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La Psicoloca y Yo XI- Vacaciones P2 - Luisppk

La Psicoloca y Yo XI- Vacaciones P2 - Luisppk

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Preludio
Me llamo Juan José Arizmendi pero me dicen JJ o ‘Juanjo’. Tengo 17 años, cumpliré 18 justo el día posterior a la graduación y por circunstancias difíciles de explicar… TENÍA a mi profesora de psicología, la Srta. María del Pilar Guerra (Mari Pili), viviendo conmigo en mi departamento. Eventos… Luego de una larga batalla, Debbie y yo finalmente somos novios. No fue nada fácil y debo reconocer que se logró completamente, gracias al esfuerzo de ella. La
Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Preludio
Me llamo Juan José Arizmendi pero me dicen JJ o ‘Juanjo’. Tengo 17 años, cumpliré 18 justo el día posterior a la graduación y por circunstancias difíciles de explicar… TENÍA a mi profesora de psicología, la Srta. María del Pilar Guerra (Mari Pili), viviendo conmigo en mi departamento. Eventos… Luego de una larga batalla, Debbie y yo finalmente somos novios. No fue nada fácil y debo reconocer que se logró completamente, gracias al esfuerzo de ella. La

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Preludio
Me llamo Juan José Arizmendi pero me dicen JJ o ‘Juanjo’. Tengo 17 años, cumpliré 18 justo el día posterior a la graduación y por circunstancias difíciles de explicar… TENÍA a mi profesora de psicología, la Srta. María del Pilar Guerra (Mari Pili), viviendo conmigo en mi departamento. Eventos… Luego de una larga batalla, Debbie y yo finalmente somos novios. No fue nada fácil y debo reconocer que se logró completamente, gracias al esfuerzo de ella. Las sombras de Úrsula y especialmente de Mari Pili, aun no nos alcanzan, pero posiblemente no tarden. Además y como burla del cielo, la situación se complicó al ganar Mari Pili una fuerte suma de dinero, poco antes de la adquisición de un condominio por mi familia. Es decir, el destino nos fuerza a no vivir separados.
¡¿Por qué?! ¡¡Tan feliz y tranquilo que vivía yo!!

Estamos terminando el año con exámenes y trabajos finales, poco antes de salir a las vacaciones de verano. Nuestro ‘grupito’1 con altas y bajas, pudo concentrarse en hacer los deberes y sacar adelante los trabajos. Aunque siendo honestos, ninguno pensó que pudiésemos hacerlo. ¿La razón? …los participantes. Conflictos: Jenny vs Li - Jenny, Sandra y Li vs Los tres chiflados – Jenny vs Juanjo (Guerra Fría) – Juanjo vs Pili (G. F.) - Los tres chiflados vs Los tres chiflados (entre ellos). Diplomáticos: Debbie y Marco. Muy aparte de las razones conocidas, los chiflados pelean entre ellos porque Claudio… ‘Abandonó a su suerte a sus inseparables compañeros, cambiándolos por una mujer pechugona’. Fueron las exactas palabras del chino Lee, refiriéndose a las apuestas de caballos. Yo, no dirigía palabra o mirada a Pili por su participación con Kike y Susie. Nadie pudo convencerme. Jenny quería deshacerse de Li, pues no es de nuestro salón, ni año. Li avisó que se retira, pero llevándose a Claudio con ella. Él no puede irse, pues Sandra en pago por conseguir el dinero para llevar a cabo el festival, se hizo tutora de los tres chiflados y ofreció hacerlos aprobar invictos, así sea a palos. Una tarea casi imposible. Ninguno de nosotros evitó darle nuestra opinión. En vano. Ella para terminar, frente a todos agradeció a Claudio nuevamente por el dinero necesario para el festival y le pidió perdón por no nombrarlo delante del resto del colegio (razones obvias). Él se sintió conmovido. Era su primera felicitación ‘bajo la mesa’ por un buen trabajo encubierto. Sin embargo, lo vi rascarse la cabeza y moverse inquieto. Al preguntarle en un susurro, él respondió: - ¡Me hubiese gustado una medalla! – Con cara de fastidio incomprendido. Primero pensé que estaba chiflado… luego, me puse en sus zapatos y lo comprendí. ¡Él es un agente secreto! Unos días antes de terminar los exámenes… Sandra lo condecoró (costó convencerla). Claudio derramó lagrimas y… ¡Se paró firme y saludó estilo militar a la ‘presidenta’. - Espero que a partir de ahora se porten bien… - Pidió ella. - Eso estará un poquiiiiiiiiiiiiito difícil… - Respondió Claudio muy honesto. Todos quienes presenciamos, nos encogimos de hombros. ¡Que le haremos! ¡Menos mal que ya estamos acostumbrados!

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Debbie, Sandra, Marco, Jenny, Claudio, Chino Lee, Cabeza de papaya, Pili y a pesar de no estar en el salón… Li (por Claudio).

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‘La Psicoloca y yo’

CAPITULO Xi
Vacaciones
PARTE II
Mi padre, me avisó que tomaríamos posesión del recién comprado condominio los primeros días de diciembre. Recomendó que estudie duro para disfrutar buenas vacaciones, pasear con Debbie y controlar la construcción. Yo obviamente acepté. Junto a Debbie y nuestro grupito (incluidos los 3 chiflados) estudiamos... o al menos lo intentamos. (Sandra y Jenny, contra el chino y ‘cabeza de papaya’… ¿falta decir más?) Él, para terminar, me informa muy tranquilo: - Pues… también te aviso que tu profesora Mari Pili nos ha separado ayer uno de los condominios… así que serán vecinos por un tiempo, pues ella también necesita vivir cerca de tu colegio. Yo… … (pausa) …

¡¡¡¿EEEEEH?!!!
Buenas noticias… Miré a mi padre sin poder creer el tamaño de semejante locura. ¿Se lo digo? No… él es mi padre… le debo respeto y obediencia. Intentaré hacerle ver las cosas delicadamente para que reconsidere y así, quizás pueda… -me di cuenta- de-vol-ver-le el dinero que Mari Pili ya ‘separó’.... Ya separó… YA SE-PA-RÓ… ¡¡¿Ya separó?!! - ¡¿Acaso estas completamente loco o ya empezaste a sufrir de Alzheimer2?! – Reaccioné levantándome muy sobresaltado por tremendo disparate. Mi padre, luego de obviamente sorprenderse… -aunque para mí no fue obvio- …intentó darme sus razones: 1. La propiedad es cara a pesar del descuento y han metido hasta el último centavo en la compra. Eso quiere decir, que incluyó el dinero de la venta a Úrsula. 2. No alcanzó para dar adelanto a la constructora. El dinero de Michelle, solo cubre su propiedad. En caso de pedir financiamiento al banco, gran parte de la ganancia se iría en pagarles intereses. Además, mi padre no quiere ni oír hablar acerca de pedirle más dinero a Úrsula o su familia. 3. Mari Pili pagó al contado el 85% del valor de la propiedad. El resto lo pagará en 6 meses, pues según afirmó, apenas tenga su titulo de psicóloga en la quincena de diciembre, el colegio le aumentará su sueldo a casi el doble por ser profesional. Además, ahorrará al vivir en una propiedad a medio terminar. 4. Con el dinero de Mari Pili, se cubre la construcción de las tres propiedades que nos pertenecen. Significa que las otras dos, son ganancia liquida. ¡Lo que esperábamos! Mi padre, para darme la estocada final, me soltó una invitación que fue un desafío a mis oídos: - Si consigues vender un departamento en las próximas 48 horas… ¡Devolveré el dinero a la Srta. Psicóloga! Camino a casa de Ernesto, pateo todo lo que encuentro en mi camino. De no ser por el miedo a quedarme calvo, ya me hubiese tirado fuerte de los pelos. Son casi 10pm y aun no puedo creer la locura de mi padre. ¡¿Cómo diablos venderé una propiedad en 48 horas?! Entonces saco cuentas: Esa propiedad cuesta us$65 mil dólares a medio construir. Mari Pili ganó en los caballos casi 40mil. Pero mi padre afirma que recibió 85%. Significa, que ella pagó us$55 mil. ¿De dónde sacó ella los 15 mil faltantes? Lo medito y rápido me doy cuenta… ¡Ana Patricia! Ella ganó us$16 mil. Podrá parecer increíble, pero es muy probable que ambas hayan juntado su dinero para
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Enfermedad que daña el cerebro y caracterizada por la pérdida progresiva de la memoria.

