las mesetas en arroyos estacionales era atrapada por pequeñas represas de tierra y luego canalizada hacia los campos y las huertas mediante zanjas y esclusas de piedra.25 Actualmente el cultivo por precipitación se utiliza en los desiertos de Nueva Méjico y Arizona, suministrando agua para los cultivos y los ganados. Los métodos de captación incluyen también la limpieza del terreno al estilo nabateo, la “modificación del suelo” con sustancias hidrófugas y las capas impermeables de concreto o cobertura plástica. Gary Frazier, investigador del Southwest Rangeland Watershed Research Center del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, cree que los diferentes sistemas de agricultura por escurrimiento son “métodos técnicamente confiables de provisión de agua para la mayor parte del mundo.”26 En áreas donde la lluvia es un poco mayor, el cultivo por precipitación tiene el propósito de reducir la escorrentía en vez de inducirla y la lluvia se utiliza lo más cerca posible de donde cae. Los miembros de la tribu dogon, al sur de Mali, tienen métodos que les permiten cultivar en el suelo delgado y propenso a las sequías de la meseta rocosa en la que viven. El más común es la acumulación de malezas y tierra en pequeños montículos entre los cultivos. Estos montículos ayudan a reducir la escorrentía y forman un mini-compost que contribuye a la fertilidad del
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suelo. Si hay piedras sueltas disponibles, los dogon las utilizan para construir trazos a través de sus campos. Si el suelo tiene la profundidad necesaria, excavan redes de pequeños cuencos cuadrados, “microcaptaciones” que retienen el agua de lluvia. Otra técnica de los dogon es cavar pozos para cultivos individuales que colectan agua y hojas del terreno. Éstas últimas se utilizan también como abono y formando una cubierta húmeda con estiércol y paja, que conserva el suelo.27

re olectando crecient nte … y recolectando la creciente
Las técnicas tradicionales de “cultivo por inundación” son comunes en las áreas secas en las que corren grandes ríos. En algunos ríos se preparan los cultivos antes de que llegue la crecida y se cosecha desde canoas o después de que se retira la crecida. Es probable que en África el arroz se haya cultivado de esta manera durante 3.000 años. Las variedades del conocido “arroz flotante” pueden crecer a la velocidad de la crecida: algunos tipos asiáticos de arroz pueden soportar crecidas de hasta cuatro o cinco metros. Los cultivos por recesión de inundación usan la humedad, los sedimentos y los nutrientes que dejan las crecidas estacionales. Este tipo de cultivo es común en las extensiones de tierra firme de los grandes ríos de África, tales como el Níger y el Senegal, y en otras áreas secas, como el noreste semiárido de Brasil.28 Al retirarse la inundación principal, ésta generalmente deja agua en los humedales y en los estanques. Además se puede atrapar intencionalmente más agua detrás de los terraplenes, los diques y los pozos. La irrigación en Egipto, que alimentó al país durante al menos los 50 siglos anteriores a la regulación del Nilo -ya que el cultivo del algodón comenzó en el siglo XIX-, era una clase de agricultura por recesión en la que la crecida y su limo se retenían en sitios terraplenados. Una técnica similar se desarrolló en los deltas del Damodar y el Ganges, en Bengala, hace aproximadamente 2.000 años.29 India tiene una gran variedad de sistemas de captación de agua. En el desierto del Estado de Rajastán se utilizan los khadins, que son terraplenes de tierra largos y bajos que represan los escurrimientos monzónicos para que luego sean absorbidos por la tierra. El sistema khadin consta de dos partes, una pendiente rocosa de captación y el área cultivada detrás del terraplén, que con el tiempo genera un suelo fértil y profundo. Todos los años los pobladores utilizan un poco de este limo para usarlo en sus campos como fertilizante. Generalmente los terraplenes son de 300 a 500 metros de largo y desde uno hasta tres metros de alto. Las organiza234

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ciones comunales se encargan del mantenimiento de los terraplenes, del cultivo del lecho del khadin y del control de las arboledas y de los pastizales que rodean los khadins. Aunque no se lo incluya dentro de las estadísticas oficiales sobre el riego en la India, los expertos creen que aproximadamente 300.000 hectáreas son regadas por los khadins y otros métodos primitivos similares usados para incrementar la humedad del suelo y atrapar el limo30 Sin embargo, el uso de los khadins ha disminuido. Las organizaciones comunitarias se han ido debilitando y en la mayoría de los casos han sido reemplazadas por oficiales nombrados por el Estado. Las represas y los canales construidos por el gobierno, particularmente el inmenso canal Indira Gandhi, se han convertido en los métodos favoritos para irrigar el desierto. No obstante, en los últimos años en este Estado se ha evidenciado un resurgimiento del interés por las estructuras tradicionales de recolección de agua. Un ashram31 establecido por un grupo de trabajadores sociales cerca de Jaipur en 1985 instó a los campesinos locales a comenzar con la construcción de khadins nuevamente. Para 1994, se habían construido 200 y en cuarenta localidades de establecieron nuevos gram sabhas (comités autónomos) para administrar los khadins junto con los demás asuntos de la comunidad. En algunas áreas la producción de granos se duplicó e incluso se triplicó. No obstante, las autoridades locales declararon ilegales a los nuevos khadins, fundamentando que el agua y los cursos hídricos eran propiedad del Estado. Según el gobierno, los khadins competían con una represa estatal y además eran poco seguros. Pero cuando una intensa lluvia barrió con la represa y los terraplenes de los campesinos permanecieron en pie, los khadins fueron declarados legales.32 El sistema de riego autóctono más común en India y en Sri Lanka es un tanque o estanque, un pequeño embalse contenido por un terraplén que cruza una depresión o un barranco inundado estacionalmente. A diferencia de los khadins, los tanques del sur de la India poseen desagües que los campesinos utilizan para controlar el flujo de agua en los canales que conducen hacia los campos vecinos. Cada uno de estos estanques puede irrigar desde unas pocas hectáreas hasta varios cientos. Los tanques se han utilizado durante miles de años, construyéndose en grandes cantidades —se calcula que India posee más de 500.000 tanques irrigando más de tres millones de hectáreas.33 Ciertas regiones al sur de India poseen tanta cantidad de estanques que se las ha descripto como “superficies cubiertas de escamas de peces superpuestas”.34 Hacia fines de los ‘70 se creía que los tanques bañaban más de un cuarto del total del área bajo riego de Sri Lanka.35
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Aunque siglos de experiencia demostraron que los estanques son una técnica social, económica y ecológicamente apropiadas para el control del agua y de la tierra, en las últimas décadas se evidenció una declinación en su uso y muchos se encuentran hoy abandonados. La principal razón parece ser la promoción gubernamental de los manantiales tubulares (profundos pozos perforados) que se encuentran en manos privadas, lo que a su vez incrementa el control de este sector sobre el agua, que anteriormente era un recurso público. El resultado, opina un trabajador de la ONG K.A.S. Mani, al sur de India, es que los campos con sus propios manantiales son “pequeñas áreas de prosperidad en medio de la degradación ecológica y de la pobreza generalizada”.36

re de pueb La represa del pueblo
Todos, independientemente de que sean hombres o mujeres, ricos o pobres, tienen el mismo derecho sobre el agua que nos brinda la naturaleza y que es almacenada gracias al esfuerzo del trabajo mancomunado de los que han participado activamente. Nadie debería tener beneficios especiales en ningún sentido, ésa es nuestra firme creencia y convicción.
Proclama de la cooperativa de usuarios del agua de la represa de Baliraja Smriti

Si bien revivir las tecnologías tradicionales y construir estructuras modernas basándose en los principios de lo pequeño y de la posesión y el mantenimiento comunal ayudaría enormemente a resolver los problemas de las sequías crónicas en India, también es fundamental brindar a las comunidades el derecho a sus fuentes de agua locales y permitirles encontrar soluciones basadas en sus propias percepciones sobre sus necesidades. La represa de Baliraja, en el Estado indio de Maharashtra, constituye un excelente ejemplo de lo que pueden hacer las comunidades cuando tienen el control de su agua. En la década de 1970, la deforestación, la sequía, los desvíos de agua para los cultivos hídrico-intensivos como la caña de azúcar y la extracción de arena del lecho provocaron la desecación del pequeño río Yerala excepto durante algunas pocas semanas durante el monzón. El nivel del agua freática local disminuyó y los pozos se secaron. Las represas construidas por el gobierno y los planes de riego empeoraron la difícil situación de los campesinos, ya que promovieron más aún el cultivo de la caña de azúcar entre los grandes terratenientes.
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Como respuesta a la crisis hídrica y a la falta de capacidad del gobierno para resolverla, los habitantes de dos poblaciones ubicadas en las márgenes del Yerala decidieron construir pequeñas represas propias. El trabajo comenzó en 1986, con la ayuda voluntaria de los pobladores y los estudiantes y el asesoramiento técnico de un ingeniero. Sin embargo, pocos meses más tarde la represa fue declarada ilegal por el gobierno estatal. “Lo que molestó a las autoridades”, afirmaba un artículo en Times of India, “es que sintieron que estaban de más durante todo el proceso”. Después de más de un año de negociaciones, el gobierno finalmente aprobó la represa y acordó la suspensión de la extracción de arena del lecho del río por parte de contratistas independientes y en su lugar se les cedió un permiso de extracción limitada a los pobladores. Con las ganancias obtenidas de la venta de arena y con los préstamos sin intereses otorgados por gente de ciudades cercanas que apoyaba la obra se pudo pagar la represa, que costó 300.000 rupias, equivalentes a 10.000 dólares, la cual fue inaugurada en marzo de 1989. La represa de Baliraja Smriti es administrada por una cooperativa de usuarios de agua constituida por todas las familias de los dos pueblos. El agua almacenada tras la represa, de 4,5 metros de altura y 120 metros de largo, puede irrigar 380 hectáreas. Ninguna familia fue desplazada por este embalse de 600.000 metros cúbicos. La cantidad de agua que se reparte depende del tamaño de las familias y no del tamaño de las tierras que se poseen, de manera que las familias que no tienen tierras obtienen su parte de agua que puede venderse para obtener dinero o utilizarse en tierras arrendadas. El agua sólo puede ser utilizada para cultivos resistentes a las sequías, como el mijo y el maní, y en ciertas épocas del año se reserva para beber. El plan del cultivo de estación para las áreas a ser irrigadas se diseña mediante una consulta con todos los habitantes. También se deja agua para la producción de árboles con el objetivo de restaurar la vegetación de la cuenca local. Los especialistas Enakshi Ganguly Thukral y Machhindras sostienen que: “La importancia de la represa radica no tanto en sí misma sino en los conceptos subyacentes de que el agua pertenece a todos los miembros de la sociedad sin importar su casta, sexo o creencia, y que un sistema eficiente y factible es posible si la comunidad se compromete en la realización del mismo... Lo que no quiere decir que las pequeñas represas como la de Baliraja siempre sean la solución. Las respuestas deben ajustarse a cada localidad y situación. Lo importante es que la solución se base en las necesidades de la gente y cuente con su participación”.37
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ndo tie ier Yendo bajo tierra
El beneficio más importante de la captación de agua -y de la restauración de las cuencas en general— es que promueve la recarga de las aguas subterráneas. Un reservorio de agua bajo la tierra tiene varias ventajas en relación con el almacenamiento en los embalses superficiales: no se evapora, está protegida de la contaminación antrópica y de los desperdicios animales y además los agentes patógenos se filtran a medida que el agua es absorbida por el suelo. En India el agua potable no se saca directamente de los estanques ni de los khadins, sino de pozos cercanos que captan el agua que se escurre del embalse. La extracción de agua subterránea a un ritmo mayor que los niveles de recarga constituye un problema extremadamente serio en muchas partes del mundo. Por ejemplo, entre 1946 y 1986 la proliferación de pozos tubulares de riego hizo que el nivel superior del agua subterránea en áreas del Estado indio de Karnataka disminuyera de 8 metros debajo de la superficie, a 48 metros. El nivel freático de Ahmedabad, la ciudad más grande de Gujarat, ha descendido de 10 metros que tenía en los años ´40 a 100 metros en los ´90.38 Los pozos tradicionales no perjudican demasiado a los acuíferos, ya que están limitados no sólo por la profundidad a la que pueden ser cavados sino también por la capacidad muscular del hombre y de los animales para bombear el agua. También existen métodos tradicionales más sofisticados para usar el agua subterránea; los más conocidos son los qanats de Irán, que son túneles cavados en las zonas altas de los acuíferos, los cuales, por la fuerza de la gravedad, suministran agua a las planicies que se encuentran más abajo. En el Cercano y Medio Oriente, en España y al norte de Chile se pueden encontrar túneles semejantes para transportar agua subterránea. Se estima que unos 40.000 ganats fueron excavados en Irán en los últimos 3.000 años; aproximadamente la mitad de esta cifra se encontraba aún en funcionamiento a comienzos de 1970. Una década antes, tres cuartos del total del abastecimiento de agua en Irán provenían de los qanats. Más recientemente resulta más accesible la extracción por bombeo que el mantenimiento de los túneles para la gente de campo y de las ciudades. A diferencia de los qanats, que solamente sacan agua de los acuíferos al mismo ritmo en que son llenados, el bombeo ha conducido al agotamiento de los acuíferos, y como consecuencia los niveles de agua están disminuyendo en los qanats que aún subsisten. En todo el mundo el nivel del agua subterránea disminuye, los pozos deben ser más profundos y se requiere mayor cantidad de energía huma238

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na, animal o eléctrica para traer el agua hacia la superficie. Resulta costoso perforar pozos y bombear, es por esto que cuando el agua subterránea desciende, el agua se aleja cada vez más del alcance de los pobres. Jayanta Bandyopadhyay, de la Academia Internacional del Medio Ambiente en Ginebra, afirma que la creciente escasez de agua en la zona rural de India se debe en gran parte al “desecamiento artificial del agua subterránea” y no tanto a la reducción de las precipitaciones.39 Solamente en el Estado de Gujarat la merma de agua subterránea implica que 12.000 comunidades no tengan ahora una fuente de agua “permanente y segura” —hecho que es uno de los principales argumentos para justificar el Proyecto Sardar Sarovar.40 Al reducir el nivel del agua freática en la zona costera, el agua salina puede filtrarse en los acuíferos y eventualmente éstos no servirán para el riego ni tendrán utilidad como agua potable. En 1986 se informó que casi el 50% de las bombas manuales de la zona costera de Gujarat producía agua salina. El agua potable suministrada por reservas subterráneas bajo algunas ciudades y pueblos en las costas del este y sur de EE.UU. se encuentra contaminada por entradas salinas. El agotamiento y descenso de los acuíferos también puede provocar que el suelo se hunda, con serias consecuencias para la estabilidad de los edificios: Beijing se hunde a un índice promedio anual de 10 centímetros y el nivel del agua freática cae hasta 2 metros por año; algunos barrios de la ciudad de Méjico se hunden hasta 30 centímetros por año. El suelo de Houston, Texas, sucumbió más de dos metros en las cuatro últimas décadas.41 En áreas rurales de la India en donde la mayor parte del agua de consumo proviene del bombeo manual del agua subterránea, es probable que la reducción y la salinización de los acuíferos conduzca al abandono forzoso de poblaciones enteras. Revertir la extracción del agua subterránea es una tarea muy difícil. Los proyectos de desarrollo y los subsidios que promueven la rápida extracción del agua del subsuelo tienen poderosos beneficiarios agrícolas e industriales. La naturaleza misma del agua subterránea -está oculta, es muy difícil de medir y no puede separarse del flujo de agua superficial, por el contrario se encuentra relacionada al mismo-, hace muy difícil saber qué nivel de bombeo es sustentable. Además, al estar la extracción del agua subterránea generalmente en manos privadas, es también difícil de controlar. No obstante, es imperativo limitar el bombeo de agua subterránea si el mundo quiere avanzar hacia el uso equitativo y sustentable del agua dulce. En 1980, el Estado de Arizona, EE.UU., inició los controles legales sobre la extracción de aguas subterráneas mediante una ley que exige un balance para el año 2025 entre el bombeo y la recarga de las reservas de
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aguas subterráneas que están siendo explotadas. Ambientalistas estadounidenses exigieron la implementación de un “impuesto a la explotación de agua subterránea” sobre cualquier extracción que exceda la recarga natural. Una ley similar se encuentra vigente desde 1991 en el área cercana a la ciudad de Phoenix, en Arizona.42 Además de la necesidad de detener el bombeo de agua subterránea en exceso hay que recargar en forma urgente los acuíferos agotados. La recarga del agua subterráneas se da naturalmente a través de los lechos de los ríos, de las gravas de las planicies aluviales y de los humedales. Si se protegen las cuencas fluviales de la urbanización y otros tipos de desarrollo inadecuado -y del control de las crecidas-, se podrá mantener el nivel de recarga. En Rajastán y otros lugares, los “tanques de filtración” se construyen tradicionalmente con el único fin de recargar artificialmente las aguas subterráneas. En Rajastán, las estructuras de conocidas como rapats son pequeños tanques de material de mampostería construidos sobre suelos arenosos muy permeables. Los métodos modernos de recarga artificial de agua subterránea, tales como la inyección de agua en los pozos o el desvío de los ríos sobre la grava aluvial, se encuentran en uso en distintas regiones, especialmente en California, los Países Bajos y Alemania.43 En Gujarat algunos proyectos de ONGs recargan agua subterránea mediante la construcción de estructuras de captación tales como pequeñas represas colectoras y diques, y mediante la restauración de la vegetación de la cuenca fluvial.44 Ashvin Shah, que es de origen Gujarati y que trabaja para la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles, estima que si se implementaran esquemas de captación de agua a pequeña escala en forma masiva en Gujarat podría recogerse fácilmente un quinto de las precipitaciones del Estado, cifra que supera en un 50% a la cantidad de agua que supuestamente enviarán los canales del Proyecto Sardar Sarovar. Shah cree que la recarga del agua subterránea, su captación y el uso de agua de los embalses existentes podrían ayudar a resolver la crisis hídrica de Gujarat en un período relativamente corto y, a diferencia del SSP, podría revertir la creciente brecha existente en el Estado entre los campesinos ricos y los pobres. El plan de Shah, al igual que otras alternativas sugeridas para el SSP, hace hincapié en la necesidad de reducir la demanda de agua, principalmente mediante el reemplazo de cultivos como la caña de azúcar por otros que no necesiten tanta agua y aumentando la eficiencia en el riego.45

