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La Psicoloca y Yo X- Festividades P2 - Luisppk

La Psicoloca y Yo X- Festividades P2 - Luisppk

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Preludio
Me llamo Juan José Arizmendi pero me dicen JJ o ‘Juanjo’. Tengo 17 años, cumpliré 18 justo el día posterior a la graduación y por circunstancias difíciles de explicar… TENÍA a mi profesora de psicología, la Srta. María del Pilar Guerra (Mari Pili), viviendo conmigo en mi departamento. Todo está de cabeza. He perdido y me he quedado solo… ¿o quizás no? Resumen… Esta semana estuvo llena de imprevistos. ¿Quién creería que tantas cosas pasarían juntas la
Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Preludio
Me llamo Juan José Arizmendi pero me dicen JJ o ‘Juanjo’. Tengo 17 años, cumpliré 18 justo el día posterior a la graduación y por circunstancias difíciles de explicar… TENÍA a mi profesora de psicología, la Srta. María del Pilar Guerra (Mari Pili), viviendo conmigo en mi departamento. Todo está de cabeza. He perdido y me he quedado solo… ¿o quizás no? Resumen… Esta semana estuvo llena de imprevistos. ¿Quién creería que tantas cosas pasarían juntas la

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Preludio
Me llamo Juan José Arizmendi pero me dicen JJ o ‘Juanjo’. Tengo 17 años, cumpliré 18 justo el día posterior a la graduación y por circunstancias difíciles de explicar… TENÍA a mi profesora de psicología, la Srta. María del Pilar Guerra (Mari Pili), viviendo conmigo en mi departamento. Todo está de cabeza. He perdido y me he quedado solo… ¿o quizás no? Resumen… Esta semana estuvo llena de imprevistos. ¿Quién creería que tantas cosas pasarían juntas la semana anterior al festival cultural? Todo comenzó con la llamada anónima que recibió el entrenador y nos guió hacia el ex capitán Kike ‘dedo gordo’. Él a su vez, nos condujo primero hacia Pili y luego, a Susie. Susie por su parte, desenmascaró ante todo el colegio que la psicóloga y yo vivíamos juntos. Además, se plantó frente a Debbie en plena clase y le recomendó rendirse, agregando que ya perdió ‘la batalla’. Debido a ello, Debbie desapareció tres días. Uno más que Jenny; suspendida (nuevamente) por noquear a Susie y lastimar seriamente a Kike. ¿Resultado parcial…? …Perdí a Susie y Debbie. El ‘secreto’ de mi convivencia con Mari Pili, trajo otro resultado aun más inesperado. Marco me llevó a su casa y recién ahí reveló la verdadera identidad de la psicóloga a su hermano Ernesto. Él, que no la conocía excepto por oírnosla nombrar continuamente, explosionó de cólera. Mari Pili, es la hermana menor de su odiada ex esposa, ‘la sanguijuela’. Mari Pili, sin saber de nuestra reunión, me llamó para apurarme en llegar a casa… Ernesto le contestó y desenmascaró. Al mismo tiempo y para mi tremenda sorpresa, recriminó la ‘táctica’ de su hermana: ‘Hacerse la embarazada para atrapar estúpidos con dinero’ Oírlo me hizo enfurecer y al preguntárselo a ella, lo confirmé… ¡Me engañó y yo soy un estúpido! ¿Resultado final…? …También perdí a Mari Pili. Mi padre se interesó por saber la razón para intentar vender el departamento donde vivíamos ella y yo (a escondidas), así que el miércoles me armé de valor y fui a contárselo. Conversamos laaaaaargo tiempo… Finalmente aceptó venderlo, aunque fue raro no verlo molesto. Me dio muchos consejos, luego de hacerme seriamente la pregunta más obvia… ‘¿Pasó algo entre tú y ella?’ Yo respondí que no, y él luego de examinarme, me creyó. Ernesto fue quien me lo recomendó. Marco lo apoyó. Era la verdad, pero evitándole los detalles amargos. Mi padre, llamado por el director, se acercó para conversar, aunque no sé si llegó a verse con Mari Pili. En cuanto a Susie y Kike… Sus padres acudieron a la cita con el director. Los de Kike, de inmediato presentaron documentos para retirarlo del colegio. No quisieron siquiera ver o hablar con los de Susie. Parecía que incluso se mudarían. Los de Susie, me acusaron como el causante de afectar psicológicamente a su hija, para que cometa aquellos actos tan extremos y completamente fuera de su carácter. Examinándolo… quizás no les falta razón. El director quería recomendar el departamento psicológico del colegio, pero… Mari Pili estaba a cargo. Ellos, después de mucha evaluación, también decidieron cambiarla de escuela. Claudio usó su ‘equipo’ y desde fuera lo grabó todo. Me lo hizo saber al día siguiente… no se veía feliz.

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‘La Psicoloca y yo’

CAPITULO X
Festividades
PARTE II
Al terminar ese día el festival (viernes), solo, accidentado y abandonado por las chicas que antes componían mi entorno... regreso a la casa Pacheco listo para comer, buena ducha y directo a la cama. Pero al tocar la puerta… – ♥ Pasa Juanjito…♥ te estaba esperando. ♥ – Me informa al abrir, una bella voz de chica. ¡Retrocedo impactado¡ ¡¡Esa voz!! ¡La examino bien de pies a cabeza…! ¡¡Caigo sentado!! – ¡NO PUEDE SER!! ¡¡¡Úrsula!!! Confesiones… Luego de una pausa para examinarme, se acerca y en lugar de ayudarme a levantar, es ella quien se agacha para abrazarme muy cariñosa. Me aprieta fuerte, pareciendo desear que dejemos de ser dos y nos fusionemos en uno solo. Después de un buen rato en silencio, acarició mi cabello y recién ahí retrocedió para verme a los ojos. Tenía en su mirada una mezcla de pena y alegría. Ya imaginaba yo las razones de cada cual. – Entremos a la casa… –sugiere tranquila, ayudándome a levantar– …debes estar cansado. Además, necesitas un baño y cambiarte esas sucias ropas. – Mostrándome las manchas de todo lo que me tiraron, derramaron y arrojaron en el festival. Recién entonces lo noté… ¡Estoy asqueroso y debo oler horrible! Eso sin embargo, a Úrsula no le importó en lo más mínimo. Tampoco me lo sacó en cara, ni mucho menos la apuró en el tiempo que se tomó en abrazarme. Tomó mi mano, me guió dentro y acompañó en silencio hasta mi habitación, con su cabecita reposando en mi hombro pues soy más grande que antes de su viaje y ella, parece ser más hermosa. – Báñate y cámbiate… cuando salgas, tendré tu cena lista ¿te parece? – A manera de despedida en la puerta. Acepté y luego de un cariñoso besito en la mejilla, se retiró. ¡Qué diferencia con… ‘la otra’! Luego del muy necesario baño y la deliciosa cena, Úrsula me llevó al sofá y sentándonos juntos, se recostó en mi pecho oyéndome el corazón. Tal como siempre hizo, cuando desde tiempos pasados, yo lo necesitaba. Ella, me hacía olvidar el ser abandonado o poco importante. Sentimientos muy comunes en esa época, cuando mi madre fugó, traicionándonos a todos. Después de descansar media hora así, se levantó a medias y me acarició nuevamente. Se acercó lento, mirando directa a mis ojos y suavemente me besó. Entonces, muy suavemente dijo: – Habla… yo te escucho… – Se apoyó nuevamente en mi pecho sin decir más y esperó. Yo sabía que ella podría perdonarme cualquier cosa, menos una mentira. Así acordamos desde el inicio. Así pues… exploré mis sentimientos y luego de un pequeño temblor, comencé a relatar. Úrsula tiene una pequeña manía… cuando escucha algo que no le gusta, me pellizca. Durante mi relato, lo hizo más de diez veces. Algunas, con toda la mano. Especialmente los ‘agarrones’ con Debbie, la desnudez de Mari Pili y los lindos momentos con Susie. Quizás… debí callarlos. Al final de casi dos horas, lo sabía absolutamente todo y a mí me dolían muchísimo los pellizcos. Sin embargo, no dijo una sola palabra y lo soportó todo sin levantar su cabeza de mi pecho. – Ya es tarde…ve a dormir. – Incorporándose con tono apesadumbrado y retirándose sin darme cara. Me levanté para detenerla y la cogí del brazo. Ella paró y permanecimos en esa posición unos segundos. Luego, sin voltear me pidió soltarla y reanudó su camino hacia su propia habitación, pero cuando faltaba poco para dejar de verla, titubeando me preguntó: – ¿A-amas a a-alguna? Lo medité un instante y reconocí que quiero a las tres por diferentes motivos. Sin embargo, estoy decepcionado de Susie y Mari Pili. Además del temor que siempre les tuve a Debbie y Mari Pili por su carácter. 2

