El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios.

Ellos fueron y proclamaron el evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la palabra con los signos que los acompañaban.
Mc 16,15-20

“Aquí vino y se fue. Vino… llenó nuestra caja de caudales, con millones de siglos y de siglos, nos dejó unas herramientas… y se fue”.

Esos versos con los que el poeta evoca la Ascensión de Jesús subrayan la responsabilidad que este misterio nos confía. Nos dejó sus herramientas y nos confió continuar su misión.

Hay ausencias de personas amadas que nos entristecen y nos paralizan. Es como si nos faltara la vida, decimos. Y es verdad. No podemos vivir como si la amistad y el amor no hubieran cambiado nuestras vidas.

Pero hay ausencias que son un modo nuevo de presencia. Algo de eso descubrimos en el momento de la partida de nuestros padres.

Ahora pasamos nosotros a la primera línea. Nos toca llevar adelante lo mejor de su legado, lo mejor de su esperanza.

La Ascensión del Señor nos invita a recobrar la conciencia de esa su nueva forma de presencia:

Él está cerca de nosotros.

Y la conciencia de nuestra responsabilidad:

Nos ha encargado su herencia y su mensaje. De nosotros depende ahora su misión.

Nos dice el Papa Benedicto XVI:

“La Ascensión de Cristo no es viaje en el espacio hacia los astros más remotos. No quiere decirnos que el Señor se ha ido a un lugar alejado de los hombres y del mundo”.

“ Significa que Él pertenece completamente a Dios. Él, el Hijo eterno, ha conducido nuestro ser humano a la presencia de Dios, ha llevado consigo la carne y la sangre en una forma transfigurada.”

Cristo es para siempre ´el Dios con nosotros`.

Añade el Papa :

«nosotros podemos alejarnos de Él interiormente.

Podemos vivir dándole la espalda.
Pero él nos espera siempre y está cerca de nosotros».

“PROCLAMAD EL EVANGELIO A TODA LA CREACIÓN”

Es una misión para anunciar la buena noticia de que Dios nos ha ofrecido en Jesucristo su vida, su amor y su perdón. Y que, por lo tanto, se puede vivir de otra manera.

“ ID AL MUNDO ENTERO”
Eso han hecho siempre los discípulos de Jesús. La Iglesia es peregrina por esencia y misión.
Hay que ir a “mundos” que nos resultan desconocidos, aunque están a nuestro lado. No valen disculpas para no emprender esa “ida”.

Señor Jesús, te agradecemos tu presencia entre nosotros. Sin ella no podremos continuar tu misión que es ya la nuestra. Aumenta tú nuestra fe y confirma nuestra palabra. Amén.

José Román Flecha Andrés
PALABRA DEL SEÑOR –Salamanca
Presentación: Antonia Castro Panero Música: Kenny G.

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