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iste tr dicionales Sistemas tradicionales
Respeten el sistema antiguo Y no lo modifiquen en lo más mínimo.
Inscripción en un templo sobre el regadío de hace 2.200 años en Kuanhsien, China

Aunque no existe una clara distinción entre las diferentes categorías del riego primitivo, se evidencia una tendencia generalizada hacia una mayor complejidad en el diseño y el manejo de los sistemas en las áreas más húmedas, donde es necesario desviar y descargar la cantidad necesaria de agua en los campos correctos y en el momento indicado, y donde el control del agua excedente puede ser tan importante como el abastecimiento. Existen características comunes a la mayoría de los métodos de riego tradicionales: una es el pequeño tamaño de los sistemas y de sus componentes individuales tales como diques y canales; la segunda es que son los mismos usuarios quienes los construyen y los administran y no los funcionarios estatales; y además han demostrado que son eficientes, que promueven la distribución equitativa del agua y que a la larga son ecológicamente sustentables. Generalmente estos sistemas abastecen a localidades individuales, aunque en ocasiones se cubren varios pueblos con un solo esquema. En Asia, donde se concentra la mayor parte del riego mundial, los primitivos planes de regadío por lo general cubren entre 10 y 100 hectáreas, si bien algunos pueden suministrar agua a varios miles de hectáreas. Usualmente los sistemas más grandes suelen ser divididos en sub-unidades pequeñas por cuestiones de manejo. Aunque la mayoría de los sistemas individuales son pequeños, en conjunto cubren una superficie inmensa. A pesar de la falta casi total de apoyo oficial, este tipo de emprendimientos todavía aportan tres cuartos de la tierra bajo riego en Nepal y cerca de la mitad en las Filipinas.46 En algunos sistemas convencionales se desvía el agua directamente al canal sin ninguna construcción que obstruya el río. Generalmente el agua se extrae de atrás de un pequeño dique de tierra, roca o madera. Por ejemplo, el Sonjo, que riega las laderas del monte Kilimanjaro, en Tanzania, desvía el agua con represas construidas con ramas secas que alcanzan los tres metros de altura.47 Este tipo de represas es destruido fácilmente por las crecidas, y esta característica puede aumentar la sustentabilidad de todo el sistema, ya que la mayoría de los sedimentos que se encuentran detrás de la represa serán barridos junto con ésta. Debido a que para la construcción de estas estructuras se emplean mate241

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riales y mano de obra locales, reconstruirlas no implica un gasto importante. La sedimentación detrás de las pequeñas represas que se construyen como parte de los sistemas de muang faai, en Tailandia, se ve reducida ya que el limo y la arena pueden filtrarse a través de las estructuras de bambú y de troncos pequeños.48 Uno de los pocos planes de irrigación que ha resistido el paso del tiempo es el extraordinario sistema de Kuanhsien, construido sobre el río Min, al sudoeste de China, aproximadamente en el año 230 a.C. Cientos de miles de hectáreas cerca de la ciudad de Chengdu todavía se riegan con el agua desviada en Kuanhsien -que significa “Ciudad del riego”. Si bien el sistema en conjunto es enorme, las partes individuales son relativamente pequeñas, simples y económicas para reparar. El desvío se logra con una estructura de piedras apiladas en el medio del lecho del río, conocida como “Trompa de Pez”, que vuelca el agua en una ensenada de rocas de 40 metros de profundidad, conocida como el “Canal de Cornucopia”, y luego finalmente en miles de canales distributarios. Todos los años se realizan reparaciones en la Trompa de Pez durante la temporada de sequía y se sacan los sedimentos del fondo de los canales.49 Una de las claves del éxito de estos sistemas autóctonos es que están manejados por los mismos campesinos o funcionarios designados por ellos mismos, los cuales son directamente responsables ante ellos.50 La descripción del manejo del muang faai realizada por Larry Lohmann y Chatchewan Tongdeelert es apropiada para los sistemas de regadío tradicionales del Asia húmeda: “Para que el sistema de muang faai continúe funcionando se necesita la cooperación y el manejo colectivo a veces en una sola población y en otras oportunidades en muchos pueblos. En la reunión anual se establecieron las reglas o los acuerdos mutuos, entre ellos sobre cómo se distribuiría el agua, cómo se controlará el caudal de acuerdo a los esquemas planes estacionales, de qué forma se mantendrán las barreras y se dragarán los canales, de qué manera se solucionarán los conflictos sobre el agua y cómo se preservará el bosque que rodea al embalse para garantizar un permanente abastecimiento de agua y una fuente de materiales para reparar el sistema. A pesar de la variedad de tareas que se realizan, los métodos de control generalmente son simples, no burocráticos e independientes del gobierno -aunque en ocasiones resulte desafiante”. 51 Estos sistemas de regadío primitivos se caracterizan por garantizar que el agua disponible se distribuya en forma equitativa; se distinguen
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de los esquemas de canales dirigidos por el gobierno, cuya distribución de agua es extremadamente desigual. En las zanjeras al norte de las Filipinas cada miembro recibe una porción de tierra semejante y se la divide en varias parcelas ubicadas en distintas partes de la zona irrigada. De este modo se puede evitar la desigualdad en la disponibilidad de agua inevitable entre los que viven en las zonas donde comienza y donde termina el sistema, ya que todos los campesinos poseen tierras en ambos extremos.52 Según Lohmann y Tongdeelert, el “principio fundamental de los derechos hídricos en el sistema muang faai es que todos deben recibir lo necesario para sobrevivir y, si bien existen muchos patrones de distribución, nadie puede violar este principio básico”. Un estudio del regadío nepalés descubrió que sólo uno de cada siete sistemas manejados por el gobierno suministraban agua a “quienes habitaban al extremo final” del sistema durante la temporada seca, mientras que esta cifra descendía a uno cada cuatro en los sistemas administrados por los propios campesinos. La productividad agrícola total fue más alta en muchos de los sistemas administrados por los propios pobladores.53 Frecuentemente las asociaciones de riego tradicional regulan el uso de los recursos públicos (además del agua) como por ejemplo, los bosques de la comunidad, las pasturas y la tierra utilizada para la agricultura por precipitación. Las normas de zanjera sólo permiten a los usuarios del agua atrapar peces y camarones en sus ríos y canales en ciertas épocas del año con el fin de asegurar la sustentabilidad de una importante fuente alimenticia suplementaria.54 La efectividad de estas normas se plasma en el hecho de que las áreas donde aún subsiste el regadío primitivo en general coinciden con aquellas en las que mejor se preservan los ecosistemas naturales.55 La salud ecológica de las áreas que rodean las zonas de riego primitivo no sólo se encuentran protegidas por normas sino también por rituales y creencias que conectan el bienestar espiritual y material de la comunidad y el sereno funcionamiento del riego con la integridad de ciertos lugares naturales, como por ejemplo los bosques sagrados, los manantiales o las montañas. El estrecho lazo existente entre los aspectos rituales y espirituales del riego con los funcionales, se refleja en el hecho de que las instituciones balineses de regadío conocidas como subaks invierten más de la mitad de su presupuesto en fiestas, ceremonias y ofrendas rituales.56 La sofisticación ecológica del manejo de los subak es realmente impresionante. Los antropólogos J. Stephen Lansing y James N. Kremer, de la Universidad del Sur de California, explican cómo mediante la regulación de la cantidad y la velocidad del flujo de agua vertido en los arroza243

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les en las terrazas, los subaks crearon un ciclo de fases secas y húmedas que “alteran el pH del suelo... determinan la actividad de los micro-organismos, hacen circular los nutrientes minerales, promueven el crecimiento de cianobacterias que fijan el nitrógeno, excluyen las malezas, estabilizan la temperatura del suelo y... evitan que los nutrientes se filtren en el subsuelo”.57 Es muy difícil que los integrantes de los sistemas tradicionales no cumplan con las normas por varias razones; primero, porque toda la comunidad está muy involucrada en el manejo y control del riego, además porque para ellos el regadío tiene una importancia ritual (por su poder purificador) y porque en el último caso se aplican multas y castigos. En este sentido existe un gran contraste con los planes de riego estatales, donde la corrupción y el incumplimiento de las normas son habituales. Si las normas no se cumplen se reduce la eficiencia del sistema en su conjunto y entonces aquellos campesinos que no están preparados para sobornar o robar agua tendrán menos probabilidades de conseguir la provisión necesaria, creando un círculo vicioso en el que la corrupción genera ineficiencia y ésta a su vez genera corrupción. En los sistemas primitivos ocurre lo opuesto: un método eficiente y justo motiva a sus miembros a cumplir con las normas y esto es lo que hace que el sistema siga siendo justo y eficiente. Aunque los estudios realizados demuestran reiteradamente la sofisticación de la irrigación tradicional, los gobiernos y las agencias de ayuda los han ignorado frecuentemente y no han comprendido la complejidad y la productividad de estas técnicas, por lo tanto buscaron “mejorarlos” con materiales modernos, insumos agrícolas y manejo profesional. Generalmente estas intervenciones provocan la reducción de la producción a largo plazo, a veces porque usan tecnologías inapropiadas, pero en la mayoría de los casos probablemente porque destruyen las asociaciones locales de usuarios de agua al dejar en manos del gobierno la responsabilidad del mantenimiento del sistema. Consecuentemente, el bienestar económico y cultural de la comunidad puede verse terriblemente afectado. David Groenfeldt, ex miembro del International Irrigation Management Institute con sede en Sri Lanka, brinda un acertado consejo para los especialistas que pretenden “perfeccionar” los sistemas primitivos: “Si no está roto, no lo reparen.”58

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iga mod vol olv futuro Irr igación moderna: volver al futuro
La agricultura sustentable es la que acepta y trabaja cuidadosamente dentro de los límites rigurosos del ciclo del agua. Es la que respeta las demandas que le hace al ciclo. Se trata de la agricultura que está lo más cerca posible de la naturaleza del agua, fluyendo con la corriente y no obstruyéndola...
Donald Worster, ‘Thinking Like A River’, 1984

Las proyecciones más recientes de organismos académicos e internacionales que se ocupan de la agricultura mundial concuerdan en que el aumento de los costos del desarrollo del riego y la creciente competencia por el agua en las ciudades y las industrias, indican que la producción agrícola deberá provenir de sistemas de cultivo con agua de lluvia, del riego a pequeña escala y del mejoramiento en la administración y en la infraestructura de los grandes programas existentes.59 En 1995, una evaluación interna del Banco Mundial acerca de los 50 años de apoyo que este organismo le brindó al regadío, reveló que: “Considerando la disminución de los recursos hídricos y los decadentes resultados de los nuevos sistemas de riego, el Banco debería reconsiderar sus prioridades y en vez de financiar nuevos sistemas se deberían mejorar los que ya existen”. Finalmente concluyó que era necesario que los entes administradores del riego sean más responsables económica y ecológicamente ante los usuarios; que los grandes proyectos deben ser subdivididos en pequeñas unidades manejadas por grupos de usuarios del agua; que estos grupos deben estar libres de la interferencia del gobierno y que se les debería permitir crear sus propias sanciones para quienes rompan las reglas; y que además el Banco debería “promover la participación de la comunidad en todos los aspectos relacionados al riego”.60 Las medidas recomendadas en la evaluación son básicamente aquellas desarrolladas por técnicas indígenas hace muchos siglos. Aunque es prematuro presagiar la caída de las grandes represas y de los grandes planes de irrigación, sí podemos afirmar que se encuentran en descenso. La experiencia nos demuestra que existe una gran diferencia entre los grupos del Banco Mundial que elaboran las políticas a seguir y que dan a conocer las recomendaciones anteriormente mencionadas, y los grupos de esta misma entidad que otorgan préstamos junto con los grupos gubernamentales que los reciben y que son los que eventualmente implementan las políticas sugeridas. Además, existe también una gran diferencia entre el significado aparente de las palabras de los
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planificadores del desarrollo y lo que en realidad significan al momento de llevarse a cabo los proyectos. Un elemento vital que respalda el éxito de los sistemas tradicionales es que se basan en la posesión de la propiedad común —un concepto que es diametralmente opuesto a la ideología de la privatización dominante dentro del Banco Mundial y de muchas otras instituciones y gobiernos. Con los sistemas indígenas tradicionales, el agua (como otros recursos) es propiedad común y se administra para el bien mayor de la comunidad y no para los particulares que la componen. La privatización y el cercamiento de los recursos públicos es una fuerza importante que influye en la degradación ambiental de todo el mundo. Si la “nueva tendencia” sobre riego promueve la privatización de los sistemas tradicionales, eventualmente conducirá a su destrucción, de la misma forma en que estos sistemas pueden verse arruinados al continuar reemplazándolos por proyectos conducidos por el gobierno.61 Dado que el riego utiliza una gran proporción del total del agua extraída, con sólo una pequeña reducción del porcentaje utilizado para la agricultura podría disponerse de una mayor cantidad de agua para beber y para otros usos -como también para los ríos y los humedales. Según Sandra Postel, del Worldwatch Institute, de Washington DC, al disminuir las necesidades de riego alrededor de un décimo, se podrá disponer de aproximadamente el doble de agua para uso doméstico en todo el mundo.62 Mediante un mejor manejo de los canales de riego se podrían lograr enormes incrementos en la productividad de los cultivos por unidad de agua: Robert Chambers estima que al incrementar la confiabilidad en los abastecimientos de agua entre los campesinos se podría triplicar la producción de granos de los sistemas de canales en India. En Pakistán, un mejor manejo y perfeccionamiento de las modestas infraestructuras, agrega Chambers, podrían liberar una cantidad de agua equivalente a la suministrada por tres represas Tarbela.63 La disminución de los acuíferos, los altos costos y el traspaso de agua de uso agrícola para abastecimiento municipal ya han provocado grandes reducciones del agua utilizada en los campos de EE.UU., donde el total del área bajo riego disminuyó alrededor del 1% entre 1980 y 1990, y el promedio de agua empleada por hectárea descendió cerca del 7 %. El uso total del agua utilizada para irrigación disminuyó un décimo — 21 mil millones de metros cúbicos.64 En ciertas regiones los recortes en el uso del agua fueron aún más dramáticos. Los lugareños de las altas planicies del noroeste de Texas, quienes durante décadas avanzaron súbitamente con la extracción de agua del acuífero Ogallala, han reducido el uso del agua a más de 40% del pico alcanzado en 1974. En las cercanías
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de Kansas, los agricultores que viven sobre el extenuado Ogallala adoptaron el cultivo orgánico, reduciendo así el consumo de agua casi a la mitad. Debido a que este tipo de cultivo es más valioso que el convencional, el producto orgánico brinda el mismo valor de la cosecha pero empleando menos tierra y agua.65 El método más eficiente de distribuir agua a los cultivos es el “riego por goteo”, por el cual el agua se vierte lo más cerca posible de la raíz de cada planta mediante el uso de tuberías perforadas o porosas. Con esta técnica, las pérdidas por evaporación y filtración son extremadamente bajas. Aunque fueron agrónomos israelíes quienes por primera vez comercializaron este tipo de riego en la década del ‘60, se han utilizado técnicas ancestrales por goteo durante siglos. Al noreste de India, los campesinos utilizan tuberías de bambú para el goteo de agua de manantial en sus campos. Otro método indígena altamente eficiente, descripto en los tratados agrícolas chinos de 2.000 años de antigüedad y utilizado en varios países, incluyendo Brasil e India, es el riego con vasijas de barro porosas, que utiliza el agua que se filtra lentamente del recipiente enterrado al lado de cada planta.66 El “micro-riego” comercial, que consiste en el uso de irrigadores muy eficientes como el riego por goteo y el riego por aspersión, se ha expandido rápidamente desde la década de ‘60. En 1991, cerca de 1,6 millones de hectáreas fueron irrigadas con estos métodos, incluyendo el 70% de la tierra bajo riego de Chipre, y el 50% de Israel. En EE.UU. se encontraba la mayor superficie micro-irrigada, 606.000 hectáreas, lo que representa el tres por ciento del suelo irrigado del país.67 La principal desventaja del micro-riego moderno es que la instalación y el mantenimiento resultan demasiado costosos, por lo que sólo resulta apropiado para aquellos agricultores con cierto capital y para los mercados de frutas y vegetales de gran valor. Por lo tanto, aunque el riego por goteo es eficiente, resulta una tecnología inapropiada para muchas partes del mundo, en las que las políticas agrícolas deberían priorizar la producción de alimentos accesibles. La promoción del riego por goteo encaja adecuadamente con la estrategia de desarrollo agrícola en los países pobres, favorecida por el Banco Mundial y quienes promueven las operaciones fuertemente capitalizables, que consiste en la producción de frutas, vegetales y flores fuera de temporada para exportar. En Kenia, por ejemplo, los campos irrigados que producen para el mercado europeo se han expandido rápidamente en la última década. Aún así, cuando los agricultores y las corporaciones más pudientes se apoderan de la tierra con el propósito de producir para un mercado extranjero bien alimentado (sin importar lo eficiente que sea el
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uso del agua), es muy probable que lo único que se logre sea empeorar las condiciones de la empobrecida mayoría de los kenianos.68 Creando ciertas confusiones, el término “micro-riego” también se aplica al uso del riego a muy pequeña escala por parte de los granjeros que cultivan para sus propias familias o para los mercados locales. Esta técnica tiene un gran potencial para garantizar la provisión de alimentos en regiones pobres. Un ejemplo notable son las huertas que se encuentran en los pequeños valles de Zimbabwe, conocidas como dambos. Por lo general se las riega utilizando baldes con agua que se cargan en los pozos cercanos. Las huertas individuales no ocupan más de la mitad de una hectárea, pero colectivamente cubren alrededor de 20.000 ha en Zimbabwe, alrededor del 10% del área “oficial” irrigada. Durante la sequía de 1986-87, los dambos fueron las únicas tierras en ciertas zonas que produjeron maíz. Los dambos pueden proporcionar una amplia variedad de productos -una investigación de una sola parcela de dambo reveló la existencia de 23 clases diferentes de granos y 26 especies de árboles, como así también abejas, peces, cañas y forraje.69 Otra fuente de agua para riego y recarga de agua subterránea que en general se encuentra sin explotar es el agua cloacal municipal. La reutilización de los líquidos cloacales para el riego es doblemente beneficiosa, ya que los nutrientes del mismo se utilizan para sustentar el cultivo en lugar de contaminar las cuencas. En muchos países industrializados era común utilizar las aguas cloacales de las ciudades para las tierras del campo, hasta la primera parte del siglo pasado, cuando cayeron en desuso, en parte debido al temor de la transmisión de enfermedades. En Israel, la técnica de reutilización del agua se encuentra más avanzada que en el resto del mundo: allí se trata el 70% de los líquidos cloacales para luego utilizarlo en 19.000 hectáreas de tierras de cultivo. Los especialistas israelíes pronostican que para el año 2010, esta técnica suministrará una quinta parte del total del abastecimiento de agua en el país y una tercera parte para el riego.70

