AUTOBIOGRAFIA

Catarina Méndez Paciencia, es indígena tsotsil nació en el año de 1977 en la comunidad Quextik Centro del Mpio. de Chenalhó, Chiapas, México. Sus padres se llaman Antonio Méndez Hernández, Manuela Paciencia Moreno ambos de origen Maya, Su papá es agricultor, campesino que cultiva la tierra para producir maíz, frijol como alimento básico de las familias tsotsiles. Catarina desde su niñez aprendió las labores del campo apoyando a sus padres en las faenas agrícolas, además de artesana que su mamá la enseñó a bordar la ropa tradicional que usan las mujeres tsotsiles de Chenalhó.

Desde niña Catarina quiso estudiar educación primaria en su comunidad, ella inconscientemente sabía que lo necesitaba cuando sea grande, pero, desafortunadamente como la mayoría de las niñas y niños de las comunidades, no tuvo el permiso de sus padres porque tenía que ayudar en el trabajo del campo y además que sus padres no podían cubrir los gastos escolares, pues eran una familia de escasos recursos (ingreso limitado). Por esta razón, la pobreza familiar como en todas las familias campesinas de pueblos originarios, fue uno de factores impidió a Catarina superar el analfabetismo. A los 15 años de edad, cuando fue creciendo física y mentalmente, vio que la realidad social es cambiante constantemente, y que el estudio básico como el saber leer y escribir era fundamental. Por ello mismo, conforme transcurría el tiempo, ella cada vez se sentía mal e inclusive molesta con sus padres que no le habían dejado ir a la escuela de niña, pero ella reflexionaba a sí misma, que sus padres no lo hicieron de mala intensión, sino, porque fue por la necesidad de la familia y por varias circunstancia que cobijaba en ese tiempo de su infancia. Catarina pensaba siempre y se decía dentro de sí misma que de haber estudiado, hubiera elegido ser maestra de educación primaria ya que le gusta enseñar y le tiene mucho cariño a las niñas, además que que era para superarse personalmente y tener una profesión que le pudiera permitir trabajar cómodamente con un salario para vivir tranquilamente y no trabajar siempre de campesina como ha sido de niña. Así fue creciendo, pensando y construyendo su vida con su familia, trabajando la siembra del maíz, frijol y el café que es el único producto como fuente principal de ingreso económico para sustento de las familias tsotsiles. Y seguía con el sueño de estudiar la primaria que desde niña le hubiera gustado. Pero al cumplir los 20 años de edad, una tragedia que le marcó totalmente su vida fue la masacre de Acteal, producto de la guerra de contrainsurgencia diseñado por el Estado Mexicano para contrarrestar la lucha del Ejército Zapatista de