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‘La Psicoloca y yo’

Úrsula escuchó aquel razonamiento sin voltear y se retiró. Sentado en el sofá, me pregunté donde estarían ambos hermanos. Al parecer, Úrsula lo anticipó y de alguna manera los convenció que necesitábamos privacidad. Me levanté y a pesar de ser las 10pm, me dirigí a mi cama, pues tuve un día pesado y estaba bastante cansado. A punto de dormir, me culpo por lastimar a Úrsula, que vino desde el extranjero abandonándolo todo de manera tan abrupta. Ella, tan linda, considerada y comprensiva… ¿Se lamentará de haberme escuchado relatar lo sucedido conmigo en estos últimos meses? Doy vueltas en la cama y la culpa me impide dormir, a pesar de lo cansado que estoy. Prendo la luz de mi mesa de noche y clavo la vista al techo, repasando lo sucedido. Es entonces, cuando mi puerta se abre y Úrsula entra. Tiene puesta una bata y su cabello negro lo lleva suelto. Se sienta en el borde de mi cama y me pregunta mirando alrededor: – Nuestro retrato… ¿dónde está? – En el cajón de mi escritorio… cerrado con la llave que no tengo. Ella juega con sus dedos y del amplio bolsillo de su bata saca un retrato similar, pero algo más pequeño. Lo coloca en la mesa de noche, orientada hacia mí. – La llevo siempre conmigo. No es solo mi amuleto, también me permite soportar el vivir tan lejos. – Confesó apenada. Tomo su mano, lamentando realmente lo que la hice pasar. Ella dibuja una triste sonrisa… ¡me entendió! – Apaga la luz mi amor… -susurró– …es hora de que te ganes nuevamente mi confianza. Yo… titubeé unos segundos. Es la primera vez que me llama ‘amor’ y también la primera que me pide algo así. No tengo idea que quiso decir, pero acostumbrado a la tensión por culpa de Debbie y Mari Pili… espero. Ella se levanta en plena oscuridad y la escucho hacer algo que no identifico, pues no se ve nada. – Arrímate… – me ordena cariñosa y levanta las sabanas para acomodarse. Eso me deja inquieto… ¿Qué quiere hacer…? ¿Dormir conmigo o acaso algo más? Se pega a mí y yo siento… ¡Su piel! Me dejó absolutamente pasmado e incrédulo… ¡Está desnuda! ¡Dios mío, ¿qué quiso decir con ‘ganarme nuevamente su confianza’?! – Amor… -murmura abrazándome– …dormiremos juntos, pero… -pausó un siglo– …si me tocas donde no debes, no solo terminaremos… -suspiro– …también creeré que eres un mentiroso y te odiaré por siempre. ¡¡Nooooo…!! ¡¡Dios mío..!! ¡¡¡AYÚDAME!!! Sin decir más, se acurrucó contra mí acariciándome. A tientas me besó y luego cayó profundamente dormida. Yo… temblaba… sudaba… ¿podré hacerlo? ¡No quiero perderla así! ¡Definitivamente, a ella no quiero también perderla y menos así! 2do día de festival… Me pasé la madrugada casi en vela. No sé en qué momento caí dormido o mejor dicho… desmayé del cansancio. Solo oí el despertador y abrí los ojos. Úrsula no estaba… ¡¡Dios mío!! ¡¿Acaso hice algo?! ¡Me levanté, vestí una bata y salí rápido para buscarla y en todo caso, detenerla! Al salir, escuché música viniendo de la cocina y también movimiento. Me acerco dudando y reconozco la melodía… es la canción favorita de Úrsula: ‘For you blue’ de los Beatles. Es aquella que no solo me enseñó a tocar, sino también aprenderme de memoria para cantársela cada vez que me lo pida.
Because you’re sweet and lovely girl, i love you because you’re sweet and lovely girl, its true i love you more than ever girl, i do i want you in the morning girl, i love you i want you at the moment i feel blue I’m living every moment girl for you I’ve loved you from the moment, i saw you you looked at me thats all you had to do i feel it now, i hope you feel it too because you’re sweet and lovely girl, i love you Porque eres una niña dulce y encantadora, te quiero porque eres una niña dulce y encantadora, es cierto te quiero más que nunca niña, de verdad te quiero cada mañana niña, te amo te quiero en el momento que estoy triste niña, vivo cada momento para ti te amo desde el momento en que te vi me miraste y es todo lo que tuviste que hacer lo siento ahora, y deseo que tú también Porque eres una niña dulce y encantadora, te quiero

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Autor: Luisppk
because youre sweet and lovely girl, its true i love you more than ever girl, i do

‘La Psicoloca y yo’

porque eres una niña dulce y encantadora, es cierto te quiero más que nunca niña, de verdad.

