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La Psicoloca y Yo X- Festividades P1- Luisppk

La Psicoloca y Yo X- Festividades P1- Luisppk

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Preludio
Me llamo Juan José Arizmendi pero me dicen JJ o ‘Juanjo’. Tengo 17 años, cumpliré 18 justo el día posterior a la graduación y por circunstancias algo largas de explicar, tengo a mi profesora de psicología, la Srta. María del Pilar Guerra (Mari Pili), viviendo conmigo en mi departamento. En realidad no estaría nada mal y de hecho me sentiría muy feliz de tener tan linda y pechugona mujer, pero… ¡¡Es una loca manipuladora, absolutamente descarada y abu
Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Preludio
Me llamo Juan José Arizmendi pero me dicen JJ o ‘Juanjo’. Tengo 17 años, cumpliré 18 justo el día posterior a la graduación y por circunstancias algo largas de explicar, tengo a mi profesora de psicología, la Srta. María del Pilar Guerra (Mari Pili), viviendo conmigo en mi departamento. En realidad no estaría nada mal y de hecho me sentiría muy feliz de tener tan linda y pechugona mujer, pero… ¡¡Es una loca manipuladora, absolutamente descarada y abu

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05/15/2012

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Preludio
Me llamo Juan José Arizmendi pero me dicen JJ o ‘Juanjo’. Tengo 17 años, cumpliré 18 justo el día posterior a la graduación y por circunstancias algo largas de explicar, tengo a mi profesora de psicología, la Srta. María del Pilar Guerra (Mari Pili), viviendo conmigo en mi departamento. En realidad no estaría nada mal y de hecho me sentiría muy feliz de tener tan linda y pechugona mujer, pero… ¡¡Es una loca manipuladora, absolutamente descarada y abusiva!! Ahora, empeoró mi relación con Susie… y Debbie gana posiciones de manera veloz. Me encuentro muy agobiado y estresado. Rogándole ya no a dios por un milagro, sino a los santos. (Ojalá tengan mejor oído) Resumen… 1. Hoy lunes, retomo mi puesto para los dos últimos partidos de fútbol. Debido a la ‘intervención’ de Jenny y Li, tenemos una muy mala reputación. Merecidamente ganada para ser honestos. Al entrenador, ya le llamaron los otros equipos y apelaron a su sentido de honradez deportiva. Él, que es fanático del ‘juego limpio’ y ‘jogo bonito’, aceptó. Agradeció sus servicios a ambas (pero de lejitos) y las retiró del equipo. Sin embargo, el arquero sigue enyesado y Li a pesar de todo, no permitió un solo gol. ¿Qué haremos? 2. Claudio, revisó las cámaras instaladas. Saltó de contento y me mandó un mensaje al respecto, ¡las estaba probando! El director le facilitó un salón y me recomendó hablar de ello el lunes, en una rápida reunión durante el almuerzo. Ahí también le comentaría la situación al entrenador, que muy ocupado con el equipo, recién será puesto al día. 3. Sandra trabaja como loca por el festival. Marco ayuda con lo que puede (casi todo) y están tan ocupados, que encontrarnos para almorzar o cualquier otra cosa, será postergado hasta después del evento. Sandra con los planes internos revisados, ya tiene adelantado el contacto con la hermana mayor de Debbie… Michelle. Quien se encargará de ambientar por completo el patio externo, con veinte espacios y un atrio para varios eventos. Entre otros, los musicales. Debbie también trabajará duro, pues es el enlace. El dinero ya no es problema por lo faltante, sino por lo sobrante. Sandra tiene oficialmente cerca de us$800 dólares por la recaudación de los alumnos. ¡Ahora está como loca intentando esconder gastos de la contabilidad! Se supone que no ‘debe’ sobrepasar ese monto. Al menos, no a vista de todos. Algunos maestros, reclutan alumnos para sus respectivas ideas. Los de química, física, literatura y el más entusiasta… el profesor de música. Algo ‘delicadito’ pero animoso y buena gente. Le encanta decir ‘Ay’. 4. El lunes pagaremos la deuda de Mari Pili al banco, a pesar que solo falta un día y ella quería esperar. Claudio se ganó un bien merecido besito y a pesar que me incomodó, (especialmente cuando se desmayó de contento) reconozco que el muy terrible, se lo ganó. Al parecer, ambos acordaron reunirse una vez los fines de semana para continuar apostando. Espero que les vaya bien. 5. Susie realmente me tiene preocupado. Me mintió y hay pruebas de por medio. Lo que no sabemos es por qué y si tiene alguna conexión con el ex capitán Kike ‘dedo gordo’, pues desde su regreso está sentado y mira en silencio a todos lados. No habla con nadie (excepto chicas). Es algo raro. En cuanto a ella, me siento decepcionado. A pesar que no entiendo bien lo sucedido. Ella, también está molesta conmigo… y con razón. Primero por la ‘carta de amor’ a Mari Pili y luego, por aceptar los avances de Debbie. Sin contar, que además me vio conversando muy cerca con Pili. Mis asuntos están complicados. Mari Pili confirmó ‘positivo’ en el test casero de embarazo, pero no quiere mi compañía al centro médico para la prueba final. No la entiendo. Menos aún, por qué no responde si desea casarse o no para tenerlo. Sin embargo, confieso que la idea me asusta, pero mi principal objeción (Susie), está cada vez más lejana. De hecho, en esta semana que pasó… Debbie parece estar ahora más cerca. ¡Ay dios! 1

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

CAPITULO X
Festividades
PARTE I
Echado en el sofá… miro el rosario que gentilmente me prestó Claudio, al notar que yo lo necesitaba más. – Mañana se lo devuelvo. Dios no me quiere. – Hablando bajito conmigo mismo. Después de unos minutos en el umbral del sueño, recuerdo algo importantísimo: ¡Mari Pili aún no me respondió si va a querer casarse conmigo! Me rasco la cabeza y doy vueltas en el sofá. Entonces, ¡pego un brinco! ¡¡Dios mío!! ¡Qué bruto soy! ¡Recién acabo de notarlo! ¡Mari Pili, ya no es mi novia…! ¡¡Es mi mujer!!