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‘La Psicoloca y yo’

hacer la compra y así dejar de vivir en un departamento alquilado, para tener algo propio. Llego a la casa, saludo, ceno en silencio y me voy a dormir. No quiero enterarlos todavía. ¡Mañana, algo se me ocurrirá! Con esa idea, duermo pacíficamente, soñando como arrestan a la pechugona malagradecida y la condenan a 20 años de comer, tomar y respirar tomates. ¡Aaah, que felicidad! Ultimo día de exámenes. Las notas comenzaran a publicarse después de dos días. Mientras, nosotros podemos venir al colegio para actividades de clubes o si lo deseamos, podemos empezar a vacacionar. Es decir, ¡hoy terminamos y empiezan nuestras vacaciones! Entrando al salón, encuentro a mis compañeros en grupitos. Discuten algo importante y al acercarme, noto una pequeña hoja en mi carpeta. ¡Es una publicidad! (Imagen) - ¡¿Qué diablos significa esto?! - Me pregunto examinándolo. - ¿Acaso está completamente loca? Mis compañeros lo debaten interesados. No quitan la vista de los tres chiflados, pero más entusiastas son las chicas. ¡Algunas ya sacaron dinero de sus carteras!
¡Quieren mandarlos a ser examinados!

-¡Está barato, vamos, aporten! – Anima Amelia. El chino y cabeza de papaya, se ven tristes. Claudio está dibujando en un papel grande, con lápiz y reglas. Parece un diseño especial o estructura. En eso, aparece Debbie en la puerta trasera y me saluda. Llama a la delegada y le entrega muchas monedas… ¡El otro salón también está colaborando! Cuando estoy por saludar a Debbie, escuchamos la inquieta voz del director en los parlantes del colegio, pocos minutos antes de empezar los exámenes: - Srta. Mari Pili… Srta. Mari Pili... Por favor, acérquese en este momento a la dirección… debemos discutir algo respecto de sus ‘avisos’. Debido a ello, ahora lo reviso mejor. No encuentro ‘algo’ que realmente valga la pena llamarle la atención. Entonces, le doy la vuelta y leo… ¡Me agarro la cabeza! ¡¿Pero cómo diablos se le ocurre publicar semejantes cosas?! ¡¿Acaso no es ella la psicóloga…?! ¿O estará más loca que los pacientes que pretende curar? (Imagen) Debbie me ve y ríe. Sabe perfectamente lo que pienso. Al acercarme a ella, la beso rápido y pregunto: - ¿A quién puede ocurrírsele poner: ‘No encontrarle sentido a la vida’ o ‘Sentimientos de no valer nada’ o peor aún… ‘Pensamientos de muerte o suicidio’? –culmino- ¿No será ella la que necesita el psicólogo? Debbie ríe mucho. Toma mi mano e intenta cambiar de tema, preguntándome si me encuentro listo para los exámenes de hoy y por nuestros planes para los siguientes días. En eso… veo salir a Claudio. Los otros dos intentaron seguirlo, pero Amelia y varias chicas lo impidieron, creyendo que podrían escaparse. Claudio al verse solo, nos descubre a su lado. Nos saluda y me pide si puedo ayudarle a ‘cargar’ algo. - Es algo pesado, pero entre dos podemos hacerlo rápido. – Pidiendo perdón a Debbie. No muy animado acepté y partimos al instante. Él sacó de su cuarto secreto una mochila pequeña para él y un maletín que me entregó. Pidió apresurarme y nos ubicamos en el segundo piso, justo encima de la dirección. - ¡Escucharemos que dicen! – Afirmó él, sacando el aparato espía para oír de lejos y conectándolo al grabador que yo cargué. - ¡Quizás podremos evitar que nos examinen! 3

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‘La Psicoloca y yo’

A pesar de conocerlo, ¿Por qué me sigue sorprendiendo? Me entregó unos audífonos y otros para él. Al conectarlos, oímos claramente: - Pero Sr. Director… -replica Mari Pili- …es necesario detallar todo lo posible en los avisos, pues nos lo piden en la universidad como práctica para darnos el titulo. No es que yo lo diseñé así porque me gusta. - Pero entienda por favor Srta. Mari Pili… no puede andar distribuyendo entre jóvenes alumnos del colegio, avisos preguntándoles por frigidez, alcohol, drogas o deseos de suicidio… - Pero Sr. Director… - Menos aún intentando cobrarles por consulta… -suspirando- …así sea un dólar. - Bueno… es que… - ¿Si? ¿Dígame? – Pregunta interesado el director. - Pues… -dudando- Los avisos son caros y no tengo mucho dinero, pues acabo de hacer una compra grande… - Srta. Mari Pili… -en tono de reconvención- ¿Otra vez sin dinero? ¿En qué lo ha gastado esta vez? - Pues… -dudando más- …junto con mi hermana hemos comprado un departamento… - ¡¿UN DEPARTAMENTO?! - Exclamaron al mismo tiempo Claudio a mi lado y el director abajo. A Claudio le tapé la boca e hice seña que luego lo explicaría. Él me observó incrédulo, pero aceptó. Mari Pili hizo un resumen al director, pero sin decirle como obtuvo el dinero y afirmó que la mayoría es de su hermana. Solo así pudo disfrazar la verdad, pues él sabe cuánto gana y no lo puede engañar. El director le dio la enhorabuena, pero le pidió ¡POR FAVOR!... avisarle discretamente si le llega de cliente cualquier alumno con el problema de alcohol, drogas o suicidio. Ella aceptó. Luego de acordar algunos otros detalles, agradeció y salió. Nosotros corremos al cuarto secreto para guardar todo, mientras Claudio me escucha lo sucedido. - Caray… la psicóloga tiene suerte que es mayor de edad. - Suelta en un suspiro. - ¿Ah sí? ¿Por qué? ¿Por las apuestas? - No… si… bueno… -se enreda- En parte… - ¿Qué problema tienes ahora Claudio? ¿No deberías estar feliz por ganar una bonita suma apostando? - Justamente ahí está el problema. – Confiesa preocupado. Yo lo miro bien, pero no le entiendo. Él se da cuenta y comienza a explicar: - De ser mayor de edad, podría guardar mi dinero en el banco o hacer una compra como la ella y su hermana. Pero siendo menor… -triste- debo encontrar donde esconder mi dinero los próximos 2 años. –deprimido- ¡Ni siquiera puedo comprar una caja fuerte, pues hasta para eso me piden documentos! Por fin lo entendí. Él gasta su dinero en aparatos, pero acumuló regular cantidad, más lo que acaba de ganar con las hermanas locas. ¡Ahora tiene mucho y no sabe qué hacer, que comprar o donde esconderlo! Un momento… Un momentito… Un diablito acaba de acercarse a mi oído. ¿Tiene mucho dinero y no sabe qué hacer, qué comprar o donde esconderlo…? ¡Dios mío! ¡¡Gracias!! ¡Perdón! Quise decir, diablito mío… (Parece ser más efectivo) - Claudio… -apoyándole una mano en la espalda- …Tengo la solución definitiva a tu problema. – Lo abrazo por el cuello como un cómplice, le pido prender su radio y caminamos hacia el salón, conmigo susurrándole al oído y tapándole la boca con la otra mano, para aminorar el volumen de sus expresiones de asombro. Justo antes de entrar al aula, llamé a mi hermana y le hice las 5 preguntas que inquietaban a Claudio. Ella, bastante asombrada, respondió con una solución para cada una. Yo adicionalmente le pedí decirle a mi padre que lo conseguí… por lo tanto… ¡Que vaya haciendo el cheque! Mi hermana, ignorante del asunto, pensó que yo pedía comisión de vendedor. Rió divertida y se despidió. ¡Siiiiiiiiiii! ¡¡Felicidad!! - ¡Bailemos Claudio! – Lo agarré de las manos y ambos danzábamos pasos a lo loco en la puerta (él obligado), mientras nuestros compañeros esperaban que entremos para empezar el primer examen. ¿Será necesario aclarar que separaron dinero para una consulta psicológica mía también? ¡No importa! ¡¡Mari Pili y su hermana, se van!! ¡¡Siiiii…!! ¡Que se vayan… Que se vayan…! ♫ la, la, rala ♫ ra, laaaaa….♫ felicidad… felicidad… ♫ Inicio de vacaciones… Dimos los exámenes matutinos y en el intermedio, almorzamos en grupo. 4