Mientras prepara, va sirviendo. Sigue aún en bata y feliz tararea la canción mientras lo hace. Eso me alivia. Me acerco sin que se dé cuenta y canto la última estrofa más el coro final. Ella gira asombrada y sonríe de oreja a oreja. Al terminar, regresa al aparato y vuelve a ponerla. – ¡Ahora sí! – Afirmó y moviendo sus manos como director de orquesta, me obligó a repetirlo. Sábado 10am… llego al festival y Úrsula viene conmigo. La idea es de ella y me asusta, pero no hay remedio. Es hora de tomar una decisión. Apenas entramos, veo al capitán del equipo de fútbol que odia a Kike ‘dedo gord0’. Está hablando con Li y si bien al principio parecían discutir, luego caminaron juntos por los diferentes locales del festival. A él se le ve muy impresionado por ella. Nada raro, pues la conoció con el disfraz de ‘fea’ y recién ahora la ve ‘al natural’. A Li se le nota un poco incómoda y gira hacia todos lados. De pronto, la veo sacar una pequeña radio, similar a la de Claudio. La prende y coloca en un bolsillo de su pecho. Recién entonces conversa más tranquila con él. Tan interesado estoy por ellos, que Úrsula me pregunta la razón. Yo le explico en pocas palabras y con eso la hago sonreír. Me pide ocultarnos para seguirlos y ver ‘que pasa’. Nada raro para su carácter divertido, travieso y juguetón. Busco alrededor a Claudio o los otros dos, y no veo a ninguno. Me incomoda lo que veo, pues creo que Li se está metiendo directo en un lio, pero… quizás así Claudio se quede con Jenny y terminen los suyos. Una conclusión algo drástica y maquiavélica, pero definitivamente efectiva. Sin embargo, en la entrada del colegio… ¡una chica aparece corriendo! Todos los cercanos ahí, voltean a verla. Ella se arregla, alisa sus cabellos y sonriendo, camina mirando alrededor y con un dedo en su oreja izquierda. – ¡Que chica tan rara! – Opina Úrsula, haciendo un gesto de disgusto por lo de la oreja. Yo… ya la examiné bien. Sonrío y le revelo la verdadera identidad de ‘esa chica’ en un murmullo: – Ella, se llama ‘Claudia’… y es un chico. Es más… él, es el novio de la chinita. Ella me mira asombrada. Incrédula parpadea seguido pues es algo que ‘olvidé’ contarle. Hace una mueca muy divertida, asegura que es muy romántico y ahora más que nunca, me jala de la mano para espiarlos. – ¡Que interesante! ¡Qué interesante! – Exclama aplaudiendo y arrastrándome con ella, olvidando que llegamos al festival escolar por otro motivo muy diferente. ‘Claudia’ se acerca a ellos… lleva unas lindas gafas y de verdad se le ve bonita. (¡Ejem!) Está tan bien disfrazado, que incluso a pesar de saberlo, es difícil de descubrir. Llega, saluda muy simpática, entrega una publicidad e indica varios lugares. Se comporta muy coqueta con el capitán y eso hace que Li la examine con un ojo. ¡Aparece el chino Lee! (hermano1 de Li) Atrás de él, viene ‘cabeza de papaya’ con audífonos puestos, un micrófono y una mochila, en la cual seguramente oculta el aparato espía para oír de lejos. ‘Claudia’ al verlos, se tapa la cara sin poder creerlo. Claramente está renegando su inmensa estupidez. Li… también los descubrió. ¡Se le ve en la sonrisa! ¡Abraza muy feliz al capitán y camina hacia una de las atracciones conversando entusiasmada! ‘Claudia’… agarra una gran piedra usada para delimitar el jardín y está a punto de lanzársela a sus propios cómplices… cuando ve que todos la miran por aquella actitud tan poco femenina. ‘Ella’ patea el suelo de cólera y enrumba otra vez hacia la ‘parejita’. Úrsula me jala para no perdérnoslo y nos escondemos a distancia segura. Los vemos sufrir (‘Claudia’ y sus 2 compinches) hasta que llegan al local de nuestro salón. ¡Vendemos fotos con alumnos disfrazados y usando distintos fondos! Solo hay dos que acaparan el éxito. Tanto, que ahora cumplen un horario. La primera… es su alteza real, Debbie. Con su bello y elegante traje de reina, además del de pirata (sin parche). El segundo… es el chino Lee. En la única manera como todas las chicas del salón (y otros también) aceptaron una foto con él y… queriendo aún más. ¡Amarrado patas abajo sobre caldero caliente y quienes pagan, lo hostigan con una lanza (sin punta)! ¡A varias chicas, hubo que sujetarlas! Pero la fila era inmensa y algunas incluso pedían mejor un látigo. Otras, ni siquiera reclamaban la foto pero luego volvían por más. ¡Un éxito! Al verlo… y por ser tan buen negocio, se colocó una advertencia al pie para evitar ‘accidentes’ (chino muerto). El chino, aguantó uno… dos… y al tercer turno, hubo que atraparlo, amarrarlo y mantenerlo ahí, pues se fugó. ¡Jenny organizó todo y busca ahora al chino, pues su turno ya se acerca! Entonces… ¡descubre a Li! Se sorprendió muchísimo pero reaccionó rápido, cogió la cámara a su lado y tomó muchas fotos de ellos dos.
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El chino se llama Diego Lee. Ella, es Liliana Lee. Mejor conocida como ‘Li’, su hermana.

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

¡Li, enfureció! ¡¡Soltó al capitán y corrió hacia Jenny para culminar lo que desde hace tiempo comenzaron!! Estaban muy cercanas de empezar el pleito… cuando apareció Debbie, con su traje de reina. ¡¡Ooooh!! Exclamaron hombres y mujeres de todas edades, cercanos a ella. Jenny y Li, también frenaron al verla. Debbie levantó una ceja y miró a Jenny. Con una seña le indicó regresar al trabajo. Luego, giró hacia Li… la miró 3 segundos y con idéntico gesto, le ordenó lo mismo. Ambas chicas obedecieron mudas, pero no sin antes mirarse muy feo. El capitán quedó mudo de la impresión, al igual que la mayoría presente en ese acto. La saludó cortés a la distancia, al ver que ella lo reconoció. Debbie, sonrió delicada en respuesta y caminó hacia su ‘trono’ (fondo preparado) pues es hora de su turno y ya había larga fila formada, que al verla llegar, de inmediato creció. Úrsula la miró impresionada. No comentó nada, pero la sonrisa de complicidad traviesa se le borró. – Espérame aquí JJ2… no te dejes ver. – Recomendó seria y se dirigió hacia allá. El encuentro… Úrsula es una chica tranquila, inteligente, traviesa, divertida y juguetona. Es seria cuando debe serlo y muy firme en sus decisiones. Como… cuando decidió invertir en la empresa de mi familia, viajar lejos a estudiar o… al asegurarme que siempre cuidará de mí, luego de la traición de mi madre. ¿Es bonita?... si, si lo es. Mucho. ¿Más que Debbie?... no, quizás no tanto. Pero tiene clase. Aquella que hace ver bonita a la fea, hermosa a la bonita y preciosa a la hermosa. ¿Qué quiero decir con ello? ¡¡¡Dos reinas están por verse cara a cara!!! ¿Pelearan?... no. Al menos, no con puños. Úrsula camina echándose el cabello hacia atrás. Pasa cerca del capitán y Li, que no pueden evitar notarla y más allá, cerca a ‘Claudia’. Que quedó mirándola y rascándose la cabeza, como intentando recordar algo. Jenny la ve llegar al frente, obviando por completo la fila al lado. Quienes esperaban ahí ni siquiera protestaron, pues también la miraban impresionados por su elegancia y gran porte. A todas vistas era candidata a competir por el ‘trono’, así que no comentaron y esperaron a ver qué sucedería. Jenny volteó hacia Debbie… que a un par de metros y lista para empezar, también la vio llegar. Ambas reinas, se miraron a esa distancia por unos segundos y al verlas, un escalofrío recorrió mi espina. Hasta parecía haberse hecho silencio en todo el recinto y silbaba el viento previo al duelo de pistolas, entre los vaqueros de las películas del viejo oeste. Jenny como buen guardaespaldas, olió el peligro y se interpuso en medio de ambas. Úrsula sonrió. Le pareció divertido y avanzó un paso más. Jenny, no lo creyó divertido. Se puso seria y también avanzó un paso, parándose frente a ella, a menos de un metro. La atmosfera se hizo tensa y creí mejor aparecer para calmar las cosas, cuando… – No te preocupes Jenny… – Indica Debbie apoyándole una mano en el hombro desde atrás y parándose a su lado. Luego, se dirige a la intrusa y… – Encantada de finalmente conocerte… -pausa– …Srta. Úrsula Pacheco. ¡¡¡¿Úrsula pacheco?!!! Exclamó Jenny aterrada, interrumpiendo y tapándose la boca. Nunca vio la foto, pero el nombre lo sabía bien. – Igualmente encantada… -respondió con una ligera reverencia– … ‘alteza’ Deborah Holsen. Ambas se examinan quietas, mientras mis compañeros presentes cuchicheaban descarados pero con volumen bajo. Ya todos ellos saben por el apellido ‘Pacheco’, que ella es familiar de Marco. – ¿Puedo saber a qué se debe el placer de su inesperada ‘visita’? – Acentuando Debbie la última palabra. – Vine para ‘llevarme’ lo que es ‘mío’. – Contestó exactamente en el mismo tono Úrsula. ¡¡Huy!! – Exclaman mis compañeros, echando leña al fuego. Gracias al imbécil del chino Lee (Claudio le contó) ahí presente, ya sabían quién es ella y lo que realmente buscaba. La información pasó al instante como reguero de pólvora, incluso entre quienes esperaban en fila y nada tenían que ver en el asunto. ¡Ahora todos oían expectantes arremolinándose e impidiéndome a mi verlo!