¡¡Noooooooooo…!!
¿Premonición?1… – ¡Oye, oye…! ¡Despierta ocioso! – Mmm… Mari Pili, un ratito mas… – ¡Que ratito, ni que tres cuartos! ¡Levántate ya, pedazo de aborto genético! - ¡Me exige ella feroz, quitándome las mantas y sacándome de la cama! – ¡DIJE ARRIBA, INÚTIL HOLGAZÁN! ¡DEBES PREPARAR EL DESAYUNO DE LOS NIÑOS! … ¿Eh? – (pausa) – … ¡¡¿EEEEH?!! ¡¡¿NIÑOS?!! – ¡Claro idiota… tus hijos! ¡¿De quién demonios sino?! –jalándome para levantar– ¡Mi familia tenía razón! ¡Debí cambiarte por tus amigos millonarios! ¡Eres una miserable pulga de otra aún más miserable rata de alcantarilla! En eso… – ¡Mami, mami, mami…! … ¿Eh? – (pausa) – … ¡¡¿EEEEH?!! ¡¡¿Tres?!! - ¡Claro estúpido! ¡Son trillizos! – Saca un pequeño látigo y… ¡¡Juaa!! ¡¡Juaa!!

¡¡Aaaaaauuuuuchhh!!
Grito levantándome al instante… con una lagrimita cayendo de mi ojo. Ella voltea hacia los trillizos y acaricia. Ellos le sonríen muy lindos y de costado me sacan la lengua. ¡Dios santo! ¡¡Condenados mini engendros!! Ella gira y me ve… ¡Se molesta, me arroja, pisa y amenaza con el látigo! – ¡Recuerda que aún te queda un riñón y los tv LCD de 51” ya pasaron de moda! ¡Yo me espanto al oírla y me palpo a mi mismo en la parte baja de mi espalda! ¡¡Una gran cicatriz!!
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Inspirado en un pequeño relato del colega Gumer. (Gracias ☺ )

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Autor: Luisppk ¡¡Nooooo…!! Ella sin importarle… – Niños… ¿Quieren el nuevo tv 52” con tecnología LED, 3D y FULL HD para ver sus dibujitos? – ¡Si, si, si…! – Replican diabólicos los pequeños herederos de Satán. (->) Todos ellos me miran. ¡Ya están de acuerdo! ¡¡Socorro, noooooooo….!!

‘La Psicoloca y yo’

¡Me levanto aterrado…! Temblando veo el reloj… ¡Uf! 7:27am. Seco mi sudor, me siento en el sofá donde pasé la noche y por si acaso, palpo mi espalda (buscando cicatriz). Decisiones… Ya me duché y mientras Mari Pili termina de hacer lo mismo, estoy sirviendo el desayuno. Los almuerzos ya están listos, así como mi decisión respecto a que nuestra ‘relación’ no puede seguir así. No es justo para nadie y solo estoy haciendo sufrir a todo el mundo. Empezando por Susie… que a pesar de mentirme y con claras sospechas de que oculta algo realmente importante, no me parece que deba soportar por segunda vez el mismo maltrato ocurrido anteriormente con Pili. Estoy decidido y espero que Mari Pili se siente a la mesa para conversarlo. Incluso ya preparé algunos detalles para ello. Ambos ya sentados y en incómodo silencio por verse ella enojada, decido iniciar nuestra conversación: – Oye… ¿Aún estás molesta conmigo? – examinando su expresión. Ella no disimula nada. – ¡Mmff…! – responde renegando y sin levantar la cara. – ¿Muy, muy molesta? – insisto buscando su mirada. Ella recién levanta la cara muy amenazadora y afilando ambos ojos. Pero como es exactamente lo que yo buscaba, entonces le digo: – Necesito saber que sientes por mí… – con voz calmada y seria, al igual que mis facciones. ¡Ella nunca lo esperó! ¡Cambió su expresión! ¡Abrió ambos ojos, boca y hasta estiró el cuello! Como así quedó, yo insistí: – Dímelo, por favor… es en verdad importante. Ahora está nerviosa. Voltea la cara para todos lados y entonces retrocede la silla para levantarse y escapar. – ¡Si te vas sin responder…! -amenazando- …¡reconoceré al bebe como mi hijo, pero no a ti como mi pareja! – Hablando seriamente y demostrándole lo importante que su respuesta es para mí. Ella se detiene a mitad de su acción. Me examina sin moverse… y al parecer notó mi seriedad en el asunto, pues regresó a sentarse pero sin avanzar la silla. Después de mirarme algo curiosa e intrigada, paseó la vista alrededor por toda la casa, pero evitándome. Finalmente, bajó la cabeza y quedó quieta. Siguiendo con mi argumento ya previamente planeado, le digo: – Me llamaste ‘chiquillo’ aquella primera vez en la enfermería, cuando acepté hacerme responsable en caso hubiesen ‘consecuencias’. -me mira y nuevamente baja la cabeza en silencio– Además, te pregunté en dos oportunidades, si tienes la intención de casarte conmigo en caso el examen salga positivo… -ella repite la misma acción anterior- …y en ninguna me respondiste. Por lo tanto, necesito saber a qué atenerme, porque parece que estás jugando conmigo ‘a los noviecitos’ únicamente para molestarme. Ella levanta la cara y me escudriña por un momento. Se le nota seria y está realmente pensándolo. Sin embargo, no se atreve a decir nada. Solo está ahí… mirándome. – Mari Pili… -más calmado- …ya te relaté lo que viví por causa de mi madre… -Ella cierra los ojos y acepta con un movimiento de cabeza- …también conoces mis deseos y aquellos que no, para mi propia vida. -Ella repite la acción anterior- No quiero vivir con riesgos… compréndeme por favor. Si no sientes nada por mí, dímelo y no me molestaré. Respetaré siempre tu posición e igualmente reconoceré al bebé. Incluso, aún si tú prefieres dármelo para que no influya en tu vida… ¿entiendes? Ella está en verdad asombrada. Eso último, jamás lo esperó. Se le nota, pues parpadeó mucho incrédula. Yo en verdad, así lo prefiero. Mejor que parta si piensa que la estorbamos, pues será menos doloroso que dentro de 5, 10 o 15 años después… y quizás hasta traicionándonos, tal como lo hizo mi madre. Ahora sí… no sabe qué hacer. Colorada, se revuelve mucho en la silla, viéndome de reojo a intervalos cortos. Permanece muda y pareciera que todo el cuerpo le pica. Claramente quiere decir algo, pero no se atreve. 3