Liberación Nacional (EZLN). El único delito que habrían cometido las personas masacradas fue el de pedir justicia y paz para las comunidades de Chenalhó y la convicción de luchar por la vía no violenta por la construcción de un México justo, democrático y más humano. Sin embargo el gobierno mexicano a través de sus paramilitares no tuvieron compasión hacia la gente indefensa e inocente. Cabe señalar que la masacre de Acteal fue antecedida de hechos violentos y que la Organización Las Abejas al que pertenece Catarina hizo varias denuncias públicas y ante la Sub Procuraduría de Justicia Indígena de Los Altos de Chiapas, además, decenas de periodistas y reporteros de televisión y de prensa estatal y nacional anunciaron la escalada de violencia que se consumía en Chenalhó, sin embargo las autoridades competentes y el mismo presidente de la República Mexicana Ernesto Zedillo Ponce de León en ese entonces, no hicieron nada para evitar la matanza. Catarina y sus papás, familiares y varias familias de su comunidad, no tuvieron otra opción de refugiarse en la comunidad de Acteal formando un campamento civil por la paz, creyendo que ahí podían evitar ser agredidos. Sin embargo, los paramilitares no respetaron el campamento civil, porque era una guerra sucia creada por el Ejército y el Estado Mexicano. Fue entonces que el 22 de diciembre de 1997 cuando llevaban 2 días de ayuno y oración, fueron acribillados indefensos, hombres, niños, niñas, ancianos, ancianas, mujeres y cuatro de ellas embarazadas de 4 a 7 meses de gestación. El saldo que dejó la masacre fue de 45 muertos de las cuales 21 mujeres (una de ellas es la mamá de Catarina), 15 niños y 9 hombres mas 4 niños que aun no nacían; además de 26 lesionados entre ellas es Catarina Méndez Paciencia que recibió 7 impactos de bala en diferentes partes del cuerpo 4(cuatro) disparos en el brazo derecho, 1(uno) en el izquierdo, 1(uno) disparo en el muslo de la pierna derecha y 1(uno) en la canica del pie derecho. Catarina quedó casi muerta debajo de los muertos. Ahora, para ella todo esta muerto, ya nada le pertenece, le han arrebatado todo; su alegría de vivir, su sentido de nacer y crecer, su sueño de luchar en la vida, su idea de vivir y compartir la humanidad, pues su sueño que tenía antes de la masacre se ha perdido y no solo eso sino su vida se ha quedado desecho por completo, sin madre, sin un futuro, excepto la esperanza por un mundo mejor acompañado con equilibrio social, que es lo único que le queda por luchar a lado de la Organización al que pertenece. Sin embargo, día tras día más se preocupa, pues su vida diaria es acompañada de constante dolor físico y psicológico, ya no puede caminar bien, su vida no es alegre. La secuela física y psicológica con la que carga Catarina no es su única preocupación, sino, también la escasez económica para su atención médica especializada, sus necesidades en la casa, ella ya no puede auto satisfacer sus necesidades, ya no puede trabajar como lo hacía de muy joven para ganarse la vida. En plática con las autoridades de la mesa directiva de la organización Las Abejas, Catarina comparte, que mejor hubiera quedado muerta en la masacre y desea morir para no sufrir más.

Otra opción de ella es que hubiera una familia la adopte para que pudiera ser atendida como una hija y así dejar las preocupaciones por su sustento diario. A pesar de ello, Catarina ha luchado para mantenerse firme con la convicción la búsqueda de justicia por la masacre y sobre todo por su mamá y el amor a la lucha No Violenta de Las Abejas. Catarina también comparte que si no hubiera sucedido la masacre de Acteal, si viviera su madre, si no tuviera los dolores psicológicos y las heridas de bala; su vida sería diferente, sus preocupaciones serian mínimas; aunque continuara siendo una persona de escaso recurso, pero que eso se puede remediar yendo a trabajar dentro o fuera de su comunidad y las necesidades básicas de la familia serían cubiertas. Además, no estaría sola como ahora, ya habría formado una familia, con hijos y un esposo con quien pudiera platicar, compartir la alegría y la tristeza, las victorias y las derrotas, que sería su compañero y aliado para enfrentar la vida y fortaleza en la lucha diaria. Pero todo eso ya no va ser posible, porque ahora está “incapacitada” físicamente. Piensa ella que todo se ha perdido. No obstante, Catarina sigue siendo un ejemplo de lucha entre Las Abejas y para el mundo, pues ha estado siempre activa en la lucha pacífica No Violenta. Catarina es esperanza dentro y fuera de Las Abejas. Uno de los anhelos alcanzados ha sido el de aprender a leer y escribir (ahora estudia su primaria en un proyecto de educación de la parroquia de Chenalhó). Afirma ella que su razón y propósito principal de estudiar es por la necesidad de tomar notas de las palabras y temas que se intercambian y discuten cuando asiste y participa en talleres y reuniones de mujeres que convoca la organización. Además de querer conocer los derechos de las mujeres que ya se está trabajando mucho dentro de “Las Abejas”. Pero, que a veces no puede participar en todas la sesiones de estudio por la falta de dinero para pagar el transporte y otras necesidades básicas, mínimo necesita $500.00 (Quinientos pesos M/N) mensualmente, así podría solventar sus respectivos gastos. Si hubieran personas voluntarias y solidarias con Catarina, podría reducir sus preocupaciones, y aumentar sus ánimos y alegrías. CONSECUENTEMENTE. José Patrocinio Hernández Gómez Responsable de Comité de administración y de Planeación “Las Abejas”

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