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JJ = yei – yei (pronunciación en inglés de letra jota)

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Debbie sufrió un ligero sacudón al oír la respuesta de Úrsula, pero no se dejó vencer. Recargó baterías y…: – ¿De casualidad tendrás algún comprobante de aquella ‘propiedad’? – Preguntó sonriendo. – Justamente aquí lo traigo. No salgo lejos sin llevarla conmigo. – Respondió Úrsula metiendo su mano al bolso y sacando… ¡Nuestra foto! ¡Debbie palideció!
¡Ooooh…!

Murmuró el público ligeramente apenado, al ver (otros lo oyeron) la prueba que Úrsula mostró. ¡Pero Debbie no es fácil de vencer y retomó energías! – ¡¡Jenny!! –extendiendo su mano– ¡Mi bolso por favor! Jenny cumple apresurada. Entrega en mano y retrocede un par de pasos. – También traigo aquí mí… ‘comprobante de propiedad’. – Sacando un papel y mostrándoselo a Úrsula, que dudando avanzó para verlo bien y luego… ¡retrocedió pálida!

¡¡Ooooh...!!
Exclamó el público. Esta vez admirado y sin saber que dice. (Hacen barra a Debbie). Pero yo sí… es el poema que le escribí en el salón de música: ‘Bésame y calla’… ¡firmado! …y… ¡¡con dedicatoria!! – Yo… –reafirmó Debbie muy seriamente-…igualmente no camino sin llevarlo conmigo. Úrsula afiló ojos, retomó fuerzas y volvió a la carga. ¡Tampoco es fácil de vencer! – Lo conozco mejor que nadie y no permitiré que lo lastimen – Tranquila pero firme. – También lo conozco y deseo exactamente lo mismo. – Replicó Debbie al instante. – No puedes… -objetó Úrsula muy seria– …eres parte del por qué estoy aquí. Debbie al oírla, por primera vez quedó en silencio. Lo está pensando. Finalmente respondió: – Tenemos un juramento en que dadas ciertas condiciones, esperaríamos un mes… -pausa– ¡Todo se cumplió y aún nos falta una semana! –entonces, exclama de pronto– …si él no cumple con lo pactado… -aparece una lágrima cayendo por su mejilla– … ¡LLÉVATELO!.. ¡No me interesan hombres sin palabra!

¡¡Ooooh...!!
Da media vuelta, saca un pañuelo que lleva a su cara y regresa a su lugar. Terminando así ‘la conversación’. Úrsula saluda en despedida y regresa hacia mí, en medio de los cuchicheos del público presente. Debbie aprovechó y pidió a cada uno de los conocidos, no decirme nada hasta después del siguiente fin de semana. Los hombres, se mostraron especialmente cooperativos. ¡Qué desgraciados! Aquí, es necesario aclarar un detalle. Yo estaba lejos y no escuché nada. Algunas cosas tampoco las vi, por el montón de gente alrededor. Todo lo supe (mucho) después por otros. Ninguna de ellas dos me lo contó. Al llegar Úrsula, tomó mi mano y me pidió escondernos entre la multitud. Ella sabía que no podemos irnos pues participo en el festival. Además, buscaba a Mari Pili. Marco y Ernesto aparecerían en cualquier momento. No respondió mis preguntas de lo hablado con Debbie, cambió de tema e intentó que nos divirtamos juntos. Destino… Se acerca el mediodía y Marco está como loco trabajando con Sandra, a quien Ernesto llama ‘cuñada’. También nos acompaña la enfermera Carolina, agradecida de que el chino Lee es su único paciente en los últimos días. Úrsula se enteró rápidamente del ‘juego’ que empleaban sus hermanos. Se encogió de hombros y a las preguntas de Carolina que admiraba su vestuario, respondió que trabajaba de modelo. Ernesto me informó por lo bajo, que al parecer Mari Pili abandonó el departamento y que mi padre o hermana, le entregaran la llave a él en cualquier momento. Yo agradecí la información y quedé pensativo. Siendo sábado, había demasiada gente. Fue difícil distinguirlos desde el escenario, al tocar la armónica y hacer el coro de las canciones, que el profesor de música nos hizo practicar. Antes de bajar, vi a Claudio escapando con Mari Pili. Al parecer, ambos esperaron que termine mi actuación. Miré mi reloj y calculé que llegarían a tiempo para la primera carrera del hipódromo… les deseé suerte. Nos preparamos para almorzar. Como yo tenía temor que se repitan los maltratos del día anterior por parte de Michelle y sus empleados, me limité a buscar y guardar el lugar donde almorzaríamos. Ellos harían la fila. Me acerqué a unas mesas bajo la sombra de un árbol. Una linda y pechugona señorita, de cabello castaño hasta los hombros, sombrero ancho de verano y grandes lentes de sol, al parecer esperaba ahí sentada. – Disculpe… -saludo y ella gira hacia mi– Buenas tardes… ¿están ocupados los lugares a su lado? – No… están libres. Además, termino mi bebida y parto. – Sonrió, me examinó curiosa y regresó a sus asuntos. 6

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‘La Psicoloca y yo’