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Retrocedo mi silla de la mesa y con ello llamo su atención, pero no me levanto. Sigo sentado. Entonces… para su sorpresa, doy dos palmadas a mi pierna y le ordeno: – ¡Ven aquí y dame un beso! ¡Ella se levanta de un salto y se tapa la boca para no gritar! – ¿Dijiste que eres mi novia, no? ¡Demuéstralo! – Indicándole mi pierna con un par de palmadas. Ella aún de pie, gira y me da la espalda. Nerviosa empieza a jugar con su cabello e intenta verme de reojo entre ellos. Incluso parece morderlos. – Mari Pili… -voz calmada- si no me quieres… -ella semi voltea- …eres libre de buscar a quien desees otorgarle tu amor… -comienza a temblar- …pero… -me mira expectante- …eso significa que también yo. ¿Entiendes, no? Nuevamente se asombra y al notar como la examino, gira para evitarlo. Avanza un par de pasos hacia la puerta mordiendo sus cabellos. No dice nada y parece meditarlo demasiado. Yo me canso de esperar en esa posición y retrocedo un poco más la silla para estirar las piernas, pero al ruido, ella gira asustada; quizás pensando que me cansé. ¡Regresa corriendo y con lágrimas en los ojos, se tira encima de mí! ¡AAAAAH! ¡Pum! ¡Bam! ¡Crash! ¡Caímos con la silla y parte del desayuno, pues pateé la mesa al irnos hacia atrás! Golpeé mi cabeza, aunque la alfombra lo amortiguó, pero al abrir los ojos… ella estaba sobre mí. Sus cabellos caían como lluvia y hasta parecía oscuro, pues al ser tan largos, no dejaban pasar la luz. Respiraba jadeando y de a pocos, me lo contagió. Luego de examinarme los ojos, descendió suave hacia mí y ya casi a punto de besarme… me dijo muy linda, su equivalente a una declaración de amor: – Eres un idiota… Yo, que obviamente no podía quedarme callado, respondí: – Si… yo también te quiero mucho. Y nos besamos… Tuvimos un ‘encontrón’. Algo similar a lo sucedido entre Debbie y yo, aquella medianoche del sábado en el sofá. Mari Pili -para mi sorpresa- se defendió menos, aunque reclamando que ‘le arrugaría la ropa’. Después de la tercera queja… y con la mayoría de botones, cierres y demás parecidos; abiertos o corridos… ¡ella recuerda que debemos ir al colegio! – ¡¡Dios santo, el colegio!! – Exclama incorporándose asustada y con ambas manos en la cara. Su brasier2… -ya desabrochado ☺- …¡se le cayó!… dejando a mi vista, aquel bello par de tremendos pechos. ¡Ella de inmediato se los tapó cruzando los brazos! Estaba a punto de protestar, pero yo sonreí tranquilo y la interrumpí muy honesto: – Son hermosos… Ella parpadeó un par de veces muy rápido. Se sonrojó tímida y dejándome verlos… se agachó y me besó. Conspiraciones… En camino hacia fuera, -tomados de la mano- hablamos de pagar el banco, visitar el centro médico (no quería mi compañía) y ya por salir, me ‘sugirió’ terminar mi relación con Susie, Debbie y olvidarme por completo de la llave del cajón de mi escritorio, donde ella guardó mi foto con Úrsula. Yo acepté todo, pero le pedí su compromiso de que jamás me engañaría, mentiría o mucho menos traicionaría. Si lo hacía… la amenacé muy seriamente con dedicar mi vida a hacerle la suya miserable. – ¡Más aún si involucras al bebe! – Aseveré. Ella atendió quieta y al verme tan decidido, movió la cabeza una vez, aceptando. Le pedí un corto periodo para hablar con Susie y Debbie. Ofrecí solucionarlo antes del festival cultural este fin de semana, aunque le comenté mi malestar por hacer pasar a Susie, lo mismo que con Pili. No le dije acerca de la mentira, sus actos sospechosos o los secretos compartidos con Claudio. Ella iba a responderme, cuando al salir del edificio abro la puerta principal y encontramos al… ¡Entrenador! ¡Bien plantado frente a nosotros, cruzado de brazos y con la mirada acusatoria y altanera! ¡Levanta una ceja al notar nuestras manos sujetas y luego apunta su otro ojo –muy afilado– a cada uno por turno! Mari Pili lanzó un grito, pues nos asombró tremendamente. Nos soltamos al sentir su ojo inquisidor y antes que balbuceemos excusas, él dio media vuelta, y partió indignado sin decirnos nada. Yo comprendí que no podía dejarlo irse así y corrí para atravesarme en su camino, pero él consiguió esquivarme. Comprendí a medias lo doloroso que nuestra feliz imagen debió herirle, pues su amor por ella era de todos conocido. – ¡Entrenador…! – Rogué, intentando me escuche al pasarme cerca.
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Sostén, sujetador, corpiño.