arr cañerías Si se arreg lan las cañerías
Cada vez que se hace correr el agua del sanitario en una casa de la zona urbana de India, todo el consumo diario de un habitante de la zona árida se va por la alcantarilla.
Ravi Chopra y Debashish Sen, People’s Science Institute, Nueva Delhi, 1991

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Abastecer de agua potable a más de mil millones de personas que actualmente no tienen acceso a la misma y satisfacer la demanda de agua de las poblaciones, las ciudades y las industrias en expansión es una tarea desalentadora. Sin embargo, esta situación se puede solucionar con voluntad política y abandonando la creencia de que la única respuesta a los problemas hídricos es construir proyectos más grandes para la provisión de agua. La construcción de sistemas de abastecimiento a menor escala acompañados por un mejor funcionamiento de los sistemas actuales, la reducción del desperdicio de agua y el aprovechamiento del agua de otros usos, especialmente el riego, constituyen una alternativa mucho más sustentable, equitativa y siempre más económica. Además es fundamental revertir el agotamiento de las aguas subterráneas y proteger todas las fuentes de agua dulce de la contaminación. Construir nuevos proyectos para suministrar agua es cada vez más costoso, ya que a medida que las ciudades se expanden se debe traer agua cada vez desde más lejos: según el Banco Mundial, el costo de los nuevos proyectos superará dos o tres veces el de los suministros actuales.71 Considerando estos cálculos, e incluso sin tener en cuenta los costos sociales y ambientales de las nuevas represas, probablemente será más conveniente reducir la demanda de agua que incrementar los suministros. El uso de una menor cantidad de agua significa también usar menos energía para bombearla, tratarla y calentarla. Por ejemplo, en los EE.UU. se ahorrarían 3.000 millones de litros diarios de agua si se instalaran cabezales de duchas eficientes en el 80 por ciento de los baños y se ahorraría una cantidad de electricidad equivalente a la producción de tres grandes centrales eléctricas.72 Al aumentar la eficiencia en el uso del agua también se reduce la cantidad de agua contaminada que se descarga en los ríos y en otros cuerpos de agua. Si se mejora la infraestructura de la distribución del agua se puede aumentar el reparto. Cerca de un tercio del suministro de agua de Europa se pierde debido a las cañerías rotas o que gotean. El 60% del agua que ingresa a las cañerías de Manila se desperdicia por las pérdidas y por las conexiones ilegales. El Banco Mundial estima que es económica y técnicamente factible bajar las pérdidas de agua a un porcentaje de entre un 10% y un 20% del agua suministrada. La empresa de servicios hídricos de Singapur envía a los grifos de sus clientes el 90% del agua que suministra.73 Los sistemas rurales tienen problemas similares a los de las ciudades. Los gobiernos y las agencias de ayuda en las últimas décadas han invertido más de 10 mil millones de dólares para el abastecimiento de agua en las áreas rurales de los países en vías de desarrollo, aunque casi todo ese
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dinero se utilizó para construir nuevos proyectos y se destinó muy poco al mantenimiento de los mismos una vez construidos. Anthony A. Churchill, del Banco Mundial, opina que el resultado de estas prioridades equivocadas es que “cada vez en más países estos sistemas dejan de funcionar a medida que se los va construyendo.”74 Los cientos de proyectos de abastecimiento de agua que se construyeron en Nepal durante la década del ´80 supuestamente abastecen un tercio de la población rural del país. Sin embargo, la mayoría ha caído en desuso antes de llegar a la mitad de su vida útil de 20 años.75 Se debe reducir la demanda de agua mediante el incremento de la eficiencia en el uso además de hacer que las provisiones vayan más lejos con los nuevos sistemas de distribución. Las legislaciones ambientales, los avances tecnológicos y el incremento en los precios del agua se combinan para acicatear grandes ganancias en la eficiencia del uso hídrico industrial en muchos países. Debido a que en realidad en muy pocas ocasiones las industrias consumen toda el agua que utilizan – sino que la usan para calentar, enfriar o procesar-, pueden reciclarla muchas veces. Mientras que a mediados de los años ´50 las industrias de los EE.UU. utilizaban cada litro de agua que se les suministraba menos de dos veces, para fines de los años ´90 cada litro se reciclaba unas 17 veces. El uso total de agua en las industrias estadounidenses disminuyó aproximadamente un 40% entre 1950 y 1990, y el total de la producción industrial casi se cuadriplicó en gran parte debido al incremento del reciclaje de agua.76 En las últimas dos décadas se logró reducir considerablemente el consumo doméstico de agua en varias ciudades norteamericanas. Entre las medidas tomadas para disminuir el consumo están: la reparación de las pérdidas en las cañerías, el subsidio de la distribución mediante tecnologías que mejoran la eficiencia del agua, como por ejemplo regaderas rotativas de jardín e inodoros de bajo consumo, que sólo utilizan seis litros cada vez que se tira el depósito y no 16 como utilizaban los convencionales, las campañas de publicidad sobre conservación, la promoción de diseños de jardines que sean resistentes a las sequías, la instalación de medidores para que los usuarios de las casas de familia paguen por el agua que utilizan y el aumento de los precios. Este paquete de medidas ayudó a reducir el consumo per cápita de agua en Tucson, Arizona, de 760 litros por persona por día a mediados de la década del ´70 a 590 litros en 1992.77 La ONG Pacific Institute de California, que se dedica a la investigación del agua, estima que usando sólo la tecnología existente se podría reducir a la mitad el uso de agua en el Estado entre el año 1995 y el 2020.78
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Una de las razones más importantes por las que los ambientalistas ganaron la batalla de una década de duración para detener la construcción de la represa Two Forks, proyectada para suministrar agua a Denver, Colorado, fue que pudieron demostrar que con la instalación de medidores y el uso de dispositivos para economizar agua en las viviendas de Denver se podía ahorrar más agua de la que la represa suministraría, y con tan sólo una quinta parte del billón de dólares que costaría la obra. Luego de que la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. vetara Two Forks en 1990, el Departamento de Asuntos Hídricos de esa localidad promovió activamente la eficiencia en el uso del agua, lo que ayudó a disminuir el promedio de consumo doméstico a alrededor del 9% en sólo dos años.79 En las regiones más secas de los países en desarrollo, aun los inodoros más eficientes pueden resultar una tecnología altamente inapropiada. Los inodoros usan el agua dulce de las regiones cercanas para descargar los excrementos y la orina en los arroyos y ríos que proveen de agua potable a habitantes pobres locales. Contrariamente a la opinión convencional, tecnologías más baratas y eficientes, como las letrinas, sanitarios que se limpian arrojando agua manualmente, o sanitarios ecológicos, representan alternativas más viables y saludables. “Podría decirse que defecar en cinco galones (casi 19 litros) de agua potable por vez, como se promociona en todo el mundo, es el mayor impedimento para la sustentabilidad urbana actual”, opina el asesor ambiental del Banco Mundial, Robert Goodland. Los desagües cloacales que utilizan agua también resultan altamente costosos. Los costos de inversión para este sistema van desde 150 a 600 dólares por persona, y son inaccesibles en regiones donde los ingresos promedio sólo alcanzan algunos cientos de dólares anuales.80 Este tipo de sanitario no representa la única tecnología que empuja a los poderosos a sobrepasar la porción que les corresponde de agua disponible -y de otros recursos como la tierra, los bosques y las pesquerías que se pierden por las represas. Los hoteles, las piscinas y las canchas de golf incrementan rápidamente la escasez de agua para las poblaciones locales con actividad turística, como ocurre en Tailandia, Kenia y Goa, y justifican la construcción de nuevas represas.81 Los estilos de vida de alto consumo requieren una abundante cantidad de agua. La fabricación de un automotor promedio en EE.UU. utiliza 140.000 litros de agua, lo que cubriría las necesidades domésticas de un ciudadano tipo de un país en desarrollo durante dos años.82

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tecnologías para el abastecimient de nto Otras tecnologías para el abastecimiento de agua
Así como las personas que viven en las regiones áridas desarrollaron métodos ingeniosos de provisión de agua para sus cultivos, también inventaron tecnologías para captarla y almacenarla para su propio consumo y el de sus animales. Estas tecnologías proporcionan maneras apropiadas de abastecimiento de agua que pueden ser manejadas y mantenidas por la gente local y no dependen de expertos o piezas costosas e importadas. Los nabateos y sus antepasados en el desierto de Néguev recolectaban agua para ellos y su ganado, desviando el agua de escurrimiento de las laderas de los montes a cisternas excavadas en la roca y selladas con yeso. En la actualidad todavía se pueden ver cientos de estas cisternas en el desierto del Néguev y los pastores beduinos continúan limpiándolas y utilizándolas.83 En India existen muchos métodos tradicionales de captación y almacenamiento de agua potable. En regiones en las que llueve una cantidad moderada pero por razones geológicas el agua subterránea es inadecuada, a veces se utilizan los techos para recolectar agua. En regiones más secas, se usa un área circular y pequeña de recolección, conocida como paytan, en donde se quita la vegetación y se sella con cemento o un material local similar al sedimento de la laguna o a las cenizas de la madera. El agua de lluvia que cae en estas áreas se escurre hacia canales que las drenan en tanques cubiertos.84 Un método de alta tecnología que puede suministrar abastecimiento prácticamente ilimitado de agua potable es la desalinización del mar o del agua salina. Por cientos de años los marinos supieron que el agua dulce puede producirse recolectando el vapor del agua salobre hervida. No obstante, los altos costos energéticos de la desalinización junto con la necesidad imperiosa de estar cerca de una fuente abundante de agua salobre ha limitado su uso a aplicaciones especializadas, como bases militares en pequeñas islas y para áreas costeras ricas en energía y pobres en agua dulce, como los Estados del Golfo Árabe. En 1994 la capacidad mundial de desalinización promediaba los 19 millones de metros cúbicos por día, alrededor del 60% en el Oriente Medio. Las necesidades sustanciales de energía demandadas por la desalinización significan un impacto ambiental muy duro. Sin embargo, los avances en la energía renovable y la tecnología de la desalinización abrieron la posibilidad de que en las próximas décadas las plantas solares o eólicas desalinizadoras puedan ser económica y ambientalmente sustentables para algunas regiones áridas.85

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Smillie, I. Mastering the Machine: Poverty, Aid and Technology. Intermediate Technology, Londres, 1991, p. 133. Ver también Burch, D. “Appropriate Technology for the Third World: Why the Will is Lacking”, The Ecologist, Vol. 12, 1982, No. 2 y Adams, W.M., Wasting the Rain: Rivers, People and Planning in Africa. Earthscan, Londres, pp. 192, 194. Rao, R., “Water Scarcity Haunts World’s Wettest Place”, Ambio, Vol 18, No. 5, 1989, p. 300; “Deforestation creates drought in wettest spot of the world”, US Water News, enero, 1995. Goudie, A., The Human Impact on the Natural Environment. Second Edition. MIT Press, Cambridge, MA, 1987, pp.158-162. Bandyopadhyay, J., “Riskful Confusion of Drought and Man-Induced Water Scarcity”, Ambio, Vol. 18, No. 5., 1989, p. 285. Simons, P., “Nobody loves a canal with no water”, New Scientist, 7 octubre, 1989. Para una discusión breve acerca de la relción entre las precipitaciones y los bosques ver Goudie, op. cit., pp. 259-260. Ver también Molion, L.C.B., ”The Amazonian Forests and Climatic Stability”, The Ecologist, 1989, Vol. 19, No. 6. National Research Council, Soil and Water Quality: An Agenda for Agriculture. National Academy Press, Washington DC, 1993, p. 337. A nivel mundial la erosión hace que la producción agrícola se torne imposible o no redituable a un ritmo de unos 20 millones ha/año. Faber, S. “Acquisition and Restoration of Flooded Agricultural Land”, River Voices, invierno, 1994. Maltby, E., Waterlogged Wealth: Why Waste the World’s Wet Places? Earthscan, Londres, 1986; Gore, J.A. and Shields, F.D., Jr., “Can Large Rivers Be Restored?, Bioscience, Vol. 45, No. 3, 1995; Dugan, P.J. Wetland Conservation: A Review of Current Issues and Required Action. UICN, Gland, Suiza, 1990, p. 33. N. del T: en Brasil, cauchero, trabajador del caucho elaborado a partir del látex de los árboles llamados heveas. Boonkrob, P., “Community Protection of a Watershed”, Watershed, Bangkok, Vol. 1, No. 1, julio, 1995. También ver artículos en “Save the Forests: Save the Planet. A Plan for Action”, edición especial de The Ecologist, Vol. 17, No. 4/5, 1987; and “Amazonia: The Future in the Balance”, edición especial de The Ecologist, Vol. 19, No. 6, 1989; también ver Colchester, M. and Lohmann, L. The Struggle for Land and the Fate of the Forests. Zed Books, Londres, 1992. Ver Laflen, J.M., et al. “Soil Erosion and a Sustainable Agriculture”, en Edwards, C.A. et al. (eds.) Sustainable Agricultural Systems. SWCS, Ankeny, Iowa, 1990, p. 353; National Research Council; op. cit., p. 355. Se estima que el valor de la recreación en los humedales canadienses, incluyendo pesca, caza, observación de aves, turismo, navegación, natación, etc., excedió los 3,9 mil millones de dólares en 1981; op. cit. Dugan, 1990, p. 20. N. del T.: El valor del patrimonio cultural e histórico de los humedales, vinculado también a estos aspectos, fue reconocido oficialmente por la Convención de Ramsar sobre los Humedales, en su COP8, Valencia, España, noviembre 2002. Ver «Declaración de San José de Costa Rica sobre Represas y Humedales», de las ONGs en la COP7 de la Convención de Ramsar, mayo de 1999. (www.global500.org/feature_1.html).
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Capítulo 8

Energía: ¿revolución o catástrofe?