Apenas me senté, aparecieron Debbie y Jenny con su séquito, también buscando lugar. Debbie frenó en seco y todas las demás la imitaron instantes después. Al verme… ninguna sonrió. Debbie habló bajito con Jenny y claramente se le notaba estar en desacuerdo. Finalmente aceptó y llevándose al séquito, se retiró. No tan lejos, por si acaso. Debbie vino hacia mí y se sentó al lado sin decir palabra. Esperó un momento eterno, mientras yo temblaba. – Volviste a propasarte conmigo… – Argumentó recordándome aquella medianoche en el sofá. – Lo lamento… -acepté avergonzado– …nunca fue mi intención herirte. – ¡Pero lo hiciste! – Exclamó de pronto y lágrimas rodaron por sus mejillas. Callé sin saber que decir. Ella se limpia y me espía con el rabito del ojo. – ¿Algo pasó entre tú y ella? ¡Dime la verdad! – Preguntó muy seria. Lo pensé bien y… – Ella me engañó. Me hizo tomar hasta emborracharme y luego, suponer que sí pasó, pero… – ¡Eres un idiota! –exclamó de pronto pegándome fuerte– ¡¡Te advertí aquella vez en tu casa, que ella era la más peligrosa!! ¡¿Por qué no me hiciste caso?! – Golpeándome en el brazo cercano a ella. Yo… estaba muy avergonzado. Ella tenía razón. La dejé desahogarse, a pesar que dolía. – En verdad lo siento… – Pedí muy arrepentido. Luego de buen rato, se calmó. Respiró profundo y me soltó una noticia impactante: – En esta semana… me decidí y hablé con Pili, luego con Susie y por último, con la misma profesora Mari Pili… ¡CRASH! Sonó al lado. La señorita de lentes y sombrero, soltó la botella de bebida y se le rompió en el piso. ¡De inmediato nos pidió disculpas muy avergonzada! Se preocupó en saber si algo nos pasó. Luego de asegurarle que estábamos bien, llamamos un encargado de limpieza que recogió los pedazos y nos permitió regresar a nuestra conversación. Resumiendo lo que Debbie averiguó los días que faltó al colegio: ⋅ Pili aseguró que Susie terminó muy lastimada por perderme con ella. Tanto… que aceptó salir ese verano con el mujeriego de Kike (que se lo pidió a todas), a pesar de saber que era un error. Cuando quiso rectificarlo, él declaró haberse enamorado y eso le hizo imposible a ella el separarse. ⋅ Al enterarse que Pili y yo rompimos… se desesperó. Pili pidió perdón y le confió el verdadero motivo… ¡Úrsula! Susie entonces quiso hacerme una prueba y pidió la ayuda de Pili y Kike. ⋅ Como ambos estaban en deuda con ella, aceptaron en ese momento. No pensaron cuanto se complicaría. ⋅ Susie deseaba saber si yo sufría por perder a Pili. En ese caso, se acercaría y me trataría bien, para luego darse el gusto de hacerme notar el error que cometí. Lamentablemente para ella, apareció en el colegio la profesora Mari Pili... ¡De un plumazo sacó de mi cabeza cualquier recuerdo tierno de Pili (o cualquier otra) y los reemplazó con los suyos propios! ⋅ Susie se inquietó. La nueva estrategia sería verlos a Pili y Kike como enamorados, mientras ella se me acerca cauta para ‘ayudarme a pasar el huracán’. Sin embargo, cuando me lo preguntó… yo aseguré que olvidé completamente a Pili y no me importaba lo que ella hiciera, gracias a las locuras de la psicóloga. ⋅ ¡Susie se enojó y mucho! Solo quedaba ver cuán cierto era el nuevo acercamiento que teníamos esta vez, pues yo le mostré mis nuevos sentimientos. Entonces, les pidió consejo a Pili y Kike. Ambos aconsejaron hacerme sentir celos. El problema era ‘cómo’. ⋅ Mientras, la fama entre Mari Pili y yo iba creciendo. Mucho más después de la reunión de chicas en el salón de música. Susie le pidió a Kike seguirnos a escondidas, a mí y a ella. Necesitaba saber si lo que aseguró la psicóloga en aquella reunión era cierto. Que durante un tiempo, así fue. ⋅ De repente… un día Kike descubre a la psicóloga entrar en otra dirección. En ese momento no le pareció raro, pues simplemente pensó que cambió de domicilio. Sin embargo, al seguirme a mi días después… ¡Descubrió que yo también entraba con llave al mismo departamento! ⋅ ¡Susie reventó! A pesar de todo, aun tenía dudas por lo bien que nos iba hasta el momento. Decidió saber de una vez por todas, que tanto valía ella para mí. Entonces, planeó con Kike y la ayuda de su primo que estudia en otro colegio, hacerme sentir celos cuando vengan a jugar fútbol. Él, le dirá un piropo que me haga enojar y así finalmente sabrá a qué atenerse. ⋅ Para colmo de mala suerte… ese día el primo enfermó y no acudió, pero pidió el favor al equivalente del ‘chino Lee’ en el otro colegio. Ese idiota, al verme llegar aquel día con Debbie en la silla de ruedas, dudó respecto de cuál era la ‘correcta’ y para asegurarse, pidió ayuda a otro estúpido y… ¡pasó lo que pasó! ⋅ Susie acabó realmente escandalizada y asustada por el tamaño del lio ocasionado. Nunca pensó que algo así pudiese ocurrir, pero también tenía gran cólera, al ver cómo Debbie y Mari Pili descaradamente 7

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

avanzaban pasando encima de ella. Para rematar… incluso me vio acercar a Pili y luego descubrió mi mentira al tener a Debbie también en mi casa. Lugar donde a ella nunca siquiera se le invitó. ⋅ Al final… con los últimos eventos sucedidos3, Susie… ya no lo soportó más. ¡Explotó! En cuanto a su conversación con Mari Pili… Debbie acudió a mi departamento para ‘hablar’ con ella. Yo supuse que más tiempo fue lo que discutieron. Sin embargo, aquí el resumen: ⋅ Mari Pili aseguró que yo era un degenerado que siempre la espiaba y robaba su ropa interior. Además, me metía en su cama mientras dormía y ella no decía nada, pues no tenía a donde más ir. También se quejó de hacerla trabajar como esclava en los quehaceres domésticos y chantajearla usando la comida como amenaza. Por último, me acusó de quitarle siempre su dinero y aprovecharme en todos sentidos de alguien tan linda y bondadosa. ¡¡Pum!! ¡Le metí un soberbio puñetazo a la mesa de la cólera que me ocasionó el oírla!
¡Qué pechugona tan descarada, malagradecida y mentirosa!