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

– ¡Déjame pasar… ‘muchacho’! – Molesto y caminando rápido. – ¡Alejandro…! –lo llama Mari Pili– ¡Escúchanos por favor! ¡Tú no eres así! Al oírla, baja el paso y lentamente se detiene, pero sin voltear. Se le nota herido y para no ver su cara, me ubico al lado y le susurro en confidencia: – Ella y yo somos novios, entrenador… planeamos casarnos al terminar el colegio, pues es cuando yo cumplo mayoría de edad. Él… se mantiene quieto. Un ligero estremecimiento delató el haberme oído perfectamente. Entonces, yo continúo: – Soy un año mayor que mis compañeros y ella solo me lleva tres. Nunca quisimos causar problemas y siempre buscamos mantenernos separados a vista de todos,, pero con nuestros caracteres… el plan se convirtió en imposible. –suspiré agobiado– Entiéndanos por favor, jamás quisimos ocasionar disgustos o malentendidos. Espero nos sepa comprender. Mari Pili me escuchó. Acercándose, acaricia la cabeza del entrenador y reconoce: – Eres un gran hombre Alejandro… de conocernos en otras circunstancias… Él presta atención para escuchar lo que parece necesitar. Mari Pili entiende. Baja su cabeza y le da un tierno beso en la frente. Él cierra los ojos, suspira y deja caer su cabeza abatido. Está resignado, pero nos dice: – A pesar de todo… no deberían ser tan ‘notorios’ en la escuela. – Nos reprocha a ambos. – ¡Eso dígaselo a ella! – Reclamo yo al instante, señalándola como la culpable de todos los males. Ella se indigna. ¡Infla ambos cachetes y me salta encima para estrangularme! – ¡¿Ve…?! –confirmo medio asfixiado– ¡¿No se lo dije?! Mari Pili se refrena al notar ‘público’. Él, tiene ojos, boca y una expresión de espanto al presenciar como su ‘delicada princesa’ es de armas tomar… suda gruesas gotas (¿de alivio?). ¡Había oído pero no la conocía así! Ella me suelta y parece adivinarlo… suspira abatida e intentando disculparse, arguye: – No siempre somos así… – Asegurándoselo con nerviosa sonrisa. – ¿Y mi ojo cerrado? – Acuso yo. ¡Mari Pili gira molesta, afila los ojos y sus cabellos comienzan a elevarse en claro indicio de su transformación en súper saiyayin! ¡¡Hasta cola le salió!! (Imagen) -> El entrenador está mucho más asombrado y ella al verlo, desciende sus revoluciones. A él, se le nota cada vez más desencantado; y a ella… cada vez más culpable. Yo justamente lo buscaba y era parte de mi plan… me acerco apoyándole una mano en el hombro y le dirijo una mirada reanimadora: ‘¡No sabes de la que te salvaste!’ Él lo procesa rapidísimo. ¡Entendió! Seca su sudor con un pañuelo y mudo, confirmó con la cabeza dos veces soltando un suspiro. Menos mal no hablé del dinero… quizás huiría como aquellos dos policías, que nunca más volvimos a ver. Caminando… –y a mi pregunta– nos reveló que recibió la noticia en su teléfono, como un mensaje anónimo. Incluía pormenores y dirección. Él despertó muy temprano para verificarlo, pero sin comentarlo con nadie y… ahora tampoco lo hará. - En caso seguir así, –se refiere al comportamiento de Mari Pili– les recomiendo mejor hablar con el director o cambiar actitud y comportarse ‘más prudentes’ hasta finalizar el presente año escolar. Ambos agradecimos y el resto del camino conversamos del festival escolar. Llegamos juntos al colegio, pero en la puerta me separé de ellos. La situación estaba ahora muy complicada pues quien lo hizo, podría repetirlo (si no lo ha hecho ya). Debo hablar con Claudio para investigarlo y quizás, llegó la hora de decírselo a Marco. No sería honesto que se entere de casualidad o por alguien más. Entro a mi salón y Claudio me saluda. Salimos y muy rápido conversamos un poco de todo en lugar apartado y ahora sí, con su infaltable radio prendida. Lo principal… le relaté la aparición del entrenador en mi puerta temprano por la mañana por un mensaje anónimo, revelándole que la psicóloga y yo sostenemos una relación. Pero no le dije que me encontró con Mari Pili. Claudio sorprendido por la noticia, se llevó la mano a la barbilla y de repente me soltó: – Creo que esta es nuestra mejor oportunidad para averiguar con pruebas en mano, si nuestros principales sospechosos están involucrados en este acto. – ¿Qué tienes en mente? – Pregunto esperando algo definitivamente loco. – Debemos revisar sus teléfonos para saber si ‘ellos’ mandaron el mensaje. – ¿‘Ellos’…? –recalqué intrigado– ¿De quienes estamos hablando? – Pregunté temeroso de respuesta, pues yo solo pensaba en Kike. 5

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Él respira tomándose su tiempo. Me mira directo al ojo en silencio y afirma seriamente una única vez. Yo… dejo caer mi cabeza derrotado. Entendí perfecto… ¡Susie! – ¿Cómo haremos para revisarlos? –protesté– ¿Crees que nos lo darán fácil si lo pedimos? Además… Susie está muy molesta conmigo. No quiere verme, ni mucho menos hablarme. – Sería ideal que tuviéramos educación física hoy, así lo dejarían en el salón… – Pero… ¿crees tú que no lo habrán borrado? – Ojalá que no. –medita un momento y termina– Cuento que se sientan seguros y cometan ese error… – …si es que son ellos… – Completo yo, rogando profundamente equivocarnos. Él acepta tranquilo, moviendo afirmativamente la cabeza. Hoy comenzamos a quedarnos fuera del horario de clases para colaborar en la construcción y decoración del colegio, muy aparte de quienes jugamos futbol. La hermana de Debbie, (Michelle) ya envió a su equipo y durante el día comenzaron a llegar los vehículos con lo necesario para iniciar la construcción el día martes. Sandra visita los salones dando instrucciones y encargando seriedad a los jefes de grupo con sus proyectos. Marco es su apoyo no-oficial. Yo por supuesto, no estoy en ninguno (ni quiero estar) excepto el de futbol. Marco, además está en el cultural, musical y hasta en el químico. Debbie es la decoradora oficial y enlace con su hermana. Jenny (para variar) la apoya. Sandra les otorgó completa autonomía para encargarse de todo, confiando completamente en sus decisiones. Debbie sonrió, agradeció el gesto y se dedicó enteramente a cumplir lo mejor posible. Estamos increíblemente tranquilos en clases con Mari Pili, pero con ella sonriendo seguido en mi dirección y yo haciéndome el loco. Mis compañeros la miran a ella… luego a mí… a ella… a mí… a ella… ¡Ya parece un partido de tenis! En eso, nuestra salvación… tocan a la puerta. Mari Pili abre y de inmediato ingresa el profesor de música Remigio ‘Remi’ Valverde, saludándola a ella y luego a todo el salón muy animoso: – Ay… ¡Hola linda…! ¡Hola muchachos…! Aaaaay… qué lindo día ¿no?! – Buenas profesor… ¿Qué sucede? – Pregunta ella sonriéndole. – ¡Ay linda…! Vine a ‘contratar’ uno de tus alumnos para nuestra banda de música de los 60’s… Al oírlo, me alegró que lo único que yo sepa tocar, sea la armónica. El padre de Marco me lo enseñó (junto con un poco de guitarra), cuando practicábamos música de los Beatles con Ernesto, Úrsula y él mismo. La armónica aprendí a disfrutarla y tocar bien, pero la guitarra… se me hizo muy complicada y la abandoné. ¡Incluso prefería cantar, así que me aprendí varias canciones de ellos! Úrsula era quien más aplaudía, aunque siempre he creído que lo hacía por buena gente. El profesor buscando con la mirada, camina alejándose de Mari Pili. Entonces señala y exclama: – Ay, por fin lo veo alumno Arizmendi… ¡¿Eeeeh?! ¡No puede ser! Mis compañeros piensan igual. Todos saben que no me gusta participar (ni soy músico) y observan incrédulos. – ¿Yo profesor? – Pregunto extrañado y sin levantarme. – ¿Está seguro? – Ay… así es jovencito. –acercándose– Su gran amigo, el joven Pacheco, lo recomendó por ser usted ‘experto’ en los Beatles, y como queremos tocar algunas de sus canciones, también necesitaremos de su armónica. Así pues, usted salió elegido… ¡felicitaciones! – Muy contento y animoso, me aplaudió al terminar. Yo… ¡me tapé la cara! Ese Marco… lo voy a asesinar… Mari Pili sonrió de oreja a oreja, pues terca me insistía en participar y yo rehusaba. Se paró junto al profesor y también aplaudió. Claramente se le veía una expresión de burla suprema.
¡Pechugona desgraciada!