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‘La Psicoloca y yo’

Olvidamos que para el resto del colegio era completamente anormal vernos juntos, sentados y compartiendo la comida como amigos… especialmente por ver a Jenny y Li, los tres chiflados, Sandra y porque no, Pili y yo. Los únicos salvados de los comentarios, eran Debbie y Marco. Aunque Debbie recibió alguna mirada incrédula por tener cerca a los chiflados. Para todo el colegio, éramos un grupito imposible de creer. Incluso el sequito normal de Debbie se sentó algo alejado, pues no participaron de nuestros secretos. Nosotros reíamos, peleábamos, discutíamos, nos pegaban (las mujeres) y conversábamos de casi cualquier cosa… excepto, cuando alguien se nos acercaba. Entonces, nos quedábamos mudos. Quienes lo sufrieron… oyeron nuestra jovialidad reiniciarse, al ellos retirarse. ¿Conclusión? …ahora nos temían y nadie más se acercó. La primera en notarlo fue Sandra. Muy tarde, pues en un par de horas salíamos de vacaciones. Marco ya tenía varios planes con ella e incluso le pidió a Ernesto, la llave de mi antiguo departamento para usarlo como ‘su casa’ y así mantener la identidad millonaria en secreto. Debbie le pidió confiar un poquito más en ella, pero Marco le rogó por algo más de tiempo. Mientras, al otro lado… Claudio apuntaba cuentas con una mano y calculaba con la otra. Li aprovechó y comenzó a darle de comer sin él enterarse. Solo veía comida a la altura de su boca, mordía y tragaba.
¡¡Jenny los veía con pelos parados y echando fuego!!

Debbie intentó calmarla, pero ella no se resignó. Se acomodó al otro lado y… ¡le sirvió una bebida con pajilla! Ahora Li… ¡Se convirtió en súper saiyayin tres! ¡¡SE ENCENDIÓ!! Resumen de insultos: ¡Eres una… Beep! ¡Maldita hija de beep beep! ¡Metete en tus cosas beep beep beep! Con mucha esfuerzo apagamos aquel incendio, mientras Claudio… ni cuenta del lio que ocasionó. Al terminar los exámenes y ya saliendo del colegio, Debbie me preguntó para ir al cine en un par de horas y luego pasear por ahí. Además, me pidió avisarle a su hermana cuando entreguen el condominio, para así ella escoger (aun no lo hace) el que definitivamente se va a quedar. Yo aseguré que hay detalles por solucionar, pero apenas tenga la noticia concreta, será la primera en saberlo. Eso la satisfizo y caminamos del brazo hasta el auto que la vino a recoger. Al voltear para dirigirme a casa… ¡ahí está Claudio! …muy preocupado y con miedo de entrevistarse con mi hermana, tal cual acordaron. Me pidió acompañarlo, pero lo convencí de no haber motivo de preocupación. Su dinero estará bien seguro en una propiedad y apenas tenga mayoría de edad, lo pondrá legalmente a su nombre. Le pedí tenerle fe a mi familia, pues es un trato en el cual ambos saldremos ganadores. Para calmarlo más, le comenté que Michelle también invirtió en uno y quizás la misma Debbie llegue a vivir ahí algún día. ¡Eso lo animó! Esperó más confiado a mi hermana y cuando llegó, juntos se fueron a conocer la propiedad. Mi hermana, escuchó la historia completa del dinero de Claudio. ¡No lo podía creer! Sin embargo, acordaron varios puntos y Claudio recibió las garantías del caso. Él preguntó como harían, pues no deseaba que nadie se entere. Menos su familia. A ella le pareció raro, pero aceptó (aunque dudando) y así cerraron el trato. Él pagó el monto total en efectivo, entregando dos mochilas medianas con muchos billetes chicos. Parecían propinas de mesero. Ninguno de los dos lo sabía, pero en ese momento, condenaron al desahucio a la psicóloga y su hermana. ¡¡¡Siiiiii…!!! ¡¡¡felicidad!!! ♫ La, la, la rala ♫ la ra, laaaaa….♫ felicidad… felicidad… ♫ Dos días después, luego de revisar los resultados de nuestros exámenes y celebrar que por única vez en su vida el chino y ‘cabeza de papaya’ no asistirán a cursos de verano… hicimos planes de cómo pasar las vacaciones. ¡Increíblemente parecía que nos extrañaríamos! Marco pidió un par de días para solucionar un problema personal (mudar cosas al departamento) y yo solicité igual, pues mi hermana me pidió mudarme lo más pronto posible a los condominios. Así pues, estaríamos algo ocupados, aunque por poco tiempo. El 10 de diciembre comencé a mudarme a la casa que usaría como mía. Estaba más o menos trabajada y faltaban hacer varias conexiones de luz y agua, que los trabajadores terminarían en la siguiente semana, aunque quedarían expuestas. 5

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Michelle escogió la casa del lado derecho y Claudio la del fondo. Me alegró muchísimo no ver ahí a Mari Pili. ¡¡PAZ!! ¡¡POR FIN!! ♫ La, la, la rala ♫ la ra, laaaaa….♫ felicidad… felicidad… ♫ Conversé con el contratista como de costumbre y acordamos varios puntos. Me armarían rápido un área para poder vivir tranquilo y servirles de conexión con mi familia, Michelle o Claudio; Así resolveríamos cualquier problema o eventualidad que pudiera surgir durante los trabajos. En cuanto a Mari Pili, recibió casi 100 (cien) dólares por hacer un señor examen a los tres chiflados. En especial, al chino Lee. El director esperaba con mucho temor los resultados y para ser honestos, no era el único. Además, examinó a varios chicos y chicas. Incluyendo a Pili, que solo aceptó pues el director insistió. Yo… me rehusé. ¡No! ¡Never! ¡Nunca! ¡Manan!3 ¡Niet!4 No sirvieron de nada amenazas, castigos u otros. Nada me convenció de lo contrario. Mari Pili vencida, intentó convencer a Debbie. Al fracasar, intentó echarle el guante a Jenny. No sé cómo, pero de alguna manera lo consiguió. Nunca supimos de qué hablaron, pero Jenny al día siguiente… ¡usó un vestido! ¡Debbie casi se desmaya! ¡¡Ella misma intentó convencerla muchísimas veces y finalmente había abandonado!!
¡¿Cómo lo consiguió la psicóloga?!