Reclamé enojadísimo por tanta mentira, mientras todos alrededor nos miraban por el escándalo. Debbie sonrió tranquila y aseguró no haberle creído absolutamente nada. De hecho, para ella, eso le confirmó que nada pasó. Era demasiado obvio que Mari Pili no deseaba entregarme fácil. Luego, al ver mi casa vacía, recién se enteró de mi mudanza a la casa de Marco. Eso al menos, algo la alivió. Serenándome, le aclaré que en realidad es la casa de su hermano mayor, Ernesto. Eso la hizo parpadear mucho y comprendí que involuntariamente metí la pata. Sin más opción… le susurré la verdad acerca de Marco y le pedí jamás decírselo a nadie. Especialmente al mismo Marco o Sandra. Ella lo prometió, pero se le veía preocupada. Yo adiviné… ¡Úrsula! Conversábamos acerca de la maltratada Susie, disculpando de alguna manera sus actos, cuando por fin apareció Úrsula. Traía unos platillos, que casi deja caer cuando nos descubrió en la mas incomoda de las posiciones… a mi hablándole bajito al oído de Debbie. ¡Ay diosito! ¿Cuándo te cansarás? – Que inesperada sorpresa ‘volver a verte’… – Subrayó Úrsula en un tono nada santo, sentándose al otro lado. – Si… -replicó Debbie con una evidente falsa sonrisa– …justo le comentaba acerca de ‘las malas compañías femeninas’ y como ‘tener cuidado’ de ellas… ¡Yo me tapo la cara y empiezo a sudar! ¡¡DIOS MÍO, SÁLVAME!! – ¡Qué casualidad…! –respondió Úrsula con un ojito haciéndole tic– …de eso mismo hablamos ayer durante ‘toda la noche’ y ‘hoy muy temprano’ antes de venir.
¡Dios santo…! ¿Por que eres tan cruel conmigo?

– Vaya… eso si es una sorpresa. –opinó Debbie con los pelos hacia arriba y palpitando una vena en la frente– ¿No es así Juanjito ‘lindo’? –me preguntó remordiendo para luego agregar– ¿No habrás repetido lo que hicimos aquella medianoche en el sofá de tu casa, no es así? – Con ambos ojos realmente volcánicos. ¡Padre nuestro que estás en el cielo….! (comencé a rezar) – JJ… -me llamó una tenebrosa voz a mi costado– …dime ‘amorcito’… -sonriendo falsamente– ¿Ella no está diciendo lo que yo me imagino, no es así? – Pellizcándome fuerte bajo la mesa. ¡… santificadoseatuNombre;vengaanosotrostureino;hágasetuvoluntadenlatierracomoenelcielo...! Me encuentro entre la fuerza irresistible y el cuerpo inamovible… ¿Qué será de mí? ¡Pero dios existe!... ¡¡Aparecieron Marco y Sandra!! ¡Bendito seas señor del universo! ¡Gracias, gracias, gracias… infinitas gracias! Pero Úrsula… no estaba feliz. Miró realmente feo a su hermano, que protegiendo a su amada… ¡huyó! ¡Desgraciado traidor, cobarde y mal amigo, regresa! ¡Dios no existe! ¡¡Todo es mentira!! ¡La religión es un mito antiguo, usado para crear miedo y así poder controlar a las masas que ya probaron ser indisciplinadas, mentirosas y sobre todo, salvajes! Úrsula recupera la serenidad y… – Lamento ser ruda, pero ‘nuestro’ almuerzo se enfría y como solo traje dos… ¡La estaba botando! A Debbie le palpita una vena en la frente… aquel ‘mensaje oculto’ la molestó, pero pagó con la misma moneda.
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Leer capítulos VII, IX y X (p1)

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

– Pues mira qué casualidad… ¡yo también traje almuerzo ‘solo’ para dos! ¡No confío en comida… ‘comprada’! – Mostrando un pequeño maletín rectangular que usa para llevar alimentos y bebidas. ¡Despreció lo que Úrsula compró y a ella misma por no prepararlo! Úrsula, tiene un tic incontrolable en el ojo, pero buscó tranquilizarse. Respiró profundo, adoptó una posición yoga y luego tarareó nuestra melodía de los Beatles, mientras abría los paquetes de comida. Debbie no se quedó atrás. Preparó todo y sin decir palabra, me ofreció un primer plato a la altura de mi mentón. Casi inmediatamente después, Úrsula colocó su ofrecimiento a la misma altura, pero desde su lado.
¿Y Ahora…? ¡¡¿Cuál cojo primero?!!

¡¡Un rayo!! ¡¡Dios mío!! ¡¡Mándame un rayo!! El almuerzo terminó con mi barriga a punto de reventar por aquella peligrosa competencia y con tanta comida en mi cara y ropa, como en la de un bebe que mete la cabeza al plato. La vecina del sombrero y gafas oscuras, se le notaba muy divertida con mi sufrimiento, a pesar que hacia lo imposible por aparentar no darse cuenta y esconder la cara para no vernos directo. En ese momento, suena mi teléfono. Lo saco ante la impaciente mirada de ambas chicas y veo quien llama… Claudio. Me parece raro pues está en plena carrera del hipódromo, pero en verdad se lo agradezco desde lo más profundo de mi corazón. ¡Es mi salvador! – ¿Quién es JJ? – Preguntó Úrsula en tono indiferente, pero prestando atención a mi respuesta. – Es mi amigo Claudio. Seguramente quiere comentarme como le va. – Le respondí, pero Debbie sabe perfectamente que él está con Mari Pili, así que afila el ojo y no se deja engañar por mí. – ¿Aló…? ¿Claudio? – Hola capitán… -responde él en tono alicaído y algo nervioso– …¿cree que podría…-suspiro– …’ayudarnos’? – ¿Ayudarles? –pregunto asombrado y las chicas a mi lado, paran la oreja– ¿En qué necesitas ayuda? – Pues… no sé cómo decirlo. –duda y pregunta– ¿de casualidad está sentado? – ¡¿EH?! ¿Qué quieres decir con eso? – Pues… la verdad, es que… -respiró profundo y soltó la bomba– …la policía nos atrapó en el hipódromo… – ¡¡¿EEEEEEH…?!! – Exclamé levantándome de un salto. – Si… -afirmó – …al parecer recibieron una muy precisa denuncia anónima y cuando llegamos a la ventanilla de las apuestas, los policías nos esperaban y… – Susie… – Exclamé yo interrumpiendo y tomándome la cabeza. Úrsula y Debbie pararon las antenas al escuchar ese nombre y más aún, al ver mi actitud. – Si… -respondió Claudio apesadumbrado– …yo también lo creo. –respiró profundo y preguntó– ¿Podrá ayudarnos? Necesitamos salir sin que nadie se entere. – ¿Qué debo hacer? – Pregunto derrotado y sin opciones. – Llámelo a mi hermano en la academia de policía. Yo lo intenté, pero no lo ubican. No quiero avisar a mis padres, solo los preocuparía en vano. – ¿Y si no lo encuentro? – Pues… habrá que pensar otra manera. ¿Se lo encargo mucho, si? – Bastante preocupado. – Ok… -respondo y suspirando, pregunto a pesar de saber que me costará caro– ’Ella’… ¿está bien? ¡Debbie y Úrsula apenas oírme, se molestan al mismo tiempo! – ¡Voy a comprar algo de tomar, ya vuelvo! – Exclamó Úrsula enojada, se levantó y partió. – ¡Eres un grandísimo tonto! – Exclamó Debbie, también se levantó y caminó hacia el grupo de Jenny. Mientras, tranquilizo a Claudio que lo oyó todo y pedía perdón muy preocupado. Al cortar, me rasqué la cabeza. – ¡Ellas tienen razón, soy un completo imbécil! – Exclamé y golpeé la mesa… ¡¡Pum!! – No… no lo eres. – Respondió una dulce voz detrás de mí. Volteé preocupado y vi a la señorita de lentes oscuros y sombrero ancho… quitándoselos. La revisé bien por unos segundos…. ¡¡y pegué un salto de 100 metros!! – Hola Juan José… gusto de verte otra vez. – Me saludó con una simpática sonrisa. Me tomó del brazo y arrastró tras ella, mientras yo peleaba por recuperar mis sentidos.
¡No lo podía creer! ¡¡Era prácticamente imposible!!