A la naturaleza no le importa la lógica, nuestra lógica humana: ella tiene una propia, una que no reconocemos ni admitimos hasta que su rueda nos aplasta.
Ivan Turgenev, Humo, 1867

Pocas sociedades o ecosistemas, y tal vez ninguno, han escapado a la enorme explosión de consumo energético desencadenada por la Revolución Industrial. Esta obra ha descripto los impactos negativos de gran alcance de la hidroelectricidad sobre las personas y la naturaleza. En la actualidad se conocen muy bien los inigualables problemas ambientales, de seguridad y de proliferación de armamentos que acarrea la energía nuclear. La utilización de combustibles fósiles tiene costos abrumadores: su extracción, transporte y combustión han ensuciado márgenes costeras con derrames de petróleo, han arrasado con selvas y tierras agrícolas para dar lugar a las minas a cielo abierto, han matado árboles y lagos con lluvia ácida, han ahogado ciudades con smog, han provocado guerras entre aquellos que quieren controlar el suministro. Lo más significativo es la alta certidumbre de que la quema de combustibles fósiles está matando personas y extinguiendo especies a través del calentamiento del planeta y ocasionando inundaciones desastrosas, tormentas, sequías e incendios con una frecuencia y gravedad inusitadas. A pesar de la necesidad obvia de una revolución en las políticas energéticas globales, la industria y los organismos gubernamentales insisten con la elaboración de pronósticos sobre el uso energético que indican que todo el planeta cavará minas, construirá represas, perforará, quemará y contaminará, lo que nos conducirá a una catástrofe ecológica durante el siglo XXI. Las proyecciones quizá más influyentes son las realizadas por la asociación industrial-gubernamental conocida como Consejo
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Mundial de la Energía (WEC, en inglés). Un estudio del WEC de 1993 acerca de las futuras tendencias energéticas plantea tres posibles escenarios para el año 2020: uno de “alto crecimiento económico”, otro de “negocios normales” y un tercero con “orientación ecológica”. Este último supone un crecimiento económico moderado con “trascendentales” medidas gubernamentales en/a favor de la promoción de la eficiencia energética. Según el escenario de alto crecimiento económico, en el año 2020 se quemará 65% más petróleo que en 1990, y al menos se duplicará la utilización de grandes centrales hidroeléctricas, nucleares y de carbón. Incluso en el escenario con “orientación ecológica”, que el WEC considera “improbable de alcanzar”, tanto el consumo de petróleo como de energía proveniente de grandes plantas hidroeléctricas y nucleares crecerían -en un 3, 40 y 75 por ciento respectivamente-, y la utilización de carbón caería a menos del 10%. Según estas predicciones, habría un aumento de las emisiones de dióxido de carbono a partir de la energía -sin contar las emisiones de los embalses-, que oscilaría entre el 95% en el escenario de alto crecimiento económico y el 7% en el de orientación ecológica. La Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, CMNUCC (UNFCC, en inglés), rubricada por los líderes mundiales en 1992 durante la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, tiene como “objetivo prioritario” alcanzar la “estabilidad de las concentraciones de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, en un nivel que evite una interferencia antropogénica peligrosa con el sistema climático”. De acuerdo con el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC, en inglés), sólo para estabilizar la concentración atmosférica de dióxido de carbono en los niveles de 1990, se requeriría una reducción de CO2 de más del 60% en todas las fuentes que emiten este gas, y aun así no existen demasiadas garantías de que la estabilidad en este nivel ya alto de por sí “evite una interferencia antropogénica peligrosa” en el clima.1 Incluso dentro del escenario con “orientación ecológica” del WEC, un aumento del 7% de las emisiones de carbono llevaría al desastre climático. En el escenario de “negocios normales”, la concentración atmosférica de Co2 aumentaría de 355 partes por millón en 1990, a una pavorosa cifra de 600 ppm hacia el año 2100. Según diferentes pronósticos científicos actuales, este incremento a su vez aumentaría las temperaturas del planeta en tres o cuatro grados centígrados, una media de calentamiento muchas veces mayor que cualquier otra que haya experimentado antes la humanidad.2 Afortunadamente, la única certeza respecto de estas proyecciones del WEC es que serán erróneas. Como Christopher Flavin y Nicholas Lenssen,
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Energía: ¿revolución o catástrofe?

analistas del Worldwatch Institute, escribieron en 1994: “Los antecedentes de las dos últimas décadas indican que los pronosticadores de la energía se han equivocado casi sin excepción. A principios de los ´70, distintos informes de organismos líderes sobrestimaron la utilización actual de energía nuclear en el mundo por un factor de 6; de igual manera, varios estudios de 1980 indicaban que a principios de los ´90 el barril de petróleo costaría 100 dólares”, pero a mediados de esa década el costo de un barril de petróleo era menos de 20 dólares. Flavin y Lenssen afirman convincentemente que el sector energético mundial se encuentra al borde de un cambio revolucionario, cuyo alcance es comparable al de principios del siglo XX, cuando la electricidad destituyó al gas y a las velas de las calles y hogares europeos y estadounidenses. Flavin y Lenssen sostienen que esta transformación estará motivada por un conjunto de inquietudes ambientales, por la economía, por cambios de regulación y avances tecnológicos, y conducirá “a un rumbo energético caracterizado por altos niveles de eficiencia, uso extensivo de tecnologías descentralizadas, amplia utilización del gas natural y del hidrógeno como medio energético y un cambio gradual hacia las fuentes de energía renovables”.3 Si bien admiten la imposibilidad de prever el desenlace de esta “inminente revolución energética”, Flavin y Lenssen plantean un escenario que muestra un futuro energético radicalmente diferente al pronosticado por el WEC. Dentro del “escenario de energía sustentable” del Worldwatch, la reducción en el uso mundial de carbón y petróleo permitiría que las concentraciones de CO2 se estabilicen hasta cerca de 450 ppm para mediados de este siglo y luego comiencen a disminuir lentamente.4 Un estudio de 1993 realizado para Greenpeace por el Instituto Medioambiental de Estocolmo demuestra cómo la metamorfosis de la economía energética global, de acuerdo con las proyecciones de Flavin y Lenssen, haría posible reducir a la mitad el uso de combustibles fósiles hacia 2050 y eliminarlo por completo a finales del siglo, conjeturando incluso sobre la finalización absoluta de la generación de energía nuclear para 2010.5 Los escenarios descriptos por Worldwatch y Greenpeace no pretenden ser considerados como pronósticos o recomendaciones, sino más bien como prueba de que si existiese la voluntad política, el impacto ecológico del consumo de energía podría definitivamente reducirse, incluso dentro de las restricciones de la perspectiva económica mundial actual. Ambos escenarios presuponen que no habrá mayores progresos tecnológicos y que las nuevas tecnologías sólo serán adoptadas cuando resulten económicamente viables. También suponen que el crecimiento económico mundial puede continuar indefinidamente, sin otros obstá261

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culos ambientales, de disponibilidad de recursos o restricciones sociales. El escenario de Energía sin Fósiles de Greenpeace proyecta para 2100 un crecimiento del doble de la población global y una actividad económica 14 veces mayor. Los aspectos negativos de semejante futuro, subraya Greenpeace, incluirían un enorme crecimiento de la presión y de los conflictos respecto de los recursos naturales. En un futuro más sustentable, con menor población y consumo, la conversión a las fuentes de energía renovables sería mucho más sencilla.6

luz, menos ene nergía Más luz, menos energía
Estos dos escenarios se basan en una eficiencia cada vez mayor en la generación, distribución y uso de la energía, especialmente la electricidad. Worldwatch anunció que para el 2100 los avances en la eficiencia podrían reducir las necesidades energéticas hasta aproximadamente un tercio de lo estimado en base a “negocios como de costumbre” del WEC. En el marco hipotético de una energía sin fósiles, la producción energética en 2100 sería de alrededor del 70% de lo estimado en “negocios como de costumbre” del WEC. La eficiencia de los artefactos eléctricos y los procesos industriales ya han mejorado considerablemente desde la crisis del petróleo en 1973. La “productividad energética” de los EE.UU., cantidad de bienes y servicios producidos por unidad de energía utilizada, aumentó en un 40% en las dos décadas posteriores a 1973 y la del Japón el 46%. El aumento de la demanda de electricidad en los países industrializados disminuyó de un ocho por ciento anual en los años ´60 a un promedio de un tres por ciento desde los ´70. El WEC estima que el crecimiento de la electricidad en Norteamérica y en Europa occidental será de apenas el uno por ciento anual entre 1990 y 2020.7 Una de las maneras más efectivas de hacer realidad el potencial de la eficiencia energética es cambiar la forma en que los servicios eléctricos están regulados para que resulte más beneficioso para ellos satisfacer la demanda adicional con “negavatios” –electricidad que se ahorra-, en lugar de más megavatios. Los programas de “control de la demanda adicional” de electricidad (DSM, en inglés) son similares a los servicios de suministro de agua que satisfacen la demanda adicional a través de duchas e inodoros de bajo consumo, salvo que en este caso los usuarios obtienen focos y artefactos lumínicos de bajo consumo a bajo costo. En 1993 los proveedores de energía estadounidenses, que se encontraban bajo la presión de las regulaciones ambientales y una competencia mu262

Energía: ¿revolución o catástrofe? uadr dro Cuadro 8.1 Costo de diferentes fuentes de generación eléctrica por kW instalado cnología Tecnología Hidroeléctricas modernizadas Turbinas agregadas a represas existentes Gas natural Carbón Eólica Pequeñas hidroeléctricas Grandes hidroeléctricas Células de combustible Células fotovoltaicas osto po (dólares) Costo por kW (dólares) 70-700 600-2500 700 1200 1200 1000-5000 2000-5000 3000 4000

Fuente: Flavin, C. y Lenssen, N. (1994) Power Surge: Guide to the Coming Energy Revolution. Norton, Nueva York. Cifras de hidroelectricidad provenientes de datos recogidos por el autor.

cho mayor, decidieron invertir 2.800 millones de dólares en medidas para mejorar la eficiencia energética, lo que les permitió suministrar “negavatios” a un costo promedio de 2,1 centavos por kilovatio/hora. Esto implica la mitad del costo de los megavatios generados por las nuevas centrales de energía más económicas. El DSM y otros programas permitieron que la generación de electricidad per cápita en California en 1992 sea la misma que en 1979, mientras que en el resto de los EE.UU. aumentó aproximadamente un veinte por ciento.8 En los países en vías de desarrollo, los beneficios potenciales de los programas de conservación de la energía son extraordinarios desde el punto de vista del dinero que se ahorra y el daño ambiental que se evita. De acuerdo con una evaluación realizada, una mayor eficiencia podría reducir el aumento de la electricidad en estas naciones en alrededor de un 25% en las tres próximas décadas, lo cual representaría un ahorro de cientos de miles de millones de dólares. La empresa de energía tailandesa lanzó un programa DSM de 189 millones de dólares, con el cual se calcula que se ahorrarán 238 megavatios de energía pico. Esto es sólo una parte de lo que se puede ahorrar con el programa DSM en Tailandia: el Instituto Internacional para la Conservación de la Energía estima que se podrían ahorrar 2.000 MW invirtiendo menos de la mitad de lo que costaría construir las centrales hidroeléctricas necesarias para producir esta cantidad de electricidad. En comparación, la tan controvertida represa Pak Mun provee a Tailandia una capacidad adicional de apenas 136
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Ríos Silenciados uadr dro Cuadro 8.2 Costo de la generación de energía eléctrica en EE.UU. (1993 centavos por kilovatio hora) cnología Tecnología Gas Natural Carbón Eólica Solar Térmico* Nuclear DSM productor de negavatios *** Células Fotovoltaicas 1985 10-13 8-10 10-13 13-26 10-21 2 150 1994 4-5 5-6 5-7 8-10 10-21 25-40 2000 3-4 4-5 4-5 5-6 -** 4-6

* Con gas natural como combustible auxiliar. ** Sin pedidos de plantas desde 1978; todos los pedidos desde 1973 han sido cancelados. *** Los negavatios son energía ahorrada a través de programas de eficiencia de gestión por demanda. (DSM, en inglés). Fuentes: PV Cells in 2000: Johansson, T.B. et al. (eds.) Renewable Energy: Sources for Fuels and Electricity. Island Press, Washington, DC, 1993. Los demás: Flavin, C. y Lenssen, N., Power Surge: Guide to the Coming Energy Revolution. Norton, Nueva York, 1994.

MW. Un estudio realizado acerca de la industria eléctrica brasileña reveló que si se implementan las medidas del programa DSM hasta el año 2010 se podría evitar un gasto de 52.000 mil millones de dólares en centrales eléctricas de 26.000 MW. Esto equivale a la cantidad de energía producida por más de dos Itaipús, o más de cien Balbinas.9

ahor gas Por ahora gas
Si se quieren reducir progresivamente las destructivas tecnologías hidroeléctricas, nucleares y de combustibles fósiles, obviamente se deberán introducir nuevos métodos de generación eléctrica on-line. Las energías renovables, en especial la eólica y la solar, tienen un enorme potencial tecnológico y económico. Mientras en las próximas décadas se sigan desarrollando estas tecnologías y se construya la infraestructura necesaria para ponerlas en funcionamiento, el gas natural constituye un combustible de transición económico, seguro y relativamente benigno para el medio ambiente. En comparación con otros combustibles fósiles, la extracción y el transporte del gas natural son relativamente sencillos y limpios. Además las emisiones provenientes de las plantas a gas comparativamente son
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mejores a las centrales de petróleo, diesel o carbón: las emisiones de CO2 de las modernas turbinas a gas pueden ser menos del 50% en relación a las modernas centrales a carbón, las emisiones de óxidos de nitrógeno son 90% inferiores y las emisiones de dióxido de azufre 99% menores. 10 La construcción de una central a gas cuesta actualmente unos 700 dólares por kilovatio instalado –la mitad del costo de una central a carbón promedio (ver Cuadro 8.1). La caída del precio del gas y los avances en la eficiencia de las turbinas redujeron un 50% el costo de la electricidad generada por gas en los EE.UU. entre 1985 y 1994 (Ver Cuadro 8.2). Las centrales a gas pueden construirse a una velocidad sorprendente; por ejemplo, en 1992 se concluyó una central de gas de ciclo combinado con 1.875 MW de capacidad al noreste de Inglaterra a sólo dos años y medio de haberse comenzado.11 La construcción de una represa con una capacidad generadora similar llevaría una década o quizás más. Debido a la necesidad de las represas de un sitio en particular, los costos de la capacidad instalada de las represas varían notablemente: el costo de las centrales hidroeléctricas modernas generalmente oscila entre los 1.500 y los 5.000 dólares por kW. Si bien los gastos de funcionamiento de una represa son muy bajos, los costos totales de generación de energía pueden ser altos, especialmente en los períodos en los que las tasas de interés son elevadas, debido a la cantidad de dinero invertida en la construcción de la represa (Ver Capítulo 9).12 El alto rendimiento que tradicionalmente ha favorecido a las grandes centrales energéticas está cambiando con la comercialización de turbinas a gas eficientes de un megavatio de capacidad. Esto permite la descentralización de la generación de electricidad, la disminución de las pérdidas en la distribución y la posibilidad de las industrias y las comunidades de generar su propia energía. Los enormes costos adicionales que siempre surgen en la construcción de los grandes proyectos, especialmente en las represas, se evitan con el incremento gradual de capacidad a través de pequeñas centrales de gas. Esta práctica también reduce notablemente el riesgo de derrochar dinero en capacidad excedente.13 Actualmente se está expandiendo el uso de la electricidad alimentada por gas debido a los beneficios económicos y ambientales que ésta tiene. La producción de gas global fuera de la Comunidad de Estados Independientes14 está aumentando aproximadamente un 4% anual, cerca del doble del crecimiento en la producción de petróleo.15 Las reservas del planeta parecen ser suficientes para soportar un auge mundial en el uso de gas natural. Sin embargo es probable que, al igual que los demás combustibles fósiles, la restricción fundamental de la utiliza265

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ción de gas no sea la escasez de suministro sino el interés por proteger el ambiente: cuando las tecnologías renovables que no emiten carbono estén lo suficientemente desarrolladas, se debería ir eliminando gradualmente el uso del gas.