Todo el alumnado y profesorado, se preguntaron lo mismo y recién les nació algo de fe. Al día siguiente… ¡Comenzó a verse una gran fila de ‘pacientes’ esperando afuera de las oficinas de psicología! Algunos días después… Por fin tengo luz, agua caliente, puertas y ventanas. Huele un poco a pintura, pero ya se puede dormir, comer, bañarse y cocinar. Es decir, ya se puede vivir. Está un poco desastroso, pero he estado en peores. Michelle visita los trabajos todos los días sin falta. Habla poco conmigo y bastante con el contratista. Hoy es domingo de quincena. Almuerzo con Debbie, esperando lo que nos sorprenderá, según Sammy. Ella aseguró que por la radio nos daría una buena noticia. Así, la prendimos y escuchamos como le hacen una entrevista a Eclaire: - ¿Es cierto que estuviste grabando nuevos temas para un álbum antes de tu gira? ¡Danos la primicia! - ¡Claro! Te cuento a ti y a todos tus oyentes, que estos últimos días hemos trabajado mañana, tarde y noche, haciendo la musicalización de varias nuevas letras y… - ¡Vaya Eclaire! ¡Qué gran noticia! –interrumpiéndola- ¿Pero solo trabajaron en la musicalización? - Bueno… si. –con un tono medio desganado- las letras… pues, nos encontró un ‘aprendiz’ de escritor y… - ¿Nos encontró? ¿Aprendiz? –reclamo levantándome muy enojado- ¡¡Condenada bruja flaca y malagradecida!! Debbie intenta calmarme, mientras me pide no dejar de oír la radio. - ¿Acaso intentas decirnos que un ‘aprendiz’ te dio letras para que trabajes varias canciones y así llenar un álbum? ¿No es algo difícil incluso para un profesional? - Mmm… pues… creo que tuvo mucha suerte… - Replica ella muy simple. - ¡Maldita Eclaire…! ¡¡Yo la estrangulo!! – Nuevamente explotando y otra vez Debbie calmándome. Ring… ring… (telefono de casa) - ¿Aló? – Responde Debbie. - Disculpa a Eclaire... por favor…–es Sammy- le pedí comportarse, pero a pesar que le hago señales a través del ventanal de la cabina, no me hace caso. Debbie entiende, me lo hace saber y yo disculpo a Sammy… pero otra cosa es Eclaire. - No vayan a cortar… les ruego escucharlo todo pues pondrán sus canciones… ambas. – Aseguró ella. Debbie agradeció casi con lágrimas. Yo decidí obviar la voz de Eclaire y me concentré en la llegada de la canción. Ambos deseamos oírlo, pues musicalizaron la que le escribí a Debbie (bésame y calla) y aquella que
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Manan = Palabra quechua. Significa negación completa. Niet = alemán/holandés. Negación.

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Autor: Luisppk hice en casa de Ernesto. ¡¡Llega el momento!!

‘La Psicoloca y yo’

Invitan a Eclaire para hacerle la presentación y ella de inmediato lo hace: - La siguiente canción es un completo estreno. Espero les guste mucho, se llama: ‘¿Quién quiere un chico?’ - ‘¿Quién quiere un chico?’ … que nombre tan original… - Interrumpe el locutor divertido. - Así es… -responde Eclaire- será un hit y… la dedico a la pobrecita, pero muy pobrecita… de mi GRAN amiga Debbie… ¡Piénsalo bien amiga! Debbie, quería esconder la cabeza bajo tierra. Primero se sorprendió, pero al ver mi cara… se espantó. Entonces, la radio empieza a tocar la melodía. ¿La escuché? No… Ring… ring… Esta vez, contesté yo. Debbie ni se acercó. Se alejó por su propia seguridad, para no quemarse con las llamaradas emanando de mí. - ¿Aló, Sammy…? Si ya sé… no te preocupes… -respirando fuego- Avísale a la huesuda de tu amiga, que contaré a todo el mundo que fue a ella a quien abandoné por Debbie. También diré que no sabe besar y debajo de la ropa solo tiene hueso y pellejo. Gracias por llamar Sammy… hasta luego. ¡Colgué y desenchufé! Luego de la primera, escuchamos la segunda… pero ninguno de los dos comentamos nada. Yo casi ni le presté atención. Debbie me examinaba muda. Apenas terminó, apagué la radio de un golpe. ¡Maldita flacuchenta malagradecida! Debbie hizo su mejor esfuerzo, pero consiguió resultados medianos. Salimos a dar un paseo luego del almuerzo para bajarme los humos. Apagamos los teléfonos y nos olvidamos de las canciones o de Eclaire. El lunes, desperté aun renegando. El paseo, cine y distracciones con Debbie hasta tarde, no ayudaron mucho. Hoy regreso al trabajo y lo primero, es solucionar un pedido especial de Claudio. Quiere un pequeño sótano. Algo con una entrada oculta y personal. El constructor intenta decirme que será un problema y obviamente costará más. Yo le pido hacer el diseño y decirme el precio. Supongo que Claudio ya lo sabe, pero igual lo solicitó. Mientras el constructor entra en su oficina, Michelle aparece como siempre, para ver los avances en su cocina. Área realmente importante para ella y su trabajo. Al verme, parece querer evitarme, pero luego de la indecisión inicial se acerca a mí: - Debbie regresó muy tarde ayer. – Examinándome escrupulosamente. - Lo lamento… intenté decírselo, pero ella… - Tú como ‘caballero’… -retorciendo entre dientes la palabra- …no puedes permitir que en esta peligrosa ciudad ella esté expuesta a los peligros de la noche. - Es cierto. En verdad es mi culpa. No volverá a ocurrir. – Bajando la cabeza arrepentido. A pesar de todo, reconozco que a Michelle no le falta razón. Ella me observa bastante rigurosa. Parece querer continuar el escarmiento... - Así lo espero. – Terminó, dio media vuelta y se dirigió a su casa para ver los avances. Yo ingreso a la oficina del contratista y luego de verlo trabajar por casi una hora, llamo de ahí a Claudio informándole los nuevos planos y costos aproximados. Él avisa que vendrá después del almuerzo a revisarlos y cancelar en caso de encontrarlo a su gusto. Al informarle al contratista, él refina algunos puntos y calcula los costos para tan extraño cliente. Después de salir de aquella oficina, gracias a Claudio recordé faltarme víveres para almorzar. Normalmente hago compras los domingos, pero por Debbie y la huesuda de Eclaire, lo olvidé por completo. Entro en casa y reviso las alacenas, apuntando lo que me hace falta. Una vez listo, me pongo en camino. En la entrada del condominio está Michelle, volteando a izquierda y derecha. Al verme acercar, lucha internamente, pero al final se decide a preguntarme: - ¿Sabes de un buen lugar para almorzar por aquí? Debo esperar que me traigan una muestra del piso. - Mmm… pues esta es zona residencial. Solo hay un centro comercial a 5 cuadras y tiene algunos restaurantes, pero Debbie y yo los probamos, y no son muy recomendables. Por eso mejor compro para preparar en casa. 7