El profesor se acercó, entregándome horarios, instrucciones y datos de la presentación en el festival. Sin importarle en absoluto mi protesta, me palmeó, felicitó y partió despidiéndose de todos muy feliz. ¡Definitivamente Marco está muerto! En el almuerzo, Li vino por Claudio. Como Debbie y Jenny están ocupadas trabajando, esta semana parece que será tranquila. Sin embargo, él me jaló con ellos. Nos paramos en una esquina oculta del corredor y él susurró al oído de Li mientras esperábamos. Ella afirmaba con la cabeza y al finalizar, sonrió aceptando. Al rato, vemos pasar a Kike camino a la cafetería. Está solo, pero poco más allá se le unen dos chicas, ambas de años menores. Li camina siguiéndolo de cerca y cuando él se mete entre la multitud para pedir su comida, ella se cuela por detrás y… ¡le roba el teléfono de su bolsillo! 6

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Sale de entre el gentío muy tranquila y camina hacia nosotros como si nada. Claudio agradece al recibirlo y nos alejamos lo suficiente para examinarlo. – ¿Dónde aprendiste eso? – Le pregunté a Li. – ‘Técnicas de supervivencia’. – Contestó simpática. Claudio revisa los datos de días anteriores. Me pide el número telefónico del entrenador, que los jugadores de fútbol tenemos. Con ese dato, revisa la lista de mensajes pero no encuentra nada. Luego, busca la de ‘llamadas enviadas’ y tampoco encuentra nada que le llame la atención, sin embargo… – Ni siquiera tiene una llamada a Pili el fin de semana… ¿acaso no es su novia? – Nos comenta irónico mientras sigue buscando. Finalmente, inicia la búsqueda de ‘llamadas recibidas’. – ¡¡DIOS MÍO!! – Exclama completamente atónito, acercándome el celular y mostrándomelo. – Todas las llamadas… ¡¡SON DE SUSIE!! ¡No lo puedo creer! ¡Se lo quito de las manos para revisarlo bien! Lo examino y paso uno a uno la larga lista. ¡Nunca me llamó a mí así! El más antiguo es de casi una semana, pero la lista retiene solo las últimas veinte llamadas. ¿Qué diablos significa esto? – Creo que con esto… confirmamos que entre ellos hay una relación. – Afirma Claudio con voz fúnebre. – Solo nos falta revisar el teléfono de ella para completar. Con eso terminamos. Yo tengo la cabeza dándome vueltas. ¡Ya no sé en quien creer! ¡¿Susie?! ¡¡NO PUEDE SER!! Devuelvo el celular a Claudio y sin decirle nada, parto al salón de ella. Él corre detrás intentando detenerme, pero no le hago caso. Al llegar, no está. El salón se ve casi vacío. Ni siquiera vemos a quien preguntar. Parto hacia el patio, pues en donde acostumbramos almorzar no instalarán los locales del festival, así que podemos encontrarla ahí, pero al llegar… ¡nada! ¿Dónde estará? Caminando por todos lados, regreso al comedor… ¡veo a Pili! Me acerco por detrás y sin importarme un rábano verla almorzando acompañada de sus amigas, apenas llegar, le murmuro amenazante al oído: – Ya sé que Kike y Susie trabajan juntos… ¿Dónde está ella? ¡Pili voltea muy alarmada! Ve mis ojos que no están precisamente serenos y queda muda del espanto. – ¡Habla! – La hostigo yo, acercándole mi cara molesta. No sabía si ella también estaba involucrada, así que la probé murmurándole al oído. Ahora ya lo sé. Aunque… no sé qué tanto. Eso me molestó más. ¡Ellos tres contra mí! – N-no… no lo sé… – Respondió evidentemente temerosa. Sus amigas, que al inicio pensaron iniciar una simpática escena de chismorrería… quedaron igualmente mudas al ver mis actos y facciones. – ¿Desde cuándo…? – Pregunté masticando mi cólera, pegándole a la mesa y en evidente tono de amenaza. Sus amigas se levantaron y rápido huyeron. Nos dejaron solos. Claudio y Li presenciaban todo detrás de mí. Pili bajó temerosa la cabeza y bajito contestó después de una pausa… – Casi desde el inicio de clases, pues ella… ¡No esperé oírla terminar! ¡Me alejé de ella indignado, pero no sin antes golpear la mesa con gran cólera! ¡A buscar a ‘dedo gordo’! No debería andar lejos. Tuve razón… estaba sentado en otra mesa, conversando muy tranquilo con las chicas que vimos primero. Ni notó que su teléfono se le ‘perdió’. Me acerqué pensando dar un rodeo y pedirle decirme la verdad; pero al tenerlo cerca, la ira me venció y pateé fuerte las patas traseras de su silla, mientras a él lo cogía del cuello de su camisa y jalándolo hacia atrás, lo tumbé de espaldas al suelo. Al caer, me paré al lado y de inmediato le planté un pie en la garganta. Solicité a Claudio el teléfono y luego se lo acerqué mostrándole la lista de llamadas de Susie. Él, que ya estaba muy asustado por aquel ataque, al verlo… dejo de patalear, protestar e intentar liberarse y comenzó a sudar a chorros, espantado a muerte. – ¡¿Tú me pusiste aquella trampa en el partido de futbol…?! ¡¿No es así, pedazo de basura?! – Acusé yo súper enojado, pisándole fuerte y haciendo que TODA la cafetería enmudeciera al oírme. Él, no sabía qué hacer. Tampoco podía hablar y solo intentaba sacar mi pie de su cuello. Entonces lo amenacé: – Seguro Susie ya te comunicó, que el capitán del otro equipo no está para nada contento. Pero él ya habló con nosotros y quedamos en buenos términos. Ahora… al único que busca… -sonriendo malvado- ¡Es a ti! 7