Lleg renovables Llegan las renovables
Hasta hace poco tiempo los principales economistas y analistas de la energía consideraban que los sistemas de generación eléctrica renovables eran en gran medida una pasión de los eco-fanáticos, pero esto está cambiando rápidamente. Un estudio acerca del “futuro de la energía” llevado a cabo en 1995 por la revista The Economist –que no está precisamente en la vanguardia de la revolución ecológica-, afirma que: “Aunque no se note mucho, los precios de muchas energías alternativas han comenzado a disminuir recientemente. Los combustibles sólidos todavía son casi siempre más económicos. Pero en el perímetro de la poderosa industria de combustibles fósiles de un trillón de dólares anuales se ha desatado una batalla que podría obligarla a retirarse a comienzos del siglo XXI”.16 En el escenario de Energía sin Fósiles de Greenpeace, las energías solar y eólica suministrarían la mayor parte de la electricidad a fines de este siglo. La energía eólica es por lejos la que más promete a corto plazo entre las energías alternativas. En la década pasada los avances tecnológicos causaron una reducción de más del 50% en el precio de la electricidad eólica en sitios favorables. El costo de instalación de una turbina eólica disminuyó a 1.200 dólares por kilovatio en 1993 y los pronósticos indican que podría llegar a los 800 dólares por KW alrededor de 2000. En . 1995 la capacidad de generación eólica instalada en el mundo aumentó en un 33% respecto del año anterior y llegó a más de 4.880 megavatios. 17 En la actualidad más de 25.000 turbinas eólicas producen energía eléctrica. La mayoría de las turbinas se encuentran en el norte de Europa y en el oeste de los EE.UU., pero la industria se está expandiendo rápidamente hacia nuevas áreas. En 1994 Hydro-Quebec, una de las principales constructoras de represas del mundo, anunció sus planes de instalar 100 MW de energía eólica. El mismo año, en India, los incentivos fiscales y los cambios de regulación condujeron a la instalación en línea 115 MW pro266

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venientes de nuevas turbinas eólicas, casi el doble de la capacidad instalada que tenía el país. La energía eólica también se está haciendo popular en el sur de Europa, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, China, Egipto, Indonesia, Méjico y Marruecos.18 Aun sin considerar los paisajes ambientalmente sensibles, el potencial eólico global es aproximadamente cinco veces mayor que la producción eléctrica total actual. Según distintos pronósticos, la energía eólica podrá producir entre el 10 y el 20 por ciento de la electricidad mundial a mediados de siglo, incluso sin demasiados avances en cuanto al rendimiento y al almacenamiento de la energía. El principal obstáculo de la energía eólica es que, aun en los mejores sitios, la generación es discontinua, por lo cual sin métodos eficaces de almacenamiento de electricidad (ver más adelante) los servicios de suministro necesitarán alguna forma de generación auxiliar para los días sin viento. Otra dificultad es que muchos de los lugares más ventosos, como las Grandes Llanuras de los EE.UU., se encuentran alejados de las principales zonas de demanda de electricidad.19 Si la energía eólica ha de transformarse en uno de los principales productores de electricidad, los parques eólicos deberán desarrollarse de tal modo que beneficien a la comunidad donde se instalen. De no ser así, lo más probable es que la gente se oponga a la instalación de las mismas del mismo modo en que lo hacen en la actualidad con las centrales nucleares y las represas cercanas a sus hogares. Las diferentes reacciones originadas por el auge de parques eólicos en Dinamarca y en el Reino Unido son un buen ejemplo. En 1994 se instalaron en Dinamarca cerca de 3.500 turbinas eólicas que producen alrededor del tres por ciento de la energía de ese país. Estas turbinas pertenecen a cooperativas cuyas acciones son exclusividad de la gente de la región. Por el contrario, en el Reino Unido, donde apenas se han establecido 400 turbinas, los principales beneficiarios de los parques eólicos en términos económicos han sido grandes terratenientes y corporaciones. Muchas personas ven a estos parques eólicos como una imposición del gobierno central. Este conflicto ha dado origen a una llamativa agrupación de conservacionistas del paisaje y defensores de los combustibles fósiles y nucleares que se oponen a los parques eólicos, lo que ha logrado reducir el desarrollo de la energía del viento. “Si los nuevos molinos eólicos, a diferencia de los de siglos anteriores, se imponen sobre el paisaje”, expresa el ambientalista inglés Simon Fairlie, “es porque se imponen sobre la comunidad, en lugar de surgir de ella”.20

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vie el iene Aquí viene el sol
Existen dos técnicas principales para aprovechar la energía solar a fin de generar electricidad: los sistemas “solares térmicos”, que utilizan espejos para concentrar la luz solar hasta alcanzar una temperatura capaz de convertir el agua en vapor, que luego se utiliza para generar electricidad; y las células fotovoltaicas, que directamente convierten la luz solar en electricidad. Los principales tipos de colectores para las centrales de energía solar térmica son tres: un disco parabólico que concentra la luz en un punto; canales parabólicos que irradian un caño que contiene un líquido; y una superficie cubierta de espejos planos que reflejan la luz hacia una alta “torre energética” central. En el sur de California y otros lugares se han construido muchas estaciones solares térmicas, pero hasta ahora han resultado ser relativamente costosas y poco confiables. A pesar de esto, la tecnología avanza con rapidez y los defensores de la energía solar térmica aseguran que el costo de la misma competirá con la generación a gas. Dos de las principales corporaciones de la energía en los EE.UU., Nerón y Amoco, pensaban poner en funcionamiento una planta de energía solar térmica de 100 MW en el desierto de Nevada hacia fines de los ´90. Las desventajas inherentes a la energía solar térmica son que sólo es apta para climas muy soleados, que los días nublados requieren otra forma de generación auxiliar y que no tiene la adaptabilidad ni el tamaño de los molinos de viento y las células fotovoltaicas.21 Las células fotovoltaicas fueron desarrolladas por primera vez en los ´50, pero su utilización fue restringida a causa de las bajas eficiencias. Sin embargo, los avances recientes les permiten generar electricidad aun en los días nublados y han reducido notablemente su precio. El costo de las células fotovoltaicas de un kilovatio de capacidad ha caído de 3 millones de dólares en los ´50 a 4.000 dólares en 1994 (según el dólar de 1993). Un grupo de investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur sostiene que sus trabajos para mejorar el rendimiento de las células fotovoltaicas podrían hacer bajar los precios otro 80% dentro de una década, lo que haría a la electricidad solar más económica que la energía proveniente de los combustibles fósiles.22 Las ventas de fotovoltaicas subieron más del 17% en 1995, lo que llevó a la capacidad global instalada a más de 600 MW. 23 Christopher Flavin y Nicholas Lenssen sostienen que las células fotovoltaicas “podrían convertirse en una de las mayores industrias mundiales y en una de las fuentes de energía más difundidas”.24 En la actualidad, el mercado más importante para la energía fotovoltaica está en las zonas rurales de países en vías de desarrollo, donde cerca de 250.000 viviendas utilizan la energía solar para iluminación,
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televisión y radio, y para bombas de agua. En Kenia, 20.000 viviendas contaban con energía solar hacia 1993 y el promedio de instalación de paneles solares en residencias rurales era mayor que el de conexiones a la red pública. Además, las fotovoltaicas no sólo son aptas para los cielos soleados de los trópicos: Suiza tiene un programa para instalar al menos un sistema fotovoltaico en cada una de las localidades del país; los Países Bajos planean instalar 250 MW de energía fotovoltaica para 2010.25 Una gran ventaja de las fotovoltaicas es su adaptabilidad: son fáciles de instalar, vienen en una gran variedad de tamaños que pueden adaptarse fácilmente al montarlas sobre techos o cualquier otra superficie expuesta al sol. Incluso las ventanas pueden hoy recubrirse con células solares transparentes. Se calcula que el potencial de vidriado con células solares total del Reino Unido es de 68.000 MW, que equivale a la mitad del suministro energético del país en 1993. Los edificios con células solares suelen tener “medidores inversos”, que les permiten usar energía de la red pública los días nublados y suministrar energía a la red cuando está soleado.26

antigua de renovables: bio iomasa La más antigua de las renovables: la biomasa
La combustión de madera y residuos agrícolas continúa siendo la fuente principal de energía utilizada para la cocina y la calefacción de unas 2,5 miles de millones de personas. A pesar de ser teóricamente una energía renovable, en la práctica la biomasa está siendo utilizada a un ritmo poco sustentable en muchas zonas. Para lograr que el consumo de energía de la biomasa sea renovable se deberá aumentar la eficiencia; por ejemplo, mejorando las cocinas, restringiendo el crecimiento poblacional y revirtiendo las fuerzas socioeconómicas que ejercen una presión cada vez mayor sobre los abastecimientos de leña. La principal entre estas fuerzas es la expropiación de tierras públicas y otras fuentes tradicionales de obtención de combustible, para favorecer la expansión urbana y el desarrollo de proyectos. Las medidas para restaurar la vegetación de las cuencas ayudarían enormemente a incrementar la disponibilidad de combustible a partir de la biomasa para las comunidades locales. Además de utilizarse directamente por su contenido energético, los árboles, cultivos y residuos agrícolas pueden convertirse en combustibles comerciales como etanol, y en electricidad. Algunos analistas pronostican que gran parte de la energía comercial mundial de este siglo provendrá de enormes plantaciones. Un estudio realizado para la Cumbre de la Tierra de 1992 calculó que con alrededor de cuatro millones de
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kilómetros cuadrados de plantaciones destinadas a energía de la biomasa para el segundo cuarto del siglo XXI -lo que equivale a la superficie mundial de selvas y bosques de 1990- se podría proveer una energía equivalente a cerca del 65% del total del consumo mundial actual.27 Si bien el uso de la biomasa para obtener energía comercial es factible en una escala reducida, resulta inconcebible que alguna vez existan tamañas plantaciones, principalmente porque podrían ocasionar hambruna, arrebato de tierras y explosiones de descontento social en gran escala. Los cálculos del potencial de la energía de la biomasa suelen basarse en las estadísticas acerca de las millones de hectáreas de “tierras improductivas” y “degradadas” que podrían utilizarse para cultivos destinados a energía comercial. Sin embargo, las tierras definidas como “improductivas” por las estadísticas oficiales no son consideradas de la misma manera por los lugareños que utilizan estas mismas tierras para cultivar, pastorear, obtener combustibles, materiales de construcción, alimentos silvestres y hierbas medicinales. En Tailandia, el resentimiento generado por la expropiación de tierra selvática “degradada” para plantaciones de árboles ha llevado a los habitantes de distintas comunidades a destrozar plantines e incendiar viveros en señal de protesta. Estas colosales plantaciones también exigirían usar altos volúmenes de agua y obtener el caudal necesario causaría conflictos incluso mayores que hallar las tierras para llevarlas a cabo.28

esolviend el pr lema de almac namient ndo nto Resolviendo el problema del almacenamiento
La principal desventaja de la mayoría de los sistemas de energía renovable es que el rendimiento varía según la temporada y a veces según el día. Por lo tanto, si se encontrase un método económico para almacenar grandes cantidades de electricidad, la contribución potencial de las energías renovables al suministro eléctrico aumentaría notablemente. En la actualidad el método más utilizado es el almacenamiento de hidroelectricidad por bombeo, que exige bombear agua hacia un embalse que está más arriba en los momentos de baja demanda y la posterior liberación a través de las turbinas en las horas pico. A pesar de que permite generar electricidad en los momentos más necesarios, el almacenamiento por bombeo es un consumidor neto de electricidad, ya que utiliza más electricidad para bombear el agua hacia arriba que la que se puede obtener cuando ésta cae. A pesar de que los embalses de almacenamiento por bombeo son relativamente pequeños en comparación con los embalses de las centrales hidroeléctricas corrientes, algunos han origi270

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nado una fuerte oposición. Los ambientalistas y líderes religiosos tibetanos se oponen fuertemente a la construcción de un proyecto de almacenamiento por bombeo que los chinos están construyendo en el Tíbet, porque se utiliza un lago sagrado, conocido como Yamdrok Tso, como embalse de almacenamiento, y además porque consideran que causaría enormes fluctuaciones a su nivel y el agua perdería su claridad a causa del bombeo de agua barrosa proveniente de un río que está más abajo.29 Actualmente las técnicas potencialmente viables para el almacenamiento de electricidad que están en desarrollo incluyen volantes mecánicos, sistemas de aire comprimido y rocas calientes. La técnica más factible es la obtención de hidrógeno mediante electricidad. El hidrógeno puede almacenarse y transportarse por tuberías de forma similar al gas natural y con un precio más bajo que el de la transmisión de electricidad hoy en día. Christopher Flavin y Nicholas Lenssen pronostican la emergencia de una “economía del hidrógeno” para el próximo siglo, en la que el gas será utilizado no sólo para el almacenamiento y la transmisión de energía eléctrica sino también como reemplazo del petróleo y el gas natural para usos tales como el transporte, la calefacción y la cocina. Un dispositivo conocido como pilas de células de combustible utiliza la corriente eléctrica para producir hidrógeno a partir del agua salada o dulce en forma limpia y prácticamente silenciosa a través de la electrólisis. La célula de combustible también puede operar a la inversa y producir calor o electricidad a partir del hidrógeno con el agua como el principal derivado. Estas pilas son relativamente costosas en la actualidad, pero se espera que su precio baje considerablemente con la producción en masa. También son extremadamente versátiles, pueden tener el tamaño de una central energética convencional o ser lo suficientemente pequeñas como para impulsar un automóvil. En 1996 se puso en marcha una flota de colectivos públicos que funcionan con pilas de combustible en Chicago.30 Las pilas ya suministran calor y energía a grandes edificios en California y Japón con un costo que ronda los 3.000 dólares por kilovatio instalado.31

uciend el ndo de hidro léct Reduciendo el tamaño de las hidroeléctricas
Las pequeñas centrales hidroeléctricas no pueden ser consideradas una “alternativa” directa a la energía proveniente de las grandes centrales del mundo, sin embargo existen casos donde un grupo de pequeñas centrales hidroeléctricas puede ser una opción apropiada ante una gran represa única. Por definición, las pequeñas centrales hidroeléctricas tienen
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una producción energética relativamente baja y, ni en conjunto, pueden brindar más que una pequeña parte del suministro global de electricidad. A pesar de esto, las pequeñas centrales hidroeléctricas resultan adecuadas para las zonas rurales de países pobres y para asentamientos alejados en los países industrializados, donde la demanda eléctrica es relativamente baja y los costos de conexión a la red de suministro público son altos. Además, son por supuesto adecuadas en lugares donde los ríos y cauces tienen corrientes rápidas y perennes. La generación de electricidad proveniente de pequeñas centrales hidroeléctricas se remonta a la década de 1880. Durante los siguientes cincuenta años se instalaron muchos miles de pequeñas turbinas hidroeléctricas en Europa y América del Norte. Sin embargo, hacia 1930 muchas de estas plantas comenzaron a ser abandonadas, principalmente a causa de subsidios que favorecieron el crecimiento de las redes de distribución eléctrica, abastecidas por grandes centrales hidroeléctricas o de combustibles fósiles, que suministraban electricidad de mejor calidad, menos sujetas a fluctuaciones de voltaje y frecuencia. El prolongado derrumbe de las pequeñas centrales hidroeléctricas comenzó a revertirse durante los ´70 gracias a los avances tecnológicos, que en gran medida solucionaron los problemas de la producción irregular y a varios tipos de subsidios gubernamentales. Además muchos países han favorecido a las pequeñas centrales hidroeléctricas mediante cambios en la regulación que alientan a los productores de energía independientes a vender electricidad a grandes compañías generadoras y distribuidoras.32 No existe una definición única sobre lo que se conoce como “pequeña” hidroeléctrica. La mayoría de las publicaciones y organizaciones de la industria describen a la pequeña hidroeléctrica como una planta de hasta 10 megavatios de capacidad instalada, y detallan algunas subcategorías, como la minicentral hidroeléctrica de menos de un megavatio, la microcentral hidroeléctrica de menos de 100 kilovatios, y a veces incluyen también la pico-hidro de menos de 20 kilovatios. Sin embargo, las definiciones varían notablemente de un país a otro: en China, una minicentral llega hasta 500 kW y una pequeña hasta 25 MW; en Japón las pequeñas centrales alcanzan los 50 MW; en Suecia el máximo para una pequeña central es de apenas 1,5 MW.33 Las microcentrales hidroeléctricas no necesariamente deben producir electricidad: en muchas áreas rurales aún se utilizan para generar energía mecánica para el procesamiento de alimentos –molienda de granos, descascarado de arroz, extracción de aceite comestible-, o para pequeñas maquinarias industriales como aserraderos o desmotadoras de algodón.
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Energía: ¿revolución o catástrofe?