¡¡Es la hermana mayor de Mari Pili!! ¡La ‘sanguijuela’! Ana Patricia… ¡¡La ex esposa de Ernesto!! 9

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Mas confesiones… Ella debe tener de 25 a 27 años. A pesar de todo, se nota a leguas como ella y Mari Pili son hermanas… y no me refiero a la tremenda ‘pechonalidad’ que ambas comparten. Es debido a lo descaradas, abusivas y… ¿continúo? Ana Patricia se aprovechó que mi cabeza daba vueltas y sacándome la billetera del bolsillo, ¡compró todo lo que pudo en nuestro camino hacia fuera! ¡¡Es peor que Mari Pili!! Afortunadamente me recuperé y se lo quité, antes que se lo gaste todo. Lo que no evitó el intentar pelearme por su recién ganado ‘derecho’ e inflarme las mejillas desilusionada, al ver como se le ‘cerró el caño’.4 ¿Acaso ya dije que me llamaba ‘cuñadito’? ¡¿No?!... ¿Quieren saber cuándo lo dijo por primera vez? – Señorita… son us$14,99 dólares. – Gracias, aquí mi ‘cuñadito’ paga… …Y cuando me iba a fugar, detrás de mí estaba… ¡Michelle! Nos examinó a ambos sin decir nada, pero evidentemente escandalizada. Ana Patricia se aprovechó, cogió mi billetera nuevamente… ¡¡Y pidió dos!! ¡¡Dios santo!! ¡¡Es peor que Mari Pili!! ¡¡En verdad es una sanguijuela!! ¡Le quité mi billetera! Pedí perdón a Michelle, al vendedor y por último a la misma ‘sanguijuela’. Me la tiré al hombro y escapé corriendo por la puerta principal, mientras ella pataleaba llamándome ‘cuñado tacaño ‘. Luego de voltear en la segunda esquina (y revisando antes), la bajé. Ella me infló los cachetes molesta. ¡Quería regresar para que yo pagué lo que ella escogió, argumentando que uno de los dos era para mí! ¡Definitivamente es peor que Mari Pili! Sin más opción, le informé que su hermana estaba en un lio y era probable que necesitemos el dinero para sacarla pagando alguna multa o fianza. – Pero si ella ya tiene su tarjeta de crédito… – Objetó caprichosa. Yo la miré con la boca abierta. Admirado. Inmediatamente después, mi cara cambió a indignación. Ella al notarlo, respiró profundo y haciendo un movimiento de hombros, aceptó. – Está bien… tú ganas. Reviso el número de teléfono que me dio Claudio e intento llamar a su hermano en la academia de policía. – ¿Carmelo Piñeiro? ¿Estás seguro? No tenemos a nadie llamado ‘Carmelo’. – Me contestó el encargado. – Es un alumno de primer año… ¿no lo tienen en la lista? – Pregunto preocupado. – La verdad… como hoy es sábado y hay partido de fútbol… los encargados salieron y dejaron todo con llave, excepto el teléfono. –se disculpó, pero agregó al oírme suspirar desanimado– ¡Pero yo soy de segundo año y estaría informado si aquí llegara alguien llamado Carmelo! – ¿De casualidad no habrá alguien de primer año? ¿Quizás algún profesor? – Indago esperanzado. – No hay casi nadie. Pero si deseas, llama en 15 minutos nuevamente. Voy a investigar entre los que quedan. – Muchas gracias… así lo haré. – y colgué. Estaba preguntándome que hacer, cuando Ana Patricia me regresó a la realidad. – ¡Quiero una cerveza! Yo la miré con un ojo… recordé lo que me sucedió con Mari Pili, así que lo intenté con ella. – Soy menor de edad y… – ¿Y eso a quien le importa? – Me interrumpió, dándome a entender exactamente lo que dijo. – ¡Olvídalo! – Aseguré firme. Me mira e infla ambas mejillas otra vez. Si no me equivoco, ahorita me suelta un insul… – ¡Cuñado tacaño! – ¡Y se cruza de brazos haciendo berrinche! ¿Acaso estoy mal yo, o ella parece una adolescente malcriada? Mmm… ¿Será algo genético? Respiro profundo y decido que es mejor deshacerme de ella. Únicamente estorbaría y… quizás salga más caro. – Ana Patricia… -en tono moderado– ¿Por qué no vas a tu casa y…? Apenas oírme… ¡Ella estiró la mano pidiéndome dinero para el taxi! ¡Soy un estúpido…! ¡plaff!
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Caño = grifo. / ‘Cerrar el caño’ = Dejar de aportar, dar o donar.

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

¡Yo mismo me di una cachetada! ¡¡No lo podía creer!! Estaba por argumentar y objetar… pero sabiendo que es peor a su hermana menor, supuse que me sacaría los mismos trucos o quizás hasta mejores, así que preferí no arriesgar. Fue entonces cuando por fin la escuché decir algo serio. – ¿Por qué no quieres que me quede contigo para salvar a Mari Pili? Lo pensé bien y respondí serio: – ¿Y en que puedes ayudar? Si te pareces a tu hermana… (y hasta peor) …es mejor que me dejes manejarlo a mí. Ella suspira y ahora completamente centrada, comentó melancólica: – Exactamente lo mismo que me diría Ernesto… Yo la examiné bien, pues definitivamente me sorprendió. Ella agregó: – ¿Sabes que lo único que consigues al hacerlo, es que no sepamos valernos por nosotras mismas? –reclamó frustrada– ¡Luego se quejan por no saber nada, excepto meterlos en líos! ¡¡Ustedes dos son igual de tarados!! – Exclamó, me dio la espalda y se cruzó de brazos. Ahora… ¿Qué hago? Me pregunté. – ¿Acaso deseas hacerte cargo tú de sacarla de este lio? –Pregunto interesado– Si es así, dímelo para retornar al festival de mi escuela. Ella comienza a moverse. Parece que tuviera pulgas, pero aun así no voltea. – ¡Me gustaría, pero no sé cómo y tampoco tengo dinero para pagar nada! – Protestó fastidiada. – ¡Claro! Si acabo de ver una buena muestra de cómo te lo gastas en tonterías. – La recriminé enfadado. ¡Ella giró muy indignada! ¡Infló ambos cachetes y estaba muy roja! ¡Parecía a punto de reventar! – ¡Tu eres solo un chiquillo y aún no sabes nada! – Proclamó molesta y con ello me recordó a Mari Pili cuando me dijo lo mismo. – Explícamelo entonces… -protesté yo- …pues al parecer, no soy lo suficientemente ‘chiquillo’ para que intenten atraparme con el truco del embarazo. ¿Sabes que incluso puedo mandarla a la cárcel si la denuncio? Te recuerdo que soy menor de edad y ella no solo es una adulta, también es mi profesora. Ana Patricia estaba muy molesta. Sin embargo, comenzó a ‘desinflarse’. Mas tranquila, me dijo: – Gracias por no hacerlo… eres un buen joven. Yo la reviso bien… no confío en ella. Entonces, ella me suelta un motivo más para alimentar mi desconfianza. – Si me invitas la cerveza, te diré todo lo que no sabes de Mari Pili. – Ofreció guiñándome un ojo.