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Kike está petrificado. Suda mucho más, que yo francamente lo pensaba imposible. Casi comenzó a causarme asco verlo tan mojado. Entonces para acabar el asunto… – Lo voy a llamar y le diré donde vives… -él se llevó ambas manos a la boca desesperado– ¡Si idiota…! ¡Tú no eres el único que sabe perseguir a otros para conocer sus casas! ¡La cara de Kike! ¡¡Mas espantado no podía estar!! Retiré mi pie de su cuello pero él siguió allí, sin moverse. Comenzó a toser, hipar y claramente se veía que empezaría a llorar angustiado con toda el alma. – ¡Disfruta lo que te queda de vida! –haciéndole adiós– Supongo que esta será la última vez que nos veamos. – ¡No! ¡No! ¡No! – Exclamó tapándose la cara y sentado comenzó a llorar. Li se acercó. Lo llamó ‘maldito traidor’ y lo pateó. Nos retiramos y lo dejamos ahí tirado, sobándose el golpe y repitiendo: ‘Yo no quería…’. Luego de alejarnos unos pasos… Claudio me detuvo. Pidió calma y recién entonces confirmó lo averiguado aquella vez con Carolina, pero necesitaban pruebas. Todo guiaba justamente en esa dirección. Contaban con atraparlos ‘in fraganti’ o hablando y delatándose ellos mismos. Pero con mi arrebato, les simplifiqué el proceso. Li se acercó, me miró al profundo de mis ojos y me vio lastimado. Entonces me consoló. Estando así, me dijo: – No es necesario ir con Susie. Posiblemente la cólera te gane y termines haciendo algo, de lo que luego te arrepentirás. Déjalo así. Ella de seguro se enterará y por sí misma se alejará. – Pero… –pregunto– ¿Por qué lo hizo? – Y no solo a ella. – Algún día lo sabremos. – Replica filosóficamente Claudio. Dándome a entender que apoya lo dicho por Li. Agradezco a ambos. Respiro profundo y ya sin hambre, regreso al salón para darle cabezazos a mi carpeta. De ser la semana pasada o incluso la anterior, podría perdonárselo… ¿Pero desde inicio de clases? ¿Por qué Susie? Mi conciencia me duele, pero más mi frente. Carolina viéndome tan deprimido, me cura sin preguntar nada. Conclusiones… Como se esperaba, las noticias volaron por el colegio. El director esperó que Mari Pili regrese del banco (pidió permiso para pagar) y juntos interrogaron a Kike. También convocó al entrenador, pues presenció los hechos y está a la cabeza del equipo de fútbol. En la reunión, Kike completamente asustado, lo soltó todo… delató a Susie. ¡Todos se resistían a creerlo! El mismo entrenador, la retiró del salón a mitad de clases. También iban a llevar a Pili, pero como al parecer su intervención fue nula en el hecho más resaltante, la dejaron para después. Susie… increíblemente abandonó su típica timidez y para sorpresa de los presentes (menos Kike) defendió sus razones y terminó delatando que Mari Pili y yo vivíamos juntos. Aquella nueva sorpresa sacudió terriblemente al director, que tuvo que corroborarlo en el mismo momento. Mari Pili bastante presionada, aceptó e intentó disculparse, afirmando tener razones respaldando su conducta. El director evaluó rápido y decidió conversarlo luego… en privado y con ambos (ella y yo). Por lo pronto… decidió suspender a Susie y Kike por unos días, llamar a sus padres para una conversación privada y si las cosas no marchaban bien… expulsarlos a ambos. Debbie aprovechó un intermedio en las clases para acercárseme, pues nadie hablaba de otra cosa. Estaba muy molesta por haberse enterado (hasta ahora) lo que Susie hizo junto con Kike. Si bien estaba en shock por la noticia, respiraba aliviada por descontarla. Era claro que en cuanto a ella, nada volvería a ser lo mismo. Mari Pili también apareció, pero como nadie sabía aún de la denuncia que Susie hizo respecto de nosotros, la situación seguía normal. Ella aprovechó una distracción y me mostró (a medio esconder) la boleta cancelada del banco. No pudo decirme nada de lo hablado en la oficina del director, hasta poco después. Ambas, no pudieron con su genio y a pesar de todo, comenzaron las disputas. La última hora de clases, se volvió un escándalo en el otro salón. Kike y Susie regresaron, cogieron sus cosas y se retiraban sin más explicaciones. Pili era la única escondiendo la cabeza en la carpeta. El resto, no quería perdérselo y hubo varios chicos murmurando promesas amenazadoras hacia Kike. Susie… acaparaba las miradas incrédulas. ¡Nadie podía creerlo aún! Kike, cogió rápidamente lo que pudo y partió veloz, antes que las amenazas se conviertan en peligrosa realidad. Susie… sostuvo todo admirablemente. Miró orgullosa a todos antes de salir y dirigiéndose a Debbie, apuntó: – La psicóloga ya te lo ganó… ¡olvídalo! 8