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Ella me miró, con la expresión de que prefiere deleitarse con venenito tibio, antes que con mi comida. Yo no tengo animo de discutir y menos por lo de ayer… pero Debbie me pidió por favor tenerle paciencia. Paciencia… paciencia… paciencia… ¿Por qué debo tenerla con los demás, cuando no la tienen conmigo? A pesar de ello, Debbie es importante. Haré el sacrificio. Si Michelle no acepta, no será mi culpa. - Si deseas… - y quedé cortado. Ella a pesar de todo, me entendió. Achicó ambos ojos y me pasó un nuevo scanner de pies a cabeza. - Pero cocino yo. – Advirtió. Yo iba a argumentar pero… - Como desees. – Respondí. Subimos a su auto y nos dirigimos a hacer las compras. Michelle está cocinando y no puedo evitar asomar la nariz en la cocina pues huele delicioso. Ella al verme, se hace la indiferente. Yo veo las especias que usa y me parece raro no ver una, que a mi paladar es infaltable. Como buen bruto que soy, aclaro la voz y pidiendo perdón, le hago esa minúscula observación. - ¡¿Qué cosa has dicho, pequeño mequetrefe insolente?! ¡¿Te atreves a cuestionar mi cocina?! – Con un tono terriblemente tétrico y sus cabellos rubios convertidos en serpientes, listas a morderme e inyectar su veneno. - N-no… n-no… es e-so… -intentando limpiar el desastre- …solo que así he comprobado que queda mejor… - ¡¡¿QUEDA MEJOR?!! – Escupiendo fuego por ojos, nariz y boca. En resumen, le faltó poco para cocinarme a mí en lugar de su preparado original. Se puso histérica. Era imposible que un pobre diablo como yo, pudiera enseñarle en absoluto a una experta de mil clases de cocina. Yo estaba calladito en mi rincón aguantando improperios, insultos, majaderías y demás parecidos, cuando se apareció el diablo salvador… bueno, en realidad… una diabla. ¿Oye diablo…? ¿No se supone que tú y yo teníamos un ‘arreglo’? En la puerta, con los cachetes inflados y colorados, aparentemente molesta, muy pero muy linda y bastante pechugona… ¡Ana Patricia! ¡Entró como en su casa! ¡No le interesó que Michelle me estuviese resondrando y apenas poner un pie dentro, también empezó a reclamarme de su parte! Michelle al verla, no se preocupó de oírla y como parecía que iba contra mi… ¡bien por ella! Ambas se unieron contra mí y dispararon una sarta de reclamos, insultos y otros, en forma de metralleta stereo de mil tiros por segundo. Quizás más. Eso fue suficiente para marear a cualquiera y yo no era la excepción. Al despertar en el mismo sitio donde caí, vi como ambas disfrutaban del almuerzo en la mesa, sin preocuparse en lo absoluto por mí. Al parecer, Ana Patricia le confirmó que su hermana Mari Pili (que Michelle ya conoce) ha vivido muy bien alimentada por mí y reconoció que jamás comió tan sabroso en su vida. Por lo tanto, si ella que es tan difícil de contentar dice eso, no sería mala idea hacer una prueba con la especia que yo indico. – Total… no se pierde nada. Él aun está inconsciente. Nunca lo sabrá. – Señalándome y yo haciéndome el muerto. Casi saco la lengua. Michelle se deja convencer por las dudas. Van a la cocina y separan un poco. Agregan la especia que ahí tengo y luego de un hervor, la sirve en un plato. Ana Patricia hace la prueba, pero luego de oírla comparar, es la misma Michelle quien lo hace, resistiéndose a creer el veredicto de la intrusa pechugona. Finalmente… luego de probarlo, entra en cólera. Como aun me ve inconsciente en el piso no dice nada, pero coge su cartera y se va. Ana Patricia se olvidó de ella y de mí. ¡Se está comiendo todo! ¡¡Es una diabla súper tragona!! Me ‘despierto’ haciéndome inocente (por si acaso) y veo como ella mete varias cucharadas de comida a su boca, mastica rápido y se acerca veloz para continuar reclamándome… ¡No puede ser! - ¡Debería darte vergüenza lo que ‘intentaste’ hacernos a Mari Pili y a mí! ¡Eres un joven muy, muy malo! Inflando sus cachetes, sacudiendo su dedo índice, poniéndose roja y haciendo un berrinche. Recién entonces, me regresan los sentidos. ¿’Intentaste’ dijo ella? ¿Acaso no lo ‘conseguí’? ¡Me levanto de un brinco y cojo el teléfono como un rayo para hablar con mi padre! ¡¡Desconectado!! Miro mi teléfono celular… ¡Apagado! ¡Claro! ¡Todo apagado por culpa de Eclaire! Ana Patricia nota mis acciones y me suelta mas recriminaciones, asegurando como las sorprendieron con la noticia, pero afortunadamente mi padre es una buena persona y el día domingo (ayer), con lo que ambas ganaron el fin de semana en el hipódromo (ayudadas por Claudio), cancelaron la propiedad. 8

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

¡Claudio traidor! Ayer y hoy intentaron llamarme para hacérmelo saber pero fue imposible localizarme. - Así pues… -concluyó ella- ¡Ahora somos vecinos, cuñadito! – Me sacó burlona la lengua y se largó llevándose con ella mi olla con el preparado de Michelle. En la casa, yo estaba tieso… ¡No puede ser! ¡¿Vecinas?! ¡Me volví a desmayar! ¿Volver?... Son 8pm, ya cené lo que preparé yo mismo. También intenté ‘hablar’ con mi padre, pero mi hermana no me lo permitió. Para concluir el asunto, ella me indicó que lo nuestro es un negocio. Ahora nos quedaba una propiedad por vender (la mía) y nunca hicimos negocios tan rápido, y menos ganando de esa manera. A mí me espera un buen bono, pues consideran que por mí se compró y también se vendió. Me recomendó soportar hasta el final de las construcciones y me bastaba con no abrir la puerta, para no saber de los momentáneos vecinos. ¡Como se nota que no las conoces! Pensé yo, maldiciendo la simplicidad de aquel argumento. No dijo más y así concluyó el asunto. En cuanto a Michelle, evitó que Debbie venga hoy. Ella así me lo hizo saber por teléfono, pidiendo un poco mas de paciencia y preguntándome por la causa de su gran enojo. También por teléfono, Sammy llegó a comunicarse conmigo. Preguntó si llegué a escuchar la emisión de radio, pidió disculpas y me rogó no hacer declaraciones contra Eclaire. Después de conversar al respecto, me dio la noticia que quería hacerme saber por radio. ¡Ellas me contrataron como su escritor exclusivo de letras para canciones! Además, cubrirán mis cursos de perfeccionamiento en academias de cultura, arte y música. Para terminar, me pagarán una cantidad por los derechos de cada letra y además un porcentaje por ‘royalty’5 que se incrementará en la medida del éxito de cada canción. - ¡Te puedes hacer rico! – Exclamó entusiasmada. - Cuando tenga dinero, haré cantar a Eclaire en el cumpleaños de mi perico. – Le suelto a Sammy renegando. Ella… ¡Comenzó a reír muy divertida, asegurando que yo era muy gracioso! Es una suerte que no me haya creído. Nos ahorramos una discusión. Son 8:45pm. Estoy frente a la tv pero no presto atención. Lentamente comienzo a cabecear y caigo dormido. Ring… ring… ¿Quién diablos podrá ser? Miro el reloj… 10:30pm. Repito… ¡¿Quién diablos podrá ser?! - Aló… - De mala gana. - Alooooó… -una voz femenina- ¿Eres Juanjo? - Mmm… -dudando pues no la reconozco- Si, así es. - ¿Sabes que eres muy lindo? – Me suelta inesperadamente, mientras escucho muchas risas burlonas detrás. Ji, ji, ji… ji, ji, ji… - ¿Quién es? – Pregunto intrigado. Otra voz femenina responde: - ¡Shi sheñó! ¡um shiiiico muuuuuuuuuy lindo… shi sheñó! ¿Eh? ¿Una borracha? Una tercera…: - Ven a mi casita que me siento muy soliiiita, ¿siiii? Ja, ja, ja... Ja, ja, ja... ji, ji, ji… Ya sé que son un grupo de borrachas, pero no entiendo cómo me conocen o donde obtuvieron mi número. Una cuarta: - Si vienes conmigo, yo si te trataré muy bien… No como esta loca pechu… ¡¡AAAA!! –gritando¡¿Qué les pasa?! ¡¿Por qué no me dejan terminar?! - ¡Calla tonta! ¡Se supone que él no debe saber! - ¡¿Y cómo diablos voy a hacer para que venga conmigo entonces?! Y empezaron a discutir… Yo… corté. Ya sabía quién era culpable. ¡Condenada loca pechugona!
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Royalty = Regalía. Es el pago que se hace por derechos de autor.