Las pequeñas hidroeléctricas tienen una diversidad de formas. Las que orillan el límite máximo de la definición suelen ser versiones a menor escala de las grandes centrales hidroeléctricas, que acumulan agua detrás de una represa de concreto, de relleno o de roca. Las microcentrales, por su parte, rara vez necesitan una represa: en su lugar desvían parte del río atrás de un pequeño dique que mantiene el agua de la toma a una profundidad constante. Las microcentrales aprovechan la alta “cresta” longitud de caída vertical de agua- de los cauces de montaña y desvían el agua hacia un canal que sigue el contorno de la elevación, luego el agua baja por una compuerta empinada tipo esclusa hasta llegar a la central eléctrica y finalmente pasa a través de un canal de descarga corto para volver al río, por lo general a una distancia considerable del dique. En áreas más llanas, donde el mayor caudal compensa la carencia de una cresta, el agua desviada fluye casi directamente desde el dique hasta la central y luego retorna al río. Un grupo de investigadores del gobierno canadiense calcula que en 1992 la capacidad instalada de pequeñas represas en todo el mundo (mientras no se explicite de otra forma, el término aquí refiere a centrales con menos de 10 MW) era de 19.500 MW: el tres por ciento de la capacidad hidroeléctrica total instalada. Alrededor del 40% de la capacidad instalada de las pequeñas represas se encuentra en el oeste de Europa y un poco más del 20% en América del Norte (ver Cuadro 8.3). A través de una proyección “optimista”, los científicos canadienses sostienen que con un apoyo gubernamental moderado a las pequeñas centrales hidroeléctricas, la capacidad instalada en todo el mundo casi se cuadriplicaría para el año 2020.34 A pesar de esto, la realidad indica que las objeciones a las pequeñas centrales más grandes desde un enfoque ambiental y social apuntan a que el crecimiento mundial de las pequeñas centrales probablemente sea mucho menor. Una de las principales ventajas de las micro y mini centrales para los países menos industrializados es que la mayor parte, si no la totalidad, de sus componentes puede construirse utilizando técnicos, materiales y capital locales o regionales. En Nepal, Perú, India, Costa Rica, Chile, Brasil, y particularmente en China, existen numerosas empresas de indígenas dedicadas a la producción de turbinas para minicentrales. El bajo costo y la naturaleza descentralizada de las minicentrales hidroeléctricas permiten que sean de propiedad comunitaria, incluso en regiones paupérrimas, y que cualquier beneficio sea dividido entre los pobladores locales, en lugar de ir a organismos o compañías extranjeras.35 Desafortunadamente, los potenciales beneficios de erigir pequeñas centrales hidroeléctricas utilizando materiales y métodos locales son des273

Ríos Silenciados uadr dro Cuadro 8.3 Cálculo de Potencial de Pequeñas Centrales Hidroeléctricas realizables para los años 1990 a 2020 - Capacidad en Megavatios (MV) Fa Re gión y Factor Planta A América del Norte (52%) América Latina (47%) Europa Occidental (48%) Europa del Este y CEI (47%) Medio Oriente y Norte de África (30%) África Sub-Sahariana (30%) Pacífico (46%) China (45%) Asia (45%) Total (48%) 4300 1110 7230 2300 45 1990 B 4300 1110 7230 2300 45 2000 A B 4860 6830 2000 2125 8825 11480 2800 3645 80 85 325 345 125 160 6970 7430 615 655 26600 32755 2020 B

A

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180 180 100 100 3890 3890 345 345 19500 19500

A representa el crecimiento de la capacidad de las pequeñas centrales hidroeléctricas bajo las restricciones económicas y legales actuales. B representa el crecimiento bajo cambios económicos, regulatorios y tecnológicos favorables a las pequeñas centrales hidroeléctricas. Nota: La generación media anual en megavatios-horas (MWh) puede calcularse multiplicando la capacidad en megavatios por el factor de capacidad y las horas de un año (8760). Fuente: Tung, T.P., R.D. Adams y C. Barraud (1993), «Small Hydro Development: Opportunities, Constraints and Technology Outlook», artículo presentado en la International Conference on Hydropower, Energy,and the Environment, Estocolmo.

aprovechados en muchas ocasiones cuando se contratan costosos ingenieros extranjeros, que construyen versiones más pequeñas de las grandes centrales hidroeléctricas, con diseños y materiales innecesariamente complicados y costosos. En las pequeñas represas y diques, los muros de grava y madera pueden resultar inaceptables para los ingenieros acostumbrados a construir con concreto y acero, pero la naturaleza temporaria de éstas puede constituir un beneficio: cuando son barridas por el curso de agua, también lo es el sedimento acumulado. Las pequeñas centrales hidroeléctricas con represas temporarias, diques de desvío o con embalses lo suficientemente pequeños para poder quitar el sedimento acumulado son, a diferencia de las grandes hidroeléctricas, tecnologías verdaderamente renovables.36 China posee cerca del 20% de la capacidad mundial de pequeñas centrales hidroeléctricas, más que cualquier otra nación. Desde la revolu274

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ción comunista, las pequeñas plantas se han promovido como un medio económico de suministro eléctrico para la industria, la agricultura y los hogares de la China rural. La mayoría de las centrales fueron construidas por las comunas locales, con escasa asistencia exterior. En 1980 había 88.500 centrales con una capacidad inferior a los 25 MW, lo que representaba alrededor del 40% de la capacidad hidroeléctrica total en China. Desde entonces, a pesar de que la capacidad de las pequeñas centrales es más del doble, el número real de plantas ha caído en más de 37.000. El crecimiento de la capacidad instalada se debe a que las centrales pequeñas modernas tienden a ser más grandes que las anteriores. La enorme caída en la cantidad de plantas responde a que las centrales más viejas fueron construidas deficientemente -la mayoría se instalaron en la etapa de agitación durante la industrialización rural que acompañó al Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural y han sido barridas o abandonadas. Las pequeñas represas aún son fundamentales para los planes chinos de dar electricidad a las zonas rurales remotas. Las poblaciones que obtienen energía de las modernas centrales hidroeléctricas pequeñas gozan de un suministro energético más confiable que el de las áreas abastecidas por la red pública estatal, que suelen sufrir cortes a causa de la escasez energética nacional.37 La exitosa campaña en contra de la represa Arun III (201 MW), de mil millones de dólares, en Nepal, a principios de los ´90, fue iniciada por un grupo de ingenieros nepaleses de pequeñas centrales hidroeléctricas preocupados porque Arun III arrasase con la creciente industria nacional de las pequeñas centrales. Arun III hubiera sido construida casi exclusivamente por contratistas extranjeros, e insumido la totalidad de la inversión nepalesa en el sector de la energía para la próxima década, y aún más. Los opositores al proyecto argumentaban que pequeñas y medianas represas podían proveer una nueva capacidad de generación equivalente, en forma más económica y rápida que Arun III: los esquemas de mini y micro centrales nepaleses suelen valer entre 1.200 y 2.000 dólares por kilovatio instalado, mucho menos que el costo proyectado para Arun III, de 5.000 dólares por kW. Las pequeñas centrales hidroeléctricas pueden concluirse en dos o tres años, la construcción de Arun III hubiera tomado más de una década. En agosto de 1995, el anuncio del Banco Mundial de que no financiaría el proyecto y que ayudaría a buscar fuentes energéticas alternativas constituyó una gran victoria para los defensores de las pequeñas centrales en Nepal y en otras partes del mundo.38 Si bien un proyecto de una pequeña hidroeléctrica tendrá menos impactos ambientales y sociales que uno grande construido en el mismo sitio, esto no significa que estas centrales no causen daños. Las pequeñas
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represas pueden tener el mismo impacto negativo sobre los patrones del caudal, la química y la temperatura de los arroyos y los ríos pequeños que el que tienen las grandes represas sobre los ríos más grandes. Las pequeñas represas pueden reducir considerablemente la cantidad de peces migratorios, especialmente cuando se construyen varias sobre el mismo río. La construcción de diques y microcentrales hidroeléctricas también pueden perjudicar a las especies acuáticas mediante el secado del río entre los canales de carga y de descarga.39 Una gran cantidad de pequeñas centrales hidroeléctricas también puede causar el desplazamiento y reasentamiento de un gran número de personas: de acuerdo con las estadísticas oficiales chinas, el 70% de los 10 millones de personas desalojadas por embalses perdió sus tierras a causa de los “pequeños proyectos”. Estas estadísticas no dan una definición de “pequeño proyecto”. Se estima que incluyen muchos embalses que no fueron construidos con propósitos hidroeléctricos. A pesar de que estos datos son difíciles de interpretar, son útiles para tener una idea de la magnitud del problema.40 Sin embargo, hay varias formas de aumentar la capacidad de las pequeñas represas que evitan la mayoría de los problemas ambientales y de reasentamiento. Una posibilidad es instalar turbinas en los canales de irrigación y en los sistemas municipales de suministro y desecho de agua. En algunos casos, la instalación de turbinas en pequeñas represas que no tenían fines hidroeléctricos y la rehabilitación y modernización de viejas hidroeléctricas pequeñas pueden aumentar la capacidad generadora con pequeños costos económicos o ambientales adicionales. Gran parte del desarrollo actual de las pequeñas hidroeléctricas en Europa y en América del Norte se debe a la rehabilitación, modernización y sustitución de los viejos generadores y turbinas por equipos más modernos y eficientes. En los EE.UU. se estima que el costo de la capacidad adicional mediante la modernización oscila entre los 200 y los 700 dólares por kW y la instalación de turbinas en una represa sin fines hidroeléctricos ya existente entre los 600 y los 2.500 dólares por kW.41 En la próxima década se podría comercializar una variante de pequeña central hidroeléctrica, la turbina de “chorro libre”, que es igual que una turbina eólica pero se instala bajo el agua. Estas turbinas estarían fijas en el lecho de los ríos o colgarían desde barcazas y no necesitarían represas ni desvíos.42 La modernización y la adaptación de las grandes represas también podrían aumentar considerablemente la producción de energía hidroeléctrica. Durante los años ´80 y principios de los ´90 la BuRec agregó 1.600 MW de capacidad a sus represas principalmente mediante la instalación de nuevas turbinas y la renovación de las viejas. Según el organis276

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mo, la nueva capacidad adicional costó apenas 69 dólares por kW.43 En la década del ´80 se aumentó la capacidad de la represa Grand Coulee, la más poderosa de los EE.UU., incluso antes de la reforma de 4.500 MW a 6.500 MW, mediante la instalación de tres turbinas nuevas y la renovación de las ya existentes.44 Gran parte de la modernización de las centrales hidroeléctricas puede realizarse sin causar demasiado o ningún impacto ambiental adicional. Sin embargo algunas reformas, tales como el aumento de la cota de una represa, la ampliación de un embalse o aquellas que causan cambios significativos en los patrones del caudal aguas abajo, pueden provocar grandes daños. 45 El Ministerio de Energía de los EE.UU. calcula que en el país existen alrededor de 2.600 represas hidroeléctricas, de control de inundaciones, de suministro de agua y de navegación que están en desuso y que podrían ser provistas de nuevos equipos de generación. Estas represas podrían aportar una nueva capacidad de más de 10.000 MW.46 No obstante, la generación de energía en estas represas también ocasiona problemas ambientales debido a la alteración de los patrones del caudal y afecta a las pesquerías, por lo tanto la capacidad real que probablemente se permita sería mucho menor que el potencial teórico.47 Si bien las cifras anteriores indican que la producción de hidroelectricidad en los EE.UU. y en otros países podría aumentar considerablemente incluso sin construir nuevas represas, también existen motivos para pensar que ésta disminuirá a largo plazo. La sedimentación está reduciendo la capacidad de almacenamiento de la mayoría de las represas, y por lo tanto es previsible que los grupos ambientalistas obliguen a los operadores de los embalses a liberar más agua para beneficiar a las pesquerías y a los ecosistemas ribereños. Además es posible que no se rehabiliten, sino que por el contrario se derrumben muchas de las viejas represas que llegarán al fin de su vida económica en las próximas décadas, para contribuir a la restauración de los ríos. La otra razón por la que se puede pensar que la producción de hidroelectricidad disminuirá es que el calentamiento global puede llegar a reducir los caudales de los ríos en muchas regiones.48 Hay quienes creen que la energía de las mareas es una forma de tecnología hidroeléctrica que tiene un gran porvenir como fuente de energía amigable con el ambiente. Las centrales mareomotrices están compuestas de líneas de turbinas montadas en represas de contención construidas en la desembocadura de las bahías o los estuarios, y pueden generar electricidad con el flujo y reflujo. La planta mareomotriz de 240 MW construida en los años ´60 en La Rance, al norte de Francia, aún hoy produce energía. Algunos sitios tienen el potencial de generar grandes
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cantidades de electricidad: existen planes para la construcción de una represa de contención de 8.640 MW en el estuario de Severn, en Gran Bretaña, y de una central de 20.000 MW sobre la bahía Penzhina, en el lejano este de Siberia. Sin embargo, las economías en crisis y las preocupaciones ecológicas hacen casi imposible la construcción de éstos y otros inmensos proyectos mareomotrices en un futuro cercano. El anegamiento permanente de extensas áreas antes sólo inundadas por la marea alta –principal hábitat de muchas aves marinas- es seguramente lo que suscitará mayor oposición a las grandes centrales mareomotrices. Una forma menos destructiva de obtener energía de las . mareas es la utilización de turbinas de “chorro libre”, pero esto aún no resulta económicamente viable.49

uelo en puer de palacio Revuelo en las puer tas del palacio
A pesar de la hostilidad de la industria de los combustibles fósiles y el apoyo en el mejor de los casos poco entusiasta de los gobiernos, las energías renovables están ganando terreno con rapidez. Sin embargo, si no se tiene un mayor respaldo y se siguen utilizando las tecnologías energéticas actuales se causará un daño masivo y potencialmente irreversible. Una de las medidas más importantes que los gobiernos podrían adoptar sería redirigir los grandes subsidios que en la actualidad se dilapidan en las industrias de los combustibles fósiles, la energía nuclear y la hidroeléctrica a la investigación y al desarrollo de la eficiencia energética y de las energías renovables alternativas. Según el Banco Mundial, los subsidios directos para la industria de los combustibles fósiles suman aproximadamente 220.000 millones de dólares por año. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC) sostiene que “la eliminación gradual de los subsidios para los combustibles posibilitaría la reducción de las emisiones globales entre un 4 y un 18 por ciento junto a un aumento de los ingresos reales”.50 Se deberían aplicar impuestos al carbono y a otros contaminantes y utilizar el dinero recaudado para financiar fuentes de energía limpias y para compensar a los sectores más empobrecidos de la sociedad por el aumento del costo de los combustibles. Los gobiernos también pueden colaborar mediante iniciativas para aumentar la eficiencia energética, como ser préstamos o fondos subsidiados para el aislamiento térmico de las viviendas o para adquirir artefactos de bajo consumo. Mucho dependerá de los nuevos sistemas de regulación de la industria de la electricidad, que alienten a los proveedores de energía a invertir en la eficiencia
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energética y ayuden a los proveedores descentralizados a vender su electricidad a la red pública. El mismo Banco Mundial otorga enormes subsidios a las industrias de los combustibles fósiles y a las grandes centrales hidroeléctricas mediante préstamos baratos y asesoramiento técnico. La mayor parte de los 3 a 4 mil millones de dólares que el Banco presta al sector energético anualmente se gasta en represas y en la extracción y quema de combustibles fósiles. Durante los años ´80 se invirtió menos del uno por ciento de los 67.000 millones de dólares otorgados por los bancos de desarrollo en la mejora de la eficiencia de uso. Desde entonces los bancos aparentemente han promulgado políticas energéticas más progresistas y enfatizan la importancia de la eficiencia energética y la necesidad de reducir los daños ambientales a causa de la generación de energía. Sin embargo, no existe demasiada evidencia concreta de un cambio en lo que a préstamos se refiere.51 Los pronósticos de los analistas de las energías convencionales y de las ambientalmente amigables pueden resultar erróneos con el paso del tiempo. Tal vez se desarrollen nuevas tecnologías renovables que ni siquiera imaginamos o quizá algunas tecnologías que hoy resultan promisorias causen impactos sociales o ecológicos inesperados. Sin embargo, lo cierto es que si continúa la expansión del uso del carbón, del petróleo y de las grandes hidroeléctricas en las próximas décadas, la causa no será una demanda continua de hidroelectricidad o de energía de los combustibles fósiles sino el interés de una pequeña cantidad de gobiernos y corporaciones que quiere evitar que haya un cambio.