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Debbie molesta se levantó, pero Susie sin importarle estar en el salón o quizás debido a ello, igual terminó… ¡Le soltó la gran bomba! – ¡Ambos están viviendo juntos por más de un mes! ¡Debbie queda petrificada! Jenny corre en su auxilio pues palideció rapidísimo ¡parece que se desmaya! Susie se burla de la cara impactada de Debbie y ya lista para irse, la remata: – Además… ¡Jamás vencerás a la chica de la foto! ¡Resígnate tonta! Se retira fastidiada, ante el asombro total de sus compañeros de salón por aquel tremendo cambio de actitud. Pero justo luego de cruzar la puerta, una mano la detiene. Voltea y… ¡Pum!... ¡Jenny la noqueó! – ¡Maldita perra sin corazón! – Proclamó molesta, pero ve a Kike que la esperaba un poco más allá… ¡De inmediato corrió tras él para hacerle igual o peor! Jenny fue suspendida dos días y nuevamente le encargaron la limpieza de pasillos… ¡hasta después del festival! Debbie esperó. Aguantó las lágrimas heroicamente hasta el final de clases… y huyó. Yo me salvé de Jenny, pues partió detrás de ella. Sin embargo, Marco apareció con la cara muy larga. Entró al salón, me tomó del brazo y sacó del colegio. ¡Incluso olvidamos por completo el partido de fútbol! Él no dijo absolutamente nada en el taxi camino de su casa. Al llegar, Ernesto nos recibió muy tranquilo y simpático, ignorante de todo. Cosa que cambió completamente al ver la cara de su hermano menor. ¡Lo conocía bastante bien! Nos sentamos los tres y Marco se dirigió a su hermano: – Ernesto… no quise decírtelo antes pues honestamente pensé que no era necesario, pero como ahora las cosas han cambiado… –mirándome a mí– …así que… por favor escúchame, ten paciencia y por lo que más quieras, intenta mantener la calma. – Dejando muy claro que es realmente importante. Ernesto tiene ahora cara preocupada y la mía no era para menos. ¿No vinimos aquí para hablar solo de mí? – Hermano… -Marco pausa por casi un siglo– …la profesora bonita y pechugona que fastidiaba diariamente a Jota3, se apellida… ‘Guerra’. ¡Ernesto abre los ojos al máximo! ¡Se levanta de un brinco realmente atónito y hasta enojado! – ¿¡QUE DIABLOS ESTAS DICIÉNDOME?! – Extremadamente asombrado e indignado. – ¡¡¿Acaso que la ‘Mari Pili’ de la que tanto hablan… su nombre completo es ‘María del Pilar Guerra’?!! Marco sigue pidiéndole calma con ambas manos, y le ruega sentarse, ¡Pero él requinta y no quiere saber nada! Hubo que dejarlo recuperar sus sentidos. Luego, Marco volteó hacia mí, dispuesto ahora sí a hablar conmigo. – Jota… -dice él y abro mis ojos prestando total atención– …¿Sabes de casualidad el nombre de la ex esposa de Ernesto? – Mirándome con una ceja levantada y hasta guiándome con ella. – ¿La…? – y me callo, pensando que al decir su ‘alias’ puedo ofender a Ernesto. Él sin embargo, salta apurado. – ¡Dilo nomás Juanjo! ¡¡Las cosas por su nombre!! ¡¡LA SANGUIJUELA!! Yo lo medito. No asistí al matrimonio pues estuve enfermo, pero luego nos encontramos un par de veces… – ¿No se llama… ‘Ana Patricia’…? – Pregunté inseguro. – ¡No es así de fácil…! – Interrumpió Ernesto muy acelerado. – ¿Conoces su nombre completo? Luego de pensarlo rápido, iba a decir ‘de Pacheco’, pero supuse que me tomarían por idiota. Así que preferí negar moviendo mi cabeza y argumenté en mi defensa: – Solo nos encontramos en dos oportunidades. Ustedes paraban viajando y solo estuvieron juntos un año, no me preocupé de preguntarle su apellido de soltera… – …ni tampoco de conocer a sus…-pausa– ‘familiares’… – Resaltando Ernesto lo último. Esto me está causando mala espina. ¡Lo puedo sentir acercándose! Marco apoya una mano en mi hombro y entonces me suelta la información faltante: – ¿Recuerdas que apenas de conocerla, yo te pedí que tuvieras cuidado?4 – ¡Déjate de tonterías Marco! –interrumpe Ernesto fastidiado e impaciente– ¡Esa… ‘Ma-ri Pi-li’…! –en tono bastante despectivo– ¡¡ES LA HERMANA MENOR DE MI EX ESPOSA!! … (pausa) …
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Es el único que me llama así. Leer capítulo II

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

¡¡EEEEEH!! Grito yo, levantándome impactado. ¡¡NO LO PUEDO CREER!! Ernesto le reclamó a Marco por qué demonios no dijo nada antes. Él se excusó indicando que la culpa de una, no implicaba a la otra. Siempre la tuvo vigilada y además, nunca se le ocurrió que yo le escondería algo así. Dos horas después, Ernesto ya estaba muy borracho y nosotros… igual. Hablamos de su matrimonio todo el tiempo y su ex mujer, la ‘sanguijuela’. Pero eso trajo malos recuerdos de su anterior relación a Marco y también los intentó ahogar en trago. Yo… con ahora dos buenas razones (S y MP), obviamente me uní. Con los tres completamente borrachos… Marco relató lo recién ocurrido en el colegio y finalizó preguntándome por qué y cómo ‘cuernos’ hice para que ella viva conmigo. Yo estaba tan alcoholizado, que solté todo (excepto del embarazo). Ernesto se asombró, pero lo primero que hizo fue soltar una carcajada, afirmando que yo era un completo imbécil. – ¡Bienvenido al club! – Y brindó. Discutíamos quien lo fue más entre los tres, cuando en mi teléfono sonó la melodía de: ‘te estoy esperando’ (tengo hambre). – ¿Acaso es ella? – Preguntó Ernesto, borracho hasta las pestañas. – Si… así es. – Respondí, e hice como que iba a apagarlo sin contestar. – ¡Un momento! ¡No lo hagas! – Me detuvo él. Tomó mi teléfono y marcó el número para hablar él mismo. Yo observaba curioso a los tres Ernestos, pues en ese momento… estaba anestesiado. Lo había perdido todo y nada me importaba. – ¡¿Aló…? (Hic) ¿Mari Pili? –hizo una pausa– ¡Qué gusto oírte después de tanto tiempo…! (hic)–muy irónico– ¿Cómo está la sanguijuela de tu hermana…(hic) Ana Patricia? –nueva pausa– ¿Supongo que estará engañando a otro imbécil adinerado, con el cuento del embarazo para casarse… (hic) no? … (pausa) …
¡ME LEVANTO DE UN BRINCO!