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Apagué la tv y me levanté para ir a dormir, cuando… Ring… ring… Observo sonar por un momento, pero dudo en apagarlo y desenchufarlo. Decido contestar y mandar a todos los diablos a todas esas locas que se atrevan a burlarse de mí. - ¡¿ALÓ?! – Con voz fuerte. - ¿Disculpa…? –una nueva voz femenina pero más sobria y se nota algo tímida- ¿Si eres Juanjo, no? - Si, dime… - Algo más tranquilo. - Perdona a mis compañeras, pero celebramos haber aprobado y ya somos profesionales… - Pues me alegro por ustedes… -interrumpiendo- ¿pero que tengo yo que ver con ello? - Bueno… mira… -dudando otra vez- Mari Pili está aquí con nosotras… ¡¿Ah, sí?! ¡Qué novedad! ¿Cuántas ‘locas pechugonas’ hay aparte de ella y su hermana? Pienso indignado. Ella continúa. - … está muy ebria y ninguna de nosotras puede llevarla hasta su casa, pues vive muy lejos… - ¿Y? – interrumpo yo. - ¿Por qué no llaman a su hermana o algún familiar? Yo solo soy su alumno y no tengo nada que ver con ella, aparte de las clases. Ella me escucha y se queda muda un momento. Luego suspira y me dice en tono de confesión: - Mari Pili no ha parado de hablar de ti… está muy dolida y lamenta mucho lo que hizo… - ¡Un momento! –interrumpo nuevamente- ¿Acaso intentas decir que se los contó todo a ustedes? - ¿Por qué no? –se defendió- ¿Acaso no somos psicólogas? - Psico-locas diría yo. – Afirmé en voz muy baja. - Mira Juanjito… ¿puedo llamarte Juanjito, no? –sin oír mi respuesta, igual continuó- Ella está prácticamente inconsciente de tanto tomar. Nadie puede llevarla y como decía, está muy dolida porque intentaste devolverle su dinero y evitarle comprar la casa que ella quería a tu lado. –Respira un instante y termina- ¿No podrías olvidar rencillas por el día de hoy y llevarla a descansar? No tiene nadie más a quien acudir. Debería colgar… ¡Maldición! ¡¡Condenada psico-loca pechugona!! Finalmente, por más que intenté… no pude. Soy demasiado bueno… ¡Maldición! Acepto lamentándome. - Dame la dirección, en cinco minutos salgo para allá –resignado- ¿Podrán esperar? – Pregunto fastidiado. - ¡Claro! ¡Por supuesto! –muy alegre- ¡¡Chicas!! ¡¡Lo conseguí!! ¡¡Él vendrá por Mari Pili!! - ¡¡Siii…!! – Un grupito de voces. - ¿Como me veo?... ¡Vamos rápido al baño!... ¡Préstame tu lápiz!... - ¡¿Vamosh a conosherlo?! –la más borracha- ¡¡Mozho!! ¡¡Una ronda másh!! Me dan la dirección y yo aseguro que llegaré en unos 15 a 20 minutos. No están tan lejos. Llamé un taxi a la agencia y lo contraté para ir y volver. Ese grupo de locas borrachas, me esperaban con las uñas afiladas y las fauces abiertas. ¡Me atraparon y aprovecharon en psicoanalizarme mientras Mari Pili yacía knock-out sin enterarse! Una chica muy linda con aliento de cantina, ofreció serme completamente fiel y agradecida por el resto de su vida, si yo me hacía cargo de la casa. ¡Otra se le tiró encima apenas terminó de decirlo! - ¡Eres una aprovechada buscona! - ¡Calla ‘piernas chuecas’! ¡¿Tú lo quieres solo para ti, no?! - ¡Toma! ¡Paquetona! ¡Ayyy! ¡Auch! ¡¡Shi… dale mash duro!! – Agitaba la más borracha …y comenzaron el pleito. Cuando el personal del restaurante nos botó por escandalosos… ellas cinco subieron a mi taxi, sin molestarse en pedirme permiso. Besuquearon mucho al chofer y le hicieron olvidar su contrato conmigo.
¡Desgraciado vendido! ¡¡Ojalá te contagien algo!!

Grité al verlos partir. Me abandonaron en la puerta del restaurante, con Mari Pili cargada a mi espalda y completamente dormida. ¿Y ahora? Ni siquiera puedo sacar mi teléfono para llamar otro. El portero del restaurante, me indicó un paradero de taxis a unos 200 metros en línea recta. Así que sin otra alternativa, caminé hacia allá… con dos suaves y tremendos promontorios masajeando mi espalda. Cerca a los 100 metros, ella apretó el abrazo a mi cuello y comenzó a balbucear entre-dormida: - Juanjo idiota, estúpido, cocinero de sexta… te odio, te odio mucho… Yo seguí caminando y recién noté que en lo referido a insultos, mi posición de cocinero siempre va de mal en 10

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

peor en la cuenta de ella. (Comencé en 2da y hoy estoy en 6ta) - Juanjo… ¿por qué?... ¿por qué?... ¿por qué eres tan %$—@!# y además tan #@&%? –Reclamó golpeándome. ¡Qué pechugona tan grosera! ¿Y así es profesora? Pensé renegando. ¡De repente se sacudió mucho y pataleó con fuerza! ¡Casi la dejo caer! - ¡¡Eres un hijo de %@#*$ y también un $#$@& y un @ç*#&% y un %&#ç@ y un… y un…!! – Moviendo los brazos y luego acogotándome fuerte, asfixiándome. ¡Condenada hija de Satán! ¡Que boca más sucia tiene… y fuerza! A pesar de todo, reconocí que no debió gustarle para nada que le ‘intenten devolver’ la compra de su primera casa por mi culpa. Llegamos a 20 metros y hay un taxi con el chofer abriéndonos la puerta con cara muy simpática. En eso… - ¡Wouup! – Y siento a Mari Pili moverse raro. ¿Qué fue eso? - ¡Wooooup! – Nuevamente y la siento como en espasmo. Yo me preocupo y acelero. Ya estamos a pocos metros del taxi y entonces… ¡Ocurrió! - ¡Buog¡ ¡Buog!... ¡¡BUUUUUARGH!! ¡¡BUUUUUUUUUUUUAAAARGH!!
¡¡Dios mío, no!! ¿Por qué me castigas si soy tan bueno?

Mari Pili, a menos de 2 metros para entrar al taxi, me vomitó completamente desde la cabeza hasta los pies. ¡Sin despertarse se limpió en mis ropas y me volvió abrazar! ¿Será necesario indicar que continuó soltando groserías contra mí? Una hora y media después… maldiciendo, sudando como esclavo en pleno jornal, apestando como guano6 fresco, con la hija de Satán dormida y todavía en mi espalda… llego desfallecido, acalambrado y mas muerto que vivo, luego de caminar tres kilómetros cargándola pues no existe en este mundo, un taxi que se atreva a traernos, al vernos así de inmundos y asquerosos. ¡Maldita sea mi suerte! Pensé en el momento de cruzar la puerta y caí con Mari Pili aun encima de mí. Cerca de las 2 am me desperté. El olor nauseabundo y el frío suelo, me ocasionaron malestar. Me salí rápido de debajo de ella y corrí al baño. Al regresar, boté más de la mitad de mi ropa en el camino y supe que si no cuidaba de Mari Pili, seguro enfermaría. Sin más opción, suspiré y comencé a desvestirla. Me duchaba con agua caliente, luego de limpiar con trapo húmedo a Mari Pili y envolverla en una gran toalla con solo su ropa interior. La dejé bien cómoda en el sofá, pues nunca se quejó y aparte de algunas groserías más, ni siquiera hubo indicios de que pudiera despertar. Sin embargo… ¡Ocurrió! Abrió la puerta del baño que no tiene cerradura aún, se quitó la toalla, luego la ropa interior y caminando como zombie, con las manos por delante, llegó a la ducha. Se metió bajo ella y al sentirme… me abrazó. No supe que hacer. Ambos duchándonos desnudos y ella frotándose contra mí. Intenté serenarme y lo tomé del lado práctico. Cogí shampoo, lavé su cabello y también el mío. Luego… tomé el jabón y procedí con el resto. ¡No sean malpensados! ¡En verdad la estaba lavando! Puedo admitir que me demoré en algunas partes más que en otras… ¡pero quedó bien limpia! La sequé y cargué a mi cuarto, donde sacrifiqué nuevamente mi ropa (ella lo ensancha en el pecho) para que pueda dormir. Una vez bien acostada y ligeramente cubierta pues es verano, me dirigí al sofá y desmayé hasta el otro día. - Te amo… ¿me amas? - ¡No! - Te amo… ¿me amas? - No. - Te amo… ¿me amas? - No sé. - Te amo… ¿me amas? - Mmm… quizás… - Te amo… ¿me amas? - C-creo… q-que… si.
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Guano = Excremento de ave marina, usado mayormente para abonar la tierra.