Notas
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Houghton, J.T., et al. (eds.) Climate Change: The IPCC Scientific Assessment, CUP, Cambridge, 1990. Ver Ager-Hanssen, H., “The Energy Situation in Developing Countries, Constraints and Solutions”, en Proceedings of Conference on Hydropower and Environment: Differences in Policies and Priorities. Norad, Oslo, 1994; Durante al menos 160.000 años antes de la Revolución Industrial, la concentración atmosférica de Co2 nunca excedió las 300 ppm. Flavin, C. y Lenssen, N., Power Surge: Guide to the Coming Energy Revolution. Norton, Nueva York, 1994, p. 279. Flavin y Lenssen, op. cit., p. 278. Lazarus, M. et al. Towards a Fossil Free Energy Future: The Next Energy Transition, Stockholm Environment Institute, Boston 1993. Los escenarios descriptos por Worldwatch y Greenpeace no consideran impactos de las represas para el calentamiento global y prevén un crecimiento del 50% en la producción de las grandes centrales hidroeléctricas hacia 2020-2030.
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Greenpeace International, Fossil Fuels in a Changing Climate: How to Protect the World’s Climate by ending the use of coal, oil and gas. Amsterdam, 1993, p. 21. Flavin y Lenssen, op. cit., p. 77; “Asia delivers an electric shock”, The Economist, 28 octubre, 1995. Flavin y Lenssen, op. cit., p. 255. Ver EDF y NRDC, Power Failure: A Review of the World Bank’s Implementation of its New Energy Policy. Washington DC, 1994. Los servicios de electricidad en los países en vías de desarrollo podrían aumentar notablemente el suministro disponible mediante la reducción de las pérdidas en la distribución. Si bien el promedio de las pérdidas de electricidad en la transmisión y la distribución en los EE.UU. es de sólo un 8%, en Tailandia es de un 14%; en India un 29% y en Bangladesh un 39%; Burr, M.T. “Institutional Restructuring”, Independent Energy, julio-agosto, 1995. Flavio C., “Natural Gas Production Edges Up”, en L. Starke (ed.), Vital Signs 1996: The Trends That Are Shaping Our Future, W.W. Norton, Nueva York, 1996, p. 50. En una central de ciclo combinado, el calor excedente de las turbinas a gas (una adaptación del motor de un avión) acciona una turbina de vapor. Las centrales comerciales de ciclo combinado alcanzaron rendimientos de 50% en 1993 en comparación con el 30-35% de las centrales a carbón y petróleo. Flavin y Lenssen, op. cit., pp. 99, 243. Las turbinas en desarrollo pueden alcanzar un 60% de rendimiento. “Breaking the Barrier”, Independent Energy, julioagosto, 1995, p. 8. Las cifras de la capacidad instalada de las centrales hidroeléctricas están basadas en una revisión de datos de represas de reciente construcción y planeamiento. La comparación de los costos de las diferentes tecnologías de generación es complicada ya que tienen factores planta muy diferentes y distintas combinaciones de gastos iniciales y de funcionamiento. Las centrales de combustibles fósiles, por ejemplo, tienen un costo de capital relativamente bajo, pero altos, y difíciles de predecir, costos de combustible y las centrales hidroeléctricas, solares y eólicas tienen cero costo de combustible pero costos de capital relativamente altos. Flavin y Lenssen, op. cit., pp. 91-114; Lloyd Williams, P. “The Small Turbine Revolution”, Independent Energy, julio-agosto, 1995. N. del T.: Comunidad de Estados Independientes (CIS en inglés), creada en 1991, está integrada por doce de las quince repúblicas que formaban parte de la antigua Unión Soviética. Flavin y Lenssen, op. cit., pp. 99, 243. Flavin and Lenssen, Power Surge, pp. 99, 243. Flavin C., “Wind Power Growth Accelerates”, en Starke (ed.), Vital Signs 1996, p. 56. Flavin y Lenssen, Power Surge, p. 123; Collette, C. “Wind Thrift”, Northwest Energy News, verano, 1994; Hoagland, W. “Solar Energy”, Scientific American, setiembre, 1995.
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Flavin y Lenssen, op. cit., pp. 115-131. Fairlie, S. “White Satanic Mills?”, The Ecologist, Vol. 24, No. 3, 1994, p. 86. Flavin y Lenssen, op. cit., pp. 132-151; “A New Chance for Solar Energy”, Scientific American, setiembre, 1995. Houlder, V. “A place in the sun”, Financial Times, 10 julio, 1995. Tunali O., Solar Cell Shipments Jump, en Starke (ed.), Vital Signs 1996, p. 58. Flavin y Lenssen, op. cit., p. 173. Van der Plas, R.,”Solar energy answer to rural power in Africa”, FDP Note 6, Banco Mundial, abril, 1994; Webb, J. “By the light of the sun”, New Scientist, 7 octubre, 1995. Flavin y Lenssen, op. cit., pp. 152-173. Johansson, T.B. et al., “Renewable Fuels and Electricity for a Growing World Economy” en Johansson, T.B. et al. (eds.) op. cit. Ver Lohmann, L., “Commercial Tree Plantations in Thailand: Deforestation by Any Other Name”, The Ecologist, Vol. 20, No. 1, 1990; y numerosos artículos en The Ecologist, Vol. 17, No. 4-5, 1987. Tibet Support Group UK, “Death of a Sacred Lake: The Yamdrok Tso HydroElectric Generation Project of Tibet”, Londres, marzo, 1996. Cookson, C., “Fuel cells in power clean-up”, Financial Times, 4-5 de noviembre, 1995. Flavin y Lenssen, op. cit., pp. 287-296. Fraenkel, P. et al., Micro-Hydro Power: A Guide for Development Workers. Intermediate Technology Publications, Londres, 1991. Ver “World Atlas of Hydropower & Dams”, Hydropower & Dams, enero, 1995. Tung, T.P. et al. “Small Hydro Development: Opportunities, Constraints and Technology Outlook”, artículo presentado en la Conferencia Internacional sobre Hidroelectricidad, Energía y Medioambiente, Estocolmo, 14-16 junio, 1993. Ver “Introducing a new forum for the mini hydro debate” Hydropower & Dams, marzo 1994; Pandey, B., “Micro hydro development in Nepal based on local manufacture”, Hydropower & Dams, marzo, 1994. Para un debate acerca del impacto socioeconómico local de las microcentrales ver East Consult “SocioEconomic Evaluation of the Impact of Micro-Hydro Schemes on Rural Communities of Nepal”. Kathmandu; Gore, J.S., “When is Small Beautiful? Approaches to Decentralized Hydropower Projects in Nepal”. Proyecto de Maestría, UC Berkeley, mayo, 1994. Inversin, A.R. “Micro-Hydropower in Developing Countries”, Alternative Sources of Energy, junio-julio, 1986. Los muros inflables de goma son una respuesta de alta tecnología a la sedimentación: cuando los flujos son altos el dique puede desinflarse y quitarse, lo que permite el barrido de los sedimentos; ver p.e. Tung et al., op. cit., p. 10. Taylor, R.P. Rural Energy Development in China. Recursos para el Futuro, Washington, DC, 1981; Cheng, X. “Recent trends in small hydro power in China”, International Water Power and Dam Construction, setiembre, 1994. Ver Bell, J., “Hydrodollars in the Himalaya”, The Ecologist, Vol. 24, No. 3, 1994;
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Ríos Silenciados “Victory! Arun III Cancelled: Alternatives to be Considered”, World Rivers Review, agosto, 1995. El proyecto de 5 MW Andhi Kola fue completado en 1991 con un costo de apenas 700 dólares por kilovatio; Pandey, 1994, op. cit. Hacia 1993 los constructores nepaleses habían instalado 924 turbinas construidas localmente en pequeñas centrales; Byers, W., “Small Hydro: What Will Trigger the Development Explosion?”, Hydro Review, febrero, 1995. Ver Olson, F.W., et al. (eds.) Proceedings of the Symposium on Small Hydropower and Fisheries. Sociedad Americana de Pesquerías, Bethesda, MD, 1985; Brower, M. Cool Energy: Renewable Solutions to Environmental Problems. MIT Press, Cambridge, MA, 1993, p. 116. “Resettlement associated with hydro projects in China”, Water Power and Dam Construction, febrero, 1993. Tung et al., op. cit., p. 11. Las turbinas de chorro libre podrían ser económicamente viables dentro de poco tiempo para sitios remotos sin red pública; Francfort, J.E.; “Free-Flow Hydroelectric River Turbines: Preliminary Market Analysis”, Idaho National Engineering Laboratory, Idaho Falls, enero, 1995. “Reclamation Updating Program Nears Completion; Adds 1.600 MW of Capacity to System”, Hydro Review, agosto, 1994. Broker, op. cit., p. 113. N. del T.: E. Díaz Peña y E. Stancich, “No Más Daños en Yacyretá – Historia, proceso y documentos relevantes del seguimiento de la sociedad civil a la represa hidroeléctrica Yacyretá”, Paraguay y Argentina, octubre, 2000, www.taller.org.ar; “Yacyretá: protesta en la OEA”, Buenos Aires, noviembre 2000, nota de prensa, www.taller.org.ar; E. Stancich, “Cuando los Ríos se Modifican, pierden los pueblos y la biodiversidad”, Grain y Ríos Vivos, Argentina, enero 2003, www.biodiversidadla.org. Los partidarios de la hidroelectricidad fundamentan el gran potencial para la nueva capacidad generadora en las represas sin propósitos hidroeléctricos citando el hecho de que sólo el 5% de las 76.000 represas de los EE.UU. están equipadas con turbinas. Sin embargo la gran mayoría de las represas son demasiado pequeñas o están lejos de ser viables para la generación y muchas otras tienen poco agua para liberar a través de las turbinas. Railsback, S.F. et al.; Environmental Impacts of Increased Hydroelectric Development at Existing Dams, Laboratorio Nacional de Oak Ridge, Oak Ridge, TN, 1991, p. 4. Ver Broker, op. cit., p. 114. El factor planta de las represas renovadas suele ser relativamente bajo ya que la utilización de agua para la producción de energía no figura entre las prioridades de las represas construidas con otros propósitos; ver Railsback et al; 1991, op. cit. Ver Brower, op. cit., pp. 117-118. Cavanagh, J.E. et al.; “Ocean Energy Systems”, en Johansson et al. (eds.) op. cit., 1993. “Removal of Subsidies”, ECO, Ginebra, 30 octubre, 1995. Ver p.e. EDF and NRDC, Power Failure.

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Capítulo 9

La industria impone, la humanidad se conforma: la economía política de las represas

La ciencia descubre, La industria impone, El hombre se conforma.
Lema de la Feria Mundial de Chicago, 1933

A pesar de los terribles antecedentes a nivel social, ambiental y económico de las grandes represas, y de la existencia de otras formas de proveer energía y de manejar el suelo y el agua, todavía se proponen y se construyen estos enormes proyectos. El monstruo destructivo de la industria de las represas se mantiene vigente porque la construcción de las mismas beneficia a poderosos intereses políticos y económicos y, además, porque el proceso de planeamiento, promoción y construcción de las represas generalmente se realiza en forma secreta y sin un consentimiento democrático. La gente que padece las represas, ya sea directamente por la pérdida de sus formas de subsistencia o indirectamente por los subsidios que los gobiernos destinan a proyectos no rentables, en muy pocas ocasiones pueden responsabilizar a los burócratas y a los asesores técnicos de la construcción de las represas por sus acciones. Es obvio que la falta de responsabilidad empeora bajo regímenes autoritarios y cuando la democracia y las estructuras de la sociedad civil son débiles. Pero aun en las democracias supuestamente avanzadas, las agencias constructoras de represas durante años se han apartado del control público y han eludido las investigaciones independientes de las premisas utilizadas para justificar sus proyectos. La gran mayoría de esta clase de represas ha sido construida por agencias estatales y sus escasos beneficios económicos siempre se han ocultado bajo el velo de los subsidios públicos. Aunque se destinan alrededor
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de 20 mil millones de dólares anuales para estas obras, nunca se han realizado estudios exhaustivos del rendimiento de las grandes represas comparando el registro de datos reales con lo que se había proyectado. A veces las agencias de ayuda realizan evaluaciones internas de las represas terminadas, aunque normalmente éstas son confidenciales y sólo evalúan la construcción del proyecto y no el funcionamiento.1 Esta falta de evaluaciones independientes del rendimiento de las represas reduce considerablemente las posibilidades de que los constructores aprendan o se vean forzados a aprender de sus errores. No obstante, a comienzos de los años ´90, el velo de los subsidios ha comenzado a levantarse a medida que los gobiernos intentan atraer inversores privados para pagar sus represas. Los inversionistas privados necesitan tener la convicción de que las grandes represas son negocios seguros y beneficiosos -y la industria de las represas se ve forzada a revelar que las mismas carecen en gran medida de estas características.

ideología de re La ideología de las represas
El agua que entra al mar se pierde.
José Stalin, 1929

Quebec es una gran planta hidroeléctrica en desarrollo... y cada día se van millones de potenciales kilovatios-hora río abajo y hacia al mar. ¡Qué desperdicio!
Robert Bourassa, Power from the North, 1983

Se hace difícil concebir un escenario en el que la India pueda darse el lujo de que las aguas de un río tan importante como el Narmada se desperdicien en el mar.
Banco Mundial, 1987

La enorme escala de estas construcciones y su poder aparente de poner las poderosas y caprichosas fuerzas naturales bajo el control humano hacen que ocupen un lugar único en la imaginación humana. Estas obras, tal vez más que cualquier otra tecnología, simbolizan el progreso de la humanidad desde una vida dominada por la naturaleza a una donde la naturaleza es dominada por la ciencia y la superstición es vencida por la racionalidad. Además son un símbolo del poder del Estado que las construye y se convierten en las favoritas de los constructores nacionales y de
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La industria impone, la humanidad se conforma

los déspotas. Cuando una represa desempeña un papel tan poderoso y simbólico, los fundamentos económicos y técnicos y los impactos negativos que pueden causar se vuelven insignificantes al momento de tomar decisiones. Existen ciertos temas ideológicos recurrentes en los escritos y en los discursos de los que proponen las grandes represas. Uno es el “amansamiento” de ríos “salvajes” o “turbulentos”, que se basa en la exhortación bíblica que promueve el sometimiento de la naturaleza, y el otro es la comparación entre las represas y los templos u otros lugares donde se practican cultos. Es probable que repitan siempre que los ríos sin represar son “desperdiciados”. Durante la mayor parte del siglo XX los políticos y los partidarios del desarrollo difundieron la idea de que un río no tiene valor a menos que sea controlado de algún modo -y no meramente utilizado- por los hombres. Esta creencia niega el valor intrínseco de los ríos, que son las venas del ciclo hidrológico, que dan forma al paisaje, que proporcionan vida a muchas especies, y también niega la importancia cultural, estética y espiritual y el valor económico de los ríos no regulados para millones de personas que dependen de ellos para obtener agua potable, alimento, transporte y recreación, y que además le dan otros usos. Los ideólogos que hablan de un río desperdiciado no admiten el uso de los ríos por parte de la gente sino la expropiación de los ríos de un grupo de usuarios a otros.