¡¡¡No puede ser!!! ¡Ernesto paralizado me ve con la boca abierta y casi suelta mi teléfono! ¡¡Marco se levantó al instante!! ¡¡Ambos me observan atónitos e incrédulos!! Lo reflexiono rápidamente y muy, pero MUY molesto… le pido el teléfono a Ernesto. Él me lo devuelve sin argumentos y cuando lo pongo a mi oído… escucho a Mari Pili llorando. – Deja de llorar… -le ordeno molesto– ahora responde… ¡¡¿Estás embarazada, si o no?!! No me contesta. Sigue llorando y hasta con más fuerzas. Su actitud me hace meditar que al final de cuentas, yo nunca vi ‘pruebas’ de nada. No estoy seguro que tuvimos sexo, tampoco vi el resultado del test casero y para rematar… ella quería ir sola al examen clínico… ¡¡DIABLOS…!! ¡¡SOY UN IMBÉCIL!! – Tenías razón… – Hablándole más calmado, mientras ella paró su llanto. – Soy un idiota... ¡Un completo imbécil! – Apenas terminé de decirlo… ella reanudó sus lamentos. Me muerdo los dientes de cólera, sentí ganas de partir el teléfono, pero decido hacer lo mismo que hice con Pili y Susie… – No me esperes… no volveré… – ¡Y colgué! Esa noche… tomamos hasta privarnos. ¡Los tres! Ernesto soltó una serie de anécdotas y otros, referentes a la situación. Hizo alusión a la ‘suerte’ de Marco con ‘la cuñada’, propuso ‘repartirla’ y rió mucho recordando haberlos encontrado amarrados en la enfermería. Yo también reí y le recomendé usar la misma ‘táctica’ (aparentar pobreza) con la enfermera Carolina, pues no solo es bonita, inteligente y muy discreta… también es una mujer con principios... y odia a Mari Pili. Ernesto comenzó a reírse, pero Marco de inmediato me apoyó. Le relató cuando me llevó muerto de borracho y como ella me cuidó. También algunas otras cosas que pasaron y yo no estuve presente. Ernesto… escuchó serio. Luego de un par de vasos más, cambió de tema y seguimos riendo de nuestra idiotez. Resumen final… Marco y yo faltamos al colegio el día siguiente (terrible resaca). Según me enteré, Debbie también faltó. Nosotros fuimos a mi apartamento con un camión de mudanza. Solo dejamos sus cosas. Es decir, la casa (casi) vacía y sus tarjetas de crédito en el piso de la sala, pues no había donde ponerlos. Le dejé un plato, un cubierto, una taza y un vaso. Cogí todo lo mío (incluso el escritorio cerrado) y me lo llevé. 10

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Ernesto ofreció su casa hasta sacarla de ahí. Frotándose las manos, aseguró sería breve. Yo le dije que no había apuro, pues aún vacía… no volvería ahí nunca. Hablaría con mi padre para venderla de una vez. El miércoles, Marco y yo asistimos al colegio… pero Mari Pili no. Debbie y Jenny (expulsada) tampoco. Hicimos las clases como acostumbramos, aunque al chino Lee tuvieron que sujetarlo con amenazas y un bozal, para que no hable las idioteces que acostumbra. Ya todo el colegio se enteró lo dicho por Susie. El director me llamó al terminar el día, para conversarlo sereno y calmado. Yo le aseguré que solo la acogí por hallarse sin hogar, ni posibilidades económicas. No pasó nada y no pasará, pues acabo de mudarme el día anterior con la familia de Marco, ella ya ahorró y mi padre está buscando comprador para el departamento. Él aceptó de buen grado mi afirmación y me despidió. Al salir, encuentro fuera a Claudio. Él se acerca preocupado y me pregunta algo que le tiene inquieto: – ¿Sigo ‘trabajando’ con la profesora? Yo lo reflexiono. Si ella tiene dinero… una razón menos para que vuelva a buscarme. – Hazlo… – Palmeo suave su hombro y me retiro. – ¡Ah!... –volteando– a partir de hoy, tú decide. Ella y yo, ya no tenemos nada entre nosotros. Claudio quedó congelado por la noticia y hasta dejó caer sus útiles al piso. No se movió hasta perderlo de vista. Mari Pili… pidió permiso tres días. El director otorgó pues ella afirmó necesitarlo para buscar casa. Al siguiente día, Jenny regresó de su suspensión… Debbie no. Se le notaban las ganas de acercárseme, pero parecía tener órdenes precisas. Se mordió y apretó los puños. Los asuntos del festival avanzaban por buen camino. Debbie lo coordinaba todo desde su casa. Sandra se acercó para agradecer a Jenny, pues Debbie no contestaba el teléfono a nadie. Sin embargo, Jenny se enteró de lo sucedido entre Mari Pili y yo (seguro por Claudio) y cuando arrancó el festival… ¡apareció Debbie! (pero no se me acercó) No hubo clases y como la mayoría invitó a sus familiares, todos estaban ocupados. Incluso yo, que el profesor de música insistió en hacerme practicar con la banda. Tocamos en varios horarios diversas canciones de los Beatles para amenizar el festival y me hicieron cantar el 25% de ellas. No faltó quien me arroje algo. Mi hermana apareció al mediodía… me saludó divertida, tapando con ambos dedos índices sus oídos. Ernesto llegó y la saludó contento. Ambos conversaron animados mientras duró nuestra función y vi como él le presentó a la enfermera Carolina. Todos ellos son de edad similar. Al terminar me llamaron, y Ernesto me susurró al oído sin que Carolina lo oyera: – Úrsula comprará tu departamento y me lo prestará para yo ‘probar suerte’ con Carolina… -me guiña un ojo…veremos que tal me va. – Sonríe pidiéndome guardar el secreto. El personal del festival, la gran mayoría trabajadores de Michelle5 (otra preciosidad), me hicieron la vida muy difícil pues parecía que todos me conocían... y no me querían. La comida… me daban poco, fea y sin sal… o mal preparada. La manzana dulce… me la dieron mordida. Los juegos… me interrumpían o asustaban para fallar, e incluso terminé mojado con diferentes líquidos; Gaseosa, cerveza, agua, kerosene y hasta caldo caliente. También ‘accidentalmente’ me atropellaron, pisotearon, golpearon, quemaron y un variado etc. Todo bajo la inmutable mirada de Michelle, que nada se perdió y sin alterar su fisonomía. Al terminar ese día el festival (viernes), solo, accidentado y abandonado por las chicas que antes componían mi entorno... regreso a la casa Pacheco listo para comer, buena ducha y directo a la cama. Pero al tocar la puerta… – ♥ Pasa Juanjito…♥ te estaba esperando. ♥ – Me informa al abrir, una bella voz de chica. ¡Retrocedo impactado¡ ¡¡Esa voz!! ¡La examino bien de pies a cabeza…! ¡¡Caigo sentado!! – ¡NO PUEDE SER!! ¡¡¡Úrsula!!!

Continuará…
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Hermana de Debbie.

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