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Aun está oscuro y siento mucho calor. Recuerdo haber soñado algo que me hizo sudar y cuando intento regresar de ese mundo al actual, siento una gran presión sobre mí. Abro mis ojos buscando la razón y… ¡Mari Pili! Al sentirme mover, ella hace igual. Está media despierta pero aun muy bebida. Se acerca acariciando y contorneándose sobre mí. No puedo resistirla, pues ella avanza con sus ojos iluminando e hipnotizando… - Pídemelo otra vez… - Murmura muy tentadora, cual serpiente del paraíso con Eva. - ¿Pedir qué? – Murmuré sin entender. - Lo que me pediste dos veces y no te respondí… -replica ella- pídemelo otra vez… Lo pienso rápido y solo puede ser una cosa… cuando pregunté si deseaba casarse conmigo para tener el bebe. - Pero no hay bebe… - Argumenté inquieto. - Siempre podemos hacer uno… - Respondió completamente devastadora, embriagándome y envolviéndome en ella… pero en esta oportunidad, de verdad sucedió. ¿EH?... Desperté a las 10am, con el ruido infernal de las construcciones, sudado, desnudo y… solo. Cubierto en la sabana, busqué a Mari Pili… ¡nada! ¡Ni siquiera su ropa sucia que dejé remojando para limpiar el vómito! Lo único que encontré como evidencia de lo sucedido, fue la toalla grande en mi cama, aun húmeda. Aquella con la cual la saqué del baño. ¿Ahora, qué pasará? Me pregunté inquieto y también preocupado al recordar lo que hicimos. ¡Ahora sí, no hay dudas! ¡En verdad pasó! Me vestí y tomé desayuno, alistándome para el día pesado que se viene. Ring… ring… - ¿Aló? - ¡IDIOTAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! ¡Click! … (pausa) … ¡¿Eh?! Sacudo mi cabeza y reviso que no salga sangre de mi oído. ¡Casi me dejó sordo! Miro el teléfono con miedo… pero afortunadamente no vuelve a sonar. Termino rápido mi desayuno y salgo a ver cómo van los trabajos. Los siguientes tres días no vino Michelle, ni Debbie, ni tampoco ninguna de las hermanas locas. Mi teléfono no volvió a recibir ninguna llamada similar a la de ese día. Solo Marco y Claudio seguían su rutina habitual, viniendo de visita para ver el avance de obras y conversar conmigo. Yo había intentado comunicarme con Debbie, pero en su casa me dijeron que tenía gripe y no se podía levantar. Con esa excusa, ya no insistí. El fin de semana, una antes de navidad, nos preparamos para recibir a Úrsula. También para asistir al concierto en coliseo cerrado de Eclaire y por último… para la entrega de llaves de la casa de Mari Pili. Todos esos eventos trajeron consecuencias: • Ernesto se enteró recién de Ana Patricia y puso el grito en cielo. Renegó muchísimo y también se enojó con mi papá y hermana por cometer el disparate de venderle a ella y su hermana. • Eclaire fue a recibir a Úrsula al aeropuerto, al saber que ella ya no quería verme y que casi cancela su visita, al enterarse de mi relación con Debbie. Marco, Ernesto y también Sammy que es su amiga, consiguieron convencerla de venir. • Eclaire no quería darnos invitaciones para su concierto. Ni aunque las canciones que le di hayan resultado un éxito. Especialmente ‘¿Quién quiere un chico?’, que en solo diez días era la canción más pedida en las radios y a nivel nacional, batiendo records de ventas. • Ana Patricia llamó preguntando que pasó ‘esa noche’, pues Mari Pili llegó muy temprano con mi ropa puesta y sin querer tocar el tema. Al enterarse que me vomitó luego de su reunión de borrachas, quedó perpleja, pero no preguntó más. Antes de colgar, me informó como de casualidad se encontró con el antiguo novio de su hermana y al él preguntarle, no tuvo más alternativa que informarle lo necesario para que se encuentren. 12

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

• Debbie se encuentra mejor e intenta recuperar el tiempo perdido. Desea que paseemos mucho y vayamos a la playa. Me hizo acompañarla a comprar ropa de baño y no le importó en lo más mínimo, si Eclaire nos invitaba o no a su concierto. Aunque Sammy nos aseguró no haber problema. Sin embargo, le incomodó enterarse del arribo de Úrsula. • Recibí mi primer pago por concepto de derechos y me sorprendió mucho el monto (us$10mil). Debbie al verlo, me abrazó feliz y orgullosa. Yo tenía un cargo de conciencia con ella y ahora me preocupaba lo dicho por Ana Patricia y lo hecho aquella noche con Mari Pili. ¿Por qué me meto en estos líos? • Decidí corresponder plenamente con Debbie y le dediqué todo mi esfuerzo a ello. Finalmente, le informe que en los siguientes días, antes de navidad, le entregarían la casa a ella y su hermana. La de Claudio demoraría por ‘razones especiales’ hasta después de año nuevo y la de Mari Pili, sería para después de navidad. Ella se alegró y afirmó coquetamente que hará lo imposible para convencer a su hermana de vivir ahí juntas. Me abrazó cariñosa y apretándome… me besó. Las navidades, fueron muy... tensas. - Úrsula se enojó mucho conmigo. También con mi padre y hermana por las mismas razones que Ernesto. - Michelle estaba realmente enfadada, especialmente por el asunto de la especia. - Mari Pili estaba recontra enfurecida conmigo. Supongo que por lo de aquella noche. Ana Patricia cuando intentó hablarme, ella la obligaba a colgar. Igual lo hizo a sus espaldas para saber la razón, pero no se lo dije. - Eclaire está molesta con todo el mundo, menos con Marco y Úrsula. Supongo que Sammy también. - Li ya sabe de la casa de Claudio. Lo siguió y descubrió. Él se jaló los pelos por descuidado y estúpido, pero al no ver alternativa, pidió mantenerlo en secreto. - Al día siguiente… Jenny lo descubrió por casualidad cuando visitaba la casa de Michelle, invitada por Debbie. Él intentó disfrazar la verdad, pero una llave de lucha libre lo obligó a soltar el secreto. Sin más opción, también le pidió mantener el secreto. A partir de aquella fecha… viene con disfraz. El constructor no para de admirarlo. Acudimos al concierto de Eclaire. Esa huesuda canta bien y sabe dominar a su audiencia. El concierto fue realmente bueno y el público ovacionó fervorosamente tres de mis cinco canciones. Marco y Sandra, que nos acompañaban a Debbie y a mí, me felicitaron mucho por ello, aunque ocultándolo de Sandra. Navidad… la pasamos junto con los Holsen. Papá, mamá y las dos hijas. La señora es una mujer muy bella y parece el futuro de sus hijas. Se nota a leguas. El padre me da unas palmadas por seguramente los dolores de cabeza que ocasioné a sus hijas. Últimamente, más a Michelle, que para no pecar de déspota, me permitió llevar el puré de manzanas y el de papas, para la cena de Nochebuena a insistencia de su madre, cuya curiosidad fue provocada por Debbie. ¿Lamentablemente? la señora resaltó el delicioso sabor de ambas y con ello consiguió hundirme más en el ánimo de Michelle. El padre al notarlo, sonrió divertido y me volvió a palmear. Debbie aprovechó y relató ‘mis virtudes’ a todos, incluyendo el asunto de cocina, las letras de Eclaire y el buen trabajo en la construcción de las propiedades de mi familia. Ante tales declaraciones, cielo e infierno se unieron, pues pude inesperadamente oírles preguntarme: - Veamos jovencito… ¿Qué planeas estudiar profesionalmente al terminar el colegio? - ¿Eh? – Exclamé yo con un trozo de pavo en la boca y a punto de masticar. - Más vale que sea algo bueno, si quieres llegar lejos con mi hija. – Afirmó con sonrisa pícara la señora. - ¡¿Eh?! – Volví a exclamar, haciendo un esfuerzo sobrehumano para tragarlo entero. - ¡Mamá…! –me defendió Debbie ruborizada- ¡Aun no tenemos esos planes! - ¡¡¿EH?!! – Ahora si tragándolo de un viaje, pero buscando un vaso con liquido para mi atoro (por el ‘aun’). - No se preocupen, ambos son jóvenes… - Responde mi papá, y mi hermana asiente sonriéndonos. Yo agradezco desde el fondo de mi alma a mis salvadores, pero él unicamente había pausado… - Pueden casarse cuando tengan mayoría de edad… ¡¡¡¿EEEH?!!! -…y hacer su vida juntos... ¡¡¡¿EEEH?!!! - …siempre y cuando no tengan hijos hasta terminar sus carreras. – Terminó muy tranquilo mi padre.

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Autor: Luisppk Yo…

‘La Psicoloca y yo’

¡¡¡¿EEEH?!!!
La cabeza me dio vueltas. Los padres de Debbie opinaron algo que no escuché y me pareció ver a Michelle lanzando cuchillos de cocina a un muñeco vudú con mi cara. Sentí mareos y al ver hacia los lados… noté el vaso que me ayudó a no atorarme. ¡Era vino! ¡Me la había bebido apurado de un solo trago! ¡Nadie lo notó y menos yo!
¡Pum!