¡¿Eeeeh?!
¡¿Todo lo que no sé de Mari Pili?! ¡¿Dónde diablos hay una bodega cuando se le necesita?! Encontramos una a 200 metros. El encargado me miró bien, pero al ver como Ana Patricia se puso ‘cariñosa’ conmigo y me llamaba ‘su bebé’… me entregó las latas con una mano, secándose la saliva con la otra.
¡También es una diabla manipuladora!

Pero para su sorpresa, yo cogí un vaso descartable y solo le serví la mitad. Eso la sorprendió e incomodó. Notó que yo la conocía y estaba preparado para combatirla. Experiencia manda… no podía confiar en ella. Le enseñé el vaso a medio servir, la lata aun con contenido y las otras tres esperando reemplazar a la primera. – ¡Se van a calentar…! – Indiqué en tono de chantaje. Ella se resignó y mientras hablaba, me acercó el vasito para irlo llenando. Yo lo hacía conforme al tamaño del ‘secreto’. Hubo incluso momentos que no serví nada, argumentando que ya lo sabía (mentira). Tenía miedo que pare de hablar antes de terminarse la cerveza. Finalmente, aquí el resumen: ⋅ Ana Patricia es culpable del mal manejo económico de Mari Pili. Incluso es ella quien aprovechó de hacer varios gastos con las tarjetas de crédito de su hermana menor. ¿Esa cuenta de los 7 mil dólares del año pasado?... Ana Patricia los gastó y no dijo nada. Por eso la cogió desprevenida a Mari Pili. ⋅ ¿Por qué Mari Pili no protesta o pelea? La razón es simple y complicada a la vez. Para decírmelo, me dio muchas vueltas y finalmente me amenazó con casarse conmigo en caso de revelarlo. ¡Yo le juré que antes iría a la tumba! Eso la convenció y me reveló el gran secreto… ¡Tiene un hijo! ⋅ Sin embargo, mi asombro no se comparó con nada cuando me soltó la segunda parte… ¡Es de Ernesto! ⋅ Me recuperé del desmayo, justo cuando ella vaciaba la lata de un solo viaje. Recién entonces me explicó (ya algo ‘movida’) la razón de que Ernesto no lo sepa. Ella nunca tuvo confianza en el amor de Ernesto, pues desde que salieron como novios, él seguía viendo a otras chicas. Especialmente… a una rubia. Es por 11

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‘La Psicoloca y yo’

ello que decide inventar el cuento del embarazo, para casarse con él y asegurarse que la ‘desteñida’ no se lo gane. Sin embargo, vivió tan feliz aquel primer año paseando, viajando y divirtiéndose con él, que olvidó por completo que… ‘debía tener un hijo’. Para su mala suerte, tuvo ciertos problemas y cuando por fin lo concibió, ya era demasiado tarde. Ernesto se dio cuenta del engaño y enfureció. Ella intentó explicárselo, pero lo primero que él hizo fue regresar con la rubia. Así que también molesta, ya no dijo nada. ⋅ Ernesto intentó sacarla de la casa y meter a la rubia. Inició el divorcio y ella muy dolida, lo demandó por todo lo que tenía. Fue ahí que se ganó el apodo de ‘sanguijuela’. Lamentablemente, Ernesto estaba protegido por una clausula especial, pero que ella podría fácilmente pasar por encima demostrando llevar un hijo de él… sin embargo, su enojo y orgullo la cegaron. Ella perdió al marido y él… a su familia. ⋅ Mari Pili lo vio todo y comenzó a dudar de los hombres. Además, debido a su carácter ‘especial’, no habían muchos candidatos. El único que superó las primeras pruebas, falló en la última. Mari Pili le hizo ‘caer’ al igual que a mí y en circunstancias parecidas, le dijo estar embarazada y deberían casarse. Él, que al parecer la amaba, no pudo con la responsabilidad y huyó. De eso, hace casi tres años. ⋅ En cuanto a mí… ella es reacia en aceptarlo, pero está muy enamorada. A pesar de los pleitos, peleas, discusiones y demás parecidos y similares… se siente segura y apoyada. Más aun al verme solucionar problemas que su hermana le heredaba y que ella no podía reclamarle, por el hijo que escondía de todos. Además, gracias a mi, aprendió un medio efectivo para hacer dinero de manera ‘fácil’ y era justo lo que necesitaban para salir del hoyo económico en el que hasta ahora estaban viviendo. Recién entonces, me dijo su verdadera razón para venir al festival… ¡Conocer a Claudio e ir los tres juntos al hipódromo! Pero ella se perdió gastando el dinero que tenía haciendo compras y como no tiene ni teléfono… se sentó a esperar su regreso, cuando el destino… me plantó a su lado. Eso es todo. Yo, lo procesé lo mejor que pude. Ella, ya olvidó total compostura y me abrazaba intentando darme besos. ¿La solución?... le compré más cerveza. ¡Knock out! En la academia, me comentaron que a Carmelo lo rebautizaron como ‘Ringo’5. Es muy conocido y nadie sabía de su ‘verdadero’ nombre. Me pasaron con él y luego de saludarlo, le expliqué la situación, al mismo tiempo que los ronquidos de Ana Patricia (colgada de mi cuello) nos dificultaban la conversación. Él me pidió no preocuparme, agradeció y solo por si acaso me pidió mi número, que yo suministré. Conclusión… Ambos (Claudio y Mari Pili) salieron libres gracias a la ayuda del director de la academia, que habló con el comisario de la estación de policía, pues son de la misma promoción. Mari Pili quería ahorcar a Susie. Claudio la enteró de lo que yo le conté y eso la detuvo. Ana Patricia no se despidió sin agradecerme por cuidar de su hermanita, dejarme un ‘recuerdo’ y también sacarme dinero para el taxi. Debbie y Úrsula al verme llegar y olerme el perfume de mujer, me revisaron bien y… ¡descubrieron el chupetón que la ‘cuñadita’ me dejó en el cuello! Debbie, que además había hablado con Michelle, me apuntó y exclamó: – Jenny… ¡es tuyo! El domingo no acudí al festival pues teniendo la boca hinchada como una bemba… no podía cantar. Esta vez, Debbie no me curó (ni compadeció), Jenny bailaba feliz y Úrsula se hizo de la vista gorda. El día domingo, Úrsula regresó renegando a seguir sus clases al extranjero. Juró volver en navidad y reclamó el comportarme bien. Me hizo acompañarla al aeropuerto y esta vez en lugar de besarme, me pellizcó muy fuerte. Caminando de regreso a casa, evalúo los sucesos y eventos de estas festividades y llego a una conclusión: ¡¡¿Qué diablos tienen las mujeres que les gusta complicarse tanto?! Mmm… ¿Dios no será mujer?

Continuará…
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Crossover. Personaje del ‘Capitán Pluto’.

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