dianoc medio diodía: re ssuán Medianoche al mediodía: la represa Alta Assuán
“Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes: Contemplen mis inmensas obras y ¡desesperen!”
Percy Bysshe Shelley, Ozymandias, 1819

En julio de 1952, un grupo de oficiales del Ejército encabezado por el coronel Gamal Abdel Nasser derrocó al rey de Egipto Farouk. Poco después de tomar el poder, la Junta de Comando Revolucionario se obsesionó por una propuesta que circulaba en los ministerios de Egipto que trataba de una gran represa que atravesaría el Nilo en Assuán. El presunto propósito de la represa era regular el gran ciclo de inundaciones y sequías anuales, expandir el riego y producir electricidad. Sin embargo, lo que parecía aún más relevante era el significado político que tendría para el joven gobierno revolucionario llevar a cabo tan gigantesco emprendimiento. El historiador John Waterbury opina que:
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“Desde un enfoque político, poner a Egipto a la vanguardia de la ingeniería hidráulica moderna tenía la ventaja de ser un hecho gigante y audaz. Además, durante su construcción y luego de ser terminada, la represa sería sumamente visible y ciertamente monumental”. La determinación de esta Junta de construir la represa y concebirla como monumento de orgullo nacional se transmitió al resto del gobierno y al pueblo egipcio. Los funcionarios que alguna vez habían cuestionado la viabilidad del proyecto cambiaron de opinión o no dijeron nada. Un empleado del Ministerio de Obras Públicas describía la atmósfera de aquel momento, citando el Rubaiyat de Omar Khayam: “Cuando el Rey afirma que es medianoche al mediodía, el hombre inteligente dice: contemplen la luna”.2 La superioridad de las motivaciones políticas para construir la gran represa en Assuán se evidencia en la escasez de estudios sobre los probables beneficios y costos de la misma. De acuerdo con los politólogos estadounidenses Robert Rycroft y Joseph Szyliowicz, la justificación económica de la represa se basó en conjeturas “evidentemente, de dudosa validez”, que “se fundamentaban en estimaciones reunidas durante el primer brote de entusiasmo por el proyecto y que nunca fueron mejoradas”. El análisis económico “ignoraba los medios admitidos para evaluar los proyectos, en particular en el ámbito de los recursos hídricos, para el cual existía mucha bibliografía disponible”. Por ejemplo, los beneficios agrícolas se calculaban sin analizar a fondo la calidad de la tierra que se inundaría y sin considerar el costo de la provisión de canales necesarios y de otras infraestructuras de riego. En ese mismo sentido, agregaron Rycroft y Szyliowicz, “ningún estudio evaluó nunca el costo que implicaría la generación de energía de esta represa ni fue comparada con la construcción de estaciones de energía termal”. Si bien muchos de los costos ambientales aguas abajo fueron anticipados, ninguno fue incluido en el análisis económico.3 A fines de 1955, estimulados por los informes de que la Unión Soviética también estaba interesada en ayudar a Nasser a construir la represa para fortalecer de este modo su influencia en África, el Banco Mundial y los gobiernos estadounidense y británico presentaron un paquete de fondos para el proyecto. La propuesta occidental fue acompañada por un número de condiciones, incluyendo una que exigía al gobierno egipcio abstenerse de tomar decisiones financieras “imprudentes” —en parte, en relación con la compra de armas al bloque soviético. Furioso ante las condiciones, Nasser rechazó la oferta. Transcurrieron siete meses de negociaciones inútiles y finalmente los poderes occidentales retiraron su
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propuesta. Poco después Nasser utilizó lo que consideraba un comportamiento occidental impertinente y colonialista como la justificación para confiscar el Canal de Suez, desatando una breve guerra con Israel, Gran Bretaña y Francia en 1956. La crisis de Suez y la disputa sobre el financiamiento de Assuán situó a Egipto del lado soviético y, finalmente, la represa se construyó con la ayuda técnica y con fondos de la URSS. Esta obra fue venerada como un icono nacionalista. Según Waterbury, “Nasser y sus seguidores ya no pudieron considerar la represa simplemente como un gran proyecto de ingeniería, sino que se convirtió en el símbolo de la voluntad egipcia para resistir los esfuerzos imperialistas por destruir la revolución”. El fervor pro represa era tal que las multitudes se reunían fuera del Parlamento egipcio y cantaban: “Nasser, Nasser, venimos a saludarte; después de la represa nuestra tierra será un paraíso”.4

re para to ideologías Una represa para todas las ideologías
Una mezcla similar de rivalidades propias de la Guerra Fría y de sueños poscoloniales se combinaron para alentar la construcción de la represa Akosombo. En 1955, sólo dos años antes de que la colonia británica Costa de Oro se convirtiera en Ghana, el primer Estado del África sub-sahariana en obtener la independencia, un funcionario público británico desarrolló un plan para la construcción de la gigantesca represa Akosombo. La represa suministraría electricidad para convertir la bauxita local en aluminio, y de ese modo proveería al Imperio con su propia fuente principal de metal, que resultaba estratégicamente importante. También le daría energía a las fábricas que encabezarían la industrialización de la colonia y permitirían la conversión de cientos de miles de hectáreas de tierras secas de cultivo a una agricultura moderna basada en el riego intensivo. La represa también catalizaría la creciente industria naviera interna en un embalse del tamaño del Líbano. Algunos líderes del movimiento por la independencia de Ghana sospechaban de estas visiones tan ambiciosas y se inclinaban por las represas más pequeñas. No obstante, Kwame Nkrumah, el carismático primer presidente del país, se vio influenciado por las grandes represas que visitó durante su viaje a la URSS y la importancia que las mismas tuvieron para el programa de energía e industrialización rural intensiva de Stalin. Nkrumah imaginó que Akosombo suministraría la energía necesaria para convertir a Ghana en un estado nacional “moderno”, y además se convertiría en un símbolo de determinación de su país y de su persona, para
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desempeñar un rol importante en el rápido proceso de industrialización en el África poscolonial. Cuando Nkrumah comenzó a predicarle a la gente de Ghana acerca de cómo un país joven construiría una maravilla de la ingeniería, que a su vez crearía el lago artificial más grande del mundo y a incitarlos hacia el desarrollo industrial, cualquier tipo de oposición a Akosombo resultó inútil. A pesar de su simpatía pro soviética, la compulsión de Nkrumah por construir Akosombo lo llevó a buscar fondos del Banco Mundial y de los gobiernos estadounidense y británico. Los estadounidenses también tenían un interés comercial muy fuerte en el proyecto: como parte del acuerdo de financiación se establecía que la multinacional estadounidense Kaiser Corporation se adueñaría de la fundición de aluminio que consumiría la mayor parte de la energía de la represa. A medida que las negociaciones avanzaban era evidente que Ghana se beneficiaría cada vez menos del proyecto, pero Nkrumah no estaba preparado para perder la represa. Kaiser insistió en un contrato a 30 años asegurándose de que la electricidad para la fundición tenga un valor inferior al costo para los demás usuarios; demandaba el derecho a utilizar mineral importado en lugar de la bauxita que se explotaba en Ghana y exigía también que la represa se construyera y funcionase para maximizar la generación de energía y se abandonasen los planes de riego. De esta manera, el fundamento original para la construcción de la represa se desintegró. Lejos de atraer riqueza y prestigio, Akosombo dejó al país profundamente empeñado, arrasado por una ola de corrupción atraída y alimentada por el dinero para construir la represa. Nkrumah inauguró la represa en enero de 1966 y fue derrocado por un golpe de Estado sólo un mes más tarde.5 Obviamente, África no es el único lugar donde las represas se han convertido en un icono ideológico y nacionalista. En 1932, durante la ceremonia de inauguración de Dnieprostroi -la primera gran represa del mundo-, el delegado principal de ingenieros expresó ante una multitud de 60.000 trabajadores y funcionarios que la represa era: “...la base sólida de la construcción socialista. Solamente la Revolución de Octubre hizo posible la edificación de semejante gigante. ¡Con la represa Dnieprostroi el proletariado de la URSS ha demostrado lo que los bolcheviques pueden hacer!”6 En la actualidad, las grandes represas continúan ejerciendo una atracción poderosa como símbolos políticos. En febrero de 1995, durante la ceremonia dedicada a la gigantesca represa Tres Gargantas, el primer ministro de China Li Peng (un ingeniero hidráulico con formación so288

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viética) afirmaba que “ninguna dificultad nos detendrá... En 2009 el magnífico proyecto Tres Gargantas se erguirá sólido en el gran territorio de China”.7 De acuerdo con un informe realizado por el grupo estadounidense Human Rights Watch, “Li Peng parece resuelto... a introducir [Tres Gargantas] como una forma de simbolizar el prestigio rápidamente emergente de la “superpoderosa” China y como un medio de glorificación personal”.8

dominación Represas y dominación
Lo que se denomina poder del Hombre sobre la Naturaleza, resulta ser un poder ejercido por algunos hombres sobre otros usando la Naturaleza como instrumento.
C.S. Lewis The Abolition of Man, 1943

Algunos escritores, entre los que se destacan Karl Wittfogel y Max Horkheimer, filósofos de la conocida Escuela de Frankfurt, sostuvieron que “la dominación de la naturaleza lleva inexorablemente a la dominación de unos sobre otros”, como lo resume elegantemente el historiador ambiental Donald Worster.9 El dominio de los ríos es uno de los ejemplos más claros de la relación entre el control de la naturaleza y el control de la gente. Las grandes represas no son construidas ni administradas por toda la sociedad, sino por una elite con poder burocrático, político y económico. Las represas brindan a esta elite la capacidad de controlar el agua para su propio beneficio, privando a los anteriores usuarios del acceso parcial o total a los recursos del río. Thayer Scudder, del Instituto de Tecnología de California, asesor en varios proyectos de represas en todo el mundo, escribió en 1990 que: “...desgraciadamente es cada vez más evidente el modo sistemático en que las elites gubernamentales pueden utilizar las cuencas hídricas para diseñar proyectos de desarrollo no sólo con el propósito de obtener recursos para ellos mismos y quienes los respaldan, sino también para conseguir objetivos políticos propios, a expensas de las comunidades ribereñas, de las minorías étnicas y religiosas y de los grupos de oposición a nivel regional y nacional”.10 Uno de los ejemplos más claros de este tipo de proceso que hoy se encuentra en vigencia es el programa Mahaweli, de Sri Lanka. Durante la
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década del ’70, las propuestas afirmaban que las 60.000 hectáreas a ser irrigadas en la cuenca del río Mahaweli se distribuirían entre los habitantes pertenecientes a los tres grupos étnicos principales de Sri Lanka —los budistas cingaleses, los hindúes tamiles11 y los musulmanes—, de acuerdo con su proporción en la población nacional. Quienes pertenecían a la población local y aquellos desplazados por las cinco represas y demás infraestructura del proyecto serían priorizados al recibir la tierra. El modelo real de distribución de la tierra ha sido muy diferente. En 1983, una camarilla de altos funcionarios a cargo del proyecto comenzó a ejecutar exitosamente un plan para establecer tantos campesinos cingaleses como fuera posible en el área del proyecto. Llevaron una “cuña” de cingaleses a la zona dominada por los tamiles. Unos de los funcionarios de Mahaweli escribió en ese momento que la localización del área del proyecto, “le brinda al gobierno una forma clara y extremadamente efectiva para destruir la base misma” del Estado independiente buscado por la minoría tamil.12 El gobierno también buscaba minimizar la influencia de los tamiles en el área de Mahaweli, y por eso los forzó a abandonarla. Cientos de jóvenes tamiles fueron rodeados por las fuerzas de seguridad en 1985 y encarcelados por dos años. Los militantes tamiles respondieron masacrando cientos de cingaleses.13 Mientras todas estas atrocidades y maniobras políticas se llevaban a cabo, los donantes extranjeros —particularmente el Banco Mundial y los gobiernos de EE.UU., Gran Bretaña, Suecia y Alemania Occidental— se hicieron los desentendidos y continuaron girando fondos para el proyecto Mahaweli. El proyecto Anatolia (GAP, en turco), al sudeste de Turquía, preveía la instalación de 22 represas a un valor de 32 mil millones de dólares, con propósitos políticos nacionales e internacionales. Internamente, el riego y el gran proyecto hidroeléctrico están fortaleciendo la presencia del Estado turco en un área remota y azotada por la pobreza con una superficie de 75.000 kilómetros cuadrados -cerca de un décimo del área de tierra del país-, poblada por kurdos principalmente, y que constituye un baluarte de militantes separatistas del Partido Obrero del Kurdistan (PKK). Sesenta mil kurdos fueron desplazados por la represa Atatürk, la pieza central del proyecto, sobre la cual se estamparon las palabras del fundador de la Turquía moderna, “Ne Mutlu Turkum Diyene” (“Afortunado quien es turco”). Internacionalmente, el GAP le otorga a Turquía la capacidad de regular las cabeceras del Éufrates y del Tigris, y de este modo controlar la mayor parte del abastecimiento de agua para Siria e Irak, que se encuentran aguas abajo, países que ya sufren escasez crónica de agua. “Podemos detener el flujo de agua a Siria e Irak por hasta ocho meses sin que se rebasen nuestras represas y de este modo controlar su
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comportamiento político”, comentaba el administrador de la represa de Atatürk a un periodista estadounidense en 1993.14

co upción Represas y corrupción
Entre los miembros del Congreso de EE.UU. la práctica de forcejear para asegurarse la obtención de fondos federales para proyectos millonarios en sus distritos se conoce como la política del “pork-barrel”. La frase “pork barrel” (barril de cerdo) deriva del frenesí que se provocaba entre los esclavos hambrientos de las plantaciones del sur, cuando sus dueños celebraban una ocasión especial abriendo un barril de cerdo con sal. Durante décadas los proyectos hídricos eran y, hasta cierto punto siguen siendo, el “pork” par excellence de los políticos estadounidenses: son fáciles de justificar (control de inundaciones, riego, energía hidroeléctrica, recreación, navegación); son diseñados por poderosas agencias federales que pueden proteger de la opinión pública la información sobre el proyecto y vencer cualquier oposición, y son enormemente costosos. “Los proyectos hídricos”, opina el autor Marc Reisner, “eran la lata de aceite que lubricaba la maquinaria legislativa del país. Se retenían muchas leyes importantes: un proyecto de educación, otro de ayuda al exterior, otro de conservación, hasta que el presidente accedía a conceder a un poderoso jefe de comité agregar un anexo que autorizara la construcción de su represa favorita”.15 Desde fines de la década del ‘70 en adelante, fue cada vez más difícil para los políticos de EE.UU. conseguir un buen proyecto “pork” de represa debido a las restricciones presupuestarias, la oposición ambiental y la creciente concienciación pública acerca de que la mayoría de los proyectos hídricos eran un desperdicio económico. Cuando Bill Clinton nombró a Daniel Beard —un firme opositor a la construcción de grandes represas— como miembro de la Comisión de la Oficina de Reclamaciones (BuRec), el sistema corrupto parecía haber acabado por completo. Sin embargo en 1995 reapareció como traído de la tumba, cuando John Doolittle, un poderoso congresista republicano de Sacramento, California -descripto por el San Francisco Chronicle como un “legislador ‘títere’ dominado por un pequeño grupo con poderosos intereses agrícolas”- introdujo una propuesta en el Congreso para construir una represa multipropósito de 2 mil millones de dólares cerca de Sacramento, que ya había sido rechazada en varias oportunidades durante las dos últimas décadas. En octubre de 1995 un editorial del San Francisco Chronicle describía irónicamente la represa de Auburn, de 233 metros de altura,
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propuesta por Doolittle, como una “monstruosidad de concreto que gruñe como un cerdo”.16 La política del “pork barrel” adopta diferentes formas en todo el mundo. Philip Fearnside, del Instituto Nacional de Investigación en Amazonia, cree que la represa Balbina fue básicamente un soborno electoral del presidente de Brasil para el Estado de Amazonas. Antes de las elecciones de 1982, el partido político-militar tenía el poder tanto en Amazonas como a nivel nacional. Balbina fue presentada a la gente de Amazonas, agrega Fearnside, “como un ejemplo de la capacidad del gobernador estatal de obtener beneficios de Brasilia”. La factibilidad técnica de la represa fue irrelevante. Fearnside comenta que esta clase de proyectos se conocen en Brasil como “obras faraónicas”. “Como las pirámides del Antiguo Egipto, estas inmensas obras públicas demandan el esfue