Está oscuro y abro mis ojos pesadamente. Estoy recostado y no reconozco el lugar. Luego de un momento de silencio, abren la puerta. Prenden una tenue lamparita de mesa y veo aparecer a Debbie en bata y llevando en una mano un vaso y la otra un recipiente. Al parecer con agua. Avanza sonriendo al verme despierto y se sienta al borde. Me limpia un poco con el trapo húmedo y explica que caí knock-out por beber el vaso de vino muy rápido. Me pidió no preocuparme, pues mi padre y hermana ya partieron. Terminó ofreciéndome de beber algo para el estomago y buscó arroparme para dejarme descansar. Yo acerqué mi mano a su cara y reconocí que nunca la vi tan hermosa. Realmente estaba bellísima. La acaricié y ella cerró un poco los ojos. Agradecí sus cuidados conmigo y ella enternecida, se agachó para besarme, mientras yo la abracé y girando hacia la derecha, la obligué a compartir la cama conmigo. Ella me miró resoplando luego de un rápido ‘revolcón’ y entonces me preguntó en un murmullo tentador: - ¿Me respetarás por la mañana? – Besándome luego de decirlo. ¡¿EEEH?! Pensé yo ¡¿Acaso significa lo que creo?! Ella continuó acariciándome. Respondió mi pregunta al quitarse la bata y arrojarla al pie de la cama. Se pegó a mí en su camisón semi transparente, que luego siguió el mismo camino que lo anterior. Sin esperar más… le respondí completamente honesto: - Todas las mañanas te respetaré… -ella me premió con un beso- …pero no me lo pidas para las noches… ¿sí? - ¿Eh? – Exclamó ella levantándose un poquito. Parpadeó un par de veces, entendió, sonrió y soltándose su bello cabello dorado, se tiró encima luego de decir: - Trato hecho. Mudanzas… Michelle esperó que la pintura seque bien, antes de pensar en ocupar su casa. Afortunadamente el verano hizo su parte y aceleró los procesos de secado de todo tipo en la construcción. Por lo tanto, tal como ofrecimos, esa fue la primera casa en terminarse. Aunque quedaron algunas pequeñas cosas que con el tiempo y mientras se terminan las otras, se completarían. La de Claudio era por lejos la que mas demoraría, aunque él no tenía ningún apuro e incluso le convenía que se demoren hasta cumplir los 18. El contratista ya no sabía reconocerlo, pues apareció con cerca de 20 disfraces distintos, e incluso en el mismo día. También se enteró que se mezcló entre sus trabajadores y comprobó que hacían el trabajo en secreto. - ¡Qué tipo tan raro tienes de amigo! – Declaró cuando conversamos del asunto. - Es cierto. – Contesté yo simplemente. – Y no es el único. - Culminé. La casa de Mari Pili sufrió una ligera demora por falta de material. Sin embargo, estaba lista para pasar año nuevo ahí. Ana Patricia, apareció junto con su hijo el primer día de mudanza. Vino a saludar, presentármelo y también a devolver mi olla que se llevó aquella vez con la comida de Michelle. Para ser honestos, me extrañó que me la entregue limpia. Esperaba que me la hiciera lavar, a pesar del tiempo. - Hola… ¿Cómo te llamas? – Le pregunté al pequeño de dos años, luego de saber que ya hablaba. - E-ne-to… - Respondió con cierto temor. - Se llama Ernesto, pero le decimos ‘Neto’. – Afirmó risueña Ana Patricia y besó a su hijo. - ¿Cómo diablos entonces pretendes esconderlo de su papá? –me molesté por su idiotez- ¿Estás loca? ¿Acaso no sabes que al vivir aquí, él ya está enterado? ¡Francamente no te entiendo! ¿Para qué diablos me obligaste a guardar el secreto? Apenas Marco venga en cualquier momento, te descubrirá y se lo dirá. - ¡Que lo haga! – Afirmó bastante decidida. – Neto es mío y ya no de él. – Abrazándolo tierna y desafiándolos. 14

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Con ambas casas terminadas y las mudanzas hechas, los trabajadores se dedicaron a la de Claudio y mía. Michelle agradeció muchísimo a mi padre y hermana (a mi nada). A los muchachos de la constructora, les preparó un buffet ‘comer hasta reventar’, para celebrar su inauguración. Muchos de ellos, siguieron las instrucciones al pie de la letra y así adelantaron la celebración de año nuevo. Sin embargo, ella no permitió bajo ningún pretexto que Debbie viva ahí. No importó pleito, amenaza, llanto o ruego. No, era no. Debbie lloró de cólera y frustración. A pesar de vivir a solo ocho manzanas, nos despedimos como quien parte a la guerra. Mari Pili… desde que entró a su casa, no sacó la cara afuera. Aunque vi moverse cortinas al despedir a Debbie. Pero Ana Patricia… venía a cada rato. En las mañanas exigiendo desayuno, al mediodía almuerzos y por las noches… cenas. - ¡Oye! ¿Acaso soy tu cocinero? ¿Al menos aporta algo para los víveres, no? – Reclamaba yo molesto, cuando a ella le fastidiaba que yo cocine algo que no le gusta y ‘pedía’ otra cosa. ¡Qué mujer tan increíblemente descarada! - ¡Papiiiii! – Venía Neto corriendo y abrazaba mi pierna. - ¡Plata! – Pedía el futuro heredero del trono de Satán, estirando su manito, reclamándome billetes y no monedas. - Neto… -en tono considerado- No soy tu pa… - ¡Papi, papi, papi, papi…! - Ji, ji, ji…- Se burlaba la maestra de Satán y todos sus seguidores. - ¡Si hijito, él es tu papi! – Aseguró ella y se largó a pasear quien sabe dónde y sin siquiera despedirse, dejándome encargado del pequeño. Luego del almuerzo, me recosté muerto de cansado en el sofá y sentí como Neto trepó a echarse sobre mí. Me entró un sentimiento paternal al verlo abrazarme y acurrucarse tranquilo… lo abracé también y me dormí.
¡Condenado mini-sanguijuela chantajista!

Según lo previsto, Marco se enteró. Lo primero que hizo luego de gritar extraordinariamente sorprendido, fue reclamarme por qué no se lo dije. Afortunadamente Ana Patricia respetó nuestro trato y yo pude decirle que recién lo supe y francamente no encontré manera de hacérselo saber. Entonces para demostrárselo, le pregunté: - ¿Cómo planeas decírselo a Ernesto? – Muy interesado en su respuesta. - Eeee… esteeee… eeee… - Balbuceó completamente despistado. ¡Se jaló los pelos… no sabía! - ¿Si se lo dices primero a Úrsula? – Le sugerí intentando ayudar. Él partió veloz apenas oír la idea. Conclusión… Debbie no sabía qué cara poner. Le gustan los niños y Neto es muy travieso pero buen chico. Sin embargo es el hijo de Ana Patricia, que me usaba de sirviente… y el sobrino de Mari Pili, su rival a pesar de todo. Esa semana de año nuevo realmente fue la muerte, con Neto llamándome ‘papi’ y Debbie sin creer en el descaro de Ana Patricia, que afirmaba muy suelta de huesos que así era. Incluso reclamaba ‘manutención’. Michelle, no aceptaba que un gusano como yo pudiera llegar a ser su cuñado… ahora menos al ver la situación que Debbie permitía entre el pequeño chantajista ‘pide-propinas’ Neto, la ‘sanguijuela’ Ana Patricia y yo. A todo esto, Mari Pili no sacaba la cara de su casa. Solo la vi salir bien vestida un par de veces por la tarde, intentando esconderse y regresar en la noche de igual manera. Tan preocupado estaba de verla entrar a su casa la ultima vez, que no me percaté de alguien en la entrada del condominio despidiéndola y haciendo adiós hasta dejar de verla… ¡un hombre! Cuando ella entró, él subió a su auto y partió. ¿Será…? ¿Será la persona de la que Ana Patricia me habló? ¿E-el a-antiguo novio de Mari Pili? … (pausa) … ¿Por qué me preocupo? ¿Yo tengo a Debbie, no? ¡¡Aaaaaaah!! ¡¡MALDICION!!

Continuará…
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